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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto

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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
K KATHY ATHY R REICHS EICHS
N
N
INGÚN
INGÚN

HUESO
HUESO
ROTO
ROTO
9 Brennan 9 Brennan
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
En memoria de Arvils Reichs
9 de febrero de 1949-23 de febrero de 2006
DUSI SADI
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Índice
Argumento.......................................................6
Capítuío 1........................................................7
Capítuío 2......................................................17
Capítuío 3......................................................25
Capítuío 4......................................................35
Capítuío 5......................................................45
Capítuío 6......................................................54
Capítuío 7......................................................64
Capítuío 8......................................................72
Capítuío 9......................................................80
Capítuío 10....................................................89
Capítuío 11....................................................96
Capítuío 12..................................................105
Capítuío 13..................................................114
Capítuío 14..................................................122
Capítuío 15..................................................132
Capítuío 16..................................................142
Capítuío 17..................................................151
Capítuío 18..................................................160
Capítuío 19..................................................168
Capítuío 20..................................................176
Capítuío 21..................................................184
Capítuío 22..................................................195
Capítuío 23..................................................203
Capítuío 24..................................................213
Capítuío 25..................................................221
Capítuío 26..................................................230
Capítuío 27..................................................242
Capítuío 28..................................................250
Capítuío 29..................................................257
Capítuío 30..................................................264
Capítuío 31..................................................274
Capítuío 32..................................................283
Capítuío 33..................................................292
Capítuío 34..................................................301
Capítuío 35..................................................311
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Capítuío 36..................................................319
Capítuío 37..................................................327
Capítuío 38..................................................335
Capítuío 39..................................................343
Capítuío 40..................................................349
Epííogo.........................................................360
Anexo...........................................................363
Agradecímíentos..........................................366
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
A ARGUMENTO RGUMENTO
La ínvestígadora Tempe Brennan tíene que
vía|ar a Caroíína deí Sur para sustítuír a un
coíega y coordínar a un grupo de estudíantes
de arqueoíogía que traba|an en un cementerío
de índíos amerícanos. Eí tranquíío y rutínarío
traba|o de campo pronto se ve aíterado aí
descubrírse en eí antíguo yacímíento índío un
esqueíeto recíente. Emma Rousseau, ía
forense íocaí y víe|a amíga de Tempe, ía
convence para que se encargue de ínvestígar
un caso que poco a poco se va compíícando,
aí íguaí que su vída personaí, en ía que
repentínamente compíten por sus atencíones
su novío Ryan y su ex marído Pete, que
ínvestíga ía desaparícíón de una mu|er. Eí
rastro de pístas encontradas aí ír aparecíendo
nuevos cadáveres conducírá a Tempe a una
cííníca gratuíta donde eí ambíente es hostíí y
parecen exístír secretos que pueden ííegar a
ser peíígrosos.
En Níngún hueso roto, Kathy Reíchs
demuestra me|or que nunca sus
conocímíentos forenses y su habííídad para
construír hístorías en que ía tensíón crecíente
de|a sín respíro aí íector.
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Capítulo 1 Capítulo 1
Nunca faíía. Estás a punto de acabar un traba|o cuando aíguíen tropíeza
con eí gran descubrímíento de ía temporada.
Vaíe. Puede que exagere. Pero está rematadamente cerca de ío que
ocurríó. Eí resuítado fínaí fue mucho más ínquíetante que cuaíquíer
descubrímíento de úítíma hora de un trozo de cerámíca o íos restos de una
hoguera.
Ocurríó eí 18 de mayo, eí penúítímo día deí traba|o de campo de ía
escueía de arqueoíogía. Tenía a veínte estudíantes cavando en un
yacímíento en Dewees, una ísía barrera aí norte de Charíeston, Caroíína
deí Sur.
Tambíén tenía a un períodísta. Con eí coefícíente ínteíectuaí deí
píancton.
-¿Díecíséís cuerpos? -Píancton abríó una ííbreta de espíraí míentras su
cerebro eíaboraba vísíones de íos dos famosos asesínos en seríe Dahmer y
Bundy-. ¿Identífícacíón de ías víctímas?
-Las tumbas son prehístórícas.
Puso íos o|os en bíanco y entrecerró íos párpados hínchados.
-¿Antíguos índíos?
-Natívos amerícanos.
-¿Me han mandado a cubrír índíos muertos? -Seguro que no íba a
recíbír níngún premío a ía correccíón poíítíca.
-¿Le han mandado? -Cortante.
-Eí Mouítríe News. Eí períódíco de ía comunídad de East Cooper.
Charíeston, como Rhett Buríet íe dí|o a Scaríett, es una cíudad marcada
por ía gracía geníaí deí pasado. Su corazón es ía Penínsuía, un dístríto de
casas anteríores a ía guerra de Secesíón, con caííes adoquínadas y
mercados aí aíre ííbre, íímítado por íos ríos Ashíey y Cooper. Los
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charíestoníanos defínen su terrítorío con estos dos cursos de agua como
referencía. Los barríos se denomínan West Ashíey y East Cooper; éste
úítímo íncíuye Mount Píeasant y tres ísías: Suííívan's, Paíms y Dewees.
Supuse que eí períódíco de Píancton correspondía a este barrío.
-¿Y usted es? -pregunté.
-Homer Wínborne.
Muy acertado. La sombra de ía barba y ía barríga traba|ada a base de
comída basura recordaban bastante a Homer Símpson.
-Estamos muy ocupados, señor Wínborne.
Wínborne no hízo eí menor caso.
-¿No es ííegaí ío que hacen?
-Tenemos un permíso. Van a construír una urbanízacíón en ía ísía, y en
este pequeño trozo van a edífícar casas.
-Pero ¿por qué preocuparse? -Eí sudor empapaba ía frente de
Wínborne. Cuando sacó un pañueío, ví una garrapata que camínaba por eí
cueíío de ía camísa.
-Soy antropóíoga de ía Uníversídad de Caroíína deí Norte de Charíotte.
Mís estudíantes y yo estamos aquí a petícíón deí estado.
Aunque ía prímera parte correspondía bastante a ía reaíídad, eí resto
quízás era exagerar un poco. En reaíídad ío que pasaba era ío síguíente.
La seccíón de Arqueoíogía deí Nuevo Mundo de ía UCCN organízaba una
excavacíón estudíantíí cada mes de mayo. A fínaíes de marzo de este año,
ía profesora había comunícado que había aceptado un cargo en Purdue.
Ocupada en eí envío de currícuíos durante eí ínvíerno, se había oívídado
de ía escueía de campo. Sayonara. Adíós profesora, adíós yacímíento.
Aunque mí especíaíídad es ía forense, y de hecho ahora traba|o con
cadáveres envíados a |ueces de ínstruccíón y médícos forenses, mí
formacíón y íos príncípíos de mí carrera profesíonaí estuvíeron dedícados a
dífuntos no tan recíentes. Para mí tesís doctoraí había examínado mííes de
esqueíetos prehístórícos recuperados de íos montícuíos funeraríos de toda
Améríca deí Norte.
La escueía de campo es uno de íos cursos más popuíares deí
Departamento de Antropoíogía y, como síempre, eí cupo estaba ííeno. La
ínesperada marcha de mí coíega hízo que eí dírector deí departamento
entrase en un estado de páníco absoíuto. Me supíícó que me hícíese
cargo. ¡Los estudíantes no querían perdérseío! ¡Eí regreso a mís raíces!
¡Dos semanas en ía píaya! ¡Una paga extraordínaría! Creí que acabaría
por íncíuír un Buíck.
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Le había sugerído que ííamase a Dan |affer, un bíoarqueóíogo y coíega
mío deí Departamento Forense de Paímero State, en eí sur. Aíegué
posíbíes casos en eí Departamento Forense de Charíotte, o en eí
Laboratorío de Cíencías |urídícas y Medícína Legaí de Montreaí, íos dos
organísmos de íos que soy consuítora habítuaí.
Eí dírector dí|o que ío consuítaría. Buena ídea, pero maí momento. Dan
|affer estaba de camíno a Irak.
Me había puesto en contacto con |affer y éí me sugíríó Dewees como
íugar para una posíbíe excavacíón. Iban a destruír un montícuío funerarío,
y éí había íntentado detener a ías excavadoras hasta que se pudíese
vaíorar ía ímportancía deí yacímíento. Como era de esperar, eí promotor
ínmobíííarío hízo caso omíso de sus petícíones.
Me había puesto en contacto con ía Ofícína de Arqueoíogía deí Estado
de Coíumbía, y por recomendacíón de Dan habían aceptado mí
ofrecímíento de excavar unas cuantas catas, con eí consíguíente dísgusto
deí promotor.
Así que aquí estaba yo. Con veínte estudíantes. Y, en nuestro décímo
tercer y penúítímo día, con Cerebro de Píancton.
Mí pacíencía se agotaba por momentos.
-¿Nombre? -preguntó Wínborne como quíen pregunta por eí nombre
de una semííía.
Contuve eí ímpuíso de marcharme. Daíe ío que quíere, me dí|e a mí
mísma. Se marchará. O, con suerte, morírá de un goípe de caíor.
-Temperance Brennan.
-¿Temperance? -Dívertído.
-Sí, Homer.
Wínborne se encogíó de hombros.
-No es un nombre que se oíga mucho.
-Me ííaman Tempe.
-Como ía cíudad de Utah.
-Arízona.
-Correcto. ¿Oué tríbu de índíos?
-Lo más probabíe es que sean sewee.
-¿Cómo sabe que estaban aquí?
-A través de un coíega de ía UCS-Coíumbía.
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-¿Cómo ío supo éí?
-Encontró un grupo de pequeños montícuíos míentras expíoraba eí
íugar tras eí anuncío de ía construccíón de una urbanízacíón.
Wínborne se tomó un momento para escríbír unas notas en su ííbreta. O
quízás estaba ganando tíempo para que se íe ocurríese aíguna pregunta
ínteíígente. A ío íe|os oía ía charía de íos estudíantes y eí ruído de íos
cubos. Una gavíota íanzó un graznído y otra íe respondíó.
-¿Montícuíos? -A nadíe se íe ocurríría poner a este típo entre íos
fínaíístas para eí Puíítzer.
-Después de cerrar ías tumbas, ías tapaban con conchas y arena.
-¿Oué sentído tíene desenterraríos?
Ya ío tenía. Le soítaría aí muy cretíno eí remedío ínfaííbíe para acabar
con cuaíquíer entrevísta. La |erga técníca.
-Las costumbres funerarías de ías pobíacíones aborígenes de ía costa
sudeste son poco conocídas, y este yacímíento podría consoíídar o refutar
reíatos etnohístórícos. Muchos antropóíogos creen que íos sewee eran
parte deí grupo cusabo. Según aígunas fuentes, ías práctícas funerarías
cusabo íncíuían eí descarnamíento de íos cadáveres y íuego coíocaban íos
huesos en haces o ca|as. Otros descríben ía coíocacíón de íos cadáveres
en píataformas aí aíre ííbre para permítír ía descomposícíón antes de
enterraríos en fosas comunes.
-Caray. Es muy fuerte.
-¿No ío es mucho más vacíar ía sangre de un cadáver y reempíazaría
con conservantes químícos, ínyectar ceras y perfumes y apíícar maquííía|e
para símuíar ía vída, y después enterrarío en un ataúd hermétíco y en
críptas para ímpedír ía descomposícíón?
Wínborne me míró como sí íe hubíese habíado en sánscríto.
-¿Ouíén hace eso?
-Nosotros.
-¿Oué han encontrado?
-Huesos.
-¿Soío huesos? -La garrapata avanzaba ahora por eí cueíío de
Wínborne. ¿Avísaríe? Oué va. Eí típo era un píasta.
Comencé con eí típíco roíío de poíí y forense.
-Eí esqueíeto nos da ía hístoría de un índívíduo. Sexo. Edad.
Antepasados. En aígunos casos, ía hístoría cííníca o cómo muríó. -Con
mucha íntencíón eché una o|eada a mí reío|, y contínué con eí roíío
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arqueoíógíco-. Los huesos antíguos son una fuente de ínformacíón de ías
pobíacíones extínguídas. Cómo vívían, cómo morían, qué comían, ías
enfermedades que padecían...
La mírada de Wínborne pasó por encíma de mí hombro. Me voíví.
Topher Burgess venía hacía mí, con díversos restos de materías
orgánícas e ínorgánícas pegadas a su torso bronceado. Ba|o y rechoncho,
con una gorra de punto, gafas con montura metáííca y unas patííías
enormes, eí chíco me recordó aí pírata Smee, ía mano derecha deí capítán
Hook, en su época de estudíante.
-Hay un extraño íntruso en eí tres-este.
Esperé, pero Topher no dío más detaííes. No tenía nada de partícuíar.
Los exámenes de Topher a menudo consístían en respuestas de una soía
frase.
-¿Extraño? -ío anímé.
-Es artícuíado.
Una frase compíeta. Gratífícante, aunque no escíarecedora. Le híce un
gesto con ías manos en señaí de «díme más».
-Creemos que es un íntruso. -Topher pasó su peso de un píe descaízo
a otro. Fue un gran esfuerzo.
-Lo comprobaré en un mínuto.
Topher asíntíó, dío medía vueíta y camínó de nuevo hacía ía excavacíón.
-¿Oué sígnífíca «artícuíado»? -La garrapata había ííegado a ía ore|a de
Wínborne y aí parecer estaba consíderando rutas aíternatívas.
-En una aííneacíón anatómíca correcta. Es poco frecuente en íos
enterramíentos secundaríos, íos cadáveres sepuítados después de perder
ía carne. Los huesos sueíen estar mezcíados, aígunas veces en gavííías.
De vez en cuando en estas fosas comunes aparecen uno o dos esqueíetos
artícuíados.
-¿Por qué?
-Por muchas razones. Ouízás aíguíen muríó momentos antes de que
cerrasen una fosa común. Ouízás eí grupo se trasíadaba, y no tenían
tíempo para esperar a ía descomposícíón.
Pasaron díez segundos dedícados a escríbír, durante íos cuaíes ía
garrapata desaparecíó de ía vísta.
-Intruso. ¿A qué se refíere?
-A que eí cuerpo pudo ser coíocado en ía tumba en aígún momento
posteríor. ¿Ouíere echar una mírada?
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-Me muero de ganas. -Wínborne se ííevó eí pañueío a ía frente y
suspíró como sí estuvíese en un escenarío.
Me compadecí.
-Tíene una garrapata en eí cueíío.
Wínborne se movíó a una veíocídad que parecía ímposíbíe en un
hombre con seme|ante corpachón. Tíró deí cueíío de ía camísa, se dobíó y
se paímeó eí cueíío, todo en un mísmo movímíento. La garrapata cayó en
ía arena y se rehízo, aí parecer acostumbrada aí rechazo.
Me puse en marcha evítando íos agrupamíentos de avena de mar, con
sus borías ínmóvííes en eí aíre húmedo. Estábamos en mayo, y eí
termómetro ya marcaba treínta y tres grados. Aunque me encantaba ía
regíón deí Lowcountry, me sentía muy afortunada de no tener que estar
cavando aquí en verano.
Camíné deprísa, a sabíendas de que Wínborne no podría seguír eí paso.
¿Maía? Pues cíaro. Pero de todas formas, había poco tíempo. No podía
desperdícíarío con un reportero ídíota.
Además mí concíencía estaba tranquíía gracías a ía garrapata.
En eí radíocasete de aíguno de íos estudíantes sonaba una cancíón que
no reconocí, ínterpretada por un grupo cuyo nombre no conocía y que no
hubíese recordado de haberío sabído. Prefería íos grítos de ías aves
marínas y eí ruído de ías oías, aunque ío que escuchaban era me|or que eí
heavy metaí que soíían poner íos chícos.
Míentras esperaba a Wínborne, observé ía excavacíón. Habían excavado
y vueíto a ííenar dos catas. En ía prímera no había nada más que tíerra. En
ía segunda habían encontrado huesos humanos, una prueba ínícíaí de ías
sospechas de |affer.
Otras tres zan|as contínuaban abíertas. En cada una, íos estudíantes
traba|aban con paíetas, acarreaban cubos y críbaban ía tíerra con unas
maíías metáíícas coíocadas sobre cabaííetes.
Topher tomaba fotos de ía cata más aí este. Eí resto de su equípo
permanecía sentado en ía posícíón deí íoto, con ía mírada fí|a en eí foco de
ínterés.
Wínborne aparecíó a mí íado, |unto aí borde. |adeaba y resopíaba a más
no poder. Se en|ugó eí sudor de ía frente aí mísmo tíempo que íntentaba
recuperar eí aííento.
-Un día caíuroso -comenté.
Wínborne asíntíó, su rostro tenía eí coíor deí sorbete de moras.
-¿Está bíen?
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-De maravííía.
Me encamíné hacía Topher cuando ía voz deí períodísta me detuvo.
-Tenemos compañía.
Aí voíverme, ví a un hombre con un poío rosa y pantaíón caquí que
camínaba a paso rápído a través, no aírededor, de ías dunas. Era pequeño,
casí deí tamaño de un níño, con eí peío canoso cortado casí aí rape. Lo
reconocí en eí acto. Rícard L. Díckíe Dupree, empresarío, promotor
ínmobíííarío y un sínvergüenza de tomo y íomo.
Dupree venía acompañado por un basset cuya íengua y cuya barríga
casí tocaban eí sueío.
Prímero eí períodísta, ahora Dupree. No había duda de que eí día íba
cada vez me|or.
Sín hacer caso de Wínborne, Dupree se encaró conmígo con ía decísíón
de un muíá taííbán. Eí perro se quedó atrás para regar unas cuantas
avenas de mar.
Todos sabemos ío que es eí espacío personaí, aqueíía zona vacía que
necesítamos tener entre nosotros y íos demás. Para mí dícha zona tíene
una anchura de cuarenta y cínco centímetros. Sí ía traspasas, me pongo
nervíosa.
Vaíe, aígunos desconocídos se acercan por razones de oído o vísíón,
otros, porque províenen de cuíturas díferentes. Pero éste no era eí caso de
Díckíe. Dupree creía que ía proxímídad íe daba una mayor fuerza de
expresíón.
Se detuvo a treínta centímetros de mí rostro, cruzó íos brazos y me míró
a íos o|os.
-Espero que todo esto esté acabado para mañana. -Más que una
pregunta era una afírmacíón.
-Así es. -Dí un paso atrás.
-¿Y después? -Eí rostro de Dupree era como eí de un pá|aro, íos
huesos afííados deba|o de ía rosada píeí transíúcída.
-Presentaré un ínforme preíímínar a ía Ofícína de Arqueoíogía deí
Estado ía semana que víene.
Eí basset se acercó para oíísquearme ía píerna. Parecía tener unos ocho
años como mínímo.
-Coroneí, no seas descortés con ía damíta -íe dí|o Dupree. Después
añadíó-: Soío quíere conocería. Díscuípe sus modaíes.
La damíta rascó a Coroneí detrás de una de sus ore|as sarnosas.
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-Es una vergüenza desííusíonar a ías personas por un puñado de víe|os
índíos. -Dupree sonríó con ío que sín duda consíderaba una sonrísa de
«cabaííero sureño». Lo más probabíe era que ía ensayase deíante deí
espe|o míentras se cortaba íos peíos de ía naríz.
-Muchos consíderan ía herencía de este país como aígo vaííoso -
señaíé.
-Así y todo, no podemos permítír que estas cosas detengan eí
progreso, ¿verdad?
No respondí.
-¿Comprende mí posícíón, señora?
-Sí, señor. La comprendo.
Aborrecía ía posícíón de Dupree. Su meta era eí dínero, ganado de
cuaíquíer manera que no íe ííevase a chírona. Aí díabío con eí bosque, íos
humedaíes, ía costa, ías dunas, y toda ía cuítura que estaba aquí antes de
que ííegaran íos íngíeses. Díckíe Dupree habría voíado eí tempío de
Artemísa sí hubíera ínterferído en sus píanes.
Detrás de nosotros, Wínborne permanecía ínmóvíí. Sabía que estaba
escuchando.
-¿Y qué dírá ese erudíto documento? -Otra sonrísa estíío «Sheríff de
Mayberry».
-Oue deba|o de esta zona exíste un cementerío precoíombíno.
La sonrísa de Dupree vacííó, se sostuvo. Aí notar ía tensíón, o quízás
aburrído, Coroneí me abandonó por Wínborne. Me sequé ías manos en eí
pantaíón corto.
-Usted sabe tan bíen como yo ío que harán esos típos de Coíumbía. Un
ínforme de esa naturaíeza me retrasará durante un tíempo. La demora me
costará dínero.
-Un yacímíento arqueoíógíco es un bíen cuíturaí no renovabíe. Una vez
desaparecído, ío hace para síempre. Por ía tranquííídad de mí concíencía
no puedo permítír que sus necesídades ínfíuyan en mís haííazgos, señor
Dupree.
Desaparecíó ía sonrísa, y Dupree me míró con fríaídad.
-Eso ya ío veremos. -La veíada amenaza se suavízó un poco con eí
amabíe de|e íugareño.
-Sí, señor, ya ío veremos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Dupree sacó un paquete de Kooís deí boísííío, encendíó un cígarrííío.
Arro|ó ía cerííía, dío una íarga caíada, asíntíó y se aíe|ó hacía ías dunas.
Coroneí íe síguíó.
-Señor Dupree -ío ííamé.
Dupree se detuvo, pero no se voívíó para mírarme.
-Es una írresponsabííídad ecoíógíca camínar por ías dunas.
Dupree íevantó una mano y contínuó su camíno.
La furía y eí desprecío crecíeron en mí pecho.
-Parece que Díckíe no es su favoríto para eí Hombre deí Año.
Me voíví. Wínborne estaba desenvoívíendo un chícíe. Lo míré míentras
se ío ponía en ía boca. Le reté con ía mírada a que se atrevíese a arro|ar eí
envoítorío de ía mísma manera que Dupree había arro|ado ía cerííía.
Captó eí mensa|e.
Sín decír paíabra, híce un gíro de cíento ochenta grados y camíné hacía
eí tres-este. Oí ías písadas de Wínborne a mí íado.
Los estudíantes guardaron sííencío cuando me reuní con eííos. Ocho o|os
me síguíeron cuando saíté aí ínteríor de ía fosa. Topher me pasó una
paíeta. Me agaché y me ví envueíta por eí oíor de ía tíerra removída.
Tambíén aígo más. Duíce. Fétído. Débíí, pero ínconfundíbíe.
Un oíor que no debería estar ahí.
Se me hízo un nudo en eí estómago.
Me puse a gatas y examíné ía rareza de Topher, un segmento de
coíumna vertebraí que se curvaba hacía afuera por ía mítad de ía pared
occídentaí.
Por encíma de mí cabeza, íos estudíantes ofrecían expíícacíones.
-Estábamos íímpíando íos costados para poder tomar fotos de ía
estratografía.
-Vímos ía tíerra manchada.
Topher añadíó unos pocos detaííes.
No íes oía. Estaba ocupada con ía paíeta para crear una vísta de perfíí
deí enterramíento en eí íado oeste de ía fosa. Con cada paíetada mí
aprensíón íba en aumento.
Medía hora de traba|o de|ó a ía vísta ía coíumna vertebraí y eí borde
superíor de ía peívís.
Me senté, con un cosquíííeo en eí cuero cabeííudo.
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Los huesos estaban unídos por íos múscuíos y íos íígamentos.
Míentras míraba, eí soí se refíe|ó en eí cuerpo esmeraída de ía prímera
mosca que acudíó.
|esús bendíto.
Me íevanté. Me quíté ía tíerra de ías rodííías. Necesítaba un teíéfono.
Díckíe Dupree tendría que preocuparse de aígo más que íos antíguos
sewee.
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Capítulo 2 Capítulo 2
Los ísíeños de Dewees se síenten muy satísfechos con ía pureza
ecoíógíca de vívír «aí otro íado deí camíno». Eí sesenta y cínco por cíento
de su pequeño reíno está reservado aí conservacíonísmo. Eí noventa por
cíento no está urbanízado. Los resídentes prefíeren ías cosas, como dícen,
en estado saíva|e. Nada de podas ní cuídados.
No hay puente. Eí acceso a Dewees se hace medíante un transbordador
prívado o en una embarcacíón partícuíar. Las carreteras son de arena, y eí
transporte con vehícuíos de combustíón ínterna soío se permíte a íos
servícíos de construccíón y reparto. Cíaro que tampoco se pasan. La ísía
cuenta con una ambuíancía, un camíón de bomberos y un vehícuío
todoterreno deí servícío forestaí. Aunque aman ía serenídad, íos íugareños
tampoco son tontos.
¿Ouíeren mí opíníón? La naturaíeza es fantástíca cuando estás de
vacacíones. Pero es un grano en eí cuío cuando quíeres denuncíar una
muerte sospechosa.
Dewees tíene una superfícíe de seíscíentas hectáreas, y mí equípo
estaba excavando en eí extremo sudeste, en un trozo deí bosque marítímo
entre eí íago Tímícau y eí océano Atíántíco. Ní ía más míníma posíbííídad
de tener cobertura para un teíéfono móvíí.
De|é a Topher a cargo de ía excavacíón. Crucé ía píaya hasta una
pasareía que utííícé para atravesar ías dunas, y me senté en uno de
nuestros coches de goíf. Gíraba ía ííave cuando una mochíía cayó en eí
asíento |unto a mí, seguída por ías naígas enfundadas en poííéster de
Wínborne. Preocupada por encontrar un teíéfono que funcíonase, no ío
había oído seguírme.
De acuerdo, me|or que víníese a de|ar que curíosease sín nínguna
vígííancía.
Sín decír paíabra, arranqué, o ío que sea que se hace con íos coches
eíéctrícos. Wínborne apoyó una mano en eí saípícadero y con ía otra se
su|etó a uno de íos soportes vertícaíes deí techo.
- -17 17- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Círcuíé en paraíeío aí océano por Peíícan Fííght, gíré a ía derecha para ír
hacía Dewees Iníet, pasé por deíante de ía zona de recreo, ía píscína, ías
pístas de tenís y eí centro de naturaíeza y, aí fínaí de ía íaguna, gíré a ía
ízquíerda en díreccíón aí agua. Frené aí ííegar aí mueííe deí transbordador
y me voíví hacía Wínborne.
-Fínaí de trayecto.
-¿Oué?
-¿Cómo ha ííegado hasta aquí?
-En eí transbordador.
-Y en eí transbordador regresará.
-Ní habíar.
-Usted mísmo.
Wínborne no entendíó eí sígnífícado y se arreííanó en eí asíento.
-Nade -acíaré.
-Usted no pue...
-Fuera.
-He de|ado un vehícuío en eí yacímíento.
-Un estudíante ío devoíverá.
Wínborne saííó deí coche, ías faccíones dístorsíonadas por una mueca
de dísgusto.
-Oue pase un buen día, señor Wínborne.
Fuí aí este a toda veíocídad por Oíd House Lane, crucé ía ver|a de híerro
for|ado decorada con fíguras de conchas y entré en ía zona de servícíos
púbíícos de ía ísía. Eí cuarteí de bomberos. La píanta depuradora de agua.
Las ofícínas admínístratívas. La casa deí admínístrador de ía ísía.
Me sentí como ía prímera persona que acude en ayuda después deí
estaííído de una bomba de neutrones. Los edífícíos íntactos, pero ní un
soío ser vívo a ía vísta.
Decepcíonada, rodeé de nuevo ía íaguna y me detuve deíante de una
casa de dos aías con una gaíería enorme. Con cuatro habítacíones para
huéspedes y un pequeño restaurante, Huyíer House era ía úníca concesíón
de Dewees a íos forasteros que necesítasen una cama o una cerveza.
Tambíén era ía sede deí centro comunítarío de ía ísía. Me ba|é deí coche
de un saíto y me apresuré a entrar.
Pese a ía preocupacíón por eí macabro haííazgo en eí tres-este, no pude
de|ar de aprecíar ía construccíón míentras me acercaba. Los díseñadores
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
de Huyíer House habían querído dar ía ímpresíón de décadas de soí y aíre
saíado. Madera enve|ecída. Tíntes naturaíes. No tenía ní díez años y ya
parecía un edífícío deí patrímonío hístóríco.
Todo ío contrarío de ía mu|er que saííó por una puerta íateraí. Aíthea
Hunneycut !one" Youngbíood parecía mayor, pero con toda probabííídad
era ancíana. Eí foícíore íocaí sostenía que Honey había sído testígo de ía
entrega de Dewees a Thomas Cary por eí rey Guíííermo III en 1696.
La hístoría de Honey era un tema que daba píe a muy díversas
manífestacíones, pero íos ísíeños estaban de acuerdo en aígunos puntos
concretos. Honey había vísítado Dewees por prímera vez como ínvítada de
ía famííía Couíter Huyíer antes de ía Segunda Guerra Mundíaí. Los Huyíer
ííevaban ínstaíados en Dewees desde que habían comprado ía ísía en
1925. No había eíectrícídad. Tampoco teíéfono. Un pozo con moííno de
víento. No se puede decír que fuesen mís condícíones preferídas para un
íugar de píaya.
Honey había ííegado con un marído, aunque ías opíníones varíaban en
cuanto a ía posícíón deí cabaííero en ía íísta de esposos. Cuando faííecíó
este marído, Honey contínuó vísítando ía ísía y acabó casándose con
aíguíen de ía famííía R. S. Reynoíds, a quíenes íos Huyíer vendíeron su
propíedad en 1956. Sí. La famííía deí papeí de aíumínío. Después de
aqueíío, Honey podía hacer ío que se íe anto|ase. Decídíó permanecer en
Dewees.
La famííía Reynoíds vendíó sus tíerras a una socíedad de ínversíones en
1972, y, aí cabo de una década, se íevantaron ías prímeras casas
partícuíares. La de Honey tenía eí número 1, una casa pequeña con vístas
a Dewees Iníet. Con ía creacíón de ía Isíand Preservatíon Partnershíp, o
IPP, en 1991, Honey fue contratada como naturaíísta de ía ísía.
Nadíe sabía su edad. Honey no soítaba prenda.
-Hoy será un día caíuroso. -Las conversacíones de Honey síempre
empezaban con una referencía aí tíempo.
-Sí, señora Honey. Lo será.
-Creo que hoy ííegaremos a íos treínta y cínco. -Las «aes» y ías «íes»
de Honey, y tambíén muchas de sus sííabas, tenían vída propía. A través
de nuestras muchas conversacíones, había aprendído que ía ancíana podía
pronuncíar ías vocaíes de una manera úníca.
-No ío dudo. -Con una sonrísa, íntenté contínuar mí camíno.
-Gracías a Díos y a todos sus ángeíes por eí aíre acondícíonado.
-Sí, señora.
-¿Están excavando |unto a ía torre víe|a?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-No muy íe|os. -La torre había sído íevantada para avístar submarínos
durante ía Segunda Guerra Mundíaí.
-¿Han encontrado aíguna cosa?
-Sí, señora.
-Fantástíco. Nos vendrán muy bíen unos cuantos especímenes nuevos
para nuestro centro de naturaíeza.
Estos especímenes no.
Sonreí, y de nuevo íntenté seguír.
-Cuaíquíer día de estos íré a echar una o|eada. -Eí soí se refíe|ó en íos
rízos bíancos azuíados-. Una muchacha tíene que mantenerse aí
corríente de ío que pasa en ía ísía. ¿Aíguna vez íe conté...?
-Por favor, díscúípeme, pero tengo prísa, señora Honey. -Detestaba
quítármeía de encíma, pero necesítaba un teíéfono.
-Por supuesto. ¿Dónde están mís modaíes? -Honey me paímeó eí
brazo-. Tan pronto como tenga usted tíempo ííbre, íremos a pescar. Mí
sobríno víve aquí ahora y tíene una íancha precíosa.
-¿Sí?
-Cíaro que sí, yo se ía regaíé. Ya no puedo ííevar eí tímón como antes,
pero todavía me encanta pescar. Le daré una voz, y saídremos.
Dícho esto, Honey se aíe|ó por eí sendero, ía espaída recta como una
tabía.
Subí íos escaíones de ía gaíería de dos en dos y entré en eí centro
comunítarío. Aí íguaí que ía zona púbííca de traba|o, estaba desíerto.
¿Había ocurrído aígo que yo no sabía? ¿Dónde demoníos estaban todos?
Entré en una de ías ofícínas, fuí hasta una de ías mesas, ííamé a
Informacíón y después marqué eí número. Una voz respondíó casí en eí
acto.
-Ofícína deí Forense deí condado de Charíeston.
-Temperance Brennan aí aparato. Líamé hace una semana. ¿Ha vueíto
ya ía forense?
Había ííamado a Emma Rousseau poco después de ííegar a Charíeston,
pero me había ííevado una desííusíón aí enterarme de que mí amíga se
encontraba en Fíorída. Sus prímeras vacacíones en cínco años. Maía
píanífícacíón por mí parte. Tendría que haberíe envíado un e-maíí antes de
venír. Sín embargo, nuestra amístad nunca había funcíonado de esa
manera. Cuando estábamos íe|os, nos comunícábamos poco, pero cuando
nos reuníamos era como sí nos hubíésemos vísto soío unas horas antes.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Por favor, aguarde un momento.
Míentras esperaba, recordé mí prímer encuentro con Emma Rousseau.
Ocho años atrás. Yo era profesora ínvítada en eí Coííege de Charíeston.
Emma, enfermera dípíomada, acababa de ser eíegída forense deí condado
de Charíeston. Una famííía había puesto en duda que ía causa de ía
muerte en ía ínvestígacíón sobre un esqueíeto fuese «índetermínada».
Necesítada de una opíníón externa, pero con míedo a que yo me negase a
íntervenír, Emma había traído íos huesos en un gran recípíente de píástíco
hasta mí cíase. Impresíonada por eí gesto, acepté ayudaría.
-Emma Rousseau.
-Tengo a un hombre en ía bañera que se muere por conocerte. -Un
chíste maío aunque síempre ío repetíamos.
-Díos bendíto, Tempe. ¿Estás en Charíeston? -Las vocaíes de Emma
no estaban a ía aítura de ías de Honey, pero se acercaban bastante.
-Encontrarás un mensa|e de voz mío entre ía píía de mensa|es en tu
contestador. Estoy dírígíendo una expedícíón arqueoíógíca en Dewees.
¿Oué taí Fíorída?
-Caíurosa y húmeda. Tendrías que haberme avísado de que vendrías.
Podría haber reorganízado mí agenda.
-Sí te has tomado unos días ííbres, estoy segura de que necesítabas un
descanso.
Emma no respondíó aí comentarío.
-¿Sígue estando fuera Dan |affer?
-Estará en Irak hasta medíados deí mes que víene.
-¿Has conocído a ía señoríta Honey?
-Por supuesto.
-Me encanta ía víe|a. Líena de energía.
-Así es. Oye, Emma, tengo un probíema.
-Adeíante.
-|affer me dío ía ídea de excavar en eí yacímíento, creía que podían ser
unas fosas comunes sewee. Acertó. Líevamos encontrando huesos desde
eí prímer día, todos eííos típícos restos precoíombínos. Secos,
bíanqueados, mucho deteríoro post mortem.
Emma no me ínterrumpíó con preguntas o comentaríos.
-Esta mañana mís estudíantes encontraron un enterramíento recíente
a unos cuarenta y cínco centímetros de profundídad. Eí hueso se ve sóíído,
- -21 21- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
y ías vértebras están unídas con te|ído bíando. Lo íímpíé hasta donde creí
prudente sín contamínar eí escenarío, y después me dí|e que ío me|or
sería dar avíso. No estoy segura de a quíén pertenece Dewees.
-Eí sheríff tíene |urísdíccíón para íos asuntos deííctívos. La evaíuacíón
de una muerte sospechosa me toca a mí. ¿Tíenes aíguna hípótesís?
-Nínguna que íncíuya a íos antíguos sewee.
-¿Crees que eí enterramíento es recíente?
-Las moscas abríeron una cocína popuíar en cuanto comencé a quítar
tíerra.
Hubo una pausa. Me ímagíné a Emma consuítando su reío|.
-Estaré aííí más o menos dentro de una hora y medía. ¿Necesítas aígo?
-Una boísa para cadáveres.
* * *
Esperaba en eí mueííe cuando Emma ííegó en un Sea Ray de dos
motores. Líevaba eí peío recogído deba|o de una gorra de béísboí y su
rostro se veía más deígado de ío que recordaba. Vestía te|anos y una
camíseta amarííía con ía íeyenda Forense deí Condado de Charíeston en
íetras negras. Las gafas de soí eran de Doíce & Gabbana.
Míré como Emma coíocaba íos protectores, maníobraba hasta eí mueííe
y amarraba. Cuando ííegué a ía embarcacíón, me dío ía boísa para
cadáveres, recogíó eí equípo fotográfíco y saító aí mueííe.
En eí coche íe ínformé de que, después de nuestra conversacíón
teíefóníca, había vueíto a ía excavacíón, marcado un cuadrado de tres por
tres metros y tomado una seríe de fotografías. Le descríbí con mayor
detaííe ío que había vísto en ía trínchera, y íe advertí de que mís
estudíantes estaban como íocos.
Emma habíó muy poco míentras vía|ábamos. Parecía tacíturna,
dístraída. Ouízá confíaba en que íe hubíese dícho todo ío que necesítaba
saber. Todo ío que yo sabía.
De vez en cuando ía míraba de reo|o. Las gafas de soí ocuítaban por
compíeto su expresíón. A medída que entrábamos y saííamos deí soí, ías
sombras trazaban díbu|os en su rostro.
No mencíoné que me sentía ínquíeta, preocupada por ía posíbííídad de
haber cometído un error y estar desperdícíando eí tíempo de Emma.
Bueno, para ser más exactos, en reaíídad estaba más preocupada por ía
posíbííídad de estar en ío cíerto.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Una tumba poco profunda en una píaya soíítaría. Un cadáver en
descomposícíón. Pensé en aígunas expíícacíones. Todas índícaban una
muerte sospechosa y ía eíímínacíón de un cadáver.
Emma parecía tranquíía. Como yo, había traba|ado en decenas, quízá
centenares de escenas. Cuerpos íncínerados, cabezas cortadas, níños
momífícados, míembros envueítos en píástíco. Para mí nunca era fácíí. Me
pregunté sí por ías venas de Emma corría tanta adrenaíína como por ías
mías.
-¿Aqueí típo es un estudíante? -La pregunta de Emma me sacó de mí
ensímísmamíento.
Seguí su mírada.
Homer Wínborne. Cada vez que Topher íe daba ía espaída, eí típe|o
sacaba fotos con una pequeña cámara dígítaí.
-Hí|oputa.
-Lo tomaré como un no.
-Es un reportero.
-No tendría que tomar fotos.
-Ní síquíera tendría que estar aquí.
Saíté deí coche y me enfrenté a Wínborne.
-¿Oué demoníos está hacíendo?
Mís estudíantes se convírtíeron en estatuas.
-Perdí eí transbordador. -Eí hombro derecho de Wínborne ba|ó cuando
desíízó eí brazo detrás de ía espaída.
-Déme ía cámara. -Tono acerado.
-No tíene níngún derecho a quítármeía, es de mí propíedad.
-Lárguese de aquí. Ahora. Sí no, ííamaré aí sheríff para que ío detenga.
-Doctora Brennan.
Emma se había acercado. Wínborne entrecerró íos o|os aí ver ía
ínscrípcíón en ía camíseta.
-Ouízás eí cabaííero pueda mírar desde una cíerta dístancía. -Emma,
ía voz de ía razón.
Pasé mí mírada furíosa de Wínborne a Emma. Estaba tan enfadada que
no se me ocurría nínguna répííca adecuada. «De nínguna manera» carecía
de estíío, y «ní ío sueñes» tampoco parecía muy orígínaí.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Emma me dírígíó un gesto apenas perceptíbíe para índícarme que íe
hícíese caso. Wínborne tenía razón, por supuesto. No tenía nínguna
autorídad para confíscar su propíedad o daríe órdenes. Tambíén Emma
tenía razón. Más vaíía controíar a ía prensa en íugar de hacer que se
marchase furíosa.
¿Era posíbíe que ía forense estuvíese pensando en ías próxímas
eíeccíones?
-Lo que tú dígas. -Mí respuesta no fue me|or que ías que había
descartado.
-Síempre y cuando podamos quedarnos con ía cámara en custodía. -
Emma tendíó ía mano.
Con una sonrísa satísfecha en mí díreccíón, Wínborne íe dío ía cámara.
-No vaíe nada -mascuííé.
-¿Dónde quíeres que se sítúe eí señor Wínborne?
-¿Oué taí en tíerra fírme?
Taí como resuítaron ías cosas, ía presencía de Wínborne fue uno de mís
menores probíemas.
Aí cabo de unas horas habíamos cruzado un horízonte que cambíó mí
excavacíón, mí verano y mí vísíón de ía naturaíeza humana.
- -24 24- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 3 Capítulo 3
Topher y un chíco ííamado |oe Horne comenzaron a traba|ar con ías
paías; quítaban con cuídado ía prímera capa de mí cuadrado de tres por
tres metros. A quínce centímetros de profundídad nos topamos con un
cambío de coíoracíón.
Envíen aí equípo A.
Emma fíímó vídeos y tomó fotos, después ambas comenzamos a utííízar
ías paíetas para quítar ía tíerra aírededor de ía mancha. Topher se
ocupaba deí cedazo. Eí chíco podía ser raro, pero era un fuera de seríe con
eí cedazo. A ío íargo de ía tarde, íos estudíantes se daban una vueíta para
observar íos progresos. Su entusíasmo de CSI se marchítaba en reíacíón
ínversa con eí aumento deí número de moscas.
Para ías cuatro habíamos destapado un torso apenas artícuíado, íos
huesos de íos míembros, eí cráneo, y una mandíbuía. Los restos estaban
envueítos en una teía podrída y coronados con mechones de peío rubío
cíaro.
Emma ííamó varías veces por radío a |uníus Guííet, eí sheríff deí
condado de Charíeston. En todas ías ocasíones íe ínformaron de que Guííet
no estaba dísponíbíe, ocupado con un probíema doméstíco.
Wínborne nos vígííaba como un sabueso a un cone|o. Con ía eíevada
temperatura y eí oíor, su rostro se había metamorfoseado en aígo que se
parecía a excrementos en una acera.
A ías cínco, mís estudíantes subíeron a íos coches y partíeron hacía eí
mueííe para tomar eí transbordador. Topher parecía ser eí úníco díspuesto
a traba|ar todo eí tíempo que fuese necesarío. Éí, Emma y yo contínuamos
quítando tíerra, sudando y apartando a íos caíífórídos.
Wínborne desaparecíó míentras transferíamos íos úítímos huesos a una
boísa para cadáveres. No ío ví marcharse. En un momento míré por
encíma deí hombro, y ya no estaba.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Supuse que Wínborne corría a contárseío aí edítor y daríe aí tecíado.
Emma no parecía preocupada. Un cadáver no era una gran notícía en eí
condado de Charíeston, con una medía de veíntíséís asesínatos aí año
para una pobíacíón de apenas trescíentas míí personas.
Emma afírmaba que habíamos habíado en voz ba|a y reaíízado nuestro
traba|o con mucha díscrecíón. Wínborne no se podía haber enterado de
nada que pudíese comprometer ía ínvestígacíón. Aparecer en ía prensa
podía ser una venta|a, atraería ínformes de personas desaparecídas, y en
úítíma ínstancía ayudaría en ía ídentífícacíón. Dudaba de eso, pero no dí|e
nada. Era su terrítorío.
Emma y yo mantuvímos nuestra prímera conversacíón a fondo cuando
íbamos hacía eí mueííe. Eí soí estaba ba|o y sus rayos eran trazos ro|os
que se fíítraban por íos árboíes sobre ía carretera. Pese a que estábamos
en movímíento, eí oíor íntenso de íos pínos y eí pantano no bastaba para
dísímuíar eí hedor deí pasa|ero de ía parte trasera.
Puede que fuésemos nosotras. No veía ía hora de íavarme eí peío,
ducharme y quemar ía ropa.
-¿Prímeras ímpresíones? -preguntó Emma.
-Los huesos están bíen conservados, aunque hay menos te|ído bíando
de ío que esperaba tras examínar ías prímeras vértebras. Lígamentos,
aígunas fíbras muscuíares en ía zona profunda de ías artícuíacíones y poca
cosa más. La mayor parte deí oíor províene de ías prendas.
-Eí cadáver no ías ííevaba puestas, síno que estaba envueíto en eíías,
¿correcto?
-Correcto.
-¿IPM? -Emma preguntaba cuánto tíempo había transcurrído desde ía
muerte de ía víctíma.
-Para eí íntervaío post mortem necesítarás estudíar ía íntervencíón de
íos ínsectos.
-Líamaré a un entomóíogo. ¿Un cáícuío aproxímado?
Me encogí de hombros.
-En este cííma, enterrado a poca profundídad, díría que un mínímo de
dos años y un máxímo de cínco.
-Tenemos un montón de díentes. -Los pensamíentos de Emma ya se
centraban en ía ídentífícacíón.
-Y que ío dígas. Díecíocho en ías encías, ocho en eí sueío y tres en eí
cedazo.
-Tambíén peío -añadíó Emma.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Sí.
-Largo.
-No sírve sí estás pensando en eí género. Míra a Tom Woífe. Wííííe
Neíson.
-Fabío.
Esta mu|er me encanta.
-¿Adónde ííevas íos restos? -pregunté.
-Todo ío que cae dentro de mí |urísdíccíón va a ía morgue de ía MUSC.
-La Uníversídad Médíca de Caroíína deí Sur-. Sus patóíogos reaíízan
todas nuestras autopsías. Tambíén traba|an aííí mí antropóíogo forense y
eí dentísta. Creo que en este caso no pedíré íos servícíos de un patóíogo.
-Eí cerebro y íos órganos han desaparecído hace mucho. La autopsía
será soío deí esqueíeto. Necesítarás a |affer.
-Está en Irak.
-Regresará eí mes que víene -dí|e.
-No puedo esperar tanto.
-Estoy ocupada con eí traba|o de campo.
-Se acaba mañana.
-Tengo que ííevar eí equípo de vueíta a ía UCCN. Escríbír un ínforme.
Las notas de íos aíumnos.
Emma guardó sííencío.
-Puede que tenga casos en mí íaboratorío de Charíotte.
Emma contínuó con íos íabíos seííados.
-Taí vez tambíén en Montreaí.
Contínuamos eí vía|e en sííencío durante un rato, acompañadas por eí
croar de ías ranas y eí zumbído deí coche. Cuando Emma habíó, su voz
sonó de otra manera, más suave, y no obstante persístente.
-Es probabíe que aíguíen eche de menos a este típo.
Pensé en ía tumba soíítaría que acabábamos de abrír.
Pensé en aqueíía cíase tíempo atrás y eí típo en ía bañera.
De|é de poner excusas.
* * *
- -27 27- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Reanudamos nuestra conversacíón míentras cargábamos aí muerto en
ía embarcacíón y soítábamos amarras, pero en cuanto de|amos ías aguas
tranquíías se voívíó a ínstaíar eí sííencío. Emma aceíeró y nuestras
paíabras se perdíeron en eí víento, eí ruído de íos motores y íos goípes deí
agua contra ía proa.
Mí coche estaba en eí mueííe deí puerto deportívo de ía ísía de Paíms,
una angosta fa|a urbanízada entre Suííívan's y Dewees. Tambíén ía
furgoneta deí forense. Soío nos ííevó cínco mínutos transferír nuestra tríste
carga.
Antes de tomar por eí canaí de ía costa, Emma me de|ó con dos
paíabras.
-Te ííamaré.
No díscutí. Estaba cansada y hambríenta. Irrítada. Ouería írme a casa,
ducharme y comerme ía sopa fría de gambas y cangre|os que había
de|ado en ía nevera.
Míentras atravesaba eí mueííe ví a Topher Burgess desembarcar deí
transbordador. Escuchaba su íPod, y no parecíó verme ní oírme.
Observé como mí estudíante camínaba hacía su |eep. Un chíco curíoso,
pensé. Inteíígente, aunque íe|os de ser bríííante. Aceptado por íos
compañeros, pero síempre dístante.
Como yo a su edad.
Encendí ía íuz de cortesía de mí Mazda, saqué eí móvíí de ía mochíía y
comprobé ía señaí. Cuatro barras.
Tres mensa|es. No reconocí nínguno de íos números.
Eran ías nueve menos cuarto.
Decepcíonada, guardé eí móvíí, saíí deí aparcamíento, crucé ía ísía y
gíré a ía derecha por Paím Bouíevard. Eí tráfíco era escaso, aunque no
duraría. Dentro de dos semanas íos coches estarían taponando estas
carreteras como eí cíeno en un sumídero de drena|e un día de tormenta.
Me aío|aba en ía casa de una amíga en ía píaya. Cuando Anne se
marchó de Suííívan's hacía dos años, no se anduvo con chíquítas. Su
nueva casa tenía cínco dormítoríos, seís baños y íos metros cuadrados
sufícíentes para aíbergar ía Copa deí Mundo.
Fuí hacía ía píaya por ías caííes íateraíes, me adentré en eí camíno de
acceso de ía casa de Anne y aparqué |unto a ía puerta. Ocean Bouíevard.
Nada de segunda íínea.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Todas ías ventanas estaban a oscuras porque pensaba regresar antes
deí anochecer. Sín encender ías íuces, fuí sín demora a ía ducha exteríor,
me desnudé y abrí eí grífo deí agua caííente. Después de veínte mínutos
de en|abonado con esencías de romero y menta me sentí recuperada.
Saíí de ía ducha, metí mís prendas en una boísa de píástíco y ías arro|é
a ía basura. De nínguna manera íba a abusar de ía íavadora de Anníe.
Envueíta en ía toaíía, entré en ía casa por ía gaíería de atrás y subí a mí
habítacíón. Bragas y camíseta. Me cepíííé eí peío. Maravíííoso.
Comprobé de nuevo íos mensa|es míentras probaba ía sopa. Nada.
¿Dónde estaba Ryan? Me ííevé eí móvíí y ía sopa a ía gaíería. Me senté en
una mecedora.
Anne había bautízado su casa con eí nombre de Sea for Mííes. Muy
acertado. Eí horízonte se extendía desde La Habana hasta Haíífax.
Eí océano tíene aígo. Hacía soío un mínuto estaba comíendo. Aí
síguíente me despertó eí sonído deí móvíí. Eí píato y eí cuenco estaban
vacíos. No recordaba haber cerrado íos o|os.
La voz no era ía que esperaba oír.
-Yo.
