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De la lectura de “El buen hijo”

Notas tras la lectura de “El buen hijo” de Angeles González-Sinde: algunas reflexiones y tres canciones.
Los pequeños detalles Me enganchó mucho en esta novela algo que está muy presente en todo el relato y en lo que yo me suelo fijar mucho: en la importancia que tienen en nuestra vida y en nuestra forma de vivirla esos pequeños gestos, esas cosas –que no otras- que son las que nos llaman la atención. Un ejemplo que me parece enternecedor: el detalle con el que se queda Vicente, el protagonista de la novela “El buen hijo”, cuando una chica rumana en busca de trabajo le entrega una cuartilla, que él suponía fotocopia, en la que está escrito a mano y con bolígrafo azul lo que ofrecía y lo que ella buscaba. Yo me fijo en ese tipo de cosas y hace que llegue a conclusiones sobre la forma de ser de esa persona. Me gusta encontrarme este tipo de conexiones en los libros que leo. Me hacen sentirme cercana al autor que ha decidido incluir ese detalle en su texto.
La mujer que repartía propaganda se acercó a mí y me entregó una de sus octavillas antes de irse. Chica rumana, busca trabajo en limpieza (planchar, cocinar) o cuidar niños Permanente o con horas * Hablo englese y escribo * Utilizo ordenador Corina 6OX XXXXXX Gracias. No era una fotocopia. Estaba escrita a mano. Y recortada también a mano. Sin embargo, la letra era buena. ¿Cuántas veces había repetido aquel texto? ¿Y cómo había logrado que no se le deformara la caligrafía en el proceso? (Página 34)

Incluso, en este caso, ese detalle –al de estar escrito a mano me refiero- parece que sea determinante para que Vicente se decida a llamar a Corina, aunque también pese el hecho de que su madre estaba sola en casa, con un brazo inutilizado tras un accidente. En este relato, narrado en primera persona por Vicente, su protagonista, me he encontrado referencias musicales de mi juventud, tales como Gabinete Caligari y su canción “La fuerza de la costumbre” o como la explicación del apoyo de Santiago Auserón en la edición del disco de Kiko Veneno “Échate un cantecito” (disco que me encanta y que creo que fue el primer cd que me compré, antes eran cassettes), también de los grupos británicos de los primeros noventa; hay dos referencias musicales más, que conocía menos, anteriores en el tiempo, pero que hoy, tras esta lectura, miro y escucho de otro modo, una es “La puerta verde” en la versión de los Llopis y especialmente la hermosa canción de “Volver a los 17” de Violeta Parra, que también he escuchado en versiones de Serrat y de Mercedes Sosa. ¿Cómo no? He hecho lo que suelo hacer cuando en la trama del libro que tengo entre manos aparece el nombre de una canción o una mención a una parte de la letra: me voy a youtube, o a spotify a buscarla. Para esto, los libros de Murakami son especialmente “suculentos”, me he encontrado listas en spotify con la selección completa de las canciones que nombra en 1q84, por ejemplo. Me encantan este tipo de conexiones entre la literatura y la música, es como buscar la BSO de la novela en cuestión. En el caso de “El buen hijo” tendríamos estas tres - que incluso se citan explícitamente en los créditos al final de libro- de Gabinete, los Llopis y Violeta Parra.
Sandra García Página 1

