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Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

EDITORAS

Adriana Bolívar Martha Shiro Universidad Central de Venezuela
EDITORES DE RESEÑAS

Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso Associação Latinoamericana de Estudos do Discurso ALED es arbitrada y está indizada en Revencyt y Latindex. Se publica semestralmente bajo los auspicios de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso
COMITÉ DIRECTIVO

Sírio Possenti, Universidade Estadual de Campinas, Brasil Irene Fonte, Universidad Autónoma Metropolitana, México
COMITÉ EDITORIAL

Neyla Graciela Pardo Abril
PRESIDENTA

Denize Elena Garcia da Silva
VICEPRESIDENTA

Paola Bentivoglio, Universidad Central de Venezuela Francisco José Bolet, Universidad Central de Venezuela Julio Escamilla Morales, Universidad del Atlántico, Colombia Irene Fonte, Universidad Autónoma Metropolitana, México María Laura Pardo, Conicet, Ciafic, Argentina Ingedore Villaça Koch, Universidad de Campinas, Brasil Marianne Peronard, Universidad Católica de Valparaíso, Chile Doris Martínez, Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, Puerto Rico Irene Madfes, Universidad de la República, Uruguay
ASESORES INVITADOS

Teresa Oteíza
SECRETARIA GENERAL

María Cristina Azqueta
TESORERA

Sara Pérez
ARGENTINA

Wander Emediato de Souza
BRASIL

Sandra Soler
COLOMBIA

Lésmer Montecino
CHILE

Eva Salgado Andrade
MÉXICO

Doris Martínez PUERTO RICO Irene Madfes
URUGUAY

Carmen Rosa Caldas-Coulthard, Universidade de Florianapolis, Brasil Teun van Dijk, Universidad de Ámsterdam, Holanda y Universidad Pompeu Fabra, España Teresa Espar, Universidad de Los Andes, Venezuela Lars Fant, Universidad de Estocolmo, Suecia Luisa Martín Rojo, Universidad Autónoma de Madrid, España Jacob Mey, Universidad de Odense, Dinamarca Wulf Oesterreicher, Universidad de Munich, Alemania Sírio Possenti, Universidade Estadual de Campinas, Brasil Irayda Sánchez, Universidad Pedagógica Experimental Libertador, Venezuela
DISEÑO GRÁFICO

Vanessa Courleander
VENEZUELA SOCIOS HONORARIOS

Teun van Dijk Patrick Charaudeau Lars Fant
EXPRESIDENTAS DE LA ALED

Adriana Bolívar (1995-2003) Teresa Carbó (2003-2005) Anamaría Harvey (2005-2009)
ILUSTRACIÓN DE PORTADA

Grafiweb Impresores y Publicistas
DIAGRAMACION

Odalis C. Vargas B.

José Gregorio Castro. Sin título. 1982. Acuarela. 57 x 43 cms. Versión electrónica en: http://www.aledportal.com Dirección electrónica: revistaaled2004@yahoo.es Depósito legal: 200102CS1090 ISSN 1317-7389 Volumen 12, nº 2 Tiraje: 500 ejemplares Impresión editorial: Grafiweb Impresores y Publicistas Impreso en Colombia

Re­vis­ta La­ti­noa­me­ri­ca­na de Es­ tu­ dios del Dis­ cur­ so
VO­ LU­ MEN

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NÚ­ ME­ RO

2 2012

Su­ma­rio
EDITORIAL

El método tampoco viene del aire…
Palabras para Anamaría Harvey
ARTÍCULOS

Martha Shiro 3 7

Falacias en los discursos de los candidatos presidenciales en México (2012) Irma Mariana Gutiérrez Morales La deixis de primera persona en la construcción discursiva del estudiante universitario Anamaría Harvey, Patricia Baeza y Enrique Sologuren Escenificación y multidestinación en el discurso presidencial de Juan Manuel Santos Giohanny Olave Arias A representação de pessoas em situação de rua quando vítimas de chacina: uma análise discursiva crítica Viviane de Melo Resende y Andreia Alves dos Santos Indígenas en la prensa mexicana en el contexto preelectoral de fines del foxismo Eva Salgado Andrade
RESEÑAS

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Londoño Zapata, O. I. (Ed.) (2011). Horizontes discursivos: Miradas a los estudios del discurso Reseñado por Doris Martínez Hodge, B. & Coronado, G. (2012). Mexico and its others: A chaos theory approach Reseñado por Rodney Williamson

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Índice Acumulado 141

EDITORIAL

El método tampoco viene del aire…
MARTHA SHIRO

Me estreno en mis labores como co-editora de la revista con esta reflexión sobre el método, un tema que produce inquietud cada vez que se emprende un nuevo proyecto de investigación. Tanto el título como el tema se entrelaza con el editorial de Adriana (Bolívar, 2011) del número 11(2) y, por tanto, seguimos con la metáfora de Lakoff y Johnson (1980: ix) “ideas don’t come out of thin air”, es decir que, pese a la creatividad y al talento ingenioso que podamos tener los investigadores, debemos fundamentar, justificar o contraponer nuestras ideas, para validar el conocimiento científico. Y para ello, el método es crucial, puesto que son las decisiones metodológicas las que aseguran que el recorrido, desde el planteamiento del problema (Shiro, 2011) hasta la formulación de los resultados, sea el trayecto adecuado, es decir, aceptable para la comunidad científica, la que determina los criterios de validez de las investigaciones. En vista de que la última tendencia en las búsquedas científicas es la de traspasar las fronteras de las disciplinas puras para emprender proyectos multi, inter o transdisciplinarios, la validez metodológica debe satisfacer los criterios combinados de las comunidades científicas correspondientes. Nuestra disciplina, los estudios del discurso, se asume desde sus comienzos como un campo integrador, en el que las miradas al lenguaje en uso convergen desde múltiples disciplinas, razón por la cual los enfoques metodológicos son híbridos y, por tanto, complejos. Puesto que no me puedo extender sobre un tema que puede abarcar numerosos volúmenes, voy a limitar mi reflexión a algunos aspectos metodológicos de la investigación empírica en el campo de los estudios discursivos, no porque ésta sea la única manera de investigar, sino porque, desde sus comienzos, los analistas del discurso han puesto especial énfasis en la necesidad de comprobar empíricamente las presuposiciones que todos los hablantes tenemos acerca de los usos del lenguaje. Y, ciertamente, este enfoque ha dado frutos, ya que los hallazgos, en muchas ocasiones, contradicen las presuposiciones de los hablantes (contrariamente a lo que se propone con el método chomskiano de introspección). Una vez planteado el problema de investigación (empírica), la primera decisión metodológica que se enfrenta es qué datos se deben analizar para poder responder cabalmente a los objetivos.
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An empirical method should be understood as a set of procedural rules which has available a set of principles governing how investigators should gather experiences and how they should organize their observations if they wish to proceed scientifically. Proceeding scientifically, in this respect, is understood as systematic, rule-governed work (Titscher et al. 2000: 8).

En esta oportunidad tampoco me puedo detener en la problemática de la recolección de datos y constitución de un corpus, porque la complejidad del asunto merece que le dediquemos otro editorial. En segundo término se plantea el dilema: ¿análisis cuantitativo? ¿análisis cualitativo? ¿cuál es el método más apropiado? Los estudios discursivos, en sus comienzos, favorecían exclusivamente el análisis cualitativo, alegando que podría alcanzar los mismos niveles de rigurosidad científica que la cuantificación de los datos y que permitía un análisis minucioso (worm’s eye view) que se perdía en el análisis cuantitativo, ya que este último sólo permitía encontrar generalidades (bird’s eye view). Hoy en día, sin embargo, los avances tecnológicos facilitan la recolección, almacenamiento y análisis de grandes cantidades de datos y, por tanto, se amplían las posibilidades analíticas, de modo que los análisis terminan siendo una combinación equilibrada entre lo cualitativo y lo cuantitativo. Aquí me gustaría detenerme para sopesar las ventajas y las limitaciones de ambos tipos de análisis y relacionarlos con la problemática de la perspectiva del observador/analista con respecto al objeto de análisis. Comenzaré con las ideas preconcebidas que se asocian con el análisis cuantitativo. Por definición, cuantificar los datos implica contar números de casos de algún elemento enfocado por el analista. La presuposición que subyace a la cuantificación es que la frecuencia (alta o baja) tiene un efecto fundamental en el fenómeno que se desea investigar. Sin embargo, como los hallazgos de muchas investigaciones lo demuestran, a veces la sola presencia o la ausencia de un elemento, puede tener un poder explicativo mayor del fenómeno en cuestión. La ventaja evidente de una investigación cuantitativa es, por una parte, que un fenómeno se puede analizar en una gran cantidad de datos y, si se usa correctamente, el análisis estadístico puede extrapolar los hallazgos a una población mayor de usuarios. Por otra parte, esta misma ventaja se convierte en desventaja, si el problema planteado corresponde a un fenómeno discursivo (es decir que es necesario considerar el co-texto y contexto de cada caso) y no un hecho de la lengua (cuando el fenómeno se considera como relativamente independiente del co-texto y del contexto). Para compensar, habría que recopilar los datos de manera que los aspectos contextuales se mantengan iguales o equivalentes en todos los casos analizados. Igualmente, el análisis cualitativo conlleva riesgos interpretativos. Se piensa, por una parte que, en una investigación cualitativa, los pasos interpretativos pueden quedar implícitos. Sin embargo, para validar los resultados y para
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poder replicarlos, hace falta, como sugieren Titscher et al. (2000), un enfoque regulado y sistemático, evitando así caer en conclusiones que no se derivan del análisis de los datos sino de las impresiones o preconcepciones del analista. Por otra parte, la abundancia de los elementos que se pueden enfocar en un análisis cualitativo minucioso puede acarrear el riesgo de que el analista pierda de vista el fenómeno que quiere investigar y se detenga a interpretar datos que no están directamente relacionados, dejando de percibir aquellos elementos que impactan directamente en el problema planteado. Sugiero, en este sentido, que el investigador codifique cuidadosamente los datos porque esto lo fuerza a sistematizar el análisis y a explicitar los criterios del esquema analítico utilizado, permitiendo así que otros analistas puedan replicar el estudio y que puedan usar un esquema equivalente. Por último, quiero resaltar que las decisiones metodológicas no se pueden aislar de las teorías en que se enmarca la investigación. La razón fundamental de esta interrelación es que la naturaleza del objeto de investigación depende de la concepción teórica que adopta el estudioso del discurso y, por tanto, el método tendrá que ajustarse a dicha visión. En este número de la revista presentamos un conjunto de cinco artículos de investigación que combinan métodos cuantitativos y cualitativos. Cuatro de ellos representan una rama de los estudios discursivos, particularmente fuerte en América Latina: el análisis crítico del discurso. En el primer artículo, Irma Gutiérrez analiza el uso de las falacias en los discursos pronunciados al inicio y final de campaña por los candidatos presidenciales mexicanos en las elecciones de 2012. Luego, en el artículo de Giohanny Olave Arias, el interés del autor recae en el discurso del presidente colombiano, Juan Manuel Santos y el propósito es el de reconstruir la puesta en escena del evento semanal “Acuerdos para la Prosperidad” y el de describir la “nueva gerencia pública”. En un tercer artículo sobre análisis crítico, pero en cuarto lugar en el sumario, Viviane de Melo Resende y Andreia Alves Dos Santos se enfocan en un hecho noticioso para “reflexionar sobre la (de)construcción de la imagen de las personas sin hogar en los medios de comunicación, en particular en casos de extrema violencia contra las personas en esta situación”. En el cuarto artículo sobre análisis crítico, Eva Salgado Andrade se enfoca igualmente en el discurso electoral, y analiza el tratamiento de los indígenas en la prensa mexicana. Sus resultados sugieren que la prensa hace referencia a los indígenas sólo “para crear una imagen favorable de los actores políticos involucrados en la contienda por la presidencia“. El artículo que no se puede ubicar explícitamente en el análisis crítico es el de Anamaría Harvey, Patricia Baeza y Enrique Sologuren, que corresponde al segundo artículo en el sumario. En su trabajo los autores analizan la construcción discursiva del estudiante universitario en los exámenes orales finales de pregrado. El foco de la investigación es el uso de la deixis de primera persona en dos disciplinas diferentes en un género académico muy poco estudiado hasta el momento.
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En este número se incluyen dos reseñas. La de Hodge y Coronado (2012), que atrae la atención del lector a la situación política de México, planteando una visión novedosa para analizar conflictos, y la de Londoño (2012), que recoge los puntos de vista de nueve investigadores europeos que, con sus valiosos aportes, han fortalecido el campo de los estudios del discurso. La reciente desaparición física de Anamaría Harvey en el mes de noviembre ha tenido un doloroso impacto en la comunidad de ALED. Hemos perdido a una apreciada colega, a una querida amiga, a una académica admirada. Quisiera expresar, tanto en nombre de las editoras, Adriana Bolívar y el mío propio, como en el de los miembros del comité editorial de nuestra revista, el enorme pesar que sentimos por esta ausencia tan inesperada de Anamaría. Transmitimos nuestras muy sentidas condolencias a los familiares y, a continuación, presentamos algunas de las tantas palabras que se han pronunciado para recordarla. MS
BOLÍVAR, A. (2011). ‘Las teorías no vienen del aire…’, Editorial. Revista ALED, 11(2):3-5. LAKOFF, G. y JOHNSON, M. (1980). Metaphors we live by. Chicago: Chicago University Press. SHIRO, M. (2011). ‘Usos del lenguaje evaluativo en el planteamiento del problema del artículo de investigación’, Revista ALED, 11(1): 129-148. TItSCHER, S. MEYER, M., WODAK, R. y VEttER, E. (2000). Methods of text and discourse analysis. London: Sage.

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PALABRAS pARA ANAMARÍA HARVEY

Ana María Harvey. Compañera del alma, compañera
Anamaría no nos dejará, está presente y sí se cumple el lugar común… dicen que las personas mueren cuando se las olvida, y aunque se impone la ausencia física, está en nuestro discurso cotidiano, esa conversación que nos permite reconocernos en los pasillos. Ese discurso que al cabo de una semana es un largo relato, porque somos eso, somos un largo relato. Anamaría dejo de ser Ana María, para ser simplemente Anamaría… una amiga, una gran gestora, adalid en las andanzas del lenguaje, líder en la manera de asumir directrices para hacer que las cosas fueran otras. Anamaría era una fuerza que dinamizó varias áreas del estudio del lenguaje en la Facultad de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica de Chile –PUCCh-: Inglés para Propósitos Específicos, en principio; paralelamente, concentró sus esfuerzos en el área de los estudios del discurso, aproximación que a finales del siglo pasado emergía con gran pujanza. Junto a otros colegas de América Latina fue impulsora, pensadora y difusora del desarrollo de los estudios discursivos. Articuló redes de investigación para generar y compartir conocimiento científico en nuestra América Latina. Sus intereses y metas la llevaron a pertenecer al grupo fundador de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED), organización que ha experimentado un extraordinario crecimiento y dinamismo y de la cual Anamaría fuera Presidenta entre 2005 y 2009, llevando a cabo una fructífera labor. Sus preocupaciones investigativas incluyeron avances significativos en los estudios sobre el discurso académico y el discurso de la oralidad, a través de la dirección de proyectos de investigación FONDECYT de comprobada repercusión en la academia y en la elaboración de políticas lingüísticas. Fruto de tales preocupaciones, es el libro En torno al discurso: contribuciones de América Latina, obra que recibió el Premio Rodolfo Oroz de la Academia Chilena de la Lengua y que es punto de referencias en la disciplina. Edita junto a su amigo y colega de investigación y proyectos, Lars Fant, de la Universidad de Estocolomo, El diálogo oral en el mundo hispanohablante. Estudios teóricos y aplicados. Dicha obra convocó a un selecto grupo de intelectuales que trabajan en el área, entre quienes destacan: Luisa Granato (Argentina), Luis Cortés (España), Antonio Briz (España), Lars Fant (Suecia), Irene Fonte (México), Estrella Montolío (España), Marcela Oyanedel (Chile), Rodney Williamson (Canadá) y Per Linell (catedrático de la Universidad de Linköping, Suecia), entre otros. En las páginas de sus artículos, en sus conversaciones fue dejando sembrada la semilla de la palabra que hoy florece y fructifica, como diría Violeta
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en sus Décimas… esas palabras que fueron un modo de ganarse el pan nuestro de cada día, esas palabras prudentes y generadoras de transformaciones a veces invisibles, pero no por ello, y extrañamente, menos concretas. Anamaría era generosa, dispuesta a escuchar, gran conversadora, llena de anécdotas, situaciones que hacían de momentos académicos, instancias únicas. Poseía una gran capacidad para establecer vínculos académicos con investigadores y centros de estudio en todo el mundo. Abrió camino a investigadores nuevos, especialmente jóvenes, proporcionándoles la posibilidad de realizar pasantías en centros de investigación de excelencia. Cabe recordar aquí, el proyecto de intercambio entre la Universidad de Estocolmo y la Pontificia Universidad Católica de Chile. Este permitió a docentes de ambas casas de estudio llevar a cabo una labor de colaboración que se tradujo en artículos y participaciones en congresos internacionales. Mención aparte merece la participación de Anamaría en la creación del Doctorado en Lingüística de la Facultad de Letras de la PUCCh, labor en la que participó desde el mismo instante en que se concibiera el proyecto. Con paciencia y vitalidad vio coronados sus esfuerzos junto a su compañera de oficina, Marcela Oyanedel, con quien se abocó no solo a pensar un currículum, sino también a establecer contactos con prestigiosas universidades europeas, con el fin de dar, al nuevo desafío académico de la Facultad, un perfil único en Chile. En esta tarea concentró buena parte de sus energías y volcó sus conocimientos y su propia experiencia doctoral. En la actualidad, no podemos pensar el doctorado sino como tributario del trabajo dedicado y paciente de Anamaría y quienes compartieran con ella esta delicada y ardua empresa. Toda esta extensa y, a veces, agotadora labor era matizada con seminarios, cursos, organización de coloquios, tutorías, direcciones de tesis, participaciones en congresos nacionales e internacionales donde siempre ocupó un merecido espacio, producto de un trabajo sistemático y consistente. Cada tarea suponía promover la reflexión y el avance en el área de los estudios del discurso, pero no solo eso, su experiencia la llevaba a mostrar nuevos caminos en la construcción del conocimiento. Definitivamente, no paraba, señala su amiga y coinvestigadora Marcela Oyanedel; en términos coloquiales, alguien se preguntó alguna vez: “¿Qué tipo de espinaca come Anamaría?”, dados la fuerza y el compromiso que involucraba en cada desafío enfrentado. Es que sus días lentos, esos días que comenzaban a las once de la mañana en estos últimos tiempos, los invertía minuto a minuto en lo que hemos descrito… pero Anamaría aún estaba llena de proyectos. Uno de ellos, el libro sobre oralidad, que nos queda como tarea pendiente; otro, el curso del próximo semestre, compartido con su gran amiga Luisa Granato, destacada especialista e investigadora argentina en el área; además de lo anterior, direcciones de tesis y nuevas ideas para emprender nuevas investigaciones. Anamaría buscaba siempre lo nuevo, ese terreno no indagado, esa parte no explicada aún, ese ámbito de la realidad lingüística no abordado por falta de herramientas que ella, en su abierto diálogo con otros especialistas del área, afinaba. Estaba convencida que para investigar no bastaba
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con la observación de los datos y la pregunta que había que responder, había que indagar en métodos y teorías que enriquecieran la mirada propia y la de quienes participaban en sus andanzas académicas. Los últimos 15 años de trabajo en la PUCCh y en ALED, dan cuenta de su personalidad extraordinaria, de su entrega, de su compromiso y de su amplitud de criterio. Su legado nos compromete a seguir sus huellas, su vitalidad, su autonomía de pensamiento, su disposición para escuchar atentamente, su oportuno y nunca invasivo consejo, su respeto por el trabajo del otro, por la vida del otro, por la libertad del otro, su humildad intelectual, en fin, su capacidad para congregar. Anamaría, como dijo el poeta Miguel Hernández, por ahí nos encontraremos, porque tenemos que hablar de muchas cosas, compañera del alma, compañera. Neyla Pardo Abril, Marcela Oyanedel, Lésmer Montecino

Adiós Anamaría,
Amiga, maestra, académica entregada a su trabajo y generosa con colegas y alumnos. La vi siempre preocupada por la formación de los jóvenes, y sé que los que trabajaron con ella han recibido un legado permanente. A lo largo de los años desde la fundación de ALED tuvimos un trato frecuente, a pesar de la distancia entre nuestros países. Siempre nos unió un vínculo de afecto sincero. Nos tratamos de cerca cuando ella fue presidenta de ALED y yo tesorera. Nos visitó en la Universidad Autónoma Metropolitana, donde impartió un cursillo y dictó conferencias. En 2007, Rodney Williamson y yo nos unimos a la red de estudio del discurso oral que Anamaría organizó en ALED junto con Luisa Granato, Lars Fant y otros colegas. Ese grupo fue muy enriquecedor para nosotros. Siempre admiré el rigor y la coherencia de las investigaciones de Anamaría. Nunca pensé que el coloquio sobre el español oral que Lars y ella organizaron el año pasado en Estocolmo, para culminar un proyecto conjunto, fuera la última ocasión en que la viera. Con razón, estaban muy contentos con los logros obtenidos, y así la recordaré. Ya Anamaría será para nosotros solo un recuerdo muy sentido, y siempre será un ejemplo para todos. Irene Fonte

Para Anamaría
¡Qué lástima amiga que te hayas ido tan pronto, cuando estabas cosechando lo mejor de todos los frutos que sembraste! ¡Apenas puedo creer que nos conocimos y compartimos tantas cosas desde antes de los 80! La mayoría de las fotos que tengo de ti son en los congresos de ALFAL (bailando) y de ALED (sonriendo), y en mi casa, de cuando viniste a Caracas en 1980 como invitada al Primer Seminario sobre English for Specific Purposes, en el que tú,
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Meche Horzella y Gerda Sinderman estuvieron toda una semana trabajando intensamente en la Escuela de Idiomas Modernos con estudiantes y profesores para compartir la experiencia que estaban llevando a cabo en la Universidad de Chile. Ahí se sembró el interés por el estudio del discurso científico en diferentes disciplinas. Fue una semana intensa y decisiva para el desarrollo de los estudios de lenguas extranjeras en Venezuela y, muy especialmente, para orientar la investigación sobre el análisis del discurso en nuestros respectivos países. Ese mismo año yo me fui a la Universidad de Birmingham y allí nos volvimos a encontrar en el doctorado, cada una trabajando en temas distintos pero siempre en torno a la interacción. Más tarde vino la experiencia de la ALED en 1995, a la que te uniste inmediatamente, para representar a Chile y fomentar proyectos de investigación de los cuales han quedado valiosas publicaciones y grupos de estudios que continuarán tu labor. A lo largo de los años, compartimos muchas alegrías, unas cuantas penas, y logros. Lo que más voy a echar de menos de ti es tu presencia cálida, tus sonrisas cómplices, tus gestos elegantes, tu optimismo, y nuestras conversaciones en las que se entrecruzaban los temas familiares con la lingüística, el análisis de la interacción, y las preguntas constantes sobre el curso que podíamos darle a nuestras investigaciones (para no decir a nuestras vidas). Una de nuestras preocupaciones siempre fue cómo mantener en la ALED el espíritu original de integración y cooperación y cómo fortalecer nuestra autonomía como investigadores latinoamericanos. Amiga querida, no tienes que preocuparte, porque tú nos has dejado un ejemplo de lo que queríamos alcanzar. Son muchas las personas que te quieren, son muchos los que van a sentir tu ausencia, pero nos has dejado proyectos pendientes que nos harán sentirte siempre cerca. Gracias por tu amistad, tu dedicación y el increíble tiempo que nos diste a todos. Adriana Bolívar

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ARTÍCULO

Falacias en los discursos de los candidatos presidenciales en México (2012)

IRMA MARIANA GUTIÉRREZ MORALES
Universidad Nacional Autónoma de México

RESUMEN. Este artículo presenta los resultados de un análisis aplicado a los discursos de inicio y cierre de campaña de tres candidatos a la presidencia de México en 2012. Particularmente, se enfoca en la identificación de las falacias presentes en los discursos y en el uso estratégico que hacen los candidatos de ellas. Se revisa el concepto de falacia en el marco del discurso político, se retoman sus finalidades persuasivas, así como su viabilidad en la transmisión y refuerzo de líneas ideológicas y de acción política. PALABrAS CLAVE: discurso político, campañas electorales, falacias, estrategias retóricas. RESUMO. Este artigo apresenta os resultados de uma análise aplicada aos discursos de três candidatos em campanha para a presidência do México em 2012. Particularmente, se concentra na identificação de falácias presentes nos discursos e à utilização estratégica delas feita pelos candidatos. Nós revisamos o conceito de falácia no contexto do discurso político, sua finalidade persuasiva e sua viabilidade na transmissão e no reforço das linhas ideológicas e da acção política. PALAVrAS-CHAVE: discurso político, campanhas eleitorais, falácias, estratégias retóricas. ABSTrACT. This article presents the results of an analysis applied to the opening and closing speeches delivered by three candidates in Mexico’s 2012 presidential election campaign. It focuses, in particular, on the identification of fallacies and their strategic uses. We review the concept of fallacy in the context of political discourse, its persuasive purposes and its viability in the transmission and reinforcement of ideological lines and political action. KEY WOrDS: political discourse, electoral campaigns, fallacies, rhetorical strategies.

Introducción
Para los estudiosos del discurso, las campañas políticas en tiempos electorales son fecundas para la integración de material discursivo relevante en términos de desempeño socio-discursivo de los aspirantes a puestos de elección popular, así como de otros actores que, con distintas atribuciones, intervienen en dicho proceso político. A los discursos proferidos por los candidatos en actos públicos, entrevistas, ruedas de prensa, debates, se suman las citas, alusiones, interpretaciones y análisis que se difunden en medios de comunicación, eventos académicos, eventos masivos, e incluso en el habla cotidiana.
Recibido: 20 de julio de 2012 • Aceptado: 30 de noviembre de 2012.

ALED 12 (2), pp. 11-31

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Este arsenal discursivo ofrece importantes elementos analíticos, cuya contrastación, traspolación y reflexión podrían coadyuvar a la evaluación de las estrategias partidistas seguidas por los distintos contendientes: de sus plataformas y proyectos, de sus propuestas y debilidades, de las convergencias y divergencias entre adversarios, de las simpatías y rechazos suscitados entre los ciudadanos y, en una palabra, del contexto político y social en el que se desenvuelve la contienda. En los sistemas democráticos y, particularmente en México, donde priva un marcado régimen presidencialista, el cambio de titular del poder ejecutivo cobra especial relevancia en materia electoral, convirtiéndose los discursos de los candidatos presidenciales en los más publicitados y difundidos mediáticamente, creando las mayores expectativas en términos de lucha política y polarización ideológica. En este artículo se analiza la construcción discursiva de quienes fueron los tres candidatos punteros de las campañas presidenciales en México, durante el período comprendido entre el 30 de marzo y el 27 de junio de 2012. Específicamente, se analizaron ocho discursos de inicio y cierre de campaña, a los cuales fue posible acceder a través de las páginas web de los candidatos: Josefina Vázquez Mota, por el Partido Acción Nacional (PAN); Andrés Manuel López Obrador por la Coalición Movimiento Progresista, integrado por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Movimiento Ciudadano; y Enrique Peña Nieto por la Coalición Compromiso por México, conformada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista de México (PVEM). El objetivo de esta investigación es identificar las falacias en las que incurren los candidatos presidenciales en sus discursos de apertura y cierre de campaña. Asimismo, se plantea señalar la forma en que estas construcciones discursivas se insertan grosso modo en las estrategias de comunicación política y en los ejes argumentales de los discursos. Como hipótesis debemos señalar que el recurso a la falacia es constante en los discursos de campaña y que las falacias elegidas y expresadas en ellos contribuyen a reforzar las líneas ideológicas y las estrategias políticas sostenidas por los diferentes candidatos, en tanto sujetos adscritos a partidos políticos.

1. Horizonte teórico-metodológico
Los discursos de campaña, como todo discurso político, están orientados a movilizar fuerzas en torno a proyectos y objetivos políticos específicos. Contribuyen a consolidar vínculos ideológicos entre los partidarios; atraer, con base en mensajes retóricos y persuasivos, a los indecisos; y participar en las confrontaciones que se gestan entre las diferentes fuerzas políticas: partidos, grupos de presión y grupos de poder.
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Irma M. Gutiérrez M.: Falacias en los discursos de los candidatos presidenciales en México (2012)

El discurso político cobra sentido en tanto es acción orientada a preservar o modificar relaciones de poder (Giménez, 1981, 2008). En este sentido, es de destacar su carácter performativo y retórico, para lo cual convergen tanto factores externos como internos al discurso mismo. Entre los externos encontramos el contexto social y político en el que se profiere, el dispositivo comunicacional seguido, las actitudes, expectativas y respuestas de los interlocutores y destinatarios, e incluso, los atributos del orador, como la apariencia, el carisma y la trayectoria política y personal. Por otro lado, los factores internos engloban el léxico empleado, la construcción enunciativa, las redes argumentales, la coherencia textual, entre otros. Desde el punto de vista de la Nueva Retórica, el discurso político es un discurso argumentativo, en cuanto que, como señala Perelman (1989), busca la adhesión de los espíritus a las tesis presentadas, mediante la exposición de pruebas de lenguaje, verosímiles y racionales. Si bien la argumentación ha recibido variadas acepciones, dependiendo de las distintas escuelas que plantean su estudio y comprensión, el discurso político se concibe como un discurso argumentativo porque expone proposiciones que intentan proveer verosimilitud, validez y justeza a lo afirmado (Plantin, 2005, 2004). Aquí convendría introducir la problemática que nos enfrenta en este estudio a las falacias como objeto de estudio. Según Giménez (2002), la argumentación corresponde a una sucesión de razonamientos lógicos que parten de premisas racionales para arribar a una conclusión válida, es decir, argumentar es razonar correctamente. En ocasiones, las conclusiones a las que llega un orador incurren en fallas de razonamiento, inconscientes o deliberadas, por la falsedad de las premisas o por incongruencias entre las premisas y la conclusión. Esto es lo que llamamos falacias: una aseveración que no sigue un proceso racional en su elaboración (Vega, 2008). También argumentar con base en lo emocional, desdeñando el ejercicio racional, se considera falacia. En su acepción común, las falacias sugieren la manipulación del lenguaje para elaborar un engaño. Desde Aristóteles, las falacias han merecido una atención importante en el estudio del discurso, y muchos han sido los empeños en establecer conceptos y clasificaciones que abonen a su comprensión como fenómeno recurrente del lenguaje y a su identificación en todo tipo de discurso, incluso aquel que se presenta como argumentativo. En su obra Fallacies, Hamblin (2004) establece, tomando como base el pensamiento aristotélico y numerosas obras contemporáneas sobre la materia, que las falacias son argumentos que pretenden hacerse pasar por válidos pero que en realidad no lo son. Asimismo, subraya la imposibilidad de clasificarlas o crear tipologías certeras por la abundancia de ambigüedades y contradicciones en su concepto, y por la inexistencia de reglas precisas que determinen los errores en el razonamiento. A esto habría que añadir las problemáticas intrínsecas a la definición, naturaleza, propósitos, sentido, e incluso, efectos de las falacias; por ejemplo:
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¿debe aplicarse el mismo criterio de definición en toda falacia sin importar la intencionalidad que conlleva?, ¿cómo descubrir esa intencionalidad? Si el interlocutor identifica la falacia y es capaz de librar el engaño, ¿seguimos considerando el argumento como falacia?, ¿una misma falacia puede ser eficaz en cualquier contexto? En estos casos, ¿qué la define y determina como tal: el proceso lógico que sigue, el efecto en el destinatario, la intención perseguida al enunciarla? De momento habría que apresurar el comentario de que las falacias no sólo se rigen por las reglas y formalidades de la lógica pura, sino que se nutren de una serie de factores psicosociales, de interacción y de comunicación. Entonces, si retomamos la versión logicizante de la argumentación como la configuración racional de proposiciones, tendríamos que las falacias no constituyen argumentos válidos. No obstante, la ausencia de argumentos racionalmente válidos, la falacia puede ser eficazmente persuasiva. Y es de esta naturaleza –un tanto contradictoria– de la que se sirven algunos actores políticos para reforzar sus proposiciones, tesis y propuestas que, apoyadas en falacias irracionales, resultan eficaces en términos retóricos, cuando se difunden en los discursos de campaña que, en ocasiones, adquieren un alto impacto social y mediático. Para contribuir a la revisión de un concepto más integral de las falacias, retomamos los tres enfoques, desde los cuales se entiende la argumentación, que, de manera correlativa, también pueden emplearse para describir las falacias (Vega, 2008). Desde una perspectiva lógica, la falacia es un razonamiento erróneo:
una prueba o un intento de justificación epistémica fallidos por seguir un procedimiento viciado, de modo que se trata de un error o un fallo relativamente sistemático y, por lo regular, encubierto o disimulado al ampararse en recursos retóricos o emotivos para compensar la carencia o la insuficiencia de medios de persuasión racional (Vega, 2008: 195).

El enfoque dialéctico atiende al carácter interaccionista del discurso argumentativo. En este sentido, las falacias son “procedimientos de argumentación que contravienen sistemáticamente la finalidad o las normas de la discusión crítica” (Vega, 2008: 195). Finalmente, desde la perspectiva retórica, se entiende que la falacia es un mecanismo argumentativo que sólo puede entenderse en función de los contextos que la determinan, las finalidades con las que opera y los efectos que produce. En marzo de 2012 iniciaron oficialmente las campañas de los aspirantes a la presidencia de México. Fueron cuatro los candidatos que se registraron ante el Instituto Federal Electoral (órgano de máxima autoridad en materia electoral en México, a pesar de la desconfianza ciudadana que pesa sobre ella –véase Maitret, 2012–); cada uno de ellos representó una visión peculiar de proyecto de país. Entre ellos, destacaron el Partido Acción Nacional, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido de la Revolución Democrática.

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Irma M. Gutiérrez M.: Falacias en los discursos de los candidatos presidenciales en México (2012)

El Partido Acción Nacional (PAN), después de una contienda interna definida por un proceso de elección democrático entre sus militantes, postuló a Josefina Vázquez Mota como su candidata presidencial. Se trata de un partido político de línea conservadora, al cual se adscriben los dos recientes mandatarios mexicanos: Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa. El Partido Revolucionario Institucional (PRI), partido de centro, gobernante en México desde 1929 hasta el año 2000, y con amplia presencia en varios estados de la República Mexicana, designó a Enrique Peña Nieto como su candidato a la presidencia, quien también abanderó al Partido Ecologista de México (PVEM), partido menor que estableció con el PRI una alianza denominada Compromiso por México para la campaña presidencial. Finalmente, y por segunda vez consecutiva, Andrés Manuel López Obrador se erigió como candidato presidencial por el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Un partido de corte liberal y progresista, aliado a otros partidos menores como el Partido del Trabajo (PT) y el Movimiento Ciudadano, representa la opción de gobierno de izquierda en México.1 De esta manera, las campañas presidenciales se caracterizaron por la difusión de tres opciones de gobierno distanciadas ideológicamente, pero que en todos los casos están respaldadas por amplios sectores de la población mexicana. De hecho, a cada una se les reconocen zonas de evidente influencia y presencia política y con representantes en puestos de gobierno en diferentes niveles, algunos incluso de elección popular. Para el presente análisis se retomaron los discursos de inicio y cierre de campañas de los tres principales aspirantes a la presidencia de México. Enfocarse en los discursos de inicio de campaña posibilita la identificación de las propuestas generales de los candidatos, las líneas de acción política y discursiva, la singularidad de sus proyectos, los objetos discursivos como focos prioritarios de atención, las fortalezas con las que se presentan, la lectura del contexto y sus posibilidades de incidir en él, y los mecanismos retóricos sobre los que se sustentarán las campañas. Por otra parte, los discursos de cierre son importantes en razón de evaluar, desde la perspectiva de los oradores y de su equipo de campaña, la consistencia discursiva y el balance político de la campaña, la aceptación del discurso por parte de los ciudadanos, las expectativas de triunfo electoral, y los resultados de la disputa política. De tal manera, los discursos analizados fueron los siguientes: • DI-EPN:2 Enrique Peña Nieto, discurso de inicio de campaña emitido en Guadalajara, Jalisco, el 30 de marzo de 2012. • DI-AMLO: Andrés Manuel López Obrador, rueda de prensa a propósito del inicio de campaña efectuada en México, Distrito Federal, el 30 de marzo de 2012.3

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• DIbis-AMLO: Andrés Manuel López Obrador, discurso de inicio de campaña emitido en Macuspana, Tabasco, el 30 de marzo de 2012. • DI-JVM: Josefina Vázquez Mota, discurso de reorientación de estrategia de campaña emitido en México, Distrito Federal, el 9 de abril de 2012.4 • DF-EPN: Enrique Peña Nieto, discurso de cierre de campaña emitido en México, Distrito Federal, el 24 de junio de 2012. • DF-JVM: Josefina Vázquez Mota, discurso de cierre de campaña emitido en Puebla, Puebla, el 24 de junio de 2012. • DFbis-JVM: Josefina Vázquez Mota, discurso de cierre de campaña emitido en Veracruz, Veracruz, el 24 de junio de 2012. • DF-AMLO: Andrés Manuel López Obrador, discurso de cierre de campaña emitido en México, Distrito Federal, el 27 de junio de 2012. Una vez constituido el corpus de investigación, se procedió a la lectura del material, esto es, de los discursos completos que lo componen, con una escucha particularmente atenta a las aseveraciones emitidas por los candidatos. Si bien, se reconoce –como se señaló anteriormente– que los discursos de campaña son argumentativos, como característica inherente a los discursos políticos, la intención no era elaborar análisis de los argumentos que los candidatos ponen en juego en su actuación verbal, sino identificar las falacias en las que incurrieron como parte de su estrategia discursiva. Para la identificación de las falacias, se revisó la literatura que define y describe diferentes tipos de falacias, en un intento por construir regularidades en sus rasgos generales y en sus usos lógicos (Hamblin, 2004; Van Dijk, 2005; Vega, 2008). Particularmente, empleamos las propuestas de Hamblin (2004) y de Flores (2002) para identificar y clasificar los diferentes tipos de falacias. Esto nos permitió sistematizar su identificación, asignar frecuencias por tipos de falacias atribuidas a los diferentes oradores, y orientar las interpretaciones. Hamblin (2004: 13) señala que un argumento falaz es aquel que pretende hacerse pasar por válido, pero que en realidad no lo es, ya sea por la ambigüedad de las palabras y oraciones en que está expresado (falacias que dependen del lenguaje), o bien, porque lo que quiere hacerse pasar por verdadero en la construcción argumental no corresponde con la realidad (falacias exteriores al lenguaje). En este último caso, el argumento puede no ser válido porque la conclusión se deriva de al menos una premisa falsa, o porque, a pesar de que las premisas son verdaderas, la conclusión no se deriva de ellas. Considerando lo anterior, los tipos de falacias por identificar fueron los siguientes:5

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- Ad hominem. La refutación se enfoca en atributos negativos de la persona que sostiene argumentos contrarios al propio, y no en los argumentos mismos - Ad Lazarum. Asumir que las ideas de alguien pobre, humilde o sencillo, son más correctas que la de una persona con poder o dinero - Ad verecundiam. Consiste en apelar a lo dicho por una figura de autoridad para sustentar una tesis, cuando importa más el reconocimiento de esta figura que los argumentos aportados - Ad populum. El orador apela al respaldo que una gran cantidad de personas otorgan a las tesis que se presentan. - Argumentum in terrorem. Tácitamente, se intenta infundir miedo en los interlocutores para forzarlos a aceptar los argumentos esgrimidos. - Atribución falsa. Se atribuye un argumento al opositor, que nunca fue construido por éste, o bien se ofrece una interpretación errónea a lo dicho por alguien. - Circulus in demostrando. La conclusión es la misma que la premisa, no hay construcción argumental. - Colectivo ambiguo. Uso de un término colectivo sin delimitación clara de los elementos que lo componen. - Falsa dicotomía. Se argumenta sobre alternativas extremas, sin reconocerse puntos intermedios. - Generalización apresurada. Se construye una regla general habiéndose examinado pocos casos. - Moldeamiento forzado. Se intenta amoldar las ideas o acciones de alguien a un marco de referencia reducido. Se crean estereotipos o imponen contextos. - Non causa pro causa. Se identifica algo como causa de un evento, cuando no está demostrado que efectivamente lo sea. - Non sequitur. La conclusión se extrae de premisas, sin que exista conexión entre ellas. - Omnisciencia. El orador presume que no puede existir fallo u otras alternativas a lo expresado por él mismo. - Plurium interrogationum. El orador demanda una respuesta simple a una pregunta compleja. - Reificación. El orador atribuye características concretas a algo abstracto. Cada falacia contabilizada puede no corresponder a un párrafo en su totalidad. Aquí retomamos la categoría de macroestructura semántica, trabajada por Van Dijk (1983), quien nos explica que un discurso se conforma,

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a nivel macro, por unidades semánticas que aportan coherencia y significado global al texto. Estas unidades son las macroestructuras semánticas y constituyen una reconstrucción teórica de la noción de tema o asunto, necesarios para la comprensión global del sentido de un texto. En este caso, las falacias se prolongan o reducen en la medida en que hablen de un mismo tema, es decir, en la medida en que completen la construcción falaz de un asunto determinado. La extensión, entonces, variará desde una frase hasta una sección o un conjunto de párrafos referidos a un mismo tema. Contabilizadas y clasificadas las falacias, se procedió a establecer rutas de interpretación que permitieran una mirada analítica global de la presencia de falacias en los discursos de los candidatos. Se optó por dos vías: la identificación de falacias por candidato presidencial y la frecuencia general de tipos de falacias. En especial, se buscó observar si existía alguna especie de consistencia en el empleo de ciertos tipos de falacias en los diferentes candidatos, lo que podría indicarnos la presencia de una estrategia política sólida. Asimismo, se pretendió destacar las diferencias en la selección y usos de las falacias entre los tres candidatos. Los hallazgos y comentarios se exponen a continuación.

