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RESOLUCIÓN INTERLOCUTORIA N° 104

NEUQUÉN, 24 de agosto de 2009.
V I S T O S:
Estos autos caratulados: “EMPRENDIMIENTOS MINEROS S.A.
S/ QUEJA E/A:”AGRUPACIÓN MAPUCHE MELLAO MORALES C/ PROVINCIA
DEL NEUQUÉN S/ ACCIÓN DE AMPARO” (Expte. N° 126-año 2009) en trámite por
ante la Secretaría Civil de Recursos Extraordinarios del Tribunal Superior de Justicia,
venidos a conocimiento de este Cuerpo para resolver, y
CONSIDERANDO:
I.- A fs. 30/37, EMPRENDIMIENTOS MINEROS S.A. interpone recurso
de queja contra la providencia de Primera Instancia denegatoria del Recurso de Nulidad
Extraordinario también interpuesto por su parte, contra la sentencia interlocutoria que
rechazó su petición de intervenir en el pleito como tercero.
Señala que al momento de comparecer en estos autos planteó y fundamentó
que en ellos se habían dictado resoluciones que lesionan directamente sus intereses
económicos y extrapatrimoniales, como también sus derechos subjetivos públicos.
Que en dicha ocasión explicó que su parte resulta cesionaria de los
derechos originariamente ostentados por CORMINE S.E.P. y en la actualidad, el
proponente del proyecto y autor del instrumento de gestión ambiental.
Además, invocó que, de no admitirse su intervención en el proceso en
virtud de lo dispuesto por el Art. 23 de la Ley 1.981, se estarían cercenando las garantías
de tutela judicial efectiva, acceso irrestricto a la justicia y especialmente, el derecho de
defensa en juicio.
Comenta que en su presentación enfatizó que una eventual sentencia
condenatoria necesariamente afectaría los derechos e intereses de
EMPRENDIMIENTOS MINEROS S.A., atento la pretensión procesal contenida en la
demanda.
Luego, aduce que el asunto trasciende con creces su interés singular y el de
las partes principales contendientes. Ello así, por cuanto la realización o no- en el futuro
de la audiencia pública que prevé el Art. 31 de la Ley 1.875 es una cuestión que
concierne a toda la población involucrada en el área de influencia del proyecto.
Sin perjuicio de ello, interpreta que también existe gravedad institucional a
fin de determinar bajo qué circunstancias el juez puede admitir la intervención de
terceros en el proceso de amparo, no obstante lo prescripto por el Art. 23 de la ley 1.981
y en mérito a lo dispuesto por los Arts. 58 C.P. y 18 C.N.
Por último, enumera las copias que adjunta y manifiesta que hace reserva
de ocurrir ante la Corte Suprema de Justicia.
II.- A fs. 55/57 el Sr. Fiscal subrogante ante el Cuerpo evacua la vista
oportunamente conferida, y opina que la queja planteada debe ser desestimada.
Señala que las leyes que rigen la situación de autos son claras en orden a
que la vía extraordinaria de la casación y de la nulidad sólo puede ser promovida ante
fallos de las Cámaras de Apelaciones, lo que aquí no sucede.
Luego afirma que no se configura un supuesto de gravedad institucional,
puesto que se trata de un mero interés particular del proponente del proyecto minero en
cuestión.
Por último, estima que la resolución de la jueza de grado no conculca el
derecho de defensa, toda vez que surge palmaria la ausencia de interés legítimo del
tercero para intervenir en el proceso.
A su criterio, se trata del proponente de un proyecto de exploración que no
es titular de derecho minero alguno, el que, más allá de la realización del informe de
impacto ambiental, no ha efectuado ninguna inversión tal como surge de la información
complementaria Anexo II de la convocatoria a Audiencia Pública- y ninguna prueba
aporta respecto de los supuestos perjuicios económicos que invoca. Por otra parte, el
derecho a obtener el permiso de exploración se encuentra sujeto a la realización del
trámite previsto por la legislación de la materia, que en el orden local establece que la
aprobación del informe de impacto ambiental y del proyecto se encuentra condicionada
a la previa realización de Audiencia Pública. Ergo, sin derecho concreto y sin
acreditación de perjuicios económicos, el único interés que exhibe el tercero es la
demora en el trámite iniciado para la obtención del permiso de exploración, el que
resulta insuficiente a
efectos de habilitar su intervención en un trámite excepcional como es el amparo.
