Luc Boltanski I Amor y la Justicia como competencias

Ciertas acciones son del orden de la justicia; están regidas por la reciprocidad y se apoyan en principios de equivalencia que fundan el equilibrio de las relaciones y los intercambios o denuncian lo contrario. Otras conciernen al amor, y se manifiestan por la gratuidad, la renuncia al cálculo. Si bien todas las personas son capaces de estos diversos modos de acción, así como de ejercer la violencia que reduce la relación a un enfrentamiento

Tres ensayos de sociología de la acción

entre fuerzas, la cuestión es cómo lo logran y cómo pasan de una modalidad a otra. Luc Boltanski examina la posibilidad de tratar la justicia y el amor como competencias y esboza modelos destinados a clarificar las capacidades que desarrollan las personas cuando reclaman justicia, dan gratuitamente, recurren a la fuerza u oscilan entre una y otra modalidad. Estos modelos, aplicados al análisis de litigios, permiten comprender mejor el sentimiento de injusticia y las diversas maniobras que las personas intentan para obtener respuesta a sus reclamos. En efecto, las operaciones que los actores de un litigio pueden ejecutar para dar validez a su causa deben, para ser aceptables, tener en cuenta ciertas restricciones cuyo análisis permite extraer reglas que pueden describirse como se describen las reglas de una gramática. Luc BOLIANSKI es Director de estudios de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales. Desde 1985 dirige el Grupo de Sociología Política y Moral de la EHES y del CNRS. Entre sus obras más recientes podemos citar Les eadres. La formation dan grnupe social y, en colaboración con Laurent Thévenot, Les ¿conomies de

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la grandeza:

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Primera parte. Aquello de que la gente es capaz


1. Una sociología de la disputa

Las disputas atrajeron nuestra atención en el curso de los trabajos de campo, llevados a cabo entre 1976 y 1981, que acompañaron la investigación que condujimos sobre la construcción de la categoría del personal directivo [cadres] (Boltanski, 1982). Dentro del centenar de cuadros dirigentes que entrevistamos a lo largo de ese período —a menudo largamente y en el curso de repetidos encuentros—, unos cuantos, reencontrados en muy diversas ocasiones, durante entrevistas procuradas por conocidos comunes, en los sindicatos o incluso en pasantías de formación, habían experimentado, en el curso de su vida profesional, «accidentes de trayectoria» —para emplear la púdica denominación que con frecuencia ellos mismos utilizaban— que los habían marcado profundamente, a veces de modo irreversible. Esos ,accidentes», que habían conducido a la mayoría de ellos al desempleo, no consistían en despidos en buena y debida forma, sino en largos procesos de exclusión y de abandono que los habían llevado a presentar su renuncia y también, en numerosos casos, a perder definitivamente la confianza en su aptitud para llevar adelante una vida activa como la que habían desarrollado hasta ese momento. Ellos describían esos procesos de modo de resaltar su costado absurdo, imprevisible, incomprensible, de la misma manera en que describen el mundo las novelas picarescas, en las cuales cualquier cosa puede ocurrir: un día el favor del príncipe, al día siguiente el destierro o la prisión. Repentinamente se habían acumulado reproches sobre sus cabezas, según ellos sin fundamentos. Quienes en la víspera los felicitaban por su éxito y por su entusiasmo en el trabajo y los alentaban a asumir «responsabilidades», a «lanzarse», a comprometerse cada vez más, de pronto, sin que se supiera bien. por qué, ya no los invitaban a las reuniones, colocaban por encima de ellos a jóvenes directores «incompetentes», les quitaban su secretaria, su teléfono, su oficina, los dejaban durante largos meses sin «misión», sin trabajo, en esa situación humillante en. que la ocupación de cada día debe ser mendigada y en que la tarea a realizar (barrer, por ejemplo) no se corresponde en. nada con el título, el salario y las responsabilidades oficialmente concedidas. Poco a poco,

a medida que, para demostrar su buena voluntad o poner de relieve la injusticia que se cometía con ellos, acumulaban metidas de pata [gaffes], mezclando los «excesos verbales», los pedidos de explicación «de hombre a hombre», las apelaciones a los sindicatos y las amenazas de acudir a recursos «legales», sus colegas y amigos se apartaban de ellos, ya no los reconocían y los evitaban como si temieran que el simple contacto los arrastrara en el mismo proceso de decadencia y exclusión. Esos temores no carecían de fundamento, puesto que ellos reclamaban sin tregua el apoyo de los demás, tratando de llevarlos a testimoniar en su favor y a recordar sus éxitos del pasado —en síntesis, procurando movilizarlos en aquello que en lo sucesivo denominarían su «caso» [affaire] y cuyo resultado era frecuentemente un estado cuasi patológico que solía ser descripto por quienes lo sufrían como «depresión nerviosa» mientras que sus adversarios, y también a veces sus antiguos amigos, designaban, a media voz y «en privado», con el término «paranoia». 1

1 Las entrevistas más interesantes fueron realizadas a partir de un dispositivo reprobado por los manuales metodológicos dado que parece romper con las exigencias de exterioridad, de neutralidad, de objetividad y de no implicación que durante largo tiempo fueran consideradas criterios de cientificidad en la relación entre investigador e investigado. Estas entrevistas se producían, en efecto, en el curso de una comida o en veladas en que se encontraban presentes los amigos comunes que habían concertado la reunión entre el sociólogo y los ejecutivos kadres] entrevistados. Ahora bien, este dispositivo —que, según la clasificación propuesta en EG, podría ser calificado como doméstico— presentaba numerosas ventajas para el objeto de la investigación, sobre todo la de generar entre entrevistador y entrevistado un clima de confianza que raramente se obtiene cuando la persona entrevistada es contactada directamente en la empresa, en especial cuando el sociólogo le es presentado por miembros de la jerarquía, lo que lo hace fácilmente sospechoso de complicidad con la «dirección». Este clima de confianza facilitaba el relato de las injusticias sufridas y la adopción de una actitud crítica por parte del informante. Además, la presencia de amigos comunes ejercía sobre la situación una coacción que favorecía la búsqueda de justificaciones sólidas en apoyo de denuncias que, para ser legítimas, debían elevarse por encima del caso personal de la víctima y generalizarse a la empresa en su conjunto. Esta presencia suscitaba también una expectativa de coherencia biográfica a menudo difícil de satisfacer. En efecto, en la mayoría de los casos esos amigos de larga data habían conocido al ejecutivo interrogado en un momento anterior de su carrera en el cual, lejos de criticar a su empresa, se encontraba a gusto en ella y con frecuencia no retaceaba elogios para sus empleadores y sus condiciones de trabajo. Entonces, la pregunta que se le hacía explícitamente —o, más a menudo, tácitamente— era, en sustancia, la siguiente: ¿cómo había podido permanecer durante tanto tiempo ciego a las exacciones y a las injusticias cometidas a su alrededor y, más aún, cómo estar seguros de que él mismo no había tenido algo que ver con algún asunto desagradable? Sometida a esta coacción, que pesa sobre numerosos «arrepentidos» o «disidentes», la víctima no sólo debe justificar sus acusaciones sino también exculparse de la acusación tácita de complicidad con sus acusados de hoy.

Ante todo nos dedicamos a describir esta clase de «casos», tratando de conservar, en la medida de lo posible, las características que les eran propias y, en primer término, la extraordinaria incertidumbre que los rodeaba. En cada caso examinado, las versiones de los diferentes actores eran divergentes. La de la víctima no coincidía con la de los representantes de los sindicatos, ni con la de su mejor amigo, ni con la del jefe de personal, ni con la de su mujer, etc. Cada uno tomaba partido, producía una interpretación más veraz, mejor informada y más inteligente que la de los otros interlocutores. Parecía imposible abordar estos casos sin quedar de inmediato atrapado en esa situación, sin caer a su vez en ellas, es decir, sin alinearse a su turno con una u otra de las interpretaciones propuestas o sin proporcionar una interpretación plausible propia; es decir, sin tomar partido y elegir un bando. En cuanto sociólogos, estábamos bien provistos para ello. Disponíamos, en nuestro arsenal, de múltiples herramientas interpretativas y, por no decir más, de una ciencia que nos autorizaba a señalar, en última instancia, de qué se trataba. De haberlo hecho, habríamos sido reclutados a nuestro turno por la víctima, por el sindicato, por la asistente social, etc. Nos rehusamos a ello. Lo que nos interesaba era el caso en sí mismo, su desarrollo, su forma y las constantes formales que parecían surgir al comparar casos en apariencia muy diferentes. Nuestro proyecto consistió en constituir la forma caso en cuanto tal y en hacer del caso un concepto de la sociología. Para ello resultaba necesario recopilar un cuerpo suficientemente importante de casos, surgidos en los contextos más diversos que fuera posible. No se puede acceder a un objeto semejante por medio de los métodos habituales de la sociología: el cuestionario o la entrevista. Ello sería como buscar una aguja en un pajar. Tras haber tomado contacto con los protagonistas de casos suficientemente prolongados e importantes como para haber tenido eco en la prensa, y observado que las personas involucradas en ellos escribían sin descanso —frecuentemente a los periódicos— para movilizar a la mayor cantidad de gente posible en torno de su causa, nos dispusimos a averiguar, en las redacciones de varios diarios, si podíamos encontrar rastros de esas cartas que nos pondrían sobre la pista de objetos interesantes. Nuestros esfuerzos fueron recompensados cuando nos pusimos en contacto con la redacción de la sección «sociedad» de Le Monde, dirigida entonces por Bruno Frappat. Este tenía la buena costumbre —por motivos que todavía no hemos aclarado por completo, pero en
¿Cómo no pensar, en efecto, que no abrió los ojos más que cuando las conductas injustas, consuetudinarias en la institución, se volvieron en su contra?

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los que se mezclaban sin duda la curiosidad del investigador y la compasión. del humanista— de responder todas las cartas que le llegaban directamente o que eran reenviadas a su equipo por otras secciones del diario, y de conservar esa importante correspondencia. Y tuvo la generosidad de permitirnos acceder a ella. Nos encontramos entonces frente a varias decenas de cajas llenas de cartas acompañadas de expedientes, a menudo voluminosos. Esos expedientes contenían montones de documentos heterogéneos —testimonios, folletos, actas notariales, recibos, resoluciones procesales, fotocopias de cartas, etc.— que los remitentes incluían en sus envíos para exhibirlos a título de prueba de su buena fe y la legitimidad de sus razones. Hicimos entonces la experiencia que tan bien conocen los historiadores especializados en el examen de archivos judiciales. Una vez abierto, cada uno de esos expedientes ponía de relieve un caso complejo, a primera vista impenetrable, a veces muy antiguo, a menudo trágico, con una multitud de protagonistas, un séquito de personas, objetos, pruebas y sentimientos tales como devociones, odios inexpiables, injusticias abominables, etc. Pasamos muchos meses simplemente leyendo, tomando notas, intentando clasificaciones siempre provisorias y hablando con los periodistas. En esas conversaciones se ponía enseguida en primer plano el problema de la normalidad. Algunas de estas historias son reales, nos decían. Pero en muchos casos estamos tratando con paranoicos. En otros, finalmente, no podemos saberlo. Les preguntamos cuáles eran los signos por los cuales decían descubrir, de una sola ojeada, la locura del remitente. Su semiología era más o menos la misma que nosotros utilizábamos espontáneamente. Pues también para nosotros ciertas cartas parecían normales mientras que otras parecían provenir de enfermos o locos. La cuestión de la paranoia, con la cual ya nos habíamos topado en las entrevistas realizadas en las empresas, terminó por colocarse en el centro de nuestros interrogantes. Tomamos la decisión de considerarla no a la manera del psiquiatra —o sea, dar de ella una definición sustancial que pudiera servir de punto de apoyo para un diagnóstico o un peritaje jurídico-- sino a la manera del sociólogo —es decir, int,entar describir el tipo de competencia que permite a cualquiera realizar el mismo diagnóstico y, también, esforzarnos por comprender las situaciones en que personas hasta entonces normales se veían inducidas a comportarse de un modo tal que debía atraerles infaliblemente la calificación de locas—. Lo que nos interesaba no era, entonces, la locura en cuanto tal, sino las diferentes manifestaciones del sentido ordinario de la normalidad que todos somos capaces de poner en práctica en la vida cotidiana. En este camino nos habían precedido diferentes trabajos, sobre todo

norteamericanos, y en particular el artículo pionero de Lemert (reproducido en Lemert, 1967), así como algunas de las investigaciones realizadas en torno de la Law and Society Review, especialmente la de Festinger y su equipo (Festinger, Abel y Sarat, 1981).2 La
2 Utilizando métodos de tipo etnográfico, E. M. Lemert estudió casos de personas sometidas a cuidados psiquiátricos y con un diagnóstico de paranoia, a raíz de situaciones originadas en su lugar de trabajo. A partir de la reconstrucción de su historia y de entrevistas en las empresas donde el caso había comenzado, E. Lemert se remonta hasta las ofensas sufridas por la víctima y fundamenta en la «realidad» lo que el abordaje psiquiátrico trata con la forma del fantasma («la seudo comunidad conspirativa»). Pertenecientes a la corriente de la labelling theory [teoría del etiquetamiento], esas investigaciones —que presentaron la inmensa ventaja de despejar el camino para un abordaje sociológico de fenómenos considerados hasta entonces como puramente psicológicos o psiquiátricos— tienen el defecto de colocarse en una relación polémica con la psiquiatría, cuya posición simplemente invierten. La postura adoptada por los trabajos publicados alrededor de la década de 1980 en la Law and Society Review —ligados al programa norteamericano de estudio de los litigios (Civil Litigation Research Project)-- es más radical. Este programa, que tenía como prioridad la middle range disputing [litigios de alcance medio] —excluyendo, por un lado, los litigios personales que permanecen enteramente al margen de la institución judicial y, por el otro, los grandes conflictos con una dimensión explícitamente colectiva o política—, es interesante porque descansa en un método que apunta a reconstituir la lógica a que obedece la evolución de las disputas en el tiempo. L. Festinger, R. Abel y A. Sarat distinguen así tres fases: en la primera (naming) [denominación], el pe:juicio es identificanü, nombrado y constituido como tal a título de «perceived injurious experience» [«experiencia percibida como agraviante»]; en una seg-unda fase, la responsabilidad del perjuicio se imputa a otro actor contra el cual se plantea un reclamo (blaming) [acusación]; por último, en la tercera fase la acusación se pone en conocinúento de otras personas —en particular del causante del problema— acompañada por una demanda de reparación (claiming) [demanda]. El principal interés de este enfoque consiste en que aplica la perspectiva y los métodos constructivistas a objetos que hasta entonces se trataban dentro de un marco jurídico o sociológico, y cuya especificidad se definía, en gran medida, en oposición al derecho. La utilización de la perspectiva constructivista permitió en ese campo la misma apertura que, por ejemplo, en los dominios de la sociolog-ía de las crisis políticas (Dobry, 1986) o de las controversias científicas (Latour ed., 1982). En el caso de los trabajos de la LSR (Law and Society Review), esta perspectiva está limitada por el hecho de que postula, en el punto de partida de toda disputa, la existencia de una unperceived injurious experience [experiencia agraviante no percibida] que precede a su toma de conciencia y a su calificación, y por la búsqueda de un método que permita definir, reg,istrar y eventualmente calcular esos perjuicios no advertidos por los actores (Coates, Penrod, 1980; Miller, Sarat, 1980), lo cual tiende a reinscribir en la perspectiva adoptada preocupaciones ligadas a una concepción esencialista de los conflictos y de sus causas. Es precisamente para escapar a esa forma de esencialismo que, en su estudio de los litigios de consumidores —parcialmente inspirado por los métodos puestos en práctica por la Law and Society Review—, J.-L. Trepos hace uso del concepto de «cristalización» de un caso, que remite a la vez al fortalecimiento que le aporta su inscripción en formas y a la movilización que acompaña su despliegue en el tiempo ('Prepos, 1988), y que permite ahorrarse conjeturas inverificables relativas a las causas «primeras» de los casos considerados.

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Delamourd (Delamourd. en los casos es siempre la justicia lo que está en cuestión aun cuando. Pero incluso antes de examinar si están o no en su legítimo derecho. En un caso. Así. ya efectuada por los dispositivos sociales que se ocupan de las protestas y de los protestatarios —sindicatos. Había que renunciar asimismo a la división entre disciplinas. instancias médicas. para tratar de establecer las propiedades de los casos en general e identificar los rasgos distintivos de los casos normales en oposición a los casos anormales. constituyen un ejemplo de saber compartido. destacar como una injusticia. ciertas protestas no podrían. por ejemplo. para ser aceptable. más allá de los numerosos obstáculos —a menudo muy reales— que se oponen al reclamo.. a su vez. llevarse sin riesgos al espacio de los debates públicos. el perseguido. En efecto. e incluso a la psiquiatría. como ocurre a menudo. 1988) de un corpus de trescientas cartas enviadas por desempleados al Presidente de la República con el fin de exponerle su caso y pedirle que intercediera en su favor para que les fuera otorgado un empleo. existe una coacción no menos importante constituida por las reglas de normalidad que el autor de la queja debe observar para que su demanda sea considerada como digna de ser examinada Ahora bien. La empresa no era posible más que a condición de renunciar a la partición sobre la cual descansa la división de las disciplinas dentro de las ciencias humanas —y. por ejemplo. judiciales. El análisis se refiere a las opera- reparación. desordenada. en nuestro conocimiento. en especial. que es la precondición de la admisibilidad de su demanda: la de saber si quien la formula es o no normal. entre el caso Calas y el caso Dreyfus— radica en que vinculan estrechamente la historia judicial y la historia política. sobre la presentación que hace de sí mismo para justificar la prioridad de su demanda de empleo.». 1987). Esas restricciones. Así. quien protesta contra la injusticia que le ha sido infligida debe necesariamente designar a su autor y. En estos casos no puede saberse a priori quién es el perseguidor.»). lo que viene a ser lo mismo. Algunas de estas maniobras pueden entrar en tensión. Pero la intención de tomar los casos como objeto y tratarlos como una forma social. por tanto. 4 Hasta el momento no existe. policiales. en síntesis. Ellas se ejercen sobre la construcción del dispositivo de interpelación al Presidente (con la tensión entre el Presidente definido en sus atribuciones republicanas y en sus atribuciones monárquicas). psiquiátricas. 3 Puesto que. El interés de los actuales trabajos de E. 1979) o de la historia de la opinión pública (Baker. En los trabajos disponibles la noción de causa es objeto de construcciones diferentes según sea abordada desde la problemática del espacio público (Habermas. para conservar el lenguaje habitual de la sociología. para intentar constituir una gramática —entendida como un conjunto de coacciones que se imponen a todos— de la protesta contra la injusticia y en la acusación que le es inherente. a las maniobras de justificación realizadas por los solicitantes con el fin de que se admitiera la validez de su trámite. que remite ciertos objetos a la sociología y otros a la psicología social. etc. entre los casos que habíamos recolectado. poner en marcha un proceso de acusación que aquel a quien señala también puede. ciones cognitivas puestas en práctica en ese ensayo epistolar y. Era necesaria una recolección de casos previa a todo reparto entre disciplinas y. . una historia sistemática de la noción de causa como forma social específica. dejar de tomar en cuenta la distinción entre lo que remitiría a un nivel «microsocial» y lo que remitiría a un nivel «macrosocial». no terminen en los tribunales. las ciencias sociales mismas— entre lo que remite a lo singular y lo que remite a lo general —o. Pero quienes se valen de este argumento también deben mostrar que siguen siendo capaces de tener nuevamente un empleo y que poseen todavía las cualidades necesarias para ocupar el puesto que se les ofrezca. a la psicología. más precisamente. Aportar un esbozo de respuesta a esta cuestión suponía tratar con los mismos instrumentos las demandas juzgadas como normales y las estimadas como anormales. y quién. para exigir 3 Podemos encontrar otro ejemplo de ello en el análisis realizado por V. Así pues. Así. de lo colectivo— y. para apoyar su demanda el solicitante a menudo utiliza el argumento de la urgencia: su solicitud es prioritaria porque la condición de desocupado acarrea la disminución de sus capacidades —que. de la amenaza y del temor—.cuestión de la normalidad y del sentido de la normalidad tenía un vínculo directo con la cuestión de la justicia y del sentido de la justicia hacia la cual habíamos encaminado la interrogación sobre los casos. una carta que reclame la intercesión del Presidente. la emergencia de la forma caso y la construcción de la concepción republicana de la ciudadanía (Claverie. en cierto modo. nada indica a priori que siempre sea posible respetar esas reglas. incluso. que funcionan del mismo modo que una gramática. En efecto. y que son del orden de la violencia —o. 1987). el estudio de ese corpus permite captar las coacciones a que debe someterse. como lo testimonian las numerosas figuras dialógicas que hacen referencia a las objeciones de un interlocutor («ya sé que. en ausencia de práctica. 22 23 . del nacimiento de la crítica (Kosselleck. «tengo perfecta conciencia de que. . en vez de contentarse —como hasta entonces era frecuentemente el caso— con una clasificación previa. se ponía de manifiesto que. de trabajo social. en cierto modo. . propia de una sociedad determinada y cuya historia podría elaborarse. quienes protestan lo hacen porque su sentido de la justicia ha sido ofendido. 4 conducía a una ruptura aún más temible. 1978). en ausencia de toda violencia y de toda presión explícita o implícita. se disuelven— y la destrucción progresiva de su personalidad. sobre la relación de la demanda particular en beneficio de un individuo singular con un bien común válido para todos. de esa manera. debe resolverse otra cuestión. Claverie sobre la constitución de la causa como forma social en los siglos XVIII y XIX —y. La cuestión que tomamos por objeto pasó a ser entonces la siguiente: qué condición debe satisfacer la denuncia pública de una injusticia para ser considerada admisible (sea cual fuere el curso dado a la demanda).—.

pues. si ella consigue que la sigan. probarse en algún momento6 y. movilizaría en pocos arios a la casi totalidad de la nación francesa y la totalidad de los recursos de que sus miembros disponían para crear una causa y exponer sus razones —prensa. definido entonces como «ejemplar». para «reducirlo a sus justas proporciones». más adelante. otros. etc. El estudio de los casos supone. de una misma corriente literaria. E. por el contrario. En lugar de tratar con colectivos plenamente constituidos y. literatura. una «agarrada» entre dos técnicos una mañana en un taller). por el contrario. g1/4 tratar la calificación singular o colectiva del caso como producto de la actividad misma de los actores. «en realidad». la legitimidad de sus acciones —es decir. de cese del trabajo de conducción —uno de ellos temporario-. se obstina en su protesta sin lograr movilizar a una cantidad importante de personas ni comprometer en su causa a representantes de instituciones. Lo que se pondrá en cuestión será su personalidad. la psicología para los primeros y la sociología del trabajo para los segundos—. involucraban a un pequeño número de actores durante un período limitado y movilizaban pocos recursos (por ejemplo. la medida de suspensión de la conducción se toma a raíz de «problemas nerviosos» de los maquinistas cuestionados.algunos eran minúsculos. singular o general de aquel. Quién hubiera creído que la degradación de un capitán del ejército. el sociólogo debe 5 Podemos encontrar un indicio de la pregnancia de las categorías de lo singular y de lo colectivo en el trabajo que se toma un historiador —tan versado. en cambio. llegando a separar incluso a quienes se encontraban unidos por los lazos más sólidos: integrantes de una misma familia. se generalizaron hasta adquirir un carácter colectrvo:re igual modo esclarece el rol que en esas operaciones tuvieron psicólogoiYllidicalistas e. de un mismo círculo de amigos. de no tener que soportar el costo de una ruptura de lazos personales con los terapeutas que los han tomado a su cargo. su historia: 25 . se extendían a lo largo de mucho tiempo y movilizaban un número importante de actores y una multitud de recursos heterogéneos. ya preparados para su uso. periodistas. su protesta es escuchada. se redujeron a lo individual o. P. política—. aislados o incluso dementes —lo cual. en primer lugar. el carácter individual o colectivo del objeto. podrá en consecuencia ampliarse. para demostrar que las cartas anónimas del siglo XVIII que toma por objeto de análisis (Thompson. Los conductores renuncian a erigir la baja de máquina de que han sido objeto en «lucha colectiva». la dinámica de la acción política. Thompson.. según parece. desde su punto de vista. siempre pueden — 6 Al estudiar litigios ocurridos en el marco de la SNCF [Societé Nationale des Chemins de Fer]. por lo que se la enviará a ver a la asistente social. construirse. Philippe Corcuff (Corcuff. Pero si. a bastante más gente de lo que hubiéramos podido imaginar a primera vista: que concierne a «todo el mundo». mostrar sus «facetas ocultas» y hacer ver con ello que el caso concierne. en cierto modo. eran enormes. al médico laboral o al perito psiquiátrico. movilizar a un número importante de personas. Según la configuración del caso. al menos en parte. El éxito de la intervención parece estar ligado al establecimiento de lazos personales y de una relación de confianza entre los agentes sancionados y sus terapeutas. Lejos de aceptar la partición a priori entre lo que es individual —que sería entonces materia de la psicología— y lo que es colectivo —y que correspondería por ello a su propia disciplina—. sindicalistas. 1989) proporciona así el ejemplo de casos que. etc. por el contrario. a fin de cuentas.y de recategorización. mientras que otros. acceder al status de problema colectivo y atraer la atención. dos casos de «baja de máquina». por sólidamente instaladas que parezcan. Considérense. ciertos actores se las ingenian para «desinflarlo». La intervención médico-psicológica permite reducir el caso al orden de lo singular luego de un esbozo de protesta y de recurso a los sindicatos. se apresuran en todos los sentidos para revelar su «verdadero rostro». para mostrar que ha sido «completamente montado». Si una secretaria protesta contra una injusticia. en los procesos de constitución de entidades colectivas— como el autor de The Making of the English Working Class. Son. 1975) no remiten a individuos singulares. es decir. sin embargo.5 Ahora bien. Pues en el curso de un caso la apuesta principal de la disputa en que se encuentran involucrados los diferentes protagonistas es precisamente el carácter individual o colectivo. basados en un principio sobre otros casos similares. una causa colectiva. se utiliza al servicio de una causa que pasa a ser considerada «general». si su caso. puede entonces aprehender las operaciones de construcción de los colectivos examinando la formación de las causas colectivas. Pues las causas —de las más pequeñas a las más grandes. pues. Así es como uno de estos maquinistas explica. la renuncia a calificar previamente el objeto de estudio y. indirectamente. de un mismo partido. Empero. Ella sigue siendo un caso singular. del sociólogo. a establecer sus dimensiones. Es a ese precio que se lo transforma en. su problema será tratado como puramente personal. En los dos casos analizados. y lo asumen a título de «decisión personal» con el fin. les quitaría todo interés— sino que se inscriben en movimientos colectivos. de las más extrañas a primera vista a las más evidentemente legítimas para nuestro sentido de la justicia— tuvieron que elaborarse. judío y presunto espía a sueldo de Alemania. la distribución de un proceso entre las disciplinas depende fundamentalmente de sus dimensiones. Por su construcción. las disciplinas sobre las que fundan. es decir. al comienzo de un caso nadie puede decir a priori hasta dónde llegará. los procesos mismos que el sociólogo planea analizar los que establecen. establecerse. ciencia. esos procesos se le escapan si acepta como autoevidentes las clasifica—ciones que los actores logran—eitablecer. si ciertas instancias autorizadas —particularmente los sindicatos— establecen una equivalencia entre su caso y otros casos considerados «similares». particularmente.

Lo en- «Entonces. Los actantes de Greimas son: sujeto. Hemos renunciado. Latour utilizaba en su análisis de las controversias científicas) permitió. una calificación de normalidad a cada expediente. de la T. (N. prescindir de conceptos tales como los de «status». es objeto de un trabajo de reclutamiento. y luego presenta un recurso ante el tribunal administrativo. adversario y auxiliar. Para ello moviliza los registros de la voluntad colectiva y de la opinión pública: conferencias de prensa. será la oportunidad para que la CT construya una causa colectiva denunciando «la utilización de la medicina y de la psicología con fines represivos». Así. una causa digna de existir y de ser apoyada (Boltanski. así. Por un lado. la sustitución de la oposición individual / colectivo —más familiar a la literatura sociológica— por la oposición singular/general autorizaba la diversificación de las operaciones concebibles sobre ese eje del cual el pasaje de lo individual a lo colectivo no es más que un caso particular. y también con volver a indicar brevemente el modo en que la reflexión sobre el modelo sumario al que habíamos llegado nos condujo hacia modelos más sofisticados. destinatario. por el análisis factorial de correspondencia—. El sindicato intenta entonces atacar la irreversibilidad del diagnóstico de anormalidad deshaciendo los vínculos entre las diferentes licencias por enfermedad para conferirles un carácter contingente. Esta concepción nace con Tesniére y alcanza pleno desarrollo con Greimas. compuesto por personas comunes que pusieron en juego su sentido corriente de la normalidad y de la justicia y que se encargaron de otorgar. de igual modo. sino de mi estructura». quien introduce la noción de actante [actant]. así que. luego de una primera lectura rápida de los documentos.deshacerse. En un tercer caso examinado. mediante esos mismos procedimientos. En el trabajo de 1984 optamos por un procedimiento que pasaba por la codificación y el análisis estadístico —más precisamente. etc. lo que nos libraba de su tutela y abría nuestro esquema a la posibilidad de tomar en cuenta una diversidad de magnitudes posibles.—. Indirectamente buscábamos también proveemos de un método para analizar la manera en que las personas crean causas. no especificar qué la constituía y. para hacer del personal directivo. que retorna —con una forma modificada— el trabajo de 1984. no se trataba de eso. su duración. un perseguidor y un juez. por indolencia pero también para dejar a la vista el trabajo de investigación que el producto terminado —o considerado provisoriamente como tal— necesariamente conduce a desdibujar. ahí empecé a no entender lo que pasaba. Pero al mismo tiempo nos veíamos en la necesidad de efectuar desplazamientos en relación con algunas de las nociones mejor establecidas de la sociología. Pero el motivo psiquiátrico del despido no se hace oficial. Ante todo.) 26 27 . Así. Nos contentaremos.. Las relaciones entre ellos constituyen un modelo o sistema actancial. por ejemplo. llamamiento a personalidades (como Félix Guattari). una palabra acerca del método. como un intento de vincular el inventario de funciones de los personajes a las funciones sintácticas de la lengua. a someterlo a modificaciones demasiado profundas —que indudablemente nos hubieran llevado a recomenzar la tarea desde cero—. Lo que nos incitó a investigar las dimensiones que permitían calificar nuestros objetos en su forma más general fue ante todo la voluntad de reducir la extrema diversidad del material codificando con las mismas nomenclaturas casos en apariencia completamente disímiles. etc. de insultos. en efecto. un desconocido agredido en la calle se codificaba como una víc* El modelo actancial [actanciel] tiene su origen en la lingüística. como categoría social. etc. ese trabajo se sostenía gracias a dos operaciones sin las cuales el análisis no hubiera sido legible. En este lugar no reproduciremos en detalle la descripción del método utilizado ni los resultados del análisis que el lector encontrará en la Tercera parte de este volumen. Criticaba la estructura sindical. a los médicos y a los psicólogos a comprometerse a su vez con mayor determinación y vigor a fin de acumular pruebas de la enfermedad mental de la empleada cuestionada y atribuirle un grado elevado de irreversibilidad. Tras un comienzo a tientas. emisor. en un primer momento. criticaba todo. Pese a todo. entonces. causas colectivas. Por otro lado. claro. objeto. en efecto. con recalcar lo que nos parece hoy particularmente defectuoso en ese trabajo ya antiguo. «capital». Del mismo modo. cuya principal participación en el caso es sindical. tanto las características del caso. al punto de hacer surgir nuevas preguntas. etc. un denunciante. contramos acertado. la estructura patronal. la constitución de un jurado. Con este sistema muy general de codificación podíamos integrar todos los casos reunidos. prolongando de ese modo nuestra tentativa de arrojar luz sobre el inmenso esfuerzo colectivo que fuera necesario. por ejemplo. el caso conduce a la dirección. Cuando. Al adquirir carácter colectivo. el contexto en que había surgido. entre las décadas de 1930 y 1960. etc. el de una empleada contratada que trabajaba en la ventanilla de una estación y que fue despedida por «incapacidad física» luego de un examen psiquiátrico. en realidad. la presencia de numerosos subrayados. Este caso. La introducción de estas dos nociones dependía directamente de las operaciones de codificación. Cada uno de los actantes fue codificado según su tamaño [taine] sobre un eje singular-general. El sociólogo mismo. el resultado es totalmente distinto. hablar de tamaño (noción que B. la definición de un sistema actancial* de la denuncia que comprende a cuatro actantes: una víctima. 1982). codificamos un poco todo lo que se presentaba. lo que sobresalía y parecía tener alguna pertinencia —ya fueran. como ciertas propiedades estilísticas o gráficas tales como el uso de una máquina de escribir o de papel con membrete. buenas causas. «poder».

un actante de grandes dimensiones. la dimensión temporal es esencial. Chateauraynaud. Ahora bien.ran dimensión. La crítica principal que podemos hacer retrospectivamente a ese trabajo se refiere al hecho de que el modelo descansa. de manera sintética. y el análisis factorial de correspondencia puede reducirse a una codificación de codificaciones). por ejemplo. proximidad que podía variar desde la identidad (por ejemplo. la siguiente. Por otra parte codificamos los grados de proximidad de la relación entre los actantes. lo que parece anormal en estos documentos son precisamente las maniobras que los querellantes despliegan para tratar de engrandecerse y. por ejemplo. Consideramos. el caso en que el querellante escribe para acusar de injusticia a su vecino. 28 29 . Una denuncia de injusticia aparece como anormal cuando los diferentes actantes no ocupan la misma posición sobre el eje singular-general. en consecuencia. quien a su vez lo acusa de haberle robado una escalera). Nuestra interpretación era. en segundo lugar. en primer lugar. el método resultó perjudicial porque ya no nos autorizaba a tener en cuenta el lugar que ocupaban los diferentes documentos en la historia del caso.aparecen como anormales (es. numerosos casos diferentes se incorporan unos a otros y se entrelazan. por definición. mientras que un militante que invocaba una causa colectiva o. Las bases políticas de las formas generales 7 Esta crítica nos ha sido formulada por F. en los casos analizados. Ahora bien. los casos cuya exposición permanece en el orden de lo singular —es decir. Las siguientes etapas del trabajo. los que no han sido objeto de un trabajo de des-singularización a través de su apropiación por parte de una instancia cuyo carácter colectivo pueda sostenerse de manera creíble-. en lo esencial. en los de larga duración. tanto más cuanto que. acumular sellos y subrayados. a la reflexión sobre la oposición entre lo particular y lo general y sobre lo que se debía entender aquí por «general». No nos permitía seguir naso a paso las relaciones establecidas por las personas mismas entre las diferentes vinculaciones que componían los expedientes y el trabajo de interpretación que realizaban todo el tiempo. y. En efecto. para ponerse a la altura del juez —eminentemente colectivo puesto que se trata de la opinión pública— al que someten su caso (por ejemplo cuando se presentan como si los apoyara un comité de defensa del cual son el presidente y el único miembro. que en ese caso se trataba siempre de la «opinión pública». Lo cierto es que. Lo que es más. a la sustitución del concepto de tamaño por el de magnitud. por tanto. cuyos esfuerzos se consagran actualmente a la búsqueda de una herramienta informática capaz de asistir al investigador en su exploración de casos sin provocar el efecto de aplastamiento de los datos que produce el análisis estadístico (Chateauraynaud y Macquart. se dedicaron esencialmente. instancia que quiere referirse a la pretensión de aparecer en un periódico como Le Monde y. en los casos y. La codificación y el análisis de correspondencia nos permitieron acceder rápidamente y. 1988). e incluso al atribuirse títulos rimbombantes.tima menor. cuando la víctima y el denunciante son una sola y la misma persona) hasta la alteridad máxima. se codificaban como víctimas de mayor tamaño Sólo el juez no fue codificado. en la posición ocupada por los diferentes actantes sobre un solo eje particular-general. como el juez siempre es. este método conducía a aplastar el material y a constituir equivalencias a priori (ese es el sentido mismo de la operación de codificación. una asociación. más aún. conducentes a la elaboración del modelo de justicia presentado en EG y realizadas en colaboración con Laurent Thévenot. actante de g. en cierto modo. a hipótesis sobre la gramática de la protesta y el tipo de coacciones que reconoce el sentido de la normalidad y de la justicia. cuando víctima y denunciante nunca tuvieron ninguna relación previa a la situación de injusticia que los reúne (como. etcétera). en efecto. hemos considerado que los querellantes juzgados anormales poseían el mismo sentido de la normalidad que las personas normales. y que producían todo un conjunto de elementos interpretados por los demás como signos de anormalidad precisamente para tratar de satisfacer los requerimientos de la normalidad en situaciones particularmente delicadas. cuando alguien escribe porque ha visto a un joven magrebí ser maltratado por policías a la salida del subte).7 2. Sobre todo. especialmente. sucintamente. con el tiempo.

