ENTREVISTA

y
una entrevista con un ex-beatle y su esposa, en la que nos hablan con gran sinceridad de la
ruptura del grupo, de la muerte de lennon, de yoko ano, de su vida, su dinero y su música
Erase una vez) allá en los sesentas)
una asociación que) además de ser el
corazón de un increfble :;onjunto de
rack) creó un número inusitado de can-
ciones) buenas .y de éxito) en un estalli-
do de creatividad pocas veces visto en el
mundo de la música moderna. Una
asociación formada por dos personas
que se amaban y odiaban a un tiempo.
Una de las dos) john Lennon) lleva
muerta casi cuatro años. La otra) Paul
McCartney) !ras toda una vida apare-
ciendo en las primeras páginas) sigue
siendo un enigma en muchos aspectos)
pues siempre fue el Beatle que hablaba
más y decía menos. Por eso) cuando la
periodista independiente Joan Good·
man, que llevaba un año manteniendo
periódicas charlas informales con Paul
.y su mujer Linda) se ofreció a concre-
tarlas en una entrevista para nuestra
revista) aceptamos de inmediato.
Pero) veamos las breves biografías de
nuestros entrevistados: Paul nació el
18 de junio de 1942 y es hyo de un
tratante en algodón y una enjermera.
Su padre jue un músico afiCionado .y
su madre murió cuando él tenía 14
años. A los 1 5 comenzó a escribir can-
ciones .y conoció ajohn Lennon) unién-
dose al grupo de éste) los Quarrymen)
aportando al mismo una cierta técnica)
pues el padre de Paulle había enseña-
do armonía. Se consideraba que Paul y
john eran las dos caras de una misma
moneda: john duro y ácido) Paul blan-
do .y sentimental. Y si bien Lennon era
el líder del grupo que los llevó a la
jama) los Beatles) McCartney era la
fuerza que lo arrastraba.
En 1969) unos días antes de que
Lennon se casase con Yoko Ono)
McCartney lo hizo con Linda Eastman)
una fotógrajo de Nueva York especiali-
zada en el rack) que ya tenía una hya)
H eather) de un primer y breve matri-
monio. Hya de un abogado jamoso (y
equivocadamente tomada por una de
las herederas de la fortuna de la East-
man Kodak)) Linda se convirtió en la
fotógrafo de las grandes estrellas del
rack.
adoptó a Heather) tras lo
que la pareja tuvo dos hijas) Mary .y
Stella y un hijo) james. Linda cons-
tru.yó alrededor de su jamilia una vida
«ordinariw») medio rural (tienen gran-
des terrenos en Sussex .y Escocia) medio
urbana) mantenida por la gran fortu-
na del músico. Tras un año de no
hacer nada después de la ruptura de
los Beatles) McCartney «se dio una bo-
fetada a sí mismo» y formó un nuevo
conjunto) los Wings) haciendo con él lo
que había querido hacer con los Beatles
en el momento de la separación: dar
conciertos y hacer giras. A pesar de las
quejas de sus colaboradores por el ca-
rácter mandón de Paul .y la jalta de
experiencia de L inda) el grupo conoció
un gran éxito.
En estos días) los McCartney vuelven
a ocupar las páginas de la prensa por
sus apariciones promocionando la pelí-
cula Give M y Regards to Broad
Street, escrita por Paul y en la que
tanto él como su esposa Linda tienen
papeles estelares.
Y esta es la entrevista que la perio-
dista tuvo) en diversas sentadas y luga-
res) con un hombre que) habiendo sido
un mito en la música moderna) supo
remontar su peor momento para volver
a encontrar un lugar en el panteón de
losjamosos. Aunque sujamilia sabe se-
parar al Paul McCartney superstar del
Paul McCartney hombre: «En casa)
Paul es papu») dice Linda) (pero cuando
james lo ve por la tele) dice: está
Paul M cCartnei)).
"Me hubiera gustado que los
Beatles no se hubieran sepa-
rado jamás. Yo quería que
volviésemos a encontrar
nuestra forma, volviésemos a
hacer música".
"Estaba en un hotel japonés
con los niños, sin saber lo
que iba a pasar. Estaba tan
asustada por Paul, no sabía
1'0 que le podían estar ha-
ciendo".
"Lo cierto es que jamás me
llevé bien con Yoko. Fue
John quien se llevó bien con
ella. Solo he empezado a co-
nocerla tras la muerte de
John".
"No tenemos todos esos mi-
llones que dicen los periódi-
cos. Lo mucho que Paul
gana es una de las cosas que
siempre aparecen en las co-
lumnas de chismes". 21
t PLAYBOY: Han pasado casi cuatro
¡ años desde que murió John Lennon y
!: aún no ha hablado en serio de su re-
;:¡ lación con él y de lo que significó su
5111 muerte para usted. ¿Puede hacerlo ya?
PAUL: Es ... es demasiado difícil. .. es di-
fícil hablar de eso. Siempre he pensa-
do que, si quería decir algo de J ohn,
tendría que pasar días hablando de él,
y contarlo todo. O no decir nada.
LINDA: Opino igual.
PAUL: Sé que a George y Ringo les re-
sulta imposible hablar de ello.
PLAYBOY: ¿Cómo se enteró de la
muerte de John? ¿Cuál fue su prime-
ra reacción?
PAUL: Mi manager me llamó a prime-
ra hora de la mañana. Linda había
llevado a los niños a la escuela.
LINDA: Volví de llevarlos, vi la cara de
Paul y ... iuffl, fue horrible ... aún ahora,
cuando pienso en ello ...