algo prohibido para nosotros –de momento. va a ser un comienzo en su alejarse de “la fuerza de la costumbre”. por costumbre olvidé. sugiere una resignación que no soy consciente de que cuando la escuchara a finales de los ochenta la sintiera así -y es una canción que me gusta mucho. Si por costumbre amé. “Detrás de la puerta verde” – de la que alguien me habló en algún momento. Quizás sea un temor de mi madurez. La puerta verde Otra de las canciones que aparecen en el libro: “La puerta verde”.be/FvN89qG9yJQ Volver a los 17 de Violeta Parra: http://youtu. la fuerza de la costumbre es mi guia y mi lumbre. The Cramps…) La he relacionado con una peli porno “de culto” de los años 70. se intuye que es atractivo. sucumbir a la “fuerza de la costumbre” Si por costumbre amé. incluida en el disco “Camino Soria” de 1987) En cualquier caso. divertido. Habrá que investigarlo. aunque si Jim Lowe ya la cantaba en el 56. el amor y el olvido carecen de sentido. Si buscas en mí algo excepcional te voy a desilusionar no esperes nada nuevo de un hombre de costumbres. por costumbre olvidé. la canción es anterior a la película. la fuerza de la costumbre es mi guía y mi lumbre. pues ese “no descansaré hasta saber que hay tras la puerta verde” indica que persistirá en el acceso Sandra García Página 2 .es posible que en aquel entonces me pareciera una expresión de orgullo o de fuerza.De la lectura de “El buen hijo” Links a las canciones: La fuerza de la costumbre de Gabinete Caligari: http://youtu. en la historia de Vicente. no sé si tienen relación la una con la otra. aunque parece ser que hay algunas más (Los Nikis. Desde pequeño acostumbré a nunca preguntar por qué. en 1956. despreciando los premios tanto como el castigo. aunque no sabemos lo que hay tras la puerta verde. el buen hijo. Y si un día vuelves a llamar te vas a desilusionar vivo con la costumbre de no quererte nunca más (Letra de la canción “La fuerza de la costumbre”. esta canción suena en la radio de su negocio en un momento en el que van a comenzar a cambiar sus costumbres. soledad. en una versión en español de “Los Llopis”. Esta canción me transmite más optimismo.be/wAmE9CinvJ0 La puerta verde de los Llopis: http://youtu. con la llegada “impuesta” de Corina a su quehacer diario en la papelería. Sin norte ni mitos que seguir al capricho del azar crecí como las hojas secas que el viento esparce por ahí.be/Oe1o13CItv4 La fuerza de la costumbre La letra de “La fuerza de la costumbre” me parece… demoledora. La versión original es la que cantaba Jim Lowe. sin embargo hoy me transmite pesimismo.

Encendí el equipo de música y coloqué la aguja con delicadeza en su surco. Tumbado junto a mi cama. sólo vacío o más de lo mismo. en su mundo. detonante del cuestionamiento personal del protagonista. todos ríen y no sé qué pasa tras la puerta verde. no descansar hasta llegar al desenlace. en el que se siente descolocado en su vida. quizá pronto imagine. Aunque unas veces me dé vértigo y otras crea que no habrá nada tras ella. ¿qué habrá tras esa puerta verde? Suena alegremente un piano viejo tras la puerta verde. Sentí una vaharada de amor por él que me rebosaba del pecho. otra noche más que se pierde. y también dice que: Me he propuesto no rendirme. Me levanté y abrí el armario de los vinilos. persevero. Risas y enseguida me echaron. (Página 188) A continuación ¿cómo no?. el padre acaba su visita haciéndole una trascendente pregunta: -Pero tu alma ¿dónde está. Vicente? ¿Dónde la has puesto hijo mío? ¿O se la ha llevado el diablo? Y en verdad. Sandra García Página 3 . Parker me miraba muy atento con sus ojos bien negros y bien húmedos. en el que el ya él mismo dice que “la fuerza de la costumbre no puede ser ahora ni mi guía ni mi lumbre”. que la curiosidad seguirá moviendo a descubrir lo que la puerta verde oculta. fallecido 20 años antes. está vislumbrando lo que puede haber al otro lado de la puerta. Lo saqué. que el tiempo había hecho su trabajo. de tal manera que se pregunta. este es el tema fundamental del libro ¿dónde está el alma de Vicente? Pero sigamos con “La puerta verde”. porque quizá al final del cuaderno esté la puerta verde de la canción. hay una segunda vez en que Vicente pone el disco una noche antes de acostarse. en momentos en que se está encontrando donde está su alma. Este encuentro onírico con el padre es un punto esencial del relato. la puerta del miedo que tengo que atravesar. Suena alegremente un piano viejo tras la puerta verde. Yo quisiera estar al otro lado de la puerta verde. La melodía empezó a sonar con sus perfectos arreglos: —Otra noche más que no duermo. una al principio cuando Vicente sueña con su padre. otra noche más que se pierde. entre ellos el de Los Llopis. la letra de “La puerta verde”: Otra noche más que no duermo. incluyendo en la duda a su perro Parker ¿qué pintamos aquí?: Hasta esa mañana pensaba que también yo había cambiado. en su casa. Toqué y cuando contestaron dije: aquí a mí me llamaron. pero esa noche no estaba tan seguro. después de un día especialmente duro. Sólo pude ver que mucha gente allí se divertía y que entre tanto humo todo allí se confundía. y “La puerta verde” es también el título del último de los capítulos. presienta el futuro para vivirlo. Le sonreí. pero no pude evitar compartir con él mi pregunta: ¿qué pintamos aquí? (Páginas 129-130) La última mención a “La puerta verde” surge en un momento más alegre en el discurrir de nuestro Vicente. y él le muestra que ha conservado los vinilos paternos. dibuje. En el libro aparece al menos en tres ocasiones.De la lectura de “El buen hijo” a lo que haya al otro lado. porque mientras reconstruyo el pasado para orientarme. no descansaré hasta saber qué hay tras la puerta verde.

