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Revista

AÑO I

NÚMERO 1

ISSN: 2225 - 7136

IV
PARENTALIDAD Y AUTOESTIMA DE LOS HIJOS: UNA REVISIÓN SOBRE LA IMPORTANCIA DEL FORTALECIMIENTO FAMILIAR PARA EL DESARROLLO INFANTIL POSITIVO
TOWARD THE SACRED MUSIC’S THEOLOGY IN ELENA G. Parentality and children’s self-esteem: A revision over the importance WHITE’S WRITINGS of family strengthening for the positive development of children
Jael Alejandra Vargas Rubilar
Licenciada en Psicología. Becaria Doctoral CIIPME- CONICET Centro de Investigación en Psicología y Ciencias Afines de la Universidad Adventista del Plata, funcionando como Grupo Vinculado (Resolución por parte del CONICET Nº 0018/10) al Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental. Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina

Laura Beatriz Oros

Licenciada en Psicología, Universidad Adventista del Plata. Doctora en Psicología, Universidad Nacional de San Luis. (Doctorado acreditado por la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria CONEAU). Centro de Investigación en Psicología y Ciencias Afines de la Universidad Adventista del Plata, funcionando como Grupo Vinculado (Resolución por parte del CONICET Nº 0018/10) al Centro Interdisciplinario de Investigaciones en Psicología Matemática y Experimental. Libertador San Martín, Entre Ríos, Argentina.

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Abstract Positive self-esteem promotes health and protects against dysfunctionality. padres. emergiendo como un importante factor de resiliencia. el presente trabajo reseñará algunas condiciones familiares que pueden afectar la valoración personal de los hijos. familia. Palabras clave: autoestima infantil.156 Resumen La autoestima positiva promueve la salud y protege de la disfuncionalidad. psychosocial intervention 156 . this research will review some family conditions that can affect the personal assessment of the children. Key words: children’s self-esteem. family. Since literature states that a family is a key factor for the creation of children’s self esteem. emerging as an important factor of resilience. 143 . Su desarrollo.Jael Vargas y Laura Oros AÑO I NÚMERO 1 p. remarcando la necesidad de diseñar abordajes psicosociales para propiciar ambientes familiares salugénicos. Dado que la literatura afirma que la familia es una pieza clave para la génesis de la autoestima infantil. optimizando las competencias parentales y fortaleciendo el vínculo afectivo parento-filial. highlighting the necessity of creating psychosocial approaches for the creation of healthy family environments. intervención psicosocial. desde edades tempranas. favorece una adaptación funcional al medio y previene el disconfort emocional a largo plazo. optimizing the parental competences and strengthening the affective bond between parents and children. Its development in early stages favors a functional adaptation to the environment and prevents emotional discomfort in the long term.

Gázquez. en prensa. Duarte Vargas y Muñoz Valdivia. 2006). Mestre y Del Barrio. Heathertorn y Wyland.Revista AÑO I NÚMERO 1 ISSN: 2225 . sino además afianzar intervenciones que se focalicen en la promoción y fortalecimiento de factores protectores. Por el contrario. Ruiz.-Pumariega y García García. 2004. la autoestima es la valoración. por lo tanto. 2003). Garaigordobil y Durá. Pérez. 2004). han permitido identificar las fortalezas personales que hacen posible resistir a la adversidad y desarrollarse a pesar de vivir en condiciones de vida adversas. pero es la que adoptaremos en el presente trabajo. Aunque en ocasiones se ha utilizado el término autoestima como intercambiable con el de autoconcepto. 1985. de fuerte connotación afectiva. 2008. y es considerado. como la autoestima. como un juicio reflexivo acerca de las propias capacidades. se refiere a una cualidad generalizada que permea todos los aspectos vitales del individuo. bienestar. 2006). ante las problemáticas individuales y familiares. valores. preferencias o apariencias (González-Pienda. Seligman. Pérez y Mozaz. 2009.7136 Introducción Los avances realizados por la Psicología positiva en los últimos años. se puede decir que la autoestima comprende el componente valorativo y afectivo del autoconcepto (Cardenal y Fierro. Rutter. 2008). ésta no es la única aproximación posible. Desde el punto de vista global. La autoestima puede considerarse un constructo tanto global como multidimensional.. al menos desde el punto de vista teórico. que la persona atribuye a la descripción de sus características (Ramírez Peradotto. 2006. como un proceso predominantemente cognitivo (Garaigordobil y Durá. importantes estudios la han mencionado entre los indicadores claves de salud mental. ambos constructos son claramente diferenciables. es una respuesta emocional que se experimenta al contemplar y evaluar diferentes aspectos de uno mismo (Heathertorn y Wyland. 1998) Dichos aportes han posibilitado analizar los recursos psicológicos no sólo desde un punto de vista teórico. Pérez. Glez. 1985. 1997. un fenómeno también conocido como resiliencia. 1990. En este sentido. 2006). Garaigordobil. Asimismo. Greco. 2005. Miras y Vicente. e incluso como ingrediente indispensable para la felicidad humana (Falcone Castillo et al. Morelato e Ison. El autoconcepto puede ser definido como la imagen o percepción descriptiva que uno tiene sí mismo. Existen otras perspectivas y enfoques de la autoestima (Mruk. Fiorentino. Rutter. 2006. Walsh. Frías. 157 . 2003). 1985. La autovaloración o autoestima positiva ha sido considerada por investigadores clásicos como una de las características centrales de las personas resilientes (Kobasa. Oros y Richaud de Minzi. calidad de vida.