Soío íos chícos de ía resídencía uníversítaría y mí ex marído todavía
dícen «yo».
-Tío. -Estaba demasíado cansada como para ser bríííante.
-¿Oué taí ía excavacíón?
Recordé íos huesos que ahora estaban en ía morgue de ía MUSC.
Recordé eí rostro de Emma en eí momento en que se apartaba deí mueííe.
No quería habíar deí tema.
-Bíen.
-¿Termínas mañana?
-Ouedan aígunos cabos sueítos que quízá me ííeven más tíempo de ío
que esperaba. ¿Cómo está Bírdíe?
-Vígíía a Boyd veíntícuatro horas aí día, íos síete días de ía semana. Tu
gato cree que mí perro ha sído con|urado deí íado oscuro para amargaríe
ía vída. Eí Chow cree que eí gato es un |uguete de peíuche mecáníco.
-¿Ouíén tíene eí controí?
-Bírdíe es con toda cíarídad eí aífa. Entonces ¿cuándo voíverás a
Charíotte? -Demasíada despreocupacíón. Aígo se traía entre manos.
-No estoy segura. ¿Por qué? -Desconfíada.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Un cabaííero víno ayer a mí despacho. Tíene aígunos asuntos
económícos que tratar con Aubrey Herron y aí parecer su hí|a está
enganchada con Herron.
Eí reverendo Aubrey Herron era un teíepredícador con una pequeña
pero fervíente audíencía en ía regíón sudeste. Su ígíesía se ííamaba Dívína
Míserícordía Además de ías ofícínas centraíes y un estudío de teíevísíón, ía
IDM sostenía varíos orfanatos en eí Tercer Mundo y cíínícas gratuítas en
ías dos Caroíínas y Georgía.
-#od $eans %hari&"
1
-Herron cerraba cada programa con ese esíogan.
-#ive $'cho %ash
2
( -Pete cító ía varíante popuíar.
-¿Cuáí es eí probíema? -pregunté.
-No están envíando íos ínformes fínancíeros, ía chíca ha desaparecído
y eí reverendo Herron se muestra muy poco coíaborador en ambos temas.
-¿No debería contratar papá a un ínvestígador prívado?
-Ya ío hízo. Eí típo ha desaparecído.
-¿Píensas en eí tríánguío de ías Bermudas?
-Aííenígenas.
-Tú eres abogado, Pete. No un poíízonte.
-Hay dínero de por medío.
-¡No!
Pete no hízo caso.
-¿Papá está preocupado de verdad? -pregunté.
-Va mucho más aííá de ía preocupacíón. Se sube por ías paredes.
-¿Por eí dínero o por ía hí|a?
-Buena pregunta. En reaíídad, Fíynn me ha contratado para que eche
un vístazo a íos ííbros. Ouíere que íe meta presíón a ía IDM. Sí consígo
averíguar aígo de ía hí|a, me|or todavía. Me ofrecí a achuchar un poco aí
reverendo.
-Y chamuscaríe un poco ías aías.
-Con mís conocímíentos íegaíes.
De pronto caí en ía cuenta.
-Las ofícínas centraíes de ía IDM están en Charíeston -dí|e.
1
Dios si)nifica caridad( *+( del ,(-
2
Da m'cha .as&a *+( del ,(-
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Habíé con Anne. Me ofrecíó su casa, sí a tí te parece bíen.
-¿Cuándo? -Exhaíé un suspíro que hubíese enorguííecído a Homer
Wínborne.
-¿Eí domíngo?
-¿Por qué no? -Sóío por un míííón de razones.
Un pítído me avísó de una ííamada entrante. Cuando aparté eí móvíí
para mírar ía pantaíía, ví íos dígítos que esperaba ver. Eí prefí|o de
Montreaí.
-Tengo que de|arte, Pete.
Acepté ía ííamada.
-¿Líamo demasíado tarde?
-Nunca. -Sonreí por prímera vez desde que había desenterrado eí
esqueíeto en eí tres-este.
-¿Soíítaría?
-De|é mí número en eí íavabo de cabaííeros en Hyman's Seafood.
-Me encanta que te pongas tan tíerna cuando me echas de menos.
Andrew Ryan es detectíve de ía Dívísíón de Homícídíos de ía Poíícía
Províncíaí de Ouebec. Ya se ío pueden ímagínar: Brennan, antropóíoga,
Laboratorío de Cíencías |urídícas y de Medícína Legaí; Ryan, poíí, Seccíón
de íos deíítos contra ías personas, Sürété du Ouebec. Hemos traba|ado
|untos en ía ínvestígacíón de homícídíos durante más de una década.
No hacía mucho que Ryan y yo habíamos comenzado a traba|ar tambíén
en otro típo de asuntos. Asuntos personaíes.
Uno de eííos dío un saíto aí oír su voz.
-¿Un buen día en ía excavacíón?
Contuve eí aííento, me detuve. ¿Compartír? ¿Esperar?
Ryan advírtíó ía vacííacíón.
-¿Oué pasa? -me anímó.
-Encontramos un enterramíento íntrusívo. Un esqueíeto compíeto con
restos de te|ídos bíandos y ropa.
-¿Recíente?
-Sí. Líamé a ía forense. Lo exhumamos entre ías dos. Ahora está en ía
morgue.
Ryan era encantador, refíexívo, íngeníoso, pero a veces tambíén podía
ser muy írrítante. Adívíné su respuesta antes de que saííese de sus íabíos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Cómo te ías apañas para meterte en estas sítuacíones, Brennan?
-Envío currícuíos muy bíen redactados.
-¿Harás ía consuíta?
-Tengo que pensar en mís estudíantes.
Eí víento agító ías ho|as de ías paímeras. Aí otro íado de ías dunas, eí
oíea|e machacaba ía arena.
-|a, aceptarás eí caso.
No asentí ní negué.
-¿Cómo está Lííy? -pregunté.
-Hoy soío tuvímos tres portazos. Cosas de segunda dívísíón. Nada de
vídríos rotos ní maderas astíííadas. Lo ínterpreto como una señaí de que ía
vísíta va bíen.
Lííy era nueva en ía vída de Ryan. Y víceversa. Padre e hí|a no habían
sabído nada eí uno deí otro durante casí dos décadas. Entonces había
ííamado ía madre de Lííy.
Con díecínueve años y embarazada, sín decíríe una paíabra de su
estado a Ryan, su desconocído amígo de fín de semana, Lutetía había
huído de Canadá para ír a casa de sus padres en ías Bahamas. Se había
casado en ía ísía, dívorcíado cuando Lííy tenía doce años y regresado a
Nueva Escocía. En cuanto acabó eí bachíííerato, Lííy había comenzado a
saíír con un grupo poco recomendabíe. Pasaba noches fuera de casa, ía
habían detenído por posesíón. Lutetía conocía íos síntomas. Eíía tambíén
había conocído ía vída rumbosa. Fue así como había conocído a Ryan, que
estaba vívíendo su propía revoíucíón contracuíturaí. Enterada de que su
antíguo amante era ahora un poíí, Lutetía había decídído que debía
partícípar en eí esfuerzo de rescatar a su hí|a adoíescente.
La notícía había sído como un puñetazo para Ryan, pero había aceptado
ía paternídad y ío estaba íntentando con todas sus fuerzas.
Esta vísíta a Nueva Escocía era su úítíma íncursíón en eí mundo de su
hí|a. Pero Lííy no íe estaba poníendo ías cosas nada fácííes.
-Un conse|o -dí|e-. Pacíencía.
-Recíbído, mu|er sabía. -Ryan sabía de mís propíos probíemas con mí
hí|a, Katy.
-¿Cuánto tíempo te quedarás en Haíífax?
-Ya veremos cómo van ías cosas. Aún no he renuncíado a ía ídea de
reunírme contígo sí es que todavía estás díspuesta a quedarte unos
cuantos días más.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Aía.
-Podría ser un tanto compíícado. Pete acaba de ííamar. Puede que se
quede aquí un par de días.
Ryan esperó.
-Tíene que atender un asunto de traba|o en Charíeston, y Anne ío
ínvító. ¿Oué podía decír? Es ía casa de Anne y hay camas sufícíentes para
acomodar aí Coíegío de Cardenaíes.
-¿Camas o dormítoríos?
En ocasíones, Ryan tíene menos tacto que un círu|ano con manopías.
-¿Me ííamas mañana? -Dí por concíuído eí tema.
-¿Borrarás tu número de ía pared deí íavabo?
-Por supuesto.
Me sentía ínquíeta después de habíar con Pete y Ryan. Ouízás era ía
síesta ínesperada. Tenía cíaro que no dormíría.
Me puse un pantaíón corto y camíné descaíza por ía pasareía de tabías.
La marea ba|a había de|ado quínce metros de píaya ante mí. Un tríííón de
estreíías títííaban en eí cíeío. Míentras camínaba por ía orííía, de|é vagar
íos pensamíentos.
Pete, mí prímer amor. Mí úníco amor durante más de dos décadas.
Ryan, mí prímer íntento desde ía traícíón de Pete.
Katy, mí maravíííosa, frívoía y por fín a punto de íícencíarse hí|a.
Pero sobre todo pensé en aqueíía tríste tumba de Dewees. La muerte
víoíenta forma parte de mí traba|o. La contempío a menudo, y sín
embargo nunca me acostumbro a eíía.
He ííegado a pensar que ía víoíencía es una manía que se perpetúa a sí
mísma, eí poder de íos agresívos contra íos más débííes. Los amígos me
preguntan cómo puedo soportar eí traba|o que hago. La respuesta es
sencííía. Estoy decídída a destruír a íos maníacos antes de que destruyan a
más ínocentes.
La víoíencía híere eí cuerpo y ía mente. Deí que ía e|ecuta. Deí que ía
sufre. De íos que ííoran. De toda ía humanídad. Nos reba|a a todos.
A mí modo de ver, ía muerte en eí anonímato es eí ínsuíto fínaí a ía
dígnídad humana. Pasar ía eternídad deba|o de una píaca que díce
«Desconocído». Desaparecer en una tumba sín nombre sín que aqueííos
que te quíeren sepan que te has ído. Es una ofensa. No puedo devoíveríes
ía vída a íos muertos, pero sí que puedo reunír a ías víctímas con sus
nombres y daríes a aqueííos que víven un fínaí de trayecto. De esa
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
manera, ayudo a habíar a íos muertos, a que dígan un úítímo adíós y,
aígunas veces, a decír qué íes arrebató ía vída.
Iba a aceptar ía petícíón de Emma. Por ser quíen soy. Por ío que síento,
no me marcharé.
- -34 34- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 4 Capítulo 4
A ía mañana síguíente me quedé en ía cama mírando eí amanecer deí
nuevo día. Me había oívídado de ba|ar ías persíanas, así que contempíé
como eí aíba píntaba eí océano, ías dunas y ía terraza aí otro íado de íos
ventanaíes de Anne.
Cerré íos o|os y pensé en Ryan. Su reaccíón había sído prevísíbíe, con ía
íntencíón de dívertír. Pero me pregunté qué hubíese dícho de haber estado
aquí. Sí hubíese vísto ía tumba. Lamenté haberme enfadado con éí. Le
echaba de menos. Líevábamos separados más de un mes.
Pensé en Pete. Eí caríñoso, encantador y adúítero Pete. Me había dícho
a mí mísma que ío había perdonado. Pero ¿ío había hecho de verdad? Y sí
no ío había hecho, ¿por qué no había soíícítado eí dívorcío para ííberarme
por fín?
Los abogados y eí papeíeo. ¿Era esa ía razón verdadera?
Me puse de íado y subí ía coícha hasta ía barbííía.
Pensé en Emma. No tardaría en ííamar. ¿Oué íe díría?
No tenía níngún motívo para negarme a ía petícíón de Emma. Por
supuesto, Charíeston estaba íe|os de mí ámbíto naturaí de traba|o. Pero
Dan |affer estaría fuera deí país durante varías semanas más. Anne me
ofrecía su casa todo eí tíempo que quísíese. Ryan estaba en Nueva
Escocía, pero había dícho que quízá vendría a Charíeston. Katy se
encontraba en Chííe, en un curso de cuatro semanas de ííteratura
españoía.
Sonreí. Mí hí|a había bautízado eí curso de verano con eí nombre de
«Cervantes y cerveza». No ímporta eí nombre, aqueííos tres úítímos
crédítos sígnífícarían eí fínaí de una íícencíatura que íe había ocupado seís
años. ¡Sí!
Otra vez Emma. Eí dííema de Emma.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Mís estudíantes podían ííevar eí equípo a ía UCCN. Yo podía compíetar
sus evaíuacíones desde aquí y envíar íos resuítados por e-maíí. Podía
hacer ío mísmo con eí ínforme para eí arqueóíogo deí estado.
¿Se amontonaban íos casos en Montreaí? Podía ííamar y averíguarío.
¿Oué hacer?
Muy fácíí. Café y un panecííío.
Aparté ías mantas. Me vestí.
Un aseo rápído. Eí peío recogído en una coía. Hecho.
Creo que fue ío que me atra|o de ía arqueoíogía. Eí no tener que
maquíííarme ní peínarme. Cada día es un víernes despreocupado. Más que
despreocupado.
Míentras tostaba eí pan, eí café estaba en marcha. Eí soí ya se había
íevantado y ía temperatura subía. Saíí de nuevo a ía terraza.
Soy adícta a ías notícías. Las necesíto. Cuando estoy en casa, mí
mañana comíenza con ía CNN y un períódíco. Eí /bserver en Charíotte. La
#a0e&&e en Montreaí. La edícíón eíectróníca deí +1 ,imes( Cuando vía|o,
compro eí USA ,oda"2 ía prensa íocaí, íncíuso ía prensa amarííía sí estoy
desesperada.
No había reparto a domícííío en Sea for Mííes. Míentras desayunaba, íeí
eí 3os& and %o'rier que había comprado eí |ueves pero que apenas sí
había ho|eado.
Una famííía había muerto en eí íncendío de una vívíenda. Eí orígen deí
fuego había sído un cortocírcuíto.
Un hombre había demandado a un restaurante de poíío fríto después de
encontrar una ore|a en ía ensaíada de coí. La poíícía y íos ínspectores de
saíud púbííca no habían encontrado a nadíe que íe faítase una ore|a entre
íos empíeados que se ocupaban de preparar ías ensaíadas. Se estaban
hacíendo íos anáíísís de ADN.
Un hombre había desaparecído y ías autorídades soíícítaban ía ayuda
deí púbííco. |ímmíe Ray Teaí, de cuarenta y síete años de edad, de|ó eí
apartamento de su hermano en |ackson Street aírededor de ías tres de ía
tarde deí íunes 8 de mayo para ír aí médíco. Desde entonces no se íe
había vueíto a ver.
Mís céíuías cerebraíes recíbíeron ía señaí. ¿La ísía de Dewees?
De nínguna manera. Teaí respíraba once días atrás. La víctíma de
nuestra boísa de cadáveres no había respírado oxígeno por ío menos en
dos años.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Había ííegado a ía seccíón semanaí deí barrío cuando sonó eí móvíí. Míré
ía pantaíía. Arríba eí teíón.
Emma era una peíeadora caííe|era. Fue dírecta a por íos ríñones.
-¿Ouíeres que ganen?
Eí sermón de anoche durante eí paseo por ía píaya.
-¿Cuándo? -pregunté.
-¿Mañana a ías nueve?
-¿Cuáí es ía díreccíón?
La apunté.
A díez metros de ía orííía, una pare|a de deífínes quebró ía superfícíe deí
mar, con sus íomos grís azuíado bríííantes ba|o eí soí de ía mañana. Los
míré eíevarse, íuego zambuííírse para desaparecer en un mundo que no
conocía.
Me híce ía pregunta míentras me acababa eí café.
¿En qué mundo desconocído estaba a punto de entrar?
* * *
Eí resto deí día transcurríó con toda normaíídad.
En eí yacímíento, íes expííqué a mís estudíantes ío ocurrído después de
que se marchasen eí día anteríor. Luego me dedíqué a guardar ías úítímas
fotos y notas, y eííos fueron cubríendo ías tríncheras. Entre todos
íímpíamos ías paíetas, ías paías, íos cepíííos y íos cedazos, devoívímos íos
coches eíéctrícos aí gara|e deí mueííe y subímos a bordo deí A))ie #ra"
para eí servícío de ías seís de ía tarde.
Aqueíía noche, eí grupo cenó gambas y ostras en eí Boat House en
Breach Iníet. Después de cenar, nos reunímos de nuevo en ía gaíería de
Anne para una úítíma reuníón de cíase. Los estudíantes repasaron ío que
habían hecho y verífícaron que no habían oívídado cataíogar níngún hueso
o utensííío. Aírededor de ías nueve, dístríbuyeron íos equípos en sus
vehícuíos, íntercambíaron abrazos y se marcharon.
Sufrí ía habítuaí desííusíón deí fínaí de ía experíencía coíectíva. Cíaro
que me sentía aíívíada. La escueía de campo había concíuído sín níngún
desastre ímportante, y ahora podía centrarme en eí esqueíeto de Emma.
Pero ía partída de íos estudíantes tambíén me de|ó con una profunda
sensacíón de vacío.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
No hay duda de que íos chícos pueden ser cargantes. Las charías
íncesantes. Las payasadas. La faíta de atencíón. Por eí otro íado mís
estudíantes transmítían vítaíídad, rebosaban entusíasmo, írradíaban
|uventud.
Me senté por unos momentos, envueíta en eí sííencío de ía casa de un
míííón de dóíares de Anne. Por írracíonaí que parezca, percíbí ía quíetud
como una sensacíón de amenaza, no de caíma.
Camíné por ía casa, entretenída en apagar ías íuces, y subí ías escaíeras
hasta mí habítacíón. Aí abrír eí ventanaí, agradecí eí sonído de ías oías en
ía arena.
* * *
A ías ocho y medía de ía mañana síguíente círcuíaba por Cooper Ríver
Brídge, una ímpresíonante estructura posmoderna que une Mount
Píeasant y ías ísías con Charíeston. Con sus coíosaíes coíumnas y íos arcos
de sostén, eí puente síempre me hace pensar en un tríceratops
ímpresíonísta, congeíado en acero. Eí puente se aíza a una aítura
consíderabíe sobre ía tíerra fírme, Anne todavía píerde eí coíor cada vez
que ío cruza.
La MUSC está en ía parte noroeste de ía penínsuía, a medío camíno
entre ía Cíudadeía y eí barrío antíguo. Contínué por ía autopísta 17 hasta
ííegar a Rutíedge Avenue, y íuego crucé eí campus hasta eí aparcamíento
que me había índícado Emma.
Eí soí me caíentaba eí cueíío y eí peío cuando crucé Sabín Street hasta
un edífícío enorme sín más nombre que eí de Hospítaí Príncípaí. Síguíendo
ías ínstruccíones de Emma, encontré ía entrada de ía morgue, subí ía
rampa y apreté eí botón |unto a un aítavoz cuadrado. En cuestíón de
segundos se oyó eí zumbído de un motor y se aízó una de ías dos puertas
metáíícas de coíor grís.
Emma tenía un aspecto horríbíe.
Eí rostro páíído, ía ropa arrugada. Las boísas deba|o de íos o|os parecían
ío bastante grandes como para contener varías mudas de ropa.
-Hey -dí|o en voz ba|a.
-Hey. -Vaíe. Suena extraño. Pero es como nos saíudamos íos sureños.
-¿Estás bíen? -pregunté. Su|eté una de ías manos de Emma entre ías
mías.
-Mígraña.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Esto puede esperar.
-Ahora estoy bíen.
Emma apretó un botón y ía puerta se cerró detrás de mí.
-No me marcharé de ía cíudad -añadí-. Podemos empezar cuando te
síentas me|or.
-Estoy bíen. -Muy ba|o, pero sín ceder ní un ápíce.
Emma me precedíó por otra rampa de cemento. Cuando ííegamos aí
fínaí de ía rampa ví dos puertas de acero ínoxídabíe hermétícas, tras ías
que supuse estaban íos frígorífícos. Deíante había una puerta normaí que
daba acceso a ías partes más pobíadas deí hospítaí. Saía de urgencías,
obstetrícía y gínecoíogía y ía unídad de cuídados íntensívos. Todas
traba|an por ía vída. Nosotros estamos en eí otro íado. Eí íado de ía
muerte.
Emma señaíó con ía barbííía una de ías puertas metáíícas.
-Nosotros estamos aquí.
Nos acercamos y Emma abríó ía puerta. Nos envoívíó eí aíre géíído
cargado con eí oíor de ía carne refrígerada y ía putrefaccíón.
La saía medía unos seís por cínco metros y contenía una docena de
camííías con bande|as desmontabíes. En seís de eíías había boísas de
cadáveres, aígunas hínchadas, otras que apenas sí hacían buíto.
Emma escogíó una boísa que parecía íastímosamente píana. Ouító eí
freno con ía punta deí píe y empu|ó ía camííía hacía eí pasííío. Yo mantuve
abíerta ía puerta que eíía me había índícado.
Un ascensor nos ííevó hasta un píso superíor. Saías de autopsías.
Vestuarío. Puertas que daban a íugares que no podía ídentífícar. Emma
decía poco. Preferí no moíestaría con preguntas.
Míentras nos cambíábamos, me expíícó que hoy yo sería ía estreíía. Era
ía antropóíoga. Eíía ía forense. Yo daría ías órdenes. Eíía sería mí
ayudante. Más tarde, eíía íncorporaría mís haííazgos en un úníco
expedíente, |unto a íos de todos íos demás expertos, y daría su díctamen.
Entramos en ía saía de autopsías. Emma verífícó de nuevo todo eí
papeíeo, escríbíó eí número deí caso en una tar|eta de ídentífícacíón y
tomó fotos de ía boísa sín abrír. Yo encendí mí portátíí y acomodé ías ho|as
de traba|o en una tabíííía.
-¿Número deí caso? -Utííízaría eí sístema de etíquetado deí forense
deí condado de Charíeston.
Emma íevantó ía tar|eta de ídentífícacíón.
- -39 39- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Tíene eí códígo 02, índetermínado. Este año es eí muerto 277.
Escríbí CCC-2006020277 en eí recuadro deí formuíarío.
Emma extendíó una sábana sobre ía mesa de autopsías y coíocó un
cedazo en eí fregadero. Después nos atamos íos cordones de íos
deíantaíes de píástíco detrás deí cueíío y en ía cíntura, nos pusímos ías
mascarííías sobre ía boca y íos guantes.
Emma abríó ía cremaííera de ía boísa.
Eí peío estaba en un recípíente de píástíco pequeño, íos díentes sueítos
en otro. Los coíoqué en eí mostrador.
Eí esqueíeto estaba taí como ío recordaba, en su mayor parte íntacto,
con soío unas pocas vértebras, ía tíbía ízquíerda y eí fémur unídos por
restos de te|ído reseco. Los huesos sueítos se habían mezcíado durante eí
transporte.
Comenzamos por extraer todas ías íncíusíones de ínsectos vísíbíes y ías
guardamos en tubos de ensayo. Después, Emma y yo íímpíamos hasta
donde pudímos ía tíerra adherída a íos huesos, y ía guardamos para una
ínspeccíón posteríor. A medída que avanzábamos, me encargué de coíocar
íos eíementos en orden anatómíco en ía sábana.
Para eí medíodía habíamos acabado con eí íaboríoso proceso. Teníamos
dos ca|as y cuatro tubos de ensayo en eí mostrador, y eí esqueíeto en ía
mesa, con íos huesos de ías manos y de íos píes despíegados como íos de
un espécímen en un catáíogo de sumínístros bíoíógícos.
Hícímos una pausa para una comída rápída en ía cafetería. Emma tomó
un vaso grande de Coca-Coía y geíatína. Yo comí patatas frítas y un
bocadííío de atún que de|aba mucho que desear. A ía una voívímos a ía
saía de autopsías.
Yo me ocupaba de ínventaríar, ídentífícar y separar íos huesos
correspondíentes a íos íados ízquíerdo y derecho, y Emma tomaba más
fotos. Luego desaparecíó con eí cráneo, ía mandíbuía y íos díentes sueítos
para que hícíesen ías radíografías dentaíes.
Estaba íntentando descífrar eí género cuando reaparecíó Emma.
Sospechaba que ía víctíma era un varón, porque ía mayoría de íos huesos
eran grandes y mostraban fuertes fí|acíones muscuíares.
-¿Preparada para eí sexo? -pregunté.
-Me dueíe ía cabeza.
Sí, me gustaba esta mu|er.
Cogí ía mítad de una peívís y señaíé ía parte deíantera.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Eí hueso púbíco es fuerte, ía rama ínferíor es gruesa, y eí ánguío
subpúbíco es más en V que en U. -Le dí ía vueíta aí hueso y pasé eí dedo
por dentro de un agu|ero deba|o de ía ancha ho|a péívíca-. Eí agu|ero
cíátíco es angosto.
-Estás pensando en eí cromosoma Y.
Asentí.
-Veamos eí cráneo.
Emma me ío pasó.
-Los promontoríos de ías ce|as son anchos, íos bordes orbítaíes romos.
-Gíré eí cráneo. Tenía un buíto grande en mítad de ía parte trasera-. La
protuberancía occípítaí es ío bastante grande como para necesítar un
códígo postaí.
-Chíco de píes a cabeza.
-Sí. -Escríbí «varón» en eí formuíarío.
-¿Edad? -preguntó Emma.
Por ío generaí, ías mueías deí |uícío aparecen a fínaíes de ía
adoíescencía o en íos prímeros veínte años, más o menos aí mísmo tíempo
en que eí esqueíeto acaba su desarroíío. La úítíma marca deí desarroíío es
una pequeña uníón en ía cíavícuía por eí íado de ía garganta. La
osífícacíón cíavícuíar |unto con ía aparícíón de ías mueías deí |uícío son
buenos índícadores de ía edad aduíta.
-¿Están todas ías mueías? -pregunté.
Emma asíntíó.
Cogí ía cíavícuía.
-La epífísís medía está osífícada. -De|é eí hueso en ía mesa-. Por ío
tanto, no es un adoíescente.
Me ocupé una vez más de ía peívís. De nuevo me ínteresó ía parte deí
víentre, en esta ocasíón eí punto que une ías ramas superíores, derecha e
ízquíerda, de íos huesos púbícos durante ía vída. En íos |óvenes aduítos,
estas ramas tíenen ía topografía de una cordíííera, puras montañas y
vaííes. Con ía edad, ías montañas se desgastan y íos vaííes se reííenan.
-La sínfísís púbíca es íísa -comenté-. Con un borde aízado aírededor
deí perímetro. Echemos una o|eada a ías radíografías dentaíes.
Emma encendíó ía íuz de una de ías ca|as, y íuego vacíó díez
rectánguíos negros de un sobre pequeño. Coíoqué ías píacas sobre eí
vvídrío ííumínado en dos hííeras, íos díentes superíores e ínferíores, con
cada díente en ía posícíón correcta.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
A ío íargo de ía vída, íos aívéoíos dentaíes y íos canaíes de ías raíces se
ííenan con ía dentína secundaría. Cuanto más víe|o es eí díente, más
opaca es ía ímagen en ía radíografía. Estos índícaban que se trataba de un
aduíto entre |oven y de medíana edad. Además, todas ías raíces moíares
estaban compíetas hasta eí fínaí, y eí desgaste de ías coronas era mínímo.
-Los díentes se corresponden con íos huesos -afírmé.
-¿Lo cuaí sígnífíca?
-Entre cuarenta y cíncuenta. Pero no oívídes que íos varones son
varíabíes.
-Estás síendo muy generosa -opínó Emma-. ¿Raza?
Voíví aí cráneo.
Evaíuar íos ídentífícadores racíaíes por ío generaí sueíe ser compíícado.
No con este típo.
La parte ínferíor no mostraba nínguna proyeccíón frontaí vísto de íado.
Los huesos nasaíes se unían en un ánguío en forma de campanarío en ía
íínea medía. Las fosas eran constreñídas, con un afííado borde ínferíor y
una cresta ósea en eí centro.
-Naríz angosta y promínente. Perfíí facíaí píano.
Emma me observó míentras yo aíumbraba con una íínterna eí canaí deí
oído.
-Todavía se ve ía abertura ovaí deí oído ínterno.
Aícé ía mírada y ví que Emma tenía íos o|os cerrados y se masa|eaba ías
síenes con unos círcuíos íentos.
-Pasaré ías medídas por eí Fordísc 3.0, pero este típo parece sacado de
una págína deí ííbro de fotos de caucasíanos.
-Un varón bíanco de unos cuarenta y tantos.
-Para ír sobre seguro, yo díría entre treínta y cínco y cíncuenta años.
-¿Intervaío de ía muerte?
Señaíé íos tubos de píástíco deí mostrador.
-Muchas crísáíídas vacías, unos cuantos escaraba|os muertos y píeíes
de escaraba|o. Eí entomóíogo podrá darte un íntervaío post mortem fíabíe.
-Los ínsectos ííevan tíempo. Ouíero íntroducír íos datos en eí CNIC
cuanto antes.
Emma se refería aí Centro Nacíonaí de Informacíón Crímínaí deí FBI, un
índíce ínformatízado de íos prontuaríos poíícíaíes, íos fugítívos, ías
propíedades robadas, ías personas desaparecídas y ías no ídentífícadas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Con una base de datos tan enorme, cuanto más a|ustado es eí íntervaío
más fácíí es obtener un resuítado fíabíe.
-En un prímer momento dí|e entre dos y cínco años, pero para estar
seguras no podemos excíuír nínguna posíbííídad. Yo ampííaría eí íntervaío
de uno a cínco años.
Emma asíntíó.
-Sí en eí CNIC no aparece nada, comenzaré a consuítar ías denuncías
de personas desaparecídas de ía regíón.
-Los díentes ayudarán -señaíé-. Este típo tíene unos cuantos
empastes en ía boca.
-Nuestro odontóíogo ío tíene apuntado para eí íunes. -Emma se frotó
ías síenes una vez más. Aunque ío íntentaba con todas sus fuerzas, se ía
veía agotada.
-Medíré íos huesos de ías píernas y caícuíaré ía estatura -dí|e.
Un débíí gesto de asentímíento.
-¿Aígún otro ídentífícador?
Sacudí ía cabeza.
-No he vísto níngún trauma cícatrízado, nínguna anomaíía congéníta, ní
una soía característíca destacabíe en eí esqueíeto.
-¿Causa de ía muerte?
-Nada obvío. Nínguna fractura, nínguna entrada o saíída de baía,
níngún corte de un ínstrumento afííado. Me gustaría observar íos huesos
ampííados cuando estén bíen íímpíos, pero por eí momento, nada.
-¿Radíografías de cuerpo entero?
-No harían níngún daño.
Sonó eí móvíí de Emma cuando yo comenzaba a medír un fémur. La oí
camínar hasta eí mostrador y abrír ía tapa.
-Emma Rousseau.
Escuchó.
-Puedo soportarío. -Con un tono cauto.
Una pausa.
-¿Hasta qué punto es maío?
Una pausa más íarga.
-¿Y ahora qué? -Tensa.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
La míré.
Emma me daba ía espaída. Aunque su rostro estaba ocuíto, su voz me
dí|o que aígo íba muy maí.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 5 Capítulo 5
Emma tíró eí móvíí sobre eí mostrador, cerró íos o|os y permanecíó
ínmóvíí. La míré, conscíente de que íntentaba domínar eí martíííeo en su
cabeza.
He padecído mígraña. Conozco perfectamente eí doíor. Sabía que ní
síquíera en eí caso de Emma, ía fuerza de voíuntad vencería. Nada caíma
ía dííatacíón de ías venas craneaíes excepto eí tíempo y eí sueño. Y íos
medícamentos.
Me centré de nuevo en ías medídas. Lo me|or era acabar cuanto antes
con ía estímacíón de ía estatura para que Emma pudíese írse a casa y
dormír. Sí quería habíar de ía ííamada teíefóníca, ya ío haría.
Oí como se abría y cerraba ía puerta.
Había pasado de ía tabía osteométríca a mí ordenador cuando se abríó
de nuevo ía puerta. Las písadas cruzaron eí sueío de azuíe|os míentras yo
íntroducía ía úítíma medída y íe pedía aí programa que hícíese eí cáícuío.
-Revísé ías prendas. -Emma estaba a mí íado-. No hay cínturón,
zapatos, |oyas o efectos personaíes. Nada en íos boísíííos. La teía está
podrída y ías etíquetas apenas sí se ven, pero creo que íos pantaíones son
de una cuarenta y ocho íarga. Sí eran íos suyos, eí típo no era ba|o.
-Entre un metro setenta y cínco y un metro ochenta y dos. -Me aparté
un poco para que pudíese ver me|or ía pantaíía.
Emma íeyó ía estatura estímada y se acercó a ía mesa. Aíargó una
mano para acarícíar eí cráneo.
-¿Ouíén eres, hombre bíanco, aíto y cuarentón? -La voz de Emma era
suave, tan íntíma como una carícía-. Necesítamos un nombre, granduííón.
Eí momento era tan personaí que me sentí como una espía.
Así y todo comprendía muy bíen eí sígnífícado de ías paíabras de Emma.
Gracías a ías seríes poíícíacas de ía teíevísíón, que no están ío que se
díce muy bíen documentadas, eí púbííco tíene ahora aí ADN como ía
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
bríííante Excaííbur de ía |ustícía moderna. Hoííywood ha propaíado eí míto
de que ía dobíe héííce resueíve todos íos enígmas, abre todas ías puertas,
corríge todos íos maíes. ¿Tíene huesos? Níngún probíema. Extraíga eí ADN
y de|e que ía pequeña moíécuía obre su magía.
Por desgracía, no funcíona de esa manera en eí tema de íos cuerpos sín
nombre. Un ser anónímo exíste en eí vacío, despo|ado de todo ío que ío
une a ía vída. Eí anonímato sígnífíca no tener famííía, un dentísta, un
hogar donde buscar un cepííío de díentes o un chícíe.
Níngún nombre.
Con nuestro perfíí, Emma podía ahora envíar aí CCC-2006020277 aí
sístema y buscar ías coíncídencías entre ías personas desaparecídas. Sí ías
coíncídencías dan una cantídad de nombres mane|abíe, podía soíícítar ías
hístorías médícas y dentaíes y ponerse en contacto con íos famíííares para
comparar ías muestras de ADN.
Levanté un poco eí borde deí guante de ía mano ízquíerda para
consuítar mí reío|. Las cuatro cuarenta y cínco.
-Líevamos traba|ando ocho horas -dí|e-. Éste es eí pían.
Comenzaremos de nuevo eí íunes. Tú píde ías radíografías de cuerpo
entero. Yo revísaré ías radíografías y examínaré íos huesos míentras eí
dentísta se encarga de íos díentes. Después ío pasas todo por eí CNIC.
Emma se voívíó. Las íuces fíuorescentes hacían que su rostro parecíese
carne de autopsía.
-Estoy tan anímada como Cerbero -comentó, con voz apagada.
-¿Ouíén es Cerbero? -pregunté.
-No estoy segura.
-Te vas a casa.
No díscutíó.
En eí exteríor, ía tarde era pesada y húmeda. Era píena hora punta y eí
humo de íos tubos de escape se mezcíaba con eí aíre saíado proveníente
deí mar. Aunque era mayo, ía cíudad ya oíía a verano.
Emma y yo ba|amos ía rampa. Antes de separarnos, títubeó, separó íos
íabíos como sí fuese a habíar. Creí que íba a expíícarme ía ííamada
teíefóníca. En cambío, me deseó un buen fín de semana y se marchó por
ía acera.
Eí coche era un horno. Ba|é ías ventanííías. Puse eí CD de Sam Físher,
3eo.le ivin)( Meíancóííca. Voíátíí. La músíca ídeaí para mí humor.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Aí cruzar eí río Cooper, ví íos nubarrones que asomaban por eí este. Se
avecínaba una tormenta. Decídí pasar por Símmon's Seafood y después
cenar soía en casa.
La pescadería estaba vacía. En ías bande|as de acero quedaban íos
restos de ía pesca deí día sobre un íecho de híeío pícado.
Hasta ía úítíma céíuía de mí hípotáíamo se despertó ante ía vísíón deí
pez espada.
Tambíén íos muchachítos de ía concíencía. ¡Sobrepesca! ¡Especíes en
decííve! ¡Incumpíímíento de ías íeyes pesqueras!
Perfecto. De todas maneras, ¿no se supone que eí pez espada está
cargado de mercurío?
Eché un vístazo a ías íampugas.
Nínguna protesta deí puípíto de matones en mís íóbuíos frontaíes.
Como síempre cené en ía terraza, con ía ínterpretacíón por parte de ía
naturaíeza de un espectácuío de íuz en tres actos. Me ímagíné eí ííbreto.
Escena I, ía íuz deí soí se apaga y ía noche va despíazando aí día poco a
poco. Escena II, íos reíámpagos danzan un fandango en ías nnubes de un
coíor verde oscuro. Escena III, todo pasa a grís míentras ía ííuvía machaca
ías dunas y eí víento fustíga ías paímeras.
Dormí como un bebé.
Me desperté con eí soí que aíumbraba ías cortínas. Y íos goípes.
Me íncorporé en ía cama. Intenté ubícar eí sonído. ¿La tormenta había
soítado una de ías persíanas contra huracanes? ¿Había aíguíen en casa?
Míré eí reío|. Las ocho cuarenta.
Me puse ía bata, fuí de puntííías hasta ías escaíeras, ba|é tres escaíones
y me agaché para mírar ía puerta príncípaí. Se veía ía sííueta de una
cabeza y íos hombros a través deí vídrío ovaí esmerííado.
Míentras míraba, ía cabeza apoyó ía naríz en eí vídrío y después se
apartó. Se reanudaron íos goípes.
Sín caer en eí meíodrama, subí íos escaíones y, síempre de puntííías, fuí
hasta uno de íos dormítoríos deí frente, aparté ía cortína y míré eí camíno
de entrada. Resueíto eí místerío. Eí úítímo |uguete mecáníco de Pete
estaba aparcado detrás de mí Mazda.
Voíví a mí dormítorío, me vestí con ías mísmas prendas deí día anteríor
y ba|é ías escaíeras a toda prísa.
Aí acercarme a ía puerta, íos goípes díeron paso a íos rasguños.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ouíté eí cerro|o. Los rasguños aícanzaron un níveí frenétíco.
Gíré eí pomo.
La puerta se abríó de goípe. Boyd se aízó sobre ías patas traseras y
apoyó ías deíanteras en mí pecho. Míentras íntentaba recuperar eí
equíííbrío, eí chow ba|ó ías patas y comenzó a correr aírededor de mís
tobíííos hasta que ambos acabamos enredados con su correa.
Sín aíterarse por ía conmocíón, Bírdíe saító deí pecho de Pete. Las patas
estíradas y ías ore|as píanas en una perfecta muestra de aerodínámíca, eí
gato cruzó eí vestíbuío y corríó hacía ía parte trasera de ía casa.
Desconcertado, o quízá soío enormemente feííz por estar fuera deí
coche, Boyd ínícíó ía persecucíón, con ía correa hacíendo eses ddetrás.
Patínó a través deí vestíbuío y eí comedor y pasó por ía puerta de ía
cocína como una fíecha.
-¡Bueeeenos días, Charíeston! -Pete me estru|ó entre sus brazos aí
tíempo que hacía su ímítacíón de Robín Wííííams.
Apoyé ías paímas en eí pecho de Pete y empu|é.
-|esús, Pete, ¿a qué hora has saíído de Charíotte?
-Eí tíempo no espera a nadíe, bombón.
-No me ííames así.
-Guísantíto.
Aígo fuera de nuestra vísíón se quebró.
-Cíerra ía puerta. -Me dírígí a ía cocína.
Pete me síguíó.
Boyd estaba ínvestígando eí contenído de un paquete de gaííetas. Bírdíe
míraba desde ía segurídad de ío aíto de ía nevera.
-Es ía prímera cosa que comprarás para Anne -dí|e.
-Está en ía íísta.
Boyd nos míró, con eí hocíco ííeno de mígas, y íuego contínuó íamíendo
eí paquete de Lorna Doones roto.
-¿No pudíste encontrar una perrera? -pregunté. Líené un cuenco con
agua.
-A Boyd íe encanta ía píaya -respondíó Pete.
-A Boyd íe encantaría un guíag sí íe díeran de comer.
De|é eí cuenco en eí sueío. Eí perro comenzó a beber. Su íengua se
movía como una íarga anguíía ro|a.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Míentras preparaba eí desayuno, Pete descargó eí coche. Eí cuenco y eí
ca|ón de arena deí gato, comída canína y feíína, once boísas deí
supermercado, un maíetín grande, una boísa de tra|es, y una maíeta
pequeña.
Típíco de Pete. Un as en ía cocína, un saíva|e en matería de vestuarío.
Con un cueíío dos taíías más grande que eí torso, mí ex marído nunca
encuentra camísas que íe vayan bíen. Nada de qué preocuparse. Su forma
de vestír en tres estííos no ha cambíado desde que ío conocí en íos años
setenta. Pantaíón corto y te|anos cuando era posíbíe; amerícana para
ocasíones más eíegantes; tra|e y corbata cuando íba a íos |uzgados.
Hoy traía un poío de rombos Rosasen, pantaíón corto y mocasínes sín
caícetínes.
-¿Crees que has comprado víveres sufícíentes? -pregunté míentras
sacaba una ca|a de una docena de huevos de una de ías boísas.
-Tanta comída. Tan poco tíempo...
-Lo estás hacíendo ío me|or posíbíe.
-Así es. -La gran sonrísa de |anís 3e&e Petersons-. Me dí|e que quízá
no me esperabas para eí desayuno.
Había esperado que ííegase a úítíma hora de ía tarde.
-Estuve a punto de seguír vía|e cuando ví eí otro coche. -Eí gran guíño
de |anís 3e&e Petersons.
De|é de cascar huevos y me voíví.
-¿Oué otro coche?
-Aparcado en ía entrada. Saííó, y pude entrar.
-¿Oué cíase de coche?
Pete se encogíó de hombros.
-Oscuro. Grande. Cuatro puertas. ¿Dónde de|o eí ca|ón de ía arena?
Moví un brazo hacía ía despensa. Pete desaparecíó con eí ca|ón deí
gato.
Intrígada, comencé a batír íos huevos. ¿Ouíén podría haber venído aquí
tan temprano un domíngo por ía mañana?
-Lo más probabíe es que fuese un turísta que buscaba su casa de ía
píaya. -Pete había vueíto a ía cocína y se ocupaba de preparar café-.
Hay muchísímas casas que se aíquíían de domíngo a domíngo.
-Sí, pero ía entrada nunca es antes deí medíodía. -Saqué dos
rebanadas de pan de ía tostadora y puse otras dos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Vaíe. Aíguíen que se marchaba. Se detuvo para programar su GPS
antes de dírígírse a Toíedo.
Le dí a Pete íos manteíes y íos cubíertos. Los dístríbuyó y se sentó a ía
mesa.
Aparecíó Boyd, que apoyó eí hocíco en ía rodííía de Pete. Éí ba|ó una
mano y comenzó a rascar ía ore|a deí chow.
-O sea, que ía escueía de campo ya es hístoría. ¿Tíenes íntencíón de
pasar eí día en ía píaya?
Le habíé deí esqueíeto de Dewees.
-No me |odas.
Serví eí café, íe pasé un píato a Pete y me senté en ía sííía opuesta.
Boyd pasó de ía rodííía de Pete a ía mía.
-Un varón bíanco de unos cuarenta y tantos. Nínguna señaí de muerte
víoíenta.
-Excepto que eí típo estaba en una tumba cíandestína.
-Sí, excepto por ese detaííe. ¿Te acuerdas de Emma Rousseau?
Pete mastícó más íento. Levantó eí tenedor.
-Peío castaño íargo. Unas tetas que...
-Ahora es ía forense deí condado de Charíeston. Un dentísta se
ocupará eí íunes de examínar íos díentes deí desconocído. Después Emma
pasará ías descrípcíones por eí CNIC.
Boyd resopíó, goípeó mí rodííía con eí hocíco para hacer saber que aún
contínuaba aííí y que estaba ínteresado en íos huevos.
-¿Cuánto tíempo te quedarás aquí? -preguntó Pete.
-Todo eí tíempo que sea necesarío para ayudar a Emma con esos
huesos. Eí antropóíogo forense íocaí está de vía|e. Expíícame de qué va
este asunto de Herron.
-Eí cííente víno eí míércoíes. Patríck Bertoíds Fíynn. Los amígos ío
ííaman Buck.
Pete se acabó íos huevos.
-Un típe|o de ío más purítano. Le ofrecí café. Fíynn me respondíó que
no consumía estímuíantes. Se comportó como sí íe hubíese propuesto
esnífar unas cuantas rayas.
Pete apartó eí píato. Aí oír eí ruído, Boyd se dírígíó aí otro íado de ía
mesa. Pete íe dío aí chow un trozo de tostada.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Con un porte que haría estar orguííoso a un sargento de ínstruccíón.
Mírada dírecta.
-Un anáíísís ímpresíonante. ¿Fíynn es un antíguo cííente?
Pete sacudíó ía cabeza.
-No ío era hasta ahora. La madre de Fíynn es íetona. Dagní|a Kaíníns.
Me escogíó porque soy de ía tríbu.
-¿Oué quería?
-Tardó horrores en ír aí grano. No acababa nunca con ía Bíbíía, íos
menos afortunados y ía responsabííídad crístíana. Comencé a ííevar ía
cuenta cada vez que escuchaba ías paíabras «obíígacíón» y «deber».
Renuncíé cuando ííegué aí míííón.
No parecía haber nada que merecíese un comentarío, así que no dí|e
nada. Pete ínterpretó mí sííencío como un reproche.
-Fíynn creyó que estaba tomando notas. ¿Más café?
Asentí. Pete ííenó ías tazas, se sentó y se baíanceó en ía sííía.
-Para resumír. Fíynn y un grupo de forofos de ía Bíbíía han estado
fínancíando a Herron y su ígíesía de ía Dívína Míserícordía, ía IDM. Los
chícos de ía pasta no están muy contentos con ío que consíderan una faíta
de ínformacíón fínancíera.
Unas patas goípearon eí mostrador, después eí sueío. Bírdíe abandonó
ía cocína a paso rápído. La mírada de Boyd no se apartó ní un segundo deí
píato de Pete.
-Por otro íado, ía hí|a de Fíynn se uníó a Herron hará cosa de unos tres
años. Heíene, así se ííama, traba|ó en varías de ías cíínícas gratuítas que
fínancía eí reverendo. Según Fíynn, aí príncípío eíía íe ííamaba con
reguíarídad para comentaríe eí traba|o que ía IDM estaba hacíendo en
benefícío de íos pobres y ío gratífícante que era coíaborar en eí esfuerzo.
Pete sopíó eí café antes de beber un sorbo.
-Después ías ííamadas se fueron espacíando. Cuando Heíene ííamaba,
parecía desííusíonada, se que|aba de que ía cííníca donde estaba nunca
tenía todo ío necesarío, que eí mantenímíento era un desastre y que a íos
pacíentes no se íes atendía correctamente. Pensaba que ía IDM podía
estar trampeando ías cuentas, o que eí doctor que dírígía ía cííníca se
quedaba con parte de ía pasta.
Más café.
-Fíynn admítíó que se mostró poco comprensívo, creyó que Heíene
había emprendído otra de sus cruzadas en pro de íos pobres. Aí parecer,
era aígo que hacía con frecuencía. Además, Fíynn quería que ía chíca
- -51 51- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
emprendíese una carrera más tradícíonaí. Como resuítado, ías cosas se
voívíeron no tan cáíídas y caríñosas entre Heíene y eí víe|o. Cíaro que Buck
no es un típo cáíído y caríñoso que dígamos.
-Así que ahora Fíynn y sus amígos quíeren saber cómo gastan su
dínero. ¿Por qué eí cambío?
-Por ías razones que sean, un faíío en ía comunícacíón, una dedícacíón
excesíva a ía saívacíón de aímas perdídas, ía IDM no se está dando
nínguna prísa en responder a ía pregunta ínícíaí de Fíynn.
-Y Fíynn no es de íos que toíera bíen que no íe hagan caso.
-Bíngo. Por ío tanto, eí dínero es mí ob|etívo prímarío. Pero hay aígo
más. Heíene ha desaparecído, y Herron no se muestra muy díspuesto a
ofrecer nínguna expíícacíón en ese punto tampoco. Creo que eí ínterés de
Fíynn en Herron puede surgír en parte de ía arrogancía y eí orguíío herído,
y en parte por un sentímíento de cuípa.
-¿Cuánto tíempo hace que Heíene ha desaparecído?
-Fíynn no ha sabído nada de su hí|a desde hace seís meses.
-¿Oué pasa con ía señora Fíynn?
-Faííecíó hace años. No hay hermanos ní hermanas.
-¿Y ha comenzado a buscar a su hí|a ahora?
-Su úítíma conversacíón acabó en una peíea. Heíene íe dí|o que no ía
ííamase nunca más, y éí ío hízo. La úníca razón por ía que ha sacado a
reíucír eí tema de Heíene es que está decídído a soíícítar una audítoría y aí
parecer cree que yo podría averíguar aígo más sobre ía desaparícíón de
Heíene ya que estoy metído en eí asunto. Aí menos es ío que díce.
Enarqué ías ce|as como una muestra de sorpresa.
-Fíynn es un típo muy rígído.
-¿Le preguntó a Herron por Heíene?
-Sí. Pero ver aí reverendo es como conseguír una audíencía con eí
Papa. La gente de Herron íe dí|o a Fíynn que antes de marcharse, Heíene
había comentado a aígunos míembros deí personaí de ía IDM que se había
ínteresado por un puesto de traba|o en una cííníca gratuíta en Los
Angeíes. Mencíonó que era un íugar ímportante.
-¿Oué más?
-Fíynn consíguíó convencer a ía poíí para que habíasen con ía casera
de ía muchacha. Dí|o que Heíene íe había envíado una nota donde íe
comunícaba su marcha. En eí sobre estaba ía ííave y eí dínero deí úítímo
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
mes de aíquííer. Heíene de|ó aígunas cosas, pero nada de vaíor. Eí
apartamento no era más que un estudío pequeño amuebíado.
-¿Oué hay de ías cuentas bancarías? ¿Las tar|etas de crédíto? ¿Los
regístros de ííamadas deí móvíí?
-Heíene no creía en ías posesíones mundanas.
-Ouízá todo esto no tíene mayor ímportancía. Puede que se haya
íargado a ía costa Oeste y no se haya moíestado en comunícarío.
-Puede.
Lo pensé por un momento. La hístoría no parecía muy creíbíe.
-Sí Fíynn es un patrocínador tan ímportante, ¿por qué Herron no se ha
entrevístado con éí en persona?
-¿Un míííón y medío de pavos es mucho? Estoy de acuerdo contígo.
Herron tendría que estar hacíendo ío ímposíbíe para ayudar en ía
búsqueda de Heíene. Aquí está pasando aígo raro, y Fíynn tendría que
haber estado encíma mucho antes. Pero en cuaíquíer caso, mí traba|o
príncípaí es eí dínero.
Pete se acabó eí café y de|ó ía taza en ía mesa.
-En paíabras de aqueí otro gran humanítarío, |erry McGuíre:
«Muéstrame ía pasta».
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 6 Capítulo 6
Después de desayunar, Pete se marchó para hacer sus prímeras
averíguacíones en ía IDM. Me ínstaíé en ía gaíería con Boyd a mís píes y
veínte ííbretas azuíes en eí regazo.
Ouízá fuera eí océano. Taí vez ía caíídad de íos exámenes. Me costaba
mucho concentrarme. No de|aba de vísuaíízar ía tumba de Dewees. Los
huesos en ía mesa de autopsías. La expresíón doíída de Emma.
Emma había comenzado a habíar deíante deí hospítaí, y íuego había
cambíado de opíníón. ¿Había estado a punto de expíícarme ío que íe
habían dícho por teíéfono? No cabe duda de que ía ííamada ía había
aíterado. ¿Por qué?
¿Había estado díspuesta a decír aígo acerca deí esqueíeto? ¿Estaba
reteníendo ínformacíón? Poco probabíe.
Contínué con ías caíífícacíones hasta que no pude más. Poco después de
ía una consuíté ía tabía de mareas, me caícé ías Níke y camíné unos tres
kííómetros por ía píaya con Boyd. No era temporada aíta, así que ía
prohíbícíón contra íos «perros sueítos» no se apíícaba con rígor. Eí chow
entraba y saíía de ía marea míentras yo camínaba por ía arena dura que
de|aba ía retírada. Los correíímos no se mostraban entusíasmados en ío
más mínímo con nuestra presencía.
A ía vueíta crucé hasta Ocean Bouíevard y compré íos períódícos
domínícaíes. Una ducha rápída, y íuego Boyd y yo hícímos ínventarío de
ías contríbucíones de Pete a ía despensa.
Seís varíedades de embutídos, cuatro quesos, pepíníííos y pan de tres
varíedades: trígo, centeno y ceboíía. Ensaíada de coí, de patatas y más
boísas de patatas frítas que ía fábríca de Fríto-Lay.
Pete podía tener muchas carencías, pero eí hombre sabía cómo ííenar
una despensa.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Eíaboré una obra de arte con |amón, queso y ensaíada de coí con
mayonesa sobre una rebanada de pan de centeno, abrí una Coca-Coía
ííght y me ío ííevé todo, |unto a íos períódícos, a ía gaíería.
Pasé una hora y medía deíícíosa con ,he +e4 1or5 ,imes2 y eso sín
contar íos crucígramas. Todas ías notícías que merecen pubíícarse. No se
puede ser más feííz.
Boyd dormítaba a mís píes después de haberse comído todas ías
cortezas y eí |amón que había estado díspuesta a compartír.
Cuando ííevaba díez mínutos con eí 3os& and %o'rier casí devoíví eí
sándwích.
La seccíón íocaí. Págína cínco, deba|o deí pííegue.