al análisis del escándalo) cuya denuncia fig. e interes pa icu ar ocu o e «je a pro-craTnai ción. en el marco de EG. precisamente. en El contrato social. el juez. en lo que los sociólogos denominan. 1 como dice Louis Dumont umont. de la ciudadanía. a la legitimidad—. Unos y otros en connivencia. posee una dignidad política: se encuentra. y por lo tanto la relación entre cada ciudadano. pág. numerosas maneras de constituir lo general y. Consiste en desenmascarar lo particular p-or lig-u-lar por débálirdel repre-lendebajo deTo-general.)—. «en realidad» se han puesto de acuerdo en la hostería el día anterior.uraba con tanta frecuencia en los documentos que componían nuestro corpus. a captar mejor en qué consistía la forma de 'eagnitud (cívica)"que confieren las operaciones de representación. «en realidad». lo «colectivo». 30). del género de argumentos y de pruebas que pueden aportarse y de lo que parece aceptable o inaceptable. 31 .. La voluntad general no puede constituirse sumando las voluntades de cada uno de los ciudadanos. 1966 y 1977) y de FranQois Furet sobre la Revolución Francesa (Furet. 1978) y la visión comparatista de Tocqueville (Furet.En Rousseau la intriga es. etc. una forma política particular que ha sido objeto de una extensa y minuciosa descripción en la filosofia política. La arquitectura de la totalidad en el Contrato hace ver cómo se pensó y constituyó en Francia el cuerpo político. aTápersona Si. sería en consecuencia asignada a una manera particular de constituir la magnitud que denominamos renombre. una pluralidad de magnitudes posibles. meramente superficial de una adhesíón al interés generáTjos secretos vínculos personales que «subyacen» a relaciones presentadas como oficiales: el magistrado a quien vieron cenando en un restaurante con el acusado. la definición de lo que es o no posible hacer valer en público. y quizá pone de manifiesto. una misma forma. es decir. el promotor inmobiliario que construye un nuevo barrio y que es. identificarlos. noción ligada a la posibilidad de un reconocimiento por parte de los demás y que. el núcleo de la construcción rousseauniana descansa sobre la oposición entre «la voluntad de todos» y «la voluntad general»: «la voluntad de todos no es la voluntad general». Ahora bien. y que es sin embargo el personaje principal del drama que constituye un caso. Su surgimiento depende de la capacidad de los ciudadanos de ignorar sus intereses particulares y volcarse al objetivo del bien común. mal.. más precisamente. 1984). algunas de las coacciones fundamentales a las que tiene que obedecer la construcción de un orden político que aspire a la validez general —es decir.n)1 finahnente —innovación que ocasionó una profunda modificación del modelo--. con la forma del concepto de intriga (Rousseau. es decir. de duplicarlos 30 en su persona (encarnarlos. como persona individual y con su interés específico. Como es bien sabido. considerado en particular.--Ektos-ánálisisultaron útiles porque nos permitieron considerar. tomado en particular. La postulación de ese nexo resultó muy facilitada por la lectura de los trabajos de Louis Dumont (Dumont. tan presente en las denuncias que estudiábamos. el primo del alcalde que le consiguió la autorización. de los cuales la representación originada en el sufragio no constituía más que una modalidad particular. en priruer lugar. depende del modo en que se constituye. por lo tanto. el cuerpo político se compone de dos conjuntos entre los cuales se establecen complejas relaciones: el de las personas particulares. la alianza secreta en aras de un interés particular allí donde sólo debería existir el acuerdo de todos en pro del bien común. 1977. Nada fue más útil res qu— para nuestro trabajo que lectura-de-16-s-es-Crifos políticos de Rousseau y de alg-unos de los numerosos comentarios que ellos originaron. 1981). retomado en este volumen. Así pues. Así. representantes de la voluntad general. en un régimen político particular. normal o anor. en nuestra sociedad la denuncia de escándalo asume siempre . etc. Pero para captar mejor lo que hasta entonces llamábamos «opinión pública» debimos fijar nuestra atención sobre el modo en que se constituyó en Francia la definición del cuerpo político. sin demasiadas ceremonias. lícito o escandaloso. Por otra parte. en particular el de Derathé (Derathé. 1970). las diferentes formas de magnitudes como diferentes modos de comprender a los otros —es decir. el escándalo es siempre la conspiración. el esquema de la conspiración. Nuestro trabajo apuntaba. era necesario interrogar en primer lugar el modo en que se conformó allí ese actante que nuestro trabajo de 1984. y además provienen todos del mismo pueblo (Claverie. más allá. y la totalidad del cuerpo político al que pertenece. Los jurados. Para comprender las coacciones que pesan en Francia sobre la denuncia pública de las injusticias. tante o el magistra o. 1964). al pasaje de un universo que abarcaba un solo eje particular-general a un universo que incluía varios ejes particular-general. esa alianza secreta en interés de particulae ronip—e éra-c-uérdo en ara-s-derbien conitin. En efecto. que nos permitieron reconocer. El recurso al concepto de magnitud nos permitía subsumir en una forma más general la dimensión que habíamos intentado aprehender al hablar de «tamaño». a continuación. la «relación de las partes con el todo». la reflexión sobre lo que colocábamos en el extremo superior del eje particular-general condujo al establecimiento de un nexo entre la forma de generalidad que ejerce una coacción sobre la denuncia de injusticia y la forma de generalidad que sostiene la constitución de un orden político. El trabajo se consagró luego. deja en las sombras. En efecto.

del mismo modo. al despliegue de esta metafisica política. de manera tautológica. Esa es. hemos calificado de «cívica» para distinguirla de otras ciudades fundadas sobre principios de equivalencia diferentes. para construir una ciudad no alcanza con un conjunto de personas. que en la arquitectura del Contrato social cada uno suscribe un contrato consigo mismo. 1983). y que es justamente aquella cuyo diseño se encuentra en la construcción de Rousseau. Nuevamente. el aspecto en qu susceptibles de grandeza (sobre las relaciones entre la voluntad general en Rousseau y la conciencia colectiva en Durkheim. en la ciudad que. con la mayor fuerza de convicción. por lo tanto. El modelo de competencia para el juicio presentado en EG —cuyas principales líneas recordaremos en un momento— se consagra. Pero el respeto de ese principio no supone la división aritmética de todo entre todos. no puede albergar más que intereses particulares. Para ser legítimas. por otra parte. Es necesario. EG. Al poner en primer plano los intereses que el magistrado que incumplió su misión debe al hecho de poseer un cuerpo —cuyas satisfacciones le pertenecen exclusivamente y no pueden. Pero —y es aquí donde se opera la ruptura con el modelo que sostenía las primeras investigaciones sobre la lógica de la acusación pública— lo que aparece como miseria por referencia al bien coman de una ciudad caracterizada de manera definida y capaz. una 33 . El carácter justo o injusto de las relaciones que mantienen unas con otras podrá establecerse. su singularidad— bajo las apariencias de la grandeza que le confiere la pretensión de servir al bien común. el conjunto de los ciudadanos reunidos por el objetivo de un mismo bien común. por ejemplo. En ese sentido la construcción de Rousseau puede con razón calificarse de metafisica. por consiguiente. de modo tal que es correcto decir. que le pertenece.5). Ahora bien. En la forma de magnitud reconocida por la ciudad cívica las relaciones entre las personas no son relaciones singulares.1. el juez debe poder apoyarse sobre un principio de equivalencia que él no ha elegido y que. Estos dos conjuntos comprenden a las mismas personas.'4 9 encerradas en la impureza de sus propios intereses y libradas por lo tanto a la disparidad y. Esta construcción en dos niveles es lo que hemos denomina\\ do unaliudact) Así. Como bien lo indica el comentario que Michel Villey consagra a la justicia en Aristóteles (Villey. a la indiferencia o a la guerra y constituirse como cuerpo político. los grandes son quienes encarnan lo colectivo. Así. deben estar siempre mediadas por la referencia a un colectivo que obre en función del bien común. de suministrar un principio de equivalencia que permita establecer un orden entre las personas y expresar su magnitud. si se prefiere. uno de los cuales no es ocupado e -segundo nivelpores incadoque )ei son las---7sZiráS7-rses. situado por encima del juicio. un dispositivo dependiente del Estado. además. de acceder a la plenitud de su humanidad. a develar su miseria —es decir. Ahora bien. en la medida en que comporta dos niveles. sostiene la construcción del orden político en su conjunto. es necesario que les sea dada la posibilidad de identificarse por referencia a un principio de orden. porque del principio de equivalencia seleccionado l slue califique la forma de magnitud a que las personas pueden acceder. Pues debe tener en cuenta el valor o. § 5. por otro lado. dependerá la posibilidad de instaurar entre ellas un orden de magnitud que no sea arbitrario y que pueda. precisamente. sobre la base de esta equivalencia. puede a su vez ser considerado grandeza en otra ciudad construida sobre otro principio de equivalencia que la primera ig1 nora. Por medio de ese trabajo de identificación estarán en condiciones de realizar las posibilidades comprendidas en su naturaleza y. para tomar en consideración esa l magnitud. El magistrado es una generalidad encarnada. como lo subraya Derathé. 1983). definir un bien común que las suyere y que pueda establecer equivalencia entre ellas. ser compartidas con otros— se llega. efajtás convenciones gue definen la humanidad de las — e-son personas y que calific-an sü váror es decir. a la disparidad. pero en estados diferentes. quienes representan a los demás y sirven a la expresión de la voluntad general. Para ello nos apoyamos en la posibilidad —hacia la cual nos habían conducido particularmente los trabajos de Louis Dumontde tratar simétricamente formas de construcción del lazo político («jerárquico» e «individualista» en Dumont) que se encuentran las más de las veces en relaciones de reducción. Debe hacer olvidar su cuerpo porque su cuerpo. la razón por la cual los panfletos que a menudo acompañan las protestas de injusticia en las cuales se denuncia un escándalo hacen uso tan a menudo de alusiones escatológicas o pornográficas (Angenot. calificarse como justo. la magnitud relativa de aquellos entre quienes se realiza la distribución. en que puede serlo la construcción de la sociedad en Durkheim. por consiguiente. en efecto. precisamente. No sabemos definir la justicia de otro modo que no sea por referencia a la igualdad. cf. para que las personas humanas puedan escapar a la tiranía de los intereses particulares. por definición. sin duda. para que el pasaje de un conjunto al otro pueda producirse. la justicia está asegurada en un orden político cuando la distribución entre las personas de lo que tiene valor se realiza por referencia a un principio de igualdad. la pluralidad de las ciudades se nos manifestó en primer lugar a través delanálisis_ Le la estructura del escándalo.

de la «patronal». Cf. en especial entre 1930 y 1950 (Boltanski. etcétera. para Rousseau. de afiches. las pertenencias a la corporación y al oficio. en particular los sindicatos. Las personas cuestionadas. 3 El código electoral se dedica a separar el lazo cívico del lazo doméstico. las relaciones de dependencia personal también pueden construirse como un principio de equivalencia apto para sostener un orden legítimo y.. De ese modo fue posible seguir los cambios del modo de designación de los principales actores a medida que el caso adquiría amplitud y pasaba del estadio de la protesta individual al de su apropiación por parte de instancias colectivas. y la magnitud doméstica. de panfletos. Urlacher (Urlacher. Los actores de esos casos nunca figuraban.§ 4.4. en el caso de la profesión.2). § 2. los hermanos y las hermanas no pueden ser simultáneamente miembros del consejo municipal». permitía reintroducir una simetría que toda la denuncia apuntaba a excluir. la profundización del análisis de las múltiples relaciones que tienen vigencia en un caso —y no solamente de aquellas de las que es posible valerse en público (ante una comisión paritaria de arbitraje. el acta de denuncia. por su apellido o por un apodo. sobre este punto. sobre este punto. por ejemplo. 1984).1 Pero. desvinculado de toda pertenencia basada en el establecimiento de lazos personales como. aun si en la actualidad ya no sirve para fundar la legitiraidad del Estado.2.de—s---jrico. 1971a) podría sin duda interpretarse como el resultado de una tensión imposible de asumir entre magnitudes incompatibles (cf. En gran medida. donde se de- no podemos quedarnos en la descalificación del Antiguo Régimen so- bre la que la Revolución funda la construcción del orden republicano yr en la forma en que construye al ciudadano en tanto hombre sin atributos. los «asalariados». el análisis de los escritos políticos de Bossuet (cf.asociación con fines filantrópicos. 34 35 . el «Estado patrón». la tensión entre la magnitud cívica. en particular. lo que se ha denominado la locura de Rousseau (Starobinski. lo que él denomina «libertad». la ley que enumera las incompatibilidades prevé que no son elegibles para el consejo municipal los contratistas de servicios municipales y los empleados de la comuna que puedan estar ligados a los magistrados en funciones por una relación de dependencia personal o por un vínculo comercial. Por otra parte.-Ásí. Ahora bien. eran reemplazadas.3 Pues como lo muestra. la cuestión de la dependencia personal es el núcleo tanto de los escritos políticos como de los escritos íntimos. EG. EG. ocupan así numerosos pasajes de las Confesiones. La definición de otra ciudad en que los rasgos miserables descubiertos en los fracasados podían. podía tomarse distancia respecto de las denuncias de maniobras escandalosas tal como aparecían en los documentos de nuestro corpus. no—es 'Posible comprender. por personas designadas por su título o por entidades representativas de cuasi personajes (como. el trabajo de B. otras fornias de géneráidad. conveniente o inconveniente.2 Pero 1 En ciertos casos dispusimos de una serie de textos de protesta. por consiguiente. según ese código.. la extensión de las investigaciones sobre el modelo deia ciudad más allá 1 de la ciiiiird-CíVie-a—h—ácía surgir otros modos de constituir la totalidad Política y de fundarla sobre un bien común. los ascendientes y los descendientes.) Más generalmente. ser considerados como magnitudes. capaz de servir de cimiento para la construcción de una ciudad. «en las comunas de más de quinientos habitantes. Precisamente la liberación de las dependencias personales es lo que define. Esa es la razón por la cual sólo las denuncias de injusticia que habían sido sometidas a un trabajo ingulari. «la patronal»). Así. (Sobre la denuncia de las relaciones domésticas desde una ciudad cívica. que no conoce sino relaciones personalizadas— que son tratados con los recursos de la filosofía política en El contrato social. Los conflictos entre magnitudes —y.2. las pertenencias locales o. los escritos políticos aportan una solución general a un problema singular. etc. como bien mostrara el trabajo empíde. por un lado. que no conoce más que relaciones des-singularizadas. y es posible mostrarque en nuraerosas situaciones. por ejemplo. Del mismo modo. se sabe que. 2 En la obra de Rousseau. que en los primeros textos se designaban por su nombre. sino en calidad de encarnación de entes colectivos —en cuanto cuasi personajes.2. en cuanto se remiten al principio de equifio son coMpre v valencia d a ciudad doméstica a la definición del bien común sobre la cual esta es Al mismo tiempo. por ejemplo)— ponía de relieve otras situaciones en. en. cf. como tan bien se ve en los panfletos sindicales. No se trataba ya del señor X. como dice Paul Ricceur—en su análisis de la «puesta en intriga» (Ricceur. a título personal. podían. a menudo calificadas com~os juicios que los actores &raen Sobré lo que esiuSto o injusto. Al definir la denuncia de las relaciones escandalosas entre las personas públicas sarrollan en el registro de las emociones y los sentimientos. la definición del ciudadano como hombre sin atributos y la dificultad para representar políticamente los intereses en la construcción política de la nación francesa surgida de la Revolución y fundada sobre la abolición de la sociedad corporativa constituirán un problema político mayor que conducirá a la búsqueda de diferentes soluciones —tales como el corporativismo o la planificación—. un viejo amigo de la familia que lo había contratado en su empresa. 1986)—. aparecidos en diferentes fases del desarrollo de casos que ponían en cuestión las relaciones de trabajo en la empresa. En este sentido. que conocía bien al señor Y. por ejemplo. sino. en otras situaciones. ese principio de equivalencia no ha desaparecido de nuestro mundo. lleVarse al espacio público de debate sin ser objeto de una dési calificación por motivos de anormalidad. en síntesis. por ejemplo. a medida que el caso se desarrollaba. con su nombre propio y sus rasgos singulares. que la acusación podía asumir una forma sing-ularizada y seguir siendo aceptable sin ser tachada de anormal. § 2.4). 1982). la construcción de la ciudad cívica en su versión rousseauniana si se ignora que está enteramente orientada hacia la denuncia de las relaciones de dependencia personal que prevalecían en el Antig-uo Régimen. EG.

La denuncia nos interesaba también por otros motivos. nos dábamos la posibilidad de construir también la figura inversa. el sentido de la justicia que estas ponen en acción en ellas y las denuncias de injusticia que presentan unas contra otras tanto en las situaciones más corrientes de la vida cotidiana como en contextos marcados por la rareza o la extravagancia. a intentar definir un sendero capaz de darnos los medios para analizar la denuncia en cuanto tal y tomar por objeto el trabajo crítico operado por los actores mismos. que se apoya en los resultados ya obtenidos— es necesario volver rápidamente a las reglas de método que hemos seguido en esta empresa y a lo que ellas nos enseñan acerca de la tarea del sociólogo. a los que conocían por haber leído sus textos o a través de artículos de diarios o de libros destinados al gran público. § 4. Por un lado. para probar y respaldar su posición. de manera esquemática y. de amistad o incluso mundanas. Pues las personas que el sociólogo denomina «comunes» cuando las toma por objeto no son las únicas que formulan denuncias de injusticia y las trasladan al espacio público. Estas dos ciudades no son las únicas sobre las cuales las personas pueden hoy apoyarse para construir lazos duraderos o para denunciar el carácter injusto de las relaciones entre la gente. se obstinaban en comportarse con la frialdad. La pretensión de mantener una distancia radical entre la actividad de denuncia de las personas y la actividad científica de los socio Os exhibía una dificultad ligada al propio trabajo de campo. Pero nos incitaba también. no son menos similares punto por punto a las acusaciones de injusticia que aparecen en los documentos que constituían nuestro objeto de análisis. nos impulsaba a tratar de comprender mejor la postura que el sociólogo —que llamaremos. 36 37 .2. Denuncias ordinarias y sociología crítica No sin ciertas reservas mentales nos habíamos decidido a tomar por objeto las disputas entre las personas. sin duda. y prácticamente en los mismos términos. no resultaba infrecuente que. es decir. si bien no siempre se presentan como tales. la impersonalidad.como un develamiento de relaciones domésticas mantenidas en secreto. en la literatura sociológica —y. en situaciones familiares. en particular en los trabajos realizados en Francia en los últimos treinta años— es posible señalar una multitud de denuncias que. sometidas al principio de magnitud que prevalece en la ciudad doméstica. 3. Esta constatación planteaba dos cuestiones. Pero antes de recordar sucintamente la arquitectura del modelo —y ello con el fin de facilitar la lectura del texto presentado en la Segunda parte de este volumen. para decirlobrevemente. «clásico»— introducía en su tarea. En efecto. Examinamos varias otras en el modelo de justicia a que se consagra EG. por haberlos visto por televisión o escuchado en la radio e incluso por haber recibido una formación que contenía elementos de ciencia social. por otra parte. EG. la distancia y la altivez que caracterizan las relaciones legítimas en la ciudad cívica (cf.2). En logos eTecto. tal análisis o tal concepto tomados en préstamo a los sociólogos del momento. las personas involucradas en casos de injusticia retomaran explícitamente. la denuncia de las maniobras indecentes de aquellos que. tan próxima a la de los propios actores. más personales en la medida en que atañían a nuestra propia actividad profesional y a los intereses que volcábamos en ella.

es decir. El sociólogo puede intervenir en las luchas sin dejarse absorber por ellas porque dispone de un laboratorio. más precisamente. y sobre la base de las informaciones recolectadas. por casualidad y sin haber establecido el correspondiente concepto. un informe de investigación es portador de una pretensión de verdad. codificación. Y precisamente sobre el corte entre lo que los actores reivindican a título de ideal y la realidad oculta que es develada por el sociólogo reposa. Ligados al mundo social por intereses. En efecto. e incluso entre los codificadores y los estadísticos.tores. la asimetría —exigida para asegurar la coherencia del paradigma del develamiento— es sostenida por una instrumentación muy poderosa. Una vez terminada la investigación. de un método adosado a una ciencia y. tratamiento informático. etc. Por lo tanto tendrá cierta tendencia a deducir. el sexo. en este modelo. 90-1). ¿cómo habría abordado el sociólogo clásico nuestro campo —el de los casos— si. 1979) y sociológica: definición del problema (a menudo en relación con una demanda social y. la profesión de los padres o el nivel de estudios—. Y es eso. En ese sentido puede aplicarse a la sociología la inversión que Wittgenstein efectuaba en el caso del psicoanálisis: «Con su análisis. 1971. es altamente probable que sea también un tipo de explicación que están inclinadas a aceptar. 1 Precisamntpoqu reisadnlcoquetad cerca. las más irreversibles. págs. e incluso en una forma mixta (bastante adecuadamente designada con los términos 38 39 . confección de un cuestionario. análisis de los datos estadísticos (cuadros de doble entrada. Como lo ha mostrado la sociología de la ciencia —y pensamos aquí. Además de las ganancias en tiempo y de las economías de escala ligadas a la estandarización de los procedimientos.Para ello era necesario renunciar a la intención crítica de la sociología clásica. aquellas características imposibles o difíciles de modificar —en otras palabras. es un actor como los demás. con una demanda del Estado referida a problemas de distribución de bienes y servicios). El investigador en ciencias sociales reivindica su capacidad de aportar una perspectiva de la realidad diferente y superior a la de los actores. Por un lado. La tarea del sociólogo clásico consiste en describir esta ilusión en cuanto tal. la posibilidad de realizar las acciones compatibles con el orden social y que no podrían ser asumidas por los actores si la realidad del interés y la necesidad de la coacción no se disimularan bajo el velo del desinterés o del libre albedrío. indisociablemente. lo que Freud ha dejado en claro» (Wittgenstein. Ese lugar exterior instrumentado por un método no es otro que el laboratorio. sobre una ilusión. etc. aplicación del cuestionario a una muestra representativa o razonada. descripción de esas regularidades en enunciados que asocian términos y cifras. La concepción de un informe de ese tipo suscita esencialmente dos observaciones. En efecto. correlaciones. en particu2 En la sociología clásica. -¿En qué se apoya esta capacidad? En la posesión de un saber-hacer específico. aun cuando reconozca haber producido una interpretación que no agota la realidad. ya sea según el modelo de las administraciones. tenderían pues ya sea a disimular la verdad cuando es contraria a sus intereses o. Pero si la explicación es tal que las personas no están inclinadas a aceptarla. Sin duda habría realizado entrevistas y completado cuestionarios con el fin de recolectar datos sobre las características del público estudiado. La importancia de los datos acumulados en Francia entre fines de la década de 1950 y comienzos de la década de 1980 fue posible gracias a la puesta en marcha de lo que podría denominarse una cadena de montaje de producción estadística (Desrosiéres y Thévenot. los actores no podrían acceder a la verdad de sus acciones. en los modelos más sofisticados empleados en la sociología moderna. la profesión. en muchos casos permitía..). Por otro lado. la verdad de sus actos y de sus tomas de posición y. de hecho. en una posición de exterioridad que hace posible un alejamiento de los intereses en lucha con el objeto de considerarlos desde afuera y describirlos. Freud brinda explicaciones que muchas personas están inclinadas a aceptar. El mantenimiento del orden descansa. lo cual supone la capacidad de ver y describir los intereses subyacentes que ella disimula. la facilidad con que las personas corrientes aceptan las explicaciones que proponen los sociólogos. a menudo confinados en su laboratorio o su instituto. a mantener con la realidad social una relación de mala fe que les haría actuar en forma desdoblada: la mano derecha se obstinaría en ignorar lo que hace la mano izquierda. esta cadena permitía establecer una estricta división del trabajo. más específicamente. su validez no depende de la conformidad de los ac. esta cadena de producción se pone en marcha en unidades construidas ya sea según el modelo de los laboratorios utilizados por las ciencias naturales. informaciones sobre los rasgos más estables de los agentes. interponer un número importante de operadores entre los «colaboradores técnicos» —en contacto con las personas afectadas por la investigación— y los investigadores encargados de la interpretación de los datos. por ejemplo entre quienes concebían el diseño general de la investigación y los encuestadores. además. el sociólogo clásico habría escrito un informe —o. el sociólogo clásico está convencido de echar luz sobre una dimensión de la realidad que no aparece como tala los ojos de los actores. Muy por el contrario. una confirmación de lo bien fundado de su análisis. a ocultarse 'Según nos parece. lo que lo asemeja al psicoanalista cuyo sistema de interpretación prevé e integra las resistencias del analizado. entrevistas no directivas que sirven de pre-encuesta. según los términos vigentes. lo que debe tenerse en cuenta en primer lugar es. por el contrario. pues. también.`' Fuera de él. establecimiento de regularidades. El subraya que no lo están. tales como la edad. de las reticencias delos actores para reconocer la verdad del informe que ha redactado. se hubiera sentido atraído por un objeto semejante? Se habría trasladado al lugar o habría enviado a un investigador. redacción de un informe final de investigación. un «infoi me de investigación»—. en consecuencia.

la idea según la ctial los actores están dominados por sus ilusiones. por ejemplo. Boyle and the Experimental Life. represent ciones. el análisis que realiza B. Ahora bien. un conocimiento superficial consciente pero artificial: el derecho. puede también imputarse a Marx. cuyo modo de existencia es comparable al de las realidades biológicas que obedecen a leyes que les son propias. 1969) el haber mostrado precisamente todo lo que Marx debe a la nueva concepción de la realidad formada a comienzos del siglo XIX en Francia y una de cuyas primeras exposiciones sistemáticas se encuentra en la obra de Saint-Simon. . En primer lugar. en las obras de Ilarx. escapando a la violencia— o llegar a acuerdos conforme a la razón. Contra la antigua filosofIa. Apoyado en estas dos obras. entre los diferentes actores que definen la «demanda social» de ciencias sociales. ponen de relieve el lugar que Marx concede a lo singular. tomadas en préstamo. Pero constituye un aporte importante de la obra de Pierre Ansart (Ansart. en los aspectos consensuales del orden social. La sociología clásica halló al menos dos problemas fun. dice Saint-Simon. la capacidad adquirida en el laboratorio se basa en un sacrificio. El científico puede domesticar y hacer hablar a su objeto precisamente porque renuncia a aprehender la realidad en su totalidad y se limita a frag-mentos aislados y trasladados al espaCio cerrado de los instrumentos. las técnicas de encuestas por sondeo). en la cual ocupan un lugar tan eminente como en la psicología freudiana. que se desarrollan a partir de fines de la década de 1950 y sobre todo desde mediados de la década de 1960 (Pollak. este esquema. a priori sospechosos. en el que es posible desarrollar controversias bajo el control de los hechos observables —y. Durkheim. evidentemente se la debe relacionar con los debates políticos que.2). 3 Cf. que eran los de las sociedades y la época en que se constituyó. una realidad profunda. § 3. a través de la obra de Claude Lévi-Strauss—. 4 Como base del paradigma teórico que sustenta un gran número de investigaciones realizadas en Francia en los años 1960-1980 encontramos. La oposición entre la realidad y la ilusión. Esta extensión positivista del derecho natural opone —como dirá más tarde Durkheim en ese texto tan iluminador que es la lección inaugural de su curso de ciencia social de Bordeaux de 1887 (Durkheim.en Durkheim. opaca. al menos cuando se hace una interpretación holista de su obra. el Estado. puede adquirir un ascendiente sobre la realidad y develar su verdad. entre la política y la ciencia —entre lo que competería. Princeton: Princeton University Press. está encargado de dar prueba empírica de la existencia del grupo como realidad supraindividual. y la concepción de un orden social apoyado en el mantenimiento de una ilusión son centrales en la arquitectura de la sociología tal como se constituyera en el siglo XIX. y. 1976). independiente de los individuos que la componen. de la psicología social norteamericana del período de entreguerras (como. 1990) de la obra de S. La asimilación de la actividad científica a tina operación de desenmascaramiento de las ilusiones puede encontrarse. permite construir un espacio de develamiento definido por la oposición entre la infraestructura y la superestructura. los preconceptos. sindicalistas. Estas unidades de investigación administrativa se transforman en un importante lugar de contactos entre universitarios.damentales. planificadores. especialmente. quienes designan las ilusiones sociales con términos diferentes: ideologías. 41 . etc. por un lado. Latour. a menudo a raíz de intervenciones ligadas al plan Marshall (Boltanski. exterior a las conciencias. Weber o Pareto. por lo tanto. por el otro. ¿Por qué Marx y Durkheim. residuos. etc. por el contrario. al lazo entre los hombres. 1970)— las «leyes naturales» de la sociedad a las «leyes civiles que hacen los príncipes». Lo que interesa a B. siempre actual. al nexo entre las cosas. Por un lado. en el sentido en que el primero habría insistido en las dimensiones conflictivas y el segundo.lar. Segunda parte. En cuanto a la importancia acordada al «marxismo» —término vago que en aquel momento se aplicaba más o menos a tantas construcciones diferentes como comentaristas existían—. pág. para retomar los términos de Louis Dumont (sobre interpretaciones que. 212). un compromiso entre Marx y Durkheim instrumentado por medio de técnicas de otro origen. Afines de la década de 1950 el durldieimismo recuperó posiciones en la sociología francesa por medio de la antropología --en particular la de curio estructuralista.. en particular en el promedio (Desrosiéres. se entablan alrededor de la presencia de un fuerte contingente de intelectuales comunistas. Su develamiento. en el campo de las ciencias sociales. el problema de la conservación del orden social en una situación histórica marcada por fuertes desigualdades y por el pauperismo y todavía impregnada por el recuerdo de los motines revolucionarios de 1792. Porque renuncia a las ilusiones de los actores —y a sus propias ilusiones cuando él mismo no es otra cosa que un actor—. cf. 1830 y de «instituto» o de «centro de estudios de. bajo formas diversas. en los trabajos de Bruno Latour (cf.3 El sociólogo clásico consiente también un sacrificio que no es menor: el de la ilusión. creencias. 1988)— un poderoso apoyo: el promedio. 1985) consagrada a la invención del laboratorio como ámbito separado del lugar de las querellas políticas o teológicas. empresarios. concebida como un organismo natural. es necesario buscar las leyes reales de la sociedad. Latour (Latour.. explícitamente presente. Marx con Durkheim? Con frecuencia se los opone. por el otro. Schaffer (Leviathan and the Air Pump. Hobbes. funcionarios del sector público. las ideolog-ías. es posible mostrar cómo un renunciamiento de este tipo ha permitido la constitución misma de las ciencias experimentales. cuyo valor no pertenece a ninguno de los elementos. preconceptos. lejos de toda dominación arbitraria.4 Ahora bien. es decir. 1989b)—. Latour en este ejemplo es que permite resituarse en el momento histórico en que se produce la escisión. supone la utilización de métodos específicos. encontrará en la estadística —y. Shapin y S. . en gran medida. y especialmente del método estadístico encargado de descubrir regularidades objetivas que hacen las veces de leyes naturales. según nos parece es posible mostrar que la atención que se pone en las ilusiones de los hombres en sociedad parte de una reflexión sobre la religión. en su mayoría.»). que exige ignorar los motivos de las personas. 1982. A lo largo de todo el siglo XIX la invención de la sociedad como organismo con una realidad propia.

paso a paso. se encuentra ligada a la cuestión de la justicia. 1977. hasta alcanzar. desear. en una realidad más verdadera que la ilusión. Dumont. pág. sufrir. vivir (actuar. en especial. 5 Este problema no es otro que el de la justicia. y particularmente en sus primeras obras. a la guerra de todos contra todos (cf. Como lo afirmara Durkheim sin remilgos —en especial en sus escritos pedagógicos destinados a fundar sobre la ciencia sociológica la posibilidad de una moral laica transmitida por la escuela (Durkheim. 1-12). en última instancia. incómodo con la homología entre la filosofía de la historia sobre la que descansa y la escatología cristiana (Kolakowski. en el marxismo. por ejemplo. o también en sus disputas con los utilitaristas (Durkheim. 278-90)._43ie en construcciones inspiradas en el método empleado porZlietzschara objetivar y someter a una crítica irónica el mundo deTósa. Para ello es necesario desmontar la religión. que podían reinterpretarse fácilmente aplicándoles la teoría de la religión de Durkheim (Durkheim. menos El papel jugado por el recuerdo de la Revolución Francesa en la formación del pensamiento sociológico ha sido señalado por numerosos autores (cf. infra. menos ilusoria y menos absurda para los hombres modernos. Pascal). Pues el desenmascaramiento de la creencia no puede. Puesto que mostrar el mundo como teatro es también. págs. bastidores. pero todo «no es más que» creencia. el de las condiciones adecuadas para asegurar la justicia social y. de ese modo. en Goffman. descubrir su principio. los moralistas franceses del siglo XVII (como La Rochefoucauld. págs. apli- 42 43 . 1984). U). Se presenta menos con la fauna de una crítica radical de la religión dirigida a extirpar la ilusión religiosa por medio de la relativización o de la ironía —o incluso con la forma de una empresa de reconstrucción orientada a hacerla aceptable gracias a su fundamento en la razón (como en los tiempos de las Luces)— que con la apariencia de un intento de preservar lo que es verdaderamente útil en ella para los hombres en sociedad. Segunda parte. en especial Aron. lo que debe hacer posible su reemplazo por una construcción menos alejada de la realidad. 1967. donde establece los principales conceptos —actor. la totalidad del mundo social. 6 renunciar por completo a apoyarse en un punto fijo. en apoyarse en cada uno de los valores particulares para cuestionar la validez del valor que se le opone —en el desinterés del artista para hacer ver la bajeza del cálculo burgués o. en la omnipotencia de los intereses para impugnar toda pretensión hipócrita de desinterés. lo que es también un modo de decir que la creencia no es nada y. escena. 1987). en los primeros sociólogos —y más allá de sus diferencias en otros aspectos— la crítica de la religión es indisociable de una teoría de la modernidad que todos ellos comparten. Así„. renovar una tradición en la cual se inscriben. a la inversa. representación. 1948. Pero el desenmascaramiento sociológico de la ilusión religiosa puede apoyarse también en versiones más radicales. particularmente por la intermediación de Max Weber (cf. sentir) carece de sentido: lo que el nihilismo tiene de patético es el saber que "todo es en vano" y el patetismo mismo es una inconsecuencia más en el nihilista» (Nietzsche. vol. de una filosofa de la historia que acepta como un hecho la existencia de una ruptura radical entre los viejos tiempos y los tiempos modernos y la coacción de una evolución al mismo tiempo deseable y necesaria—.1848. y por lo tanto al problema de la conservación del orden social. 1971)—. 1960a)—.3). El segundo problema es el de la religión. 7 Puede verse. y en revisar de esa forma los valores a fin de reducirlos recíprocamente mediante comparaciones sucesivas." Ese punto fijo 6 La paradoja del nihilismo es enunciada por Nietzsche en los siguientes términos: «Un nihilista es un hombre que juzga que el mundo tal como es no debería existir.. Nisbet. eñ particular la lección introductoria. para decirlo rápidamente.Ores en su totalidad. por lo tanto. necesariamente. es decir. El desenmascaramiento de la ilusión religiosa ha servido implicitamente —y en la mayoría de los casos sin que quienes lo practicaban tuvieran conciencia de ello— como paradigma para abordar dominios cada vez más alejados de la actividad social —en primer lugar aquellos concernientes a la teoría del conocimiento o a la teoría del arte. EG. y que el mundo tal como debería ser no existe.— que le permiten desplegar su visión del mundo como «teatro» y. a partir de la cual la creencia pueda ser desenmascarada como tal. 2) y con los socialistas (Durkheim. La intención de proveer un sustituto aceptable de la antigua creencia religiosa. 1963. hasta entonces la moral se basaba en la ilusión religiosa. 1975. al menos en su estructura —es decir.—. por medio del reconocimiento de un imperativo de moralidad. de sugerir —al menos implicitamente y en el registro de la nostalgia— que podría o debería existir algo que no fuera apariencia. § 2. que es particularmente visible en Durkheim. Ahora bien. un consenso relativo que permita escapar a la guerra civil permanente. más precisamente. so pena de caer en un nihilismo difícilmente sostenible. Así. público. Por lo tanto la tarea de la sociología consiste no solamente en eliminar esa ilusión sino también en salvar la moral por medio de una nueva fundación capaz de reconciliarla con la realidad social. Efectivamente. y que impregnó a la sociología con sus esquemas durante mucho tiempo. La Bruyére y. etc. Ese método consiste. concebido como un sistema de relaciones simbólicas cuyo análisis se agota cuando se lo revela como representación o como creencia.para esta sociología polémica todo es creencia. es decir. con ella. en el marco de un Estado nación. etc. el abandono de la moral conduce a una sociedad anómica o anárquica y. en ciertos aspectos. pues.

