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Revista Lationamericana de Estudios del Discurso Revista Latinoamericana de Estudos do Discurso

EDITORAS

Adriana Bolívar Martha Shiro Universidad Central de Venezuela
EDITORES DE RESEÑAS

Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso Associação Latinoamericana de Estudos do Discurso ALED es arbitrada y está indizada en Revencyt y Latindex. Se publica semestralmente bajo los auspicios de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso
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Diego Berruecos. Sin frontera que separe las palabras del pensamiento # 458, 2013. Serigrafía. Cortesía Gaga Fine Art. Versión electrónica en: http://www.aledportal.com Dirección electrónica: revistaaled2004@yahoo.es Depósito legal: 200102CS1090 ISSN 1317-7389 Volumen 13, nº 1 Tiraje: 500 ejemplares Impresión editorial: Grafiweb Impresores y Publicistas Impreso en Colombia

Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso
VOLUMEN 13 NÚMERO 1

2013

NÚMERO MONOGRÁFICO

Sumario
EDITORIAL

La definición del corpus en los estudios del discurso Adriana Bolívar
ARTÍCULOS

3

Divide y vencerás: la antonimia como estrategia ideológica de polarización en el discurso de Hugo Chávez Frías Thays Adrián S. Una mirada a la discriminación en México desde el discurso de la prensa escrita Adriana Aguayo Redes de metáforas cognitivas en el discurso político: “el socialismo del siglo XXI” de Hugo Chávez Mercedes Duarte A. Paradigmas en disputa, presupuestos compartidos Gabriel Dvoskin La ciudad y el campo como referentes de identidad en adolescentes mapuches de Temuco y Santiago Chery Pérez Arce, Sandra Garrido Osses, Gabriel Llanquinao Llanquinao, Héctor Turra Chico, María Eugenia Merino Dickinson
RESEÑAS

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57 79

99

Bolívar, A. y Beke, R. (2011). Lectura y escritura para la investigación. Reseñado por Laura Ferrari Londoño Zapata, O.I. (2012). Los estudios del discurso: miradas latinoamericanas 1 Reseñado por Juan Eduardo Bonnin

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Índice Acumulado

EDITORIAL
La definición del corpus en los estudios del discurso
ADRIANA BOLÍVAR

En los editoriales anteriores hemos hablado de la teoría y del método en la investigación. Es natural ahora tocar el tema del corpus puesto que estos tres elementos van estrechamente unidos. De la manera más sencilla, el corpus de la investigación se define como el conjunto de materiales lingüísticos o no, que conforman el objeto de estudio en una investigación o en una parte de ella. No obstante, las decisiones sobre cómo definir o constituir un corpus son más complejaspuesto que detrás de todo corpus hay una disciplina, una posición teórica y un problema de investigación que puede ser de naturaleza muy variada. Son muchos los aspectos que podemos considerar al hablar de corpus y, aunque se puede llenar un libro con el tema, podemos destacar algunos puntos que interesan a los analistas del discurso tanto desde una perspectiva descriptiva como crítica. El primer punto es que no cualquier colección de materiales es un corpus. Una cosa es coleccionar textos u objetos porque nos gustan o para practicar distintos tipos de análisis (gramatical, semántico, estilístico, retórico, etc.) y otra es recoger textos con alguna pregunta de investigación en mente para explicar un fenómeno discursivo o un problema social. Tampoco es un corpus cualquier colección de ejemplos inventados para argumentar o apoyar una propuesta de análisis pues toda propuesta o modelo de análisis está precedido por la observación o exploración de textos en contextos. Además, es un requisito fundamental que los materiales, lingüísticos o no, deben encontrarse en su estado natural y no haber sido manipulados previamente por el analista. Frecuentemente se procede por etapas. Se recogen materiales siguiendo ciertos supuestos básicos y luego el estudio se concentra en aspectos más precisos del problema cuando se analiza una parte o partes de ese gran corpus que suele denominarse el corpus “mayor”, el “archivo” o el “acervo”. Los materiales escogidos de estos corpus más grandesse denominan también corpus, sub-corpus o muestras, pero en todos los casos subyacen supuestos teóricos que, en gran medida, condicionan la interpretación de los datosobtenidos a partir de textos producidos o puestos a circular por actores sociales en contextos específicos. El segundo punto es que hay una diferencia entre los corpus y el corpus de la investigación. En el caso de los corpus se trata de los materiales que emplean las distintas disciplinas, y sus formas de recogerlos, pero cuando hablamos de “el corpus” estamos refiriéndonos a los materiales que se usan en una investigación particular, de cualquier disciplina, y que debe justificarse en el contexto de la investigación. En el caso de la lingüística, se usa a menudo la definición ofrecida por Sinclair (1991: 171): “A corpus is a collection of naturally occurring language text, chosen to characterise a stateor variety of a language”. De hecho, Charaudeau y Mainguenau (2002) proponen una definición muy similar, inspirados por Sinclair: “un corpus est une collection de donnés langagières quisont seleccionées et organiséess elon de critères linguistique explicites pour servir d’ échantillon du langage” (p. 148). Es importante señalar que estos últimos autores hacen la diferencia entre los corpus lingüísticos, los de las otras ciencias y los del análisis del discurso. Todos sabemos que nuestro interés como estudiosos del discurso se concentra

en los corpus que nos permitan aproximarnos alos usos del lenguaje en la interacción social. De la misma forma en que la invención de la grabadora significó grandes cambios para el estudio del lenguaje (particularmente la fonología), la tecnología moderna y los medios de comunicaciónhan revolucionado la forma de hacer lingüística y de estudiar el discurso. Ahora es posible almacenar en las computadoras grandes cantidades de textos (orales, escritos, multimodales) y, también, emplear distintos tipos de programas computarizados para su análisis cuantitativo y cualitativo. Dichos corpus responden a presuposiciones sobre cómo funcionan las lenguas en la comunicación humana y, en consecuencia, surgen preguntas de investigación muy concretas. Tal es el caso de la lingüística de corpus (corpus linguistics) en la que se compite por construir corpus más y más grandes, de millones de palabras, basados en el supuesto de que mientras más grande sea el corpus más posibilidades existen de conocer y explicar cómo funciona una lengua y el discurso sobre la base de datos obtenidos en la interacción natural en una cultura determinada (asumiendo el término cultura en un sentido amplio que incluye naciones y pequeños grupos). Estos corpus gigantes, especialmente en lengua inglesa, pero también en español y portugués (nuestras lenguas oficiales en ALED) tienen el gran valor de servir como corpus de referencia para contrastar resultados obtenidos en estudios pequeños y evitar las generalizaciones apresuradas. Así como varían los corpus (diacrónicos, sincrónicos, sociolingüísticos, de lenguajes especializados, etc.) también varían los métodos; se puede comenzar con categorías léxico- gramaticales definidas a priori (corpusbased research) o pueden surgir del texto mismo (corpus-driven linguistics). Una no excluye la otra, y en la práctica a menudo se combinan. De manera similar, podríamos decir que en discurso es posible combinar los métodos que empiezan con categorías predeterminadas y los que se apoyan en las categorías que van surgiendo de los datos. Visto lo anterior, nos podemos preguntar si los corpus para estudiar el lenguaje como sistema se pueden usar para estudiar el discurso. La respuesta es sí, definitivamente, siempre que contengan textos completos porque el objeto de estudio del discurso son los textos. Lo importante es tener claro que lingüistas y analistas del discurso pueden trabajar con datos distintos porque los corpus de lengua hablada o lengua escrita se leen de manera desarticulada como un bloque de datos que nos proporciona información sobre el lenguaje como un todo, sobre el sistema mismo desde distintas posiciones teóricas; mientras que los corpus discursivos se leen de acuerdo con los enfoques o teorías que adopta el analista sobre la forma en que los actores sociales se relacionan en distintos contextos y en diferentes culturas, sobre cómo construyen discursivamente el conocimiento, a los otrosy a sí mismos. La búsqueda de datos variará de acuerdo con la preguntas de la investigación y según el alcance del contexto y, de la misma forma en que los corpus lingüísticos pueden permitirnos el estudio del léxico referencial y evaluativo, los corpus discursivos nos pueden ayudar a relacionar las prácticas sociales con las prácticas discursivas, a explicar cómo surgen los géneros discursivos en contextos micro y macro, cuáles son los temas preferidos, las formas de argumentar, las ideologías, las estrategias discursivas, etc. En discurso necesitamos ampliar la definición de corpus para incluir otros lenguajes y otros métodos, por lo menos para diferenciar entre los objetivos de la lingüística y del análisis del discurso, y para comprender por qué en un campo multidisciplinar como el nuestro se abordan los datos de manera diferente. El “giro lingüístico” que han tomado las distintas disciplinas humanísticas y científicas al reconocer que la realidad se construye

socialmente, en y con el lenguaje, impone a todos un mayor conocimiento sobre el lenguaje situado en su contexto histórico y social. Por esoes importante que las investigaciones en la lingüística se conozcan y se tomen en cuenta, ya que un mayor conocimiento del sistema de la lengua nos permitirá hacer afirmaciones de significado mucho más confiables. Esto aplica tanto a la lingüística crítica como al análisis crítico del discurso. Una de las áreas que más apoyo necesita de la lingüística de corpus es el análisis crítico del discurso debido a los ataques que reciben los analistas por su supuesta falta de rigor metodológicoya que, a menudo, hacen explícita su posición ante el abuso de poder, la discriminación, las desigualdades, etc. El análisis de los problemas sociales necesita contar con evidencia lingüística porque, cuando las afirmaciones están apoyadas en datos confiables, es más fácil sustentar los argumentos que si las propuestas provienen de opiniones o de comentarios sobre textos. En estos casos la lingüística de corpus es una gran aliada para responder a las críticas (ver por ejemplo Bolívar, 2009; Orpin, 2005). Un punto importante en relación con el corpus es diferenciar entre el proceso de construcción por el que pasa el investigador (durante el cual se hace muchas preguntas teóricas y busca el camino para responderlas) y otra el acto de reportar la investigación que se plasma en un artículo de investigación, el género académico clave para legitimar la investigación. Los procesos de construcción pueden variar según el tipo de estudio, pero en el reporte para los pares es obligatorio que se presenten y expliquen detalladamente los materiales empleados en la investigación, la justificación de por qué esos y no otros materiales, la forma en que se recogieron los datos, cómo se codificaron o catalogaron, los procedimientos seguidos para cumplir con los objetivos de la investigación. Uno de los mayores problemas en los artículos de investigación rechazados o aceptados con modificaciones mayores se debe a la falta de claridad en el momento de contextualizar el problema, definir el tipo de investigación y en poner por escrito la relación entre los conceptos centrales, las categorías de análisis y los procedimientos. La investigación puede ser impecable pero si no se explica bien pierde fuerza e impacto, y no llega a ser conocida. Un problema adicional es pensar que los corpus son cerrados, y que al analizar un problema se ha descrito “la realidad”. En lingüística y en análisis del discurso los corpus solamente pueden ser abiertos porque en la dinámica de la comunicación humana y de los cambios sociales estamos en capacidad de captar momentos de un proceso mayor, pero nunca la totalidad. En todo este proceso, es muy relevante el punto de partida y la perspectiva ¿vemos el mundo a través del lenguaje?O ¿vemos el lenguaje a través del mundo? ¿es el lenguaje el objeto de estudio? O ¿es el uso del lenguaje en un contexto histórico, cultural, social y político determinado con propósitos muy particulares? Lo ideal es combinar ambas visiones. Ese es el mayor reto que tenemos como analistas. En este número se incluyen cinco artículos y dos reseñas. El primer artículo, de Thays Adrián S., se titula Divide y vencerás: la antonimia como estrategia ideológica de polarización en el discurso de Hugo Chávez Frías. La autora se pregunta cómo se construye discursivamente la polarización en un momento histórico determinado en Venezuela y analiza un corpus de siete textos producidos por Hugo Rafael Chávez Frías entre 1999 y 2003 de acuerdo con un enfoque hermenéutico (Thompson, 1993). Dicho análisis le permite mostrar la construcción discursiva de tipos de polarización mediante el recurso de la antonimia, y afirmar que dicha estrategia lingüística discursiva fue empleada por el expresidente venezolano para legitimar al propio grupo y deslegitimar al contrario, marcar límites, valorar o denostar y destacar desigualdades.

El segundo artículo, titulado Una mirada a la discriminación en México desde el discurso de la prensa escrita, pertenece a Adriana Aguayo, quien se pregunta cómo la prensa escrita mexicana aborda el problema de la discriminación en momentos en que se reportan incidentes de este tipo. Se presentan los resultados de un análisis cuantitativo aplicado a un corpus que contiene 373 textos publicados en tres diarios de circulación nacional en México. El estudio ofrece información relacionada con la cantidad de textos que publicaron los diarios sobre el problema de la discriminación, cuáles géneros discursivos periodísticos mencionaban algún tipo de discriminación, cuáles eran los temas más frecuentes y cuáles eran los grupos más mencionados. Los resultados muestran que los diarios pocas veces señalan responsables o toman postura ante los hechos que narran. En el tercer trabajo, de Mercedes Duarte, titulado Redes de metáforas cognitivas en el discurso político: “el socialismo del siglo XXI” de Hugo Chávez, la autora se pregunta cómo se construyen las redes de metáforas asociadas con la noción de ‘socialismo’ en el discurso del ex presidente Hugo Chávez. Para ello recurre primero al análisis cognitivo propuesto por Lakoff y Johnson ([1980] 2007) y luego al análisis lingüístico según Cameron (1999). El corpus lo conforman cuatro emisiones del programa Aló Presidente del año 2005 relacionados con los temas dominantes: educación, salud, cultura y economía. El estudio muestra cómo las redes metafóricas construidas en el discurso del expresidente se asocian y combinan como familias semánticas para cumplir con los fines ideológicos del “socialismo del siglo XXI”. El cuarto artículo, Paradigmas en disputa, presupuestos compartidos,corresponde a Gabriel Dvoskin, quien analiza las representaciones sobre la sexualidad en un debate parlamentario en laArgentina a raíz del Proyecto de Educación Sexual Integral. El autor sigue la propuesta de la Lingüística Crítica (Hodge y Kress, 1979, Raiter, 1999a) con el propósito de averiguar de qué forma el Proyecto está sustentado en un discurso que cuestiona el eje de referencias impuesto por el discurso dominante que marca la sexualidad con valores represivos. En el estudio se analizan las intervenciones de dos diputados, uno en favor de la sanción del Proyecto y otra en contra, y se discute en qué medida ambos paradigmas presuponen valoraciones diferentes sobre el signo ideológico “sexualidad”. El quinto artículo, titulado La ciudad y el campo como referentes de identidad en adolescentes mapuches de Temuco y Santiago, escrito en colaboraciónpor Chery Pérez Arce, Sandra Garrido Osses, Gabriel Llanquinao Llanquinao, Héctor Turra Chico, y María Eugenia Merino Dickinson, se concentra en el rol que juegan los espacios ‘ciudad’ y ‘campo’ en la construcción de identidad. El estudio se aborda desde el análisis del discurso y el enfoque de identidades espaciales de Proshansky (1978). Los datos se recogieron mediante entrevistas semiestructuradas y los resultados indicaron que las construcciones discursivas se enmarcan principalmente en las modalidades de identificación por pertenencia y apego (Dixon y Durrheim (2000). Se muestra que la noción ciudad evoca un contexto en el cual se relevan aspectos sociales, culturales y lingüísticos, mientras la noción de campose asocia a modos de apego vinculados a tipos de afectividad en prácticas de socialización mapuche. Las dos reseñas fueron enviadas por colegas de Argentina. El primer libro (Bolívar, A. y Beke, R. (Comp.) (2011). Lectura y escritura para la investigación) tiene que ver con la formación de formadores en el campo del discurso académico y fue reseñado por Laura Ferrari. El segundo (Londoño Zapata, O. I. (2012). Los estudios del discurso: miradas latinoamericanas 1) es la segunda reseña que publicamos sobre un libro de este autor. En el libro anterior entrevistó a analistas europeos y en este caso se trata de entrevistas a un

grupo de analistas del discurso en América Latina. La reseña estuvo a cargo de Juan Eduardo Bonnin. En general, los artículos y las reseñas dan una muestra de la intensa actividad que se lleva a cabo en nuestra Asociación y de la forma en que se abordan los problemas lingüísticos y sociales. REFERENCIAS
BOLÍVAR, A. (2009). “Democracia” y “revolución” en Venezuela: un análisis crítico del discurso político desde la lingüística de corpus. Oralia, 12, 27-54. CHARAUDEAU, P., y MAINGUENAU, D. (2002). Dictionnaire d’analyse du discours.Paris: Éditions du Seuil. ORPIN, D. (2005). Corpus linguistics and critical discourse analysis. Examining the ideology of sleaze, International Journal of Corpus Linguistics 10(1): 37-61. SINCLAIR, J. (1991). Corpus, concordance, collocation. Oxford: Oxford University Press.

AB

Divide y vencerás: la antonimia como estrategia ideológica de polarización en el discurso de Hugo Chávez Frías
THAYS ADRIÁN S.
Instituto Pedagógico de Caracas (UPEL)

RESUMEN. La comunicación política recurre a diversas estrategias y estructuras discursivas para expresar su ideología y las opiniones derivadas de esta. En el trabajo que a continuación se presenta se analizan siete textos producidos por Hugo Rafael Chávez Frías entre 1999 y 2003, siguiendo un enfoque hermenéutico que toma en cuenta tres niveles: sociohistórico, discursivo e interpretativo (Thompson, 1993). Dicho análisis permitió identificar la construcción discursiva de tipos de polarización (Lozada, 2008, 2011) mediante el recurso de la antonimia, estrategia lingüísticodiscursiva empleada por Hugo Chávez para legitimar al propio grupo y deslegitimar al contrario, marcar límites, valorar o denostar y destacar desigualdades. PALABRAS CLAVE:análisis del discurso político, estrategias discursivas, antonimia, polarización, Hugo Chávez Frías. RESUMO. A comunicação política lança mão de diversas estratégias e estruturas discursivas para expressar a sua ideologia e opiniões derivadas. Neste trabalho analizam-se sete textos produzidos pelo ex-presidente venezuelano Hugo Rafael Chávez Frías entre 1999 e 2003, seguindo um enfoque hermenêutico que considera três níveis: sociohistórico, discursivo e interpretativo (Thompson, 1993). Tal análise permitiu identificar a construção discursiva de tipos de polarização (Lozada, 2008) por meio do recurso da antonímia, estratégia linguístico-discursiva empregada por Hugo Chávez para legitimar seu próprio grupo e deslegitimar seus oponentes, marcar limites, valorar ou ofender, bem como destacar desigualdades. PALAVRAS-CHAVE:análise do discurso político, estratégias discursivas, antonímia, polarização, Hugo Chávez. ABSTRACT. Political communication resorts to different strategies and discursive structures to express its ideology and the opinions that derive from it. The following paper analyses seven texts produced by President Hugo Rafael Chávez Frías between 1999 and 2003, following a hermeneutical approach that takes three levels into account: socio-historical, discursive and interpretative (Thompson, 1993). The analysis allows the identification of the discursive construction of different types of polarization (Lozada, 2008) through the resource of antonymy, a linguistic-discursive strategy employed by Chávez Frías to legitimize his own group and delegitimize the opponent, establish limits, to value or discredit and highlight inequalities. KEYWORDS: political discourse analysis, discursive strategies, antonymy, Hugo Chávez Frías, polarization.

Introducción
El análisis lingüístico del discurso político representa una vía válida para aproximarse al estudio de los eventos que forman parte de un importante ámbito de la vida de una nación. Los cambios de poder o sus continuidades se evidencian en la práctica discursiva y esta se vale de recursos gramaticales, fonológicos, léxico-semánticos y pragmáticos para construir y reproducir el mundo. El componente pragmático y el referencial, decisivos para el discurso político, integran recursos lingüísticos y no lingüísticos que inciden en la conducta de los electores tales como la identificación con quien se habla, la adhesión a una candidatura, la aceptación de un modo de conducir al país y la distribución de las relaciones de poder que

se promueven (Marafioti, 2008). En cuanto a los medios léxico-semánticos, comprenden numerosos recursos lingüísticos entre los que se hallan las relaciones de significado (Van Dijk, 2008). Dos de ellas, básicas en la comunicación política, son la sinonimia y la antonimia (Fairclough, 1995, 2001). Esta última, como estrategia lingüístico discursiva, constituye un mecanismo de polarización que define lo que está dentro o fuera de un grupo. Con mayor precisión podría afirmarse que las relaciones de identidad o pertenencia, relaciones con otros grupos como aliados/adversarios o amigos/enemigos, pueden organizarse y comunicarse a través de parejas o series de antónimos y, aunque no sean el fiel reflejo de la sociedad, se posicionan como construcciones ideológicas. Dicho con otras palabras, el uso de antónimos en las alocuciones de Hugo Chávez Frías evidencia el modo como se articula la ideología en el nivel del significado discursivo. En las siguientes páginas se analizará la antonimia, estrategia lingüístico-discursiva empleada por Hugo Chávez Frías con la finalidad de polarizar sociopolíticamente a los venezolanos.

1. Fundamentos teóricos
Diversas estrategias contribuyen a polarizar los modelos mentales, lo que en la práctica se materializa en la selección de vocablos con los que se representa de manera positiva al propio grupo y negativamente al contrario (Van Dijk, 2000). Dichas estrategias fungen como mecanismos lingüístico-discursivos a los que se recurre con la finalidad de “seducir al interlocutor para que acepte el universo del pensamiento del sujeto hablante” (Molero, 2010: 116). Las vinculadas al vocabulario, al igual que cualquier otra, no solo devienen en medios para obtener fines, también representan “un estilo, un modo de llevar a cabo esa acción global de la manera más efectiva posible” (Molero, 2010: 116). Dicho de otro modo, las estrategias representan “recursos lingüísticos y discursivos que pone en escena el emisor para lograr un objetivo o propósito específico” (Molero, 2010: 116). El catálogo de estrategias léxico-semánticas contempla la antonimia que no solo suele emplearse para legitimar o deslegitimar, como lo afirman Chilton y Schäffner (1997), sino que además permite a los emisores manifestar oposición, marcar límites y polarizar. La antonimia destaca el valor positivo de los rasgos asociados al ingroup frente al negativo de los atribuidos al outgroup, con lo cual propicia la formación de estereotipos de los grupos en conflicto e impone representaciones de estos que se instauran en sus imaginarios. Tradicionalmente, se consideran antónimas las palabras que expresan significados opuestos. A dos signos de la lengua con significados diferentes se les denomina antónimos o contrarios. No obstante, oponer los signos plantea problemas en el nivel de los significados, pues no se sabe si se oponen significados lingüísticos u objetos extralingüísticos (Malmberg, 1974). Lyons (1973) aborda la complejidad inherente al tema cuando se refiere a tres tipos de relaciones: complementariedad, inversión y antonimia. En su opinión, esta última es la contrariedad por excelencia. Añade, además, que las oraciones que contienen antónimos son implícita o explícitamente comparativas y que uno de los términos puede tener una polaridad positiva y una negativa el otro. En ese orden de ideas, Fernández, (1977) asevera que en la antonimia las unidades se relacionan entre sí por oposición, contraste y presencia/ausencia de rasgos. Eco (1978) define los antónimos como campos semánticos contradictorios; los ve como pares en oposición que constituyen ejes semánticos. Menciona a Katz (1972) quien

establece una clasificación de los antónimos en tres tipos: inversos, los que suponen transformaciones sintácticas de activo a pasivo y permiten inferencias léxicas; contrarios, los que aceptan alguna mediación recíproca; y contradictorios, que no admiten mediación posible. Desde una perspectiva próxima a lo ideológico, Eco (1978) se refiere a la estrecha interacción que existe entre la visión del mundo y el sistema de los significados que nombra e interpreta y afirma que los cambios de código se producen cuando no se acepta esa interacción como natural. Expresa, asimismo, que tales divisiones culturales pueden ser divisiones de clase. A lo expuesto por Malmberg (1974), Lyons (1973), Fernández, L. M. (1977), Katz (1972, citado por Eco, 1978) y Eco (1978), quienes asoman la complejidad de las conexiones entre lo lingüístico y lo extralingüístico relacionadas con el vocabulario pero que desbordan sus límites, se sumaría la visión de Chilton y Schäffner (1997) quienes sostienen que más que reflejo natural del mundo, el vocabulario ha de ser visto como una construcción de los intereses de una comunidad discursiva o de los grupos dominantes en una comunidad. Debemos puntualizar que en esta investigación, la antonimia se asume como la oposición de sentidos que actúa como estrategia lingüístico-discursiva asociada a la función legitimadora/deslegitimadora (Chilton y Schäffner, 1997). Creemos que dicha función, en el discurso político, le permite a los hablantes manifestar desacuerdos, disentir y marcar límites. Las parejas o series de antónimos, definidas en su contexto de uso, en función del valor positivo de una frente al negativo de la otra, caracterizan la lengua en la comunicación política (Fernández, M., 1999) y su frecuencia de aparición refuerza su valor, acentúa los contrastes, agudiza las tensiones y conduce a la polarización, cuyo impacto en la sociedad cohesiona y unifica a los grupos implicados, al tiempo que los enfrenta, divide y exacerba sus sentimientos. La estrecha relación entre el uso de antónimos y la polarización conmina a precisar algunos efectos de su empleo en el discurso político, tal como se propone desde la perspectiva de la psicología social (Lozada, 2008, 2011): visión estereotipada del nosotros/ellos, aceptación del ingroup y rechazo radical del outgroup, intolerancia, rechazo al diálogo y al debate, cohesión interna de cada polo y choque entre ellos, transferencia de dichas posturas a otros ámbitos sociales (familiar, laboral, escolar, religioso). Llegados a este punto, conviene tipificar tres clases de polarización que, a nuestro juicio, no son excluyentes: léxico-discursiva (Van Dijk, 2009) o conceptual, política y social. La primera, abordada en este trabajo, consiste en la construcción discursiva de representaciones antagónicas de sectores de la población; la polarización política atañe fundamentalmente a los sistemas de partidos y se presenta en sociedades en las que existen dos polos definidos en términos ideológicos (Sartori, 1985, citado por López Maya, 2011); la tercera tiene que ver con las discrepancias y la confrontación entre grupos así como la demarcación físico-simbólica de territorios y propuestas mutuamente excluyentes, fenómeno cuyo inicio suele ubicarse en 1998 durante la campaña electoral y la posterior asunción de Hugo Chávez Frías a la presidencia de Venezuela (Lozada, 2008, 2011). Por lo señalado, el estudio de la antonimia aquí propuesto se situará contextualmente para destacar su condición de práctica social, lo cual exige trascender tanto las definiciones ortodoxas del término como su descripción netamente lingüística (Raiter, 2007).

2. El contexto
Desde 1958 hubo en Venezuela cuarenta años de relativa estabilidad política (Caballero, 2007; Méndez, 2000; y Diccionario multimedia de historia de Venezuela, 1998). No obstante, una fuerte devaluación de la moneda en 1983 desestabilizó las finanzas al tiempo que se iniciaba un progresivo desencanto hacia los partidos políticos del estatus y sus dirigentes en virtud de su ineficiente desempeño y por los notables casos de corrupción administrativa (Méndez, 2000). Entre 1989 y 1998, se acentúan los problemas económicos y sus repercusiones sociales, hecho al cual se atribuyen el Caracazo (explosión social que se inicia con protestas por el incremento del precio de la gasolina en las que hubo víctimas y desaparecidos) en febrero de 1989, dos frustrados intentos de golpe de estado en 1992, y la destitución del presidente Carlos Andrés Pérez en 1993, acusado de malversación de fondos y peculado. Luego de la presidencia interina de Ramón José Velásquez para cubrir el tiempo que le faltaba a Pérez, Rafael Caldera resulta electo para el lapso 1993-1998. En 1994, gracias al sobreseimiento de su causa otorgado por el presidente Caldera, uno de los responsables de la asonada golpista de febrero de 1992, el teniente coronel Hugo Chávez Frías, sale de prisión. Transcurridos cuatro años, gana la presidencia de la república de Venezuela con el 56% de los votos. Estudiosos del tema dictaminan que “la profunda inequidad y exclusión social mantenidas durante más de cuatro décadas de democracia en el país, la pérdida de credibilidad de las instituciones, el descrédito de los partidos tradicionales y los límites del modelo rentista petrolero” (Lozada, 2008: 91), explican en buena medida el desgaste del sistema político instaurado desde 1958 y el quiebre del modelo socioeconómico sustentado en la dependencia casi exclusiva del petróleo. Dicho escenario resultó propicio para la incorporación de este militar en la escena política, que inicia su gobierno con la aprobación de una nueva constitución en diciembre de 1999, un año después de su elección como primer mandatario del país. Según López Maya (2011) la polarización se ha hecho presente en la mayoría de los países andinos desde que se inicia el siglo XXI. La autora manifiesta que en Venezuela “surgió con nitidez durante la campaña presidencial de 1998, impulsada por el discurso dicotómico del candidato (…) Hugo Chávez Frías” (López Maya, 2011: 9) y desde entonces se instaló en la dinámica sociopolítica de la nación. A su voz se suman otras como la de Subero quien opina que el discurso presidencial constituye “la principal causa de la violencia instaurada en la sociedad” por la forma “unidireccional y excluyente” (Subero, 2002: 1) como Hugo Chávez Frías, concibió su proyecto político. A la estrategia que mantiene a los ciudadanos divididos en dos bandos, Barrera la califica de “ejecución mediática con un ritmo dicotómico” (Barrera, 2003: 10). Lo significativo de su opinión es que tiene sus antecedentes en lo expresado por él en 1998, cuando manifestaba que parte de la población se estaba dejando llevar por “la lógica del resentimiento”, alimentada por Chávez en su campaña presidencial al dedicarse “a capitalizar el descontento popular a punta de estimular el resentimiento” (Barrera, 2003: 10). Sentenciaba el escritor que Chávez no conocía límites en su afán de agitar las diferencias de clase. También en 1998, Guerra caracterizaba al de Chávez como un discurso que determinaba los espacios de la gente, al punto que se estaba con él o en su contra. Referíase Guerra (1998: 2) a la delimitación de una frontera “entre el bien y el mal, entre lo debido y lo indebido. La frontera de todo”. Un punto de vista afín (Caballero, 1998),

expresaba que Chávez dividía al país entre éticos (chavistas) y corruptos (el resto de los venezolanos), lo que revelaba intolerancia pues el adversario pasaba a ser un enemigo y no se intentaba persuadir o convencer sino aniquilar. Los “corruptos” integraban la oposición a la que Chávez unificó “estereotipándola, estandarizándola, satanizándola”, acusándola de “puntofijista” con lo que pretendió hacer ver que representaba el viejo orden (Barrera, 1999). El vocabulario agresivo “que no ayuda a buscar coincidencias y entendimiento” ha sido criticado por quienes adversan a Chávez (Alvarez, 1999). Los términos empleados se consideran propios de un discurso polarizador y grupo céntrico que persigue la descalificación del otro. En torno a este tópico, Botía (2000: 4) enfatiza que “Chávez ha sido eficaz en la codificación de su ideario, mediante el uso de conceptos elementales y sus opuestas correlaciones” para descalificar al que está en la posición contraria. En el mismo orden de ideas, Molero y Fernández (2004) estudian el carácter lingüístico discursivo del ejercicio del poder, específicamente las lexías al servicio de la polarización política y reseñan la importancia de la antonimia u oposición de sentidos en alocuciones de Hugo Chávez. Se trata de lo que López Maya (2011) explica como el uso intencional de la polarización para recoger dividendos favorables a proyectos e intereses políticos. Según la autora, discursos y prácticas de los actores polarizados, posiciones políticas altamente diferenciadas o antagónicas cohesionan las bases y se fortalecen frente al otro.Y sentencia “una polarización política radical –como ha sido practicada por actores de la política venezolana en algunos años- tiende al objetivo de una victoria total y excluyente del adversario, rompiendo con el juego de la democracia” (López Maya, 2011: 11). Similar punto de vista presentan Rodríguez y Ramírez cuando arguyen que la polarización “conlleva al ataque abusivo y ofensivo del adversario” (2008: 22). Las opiniones acerca de la actuación de Chávez Frías coinciden en que con el transcurrir del tiempo y de los hechos su verbo fue radicalizándose, rasgo que se acentuó a partir del golpe de estado de abril de 2002 que lo mantuvo fuera del poder por tres días. Luego de ese evento, el discurso presidencial intensificó el empleo de estrategias tendientes a cohesionar a sus seguidores y profundizar diferencias con respecto a los adversarios, dejando a un lado la cortesía que garantiza la paz social, el orden y el equilibrio (Bolívar, 2002, 2003, 2005; Chumaceiro, 2003). No obstante las críticas, su proceder le generó favorables resultados. Chávez dividió durante catorce años a los venezolanos, compactando y solidarizando a sus partidarios y enfrentándolos a sus oponentes. ¿Cómo lo hizo? El análisis presentado aquí dará evidencia de este proceso.

3. Método
En este trabajo nos concentraremos en identificar las oposiciones en pares de antónimos como estrategia legitimadora/deslegitimadora. Para tal efecto, ubicaremos en los textos escogidos las señales que nos indican diferentes tipos de antonimia con funciones polarizantes. El estudio se realizará a partir del enfoque hermenéutico thompsoniano (Thompson, 1993) del cual hemos elaborado una versión que contempla la integración de los tres niveles por él propuestos, sociohistórico, discursivo e interpretativo. En atención a ellos, el análisis del corpus se llevará a cabo: (1) situando el discurso en su contexto para examinar las circunstancias en las que se produce, transmite y recibe; (2) categorizando los tipos de polarización dependiendo de la selección léxica con la que se forman las parejas o

series de antónimos; (3) integrando la información contextual con la discursiva para proyectar interpretaciones posibles. Respecto a las categorías de análisis, se trabajará con cinco (5) emanadas de la descripción de las funciones que Lozada (2008) le atribuye a la polarización. La codificación de estas funciones es la siguiente: ● Diferenciar ideológicamente/socialmente (Di): divergencias vinculadas con puntos de vista políticos, jurídicos, religiosos. Esta categoría se sustenta en la noción de ideología como creencia o visión de mundo compartida por un grupo. En el caso de las diferencias sociales (Ds), la relevancia viene dada por las disparidades sociales y económicas. ● Enjuiciar moralmente (Em): juicios de valor apoyados en premisas éticas o morales. ● Exacerbar emociones (Ee): desigualdades que se justifican en lo afectivo o emotivo. ● Justificar acciones (Ja): consentimiento o legitimación de actuaciones del propio grupo. ● Sobrevalorar/Desvalorizar (S/D): magnificación de acciones o atributos del propio grupo y subvaloración de los del contrario. En cuanto al corpus seleccionado, se trata de siete textos producidos por el presidente Hugo Chavez Frías: cuatro alocuciones y tres cartas. Un conjunto de ellos se emitió en 1999, luego de ser electo por primera vez; otro, después de su ratificación como presidente, en julio de 2000; y el tercer grupo, después del golpe de estado de abril de 2002, que lo mantuvo por tres días fuera de la presidencia. Dichos textos serán citados con las iniciales CH seguidas del año de la alocución (Ej. CH1999). (CH1999a): Chávez, H. (1999a, abril 8 al 15). Instalación del Comando Patriótico Constituyente, 04 de enero de 1999. Quinto Día, pp. 13-14, 19-20. (CH199b): Chávez, H. (1999b, diciembre 11). Mensaje al ciudadano General Arturo García con motivo del 79 Aniversario de la Fuerza Aérea Venezolana. El Universal,p.114. (CH2000a): Chávez, H. (2000a, mayo 18). Respuesta a la carta abierta emanada de la Conferencia Episcopal. El Nacional, p. D-3. (CH2000b): Chávez, H. (2000b, agosto 5). Carta al Comandante de la Guardia Nacional con motivo del 65° Aniversario de esta fuerza. EL Nacional, p. D-5. (CH2003a): Chávez, H. (2003a, febrero 18). Despedida de entrenadores deportivos cubanos [Programa especial VTV]. (CH2003b): Chávez, H. (2003b, febrero 20). Palabras en una concentración popular de Barquisimeto [Transmitido por VTV]. (CH2003c): Chávez, H. (2003c, febrero 21). Palabras con motivo de la entrega de cartas agrarias, créditos y maquinarias agrícolas [Transmitido por VTV].

4. Análisis y resultados
4.1. DISCURSO CH1999A El 04 de enero de 1999 Hugo Chávez instala un Comando Patriótico con el propósito de promover la Asamblea Nacional Constituyente. Pronuncia un discurso en el que

rememora la campaña electoral que lo llevó a la presidencia y expone los retos que habrían de enfrentarse a partir de ese momento. Manifiesta:
[1] “Hemos decidido comenzar este año con una fuerte dosis de ofensiva política. Craso error sería, compatriotas, dormirnos en los laureles, no”. Complementa la idea con una frase de El Libertador: “Bolívar dijo alguna vez: ‘Le temo más a la paz que a la guerra’ (CH1999a).

La cita anterior ilustra el tema central de este trabajo: las relaciones de antonimia u oposición en el discurso de Chávez. En ella, exhorta a quienes votaron por él a no dormirse en los laureles y les insta a iniciar la ofensiva política, hecho que se complementa con citas de célebres personajes. Escoge una frase de Bolívar en la que no solo se halla el contraste entre la paz y la guerra sino que –contraviniendo las convenciones– se connota negativamente la paz imponiéndose la visión de la política como combate mantenida desde la intentona golpista del 4 de febrero de 1992. En el mismo orden de ideas –exaltación de lo bélico– cita a Mao: “el resultado de los combates no está en la fuerza material ni en el poder económico ni en la maquinaria (...) el resultado de las grandes batallas lo determina la moral de los pueblos” al tiempo que insiste en el léxico militar al hablar de combates y batallas, y opone la fuerza material o económica a la fuerza moral de los pueblos. A pesar de numerosas digresiones, Chávez retoma el propósito de su discurso: persuadir a sus seguidores acerca de la necesidad de la constituyente para alcanzar los cambios necesarios y afirma:
[2] la historia está llena de ejemplos, los que siempre le tienen temor a los cambios, los que prefieren vivir cómodamente en las cadenas (...) todo el mundo tiene derecho a ser como es, un poco lo que dice Eduardo Galeano, en el Libro de los abrazos (...) la tierra es como un conjunto de luces, unas opacas, pálidas, pero otras chisporrotean por todas partes, las luces pálidas tienen derecho a ser pálidas pero nosotros, los que chisporroteamos, tenemos derecho a chisporrotear (CH1999a).

Una vez más se acude a la oposición de ideas complementada con citas. A quienes él insta a luchar por los cambios les aúpa, voceando:
[3] ¡Siempre adelante, nunca atrás! (CH1999a).

Más adelante, al referirse de lleno al proceso que habría de conducir a la Asamblea Constituyente, el entonces presidente electo puntualiza:
[4] un proceso popular constituyente que no se quede en una élite, sino que sea empujado (...) por la conciencia de un pueblo que se llama el pueblo bolivariano de Venezuela (CH1999a).