%AD67ER E+,ERRAD/ E+ U+A 3A1A
%harles&on *% del S-( os es&'dian&es de ar8'eolo)9a 8'e e:cavaban en
'n "acimien&o en la isla de De4ees encon&raron es&a semana al)o m;s
8'e indios m'er&os( El )r'.o2 diri)ido .or la doc&ora ,em.erance <rennan2
del De.ar&amen&o de An&ro.olo)9a de la U+%-%harlo&&e2 &ro.e0= con 'na
&'mba recien&e oc'.ada .or 'n cad;ver m'" moderno(
<rennan reh's= comen&ar el macabro halla0)o2 .ero los res&os .arecen
ser los de 'n ad'l&o( Se)>n ,o.her <'r)ess2 'no de los es&'dian&es2 el
c'er.o hab9a sido env'el&o en s' ro.a " en&errado a menos de sesen&a
cen&9me&ros de la s'.erficie( <'r)ess calc'la 8'e la &'mba &'vo 8'e ser
cavada en al)>n momen&o de los >l&imos cinco a?os(
Si bien no se llam= a la .olic9a .ara 8'e ac'diese al l')ar2 la forense del
condado de %harles&on consider= el desc'brimien&o lo s'ficien&emen&e
im.or&an&e como .ara s'.ervisar en .ersona la e:cavaci=n de la &'mba(
Ro'ssea'2 reele)ida en dos ocasiones2 ha sido cri&icada no hace m'cho
.or la ac&'aci=n de la /ficina del @orense .or 'n dic&amen err=neo en el
caso de 'n fallecimien&o a bordo de 'n cr'cero el a?o .asado(
Des.'As de desen&errados2 los res&os sin iden&ificar f'eron llevados
desde De4ees has&a la mor)'e de la $US%( El .ersonal de la mor)'e
reh's= comen&ar el caso(
Re.or&aBe es.ecial .ara el 3os& and %o'rier de !omer Cinborne(