Ahora bien. 1973) y desenmascararlo como inauténtico. se apoyará en el laboratorio para convalidar su trabajo frente a las ilusiones de los actores. considerandos procesales. lo cual lleva al sociólogo honesto y sensible a la crítica a tratar. . en relación mutua de perfecta transparencia.— que es posible reunir al acumular documentación sobre un caso. Por lo demás. 45 . Debe también regresar. relatos «informales» («realmente. t. televisión. los objetos asociados a las personas y tratados como formas simbólicas destinadas a sustentar su identidad. por lo tanto. de separar. «en realidad». etc. El actor goffmaniano es inauténtico incluso cuando no busca disimular o engañar. no se entendería cuál es el sostén de sus aspectos polémicos. . Puesto que el informe de investigación que ha realizado no está destinado únicamente a un público de colegas. ya sea por falta de informaciones o a causa de los presupuestos «ideológicos» o «políticos» del autor. págs. utilidad social. a menudo por vías indirectas —por ejemplo. el informe del sociólogo crítico entrará a competir. una contribución al debate. la autoridad de la ciencia y una 1 y reivindica. Pero la descripción de un mundo inauténtico no puede lograrse sino basándose. Aportan interPretaciones. demasiado conforme a su concepto (Goffman. pueden retenerse como necesarios o rechazarse como contingentes. 1. volantes. como para eliminar todo riesgo de ver al adversario develar a su vez las ilusiones del autor y mostrar cómo estas. despliegan arg. en el contexto del caso. El laboratorio nunca es tan poderoso. especialmente para el caso Dreyfus.r. Algunos de estos buscarán respaldarse en su objetividad —puesto que proviene de un laboratorio exterior— para dar pruebas de lo bien fundado de su causa. al espacio público donde los actores resuelven sus disputas. es contradictoria.umentos. el de la experiencia vivida (Habermas. 106-10). y a embarcarse así en una regresión al infinito orientada a despojar su trabajo de toda impureza. a través de sus investigaciones en archivos y de sus publicaciones. etc.— le desplazarse a voluntad y. El laboratorio sirve ante todo para reconocer y recoger esos objetos. conforme. Pues —y esto es lo que los distingue de las personas— los objetos son considerados incapaces de mentir. de la sociología misma. les prohibe la duplicidad. mientras que otros lo rechazarán como una interpretación entre otras y se dedicarán a mostrar que es tendencioso. 38 y 76). voy a contarte lo que en verdad ha pasado. 1973. impresionan sus similitudes tanto de forma como de contenido. como hemos visto. indisociablemente. es precisamente por ello que el sociólogo clásico puede decirse «crítico» . como lo ha demostrado F. radio. eternamente oculta. de las ciencias humanas. 1987. es decir. lo que podría quedar en él de presupuestos tácitos. Por otra parte puede observarse que las explicaciones suministradas por los actores no difieren radicalmente en su principio de las explicaciones aportadas por el sociólogo (Ci8 La misma observación vale para una gran cantidad de trabajos de historiadores que.—. A árferencia de las personas. Ello vale particularmente para la Revolución Francesa. Furet (Furet. ignoran la mala fe. actas de reuniones. Esto es especialmente claro cuando Goffman reutiliza paradigmas sartreanos tales como el del «alumno que quiere ser atento» o aquel. Pero. y el «mundo interior». los informes de los actores encierran una pretension de validez y apoyan esta pretension en mamobras destinadas a establecer pruebas. al menos implícitamente. Su objetividad —es decir. to del expediente. Por lo demás. sus colegas no cesan de volver en su contra. esta regresión estaba potencialmente contenida en el movimiento antes mencionado que condujo a la sociología a pasar de una sociología de la ilusión religiosa a una sociología del conocimiento literario o artístico y desde allí a una sociología de la ciencia. se basan en intereses ocultos. El informe de investigación tiene. por otro lado. en el caso de Goffman. del «mozo de café». el de la representación. invalidan objeciones. La idea de una crítica eternamente desvinculada de aquellos a quienes critica. Si ese fuera el caso. entonces. reinscripto en el espacio público. facturas de servicios. y según esta perspectiva estas pueden traicionarse y revelar su verdad debido a su apego a los objetos que las traducen y las simbolizan. Puesto que el sociólogo crítico no está protegido del tipo de crítica que él opone a los actores y que. pero también sin duda para numerosos casos. etc.8 un recurso que puede ponerse en juego para apoyar argumentos y hacer avanzar el caso en que los actores están comprometidos. contribuyen a hacer revivir las discusiones pasadas que toman por objeto de estudio o a proseguir en el presente los casos sobre los que tratan sus investigaciones. no menos célebre. con una multiplicidad de otros informes producidos por los mismos actores --cartas. destacan hechos seleccionando los que.lo constituyen en primer término el laboratorio y la ciencia sobre la cual este se asienta. que sostienen la asimetría entre ambas clases de textos. 1978). declaraciones. cuando se comparan los informes del investigador con los informes de los actores haciendo a un lado tanto como sea posible los dispositivos. su estabilidad en la existencia— les impi. pues. págs. Son también. una adecuación entre el «mundo exterior». a través de un autoanálisis previo. en segundo lugar. porque para él el registro de la expresión siempre puede más que el de la acción. ni el método tan riguroso. por su parte. a menudo retóricos o estilísticos. por medio de los organismos de Estado que lo han requerido o también a través de los medios de comunicación: prensa. El sociólogo.»). grandes posibilidades de transformarse a su vez en documen- _ /N carle una estrategia de la sospecha (Roltanski. ofrecen justificaciones de la acción o se entregan a la crítica. Como los informes de investigación. en el ideal de una autenticidad.

Al develar los intereses subyacentes. lo que sucede con frecuencia en el caso de las mujeres (en calidad de esposas. Es evidente que no se puede deducir de esos resultados que las personas comunes movilizan este tipo de competencia. de la sociología («es un pequeño burgués envidioso». 1983). las personas construyen interpretaciones que recurren a nociones derivadas del psicoanálisis («es un perverso polimorfo»). reivindicar para sí. Thévenot."Sé —el curso mismo del trabajo de campo. para dar cuenta de los movimientos de los órganos internos del cuerpo. 46 47 . más generalmente. deben elaborar interpretaciones sobre la gente que las rodea y. pág. del grado en que las personas. en los casos límite. en especial. la reinscripción de los informes de investigación en los debates del espacio público abastece álos actores de recursos cuyo origen directamente sociológico -puecle captar este movimiento de reapro. en segundo lugar. otras informaciones como el sexo.). por el otro. para ponerse de acuerdo. Cuando procuran comprender las causas de la injusticia de que creen haber sido objeto. que puede emparentarse con una sociología determinista. etc. la realidad que conocen los actores y la realidad que devela el investigador no son mundos recíprocamente opacos. responsables de asociación. como la profesión. etc. cualesquiera sean. por consiguiente. Así.—. por último. es decir. sobre cuestiones que suponían ya resueltas por tal o cual sociólogo de quien habían leído las obras dedicadas a los «cuadros dirigentes». la pn investigación llevada a cabo por Claudette Lafaye sobre las actividades de crítica y de justificación en los servicios municipales de una ciudad de mediana importancia del norte de Francia permitió poner de relieve un gran número de argumentos que se apoyaban directamente en recursos críticos aportados por las ciencias sociales o. las ciencias sociales —especialmente en sus desarrollos más recientes— han contribuido a vulgarizar una representación del mundo de acuerdo con la cual es posible interpretar las maniobras de la gente. el derecho de realizar acciones que dejan a un lado el objetivo de la justicia en be10 Al comienzo de nuestra investigación sobre los cuadros dirigentes. por consiguiente. que las relaciones entre los hombres siempre pueden reducirse a «relaciones de fuerzas» entre quienes tienen poder y quienes carecen de él. como generalmente válida. construcciones que subyacen a los argu9 Las relaciones entre las construcciones científicas de la sociología y la competencia que las personas comunes ponen en práctica para orientarse en el mundo social fueron claramente establecidas en una investigación experimental llevada a cabo entre 1980 y 1982 en colaboración con L. Muy a menudo ellos las conocían mejor que nosotros. por ejemplo. en el sentido en que reelaboran con una forma sistemática. la capacidad de las personas para hacer el tipo de inducciones que guían el conocimiento sociológico del mundo social cuando toma por objeto las relaciones entre conductas consideradas contingentes y atributos considerados más estables o más duraderamente vinculados a la identidad de los individuos. en el orden de lo social. en nombre del realismo. etcétera). particularmente. y absolutamente ignorantes acerca de ese ambiente. por un lado. una vez que se ha comprendido que se orientan siempre a la búsqueda de la satisfacción de sus intereses particulares. En efecto. y. 9 Así. sobre una taxonomía de profesiones aceptable para todos y considerada. a quienes visitábamos como si fueran «informantes nativos». en primer lugar. por medio de una serie de tests y de juegos. o incluso utilizan conceptos tales como los de «interés». los investigadores recurren a explicaciones que no son accesibles a la introspección o a la experiencia ordinaria. la difusión y la pregnancia entre los no especialistas de las clasificaciones sociales —en particular de las clasificaciones socioprofesionales— utilizadas tanto por los grandes organismos de producción estadística —el INSEE [Institut National de la Statistique et d'Etudes Economiques] en primer lugar— como por la sociología y. secretarias. la edad y el título. por ejemplo. para efectuar clasificaciones comparando formularios extraídos del censo en los que figuraban. Sin duda es esa la razón por la cual esta mentos que los actores ponen en juego cuando deben dar cuenta de las situaciones en que se encuentran y explicar los motivos de sus acciones o de las acciones de otros.Puedatsligr.courel. a las actividades culturales. Pero. sobre aquellos de quienes dependen directamente. Más aún. a través de la negociación. que apuntaba a recapturar. Pero esos nativos poco exóticos nos devolvían nuestras preguntas y nos remitían a nuestra disciplina de origen al asombrarse cuando nos veían interrogarlos a ellos. El análisis de los resultados de estos ejercicios mostraba. para averiguar la profesión de una persona a partir de otras informaciones relativas. Estas desigualdades de la competencia para poner en acción un esquema determinista parecen estar en función. mediante la exploración del árbol cognitivo de las asociaciones más probables (Bol tanski y Thévenot. 1979. por ejemplo. competencia parece estar particularmente desarrollada en las personas que se enfrentan a menudo a situaciones en que están bajo la dependencia personal de otros. esta clave universal permite no solamente rebajar todas las pretensiones de los demás de actuar por el bien común sino también. sino solamente que. la diferencia es menos marcada que en las ciencias llamadas «de la naturaleza» en las cuales. 51). en todas las situaciones en que se encuentran. son por lo común totalmente capaces de movilizarla. además de la profesión. las «clases» o la «estructura social». en situaciones domésticas. para adquirir un dominio práctico de su ambiente y hacer previsiones acerca del futuro. la capacidad de las personas. aunque en grados desiguales según los individuos. un gran número de teorías sociales producidas por especialistas pueden tratarse como modelos de competencia de los actores. sometidas a las coacciones específicas de la situación experimental. con pretensiones de explicitación y coherencia. simples aficionados. el más general de los cuales es el de adquirir poder («aquí todo es cuestión de poder») y. un «gran burgués que trata de destacarse». por las ciencias del hombre. «poder» o «relación de fuerzas» de un modo que no era accesible antes de su formalización por parte de las ciencias sociales modernas (Lafaye. es decir. jefes de personal. los ritmos de vida o los objetos de su propiedad. 1990). en vez de contentarse con apoyarse en reglas o hábitos convencionales. acudíamos a informarnos con personas bien posicionadas —sindicalistas.

de la sociología y. Es indudable que esta capacidad de producir representaciones estilizadas de tipos sociales.)--nombre lo indica. coinbina es'te. 25)--. pero también en la antropología —que cree importarla de la lingüística saussuriana («la etnología deduce su originalidad de la naturaleza inconsciente de los fenómenos colectivos». como dice Paul Ricceur (Ricceur. pág. Como bien se sabe. de la etnoAsí. por ejemplo.„ se revelaron bastante sólidos pese a apoyarse en la mayoría de los cal-orjobie-e-un Malentendido. a actores que tengan la apariencia de utilizarlo —es decir. Aun sin haber sido realmente construida teóricamente (salvo en psicología). Si damos de la posición crítica su definición más amplia en tanto posición de exterioridad a partir de la cual es posible desvincularse del mundo para contemplarlo como extranjero. por consiguiente. es muy difícil llevar hasta el final la hipótesis de un inconsciente social. «cualquiee-haga'aláo in'oduce eteCtoS no queridos que hacen que sus actos escapen a su control y desarrollen uha lógica propia» (la referencia a «efectos perversciá». b) la historia concebida con un objetivo escatológico. po— para 'e-nos-á Pmposible tailizar. Bourdieu. involucrados en la práctica. con la doble referencia del marxismo y del durkheimismo los historiadores de los Annttles se desinteresaron de la historia llamada «de acontecimientos». tejidos por estos múltiples usos de la palabraanconacien:_ re. 112-4). en sentidos por demás diferentes. mediante la misma operación se desarrolla la crítica. y se la neutraliza al inclinarla hacia la relativización. Sea. más generalmente. conoce acepciones diferentes según que la unidad en que la acción se totaliza —y que. 1986.actúan' 'guiados por fuerzas cFealós superan. que en otros tiempos era patrimonio de los novelistas naturalistas. si las personas habitaran un mundo aceptado como evidente por sí mismo.b («el intelectual sin ataduras»). le confiere su sentido oculto-. Los logía. no sería posible en su forma actual sin el aprendizaje que los especialistas de la «comunicación» y de los medios deben a su asidua frecuentación de las ciencias sociales y a la difusión. en sociología. 1958. vínculos entre disciplinas. las ciencias sociales— en la Francia de los últimos treinta arios. según usos más o menos fuertes:!en prifrier higar. como su ria". de distanciamiento y de ironización. pág.y hexis corporales definidas por referencia a grupos reconocidos y explorados por las ciencias sociales. estas dos acepciones se acercan a lo que quiere decir la lingüística cuando afirma que la lengua es «inconsciente»ken cuarto-higa-9 el hecho de que. contribuye por sí misma a la difusión de una postura critica.a). 49 . el modo en que el investigador puede acceder a los objetos inconscientes se concebirá de maneras diferentes según la definición adoptada. Es central.1. ya sea: a) la mano invisible del mercado (ausencia de temporalidad). 37) y en la historia. Ahora bien. en el psicoanálisis. En efecto.-y-a-áéra'arleirifue el objeto -és demasía:do extenso -(una «estructura social». orienta la investigación histórica hacia el descubrimiento de estructuras mentales ampliamente inconscientes. pág. por ejemplo. serían inmediatamente denunciadas como cínicas e inicuas. donde resulta de la oposición entre la «historia de los acontecimientos» que «registra día a día la supuesta historia del mundo a medida que se desenvuelve» y la «historia de larga duración» o «historia estructural» (Braudel. por ejemplo) o b) porque. 12 En la década de 1960 la noción de inconsciente contribuyó a la unificación de las ciencias del hombre. si las movieran y dominaran fuerzas ejercidas sobre ellas sin su conocimiento. al mostrar que por principio nada puede ni debe escapársele («no hay nada sagrado»). la reproducción estilizada de fragmentos del mundo que así se ponen de manifiesto crea un efecto de desapego. Chamboredon y Passeron. sin el apoyo que les brinda la referencia a las leyes naturales de la sociedad reveladas por las ciencias sociales. pero también b) de un modo más débil. ya se especifique o no. grupos profesionales o confesionales. págs. más en general. una fuerte capacidad para totalizar ligada a una instrumentación poderosa en 3. de una nueva forma de caracterología fundada sobre la sociología más que sobre la psicología. de una discontinuidad radical entre la aprehensión consciente de las personas y las realidades del mundo social en que viven. en cierto modo. etcétera. . tratados como accidentes (la «pequeña histo. que siempre hace referencia a una u otra forma de astucia de la razón. propias de los miembros de una misma sociedad y una misma época.incorpore o no una temporalidad. que supone la construcción de series estadísticaspara revelar las orientaciones signi'fiCantes subyacentes a los acontecimientos puntuales. es decir. o c) la sociedad (que. 1968. Y sin embargo.sentido-dét psicoanálisis. la referencia a objetos inconscientes o «no conscientes» puede designar. por los medios de comunicación—. o solamente política. De tal modo. en la sociología («los presupuestos inconscientemente asumidos a partir de los cuales» se engendran «los preconceptos» de la «sociología espontánea». de la historia tal como fuera desarrollada por la escuela de los Az-males. en beneficio de la «larga duración». cuando se hace referencia a «intereses inconscienteslen segundo lugán una imposibilidad para los actores de alcanzar el verdadero senticTo-de—s-u-s-icciónes. 285). la hipótesis de un inconsciente constituyó ciertamente uno de los elementos centrales del paradigma que ha dominado la sociolog-ía —y. puede conuna imposibilidad para los actores siderarse en las dos dimensiones)terrtef rq-ue de conocer ciertos objetos a los cu-ales el investigador puede tener acceso. la hipótesis del inconsciente fue sin duda el principio unificador de las ciencias del hombre en la década de 1960. Constituye. e incluso de la «historia de las mentalidades» que. no podríamos comprender ni el carácter eminentemente problemático del medio social que revela la . tales como clases sociales. no pueden apartarse de la acción para considerarla y recuperarla desde el exterior (según nos parece. Este segundo sentido.11 En otras palabras.-POi:ajOMPIo. la ocupación de una posición neutra según la definición 1.Sentido y el sentido 2.neficio de la búsqueda de poder y que. como tribunal de la historia (unidad temporal). Lévi-Strauss. 1969.12 la piedra angular de la lingiiística. a través de un libre intercambio entre todos los puntos de vista posibles. p-o-r-q-u-e. por preparar el nicho del mercado al que el producto está destinado-. etc. los agentes publicitarios se destacan actualmente por elegir. captada en su más inmediata actualidad por la publicidad —y. Evidentemente. al insistir en la posibilidad que presenta de volverse contra sí misma.1biciones y a una censura a) en el. todos ellos equivalentes. la existencia de una represión ligada a prc. evidentemente. Esta representación irónica del mundo.a. para promocionar tal o cual producto.

la sociología. los textos que competen a la filosofia social de los que competen a la ciencia social. de un reparto de bienes materiales o inmateriales que no respeta el orden de magnitud legítimo entre las personas— podría implicar la explicitación del principio de justicia al cual está ligada la crítica y el esclarecimiento de la definición. «nación» o «Estado». Lejos de reprochar al sociólogo crítico sus compromisos. y porque encierra en sí misma una definición vaga e implícita de lo que debería ser la igualdad. ese «vitriolo del alma». dirá que hace filosofía social. al abordarla en sus relaciones con el Estado. sirve para trazar la distinción entre lo que compete a la ciencia y lo que se le escapa. dado que las reglas de método más rigurosas y en apariencia más desvinculadas de las preocupaciones de la razón práctica no cobran sentido sino a condición de relacionarse 50 51 . le reprocharíamos más bien el hecho de que no los mantenga hasta el final. cuando toma conciencia de la tensión entre estas dos exigencias. En términos muy generales. Para defender a la vez una posición de retirada respecto de los valores —que reconozca su relatividad— y la legitimidad de una crítica. y a menudo el deber. en resumen. pág. más precisamente. Sin embargo. La sociología crítica puede hacer progresar su cientificidad particularmente al precio de una clarificación de la escala de valores implícita. En efecto. con frecuencia encargados por organismos estatales asociados a la planificación. De quien dice cómo debe ser una sociedad para ser justa. En efecto. lo que sena dicho para las denuncias de injusticia a las que se entregan las personas comunes se aplica también a los sociólogos. Pero esta posición es dificil de sostener porque la mera descripción de las desigualdades ejerce un efecto de selección y de determinación. los intereses o los orígenes de su autor. Ahora bien. mucho menos todavía. Tal como fo EaCemos nosotros. su sentido. las desigualdades entre los ciudadanos de un Estado nación. se tratará de reducirlos a la contingencia. sin tomar partido acerca de la justicia. las descripciones críticas a menudo se han ahorrado ese trabajo de clarificación en nombre de una separación entre juicios de realidad y juicios de valor —con frecuencia fundada en la autoridad de Max Weber—. En numerosos estudios. pretende no hacer otra cosa que oponer las «realidades» que muestra la ciencia al discurso que la sociedad emite sobre sí misma y a sus ideales declarados. ya sea en nombre del respeto de la pureza científica o. entre la ciencia social y la filosofía social. necesarias. que sirve de fundamento previo a la denun- cia. tan numerosos. lo cual descalifica el valor científico de su trabajo. ni la posibilidad misma del cuestionamiento y la crítica. la sociología crítica de los últimos treinta años se consagró sobre todo. es decir. pone la cuestión de la justicia en el centro de sus interrogantes y. la ciencia y la filosofía y. la trata como un problema de sociología política. basándose sobre todo en la estadística. esa distinción es imposible. positivas. que hablan de la felicidad y de las condiciones de una vida social feliz. y los que hablan el lenguaje de la ley y del método. que constituye sin duda uno de los dogmas menos cuestionados de la epistemología práctica de la sociología. 1988). La exhibición de una injusticia —es decir. de lo que constituye el valor de las cosas y la gente. o de los bienes de consumo. sin especificar la posición de justicia a partir de la cual pueden ser definidas como tales. más precisamente. particularmente en Francia. siempre válidas en el presente para orientar la investigación activa. el sociólogo moderno. Se procurará interpretarlos por referencia a las creencias. y estas diferentes denominaciones pudieron sustituirse unas a otras en un mismo enunciado sin modificar.inquietud permanente de la justicia. en la mayoría de los casos. los textos. Nada más lejos de nuestras posiciones que la actitud de denunciar la denuncia. Los primeros serán tratados como objetos de la sociología y. las desigualdades en la distribución de bienes públicos como. Nuestra intención aquí no consiste en hacer el proceso de la crítica. de involucrarse en los combates políticos y sociales. la instrucción y los cuidados médicos. por ejemplo. en particular los bienes de consumo durables y los bienes de capital (Desrosiéres. En ese sentido. podemos estar tentados de distinguir. En este punto. descriptas como otras tantas injusticias. donde el término «sociedad» se utilizó a menudo. en la obra de Durkheim. al problema de las desigualdades sociales. no podría subestimarse la importancia de esta distinción en el juicio que la sociología produce sobre sí misma. 1984. hacemos nuestros los argumentos desarrollados por Bruno Latour en Irréduction y desconfiamos de la «pureza ya sea científica o ética. Pero tiene el defecto de desenmascarar las desigualdades. como sinónimo de «país». e incluso al «contexto histórico» de la época. esta sociología puede ser entendida como una sociología de la justicia. como dice Latour citando a Tournier (Latour. por ejemplo. con mirada científica. de quien intenta esbozar el plano de una ciudad justa. entre la ciencia y la tradición. en nombre de una sacralización de los valores que autorice a recusar la crítica sociológica como presunta promotora del relativismo ético. la sociología crítica ha puesto en evidencia. 171). El sociólogo crítico tiene todo el derecho. Sin embargo —y esto se podría demostrar fácilmente en el caso de Durkheim—. como se ve de maravillas en Durkheim. Los segundos serán considerados adquisiciones sólidas. de la sociología del conocimiento. Así. de una ciudad armoniosa.

a sus ojos. 53 . Son los actores mismos quienes la ponen constantemente en práctica. Ahora bien. 61-4). cuando se encuentran entre ellas. Es precisamente ese trabajo incesante de construcción de causas —en el sentido en que se habla de «buenas causas» para justificar la acción— y de cuestiona_miento —en el sentido de crítica— lo que la sociología crítica no puede ya tomar por objeto desde el bastión en que se ha encerrado. en las si1E1 análisis comparativo de los recursos críticos disponibles en diferentes tipos de sociedades y de las formas de crítica que estas conocen podría constituir un objeto común a la sociología. Pero en esta ambición coincide sin duda con la filosofia política de la cual pretende tomar distancia. descalifican a la filosofia política. Así.a sociología crítica se ve obligada a endurecer el corte entre hechos y va. en particular. los talleres o las oficinas. 1977. de los hombres por parte de las mujeres. Basta con estar atento para oír ese rumor incesante que atestigua la indignación. y los utilizan de un modo casi permanente en el curso ordinario de la vida socia1. a recursos críticos. se verifica en numerosas sociedades tradicionales estudiadas por los antropólogos.elto necesarias para respc. todos tienen acceso. que pueden definirse como sociedades críticas en el sentido en que todos los actores disponen de capacidades críticas. Pertenecemos a una sociedad en la que las operaciones de crítica y las operaciones de justificación. que se han vu. Pues las operaciones críticas cuyo monopolio se atribuye y las operaciones de justificación que. t. el dolor y también la inquietud suscitados por el sentimiento de injusticia y que manifiesta la capacidad de las personas de ejercer su sentido de la equidad. a las denuncias formuladas por instituciones de representación política y hechas públicas en la prensa o en los otros medios de comunicación. 4. Pero esta competencia no es patrimonio del filósofo o del sociólogo. lo que es aún más fundamental. del mismo modo que las críticas de las cuales el modelo de EG pretende dar cuenta.uder a la crítica o para prevenirla. la antropología y la historia. sino también a la multitud de acusaciones de iniquidad que se transmiten de boca en boca. No nos referimos aquí solamente a las grandes causas públicas. El mundo social. La sociología de la sociedad crítica Desde la perspectiva que le es propia. un islote de positividad sobre el cual fundar la ambición de un develamiento radical. incluida la suya propia.1 y ello pese a que sus críticas cuentan con oportunidades muy desiguales de modificar el estado del mundo que los rodea según el grado de dominio que posean sobre su medio social. la sociología crítica no puede constituir como objeto de sus análisis las operaciones críticas realizadas por los actores. lores para mantener fuera del alcance de cualquier empresa crítica. por ejemplo. con su antropología. 4. si bien el desprecio de los grandes por parte de los pequeños y.con la construcción de las condiciones de la justicia social en Durkheim y. constituyen dos modos de realización de una misma competencia para el juicio. se producen constantemente. págs. en los lugares públicos. 1. ignoramos en qué medida este cuestionamiento de índole doméstica supone. los pasillos o las cafeterías. la posibilidad de buscar apoyo en ciudades y mundos incompatibles. Nótese que para J. Habermas es precisamente el carácter totalizante del pensamiento mítico lo que impide la puesta en práctica del tipo de racionalidad que sostiene las formas de acción crítica observables en nuestra sociedad (Habermas. aunque en grados desiguales. ese objeto es esencial para la comprensión de sociedades como las nuestras.

un informe de informes. 1989. observan sin dejar de pensar. Eátá atento a la fonia erilúe S -Con. y de proponerse la tarea de explicar la acción de esos agentes cuando se enfrentan con obstáculos exteriores. en el de la teoría de la acción. el espacio crítico dentro del cual se teje y se juega el caso. abriéndose camino a través de los informes que ellos han constituido.tuaciones más cotidianas. por el pasaje de una «sociología del agente» a una «sociología de la traducción» (Dodier. cada vez más exterioridad. dotarnos de una exterioridad de rango más elevado que aquella con la cual se contentaba la sociología crítica. pág. de asignarles intereses y disposiciones inscriptas en el cuerpo y capaces de engendrar intenciones objetivas y no conscientes. para retomar los términos de Paul Ricceur. Sin duda es esta la que. en una fiesta en la que todo el mundo se abandona a la bebida y el baile. viii). entonces. Al igual que el juez. Criticar es alejarse de la acción para acceder a una posición externa desde la que se la pueda considerar desde otro punto de vista. Pai-a pasar de la soCiología crítica a la sociología de la crítica no necesitamos más y más interioridad sino. Esto no rompe en absoluto con la posición de la sociología crítica. ese momento en que. En vez de definir agentes por medio de atributos estables. Sin embargo. 1989)—. ¿Cómo estudiarlos? Su abordaje nos exige la modificación de nuestra posición en relación con el objeto. para construir la posición de investigación acre-e-nada no basta con exigir al investigador que deje de lado su soberbia. la sociología de la traducción muestra de qué modo los actores elaboran discursos sobre la acción o. respaldado en las pruebas acumuladas o en su «convicción íntima» —es decir. sin tratar de reducir1b 6 . Para estudiar las actividades críticas de los actores y tomar por objeto a la sociedad crítica debemos. que renuncie a la pretensión de apoyarse en la legitimidad de la ciencia y que se involucre en observaciones participantes. podemos sustraernos al modelo de justicia del que depende la situación en que nos encontramos si buscamos apoyo en un principio de justicia correspondiente a otra ciudad. Esta no es abolida en absoluto. En efecto. El trabajo del sociólogo de la crítia7e8 én ello comparable al detun juez de instrucción i que postergue nerus-ión. proporcione a su vez un informe definitivo sobre el caso a fin de cerrarlo sobre sí mismo al considerarlo en un relato «que no requiera información complementaria para que un oyente pueda comprender el sentido de las acciones que se describen en él» (Chateauraynaud. el sociólogo de la crítica pone en escena el procesoifecogieridny reglaran dolos informes de los actores. Sigamos provisoriamente este paradigma. más específicamente. es trabajado sin cesar por estos cuestionamientos que. para abrir nuestras investigaciones a modos de relaciones entre personas que cuentan entre sus particularidades. para tomar en cuenta. --Jo infinitamente el momento de ra. a la manera de esas personas que. por el otro. realizan el trabajo de «puesta en intriga» de sus acciones (Ricceur. Es así como en el modelo de EG. en el cual la antropología hace de la capacidad crítica el criterio que permite distinguir a las personas de los demás seres.i En efectOT élSociólogo se obliga a seguir muy de cerca a los actores en su trabajo interpretativo. define la crítica. a menudo relacionado con el «giro lingüístico». Lo cual quiere decir que no renunciamos ni a basarnos en nuestro laboratorio ni a mantener una asimetría entre el investigador y el actor. y su informe de investigación es ante todo uii déla de esos registros. justamente la de dejarse traducir sólo con gran dificultad en los informes de los actores. de la manera más completa posible. fundamos la posibilidad de la crítica en la existencia de varias ciudades que permiten esa desvinculación de la situación presente. reclaman reparación. 1989). En efecto. puesto que el investigador no hace otra cosa que retomar su preocupación por el compromiso ético para hacer de él un imperativo metodológico. Lo cual supone renunciar al modo en que la sociología clásica concebía la asimetría entre el investigador y los actores. poma en serio sus argumentos y las pruebas que proporcionan. doles una interpretación niás fuerte. y en primer lugar la renuncia a tener la última palabra acerca de los actores mediante la producción e imposición de un informe más fuerte que los que ellos son capaces de producir. en su propia capacidad de emitir juicios sintéticos (Dodier. como lo hace Nicolas Dodier. En ese sentido nuestro rumbo puede compararse con un movimiento más amplio que ha afectado a las ciencias sociales en su conjunto. aun cuando adquiera otra forma. por el contrario. las cosas y su importancia en el curso de las actividades sociales y. nuestra actividad consistirá esencialmente en tratar de reconstituir. 1983). sin mezclarse en la alegría circundante. que reconozca que siempre está implicado en su objeto o que se sitúe él mismo en el interior del dispositivo que estudia. permanecen en el fondo del salón y. por un lado. respecto del cual más adelante deberemos tomar distancia para no dejarnos encerrar en una sociología que no conozca del mundo social sino lo correspondiente al orden del discurso y. y que puede ser caracterizado en el campo de la sociología y.struyeninfOrmes que se sostienen y que los propios ac-fore55 54 . en último análisis. al señalar lo que no es justo. Este paradigma por el que debemos transitar nos exigirá puesri primer lugarNue en nuestro trabajo de campo acumulemos el mayor número posible de informes \ producidos por los propios actores. más precisamente. en nuestro marco de análisis.

a constituir una realidad que se sostenga. como dice P. las enuncia poco porque se desarrolla en el tiempo» (Weil. ese trabajo de simplificación realizado por los actores apunta. en primer lugar. al igual que el del sociólogo. de su propia cosecha. el sociólogo no abandon. ¿en qué momento debe decidir que sabe lo suficiente para ofrecer una representación satisfactoria de las operaciones críticas efectuadas por los actores y. el inmenso trabajo de selección y de puesta en forma que exige la presentación de un caso litigioso por parte de sindicalistas (Corcuff. pág. en la realidad. por ejemplo. y a darle forma en un informe satisfactorio (Thévenot. relacionarlos con las convenciones que sostienen su intelig. De ese modo el sociólogo renuncia a fundar su propia interpretación en una forma estable construida mediante el aprovechamiento de los recursos particulares de que dispone. una nota de la dirección o palabras intercambiadas en privado por los protagonistas durante una comida.elsociólogo jamás tendrá acce. remontar la cadena argumentati-1 . por ejemplo) a los que . 1989. 32). entre lo que puede considerarse necesario y lo que puede quedar librado a la contingencia. 1989).tienen pocas posibilidades de figurar en el espacio del debate al mismo tiempo y tal como tuvieron. lugar. En ese ca-so-i-a-aárifiCairóri ConsiSte en desptegar . 1957. el sociólogo de la crítica no puede ahorrarse un análisis que apunte a explicitar y aclarar las palabras de los actores. Ricceuri (Ricceur. En efecto. cada uno de los actores y tiempo suficiente -puesto que no está sometido a Ianrgen-cia de juzgar. e incluso en «agotar la serie de los "porque"». que debe entonces explicitar para volver comprensible el enunciado desarrollando sus relaciones que quedaban implícitas. Sin clausurar a priori la lista de los informes. Je--Mentarios intercambiados «al pasar». no podemos poner a prueba los enunciados relacionándolos con elementos estables que consistan en propiedades inscriptas en las personas de una vez y para siempre. 1986).es. uno de los interlocutores podría extraer del enunciado al reflexionar separadamente y permanecer a la vez en el mismo espacio semántico. es decir que tienen una pretensión de consistencia y una intención de generalidad? Para ser coherentes con nuestro marco de análisis.2 es decir. el sociólogo debe hacer frente al espinoso problema de la interrupción de las investigacion. pág. Por. Sabedor de que nunca acumulará todos los informes y que jamás tendrá acceso.ibilia. a la capacidad de que dispone el investigador para liberarse de la coacción temporal que pesa sobre la cadena hablada. aun cuando cada —o-dé ellos-pueda haber tenido conocimiento de informes-(telefóni: un cos. En efecto. ellas mismas definidas por referencia a una cartografia de la «estructura social». a lo de contingencia tratando. el Proceso que pone en escena es un proceso imaginario sin posibilidad alguna de concretarse. con recursos alu dis' posición más importantes que aquellos con que cuenta separadamente. de manera idéntica. por ejemplo. en tanto que profesional exterior al caso. Puede. el investigador toma por objeto precisamente esas convenciones.TY aCePtabilidad por-parte de un número indefinido O-e-otros actores. Pero sin embargo.de-ver én qüe me-áii igr ---áC— dida pueden sostener la relación con elementos más estables. en el contexto del caso. 57 . pág. 1. 10). Pero. por ejemplo.apuntan a la objetividad y a la generalidad. para dejarse llevar por las formas estables que aparecen en los informes de los actores. puede j acumula/. Jos enunciados. es decir.tconfrOntarlos en un mismo espaCió) cosa que los actores no están en condiciones de hacer. al mismo tiempo. pór 1.retomar un concepto etnometodológico que cada eiCéTteia. El lenguaje puede ser operativo y superar a la vez esa coacción temporal en la medida en que los hablantes pueden apoyarse sobre convenciones comunes. en el sentido de que encuentre un equilibrio entre el enunciado breve pero inconsistente y el relato tan denso en redes de relaciones que es imposible de interpretar.a el respaldo del laboratorio ylno suprime la asimetría entre su posición y la del actorr ello esencialmente porcrOs razonel: Por un lado. a conversaciones telefónicas man tenidas por los protagonistas en su ausencia y sin su conocimiento.so. de concluir-. los informes que el sociólogo de la crítica encuentra la manera de cotejar -como. lábiles y «sin importrata-a c-o tancia». es-decir. como dicen las personas cuando se empeñan en relativizar sus afirmacion. en las cuales los enunciados y las acciones sólo se aprehenden en calidad de marcadores y de huellas que remiten a propíedades subyacentes. Si bien renuncia a oponer a las interpretaciones de los actores una interpretación más fuerte. 238). y tal como hemos dicho.es. El sociólogo no puede proceáarlos sin clarificarlos. sobre todo.986. interrumpir sus investigaciones? Por otra parte. o de frases que «importan». mediante un trabajo de selección. tal como lo muestra el análisis del modo en que los actores se preparan para el proceso y. pues. 2 Esta posibilidad está ligada. «experimentando la solidez y la coherencia de las situaciones materiales» (Chateauraynaud. un conjunto de informes que ninguno de los actores tomado en particurar está en condijo-nes de constituir. Para aclarar los enunciaierlos a prueba por medio de„ dos de las personas debemos. que figuran en los infolnies de los adores son a mentí& veloces y lacónicos. más sirCor -iEcTftprecisamente. acion con una estabilidad de otro orden es decir. dado que si «el lenguaje enuncia relaciones. a diferencia de quien está involucrado en la acción de hablar. tal como tenemos derecho a hacerlo en las sociologías del agente. del orden de lo que los sociólogos clásicos corrientemente denominan «estructura social».lo-fanto.