He aquí una de las oposiciones más significativas y con mayores repercusiones en el contexto social venezolano a partir del surgimiento de Chávez como figura política: élitepueblo, dicotomía que con algunas variantes ha conducido, de manera efectiva, a la polarización social, cohesionando al chavismo y discriminando a quien no forme parte de él. Del mismo modo como enfatiza en la mencionada antonimia, explica que el comando propuesto no debe confundirse:

[5] quisimos darle más bien [el nombre de] Comando patriótico para que no se vaya a confundir con un comando político de partidos (CH1999a).

El énfasis viene dado por la antipolítica exhibida por Hugo Chávez durante la campaña electoral. Los sintagmas comando político de partidos/comando de patriotas, mutuamente excluyentes, sobrevaloran la condición de patriotas frente a la de quienes pertenecen a partidos políticos. En la misma dirección, establece otra oposición:
[6] cada uno de ustedes es un comando propio, no es un comando de subordinados, no, es un comando de hombres libres lo que necesitamos (CH1999a).

Chávez esboza de ese modo los lineamientos generales para crear el comando patriótico constituyente: ha de ser patriótico, no político partidista; debe estar formado por hombres libres, no por subordinados. Características estas requeridas para ir al combate que “tiene defensa y ofensiva”, aunque aclara: “nosotros vamos a la ofensiva”, “nosotros estamos obligados a vencer, aquí se prohíbe fallar, no podemos fallarle a nuestro pueblo”. Ideas que concluye con una cita, en este caso de José Félix Ribas:
[7] No podemos optar entre vencer o morir. Necesario es vencer (CH1999a).

Llegados a este punto del discurso está claro lo siguiente: hay una batalla o lucha por la Asamblea Nacional Constituyente, el sector que está a la ofensiva se halla representado por el pueblo, no por la élite. Además, esos “patriotas” no pueden fallar, necesitan vencer. ¿A quiénes? A la élite, a los partidos políticos. Por eso se forma un comando de patriotas, no de políticos. La primera batalla del combate había sido ganada porque “los demás candidatos decían no a la Constituyente, o decían que había que reformar la Constitución”, pero Hugo Chávez y el polo patriótico aseguraban que no había que quitarle ni agregarle una sola letra a la Constitución para ir a la Constituyente. Alcanzada la primera magistratura, planteó la propuesta en términos de lo que podría denominarse contexto catástrofe:
[8] O transformamos a Venezuela o Venezuela termina de quebrarse en pedazos (CH1999a).

Él apeló a la antonimia u oposición de sentido como estrategia para legitimar su proposición y cohesionar a sus seguidores:
[9] Nosotros vamos a construir una democracia verdadera, nosotros vamos a llamar a Constituyente no por un golpe de estado, no, mentira. (...) Nosotros no vamos a sacar tanquetas de guerra, no. Nosotros lo vamos a hacer pacíficamente (...) lo vamos a hacer ordenadamente (CH1999a).

Chávez hace
[10] un llamado patriótico a todos los sectores nacionales que quieran de verdad transformar a Venezuela hacia una democracia verdadera. Pero aquellos que quieran lanzar cortinas de humo, aquellos que quieran atrincherarse en legalismos absurdos, aquellos que pretendan entrampar un proceso tan hermoso como el que estamos impulsando, están llamados a la derrota, los vamos a derrotar, así como el 6 de diciembre, les vamos a propinar una contundente derrota, igual, en 1999 (CH1999a).

Y remata la amenaza del modo siguiente:
[11] aquellos que quieran defenderse en esas posiciones, que se defiendan, pero el ataque va en firme, en todas direcciones (CH1999a)

Estos actos de habla no solo marcan ideológicamente, sino que –al describir la situación en términos bélicos– presentan como enemigos a quienes adversan el proceso constituyente, intimidándolos con el anuncio de acciones violentas. A continuación, las principales oposiciones en pares de antonimias y su función con las siglas respectivas.
Cuadro 1. Oposiciones en el discurso CH1999a
Parte A del par Parte B del par
Funciones de la polarización

- Sociedad venezolana - Pueblo venezolano - Pueblo bolivariano de Venezuela - Comando de hombres libres - Comando patriótico - Comando político constituyente

- Elite

Ds

- Comando de subordinados - Comando político de partidos

S/D S/D Di Di Ja Di Di Ee Di Ja

- Sectores que quieren transformar a - Opositores de la constituyente Venezuela - Leguleyos - Acción coordinadora - Coordinación - Estamos obligados a vencer - Vencer - Transformación de Venezuela - Acto popular de masas -A veces uno llora hacia fuera - Justicia - Anarquía - Se prohíbe fallar - Morir - Quiebre de Venezuela en pedazos - Acto protocolar - A veces uno llora hacia adentro - Legalidad

- Los militares deben empuñar su - Los militares no deben empuñar espada para defender las garantías (desenvainar) su espada para sociales clavársela en el pecho a su propio pueblo

La lectura del cuadro evidencia que predomina la polarización con fines ideológicos (Di). A pocos días del triunfo es menester agrupar y cohesionar las fuerzas en aras de la aprobación de la Asamblea Constituyente. A esto se suma la función sobrevalorar/desvalorizar (S/D) que actúa en la misma dirección y se complementa con la de justificar acciones (Ja).

4.2. DISCURSO CH1999B El 11 de diciembre, días antes de la votación para aprobar la Constitución de 1999, aparece en la prensa de circulación nacional una carta enviada por Chávez al Comandante de la Fuerza Aérea por el 79 aniversario de este organismo. El presidente comienza la misiva con una referencia a la importancia de dicha Fuerza para forjar una nación. Opina que el ideal de nación se alcanza con la persistencia y la dedicación, virtudes que ayudarán a los más preparados a conquistar el espacio. Señala, además, que este deseo no se logra solo con palabras y expresa:
[12] No son suficientes las palabras (...) ellas deben confirmarse con los hechos (CH1999b).

A juicio de Chávez, estos demuestran que en las últimas décadas los valores ciudadanos se dejaron a un lado y se invirtieron los valores “de la gloria, la grandeza y el honor” (CH1999b). Al respecto sentencia:
[13] la oligarquía dejó un país mediatizado, envuelto en contradicciones y ambigüedades políticas donde unos pocos querían mantener sus privilegios y riquezas sobre las ruinas y las desgracias de sus semejantes, que son la mayoría. Pero vino la resurrección: el pueblo dio su contundente veredicto y sigue su marcha indetenible; nada ni nadie podrá detenerlo (CH1999b).

La primera oposición está referida a palabras versus hechos. También contrapone oligarquía minoritaria a pueblo mayoritario, dicotomía recurrente en el discurso de Chávez Frías y que –como antes se expresó– marcará el enfrentamiento de grupos en el país. Más adelante, citando a Bolívar, planteará que “la providencia misma no puede permitir que el robo, la traición y la intriga triunfen del patriotismo y de la rectitud más pura”. La antonimia nacimiento/muerte aparece iterativamente en el discurso presidencial:
[14] Sobre las cenizas del Padre de la Patria nació, traicionera, la República antibolivariana de 1830 y hoy (...) le corresponde morir, hoy con la llegada del pueblo (...) le toca morir (...). Hoy muere la cuarta república y se levanta la República Bolivariana de Venezuela (CH1999b).

Casi para concluir Chávez escribe:
[15] estoy pidiendo ayuda a todos para salvar a la patria: necesito del país político la diafanidad de sus críticas honestas, pero no puedo aceptar a ningún precio que la oligarquía que arruinó al país (...) quiera volver sobre sus fueros a terminar de destruir a la nación. Las cosas no pueden ser y no ser al mismo tiempo (CH1999b).

En este caso, en lugar de la palabra pueblo se contraponen los términos “todos” y “país político” a “oligarquía”. Termina expresando:
[16] No pasarán. Victoriosos seremos invencibles. (CH1999b),

con lo que insiste en el contraste salvar versus arruinar, responsabilizando nuevamente a la oligarquía por la destrucción de la nación.

El cuadro 2 deja ver las oposiciones mencionadas con su respectiva caracterización. Se observa que mantiene la tendencia a diferenciar entre mayorías pobres y minorías pudientes. La confrontación entre hechos y palabras se presenta como una forma de justificar acciones. La condición de patriotas se conecta a una valoración moral: la rectitud. La dicotomía nacimiento/muerte se ideologiza para contrastar dos repúblicas: IV y V. Este dualismo ganó espacio y se incorporó al léxico de los grupos polarizados, sosteniéndose en el tiempo. Por último, vinculada a la anterior, salvar/destruir diferencia socialmente a dos grupos: todo el país político y la oligarquía.
Cuadro 2. Oposiciones en el discurso CH1999b
Parte A del par - Mayoría: en ruinas, en desgracia - Hechos - Patriotismo, rectitud pura Parte B del par
Funciones de la polarización

- Minoría: quiere mantener privilegios Ds (oligarquía) y riquezas - Deseos, palabras - Robo, traición, entrega Ja Em Di

- Se levanta la República - Muere la cuarta República Bolivariana de Venezuela

- Al país político, a todos, pido - No puedo aceptar que la oligarquía Ds ayuda para salvar a la patria destruya y arruine a la nación

4.3. DISCURSO CH2000A En la respuesta a una carta que le fuera enviada al presidente por la Conferencia Episcopal se hallan otros ejemplos de la estrategia discursiva que se ha venido describiendo. El primer par de antónimos registrado es verdad/mentira:
[17] siempre es noble conspirar contra la mentira y dar testimonios fehacientes de la verdad (CH2000a).

Más adelante, luego de haberse erigido en vocero y defensor del pueblo, señala Chávez:
[18] No se trata de defender ‘principios y valores’ de la pequeña minoría oligárquica que acumula ganancias fabulosas, sino las de un pueblo que, por humildad, sufre la miseria y la desgracia de la carestía de la vida y la especulación (CH2000a).

Una vez más pone de relieve la condición social para dividir a los venezolanos en dos grupos: el pueblo pobre, sufrido y la minoría oligárquica, rica. Ya en párrafos precedentes se subrayó que los términos antagónicos pueblo/oligarquía son de uso común en el discurso de Chávez Frías. Con su empleo reiterado y selectivo legitima al pueblo (sectores populares que lo apoyan, especialmente las clases más deprimidas económicamente) frente a lo que él denomina pequeña minoría oligárquica (expresión cuyo referente puede variar según el contexto: políticos, empresarios, intelectuales, clero, profesionales clase media).

La reivindicación de esa mayoría solo ha de lograrse con una revolución, y advierte:
[19] Si permitimos que se cierre el camino pacífico de la revolución, nadie podrá impedir que se realice por los caminos de la violencia (CH2000a).

La confrontación, el lenguaje bélico, característica del discurso chavista, se presenta de nuevo en la cita anterior al contrastar una ruta o camino pacífico que él denomina revolución con un camino violento. Hechos posteriores a la fecha de esta carta han sido asociados al poder de la palabra, a la prosa incendiaria de Chávez que permanentemente “remacha” la idea de la guerra, el combate, el ataque, la batalla (Caballero, 2003). Una cita de Paulo VI hecha por el presidente refuerza lo afirmado y aporta elementos para sostener que la dicotomía abonaría el terreno para justificar acciones futuras:
[20] Mientras que en algunas regiones una oligarquía goza de una civilización refinada, el resto de la población, pobre y dispersa, está privada de casi todas las posibilidades de iniciativa personal y de responsabilidad (CH2000a).

Cuestiona Hugo Chávez la intervención de la iglesia en la política venezolana de la forma siguiente: “La iglesia de Jesús es Madre y Maestra en las enseñanzas; no es parte de un pecaminoso juego político donde algunos pretenden llevarla”; no obstante, reconoce:
[21] Cada día se están realizando cambios profundos en función de ideas nuevas; se está echando abajo lo antiguo e imponiendo el trabajo de reconstruir (CH2000a).

Esta reconstrucción que implica echar abajo lo antiguo para imponer cambios profundos no es otra cosa que la revolución, definida como
[22] una convulsión que trastorna pero que es el único remedio que regenera. (CH2000a).

En este punto alude a La Biblia:
[23] los escribas y los fariseos están sentados en la cátedra de Moisés. Haced lo que os dicen; pero no hagáis como hacen, porque ellos dicen y no hacen (CH2000a).

Aquí destaca el antagonismo entre decir y hacer que más adelante complementa con callar/hablar y despojar/dar, para concluir sentenciando:
[24] en la medida en que callemos cuando debamos hablar; que despojemos a los demás cuando en verdad debiéramos darles, en tales medidas lo que hacemos es enterrar a Jesús y a Bolívar en el corazón de quienes están sojuzgados (CH2000a).

De esta manera, el presidente le reprocha a la iglesia católica el haber sido cómplice por omisión del pasado político, quedando en evidencia que esta, la oposición política y la llamada oligarquía, en adelante pasarían a ser tres de los objetivos del discurso de Hugo Chávez Frías. En el cuadro 3, a continuación, se recogen las oposiciones más significativas de la respuesta de Chávez a la carta de la Conferencia Episcopal. No debe atribuírsele al azar que los juicios morales y la sobrevaloración sean las categorías predominantes en esta epístola dirigida a la alta jerarquía eclesiástica, sector con el que hubo tensión durante los catorce años que permaneció el presidente en la conducción del país. A eso se suman las diferencias ideológicas entre las que sobresale la condición revolucionaria atribuida a Jesús

por el primer mandatario quien al calificarlo de este modo lo adscribe a su proyecto y lo separa de la cúpula católica, ubicándolo en el grupo de los pobres.
Cuadro 3. Oposiciones en el discurso CH2000a
Parte A del par Parte B del par
Funciones de la polarización

- Revolucionario auténtico: (Jesús, - No revolucionarios Di Cristo) - Personificadores del viejo orden oligárquico (contrarrevolucionarios) -Camino pacífico de la revolución - Caminos de la violencia Ja Di

- Revolución: camino fulgurante, - Contrarrevolución: larga noche remedio que regenera, convulsión - Ningún cambio que trastorna - Proyecto político: ideas e ideales bolivarianos

- Bravo pueblo - Oligarquías: impiden que se Ds-Em - Grandes mayorías oprimidas: despierte de la discusión. empujan la revolución Representan los intereses del salvaje. Quienes - Pueblo: incorruptible, juicio puro, capitalismo voluntad fuerte secularmente le han hecho trampas - Necesitados y hambrientos, de al pueblo todo el país minoría oligárquica: - Pequeña - Pueblo heroico: empeñado en acumula ganancias fabulosas alcanzar un destino superior - Particulares: sujetos al error o a la - Pueblo acorralado, abandonado: el seducción que sufre la miseria y la desgracia de la vida y la especulación encarecido, olvidado, - Pueblo excluido, arrinconado - Dar - Hablar - Hacer - Reconstruir - Verdad - Despojar - Callar - Decir - Echar abajo - Mentira Em S/D S/D S/D Em

4.4. DISCURSOS CH2000B, CH2003A, CH2003B, CH2003C El 05 de agosto de 2000 se publica en la prensa nacional otra carta de Hugo Chávez Frías en la que se dirige al Comandante General de la Guardia Nacional por los 63 años del nacimiento de este componente. En ella se repite la terminología laudatoria de 1999b dirigida al sector militar:

[25] Estamos formados para esos pequeños sacrificios (…) y también para el más grande de todos los sacrificios que se le pide al soldado: (...) que ofrezca su vida por la patria (CH2000b).

En aras de sobrevalorar la responsabilidad de la guardia nacional, Chávez contrasta los pequeños con un gran sacrificio: ofrecer la propia vida, en una comparación cuyo carácter hiperbólico es notable. Esto resulta congruente con lo observado hasta ahora en el discurso presidencial: los blancos de sus agresiones son los adversarios políticos, el alto clero y la llamada oligarquía, a quienes desvaloriza, al tiempo que sus loas recaen en los militares y en el pueblo. La estrategia de legitimación empleada consiste en contrastar rasgos positivos versus rasgos negativos. Presenta negativamente a los otros, para lo cual emplea actos de habla como culpar, acusar e insultar. Insiste en el país heredado y sus características:
[26] Quedó un país envuelto en contradicciones y ambigüedades políticas donde unos pocos querían mantener su felicidad y sus riquezas sobre las desgracias de sus semejantes que son la mayoría (CH2000b).

Esta idea la complementa con otra:
[27] El bravo pueblo debilitado, engañado y excluido veía (...) cómo el país iba avanzando por (...) angustias e incertidumbres, y las instituciones (...) marchaban sordas y ciegas encaminadas a su propia destrucción. Pero vino la resurrección: el pueblo venezolano ha dado ya su contundente veredicto y (...) nada ni nadie podrá detenerlo (CH2000b).

Una vez más nos topamos con dos ideas que se contraponen sistemáticamente: los privilegios de la minoría y las carencias de la mayoría de los habitantes del país que se hallaba en camino de su destrucción y que ahora va en pos de la resurrección. Quizás por tratarse de una misiva dirigida a la milicia, asoma el nombre de Bolívar y explica cómo lo “traicionó” la oligarquía de su época y de qué manera concluyeron sus días:
[28] El nació en cuna rica pero terminó al lado de los pobres, condenado por su propia clase (CH2000b).

En otro texto se insiste en el tema al plantear que los esfuerzos libertarios de Bolívar no fueron suficientes porque
[29] se trataba de liberar a un pueblo, no de cambiarle de dueño a un pueblo. Eso fue lo que pasó aquí, el pueblo cambió de dueño después de tanta lucha (CH2003a).

Sin embargo, afirma que la idea de libertad no murió a pesar de que
[30] Había una oscuridad terrible, no había caminos, no había luces en el horizonte. (...) Aquí no había túnel, ni túneles, una oscuridad terrible, una incertidumbre que nos partía el alma todos los días. Y de esa oscuridad pero de esa fuerza surgió el relámpago bolivariano el 4 de febrero. Fue Bolívar. (CH2003a).

La oposición rico/pobre, en este caso específico referida a Bolívar, se erige en una constante del discurso presidencial. Lo mismo podría decirse de la idea de liberar al pueblo versus cambiar de dueño, en relación con la condición de sometimiento en la que

se encontraban los venezolanos. En cuanto a las metáforas luz/oscuridad: oscuridad terrible se opone a caminos, luces en el horizonte, túneles, relámpago bolivariano. A propósito del tema de la revolución, Chávez, en una intervención del 20 de febrero de 2003 en la ciudad de Barquisimeto, subraya:
[31] las revoluciones no se hacen por los caminos fáciles (...) se hacen por los caminos de las dificultades (...), por el camino de los sacrificios (CH2003b)

Se trata de una medición de fuerzas que se inició desde la campaña electoral de 1998, lo que justifica el reto siguiente:
[32] Vamos a ver quién puede más, si la oligarquía antipatriota o nosotros los patriotas de Venezuela (CH2003b).

Y añade:
[33] Yo envainé la espada y me equivoqué. Luego me obligaron a desenvainarla de nuevo y más nunca la voy a envainar... (CH2003b).

Palabras estas con las que justifica las acciones que pudieran emprenderse para defender la revolución en la calle ante la amenaza de la “oligarquía depredadora y golpista” y los medios de comunicación “desestabilizadores y golpistas”, pues
[34] No es tiempo de blandenguerías, es tiempo de fortaleza, (...) de decisiones, (...) de avances, (...) de coraje, por amor a la Patria (CH2003b).

En correspondencia con lo anterior, exacerba las emociones de quienes lo siguen diciéndoles:
[35] nosotros tenemos moral, ellos no tienen moral; nosotros tenemos bandera, a ellos les queda grande la bandera, no tienen bandera; nosotros tenemos patria, nosotros tenemos sueños, nosotros tenemos amor, ellos tienen odio, y el amor se impone sobre el odio (CH2003b).

Otra función de esta dicotomía consiste en el cuestionamiento moral del sector al que adversa, hecho que enfatizó luego de la asonada golpista de abril de 2002. Cuestionar la conducta del bando responsable del golpe se aprovecha como argumento para justificar acciones, dicho de otro modo, para “desenvainar la espada”. Los dualismos desplegados en el próximo cuadro dan fe de lo expuesto:
Cuadro 4. Oposiciones en el discurso CH2003b
Parte A del par Parte B del par
Funciones de la polarización

- Revolución: se hace por los caminos - Revolución: no se hace por los S/D de las dificultades y los sacrificios caminos fáciles - El poder de los patriotas de - El poder de los medios de Em Venezuela comunicación, desestabilizadores, golpistas - El poder de la oligarquía,

antipatriota, depredadora, golpista - Desenvainar la espada defender la revolución) (para - Envainar la espada (equivocación) Ja Ja Em Ee

- Es tiempo de fortaleza, decisiones, - No es tiempo de blandenguerías avances, coraje - Nosotros tenemos moral, bandera, - Ellos carecen de: moral, bandera patria, sueños, amor - Ellos tienen odio

A estas alturas del análisis resulta oportuno hacer notar que luego del 11 de abril de 2002 (fecha del golpe de estado contra Hugo Chávez) y del 02 de diciembre del mismo año (fecha del paro convocado por empleados de la estatal Petróleos de Venezuela y otros sectores) algunos términos pasan a formar parte de frecuentes dicotomías. Cuando se hace referencia a lo ocurrido el 11 de abril, el presidente asevera lo siguiente:
[36] los golpistas no sólo fueron un grupo de militares. No, también había un grupo de civiles ahí (...) dirigiendo al golpe de abril y la masacre de abril, fueron ellos los que convocaron aquella marcha, engañando a los seguidores de la oposición de buena fe (CH2003c).

De esto se deduce que a su juicio hubo una oposición de buena fe y otra golpista integrada por militares y civiles. En otros textos también se había denominado golpistas a los medios de comunicación y a la oligarquía. Chávez insiste constantemente en las sanciones a los responsables del golpe y del paro. Sobre este tema expresa:
[37] Ellos se creen superiores, que con ellos nadie puede meterse, que no hay ley para ellos. Aquí la ley es para todo el mundo (CH2003c).

Esta idea se complementa con otra: “no puede haber República si lo que reina es la impunidad. (...). Tiene que imponerse la justicia”. Acepta el disenso, admite que “cualquier venezolano puede estar en contra de Chávez (...) puede aspirar a que Chávez se vaya de la presidencia (...), puede estar en contra de la revolución bolivariana”... pero advierte que si bien
[38] es válido no estar de acuerdo con Chávez, no puede ser válido apoyar delincuentes (CH2003c).

Tales expresiones contienen juicios morales al tiempo que justifican las sanciones que pudieran tomarse contra los grupos disidentes, luego de lo cual denuncia y sentencia:
[39] Ahora los oligarcas creen (...) que ellos son intocables, aquí no hay intocables en Venezuela, delincuente es delincuente (…). Aquí en Venezuela no hay privilegios (...) todos somos iguales ante la ley y ante Dios (...) ahora unos delincuentes que deberían ser condenados por lo menos a unos 20 años de prisión, por todo el daño que le han hecho al pueblo, por todo el daño que le han hecho al país: el golpe de abril, el sabotaje petrolero, todo el daño contra PDVSA, todo el terror que han desatado (CH2003c).

Para enfatizar su acusación insiste en dicotomías portadoras de violencia que movilizan la polarización remarcando las diferencias sociales. Rememora otros tiempos en los que “algunos ricachones”, hacían lo que se les viniera en gana, atropellaban a los pobres, a los campesinos y dice que ese tiempo se acabó definitivamente porque
[40] Aquí manda el pueblo, aquí no manda la oligarquía; en Venezuela manda el pueblo, no los oligarcas (...). Y les vamos a enseñar quién es el que manda en Venezuela (CH2003c).

Califica los hechos ocurridos en el país como “una guerra contra la oligarquía, contra los golpistas, contra los saboteadores, contra los terroristas” y destaca la “victoria popular contra el golpismo y la oligarquía, traidora a la Patria, que ha azotado a Venezuela”. Insiste en que a estos grupos se les ha derrotado y se les seguirá derrotando (CH2003c) y alude al caso específico de PDVSA, la empresa petrolera que sustenta la mayor parte de la economía del país, respecto a la que señala:
[41] PDVSA estaba en manos de la oligarquía (...), en manos de enemigos del pueblo (...). Una nueva PDVSA está naciendo para manejar el petróleo no en función de los intereses de la oligarquía (...), sino de todo el pueblo venezolano”(CH2003c).

Finaliza con esto:
[42] sobre las ruinas del pasado estamos construyendo la patria futura” (CH2003c).

En torno al tema de quienes lo respaldan el presidente destaca diferencias ideológicas y éticas entre su grupo y el que se le opone:
[43] la mayoría de nosotros somos revolucionarios (...), apoya este proceso revolucionario… Siempre prevalecerá el pueblo sobre los traidores del pueblo… Esta revolución se basa en la unidad del pueblo y es una revolución cristiana… (CH2003c).

Promueve su revolución bolivariana y los “valores supremos” de esta: “Justicia, libertad, igualdad y dignidad”. También recalca: “un pueblo feliz, un pueblo de libres y de iguales. Ese es nuestro camino (...) el camino de Dios, (...) de nuestra redención”. Veamos gráficamente las oposiciones presentes en el texto analizado:
Cuadro 5. Oposiciones en el discurso CH2003c
Parte A del par - Victoria popular Parte B del par
Funciones de la polarización

- Derrota del golpismo, la oligarquía, Ds los saboteadores, los terroristas Em

- En Venezuela no hay intocables, no - Los oligarcas, delincuentes, se creen Em hay privilegios todos somos iguales intocables ante la ley y ante Dios - En Venezuela manda el pueblo - Maravillosa patria futura - En Venezuela oligarcas - Ruinas del pasado no mandan los Ds Ee

- Oposición de buena fe - Justicia

- Golpistas civiles y militares - Impunidad

Di Em

- Mayoría revolucionaria, apoya el - Cualquier venezolano puede estar Di proyecto revolucionario en contra de la revolución bolivariana - Es válido no estar de acuerdo con - No es válido apoyar delincuentes Chávez - Aquí la ley es para todo el mundo - Venezuela, país soberano, libre Em Ja

- Ellos se creen superiores y creen Em que no hay ley para ellos Ja - No se aceptan injerencias externas Em Ja

- Nueva PDVSA: nace en función de - PDVSA: en manos de la oligarquía, Ds los intereses del pueblo de los enemigos del pueblo - Pueblo - Traidores del pueblo Em

La categoría (Em) se manifiesta siete veces en este discurso para la deslegitmación ética de los adversarios, su descalificación absoluta, al subrayar su condición de “delincuentes y traidores”. A esta valoración negativa le suma otra de índole social: son oligarcas, no forman parte del pueblo. Esta categoría (Ds) más la (Ja) le aportan máxima relevancia a la alocución cuyos antónimos son portadores de representaciones sociales movilizadoras de altísimos niveles de polarización. El estudio diacrónico de los casi tres lustros en los que gobernó Hugo Chávez Frías demostraría que la violencia discursiva eleva sus decibeles a partir de los eventos del año 2002.

5. Conclusiones
Al inicio del trabajo se aseveró que en el discurso político los antónimos constituyen estrategias lingüístico discursivas que contribuyen a polarizar la sociedad. En los textos analizados se les utiliza para (a) diferenciar social e ideológicamente, (b) enjuiciar moralmente, (c) exacerbar emociones, (d) sobrevalorar/desvalorizar, (e) justificar acciones. La primera categoría, (Ds) (Di), pone en evidencia prácticas discriminatorias recurriendo a vocablos que expresan pertenencia grupal. Su importancia radica en la demarcación que con ella se establece entre el pueblo y los otros (oligarquía, ricos, opositores); pueblo que respalda al proceso revolucionario, y al que socialmente Chávez ubica en los estratos pobres. Respecto a lo que hemos denominado (Em), se trata de una categoría cuya función consiste en poner de manifiesto la diferencia de valores entre los dos bloques en los que el presidente divide la sociedad. De la lectura de los textos se infiere que la falta de ética atribuida por Hugo Chávez al outgroup llega al límite con los eventos del año 2002 (golpe de estado y paro petrolero). En tal sentido, el campo semántico de los adjetivos con los que se le califica está asociado con lo delincuencial y la transgresión de normas y valores –incluidos los relacionados con la nacionalidad y la religiosidad-. Respecto a (Ee), sobresale la mención a los sentimientos de amor desde/hacia el grupo al cual se

adscribe el presidente y los de odio, provenientes del adversario. La cuarta categoría, (S/D), se asocia con la magnificación de los rasgos positivos de sectores oficialistas, de los militares, del pueblo en general y la mitigación o negación de los que pudiese tener el oponente. En cuanto a (Ja), categoría significativa, Chávez echa mano de ella cuando requiere del consentimiento o aprobación de su grupo para ejecutar acciones en contra del parecer o la actuación del outgroup. Hechos como la aprobación de la Asamblea Constituyente de 1999 o las sanciones a los golpistas potencian el uso de estrategias discursivas con esta función. El análisis llevado a cabo muestra que en cada pareja de antónimos uno tiene polaridad negativa y el otro positiva. El discurso de Hugo Chávez Frías se apega al valor de uno de ellos creando una serie sinonímica que acentúa el contraste, enfatizando los rasgos negativos del outgroup o los positivos del ingroup: “conspiradores, gerentes traidores, traidores a la patria”, se opone a “gerente patriota”; “derrota del golpismo, la oligarquía, los saboteadores, los terroristas” a “victoria popular” (CH2003c). Lo mismo aplica en situaciones contrarias: “sociedad venezolana, pueblo venezolano, pueblo bolivariano de Venezuela”, constituyen sintagmas de signo positivo que se enfrentan al vocablo “élite”. Como resultado de esto puede afirmarse que generalmente no se plantea una oposición término a término sino entre una palabra, sintagma u oración y un paradigma de signo antinómico. En palabras de Mounin (1974), se hablaría de constelaciones de oposición en torno a un mismo vocablo. Otro rasgo que reviste interés se vincula con la reiterada aparición de los mismos antónimos que contribuye a reforzar su valor y agudizar las tensiones, en consecuencia, sus efectos verbales y extraverbales actúan sobre lo que les es externo: la sociedad entera (Jitrik, 2008). Un ejemplo de marcada relevancia viene dado por el arraigo e instauración definitiva de la antonimia patriota/antipatriota que luego del paro nacional del 02 de diciembre de 2002 se instaura definitivamente en el discurso de Hugo Chávez como mecanismo de exclusión que delimita dos tipos de ciudadanos:
[44] los patriotas de hoy (...) estamos dando una batalla de los patriotas contra los antipatriotas; los que amamos a la patria contra los que quieren destruir a la patria; los que creemos de verdad en la democracia y los que pretenden asesinar la democracia en Venezuela; los que le entregamos todo a la lucha por la patria de nuestros hijos, y los que pretenden hundir la patria de nuestros hijos. Así está planteada hoy la batalla en Venezuela; así está planteada la lucha de Venezuela hoy (CH2003c).

Lo propio –la negación del otro– ocurre con la oposición pueblo/oligarquía y sus respectivos paradigmas: su persistente empleo hace que se le considere esencial para analizar ideológicamente el polarizador discurso de Chávez. A esta pareja se suman: revolución/contrarrevolución (para presentar la política como un combate); presente/pasado (para desvalorizar todo lo que le precedió). Estos y otros dualismos marcan límites y movilizan la polarización. Por último, resulta oportuno destacar que las oposiciones de los discursos analizados, proferidas en contextos relevantes, se erigen en estrategias que legitiman al propio grupo, deslegitiman al contrario y enfatizan las desigualdades. Asimismo, presentan la sociedad en términos de una visión dicotómica y excluyente, sin matices. Su enunciador –Hugo Chávez– asume una posición rígida, poco tolerante, que se inicia desde antes de su asunción al poder y se acentúa luego del golpe de estado de abril de 2002. Chávez demostró el impacto ideológico que tienen las prácticas discursivas al caracterizar

lingüísticamente la identidad de su grupo cohesionándolo y situándolo en uno de los polos de la confrontación, proceder que se tradujo en resultados exitosos, sobre todo en términos electorales. Hasta la fecha, la sociedad venezolana se muestra escindida por marcadas diferencias sociales e ideológicas que le cierran el paso a las posibilidades de diálogo entre las partes. Casi ningún espacio se halla ajeno a esta dicotomización. Familias, escuelas, iglesias, medios, con sus respectivas comunidades, se han visto impactados por el discurso polarizador, que si bien no proviene únicamente del presidente, ha tenido en él su máximo exponente. En tal sentido, el análisis del discurso de Hugo Chávez Frías demuestra que la antonimia resulta efectiva como estrategia ideológica de polarización que ha contribuido, durante los últimos quince años, a la división de la sociedad venezolana. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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THAYS ADRIÁN SEGOVIA es Licenciada en Letras (UCV), Profesora de Lengua Castellana y Literatura, Magister en Lingüística y Doctora en Cultura Latinoamericana y del Caribe (UPEL-IPC). Profesora Titular del Departamento de Castellano, Literatura y Latín, Maestría en Lingüística y Doctorado en Pedagogía del Discurso (UPEL-IPC). Investigadora adscrita al Instituto Venezolano de Investigaciones Lingüísticas y Literarias “Andrés Bello” (UPEL). Ha publicado artículos en las áreas de análisis crítico del discurso y adquisición y desarrollo del lenguaje, áreas en las que desarrolla sus investigaciones. Correo electrónico: thaysadrian@gmail.com

ADRIANA AGUAYO
CIESAS-DF

Una mirada a la discriminación en México desde el discurso de la prensa escrita

RESUMEN.Este artículo presenta los resultados de un análisis cuantitativo aplicado a un corpus de prensa escrita que contiene 373 textos publicados en tres diarios de circulación nacional en México (La Jornada, Reforma, El Universal), entre marzo de 2011 y febrero de 2012, con el fin de conocer la forma en que la prensa escrita mexicana aborda la discriminación en la actualidad. Particularmente nos interesamos en averiguar qué cantidad de textos sobre discriminación publicaron los diarios analizados, cuáles géneros discursivos periodísticos mencionaban algún tipo de discriminación, cuáles eran los temas más frecuentes y cuáles eran los grupos más mencionados. Los resultados muestran que los textos analizados informan pero no profundizan sobre la discriminación en México, y que enfatizan sólo algunos tipos de discriminación (por preferencia sexual, por género y por pertenencia étnica) e insisten en la vulnerabilidad de grupos como los indígenas, las mujeres y la comunidad gay pero pocas veces señalan responsables o toman postura ante los hechos que narran. PALABRAS CLAVE:discriminación, prensa escrita, discurso, México. RESUMO. Este artigo apresenta os resultados de uma análise quantitativa, aplicada a um corpus contendo 373 textos de notícias publicadas em três jornais de circulação nacional no México (La Jornada, Reforma, El Universal) entre março de 2011 e fevereiro de 2012 para apreender o modo como a imprensa mexicana aborda o tema da discriminação na atualidade. Particularmente o interesse é o de averiguar a quantidade de textos sobre a discriminação foram publicados nos jornais analisados, quais gêneros discursivos jornalísticos mencionavam algum tipo de discriminação, quais foram os temas mais freqüentes, e quais foram os grupos mais citados. Os resultados mostram que os textos analisados informam mas não se aprofundam sobre a discriminação no México e que enfatizam apenas alguns tipos de discriminação (orientação sexual, gênero e etnia) e insistem na vulnerabilidade de grupos como os povos indígenas, das mulheres e da comunidade gay, mas raramente assinalam responsabilidades ou tomam posição sobre os acontecimentos que narram. PALAVRAS-CHAVE: Discriminação, imprensa, discurso, México. ABSTRACT. This article presents the results of a quantitative analysis applied to a corpus containing 373 newspaper articles published in three national newspapers in Mexico (La Jornada, Reforma, El Universal) between March 2011 and February 2012 to learn how the Mexican press addresses discrimination. We were particularly interested in finding out how many texts about discrimination were published in the corpus; which discourse genres mentioned discrimination; and who were the subjects or groups most frequently mentioned. The results show that the texts report but do not go deep into the issue of discrimination in Mexico and that they highlight only a few types of discrimination (sexual orientation, gender and ethnicity) and emphasize the vulnerability of groups such as indigenous peoples, women and gay community, but rarely single out the responsible or take a stance on the events they cover. KEYWORDS: Discrimination, written press, discourse, Mexico.

Introducción
En América Latina, especialmente durante las últimas dos décadas, numerosos estudios han abordado el tema de la discriminación desde diferentes disciplinas y perspectivas de análisis. Algunos se centran en el análisis de la discriminación por género,

preferencia sexual, condición social o de salud, pertenencia étnica o nacionalidad. Sin embargo, particularmente se ha dado énfasis a los trabajos sobre discriminación racial en tanto los pueblos indígenas y afroamericanos de la región han sufrido de manera histórica la segregación y exclusión en los ámbitos económico, político y social. Al constituirse en uno de los temas destacados de la agenda académica, encontramos proyectos de investigación y publicaciones que buscan la reflexión interdisciplinaria en torno al racismo a partir de experiencias en distintas comunidades y países (Almeida, 1999; Castellanos y Landazuri, 2012; García, 2008; Zabala, 2008). En México de igual manera el tema de la discriminación, especialmente de la discriminación étnico racial, ha sido discutido en diversas publicaciones en los últimos 20 años (Castellanos y Sandoval, 1998; Castellanos, 2003; Gómez, 2005). Los estudios del discurso no han sido ajenos al análisis de este fenómeno social. Sólo por mencionar algunos trabajos de reciente publicación en América Latina podemos mencionar aquellos que dan cuenta de las estructuras y estrategias del discurso racista de las élites (van Dijk, 2003, 2007), de los que se interesan por describir cómo la discriminación es percibida por un grupo determinado (Merino 2008; Pino y Merino 2010), aquellos que exploran y describen algunas estrategias discursivas de los medios de comunicación en la construcción de estereotipos (Cuccato, 2002; Pardo, 2011) y los que analizan tipos particulares de discursos discriminatorios como el de la homofobia (Sevilla y Álvarez, 2010). A pesar de los esfuerzos de distintos sectores por hacer patente la existencia de la discriminación en México, efectuar acciones de prevención y luchar contra sus diversas manifestaciones, la violencia hacia algunos grupos como expresión de la discriminación se ha incrementado y, otros, siguen sufriendo de manera sistemática sus efectos. Como ejemplos recientes podríamos citar la oleada de violencia hacia los migrantes centroamericanos en su paso por México rumbo a Estados Unidos y el incremento de los crímenes de odio hacia la comunidad LGBTTTI1, fenómenos que han sido denunciados por distintas organizaciones no gubernamentales y atendidos de manera constante en la prensa escrita durante los últimos años; el incremento de los feminicidios, por su parte, ha sido también denunciado por distintas ONG’s, registrado por prácticamente todos los medios de comunicación y ha sido tema de discusión frecuente en el sector político, mientras que la sistemática discriminación hacia los indígenas no siempre es tan visible mediática ni políticamente; además, los resultados de la encuesta nacional de discriminación (ENADIS, 2010)2 difundidos por la prensa nacional a lo largo del periodo de estudio (marzo 2011-febrero 2012) tampoco son alentadores: seis de cada diez encuestados consideraron que la distribución inequitativa de la riqueza en México es el mayor factor que divide a la sociedad; cuatro de cada diez respondieron que no estarían dispuestos a permitir que en su casa vivieran personas homosexuales y tres de cada diez tampoco lo harían con personas que viven con VIH/SIDA; mientras que 4 de cada diez señalaron que el color de la piel es un factor de trato desigual. Si bien este fenómeno ha cobrado mayor visibilidad en las últimas dos décadas en distintas esferas como la política, la academia, la sociedad civil y los medios de comunicación, la situación que actualmente impera en México en materia de discriminación vuelve urgente centrar la mirada desde las ciencias sociales hacia este tema. Este trabajo pretende contribuir con la discusión de la situación actual de la discriminación en México al hacer visibles distintos discursos que sobre el tema en cuestión se generaron entre marzo 2011 y febrero de 2012 en la prensa escrita mexicana en relación con la denuncia de casos de discriminación y la construcción de una mirada

hacia las poblaciones consideradas vulnerables. El objetivo de la investigación fue conocer de qué manera algunos acontecimientos fueron retomados por la prensa ya sea para informar u opinar sobre los mismos. Con ello, no se pretendía rastrear la discriminación en la prensa –es decir, cómo la prensa producía o reproducía estereotipos y actitudes discriminatorias– sino analizar qué temas destacaba la prensa como un asunto de discriminación y cómo se informaba o discutía sobre los mismos.