PAUL: Era una locura. Dijimos lo que
todo el mundo decía, nos parecía ho-
rroroso. Fue como lo de Kennedy. El
mismo momento de horror, ya sabe.
Uno no puede aceptarlo, al menos yo
no pude. Ni puedo.
LINDA: A todos nos dejó anonadados
para el resto de nuestra vida. Nunca
lograremos comprenderlo.
PAUL: Vimos las noticias por la tele,
sentados con los niños, y nos pasamos
toda la tarde llorando. Realmente, no
podíamos aceptarlo.
LINDA: Aún ahora, nos echamos a llo-
rar cuando escuchamos las canciones
de John; no podemos evitarlo. Nos
ponemos a llorar. No hay palabras .. :
creo que voy a echarme a llorar.
PLAYBOY: ¿Recuerda su última con-
versación con J ohn? .
PAUL: Sí, y es reconfortante; es algo
que me consuela, porque creo que
fue muy triste que nunca nos pusiéra··
mos a charlar seriamente, para arre-
glar nuestras diferencias. Pero, afortu-
nadamente para mí, la última conver-
sación que mantuve con él por teléfo-
no fue maravillosa y no tuvimos el
menor roce. Y podría muy bien \J.aber
sido una de las otras llamadas, cuan-
do nos gritábamos el uno al otro y
acabábamos por colgar de golpe.
PLAYBOY: ¿Recuerda de lo que ha-
blaron?
PAUL: Fue una conversación muy feliz
sobre su familia y la mía. Estaba dis-
frutando mucho de la vida. Sean era
una gran par.te de ella. Y pensaba en
volver a su carrera. Recuerdo que me
dijo: «iOh, Dios! Soy como la tía Mimí,
trasteando por aquí en mi bata, ali-
mentando a los gatos, cocinando y
preparando el té. iEsta ama de casa
quiere tener una carrera!» Había lle-
22 gado ese momento para él, estaba a
punto de sacar Double Fantasy.
PLAYBOY: La impresión general que
dio usted en el momento de la muer-
te de John, al público, fue de que no
le importaba demasiado y vemos que
no fue asÍ. ¿Es típico en usted el no
mostrar demasiado sus emociones, el
guardarlas en su interior?
LINDA: Tiene usted razón, él es asÍ.
PAUL: Cierto. Mi madre murió cuan-
do yo tenía 14 años. Es una edad muy
mala para perder a la madre, pues es
cuando uno se enfrenta con la pu-
bertad ...
LINDA: Cuando se están pasando por
todos los problemas del crecimiento,
¿cómo puede un nÍllo perder a su ma-
dre y seguir adelante?
PAUL: No es fácil. Uno e s t ~ empezan-
do a ser un hombre, a mostrarse
como un macho. En realidad, esta fue
una de las cosas que nos unió mucho
a J ohn y a mí; él perdió a su madre
cuando tenía 1 7 años. La forma en
que nos enfrentamos con eso, a aque-
lla edad, fue reírnos de la situación ...
liLa última conversación
que mantuve con él
fue maravillosa.
y podría haber sido
una de las otras,
cuando nos
colgábamos".
no en nuestros corazones, pero sí cara
afuera. Era un pacto entre nosotros.
Cuando alguien preguntaba: «¿y
cómo está tu madre?», John contesta-
ba: «Murió». Sabíamos que aquella
persona se iba a sentir muy molesta y
era como gastarle una broma. Al
cabo de los años, el dolor fue dismi-
nuyendo. Realmente, eso creó un lazo
entre nosotros, un lazo muy fuerte,
por lo que recuerdo. Luego nos uni-
mos profesionalmente y, cuando nos
convertimos en un equipo de escrito-
res, creo que ayudó a darnos confian-
za y a crear una intimidad entre no-:
sotros. Lo cierto es que éramos muy
buenos compañeros ... hasta que los
Beatles empezaron a separarse y llegó
Yoko.
PLAYBOY: y fue entonces cuando em-
pezaron los insultos y las peleas.
¿Cómo se inició todo? ¿Se sintió heri-
do por John?
PAUL: No se puede llamar herido; fue
más bien algo así como unos viejos
amigos que se separan cuando uno de
ellos se casa. Se había enamorado y
ninguno de nosotros fue lo baStante
estúpido como para decirle: «Oh, no
deberías estar enamorado de ella».
Nos dábamos cuenta, pero eso no dis-
minuía el dolor que nos producía el
que nos estuvieran echando a un
lado. Más tarde, recuerdo que dije:
«Dejémosle pista libre, démosle tiem-
po con Yoko». Yo quería que tuviera
su hijo, que se trasladase a Nueva
York, que hiciera todas las cosas que
quería hacer, aprender japonés, pro-
bar cosas nuevas ...
PLAYBOY: Pero, en aquel tiempo no
lo entendía, ¿verdad?
PAUL: No. En aquel tiempo tratamos
de entenderlo, pero lo que pasaba es
que, a la menor crítica, les hacíamos
mucho daño. El otro día estaba mi-
rando mi segundo álbum en solitario,
Ram, y recuerdo que sólo había en él
una pequeña referencia a John. Nos
había estado dando muchos sermo-
nes y yo ya estaba bastante harto, así
que en una canción escribí: «Demasia-
da gente que da sermones», o algo
asÍ. Era una pequeña pulla contra
John y Yoko. No había nada más so-
bre ellos. Bueno, estaba .aquello de
«Tuviste tu momento de suerte y lo
rom piste en dos» ...
LINDA: En la misma canción. Lo en-
tendieron.
PAUL: Pero ellos se lo tomaron muy
mal...
LINDA: Creyeron que todo el álbum
era sobre ellos. Y se enfadaron.