2. Resultados
En los ocho discursos analizados, se identificaron 17 tipos de falacias. Cabe señalar que, si bien atendemos las dificultades enunciadas anteriormente sobre el establecimiento de tipologías y clasificaciones, reconocemos también que en el estudio de las falacias persiste un criterio taxonómico para dar cuenta de sus usos en diversos tipos de discursos. Se encuentra ampliamente documentada la existencia de falacias cuya disposición lingüística, semántica, sintáctica y/o pragmática mantiene regularidades, núcleos invariables que les permitan considerarse dentro de un mismo tipo. Algunos de estos tipos, establecidos por Aristóteles y consolidados con el paso del tiempo, resultan fácilmente identificables en casi cualquier contexto comunicativo, mientras que otros demandan mayor pericia analítica para su clarificación y asignación de sentido. Decíamos pues que quizás el primer hallazgo relevante del presente análisis fue la identificación, en algunos casos, de tipos de falacias recurrentes en un mismo candidato, que cumplen con un papel reforzador de la ideología que por tradición representan; diferentes entre un partido y otro, y consistentes a lo largo de la campaña, como se aprecia en la gráfica 1.

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Gráfica 1. Distribución de tipos de falacias por candidato

Por ejemplo, el candidato de la Coalición Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, recurrió a las falacias ad populum, falsa dicotomía, ad hominem y ad Lazarum; es decir, apela al “pueblo”, presume la singularidad de su propuesta frente a otras que considera en bloque como negativas, y supone que el proyecto que él abandera es mejor por provenir y atender las inquietudes de los ciudadanos pobres (véase gráfica 2).

Gráfica 2. Falacias utilizadas en los discursos de Andrés Manuel López Obrador

Por otra parte, el discurso de Enrique Peña Nieto, candidato de la Coalición Compromiso por México, está construido con base en las falacias
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argumentum in terrorem y falsa dicotomía (véase gráfica 3). Para ello, presenta dos escenarios posibles: el México de la continuidad del régimen panista, caracterizado por la pobreza, el desempleo, la inseguridad y la violencia; y el del cambio, encabezado por un gobierno incluyente, comprometido y democrático. La bifurcación es evidente, como también lo es la elaboración de un escenario catastrófico como recurso disuasivo de la continuación del régimen actual encabezado por el Partido Acción Nacional.

Gráfica 3. Falacias utilizadas en los discursos de Enrique Peña Nieto

Finalmente, si bien el discurso de la candidata de Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, fue el que hace un uso más variado de falacias (gráfica 4), también se aprecia que las falacias elegidas persiguen, en primer lugar, el ataque a los adversarios políticos (atribución falsa y ad hominem). También recurre a la falsa dicotomía, presente en los discursos de los tres candidatos, ahora confrontando dos opciones de gobierno: el caracterizado por la corrupción y el autoritarismo, encarnado por el candidato del Partido Revolucionario Institucional; y el de la continuación de un régimen exitoso, encabezado por su correligionario Felipe Calderón, actual Presidente de México.

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Gráfica 4. Falacias utilizadas en los discursos de Josefina Vázquez Mota

Las falacias más relevantes en términos de frecuencia son las siguientes: 2.1. FALSA DICOTOMÍA Se trata de una de las falacias más comunes en el discurso político. También llamada bifurcación, consiste en proyectar dos opciones, escenarios o caminos diametralmente opuestos, donde a uno de ellos se le adjudican sólo aspectos negativos, mientras que al otro, por lo general el que el enunciador representa, únicamente se le reconocen sus bondades y fortalezas. Se desconocen terceras opciones o matices entre los dos modelos presentados, por lo regular reduciendo la caracterización de escenarios a versiones estereotipadas y maniqueas. Se utiliza primordialmente para inducir la sobrevaloración de una propuesta, al exponer al interlocutor a un comparativo forzado y engañoso. En este análisis, la falacia de la falsa dicotomía aparece en los discursos de los tres candidatos (gráfica 5). Pero, ¿cuáles son los proyectos extremos que confronta cada uno de ellos? En el caso del candidato del PRI, los proyectos que enfrenta son, por un lado, el régimen actual, encabezado por un presidente que se adscribe al Partido Acción Nacional, y responsable de una debacle en materia económica, laboral y de seguridad; y por otro, un gobierno comprometido, responsable y eficaz, que correría a su cargo de ganar las elecciones. El siguiente ejemplo registra la reducción de los modelos a un contraste entre la oscuridad que representa el régimen actual y el suyo como propuesta de cambio, de luz y de esperanza:

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(1) DI-EPN: “México está muy claro en lo que quiere y está cierto que ya no quiere más de lo mismo; quiere pasar de esta etapa sombría y de obscuridad a una nueva etapa de luz y esperanza”.

A la inversa de Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, candidata del Partido Acción Nacional reconoce también dos caminos posibles para México: el regreso a un régimen fallido por la corrupción y las crisis que devinieron del mandato priísta, o el voto a un gobierno que bajo su mandato haría avanzar al país:
(2) DFbis-JVM: “Hoy vengo a pedirles que todos cerremos filas, faltan ocho días para decidir si seguimos adelante o permitimos que regrese el pasado de corrupción, de deuda y de crisis”.

Mientras tanto, el candidato del Partido de la Revolución Democrática, Andrés Manuel López Obrador, no construye una confrontación entre dos candidatos exclusivamente, como sí lo hacen sus adversarios políticos, sino que contrapone dos modelos: el suyo y el que –como si fuera uno- representan los otros tres candidatos a la presidencia de México:
(3) DIbis-AMLO: “Son dos caminos, habemos cuatro candidatos, tres hombres y una mujer, pero la verdad la verdad es que sólo son dos proyectos: tres candidatos, dos hombres y una mujer (lo digo con todo respeto sin el ánimo de ofender a nadie), tres representan lo mismo ¿ya saben ustedes que es más de lo mismo? Es pobreza, desempleo, inseguridad, violencia, corrupción, sufrimientos. Y hay otro camino que con mucho orgullo lo estamos representando, el camino del cambio verdadero que representa honestidad, justicia y amor, mucho amor”.

Gráfica 5. Falsa dicotomía
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2.2. AD pOpULUM La falacia ad populum también es sumamente común en el discurso político, tanto en los regímenes democráticos, como en los autoritarios. Con esta falacia, los políticos pretenden justificar sus proposiciones presumiendo contar con el apoyo mayoritario del pueblo o de un grupo numeroso de personas. Pueden variar los apelativos con los que se denomina al “pueblo”, algunos de ellos son: “los ciudadanos”, “la gente”, “la nación”, “los habitantes de este país”, “los mexicanos”, “nuestros hermanos”, etc. Como se aprecia en la gráfica 6, el candidato que utilizó de manera más consistente esta falacia fue Andrés Manuel López Obrador, lo cual no es de extrañar si reconocemos que “el pueblo” es un elemento importante en su estrategia política en general. En casi todos sus discursos públicos aparece como fuente de fuerza política, como respaldo de su proyecto y razón de ser de sus propuestas y líneas de acción. Presentamos un ejemplo:
(4) DF-AMLO: “Yo voy a necesitar del acompañamiento, del apoyo del pueblo para poder llevar a cabo las reformas que necesita nuestro país. Voy a gobernar para el pueblo y con el pueblo”.

A diferencia de López Obrador, Josefina Vázquez Mota no utiliza la falacia ad populum para suponer un apoyo mayoritario del pueblo a su campaña, sino para justificar algunas posibles medidas de gobierno como exigencias genuinas de la ciudadanía, como se muestra en el siguiente párrafo:
(5) DI-JVM: “Por eso propongo una nueva etapa en la estrategia que responda a la exigencia de los ciudadanos de que los delitos sean castigados, sea quien sea el responsable y sea quien sea la autoridad que lo encubra”.

También Enrique Peña Nieto presume el apoyo mayoritario a su proyecto como lo ilustra el siguiente segmento:
(6) DF-EPN: “Estamos muy entusiasmados porque ustedes y millones de mexicanos más, saben que tenemos el mejor proyecto, el proyecto para que México esté mejor”.

Aunque en este caso, estamos ante una variante de esta falacia. Estrechamente vinculada a la falacia ad populum, se encuentra la falacia ad numerum. Con esta falacia se privilegia la cifra por encima de la calidad de ciudadanos, de militantes partidistas, o de integrantes de cierto grupo. Entre mayor sea el número expresado, mayor sería el impacto que podría generar esta falacia, y puede usarse tanto para maximizar el apoyo generalizado por parte de un vasto número de seguidores, como para respaldar numéricamente una proposición. Obsérvese los casos siguientes:
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(7) Dfbis-JVM: “Aquí están las almas que cambiarán la historia el próximo domingo, más de 50 mil veracruzanos nos dicen… Aquí me dicen los organizadores qué 50 mil ni qué nada, que son 100 mil veracruzanos… Tuxtla, 35 mil; Puebla, 25 mil; Coatza, casi 20 mil y Veracruz, todos ustedes, todo Veracruz está aquí… Los veracruzanos y millones de mexicanos, el próximo domingo a esta hora, cuando ya cierren las casillas habremos ido a votar y sabremos que ganamos la Presidencia de la República”. (8) DI-AMLO: “Tenemos ahora, a diferencia del 2006, más organización, se construyó entre todos, desde abajo, el Movimiento Regeneración Nacional, tenemos comités en casi todos los municipios del país, tenemos 53 mil comités seccionales, 3 millones 600 mil protagonistas el cambio verdadero, 2 millones 500 mil representantes de nuestro movimiento”.

En todos los casos, los candidatos se apoyan en la supremacía numérica.

Gráfica 6. Ad populum, Ad numerum

2.3. ArGUMENTUM IN TErrOrEM Algunos consideran que este es un tipo de falacia ad baculum, es decir, el recurso a la fuerza y el poder. Conviene aclarar que no se trata de hacer uso explícito de la fuerza, pues esto sería coacción y no argumentación. La falacia opera en el terreno de las ideas, del pensamiento y de la enunciación; esto es, se busca el convencimiento del destinatario a través de la palabra. El destinatario acepta la proposición y se somete voluntariamente a la tesis buscando evitarse
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una situación hipotética indeseable, incluso reconociendo el poder que podría inducirle un castigo, una sanción o un malestar. Específicamente, el argumentum in terrorem induce el miedo ante la presentación de escenarios catastróficos como consecuencia de una toma de decisión errónea por parte del destinatario. La falacia se complementa con la propuesta de opciones alternas de mejores consecuencias. El candidato de la Coalición Compromiso por México, Enrique Peña Nieto, construyó frecuentemente un escenario catastrófico del país, no sólo como consecuencia de la continuidad del régimen actual, sino como descripción del actual estado de cosas. Pese a que pudo haber expuesto datos documentados sobre los saldos negativos de algunas políticas públicas, cae en falacia al generalizar de manera conjetural, sin atender los matices, las pruebas objetivas y la relatividad de los índices en cada renglón expuesto. Véase el ejemplo siguiente:
(9) DI-EPN: “Duele reconocerlo pero México no vive un buen momento. Muchos mexicanos atraviesan tiempos difíciles, sienten incertidumbre y desesperación. México está herido por la inseguridad y la violencia. Muchos mexicanos viven angustiados y, lo que es peor, viven con miedo. Los más afectados son nuestros niños. Ahora en nuestros niños, sus temores ya no sólo están en su imaginación: están afuera de su escuela, en las calles, donde antes jugaban con sus padres. La violencia ya no es sólo una fría estadística, cada vez son más las familias afectadas de manera directa con la desaparición y asesinato de un ser querido. Hay un México con enorme pobreza, con millones de familias a quienes no alcanza ni lo más mínimo para comer. Hay un México con una economía incapaz de generar buenos empleos y, sobre todo, oportunidades para todos los mexicanos. Hay un México con una imagen negativa, que infunde temor al turismo que anteriormente nos visitaba, que ha perdido oportunidades y liderazgo internacional. Hay un México con instituciones débiles y desacreditadas, en las que ya no confía la gente, porque la ineficacia y la corrupción se padecen a diario”.

Con este discurso se presenta Enrique Peña Nieto en el arranque de su campaña, elabora una fotografía que, desde su punto de vista, desconoce toda acción o resultado positivo del actual régimen de gobierno. Construye un escenario catastrófico a partir de una serie de desaciertos en variados renglones de la vida en México. Posteriormente, propone una alternativa para aminorar el temor causado:
(10) DF-EPN: “Vamos a ganar para transformar a México, vamos a ganar para acabar con el miedo y recobrar la esperanza”.

El uso del argumentum in terrorem por parte de los otros dos candidatos no se aprecia como relevante en términos de frecuencia (Gráfica 7).

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Gráfica 7. Argumentum in terrorem

2.4. AD HOMINEM Disentir de las tesis que presenta un adversario político abre la posibilidad a un orador de refutar mediante el señalamiento de pruebas racionales que socaven los argumentos contrarios. Pero cuando la confrontación se lleva al terreno personal y se dirigen ataques al adversario a propósito de sus atributos, características, creencias sobre la persona o juicios de valor sin fundamento racional, estamos frente a la falacia ad hominem. En el caso estudiado, la falacia ad hominem está presente en los discursos de dos candidatos presidenciales (gráfica 8), y si a esto añadimos las falsas atribuciones que se dirigen entre ellos, como falacias que señalan culpabilidad o responsabilidad de actos negativos sin pruebas, entonces tenemos una confrontación evidente y personal entre adversarios políticos. Para ilustrar las falacias ad hominem en los candidatos Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador presentamos los siguientes segmentos:
(11) DFbis-JVM: “No queremos ese candidato joven que le tiene miedo a los jóvenes, que cuando fue a la Ibero terminó en el baño y no fue al debate de los jóvenes de México, ese candidato no, ese candidato representa lo que ustedes han padecido en Veracruz, representa autoritarismo, representa rendición frente al crimen, representa deuda, representa abuso de poder”.

En este ejemplo se combinan dos falacias: ad hominem y falacia de la división. La falacia de la división consiste en atribuir características de un todo a cada una de las partes que lo componen. Cuando la candidata afirma que Enrique Peña Nieto representa el autoritarismo, la rendición frente al crimen, la deuda y el abuso
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del poder, está atribuyendo características del partido político al que representa (PRI) a su persona. Es posible que el candidato haya mostrado comportamientos que le adjudicarían esa caracterización, pero la oradora no ofrece elementos para elaborar una demostración apropiada. Ahora veamos un ejemplo distinto:
(12) DF-AMLO: “El problema está arriba, con los que ganan de 200 a 600 mil pesos mensuales, ahí es donde vamos a ajustar, ahí es donde vamos a cortar ese copete, vamos a descopetar”.

Aquí encontramos una falacia sólo comprensible en el contexto de la contienda política entre Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto, siendo que López Obrador ha calificado de manera negativa a su contrincante, llamándolo el hombre del “copete”. Otro ejemplo de falacia ad hominem en función de características físicas es el que expone Josefina Vázquez Mota en el siguiente caso:
(13) DF-JVM: “en Puebla ya no gobierna un “gober precioso”, que de “precioso” no tenía nada”.

Se refiere al ex-gobernador Mario Marín del estado de Puebla, a quien se acusó mediante la revelación de grabaciones telefónicas de proteger a empresarios con conductas criminales, argumento que no retoma la candidata para desacreditar al ex-gobernador. El candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, no hizo uso de la desacreditación personal, pero en lugar de esto, él recurrió a la desacreditación total del régimen político actual.

Gráfica 8. Ad hominem y falsa atribución
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Otras falacias interesantes que resultan indicativas de las líneas ideológicas asumidas por los candidatos presidenciales son las falacias ad Lazarum y de reificación en el discurso del candidato de la Coalición Movimiento Progresista. La primera consiste en privilegiar un actuar modesto o asumir que una persona pobre es más virtuosa por el simple hecho de su carencia económica. Se aprecia en el siguiente ejemplo:
(14) DF-AMLO: “Hablé también de hacer un gobierno austero, sin lujos, de terminar con los privilegios de los altos funcionarios públicos de la incongruencia que significa tener un gobierno rico con un pueblo pobre”.

Como ejemplo de la reificación, este mismo candidato habla constantemente de “enfrentar al dinero”, atribuyendo a este objeto características humanas, incluso con calidad de adversario. En Josefina Vázquez Mota, destaca un claro empeño en acentuar sus fortalezas para llegar a conclusiones que no siempre se siguen de las premisas que empeña, esto es, falacia non sequitur:
(15) DI-JVM: “Soy economista y madre de familia y entiendo los problemas de miles de familias en todo el país” (16) DFbis-JVM: “Como Secretaria de SEDESOL logré que nueve millones de mexicanos salieran de la pobreza extrema. Como Presidenta de México lograré que ningún hogar tenga pobreza alimentaria”.

En estos ejemplos se advierte la manera en que la candidata apresura la conclusión, desconociendo la complejidad mayor que demandan las acciones y políticas a seguir en un escenario nacional, y pregonando que la experiencia en un nivel más discreto la prepara para el reto mayúsculo que implica la dirigencia de un país.

3. Conclusiones
Es frecuente ver que ciertos mecanismos retóricos se repiten en diferentes discursos políticos. No necesariamente hablamos de un plagio interminable de formas y estilos, de invariantes y fórmulas automáticas, sino de elementos de probada eficacia, que son recuperados en los discursos, actualizados a las demandas del contexto y a los objetivos específicos y personales de cada actor o grupo político. Las falacias constituyen uno de estos mecanismos que curiosamente no resuelven en definitiva los procesos de convencimiento popular, pero una construcción atractiva y apropiada de la falacia no sólo esconde el sinsentido
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Irma M. Gutiérrez M.: Falacias en los discursos de los candidatos presidenciales en México (2012)

del que es producto, sino que suele pasar por un ejercicio argumentativo válido y convincente. En el análisis aplicado a los discursos de inicio y cierre de campañas presidenciales en México durante 2012, se aprecia que el recurso a la falacia es una estrategia presente en cada discurso. Curiosamente, la identificación de ciertos tipos de falacias atribuibles a determinados oradores y la estimación de sus frecuencias de aparición permite señalar tentativamente un vínculo entre la falacia como recurso discursivo y la construcción de estrategias verbales para el apuntalamiento de los diversos proyectos políticos de cara a la opinión ciudadana. A reserva de elaborar análisis exhaustivos de las campañas y de las plataformas políticas de los candidatos contendientes, se puede afirmar que el uso de las falacias permite a los oradores transmitir y reforzar líneas ideológicas, incitar y participar en confrontaciones políticas y proyectar la singularidad de proyectos específicos. Ésta, consideramos, es la manera en que las falacias se insertan dentro de los ejes argumentales de los discursos de campaña. En términos generales, se observó que la falsa dicotomía (entre regímenes ineficaces y fallidos -pasados o actuales- y regímenes presentes o futuros de éxito) forma parte de la construcción argumentativa de los tres candidatos. También, apelar al pueblo como base de apoyo y mecanismo de validación de las propuestas políticas, es otro ejemplo de falacia recurrente en los oradores (más marcada en el candidato de la Coalición Movimiento Progresista). Ambos tipos de falacias permiten apuntalar la apreciación general de las campañas y de las propuestas políticas. Sin embargo, sobre las diferencias en el uso de ciertos tipos de falacias por parte de los tres candidatos se puede concluir lo siguiente: las falacias empleadas por el candidato de la Coalición Compromiso por México, Enrique Peña Nieto, buscaban establecer dos opciones de gobierno: una opción fallida que corresponde al actual régimen y al partido político al que se adscribe el presidente Felipe Calderón, y otra, misma que encabezará dentro de unos meses, que propone soluciones factibles a los problemas actuales derivados de un gobierno ineficaz. Las falacias recurrentes en el candidato de la Coalición Movimiento Ciudadano, Andrés Manuel López Obrador, consistían en apoyarse en la supremacía numérica del pueblo, y particularmente, de los ciudadanos de bajos recursos económicos, así como en el establecimiento de una dicotomía que tachaba de mal gobierno al actual y a los regímenes dirigidos por gobernantes del Partido Revolucionario Institucional, y que reconocía como única opción de verdadero compromiso social la que él representaba. Por su parte, Josefina Vázquez Mota recurrió al ataque personal o colectivo, mediante falsas atribuciones, refutaciones del tipo ad hominem, y también enfrentando dos rumbos para el país: el de un gobierno priísta al que reconocía como autor de las grandes crisis económicas sufridas por el país durante gran
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parte del siglo XX, y el de un gobierno que, siendo la continuación del actual, mantendría y acrecentaría los logros alcanzados en los últimos doce años. Todo parece indicar que la estrategia discursiva seguida por el candidato de la Coalición Compromiso por México resultó la más efectiva, pues salió invicto en los comicios de julio de 2012. Como se mencionó con anterioridad, no se elaboró un análisis minucioso de dicha estrategia discursiva, pero sí es posible afirmar que, como parte de ella, las falacias del tipo argumentum in terrorem y falsa dicotomía gozaron de una mayor credibilidad por parte de los ciudadanos electores. Aunque la elaboración de falacias y su exposición en actos públicos no es la única fortaleza de las estrategias de marketing político, tampoco deben desestimarse, pues la fuerza en el discurso político no reposa necesariamente en un correcto razonar, sino en la capacidad de movilizar emocionalmente, a veces más que cognitivamente, al ciudadano, y con esto incitarlo a la acción política. Las falacias, pues, no son del todo infalibles, pero sí pueden promover el convencimiento y la persuasión de los ciudadanos sin que medie el razonamiento lógico.
NOTAS: 1 Para una revisión a fondo de las coaliciones y las tendencias electorales, véase Pacheco, 2011. 2 La nomenclatura DI o DF corresponde a “Discurso Inicial” y “Discurso Final”, respectivamente. Las letras siguientes corresponden a las iniciales de los nombres completos de los candidatos a la presidencia de México. 3 Como se puede apreciar, en la constitución del corpus se consideraron dos discursos iniciales por parte del candidato de la Coalición Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador. Esta decisión obedece a que originalmente sólo se consideraría el discurso con el que los candidatos dan inicio oficial a sus campañas electorales; sin embargo, el caso de este candidato fue particular porque su discurso inicial es una rueda de prensa, con lo cual no se aprecian las condiciones de emisión característicos en los otros dos candidatos: discursos dirigidos a los ciudadanos, circundado principalmente por militantes afines, mayor duración. Por tal motivo, se estimó pertinente recuperar ambos discursos, el de la rueda de prensa (DI-AMLO) y el de apertura de campaña (DIbis-AMLO), para otorgarle un equilibrio mayor a las exposiciones de los candidatos. 4 Diez días después del arranque oficial de la campaña de Josefina Vázquez Mota, la candidata anuncia ajustes en su estrategia (integración de nuevas figuras a la campaña, fortalecimiento de la cobertura a nivel nacional, etc.); en este análisis retomamos justamente el discurso que marca esta reorientación, tomando en cuenta que éste será el rumbo que seguirá la campaña de este momento en adelante. 5 Taxonomía basada en Hamblin, 2004 y Flores, 2002.

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Irma M. Gutiérrez M.: Falacias en los discursos de los candidatos presidenciales en México (2012)

REfErENCIAS BIBLIOGrÁfICAS
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IrMA MArIANA GUTIÉrrEZ MOrALES de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), es Doctora en Ciencias Políticas y Sociales y Maestra en Comunicación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Licenciada en Periodismo y Comunicación Colectiva por la FES Acatlán de la UNAM. Profesora de asignatura de las Licenciaturas en Pedagogía y Comunicación en la FES Acatlán. Sus líneas principales de investigación son análisis del discurso político, periodístico y educativo. Correo electrónico: mariana_gmx@yahoo.com

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ARTÍCULO

La deixis de primera persona en la construcción discursiva del estudiante universitario

ANAMARÍA HARVEY PATRICIA BAEZA ENRIQUE SOLOGUREN
Pontificia Universidad Católica de Chile

RESUMEN. En este artículo se da cuenta de la deixis de primera persona singular-plural en la construcción discursiva de exámenes orales finales de pregrado. La perspectiva teórica-metodológica en la que se sustenta el constructo analítico-descriptivo de este estudio es la LSF (Halliday, 1994; Halliday y Matthiessen, 2004; Martin y Rose, 2007; van Leeuwen, 2008). La metodología es cualitativa. El corpus analizado corresponde a exámenes orales finales de dos disciplinas diferentes: Lingüística y Química. Los datos que emergen del análisis destacan las distintas funciones que cumple la deixis de primera persona en la negociación interpersonal del candidato y los resultados muestran a un estudiante/investigador consciente de la elaboración y organización de su texto y evaluador de su propio discurso. Se concluye que las selecciones pronominales son multifuncionales (Fonte y Williamson, 2011) y que el buen uso de ellas permite al candidato posicionarse y legitimarse como un miembro pleno de la comunidad disciplinar correspondiente. PALABrAS CLAVE: Oralidad académica, deixis personal, posicionamiento discursivo, legitimación. RESUMO. Neste artigo se discute as funções da dêixis de primeira pessoa singular-plural na construção discursiva de exames orais finais de graduação. A perspectiva teórico-metodológica em que se sustenta o construto analítico-descritivo deste estudo é a LSF (Halliday, 1994; Halliday & Matthiessen, 2004; Martin & Rose, 2007; van Leeuwen, 2008). A metodologia é qualitativa. O corpus analisado corresponde a exames orais finais de duas disciplinas diferentes: Linguística e Química. Os dados que emergem da análise mostram as distintas funções que cumpre a dêixis de primeira pessoa na negociação interpessoal do candidato e os resultados apontam a um estudante/investigador consciente da elaboração e organização do seu texto e avaliador do seu proprio discurso. Conclui-se que as seleções pronominais são multifuncionais (Fonte & Williamson, 2011) e que o bom uso das mesmas permite ao candidato posicionar-se e legitimar-se como um membro pleno da comunidade de prática disciplinar correspondente. PALAVrAS CHAVE: Oralidade acadêmica, dêixis pessoal, posicionamento discursivo, legitimação.

ABSTrACT. This article informs about deixis, as manifested in first person singular and

plural, in the discursive construction of undergraduate final oral exams. The theoretical and methodological perspective underlying the analytic-descriptive construct of the study is SFL (Halliday, 1994; Halliday & Matthiessen, 2004; Martin & Rose, 2007; van Leeuwen, 2008). The methodology is qualitative. The corpus under scrutiny
Recibido: 09 de marzo de 2012 • Aceptado: 12 de septiembre de 2012.

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corresponds to final oral exams in two different disciplines: Linguistics and Chemistry. Data emerging from the anlyses show the multiple functions fulfilled by deixis in the student’s interpersonal negotiations and results point to a student/researcher who appears to be conscious of the elaboration and organization of his/her text and capable of evaluating his/her own discourse. It is concluded that pronominal choices are multifunctional (Fonte & Williamson, 2011) and that the adequate use of them allows the student to position and legitimize him/herself as a full member of the corresponding disciplinary community. KEY WOrDS: Academic oral encounters, personal deixis, discursive positioning, legitimacy.

Introducción
Este artículo1 examina el uso de la deixis de primera personal (singular y plural) en un tipo especial de práctica social poco explorado en el ámbito académico –el examen oral universitario final de pregrado– y da cuenta de sus funciones. El estudio que informamos intenta responder la interrogante siguiente: ¿De qué manera el candidato construye significados ideacionales e interpersonales para legitimarse frente a la Comisión Examinadora? Partimos de la premisa que en este evento comunicativo de naturaleza evaluativa los interactuantes no solo informan de un conocimiento disciplinar sino que, además, co-construyen significados y negocian identidades. La comunicación académica ha sido objeto de múltiples estudios en diferentes lenguas, entre ellas la lengua española (Arnoux, 2002, 2009; Beke, 2009; Bolívar, 2006; Bolívar, Beke y Shiro, 2010; Carlino, 2007; Padilla y Carlino, 2010; Cassany, 2010; Castelló, 2007; Ciapuscio, 2005, 2007, 2010; García Negroni y Tordesillas; 2001; García Negroni, 2007; Harvey, 2005, 2006, 2009; Harvey y Oyanedel, 2010, 2011; Marinkovich, 2005, 2009, Marinkovich y Velásquez 2010; Moyano, 2009; Barbara y Moyano; 2011; Oteíza, 2006, Oteíza y Pinto, 2011; Parodi, 2008, 2009, 2010), realizados desde diversas disciplinas y perspectivas teóricas, entre éstas, la Lingüística Sistémica Funcional (en adelante LSF), la sociolingüística y la teoría de los géneros (Salager-Meyer, 1994; Hyland, 1999 y 2002; Hunston y Thompson, 2000; Roberts et al., 2006; Barbara y Moyano, 2011). Todas estas investigaciones, entre muchas más, han demostrado que estas interacciones no sólo pretenden la transmisión clara, ordenada y precisa del conocimiento sino que también buscan provocar determinados efectos retóricos en su audiencia. En este contexto, surge la necesidad de caracterizaciones lingüísticasdiscursivas que permitan comprender de manera más integral cómo se coconstruye el conocimiento en instancias orales académicas de tipo formal y de naturaleza evaluativa. En ellas se evalúa el proceso de formación disciplinar por una parte y el proceso de pensamiento y conceptualización en línea por otra; asimismo, se legitima al estudiante como miembro apto para desempeñarse en el mundo profesional y/o académico. Dado que se trata de prácticas
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discursivas que evidencian el vínculo entre el orden de la interacción y el orden institucional (Linell, 2009, 2010), éstas constituyen un espacio privilegiado para observar la emergencia de recursos retóricos específicos, plasmados en el entramado discursivo, así como la articulación de los dispositivos que configuran una determinada política discursiva: “[…] si entendemos que los discursos son indisociables de las instituciones de las cuales emergen, el estudio de los mismos permite indagar en los mecanismos de legitimación de la enunciación” (Savio, 2009: 241). En nuestro estudio adherimos a la noción de deixis propuesta por Fonte y Williamson (2011: 1), quienes la conciben como “un proceso de situarnos en el discurso como hablantes en relación con nuestros interlocutores”. A su vez, definimos operacionalmente posicionamiento discursivo, para los fines de este estudio, como las maneras que tiene el candidato de presentarse y legitimarse con la Comisión Examinadora en la interacción. El corpus de este estudio de caso está conformado por dos exámenes orales, uno en el área de lingüística y, el otro, en el de química. Ambos exámenes fueron video-grabados en una institución de educación superior chilena. La perspectiva teórica-metodológica en la que se sustenta el constructo analíticodescriptivo de este estudio es la Lingüística Sistémica Funcional, en adelante, LSF (Halliday, 1994; Halliday y Matthiessen, 2004; Martin y Rose, 2007; van Leeuwen, 2008), y las definiciones de género de Martin (1984) y de Martin y Rose (2007), concordantes con las características de la instancia evaluativa en estudio. La metodología es cualitativa. En los apartados siguientes nos referimos al marco teórico metodológico empleado, presentamos e ilustramos las distintas funciones que emergen de los análisis y discutimos las estrategias desplegadas por los estudiantes en los exámenes estudiados.

1. Fundamentos teórico-metodológicos
1.1 PErSpECTIVA SISTÉMICO-FUNCIONAL La LSF define el lenguaje como sistema semiótico social que los hablantes emplean para construir significados en contexto, a través de opciones a diferentes niveles. Para Halliday (1994) las elecciones de significados están organizadas en tres componentes principales: la metafunción ideacional (se relaciona con la organización del mundo que nos rodea), la metafunción interpersonal (se asocia con el uso del lenguaje para el intercambio de significados con las personas con las que interactuamos) y la metafunción textual (tiene que ver con la organización de los significados ideativos e interpersonales dentro de textos que son coherentes y relevantes). De esta manera, las palabras ‘realizan’ el significado de un texto y éste es concebido como una unidad semántica. La metafunción ideacional se realiza en el plano léxico-gramatical especialmente a
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través de la elección de la transitividad, que construye la experiencia mediante seis tipos de procesos: materiales (experiencias del mundo externo), mentales (experiencias de la conciencia), relacionales, de comportamiento, verbales y existenciales. Cada proceso consta de tres componentes potenciales: el proceso en sí, los participantes del mismo y las circunstancias vinculadas al proceso, lo que Halliday y Matthiessen (2004) denominan ‘figura’, a nivel semántico. Recurrimos a los conceptos anteriormente expuestos para nuestra pesquisa de las realizaciones lingüísticas de la primera persona singular y plural y de sus funciones, en los dos primeros niveles de nuestro análisis: léxico gramatical y discursivo-semántico. Para el nivel interpretativo, es decir, para el análisis de la construcción de los significados, nos detenemos en algunos elementos de la propuesta de Martin y Rose (2007), especialmente en la ‘ideación’ y la ‘identificación’. La elección de estos dos sistemas responde a su alto potencial explicativo y, dada la naturaleza de nuestro objeto de estudio, nos permite focalizar en la elaboración identitaria de los participantes de la instancia evaluativa oral universitaria de término de estudio. Por un lado, la ideación se enfoca en el análisis de los participantes (personas, lugares, objetos), los procesos (generalmente realizados por verbos) y las relaciones entre ambos elementos. Por otro lado, la identificación se asocia con la manera cómo se introducen los participantes en el discurso y el seguimiento que se hace de las huellas de estos, en palabras de Martin y Rose (2007). En nuestro estudio nos centramos más en las personas que en los lugares y los objetos. Consideramos en forma especial la identificación de los participantes por medio de los pronombres de primera persona singular y plural, como así también los distintos tipos de referencia asociados a esta clase de seguimiento. Para discriminar las funciones interactivas e ideativas que cumplen las selecciones pronominales de primera persona y analizar su incidencia en la elaboración identitaria en los exámenes estudiados en este trabajo, utilizamos también algunas categorías del inventario sociosemántico propuesto por van Leeuwen (2008): exclusión, inclusión, individualización, colectivización, identificación, personalización, impersonalización, pasividad, reacción cognitiva y afectiva, abstracción. Consideramos también, en forma particular, la autorización como forma de legitimación, en tres de sus manifestaciones: autoridad personal, autoridad de experto y autoridad de tradición. El análisis se completa con la racionalización teórica e instrumental, como formas de legitimación características de los exámenes estudiados. 1.2. LA DEIXIS EN EL EXAMEN OrAL Una de las finalidades del examen oral es dar cuenta del proceso de apropiación e internalización de los conocimientos disciplinares. En este sentido, dos elementos son claves. En primera instancia, el examinando considera la perspectiva de la cátedra en su discurso, esto es “que cuando comente lo leído
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tenga presente las orientaciones, aclaraciones, toma de posición, que el docente ha planteado en sus clases” (Balduzzi y Corrado, 2006: 5). En segundo lugar, el examinando debe hacer uso de determinadas estrategias discursivas y pragmáticas que le permitan construir una red de relaciones semánticas con los términos claves de su disciplina científica; esto es el denominado ‘patrón temático’, acuñado por Lemke (1997:112). Los participantes del examen, a través del lenguaje, co-construyen una imagen mental de la realidad externa e interna. Por esta razón, a través de nuestro trabajo describiremos el modo en que estos utilizan la primera persona para negociar sus roles y legitimarse como miembros de la comunidad de práctica académica universitaria. Para tales efectos, entendemos la deixis como “el proceso de situarnos en nuestro discurso como hablantes, colocando también a nuestros interlocutores y señalando objetos y personas en nuestro entorno espacial y temporal” (Fonte y Williamson, 2011: 5). Coincidimos con la postura de estos autores quienes proponen el análisis del componente deíctico por medio de una aproximación interaccional y dialógica “fundada en el principio de que los significados expresados en forma deíctica (con la excepción de la llamada deixis textual) se realizan como parte de una interacción en curso entre dos personas como mínimo”. Esto revela la naturaleza profundamente social e interactiva del discurso (cf. Linell 1998). Es así que una mirada interaccional del fenómeno deíctico lo caracteriza como un proceso significante de co-construcción del foco referencial. En este sentido, entonces, una primera implicancia es que las categorías informadas por las diferentes teorías no deben verse como compartimentos rígidos, sino que en virtud de grados de prototipicidad. Una segunda implicancia alude a que no solo pronombres y formas verbales concomitantes son el centro de la descripción, sino que también pueden serlo otros tipos de elementos más complejos considerados tradicionalmente no deícticos y desde esta óptica: “los deícticos deben considerarse no sólo como unidades de la lengua y del discurso, con el mismo derecho que cualquier otra unidad lingüística, sino ante todo como los que hacen posible la actividad discursiva misma” (Kerbrat-Orecchioni, 1999:72). Como plantean Martin y Rose (2007) los participantes en la interacción utilizan una gran variedad de recursos referenciales que cumplen funciones diversas. Tal es el caso de la deixis personal, puesto que se trata de unidades lingüísticas que localizan la participación de los sujetos como las personas del discurso. Los pronombres personales son considerados las formas canónicas de la deixis personal, pero eventualmente otras unidades complejas pueden comportar valores deícticos, como registra Marmaridou (2001:106) bajo el rótulo de deixis marginal. Así, por ejemplo, el enunciado “¡Felipe, levántate ya!” comporta una expresión nominal introducida por un vocativo y que no es sólo denominativa, sino que también funciona como deixis personal. Asimismo, los pronombres se van relacionando con formas nominales y verbales, lo que amplía considerablemente la gama de valores deícticos.
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Si consideramos nuestra línea argumental en que “todo caso particular de deixis no es más que ejemplo del proceso general y unitario de ubicación temporal y espacial, resulta que la deixis de persona es también deixis social, espacial, temporal, inserta en un momento discursivo” (Fonte y Williamson, 2011: 7). Lo anterior muestra la importancia de las estrategias deícticas en la interacción discursiva y su relevancia para nuestro objeto de estudio. 1.3. MArCO METODOLÓGICO En esta investigación adherimos a la concepción de la LSF que entiende el lenguaje como sistema semiótico social que los hablantes emplean para construir significados en contexto. A la vez, adscribimos a las definiciones de género de Martin (1984) y de Martin y Rose (2007); las consideramos aplicables al examen oral final universitario de pregrado, ya que éste es un tipo de actividad comunicativa que está dividido en fases (saludo, apertura, presentación expositiva, intercambio propiamente tal durante el interrogatorio, deliberación, entrega de resultados, cierre), se relaciona con una situación social y un encuentro, cuya naturaleza es reconocida por los participantes. Está enmarcado por propósitos y expectativas específicos: dar cuenta de un saber y un saber hacer (candidato) y evaluar el desempeño del estudiante (evaluador). Basados en los presupuestos teóricos, la fase analítica contempla la caracterización genérica del evento en estudio, la segmentación de los materiales en fases y la pesquisa de dos categorías de análisis: las formas de la primera persona singular y plural en la microgénesis de la interacción académica. En el nivel léxico-gramatical pesquisamos las realizaciones lingüísticas de la primera persona singular y plural, en el marco del Sistema de Transitividad planteado por la LSF. En el nivel discursivo-semántico identificamos las diferentes funciones de las estrategias deícticas. En el nivel interpretativo, basándonos en el inventario sociosemántico de van Leeuwen (2008) exploramos la legitimación del candidato como actor y su representación discursiva, tomando en consideración la dialogicidad transituacional y el contexto. El corpus de la investigación está conformado por dos videograbaciones (DVD) transcritas de exámenes orales universitarios finales de pregrado de dos unidades académicas de la Pontificia Universidad Católica de Chile: Facultad de Letras y Facultad de Química. La duración aproximada de cada uno de los eventos es de 60 minutos. El nombre convencional de este tipo de actividades comunicativas en las unidades académicas citadas es: ‘examen de grado’ y ‘defensa pública de tesis’ respectivamente. Los grados académicos que se obtienen son: Licenciado en Letras con mención en Lingüística y Literatura hispánicas y Licenciado en Ciencias Químicas. En este último caso también se otorga el título profesional de Químico con mención en Química ambiental. Nuestro acercamiento al objeto de estudio se realiza a través de una metodología básicamente de corte cualitativo. Para la transliteración del corpus
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se utiliza el software TRANSANA (Fassnacht, 2009) desarrollado por la Universidad Wisconsin-Madison, ya que es una plataforma que permite analizar y transcribir datos teniendo en pantalla audio, imagen y texto.