1. La discriminación en México
El derecho a la no discriminación se reconoce en instrumentos internacionales de derechos humanos ratificados por México –tanto del sistema internacional de derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como del Sistema Interamericano, integrado por la Organización de los Estados Americanos (OEA)– así como en la Constitución política de México. Su incorporación a la Carta Magna es reciente; fue hasta el año de 2001 cuando se prohibió la discriminación mediante una modificación al artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos con lo cual se reconoció el derecho de todas y todos los mexicanos a no ser discriminados. Como un avance en esta materia, dos años más tarde se promulgó una Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación con la que también se creó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). De acuerdo con la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación en México, se entiende por ésta “toda distinción, exclusión o restricción que basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad, talla pequeña, discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud, embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o cualquier otra, tenga por efecto impedir o anular el reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de las personas” (CONAPRED, 2008:1-2). Para efectos jurídicos y, de acuerdo a esta instancia, la discriminación “ocurre solamente cuando hay una conducta que demuestre distinción, exclusión o restricción, a causa de alguna característica propia de la persona que tenga como consecuencia anular o impedir el ejercicio de un derecho” (CONAPRED, 2012). Sin embargo, de acuerdo a su definición éstas características de las personas o grupos, aparecen como naturalizadas, no se ahonda en la definición de diferencia o diversidad para explicar que aquellas características que percibimos como diferentes son categorías culturales, en otras palabras, creadas y no naturales. Al ser un fenómeno de exclusión social e intolerancia, puede adoptar diversas formas como la violencia física, la segregación social, espacial o económica, el genocidio, entre otros. Se debe subrayar que la discriminación es entendida como una práctica social que se materializa de manera discursiva. Considero aquí al discurso o las prácticas discursivas en su sentido amplio: verbal (hablado o escrito) y no verbal (plástica o espacial). La relación entre el atributo como un estigma –(color de piel, aspecto físico, nivel socioeconómico, género, edad, peso, talla, etcétera)– y el estereotipo, se produce y reproduce por medio del discurso; de igual manera mediante el discurso, las prácticas discriminatorias se preparan, promulgan y legitiman tanto como se las denuncia y lucha contra ellas (Reisigl y Wodak, 2001).

2. Prensa escrita y discurso
Los medios de comunicación tienen un papel fundamental en la producción (selección, redistribución, censura) y difusión de discursos pues transmiten masivamente bienes simbólicos. Dirigen la atención de su público hacia ciertos hechos, temas, personas e ideas (Thompson, 2002). A partir de los temas que los medios convierten en noticia, los personajes en los que se centran, a quiénes dan voz, a quiénes encuadran en cámara o dan espacio para su fotografía, qué cobertura se da al hecho, cuántos periodistas la retoman, etcétera, realizan cortes a la realidad, la interpretan y difunden así versiones de ciertos hechos. Esta selección supone una construcción de la realidad social, en tanto ésta nunca puede ser vista de manera objetiva. Nuestra percepción e interpretación de la realidad depende de factores culturales, históricos y sociales (Watzlawick, 2000). El criterio de objetividad para presentar los hechos es una ilusión en tanto el acontecimiento no puede desligarse del marco interpretativo del periodista. De este anhelo por la objetividad nace la distinción entre los géneros informativos y de opinión, para distinguir entre la presentación de los hechos y su evaluación. Sin embargo, diversos autores subrayan que incluso en los géneros informativos existe cierta interpretación ideológica de los hechos favorecida por la estructura sintáctica y la elección léxica (Verón, 1987; Trew, 1983). Si pensamos que de manera preferente aquellos con poder económico o político controlan, o bien, tienen mayor acceso a los medios de comunicación, no podemos suponer que difundan bienes simbólicos plurales sino hegemónicos que pueden llegar a presentar distintas visiones dominantes sobre la realidad (Thompson, 2000). Así, las visiones dominantes se producen, reproducen y dan legitimidad a determinadas formas de ver el mundo validando cierto orden social. Y claro está, el público tampoco es un ente pasivo. Interpreta, resignifica, se adhiere –o no– a lo visto, leído o escuchado en los medios de comunicación. Entre los medios de comunicación hemos elegido la prensa escrita pues si bien se considera que en México es un medio de menor penetración que la televisión, se estima que entre sus lectores se encuentra un grupo selecto de hombres y mujeres encargados de tomar decisiones de trascendencia nacional (Guerrero, 2010).Por otra parte, “cumple un importante papel como elemento de cohesión social, legitimación política, formación de consensos, o para propiciar, reforzar o reorientar comportamientos específicos en grupos sociales” (Salgado, 2009: 22) lo que le confiere un gran poder. Como lo plantea Fonte (2002):
La prensa tiene una función de legitimación y sostenimiento de la estructura de poder de una sociedad. Los miembros de los grupos de poder tienen acceso privilegiado al discurso de la prensa. Además, suelen ser los actores de las noticias y las fuentes de opinión de autoridad y credibilidad. [...] Sin embargo, la prensa no funciona como pasiva reproductora de versiones de los grupos de poder; por el contrario tiene un desempeño activo. Mediante su propia construcción de los hechos (énfasis, interpretación, dimensión, etc.) influye en la definición de la situación. Produce así su propia versión de la estructura de poder (Fonte, 2002: 25).

El poder del discurso de la prensa lo podemos apreciar, por ejemplo, en el hecho de que sea cada vez más común que los noticieros radiofónicos o televisivos tengan secciones dedicadas a comentar la nota principal, el editorial o las columnas de los diarios. Además,

ser articulista o columnista de prensa confiere prestigio y éstos poseen una mayor libertad para verter sus opiniones en la prensa que en el radio o la televisión (Salgado, 2009). Sin embargo, se puede advertir cierta complicidad entre el discurso periodístico y el político en tanto el primero hace visible el segundo. Se considera que constituye una de las principales fuentes de distribución de opinión pública pues “mediante el proceso constante de comunicación y despacho de trabajo referente a opiniones ‘oficiosas’, surge la apariencia de una síntesis social general, de una voluntad común y de un contexto del sentir enlazado democráticamente” (Böckelmann, 1983: 35).

3. Método y materiales de análisis
Como hemos adelantado, este estudio abarca la fase cuantitativa de nuestra investigación sobre el papel de la prensa mexicana en cuanto a distintos tipos de discriminación. Construimos un corpus de prensa que contiene 373 textos periodísticos publicados entre marzo del 2011 y febrero de 2013 en tres diarios de circulación nacional, Reforma, El Universal y La Jornada, con el objetivo de visibilizar la manera en que la prensa produce y reproduce ciertas visiones sobre la discriminación en México en la actualidad, especialmente cuando se presentan eventos conflictivos. Para ello, el análisis se centró en indagar sobre la cantidad de textos que publicaron los periódicos sobre la discriminación, los tipos de géneros en que hablaron del asunto, los temas en que se enfocó el discurso periodístico y los grupos que mencionaron como objeto de la discriminación. Los diarios analizados, si bien no cubren todo el espectro de diarios de circulación nacional, están considerados entre los más importantes de acuerdo a su tiraje. Además sus objetivos, intereses periodísticos y su perfil de lectores permiten obtener materiales realizados desde diversas ópticas que pueden llegar a presentar distintos puntos de vista sobre un mismo fenómeno. El corpus de investigación fue construido de acuerdo a los siguientes criterios: textos periodísticos publicados(en la versión impresa) entre marzo de 2011 y febrero de 2012 en los diarios seleccionados que contuvieran la palabra discriminación o hicieran referencia a algún tipo de discriminación en específico –racismo, homofobia, clasismo, xenofobia, etcétera– en el encabezado, subencabezado o primer párrafo. Se decidió acotar la búsqueda a estas tres partes de los textos en tanto condensan la información principal. Los titulares suelen concentrar la información principal del suceso a informar o comentar, o bien, aquella que el periodista considera más relevante y/o atrayente para el lector; los subencabezados funcionan de manera similar aunque generalmente añaden información a la contenida en los titulares; finalmente, el primer párrafo resume los elementos más sobresalientes del hecho sobre el que se informa u opina: qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué. Por otra parte, durante la conformación del corpus fue notorio que cuando el detonador discriminación (o alguna de sus variantes) no aparecía en las tres partes de un texto periodístico antes señaladas, no constituía el centro de la noticia. A partir de la revisión de estos diarios se construyó una base de datos en la que se vaciaba la información sobre: periódico, sección, fecha, página, encabezado, sub encabezado, primer párrafo, cuerpo de la nota, autor, tema general, tema específico, género, grupo vulnerable del que habla la nota. El cuadro 1 es un ejemplo de cómo se recogieron los datos.

Cuadro 1. Recopilación, sistematización y análisis de textos

4. Resultados
PERIÓDICO 4.1. LOS TEXTOS SOBRE DISCRIMINACIÓN POR P

Se encontró que del total de textos que componían el corpus, sólo alrededor de 30 se referían directamente a un tipo de discriminación: racismo, homofobia, xenofobia. Casi la mitad de los textos fueron publicados en La Jornada (184 textos, 49%); Reforma se ubicó en segundo lugar al publicar menos de una tercera parte (103 textos, 28%) y El Universal publicó poco más de una quinta parte (86 textos, 23%). Es interesante notar que El Universal, si bien cuenta con un perfil de periodistas y colaboradores plural – aunque es considerado más conservador que los otros dos dos– fue quien publicó el menor número de textos al respecto del fenómeno investigado; menos de la mitad de las veces que La Jornada lo que pudiera indicar que le interesa menos tratar el tema .
PERIODÍSTICOS SOBRE DISCRIMINACIÓN 4.2. LOS GÉNEROS PERIODÍST

Se identificaron los géneros periodísticos de los textos recopilados (ver Tabla 1) para distinguir entre la información y la opinión vertida en la prensa como una manera de rastrear la función comunicativa que los géneros pretenden cumplir. A partir de esta primera selección se tuvo por resultado que del total (373 textos), 283 (75.9%) fueron notas informativas, es decir, más de la tercera parte de la cobertura periodística dio cuenta de los hechos sin profundizar o dar una opinión de los mismos. Casi los tres diarios dedicaron el mismo espacio a la publicación de notas informativas con respecto al tema de la discriminación, aunque La Jornada fue quien en publicó ligeramente más (142 notas, que representan el 77.2% del total de textos de este diario presentes en el corpus). Mientras que El Universal (64 textos, 74.4%) y Reforma (77 textos, 74.8%) publicaron en términos relativos casi la misma cantidad de notas informativas. Tanto en los resultados

globales como por periódico, el porcentaje revela que se tiende a tratar el tema de discriminación mediante notas informativas y se le da menor espacio a otros géneros como los artículos, los editoriales o las columnas que profundicen o brinden opiniones sobre el tema. En concreto, pareciera que no hay un interés en reflexionar y discutir sobre la discriminación en México, sino tan sólo en dar cuenta de su existencia. Tabla 1. Resultados por géneros periodísticos
Género Nota informativa Artículos fondo Carta de lector Columna Reportajes Infografía Editoriales Entrevista Total de 35 22 10 9 7 6 1 373 9,4% 5,9% 2,7% 2,4% 1,9% 1,6% 0,3% 100,0% Número de textos Porcentaje 283 75,9%

Los temas que se abordaron en las notas informativas fueron muy variados. Entre los más frecuentes encontramos, a propósito de la celebración del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo), algunas notas que hicieron referencia a la discriminación que sufren las mujeres en general y cómo entre ellas algunos grupos de edad como las niñas y las adultas mayores sufren una doble discriminación por género y por edad; también se retomó el tema del aumento de los feminicidios, de la violencia que sufren una gran cantidad de mexicanas en manos de sus parejas sentimentales y de la trata de personas, importante problema a escala mundial. En los meses siguientes otros temas cubrieron la agenda periodística mediante notas, retomando los resultados de la ENADIS 2010 que de manera general hablaban sobre la persistencia de la discriminación en México o de manera particular centraban la atención en los resultados hacia algún grupo vulnerable. También se encontraron muchas notas que tuvieron como referente la discriminación hacia la comunidad LGBTTTI ya sea para tratar el tema del aumento de los crímenes de odio por homofobia, las expresiones homofóbicas de algunos miembros de la iglesia católica y de algunas leyes encaminadas a la defensa de sus derechos. La discriminación que sufren las personas con discapacidad también fue otro de los temas que relucieron en las notas informativas dando especial énfasis a la falta de adecuaciones que presentaba el nuevo edificio del Senado de la República ubicado en la ciudad de México para esta población, así como la necesidad de que sus derechos políticos fueran respetados a propósito de la elección presidencial que estaba por

llevarse a cabo el 1º de julio de 2012 y la falta de adecuaciones en las casillas y de campañas dirigidas especialmente hacia esta población. También se informó sobre la constante violación a los derechos humanos que sufren los migrantes centroamericanos en su paso por México rumbo a Estados Unidos y las leyes antimigrantes propuestas en Alabama, Georgia, Arizona, Utah y Carolina del Sur, Estados Unidos que de aprobarse afectarían, entre otros grupos, a cientos de miles de mexicanos. Finalmente, otro de los temas mencionados fue el de la situación de racismo en México que invisibiliza a la población afrodescendiente y continuamente vulnera los derechos de esta comunidad y los de los pueblos indígenas de México. Algunas de estas notas fueron publicadas en el marco de la comparecencia de México ante la Comisión para la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial (CERD) de la ONU. Los artículos de fondo que, de acuerdo con los resultados de la Tabla 1, constituyen el segundo género más recurrente en el corpus (35 textos, 9.4%), no alcanzan a representar, sin embargo, ni el 10% de todos los textos publicados sobre el tema de la discriminación en México en el momento estudiado. De hecho sumando aquellos géneros considerados de opinión (artículos, cartas de lector3, columnas y editoriales) tenemos que representan menos del veinte por ciento del total obtenido en el corpus (73 textos, 19.57%). Es decir que, sobre el tema de la discriminación en México, los diarios analizados principalmente se dieron a la tarea de informar más que generar opinión. La Jornada fue quien publicó más artículos (16 textos), en segundo lugar El Universal (14 textos) y en tercer lugar Reforma quien sólo publicó 5 textos. Los tipos de discriminación más abordados en artículos de opinión fueron aquellos que tienen por grupo vulnerable a la comunidad LGBTTTI, las mujeres y los indígenas. Es decir, sólo la discriminación dirigida hacia estos tres grupos abrió espacio a un análisis más profundo en la prensa analizada. Los temas fueron variados, sin embargo, como veremos más adelante este resultado coincide con el realizado por temas y sujetos de la discriminación en que son estos tres grupos los que cubre mayoritariamente la agenda periodística dejando de lado –o tratando en menor medida– temas referentes, por ejemplo, a los discapacitados, los migrantes, la población afrodescendiente. Los artículos de opinión también trataron el tema de la discriminación en general en especial a partir de la difusión de los resultados de la ENADIS 2010 que dio pie a la reflexión sobre la situación de la discriminación en México y de la persistencia de algunos de sus tipos como el racismo, la xenofobia y el clasismo. En menor proporción se habló de las Reformas a la ley de discriminación en el DF, la nueva ley de migración, la resolución de CONAPRED (2010) a la demanda interpuesta contra la SEP por discriminación en la prueba Enlace, la responsabilidad social de las empresas y la situación de vulnerabilidad de las empleadas domésticas en México. Otro género de opinión socorrido fue el de las cartas de los lectores. Se publicaron un total de 22 cartas (5.9%). En sólo dos de los diarios analizados se dio cabida a ellas (Reforma y La Jornada) y considerablemente en mayor medida fueron publicadas en La Jornada (19 textos). Si bien algunas se refieren a casos particulares, otras tratan temas de discriminación en general. Tenemos, por ejemplo, aquellas que consideran discriminatorias las convocatorias de la CNDH y el IFE; las que enfatizan la discriminación hacia la comunidad LGBTTTI cuando hablan de la homofobia en general, la homofobia en los estadios de futbol, en la publicidad y del aumento de crímenes de odio por homofobia; sobre la discriminación y el peligro que corren

migrantes en Alabama ante la puesta en marcha de la ley anti inmigrantes; del despido de trabajadoras de Samsung y del trato discriminatorio hacia indígenas en el DF. En dos, se pide a figuras públicas que atiendan puntualmente ciertos casos de discriminación, por ejemplo, se pide a Marcelo Ebrard, jefe del Gobierno del DF, atienda el caso de la muerte de Isaac Chinedu 4; y a Ricardo Bucio, titular del CONAPRED (2010), no sólo hable de estadísticas sino formule acciones puntuales para la lucha contra la discriminación a la comunidad LGBTTTI y hacia personas con VIH-SIDA. El periódico Reforma publicó tres cartas de lector que retomaron el tema de la discriminación. En una de ellas, el lector se pregunta hasta cuándo se permitirá que los rarámuris 5 continúen siendo discriminados en el campo y la ciudad; en otra se califica de discriminadora la nueva ley para la devolución de aportaciones del INFONAVIT a jubilados y la última considera el aumento de la discriminación en el mundo es una más de las razones por las cuales los indignados se mantienen en lucha. Dos parecieran ser las acciones principales que pueden observarse en las cartas de lector, la denuncia sobre algún caso de discriminación –casi siempre en el que se ve involucrada alguna institución pública– y la exigencia a alguna autoridad para la atención de algún caso que se considera no ha sido atendido. Sólo diez columnas (2.7%) se ocuparon de tema de la discriminación en México entre marzo del 2011 y febrero del 2012, todas ellas fueron publicadas en Reforma. Es notorio que sólo uno de los diarios analizados publicara columnas que retomaran el tema de la discriminación. En mayor proporción (cuatro columnas) abordaron el tema de la migración y la xenofobia, tres a propósito de la discriminación que sufren los indocumentados en su paso por México rumbo a Estados Unidos ante la escalada de expresiones violentas contra esta población y, una más, a propósito de la muerte del nigeriano naturalizado mexicano Isaac Chinedu como muestra del racismo y la xenofobia imperante en México. Las otras seis se refirieron al avance del movimiento gay en su lucha contra la discriminación, la discriminación de las empleadas domésticas, la discriminación en las canchas de futbol, el clasismo a raíz de los videos de Las ladies de Polanco , el abuso de militares contra indígenas y la discriminación hacia las mujeres en todos los aspectos de su vida. En cuanto a los nueve reportajes que se publicaron (2.4%) tenemos que en su mayoría (siete textos) fueron publicados por El Universal , uno en La Jornada y uno más en Reforma. De los publicados en El Universal, dos abordan el tema de la discriminación hacia personas de talla pequeña, y el resto temas variados como: el reto de ser transexual, la situación de los niños con VIH/SIDA, los empleados despedidos por VIH/SIDA, los concheros 6, la preferencia por “lo rubio” en la publicidad. En cuanto a los indígenas, mientras La Jornada dedicó un reportaje para informar sobre la discriminación que sufrieron los familiares de cinco otomíes asesinados al no brindárseles apoyo económico ni hacerles justicia, Reforma reportó la situación de miseria en que viven los Tarahumaras tanto en la sierra como en la ciudad. Por otra parte, se publicaron siete infografías 7 (1.9%) todas ellas en el periódico Reforma. En dos se informa de una marcha y un concierto contra la homofobia; dos más hablan de la discapacidad, una para señalar que el banco Banorte discriminó a un empresario por su discapacidad y otra en donde el Secretario de Salud subraya que los discapacitados son vistos desde el enfoque médico y asistencialista pero no como sujetos de derecho; en otra se informa que Alejandro Encinas –candidato a la

gubernatura del Estado de México– promete en campaña que no habrá más discriminación a otomíes; en una más se habla de la agresión de las ladies de Polanco a policías; y una última enfatiza la exigencia de activistas por una atención integral y mayor distribución de antiretrovirales entre la población con VIH-SIDA. En total se publicaron seis editoriales (1.6%) de los cuales cinco fueron publicados por La Jornada y uno por El Universal . Es necesario señalar que el diario Reforma, desde que viera su aparición en 1993, no publica editoriales. Entre los temas abordados por La Jornada están la oposición del partido PAN para incluir la palabra “sexuales” en preferencias como parte de las Reformas al artículo 4º; el apoyo a la Universidad Autónoma de la Ciudad de México por representar un proyecto de educación incluyente en el DF; la discusión de las acciones necesarias para eliminar la discriminación en México como parte de las reflexiones tras la celebración del Día Mundial de la Diversidad para el Diálogo y el Desarrollo; los avances y pendientes en la agenda lésbico-gay tras la conmemoración del Día del Orgullo Lésbico- Gay; y, finalmente, la situación de la migración, el racismo y la xenofobia como parte de la reflexión por el Día de Acción Global contra el racismo y por los derechos de los migrantes, refugiados y desplazados. Los editoriales de La Jornada se mantuvieron, especialmente en la primera mitad del 2011 y en el último mes de ese año, pendientes de ciertos temas inherentes a la discriminación; abordaron la situación de la discriminación que impera en México, pero también se interesaron por la situación de discriminación que viven algunos grupos de personas como la comunidad LGBTTTI, y también publicaron editoriales en torno al racismo y la xenofobia. Por su parte, el único editorial del corpus publicado por El Universal se refirió a la comparecencia de México ante la Comisión para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (CERD, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). En su texto reconoce que si bien hay avances, los rezagos son innegables y la realidad lacerante. Finalmente, en todo el corpus sólo encontramos una entrevista (0.3%) que fue publicada por La Jornada dentro del Suplemento Letra S. En ella, Luis Adrián Quiroz de la Red Acceso relata la discriminación que sufren pacientes con enfermedades crónicas y degenerativas pues en ocasiones en el Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS) no les surten los medicamentos necesarios para su tratamiento. 4.3. LOS TEMAS PREFERIDOS EN LA PRENSA ESCRITA Los temas más frecuentes –que se presentan en la Tabla 2–muestran que la prensa analizada tendió a hablar principalmente del tema de la discriminación en general (45 textos, 12.1%). En parte, esto ocurrió con motivo de la presentación de los resultados de la ENADIS (2010) que llevaron a retomar la situación de la discriminación en México como un problema social actual. Esto no significa, sin embargo, que en algunas publicaciones se hubieran tomado parte de los resultados para abordar cómo se percibe la discriminación hacia algún grupo en particular.

Tabla 2. Los temas en el corpus
Tema Discriminación en México Discriminación a personas de la comunidad LGBTTTI Discriminación a indígenas Discriminación a mujeres Políticas públicas y leyes contra la discriminación Xenofobia Discriminación en instituciones públicas Discriminación a discapacitados Políticas públicas y leyes en EU anti migrantes Clasismo Discriminación religiosa Discriminación en medios de comunicación Discriminación en instituciones y empresas privadas Autoridades y funcionarios públicos que discriminan Discriminación a enfermos/portadores de VIH-SIDA Discriminación a jóvenes Discriminación a niños Discriminación a afrodescendientes Discriminación en el futbol Discriminación a adultos mayores Discriminación a empleadas domésticas Discriminación a obesos Discriminación a gente pequeña Total Número de textos 45 42 40 30 29 25 24 21 21 13 12 10 10 8 8 7 6 6 6 3 3 2 2 373 Porcentaje 12.1% 11.3% 10.7% 8.0% 7.8% 6.7% 6.4% 5.6% 5.6% 3.5% 3.2% 2.7% 2.7% 2.1% 2.1% 1.9% 1.6% 1.6% 1.6% 0.8% 0.8% 0.5% 0.5% 100%

El segundo gran tema, por la frecuencia de aparición (42 textos, 11.3%), estuvo relacionado con la discriminación hacia la comunidad LGBTTTI. Aunque de manera general, a lo largo del periodo analizado, se habla de la discriminación hacia esta comunidad en distintos ámbitos, particularmente se dio énfasis al aumento de los

crímenes de odio por homofobia en el país. También se informó sobre asesinatos de líderes gay; del reconocimiento de los avances en la lucha contra la homofobia como la reforma a las leyes que en algunos estados hace posible el matrimonio y la adopción a parejas del mismo sexo, así como de los retos para evitar la discriminación y violencia contra esta población. En tercer lugar (40 textos, 10.7%) se encuentren los textos que abordaron la discriminación hacia las poblaciones indígenas. Suele tratarse el tema de manera general y particular, es decir, para hablar de la persistencia de la discriminación hacia estos pueblos en México –por ejemplo a propósito de los resultados de la ENADIS (2010) y la comparecencia del México ante la CERD–; como para hablar de un pueblo en particular o de un estado de la República en específico en el que se denuncia la existencia de este tipo de discriminación. Se puede apreciar también la persistencia de notas que aluden a la pérdida de tradiciones o elementos culturales a causa de la discriminación (desuso de la lengua o de la vestimenta tradicional para no ser reconocido como indígena) y unas pocas que subrayan que sus niveles de vida (en materia educativa, salud, acceso a la justicia, etcétera) se encuentran por debajo de la media nacional. En cuarto lugar encontramos los temas que hicieron referencia a la discriminación hacia las mujeres. Especialmente a propósito de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer y de los resultados de la ENADIS (CONAPRED, 2010) y otras encuestas, se retomaron aquí dos temas: el alto porcentaje de mujeres en México que han sufrido algún tipo de violencia por parte de sus parejas y el número en aumento de feminicidios en el país. Otros textos subrayan la discriminación hacia las mujeres en los ámbitos laboral y educativo; mientras que algunos más se refieren a la doble discriminación que sufren niñas y adultas mayores (por género y edad) en algunas ocasiones. Por otra parte, podemos apreciar cómo muchos de los temas abordados por la prensa se dirigen a la discriminación que sufre algún grupo en particular aunque no necesariamente se habla de tipos particulares de discriminación. Es decir, pocas veces se habla de clasismo, misoginia, racismo, xenofobia en comparación con el uso de la palabra discriminación como genérico. De todas estas formas de discriminación, sin embargo, la que se usa con mayor frecuencia es la de homofobia8. El uso de los términos racismo y xenofobia también estuvieron presentes en los textos analizados y podemos notar un ascenso en la inclusión de estos temas con respecto a investigaciones anteriores (Aguayo, 2008). En el corpus analizado encontramos referencias al racismo y la xenofobia al hablar de temas que hacían referencia a migrantes, indígenas y afrodescendientes. La presentación de la ENADIS, la comparecencia de México ante el Comité para la Eliminación de todas las formas de Racismo y la denuncia de violencia contra algunos albergues para migrantes en México fueron la punta de lanza para tratar estos temas. De acuerdo con la Tabla 2, sin embargo, podemos apreciar cómo no sólo se denuncia la discriminación sino que también se da espacio a la información sobre las acciones gubernamentales encaminadas a su disminución o a la exigencia de leyes que velen por el respeto de los derechos humanos de los grupos comúnmente discriminados. Así, en quinto lugar encontramos el tema de las acciones gubernamentales y leyes contra la discriminación o en favor de los derechos de algún grupo discriminado. En estos textos se da espacio a la información sobre leyes

encaminadas a la defensa de los derechos de algún grupo en particular, por ejemplo la ley que en algunos estados permite el matrimonio entre parejas del mismo sexo o la gestación subrogada que cubre temas de equidad; pero también, se exige a los congresos de los estados en que no existen que las aprueben; se informa de las iniciativas de reforma constitucional que tal o cual partido envió al Congreso –local o federal– para promover la equidad de género o por preferencia sexual; así como se habló de la negativa del PAN a incluir el término ‘preferencias sexuales’ –que sustituiría al de ‘preferencias’ como motivo de no discriminación en la Constitución. En la sexta posición, tenemos el tema de la xenofobia. Este rubro cubrió especialmente la violencia que sufren los migrantes centroamericanos en su paso por México rumbo a EU desde su entrada a México, tanto en manos de autoridades migratorias como de la delincuencia organizada y los ciudadanos. Sin embargo, y en contraste, se dio escasa atención a la nueva ley migratoria publicada en el Diario Oficial de la Federación el 25 de mayo del 2011 que algunos especialistas consideran discriminatoria. La migración interna tampoco corrió con suerte y en una sola nota se habló de la discriminación hacia los migrantes, principalmente indígenas, que por meses se desplazan de sus comunidades hacia las zonas agrícolas del norte del país. Podemos notar que los textos analizados, se refieren tanto a la discriminación en general como a la discriminación hacia ciertos grupos; sin embargo, también informaron y reflexionaron sobre la discriminación al interior de algunas instituciones públicas (24 ocurrencias). Se habló por ejemplo de la discriminación en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS)y en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) hacia pacientes crónicos, pacientes con VIH-SIDA y hacia parejas de derechohabientes gay; así como de la discriminación a las personas con discapacidad en el nuevo edificio del Senado de la República que no contaba con las adecuaciones necesarias para el acceso de esta población. En contraste, se habla de la actitud discriminatoria de personas en concreto –especialmente autoridades y funcionarios públicos– en mucho menor medida (nueve ocurrencias). En el caso del reconocimiento de las autoridades que discriminan, en contadas ocasiones se les identifica por nombre como fueron los casos de Carlos Talavera, jefe de brigada del programa Oportunidades en Uruapan quien se expresó de manera denigrante de mujeres indígenas; y de Emiliano Sandoval, magistrado nayarita que se expresó de manera misógina en Facebook durante un viaje de trabajo a Cancún. En el resto de las ocasiones se habla de funcionarios del sector educativo, funcionarios del sector salud, policías, autoridades migratorias, militares, etcétera sin puntualizar de quiénes se trata. Es notorio que, de los dos funcionarios de quienes sí se da el nombre, hayan sido casos que fueron dados a conocer en las redes sociales. Al igual que ocurrió con las ladies de Polanco y el gentleman de las Lomas, fueron casos que salieron a la luz pública en redes sociales y posteriormente fueron retomados por la prensa y la televisión. En todos ellos se identificó con nombre y apellido a los ciudadanos que cometieron el delito. Como muestra de lo anterior está el que de los 13 casos que trataron el tema del clasismo, 10 se refieren al caso ladies de Polanco y en todos ellos se especifica el nombre de las dos involucradas en la discriminación hacia los policías. De hecho, gracias al caso de las ladies de Polanco y el gentleman de las Lomas se destapó este tema en la prensa y la Procuraduría de Justicia inició la primera averiguación por discriminación de clase, lo que nos habla de la poca conciencia ciudadana sobre el clasismo como un delito por discriminación o la poca importancia que se le da. Otros dos textos se refirieron a un muro que se construía a lo largo del circuito

Cuemanco para separar dos colonias con distinto nivel socioeconómico y que posteriormente fue removido ante la presión ciudadana por considerar que con la construcción del muro se ejercía un acto de discriminación; y una última nota se refiere al empleado agredido física y verbalmente por el llamado gentleman de las Lomasquien invita a la denuncia en casos de acoso y discriminación laboral. Si bien en el período analizadoeste caso también salió a la luz pública podemos notar que éste no fue tratado como un caso de discriminación en general, ni de clasismo en particular, sino que tan sólo en un texto de los diarios analizados se menciona la discriminación laboral. Otros casos en los que también se dio a conocer con nombre y apellido a las personas que de una u otra manera incurrieron en actos de discriminación fue el de algunos religiosos, por ejemplo, José Luis Chávez, arzobispo de Antequera de Oaxaca y José María de la Torre, obispo de Aguascalientes, quienes en discursos públicos se expresaron de manera homofóbica; y José Guadalupe Martín, arzobispo de León Guanajuato quien, según se informó en los diarios, no considera misoginia prohibir la entrada de mujeres a las iglesias si éstas portan ropa “inapropiada”. Otro de los temas destacados por la prensa fue el de la discriminación hacia personas con discapacidad. Buena parte de los textos (7 de 21 que tratan el tema) se refirieron al nuevo Senado de la República como un espacio que promueve la discriminación hacia los discapacitados en tanto no facilita el acceso de personas con alguna discapacidad física o visual, principalmente. La cercanía de los comicios electorales del 1º de julio del 2012 también permitieron que el tema de la discapacidad en los medios de comunicación cobrara vigencia, y la prensa no fue la excepción ya que en los textos analizados se destacan algunos asuntos pendientes en materia política como la falta de campañas políticas dirigidas a estos grupos poblacionales y la falta de accesibilidad en algunas casillas de votación para las personas con discapacidad. Otros textos destacan la discriminación hacia discapacitados en algunas escuelas del país que les niegan el servicio y la discriminación en general que sufren las personas con alguna discapacidad. Con el mismo número de menciones se destacó el tema de las leyes migratorias en Estados Unidos de Norteamérica consideradas anti migrantes y racistas. En distintas notas se dio a conocer la existencia de estas leyes en distintos estados de Estados Unidos y la difícil situación que enfrentaban algunas familias latinas con la entrada en vigor de la ley Alabama. De igual manera, se dio a conocer que los gobiernos de Estados Unidos y México pidieron a la Corte estadounidense el bloqueo de la aplicación de estas leyes. El resto de los temas fueron minoritariamente destacados sin embargo, el de la discriminación en los medios de comunicación llama la atención. En algunos se informó de la exigencia de algunas ONG’s para cancelar el programa de Laura Bozzo titulado Laura y transmitido por el Canal 2 de Televisa, por considerarlo discriminatorio pues se suele denigrar e insultar a los participantes; el sexismo que promueven algunos comerciales –en concreto se habló de un anuncio de Snickers cuyo contenido fue considerado sexista. En él puede verse a una chica en una bicicleta que al bajar por una rampa grita y posteriormente se cae tras chocar con sus amigos. Mientras está en el piso uno de ellos le dice: “¡Ya Carlos! Cada vez que da hambre te portas como nena”. Y en cuanto muerde el chocolate puede verse que se trata de un chico, Carlos. También se retoman algunos casos de publicidad gubernamental que se considera discriminatoria – por ejemplo de comerciales televisivos referentes a la elección federal criticados por no

estar diseñados para personas con discapacidad auditiva ni para indígenas monolingües. Un caso más relata la violencia a la que incitó un conductor de radio, Ángel Verdugo, durante su participación en el programa de radio Reporte de la estación 98.5 de FM, al llamar a los ciclistas ‘la nueva plaga de la ciudad de México’ y pedir a los conductores les lanzaran el coche, “aplástenlos para ver si así entienden”, dijo. Algunas asociaciones de ciclistas interpusieron una demanda ante la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) y el conductor fue finalmente suspendido por la estación de radio. Otros textos informaron de la promoción del estereotipo de lo rubio en la publicidad, y uno más se preguntó si es suficiente la oferta televisiva en México. En cuanto al resto de los temas podemos apreciar cómo se les otorgó menos espacio y peso en la prensa. La discriminación laboral y en materia de salud hacia personas con VIH-SIDA, la discriminación hacia los jóvenes principalmente en la educación y el trabajo, la falta de conciencia hacia los derechos de los niños y niñas, los adultos mayores, las trabajadoras domésticas. Y otros tipos de discriminación, por peso y talla por ejemplo, sólo cubrieron un espacio rezagado en la agenda periodística. Dos temas, si bien fueron poco tratados tuvieron seguimiento durante todo el periodo analizado: la discriminación que de manera histórica se ha ejercido hacia las personas afrodescendientes en México y los insultos racistas proferidos entre jugadores de futbol durante el juego. Estos dos temas, me parece, destacan por su reciente aparición en los medios de comunicación como “noticia”. 4.4. LOS GRUPOS/SUJETOS OBJETO DE DISCRIMINACIÓN De acuerdo con el tema central de los textos del corpus se pudo inferir el grupo al que se hacía referencia explícitamente o no. Los grupos/sujetos de la discriminación se agruparon de acuerdo con la frecuencia con que fueron mencionados (ver Tabla 3). En ocasiones un mismo texto se refiere a más de un grupo, por lo que la suma del número de veces mencionados sobrepasa el número total de textos analizados.
Tabla 3. Grupos/sujetos objeto de discriminación Grupo/sujeto Miembros de la comunidad LGBTTTI Indígenas Mujeres Mexicanos en situación de vulnerabilidad (sin particularizar en algún grupo) Discapacitados Migrantes en México Mexicanos en EU Afrodescendientes Número de textos en que se mencionan 61 57 46 45 27 27 21 16

Niñas y niños Personas con VIH/SIDA Policías Jóvenes Adultos mayores Habitantes del DF en situación de vulnerabilidad Jugadores de futbol Creyentes de una religión diferente a la católica Enfermos crónicos Defensores de Derechos Humanos Empleadas domésticas Habitantes del norte del país en situación de vulnerabilidad Ciclistas Empleadas despedidas de la empresa Samsung Habitantes de Xochimilco Personas con sobrepeso Personas consideradas “gente pequeña” Académicos y estudiantes de la UACM Jubilados ISSSTE e Infonavit Cineastas (mujeres) Concheros Ex trabajadores de la empresa Mexicana de Aviación Personas en situación de calle Maestros CNTE Trabajadoras sexuales Usuarios bancos Usuarios Telcel

11 10 10 10 8 6 6 4 4 3 3 3 2 2 2 2 2 2 2 1 1 1 1 1 1 1 1

De acuerdo con la Tabla 3,podemos observar que son tres los grupos más mencionados. En primer lugar los miembros de la comunidad LGBTTTI, en segundo lugar los indígenas y en tercer lugar las mujeres. Al comparar estos datos con los de la Tabla 2, notamos que los primeros cuatro lugares de las Tablas 2 y 3 son muy similares, salvo por el grupo mexicanos en situación de vulnerabilidad que correspondería al tema que se

mencionó en mayor medida. Lo anterior sucede porque otros temas también tuvieron como sujeto de discriminación a mujeres, indígenas o miembros de la comunidad LGBTTTI, lo que aumenta su frecuencia de aparición, tales como instituciones que discriminan, intolerancia religiosa, discriminación en medios de comunicación, etcétera. En contraparte, a otros grupos se les presta poca atención en la prensa a pesar de ser considerados grupos comúnmente discriminados como los adultos mayores, los enfermos crónicos, las empleadas domésticas, las personas con sobre peso, las personas de talla pequeña, las personas en situación de calle, las trabajadoras sexuales. Por otra parte, el hecho de que algunos grupos se vean más visibilizados en la Tabla 3 nos puede indicar también una menor visibilidad temática. Por ejemplo, la discriminación hacia los afrodescendientes, que de acuerdo con la Tabla 2 fue cubierta en seis textos, aparece referida en 16 ocasiones como sujeto de la discriminación en la Tabla 3. Es decir, si bien aparecen como objeto de discriminación, el tratamiento temático en la prensa a veces los relega a un segundo plano donde el tema y no el sujeto (la persona) es el centro de la noticia. En otras palabras, se puede afirmar que, cuando una noticia se centra en el tema de la migración o el racismo, en realidad se habla de ciertos grupos vulnerables como los afrodescendientes pero dando prioridad al tema por sobre el grupo discriminado.