PAUL: Sí, ese era el tipo de cosa que
sucedía. Hacían un mundo de una
tontería y nos devolvían la pelota en
su siguiente disco. Entonces nos que- :
jábamos: iHey, nosotros os dedicamos
un dos por ciento y vosotros nos de-
volvéis un doscientos por ciento!» ...
era una locura.
PLAYBOY: En la mayoría de las entre-
vistas John decía que no echaba a fal-
tar a los Beatles. ¿Lo creía usted,
cuando decía esto?
PAUL: No sé. Creo que era sincero. Al-
guien como J ohn desearía acabar el
período Beatles para comenzar el pe-
ríodo Yoko. No querría que uno inter-
firiese con el otro. Como estaba con
Yoko, cualquier cosa de los Beatles
tendía, inevitablemente, a ser una in-
trusión. Pienso que estaba tan intere-
sado en su nueva vida que no nos
echaba en falta.
PLAYBOY: ¿Alguna vez trató de averi-
guar qué pensaba de eso, o de usted?
PAUL: Yo creía que había algo entre
nosotros, pero cuando hablan mal de
uno en público, se empieza a dudar.
Yo me decía: «Es puro cuento, a J ohn
lo conozco biem>, pero los insultos
unidos al resentimiento... La cosa He-
~ gó a ser un verdadero número. ,.
O PLAYBOY: ¿Fue bueno para la mUSlCa
= el modo en que se atacaron el uno al
pi otro?
Al PAUL: Sí. Esa era una de las mejores
cosas de Lennon y McCartney, el ele-
mento competitivo en el equipo. Era
estupendo, pero resultaba difícil de
aguantar. Probablemente esa es una
de las razones por las que los equipos
acaban quemándose. Y, naturalmen-
te, al encontrar una mujer fuerte
como Yoko, John cambió.
LINDA: Si, pero con uno de esos cam-
bios uno se pierde a sí mismo.
PAUL: Creo que eso es lo más critica-
ble, que John dejó de ser él mismo.
Me metía mucho con él por eso. (Paul
sale de la habitación para contestar a una
llamada telefónica)
LINDA: Lo triste es que tanto John
como Paul tenían problemas, pero se
querían mucho y ... ¡Oh, cómo se po-
drían haber ayudado! ¡Si hubieran lo-
grado entenderse!
PLAYBOY: Pero, ¿no estaba claro que
John sólo quería trabajar con Yoko?
LINDA: No, sé que Paul deseaba deses-
peradamente volver a escribir con
John y que John deseaba desespera-
damente volver a escribir ... desespera-
damente. La gente decía: bueno, se
está ocupando de Sean, cuida la casa
y todo eso, pero él no era feliz. No po-
día escribir yeso lo enloquecía. Y
Paul podría haberle ayudado ... con fa-
cilidad. (Paul regresa)
PLAYBOY: ¿Ha variado la relación de
los McCartneys con Yoko tras la
m uerte de J ohn?
LINDA: ¡Sin comentarios! Bromeo, eso
es lo que ella contestó.
PAUL: Cuando alguien le preguntó a
Yoko si los Beatles la había ayudado
tras la muerte de John, ella contestó:
«Sin comentarios».
LINDA: A pesar de que Ringo tomó el
avión para venir a verla y los demás
la llamamos.
PAUL: Lo cierto es que jamás me llevé
bien con Yoko. Fue J ohn quien se lle-
vó bien con ella... ahí está todo el
caso. Lo raro es que sólo he empeza-
do a conocerla tras la muerte de
J ohn. Quería saber si podía ser' de al-
guna ayuda, se lo debía a mi viejo
amigo. Al principio me molestó un
poco su actitud de: «No quiero ser la
viuda del ano». Yo me dije, «bueno,
pues que te den morcilla». Pero luego
pensé que acababa de pasar por la
tragedia de su vida y yo me estaba
mostrando duro e insensible. Comen-
cé a entender por lo que estaba pa-
sando ya ver algo más que mi propio
punto de vista.
24 PLAYBOY: ¿Hablaron de John?
PAUL: Sí. De hecho, lo que más me
ayudó después de que él muriera fue
el hablar con Yoko. Me dijo que él...
que realmente me quería mucho. Sí,
eso fue muy importante.
PLAYBOY: Cuando escribían juntos,
¿envidiaba usted lo listo que él era?
PAUL: No. Lo que admiraba era su in--
genio para las respuestas rápidas.
Pero no era cuestión de envidia, cada
uno de nosotros era tan bueno como
el otro.
LINDA: Son los críticos los que dicen:
«Bueno,John es el que tiene la lengua
cortante, Paul es el sentimentab>. John
era cortante, pero también era senti-
mental. Y Paul era sentimental, pero
podría ser muy cortante. Eran más
parecidos que diferentes.
PAUL: El como escribía yo dependía
de mi estado de ánimo. ¡Sólo podía
ser cortante y agudo si estaba de mala
leche! (Risas). Entonces estaba a la al-
tura de John. El podía ser tan malva-
do como quisiera y yo estaba a su al-
tura.
"Cuando los cuatro
estábamos jun tos
éramos decididamente
mejores que los cuatro
individualmente.
Estábamos muy
unidos ... JI.
LINDA: Probablemente él escribió mu-
chas canciones que la gente cree que
escribiste tú y estoy segura de que hay
canciones que se cree que fueron es-
critas por John pero que en realidad
las escribiste tú.
PAUL: Así es. Por ejemplo, hace.poco
vi un escrito en que se hablaba mal
de George y de su contribución a los
Beatles. Y lo cierto es que sólo hay
cuatro personas que sabían lo que
realmente eran los Beatles.