viene cobrando gran atención en los últimos años gracias a los avances que ha realizado la Psicologia Positiva en materia de investigación empírica. así como de otros factores favorecedores de una buena salud mental. 2004. dependiendo del enfoque teórico que se adopte y del contexto cultural en el cual se desarrollen los conceptos. Pérez. 2006) o en otra variedad de dimensiones. tal como se haría con otras emociones como la alegría. Buelga y Cava. aunque no todos los resultados son concluyentes en el mismo sentido. Miras y Vicente. en sentimientos de capacidad personal y sentimientos de valía personal (Gázquez. Oros y Richaud de Minzi. 2006). Pérez. Teniendo en cuenta estas aportaciones. la tolerancia al estrés. Estudios realizados con niños y adolescentes han encontrado relaciones significativas entre la autoestima positiva y la cooperación. la autoestima es una emoción construida socialmente y. la autoestima. la felicidad. pudiendo desagregarse en autoestima de rendimiento. Específicamente con relación al sentimiento 158 . 2006). Ruiz. la capacidad de trabajar en equipo. Desde la perspectiva de este autor. la autoestima se refiere a aspectos específicos del sí mismo. De acuerdo a Hewitt (2005). por lo tanto. la integración social. muy influenciable por el contexto cultural. por ser una emoción. Ganancias de una autoestima positiva La autoestima ha sido relacionada con una gran cantidad de variables psicológicas y. el enojo o el miedo. la constancia (Garaigordobil y Durá. en prensa). autoestima social y autoestima física (Heathertorn y Wyland. 2007). las habilidades sociales. no resulta extraño que algunos investigadores hayan vinculado la autoestima con las emociones positivas. medidas y modelos.Jael Vargas y Laura Oros mientras que desde una aproximación multidimensional. Ruiz. la percepción y el buen manejo del estrés (Verduzco Álvarez-Icaza. 2006) y la satisfacción con la vida (Martínez-Antón. 2003). la gran mayoría de los estudios sugieren que la autoestima positiva se relaciona con una mejor salud mental y un mayor bienestar. puede manejarse y autorregularse según las circunstancias sociales que tomen lugar. la planificación de respuestas (Gázquez. Miras y Vicente. la flexibilidad. El estudio de las emociones positivas. la adaptación a los cambios. A continuación se puntualizarán algunos beneficios que reportan la autoestima positiva y los sentimientos de orgullo y satisfacción personal. entre otros constructos. El sentimiento de orgullo por las propias capacidades y logros y el sentimiento de valía personal y satisfacción por uno mismo son elementos íntimamente ligados a la autoestima positiva (Fredrickson.