III.- Posteriormente, a fs. 59, el Dr. Ricardo T. Kohon se excusa de
intervenir en los presentes en virtud de lo dispuesto por el Art.30 del C.P.C. y C., y
encontrarse comprendido en la causal prevista en el Art.17, inc.1º, del mismo código,
atento a la actuación que le compete al Dr. Gustavo Andrés Kohon como letrado
apoderado de la parte demandada, en los autos principales.
IV.- Liminarmente habrá de resolverse la excusación referida en el punto
anterior, en forma positiva, merced a los fundamentos esgrimidos por el mencionado
magistrado.
Las solicitudes de apartamiento tienen por finalidad salvaguardar la
independencia e imparcialidad de los jueces en el ejercicio de su misión. Tanto es así,
que este instituto remite expresamente a las causas legales del Art. 17° del Código
Procesal, cuyo inc. 1° invoca el Sr. Vocal para excusarse.
El fundamento de esta norma reside en la posibilidad de que el afecto que
normalmente genera el vínculo familiar comprometa la imparcialidad del juez. Y la
extensión de la causal a los mandatarios y letrados encuentra justificación suficiente en
el hecho de que cabe presumir en ellos un lógico interés en el triunfo o en el
acogimiento de las peticiones formuladas por la parte o peticionario a quien representan
o patrocinan (cfr., Lino Palacio, Adolfo Alvarado Velloso, Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación, T.1, pág. 432, Ed. Rubinzal-Culzoni, Santa Fe 1988).
Así, de las constancias de los autos principales que en fotocopia certificada
corren agregadas por cuerda al presente (fs. 80/82), surge configurada la causal prevista
en el precepto legal citado, por lo que deberá tenerse al Dr. Ricardo T. Kohon por
apartado del conocimiento de la presente (cfr. R.I. 36/09, 37/09, entre otras).
V.- Ingresando ahora al tratamiento de la queja interpuesta, se observa que
el recurso ha sido deducido en término y por quien se encuentra legitimado para
cuestionar en este estadio- lo decidido en autos en forma contraria a su pretensión. Pues,
en materia recursiva, lo que legitima el recurso es el interés de quien lo interpone, es
decir, el perjuicio sufrido como consecuencia de una decisión que, a criterio del
recurrente, ha desconocido un interés tutelado por la Ley (cfr. R.I. 1074/94, 4/08, entre
otras).
Continuando con el análisis del recurso directo, corresponde señalar que, si
bien este Tribunal sostuvo de manera reiterada que mediaba exceso de jurisdicción
cuando los jueces de Primera Instancia denegaban el recurso de casación, un nuevo
análisis del tema nos llevó a modificar dicha postura en aquellos casos en que el
remedio no se encuentra expresamente previsto por el ritual (cfr. R.I. 141/08 y 26/09).
Conforme se señaló, las resoluciones dictadas por los magistrados de
Primera Instancia no pueden, en principio, ser atacadas directamente mediante recurso
de casación.
En efecto, la ley específica en la materia 1.406- no prevé que dichos
recursos sea por Inaplicabilidad de Ley o de Nulidad Extraordinario- puedan
interponerse contra aquel tipo de resoluciones. Así, el Art. 1° establece que procederán
contra las sentencias definitivas de las Cámaras de Apelaciones de todos los fueros. Esto
último, en consonancia con lo dispuesto por el Art. 22 de la Ley 1.981 que regula la
acción de amparo en nuestra provincia.
Asimismo, en materia de amparo, también se ha vedado a las partes la
articulación de citaciones de terceros e incidentes, a más de encontrarse circunscripto el
recurso de apelación a determinados supuestos, entre los que no se halla la resolución
que intenta atacar el quejoso (Arts. 21 y 23 Ley 1.981 ya citada).