5. Conclusiones
A partir de este primer acercamiento a los materiales de prensa que constituyeron nuestro corpus podemos notar que la prensa analizada cubrió sólo algunos temas de discriminación y lo hizo principalmente con el objetivo de informar más que de profundizar en los mismos. Pareciera ser que opinar sobre la discriminación es un tema delicado mientras que reconocer su existencia no lo es tanto. Algunos acontecimientos dieron pie a la inclusión del tema de la discriminación en la agenda de la prensa analizada porque algunos eventos se convirtieron en noticia y favorecieron la visibilización del tema. Los festejos y conmemoraciones del Día Internacional de la mujer son siempre ocasión para recordar la segregación, exclusión o violencia que enfrentan las mujeres en algunos ámbitos. Pero también vimos que otras fechas como el Día del Orgullo Lésbico-Gay o el Día de Acción Global contra el Racismo y por los Derechos de los Migrantes, Refugiados y Desplazados provocaron la publicación de textos que informaron o reflexionaron sobre la discriminación hacia ciertos sectores de la población. Por otra parte la difusión de los resultados de la ENADIS (CONAPRED, 2010) también dio pie a la discusión e información sobre la situación de la discriminación en México. Finalmente hechos como el aumento de los crímenes de odio por homofobia, el ascenso en la violencia contra migrantes centroamericanos o la probable puesta en marcha de leyes anti migrantes en Estados Unidos provocaron que la prensa centrara su atención en estos asuntos. A lo largo de esta exploración pudimos apreciar cómo parecen ser tres los grupos a los que la prensa da mayor atención en cuanto a la discriminación que sufren en distintos ámbitos: la comunidad LGBTTTI, las mujeres y los indígenas. Y cómo pocas veces se denuncia a quien la comete, sólo en algunos pocos textos se habla de personas o instituciones que cometieron un acto de discriminación. Algunos temas y sujetos quedaron fuera de la agenda mediática. Es casi inexistente el tema de la criminalización –especialmente de hombres jóvenes– por su aspecto: tipo

de ropa, uso de tatuajes o piercings, corte de pelo, etcétera, por mencionar sólo un caso. Y otros temas como el de la discriminación de clase que probablemente tampoco hubiera sido incluido en la agenda mediática de no haber sido por los videos de las ladies de Polanco que circularon en las redes sociales. Y aunque algunos temas y grupos vulnerables fueron convertidos en noticia, el tratamiento de la información no fue exhaustivo. Finalmente, no podemos dejar de destacar el empleo en el discurso periodístico de algunos eufemismos como personas de talla pequeña, adultos mayores, discapacitados, afrodescendientes, entre otros. El uso de eufemismos es relevante en cuanto a la regulación social de la diferencia, especialmente, respecto a la pretensión políticamente correcta de nombrar la diferencia. Este uso de determinados sustantivos para referirse a ciertos grupos ha sufrido transformaciones que pueden ser rastreadas en el discurso periodístico, lo cual constituye un interesante objeto de análisis para una futura investigación.
NOTAS 1 Comunidad LGBTTTI es la abreviatura para referirse a los miembros de la comunidad lésbico, gay, bisexual, transexual, transgénero, travesti e intersexual. 2 Realizada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED). 3 Las cartas de lector son consideradas aquí como uno más de los géneros de opinión que podemos encontrar en el discurso periodístico. Fueron retomadas porque al ser impresas por los diarios generan también cierto clima en torno al tema de investigación al producir o reproducir determinada visión sobre la realidad. No deben confundirse, sin embargo, con los comentarios que los lectores pueden introducir en la versión digital de los diarios. 4 El 11 de mayo del 2011 el nigeriano Isaac Chinedu fue atropellado en la ciudad de México al escapar de una agresión policíaca. Sus familiares consideraron que el prejuicio racial resultó en la muerte de Isaac y pidieron a las autoridades se aprehendiera a los culpables. 5 Los rarámuris, también conocidos como tarahumaras, son uno de los más de 60 grupos indígenas de México. 6 Los concheros son grupos de danza ritual –con raíces prehispánicas–, vinculada a diversas fiestas religiosas. 7 Con el término de infografía nos referimos a aquellas fotografías que aparecen en los diarios con un pequeño párrafo a manera de pie de foto. 8 El término homofobia ha sido utilizado para referirse a la aversión hacia hombres o mujeres homosexuales, bisexuales, travestis y transgénero. Sin embargo, en la actualidad se habla también de lesbofobia, bifobia y transfobia para hacer visibles a estos sectores.

REFERENCIAS
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ADRIANA AGUAYO AYALAes licenciada en Etnología de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Obtuvo los grados de Maestría y Doctorado en Antropología en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS-DF). Los proyectos de investigación que ha desarrollado en los últimos años han tenido por objeto de estudio la percepción, la identidad, el territorio y, en los más recientes, ha abordado, además, temas de segregación, discriminación, racismo y ciudadanía desde una perspectiva multidisciplinaria, en la que se combinan aportes de la Antropología y la Lingüística. Actualmente participa como investigadora invitada en el proyecto “Ciudades globales procesos locales: conflictos urbanos y estrategias socioculturales en la construcción del sentido de pertenencia y el territorio de la Ciudad de México” en el que colaboran investigadores de distintas disciplinas sociales, de diversas universidades y centros de investigación nacionales e internacionales. Correo electrónico: adriana.aguayo.ayala@gmail.com

Redes de metáforas cognitivas en el discurso político: “el socialismo del siglo XXI” de Hugo Chávez
MERCEDES DUARTE A.
Universidad Central de Venezuela

RESUMEN. Las metáforas cognitivas son un recurso discursivo extensamente estudiado por la lingüística (Gibbs, 1999), especialmente en el ámbito del discurso político (Chilton y Ilyin, 1993), y aunque Chumaceiro (2004) presentó un primer acercamiento al análisis de las metáforas como grupos semánticos, el estudio de las redes de metáforas es todavía un terreno poco explorado. Por esta razón, el propósito central de este artículo es el análisis de las redes de metáforas asociadas con la noción de ‘socialismo’ en el discurso del ex presidente Hugo Chávez. Para ello se recurre al análisis cognitivo propuesto por Lakoff y Johnson ([1980] 2007) y al análisis lingüístico según Cameron (1999). El corpus lo conforman cuatro emisiones del programa Aló Presidente del año 2005; primero se reconocen las metáforas según las categorías propuestas por Lakoff y Johnson; y luego, siguiendo lo señalado por Cameron, se identifican las redes. Los resultados develan la presencia de ocho redes centrales de metáforas. Se concluye que las redes construidas en el discurso político se asocian y combinan como familias semánticas para cumplir con fines ideológicos y mostrar cómo es concebido el “socialismo del Siglo XXI”. PALABRAS CLAVE: redes de metáfora, familias semánticas, discurso político, socialismo, Hugo Chávez. RESUMO. As metáforas cognitivas são um recurso discursivo extensamente estudado pela linguística (Gibbs, 1999), especialmente no âmbito do discurso político (Chilton & Ilyin, 1993), mas apesar de uma primeira apreciação de Chumaceiro (2004) da análise das metáforas como grupos semânticos, o estudo das redes de metáforas é ainda um terreno pouco explorado. Por esta razão, o propósito central deste artículo é a análise das redes de metáforas associadas â noção de ‘socialismo’ no discurso do ex presidente venezuelano Hugo Chávez. Para tanto, recorre à análise cognitiva proposta por Lakoff y Johnson ([1980] 2007) e à análise lingüística segundo Cameron (1999). O corpus é constituído de quatro episódios do programa Aló Presidente do ano de 2005. Primeiramente, são reconhecidas as metáforas segundo as categorias propostas por Lakoff y Johnson; e então, seguindo Cameron, identificam-se as redes. Os resultados revelam a presença de oito redes centrais de metáforas. Conclui-se que as redes construídas no discurso político associamse e combinam-se como famílias semânticas para cumprir fins ideológicos e mostrar como é concebido o ‘socialismo do Século XXI’. PALAVRAS-CHAVE: redes de metáforas, familias semânticas, discurso político, socialismo, Hugo Chávez. ABSTRACT. Cognitive metaphors are extensively studied in linguistics (Gibbs, 1999), particularly in the field of political discourse (Chilton & Ilyin, 1993) and although Chumaceiro (2004) has developed a first approach to metaphors as semantic groups, the study of metaphors as networks remains greatly unexplored in Spanish. For this reason, the purpose of this article is to analyze metaphor networks associated with the notion of ‘socialism’ in the discourse of President Hugo Chavez. The work is framed by Lakoff and Johnson ([1980] 2007) cognitive perspective and linguistic analysis, according to Cameron (1999). The corpus consists of four broadcasts of the television program Aló Presidente in 2005. First, metaphors are identified following Lakoff and Johnson’s categories; then the network of meanings in the metaphors are identified and reorganized. The results of the analysis unveil the presence of eight central networks. We conclude that the networks of metaphors built into political discourse are associated and combined as semantic families according to ideological purposes to show how socialism of the XXI century is conceived.

KEYWORDS: metaphor networks, semantic families, political discourse, socialism, Hugo Chávez.

Introducción
La enorme cantidad de investigaciones sobre metáforas cognitivas procedentes de múltiples campos del conocimiento (Gibbs, 1999) pone en evidencia la importancia de este dispositivo del lenguaje en el discurso cotidiano y, muy especialmente, en el discurso político (Chilton e Ilyin, 1993; Chumaceiro, 2004; Hernández, 2004; Molero 2009; Adrián, 2010; Duarte, 2011). Uno de los modelos más conocido en el estudio de las metáforas es el de Lakoff y Johnson ([1980] 2007), en cuya perspectiva se plantea que las metáforas no son sólo recursos retóricos o estéticos del lenguaje, sino también fenómenos de la cognición y la comprensión intersubjetiva. Por esta razón, en el análisis textual, las categorías canónicas formuladas por estos autores son útiles en el reconocimiento inicial de las metáforas simples. Sin embargo, el enfoque presenta algunas limitaciones porque su sistema del esquema metafórico sólo contempla la fórmula ‘A es B’ (‘el tiempo es dinero’), lo que implica también, restricciones importantes en la identificación de las redes de metáforas en los textos. Aunque abundan los estudios sobre metáforas en el discurso político (Gibbs, 1999), los que se relacionan directamente con redes de metáforas son mucho menores. La investigación llevada a cabo hasta ahora (Lakoff, 1991; Chilton e Ilyin, 1993; Cameron y Low, 1999; Hernández, 2004; Molero, 2009; Adrián, 2010) revela, por un lado, que muchos estudios sobre metáforas se concentran principalmente en la identificación analógica del mapa conceptual metafórico (A es B) dejando por fuera el estudio de las redes de metáforas. Trabajos como el de Chumaceiro (2004) sugieren que las metáforas se ordenan como grupos semánticos o ‘macrometáforas’ y coloca el énfasis en la función semántica de las metáforas en el texto, pero no en la forma en que ellas se relacionan. Esto quiere decir que, hasta el momento en el que se produce este estudio, ninguna de las investigaciones sobre metáforas en el discurso político venezolano analiza las familias de metáforas como redes de sentido que estructuran el discurso y que se validan durante la interacción entre el emisor del texto y sus interlocutores “óptimos”, es decir, aquellos a quienes se dirige en primera instancia y para quienes el texto es más efectivo (Bolívar, 2005: 116). Por todo ello, nos preguntamos cómo funcionan las redes de metáforas en el discurso político de Hugo Chávez cuando habla del socialismo del Siglo XXI a los venezolanos, y cómo las utiliza para persuadir sobre las bondades de su propuesta política. Entenderemos por metáfora cognitiva una elaboración conceptual producida por los hablantes durante el evento de comunicación, y un recurso discursivo generado y actualizado durante el intercambio comunicativo, empleado en forma deliberada o inconsciente por los participantes de dicho intercambio (Lakoff y Johnson, [1980] 2007). En este artículo planteo que el estudio de las redes de metáforas debe considerar no sólo los elementos lingüístico-cognitivos sino además, todos los factores que concursan en el intercambio de comunicación, es decir: los participantes del evento, las metas de comunicación y los ámbitos y circunstancias temporales y espaciales en los cuales se desarrolla dicho intercambio, porque estos son los elementos que ayudarán a identificar las redes y a explicar el sentido que adquieren en el discurso. Escogimos concentrarnos en las redes de metáforas en torno al ‘socialismo’ porque este es un término y propuesta política que adquirió vigor en el escenario venezolano desde 2005 en la voz del ex mandatario de ese país (Chávez, 2005), y fue aumentando a

partir de 2006 cuando, en los comicios presidenciales, la palabra comenzó a resonar y a ganar mayor relevancia en el eslogan, o parte del eslogan de la campaña por la reelección del ex presidente venezolano “Patria, socialismo o muerte”. Aunque existe gran cantidad de literatura respecto del socialismo venezolano (Guerra, 2007; López Maya, 2009), se ha generado mucho debate sobre lo que significa este nuevo modelo postulado por el presidente Chávez en términos económicos, sociales y políticos. Creemos que una forma de dilucidar la noción de socialismo en el escenario socio-político venezolano actual será aproximarnos a lo que nos pueden revelar las redes de metáforas en las propias palabras del creador del concepto. En este sentido, se escoge el programa Aló Presidente, como corpus para el estudio. Aló Presidente fue un programa conducido por el ex presidente Chávez y transmitido en formato radial, televisivo y a través de Internet. Considerado como un género nuevo del discurso venezolano (Bolívar, 2003; Duarte, 2011), Aló Presidente pertenece al denominado macro género ‘Discurso Político’ (Charaudeau, 2009). Siguiendo a Charaudeau entendemos por discurso político todo texto que tenga como propósito fundamental el de persuadir a la audiencia o a la ciudadanía sobre el hecho de que la propuesta o ideal social del emisor es el mejor, mientras que promueve el rechazo del ideal social del adversario; para lograr estas metas, el emisor echa mano de todas las estrategias retóricas disponibles (especialmente las que apelan a la emotividad). Afirmaremos entonces, siguiendo lo señalado por Bolívar (2003), que la irrupción de Aló Presidente en los medios venezolanos responde a unos fines políticos claramente exhibidos: “Aló Presidente […] se originó en la confrontación política con la intención explícita de dialogar con el pueblo y de fortalecer el proyecto político de un grupo de la sociedad” (Bolívar, 2003: 102). Esto significa que Aló Presidente es clasificable como discurso político, entre otras cosas, porque es un tipo de discurso en el que abiertamente se realiza apología y propaganda de la gestión de gobierno del emisor y se detracta a los adversarios. Dicho programa ha sido ampliamente estudiado y analizado por el impacto que tuvo en la construcción de la revolución bolivariana (Bolívar, 2003; Nieto y Otero, 2008; Cañizales, 2011; Duarte, 2011; Gualda, 2012), pero todavía queda pendiente develar la forma en que las metáforas del socialismo se combinaron y relacionaron para construir un contexto cognitivo que permitiera a los venezolanos y a otros en el mundo comprender lo que significaba este proyecto político.

1. Un marco analítico
El análisis de las redes de metáforas nos obliga primero, a revisar brevemente el concepto de metáfora cognitiva, y luego lo que entendemos por redes de metáforas. 1.1. METÁFORAS COGNITIVAS Según la lingüística cognitiva, la metáfora es una construcción conceptual porque es un recurso lingüístico que sirve para definir algo en términos de otra cosa (Lakoff y Johnson, [1980] 2007). Además, es una construcción lingüístico-social porque está presente en todos nuestros intercambios comunicativos. Con el tiempo, las metáforas tienden a naturalizarse dentro de las comunidades lingüísticas que las generan, y en ese proceso de convencionalización, los usuarios de la lengua pierden de vista la comparación que les subyace. En otras palabras, aquello que es definido en términos de otra cosa, y parte del concepto de esa ‘otra cosa’ son los dos componentes del mapa metafórico que se

suelen solapar hasta tomarse como idénticos entre sí. Por eso, coincidimos con Black (1999: 555) cuando afirma que, “comprender una metáfora sería como descifrar un código o desenmarañar un acertijo”. El análisis de la metáfora fuera de su contexto no puede, sin embargo, dar cuenta de las complejidades que suponen los entramados metafóricos y las redes, de modo que, para recuperar las pistas del mapa metafórico (lo que se compara y la cosa con la que se compara) se pueden revisar, por un lado, las pistas co-textuales (i.e. palabras asociadas directamente con socialismo y; lo que se dice inmediatamente antes y después de enunciada la palabra en cuestión). Y por otro lado, se pueden examinar las pistas contextuales, es decir, quién dice qué, a quién, en dónde y en cuáles circunstancias, que es una noción de contexto procedente de la Lingüística Sistémica Funcional (LSF) de Halliday (1994). Este salto analítico que demandan los textos supone dos niveles, uno cognitivo y otro lingüístico-discursivo, que como veremos, implica un análisis de mayor amplitud que va más allá de la dimensión semántica porque involucra tanto las relaciones gramaticales paradigmáticas como algunos elementos del contexto. 1.2. REDES DE METÁFORAS, FAMILIAS SEMÁNTICAS Y RELACIONES PARADIGMÁTICAS Coincidimos con Chumaceiro, quien llama macrometáforas a las redes de metáforas y las define como “redes de sentido con base en elementos que han adquirido carácter representativo o valor simbólico dentro de un amplio grupo social” (2004: 96). Las redes de metáforas son núcleos de sentido en torno a los cuales orbitan varios conceptos metafóricos que se relacionan entre sí a nivel semántico (Chumaceiro, 2004: 5). Esta noción es extendida por Adrián (2009: 117) quien observa que las metáforas agrupadas pueden ser recursos altamente persuasivos en el discurso y, estamos de acuerdo con ella cuando añade que, “como dispositivos simbólicos, al repetirse continuamente, las metáforas enfatizan los significados ideológicos, modelan comportamientos, despiertan sentimientos y proponen tipos de actuación”. Con base en lo anterior, podemos afirmar que parte de la importancia que tienen las metáforas y las redes de metáforas en el discurso se debe a que cumplen con una función pragmática, es decir, sirven a los propósitos persuasivos que el emisor pretende conseguir sobre su audiencia (Hernández, 2004), y esto concierne de cerca al discurso político que de suyo es altamente persuasivo (Charaudeau, 2009). Y, como señala Molero (2009: 308), “posiblemente, el uso frecuente de la metáfora en el discurso político se deba a su ambigüedad y a su poder expresivo”. Esto significa que con la metáfora política se privilegian y restringen significados a discreción de quien las emplea, lo que nos da razones para pensar que las redes de metáforas son el resultado de la producción de complejas familias de conceptos metafóricos que son comprendidas por la mayoría de los usuarios de la lengua de una misma comunidad lingüística. Entonces, podemos decir que cada red de metáforas es un núcleo conceptual que porta la carga semántica del conjunto de metáforas que la constituye. Es el foco alrededor del cual se agrupan varios conceptos metafóricos organizados por similitud semántica. En otras palabras, una red de metáfora conforma lo que podríamos llamar una familia semántica, y esto ocurre porque las metáforas que conforman las redes establecen una relación paradigmática, semejante a la de la sinonimia, con respecto a un concepto general, o ‘superordenado’1, que las reúne en torno a sí, de suerte que, las metáforas funcionan como conceptos ‘hipónimos’ (o subordinados) de ese concepto general (Duarte, 2011).

Un hiperónimo o superordenado es una palabra genérica que engloba a otras que se distribuyen en grupos léxicos de categorías inferiores pero, relacionadas entre sí semánticamente (McCarthy, 1990; Halliday y Hasan, 1977). Así se conforman los campos semánticos, que para McCarthy son una noción abstracta que se actualiza, justamente, a través de grupos léxicos (1990: 21). Entonces, una metáfora o concepto metafórico, llamémosle ‘metáfora hiperónima’ o ‘superordenada’, englobaría varios conceptos metafóricos (Lakoff, y Johnson, [1980] 2007) subordinados, o ‘metáforas hipónimas’, lo que permitiría el establecimiento de una relación semánticamente compatible (campos semánticos) entre todas las metáforas que conforman cada red de metáforas. Convengamos que el modelo analógico-descriptivo del mapa cognitivo de las metáforas (i.e. A es B) no es el único que puede explicar su constitución, porque existen casos en los cuales el tópico (i.e. lo que se explica en términos de otra cosa) pudiera estar ausente, así como casos en los que la comparación no está dada entre grupos nominales exclusivamente (Cameron, 1999). Entonces, aceptaremos que estudio de las redes de metáforas exige trascender el análisis lingüístico-cognitivo, porque el proceso paradigmático, que implica diversas maneras de organización conceptual en las redes, se hace efectivo durante el evento comunicativo. Por esta razón decimos, de acuerdo con Bolívar (2007), que sólo a través del análisis del texto en toda su extensión, en contraste con el contexto en el que se ejecuta el intercambio, se puede identificar la naturaleza de las redes, y además, se puede explicitar su existencia en el discurso. Al igual que otros recursos del discurso, el sentido de las metáforas se construye durante el intercambio comunicativo. Davidson (2001: 245) afirma que “la metáfora es el sueño del lenguaje y, como todo sueño, su interpretación refleja tantas cosas sobre el intérprete como sobre el que la ha originado”, es decir, que no hay manera de descifrar la metáfora sin recurrir al análisis contextual. Además, Cameron (1999: 4) agrega que:
Para los fines de la lingüística aplicada, la operacionalización de la metáfora requiere que se tengan en cuenta los recursos (del lenguaje y los cognitivos), las metas de la interacción y las exigencias de procesamiento en cada punto del desarrollo de la teoría y la investigación.2

Esto significa que, en la operacionalización y análisis de las metáforas, deben concursar tanto los elementos propiamente lingüísticos y cognitivos, como los de la dinámica social; y este es un asunto que refuerza Adrián (2009: 116) cuando afirma que, entre los elementos que aportan información relevante para discernir el significado de las metáforas en el texto, son importantes los datos lingüísticos, la situación histórica y las metas de comunicación en las que se enmarca un discurso. Siguiendo lo planteado por McCarthy (1990) sobre las relaciones paradigmáticas y la sinonimia, definiremos redes de metáforas como la interconexión o concurrencia de varias metáforas simples (o conceptos metafóricos), que por su similitud semántica y, en ocasiones, por su proximidad en el texto se hacen compatibles, de modo que las metáforas simples funcionan como ‘metáforas hipónimas’ que forman parte de una metáfora ‘hiperónima’ o ‘superordenda’, que es una categoría de orden superior, desde el punto de vista semántico. La relación que se establece entre los conceptos metafóricos superordenados con las metáforas hipónimas es semejante a la que, según McCarthy (1990: 21), se da entre campo semántico (que es una noción abstracta), y campo léxico (que es la actualización del campo semántico), respectivamente.

2. El método
2.1. EL CORPUS Considerando el propósito fundamental de este estudio, que consiste en analizar las redes de metáforas asociadas con la palabra socialismo en el discurso del ex presidente venezolano, el corpus consta de cuatro programas Aló Presidente descritos en el Cuadro No. 1 en el que se resumen los datos sobre el contexto temporal y espacial de cada emisión del programa y los temas principales.
Cuadro 1. El Corpus No. de Fecha Lugar Programa 222 15-05 Tema principal de la emisión

Liceo Bolivariano de la Urb. Llano Alto, Educación Edo. Barinas. Centro de Diagnóstico Integral (CDI) Parroquia Los Godos y La Cruz, Maturín, Salud Edo. Monagas. Complejo Cultural “Cecilio Acosta” Municipio Guaicaipuro, Los Teques, Edo. Cultura Miranda. Zona Industrial El Pinón, Cumaná, Edo. Economía Sucre.

225

12-06

228

10-07

229

17-07

El cuadro 1 esquematiza el número de cada programa, y además: a) la fecha de transmisión: un programa de mayo, uno de junio y dos de julio; b) el lugar de emisión del programa: El programa No. 222, transmitido desde un Liceo Bolivariano en Barinas, que es el lugar de nacimiento de HCH. En esta ocasión se desarrolla de manera preponderante el tema de la educación, que es uno de los aspectos abordados por el gobierno actual, a través de lo que se han denominado ‘misiones educativas’; El programa No. 225, transmitido desde un CDI (Centro de Diagnóstico Integral), que es una institución preventiva de salud y forma parte del programa denominado Misión Barrio Adentro, que es la primera ‘misión’ social inaugurada por el gobierno de HCH; El programa No. 228, desde el Complejo Cultural Cecilio Acosta, que es un programa especialmente dedicado a la cultura venezolana, y El programa No. 229, transmitido desde la Zona Industrial El Piñón de Cumaná, en el que se aborda el tema de la economía venezolana. Los criterios utilizados para escoger estos cuatro programas fueron: a. De todos los programas de los años 2005 y 2006 se escogieron aquellos en los que el emisor principal mencionó la palabra “socialismo”.

b. Después, se escogieron los programas en los que el número de apariciones de ‘socialismo’ era mayor. c. De la selección anterior, escogimos los programas que contenían los tópicos privilegiados por Hugo Chávez, es decir, los que trataban los temas más recurrentes en sus intervenciones, a saber: salud, educación, economía y cultura. 2.2. CATEGORÍAS Y UNIDADES DE ANÁLISIS En el plano cognitivo, las categorías estuvieron constituidas por los tres tipos canónicos de metáforas, según Lakoff y Johnson ([1980] 2007), a saber: a) metáforas estructurales; b) metáforas orientacionales; c) metáforas ontológicas. En un segundo nivel de análisis, y desde la perspectiva lingüísitico-discursiva, las categorías estuvieron constituidas por los tópicos predominantes en las redes. Se definió el tópico en el discurso como “aquello de lo que se habla” (Bolívar, 2005: 292). Las unidades de análisis fueron: el texto en su totalidad, para conocer el tópico general abordado en cada programa y su posible vinculación con la palabra ‘socialismo’; los segmentos textuales conformados por las intervenciones del presidente en las que aparecía la palabra ‘socialismo’ y; los complejos clausulares (Halliday, 1994) que contenían las expresiones metafóricas3 asociadas con ‘socialismo’. El criterio que privó en el reconocimiento de las metáforas simples fue lingüísticocognitivo, es decir, se buscó con cuáles palabras se comparó socialismo y qué vínculos semánticos se establecieron en la relación. El criterio lingüístico-discursivo para el reconocimiento de las redes fue el léxico: las palabras con las que se comparó socialismo; los usos dados a estas palabras en el texto y en el contexto y, sus significados en relación con ‘socialismo’. Para identificar a las metáforas según la categorización de Lakoff y Johnson ([1980] 2007), se consideró el léxico asociado con ‘socialismo’ y los usos gramaticales dados a ese léxico por el emisor principal del programa (HCH). Estos aspectos constituyeron la evidencia lingüística que sirve de expresión de la relación entre el dominio origen (el que presta sus conceptos) y el dominio destino (el que hace el préstamo conceptual, i.e. palabra ‘socialismo’). En cambio, para la identificación de las redes de metáforas se recurrió tanto al análisis lingüístico del texto global, como al análisis de variables contextuales como: los temas sobre los que se discute, los participantes de la situación comunicativa, el lugar y el momento donde se desarrolla el intercambio, como propone Bolívar (2007: 253). Los pasos se pueden resumir como sigue: 1. Se identificó el tópico general que prevalecía en cada programa. 2. Se ubicaron los segmentos textuales, las cláusulas y los complejos clausulares que contenían la palabra ‘socialismo’. 3. Se identificaron y clasificaron las metáforas asociadas con ‘socialismo’ según Lakoff y Johnson ([1980] 2007). 4. Se identificaron y clasificaron las redes de metáforas en el texto global.

3. Resultados
El análisis reveló que la metáfora de mayor ocurrencia en la muestra es la estructural, que aparece 299 veces. Las orientacionales y las ontológicas aparecen 8 y 16 veces, respectivamente. Entre las metáforas estructurales, analizadas de manera

independiente, resultó de mayor incidencia en el texto global la que se denominó ‘socialismo es tópico’ (i.e. el socialismo es tema del discurso). Al someter estos resultados parciales al análisis paradigmático del texto global, se comprobó que, independientemente de esta clasificación, algunas metáforas presentaron la tendencia a repetirse en grupos semánticos. Esto indica que, aunque la cuantificación sirvió para observar la tendencia general de predilecciones entre un tipo de metáfora u otro por parte del emisor, no explica las implicaciones discursivas de las metáforas en redes o familias semánticas y su uso recurrente durante el intercambio. El análisis global de cada texto permitió detectar la vecindad semántica entre algunos grupos de conceptos metafóricos extendidos en todo el corpus, y por su aparición sostenida y sistemática los agrupamos en redes de sentido. La presencia de dichas redes de metáforas explica el funcionamiento de las expresiones metafóricas en el texto global, en términos que el análisis de las relaciones sintagmáticas (gramaticales) en la cláusula no suministró, porque el grupo o la red de metáforas es un recurso del discurso que depende de los factores contextuales y su presencia depende del evento comunicativo y se actualiza en él. Las redes reconocidas fueron: i) metáforas del decir; ii) metáforas de conducción; iii) metáforas de concreción; iv) metáforas religiosas; v) del socialismo nacional; vi) de economía; vii) deóntica; viii) metáforas bélicas. 3.1. RED DE METÁFORAS DEL DECIR Socialismo es… Tópico Divulgación Diálogo Mensaje

Éste es uno de los grupos de metáforas más utilizado en la muestra. Se compone de metáforas de divulgación, diálogoy mensaje o, metáforas que registran al socialismo en términos temáticos formando parte central de la exposición del emisor. Algunos ejemplos son:
[1] El socialismo, el socialismo, no habíamos tocado el tema, nos llega por satélite desde allá desde las bases del pueblo el tema del socialismo

Las metáforas de tópico regularmente aparecen más que el resto de las metáforas de esta categoría. El ejemplo [1] presenta metáforas de tópico y de mensaje actualizadas por las expresiones metafóricas ‘socialismo es tema’ y ‘socialismo llega por satélite’, respectivamente, y ésta última se subordina a la metáfora de tópico, porque se nombra más en la cláusula.
[2] Por eso hablo de un socialismo fresco, natural, desde las raíces, propio, del siglo XXI, y estamos construyéndolo y hay que hacerlo con muchas ideas, con mucho debate

En el ejemplo [2] aparecen nuevamente metáforas de tópico (construcción del socialismo con ‘ideas’) y además, de diálogo (construcción del socialismo con ‘debate’). En ambos casos las analogías son indirectas.
[3] Nosotros los que pregonamos el socialismo, la igualdad, y los que pregonan la desigualdad y el capitalismo, ahí hay vertientes y variantes pero vamos a dar el debate, ya empezó el debate y ya empezaron las encuestas

En el ejemplo [3] se demuestra que ‘socialismo es divulgación/pregón’ (pregonamos) y también ‘diálogo’ (debate/encuestas). Hasta ahora, estos ejemplos prueban dos cosas: primero, que la analogía entre socialismo y otros conceptos no suele ser directa, ni está dada solamente entre grupos nominales, por lo que sus pistas se deben rastrear tanto en los complejos clausulares como en el resto de los segmentos textuales y en el texto global, tomando en cuenta las relaciones entre las diferentes palabras vinculadas con ‘socialismo’; y segundo, que en ninguno de estos casos las metáforas de la red aparecen aisladas; por el contrario, están presentes de manera articulada tanto con otras expresiones metafóricas compatibles semánticamente, como con metáforas de otras redes, como veremos:
[4] Dijo Cristo, y Cristo era socialista, claro que no había surgido todavía la tesis del socialismo, ni siquiera el socialismo utópico, como sabemos, pero el planteamiento de Cristo no es lo que algunos dicen que Cristo dijo o hizo, no. Entonces Cristo, el planteamiento de Cristo es eminentemente socialista: la igualdad.

En [4] resalté los elementos léxicos que señalan que ‘socialismo es tópico’, aunque el complejo clausular tiene varias metáforas religiosas en relación con socialismo que serán explicadas más adelante. El conjunto de ejemplos expuestos indica que los límites que separan una red de otra no son completamente claros y, esto supone que, en algunos casos las redes pueden solaparse. Si volvemos al ejemplo [1], observaremos, articulado con la red del decir, una metáfora distinta, expresada en: ‘el socialismo está en las bases del pueblo’, cuyo concepto metafórico es ‘edificación’, subordinado a la noción de tópico que es lo que se nombra varias veces en la cláusula. El ejemplo [3] muestra también, relacionadas con la red del decir, metáforas de igualdad (‘socialismo es igualdad’). Cada uno de estos ejemplos ilustra el hecho de que las metáforas de la red del decir pueden coordinarse o subordinarse entre sí en los mismos segmentos textuales en los que además, podrían aparecer otras metáforas. La red del decir es la familia de metáforas de mayor incidencia en la muestra, lo que se explica porque es una red que se urde, justamente, con la introducción del ‘socialismo’ de HCH en el escenario socio-político venezolano. Su uso recurrente en la muestra informa el interés que tiene el emisor principal por hablar (y persuadir) sobre el socialismo a sus interlocutores y seguidores. 3.2. RED DE CONDUCCIÓN Socialismo es… Camino Meta Orientación

Algunas de las palabras clave que se encontraron en red con ‘socialismo’ fueron: camino, meta, y orientación. El concepto superordenado que las agrupa es ‘conducción’. Las metáforas de esta red son hipónimos metafóricos que en la mayoría de los casos aparecen relacionados en los mismos complejos clausulares o en cláusulas de segmentos textuales vecinos. En los siguientes ejemplos el concepto privilegiado es ‘movimiento que orienta’:
[5] o seguimos destruyendo el planeta por el camino del capitalismo voraz, que sólo beneficia a una minoría además, y acaba con bosques, acaba con los recursos naturales, acaba con la atmósfera para enriquecer a una minoría y para que la mayoría sea pobre, o

construimos el otro camino. ¿Cuál es el otro? El socialismo, el otro camino es el socialismo, el socialismo democrático y la revolución democrática es el camino hacia el socialismo. [6] En el momento en que tú nos demuestres, y ustedes nos demuestren, aquí en Cumaná, que el proyecto va encaminado ¡RAS! (Rumbo Al Socialismo), más o menos de esta manera, eso hay que definirlo mucho mejor […] entonces te haces merecedor del apoyo a otro proyecto, y así vas.

En los ejemplos [5] y [6] resaltamos el léxico que refiere a camino, movimiento, meta y orientación. En ambos casos, la noción superordenada que organiza a la red es ‘movimiento’ y ‘conducción’. En [6], “rumbo al socialismo”, socialismo “es meta/orientación”, que es una metáfora típica en el discurso de HCH y en ella se ejemplifica cómo las nociones de conducción, meta y orientación se articulan en forma casi indisoluble.
[7] No, ¡hay dos caminos: el capitalismo o el socialismo!

En [7] se pone en evidencia la red de conducción y movimiento a través de la noción de camino. Llama la atención que en esta red se coloca al mismo tiempo a ‘socialismo’ como camino y como meta, y esto nos hace suponer que no existe voluntad expresa por parte del emisor principal, de fijar una definición unívoca del término. Queremos destacar también que, todos los ejemplos que conforman esta red han sido tomados de segmentos textuales procedentes de programas distintos, por lo cual se confirma que la red, como el resto de las redes, se utiliza de manera sistemática en todos los textos de la muestra. Se observa también que, las relaciones entre las metáforas de esta red convalidan lo que observamos anteriormente, es decir, que los vínculos internos de las redes son complejos y por ello resulta difícil la disociación entre conceptos metafóricos. 3.3. RED DE CONCRECIÓN Socialismo es… Edificación Concreción

Una de las metáforas estructurales más conocidas en el discurso político es la de edificación4. En este grupo colocamos casos de metáforas de camino, edificación y concreción, porque son conceptos que se subordinan a la noción superordenada ‘concreción’, es decir, que el emisor con esta red expresa su interés por explicar de forma llana y clara la noción de socialismo atribuyéndole al término cierta materialidad en su discurso. Ya en el ejemplo [5] vimos que cuando la metáfora de camino se relaciona con construcción remite a metáforas de edificación (‘construimos el otro camino’). Otra evidencia de la relación entre estos hipónimos metafóricos es:
[8] El socialismo del siglo XXI, el camino para construirlo es lo que ha llamado Roberto Fernández Retamar, hablado de la democracia revolucionaria y es lo que aquí nosotros debemos tener como norte en la brújula, la brújula democracia revolucionaria.

En [8] se conjugan las nociones de orientación (norte, brújula), camino y edificación creando una intersección entre los conceptos con relación a ‘socialismo’, pero siempre

apuntando hacia la idea de concreción, y esto es lo que nos compele a tomar el segmento como parte de esta red. En el ejemplo [8] podemos apreciar también, que la relación entre socialismo y los conceptos metafóricos que lo describen no se da por analogía directa, especialmente cuando menciona las palabras ‘norte’ y ‘brújula’. 3.4. RED DE METÁFORAS RELIGIOSAS Socialismo es… Cristo Moral Igualdad Cooperación Solidaridad Amor

Otro grupo de metáforas sobresaliente en la muestra es el que expresa al socialismo en registro religioso, i.e.: ‘socialismo es Cristo, igualdad, amor, moral, cooperación, solidaridad’:
[9] El proyecto de Cristo yo no tengo dudas y en la medida en que más leo a Cristo su palabra directa, no las interpretaciones que algunos hacen; no, su palabra directa la palabra de Cristo y la obra de Cristo no tengo dudas de que el proyecto capitalista es el de Judas y el proyecto de Cristo es el mismo de Bolívar y es el nuestro es el camino a un socialismo del Siglo XXI que es el que estamos comenzando a construir.

El ejemplo [9] muestra claramente cómo la asociación entre Cristo/proyecto cristiano y socialismo no es directa. Las cláusulas que conforman el complejo tienen como foco la palabra ‘Cristo’ y aunque hay otras metáforas (i.e. socialismo es camino), el predominio en conjunto lo tiene la noción de religión. La red religiosa se extiende sistemáticamente en la muestra, y la componen además, otras selecciones que también se relacionan con religión:
[10] El socialismo es el camino a la vida, es el camino a la igualdad, es lo que dijo Cristo, vuelvo a insistir en el mensaje de Cristo, el Padre Redentor, “Amaos los unos a los otros” el socialismo es el camino del amor.

En [10] el registro pertenece al ámbito religioso porque los elementos léxicos privilegiados se relacionan con el cristianismo, y el emisor coloca camino a la vida, amor y cristianismo en el mismo campo semántico de socialismo. Además, éste es un caso inusual porque es el único en el que ‘socialismo es vida’, lo que nos permite pensar que, al menos hasta el momento de la producción de estos textos, no hubo relación explícita entre socialismo y vida para Hugo Chávez. Para terminar con este grupo, observemos lo siguiente:
[11] Y hay algo, además de lo político, además de lo económico y además de lo social, algo muy importante [...]: la moral socialista, que tiene que ver con Cristo; la moral socialista es amaos los unos a los otros, el espíritu de hermandad, que de verdad nos veamos todos iguales, todos como hermanos y nadie se crea superior al otro, independientemente de su condición, de sus caracteres personales; el socialismo moral, la cooperación entre nosotros, la solidaridad decía Simón Rodríguez, un socialista auténtico.