la autoestima global débil. y Grotberg (2006) la posiciona como un elemento importante dentro del factor resiliente “fuerza interior” o “yo soy”. si no siempre. Sánchez-Bernardos y Urbano. se ha visto asociada a síntomas de depresión (Bragado. tristeza (Ciarrochi. Rydell y Henricsson. impulsividad. 2007) y fomentar la perseverancia en tareas socialmente valoradas (Williams & DeSteno. 1995). en ocasiones. Musitu y Murgui. Abela y Skitch. Ambas construcciones paralelas implicarán factores perceptivos y atribucio- 159 . Melillo. lo que lleva a pensar que la génesis y desarrollo del autoconcepto y la autoestima son procesos complementarios y continuos a lo largo del ciclo evolutivo de una persona. conductas de riesgo (Musitu. Tomás y Oliver. Es necesario reconocer que a menudo. Al respecto. desajuste emocional (Garaigordobil y Durá. su intervención positiva se ve potenciada por otros factores protectores con los que interactúa.Revista AÑO I NÚMERO 1 ISSN: 2225 . 2006). 2006. al igual que la autoestima exagerada. 2008. problemas escolares (Navarro. Por el contrario. 2008). Estamatti y Cuestas (2008) otorgan tal relevancia a la autoestima consistente que la consideran base de los demás pilares que sustentan la resiliencia en niños y adolescentes. Robins y Roberts. celos. a conductas agresivas y violentas (Cava.7136 de orgullo personal. más importante que la actuación de factores aislados (Grotberg. 2008). emergiendo como un posible factor de resiliencia. Heaven y Davies. Las bases de la autoestima Las creencias que una persona llega a tener del contexto que la rodea involucran aspectos tanto cognitivos como afectivos. 2008). 2006). Kobasa (1985) la menciona entre las características inherentes a las personalidades resistentes. o alguna de sus dimensiones. 2009). 2007). Diamantopoulou. diversos síntomas psicopatológicos (Garaigordobil. Pérez y Mozas. la atracción social y el ejercicio de roles dominantes en un grupo de trabajo (Williams & DeSteno. Orth. 2007. de tal manera que la dinámica entre factores es. No obstante. Hernández LLoreda. Estos resultados parecen indicar que la autoestima funcionaría como un recurso promotor de la salud y protector de la disfuncionalidad. se ha sugerido que puede actuar como un poderoso motivador de los comportamientos prosociales y morales (Hart y Matsuba. debe tenerse en cuenta que la autoestima no es un artilugio mágico que permite por sí solo el mejoramiento de las capacidades de los individuos y el aumento de la probabilidad de una adaptación exitosa al medio. 2007) y. 2008). Jiménez y Murgui.

No obstante. seguidos de docentes y amigos. es decir. la información de sí mismo se recibe casi exclusivamente de los padres. los niños son sujetos activos. De todas las condiciones familiares que pueden afectar la valoración personal de los hijos. 2007). 2006). la autora sugiere que la contribución principal es el respeto de las personas más significativas en sus vidas. las autovaloraciones se construyen a partir de la retroalimentación ofrecida por figuras significativas. Por otra parte. especialmente de los padres. Desde esta perspectiva. 1986) y (b) la teoría del aprendizaje social (Bandura.Jael Vargas y Laura Oros nales en los que se dificulta diferenciar lo intrínseco del sujeto y la influencia pura de su ambiente más próximo (González Arratia y Gil Lacruz. La persona se ve reflejada en la imagen que le ofrecen otros. etc. compañeros de escuela y amigos. Espinoza y Balcazar 160 . por lo que sus propias actitudes y experiencias también tienen un peso significativo en la conformación de su autoconcepto y autovaloración. los aspectos afectivos y relacionales parecen ocupar un lugar más privilegiado que las características formales de las familias. la teoría del aprendizaje social de Bandura (1982) sugiere que el niño forma su autoconcepto a partir de un proceso de imitación en el que incorpora actitudes y comportamientos de las personas significativas. se conocen dos teorías psicológicas que destacan la importancia de la calidad de la parentalidad en la formación del concepto de sí mismo y su valoración: (a) el interaccionismo simbólico o teoría del espejo (Berger y Luckman. 1982). Si bien existen muchos enfoques teóricos que explican la estructuración y desarrollo del autoconcepto y de la autoestima. Harter (1983) señala que la autoestima y el autoconcepto de los niños proviene de dos fuentes primordiales: (a) el apoyo que perciben de las demás personas y (b) cuán competentes se sienten los niños en diferentes ámbitos. al 2006. tales como cantidad de hermanos. En los primeros años de vida. Numerosas investigaciones empíricas llevadas a cabo con niños y adolescentes confirman que la familia es una pieza clave para la génesis de la autoestima. No obstante. 2004). la constitución familiar. con los años se incorporan otras figuras significativas como lo son profesores. sus padres y familiares. como si éstos fueran un espejo. et. el orden de nacimiento. Portillo Estrada y Torres Velazquez. Según la teoría del interaccionismo simbólico. el niño llega a ser como los otros significativos piensan que es. (Navarro. por lo que son resultado de las percepciones del entorno próximo. Cuanto más positivamente se percibe la relación familiar más elevada tiende a ser la autoestima de los hijos (Peixoto. En climas familiares sanos.