que los actores ponen en juego cuando deben emitir juicios. Ahora bien. Macquart en el marco del Centre de l'Etude de l'Emploi [Centro de Estudio del Empleo]. 1973. podamos dejar a los psicólogos la -a de explorar los m—odos de almacenamiento de esta competare tencia. capaces de 1Pourisgr-ddl-ue-m sostener una pretensión de inteligibilidad y dotados también de un elevado grado de objetividad y. en la situación en que se hallaban. como en el caso de la gramática generativa —de la cual tomamos prestado el concepto de cWafi-e-fencia (Chomsky. Sea. convincentes. ciones metafisicas de las acciones y las argumentaciones de las personas corrientes en nuestra sociedad. 58 59 . aceptable para los demás o. El trabajo de análisis —comparable. fuera capaz de engendrar acciones aceptables. pu_nta a reconsti- -e-r ce o se e. Pero estos modelos son en sí mismos producto de un trabajo de elaboración realizado a partir de los argumentos planteados por los actores y de las situaciones en que se deoné lar qu oln sarr i ¿E 'consiste ese trabajo de modelización. con el uso de este modelo. en particular. 1962. por lo tanto. de sociología analítica.-e en situaciones determinadas. al de la filosofía analítica— apunta aquí a modificar el carácter implícito con que el actor puede contentarse. como se dice habitualmente. para retomar los términos de Strawson (Strawson. con la diferencia de que no apunta a clarificar universales sino. y permanecer a la vez en la esfera del reconocimiento. ficticia o rea1. desarrollado por F. la cuestión de la libertad de que dispone el investigador para clarificar enunciados es espinosa. Esta competencia. de modo tal de formular hipótesis sobre las categorías que utiliza para orientar su acción y «describir los funcionamientos lógicos muy complejos que nos presentan los conceptos de la vida cotidiana» (Strawson.nciado particular de los actores con modelos construidos en el laboratorio. 1988). como suele decirse. a explicitar las implica. por ejemplo. 4 El programa «Prothése». desarrollar justificaciones o salir de una disputa concluyendo acuerdos sólidos —es decir. encontrar un equilibrio entre lo banal y lo enigmático. empíricamente constatable. a fin de escapar a la redundancia.4 que adoptaría si 3 En la práctica de los campos a los que se refieren nuestras investigaciones. redes o arborescencias de relaciones entre objetos. por consiguiente. Diremos que somos capaces de comprender las acciones de las personas cuando. A la inversa. pág. argumentos aceptables para c-i-rálá o. de universalidad. el sociólogo de la crítica debe comparar cada enu. la clarificación por parte del investigador tiene altísimas posibilidades de aparecer como una paráfrasis sin interés. tal como lo hace la antropo1 logía cognitiva para las sociedades exóticas. El autómata es capaz de identificar coherencias o incoherencias entre objetos de diferentes mundos y poner en evidencia caminos. la posibilidad que tiene un argumento de pretender una validez universal es lo que sostiene su objetividad y lo hace. leg-ítimos—. Chateauraynaud y G. En ese sentido nuestra empresa se asemeja a una «metafisica descriptiva». 9).viera que programar a un autómata que.- va hasta enunciados de elevada generalidad. En efecto. la exclamación «¡Alabado sea Dios!»: ¿es lícito considerar este enunciado como una forma de comprometer la naturaleza inspirada en la situación? Del mismo modo en que el estilo poético debe. esto es. una clarificación que tenga por objetivo remontarse a los principios puede parecer abusiva y arbitraria. es cognitiva en el sentido de que debemos formular la hipótesis de que tiene un equivalente en el equipamiento mental de las personas aun cuando. cuando los enunciados del actor son ambiguos o están poco especificados. Cuando el propio actor. bajo las coacciones de la situación y. La máquina permite en especial «efectuar rápidamente y en forma lógica caminos que el usuario no puede realizar sino muy dificultosamente mediante un largo trabajo interpretativo» (Chateauraynaud y Macquart. según Aristóteles. en ciertos aspectos. cuyo sentido crítico puede o no aceptar la proposición de inteligibilidad que se le formula. se ha visto en la necesidad de elevarse hacia la generalidad y volver más o menos explícito el principio de justicia sobre el cual reposa su argumentación.3 En ese sentido puede hablarse. utiliza tu. para realizar este trabajo. 1981)—. pág. Al desplegar la aclaración presentamos un mayor número de relaciones de las que comprende el enunciado. no obstante. indiscutible. para hacer que sus críticas o sus justificaciones resultaran aceptables para los demás. las revelaciones propuestas sobre sus modalidades de interiorización. con los cuales sea posible confrontar los enunciados recogidos por medio de procedimientos empíricos. bajo el efecto de la crítica. en el sentido de que son aceptables para actores no especificados y de que su validez ya no depende de las dimensiones contingentes de la situación. en este caso. cuya existencia es necesario suponer para dar cuenta de la capacidad. lo cual supone la definición de los objetos que ese autómata debería estar en condiciones de reconocer y la escritura de las reglas que habría que enseñarle para que pudiera producir juicios ajustados a las coacciones de la situación. en el curso de una disputa inscripta en un dispositivo de situación determinado. En efecto. hayamos recuperado las coacciones que debieron tener en cuenta. son susceptibles de mostrarse útiles para el las herramientas de la inteligencia artificial para procesar los datos textuales constituidos por los múltiples informes recogidos sobre un caso. Para realizar estas operaciones necesitamos modelos que convaliden enunciados generales y representen en forma explícita las convenciones sobre las que estos se apoyan. Para construir esos modelos el investigador se coloca en la posición. 107). para tener éxito la clarificación debe colocarse a una buena distancia del objeto. su validez está subordinada a su capacidad de ser reconocida por el lector.

La puesta en práctica e mo e o • e co petencias es necesaria para esclarecer los enunciados de los actores porque. e incluso en el caso analizado en la segunda parte de esta obra. 1989). y a explicitar las operaciones mechante fas cuales aseguran lo bien fundado de sus aserciones relacionandolas con la realidad por medio de pruebas. evidentemente. si bien estas son mucho más frecuentes de lo que admitía la sociología clásica. las personas pueden salir de la crítica y converger nuevamente hacia el acuerdo sin efectuar completamente el trabajo de remontarse a los principios. como lo hemos sugerido. 1968). Ahora bien. Por otra parte. del vuelco hacia estados en que ya no se busca la equivalencia y que. sin perjuicio de retomarlas al salir. para existir. apoyarse asimismo sobre un análisis de la disposición de las situaciones en que las personas se ven en la necesidad de realizar operaciones de crítica o de justificación. pues. en el sentido en que Eric Weil utiliza este término para describir a la vez una actitud frente al mundo y una categoría de la filosofía (Weil. en cuanto personas ya no estamos sometidos al desdoblamiento que afectaba al sociólogo crítico. A la construcción de un modelo de competencia de este tipo está dedicado EG. sacrificamos nuestra inteligencia. por ejemplo cuando dejaba la sociología del arte para asistir a una exposición —pues como persona corriente no podía. el trabajo de justificación encuentra su principio en la necesidad de responder a la crítica (Habermas. Pero hablar de competencia no supone sin embargo una adhesion a una representación mentalista del funcionamiento d'éTa vida social. en el caso que nos ocupa. 1983). como en el caso de la ilusión. tal como puede verse en dos casos de figura analizados en el marco de EG.1 análisis del trabajo cognitivo de los actores (Boltanski y Thévenot. el compromiso y la relativización. por lo tanto. Tomamos los argumentos de los actores tal como se dan. Y sólo en situaciones relativamente raras. prescindir de los valores y los principios de juicio descriptos en sus trabajos como ilusiones comunes—. Pero si el sociólogo de la crítica conserva realmente el apoyo de un laboratorio y si. por consiguiente. En efecto. marcadas por una elevada tensión y un trabajo de configuración muy elaborado. las diversas maneras de hacer un laboratorio pueden caracterizarse por diferentes tipos de sacrificios. Así. las personas raramente se ven en la necesidad de realizar hasta el final el trabajo que consiste en remontarse al principio de justicia que sostiene sus argumentos (Dodier. la ilusión suponía. ¿cuál es. por un lado. atenta sobre todo a las situaciones signadas por relaciones de fuerzas que impiden la crítica al asegurar la dominación absoluta de ciertos actores sobre otros o bien por situaciones de ajuste tácito. al igual que el resto. 1987). sin someterlos a nuestra crítica. las personas no se involucran continuamente en situaciones críticas. que apunta a esclarece los justicien en los cuales se apoyan las personas cuando se entregan a la critica o plantean justificaciones. Renunciamos a presentar nuestra propia versión con la intención de quedarnos con la última palabra y. y en adelante ya no podemos apoyarnos en la forma de asimetría que le era constitutiva. ese espacio ya no es el nuestro. Al mismo tiempo. de una actividad fantasmagórica o utópica. de ese modo. que pone en juego todos los recursos disponibles. penetramos en un mundo sin ilusiones. reestablecemos una asimetría que funda y justifica nuestra actividad de investigación. En este paradigma nuestro sacrificio es de otro orden. la justificación es inútil. Al renunciar a invocar una capacidad de análisis radicalmente diferente de la del actor. escapan a una intención de justicia. esos principios de justicia aparecerán con toda claridad en los enunciados de los actores. y nos conformamos con confrontarlos con modelos que son en sí mismos el producto de un trabajo de explicitación y de sistematización de la competencia común. nos negamos una actividad de la cual el actor no se priva. en las situaciones concretas de la vida cotidiana. En efecto. el sacrificio que acepta el investigador? No puede ser ya. De donde se sigue que los informes producidos por los actores y que el sociólogo de la crítica haya recogido durante su trabajo de campo presentan enunciados en los que los principios de justicia a los que remite la argumentación y que aseguran su validez se ex plicitarán de manera muy desigual. En efecto. La construcción de un modelo de comp-IterfEa debe. sobre los dispositivos situacionales y sobre los objetos que los componen. al prohibirnos efectivamente tomarnos las libertades que tiene el actor. para que una competencia sea tal. debe ajustarse al orden de los mundos a los que se aplica. un espacio en dos niveles: el de las creencias del actor y el de la realidad profunda a la cual sólo el sociólogo podía tener acceso. del que se vanagloriaba el sociólogo crítico. En la última parte trataremos de examinar en qué medida la consideración de modos de relación difícilmente traducibles por los propios actores podría llevarnos a aumentar nuestro margen de maniobra de cara al informe de los ac- 61 . Ese modede lo es un modelo de justicia. Fuera de las situaciones críticas. a partir de la cual pudiéramos explicar sus rumbos en su lugar y mejor de lo que él mismo podría hacerlo. el sacrificio de sus ilusiones. cuyas grandes líneas mencionaremos más adelante. Ahora bien. en las cuales el orden del mundo parece autoevidente. Pues. para que su puesta en práctica pueda ser eficaz y se distinga. al efectuar la conversión necesaria para tomar por objeto la crítica como tal. obligado a abandonar sus ilusiones al entrar en su laboratorio.

no podían atender a las exigencias de justicia expresadas por las personas y que fueron tratadas como otras tantas máscaras ideológicas. justificar sus acciones o converger hacia el acuerdo. constitin. Pero eso tambien quiere decir que no se trata de una teoría 5-1-a-áTeledad que pretenda competir con las numerosas teorías ya propuestas para dar cuenta de lo social. 5. No se funda sobre el establecimiento de vínculos estadísticos estables entre hechos sociales de orden morfológico. cuando no simplemente ignoradas. a la vez.do p-or-Situáciones-sometidas a un imperativo de justificación que. lejos están de escasear en la vida cotidiana. por consiguiente. demográfico o económico. De ese modo el marco rompe con las construcciones que. indicaciones necesarias para abordar la Segunda parte de esta obra que. entregados a la crítica.ncia pa-ra el juicio El principal objetivo del marco —elaborado en común con L. pues. Pero ante todo es preciso que demos algunas indicaciones acerca del modelo de competencia para la justicia expuesto en EG. no apunta a dar cuenta de la conducta de los agentes relacionándolos con determinismos que los muevan a actuar. deben justificar las críticas que proponen. tiene la vocación de servir a investigaciones empíricas acerca de la manera en que las personas ponen en iuego su sentido de la iusticia para entregarse a la crítica. Un. a las estrategias que los actores ponen en práctica para optimizar sus intereses. como lo atestiguan las investigaciones empíricas que acompañaron la construcción del modelo de EG. Construido a partir de una serie de idas y vueltas entre el trabajo de campo y la modelización. 1989). Thévenot y presentado en EG— consiste en proveer un instrumento para analizar las operaciones que los actores llevan a cabo cuando. y no se apoya en la referencia a estructuras sociales o sistemas Si bien se inscribe en el marco de una teoría de la acción y no en el de una teoría de los hechos sociales (Nemedi. modelo de la compete.tores y. se basa en ese modelo y apunta a arrojar luz sobre un modo de actividad que se le escapa.. En efecto. a transgredir las exigencias éticas y me todológicas asociadas al giro lingüístico. orientadas a asimilar en última instancia todas las relaciones sociales a relaciones de fuerzas —como sucedió a menudo con los trabajos de inspiración marxista— o. Por lo tanto. pero también cuando se justifican ante la crítica o colaboran en la búsqueda de n acuer o undamenta Su objeto privilegiado está. como en las diferentes formas de sociología derivadas del utilitarismo. su objetivo no 62 63 . el marco de EG no propone principios de explicación que permitan reducir la disparidad de los fenómenos sociales refiriéndolos a causas subyacentes.

Sobre este punto la posición de Durkheim es compleja y está sujeta a variaciones. la teoría durkbeimiana del conocimiento acepta la «distinción kantiana entre las categorías y las impre- . en los cuales los actores llevan sus reclamos ante el arbitraje del aparato judicial.. se atribuye la posibilidad de reconstituir un bien común por medio de esa astucia de la razón que representa el efecto benéfico engendrado por la convergencia de esos intereses particulares (Hirschman. Así. no se limitan a los casos—. 1989b). Los actores no están siempre orientados hacia la justicia y no todas las situaciones están sometidas en el mismo g. no pifetende. esencialmente. en la mayor parte de sus realizaciones. Para analizar esas situaciones y la clase de acciones que en ellas se despliegan no partiremos de una definición de la justicia apoyada sobre una construcción a priori cuya validez sea independiente de las pretensiones manifestadas por las personas. pero entonces será necesario que salgamos del marco de EG. guíen. por un lado.. por el otro. sus maniobras cualquiera sea la situación en que se encuentren. voluntario o involuntario. de la violencia. y sería vano buscar en él una grilla que pannita describir la realidad social en todos sus aspectos.consiste en volver visibles determinaciones que. Al renunciar a la explicación. El marco de análisis presentado en EG está orientado a la cuestión de lajusticia. que contiene. El utilitarismo también reconoce el carácter interesado de las acciones. tomando en serio las pretensiones que en la materia manifiestan las personas en numerosas ocasiones de la vida cotidiana y su ideal de justicia. las personas no están continuamente orientadas hacia la justicia y la exigencia de justicia no está presente —lejos de ello— en todas las situaciones en que interactúan. En particular. esta pregunta es central en la problemática de las ciencias sociales tal como se constituyera en el siglo "XIX. En efecto. y si bien de ese modo reconoce. § 3. Esta oposición se combina de diversas formas con el carácter consciente o inconsciente. En efecto.umento. lVlás adelante daremos una idea general de la forma en que creemos que se pueden abordar otros modos de acción.1 en vez de denunciarlos como otras tantas ilusiones que 1 ¿Qué hacer con los ideales? Si bien no se la plantea con frecuencia en estos términos. la crítica no es igual:mente posible en todas las situaciones y. lo central pasa a ser la cuestión de la relación entre esas dos instancias (cf. Pero no vemos ninguna construcción consagrada a desarrollar de manera consistente la posibilidad de que las personas apunten a un ideal a través de una acción voluntaria. pero no tiene necesidad de reprimirlo en un inconsciente porque. es indudable que se podría adjudicarle una opción según la cual en ciertas condiciones los individuos pueden apuntar a un ideal por medio de acciones involuntarias. sobre este punto.2 No tiene siquiera un enfoque normativo en el sentido de la vez mantienen una oposición clara entre los ideales afirmados y una realidad basada en la búsqueda inconsciente de intereses particulares. Ahora bien.-posiciones sobre las que descansa la actividad social. Sin traicionarlo en demasía. no aspira tarnpoco a una comprensión exhaustiva. la exigencia de justificación está indisociablemente ligada a la posibilidad de la crítica. que tiene el objetivo de analizar situaciones sometidas a un imperativo de justificación. las personas criticadas no siempre están obligadas a explicarse y a replicar arg.3). por así decirlo. En las construcciones que toman en cuenta los ideales reivindicados por los actores y que a disimulan determinaciones de otra naturaleza —es decir. la Segunda parte de esta obra. Pero esas situaciones límite no pueden extenderse indefinidamente. la posibilidad que les es dada de fundar sus críticas sobre esas exigencias de justicia o de converger en la búsqueda de acuerdos justificables. si bien esa posibilidad subyace a ciertos usos que Max Weber hace del concepto de legitimidad. en la tradición de la economía liberal. Si bien el marco de EG tiene la intención de hacer justicia a la justicia. evidentemente.en la justificación de la urgencia. Ahora bien. pueden imponer sus posiciones apoyándose en la amenaza. sin someterla sistemáticamente a la sospecha.umento por arg . como lo mostrara D. como se ve sin lugar a dudas en las situaciones militares en que la urgencia del combate excluye la discusión de las órdenes. sin embargo. En ese sentido nuestro modelo no tiene un enfoque trascendente. implícita o explícita. del orden del interés o de la fuerza—. pese a que la consideración de las pretensiones de justicia supone siempre la referencia a un nivel lógico que trasciende la diversidad de las situaciones concretas. la oposición entre el ideal y la realidad. observables sobre todo cuando se siguen casos que han adquirido una cierta dimensión y que se extienden por un período prolongado. Al combinar la oposición de lo ideal y lo real con la de lo consciente y lo inconsciente se obtiene una matriz interesante para explorar.rado a un imperativo de justificación. en las situaciones concretas en que se despliegan sus acciones. Es necesaria para sostener la crítica o para responder a ella. puesto que permite identificar y distinguir diferentes teorías del lazo social. las teorías del desenmascaramiento oponen a una acción voluntaria dirigida a un ideal —considerada como pura ilusión— la realidad de la acción dominada por motivos inconscientes y dirigida a la realización de un interés particular. de modo que la justicia debe ser tratada como uno de los registros capaces de reglar las dil. e incluso —lo que es prácticamente lo mismo-. Apunta a proporcionar un modelo del tipo de operaciones a las que se entregan los actores cuando se vuelven hacia la justicia y de los dispositivos sobre los cuales pueden apoyarse. de los motivos que guían la acción. efectuar la reducción de lo social asimilándolo en su conjunto a la cuestión de la justicia. 1977). para fundamentar sus pretensiones de justicia —que. 2 Esta tensión mantiene el vínculo entre nuestro modelo y un marco durkheirniano. Nemedi (Nemedi. inscriptas de una vez y para siempre en los agentes. porque en cuanto miembros de un grupo son portadores de una inclinación altruista.

esté o no en concordancia con las convenciones sobre las cuales descansan las pretensiones de los actores. En efecto. Surgidos de la puesta en forma de la competencia para la justicia verificable actualmente en nuestra sociedad. En este breve resumen nos centraremos ahora en los rasgos que definen la especificidad del modelo y en los principales conceptos que utiliza. sólo pueden extenderse a otras sociedades o a otras épocas al término de un minucioso trabajo de análisis dirigido a ponerlos a prueba en relación con lo que podemos saber de los argumentos desarrollados por las personas pertenecientes a esas sociedades y de las situaciones en las cuales esos argumentos podían ser utilizados. en primer lugar. a aprehender las coacciones que limitan las . sil más examen. Pero si las categorías tienen un carácter a priori y no pueden derivarse de la experiencia. En efecto. aun cuando el pasaje de las observaciones de campo a la construcción del modelo supone I recurrir a otras fuentes y poner en práctica operaciones formales que no están en continuidad directa con él trabajo empírico. Apunta. EG pudo ahorrarse. *al proponerse el objetivo de construir un modelo que permitiera comprender la orma en que as personas de nuestra sociedad ponen en juego actualmente su sentido de la justicia. es necesario poder mostrar de qué manera satisfacen condiciones de validez que toleren una exigencia de universalización. A la inversa.osibilidades de acción que se ofrecen a las personas cuando se ubican en el régimen de la justicia. Así. el primero ocupado por personas. el trabajo —que excedía largamente el marco de nuestra obra— consistente en investigar el origen o en hacer la genealogía de los recursos sobre los cuales pueden apoyarse las operaciones de justificación o de crítica. Como ya hemos tenido la ocasión de subrayar. y de los dispositivos que. como una puesta en forma de la competencia que los actores ponen en juego cuando actúan por referencia a la justicia. en la realidad. es ecir. primero. constituida de acuerdo con la oposición entre lo contingente y lo necesario. esas propiedades —que en otras construcciones es necesario tomar en cuenta— no intervienen en las operaciones que las personas llevan a cabo para hacer justicia. de modo que Durkheim tiende a reducir el empirismo a un irracionalismo. una validez universal. apoyan y reafirman esa competencia asegurándole la posibilidad de resultar eficaz. lo cual tiende a sustraerlas del control empírico. Pero esas coacciones no son tratadas como determinaciones internas. En efecto. por convenciones sociales que permiten calificarlas y establecer un lazo justificable entre ellas. deben ser tratadas como componentes transhistóricos de la acción. como hemos dicho. y el segundo. el modelo de EG se apoya en esté armada de la posibilidad de referir la realidad empíricamente observable al modelo formal cuya existencia es necesario suponer para dar cuenta de la solidez de esos enunciados y dispositivos cuando son sometidos a la prueba de la crítica. se detienen a menudo en el compromiso ahorrándose el trabajo de remontarse a los principios— o a partir de una observación de los dispositivos que no siones empíricas». la competencia que buscamos analizar debe permitir tanto formar argumentos aceptables en términos de justicia como construir conjuntos de objetos. no es posible determinar con anterioridad a todo examen su área de validez y las modificaciones que convendría hacerles para asegurar su extensión a otras sociedades o a otras épocas. van en su búsqueda para hacer ver cuál es su impor- 66 67 . apenas esbozado en EG. Pero eso no equivale em- un análisis de las justificaciones provistas por los actores y de los dispositivos en os cua es e as se asientan. las diferentes ciudades ue el mo -lo debe inte•ar para dar cuenta de a competencia para la justicia de los miembros de nuestra sociedad poseen un carácter histórico. algunas indicaciones sobre las entidades que el modelo tiene en cuenta. ta como se las puede recoger a partir de un trabajo de encuesta. determinen sus conductas en todas las circunstancias. la existencia de personas que actúan en situaciones. pero a afirmar la licitud de que esos modelos foi males pretendan. Ahora bien. Esta competencia no es solamente una competencia de lenguaje. la adhesión a la tesis empirista quita a la razón todo carácter de necesidad. no ha constituido por el momento el objeto de investigaciones detalladas. al menos en un primer momento. dispositivos duraderos cuya justeza pueda comprobarse. El modelo reconoce. La necesidad de someter el despliegue de este modelo a una construcción formal se desprende directamente de la voluntad de tomar en serio las pretensiones de justicia de los actores. no nos proponemos la tarea de aprehender propiedades que. pese a que el estudio de su génesis. inscriptas de manera irreversible en los agentes y en sus hábitos corporales. Lo que le permite superar la oposición del trascendentalismo y el irracionalismo es la constitución de un espacio en dos niveles. y precisamente cuando estas creen denunciar el carácter injusto de una situación. Es por eso que se presen a como un mo e o e compe encta. y hacer explícito el tipo de racionalidad en que se apoyan. Como ya hemos visto. esta exigencia de fundamentación en una forma de racionalidad defendible en términos generales no puede comprobarse directamente por medio de un simple registro de los enunciados de los actores —quienes. Ante todo.intentar establecer un imperativo de justicia con pretensiones de validez universal. para que pueda asegurarse la solidez de esas pretensiones y evitarse que se las reduzca con demasiada facilidad a maniobras hipócritas ligadas a la defensa de intereses particulares o a ilusiones sin fundamento. En efecto.

2). las construcciones que se presentan como unidades básicas de los grupos y las culturas no pueden dar cuenta de un acuerdo entre miembros de grupos diferentes —que comparten cul. por ejemplo. etc. en el sentido de un conjunto de normas y esquemas implícitamente compartidos. Pero consideramos que esa explicitación es siempre posible bajo ¿IR-as presiones. Se opondrá entonces el objetivo de un orden justo a la realidad de la injusticia presente: el orden en la sociedad debe ser justo. esa obra contiene no obstante una antropología que insiste sobre las capacidades creadoras de los hombres y./A la manera de Tás no poseen un carácter inconsciente en el sentido dé amatica censuras iga as a intereses o a prohibiciones que se que exis opongan a su explicitación por parte de los actores. Esta perspectiva. Pero aún hay más. ya se trate.cia a la fuerza. al margen de su explicitación completa. esta antropología aporta un sostén a la crítica del mundo presente.tancia. esas coacciones siguen presentes. en la obra de Marx.se a los principios que otorgan sentido a sus accio: nes. La apariencia de coordinación es entonces el resultado de una violencia permanente y tácita. ese trabajo debía continuarse y retomarse en forma perpetua. liberado de la explotación y sometido a la ley del deseo.sión. desde luego. Puede contener una denuncia implícita de la dominación en nombre de la justicia. a la dominación. La tarea de los hombres en sociedad consiste en realizar este objetivo de justicia. Las coacciones que intentamos poner en evidencia son entonces coacciones que obedecen al dispoSaivo de la situaciofferiile se encuentran las personas. constituir la realidad de ese conjunto heterogéneo. por ejemplo. Si bien. en la obra de Durldieim). Segunda parte. como a menudo se ha recalcado. de ese modo. excéntrica o fuera de sus cabales. pero en la realidad actual impera la arbitrariedad de la dominación de los fuertes sobre los débiles. en particular. I primero e esos conjun. cualquiera sea el origen étnico. la descripción de una ciudad armoniosa se encuentra en ella apenas desarrollada (mucho menos que. Esta temática puede orientarse por dos vías relativamente diferentes según cuál sea la relación que introduzca entre justicia y poder. al poder. de clase. lo que el sentido corriente pretende designar cuando señala el carácter anormal de una persona considerada como demente. mediante su difu. a la denuncia ordinaria de las injusticias cotidianas (cf. a la cual se consagra esencialmente la obra de Marx y. de responder a la crítica encendida de un adversario e incluso a las interrogaciones de un encuestador. 69 . aun cuando en lamayor parte de las situaciones prácticas estos no necesiten explicitarlas y remont–. por ejemplo. nos interesaba precisamente mostrar que en ciertas situaciones existe la posibilidad de llegar a acuerdos justificables y universalizables. regional. especialmente por medio del dispositivo de objetos que componen la situación. — turas diferentes y están dotados de diferentes intereses— sino en términos de relaciones de fuerzas. En el caso de la justicia. inscribirlo en dispositivos mediante un intenso esfuerzo de objetivación y definirle un interés común. La ciudad armoniosa por venir puede ser objeto de una descripción detallada —como en la utopía— o permanecer en la indeterminación del futuro. 1982). Este objetivo escatológico está presente. y que cada uno de los miembros se veía en la necesidad de rehacerlo por su propia cuenta en el momento de resolver sobre su identidad (Boltanski. nos llevaba a romper con los dos rinci ales ti os de explicaciones utilizadas por las teorías de la sociedad. Pero.. con el fin de prestar atención al inmenso trabajo histórico necesario para unificar entidades dispares alrededor de un mismo sistema de representación. aunque la existencia de relaciones de fuerzas no puede descartarse. Considerarnos que aprehenderlas y tenerlas en cuenta forma parte de la competencia de todos los miein: bros normales de una misma sociedad. A propósito de un grupo particular —el de los cuadros dirigentes—. de ese grupo.r tos de explicaciones hace referen. esos trabajos nos llevaron a renunciar a una concepción que hacía de la unidad del grupo y de su cohesión el producto de una similitud sustancial entre los miembros y de un interés objetivo compartido. incluso en el caso de un grupo fuertemente objetivado. al estilo del «no hace falta decirlo». puede constituir en sí mismo una gratificación capaz de asegurar la felicidad. abre el camino a una reflexión sobre las condiciones a satisfacer para que su humanidad se realice plenamente. El orden no reina más que en apariencia: es el resultado de una dominación. de la cual dependa la posesión de una misma cultura. pero en todos los casos este enfoque escatológico supone apoyarse en una antropología que especifica las capacidades de los seres humanos y que. infra. en nuestro marco. necesaria para seguir los argumentos de las personas cuando se entregan a la crítica o proponen justificaciones. Ahora bien. del poder ejercido por los fuertes sobre los débiles. sobre el valor creador del trabajo que.i-a . § 3. Asociada a una filosofia de la historia (la historia como tribunal del mundo). Lo cual quiere decir también que no fundamos la posibilidad del acuerdo en la pertanencia a un mismo grupo. Nos dedicamos también a mostrar que. que deben ser entonces capaces de resistir a su denuncia como simples relaciones de fuerzas disimuladas como relaciones de justicia. Precisamente la imposibilidad de tener en cuenta esas coacciones define. Esa negativa se inscribe en el linaje de nuestros trabajos anteriores.

lo que viene a ser prácticamente lo mismo.. conferirle sentido y asegurarle un mínimo de durabilidad. y el pasaje a esta es una bifurcación siempre posible que nos dedicaremos a examinar un poco más de cerca en lo que sigue de esta exposición. analizada más en particular en EG (capítulo 5.Pn efecto. que tan ampliamente la han adoptado— también ofrece la posibilidad de una actitud crítica.5). Acuerdos semejantes son necesarios para poner fin a la disputa o para evitarla. por ejemplo. en las situaciones en que las personas se enfrentan. unidos a los perfiles de su voluntad. por ejemplo. a diferencia. los mismos valores o los mismos esquemas que las guían desde el interior y que. entes metafísicos. que se trata como ilusoria o. para llegar a un acuerdo es preciso estar en condiciones de justificarse por referencia a un principio válido para todos. Pues a partir del modelo de competencia para la justicia no se puede hacer otra cosa que descartar como no pertinentes las situaciones que prescinden de justificaciones y que se relacionan con la violencia —sobre la cual el modelo no tiene nada que decir— o se abandonan en la contingencia. Así. para simular las coacciones que pesan sobre los actores cuando se involucran en la justicia. pero sin adoptarlo como actitud general frente al mundo social) (Marx. les dan forma al modo del hábito y otorgan a la coacción el carácter de lo natural. Esta temática —que encuentra su formulación más lograda en Nietzsche y que se difunde en el mundo moderno a partir de las ciencias sociales. En la forma durkheimiana. las s ociedades y las épocas— que juega la violencia en las relaciones po- líticas entre las personas. y devela en cada oportunidad los intereses que les subyacen. la referencia a cada uno de los valores se encuentra subordinada a un proyecto crítico que pretende trascenderlos a todos y que. que conoce diferentes variantes (más durkheimianas o más culturalistas. en los cuales la 70 71 . por ejemplo). el resultado de una violencia. disciplina libremente consentida. centradas en las personas humanas. que no es reducible a la simple suma de sus partes. igualmente atentas a seguir las actividades performativas de los actores. El modelo de EG apunta a establecer que en determinadas situaciones —es decir. reduce en todo momento el bien común a un interés particular (procedimiento que Marx utiliza. or el oty. a representaciones y con frecuencia a un inconsciente: las personas tienen conductas orquestadas porque han interiorizado los mismos modelos. La manera en que se realicen las denuncias tomará entonces una dirección completamente diferente ya sea que se apoyen sobre una u otra de estas dos orientaciones. Pero ponemos en duda la pretensión de dar cuenta de todas las situaciones a partir de'a violencia o de la rutina. objetos. se apoya alternativamente sobre cada uno de ellos para volverlos unos contra otros. Permite situarse en una posición que. así como no ignoramos lo que las rutinas deben al cuerpo y a las interiorizaciones corporales. a la crítica—. es decir. § 5. entonces. de la etnometodología —que aborda todos los estados posibles del mundo que pueden presentarse en el aquí y el ahora sin dotarse. derecho. nuestro modelo no puede contar solamente con personas en situaciones. por una decisión de método. hace de toda determinación. Nada excluye que dichas situaciones puedan volcarse hacia la violencia. un Las personas trabajan para lograrlo. Esas situaciones en que las personas se enlentan a un imperativo de justificación son las que constituyen el foco del modelo de EG. queda librada. hace referencia a valores comunes.iEl hecho de cuerd lobre el trabajo que las personas deben llevar a cabo pone –fetacerítóen el aquí y el ahora para construir el mundo social. al identificar por doquier fuerzas subyacentes. Pero. especialmente los que denominamos cm aes. a la contingencia de las elecciones personales (tener el coraje de «escuchar sus demonios»). por consiguiente. como en Max Weber.1. abandonar el marco de EG. La clase de acuerdo en que nos centramos en EG es. 1975). y particularmente oosas. de recursos exteriores a la situación—. en su crítica del derecho hegeliano. es el lugar de las representaciones colectivas que son reinteriorizadas por las personas. como lo examinaremos más adelante. acerca nuestra empresa a las sociologías fenomenológicas. el modelo de EG apunta a dar cuenta de estados justificables. El segundo conjunto de explicaciones. a una cultura común. o podrían enfrentarse. liberada de la tiranía de los valores. que son bastante numerosas. or un la . la coordinación de las acciones individuales es el resultado de un doble proceso de exteriorización e interiorización: el grupo. en tanto que negación de posibles opciones laterales. Uno de los efectos de esta generalización es el de no hacer ya posible la distinción entre lo que reconocemos como «violencia» en nuestra experiencia corriente del mundo social y lo que identificamos como conformidad. Pero entonces deberemos adoptar un punto de vista desde el que pueda constituirse la pertinencia de modos de acción que no competen a la justicia y. Debe reconocer también otros dos tipos de entidades cuya pertinencia no siempre es reconocida por las sociologías de inspiración fenomenológica.La temática de la fuerza se orienta por una vía completamente distinta cuando renuncia a apoyar la crítica en la perspectiva de una ciudad armoniosa en un mundo futuro posible y abandona la cuestión de la justicia. No ignoramos el papel —desigual según las situaciones.