2. Resultados y discusión
2.1. SELECCIÓN prONOMINAL: prIMErA pErSONA SINGULAr Tal como mencionáramos en el marco teórico-metodológico, el género “examen oral final”, centro de nuestra investigación, se caracteriza por una estructura particular conformada por las siguientes fases: saludo, apertura, exposición, interrogatorio, deliberación, entrega de resultados y cierre. En este trabajo nos concentramos sólo en dos de ellas: la fase expositiva y la interrogativa, porque éstas son cruciales para la construcción discursiva del orador frente a la Comisión Examinadora. En ambos exámenes el candidato-actor se autopresenta a través de procesos relacionales de posesión (Halliday, 1994, Halliday y Matthiessen, 2004): “mi propuesta”, “mi trabajo”, “mi opinión”. La información que se logra permite que elementos nominales se asocien a un posesivo que tiene como referente al actor y que configuren un sintagma nominal que ocupará el rol de un participante directo dentro de una cláusula. De este modo, el candidato, referente humano, individualizado y concreto, se posiciona como participante central del examen. En el examen de Química el candidato sólo utiliza la primera persona explícitamente para presentarse:
(1) fase inicial A: buenos días / mi nombre es Raúl Guajardo / mi trabajo / mi trabajo trata sobre la síntesis y caracterización de polimetacrilato de propil felino isoméricos (4.0) resumen // primero se presentan los objetivos del trabajo / 2

Fuera de esta autodesignación inicial y presentación personal, el candidato abandona para siempre la primera persona, que solo es retomada en la fase interrogativa. En la fase expositiva, el estudiante introduce la información de modo factual, presenta los fenómenos observados o inferidos como si estos hablaran o se manifestaran por sí solos, como hechos que emergen de la realidad, respecto de los cuales el hablante parece no tener participación alguna; para ello, se recurre a las pasivas con “se”, en lugar de asumir la primera persona.
(2) fase expositiva A: primero se presentan los objetivos del trabajo / la introducción / la parte experimental / los resultados / y las conclu conclusiones

En cambio, en el examen de Lingüística, el candidato se autopresenta individualizado (van Leeuwen, 2008), a través de su propio nombre y a través
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de un notorio predominio de la primera persona singular excepto en una ocasión en la que el propio candidato se autorrepresenta como miembro de una clase (van Leeuwen, 2008), expresada a través del sintagma nominal “los investigadores jóvenes”.
(3) fase expositiva A: si mi alma debe reflejar como yo hablo entonces es importante que eso este dado por un buen juicio de las palabras que yo selecciono / para trabajar e y para poder relacionarme con- con las personas o sea el juicio que es esta discriminación entre lo correcto y lo incorrecto yo lo trasluzco a la lengua y es por eso que Ortúzar ha determinado e clasificar las palabras en correctas e incorrectas e o sea- o sea esta- esto es una ideología que se puede ver em // que se presencia- no o que se manifiesta en la: en la selección de lexías y por tanto también en la: // en qué palabras yo decido e considerar correctas o incorrectas / vicios de dicción o correcciones del lenguaje /

En su construcción discursiva, a través de la primera persona singular, el candidato se presenta como emisor de procesos verbales por medio de los cuales introduce lo afirmado por la voz de un experto, el Padre Ortúzar. Lo interesante de esta construcción es que, al verbalizar lo que el “otro” dijo, lo hace asumiendo como propia la forma procedimental del sacerdote, quien constituye una referencia teórica fundamental en el estudio del candidatoinvestigador que da su examen. Tal como queda en evidencia en el ejemplo 3, en esta verbalización el candidato une verbos que indican procesos netamente verbales, como “hablo”, con otros que son propios de procesos mentales como “trasluzco”, “decido”. Lo común a todas estas formas verbales es que encierran una evidente evaluación en relación con las formas correctas o incorrectas que merecen o no ser incorporadas en un Diccionario. Además de los procesos verbales analizados, en ambos exámenes se observa el predominio de procesos mentales. Estos últimos pueden estar vinculados con diferentes aspectos de la investigación, tales como: los objetivos e hipótesis, las decisiones metodológicas, los hallazgos y/o las proyecciones. Una evidencia de lo expuesto se encuentra en la construcción discursiva del ejemplo 4, donde el candidato utiliza en su respuesta frente a la pregunta del profesor examinador, procesos mentales instanciados con el verbo “creer”, que funcionan como modalizadores epistémicos. El estudiante emite un juicio en el que expone que la ideología no invalida el trabajo de un diccionario. Para avalar su propia evaluación, realiza una transición de la primera persona singular a la primera persona plural. De esta manera, el alumno generaliza (Fonte y Williamson, 2011) su opinión y la legitima al atribuírsela a un “nosotros” de experto con el que se refiere a los lexicógrafos, entre los que se incluye. Así, el estudiante-investigador pasa a ser parte de un actor colectivo (van Leeuwen, 2008), lo que otorga mayor fuerza a su perspectiva investigativa.

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(4) fase interrogativa P: Entonces ¿es mejor que el diccionario no tenga ideología? ¿Por qué? ¿Cómo podría ser? A: […] §y creo que de ningún modo invalida eso el trabajo / creemos que puede ser mejorado§

También el candidato puede representar más indirectamente fenómenos vinculados a sus propias conclusiones o inferencias, como vemos en los ejemplos 5 y 6, los cuales difieren en la presencia del verbo “creer”, en primera persona singular, que refuerza la modalización, en el caso de Lingüística (5) y que está ausente en el caso de Química (6):
(5) fase interrogativa A: creo que es necesario la reconstrucción de la bio- bio- biografía utilizada por Ortúzar / porqué porque yo hice una reconstrucción pero la suficiente para poder a- hacer mi trabajo / o sea e- está- este- esta reconstrucción (6) fase interrogativa A: es necesario conforma / conocer información acerca lac / de la secuencia de los átomos en las cadenas de la regularidad estereoquímica de las secuencias / y la configuración de las cadenas

En ocasiones el candidato recurre a otro tipo de procesos mentales, los que suelen aparecer dentro de una perífrasis modal con condicional. Esta forma verbal mitiga la idea inicial, planteada en primera persona en ambos ejemplos (7, examen de Lingüística y 8, examen de Química):
(7) fase interrogativa A: mi idea es que luego uno pueda e entregar una plantilla para decir la ideología religiosa en cualquier diccionario / no solamente el de Ortúzar o sea podríamos ver qué pasa con Rodríguez que YA es un católico no↑ (8) fase interrogativa A: pienso que claramente tiene sentido lo que usted dice porque: / se podría hacer puh /

También en nuestro corpus están presentes los procesos mentales ‘desiderativos’ (Halliday y Matthiessen, 2004) que se relacionan con los objetivos que se plantea el candidato en su investigación y que se presentan sólo en el examen de Lingüística, a través de verbos como “querer” con diferentes elecciones pronominales de la primera persona singular:
(9) fase interrogativa A: la posibilidad de poder entregar un: una propuesta ya↑ aun- aunque sea mínima / no↑ / de- de- de esta propuesta que yo quiero entregar para análisis de ideología religiosa me permite a mí poder empezar a trabajar en las cosas que yo- en las cuales yo quiero aportar a mi- a la sociedad no­/
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Muchos de los procesos mentales representados dependen para su interpretación de referencias homofóricas (van Leeuwen, 2008), es decir, de determinados conocimientos compartidos con el interlocutor, los que constituyen una especie de puente que permite vincular inferencias y conclusiones de modo coherente.
(10) fase interrogativa A: Ortúzar no nos habla ni de la obra de la cual sacó ni- ni del capítulo ni nada y sin embargo está no↑ entonces es un trabajo de- de crítica textual muy interesante y por esas- e asuntos que yo quiero desarrollar

Como lo señala la marca de contra-expectativa “sin embargo” en el ejemplo 10, las inferencias favorecen la convivencia de dos voces, de modo tal que la del experto citado será complementada por el trabajo del estudiante-investigador que abre una nueva perspectiva de estudio. De acuerdo con lo observado hasta el momento, en ambos exámenes hay una fuerte presencia en la cláusula de procesos mentales asociados a la primera persona singular; sin embargo, en ocasiones, estos alternan con los procesos materiales, como se ve en el ejemplo 11:
(11) fase expositiva A: van Dijk trabaja mucho en- el racismo / Forgas el género e bueno yo he trabajado con lo religioso / otros autores también lo han hecho pero habría que esperar también otras áreas también como la política como la económica que permitan dar una: / una alternativa a e: los- al- a la construcción de las ideas culturales ya no solamente desde el punto de vista político o histórico sino también desde el punto de vista lingüístico / o sea que todos nosotros consideramos que los diccionarios son un verdadero puente entre la lingüístico y la sociedad / entonces cree- creemos que es importante darle un espacio al diccionario para- e como un e // como un dador como un mediador de: parámetros validos para poder analizar […]

En este caso se advierte una transición de un proceso material, expresado en primera persona singular (“yo he trabajado”) a un proceso mental, expresado en primera persona plural (“nosotros consideramos….creemos”). El candidato utiliza un símil (Martin y Rose, 2007) y la generalización de expertos (Fonte y Williamson, 2011) en su representación ideacional, para legitimar su posición de investigador, en relación con grandes expertos como van Dijk y Forgas. 2.2. SELECCIÓN prONOMINAL: prIMErA pErSONA pLUrAL (“NOSOTrOS”) Una primera presencia de esta selección pronominal es el nosotros de autor. Su uso se encuentra ampliamente documentado en la literatura especializada y da cuenta de cómo “el locutor habla en nombre de la comunidad científica, autorizado mediante un contrato enunciativo por el que se yergue en delegado
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de dicha colectividad” (García Negroni y Tordesillas, 2001: 84). Asimismo, permite al locutor integrar a su auditorio de manera que comprenda e interiorice tanto el contenido como la práctica de investigación, como podemos apreciar en el siguiente ejemplo:
(12) fase expositiva A: entonces ya sea que tomemos a van Dijk para poder tomar asuntos de tipo e: cualitativo de la ideología como Forgas en el aspecto cuantitativo hemos podido tomar lo mejor de cada una de estas teoría y / presentarlas en este trabajo / y para eso / nosotros hicimos una revisión sistemática del diccionario / qué quiere decir que lo leímos desde la primera página y hasta la última /

Es interesante esta estrategia porque desde el punto de vista de la referenciación discursiva pone en evidencia la forma en que el estudiante alude tanto al conocimiento compartido mediante una ‘referencia homofórica’ (“la audiencia especializada que examina ha leído mi trabajo”), como refiere a la práctica investigativa mediante una ‘referencia exofórica’ (Martin y Rose, 2007) de marcado carácter contextual (“le hago saber a mi audiencia especializada que manejo los componentes del proceso investigativo”). De esta manera, apoyado por un proceso material, podemos apreciar cómo se construye el posicionamiento del candidato como especialista o de investigador que revela sus procesos de indagación y razonamiento. El nosotros de autor no es la única forma de primera persona plural presente en nuestro corpus. También es posible observar el nosotros inclusivo. Su uso se registra en la fase expositiva del examen, como vemos en el ejemplo 13, donde la selección pronominal, acompañada por un proceso de tipo mental, toma forma de referencia pseudoinclusiva (cf. Haverkate, 1999; Nieto y Otero, 2004) que sirve para crear la impresión de que el oyente comparte el punto de vista del hablante.
(13) Fase expositiva A: una alternativa a e: los- al- a la construcción de las ideas culturales ya no solamente desde el punto de vista político o histórico sino también desde el punto de vista lingüístico / o sea que todos nosotros consideramos que los diccionarios son un verdadero puente entre la lingüística y la sociedad / entonces cree- creemos que es importante darle un espacio al diccionario para- e como un e // como un dador como un mediador de: parámetros validos para poder analizar y comprender las ideas que es más importante de las distintas épocas / bien↑

La estrategia inclusiva de por sí expresa solidaridad y, en ese sentido, el valor inclusivo del nosotros se utiliza no sólo para integrar al interlocutor o para persuadir al oyente de la pertinencia de tal o cual conceptualización, sino también para adherir a la ‘perspectiva de la cátedra’; ésta, según Lemke (1997), involucra el despliegue de diferentes estrategias discursivas que se constituyen
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para el examinador en indicios precisos de que se siguen las orientaciones de la disciplina lexicográfica, y las orientaciones dadas por el director de la tesis durante el desarrollo de la tarea investigativa. Es importante destacar que el nosotros inclusivo puede combinarse con otras funciones, como es posible observar en el intercambio siguiente, perteneciente a la fase interrogativa del examen oral, donde encontramos una doble estrategia deíctica de generalización e inclusión.
(14) Fase interrogativa A: no si / si / pero no debería tener§ P: §no debería tener↑§ A: §o sea NO / tiene / porque no depende de nosotros que el diccionario tenga ideología§ P: §claro / pero / pero un buen diccionario no debería tener↑ tú: A: no si debería tenerla / pero debería estar lo más posiblemente / que- que- que no se apreciara / no↑§ P: §ya↓§

Como vemos, la selección pronominal se utiliza para generalizar la experiencia personal; es un movimiento estratégico que tiene como fin introducir una determinada perspectiva del estudiante quien, mediante el nosotros generalizador, se distancia de su propio discurso e incluye a sus interlocutores como co-responsables de la afirmación. Se diluye, por tanto, la responsabilidad propia del candidato. Este tipo de estrategia es característica de textos argumentativos en general y de textos académicos en particular, como lo consigna Haverkate (1999). En el caso específico de nuestro corpus, es importante destacar cómo al interior de una misma fase del evento comunicativo, encontramos grados diversos de inclusión y exclusión de la variación pronominal. Esto, para Móccero (2003: 346), ejemplifica “el modo en que los hablantes pueden cambiar de “perspectiva” creando nuevos alineamientos con otros, en tramos muy breves de conversación” En estos alineamientos, a través del nosotros exclusivo el estudiante excluye a sus interlocutores mediante un contraste de opciones nominales: investigador joven/investigador formado:
(15) Fase expositiva A: desde el punto de vista científico o sea poder delimitar objetivos poder delimitar el objeto de estudio que a veces / para: // para jóvenes investigadores ° (como nos- a veces nos llaman a nosotros)° parece ser inútiles están demás para qué ­no­

En el ejemplo anterior, el hablante, en tanto examinando, se incluye dentro de un grupo de investigadores incipientes separándose así de sus interlocutores. En este sentido, se trata de una estrategia deíctica que, por un lado, configura un mecanismo de legitimación mediante la colectivización del actor social,
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en los términos del inventario sociosemántico de van Leeuwen (2008); y, por otro lado, configura una autoridad de tipo personal desde el enfoque de la construcción de la legitimación, ya que el hablante se adscribe a un grupo determinado para legitimar su discurso y así justificar determinadas decisiones metodológicas en el seno de la subfase de “discusión” de los alcances de su investigación. Se aprecia, pues, con esta configuración de recursos, un valor atenuador que busca excusarse de responsabilidad ante lo dicho mediante la construcción de un Posicionamiento discursivo de novel investigador, de investigador sin experiencia. Es importante destacar que en los lugares de transición o cambio de fase, la primera persona plural tiene como función negociar el orden de la interacción mediante la definición y caracterización de los momentos del examen, así como la explicitación de las reglas. Esta función es asumida por los profesores que conforman la Comisión Evaluadora más que por el estudiante. En este sentido el “nosotros” sirve para la negociación metacomunicativa, revelando además, la emergencia de un discurso por parte del colectivo examinador que pretende ser menos impositivo. En el siguiente intercambio se puede apreciar este uso metacomunicativo del “nosotros”:
(16) transición de la Fase expositiva a la interrogativa A: //aquí quiero hacer una reflexión final (CELULAR) P: perdone A: no se preocupe P: entonces pongamos el punto final (17) transición a la Fase interrogativa P: m A: ahí lo tenemos vagando por las calles como siempre P: ((...)) A: ((...)) P: tome asiento para que conversemos cinco minutos A: ((...))

Como hemos ilustrado, la primera personal plural tiene un comportamiento singular en los exámenes analizados. En el caso de la carrera de Química, su presencia es escasa y, en uno de los evento, la primera persona plural “nosotros“ no emerge. En efecto, el estudiante sólo usa el pronombre clítico “nos“ en los turnos de la fase interrogativa. Por su parte, en los registros del área de lingüística, se utiliza la primera persona plural con mayor profusión en la fase expositiva y en menor medida en la fase interrogativa. La elaboración del estudiante de un determinado dominio conceptual, que implica un saber hacer y un saber decir en una determinada comunidad de práctica universitaria, así como la evaluación del profesor de una producción discursiva, que combina conocimientos especializados con una cierta competencia técnica y comunicativa, involucran una negociación de
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suyo compleja. En dicha transacción continua de significados, las selecciones pronominales permiten a los interactuantes, como hemos visto, crear alineamientos diversos y posicionarse en y por el discurso de manera estratégica:
La elección de construcciones nominales o pronominales incide en la generación de sentidos en la medida que elicita distintas reacciones intelectivo-apreciativas. A través de esta estrategia, el enunciante recontextualiza las identidades de los personajes al ubicarlas en campos de prácticas interpretativas, apreciativas y discursivas diferentes (Del Rosal, 2009: 122).

En este sentido, estas estrategias deícticas analizadas contribuyen en la construcción de posicionamientos discursivos particulares del estudiante/ investigador que se muestra a sí mismo consciente de la elaboración y organización de su texto, evaluador de su propio discurso, así como revelador de sus procesos de razonamiento y sus procedimientos cognitivos.

8. Conclusiones
En este estudio de caso nos propusimos responder a la siguiente pregunta de investigación: ¿De qué manera el candidato construye significados ideacionales e interpersonales mediante el uso de la deixis para legitimarse frente a la Comisión Examinadora? De los resultados obtenidos se concluye que, en términos ideacionales, la movilización de los mecanismos lingüísticos manifestados en su textualización nos revela la manera en que el candidato conceptualiza el conocimiento que requiere el examen oral final como género, así como su posicionamiento como estudiante-investigador de un área específica. En el nivel léxico gramatical, es posible observar, en primer lugar, un predominio de los procesos mentales asociados con la primera persona singular y plural, especialmente con los verbos cognitivos, en ambos exámenes. Mediante estos procesos, el candidato expresa sus operaciones, revela sus hallazgos, justifica sus decisiones en torno a ciertas perspectivas teóricas y metodológicas, y plantea posibles proyecciones de su trabajo de investigación. En segundo lugar, se observa la presencia de diferentes recursos modalizadores a los cuales recurre el candidato para explicitar su posicionamiento y, a la vez, mitigar la fuerza de sus aserciones, especialmente en el área de Lingüística. Las diferencias para representar a los actores entre ambos exámenes se encuentra, por un lado, en la mayor personalización en el caso de Lingüística, así como en la fase interrogativa de Química y, por otro, en el predominio de la impersonalización, a través de pasivas con “se”, en la fase expositiva de este último examen en la cual el candidato se vincula más indirectamente con su objeto de estudio y los fenómenos tratados. Para observar la relevancia de los mecanismos de referenciación homofórica resultó conveniente no sólo detenernos en el sistema de ideación sino también
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en el de identificación. Es así que en ambos exámenes se presentan usos pronominales que aluden al conocimiento compartido, lo que le permitiría al estudiante aspirar a la membresía en una determinada comunidad de práctica disciplinar, que desarrolla formas de hacer y formas de hablar específicas, en cuya base está la adhesión a determinadas creencias y valores compartidos (Eckert y Mc Connell-Ginet, 1999). Por su parte la diversidad de la deixis de primera persona provee evidencia de la problematicidad intrínseca del género “examen oral final”, en el que el estudiante requiere movilizar un sinnúmero de competencias para acometer con el fin discursivo, principalmente de la fase expositiva. La variación pronominal daría cuenta así de una multiplicidad de funciones que contribuyen a la construcción de significados ideacionales y a la negociación de identidades. En este sentido, para legitimarse como miembro de la comunidad de práctica, los candidatos de ambos exámenes utilizan una amplia gama de estrategias, tales como: la generalización de la experiencia, la autopresentación como evaluación, la inclusión y exclusión de otras voces autoriales. Igualmente, los datos muestran que la deixis personal es utilizada en la fase expositiva para negociar el orden de la interacción, guiar a su audiencia, hacerle partícipe de sus competencias técnicas y comunicativas, así como para explicitar posibles proyecciones de su investigación. En lo que respecta al posicionamiento del estudiante-investigador, en el examen de Química éste se presenta de modo más impersonal; en cambio, en el examen de Lingüística esta figura emerge con mayor fuerza. Lo común a ambos eventos sería la separación entre un “yo investigador” y un “ellos”. El primero daría cuenta de las herramientas teóricas y metodológicas que la Comisión Examinadora (“ellos”) evalúa. El candidato se erigiría de esta manera como autoridad respecto de los otros actores; como tal concluye y sugiere acciones futuras o proyecciones de su propia investigación. En síntesis, aun cuando los resultados no son generalizables a otras disciplinas, estos señalan que, por un lado, las selecciones pronominales permiten al candidato crear alineamientos diversos y posicionarse en y por el discurso de manera estratégica con respecto a la Comisión Examinadora. Por otro lado, contribuyen a la construcción de un Posicionamiento discursivo particular del candidato que interactúa con sus evaluadores.
NOTAS 1 Este artículo está inserto en el Proyecto FONDECYT 1100510: Alfabetización académica: instancias evaluativas orales en la formación universitaria de pregrado. 2 Las convenciones utilizadas en este artículo son las siguientes: A: Candidato. P: Profesor examinador. /Pausa corta inferior al medio segundo.

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//Pausa entre medio segundo y un segundo. Deixis de primera persona singular y plural (negrita y subrayado) Pasiva con se (negrita y cursiva) Verbos importantes para los distintos procesos (negrita)

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ANAMArÍA HArVEY, Master of Arts y PH.D. por la Universidad de Birmingham (Inglaterra), fue profesora titular de la Pontificia Universidad Católica de Chile donde impartió docencia de postgrado en Análisis del Discurso y Sociolingüística hasta su reciente y sentido fallecimiento. Fue miembro fundador de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso, presidenta de la ALED (2007-2009), nombrada Presidenta Honoraria en el año 2011. Autora de numerosas publicaciones sobre el discurso científico y de divulgación, así como el discurso académico escrito y oral. Fue co-coordinadora de un proyecto de intercambio académico con la Universidad de Estocolmo y promotora del Doctorado en Lingüística. Compiló en el año 2005 el volumen titulado En torno al discurso. Contribuciones de América Latina, como resultado del Congreso que ella coordinó en Santiago de Chile.

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PATrICIA BAEZA DUFFY es profesora de Español para Extranjeros en la Pontificia Universidad Católica de Chile. También es profesora de Análisis del Discurso. Tiene los títulos de Profesora de Lengua Castellana, Profesora en Ciencias de la Educación, Diplomada en Pedagogía Teatral, Magíster en Literatura, Magíster en Lingüística. Fue Becaria del Proyecto EIVES (Estudios de Interacción Verbal en Estocolmo y Santiago de Chile). Actualmente es Doctoranda en Lingüística y participa del Proyecto FONDECYT Alfabetización académica: instancias evaluativas orales en la formación universitaria de pregrado. Sus áreas de investigación son: el Análisis Discursivo Multimodal y la Lingüística aplicada a la Enseñanza del Español como Lengua Extranjera. Correo electrónico: duffy402@gmail.com ENrIQUE SOLOGUrEN INSUA es profesor en la Universidad de Valparaíso y Coordinador del Programa de Habilidades Comunicativas de dicha universidad. Tiene los títulos de Licenciado en Letras Hispánicas, Licenciado en Educación, Profesor de Castellano y Magíster en Lingüística. Fue Becario del Proyecto EIVES (Estudios de Interacción Verbal en Estocolmo y Santiago de Chile). Actualmente participa del Proyecto FONDECYT Alfabetización académica: instancias evaluativas orales en la formación universitaria de pregrado. Sus áreas de investigación son: el Discurso académico y la Lingüística aplicada a la Enseñanza de Lengua Materna. Correo electrónico: enrique.sologuren@uv.cl

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ARTÍCULO

Escenificación y multidestinación en el discurso presidencial de Juan Manuel Santos

GIOHANNY OLAVE ARIAS
Universidad de Buenos Aires

RESUMEN. El objetivo de este artículo es reconstruir la representación que el discurso presidencial de Juan Manuel Santos configura sobre su propia situación enunciativa. Se analizan 42 discursos pronunciados durante el primer año de gobierno (2010-2011), inscritos en eventos semanales de contacto directo con las comunidades en el país, denominados “Acuerdos para la Prosperidad” y accedidos desde el portal presidencial en web. En los resultados, se reconstruye la puesta en escena de la enunciación política, a través de la vinculación de roles enunciativos con atribuciones éticas de los participantes; se examina la función de la definición de la realidad en las zonas enunciativas del discurso político; y se describe la escenografía del discurso presidencial, asociada al formato del informe ejecutivo en el marco de la rendición de cuentas de la llamada “nueva gerencia pública”. En las conclusiones, se discute tal enfoque gerencial tanto en el marco de la participación ciudadana como en el de la enunciación política, enfatizando en las huellas del carácter a-polémico que se rastrean en estas formas de ejercer la gobernabilidad en el país. PALABrAS CLAVE: Discurso presidencial, género político, marco escénico, multidestinación, nueva gerencia pública. RESUMO. O objetivo deste trabalho é reconstruir a representação que o discurso presidencial de Juan Manuel Santos define em sua própria situação enunciativa. Analizam-se 42 discursos proferidos durante o primeiro ano de mandato (2010-2011), inseridos em eventos semanais de contato direto com as comunidades no país, chamados “Acordos para a Prosperidade” e acessados pelo portal da Presidência da República na Internet. Nossos resultados reconstroem a enunciação política por meio da vinculação de papéis enunciativos com atribuições éticas dos participantes; também examinamos a função da definição da realidade nas instâncias enunciativas do discurso político e descrevemos o cenário enunciativo do discurso presidencial, associado ao formato do relatório executivo, como parte da prestação de contas na “nova gestão pública”. Concluímos com uma discussão sobre tal abordagem de gestão no discurso político, tanto no âmbito da participação cidadã como da enunciação política, enfatizando as características do caráter não-polêmico nestas formas de exercer a governança na Colômbia. PALAVrAS-CHAVE: Discurso presidencial, gênero político, configuração cênica, multidestinação, a nova gestão pública. ABSTrACT. The aim of this paper is to reconstruct how Juan Manuel Santos, in his presidential discourse, represents his own enunciative situation. We analyzed 42 speeches delivered during the first year in office (2010-2011), when he enrolled in weekly events called “Agreements for Prosperity”, in which he had direct contact
Recibido: 20 de agosto de 2012 • Aceptado: 28 de noviembre de 2012.

ALED 12 (2), pp. 53-79

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with communities in the country. The transcribed speeches were accessed from the presidential web page. Our findings suggest that the enunciative roles are linked to the ethical responsibilities of participants; also, we examine the role of defining reality in the political discourse, and we describe the enunciative scenery of the presidential speech, associated with the format of executive report, as part of the accountability in the “new public management”. We conclude with a discussion about management approach in political discourse, within the framework of public participation and political enunciation, emphasizing the non-polemic features in these forms of exercising governance in Colombia. KEY WOrDS: Presidential discourse, political genre, scenic setting, multi-destination, new public management.

Introducción
La extensa tradición de estudios del discurso presidencial, especialmente el análisis de la retórica presidencial estadounidense (por ejemplo: Campbell & Jamieson, 1990; Lim, 2008; Parry-Giles & Hogan, 2010), aun desde enfoques bastante diversos, sugiere no sólo la importancia otorgada al decir oficial de los presidentes, sino además la asociación analítica de base entre discurso presidencial e intervención política, cuyo punto de articulación es la institucionalidad que reviste la figura del presidente de la república, es decir, su poder de acción en el marco de lo que colectivamente se considera como legítimo. Con una regularidad promedia de un discurso diario durante el primer año de gobierno, el decir presidencial de Juan Manuel Santos traduce una búsqueda de presencia oficial en el pueblo colombiano y es, en principio, el factor que indica de manera más evidente el carácter político de lo que se presenta desde el Estado como el Sistema Informativo del Gobierno, a través de su Sala de Prensa1, toda vez que no se trata de una presencia neutralizada que fungiera como reporte, registro o testimonio, sino de una forma concreta de intervención y acción políticas. Los discursos presidenciales que se analizan en este artículo corresponden a los pronunciados en el marco de eventos públicos sectoriales e institucionalizados, denominados “Acuerdos para la Prosperidad” (APP). Estos eventos se desarrollan en dos etapas, correspondientes a dos días diferentes: en el primero, se programan cinco mesas temáticas lideradas por funcionarios estatales, representantes comunitarios y expertos en el sector programado para el Acuerdo (salud, educación, economía, seguridad, etc.); estos líderes exponen sus inquietudes, demandas, problemáticas, objetivos, alternativas y propuestas de acuerdos para dirigirlas al presidente Santos en la jornada del día siguiente, que corresponde a la segunda etapa. En ella se realiza una plenaria con la presencia del Presidente, quien abre la sesión con un discurso que varía entre los 30 y los 60 minutos de duración. Después de esta intervención, se cede la palabra al ministro representante del tema programado, a los gobernantes locales o al vocero de cada mesa, quienes intervienen para presentar los resultados de la
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Giohanni Olave A.: Escenificación y multidestinación en el discurso presidencial de Juan Manuel Santos

reunión sostenida en la jornada anterior. El Presidente escucha las intervenciones de voceros y funcionarios e interactúa con ellos, especialmente al preguntar y opinar sobre los temas tratados. Cada sesión se cierra con el planteamiento de compromisos y el encargo de seguimiento de su ejecución a la Alta Consejería para las Regiones, el estamento encargado de la organización general de los APP. El objetivo de este artículo es reconstruir la representación que el discurso presidencial de Juan Manuel Santos configura sobre su propia situación enunciativa, específicamente en los discursos de los APP pronunciados durante el primer año de gobierno (2010-2011). El análisis se pregunta principalmente por los componentes de la escena de enunciación (escena englobante, genérica y escenografía en términos de Mainguenau (1999, 2004) y por el carácter multidestinatario y multifuncional del discurso político (Verón, 1987; GarcíaNegroni, 1988, Montero, 2009).

1. Metodología
Durante el primer año de gobierno, el portal oficial de la Presidencia de la República (http://wsp.presidencia.gov.co/paginas/presidencia.aspx) publicó un total de 302 discursos de Santos, distribuidos entre actos conmemorativos, de posesión, de inauguración, de clausura, de asamblea, de reconocimiento, de presentación de proyectos, de intervención de emergencias y de contacto presencial con las comunidades de las regiones del país (Acuerdos para la Prosperidad). Estos últimos, 43 en total y con una extensión aproximada de 1500 palabras en cada uno, sin intervención diferente a la del Presidente Santos, han sido relevados como muestra para el análisis que se propone. A nivel de su contenido formal, los discursos de los Acuerdos para la Prosperidad (APP) hacen parte de la política estatal de participación ciudadana y representan el inicio del momento de contacto permanente y sistemático con las comunidades del país, donde se exponen problemáticas de corto, mediano y largo alcance a partir del diálogo directo entre el Presidente de la República y los representantes de las mesas de participación ciudadana. Los discursos que se publican en el portal presidencial no incluyen estas interacciones dialogales entre la comunidad y el Presidente, sino que registran el momento del preámbulo a los diálogos en el que Santos realiza un recuento de las actividades realizadas en la semana precedente, instaura la temática central del evento y define el orden de participación y desarrollo de los tópicos, es decir, se trata de discursos de apertura a la actividad dialogal de participación ciudadana. Este registro, que sirve de fuente para la obtención de los datos, se encuentra disponible en el portal presidencial tanto en formato textual como audiovisual; para este análisis, los discursos fueron consultados en ambas modalidades. Al definir la muestra, partimos de la hipótesis de que tales intervenciones de apertura o discursos-preámbulo trascienden la simple presentación o introducción a un evento público y se dimensionan retóricamente, toda vez
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que 1) se visualizan como actividades argumentativas dirigidas al refuerzo de posiciones políticas particulares; y 2) son capaces de orientar las percepciones de sus destinatarios de modos específicos. En cuanto a las herramientas de análisis, se cruzaron dos perspectivas teóricas de orientación discursiva: las categorías de Escena y escenografía enunciativas (Maingueneau, 1999, 2004), en conjunción con las de Multidestinación y Multifuncionalidad del discurso político (Verón, 1987). Basados en la primera perspectiva, hicimos uso de la metáfora teatral para concentrarnos en la representación que los APP configuran sobre su propia situación enunciativa, esto es, la construcción de su propio espacio de acción, interno a la comunicación, modelado por el género de discurso y diversificado (transmutado, enmascarado) por el discurso mismo (Charaudeau y Maingueneau, 2005: 221-223). Desde la perspectiva de Verón (1987) y otros trabajos posteriores que desarrollan su aparato conceptual (García-Negroni, 1988; Montero, 2009), utilizamos los conceptos de multidestinación, multifuncionalidad y zonas de discurso para caracterizar el campo discursivo de los pronunciamientos de apertura a los APP, con el objetivo de revisar cómo ellos fueron condicionados por el género del discurso político y cómo funcionaron concretamente la multidestinación y la multifuncionaldad en los pronunciamientos, así como cuáles fueron sus entidades y componentes desde la óptica de las estrategias argumentativas.

2. Resultados
2.1. LOS App SEGÚN ELLOS MISMOS La Alta Consejería para las Regiones y la Participación Ciudadana (2010) define los APP como “ejercicios de diálogo constructivo y creativo en el cual se evidencian los principales temas del sector en la región, se plantean acciones para dinamizar dichos temas y se hacen compromisos y acuerdos concretos”, que buscan
la participación masiva de las personas que hacen parte de un sector para que a partir de las diferentes perspectivas y miradas se logre construir una agenda común, se busquen soluciones creativas a los problemas y se planteen acciones concretas para darle dinamismo al sector y a la región. De esta manera se va construyendo comunidad y cohesión social (Alta Consejería para las Regiones y la Participación Ciudadana 2010: 4).

Dentro de la mecánica programada, se establecen responsables y cronogramas de seguimiento a los compromisos adquiridos por los entes territoriales, o bien, designados por el Presidente de la República. Tal seguimiento también se difunde públicamente a través de informes ejecutivos mensuales, preparados por la Alta Consejería, los cuales presentan indicadores de gestión y cumplimiento en formatos porcentuales y estadísticos.
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Los principales valores resaltados por la Alta Consejería al presentar los APP guardan relación directa con el modelo administrativo gerencial que preconiza el gobierno de Santos; las referencias a la eficiencia, eficacia, concreción y precisión, como valores prioritarios del llamado “buen gobierno”, aparecen con recurrencia en el discurso gubernamental. Inscritos en el proyecto de “la construcción de un Estado más eficiente” (Ministerio TIC, 2011), los APP establecen una puesta en escena de dos políticas identificables en el gobierno de Santos: el paradigma directivo de los valores gerenciales (Oyarce, 2008) y la tensión entre centralización/descentralización de las instituciones públicas (Restrepo, 2007; Leyva, 2011). Oyarce (2008: 236) atribuye una fuerte influencia del modelo promovido por el CLAD (Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo) para la actuación del Estado en materia de políticas públicas, sobre “la lógica de que el gobierno no puede ser una empresa, pero sí tornarse más empresarial; es decir, que la acción del Estado debe ser más gerencial”, lo cual inspira algunas políticas de gestión pública, como el seguimiento a los procesos ejecutorios y la rendición de cuentas. Restrepo (2007) pone en evidencia posibles procesos de recentralización gubernamental en Colombia, como reacción a los procesos de descentralización operados a partir de la Constitución de 1991, y que podrían ejemplificarse en la figura del Presidente dirigiendo eventos del tipo APP. Bien sea que se hable de estos procesos como orientaciones re-centralizadoras (Castro, 2007; Restrepo, 2007) o como tendencias para generar meta-coordinación desde el centro, es decir, como relaciones intergubernamentales desde sus aspectos técnicos (Leyva, 2011), es claro que eventos públicos como los APP generan discusiones en torno al alcance real de intervención de un Estado que se conciba y presente a sí mismo como políticamente centralizado y administrativamente descentralizado. Al examinar esas auto-representaciones en torno a los APP, se confirma la doble escenificación mencionada en los párrafos anteriores. Vimos que la primera, referida al relevamiento de los valores gerenciales, se materializa en la recurrencia y reiteración de una terminología que orbita alrededor de los mismos valores (orden, concentración, concreción, especificidad y seguimiento); a ello debe añadirse la autovaloración positiva como eventos que trascienden sus precedentes y que, por tanto, se asumen como factores tangibles de progreso:
Quisimos introducirles algunas modificaciones y hacer estas reuniones con la ciudadanía, con el pueblo, con los colombianos, en un formato que fuera más concreto, que tuviera una agenda más concentrada, y poder así tener una visión más clara sobre el problema (Santos, 2010, agosto 28).

Presentados como eventos en proceso continuo de mejora, los APP reorientan la rigidez del mecanismo instaurado hacia la percepción de lo productivo, a través de su auto-referenciación:
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Lo que queremos es ir calibrando estos acuerdos para satisfacer a la mayor cantidad de gente posible, pero al mismo tiempo ser muy productivos. Un enfoque muy gerencial (Santos, 2010, octubre 23).

Por otro lado, la escenificación de una política administrativa descentralizada se concretiza en los objetivos explicitados por Santos al referirse a los APP, dirigidos fundamentalmente a integrar a la comunidad en las decisiones gubernamentales:
Hemos sido siempre defensores acérrimos de la democracia participativa, del empoderamiento de la ciudadanía (Santos, 2010, agosto 14).

Estas formas de valoración positiva auto-referenciales aparecieron durante el primer semestre de gobierno en modos discursivos pedagógicos y elogiosos, estos últimos dirigidos a la exaltación del trabajo de los organizadores y de los participantes, tanto como a los eventos en sí mismos: “Hay proceso de participación muy rico, muy dinámico el día anterior a estos acuerdos” (Santos, 2010, agosto 21). 2.2. EL COMpONENTE GENÉrICO DE LOS App COMO DISCUrSO pOLÍTICO La enunciación política como espacio pragmático instala sus propios modos de ser y estar, de hacer y saber, de sentir y relacionar a los sujetos discursivos. Estas especificidades hablan de sujetos que, por un lado, son conscientes del estatuto pragmático del tipo de discurso que los interpela, y por otro, actúan intuitivamente en función de tal estatuto anónimo, implícito y presupuesto. En la enunciación política, lo que es dicho y realizado transparenta la conciencia de lo que puede y debe ser dicho bajo las condiciones particulares que instaura la percepción del poder, esto es, que la legitimación colectiva de un orden específico y las múltiples posibilidades que contravienen ese orden estatuyen la enunciación política. Teniendo en cuenta este núcleo, la escena englobante de lo político define la naturaleza de la situación, el tratamiento del asunto, el estatus de los participantes y las condiciones de intersubjetividad. La naturaleza de la situación política corresponde a su trasfondo polémico, es decir, a la construcción de un adversario (Verón, 1987). En efecto, en la medida en que lo político se defina en función de lo colectivo, la formación de colectividades implica la asunción de tensiones tanto intra como intergrupales, o bien, la tensión connatural a la heterogeneidad manifiesta en las uniones entre sujetos. El tratamiento alude a las expectativas del auditorio en un evento particular inscrito en la globalidad de la escena, esto es, a lo que el auditorio espera o calcula sobre la relación entre el decir y lo dicho de quien enuncia. Se espera que los asuntos tratados sean públicos, pertinentes, y en la mayoría de veces,
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decisorios; que el político se refiera a estos asuntos con el nivel de conocimiento y propiedad que lo acredita, precisamente, como político (en términos de representante de los intereses de un colectivo); se espera, además, que la posición manifestada frente al asunto tenga carácter oficial (institucional) y que se corresponda con un conjunto de principios de partido o tendencia ideológica expuesta abiertamente. El estatus de los participantes en lo político se define por las autorrepresentaciones del sí mismo y las representaciones del otro. Los roles que asumen los actores (líder, representante, asesor, vocero, asistente, detractor, opositor, etc.) dependen de procesos colectivos preestablecidos históricamente y a los cuales ellos se acogen (por ejemplo, mecanismos democráticos) o frente a los cuales reaccionan (por ejemplo, revolución contra un régimen despótico). En cualquier caso, todo rol constituye una figura esquematizada e histórica estable que cada actor refuerza en su ejercicio y cuya transformación suele acontecer de manera polémica, pues transgredir el guión es amenazar la estabilidad intrínseca del rol; por ejemplo, un presidente imprudente de gesto o de palabra será acusado de “políticamente incorrecto” y generará molestias y sospechas entre quienes defienden la estabilidad más conservadora del rol presidencial; del mismo modo, un presidente constreñido al rol en su versión más clásica estará menos expuesto a la crítica, porque estará haciendo “lo que tiene que hacer”, de acuerdo con el esquema preestablecido. Pese a las variaciones culturales, la atribución de ciertos valores o principios a los roles genéricos de quien lidera una colectividad, de quien es liderado, de quien se opone al liderazgo y de quien media entre el líder y la colectividad, se encuentra más o menos compartida, e incluso, estatuida. Estas atribuciones funcionan como esquemas de lo esperado en el desempeño del rol, de manera que hacen parte de su estatuto pragmático. Por supuesto, tal estabilidad solo involucra el carácter interno del rol, mas no la posibilidad de que los sujetos vayan de un rol a otro, inclusive en un mismo proceso político. Las atribuciones éticas en los roles genéricos son indesligables de las condiciones de intersubjetividad; de hecho, se configuran en función de tales relaciones, toda vez que devienen en actitudes proyectadas hacia el otro en la interacción. En Verón (1987) es posible rastrear estas condiciones, a través de su tesis del desdoblamiento en la destinación, o el carácter multidestinatario de la enunciación política; sin embargo, en tal caso la atención no está situada sobre el problema de cómo la intersubjetividad política está sujeta a condicionantes externas a los sujetos involucrados, sino a la delimitación de los roles. La correspondencia entre la multifuncionalidad y la multidestinación en la enunciación política queda aún más en evidencia con la demarcación de las atribuciones éticas en los roles genéricos: una función de persuasión, por ejemplo, estará más dirigida a trabajar sobre los valores propios del paradestinatario en

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tanto que se le percibe como liderado indiferente, apático, indeciso, escéptico y voluble, es decir, en razón de la suspensión de su creencia el discurso político deviene más persuasivo que polémico o que reforzador (figura 1). Ahora bien, habíamos advertido que la determinación de estos roles genéricos, relacionados con el carácter multidestinatario de la enunciación política, no enfoca las condiciones de intersubjetividad, si bien le son indesligables. Al caracterizarla, se trata de una relación entre sujetos condicionada por un esquema jerarquizado y jerarquizante, es decir, un conjunto de posiciones asimétricas de los actores que están pre-instaladas, pero que al mismo tiempo son instaladas por ellos en la interacción política, a través del reconocimiento y legitimación de la posición propia y ajena. Esta constante dialéctica entre ‘lo dado por el rol’ y ‘lo creado por el sujeto que lo desempeña’ nos acerca más hacia el término de posicionamiento (footing, Goffman, 1981) que de rol, en su versión más pasiva o de dominancia sobre el sujeto, pero debe desbordar el ámbito acotado de lo conversacional. La escena englobante y genérica de la enunciación política, teniendo en cuenta lo visto hasta ahora, se representa en la figura 1:
Discurso institucional y representativo (arenas públicas)
Discurso de persuasión suspensión Discurso de polémica inversión
Líder Responsabilidad Honestidad Justicia-equidad Bien común Liderado interesado Disponibilidad Compromiso Disciplina Identificación Liderado indiferente Apatía Volubilidad Indecisión Escepticismo Opositor Desconfianza Disconformidad Resistencia Crítica

Discurso de refuerzo

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convicción presuposición

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Atribuciones éticas

Distancia ideológica

+
Figura 1. Marco escénico de la enunciación política
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La forma escalonada de la figura 1 pretende introducir los dos tipos de distancia pragmática que componen las condiciones de intersubjetividad: la distancia social y la ideológica. La primera, está referida a las relaciones asimétricas entre los actores, establecidas a partir de la jerarquización de los roles genéricos en la construcción del otro a través del enunciado; esta distancia es directamente proporcional al estado de la creencia, graduable de mayor o menor, entre los distintos destinatarios y el enunciador. La distancia ideológica condiciona la intersubjetividad al oponer a los actores de acuerdo con las lógicas adyacentes, contrapuestas o divergentes a las cuales se adscriben. No se trata ya de una distribución escalonada, en la medida en que no son construidas enunciativamente de manera jerárquica (aunque, de hecho, puedan sobre o minusvalorarse, pero no directamente), sino que son reconocidas y amparadas bajo el estatuto político de la pluralidad. El opositor o contradestinatario, por ejemplo, es construido con una distancia social jerarquizada (‘verticalizada’) al pretender la inversión de sus creencias, pero con una distancia ideológica contrapuesta (‘horizontalizada’) al reconocerlo como adversario. Del mismo modo, la indiferencia propia del paradestinatario es inversa al interés que caracteriza al prodestinatario, pero en todo caso, se construyen políticamente como figuras yuxtapuestas. El enmarcado de la escena englobante y genérica corresponde a la restricción del tratamiento público del asunto: el discurso político se enuncia de manera institucional (porque una colectividad –legítima o no- se hace responsable de él) y representativa (porque tiene correspondencia con un sistema ideológico expuesto abiertamente). Al respecto de las entidades del imaginario político, en el plano de la enunciación se le identifica en el marco escénico con la configuración de un colectivo de identificación constituido por el enunciador o líder y sus prodestinatarios o liderados interesados, partidarios positivos, adherentes y solidarios con el primero. El término de colectivo indica la concepción de una cierta homogeneidad en bloque de los actores, que ciertamente son construidos enunciativamente de tal modo como estrategia de contención de divergencias. Esto explica, en parte, que en fenómenos como el populismo2 se reduzca intencionalmente la distancia social entre líder y liderados, haciendo que el primero ‘se mezcle’ o ‘se confunda’ entre los segundos. En el mismo plano, el colectivo de destinación, conformado por los paradestinatarios y contradestinatarios, se construye con mayor o menor distancia social de acuerdo con la cercanía o lejanía relativas de la distancia ideológica de los actores; y particularmente con los opositores, se les reduce a entidades masivas y singulares como estrategia de control, o bien, se los ignora, para deslegitimar su estatuto político (estrategia de anulación del adversario). En el plano del enunciado, los colectivos de identificación y de destinación pueden aparecer designados a través de diferentes formas, como la mayestática

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(el nosotros inclusivo de los colectivos de identificación), la nominalizada (fórmulas de sustitución doctrinal: la unión, la democracia, la prosperidad, etc.) y la apelativa (entidades amplias en posición de recepción: colombianos, compatriotas, ciudadanos, etc.), entre otras (Verón, 1987). En los discursos de los APP, el uso del ‘nosotros’, ‘nuestro-s, -a, -as’ y las formas verbales conjugadas que les corresponden predominan sobre el uso de las pronominales y verbales en primera persona, desdoblándose en dos categorías: un colectivo de identificación referido a la institución (un nosotros estatal, [1]) y otro que abarca lo nacional (un nosotros ciudadano, [2]):
[1] Ustedes saben muy bien que nosotros tenemos un Plan de Desarrollo que se resume en tres puntos: más seguridad, más empleo -y empleo formal- y menos pobreza (2011, marzo 19). [2] Somos el país más rico del mundo por kilómetro cuadrado, en materia de biodiversidad. Pero si encima de eso, nos convertimos en un país serio, que mide su riqueza ambiental, que la protege, que toma las decisiones correctas, eso nos da una gran autoridad para poder discutir a nivel mundial este fenómeno que tanto daño le está haciendo al planeta, que tanto daño nos ha hecho a nosotros (2011, enero 22).