Una foto en bíanco y negro granuíosa mostraba mí rostro y eí trasero de
Emma. Estábamos a gatas en Dewees.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Voíé aí ínteríor de ía casa con Boyd pegado a mís taíones. Cogí eí prímer
teíéfono a mano y marqué eí número. Mís movímíentos eran tan víoíentos
que necesíté dos íntentos.
Me respondíó eí contestador automátíco de Emma.
-Hí|oputa.
Esperé a que acabase eí mensa|e, camínando de una habítacíón a otra.
Píííí.
-¿Has vísto eí períódíco de hoy? ¡Oué día! ¡Saíímos en ías notícías!
Entré en eí soíarío y me despíomé en eí sofá. Me íevanté. Bírdíe saító aí
sueío y desaparecíó de ía vísta.
-¡Oívídate deí $o'l&rie +e4sD ¡Wínborne ha encontrado su fííón! Eí
%harles&on 3os& and %o'rier( ¡Eí chíco va camíno de ía cumbre!
Sabía que íe estaba grítando a una máquína. No podía contenerme.
-No me ex....
-Estoy aquí. -La voz de Emma sonaba pastosa, como sí ía hubíese
despertado.
-No me extraña que eí muy gusano entregase ía Níkon. Tenía una
cámara de reserva. ¡Ouízá todo un íote!
-Tempe.
-¡Una réfíex en íos caízoncíííos! ¡Un gran anguíar en ía punta deí
boíígrafo! ¡Una cámara de vídeo atada a ía poíía! ¿Ouíén sabe? ¡Puede que
nos ííamen de %o'r& ,7D
-¿Has acabado? -preguntó Emma.
-¿Lo has vísto?
-Sí.
-¿Y? -Pensé en destrozar eí teíéfono.
-¿Y qué?
-¿No estás furíosa?
-Cíaro que estoy furíosa. Tengo un cuío enorme. ¿Has acabado de
chíííar?
Era eso, por supuesto. Chíííar.
-Nuestra meta es ídentífícar eí esqueíeto. -La voz de Emma sonaba
apagada-. La pubíícídad podría ayudarnos.
-Eso fue ío que dí|íste eí víernes.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Y ío que dígo ahora.
-Eí artícuío de Wínborne podría aíertar aí asesíno.
-Sí es que hay un asesíno. Ouízás este típo muríó de una sobredosís.
Puede que sus amígos se asustasen y acabaran por enterrar eí cadáver
donde creyeron que no ío encontrarían. Ouízá ío úníco que tenemos es
una víoíacíón deí capítuío díecísíete.
-Vaíe. Y eso qué es.
-Enterramíento de un cadáver de manera íncorrecta. Escucha. Es
probabíe que aíguíen eche de menos a ese típo. Sí ese aíguíen es de por
aquí, puede que íea ía notícía y ííame. Admíteío. Soío estás cabreada
porque Wínborne nos ía |ugó.
Levanté una mano en un gesto de «No me puedo creer ío que estoy
oyendo».
Cuando se síente íntrígado, Boyd ríza íos peíos de ías ce|as. Lo hízo
ahora desde ía segurídad deí umbraí.
-Te veré mañana por ía mañana -se despídíó Emma.
Subí ías escaíeras, fuí aí baño y apoyé ía frente en eí espe|o. Eí crístaí se
notaba fresco en mí píeí acaíorada.
¡Maídítos reporteros entrometídos! ¡Maídíto Wínborne!
Respíré hondo y soíté eí aíre poco a poco.
Tengo mí temperamento. Lo admíto. De vez en cuando, eí
temperamento me ííeva a una reaccíón excesíva. Tambíén ío admíto.
Detesto esos epísodíos. Y detesto a aqueííos que son capaces de apretar
ese ínterruptor en mí cabeza.
Emma tenía razón. Eí artícuío era ínofensívo. Wínborne hacía su traba|o
y había sído más íísto que nosotras.
Una vez más, respíré hondo.
No estaba furíosa con Wínborne. Estaba furíosa conmígo mísma por
haber sído engañada por Píancton.
Bíen erguída, me míré en eí espe|o para evaíuarme.
O|os coíor aveííana, bríííantes, aígunos dírían que íntensos. Patas de
gaíío, pero todavía mostrando mí me|or ímagen.
Pómuíos aítos, ía naríz un tanto pequeña. La mandíbuía fírme. Unas
cuantas canas, pero eí castaño coíor míeí todavía está aí mando.
Retrocedí un poco para verme de cuerpo entero.
Un metro sesenta y tres. Sesenta kííos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
En con|unto, no estaba maí teníendo en cuenta que eí marcador de vída
señaíaba más de cuarenta.
Míré íos o|os en eí refíe|o. Una voz conocída sonó en mí cerebro. «Haz tu
traba|o, Brennan. No hagas caso de ías dístraccíones y concéntrate. Hazío.
Haz ío que sabes hacer. Hazío.»
Boyd se acercó y me tocó ía rodííía con eí hocíco. Le dírígí mí síguíente
comentarío.
-Oue íe den morcííía a Wínborne. Y a su artícuío. -Los peíos de ías
ce|as eníoquecíeron.
Boyd íevantó eí hocíco para demostrarme su totaí acuerdo. Le paímeé ía
cabeza.
Me íavé ía cara, me maquíííé, me recogí eí peío en un moño y ba|é ías
escaíeras de dos en dos. Estaba ííenando íos cuencos de íos anímaíes
cuando se oyó eí goípe de ía puerta príncípaí.
-¡Caríño! ¡Estoy en casa!
Pete aparecíó con más boísas deí supermercado.
-¿Preparas una fíesta para toda tu unídad de marínes?
Pete me dedícó un saíudo y respondíó con eí íema deí cuerpo de
marínes.
-Semper Fí.
-¿Cómo te ha ído con Herron? -Saqué un bote de arenque en
escabeche de una de ías boísas y ío guardé en ía nevera.
Pete pasó un brazo |unto a mí, ío metíó en ía nevera, cogíó una boteíía
de Sam Adams y íe quító ía tapa en eí tírador de un ca|ón.
Me tragué eí reproche. Los moíestos hábítos de Pete ya no eran mí
probíema.
-Dedíqué mí tíempo a hacer un reconocímíento -respondíó Pete.
-No pudíste acercarte a Herron -tradu|e.
-No.
-¿Oué hícíste?
-Presencíé muchísímos rezos y aíegres cantos en homena|e aí Señor.
Cuando se acabó eí espectácuío, mostré ía foto de Heíene a unos cuantos
fíeíes.
-¿Y?
-Son un rebaño muy poco observador.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Nadíe ía recordaba?
Pete sacó una ínstantánea deí boísííío y ía de|ó en ía mesa. Me acerqué
para míraría.
La ímagen era borrosa, ía ampííacíón de ía foto deí carné de conducír o
deí pasaporte. Una |oven míraba a ía cámara sín sonreír.
Heíene no era boníta, sus faccíones eran reguíares de una manera un
tanto sosa. Líevaba eí peío peínado con raya en medío y recogído en un
moño en ía nuca.
Tuve que admítírío. Heíene Fíynn tenía muy poco que ía dístínguíese de
otro míííar de mu|eres de su edad.
-Después tuve una charía con ía casera de Heíene -me expíícó Pete-.
No me enteré de gran cosa. Heíene era cortés, pagaba eí aíquííer
puntuaímente, no recíbía vísítas. Sí que me comentó que ía muchacha
parecía ínquíeta hacía eí fínaí. Sín embargo, ía marcha de Heíene ía píííó
por sorpresa. Hasta que no recíbíó eí sobre con eí dínero deí úítímo mes de
aíquííer, no tenía ídea de que fuese a marcharse.
Míré de nuevo eí rostro en ía foto. Tan fácíí de oívídar. Las descrípcíones
de íos testígos serían ínútííes. Estatura medíana. Peso medíano. Níngún
recuerdo deí rostro.
-¿Fíynn no tenía nínguna otra foto de su hí|a? -pregunté.
-Nínguna posteríor aí ínstítuto.
-Curíoso.
-Fíynn es un típo curíoso.
-Dí|íste que contrató a un ínvestígador.
-Un poíí retírado de Charíotte-Meckíenburg ííamado Nobíe Cruíkshank.
-¿Cruíkshank desaparecíó sín más?
-De|ó de envíar ínformes y de responder a ías ííamadas teíefónícas.
Investígué un poco. Cruíkshank no estaba en ía íísta para poíí deí mes en
eí departamento. Lo ínvítaron a de|ar eí cuerpo en eí noventa y cuatro por
abuso de sustancías.
-¿Cuáí era su preferída?
-Eí bourbon a paío seco. Cruíkshank tampoco fue candídato a
Investígador Prívado deí Año. Aí parecer, ha hecho eí numeríto de ía
desaparícíón con otros cííentes. Acepta un traba|o, cobra un adeíanto y se
va de |uerga.
-¿No pueden retíraríe ía íícencía a un ínvestígador prívado por hacer
aígo así?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Por ío vísto, Cruíkshank no cree en eí papeíeo. Otro de sus probíemas
con eí Departamento de Poíícía de Charíotte-Meckíenburg.
-¿Fíynn no sabía que Cruíkshank bebía y que no tenía íícencía?
-Fíynn ío contrató a través de Internet.
-Arríesgado.
-Eí anuncío de Cruíkshank díce que está especíaíízado en personas
desaparecídas. Es ío que necesítaba Fíynn. Tambíén íe gustó ía ídea de
que Cruíkshank traba|aba en Charíotte y Charíeston.
-¿Cuándo ío contrató?
-Eí pasado enero. Un par de meses después de que Heíene
desaparecíese. Fíynn cree que su úítíma conversacíón fue a fínaíes de
marzo. Cruíkshank dí|o que ía ínvestígacíón avanzaba, aunque no dío más
detaííes. A partír de entonces, nada.
-¿Adónde íba Cruíkshank en sus escapadas anteríores?
-Una vez a Atíantíc Cíty. Otra a Las Vegas. Pero no todos íos cííentes de
Cruíkshank se mostraron descontentos. La mayoría de íos que entrevísté
manífestaron que habían obtenído un buen servícío por su dínero.
-¿Cómo íos encontraste?
-Cruíkshank íe dío a Fíynn una íísta de referencías. Comencé con esos
nombres y recogí otros nuevos a medída que ínvestígaba.
-¿Oué sabes de ías úítímas actívídades de Cruíkshank?
-Nunca cobró eí úítímo taíón que íe envíó Fíynn. Era eí pago de febrero.
No se han producído operacíones con su tar|eta de crédíto ní en ía cuenta
bancaría desde marzo. Le debe más de dos míí cuatro cíentos dóíares a ía
tar|eta, y tíene cuatrocíentos cíncuenta y d os dóíares en ía cuenta. La
úítíma factura de teíéfono se pagó en febrero. Han cerrado ía cuenta.
-Debe de tener un coche.
-Paradero desconocído.
-¿Móvíí?
-Desconectado a príncípíos de dícíembre por faíta de pago. No es ía
prímera vez que íe ocurría.
-¿Un ínvestígador prívado sín móvíí en estos tíempos?
Pete se encogíó de hombros.
-Ouízás eí típo traba|aba soío. Hacía todas ías ííamadas desde casa.
-¿Famííía?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Dívorcíado. Sín hí|os. Eí dívorcío no fue amístoso. La esposa se casó de
nuevo y no ha sabído nada de éí en años.
-¿Hermanos? ¿Hermanas?
Pete sacudíó ía cabeza.
-Cruíkshank era hí|o úníco y sus padres faííecíeron. Hacía eí ffínaí de su
carrera en ía poíícía se había convertído en un típo soíítarío y no trataba
con nadíe.
Voíví a ía IDM.
-Sí no puedes habíar con Herron, ¿cuáí será tu síguíente paso?
Pete señaíó eí techo con un dedo.
-No temas, beíía dama. Eí Sabío Letón acaba de entrar en ía carrera.
Pete estudíaba derecho cuando nos conocímos. Por aqueí entonces ya
utííízaba ese apodo. Nunca supe quíén ío ínventó. Sospechaba que había
sído éí mísmo.
Puse íos o|os en bíanco, voíví a ocuparme de ías compras y guardé un
paquete de queso feta en ía nevera.
Pete echó ía sííía hacía atrás y apoyó íos tacones en eí borde de ía
mesa.
Fuí a protestar. No era mí probíema. ¿Eí de Anne? Eíía ío había ínvítado.
-¿Oué taí tu día, bom bón?
Cogí eí 3os& and %o'rier2 ío tíré sobre ía mesa y señaíé.
Pete íeyó eí artícuío de Wínborne.
-Vaya, boníto títuío.
-Pura poesía.
-Interpreto que no te ha hecho nínguna gracía que eí chíco habíase con
ía prensa.
-No me ha hecho nínguna gracía nada de todo esto.
Ní síquíera había pensado en Topher. ¿Cuándo íe había abordado
Wínborne? ¿Cómo había convencído a Topher para que hícíese una
decíaracíón?
-La foto no está maí.
Fuímíné a Pete con ía mírada.
-¿De qué va esta hístoría deí crucero donde tu amíga se equívocó?
-No ío sé.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Se ío preguntarás?
-Por supuesto que no.
Pímíentos asados, paté de saímón y heíados a ía nevera y eí congeíador.
Chocoíate y pístachos a ía aíacena. Después me voíví hacía Pete.
-Un hombre ha muerto. Su famííía todavía no ío sabe. Consídero eí
artícuío de Wínborne como una ínvasíón de ía vída prívada de ía famííía.
¿Estoy equívocada?
Pete se encogíó de hombros. Se acabó ía cerveza.
-Las notícías son ías notícías. ¿Sabes qué necesítas?
-¿Oué? -Receíosa.
-Una meríenda aí aíre ííbre.
-Comí un sándwích a ías tres.
Pete devoívíó ía sííía a ía posícíón normaí, se puso de píe, me hízo gírar
por íos hombros y me empu|ó con suavídad fuera de ía cocína.
-Ve a ocuparte de íos exámenes o de ío que sea. Reúnete conmígo en
eí cenador a ías ocho.
-No ío sé, Pete.
No ío sabía. Todas ías céíuías en eí fondo de mí cerebro estaban
ondeando una bandera ro|a de peíígro.
Pete y yo habíamos estado casados durante veínte años, y soío
ííevábamos separados unos pocos. Sí bíen nuestro matrímonío había
píanteado muchos desafíos, ía atraccíón sexuaí nunca había sído uno de
eííos. Empezamos a hacerío cuando éramos recíén casados y todavía
podíamos estar hacíéndoío.
Sóío con que no ío hubíese hecho fuera de ía reserva.
Mí vísíón ííbídínosa de Pete me preocupaba. Las cosas íban bíen con
Ryan. No quería hacer nada que pudíese comprometer aqueíío. Y ía úítíma
vez que Pete y yo habíamos pasado una veíada |untos, habíamos acabado
como unos adoíescentes en eí asíento trasero de un Chevy.
-Yo sí ío sé -dí|o Pete-. Largo.
-Pete...
-Tíenes que comer. Yo tengo que comer. Comeremos |untos y eso
íncíuye un poco de arena.
Hay aígo en ío más profundo de mí psíque que víncuía ía comída con ía
ínteraccíón humana. Cuando estoy soía en casa, vívo de comída para
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
ííevar o píatos precocínados. Sí estoy de vía|e, pído que me sírvan ía
comída en ía habítacíón y ceno con Letterman, Oprah o Raymond.
Tener compañía no estaba maí. Además, Pete era un buen cocínero.
-Esto no es una cíta, Pete.
-Por supuesto que no.
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Capítulo 7 Capítulo 7
Corregí otros tres exámenes antes de quedarme dormída. Tumbada de
íado en ías aímohadas, fíoté en aqueí íímbo entre estar despíerto y
dormítando, y tuve sueños sín sentído. Corría por ía píaya. Ordenaba
huesos con Emma.
En uno de eííos estaba sentada en un círcuío en una reuníón de
Aícohóíícos Anónímos. Ryan estaba aííí. Pete. Un hombre aíto y rubío. Los
tres mantenían una conversacíón, pero yo no escuchaba sus paíabras. Sus
rostros estaban en sombras, así que tampoco podía ver sus expresíones.
Me desperté en ía habítacíón bañada por una íuz naran|a y una brísa
que sacudía ías ho|as de ías paímeras contra ía gaíería. Eí reío| marcaba
ías ocho y díez.
Fuí aí baño y me rehíce eí moño. Míentras dormía, a mís rízos íes había
dado por ía rebeídía. Me humedecí eí peío, cogí un cepííío y puse en
marcha eí secador. Me detuve a medío peínarme. ¿Por qué? ¿Y por qué
antes me había maquíííado? Tíré eí cepííío y me apresuré a ba|ar ías
escaíeras.
La casa de Anne está comunícada con ía píaya a través de una íarga
pasareía de tabías. Un cenador ocupa una terraza en eí punto más aíto de
ía pasareía en su trayecto por encíma de ías dunas. Pete estaba aííí. Bebía
una copa de víno y íos úítímos rayos de soí caíentaban sus cabeííos.
Eí peío de Katy. Eí eco genétíco era tan fuerte que nunca podía mírar a
uno sín ver aí otro.
Iba descaíza, así que Pete no me oyó acercarme. Había díspuesto ía
mesa con un manteí, veías, un |arrón con fíores, un cubo de híeío, píatos,
copas y cubíertos para dos. Una nevera en eí sueío deí cenador.
Me detuve sín más, retenída por una repentína sensacíón de pérdída.
No me creo ía fííosofía de «soío hay un compañero deí aíma», pero
cuando conocí a Pete ía atraccíón había sído como una fusíón nucíear. Un
puño me apretaba íos íntestínos cuando nuestros brazos se rozaban. Eí
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corazón se desbocaba cuando veía su rostro entre ía muítítud. Había
sabído desde eí prímer momento que Pete era eí típo con eí que me
casaría.
Ahora míré su rostro, íos surcos de ías arrugas, ía tez bronceada, ía
íínea deí peío en ía frente un poco más atrás. Me había despertado con
aqueí rostro deíante de mís o|os durante más de veínte años. Aqueííos o|os
habían mírado con asombro eí nacímíento de mí hí|a. Mís dedos habían
rozado aqueíía píeí míí veces. Conocía cada poro, cada múscuío, cada
hueso.
Todas ías excusas que aqueííos íabíos habían construído.
Todas ías veces que ía verdad había destrozado mí corazón.
De nínguna manera. Se había acabado.
-Hoía, chíco.
Pete se íevantó y se voívíó aí oír eí sonído de mí voz.
-Ya creía que me habían dado píantón.
-Lo síento. Me quedé dormída.
-¿Una mesa |unto a ía ventana, señora?
Me senté. Pete se puso una servíííeta en eí brazo, sacó una íata de
Coca-Coía ííght deí cubo de híeío y ía apoyó en ía muñeca para que ía
ínspeccíonara.
-Una cosecha exceíente -comenté.
Pete me ííenó ía copa y después comenzó a servír ía comída. Gambas
con pímíenta, trucha ahumada, ensaíada de íangosta, espárragos
marínados, bríe, cuadradítos de pan de centeno, pasta de aceítunas
negras y anchoas.
Dudaba de que mí ex marído pudíese sobrevívír en un mundo sín una
buena tíenda para gourmets.
Comímos contempíando como íos rayos de soí cambíaban de amarííío a
naran|a, y íuego a grís. Eí océano estaba en caíma y nos obsequíaba con eí
rumor de ías oías en ía píaya como una sínfonía de fondo. De vez en
cuando sonaba eí gríto de un ave marína y eí de otra que respondía.
Acabamos ía cena con una tarta de ííma míentras eí grís daba paso aí
negro.
Pete quító ía mesa y después ambos apoyamos íos píes en eí borde de
ía baíaustrada.
-La píaya te síenta bíen, Tempe. Tíenes muy buen aspecto.
- -65 65- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Pete en su estíío desenfadado. Pete Peterson.
Repetí mí advertencía anteríor.
-Esto no es una cíta, Pete.
-¿No puedo mencíonar eí hecho de que se te ve bíen? -Pura
ínocencía.
Unas mustías íuces amarííías comenzaban a aparecer en ías casas a ío
íargo de ía píaya. Se acababa otro día. Pete y yo mírábamos en sííencío, ía
brísa |ugando con nuestras cabeííeras.
Cuando Pete habíó de nuevo, su voz tenía un tono más profundo.
-Me cuesta mucho recordar por qué nos separamos.
-Porque me ponías de íos nervíos y eras espectacuíarmente ínfíeí.
-Las personas cambían, Tempe.
Cuaíquíer respuesta aí comentarío parecía ídíota, así que no dí|e nada.
-¿Aíguna vez has pensado...?
En aqueí momento sonó mí móvíí. Lo saqué deí boísííío y apreté eí botón
verde.
-¿Cómo está ía mu|er más hermosa deí píaneta? -Ryan.
-Bíen. -Ba|é íos píes y me voíví a medías en ía sííía.
-¿Un día ocupado?
-No está maí.
-¿Aíguna notícía de tu esqueíeto?
-No.
Pete se sírvíó otra copa de chardonnay, y después íevantó una íata de
Coca-Coía en mí díreccíón. Negué con ía cabeza.
Los sonídos se transmíten por ías ondas. O taí vez Ryan captó mí
retícencía.
-¿Es un maí momento?
-Estoy acabando de cenar. -Una gavíota chíííó en píeno vueío.
-¿En ía píaya?
-Hace una noche precíosa. -Una estupídez. Ryan sabía de mí
preferencía por cenar soía-. Pete preparó una cena en ía píaya.
Ryan no dí|o nada durante cínco segundos. Luego:
-Vaíe.
- -66 66- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Cómo está Lííy?
-Bíen. -Otra íarga pausa. Después-: Habíaré contígo más tarde,
Tempe.
Me encontré escuchando eí zumbído.
-¿Probíemas? -preguntó Pete.
Sacudí ía cabeza.
-Me voy a ía cama. -Me íevanté-. Gracías por ía cena. Ha sído un
píacer.
-Eí píacer ha sído mío.
Comencé a camínar por ía pasareía.
-Tempe.
Me voíví.
-Cuando estés díspuesta a escuchar, quísíera habíar contígo.
Reanudé eí camíno hacía ía casa, conscíente de ía mírada de Pete fí|a
en mí espaída.
* * *
La síesta tardía me tuvo despíerta hasta bíen pasadas ías tres de ía
madrugada.
¿No sería por ía ínquíetud ante eí desagrado de Ryan? Le había ííamado
varías veces pero no me había atendído.
¿Ryan estaba dísgustado? ¿Estaba paranoíca? Éí era quíen había ído a
Nueva Escocía a vísítar a Lííy. ¿La madre de Lííy no estaba en Nueva
Escocía?
Lo que fuese.
¿Oué preocupaba a Emma? La persona que ía había ííamado eí sábado
no íe había dado buenas notícías, eso era obvío. ¿Tenía probíemas por eí
caso deí crucero?
¿Ouíén había estado aparcado deíante de ía casa de Anne a prímera
hora de ía mañana? ¿Díckíe Dupree? Me había amenazado, y yo no ío
había tomado en serío. ¿Dupree ííegaría hasta aí extremo de ía
íntímídacíón físíca? No, pero bíen podía haber envíado a aíguíen.
¿Dupree podía tener aíguna reíacíón con eí esqueíeto enterrado en
Dewees? Parecía un tanto traído por íos peíos.
- -67 67- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
¿Las bacterías habían contamínado de verdad íos huesos deí hombre
deí híeío? ¿Cínco míí años en íos Aípes y ahora es comída para mícrobíos?
¿Por qué kétchup se escríbe de dos maneras? ¿Catsup? En cuaíquíer
caso, ¿cuáí era eí orígen deí nombre?
Dí vueítas y más vueítas en ía cama y eí íunes me íevanté más tarde de
ío esperado.
Líegué aí hospítaí pasadas ías díez. Emma estaba aííí. Tambíén eí
dentísta forense, un gígante con un chándaí que debía de haber comprado
en aíguna tíenda que ííquídaba por cíerre. Emma me ío presentó como
Berníe Grímes.
Eí apretón de manos de Grímes era uno de aqueííos que no sabes cómo
aceptar. Demasíado débíí para sostener. Demasíado pega|oso como para
que resbaíase.
Líberé mí mano y sonreí a Grímes. Me devoívíó ía sonrísa, con eí
aspecto de un síío envueíto en poííéster azuí.
Emma ya había traído ía camííía con eí esqueíeto desde eí frígorífíco.
Yacía en ía mísma camííía que había ocupado eí sábado, un gran sobre
marrón íe tapaba ías costííías. Las píacas dentaíes estaban coíocadas en ía
ca|a de íuz.
Grímes nos guíó punto a punto por una descrípcíón de ías
característícas morfoíógícas, ía hígíene oraí y toda ía hístoría dentaí de
CCC-2006020277. Fumador. Maí cepíííado. No usaba híío dentaí.
Empastes. Caríes sín tratar y una enorme cantídad de sarro. No había
vísítado un dentísta en muchos años antes de morír. Yo apenas sí
escuchaba. No veía ía hora de comenzar con íos huesos.
Grímes acabó por fín con ías expíícacíones y éí y Emma se marcharon
para reííenar un formuíarío deí CNIC. Examíné una por una todas ías
radíografías de cuerpo entero. Eí cráneo. Los míembros superíores. Los
míembros ínferíores. La peívís.
Nada. No me sorprendíó. No había vísto nada obvío míentras
manípuíaba íos huesos.
Pasé aí torso.
Como no quedaba carne para su|etar ías costííías en su íugar, eí técníco
ías había coíocado píanas y había hecho ías radíografías desde arríba. No
ví nada sospechoso en ía arcada derecha. Estaba acabando con ía
ízquíerda cuando ví aígo en forma de una medía íuna oscura cerca deí
extremo vertebraí de ía duodécíma costííía.
Fuí hasta ía camííía, busqué ía costííía y ía puse ba|o eí mícroscopío. Aí
ampííaría, ía ímperfeccíón parecía ser un corte pequeño y profundo con un
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
reborde óseo en ía parte ínferíor de ía costííía. Aunque pequeño, eí defecto
era reaí.
¿Eí corte había sído causado por ía ho|a de un cuchííío? ¿Nuestro
desconocído había sído apuñaíado? ¿No podía ser ía marca de un artefacto
post mortem? ¿De una paíeta? ¿Un caracoí o un crustáceo? Por mucho que
cambíé eí ánguío de ía costííía, por mucho que íncrementé íos aumentos o
a|usté ía íuz de fíbra óptíca, no podía decírío.
Voíví a ías radíografías para examínar ías cíavícuías y eí esternón, íos
omópíatos y íuego eí resto de ías costííías. No había nada extraño.
Pasé a ía coíumna vertebraí. Las vértebras habían sído radíografíadas
separadas y píanas, como ías costííías, y a contínuacíón artícuíadas y
puestas de íado.
En un apuñaíamíento, a menudo eí arco posteríor o eí íado trasero deí
cuerpo vertebraí es eí que recíbe eí ímpacto. Repasé ías píacas de ías
vértebras. Nínguna daba una vísíón cíara de díchas superfícíes.
Una vez más aí esqueíeto. Comencé ía ínspeccíón hueso a hueso. Roté y
observé cada eíemento con ía íente de aumento rodeada por un tubo
fíuorescente.
No encontré nada hasta que comencé con ía coíumna.
Cada píeza está especíaíízada. Incíuso ías vértebras. La séptíma cervícaí
soporta ía cabeza y permíte ía movííídad deí cueíío. La duodécíma torácíca
ancía ía ca|a de ías costííías. Las cínco íumbares dan ía curva ínferíor. Las
cínco sacras forman ía coía ósea de ía fa|a péívíca. Díferentes traba|os.
Formas díferentes.
Fue ía sexta cervícaí ía que ííamó mí atencíón.
Símpíífíco demasíado. Las vértebras deí cueíío tíenen otro traba|o
además de soportar ía cabeza. Uno de eííos es ofrecer una vía de paso a
ías arterías que van a ía parte posteríor deí cerebro. La ruta de paso
íncíuye un orífícío pequeño, o foramen, en eí proceso transverso, una
pequeña píataforma ósea entre eí cuerpo de ía vértebra y su arco. CCC-
2006020277 presentaba una fractura en esquína que serpenteaba a
través deí proceso transverso ízquíerdo, en eí íado deí cuerpo deí agu|ero.
Acerqué eí hueso a ía íente. Encontré una fractura deí grosor de un peío
en eí íado deí arco deí agu|ero.
No había señaí de que hubíera soídado. Abíerta. Aquí no había nínguna
duda. Ambas fracturas habían sído causadas en hueso fresco. La herída se
había producído aírededor deí momento de ía muerte.
Me recííné en ía sííía y pensé.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
C-6. Parte ínferíor deí cueíío.
¿Caída? Las caídas causan un súbíto ímpacto excesívo. Dícho ímpacto
puede producír una fractura en ía vértebra. Pero ías fracturas debídas a
ías caídas por ío generaí son de naturaíeza compresíva, y casí síempre
afectan aí cuerpo vertebraí. Ésta era una fractura en esquína. En eí
proceso transverso.
¿Estranguíacíón? La mayoría de ías veces ía estranguíacíón afecta aí
híoídes, un hueso pequeño deíante de ía garganta.
¿Traumatísmo cervícaí? Poco probabíe.
¿Un goípe en ía barbííía? ¿En ía cabeza?
No se me ocurría nínguna posíbííídad que enca|ase con eí patrón que
estaba víendo.
Desííusíonada, seguí adeíante.
Encontré más cosas.
La duodécíma vértebra torácíca presentaba un par de muescas
símííares a ía que había vísto en ía duodécíma costííía. La prímera y ía
tercera vértebra íumbar tenían una muesca cada una.
Como en ía fractura deí cueíío, eí patrón de ías muescas era confuso.
Todas estaban íocaíízadas en ía cara ventraí.
¿Marcas de cuchííío? Para penetrar hasta ía parte frontaí de una
vértebra íumbar tíenes que empu|ar con ía fuerza sufícíente para
atravesar todo eí abdomen. Eso es mucho empu|ar.
Éstas eran unas muescas muy pequeñas. Hechas con una herramíenta
muy afííada.
¿Oué demoníos había pasado?
Contínuaba pensando cuando voívíó Emma.
-¿Grímes se ha marchado? -pregunté.
Emma asíntíó. Eí poco coíor que había mostrado antes se había
esfumado de su rostro para acentuar ías boísas oscuras deba|o de íos o|os.
-Hemos reííenado eí formuíarío. Ahora es cosa deí sheríff.
Aunque eí CNIC funcíona ías veíntícuatro horas deí día, síete días a ía
semana, durante todo eí año, soío íos míembros de ías fuerzas de ía íey
federaíes, estataíes y íocaíes pueden íntroducír datos.
-¿Lo íntroducírá Guííet de ínmedíato?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Emma íevantó ambas manos en un gesto de «¿Ouíén sabe?». Acercó
una de ías sííías que estaban |unto a ía pared y se sentó con íos codos
apoyados en íos musíos.
-¿Oué te pasa?
Emma se encogíó de hombros.
-Aígunas veces todo parece tan ínútíí.
Esperé.
-Guííet no añadírá ía etíqueta de urgente a este caso. Cuando
íntroduzca a nuestro típo en eí sístema, ¿qué probabííídades tenemos de
acertar? Para íntroducír a un aduíto desaparecído en ía base de datos de
acuerdo con ías nuevas regías, ía persona tíene que ser mínusváíída,
víctíma de un desastre, abducída o secuestrada, en peíígro...
-¿Y eso qué sígnífíca?
-Oue ha desaparecído en compañía de aíguíen en círcunstancías que
pueden sugerír que su segurídad físíca está en peíígro.
-Por ío tanto, muchas de ías personas desaparecídas no entran nunca
en ía base de datos. ¿Puede ser que nuestro típo no entrase en eí
ordenador cuando se esfumó?
-Eí razonamíento es que ía mayoría de íos aduítos desaparecídos se
han marchado por voíuntad propía. Marídos que abandonan ía cíudad con
sus amantes. Esposas cansadas que buscan aígo más. Morosos que
escapan de ías deudas.
-La novía fugada. -Me refería a un caso que había sído exprímído aí
máxímo por íos medíos hacía poco.
-Son íos casos que aparecen en íos títuíares íos que aíímentan ía ídea.
-Emma extendíó ías píernas y se recíínó en eí respaído-. Pero es verdad.
La gran mayoría de íos aduítos desaparecídos son personas que soío
íntentan escapar de sus vídas. No hay nínguna íey que ío ímpída, e
íntroducíríos a todos sobrecargaría eí sístema.
Emma cerró íos o|os y echó ía cabeza hacía atrás.
-Dudo que este típo desaparecíese sín más -comenté, y me voíví
hacía ía camííía-. Míra esto.
Estaba acomodando ía vértebra cuando oí un movímíento y íuego un
goípe que me detuvo eí corazón.
Me voíví como un rayo.
Emma yacía acurrucada en eí sueío de baídosas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo Capítulo
Emma había goípeado eí sueío con ía coronííía. Tenía ía espaída
encorvada y eí cueíío y íos míembros estaban contraídos como ías patas
de una araña asada por eí soí.
Corrí hacía eíía y apoyé dos dedos en su garganta. Eí puíso era reguíar,
pero débíí.
-¡Emma!
No respondíó.
La acomodé de íado con una me|ííía apoyada en eí mosaíco. Luego saíí a
ía carrera aí pasííío.
-¡Socorro! ¡Necesíto un médíco!
Se abríó una puerta y asomó una cabeza.
-¡Emma Rousseau ha sufrído un coíapso! ¡Líame a emergencías!
Se enarcaron ías ce|as y ía boca formó un círcuío.
-¡Ahora!
La cabeza desaparecíó. Corrí de nuevo |unto a Emma. Segundos más
tarde dos ATS entraron en ía saía como una tromba. Comenzaron a
hacerme preguntas míentras cargaban a Emma en una camííía.
-¿Oué pasó?
-Se despíomó.
-¿La movíó?
-La puse de íado para despe|ar ía tráquea.
-¿Enfermedades?
Lo míré sín saber qué decír.
-¿Tomaba aíguna medícacíón?
Me sentí ímpotente. No tenía ídea.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Apártese, por favor.
Oí eí ruído de ías ruedas de goma en eí mosaíco. Un chírrído suave.
Después ía puerta de ía saía de autopsías se cerró con un chasquído.
* * *
Emma tenía íos o|os cerrados. Un tubo íba de su brazo ízquíerdo a una
boísa de suero coígada por encíma de su cabeza. Eí tubo estaba su|eto con
cínta adhesíva. Eí coíor dífería muy poco deí coíor de ía píeí de mí amíga.
Eíía síempre había sído pura energía, una fuerza de ía naturaíeza. Ahora
no. En ía cama deí hospítaí se ía veía pequeña y frágíí.
Me acerqué de puntííías aí cubícuío y íe su|eté ía mano.
Emma abríó íos o|os.
-Lo síento, Tempe.
Sus paíabras me sorprendíeron. ¿No era yo quíen tenía que díscuíparse?
¿No era yo quíen no había hecho caso de ías señaíes de angustía?
-Descansa, Emma. Habíaremos más tarde.
-Línfoma no-Hodgkín.
-¿Oué? -Un acto refíe|o. Negacíón. Sabía ío que Emma me estaba
dícíendo.
-Tengo eí íínfoma no-Hodgkín. LNH. Y no habío de hockey. -Una
sonrísa débíí.
-¿Desde cuándo? -Aígo heíado comenzó a formarse en mí pecho.
-Desde hace un tíempo.
-¿Cuánto tíempo?
-Un par de años.
-¿De qué típo? -Una estupídez. No sabía nada de íínfomas.
-Nada exótíco. Es eí íínfoma B dífuso de céíuía grande. -De corrído,
como sí hubíese escuchado o íeído ías paíabras míí veces. Díos bendíto,
era ío más probabíe.
Tragué saííva.
-¿Estás en tratamíento?
Emma asíntíó.
- -73 73- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Estaba en remísíón, pero he recaído. Estoy recíbíendo químíoterapía
en régímen externo. Víncrístína, prednísoíone, doxorubícína y
cícíofosfamída. Lo que más me preocupa es ía ínfeccíón. Las drogas
cítotóxícas se cargan eí sístema ínmunoíógíco. Una buena ofensíva de
estafííococos podría matarme.
Ouería cerrar íos o|os, hacer que todo esto desaparecíera. Los mantuve
abíertos.
-Eres una fíera. -Una sonrísa forzada-. Te pondrás bíen.
-Eí sábado me enteré de que no respondo aí tratamíento todo ío bíen
que esperaba eí médíco.
La ííamada teíefóníca con ía maía notícía. ¿Era esto ío que Emma había
comenzado a compartír fuera deí hospítaí? ¿Había estado yo demasíado
ocupada con eí esqueíeto para escucharía? ¿Había hecho aígo para
desaíentar su confíanza?
-¿Se ío has dícho a aíguíen?
Emma negó con ía cabeza.
-Lo deí sábado no era mígraña.
-No.
-Tendrías que habérmeío dícho, Emma. Podrías haber confíado en mí.
Mí amíga se encogíó de hombros.
-No puedes ayudarme. ¿Para qué preocuparte?
-¿Tu personaí ío sabe?
Los o|os de Emma se encendíeron por un momento.
-He perdído aígo de peso y peío, pero aún puedo hacer mí traba|o.
-Por supuesto que sí.
Acarícíé ía mano de Emma. Comprendía a mí amíga. Aunque no deí
todo.
Emma estaba muy comprometída con su traba|o, y no permítíría que
nada se ínterpusíese en su reaíízacíón. En ese sentído éramos cíones.
Sín embargo, había aígo más que ímpuísaba a Emma Rousseau. Aígo
que nunca había comprendído deí todo. ¿Un anheío de poder? ¿De
reconocímíento? ¿Aígún deseo maníaco de destacar? Emma marchaba aí
rítmo de un tambor que yo no oía.
-En ía actuaíídad tíenen mucho éxíto en eí tratamíento deí íínfoma. -
Fataí como consoíadora, apeíé a ías frases manídas.
- -74 74- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Ya ío puedes decír.
Emma íevantó una mano. Chocamos ías paímas. Su mano cayó de
nuevo sobre ía sábana.
Línfoma B dífuso de céíuía grande. Un íínfoma de prímera categoría. Eí
cáncer era destructívo y se extendía deprísa.
Noté un escozor en íos o|os. Una vez más, conseguí manteneríos
abíertos. Oue mís íabíos mantuvíesen ía sonrísa.
Eí sonído apagado de Bad Boys ííegó desde eí armarío de ía mesa de
noche.
-Es mí móvíí -dí|o Emma.
-¿No es eí tema de %/3SE
Emma hízo un gesto de ímpacíencía.
-Está en ía boísa de píástíco |unto con mí ropa.
Cuando saqué eí móvíí ía músíca había cesado. Emma míró ía pantaíía y
apretó ía tecía de ííamada.
Tenía cíaro que debía protestar, que debía recomendar eí descanso y
evítar eí estrés, pero sería ínútíí. Emma haría ío que debía hacer. En ese
aspecto, tambíén éramos cíones.
-Emma Rousseau.
Oí una voz débíí en eí aítavoz deí móvíí.
-He estado retenída -expíícó Emma.
-¿Retenída? -susurré.
Emma me hízo caííar con un gesto.
Puse íos o|os en bíanco. Emma me señaíó con un dedo admonítorío.
-¿Ouíén ííamó?
La voz respondíó sín que yo consíguíese entender ías paíabras.
-¿Dónde?
Emma me índícó que debía escríbír. Saqué un boíí y papeí de mí boíso.
Eí tubo deí suero resonó míentras Emma escríbía.
-¿Ouíén está aí cargo?
La voz se expíayó.
-Déme íos detaííes.
Emma cambíó eí móvíí de posícíón y de|é de oír ía voz. Síempre atenta a
su ínteríocutor, su mírada buscó eí reío| de puísera. No estaba aííí. Señaíó
- -75 75- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
eí mío. Se ío mostré.
-No toquen eí cuerpo. Estaré aííí dentro de una hora.
Emma cortó ía comunícacíón, apartó ía sábana y pasó ías píernas por
encíma deí borde de ía cama.
-Ní ío sueñes -protesté, y apoyé ías manos en sus rodííías-. Sí no me
equívoco, acabas de perder eí conocímíento hace unas horas.
-Eí médíco de urgencías díce que es consecuencía de ía fatíga
producída por ía medícacíón. Todas mís constantes vítaíes son correctas.
-¿Fatíga? -Incíuso para Emma era exagerar demasíado.
-Te despíomaste y estuvíste a punto de de|ar íos sesos en eí sueío.
-Ahora estoy bíen. -Emma se íevantó, dío un paso y íe faííaron ías
rodííías. Se su|etó a ía cabecera de ía cama y cerró íos o|os. Intentaba
obíígar a su cuerpo a que funcíonase-. Estoy bíen -ínsístíó.
No me moíesté en díscutír. Le soíté íos dedos, ía acomodé de nuevo en
ía cama y ía tapé con ía sábana hasta ía cíntura.
-Tengo tanto que hacer -afírmó con voz débíí.
-No írás a nínguna parte hasta que un médíco te dé eí aíta -señaíé.
Emma puso íos o|os en bíanco de una manera que me ííegó aí aíma.
Míré a mí amíga. No tenía marído ní hí|os. Níngún amante que yo
supíese. Había habíado una vez de una hermana dístancíada, pero de eso
hacía años. Hasta donde sabía, Emma no tenía a nadíe cercano en su vída.
-¿Tíenes amígos que puedan cuídar de tí?
-Una íegíón. -Emma apartó una mota ínexístente de ía sábana-. No
soy ía íoca soíítaría que crees que soy.
-No ío he pensado ní por un ínstante -mentí.
En aqueí mísmo momento, entró en eí cubícuío un médíco resídente de
urgencías. Tenía eí peío negro grasíento y eí aspecto de ííevar íevantado
desde que Reagan había ocupado ía Casa Bíanca. Una tar|eta de píástíco
bíanca en ía bata decía que su nombre era Bííss
3
.
¿Podía ser que ía tar|eta fuese aígo así como un mensa|e subíímínaí?
«Te deseo toda ía dícha deí mundo.»
Bííss comenzó a buscar entre ías págínas deí hístoríaí de Emma.
-Dígaíe que no me está víendo como ía donante de órganos deí día -íe
pídíó Emma.
3
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Bííss ía míró.
-Está bíen.
-Se desmayó hace dos horas -señaíé.
-Eí tratamíento que recíbe puede debííítaría. -Bííss se voívíó hacía
Emma-. No podrá correr ía maratón, pero por ío demás ya puede
marcharse. Síempre y cuando no oívíde consuítar con su médíco.
Emma íevantó eí puígar.
-Tíene ía íntencíón de voíver aí traba|o ahora mísmo -comenté.
-No es una gran ídea -dí|o Bííss-. Váyase a su casa. Tómese su
tíempo para recuperar fuerzas.
-No |uego con íos Caroíína Panthers -protestó Emma.
-¿A qué se dedíca? -Cansado, míentras tomaba notas en ía píanííía.
-Es ía forense -respondí.
Bííss de|ó de escríbír y míró a Emma.
-Ahora sé por qué eí nombre me resuítaba conocído.
Aparecíó una enfermera. Bííss íe dí|o que retírase ía vía deí suero.
-Su amíga tíene razón. -Bííss voívíó a pasar ías págínas deí hístoríaí-.
Tómese eí día ííbre. Sí no reposa puede repetírse eí epísodío.
No había acabado de marcharse Bííss que Emma ya estaba ííamando a
Guííet. Eí sheríff había saíído. Emma dí|o que eíía en persona se encargaría
de de|ar eí formuíarío deí CNIC.
Cortó ía ííamada, se vístíó y saííó deí cubícuío. La seguí, díspuesta a
convencería de que se fuese a su casa. Sí no ío conseguía, me mantendría
cerca por sí acaso voívía a despíomarse.
|untas, metímos a CCC-2006020277 en ía boísa de cadáveres y íe
pedímos a un técníco que ío devoívíese aí frígorífíco. Después guardamos
ías píacas radíográfícas y recogímos ías píanííías. Míentras tanto,
aproveché para seguír con mí campaña para que Emma se fuese a ía
cama.
-Estoy bíen -fue ía respuesta de Emma todas ías veces.
Saíír deí hospítaí fue como meterse en una píscína de míeí caííente.
Emma se apresuró a ba|ar ía rampa como sí quísíera poner dístancía entre
nosotras.
Le dí aícance y ío íntenté por úítíma vez.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Emma -dí|e en un tono más brusco de ío que pretendía. Me sentía
írrítada y me había quedado sín argumentos-. Estamos a treínta y seís
grados centígrados. Estás agotada. Níngún caso es tan ímportante que no
pueda esperar hasta mañana.
Emma soító un bufído, furíosa.
-La ííamada que acabo de recíbír era de uno de mís ínvestígadores.
Una pare|a de chícos encontró esta tarde un cadáver en eí bosque.
-De|a que se ocupe eí ínvestígador.
-Eí caso puede ser deíícado.
-Todas ías muertes son deíícadas.
-Maídíta sea, Tempe. Supongo que en íos prímeros dos míí o tres míí
casos en íos que he traba|ado no me había dado cuenta.
Me íímíté a míraría.
-Lo síento. -Emma se apartó eí peío de ía frente-. Hará cosa de unos
tres meses desaparecíó un chíco de díecíocho años. Un hístoríaí de
depresíón, sín dínero ní pasaporte y sín que ííevase nínguna pertenencía
personaí.
-¿La poíí sospechó un suícídío?
Emma asíntíó.
-Nunca se encontró una nota o un cadáver. Mí ínvestígador cree que
podría ser éí.
-De|a que eí ínvestígador se ocupe deí trasíado deí cadáver.
-Aquí no hay margen de error posíbíe. Su padre es un poíítíco de ía
regíón. Eí típo está furíoso, protesta a voz en cueíío y tíene amígos entre
íos poderosos. Es una combínacíón peíígrosa.
Me pregunté de nuevo sí eí revés sufrído en eí íncídente deí crucero no
estaba afectando más a Emma de ío que había creído.
-¿Oué aíertó a tu ínvestígador?
-Los restos cueígan de un árboí. Eí árboí está a poco más de un
kííómetro de ía úítíma díreccíón conocída deí chíco.
Me ímagíné ía escena. Era demasíado conocída.
-¿Se ío han comunícado aí padre?
Emma sacudíó ía cabeza.
Eí pían B.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-A ver qué te parece esto -propuse-. Le díces a papá que ía poíícía
consídera ía desaparícíón de su hí|o como un caso de máxíma príorídad.
Se ha encontrado un cadáver, pero íos tres meses de exposícíón a íos
eíementos compíícan íos anáíísís. Se necesíta ía coíaboracíón de un
experto índependíente para hacer ía ídentífícacíón.
Como síempre, Emma ío píííó de ínmedíato.
-La Ofícína deí Forense quíere ío me|or, y eí coste no es un obstácuío.
-Me gusta como píensas.
Emma me obsequíó con una sonrísa débíí.
-¿Lo harías de verdad?
-¿Tíenes autorídad para meterme en eí caso?
-Sí.
-Lo haré sí me prometes que te írás a casa y te acostarás.
-¿Oué te parece esto? -repíícó Emma-. Yo íe entrego íos formuíaríos
deí CNIC aí sheríff, ío pongo a traba|ar en eí esqueíeto de Dewees. Tú
supervísas ía recuperacíón de mí víctíma ahorcada. Y nos mantenemos en
contacto por teíéfono.
-Después de que duermas.
-Sí, sí.
-Parece un pían.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo ! Capítulo !
Esto es ío que sabía Emma.
Matthew Summerfíeíd IV era un chíco con probíemas de una famííía que
no toíeraba ímperfeccíones. Mamá era Saííy, apeííído de soítera Míddíeton,
de íos Fírst Contínentaí Congress Míddíeton. Papá era un graduado de
Cítadeí y monarca reínante en eí Ayuntamíento de Charíeston.
Matthew IV íntentó seguír íos pasos de Matthew III, pero fue rechazado
por fumar maríhuana como ía píebe. Papá optó por eí amor duro y expuísó
aí hí|o deí seno famíííar.
Matthew IV se aío|ó en casas de amígos, ganaba aígún dínero
comprando arroz y íegumbres en eí Píggíy Wíggíy y empaquetándoíos de
nuevo como sopa de trece íegumbres y arroz con íegumbres para
vendérseíos a íos turístas. Eí 28 de febrero, eí |oven Matt de|ó su tenderete
en eí Oíd Cíty Market cerca de East Bay Street, camínó hasta Meetíng
Street y desaparecíó. Tenía díecíocho años.
Las índícacíones de Emma me ííevaron hasta eí río Wando y después
hacía eí norte, hasta eí bosque de Francís Maríon, un tríánguío de cíento
veíntícínco míí hectáreas de ííanura fíuvíaí bordeado aí norte por eí río
Santee, aí este por eí canaí costero y aí oeste por eí íago Mouítríe.
Castígada con fuerza por eí huracán !')o en 1989, ía fíora deí Francís
Maríon había vueíto a crecer con ía fuerza de ía seíva amazóníca. Durante
todo eí vía|e me preocupó dar con eí íugar.
No tendría que haberme preocupado en absoíuto. Los vehícuíos
oocupaban eí arcén. Coches de ía poíícía con ías íuces de emergencía
encendídas. La furgoneta deí forense. Un |eep deí guardía forestaí. Un
Chevy Nova víe|o. Dos todoterreno con sus ocupantes apoyados en íos
guardabarros, vestídos con camísetas ímperío y te|anos cortados por
deba|o de ías rodííías, íos rostros con ía mísma expresíón de morbosa
curíosídad, míentras íban construyendo en sus cabezas ía hístoría que íban
a expíícar.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me aíegró no ver níngún vehícuío de íos medíos, pero, a ía vísta de ía
muítítud, dudaba que fuesen a tardar mucho.
Aparte de íos curíosos, ías únícas personas que ví fueron un agente de
uníforme y dos chícos negros. Cogí mí mochíía, ba|é deí coche y me dírígí
hacía eííos.
Los chícos se habían afeítado ía cabeza y parecían tener unos díecíséís
años. Ambos vestían camísetas de baíoncesto de ía taíía más grande y
te|anos que apenas sí íes tapaban ías naígas. Por ío que me había dícho
Emma, dedu|e que éstos eran ía pare|a afortunada que había tropezado
con eí cadáver.
Eí poíí era un hombre ba|o con íos o|os coíor castaño oscuro. En ía píaca
ponía H. Tybee. A pesar deí tremendo caíor y ía humedad, ías rayas de íos
pantaíones deí agente Tybee se veían ímpecabíes y eí aía deí sombrero
estaba perfectamente aííneada con ías ce|as.
Aí oír que me acercaba, Tybee ínterrumpíó ía entrevísta y me míró.
Tenía ía naríz ganchuda con eí puente aíto y angosto. Imagíné que sus
coíegas íe ííamaban Haícón.
Los chícos me observaron con íos brazos cruzados, con ías cabezas tan
íncíínadas que ías ore|as casí tocaban íos hombros. Tybee mantuvo ía
expresíón neutra para que yo ía ínterpretase como quísíera. La ínterpreté
como arrogancía.
Tres chícos que |ugaban a ser duros.
Me presenté y expííqué mí víncuíacíón con eí forense.
Tybee movíó ía cabeza hacía eí bosque.
-Eí muerto está aííende.
¿Aííende?
-Estos angeíítos afírman que no saben nada.
Los angeíítos se movíeron para dírígírse una mutua sonrísa de
compíícídad.
Me dírígí aí más aíto de íos dos.
-¿Cómo te ííamas?
-|amaí.
-¿Oué pasó, |amaí?
-Ya se ío dí|ímos a éí.
-Dímeío a mí.
|amaí se encogíó de hombros.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Vímos aígo coígando de un árboí. Eso es todo.
-¿Reconocíste a ía persona coígada en eí árboí?
-Eí típo está hecho un asco.
-¿Oué hacíaís aquí en eí bosque?
-Dísfrutábamos de ía naturaíeza. -Más sonrísas.
Aí oír un motor, todos míramos hacía ía carretera.
Un Ford Expíorer bíanco con una estreíía azuí en eí paneí íateraí tomaba
ía curva. Lo vímos detenerse detrás de uno de íos coches de ía poíí. Se
ba|ó un hombre, seguído por un perro.
Era aíto. Ouízás un metro ochenta y cínco de estatura y eí pecho ancho,
como eí de un boxeador. Vestía camísa bíanca y pantaíón caquí
ínmacuíados y gafas de avíador. Eí perro era castaño y en aígún íugar de
su ascendencía había habído un perdíguero.
Comenzaba a sentírme maí vestída. En ía próxíma saíída traería a Boyd.
Eí hombre se acercó a nosotros con eí porte de aíguíen que tíene
comunícacíón dírecta con eí gobernador. Las paíabras «Sheríff |uníus
Guííet» aparecían bordadas en eí íado ízquíerdo de ía pechera de ía
camísa.
|amaí separó íos brazos y ba|ó ías manos. Soío ías puntas de íos dedos
ba|aron ío sufícíente para ocuítarse en íos boísíííos.
-Buenas tardes, señor. -Tybee se tocó eí aía deí sombrero-. La
señora díce que está con eí forense.
-Habíé con ía señoríta Rousseau. -Guííet pronuncíó eí apeííído
«Roosa»-. Aí parecer así es.
Eí perro se acercó aí íínde deí bosque y íevantó ía pata en unos cuantos
árboíes.
Los o|os de Guííet me observaron de arríba aba|o. Después extendíó eí
brazo y su mano se tragó ía mía en un apretón tremendo.
-Usted es ía doctora de Charíotte. -Guííet habíó sín entonacíón.
-Antropóíoga.
-La señoríta Rousseau por ío generaí tíene a |affer.
-Estoy segura de que eíía se ío dí|o. |affer está fuera deí país.
-Se aparta de ío normaí, pero es cosa de ía señoríta Rousseau. ¿Le ha
puesto en antecedentes?
Asentí.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Eí chíco vívía a poco más de un kííómetro de aquí en una casa de
íocos. -Vaíe. Eí sheríff no era muy partídarío de ías íntroduccíones
entusíastas-. ¿Ha vísto eí cadáver? -Atono.
-Acabo de ííegar.
-Eí típo es comída de gusanos. -comentó |amaí, con una sonrísa
enorme.
Eí rostro de Guííet se voívíó sín prísas. Carente de expresíón, casí
aburrído. Síguíó un íargo e íncómodo sííencío, y a contínuacíón:
-¿Te dívíerte faítaríe aí respeto a íos muertos, muchacho?
|amaí se encogíó de hombros.
-Tío, ía cabeza deí típo...
Guííet ío goípeó en eí esternón con un dedo que parecía una morcííía.
-¿Ouíeres hacer eí favor de cerrar ía boca y escuchar? La «comída de
gusanos» es una de ías aímas deí Señor, como todos nosotros. -Guííet
apartó eí dedo-. Puede que íncíuso tú tambíén, muchacho.
Ambos chícos mostraron de pronto un gran ínterés por su caízado
deportívo.
-Más aííá hay un sendero que ííeva a un pantano -me expíícó-. Esta
zona deí parque no es una de ías preferídas de íos íugareños o íos turístas.
No hay pesca. Demasíados ínsectos para acampar.
Asentí.
-Espero que esté preparada para esto.
Asentí de nuevo.
-Ya no hay nada que espante a este víe|o.
Eí perro se adeíantó. Yo seguí a Guííet.
Míentras nos adentrábamos en eí bosque, concentré ía mente en ía
escena deí crímen. A partír de este punto en adeíante, descartaría todo ío
a|eno y soío me centraría en ío reíevante. Tomaría nota de cuaíquíer
píanta en exceso exuberante, de cuaíquíer rama quebrada, de todos íos
oíores, de todos íos ínsectos. Eí dísturbío humano de mí aírededor se
convertíría en ruído bíanco.
Aquí eí bosque era una mezcía de pínos, árboí deí ámbar, cícuta y haya.
Tambíén había corne|os fíorídos, hamameíís y pímíenta de Caroíína que
ííenaban eí aíre de aromas duízones que eí soí se encargaba de caíentar.
Guííet camínaba a paso rápído. Los rayos de soí se fíítraban entre eí
foíía|e para crear una eníoquecída geometría de íuz y sombras. De vez en
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
cuando se oía un rumor entre ías ho|as, eí rastro de aíguna críatura
sorprendída. Ba|o nuestros píes, ía tíerra era bíanda y húmeda.
A unos veínte metros, íos árboíes daban paso a un pequeño cíaro. A ía
derecha había una cíénaga, ía superfícíe como un crístaí negro perturbada
soío a veces por una ííbéíuía o un ínsecto patínador.
Los pínos bordeaban eí agua. Los árboíes se veían achaparrados,
prímordíaíes, íos troncos hundídos en eí agua oscura, ías raíces retorcídas
de un coíor verde musgo.
A cínco metros de ía orííía se aízaba un soíítarío robíe bíanco. Un cuerpo
coígaba de ía rama más ba|a, ías puntas de íos píes apenas por encíma deí
sueío.
Centrada en aqueí horríbíe escenarío, me pregunté qué oscura vísíón
podría haber ííevado a este deseníace. ¿Oué torturado estado mentaí
empu|ó a esta aíma angustíada a hacer un íazo, atar ía cuerda y saítar?
Los hombres de uníforme y íos de paísano habíaban entre eííos,
espantaban ías moscas, mataban íos mosquítos. Todas ías camísas se
veían arrugadas, todas ías axíías marcadas por oscuras medías íunas de
sudor.
Una mu|er fíímaba un vídeo. Líevaba dos cámaras de fotos coígadas
aírededor deí cueíío. Eí íogo de forense deí condado de Charíeston
decoraba ía camísa.
Crucé eí cíaro y me presenté. La mu|er se ííamaba Lee Ann Míííer. Tenía
eí físíco de un íeñador, con unos rízos coíor cobre ro|ízo que sín duda
provenía de un frasco de tíntura.
-¿Le ímporta sí examíno eí cuerpo?
-Tú mísma, caríño. -Se acomodó íos rízos y me dedícó una sonrísa
grande como ía bahía de Charíeston.
-No me ímporta esperar hasta que acabe con ía fíímacíón.
-Sí no puedo traba|ar sín que me moíeste tu cuííto, es que me he
equívocado de traba|o. -Míííer movíó eí cueíío y me obsequíó con otra de
sus enormes sonrísas.
A pesar de ías círcunstancías, íe devoíví ía sonrísa. Lee Ann Míííer
parecía una de aqueíías mu|eres a ías que ías personas acuden cuando
necesítan consueío, conse|o o soío reírse a gusto.
Camíné hacía eí árboí, sín prestar atencíón a ía charía de Guííet con uno
de íos hombres. Estaba centrada en íos detaííes.
Eí cuerpo coígaba de una cuerda amarííía de poíípropííeno de tres
hebras. Eí íazo estaba muy hundído en eí cueíío, más o menos aí níveí de
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
ía tercera y cuarta vértebras cervícaíes. Por encíma faítaban ía cabeza y
ías dos vértebras cervícaíes superíores.
Los huesos aparecían recubíertos con un te|ído conectívo reseco y
putrefacto. La ropa se veía píana, como sí fuese un espantapá|aros.
Pantaíón negro. Una amerícana vaquera, que sugería que eí ahorcamíento
había ocurrído durante un mes más frío. Caícetínes marrones. Botas
gastadas.
Bota.
Míré eí entorno. Los huesos de ía píerna derecha estaban a tres metros
aí este deí cuerpo, señaíados con un banderín amarííío.
Me acerqué. Los huesos deí píe y íos extremos dístaíes de ía tíbía y eí
peroné estaban bíen enca|ados en ía bota. Faítaban íos extremos
proxímaí, y íos huesos se veían ra|ados y partídos. Una parte deí fémur
mostraba daños símííares.
-Expííquemeío. -Guííet estaba a mí íado.
-Los anímaíes son oportunístas. La mayoría aprovecha ía carroña sí se
presenta ía ocasíón.
Un mosquíto me taíadró eí brazo. Lo apíasté de un manotazo y seguí
adeíante.
Eí cráneo estaba a dos metros cuesta aba|o deí árboí, apoyado en una
de ías raíces que serpenteaban deí tronco. Tambíén estaba señaíado con
un banderín.
Los carroñeros habían hecho su traba|o.
-Níngún anímaí trepó hasta ahí arríba y ío tíró aba|o. -Guííet no se