al. Alonso García.Revista AÑO I NÚMERO 1 ISSN: 2225 . afecto-hostilidad. Más recientemente. que aceptaban y brindaban apoyo a sus hijos. es un elemento que parece estar asociado significativamente a la autovaloración de los niños (Reese. la comunicación familiar adecuada también favorece el desarrollo de la autoestima en los hijos (Cava. por ejemplo. ya que es frecuente que quienes han vivido en un ambiente hostil desarrollen una autoestima deficiente (González Arratia y Gil Lacruz. Mora. tal como se señala en otros estudios (Natera. 2006. En contraposición. las vivencias negativas en el hogar contribuyen a una autodefinición y autovaloración inadecuada del niño. et. Las características del estilo parental incluyen dos aspectos básicos y relacionados: (a) la demostración y comunicación del afecto en la relación (aceptación. Murghi Pérez. tanto de niños como de adolescentes. Diversos investigadores han señalado que existe una estrecha relación entre los estilos educativos y diferentes áreas del desarrollo humano asociados con el nivel de autoestima (Coopersmith. en una investigación realizada con niños maltratados y niños de familias caracterizadas por buenos tratos.7136 (2002). encontraron que los niños de familias con buen ambiente mostraban una autoestima más elevada que los menores maltratados. Nava. 2006). 1990. MartínezFerrer. Bird y Tripp. Barudy y Dantagnan. Musitu Ochoa y Monreal Gimeno (2008). 2007). Tiburcio. 2006. 2002. En particular. La aceptación parental es ampliamente reconocida como una de las dimensiones básicas que constituyen los diferentes estilos de crianza. Cassidy. Dentro de las características afectivas y relacionales de los padres que más contribuyen a desarrollar y fortalecer la autoestima positiva de los hijos se encuentran la aceptación y el apoyo incondicional. 1994). al. et. calor– frialdad. encontraron que el apoyo parental (comprendido por conductas de soporte emocional e informacional. En contraste. 1967. Ramírez Castillo. respeto por la autonomía y aceptación del hijo como persona) correlacionaba positivamente con la autoestima escolar y familiar.rechazo. 2005). el contenido emocional de las conversaciones que se desarrollan entre padres e hijos. 1968). Los estudios de Coopersmith (1967. 161 . con especial énfasis en las evaluaciones y emociones positivas. un estudio realizado en universitarios mostró una alta relación entre la percepción de desaprobación parental y la autoestima negativa en los hijos Los hijos que se sienten rechazados por sus padres (especialmente por la madre) ven afectada su autovaloración (Sansinenea y Sansinenea. Relacionado con la aceptación. Cava. mostraron que los niños/adolescentes con alto aprecio a sí mimos eran hijos de madres con elevada autoestima. 2007). 2004).

vitales. y que en general. Milevsky. actualizándose y reforzándose en cada nueva experiencia. mientras que un estilo autoritario (alto en control y bajo en aceptación) la debilita. también en sentido positivo (Martínez y García. piensan y hacen por sus hijos y la forma en que lo comunican impacta en la manera en que los hijos se conciben a sí mismos” (Barudy y Dantangnan. Estudios posteriores. de éstos cuatro últimos. En este estudio. p. Resumiendo lo expuesto hasta aquí. 2007. indulgentes y permisivos. por facilitar el desarrollo de una identidad sana 162 . los resultados con respecto al estilo permisivo no arrojaron datos unánimes con relación a ambos progenitores. muestran dificultades para el control de sus impulsos. autoritario. como el aportado por Palacios y Rodrigo (1999). es el que sigue en orden de importancia predictiva. 4 y 5 años de edad). Netter y Keehn.Jael Vargas y Laura Oros proximidad-distanciamiento) y (b) las acciones puestas en juego para controlar y disciplinar el comportamiento infantil (control y disciplina).87). por su mayor autonomía y baja impulsividad. la propuesta inicial de Baumrind (1971) y los aportes posteriores de Macoby y Martin (1983) han dado lugar a una de las tipologías parentales más conocidas: democrático. Resultados similares han sido informados por Alonso García y Román Sánchez (2005). 2005. Investigaciones más recientes han llegado conclusiones semejantes al concluir que los estilos de crianza autoritativos o equilibrados favorecen valores de autoestima más elevados que los estilos autoritarios. La parentalidad adecuada se caracteriza. Los hijos de padres permisivos (bajos en control y altos en aceptación-afectividad) son alegres. Los progenitores reflejan cómo se sienten en presencia de un hijo y esto es internalizado por el niño. 2007). la de la madre tendía a debilitarla. ya que mientras la permisividad del padre parecía aumentar la autoestima de los niños. la constancia en la finalización de las tareas y son más sensibles a las presiones por parte del grupo de pares. Dichos mensajes están íntimamente relacionados con lo que el niño sentirá por sí mismo. se puede afirmar que “lo que los padres sienten. Los autores arribaron a la conclusión de que un estilo de disciplina equilibrado en control y aceptación favorece la autoestima. sin embargo. permisivo y negligente. el estilo permisivo. Schlechter. quienes encontraron una relación significativa entre los estilos parentales y la autoestima de niños pequeños (3. entonces. creativos y con autoestima elevada. dan cuenta de que los hijos de padres democráticos (equilibrados en control y aceptación-afectividad) se destacan por su competencia social. negligentes. por su capacidad de autocontrol. por su elevada autoestima. A partir de las mencionadas dimensiones básicas.