Mientras que el nosotros estatal delimita la frontera de lo institucionalgubernamental con respecto al ciudadano común, el nosotros nacional juega a borrar esa línea divisoria para inscribirse en lo comunitario (el Presidente como ciudadano). Este ir y venir entre el ustedes y el nosotros caracteriza la construcción de identidades en el discurso político de los APP, intercambiables en función de los objetivos argumentativos; por ejemplo, el nosotros estatal valida un estamento, marca un territorio, demuestra un empoderamiento, ejerce una fuerza de coerción, mientras que el nosotros nacional hace una apropiación colectiva del estamento, desmarca el territorio, comparte el empoderamiento y ejerce una fuerza de cohesión. Lo mismo se ilustra en [3] y [4]:
[3] si ustedes los colombianos nos ayudan señalando, muchas personas se dan cuenta y se quedan calladas; si nos señalan donde está la corrupción ahí vamos nosotros a actuar. Con las entidades de control, con quienes tenemos una gran y efectiva coordinación (2011, julio 16). [4] eso nos da a nosotros los colombianos una gran, gran oportunidad. Una gran oportunidad para que podamos hacer grandes cosas nunca antes vistas en materia de desarrollo, de traerle bienestar a nuestra sociedad, bienestar a nuestro pueblo (2010, septiembre 18).

El ejemplo [5] es representativo de cómo se imbrican el nosotros estatal y el ciudadano en función de la apropiación colectiva de un estamento, apropiación que sirve al mismo tiempo para presentarlo de manera positiva en marcos justificatorios de políticas particulares, como las de naturaleza bélica (Olave, 2011b):
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[5] Cada vez más nosotros estamos exportando un nuevo servicio: seguridad. Cada vez más nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Policía, están siendo solicitados por otros países para que les ayudemos a ver cómo combaten ellos la inseguridad. Nos hemos vuelto famosos, Colombia, por este tema de saber cómo confrontar la inseguridad (2011, mayo 14).

Idénticas imbricaciones y combinaciones estratégicas acontecen en el intercambio del yo (y sus variaciones pronominales y verbales) y el nosotros [6]:
[6] Eso para nosotros es una acción fundamental. Lo he dicho muchas veces, que en cuatro años si me preguntan cómo quisiera que me recordaran los colombianos, yo quisiera que me recordaran como el Presidente que logró disminuir en forma sustancial los índices de pobreza. (…). Por eso quisimos venir aquí para iniciar todo un proceso para ver cómo podemos mejorar los índices de pobreza en La Guajira y en el resto del país. Si lo podemos hacer aquí lo podemos hacer en el resto del país. (…). Este es un problema que simplemente para el ojo de cualquier colombiano, inmediatamente se da uno cuenta que es un problema serio (…). La pobreza extrema debemos erradicarla del territorio nacional, y eso es lo que yo soñaría con lograr como objetivo: poder decir que en Colombia no hay más pobreza extrema. Y ese es un esfuerzo que vamos a hacer todos (2010, agosto 21).

En el seguimiento de los colectivos de identificación en [6] tendríamos un paso del primer nosotros, claramente estatal, hacia el yo personal en su forma clásica y en otra forma tercerizada (“el Presidente”); luego de nuevo al nosotros estatal, al que le sigue un ‘uno’ ciudadano; y luego un recorrido inverso hacia el yo personal, finalizando con un nosotros estatal. Esta ruta intrincada lo que nos deja claro es que la gramática pronominal y verbal está al servicio de la lógica de construcción enunciativa de colectivos que aprovechan la ambivalencia y la ambigüedad (sus fronteras a veces marcadas, a veces difusas) como estrategia argumentativa de doble función persuasiva y de refuerzo. Esto es así, porque el discurso político de los APP expone en vivo al Presidente ante la comunidad, es decir, lo compromete como figura pública que debe ‘rendir cuentas’, compromiso frente al cual se utiliza un discurso que lo muestre como gobernante y ciudadano al mismo tiempo, que lo acerque y también lo aleje permanentemente del colectivo de destinación. En una tensión tal, la construcción identitaria aspira a la doble aceptación, tanto de quienes reclaman la demarcación de fronteras entre lo gubernamental y lo popular, como de aquellos que esperan la disolución de esos límites. En el mismo ejemplo, ciertas entidades construidas, como “el país” y “la pobreza extrema”, funcionan bajo la misma lógica de la construcción de lo colectivo como lo homogéneo, generalizaciones que devienen en ‘fórmulas’ relativamente estables, esquematizadas y revestidas de consenso, por lo que difícilmente son problematizadas en el espacio público [7]:
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[7] Hemos creído que de esa forma les podemos hacer mejor seguimiento a los acuerdos a que lleguemos, precisamente para dar resultados en ese gran sueño que tenemos todos los colombianos de traerles prosperidad a todos nuestros compatriotas (2010, agosto 28).

Una vez se asientan estas formas nominalizadas, empiezan a funcionar como entidades que sustituyen posiciones políticas con cierta “autonomía semántica respecto del contexto discursivo” (Verón, 1987, p.19). La prosperidad, por ejemplo, se estatuye como entidad ya no solo por vertebrar el plan de campaña presidencial, el plan de desarrollo y los “Acuerdos” como principales canales de contacto con las comunidades, sino además por apelar a la universalidad de valores aceptados –como el bienestar y el progresopara justificar economías de desarrollo y políticas de producción de riqueza, instaladas como acciones que traen o generan un algo aceptado, deseado y esperado, pero intrínsecamente indeterminado, como la prosperidad (o la libertad, o la paz, etc.). Estas entidades aparecen urdidas en modos de organización de los enunciados. Dentro de estos modos o componentes, Verón (1987, p.19-22) distingue como ‘zonas de discurso’ propias del género de discurso político lo descriptivo, lo didáctico, lo prescriptivo y lo programático (tabla 1):
Zona de discurso Descriptiva modalidad Definir Orden y funciones argumentativas Constatar (definitorio) El enunciador político se construye a sí mismo como fuente privilegiada de la inteligibilidad de la descripción y de sus modalizaciones apreciativas. Enseñar (epistémico) El enunciador político enuncia un principio general, formula una verdad universal. Ejemplo APP “Estábamos en una situación, la peor de todas: dos países sin relaciones diplomáticas, sin relaciones comerciales, en un ambiente bastante hostil. Ahí no podíamos empeorar, estábamos en el peor de los mundos. Lo único peor, que es totalmente inimaginable, sería una guerra. Entonces, por eso hicimos ese paso hacia la normalización, que es lo lógico, es lo correcto” (Santos, 2010, agosto 21). “la democracia no es solamente elegir a un gobernante, la democracia tiene un alcance mucho mayor: respeto por los poderes, la independencia de los poderes; respeto por los derechos humanos; por la libertad de expresión; respeto por la oposición” (Santos, 2010, octubre 2).

Didáctica

Saber

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Prescriptiva

Ordenar

Deber (deontológico) El enunciador político postula un imperativo universal o universalizable. Poder hacer (proyectivo) El enunciador político promete, anuncia y se compromete hacia el futuro.

“el sector financiero tiene que contribuir en forma importante a esta lucha contra la pobreza y contra el desempleo (…) Tenemos que expandir el sector financiero (Santos, 2010, agosto 28). “El mensaje que yo quiero darle a estos cerca de 30 mil colombianos que hoy están en la duda porque están en un limbo jurídico, es que no se preocupen. El Gobierno Nacional les va a cumplir, el Estado les hizo una promesa, y yo me comprometo a que el Estado les cumple” (Santos, 2010, noviembre 27). “Ha sido una semana, como todas, llena de trabajo, de acontecimientos. Yo quisiera resaltar algunos (…). En este Acuerdo el tema fundamental es la lucha contra la pobreza. Ustedes saben perfectamente que esa es la prioridad del Gobierno” (Santos, 2011, febrero 26).

Programática Prometer

De relevancia

Evaluar

Relevar (selectivo) El enunciador político determina ‘qué es lo importante’, lo focaliza, define, generaliza e instaura.

Tabla 1. Zonas enunciativas o componentes del discurso político (basado en Verón, 1987:19-22)

El último nivel de la tabla 1 corresponde a un quinto componente que aparece en los APP, referido a la evaluación que realiza el enunciador sobre la realidad social, y particularmente, a la relevación de asuntos, en el sentido del movimiento discursivo a través del cual se exalta o engrandece lo referido [8] y se define ‘qué es lo importante’:
[8] Es el Acuerdo número 19, desde que comenzamos estos Acuerdos para la Prosperidad. Antes de entrar en materia, yo quería señalar algunas cosas que creo que es importante de resaltar (2011, enero 15).

Dado que estos discursos son el preámbulo o la apertura del evento central de los APP, el establecimiento de una zona discursiva de relevación constituye un recorte intencional de la realidad, pues al presentarse en forma de síntesis, dimensiona lo dicho como lo relevante y lo que no es nombrado –lo excluido- como lo que carece de importancia suficiente [9]:

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[9] Como de costumbre, voy a ser muy breve también en el resumen que hago todos los sábados sobre lo que ha sucedido en la semana, destacar lo más importante (2011, junio 11).

La zona de relevación es el campo en el cual el enunciador puede definir la situación desde su perspectiva particular, es decir, que la definición de la situación es instaurada desde el estamento de poder y escenificada como relato, resumen informativo y rendición de cuentas en los marcos axiológicos de lo democrático [10] y [11]:
[10] Muy complacido de estar aquí en esta reunión, este Acuerdo al cual yo le doy mucha importancia porque los concejales en cierta forma son el país, los concejales representan el país, esto es un consejo comunal con el país, y por eso me parece tan importante este Acuerdo (2011, julio 9). [11] la secuencia de estas discusiones en esa misma comisión va a ser un sistema de pago de deudas, un sistema hacia el futuro que dé confianza, y poco a poco iremos recobrando ese mercado, un mercado tan importante para Colombia, un mercado fundamental (2010, agosto 14).

A diferencia de la zona didáctica, en la de relevación las marcas de subjetividad del enunciador son mayoritariamente explícitas, pero comparte con ella que lo relevado adquiere carácter de principio general, de verdad universal [12]:
[12] aquí hay un principio muy elemental pero muy importante : lo que no se puede medir no se puede controlar. Y por eso este ejercicio ha sido tan importante, de ir elaborando los indicadores con los cuales el país y nosotros mismos vamos a ir midiendo el avance del Gobierno en los diferentes compromisos. (2011, febrero 19).

En el plano del enunciado, entidades y componentes se coordinan para construir efectos argumentativos como los descritos anteriormente en los APP. La multidestinación también opera en esta dimensión argumentativa del enunciado político, como se señala en la tabla 2:

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Destinatario Prodestinatario

Orden y funciones argumentativas Presuposición. Construye y refuerza convicciones a partir de la estrategia de evidencialidad.

Ejemplo APP “podemos dar ese gran salto que queremos dar aquí en Colombia para considerarnos finalmente un país, no en vía de desarrollo sino desarrollado. Lo podemos hacer; tenemos lo mejor que puede tener un país, un gran capital humano. Pero además tenemos recursos naturales, tenemos una situación geográfica privilegiada, tenemos todo lo que el mundo está pidiendo” (2010, noviembre 6). “se lo dije al Polo Democrático cuando lo invitamos a Palacio, les dije: participen en esta ley, no tenemos que ponernos de acuerdo en lo que no estamos de acuerdo, pero en esta ley sería muy bueno, como una demostración de madurez política y democrática del país, que volviera esta ley a ser aprobada por consenso, sin votos en contra, simplemente para mostrar cómo en cosas fundamentales todos los colombianos nos podemos poner de acuerdo” (2011, abril 2). “hicimos un llamado nuevamente a quienes continúan en esa locura de estar por el monte echando bala, donde van a acabar en una cárcel o en una tumba” (2011, mayo 7).

Paradestinatario

Suspensión. Valida posturas ideológicas propias a partir de la idea de unidad y consenso.

Contradestinatario Oposición. Polemiza y refuta utilizando estrategias de simplificación, polaridad y amenaza/advertencia.

Tabla 2. Dimensión argumentativa de la multidestinación del enunciado político

En el orden de la presuposición, el enunciado político muestra como evidente un conjunto de convicciones que comparte con el prodestinatario, con lo cual “conforma y elabora sus propios saberes y creencias, presentándolos, de algún modo, como ya sabidos (…), define un universo de creencias a partir de ciertos saberes compartidos, ‘instalando’ y dando existencia a determinados objetos de discurso” (Montero, 2009: 329). La construcción de un colectivo de identificación sirve precisamente a estos fines, pues al diluirse la figura del mandatario presidencial en la del ciudadano, son desplazadas la justificación,
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la deliberación y la discusión crítica; desplazamiento desde lo que se presenta como evidente, como objetivo común [13]:
[13] tenemos un trabajo muy importante por delante, pero tenemos unas condiciones y unas circunstancias también muy especiales, que si las sabemos aprovechar vamos a poder dar ese salto que este banco y este banquero decía que estamos preparados para dar (2011, febrero 5).

En el orden de la suspensión, el enunciado político utiliza la idea de la unidad y el consenso para validar y adherir a posturas ideológicas, políticas de intervención y planes de ejecución, es decir, para instaurar un orden específico [14]:
[14] En este primer año de gobierno logramos lo que decía del equipo: unidad. La unidad nacional que reclamamos durante la campaña ha tenido una gran acogida, y últimamente el Partido Verde se unió a esa unidad nacional, y eso es lo que nos ha permitido y nos va a seguir permitiendo hacer grandes transformaciones para el bien del pueblo colombiano. (2011, agosto 6).

El proyecto político de Unidad Nacional (que fue promovido desde la campaña electoral) está sustentado en esta idea del consenso, cuyo revés es la atenuación, o inclusive, el borramiento de la generación de disensos [15]:
[15] Nosotros queremos promover el diálogo social, porque a través del diálogo social llegamos a consensos, llegamos a decisiones que van a ser mucho más benéficas para el desarrollo social de esta país; con los sindicatos, con la CGT, con los pensionados. Yo espero que los otros dos sindicatos, la CUT y la CTC se unan (2011, mayo 28).

La unanimidad, una posible consecuencia de la valoración positiva del consenso, se entroniza así como el estado natural de los grupos sociales, se convierte en un ideal a alcanzar y en un criterio de bienestar colectivo, es decir, en una moral y una política, idea que no es neutra, sino ideológica, y ya asentada, se torna indiscutible o no corre el riesgo de ser criticada (Mouffe, 2007). Tal es el mecanismo que funciona también al interior de la adherencia que suele impulsar el enunciado dirigido al paradestinatario. En los APP, este funcionamiento se refuerza frecuentemente con la inclusión de zonas de discurso programáticas [16]:
[16] sabemos que hay una cantidad de gente diciendo: ‘ve, el Estado les falló, véngase otra vez a las bandas criminales, véngase otra vez a delinquir’- no vayan a cometer ese error, todo lo contrario, tengan paciencia que nosotros les cumplimos, que de eso no quede la menor duda (2010, noviembre 27).

En la modalidad del prometer y en el orden del poder hacer, el enunciado político busca la conversión del paradestinatario en prodestinatario, o a lo sumo, evitar que se transforme en contradestinatario; el esfuerzo por orientar estos movimientos entre roles genéricos es eminentemente argumentativo y deja sus marcas a nivel del enunciado.
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En el orden de la oposición, el enunciado político realiza un doble juego de simplificación y polarización de la divergencia. Hablar de simplificación implica construir al adversario en términos irracionales y deslegitimarlo como opositor ideológico a través de diversas técnicas enunciativas, como la metaforización (Olave, 2011a) o la (des)calificación a través de epítetos. La polarización, por su parte, elabora grupos sociales y los pone en confrontación, definiendo y radicalizando un ‘ellos’ frente a un ‘nosotros’ equidistante. En [17] se ejemplifican estos usos combinados, aunque también suelen aparecer de manera aislada:
[17] vamos a hacer una revisión minuciosa en las diferentes zonas donde hay peligro, donde sabemos que todavía tenemos zonas ‘rojas’ con presencia de estos bandidos, de estos narcotraficantes, de estos terroristas que están todos interesados en ver cómo debilitan a la Fuerza Pública, pero sobretodo ver cómo debilitan la templanza de los colombianos. Y es ahí donde yo quiero dar un mensaje muy claro: aquí lo que ha sucedido no es un hecho extraordinario (Santos, 2010, septiembre 11).

En el discurso de los APP el contradestinatario recurrente es la guerrilla de las Farc-Ep, y la estrategia más evidente resulta ser la amenaza/advertencia, validada al invocar la autoridad de la ley y la coerción de lo correcto, en marcos de valores que devienen en fines políticos desde la lógica de la lucha contra el terrorismo[18]:
[18] Yo quiero hacer nuevamente un llamado a los que están pensando en continuar haciendo parte de esa organización: los vamos golpear cada vez más y con más contundencia. La vía correcta es desmovilizarse, volver a reintegrase a la sociedad, volver a estar con sus familias, porque la alternativa es una cárcel o una tumba (Santos, 2010, octubre 16).

Otra forma recurrente de la simplificación acontece en la historización de la realidad desde la perspectiva del enunciador (en la zona descriptiva de discurso, según Verón) [19] y en la metaforización tanto del adversario como de los acontecimientos [20]:
[19] Hoy se cumple el tercer año de la muerte de ese bandido, ‘Tirofijo’. Hace tres años, si no me equivoco, si la memoria no me falla, también era un sábado. Y dimos la noticia de la muerte ‘Tirofijo’, que fue el ‘marzo negro’ para las Farc. Se había dado de baja a ‘Raúl Reyes’, miembro del secretariado y a ‘Iván Ríos’. Y después ‘Tirofijo’, que no sabemos si murió de infarto o del susto por los bombardeos que le estábamos haciendo (2011, marzo 26). [20] Los grupos al margen de la ley, los grupos violentos se vuelven más violentos cuando uno -como los avisperos- los agita y les pega. Ahí comienzan a picar porque están desesperados. Eso es lo que estamos viviendo en materia de seguridad, y creo que vamos por muy bien camino (2011, mayo 14).

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Al abrir la categoría del contradestinatario, García Negroni (1988) y Montero (2009) permiten situar las estrategias argumentativas señaladas en el plano de la mayor o menor definición e interpelación al enemigo, esto es, a la representación más o menos borrosa del adversario a través de la cual se le inscribe o se le anula como interlocutor. Esta potencia inclusiva y ‘visibilizante’ de la interpelación explica por qué en los APP el contradestinatario esté concentrado casi exclusivamente en un solo sujeto de discurso, amplio, generalizado y homogéneo (los ‘bandidos’, los ‘canallas’, los ‘terroristas’, etc.), y que raras veces se le construya como contradestinatario interpelado en segunda persona, si no es para amedrentarlo [21]:
[21] “Yo quiero decirles a estos bandidos que aquí el que no va a tener un fin de año sosegado son ustedes y aquí lo estamos demostrando con esta operación que hizo nuestra Fuerza Pública” (Santos, 2010, noviembre 20).

Más común resulta la contradestinación encubierta, definida como “aquel lugar simbólico que, aunque incluido en el grupo alocutario inicial, es constituido como T.D. [tercero discursivo] a lo largo de la enunciación” (García Negroni, 1988, p.94). Se trata de un lugar, en efecto, en la medida en que acude a elementos de la doxa para construir a un enemigo sin rostro, fácilmente impugnable [22]:
[22] siempre hay unos extremos que quieren sabotear el optimismo, que quieren sabotear el futuro de la sociedad, que quieren ponerle un palo a la rueda. Y hablaba de una mano negra de izquierda y de derecha, que están queriendo siempre sabotear el progreso y el mejor futuro de la sociedad (2011, junio 18).

Una forma de contradestinación indirecta es utilizada con frecuencia en los discursos de los APP, relacionada con una crítica soslayada hacia la gobernabilidad anterior, con lo cual se refuerza un elogio indirecto de las acciones estatales en curso. La representación crítica del discurso ajeno es utilizada con funciones argumentativas de contraste con respecto al decir y al hacer del enunciador; se trata, pues, de una polifonía menos enfocada en la refutación que en la auto-presentación positiva del sí mismo [23] (Olave, 2012c):
[23] Desde que yo recuerdo, aquí se ha hablado del gran proyecto de La Mojana, todo el mundo dice tenemos que hacer el gran proyecto de La Mojana pero Gobierno tras Gobierno vienen y dicen: ‘Esto es demasiado grande hagamos un pedacito’. Pues resulta que esa forma de concebir las grandes obras públicas no funciona, porque de pedacito en pedacito no llegamos a la gran obra; de pedacito en pedacito llegamos al fracaso (2011, junio 4).

Al respecto de esta forma de contradestinación indirecta, la anulación del disenso en función de políticas del consenso es una de las características del discurso del Presidente Santos (esto ya se había sugerido aquí mismo y en otros
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análisis, como en Olave, 2012a). En razón de la misma lógica, la contradestinación indirecta presenta una polémica soslayada, estratégicamente desplazada. 2.3. EL COMpONENTE ESCENOGrÁFICO DE LOS App COMO ENUNCIACIÓN pOLÍTICA Inscritos en el marco escénico descrito en el apartado anterior, los discursos de apertura a los APP no se ponen en escena explícitamente como discursos argumentativos de orientación de la opinión pública; la enunciación pone en funcionamiento otra escenografía (Maingueneau, 2004; Charaudeau y Maingueneau, 2005) que apela al relato, al resumen informativo y a la rendición de cuentas sobre la gestión administrativa nacional, relacionada con principios de gobierno como la transparencia y el enfoque gerencial del Estado [24]:
[24] Ustedes saben que yo he tenido toda mi vida una fundación que se llama ‘el Buen Gobierno’. Buen Gobierno es una forma de percibir el manejo del Estado, que se basa sobre unos principios de eficacia, de eficiencia, de transparencia y de rendición de cuentas” (2011, agosto 13).

Escenificados de tal modo, los discursos de los APP reconstruyen narrativamente los acontecimientos semanales del país y describen las situaciones a las cuales los ciudadanos acceden a través de otros canales (directos o indirectos), o las cuales ignoran. Ya habíamos mencionado cómo el potencial argumentativo de estas reconstrucciones reside en su capacidad de relevar y de instaurar “lo que es importante”, a partir de la selección orientada de lo que conforma el resumen. Tal selección responde a los intereses laudatorios de la trama; pero no se trata aquí de que lo celebratorio acontezca enmarcado en lo ceremonial o en las prácticas que le podrían ser propias (una conmemoración, un homenaje, un protocolo de reconocimiento, etc.), sino que aparece escenificado como un informe ejecutivo de gestión, es decir, aparece objetivado como el reporte imparcial de las actividades llevadas a cabo por un servidor público. En la escenografía del informe ejecutivo es central la operacionalización de la metáfora empresarial, que permite construir el cuerpo analógico de la nación como corporación, el gobierno como gerencia, las instituciones gubernamentales como empleados y los ciudadanos como clientes. La estructura conceptual integrada a partir de tal metáfora conceptual acusa una dimensión argumentativa desde su cognición social (Olave, 2011a), toda vez que se naturalizan las características traídas del dominio gerencial hacia el ámbito de lo político conformando una mixtura: ya que la nación es una empresa, es la lógica empresarial la que designa los derroteros tanto procedimentales como actitudinales de la gestión pública; de esta manera, las decisiones de lo público se ven justificadas en la medida en que aparezcan inscritas en ese sistema lógico interno que traduce lingüísticamente en la metáfora empresarial lo que políticamente se encuentra entronizado en modelos socioeconómicos neoliberales.
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El llamado ‘enfoque gerencial’, que en la literatura de la ciencia política corresponde a la ‘Nueva Gestión Pública’ (Osborn y Gaebler, 1994; Friedmann, 2003;), establece esta relación empresarial entre Estado y ciudadanía sobre la base de la productividad y la satisfacción con los servicios (que son indicadores de gestión en la rendición de cuentas), por lo cual el Estado asume el rol de empresa prestadora de servicios y construye al ciudadano como cliente/usuario de los mismos, o como lo critican López y Gadea (1995), la dimensión de la ciudadanía queda recortada en la figura del consumidor de bienes y servicios. También Ochoa y Montes (2004: 470) han notado cómo esta construcción del ciudadano como cliente/usuario condiciona su práctica de ciudadanía, “sin capacidad de influir en las decisiones públicas, de definir sus prioridades como actor social, de tomar decisiones relevantes relacionadas con el presupuesto y de recibir cuentas por parte de sus gobernantes”. El informe ejecutivo resulta ser, entonces, una escenografía que refuerza el enfoque gerencial de gestión pública; la construcción del ‘cuerpo político’ (Verón, 1987) de esta escenificación no es un aspecto menor, dado que orienta la percepción de este funcionamiento tecnocrático del Estado por parte de los ciudadanos. En la figura 2 se reconstruye el aspecto físico de esta escenografía, para incluir los aspectos menos lingüísticos del “decorado”:

Figura 2. Escenografía física de los APP

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La disposición física de los diferentes elementos que componen el evento, ubican al Presidente como la figura central (1) y hacia esa centralidad (física) se dirige la marcación del espacio, especialmente a través de la inclusión de tarimas (6) y funcionarios públicos (3), como ministros, gobernadores y alcaldes. La escenificación construye al Presidente como al gerente de una empresa que rinde un informe semanal de gestión, en un tiempo controlado, de carácter oficial, de tono formal (2) a través de una oralidad restringida por el discurso escrito, generalmente con ayudas visuales y audiovisuales (5) para apoyar la presentación de datos en forma de resultados rendidos. El espacio físico también es intervenido con símbolos institucionales (4) como banderas, escudos, logos de los APP, etc. La mediatización del evento (7), que se transmite en vivo por el canal institucional de televisión y por canales de videos con acceso abierto en internet, establece también coerciones y condiciones para lo que se enuncia, en términos de la construcción intersubjetiva con los colectivos de identificación y de destinación (3, 7 y 8). Verón (1987), por ejemplo, en dirección de esa complejización de las estrategias discursivas que conlleva la mediatización, ha problematizado la creación de ‘cuerpos políticos sinceros’ en televisión, poniendo la mirada sobre la coherencia que guardan los elementos extralingüísticos con la orientación política de los enunciados. Dejo de lado el análisis de esta amplia dimensión sociosemiótica apuntando solamente el papel que desempeña la distancia interpersonal Funcionarios-Presidente-Auditorio en la escenificación de los APP como informes de gestión, pues la producción de esa distancia coadyuva a la presentación de la figura presidencial en el formato gerencial (“al centro y solo”), lo mismo que la disposición del recinto que suele emular un salón de conferencias en el mundo empresarial (la tarima, las ayudas audiovisuales, los símbolos oficiales) y los procedimientos ya mencionados, que se caracterizan por las restricciones para la toma de la palabra, la limitación de los tiempos de intervención y la selección de los lugares y los temas de los cuales se permite hablar, restricciones todas operadas desde la Presidencia. La distancia interpersonal se inscribe de un modo evidente en la construcción que de sí mismo construye el Presidente (el ethos gerencial). En términos de Maingueneau (1999), se trata de un tono que vincula la corporalidad con el carácter del líder corporativo contemporáneo, y que tiene que ver con las representaciones sociales del auditorio al respecto de lo que “encaja” en ese tono (un aspecto tanto cognitivo como sociológico que acusa una cierta manera reconocible de habitar el espacio social). Pero es claro que el ethos gerencial no procede solamente de lo que es enunciado por el Presidente, sino también de lo que le precede en la memoria social de los colectivos, razón por la cual tanto el rol del Presidente (sus funciones institucionales, su estatus y su poder) como la entronización del modelo de gerencia pública empresarial hacen posible la aceptación acrítica de la escenografía incluso antes de la realización de los

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enunciados. De este modo, el ethos gerencial, construido en la enunciación, está anclado fuertemente en un ethos previo (Amossy, 1999) que la condiciona parcialmente y que, en este caso, posibilita la amalgama conceptual de las figuras del Presidente de una nación y del gerente de una corporación. En un formato completamente guionado, la estandarización física y procedimental del evento deviene como consecuencia natural de su repetición semana a semana. Y más allá de esta ritualización escénica, acontece también una estandarización discursiva que permite reconstruir la situación de enunciación desde sus estrategias recurrentes. Así, la escenificación está construida enunciativamente con dos recursos argumentativos explícitos: el sistema conceptual de la metáfora empresarial y la apelación a las cifras estadísticas. Tal apelación es uno de los rasgos marcados que componen la incorporación de la rendición de cuentas al modelo gerencial de gobierno. Su dimensión argumentativa se apoya en una garantía (Toulmin, 1958), formulada explícitamente como regla general con raíces empíricas [25]:
[25] El estilo de Gobierno, como es el estilo de estos Acuerdos para la Prosperidad, es un estilo muy gerencial (…) Por eso las metas y la medición de cómo va el Gobierno en sus diferentes frentes es tan importante, porque hay una regla de oro y es: lo que no se mide no se puede controlar (2011, febrero 5).

A partir de este principio, las cifras adquieren capital político y buscan construir la confianza del auditorio alrededor de características como la precisión, la esquematización, la regularización y el control, todos asociados con la escenificación del informe ejecutivo. Morales (2007) ha notado como el discurso político en Colombia ha operado una suerte de “mitificación de las cifras” que se superpone a los actos mismos del Gobierno en búsqueda de adhesión y de admiración de la opinión pública [26]:
[26] Ayer salió una encuesta; más del 80 por ciento de los colombianos piensan que el país va por buen camino (…). Que el Gobierno tiene una aprobación del 89 por ciento, eso tampoco tiene precedentes (2010, noviembre 6).

En efecto, la fuerza argumentativa de las estadísticas radica en su capacidad de desplazar las interpelaciones por la contundencia numérica y la deliberación por el dato incontrovertible; cuando el Presidente enuncia que “las cifras son muy elocuentes (Santos, 2011, enero 15)” se les estatuye como fuentes de la verdad que, por sí solas, anulan cualquier percepción que las controvierta [27]:
[27] Un periodista ayer en una rueda de prensa (…) preguntó que qué íbamos a hacer con el aumento de los índices de inseguridad, y me toco corregirle. Le dije: ‘¿Cuál aumento?’. Sí hay en algunas zonas la sensación de que hay más inseguridad, pero las cifras que tenemos, que hemos venido recogiendo hace muchos años nos muestran que este año frente al año pasado ha habido
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una disminución y en algunos casos sustancial en los índices de criminalidad (2010, septiembre 18).

El juego de las cifras permite enfocar cualquier realidad social desde su despersonalización en función de un estatus superior de objetividad con el cual se les dota, a la manera de un zoom-out a través del cual se imponen las medidas de frecuencia por encima de los ‘casos aislados’. El manejo estadístico puede determinar qué parcelas de la realidad pueden y deben ser mostradas, y cualquier posible desviación o dispersión simplemente no es traducida en dato numérico. Uno de los efectos que acusa la jerarquización de las cifras es la configuración de una gobernabilidad pan-estadística que alinea todos los estamentos públicos bajo las mismas premisas de medición y control: “Vamos a hacer un Buen Gobierno medible. Cada ministro va a tener unos indicadores de gestión que vamos a ir revisando cada cierto tiempo para ver cómo van progresando en cada uno de los indicadores” (2010, noviembre 6), de modo que lo sustancial en estos marcos políticos resulta siendo la mostración de resultados, y de vez en cuando, la polémica ya no por los temas sino por las formas o los métodos de las mediciones [28]:
[28] Es que las cifras son preocupantes. Colombia tiene un índice de pobreza que se fija en el 45%. Ahí hay una gran discusión sobre esa cifra. Mucha gente, con razón, está diciendo que es una cifra no comparable con la cifra que usan otros países, porque esta cifra tiene un nivel de exigencia mucho más alto, y que en esa forma nos estamos perjudicando, porque cuando nos comparan a nivel internacional siempre aparecemos como los campeones -y es un campeonato muy poco halagüeño- de la pobreza. Pero si usamos otros indicadores que son más universales, usados por otros países, ese indicador no es el mismo, no es el 45%, es bastante más bajo (2010, agosto 21).

En la escenografía del informe de gestión y la rendición de cuentas, el uso de las cifras legitima este tipo de escenificación, y al mismo tiempo, la misma escenografía es legitimada a través de la jerarquización estadística en los enunciados. Maingueneau (2004) ha advertido esta naturaleza circular de la enunciación como un proceso de convalidación progresiva de la escenografía a través del enunciado y viceversa, por parte del destinatario. Aparte de este proceso de mutua construcción de representaciones, es importante destacar también que tal idea de representación no alude a la de réplica ilusoria, sino a la de semi-representación (Lefort, 1985, en Montero, 2009: 339) desde “el carácter “fallado”, no uniforme y no totalizante de la democracia, “cuyo rasgo constitutivo y específico es la vacuidad del lugar del poder y su permanente necesidad de legitimación” (Montero, 2009: 340). De esta necesidad de legitimar tanto la gobernabilidad como las instituciones habla la particular escenografía gerencial en los APP, cuyos rasgos descritos empiezan a configurar ya, dos años después del inicio del gobierno Santos, unos guiones regulares en el discurso presidencial colombiano.
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3. Conclusiones
Los APP son una estrategia política de contacto con la ciudadanía que, en términos de visibilidad y legitimación del Estado, resultan efectivos. En este documento me propuse relevar los componentes discursivos de esa efectividad, esencialmente, el desplazamiento del diálogo directo entre el Presidente y la comunidad, por la construcción de relaciones entre ellos más ligadas a la institucionalidad verticalizada, con enfoque gerencial. Los APP responden a guiones establecidos de antemano por la Alta Consejería con la aprobación del Presidente de la República. En la práctica, se evidencia una fuerte esquematización y control del evento comunicativo de participación ciudadana, en todas sus fases y procesos, pero estas características son presentadas en forma de cualidades de rigurosidad administrativa por parte del Gobierno. Este carácter programático que restringe, filtra y moldea lo que se dice al invocar valores administrativos y aplicarlos a las arenas públicas, se encuentra en la naturaleza misma de lo que se entiende gubernamentalmente como participación ciudadana. A nivel de la puesta en escena, he intentado visibilizar las atribuciones éticas implicadas en los roles genéricos de la destinación en el discurso político, puntualizando en la fuerte orientación que demuestran los APP hacia la construcción de prodestinatarios y cómo esta especie de énfasis en el consenso (del cual hace parte la estrategia contractiva con la cual se construye a un contradestinatario casi único y, en todo caso, deslegitimado como adversario) se inscribe en una tendencia discursiva a-polémica coherente con un modelo de gestión empresarial sostenido sobre bases anti-adversariales, consensuales y, en última instancia, a-políticas (Mouffe, 2007). Lo que he denominado la “escenografía del informe ejecutivo” traduce estos contenidos a-polémicos del discurso presidencial en marcos de interpretación asumidos como rendición de cuentas de la gestión pública, a través de dos estrategias básicas: el uso de la metáfora empresarial y el juego de las estadísticas. A nivel de lo político como género discursivo, me he apoyado en el análisis de los pronunciamientos presidenciales para sugerir que una de las zonas enunciativas que componen el discurso político se ubica en el orden de la evaluación de la realidad, base que permite definir la situación en los términos de los actores. En esta “zona de relevancia”, el enunciador político se esfuerza por determinar ‘qué es lo importante’ para el colectivo de identificación, realizando movimientos discursivos como los de focalización, definición y generalización, encaminados a instaurar una versión oficial de la realidad (Olave, 2012b). La construcción de un ethos gerencial en una escenografía de rendición de cuentas refuerza este modo de entender y ejercer la política actualmente en Colombia, desde el gabinete presidencial.

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NOTAS 1. Se presenta de esta manera desde la página web oficial de la Presidencia de la República: “El sitio WEB de la Presidencia de la República tiene como función principal proveer información y servicios así como divulgar y promover normas y directrices del Gobierno” (http://wsp.presidencia.gov.co/paginas/presidencia.aspx). 2. Desde la visión de Laclau (2005), la homogeneidad del colectivo está en función de la antinomia expresada como pueblo/bloque de poder, contradicción bipolar donde el líder encarna al defensor de ese pueblo, y el bloque de poder encarna a la ideología imperante; de esta manera, el populismo se origina cuando los componentes popular-democráticos son presentados como una opción antagónica frente a la ideología del bloque dominante, construido como enemigo del ‘pueblo’.

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I. González, y otros (eds.), El discurso político. Lenguajes y acontecimientos, pp. 13-26. Buenos Aires: Hachette.