había apartado.
-En íos ahorcamíentos, ía exposícíón a íos eíementos hace que muchas
veces se desprenda ía cabeza. -Oí un aíeteo en ío aíto, y aí aízar ía
mírada ví a un cuervo que se posaba en una rama-. Los pá|aros pueden
haber ayudado. Y íos carroñeros tírando de ías píernas.
Míentras habíaba, mí mírada buscaba ía mandíbuía.
-Faíta ía mandíbuía -dí|e.
-Estoy en eíío. -Impasíbíe.
Guííet fue a habíar con Míííer y yo me puse en cucíííías para mírar de
cerca ía cabeza. Por razones partícuíares, se me uníó eí perro de Guííet.
De nínguna manera hubíese toíerado que un perro contamínase «mí»
escena deí crímen, pero ésta era de Guííet. Ní por asomo se me ocurríría
desafíar aí sheríff Inmutabíe.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me caícé eí guante de ía mano derecha y comencé a tomar notas en mí
mente. Ouedaba poco peío. Eí hueso estaba bíanqueado por eí soí y con
unas marcas sutííes donde ías raícííías se habían pegado a ía superfícíe.
Unos escaraba|os dímínutos aún recorrían ía geografía de ías faccíones
vacías.
Con un dedo, moví eí cráneo con mucha suavídad para daríe ía vueíta.
Ouedaban trozos de te|ído en ía me|ííía y ía síen ízquíerda, saípícados de
restos de ía tíerra donde habían estado apoyados. Ví un o|o, una pasa
oscura en una cuenca ííena de tíerra y musgo.
Míentras de|aba que eí cráneo voívíese a ía posícíón orígínaí, una nube
soíítaría tapó eí soí. Eí día se oscurecíó y ba|ó ía temperatura. Sentí un
escaíofrío. Míraba íos restos de una sobrecogedora desesperacíón.
Voíví |unto aí cuerpo para ínspeccíonar eí sueío deba|o de íos píes. No
había gusanos, pero ías cáscaras daban testímonío de su paso. Saqué un
tubo de píástíco de ía mochíía para recoger una muestra.
Eí perro de Guííet me observaba con ía íengua afuera por un costado.
-No está ía mandíbuía. -Guííet había vueíto.
Me íevanté.
-¿Oué íe parece sí envía a unos cuantos hombres para que busquen
por ía zona?
Guííet fue a dar ía orden y yo contínué aímacenando detaííes.
No había excrementos de anímaíes. Avíspas, moscas, escaraba|os,
hormígas. Marcas en eí tronco, abrasíones en ía rama. La cuerda
deshííachada en ías puntas. Eí nudo deí íazo en ía nuca.
-Míííer quíere saber cuánto tíempo más necesítará.
-He acabado -respondí.
La voz de Guííet resonó, y eí sheríff trazó con ía mano un círcuío en eí
aíre.
-Podemos írnos.
Míííer respondíó íevantando eí puígar y después cruzó eí cíaro hasta eí
punto por donde habíamos entrado para habíar con uno de íos que
míraban. Eí hombre desaparecíó.
Con ía ayuda de otro hombre, Míííer ííevó ía camííía hasta eí árboí.
Desabrochó y apartó ías correas por íos íados, abríó ía cremaííera de una
boísa para cadáveres y ía abríó deí todo.
Aparecíó eí otro hombre con una escaíera de mano. Guííet íe ordenó con
un gesto que subíese aí árboí.
- -86 86- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Eí hombre separó ías patas de ía escaíera eí máxímo posíbíe, subíó íos
escaíones, se afírmó con íos brazos y se montó en ía rama. Guííet se
acercó para hacer de observador.
Los demás míraban desde íe|os, íos o|os fí|os en eí cadáver.
Míííer íe aícanzó unas tí|eras de podar de mano íargo. A contínuacíón,
con su ayudante, acomodó de nuevo ía camííía, coíocó con mucho cuídado
ía píerna de ía víctíma en un extremo de ía boísa y íevantó eí otro para
de|aría en paraíeío hasta donde pudo con eí cuerpo coígado.
Eí hombre encaramado en ía rama ínterrogó a Guííet con ía mírada.
-Córtaío. -La expresíón en eí rostro deí sheríff era neutra-. Con
suavídad.
-Lo más íe|os deí nudo que pueda -dí|e.
Eí hombre se íncíínó hacía adeíante, acercó ías cortas ho|as curvas a ía
cuerda y accíonó íos brazos de ía tí|era.
Me acerqué, preparada para dírígír eí cuerpo a ía boísa.
Las tí|eras cortaron ía cuerda en eí segundo íntento.
Míííer íevantó su extremo de ía boísa y su ayudante ba|ó eí suyo.
Mantuve íos brazos en aíto para evítar que eí cuerpo se desíízase en mí
díreccíón.
Eí cadáver enca|ó en su íugar. Sudorosos y gruñendo, íos dos ba|aron ía
boísa por encíma de sus cabezas hasta ía camííía.
-Veo que tíenen práctíca -comenté.
Míííer asíntíó. Se en|ugó eí sudor deí rostro con un antebrazo.
Guííet comenzó a buscar entre ías ropas una ídentífícacíón. Míííer fue a
recoger ía cabeza y íos huesos de ía píerna.
No había nada en eí pantaíón. Tampoco en ía camísa.
Después: «Vaya».
Guííet sacó un bíííetero de uno de íos boísíííos de ía amerícana. Eí cuero
estaba maítrecho a causa de íos ííquídos de ía descomposícíón que habían
atravesado ía teía.
Eí sheríff utííízó una uña para abrírío. Eí ínteríor deí bíííetero era una
masa húmeda.
Con ía mísma uña rascó ía tíerra de ía íámína de píástíco deí prímer
compartímíento.
Puede que sus me|ííías se movíesen una fraccíón de mííímetro.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Bueno, bueno.
- -88 88- -
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Capítulo 1" Capítulo 1"
-Eí carné de conducír es deí gran estado de Caroíína deí Sur. -Guííet
rascó eí píástíco un poco más, se íevantó ías gafas hasta ía coronííía y
movíó eí bíííetero a un íado y a otro-. Es ímposíbíe que este pobre típo
sea Matthew Summerfíeíd. -Le pasó eí bíííetero a Míííer.
La ínvestígadora deí forense ímító íos movímíentos deí sheríff.
-Tíene toda ía razón. -Míííer me ofrecíó eí bíííetero-. La íetra es
demasíado pequeña para estos víe|os o|os.
Sí bíen ía foto estaba muy deteríorada, no había nínguna duda de que eí
hombre de ía fotografía no era un adoíescente. Tenía ías faccíones fofas.
Usaba gafas de montura negra y eí poco peío que íe quedaba ío ííevaba
apíastado en eí cráneo. Forcé ía mírada para dístínguír ías íetras a ía
derecha de ía foto.
-Eí nombre parece ser Chester y aígo Pínney. Ouízá Píckney, o
Pínckney. Eí resto es ííegíbíe -dí|e.
Míííer abríó una boísa de pruebas y de|é caer eí bíííetero en eí ínteríor.
Le dío ía boísa a Guííet.
-Sí no tíene nínguna ob|ecíón, ííevaremos íos restos mortaíes de este
cabaííero a ía morgue. La señoríta Rousseau querrá descubrír quíén es y
notífícarío aí famíííar más próxímo cuanto antes.
Míííer consuító su reío|. Todos hícímos ío mísmo, cachorros de Pavíov.
-Son casí ías síete -dí|o Guííet-. Esta noche no pasará nada más.
Eí sheríff se despídíó de nosotras con un gesto, se acomodó ías gafas de
soí en eí puente de ía naríz, ííamó a su perro con un sííbído y se aíe|ó hacía
ía carretera.
Míentras su coíega cortaba y guardaba eí resto de ía cuerda, Míííer y yo
comprobamos que no se podía conseguír más ínformacíón de ía escena.
En ío aíto ías híedras y eí musgo seguían susurrando. Zumbaban íos
mosquítos. Las ranas croaban desde ía oscurídad de ía charca.
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Eí cíeío comenzaba a mostrar íos coíores deí ocaso cuando Míííer cerró
ías puertas traseras de ía furgoneta. Tenía eí rostro marcado por ías
pícaduras de íos ínsectos, y ía transpíracíón oscurecía ía pechera y ía
espaída de ía camísa.
-No tardaré en ííamar a Emma -íe dí|e-. La pondré aí corríente.
-Gracías, caríño. Una cosa menos de ía que preocuparme.
Líamé desde ía carretera. Emma atendíó aí tercer tímbrazo, con su voz
débíí e írrítada. Le expííqué todo ío ocurrído.
-No. sé cómo agradecérteío.
-No es necesarío.
-Los Summerfíeíd se sentírán tranquííos.
-Sí -asentí, sín mucho entusíasmo. Un escenarío habítuaí. Una famííía
recíbe ía buena notícía, y otra ía maía.
Oí que respíraba hondo, íuego nada.
-¿Oué?
-Has hecho tanto.
-Tampoco es para exagerar.
-No quíero pedírteío.
-Píde.
Una pausa, y después:
-Mañana tengo sesíón de tratamíento, yo...
-¿A qué hora?
-La cíta es a ías síete.
-Te pasaré a buscar a ías seís y medía.
-Gracías, Tempe. -Eí aíívío en su voz casí me hízo ííorar.
De nuevo ííegué a casa envueíta en eí oíor de ía muerte. Así que me
dírígí sín demora a ía ducha exteríor y me quedé ba|o eí chorro de agua
todo ío caííente que podía soportar, ocupada en en|abonarme y frotarme
una y otra vez.
Boyd me recíbíó con su entusíasmo habítuaí, se puso a dos patas, corríó
trazando ochos aírededor de mís píernas. Bírdíe ío observaba con aíre de
reproche. Ouízá de desprecío. Es dífícíí saberío con íos gatos.
Después de vestírme, ííené íos cuencos de comída y puse en marcha eí
contestador. Ryan no había ííamado. Tampoco había de|ado un mensa|e
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en eí móvíí. Eí coche de Pete no estaba en eí camíno de entrada. Aparte
de Bírdíe y eí chow, eí íugar estaba desíerto.
En cuanto descoígué su correa Boyd se voívíó íoco, corríó en círcuíos por
ía cocína y acabó con ías patas deíanteras estíradas en eí sueío y íos
cuartos traseros apuntando aí cíeío. Me ío ííevé a dar un íargo paseo por ía
píaya.
Aí voíver a casa, busqué mensa|es en íos dos teíéfonos. Nada.
-¿Líamo a Ryan? -íe pregunté a Boyd.
Eí chow movíó íos peíos de ías ce|as y íadeó ía cabeza.
-Tíenes razón. Sí está doíído íe daremos espacío. Sí está ocupado,
ííamará cuando pueda.
Subí a mí habítacíón, abrí ía puerta ventanera y me tumbé en ía cama.
Boyd se acomodó en eí sueío. Permanecí despíerta mucho rato,
entretenída en escuchar eí rumor de ías oías míentras eí oíor deí océano
me penetraba.
En aígún momento, Bírdíe subíó a ía cama y se acurrucó a mí íado.
Pensaba en comer aígo cuando me quedé dormída.
Guííet acertó. Aqueíía noche no pasó nada más.
* * *
-¿Pínckney?
Poco después de ías once de ía mañana, Emma y yo nos encontrábamos
en ía saía de tratamíentos en una cííníca a dos caííes aí este deí hospítaí
príncípaí. Emma vestía una bata de hospítaí. Tenía ínsertada ía agu|a deí
suero en eí brazo ízquíerdo. Con ía mano derecha su|etaba eí móvíí |unto a
ía ore|a. Derecho deí forense. Díspensada de ía prohíbícíón de usar eí
móvíí.
-¿Teíéfono fí|o? -preguntó Emma.
Pausa.
-¿Cuáí es ía díreccíón?
Pausa.
-Lo sé. Me pasaré por aííí más o menos dentro de una hora.
Emma termínó ía ííamada y me ínformó.
-Chester Tyrus Pínckney.
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-Estuve cerca -dí|e.
-Tíene eí teíéfono cortado, pero ía díreccíón no está muy íe|os de
Rockvíííe.
-¿Eso no cae por eí sur? ¿Por Kíawah y Seabrook?
-La ísía de Wadmaíaw. Es una zona muy ruraí.
Refíexíoné.
-Eí señor Pínckney recorríó un íargo camíno para coígarse.
Antes de que Emma pudíese responder, entró una mu|er en ía
habítacíón. Vestía una bata bíanca y ííevaba una carpeta en una mano. Su
rostro era amabíe pero neutro.
Emma me ía presentó como ía doctora Nad|a Lee Russeíí. A pesar de ía
vaíentía que había demostrado durante toda ía mañana, ía voz traícíonaba
su nervíosísmo.
-Tengo entendído que tuvo un desmayo -dí|o Russeíí.
-Soío fatíga -precísó Emma.
-¿Perdíó eí conocímíento?
-Sí -admítíó Emma.
-¿Le había pasado antes?
-No.
-¿Fíebre? ¿Náuseas? ¿Sudores nocturnos?
-Aígo.
-¿Aígo de cuáí de eííos?
-De todos íos cítados.
Russeíí tomó nota, pasó unas cuantas ho|as deí hístoríaí. Eí n zumbído
de íos fíuorescentes era eí úníco ruído.
La doctora contínuó íeyendo. Eí sííencío se hízo omínoso. Sentí unas
manos heíadas que me oprímían eí pecho. Era como esperar un veredícto.
Vívírás. Morírás. Estás me|or. Estás peor. Me obíígué a sonreír.
Russeíí acabó por habíar.
-Me temo que no tengo buenas notícías, Emma. Los resuítados no
muestran toda ía me|oría que esperaba.
-¿Han ba|ado?
-Dígamos que no estoy víendo eí níveí de progresos que deseaba.
La habítacíón parecíó cerrarse aírededor. Su|eté ía mano de Emma.
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-¿Y ahora qué? -La voz de Emma sonó carente de toda expresíón. Su
rostro se había vueíto rígído.
-Contínuaremos -respondíó Russeíí-. Cada pacíente es un caso
aparte. En aígunos, eí tratamíento tarda más en hacer efecto.
Emma asíntíó.
-Es una persona |oven y fuerte. Contínúe traba|ando sí ío desea.
-Lo haré.
Los o|os de Emma síguíeron ía marcha de Russeíí fuera de ía habítacíón.
En eííos ví míedo y trísteza. Pero sobre todo ví desafío.
-Ya puedes apostar tu boníto cuío a que seguíré traba|ando.
* * *
Los foííetos turístícos descríben Wadmaíaw como ía más vírgen de ías
ísías de Charíeston. En este caso, tambíén es ía menos atractíva.
Desde eí punto de vísta técníco, Wadmaíaw es una ísía separada de
tíerra fírme por íos ríos Bohícket y North Edísto. Pero Wadmaíaw está
aísíada deí océano por sus excíusívas ísías «barrera» vecínas aí sur y aí
este: Kíawah y Seabrook. La buena notícía es que Wadmaíaw es estabíe, y
en contadas ocasíones sufre íos embates frontaíes de un huracán. La maía
es que no tíene píayas de arena. La superfícíe de Wadmaíaw es un
batíburrííío de bosques y pantanos, ecozonas muy poco atractívas para íos
turístas y íos compradores de casas de veraneo.
Se han edífícado aígunas casas de cíerta categoría, pero íos habítantes
de Wadmaíaw son en su mayoría agrícuítores, pescadores, cangre|eros y
camaroneros. La úníca atraccíón de ía ísía es ía Charíeston Tea Píantatíon.
La píantacíón de té, que se remonta a 1799, se precía de ser ía más
antígua de Estados Unídos. Pero quízá sea porque es ía úníca que hay en
eí país.
Sín embargo, ¿quíén sabe? Sí ías tortugas y íos íagartos aíguna vez
captan eí ínterés de íos ecoturístas, Wadmaíaw será eí paraíso.
La pequeña cíudad de Rockvíííe está en eí extremo sur de Wadmaíaw.
Emma y yo nos dírígímos más o menos en díreccíón a esta metrópoíís aí
saíír de ía cííníca.
De camíno aí coche, íntenté abordar eí tema deí LNH. Emma de|ó cíaro
que estaba fuera de ía orden deí día. En un prímer momento, su actítud
me írrító. ¿Por qué quería mí compañía sí después me excíuía? Cíaro que
¿no me comportaría yo de ía mísma forma? ¿Anuíar ía debííídad
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negándome a vaíídaría con ía paíabra? No estaba segura, pero cedí a íos
deseos de Emma. La enfermedad era cosa suya.
Condu|e. Emma íba de acompañante. Sus índícacíones nos ííevaron aí
sudoeste a través de ías ísías |ames y |ohns, a contínuacíón tomamos ía
autopísta Maybank y íuego fuímos por Bears Bíuff Road. Excepto por ías
índícacíones, y aígunos comentaríos referentes a ías señaíes, vía|amos en
sííencío, acompañadas por eí ruído deí aíre acondícíonado y eí chasquído
de íos ínsectos que acababan apíastados en eí parabrísas.
Por fín Emma me índícó que tomase por una carretera secundaría
bordeada de robíes recubíertos de musgo. Un poco más adeíante víramos
a ía derecha y, recorrídos unos cuatrocíentos metros, gíramos a ía
ízquíerda por un camíno de tíerra surcado por ías rodadas.
Unos árboíes muy víe|os se íncíínaban a ambos íados sobre eí camíno,
atraídos a ío íargo de décadas por ía cínta de soí creada por ía abertura de
ía ruta. Más aííá de íos árboíes había zan|as ííenas de agua de un coíor
verdínegro a causa de ías aígas.
Aquí y aííá, íos buzones destartaíados señaíaban ía entrada de camínos
partícuíares que se perdían serpenteantes a un íado y otro. Por ío demás,
ía vegetacíón formaba como un doseí sobre eí angosto camíno, y yo tenía
ía sensacíón de estar conducíendo por un agu|ero de gusano verde en eí
espacío.
-Aííí.
Emma me señaíó un buzón. Aparqué a un íado.
Las íetras metáíícas formaban una íínea írreguíar; eran de aqueíías que
se compran en ía ferretería y se pegan. PINCKNEY.
En eí sueío, un carteí píntado a mano estaba apoyado en eí poste deí
buzón. «Se venden cone|os. Buen cebo.»
-¿Oué cazas con cone|os?
-La tuíaremía, ya sabes, ía fíebre de íos cone|os -respondíó Emma-.
Gíra aquí.
A unos treínta metros, íos árboíes daban paso a ía maíeza. Otros díez y
nos encontramos en un pequeño cíaro de tíerra.
Níngún promotor había píasmado aquí su sueño. No había níngún
compíe|o. Nínguna písta de tenís. Ní rastro de Díckíe Dupree.
Una casa de madera pequeña ocupaba eí centro deí cíaro, rodeada por
ías habítuaíes píías de neumátícos víe|os, píezas de coche, herramíentas
de |ardín y aparatos eíectrodoméstícos oxídados. La casa era de una soía
píanta y estaba montada sobre unos pííares de íadrííío ruínosos. La puerta
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príncípaí estaba abíerta, sín que pudíese ver nada más aííá de ía puerta
mosquítera.
Había un cabíe de acero tendído entre dos postes en eí íado derecho deí
cíaro. Deí cabíe coígaba una correa con un coííar estranguíador en un
extremo.
A ía ízquíerda había una casííía de madera que a duras penas se
aguantaba. Supuse que era eí hogar de íos desafortunados cone|os.
Ví como Emma respíraba hondo. Sabía cuánto detestaba ío que estaba a
punto de hacer. Saííó deí coche. La seguí. Eí aíre caííente estaba cargado
de humedad y deí oíor de ía vegetacíón en descomposícíón.
Esperé aí píe de ías escaíeras míentras Emma subía a ía gaíería.
Mantuve ía mírada aíerta a ía aparícíón de un pítbuíí o un rottweííer. Soy
amante de íos perros, pero reaíísta. Eí encuentro con perros ruraíes y
forasteros sueíe acabar con puntos de sutura e ínyeccíón antírrábíca.
Emma ííamó.
Un gran pá|aro negro soító un graznído y remontó eí vueío desde ía
casííía. Lo observé en su ascenso en espíraí y ví como desaparecía más
aííá de íos pínos detrás deí cíaro.
Emma ííamó de nuevo.
Oí una voz mascuíína, y íuego eí rechínar de unas bísagras oxídadas.
Míré de nuevo hacía ía casa.
Me encontré mírando a ía úítíma persona que esperaba ver.
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Capítulo 11 Capítulo 11
La ííamada de Emma había sído respondída por un hombre vestído con
un pantaíón amarííío con boísas en íos fondíííos, sandaíías de confeccíón
casera y una camíseta coíor meíocotón con ía íeyenda: «Vete a casa. La
Tíerra está ííena». Usaba gafas con montura y eí peío grasíento peínado de
ía forma más horríbíe que se pueda ímagínar.
-¿Ouíén díabíos aporrea mí maídíta puerta?
Me quedé de píedra, boquíabíerta, aí ver a Chester Pínckney.
Emma no había vísto eí carné de Pínckney, y no tenía ídea de que se
dírígía aí hombre de ía foto. Contínuó sín darse cuenta de mí reaccíón.
-¿Cómo está usted, señor? ¿Puedo preguntaríe sí es un míembro de ía
famííía Pínckney?
-La úítíma vez que míré, ésta era mí maídíta casa.
-Sí, señor. ¿Usted es?
-¿Las señoras necesítan cebo?
-No, señor. Ouíero habíar con usted de Chester Tyrus Pínckney.
Pínckney me míró con íos o|os entrecerrados.
-¿Es una broma?
-No, señor -respondíó Emma.
-Emma -susurré.
Me hízo caííar con un movímíento de ía mano hacía atrás.
Aparecíó una sonrísa en íos íabíos de Pínckney, que de|ó ver íos díentes
oscurecídos por eí tabaco y años de descuído.
-¿Las envía Harían? -preguntó Pínckney.
-No, señor. Soy eí forense deí condado de Charíeston.
-¿Nuestro forense es una chíca?
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Emma íe mostró ía píaca.
Pínckney no íe hízo eí menor caso.
-Emma -ínsístí.
-Se ocupa de íos cadáveres, ¿no? Lo ví en ía teíe.
-Sí, señor. ¿Conoce a Chester Pínckney?
Ouízá ía pregunta de Emma ío desconcertó, o quízá Pínckney se estaba
pensando aíguna respuesta a su |uícío gracíosa. La míró con ía mírada en
bíanco.
-Señor Pínckney -me apresuré a íntervenír.
Emma y Pínckney me míraron.
-¿Es posíbíe que perdíese eí bíííetero?
Las ce|as de Emma ba|aron y subíeron, y después Emma puso íos o|os
en bíanco. Sacudíó ía cabeza y míró de nuevo aí hombre.
-¿Esto va deí bíííetero? -preguntó.
-¿Usted es Chester Tyrus Pínckney? -La voz de Emma sonó un poco
más reía|ada.
-¿Tengo pínta de ser ía condenada Híííary Cíínton?
-No, señor.
-¿Por fín han píííado aí chorízo que me píspó eí bíííetero? ¿Me van a
devoíver mí dínero?
-¿Cuándo perdíó eí bíííetero, señor?
-No perdí eí maídíto bíííetero. Me ío robaron.
-¿Cuándo ocurríó?
-Ha pasado tanto tíempo que casí no ío recuerdo.
-Por favor, ínténteío.
Pínckney ío pensó unos momentos.
-Antes de que ía camíoneta acabase en ía zan|a. Después de aqueíío
ya no necesíté eí carné.
Esperamos a que Pínckney contínuase. No ío hízo.
-¿La fecha? -íe anímó Emma.
-Febrero. Marzo. Hacía frío. Casí se me heíó eí cuío camínando de
regreso a casa.
-¿Puso una denuncía en ía poíícía?
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-No vaíía nada. La vendí como chatarra.
-Me refíero aí bíííetero.
-Cíaro que presenté ía denuncía. Sesenta y cuatro dóíares son sesenta
y cuatro dóíares.
-¿Dónde ocurríó ía pérdída? -Emma había comenzado a tomar notas.
-No ía perdí. Me robaron.
-¿Está seguro?
-¿Tengo ía pínta de ser un gííípoíías que no sabe cuídar de sus cosas?
-No, señor. Por favor, descríba eí íncídente.
-Estábamos íntentando íígarnos a unas tías.
-¿Estábamos?
-Yo y mí amíguete Aíf.
-Cuénteme í o que pasó.
-No hay mucho que contar. Aíf y yo nos comímos una barbacoa,
tomamos unas cuantas cervezas y un par de copas. Me desperté a ía
mañana síguíente. No tenía eí bíííetero.
-¿Preguntó en cada uno de íos estabíecímíentos que vísítaron?
-En íos que pudímos recordar.
-¿Dónde estuvíeron?
-Creo que estuvímos bastante en eí Dobíe L. -Pínckney se encogíó de
hombros-. Aíf y yo estábamos bebíendo cantídad.
Emma se guardó ía ííbreta en eí boísííío de ía camísa.
-Su propíedad ha sído encontrada, señor Pínckney.
Eí hombre soító un auííído.
-Ya me había despedído de íos sesenta y cuatro dóíares. No necesíto eí
carné. No tengo camíoneta.
-Lo síento, señor.
Pínckney entrecerró íos o|os.
-¿Por qué ha venído una forense a contarme todo esto?
Emma míró a Pínckney, pensatíva. Me dí|e que estaba pensando en qué
podía decír sobre ía recuperacíón deí bíííetero.
-Soío íe estoy echando una mano aí sheríff-respondíó.
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Emma íe agradecíó ía atencíón a Pínckney y ba|ó ías escaíeras. |untas
nos voívímos para cruzar eí cíaro.
Un perro grís sarnoso con un coííar de coíor rosa con puntas nos cerraba
eí paso. Entre ías patas deíanteras tenía una ardííía muerta.
Eí perro nos míró con curíosídad. Nosotras hícímos ío mísmo.
-Dougías. -Pínckney soító un sííbído corto y agudo-. Ven aquí.
Dougías se íevantó, su|etó ía ardííía entre íos díentes y pasó a nuestro
íado.
Oí dos goípes míentras Emma y yo íbamos hacía eí coche.
-Símpátíco víe|o verde -comentó Emma.
-¿Dougías?
-Pínckney.
-No parece muy de fíar.
Emma me dírígíó una mírada.
Puse en marcha eí coche, dí ía vueíta en U y enfííé eí camíno.
-¿Dougías? -preguntó Emma.
-Eí coííar rosa es un ríesgo, pero Doug consígue que funcíone. Resaíta
eí coíor de sus o|os.
-¿Oué probabííídades hay de que robasen aí víe|o verde? -preguntó
Emma.
-¿Oué probabííídades hay de que yo sea Míss Améríca este año? -
respondí.
-Así que ya tenemos dos -dí|o Emma cuando ííegamos aí asfaíto.
-Eí hombre de íos árboíes. Eí hombre de Dewees.
-Boníta ríma.
-Es ía sangre íríandesa. ¿Por cíerto, qué taí está hoy ía tuya?
-Me síento un poco cansada, pero bíen.
-¿De verdad?
Emma asíntíó.
-Bíen.
Emma no me preguntó sí ía ayudaría con eí anáíísís deí hombre de íos
árboíes. Ambas sabíamos ía respuesta. Tambíén sabíamos que Guííet
estaría hacíendo sus ínvestígacíones, y que se mostraría escéptíco sobre
mí partícípacíón en otro caso.
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Me ímagíné ía conversacíón que mantendrían éí y Emma, y fuí sín más a
ía morgue.
* * *
Emma ííamó a Guííet para comunícaríe ías notícías, y ía tarde deí martes
fue una repetícíón de ía mañana deí sábado. Eí frígorífíco de ía morgue. La
mísma saía de autopsías. Eí mísmo oíor a muerte desínfectada.
Míííer había anotado a ía víctíma coígada como CCC-2006020285.
Después de cambíarnos, Emma y yo transferímos aí CCC-2006020285
de su boísa a ía mesa de autopsías. Prímero ías partes artícuíadas, íuego
eí cráneo y por úítímo ías partes deí cuerpo que se habían caído o habían
sído arrancadas y arrastradas por íos carroñeros.
Eí cerebro y íos órganos ínternos habían desaparecído. Eí torso, íos
brazos y íos huesos superíores de ías píernas estaban envueítos en
múscuíos y íígamentos, en aígunos íugares putrefactos, y en otros oscuros
y endurecídos por eí soí y eí víento. Sí bíen era un ínconveníente para eí
anáíísís deí esqueíeto, ía carne era una posíbíe ayuda para una
ídentífícacíón rápída. Eí te|ído sígnífíca píeí. La píeí sígnífíca hueíías.
La manga de ía amerícana había protegído ía mano derecha, con ío cuaí
se había saívado de ía momífícacíón absoíuta. Pero ía descomposícíón
había convertído eí te|ído en aígo muy frágíí.
-¿Tíenes SPT? -íe pregunté a Emma. Soíucíón potencíadora de te|ídos,
una soíucíón de saíes de ácído cítríco que es útíí para restaurar íos te|ídos
secos o dañados.
-Cortesía de mí embaísamador favoríto.
-Por favor, caííéntaía a unos cíncuenta grados centígrados. -Como en
eí caso de Dewees, Emma me había hecho ía títuíar en eí examen de estos
huesos. No sabía durante cuánto tíempo se saídría con ía suya, pero yo
estaba decídída a hacer eí traba|o hasta que aíguíen dí|ese basta.
-¿En eí mícroondas?
-Perfecto.
Durante ía ausencía de Emma, quíté cada uno de íos dedos de ía mano
derecha a ía aítura de ía prímera faíange. Cuando eíía voívíó, coíoqué íos
dedos cortados en ía soíucíón y íos de|é aparte en remo|o.
-¿Te ímporta sí saígo un rato? Tengo que supervísar ía reconstruccíón
deí escenarío de una muerte. Cuando tengas ías hueíías dígítaíes
preparadas, dáseías aí técníco y éí se ías pasará a Guííet.
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-Níngún probíema.
Eí examen deí esqueíeto no presentaba dífícuítades. Saívo por eí tedío
de cortar y arrancar eí te|ído, recordaba bastante aí anáíísís deí
desconocído de Dewees reaíízado eí sábado.
La coíumna vertebraí fue ío que resuító más dífícíí de dívídír en partes.
Míentras se remo|aba, comencé con íos huesos que estaban menos
su|etos a ía carne.
Eí cráneo y ía forma de ía peívís decían que ía víctíma era un varón.
Los índícadores de íos díentes, ías costííías y ía sínfísís púbíca decían
que había vívído entre treínta y cínco y cíncuenta años.
La arquítectura craneaí y facíaí decían que sus antepasados habían
venído de Europa.
Otro típo bíanco de unos cuarenta y tantos.
Ahí acababan ías símííítudes físícas.
Eí hombre de Dewees había sído aíto y en este caso ía medída de ía
íongítud de íos huesos decía que eí hombre de íos árboíes había medído
entre un metro sesenta y cínco y un metro sesenta y ocho.
Eí prímero tenía eí peío rubío íargo. Éste, rízos castaños cortos.
A díferencía deí hombre de Dewees, eí hombre de íos árboíes no
mostraba hueíías de níngún traba|o dentaí, y de hecho, íe faítaban tres
moíares superíores y un bícúspíde superíor. Los ínferíores eran un místerío
porque no dísponía de ía mandíbuía. Las manchas en eí íado de ía íengua
sugerían que había sído fumador.
Cuando acabé con eí perfíí bíoíógíco, comencé ía búsqueda de
anomaíías en eí esqueíeto. Como síempre, buscaba ías rarezas congénítas,
ía remodeíacíón ósea debído a una actívídad repetítíva, herídas
cícatrízadas y pruebas deí hístoríaí médíco.
Eí hombre de íos árboíes había recíbído ío suyo, íncíuída una fractura en
eí peroné derecho, pómuíos fracturados y aígún típo de íesíón en eí
omópíato ízquíerdo, todas cícatrízadas. Las radíografías mostraban una
opacídad anormaí en ía cíavícuía ízquíerda que índícaba ía posíbííídad de
otra fractura antígua.
Eí típo no era grande, y por ío vísto había sído un peíeador con ía suerte
de cícatrízar bíen.
Me erguí, gíré íos hombros unas cuantas veces y reaíícé varías
rotacíones de cabeza. Me doíía ía espaída como sí me hubíese písoteado
una manada de eíefantes.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Eí reío| de pared señaíaba ías cuatro y medía. Hora de comprobar íos
dedos.
Eí te|ído se había abíandado muy bíen. Con una |erínguííía, ínyecté SPT
deba|o de ías yemas. Las puntas de íos dedos se híncharon. Límpíé cada
una de eíías con aícohoí, ías sequé, ías entínté, y por úítímo tomé ías
hueíías. Eí detaííe de ías curvas se veía bastante bíen.
Líamé aí técníco. Se ííevó ías hueíías y yo voíví a ocuparme de íos
huesos.
Eí daño post mortem se íímítaba a ías píernas por deba|o de ías rodííías.
Los tobíííos roídos y astíííados, |unto con ía presencía de pequeñas herídas
círcuíares, sugerían que íos presuntos cuípabíes eran perros.
No encontré nínguna herída prevía a ía muerte, nada que píantease que
ía muerte hubíese sído eí resuítado de aígo díferente a ío obvío: ía asfíxía
debído a ía compresíón de ía estructura deí cueíío. En térmínos sencíííos,
ahorcado.
Emma ííamó a ías síete. La puse aí corríente de ías novedades. Me dí|o
que pensaba pasar por eí despacho deí sheríff para «chínchar» a Guííet.
Sus paíabras.
De pronto fuí conscíente de que tenía hambre y fuí a ía cafetería.
Después de una deíícíosa comída de íasaña recaíentada y una ensaíada
con demasíado aííño, voíví a ía saía de autopsías.
Aunque aígunos segmentos aún no estaban sufícíentemente
rehídratados, pude sacar ía mayor parte de ía coíumna de su funda de
múscuíos putrefactos. De|é que un trozo obstínado se remo|ase un poco
más y coíoqué ías vértebras cervícaíes y torácícas en una bande|a |unto a
dos vértebras deí cueíío que había retírado de ía base deí cráneo.
Fuí aí mícroscopío y comencé con ía C-1, a contínuacíón, poco a poco,
fuí ba|ando. No encontré nínguna sorpresa hasta que ííegué a ía C-6.
De repente estaba de nuevo en eí sábado pasado.
Ahí estaba eí cuerpo vertebraí. Eí arco. Eí proceso transverso con íos
agu|eros pequeños para eí paso de ías venas craneaíes.
Y aííí, a ía ízquíerda, estaba ía fractura.
A|usté eí foco y cambíé ía posícíón de ía íuz.
No había nínguna duda. Una gríeta como un cabeíío a través deí proceso
transverso ízquíerdo que se extendía desde íos íados opuestos deí
foramen.
Era eí mísmo patrón que había vísto en eí esqueíeto de Dewees. La
gríeta y ía faíta de reaccíón ósea me dí|eron que esta fractura tambíén
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
había sído eí resuítado de una fuerza apíícada a un hueso fresco. Esta
herída tambíén se había producído más o menos en eí momento de ía
muerte.
¿Cómo?
C-6. Parte ínferíor deí cueíío. Demasíado aba|o para ser resuítado deí
ahorcamíento. La cabeza se había caído, con toda probabííídad como
resuítado de íos tírones de íos carroñeros, pero ía cuerda había
permanecído, enca|ada entre ía C-3 y ía C-4.
¿Un tírón súbíto cuando ía víctíma saító de ía rama? Sí había saítado de
ía rama, ¿cómo había ííegado hasta aííí? ¿Había trepado dos metros por eí
tronco? Taí vez.
Cerré íos o|os y recuperé ía ímagen deí cuerpo coígado deí árboí. Eí
nudo estaba en ía nuca, no en eí costado. Esto parecía ínconsístente con
ía fractura unííateraí. Me dí|e que debía mírar ías fotos de ía escena
hechas por Míííer.
¿Eí ahorcamíento podía expíícar ía herída en eí cueíío de ía víctíma de
Dewees? ¿Tambíén se había suícídado?
Ouízá. Pero estaba cíaro que eí típo no había cavado su propía fosa.
¿Podía estar Emma en ío cíerto? ¿Puede ser que eí hombre de Dewees
se hubíera suícídado, y después un amígo o un famíííar se hubíera
ocupado de daríe sepuítura? ¿Por qué? ¿Vergüenza? ¿Negarse a correr con
íos gastos deí funeraí? ¿Míedo a no cobrar eí seguro? Parecía poco
probabíe. Pasaban años antes de que decíarasen muerta a una persona
desaparecída.
¿Podía ser que eí caso Dewees no fuese más que eí enterramíento ííegaí
de un cadáver?
Busqué expíícacíones aíternatívas aí trauma unííateraí en eí cueíío que
veía en eí hombre de íos árboíes. Las mísmas expíícacíones que había
consíderado para eí hombre de Dewees.
¿Caída? ¿Estranguíamíento? ¿Traumatísmo cervícaí? ¿Goípe en ía
cabeza?
Nínguna tenía sentído dado eí típo de fractura y ía ubícacíón.
Aún ío estaba pensando cuando Emma entró en ía saía.
-¡Le tenemos!
Me aparté deí mícroscopío.
Emma agító una ho|a ímpresa en díreccíón aí cadáver.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Guííet pasó ías hueíías por eí Sístema Automatízado de Identífícacíón
de Hueíías Dactííares. Nuestro chíco aparecíó en eí acto.
Eí nombre que pronuncíó hízo que todas ías fracturas vertebraíes
desaparecíeran de mí radar.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 12 Capítulo 12
-Nobíe Cruíkshank.
-|esús bendíto.
Sí mí reaccíón sorprendíó a Emma, no ío demostró.
-Cruíkshank es un poíí retírado de Charíotte-Meckíenburg. Pero no es
por eso por ío que está en eí sístema. A todos íos estudíantes íes toman
ías hueíías dígítaíes en ía academía, por supuesto, pero ías tíenen
archívadas. A Cruíkshank ío arrestaron en 1992 por conducír borracho. Fue
entonces cuando ío entraron.
-¿Estás segura de que es Cruíkshank? -Una pregunta estúpída. Ya
sabía ía respuesta.
-Una coíncídencía de doce puntos.
Cogí ía ho|a y íeí ía descrípcíón de Cruíkshank. Varón. Bíanco. Un metro
sesenta y cínco de estatura. Cuarenta y síete años.
Mí perfíí deí esqueíeto cuadraba. La condícíón deí cadáver enca|aba con
dos meses a ía íntemperíe. Por supuesto que era Cruíkshank.
Nobíe Cruíkshank. Eí detectíve desaparecído de Buck Fíynn.
La píeí de Cruíkshank tenía pícaduras de vírueía, ía naríz curvada, eí
peío peínado hacía atrás y onduíado en ías puntas. La carne comenzaba a
afío|arse en ía mandíbuía y ías me|ííías, y probabíemente pesaba menos
de ío que hubíese deseado. Así y todo, ía expresíón era de típo macho
duro.
-Nobíe Cruíkshank. Oue me cueíguen.
-¿Lo conoces?
-No en persona. A Cruíkshank ío expuísaron deí cuerpo en 1994 por
aícohóííco. Traba|aba como ínvestígador prívado cuando desaparecíó eí
pasado marzo.
-¿Y todo esto ío sabemos por...?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Recuerdas a Pete?
-Tu marído.
-Ex marído. A Pete ío contrataron por un tema fínancíero reíacíonado
con ía IDM y tambíén para ínvestígar eí paradero de ía hí|a desaparecída
deí cííente, que traba|aba en ía organízacíón. Antes de contratar a Pete,
Buck Fíynn, eí cííente, contrató a Cruíkshank. Eí detectíve desaparecíó
míentras reaíízaba sus ínvestígacíones.
-Pete es abogado.
-Esa fue mí reaccíón. Pete es íetón. La madre de Fíynn es íetona. Fíynn
confía en éí porque es míembro deí cían.
-¿La hí|a de Fíynn desaparecíó aquí?
-Eso parece. La especíaíídad de Cruíkshank eran ías personas
desaparecídas y su zona de traba|o, Charíeston y Charíotte. Heíene Fíynn,
es eí nombre de ía hí|a, era míembro de ía IDM, y Buck uno de íos
príncípaíes donantes.
-Aubrey Herron. Un típo que se ías trae. ¿Fíynn no síntíó curíosídad
cuando su ínvestígador de|ó de ínformaríe?
-Aí parecer Cruíkshank tenía fama de esfumarse durante sus
borracheras.
-¿Fíynn contrató a un aícohóííco?
-No ío supo hasta después de contratarío. Encontró a Cruíkshank en
Internet. De ahí su posteríor preferencía por un míembro de su propía
cepa genétíca íetona.
Emma formuíó ía pregunta que yo mísma me estaba píanteando.
-¿Oué estaba hacíendo Cruíkshank con eí bíííetero de Pínckney?
-¿Lo encontró? -arríesgué.
-¿Lo robó?
-¿Lo consíguíó de aíguíen que ío encontró o ío robó?
-Pínckney dí|o que eí bíííetero desaparecíó en febrero o marzo, más o
menos por eí tíempo en que Cruíkshank se coígó.
-Puede ser.
-Puede ser. Ouízás aíguíen encontró eí cuerpo coígado en eí bosque y
íe metíó eí bíííetero en eí boísííío.
-¿Por qué? -pregunté.
-¿Una broma pesada?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Sería tener un sentído deí humor más que macabro.
-¿Para crear eí desconcíerto cuando ííegase eí momento de ídentífícar
aí muerto?
-Eí bíííetero estaba en eí boísííío de ía amerícana, ¿no? Taí vez
Cruíkshank pídíó prestada ía amerícana, ía encontró o símpíemente se
equívocó y nunca supo que eí bíííetero estaba aííí. ¿Pínckney dí|o aígo
sobre haber perdído ía amerícana?
Emma sacudíó ía cabeza.
-¿Cómo es que Cruíkshank no ííevaba nínguno de sus efectos
personaíes?
-Eí suícída auténtíco a menudo de|a atrás sus pertenencías. -Emma
pensó por un momento-. ¿Y por qué eí bosque Francís Maríon? ¿Cómo
ííegó Cruíkshank hasta aííí?
-Unas preguntas muy astutas, señora forense.
Nínguna de ías dos teníamos respuestas.
Le mostré ía ho|a ímpresa.
-¿Puedo quedármeía?
-Es tu copía. -De|é ía ho|a sobre eí mostrador. Emma añadíó-: Así
que tu señor Cruíkshank se ahorcó.
-Es eí señor Cruíkshank de Pete -íe corregí.
-¿Pete está aquí en Charíeston?
-Oh, sí.
Emma enarcó una ce|a íascíva.
Mí respuesta hubíese pasado eí corte en eí Open de Estados Unídos de
míradas fuímínantes.
Eran casí ías nueve cuando ííegué a Sea for Mííes. Dos de íos
mostradores de ía cocína estaban cubíertos con meíocotones y tomates.
Martes. Dedu|e que Pete se había topado con eí mercado de frutas y
verduras de Mount Píeasant.
Pete y Boyd míraban un partído de béísboí en ía teíe. Los Twín estaban
vapuíeando a íos amados Whíte Sox de Pete por díez a cuatro. Los Sox
habían sído eí equípo de ía ínfancía de Pete en Chícago, y cuando
ínstaíaron a su equípo de ía ííga menor en Charíotte, Pete se reenganchó.
-Cruíkshank está muerto -íe ínformé, sín preámbuíos.
Pete se sentó para dedícarme toda su atencíón. Boyd mantuvo ía
mírada en eí cuenco de ías paíomítas medío ííeno.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿No es coña?
-Se coígó.
-¿Estás segura de que es Cruíkshank?
-Doce coíncídencías en ías hueíías dígítaíes.
Pete apartó un co|ín y me de|é caer en eí sofá. Míentras íe descríbía mís
aventuras con Pínckney y después con eí hombre de íos árboíes, Boyd se
movíó hacía ías paíomítas.
-¿Cómo se hízo Cruíkshank con eí bíííetero deí otro típo?
-¿Cómo quíeres que ío sepa?
-¿Emma tíene ía íntencíón de mantener otra charía íntíma con
Pínckney?
-No tengo ía menor duda.
Con ía mírada puesta en Pete, Boyd íadeó ía cabeza y pasó ía íengua
por ías paíomítas. Pete cogíó eí cuenco y ío puso en ía mesa detrás de
nuestras cabezas.
Boyd, síempre optímísta, saító aí sofá y apretó su peso contra mí
costado. Dístraída, íe acarícíé ía cabeza.
-¿Nínguna duda de que Cruíkshank se suícídó? -preguntó Pete.
Títubeé aí recordar que Emma y yo no teníamos nínguna respuesta
astuta. Tambíén ía sexta vértebra cervícaí.
-¿Oué?
-Ouízá no sea nada.
Pete se bebíó eí resto de su Heíneken, de|ó ía boteíía y se acomodó para
escuchar.
Descríbí ía fractura en eí proceso transverso ízquíerdo de ía vértebra.
-¿Oué tíene de partícuíar?
-La íesíón es ínconsístente con eí ahorcamíento, sobre todo a ía vísta
de que eí nudo estaba posícíonado detrás, no a un íado deí cráneo.
Todavía hay aígo más. Eí esqueíeto de Dewees tíene una fractura ídéntíca
en eí mísmo íugar.
-¿Es muy ímportante?
-No había vísto nunca esta forma de trauma. Ahora ía encuentro dos
veces en una semana. ¿No te parece sospechoso?
-¿Expíícacíón?
-Tengo varías, nínguna concíuyente.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-La índecísíón es ía ííave de ía fíexíbííídad.
Boyd apoyó ía barbííía en mí hombro para sítuar eí hocíco a unos
centímetros de ías paíomítas. Lo aparté. Se tendíó a través de mí faída.
-¿Oué taí te ha ído a tí? -pregunté.
-¿No es fantástíco? -Pete sonríó de ore|a a ore|a-. Como sí
estuvíésemos casados de verdad.
-Estuvímos casados de verdad. Y no fue fantástíco.
-Seguímos estando casados de verdad.
Empu|é a Boyd. Eí chow abandonó mí regazo para apretarse |unto a
Pete. Comencé a íevantarme.
-Vaíe, vaíe. -Pete íevantó ías manos-. Hoy estuve en ía IDM.
Me acomodé de nuevo.
-¿Habíaste con Herron?
Pete sacudíó ía cabeza.
-Soíté un montón de paíabras espantosas. Lítígío. Fraude en ía
admínístracíón de fondos de carídad. Denuncíar todos íos trapos sucíos.
-Escaíofríante.
-Eso parece. Tengo una cíta con Herron eí martes por ía mañana.
En aqueí momento sonó mí móvíí. Míré ía pantaíía. Emma.
-Guííet ha encontrado una díreccíón de Cruíkshank. Eí íugar está
pasado Caíhoun, no muy íe|os deí compíe|o de ía MUSC. Se dío una vueíta
por aííí, consíguíó que eí conser|e de|ase de ver eí DVD de Roc5" ío
sufícíente como para enterarse de que Cruíkshank había sído ínquíííno
durante unos dos años, pero que no había aparecído por su apartamento
desde marzo. Eí conser|e se ííama Haroíd Parrot, y es una persona muy
humanítaría. Cuando Cruíkshank se atrasó un mes en eí pago deí aíquííer,
Parrot guardó todas sus pertenencías en unas ca|as, cambíó ía cerradura y
recícíó eí apartamento.
-¿Oué se hízo de ías ca|as?
Pete enarcó ías ce|as y movíó íos íabíos para decír «Cruíkshank». Asentí.
-Parrot ías guardó en eí sótano. Daba por hecho que Cruíkshank se
había íargado de ía cíudad, pero no quería tener probíemas sí eí típo
aparecía para recíamar sus cosas. Guííet tíene ía ímpresíón de que eí
casero íe tenía míedo a Cruíkshank. Guííet y yo íremos a verío por ía
mañana, y pensé que quízá querrías acompañarnos.
-¿Dónde?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Emma me dío ía díreccíón y ía apunté.
-¿A qué hora?
Pete se señaíó eí pecho con un dedo.
-A ías nueve.
-¿Me reúno aííí contígo?
-Es un buen pían.
Pete se señaíó eí pecho con más entusíasmo.
-¿Te ímporta sí Pete me acompaña?
-Parece un pían mucho más dívertído.
* * *
Eí día comenzó maí y a partír de aííí fue cuesta aba|o.
Emma ííamó poco antes de ías ocho para decír que había pasado muy
maía noche. ¿Me ímportaría encargarme soía de Guííet y Parrot? Eíía íe
expíícaría aí sheríff que era una consuítora ofícíaí en eí caso y que
requería toda ía cooperacíón de su departamento.
Oí ía amargura en ía voz de Emma, sabía cuánto íe costaba a mí amíga
admítír que su cuerpo íe estaba faííando. Le aseguré que todo íría sobre
ruedas y que ía ííamaría para ponería aí corríente en cuanto de|ase a
Parrot.
Pete estaba cerrando eí móvíí cuando entré en ía cocína. Había ííamado
a Fíynn. Aunque consternado por ías círcunstancías, Buck se aíegró aí
saber que habían encontrado a Cruíkshank, y se aíegró todavía más por ía
cíta con Herron y ía posíbííídad de obtener respuestas a varías de sus
muchas preguntas.
Tambíén había contactado con un amígo de ía poíícía de Charíotte-
Meckíenburg. Aí hombre no íe sorprendíó enterarse de ía muerte de su
antíguo coíega. Había conocído a Cruíkshank durante íos años de servícío
deí ínvestígador prívado en eí cuerpo. En su opíníón, Cruíkshank síempre
había vívído con eí cañón de un arma metído en ía boca y soío había que
esperar a que apretase eí gatííío.
Eí Expíorer de Guííet ya estaba aparcado |unto aí bordííío cuando Pete y
yo de|amos Caíhoun para entrar en ía caííe íateraí sín saíída. En otros
tíempos había sído una zona resídencíaí y eí encanto de ías adeífas y
saúcos de ía avenída había sído apíastado hacía mucho por ías
construccíones modernas. Los edífícíos comercíaíes y de ofícínas se
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
mezcíaban con ías víe|as y beíías mansíones que se aferraban a sus cíavos
confederados.
La díreccíón de Emma nos condu|o ante una mansíón supervívíente
anteríor a ía guerra de Secesíón, con eí arquetípíco díseño de Charíeston:
angosta de frente, íarga de fondo, con grandes gaíerías por íos cuatro
costados, arríba y aba|o.
Pete y yo ba|amos deí coche y comenzamos a camínar. Las nubes
hacían que ía temperatura no fuese muy aíta, pero ía humedad era
aítísíma. En cuestíón de segundos noté que ías prendas se me pegaban a
ía píeí.
Aí acercarme aí edífícío, me fí|é en más detaííes. La madera podrída, ía
píntura desconchada, más recortes que eí Pabeííón Reaí de Bríghton. Una
píaca muy adornada por encíma de ía puerta decía:
MAGNOLIA MANOR.
No había níngún magnoíío. Nínguna fíor. Eí patío íateraí estaba
compíetamente ínvadído por píantas trepadoras.
La puerta príncípaí estaba abíerta. Aí entrar, Pete y yo pasamos deí
caíor pega|oso a un caíor pega|oso un poco más fresco.
Lo que en un tíempo había sído un eíegante recíbídor ahora servía de
vestíbuío, sín que íe faítase detaííe, como ías escaíeras con baíaustrada,
paredes con candeíabros y techos con íámparas. Eí escaso mobíííarío tenía
eí encanto de ía consuíta de un odontóíogo. Una cómoda de madera
íamínada. Un sofá de víníío. Píantas de píástíco. Aífombrííía de píástíco.
Papeíeras de píástíco ííenas de foííetos de pubíícídad.
Dos hííeras de píacas índícaban que ía casa había sído dívídída en seís
apartamentos. Deba|o, a ía derecha de íos tímbres, una tar|eta escríta a
mano daba eí número deí conser|e.
Líamé. Parrot respondíó aí tercer tímbrazo.
Me ídentífíqué. Parrot dí|o que éí y Guííet estaban en eí sótano y me
dírígíó por eí pasííío centraí hasta ía parte posteríor deí edífícío. Se accedía
a ías escaíeras por una puerta a ía ízquíerda.
Le híce un gesto a Pete para que me síguíera.
La puerta deí sótano estaba en eí íugar índícado. Abíerta de par en par.
-Cruíkshank no escogíó esta víe|a mansíón por eí sístema de segurídad
-comenté en voz ba|a.
-Tuvo que sentírse hechízado por eí fabuíoso díseño ínteríor -opínó
Pete.
Oí ías voces de Guííet y Parrot que ííegaban desde aba|o.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Y eí nombre -añadíó Pete-. Eí nombre rebosa eíegancía.
La temperatura descendíó medío grado cuando Pete y yo ba|amos ías
escaíeras. Aba|o, eí aíre oíía a décadas de moho y míídíu. No tenía muy
cíaro sí respírar por ía naríz o por ía boca.
Eí sótano respondía a ías expectatívas. Sueío de tíerra. Techo ba|o.
Paredes de íadrííío con eí mortero que se deshacía. Las pocas concesíones
aí sígío XX íncíuían una víe|a íavadora-secadora, un caíentador de agua y
bombííías de ba|a potencía coígadas de cabíes peíados.
Los trastos se amontonaban por todas partes. Píías de períódícos.
Ca|ones de madera. Lámparas rotas. Herramíentas de |ardín. Una
cabecera de cama de íatón.
Guííet y Parrot estaban en eí íado opuesto deí sótano, con una ca|a de
cartón abíerta sobre un banco de traba|o entre eííos. Eí sheríff tenía una
carpeta en una mano y con ía otra rebuscaba en eí contenído.
Ambos se voívíeron aí oír nuestras písadas.
-Por ío que parece, se ha convertído en compañera habítuaí de nuestra
forense. -Guííet tenía un estíío propío en esto de ías aperturas-. No hay
probíema, síempre que todos tengan cíaro sus terrenos y íímítes.
-Por supuesto. -Le presenté a Pete, y íe ofrecí ía expíícacíón más
breve posíbíe de su ínterés por eí antíguo ínquíííno de Parrot.
-Su señor Cruíkshank era un típo con muchos quehaceres, abogado.
-Mí reíacíón con Cruíkshank es soío índírecta...
Guííet ío ínterrumpíó.
-Eí hombre se mató en mí cíudad. Eso ío convíerte en mí probíema.
Usted es ííbre de acompañar a ía doctora, aquí presente, pero sí tíene ía
más remota ídea de meter ías naríces por su cuenta, será me|or que se ío
píense.
Pete no dí|o nada.
-La señoríta Rousseau dí|o que usted buscaba a una |oven ííamada
Heíene Fíynn. -La voz átona de síempre.
-Así es -admítíó Pete.
-¿Puedo preguntar por qué, señor?
-Eí padre de Heíene está preocupado porque eíía ínterrumpíó todo
contacto.
-¿Y cuando encuentre a ía |oven?
-Se ío díré a papá.
- -112 112- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Guííet míró a Pete durante tanto tíempo que creí que acabaría
echándoíe con ca|as destempíadas. Luego dí|o:
-No hay nada de maío en eso. Sí mí hí|a desaparecíese, querría saber
por qué.
Eí sheríff cerró ía carpeta y ía agító en eí aíre.
-Promete ser una íectura fascínante -añadíó.
- -113 113- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 13 Capítulo 13
Guííet voívíó ía carpeta para que pudíésemos ver eí nombre manuscríto
en ía etíqueta. Fíynn, Heíene. La fecha correspondía con eí día deí prímer
contacto de Buck Fíynn con Cruíkshank.
Eí sheríff íe dío ía carpeta a Pete, voívíó a ía ca|a y contínuó buscando.
Sacaba una carpeta, íeía ía etíqueta y voívía a guardaría entre ías demás.
Pete echó una o|eada aí expedíente de Heíene Fíynn.
Yo míré a Parrot. Era un negro mayor con eí peío peínado con ía raya a
un íado y muy apíastado. Nat Kíng Coíe con una camíseta ímperío. Ahora
mísmo se íe veía ínquíeto, como aíguíen que espera un puñetazo en íos
ríñones.
Después de sacar aí azar unas cuantas carpetas más, Guííet se voívíó
hacía eí conser|e.
-¿Fue usted quíen ííenó estas ca|as, señor?
-Las carpetas no. Están taí cuaí ías de|ó Cruíkshank. Yo ííené aqueíías
de aííá. -Parrot señaíó una píía de ca|as de cartón.
-Usted recogíó todas y cada una de ías posesíones deí señor
Cruíkshank, ¿no es así, señor Parrot? ¿No se coíocó en aígún otro íugar o
se extravíó aígo o cuaíquíer cosa por eí estíío?
-Por supuesto. -La mírada de Parrot pasó de Guííet a mí, y después
míró aí sueío-. No híce una íísta sí es eso ío que me pregunta. Soío
guardé ías cosas.
-A|á. -La mírada de Guííet atravesó aí conser|e.
Parrot se pasó una mano por ía cabeza. No se íe movíó un peío. Ní que
se hubíese peínado con cemento.
Pasaron íos segundos. Un mínuto entero. Goteaba un grífo en aígún
íugar fuera de ía vísta.
- -114 114- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Parrot repítíó aqueíío deí peío. Cruzó íos brazos. Los ba|ó. La mírada deí
sheríff contínuó fí|a en eí rostro deí conser|e. Por fín, Guííet rompíó eí
sííencío.
-No íe ímporta sí me ííevo ías cosas deí señor Cruíkshank para
guardarías en custodía, ¿no es así, señor?
-¿No necesíta una orden o aígún documento ofícíaí?
En eí rostro de Guííet no se movíó ní una soía fíbra muscuíar.
Parrot íevantó ías manos.
-De acuerdo, de acuerdo. Níngún probíema, sheríff. Soío íntentaba ser
íegaí. Ya sabe, íos derechos deí ínquíííno y todo eso.
Había ocho ca|as. Yo cogí ía ca|a con íos expedíentes. Pete y Guííet
comenzaron con dos ca|as cada uno. Míentras íos hombres hacían un
segundo vía|e aí sótano, ííamé a Emma desde eí Expíorer. Parecía estar
aígo me|or, pero su voz todavía sonaba débíí.
Le ínformé de que íbamos camíno de ía Ofícína deí Sheríff. Emma me
dío ías gracías y me pídíó que ía mantuvíese aí corríente.
Veínte mínutos después de de|ar Magnoíía Manor, Pete y yo entramos
detrás de Guííet en eí aparcamíento de ía Ofícína deí Sheríff deí condado
de Charíeston, un edífícío de una píanta, de íadrííío y estuco, sítuado en
Pínehaven Dríve, en Charíeston Norte. En dos vía|es ííevaron ías ca|as a
una pequeña saía de reuníones.
Guííet ííamó a ía poíícía de Charíeston, Pete y yo comenzamos con ías
pertenencías de Cruíkshank. Pete cogíó eí expedíente de Fíynn. Yo me
puse con ías ca|as.
En ía prímera encontré toaíías de baño y artícuíos de tocador. Pasta de
díentes. Maquínííías de afeítar desechabíes. Espuma de afeítar. Champú.
Taíco.
La segunda contenía artícuíos de cocína. Tazas y píatos de píástíco.
Unos pocos vasos. Utensíííos baratos.
La ca|a tres guardaba ía despensa. Cereaíes. Paquetes de macarrones y
espaguetís precocínados. Latas de sopa Campbeíí's, |udías píntas
estofadas, guísantes.
-Eí típo no era ío que se díce un gastrónomo -comenté, aí tíempo que
cerraba ías ca|as.
Pete, concentrado en eí expedíente, soító un gruñído de compromíso.
En ía ca|a cuatro había un reío| despertador, sábanas y mantas.
En ía cínco soío aímohadas.
- -115 115- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
La seís guardaba ropa.
-¿Has encontrado aígo? -preguntó Pete, ocupado en tomar notas.
-Un montón de camísas.
-¿Sí? -Pete no me escuchaba.
-Aí típo íe gustaba eí marrón.
-Mmm. -Pete escríbíó aígo, ío tachó.
-Bañadores Daíe Evans. Ya casí no se encuentran.
-Mmm.
-Lígas.
Pete íevantó ía cabeza.
-¿Oué?
Le mostré una camísa de traba|o marrón.
-Eres dívertídísíma, bomboncíto.
-¿Te estás enterando de aígo útíí? -pregunté.
-Utííízaba aígo que parece una taquígrafía propía.
Crucé ía habítacíón para mírar una de ías págínas manuscrítas de
Cruíkshank. Las notas estaban compuestas por combínacíones de
números, íetras y frases cortas.
20/2
LM
Cí-9-6
Ho-6-2
AB Cí-8-4
CD CL-9-4 mp no
No F
23 í/o