ni de cómo ser amigo. Esto lo entendía.. por aquello de “sentir que es un soplo la vida. Algo estaba pasando en mi vida. ¿Por qué pensaba en ella ahora? Después de vivir un siglo. su “renacer” o reencuentro con el “verdadero” Vicente. aquello de “como el musguito en la piedra. Yo me sentía así. Ese ser que era yo se desplazaba convincentemente en bici por el mundo. Pero no tenía ni idea de nada.. incluida en el disco “La puerta verde” de 1960) Volver a los diecisiete ¡Cómo me ha gustado recrearme en la letra de esta canción!. ni hermano. Frágil como un segundo. me arrastraba en su emoción. Esto no sería tan grave si uno estuviera dispuesto a aprender. … Me vi como un ser humano en un proceso involutivo. ni de cómo ser sincero. ay si. venía de tan atrás. En una época.. ni de cómo se transmite un sentimiento amoroso. ella era una mujer. pero ¿qué? Esperaba instrucciones. vemos cómo la autora ha conjugado exquisitamente la letra de la canción con el momento vital de Vicente: Alguien rasgaba una guitarra y cantaba: —Volver a los diecisiete después de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio competente. que ha estado vagando durante veinte años -y aquí vendría al pelo el viejo y conocido tango de “Volver”. Ciertamente que la letra de esta canción es muy significativa y encaja a la perfección en esta historia. en 1967. Descifrar signos sin ser sabio competente. claro. sin poder oponerme. que habían participado. escuchar con atención la canción enterita. En el extracto siguiente. en la voz de Violeta Parra. ni de cómo pedir un trabajo. que veinte años no es nada”… pero esto es cosecha propia. si. ni nada. (Pág. es un punto de inflexión a partir del cual comienza la recuperación del alma de Vicente. en la clandestinidad antifranquista. Pero. mi madre la escuchaba en la versión de Rosa León. Ni de cómo se trata a una mujer. Un momento crucial e inesperado en el que su alma se empezó a perder. Uf. Como en el caso de la anterior. y me di cuenta también de que en muchísimo tiempo no había adquirido conocimientos ni verdades nuevas. lo que Violeta Parra nos dice. otra noche más que se pierde. El repertorio de Víctor Jara y Violeta Parra arrasaba entre los progres de los setenta. También lo entendía. ¿qué habrá? (Letra de la canción “La puerta verde”. 133-135) Sandra García Página 4 . si”. mucho antes de que yo naciera. porque ¿cómo se aprende? ¿Dónde se aprende? ¿Quién te enseña? Yo no avanzaba. lo que no creía es que pudiera. ¿qué habrá tras esa puerta verde?. hacía tantísimos años que no oía esta melodía. Como un niño frente a Dios. pero. Conocía la canción.... —Volver a ser de repente tan frágil como un segundo. como una letanía que. al momento de su vida en que su padre murió. Sí que me sonaba el estribillo. ¿Qué era Violeta Parra para mí? Una persona libre. —Eso es lo que siento yo en este instante fecundo. Vaya con Violeta Parra. volver a sentir profundo como un niño frente a Dios. Yo veía tantos signos últimamente y quería y a la vez no sabía cómo interpretarlos.. Todo lo que sabía comprendí que no valía para nada. yo lo estaba. ni de cómo acercarse a una madre o alejarse de ella. esta canción es también el título de uno de los capítulos de la novela.. cuando yo era muy pero muy pequeño. Pero ¿por qué esa emoción? ¿Qué tenía yo que ver con Violeta Parra? Aparte de la memoria familiar. como mis padres y muchos otros de las artes gráficas. Había nacido a principios del siglo XX y había tenido una vida aventurera y agitada que culminó con su suicidio a los cincuenta años. nada tenía yo en común con Violeta.. Empecé a canturrear los versos. Para empezar. durante la lectura de este libro. pero una persona a la vez que me transmitía cierta ferocidad. ¿qué habrá tras esa puerta verde?. y en que él mismo tenía esos diecisiete años..De la lectura de “El buen hijo” Otra noche más que no duermo. simplemente me arrastraba lentamente por mi vida como un pobre caracol sin opciones. Para el protagonista volver a los diecisiete significa retornar a veinte años atrás. en su música sencilla… me ha estremecido. lo que he hecho ha sido ir parándome en cada uno de los versos.