GIOHANNY OLAVE ArIAS Becario del Conicet para el Doctorado en Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, becario del Ministerio de Educación Argentino para la Maestría en Educación de la Universidad de La Plata, 2011. Maestro Virtual (2011), Magíster en Lingüística (2010) y Licenciado en Español y Literatura (2007) de la Universidad Tecnológica de Pereira. Joven investigador para Colciencias, 2009. Miembro del grupo “Estudios del Lenguaje y la Educación” (Colciencias, A), de ALFAL y de ALED. Docente de lenguaje en educación básica, media y superior. Correo electrónico: olavearias@gmail

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ARTÍCULO

A representação de pessoas em situação de rua quando vítimas de chacina: uma análise discursiva crítica

VIVIANE DE MELO RESENDE
Universidade de Brasília

ANDREIA ALVES DOS SANTOS
Universidade de Brasília

RESUMEN. En enero de 2010, cuatro hombres en situación de sin techo, recolectores de materiales reciclables en Salvador, fueron asesinados a balazos, en otro caso de masacre de personas en esta situación. Entre las representaciones disponibles de este evento, hemos seleccionado como foco de este artículo: (1) el texto publicado en el periódico A Tarde OnLine, de Salvador, titulado “Quatro moradores de rua executados em chacina no fim de linha do Cabula VI” y (2) el texto “Em Salvador (BA), assassinatos evidenciam violência contra moradores de rua”, publicado por Adital (Agencia de Información Fray Tito para América Latina) y también publicado en el Portal Rede Rua, vinculada al Movimento Nacional da População de Rua (MNPR). Basado en el Análisis Crítico del Discurso, y tomando estos datos como objeto, podemos reflexionar sobre la (de)construcción de la imagen de las personas sin hogar en los medios de comunicación, en particular en casos de extrema violencia contra las personas en esta situación. PALAVrAS CLAVE: Análisis Crítico del Discurso, representación, medios de comunicación, personas en situación de sin hogar. RESUMO. Em janeiro de 2010, quatro homens em situação de rua, catadores de materiais recicláveis em Salvador, foram assassinados a tiros, em mais um caso de chacina contra pessoas em situação de rua. Entre as representações disponíveis desse evento, selecionamos como foco deste artigo: (1) o texto publicado no jornal A Tarde OnLine, de Salvador, intitulado “Quatro moradores de rua executados em chacina no fim de linha do Cabula VI”, e (2) o texto “Em Salvador (BA), assassinatos evidenciam violência contra moradores de rua”, publicado pela Adital (Agência de Informação Frei Tito para América Latina) e também divulgado no Portal Fala Rua, vinculado ao Movimento Nacional da População de Rua (MNPR). Com base na Análise de Discurso Crítica, e tomando esses dados como objeto, refletimos acerca da (des)construção da imagem de pessoas em situação de rua na mídia, especificamente na representação de evento de violência extrema contra pessoas nessa situação. PALAVrAS-CHAVE: Análise de Discurso Crítica, representação, mídia, situação de rua ABSTrACT. On January 16 2010, four homeless men, collectors of recyclable materials in Cabula VI, Salvador, were shot to death in another case of slaughter against people in homelessness. Among the available representations of this event in the media, we selected to analyze in this paper: (1) the text published in the newspaper A Tarde OnRecibido: 10 de agosto de 2012 • Aceptado: 30 de noviembre de 2012.

ALED 12 (2), pp. 81-101

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Line, from Salvador, titled “Quatro moradores de rua executados em chacina no fim de linha do Cabula VI”, and (2) the text “Em Salvador (BA), assassinatos evidenciam violência contra moradores de rua”, published in Portal Fala Rua, linked to the National Movement of Street Population (Movimento Nacional da População de Rua). Based on Critical Discourse Analysis, and taking these data as object, we reflect on the (de)construction of homeless people in the media, specifically in the representation of events of extreme violence against people in this situation. KEY WOrDS: Critical discourse analysis, representation, media, homelessness

Introdução1
A situação de rua é hoje um problema social, de contornos globais, ao qual as sociedades podem responder de muitas maneiras diferentes. A pobreza extrema tornou-se foco de interesse de diversas disciplinas e de campos interdisciplinares, mobilizando diferentes setores da sociedade e conquistando um espaço importante de reflexão no campo do discurso.2 Se, nesse contexto, por um lado fortalecem-se discursos de protagonismo e de direitos humanos, por outro lado também recrudescem perspectivas preconceituosas, muitas vezes divulgadas na grande mídia. Pela dialética entre discurso e sociedade, essas representações podem forjar identidades e legitimar formas de ação em relação à vulnerabilidade social. Buscando contribuir para a reflexão dessas questões, apresentamos análises, embasadas na Análise de Discurso Crítica, de duas notícias que veicularam o assassinato de quatro pessoas em situação de rua em um bairro de Salvador denominado Cabula VI. Para a análise dos modos de representação desse evento, selecionamos dois textos produzidos em diferentes contextos institucionais. O primeiro texto foi publicado pelo jornal A Tarde OnLine, sob o título “Quatro moradores de rua executados em chacina no fim de linha do Cabula VI”, no dia 16 de fevereiro de 2010. O segundo, intitulado “Em Salvador (BA), assassinatos evidenciam violência contra moradores de rua”, foi publicado pela agência Adital em 22 de fevereiro de 2010, e divulgado no Portal Fala Rua, vinculado ao Movimento Nacional da População de Rua (MNPR). Ambos os textos representam eventos ligados ao assassinato dessas quatro pessoas.3 Analisando os recursos linguísticos utilizados na construção dos dois textos, podemos observar como essas diferentes mídias representam pessoas em situação de rua, e com base nesses dados podemos refletir acerca da (des) construção da imagem dessa parcela da população nacional na mídia, especificamente na representação de evento de violência extrema. Assim, comparamos a representação do extermínio nos diferentes veículos, e analisamos como os textos constroem uma ‘lógica de aparências’ ou uma ‘lógica explanatória’, nos termos de Fairclough (2003), entre o evento representado e suas relações causais com outros eventos e práticas. Analisamos, também, os significados
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discursivamente construídos para a expressão “moradores de rua”, adotada nos dois textos e nas respectivas manchetes. Para apresentar essas reflexões, organizamos este artigo em três seções. Na primeira, traçamos considerações acerca da Análise de Discurso Crítica, que constitui arcabouço teórico-metodológico adequado ao trabalho analítico que propomos. Na segunda seção, refletimos acerca da relevância dos meios de comunicação na divulgação e manutenção de significados ideológicos, mas também seu potencial para a mudança sociodiscursiva. Em seguida, na terceira seção, abordamos a situação de rua como problema social parcialmente discursivo e analisamos as representações da situação de rua e de um evento de extermínio nos textos selecionados. Por fim, apresentamos algumas considerações acerca dessas representações e dos modos como podem sustentar preconceitos ou servir de ferramenta para a divulgação de discursos alternativos.

1. Análise de Discurso Crítica e seu potencial explanatório
A Análise de Discurso Crítica, doravante ADC, pode ser definida como “um tipo de investigação analítica discursiva que estuda principalmente o modo como o abuso de poder, a dominação e a desigualdade são representados, reproduzidos e combatidos por textos orais e escritos no contexto social e político” (van Dijk, 2010: 113), ou ainda como “uma forma de ciência social crítica dirigida a uma melhor compreensão da natureza e das fontes de problemas sociais, dos obstáculos para seu enfrentamento e das possíveis maneiras de superá-los” (Fairclough, 2010: 235). Além desse posicionamento explícito em relação aos objetos de estudo, um aspecto basilar de uma proposta científica com esse contorno é seu interesse nas relações internas entre linguagem e sociedade, e para formular teorias do funcionamento social da linguagem, as versões de ADC são caudatárias de relações interdisciplinares.4 Ao discutir a relação entre linguagem e sociedade, Fairclough (2003) recontextualiza a noção de poderes causais do Realismo Crítico para propor que textos também têm efeitos causais, isto é, que assim como são efeitos de práticas e eventos sociais, textos também podem modificar os modos como compreendemos eventos e práticas, como nos identificamos e como agimos no mundo. Assim, à ADC interessa investigar a relação entre linguagem e sociedade, em termos dos efeitos causais da estruturação social na formulação de textos e dos efeitos causais de textos na sociedade. A relação de mão dupla entre linguagem e sociedade significa que textos são resultantes da estruturação social da linguagem, mas são também potencialmente transformadores dessa estruturação (Fairclough, 2000). Em obra que trata especificamente da ADC aplicada ao jornalismo, Richardson (2007: 37) define assim a Análise de Discurso Crítica: “A ADC aborda o discurso como um processo circular em que, por um lado, as práticas sociais influenciam textos, moldando o contexto e o modo como são produzidos, e, por outro lado, os textos influenciam a sociedade”. Assim, uma
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análise discursiva crítica é eficiente quando possibilita ao/à analista compreender e explicar a materialização discursiva de problemas sociais. Isso nos leva ao terceiro ponto em comum entre as diferentes versões de ADC, apontado por Resende (2009): análises discursivas críticas são textualmente orientadas, isto é, a crítica aos problemas sociodiscursivos que investigamos toma por base análises linguísticas de textos. No caso deste artigo, buscamos realizar uma reflexão acerca do caminho escolhido pelo jornal A Tarde OnLine ao representar as quatro pessoas em situação de rua assassinadas no Cabula IV e o evento de seu assassínio, considerando o mesmo evento representado também no Portal Fala Rua, associado ao Movimento Nacional da População de Rua (MNPR). A reflexão aqui levantada objetiva, sobretudo, apontar como as escolhas linguísticas (por exemplo, o léxico e a própria construção da notícia) podem ter o efeito de naturalizar a violência extrema contra pessoas em situação de rua ou, ao contrário, de problematizá-la. Um aspecto relevante da proposta da ADC é seu caráter científico. As ferramentas analíticas sistematicamente aplicadas a um corpus e associadas a conceitos relativos ao funcionamento da linguagem na sociedade garantem uma análise minuciosa de textos. Assim, os métodos para análise de textos desenvolvidos em ADC evitam que o procedimento analítico se confunda com meros comentários a respeito do objeto. Trata-se, portanto, de realizar interpretação e explanação balizadas por um arcabouço teórico-metodológico complexo e sistemático. Esses métodos proporcionam movimentos entre os campos linguístico e social, já que o discurso é compreendido como parte integrante de toda prática social, e assim como textos podem ter o efeito potencial de ‘justificar’, ainda que implicitamente, o assassinato de pessoas em situação de rua, também podem desvelar hegemonias sustentadas e, assim, abrir caminhos para a transformação de práticas e a desconstrução de preconceitos.

2. Mídia, ideologia e a representação de eventos e práticas sociais
É sabido que com o advento das novas tecnologias de comunicação foi ampliada a difusão de informação por uma diversidade de meios. A modernização dos meios de comunicação facilitou a divulgação de uma variedade de objetos midiáticos, e com isso ampliou-se a possibilidade de dispersão de conteúdos simbólicos. Para Thompson (2009: 343), o “desenvolvimento da comunicação de massa aumenta, significadamente, o raio de operação da ideologia nas sociedades modernas, pois possibilita que as formas simbólicas sejam transmitidas para audiências extensas e potencialmente amplas que estão dispersas no tempo e no espaço”. Uma decorrência disso é que os meios de comunicação são potenciais agentes de construção e dispersão de formas de pensar e entender o mundo, o que, pela dialética entre os três principais tipos de significado do discurso – representação, identificação e ação –, pode ter
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influência nos modos como nos identificamos e agimos em relação a eventos e práticas sociais. Entre os conteúdos simbólicos veiculados pela mídia, estão também discursos ideológicos, que podem ter efeito na sustentação de relações de poder. Pontos de tangência entre mídia e ideologia têm sido amplamente estudados em ADC, por exemplo em Fairclough (1989), Pardo Abril (2008), van Dijk (2010), entre muitos/as outros/as. É importante entendermos que a ideologia, nessa perspectiva teórica, não é neutra. Ao contrário, discursos ideológicos podem ser usados como instrumentos para o estabelecimento e a manutenção de hegemonias, assim como podem ser questionados em lutas hegemônicas, já que toda hegemonia, segundo Gramsci (1995), é um equilíbrio instável, aberto a disputas pelo poder. Em outras palavras, conteúdos simbólicos podem ser classificados como ideológicos quando estão a serviço da manutenção de assimetrias nas relações e práticas sociais (Thompson, 2009). E, de acordo com Fairclough (1997), quanto menos forem percebidos como ideológicos, mais eficientes serão. Daí decorre a relação entre ideologia e luta hegemônica, e é nessa vertente que trabalhamos em busca de apontar, por meio de análise discursiva crítica, modos particulares de representação. Com base nessas proposições, a crítica social de textos tem um foco potencial na análise da vinculação dos textos analisados a uma lógica de aparências ou a uma lógica explanatória, conforme sugere Fairclough (2003). Segundo o mesmo autor, os dois tipos de lógica podem ser diferenciados na formulação de textos no sentido de que textos vinculados à lógica de aparências apenas listam uma seleção de fatores relacionados aos eventos representados, sem referência às práticas e às estruturas determinantes desses eventos, e textos vinculados à lógica explanatória incluem uma elaboração das relações causais entre eventos, práticas e estruturas. Na definição que oferece da prática e da função do jornalismo, Richardson (2007:7) vincula-o à lógica explanatória, contrariando opiniões segundo as quais o jornalismo seria uma prática a serviço da manutenção do poder:
O jornalismo existe para possibilitar aos/às cidadãos/ãs uma melhor compreensão de suas vidas e de suas posições no mundo. O sucesso ou fracasso do jornalismo – em outras palavras, o grau em que cumpre essa tarefa ou não – pode ser medido em quanto consegue cumprir esse papel de confiança: o jornalismo ajuda você a compreender o mundo e sua posição no mundo?

Entretanto, muitos estudos comprovam que textos jornalísticos têm, sim, sido utilizados de forma ideológica (Thompson, 1995; Pardo Abril, 2007), com efeitos potenciais de reificação de significados e de manutenção de relações de poder (Pardo Abril, 2008). Por outro lado, a emergência de mídias alternativas, que algumas vezes exemplificam a função explanatória da prática jornalística conforme a definição de Richardson, mostra que uma associação direta e restrita entre mídia e ideologia seria demasiado simplista. Exemplos disso são
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os chamados street papers 5, investigados no projeto integrado “Publicações em língua portuguesa sobre a situação de rua: análise de discurso crítica” 6 (Resende, 2010) e o próprio Portal Fala Rua, que tomamos aqui como objeto ao lado do jornal A Tarde. O balanço de poder entre a mídia alternativa e a chamada grande mídia (Acosta e Resende, no prelo), tanto em termos de sua penetração na sociedade quanto em termos de sua legitimidade no tecido social, é uma questão a ser debatida. Para Richardson (2007:13, grifos no original),
O uso da linguagem tem poder. Entretanto, o modo de operação do poder da linguagem não é democrático. A palavra de algumas pessoas é claramente mais poderosa que a de outras; a opinião de certas pessoas tem mais credibilidade e autoridade que a opinião de outras. (...) Do mesmo modo, certas formas de comunicar têm mais poder que outras; certos gêneros da comunicação têm mais efeitos potenciais na vida social que outros – tanto em termos de efeitos positivos quanto negativos.

Tratando dos efeitos sociais do jornalismo, Richardson (2007) enfatiza que o significado discursivo de um texto não é resultado direto da codificação/ decodificação de mensagens, uma vez que nossa avaliação do conteúdo de textos é afetada por nosso julgamento sobre quem os produz e sobre as instituições a que se filiam. Ademais, certos gêneros e suportes resultam mais eficazes que outros, o que também tem sido discutido por van Dijk (2010). Na próxima seção, focalizamos a situação de rua como problema social parcialmente discursivo e apresentamos nossas análises dos textos, apontando modos de representação da situação de rua e de pessoas que enfrentam essa condição em A Tarde OnLine e no Portal Fala Rua.

3. A situação de rua e sua (in)visibilidade social: A Tarde OnLine e Portal Fala Rua
Embora a situação de rua seja um problema global, considerando-se que há hoje, em todo o mundo, cerca de 100 milhões de pessoas vivendo nas ruas (ONU, 2011), “a crise global das pessoas em situação de rua é não apenas comum, mas também ignorada, despercebida ou mal compreendida” (INSP, 2011). Acerca das representações sociais da situação de rua, Mattos e Ferreira (2004: 47-8) apontam:
Alguns as vêem como perigosas, apressam o passo. Outros logo as consideram vagabundas e que ali estão por não quererem trabalhar, olhando-as com hostilidade. Muitos atravessam a rua com receio de serem abordados por pedido de esmola, ou mesmo por pré-conceberem que são pessoas sujas e mal cheirosas. Há também aqueles que delas sentem pena e olham-nas com comoção ou piedade. (…) Habituados com suas presenças, parece que estamos dessensibilizados em relação à sua condição. (…).
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Observa-se, assim, a existência de representações sociais pejorativas, em relação à população em situação de rua, que se materializam nas relações sociais. Estes conteúdos interferem na constituição da identidade destas pessoas: é conhecimento socialmente compartilhado e utilizado como suporte para a construção de suas identidades pessoais. Trata-se de conteúdos simbólicos de cunho ideológico, na medida em que favorecem a cristalização de relações de exploração e dominação.

Representações como essas, muitas vezes repetidas em diferentes tipos de textos orais e escritos, têm impacto sobre as construções identitárias de pessoas em situação de rua, além de seus efeitos potenciais nos modos como agimos em relação a essa situação. A repetição dessas representações pejorativas e sua aceitação pela sociedade, servindo de base para preconceito, poderia explicar, ao menos em parte, um contexto que apresenta, cada vez com maior frequência, repetidas chacinas, assassinatos brutais de seres humanos por seres humanos que já não se identificam com as pessoas que vivem nas ruas das grandes cidades? Segundo o Movimento Nacional da População de Rua (MNPR), apenas em 2011 foram contabilizados 142 assassinatos de pessoas em situação de rua, e a maior parte desses crimes permanece impune. Segundo Ruggi e Barbosa (2011: 3), “A cada dois dias é assassinada uma pessoa em situação de rua no Brasil. Isso é o que se conclui do levantamento realizado a partir de notícias de jornais. São 142 mortos em 2011”. O ano de 2010 não foi diferente. Em 16 de janeiro de 2010, quatro homens em situação de rua, catadores de materiais recicláveis no Bairro Cabula VI, Salvador, foram assassinados a tiros, em mais um caso de chacina contra pessoas em situação de rua. O evento foi noticiado e, como se sabe, é significativa a contribuição da mídia em (des) construir a imagem de diferentes grupos sociais, quando representados em notícias ou outros produtos midiáticos. Entre as representações disponíveis desse evento, foram selecionados: (1) o texto publicado no jornal A Tarde OnLine, de Salvador, e (2) o texto divulgado pelo Portal Fala Rua, vinculado ao Movimento Nacional da População de Rua (MNPR). 7 Já nas manchetes, podemos perceber diferenças nas representações do evento. Observem-se os exemplos (1) e (2): (1) Quatro moradores de rua executados em chacina no fim de linha do Cabula VI (Manchete de A Tarde OnLine) (2) Em Salvador (BA), assassinatos evidenciam violência contra moradores de rua (Manchete do Portal Fala Rua) As manchetes configuram o ‘marketing’ da notícia, e todo/a jornalista sabe disso. Não basta escrever uma boa história; é preciso vendê-la, e vendê-la bem. Por essa razão, parece razoável depreender da própria manchete o tratamento que será dado à notícia. É bem possível que os/as leitores/as estejam acostumados/as a notícias sob a primeira rubrica, visto não se configurar ocorrência rara. A manchete
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do Exemplo (1), aliás, recorre ao léxico policial esperado: “executados” e “chacina”. A segunda manchete, além de introduzir ao/à leitor/a o tema que será tratado, indicia como será tratado. Não se espera apenas mais um relato de assassinato de pessoas em situação de rua; espera-se também a representação explícita de violência contra um grupo minoritário. Nesse Exemplo (2), a escolha na representação já indica esse foco, em “evidenciam violência contra”, o que vincula esse episódio ao histórico de casos semelhantes. Note-se como a seleção por ‘evidenciar’ constrói estrutura de pressuposição, em que a existência de violência sistemática contra a população em situação de rua é o pressuposto em cuja base se sustenta a proposição. Vejamos como o jornal A Tarde inicia a representação do evento em questão (grifos nossos): (3) De forma brutal, quatro homens, moradores de rua que catavam lixo para sobreviver, foram assassinados, atingidos na cabeça por arma de fogo, à queima-roupa. A chacina aconteceu neste sábado, por volta das 7h, na Rua Teódulo Albuquerque, final de linha do Cabula VI. A delegada titular da Delegacia de Homicídios, Francineide Moura, tinha poucas informações sobre o caso, mas, segundo moradores, quatro homens armados teriam chegado atirando em um automóvel GM Celta da cor preta. No início desse excerto, a circunstância “de forma brutal” constrói avaliação que caracteriza o assassinato dos quatro homens. Considerando o Sistema de Transitividade proposto em LSF (Halliday, 2004), as três funções experienciais reconhecidas nos processos, participantes e circunstâncias configuram ferramentas que possibilitam reconhecer diferentes aspectos representacionais. Para Alexandre e Resende (2010: 137), retomando Halliday (2004), nessa perspectiva representacional de textos,
os processos constituem o elemento central da oração e os participantes são entendidos como entidades inerentes ao processo, diretamente envolvidas naquilo que está a ser representado. Por ����������������������������������������� seu turno, as circunstâncias são elementos “quase sempre opcionais”, periféricos em relação ao processo, mas que têm a particularidade de “expandir o centro experiencial”, seja temporalmente, espacialmente ou causalmente, entre outras possibilidades.

O trecho de A Tarde que vimos no Exemplo (3) é rico em circunstâncias, expandindo a informação central ‘Quatro homens moradores de rua foram assassinados’. A ação representada em voz passiva é pormenorizada pela explicitação do instrumento utilizado – “arma de fogo” – e pela descrição da ação – “atingidos na cabeça” e “à queima-roupa”. A representação, notadamente no grupo adverbial “à queima-roupa”, sinaliza possibilidade praticamente nula de reação ou defesa, enfatizando o caráter de extermínio do crime.
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Ainda nesse Exemplo (3), destaque-se a oração encaixada “que catavam lixo para sobreviver”. Sua função, nesse contexto, é associar as vítimas a uma atividade laboral. Ainda que o processo ‘catar’ possa ser associado à ‘catação de materiais recicláveis’ ou à ocupação de ‘catadores de materiais recicláveis’, o resultado semântico da combinação dos recursos linguísticos utilizados para texturizar tal atividade em “catavam lixo patra sobreviver” não imputa, com eficiência, a ideia de trabalho. A estrutura escolhida para compor a notícia poderia levar o/a leitor/a ao sentimento de piedade e não ao reconhecimento de uma identidade laboral, visto que um dos efeitos de sentido que se pode construir é o da pessoa que vive de restos de comida: “lixo para sobreviver”. Se as vítimas fossem identificadas como ‘catadores de material reciclável’, no entanto, o efeito poderia ser a associação mais clara com uma atividade profissional. Na sequência desse mesmo texto, após noticiar o assasinato dos quatro homens em situação de rua, relaciona-se esse evento de violência a outros que, nessa representação, lhe seriam associados. Observem-se os parágrafos no Exemplo (4): (4) Crimes bárbaros – Esta já é a segunda chacina que acontece na Bahia nos primeiros 16 dias de 2010. Em janeiro deste ano, quatro pessoas de uma mesma família foram brutalmente assassinadas a golpes de facão dentro da própria casa, na zona rural do município de São Sebastião do Passé (a 59 km de Salvador). Em dezembro do ano passado, outras duas chacinas já tinham chocado a população baiana. No dia 27 de dezembro, três jovens foram executados em Nova Constituinte enquanto conversavam na rua onde moravam. Outros quatro homens foram assassinados a tiros por quatro encapuzados na localidade do Golfo Pérsico, na Boca do Rio, no dia 3 de dezembro; o crime teria sido cometido por policiais militares em represália ao assassinato do PM Edmilson Nascimento. As representações dos quatro crimes contêm, basicamente, as mesmas informações: caracterização do evento e das vítimas, com destaque para as formas como perderam suas vidas e o local onde residiam. Essa estrutura informacional é esperada no gênero notícia policial, mas o que chama atenção é a associação que implicitamente se constrói entre a chacina dos quatro homens em situação de rua e os demais crimes. Compondo uma sucessão de eventos de violência, entre os quais apenas o mais recente envolve a população em situação de rua, o jornal dilui a violência específica contra essa parcela da população. Em outras palavras, a representação desse evento é descolada da questão social muito maior que envolve esse grupo populacional. Escolhendo priorizar o contexto local, o jornal deixa
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de estabelecer relações com muitos outros eventos de chacina de pessoas em situação de rua no país. Como consequência, o assassinato dos quatros homens é aproximado de outros eventos de violência alheios aos massacres contra pessoas e famílias em situação de rua. Outros pontos relevantes são o apagamento dos motivos de duas das quatro chacinas representadas no texto e o realce das conjecturas que envolvem a morte das quatro pessoas em situação de rua e dos suspeitos de assassinarem um policial. No primeiro caso, “alguns moradores do Cabula IV cogitam a possibilidade de o crime ter sido cometido para tirar os moradores de rua da área”. Há, nesse excerto, modalização epistêmica de baixa afinidade, marcada, principalmente, pelo pré-modificador ‘alguns’, pelo processo mental ‘cogitar’, pelo substantivo modal ‘possibilidade’e pela construção verbal com ‘ter sido’. 8 A ausência de problematização dessa ‘possibilidade’ configura um apagamento significativo, reforçando o discurso ideológico da indiferença social, naturalizando o extermínio de pessoas em situação de rua como algo tolerado e passível de compreensão, já que dispensa qualquer explicação ou pormenor. Isso é significativo se, com Fairclough (2010: 247), entendemos que “textos constroem semioticamente identidades e, simultaneamente, buscam garantir um caráter persuasivo para essas construções”. O texto publicado no Portal Fala Rua apresenta indícios de recontextualização do texto de A Tarde OnLine, notadamente nos dois primeiros parágrafos. Há, entretanto, diferenças notáveis na representação discursiva do evento. Antes de discutir os indícios de recontextualização e as diferenças representacionais, é importante registrar que o texto “Em Salvador (BA), assassinatos evidenciam violência contra moradores de rua” foi inicialmente publicado, no dia 22 de fevereiro de 2010, pela Agência Adital, assinado pela jornalista Nathasha Pitts.9 Posteriormente, o Fala Rua, ligado ao Movimento Nacional da População de Rua, veiculou a notícia em seu portal, caminho pelo qual tivemos acesso a esse texto. Quanto aos indícios de recontextualização da representação do evento, uma das pistas é a estruturação semelhante das informações basilares do fato noticiadas em A Tarde OnLine, como visualizamos no Quadro 1, a seguir:

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A Tarde OnLine

Portal Fala Rua

(...) foram assassinados, atingidos na ca- (...) foram assassinados à queima roupa beça por arma de fogo, à queima-roupa. com tiros na cabeça. A delegada titular da Delegacia de Homicídios, Francineide Moura, tinha poucas informações sobre o caso (...) As investigações ainda não foram concluídas e não há indícios de quem prati“Ainda temos poucos detalhes sobre cou os crimes e qual a motivação. como aconteceu esse crime.” (voz da delegada) A polícia ainda não tem pistas sobre os motivos da chacina “Os moradores do local não querem fa- Com medo, os moradores do bairro não lar, reina a lei do silêncio”, diz a delegada querem se pronunciar. (...) Não foram encontradas armas, nem dro- Próximo aos corpos dos quatro homens gas próximas aos corpos. não foram encontradas drogas ou armas. Quadro 1. Indícios de recontextualização

Os dois primeiros parágrafos do texto publicado no Portal Fala Rua recontextualizam dados publicados 38 dias antes, porém apagando as conjecturas levantadas no primeiro texto, como a motivação da chacina, por exemplo. Ainda assim, a tessitura realizada na representação do evento em discussão funciona como ponto de partida para uma abordagem mais ampla no tocante à situação de rua. Assumindo uma lógica explanatória (Fairclough, 2003), o texto parte de um evento específico (o assassinato dos quatro homens em Cabula IV) para uma conjuntura mais ampla – que se relaciona com a população composta “de 50 a 60 mil pessoas em todo o Brasil”. Assim, ao contrário do texto de A Tarde OnLine, que representa apenas os homens assassinados, no texto publicado no Portal Fala Rua temos um crescendo que vai de “moradores de rua” para “parcela da população” e para “população em situação de rua”, passando por “povo da rua”, lexia amplamente utilizada pelo MNPR. Outra distinção fundamental entre os dois textos, em relação à representação de atores sociais, é a nomeação dos quatro homens assassinados, “Itamar Silva de Jesus, Luís Eduardo da Paixão, Élio Barreto Silva e Rosalvo”, no texto do Portal Fala Rua. Em A Tarde OnLine, ao contrário, as vítimas da chacina são categorizadas como grupo, e não representadas individualmente (van Leeuwen, 2008). A notícia assinada por Nathasha Pitts pode ser divida em quatro partes. Os dois primeiros parágrafos (re)contextualizam a chacina, com as diferenças e semelhanças já discutidas. Os três parágrafos seguintes, copiados nos excertos
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(5) e (6), compõem a segunda parte do texto e noticiam uma homenagem “organizada pelo povo da rua” em memória das vítimas. No primeiro desses parágrafos, lemos: (5) Em memória aos cinco moradores de rua assassinados apenas neste ano, foi realizada, no sábado, dia 20, uma celebração no local da chacina. Na ocasião estiveram presentes cerca de 500 pessoas, entre eles moradores de rua, moradores do Cabula VI, deputados, vereadores e pessoas engajadas na luta pela transformação da vida dessa parcela da população. A celebração foi organizada pelo povo da rua. Nesse exemplo, a presença no evento de atores socialmente legitimados, associada à informação de que o manifesto foi organizado pelo “povo da rua”, conduz a um olhar diferente desse grupo que muitas vezes é representado como um “coletivo formado por vagabundos, desordeiros, viciados e incapazes” (Valencio et al., 2008:46). Na representação em foco, ao contrário, constrói-se agência em ação coletivamente estruturada. Ainda, ao invés de atomizar o evento da chacina, dissociando-o da conjuntura em que se inscreve – como faz o texto de A Tarde OnLine –, no texto do Portal Fala Rua essa chacina é representada como uma entre outras, notadamente por meio de “cinco moradores de rua assassinados apenas neste ano”, o que inclui esse crime num quadro de crimes semelhantes no passado. Na sequência do texto, temos os seguintes parágrafos (grifos nossos): (6) “Após a celebração uma senhora me disse que nunca tinha ouvido falar dos moradores de rua como foi colocado na ocasião. Acredito que após participar da celebração muitas pessoas poderão ver os moradores de rua como homens e mulheres capazes de encontrar uma aurora em sua vida. A força do testemunho dos moradores de rua foi mostrada por meio da atuação na celebração”, afirmou Frei Henrique Peregrino, membro do Conselho Editorial do jornal Aurora da Rua. A partir da mudança no modo como as pessoas veem esta parcela da população, Frei Henrique acredita que pode haver um impacto positivo a longo prazo. “Esperamos que a sociedade possa despertar e ter um olhar diferente. Que possam ver o morador de rua como um ser humano cheio de potencial e que tem a possibilidade de viver em plenitude. Nós temos o dever de permitir que estas pessoas vivam tendo todos os seus direitos respeitados”, almeja. As estruturas de pressuposição mapeadas nesse excerto, realçadas em itálico, destacam a questão da alteridade, do olhar para o outro.10 Toma-se por pressuposto certo ‘modo de ver’, um ‘olhar’ discriminatório incapaz de reconhecer no outro “um ser humano cheio de potencial” – desvela-se um dos grandes problemas que pessoas em situação de rua enfrentam. Esse problema pode ser
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traduzido como um julgamento, por parte dos demais membros da sociedade, cuja sentença é uma vida sem perspectiva e a negação de direitos de cidadania (pressuposto ativado em “temos o dever de permitir que”). Assim, o excerto conclama a um ‘olhar’ para além do ‘indesejável’. Enquanto essa “mudança no modo como as pessoas veem” é modalizada como uma possibilidade desejável (em “A partir da mudança (...) pode haver um impacto positivo”; em “Esperamos que a sociedade possa despertar”; e em “Que possam ver o morador de rua como um ser humano”), o dever moral de agir pela garantia de direitos é modalizada como necessidade: “Nós temos o dever de permitir que estas pessoas vivam tendo todos os seus direitos respeitados”. Note-se que o uso do “nós” inclusivo aqui apela para o engajamento também do/a leitor/a, assimilado em um ‘nós’ que não pode ‘fechar os olhos’ ao problema, para usar a mesma metáfora de visão recorrente no trecho. Uma última observação sobre o Exemplo (6). Em “A partir da mudança no modo como as pessoas veem esta parcela da população (...) pode haver um impacto positivo a longo prazo”, reconhece-se o potencial do discurso na sociedade. Ainda que sem lançar mão do léxico específico da análise de discurso, o relato de fala de Frei Henrique sinaliza para a dialética entre representação e ação: uma transformação nos discursos com base nos quais se compreende a situação de rua poderia impactar nos modos como agimos no enfrentamento do problema. Nos dois parágrafos que compõem a terceira parte do texto, o foco desloca-se para a Pesquisa Nacional sobre a População de Rua e para o “perfil” da população em situação de rua. Vejamos (grifos nossos): (7) Em 2008, a Pesquisa Nacional sobre a População em Situação de Rua, realizada durante o ano de 2007 pelo Ministério do Desenvolvimento Social e Combate à Fome (MDS), mostrou um pouco da realidade da população da rua do Brasil. A pesquisa mostrou que, de cada cem pessoas em situação de rua, 71 trabalham e 52 têm pelo menos um parente na cidade onde vivem. O trabalho mais frequente é a coleta de recicláveis, seguida pela atuação como “flanelinha”, carregador, atuação na construção civil e no setor de limpeza. Para Frei Henrique, pela quantidade de moradores de ruas, de 50 a 60 mil pessoas em todo o Brasil, é difícil e complexo tentar traçar um perfil. “Existem vários fatores que motivam alguém a ir para a rua, não é possível definir uma causa única. Por este motivo, a saída da rua é uma construção a longo prazo, pois se vai reconstruir uma história. É necessário haver uma construção da identidade, reconstrução dos laços familiares, depois vem a entrada no mercado de trabalho e como último passo a aquisição de uma moradia”, explica.
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Ao contrário da representação em A Tarde OnLine, no texto publicado no Portal Fala Rua o Estado é representado, primeiramente, nesse excerto, por referência ao Ministério do Desenvolvimento Social e Combate à Fome, responsável pela realização de uma pesquisa que institucionaliza a realidade da população em situação de rua, (re)colocando-a sob a rubrica do Estado. Outro ponto de relevo nesse trecho é a representação da atuação da população em situação de rua no mercado, ainda que informal, de trabalho, pondo em xeque o discurso hegemônico que insiste em qualificar pessoas nessa situação como ‘desocupadas’ ou ‘vagabundas’ (Mattos e Ferreira, 2004). O argumento por provas concretas, baseado nos números obtidos na pesquisa, apela para o reconhecimento da população de rua como população ativa: 71% trabalham. Aliada a isso, a referência à multiplicidade de fatores que levam à situação de rua desconstrói discursos que simplificam o problema. Aqui, cabe recorrer ao estudo de Lopes (2009: 125) sobre a situação de rua – para a autora, não se pode deixar de reconhecer as “múltiplas determinações” da situação de rua; e ela elenca três condições que, apesar da heterogeneidade da população em situação de rua, são comuns às pessoas nessa situação: a pobreza extrema, a ruptura ou fragilização de laços familiares e a inexistência de moradia convencional regular. Não obstante, via de regra a situação de rua é texturizada como escolha individual, como responsabilidade exclusiva do indivíduo, desvinculada de problemas sociais mais amplos. Isso serve de base sustentadora da ideologia que considera essa ‘escolha’ per se, como comprova a pesquisa realizada por Costa et al. (2008:13-4). Para o pesquisador, “persiste uma perspectiva culpabilizante da própria população pobre, associando essa condição à preguiça/ falta de força de vontade destas pessoas”. Mas quando, no texto do Portal Fala Rua, se enfatiza o contingente populacional que enfrenta a situação de rua e a diversidade de fatores associados à situação de rua como questão social, pontua-se a complexidade também de seu enfrentamento, o que nos leva à quarta e última parte do texto, que aparece destacada por um subtítulo: (8) Plano Nacional para População de Rua Dia 23 de dezembro, o presidente Lula assinou decreto que institui a Política Nacional Para a População de Rua. A iniciativa deverá unir todas as ações do Governo Federal e será coordenada pela Secretaria Especial de Direitos Humanos. Um Comitê Nacional já foi formado e está se reunindo para criar propostas concretas que visem atender a população de rua. Segundo Frei Henrique, entre as propostas encaminhadas já estão a criação de centros nacionais e regionais de Direitos Humanos para a população de rua. “Esperamos que este plano possa realmente mudar a situação das pessoas de rua e que casos como o da chacina em Salvador não possam se repetir e muito menos ser apagados da memória das pessoas”, ambiciona Frei Henrique.
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Ao final do texto, mais uma vez, há a referência explícita ao Estado e a seu papel no enfrentamento do problema, pela proposição de políticas públicas especificamente voltadas para esse segmento populacional. Se pensarmos nesse texto em termos de sua organização retórica, podemos dizer que as quatro partes que compõem a matéria jornalística vão da narrativa de um evento particular até a argumentação em torno de práticas mais amplas: parte-se do assassinato dos quatro homens em Cabula IV, na primeira parte, para a organização do “povo da rua” e sua capacidade de mobilização. Mais que isso, na segunda parte enfatiza-se a possibilidade de a população em situação de rua ser fonte de outros discursos sobre o problema enfrentado, com potencial para transformar os modos como outros grupos sociais ‘veem’ a questão. Na terceira parte do texto, institucionaliza-se o problema pela referência à pesquisa realizada pelo Estado, que comprova com números a diversidade de fatores associados à situação de rua. Isso aponta, na quarta parte, para a complexidade do enfrentamento do problema, que, por ser complexo, exige políticas públicas específicas, articulando os diferentes setores do governo. A matéria mobiliza os pré-gêneros narração, descrição e argumentação.11 A narração predomina nas duas primeiras partes do texto – a função dessas partes é contar fatos: na primeira parte retomando a história da chacina e na segunda parte noticiando a celebração. Na primeira, os processos estão no passado, tempo nuclear do mundo narrado, mas na segunda parte, embora ainda haja foco no passado, já começa a virada para o mundo comentado. Na construção da narrativa da celebração, os processos no passado são “foi realizada” [a celebração], “estiveram presentes” [diversos grupos sociais, reunindo pessoas em situação de rua, políticos/as e “pessoas engajadas na luta”], “foi organizada” [“pelo povo da rua”] e “foi mostrada” [“a força do testemunho dos moradores de rua”]. A representação da população em situação de rua aqui é muito distinta do convencional na mídia: o grupo é representado como ativo, organizado e passível de integração com outros grupos sociais. E a situação de rua é representada como objeto de luta e engajamento, muito diferente da representação mais comum como desconforto ou insegurança – vamos lembrar que a motivação aventada em A Tarde OnLine para a chacina, sem esforço retórico de qualquer explicação, é “para tirar os moradores de rua da área”. Ainda nessa segunda parte, aparecem afirmações sobre o futuro: “muitas pessoas poderão ver os moradores de rua como homens e mulheres capazes”, “pode haver um impacto positivo a longo prazo”, “Esperamos que a sociedade possa despertar e ter um olhar diferente”, “Que possam ver o morador de rua como um ser humano cheio de potencial”. Entretanto, apesar de ousar afirmações sobre o futuro, essa parte do texto não economiza em elementos modais de possibilidade, e a própria escolha do verbo dicendi selecionado para articular a voz de Frei Henrique Peregrino, “almeja”, denota a necessidade de engajamento e a natureza utópica do objetivo. A terceira parte do

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texto atualiza principalmente o pré-gênero descrição, com predominância de verbos no presente. O efeito é a caracterização da situação de rua como complexa, associada a diferentes fatores sociais e relações causais. As informações organizadas para a descrição são institucionais, resultado de pesquisa realizada pelo MDS, e pormenorizadas com números e percentuais, o que tem efeito retórico de legitimação das informações. Prepara-se aí o terreno para a quarta e última parte do texto, quando se focaliza a necessidade de “propostas concretas que visem atender a população de rua”, dadas as suas especificidades como grupo populacional e a complexidade da questão. Vinculando-se a uma lógica explanatória, o texto veiculado no Portal Fala Rua constrói ‘olhar’ ampliado, reconhecendo relações entre os modos de representação da situação de rua e os modos como agimos em seu enfrentamento. Assim, o texto apresenta discursos alternativos sobre o problema, subvertendo o fracionamento que minimiza a questão social. Se por um lado nesse texto as vítimas da chacina são representadas como indivíduos específicos, por nomeação, por outro lado há um esforço em representar também o grupo populacional e sua complexidade, o que conclama a necessidade de luta e engajamento. Ao mesmo tempo, nessa representação se reconhece a possibilidade de essa população constituir um ator social coletivo que ‘organiza’ e ‘realiza’, e cujo ‘testemunho’ tem ‘força’.

