You are on page 1of 3

MARIA VICTORIA URIBE

Antropóloga de
nacionalidad colombiana.
Realizó estudios en
Antropología en la Escuela
Nacional de Antropología e
Historia de la ciudad de
México. Obtuvo los
siguientes títulos
académicos: Maestría en
Arqueología de la
Universidad Nacional
Autónoma de México;
Maestría en Historia de la
Universidad Nacional de
Colombia; Doctorado en
Historia de la Universidad
Nacional de Colombia. Ha
sido Profesora de cátedra
en el departamento de
Antropología de la Universidad Nacional en Bogotá (1987);
Profesora de planta en el Departamento de Antropología de la
Universidad de Los Andes en Bogotá (1987-1992); y Profesora
Asociada de la Universidad Javeriana (2005-2008).

A partir de 1990 y hasta 1993 participó en varios proyectos
de investigación sobre Conflicto Social, con énfasis en los
aspectos simbólicos y rituales de la violencia, en el Centro
de Investigación y Educación Popular, CINEP en Bogotá. Los
resultados de dichas investigaciones fueron publicados en los
libros: Matar, Rematar y Contramatar. Las masacres de la
Violencia en el Tolima, 1948-1964 (CINEP, 1990); Limpiar la
Tierra. Guerra y poder entre esmeralderos (CINEP, 1992) y Ni
canto de gloria, ni canto fúnebre. El regreso del EPL a la
vida civil (CINEP, 1994). En 1993 dirigió un proyecto de
Investigación sobre Masacres en Colombia cuyos resultados
fueron publicados, en coautoría con Teófilo Vázquez, en dos
volúmenes: Enterrar y Callar (Fundación Terre des Hommes y
Comité Permanente para la Defensa de los Derechos Humanos;
Bogotá, 1995). En el año 2004 publicó el libro Antropología
de la Inhumanidad. Ensayo sobre el terror en Colombia
(versión original en francés de la Editorial Calmann Levi,
Paris) y en español (Editorial Norma, Bogotá). En 2007
publicó el libro Salvo el poder todo es ilusión. Mitos de
origen de los Tigres Tamiles de Sri Lanka, Las FARC de
Colombia y el IRA Provisional de Irlanda del Norte (Editorial
Universidad Javeriana, Bogotá.). En 2009 salió publicado su
artículo “Memory in times of war” (Public Culture, 21 (1);
University of Columbia, New York).

Ha publicado más de una veintena de artículos en revistas
nacionales e internacionales, así como numerosos artículos en
libros y en revistas sobre procesos y casos de violencia en
varias regiones de Colombia. Ha participado en numerosos
simposios nacionales e internacionales sobre temas
relacionados con sus áreas de interés.

Fue Directora del Instituto Colombiano de Antropología e
Historia, adscrito al Ministerio de Cultura (1994-2005) y
Miembro del Consejo del Programa de Ciencias Sociales y
Humanas de Colciencias. Actualmente hace parte del grupo de
Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparación y
Reconciliación y es consultora del International Center for
Transitional Justice, ICTJ. Es socia de la Fundación Avina.

RESUMEN DE PONENCIA
Título de la Ponencia: Prácticas con los NN´s en tres
cementerios colombianos: Puerto Berrío (Antioquia), Marsella
(Risaralda) y Riohacha (Guajira).
Resumen: Se analizan tres casos que ocurren en regiones
geográficas bien diferentes pero que tienen en común el
rescate espontáneo de NN´s por parte de personas que sienten
el deber de impedir que esos seres desaparezcan en el mar del
olvido. En Puerto Berrío, puerto ubicado en las riberas del
río Magdalena, la gente pobre adopta a los NN sepultados en
el cementerio mediante gestos espontáneos que no están
mediados ni por la Iglesia ni por ninguna otra institución.
El hecho pone en evidencia el sentimiento religioso que
inspira a los adoptantes y los lleva a restituirle al
desconocido anónimo su condición de persona. En contraste con
este caso lo que sucede en el caserío de Beltrán, ubicado en
las riberas del río Cauca, es una muestra patente de la
deshumanización e indiferencia absoluta que manifiestan los
habitantes de las riberas hacia los cuerpos anónimos que
bajan por el río. Finalmente, en el cementerio Gente como Uno
de Riohacha, una mujer solitaria lleva cuarenta años velando
por la suerte de los muertos sin identificación, enfrentando
todo tipo de dificultades con los religiosos que trabajan en
el cementerio y con las autoridades departamentales,
apoyándose únicamente en su compromiso personal y en su
familia para llevar a cabo su labor humanitaria.