con la que coincido plenamente: Creo en el rastro que los humanos dejamos en los objetos que tocamos. si. en ocasiones porque nos conocemos y otras sin conocernos de nada a través de una canción o un libro o una pluma bien diseñada y grata a la mano. con algunos toques de humor. Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber. enredando. cuando el de ustedes avanza el arco de las alianzas ha penetrado en mi nido con todo su colorido se ha paseado por mis venas y hasta la dura cadena con que nos ata el destino es como un día bendecido que alumbra mi alma serena. si. ay si. en la que. si. ni el mas claro proceder ni el mas ancho pensamiento todo lo cambia el momento cual mago condescendiente nos aleja dulcemente de rencores y violencias solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes. y de una forma muy cercana. enredando. Se va enredando enredando. si. sin grandes pretensiones. como en el muro la hiedra y va brotando. Transcrito una última cita del libro. que invitan a la introspección y al desarrollo personal. creo en la huella que unas personas imprimimos en otras. ay si. como en el muro la hiedra y va brotando. Ésa era el alma por la que mi padre en el sueño me había preguntado. brotando como el musguito en la piedra como el musguito en la piedra. Se va enredando. compuesta por Violeta Parra Volver a los diecisiete después de vivir un siglo es como descifrar signos sin ser sabio competente volver a ser de repente tan frágil como un segundo volver a sentir profundo como un niño frente a Dios. (Pág. Mi paso retrocedido. a veces negativa. se abordan temas muy “vitales”. brotando como el musguito en la piedra como el musguito en la piedra. Se va enredando. Sandra García Página 5 . eso es lo que siento yo en este instante fecundo. a veces positiva. 132) Letra de “Volver a los diecisiete”.De la lectura de “El buen hijo” Acabo esta personal reflexión con mi recomendación a la lectura de esta novela. ésa y ninguna otra. en los que probablemente muchos lectores se vean reflejados.

ay si. brotando como el musguito en la piedra como el musguito en la piedra. volando cual serafín al cielo le puso aretes y mis años en diecisiete los convirtió el querubín. incluida en el disco “Últimas composiciones” de 1966) Sandra García Noviembre 2013 Sandra García Página 6 . el amor con sus esmeros. ay si. libera a los prisioneros. De par en par la ventana se abrió como por encanto entro el amor con su manto como una tibia mañana y al son de su bella diana hizo brotar el jazmín. si. si El amor es torbellino de pureza original hasta el feroz animal susurra su dulce trino. al viejo lo vuelve niño y al malo solo el cariño lo vuelve puro y sincero. retiene a los peregrinos. si. como en el muro la hiedra y va brotando. si. brotando como el musguito en la piedra como el musguito en la piedra. Se va enredando. Se va enredando. enredando.De la lectura de “El buen hijo” como en el muro la hiedra y va brotando. ay si. enredando. si (Letra de la canción “Volver a los diecisiete”. como en el muro la hiedra y va brotando. brotando como el musguito en la piedra como el musguito en la piedra. si.