PLAYBOY: ¿Le molesta aún cuando al-
guien ataca a uno de los cuatro?
PAUL: ¡Claro! Por ejemplo, no hay que
tomarse a George tan a la ligera. Ni a .
Ringo. Claro que todo depende si uno
mira a la' superficie o debajo de ella.
En la superficie, Ringo era un batería
más, pero había mucho más en él.
Por ejemplo, no se habría hecho Q,ue
noche la de aquel día sin él. Tenía una
habilidad para inventarse frases, para
cambiar el sentido de las palabras. Y
eso es bueno, pues los letristas traba-
jan con palabras. Y no es lo único que
hacía, eso es sólo la punta del iceberg.
PLAYBOY: Entonces, ¿está usted de
acuerdo en que el total de ustedes
cuatro era superior a la suma de las
partes?
PAUL: ¡Oh, sí, desde luego!
PLAYBOY: La mayoría de los artistas
que han formado parte de un conjun-
to insisten en que su labor en solitario
es igual a la que hacían en equipo ...
PAUL: Cuando los cuatro estábamos
juntos éramos decididamente mejores
que los cuatro individualmente. Una
de las ventajas es que llevábamos jun-
tos mucho tiempo, estábamos muy
unidos, casi como una familia, así que
nos comprendíamos unos a otros. Eso
nos hacía muy buenos. Sólo fue hacia
el final, cuando los negocios se metie-
ron por en medio ...
PLAYBOY: Cuando usted y John aún
pasaban estrecheces, antes de compo-
ner una canción se decían: «Vamos a
escribir para un coche, vamos a escri-
bir para una casa», ¿qué es lo que se
dice ahora? ¿Hay algo que aún desee?
¿No ha perdido algo importante?
PAUL: Sí, creo que he perdido la am-
bición. Ya sabe, el hambre. Y quizá
sea bueno para el galgo el ser flaco,
quizás así corra más.
LINDA: Pero Picasso no pasaba ham-
bre.
PAUL: Bueno, quizá no sea tan impor-
tante el pasar hambre, esa es una de
esas teorías artísticas ... Picasso no pa-
saba hambre y hay muchos artistas
que no han perdido nada al aburgue-
sarse.
PLAYBOY: Es obvio que se muestra us-
ted ambivalente en este tema.
PAUL: Es algo que me resulta confuso.
Para mí el cambio no estuvo sólo en
el aburguesamiento, sino también en
el fin de los Beatles. Por eso yo no
digo que haya perdido mi mordiente
por haberme aburguesado, sino que
ha sido por faltarme los Beatles. La
falta de esas grandes cajas de reso-
nancia que eran J ohn, Ringo y Geor-
ge, el no poder hablar con ellos de
música. El no tener a otros tres gran-
des talentos a mi alrededor ...
PLAYBOY: Parece estar usted con mu-
chas ganas de hablar francamente. Y,
aunque se trate de la ruptura más co-
mentada en la historia de la música,
creemos que jamás hemos oído un
comentario directo de usted al r ~ s p e c ­
too Díganos, Paul, ¿quería usted· o no
que los Beatles continuasen?
PAUL: En lo que a mí respecta, sí. Me
hubiera gustado que los Beatles no se
hubieran separado jamás. Yo quería
que volviésemos a actuar en locales
pequeños, para así encontrar nuestra
forma de nuevo y volver a hacer mú-
sica. A hacer música, simplemente, y
~ todo lo demás sería secundario. Pero
• fue John el que no quiso. Una madru·
= gada, le dijo a Allen Klein (el nuevo
;: manager que Yoko y él se habían bus·
cado) que no quería continuar.
LINDA: Y Allen le dijo a John: «No se
lo digas a los otros ... » No sé si debe-
ríamos contar esto.
PAUL: Ajá, no sé si nos está permitido
contarlo ... pero lo cierto es que Allen
les dijo: «No se lo digáis hasta que
hayamos firmado el nuevo contrato
vuestro con la Capitol».
LINDA: No se si deberíamos ...
PAUL: Es la verdad.
LINDA: Es la verdad ...
PAUL: Aunque no debamos contarlo,
lo vamos a contar, pues es la verdad.
Yeso era justo antes de la mañana en
la que yo iba a proponer: «Volvamos
a unirnos, chicos, toquemos en clubs
pequeños y ... » Fue entonces cuando
John dijo ...
LINDA: Sus palabras exactas fueron:
«Creo que eres tonto».
PAUL: y Añadió: «No iba a decíroslo
hasta que hubiera firmado con la Ca-
pitol, pero voy a dejar el grupo». y así
era! el gato entre las palomas.
PLAYBOY: Se dice que usted se vengó
siendo el primero en dar la noticia, a
pesar de que todos habían decidido
dejar pasar un tiempo.
PAUL: Dos o tres meses más tarde,
cuando estaba a punto de salir mi dis-
co en solitario, me hicieron unas pre-
guntas para la contraportada del ál-
bum y, entre las cosas que respondí
estaba el que nos habíamos separado.
Era para el álbum, pero lo usaron
como noticia. Y a John eso le hizo
daño.
LINDA: John quería ser quien anuncia-
se la ruptura, pues era idea suya.
PAUL: Quería ser el primero en decir-
lo, pero yo no me daba cuenta de que
le fuera a hacer daño el no serlo; ni
creía importante quien la diera.
PLAYBOY: Lo que John dijo es que le
costaba perdonarle a usted el que usa-
ra la ruptura como una promoción
publicitaria para su primer disco en
solitario.