que es una forma de la controversia más general entre holismo e individualismo.conociMie-nto común so15 re eTcual pu ednri apoya r s e los argumentos o los dispositivos soin . de ese modo. recurren a conceptualizaciones de aspecto metafisico. Para hacer posible una convergencia hacia el acuerdo. Los <grupos» que la sociología durkheimiana reconoce no existen. competencia por ellos. porque deben ser lo suficientemente sólidos para poder resistir las preguntas de un número indeterminado de nuevos interlocutores. supone una metafisica: en el mercado. en un principio con pretensiones de validez universal. Sólo existen personas individuales provistas de intereses. 1987). poética o delirante.justificación apela a recursos comunes que trascienden la situación. con la tradición individualista. Tampoco pueden valer solamente para algunos. En el modelo de EG la posibilidad misma de un orden social des\ cansa sobre una construcción en dos niveles —por un lado. las operaciones de---u „). que las personas en el mercado son seres morales. Un acuerdo semejante. formas de bienes comunes que permiten establecer una equivalencia entre las entidades y. por su parte. Afirmamos. para converger hacia un acuerdo las personas deben hacer referencia a algo que no son personas y que las trasciende. Cuando el acuerdo es dificil de establecer. como forma de expresión singular. Consideramos que esta metafisica subyacente no es un defecto de las ciencias sociales. Es esta referencia común lo que llamamos principio de equivalencia. que. Dotamos a las personas humanas de una capacidad metafísica y consideramos que esa capacidad es esencial para comprender la posibilidad de un lazo social. La justificación es en verdad portadora de iana pretension de universalidad (Habermas. es decir. Tratamos de mostrar —y esta es la primera parte de nuestra construcción— que esta capacidad metafisica es presupuesta por las ciencias sociales. Si estuvieran sumerg. Esa tarea es inmensa y casi irrealizable cuando nos asignamos. si la persona que está en desacuerdo descarta la posibilidad de la violencia y. Para ello partimos de la controversia entre la sociología durkheimiana y la economía liberal. El individuo racional de la economía liberal es un egoísta (el término es de Durkheim en su crítica al individualismo) y un artificio. por lo tanto. En efecto. En efecto.. considerado como un producto de la metafisica. Sus términos son conocidos: las corrientes que adhieren a la tradición de la economía liberal reprochan a la sociología durkheimiana su holismo. precisamente. justificado por referencia a un principio que trasciende la situación puesto que pretende ser generalmente válido. Estas reconocen el papel jugado por la capacidad de las personas humanas para concluir un acuerdo justificable en la construcción de la sociedad cuando. por consiguiente. para concordar en la búsqueda de los mismos bienes y para estar en. entonces. por el otro. debe expresar su desacuerdo apoyándose en argumentos. Y es precisamente e-se recurso a principios de construcción que trascienden la situación lo que hace posible la identificación de las situaciones y la selección de los argumentos y arreglos que son pertinentes en ellas. para realizarlo las personas deben aclarar sus posiciones de justicia. por ejemplo para consolidar un arreglo [arrangementl entre las personas presentes. entonces. personas. un universo en el ciue cualquier entidad puede involucrarse en cualquier situación. deben sustraerse de la situación inmediata y alcanzar un nivel más alto de generalidad. las personas no-se encuentran en su condición de particulares. para justificar. Pero los argumentos en que se apoya no pueden valer solamente para quien los enuncia. un hombre abs- tracto. renuncia a imponerse mediante la eliminación de sus adversarios. como en la etnometodolog-ía. o en el de la pura idiosincracia. Así. tal como el uso del término de individuo habitualmente lo deja entender. aún no especificados.Este trabajo tam--. definida precisamente por la voluntad de eludir la justificación («¿Por qué me dice eso? —Porque usted tiene cara de estúpido»). Los colectivos son artificios. s-1iticación deben formular la hipótesis de un . lo que podemos denominar capacidad metafísica. podrían estar a su vez en condiciones de reclamar que se aclararan los argumentos ya aportados para estabilizar el lazo social entre los participantes. si se incorporaran a la situación en que se plantea el desacuerdo. Reconoceraos. atrapada en la indeterminación absoluta de un aquí y ahora que se ofrece sin resistencias a las libres interpretaciones de los actores.etidos a la crítica o a la aprobación de los demás. se orientan hacia la búsqueda de una posición apoyadas en un principio generalmente válido. en el sentido de que son capaces de abstraerse de su particularidad para entenderse sobre bienes exteriores cuya lista y definición son universales (Thévenot.- . Durkheim. definir sus magnitudes relativas—. adecuarse a un imperativo de justificación y. esta polémica es indisociablemente ética y científica. Pero intentamos mostrar que la construcción de un vínculo político justo sobre la base de la relación mercantil también. es lo que denominaremos un acuerdo legítimo. establece la existencia de realidades colectivas en la polémica que mantiene con la economía liberal. En el centro de ese modelo de competencia figura. y. que sin embargo no extraen de ella todas sus consecuencias. 1989).idas en su particularidad no tendrían motivo para buscar los mismos bienes. que no pertenece a ninguna época ni a ningún lugar. que el esquema durkheimiano se basa en una metafísica. en cuyo caso el intercambio caería en el registro de la injuria.

formulamos la hipótesis de que los actores son capaces de distinguir entre argumentos o arreglos legítimos —en el sentido de que. asimilados ya sea a las «ideologías». que ha retenido sobre todo esta segunda definición. que constituye una de las referencias comunes de la sociología. en ese caso hablará más bien de «legitimación». Toda moral natural expresa la satisfacción de sí misma que experimenta una cierta clase de hombres» (Nietzsche. pura cuestión de creencia. en el propio (Weber. expresada casi en los mismos términos: «Cualquiera sea su situación. en un desplazamiento hacia una óptica más durkheimiana. 1948. se concibe la génesis de las reglas explícitas. 1987). Weber se propone designar en primer lugar la «validez de un orden» cuya «estabilidad» no dependa solamente de una orientación de las acciones individuales hacia la maximización de los «intereses» («racionalidad con arreglo a fines») ni de la fuerza de las «costumbres». es entonces una ilusión mantenida colectivamente. es decir. dos definiciones muy diferentes de la legitimidad (Corcuff y Lafaye. por ejemplo. Este concepto. a proveer una contribución a la tarea de esclarecimiento de lo que la sociología entiende por «legitimidad». ya sea a las «regularidades objetivas» (como. quien en Economía y Sociedad una conciliación. La ambigüedad de los usos asociados al concepto de «orden legítimo» está presen3 te desde su introducción en el arsenal de la sociología clásica. Esta última observación es importante porque permite mantener una distinción claLa sociología poswera entre lo que se refiere a la norma y lo que se refiere al ideal. el hombre tiene necesidad de juicios de valor gracias a los cuales justifica ante sus propios ojos —y sobre todo ante los de quienes lo rodean— sus actos. La sociología clásica. cuando. de voluntad de poder o de resentimiento— depende de su capacidad para hacer creer a la gente que realmente se basa en el ideal que proclama La legitimidad. si bien pueden ser movilizados por los actores en ciertas situaciones para sostener convenios en beneficio de las partes. sus intenciones y sus estados.bien apunta. 3 Pretendemos ocuparnos aquí de la legitimidad en tanto corresponde a la órbita de la competencia misma de los actores. beriana no ha parado hasta abolir esta distinción para quitar toda realidad a los ideales. fundado en última instancia en una u otra forma de violencia. que designa ahora la justificación a posteriori de una relación de dominación: «Todas las dominaciones procuran despertar y mantener la creencia en su "legitimidad"» (pág. argumentos o arreglos ilegítimos que. En Nietzsche se encuentra una teoría de la justificación como engaño. pág. Algunas veces. la sociología hace de la legitimidad un componente necesario de la acción social. es objeto de usos ambiguos. por ejemplo. frente a la crítica. es su manera de glorificarse a sí mismo. pueden ser objeto de justificaciones generalmente válidas y ponerse en juego para sostener acuerdos universalizables— y. abandonando la «legitimidad» a esas disciplinas con reputación de «ingenuas» que son el derecho y la filosofía política (Lagroye. 1989). inscripto en los hábitos o en las costumbres. Pero en los pasajes de la misma obra consagrados a la «dominación». por otro lado. dicho de otro modo. y en especial de las reglas de derecho. sin intentar Max Weber. y que de ese modo sea irreductible a la «mera regularidad en el desarrollo de la vida social» (pág. Max Weber modifica el uso que hace del término «legitimidad». con la forma de una operación en que el Estado se hace cargo de lo que ya está allí. Cuando define un «orden legítimo». esencialmente por la fuerza: en ese caso se hablará a menudo de «legitimación» (como cuando se dice. por ende. En efecto. es decir. 1. cuando la situación de las cosas hechas es atestiguada por la presencia de regularidades estadísticas). 220). que un texto de derecho es una «legitimación» de una «relación de fuerzas»). En esta segunda definición. vol. es decir. otras veces. 75 74 . 30). una licitación a posteriori de una coordinación obtenida por otros medios. no pueden justificarse ni sostener acuerdos que apunten a la generalidad del bien común. 324). 1971) yuxtapone. el carácter legítimo de un orden —siempre arbitrario por esencia.

17ffablamos de valores estéticos. — escala de valores que exige su esclarecimiento en caso de litigio. con anterioridad. en nuestra construcción. e incluso en la realización de acuerdos justificados y legítimos capaces de poner fin a una disputa o de evitarla. en efecto. una justa «proporción entre la cantidad de cosas distribuidas y las cualidades diversas de las personas» (Villey. supone entonces. una.más frecuente en la literatura sociológica? Lo que llamamos magnitud se distingue de lo que la sociolo'a comúnmeni~nina va aspectos que repasaremos rápidamente.6. etc. La puesta en juego de una exigencia de justicia no puede. el problema consistente en distribuir el alimento entre las personas presentes en el curso de una comida. Tomemos un ejemplo trivial. no puede evitarse entonces la cuestión del orden temporal en que se sirven los platos. pág. aun cuando los argumentos que se les oponen no concuerden con los suyos. en ese caso. os v. desde Aristóteles sabemos que la igualdad en la ciudad no significa necesariamente una distribución absolutamente idéntica de lo que tiene valor —ya sean bienes materiales o inmaterialesentre todos sus miembros sino. término cuyo uso es -fácil es reconocerlo-. es necesario que los participantes estén de acuerdo sobre la magnitud relativa de las personas evidenciada por el orden del servicio. La exigencia de justicia puede asimilarse a una exigencia de igualdad. relativizar su alcance. Cuando el número de los comensales es un tanto elevado y. tomados de Rousseau. a personas y cosas. que es la tarea del juez (y la tarea a la cual se consagra la sociología cuando pone en evidencia las desigualdades). de gustos. según la terminología que introduciremos más adelante). como bien lo dice Michel Villey. las personas no pueden servirse por sí mismas (como sucede cuando la comida se presenta en un aparador y se deja a cada uno la libertad de desplazarse a su antojo y elegir los manjares que pondrá en su plato. como lo atestigua la reticencia de cada comensal a ser el primero en dirigirse al aparador). una referencia a un orden cuyo carácter justo puede señalarse. como cuando se sirve en primer lugar a las personas de edad y por último a los niños. y es preciso resolverla públicamente. de ese modo. ores no es an necesariamente orientados a la justicia n. ese acuerdo acerca del orden de las magnitudes supone un acuerdo más fundamental sobre un principio de equivalencia en relación con el cual puede establecerse la magnitud relativa de las entidades presentes. Aun cuando el principio de equivalencia no se recuerde de manera explícita.). desligarlo del orden entre las personas y. lo cual. un orden justificable. diremos que las disputas conducidas por referencia a la justicia tienen siempre por objeto el orden de las magnitudes en la situación. ¿Por qué hablar aquí de magnitud y no de valor. de principios superiores comunes. disputas en apariencia muy disímiles. plantear problemas espinosos. mientras que el término de magnitud supone siempre. Ahora bien. eligiendo ajustar el orden temporal a un orden espacial. debe estar suficientemente claro y presente en el espíritu de todos para que el episodio pueda desarrollarse con naturalidad. la mesa es bastante grande. en una disposición justa y justificable. es una magnitud doméstica. a saber. en consecuencia. sin litigio ni escándalo. 51). por otra parte. no ocurre sin que se planteen problemas de orden. una definición de lo que constituye el valor de las cosas y de las personas. esforzarse por quitar toda significación al orden del servicio.. prescindir de la referencia a una escala de valores. Una definición semejante posee necesariamente un carácter normativo: se refiere al principio de magnitud que permite poner en relación. Para especificar lo que se debe comprender aquí por justicia y darnos la posibilidad de comparar. desde luego. 1983. Sin embargo. de opiniones. Pero en todos los otros casos el orden temporal del servicio se presta a ser interpretado como un orden de precedencia en función de la magnitud relativa de las personas (que. ¿A qué se referirán la crítica o el acuerdo? Al carácter justo o injusto de la situación. evidentemente. Para que la escena se desarrolle armoniosamente. en particular si varios principios de orden se presentan simultáneamente (¿se debe servir antes a la abuela o al jefe del dueño de casa invitado a la cena?) y suscitan cuestionamientos. Pero la realización de ese orden puede. Designamos esos principios de equivalencia con los términos. los sociólogos tienden a identifi- 77 . Principios de equivalencia y pruebas justificables Considérese a personas dedicadas a la demostración de críticas que se quieren admisibles por otros. por medio de una misma noción. como es el caso cuando se renuncia a servir a ciertas personas en primer lugar y se decide hacer circular el plato alrededor de la mesa («a la buena de Dios»). En segundo lugar —y los dos argumentos no están desconectados—. Es posible. Sobre la base de ellos será posible alcanzar un acuerdo sobre la magnitud relativa de las personas. Definir una situación como equitativa o no equitativa. En el transcurso de la comida.

que ciertas personas tienen valores burocráticos. guiaba nuestra intuición hacia el tipo de justificaciones con frecuencia utilizadas en la vi- 78 79 .car los «valores» con las preferencias reveladas por opiniones que se desprenden de las respuestas proporcionadas a entrevistas o a baterías de ítems en cuestionarios cerrados (las «escalas de valores»). por la exigencia de sistematicidad a que debe someterse la empresa dirigida a establecer la posibilidad de una ciudad justa que repose sobre un solo principio normativo. etc. En consecuencia. entre la multitud de estados posibles. ya sean de inspiración duralii cultur~. como las diferentes magnitudes son incompatibles —dado que cada una de ellas se postula como universal en la situación en que su validez está aseg-urada—. Pero entonces se vuelve dificil plantear la cuestión del acuerdo entre grupos diferentes dotados de diferentes valores. La confrontación entre la sociología durkheimiana y la economía liberal. sin embargo. y que poseen. El acuerdo sobre las magnitudes es la condición para los acuerdos legítimos. en primer lugar. autoritarios. que se proponen la tarea de establecer las condiciones de posibilidad de una sociedad justa. definidos como «arbitrarios». o de una parte de ellos. buscando establecer las propiedades que debe satisfacer una escala de valores para ser el soporte de una magnitud legítima.na serie de idas y vueltas entre los datos empíricos recogidos en el trabajo de campo sobre las disputas —el cual. hedonistas. Bien se ve que en ese caso toda opinión declarada puede ser la manifestación de un «valor» y que. debe aceptar que su magnitud varíe (dado que nada le asegura que la magnitud que alcanza en una situación definida por referencia a un principio de equivalencia seguirá siendo suya en un. Finalmente. ya nos había puesto ante dos formas posibles de acuerdo correspondientes a dos principios superiores comunes: el del colectivo y el del mercado. Las explicaciones a partir de la existencia de una cultura compartida ya no alcanzan. En el modelo de EG las magnitudes no están ligadas a grupos o a personas en su carácter de miembros de grupos sino a las situaciones en que se encuentran las personas Cuando. Esos «valores». Para definir esas magnitudes. ella encierra la referencia a un principio de equivalencia con pretensiones de validez universal en relación con el cual puede definirse la magnitud de las entidades presentes. A la inversa. rurales. Pero nuestra construcción se aboca precisamente a distinguir esos arreglos particulares de los acuerdos susceptibles de generalidad. lo cual es coherente con el postulado de una arbitrariedad de los valores.a situación diferente regida por otro de esos principios) Finalmente. lo cual conduce en la mayoría de los casos a invocar efectos de dominación de un grupo sobre otro. A la inversa. son susceptibles de fundar acuerdos aceptables por todos y orientados por ello hacia una perspectiva universalista Esta distinción es coherente con el proyecto de tomar en serio y esclarecer el concepto de legitimidad. arcri de exa las «personas» y los «grupos» que comprende mecanismos mana teriorización-interiorización. se deduce que una persona normal debe ser capaz de pasar en el curso de una misma jornada por situaciones correspondientes a principios de magnitud diferentes. en consecuencia. cuyas grandes líneas hemos recordado antes. de validez universal constituye una de las características de lo que denominamos una magnitud. en consecuencia. por ejemplo. para vincularse a una situación. un último punto: los valores de los que habla comúnmente la sociolovía se asocian a grupos y a personas en la medi'lentla que su «ie>> se Erda en que estas pertenecen a esos grupos o r fine por referencia a ellos (lo cual supone una. Puesto que esos diferentes principios de equivalencia no están ligados a diferentes grupos sino a diferentes situaciones. las teorías de la justicia. algunas de las propiedades que cabe esperar de los modelos— se revelan como utopías cuando se las confronta con la diversidad de las situaciones que conocen los hombres en una sociedad compleja. pero no pueden fundar acuerdos generalmente válidos. en una misma actitud racista. Pero semejantes construcciones —que valen. que descansan sobre principios de equivalencia generales y cuya validez. Efectivamente. hacen posibles acuerdos amistosos en beneficio de los actores presentes en la situación. La sociolog-ía clásica. Nos dedicamos a poner de relieve otras magnitudes bajo la coacción de la legitimidad. al proporcionarnos un corpus de argumentos y dispositivos de situaciones. por ejemplo. que busquemos asimilar todas las conductas a un solo principio de equivalencia. Si bien la pretensión. se asigna un mundo en el cual existe una pluralidad de valores porque existe una pluralidad de grupos. se orientan casi siempre hacia la búsqueda de un principio universal que permita fundar una convención reconocida por todos. las «magnitudes». religiosos. de ello no se deduce. las personas deben tener la capacidad de ignorar. trasciende la situación presente. en efecto. la situación representa un estado del mundo que es justificable. En el modelo de EG consideramos que la magnitud de las personas puede ser establecida sobre la base de una pluralidad de principios de equivalencia. Se dirá así. en el sentido en que utilizamos ese término. procedimos a hacer u. por consiguiente. es decir. en una situación. . algunas personas pueden apoyarse en tales «valores» y. racistas. todo puede ser «valor». los principios sobre los cuales apoyaron sus justificaciones en las otras situaciones que han atravesado.

pudieron encontrar mejor que otros una forma de inscripción en instituciones o dispositivos siempre activos. tras haber sido objeto de una elaboración sistemática en la tradición de la filosofía política. enfrentada a una fuerte competencia filosófica. hacer ver con total claridad las reinterpretaciones generadas por esa transposición (Héran. apoyado en la relación —mediada por la doble referencia a la tradición—. 81 . § 1. está también muy presente en Durkheim. e incluso aludir a su carácter insípido y poco imaginativo. talleres. sino como obras de gramáticos del vínculo político: los filósofos políticos proponen una formulación general válida para todos. una disputa sobre la magnitud que debe reconocerse a una obra publicada por un investigador. Pero también puede mostrarse que las mismas tradiciones informan igualmente la actividad del investigador porque están inscriptas en las herramientas que utiliza y que le ha legado su disciplina. con la filosofía política. a su entender. El marco antropológico plantea una restricción sobre las tradiciones que pueden ser razonablemente utilizadas con provecho. No hemos tratado esos textos en calidad de filósofos o de historiadores. Se trata en todos los casos de textos famosos que. en nuestro universo político. a menudo polémico. La polémica renace con vigor un siglo más tarde. nuestra disciplina se inclinó a poner el acento en la ruptura con la filosofia para defender su identidad en cuanto disciplina científica. puede alcanzar una comprensión previa de las actividades de estos últimos y plantear un horizonte de sentido que modifica mediante operaciones sucesivas de esclarecimiento. a partir del zen. u oponer a esas evaluaciones elogiosas el hecho de que no se basa en un trabajo verdaderamente sistemático. ya presente en Saint-Simon —quien. a medida que se acerca a él y lo pone a prueba aplicándole las herramientas de que dispone. Los análisis que nos han permitido delinear las diferentes ciudades se basan en obras clásicas de la filosofía política. más precisamente. etc. etc. que valida prácticas de uso. págs. lo cual los inclinaba a nutrir sus trabajos de cuestiones y conceptos tomados de la tradición filosófica. y elegimos el primero o uno de los primeros textos en los cuales la ciudad considerada se presenta en una forma sistemática. en la Francia de la década de 1960. denunciarla como componenda o ver en ella un obstáculo para la realización de una ciencia verdaderamente «objetiva». Puede mostrarse. como si procuráramos resituarlos en la historia de la filosofia o en su contexto propiamente histórico. Es el caso. a los filósofos del contrato social—.1 y unas construcciones que. al romper con la intención de develar algo oculto o de explorar un inconsciente. en nombre de la ciencia social. en efecto.da cotidiana. fustiga a los «metafísicos» y a los «legistas hacedores de frases» (Saint-Simon. mesas de votación. Se puede esgrimir que el libro es muy conocido. utilizada para construir el modelo de EG. en quien aparece asociada a la crítica del espiritualismo. 3 Es preciso insertar la referencia a la tradición en un marco concerniente a una antropología social para sostener una concepción hermenéutica de la actividad del sociólogo: este. de la filosofía política occidental. por ejemplo. asumir plenamente y reinsertar en la arquitectura de la investigación la reapropiación por parte de los actores de los resultados de la actividad del sociólogo (que ya hemos analizado en el § 3) en vez de negarla. 37 y 189). que se vendió muy bien. define la actividad del sociólogo como una operación de esclarecimiento y tiende a inscribirla en el marco de una hermenéutica (este punto es desarrollado en la Segunda parte.) que informan continuamente a los actores acerca de lo que deben hacer para conducirse con normalidad. entre las categorías que utiliza y las prácticas de los actores. pero se eximían a menudo de toda referencia explícita y no desplegaban los análisis que hubieran sido necesarios para tatación contribuye a fundar una concepción de la sociología antes expuesta que. para los campos que nos ocupan. 1987). 2 Esta doble consConsidérese. medios de comunicación e incluso conciertos. tras haber sido objeto de una vigorosa difusión. Así. para tomar un ejemplo indudablemente familiar para nuestros lectores. aquellos en los cuales. 3 Sólo un marco semejante permite. establecida por su parte sobre la base de un debate. se pueda aclarar algo en relación con la competencia ordinaria de las personas en nuestra sociedad. preocupada por mantener el corte entre la vida ordinaria y el universo de los textos (e incluso entre la cultura popular y la cultura docta)— tenía el respaldo de una reflexión sobre el lugar de la tradición en nuestra sociedad y. Eso se ve particularmente en los momentos difíciles de la historia de la sociología. 2 La continuidad entre el tipo de problemas que planteaba la filosofía política y el tipo de preguntas a las que la sociología pretendía proporcionar una respuesta ha sido a menudo desdibujada en el trabajo de los sociólogos. cuando la sociología se reconstruye como disciplina y se dota de un aparato propio. La polémica contra la filosofía. es decir. reuniones familiares. en efecto. Lo cierto es que en esos diferentes períodos los sociólogos más dedicados a endurecer el corte con la filosofía provenían en su mayoría de las disciplinas filosóficas. que las construcciones de la filosofía política se encuentran actualmente inscriptas en instituciones y dispositivos (como. pero también de la tradición cristiana sobre la cual descansa nuestra tentativa dirigida a aclarar la posibilidad de un lazo social fundado en el amor (cf. Otros tantos argumentos que pueden relacionarse con diferentes principios de equivalencia correspondientes a diferentes ciudades. es más razonable buscar apoyo en tradiciones para las cuales podamos controlar las mediaciones institucionales e históricas que hacen comprensibles la transmisión de esa competencia por medio de un aprendizaje práctico y su relativa adecuación al mundo de los objetos. por añadidura. poseían el carácter de modelos susceptibles de emplearse con provecho en nuestra tarea de modelización de la competencia común. la Segunda parte de este volumen).3). si bien no es imposible que. El hecho de comparar datos recogidos sobre el terreno correspondientes a personas corrientes y textos científicos pertenecientes a la ti adición cultural —que no asusta a los antropólogos de las sociedades exóticas pero que no es familiar para la sociología. Para ello tratamos de utilizar obras que se presentan explícitamente como políticas y que enuncian los principios de justicia que rigen en la ciudad. 1869.2 y 1.

6. Por un lado. sin duda. Este une a las personas por intermedio de bienes escasos. puesto que renuncia a darse una realidad que sea más sólida que los diferentes mundos en los cuales se despliegan las justificaciones de las personas Desde esta óptica. El análisis de los seis textos en que nos apoyarnos nos ha permitido bosquejar el cuadro de seis ciudades armoniosas fundadas en seis principios de equivalencia diferentes. etc. Mediante una serie de cruces sucesivos sería posible proseguir esta enumeración. cuyas manifestaciones inspiradas (santidad. la programación y la inversión— hacia el futuro. es decir. en el cual se encarna el superior común. se apoyan en la magnitud del renombre cuando se proponen denunciar —en el caso de la sociología del arte o de la sociología de la ciencia. al condensar la fuerza y la estima de las personas. los sociólogos se apoyan en la magnitud doméstica cuando develan la verdadera relación entre la gente bajo el artificio de las relaciones oficiales. está abstraída de toda dependencia personal. La ciudad del renombre se construyó a partir del Leviatán )i'fflitrd'Idicachonor. en tanto la competencia de las codicias subordina el precio asociado a la posesión de un bien a los deseos de los demás. armonizar los recursos del actor y los recursos del investigador. el soberano. La ciudad doméstica fue establecida por un comentario de La politique tirée des propres paroles de l'écriture sainte [La política tomada de las propias palabras de las Santas Escrituras] de Bossuet. sentido artístico. de Adam Smith. fuente de toda grandeza. la posibilidad de explicar las acciones de las personas mediante causas subyacentes y fuera de su alcance habría permanecido siempre abierta. cívicas en la mayoría de los casos. si el análisis hubiera puesto de manifiesto la existencia de principios de explicaciones sociológicas que no tuvieran su correspondiente en los principios de magnitud invocados por las personas para sostener sus pretensiones de justicia. está orientada —por la organización. pero sólo al precio de la ignorancia de lo que constituye su magnitud. sometiéndolos a un orden según el cual una de las formas de generalidad está dotada de la 82 83 . En una fórmula de subordinación establecida según un modelo doméstico. que rápidamente correría el riesgo de volverse fastidiosa. Asociada a la producción de los bienes materiales. La ciudad cívica o colectiva se analiza en El contrato social mula de subordinación al bien común no depende ni de la gracia divina.) constituyen la forma privile- 2. esta magnitud se revela en el propio cuerpo preparado por la ascesis. ya no está inscripto en la persona de un príncipe: está formado por todos. nuestro rumbo se inscribe en un relativismo radical. la magnitud de las personas depende de su posición jerárquica en una cadena de dependencias personales. en virtud de esta fórmula de equivalencia. La magnitud cívica se establece. vale decir.4 En la determinación de las mag. del reconocimiento de los demás. En 5. autenticidad. La ciudad industrial fue establecida a partir de la obra de Saint-Simon. En ello. La ciudad mercantil se extrae de La riqueza de las naciones ella pueden encontrarse los elementos que consolidan los cimientos de una ciudad en el establecimiento de un vínculo mercantil.nitudes legítimas. el vínculo político entre los seres es concebido como una generalización del lazo generacional que conjuga la tradición y la proximidad. por ejemplo-. puesto que a partir de cada uno de ellos los otros pueden internalizarse. sometidos a los apetitos de todos. que se desprendían de los argumentos desarrollados por las personas corrientes y el tipo de argumentos que habitualmente evocan los sociólogos para explicar las conductas de la gente. era para nosotros muy importante mantener una simetría entre los principios 4 Las ciudades consideradas en EG son las siguientes: se construyó sobre la base de ra Ciudad de Dios de san Agus—rdIrdirts-rfircfria cu 1. En efecto. en la ciudad del renombre ya no depende más que de la opinión de los otros. que pueden resolver las discordias. revelar cada uno de ellos en su especificidad y arrojar luz sobre lo que tiene de irreductible a todos los demás. de Hobbes. haciendo del «reconocimiento de los demás» o del «crédito» los únicos criterios «verdaderos» de la magnitud aceptables para una sociología realmente científica. lo cual suponía adoptar un punto de vista exterior a esos mundos.ntos o reglas utilizados localmente. Ligada a la constitución de signos convencionales que. de involucrarse en ellos o de apoyarse en uno de ellos para denunciar la validez de un mundo alternativo. permiten su equivalencia y el cálculo del valor. la realidad es precisamente el espacio crítico que abre la posibilidad de que disponen los actores de desplazarse en diferentes mundos. En ella. a la vez contra la dependencia personai sobre la que reposa la magnitud doméstica y contra la opinión de los otros que funda la magnitud del renombre.las pretensiones de inspiración reivindicadas por los actores. Definida por el acceso a un estado de gracia que no depende. así. En esta ciudad la magnitud es concebida con la forma de una relación inmediata con un principio exterior. de Rousseau. Al igual que las personas comunes. creatividad. giada de expresión. No habríamos estado entonces en condiciones de romper con una sociología del desenmascaramiento siempre tentada de reaparecer en los análisis Ahora bien. en calidad de tal. especial3. cuando cada uno renuncia a su condición de particular. la magnitud se funda en la eficacia y determina una escala de las capacidades profesionales. ni de la aceptación de la opinión de los demás. puede mostrarse que las diferentes magnitudes que hemos delineado sostienen también las maniobras de develamiento sociológico que pueden ser así tratadas simétricamente con los argumentos de las personas. ni de la sumisión al principio paternal. En ella. La tín y de los tratados que este consagra al problema de la gracia. Pero para construir este espacio era necesario que desplegáramos los mundos alternativos que lo componen satisfaciendo dos obligaciones contradictorias. La fór4. la magnitud no depende más que de la cantidad de personas que otorgan su crédito y. Del mismo modo. 1Vlientras que en la ciudad doméstica la magmei —i-11-TeTEffj-nitud se inscribe en una cadena jerárquica.procedimie.

el mundo cívico en la forma de leyes. de los diferentes mundos construidos según una misma grilla. nos dedicamos a estandarizar las diferentes presentaciones de modo tal de hacer posible la comparación entre esos mundos. Ahora bien. Si fuera de otro modo y cada mundo tuviera una forma de hacer la prueba y. por otra parte. que ellas puedan ser de número ilimitado (a la manera de los valores familiares para la sociología). no hay nada de eso. Pero. en cierto modo pre-magnitudes—. En consecuencia. por lo tanto. por la puesta al día de las coacciones de legitimidad que pesan sobre la construcción de las magnitudes— acerca nuestra empresa a las corrientes estructuralistas. Esta decisión. sin embargo. Para ser legítimas.legitimidad del bien común de la ciudad. congruente con el objetivo científico de nuestra empresa. puesto que consiste en asociar a seres de un mundo con formas de establecimiento de la prueba correspondientes a otro mundo. para apoyarse en una posición que escapa al régimen de la justicia. las personas deben estar en condiciones de desarrollar capacidades críticas. Al hacerlo realizamos un trabajo de reducción por el que los captamos a todos desde un punto de vista cercano al del mundo industrial. además. el modelo que es común a todas ellas. en el espacio de un mismo capítulo. Pero para que sea efectiva hay que concebir esos mundos como otros tantos universos incompatibles cuya justeza se basa en principios diferentes. plan- 85 . La primera. contribuye a ejercer el efecto de relativísmo necesario para nuestra demostración. desde la cual el espacio de lo justiciable puede aprehenderse en su totalidad. determinado de una vez y para siempre. el mundo doméstico en la forma de ejemplos. mientras que todas los demás quedan reducidas a bienes particulares a los cuales sólo se asocian goces egoístas. Ahora bien. los cuadros de estos diferentes mundos —que son el objeto de la segunda parte del tercer capítulo de EG— deberían adoptar una forma de exposición diferente en cada caso: el mundo inspirado debería presentrrse en la forma de enigmas. por ejemplo. etc. a describirlos por medio de herramientas estandarizadas y de acuerdo con una misma Brilla. la posibilidad misma de ejercer la crítica depende de la posibilidad de tener acceso a una exterioridad desde la cual sea posible liberarse de la situación presente para emitir juicios sobre ella. un modo de conocimiento que le fuese propio. si bien pueden desaparecer para ser reemplazados por otros —habida cuenta de que su número no está. Ese punto de vista exterior es accesible porque mediante una experiencia mental siempre es posible salir de los mundos en que se mueven las personas cuando tratan sus relaciones en términos de justicia. que no podemos exponer en detalle en este lugar. Esta reducción se asemeja a una denuncia. que hemos llamado coacción de la común humanidad. y se deben confrontar las obras de filosofia política que nos sirvieron para extraer diferentes magnitudes con esas coacciones. Pero sometemos precisamente esta posibi- lidad a la coacción de una pluralidad de mundos incompatibles. proporciona una tonalidad industrial a la puesta en forma a la que está sometida la descripción de las diferentes naturalezas. aun en sus mitos en apariencia más incoherentes. que sin embargo están en ellas estabilizadas de modo desigual en la medida en que fueron escritas en momentos de la historia muy alejados entre sí y en contextos muy diferentes. la puesta en evidencia de las coacciones que debe satisfacer una escala de valores para sostener una magnitud legítima daba cuenta del número relativamente restringido de los principios de equivalencia que. por más ajenas que sean al mundo industrial. tratar de identificar en el período actual magnitudes en proceso de constitución. Así. La existencia de una pluralidad de mundos brinda esta posibilidad siempre abierta de liberación. Por el contrario. las magnitudes deben satisfacer coacciones de construcción. al contrario de la antropología estructuralista que rompe la oposición de lo racional y lo irracional al sustituir el concepto de razón por el de sistema y proponerse la tarea de mostrar que el mundo de los hombres es siempre sistemático. Pero —segunda obligación— también era necesario desplegar esos diferentes mundos de manera de arrojar luz sobre su carácter simétrico. se articula en torno de la tensión entre dos coacciones. Sobre la base de ese modelo estuvimos en condiciones de describir la competencia que los actores ponen en práctica cuando manifiestan su capacidad para distinguir entre argumentos que descansan sobre magnitudes legítimas y juicios de valor incapaces de sostener una pretensión de legitimidad. en un momento dado. Ese modelo. Pero la presentación sucesiva. el reconocimiento de que existe una pluralidad de magnitudes no implica. abocándonos a construirlos según una misma arquitectura y. lo cierto es que la necesidad de satisfacer coacciones de construcción constituye uno de los elementos que contribuyen a limitar el número de las magnitudes legítimas sobre las cuales pueden basarse las justificaciones de las personas. Esta toma de partido por el relativismo —limitado. es decir. se entiende. pueden aspirar a una validez universal. Lo cual significa que si bien los principios de equivalencia que captamos en la sociedad francesa contemporánea poseen un carácter histórico. de manera que es lícito. Del mismo modo nos dedicamos a poner de relieve las coacciones que pesaron sobre la construcción de esas seis ciudades. nosotros no renunciamos a la posibilidad de un universo razonable ni a la razón práctica. Para actuar razonablemente.