En [11] la red de metáforas religiosas es compleja porque cuenta con hipónimos metafóricos sobre amor, igualdad, ética, hermandad, cooperación e historia (Simón Rodríguez) con los que se compara la palabra socialismo en analogías directas o indirectas.

Las nociones de cristianismo, amor, igualdad y humanismo suelen estar articuladas en un mismo campo semántico en esta red y, en este caso, se incorporan selecciones léxicas de ética (socialismo moral), hermandad y cooperación, que no están reñidas con la noción de religión de la red. Por otra parte, lo que distingue a esta red es su preeminencia emotiva que claramente persigue fines políticos de persuasión respecto del ‘socialismo’ postulado por el ex mandatario. 3.5. RED DEL SOCIALISMO NACIONAL Socialismo es… Identidad Cultura Historia

Este grupo ilustra la red en la que prevalecen nociones relacionadas con historia, identidad, origen y cultura venezolana o autóctona, en analogía directa e indirecta con ‘socialismo’. Las metáforas que comportan estos conceptos aparecen por separado a lo largo del texto global o, en los mismos segmentos y complejos clausulares. Lo que tienen en común es que hacen referencia a lo nacional venezolano, que es un tema recurrente en el discurso del ex presidente de Venezuela y, que puede ser constatado en cualquiera de sus intervenciones públicas. En el texto analizado se comprueba la intención del emisor principal de exaltar el espíritu nacionalista y patriótico de sus seguidores, como estrategia retórica de promoción del socialismo del Siglo XXI. Un ejemplo:
[12] el socialismo rescata lo social, lo pone por delante y en lo social hay un alma, la cultura, todo lo que hemos sido, todo a partir de la historia.

En [12] concurren cultura, identidad (‘lo que hemos sido’) e historia, asociadas metafóricamente a partir de la metáfora ontológica ‘el socialismo rescata’. De nuevo se demuestra que las analogías no son directas. El registro del complejo clausular es de promoción del socialismo a través de algunos valores nacionalistas como la cultura autóctona, la identidad nacional y la propia historia. Predomina en el segmento la noción de nacionalismo asociada con socialismo, como un recurso retórico de apelación a la emoción para lograr la persuasión del auditorio. 3.6. RED DE ECONOMÍA Socialismo es… Economía Cooperativa

En el caso de HCH, los temas sobre economía y socialismo suelen estar relacionados discursivamente. Si el socialismo es postulado como modelo político que puede incidir en la economía de un país, no es de sorprender que se les halle en los mismos segmentos textuales y que lleguen a constituir un mismo campo semántico. Así, identificamos dos tipos de metáforas asociadas semánticamente y desde el punto de vista de la organización textual, porque suelen presentarse en los mismos segmentos y los mismos complejos clausulares. Se trata de ‘socialismo es economía’ y ‘socialismo es cooperación’. Cuando el emisor se refiere a socialismo y economía, también alude a la cooperación y al modelo económico de las cooperativas como sistema sustitutivo del capitalismo.

[13] El socialismo del siglo XXI, el crédito que les hemos dado a los trabajadores, a la cooperativa.

El ejemplo [13] es uno de los casos más representativos en el que la economía es concepto superordenado, y la carga semántica de todas las metáforas hiponímicas que se reconocen en el ejemplo son semánticamente afines entre sí: crédito/dinero en préstamo para la producción y el modelo productivo cooperativista. Nótese que el verbo ‘es’ está elidido después de ‘socialismo del siglo XXI’. De nuevo, las analogías son directas e indirectas. 3.7. RED DEÓNTICA Socialismo es… Designio Mandato Obligación

A esta red la constituyen metáforas de obligación y mandato, es decir, metáforas que implican la orden de ejecutar el socialismo en Venezuela. Generalmente, la obligación es modal y está gramaticalizada, lo que significa que en la mayoría de las apariciones de este tipo de metáforas, el grupo verbal que contiene la marca deóntica está nominalizado. Por ejemplo:
[14] El socialismo no es una ciencia, no es una doctrina; el socialismo -dice5- esun designio. Él lo une mucho con la Providencia. Ustedes saben que Bolívar también hablaba mucho de la Providencia, y la Providencia uno pudiera asociarla, pudiera decir un teólogo, con Dios o con el destino.

En [14] se muestra que el socialismo se identificó con ‘mandato divino’, y es la noción que sobresale en el segmento. Además, los grupos verbales relacionales (no es) revelan que la obligación está gramaticalizada, lo cual se acompaña por el uso retórico de apelación a recursos religiosos (Dios, Providencia) e histórico-nacionalistas (Bolívar) que refuerzan ‘la obligación moral’ de realizar en Venezuela el socialismo según HCH.
[15] la democracia revolucionaria tiene que caracterizarse cada día más para que sea de verdad democracia y de verdad revolucionaria por el gobierno popular, el gobierno popular en distintos niveles, de distintas formas, la toma de decisiones, el impulso, el control social en lo político, [...] Bueno, ahí el socialismo, el gobierno popular, tiene que pensarse y tieneque sembrarse y tiene que activarse en distintos ámbitos, distintos niveles, distintos frentes de batallas, distintos escenarios en lo económico.

En [15] hemos resaltado las marcas de obligación. La evidencia registra que el concepto superordenado es ‘obligación’, que está gramaticalizado. La analogía entre mandato y socialismo es indirecta, aunque el registro directivo es lo que priva en el segmento y es además, la noción a la cual se subordinan el resto de las metáforas que se pudieran distinguir en el complejo clausular.

3.8. RED DE METÁFORAS BÉLICAS Socialismo es… Batalla Ideológica Aunque las metáforas bélicas aparecen sólo en 9 ocasiones, se observó que en todos los programas de la muestra hay al menos una alusión a lo bélico en términos metafóricos, expresada como ‘socialismo es batalla’:
[16] El socialismo concreto, de la construcción, del modelo. Bueno, un poco... Porque por ahí viene la batalla también, la batalla ideológica. Hemos decidido antier convocar a un conjunto, vamos a hacer seminarios para batallar o dar la batalla ideológica con la idea socialista, los que quieran saquen su capitalismo pues, saquen el capitalismo para pulverizarlos, he dicho, en el debate.

El ejemplo [16] es un ejemplo emblemático de la profusa relación entre la red de metáforas del decir y la bélica, expresada como ‘socialismo es batalla ideológica’. Esto una vez más demuestra que los límites que separan a las redes pueden solaparse haciendo difícil la distinción de dónde termina una red y dónde comienza la otra.

4. Conclusiones
El análisis de las redes de metáforas asociadas con ‘socialismo’ en Aló Presidente mostró que, las metáforas utilizadas de manera preeminente por el emisor principal, HCH, según la categorización de Lakoff y Johnson ([1980] 2007) son las metáforas estructurales. Este resultado nos instó a revisar el uso y funcionamiento de las metáforas en el texto global y en contexto, lo que resultó en la identificación de ocho redes de metáforas. En primer lugar, constatamos que la relación entre dominios de la metáfora, la proyección conceptual entre referentes y la configuración del mapa cognitivo es mucho más que una analogía lineal, y por lo tanto, tuvimos que revisar las señales de la analogía tanto en el co-texto como en el contexto. Esta observación arrojó los primeros indicios de la existencia de grupos de metáforas organizados discursivamente como familias semánticas o redes. En tal sentido, el estudio reveló que las redes de metáforas cumplen con una función de cohesión metafórica que se realiza a través de los grupos de metáforas constitutivos de las redes, a los que denominamos ‘metáforas hipónimas’, las cuales se verifican en las relaciones paradigmáticas de los complejos clausulares, por medio de palabras clave o grupos léxicos que las distinguen. El comportamiento discursivo de las ‘metáforas hipónimas’ demostró la complejidad de las relaciones paradigmáticas o de sinonimia que se da internamente en las redes, en virtud de lo difícil que resulta, en algunos casos, la desarticulación entre conceptos metafóricos semánticamente compatibles. En segundo término, así como la afinidad entre conceptos metafóricos obscurece su identificación y delimitación a lo interno de las redes, así los límites entre una y otra red, que no son claros ni unívocos. Sin embargo, las redes tienen una incidencia recurrente y sistemática en el texto global. Cuando hablamos de sistematicidad nos referimos a la repetición extendida de cada una de las redes en todos los programas de la muestra y, esto

es un aspecto que viene a confirmar la cualidad cohesiva inter-textual que tienen las redes de metáforas porque, debemos recordar que cada uno de los programas que constituye la muestra procede de distintas transmisiones, desde distintas locaciones y de momentos diferentes, elementos que según hemos convenido, conforman la noción de contexto asumida en esta investigación. Por otra parte, cuando afirmábamos que las redes de metáforas se actualizan durante el intercambio comunicativo, nos referíamos a esta capacidad cohesiva que reviste a las redes y que se pone de manifiesto cuando se utilizan en programas diferentes, porque sus significados se actualizan y se potencian cada vez que son enunciadas por el emisor principal en cada uno de sus intercambios comunicativos. En tercer lugar, la evidencia reveló que, la sistematicidad de las redes cumple con la función pragmática de reforzamiento ideológico entre los seguidores del emisor principal y de distanciamiento frontal y descalificación de sus detractores, lo que nos hace pensar que, tal función pragmática está en estrecho vínculo con las metas de comunicación del programa Aló Presidente, que como ya se ha dicho, corresponden con propósitos políticos. Por último, la investigación determinó que la relación entre las redes de metáforas y la palabra ‘socialismo’ favorece los siguientes significados durante el intercambio: • ‘Socialismo’ es tema o ‘tópico’ porque se produce en un contexto introductorio del término en la población venezolana, probablemente para persuadir al auditorio respecto de este modelo político, por lo tanto se hace necesario ‘divulgarlo’ y ‘pregonarlo’ (red del decir). Por la misma razón, es comprensible que se trate de explicar su significado a través de términos llanos y concretos (red de concreción). • ‘Socialismo’ es camino y al mismo tiempo meta, sugiere que es algo que al estar en constante movimiento, no se puede definir de forma unívoca porque se transforma continuamente (red de conducción). • ‘Socialismo’, dentro del campo semántico religioso (red religiosa), persigue fines persuasivos, acompañado de selecciones léxicas emotivas y de afectos positivos hacia el emisor principal y su socialismo, y de descrédito y afectos negativos hacia los adversarios. Algo parecido se cumple en la red de socialismo nacional que pone al ‘socialismo’ como foco de la exaltación de los sentimientos patrióticos y nacionalistas, con lo que, de manera retórica, cumple el doble propósito político de, por un lado, arengar a los adeptos y ganar adhesiones a la causa socialista y, por el otro lado, deslegitimar, descalificar y desacreditar a los adversarios. En esta red se equipara el sentido de lo nacional con ‘socialismo’ al colocarlos en el mismo campo semántico, a través de selecciones léxicas relacionadas con lo autóctono nacional, la cultura originaria y la identidad del venezolano. • ‘Socialismo’ es obligación (red deóntica) y, dada la insistencia en lo nacional socialista, lo nacional patriótico, en el socialismo religioso, y el carácter afectivo con el que se formula (redes religiosa y de socialismo nacional), la obligación demandada por el socialismo del ex presidente venezolano es un deber moral. • ‘Socialismo’ es batalla ideológica es un planteamiento bélico, tal vez atenuado por el adjetivo ‘ideológica’. Semejante formulación es un contrasentido porque no parece posible una ‘discusión bélica’. Tal cosa sería como conciliar la racionalidad del discurso y del pensamiento con la irracionalidad de la guerra para hacer de ello fundamento del socialismo.

Finalmente, la investigación permite concluir que las redes de metáforas, en tanto que familias semánticas, son dispositivos simbólicos que fortifican los significados ideológicos en el discurso político. El análisis reveló que esta tendencia de las metáforas cognitivas a agruparse en redes en el discurso, es un indicio de base que podría servir a estudios ulteriores que intenten explicar algunos aspectos relacionados con los recursos lingüísticos y discursivos presentes en las redes y también con las funciones estratégicas de las redes de metáforas en el discurso político.
NOTAS 1. Sobre los superordenados cf. Halliday y Hasan (1997). Sperber y Wilson (1994) denominan ‘hiperónimos’ a los superordenados. 2. Mi traducción. 3. Según Lakoff y Johnson ([1980] 2007) y Cuenca y Hilferty (1999), ‘metáfora’ es concepto metafórico y ‘expresión metafórica’ es su actualización lingüística. 4. Así también las metáforas bélicas, cf. Adrián (2010 y 2009), Molero (2009), Cuvardic García (2005), Moreno Lara (2005), Hernández (2004), Chilton e Ilyin (1993) y Lakoff (1991). 5. El emisor se refiere a Abreu y Lima.

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MERCEDES DUARTE ALVARADO es Licenciada en Artes, mención Música por la Universidad Central de Venezuela (UCV), y Magíster en Estudios del Discurso de la misma Universidad. Se ha desempeñado como docente en varias universidades nacionales; es profesora en la Facultad de Humanidades del Taller de Escritura Filosófica en la Escuela de Filosofía de la Universidad Central de Venezuela, y es miembro de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED). Su trabajo de grado para optar por el título de Magíster en Estudios del Discurso fue seleccionado como la mejor tesis de Maestría de su país para participar en el IV Concurso Internacional de tesis ALED en esta categoría. Correo electrónico: edyris.duarte@yahoo.es

GABRIEL DVOSKIN
Universidad de Buenos Aires Instituto de Lingüística C.O.N.I.C.E.T.

Paradigmas en disputa, presupuestos compartidos

RESUMEN. En esta investigación analizamos las representaciones que circularon sobre la sexualidad en el debate parlamentario que tuvo lugar el día 16 de agosto de 2006, en la Argentina, en la Cámara de Diputados, a raíz del proyecto de Educación Sexual Integral. Para ello, seguimos la propuesta de análisis elaborada por la Lingüística Crítica (Hodge y Kress, 1979), según la cual cada dialecto provee a sus hablantes de modelos para clasificar e interpretar los eventos del mundo. El propósito de este estudio es averiguar de qué forma el proyecto de Educación Sexual Integral está sustentado en un discurso que cuestiona el eje de referencias impuesto por el discurso dominante (Raiter, 1999a), que califica el signo ideológico “sexualidad” con valores represivos, tanto a partir de la inmoralidad, ligada al pecado y la estigmatización de ciertas prácticas sexuales, como del miedo, a contraer enfermedades, a ser víctima de abusos o a concebir sin planificación previa. Específicamente, nos centramos en el análisis de las intervenciones de dos diputados, uno en favor de la sanción del proyecto y la otra, en contra, y, de este modo, procuramos establecer las concepciones sobre la sexualidad que subyacen a la aceptación y al rechazo de la educación sexual y en qué medida ambos paradigmas presuponen valoraciones diferentes sobre el signo ideológico “sexualidad”. PALABRAS CLAVE: sexualidad, represión, representaciones sociales, signo ideológico, discurso dominante, debate parlamentario. RESUMO. Nesta pesquisa, analisamos as representações da sexualidade que circularam no debate parlamentar que teve lugar em 16 de agosto de 2006, na Argentina, na Câmara dos Deputados, no âmbito do projecto de Educação Sexual Integral. Para tanto, seguimos a proposta de análise feita pela Lingüística Crítica (Hodge e Kress, 1979), segundo a qual cada dialeto oferece aos seus falantes modelos para classificar e interpretar os eventos do mundo. O objetivo deste trabalho é analisar de que forma o projecto de Educação Sexual Integralé apoiado em um discurso que questionao eixo de referência imposto pelo discurso dominante (Raiter, 1999a), que qualificao signo ideológico “sexualidade” com valores repressivos, tanto do ponto de vista dai moralidade, ligada ao pecado e à estigmatização de certas práticas sexuais, como do medo de contrair certas doenças, a ser vítima de abuso ou gravidez não planejada. Especificamente, o foco deu-se sobre a análise das intervenções de dois deputados, um a favor da sanção do projeto e outra, contra; e, deste modo, procuramos estabelecer as concepções sobre a sexualidade que subjazem à aceitação e à rejeição da educação sexual e em que medida ambos os paradigmas pressupõem valorações diferentes sobre o signo ideológico “sexualidade”. PALAVRAS-CHAVE: sexualidade, repressão, representações sociais, signo ideológico, discurso dominante, debate parlamentar. ABSTRACT. This paper analyzes the representations about sexuality that emerged in the parliamentary debate regarding the Sexual Education Bill on August 16th, 2006, in Argentina. The method is based on Critical Linguistics (Hodge and Kress, 1979), which postulates that every dialect provides its speakers with models to classify and interpret the events of the world. The aim of this article is to find out how the Sexual Education Bill is supported by a discourse which questions the referential focus imposed by the dominant discourse (Raiter, 1999a). This discourse marks the ideological sign “sexuality” with repressive values, either as immoral, associated with sin, or the stigmatization of certain sexual practices, or fear of contracting certain diseases, abuse, or unplanned pregnancy. We specifically focus our analysis on the interventions of two Members of Congress, one in favour of the project and the other one against it. Thus, we intend to elicit the

conceptions about sexuality that underlie the acceptance and rejection of sexual education and the degree in which both paradigms presuppose different values of the ideological sign “sexuality”. KEYWORDS:sexuality, repression, social representations, ideological sign, dominant discourse, parliamentary debate.

Introducción
Concebir las interacciones verbales como meras transmisiones de información de un emisor a un receptor supone entender la lengua como un código homogéneo, democrático y transparente, disponible de forma igualitaria para todos, en cualquier lugar y situación. Esta concepción trae aparejada la ilusión de que el conocimiento de la gramática de una lengua es condición suficiente para su uso y que el análisis del lenguaje puede desarrollarse a partir de reglas inmanentes al propio sistema. La lengua se presenta, bajo esta perspectiva, como un código estable e inmutable, concepción que naturaliza la relación entre el signo y su referente y hace del sentido un elemento ya dado, conocido y evidente. Sin embargo, el uso del lenguaje en modo alguno es lineal: ante cada enunciado, diversos son los efectos de sentido que pueden ser generados, por lo que la interpretación realizada por el receptor no es un fenómeno que pueda ser determinado de antemano por el emisor (Pêcheux, 2010). La producción de sentido forma parte de la producción social general, esto es, el sentido de un discurso no está dado por el discurso mismo sino por la relación que el discurso establece con sus condiciones de producción. En el discurso se manifiesta materialmente el sentido, dejando allí sus huellas las condiciones sociales bajo las cuales fue producido y es allí también donde se revela la dimensión significante de los fenómenos sociales (Verón, 1993). Todo signo es ideológico debido a que no sólo refleja la realidad, también la refracta; al tiempo que nombra el mundo, lo constituye y le otorga una significación (Voloshinov, 2009). La forma material por excelencia de la ideología es el signo lingüístico, la palabra, cuyo sentido no está en su oposición con el resto de las palabras que conforman el sistema de la lengua, sino en la relación que un determinado enunciado establece con el resto de los discursos que circulan en una determinada época. Es en esta relación interdiscursiva donde los discursos cobran sentido: es en la semiosis donde se construye la realidad de lo social (Verón, 1993). El estudio del lenguaje no puede separarse de sus condiciones reales de uso. Lenguaje, discurso e ideología conforman un único e indisoluble fenómeno. A partir del Análisis del Discurso es posible, por un lado, acceder al estudio de la construcción social de la realidad y, por el otro, entender de una forma más acabada la especificidad del lenguaje a través de conocer los fundamentos sociales que determinan su actividad. La valoración del sexo como una práctica ligada al amor y a los sentimientos comenzó a imponerse en el mundo occidental recién a finales del siglo XVIII, a partir de la difusión del concepto de amor romántico (Giddens, 1998). A diferencia de lo que ocurría en la Europa premoderna, en la que el matrimonio se establecía bajo la forma de un contrato basado fundamentalmente en criterios económicos, el amor romántico introdujo en la vida conyugal ideas tales como el afecto, la libertad, la monogamia1 y la perdurabilidad. El acto sexual quedó, así, confinado exclusivamente al ámbito del matrimonio, estableciéndose un vínculo estrecho entre la actividad sexual, los sentimientos y la ética, moral iniciada por los estoicos y consolidada y difundida por el cristianismo (Ariés, 1987).

Sin embargo, desde fines del siglo XIX y a raíz del proceso de secularización que separó el ámbito religioso del estatal, se han podido constatar ciertos cambios en las conductas sexuales. Los avances científicos respecto del control de la concepción permitieron desligar la reproducción de la sexualidad; el auge del psicoanálisis legitimó el placer dentro del matrimonio; y, a partir de los años sesenta, las relaciones sexuales prematrimoniales comenzaron a ser más comunes hasta el punto de convertirse en la práctica habitual en la actualidad (Wainerman, Di Virgilio y Chami, 2008). Más allá de estas modificaciones, Foucault (2001) señala que con el advenimiento de la burguesía y con el desarrollo del régimen capitalista, la reflexión sobre el ejercicio individual de la sexualidad se convirtió en un asunto de interés de Estado al servir como mecanismo de control sobre la población. Las prácticas sexuales en libre albedrío serían incompatibles con las jornadas intensivas de trabajo funcionales al sistema naciente, por lo que su represión era necesaria. Desde el siglo XVIII, el sexo comenzó a ser abordado desde el campo científico, particularmente la medicina y la economía, con el objetivo (nunca declarado explícitamente) de intervenir sobre la esfera privada de los sujetos. Paradójicamente, la censura sobre la sexualidad no se ejerció a partir de un silencio, de un no-decir, sino, por el contrario, a través de la proliferación de discursos provenientes de las esferas judicial, médica y pedagógica, que, lejos de hacer del sexo un tema de acceso libre a enunciadores y enunciados, lo convirtió en un objeto de saber, con sus reglas específicas de circulación. Este tratamiento público del tema se hizo notorio en la Argentina desde el año 2001, momento en que diversas cuestiones ligadas con la sexualidad comenzaron a instalarse como asuntos de la agenda política y mediática2. La sanción de la Ley Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, en el año 2002, que establece la responsabilidad del Estado de garantizar el derecho universal a la información en materia sexual, reavivó el debate en torno a la educación sexual obligatoria. Por otro lado, el tratamiento en los medios masivos de comunicación de casos de abuso3 y de embarazos adolescentes, del incremento del número de personas infectadas por el virus del HIV-SIDA u otras enfermedades de transmisión sexual, así como el adelanto en la edad de inicio de las prácticas sexuales, dieron al debate un interés político y social4. Ante esta coyuntura, en el año 2006, se sancionó la legislación de la educación sexual obligatoria en todas las escuelas del país, tanto de gestión estatal como privada, desde el nivel Inicial hasta el Superior de Formación Docente y de Educación Técnica no Universitaria. Si bien la ley se enmarca dentro del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable, en el documento se especifica el carácter integral de la educación sexual, definida como aquella que “articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”5, desde una perspectiva de género y de derechos humanos, en oposición al carácter biologicista y genital al que se ha reducido el tema de la educación sexual en experiencias anteriores (Faur, 2012). El motivo de este artículo consiste en averiguar si el cambio en la legislación está acompañado por un cambio en la valoración del signo ideológico “sexualidad” que pretenda revertir el carácter eminentemente represivo con que ha sido acentuado este signo en las sociedades modernas capitalistas (Freud, 2000; Foucault, 2001). De esta manera, pretendemos observar si la Educación Sexual Integral está sustentada o no en un discurso que cuestiona el eje de referencias impuesto por el discurso dominante (Raiter, 1999a), que califica la sexualidad con valores represivos, ya sea a partir de la inmoralidad, ligada al pecado y la estigmatización de ciertas prácticas sexuales, o del miedo, a contraer

enfermedades, a ser víctima de abusos o a concebir sin planificación previa. Para ello, indagamos en las representaciones que circularon sobre la sexualidad en el debate parlamentario que tuvo lugar en la Cámara de Diputados el día 16 de agosto de 2006, a raíz de la legislación mencionada.

1. El marco analítico
1.1. EL USO DEL LENGUAJE COMO PRÁCTICA SOCIAL El Parlamento constituye un escenario discursivo en el que los participantes se presentan en calidad de representantes de los diversos sectores políticos y sociales, y sus intervenciones están normadas de forma explícita por el Reglamento de la Cámara de Senadores y Diputados. Además de los legisladores –los diputados, en el caso de nuestro trabajo–, que son los actores centrales en este tipo de evento, es de particular importancia la función del presidente de la cámara, quien debe dirigir las discusiones, pero no participa de ellas. Además de estos participantes, es necesario tener en cuenta en este evento comunicativo a otro destinatario, el ciudadano común que se informa de lo sucedido en el debate ya sea a través de los canales de televisión que transmiten las sesiones en vivo y los noticieros que repasan los fragmentos más destacados, o bien a través de las versiones taquigráficas disponibles en la página web del Congreso de la Nación6. Este destinatario indirecto (García Negroni, 2001), si bien no está presente físicamente en el recinto y no es a él a quien está dirigido explícitamente el mensaje, condiciona la forma en que es construido el enunciado, ya que todos los legisladores conocen de su existencia y lo consideran al tomar la palabra, especialmente en aquellos debates que tratan asuntos de gran repercusión a nivel social. Caracterizamos el debate parlamentario como un tipo de discurso político y, por consiguiente, inherentemente polémico (Verón, 1987). En el caso de los debates acerca de un proyecto de ley, se debe buscar el consenso, para lo que los legisladores, además de presentar su voto, lo fundamentan, hecho que los lleva a valerse de estrategias discursivas muy diversas (Pérez, 1999), razón por la cual el Análisis del Discurso resulta una herramienta provechosa para su abordaje. 1.2. EL LENGUAJE COMO VISIÓN DEL MUNDO Cada lengua particular cumple un papel esencial en la construcción social de la realidad al aparecer de manera inevitable como mediador entre el ser humano y su percepción del mundo que lo rodea (Hodge y Kress, 1979). Las reglas y categorías que conforman el sistema de la lengua funcionan como una teoría acerca del mundo, determinando no sólo la percepción que el sujeto realiza de la realidad sino también aquello que es susceptible de ser socializado. El lenguaje constituye, así, una ideología, es decir, una determinada visión del mundo, una conciencia práctica de la sociedad. Nuestra perspectiva de análisis parte de considerar a la cláusula en tanto representación del mundo (Halliday, 1985) como una de las dimensiones fundamentales en la que se manifiesta el carácter ideológico del discurso, esto es, la clasificación de procesos y participantes que se realiza en el texto. Comenzamos nuestro análisis con el relevamiento de los distintos términos o construcciones que son empleados para categorizar a los diferentes participantes y eventos

que se mencionan en el texto. El nivel léxico constituye una entrada sumamente productiva para analizar cuáles son los signos ideológicos que circulan y los acentos valorativos que se les pretende imponer (Voloshinov, 2009). La aparición de más de un término para referir a un mismo suceso o actor da lugar al fenómeno de sobrelexicalización, hecho que conforma un “paradigma de disputa” (Trew, 1983), un conjunto de palabras disponibles, cada una de las cuales señala una posición ideológica determinada. Las diferentes formas de clasificación se articulan en sistemas de representación de los que se desprenden explicaciones más o menos explícitas sobre la realidad, por lo que su análisis resulta de suma importancia para estudiar la representación del mundo que se construye en los distintos discursos. En un segundo momento, nos interesamos por los tipos de procesos y los roles temáticos asignados a los actores sociales que aparecen en el texto, para lo que seguimos la propuesta metodológica de Hodge y Kress (1979), quienes postulan que cada lengua, cada dialecto, provee a sus hablantes de modelos para clasificar e interpretar los eventos del mundo, proceso que es continuo y constante. Estos autores distinguen entre modelos accionales, que pueden ser transactivos, no transactivos o pseudotransactivos, y relacionales, que pueden ser atributivos, ecuativos o posesivos. Seguimos la noción de transactividad, tal cual la entiende Trew, como aquellas cláusulas que comprenden “transacciones que pueden ser físicas (“pegar”), mentales (“asustar”) o actos verbales (“amenazar”)” (1983: 169). Estos dos modelos constituyen las formas básicas de los enunciados. Sin embargo, estas estructuras sintagmáticas pueden sufrir una serie de operaciones (borramiento, sustitución, combinación o reordenamiento de sintagmas o partes de los mismos) llamadas transformaciones, como la pasivización, la impersonalización, la nominalización o la incorporación negativa. Estas transformaciones pueden cumplir dos funciones, economía o distorsión, tan íntimamente ligadas que resulta imposible determinar a cuál de ellas se debe la operación discursiva realizada. El análisis de las transformaciones constituye un espacio provechoso para estudiar ante qué tópicos el emisor elige no ser explícito, selecciona qué decir y qué no decir, debido a que este tipo de operaciones sobre el enunciado básico presupone algo no dicho, un elemento (o varios) que debe(n) ser recuperado(s) para poder interpretar el enunciado a pesar del vacío producido en el eje sintagmático (Raiter, 1999b). Es la ideología, el modelo construido del contexto, los valores asociados con el tópico discursivo y los conocimientos atribuidos al destinatario, lo que determina lo que podrá ser repuesto, cómo será llenado ese vacío para completar lo no dicho y, así, poder otorgar un significado al mensaje.

2. Análisis
El proyecto de Educación Sexual Integral fue presentado primero en la Cámara de Diputados, el día 16 de agosto de 2006, donde obtuvo media sanción, con tan solo un voto en contra, y luego en la Cámara de Senadores, el 4 de octubre del mismo año, donde fue sancionada la ley, también con un solo voto opositor. En esta investigación, nos centramos en el análisis de dos intervenciones en particular que constituyeron el corpus de nuestra investigación: la de Marta Olinda Maffei, diputada del partido Afirmación de una República Igualitaria(ARI) por Buenos Aires y miembro informante del proyecto, y quien estuviera al frente de la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República

Argentina (CTERA) entre 1995 y 2004; y la de Roberto Ignacio LixKlett, diputado del partido Fuerza Republicana por Tucumán, agrupación política fundada por el represor Antonio Bussi y tradicionalmente cercana a las posturas más conservadoras de la Iglesia Católica, y único opositor en la cámara baja. Elegimos estos dos discursos debido a que plantean opiniones contrarias entre sí respecto del proyecto y sus posturas están ampliamente desarrolladas, por lo que esperamos encontrar en estas argumentaciones las concepciones sobre la sexualidad que subyacen a la aceptación y al rechazo, respectivamente, de la educación sexual. Al tomar la palabra Maffei en el debate, los seis diputados preopinantes habían dado su apoyo al proyecto. Por su parte, LixKlett fue el noveno en expresar su opinión sobre un total de once, siendo el resto de los participantes Blanca Inés Osuna, diputada por Entre Ríos; Lucía Garín de Tula, diputada por Catamarca; María del Carmen Rico, diputada por Buenos Aires; María Angélica Torrontegui, diputada por San Luis; Eusebia Antonia Jerez, diputada por Tucumán; Esteban José Bullrich, diputado por la Capital; Silvia Augsburger, diputada por Santa Fe; Alicia Marcela Comelli, diputada por Neuquén; y Marcela Virginia Rodríguez, diputada por la Capital. Debido a que los partidos ya habían manifestado la votación en bloque sobre este tema, la media sanción de la ley estuvo prácticamente garantizada desde el comienzo del debate. 2.1. EDUCACIÓN SEXUAL O VIDA SEXUAL: ¿DE QUIÉN ES EL PROBLEMA? El uso del lenguaje en interacciones cotidianas es una práctica social que no sólo refleja la realidad, también contribuye a la construcción de ese mundo que nombra. Uno de los modos en que realiza esta tarea es a través de la clasificación de los diferentes participantes y eventos en sistemas de categorías, tarea para la cual el vocabulario empleado cumple un rol principal (Hodge y Kress, 1979). Todos los ejemplos que figuran en el análisis corresponden a la transcripción taquigráfica tomada de la reunión ordinaria N° 26, sesión N° 19 del 16 de agosto de 2006, disponible en http://wwwl.hcdn.gov.ar. En adelante, luego del fragmento del corpus citado, colocaremos entre paréntesis las iniciales del diputado al que corresponde el ejemplo y el número de cláusula correspondiente al análisis realizado sobre su discurso. En el caso del discurso de LixKlett (LK), observamos que la sexualidad es presentada como un tema que involucra a toda la sociedad. Los términos más frecuentemente utilizados para referir a los actores sociales relacionados con las prácticas sexuales son “personas” o “población”, que aparecen en diecisiete cláusulas, categorías que incluyen a todos los individuos en un mismo sujeto colectivo, sin hacer distinción de edad, clase social o género. Esta clasificación de los participantes impide tratar el tema únicamente mediante la educación formal, dado que esta vía resulta insuficiente para abordar el verdadero problema, que es la “vida sexual” de los individuos:
[1] Si existe un ámbito donde la libertad se manifiesta de un modo claro hasta alcanzar los límites de la repugnancia [se refiere a la pedofilia] o el misterio de lo sublime [se refiere a la reproducción], es en la vida sexual de las personas. (LK: Cl. 5) [2] Para poner sólo un ejemplo me remitiré a una de las consecuencias más drásticas que la vida sexual de una persona puede acarrear: el contagio de una enfermedad de transmisión sexual. (LK: Cl. 9).

Sólo una vez que el tema ha sido planteado y desarrollado, se menciona a los “jóvenes”, pero únicamente como uno más de los actores involucrados en las cuestiones a resolver:
[3] Lo mismo sucede con diversos programas que buscan educar a los jóvenes para evitar el embarazo adolescente. Hay quienes persiguen estos objetivos promoviendo el uso de anticonceptivos. No existe ninguno ciento por ciento eficaz. (LK: Cl. 18)

El tema de la sexualidad, en este discurso, es abordado exclusivamente a partir de los males no deseados de su práctica, como son los casos de pedofilia, las violaciones, las enfermedades de transmisión sexual o los embarazos no planificados. La alta frecuencia de elementos léxicos pertenecientes al campo de la medicina, que a su vez tiene ya incorporados metafóricamente términos propios del discurso de la guerra, clasifica el tema como un problema de salud que amenaza a la “población”. La recurrencia de palabras en todo el corpus como “preservativos”(LK: Cl. 50, 58, 61, 67, 75, 77) “profilácticos”(LK: Cl. 44), “pastillas” (LK: Cl. 16), “enfermedades” (LK: Cl. 114), “pandemia” (LK: Cl. 42, 114), “SIDA” (LK: Cl. 42, 44, 49, 66, 114), “contagio” (LK: Cl. 39, 44, 50, 58, 61), “vacuna” (LK: Cl. 64), “virus” (LK: Cl. 44), “riesgo” (LK: Cl. 50), “lucha” (LK: Cl. 42, 44, 72), “crisis” (LK: Cl. 114) y “elimina (LK: Cl. 50) conforma un campo semántico que presenta la sexualidad como una enfermedad que debe ser prevenida o curada para el bien de toda la sociedad en su conjunto:
[4] Aquí está en juego el futuro de las generaciones argentinas. (LK: Cl. 103)

Por su parte, en el discurso de Marta Olinda Maffei (MOM), aparece claramente diferenciado un Nosotros los adultos, subdividido en los “padres”, el “docente” o “maestro” y los “diputados”, de un Ellos los jóvenes, a quienes se los clasifica como “niños”, “pibes”, “chicos” e “hijos”:
[5] Todos sabemos –y los docentes lo hemos visto mucho más– lo que han padecido nuestros chicos. [...]Saquémonos la careta y empecemos a hablar seriamente de los verdaderos trastornos que padecen nuestros pibes. (MOM: Cl. 61)

Esta distinción permite restringir el alcance del tema únicamente a los jóvenes, y por lo tanto, la educación formal, obligatoria para ellos7, se convierte en una herramienta privilegiada para su tratamiento. La educación sexual se presenta como parte de un proyecto más amplio de educación integral, hecho que se corrobora en la recurrencia de palabras relacionadas con el ámbito escolar, como “escuela” (MOM: Cls. 10, 13, 17, 71, 105, 112, 118, 148), “docente”(MOM: Cls. 18, 61, 67, 112, 148), “educar” (MOM: Cls. 55, 57, 80, 83, 98, 104 ), “educación” (MOM: Cls. 58, 59, 68, 92, 131, 140, 147, 163), “maestro”(MOM: Cl. 145), “aprender” (MOM: Cls. 39, 118, 148) o “institución escolar” (MOM: Cl. 163). Esta vinculación le permite a la diputada plantear el tema de la educación sexual como un derecho de las personas, a la vez que introduce la noción de sexualidad como un fenómeno integral, que involucra aspectos biológicos, psíquicos, sociales y afectivos. Sin embargo, el uso reiterado de palabras que contienen ciertos rasgos negativos, como en la cita anterior, el lexema “padecer”, verbo pseudotransactivo que supone un experimentante de un proceso intrínsecamente negativo (Kerbrat-Orecchioni, 1986), o términos como “enfermedades”(MOM: Cl. 64), “trastornos”(MOM: Cl. 78),

“víctima”(MOM: Cls. 47, 74, 82), “victimario”(MOM: Cl. 83), “abuso”(MOM: Cls. 47, 64, 68, 84) o “violencia”(MOM: Cls. 43, 47, 63, 75), vuelve a presentar a la sexualidad como un tema conflictivo, como un problema. La concepción integral sobre la sexualidad, basada en la idea de que atraviesa distintas dimensiones del ser humano, es rápidamente opacada por una representación que la reduce nuevamente a la mera genitalidad y, especialmente, la asimila con las consecuencias no deseadas de su práctica. Vemos, de esta manera, que la disputa entre ambos diputados radica, principalmente, en determinar a qué público debe orientarse la medida, hecho que hace aparecer otras cuestiones, como la forma de implementación, los contenidos a impartir o las personas encargadas de hacerlo. Sin embargo, ambos discursos coinciden en presentar la sexualidad como un factor desencadenante de situaciones no deseadas, razonamiento que aparece, con mayor o menor explicitud, en ambos discursos:
[6] Lamentablemente, esta educación [la educación sexual] ha motivado que se acelere el tiempo del comienzo sexual, lo cual ha provocado la pandemia de SIDA y de tantas enfermedades venéreas, como asimismo la crisis que hoy sufren los países desarrollados. (LK: Cl. 114) [7] Todos conocemos las consecuencias de haber ocultado la educación sexual. [...] Ya es tiempo de actuar y educar no sólo a la víctima. También hay que educar la voluntad, la sensibilidad, la ética y la pasión del posible victimario. Si no educamos a las dos partes, volverán a reiterarse las prácticas del abuso sexual. (MOM: Cl. 59)

En ambos casos, las prácticas sexuales constituyen las causas de males posteriores: las enfermedades venéreas y las crisis, en el primero; los abusos, en el segundo. La única diferencia entre ambas posturas reside en el papel que se le atribuye a la educación sexual ante estas situaciones conflictivas: como un aliciente para el desarrollo de la actividad sexual o bien como el antídoto para contrarrestarla. 2.2. QUIÉN HACE QUÉ A QUIÉN Para el análisis de los tipos de procesos y la asignación temática de roles, segmentamos los textos en cláusulas, identificadas a partir de la aparición de una predicación. En aquellos casos en los que nos encontramos con transformaciones (Hodge y Kress, 1979), intentamos recuperar la forma básica de la cláusula, procurando reponer a los actores involucrados en la medida en que nos fue posible por el contexto discursivo. Obtuvimos como resultado un total de 120 cláusulas en el discurso de LixKlett y de 150 para el caso de Maffei, con los siguientes tipos de procesos, como se observa en la Tabla 1:
Tabla 1: Total de cláusulas y tipos de procesos
PROCESOS TRANS. LixKlett Maffei 52 (43%) 58 (38%) PSEUDOT. NO TRANS. R. EC. R. ATR. 35 (29%) 44 (29, 3%) 15 (12, 5%) 19 (12, 6%) 6 (5%) 9 (6%) 8 (6, 5%) 12 (8%) R. POS. 4 (3, 3%) 8 (5, 3%)

En cuanto a la clasificación de los participantes, en el discurso de LixKlett, encontramos cuatro tipos de actores sociales: las “personas” o “población”; los “jóvenes”; los legisladores; y los padres. Estos últimos dos nunca son nombrados de forma expresa.