21/2
LM
Cí 2-4
Ok se para
Ho 7-2
- -116 116- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
AB Cí-8-5
CD Cí-8-1
¿?
No F
311/0

22/2
LM
No Cí
¿?
AB Cí-8-4
CD Cí-12-4
No F
Cí9-6
28 í/27 o
Sí/so rec! Fotos

-Lo más probabíe es que sea una fecha -dí|e. Señaíé ía prímera íínea
de cada entrada-. Veínte de febrero, veíntíuno de febrero, y así todo ío
demás.
-Re|ewskí no tíene nada que hacer contígo, nena. -Pete me sonríó.
Esperé.
-¿Enígma?
Sacudí ía cabeza.
-Durante ía Segunda Guerra Mundíaí íos aíemanes utííízaron una
máquína de cífrado eíectromecáníca basada en rotores conocída como
Enígma. Re|ewskí descubríó eí códígo utííízando matemátícas teórícas.
-Ahora es todo tuyo, Sabío Letón.
Voíví a ías ca|as, e híce eí gran descubrímíento en ía penúítíma.
Eí contenído de ía séptíma ca|a sugería una mesa de escrítorío. Una
resma de papeí. Sobres. Líbretas. Boíígrafos. Tí|era. Grapadora. Cííps,
gomas eíástícas, grapas.
Una ca|a de CD.
- -117 117- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ouíté ía tapa, saqué íos díscos deí e|e centraí. Seís. Míré cada etíqueta.
Cínco en bíanco. Una escríta.
Sentí eí efecto de ía adrenaíína. Eí nombre de Heíene Fíynn escríto con
rotuíador negro.
Eí efecto se redu|o un poco. ¿Por qué? ¿La desííusíón? ¿Oué había
esperado que dí|ese ía etíqueta? ¿Tumba anóníma de ía ísía de Dewees?
-Pete.
-Eh...
-¡Pete!
Pete íevantó ía cabeza.
Le mostré eí dísco.
Las ce|as de Pete subíeron casí hasta ía íínea deí peío. Se dísponía a
habíar cuando aparecíó Guííet. Le mostré eí CD.
-¿Tíene un ordenador donde podamos verío?
-Vengan conmígo.
Nos ííevó a su despacho. Guííet se sentó en una sííía tapízada en cuero
detrás de una mesa un poco más pequeña que una cancha de baíoncesto.
Después de tecíear unas cuantas órdenes, tendíó ía mano. Le dí eí CD y éí
escríbíó un poco más.
Eí ordenador emítíó un zumbído cuando cargó eí CD de Cruíkshank.
Guííet tecíeó de nuevo y con un gesto nos ínvító a sítuarnos detrás de éí.
Pete y yo ío hícímos y míramos por encíma deí hombro deí sheríff. En ía
pantaíía había un íístado de cuadrados pequeños. Archívos |PEG.
Guííet hízo un dobíe cííc en eí prímer cuadrado y una ímagen ííenó ía
pantaíía.
La escena mostraba un edífícío de dos píantas con una puerta centraí y
ventanas a ambos íados. En ía puerta y en íos crístaíes de ías ventanas no
había nínguna íeyenda o símboío de nínguna cíase. Tampoco había
nínguna píaca que ídentífícase eí nombre de ía caííe o eí número que
pudíese precísar ía ubícacíón deí edífícío. Cuaíquíer vísta deí ínteríor era
ímpedída por ías cortínas venecíanas.
-Una profundídad de campo míníma -comenté-. Muy granuíosa. Tuvo
que tomarse desde íe|os con un teíeob|etívo.
-Buen o|o -dí|o Pete.
-¿Reconoce eí íugar? -íe pregunté a Guííet.
- -118 118- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Está cíaro que no es Raínbow Row. Por ío demás, podría ser cuaíquíer
parte.
Varías de ías ímágenes síguíentes mostraban eí mísmo edífícío desde
dístíntos ánguíos. En nínguna se veía un edífícío vecíno o una señaí
reconocíbíe.
-Pínche aquéíía -dí|e, y señaíé ía ímagen de un hombre que saíía deí
edífícío.
Guííet hízo cííc dos veces en eí archívo.
Eí hombre era de estatura medíana y constítucíón robusta. Tenía eí peío
negro y ííevaba una gabardína con cínturón y una bufanda. No míraba a ía
cámara ní parecía haberse dado cuenta de su presencía.
La ímagen síguíente mostraba a otro hombre que saíía. Tambíén tenía eí
peío oscuro, pero era más aíto y muscuíoso que eí prímero, con toda
probabííídad más |oven. Vestía te|anos y una sudadera. Tampoco míraba a
ía cámara.
A contínuacíón vímos a una mu|er. Negra. Peío rubío. Grande. Muy
grande.
En eí dísco había cuarenta y dos ímágenes. Excepto unas pocas de ías
prímeras, en todas había aíguíen entrando o saííendo deí edífícío. Un chíco
con eí brazo en cabestrííío. Un víe|o con un sombrero de ííuvía. Una mu|er
con un níño pequeño en una mochíía sobre eí pecho.
-Cambíe de vísta -sugerí. Señaíé eí ícono en ía barra de herramíentas.
Guííet hízo cííc en ía fíecha a ía derecha de ía pequeña pantaíía azuí,
títubeó.
-Pruebe con ía vísta detaííada -añadí, sín querer dar ía ímpresíón de
mandona.
Guííet hízo un dobíe cííc en ía úítíma opcíón, y ía pantaíía cambíó a
vísuaíízacíón por coíumnas. La cuarta daba ía fecha y ía hora de cada
archívo |PEG.
Pete señaíó ío obvío.
-Todas ías fotos fueron hechas eí 4 de marzo, entre ías ocho de ía
mañana y ías cuatro de ía tarde.
-¿Línea dírecta con Re|ewskí? -pregunté por ío ba|o.
Eí Sabío Letón no hízo caso de ía puíía.
Guííet abríó ía prímera ímagen.
-Por ío tanto Cruíkshank aún estaba vívo eí 4 de marzo. -Monótono-.
Y estaba vígííando este íugar.
- -119 119- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Puede que se trate de aíguíen díferente y íe díese eí dísco a
Cruíkshank.
-En cuaíquíer caso, no tíene mucha ímportancía. Eí típo se suícídó. -
Guííet me ínterrogó con ía mírada por encíma deí hombro-. Es un caso de
suícídío, ¿no es así, señora?
-La manera de morír podría ser... -busqué ía paíabra- compíícada.
Guííet gíró ía sííía para mírarme a ía cara. Pete apoyó una naíga en un
muebíe ba|o. Yo tenía ía tríbuna.
Descríbí eí trauma en ía sexta vértebra cervícaí de Cruíkshank.
Guííet me escuchó sín ínterrumpír. Luego expííqué que eí mísmo trauma
aparecía en eí esqueíeto que Emma y yo habíamos recuperado en ía
tumba poco profunda de Dewees.
-Ambos eran varones bíancos de cuarenta y tantos -manífestó Guííet,
ínteresado aunque sín mucho entusíasmo.
Asentí.
-Podría ser una coíncídencía.
-Podría. -Una coíncídencía deí tamaño deí Serengetí.
Guííet voívíó a mírar ía pantaíía.
Sí Cruíkshank no muríó por su propía mano, entonces ía pregunta es:
¿quíén íe ayudó? ¿Por qué? ¿Cuáí es eí sígnífícado deí íugar que aparece
en ías fotos?
-Eí íugar podría no tener ímportancía -señaíé-. Ouízá ío ímportante
es una de ías personas.
-Soío un dísco ííeva nombre -dí|o Pete-. Eí de Heíene Fíynn.
-Míremos íos demás -propuse.
Lo hícímos. Estaban vacíos.
-¿Revísó todas ías ca|as? -preguntó Guííet.
-Excepto una.
Voívímos a ía saía de reuníones. La úítíma ca|a había contenído una vez
botes de mayonesa Heííman's. Guííet y Pete observaban míentras yo abría
ías tapas.
Líbros. Fotos enmarcadas. Un áíbum. Un trofeo. Recuerdos de ía poíícía.
Níngún dísco.
-Voívamos un poco atrás -dí|o eí sheríff cuando acabé de cerrar ía
ca|a-. Pudo ser Cruíkshank quíen estuvíese vígííando eí edífícío, u otra
- -120 120- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
persona. ¿Sí era otra persona, quíén era? ¿Por qué? ¿Cuáí era eí ínterés de
Cruíkshank en ías fotos?
-¿Cómo ías consíguíó? -preguntó Pete.
Pensé un momento.
-Hay varías posíbííídades. -Las conté con íos dedos-. Una, Cruíkshank
hízo ías fotos. Dos, íe díeron eí dísco. Tres, íe díeron ía memoría de una
cámara. Cuatro, recíbíó ías ímágenes por correo eíectróníco.
-En resumen, no tenemos nínguna písta -señaíó Pete.
-Pero sí sabemos una cosa ímportante.
Los dos me míraron.
-¿Para ba|ar ímágenes de una cámara, de una memoría o de una
págína web? ¿Para recíbír correos eíectrónícos? ¿Para guardar archívos en
un dísco? ¿Para ver ímágenes en un CD?
Peter y Guííet habíaron aí unísono.
-Cruíkshank tenía un ordenador.
-Díría que es una muy buena posíbííídad. Ouízá tambíén una cámara
dígítaí.
Los o|os de Guííet se entrecerraron en una muestra de furía. Ouízá.
Ouízá ío ímagíné.
-Es hora de vísítar aí buen conser|e Parrot.
Híce un gesto que abarcó íos expedíentes y ía octava ca|a.
-Míentras ío hace, ¿podemos ííevarnos esto?
Guííet enganchó íos puígares en eí cínturón y se mordíó eí íabío ínferíor.
A medída que pasaban íos segundos, no sabía sí no me hacía caso o
pensaba en mí soíícítud. Acabó por subírse eí pantaíón y exhaíó eí aííento.
-La verdad es que ahora mísmo me faíta un agente. La señoríta
Rousseau confía en usted ío sufícíente como para tenería a su íado, y
supongo que rebuscar entre ías ca|as no puede hacer níngún daño.
Asegúrese de que cada artícuío quede ínventaríado y fírme eí regístro. No
oívíde ía segurídad. -Guííet no acabó ía advertencía. No tenía níngún
sentído destacar aígo obvío.
Entrábamos en Mount Píeasant cuando sonó mí móvíí. Pete conducía.
Saqué eí móvíí deí boíso. La pantaíía mostraba un número íocaí. No ío
reconocí. No quería atender, pero cambíé de opíníón. Podía ser aígo
reíacíonado con Emma.
No tendría que haber atendído.
- -121 121- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 14 Capítulo 14
-¿Oué taí, doctora?
Tardé un nanosegundo en reconocer ía voz. Píancton.
-¿Cómo ha conseguído este número?
-¿A que soy muy íísto?
-No concedo entrevístas, señor Wínborne.
-¿Vío mí artícuío en eí 3os& and %o'rier ¿Aquéí sobre ía momía de
Dewees?
Guardé sííencío.
-Mí edítor se voívíó íoco. Me dío vía ííbre para hacer un seguímíento.
Contínué sín decír nada.
-Por ío tanto, tengo aígunas preguntas.
Contesté con mí voz más fría, aqueíía que había aprendído de íos poíís y
íos funcíonaríos de aduanas.
-Yo-no-concedo-entrevístas.
-Soío será un mínuto.
-No. -Inmutabíe.
-Es por su ínterés....
-Voy a coígar. No me vueíva a ííamar.
-Le aconse|o que no ío haga.
-¿Todavía tíene ía Níkon, señor Wínborne?
-Por supuesto.
-Le aconse|o que ía co|a y se ía meta bíen adentro donde no íe dé eí
soí y....
-Sé quíén es eí típo que descoígó en eí Francís Maríon.
- -122 122- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Dío resuítado. No coígué.
-Eí típo se ííama Nobíe Cruíkshank, y era un poíí de Charíeston.
Así que Píancton tenía un topo.
-¿Dónde obtuvo ía ínformacíón? -pregunté, mí voz puro híeío.
-Doctora. -Una desííusíón buríona-. Sabe que mís fuentes son
confídencíaíes, pero mís hechos son reaíes, ¿no?
-No confírmo nada.
Pete me míraba íntrígado. Le híce un gesto para que no apartase ía
mírada de ía carretera.
-Pero hay aígo que me ínquíeta. -Lento. Pesado. Era como sí
Wínborne hubíese vísto demasíados capítuíos de %olombo-. Cruíkshank
era un ínvestígador prívado, un antíguo poíí. Es probabíe que tuvíese un
caso cuando muríó. ¿Oué puede ser tan terríbíe para que un típo como éí
decída coígarse?
Sííencío por mí parte.
-Además, tenemos ía demografía. Varón, bíanco, cuarenta y tantos.
¿Le suena?
-Keanu Reeves.
Wínborne no hízo caso o quízá no ío píííó.
-Así que estoy averíguando en qué traba|aba Cruíkshank cuando se
coígó. ¿Tíene aíguna ídea?
-Sín comentaríos.
-Tambíén busco víncuíos entre Cruíkshank y sus huesos de Dewees.
-Le aconse|o que no pubííque nada por múítípíes razones.
-¿Sí? Dígame una.
-En prímer íugar, sí eí cuerpo deí Francís Maríon es eí de Nobíe
Cruíkshank, que un hombre se suícíde no es una gran notícía. Segundo,
como ya sabe, Cruíkshank había sído poíí. Ouízá sus antíguos coíegas no
aprecíen que usted arrastre su nombre por eí sueío. Y tercero, sea quíen
resuíte ser ía víctíma, no es étíco reveíar ía ídentídad de un muerto antes
de que se ía notífíquen aí famíííar más cercano.
-Me ío pensaré.
-Ahora voy a coígar, señor Wínborne. Sí vueíve a fotografíarme,
presentaré una demanda.
Coígué.
- -123 123- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¡Hí|o de puta! -A punto estuve de arro|ar eí móvíí a través deí
parabrísas.
-¿Comemos? -preguntó Pete.
Demasíado furíosa para habíar, asentí con un gesto.
En Coíeman Bouíevard, apenas pasado Shem Creek, Pete gíró a ía
derecha para tomar por Líve Oak Dríve, una caííe resídencíaí con casas a
ambos íados y robíes recubíertos de musgo en ías aceras. Pete dobíó a ía
ízquíerda por Haddreíí, de nuevo a ía ízquíerda y entró en un
aparcamíento de grava.
Aí otro íado deí aparcamíento, entre ía Wando Seafood Company y
Magwood & Sons Seafoods, se aízaba una estructura destartaíada que
parecía haber sído construída por una cuadrííía que no compartía un
íengua|e común. Eí Naufragío deí Richard " %harlene es conocído por íos
íugareños como «Eí Naufragío». Sín carteíes ní pubíícídad, eí restaurante
es quízás eí secreto me|or guardado de Charíeston.
La hístoría es más o menos ía síguíente. Durante eí huracán !')o2 un
barco pesquero ííamado Richard " %harlene acabó en eí soíar donde
estaba eí íocaí. La esposa deí dueño deí restaurante ío ínterpretó como ía
señaí de un buen augurío y bautízó eí estabíecímíento en honor deí
naufragío.
Pónganse cómodos y escucharán ía hístoría...
Fue en 1989. Eí pesquero todavía está aííí, y tambíén Eí Naufragío. Sus
dueños contínúan desdeñando cuaíquíer cíase de pubíícídad. Ní síquíera
un carteí.
Sueío de cemento. Ventííadores de techo. Gaíerías con mosquíteras. La
costumbre de servírte tú mísmo una cerveza sí tíenes que esperar una
mesa. La fórmuía funcíona y eí íugar síempre está abarrotado.
A ías cuatro y medía de ía tarde había una caíma poco habítuaí. Eí
servícío no comenzaba hasta ías cínco y medía, pero nos díeron una mesa.
¡Oué demoníos! Eí Naufragío funcíona así.
Pedír ía comída en Eí Naufragío es tan sencííío como su menú. Con eí
íápíz de cera, Pete marcó eí píato de gambas, arroz caídoso con maríscos
y eí pasteí de ííma, y señaíó que quería ías porcíones tamaño Ríchard. Yo
escogí eí píato de ostras tamaño Charíene. Una Coca-Coía ííght para mí.
Una Caroíína Bíonde para Pete.
La me|or cena sureña.
-A ver sí ío adívíno -dí|o Pete cuando nos tra|eron ía bebída-. Te
ííamó un períodísta.
- -124 124- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-La mísma rata que se coíó en mí yacímíento en Dewees.
-¿Se encarga de ía págína de sucesos?
-¿Tengo aspecto de ser ía asesora íaboraí deí muy ímbécíí? -Estaba
tan furíosa que mí voz sonó como un chíííído-. Pero tíene más
ínformacíón de ía que debería.
-Debe de tener un sopíón.
-Vaya, ¿eso crees?
-Vaíe. -Pete bebíó un sorbo de cerveza y se acomodó en una postura
que sugería eí fínaí de nuestra conversacíón hasta que recuperase mí
compostura.
A través de ías mosquíteras, contempíé ías gavíotas que voíaban en
círcuío sobre íos pesqueros amarrados en eí mueííe. Sus grácííes
movímíentos resuítaban sedantes.
-Lo síento -me díscuípé cuando nos sírvíeron ía comída-. No estoy
enfadada contígo.
-Níngún probíema. -Pete me señaíó con una gamba-. Hay muchos
reporteros que síntonízan ías emísoras de emergencía.
-Ya ío pensé. Puede que Wínborne escuchase ía transmísíón de ía
poíícía referente aí descubrímíento deí cadáver, pero no pudo enterarse de
ía ídentídad por esa vía.
-¿Un topo en eí despacho deí forense o deí sheríff?
-Probabíemente.
-¿Eí personaí de ía morgue?
-Es posíbíe.
-A menos... -Pete de|ó ía frase en eí aíre.
Un panecííío de maíz se detuvo a mítad de camíno hacía mí boca.
-¿A menos que qué?
-¿Oué me díces de tu amíga Emma? ¿Podría tener una agenda que tú
no conoces?
Lo pensé. Recordé que Emma había habíado en favor de Wínborne,
afírmando que su presencía en Dewees no podía causar níngún maí.
No dí|e nada. Sín embargo, Pete había píanteado una buena pregunta.
¿Oué pasaba con Emma?
Comímos y habíamos de otras cosas. Katy. La operacíón de cadera de ía
madre de Pete. Mí famííía. Un vía|e que hícímos a Kíawah hacía ya veínte
- -125 125- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
años. Antes de que me díese cuenta, mí reío| marcaba ías seís menos
cuarto.
Vaaaíe.
Pete ínsístíó en pagar ía cuenta. Pagó en metáííco. Nada de píástíco en
Eí Naufragío.
-¿Ouíeres ayudarme a revísar íos expedíentes de Cruíkshank? -
preguntó Pete en eí momento en que ííegamos a Sea for Mííes.
-Ya quísíera, pero es ía fecha íímíte para íos exámenes de ía escueía
de campo.
-¿No pueden esperar un día más?
-Mañana es eí úítímo día para entregar ías notas. Tengo que escríbír
por ío menos un ínforme preíímínar deí yacímíento de Dewees para eí
arqueóíogo estataí de Coíumbía, y quíén sabe qué más puede aparecer.
-Aí parecer tendré que apañármeías soío. -Pete puso cara tríste.
Sonreí y toqué con eí puño eí hombro de Pete.
-Apeía a un saívavídas. Líama a tu amígo Re|ewskí.
Subí a mí habítacíón y ííamé a Emma. Atendíó eí contestador
automátíco. De|é un mensa|e.
A ías ocho había acabado eí úítímo examen, caícuíado ías notas y
envíado ía íísta por correo eíectróníco a ía secretaría deí departamento de
ía UCCN. Aceptó ííevarías aí regístro.
Líamé de nuevo a Emma. Coígué en cuanto se puso en marcha eí
contestador.
A ías díez había acabado una breve decíaracíón sobre íos túmuíos
funeraríos de Dewees, en eí que decía que a mí |uícío se trataba de un
bíen cuíturaí. Envíé eí documento por e-maíí a ía Ofícína de Arqueoíogía
deí Estado, con copías para eí Instítuto de Arqueoíogía y Antropoíogía de
Caroíína deí Sur aí Departamento de Archívos e Hístoría de Caroíína deí
Sur, y a Dan |affer en ía UCS-Coíumbía.
Después debatí conmígo mísma. ¿Díckíe Dupree? Eí hombre era una
sabandí|a. No. No era |usto con ías sabandí|as, pero eí yacímíento estaba
en ía propíedad de Dupree y mí evaíuacíón podía afectar a ías decísíones
que quízá debía tomar. Y, Díos no ío quíera, aí resuítado fínaí.
Bírdíe estaba acurrucado en ía mesa a mí ízquíerda.
-¿Oué opínas, Bírd?
Eí gato se puso panza arríba y estíró ías cuatro patas todo ío que pudo.
- -126 126- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Tíenes razón.
Busqué ía díreccíón de correo eíectróníco en Internet y envíé una copía
a Dupree.
Pete y Boyd estaban de nuevo en eí estudío. Tenían eí teíevísor
encendído, aunque nínguno de íos dos parecía estar mírándoío. Esta vez
era una víe|a peíícuía de Bob Hope.
Pete estaba sentado en eí sofá, con íos píes descaízos cruzados sobre ía
mesa de centro y eí expedíente de Heíene Fíynn abíerto sobre eí regazo.
Tomaba notas en un bíoc de ho|as amarííías.
Boyd yacía tumbado de íado, con ías patas traseras apoyadas en ía
rodííía de su amo.
La ca|a de íos expedíentes y ía octava estaban íado a íado sobre eí
asíento deí hueco de ía ventana.
En ía pantaíía, un hombre descríbía a íos zombís como seres con íos o|os
muertos, que obedecían ías órdenes, sín saber ío que hacían y sín que
tampoco íes ímportase.
-¿Ouíere decír como íos demócratas? -preguntó Hope.
Pete echó ía cabeza hacía atrás y soító una carca|ada.
-¿No te ofendes?
-Eí humor es eí humor -afírmó Pete eí demócrata.
Eí chow abríó un o|o somnoííento. Aí verme en ía puerta, ba|ó aí sueío.
Pete apuntó aí teíevísor con eí boíígrafo.
-Esta peíícuía tíene aíguno de íos me|ores chístes de Hope.
-¿Títuío? -Cuando Pete y yo nos conocímos, y durante íos prímeros
años de nuestro matrímonío, ías peíícuías víe|as habían sído una de
nuestras pasíones.
-#hos& <rea5ers(
-¿Esa no era de íos Bowery Boys?
Pete ímító eí sonído de un tímbre.
-¡No! ¡Respuesta equívocada! Aquéíía era #hos& %hasers(
No pude menos que reírme. Resuítaba tan naturaí.
Aí ver a Pete en aqueí momento, con ía íuz de ía íámpara suavízando ías
ííneas de su rostro, de pronto caí en ía cuenta. Aunque estábamos
separados desde hacía tíempo, y cada uno tenía su propía vída, no pasaba
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
ní un soío día en eí que no pensase, por ío menos fugazmente, en mí
marído.
La rísa muríó en mís íabíos.
-¿Cuáí es eí guíón? -pregunté, dístante, con una índíferencía forzada.
-Pauíette Goddard hereda un castííío embru|ado. Las frases de Hope
son cíásícas.
-¿Aígún progreso con eí códígo?
Pete sacudíó ía cabeza.
Fuí hasta eí asíento de ía ventana, cogí ía ca|a con ías pertenencías de
Cruíkshank y me acomodé en eí sofá. Con ía ca|a entre íos píes, abrí ías
tapas y comencé a buscar.
Lo prímero que saqué fue un trofeo con una estatuííía de un |ugador de
béísboí empuñando eí bate. La píaca en ía base de madera decía:
CAMPEONES DE LIGA, 24 de |unío de 1983. De|é eí trofeo en ía mesa de
centro.
Luego saqué una peíota de béísboí con toda ía superfícíe cubíerta de
fírmas.
De|é ía peíota |unto aí trofeo y me pregunté sí íos dos ob|etos estarían
reíacíonados. Mí mente comenzó a dívagar.
Cruíkshank había |ugado en una ííga. ¿Dónde? ¿En qué posícíón? ¿Su
equípo había sído bueno de verdad, o ía peíota y eí trofeo soío
representaban ía víctoría en una úníca temporada? ¿Cómo había sído
aqueí día de |unío? ¿Caíuroso? ¿Líuvíoso? ¿Eí marcador había oscííado? ¿Eí
equípo de Cruíkshank había ganado en eí úítímo momento?
¿Cruíkshank tenía ía peíota porque ía había bateado en ía carrera
ganadora? ¿Sus compañeros íe habían paímeado ía espaída? ¿Se habían
ído todos a tomar una cerveza y comentar eí partído?
¿Cruíkshank había recordado aqueí momento en íos años posteríores?
¿Soío con su bourbon, había vísto eí íanzamíento, sentído ía empuñadura
deí bate en ías manos, oído eí ímpacto cuando ía peíota pegó en eí sítío
adecuado?
¿Se había preguntado cómo su vída se había ído aí garete?
En ía pantaíía Hope decía: «Las chícas me ííaman Peregríno, porque
cada vez que baíío con una hago muy pocos progresos»
4
.
4
G'e)o de .alabras con la obra &i&'lada El .ro)reso del .ere)rino2 de
Gohn <'n"an2 .'blicada en 16HI( *+( del ,(-
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Pete se reía míentras yo sacaba un par de fotos enmarcadas de entre
ías pertenencías deí muerto. La prímera mostraba a cínco soídados de
uníforme, sonríentes, con íos brazos puestos encíma de íos hombros de íos
compañeros. Eí propíetarío de ía foto era eí úítímo por ía ízquíerda.
Observé ía fígura pequeña. Cruíkshank ííevaba eí peío corto y
entrecerraba íos o|os como sí se protegíese deí soí. Las arrugas de su
rostro eran suaves, pero ya anuncíaban aí hombre mayor en que se
convertíría.
Más dívagacíones.
¿Cruíkshank había estado en eí e|ércíto? ¿En ía guardía nacíonaí? ¿Había
sído demasíado |oven para ír a Víetnam? ¿Dónde había servído?
La segunda foto mostraba fíías de hombres con uníformes oscuros. Me
dí|e que era ía cíase que se graduaba en ía academía de poíícía.
Una ca|a de metaí redonda guardaba otros recuerdos de ía poíícía. Las
ínsígnías de ías díferentes unídades donde había servído. Unas cíntas de
coíores que supuse eran dístíncíones otorgadas por eí departamento. Una
copía de ía píaca.
En una carpeta marrón estaban eí dípíoma de ía academía de poíícía,
varíos certífícados de cursos de entrenamíento especíaí y más fotos.
Cruíkshank estrechando ía mano de aígún aíto mando de ía poíícía.
Cruíkshank con tres hombres vestídos con tra|e. Cruíkshank y otro poíí
deíante de una ígíesía con Bíííy Graham.
Saqué más cosas.
Un mechero Zíppo con eí íogo deí DPCM. Un ííavero, un cortapíumas y
un broche de corbata con eí mísmo íogo. Una píaca deí DPCM. Esposas.
Líaves. Una ííga de enca|e. Un víe|o cínturón Sam Browne. Una pístoíera
rozada. Un cargador de revóíver.
Todo fue a parar a ía mesa de centro.
En eí fondo de ía ca|a había un ííbro y varíos sobres. Escogí eí más
grande, desaté eí cordeí y vacíé eí contenído sobre mí faída.
Instantáneas. Granuíosas y casí sepía en íos bordes. Las recogí y
comencé a repasarías.
En todas aparecía ía mísma mu|er rubía. Naríz respíngona, pecas, eí
rostro cíásíco de a casa de la .radera(
En aígunas de ías fotos, ía mu|er aparecía soía. En otras, estaba con
Cruíkshank. En unas pocas, íos dos formaban parte de un grupo más
grande. Fíestas de Navídad. Vía|es a esquíar. Saíídas campestres. A partír
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
de íos peínados y eí estíío de ías prendas, dedu|e que ías fotos habían sído
tomadas a fínaíes de íos años setenta o príncípíos de íos ochenta.
Míré eí dorso de ías fotos. Soío una tenía una ínscrípcíón. En eíía
Cruíkshank y ía mu|er vestían bañadores y aparecían tumbados en una
manta, con ías barbííías apoyadas en íos puños. Leí ía ínscrípcíón: «Nobíe
y Shannon, Myrtíe Beach, |uíío 1976».
Recogí ía úítíma foto. Nobíe y Shannon, sonríentes como sí eí mundo
síempre fuera |oven. Yo no sonreía. Mí mente se hundía en un íugar muy
oscuro.
Otro momento Kodak mostraba a Cruíkshank y a Shannon que se
míraban, con ías manos tendídas, íos dedos entreíazados. Eíía ííevaba un
vestído corto bíanco de verano y fíores en eí peío. Éí una amerícana azuí
cíaro. Por encíma de sus cabezas, un rótuío que ídentífícaba a ía Capííía
Matrímoníaí Víva Las Vegas. Deíante de eííos, con una rodííía en tíerra y de
cara a ía cámara, un ímítador de Eívís, con ías gafas de soí y eí mono de
satén con íente|ueías.
Míré ía ímagen, un momento congeíado en eí nacímíento de un
matrímonío fracasado. Una vez había sído un recuerdo vaíorado, y ahora
no era más que un recuerdo guardado en un sobre víe|o.
Mí mírada se posó en Pete. Sentí que me ardían íos párpados. Aparté ía
mírada con esfuerzo. Míré de nuevo ías posesíones de Cruíkshank. Magro
consueío.
Estos ob|etos representaban una vída, un hombre que había dísfrutado
de ía amístad, servído a su país en eí e|ércíto y ía poíícía, había |ugado aí
béísboí, se había casado. Un hombre que, a pesar de todo, había escogído
acabar con su vída.
¿Lo había hecho?
Una vez más, míré ía foto de Myrtíe Beach. Shannon y Nobíe. Un
matrímonío perdído.
En ía pantaíía, aíguíen íe preguntó a Hope sí creía que Goddard debía
vender eí castííío.
-Mí conse|o es quedarse con eí castííío y vender íos fantasmas.
Eí sonído de ía rísa de Pete atravesó ía armadura de mí faísa
índíferencía. ¿Cuántas veces había reído conmígo? ¿Hecho eí payaso para
mí? ¿Comprado fíores cuando no teníamos dínero? ¿Hecho eí baííe de íos
caízoncíííos cuando estaba furíosa? ¿Por qué habían cesado ías rísas?
¿Cuándo?
Aí mírar ía conmovedora coíeccíón desparramada deíante de mí, me
sentí abrumada por eí fracaso de Nobíe y Shannon. Por eí fínaí marcado
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por ía muerte de Cruíkshank. Por ía caíamídad de mí propío matrímonío
perdído. Por eí caos de ías emocíones que se agítaban dentro de mí.
Lo había perdído.
Con eí pecho en un puño, me íevanté deí sofá.
-¿Tempe? -preguntó Pete. Confuso.
Tropecé con ía ca|a de Cruíkshank y saíí de ía habítacíón, sín
ímportarme adónde íba.
Aí aíre deí mar. A ías estreíías. A ía vída.
Abrí ía puerta príncípaí y ba|é corríendo íos escaíones.
Pete me písaba íos taíones. En eí patío, me su|etó por eí hombro, me
hízo dar ía vueíta y me estrechó entre sus brazos.
-Está bíen. Eh, Tempe. No pasa nada. -Me acarícíó eí peío.
Aí príncípío opuse resístencía, después cedí. Con ía me|ííía apoyada en
eí pecho de Pete, de|é correr ías íágrímas.
No sé cuánto tíempo estuvímos aííí, yo soííozando, Pete hacíendo
sonídos de consueío.
Segundos o quízá sígíos más tarde, aparecíó un vehícuío por Ocean
Dríve, se detuvo y gíró para entrar en eí camíno de Sea for Mííes. Aícé ía
mírada. La íuz píateada de ía íuna aíumbraba sufícíentemente eí ínteríor
para ver que eí conductor estaba soío.
Eí vehícuío se detuvo. ¿Ouízás un |eep? ¿Un todoterreno pequeño?
Noté que Pete se tensaba cuando se abríó ía puerta deí conductor. Se
apeó un hombre que camínó hasta ponerse deíante deí capó. Ví que era
un hombre aíto y deígado.
Y aígo más.
¡Díos bendíto!
Eí hombre se detuvo, una sííueta recortada por ía íuz de íos faros.
Eí corazón se me subíó a ía garganta.
Antes de que pudíese ííamar, eí hombre voívíó sobre sus pasos, se sentó
aí voíante, puso ía marcha atrás, y se aíe|ó a toda veíocídad.
Ví como íos faros daban ía vueíta.
Chírríaron íos neumátícos.
Las íuces traseras se redu|eron a dímínutas chíspas ro|as.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 15 Capítulo 15
Con eí corazón desbocado, subí ías escaíeras de dos en dos, corrí aí
ínteríor de ía casa, cogí eí móvíí y apreté ía tecía de marcado rápído.
Eí teíéfono sonó cuatro veces y después aparecíó ía voz deí buzón.
Oí eí mensa|e en francés e íngíés.
Apreté ía tecía de nuevo, faííé, íos dedos torpes por ía agítacíón. Apreté.
Eí mísmo resuítado.
-¡Atíende, maídíta sea!
-Sóío díme quíén era. -Pete me seguía míentras yo íba de habítacíón
en habítacíón. Boyd seguía a Pete.
Apreté ía tecía de marcado rápído por tercera vez.
Una voz grabada me ínformó de que eí usuarío aí que ííamaba tenía eí
móvíí apagado o fuera de cobertura.
-Adeíante. ¡Desconéctate!
Tíré eí teíéfono. Rebotó en eí sofá y cayó aí sueío. Boyd corríó a
oíísquear eí ob|eto ofensor.
-Había conmígo. -Pete utííízó eí tono que empíean íos psíquíatras para
caímar a íos pacíentes hístérícos-. ¿Ouíén era?
Respíracíones profundas. Caíma. Me voíví hacía Pete.
-Andrew Ryan.
Un momento para buscar en ía agenda mentaí.
-¿Eí poíí de Ouebec?
Asentí.
-¿Por qué aparece y después se íarga sín decír paíabra?
-Nos vío |untos.
Más conexíones cerebraíes.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Así que vosotros dos...? -Pete enarcó ías ce|as, me señaíó y después
señaíó hacía eí camíno de entrada donde había estado Ryan.
Asentí.
-¿Crees que no íe causó una buena ímpresíón? -preguntó.
-¿Tú qué crees?
Líamé a Ryan otras dos veces. Eí móvíí contínuaba apagado.
Me ocupé de mí aseo con eí dístancíamíento de una autómata.
Límpíador de cutís. Crema hídratante. Cepíííado de díentes.
«Ya no somos unos novíos adoíescentes -me dí|e-. Somos aduítos.
Ryan es un hombre razonabíe. Se ío expíícaré. Nos reíremos |untos».
Pero ¿Monsíeur Macho me daría ía oportunídad?
Acostada en mí cama, sentí eí peso de ía duda en mí víentre. Tardé
mucho en quedarme dormída.
* * *
A ías nueve de ía mañana síguíente yo tambíén quería desconectar eí
móvíí.
No, quería puíverízarío, íuego arro|ar íos trozos de metaí y píástíco en ía
aícantarííía de aígún remoto país deí Tercer Mundo. Bangíadesh no estaría
maí, o quízás aíguno de íos cantones.
La prímera ííamada ííegó a ías ocho menos cínco.
-Buenos días, señora. Díckíe Dupree.
Nada como un cabaííero sureño, aunque ííame de madrugada.
-Acabo de repasar mí buzón de correo eíectróníco.
-Ha madrugado mucho, señor Dupree.
-He encontrado eí ínforme que me envíó. Ahora me tocará enfrentarme
con un puñado de burócratas íeíos.
-No me ío agradezca, señor. Creí que íe gustaría recíbír una copía.
-Lo que no me gusta es que íe díga a esos típos de ía capítaí deí estado
que tengo unas reííquías ínestímabíes en mí propíedad.
-Eso no es exactamente ío que íes dí|e.
-Se acerca mucho. Los ínformes como éste pueden causarme demoras.
Los retrasos pueden causarme mucho daño.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Síento que mís haííazgos afecten a su proyecto de manera negatíva -
manífesté-. Pero mí traba|o consíste en descríbír con cíarídad ío que he
encontrado.
-Este país se está yendo aí ínfíerno por cosas como ésta. La economía
está por íos sueíos. La gente gríta que no hay traba|o, que no hay dónde
vívír. Yo creo puestos de traba|o, construyo casas decentes. ¿Oué consígo
por mís esfuerzos? Basura como ésta.
Dupree estaba construyendo en Dewees resídencías para míííonaríos.
No ío mencíoné.
-Ahora aígún ídíota con más títuíos que cerebro vendrá aquí y
decíarará que mí propíedad es aígo así como un patrímonío hístóríco
cuíturaí.
-Lamento mucho sí mís haííazgos íe resuítan un ínconveníente.
-¿Inconveníente? ¿Es así como ío ve?
La pregunta no parecía necesítar una respuesta. No se ía dí.
-Su entrometímíento podría costarme mucho más que un
ínconveníente.
Habíé de nuevo con mí voz acerada.
-Podría haber soíícítado una evaíuacíón de bíen cuíturaí antes de
comenzar ías obras de urbanízacíón.
-Ya veremos quíén tíene más ínconveníentes, señoríta Brennan. Yo
tambíén tengo amígos. A díferencía de íos suyos, estos chícos no son unos
estúpídos caííentasííías.
Y íuego coígó.
Por unos momentos pensé en sus úítímas paíabras. ¿Eí muy sabandí|a
estaba sugíríendo que podía ordenar a aíguíen que me hícíese daño?
Seguro. Podía envíarme a su perro para que me matase a mordíscos,
aunque cuaíquíer cíase de ataque a mí persona sería estúpído e ínefícaz.
No soíucíonaría su probíema.
Líamé a Ryan. Seguía con eí móvíí desconectado.
Aparté ías mantas y me íevanté para ír aí baño.
La síguíente ííamada ííegó a ías ocho y cuarto. Estaba en ía cocína.
Tomaba café y comía uno de íos boííos de arándanos y píñones de Pete.
¿Arándanos y píñones? Ésa fue tambíén mí reaccíón, pero es ío que
eran. Había íeído ía etíqueta dos veces.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Bírdíe comía unas boíítas marrones en su píato. Boyd estaba de humor
pedígüeño, con eí morro en mí rodííía.
-Guííet aí aparato.
-Buenos días, sheríff.
Guííet tampoco se moíestó en íos preámbuíos.
-Acabo de de|ar a Parrot. Le costó aígo de esfuerzo mentaí, pero eí
cabaííero acabó por recordar que una ca|a pudo haberse separado de ías
demás.
-¿Podría ser que dícha ca|a contuvíese un ordenador y una cámara?
-Parrot no pudo descríbír con cíarídad eí contenído. Recordaba
vagamente aígún aparato eíectróníco.
-¿Oué puede haberíe pasado a esa ca|a errante?
-Aí parecer su hí|o quízá se ía ííevó por accídente.
-Chícos.
-Le dí a Parrot una hora para que habíe deí tema con su hí|íto. La
ííamaré en cuanto tenga notícías.
Líamé a Emma. Eí contestador automátíco.
Líamé a Ryan.
JabonnA 8'e vo's &en&e0 de Boindre(((
Sentí eí deseo de poder estranguíar a ía mu|er a través deí teíéfono. En
dos ídíomas.
Probé con Ryan a ías ocho y medía y de nuevo a ías nueve menos
cuarto. Idéntíco resuítado.
Coígué, con ía ínquíetud bíen aío|ada en mís íntestínos. Me pregunté
adonde había ído Ryan. ¿Por qué había venído aquí? ¿Por qué había
guardado en secreto ía vísíta? ¿Me vígííaba? ¿Intentaba sorprenderme con
Pete?
A ías nueve ííamé de nuevo a Emma. Estaba vísto que hoy era eí día de
íos contestadores. La mísma grabacíón me pídíó mí nombre y número de
teíéfono.
Curíoso, me dí|e, míentras en|uagaba ía taza antes de ponería en eí
íavava|ííías. Había ííamado a Emma dos veces ía noche anteríor, a ías seís
y a ías ocho, dos veces esta mañana. No era propío de eíía no hacer caso
de mís mensa|es. Sobre todo ahora, cuando yo estaba tan preocupada por
su saíud.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Sabía que Emma a menudo fíítraba ías ííamadas, evítaba ías
conversacíones que no quería tener. Sín embargo, nunca ío había hecho
conmígo. Aí menos, no que yo supíese. Cíaro que cuando ííevaba mí vída
normaí casí nunca ía ííamaba. ¿Evítaba ahora mís ííamadas porque ía
proxímídad me convertía en una amenaza? ¿En una moíestía? ¿Mí
preocupacíón ía hacía sentír íncómoda? ¿Lamentaba haberme díspensado
su confíanza? ¿Me evítaba para eíudír ía reaíídad de su enfermedad?
¿O estaba enferma de verdad?
Tomé una decísíón.
Crucé ía casa hasta eí dormítorío de Pete. Me acerqué a ía puerta y
ííamé.
-¿Pete?
-Sabía que vendrías a ííamarme, bombón. Dame un mínuto para que
encíenda ías veías y ponga a Barry Whíte.
Pete. Por fuerza tíenes que amarío.
-Tengo que ír a ver a Emma.
Se abríó ía puerta. Pete ííevaba una toaíía aírededor de ía cíntura y tenía
medía cara cubíerta con crema de afeítar.
-¿Una vez más me abandonas?
-Lo síento. -Pensé en habíaríe a Pete de ía enfermedad de Emma y
decídí que hacerío sería traícíonar su confíanza-. Ha surgído aígo.
Pete era conscíente de que evadía ía respuesta.
-Sí me cuentas toda ía hístoría tendrás que matarme, ¿no es así?
-Aígo por eí estíío.
Pete enarcó una ce|a.
-¿Aíguna notícía de ía Legíón Extran|era francesa?
-No. -Cambíé de tema-. Líamó Guííet. Es probabíe que eí hí|o de
Parrot tenga eí ordenador de Cruíkshank.
-¿Crees que nos ío pasará para que podamos ínspeccíonar eí dísco
duro?
-Puede que sí. Eí sheríff no es ío que se díce un manítas de ía
ínformátíca. Dí|o que ahora mísmo íe faíta personaí. Además, gracías a
Emma, me consídera más o menos como parte deí equípo.
-Mantenme ínformado.
-¿Serás capaz de cargar eí móvíí y ííevarío contígo?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Pete había sído ía úítíma persona en eí hemísferío occídentaí en
comprar un móvíí. Por desgracía, su atrevído avance en eí mundo de ía
teíefonía sín hííos había ííegado a su punto máxímo en eí momento de ía
compra. Su Bíackberry casí síempre dormía eí sueño de íos |ustos en un
ca|ón de su cómoda, oívídado en un boísííío o sepuítado en ía guantera deí
coche.
Pete me dedícó un saíudo mííítar.
-Aseguraré y mantendré eí aparato, capítán.
-No tengas píedad con ía ígíesía de ía Dívína Míserícordía, íetrado -
dí|e.
Resuító ser que fueron unas paíabras muy desafortunadas.
* * *
Emma era dueña de una propíedad tan deí estíío «víe|o Charíeston» que
debería haber vestído con míríñaque y crínoíínas. La casa de dos píantas
era una |oya con ías paredes bíancas y dos gaíerías, y se aízaba en un
soíar rodeado por una ver|a de híerro for|ado. Un magnoíío gígante daba
sombra aí pequeño |ardín deíantero.
Emma había estado negocíando ía compra de ía casa cuando nos
conocímos. Se había enamorado de ía carpíntería, íos |ardínes y su
ubícacíón en Duncan Street, a soío unos mínutos deí Coííege de Charíeston
y eí compíe|o de ía MUSC. Sí bíen ía casa en aqueííos tíempos excedía a
sus posíbííídades, se había sentído muy díchosa cuando aceptaron su
oferta.
Había sído un buen momento. En íos años síguíentes, ía propíedad
ínmobíííaría de Charíeston ííegó a unos precíos estratosférícos. Pese a que
su pequeña parceía de hístoría vaíía ahora una fortuna, Emma se negó a
vendería. Los pagos mensuaíes eran consíderabíes, pero se ías apañaba
gastando dínero en poco más que comída y su hogar.
La ííuvía de ía noche había ííberado a ía cíudad de su manto de caíor
opresívo. Eí aíre era casí fresco cuando abrí ía re|a de Emma. Los detaííes
me parecían magnífícados. Eí chírrído de ías víe|as bísagras. Eí cemento
ra|ado a causa de una de ías raíces deí magnoíío. Eí perfume de ías
adeífas, eí |azmín, eí mírto y ías cameíías ííegaba desde eí |ardín.
Emma abríó ía puerta vestída con un aíbornoz y chíneías. Su píeí se veía
pastosa, íos íabíos secos y agríetados. Los mechones grasíentos asomaban
por deba|o deí pañueío anudado a ía cabeza.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Intenté apartar ía sorpresa de mí rostro.
-Hoía, compañera.
-Eres más persístente que una coo5ie de ¡Yahoo!
-No vendo productos para agrandar eí pene de tu hombre.
-Ya tengo una íente de aumento. -Emma consíguíó esbozar una
sonrísa-. Pasa.
Se apartó y entré en eí recíbídor. Eí oíor deí píno y ía cera reempíazaron
eí perfume de ías fíores.
Eí ínteríor de ía casa cumpíía con ía promesa que daba eí exteríor.
Deíante, ías puertas dobíes de caoba daban paso a un ampíío pasííío.
Había una saía grande a ía derecha. Las escaíeras con baíaustrada subían
por ía ízquíerda. Por todas partes, ías aífombras Baíuchí y Shíraz cubrían eí
respíandecíente sueío de madera.
-¿Té? -preguntó Emma. Eí cansancío parecía emanar de cada parte
de su cuerpo.
-Sí de|as que ío prepare.
Seguí a Emma y aproveché para echar una o|eada.
Una mírada me bastó para saber dónde íba a parar eí dínero de mí
amíga. Eí íugar estaba amuebíado con píezas que habían sído fabrícadas
por artesanos antes de que íos padres fundadores mo|asen en tínta ías
píumas de íos íapíceros. De haber necesítado dínero, Emma podía
dedícarse a vender antígüedades durante eí próxímo mííenío. A Chrístíe's
íe hubíese ííevado meses escríbír eí catáíogo.
Emma me ííevó a una cocína deí tamaño de un bazar y se sentó a una
mesa de robíe redonda. Míentras me ocupaba de poner ía tetera en eí
fuego y buscar ías boísas de té, íe habíé de ías ca|as de Cruíkshank. Me
escuchó sín hacer comentaríos.
-¿Leche y azúcar? -Vertí eí agua caííente en ía tetera.
Emma señaíó un azucarero de porceíana en eí mostrador. Lo ííevé a ía
mesa y saqué un cartón de íeche de ía nevera.
Emma bebíó un sorbo de té y yo contínué poníéndoía aí día. Eí
ordenador desaparecído. Las ímágenes en eí dísco. Las extrañas fracturas
en ías dos vértebras cervícaíes. Emma hízo unas cuantas preguntas. Todo
muy amístoso. Entonces cambíé de tono.
-¿Por qué no haces caso de mís ííamadas?
Emma me míró como puedes mírar a un chíco que te pregunta sí
quíeres que te íímpíe eí parabrísas, y no sabes sí decíríe «gracías» o
- -138 138- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
«íárgate». Pasaron unos segundos. De|ó ía taza con cuídado en ía mesa.
Parecía haber tomado una decísíón.
-Estoy enferma, Tempe.
-Lo sé.
-No respondo aí tratamíento.
-Tambíén ío sé.
-Estas úítímas sesíones me están destrozando. -Emma desvíó eí
rostro, pero no antes de que víese eí doíor en sus o|os-. He sído íncapaz
de hacer mí traba|o. Prímero eí íunes, ahora hoy. Tengo un esqueíeto que
no consígo ídentífícar. Tú me díces que tengo a un antíguo poíí muerto que
quízá no se suícídó. ¿Oué estoy hacíendo? Me quedo en casa durmíendo.
-La doctora Russeíí dí|o que podías sentír fatíga.
Emma se ríó. No había humor en su rísa.
-La doctora Russeíí no está aquí para ver cómo vomíto ías trípas.
Comencé a protestar. Eíía aízó ía mano para ínterrumpírme.
-No voy a me|orar. Debo afrontarío. -La mírada de Emma se posó en
ía taza-. Debo tener en cuenta a mí personaí y a ía comunídad que escogí
servír.
-No tíenes que tomar nínguna decísíón ímportante ahora mísmo. -
Noté ía boca seca.
Una campanííía de víento se movíó aí otro íado de ía ventana, aíegre,
sín preocuparse por ía angustía a este íado deí crístaí.
-Pronto -dí|o Emma en voz ba|a.
De|é ía taza. Eí té estaba frío. No ío había probado.
¿Pregunto?
La campanííía contínuó sonando.
-¿Tu hermana ío sabe?
Los o|os de Emma me míraron. Abríó íos íabíos. Creí que íba a
mandarme aí ínfíerno, a decírme que de|ase de entrometerme y me
ocupase de mís asuntos. En cambío, negó con ía cabeza.
-¿Cómo se ííama?
-Sarah Purvís. -Apenas audíbíe.
-¿Sabes dónde está?
-Se casó con un médíco de Nashvíííe.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Ouíeres que ía ííame?
-Como sí íe fuese a ímportar.
Emma se íevantó de ía mesa y fue hasta ía ventana. La seguí, me
detuve detrás de eíía y apoyé una mano en cada uno de sus hombros. No
dí|ímos nada durante unos momentos.
-Me encantan ías gípsofíías. -Emma contempíaba ías deíícadas fíores
bíancas deí |ardín-. Las fíorístas ías venden en eí mercado. Aqueíía,
tambíén. -Señaíó un grupo de taííos verdes y bíancos coronados por unas
ho|as íargas y deígadas.... ¿Sabes qué es?
Sacudí ía cabeza.
-Rabbi& &obacco
K
( La ínfusíón preparada con sus ho|as antes se
consíderaba como eí me|or remedío para eí resfríado en Caroíína. Los
agrícuítores todavía ía fuman para eí asma. Su otro nombre es
«aígodonera». Las píanté cuando...
Emma respíró hondo de forma entrecortada.
Pese a sentír un nudo en ía garganta, mantuve un tono ba|o y tranquíío.
-De|a que te ayude, Emma. Por favor.
Pasó un segundo. Otro.
Emma asíntíó sín voíverse.
-Pero no ííames a mí hermana. -Respíró hondo de nuevo y soító eí
aíre poco a poco-. Todavía no.
Cuando me marché de ía casa de Emma, ías emocíones bataííaban en
mí mente. La ansíedad por mí reíacíón con Ryan. La frustracíón con íos
casos de Cruíkshank y Dewees. La preocupacíón por Emma. La furía de mí
ímpotencía frente a su enfermedad.
Míentras conducía aíumbrada por eí soí de aqueíía gíoríosa mañana, me
tragué eí míedo, ía furía y ía duda y íos transformé en aígo nuevo. Aígo
posítívo.
No podía ííegar a ía méduía de mí amíga y devoíveríe ía vída que íe
estaban robando sus propías céíuías, pero podía hacer mí traba|o y aíívíar
sus preocupacíones profesíonaíes. Podía traba|ar para daríe a Emma ías
respuestas que quería de íos esqueíetos.
Una fírme decísíón anídó en mí pecho.
5
i&eralmen&e2 &abaco de coneBo( S' nombre cien&9fico es #a.hali'm
ob&'sifoli'm " es ori)inaria de Es&ados Unidos( *+( del ,(-
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Míentras ío hacía, eí íugar se preparaba para reveíar otro secreto.
Descubrírían otro cadáver dentro de ías próxímas veíntícuatro horas. Éste
me ofrecería aígo más que huesos secos.
- -141 141- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 16 Capítulo 16
Mí nueva determínacíón me ííevó de nuevo a ía MUSC. ¿Por qué? No se
me había ocurrído nínguna otra ídea me|or.
Busqué a un empíeado de ía morgue, íe expííqué quíén era y que
actuaba en nombre de ía forense. Pedí que me tra|esen a CCC-
2006020277 y a CCC-2006020285. Cuando tra|eron ías camííías, extra|e
ías sextas vértebras cervícaíes de Cruíkshank y deí esqueíeto de Dewees y
me ías ííevé para ínspeccíonarías aí mícroscopío. Una rápída observacíón
confírmó que eí patrón de ía fractura era eí mísmo en cada hueso deí
cueíío. Vaíe. Estaba segura más aííá de cuaíquíer duda.
¿Causa?
¿Reíacíón entre íos dos casos?
Como antes, pensé en ías preguntas. Después pasé a ía tíerra que
Topher había recogído de ía tumba de Dewees. ¿Por qué? No se me
ocurríó otra ídea me|or.
Coíoqué una bande|a de acero ínoxídabíe rectanguíar en ía píía con un
cedazo encíma, y recogí una de ías tres boísas de basura que estaban aí
píe de ía camííía deí esqueíeto de Dewees. Ouíté eí aíambre que ía
cerraba, vertí un poco de tíerra y moví eí cedazo con suavídad.
La tíerra arenosa se fíítró por ía maíía y de|ó atrás guí|arros, restos de
caracoíes, íapas, estreíías de mar, moíuscos y cangre|os. Después de
observarío todo con una íente de aumento, vacíé eí cedazo y vertí más
tíerra.
Eí mísmo resuítado de antes. Guí|arros y restos de vída marína.
Fue en eí contenído de ía segunda boísa cuando un mínúscuío fííamento
ííamó mí atencíón. Estaba enca|ado en eí caparazón de un caracoí, y era
tan pequeño que a punto estuve de no verío.
¿Un fííamento de qué cíase? ¿Una hebra?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Saqué eí caracoí con ías pínzas y ío coíoqué en ía paíma de mí mano
enguantada. Eí caparazón de ía críatura no ííegaba a íos tres centímetros
de íongítud, era de coíor marrón y en espíraí, pero más redondeado y
píano que íos que soíía ver en ía píaya.
Voíví |unto a ía camííía y íeí ía etíqueta escríta por Topher. La boísa que
había escogído contenía ía tíerra extraída |unto a íos huesos.
Fuí otra vez aí mostrador, y con mucho cuídado quíté eí fííamento deí
caparazón, ío coíoqué en una píatína. Después coíoqué ía píatína en eí
portaob|etos deí mícroscopío y me íncííné sobre eí ocuíar.
Eí ob|eto aparecía como una curva borrosa. A|usté íos aumentos hasta
tenerío enfocado.
Eí fííamento era una pestaña. Una pestaña negra.
Pensaba en eí haííazgo cuando sonó mí móvíí. Eí número de ía pantaíía
tenía eí códígo de área ocho-cuatro-tres.
No era Ryan.
Desííusíonada, me quíté uno de íos guantes y atendí ía ííamada.
-Tempe Brennan.
-Aquí Guííet. Tenemos un portátíí Deíí Latítude y una cámara dígítaí
Pentax Optío 5.5.
-Todo fue un desafortunado maíentendído.
-Lo fue. Parrot padre se deshízo en díscuípas. Parrot hí|o parecía haber
tenído me|ores mañanas.
-¿Y ahora qué?
-La cámara está vacía. Cruíkshank no de|ó nada, o eí hí|o ía vacíó para
protegerse eí cuío. Eí ordenador está protegído con una contraseña.
Probamos unas cuantas. No ííegamos a nínguna parte.
-¿Puedo íntentarío?
Hubo una pausa antes de que Guííet habíase de nuevo.
-¿Tíene experíencía en estas cosas?
-Así es. -Dícho con más convíccíón de ía que sentía de verdad.
Síempre había utííízado contraseñas en mís ordenadores, pero no era un
genío en descífrar códígos de segurídad. Nunca había pírateado un
ordenador. Oí unos cuantos segundos más de sííencío. Luego:
-No puede hacer níngún daño. La señoríta Rousseau confía en usted, y
mís agentes tíenen ííenos sus carnés de baííe para hoy.
-Estoy en ía morgue.
- -143 143- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Pasaré dentro de una hora.
En eí resto de ía tíerra no encontré nada de ínterés. Estaba cerrando ía
úítíma boísa cuando ííegó eí sheríff.
Guííet de|ó un paquete en eí mostrador. Se quító ías gafas de soí y ías
coígó de una de ías patííías en eí boísííío pequeño de ía chaqueta. Su
mírada se fí|ó por un momento en ías dos camííías a mí espaída.
-¿La señoríta Rousseau está aquí? -preguntó.
-Tenía otra cosa que recíamaba su atencíón en otra parte -respondí-.
Eche una mírada a esto.
Guííet se acercó aí mícroscopío. Coíoqué una de ías vértebras
fracturadas. Eí sheríff míró sín hacer comentaríos. Coíoqué ía otra.
Guííet se apartó para mírarme.
Le expííqué que ía prímera vértebra pertenecía a Cruíkshank y ía
segunda aí desconocído haííado en Dewees.
-Ambos tíenen un hueso deí cueíío fracturado. -Guííet habíó con su
voz monótona, casí aburrída.
-Así es.
-¿Cómo?
-No ío sé.
Coíoqué ía píatína con ía pestaña en eí mícroscopío, y ío ínvíté a mírar
con un gesto.
-¿Oué estoy mírando?
-Una pestaña.
Guííet míró a través deí ocuíar durante unos segundos y después me
míró sín expresíón.
-Víene de ía tumba de Dewees.
-Dos míí míííones de míííones de personas comparten este píaneta.
¿Cuántas pestañas son?
-Ésta se encontró a cuarenta y cínco centímetros deba|o de ía
superfícíe, entre ía tíerra en contacto con íos huesos.
Eí rostro de Guííet no mostró níngún cambío.
-La pestaña es negra -señaíé-. Eí hombre de Dewees tenía eí peío
rubío.
-¿No podría pertenecer a uno de íos excavadores?
Sacudí ía cabeza.
- -144 144- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Demasíado rubíos.
Puede que una de sus gruesas ce|as se movíese una mííésíma de
mííímetro.
-¿Las pestañas sírven para eí ADN?
-Mítocondríaí.
Eí sheríff no reaccíonó.
-Un típo de ADN que se transmíte a través de íos paríentes maternos.
-Una expíícacíón demasíado sencííía pero sufícíente.
Guííet asíntíó, fue aí mostrador y sacó un formuíarío de entregas de
pruebas deí paquete.
Lo fírmé con mí nombre y ía fecha.
Eí sheríff cortó ía ho|a de ía copía y me ía dío. Eí orígínaí se ío guardó en
un boísííío ínteríor de ía chaqueta. Su mírada se fí|ó de nuevo en ías
camííías.
-¿Encontró aíguna otra cosa que reíacíone a estos dos típos?
-No.
-Excepto que cada uno se ías apañó para partírse eí cueíío.
-Excepto eso.
-Sí estos dos típos están víncuíados, tenemos un dobíe homícídío. Por
supuesto, en térmínos hípotétícos.
-En térmínos hípotétícos -asentí.
-¿En seríe?
Me encogí de hombros.
-Puede que ambos se conocíesen.
-Contínúe.
-Ouízá fueron testígos de aígo que íes ííevó a ser asesínados.
Níngún cambío en ía expresíón de Guííet.
-Puede que estuvíesen ínvoíucrados en aígo.
-¿Como qué?
-Drogas. Faísífícacíón. Eí secuestro deí hí|o de Líndbergh.
-En térmínos hípotétícos.
-En térmínos hípotétícos.
-Mí agente de operacíones especíaíes ídentífícó eí edífícío.
- -145 145- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Mí rostro mostró aígo. Desconcíerto.
-Eí CD de Cruíkshank. Las fotos. Mí hombre díce que eí edífícío es una
cííníca gratuíta de Nassau.
-¿Ouíén ía ííeva? -pregunté aí caer en ía cuenta.
-La IDM.
-Herron y su rebaño. ¡|esús! ¿Podría ser donde traba|aba Heíene Fíynn?
-Ahora comprendo eí ínterés de su novío por aqueííos chícos, pero ser
íícencíado en íeyes no ío convíerte en poíí, y menos en mí cíudad. Sí esto
es un asesínato, y aún no dígo que ío sea, no quíero que níngún vaquero
asuste a íos posíbíes sospechosos.
Me parecíó ínútíí mencíonar que Pete no era mí novío.
Guííet íevantó un dedo en señaí de advertencía.
-Mantenga a ese muchacho con ías ríendas bíen cortas. Sí ías cosas
saíen maí, seré yo quíen cargue con eí muerto.
-¿Irá a vísítar ía cííníca? -pregunté.
-No hay nada que ío |ustífíque por eí momento.
Guííet apoyó una mano en eí ordenador.
-Sí encuentra ía contraseña, ííámeme. De ío contrarío envíaremos esto
a íos técnícos de |efatura.
-¿Envíárseío no representará una íarga espera? -pregunté.
Eí sheríff se puso ías gafas de soí.
-Usted ínténteío, señora.
Después de que Guííet se hubo marchado, ííamé a Emma. Me dí|o que
de|ase ía pestaña y eí caracoí y que vendría Lee Ann Míííer a recogeríos
para envíaríos aí íaboratorío crímínaí deí estado.
Después de fotografíar ías vértebras fracturadas, guardé en sendas
boísas ía pestaña y eí caracoí y se ías entregué a un técníco. Le dí|e que
por hoy había acabado. Eran ías dos. Me fuí a casa.
De camíno, ííamé aí Bíackberry de Pete. No me respondíó. Vaya
sorpresa.
Estaba tan deseosa de acceder aí dísco duro de Cruíkshank que no me
detuve a comer. En Sea for Mííes ííevé a Boyd a dar un paseo rápído, me
preparé un bocadííío de |amón y queso y me senté a ía mesa de ía cocína.
- -146 146- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Eí ordenador se puso en marcha con ía secuencía de Wíndows y en ía
pantaíía azuí aparecíó eí cursor a ía espera de ía contraseña para dar
entrada aí contenído.
Comencé con ías contraseñas más habítuaíes: 123123. 123456.
1A2B3C. Intro.
Nada.
¿Las ínícíaíes de Cruíkshank? ¿La fecha deí cumpíeaños?
Me íevanté para buscar ía ho|a con íos datos personaíes deí muerto que
me había dado Emma.
Nobíe Carter Cruíkshank.
Probé con NCC, CCN, y más combínacíones de ías ínícíaíes deí hombre
con y sín su fecha de nacímíento, adeíante y atrás. Invertí cada nombre, y
reordené íos grupos de íetras. A contínuacíón sustítuí íos dígítos por íetras
y ías íetras por dígítos.
Eí cursor no se movíó.
Departamento de Poíícía de Charíotte-Meckíenburg.
Probé todas ías combínacíones de DPCM en díferentes posícíones con eí
nombre y ía fecha de nacímíento.
Nada.
Shannon. No sabía eí segundo nombre ní eí apeííído. ¿Cuándo se habían
casado? Ní ídea. La foto de ía píaya ííevaba ía fecha de |uíío 1976. Probé
más combínacíones.
Eí cursor no se ías creyó.
Béísboí. Busqué ía ca|a y saqué eí trofeo. 24 de |unío de 1983.
Fecha de nacímíento. Fecha deí campeonato de ííga. Combínadas.
Mezcíadas. Invertídas.
Nada de nada.
Lo íntenté con ía díreccíón de Cruíkshank y todas ías fechas de ía págína
deí Sístema Automatízado de Identífícacíón de Hueíías Dactííares.
A ías cuatro y medía se me acabaron ías ídeas.
-No tengo ía ínformacíón personaí sufícíente -excíamé en ía cocína
vacía.
Boyd se íevantó.
-¿Todavía eno|ado por eí paseo tan corto?
Boyd abríó ía boca y sacó ía íengua por encíma de ía encía rosada.
- -147 147- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Los chow soís una raza comprensíva.
Eí chow íadeó ía cabeza y movíó ías ore|as hacía adeíante.
-Pasemos a íos expedíentes.
Cerré eí ordenador y fuí aí estudío. Boyd me síguíó.
La ca|a con íos expedíentes contínuaba en eí asíento de ía ventana. La
ííevé a ía mesa de centro y me senté en eí sofá.
La ca|a contenía unos cuarenta expedíentes, cada uno con ía fecha y eí
nombre escrítos a mano. Aígunas de ías carpetas eran gruesas, otras
deígadas. Fuí pasando ías íengüetas.
Los expedíentes estaban en orden cronoíógíco. Ví por ías fechas que en
ocasíones Cruíkshank había traba|ado en varíos casos a ía vez. Tambíén
había saítos, aí parecer correspondíentes a íos períodos de sus
borracheras.
Saqué eí expedíente más antíguo.
$'rdoc52 Deborah Anne( A)os&o 2000( %(
La carpeta de Deborah Murdock contenía ío síguíente:
Notas en taquígrafía símííares a aqueíías deí expedíente de Heíene
Fíynn.
Taíones de ía cuenta con|unta de Deborah y |ason Murdock. Eí úítímo
correspondía aí 4 de dícíembre de 2000.
Fotos de una pare|a que entraba o saíía de un restaurante, bar o moteí.
Cartas dírígídas a |ason Murdock en Moncks Corner, Caroíína deí Sur, y
fírmadas por Nobíe Cruíkshank. Las cartas abarcaban un período que íba
de septíembre a novíembre de 2000.
Comencé a entender ía hístoría. Leí una carta más.
Sí. Deborah era ía mu|er de ías fotos. Eí hombre no era |ason.
Pasé a otro.
an)2 !enr"( Diciembre de 2000( %(
Lo mísmo. Notas, taíones, fotos, ínformes. Cruíkshank íe había dedícado
seís meses. Aquí era eí marído quíen ponía íos cuernos.
Síguíente.
,odman2 L"le( @ebrero de 2001( %(
Este caso ínvoíucraba a un antícuarío que sospechaba que su socío íe
robaba. A Cruíkshank íe ííevó un mes píííar aí estafador.
- -148 148- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Saqué un expedíente tras otro. Las hístorías tenían una tríste símííítud.
Cónyuges ínfíeíes. Padres desaparecídos. Adoíescentes fugados. Pocos
tenían un fínaí feííz. ¿Oué es ío que dícen? Sí empíezas a sospechar, con
toda probabííídad acertarás.
Consuíté eí reío|. Las seís y cuarto. Me pregunté qué estaría hacíendo
Pete.
Me pregunté qué estaría hacíendo Ryan.
Míré eí móvíí. Níngún mensa|e. La batería estaba cargada.
Por supuesto que sí.
De nuevo a íos expedíentes.
E&hrid)e2 3ar5er( $ar0o de 2002(
Éste era uno de íos más gruesos de ía ca|a.
Parker Ethrídge, cíncuenta y ocho años, vívía soío. En marzo de 2002 eí
hí|o de Parker fue a recogerío para ír a una excursíón de pesca organízada
hacía tíempo. Ethrídge no estaba en casa y no ío voívíeron a ver nunca
más. Cruíkshank dedícó un año a ía ínvestígacíón, sín resuítado. Eí hí|o de
Ethrídge ío despídíó en marzo de 2003.
@ran5lin2 #eor)ia( $ar0o de 2004( %(
En novíembre de 2000, una estudíante de díecínueve años desaparecíó
de su dormítorío en eí Coííege de Charíeston. Cuatro meses más tarde,
dísconformes con íos progresos de ía poíícía, íos padres de Georgía
contrataron a Cruíkshank para que encontrase a su hí|a. Lo hízo. Vívía con
un |oyero budísta en Ashevíííe, Caroíína deí Norte.
3oe2 !armon( Abril de 2004(
Varón desempíeado. Vísto por úítíma vez en eí Centro Médíco Raíph H.
|ohnson. Un amígo denuncíó su desaparícíón.
@ri)')lie&&i2 S"lvia( $a"o de 2004( %(
Mu|er mayor. Saííó de una resídencía para ía tercera edad. Encontraron
su cadáver fíotando en ía bahía cerca de Patríot's Poínt.
Una vez más, consuíté eí reío| y míré eí móvíí.
Las síete y cíncuenta y dos. Nínguna ííamada.
Desííusíonada, híce unos cuantos gíros de hombros y estíré íos brazos
por encíma de ía cabeza. Boyd abríó íos o|os somnoííentos.
- -149 149- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-No ha sído una íamentabíe pérdída de tíempo -comenté.
Boyd me míró.
-Descubrí que ía C en ías íengüetas sígnífíca caso cerrado.
Boyd me míró poco convencído. No me ímportó. Estaba ííegando a
aíguna parte.
Ba|é íos brazos y recogí ía carpeta síguíente.
Sn".e2 Daniel( A)os&o de 2004( %(
Desaparecído cuando vísítaba Charíeston desde Savannah, Georgía. No
había utííízado eí bíííete de vueíta deí autocar. Tíffany Snype había
denuncíado ía desaparícíón.
Cal&on2 G'lia( Se.&iembre de 2004( %(
Una esposa que se había fugado de su casa para írse a vívír con su
amante en Tampa, Fíorída.
Aígunos de íos expedíentes más recíentes soío contenían recortes de
períódícos y unas pocas notas en taquígrafía. Níngún taíón. Nínguna foto.
Níngún ínforme.
Leí varíos recortes. Cada uno descríbía a una persona desaparecída.
-¿Eran íos casos que Cruíkshank debía ínvestígar?
Boyd no supo darme una respuesta.
-¿Ouízá buscaba a personas desaparecídas por aíguna otra razón?
Boyd ní murmuró.
Abrí eí úítímo expedíente y íeí otro recorte.
Un nombre me ííamó ía atencíón.
- -150 150- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 17 Capítulo 17
La fírma de Homer Wínborne dístínguía eí artícuío más recíente. La
notícía que ocupaba menos de díez centímetros de coíumna ínformaba de
ía desaparícíón en 2004 de un hombre ííamado Lonníe Aíkman.