PAUL: Pensé que ya era hora de que
alguien dijera la verdad. De acuerdo,
fue una estupidez, pero creí que al-
guien tenía ya que decirlo. No me
gustaba seguir engañando a la gente.
PLAYBQY: Aparte de esto, ¿le afectó
emocionalmente la ruptura?
PAUL: Lo cierto es que, por un tiem·
po, no pude soportarla.
PLAYBOY: ¿Por qué? ¿No la veía ve-
nir?
PAUL: Jamás había pensado en una
separación. Nuestro manager, Neil
26 Aspinall, tuvo que leernos el docu-
mento oficial por el que se disolvía la
sociedad. Se le quebró la voz. Y en-
tonces nos dimos todos cuenta de las
consecuencias de lo que estaba pasan-
do. Yo pensé, «iDios mío, realmente
hemos roto los Beatles! iMierda!»
PLAYBOY: ¿y qué pasó entonces?
PAUL: Por primera vez en mi vida me
veía en la basura. Sí, un trabajador en
el paro me hubiera dicho: «iHey, si
tienes todo ese dinero, las cosas no te
van tan mal como a mí». Pero no era
cuestión de dinero. Era una sensación
de vacío, que jamás antes había senti-
do. Hasta ese momento había sido un
chuleta y era la primera vez que per-
día la confianza en mí mismo. Fue un
terrible golpe y no creía que la culpa
fuera mía.
PLAYBOY: ¿Qué es lo que le hizo recu-
perarse y formar los Wings?
PAUL: El tiempo, que todo lo cura.
Uno de los golpes peores de la separa-
ción era el ya no tener un conjunto ...
recuerdo que John tuvo una reacción
idéntica. Ya sabe, era el pensar: «¿y
"Nuestro manager
N eil Aspinall,
tuvo que leernos
el documento oficial
por el que se
disolvía la sociedad.
Se le quebró la voz ".
cómo voy a sacar ahora mis cancio-
nes?»
PLAYBOY: ¿Fueron los Wings el pri-
mer paso hacia la recuperación?
PAUL: Ajá. La respuesta a perder un
trabajo es buscarse otro. No es muy
satisfactoria, pero es la única. Así que
pensé que me agarraría a cualquier
trabajo, a lo que fuera, con tal de ha-
cer algo.
LINDA: Considerando que me pediste
que formase parte del grupo, está cla-
ro que estabas dispuesto a aceptar
cualquier cosa ...
PLAYBOY: ¿Quería usted estar en el
grupo, Linda?
LINDA: Jamás había pensado en ello,
como tampoco había pensado en ser
fotógrafo. Pero siempre he creído que
podría hacer algo que me gustara.
PAUL: En cualquier caso todo fue
bien. Logramos preparar canciones,
las canciones que alguna gente creyó
que no eran tan buenas como las de
antes, que eran demasiado comercia-
les. Pero mi actitud era: lo lamento,
es lo mejor que puedo hacer ahora.
Lo cierto es que nos ayu.dó a v , o l v ~ r . ,
PLAYBOY: Mirando haCIa atras, cesta
orgulloso ahora de esa música?
PAUL: Yo pensaba que todo lo de los
Wings era música de segunda clase,
pero empecé a encontrarme con chi-
cos jóvenes que me decían: «Un mo-
mento, no puede hablar así de su
trabajo. A mí me gustan tal y cual
canción».
PLAYBOY: Aparentemente, John se
enfrentó a la locura de esos momen-
tos experimentando con la heroína.
¿Sabe algo al respecto?
PAUL: No, nunca lo vi drogado de he-
roína.
LINDA: Debía ser cuando estaba a so-
las con Y oko.
PAUL: Sí. Yo creo que John y Yoko es-
taban tan enamorados, que comenza-
ron a añadir locuras al amor normal,
para hacer las cosas por todo lo gran-
de. Y por lo que nos han dicho, eso
incluía a la heroína. Es decir que si lo
atrevido era ir desnudos, ellos iban
desnudos, y si lo atravido era tomar
heroína, ellos la tomaban.
PLAYBOY: ¿y usted nunca la tomó?
PAUL: No.
PLAYBOY: Pero usted no desconoce el
tema de las drogas ...
PAUL: Nunca hablo de la marijuana si
se va a publicar. ¿Por qué? Porque
tengo cuatro chicos y no quiero que
parezca que la estoy recomendando.
Porque no es cierto. Pero después de
mi última detención en Barbados, con
toda esa gente deciéndome: «Niño
malo, no tendrías que hacer eso»,
creo que, como un hombre de 42
años que soy, tengo derecho a la ré ..
plica.
Si alguien me hubiera dicho en los
sesentas que, veinte años más tarde,
aún estaríamos hablando sobre si la
yerba es peor que esto o que aquello
yo me hubiera reído. Si se empieza la
lista de lo más peligroso con la heroí-
na o la morfina, pues sabemos que de
eso no hay salida y hay que ser un sui-
cida para meterse en esa droga, creo
que la marijuana está al final de la lis-
ta. La cocaína está por encima de ella
en peligrosidad. Yo antes tom?-ba
coca (mide sus palabras), pero se convir-
tió en algo muy de moda entre los
ejecutivos y no soportaba... el meter-
me en los lavabos con esos tíos raros.
Y estoy convencido de que tanto el
valium como el librium están por en-
cima de la marijuana. Para mí, la yer-
ba es menos fuerte que el whisky. Eso
no quiere decir que sea un propagan-
dista de la marijuana. No lo soy, sólo
digo que esto es lo que yo creo. Y en
Barbados, en donde me encontraba
de vacaciones, estaba en mi cuarto sin
meterme con nadie y sin que me vie-
se nadie, excepto un criado.