A su vez, podemos reconocer un quinto participante, los datos bibliográficos, que son personificados en el texto en forma de citas de autoridad (ver Tabla 2):
Tabla 2: Participantes y roles temáticos
Agente Paciente Experimentante Dicente Poseedor Población Jóvenes Diputados Padres Datos bibliográficos 4 3 6 9 1 5 4 2 1 5 1 Portador 1 Totales 17 6 13 1 5

El grupo de “personas” o “población” es el que mayor número de apariciones tiene (17 veces) y desempeña predominantemente el rol de paciente en cláusulas transactivas:
[8] “Se debería recomendar a la población que mantenga relaciones sexuales mutuamente monógamas con personas no infectadas. (LK: Cl. 55) [9] Se advierte a la población que el preservativo puede reducir el riesgo de contagio, pero nunca eliminarlo del todo. (LK: Cl. 58)

El segundo grupo con mayor aparición es el de los legisladores, quienes nunca son nombrados en forma expresa y aparecen principalmente en cláusulas transactivas desempeñando simultáneamente los roles de agente, al referirse al grupo de legisladores entre los que no se incluye el emisor, y paciente, cuando su propia persona sí está incluida en el colectivo:
[10] En este tema tan delicado [ciertos legisladores] no nos pueden estar apurando [a otros legisladores]. (LK: Cl. 93)

Los datos bibliográficos aparecen personificados en forma de citas de autoridad, que como tales, cumplen el rol de dicentes en procesos pseudotransactivos:
[11] Los datos científicos indican que el preservativo reduce en un 80 por ciento el riesgo de contagio, pero la promiscuidad acaba incrementando su probabilidad real. (LK: Cl. 61) [12] La Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos señala que la disminución de casos de SIDA en ese país [Uganda] se relaciona principalmente con los cambios de los estilos de vida de la población. (LK: Cl. 64)

Por su parte, los “jóvenes” solamente aparecen en seis cláusulas, en las que desempeñan los roles de experimentante o paciente, o bien constituyen el agente de un proceso transactivo valorado negativamente por el emisor y, de ese modo, son clasificados como los responsables de dicha acción, hecho que transfiere la valoración del proceso a los propios jóvenes:

[13] Se realiza [un empleo técnicamente incorrecto de los métodos anticonceptivos] por parte de los jóvenes, propios de un estilo de vida poco comprometido e irresponsable. (LK: Cl. 86)

La clasificación como pacientes o experimentantes si bien los desliga de culpabilidad, también los despoja de voluntad y de capacidad para decidir:
[14] [Los jóvenes] olvidarse de tomar la pastilla [anticonceptiva] (LK: Cl. 89).

Por último, los “padres” son clasificados exclusivamente a partir de lo que no tienen, derechos:
[15] De algún modo aquí [en el proyecto de ley] se ha dicho que los padres no tenemos derechos (LK: Cl. 119)

Tanto el grupo de los “jóvenes” como el de la “población” o “personas” son clasificados de manera similar al cumplir un rol pasivo en los procesos en que aparecen. Su carencia de agentividad exige la ayuda de un otro para resolver los problemas que trae aparejados su “vida sexual”, un otro que, en este discurso, no queda claro quién o qué es. Por su parte, en el discurso de Maffei, podemos dividir a los participantes en dos grandes grupos: los “jóvenes” y los “adultos”, aunque este último no conforma un todo homogéneo, sino que encontramos subdivisiones significativas, como se puede observar en la Tabla 3:
Tabla 3: Participantes y roles temáticos
Agente Jóvenes Padres Legisladores Docentes 2 10 11 4 Paciente 22 2 1 Experimentante Dicente 6 4 1 1 2 Poseedor 5 1 Portador 3 Totales 38 14 19 5

El grupo de los “jóvenes” es el participante que mayor frecuencia de aparición tiene. Predominantemente, cumple roles pasivos, ya sea como paciente, afectado por la acción de un adulto, o como experimentante de fenómenos psicológicos:
[16] No se puede seguir desgajando al ser humano, no se puede seguir fracturándolo, y muchísimo menos se puede recortar [...] el derecho de los pibes. (MOM: Cl. 37) [17] La persona debe ser educada integralmente. (LK: Cl. 57) [18] [Todos sabemos] lo que han padecido nuestros chicos. (MOM: Cl. 61)

En los únicos dos casos en que los jóvenes desempeñan el rol de agente, o bien no es claro su rol activo debido a las características particulares del proceso “recibir”, o bien es a la vez el agente y el paciente de una acción valorada negativamente por el emisor:
[19] El derecho de los jóvenes a recibir educación sexual. (MOM: Cl. 13)

[20] [El pibe] está mal informado o con conocimientos dudosos brindados por sus compañeros. (MOM: Cl. 149)

Por su parte, en el grupo de los “adultos”, encontramos tres subdivisiones: los “padres”, los “legisladores” y los “docentes”. El primero de estos aparece en catorce oportunidades y, de forma similar a lo que ocurre en el discurso de LixKlett, es clasificado a partir de cláusulas que contienen una negación, y, de ese modo, se da cuenta tanto de lo que no hacen los padres como también de lo que no pueden hacer, fenómeno que introduce implícitamente la postura del emisor: “Las formas negativas permiten la expresión encubierta de deseos y creencias [...]. Pueden crear un universo de significados alternativos a los cuales el hablante renuncia formalmente pero que existen como resultado de su renuncia. ” (Hodge y Kress, 1979: 145)8:
[21] Los mismos padres que dicen que podrían objetar el derecho de su hijo de aprender [...] no pueden inhibir lo que después ocurre fuera de clase. (MOM: Cl. 147) [22] El derecho de los padres no puede llegar a inhibir el derecho de los chicos a recibir educación e información sexual. (MOM: Cl. 148)

Situación diferente se presenta para los “legisladores” y los “docentes”, quienes participan activamente en el proyecto desempeñando, principalmente, el papel de agente en procesos transactivos, hecho que les otorga la capacidad para decidir voluntariamente sus actos:
[23] Por primera vez en mucho tiempo [...] en este recinto estamos [los legisladores] a punto de empezar a desmitificar algunos temas y de correrle el velo al tabú de la educación sexual. (MOM: Cl. 22) [24] Es tiempo de [los docentes] educar al ser humano en su sensibilidad, en la pasión, en el amor, en la soledad. La persona debe ser educada integralmente. [por el docente]. (MOM: Cl. 55) [25] Permitamos [los legisladores] que la educación sexual sea sensatamente brindada por la institución escolar. (MOM: Cl. 150)

Esta clasificación de los legisladores y docentes los constituye como los actores principales para llevar adelante la implementación del proyecto de educación sexual en los colegios. Los padres, en cambio, quedan excluidos al ser descalificados tanto por lo que no hacen como por lo que no pueden hacer. Los jóvenes, por su parte, representan el tercero discursivo: a través de su sexualidad, se habla metonímicamente de ellos, a quienes hay que “cuidar” y “educar”, objetivo que los relega a un lugar pasivo en este proyecto de “educación integral”. 2.3. AGENTES AUSENTES: ¿DE QUIÉN ES LA CULPA? En esta etapa del análisis, nos centramos exclusivamente en aquellas cláusulas que han sufrido alguna transformación de su estructura profunda. Específicamente, nos interesamos por aquellas operaciones discursivas que producen la supresión en la estructura superficial de alguno de los participantes involucrados en los procesos mencionados, como son la nominalización, la pasivización o la impersonalización (Hodge y Kress, 1979). Para ello, nos detuvimos en ciertos fragmentos de los discursos en los que la sintaxis resulta más compleja (Raiter, 2009), fenómeno que hace aumentar los grados de

presuposicionalidad discursiva (Givón, 1979) y, así, se dificulta la recuperación de la forma básica de la cláusula por parte del oyente o lector. De este modo, a partir de la complejidad sintáctica manifiesta en las estructuras de superficie, procuramos reponer las distintas formas básicas de las cláusulas que componen esta clase de enunciados, de modo de determinar en qué momentos del discurso los emisores eligen no ser explícitos, confusos o simplemente optan por el silencio. Si observamos los siguientes enunciados del discurso de LixKlett (ejemplos 25 y 26), notamos que hay mucha información que queda sin ser explicitada, lo que obliga al interlocutor a tener que reponerla a partir de procesos inferenciales:
[25] La bibliografía científica señala que luego de años de intentar disminuir el contagio del virus del SIDA sólo a través de la distribución gratuita de profilácticos, el caso Uganda llevó a que más de 140 personalidades de 36 países africanos [...] adoptaran por consenso la estrategia del ABC. (LK: Cl. 44) [26] Esta estrategia consiste, en primer lugar, en que la abstinencia es el único método seguro para evitar el contagio y, de no ser posible, en segundo lugar se debería recomendar a la población que mantenga relaciones sexuales mutuamente monógamas con personas no infectadas, y solamente en tercer lugar se advierte a la población que el preservativo puede reducir el riesgo de contagio, pero nunca eliminarlo del todo. (LK: Cl. 50)

Ambos enunciados constituyen construcciones altamente complejas desde el punto de vista gramatical, muy alejadas de la estructura menos marcada de sujeto-verbo-objeto en una cláusula simple (Givón, 1979). Al segmentar el enunciado 25 en cláusulas y reponer sus formas básicas, nos encontramos con las siguientes estructuras: a. Alguien contagia a otros del virus del SIDA (presupuesto). b. (Otro) alguien intentó disminuir el contagio del virus del SIDA. c. Este último alguien distribuyó profilácticos gratuitos a otros (o bien lo hizo gratuitamente). d. Este último alguien no logró disminuir el contagio del virus del SIDA (sobrentendido derivado del uso del verbo “intentar”). El segundo enunciado (ejemplo 26), por su parte, resulta en las siguientes estructuras luego de la segmentación en cláusulas y de reponer sus formas básicas: a. Alguien se abstiene de algo. b. Esta abstinencia permite a ese mismo alguien no contagiar a otro de algo o, en su defecto, que ese otro no lo contagie de ese algo. c. Otro alguien (diferente de los anteriores) recomienda a la población que mantenga relaciones sexuales mutuamente monógamas con personas no infectadas. d. Este otro alguien advierte a la población que el preservativo puede reducir el riesgo de que la población contagie a otro o sea contagiada por otro de algo. Vemos, en los ejemplos 25 y 26, pertenecientes al discurso de LixKlett, la aparición de dos tipos de operaciones: la nominalización y la impersonalización. La primera de estas transforma un proceso dinámico en un producto estático, y de ese modo, borra a los actores involucrados así como también la actividad misma. Por su parte, el uso del se impersonal (Marcovecchio, Lieberman y Trombetta, 2006), en el segundo enunciado, elude a la mención de los agentes encargados de realizar los actos de recomendar y de

advertir, los mismos agentes que deberían llevar adelante las medidas relacionadas con la “vida sexual de la población”. De esta forma, en el discurso de LixKlett, son omitidos tanto los actores involucrados y afectados por las prácticas sexuales como también aquellos otros que deberían tomar las decisiones sobre cómo contrarrestar los “males” ocasionados por estas prácticas. El único actor que es nombrado es “la población”, colocado en una posición de inferioridad respecto de un otro que le da recomendaciones y advertencias9, y que sólo subordinadamente cumple un papel activo en la práctica sexual. Por su parte, en el discurso de Maffei, también encontramos el uso de estos recursos, pero sus efectos son diferentes:
[27] No se puede seguir desgajando al ser humano, no se puede seguir fracturándolo, y muchísimo menos se puede recortar, a partir de nuestras incapacidades, miedos, inhibiciones y desconocimientos que tenemos, el derecho de los pibes a aprender. (MOM: Cl. 37) [28] Conocemos acerca del abuso y de la violencia, de la prostitución y pornografía infantiles en la actualidad, de las enfermedades de transmisión sexual, de la maternidad adolescente –como han manifestado mis compañeras– y de los conflictos familiares ocultos. (MOM: Cl. 64)

En el primero de estos enunciados (ejemplo 27), aparece en tres ocasiones el uso del se impersonal y en los tres casos, los procesos están negados y modalizados con el verbo modal poder, que no comporta un matiz epistémico sino deóntico, dado que, de lo contrario, al menos las dos primeras cláusulas serían contradictorias. Obtenemos, así, las siguientes formas básicas: a. Alguien está desgajando al ser humano. b. Desgajar al ser humano está mal. c. Alguien (que puede o no ser el mismo que el anterior) está fracturando al ser humano. d. Fracturar al ser humano está mal. e. Recortar el derecho de los alumnos a aprender está mal. En el segundo enunciado (ejemplo 28), en cambio, se utilizan varias nominalizaciones, algunas de las cuales derivan de procesos que son inherentemente negativos (KerbratOrecchioni, 1986). De esta manera, recuperamos las siguientes formas básicas: a. b. c. d. e. f. Nosotros conocemos que: Alguien abusa de un otro. Alguien utiliza la violencia sobre otro o sobre algo. Alguien prostituye a un otro infante o bien ese infante se prostituye por sí solo. Alguien transmite sexualmente a otro enfermedades. Alguien oculta conflictos familiares a otro.

Tanto en el primer enunciado como en el segundo, los procesos evaluados negativamente por la emisora aparecen transformados en la forma superficial a través de la impersonalización, en el primer caso, o bien mediante la nominalización, en el segundo, y, especialmente el primero de estos enunciados, está sumamente modalizado con recursos mitigadores (Lavandera, 1986), como son los usos del verbo modal “poder” con valor

deóntico o del pronombre de primera persona del plural para hacer referencia a un colectivo que no incluye al sujeto hablante. Estas operaciones discursivas tienen como efecto que resulte imposible para el interlocutor reponer quiénes fueron los responsables de dichos actos. Esta omisión de los actores responsables de los actos negativos contrasta sintagmáticamente con la clara referencia que se hace, en el mismo discurso, a aquellos sujetos que son responsables de los actos valorados positivamente:
[29] Por primera vez en mucho tiempo, [...] en este recinto estamos a punto de empezar a desmitificar algunos temas y de correrle el velo al tabú de la educación sexual [...]. Es la primera vez que vamos a correr el velo del currículo oculto que ha existido por siglos dentro del sistema educativo. [...] Por primera vez vamos a sacarnos el “mascarón”, vamos a sacarnos la hipocresía y vamos a empezar a plantear una historia diferente, de hablar con la verdad, sin dejar la ética, los principios y la verdad de lado. (MOM: Cl. 22)

La información de la primera persona gramatical del plural en la desinencia de los verbos conjugados presenta un “nosotros” inclusivo cuyo alcance podemos delimitar en el grupo de “los diputados” o “los legisladores” a partir de la referencia espacial que se hace en el texto al Congreso de la Nación. Vemos, así, dos operaciones discursivas claramente opuestas: por un lado, el uso de nominalizaciones y formas impersonales evita la mención explícita de los agentes de los procesos valorados negativamente por la diputada del ARI y, de ese modo, pierde fuerza la denuncia realizada. Por el otro, el uso del “Nosotros” inclusivo presenta a los responsables de desarrollar las acciones positivas y, así, traslada la evaluación sobre los procesos al propio grupo. Tanto en el discurso de LixKlett como en el de Maffei, encontramos operaciones discursivas que omiten en la estructura superficial la mención de cierta información, fenómeno que exige que sea el interlocutor el encargado de reponerla. En el primero de estos discursos, el uso de nominalizaciones transforma los procesos que hacen referencia a la práctica sexual en productos y, de ese modo, borra a los participantes implicados en dichas acciones. Por otro lado, el uso de impersonalizaciones en cláusulas que remiten a las medidas que deben implementarse en relación con este tema pone el foco en los procesos y en los pacientes de dichos procesos, pero deja sin explicitar quiénes son los agentes que deben encargarse de realizar estas medidas. Estos mismos recursos aparecen en el discurso de Maffei en cláusulas que dan cuenta de procesos valorados negativamente por la diputada, por lo que los culpables de haber llevado a cabo estas acciones nunca son explicitados. Esta omisión se evidencia en el contraste sintagmático que se establece con aquellas cláusulas en las que se hace referencia a procesos valorados de forma positiva, pasajes en los que los agentes son claramente designados. La crítica queda, así, incompleta y su denuncia pierde fuerza.

3. Conclusiones
El estudio del sentido no puede valerse exclusivamente de reglas inmanentes al lenguaje, dado que excede el marco propio de la lingüística. La dimensión significante de un discurso constituye el punto de confluencia entre la lengua, la historia y la ideología, por lo que no puede analizarse sino en la relación que el discurso establece con sus condiciones productivas, entre las que siempre se encuentran otros discursos. Reponer

esos otros discursos, identificar los signos y las valoraciones que circulan en una época determinada es una tarea imprescindible que debe realizar el analista si pretende lograr un conocimiento –siempre parcial– del funcionamiento de los significados y su disputa en una sociedad determinada:
Los signos no “significan” aislados sino en el texto en el que aparecen, y a la vez como resultado de toda una producción discursiva de determinados emisores, personales o institucionales. De acuerdo con los sintagmas en los que aparecen, con qué otros signos se los combina o califica, con cuáles se los compara, contrapone o coordina, los signos adquieren diferente valor. (Raiter, 1999a: 43)

En esta investigación, hemos analizado las valoraciones que circularon sobre el signo ideológico “sexualidad” en el debate parlamentario sobre el proyecto de Educación Sexual Integral en la Argentina, para lo que nos centramos específicamente en las posturas a favor y en contra del proyecto de los diputados Maffei y LixKlett, respectivamente. El motivo del trabajo consistía en analizar si el proyecto está acompañado por un discurso que cuestiona los valores fundamentalmente represivos con que se ha caracterizado a este signo en las sociedades modernas occidentales, que han silenciado el goce del sexo relegándolo a lo no dicho o lo tabú, y en su lugar, han enfatizado su carácter inmoral o peligroso. De esta manera, hemos observado que el discurso que sustenta la educación sexual integral no logra imponer nuevas valoraciones sobre la sexualidad, sino que, al justificar la inclusión del tema como contenido curricular a partir exclusivamente de los tópicos que ya estaban presentes en el interdiscurso, especialmente las consecuencias no deseadas de la práctica sexual, como los embarazos no deseados, las transmisiones de enfermedades o los abusos, reproduce los mismos valores ya establecidos en el discurso dominante. La predominancia del discurso de la medicina preventiva, manifestada en la insistencia en el uso de métodos anticonceptivos y de prevención de enfermedades, vuelve a reducir la sexualidad a la mera genitalidad, dejando en el olvido las perspectivas de género y de derechos humanos, que vendrían a incorporar otras dimensiones en el abordaje del tema. El discurso de Maffei queda, así, calificado como un discurso opositor (Raiter, 1999) a aquel que se pronuncia en contra del proyecto al negar los tópicos planteados por dicho discurso: al tiempo que los niega, los reconoce y legitima y, así, pierde iniciativa su propio discurso. Sea a causa del pecado que implica, sea por el riesgo que conlleva, la abstinencia se presenta, con mayor o menor explicitud, en ambos discursos como la única solución al problema de la sexualidad hasta formar una pareja estable, monógama, adulta y saludable. Mientras tanto, el carácter integral de la sexualidad permanece fuera del campo de las significaciones posibles.
NOTAS 1 Giddens (1998) señala que si bien la libertad sexual extramatrimonial era una práctica propia de los grupos aristocráticos, su ausencia entre las clases más pobres no respondía a una cuestión ética, sino a la falta de tiempo y energías producto de un estilo de vida caracterizado por intensas jornadas dedicadas al trabajo agrícola.

2 La mayor frecuencia de notas a partir de esa fecha relacionadas con la sexualidad o temas afines en los principales diarios de la Argentina, como son Clarín, Página/12 y La Nación, da cuenta de este hecho. 3 A comienzos del año 2006, se difundió en los medios dos casos de abuso emblemáticos debido a que se trató de mujeres discapacitadas víctimas de violación, a quienes la Justicia les negó la autorización para que se les practicara un aborto. 4 Una encuesta realizada por el Instituto Social y Político de la Mujer/ISPM y la United Nations Funds for Population/UNFPA, en el año 2004, consultó a 1200 personas de entre 16 y 55 años de edad, en varias jurisdicciones de la Argentina, y dio como resultado que un 96, 9% de los encuestados estaba a favor de incluir la educación sexual en el ámbito escolar. 5 Ley 26. 150, Programa Nacional de Educación Sexual Integral. 6 www.congreso.gov.ar 7 La ley de Educación Nacional, sancionada en diciembre de 2006, establece la obligatoriedad de los niveles preescolar, primario y secundario, por lo que amplió la educación formal obligatoria de diez a trece años. 8 La traducción de la cita es nuestra (G. D.). 9 Como señala Ducrot (2001), el acto de enunciación establece un contrato social entre los interlocutores, por lo que crea derechos y deberes entre ellos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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GABRIEL DVOSKIN es Licenciado y Profesor en Letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y doctorando en Lingüística de esa misma universidad. Es ayudante de la materia Sociolingüística, en la UBA, y becario doctoral del CONICET. Es miembro de un proyecto de investigación de la Universidad de Buenos Aires, dirigido por Alejandro Raiter y Julia Zullo. Ha escrito el artículo “Eso no se dice, eso no se hace, eso no se toca. La educación formal de la sexualidad”, publicado en el libro Esclavos de las Palabras (2012), coordinado por Raiter y Zullo, Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras, UBA. Desempeña sus actividades en el Instituto de Lingüística de la UBA. Correo electrónico: gabidvoskin@hotmail.com

CHERY PÉREZ ARCE SANDRA GARRIDO OSSES GABRIEL LLANQUINAO LLANQUINAO HÉCTOR TURRA CHICO MARÍA EUGENIA MERINO DICKINSON
Universidad Católica de Temuco

La ciudad y el campo como referentes de identidad en adolescentes mapuches de Temuco y Santiago

RESUMEN. Este artículo describe los espacios ciudad y campo y el rol que estos juegan en la construcción de identidad de adolescentes mapuches de las ciudades de Temuco y Santiago. El estudio es cualitativo descriptivo y los datos se abordan desde el análisis del discurso y el enfoque de identidades espaciales de Proshansky (1978). La muestra es representativa de jóvenes mapuches urbanos de las ciudades de Temuco y Santiago. Los datos se recogieron a través de entrevistas semiestructuradas. Los resultados indican que las construcciones discursivas de los espacios ‘ciudad’ y ‘campo’ se enmarcan principalmente en dos modalidades de identificación relevadas por Dixon y Durrheim (2000): pertenencia y apego. La noción campo evoca un modo particular de contexto en el cual se relevan aspectos sociales, culturales y lingüísticos. En el campo, a diferencia de la ciudad, se generan modos de apego vinculados a tipos de afectividad relacionadas con prácticas de socialización mapuche. PALABRAS CLAVE: identidad, identidad de lugar, identidad urbana, identidad mapuche. RESUMO. Este artigo descreve as áreas da cidade e do país eo papel que desempenham na construção da identidade jovem mapuche das cidades de Temuco e Santiago. O estudo é descritivo e os dados qualitativos são discutidos a partir da análise do discurso e do foco de identidades Proshansky espacial (1978). A amostra é representativa das cidades mais jovens mapuches urbanos de Temuco e Santiago. Os dados foram coletados através de entrevistas semi-estruturadas. Os resultados indicam que as construções discursivas de ‘cidade’ os espaços e ‘campo’ são enquadra dos principalmente em duas formas de identificação pesquisados por Dixon e Durrheim (2000): a pertença e apego. O conceito evoca um campo específico do contexto em quea relevância dos contextos social, cultural e linguística. No campo, ao contrário da cidade, os modos de fixação são gerados relacionada com os tipos de práticas de socialização afectivas relacionadas com mapuche. PALAVRAS-CHAVE: identidade, identidade de lugar, identidade urbana, identidade mapuche. ABSTRACT. The spaces of city and countryside are described in this article as well as the role that these play in the identity construction of Mapuche youngsters from Temuco and Santiago. The study is qualitative and descriptive and the data is analyzed through discourse analysis and the spatial identity approach (Proshansky, 1978). The sample consists of semi-structured interviews and is representative of urban Mapuche youngsters from Temuco and Santiago. The results indicate that the discursive constructions of spaces, such as the ‘city’ and ‘countryside’, are framed mainly into two modes of identification (previously stated by Dixon and Durrheim, 2000): belonging and attachment. The notion of countryside evokes a particular context in which some social, cultural and linguistic aspects are revealed. In the countryside, unlike in the city, attachment is expressed as related to types of affectivity linked to Mapuche socialization practices. KEYWORDS: identity, place-identity, urban identity, Mapuche identity.

Introducción1
La cultura mapuche se caracteriza por su relación con la tierra y la naturaleza, además de poseer una estructura social, política y religiosa propia. En contextos urbanos estos elementos culturales pueden verse afectados lo que ha provocado una tendencia a reformular la cultura y contextualizar estos elementos en torno a dichos espacios urbanos. Por ejemplo, Cuminao (1998) plantea que la cultura e identidad de los migrantes mapuches en Santiago se encuentra en un constante proceso de reformulación y reelaboración de elementos culturales propios, pero sin perder la historia que los conecta a un pasado común, ya que no se rompen los vínculos con la comunidad de origen de forma radical, pero que al verse enfrentado a la sociedad moderna u occidental, el mapuche está inmerso en una situación compleja. De igual forma, Aravena (2000) señala la relevancia de los procesos de construcción, recomposición y adaptación de los mapuches migrados a Santiago para responder a los imperativos de la sociedad moderna. Para Giannelli (2006), los mapuches urbanos apelan a la pertenencia étnica sobre la base de su auto-adscripción y el reconocimiento de los demás miembros y sectores que componen la sociedad mapuche. Esto se logra a través del replanteamiento de la cultura en torno a los espacios físicos que allí se encuentran de manera constante. De igual manera, Abarca (2002) concluye que los mapuches sustentan una identidad basada en el recuerdo, en el imaginario y en la recreación de prácticas culturales realizadas en un nuevo contexto. Finalmente, Gissi (2002) describe el rol del barrio o sector que juega en la reactualización de la identidad mapuche en Santiago. Ante lo expuesto el presente estudio intenta dar cuenta de cómo los espacios ‘ciudad’ y ‘campo’ respectivamente actúan como referentes de identidad en adolescentes mapuches de las ciudades de Temuco y Santiago. Para ello, el objetivo del presente artículo es describir cómo los adolescentes mapuches de Temuco y Santiago construyen, por medio de su discurso, una identidad de lugar referida a los espacios de la ciudad y el campo, y los modos de identificación que desarrollan en torno a ellos. De modo específico, nos interesa relevar los modos de identificación con los lugares ‘campo’ y ‘ciudad’, desde el enfoque de identidades espaciales propuesto por Dixon y Durrheim (2000).

1. Marco conceptual
1.1. IDENTIDAD La concepción filosófica moderna de identidad se basa en la creencia en la existencia de un sí mismo, o centro interno, que emerge con el nacimiento, como un alma o esencia, que permanece fundamentalmente igual durante toda la vida (Larraín, 2001). Desde Marx en adelante, muchos sociólogos y psicólogos sociales han desarrollado una concepción alternativa mediante la cual las expectativas sociales de los otros juegan un rol fundamental en el proceso de identificación con algunas cualidades. De este modo, la idea de un sujeto producto de la interacción con una variedad de relaciones sociales llegó a ser crucial. La identidad tiene que ver con las ideas que las personas se hacen sobre quiénes son y sobre lo que tiene sentido para ellas. Estas interpretaciones se forman en relación con ciertos atributos que tienen prioridad sobre otras fuentes de significado (Giddens, 2002). Asimismo, Castells (1999) señala que en la construcción de las identidades colectivas se utilizan materiales de la historia, la geografía, la biología, las instituciones productivas y

reproductivas, la memoria colectiva y las fantasías personales, los aparatos de poder y las instituciones religiosas. Pero los individuos, los grupos sociales, y las sociedades procesan todos esos materiales y los reordenan según las determinaciones sociales y los proyectos culturales implantados en su estructura social y en su marco espacio/temporal. Larraín (2001) entiende el concepto como un proceso permanente en el cual los individuos construyen su forma de apreciarse. Este proceso tiene que ver con las relaciones del entorno con el sujeto y cómo él se construye en éste. Además, la identidad se va reelaborando a lo largo de la vida, puesto que las personas tienden a cambiar las percepciones de aquello que les resulta importante, cambiando de prioridades. Esta concepción dinámica de la construcción y reelaboración de la identidad es la que se asume como perspectiva en este trabajo, fundamentalmente, en los modos de expresión que los jóvenes señalan vinculado al campo y ciudad como espacios relevantes de construcción de su identidad. En efecto, la identidad no es una esencia innata dada sino un proceso social de construcción Larraín (2001) propone tres elementos constitutivos a partir de los cuales se construye. En primer lugar, los individuos se definen a sí mismos, o se identifican con ciertas cualidades, en términos de ciertas categorías sociales compartidas. Al formar sus identidades personales, los individuos comparten ciertas lealtades grupales o características tales como religión, género, clase, etnia, profesión, sexualidad, nacionalidad, que son culturalmente determinadas y contribuyen a especificar al sujeto y su sentido de identidad. En segundo lugar, está el elemento material que incluye el cuerpo y otras posesiones capaces de entregar al sujeto elementos de auto reconocimiento. La idea es que al producir, poseer, adquirir o modelar cosas materiales los seres humanos proyectan su ‘sí mismo’, se ven a sí mismos en lo material y ven lo material de acuerdo con su propia imagen. Es a través de este aspecto material que la identidad puede relacionarse con el consumo y con las industrias tradicionales y culturales. En tercer lugar, la construcción del sí mismo necesariamente supone la existencia de ‘otros’ en un doble sentido. Los otros son aquellos cuyas opiniones acerca de nosotros internalizamos. Pero también son aquellos con respecto a los cuales el ‘sí mismo’ se diferencia y adquiere su carácter distintivo y específico. De este modo la identidad socialmente construida de una persona, por ser fruto de una gran cantidad de relaciones sociales, es inmensamente compleja y variable. 1.2. IDENTIDAD DE LUGAR La identidad de lugar consiste en un conjunto de cogniciones referentes a lugares o espacios donde la persona desarrolla su vida cotidiana y en función de los cuales el individuo puede establecer vínculos emocionales y de pertenencia a determinados entornos. Estos vínculos son, como mínimo, tan importantes como los que se establecen con los diferentes grupos sociales con los cuales el individuo se relaciona. En la base de esta estructura se encuentra el ‘pasado ambiental’ del individuo así como los significados socialmente elaborados referidos a estos espacios que la persona ha ido integrando en sus relaciones espaciales. El individuo no es consciente de este ‘depósito cognitivo’ que configura la identidad de lugar del cual (Proshansky, Fabian y Kaminoff, 1983), excepto cuando siente su identidad amenazada. Estas situaciones permiten a la persona reconocer propiedades de los entornos nuevos que se relacionan con su pasado ambiental, favorecer un sentido de familiaridad y percepción de estabilidad en el ambiente, obtener indicios sobre cómo actuar, determinar el grado de apropiación o la capacidad para modificar el entorno y, por último, favorecer un sentimiento de control y seguridad ambiental.

El proceso de construcción de identidad requiere que los individuos hagan sentido de ellos mismos, siendo uno de los asuntos más relevantes la identificación que se tiene con espacios tanto físicos como sociales. Para poder comprender la identidad que se está formando con respecto a estos lugares es necesario determinar el grado de Identidad de Lugar (Place Identity, Pretty, Chipuer y Bramstom, 2003). Este concepto, de acuerdo a Dixon y Durrheim (2000), forma parte de una estructura psicológica que es sólo parcialmente consciente, pero que puede ser identificada cómo acción en el discurso de los individuos (Edwards, 1997; Edwards y Potter, 1992). La identidad de lugar, desde esta perspectiva, es expresada en el discurso con el fin de determinar la pertenencia a un determinado espacio y así poder legitimar ciertas acciones y relaciones sociales, y de la misma forma atribuirse a sí mismos categorías o ideales que son parte de las representaciones sociales que se manejan y comparten sobre lugares determinados (Proshansky, Fabian y Kaminoff, 1983). Más aún, los lugares donde hemos vivido también influyen en nuestras preferencias de ambientes o medio-ambientes y afectan nuestras preferencias con respecto al tipo de medio-ambiente que buscamos para vivir. Sin embargo, lo contrario también es real. Los lugares en que vivimos (o trabajamos) son influenciados por las identidades de las personas. La gente personaliza sus hogares y lugares de trabajo con decoraciones, para que sus casas y jardines reflejen y comuniquen quienes son (Drespres, 1991; Csikszentmihalyi y Rochberg-Halton, 1981; Nasar y Kang, 1999; Rapoport, 1982). Al respecto, según Speller (2000) se debe adoptar una mirada del lugar de forma transaccional, ya que es de esta forma que se entiende que el lugar tiene injerencia en la identidad y viceversa, el lugar es un espacio geográfico que ha adquirido significado como resultado de la interacción de la persona con el mismo. Así, Breakwell (1986) describe el lugar como una fuente de identidad porque posee símbolos, representa/evoca recuerdos personales, representa recuerdos grupales, y porque su significado es continuamente re-negociado. Desde esta perspectiva Proshansky (1976) plantea que el individuo se apropia del espacio transformándolo física o simbólicamente y, al mismo tiempo, incorpora a su ser (self) determinadas cogniciones, afectos, sentimientos o actitudes relacionadas con el espacio que resultan parte fundamental de su propia definición como individuo, de su identidad. 1.3. IDENTIDAD URBANA El concepto de identidad urbana apunta a una serie de elementos que el individuo adopta como parte de sí mismo. Lynch (1998) habla de la ‘imagen urbana’ por medio de estructurantes urbanos, a través de una mirada físico-funcional de ésta, reconociendo conceptos clásicos de la ciudad como los nodos, hitos, bordes, cauces y distritos circunscritos, los cuales otorgan actividades jerarquizadas, centralidades, y ejes de importancia a la ciudad, llevándonos a una identidad particular dentro de ella, que podemos encontrar o crear en la ciudad. Esto son referentes que ayudan a recordar partes de la ciudad y que tienen una característica muy especial ya que son referentes permanentes determinados por su carácter físico, construido dentro de la ciudad. Esta postura entonces devela una forma de entender la identidad urbana a partir del reconocimiento de aspectos físicos de la ciudad que nos ayuden a orientarnos en ella y a su vez al reconocimiento de ciertos aspectos morfológicos de las distintas construcciones que poseen estos lugares, para que éstos a su vez posean una cierta imagen urbana y así poder posicionarse en la memoria colectiva de los individuos de la ciudad. A diferencia de la perspectiva física hacia la identidad urbana, Fox (2001) explica que:

son las personas que por medio de sus propias vivencias y experiencias y percepciones construyen identidades con los espacios urbanos que usan esporádica o permanentemente. Esos usos dejan huellas en la ciudad y son estas huellas de uso las que precisamente nos hablan de las identidades (Fox, 2001: 81).

Es así como el entorno urbano es considerado como algo más que el escenario físico donde se desarrolla la vida de los individuos, siendo un producto social fruto de la interacción simbólica que se da entre las personas que comparten un determinado espacio. Para Fox (2001) el espacio urbano supera la dimensión física para adquirir también una dimensión simbólica y social. Más aún, el entorno urbano es analizado como una categoría social, pero siempre refiriéndose a la idea de llegar al concepto de identidad, como pertenencia a un lugar, barrio o ciudad por parte del individuo o grupo. Todo esto lleva al individuo a cuestionarse si reside o no en tal barrio o ciudad, apelando a una comunidad y no a los individuos en sí. De este modo se conforman las representaciones de determinadas comunidades según el grado de afinidad entre sus individuos y, en cierto modo, con el entorno que ellos comparten. Si bien Fox (2001) se refiere a lugares barrios y ciudad, él se enfoca más específicamente en el barrio, aludiendo aún más a la idea de pertenencia en cuanto a su residencia. 1.4. IDENTIDAD MAPUCHE Durán (1986) señala que la identidad mapuche sería el resultado de un proceso de identificación y autoidentificación de determinado grupo étnico, con base en el criterio de los rasgos físicos, culturales y sociales, respecto de las sociedades con las que entran en contacto en tanto miembros pertenecientes a sociedades diferentes. Esta identificación y autoidentificación implica que se comparten las concepciones, las imágenes y las evaluaciones de sí mismo y del otro y se traducen, total o parcialmente, en acciones que, por la condición del contacto interétnico se orientan tanto a la sociedad distinta, como hacia la propia. Otro aspecto de identificación étnica, propio del pueblo mapuche y de suma importancia, es la relación entre la tierra y la comunidad que remite a su religiosidad y la creencia en el Dios todopoderoso Ngenechén. Como señala Rebolledo (1995), el vínculo con la tierra (mapu) y la comunidad tienen un peso fundamental en la identidad mapuche: ellos son “la gente de la tierra”, y es en el contacto con ella y con la comunidad en la cual se revitalizan los nexos con el pasado, con las divinidades. Las formas que asume el “ser mapuche” están íntimamente ligadas a cómo se piensa y ordena el mundo, en referencia siempre a un orden sagrado, en el que la preocupación y las acciones principales están dirigidas a la mantención de la reciprocidad y el equilibrio cósmico.

2. Metodología
Las muestras para el análisis fueron seleccionadas del banco de datos del proyecto Fondecyt 1090523 y se procuró su equivalencia en términos de género con el fin de asegurar la amplia heterogeneidad cultural (aculturación) que se observa en la sociedad mapuche. De esta forma, se seleccionó una muestra de doce adolecentes mapuches urbanos con un rango etario de 15 a 20 años, tres mujeres y tres hombres de la ciudad de Santiago y tres hombres y tres mujeres de la ciudad de Temuco.