Para dar cuenta de la realización de esta prueba de realidad. Elegimos -una g-uía para cada uno de los principios de justicia antes examinados y. por ejemplo).cipio de orden doméstico. cualidades excepcionales de constancia que favorecen la adecuación 86 87 . de cen5 En efecto. cualidades y relaciones que denominamos naturalezas o mundos. en el curso de la misma jornada. al carácter corporal o cuasi corporal de las respuestas. por lo tanto. Recalquemos que si bien la primera es parcialmente idéntica en las diferentes filosofias políticas en que nos hemos apoyado. Para comprender a las personas en sus operaciones de justificación y esclarecer la competencia que utilizan cuando conducen su disputa en la modalidad de la justicia. Finalmente. al menos en germen. En segundo lugar. para que las personas puedan ponerse de acuerdo en la práctica y no solamente en principio. como lo hemos visto. la primera coacción tiende a plantear una igualdad fundamental de los seres humanos. de situaciones de producción correspondientes a una naturaleza industrial a una situación en que juegan las relaciones personales. las personas deben poseer capacidades de tipo cognitivo (capacidad de establecer relaciones y de reconocer equivalencias. y que sean aptos para guiarlos desde el interior y. las personas están siempre en potencia en todas las magnitudes. pues las personas tienen en común el ser iguales en el aspecto de su pertenencia a la humanidad y al mismo tiempo están ordenadas según un principio de magnitud. entre una y otra construcción. como en la filosofía política. referidas a una naturaleza cívica. Consideramos efectivamente que la prueba de realidad resulta de la capacidad de las personas de ponerse frente a los objetos. a dos profesionales de la informática que deben mostrar lo que saben hacer valiéndose de diferentes computadoras y. un principio de incertidumbre: los diferentes estados de magnitud no están ligados de una vez y para siempre a las personas. es ciertamente inútil dotarlas de una personalidad en el sentido de la psicología. De donde se sigue que la determinación del estado de magnitud en que se encuentra una persona está subordinada a la realización de una prueba [épreuve] que denominarnos prueba de magnitud. el de la empresa: en ella. etc.nitud doméstica) y de allí a una situación mercantil e incluso a una situación sindical. pero no necesitan una «personalidad» entendida como un conjunto de esquemas de respuesta establecidos y fijos a la manera en que los hábitos están ligados al cuerpo. precisamente porque escapan a la acción reflexiva de las personas. bástenos con indicar sus tres líneas principales. debemos introducir en la situación ya no sólo personas. Esta doble coacción genera una tensión. escogimos esas diferentes guías en un mismo espacio. a dos herederos potenciales que revelan su capacidad de valorizar fincas. concebidas según el modelo del hábito. e ir acompañada de una forma de demostración [preuve]: es una prueba de realidad. una misma person. a menudo. y la segunda parte de nuestro trabajo está dedicada a su análisis. la repetición de formas de respuestas idénticas o similares frente a situaciones diferentes y en diferentes momentos de la vida está ligada. por referencia a un prin. las personas y las relaciones que aparecen en guías destinadas a la vida cotidiana. con el fin de ser coherentes con la hipótesis de que los principios de magnitud no estaban vinculados a medios sino a situaciones. a cada uno de los principios de justicia se asocian universos de objetos. esta prueba debe tener lugar concretamente en la realidad. En primer lugar. que aseguran. La noción de prueba juega un papel central en nuestra construcción. En nuestra obra bosquejamos un cuadro de esos diferentes mundos haciendo el inventario de los objetos. Para orientarse en los mundos en que sus acciones son justificables. La segun. El análisis de los objetos y de las relaciones que aparecen en esas guías constituye un primer elemento de convalidación empírica del modelo que ha sido largamente confirmado por los trabajos de campo. inspirándoles conductas cuya coherencia esté asegurada por la repetición. por ejemplo. con un sacrificio que se exige para alcanzarlos. por ejemplo en la cafetería (que compete a una mag. por referencia a un principio de orden industrial. valerse de ellos y valorizarlos [les mettre en valeur]: ello se aplica del mismo modo. pertenecen con el mismo título a la humanidad: las construcciones de la filosofia política que utilizamos encierran. En efecto. el principio de equivalencia que permite ordenar a los seres varía. en esas construcciones que dotan a los individuos de una fuerte capacidad de resistencia a la situación. lo cual entraría en contradicción con el principio de común humanidad.5 La determinación. en este sentido. Así.tea una identidad fundamental entre las personas susceptibles de ponerse de acuerdo. una fórmula de economía que vincula el acceso a los estados superiores con un costo y. una equivalencia entre la felicidad asociada a los estados superiores y el bien común de la ciudad entera: el sacrificio es un sacrificio que beneficia a todos y que repercute sobre los pequeños. una misma definición de la humanidad en la cual todos los seres humanos son igualmente humanos. ya sea que se sitúe el origen de los rasgos de personalidad en las primeras experiencias familiares y sexuales (como en las interpretaciones analíticas) o en las primeras experiencias sociales.a puede tener que pasar. los miembros de la ciudad que. Así.da coacción aplica un orden a esta humanidad. Para resolver esta tensión es necesario introducir en el modelo otras hipótesis que no detallaremos aquí. sino también objetos. cosas (materiales o inmateriales). Así. de modo inconsciente.

a menudo las conductas que sirven a sus intereses) delatando la adhesión superficial a «valores» de superficie («la carne es fuerte»). se puede sugerir la idea de que esos procedimientos deben poder abordarse como un caso particular de los procedimientos de justificación. en cierto modo. o el malestar que a menudo suscitan las condenas por actos realizados mucho tiempo atrás). el principio de la prueba no se pone en cuestión.— la riqueza de su familia. Distinguimos esencialmente dos casos de figura. por el contrario. los tuvo en cuenta en su juicio. no pueden sino estar perpetuamente tentadas de apoyarse en él para denunciar las situaciones dispuestas según mundos diferentes en las cuales las sumergen los azares de la vida. la presencia de seres extraños a su naturaleza. Al contrario de las concepciones éticas que hacen de la subsistencia el resultado de una voluntad de fidelidad a valores que permiten ofrecer una resistencia a las demandas anárquicas y cambiantes de los apetitos («la carne es débil»). En la lógica del modelo. según ese esquema. como sucede cada vez que la ciencia del hombre se asigna como prueba la capacidad de resumir una biografía en un retrato estilizado y coherente comparando conductas adoptadas por un mismo individuo en períodos y situaciones diferentes con la finalidad de hacer ver su carácter sistemático. un acento «distinguido». Sin entrar en el detalle de estos análisis. a las exigencias de la situación y mantener su personalidad o su integridad en todas las situaciones (esta observación nos ha sido hecha por P. y se proponen analizar los dispositivos en los cuales las personas se ven en la necesidad de comparar sus acciones presentes con acciones que han llevado a cabo en otras situaciones pasadas y los procedimientos mediante los cuales establecen una coherencia entre actos asociados de modo temporal. desde esta perspectiva. los debates alrededor de la prescripción de las acusaciones en la justicia. Ese cuestionamiento se realiza revelando. no están sometidas a determinismos internalizados sino a coacciones externas que dependen del repertorio de los recursos disponibles en la situación. Se puede denunciar que el alumno ha manifestado —por su vestimenta. la cuestión de la subsistencia en el tiempo no se presenta a las personas en todas las situaciones ni en todos los instantes de su vida. y que es entonces esencialmente industrial. la crítica supone la comparación entre objetos correspondite3 a mundos diferentes. Se les plantea esencialmente en las situaciones muy particulares en las cuales se debe emitir un juicio sobre actos que han llevado a cabo en el pasado y sobre la relación entre ellos y actos más recientes (como lo muestran. estas últimas pueden servirles de punto de apoyo para sustraerse. más precisamente aún. Pero es congruente con las corrientes que. por ejemplo. Estos diferendos [différends] nos interesan particularmente cuando conducen a poner en cuestión la validez de una prueba. En el primero. al menos en parte. en su aptitud para cambiar de situación y ponerse de acuerdo en situaciones diferentes. Sea.). La situación no es equitativa porque hay transferencia de grandeza (habitualmente se habla entonces de «privilegio»). En situaciones de disputa. pero la acusación recae en el hecho de que su desarrollo no ha sido conforme a la justicia porque las personas tuvieron en cuenta otra magnitud. por ejemplo. En nuestro modelo las personas disponen de una libertad de principio. 6 Estamnerdcouilspnahmuedprc contraintuitiva porque al parecer no toma en cuenta la subsistencia de estas en el tiempo. Así. sus modales. etc. Si. y también en situaciones en las cuales debe emitirse un juicio por anticipado acerca de actos futuros cuya probable corrección se evalúa (como es el caso. y que el examinador. . en las pruebas que acompañan a los procedimientos de contratación). acarrean consigo. se orientan por referencia al juicio y. 6 Esos dos enfoques corresponden a dos maneras diferentes de construir el libre albedrío y definir sus límites. Asimismo. por ejemplo. más que en su rigidez.r trar nuestras investigaciones en la cuestión de la justicia nos conduce a poner énfasis en la plasticidad de las personas. renuncian a tomar la subsistencia como un dato inscripto de una vez y para siempre en la naturalidad del propio cuerpo. A la inversa. etc. la referencia a la justicia y al imperativo de justificación debe guiar el análisis de los dispositivos y de los procedimientos biográficos. la prueba escolar. a lo que podríamos llamar un juicio último. realizada al precio de una implicitación— el mecanismo que asegura a los agentes una estabilidad que les permite hallar. en las construcciones que dotan a los individuos de una fuerte armazón interna y que los someten a coacciones incorporadas. Pero en la lógica de nuestro modelo las personas que mantienen su integridad en toda circunstancia lindan con la anormalidad: inscriptas de una vez y para siempre en un mundo que no pueden abandonar y que. la biografía y sobre todo la autobiografía. se valoran simultáneamente seres correspondientes a varias naturalezas. El modelo cuyas grandes líneas acabamos de recordar brevemente puede ser utilizado para analizar las operaciones críticas a las que se entregan los actores. diremos que se tiene en cuenta una transferencia de miseria (el alumno ha sufrido permanente de la persona a sí misma. en toda circunstancia. las construcciones que hacen descansar la identidad sobre una incorporación ven en el desplazamiento de la ética al ethos —es decir. en la prueba. que debe medir las capacidades de los alumnos. que apuntan a la reconstrucción de una vida que perdura. en la inscripción de la moral en el cuerpo. Ladriére). siguiendo a Dilthey. se considera que es necesario atenuar el rigor del juicio porque el alumno proviene de una familia pobre en la cual no ha tenido buenas condiciones de trabajo. tras advertir esos elementos extraños a la naturaleza de la prueba (una chaqueta «lujosa». las conductas mediante las cuales pueden ponerse de acuerdo consigo mismos (es decir. En efecto.

Se puede tratar de aplicar el modelo cuyas grandes líneas acabamos de resumir para precisar y modificar las interpretaciones que hemos proporcionado de los datos presentados en «La denuncia». importan en relación con un mundo justificable o que. etc. en los objetos que.nitud cívica). instituciones. lo que importa verdaderamente en la institución escolar no es producir trabajadores eficaces (magnitud industrial) sino ciudadanos responsables (mag. § 4. Es esta capacidad crítica. los signos de anormalidad que el lector identifica estarían constituidos precisamente por las maniobras desesperadas que aquellos ejecutan para tratar de mantener en pie un dispositivo vacilante —y que consisten. es decir. abrir los ojos. la posibilidad de pruebas que pongan en juego la magnitud de las personas— han sido objeto de un arreglo previo. las personas hacen como si existiera un principio de rango superior capaz de sostener una equivalencia entre objetos correspondientes a naturalezas diferentes. Expresamos ese hecho diciendo que las personas tienen siempre dos posibilidades: cerrar los ojos al adentrarse en la naturaleza de la situación y actuar a fin de estar en lo que hacen. dispuesta por referencia a uno u otro de esos principios. en el dispositivo de la situación. para sostener sus pretensiones de justicia las personas pueden apoyarse en la realidad. En efecto. a una sola forma de generalidad.. lo que define el libre albedrío de las personas. con anterioridad a toda calificación. los denunciantes constituyen dispositivos conflictivos en los cuales objetos correspondientes a diferentes mundos se cotejan de modo incongruente. El compromiso es fácil de denunciar. Estos compromisos se consolidan gracias a la disposición de objetos. los casos que fueron objeto de un trabajo de des-singularización previo al ser tomados a su cargo por colectivos cívicamente constituidos. es decir. que denominamos denuncia. en el caso del compromiso que examinaremos más adelante. Esa es la razón por la cual las situaciones de prueba se disponen habitualmente de modo tal de ser puras. infra. es decir. les aporta una seguridad de pertinencia y de justicia. para lo que se aleja a los seres de distinta naturaleza. mantener en presencia a seres de diferentes naturalezas sin la naturaleza cívica y la naturaleza industrial. siempre abierta. la competencia cognitiva de las personas en cuestiones de justicia es relativamente realista. en tentativas para inscribir más claramente su caso en un dispositivo cívico (como cuando invocan la existencia de un «comité de apoyo» del cual son únicos iniembros)—. Y precisamente porque los dispositivos situacionales que se encuentran en la vida cotidiana --en particular los que suponen. a la inversa. a fin de dificultar el cuestionamiento de los resultados de la prueba. En efecto. o. en consecuencia. Veremos más adelante como la salida de un modelo centrado únicamente en la justicia y el análisis de las relaciones entre amor y justicia nos permiten proponer una tercera interpretación de los mismos datos (cf. la salida de la disputa supone el re- aclarar el principio de su acuerdo y conservar una disposición intencional dirigida hacia el bien común. asocian en una misma forma la pertinencia de dos mundos incompatibles. Así. se instrumentarían intensamente por medio de objetos pertenecientes al mundo cívico.una «desventaja»). Pero consideramos igualmente otro medio para salir de una disputa y alcanzar un acuerdo: la elaboración de un compromiso. Pero lo cierto es que la denuncia —más o menos difícil o más o menos realista según las situaciones— es siempre posible porque dado que las personas existen. La disputa gira entonces alrededor de lo que en realidad importa. retirarse de la situación y denunciarla considerándola desde la perspectiva de otra naturaleza. para que su proyección en el espacio de los debates públicos pudiera operarse sin crear una sensación de molestia ni una acusación de locura.gundo caso de figura. la referencia al derecho de los trabajadores abre un compromiso entre torno a una prueba única. Segunda parte. Es necesario recalcar que la denuncia es más o menos dificil de realizar según la manera en que esté dispuesta la situación. Según esta interpretación. habíamos concluido que las denuncias juzgadas anormales se distinguían de las consideradas normales esencialmente por la existencia de una disparidad muy grande de tamaño entre los diferentes actantes. En efecto. 91 90 . precisamente como personas. Al trasladar a un mundo cívico —puesto que someten sus causas al veredicto de la opinión pública— unos casos que se inscriben en la naturaleza doméstica y que a menudo suponen un fuerte componente inspirado. Las situaciones confusas en las cuales figuran seres correspondientes a varias naturalezas son particularmente propicias a la denuncia. lo que se pone en cuestión al apoyarse en otro principio es la validez misma del principio que regula la prueba. No se puede poner en cuestión el compromiso sin destruirlo. En ese caso. A la inversa. En un compromiso las personas se ponen de acuerdo para transigir. al ser identificados excluyentemente. En el se. Se puede proponer una segunda interpretación. por ejemplo. es decir. constituyen objetos indivisibles. aquí y ahora. en su mayor parte.5). tras apoyarnos esencialmente en el tamaño de los actantes defmido por referencia a un solo eje particular-general y. en los ejemplos juzgados normales. tomados de las dos naturalezas en presencia y que. acorde con el mundo tal como es. cuentan en todo momento con la posibilidad de realizarse en el mundo que.

lo que soporta todo el peso de esta dis sición y de la demostración de que está bien fundada es la ruebá Pero la prueba no es ajena a la axiomática de la ciudad que la presupone ‘ En efecto. Esta abstracción es. la axiomática que funda eI ideal de justicia descansa en gran medida. por un lado. debía a veces confirmarse por estar. La realización de la justicia por la prueba no presenta problema alguno en tanto que ese dispositivo sea desplegado haciendo abstracción de la existencia de las personas en el tiempo. Ahora bien. una capacidad orientada a la realización de un ideal de justicia —del que EG nos proporcionaba un análogo y que. estrictamente hablando. el conocimiento de sus límites y.En el modelo de de -cto. reglamentos. en efecto. presuponía esa distancia. en gran medida suscitado por los interrogantes que planteaban a cada instante las investigaciones de campo. La ejecución de la justicia puede asimilarse con ello a la realización de una disposición justificable de personas y cosas. coherente con el ideal de la ciudad que. esencialmente.) sostenidos por cosas. de modo que la capacidad crítica —cuya posibilidad el modelo tiene el objeto de fundar y cuya utilización intenta esclarecer— carecería de sentido puesto que no encontraría en la realidad situaciones a las que mereciera aplicarse. por consiguiente. El modelo mismo. la crítica ya no sería más útil que en la «isla de los bienaventurados» de la que habla san Agustín. por lo tanto. por un lado. la de la igualdad entre las personas según un principio que permita establecer una equivalencia entre ellas. sobre la posibilidad de pasar a la prueba cuando la justeza del mundo es objeto de críticas. de interpretar los casos que nunca terminan. Pero para pasar a la realización de este ideal es necesario contar con otras entidades con que está hecha la realidad. por el otro. es decir. Las coacciones que pesan sobre la realización de una exigencia justicia se refieren a la realización de la prueba. Cuando se pasa del ideal de justicia tal como se lo encuentra premodelizado en la filosofia política a las situaciones de disputa judicialkla lista de los seres en presencia se modifica considerablemente. por otro lado. o de renovar la prueba cuando su justeza es cuestionada. Pero antes de especificar ese marco y para clarificar en la medida de lo posible la lógica del camino elegido. es por una necesidad interna que un modelo de justicia —que contuviera. no competen a la justicia. sobre un principio de incertidumbre necesario para conciliar común humanidad y orden de magnitud y. En nuestra opinión. La utilización del modelo de EG para analizar la manera en que las personas hacen frente a las condiciones pragmáticas de la prueba conduce. cuando se enfrenta a las situaciones de la vida. en concordancia con la realidad- y. En efecto. en consecuencia. la noción de • •e ' • . etc. En efecto. además. las coacciones de un orden diferente con que se topaba la puesta en práctica de esta capacidad. se desprende de las cuestiones planteadas por el despliegue del modelo de EG y su funcionamiento empírico. sobre la imposibilidad de darse un universo cuya pertinencia pueda reabsorberse totalmente en la problemática de la justiciapn mundo completamente justo no es menos utópico que el universo completamente violento que a menudo pintaba la sociología clásicá\ Ese trabajo de reflexión. la referencia a una pluralidad de mundos posibles— reclama. por otra parte. sta tercera interpretación se sostiene en un marco de análisis que apunta a abarcar un horizonte más amplio. para escapar a la utopía y subsistir entre la gente. Pruebas y temporalidad Al final de la Segunda parte de esta obra el lector encontrará esbozada una tercera forma. siempre t. en las cuales este ideal es puesto en práctica.• t al E ÉGGa'prueba>cupa una prueba permite articular el ideal de justicia cuyo sentido poseen los miembros de nuestra sociedad y que se despliega en la axiomática de la ciudad con las situaciones de disputa judicial. el ideal de justicia no conoce más que personas y un ser metafisico capaz de vincularlas. cosas y objetos no materiales (tales como códigos. que hoy nos parece más pertinente. a profundizar el análisis de la relación entre. • 93 . a poner el acento sobre las dificultades que encuentra la ejecución de la justicia y. La cuestión que se plantea es. nos incitó a hacer hincapié en las distancias entre el modelo y el mundo y. y también de tratar la cuestión conexa de la interrupción deGs disputas en la justicia. como es el caso de EG. en relación con el cual la justicia pueda ser tratada como una forma entre otras de mantener el lazo social. quisiéramos mostrar cómo la consideración de otras dimensiones de la acción que. la exigencia de una apertura a modos de relación que no correspondan a la justicia. un universo en el cual cualquier distancia con respecto a la justicia fuera perfectamente transparente e inmediatamente reparada por una acción concertada de las personas—. en un universo dentro del cual no se opusiera ninguna resistencia a la justicia —es decir.7. en ciertos estados del mundo.

esta condición supone hombres igualmente desnudos ante la prueba. Cada uno llega a la prueba despojado de cualquier marca que pudiera ser el soporte de una información sobre su magnitud en cuanto resultante de pruebas anteriores. acerca del equilibrio entre ciudadanos enfrentados a un reparto. Para que el modelo siga siendo realista exige también darles la posibilidad de hacer previsiones sobre el futuro y. lo que es igual. su relación con las que la precedieron y las que la sucederán. la incertidumbre aparece como una condición de la rectitud de la prueba. r o jeto de cálculo. La prueba introduce un orden entre las personas. puesto que. puesto que la prueba revelará entre ellos una desigualdad que justifica que se los ordene según un orden de magnitud. una vez logrados. el principio de incertidumbre supone. en consecuencia. por construcción. Es casi imposible. porque no serviría de nada. de un premio literario. concebir la realización de las pruebas sin dar a las personas la posibilidad de conservar la memoria de los resultados de pruebas anteriores y de trasladarlos en el tiempo cuando deben hacer frente a nuevas pruebas. sin las cuales la justicia persiste como un ea esprovisto e aplicaciones prácticas. Pero de ello se sigue también que los resultados cle la prueba actual tampoco pueden ser objeto de inscripciones. Un mundo semejan_fte_s1_.norancia». de modo tal que un mundo en que las pruebas fueran perfectamente justas —un mundo en el cual el principio de incertidumbre fuera perfectamente respetado— terminaría por excluir de su orden la noción misma de pruebalLo que otorga sentido a esta. En su forma radical. Pues si el resultado de la prueba tuviera una u otra forma de inscripción en las personas.ligada a su origen en la filesofia política griega. Pero enfrenta dificultades temibles cuando la introducción de un vector temporal obliga a plantear la cuestión de la memoria. pues el número de los postulantes sería por definición incierto. cuando es cuestionada en una disputa en la justicia. conferir a los resultados de la prueba actual una cierta validez a lo largo de cierta duración. pero un orden que no es objeto de ninguna inscripción. de modo tal que la prueba que les hubiera sido desfavorable ya no sería renovable. entonces. 1987). Pues si se tiene en cuenta el tiempo. además. Según la xdomática de la ciudad. se borrarían de la memoria. El modelo de la ciudad ofrece una solución satisfactoria a esta preg-unta a condición de producir un desequilibrio puntualmente reabsorbido por una prueba sin porvenir. lo cual estaría en contradicción con el principio de incertidumbre Imaginemos un universo conforme a ese principio. en forma tal que quienes se han revelado pequeños pueden en todo is'ueces. Así. la existencia de magnitudes vinculadas a personas de una vez y para siempre vendría a contradecir su común humanidad. pero muy probablemente elevado. Cada prueba demuestra ser demasiado dificil de instrumentar.L momento. Examinemos más de cerca adónde nos conducen las cláusulas de incertidumbre y de renovación. la posibilidad de que los pequeños se presentaran nuevamente a ella ya no estaría asegurada. _51 prueba siempre es renovable. no iguales. debe disimularse «bajo un velo de ig. Para realizarse plenamente. las diferentes pruebas se encadenan en una secuencia por intermedio de la memoria. Si se reintroduce en este esquema la posibilidad de la memoria. volver a presentarse a te es dificil de concebir. que se borre la memoria de las pruebas anterio- res. Ahora bien. para retomar la expresión de Rawls (Rawls. no se podría impedir que ellas se presentaran a una nueva prueba con la magnitud otorgada por una precedente. la existencia de una preselección antes de la prueba puede estar justificada por la preocupación por mantener su incertidumbre Pues se puede suponer que - 94 95 . de una prueba deportiva o de la selección para ingresar a una institución. Consideremos una prueba coherente con el uso que la gente hace de ese término. pueden presentarse. cada prueba debe ser considerada en. sino igualmente despojados de toda marca que sostenga la inscripción de una magnitud previa. Ahora bien. la memoria traslada al presente —en el que se realiza la prueba actual— el recuerdo de los resultados obtenidos en las pruebas pasadas. es precisamente a posi ei as que e es in erente de establecer entre-las personas un orcléride magnitud valido pai7a1--cierta din-ación o. Pero sumergir los dispositivos de prueba en el tiempo no sólo obliga a dotar de una memoria a quienes los ocupan. en consecuencia. En efecto. la cuestión de la memoria de las pruebas anteriores y de las previsiones que se apoyan en los resultados de la prueba a tual resulta problemática cuando se enfrenta a las cláusulas de *ncertidum d renovaciti. Las pruebas serían muy numerosas y sin duda continuas. dado que sus resultados no tendrían efectos duraderos y. que las personas se permiten. es decir. sin excepción. la vuelve deseable y. Pues si el acceso a la prueba estuviera subordinado a la posesión de una magnitud que fuera el resultado de una prueba previa. entonces. todas las demandas de renovación se verían satisfechas. hace suponer que la prueba terminaría por no ser solicitada. Pero lo más difícil de comprender es para qué serviría la prueba.. Esta última eventualidad. por ejemplo. de modo que la magnitud de ellas. Todos. planteada fuera de la historia. como cuando se habla. la capacidad que se le ofrece de in-scribirse en una secuencia de pruebas cu os resultados acumulados pue-dbui. hace de ella_ una ápuesta. mental o inscripta. proporciona una respuesta a la pregunta.

Se trata a menudo de «tests de lápiz y papel». jactándose de su antigüedad. reclama el manejo de una herramienta compleja y cuya demanda de renovación. cualquiera sea su antigüedad en el equipo». Pero las primeras carecen de historia y nadie se preocupa por ellas. El capataz alega esos dos fracasos consecutivos para no asignarle en adelante más que tareas subalternas. la celebración de una liturgia o la organización de una importante fiesta familiar.. El capataz le contesta que no tiene las competencias requeridas para hacer funcionar correctamente el artefacto. una prueba de realidad. la razón por la cual muchas pruebas consideradas como tales por los actores y. en particular. Ahora bien. Así. el caso.quien se ha revelado pequeño en pruebas anteriores no tiene ninguna posibilidad de salir airoso de la nueva prueba. 1 Considérese. por ejemplo. de confiar a alguien la dirección de un servicio en una empresa. como puede apreciarse. son pruebas que podríamos llamar ficticias. 1 La exigencia de preselección en función de los resultados de pruebas pasadas guardados en la memoria no carece de conexiones con el grado de predecibilidad reconocido a una prueba Cuanto más se supone que los resultados de esta aportan una información sobre /. es decir. de afectar a otras personas: mostrarse incapaz de resolver un problema de canillas no implica riesgo alguno de inundar el departamento del vecino. La prueba conforme a su concepto es. este argumento puede ser invocado para no dar curso a las demandas de renovación de pruebas. por ejemplo. de pruebas que no implican objetos reales. puestos en juego en el mundo ordinario en que los hombres se sirven de ellos y capaces. altamente problemática. un automóvil y un conductor cuyo manejo en la autopista se pone a prueba. aun cuando los postulantes basen sus reivindicaciones en la posibilidad de un cambio. Ahora bien. Además. Supongamos que al realizar su trabajo de rutina corneta errores. de un obrero que./ las capacidades o las incapacidades del postulante válidas por un largo período. 2 Así. El principio de incertidumbre exigiría que todo postulante pudiera tomar el volante y someterse a la prueba. Se puede pensar que al cabo de cierto tiempo el actor va a comenzar su trabajo cada mañana con el estado de ánimo con que se hace frente a una prueba. ¿Hay que contar como tal 'a toda operación que ponga en relación a cosas y a las personas que las aprovechan? En caso afirmativo. es necesario que no sea posible predecir las posibilidades de éxito de quienes se presentan. como dicen los psicólogos. la extensión que se dé en el modelo al concepto de prueba conduce a poner en la misma bolsa situaciones que no son consideradas como tales por los actores y otras cuyo carácter realmente probatorio están dispuestos a reconocer. para que el resultado de la prueba permanezca incierto. 2 Uno de los problemas que plantea la utilización empírica del modelo de EG concierne a la determinación de lo que debe registrarse como prueba. como consecuencia de un error de manejo el obrero rompe una pieza de la herramienta. s resulta os son sometidos a una u otra forma de memorización. a un número indeterminado de personas. ya sea que se trate. Lo mismo sucederá con los demás. además. Pero se advierte sin duda alguna que los riesgos que una situación semejante haría correr a los demás automovilistas la vuelven ampliamente improbable. dice en su defensa. que esos errores se produzcan repetidamente. 1990). Quien se vale de ellos es de ese modo responsable de sus actos frente a las otras personas a quienes la activación de esos objetos podría afectar. no en el sentido de que sean ilusorias. pero acepta ponerlo a prueba y entregárselo en la primera oportunidad. Pero. por ejemplo. sometido a la incertidumbre. con la voluntad tensa. analizado por Claudette Lafaye (Lafaye. Los mismos argumentos valdrían para un número considerable de situaciones. Algún tiempo después. y reserva el manejo de las herramientas complejas a quienes tienen la competzacia para hacerlo. las pruebas escolares que involucran a esos seres inciertos que son los niños y los adolescentes. Otro argumento de peso milita a favor de la preselección. en su personalidad o sus capacidades. "Le puede pasar a cualquiera". Ahora bien. con ansiedad. sino en la medida en que se administran a escala reducida. Considérese nuevamente el ejemplo del técnico. no es aceptada: «Un capataz asigna a un joven agente recientemente salido de la escuela una herramienta moderna de manejo complejo. luego de un primer fracaso. los objetos reales son objetos que existen en el mundo de los hombres y cuya utilización afecta. lo cual volverá difícil excusarlos mediante la invocación de las circunstancias. como ya hemos dicho. por lo tanto. involucra no sólo a personas sino también a objetos que tienen cabida en la realidad. de una gran reducción de las posibilidades ofrecidas a las personas consideradas pequeñas según pruebas anteriores para pedir la renovación de pruebas que les fueron perjudiciales en un pasado más o menos lejano. como el precedente. mientras que la segunda. etc. por lo tanto. producido gracias al paso del tiempo.. En consecuencia. esta forma de mantener la incertidumbre de la prueba bajo la coacción de la memorización se realiza al alto precio de una homogeneización máxima de los candidatos aceptados —cuyas magnitudes evaluadas previamente deben ser muy parejas— y. es decir. el capataz renueva la prueba con otra máquina. que observarán más que de cos- 97 . Esa es. que el obrero daña al ingresarla al garage. más normal parece considerarse la exigencia de preselección. la mejora de una finca familiar. En un gran número de casos la exigencia de seguridad brinda así un argumento sólido en favor de la preselección e incluso para oponer un rechazo a una demanda de renovación dirigida a abolir los resultados memorizados de una prueba anterior. las operaciones de rutina del técnico frente a su tablero de control no son menos pruebas que la utilización de una máquina compleja por parte de un recién llegado. las personas otorgan habitualmente el nombre tisid rueba (épreu djdéslaseeseiocu. Un obrero del equipo protesta esgrimiendo su status de antigüedad. Lo cierto es que. en consecuencia. concentra la atención de los participantes que esperan su desenlace para emitir un juicio sobre las capacidades del postulante y realizar pronósticos sobre sus actos futuros. Considérese.

evitando disputas continuas sobre el orden. Arendt. debido a que en la muerte se retira de las posibles consecuencias y prolongaciones de lo que empezó. Este ejemplo sugiere que se puede pasar gradualmente de situaciones de rutina --cine no ub serán consideradas como pruebas por los actores— a situacim cadas como tales. la existencia de una potencia puede enfrentarse con la sospecha. pág. págs. pág. por el contrario. Gary fue instigador.randeza. como hizo Aquiles. 1989). sobre todo si esa recompensa ha sido obtenida en el pasado lejano. porque la esencia del constructor no es otra que la po- 98 99 . para desarmar la crítica y. entonces. No es difícil ver las consecuencias absurdas de este principio.3 Como lo sugieren. En efecto. por ejemplo. según el caso. etc. a un sobrino (Ajar). como los de Megara por ejemplo. sino elegir expresamente. Este fortalecimiento puede adoptar diferentes formas. por un lado. la calificación) y. el héroe debe perecer en el acto que revela su potencia: <. analizada por P. Más precisamente. en definitiva fortalecer el vínculo entre los resultados de la prueba y la persona misma de los que se someten a ella. Sin embargo. Ese pasaje parece estar ligado. estas pocas observaciones. es decir. no puede ser enteramente revelada por los actos que realizan en sus «estados actuales» (Grenet. 32-6). se le ocurrió atribuir la paternidad de su penúltima obra. quien no construye no tiene la potencia de construir. Y efectivamente lo es a lo largo de toda su vida sin que ninguna instancia tenga el poder de deshacer lo hecho al otorgarse el título. pero se sustrae más fácilmente que un universo concebido con abstracción del tiempo a la exigencia de justicia conforme al ideal de la ciudad. 1983. para ser «dueño de su grandeza». 237). La oie devant soi. sino por su facultad de revelar la presencia o la ausencia de una potencia en el actor y. entre los actos. y así. ni siquiera por el propio actor --quien. 24) y. a dejar tras de sí una historia y una identidad que le proporcionen una "gloria inmortal". En ese sentido resulta particularmente interesante la anécdota de la que R. introduce una tensión entre los ajustes que hacen a un mundo estable. sólo poseída por quien construye y cuando construye. por otra parte. cómo se las arregla. que ya no se capta en la medida en que actúa sobre el mundo y lo modifica. por ejemplo. que cuando no hay acto no hay potencia. pero que tiende. un universo sumergido en el tiempo —dentro del cual las personas conservan el recuerdo de pruebas anteriores y se apoyan en los resultados de la tumbre lo que hace. protagonista y víctima (ya que precedió a su suicidio). págs. que según ese sistema no será arquitecto si no construye. como ocurre con los títulos deportivos (disputados regularmente) o los premios científicos y literarios otorgados nuevamente cada año. en la metafisica ordinaria de los miembros de nuestra sociedad las personas se definen por el hecho de estar dotadas de una potencia que es. por el otro. 1983. la más habitual de las cuales es el otorgamiento de un título que. los tests psicotécnicos en una empresa como la SNCF. se de que aún poseía la capacidad de ganarlo en el presente sin que la prueba se viera afectada por el recuerdo de sus éxitos anteriores. 5 «Hay filósofos que pretenden. Corcuff (Corcuff. como en el caso de los títulos académicos. que no hay potencia más que cuando hay acto. una breve vida y una prematura muerte. 3 La diversidad de los modos y los grados de inscripción está inscripta en el lenguaje. de manera que la historia del acto termine junto con la vida misma» (Arendt. Resulta claro. Cabe imaginar que luego de cierto tiempo se realizará una prueba propiamente dicha como. con ello. por construcción. que uno recibió el premio Goncourt y habitualmente se precisa el año. y lo mismo en todo lo demás. suprimir toda ambigüedad acerca de los resultados y del orden de las magnitudes consecutivas a ellos (como. igual a esa duración / --como es el caso de la mayor parte de los títulos académicos— o estar limitada en el tiempo. puede poseer una validez superior a la duración de la vida de su portador (cuando es transmisible a la descendencia). no se puede decir con absoluta certeza aquello de que las personas son capaces. no sólo debe arriesgar su vida. al desvío del acto. Fuera del dominio de la acción la potencia es incognoscible y. 1977. Sólo el hombre que no sobrevive a su acto supremo es el indisputable dueño de su identidad y posible g. en consecuencia. la capacidad revelada por la prueba conserva en ese caso una presencia más o menos duradera. y las exigencias de las personas cuya potencia. de modo que los actos que la atestig-uan deben repetirse a intervalos más o menos regulares para sostener su factualidad. a la consideración exIncita de la incertinumbre y. quien efectivamente obtuvo ese premio. como «poder-ser en la acción».quienquiera que conscientemente aspire a ser "esencial".4 Numerosas disputas de la vida cotidiana —de las cuales el famoso ejemplo de Aristóteles acerca del arquitecto que no construye constituye el paradigma-5 se refieren 4 Esa es la razón por la cual. en la acción. en ausencia de toda manifestación en actos. Se dice así que uno es «técnico» o «bachiller». debe estar preparado para «correr el riesgo de la revelación» sin saber «a quién revela cuando se descubre a sí mismo en el acto» (Arendt. prueba actual para hacer pronósticos sobre el futuro— se parece al nues tro. 1962. no cognoscible en su totalidad ni de una vez y para siempre. De donde se deduce que. según H. Lo que da a la historia de Aquiles su valor de ejemplo es que muestra de una sola vez que la eudaimonia sólo puede adquirirse al precio de la vida y que uno no puede sentirse seguro de esto más que renunciando a la continuidad del vivir en el que nos revelamos gradualmente y resumiendo toda una vida en un solo acto. controlar las condiciones de aprobación eliminando las circunstancias o desechando los objetos correspondientes a otros mundos. sostener previsionéisobre sus acciones futuras. «siempre anterior a la observación del cuerpo» (Ricceur. a cuestionarse si no es reafirmada por nuevas pruebas. 252-3). para hacer que la posibilidad de su efectuación permanezca siempre presente. Se dice.I en la mayoría de los casos las pruebas más conformes a su concepto habitual comportan un carácter formal necesario para asegurar la preselección de los candidatos. Tras haber obtenido el y con el fin de asegurarpremio Goncourt en un pasado lejano por Les racines du ciel.