4. Considerações finais
Infelizmente, no que se refere às chacinas contra pessoas em situação de rua, nosso presente histórico encena um triste recrudescimento desse tipo de violência. Olhar para os modos de representação da situação de rua na mídia tradicional e na mídia alternativa nos permite enfatizar o caráter parcialmente discursivo da questão. A representação frequente do problema como sendo as pessoas em situação de rua, e não a situação de rua em si, possibilita a omissão do poder público e de sua responsabilidade sobre a violência da privação de direitos para a população em situação de rua, em representações discursivas amplamente divulgadas pela mídia tradicional. Assim é que a ausência do Estado entre os atores social representados em A Tarde OnLine representa uma ausência significativa, nos termos de van Leeuwen (2008). A representação da chacina em A Tarde OnLine tem o efeito de atomizar o evento, desvinculando-o da história recente e apagando relações causais. Por seu vínculo a uma lógica de aparências, o jornal dilui a violência específica contra a população em situação de rua, já que a representação do evento é descolada da questão social mais ampla. Isso está de acordo com o padrão representacional da situação de rua na mídia tradicional, como atesta o estudo empreendido por Valencio et. Al (2008), segundo o qual o discurso e as práticas da intolerância aí se difundem.
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No Portal Fala Rua, ao contrário, a caracterização da situação de rua como complexa associa diferentes fatores sociais em relações causais, o que sinaliza uma lógica explanatória. Garantir a compreensão da natureza complexa do problema é um caminho para sua desnaturalização, o que pode ter como efeito a emergência de outros discursos sobre a população em situação de rua e os modos de enfrentamento a essa situação. Isso é fundamental, já que as violências a que estão sujeitas as pessoas em situação de rua em decorrência da intolerância são, além de frequentes, de diversas ordens. Sem dúvida, o símbolo máximo dessa violência é a chacina, o extermínio, o assassinato. Entretanto, é também violência o desprezo, a invisibilidade, a indiferença. O que terá havido com nosso sentido de humanidade que nos permite ver seres humanos destituídos de qualquer direito sem nos indignarmos? O que permite que sigamos em frente em nossos caminhos, atrás de nossos muitos afazeres, sem nos darmos conta de nossas responsabilidades pela manutenção desse estado de coisas? Não temos dúvida de que se trata de um problema também discursivo.
NOTAS 1. Uma versão anterior deste trabalho, inédita como texto completo, foi apresentada oralmente no IX Congresso Latino-Americano de Estudos do Discurso – Discursos da América Latina: Vozes, Sentidos e Identidades, realizado, em 2011, na Universidade Federal de Minas Gerais. 2. Exemplo disso é a Red latinoamericana de análisis crítico del discurso de las personas sin techo y en extrema pobreza (REDLAD), que, com o objetivo de estudar a representação de situações de extrema pobreza nos países membros, foi fundada em 2005, no Congresso da Associação Latino-Americana de Estudos do Discurso (ALED), em Santiago do Chile. 3. A Adital, Agência de Informação Frei Tito para América Latina, é “uma agência de notícias que nasceu para levar a agenda social latino-americana e caribenha à mídia internacional”. Segundo informação disponível no portal, a Adital dedica-se a “estimular um jornalismo de cunho ético e social”. Disponível em <www.adital. com.br>. 4. Embora todas as diferentes versões dos estudos críticos do discurso compartilhem traços que garantem a coerência epistemológica desse campo interdisciplinar, falar em ADC não significa fazer referência a um corpo homogêneo em termos teóricos e metodológicos. Ao contrário, a ADC configura “um conjunto de abordagens científicas interdisciplinares” com vistas a estabelecer estudos críticos da linguagem como elemento de toda prática social (Ramalho & Resende, 2011: 12). Como se trata de um conjunto de abordagens, estamos diante de um campo heterogêneo em suas propostas teórico-metodológicas, que, ainda assim, guardam pontos em comum. Além do caráter posicionado, outros desses pontos é a interdisciplinaridade: todas as diferentes versões de ADC buscam informação nas ciências sociais para construir teorias do funcionamento social da linguagem. No caso do enquadre de ADC desenvolvido por Fairclough, há ampla inspiração no Realismo Crítico (Bhaskar, 1989).
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5. De acordo com a International Network of Street Papers, os street papers são definidos como jornais e revistas independentes, vocacionados a oferecer oportunidades de trabalho e geração de renda para pessoas em situação de rua, além de garantir um apoio social mais ampliado. Em relação à geração de renda, a distribuição dessas publicações acontece nas ruas, sendo vendidas por pessoas em situação de rua ou de risco. Cada vendedor/a administra a quantidade de jornais ou revistas que pretende comercializar, pagando pela unidade um valor que não ultrapassa a metade do preço de capa, e ficando com todo o dinheiro da venda. Em relação ao apoio social mais amplo, essas iniciativas costumam ser projetos de organizações não governamentais mais abrangentes, que sustentam tanto as publicações como outros projetos institucionais. 6. O objetivo do projeto é investigar as cinco publicações localizadas, em língua portuguesa, voltadas para a abordagem específica da população em situação de rua. São elas: a revista Ocas e o jornal O Trecheiro, de São Paulo; o jornal Boca de Rua, de Porto Alegre; o jornal Aurora da Rua, de Salvador; e a revista Cais, de Lisboa. O projeto integrado, que está em andamento, articula as pesquisas de Andreia Santos, que investiga o Boca de Rua, Pilar Acosta, que se dedica a O Trecheiro e Ocas, Gersiney Pablo Santos, que pesquisa o Aurora da Rua, e Viviane Resende (coordenadora do projeto), que investiga a Cais. 7. Os textos estão disponíveis na Internet, respectivamente em <http://www.atarde.com.br/cidades/noticia.jsf?id=1341896 > e em <http://falarua.org/index. php?display=journal&id=47 >. Acesso em maio de 2011. 8. Segundo Halliday (2004: 75), a modalidade é “o julgamento do falante sobre as probabilidades ou obrigatoriedades envolvidas no que diz”. Para Fairclough (2003: 166), “a questão da modalidade pode ser vista como a questão de quanto as pessoas se comprometem quando fazem afirmações, perguntas, demandas ou ofertas”. Afirmações e perguntas referem-se à troca de conhecimento; demandas e ofertas referem-se à troca de atividade. Em trocas de conhecimento, a modalidade é epistêmica, refere-se ao comprometimento com a ‘verdade’; em trocas de atividade, a modalidade é deôntica, refere-se ao comprometimento com a obrigatoriedade/ necessidade. 9. Disponível em <http://www.adital.com.br/site/noticia_imp.asp?lang=PT&img= N&cod=45305>. Acesso em outubro de 2011. 10. Sem precisar remontar à origem do conceito, assumimos com Fairclough (2001: 155) que pressuposições são “proposições tomadas pelo produtor do texto como já estabelecidas ou ‘dadas’”, que podem ser engatilhadas por diversos recursos linguísticos. 11. Como explicam Ramalho e Resende (2011:164), “gêneros implicam atividades específicas, ligadas a práticas particulares. Cada atividade social possui propósitos específicos, então, um aspecto importante na análise de gêneros diz respeito a ‘o que as pessoas estão fazendo discursivamente’, e com quais propósitos, segundo Fairclough (2003:70). Tais propósitos materializam-se em textos no que é chamado de estrutura genérica, um aspecto textual moldado por gêneros discursivos. O autor pondera, entretanto, que a análise de ‘propósitos da atividade’ deve ser cautelosa, pois diferentes propósitos podem estar combinados hierarquicamente, mesclados,
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implícitos, de maneira que a fronteira entre eles pode não ser tão clara. Essa estrutura pode ser mais homogênea em determinados gêneros, com elementos ou os estágios textuais bastante fixos, previsíveis, ordenados e de fácil identificação. Em outros gêneros, mais livres, heterogêneos, plásticos, pode não ser possível verificar tal estrutura. Por esse motivo, pode ser insuficiente abordar certos gêneros em termos da estrutura genérica. Neste caso, é possível identificar uma macro-organização ou organização retórica do gênero, mas não uma ‘estrutura’, que pressupõe elementos/ estágios em ordens mais fixas.”

REFErÊNCIAS BIBLIOGrÁFICAS
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VIVIANE DE MELO RESENDE é Doutora em Linguística, professora adjunta do Departamento de Linguística, Português e Línguas Clássicas da Universidade de Brasília, pesquisadora do Programa de Pós Graduação em Linguística e do Programa de Pós-Graduação em Desenvolvimento, Sociedade e Cooperação Internacional, coordenadora do Núcleo de Estudos de Linguagem e Sociedade (NELiS/UnB: www.nelis.unb.br), coordenadora do grupo de pesquisa “Mobilização, direitos e cidadania: ação, representação e identificação no discurso” (DGP/CNpq). Correo electrónico: viviane.melo.resende@gmail.com

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ANDrEIA ALVES DOS SANTOS é Mestranda pelo Programa de Pós-Graduação em Linguística da Universidade de Brasília. Está na fase final de elaboração de sua dissertação, orientada pela Profa. Dra. Viviane de Melo Resende. É membro do Núcleo de Estudos de Linguagem e Sociedade (NELiS) do Centro de Estudos Avançados Multidisciplinares (CEAM) da UnB. É filiada à Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED). É Integrante da equipe do projeto “Publicações em Língua Portuguesa sobre a população em situação de rua”. Participa do grupo de pesquisa “Mobilização, direitos e cidadania: ação, representação e identificação no discurso” (DGP/CNpq). Correo electrónico: deia.santos27@yahoo.com.br

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ARTÍCULO

Indígenas en la prensa mexicana en el contexto preelectoral de fines del foxismo

EVA SALGADO ANDRADE
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), D.F.

RESUMEN. Este trabajo presenta los resultados de un análisis cuantitativo y cualitativo de un corpus conformado por 189 notas periodísticas referidas a población indígena, publicadas entre los meses de junio y julio de 2005, en quince diarios mexicanos. El objetivo inicial era detectar huellas de exclusión y de discriminación hacia los indígenas en el discurso periodístico, entendido como un discurso del poder que, como tal, desempeña un papel importante en la reproducción de estereotipos racistas. Conforme avanzó el análisis, otro elemento se hizo evidente: a la luz de un contexto marcado por la creciente efervescencia electoral (que detonaría en la campaña por la presidencia, en julio de 2006), la población indígena de México, sus demandas, sus reivindicaciones, sus necesidades, fueron incorporados en la agenda pública como elementos para crear una imagen favorable de los actores políticos involucrados en la contienda por la presidencia. PALABRAS CLAVE: Discurso periodístico, discurso político, indígenas, racismo, discriminación, exclusión RESUMO. Este trabalho apresenta os resultados de uma análise quantitativa e qualitativa de um corpus constituído de 189 artigos publicados entre os meses de junho e julho de 2005 em quinze jornais mexicanos com referências à população indígena. O objetivo inicial era detectar marcas de exclusão e discriminação em relação aos indígenas no discurso jornalístico, entendido como um discurso do poder que, como tal, desempenha um papel importante na reprodução de estereótipos racistas. Conforme avançou a análise, contudo, outro elemento tornou-se evidente: à luz de um contexto marcado pela crescente efervescencia electoral (que culminaria na campanha presidencial, em julho de 2006), a população indígena do México, suas demandas, suas reivindicações e suas necessidades foram incorporadas à agenda pública como elementos para criar uma imagem favorável dos atores políticos envolvidos na disputa pela presidência. PALAVRAS-CHAVE: Discurso jornalístico, discurso político, indígenas, racismo, discriminação, exclusão ABSTRACT. This paper presents the results of a quantitative and qualitative analysis of 189 news articles related to the indigenous population and published in fifteen Mexican newspapers during June and July 2005. The original aim was to identify traces of exclusion and discrimination against the indigenous population in the press, considering that journalistic discourse is a discourse of power capable of playing an important role in the reproduction of racist stereotypes. During the analysis, another
Recibido: 09 de agosto de 2012 • Aceptado: 15 de noviembre de 2012.

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element was clearly revealed: amidst a context marked by increasing political turmoil (which would eventually end in the presidential election in July 2006), the indigenous population of Mexico, their demands, their claims, their needs, were incorporated into the public agenda to create a favorable image of the political actors involved in the struggle to obtain the presidency. KEY WORDS: Journalistic discourse, political discourse, indigenous population, racism, discrimination, exclusion

Introducción
Apenas dos meses antes de publicado el acervo periodístico del cual se obtuvo el corpus empleado para esta investigación, en abril de 2005, el país se había cimbrado ante un episodio político insólito en la vida pública del país: durante la gestión presidencial de Vicente Fox, tuvo lugar el desafuero en contra de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, para enfrentar los cargos por haber violado una orden judicial que exigía suspender la construcción de una calle en un terreno expropiado. A la postre se hizo evidente que esto no era más que una maniobra, orquestada desde la propia presidencia, para impedir la postulación de López Obrador como candidato en las elecciones del 2006. Como reacción a la presión social, que incluyó fuertes protestas ciudadanas, Fox tuvo que dar marcha atrás en esta maniobra y se comprometió públicamente a comportarse como presidente de un auténtico país democrático1 y no impedir a nadie a participar en la contienda electoral. A partir de entonces, y hasta el final de su periodo, no era de extrañar la constante puesta en marcha de estrategias para fortalecer su imagen, y tratar de revertir el impacto negativo hacia su persona y, consecuentemente, hacia su partido político, luego del fallido desafuero de su contrincante político, tales como diversas inauguraciones de obras públicas (redes de agua potable, drenaje y caminos) en regiones indígenas, y que se convirtieron en flagrante publicidad partidista a favor del PAN (Partido Acción Nacional), o un publicitado acuerdo, suscrito el 21 de julio de 2005, para liberar a indígenas injustamente encarcelados. En los meses siguientes, incluidos los que corresponden a este trabajo, se registró un aumento, si bien ligero, de temas relacionados con la población indígena. Un ejemplo de esto fue la forma como la prensa modificó su agenda periodística para dar cobertura al EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y sus actividades. Hacia fines de junio de 2005, al decretar el Ejército Zapatista la alerta roja, esta información sólo se consignó en La Jornada; a mediados de julio, cuando el EZLN hizo público su plan para elaborar La Otra Campaña, otros dos diarios, Milenio y El Universal, se ocuparon de difundir el tema; el 20 de julio, cuando el entonces comisionado Luis H. Álvarez compareció públicamente frente al Senado de la República y anunciaba complacido: “Tendrá EZLN facilidades para unirse a la política”, muchos más periódicos parecían
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recordar la existencia de este movimiento. Al ocuparse de temas normalmente marginados de la agenda pública, parecía refrendarse el carácter democrático de un país que se preparaba para un nuevo proceso electoral. No obstante, en la cobertura mediática de esta súbita consternación por la población indígena siguieron presentes las huellas de racismo y exclusión con las que se le visibiliza y se le construye. De ello nos ocuparemos en este artículo.

1. Algunas reflexiones en torno al discurso periodístico
Para emprender esta lectura en torno a la función política desempeñada por los materiales periodísticos, y la forma como éstos son impregnados por las huellas del racismo y la exclusión, uno de los conceptos centrales será el de discurso que, entendido en su acepción más amplia, es definido por Gee (2005) como formas de actuar, interactuar, pensar, valorar, hablar, que se consideran pertinentes para un momento histórico y social específico. En tanto práctica social, los discursos mantienen una relación dialéctica con las situaciones, instituciones y estructuras sociales (Fairclough y Wodak, 2000:367), es decir, están moldeados por ellas, pero también contribuyen a darles forma. En función de esta relación dialéctica, Van Leeuwen (1993:193) propone que el discurso asume fundamentalmente dos grandes vertientes: el discurso como instrumento del poder y el discurso como instrumento de construcción social de la realidad. En este sentido, el discurso periodístico es una valiosa herramienta para el estudio de los procesos ideológicos que mediatizan las relaciones de poder y de control con base en las cuales funcionan las sociedades, ya sean informativas, educativas, éticas, intelectuales o políticas. Al analizar la prensa, como ocurre con cualquier otra manifestación discursiva, es posible descubrir pautas sociales de conducta y de visión del mundo de las cuales difícilmente pueden sustraerse quienes intervienen en su producción. Se trata de un proceso que abarca infinidad de circunstancias, que van desde la elección de un género periodístico específico, la línea editorial del diario o las circunstancias histórico-sociales en las que tiene lugar el acto periodístico. En este sentido, es pertinente considerar que el discurso periodístico es un “complejo ámbito de naturaleza interactiva donde los sujetos y los grupos sociales contribuyen directamente a la construcción social de la realidad” (Be­ navides Delgado, 1997:169). Así, el discurso de la prensa representa un interesante punto de observación para conocer la imagen que de sí mismos han fabricado los grupos sociales, la forma como conciben su interrelación con otros y, en suma, la ideología que modela sus conciencias. Otras funciones estratégicas que también desempeñan los medios en el contexto político son la coerción, resistencia, oposición, protesta o encubrimientos (Chilton y Schäffner, 2000: 305-306). El corpus aquí analizado permitirá observar estas distintas complicidades entre el discurso periodístico y la política. Si bien la prensa no necesariamente modela los juicios y opiniones de los lectores, sí es
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razonable suponer que influye en los marcos interpretativos que se aplican para la comprensión de los acontecimientos sociales y políticos. Wodak et al. (2000: 8) sostienen que los actos discursivos, entre ellos los de la prensa, pueden ser socialmente constitutivos, al ser en gran parte responsables de la génesis, producción y construcción de condiciones sociales particulares, así como contribuir a restaurar, legitimar, relativizar, mantener y reproducir el status quo. En el caso que nos ocupa advertimos cómo la producción de noticias en torno a comunidades indígenas estaba engarzada con condiciones sociales particulares (un país en el que se avecinaba una elección especialmente conflictiva, con una amplia masa de electores en zonas indígenas, y una opinión pública no muy favorable hacia el gobierno en turno). Frente a ello era importante restaurar la imagen del Ejecutivo. La cobertura periodística dada a las acciones destinadas a beneficiar a la población indígena se convertía así en una parte de este juego político. Además, dadas las condiciones de discriminación y exclusión que operan en los discursos del poder cuando se refieren a la población indígena, era posible construir dos protagonistas especialmente relevantes para los fines deseados: un gobierno protector y una población desprotegida, que es la forma como generalmente se representa a los indígenas en México. ¿Cuál fue, en este contexto, el discurso construido en la prensa en torno a la población indígena, sus necesidades, sus rezagos y la eventual atención gubernamental que recibieron para subsanar estas dificultades? Para responder a esta interrogante, emprendemos una evaluación de distintos aspectos cuantitativos y cualitativos en relación con las notas periodísticas que se ocupaban de los indígenas. En primer lugar, nos ocupamos de la frecuencia registrada en cada diario. A continuación, identificamos cuáles géneros periodísticos fueron empleados para referirse a los indígenas , bajo el supuesto de que la elección de un género es un dato relevante en el discurso de la prensa: ¿cuándo se recurre a géneros informativos, sin que el diario o el periodista se comprometan directamente con la emisión de una opinión? Si se detecta una opinión, ¿cuál es la información que se resalta? Si hay un reportaje, ¿cuál es el tema sobre el cual se busca una mayor profundidad informativa? O bien, en las entrevistas, ¿qué tan viable será que los entrevistados sean la propia población indígena o, por el contrario, este género sea usado preferentemente para dar la voz a autoridades no indígenas? Otra ruta analítica la emprendemos a partir de la identificación de las fuentes a partir de las cuales se construyen las informaciones o las opiniones, de tal suerte que podamos contar con una evidencia discursiva de quiénes son, de acuerdo con la prensa, las voces autorizadas para opinar en torno a los temas que conciernen a la población indígena. Asimismo, realizamos un acercamiento sintáctico-semántico-pragmático de los encabezados, con el fin de encontrar evidencias en torno a la forma en que el discurso periodístico confiere, o no, a los indígenas el papel de sujetos activos en los temas que les

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conciernen, así como las acciones que les son atribuidas. De igual forma, este análisis nos permite identificar la forma en que se les clasifica o se les califica. Por último, antes de presentar los resultados obtenidos en esta exploración del discurso periodístico, es importante comentar que este enfoque analítico se inscribe en un marco de interés general, presente en el ámbito latinoamericano, bajo la premisa de que, por un lado, existe un discurso social dominante que se muestra abierto y tolerante hacia los indígenas, en tanto que, por otra parte, son evidentes las actitudes de distancia, desconfianza, prejuicio y construcción de estereotipos hacia la sociedad indígena en los discursos públicos dominantes (Merino, 2007: 606). En este sentido, es oportuno destacar un conjunto de investigaciones que se han hecho para analizar la discriminación percibida en el discurso oral de la propia población indígena, como se muestra en Merino et al. (2008), Pino y Merino (2009), Merino y Tileaga (2011), en los cuales se constata cómo mediante el análisis de productos discursivos en acción se puede contribuir, desde la metodología del análisis del discurso, a los estudios sobre identificación étnica de los grupos minoritarios.

2. Una primera exploración cuantitativa
Los materiales que aquí se analizan provienen de la revisión, entre los meses de junio y julio de 2005, de quince periódicos,2 que cubrían prácticamente en su totalidad el espectro de los que estaban entonces en circulación en la Ciudad de México y zona conurbana: Diario de México, Diario Monitor, El Economista, El Financiero, El Sol de México, El Universal, Excélsior, La Crónica de Hoy, La Jornada, La Prensa, Milenio, Ovaciones, Reforma, Rumbo de México y Uno más uno. El criterio fue seleccionar todas las notas cuyo contenido hiciera alusión a personas, grupos, culturas o movilizaciones indígenas. A partir de la revisión de estos diarios se conformó una base de datos que consigna: fecha, periódico, página, autor, título, género periodístico, grupo de población al que se refiere, hecho noticioso en el que se basa la nota, fuente (reportero, funcionario, asociación civil, ciudadano, etcétera). Entre junio y julio de 2005, se detectaron sólo 189 notas que aludían a la población indígena, cifra muy reducida si tomamos en cuenta que los ejemplares revisados eran un total de 915 (15 periódicos a lo largo de 61 días). Prácticamente la tercera parte de ellas fue publicada en La Jornada (61 notas, 32.28%). Milenio y Reforma publicaron una cantidad muy similar (24 y 23 respectivamente), que representa en cada caso poco más del 12% del total. El Universal y El Sol de México, que se ubicaron en el cuarto y quinto lugar respectivamente, no llegaron al 10% del total. Rumbo de México ocupó el sexto lugar con el 5.29%, seguido de Excélsior, con el 4.76%. Los restantes ocho periódicos publicaron escasas notas, en un rango que va de seis (3.17%) en La Crónica de Hoy, a apenas una nota en dos meses en Diario de México y Diario Monitor.
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Estas primeras cifras permiten corroborar evidencias ya obtenidas en otras investigaciones: un silencio casi constante de la prensa en torno a los indígenas. Por ejemplo, Carbó y Salgado Andrade (2006:559), luego de analizar 759 notas publicadas en trece diarios entre 1989 y 1995, reportan cómo las lenguas indígenas en la prensa mexicana se encuentran prácticamente invisibles, además de haber detectado una notable coincidencia con hallazgos de otros trabajos en materia de discurso indigenista (es lo mismo que discurso sobre los indigenas?), tales como el reconocimiento reiterado de la injusticia histórica hacia los indígenas (es un tema recurrente?), el uso de voz pasiva (en qué contexto?), la ausencia del sustantivo indígenas en posición de sujeto gramatical (explicar? Será el sustantivo “indígenas“??), lo cual testimonia una continuidad pasmosa en la forma en que, desde la perspectiva del discurso dominante, se aborda el problema indígena.

3. Una exploración por géneros
El siguiente paso en el análisis global cuantitativo fue la identificación de los géneros periodísticos correspondientes a cada una de las 189 unidades recopiladas (ver tabla 1). Antes de presentar los resultados de esta fase, es pertinente aclarar que para identificarlos nos adherimos a una taxonomía según la cual los géneros periodísticos se agrupan en informativos, interpretativos y de opinión (Salgado Andrade, 2009:77), según se detalla a continuación:
Géneros informativos: nota informativa, infografía (es decir, una fotografía, con su correspondiente pie de foto, que por sí misma constituye una unidad de información). Géneros de opinión: editorial, columna y artículo de fondo (es decir, una colaboración firmada por un especialista que no publica en forma regular en el diario) y cartas de los lectores. Géneros interpretativos: entrevista y reportaje.

Por último, se identificó también el género “Comunicado”, referido a la inserción (pagada o no) de material emitido por alguna organización o colectivo. En el contexto analizado, estos comunicados fueron provenientes del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, firmados por el Subcomandante Marcos. De un total de 189 notas, 102 (53.97%) fueron notas informativas, es decir, más de la mitad de la cobertura periodística se limitó a dar cuenta de los hechos sin profundizar o dar una opinión explícita de los mismos. La frecuencia detectada en la publicación de notas informativas arroja bastante similitud con los resultados globales; es un reflejo de la situación imperante en la cobertura periodística sobre temas relacionados con lo indígena, la cual en buena medida es abordada como nota informativa, con escaso espacio para las opiniones, los reportajes o entrevistas.
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Tabla 1. Resultados globales por género periodístico Género Nota informativa Reportaje Artículo de fondo Entrevista Cartas del lector Columna Fotografía Comunicado Editorial Frecuencia 102 36 19 9 7 7 5 3 1 189

Pudo advertirse asimismo cómo la inclusión de la temática indígena en la prensa obedecía a dos situaciones confrontadas: en primer lugar, enaltecer la imagen presidencial destacando las acciones realizadas en pro de los indígenas, tales como la firma del ya citado acuerdo para liberar a indígenas presos, o la gira presidencial realizada el 20 de julio en la emblemática población de Metlatónoc, Guerrero, que se distingue por el nada honroso primer lugar de pobreza en México, y donde el entonces presidente Vicente Fox se hizo acompañar por Xochitl Gálvez, entonces Directora General de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas. En segundo lugar, varias de las notas localizadas el último día de junio hacían públicas las enérgicas exhortaciones de la ONU, por voz de su alta comisionada, Louise Arbour, para que México se comprometiera finalmente a garantizar los derechos humanos de las mujeres y de los indígenas. El siguiente lugar lo ocupó el género de reportajes, cuya inclusión remite a una cierta profundidad en la información relativa a temas indígenas. Es especialmente significativo el caso de El Universal, que aunque sólo publicó siete notas informativas en todo el periodo, prácticamente igualó esta cifra al incluir seis reportajes. En tercer lugar se ubicaron 19 artículos de fondo, si bien éstos provienen sólo de la mitad de los diarios analizados. De éstos, 10 (equivalente a 52.63%) fueron publicados en La Jornada. Es interesante constatar que una abrumadora mayoría (8 de los 10 publicados) abordaron temas relacionados con el EZLN. Estos datos confirman el hecho de que, en buena medida, las opiniones en torno a la discriminación a la población indígena en el periodo de estudio tenían como inspiración las acciones o declaraciones del EZLN,
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situación que confirma la importancia que tuvo para la población indígena de este país el surgimiento de dicha organización, a partir de 1994, para fungir, al menos, como su vocero más conocido. El segundo periódico en frecuencia por cuanto se refiere a artículos de fondo es El Sol de México. De sus cuatro artículos, uno de ellos está firmado por Xóchitl Gálvez (se reproduce una conferencia pronunciada por la funcionaria en el Foro Económico Nacional 2004-2006), y los tres restantes se refieren al EZLN, la comparecencia de Luis H. Álvarez (relacionada con el EZLN) y un informe rendido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. Los restantes cinco artículos de fondo fueron localizados en otros tantos diarios. Dos de ellos se refieren al EZLN (publicados en El Universal y Milenio), otro se ocupa de la comparecencia de Luis H. Álvarez (El Economista) otro opina sobre el Acuerdo firmado por Vicente Fox para el otorgamiento de beneficios de libertad para los indígenas presos por alguna injusticia (Excélsior) y el último aborda la sentencia dictada por un juez en Atlanta en contra de una indígena mixteca acusada de castigar físicamente a su hija (Reforma). Sólo siete columnas se ocuparon de la población indígena entre junio y julio de 2005. Es notorio que, más que el interés por la población indígena, destacaba el contexto preelectoral; así, las tres que se publicaron en Reforma (diario que obtuvo la frecuencia más alta) hacían referencia a las declaraciones de Xóchitl Gálvez durante una gira presidencial, las opiniones de Andrés Manuel López Obrador, como precandidato presidencial, en relación con los Acuerdos de San Andrés, y la tercera, correspondiente a la sección de espectáculos, era una crítica sobre el espectáculo teatral Mestiza Power en Mérida. Con relación a las dos columnas publicadas en El Sol de México, una de ellas abordaba declaraciones de Xóchitl Gálvez, en tanto que la segunda se refería a un tema prácticamente ausente en los dos meses monitoreados: la existencia en México de 62 grupos etnolingüísticos. Por último, la columna de El Universal se refirió a un informe de la ONU según el cual los indígenas de la sierra oaxaqueña tienen una condición de vida cercana a los habitantes de San Pedro Garza García, Nuevo León. En la columna de Uno más Uno también resaltaron el tema de la inauguración, por Vicente Fox, del evento Cultura Indígena, Raíces de Identidad, Quehacer Cultural de los Pueblos Indígenas, acontecimiento que pasó prácticamente desapercibido para los otros medios. En el rubro fotografías hemos agrupado las unidades conformadas sólo por un registro gráfico, si acaso con un breve pie de foto o un encabezado. Se registraron cinco de estos casos, publicadas en igual número de diarios: El Sol de México, Milenio, El Universal, Reforma y Diario Monitor. En tres de ellas se muestra en primer plano a autoridades federales o locales, destacando el anuncio de planes o programas. La cuarta (figura 1), bajo el título “El EZLN reinicia actividades” (Milenio, 16/08) presenta a un conjunto de indígenas, hombres y mujeres, de distintas edades, incluidos niños, todos con

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el rostro cubierto con paliacates o con el emblemático pasamontañas que, a lo largo de los años, se ha convertido en signo distintivo del EZNL; no deja de haber cierta ironía en la reiteración visual del pasamontañas que, al tiempo que ha contribuido a hacer visible un movimiento indígena en lucha por la reivindicación de sus derechos, invariablemente oculta sus rostros y los torna, por ende, invisibles.

Figura 1

Se registró, por otra parte, una fotografía interesante para advertir las estrategias recurrentes en la construcción discursiva periodística en torno a notas relacionadas con los indígenas. Bajo el título “RETORNO a soledad y pobreza” (Figura 2), del fotógrafo Jorge Ríos (El Universal, 20/07), aparece en primer plano una mujer indígena, de mediana edad, cubriendo casi por completo su rostro con la mano, en una actitud verbal que denota vergüenza, es decir, que la señala como responsable del delito que la llevó a prisión y del que difícilmente podrá evadirse. El pie de fotografía describe una situación de oprobio, de aparente castigo, para la indígena infractora, de quien no se ofrece nombre ni dato alguno que pudiera permitir su identificación: “Después de cumplir sus penas en prisión por delitos contra la salud, las indígenas oaxaqueñas que, por dinero o engaño, transportaron mariguana para ganar algo de dinero, sólo encuentran casas en ruinas, el abandono de sus familiares y la eterna pobreza”.

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Figura 2

Por cuanto al género de entrevistas hay que recordar que su elección suele remarcar un interés por convocar y expresar directamente la palabra de voceros autorizados en torno a un acontecimiento que puede tener o no el factor de inmediatez periodística. En el corpus, de las nueve entrevistas que se localizaron, cuatro fueron con Xóchitl Gálvez, en tanto que las cinco restantes fueron con personajes diversos: Patricia Espinosa Torres, titular del Instituto Nacional de las Mujeres, durante la ceremonia de entrega de fondo Proequidad; el director del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, Fabricio Gaxiola; Rodolfo Gutiérrez Ramírez, dirigente de Rescate de Etnias de México; Petrona Vázquez Hernández, indígena de Zinacantán, Chiapas, y la representante de UNICEF en México. Esto indica que, con excepción de Xóchitl Gálvez, la prensa parecía reconocer pocos voceros autorizados para hablar directamente acerca de los indígenas. De las personas entrevistadas, sólo una era indígena: Petrona Vázquez Hernández, indígena de Zinacantán, Chiapas; la entrevista, titulada “Los peores años de mi vida, los viví al lado de mi esposo” (Fredy Martín Pérez, El Universal, 12/06), se suma a las tendencias discursivas de la prensa, que insisten en construir a los indígenas como una población eternamente agraviada. Con relación a las cartas del lector, sólo se les encontró en dos periódicos: La Jornada y Excélsior. En ambos casos es evidente que las cartas del lector se convierten en uno de los escasos foros para denunciar la discriminación de los indígenas. Así, entre los autores de cartas de lector, se encontraban Santiago Sánchez Velasco, habitante de Cuernavaca; Alfonso Méndez Barraza; Héctor Yunes Landa,
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director de Obra Pública y Desarrollo del H. Ayuntamiento y pueblo nahua de Soledad Atzompa; Movimiento Cívico; Grupo Paz con Democracia; Promotores y Defensores de Derechos Humanos del STUNAM (Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México) y la senadora Heloísa Helena del PSOL (un partido político en Brasil que, por este medio, invitó a integrantes del EZLN a recorrer su país). Por el título que se dio a las cartas del lector, resalta cómo prácticamente todas, con excepción de un llamado a la alerta civil (suscrito por el Grupo Paz con Democracia) y la invitación al EZLN para recorrer Brasil, denuncian discriminación en contra de indígenas. Por último, al identificar en este corpus un género casi en extinción (al menos en la prensa mexicana), como lo es el editorial firmado por el propio diario, sólo se registró un caso, publicado en La Jornada el 22 de junio, el cual externaba la opinión del periódico en torno a la Alerta Roja decretada por el EZLN. Este panorama es más que revelador del silencio generalizado en la prensa hacia la problemática indígena, apenas roto por las acciones y la presencia mediática del EZLN.

4. Exploración a partir de las fuentes
Otra estrategia para analizar a nivel macro la prensa escrita consiste en detectar la fuente de la cual proviene la información o las opiniones. Según Armentia y Caminos (2003: 97-98) “cualquier persona que por su situación laboral, económica, social o política tiene acceso a información privilegiada puede constituirse en una potencial fuente de información. […] es el periodista el que en un última instancia decide sobre la validez de la fuente”. No existen reglas precisas para que en una nota se haga o no explícita la fuente, por lo cual su identificación es un procedimiento que supone una operación analítica. De este modo, si bien puede existir una fuente formalmente identificada, por ejemplo decir que una noticia proviene de una agencia de información o de la oficina de comunicación de alguna dependencia, también es conveniente poner atención a otros mecanismos discursivos que sugieren cuál es el origen de la información. Ésta sería la situación de los trascendidos, rumores o información no oficial. Hodge y Kress (1988:5) plantean que los mensajes poseen una cierta direccionalidad, esto es, que tienen una fuente y una meta, un contexto social y un propósito. El mensaje, añaden, se inserta en un proceso de semiosis, por medio del cual el sentido se construye y se intercambia. Así, un periódico o la nota o conjunto de notas de un periódico tiene múltiples planos de sentido, a los que se llega precisamente por la realidad a la cual hacen referencia y en la cual se producen. A partir de los planteamientos anteriores, se revisaron todas las unidades para identificar la fuente de donde surgieron las informaciones o las opiniones en ellos contenidas, ya fuera que ésta se hiciera explícita en el título (por ejemplo mediante citas directas) o bien que se tuviera que obtener a partir de la información contenida en subtitulares o incluso en el cuerpo de la nota citada. De
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acuerdo con los resultados presentados en la tabla 2, de un total de 189 notas, 58 (30.68%) provienen de autoridades federales, principalmente de la propia presidencia (Vicente Fox o su vocero, Rubén Aguilar, y de la CDI). Este alto porcentaje puede entenderse en el contexto de un escenario preelectoral, donde se dio gran resonancia a las actividades y giras presidenciales. Una lectura detallada del tipo de información que se generó desde la presidencia en relación con los pueblos indígenas, confirma los supuestos de esta exploración analítica: la información y opiniones relacionadas con indígenas esencialmente fue empleada para robustecer la imagen de un Ejecutivo preocupado por proteger a los indígenas; van algunos ejemplos: “Hablará hoy Fox en radio de los programas para mejorar la vida indígena”; “Promete Fox más obras en beneficio de indígenas”; “Fox dice luchar por mejorar la calidad de vida de indígenas”; “Refrenda Fox su compromiso con los pueblos indígenas”. Son interesantes, en este sentido, dos notas donde la presidencia confronta a los diarios que siguen una tendencia de opinión diversa, al cuestionar la eficacia de la acción gubernamental en pro de los pueblos indígenas: “Molesta al Presidente que medios no vean avances en desarrollo”, “Critica visión de medios sobre sus avances en su gestión”
Tabla 2. Fuentes de la información y de las opiniones Autoridades federales Indígenas ONU y sus funcionarios EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) Observación directa (enviados especiales) Académicos Centros de derechos humanos y activistas Autoridades locales Legisladores Agencias Lectores no identificados AMLO (Andrés Manuel López Obrador) Iglesia Autoridades extranjeras 58 29 20 19 19 11 11 8 7 2 2 1 1 1 189 30.68% 15.34% 10.58% 10.05% 10.05% 5.82% 5.82% 4.23% 3.70% 1.06% 1.06% 0.53% 0.53% 0.53% 99.98%

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La propia población indígena, con 29 registros (15.34%), ocupó el segundo lugar como fuente de la información. Los casos detectados fueron tanto personas individuales, como organizaciones. Es interesante advertir en qué circunstancias los indígenas fueron citados como fuente; así, en La Jornada se trató prácticamente de hechos relacionados con denuncias: una huelga de agua de 13 indígenas mazahuas frente a la Comisión Nacional del Agua; la denuncia de un estudiante indígena de la Universidad Autónoma de Guerrero porque le negaron atención médica; testimonios de zapatistas de amenazas de secuestro y expulsión violenta. En El Universal, casi pareciera que se dio voz a población indígena para dar más lucimiento a la publicitada nota en torno al convenio para liberar presos indígenas, pues ambas notas identificadas daban cuenta de esta acción. Por último, el Reforma, siguiendo un esquema característico de su estilo informativo, publicó una nota de interés humano; con el título “Pide a presidente cumplir promesa”, el 20 de julio informaba cómo un niño náhuatl, Jesús Joaquín Rojas, se acercó públicamente a Vicente Fox para pedir mejoras en su comunidad. Este tipo de notas estaba fuertemente teñida por un contexto preelectoral. En tercer lugar con 20 registros (10.58%) la siguiente fuente de donde provienen las notas fue la ONU, por medio de sus informes o a través de sus funcionarios, especialmente la alta comisionada para los Derechos Humanos, Louise Arbour. Ocho de quince periódicos, en seis fechas diversas, ofrecieron información que proviene de este organismo internacional. En el cuarto lugar de registro de fuentes encontramos resultados similares en dos categorías: el EZLN y los enviados especiales, en ambos casos con 19 registros (10.05%). Por cuanto al EZLN como fuente de información, se registró como tales a los comunicados firmados por el Subcomandante Marcos. En 13 días de los dos meses revisados, y en seis de los quince periódicos, la información procedente del EZLN fue la fuente para la elaboración de notas informativas, artículos de fondo, reportajes, etcétera. En el caso de los enviados especiales, cabe resaltar que las giras presidenciales para inaugurar obras en zonas indígenas estuvieron ampliamente cubiertas por la prensa (como solía hacerse en la época de un sistema presidencialista fuerte, bajo la hegemonía política del priísmo).

5. Análisis sintáctico-semántico-pragmático de los encabezados
En esta etapa se presentan los resultados del análisis e interpretación cualitativa de los encabezados periodísticos. Cabe advertir que un elemento esencial del discurso periodístico son precisamente los encabezados, los cuales cumplen la función de “gancho” para atrapar al lector; con frecuencia, se convierten en la única parte que se lee. La brevedad con la cual se redactan los encabezados permite interesantes reflexiones en cuanto al nivel pragmático de la lengua, concretamente en relación con la red de
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sentidos (sociales, políticos, culturales) inscritos en los textos y que deben ser reconstruidos por el interlocutor; así, lo escrito funciona sólo como “indicaciones” o referencias a otros discursos, y en ocasiones se remite sólo a dar pistas a los interlocutores sobre los conocimientos almacenados en su memoria que deben evocar para recuperar el sentido de lo expresado (Chilton, 2002: 122). Como primera estrategia, hemos identificado si existe o no en los encabezados un núcleo gramatical, es decir, si han sido construidos como una oración, esto es, con sujeto y predicado. Este procedimiento nos permitirá identificar quiénes son (de acuerdo con el discurso periodístico) los sujetos activos y cuáles son las acciones que se les atribuyen. Otra posibilidad es la inclusión de declaraciones directas, es decir, de palabras textuales de un personaje de interés periodístico o de un informante clave en los hechos noticiosos. En este tipo de encabezados puede ocurrir que se haga explícito el hecho de que se trata de una declaración directa, o bien que se deba inferir de la lectura cuidadosa del encabezado. Por ejemplo: (1) “ No queremos que nos ayuden a nadien” (Ricardo Robles, La Jornada, 18/06). (2) Niños indígenas viven en un grave rezago: UNICEF (Rumbo de México, 28/07). (3) Aún son pocos los recursos: Gálvez (Milenio, 14/07). Las características generales del total de 189 encabezados analizados se muestran en la tabla 3:
Tabla 3. Características gramaticales de los 189 encabezados (junio-julio 2005) Tipo de encabezado Oraciones gramaticales Construcciones nominales Oraciones de verbo copulativo (elidido) Declaraciones directas (con elisión de verbo) Total Casos 112 42 19 16 % 59.26% 22.22% 10.58% 7.94%

189 100.00%

En los encabezados redactados como oraciones gramaticales, una vez aislado el núcleo procedimos a identificar cada uno de los verbos y a obtener su raíz léxica. Hubo gran diversidad en las 112 oraciones analizadas; sin embargo, sí fue posible advertir ciertas reiteraciones significativas, como lo muestra la tabla 4:

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Tabla 4. Raíz léxica de los verbos de los encabezados (junio-julio, 2005) Raíz léxica pedir exigir acusar, decir, demandar, negar abrir, apoyar, calificar, comprometer, criticar, denunciar, otorgar, promover, temer, tener, vivir acordar, afirmar, alertar, ampliar, anunciar, asomar(se), atribuir, aumentar, avanzar, avizorar, becar, blindar, comenzar, confundir, construir, continuar, convocar, crear, dañar, declarar(se), defender, dejar, descalificar, descubrir, desechar, encontrar, endurecer, entrar, esperar, estudiar, evaluar, expresar, firmar, hablar, hacer, hacer justicia, humillar, iniciar, iniciar(se), invitar, laborar, liberar, llamar, lucir(se), molestar, oír (negativo), ordenar, percibir, plantear, presumir, prevenir, prometer, querer (negativo), reactivar(se), realizar, reconocer, recorrer, reeditar, refrendar, reiniciar, revelar, sacar, saquear, señalar, sumar(se), terminar, visitar Frecuencia 6 5 3 2 1

Llama la atención que el primer lugar en frecuencia lo ocupen las oraciones cuyo verbo es pedir (6 casos), exigir (5 casos), acusar (3 casos), decir (3 casos), demandar (3 casos) y negar (3 casos). Estos resultados, que ya se han observado en otros estudios de construcción periodística en torno a los indígenas, confirman que existe una fuerte tendencia a ver frecuentemente a este grupo social como peticionario, que por sí mismo o mediante intermediarios pide, exige, acusa o demanda justicia, trato equitativo, no discriminación. Veamos cuáles fueron algunas de las peticiones y quiénes los peticionarios: (4) Piden niños indígenas respeto a sus derechos (Margarita Vega, Reforma, 17/06) (5) Pide la ONU a México proteger más a indígenas (El Financiero, 30/06) (6) Pide a Presidente cumplir promesa (Sonia del Valle, Reforma, 20/07) El segundo porcentaje más alto lo ocupa el verbo exigir, que semánticamente se encuentra emparentado con pedir, si bien tiene una connotación de mayor obligatoriedad. Van algunos ejemplos: (7) Exigen liberación del indígena Carrillo Vázquez (Promotores y Defensores de Derechos Humanos del STUNAM, La Jornada , “Correo del Lector”, 24/07)
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(8) Exigen mazahuas frenar despilfarro (Enrique Gómez, Reforma , 21/06) (9) La ONU exige a México garantizar derechos humanos de los indígenas (Mariana Viayra Ramírez, La Crónica de Hoy, 30/06) Asimismo, tanto entre los verbos que obtuvieron altos registros (pedir, exigir, demandar), como en un elevado porcentaje de aquellos de los que hubo sólo dos o un registro, existe una relación semántica en tanto que sus acciones son de naturaleza declarativa. Ahora bien, a la luz de la realidad indígena en México, el sentido de estas ilocuciones generalmente no se traduce en una acción, en tanto que los ofrecimientos, las exigencias, las promesas, las declaraciones y otras modalidades declarativas, no suelen traducirse en acciones. El propio Austin (1971:49) planteaba cierta cautela para distinguir entre el hablar y el hacer: “Expresar las palabras es, sin duda, por lo común, un episodio principal, si no el episodio principal, en la realización del acto (de apostar o de lo que sea), cuya realización es también la finalidad que persigue la expresión. Pero dista de ser comúnmente, si lo es alguna vez, la única cosa necesaria para considerar que el acto se ha llevado a cabo.