La recolección de los datos se realizó mediante una entrevista tipo conversación conducida por un entrevistador mapuche joven. El objetivo de este dispositivo fue generar un diálogo entre jóvenes de una misma etnia que permitiera una reflexión acerca de la identidad étnica abordando variados aspectos de la vida cotidiana del adolescente mapuche. Las entrevistas fueron grabadas en audio y el entrevistador tomó registro etnográfico de los antecedentes paralingüísticos, kinésicos, espaciales y de contexto que acompañaban los relatos, mediantes pautas simples elaboradas específicamente para este estudio. Posteriormente los datos fueron transcritos según la simbología de Jefferson (2004) considerando turnos, énfasis, y otros factores del discurso hablado que permitieran un análisis apegado al sentido de la interacción y orientado desde los participantes. Para el análisis se utilizó el enfoque de identidades espaciales de Dixon y Durrheim (2000) y cuatro modalidades de identificación aportadas de diferentes autores. Una modalidad de identificación es el reconocimiento (acknowledgement) que Proshansky (1978) define como el sentimiento de identificación con un lugar y sus características de contexto propias. Otro modo es la localicidad (locatedness) que Dixon y Reicher (1997) plantean como una construcción subjetiva de un lugar respecto del cual el hablante proyecta su futuro a mediano o largo plazo. Una forma de identificación más vinculante para el individuo es la pertenencia (belonging), concepto que Dixon y Reicher (1997) definen como el sentimiento hacia un lugar que se construye sobre la base de experiencias autobiográficas vividas en dicho espacio. La pertenencia se percibe como la idea de ‘estar en casa’ y obedece a sentimientos que se manifiestan a un nivel comunitario o grupal, ya que la noción de participación dentro de una comunidad es lo que permite entender en qué medida el individuo se siente parte de un espacio. La manera más estrecha de identificación con un lugar es el apego (attachment) que para Rowles (1983) consiste en una conexión emocional con un lugar, y que, según Pretty, Chipuer y Bramston (2003), se construye sobre la base de experiencias autobiográficas positivas vivenciadas en dicho espacio, permitiendo establecer también un compromiso conductual por parte de los individuos respecto del lugar, su interacción y las relaciones sociales y culturales que operan en él. Finalmente y como antítesis del concepto anterior está el desapego, es decir la inexistencia o pérdida de identificación o pertenencia a un lugar debido a experiencias negativas relacionadas con dichos espacios. Desde este enfoque entonces se intenta develar las acciones discursivas, esencialmente de posicionamiento (Edwards y Potter, 1992), que plantean los individuos y que determinan el grado de apego que ellos poseen con respecto al lugar, en otras palabras se determina si los individuos relevan estos aspectos como parte de su identidad.

3. Resultados y discusión
3.1. EL ESPACIO ‘CIUDAD’ Para los jóvenes de la ciudad de Temuco el espacio ‘ciudad’ evoca un tipo de identificación restringida a determinadas funciones. Se considera la ciudad como un lugar para el desarrollo académico (estudios):
salir a la ciudad y::: poder estudiar es que hay colegios igual que como que están en el campo como que no son muy buenos de::: en cuanto a la educación T:M:J:24-26.2

Este modo de expresión de la identidad asociada al campo y su distanciamiento expresa, por un lado, un tipo de ‘apego’ y ‘pertenencia’, lo cual se ve alterado por

condiciones externas, las cuales refieren a la educación escolar.Algunos jóvenes indican que existe identificación con el espacio ciudad ya que se reconocen como habitantes de éste y no se sienten pertenecientes a otros espacios, como por ejemplo el campo. Como lo expresa la adolescente a continuación, no se observan descripciones más detalladas en relación a esta preferencia:
en cambio como yo soy así soy como más como más de la ciudad jaja. Entonces no me siento tanto del campo tan mapuche porque la mayoría de la gente que son mapuche son del campo no la mayoría pero no todos. T:M:Cla:167-169.

Desde una perspectiva intercultural, un aspecto a destacar de este testimonio es la noción o asociación entre ser del campo y ser mapuche, razón por la cual la ciudad pasa a ser un espacio circunstancial de vida. Es decir, a mayor vínculo con el campo, mayor reconocimiento de la condición de mapuche. Otro modo relevado para el espacio ‘ciudad’ es el ‘desapego’ que en el caso de ‘Cla’ se evidencia en los episodios en los que narra la discriminación que sufrió allí:
[…] podría decirte que normal, que allá en Calama cuando yo vivía en Calama ahí co::mo que no me molestaban, después llegué a Temuco como que me molestaban por el apellido cosa que acá en Temuco no debería ser así T:M:CLa:3-6.

Esta cita expresa la diferenciación de la identidad de lugar entre las ciudades de Calama y Temuco, donde Temuco se asocia directamente con un componente mapuche y, por lo tanto, al espacio campo. En efecto, en su dimensión intercultural, el lugar ‘Temuco’ se asume como parte de la construcción de identidad mapuche. En este testimonio se observa nuevamentela asociación que se realiza entre ser del campo (Temuco) y ser mapuche: es por ello que el sujeto se ve extrañado al verse discriminado en un lugar como Temuco y no haber sido discriminado durante su estadía en Calama, siendo ésta última una ciudad ajena a la cultura mapuche “me molestaban por el apellido cosa que acá en Temuco no debería ser así” T:M:CLa:3-6. Para los jóvenes de Santiago, al igual que ocurre con los jóvenes de Temuco, el espacio ‘ciudad’ se presenta como un lugar en el que se desenvuelven de manera cómoda, debido a que en ella los adolescentes pueden desarrollarse, por ejemplo, a nivel económico y a nivel académico, a diferencia de lo que ocurre en el contexto ‘campo-sur’. Lo anterior se evidencia a través de la preferencia por la ‘ciudad’ por sobre el ‘campo’ como ocurre con EC:
no sé:::, (ja, ja) (.) yo cacho que acá se gana la plata, más bien, no como en el sur que tienen que hacer pololos, (.) más en los veranosS:M:EC:471-472.

De igual manera, los jóvenes de Santiago expresan una forma de ‘apego’ por la ciudad de Temuco, que asocian con lo rural, el campo o las comunidades mapuches de la región de la Araucanía. Los adolescentes hacen mención a viajes realizados a esta ciudad, las características culturales que ésta presenta y la conexión emocional que han establecido con ella, como lo plantea M:
Ehhh sí, este verano fui, lo pasé súper bien, compartí con una hermana de mi abuelita, es muy simpática y me quería dejar allá (sonríe)S:H:M: 138-140.

Algunos jóvenes de Santiago dan a conocer su ‘desapego’ emocional hacia el espacio ciudad (Santiago) utilizando como estrategia el relato autobiográfico. Según Abell, Condor y Stevenson (2006), la forma como hablamos acerca de los lugares permite construir identidades políticas y manejar relaciones sociales. Mediante los relatos autobiográficos los entrevistados describen episodios de discriminación. En ellos se destaca la discriminación principalmente verbal, como se observa en el testimonio de ‘S’ a continuación.
[…] cuando llegué sí me sentí::: me trataban más::: más sureña, más por mi apellido, pero no tanto como a los que tienen sus dos apellidos indígenas, a ellos los molestan más los discriminan y todo, pero a mí me discriminaban […]::: después se fueron acostumbrando a mí” S:M:S:45-49.

Las experiencias de discriminación percibidas en el espacio ‘ciudad’ constituyen criterios de evaluación que generan valoración moral negativa por el espacio (Dixon, Levine y McAuley, 2006), lo cual se traduce en lazos de emocionalidad negativa con este lugar (Proshansky, 1978). En el análisis también se identificó el modo ‘localicidad’, el cual se plantea en forma de proyecciones de vida o de trabajo en un determinado lugar (location placement). Los entrevistados elaboran construcciones cognitivas sobre un lugar y formas subjetivas de ubicación en un lugar, lo cual se ve reflejado en las proyecciones y objetivos que presentan en relación a un espacio como es la Universidad en el caso de AA:
estudiando en la Universidad es una gran herramienta como para nosotros concientizar un poco a la gente de lo que está pasando S:H:AA: 33-40.

Tanto en el discurso de los jóvenes de Temuco como en el de los jóvenes de Santiago se identifica la presencia del ‘componente afectivo evaluativo’ que Proshansky (1978) define como las preferencias de las personas o un sentimiento hacia un lugar o ambiente emocional. El espacio ciudad referido a Santiago se describe como un lugar que propicia el desarrollo profesional y de trabajo. El trabajo en esta ciudad otorga mejores oportunidades académicas como laborales, lo que permite tener un mejor estándar de vida. Por otro lado, Santiago también posee características negativas asociadas a un estilo de vida que es marcado por el apuro, enojo, estrés y la contaminación. Esta percepción de ‘desapego’ es compartida por los jóvenes de Temuco debido a que este espacio es también caracterizado por prácticas discriminatorias hacia quienes poseen apellidos mapuches. 3.2. EL ESPACIO ‘CAMPO-SUR’ Para los jóvenes de Temuco se releva el modo ‘identificación’ con el espacio ‘campo-sur’ como un lugar de límites difusos donde se realizan actividades propias del contexto rural, ceremonias mapuches, relaciones de colaboración y cordialidad, como lo expresa Ju:
porque me enseñaron así y me gusta el campo me gusta estar allá, se siente bien uno ahí, con el aire la relación de allá de ver campo no sé el aire, la naturalezaT: H:Ju: 14-16.

En este sentido, Breakwell (1986) describe la noción de lugar como una fuente de identidad porque posee símbolos, representa, evoca recuerdos personales, recuerdos grupales y porque su significado es continuamente re-negociado. Al igual que los jóvenes de Santiago, discursivamente los jóvenes de Temuco también construyen estas

visiones cognitivas y formas subjetivas (Uzzel, Pol y Badenas,2002) en torno al espacio ‘campo-sur’. La identificación con este espacio está asociada a un modo de socialización en la cultura mapuche relacionado con el conocimiento del entorno natural. Este reconocimiento tiene su base en el conocimiento del lugar, el entorno, la naturaleza y sus características. Además, se construyen ciertos aspectos que moldean la forma de socialización mapuche, como el modo de crianza de los niños, el conocimiento de los animales, aves y las plantas, entre otros. La relación con la naturaleza, el conocimiento del tiempo y el espacio, se asocian a las actividades propias de la vida cotidiana. La conceptualización de la vida cotidiana mapuche debe ser entendida desde el marco cultural propio. Algunos jóvenes de Temuco establecen ‘apego’ con el espacio ‘campo-sur’ a través de relatos autobiográficos ya que éste es un espacio de encuentro familiar donde se practica la lengua mapuche; además se manifiesta explícitamente un sentimiento de bienestar por la práctica familiar de la lengua como se observa en el testimonio de Ju:
porque me enseñaron, como le comentaba antes que pase mi niñez casi toda allá en el campo, yo veía a mi abuela a algunos primos más cercanos y todos hablaban en mapuche yo me sentía bien po T:H:Ju27-29.

Los jóvenes de Temuco evidencian un compromiso afectivo con los habitantes y familiares del espacio ‘campo-sur’ las cuales se mantienen en el tiempo. El apego también se genera debido a las visitas frecuentes que ellos realizan a las comunidades mapuches y a la relación de las comunidades con sus familias tanto paternas como maternas:
[…] mis parientes, siempre he estado yendo para allá a visitarlos, nunca he desaparecido mucho tiempo, o como que a uno lo llaman si desaparece mucho se siente mal porque tiene que ira pa’ allá a verlos, a ver el campo su familia, eso no lo he perdíoT:H:Ju:72-75.

El espacio ‘campo’ es para los entrevistados un lugar donde se desarrollan buenas relaciones sociales que permiten el descanso y tranquilidad, donde los habitantes son amables, y donde se participa en actividades familiares. Es en ese espacio donde los entrevistados vivencian sentimientos de bienestar ya que, según ellos, en el espacio ‘campo’ hay menos discriminación que en otros contextos. Esta valoración positiva y apego por el campo de parte de los adolescentes es aprendida en las diferentes comunidades mapuches. Para los adolescentes de Temuco se observa un modo de apego al campo-sur, como espacio de construcción de identidad, social y cultural, especialmente esta última en tanto se relaciona con el conocimiento del entorno natural. Por el contrario, otro de los modos presentes en algunos adolescentes de Temuco es el ‘desapego’ por el espacio ‘campo’ lo que releva una relación dilemática (apego / desapego) con este lugar. No existen compromisos afectivos ni conductuales que permitan generar valoración positiva. Además se asocia el espacio campo-sur como mayoritariamente indígena lo cual genera sentimientos de disgusto por vivir en dicho espacio, como ocurre con Cla:
no sé, es que a mí no me gusta el campo si mis papás dicen es que nos vamos a ir a vivir al campo y yo así como que NO:: es que no me gusta T:M:Cla:176-177.

Cobran particular sentido en este testimonio las experiencias de socialización y vínculos con el contexto de vida, lo que advierte algunos supuestos. Por una parte los relatos de los padres transmiten a sus hijos respecto del contexto campo-sur son

relacionados con aspectos negativos y por otra el distanciamiento del contexto campo-sur como forma de vida reafirman este desapego a dicho espacio. En Temuco también se releva el modo ‘pertenencia’ que corresponde al sentimiento personal de ‘sentirse en casa´, en un lugar particular (Dixon y Reicher, 1997). Este emerge como resultado de experiencias, relaciones y recuerdos conectados a un lugar, expresados de manera autobiográfica, en este caso al espacio social campo-sur en los jóvenes de Temuco, específicamente la comunidad mapuche, lo cual se evidencia a través de la participación en actividades culturales (ceremonias y ritos culturales) y el compartir con la familia, donde se practica la lengua mapuche, lo que se aprecia en el relato de Ju:
hemos participado de ceremonias, como el año nuevo […] los guillatunes que nos invitan a mi abuela, o a mi mamá y ahí los acompañamos poT:H:Ju: 77-81.

Se releva aquí la noción de construcción de comunidad donde las prácticas culturales permiten establecer relaciones sociales y culturales, estrechar vínculos y propiciar modos de participación. Finalmente se releva en los jóvenes de Temuco el modo ‘localicidad’ en el espacio ‘campo-sur’ referido principalmente a la posibilidad de obtención de recursos naturales que ofrece dicho espacio, como lo expresa E:
Estamos haciendo una siembra allá en el campo, de parte de padre si, con mi papá […] Y::: ahí quiero invertir, ó sea ya sembramos ya nos falta aporcar y todo eso T:H: E:21-27.

En el caso de los jóvenes de Santiago también es observable el modo ‘identificación’ con el espacio ‘campo-sur’. La identificación con el lugar, desde la clasificación de las funciones de identidad de lugar (place-identity) de Proshansky (1978), está referida al concepto de ´reconocimiento’. En este sentido, los sujetos reconocen el campo como el espacio donde habitan y del cual se sienten parte, debido a las características específicas de este contexto (Proshansky, 1978). Los entrevistados se identifican con el contexto ‘camposur’, principalmente debido a la relación que allí se genera con la naturaleza, lo cual origina sentimientos de agrado el cual se evidencia discursivamente. La relación con el campo se asocia al trabajo ‘duro’, en familia, lo cual es valorado positivamente, como lo expresa A:
no sé poh, ayudo a todo lo que sea del sur poh, no sé poh, a ordeñar la vaca::: o sea, todo, me gusta::: o sea igual me iría a vivir al sur, me gustaría S:H:A: 80-82.

La noción ‘sur’ está asociada a un tipo de lugar en relación con las actividades que allí se desarrollan, lo cual expresa ciertos grados de pertenencia como contexto de construcción de la identidad personal. Los jóvenes de Santiago además dan a conocer el ‘apego’ emocional hacia dicho espacio (‘campo-sur’), observándose atribuciones de cercanía emocional con la familia en espacios sociales y físicos ligados a la cultura mapuche. Este apego emocional muestra una valoración positiva por el espacio y la permanencia en el mismo y de la misma forma por las actividades que ahí se realizan, tal como lo describe A:
[…] es cercana igual poh, o sea yo todos los veranos voy pa´l sur y no sé poh, hace un tiempo no había luz, agua potable, entonces era bacán ir pa´ allá poh S:H:A:71-72.

El espacio ‘sur’ también está asociado a ‘lo diferente’ respecto del contexto urbano particularmente respecto de sus condiciones, lo cual se vuelve atractivo e influye en el modo de identificación. Algunos jóvenes de Santiago expresan también sentidos de ‘pertenencia’ al espacio ‘campo-sur’, esencialmente relacionada con las visitas que los entrevistados realizan a sus lugares de origen y su participación activa en actividades de la cultura mapuche, tal como lo plantea AA a continuación.
ahí yo empecé como a aprender poh, a través de mi mamá poh (.) ehh y después (.) bueno ella siempre había participado en las ceremonias y después yo ahí empecé a ir desde chico con mi primos con mis tías (.) bueno el ehhh (.) mi abuela después se fue a vivir al campoS:H:AA: 140-144.

En términos comparativos, los adolescentes de Temuco y Santiago se identifican con el espacio ‘campo-sur’, principalmente debido a la relación que allí se genera con la naturaleza, lo cual produce sentimientos de agrado que se evidencia en sus discursos. Por otra parte, la relación con el campo se asocia con el trabajo duro, pero en familia, lo cual es valorado positivamente. Los jóvenes se identifican con dicho espacio debido a las experiencias que ahí se viven. Este espacio sería una construcción cognitiva subjetiva compartida (Dixon y Durrheim, 2004) la cual no posee una delimitación geográfica concreta.

4. Conclusiones
En este estudio describimos la relación entre los modos de ‘apego’, ‘pertenencia’ y ‘localicidad’ y nos enfocamos principalmente en cómo se presentan dichos modos de identificación entre los jóvenes de Santiago y de Temuco respecto de los referentes de identidad de lugar. En cuanto al modo ‘apego’, hemos podido establecer que para los adolescentes mapuches de Temuco la relación que se crea con el espacio campo-sur es un tanto dilemática; si bien algunos de ellos expresan sentir apego por este lugar debido a la cercanía emocional que allí se genera por el hecho de constituir un espacio ligado a la cultura, otro grupo de adolescentes manifiesta no sentirse parte de éste, ya que constituiría un espacio mayoritariamente indígena. Por el contrario, los adolescentes mapuches de Santiago manifiestan sentir apego por dicho espacio. Además, fue posible observar el modo ‘localicidad’ respecto del espacio ‘campo-sur’, presente sólo y de manera relevante en los jóvenes de Temuco, quienes encuentran que dicho espacio ofrece proyecciones de vida o de trabajo. Los entrevistados elaboran construcciones cognitivas sobre el campo debido a que este espacio les permite la obtención de recursos naturales que posibilitan la inversión económica. La ‘localicidad’ revela diferentes características que los jóvenes atribuyen al espacio físico ‘campo-sur’. Los jóvenes de Temuco se refieren a éste como un lugar donde se encuentra el origen mapuche, zona de gente amable, prácticas culturales (lengua mapuche y medicina), estilo de vida tranquilo y saludable. Este modo se encuentra presente en los adolescentes de Santiago sólo para el espacio ‘ciudad’, ya que las proyecciones de vida a las cuales se refiere el modo ‘localicidad’ están referidas principalmente a la mejora de la calidad de vida que brinda dicho espacio. Los jóvenes atribuyen diferentes características a la ciudad de Santiago donde las más recurrentes son: espacio para trabajar y desarrollarse profesionalmente, desarrollo

académico (estudios), mejores remuneraciones que permiten una mejor calidad de vida en la ciudad. Por otra parte debemos destacar el grado de ‘pertenencia’ que los jóvenes señalan respecto del ‘campo’ asociado a su condición de mapuche. La noción ‘campo’ evoca un modo particular de contexto en el cual se relevan aspectos sociales, culturales y lingüísticos. En el ‘campo’, a diferencia de la ‘ciudad’, se generan modos de ‘apego’ vinculados a tipos de afectividad relacionadas con prácticas de socialización mapuche. Para los adolescentes mapuches resulta fundamental la cálida acogida de los adultos, principalmente en la participación en actividades propias del campo. En tanto la ‘ciudad’ evoca actividades de proyección en una dimensión más instrumental en los proyectos de vida de los jóvenes. Finalmente en el caso de los jóvenes de Santiago que mantienen vínculos con el ‘sur’, éste se transforma en un modo de construcción de identidad étnica, pese a que ellos no participan en las prácticas culturales mapuches específicas o que no conocen la cultura mapuche ni la lengua mapuche.
NOTAS 1 Este artículo da cuenta de los hallazgos del proyecto Fondecyt 1090523 “Construcción discursiva de la identidad étnica en adolescentes de Temuco y Santiago”. 2 La sigla usada para la codificación de los extractos es la siguiente: primera letra corresponde a la ciudad de residencia del entrevistado T ‘Temuco’ y S ‘Santiago’. La segunda letra representa el sexo del adolescente H ‘hombre’ M ‘mujer’ y finalmente la última letra representa la inicial del nombre del entrevistado.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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CHERY PÉREZ ARCE es Magíster en Lingüística Aplicada, Universidad de Concepción. Profesora de Educación Básica con especialidad en Educación Intercultural, Licenciada en Educación, Universidad Católica de Temuco. Chile Correo electrónico: cheryperez@udec.cl – cherypa@hotmail.com SANDRA DEL PILAR GARRIDO OSSES, Doctorado en Lingüística. Magister en Educación. Profesora asociada e investigadora de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Temuco. Chile Correos electrónicos: sgarrido@uct.cl – sandragarridoosses@gmail.com GABRIEL LLANQUINAO LLANQUINAO, Doctorado en Lingüística, Universidad de Concepción. Profesor Educación Básica, con especialización en Educación Intercultural Bilingüe. Docente Pedagogía Básica Intercultural en Contexto Mapuche, Facultad de Educación. Universidad Católica de Temuco. Chile. Correo electrónicos: gllanquinao@udec.cl - llanquinao3@hotmail.com HÉCTOR TURRA es Profesor de lengua inglesa y análisis del discurso de la Universidad Católica de Temuco. Chile. Correos electrónicos: hturra@uct.cl - hector.turra@gmail.com MARÍA EUGENIA MERINO DICKINSON es Doctora en Ciencias Humanas, mención Lingüística y Literatura. Profesora titular e investigadora de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Temuco, Chile. Investigadora titular del Núcleo Estudios Interétnicos e Interculturales UCT-Mecesup 2010-2013. Correos electrónicos: mmerino@uct.cl - mmerinodickinson068@gmail.com

RESEÑAS
BOLÍVAR, ADRIANA Y BEKE, REBECCA (Comp.) (2011) Lectura y escritura para la investigación. Caracas: Universidad Central de Venezuela. Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico. 285 pp. ISBN 978-980-00-2685-4 En el ámbito de la lingüística contemporánea, el discurso especializado ha sido un objeto de investigación central para las distintas corrientes funcionalistas, (esencialmente, la lingüística textual, la lingüística sistémico-funcional y la lingüística aplicada). La lingüística del texto especializado, de origen germano, posee estudios fundacionales en relación con la definición de texto de especialidad y la relación entre los textos generales y los especializados, o bien entre el lenguaje general y las lenguas/ los lenguajes de especialidad. Por su parte, la lingüística sistémico-funcional ha tenido importantes desarrollos en este tema, así como también la lingüística aplicada. Sin embargo, los estudios orientados a la enseñanza del discurso académico en la universidad no son tan frecuentes en español. El volumen que coordinan Adriana Bolívar y Rebecca Beke viene a llenar un espacio fundamental en esta área. Como bien señalan las autoras en su introducción, el éxito de una investigación depende en gran medida del dominio que los investigadores posean de la comunicación especializada. El libro es el resultado de un seminario que formó parte de las actividades de la Cátedra Unesco de Lectura y Escritura en la subsede de la Universidad Central de Venezuela, y que tuvo como destinatarios a docentes e investigadores universitarios de diferentes disciplinas. Las autoras señalan que esta obra cumple con una de las metas de la Cátedra: la producción de libros y materiales para profesores y estudiantes universitarios con el objeto de que se conviertan en mediadores de la comprensión crítica y de la cultura académica escrita. A su vez, destacan su perspectiva teórica y su método. El libro está constituido por diez capítulos. Los géneros que son objeto de análisis en la obra son el artículo de investigación y el resumen o abstract. El primero, aunque ha sido uno de los géneros académicos más estudiado desde la perspectiva de la lingüística teórica y aplicada, es el género privilegiado por los investigadores para dar a conocer el resultado de sus investigaciones; el segundo, si bien goza de un cierto grado de autonomía con respecto al artículo de investigación, suele estar en relación de interdependencia con éste, y es un género que los investigadores utilizan desde los inicios de su carrera académica. El primer capítulo, “La alfabetización en el discurso académico”de Adriana Bolívar y Rebecca Beke, aborda eficazmente la problemática del discurso académico a partir de la concepción del la lectura y escritura como prácticas sociales, como instancias relacionadas con el desempeño profesional de docentes, investigadores y estudiantes.Las autoras destacan la importancia del discurso académico en la carrera profesional de estudiantes, docentes e investigadores y, si bien el énfasis del libro en general está puesto en el artículo de investigación y en el resumen, no dejan de mencionar los diferentes géneros de índole profesional-institucional a los que los investigadores se enfrentan en la vida académica y que no están necesariamente asociados con su área disciplinar, como los informes, memorandos, reglamentos, actas, entre otros. Como uno de los aspectos relevantes, en la primera parte del capítulo, retoman, a partir de la bibliografía específica sobre el tema, las principales dificultades que surgen en la lectura y escritura en nuestras universidades latinoamericanas. A continuación, las autoras presentan una serie de actividades orientadas a medir la efectividad de las estrategias de escritura y a reflexionar sobre las diferencias entre un texto literario y un

texto académico. La segunda parte del capítulo está dedicada a discutir sobre las nociones de comunidad discursiva y alfabetización académica y su relación con la variación disciplinar en los géneros académicos, así como también con la posibilidad de quelos individuos se adapten a los distintos registros y a las características discursivas propias de cada comunidad o grupo social. Finaliza el capítulo con otra serie de actividades centradas en las nociones teóricas presentadas previamente. El segundo capítulo, “La literatura como puente para la lectura” de Irma Chumaceiro y Laura Pérez, está orientado a la iniciación a la lectura a partir de textos literarios. Las autoras parten de la relación entre lengua, cultura y lectura,y enfatizan el papel de la lectura como instrumento de conocimiento. Describen distintos tipos de lectura y enfatizan la especificidad de la lectura de textos literarios. En la última parte del capítulo se presenta una experiencia didáctica realizada con estudiantes universitarios en el primer semestre de sus carreras. El objetivo de esta experienciafue favorecer el hábito de la lectura en los estudiantes universitarios y poner en evidencia las diferencias entre la narrativa literaria y la no literaria. Las autoras sugieren estrategias para replicar esta experiencia en otros ámbitos educativos. Los tres capítulos siguientes abordan aspectos cruciales del proceso de investigación y de la escritura académica. El tercer capítulo, “El planteamiento del problema en el artículo de investigación” de Martha Shiro y Cristina D´Avolio, tiene por objeto caracterizar el segmento textual en el que se plantea el problema de investigación en tres disciplinas distintas. Las autoras se proponen identificar los marcadores lingüísticos y discursivos propios de este segmento textual. A su vez les interesa el análisis del contraste disciplinar, es decir, identificar rasgos comunes y específicos a cada una de las disciplinas estudiadas. Parten del concepto de género discursivo de Bajtín (p.72) y del artículo de investigación como medio para dar a conocer el trabajo de investigación y someterlo a la evaluación de los pares. Luego de una síntesis teórica, se presenta el análisis detallado del planteamiento del problema en los textos de tres disciplinas. Las autoras concluyen que tanto los rasgos de organización discursiva como los recursos lingüísticos son similares en los textos analizados,y en todos ellos aparecen los tres movimientos que, de acuerdo con Swales (p.72), caracterizan el planteamiento del problema en la introducción de un artículo de investigación. Cabe destacar que no pueden hacerse generalizaciones significativas dado el escaso número de textos analizados. Sólo se pueden identificar tendencias que deberán corroborarse en corpus más extensos. El capítulo cuarto, “La introducción y la conclusión en el artículo de investigación” de Adriana Bolívar y Francisco José Bolet, aborda al estudio de dos partes textuales cruciales del artículo de investigación: la introducción y la conclusión. Al igual que en el capítulo de Shiro y D’Avolio, los autores tienen como uno de sus objetivos analizar la variación disciplinar. Señalan las dificultades más frecuentes identificadas en la producción de estas partes textuales, y parten de la caracterización de la introducción y conclusión en inglés y español; luego hacen referencia al artículo de investigación como texto mayor en el que estas partes están insertas y finalizan con una propuesta didáctica específica. Cabe destacar que los autores hacen referencia a la variación que puede presentar la estructura genérica de los artículos de investigación según las diferentes convenciones disciplinares y las tradiciones de las comunidades discursivas a las que estas revistas pertenecen. Para ello presentan los resultados de una pequeña investigación realizada en revistas venezolanas arbitradas e indizadas. Llegan a la conclusión de que, si bien el propósito comunicativo en las partes

textuales de las revistas analizadas es relativamente uniforme, existen variaciones ligadas a tradiciones discursivas y disciplinares. El capítulo quinto, “El conocimiento ajeno en las disciplinas. Referencias y citas” de Rebecca Beke, estudia cómo los investigadores presentan el conocimiento ajeno en sus textos. La autora parte del supuesto de que los autores adoptan una postura frente al contenido que introducen en sus escritos. El capítulo tiene dos objetivos fundamentales: identificar las diferencias que tienen los investigadores al presentar el conocimiento ajeno, e interpretar las implicaciones pragmáticas que producen las diferentes formas de citar. Para lograr estos objetivos, Beke presenta una secuencia de actividades. Las primeras son de autorreflexión a partir de la propia práctica de escritura. Las siguientes tienen por objetoanalizar,en primer lugar, las normas de cita de dos revistas académicas y, en segunda instancia, la introducción y las referencias de un artículo de cada una de las dos revistas. En la última parte del capítulo la autora presenta un sistema de categorías que permite sistematizar las diferentes opciones que tienen los investigadores para introducir las voces de los otros en su propio discurso. El modelo presentado se sustenta en un sólido estudio realizado sobre un corpus de cincuenta y seis artículos publicados en una revista especializada (p. 147).La autora destaca que las formas de cita poseen funciones retóricas y pragmáticas ligadas a las intenciones de los autores de persuadir a la comunidad de pares de la validez de los argumentos presentados. Es notable la pertinente secuencia didáctica planteada en función del modelo de análisis presentado. El capítulo sexto, “La argumentación en el discurso académico” de Frances D. Erlich y Martha Shiro, caracteriza la argumentación en el artículo de investigación. El objetivo del artículo es describir el modo de organización argumentativo e ilustrarlo a partir del análisis de un artículo del área de psicología. Para ello, las autoras reseñan dos modelos argumentativos: el de Perelman y Olbrechts-Tyteca (1989) y el de Toulmin (1958), enfoques teóricos que difieren en los criterios para determinar la validez de los argumentos. Ilustran estas categorías en un cuadro en el que las aplican a un artículo de investigación. En la etapa final del capítulo identifican las señales discursivas que utiliza el emisor para orientar al destinatario y permitirle reconstruir la argumentación, al tiempo que hacen hincapié en que la reflexión sobre procesos argumentativos y las señales discursivas facilitan no solo la comprensión sino también la producción de textos académicos. Cabe destacar que al dar cuenta de las marcas discursivas, las autoras señalan explícitamente los índices lingüístico-gramaticales prototípicos de las secuencias argumentativas en los textos científicos. Los capítulos séptimo y octavo están dedicados al resumen. El séptimo, “La escritura de resúmenes académicos” de Elba Bruno de Castelli, está orientado a la enseñanza de la escritura de resúmenes académicos. Para cumplir este objetivo la autora hace énfasis en las estrategias que se ponen en juego en la elaboración de resúmenes;destaca la relación entre la elaboración de resúmenes y las estrategias de comprensión de textos; plantea una serie de actividades basadas en las macrorreglas definidas por Van Dijk y Kintsch (p. 198) para reconstruir la macroestructura de los textos y; presenta una serie de actividades orientadas a la elaboración de resúmenes de textos académicos. La autora hace hincapié, en la parte final del capítulo, en las dificultades que tienen los estudiantes en la elaboración de estos textos. Es interesante destacar la relación que la autora establece entre las operaciones de reformulación y los indicios de una comprensión flexible y una competencia de escritura que muestra un dominio adecuado del instrumento verbal.

El capítulo octavo, “Los resúmenes de artículos de revistas”, de Carlos Eduardo Blanco, aborda también el tema del resumen, pero orientado a la escritura de resúmenes de revistas académicas, enfatizando enque se trata de un género discursivo con características propias. El autor realiza una reseña histórica del género, asociada a los procesos de investigación característicos de las distintas áreas disciplinares. Es sumamente interesante la relación que se establece entre el resumen como género y la evolución de la escritura como práctica para producir y transmitir conocimiento. Retoma una hipótesis de Skolnik (p.215) que sostiene que “‘la marcha hacia el resumen’ es la marcha hacia la especialización”; sin embargo, esta hipótesis es restringida cuando el autor, retomando lo que plantean Berkenkotter y Hutckin (p.216), precisa que la brevedad por sí sola no es indicativa de un resumen bien hecho. El autor presenta y analiza la estructura de dos ejemplares de resúmenes provenientes uno de humanidades y otro de botánica, para concluir formulando una supuesta estructura ideal del resumen, cuyas partes canónicas serían: introducción, metodología, resultadosy conclusiones. Esta estructura es la prototípica de la mayoría de los resúmenes o abstracts de las disciplinas experimentales. Finaliza el capítulo con una serie de consignas orientadas a la reflexión a partir del análisis de cuatro resúmenes de pedagogía. El capítulo noveno, “Problemas gramaticales en la escritura” de Paula Bentivoglio y Mercedes Sedano, parte del supuesto de que no existe una lengua sin gramática y que en la escritura académica es necesario que los autores conozcan los procedimientos y reglas gramaticales de su lengua para producir textos adecuados. Se reflexiona sobre los problemas identificados por las autoras en trabajos de estudiantes, colegas, investigadores y periodistas. La orientación es normativa y se parte de una breve presentación del problema para luego presentar una ejercitación que pueda ser facilitada a los estudiantes. Los temas que tratan son el uso de las preposiciones, el queísmo y dequeísmo, las locuciones permitidas por la norma académica y las no permitidas, los usos de haber y hacer, el que galicado y el uso de donde. En la conclusión, las autoras afirman que no han agotado el espectro de temas que producen inseguridad en la oralidad y en la escritura, y al mismo tiempo sugieren la consulta de la Nueva Gramática de la Lengua Española y del Diccionario Panhispánico de dudas (p. 267). El último capítulo del libro, “De la alfabetización inicial a la alfabetización académica”, de Alida Cano de Faroh, hace una reseña sobre el concepto de alfabetización a partir de las teorías constructivistas del conocimiento. Distingue entre alfabetización inicial y funcional y finaliza retomando la noción de Carlino (p.283) de alfabetización académica. Considera que todos los profesores universitarios, no solo los de lengua, tienen que intentar que sus estudiantes adquieran una competencia comunicativa eficiente. Como esperamos se desprenda de esta reseña, este libro constituye un aporte sumamente valioso a la enseñanza de los géneros académicos en los estudios superiores, puesto que no solo se limita a presentar desarrollos teóricos sobre un amplio espectro temático sino que también aporta una variada gama de consignas didácticas organizadas en forma secuenciada. Los profesores e investigadores a los que esta obra va dirigida contarán con una herramienta útil tanto para mejorar su competencia en su propia escritura académica como para facilitar la transposición didáctica a los estudiantes que asisten a sus cursos en la universidad. Laura D. Ferrari Universidad de Buenos Aires Universidad Nacional de General Sarmiento lauradferrari@fibertel.com.ar

LONDOÑO ZAPATA, OSCAR IVÁN (2012). Los estudios del discurso: miradas latinoamericanas I. Ibagué: Universidad de Ibagué. 206 pp. ISBN: 978-958-754-055-0 El volumen que reseñamos se inserta en una serie, todavía en desarrollo, de libros de entrevistas a referentes en el campo de los estudios del discurso que Oscar Iván Londoño Zapata inauguró con Horizontes discursivos: miradas a los estudios del discurso (Ibagué: Universidad de Ibagué, 2011) y que continuará con el segundo tomo de Los estudios del discurso. Miradas latinoamericanas I. Así como en el libro anterior reunió a nueve de los principales referentes del campo discursivo europeo y norteamericano, con prólogo de Adriana Bolívar, en este incluye a seis de las principales investigadoras en el ámbito latinoamericano, prologadas por Teun A. van Dijk: Adriana Bolívar (Venezuela), Teresa Carbó (México-Argentina), Julieta Haidar (México-Brasil), la recientemente fallecida Anamaría Harvey Arellano (Chile), Elvira Narvaja de Arnoux (Argentina) y María Laura Pardo (Argentina). Los cuestionarios fueron remitidos por correo electrónico y respondidos por la misma vía, personalmente y/o por teleconferencia. Las preguntas cubren, en cada entrevista, temas semejantes: cómo surgió el interés por los estudios del lenguaje en sociedad, sus primeros referentes, el desarrollo del área en sus respectivos países, los métodos y la mirada sobre la inter/transdisciplina. Sin embargo, la flexibilidad del entrevistador y la autonomía intelectual de las entrevistadas hicieron de cada capítulo un texto singular, desde lo estilístico hasta lo temático. En otros términos: el libro es una rica colección de entrevistas y no una mera recopilación de cuestionarios. Como libro de entrevistas, es mucho más fácil de leer que de reseñar: la cantidad de información, la agudeza de las preguntas formuladas, el interés por las figuras incluidas y la fluidez de la escritura vuelven imposible la síntesis. Hay, sin embargo, algunos ejes y problemas comunes que podemos presentar sin ahorrar al lector la lectura de los capítulos propuestos. En primer lugar, todas las entrevistas incluyen una dimensión biográfica inteligentemente abordada desde los contextos históricos, políticos e institucionales que moldearon la trayectoria intelectual de las entrevistadas, particularmente en los años fundacionales de finales de la década de 1960 y mediados de la de 1970. El dato no es menor, puesto que las ubica en medio de los procesos que dieron lugar, también, a las corrientes habitualmente invocadas al respecto: la escuela francesa de análisis del discurso y el análisis crítico del discurso. Por otra parte, las entrevistas destacan no sólo los consabidos viajes iniciáticos a Europa (fundamentalmente a Francia e Inglaterra), sino también los tempranos contactos con otros entornos formativos en América Latina. Durante los años ochenta, ya en proceso de consolidación de los campos de investigación locales, estos contactos se intensificaron hasta dar lugar a la fundación de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED), la cual proveyó de un entorno institucional regional que, al menos formalmente, propuso la integración de los diversos grupos en torno a una identidad común. La extensa labor de documentación y estudio realizada por Londoño Zapata le permite recorrer en detalle las principales publicaciones de las autoras entrevistadas. En tal sentido, se trata de una excelente obra de referencia cuyo aparato bibliográfico es un mapa por las principales producciones en el área de los estudios del discurso de los últimos diez años además de algunos de sus principales clásicos. Al respecto, A. Bolívar señala la contradicción que constituye esta abundante producción regional y su

escasa o nula representación en los programas de cursos de grado y posgrado y en la producción académica especializada. Aunque el momento de consolidación de los estudios del discurso latinoamericanos fue, probablemente, hacia mediados de los años noventa –con la creación de carreras de posgrado, la fundación de ALED y revistas especializadas– no se ha logrado aún una circulación regional de las producciones en dicho campo y es éste uno de los desafíos que el libro que reseñamos encara al reunir y difundir la labor de estas seis investigadoras. La lectura de las entrevistas deja entrever algunos problemas, de diversa índole, que también constituyen este campo –y sus límites– no sólo en la región, sino también en otras latitudes y otras lenguas. En primer lugar, observamos una muda batalla por la denominación del campo: análisis de discurso, análisis del discurso, análisis crítico del discurso, estudios del discurso, estudios críticos del discurso. Cada sintagma (generalmente en mayúsculas, y con su propia sigla) reclama un posicionamiento teórico y una estrategia programática: los dos primeros fueron parte de las discusiones fundacionales de la escuela francesa; los últimos tres, del mainstream anglófono de los últimos veinte años. Sin embargo, aunque esta multiplicidad de designaciones se mantenga todavía en uso, la mayor parte de las entrevistadas muestran una mayor flexibilidad conceptual y un menor compromiso con las diversas ortodoxias que otrora. En ese sentido, observamos una tensión en torno a la construcción y la propuesta de métodos o modelos como dispositivos analíticos. Aunque algunas de las entrevistadas proponen una sistematización de su reflexión en torno a un modelo o método de factura propia, observamos también una relación de mayor libertad con respecto a la construcción de dispositivos de análisis singulares en torno a los problemas empíricos abordados. En consecuencia, el problema de la “dependencia” con respecto a las teorías formuladas en los países centrales puede verse desde otra perspectiva: como señala Arnoux (p. 158), ya no se trata de la aplicación de teorías o modelos sino de su interrogación a partir de los problemas concretos surgidos en la práctica analítica. Ese es, sin duda, uno de los aportes originales que hace este volumen a la reflexión latinoamericana sobre las problemáticas discursivas: el fantasma de lo europeo y la dependencia parece –parcialmente– conjurado a la luz del propio trabajo de análisis y la larga experiencia en investigación. No se propone, entonces, ni “una teoría latinoamericana”, ni la reproducción de “una teoría europea”, ni la denuncia de “una teoría extranjera”. Por el contrario, la articulación práctica de problemas empíricos y conceptos teóricos tiene como objetivo la respuesta a interrogantes: una respuesta que se alcanza con un desprejuiciado y crítico eclecticismo. Parafraseando a Jorge Luis Borges, pareciera que la tradición más específica del investigador latinoamericano es toda la tradición de la reflexión discursiva en general: podemos manejar todos los temas europeos, manejarlos sin supersticiones, con una irreverencia que puede tener, y ya tiene, consecuencias afortunadas (Borges, 1972: 273) . Pueden señalarse, también, algunos desafíos que, presentados muchas veces por las propias autoras, son todavía escasamente abordados en el campo de la investigación. El primero de estos desafíos es el de la tensión entre una definición amplia del objeto teórico –discurso– y un tratamiento restringido del objeto empírico, principalmente verbal. Se abre aquí la problemática de la multimodalidad de los mensajes, no sólo en cuanto supone abordar nuevos objetos (los vinculados al mundo de las nuevas tecnologías de información y comunicación) sino también mirar con

otros ojos los corpora tradicionales: desde la gestualidad en la interacción hasta los diasistemas paratextuales de los textos escritos de diversa índole. Se abre, también, el problema de los lugares sociales de producción de los mensajes: las lenguas y sus hablantes (predominantemente el inglés y el castellano), la accesibilidad (fundamentalmente se abordan textos escritos o interacción verbal en medios masivos y en contextos urbanos) y los regímenes institucionales de discurso (mediático, político, jurídico, académico). En segundo lugar, aunque el libro muestra cómo los estudios del discurso en América Latina fueron fundamentalmente definidos por los procesos de integración regional y, en un sentido más amplio, por los procesos globales de circulación de personas e información, es escasa la presencia que la globalización y la integración tienen en sus páginas. Salvo en contadas excepciones, se echa de menos una lectura no sólo de los discursos de la globalización y la integración, sino también una mirada comparativa sobre la región, que sea capaz de generar datos relevantes para la comprensión de los procesos históricos y sociales que atraviesan las fronteras nacionales. Estos retos, sin embargo, no hacen más que subrayar los logros alcanzados por las entrevistadas y el mérito de la tarea realizada por el entrevistador. Las memorias de corto plazo, descentradas, de nuestras culturas académicas no suelen interrogarse por sus propias condiciones históricas. Como este libro muestra, quienes encarnan esas memorias son actualmente sujetos activos en la producción de conocimientos y en la formación de jóvenes investigadoras e investigadores en todo el continente. Este libro, entonces, no es una historia del análisis del discurso latinoamericano, sino una memoria: un racconto de lo realizado, una evaluación de lo que actualmente preocupa a algunos de los principales actores del campo y una agenda de caminos a recorrer en el futuro.
REFERENCIA BORGES, J. L. [1932] (1972). El escritor argentino y la tradición, en J.L. Borges. Obras Completas, pp.267-274. Buenos Aires: Emecé.