Revista AÑO I NÚMERO 1 ISSN: 2225 . Palacios & Rodrigo. de lo que se desprende la importancia de estudiar los primeros entornos sociales como predictores de la configuración del autoconcepto y del nivel de autovaloración (Cassidy. por lo que requiere especial deferencia. lo que explica un autoconcepto negativo y una baja autoestima. especialmente los padres o cuidadores de los niños. 2005). Alonso García & Román Sánchez. 1990. 2005. 2004). capacidades y posibilidades para llevar a cabo estos objetivos. El apoyo psicosocial en beneficio de los recursos familiares: Programas para padres Tal como ha sido expuesto en los estudios citados anteriormente. Alonso García. Muchos estudios psicosociales han apuntado el debilitamiento de estas funciones familiares en la sociedad actual (Bringiotti. es decir. (b) suplir sus necesidades emocionales y sociales creando el clima de afecto y apoyo emocional necesario para un desarrollo psicológico saludable. Alonso García & Roman Sánchez. En este sentido. Toth. Las investigaciones analizadas han destacado la influencia de las figuras significativas en la conformación de la autoestima infantil. y (d) tomar decisiones respecto a la apertura hacia otros contextos educativos que van a compartir con la familia la tarea de educación y socialización del niño o la niña. 1994. Walsh. Bolivar. algunas investigaciones afirman que una de las funciones psicológicas más importantes que atañe a la familia es la formación del autoconcepto y de la autoestima como parte de la identidad de los hijos (Musitu y Allatt. el ámbito escolar (Barudy & Dantagnan. 2005). Rosch. Cichetti. los padres que no poseen dichas capacidades. 2005. la familia se constituye como el primer contexto de formación de la autoestima y de particular influencia en las primeras etapas del desarrollo humano. & Spagnola. Por el contrario. 2002. es importante destacar que “hay un límite que se coloca en el momento y situación en 163 . Para muchos autores existe un cierto consenso respecto de las funciones de la familia en lo que a la crianza de los hijos concierne: (a) satisfacer sus necesidades físicas y materiales. destacándose entre éstos. Aunque cada familia es única y diferente en sus formas. asegurar su supervivencia y un crecimiento sano. 1998). (c) contribuir a la satisfacción de necesidades cognitivas. 2006. 2005. envían mensajes negativos a sus hijos.7136 y una autoestima elevada. Bringiotti. aportándoles la estimulación que haga de ellos seres con capacidad para adaptarse de modo competente a su entorno físico y social. 1997.