Claro que hay cosas con las que, en
comparación, la marijuana es peor,
por ejemplo el aire. Yo aconsejo el
aire y el agua, el zumo de naranja ... y
aconsejo una buena dieta vegetariana.
Pero cuando van a publicar lo que di-
ces, te colocan entre la espada y la
pared; te hacen parecer como el alto
sacerdote de la yerba. Yeso es estúpi-
do, pues yo puedo fumar yerba o de-
jarla. y me detuvieron en el Japón
por tenerla. Allí me pasé días sin ella
y no tuve síndrome de abstinencia.
Nada.
PLAYBOY: Nunca ha hablado de su de-
tención en Japón por posesión de dro-
ga. ¿Qué tal fue?
PAUL: Fue un infierno. Mi detención
apareció en todas las televisiones.
Pero había visto El puente sobre el Río
Kwai y sabía lo que tiene que hacer
un prisionero de guerra: mantenerse
de buen humor, pues es lo único que
le queda a uno. Así que eso es lo que
hice. Recuerdo que lo que más temía
es que me violasen y estuve durmien-
do con la espalda contra la pared.
Además, dormí durante una semana
con el traje verde con el que me ha-
bían detenido, pues no sabía que uno
podía pedir que le cambiasen la ropa.
PLAYBOY: ¿y qué tal lo pasó usted,
Linda?
LINDA: Miserablemente. Estaba en un
hotel japonés con los niños, sin saber
lo que iba a pasar. Estaba tan asusta-
da por Paul, que no se cómo explicar-
lo. Con la imaginación enloquecida.
No sabía lo que le podían estar ha-
ciendo. ¿y por qué? Por casi nada,
pues la marijuana no es como las
bombas, el asesinato o la Mafia. No
creo que el fumar sea un pecado,
pero no quería que fuéramos unos
mártires de la marijuana.
PLAYBOY: Sus problemas legales por
la yerba son una cosa, pero los pro-
blemas legales que rodean a la Apple,
que impiden que se arreglen los asun-
tos económicos de los Beatles, ya son
de otra dimensión. ¿Se solucionará al-
guna vez el problema de su antigua
. empresa?
. LINDA!iQué prisa tiene! iPero si sólo
han pasado 15 años! (Risas.)
PAUL: Resulta obvio que deberíamos
haber resuelto ya los asuntos de los
Beatles ... aunque sólo sea por mante-
ner nuestra propia cordura. Pero a lo
largo de los años han habido dema-
siadas piedras en el camino. En una
ocasión J ohn se presentó y nos pidió
un prestamo de un millón de libras ...
eso nos dejó a todos con la boca
abierta y se canceló la reunión. En
otra habíamos llegado al Hotel Plaza
de Nueva York para la sesión de la
gran disolución. Las mesas estaban
cubiertas con tapetes verdes, como en
la Conferencia de Ginebra, y había
millones de documentos para que los
firmásemos. George llegaba de una
gira, yo había llegado especialmente
para. aquello desde Inglaterra, creo
que Ringo también... iy J ohn no se
presentó! iNo quería cruzar el parque,
para venir! George lo llamó por telé-
fono y le gritó: «iQuítate esas jodidas
gafas oscuras y ven aquí!» Pero no
vino.
Había demasiadas piedras en el cami-
no y, para ser sinceros, no siempre las
pusieron John y Yoko. Obviamente,
ellos acusaron a mi bando de obstruc-
cionismo. Todos nos hemos acusado y
este lío es algo que nos hace poner
paranoicos. Como se puede imaginar,
es un montón de dinero.
LINDA: Con todos esos abogados, con-
sejeros y otros parásitos, lo cierto es
que hemos estado pagando muchas
mansiones y muchas piscinas. Y lo
que Paul ha estado diciendo, durante
todo el tiempo, es: «Dividámoslo en
c u a t ~ o partes, por favor». Hagamos
eso en lugar de tenerlo en una sola
hucha, en la que sólo meten mano los
abogados, dividámoslo y sigamos vi-
viendo. A Paul no le importaría no
recibir nada, con tal de que los aboga-
dos no siguieran aprovechándose.
Nos irrita ser los tontos de esta his-
toria.
PLAYBOY: Afortunadamente para us-
tedes, la mayor parte de su dinero les
viene de su propia compañía musical
y no de Apple, ¿verdad?
PAUL: De eso y de los discos que gra-
bamos. Más o menos por partes igua-
les. La empresa editora de música
que tenemos es fabulosa. Y se lo de-
bemos al padre de Linda (Lee East-
man) y a su hermano J ohn. El padre
de Linda es un genio para los m!go-
cios. Me dijo: «Si vas a invertir, hazlo
en algo que conozcas o perderás una
fortuna. Invierte en música». Cuando
reconocí que tenía razón me pregun-
tó qué tipo de música me gustaba. Y
el primer nombre que se me ocurrió
fue Buddy Holly. De modo que Lee
buscó al hombre que tenía los dere-
chos sobre la música de Buddy Holly
y se los compró para mí. Y ya estuve
en el negocio de la edición musical.
Lo raro es que jamás fuí propietario
de lo que nosotros escribíamos; es
algo que siempre van comprando y
vendiendo. Alguien es el dueño de
YesterdaYJ no yo. Pero por lo demás,
hemos sido muy afortunados.
PLAYBOY: ¿y no ha tenido nada que
30
ver en el éxito sus conocimientos so-
bre música popular?
PAUL: Un poco. Tenía muy buenas vi-
braciones y estaba muy enamorado
de mi empresa, lo que siempre ayuda.