6. Los sujetos gramaticales
El siguiente procedimiento en este análisis de las estrategias discursivas en la redacción de oraciones gramaticales como encabezados fue identificar los sujetos gramaticales. En la tabla 5 se muestran los resultados obtenidos al analizar los 112 encabezados construidos como oraciones gramaticales en la prensa durante los meses de junio y julio de 2005. En este conteo de sujetos gramaticales el primer lugar lo obtuvieron los encabezados donde se omitió el sujeto, con 34 casos (30.36%) construidas sólo con el verbo conjugado en plural de la tercera persona (“anuncian”, “niegan”, “plantean”, etc.) y 3 casos (2.68%) en singular de la tercera persona.

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Tabla 5. Sujetos gramaticales en encabezados de prensa (junio-julio 2005) Sujeto gramatical del encabezado Elidido; plural de tercera persona Vicente Fox Xóchitl Gálvez EZLN ONU Elidido; singular de tercera persona Indígenas SSP, Anders Kompass (ONU) CNI, Cocopa, Derechos Humanos, DF, diputados, Educación indígena, el Ejército, enfrentamiento, Falta de intérprete, Gabinete, Grupos con pasado paramilitar, Guerra contra mujeres mazahua en la Benito Juárez, Impacto en Metlatónoc, Indígenas veracruzanos, Inmujeres, SSP y PGR, legisladora, los zapatistas, Luis H. Alvarez, Marcos, Más de 15 mil menores, más de un millón de indígenas, mazahuas, Metlatónoc, México, Michael Chamberlain (CDH Fray Bartolomé de las Casas), Niños indígenas, No hay (verbo en infinitivo), paramilitares en Chiapas, Primer Encuentro de Jóvenes Indígenas, que medios no vean avances en desarrollo, Salazar, Sedena, sospecha de indígenas, Ucizoni (Unión de Comunidades Indìgenas de la Zona Norte del Istmo), una oleada de represión y muerte en las etnias, Unicef Casos 34 18 7 6 4 3 2 2 1

La omisión de sujetos gramaticales suele traslucir una falta de responsabilidad en torno a los problemas planteados. Así, tenemos los siguientes ejemplos prototípicos de las notas sobre indígenas. Por ejemplo, es común que sólo se anuncien acciones, sin dar mayor detalle ni atribuir las acciones a personaje alguno: “Firman convenio para protección de derechos indígenas” (El Sol de México, 23/07) Tenemos otro ejemplo, donde no hay sólo una, sino dos omisiones de sujeto gramatical, que en el primer segmento de la oración oculta el nombre de los responsables de la prostitución de indígenas, en tanto que en el segundo no proporciona la fuente de donde surge la nota: “Orillan a indígenas a la prostitución, revelan en Veracruz” (Iván Peralta Amescua, El Sol de México, 16/07). Esta omisión de sujeto pareciera ser una estrategia tanto para ocultar a los responsables de llevar a cabo los planes o acciones sociales anunciados; para lanzar acusaciones en torno a discriminación sin referir la fuente, o para eludir el nombre de los responsables de la situación de marginación y pobreza en que se encuentran los indígenas.
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Al revisar los sujetos gramaticales de los encabezados construidos como oraciones y, en consecuencia, tener una pauta sobre los actores sociales a los que el discurso periodístico identifica como los principales responsables o involucrados con la problemática indígena, resalta el hecho de que, en una gran mayoría, se trata siempre de sustantivos colectivos, es decir, de dependencias, organismos internacionales o nacionales y, en menor frecuencia, de personajes individuales. Las dos grandes excepciones son, en primer lugar, Vicente Fox, y en segundo lugar Xóchitl Gálvez. Salvo en un caso, no se detectó a personas indígenas como sujetos gramaticales individuales. Por ahora, nos ocuparemos de la presencia de Vicente Fox y Xóchitl Gálvez. En el caso del titular del Ejecutivo, Vicente Fox, en las 18 oraciones que lo tienen como sujeto gramatical se observa una marcada connotación electoral; no parecen las declaraciones de un funcionario, ya de salida, que va a rendir cuentas de las acciones desempeñadas, sino que recuerdan las típicas promesas de un candidato: (10) Refrenda Fox su compromiso con los pueblos indígenas (Notimex, Milenio, 17/06) (11) Fox dice luchar por mejorar la calidad de vida de indígenas (Mariana Viayra Ramírez, La Crónica de Hoy, 17/06) (12) Defiende Fox apoyo a campo (Redacción, Reforma, 31/07) (13) Promete Fox más obras en beneficio de indígenas (Alfredo Dávalos, La Prensa, 17/06) (14) En el Olvido y el Desamparo, Comunidades indígenas, reconoce Fox (Erica Mora Garduño, Excélsior, 24/07) Por otra parte, la inclusión de Fox como sujeto gramatical fue una estrategia recurrente para mostrarlo como el viajero asombrado ante la situación de pobreza de las comunidades indígenas, (15) Se asoma Fox a la miseria de la sierra de Zongolica (Rosa Elvira Vargas, La Jornada, 29/07) (16) Reedita Fox visita a regiones pobres (Redacción, Reforma, 24/07) (17) Visitará Fox los cuatro municipios más pobres del país (Magdalena Robles, Milenio, 15/07) Otro caso interesante de sujeto gramatical fue el EZLN (7 registros). Es notorio, desde un punto de vista léxico, el sentido de futuro que se trasluce en las oraciones que lo tienen como sujeto, sobre todo en el inminente contexto electoral de 2006: “entra en nueva fase”, “ampliará”, “aún factor de riesgo”, “abre canales”, “tendrá facilidades”, “convoca a elaborar plan”: (18) El EZLN entra en nueva fase “a riesgo de todo”, Subcomandante Insurgente Marcos (La Jornada, 22/06)
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(19) Ampliará el EZLN su rango de acción del campo a la ciudad, Víctor Chávez (Angelle Hernández, El Financiero, 29/06) (20) Abre EZLN canales de campaña de 2006 (María Teresa del Riego, Reforma, 16/07) (21) El EZLN reinicia actividades (Pablo Virgen, Milenio, 16/07) (22) Tendrá EZLN facilidades para unirse a la política (Jorge Herrera, El Universal, 20/07) (23) Convoca el EZLN a elaborar el plan de “La Otra Campaña”, Subcomandante Marcos (La Jornada, 15/07) El siguiente sujeto gramatical más empleado fue la ONU. Como puede advertirse en todos los casos abajo citados, este organismo invariablemente figura como censor de la falta de acción de México para proteger derechos de los indígenas: (24) La ONU exige a México garantizar derechos humanos de los indígenas (Mariana Viayra Ramírez, La Crónica de Hoy, 30/06) (25) Pide la ONU a México proteger más a indígenas (El Financiero, 30/06) (26) “Violencia extrema” contra la mujeres en México, acusa la ONU (Eugenia Jiménez, Milenio, 30/06) En todos los encabezados construidos como oración, con presencia de verbo, sólo en tres casos se identificó como sujetos a los indígenas: (27) En Los Caracoles, normalidad disimulada; listos para lo que sigue, expresan indígenas (Hermann Bellinghausen, La Jornada, 28/06) (28) Indígenas exigen terminar con paternalismo (Diana Villavicencio, Rumbo de México, 24/06) (29) Indígenas veracruzanos se declaran en resistencia civil (Guadalupe López, La Jornada, 15/07) Al analizar el contenido semántico de los tres verbos que tienen como sujeto a los indígenas es significativo el hecho de que en todos los casos el significado remite al hecho de hablar: expresan¸ exigen, se declaran. Es decir, los indígenas en México parecen limitados a actos declarativos, y pocas veces se les asume como sujetos activos.

7. Cómo se clasifica y califica a los indígenas
Como ya explicamos al inicio de este análisis, es común que en los encabezados periodísticos se omitan los verbos copulativos (ser o estar), y se les

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remplace con signos de puntuación, generalmente con una coma. En este apartado haremos una revisión de lo que indica la presencia de este tipo de encabezados, los cuales aportan información valiosa sobre la forma en que se clasifica o se califica (se les atribuyen valoraciones positivas o negativas) a los indígenas o a los hechos relacionados con ellos. Se detectó un total de 20 oraciones con este tipo de construcción. Los sujetos que se clasifican o califican pueden ser actores (individuales o colectivos), acciones, lugares o procesos, como se ejemplifica en tabla 6. Es importante reiterar que el verbo principal en estas oraciones es de tipo copulativo, aun cuando esté ausente o remplazado por una coma; si bien aparecen otros verbos (generalmente en participio) su función ha sido transmutada a la de adjetivos calificativos.
Tabla 6. Sujetos que se clasifican o califican en oraciones copulativas de los encabezados de prensa (junio-julio 2005) Título Sujeto gramatical: Tipo de sujeto Acción

El abuso policiaco, centrado en indíge- El abuso policíaco nas, gays y campesinos

“Normal”, la violencia contra las indí- la violencia contra las in- Acción genas dígenas Transporte para indígenas en Queréta- Transporte para indíge- Acción ro, descartado nas en Querétaro Pobres, 63% de niños mexicanos 63% de niños mexicanos Actor colectivo Actor colectivo Actor colectivo Actor colectivo Actor colectivo Actor colectivo Lugar Lugar Procesos Actor individual

El EZLN, aún factor de riesgo para la EZLN seguridad nacional Indígenas, víctimas de una cadena de Indígenas violencia Indígenas, sin poder estudiar Indígenas

Indígenas Liberados por un Gobierno Indígenas Revolucionario Los Yanomami, otra vez en peligro Metlatónoc, el imperio de la pobreza Los Yanomami Metlatónoc

En el Abandono, Metlatónoc, Guerrero Metlatónoc, Guerrero Pobreza y lenguaje, problemas de indí- Pobreza y lenguaje genas en juicios penales Ulises Ruiz, represor de indígenas Ulises Ruiz

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Centrándonos en la forma como se clasifica o se califica a los actores colectivos, categoría en la cual entra la de indígenas, remitimos a los resultados que se resumen en la tabla 7.
Tabla 7. Cómo se califican o clasifican los sujetos relacionados con temática indígena en encabezados de prensa (junio-julio 2005) Sujeto 63% de niños mexicanos EZLN Indígenas Indígenas Indígenas Los Yanomami Calificación Pobres aún factor de riesgo para la seguridad nacional víctimas de una cadena de violencia sin poder estudiar Liberados por un Gobierno Revolucionario otra vez en peligro

En todos los casos se trata de indígenas, ya sea de manera general, o bien particularizando por edades (63% de niños mexicanos) o por grupos (EZLN o yanomami). Cuando se les califica de manera general, es decir, aludiendo al sujeto colectivo “indígenas”, la valoración es negativa en dos casos: “víctimas de una cadena de violencia”, “sin poder estudiar”. Con respecto a los lugares, sólo aparece clasificado Metlánoc, en Guerrero, en ambos casos con valoraciones negativas: (30) Metlatónoc, el imperio de la pobreza (Sergio Ocampo Arista, La Jornada, 26/07) (31) En el Abandono, Metlatónoc, Guerrero (Rafael Rodríguez Sánchez, Excélsior, 24/07)

8. Discursos directos: los voceros de la problemática indígena
Otra ruta de exploración será la que ofrezcan los encabezados construidos a partir de discursos o declaraciones directas. Es pertinente comentar que, en la redacción periodística, su uso suele estar asociado con la importancia que se atribuye al personaje o fuente citado. Así, mientras más alto se encuentre un actor social en la escala socioeconómica, es más factible que se reproduzcan casi intactas sus palabras. Existe, además, otra situación que propicia el uso de las declaraciones directas: cuando el diario busca expresamente rebatir los comentarios expresados por algún actor social, en cuyo caso se convierte en un comentario irónico, donde la realidad se confronta con lo dicho. En los 189 encabezados analizados encontramos 16 redactados como un discurso directo; rara vez se concede la palabra a los indígenas, en tanto que
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suele dejarse esta tarea a los funcionarios públicos. Este resultado coincide con el planteamiento que años atrás formulara Van Dijk (1997:79) en Racismo y análisis crítico de los medios, apoyado a su vez en investigaciones similares: “en los informativos sobre minorías étnicas se toma en cuenta y se cita normalmente a las instituciones blancas, como el gobierno, el ayuntamiento o la policía, y mucho menos a los representantes de los propios grupos minoritarios”. De igual forma, Irene Fonte (2008:90) plantea que en el discurso directo “La voz del enunciador está sintácticamente delimitada; es independiente de la voz del locutor que lo cita y resulta así más prominente que en las otras formas de discurso referido”. En la muestra analizada, detectamos en dos oraciones las declaraciones de Xóchitl Gálvez, en ambas ocasiones para referirse a la carencia de recursos, en la primera de ellas aludiendo a su escasez, y en la segunda a la necesidad de buscarlos por cualquier medio: (32) Aún son pocos los recursos: Gálvez (Milenio, 14/07) (33) Todo se vale al conseguir apoyo para indígenas: Xóchitl Gálvez (La Crónica de Hoy, 15/07) Asimismo, se detectó en dos ocasiones la transcripción de declaraciones de Louise Arbour, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, en ambos casos para hacer referencia a tareas pendientes de México en relación con los indígenas: (34) Pendientes en México, respeto a garantías para indígenas y mujeres: Louise Arbour (La Jornada, 30/07) (35) México debe comprometerse más con los derechos indígenas: Louise Arbour (El Sol de México, 30/07) Por cuanto a otros funcionarios, sólo se les encontró en una ocasión cada uno. Salvo la declaración de Vicente Fox, que hace un recuento neutro de la cantidad de indígenas, migrantes y discapacitados, todas las demás declaraciones refieren a situaciones de falta de protección y amenaza a los grupos indígenas: (36) Suman 30 millones indígenas, migrantes y discapacitados: Fox (El Sol de México, 16/06) (37) Se han perdido más de 100 lenguas indígenas: Gaxiola (Rumbo de México, 27/06) (38) Indígenas desprotegidos por la ley: Jurista (Uno más uno, 15/07) (39) Difícil, coordinar lo inexistente: Alvarez (El Financiero, 20/07) Del mismo modo, se retoman declaraciones provenientes de instituciones nacionales e internacionales, como el INEE (Instituto Nacional de Evaluación de la Educación), o partidos políticos como el Partido de la Revolución De124

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mocrática (PRD) o Partido del Trabajo (PT), Presidencia y UNICEF. Salvo la declaración de Presidencia (“La puerta al diálogo: abierta”), todas las demás aluden a situaciones de desventaja y exclusión para los indígenas: (40) Desfavorable, el entorno escolar indígena: INEE (Milenio, 26/07) (41) Fox desatendió demandas de indígenas: PRD y PT (La Jornada , 22/06) (42) La puerta al diálogo, abierta: Presidencia (La Jornada, 22/06) (43) Niños indígenas viven en un grave rezago: Unicef (Rumbo de México, 28/07) Por último, llama la atención que de los tres discursos directos emitidos por indígenas, sólo uno de ellos, el de Alfredo Monroy, guardia tradicional indígena, cita expresamente quién es el declarante. (44) Soy un guerrero de la tribu, el más bravo: Alfredo Monroy, guardia tradicional (La Jornada, 17/06) En los dos restantes, sólo se transcribe un encabezado entrecomillado, y hay que leer el cuerpo de la nota para saber quién es el emisor de tales declaraciones: indígenas rarámuris y Petrona Vázquez Hernández, indígena de Zinacantán. La invisibilidad de los indígenas deja sentir su efecto en la forma como se construyen los encabezados; especialmente el primero, que tiene una connotación racista en la transcripción “fiel” que resalta un incorrecto uso del español escrito: “No queremos que nos ayuden a nadien” (La Jornada, 18/06, p. 16), que es la forma como el propio articulista (Ricardo Robles) titula su colaboración periodística, elaborada a partir de un acta de asamblea comunitaria celebrada meses atrás (en febrero del 2005) entre indígenas rarámuris. Llama la atención que entre todo el contenido de esta acta, donde se expone la cosmovisión de los indígenas, sus preocupaciones ambientales, su amor por la tierra, por los bosques, por los animales, en suma, del sentido que para ellos tiene su propia existencia, el encabezado remarca precisamente sus dificultades de expresión en una lengua que no es suya.

9. Conclusiones
El análisis del corpus confirmó que subsisten actitudes racistas, de exclusión y de invisibilización hacia los indígenas, tanto desde aspectos cuantitativos como cualitativos. Así, es innegable la escasa presencia de los temas referidos a ellos en la prensa nacional. En las notas analizadas pareciera que dos factores determinaron su repunte: la presencia del Ejecutivo en giras a zonas indígenas, actividades que estuvieron ampliamente relacionadas con el ambiente preelectoral, así como el repunte mediático que en estos meses se
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dio al EZLN, circunstancia que, meses después, obedecía a toda una estrategia para apuntalar una imagen de país democrático, abierto a la participación de todos. En este contexto, cabe comentar cómo esta presencia iría en aumento, hasta alcanzar su clímax en mayo de 2006, cuando el propio Subcomandante Marcos fue invitado a uno de los entonces más difundidos noticiarios de la televisión abierta (transmitido por la cadena Televisa), si bien el tema no fue tanto las causas originarias del EZLN, sino las inminentes elecciones de 2006. Por otra parte, este corpus confirmó cómo la invocación a los grupos indígenas permite la exaltación de la figura de un funcionario público de alto rango (frecuentemente el titular del Ejecutivo). Esta práctica, sin lugar a dudas, refuerza la idea de que los indígenas son sujetos altamente dependientes y pasivos, en tanto que la solución de sus problemas sólo puede provenir de acciones paternalistas. Sexenio tras sexenio, pareciera que las culpas renacen: se reconoce la falta de avance en las acciones dirigidas a reivindicar sus condiciones de vida y los gobernantes en turno se comprometen públicamente a que ahora las cosas van a cambiar. Los evidentes rezagos económicos y sociales en los que desde hace ya muchísimos años se encuentra sumida la población indígena se convierten, una y otra vez, en capital político idóneo para la formulación de promesas, para las estrategias de expiación de culpas, para reconocer que las cosas están mal y que, ahora sí, van a cambiar. Y el tiempo transcurre, y se hace nada o muy poco. Al revisar las fuentes de las cuales surgieron las informaciones o las opiniones se hizo también evidente el fuerte tinte preelectoral que determinó su inclusión. Buena parte de la información provenía de las autoridades federales; por absurdo que parezca (sobre todo considerando que en México no existe la reelección) el entonces Ejecutivo estaba en plena campaña justo en el penúltimo año de su gobierno. La prensa mostraba así a un gobernante asombrado ante la pobreza, consternado por la injusticia, dispuesto a apoyar a la población en sus constantes peticiones. La información y opiniones generadas en torno a estas ofertas políticas incurrieron, una y otra vez, en los lugares comunes y los estereotipos. Así, pudimos identificar, por ejemplo, el reconocimiento culposo de tener poblaciones con graves rezagos, como es el poblado de Metlatónoc, en el estado de Guerrero, emblemática población que se distingue por el poco honroso primer lugar de pobreza en todo el país; allí mismo, en enero de 2006, Andrés Manuel López Obrador iniciaría su propia campaña. Esta exploración arrojó también contundentes evidencias discursivas respecto a la pasividad con la que se construye a los indígenas, que rara vez aparecen como sujetos en las notas referidas a ellos. Cuando así ocurre, con frecuencia las acciones que se les adjudican son pedir, exigir, acusar o demandar. Esto refleja la actitud de la sociedad frente a los indígenas: se les concibe como sujetos que prácticamente se dedican a pedir justicia, exigir que termine la marginación, acusar a la sociedad que los ha colocado en tal situación de injusticia. Por otra parte, las acciones que la prensa construye en relación con
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la población indígena suelen ser declarativas: la injusticia, los agravios, los rezagos son reconocidos, expresados, asumidos, confesados. No obstante, más allá de estos actos de contrición, hay pocas acciones que trasciendan la palabra. Seguramente este corpus, al igual que otros que pudieran construirse a partir del acervo de los discursos dominantes, tiene aún muchas otras evidencias en torno a la forma como los indígenas son objeto de discriminación, exclusión, invisibilización y fórmulas estereotipadas. Por el momento ponemos fin a esta exploración, convencidos de que es y seguirá siendo tarea prioritaria de la investigación en ciencias sociales, y más aún en ámbitos geográficos como el de América Latina, ponerlo en evidencia y denunciarlo, con la esperanza y el deber de que poco a poco esta situación pueda irse revirtiendo.
NOTAS 1 Aunque a la larga distó de cumplir con este ofrecimiento, como pudo comprobarse una y otra vez durante el año 2006. 2 Corpus obtenido a partir de un acervo recopilado en el año 2005 bajo los identificadores de “discriminación” e “indígenas”, realizado como parte de la investigación “La discriminación hacia los indígenas en los medios de difusión en México. Monitoreo, análisis y recomendaciones”, elaborado para la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) de México, durante junio y octubre de 2005, por Jesús Elizondo y Eva Salgado Andrade.

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EVA SALGADO ANDRADE. Doctora en Lingüística Hispánica por la FFyL, UNAM, y Maestra en Ciencias de la Comunicación por la FCPyS, UNAM. Profesora investigadora en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS). Forma parte del SNI, Nivel 2, y de la Academia Mexicana de las Ciencias. Ha publicado trabajos sobre análisis del discurso político y periodístico, lengua y cultura, historia oral y semiótica. Asimismo ha desarrollado actividades docentes tanto en el CIESAS como en la UNAM. Su libro más reciente es ¿Qué dicen los periódicos? Reflexiones y propuestas para analizar la prensa escrita (México, CIESAS, 2009). Correo electrónico: esalgado@ciesas.edu.mx

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RESEÑAS

LONDOÑO ZAPATA, O. I. (Ed.) (2011). Horizontes discursivos: Miradas a los Estudios del Discurso. Ibagué: Universidad de Ibagué. 242 pp. ISBN impreso: 978-958-754-036-9. ISBN digital: 978-958-754-037-6. Este libro de entrevistas constituye la primera entrega de una serie de textos cuyo propósito central es examinar el estado de la cuestión de los estudios del discurso en América Latina. Horizontes discursivos: Miradas a los Estudios del Discurso recoge algunos de los principios o marcos teóricos y metodológicos europeos y norteamericanos que originaron el campo que nos convoca en múltiples lugares de estas regiones y, por supuesto, en Latinoamérica. Esta obra es una reflexión elaborada a través de nueve voces o miradas, como las denomina el entrevistador, que intentan comprender de manera ontológica y epistemológica el objeto de estudio llamado discurso. El texto fue prologado por la doctora Adriana Bolívar. La autora, a través de un recorrido analítico que plantea aspectos resaltantes de la colección, señala que el libro es original y pionero debido a que recoge entrevistas a teóricos que han sido de suma importancia para el establecimiento de los estudios del discurso y para la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED). Según Bolívar, los entrevistados son “hombres y mujeres líderes en su campo, y esta es una forma de honrarlos por el trabajo realizado en la búsqueda de explicaciones en los Estudios del Discurso tanto en los aspectos teóricos y metodológicos como aplicados y críticos” (pp. 9-10). En su introducción, Londoño recoge en la frase “encarar una nueva forma de estudio del lenguaje” lo que, a través de las expresiones de los entrevistados, se formula y reformula constantemente. Además, contextualiza la constitución ontológica y epistemológica de los estudios del discurso de manera general en la introducción y, de forma particular, en cada una de las entrevistas. Se sirve de la historia particular o el estado de la cuestión que rodea a cada uno de los estudiosos, con el propósito de explorar los desarrollos en los países de los autores, analizando cómo éstos evalúan los mismos y cómo se insertan en las corrientes o perspectivas de investigación. De igual manera, el entrevistador selecciona de forma meticulosa, al basarse en los trabajos de los entrevistados y al adoptar el rol de un estudiante o un estudioso, las preguntas que surgen de las lecturas que ha realizado de los documentos producidos por los entrevistados que, por ausencia de los autores, no pudieron formularse cara a cara. Mediante el contexto histórico de la transdisciplina y de las reflexiones por parte de sus gestores, Londoño
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articula un paradigma claro del estado de los estudios del discurso y de lo que está por trabajarse. En este sentido, el entrevistador, a través de la cuidadosa selección de preguntas hechas a los entrevistados, marca y provoca en ellos la discusión de los tópicos que constituyen el estado del arte y sus aproximaciones teóricas y metodológicas, visiones que plantean el examen de las principales teorías y metodologías europeas y norteamericanas empleadas en los estudios del discurso. Además, se delinean especialmente la discusión sobre la legitimidad del estudio del discurso y sus aspectos relacionados como la visión crítica, la ideología, el abuso de poder, la identidad, el racismo, el aspecto contextual, la transdisciplinariedad, la base filosófica, el compromiso político y su liberación de un marco estrictamente lingüístico. La pertinencia de Horizontes discursivos: Miradas a los Estudios del Discurso a los lectores latinoamericanos tiene que ver con que los estudios del discurso, tal como lo reconocen las nueve voces, tienen en América Latina uno de sus principales centros de génesis y desarrollo. Todos concuerdan que asuntos como el racismo, la migración y la represión política hacen que los estudios de los discursos sean pertinentes para Latinoamérica, por lo que ubican los discursos como herramientas de poder y control social. De igual manera, el libro constituye un material de consulta relevante para estudiantes o investigadores que inician sus caminos en el estudio del lenguaje en sociedad. La entrevista que da inicio al libro es la de Teun A. van Dijk, en el capítulo titulado Los Estudios Críticos del Discurso: Un análisis del poder y su abuso en los discursos dominantes. El entrevistado traza la trayectoria de sus trabajos iniciados en los años setenta del siglo pasado: de una base discursiva semánticapragmática a una amplitud teórica sociocognitiva y crítica. Van Dijk comenta que el lector encuentra en sus textos más recientes (Van Dijk 2008, 2009) la tesis que ha desarrollado en diversos trabajos en las últimas dos décadas. De tal manera, el texto de la entrevista conforma una reflexión epistémica de sus planteamientos teóricos sobre el análisis o el estudio del discurso, como prefiere denominar la transdisciplina en la actualidad. Asimismo, en la entrevista, se traza históricamente el acercamiento de van Dijk desde el estudio inicial de conceptos fundamentales del análisis textual del discurso hasta sus más recientes planteamientos sobre el contexto y el conocimiento: macroestructuras, tópicos, modelos mentales, ideología, racismo, contexto y conocimiento. Este principio que relaciona el texto con lo social y lo cognitivo conduce a Van Dijk a destacar, a través del diálogo con Lodoño, su concepto de contexto. Señala que éste se encarga de activar e interrelacionar aspectos sociales, lingüísticos y cognitivos en cada producción o comprensión discursiva que se gesta a través de la comunicación. Añade que la profundización en esta cuestión permite encadenar de manera más clara los garantes de su trabajo de investigación en relación con el discurso, lo textual (tópicos, macroestructuras y superestructuras), lo psicosocial-político (actitudes, creencias, opiniones,
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Reseñas

racismo, ideología) y cómo éstos se articulan a través de una teoría del contexto. Una teoría discursiva de base semántica-cognitiva-psicosocial, pragmática y política implica o conduce, claro está, a condensarse en el aspecto crítico. Van Dijk indica que el estudio del discurso social implica una postura crítica, ya que va dirigido a identificar y a advertir acerca de los abusos de poder que se produce en diversos grupos sociales. El análisis crítico no tiene como objetivo principal ser punitivo con los gestores del mismo, más bien intenta que éstos tomen conciencia de sus discursos racistas o sexistas, por ejemplo. Los estudios críticos del discurso implican entonces un compromiso ético con el desarrollo de la equidad social. Van Dijk enfatiza que la visión crítica de los estudios del discurso permite, mediante un proceso riguroso de análisis de marcas discursivas, identificar cómo el abuso de poder (sexismo, racismo, clasismo) circula discursivamente en la sociedad. Van Dijk cierra la entrevista indicando la importancia de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED) como espacio propicio para la discusión y el estudio crítico de los discursos sociales. Además, enfatiza la necesidad de emplear las tecnologías para mayor difusión de los trabajos sobre el discurso entre la comunidad académica y principalmente entre los estudiantes. Sobre el desarrollo de los ECD, indica que, si bien ha sido un movimiento básicamente europeo con poco desarrollo en los Estados Unidos, no cabe duda que, a través de ALED, ha estimulado la investigación y la cooperación teórica en diversos estadios como el racismo, los medios de comunicación, la educación y la conversación, entre otros. La representación de la tradición francesa de los estudios del discurso ha sido encarada por las entrevistas a los profesores Dominique Maingueneau y Patrick Charaudeau, coautores de un diccionario sobre conceptos básicos del estudio del discurso Charaudeau y Maingueneau (2002). En el capítulo Los Estudios del Discurso: Una mirada a la Escuela Francesa y a los discursos constituyentes, Maingueneau comenta acerca de la base teórica de su trabajo, la vertiente-constituyente (sociohistórica-ideológica) que conforma la llamada Escuela Francesa en sus dos perspectivas: la vertiente lacano-althusseriana, el llamado estudio del inconsciente ideológico de los discursos, representada por Michel Pechaux, y la vertiente sociohistórica desplegada por Michel Foucault con sus trabajos como La arqueología del saber (Foucault 1969) sobre las instituciones y la construcción del sujeto. Maingueneau destaca el influjo de ambos paradigmas teórico-filosóficos de los discursos como constituyentes sociohistóricos ideológicamente determinados en el desarrollo de diversos enfoques de investigación, en especial en América Latina. El entrevistado plantea en sus trabajos las preocupaciones ontológicas y epistemológicas principales de la escuela francesa. Sus trabajos sobre discursos constituyentes giran en torno a la relación y tensión entre los contenidos de las escenas de enunciación de las comunidades, las instituciones, el cuerpo del hablante (el ethos), la autoridad de la palabra y la legitimidad de los hablantes, entre otros aspectos.
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Para Patrick Charaudeau, en el capítulo Los Estudios del Discurso: Entre la Pragmática y las teorías de la Enunciación, el estudio del discurso es una interconexión entre la construcción del sujeto, los géneros discursivos y las condiciones de producción social. Señala este entrevistado que el sujeto constituye el eje central en el proceso de la puesta en escena del lenguaje, cuya ejecución depende del contrato comunicativo y de las reglas discursivas establecidas, de manera que considera que la práctica discursiva se articula en términos de estrategias enunciativas y aspectos pragmáticos. No niega lo ideológico o el imaginario que marca la perspectiva constituyente, pero considera que el sujeto tiene una relativa libertad para proyectar su visión del mundo y su proyecto de habla. En el capítulo Una visión construccionista del discurso: Entre la germanística y la hispanística, Klaus Zimmermann plantea una visión constructivista sobre el discurso. Los elementos léxicos y gramaticales proceden de nuestro trabajo mental y de nuestras construcciones del cerebro que nada tienen que ver con la realidad. Hace referir al lector a la fenomenología, al marcar lo limitado de nuestras sensaciones, ya que sólo somos capaces de imaginar y de construir. Zimmermann señala los aportes que los teóricos han hecho a los estudios del discurso, por lo que destaca las contribuciones de figuras alemanas como Karl Bühler (1990) a los estudios de la comunicación oral y la compresión del discurso, además de los trabajos iniciales de la Lingüística del Texto de Harald Weinrich (1964) y el trabajo de Harald Weydt (1989) sobre las partículas atenuadoras o marcadores del discurso. La estructura del texto es orientadora del sentido de los hechos y los acontecimientos (Paul Hopper 1991). Zimmerman, en su trabajo, se enfoca en identificar la construcción de texto, la intertextualidad, el lenguaje de los jóvenes, los actos de habla y la comunicación intercultural, entre otros aspectos. El sueco Lars Fant, en Una mirada crítica a los Estudios del Discurso, muestra su interés en los estudios del discurso y plantea que la perspectiva crítica constituye un paradigma amplísimo y transdisciplinar, elementos que establecen su riqueza teórica. Enfatiza que los estudios del discurso se alejan del enfoque positivista del lenguaje y se une a vertientes humanísticas y sociológicas. Aclara que esto no significa que no sea objetivo, más bien el analista crítico tiene la capacidad de analizar diversas estructuras discursivas y contextualizarlas desde diversas lecturas, por lo que debe ser consciente de que esa profundización analítica se enmarca en una visión particular que tiene sus limitaciones. Igualmente, Fant señala que el motor que activa las prácticas discursivas, la ideología, es un sistema coherente de creencias, visiones de mundo y normas. Añade que estas asociaciones teóricas han estado insertas en los estudios sobre la política, excluyendo otros ámbitos ideológicos y sus prácticas petríficas y ritualistas, como la religión. En su contexto escandinavo, los estudios del discurso no tienen mucha amplitud; así, indica que, si bien Europa y Estados Unidos conforman las regiones pioneras en los estudios discursivos, América Latina, a través de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED), es
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Reseñas

un espacio académico e investigativo fundamental para esta disciplina. Indica también que los estudios del discurso y su perspectiva crítica son importantes para empoderarse y realizar lecturas críticas o aprender a leer. Los intereses actuales del entrevistado giran en torno a la comunicación intercultural, el análisis discursivo y el análisis de la conversación. Helena Calsamiglia Blancafort, en el capítulo Las cosas del decir: El Análisis del Discurso, comenta sobre sus inicios en los estudios del discurso insertos en teorías y metodologías de la etnografía y la sociolingüística estadounidense. Habla de su trabajo sobre la conformación de métodos y espacios de enseñanza del objeto discurso. Señala que uno de los aspectos menos elaborados, en términos del discurso en la educación en España, es el desarrollo de teorías sobre la oralidad y el desarrollo de la misma en los estudiantes. Añade además que la grabación del habla es una herramienta básica para el autodiagnóstico y el autoanálisis. Otros proyectos en el ámbito de los estudios de los discursos, vinculados con la educación, se relacionan con el discurso científico y la biotecnología. Indica que poco se ha estudiado el cómo se construye el discurso científico que es dirigido al público lego, por lo que se interesa por indagar esta particularidad discursiva en los medios españoles de comunicación social, para examinar la ciencia que diariamente se consume a través de los medios audiovisuales. En Los Estudios Críticos y Constructivos del Discurso , Antonio Miguel Bañón Hernández señala que los estudios del discurso y su enfoque crítico requieren de mayor rigurosidad y ser constructivistas. La crítica no destruye, por lo que tiene como fin construir mundos más equilibrados, según sugiere el entrevistado. Sobre el racismo, Bañón Hernández indica que éste es indirecto y simbólico y su peligro es que se presenta como un no racismo. Coincide con van Dijk en el hecho de que los gobiernos y las gentes no reconocen que los discursos que emiten sobre otros grupos, como los inmigrantes, son racistas. En su trabajo sobre inmigración y racismo, ha logrado entender mejor cómo se producen y se consumen los discursos con dichos contenidos excluyentes. Este enfoque de la marginalidad y la exclusión, vista en el racismo y la inmigración, es evidenciada en el tratamiento mediático sobre las mujeres inmigrantes. Bañón señala que los medios de comunicación españoles representan a los inmigrantes como elementos potencialmente peligrosos a la sociedad. Termina la entrevista hablando de su reciente proyecto sobre el discurso generado acerca de las enfermedades raras. Concluye que las personas con estas enfermedades son vistas como seres raros. La profesora Anna Fina, en su entrevista titulada Discurso, narrativas e identidad, detalla la evolución de los estudios del discurso en Estados Unidos desde la perspectiva etnográfica y sociolingüística. Indica al respecto que los teóricos estadounidenses crean sus propias metodologías de estudio y no dan mucho espacio a trabajos europeos. De Fina es seguidora de una de las vertientes de mayor fuerza en los estudios del discurso en los Estados Unidos: la
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narrativa como constructora de la identidad. Tomando como punto de partida la tradición teórica de Gumperz y Hymes (1972), Sacks, Schegloff y Jefferson (1974), Labov (1972), Garfinkel (1991) y Scollon y Scollon (1981) habla sobre cómo, mediante sus narraciones, las mujeres y los inmigrantes indocumentados construyen sus identidades en contextos específicos. Sugiere la entrevista que, en situaciones limitantes y represivas, los hablantes, a través de su narrativa, construyen mundos, tesis, protagonistas y antagonistas frente a los cuales se posicionan social y moralmente. Cierra comentando que las narrativas no son textos aislados debido a que éstos siempre deben ser analizados en el contexto de su génesis y acción. El libro finaliza con la entrevista del investigador canadiense Rodney Williamson, quien abre la puerta al enfoque del discurso que se ha desarrollado en Canadá. Williamson comenta que son múltiples los ámbitos discursivos que se han estudiado y que sus autores constituyen una larga lista para mencionar. Algunos de sus temas de estudio han sido la política, los medios de comunicación, la salud y la educación. Sobre su área de interés, el entrevistado tiene como paradigma teórico la tradición sociosemiótica-sistémica funcional y multimodal. Trabaja aspectos como el hipertexto y los medios de comunicación social. Ha colaborado con la profesora mexicana Irene Fonte en varios proyectos, en especial acerca de aspectos de la ideología y la identidad nacional sobre las dos fronteras de Estados Unidos. Otro trabajo colaborativo con México ha sido el realizado con El Colegio de México sobre la telenovela como discurso. Concluye que América Latina tiene sus temas y espacios de diálogo consigo mismo y con el mundo. El libro de Londoño Zapata, como trabajo de entrevistas, se ata intertextualmente hablando, de manera importante en el paradigma de estudios del discurso ya que, en la suma de las nueves entrevistas, los teóricos establecen un exhaustivo análisis y reflexión sobre sus marcos teóricos, metodológicos en inicio, a presente y a futuro. Sus voces construyen un paradigma claro del estado de la cuestión en Europa y Estados Unidos. Los aspectos ontológicos y epistemológicos discutidos lanzan al lector a la búsqueda de los textos clásicos y a conocer los textos de las voces que hablan, voces que en el libro se entrelazan teórica y conceptualmente en una epistemología interdisciplinaria polifónica y pluri-teórica llamada estudios del discurso. Londoño Zapata provoca deliberadamente, a través de la pregunta bien colocada, ese recorrer de lo europeo a lo americano cuya finalidad es llegar a América Latina. Nos prepara y nos deja en la puerta de la segunda parte de su proyecto la cuestión del discurso en América Latina.
REFErENCIAS BIbLIOGrÁFICAS BÜHLEr K. (1990). Theory of language. The representational function of language. Amsterdam: John Benjamin.
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Reseñas

CHArAUDEAU, P. y MAINGUENEAU, D. (2002). Dictionnnaire d´analyse du discours. Paris: Editions le Seuil. GUmPErZ, J. y HYmES, D. (Eds.) (1972). Directions in sociolinguistics.The ethnography of communication. New York: Holt, Reinhart & Winston. GArFINKEL H. (1991). Studies in ethnomethodology. Hoboken, N.J.: John Wiley & Sons. HOPPEr, P. (1991). ‘On some principles of grammaticalization’. En E. C. Traugott y B. Heine (eds.), Approaches to grammaticalization, vol. I, pp. 17-36. Amsterdam: John Benjamins. LAbOV, W. (1972). Sociolinguistics patterns. Filadelfia: Pennsylvania State University Press. SACKS, H., SCHEGLOFF, E. y JEFFErSON, G. (1974). ‘A simplest systematic for the organization or turn-taking for conversation’. Language 50 (4): 696-735. SCOLLON R. y SCOLLON B. K (1981). Narrative, literacy and face in interethnic communication, VII . Santa Barbara, CA: Roy O Freedle. WEYDT, H. (1989). Spreche mit Partikelm. Berlín-Nueva York. Walter de Gruyter. WEINrICH, H. (1964). Tempus. Munich: CH. Beck. VAN DIjK, T (2009). Society and discourse. How social contexts influence text and talk. Cambridge. Cambridge University Press. VAN DIjK, T. (2008) Discourse and context. A sociocognitive approach. Cambridge. Cambridge University Press.