Juan Eduardo Bonnin CEIL. CONICET jbonnin@ceil-conicet.gov.ar

Indice acumulado
VOLUMEN 1 (1) 2001
CHARAUDEAU, Patrick, De la competencia social de comunicación a las competencias discursivas, 7-22. MARCUSHI, Luiz Antônio, Aspectos da questão metodológica na análise da interaçao verbal: o continuum cualitativo-cuantitativo, 23-42. CARBÓ, Teresa, Tocar el lenguaje con la mano: experiencias de método, 43-67. VAN DIJK, Teun, Algunos principios de la teoría del contexto, 69-81. ESPAR, Teresa, Estrategias enunciativas en el discurso irónico: un artículo de opinión de José Ignacio Cabrujas, 83-100. Reseñas Teun van Dijk (comp.), El discurso como estructura y proceso. Estudios del discurso: Introducción multidisciplinaria, reseñado por Guillermo Soto, 103-125. Giovanni Parodi Sweis (comp.), Relaciones entre lectura y escritura: una perspectiva cognitiva discursiva. Bases teóricas y antecedentes empíricos, reseñado por Rebeca Beke, 127-130. Helena Calsamiglia Blancaflor y Amparo Tusón Vals, Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, reseñado por Antonio Núñez, 133-137.

VOLUMEN 2 (1) 2002
VILLAÇA KOCH, Ingedore G., A construçã de objetos-de-discurso, 7-20. CUCATTO, Mariana, Cómo “hacer hacer” cosas con palabras. La construcción discursiva del estereotipo femenino en la publicidad de los 90. El caso de Slim Center, 21-49. WILLIAMSON, Rodney, Situación comunicativa y estructura genérica en la telenovela mexicana, 51-68. MADRIZ, María Fernánda, La noción de pueblo en el discurso populista, 69-92. RUIZ ÁVILA, Dalia, Discurso autobiográfico e identidad sociocultural, 93-109. Reseñas Bob Hodge y Kam Louis, The politics of Chinese language and culture. The art of reading dragons, reseñado por Irene Fonte, 111-114. Susan Hunston y Geoff Thompson (eds.), Evaluation in text: Authorial Stance and the Construction of Discourse, reseñado por Nora Kaplan, 115-121. Ingedore Grunfeld Villaça Koch, Desvendando os segredos do texto, reseñado por Lenita Vieira, 122126.

VOLUMEN 3 (1) 2003

CADEMARTORI D., Yanina, La inscripción de las personas en textos de divulgación científica, 927. CHAMORRO MIRANDA, Diana, MIZUNO HAYDAR, Jorge y MOSS, Gillian, Tergiversaciones y correspondencias: la metáfora y sus bemoles, 29-47. GARCIA DA SILVA, Denise Elena, Discurso y cognición social en la “red” de las metáforas, 4969. MARTINS FERREIRA, Dina María, La identidad en la posmodernidad: Lula y la construcción discursiva del sujeto, 71-81. VIEIRA, Lenita D., El mundo al revés. Humor en el discurso político, 83-91. Reseñas Leda Berardi (comp.), Análisis crítico del discurso. Perspectivas latinoamericanas, reseñado por Luisa Martín Rojo, 93-96. Luisa Martín Rojo (dir.), Ester Alcalá Recuerda, Aitana Gari Pérez, Laura Mijares, Inmaculada Sierra Rodrigo y Mª Ángeles Rodríguez, ¿Asimilar o integrar? Dilemas ante el multilingüísmo en las aulas, reseñado por Dalia Ruiz Ávila, 97-101. Analia Brandolín y María Eugenia Rosboch, Transformaciones “al aire”: radio, medios y poder, reseñado por Pedro Santander Molina, 102-107.

VOLUMEN 4 (1) 2004
ROMANO PACÍFICO, Soraya Maria y SOUSA ROMÃO, Lucília Maria, Intertextualidade e humor: No país do carnaval “Muito riso e pouco siso” é o lema nacional, 7-24. ACOSTA V., Gladys Lucía, El Ser y el Hacer del DIRCOM: un análisis en la perspectiva del discurso,25-46. RODRÍGUEZ ALFANO, Lidiay KOIKE, Dale April,La interacción en diálogos transmitidos por la radio en la frontera, 47-72. KICZKOVSKY, Silvia, Los relatos tradicionales como vehículos de valores éticos,73-88. HESS ZIMMERMANN, Karina, El desarrollo de la habilidad para manejar tiempos verbales en la narración, 89-102. Reseñas Patrick Charaudeau, El discurso de la información. La construcción del espejo social, reseñado por María Jesús Nieto y Otero, 103-104. Dalia Ruiz Ávila, Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva, reseñado por Irania Malaver, 105-107. Deborah Schiffrin, Deborah Tannen y Heidi E. Hamilton, (comps.) The handbook of discourse analysis, reseñado por Nora Kaplan, 108-114.

VOLUMEN 4 (2) 2004
ZULLO, Juliay RAITER, Alejandro, Piquetes y piqueteros. Los actores sociales de la pobreza en la prensa argentina, 7-26. ESCAMILLA MORALES, Julio y MORALES ESCORCIA, Efraín, Imaginarios culturales subyacentes en la canción vallenata, 27-53.

OSUNA, Zulaima, GALINDO VILLARDÓN, Ma Purificacióny MARTÍN VALLEJO, Javier, Análisis estadístico de datos textuales. Aplicación al estudio de las declaraciones del Libertador Simón Bolívar, 55-62. ALVAREZ, Guadalupe,Estudio sobre la representación del trabajo en el discurso de los indigentes de la Ciudad de Buenos Aires, 63-89. CHUMACEIRO, Irma, Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos: Hugo Chávez y Enrique Mendoza, 91-113. Reseñas Gladys Acosta y Jorge Sánchez,Construcción de Identidad y Función Política en el discurso del director de comunicaciones, reseñado porOlga Beatriz Muñoz, 115-119. Michel Meyer (Ed.), Perelman. Le renouveau de la rhétorique, reseñado por Frances D. de Erlich, 120126. Teun A. van Dijk, Racismo y discurso de las élites, reseñado por Leda Berardi, 127-133.

VOLUMEN 5 (1) 2005
BERTORELLO, Adrián, El estatuto de la subjetividad en la teoría polifónica de la enunciación, 725. RESENDE, Viviane De Melo, Y SEBBA RAMALHO, Viviane C., Análise de discurso crítica: uma reflexão acerca dos desdobramentos recentes da teoria social do discurso, 27-50. MARTINS FERREIRA, Dina Maria, La construcción de la identidad de lo femenino: pragmatismo, imaginario y simbolismo, 51-61. SHARIM PAZ, Sarah y MUÑOZ ACEVEDO, Daniel, Una propuesta metodológica para el análisis del diálogo: la Unidad Interaccional, 63-96. BURDACH, Ana Maríay ROSS A., Paula, La construcción de la voz del enunciador en el discurso político de Ricardo Lagos, ex-Presidente de la República, 97-112. Reseñas Marianne Peronard y Ximena Gómez García (Eds), El hombre y su palabra, reseñado por Juana Marinkovich, 113-115. Anamaría Harvey (comp.), En torno al discurso. Contribuciones de América Latina, reseñado por Marianne Peronard Thierry, 121-125. Giovanni Parodi (ed), Discurso especializado e instituciones formadoras, reseñado por Carmen López Ferrero, 116-120.

VOLUMEN 5 (2) 2005
CONSTANTINO, Gustavo Daniel, Modalidades comunicativo-discursivas de participación en comunidades virtuales de aprendizaje: una propuesta para la evaluación formativa, 7-32. FLORES TREVIÑO, María Eugenia, La ironía y el humor en El Habla de Monterrey, 33- 47. GALLUCCI, María José, Argumentación y funciones estratégicas en el discurso político venezolano: el cierre de campaña del referéndum revocatorio presidencial, 49-75. FONTE Irene y WILLIAMSON, Rodney, Marcos temporales y proyectos comunicativos: el análisis de la temporalidad en la interacción verbal, 77- 94.

RODRÍGUEZ ALFANO, Lidia y ELIZONDO REGALADO, Gabriela, Dime a quién citas y te diré quién eres. La co-construcción de la identidad en el diálogo, 95- 106. SALGADO ANDRADE, Eva, Una nueva tipología para analizar la prensa en México, 107- 125. Reseñas Alexandra Álvarez Muro, Poética del habla cotidiana, reseñado por Ainoa Larrauri, 127- 133. Jan Renkema, lntroduction to discourse studies, reseñado por María Valentina Noblía, 134- 137. Rodney Williamson y Fernando de Diego, Verbo e Imagen en la Telenovela mexicana, reseñado por Yoconda Correa Maneiro, 138- 146.

VOLUMEN 6 (1) 2006
OQUENDO, Luís y DOMÍNGUEZ, Mariluz, Género, étnia y actitudes lingüísticas en hablantes bilingües wayuu, 5-20. SOUSA ROMÃO, Lucília María, RIBEIRO PATTI, Ane y DE MACEDO RIBEIRO PATTI, Antônia, Heróis da mídia na voz das crianças: efeitos de sentido sobre/da infancia, 21-38. MARCHESE, Mariana Carolina, La construcción del signo “indigente” en el discurso de las instituciones estatales de la Ciudad de Buenos Aires, 39-62. TRINDADE, Eneus y FABIANO ANNIBAL, Sergio, Os sentidos do espaço na enunciação midiática publicitária, 63-76. ESTRADA, Andrea, Originalidad vs. claridad en el discurso académico: la comprensión del evidencial reformulativo ‘en todo caso’, 77-112. Reseñas Luís Alfonso Ramírez Peña y Gladis Lucía Acosta Valencia (comps.), Estudios del discurso en Colombia, reseñado por Martha Shiro, 113-119. Viviane de Melo Resende y Viviane Ramalho, Análise de discurso crítica, reseñado por João Bosco B. Bonfim, 120-123. Denise Elena García Da Silva, Nas instancias do discurso. Uma permeabilidade de fronteiras, reseñado por Lúcia Gonçalves de Freitas, 124-128. Entrevista Óscar Iván Londoño Zapata, El análisis crítico del discurso (ACD), una actitud de resistencia. Entrevista a Teun A. van Dijk, 129-135.

VOLUMEN 6 (2) 2006
MASSONE, María Ignacia y BUSCAGLIA, Virginia Luisa, La cumbia villera (en)red(ada) en el discurso. Una introducción al monográfico sobre cumbia villera en Argentina, 5-20. MASSONE, Manuel y DE FILIPPIS, Mariano, “Las palmas de todos los negros arriba…” Origen, influencias y análisis musical de la cumbia villera, 21-44. MARCHESE, Mariana Carolina, Tango: el lenguaje quebrado del desarraigo, 45-60. SERPA, Cecilia, Estado argentino y cumbia villera, 61-82. PARDO, María Laura, Cumbia villera en Argentina: un análisis crítico del discurso de la posmodernidad, 83-95. Reseñas Daniel Cassany. Tras las líneas. Sobre lectura contemporánea, reseñado por Cristina D’Avolio, 97-103. Norman Fairclough. Language and globalization, reseñado por Viviane de Melo Resende, 104-111. Teun A. Van Dijk. Dominación étnica y racismo discursivo en España y América Latina, reseñado por Luisana Bisbe, 112-120.

VOLUMEN 7(1) 2007
GALLEGO MENGOD, Verónica, Metodología para el análisis de las publicaciones periódicas: los géneros discursivos como señales de cambio (Ensayo Literario 1872-1874), 5-30. KALTENBACHER, Martín, Perspectivas en el análisis de la multimodalidad: desde los inicios hasta el estado del arte, 31-58. SANTANDER, Pedro, Análisis Crítico del Discurso y análisis de los medios de comunicación: retos y falencias, 59-78. XU, Shi, Reconstruyendo los paradigmas orientales de los estudios del discurso, 79-94. VIEIRA, Lenita, Humor en editoriales de TalCual: Texto e imagen en el discurso político, 95-114. Reseñas Adriana Bolívar (comp.). Análisis del discurso ¿Por qué y para qué?, reseñado por Francisco José Bolet, 115-123. Neyla Pardo Abril. Cómo hacer análisis crítico del discurso. Una perspectiva latinoamericana, reseñado por Alicia Carrizo, 124-132. Luis Alfonso Ramírez Peña. Comunicación y discurso. La perspectiva polifónica en los discursos literario, cotidiano y científico, reseñado por Gonzalo Pubiano Bernal, 133-140.

VOLUMEN 7(2) 2007
ALVES, A., FERRAREZI, L. y SOUSA ROMÃO, L. M., Leitura de barraco: a semente da leitura, o discurso e os movimentos do sujeito, 5-20. BISBE BONILLA, L., El amerindio venezolano en los textos escolares: una representación discursiva desde la Gramática Sistémica Funcional, 21-48. BOLET, F. J., Estrategias de divulgación de la ciencia en Venezuela a fines del siglo XIX: El Zulia Ilustrado (1889-1896), 49-72. GUALDA, R.,As Eleições Presidenciais de 2002 nas páginas de “Veja”, 73-90. MONTERO, A.S., Política y convicción. Memorias discursivas de la militancia setentista en el discurso presidencial argentino, 91-114. Reseñas Liliana Cubo de Severino (coord.), Los textos de la Ciencia. Principales clases del discurso académico-científico, reseñado por Telma Piacente, 115-118. Martha Shiro, La construcción del punto de vista en los relatos orales de niños en edad escolar. Un análisis discursivo de la modalidad, reseñado por Guillermina Piatti, 119-123. Patricia Vallejos Llobet (coord.), Los estudios del discurso. Nuevos aportes desde la investigación en la Argentina, reseñado por María Leticia Móccero, 124-128.

VOLUMEN 8(1) 2008
NÚMERO MONOGRÁFICO: HOMENAJE A LUIZ ANTÔNIO MARCUSCHI SAITO MONTEIRO DE BARROS, Kasue, GARCIA DA SILVA, Denize Elena y AGUIAR, Marigia Ana M., Apresentaçao. DE ARRUDA C. DA CUNHA, Dóris, Reflexões sobre as nocões de leitor, autor e polifonía no hipertexto, 9-18. GARCIA DA SILVA, Denize Elena y RAMALHO, Viviane. Reflexões para uma abordagem crítica dos géneros discursivos, 19-40. BOLÍVAR, Adriana, El informe de arbitraje como género discursivo en la dinámica de la investigación, 41-64. SAITO MONTEIRO DE BARROS, Kasue, Estratégias de (im)polidez em interações acadêmicas virtuais, 65-76. PARDO ABRIL, Neyla Graciela, El discurso multimodal en Youtube, 77-108. POSSENTI, Sírio, Um percurso: o caso “por qué no te callas?”, 109-118. Reseñas Luiz Antônio Marcuschi, Produção textual: análise e compreensão. Reseñado por Cristina Teixera, 119121. Luiz Antônio Marcuschi, Cognição, Linguagem e Práticas Interaccionáis. Reseñado por Judith C. Hoffnagel, 122-124. Luiz Antônio Marcuschi, Fenómenos da linguagem. Reseñado por Viviane de Melo Resende, 125- 124.

VOLUMEN 8(2) 2008

BIANCARDI, Maria Silvia,La representación de los “recursos naturales” en la prensa. El uso de las nominalizaciones en crónicas de Clarín sobre Minera La Alumbrera, 5-23. COLARES, Virginia, JARDIM, Natalia, PEDROSA, Bruno, BARROS, Lívia y SIMPLÍCIO Kamila, Buracos do Recife: estudo de uma decisão judicial, 25-44. CORTÉS, Daniel F., Una mitigación reveladora: La Declaración de Principios de la Marina argentina (noviembre de 1955), 45-60. RAMALHO, Viviane, Anúncio publicitário de medicamento: discurso e ideologia, 61-79. ROGERS, Rebecca, Entre contextos: un análisis crítico del discurso de la alfabetización familiar, las prácticas discursivas y las subjetividades de la alfabetización, 81-132. Reseñas Patrick Charaudeau, Entre populisme et peopolisme. Comment Sarkozy a gagné, Reseñado por Karina M. Ibañez, 133-137. Beatriz Gabbiani e Irene Madfes, Conversación y poder.Análisis de interacciones en aulas y consultorios, Reseñado por María Carolina Ferrari, 138-140. María Laura Pardo, El discurso sobre la pobreza en América Latina, Reseñado por María Lucía de la Vega, 141-147. Entrevista Claudia Gabriela D’Angelo, Tendencias actuales de los estudios multimodales. Entrevista a Martin Kaltenbacher, 149-156.

VOLUMEN 9(1) 2009
NÚMERO MONOGRÁFICO SOTO, Guillermo, Introducción: Relaciones entre la gramática y el discurso, 5-10. CUCATTO, Andrea,Un enfoque lingüístico-cognitivo para trabajar la conexión en los textos escritos. De la gramática al discurso, 11-43. CUCATTO, Mariana,Narrar para describir; describir para argumentar. La operación lingüístico-cognitiva de la reificación en las secuencias penales de primera instancia, 45-65. GONZÁLEZ V., Carlos y JÉLVEZ H., Lorena, Peso pragmático y éxito de la discusión en la argumentación oral en sala de clases, 67-85. OTEÍZA S., Teresa,De “la conspiración de silencio” al reconocimiento de voces alternativas. Las violaciones a los derechos humanos en Chile según el Informe Valech (2003), 87-111. PINUER R., Claudio A.,La función focal en la gramática: implicancias teóricas y repercusiones metodológicas,113-134. SABAJ M., Omar,Gramática, Pragmática y Discurso: antecedentes de un desamor y una reconciliación, 135-146. Reseñas Andrea Cucatto, Introducción a los estudios del lenguaje y la comunicación. Teoría y práctica, Reseñado por Alejandro Martín Errecalde, 147-150. María José Serrano, Gramática del discurso, Reseñado por Yanira Becerra Ortiz, 151-156.

VOLUMEN 9(2) 2009

FERRARI, Laura D., Marcadores de modalidad epistémica y evidencial en el análisis de las conclusiones de artículos de investigación de disciplinas distintas, 5-23. DE FREITAS, Ernani C., Blocos semânticos e a construção do sentido no discurso, 25-42. LUI, Gabriel Henrique e RIBEIRO DE ALMEIDA, J. Antônio, O discurso sobre a gestão e a conservação da Amazônia em dois dos principais periódicos científicos internacionais, 43-

61.
OLIVEIRA FARIA, Daiana e SOUSA ROMÃO, Lucília Maria, Che Guevara: sentidos em confronto no discurso midiático, 63-80. PIATTI, Guillermina, La función de la modalidad interrogativa en la conversación, 81-99. Reseñas Lourdes Molero de Cabeza y Julián Cabeza. El poder, el querer y el protestar, Reseñado por Ana Mireya Uzcátegui Q., 101-110. Teun Van Dijk, Discurso y poder. Contribuciones a los estudios críticos del discurso, Reseñado por Carlos del Valle Rojas, 111-114.

VOLUMEN 10(1) 2010
NÚMERO MONOGRÁFICO BOLÍVAR, Adriana y CHUMACEIRO, Irma, Introducción: Crisis y cambios en la democracia venezolana, 3-7. ADRIÁN S., Thays, La metáfora conceptual en el discurso político venezolano: Rómulo Betancourt y Hugo Chávez Frías, 9-33. ÁLVAREZ, Alexandra y CHUMACEIRO Irma, ¡Con la Iglesia hemos topado…! Aspectos de una interacción polémica entre el Presidente Chávez y el Cardenal Urosa Savino, 35-63. COURLEANDER HIDALGO, Vanesa, “El pueblo” en campañas electorales venezolanas: palabra e imagen en 1999 y 2006, 65-92. D. ERLICH, Frances, Los cubanos en misiones de salud en Venezuela. Referencias contrapuestas y polarización discursiva, 93-110. MOLERO DE CABEZA, Lourdes, Crisis y cambio en el discurso político venezolano de la primera década del siglo XXI: estrategias lingüístico-discursivas, 111-133. PALACIOS, Euclides, Discurso y cambio constitucional en el VIII Plan de la Nación del presidente Carlos Andrés Pérez 1989-1993, 135-152. Reseñas Rosa Graciela Montes y Patrick Charaudeau, El “tercero”. Fondo y figura de las personas del discurso, Reseñado por Martha Shiro, 153-158. Sírio Possenti, Humor, lingua e discurso, Reseñado por Cellina Rodríguez Muniz, 159-162.

VOLUMEN 10(2) 2010
BONNIN, Juan E., Dinámicas de la voz y producción de legibilidad en los Documentos Finales de Medellín (1968). Un análisis genético-discursivo, 7-28. CAMEJO, Estrella, Premio CAB Somos Patrimonio: construcción discursiva de la identidad cultural venezolana en un contexto internacional, 29-53.

GÓMEZ C., Natalia,Violencia contra mujeres: voz y agencia en noticias de La Nación, 55-76. OLIVEIRA A., Fábio, Análise do discurso e psicoanálisis: a questão do sujeito, 77-85. DE MELO RESENDE, Viviane e FILIPE ALEXANDRE, Marta, Representação discursiva da pobreza extrema. Análise discursiva crítica de um testemunho publicado em editorial da revista Casi, 87-105. Reseñas Beth Brait. Literatura e outras linguagens, Reseñado por Valdemir Miotello y Marina Haber de F., 107112. Lésmer Montecino. Discurso, pobreza y exclusión en América Latina, Reseñado por Leda Berardi, 113119.

VOLUMEN 11(1) 2011
NÚMERO MONOGRÁFICO: HOMENAJE A TEUN A. VAN DIJK BOLÍVAR, Adriana, EMILSSON, Elin y FONTE, Irene, Introducción: La ALED y Teun van Dijk. Permanencia y fluir de un discurso, 3-8. BOLÍVAR, Adriana y D. ERLICH, Frances, La práctica del análisis del discurso en contextos políticos polarizados. Una reflexión crítica, 9-30. CARBÓ, Teresa,Sobre la semiosis en textos verbales y visuales, 31-60. CERUTI, Emilio, La americanización del discurso historiográfico. Un análisis crítico del discurso sobre el 1898 puertorriqueño en un texto de amplia circulación para la educación media superior, 61-77. KOCH, Ingedore G.V., MORATTO, Edwiges M. y BENTES, Anna C., Ainda o contexto: algumas considerações sobre as relações entre contexto, cognição e práticas sociais na obra de Teun van Dijk, 79-109. MONTECINO, Lésmer y VIDAL, Margarita, Representación del consumo de drogas en historias de vida de personas en situación de calle en Santiago de Chile, 93PARDO ABRIL, Neyla Graciela,Construcción de opiniones públicas: preservación y normalización de la dependencia, 111-127. SHIRO, Martha, Usos del lenguaje evaluativo en el planteamiento del problema del artículo de investigación, 129-148.

VOLUMEN 11(2) 2011
AMADIO, Débora, Las inocentes preguntas sobre el significado durante los testimonios, 5-22. CÁRDENAS N., Camila, Análisis de tres modos de representación ideológica construidos en discursos especializados sobre juventud chilena producidos entre 1970 y 1990, 23-47. DE FREITAS, Ernani C., Práticas de linguagem na atividade de trabalho: cenografia e ethos em discursos socioprofissionais, 49-68. GARCÍA N., María Marta, Sin duda y en principio: Modalización, desdoblamiento enunciativo y heterogeneidad,69-88. LIBENSON, Manuel, La configuración discursiva de efectos incitativos en rumores económicos, 89111.

Reseñas Beth Brait. Literatura e outras linguagens, Reseñado por Valdemir Miotello y Marina Haber de F., 107112. Lésmer Montecino. Discurso, pobreza y exclusión en América Latina, Reseñado por Leda Berardi, 113119.

VOLUMEN 12(1) 2012
NÚMERO MONOGRÁFICO D’ANGELO, Claudia Gabriela, Introducción: Multimodalidad: de la teoría a la práctica, 3-5. GARCIA DA SILVA, Denize Elena y RAMALHO, Viviane,Discurso, imagem e texto verbal: uma perspectiva crítica da multimodalidade, 7-29. MAGALHÂES, Célia M. y SANTIAGO ARAÚJO, Vera Lúcia,Metodologia para elaboração de audiodescrições para museus baseada na semiótica social e multimodalidade: introdução teórica e prática, 31-55. MENÉNDEZ, Salvio Martín,Multimodalidad y estrategias discursivas: un abordaje metodológico,5773. O’HALLORAN, Kay L.,Análisis del discurso multimodal. Traducido por Claudia Gabriela D’Angelo, 75-97. PARDO ABRIL, Neyla Graciela, Exploraciones sobre la pobreza y el racismo en Colombia. Estudio multimodal, 99-117. Reseñas Monika Bednarek y J.R. Martin (eds.). New Discourse on Language. Functional Perspectives on Multimodality, Identity, and Affiliation, Reseñado por Damián Alvarado, 119-123. Gunther R. Kress. Multimodality: A Social Semiotic Approach to Contemporary Communication, Reseñado por Julián Ezquerra, 124-130.

VOLUMEN 12(2) 2012
GUTIÉRREZ MORALES, Irma Mariana, Falacias en los discursos de los candidatos presidenciales en México (2012), 11-31. HARVEY Anamaría, BAEZA Patricia y SOLOGUREN, Enrique, La deixis de primera persona en la construcción discursiva del estudiante universitario, 33-52. OLAVE ARIAS, Giohanny, Escenificación y multidestinación en el discurso presidencial de Juan Manuel Santos, 53-79. DE MELO RESENDE, Viviane y ALVES DOS SANTOS, Andreia, A representação de pessoas em situação de rua quando vítimas de chacina: uma análise discursiva crítica, 81-101. SALGADO ANDRADE, Eva, Indígenas en la prensa mexicana en el contexto preelectoral de fines del foxismo, 103-128. Reseñas Londoño Zapata, O. I. (Ed.). Horizontes discursivos: miradas a los estudios del discurso, Reseñado por Doris Martínez,129-135.

Hodge, B. & Coronado, G. Mexico and its others: A chaos theory approach, Reseñado por Rodney Williamson,136-139.

Instrucciones para las reseñas
· La reseña tendrá como encabezado el autor (o editor), el año, el título, el número de páginas, la casa editorial y el ISBN de la obra reseñada. · En la introducción se identificará el tema y el problema central. · Se describirá la estructura de la obra (en capítulos, y partes, existencia de glosarios, apéndices, etc.) y se hará una síntesis completa del contenido. Asimismo, se especificará quiénes son los lectores potenciales del libro reseñado. · El texto de la reseña será evaluativo y expresará la posición del autor frente a la obra reseñada. · El libro reseñado se pondrá en relación con otros trabajos sobre el mismo tema y/o del mismo autor y se situará en el contexto del momento y lugar en que aparece publicado. · Se seguirán las convenciones de citas que se indican para el resto de las contribuciones a la revista de la ALED. · El texto de la reseña tendrá un límite máximo de 3.000 palabras (aproximadamente diez cuartillas). · Enviar dos copias en papel tamaño carta y una en disquete en formato de documento Word (o compatible) a: Sírio Possenti, e-mail: siriop@terra.com.br o Irene Fonte, e-mail: irenefz@yahoo.com

Instruções para as resenhas
· No encabeçado da resenha devem ser indicados o autor (ou editor), o ano, o título, o número de páginas, a casa editorial e o ISBN da obra resenhada. · Na introdução serão indicados o tema e o problema central. · Descrição da estrutura da obra (em capítulos, ou partes, a existência de glossários, apêndices, etc.) e apresentação de uma síntese completa do conteúdo. É importante a informação sobre os leitores potenciais do livro resenhado. · O texto da resenha será avaliativo e expressará a posição do autor frente à obra resenhada. · Comentar-se-á a relação entre o livro resenhado e outros trabalhos sobre o mesmo tema, alheios ou do autor considerado, e situar-se-á a obra no seu contexto temporal e espacial. · Para as citações, serão seguidas as mesmas convenções que se indicam para o resto das contribuições da revista da ALED. · O texto da resenha terá um limite máximo de 3.000 palavras (aproximadamente dez páginas). · Enviar duas cópias em papel tamanho carta e uma em disquete em formato Word (ou compatível) a: Sírio Possenti. E-mail: siriop@terra.com.br e Irene Fonte, e-mail: irenefz@yahoo.com

Instruções para os autores
· Política Editorial. ARevista Latino-americana de Estudios del Discurso publica trabalhos originais e inéditos dos membros pesquisadores da Associação. Os trabalhos recebidos são submetidos à arbitragem por parte de especialistas de reconhecido prestígio. O Comitê Editorial reserva-se o direito de sugerir aos autores modificações formais aos artículos que forem aceitos, assim como publicá-los no número que considerar mais conveniente. · Instruções para os autores: Os pesquisadores interessados em publicar seus trabalhos na Revista Latino-americana de Estudios del Discurso, deverão seguir as seguintes instruções: 1. Enviar seus trabalhos ao seguinte endereço postal: Adriana Bolívar y Martha Shiro Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Os trabalhos também podem ser enviados em attachment às seguintes direções eletrônicas: revistaaled2004@yahoo.es shiromartha@gmail.com aled_edicion2006@yahoo.es 2. Os artículos deverão ser escritos em papel tamanho carta, com espaço duplo, de um só lado e ter uma extensão máxima de 25 laudas, incluindo notas e bibliografia. 3. O texto do artículo deve ser precedido por um resumo em espanhol, português (resumo) e inglês (abstract) de não mais de 150 palavras. Incluir-se-ão até seis palavras chave. Os títulos gerais e de seções devem ser breves e explícitos. 4. Todo artículo deve estar acompanhado por uma breve informação biográfica em numa extensão entre 50 e 100 palavras, onde se indique o nome completo do ou dos autores, instituição onde trabalha, telefone, fax e correio eletrônico. Do mesmo modo, dever-se-á proporcionar, de forma clara e completa, o endereço postal mais seguro para receber a correspondência. 5. As citações textuais de mais de 40 palavras devem insertar-se no texto com sangria de 1cm de cada lado. Sua referência far-se-á segundo o sistema autor-data. Ao final da citação, escreve-se entre parêntese o sobrenome do ou dos autores, o ano de publicação e o número de página. Exemplo: (Charaudeau, 2003: 25) 6. As notas devem enumerar-se consecutivamente e colocar-se ao final do texto, antes das Referências Bibliográficas. 7. Todas as referências bibliográficas devem ser ordenadas alfabeticamente depois das notas, e como se verá a seguir: Livros: Ruíz Ávila, D. (2003). Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial. Capítulo de libro: Wodak, R. (2003) De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos, en R. Wodak y M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004). Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. As letras a, b, c, anexadas à data de publicação, podem ser usadas para referenciar trabalhos de um mesmo autor publicados no mesmo ano.

Instrucciones para los autores
· Política Editorial. La Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso publica trabajos originales e inéditos de los investigadores miembros de la Asociación. Los trabajos recibidos serán sometidos a arbitraje por parte de especialistas de reconocido prestigio. Como consecuencia, el Comité Editorial se reserva el derecho de sugerir a los autores modificaciones formales a los artículos que sean aceptados, así como publicarlos en el número que considere más conveniente. · Instrucciones para los autores: Los investigadores interesados en publicar sus trabajos en la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, deberán seguir las siguientes instrucciones: 1. Enviar sus trabajos a la siguiente dirección postal: Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Adriana Bolívar y Martha Shiro Editoras Apartado 47075, Los Chaguaramos, Caracas 1041-A, Venezuela. Los trabajos también pueden ser enviados en attachment a las siguientes direcciones electrónicas: revistaaled2004@yahoo.es shiromartha@gmail.com aled_edicion2006@yahoo.es 2. Los artículos deberán ser escritos en papel tamaño carta, a espacio y medio en Times New Roman 12, por una sola cara y tener una extensión máxima de 25 cuartillas, incluyendo notas y bibliografía. Tanto las imágenes, gráficos o tablas deben anexarse en su formato original (jpg, tif, gif, png, excel, power point...) 3. El texto del artículo debe ir precedido por un resumen en español, portugués (resumo) e inglés (abstract) de no más de 150 palabras. Se incluirán hasta seis palabras clave. Los títulos generales y de secciones deben ser breves y explícitos. 4. Todo artículo debe estar acompañado por una breve información biográfica y académica escrita en una extensión entre 50 y 100 palabras, donde se indique con claridad el nombre completo del o los autores, nombre y dirección de la institución donde labora, teléfono, fax y correo electrónico. Asimismo, aparte se deberá proporcionar de forma clara y completa la dirección postal más segura para recibir correspondencia. 5. Las citas textuales de más de 40 palabras deben insertarse en el texto con sangría de 1cm a cada lado. Su referencia se hará según el sistema autor-fecha: al final de la cita se escribe entre paréntesis el apellido del o los autores, el año de publicación y el número de página. Ejemplo: (Romano y Sousa, 2004: 17), (Charaudeau, 2003:25). 6. Las notas deben numerarse consecutivamente y colocarse al final del texto, antes de las Referencias Bibliográficas. 7. Todas las referencias bibliográficas deben ser ordenadas alfabéticamente después de las notas, y como se muestra a continuación: Libros: Ruíz Ávila, D. (2003). Tejiendo discursos se tejen sombreros. Identidad y práctica discursiva. México: Fomento Editorial; capítulo de libro: Donaire, M. L. (2004) La polifonía, una relación binaria, en E. Arnoux y M. M. García Negroni (Comps.) Homenaje a Oswald Ducrot, pp. 117-133. Buenos Aires: Eudeba. Wodak, R. (2003). De qué trata el análisis crítico del discurso (ACD). Resumen de su historia, sus conceptos fundamentales y sus desarrollos, en R. Wodak y M. Meyer (eds.) Métodos de Análisis crítico del discurso, pp.17-43. Barcelona: Gedisa. Artículos: Chumaceiro, I. (2004). Las metáforas políticas en el discurso de dos líderes venezolanos, Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso, 4 (2): 91-112. Las letras a, b, c, anexadas a la fecha de publicación, pueden ser usadas para referenciar trabajos de un mismo autor publicados en el mismo año. 8. Cada autor recibirá 2 ejemplares del número de la revista donde aparece su trabajo. Adriana Bolívar y Martha Shiro Editoras de la Revista Latinoamericana de Estudios del Discurso Apartado 47075, Los Chaguaramos Caracas 1041-A, Venezuela Mercedes Duarte y Ricardo Gualda Asistentes editoriales Email: aled_edicion2006@yahoo.es