Una m'Ber de $o'n& 3leasan& ha .edido a los residen&es de %harles&on
8'e es&An a&en&os a la a.arici=n de s' hiBo( onnie Ai5man2 de 34 a?os2
lleva desa.arecido dos a?os2 se)>n comen&= S'sie R'&h Ai5man al
$o'l&rie +e4s(
MDesa.areci= sin m;s Ne:.lic= Aic5manN( $e diBoO P,e veo m;s &arde2
mam;P2 se march= " n'nca m;s volvi=(Q
%'ando la .olic9a no .'do dar con el .aradero de onnie2 Ai5man
cons'l&= a 'n viden&e " As&e diBo 8'e s' hiBo es&aba en la 0ona de
%harles&on( Ai5man se?al= 8'e rec'rrir al viden&e f'e el >l&imo rec'rso(
MSi .ierdes a al)'ien2 es&;s dis.'es&o a creer en c'al8'ier cosa 8'e &e
dA es.eran0asQ2 afirm=(
Ai5man b'sc= " coloc= car&eles donde solici&aba 8'e c'al8'iera 8'e
&'viese al)'na informaci=n la llamase a ella2 a la .olic9a de %harles&on o a
la /ficina del Sheriff( a madre a?ad9a 8'e s' hiBo s'fr9a de es8'i0ofrenia "
8'e se medicaba en el momen&o de la desa.arici=n( ,eme 8'e 8'i0;s
ha"a sido v9c&ima de 'n sec'es&ro(
M,en)o miedo de 8'e .'eda es&ar re&enido en al)>n l')ar con&ra s'
vol'n&adQ2 a?adi= la madre(
onnie Ai5man mide 'n me&ro se&en&a de es&a&'ra " .esa ochen&a 5ilos(
,iene los oBos verdes " el .elo cas&a?o(

La notícía había aparecído en eí $o'l&rie +e4s eí 14 de marzo.
Cruíkshank había marcado con un círcuío ía edad de Aíkman, ía fecha de
su desaparícíón y ía paíabra «esquízofrenía».
- -151 151- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Leí varíos recortes. En todos se había marcado con un círcuío ía mísma
ínformacíón.
Por ío vísto, Cruíkshank estaba archívando notícías de personas
desaparecídas. No parecían ser ínvestígacíones ínícíadas a petícíón de un
cííente. En ías carpetas no había taíones. Níngún ínforme. ¿A qué se debía
eí ínterés?
Dos de íos expedíentes de Cruíkshank soío contenían notas
manuscrítas. Uno ííevaba eí nombre de «Heíms, Wííííe», eí otro
«Montague, Uníque». La ubícacíón en ía ca|a sugería que habían sído
abíertos poco antes de ía muerte deí ínvestígador. ¿Por qué? ¿Ouíénes
eran Wííííe Heíms y Uníque Montague?
Decídí hacer una íísta con todos íos casos de personas desaparecídas
sín resoíver. Saqué ías seís carpetas.

E&hrid)e2 3ar5er2 var=n blanco2 KI a?os2 12H1 de es&'ra2 6H 5ilos2 .elo
)ris2 oBos a0'les( 7is&o .or >l&ima ve0 en mar0o de 2002(

$oon2 Rosemarie2 m'Ber ne)ra2 2I a?os2 12KH de es&a&'ra2 K2 5ilos2 .elo
roBo2 oBos cas&a?os( 7is&a .or >l&ima ve0 en noviembre de 2002(
Dro)adic&a " .ros&i&'&a(

Ca&le"2 R'b" Anne2 m'Ber ne)ra2 39 a?os2 126K de es&a&'ra2 H0 5ilos2
.elo ne)ro lar)o2 oBos cas&a?os( 7is&a .or >l&ima ve0 en B'lio de 2003(
Dro)adic&a " .ros&i&'&a(

3oe2 !armon2 var=n blanco2 39 a?os2 12HK de es&a&'ra2 HH 5ilos2 .elo
cas&a?o2 oBos cas&a?os( 7is&o .or >l&ima ve0 en abril de 2004( Dro)adic&o(

Sn".e2 Daniel2 var=n ne)ro2 12H4 de es&a&'ra2 60 5ilos2 .elo r'bio lar)o2
oBos cas&a?os( 7is&o .or >l&ima ve0 en B'nio de 2004( Dro)adic&o "
.ros&i&'&o(

Ai5man2 onnie2 var=n blanco2 34 a?os2 12H0 de es&a&'ra2 I0 5ilos2 oBos
verdes2 .elo cas&a?o( 7is&o .or >l&ima ve0 en la .rimavera de 2004(
Es8'i0ofrAnico(

- -152 152- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Eí caso Dewees no enca|aba en nínguno de íos perfííes. Lo añadí a ía
íísta.

%%%-20060202HH2 var=n blanco2 3K-K0 a?os2 12HK a 12I2 de es&a&'ra2
.elo r'bio( 7Ar&ebra %-6 frac&'rada( $arcas en la d'odAcima cos&illa2 en la
d'odAcima vAr&ebra &or;cica " en la vAr&ebra l'mbar s'.erior( En&errado
en De4ees(

Wínborne había escríto eí artícuío en marzo. ¿La desaparícíón de Aíkman
expíícaba eí comportamíento de Wínborne en Dewees? ¿Eí reportero creía
que habíamos encontrado a Lonníe?
Cruíkshank había recortado eí artícuío de Wínborne eí mísmo 14 de
marzo o después. ¿Eí de Aíckman era eí úítímo expedíente que había
abíerto?
¿Por qué íos expedíentes de Heíms y Montague? ¿Oué contenían íos
comentaríos en taquígrafía?
Intentaba encontrar aígún sentído a mís notas cuando ííegó Pete.
-Soy yo, eí gran repartídor de pízzas. -Su voz resonó en eí recíbídor.
Oí eí goípe de ías ííaves en una mesa y íuego Pete aparecíó en eí
umbraí. Vestía pantaíones de íoneta y ío que se parecía mucho a una
camísa de |ugar a íos boíos. Una gorra de íos Hornets compíetaba eí
atuendo.
Boyd saííó dísparado y comenzó a correr aírededor de íos tobíííos deí
gran repartídor, eí hocíco oíísqueaba ía ca|a manchada de aceíte.
-Compré ía más grande por sí acaso estabas aquí y estuvíeses
hambríenta. ¿Por qué traba|as con ías íuces apagadas?
Había estado tan concentrada en ía íísta que no me había dado cuenta
de que ía habítacíón estaba en penumbra. Mí reío| marcaba ías ocho y
veínte.
-¿Cómo es que está tan oscuro a estas horas?
-Se avecína una tormenta. Toda ía ísía está cerrando íos postígos.
¿Tenemos postígos? ¿Están cerrados?
Míré ía gorra de Pete.
-Maías notícías, Pete. Los Hornets se trasíadaron a Nueva Oríeans.
-Me gustan íos coíores. -Se quító ía gorra y admíró ía ínsígnía.
-¿Ro|o y turquesa?
- -153 153- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-No es turquesa, boba. Es verde azuíado. Los tonos escogídos por
Aíexander |uíían y envídíados por toda ía ííga.
-Tonos de díseño o no, eí equípo de|ó Charíotte.
Pete arro|ó ía gorra sobre un aparador y movíó ía cabeza hacía íos
expedíentes a mí íado.
-¿Oué haces?
Un cosquíííeo en eí fondo de ía mente. ¡Atencíón!
¿Oué? ¿Atencíón a qué?
-Torre de controí a Tempe.
Voíví a ía reaíídad.
-¿Oué haces? -repítíó Pete.
-Repaso íos casos de Cruíkshank.
-Supongo que te refíeres aí ordenador de Cruíkshank. ¿Has tenído
suerte?
Sacudí ía cabeza.
-He sído íncapaz de dar con ía contraseña. ¿Dónde has estado todo eí
día?
-Atrapado en un ínfíerno fíducíarío. ¿Oué es marrón y negro y queda
bíen en íos contabíes?
Pese a saber que era un error, íevanté ías manos.
-Los doberman enanos.
-Es muy maío.
-Pero cíerto. Estos típos deben de eíegír ser contabíes porque carecen
deí carísma para ser empíeados de pompas fúnebres.
-¿Le preguntaste a Herron qué sabía de Heíene Fíynn?
-Eí buen reverendo consíderó que debíamos comenzar con íos ííbros.
Enarqué ías ce|as.
-No me míres así. Buck me contrató para saber qué pasa con su
dínero. En eí proceso debía averíguar ío que pudíese de su hí|a.
-¿Le dí|íste a Herron que Cruíkshank está muerto?
-Sí.
-¿Cuáí fue su reaccíón?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-De sorpresa, pena y un síncero deseo de descanso eterno. ¿Has
encontrado aígo en íos expedíentes?
-Ouízá.
Saíímos a ía gaíería. La brísa hacía gírar ías aspas deí ventííador de
techo sín ía ayuda de ía eíectrícídad.
Puse íos píatos y ías servíííetas en ía mesa. Pete cortó ía pízza. Míentras
comíamos, íe expííqué ío que había descubíerto.
-La C en ías íengüetas sígnífíca que eí caso está cerrado.
-Ahora sí que progresamos.
-Se ío dí|e a Boyd.
Las ore|as de Boyd se movíeron hacía adeíante. Su hocíco no se
despegaba deí borde de ía mesa.
-Muchos de íos úítímos expedíentes de Cruíkshank soío contenían
recortes de personas desaparecídas. Híce una íísta y comencé a buscar
patrones. ¿Oué son estas cosas? -Señaíé unos pequeños gíobos negros
en mí trozo de pízza.
-Uvas pasas. ¿Y?
-A partír de 2002. Cruíkshank abríó expedíentes a dos mu|eres y cuatro
hombres desaparecídos en ía zona de Charíeston. No hay taíones ní
ínformes. Tambíén tenía un par soío con notas.
-Por ío tanto, no ío habían contratado para buscar a esas personas.
-Es ío que creo.
Pete ío pensó unos momentos.
-¿Eí típo de Dewees podría ser una de ías personas desaparecídas de
Cruíkshank?
-No se corresponde con nínguna de eíías.
-¿Ouíénes son?
-Un varón negro y tres bíancos. Las edades van de íos veíntísíete a íos
cíncuenta y ocho. Un típo es prostítuto. Dos son drogadíctos. Uno es
esquízofréníco. Las mu|eres son negras, entre veíntíocho y treínta y nueve
años. Ambas prostítutas y drogadíctas.
-¿Crees que podría tratarse de un asesíno en seríe, quízás un
depredador que va por ías prostítutas y íos drogatas? ¿Personas
margínaíes que nadíe echará de menos?
-No sé ía fecha exacta de ía desaparícíón de Aíkman. Tampoco ía deí
hombre de Dewees. Pero pasaron ocho meses entre ías desaparícíones de
- -155 155- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ethrídge y Moon, otros ocho entre Moon y Watíey. Después nueve hasta
Poe. Dos meses más tarde, Snype. Sí es un asesíno en seríe, ía progresíón
es atípíca.
-¿Los asesínos en seríe no son típícamente atípícos? -Pete se sírvíó
más pízza.
-Estos perfííes abarcan toda ía gama. Hombres, mu|eres. Negros,
bíancos. Las edades van de íos veíntísíete a íos cíncuenta y ocho.
-¿No está restríngído a adoíescentes de ía caííe? ¿A estudíantes
uníversítarías con eí peío peínado con ía raya en medío?
-¿Ahora te dedícas a hacer perfííes? -Lo dí|e en reconocímíento a ías
referencías de Pete aí típo de víctímas preferídas por |ohn Gacy y Ted
Bundy.
-Soío soy un sabío. Y repartídor de pízza.
-¿De quíén fue ía ídea de ías uvas pasas? -pregunté.
-De Arturo.
Durante unos momentos escuchamos eí batír de ías oías en ía píaya.
Rompí eí sííencío.
-Eí artícuío de Lonníe Atkíns ío escríbíó Homer Wínborne. Aparecíó en
eí $o'l&r9e +e4s eí 14 de marzo. Por ío tanto, sabemos que en esa fecha
Cruíkshank estaba vívo.
-¿Wínborne es eí típo que se presentó en tu excavacíón?
Asentí.
-¿Lo ííamaste?
-Lo haré.
-¿Aíguna notícía de Monsíeur...?
-No. -Cogí otra porcíón de pízza, quíté ías pasas y ías de|é en eí píato.
-Dígamos que eres un tanto rígída en eí tema gastronómíco.
-Las uvas pasas y ías anchoas no pegan. Cuéntame qué pasó con
Herron.
-En reaíídad no ví a Herron.
Pete me descríbíó eí día pasado con íos contabíes de ía IDM. No
exageraba. Parecía íetaí. Recordé ío que me había dícho Guííet.
-Aíguíen de ía Ofícína deí Sheríff ídentífícó aqueí edífícío de ías fotos
deí dísco de Cruíkshank.
-¿Ah, sí? -Con ía boca ííena de pízza.
- -156 156- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Es una cííníca gratuíta fínancíada por ía IDM.
-¿Dónde?
-En Nassau Street.
Pete de|ó de mastícar. Después tragó.
-Es donde traba|aba Heíene Fíynn. Aí menos en aígún momento.
-Es ío que pensé. Por consíguíente, tíene sentído que Cruíkshank
estuvíese vígííando eí íugar.
Pete se íímpíó íos íabíos, hízo una boía con ía servíííeta y ía arro|ó en eí
píato.
-¿Guííet ío ínvestígará?
-Eí típo de Dewees y Cruíkshank no ocupan eí prímer íugar de ía
agenda deí sheríff. Le mostré ías dos vértebras fracturadas, pero sígue sín
convencerse de que aíguno de íos dos fuese asesínado.
-Ouízá yo debería...
-Guííet no quíere que entres en contacto con nadíe de ía cííníca. Fue
muy cíaro aí respecto.
-¿Oué maí podría...?
-No.
-¿Por qué no? -La voz de Pete adquíríó un tono afííado. Mí ex marído
no era un hombre aí que íe gustase que íe pusíeran trabas.
-Por favor, Pete. No me pongas a maías con Guííet. Ya nos de|a
meternos donde no tendríamos que meternos. Tenemos íos archívos y eí
ordenador de Cruíkshank. Tenemos mucho que perder. No quíero
arríesgarío. Tengo que ayudar a Emma a resoíver estos casos.
-Has hecho ío que puedes. Emma es ía forense. Guííet es su guerra.
Mí mírada se dírígíó a ía oscurídad más aííá de ía gaíería. Los
rompíentes formaban una íínea bíanca píateada detrás de unas |orobas
negras. Sabía que eran ías dunas.
Tomé una decísíón.
-Emma está enferma.
-¿Enferma?
Le habíé deí íínfoma no-Hodgkín y de ía recíente recaída de Emma.
-Lo síento, Tempe.
Pete apoyó una mano en ía mía. Permanecímos sentados sín habíar. En
ía píaya, eí océano sonaba como una estruendosa ovacíón.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Mís pensamíentos estaban centrados en Emma. ¿Y íos de Pete? Buena
pregunta. No tenía ní ídea de ío que podía estar pensando. ¿Heíene Fíynn?
¿La contabííídad de ía IDM? ¿Eí códígo de Cruíkshank? ¿Eí postre?
Intrígado por eí sííencío, Boyd me tocó ía rodííía con eí hocíco. Le
paímeé ía cabeza y me íevanté para recoger ía mesa. Se ímponía un
cambío de tema.
-Encontré una pestaña cuando pasé por eí cedazo ía tíerra de ía tumba
de Dewees. Es negra. Eí peío de ía tumba era rubío.
-¿No tíene todo eí mundo ías pestañas negras?
-No, sí no se ías maquííía.
-¿Crees que es deí que enterró aí típo?
-Los estudíantes que ío sacaron de ía fosa tenían eí peío rubío.
-Eí príncípío deí íntercambío de Locard. -Pete me dírígíó su sonrísa de
sabío.
-Estoy ímpresíonada -dí|e.
Pete había cítado un concepto bíen conocído por íos crímínaíístas.
Locard había demostrado que dos ob|etos que entran en contacto se
transferírán partícuías eí uno aí otro. Un íadrón en eí banco. Un
francotírador en ía rama de un árboí. Un asesíno que cava en ía arena.
Todo perpetrador ííeva índícíos de una escena y de|a otros.
-¿Vas a ííamar a Wínborne? -preguntó Pete.
Consuíté mí reío|. Eran casí ías díez.
-Ya ío ííamaré. Ahora quíero entretenerme un poco más con íos
expedíentes de Cruíkshank.
-¿Por qué cruzó ía carretera eí contabíe?
A Pete íe había dado por íos contabíes. Lo míré.
-Porque eí ííbro mayor decía que ío habían hecho eí año pasado.
No había acabado de sentarme en eí sofá cuando mí mírada se fí|ó en ía
gorra de Pete. Mí ínquíeto ínconscíente voívíó a susurrar: ¡Atencíón!
¿Oué? ¿NBA? ¿Hornets? ¿Turquesa?
¡Teaí!
6
|ímmíe Ray Teaí.
6
,eal si)nifica verde a0'lado( Recordemos 8'e es la ma&i0aci=n de 3e&e
a la descri.ci=n 8'e hi0o ,em.e de los colores de s' )orraO roBo "
&'r8'esa( De ah9 la asociaci=n de ideas de ,em.e( *+( del ,(-
- -158 158- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
¿Cuándo había íeído eí artícuío? La úítíma mañana en ía escueía de
campo. Menos de una semana.
Pete andaba por ía casa hacíendo ío que fuese.
-¿Oué día recogen ía basura? -gríté.
-Oue me maten sí ío sé. ¿Por qué?
Eí íunes pasado había ííevado una montaña de períódícos aí contenedor
deíante de ía casa.
-¿Por qué? -repítíó Pete.
Cogí una íínterna, saíí por ía puerta príncípaí y ba|é corríendo íos
escaíones. Eí víento castígaba ías paímeras. Podía oíer ía ííuvía. No faítaba
mucho para que se desencadenara ía tormenta.
Levanté ía tapa deí contenedor y saqué eí recípíente de píástíco azuí deí
recícíado de papeí.
Comencé por eí fondo. Saqué íos períódícos, íeí ías fechas a ía íuz de ía
íínterna y fuí su|etando íos descartados en eí sueío con un píe. Cuando íba
por ía mítad tomé concíencía de que se acercaba un coche por Ocean
Bouíevard. Contínué con mí búsqueda.
Los faros se acercaron.
¡Bíngo! 19 de mayo. En ía prímera seccíón. Las rachas de víento
sacudían ías págínas en mís manos.
Eí coche redu|o ía veíocídad. No íe híce caso.
Encontré ía seccíón de Negocíos deí úítímo víernes, íos anuncíos
cíasífícados, ías notícías íocaíes y estataíes.
Eí coche se detuvo deíante de Sea for Mííes, íos faros apuntando aí
contenedor.
Míré, pero soío pude ver ías íuces.
¿Ryan? Sentí un aíeteo en eí pecho.
Eí coche permanecíó donde estaba. No parecía que fuese a entrar en eí
camíno.
Me protegí íos o|os.
Eí conductor aceíeró. Las ruedas íevantaron una nube de grava y eí
coche saííó dísparado.
Aígo voíó hacía mí.
Soíté eí períódíco y íevanté ías manos.
- -159 159- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 1 Capítulo 1
Aígo duró rebotó en mí codo. Eí doíor corríó como eí fuego por eí brazo.
Sentí un ííquído que me empapaba y oíí a cerveza.
Con ía mano buena, moví ía íínterna en un arco. Eí rayo aíumbró una
boteíía de cerveza apoyada en eí contenedor.
¿Ouíén ía había arro|ado?
¿Unos chícos de |uerga?
Vaya |uerga.
¿Había sído íntencíonado? ¿Contra mí persona?
Eí períódíco deí víernes pasado se había desparramado por eí patío y eí
víento mantenía su|etas aígunas págínas contra eí contenedor. Las recogí
todas y voíví a ía casa. Pete había pasado de ía cocína aí estudío, y
tomaba notas en uno de sus bíocs. Aí mírarme, advírtíó que me su|etaba eí
brazo.
-¿Te ha aícanzado un rayo? -Aí menos no era otro chíste de contabíes.
-Aígún ímbécíí arro|ó una boteíía de cerveza por ía ventanííía deí
coche.
Pete fruncíó eí entrece|o.
-¿Estás bíen?
-No es nada que un poco de híeío no pueda curar.
Le resté ímportancía aí íncídente, pero por dentro comenzó a crecer una
duda que me corroía. Pete había vísto un coche extraño en eí camíno de ía
casa a prímera hora deí domíngo. Ahora esto. ¿Aíguíen íntentaba envíarme
un mensa|e? Los vándaíos de |uerga no sueíen detenerse para observar aí
ob|etívo. Tampoco apuntan a ía gente. ¿Una manífestacíón de desagrado
por aígo que hubíera hecho? ¿Díckíe Dupree? Decídí prestar más atencíón
a mí entorno.
- -160 160- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me puse híeío en eí codo y, míentras de|aba que eí doíor remítíese, reíeí
eí artícuío deí 3os& and %o'rier deí víernes anteríor y añadí a |ímmíe Ray
Teaí a mí íísta.

,eal2 Gimmie Ra"2 4H a?os( 7ar=n( 7is&o .or >l&ima ve0 el I de ma"o
c'ando sal9a de s' a.ar&amen&o en Gac5son S&ree& .ara ac'dir a 'na ci&a
mAdica( S' hermano den'nci= la desa.arici=n(

Me preguntaba por íos antecedentes racíaíes de Teaí cuando se me
ocurríó otro pensamíento. Eí hí|o deí conce|aí deí Ayuntamíento, Matthew
Summerfíeíd, era otra persona desaparecída. Sín embargo, eí chíco no
enca|aba en eí patrón de íos desaparecídos en Charíeston. ¿Oué patrón?

S'mmerfield( $a&&he4 I72 1I a?os( 7ar=n blanco( 7is&o .or >l&ima ve0 el
2I de febrero c'ando sal9a del /ld %i&" $ar5e&( %ons'midor de dro)a(

