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DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA Por Celso Alonso Rodríguez Aristóteles, como realista que es, ve la posición de Platón como algo lejano

, pues si bien lo ideal es más perfecto, no se ajusta, según él, al mundo cambiante en el que se mueve el ser humano. El Bien supremo, absoluto, no muestra para Aristóteles un ejemplo que el hombre, ser imperfecto, pueda segur, pues si bien puede convertirse en un fin al que el hombre tiende, no puede servir de ejemplo a un ser que cambia constantemente. Platón, sin embargo, no habla de este bien sólo para conocerlo, como afirma Aristóteles, pues para Platón, conocer el bien es hacerlo, realizarlo. Creo que platón se plantea tanto una pura contemplación del bien, lo vemos en los diálogos en los que ha inmortalizado a Sócrates, no es que tampoco distinga la teoría con la práctica, creo que asume que el conocimiento del bien lleva intrínsecamente a su práctica. Sin embargo Aristóteles quiere hacer una distinción clara, ya que el hombre, según él, vive en una realidad cambiante, no en la inmutabilidad. Por lo tanto, el bien absoluto, al no poder alcanzarlo, solo puede contemplarlo. Es distinción es muy útil en filosofía, pues si el bien al que tiende el hombre es difícil o imposible de alcanzar, carece de valor en sí mismo y se convierte más en una carga que en una ayuda.

No llevan la misma vida ni tienen los mismos valores un pueblo que vive en la montaña y un pueblo que vive en el desierto. de concebirlo. determinar qué es lo bueno que lo malo. Se toman y se dejan valores a lo largo de la historia de un pueblo y conviven también opiniones contrarias en cuanto a conductas se refiere. más que la enseñanza teórica. comprenderlo en su totalidad. pero si nos indica cómo serlo. el mismo entorno determina sus actos y moldea sus valores. es en la práctica donde nosotros hacemos patente aquello que se ha dicho del bien. siempre en movimiento. Por lo tanto. Pero en el campo de la Ética debe tenerse en cuenta tanto la persona como sus circunstancias. todos los pueblos tienen en común la búsqueda de un bien. el ejemplo. pues si bien es necesario el conocimiento de lo que es bueno para el hombre. la misma complejidad del hombre. culturas que tienen valores muchas veces contrarios a otras. es más difícil aún poner un estándar de lo bueno. pero que también lo aleja de manera asombrosa de los mismos. también posee una naturaleza muy peculiar que lo identifica con sus semejantes. no nos hace buenos. Sin embargo. le necesidad de encontrar una . de lo que se debe hacer o no hacer o no hacer. El hombre es un ser cambiante. pues tratar de conocer al hombre. ha creado modos de ser y de vivir diferentes. ya que así hacemos patente lo que se enseña. es más valioso aún practicar lo que ya se ha predicado del bien. plasmado en numerosas maneras de ver el mundo. es decir. el conocimiento de lo bueno. para enseñar la ética es necesario. Por lo tanto.La teoría. es ya de por sí difícil. requiere no sólo de una reflexión profunda. lo que hemos aprendido y reflexionado de nuestros actos. Aristóteles tiene razón en decir que la ética debe ser más práctica que teoría.

y es la que determina también cuales medios usar para alcanzar el bien que se quiere. por lo tanto.manera de vivir en un cierto orden que les asegure una vida tranquila. el ejercicio de la virtud. una idea perfectísima del bien si no se cuentan con los medios necesarios y posibles para alcanzar tal fin. De nada serviría tener un gran ideal que perseguir. pues. es necesario domar ese deseo. . Para el filósofo. que es el medio por el cual nosotros hacemos el bien. no tienen gran importancia los argumentos de lo que es bien. pues la razón quien delibera sobre qué cosa es buena. En esto juega un papel importante la inteligencia. es decir. hacer que quiera lo bueno. pero también buscar los medios indicados para alcanzar lo que ya se ha deseado. Esto sólo se logra con la costumbre. con la repetición continua de actos que ordinariamente no haría. es el deseo el que determina que es lo que queremos o que no. pues al ejercitarlo con constancia se va haciendo más fuerte hasta convertirse en un hábito. pues domar al deseo para que quiera cosas buenas. Este esfuerzo constante es lo Aristóteles llama virtud. es decir. sino la práctica y el ejemplo. qué conviene y qué no. aunque para esto sea necesario pelear. Según Aristóteles. Aristóteles propone.