de orientación o de clarificación de los valores. 2006). debemos sumarle las reflexiones de algunos autores que señalan que: “la familia es la única institución educativa en la que sus miembros adultos no reciben preparación específica. A la compleja realidad social actual. inédito). Rodrigo. p. abuso sexual infantil intrafamiliar. Capote y Vermaes. Sanders y Morawska. comparten como objetivo principal prevenir y abordar una variedad de problemas socio-familiares que se encuentran asociados a la falta de apoyo y educación de los padres como principales responsables de las familias y del desarrollo emocional y social de sus hijos (Pérez Campos. surgen los programas de “educación para padres” o “escuelas para padres” desde un innovador enfoque terapéutico y psicoeducativo que consiste en capacitar a madres. Rey. poniendo en riesgo su adecuado desarrollo integral (físico. técnicas y estrategias que les permitan mejorar sus prácticas parentales (Rey. actitudes y prácticas de los padres en la educación de sus hijos (Rey. Lamentablemente. y de tantos otros recursos psicológicos necesarios para un adecuado ajuste psicosocial de niños y jóvenes. 2010). 2006. cognitivo y social). el entrenamiento parental es clave. 1997. abandono físico y afectivo parental. 2005. p. Capote y Vermaes. Por este motivo. 164 . entre otras). 2010) que aseguran que los padres necesitan formarse para hacer frente a los desafíos sociales que requiere la función de crianza en la actualidad. En vista de esta necesidad de fortalecimiento familiar. Dichos programas se fundan en la premisa de algunos autores (Máiquez.82). con el fin de generar condiciones de apoyo social adecuadas para que los padres logren afianzar sus propios recursos y ejercer una apropiada parentalidad social (Barudy y Dantagnan. Sanders y Morawska. padres y/o otros cuidadores en principios. emocional. 2000. cuando los derechos de los niños se encuentran vulnerados y sus necesidades insatisfechas. 2006.9). La mayoría de estas valiosas iniciativas de intervención familiar. los programas para padres se presentan como una alternativa de abordaje idónea para la promoción de la autoestima infantil. maltrato físico y psicológico. Gracia. Vargas Rubilar y Oros. que mejore y optimice su competencia educativa” (Maiquéz. generando situaciones que ponen en riesgo a muchos niños y niñas (negligencia. Muchas de estas intervenciones están basadas en una perspectiva ecosistémica. el quiebre de los límites que aseguran un propicio desarrollo infantil es una realidad que ha tenido un vertiginoso aumento en los diversos escenarios familiares y sociales. prioridades. 2005. En las realidades sociales presentes. 2005).Jael Vargas y Laura Oros que se vea alterado el bienestar y crecimiento de los hijos” (Bringiotti. ya que constituye una acción formativa de sensibilización. Rodrigo. es decir. 2000.

165 .7136 Consideraciones finales En el presente trabajo se ha destacado el irremplazable rol que cumple el contexto familiar en el desarrollo de la autoestima infantil. Walsh. 1999. Muñoz y Haz. 2007. La adopción de un enfoque positivo de base en pro de la autoestima por parte de los interventores de programas para padres. Neil y Neil. por lo que dicho ámbito requiere especial cuidado desde los distintos ámbitos de intervención preventiva y asistencial. los centros de actividades extraescolares. 252). 2004). no sólo porque incluye aspectos personales o individuales. entre otros. 2001. la esperanza. Es allí donde deberían centrarse muchos de los esfuerzos de la intervención psicológica y social. esto no siempre es llevado a la práctica. desdichadamente. facilitando el desarrollo de una identidad sana y una autoestima elevada. el aliento y el optimismo. Si bien la mayor parte de la literatura sobre resiliencia individual y familiar señala la importancia vital de la función de los padres: modelar y guiar a los niños en una dirección positiva. 2004). sobretodo si esto significa desaprender algunas prácticas parentales heredadas de las familias de origen y arraigadas por generaciones (Walsh. p. tanto en el ámbito clínico como en el comunitario. deben generar cambios que aseguren el crecimiento y bienestar de sus miembros. los centros de salud. Tal vez esta sea una de las razones por la que la autovaloración ha sido considerada clave en muchos modelos de terapia familiar que han mostrado ser efectivos y reconocidos en el área de la Psicología clínica y comunitaria (Grotberg.Revista AÑO I NÚMERO 1 ISSN: 2225 . Satir. La autoestima positiva es un constructo importante a promover a nivel familiar. 2006. La perseverancia.Bárbara. Por otra parte. 1991. los enfoques actuales han prestado atención además al importante papel que pueden desempeñar otros recursos sociales: la familia extensa. sino por la influencia que ejerce a nivel social en los individuos: “Las personas se evalúan a sí mismas a partir de los éxitos y fracasos cotidianos. son elementos esenciales a la hora de fortalecer recursos y de promover cambios estructurales. Aunque las familias son sistemas dinámicos. en comparaciones sociales con los demás y en comparaciones con sus propios parámetros internos” (Sanchez Santa. por lo que es impostergable generar acciones específicas para fortalecer las competencias familiares. en favor de los grupos familiares (Gómez. puede hacer una notable diferencia en las familias atendidas. Walsh. 2004). la escuela.

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