no sólo en tanto que no es susceptible de partición ni de división y «que existe por tanto en la unidad singular de todos sus componentes». irreductible a lo que de ella revelan los actos en que se realiza. a la sucesión de los imperios. 488-90). sino sobre todo en cuanto persiste más allá de los accidentes en que se manifiesta. la. de individuo. a esta operación puede objetársele que no es equitativo disminuir la prima de un ejecutivo de cierta edad. consistente en la denuncia de la injusticia de la clausura de la prueba en torno de una acción actual que al parecer no toma en cuenta la magnitud de actos pasados. a una captación sintética del sentido de la individualidad como categoría universal del espíritu humano (Mauss. A la inversa. Sum. en un caso de ese tipo. persona y yo. t. Para comprender la posición que ocupa la noción de persona en la metafísica corriente de los miembros de nuestra sociedad es necesario. y cuya memorización —en la forma de títulos que abren el acceso a posiciones o cargos. incognoscible en su totalidad. inmersa en el tiempo. la potencia de una persona debe pez nianecer. 1. desplaza al horizonte del segundo advenimiento de Cristo el develamiento de las potencias y la efectividad del juicio—. Ladriére (Ladriére. a la inversa. teología y ciencias sociales. etcétera). vol. El acto vale como prueba en tanto que expone una potencia a la luz del mundo. 8 El modelo de la ciudad no integra el tiempo en cuanto tal porque se inscribe en la concepción cíclica del tiempo griego que identifica el acontecimiento con la contingencia y reduce la historia a no ser más que una crónica de sucesos sin necesidad y por lo tanto sustraídos a la filosofia. deja de lado la cuestión del juicio actual y del justo equilibrio entre hombres desiguales en el instante presente. dependiente de una escatología. en numerosas situaciones comprobamos que se invoca el argumento contrario. Mauss para acceder. La perspectiva de esta última confiere su sentido a los hechos aparentemente contingentes de la historia política. y a la inversa. como puede verse hasta en el intento impresionante de M. a. de modo que la relación del pasado con el futuro no alcanza para formar un vector temporal orientado. que en la teología de la hipóstasis que reconoce a Dios una sola naturaleza (ousia) en tres personas (hypostasis). por ejemplo. discutir. 2). 7 Remitimos aquí al estudio que P. Pero. por ejemplo— se denuncia como injusta (Bourdieu y Boltanski. contiene por ello una tensión que puede exponerse brevemente del modo siguiente. q. 1960). Lo que podemos decir de ese mundo adopta entonces la forma de una historia.. la evaluación de los resultados de los jefes de sección en una empresa. por ejemplo. No tiene valor sino en la medida en que esté en condiciones de revelar en quien lo realiza una potencia. En esta acepción la persona designa a un ser individual. La división entre la contingencia y la necesidad puede hacerse desde el punto de vista de esta historia de la salvación: aquello que desde la perspectiva del presente puede parecer contingente aparece como necesario cuando el espíritu se eleva a fin de considerar la historia de los hombres desde el punto de vista de la historia de la salvación. legitimidad de cargos honorarios. indudablemente hunde sus raíces en la antropología cristiana que. Esta tradición nos remite entonces a una concepción de la persona no solamente como singular absoluto sino también como potencia impenetrable. a través de un abanico de ejemplos procedentes de sociedades muy diversas en el tiempo y en el espacio.-• precisamente a la existencia de potencias reconocidas a raíz de pruebas pasadas pero no atestiguadas por actos en el presente. es decir. a las guerras entre los hombres. Estas dos diferentes maneras de concebir el tiempo están asociadas a dos formas de construir la generalidad. en la construcción cristiana el tiempo no es cíclico sino orientado. Para determinar la prima que recibirán. 6 Considérese. por consiguiente. es lo que en nuestra metafísica corriente califica a la persona como tal. 217-33). 1981. A la inversa. no menos procedente. una disposición más duradera que el acto y capaz. por construcción. Sin embargo. XXIX. Pero también se pueden expresar las cosas de otro modo y. 1989) consagrara a la historia de la noción de persona en filosofía. menos en la metáfora latina de la máscara (persona). en primer lugar. Así. a menudo invocada en las ciencias sociales y en particular en la teoría de los roles. Finalmente. 1975). Por sí mismo el acto carece de interés probatorio. cuando nos remontamos al principio general • tencia de construir. El mundo no tiene origen ni final y su regla es el eterno retorno. el carácter persistente de la potencia revelada por el acto es lo que confiere a este su carácter de prueba.8 Las cláusulas de incera menudo erróneamente confundidos en sociología. se hundió en la caída y el pecado. al hacer ver su necesidad para la salvación del mundo (Puech. El mundo de los hombres fue creado. 6 La relación entre acto y potencia. extraña a la inmediatez del modelo de la ciudad. en beneficio de una problemática que. Lo mismo sucede con las demás artes» (Aristóteles. de manifestarse nuevamente en actos futuros. págs. De ese modo la historia política y la historia de la salvación tienden a confundirse. ya sea que esos actos engrandezcan a la persona o que la disminuyan. En efecto. retornar a sus orígenes. y en la cual se dedicara particularmente a formular con claridad la relación entre los tres términos. La ciudad tiene por arquitectura una concepción de la relación entre lo particular y lo general que hace del principio más general la medida de los objetos particulares. es posible cuestionar la validez de una prueba actual esgrimiendo el hecho de que ha tomado en cuenta actos realizados en el pasado. antropología o ciencias políticas. Precisamente la imputación de una potencia incognoscible. según la metafísica corriente puesta en práctica por los miembros de nuestra sociedad cuando deben juzgar pruebas. 7 Esta manera de construir la persona. 101 . 1978. Cuestiones de este género se plantearán con frecuencia hacia el fin de la vida activa (retiros anticipados. págs. jamás agotada por los actos que la revelan. concebido como historia de la salvación. 2. fue redimido y está orientado hacia los últimos tiempos que preceden al juicio final y la instauración del reino de Dios. como realidad sustancial incomunicable que «subsiste encontrando en sí misma y sólo en sí misma el apoyo de su existencia» (santo Tomás de Aquino. theol. para saber si la evaluación debe referirse solamente a los actos o implicar también un juicio acerca de la persona. se puede tomar en cuenta únicamente su último balance y ordenarlos según ese principio. cuyos últimos resultados han sido menos buenos que los de uno de sus colegas más jóvenes. porque es necesario tener en cuenta los actos valiosos que ha llevado a cabo en el pasado.

fueron corroboradas por los resultados de las investigaciones de campo que daban cuenta de una cantidad de disputas cuya finalización no parecía haber estado acompañada por una operación de vuelta a los principios (Dodier. en las personas particulares y en los hechos particulares de la vida de los hombres (Guitton. cuyas potencias se abordan como si pudieran conocerse de una vez y para siempre. págs. nos permitirá comprender mejor las disputas en las que está en juego la posibilidad de borrar el fracaso y volver a dar muestras de aptitud. Ahora bien. Pero una posición semejante equivaldría a dotar al modelo de competencia para la justicia presentado en EG de la capacidad de generar una ontología de los objetos del universo. En cada etapa los candidatos que han agotado sus posibilidades de renovación son eliminados de la competencia. que siempre puede ser reactivada por la crítica y la realización de nuevas pruebas. 9 Estas observaciones están en deuda con el trabajo sobre la prueba académica realizado con J. 1989) o por la concreción de un compromiso.-L. es un hecho perfectamente . y cuya renovación está en la mayoría de los casos regulada por una convención explícita. situado en un punto determinado del tiempo y el espacio. como por efecto del abandono o del olvido (se encontrará un ejemplo de ello en el caso analizado en el § 4. 399-405). es decir. En lo sucesivo la presencia de Dios —que confiere su generalidad a las personas. y las condiciones de la justicia ya no se cumplen porque las personas. el mundo sin soportar eternamente el peso de su falta. En síntesis. por ejemplo. como hemos visto. El ejemplo de la prueba académica. en el modelo de la justicia. a los hechos y a los objetos— deberá ser descifrada en lo particular. Esta eliminación está justificada por la capacidad que se reconoce a la prueba de agotar el conocimiento de la potencia de esos candidatos. la eternidad se inscribe en el tiempo de los hombres por intermedio de este acontecimiento singular.singular. 1971. El análisis de los problemas que plantea la realización de las pruebas en un universo reconciliado con el tiempo proporciona así arg-umentos que contribuyen a volver problemática la posibilidad de un mundo bajo el imperio de la justicia. 1989). que se dé otra oportunidad a un preso liberado ofreciéndole la posibilidad del olvido con el fin de que pueda reconstruir su vida y volver a demostrar su aptitud en. un universo completamente justo no conocería más que objetos caracterizados por su pertenencia a una naturaleza cuya coherencia estuviera sostenida por un principio de equivalencia que pudiera ponerse en juego. sistemas de acceso o de formación permanente. como lo muestran los problemas insolubles planteados por la cuestión empírica del registro de las cosas que aparecen en una situación sin disputa (pero en la cual 102 103 . durante una disputa. como principio de justicia capaz de sostener la crítica o el acuerdo. por ejemplo. deben hacer posible el ascenso del acto a la potencia. Derouet durante el invierno de 1987-1988.5 de la Segunda parte). carecerían de objeto--. Puesto que o bien el modelo de la competencia para la justicia se pone en práctica y nada permite la detención de la disputa en la justicia. En este marco la justicia misma se concibe como una operación de ida y vuelta de lo particular a lo general y de lo general a lo particular. pacidad de clausurar las disputas puede denunciarse como inhumana en el sentido de que pretenden reducir las potencias de las personas a lo nue de ellas revelan los actos puntualmente llevados a cabo en la prueba. su ca- podemos establecer la equivalencia entre objetos particulares y. No sucede lo mismo en la construcción cristiana. la crucifixión. La relación de lo particular y lo general se encuentra así trastocada. sino que parecía haberse producido. de algún modo. Estas observaciones.9 que puede sostener previsiones sobre aquello de que la gente es capaz porque se considera que actualiza la potencia oculta de las personas. Pero para ser consideradas justas o humanas también deben —y ello puede parecer contradictorio— dar por sentada la irreductibilidad de las potencias a los actos que las sacan a la luz. califica precisamente a las cosas (Chateauraynaud. Pues aquello en que se centra la historia de la salvación en su totalidad. la eliminación de los menos buenos—. y que tienen el efecto secundario de acrecentar la extensión del ámbito que se encuentra sujeto al control escolar. que pueden parecer puramente teóricas. las pruebas. Precisamente para responder a esas críticas se instauraron pruebas complementarias. que supuestamente vuelven a ofrecer a las personas una gama de actos probatorios mediante los cuales pueden realizarse. o bien los ordenamientos se estabilizan relativamente mediante dispositivos que toman en cuenta la memoria para prolongar en el tiempo los resultados de la prueba. Ahora bien. tal como lo muestran las críticas de que son objeto las pruebas académicas (Derouet. Pero. están dotadas entonces de la irreversibilidad que. para estar en condiciones de sostener previsiones sobre las acciones futuras de las personas —sin las cuales. cada etapa de las cuales puede ser objeto de -una cantidad predeterminada de renovaciones. «por sí misma». que divide la historia en dos. al sustraerlos a la contingencia. considerarlos en su realidad. 1989) —y que se refieren a menudo a la cuestión de saber a qué edad debe hacerse la selección de los mejores. En la Segunda parte de nuestra obra trataremos de mostrar de qué modo en esta construcción el ideal del amor como ágape sustituye al ideal de justicia. Ahora bien. pruebas de recuperación. Las pruebas académicas se ordenan en secuencias.tidumbre y de renovación toman en cuenta esta propiedad cle la persona cuando reclaman.

La cuestión de la equivalencia permanecerá en el centro de nuestra tarea.• • esta podría producirse). con registrar los objetos de los cuales parece depender el mantenimiento y la coherencia de la situación. de no encerrarse en el marco de una teoría de la argumentación. Cuatro modalidades de la acción 1° Con el fin. en el curso de una disputa. pueden ser de muy corta duración. En efecto. Como ya lo hemos sugerido antes al analizar la competencia que los actores ponen en práctica cuando llevan sus disputas a la justicia sin perder de vista la eventualidad de que caigan en disputas violentas. algunas de las propiedades pertinentes de esas diferentes modalidades con las que podremos comparar las conductas. como lo expresara M. sin comportar disputas. pág. consideraremos que los regímenes de disputa y de paz deben. no estén sin embargo sumergidas en la oscuridad de la contingencia. 3) desechar a las personas para no enfrentarse más que con cosas liberadas de la equivalencia. La imposibilidad de converger hacia un principio de equivalencia diferencia la disputa en la violencia de la disputa en la justicia. en efecto. En . por el contrario. Proponemos denominar esos regímenes como regímenes de paz. de: 1) dejarse llevar por las equivalencias tácitamente encerradas en el silencio de las cosas hechas. a partir de secuencias que. Considérese. La primera se lleva a cabo fuera de la equivalencia. por último. y ello incluso si la coherencia de los ordenamientos preexistentes ejerce una coacción sobre la forma en que las personas hacen valer la pertinencia de los objetos sobre los cuales apoyan sus justificaciones. Pero por minucioso que haya sido el ordenamiento previo de una situación en la coherencia de un mundo. la permanencia de la situación. En este esbozo intentaremos reunir en un «cuadro conceptual». no puede excluirse la presencia de objetos tratados como no pertinentes («los trastos»). pero esta ontología concierne únicamente a los objetos que entran en disputa. cuya pertinencia sea susceptible de señalarse. no a las cosas en sí. un taller de informática con aberturas al exterior. ya no puede dar cuenta de las disputas que podrían tener cabida en ella. por referencia a la coherencia de un mundo distinto. la inhumanidad del dispositivo industrial en que están encerrados sus colegas? En ausencia de denuncia explícita. con la forma de una relación de fuerzas. Si se contenta. un universo íntegramente en estado de justicia no sería menos utópico que un universo completamente violento. A la disputa en términos de justicia. Nuestro trabajo se centrará ahora en la defensa de la idea de que para comprender aquello de que la gente es capaz no es posible contentarse con esos dos modos de disputas —en términos de violencia o en términos de justicia— y de que también es necesario contemplar la posibilidad de relaciones que. ¿cuáles son los objetos que el sociólogo debe indicar en su descripción? Si toma en cuenta los «trastos». Un modelo de competencia para la justicia implica así una apertura ontológica. Pero la violencia no es la única modalidad que ignora la equivalencia. y por consiguiente su capacidad de ejercer una coacción sobre la crítica. Weber (Weber. El marco de análisis de la acción que esbozaremos a continuación debe entonces permitirnos concebir la forma en que las personas pueden situarse en diferentes modos y también la manera en que pueden moverse de un modo a otro. De la coherencia de ese dispositivo depende. aun cuando a su término aparezca una equivalencia residual. ajena a la justicia. en nuestra opinión. Es necesario también darles la posibilidad. 1965. la lista de los objetos apropiados es ilimitada y nada permite ya cerrar el trabajo de registro. que ponen en juego las personas singulares en las situaciones corrientes de la vida cotidiana.1° sólo la manera en que los objetos se ponen de relieve en la prueba permite calificarlos por referencia a un mundo. apoyándose en un mundo inspirado. distinguirse según coloquen las relaciones en el marco de la equivalencia o fuera de ella. especialmente. corresponde así un régimen de paz igualmen te bajo equivalencia. desconocida antes de la prueba. A continuación nos dedicaremos a tratar de esbozar esos diferentes modos de la acción cuando no se trata de una acción en la justicia. ¿Cómo impedir a uno de los actores presentes notar la maravillosa puesta de sol que ilumina el marco de la ventana («un trasto» desde la óptica de la eficacia informática) para denunciar. 180). es decir. que denominaremos justeza [justesse]. el modelo de EG prevé que ciertas situaciones que comportan la posibilidad de pruebas sean ordenadas previamente según un dispositivo de objetos pertinentes en un mundo. con fuerzas. Para recuperar las muy diversas modalidades según las cuales las personas califican sus acciones. no podemos entonces detenernos en las situaciones de justificación en que los actores ponen en entredicho la paridad entre personas y cosas cuyo ordenamiento se ha vuelto problemático. 8. e incluso 2) desechar las cosas y las equivalencias que ellas sostienen para centrarse en las personas (posibilidades consideradas más en detalle en la Segunda parte). referida a lo que hace equivalencia. por ejemplo. en la mayoría de los casos compuestas.

el informe sirve para estabilizar conexiones locales. cuya relación constituye sin duda un punto central de la metafísica corriente de los miembros de nuestra sociedad. las personas están dotadas de palabra. En esta arquitectura. Pero en este régimen las personas desarrollan el ser que en ellas puede concordar con las cosas porque tiene su naturaleza: se confieren y confieren a los demás el carácter de irreversibilidad que. y que esta vez es un régimen de paz: el del amor como ágape. donde el juego de la crítica y de la justificación conduce a servirse de las posibilidades del discurso para comparar y abarcar un gran número de objetos y de relaciones. Pero en ese régimen el discurso acompaña y lleva a cabo el trabajo de la equivalencia sin invocarla ni tomarla explícitamente por objeto. en la cuestión de la equivalencia— para tomar su contrario. Dictan su conducta a la gente (del mismo modo en que un horario de trenes me indica la hora de la partida). examinaremos la posibilidad que tienen las personas de entrar en relación sin pasar por la equivalencia. Decir que la equivalencia es tácita no significa sin embargo que no pueda ser localizada en un discurso. en el cual es sostenida por la relación entre justicia y justeza. a totalizar los objetos que la componen y a volverlos calculables. Pero no pueden hacer uso del lenguaje para volver reflexivamente al amor que las une aquí y ahora. el etiquetado. como se ve en el caso de la consigna. En un régimen de paz en la justeza la equivalencia puede estar presente de modo tácito porque las cosas mismas están presentes entre los hombres. sino también las cosas. En el caso de la justeza. de modo que la posibilidad de un informe destinado a calificar la situación presente. la doble oposición entre régimen de disputa/régimen de paz y régimen bajo equivalencia /rég. que a primera vista puede parecer difícil de concebir. Así.imen fuera de la equivalencia está mediada por la forma en que cada régimen resuelve la tensión entre las personas y las cosas. los regímenes bajo equivalencia asocian personas y cosas mientras que los regímenes fuera de la equivalencia desechan las cosas para no reconocer más que a personas (ágape) o dejan de lado a las personas para darse un universo de cosas arrastradas por fuerzas (violencia). construir un régimen de paz como ágape que se caracteriza por dejar de lado la equivalencia. Esta posibilidad. las instrucciones de uso. Ciertamente la posibilidad de una equivalencia tácita se contempla en el modelo de EG.1 «Este carácter duradero —escribe H. Para especificar un poco más esos diferentes regímenes deberemos caracterizar la forma en que se aborda en cada uno de ellos la cuestión de la relación entre las personas y las cosas. trataremos de definir un primer régimen de paz en el cual las equivalencias funcionan tácitamente en el uso que las personas hacen de las cosas. Arendt— da a los objetos del mundo una relativa independencia con respecto a los hombres que los producen y los usan. Realmente. en la Segunda parte. no sólo los instrumentos interiorizados. Los informes sobre el estado de las cosas tienen un carácter local y no apuntan a reconstituir las situaciones en toda su amplitud. y en particular de la teología del ágape que probablemente constituye su núcleo. 1989) y no hacen uso del lenguaje para cuestionar las equivalencias inscriptas en la estabilidad de las cosas y en la firmeza de las personas cuando presentan lo que es constante en ellas.efecto. igualmente apartado de la equivalencia. al igual que en los precedentes. Pero creemos que es necesario distinguir mejor esas dos maneras de realizar la equivalencia con el fin de hacer más visible el cambio completo de régimen que se opera cuando se pasa de situaciones pacíficas. una 107 106 . Para ello deben hacer un uso determinado del lenguaje que consiste en elevarse en generalidad. examinaremos la posibilidad de otro régimen. etc. la de la teología cristiana. En oposición a esas situaciones en que las equivalencias reaparecen en la superficie del discurso. A un régimen de disputa en la justicia opondremos entonces en primer lugar un régimen de paz en la justeza. según su metafisica. En la disputa en términos de justicia las personas plantean críticas y proporcionan justificaciones. al cual se consagra la Segunda parte de esta obra. silenciosamente— el vínculo entre las personas. trataremos de mostrar que en esas diferentes modalidades las personas no hacen un mismo uso del lenguaje. en que las personas se pliegan a las equivalencias tácitamente inscriptas en las cosas que las rodean. hacen que se mantenga en su sitio y le proponen coacciones que hacen las veces de convenciones tácitas capaces de armonizar sus relaciones y sus movimientos. según la equivalencia. caracteriza a los objetos (Chateauraynaud. Apoyados en esta tradición intentaremos. a situaciones en las cuales notan esas equivalencias y las toman como objeto de sus disputas. estabilizan a su manera —es decir. en primer lugar. está no obstante ampliamente desarrollada en una de las tradiciones que hemos heredado. que el régimen de paz en el amor se distingue de un régimen de disputa en la justicia. de modo de volver más salientes los principios de equivalencia que sostienen el orden de las magnitudes en la situación. como es el caso de la justicia. En efecto. incluso incorporados. El discurso no permite elevarse a la equivalencia con una intención de totalización y cálculo. supone la caída en otro régimen Es por ello. Para establecer la posibilidad de un segundo régimen de paz nos apoyaremos en lo que constituye el basamento de los dos regímenes anteriores —es decir. Por último. En ese régimen.

Arendt. Este trabajo de puesta en intriga es realizado por las personas humanas.• A la inversa. pueda instaurarse nuevamente la justeza silenciosa de las personas y las cosas. voceadas en la justicia cuando la gente. En la mayoría de los casos son comunes a ellas. Se ponen a reclamar y las personas se convierten en sus portavoces (Latour. un nomundo.los hombres. la repartición. etc. exigen cambiar de manos para que. reclamar que los objetos cambien de manos. según H. En estado de justicia/justeza. cuestionar el estado de las magnitudes en vigor— es. los objetos del mundo tienen la función de estabilizar la vida humana. ponerlas en cuestión bajo el aguijón de la crítica o reafirmarlas por medio de la justificación. de hecho deberíamos reservar el nombre de personas para designar a los seres cuando se encuentran en régimen de ágape. se pierden en el olvido. si el automóvil se maneja mal o la opinión pública está mal informada. a pesar de su siempre cambiante naturaleza. como hemos visto a propósito de la prueba de realidad. El régimen de paz como ágape realiza a las personas en cuanto tales Las sustrae a la coacción de las cosas —las cuales. aparecen como subordinadas—. el estado de las cosas hechas. hablar por las cosas conduce siempre a trascender la propia singularidad para ascender a un nivel más elevado de generalidad que jncluye a otras personas. silenciosas en la justeza porque las personas callan y se pliegan a las coacciones de las cosas. así como a distinguirse de ellas al destacar lo que compete a la persona. si bien es cierto que la disputa en la justicia se refiere fundamentalmente a la equivalencia. pues si la repartición o el Estado están mal dirigidos. Finalmente. En efecto.afecta a un número más o menos elevado de otras personas. por ejemplo en san Francisco e incluso en Eckhart— los animales y hasta las cosas que aparecen en el mundo de la descripción resultan afectados. y también se esfuman las magnitudes de las cuales ellas eran el soporte. la capacidad de romper la irreversibilidad poniendo en cuestión. reclama un nuevo director. a la voracidad de sus creadores y usuarios vivientes. 1989). por algunas de las propiedades que reconocemos a las personas humanas. Se transforman. aun cuando puedan ser objeto de una apropiación privada. al menos por un tiempo. hacerlas trabajar. sería imposible sin las cosas. tiene sin duda por objeto principal la mala asignación de los objetos. 1983. cias y considerarlas en tanto que tales. la gente se conoce como personas sin el sostén de las equivalencias. en un régimen de paz como ágape las personas pueden ponerse en presencia recíproca descartando la equivalencia porque apartan también de su mundo la importancia de las cosas. Y en las representaciones extremas de este régimen —es decir. págs. Si nuestro vocabulario alcanzara y dispusiéramos de una gama suficiente de términos para designar a la gente tal como es calificada según diferentes modalidades. debido a que la existencia humana es una existencia condicionada. «la objetividad del mundo —su carácter de objeto o cosa— y la condición humana se complementan mutuamente. desvanecidas junto con los objetos que les servían de respaldo. efectivamente. En cuanto al régimen de disputa violenta. que son las únicas que están dotadas de lenguaje. Decir que las personas cuestionan la asignación de las computadoras. Pero por su intermedio las cosas abandonan su vocación de silencio. pueden recuperar su identidad en las relaciones con la misma silla y con la misma mesa». otras personas en número más o menos importante se encuentran también frente a la injusticia. ocupa en relación con la justicia y la justeza una posición simétrica e inversa a la del ágape. para. las personas nunca hablan solamente por sí mismas. Desde este punto de vista. la finca más rica en posibilidades debe pasar a manos del heredero más capaz. Pero en la misma operación se erigen también en los portavoces de otras personas en la medida en que el aprovechamiento de las cosas puede afectarlas a su vez. las disputas en la justicia. la Legión de Honor debe ir a parar al ojal de quien sea verdaderamente honorable. de la Legión de Honor o de los títulos académicos es decir también que se convierten en los portavoces de esos objetos materiales o inmateriales cuando el retorno a la ju3teza reclama un cambio de sus asignaciones. y estas formarían una masa de elementos dispares. una vez satisfecha la justicia. La mejor computadora no está en manos del investigador que está más capacitado para aprovecharla. Criticar —es decir. en efecto. precisamente. nacidas allí donde se vinculan las personas y las cosas. por su boca. si no fueran las condiciones de la experiencia humana» (Arendt. por medio de la crítica. y su objetividad radica en el hecho de que —en contradicción con la opinión de Heráclito de que no podemos bañamos dos veces en el mismo río-. Esa es la razón por la cual. en los portavoces de las cosas que las rodean y que. sin desaparecer necesariamente por completo. Así. de algún modo. entonces. las cosas se mezclan con las personas a las que vuelven solidarias. En la paz del ágape las cosas no pesan. en ciertas corrientes de la mística cristiana. con las cuales comparten la manera de ser en tanto que criaturas. Puesto que. encontramos disposiciones de personas y de cosas bajo relación de equivalencias. al de- "objetividad" que los hace "oponerse" y "resistir". 188 y 44). de modo tal que. en el régimen de disputa en la justicia las posibilidades del lenguaje se aprovechan para reconstituir las equivalen. como por contagio. para su buen funcionamiento. 109 . En esas disputas. si la finca está mal administrada. una mala asignación de las cosas —es decir. es decir. en primer lugar. una asignación que no permita su aprovechamiento-.

no es la existencia de una igualdad preexistente sino. a la existencia de una relación estabilizada entre las cosas y las personas— para asignarse. a su vez. Pero mientras que el ágape se sustrae a la equivalencia —es decir. En efecto. de esa «guerra de todos contra todos» en la cual «cada uno se esfuerza por destruir y dominar a los demás». entonces. qué es lo que quieren. no reflexiona. cuando se sustraen brutalmente a las convenciones que las vinculaban y se lanzan en todas las direcciones s in que sea posible detenerlas. En este régimen las personas mismas ya no se conocen más que como fuerzas opuestas y desconocidas a prueba unas de otras y. Por el contrario. Para detener una fuerza es necesario amoldarse a ella por la fuerza y resistirla. El análisis de esta dinámica lleva a Hobbes a introducir en su modelo un factor de tiempo: «Por ello la noción del tiempo debe ser tenida en cuenta respecto de la naturaleza de la guerra (. también cosas sustraídas a la equivalencia. no delibera. En ese sentido. 1971. muy por el contrario. 1989). estabilizadas por su asociación con los hombres. la lucha con un objeto recalcitrante o amenazante. De ese modo. 110 1 11 . no existe ningún procedimiento tan razonable para que un hombre se proteja a sí mismo como tomar la delantera. entra en relación. quién las habita o las domina. en presencia de la fuerza— cada uno se erige a su vez en fuerza realzando en sí mismo lo que es desconocido. la caída en un mundo de fuerzas incognoscibles si no es en su enfrentamiento con otras fuerzas no menos desconocidas y que se revelan en la resistencia que oponen a la fuerza adversa. Dada esta situación de desconfianza mutua. Pues una fuerza no espera. págs. 2 Estas observaciones acerca del profesional me han sido sugeridas por F. Pero en este régimen en que las cosas ya no están sujetas por la equivalencia y por eso mismo ya no están obligadas a respetar las convenciones preestablecidas ni a satisfacer las expectativas puestas en ellas. el régimen de disputa violenta. no se retira en la discusión. también la gente cuando se encuentra en ese estado— no son ya cosas humanas. lo cual supone la referencia a una equivalencia de segundo nivel. establece un acercamiento que no es ya el de las categorías en el cielo de las ideas sino el de los cuerpos. 1986 y 1989). ya sea plomero o médico. 3 Una cuestión central que deberemos tratar de aclarar cuando desarrollemos mediante investigaciones empíricas más profundas el programa aquí esbozado. A partir de entonces se revelan como extrañas y desconocidas. hasta que no advierta ningún otro poder lo bastante fuerte para ponerlo en peligro». y que él considera como una igualdad de naturaleza preexistente a toda relación. Debe establecerse en una relación. como cuando se habla de «combate cercano». personas consideradas como tales. . es decir. la gente pierde toda influencia sobre ellas. No pueden plegarse a ellas para que las contengan (justeza) ni cuestionarlas y transformarse en sus portavoces (justicia). en la aplicación del cuerpo al cuerpo. una canilla o un pozo de petróleo que pierden. si bien se libera también de la tutela de la equivalencia. es la del pasaje de un régimen a otro. La deserción de las cosas. Pero las cosas que se conocen en la violencia no son ya las cosas estabilizadas en la justeza por equivalencia con las personas. abre la posibilidad de tratar a los seres humanos como si fueran cosas. sino en la disposición manifiesta en ese sentido mientras no haya seguridad de lo contrario. . debe ser construida. la fuerza se comunica. en la prueba de fuerza (Latour. 1989).) la naturaleza de la guerra no consiste ya en un combate concreto. 3 Esa es la razón por la cual no podemos aquí seguir a Hobbes cuando hace de la «igualdad de aptitudes» entre los hombres el fundamento de la violencia. al concentrarse en las cosas. en cambio. ignora a las personas y —hecho a menudo señalado—. de modo tal que ya no se manifiestan más que con la forma de fuerzas que es conveniente detener por la fuerza. sino seres naturales. se encuentra en el mismo peligro con respecto a un nuevo agresor. es decir. Pues la igualdad de que habla Hobbes. indudablemente constituye además u na de las más frecuentes ocasiones de pasaje de la justeza a la violencia. no es en nada diferente de la batalla con otros hombres en condición de fuerzas. es decir. si cada uno de los cuatro regímenes que construimos para analizar la acción es una utopía cuando se lo generaliza de modo tal de abarcar el conjunto de las relaciones entre los hoMbres —es decir. Cha- teauraynaud. en la cual la referencia a la equivalencia permite el arbitraje. En la violencia —es decir. porque los objetos del mundo se manifiestan entonces como inaccesibles al lenguaje e ignoramos los gestos que hay que hacer para apaciguarlos. dominar por medio de la fuerza o por la astucia a todos los hombres que pueda. Las cosas en la violencia —es decir. es decir. 122-4). Son cosas sin personas. el principio de su lucha no difiere en nada de la relación que podrían mantener con una cosa. ni hasta dónde pueden llegar. 2 En ambos casos la urgencia hace que la situación se desboque. fuerzas de la naturaleza. La cosas han roto las convenciones que las ligaban a las personas y las vinculaban entre sí (Chateauraynaud. la capacidad de mantener la calma es precisamente lo que caracteriza la competencia del profesional. en su obra.sarrollar sus capacidades humanas para la crítica. sino que se ejerce sobre lo que a su vez se ejerce y resiste. Lo que califica la violencia. Cualquier otro tiempo se denomina paz» (Hobbes. como hemos afirmado. lo que puede desplegarse sin medida y no encontrarla más que en su prueba con otras fuerzas. Pero entonces se sale de la disputa violenta y de la violencia pura para desplazarse hacia la posibilidad de una disputa en términos de justicia. de manera que se ignora todo de lo que son capaces. No se sabe de qué están hechas. Su modo de ser es el de la fuerza en el sentido de potencia desconocida que no se realiza sino en el encuentro con otras fuerzas. se transforma en los portavoces de las cosas puestas en malas manos. Hobbes subraya claramente la coacción interna de la violencia una vez puesta en acción: «El agresor. Ninguna convención las vincula unas con otras (Thévenot.

en la cual el intercambio de golpes y de contragolpes sólo puede detenerse antes de la destrucción de uno de los contrincantes por la intervención de un tercero que se halle en otro estado y que.imen de justicia sigue siendo el eje de esta construcción. para apartarla de la violencia y reintroducir la posibilidad de un retraso. tal como puede verse a la perfección en el caso de las crisis amorosas. con las que no hay acomodamiento posible y en relación con las cuales es necesario a su vez volverse cosa para resistir y vencerlas. disipado en la equivalencia recuperada de un argumento crítico.3 y 4. Sólo salen de él. una disputa sustraída a la justicia por un relámpago de amor. Nuestra hipótesis es la siguiente. Pues lo que se realiza como fuerza es. y desechan la cosa que los separaba. un volcán en erupción. lo que no tolera retrasos. en la que cada uno no está ya disponible sino como fuerza desconocida. puede aparecer como violencia impuesta. tal como pensamos. y en particular el concepto de «caja negra» que él utiliza para dar cuenta de los dispositivos técnicos que se consideran como dados— el resultado de controversias exting. etc. El enfrentamiento en la prueba de fuerza. Si nuestra interpretación es correcta. es necesario concebir pasajes posibles según secuencias que pueden ser de muy corta duración: la aceptación de los objetos establecidos. particularmente.uidas. de un retorno al ágape. en los casos en que las exigencias de renovación de la prueba chocan con un estado del mundo que. como sucede cuando se denuncia la violencia tácita del orden establecido. en cierto modo a su pesar. cuando ya no se tolera. Las personas se mantienen en el régimen en que se encuentran instaladas y que se establece en ellas como un estado. la eventualidad de un retraso —es decir. Sin examinar por el momento con el mismo cuidado los otros pasajes (por ejemplo. este enfoque posee la ventaja de contemplar la posibilidad de un pasaje progresivo con oscilaciones a partir de un determinado umbral. la violencia es reductible a una disminución de las demoras consideradas como aceptables para proporcionar una respuesta a una acción.4). pueda tratar de inmiscuirse en la situación para apaciguarla. Ciertamente. precisamente. es decir. Como en el caso de las relaciones entre amor y justicia.). considerado como irreversible o movido según leyes de hierro. En el caso de la violencia. querríamos sugerir la manera en que podrían considerarse las caídas en la violencia. de huelga. etc. disminuye los plazos de respuesta y aumenta la urgencia de la situación. § 4. de dimisión. caen uno en los brazos del otro. El mundo tal como es impone sus prioridades y domina a las personas manteniéndolas bajo el fuego de la urgencia. de la técnica. cuando la situación los enfrenta con otra persona instalada en otro régimen En la Segunda parte este pasaje se analiza en detalle para el caso del balanceo del amor a la justicia y de la justicia al amor («Agape». e incluso denunciarlo como violencia. ya se trate de una discusión arbitrada en la justicia —es decir. etc. de manera que el primer gesto de crisis destinado a asegurar la oscilación hacia un régimen de justicia vulnerable a la crítica es un gesto de inten-upción. un momento de amor que se hunde en la reciprocidad de un cálculo. de un presente persistente que no sea inmediatamente absorbido en el tumulto del pasado y del futuro-. mediante la no-violencia. existe un vínculo fuerte entre violencia y urgencia. las relaciones establecidas en términos dc justeza siempre pueden considerarse de otro modo. Por otra parte. Pues la coacción de las cosas. por ejemplo. se hunde en la crisis—. otras tantas cosas en expansión. las equivalencias silenciosas depositadas en las cosas que hacen posibles relaciones de paz como justeza son en verdad —tal como lo muestran los trabajos de B. momento en el cual quienes estaban a punto de matarse mutuamente olvidan el objeto —en lo sucesivo fútil— de su disputa. del derecho. de la justeza al amor o de la justeza a la justicia. El rég. Es posible criticar el ordenamiento como injusto. el ágape ofrece otra vía: no la de la justicia que razona sino la de la pasividad en el amor. Ciertamente. el pasaje a la violencia podría ser entendido como una reducción de las demoras aceptables en la interacción tanto con personas como con cosas. también entre los hombres y las cosas—. el regalo rechazado. etc. Si la 113 . Pero esta operación de develamiento de la determinación como violencia y de afirmación de la reversibilidad de lo irreversible reclama una elevación a la justicia. a menudo la denuncia de la realidad como violencia se conecta con la constatación de una urgencia. un gesto de violencia frente a una cosa que se niega. Así. al no encontrarse todavía bajo el imperio de la urgencia. Así son un mar embravecido.•• . un hombre que se ha vuelto inaccesible al razonamiento a causa de la pasión o el alcohol. una cañería de gas que pierde.es lo que hace que la situación sea reversible y abre la posibilidad de un pasaje a otro régimen. relacionada con una convención de equivalencia— e incluso. que tiene precisamente como consecuencia la retirada fuera del régimen de la justeza —que. Si. se presenta entonces en su totalidad con la dureza inhumana de las fuerzas de la naturaleza. la atención no prestada. que acaba con la fuerza ignorándola y que la vence mediante la no-resistencia. si la denuncia tiene éxito. de antig-uos conflictos absorbidos por su inscripción en convenciones establecidas cuyo arraigo en objetos incrementa considerablemente el costo de un nuevo cuestionamiento. sin duda. pero por su cuenta y riesgo. de rebelión contra una orden cuya ejecución bien puede esperar. de la regla. Latour.

sólo la "caída". por medio del cual puede reducirse la incertidumbre acerca de la fuerza de la voluntad. 109-117). en particular. Clausewitz se apoya en un modelo de violencia pura concebida como un «combate singular» entre «dos hombres». puede cancelarse.. pág. como el uso de alguna» (ibid. 37). 36). la operación de des-singularización. . Según esta primera definición la guerra es. Segunda parte. 4 Pues.justeza permanece contigua a la justicia. 1976. La fuerza es entendida aquí solamente en el sentido de «fuerza física». donde es reconocimiento de una deuda que puede ser objeto de una reivindicación y de un cálculo de reciprocidad. se acopla a la cuestión del reconocimiento. así. entonces. no ocurre lo mismo con «la intensidad de la fuerza de voluntad». tampoco pierde de vista fácilmente a la justicia. Al sustituir las fuerzas de la naturaleza por formas humanas. Lacan. «disposiciones» y «caracteres». La escalada a los extremos se desprende principalmente de esta incertidumbre radical. donde el término está asociado a las ideas de reciprocidad y de contrato. en las controversias terrenales. 7 La per- Estado» que recuperan. en el régimen de ágape. En efecto. al menos en un comienzo. Así. 1989. Ahora bien. el desarme del adversario. de la cual antes hemos hablado. Pero entonces se sale de la violencia pura para reingresar en un mundo complejo en el cual deben reintroducirse condiciones humanas tan diversas como «motivos». pág. a un sentimiento de indignación frente a alguien que.. 1989.. es algo bastante semejante a lo que en las discusiones de los escolásticos se llamaba absurdo. «al razonar ambos del mismo modo. «pues al margen de la idea de Estado y de ley no hay fuerza moral pág. 41). pág. 38). por ejemplo. los diferentes regímenes están separados por una inconmensurabilidad que la traducción no puede agotar—. el reconocimiento aparece como reconocimiento de una deuda referida a cosas que pueden ser objeto de una evaluación y que.) y que por lo tanto sigue siendo desconocida hasta la finalización de la prueba en que se revela. 32). en el cual «cada uno de al otro y quebrar su los adversarios intenta. es decir. «para obligar al adversario a someterse. en la paranoia. a derribarlo» (ibid. en favor de una segunda definición —que se corresponde mejor con las guerras reales— en la que se la asocia a la política. en el de la justicia (cf. 1976. esta reducción de la incertidumbre acerca de la voluntad limita la escalada a los extremos y conduce a «buscar las fronteras dentro de las cuales convendrá limitar la propia acción» (Clausewitz. de modo que la violencia pura. absoluta. 35-6). pero él razona como (ibid.6 la indignación. Clausewitz distingue dos componentes de la fuerza: «los medios disponibles» y «la fuerza de la voluntad» (Clausewitz. es siempre frágil y nunca completamente exitosa. derribar resistencia». necesario reducirlo por completo a la impotencia (. incalculable— de las fuerzas enfrentadas. tal como lo muestra. pero también «instituciones» y «leyes del blecida. En ese sentido. Aron. por medio de su fuerza física.5) —puesto que. págs. que R. la guerra es «un acto violento en el cual. 1989. Esta forma de interacción encierra la necesidad de una escalada hacia los extremos puesto que. cada uno de los dos adversarios impone la ley al otro. como se desarrollará en el próximo capítulo. en particular.) De donde surge la conclusión de que la acción militar debe tender sin cesar a desarmar al enemigo o. debe conducir al extremo» págs. I. también. El error jurídico consiste precisamente en creer que la proyección sobre el plano de la justicia y la referencia a una u otra de las equivalencias que sostienen principios de justicia legítimos permitirían transferir y agotar la deuda generada por una pérdida en otro régimen y. Clausewitz abandona una primera definición de la guerra.. En efecto. vol. Indudablemente precedida por una pérdida que. tratado de manera ambigua. por lo tanto. entendida como violencia pura. pág. La prueba es alimentada por el carácter recíproco de la acción: «Mientras no haya dado por tierra con mi enemigo. la guerra real está acompañada por un «cálculo de la situación política» (ibid. la abandonada tentativa de Clausewitz por comprender la guerra según el modelo de la escalada a los extremos concebida a la manera del duelo entre dos contrincantes empeñados en vencer sin importar a qué costo. yo. como dice R. En el ágape el término tiene un sentido completamente diferente porque no concierne a la cosa intercambiada sino a la persona del donante. En efecto. 1971.5 es así como la «santa cólera» arrastra más allá de la justicia en virtud de la pasión por la justicia. al arrastrarse a la renegación de toda convención esta- De la Como lo muestra el análisis que hace R. la fuerza es ilimitado. Aquí el reconocimiento se aparta 114 115 . por consiguiente. constituye entonigual. Aron denomina «trinitaria» porque reintroduce un componente «político» junto a la violencia ciega y el azar. de una y otra parte. del mismo modo en que el reconocimiento es la interfase entre el amor y la justicia.. es entonces (ibid. al carácter desconocido —y. la referencia a convenciones y a equivalencias. constituye para nosotros un límite casi impensable y poco operativo. 33). la reducción de esta incertidumbre facilita el pasaje a la segunda definición. «un acto de fuerza por el cual intentamos obligar al adversario a someterse a nuestra voluntad» (Clausewitz. 5 «Así que el daño o injusticia. en la evaluación de las fuerzas. En la primera definición. que «prácticamente no se puede medir» (ibid. 131). en el mundo se denomina injusticia y daño el acto de deshacer voluntariamente lo que en un principio se hizo voluntariamente» (Hobbes. La «caída». pág. pág. de donde resulta una influencia recíproca que. 7 En la justicia. no puede ser recuperada en otros regímenes y. por ejemplo. en el «caso Aimée» expuesto por J. en el primer moel otro» (ibid. lo que es pág.). al mismo tiempo en el régimen de ágape —en el cual es demanda informulable de un reconocimiento sin límite de la persona— y en el de la justicia. cada uno va más lejos que Pero hay otra razón más fundamental que obedece. En efecto. por 4 lo que sabemos de la violencia. sobrevenida en estado de ágape. La seguridad de uno implica que el otro pierda los medios para defenderse» pág. Puesto que así como en esas discusiones se califica de absurdo el hecho de contradecir lo que se mantenía inicialmente. 110). Como puede verse a la perfección en los casos extremos descriptos en la literatura sobre la paranoia y. sin asociarla a la experiencia de una injusticia en el sentido preciso que Hobbes otorga a ese término. la indignación es la interfase entre la justicia y la violencia. § 4. debo temer que él lo haga conmigo. me proporciona seguridad. por extraño que parezca. Aron del capítulo 1 del libro I de guerre (Aron. delo. es dificil concebirla sin asociarla. Pero si bien «la importancia de los medios disponibles» puede ser objeto de una evaluación. se revela imprevisible. 111). ces «el objetivo propio de la lucha en cuanto prueba de fuerza» (Aron. los mismos comentarios se aplican a la violencia que.