En cualquier modo, se ha convertido
en la más importante editora inde-
pendiente de música, así que es un
buen negocio.
PLAYBOY: También le ha convertido
en uno de los hombres más ricos del
mundo, ¿no es así?
LINDA: No tenemos todos esos millo-
nes que dicen los periódicos. Lo mu-
cho que Paul gana es una de las cosas
que siempre aparece en las columnas
de chismes de los diarios, y siempre
son exageraciones.
PLAYBOY: Una de las últimas cosas
que John Lennon aceptó hacer para
nuestra revista fue repasar sus cancio-
nes y compartir con nuestros lectores
los recuerdos que de ellas tenía.
¿Querría usted hacer lo mismo con
algunas canciones de los Beatles?
PAUL: De acuerdo, pero será lo que se
me ocurra en el momento ...
PLAYBOY: Comprendido. ¿Qué le re-
cuerda una 'de sus primeras cancio-
nes, L ove M e Do."
PAUL: Fue la primera canción que gra-
bamos. Nuestra primera audición se-
ria. Recuerdo que John tenía que can-
tarla, pero cambiaron de idea y me la.
PAUL McCARTNEY:
15 años sin los Beatlés
Desde que los Beatles· se sepa-
- r.8.ron, hace ya 151argos años, Paul
MacCartney no ha cesado sus ac-
tivigadesartísticas. En 1970 publi-
có su primer álbum en solitario, ti-
·.··tulado· simplemente McCarthey, y
h?staahqra conla ayuda dela casi
secuestrada Linda ha editado 14
nuevqs álbumes, ha realizado gi-
ras alrededor del mundo con su
ya desaparecido grupo Wings, co-
labórp.do con otros artistas corrío
Stevie Wonder y Michael ]ackson,
y compuesto . varias bandas sono-
ras, siendo Give My Regards To
Broad Sireets, su más reciente pro-
ducción discografía, la primera en
la que se atreve (tras el magnífico
triple en directo Wings Over Ame-
rica) a interpretar antiguos hits de
los Beatles como Yesterday, Ele-
anor Rigby y TbeLong And Win:.
ding Road.
Desde aquel reconfortante· Mc-
Cartney (para algunos criticas una
de las "otras" ráZones de ladisÚ"'
lución dé los Beatles) hay de·todo
en estos 13 álbumes. Realmente
buenos como Ram, Tug OIWaf,
Wild Lite, London· Town, PipesOt
Pea ce, además de los ya citados.
Mediocr€s como Band On The
Run, MacCartney Ir y Red Rose
Speedway y finalmente bastante
decepcionantes comoBack To· The
Egg y Venus And Mars. Discos to-
dos ellos en .10s que ha quedado
patente lo que sin duda es Paul
McCartney: el ex-cantante de los
Beatles ... yeso ya es suficiente.
Jordi Tarda
hicieron cantar a mí, porque querían
que John tocase la armónica.
PLAYBOY:I Wanna Be Your Man.
PAUL: La escribí para que la cantase
Ringo en uno de nuestros primeros
álbums. Pero acabamos por dársela a
los Stones. Nos encontramos con
Mick y Keith en Charing Cross Road y
Mick nos dijo: «¿Tenéis alguna can-
ción?» Y le contestamos: «Llevamos
una aquí». Creo que George fue el
que les consiguió su primer contrato.
Dimos su nombre a la Decca, porque
la Decca había hecho una pifia al re-
husarnos a nosotros, así que trataron
de no quedar tan en ridículo pregun-
tándole a George si conocía a algún
otro grupo y él les dijo: «Bueno, hay
un grupo que se llaman los Stones».
De todos modos, J ohn y yo les dimos
la primera canción con la que llega-
ron a las listas de éxitos. Es algo que
ahora callan, pero es la verdad.
PLAYBOY: Pero, ¿no es verdad que us-
tedes también tomaban cosas de
otros grupos?
PAUL: Ya lo creo, éramos los mejores
ladrones de canciones. Unos plagiado-
res extraordinarios.
PLAYBOY: Can't Bu.y Me Lave.
PAUL: Si no recuerdo malla grabamos
en Francia, fuimos a la Odéon en Pa-
rís. Y nos sentimos muy orgullosos
porque Ella Fitzgerald la grabó tam-
bién, aunque no nos dimos cuenta de
lo que realmente significaba.
PLAYBOY: H elP!
PAUL: J ohn la escribió ... bueno, la hici-
mos J ohn y yo, en aquella casa de
Weybridge, para la película. Creo que
el título surgió por pura desespera-
ción ...
PLAYBOY: You've Got to Hide Your Love
Away.
PAUL: Ese era John haciendo de Dy-
lan ... muy influenciado por él. Si la
escuchan bien, verán que canta como
Bob.
PLAYBOY: Nowhere Man.
PAUL: Ese fue John tras una noche de
juerga, al alba. Creo que, en ese mo-
mento de su vida, se estaba pregun-
tando a donde iba ...
PLAYBOY: Taxman.
PAUL: George escribió esa y yo toqué
la guitarra. La escribió muy cabreado,
tras descubrir a lo que se dedicaban
los inspectores de Hacienda. Nunca
antes se había imaginado lo que le
podía suceder al dinero de uno.
PLAYBOY: De las canciones que escri-
bió usted solo, es obvio que Yesterday
fue su mayor éxito. ¿De dónde sur-
gió?