Doris Martínez Universidad de Puerto Rico dmartinez01071966@yahoo.com

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HODGE, B. & CORONADO, G. (2012). Mexico and its others: A chaos theory approach. Ottawa: LEGAS, 248 pp. ISBN: 978-1-897493-31-1 Este es el primer tomo de una nueva serie de la editorial LEGAS dedicada a Latinoamérica en el siglo XXI. En vista de que el continente latinoamericano parece ser uno de los principales escenarios de nuevas tendencias y fuerzas políticas y socioculturales, se quiere abrir un nuevo foro de discusión académica sobre temas que requieren de enfoques y métodos nuevos. La serie pretende cuestionar ideas hegemónicas y privilegiar perspectivas interdisciplinarias, y se ofrece a sus autores y lectores en cuatro lenguas de importante difusión en los continentes americanos: el español, el francés, el inglés y el portugués. Los dos tomos publicados hasta la fecha versan sobre México. El segundo, Cultura e identidad transfronteras: Historia, sociedad, arte y discurso, es una serie de diecisiete estudios compilada por Lidia Rodríguez de la Universidad Autónoma de Nuevo León sobre la cultura fronteriza del noreste de México. Plantea nuevas consideraciones sobre los viejos temas de cultura e identidad gracias a perspectivas basadas parcialmente en las teorías del caos. El libro de Hodge y Coronado nos proporciona una introducción útil y práctica a este tipo de perspectiva y como tal, es un estudio muy adecuado para iniciar la serie. Como su título lo indica, enfoca los diálogos culturales que México entabla consigo mismo y con las alteridades que de alguna manera definen su identidad. Sus temas son de actualidad y de memoria reciente: los gobiernos del PAN (Partido de Acción Nacional, de orientación conservadora) de los presidentes Fox y Calderón, el movimiento zapatista en el escenario político, el narcocorrido, una película de Carlos Bolado, las “performances” de Guillermo Gómez-Peña, o un CD de Carlos Santana en el ámbito cultural. Con pleno respeto por la rica tradición de autodefinición cultural articulada por figuras eminentes como Samuel Ramos, Octavio Paz, Guillermo Bonfil y Carlos Fuentes, los autores relegan estas voces a un segundo término. Su mirada se vuelca hacia el futuro con las dos preguntas que inician la Introducción: ¿qué es México hoy? y ¿adónde se dirige? El libro en su totalidad será de interés para analistas del discurso porque para Hodge y Coronado la cultura es en sí discurso. Sin embargo, la presente reseña se centrará sobre todo en el marco teórico y la metodología del libro, y luego, en los temas lingüísticos que comenta. Después de argumentar en la Introducción contra el pesimismo y el recelo de los críticos de la globalización, y contra el error de una concepción unitaria de la cultura mexicana que, según sus defensores, habría que proteger de influencias externas, los autores perfilan, en el Capítulo 1, los principios y conceptos centrales de su método, al que denominan Análisis crítico del hipertexto. Reconociendo que la información que se maneja en el mundo moderno se expresa en textos comunicados por diversos medios -verbales, pictóricos, visuales, auditivos- y que estos textos forman una red potencialmente infinita en el gran hipertexto mundial que
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conforman los medios digitales y electrónicos, el método propuesto por Hodge y Coronado explora las maneras en que el investigador puede valorar críticamente los límites de su propia investigación. En un mundo complejo y una red de información potencialmente infinita, cada investigación recorre una trayectoria parcial e individual. El concepto del estudio científico “definitivo” basado en la cantidad y la confiabilidad de los datos registrados se vuelve espejismo y es reemplazado por una estrategia basada no simplemente en resultados o conclusiones sino en el sentido de la trayectoria seguida. Hodge y Coronado aplican el concepto de las palabras generadoras, propuesto por Paulo Freire (1970), a la investigación por Internet y constatan que hay palabras que crean su propio micro-universo hipertextual. Hodge y Coronado enuncian siete principios que sustentan su método (pp.46-49): el principio de la conectividad que sostiene que cualquier texto está conectado con otros textos, con vínculos fuertes o débiles que agilizan o inhiben flujos o trayectorias; el principio del dialogismo bajtiniano que implica que en cualquier texto se perciben múltiples voces sociales; el de la cultura como texto, según el cual los procesos culturales son procesos semióticos, expresados en distintos tipos de textos; la narratividad, que sugiere que, para el análisis de la significación sociocultural, se privilegian los textos que relatan eventos con actores sociales; el principio de la complejidad equivalente, derivado de la teoría de los fractales, que plantea que cada una de las partes de una totalidad es tan compleja como la totalidad misma (lo cual implica que un problema complejo no puede “resolverse” dividiéndolo en sus partes más “simples”, precisamente porque las partes no son más simples); la virtualidad, propiedad del ciberespacio que crea vínculos y comunidades virtuales o potenciales, expresión de su poder y de los peligros que presenta; el principio crítico, que podemos comparar directamente con el sentido crítico del investigador comprometido,en el Análisis Crítico del Discurso (ACD), motivado por preocupaciones de justicia social. Hodge y Coronado coinciden con los partidarios del ACD al reconocer que la pretensión de invisibilidad por parte del investigador con el afán de crear un espacio objetivo para resultados fidedignos constituye en sí una fuente de distorsiones. Varias nociones pertenecientes a las teorías del caos informan la metodología de los autores. En primer lugar, el problema de los tres cuerpos1 que constituye la primera formulación de una geometría caótica “descubierta” por el matemático francés Henri Poincaré (1943), es un buen punto de partida para el investigador social deseoso de superar las simplificaciones impuestas por un pensamiento lineal (de causa-efecto) y binario (X o no-X). Considerar, no solo cómo dos entidades ejercen influencias una sobre la otra, sino cómo estos efectos vienen influidos por una tercera entidad siempre nos remitirá a situaciones complejas con resultados imprevisibles, ya sean estas entidades, por
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Según Poincaré (1943), la matemática clásica no puede solucionar el problema de los tres cuerpos.

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ejemplo, naciones que interactúan en el escenario internacional, o medios de comunicación puestos en contacto unos con otros, órganos de prensa que vehiculan una noticia, etcétera. Hodge y Coronado dan varios ejemplos relevantes para el caso de México. Otros conceptos caóticos comentados en el libro son: la dinámica no lineal de los sistemas inestables o lejos del equilibrio (como las crisis financieras en México y los mercados globales); el efecto mariposa, según el cual pequeños eventos o cambios pueden tener consecuencias enormes e imprevisibles (los autores mencionan el “efecto Zapatista”); bifurcaciones y catástrofes, otra consecuencia de los sistemas inestables (los autores comentan el caso de los partidos políticos de México); fractales, o sea la repetición de los mismos procesos o patrones en diferentes niveles de un problema o situación, útil para examinar, por ejemplo, la articulación de fenómenos simultáneamente globales y locales (en México como en otros países tendencias nacionales pueden replicarse a nivel comunitario e incluso individual, dando lugar al concepto del “ciudadano global” [p.42]); los “atractores extraños” que explican la existencia de procesos con trayectorias similares (aunque nunca idénticas) en diferentes momentos del tiempo (los autores comentan el caso de los complejos ideológicos, concepto fundamental articulado en la semiótica social de Hodge & Kress, 1988) a través de dos ejemplos mexicanos concretos: el complejo revolucionario y el complejo de autonomía [p.43]); y la lógica difusa (fuzzy logic), que permite captar procesos en evolución, cambios en curso y sistemas emergentes, en vez de aislar e inmovilizar estos procesos para estudiarlos con precisión científica (estrategia necesaria, por ejemplo, para captar el sentido del presidencialismo mexicano y la lógica del partido político dominante, el Partido Revolucionario Institucional [PRI]). Los capítulos 2-5 del libro perfilan las diferentes dimensiones de los diálogos culturales en los que México se encuentra inmerso, y sus consecuencias en términos de identidades difusas y fronteras múltiples. Varios complejos ideológicos se encuentran funcionando en el polifacético multiculturalismo mexicano. El capítulo 6 se dedica a temas propiamente lingüísticos, y sobre todo al creciente bilingüismo (español-inglés) de México y su vecino del norte, y las contradicciones ideológicas que genera, siendo que ambas naciones se definen oficialmente (políticamente) como unilingües. El tema se hubiera podido complejizar agregando la presencia de Canadá, el otro gran vecino norteamericano, como tercer cuerpo en el debate lingüístico, pero por razones enteramente comprensibles los autores concentran su atención en un problema lingüístico de tres cuerpos en otro nivel fractal, dentro de México: la influencia de las lenguas indígenas y del pasado colonial en la relación actual entre el español y el inglés. Comentan la política de castellanización promulgada por el estado mexicano en la que el bilingüismo español-lengua indígena se concebía como un estado de transición hacia el dominio completo del español. Pero diferentes grupos descubrieron una poderosa funcionalidad en este nuevo bilingüismo y si bien

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Reseñas

muchas lenguas indígenas parecen haber ido perdiendo terreno, algunas han evidenciado una nueva y sorpresiva vitalidad. Con la misma lógica bilingüe o plurilingüe, el inglés es una lengua necesaria y funcional para los mexicanos en muchos ámbitos de la vida moderna, aun cuando muchos sólo lo entienden imperfectamente. A fin de cuentas, la suerte de diferentes lenguas que están en contacto nunca es predecible y obedece a principios caóticos. El capítulo final vuelve a centrarse en la actualidad con el tema del ciberespacio. Los autores consideran que la cultura posmoderna de México y su futuro se desarrollarán bajo la influencia de dos grandes factores: la globalización y la cibercultura. Los temas específicos que tratan son la “ciberutopía” o el sueño de poder a través de internet, la creación de comunidades virtuales y desplazadas, la mexicanización del ciberespacio y, en el escenario político, el efecto zapatista. Éste resulta especialmente interesante por sus múltiples e imprevisibles efectos, y sus contradicciones, como la de utilizar internet, un medio producto y promotor de la globalización, para luchar precisamente contra las fuerzas de la globalización. En suma, este libro plantea una gran riqueza de temas, demasiado numerosos para mencionarlos todos aquí, que son relevantes para evaluar el lugar de México en el mundo actual. Para los estudiosos de la cultura, servirá como un manual, una introducción a un método hipertextual inspirado en las teorías del caos y sus aplicaciones a las ciencias sociales y humanas. Y para los lectores que simplemente se interesan por México, será una novedosa fuente de reflexiones críticas.
REFErENCIAS FrEIrE, P. (1970). Pedagogía del oprimido. México: Siglo XXI. HODGE, R. & GUNTHEr, K. (1988). Social semiotics. Cambridge: Polity Press. POINCArÉ, H. (1943). La ciencia y la hipótesis. Madrid: Austral.

Rodney Williamson University of Ottawa rwilliamson_ca@yahoo.com

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Indice acumulado

Indice acumulado
VOLUMEN 1 (1) 2001
CHARAUDEAU, Patrick, De la competencia social de comunicación a las competencias discursivas, 7-22. MARCUSHI, Luiz Antônio, Aspectos da questão metodológica na análise da interaçao verbal: o continuum cualitativo-cuantitativo, 23-42. CARBÓ, Teresa, Tocar el lenguaje con la mano: experiencias de método, 43-67. VAN DIJK, Teun, Algunos principios de la teoría del contexto, 69-81. ESPAR, Teresa, Estrategias enunciativas en el discurso irónico: un artículo de opinión de José Ignacio Cabrujas, 83-100. Reseñas Teun van Dijk (comp.), El discurso como estructura y proceso. Estudios del discurso: Introducción multidisciplinaria, reseñado por Guillermo Soto, 103-125. Giovanni Parodi Sweis (comp.), Relaciones entre lectura y escritura: una perspectiva cognitiva discursiva. Bases teóricas y antecedentes empíricos, reseñado por Rebeca Beke, 127-130. Helena Calsamiglia Blancaflor y Amparo Tusón Vals, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, reseñado por Antonio Núñez, 133-137.

VOLUMEN 2 (1) 2002
VILLAÇA KOCH, Ingedore G., A construçã de objetos-de-discurso, 7-20. CUCATTO, Mariana, Cómo “hacer hacer” cosas con palabras. La construcción discursiva del estereotipo femenino en la publicidad de los 90. El caso de Slim Center, 21-49. WILLIAMSON, Rodney, Situación comunicativa y estructura genérica en la telenovela mexicana, 51-68. MADRIZ, María Fernánda, La noción de pueblo en el discurso populista, 69-92. RUIZ ÁVILA, Dalia, Discurso autobiográfico e identidad sociocultural, 93-109. Reseñas Bob Hodge y Kam Louis, The politics of Chinese language and culture. The art of reading dragons, reseñado por Irene Fonte, 111-114. Susan Hunston y Geoff Thompson (eds.), Evaluation in text: Authorial Stance and the Construction of Discourse, reseñado por Nora Kaplan, 115-121. Ingedore Grunfeld Villaça Koch, Desvendando os segredos do texto, reseñado por Lenita Vieira, 122-126.

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VOLUMEN 3 (1) 2003
CADEMARTORI D., Yanina, La inscripción de las personas en textos de divulgación científica, 9-27. CHAMORRO MIRANDA, Diana, MIZUNO HAYDAR, Jorge y MOSS, Gillian, Tergiversaciones y correspondencias: la metáfora y sus bemoles, 29-47. GARCIA DA SILVA, Denise Elena, Discurso y cognición social en la “red” de las metáforas, 49-69. MARTINS FERREIRA, Dina María, La identidad en la posmodernidad: Lula y la construcción discursiva del sujeto, 71-81. VIEIRA, Lenita D., El mundo al revés. Humor en el discurso político, 83-91. Reseñas Leda Berardi (comp.), Análisis crítico del discurso. Perspectivas latinoamericanas, reseñado por Luisa Martín Rojo, 93-96. Luisa Martín Rojo (dir.), Ester Alcalá Recuerda, Aitana Gari Pérez, Laura Mijares, Inmaculada Sierra Rodrigo y Mª Ángeles Rodríguez, ¿Asimilar o integrar? Dilemas ante el multilingüísmo en las aulas, reseñado por Dalia Ruiz Ávila, 97-101. Analia Brandolín y María Eugenia Rosboch, Transformaciones “al aire”: radio, medios y poder, reseñado por Pedro Santander Molina, 102-107.

VOLUMEN 4 (1) 2004
ROMANO PACÍFICO, Soraya Maria y SOUSA ROMÃO, Lucília Maria, Intertextualidade e humor: No país do carnaval “Muito riso e pouco siso” é o lema nacional, 7-24. ACOSTA V., Gladys Lucía, El Ser y el Hacer del DIRCOM: un análisis en la perspectiva del discurso, 25-46. RODRÍGUEZ ALFANO, Lidia y KOIKE, Dale April, La interacción en diálogos transmitidos por la radio en la frontera, 47-72. KICZKOVSKY, Silvia, Los relatos tradicionales como vehículos de valores éticos, 73-88. HESS ZIMMERMANN, Karina, El desarrollo de la habilidad para manejar tiempos verbales en la narración, 89-102. Reseñas Patrick Charaudeau, El discurso de la información. La construcción del espejo social, reseñado por María Jesús Nieto y Otero, 103-104. Dalia Ruiz Ávila, Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva, reseñado por Irania Malaver, 105-107. Deborah Schiffrin, Deborah Tannen y Heidi E. Hamilton, (comps.) The handbook of discourse analysis, reseñado por Nora Kaplan, 108-114.

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Indice acumulado

VOLUMEN 4 (2) 2004
ZULLO, Julia y RAITER, Alejandro, Piquetes y piqueteros. Los actores sociales de la pobreza en la prensa argentina, 7-26. ESCAMILLA MORALES, Julio y MORALES ESCORCIA, Efraín, Imaginarios culturales subyacentes en la canción vallenata, 27-53. OSUNA, Zulaima, GALINDO VILLARDÓN, Ma Purificación y MARTÍN VALLEJO, Javier, Análisis estadístico de datos textuales. Aplicación al estudio de las declaraciones del Libertador Simón Bolívar, 55-62. ALVAREZ, Guadalupe, Estudio sobre la representación del trabajo en el discurso de los indigentes de la Ciudad de Buenos Aires, 63-89. CHUMACEIRO, Irma, Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos: Hugo Chávez y Enrique Mendoza, 91-113. Reseñas Gladys Acosta y Jorge Sánchez, Construcción de Identidad y Función Política en el discurso del director de comunicaciones, reseñado por Olga Beatriz Muñoz, 115-119. Michel Meyer (Ed.), Perelman. Le renouveau de la rhétorique, reseñado por Frances D. de Erlich, 120-126. Teun A. van Dijk, Racismo y discurso de las élites, reseñado por Leda Berardi, 127133.

VOLUMEN 5 (1) 2005
BERTORELLO, Adrián, El estatuto de la subjetividad en la teoría polifónica de la enunciación, 7-25. RESENDE, Viviane De Melo, Y SEBBA RAMALHO, Viviane C., Análise de discurso crítica: uma reflexão acerca dos desdobramentos recentes da teoria social do discurso, 27-50. MARTINS FERREIRA, Dina Maria, La construcción de la identidad de lo femenino: pragmatismo, imaginario y simbolismo, 51-61. SHARIM PAZ, Sarah y MUÑOZ ACEVEDO, Daniel, Una propuesta metodológica para el análisis del diálogo: la Unidad Interaccional, 63-96. BURDACH, Ana María y ROSS A., Paula, La construcción de la voz del enunciador en el discurso político de Ricardo Lagos, ex-Presidente de la República, 97-112. Reseñas Marianne Peronard y Ximena Gómez García (Eds), El hombre y su palabra, reseñado por Juana Marinkovich, 113-115. Anamaría Harvey (comp.), En torno al discurso. Contribuciones de América Latina, reseñado por Marianne Peronard Thierry, 121-125. Giovanni Parodi (ed), Discurso especializado e instituciones formadoras, reseñado por Carmen López Ferrero, 116-120.

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VOLUMEN 5 (2) 2005
CONSTANTINO, Gustavo Daniel , Modalidades comunicativo-discursivas de participación en comunidades virtuales de aprendizaje: una propuesta para la evaluación formativa, 7-32. FLORES TREVIÑO, María Eugenia, La ironía y el humor en El Habla de Monterrey, 33- 47. GALLUCCI, María José, Argumentación y funciones estratégicas en el discurso político venezolano: el cierre de campaña del referéndum revocatorio presidencial, 49-75. FONTE Irene y WILLIAMSON, Rodney, Marcos temporales y proyectos comunicativos: el análisis de la temporalidad en la interacción verbal, 77- 94. RODRÍGUEZ ALFANO, Lidia y ELIZONDO REGALADO, Gabriela, Dime a quién citas y te diré quién eres. La co-construcción de la identidad en el diálogo, 95- 106. SALGADO ANDRADE, Eva, Una nueva tipología para analizar la prensa en México, 107- 125. Reseñas Alexandra Álvarez Muro, Poética del habla cotidiana, reseñado por Ainoa Larrauri, 127- 133. Jan Renkema, lntroduction to discourse studies, reseñado por María Valentina Noblía, 134- 137. Rodney Williamson y Fernando de Diego, Verbo e Imagen en la Telenovela mexicana, reseñado por Yoconda Correa Maneiro, 138- 146.

VOLUMEN 6 (1) 2006
OQUENDO, Luís y DOMÍNGUEZ, Mariluz, Género, étnia y actitudes lingüísticas en hablantes bilingües wayuu, 5-20. SOUSA ROMÃO, Lucília María, RIBEIRO PATTI, Ane y DE MACEDO RIBEIRO PATTI, Antônia, Heróis da mídia na voz das crianças: efeitos de sentido sobre/ da infancia, 21-38. MARCHESE, Mariana Carolina, La construcción del signo “indigente” en el discurso de las instituciones estatales de la Ciudad de Buenos Aires, 39-62. TRINDADE, Eneus y FABIANO ANNIBAL, Sergio, Os sentidos do espaço na enunciação midiática publicitária, 63-76. ESTRADA, Andrea, Originalidad vs. claridad en el discurso académico: la comprensión del evidencial reformulativo ‘en todo caso’, 77-112. Reseñas Luís Alfonso Ramírez Peña y Gladis Lucía Acosta Valencia (comps.), Estudios del discurso en Colombia, reseñado por Martha Shiro, 113-119. Viviane de Melo Resende y Viviane Ramalho, Análise de discurso crítica, reseñado por João Bosco B. Bonfim, 120-123. Denise Elena García Da Silva, Nas instancias do discurso. Uma permeabilidade de fronteiras, reseñado por Lúcia Gonçalves de Freitas, 124-128. Entrevista Óscar Iván Londoño Zapata, El análisis crítico del discurso (ACD), una actitud de resistencia. Entrevista a Teun A. van Dijk, 129-135.
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Indice acumulado

VOLUMEN 6 (2) 2006
MASSONE, María Ignacia y BUSCAGLIA, Virginia Luisa, La cumbia villera (en) red(ada) en el discurso. Una introducción al monográfico sobre cumbia villera en Argentina, 5-20. MASSONE, Manuel y DE FILIPPIS, Mariano, “Las palmas de todos los negros arriba…” Origen, influencias y análisis musical de la cumbia villera, 21-44. MARCHESE, Mariana Carolina, Tango: el lenguaje quebrado del desarraigo, 45-60. SERPA, Cecilia, Estado argentino y cumbia villera, 61-82. PARDO, María Laura, Cumbia villera en Argentina: un análisis crítico del discurso de la posmodernidad, 83-95. Reseñas Daniel Cassany, Tras las líneas. Sobre lectura contemporánea, reseñado por Cristina D’Avolio, 97-103. Norman Fairclough, Language and globalization, reseñado por Viviane de Melo Resende, 104-111. Teun A. Van Dijk, Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina, reseñado por Luisana Bisbe, 112-120.

VOLUMEN 7(1) 2007
GALLEGO MENGOD, Verónica, Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros discursivos como señales de cambio (Ensayo Literario 1872-1874), 5-30. KALTENBACHER, Martín, Perspectivas en el análisis de la multimodalidad: desde los inicios hasta el estado del arte, 31-58. SANTANDER, Pedro, Análisis Crítico del Discurso y análisis de los medios de comunicación: retos y falencias, 59-78. XU, Shi, Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso, 79-94. VIEIRA, Lenita, Humor en editoriales de TalCual: Texto e imagen en el discurso político, 95-114. Reseñas Adriana Bolívar (comp.), Análisis del discurso ¿Por qué y para qué?, reseñado por Francisco José Bolet, 115-123. Neyla Pardo Abril, Cómo hacer análisis crítico del discurso. Una perspectiva latinoamericana, reseñado por Alicia Carrizo, 124-132. Luis Alfonso Ramírez Peña, Comunicación y discurso. La perspectiva polifónica en los discursos literario, cotidiano y científico, reseñado por Gonzalo Pubiano Bernal, 133-140.

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VOLUMEN 7(2) 2007
ALVES, A., FERRAREZI, L. y SOUSA ROMÃO, L. M., Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso e os movimentos do sujeito, 5-20. BISBE BONILLA, L., El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva desde la Gramática Sistémica Funcional, 21-48. BOLET, F. J., Estrategias de divulgación de la ciencia en Venezuela a fines del siglo XIX: El Zulia Ilustrado (1889-1896), 49-72. GUALDA, R., As Eleições Presidenciais de 2002 nas páginas de “Veja”, 73-90. MONTERO, A.S., Política y convicción. Memorias discursivas de la militancia setentista en el discurso presidencial argentino, 91-114. Reseñas Liliana Cubo de Severino (coord.), Los textos de la Ciencia. Principales clases del discurso académico-científico, reseñado por Telma Piacente, 115-118. Martha Shiro, La construcción del punto de vista en los relatos orales de niños en edad escolar. Un análisis discursivo de la modalidad, reseñado por Guillermina Piatti, 119-123. Patricia Vallejos Llobet (coord.), Los estudios del discurso. Nuevos aportes desde la investigación en la Argentina, reseñado por María Leticia Móccero, 124-128.

VOLUMEN 8(1) 2008
NÚMERO MONOGRÁFICO: HOMENAJE A LUIZ ANTÔNIO MARCUSCHI SAITO MONTEIRO DE BARROS, Kasue, GARCIA DA SILVA, Denize Elena y AGUIAR, Marigia Ana M., Apresentaçao. DE ARRUDA C. DA CUNHA, Dóris, Reflexões sobre as nocões de leitor, autor e polifonía no hipertexto, 9-18. GARCIA DA SILVA, Denize Elena y RAMALHO, Viviane. Reflexões para uma abordagem crítica dos géneros discursivos, 19-40. BOLÍVAR, Adriana, El informe de arbitraje como género discursivo en la dinámica de la investigación, 41-64. SAITO MONTEIRO DE BARROS, Kasue, Estratégias de (im)polidez em interações acadêmicas virtuais, 65-76. PARDO ABRIL, Neyla Graciela, El discurso multimodal en Youtube, 77-108. POSSENTI, Sírio, Um percurso: o caso “por qué no te callas?”, 109-118. Reseñas Luiz Antônio Marcuschi, Produção textual: análise e compreensão. Reseñado por Cristina Teixera, 119-121. Luiz Antônio Marcuschi, Cognição, Linguagem e Práticas Interaccionáis. Reseñado por Judith C. Hoffnagel, 122-124. Luiz Antônio Marcuschi, Fenómenos da linguagem. Reseñado por Viviane de Melo Resende, 125- 124.

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Indice acumulado

VOLUMEN 8(2) 2008
BIANCARDI, Maria Silvia, La representación de los “recursos naturales” en la prensa. El uso de las nominalizaciones en crónicas de Clarín sobre Minera La Alumbrera, 5-23. COLARES, Virginia, JARDIM, Natalia, PEDROSA, Bruno, BARROS, Lívia y SIMPLÍCIO Kamila, Buracos do Recife: estudo de uma decisão judicial, 25-44. CORTÉS, Daniel F., Una mitigación reveladora: La Declaración de Principios de la Marina argentina (noviembre de 1955), 45-60. RAMALHO, Viviane, Anúncio publicitário de medicamento: discurso e ideologia, 61-79. ROGERS, Rebecca, Entre contextos: un análisis crítico del discurso de la alfabetización familiar, las prácticas discursivas y las subjetividades de la alfabetización, 81-132. Reseñas Patrick Charaudeau, Entre populisme et peopolisme. Comment Sarkozy a gagné, Reseñado por Karina M. Ibañez, 133-137. Beatriz Gabbiani e Irene Madfes, Conversación y poder. Análisis de interacciones en aulas y consultorios, Reseñado por María Carolina Ferrari, 138-140. María Laura Pardo, El discurso sobre la pobreza en América Latina, Reseñado por María Lucía de la Vega, 141-147. Entrevista Claudia Gabriela D’Angelo, Tendencias actuales de los estudios multimodales. Entrevista a Martin Kaltenbacher, 149-156.

VOLUMEN 9(1) 2009
NÚMERO MONOGRÁFICO SOTO, Guillermo, Introducción: Relaciones entre la gramática y el discurso, 5-10. CUCATTO, Andrea, Un enfoque lingüístico-cognitivo para trabajar la conexión en los textos escritos. De la gramática al discurso, 11-43. CUCATTO, Mariana, Narrar para describir; describir para argumentar. La operación lingüístico-cognitiva de la reificación en las secuencias penales de primera instancia, 45-65. GONZÁLEZ V., Carlos y JÉLVEZ H., Lorena, Peso pragmático y éxito de la discusión en la argumentación oral en sala de clases, 67-85. OTEÍZA S., Teresa, De “la conspiración de silencio” al reconocimiento de voces alternativas. Las violaciones a los derechos humanos en Chile según el Informe Valech (2003), 87-111. PINUER R., Claudio A., La función focal en la gramática: implicancias teóricas y repercusiones metodológicas, 113-134. SABAJ M., Omar, Gramática, Pragmática y Discurso: antecedentes de un desamor y una reconciliación, 135-146. Reseñas Andrea Cucatto, Introducción a los estudios del lenguaje y la comunicación. Teoría y práctica, Reseñado por Alejandro Martín Errecalde, 147-150. María José Serrano, Gramática del discurso, Reseñado por Yanira Becerra Ortiz, 151-156.
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VOLUMEN 9(2) 2009
FERRARI, Laura D., Marcadores de modalidad epistémica y evidencial en el análisis de las conclusiones de artículos de investigación de disciplinas distintas, 5-23. DE FREITAS, Ernani C., Blocos semânticos e a construção do sentido no discurso, 25-42. LUI, Gabriel Henrique e RIBEIRO DE ALMEIDA, J. Antônio, O discurso sobre a gestão e a conservação da Amazônia em dois dos principais periódicos científicos internacionais, 43-61. OLIVEIRA FARIA, Daiana e SOUSA ROMÃO, Lucília Maria, Che Guevara: sentidos em confronto no discurso midiático, 63-80. PIATTI, Guillermina, La función de la modalidad interrogativa en la conversación, 81-99. Reseñas Lourdes Molero de Cabeza y Julián Cabeza. El poder, el querer y el protestar, Reseñado por Ana Mireya Uzcátegui Q., 101-110. Teun Van Dijk, Discurso y poder. Contribuciones a los estudios críticos del discurso, Reseñado por Carlos del Valle Rojas, 111-114.

VOLUMEN 10(1) 2010
NÚMERO MONOGRÁFICO BOLÍVAR, Adriana y CHUMACEIRO, Irma, Introducción: Crisis y cambios en la democracia venezolana, 3-7. ADRIÁN S., Thays, La metáfora conceptual en el discurso político venezolano: Rómulo Betancourt y Hugo Chávez Frías, 9-33. ÁLVAREZ, Alexandra y CHUMACEIRO Irma, ¡Con la Iglesia hemos topado…! Aspectos de una interacción polémica entre el Presidente Chávez y el Cardenal Urosa Savino, 35-63. COURLEANDER HIDALGO, Vanesa, “El pueblo” en campañas electorales venezolanas: palabra e imagen en 1999 y 2006, 65-92. D. ERLICH, Frances, Los cubanos en misiones de salud en Venezuela. Referencias contrapuestas y polarización discursiva, 93-110. MOLERO DE CABEZA, Lourdes, Crisis y cambio en el discurso político venezolano de la primera década del siglo XXI: estrategias lingüístico-discursivas, 111-133. PALACIOS, Euclides, Discurso y cambio constitucional en el VIII Plan de la Nación del presidente Carlos Andrés Pérez 1989-1993, 135-152. Reseñas Rosa Graciela Montes y Patrick Charaudeau, El “tercero”. Fondo y figura de las personas del discurso, Reseñado por Martha Shiro, 153-158. Sírio Possenti, Humor, lingua e discurso, Reseñado por Cellina Rodríguez Muniz, 159-162.

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Indice acumulado

VOLUMEN 10(2) 2010
BONNIN, Juan E., Dinámicas de la voz y producción de legibilidad en los Documentos Finales de Medellín (1968). Un análisis genético-discursivo, 7-28. CAMEJO, Estrella, Premio CAB Somos Patrimonio: construcción discursiva de la identidad cultural venezolana en un contexto internacional, 29-53. GÓMEZ C., Natalia, Violencia contra mujeres: voz y agencia en noticias de La Nación, 55-76. OLIVEIRA A., Fábio, Análise do discurso e psicoanálisis: a questão do sujeito, 77-85. DE MELO RESENDE, Viviane e FILIPE ALEXANDRE, Marta, Representação discursiva da pobreza extrema. Análise discursiva crítica de um testemunho publicado em editorial da revista Casi, 87-105. Reseñas Beth Brait. Literatura e outras linguagens, Reseñado por Valdemir Miotello y Marina Haber de F., 107-112. Lésmer Montecino. Discurso, pobreza y exclusión en América Latina, Reseñado por Leda Berardi, 113-119.

VOLUMEN 11(1) 2011
NÚMERO MONOGRÁFICO: HOMENAJE A TEUN A. VAN DIJK BOLÍVAR, Adriana, EMILSSON, Elin y FONTE, Irene, Introducción: La ALED y Teun van Dijk. Permanencia y fluir de un discurso, 3-8. BOLÍVAR, Adriana y D. ERLICH, Frances, La práctica del análisis del discurso en contextos políticos polarizados. Una reflexión crítica, 9-30. CARBÓ, Teresa, Sobre la semiosis en textos verbales y visuales, 31-60. CERUTI, Emilio, La americanización del discurso historiográfico. Un análisis crítico del discurso sobre el 1898 puertorriqueño en un texto de amplia circulación para la educación media superior, 61-77. KOCH, Ingedore G.V., MORATTO, Edwiges M. y BENTES, Anna C., Ainda o contexto: algumas considerações sobre as relações entre contexto, cognição e práticas sociais na obra de Teun van Dijk, 79-109. MONTECINO, Lésmer y VIDAL, Margarita, Representación del consumo de drogas en historias de vida de personas en situación de calle en Santiago de Chile, 93PARDO ABRIL, Neyla Graciela, Construcción de opiniones públicas: preservación y normalización de la dependencia, 111-127. SHIRO, Martha, Usos del lenguaje evaluativo en el planteamiento del problema del artículo de investigación, 129-148.

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VOLUMEN 11(2) 2011
AMADIO, Débora, Las inocentes preguntas sobre el significado durante los testimonios, 5-22. CÁRDENAS N., Camila, Análisis de tres modos de representación ideológica construidos en discursos especializados sobre juventud chilena producidos entre 1970 y 1990, 23-47. DE FREITAS, Ernani C., Práticas de linguagem na atividade de trabalho: cenografia e ethos em discursos socioprofissionais, 49-68. GARCÍA N., María Marta, Sin duda y en principio: Modalización, desdoblamiento enunciativo y heterogeneidad, 69-88. LIBENSON, Manuel, La configuración discursiva de efectos incitativos en rumores económicos, 89-111. Reseñas Beth Brait. Literatura e outras linguagens, Reseñado por Valdemir Miotello y Marina Haber de F., 107-112. Lésmer Montecino. Discurso, pobreza y exclusión en América Latina, Reseñado por Leda Berardi, 113-119.

VOLUMEN 12(1) 2012
NÚMERO MONOGRÁFICO D’ANGELO, Claudia Gabriela, Introducción: Multimodalidad: de la teoría a la práctica, 3-5. GARCIA DA SILVA, Denize Elena y RAMALHO, Viviane, Discurso, imagem e texto verbal: uma perspectiva crítica da multimodalidade, 7-29. MAGALHÂES, Célia M. y SANTIAGO ARAÚJO, Vera Lúcia, Metodologia para elaboração de audiodescrições para museus baseada na semiótica social e multimodalidade: introdução teórica e prática, 31-55. MENÉNDEZ, Salvio Martín, Multimodalidad y estrategias discursivas: un abordaje metodológico, 57-73. O’HALLORAN, Kay L., Análisis del discurso multimodal. Traducido por Claudia Gabriela D’Angelo, 75-97. PARDO ABRIL, Neyla Graciela, Exploraciones sobre la pobreza y el racismo en Colombia. Estudio multimodal, 99-117. Reseñas Monika Bednarek y J.R. Martin (eds.). New Discourse on Language. Functional Perspectives on Multimodality, Identity, and Affiliation, Reseñado por Damián Alvarado, 119-123. Gunther R. Kress. Multimodality: A Social Semiotic Approach to Contemporary Communication, Reseñado por Julián Ezquerra, 124-130.

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Instrucciones para las reseñas
· La reseña tendrá como encabezado el autor (o editor), el año, el título, el número de páginas, la casa editorial y el ISBN de la obra reseñada. · En la introducción se identificará el tema y el problema central. · Se describirá la estructura de la obra (en capítulos, y partes, existencia de glosarios, apéndices, etc.) y se hará una síntesis completa del contenido. Asimismo, se especificará quiénes son los lectores potenciales del libro reseñado. · El texto de la reseña será evaluativo y expresará la posición del autor frente a la obra reseñada. · El libro reseñado se pondrá en relación con otros trabajos sobre el mismo tema y/o del mismo autor y se situará en el contexto del momento y lugar en que aparece publicado. · Se seguirán las convenciones de citas que se indican para el resto de las contribuciones a la revista de la ALED. · El texto de la reseña tendrá un límite máximo de 3.000 palabras (aproximadamente diez cuartillas). · Enviar dos copias en papel tamaño carta y una en disquete en formato de documento Word (o compatible) a: Sírio Possenti, e-mail: siriop@terra.com.br o Irene Fonte, e-mail: irenefz@yahoo.com

Instruções para as resenhas
· No encabeçado da resenha devem ser indicados o autor (ou editor), o ano, o título, o número de páginas, a casa editorial e o ISBN da obra resenhada. · Na introdução serão indicados o tema e o problema central. · Descrição da estrutura da obra (em capítulos, ou partes, a existência de glossários, apêndices, etc.) e apresentação de uma síntese completa do conteúdo. É importante a informação sobre os leitores potenciais do livro resenhado. · O texto da resenha será avaliativo e expressará a posição do autor frente à obra resenhada. · Comentar-se-á a relação entre o livro resenhado e outros trabalhos sobre o mesmo tema, alheios ou do autor considerado, e situar-se-á a obra no seu contexto temporal e espacial. · Para as citações, serão seguidas as mesmas convenções que se indicam para o resto das contribuições da revista da ALED. · O texto da resenha terá um limite máximo de 3.000 palavras (aproximadamente dez páginas). · Enviar duas cópias em papel tamanho carta e uma em disquete em formato Word (ou compatível) a: Sírio Possenti. E-mail: siriop@terra.com.br e Irene Fonte, e-mail: irenefz@yahoo.com

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Instruções para os autores
· Política Editorial. A Revista Latino-americana de Estudios del Discurso publica trabalhos originais e inéditos dos membros pesquisadores da Associação. Os trabalhos recebidos são submetidos à arbitragem por parte de especialistas de reconhecido prestígio. O Comitê Editorial reserva-se o direito de sugerir aos autores modificações formais aos artículos que forem aceitos, assim como publicá-los no número que considerar mais conveniente. · Instruções para os autores: Os pesquisadores interessados em publicar seus trabalhos na Revista Latino-americana de Estudios del Discurso, deverão seguir as seguintes instruções: 1. Enviar seus trabalhos ao seguinte endereço postal: Adriana Bolívar y Martha Shiro Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Os trabalhos também podem ser enviados em attachment às seguintes direções eletrônicas: revistaaled2004@yahoo.es shiromartha@gmail.com aled_edicion2006@yahoo.es 2. Os artículos deverão ser escritos em papel tamanho carta, com espaço duplo, de um só lado e ter uma extensão máxima de 25 laudas, incluindo notas e bibliografia. 3. O texto do artículo deve ser precedido por um resumo em espanhol, português (resumo) e inglês (abstract) de não mais de 150 palavras. Incluir-se-ão até seis palavras chave. Os títulos gerais e de seções devem ser breves e explícitos. 4. Todo artículo deve estar acompanhado por uma breve informação biográfica em numa extensão entre 50 e 100 palavras, onde se indique o nome completo do ou dos autores, instituição onde trabalha, telefone, fax e correio eletrônico. Do mesmo modo, dever-se-á proporcionar, de forma clara e completa, o endereço postal mais seguro para receber a correspondência. 5. As citações textuais de mais de 40 palavras devem insertar-se no texto com sangria de 1cm de cada lado. Sua referência far-se-á segundo o sistema autor-data. Ao final da citação, escreve-se entre parêntese o sobrenome do ou dos autores, o ano de publicação e o número de página. Exemplo: (Charaudeau, 2003: 25) 6. As notas devem enumerar-se consecutivamente e colocar-se ao final do texto, antes das Referências Bibliográficas. 7. Todas as referências bibliográficas devem ser ordenadas alfabeticamente depois das notas, e como se verá a seguir: Livros: Ruíz Ávila, D. (2003). Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial. Capítulo de libro: Wodak, R. (2003) ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.1743. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004). ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. As letras a, b, c, anexadas à data de publicação, podem ser usadas para referenciar trabalhos de um mesmo autor publicados no mesmo ano.

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Instrucciones para los autores

Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

· Política Editorial. La Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso publica trabajos originales e inéditos de los investigadores miembros de la Asociación. Los trabajos recibidos serán sometidos a arbitraje por parte de especialistas de reconocido prestigio. Como consecuencia, el Comité Editorial se reserva el derecho de sugerir a los autores modificaciones formales a los artículos que sean aceptados, así como publicarlos en el número que considere más conveniente. · Instrucciones para los autores: Los investigadores interesados en publicar sus trabajos en la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, deberán seguir las siguientes instrucciones: 1. Enviar sus trabajos a la siguiente dirección postal: Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Adriana Bolívar y Martha Shiro Editoras Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Los trabajos también pueden ser enviados en attachment a las siguientes direcciones electrónicas: revistaaled2004@yahoo.es shiromartha@gmail.com aled_edicion2006@yahoo.es 2. Los artículos deberán ser escritos en papel tamaño carta, a espacio y medio en Times New Roman 12, por una sola cara y tener una extensión máxima de 25 cuartillas, incluyendo notas y bibliografía. Tanto las imágenes, gráficos o tablas deben anexarse en su formato original (jpg, tif, gif, png, excel, power point...) 3. El texto del artículo debe ir precedido por un resumen en español, portugués (resumo) e inglés (abstract) de no más de 150 palabras. Se incluirán hasta seis palabras clave. Los títulos generales y de secciones deben ser breves y explícitos. 4. Todo artículo debe estar acompañado por una breve información biográfica y académica escrita en una extensión entre 50 y 100 palabras, donde se indique con claridad el nombre completo del o los autores, nombre y dirección de la institución donde labora, teléfono, fax y correo electrónico. Asimismo, aparte se deberá proporcionar de forma clara y completa la dirección postal más segura para recibir correspondencia. 5. Las citas textuales de más de 40 palabras deben insertarse en el texto con sangría de 1cm a cada lado. Su referencia se hará según el sistema autor-fecha: al final de la cita se escribe entre paréntesis el apellido del o los autores, el año de publicación y el número de página. Ejemplo: (Romano y Sousa, 2004: 17), (Charaudeau, 2003:25). 6. Las notas deben numerarse consecutivamente y colocarse al final del texto, antes de las Referencias Bibliográficas. 7. Todas las referencias bibliográficas deben ser ordenadas alfabéticamente después de las notas, y como se muestra a continuación: Libros: Ruíz Ávila, D. (2003). Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial; capítulo de libro: Donaire, M. L. (2004) ‘La polifonía, una relación binaria’, en E. Arnoux & M.M. García Negroni (Comps.) Homenaje a Oswald Ducrot, pp. 117-133. Buenos Aires: Eudeba. Wodak, R. (2003). ‘De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos’, en R. Wodak & M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004). ‘Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos’, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. Las letras a, b, c, anexadas a la fecha de publicación, pueden ser usadas para referenciar trabajos de un mismo autor publicados en el mismo año. 8. Cada autor recibirá 2 ejemplares del número de la revista donde aparece su trabajo. Adriana Bolívar y Martha Shiro Editoras de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos Caracas 1041-A, Venezuela Mercedes Duarte y Ricardo Gualda Asistentes editoriales Email: aled_edicion2006@yahoo.es