Entre esos dos universos. el espacio en que se calcula la injusticia sigue siendo propio de cada uno de los participantes. con ocasión de los sucesos de 1968. esto es. consiste en la intención de mantenerse permanentemente en la línea divisoria de los diferentes regímenes.8 Esta indignación insaciable se revela al apoyarse en una exigencia de justicia ofendida por el escándalo que se exhibe en el mundo. § 4. ¿Acaso no se dice que las emociones son «pasajeras»? Lo cierto es que. no hay comunicación posible. que comprenda los mismos objetos y las mismas relaciones. Una demanda semejante es. Así. la tiranía de su jefe. por ejemplo industrial (el pavimento. 1980. en 117 . de modo tal que formas correspondientes a varios regímenes se mantienen en contigüidad en la memoria inmediata.4). y que en efecto puede calificarse de -delirante». Ricceur citada por P. en la disputa violenta —a diferencia de lo que se observa en la disputa en términos de justicia—. La expresión de P. la justicia y la violencia— no puede obtener satisfacción porque exige esa quimera que constituye. sobre un acta [procés-verbal] en la cual conste el informe de su prueba en una forma aceptable para todos. etc. y entonces no puede. Pero tal vez suceda lo mismo con su adversario. pueda donainarlos y mantenerlos continuamente en presencia. y que de ese modo permita un acuerdo previo sobre lo que importa en el diferendo y. los grandes momentos de emoción podrían analizarse como situaciones en las cuales las personas pasan. en los cuales cada uno calcula lo que la vida le proporciona de bueno y de malo. de la reciprocidad y. o bien se establece en el ágape. para retomar una expresión utilizada por P. en cuyo caso la cuestión de la «liquidación» y el «pago» queda definitivamente descartada. el hijo. al menos subjetivamente. comprometerse en un mundo de equivalencias compartidas—. en consecuencia. en cuanto personas inasibles y. a la violencia. etc. 9 En la Segunda parte formulamos la hipótesis de que las emociones serían particularmente intensas cuando las personas se atienen a la línea divisoria entre dos reg-ímenes. imposible de satisfacer. que tiene que pagar impuestos injustamente elevados. cuya madre acaba de morir. Lacan— al sistema moral de Aimée. pág. en la interfase del amor. que el modelo de EG puso en evidencia. introducir en un compromiso objetos de otra naturaleza. sin inclinarse hacia ninguno de ellos. evidentemente. e incluso ir a buscar a un agente de policía para que los ayude a ponerse de acuerdo sobre la declaración. como en el caso de las crisis amorosas en que las recriminaciones en términos de justicia («soy siempre yo quien prepara la cena») suceden a los accesos de violencia y a los abandonos del ágape. El proyecto que busca realizarse en la paranoia. Como no puede absorberse en una disputa en términos de justicia —es decir. a través de secuencias de corta duración. la mala nota de su hijo en la escuela. por un acto simbólico ofrecido a la interpretación de los demás que puede abrir el camino de un «pasaje al acto» y. «una demanda de liquidación de una deuda impaga infinita». y se involucra en la violencia por medio de las emociones —particularmente fuertes en la interfase de diferentes regímenes-9 provocadas por la imposibilidad de formular la denuncia de un modo atendible por los demás. Al elevarse hacia la equivalencia y el principio de justicia que le es solidario. la enfermedad. una carrocería rayada es demasiado y mucho más de lo soportable. el dolor que siente en el pie y que lo tiene inquieto. 1988) es utilizada por él. Pues. a la indignación que experimenta ante una importancia semejante otorgada en la vida pública a los "artistas"» (Lacan. Estos no convergen jamás en la búsqueda de un espacio de cálculo que les sea común. «Es necesario hacer lugar —escribe. en la misma operación. el jefe y la madre de la lista de los objetos a que se refiere su desacuerdo. En la indignación que anima y funda. pueden. Thibaud (Thibaud. entremezclados. pueden figurar. al ignorar los límites del contrato. la indignación abandona la vía de la justificación argumentativa por una justificación por el gesto. y es por ello que puede ser tachada de delirante. estaba resbaloso). o pasan de un régimen al otro. de hacer que se reconozca y se comparta. Ricceur en otro contexto. por definición.sona en situación de paranoia —es decir. es decir. para calificar la actitud de sus interlocutores izquierdistas de la universidad de Nanterre. en estado de ágape. el acceso de violencia de un automovilista a quien le acaban de forzar el auto. los participantes en la disputa pueden ponerse de acuerdo al menos para excluir a la esposa. 162). Al introducir sus relaciones en un mundo coherente de cosas bajo equivalencias. ¿Por qué el primero habría de tomar en cuenta el duelo del segundo —que por otra parte ignora— para mostrarse atento con él? ¿Y por qué el segundo habría dr tomar en cuenta las malas calificaciones de un niño que no es su hijo para ceder una prioridad que le corresponde por derecho? Es aquí donde interviene la coherencia de los mundos regidos por convenciones de equivalencia reconocidas por todos y sometidas a un mismo principio de justicia. Entonces pueden hacer valer el carácter relativamente contingente de la situación (el cartel era poco visible). ser infinita. de la que era entonces el decano. el pie. abandonar la indeterminación que les es propia. en la cual. se constituye como «reconocimiento infinito» (cf. así. sobre la cuestión a la que puede referirse la disputa. Segunda parte. Pues o bien el reconocimiento de esta deuda se determina en la justicia. en ese caso. cuya exposición coherente encontraremos en sus escritos. de un régimen a otro. la enfermedad de su esposa que en la víspera la llevó repentinamente al hospital. J. sumada a esta serie inexplicada de infortunios que se acumulan. mal mantenido. y centrar su debate alrededor del principio eminentemente cívico de la prioridad de quien va por la derecha.

por lo tanto. en la que no es posible más que oscilar sin cesar de un régimen a otro. cualquiera sea el régimen al que se sometan sus acciones. mucho más a menudo de lo que es el caso en una sociedad crítica en la cual puede darse libre curso a la disputa en justicia— de la violencia al amor y del amor a la violencia. la puesta en marcha de la eventualidad de una prueba répreuve] y. y prestarse a un juicio. hábil conductor. 9. les sirve además para proferir insultos. en el sentido en que hemos empleado el término para hablar de la forma en que las personas transformaban en intriga los casos en que estaban involucradas. de la gratuidad a los golpes y de la injuria al don de sí mismo. en realidad. que las personas caratuladas como «paranoicas» parecen mantenerse en ese lugar imposible que constituye la línea divisoria entre los diferentes regímenes. de calificar relaciones y personas. En el amor en estado de ágape las personas —pues son ellas quienes ocupan este régimen— no están privadas del uso del lenguaje y. de las equivalencias que el régimen excluye. al punto que su utilización en él conduciría a las personas a caer en otro mundo: se trata del informe. tiende a deslizarse más fácilmente que en la vida corriente del desinterés del amor gratuito al despliegue violento de fuerzas impenetrables sin llegar a dar con el terreno de un acuerdo justificable. Del otro lado del informe Los estados de ágape sólo resultan accesibles al análisis a condición de abordarlos mediante un desvío por la justicia. de ese modo. en el sentido de un acta [proasverbal] dirigida a efectuar series de comparaciones para poner en evidencia. Pero esta última consideración nos obligará a volver sobre problemas de método. Pero ese informe excluye la cuestión de las razones por las cuales «yo te amo». Así. en el régimen de ágape es posible hacer un informe. de modo que la gente. es decir. en todo caso. 1 Veamos 1 Ciertamente.estado de violencia. En cuanto a los estados de ágape. Sin la posibilidad de converger hacia un espacio de cálculo común que ofrece la existencia de esos dominios de pertinencia ajustados a un principio de equivalencia cuyos objetos pueden ponerse de relieve para servir de prueba durante una disputa —y que en EG hemos denominado naturalezas o mundos—. las personas indudablemente oscilarían sin cesar —y. lo cual sostiene su pretensión a una magnitud que pueda demostrarse en la prueba y legitimarse por un principio de justicia elaborado en una ciudad (automovilista en regla y respetuoso de las normas de tránsito. dado que involucra también la cuestión de saber cómo esos estados pueden ser observados y referidos por la sociología. cuya clarificación se desarrolla más adelante. sin ser capaces de estabilizar sus relaciones en el silencio pacífico de las cosas bien situadas o de tratar sus diferendos por medio de argumentos que. etcétera). en la violencia. a partir de una serie de comparaciones y de relaciones.8). En efecto. incluso del cálculo destinado a asegurar la reciprocidad de los intercambios.6) que hay una forma de discurso que no es compatible con el ágape. Esta propiedad está ligada a las principales características del régimen de amor en ágape: la preferencia por el presente. es posible mostrar («Agape». de la totalización y del cálculo. injurias o blasfemias. Pero no todas las formas de discurso son igualmente accesibles desde los diferentes regímenes. Y es indudablemente porque están mal pertrechadas para reconocer el predominio de esos mundos coherentes de cosas susceptibles de sostener equivalencias y. la preeminencia del don sobre el deseo y el rechazo de la comparación. porque están a su vez calificados por referencia a los objetos cuya pertinencia señalan. aportan demostraciones [preuves] y proponen pruebas [épreuves]. y menos dispuestas que otros a dejarse llevar por ellos. la salida de la equivalencia en dirección del ágape puede inscribirse en un discurso por medio de desvíos hacia la justicia y. más precisamente. en cuanto fuerzas impenetrables. § 2. tal como puede verse particularmente bien en el caso de la parábola («Agape». a los seres juzgados pertinentes para hacer inteligible la vida. cuyo esclarecimiento supondría la acumulación de demostraciones [preu ves] . correspondientes a lo que falta en la disposición de las cosas y las personas. que realizamos al decir «te amo». la reintroducción. por medio de una interpretación totalizante. veremos igualmente que sólo es posible tenerlos en cuenta a condición de apoyarse en la justicia. los seres humanos no abandonan nunca esta prerrogativa que. el informe en el 118 119 . por la intermediación de relatos metafóricos que despejan un espacio del cual la justicia constituye uno de los bordes. § 2. 1986)— en las que esos mundos se vuelven particularmente precarios y se deshacen. En ese sentido. al no encontrar ya entre ellas cosas estables sobre las cuales fundar sus justificaciones y sus críticas. que pueden dar lugar al acuerdo. Pero eso probablemente vale también para todas las situaciones —y en especial para las calificadas de «extremas» (Pollak. pero uno solo. el orden de las magnitudes y de las relaciones que asocian.

un carácter autorrefutatorio y por consiguiente implican una caída fuera de ese régimen.) La enunciación se identifica con el acto mismo». Así. en efecto. Aquí se ve. Pero si los actores se proponen convalidar esta aserción preguntando. Pero remite de inmediato a una situación de justicia. al mismo tiempo que el sujeto es postulado por la instancia de enunciación de su indicador (que es "yo")» (Benveniste. en el régimen del ágape la producción de enunciados que apuntan a la totalización desde una posición dominante no supone solamente una toma de distancia con respecto a la acción en proceso de realización. . e incluso de una amenaza («yo podría dejar de darte sin hacer cálculos» o «yo podría darte con una actitud calculadora»). no la descripción del acto que llevo a cabo (. Este procedimiento. las experiencias subjetivamente significativas que emanan de nuestra vida espontánea». Aun cuando renuncie a producir su propio informe. en verdad. En ambos casos. a la posibilidad que tengo de imaginar a un observador que me vea amar («él ama») y por lo tanto de ponerme en la situación ficticia de describir mis actos. Pues para tomar como objeto las operaciones críticas realizadas por los actores el sociólogo debe renunciar a desarrollar una crítica propia. lo que confiere al verbo su carácter de realización es la reintroducción de la persona del enunciador. Es una consecuencia de que la instancia de discurso que contiene el verbo postule el acto al mismo tiempo que funda el sujeto. fundada en un proyecto preconcebido». fui demasiado ingenuo al actuar de ese modo.2 Ahora bien. . en el ágape no se puede decir «ves. "él jura" no es más que una descripción del mismo nivel que "él corre" o "él fuma". para hacer palpable esta particularidad del régimen de ágape que desarrollaremos en detalle en la Segunda parte. informe acerca de su estado. según que sea asumido por un "sujeto" o que esté al margen de la "persona". 121 . en condiciones propias de esas expresiones. otro sacrificio que es el de la «inteligencia». . el acto es realizado por la instancia de enunciación de su nombre (que es "jurar"). en la situación presente. la forma informe —que es la forma de discurso en que habitualmente se expresa la exigencia de justicia— ocupa una posición privilegiada para las ciencias sociales porque es también la forma. «¿es verdad que me amas?» —lo cual lleva a «dame pruebas de tu amor»—. Schutz. En cambio. más fu. pues una aserción de ese tipo hace referencia. entonces se deslizan del «compromiso» a la «descripción». Pues si quien lo enuncia se encuentra. y. hace referencia a coacciones más específicas. pág. lo cual lo lleva a elaborar una epistemología y una metodología orientadas a controlar y limitar las interpretaciones que le es lícito poner en práctica para tratar los informes de los actores. etc.una construcción original. . para retomar los términos de E. en la disposición oblativa de quien da sin cálculos. Benveniste. El procedimiento cuyas grandes líneas acabamos de repasar es completamente adecuado para tratar los registros de acción que se 2 Esta oposición no es reductible a la existente entre «espontaneidad» y «reflexividad» tal como la establece A. lo cual invalidaría la realidad de la disposición que está afirmando. Considérese ahora el enunciado «yo te doy sin hacer cálculos». para establecer el acta de las actas formuladas por los actores en el transcurso de su caso. Así. todas ellas exigen. no puede al mismo tiempo hacer ágape tiene algunas de las propiedades de lo performativo. puesto que «la enunciación de la frase es la ejecución de una acción (o una parte de esa ejecución) que no podría (. Es asimilable a un gesto que acompaña y realiza la acción. Del mismo modo. págs. es decir. es decir. la sociología realiza —lo hemos visto-.) es el acto mismo que me involucra. adopta un valor diferente. Esos enunciados presentan. si la reciprocidad de sus intercambios quedó asegurada. Esas reglas exigen del sociólogo que se mantenga siempre /o más cerca posible de las formulaciones y las interpretaciones de los actores. por ejemplo. La oposición que buscamos delimitar no se establece. 265-6). sin embargo. lo que la hace posible es la "subjetividad" del discurso. y de «la acción en proceso de realizarse» en oposición al «acto efectuado» (Isambert. 40). lo que puede someterse a una descripción pertinente. por un lado. Mientras que "yo juro" es un compromiso. «la enunciación (. le demanda. Puede verse la diferencia si reemplazamos "yo juro" por "él jura". como cuando los movimientos corporales se realizan en una situación proyectada hacia el trabajo (Schutz. por el otro. De inmediato sentimos que suena falso y no podemos concebir claramente el tipo de situación a la cual podría ajustarse. en tanto que «conducta definida de antemano. para distinguir lo que compete a la «conducta». El enunciado «yo te daba sin hacer cálculos» es perfectamente aceptable. que ya no exige del sociólogo la renuncia a las «ilusiones». «Yo te daba sin hacer cálculos» encierra innegablemente un matiz de reproche: «te daba sin hacer cálculos» y no recibí nada a cambio.un ejemplo. en la cual los participantes adoptan una posición retrospectiva acerca del pasado de sus relaciones y discuten sobre la cuestión de saber si el que daba recibió su contrapartida. entre los objetos de la situación. la subordinación del informe del investigador al de los actores. 1970. . sino que es hacerlo al decirlo. porque ese informe haría que reapareciera de inmediato en la situación la eventualidad de un cálculo. Pues en el caso del «yo juro» «esta condición no está dada en el sentido del verbo. 108). entre lo que sería del orden del «flujo de la conciencia». a la existencia de pruebas de amor que podrían dar lugar a un cálculo que señalara. como los movimientos del cuerpo. 1987. «es decir. 1966. Benveniste. en oposición a la «conciencia reflexiva». en último análisis.1 describirse lisa y llanamente como el acto de decir algo» (Austin. es decir. en que nuestras disciplinas llevan al orden del lenguaje el resultado de sus investigaciones. En efecto. un. al acumular y comparar los informes de los diferentes actores involucrados en un mismo caso y seguir a partir de sus huellas las formas divergentes en que lo interpretan y lo transforman en intriga. No hay duda de que el enunciado «te amo» puede ser verdadero o falso (puedo mentir). te estoy amando». Decir «te amo» no es lo mismo que decir «camino» (enunciado que puede tolerar perfectamente preguntas del tipo de «¿por qué caminas?» o «¿de qué modo caminas?»).erte que el de los actores. como hemos visto. y salen del régímen de ágape. pág. que el mismo verbo. y a la «acción». Como en el caso del «yo juro» analizado por E. 1989).

someterlo a una prueba en términos de justicia. de la codificación estadística (Desrosiéres y Thévenot. para hacer que la situación informada sea calculable. el método que consiste en seguir sus informes está directamente en al nionía con la manera en que la acción encuentra su traducción en el orden del discurso. adoptar. Puesto que cuando las personas se involucran en ese régimen. con un régimen de justicia. pero también juzgarlos por sus consecuencias. 1975). si trasponemos especialmente lo que sabemos del trabajo de construcción autobiográfica (Boltanski. etc. organizarlos en series y. es posible sugerir algunos de los aspectos que sin duda debe revestir. es decir. más generalmente. para no citar más que algunos ejemplos. someterlos a una prueba de coherencia. la información fáctica sobre las acciones realizadas estará a menudo acompañada por un metadiscurso referido a las intenciones que guiaron su realización y que los actos o sus consecuencias imprevisibles pueden haber traicionado. la posición de un juicio final. precisamente. el orden del informe supone la adopción de una posición retrospectiva y encierra. Ahora bien. 1987). y más precisamente. Quien se entrega 1968). los actores deben efectuar necesariamente operaciones de traducción (Dodier. 1967). de exhaustividad. de la controversia científica (Latour y Woolgar. en relaciones laborales. 1985) o de la reglamentación del trabajo (Dodier. 1979. esta es. y que es precisamente la puesta en intriga. en el campo de la construcción de la identidad (Garfinkel. imputación. del diagnóstico médico (Freidson. Pedir a alguien que revele su biografía no sólo implica pedirle un informe a ella debe efectuar una selección de los actos pertinentes y evaluarlos ante todo separadamente. seriación. relacionándolos unos con otros. luego debe aprehenderlos de manera secuencial. es decir. es evidente que no ocurre lo mismo con los otros regímenes que no implican en el mismo grado. sobre su vida sino también. Sin duda no es casual que se haya desarrollado en primer lugar. Como puede verse en este ejemplo. en mayor o menor medida. para retomar el título de la autobiografía de Bertrand de Jouvenel. En ese trabajo de justificación biográfica. en efecto. Pero las mismas observaciones valen también. 1989) que pueden modificar profundamente sus aspectos pertinentes. cada vez que los actores procuran actuar implicándose en un régimen de justicia. mediante una especie de experiencia mental. coherencia. Tal como se lo practica en el régimen de la justicia. Pues ponerse en posición autobiográfica es comprometerse a juzgar la propia vida en su conjunto. De donde se deduce que. también al participar. Como no las hemos explorado sistemáticamente. a fin de trasladar al presente del informe todos los acontecimientos suficientemente pertinentes para ser sometidos al cálculo biográfico. 1983). Pero si las hipótesis que hemos desarrollado en el capítulo precedente tienen alguna pertinencia. Así. por no ser de la órbita de la justicia. Pues la óptica del juicio final inherente a la empresa autobiográfica encierra no solamente una exigencia de totalización retrospectiva sino también la necesidad de un cálculo para ponderar el valor de las acciones. 1988). del procedimiento judicial (Cicourel. Thévenot. 1984). Empero. antes mencionado a propósito de la permanencia de la persona. Al imponerse la regla de seguir la forma en que los actores confeccionan sus informes. por el hecho de que en ellos los actores despliegan una intensa actividad interpretativa y pleitista. ya sea durante una disputa familiar pasajera. expresión y esclarecimiento de las intenciones. una posibilidad de acceso a la forma del informe.relacionan. no sólo los actos tal como podría describirlos un observador exterior sino también los hechos mentales que precedieron o acompañaron su realización. de la legitimidad política (Pharo. la situación en que se revela una autobiografía aparece como una situación de justificación. el pasaje al informe supone la adopción de una posición retrospectiva que se retira un momento de la acción presente para abarcar el pasado según una coacción generada por la tensión entre la necesidad de una selección y una exigencia de sinceridad y de transparencia. según los modos de instrumentación que les son inherentes. Si bien adoptan un carácter ejemplar en el caso de la autobiografia. estabilizar imputaciones y precisar intenciones a fin de hacer posible la formulación de un juicio sintético sobre la persona. poner a prueba su coherencia. en muchos casos. no incluyen la necesidad del informe. los rasgos que acabamos de poner de relieve indudablemente no son extraños a la forma informe tomada en su acepción más general. en regímenes que. como puede verse a la perfección en el caso de las biografias políticas accidentadas. directamente aplicable en los ámbitos caracterizados. es decir. Lo cual sin duda se aplica en particular cuando el informe se entrega al investigador en una situación de entrevista —cuya proximidad con las situaciones judiciales nunca se señalará demasiado— en la cual el actor es intimado a informar sobre las acciones que ha llevado a cabo en otras situaciones. para hacer un informe de las acciones realizadas cuando estaban en esos regímenes. y que por lo tanto implican operaciones depuesta en equivalencia. ignoramos la naturaleza exacta de las traducciones que impone la confección del informe. una exigencia de selección. por referencia a exigencias morales intemporales. los otros regímenes no están sometidos en la misma medida a una exigencia de calculabilidad —cuando no son directamente incompatibles con 122 123 . es decir. como la biografía. esas «travesías del siglo».

138-9). es precisamente la realización de una acción estratégica lo que se supone negado y reprimido por unos actores a quienes su pundonor ético llevaría a poner el acento sobre el carácter moral —es decir. a reconstruir estrategias. 51 y 96) a propósito de La distinction de P. secretos. págs. . de una heurística del mal. un horizonte de tiempo. en que las personas tienen a mano los instrumentos necesarios para poner conscientemente en práctica ciertas estrategias. en realidad.». lo que sorprende al investigador cuando sabe escuchar con cuidado lo que le dicen sus informantes y prestar atención a la forma en que se expresan frente a él. los informes valen lo que valen los relatos posteriores a la batalla. lo cual requiere. para adoptar una «estrategia» es necesario disponer de un espacio de cálculo. Bourdieu (Bourdieu. En efecto. medios cognoscibles y fines identificables. entonces sería no solamente invivible sino también imposible de realizar con los medios de que disponen los hombres. por lo que la idea de estrategia inconsciente es dificil de sostener. De donde se sigue que uno de los efectos principales de la traducción inherente a la confección del informe. por otra parte— de una «estética del mal» para la cual la exigencia de verdad supone ir a descubrir los motivos vergonzantes. ligada a la posición que adopta con respecto al lenguaje. Por el contrario. En ese sentido podemos hablar. Y esas desviaciones no son interpretables con la lógica de la mala fe Pues al cambiar de régimen el actor ya no puede acceder al reconocimiento de acciones cuya calificación depende enteramente del modo en que se realizan. calculadores y egoístas bajo los falsos motivos de gratuidad o de altruismo que los actores se apresurarían a expresar desde el momento mismo en que se les diera la palabra. a reemplazarlos por actos de otro orden pertinente en el mundo. intencionalmente orientado hacia un horizonte manejable en el pensamiento. contra las historiografías del a posteriori y del «estaba escrito. 1979). Ese precepto no tiene la generalidad que se le atribuye. 1980.3 La lógica de la mala fe debe ser aquí recusada porque de hecho sostiene la hipótesis inversa. págs. Ahora bien. para ser comprensible. si el mundo fuera no sólo como lo describen los sociólogos sino también como lo refieren las personas cuando asumen el talante del «informante». tal como lo mostrara J. a unas acciones que podían prescindir de esas determinaciones cuando estaban inmersas en la completud del momento presente. o bien orientado hacia un bien común— de acciones cuyo principio residiría. Al igual que los recuerdos de guerra. del mismo modo en que se habla —aproximadamente desde esa misma época. 1986. se asignó como prueba en la mayoría de los casos su capacidad para revelar un orden calculable bajo la apariencia de la gratuidad o de la contingencia. acordes a la orientación principal de la sociología que. el devel amiento de las estrategias que descansan sobre un cálculo egoísta allí donde los actores invocarían la gratuidad o el altruismo. los actores no se encuentran entonces en mejor posición que el sociólogo —a quien revelan lo que creen el fruto de su experiencia— para recuperar el modo en que llevaron a cabo acciones que transforman al trasladarlas a la metódica organización del informe. es precisamente la extraordinaria inclinación de la gente —en especial cuando están ante un sociólogo que los interroga y a quien desean satisfacer— a imputarse motivos egoístas. y a sumergir en él lo que guardan en su memoria de actos ya realizados y que. calculable. Elster (Elster. 1986). pero no en otras modalidades. entonces. es decir. puesto que supone una proyección de la acción en el plano de la justicia. No restituyen la incertidumbre de la presencia bajo el fuego que tanto angustiaba a Fabrice del Dongo cuando se preguntaba si verdaderamente había participado de la batalla de Waterloo. a hacer surgir un universo cerrado en el cual todo es calculable y donde todos calculan. está obligado a recalificar sus actos. una sociología de la acción ya no puede contentarse con seguirlos en to- 125 . En los trabajos que pretenden tomar en cuenta una opacidad del actor para consigo mismo. en la voluntad de satisfacer intereses particulares. real en el informe. o bien gratuito. . finalista. al no reconocer ya su modalidad. imputar a los actores medios de cálculo que ellos mismos no sospecharían. Esos trabajos tienen por objeto. Si los actores sólo se destacan al informar aquellas de sus acciones cuya pertinencia se establece en el régimen de la justicia. para lo cual toman cada vez con más frecuencia herramientas de las ciencias sociales. Bajo el efecto de una coacción en cierto modo técnica y no ética. en el caso de las ciencias sociales (pero ello valdría también para el psicoanálisis) —y sobre todo en la forma que han adoptado en la segunda naitad del siglo XX al precio de una reinterpretación de las antropologías del siglo precedente—. En ello son 3 Es esta incertidumbre inherente a la acción presente lo que actualmente procura recuperar la sociología de las crisis políticas (Dobry. no saben describir mejor de lo que lo haría un modelizador debutante particularmente preocupado por respetar las obligaciones de exhaustividad y transparencia que satisfacen al menor costo la exigencia de formalización Cuando se dedican a hacer de su vida una intriga y también a teorizarla. desde los primeros trabajos empíricos de los fundadores. tal como intentamos mostrarlo para el caso del régimen de amor en el ágape. es sin duda el de conferir un carácter totalizable (Bourdieu.ella—.

el campo. En nuestras disciplinas —que. Claverie renueva la sociología religiosa observando lo que la gente hace en las peregrinaciones y comparando aquello de que las personas son capaces en ese dispositivo con lo que dicen a su regreso. de una «economía de la interpretación»— que abra nuevamente ante el sociólogo un margen de maniobra de cara al informe de los actores a la vez que limite el poder de los medios que puede utilizar.dos sus informes con el fin de hacer ver la manera en que transforman la acción en intriga. al volver más tarde a las anotaciones del trabajo de campo. La observación debería permitirnos especialmente establecer herramientas para describir cadenas de acciones. se prestara a la reducción estratégica. no obstante. La forma aparece. como no sea a la manera de la nostalgia y de la ausencia (Claverie. que estemos muy atentos a las huellas que pueden haber dejado en el informe acciones cuya traducción es particularmente problemática y. aunque probablemente el más fácil de captar. ese es el procedimiento que pusimos en práctica espontáneamente cuando comenzamos a trabajar sobre los casos. Si bien es cierto que nuestra tarea consiste en esclarecer y formalizar la competencia de los actores. 4 Es así como E. 127 126 . entonces. al centrar nuestra atención en las anécdotas —es decir. lo que opuso una resistencia a la elaboración de la intriga. no pueden prescindir de la teoría—. cuando para informarnos íbamos a escuchar las exposiciones de nuestros colegas sociólogos del trabajo acerca de los conflictos sociales. al ser del orden de lo que se muestra. Esta dirección no conduce necesariamente a volver a una sociología del agente. para devolver a la vida los elementos de la situación que no podían integrarse sin esfuerzo en un informe retrospectivo. Pues si bien efectivamente «todo es informe» —incluidas las anotaciones de observación que el sociólogo consigna en sus cuadernos—. A reserva de plantearse una oposición radical entre un universo lógico —cuyos objetos serían del orden de lo que se dice— y un universo místico en el que. con anterioridad al informe. para no recaer en las regresiones al infinito que caracterizaban a las formas de interpretación fundadas sobre el postulado de un inconsciente de tipo analítico. para retomar los términos utilizados por N. lo mismo que otras. profesionales. no constituye más que uno entre otros. Dodier (Dodier. a través de secuencias que pueden ser muy breves. debe estar apoyado por un renacimiento de los trabajos de campo. e incluso religiosos— en los cuales pierden la posibilidad no sólo de referir sus acciones sino hasta de recordarlas. Ello con el fin de poder comparar. Otra estrategia podría consistir en conceder más espacio a la observación. sino más bien a procurar. a partir de la asociación de diferentes métodos. Ello exige. 1989). precisamente en aquello cuya singularidad parecía resistir a la intención de totalización científica— y. las historias menudas relatadas en el café después del seminario que las construcciones elaboradas con los poderosos conceptos que eran por entonces los de nuestra disciplina. por ejemplo. a contrapelo de la inclinación habitualmente propia de la sociología. según el programa propuesto por N. fracciones de la competencia corriente que hasta ahora han permanecido subestimadas. para retomsr sus propios términos. de una prudencia interpretativa —o. 4 La dignidad de la gente consiste en ser capaz de más cosas de lo que se cree. En ese caso una de las obligaciones de la observación consistiría en mantenerla en el horizonte de la situación y desechar tanto informaciones previas sobre los actores en situaciones anteriores como pronósticos sobre situaciones por venir. 1989). reducidas o ignoradas. entre diferentes modos de los que la justicia. sólo el campo nos permite revelar. simples residuos no pertinentes para un enfoque anterior. permanecerían inaccesibles al esclarecimiento en un discurso. Ese programa. Si es verdad que el conocimiento progresa excavando entre los desechos. pero al precio de la desaparición de la viruta. sigue siendo la fuente de todos nuestros conocimientos y a la vez la prueba decisiva. esa sociología debe tratar de dotarse de los instrumentos teóricos y de los métodos necesarios para ir del otro lado del informe y hurgar en sus resquicios. para eso. si es cierto que los actores conducen su vida moviéndose. por ejemplo. que supusiera la traducción a otra lógica y. inmersas en otros dispositivos —familiares. Por otra parte. Dodier en el artículo ya citado. y sobre todo a la relación entre lo que se observa y lo que informan los actores. por capas. La acción social transformada en informe es como una estatua esculpida en un bloque de madera. al atraernos más. ese lugar común del giro lingüístico no impide que la investigación pueda referirse a las coacciones que pesan sobre la construcción del informe. en primer lugar. que nos dotemos. los elementos de la situación que fueron abandonados u olvidados por los actores y los que estos señalaron al integrarlos en un relato. poner de relieve. esas virutas deben servirnos. de modo que la sociología es al sentido común el equivalente de lo que la epistemología es a la ciencia.

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