PAUL: De la cama. Yo tenía un piano
al lado de la cama y ... debí soñarla,
(continúa en pág. 87)
ENTREVISTA
(viene de la pág. 30)
porque me levanté de la cama, puse
las manos sobre las teclas y tenía una
tonada en mi cabeza. Allí estaba,
completa. No podía creérmelo, fue
demasiado fácil. De hecho, pensé que
la habría oído en alguna parte, de
modo que pasé semanas tocándola a
la gente y preguntándoles si la cono-
cían. Y me decían: "No, pero es buena".
PLAYBOY: Cuando escribía algo, 2te-
nía dificultades para decidir quién la
iba a tocar y quién a cantar? ¿o que-
ría usted cantar sus canciones?
PAUL: Normalmente uno cantaba sus
canciones y uno to-
caba lo que com-
ponía.
PLAYBOY: Tomorrow
Nevei KnOW5.
PAUL: Esa fue una
de las frases raras
de Ringo. J ohn es-
cribió la letra a par-
tir de la versión de
Timothy Leary de
El libro tibetano de los
muertos. Era una -es-
pecie de Biblia para
todos los pasados
psicodélicos. Esa sí
que fue una canción
del LSD, probable-
mente la única. La
gente siempre ha
pensado que Lucy in
the Sky with Diamonds
lo era, pero no qui-
simos hablar del LSD
con ella. Se basó en
un dibujo que trajo
de la escuela el hijo
de John: Lucy era
una chica de su cole
y nosotros nos diji-
mos que era un gran título. Y escribi-
mos una canción psicodélica en base
a eso. Pero así eran las cosas en aque-
llos días: como todo eso que se dijo
del álbum Abbey Road. .. que si Paul es-
taba muerto porque iba descalzo. Fue
una época en que se fijaban mucho
en nuestras letras, leyendo en ellas
entre líneas más de lo que habíamos
escrito. Y como no nos molestamos
en negarlo ...
PLAYBOY: ¿El tomar LSD influenció
en los que escribían?
PAUL: Supongo que sí. Supongo que
todo influye. Entonces era una época
psicodélica, de modo que estábamos
en esas. Pero jamás usamos el LSD
para trabajar. Nunca.
PLAYBOY: ¿y qué me dice de Lovely
Rila' .
PAUL: Esa sí que era mía. Estaba basa-
da en una vigilante de parquímetros
americana. Y, como muchas de mis
canciones, la hice en plan de broma ...
jaunque luego las tomen en serio! La
idea de que una de esas vigilantes fue-
ra sexy era una broma en aquellos
días. Aunque, ahora que lo pienso, he
visto algunas que ...
PLAYBOY: Se está usted relamiendo ...
PAUL: Bueno, ¿no es así como se ha-
bla en PLAYBOY?
PLAYBOY: De acuerdo. Ha quedado
claro que a usted le encanta trabajar
acompañado. Es como si necesitase a
alguien, para ser totalmente creativo,
¿no?
PAUL: Bueno ...
PLAYBOY: Por ejemplo, antes nos ha
dicho que echaba a faltar a esas tres
grandes cajas de resonancia: J ohn,
George y Ringo. ¿A quién usa hoy en
día como caja de resonancia?
PAUL: A mis hijos. Toco una canción
nueva en el piano y, si es realmente
buena, veo que los chicos la captan y
comienzan a canturreada.
PLAYBOY: ¿Qué nos dice de los otros
cantantes/ compositores con los que
ha colaborado? ¿Qué tal cajas de reso-
nancia han sido?
PAUL: ¿Se refiere a Stevie Wonder y
MichaelJackson? Me encantó trabajar
con ellos, pero no fue lo que yo lla-
maría una colaboración seria. Fue
más bien cantar uno en los discos del
otro. Jamás nos sentamos a trabajar
juntos, por eso no ~ e tomo estas co-
sas demasiado en seno.
PLAYBOY: ¿No toma usted a Michael
Jackson en serio como compositor?
PAUL: No, no lo admiro demasiado
como compositor, porque no ha he-
cho ,gran cosa. Me gusta m á ~ Stevie
W onder. Y a Stephen Sondhelm. Prb-
bablemente sea uno de los mejores.
PLAYBOY: ¿El Sondheim de los musi-
cales de Broadway?
PAUL: Sí. Mire, cuando comenzamos
con eso de Lennon-McCartney, ya
sabe: todo a medias, ratificado con
un apretón de manos, para mí era co-
mo una aventura a
lo Rodgers y Ham-
merstein, ese tipo
de colaboración de
Nueva York apo-
rreando el piano,
creando una can-
ción y yéndose a Ca-
lifornia a emborra-
charse. Eso siempre
me atrajo: creía que
Lennon y McCart-
ney se iban a con-
vertir en los Rod-
gers y Hammerstein
de los sesentas.
PLAYBOY: Entonces,
¿hay una parte de
usted que aún está
buscando un nuevo
com pañero... alguien
con quien pueda
escribir del modo en
que lo hacía con
John?
PAUL: No busco ... No,
porque tampoco
busqué a J ohn. Pero
creo que si me en-
contrase con alguien
con quien me gustase escribir, desde
luego que no iba a negarme a ello.
Me gusta la colaboración, pero el tipo
de colaboración que tuve con J ohn ...
es difícil imaginar a alguien que al-
cance ese estándar. Porque aquel chi-
co no era ningún holgazán ... ¿Sabe?,
era demasiado. Quiero decir que no
me imagino a nadie que, cuando yo
cante «It's getting better all the time»
(Cada vez todo va mejor), vaya a con-
testarme con esa frase legendaria de
Getting B e t t e r ~ que se inventó John
(canta): «It couldn't get much worse»
(No puede empeorar mucho más).
Una encantadora frase sardónica en
esa canción superoptimista. Típico de
John. D 87

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