No debe perderse de vista que, en general, la restricción a la apelabilidad
de una resolución viene determinada legalmente por los ordenamientos rituales
aplicables en cada caso y depende de una decisión de política jurídica tomada en virtud
del balance realizado entre dos valores muy importantes del proceso: la justicia por un
lado -por la cual se busca que los eventuales errores en que incurre la magistratura
tengan controles suficientes para ser corregidos- y la seguridad jurídica -a través de la
cual se persigue que los procesos se desenvuelvan y terminen rápidamente para, de esa
manera, contar con decisiones que lleven certeza a la comunidad respecto de conflictos
desarrollados en su seno y así coadyuvar a la paz social- (cfr. S.C.B.A., fallo c62598).
Por ello, la disminución del número de recursos y el aumento de los
poderes del Juez procura el triunfo de una justicia pronta y firme sobre la necesidad de
una justicia buena pero lenta (cfr. Couture, Eduardo J., Fundamentos del Derecho
Procesal Civil, Tercera Edición, Ed. Depalma, Buenos Aires, 1997, pág. 349).
Desde ese vértice, la idea que los jueces de grado puedan denegar el
recurso extraordinario local se vincula también con el buen orden de los juicios y la
vigencia de los principios de economía y celeridad procesal.
El juez de Primera Instancia debe estar facultado para denegar el recurso
de casación porque, de lo contrario, indirectamente se permitiría que remedios
manifiestamente improcedentes, suspendan el proceso en forma indebida. Esto último,
en tanto la interposición en término del recurso casatorio impide la ejecución de la
decisión impugnada (Art. 3° Ley 1.406).
La consecuencia de ello importaría prolongar excesiva e injustificadamente
el proceso y convertir los recursos, instaurados en favor de la justicia, en una
herramienta que podría ser utilizada en forma abusiva. Efectos, todos estos que,
justamente, quisieron evitarse en los supuestos que el legislador eliminó la posibilidad
apelatoria.
De lo hasta aquí expuesto cabe concluir, tal como se hiciera en los
precedentes citados, que cuando la jueza de grado denegó el recurso extraordinario
interpuesto contra su resolución, no hizo otra cosa que aplicar la normativa vigente, no
tachada de inconstitucional expresamente por el presentante.
VI.- Sentado lo que antecede, corresponde examinar si el quejoso ha
acreditado que en autos concurren las circunstancias excepcionales que invoca a fin de
lograr la intervención de este Tribunal Superior, no obstante la regulación legal que
impide el acceso a esta instancia.
Como se dijera, el tercero alega lesión a las garantías de tutela judicial
efectiva y acceso a la jurisdicción y al derecho de defensa. También sostiene que se
configura un supuesto de gravedad o interés institucional.
Ahora bien, sabido es que, en este tipo de recursos, constituye una carga
del peticionante demostrar que el remedio casatorio ha sido mal denegado. Esta
circunstancia pone en cabeza del interesado aportar los elementos indispensables para el
tratamiento de su queja, como así también, fundar suficientemente su intento, a fin de
lograr el reexamen de la denegatoria.
Así, en atención a la naturaleza ya excepcional del remedio, a la necesidad
de su autosuficiencia, y a los fines de que no se suspenda el trámite del proceso, el
quejoso debe aportar la demostración de los extremos que permitan a este Tribunal
Superior, sin más, concluir en la procedencia del recurso directo articulado.
Sin embargo, el presentante no ha cumplido en debida forma con dicha
carga. Pues no surge acabadamente de su escrito la afectación de los derechos
constitucionales ni los perjuicios económicos que denuncia, sino tan solo la demora en
el trámite iniciado para la obtención del permiso de exploración, tal como lo puntualiza
el Sr. Fiscal subrogante ante el Cuerpo a fs.56 vta.
De modo que el impugnante no ha desarrollado argumentos suficientes a
fin de demostrar la conexión directa e inmediata entre lo resuelto en autos y las
garantías que estima conculcada.
Ni siquiera se advierte la cuestión federal invocada desde la perspectiva de
la doctrina de la arbitrariedad.
Nótese que el pronunciamiento atacado descansa estrictamente en normas
procedimentales de orden local y que además aquélla no tiene por objeto corregir fallos
equivocados o que así se reputen, sino que tiende a cubrir casos de carácter sumamente
excepcional, en los cuales deficiencias lógicas del razonamiento o una total ausencia de
sustento normativo impida considerar la decisión dictada por los jueces del proceso “la
sentencia fundada en ley” a que hacen referencia los artículos 17 y 18 de la Constitución
Nacional (Fallos 325:3265, 326:613, 326:1458 y 326:4547), todo lo cual no ha sido
puesto de resalto en la especie.
Por otra parte, el quejoso tampoco ha acreditado que la cuestión trascienda
su mero interés o el de las partes contendientes, puesto que, más allá de las meras
afirmaciones que realiza al respecto, no evidencia de qué manera la decisión resistida, al
rechazar su intervención como tercero, puede afectar a la comunidad o comprometer las
instituciones básicas de derecho (cfr. T.S.J. Nqn. R.I. Nº 119/97, 36/01, 64/09, entre
otras del Registro Actuarial). Más aún cuando, según señala, pretende participar en el
pleito en defensa de los derechos emergentes del contrato de exploración con opción a
compra que celebrara con CORMINE S.E.P. (fs. 31 vta.).
Al respecto, corresponde reiterar que la apreciación de la figura analizada
es resorte exclusivo de este Tribunal. Además, su existencia no está condicionada a
parámetros fijos, sino que se dará teniendo en cuenta especialmente la materia sometida
a decisión, la trascendencia de ésta y los intereses involucrados(cfr. R.I. N° 139/04,
36/09, entre otras).
Así, no basta la mera invocación por parte del apelante de la gravedad
institucional, sino que tal argumento debe ser objeto de un serio y concreto
razonamiento que demuestre de manera indudable la concurrencia de aquella
circunstancia excepcional, lo cual no surge del recurso tratado.
Sin perjuicio de lo expuesto, cabe señalar que aun cuando se avanzara en el
análisis de la presentación de fs. 15/28, tampoco se arribaría a un resultado distinto, ante
la falta de autosuficiencia del remedio impetrado.
En efecto, según manifiesta el quejoso, en su remedio casatorio sostuvo la
cuestión federal suscitada en los siguientes términos: “...el desvío jurisdiccional que se
denuncia es el de arbitrariedad de sentencia?, en su causal de sentencia fundada en
afirmaciones dogmáticas, o de fundamentos sólo aparentes, sin sustento suficiente en las
constancias de autos...” (fs. 32 vta.).
No obstante, en dicha ocasión el recurrente consigna en forma parcial la
motivación efectuada por el órgano jurisdiccional, lo cual era relevante para que este
Tribunal Superior pueda constatar, con la sola presentación recursiva, la configuración
de los vicios esgrimidos.
Además, el impugnante reproduce extensamente su pedido de intervención
como tercero, sin hacer lo propio con el responde de la Comunidad Mapuche actora, de
modo que tampoco surge del escrito casatorio la postura de la amparista en relación con
la participación que persigue la empresa.
Prueba elocuente de la deficiencia señalada es que el Sr. Fiscal subrogante
ante el Cuerpo ha necesitado requerir la remisión de la causa principal para poder
conocer las circunstancias relevantes del caso y evacuar la vista conferida(fs. 48).
Y cabe aclarar que con las copias agregadas a esta presentación directa no
pueden suplirse los defectos de fundamentación en que hubiera incurrido el quejoso al
interponer el remedio extraordinario local.
En virtud de los motivos señalados, corresponde rechazar el recurso de
queja deducido por Emprendimientos Mineros S.A. Sin costas, atento la forma en que
se resuelve (Art. 68, segunda parte, del C.P.C. y C.).
Por ello, y de conformidad Fiscal,
SE RESUELVE:
I.- Aceptar la excusación formulada a fs. 59 por el Dr. Ricardo T. Kohon
sobre la base de lo considerado en el punto IV, de conformidad a lo dispuesto por los
Arts.17º, inc. 1º, y 30, del C.P.C. y C.
II.- RECHAZAR el recurso de queja impetrado por EMPRENDIMIENTOS
MINEROS S.A., a fs. 30/37. Sin costas, atento la forma en que se resuelve (Art. 68,
segunda parte, del C.P.C. y C.).
III.- Regístrese, notifíquese, y oportunamente archívese.

Dr. OSCAR E. MASSEI
Presidente