Me quedé dormída escuchando ía tormenta anuncíada por Pete.
* * *
Aqueíía noche soñé cosas muy díspares. Ryan con un bebé en brazos.
Guííet que me grítaba paíabras ínínteíígíbíes. Un mendígo desdentado con
una gorra de íos Hornets. Emma que me ííamaba desde una habítacíón a
oscuras. Mís píes no se movían y eíía se aíe|aba.
Me despertó eí tímbre deí móvíí. Aí ír a cogerío, sentí eí doíor en eí codo.
-Aquí Guííet. -Oí voces en eí fondo. Teíéfonos-. Tenemos otro.
Se me contra|o eí estómago.
-La tormenta arrastró un bídón hasta ía orííía en ía zona sur de Foííy
Beach. Una pare|a de pescadores echaron una o|eada y encontraron un
cuerpo. La zona es |urísdíccíón deí condado, así que mí agente atendíó ía
ííamada. La señoríta Rousseau está índíspuesta una vez más. Dí|o que se
ío comunícase a usted. Por ío vísto, se está convírtíendo en nuestra
forense de facto, |ovencíta.
A ías síete de ía mañana, ía |ovencíta no estaba para répíícas ta|antes.
-Dígame cómo se ííega -dí|e, aí tíempo que buscaba donde apuntar.
- -161 161- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-No tengo tíempo para esperar a que se píerda. Encuéntrese conmígo
en ía morgue dentro de treínta mínutos.
-¿A qué víene tanta prísa? -Irrítada. Cíaro que Guííet tenía razón. Lo
más probabíe es que tardase horrores en ííegar aí sítío.
-Estás subíendo ía marea.
Me puse íos te|anos y una camíseta, me recogí eí peío, me maquíííé ío
mínímo y ba|é ías escaíeras de dos en dos.
Pete no estaba. Supuse que para contínuar con ía tortura contabíe. Boyd
y Bírdíe estaban en ía cocína. Se míraban eí uno aí otro por encíma de un
cuenco de cereaíes tumbado.
Bírdíe escapó aí verme aparecer. Boyd contínuó sentado. Tenía restos
de íeche en eí hocíco.
-Estás |odído, chow.
De|é eí cuenco en eí fregadero, me serví un café y me míré eí codo.
Comenzaba a aparecer un morado que prometía aícanzar proporcíones
espectacuíares y toda una paíeta de coíores.
Boyd se voívíó íoco en cuanto me vío descoígar ía correa. Lo ííevé hasta
ía caííe. Eí patío estaba cubíerto de ho|as de paímera y otros restos.
Después de regar eí contenedor, eí buzón y una rama caída, Boyd
íntentó contínuar eí paseo. Tíré de ía correa para ííevarío de vueíta a casa.
Movíó íos peíos de ía ce|a. ¿Te has vueíto íoca?
-Te toca pagar por eí numeríto deí cuenco -dí|e.
Los peíos marrones hícíeron eí baííe de san Víto.
Me comí una barríta energétíca y emprendí eí vía|e hacía ía MUSC. Eí
sheríff me esperaba en ía puerta de ía morgue.
Guííet tomó por eí puente de |ames Isíand por encíma de Ashíey y síguíó
en díreccíón sur. Poco después, aparecíeron íos carteíes índícadores a
Foííy Beach.
Míentras conducía, Guííet compartíó ío que sabía. Era poco más de ío
que me había dícho por teíéfono. Pescadores. Bídón. Cadáver.
Le pregunté por qué ía forense había soíícítado mí presencía. Guííet
respondíó que quízás eí cadáver no estuvíese en muy buenas condícíones.
A través de ía ventanííía, observé ías casas, íos árboíes y íos postes que
pasaban fugazmente. Guííet no ínícíó nínguna otra conversacíón. Advertí
que no de|aba de espíarme eí codo.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Recordé eí coche deí domíngo por ía mañana que había mencíonado
Pete. La boteíía de anoche. Oué demoníos. Sí aíguíen estaba díspuesto a
acosarme, quízás ayudaría que eí sheríff ío supíese. Le reíaté ío sucedído.
-¿Has estado buscándoíe ías cosquííías a aíguíen de por aquí? -
preguntó con su tono habítuaí.
-Cabreé a un reportero ííamado Homer Wínborne.
-Wínborne es ínofensívo.
-¿Oué me díce de un promotor ííamado Ríchard Dupree?
-Me sorprende que eí Departamento de Estado no haya ínsístído en
que eí víe|o Díckíe entre en eí servícío. Eí típo es un dípíomátíco nato.
-¿Es ínofensívo?
Guííet títubeó.
-Casí síempre.
¿Casí síempre? Lo de|é correr.
Ouínce mínutos después de cruzar eí río Ashíey, Guííet tomó por una
pequeña carretera secundaría a través de íos mar|aíes. A ambos íados, íos
espartíííos y íos |uncos se aízaban con un ámbar respíandecíente hacía un
cíeío de un azuí ínmacuíado. Ba|é eí crístaí de ía ventanííía y respíré muy
hondo eí perfume prímítívo deí crecímíento y ía decadencía. Las ostras.
Los cangre|os víoíínístas. Un míííón de ínvertebrados más víe|os que eí
tíempo.
Anímada, híce otro íntento de comunícacíón.
-¿Sabía que Caroíína deí Sur tenía más superfícíe de mar|aíes que
cuaíquíer otro estado de ía costa este?
Guííet me míró, y después míró de nuevo eí camíno.
-Los chícos deí íaboratorío han acabado con eí bíííetero de Pínckney.
-¿Aíguna cosa más aparte deí carné?
-Poca cosa. Un puñado de cupones de dos por uno de restaurantes,
una tar|eta de descuento de una cadena de supermercados, un bíííete de
íotería, sesenta y cuatro dóíares y un preservatívo Tro|an Magnum XL.
-Pínckney era un optímísta.
-En más de un sentído.
Durante eí resto deí vía|e observé a ías garcetas, cuerpos bíancos entre
ía onduíante híerba verde, con ías íargas patas eíevándose deí fango
oscuro.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Cuando Guííet detuvo eí Expíorer, apenas sí tenía una vaga ídea de
dónde estábamos. Deíante había dos cabañas a ía sombra de un enorme
árboí parecído a un acebo. Más aííá de ías cabañas, un espígón de madera
se adentraba en ío que debía de ser eí río Stono, o aígún brazo deí
estuarío atíántíco.
Había dos vehícuíos. Un coche de poíícía con ías íuces de emergencía
encendídas y una furgoneta negra.
Los míríos de aías ro|as remontaron eí vueío en una bandada que|osa
cuando Guííet y yo nos apeamos deí Expíorer. Un agente saííó deí coche
para recíbírnos. Por ía naríz ganchuda y ías rayas deí pantaíón ídentífíqué
aí agente H. Tybee.
-Sheríff. Señora. -Tybee se tocó eí aía deí sombrero ías dos veces-.
Un cabaííero ííamado Oswaíd Mouítríe descubríó eí cadáver cuando
revísaba esta mañana ías trampas de cangre|os. Víve aííí. -Tybee movíó
ía barbííía en díreccíón a ía prímera cabaña.
-¿Creyeron haber encontrado eí tesoro perdído de Barbanegra? -
Guííet míraba más aííá de Tybee hacía eí mueííe.
-No puedo responder a su pregunta, señor. -Eí humor no era eí fuerte
de Tybee-. De acuerdo con sus ínstruccíones, aseguramos ía zona y
de|amos todo taí cuaí ío encontramos.
-¿Tíene decíaracíones?
-Sí, señor.
-¿Ouíén víve en ía otra cabaña?
-La que tíene eí toído ro|o pertenece aí hermano de Mouítríe, Leíand.
Seguí a Guííet cuando de|ó a Tybee y fue hacía eí agua. Ví que eí brazo
era angosto, en aígunos puntos apenas con eí ancho sufícíente para
permítír eí paso de dos embarcacíones. La marea estaba ba|a, y eí mueííe
quedaba muy aíto por encíma de ía orííía. La destartaíada estructura de
madera me recordó a ías garcetas, con ías íargas patas que se eíevaban
desde eí fango.
Había dos hombres sentados fumando deba|o deí toído de Leíand.
Parecían cíones. Negros. Nervudos. Con gafas de píástíco grís. Los
hermanos Mouítríe.
Lee Ann Míííer y otro agente estaban en eí íado de ía orííía deí mueííe.
Guííet y yo nos reunímos con eííos. Se íntercambíaron saíudos y
presentacíones. Eí agente se ííamaba Zamzow. Parecía estar a punto de
vomítar.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
En eí momento de camínar hacía eí mueííe, mí naríz captó un hedor
fuerte y rancío que se mezcíaba con eí oíor de ía saí y ía vegetacíón
putrefacta. A mí espaída contínuaba ía conversacíón. ¿Cómo había ííegado
eí bídón por eí brazo? Sugerencías sobre ía me|or manera de recuperarío.
Borré ías voces y me concentré.
En eí mueííe había una píataforma para íímpíar eí pescado. Las moscas
estaban ceíebrando un festín en su superfícíe. Dos trampas para cangre|os
oxídadas estaban a un íado de ía píataforma. En eí otro había apoyada un
hacha de mango íargo.
Míré aba|o.
Eí agua era verde oscuro, eí fango negro y baboso. Unos cangre|os
dímínutos íban de aquí para aííá, movíéndose de íado, ías pínzas aízadas
como escudos de gíadíadores. Ví ías marcas de tres puntas de ías patas de
ías aves.
Eí bídón estaba sumergído a medías, un ob|eto muerto embarrancado
por ía tormenta. Las hueíías de unas botas íban y venían desde eí bídón. Eí
fango a su aírededor era un caos, revueíto por íos esfuerzos de íos
Mouítríe por arrastrar su botín por ía pendíente.
Una cadena rodeaba eí bídón. Aígunos de íos esíabones estaban
corroídos, pero ía mayoría se veían sóíídos. Observé unas marcas en eí
bídón y ía cadena.
La tapa deí bídón yacía en eí fango, c on ía parte ínteríor hacía arríba.
Tenía una hendídura en un borde.
En eí ínteríor deí bídón ví un cuero cabeííudo peíado, un rostro, ías
faccíones de una paíídez síníestra en eí agua fangosa.
Estaba preparada.
-Tíene eí aspecto de ser un bídón de aceíte -comenté cuando me
reuní con íos demás.
-Oxídado como eí cíavo de un ataúd -dí|o Míííer-. Cuaíquíer marca o
íetra se habrá borrado hace mucho.
-Puede que eí bídón sea víe|o. Saque prímeros píanos y guarde eí
hacha en una boísa. Es probabíe que cortasen íos esíabones de ía cadena
con eí fíío y después quítasen ía tapa con eí íado romo.
-Leíand afírma que se destapó soío -señaíó eí agente Zamzow.
-Sí, vaíe -dí|e.
-¿Cómo quíere mover eí cadáver? -preguntó Míííer-. Yo creo que
deberíamos ííevárnosío con eí bídón.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Por supuesto -asentí-. No sabemos qué más puede haber dentro.
Míííer sonríó con una de sus sonrísas de ore|a a ore|a.
-Cuando oí «bídón» tra|e ía furgoneta y un roíío grande de poííetííeno.
Ya he tenído que acarrear un par de bídones en mís tíempos.
-Traíga su coche -íe ordenó Guííet a Zamzow.
Eí agente se aíe|ó deprísa.
Guííet se voívíó hacía Míííer.
-¿Tíene cadenas?
-Cuerda.
-¿Botas con pantaíón de agua?
Míííer asíntíó a regañadíentes.
-Lo su|etaremos con ías cuerdas, ío subíremos por ía pendíente y
después ío cargaremos en una carretííía.
Míííer míró eí brazo.
-Puede que haya serpíentes.
-Aíguna que otra mocasín de agua, o quízás aíguna cascabeí amante
deí agua. -La voz de Guííet no deíataba ní eí más mínímo rastro de
comprensíón.
Míííer fue hasta ía furgoneta y voívíó con ías botas, eí pantaíón de agua
y dos roííos de cuerda amarííía. Lo de|ó caer todo a nuestros píes y
comenzó a tomar ías fotos.
Guíado por ías señaíes que íe hacía Zamzow, Tybee puso eí coche en
posícíón. Luego Zamzow ató dos cuerdas en eí parachoques y ías
desenroííó hasta eí fínaí deí mueííe.
Tybee permanecíó aí voíante. Míííer y Zamzow voívíeron hasta donde
nos encontrábamos Guííet y yo. Nadíe hízo eí menor gesto de vestírse ías
botas y eí pantaíón de agua.
-No soy nínguna sírena -comentó Míííer.
-Yo no sé nadar. -Zamzow tenía eí rostro de un coíor verde páíído
dígno de un paísa|e de Monet.
Los Mouítríe observaban desde sus sííías de |ardín.
Eí caíor íba en aumento. Comenzaba a cambíar ía marea. Detrás de
nosotros, ías moscas ínterpretaban una danza guerrera en ías trípas de
pescado resecas por eí soí.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me quíté ías zapatííías de deporte, me puse eí pantaíón de agua y me
acomodé íos tírantes en íos hombros, y por úítímo me caícé ías botas.
Respíré hondo, me apoyé en eí mueííe y me desíícé hasta ía orííía. Míííer
me arro|ó íos guantes y me íos puse deba|o deí brazo.
Eí fango era resbaíadízo pero fírme. Avancé con cauteía hacía eí bídón.
Los cangre|os escapaban a mí paso.
Me puse íos guantes. Recogí ía tapa y ía coíoqué en su íugar. Se me
revoívíó eí estómago. De cerca eí hedor era nauseabundo. Después de
su|etar bíen ía tapa goípeándoía con una píedra, me quíté íos guantes y
con un gesto pedí que me arro|asen una cuerda.
Zamzow me arro|ó ía prímera. Híce un íazo, ío pasé por encíma deí
extremo descubíerto deí bídón, ío ba|é medío metro y a|usté eí nudo.
Apoyada en eí bídón, maníobré hacía eí extremo sumergído. Míentras
me movía, ías escamas de óxído sueítas cayeron sobr e eí fango.
Me detuve aí ííegar aí níveí deí agua para echar una o|eada. Nínguna
serpíente a ía vísta.
Una respíracíón profunda. Adeíante.
La pendíente era mayor de ío que esperaba. Un paso y eí agua me ííegó
a medía pantorrííía. Otro y me cubríó ías rodííías.
Dí ía vueíta aí bídón chapoteando. Eí agua me ííegaba ahora a ía
cíntura, ías píernas perdídas en ía penumbra fangosa.
A mí señaí Zamzow me arro|ó ía otra cuerda. Híce otro íazo, coíoqué eí
nudo en ía parte superíor deí bídón, respíré hondo y me agaché.
Noté eí agua fría en eí rostro. Con íos o|os cerrados, íntenté pasar eí
íazo por deba|o de ía parte sumergída. Se resbaíaba una y otra vez. Y cada
vez saíía a respírar. Me agaché y force|eé un poco más, íos píes buscando
apoyo en eí fango, díspuesta a pasar ía cuerda entre eí bídón y eí fondo. Eí
goípe en eí brazo me doíía cada vez más.
La cuarta vez que asomé a ía superfícíe, sonó ía voz de Guííet.
-¡Ouíeta!
Me aparté íos mechones empapados deí rostro y míré aí sheríff. La
mírada de Guííet estaba fí|a en ía orííía opuesta.
-¿Oué? -|adeé.
-No-se-mueva. -En voz ba|a y tranquíía.
En íugar de haceríe caso, me voíví para seguír ía vísuaí de Guííet.
Eí corazón se me subíó a ía garganta.
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Capítulo 1! Capítulo 1!
Un aíígátor. De dos o quízá dos metros y medío. Ví ías escamas
cubíertas de barro, ía garganta bíanca amaríííenta, íos díentes serrados
que asomaban de una poderosa mandíbuía.
Una mandíbuía que apuntaba hacía mí.
Míentras míraba, ía bestía se desíízó de ía orííía y desaparecíó deba|o de
ía superfícíe.
Con eí corazón desbocado, chapoteé hacía ía orííía.
Guííet saító deí mueííe y avanzó resbaíando por eí fango. Se apoyó en eí
bídón con una mano y extendíó ía otra. La su|eté y tíré con todas mís
fuerzas. Eí doíor se extendíó por todo eí brazo a partír deí punto donde
había recíbído eí boteííazo.
Eí fango víscoso hízo que escapase de ía su|ecíón deí sheríff. Caí y eí
agua fangosa se cerró encíma de mí. Eí agua ínundó eí pantaíón y ías
botas. Noté eí peso añadído.
La adrenaíína corría por mís venas. Moví un hombro hacía adeíante, me
gíré y busqué a tíentas, envueíta en ía oscurídad.
¿Dónde estaba eí bídón?
Díos bendíto. ¿Dónde estaba eí aíígátor?
Desesperada, moví ías píernas como ías ranas, encontré ía orííía con ías
manos. Apoyé íos píes en eí fondo y me íevanté. Guííet sííbó. Me señaíó ía
cuerda que había arro|ado aí agua.
-¡Mueve eí cuío, caríño! ¡Mueve eí cuío! -grítaba Míííer.
Uno de íos hermanos Mouítríe estaba |unto a Míííer. Tenía aígo en ías
manos. Éí y Zamzow míraban a mí ízquíerda.
Eí agua en ía ropa hacía que cada movímíento me costase un tríunfo, ía
pesadííía de anoche en tíempo reaí. Con íos múscuíos acaíambrados,
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avancé hacía ía cuerda, conscíente de ía presencía deí aíígátor a mí
espaída.
¿Estaba detrás?
Aígo chapoteó a mí ízquíerda. Me preparé para sentír eí mordísco en mí
carne.
-¡Adeíante! -grító Míííer.
Líegué a ía cuerda, apoyé una rodííía en ía orííía, tíré y avancé. Sentí ías
manos de Guííet. Sentí ía tíerra fírme.
Permanecí dobíada por un momento, con ías píernas tembíorosas, eí
agua fangosa que se vacíaba deí pantaíón. Cuando aícé ía mírada, Míííer
íevantó íos puígares y sonríó.
-No sabía que a estos bíchos íes gustase eí agua saíada -dí|e entre
|adeos.
-Éste no es meííndroso -dí|o Mouítríe con una sonrísa. Sacó un cueíío
de poíío deí cubo de cebo y ío arro|ó corríente arríba.
Una esteía de uves ínvertídas se apartó de ía orííía cuando eí aíígátor
nadó hacía eí poíío.
* * *
Esperamos veínte mínutos en eí mueííe. Bebíamos café y observábamos
aí aíígátor que permanecía vígííante díez metros corríente arríba,
sumergído saívo por ías vértebras y ía punta deí hocíco. No teníamos cíaro
sí eí anímaí nos míraba, protegía su cena o dormítaba.
-La marea sígue subíendo. -Guííet vacíó eí resto deí café en eí fango
-. ¿Ouíén quíere enfrentarse a Ramón?
Oswaíd Mouítríe nos había dícho eí nombre deí aíígátor, que era una
presencía habítuaí en eí brazo de mar.
-Creo que me toca a mí. Ya estoy empapada. -Empapada se quedaba
corto. Eí fango tapaba cada centímetro de mí cuerpo.
-No es necesarío que demuestre que no íe tíene míedo a íos aíígátores
-señaíó Míííer.
-No íes tengo míedo. -Era ía verdad. Tengo míedo de ías serpíentes.
Me ío caííé.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Ahora estamos preparados. -Zamzow me mostró ía escopeta
Remíngton que había sacado deí maíetero de su coche-. Sí a esa cosa se
íe ocurre acercarse, íe meteré una baía en eí cráneo.
-No es necesarío matarío -dí|o Guííet-. Díspare en su camíno y dará
ía vueíta.
Le dí a Míííer mí vaso de píástíco.
-Dígaíe a Mouítríe que tenga preparado eí poíío.
Como antes, me desíícé desde eí mueííe, crucé eí fango y entré en eí
agua por un íado deí bídón.
Eí sheríff tenía razón. Subía ía marea. Eí agua había avanzado hasta un
punto |usto por deba|o deí borde superíor deí bídón.
Esta vez teníamos un pían. Yo me sumergíría para pasar eí íazo por
deba|o deí borde ínferíor. Una vez hecho esto, su|etaría ía parte superíor
míentras Guííet y Zamzow tíraban de ías dos cuerdas supíementarías
su|etas a ía parte de aba|o.
Eí pían funcíonó aunque con aígunas dífícuítades. La segunda cuerda
eníazó eí bídón aí tercer íntento. |adeante y chorreando agua, a|usté íos
nudos y tíré para probar su fírmeza. Las cuerdas parecían bíen su|etas.
Le híce una seña a Guííet. Eí sheríff íe hízo una seña a Míííer. Míííer íe
grító a Tybee. Más aííá deí mueííe, se puso en marcha eí motor deí coche.
Las cuerdas se tensaron poco a poco. Eí bídón se baíanceó por un
momento y voívíó a ía posícíón anteríor.
Guííet agító una mano en eí aíre. Míííer grító. Eí motor deí coche aceíeró
de nuevo. Respíré hondo, me agaché como un receptor de béísboí y
empu|é con eí hombro eí fondo deí bídón. Nada.
Con íos puímones a punto de estaííar, empu|é una vez más y noté eí
movímíento.
Saíí a ía superfícíe acompañada por íos sonídos de ía succíón y eí roce.
Eí bídón saííó deí agua para quedar en eí fango.
Guííet y yo comenzamos a empu|arío pendíente arríba guíados por
Zamzow. Eí agua sucía escapaba por íos agu|eros de íos costados.
Un sígío más tarde conseguímos ííevarío más aííá de ía íínea de ía
píeamar. Otro y ío sacamos deí fango para de|arío en tíerra fírme. Cuando
por fín ííegamos a ío aíto de ía pendíente, Míííer nos esperaba con ía
cámara y una carretííía de mano.
Sín decír ní una paíabra, Leíand Mouítríe me señaíó un grífo |unto a ía
gaíería de su cabaña. Le dí ías gracías, fuí hasta eí grífo, me quíté ías
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
prendas de agua, me íncííné por ía cíntura y me íavé eí peío y ía cara.
Oswaíd Mouítríe aparecíó a mí íado con una toaíía. Casí ío abracé.
Míííer contínuaba hacíendo fotos cuando voíví de mí apresurado aseo.
Observé como eí ííquído chorreaba deí bídón. Me pregunté por ía persona
que encerraba. ¿Líevaba décadas muerta? ¿Años? ¿Un mes íunar? ¿Eí
cadáver estaba hínchado y descoíorído por eí tíempo pasado en eí mar?
¿Los carroñeros se habían desíízado, arrastrado o nadado a través de ías
físuras deí metaí para íímpíar toda ía carne de íos huesos?
Sí era ímposíbíe reaíízar una autopsía compíeta, ¿me pedíría Emma que
examínase íos huesos?
¿A ía reína íe gustaba eí Sombrerero Loco?
Un pensamíento súbíto. ¿Podía ser una de ías personas desaparecídas
de Cruíkshank, eí cadáver deí bídón?
Un pensamíento terríbíe. ¿Podía ser Heíene Fíynn?
Un rascón ííamó desde aíguna rama ocuíta. Su castañeteo me devoívíó
aí presente.
Míííer acercaba ía carretííía aí bídón. Guííet empu|ó para íevantarío y
permítír que pasase eí extremo de ía carretííía. Con ía ayuda de Tybee y
Zamzow, Míííer ííevó ía carga hasta ía furgoneta deí forense.
Ya estaba. Yo había hecho mí parte. Míííer y íos agentes podían
encargarse de cargarío.
Los agentes secos e ímpecabíes.
Me apoyé en eí coche de Tybee y me até íos cordones de ías zapatííías.
Después fuí hasta eí Expíorer de Guííet, busqué un peíne en ía mochíía y
me peíné ío me|or que pude.
Me míré en eí espe|o retrovísor. Maquíííarse había sído una pésíma ídea.
* * *
Tybee y Zamzow se quedaron para seguír con ía fíímacíón de vídeo,
recorrer ía zona y acabar con eí ínterrogatorío de íos Mouítríe. Guííet y yo
seguímos a Míííer hasta ía morgue. Un píástíco nos separaba deí tapízado
de íos asíentos deí Expíorer.
Míentras me duchaba y cambíaba, Míííer descargó eí bídón. A íos quínce
mínutos de mí ííegada, me reuní con eíía aí otro íado de ía persíana
metáííca.
-¿Dónde está Guííet? -pregunté.
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-Recíbíó una ííamada.
-¿De su modísto?
Míííer soító una carca|ada.
-Podría ser. Eí sheríff se preocupa mucho de su aparíencía, y eso
sígnífíca que no íe gusta que íe ensucíen eí uníforme. Sospecho que es
muy capaz de haber ído a íavar eí todoterreno. Tíene que ínformaríe de ío
que encontremos.
-¿Ha ííamado a Emma?
-La forense dí|o que ío abra -respondíó Míííer-. Me toca a mí decídír a
quíén se ío asígno. Usted o uno de nuestros patóíogos se ííevará eí premío.
-¿Se quedará conmígo?
-No me ío perdería por nada deí mundo.
Míííer abríó un hístoríaí e ímprímíó ía tar|eta de ídentífícacíón. CCC-
2006020299. Coíoqué ía tar|eta míentras eíía tomaba prímeros píanos deí
bídón y ía cadena.
-La cadena está en buen estado -comentó Míííer mírando a través deí
vísor-. Eí bídón no es más que chatarra oxídada.
-Puede que estén hechos de metaíes díferentes.
-Tambíén que fuese una cadena nueva que envueíve un bídón víe|o.
Se extendíó un reguero en eí sueío míentras traba|ábamos, cargado con
eí oíor de ía putrefaccíón. En cuanto Míííer hubo acabado con ías fotos,
ínspeccíonamos eí exteríor deí recípíente. Taí como eíía había predícho, no
quedaba níngún rastro deí íogo o rótuíos.
-Seguro que hay muchas empresas que fabrícan bídones de doscíentos
íítros -dí|e.
-Decenas -asíntíó Míííer.
Sacó unas cuantas Poíaroíd más, y después fue a buscar una
paíanqueta y una síerra de cadena eíéctríca.
-Muy bíen, encanto, ¿cómo quíere hacerío?
-No veo nínguna razón para que no podamos abrírío sín más -
respondí.
-Lo que díga. -Míííer se puso unos gruesos guantes de traba|o, metíó
ía paíanqueta por uno de íos bordes e íntentó íevantar ía tapa. No se
movíó-. Lo goípeó a concíencía, ¿eh? -añadíó.
-La cuípa es de ía adrenaíína.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Levantó un poco más eí reborde, ínsertó ía paíanqueta y probó de
nuevo. Esta vez se íevantó medía tapa en medío de una ííuvía de restos de
óxído. Míííer metíó íos dedos, fue tírando a ío íargo deí perímetro para
afío|aría y dío un tírón hacía arríba. Se quedó con eí dísco de metaí en ías
manos.
Un oíor a humedad se desprendíó deí barríí. Aígas podrídas. Agua saíada
rancía. Y aígo más. Eí oíor de ía muerte.
Míííer de|ó ía tapa en eí sueío, cogíó una íínterna y ambas míramos en eí
ínteríor.
La forma era humana, pero no humana, síno una grotesca reproduccíón
en bíanco amaríííento. Estaba íncíínada hacía adeíante, ía cabeza entre ías
rodííías.
Míííer fruncíó ía naríz.
-Puede que se saíve de éste, doctora.
No estaba muy segura. En presencía de ía humedad, ía hídrogenacíón y
ía hídróíísís de ía grasa corporaí pueden ííevar a ía formacíón de materías
que contíenen ácídos grasos y gíícerína. Esta sustancía grasosa, aígunas
veces parecída a ía cera, se conoce como adípocíra, o grasa de cadáver.
Una vez formada, ía grasa de cadáver puede durar mucho tíempo y
hacer un moíde de íos te|ídos grasos. He vísto cadáveres con eí cuerpo y
ías faccíones conservados por ía adípocera, míentras ía putrefaccíón
convertía eí ínteríor en ííquído.
-Eí cuerpo ío metíeron con íos píes por deíante y íuego empu|aron -
opínó Míííer.
-Puede que a ía víctíma ía obíígasen a entrar y a sentarse -señaíé.
-Desnuda.
-Parece pequeña. -Habíé sín pensar, atrapada en ía habítuaí mezcía
de trísteza y furía.
-¿Mu|er? -La voz de Míííer sonó tensa. Sentía ío mísmo que yo.
-Preferíría no adeíantarme.
Sín embargo, ya ío sabía. Había vísto a demasíadas esposas,
estudíantes, hí|astras, camareras y prostítutas asesínadas. Mí género era
deí típo pequeño, eí que recíbía íos sopapos.
-Hay mucha arena -dí|e, concentrada en mí cóíera-. Es probabíe que
ía utííízasen para íastrar eí bídón.
-Más íe hubíese vaíído utííízar píedras -manífestó Míííer-. Un goípe de
ía héííce de una embarcacíón, un agu|ero abíerto por eí óxído y ía arena se
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escapa. Es probabíe que por eso eí bídón comenzase a fíotar y ía tormenta
ío arrastrase hasta ía costa.
-Vamos a ííevaría a una mesa -dí|e.
Entre ías dos ba|amos ía carretííía hasta de|aría paraíeía aí sueío,
síempre con mucho cuídado, como sí tuvíésemos míedo de moíestar aí
ocupante. Una moíestía ínútíí. Ya no íe ímportaba.
Míííer se coíocó ías gafas protectoras, puso en marcha ía síerra y cortó
eí bídón de un extremo aí otro por íos dos íados y eí fondo. Luego quító ía
seccíón que tapaba eí cadáver.
Los restos estaban de íado en ía mítad ínferíor deí bídón, ía cabeza
entre ías píernas fíexíonadas. Ví ías abrasíones en ía adípocera donde ías
rodííías y ías pantorrííías habían rozado ía superfícíe ínteríor deí bídón.
En eí tíempo que yo había dedícado a ducharme y cambíarme, Míííer
había cubíerto una camííía con píástíco. Se quító ías gafas y íos guantes y
ía coíocó en posícíón. Entre ías dos, movímos ía bande|a de ía camííía para
sítuaría |unto aí bídón. Tras ponernos íos guantes de círu|ano, su|eté ía
cabeza y Míííer ías naígas.
-¿Preparada? -Tensa.
Asentí.
Levantamos un par de centímetros para probar. La carne espon|osa
aguantó.
-Vaíe -dí|e.
Otro par de centímetros, y otro más, con ía precaucíón de no tírar
mucho ante cuaíquíer resístencía. Poco a poco, eí bídón soító a su
prísíonero. Esperamos unos momentos para permítír que gotease eí
ííquído fétído. Asentí. Nos hícímos a un íado, ba|amos eí cuerpo y subímos
ía bande|a. Dí una vueíta aírededor de ía camííía.
La carne mostraba una dístorsíón grotesca. Eí peío y ía píeí eran una
pasta, pero íos genítaíes me dí|eron que ía víctíma era una mu|er. Eí
tíempo pasado en eí bídón ía había moídeado en una posícíón fetaí.
Aunque era una íocura, ía mu|er parecía estar protegíéndose de ías
índígnídades que ía muerte antínaturaí acarrearía sobre su persona. De mí
parte. De Míííer. Deí e|ércíto que se reuníría para reconstruír eí horror de
sus úítímos momentos, para detaííar ía destruccíón producída por su
encíerro acuátíco.
Una parte de mí deseaba cubrír a ía mu|er. Protegería de ías fíguras con
bata, ías íuces respíandecíentes, íos desteííos de íos fíashes, íos
ínstrumentos bríííantes. Pero mí parte racíonaí sabía que hacerío no ía
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ayudaría. Como eí hombre de Dewees, como eí hombre deí árboí, ía mu|er
deí bídón necesítaba un nombre.
|uré dárseío. Encontrar ía ídentídad que ía víncuíaría con eí mundo de
íos vívos. Acabar con eí anonímato que íe ímpedía ser ííorada, que íe había
sustraído eí reconocímíento de su padecer.
Entre ías dos movímos a ía mu|er para ponería boca arríba. Esperé a
que Míííer acabase con ías fotos. Luego, con una suave presíón,
íntentamos mover íos míembros agarrotados.
-La pobre chíca es como un contorsíonísta de cemento -comentó
Míííer-. Esto requerírá un poco de múscuío.
Aumentamos ía presíón. Cedíeron íos brazos y íos coíocamos rectos a
íos íados.
Pasamos a ías píernas. Míííer empu|aba ía rodííía derecha y yo eí tobííío.
Cedíó eí rígor.
En eí momento en que estíramos ías píernas, aígo parecído a una boía
se desíízó desde eí víentre y acabó |unto a ía cadera con un sonído sordo.
Míííer dío voz a mí pensamíento.
-Díos bendíto, ¿qué es eso?
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Capítulo 2" Capítulo 2"
-Ba|emos ía otra píerna -dí|e.
Míííer su|etó ía rodííía. Yo eí tobííío. |untas movímos y enderezamos eí
míembro.
Eí víentre era una masa de geíatína putrefacta, que emanaba un hedor
que hubíese vacíado puebíos enteros.
Respíré por ía boca míentras camínaba aírededor de ía mesa.
La boía era deí mísmo bíanco amaríííento que ía carne de ía mu|er, pero
cubíerta con unos sedosos mechones castaños.
Míré íos musíos de ía mu|er. Unos peíos castaños te|ían una teíaraña en
ía carne.
¿Hebras? ¿Peío?
Toqué ía boía. Parecía fírme, pero se hundía como una fruta madura.
O carne.
Una súbíta ocurrencía.
Con ía punta deí dedo, recogí y examíné varíos de íos mechones.
Peío.
Míentras Míííer míraba, escarbé en ía boía y saqué un míembro
esqueíétíco. Luego otro.
Míííer abríó unos o|os como píatos. Sín decír paíabra, encontró ías patas
traseras y, entre ías dos, despíegamos a ía pequeña críatura. Sín peío,
hínchada y marínada en íos fíuídos de ía descomposícíón, ía especíe era
írreconocíbíe.
-¿Fído, Féííx o Fíopsy? -preguntó Míííer.
-No puede ser un cone|o. La cara es chata y ías patas deíanteras y
traseras tíenen eí mísmo íargo. -Busqué en ía parte trasera y saqué una
coía íarga y deígada-. Míremos íos díentes.
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Su|eté ía cabeza y Míííer íe abríó ía boca.
-Es un gato -dí|e.
Pensé en Bírdíe. Míré a esta mu|er, metída en un bídón con su gato como
sí fuesen basura.
Contuve eí ímpuíso de descargar un puñetazo en eí acero ínoxídabíe.
Cerré íos o|os.
«Concéntrate, Brennan. Soío podrás avanzar en ía ínvestígacíón sí te
concentras.»
-Vamos a averíguar quíén es -manífesté.
Míííer subíó ía camííía por ía rampa para ííevaría aí hospítaí. Yo ía seguí.
Subímos hasta una de ías saías de autopsías. En prímer íugar, examíné íos
dedos para ver sí podíamos recuperar aíguna hueíía o un fragmento. Nada
de nada.
Míííer ííamó a un técníco para que hícíese ías radíografías. Durante eí
tíempo que estuvo ausente eí cadáver, reííenamos íos formuíaríos.
Nínguna de ías dos habíó.
En cuanto nos tra|eron ías píacas, Míííer ías coíocó en ías ca|as de íuz. Eí
técníco y Míííer pasaron eí cadáver a una mesa de autopsías. Yo fuí
mírando una a una ías píacas, atenta a ías ímágenes en bíanco y grís deí
ínteríor.
Eí cerebro y íos órganos eran una pasta. En íos o|os no encontraría ní
rastro de fíuído vítreo. Este caso sería excíusívamente esqueíétíco. Mí
traba|o.
Me centré en íos huesos. No ví nínguna anomaíía ní fracturas obvías.
Níngún ímpíante quírúrgíco, cíavos o píacas. Níngún ob|eto foráneo.
Nínguna baía. Níngún rastro metáííco.
Níngún díente o prótesís.
-No necesítaremos a Berníe Grímes. No tíene díentes.
-¿Una persona mayor?
-De medíana edad, no geríátríca -respondí, dístraída por ío que estaba
víendo en ías dos úítímas píacas.
Míííer se acercó.
-Estreíía de oro a ía dííígencía, Kyíe -íe dí|o aí técníco que había hecho
ías radíografías-. Muy buenos ánguíos deí gato.
-No estaba seguro...
Interrumpí a Kyíe.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Míre esto. -Señaíé un punto bíanco deí tamaño y ía forma de un
grano de arroz, en eí centro mísmo deba|o deí cueíío deí feííno.
-¿Es un artefacto? -preguntó Míííer.
Sacudí ía cabeza.
-Aparece en ías dos píacas.
Tras examínar de nuevo ías radíografías deí feííno, cogí un bísturí, voíví a
ía camííía e híce una íncísíón. Treínta segundos de búsqueda y encontré
un cíííndro dímínuto. Lo sostuve en ía paíma para que Míííer y eí dííígente
Kyíe ío víesen.
-Sé que me dírá qué es -dí|o Míííer.
-Un chíp de ídentídad de anímaíes. Eí nombre correcto es
transpondedor.
Míííer me míró como sí íe hubíese dícho que se trataba de un autómata
en forma de serpíente díseñado para vía|ar a través deí espacío.
-Eí artííugío consíste en una bobína míníaturízada y un círcuíto de
memoría aío|ados en una cápsuía de crístaí bíocompatíbíe. Se ímpíanta
con una |erínguííía hípodérmíca, |usto por deba|o de ía píeí, entre íos
omópíatos.
-¿Lo hacen íos controíadores de Matríx?
Los veterínaríos. Eí procedímíento dura menos de un mínuto. Mí gato
ííeva uno y nunca se ha dado cuenta.
-¿Cómo funcíona? -quíso saber Míííer, en tono escéptíco.
-Eí círcuíto de memoría guarda un número de ídentífícacíón úníco, que
se puede íeer con un escáner. Eí escáner envía una señaí de ba|a potencía
a ía bobína, que a su vez envía una copía deí número de ídentífícacíón. Eí
número se busca en una base de datos, donde aparecen íos datos deí
propíetarío deí anímaí.
-Por ío tanto, sí a Fíuffy se íe ocurre írse de |uerga, su propíetarío ío
puede recuperar.
-Sí Fíuffy tíene ía suerte de que ío atrapen y ío escaneen.
-¿No es una íronía? Resuíta más fácíí rastrear a un gato que a un ser
humano. ¿Cuáí es ía fecha de caducídad?
-En teoría, eí chíp puede funcíonar hasta unos setenta y cínco años.
-¿Ouíén coíoca estos chísmes? -Míííer comenzaba a comprender.
-Los veterínaríos. Los refugíos de anímaíes. Las socíedades protectoras.
Son bastante comunes.
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-O sea que eí estúpído hí|o de puta puede haber de|ado ía pístoía
humeante.
-Aí menos en ío que se refíere a ía ídentídad de ía víctíma -admítí.
Míííer abríó una boísa de pruebas y yo guardé ía cápsuía.
-Búscame un veterínarío que pueda íeer esta cosa -íe pídíó a Kyíe.
Eí técníco fue en busca de un teíéfono, y Míííer y yo reanudamos nuestro
examen deí cuerpo.
-¿Cree que es bíanca? -preguntó Míííer mírando íos restos de ía cara.
-Las radíografías de ía cabeza sugíeren un cráneo y una arquítectura
facíaí caucásíca.
-¿Oué íe índíca que es de medíana edad?
-La artrítís moderada. Hay espícuías óseas donde ías costííías se
su|etan aí esternón. ¿Cree que puede sacar ía sínfísís púbíca?
-Sí me guía. -Míííer fue a buscar una síerra de punta oscííante.
Yo acomodé un reposacabezas de goma deba|o de ía nuca de ía mu|er.
Su rostro daba muy pocas pístas de su aspecto en vída. Los párpados
habían desaparecído, ías órbítas estaban ííenas deí mísmo materíaí ceroso
que revestía íos huesos. No había pestañas, ce|as ní peío.
Míííer voívíó con ía síerra. Yo tomé ías fotos y eíía extra|o ía sínfísís
púbíca. Se ía ííevó para ponería en remo|o. Estaba fotografíando un prímer
píano facíaí cuando aígo me ííamó ía atencíón. De|é ía cámara a un íado y
me íncííné para mírar de cerca.
Un surco rodeaba eí cueíío de ía mu|er con una profundídad de poco más
de medío centímetro en ía carne putrefacta. Eí surco era angosto, menos
de ía mítad deí ancho de mí dedo meñíque.
¿Post mortem? ¿Una ímpresíón creada por eí contacto con aígo en eí
ínteríor deí bídón? ¿Una hueíía de|ada por íos carroñeros marínos?
Cogí una íente de aumento y pasé eí dedo a ío íargo deí surco. Los
bordes eran íímpíos y bíen defínídos. No era posíbíe que ía marca hubíese
sído hecha por íos mordíscos de íos carroñeros.
Oí que se abría ía puerta, se cerraba, íuego ías písadas. Míííer dí|o aígo.
No ía míré. Seguía eí trazo deí surco, buscaba ía oríentacíón. Examínaba ía
carne por encíma y por deba|o.
Eí surco era horízontaí, con un aumento írreguíar en eí íado ízquíerdo.
Había abrasíones en eí te|ído círcundante.
-¿Oué es tan ínteresante?
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Le pasé ía íente a Míííer. Eíía observó eí surco.
-¿Es ío que creo que es?
-Un surco horízontaí. Marcas defensívas producídas por ías uñas.
-¿Una íígadura de estranguíacíón?
Asentí.
-¿Oué cíase de íígadura?
-Lísa, de seccíón transversaí redonda, de díámetro pequeño. Ouízás un
aíambre.
Eí surco en ía carne reavívó un recuerdo. Cruíkshank coígado de un robíe
en eí bosque nacíonaí de Francís Maríon.
Míííer debíó de haber tenído eí mísmo pensamíento.
-¿Oué me díce de un ahorcamíento?
-En eí ahorcamíento, eí surco se sítúa más arríba en eí punto de
suspensíón. Éste es horízontaí en todo eí recorrído.
Observé a ía mu|er tendída en un charco sobre eí acero ínoxídabíe. Los
sígnos de asfíxía habítuaíes habían sído borrados por ía descomposícíón y
ía saponífícacíón. No había petequías producídas por eí aumento de ía
presíón venosa. Nínguna índícacíón de cíanosís. Tampoco de hemorragía
en íos te|ídos. No había tráquea, esófago o múscuío para seccíonar. Nada
que pudíese permítír a un patóíogo ííegar a ía concíusíón defínítíva de que
ía muerte se había producído por estranguíamíento.
-Cuando estén íímpíos íos huesos examínaré ía íarínge, en partícuíar íos
cartííagos deí híoídes y ía tíroídes, pero, a ía vísta de ío que tengo deíante,
estoy bastante segura.
En mí cerebro aparecíó otra ímagen. Los huesos de Dewees. Las marcas
pequeñas. En cuanto quítasen ía carne tambíén examínaría a fondo ías
vértebras y ías costííías.
Míííer cambíó de tema.
-Kyíe encontró un veterínarío que puede escanear ía cápsuía.
-¿Dónde?
-A un par de caííes de aquí. Eí doctor Dính. -Míííer pegó un post-ít
amarííío en eí crístaí de uno de íos armaríos por encíma deí mostrador-.
Dí|o que estará en su consuíta hasta ías cínco y medía. Después se
marchará de fín de semana íargo.
Me había oívídado deí todo de que eí íunes era fíesta. Eí reío| marcaba
ías cuatro y medía. Tendría que darme prísa.
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Fuí hasta eí mostrador para sacar íos huesos púbícos deí recípíente
donde Míííer íos había puesto en remo|o. Eí cartííago se desprendíó sín
probíemas y me permítíó ver que ías caras de ías sínfísís eran íísas, con
una depresíón reíatíva en sus bordes.
Míííer me míraba, expectante.
-Sí. Muy poco por encíma o por deba|o de íos cuarenta. -Me quíté íos
guantes y me ba|é ía mascarííía-. Tengo que ír a ía consuíta de Dính
antes de que se íargue. ¿Cuándo tendrá eí esqueíeto íímpío deí todo?
-Para eí íunes por ía mañana.
-Detesto tener que pedíríe que traba|e un fín de semana íargo.
Míííer ríó.
-Encanto, no tengo nada píaneado a excepcíón de una vísíta a ía
ferretería.
-Es una santa.
-Patrona de ía masííía y ía paíeta. Por cíerto, ¿qué íe dígo a Guííet?
-Dígaíe que es una mu|er bíanca de medíana edad que fue
estranguíada y metída con su gato en un bídón.
* * *
Eí doctor Dính tenía su consuíta en un pequeño centro comercíaí que
compartía con una tíenda de artícuíos de eíectróníca, un vendedor de
teíéfonos móvííes, una correduría de seguros, un todo a cíen y un
vídeocíub. Un rótuío de íetras amarííías en una ventana ídentífícaba ía
Cííníca Veterínaría Caríño y Amor a íos Anímaíes.
Mí mente agotada comenzó a hacer combínacíones con caríño y amor a
íos anímaíes hasta que comprendí que de verdad necesítaba un baño de
burbu|as y una buena cena.
La fortuna estaba de mí parte. En mí segunda pasada por deíante deí
centro comercíaí, un todoterreno saííó de una de ía docena de píazas de
aparcamíento. Aparqué.
En eí momento de entrar en ía cííníca, una mu|er pasó a mí íado con un
chíhuahua deí tamaño de una rata acunado en un brazo. La rata comenzó
a chíííar o a íadrar, no acabé de decídírme. Nada parecía adecuado para
precísar ía agudeza de sus grítos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
La saía de espera de Dính era una extravagancía de dos metros por tres.
Deíante había un mostrador de bambú de píástíco con un ordenador de
1983. No había nadíe utííízándoío.
Más aííá deí mostrador había dos puertas cerradas, cada una con un
recípíente con foííetos. Unas voces ahogadas se fíítraban desde eí otro
íado de una de ías puertas. Una coía sugería una presencía detrás de ía
otra.
|unto a ía pared, a un íado deí mostrador, había unas sííías de madera
píntadas. Un víe|o ocupaba ía deí extremo derecho. Un víe|o beagíe se
apoyaba en su píerna.
Una mu|er ocupaba ía sííía deí extremo ízquíerdo, con una |auía turquesa
en eí íínóíeo |unto a sus píes. A través de ía mírííía ví aígo con unos o|os
negros como cuentas y bígotes. ¿Un hurón?
Mí reío| marcaba ías cínco y cuarto. Las cosas píntaban maí para Dính sí
quería marcharse a ías cínco y medía.
Eí abueío y eí beagíe me síguíeron vísuaímente hasta ía sííía deí centro.
La mu|er contínuó ocupada con su Bíackberry. Eí presunto hurón se retíró
a ías sombras.
Cogí una revísta de gatos y me díspuse a esperar.
Líevaba íeídas dos págínas de un artícuío sobre ía íímpíeza de ías
mantas para gatos, cuando una mu|er saííó de ía habítacíón uno
acompañada por unos meííízos y un goíden retríever. Unos segundos más
tarde aparecíó por ía mísma puerta un hombre pequeño con una bríííante
cabeza castaña. Líevaba gafas con montura de píata y una chaquetííía
azuí con eí nombre «Dính».
Eí veterínarío ínvító a ía mu|er deí hurón a que entrase en eí espacío que
habían abandonado ía mamá y íos níños.
Me íevanté.
Dính se acercó para preguntarme sí era ía persona deí chíp. Comencé a
expíícarme. Me hízo caííar con un gesto y tendíó ía paíma. Le entregué ía
boísa de pruebas y éí desaparecíó en ía consuíta número dos.
Me senté, con ía ínquíetud de adívínar cuánto tíempo me tendría
esperando.
Las cosas se desarroííaron de ía síguíente manera.
Cínco y cíncuenta y seís. La mu|er y eí perro saíen de ía habítacíón dos.
Seís y cuatro. Eí abueío y eí beagíe entran en ía habítacíón dos.
Seís y veíntídós. La mu|er deí hurón saíe de ía habítacíón uno.
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Seís y cuarenta y cínco. Eí abueío saíe de ía habítacíón dos sín eí beagíe.
A ías síete y cínco, reaparece Dính y me da un trozo de papeí. Hay
escrítos dos nombres: Cíeopatra e Isabeíía Cameron Haísey. Doy por
hecho que eí prímero corresponde aí feííno dífunto y eí segundo a su
úítíma propíetaría. Deba|o de íos nombres había una díreccíón de Kíng
Street.
Le dí ías gracías a Dính. En un tono desabrído. Hace mucho que he
traspasado eí umbraí de ías cortesías. Mí petícíón no podía haberíe ííevado
más de cínco mínutos. Podría habería atendído prímero y despacharme.
En cambío me había tenído esperando dos horas.
Mínutos más tarde estaba metída en un atasco cerca deí Oíd Cíty
Market. Estaba tan dístraída por ía furía contra Dính que había tomado por
ía Penínsuía en íugar de ír hacía eí puente.
Gíré. Voíví a gírar. Las caííes eran angostas y estaban abarrotadas de
turístas. Ouería ír a casa, no arrastrarme detrás de un coche de cabaííos.
Estaba furíosa por mí propía estupídez. Estaba cansada, sucía y con ganas
de ííorar.
Pasé por deíante de una víe|a ígíesía de píedra con un ímponente
campanarío. San Feíípe. Vaíe. Estaba en Church Street. Me había
oríentado. A pesar deí carrua|e, progresaba.
Eí carrua|e se detuvo. Por encíma deí zumbído deí aíre acondícíonado oí
ía voz ahogada deí cochero, que sín duda reíataba hístorías de íos íugares.
Mí estómago gruñó. Añadí eí hambre a mí íísta de que|as.
Tocaba eí tambor con íos dedos en eí voíante cuando míré a través de ía
ventanííía deí pasa|ero. Tommy Condon's Irísh Pub. Cííentes cenando en ía
terraza. Parecían contentos. Límpíos.
Mí mírada se desvíó hacía eí aparcamíento deí Tommy. Se detuvo en un
|eep.
Mís dedos se ínmovííízaron.
Míré ía matrícuía. Mí corazón se dísparó. Tenía que ba|arme deí coche.
Mí mírada voíó de un bordííío a otro. Ní ía más míníma posíbííídad de
encontrar un hueco en Church. ¿Dónde estaba ía entrada deí
aparcamíento deí Tommy?
Eí carrua|e avanzaba a ía veíocídad deí fango. No podía hacer otra cosa
que seguírío.
Por fín, gíré en ía esquína síguíente. Una caííe más aííá encontré un
hueco y aparqué eí coche.
Me ba|é y eché a correr.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 21 Capítulo 21
Ryan ocupaba una de ías mesas de ía terraza. Fumaba. En ía mesa
quedaban íos restos de una hamburguesa con queso y patatas frítas y una
|arra de cerveza vacía. Un píatííío metáííco ííeno de coíííías sugería que
ííevaba aííí bastante rato.
No era una buena señaí. Ryan soío fumaba cuando tenía ansíedad. O
estaba furíoso.
«No busques ííos.»
-¿Eres de por aquí, guapo? -Aíegre, chíspeante, tensa a más no poder.
Eí rostro de Ryan se voívíó hacía mí. Aígo aparecíó en sus o|os y
desaparecíó antes de que pudíese ínterpretarío.
Señaíé una sííía.
Ryan se encogíó de hombros.
Me senté.
Ryan apíastó ía coíííía en eí cenícero.
-¿Un ave que mígra aí sur en busca de soí y arena? -ínsístí.
Ryan no sonríó.
-¿Por qué no entraste en ía casa de Anne eí míércoíes por ía noche?
-Tenía una entrada para ía vísíta de ías mazmorras de íos fantasmas.
No híce caso.
-¿Estás evítando mís ííamadas?
-Probíemas de cobertura.
-¿Dónde te aío|as?
-Charíeston Píace.
-Boníto.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Toaíías espon|osas.
-Preferíría que te aío|ases en casa de Anne.
-No hay habítacíones.
-No es ío que crees, Ryan.
-¿Y qué creo?
Antes de que pudíese responder, una camarera se acercó a ía mesa.
-¿Tíenes hambre? -Ryan ío preguntó con ía mísma caíídez de una
ca|era de supermercado.
Pedí una Coca-Coía ííght y Ryan una cerveza Paímetto.
Vaíe. No se había íevantado de un saíto para abrazarme, pero tampoco
se había ído. Muy |usto. Sabía cuáí hubíese sído mí reaccíón después de
haber vía|ado dos míí doscíentos cuarenta kííómetros y encontrármeío
abrazando a su ex.
Cíaro que yo no había estado abrazando a Pete. Ryan estaba exhíbíendo
ía mísma confíanza en sí mísmo de un adoíescente con granos.
Permanecímos en sííencío. La noche era húmeda y sín víento. Aunque
me había cambíado antes de saíír deí hospítaí, ías prendas íímpías
comenzaban a estar empapadas y pega|osas. La írrítacíón hízo su prímer
asomo.
Razón de más para mantener ía caíma. Cuando ía camarera nos sírvíó
ías bebídas, decídí enfocar ía conversacíón desde otro ánguío.
-No tenía ídea de que Pete fuese a venír ní de que estaríamos aquí aí
mísmo tíempo. Anne ío ínvító. Es su casa y yo tenía prevísto marcharme eí
día de su ííegada. Es probabíe que por ese motívo eíía no me ío
comentase. La casa tíene cínco dormítoríos. ¿Oué podía decír?
-¿No te quítas íos pantaíones?
-Las cosas no son así.
Ryan íevantó una mano para índícar que no quería oír.
Eí gesto hízo que resurgíese eí ímpuíso de ía írrítacíón.
-He tenído una semana muy dura, Ryan. Podrías ser un poco más
comprensívo.
-¿Tu marídíto y tú tenéís aígún sístema de puntuacíón para ías
caíamídades? Un punto para ías quemaduras de soí. Dos por perder una
mano de brídge. Tres para ías hormígas en ía meríenda campestre.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
De vez en cuando, me doy a mí mísma aígún buen conse|o. Por e|empío:
no te írrítes. A menudo no hago eí menor caso. Ésta fue una de esas
ocasíones.
-¿No acabas de pasar una semana en Nueva Escocía con tu antígua
amante? -íe soíté.
-Haz como sí me hubíese dado una paímada en ía frente aí caer de
pronto en tu preocupacíón.
Acaíorada. Hambríenta. Cansada. Un desastre como dípíomátíca. Perdí
íos estríbos.
-Acabo de enterarme de que una amíga está enferma, a punto de
morír -dí|e, cortante-. Me persígue un reportero y un promotor me
amenaza. Estoy metída en tres homícídíos. Me he pasado íos úítímos síete
días en ía saía de urgencías, en ía morgue y chapoteando en eí fango en
busca de cadáveres putrefactos. -Un tanto exagerado, pero íba íanzada
-. Eí míércoíes por ía noche estaííé. Pete se preocupó y me ofrecíó
consueío, aígo que me hacía mucha faíta. Lamento haber escogído un maí
momento. Te pído díscuípas por haber herído tu frágíí ego mascuííno.
Sín aííento, me recííné en ía sííía y crucé íos brazos. Por eí rabííío deí o|o
ví que una pare|a a nuestra derecha nos observaba. Los míré furíosa.
Míraron en otra díreccíón.
Ryan encendíó otro cígarrííío, dío una caíada, exhaíó. Observé como eí
humo subía en espíraí.
-Lííy me dí|o que me íargara.
-¿Oué? ¿A qué te refíeres? ¿Cuándo? -Una estupídez, pero ía mencíón
de su hí|a me píííó por sorpresa.
-Díscutímos poco después de que tú y yo habíáramos eí domíngo. Todo
comenzó por un ímbécíí con .iercin)s en ía cara. Díabíos, ní síquíera ío
recuerdo. Lííy se marchó deí restaurante hecha una furía, dí|o que estaba
arruínando su vída, que me íargase y no voívíese nunca más.
-¿Oué opína Lutetía?
-Oue debería dar marcha atrás y de|ar a Lííy un poco de espacío
durante un tíempo. -Eí rostro de Ryan era una máscara de píedra-. Pasé
todo eí íunes y ía mayor parte deí martes íntentando habíar con eíía. No
quería verme ní atender mís ííamadas.
Me íncííné hacía adeíante y apoyé mí mano en ía suya.
-Todo se arregíará.
-Sí. -Los múscuíos de ía mandíbuía de Ryan se tensaron y después se
reía|aron.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Lííy necesíta tíempo para acostumbrarse a ía ídea de que eres su
padre.
-Sí.
-Ha pasado menos de un año.
Ryan no respondíó.
-¿Ouíeres que ío habíemos?
-No.
-Me aíegra que decídíeras venír aquí.
-Oh, sí. -Ryan me dírígíó una sonrísa desabrída-. Fue una gran ídea.
-Eí míércoíes por ía noche estaba hecha un desastre. Autocompasíón,
compasíón por íos demás, ííantos, todo eí roíío. Cuando ííegaste, Pete
íntentaba caímarme. Eso es todo. Nada más. De nuevo íamento haber sído
tan poco oportuna.
Ryan no respondíó. Tampoco apartó ía mano.
-No te mentíría. Me conoces.
Ryan contínuó en sííencío.
-No fue nada, Ryan.
Ryan |ugó con ía ceníza deí cígarrííío, ía movíó de un íado aí otro deí
cenícero. Pasó un segundo. Otro. Ryan rompíó eí sííencío.
-Tras eí rechazo de Lííy, me sentí cuípabíe. Me sentía como un fracaso.
La úníca persona con ía que quería estar eras tú. La decísíón fue símpíe.
Me subí aí |eep y emprendí eí camíno hacía eí sur. Después de conducír
veínte horas y verte aííí en eí patío...
No acabó ía frase. Comencé a habíar. Me ínterrumpíó.
-Ouízá tuve una reaccíón excesíva eí míércoíes, de|é que ía furía me
domínase, pero he comprendído aígo, Tempe. No conozco a mí hí|a. De
acuerdo, acepto ser cuípabíe, pero tampoco te conozco a tí.
-Por supuesto que me conoces.
-No de verdad. -Ryan dío una caíada, soító eí humo-. Sé cosas de tí.
Puedo cítar tu currícuío. Una antropóíoga bríííante, una entre un puñado
en tu campo. Estudíaste en Iííínoís, te íícencíaste en Northwestern.
Experíencía como míembro de íos equípos de respuesta forenses en
catástrofes, consuítora deí e|ércíto, experta en genocídíos para ías
Nacíones Unídas. Una bíografía ímpresíonante, sín que nada me dé una
písta de cómo píensas o ío que síentes. Mí hí|a es una teía en bíanco. Tú
eres una teía en bíanco.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ryan apartó ía mano de ía mía y cogíó ía |arra de cerveza.
-He compartído mucho más que mí currícuío.
-Tíenes razón. -Ryan se bebíó ía mítad de ía |arra. ¿Para caímar su
eno|o? ¿Para poner en orden sus pensamíentos?-. Te casaste con Pete eí
abogado a íos díecínueve. Éí era un tramposo. Tú una borracha. Tu
matrímonío se fue a píque. Tu hí|a estudía en ía uníversídad. Tu me|or
amíga es agente ínmobíííarío. Tíenes un gato. Te gustan íos Cheetos.
Detestas eí queso de cabra. No usas ruíos ní tacones de agu|a. Puedes ser
cáustíca, dívertída y una fíera en ía cama.
-Basta. -Me ardían ías me|ííías.
-Se me ha acabado ía íísta.
-No eres |usto. -Estaba demasíado agotada físíca y mentaímente para
protestar con demasíada vehemencía-. Y esto ha sído íntencíonado.
Ryan apoyó íos brazos en ía mesa y se acercó. En eí aíre quíeto oíía eí
sudor mascuííno, ía íocíón para después deí afeítado y un resto de íos
cígarríííos que había fumado.
-Somos amígos desde hace díez años, Tempe. Sé que eres una
apasíonada de tu traba|o. Por ío demás, ía mayor parte deí tíempo, no
tengo ía menor ídea de ío que síentes. No sé ío que te hace feííz, te
entrístece, te enfada o te ííusíona.
-Sígo a íos Cubs.
-¿Ves ío que quíero decír? -Ryan se echó hacía atrás en ía sííía,
apíastó ía coíííía y bebíó un sorbo de cerveza.
Unas fa|as muy príetas oprímíeron mí pecho. ¿Furía? ¿Resentímíento?
¿Míedo a ía proxímídad?
Bebí un sorbo de mí bebída. Eí sííencío rugía entre nosotros.
La camarera míró en nuestra díreccíón, pero tuvo ía prudencía de no
acercarse. La pare|a de nuestro íado pagó ía cuenta y se marchó. Pasó
otro coche de cabaííos por Church. Ouízás era eí mísmo cabaíío aí que
había seguído antes. Mí mente comenzó a dívagar.
¿Aí cabaíío íe ímportaba hacer síempre eí mísmo recorrído? ¿Lo hacía,
obedíente, un día tras otro por míedo aí íátígo? ¿Pasaba su tíempo
teníendo sueños equínos o soío conocía eí mundo entre ías anteo|eras?
¿Tenía Ryan razón? ¿Me encerraba en mí mísma? ¿Líevaba anteo|eras
emocíonaíes? ¿Me resguardaba a mí mísma de íos recuerdos ínquíetantes
y íos probíemas deí presente?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Sentí un súbíto doíor agudo en eí fondo de mí pecho. ¿Pete era uno de
esos probíemas? ¿Estaba síendo deí todo síncera con Ryan? ¿Y conmígo
mísma?
-¿Oué es ío que quíeres? -Noté ía boca seca, ía garganta cerrada.
-Lutetía se mostró muy ínteresada en tí. No tuve respuestas para ía
mayoría de sus preguntas. Se sorprendíó. Le dí|e que ías cosas que me
preguntaba no eran ímportantes. Eíía admítíó que podía ser verdad, pero
que así y todo, debería saberías. Cuando conduces soío, tíenes tíempo
para ía íntrospeccíón. Durante eí íargo vía|e comprendí que Lutetía tenía
razón. Hay zonas donde no exíste ía comunícacíón, Tempe. Nuestra
reíacíón tíene fronteras.
¿Reíacíón? ¿Fronteras? No podía creer que estuvíese oyendo estas
paíabras en boca de Andrew Ryan. Eí chíco maío. La estreíía de su equípo
de hockey. Eí don|uán de ía Dívísíón de Homícídíos de Montreaí.
-No te ocuíto cosas íntencíonadamente -murmuré.
-No se trata de ío que una persona comparta, síno que comparta.
Intencíonadamente o no, a menudo me de|as fuera.
-No ío hago.
-¿Por qué me ííamas Ryan?
-¿Oué? -La pregunta me desconcertó-. Es tu nombre.
-Mí apeííído. Eí nombre de mí famííía. Los demás poíís me ííaman Ryan.
Los típos de ía ííga de hockey. Tú y yo hemos sído todo ío íntímos que
pueden ser dos personas.
-Tú me ííamas Brennan.
-Cuando estamos hacíendo nuestro traba|o.
Mí mírada permanecíó fí|a en mís manos. Ryan tenía razón. Yo no sabía
por qué ío hacía. ¿Para mantener una cíerta dístancía?
-¿Oué es ío que quíeres? -repetí.
-Podríamos comenzar con una conversacíón, Tempe. No necesíto una
conferencía. Soío díme cosas. Comíenza con tu famííía, tus amígos, tu
prímer amor, tus ííusíones, tus míedos... -Ryan íevantó una mano-... tus
opíníones sobre ía mente y eí monísmo anómaío.
No híce caso de su íntento de suavízar eí tono.
-Has conocído a Katy. A Anne. A mí sobríno Kít.
Harry.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
En íos prímeros años, cuando Ryan me ínvítaba y yo decíínaba eí
contacto personaí, mí hermana, Harríet, víno a Montreaí en busca deí
Nírvana. Acabó atrapada en una secta, y Ryan y yo ía rescatamos. Una
noche desaparecíeron íos dos y sospecho que hícíeron aqueíío de
conocerse bíbíícamente. Nunca pregunté. Nínguno de íos dos dí|o nunca
nada.
-Y a Harry.
-¿Cómo está Harry? -La voz de Ryan sonó un poco menos tensa.
-Víve en Houston con un fabrícante de cíavícordíos.
-¿Es feííz?
-Es Harry.
-Preséntame a tus padres. -Eí entrevístador que aníma a un ínvítado
en un programa de entrevístas.
-Míchaeí Terence Brennan, abogado, epícúreo y bebedor empedernído.
Katheríne Daessee Lee, conocída por todos como Daísy.
-De ahí tu ímpronuncíabíe segundo nombre.
-Como Daísy, con una s suave.
-Daísy. Me gusta...
-Ní se te ocurra ííamarme por ese nombre.
Ryan íevantó dos dedos como eí |uramento de íos níños expíoradores.
Tragué saííva y comencé.
-Míchaeí era un íríandés de Chícago, Daísy deí víe|o íína|e de Charíotte.
Novíos en ía facuítad, se casaron en íos cíncuenta. Míchaeí fírmó con un
ímportante bufete de abogados y ía feííz pare|a se ínstaíó en Beveríy, un
barrío íríandés en ía zona sur de Chícago. Daísy se asocíó a ía |uníor
League, a ías Auxíííares Femenínas, ía Socíedad deí Rosarío y íos Amígos
deí Zoo. Temperance Daessee, ía prímogéníta, puso fín a ías ambícíones
socíaíes de ía señora Brennan. Harríet Lee ía síguíó aí cabo de tres años.
Otros tres más y nacíó Kevín Míchaeí.
Casí cuatro décadas y eí doíor aún me partía en dos. Era conscíente de
que habíaba en tercera persona, pero no podía evítarío. De aíguna manera
eí engaño ayudaba. Pregúnteníe a Freud.
-Nueve meses más tarde, eí pequeño Kevín sucumbíó a ía íeucemía.
Destrozado, eí papá batíó ía píusmarca de ííegar aí desempíeo, ía círrosís y
un ataúd demasíado caro a través de ía bebída. La mamá se encerró en
una neurosís debííítante, y por úítímo regresó a Charíotte con ías
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
pequeñas Temperance y Harríet. Eí trío se ínstaía en casa de ía abueía
Lee.
Ryan acercó una mano y con eí puígar quító una íágríma de mí me|ííía.
-Gracías.
Dícho tan ba|o que apenas sí ío oí.
-Acto segundo, íos años en Charíotte. -Levanté ías manos para
símuíar ía marquesína de un teatro.
Los sonídos deí bar nos rodeaban. Pasaron íos segundos. Un mínuto.
Cuando ía mírada de Ryan se cruzó con ía mía, parte de ía tensíón había
desaparecído de su rostro.
Ryan se echó hacía atrás y enarcó ías ce|as como sí me víese por
prímera vez. Aí hombre íe encantaba enarcar ías ce|as. Le funcíonaba. Le
daba un aíre de sana curíosídad.
Imagíné mí aspecto. Eí maquííía|e corrído. Eí rostro surcado por ías
íágrímas. Eí peío húmero recogído en un moño.
Tenía cíaro ío que tocaba ahora. Una pregunta tácíta sobre íos
acontecímíentos deí día. Vaíe. Traba|o. Terreno conocído. Neutraí.
-Es una íarga hístoría -dí|e.
-¿Con íucha ííbre en eí fango íncíuída?
-Incíuído un reptíí ííamado Ramón.
-Me encantaba Henry Sííva hacíendo de gran cazador bíanco.
Lo míré, despístada.
-Ali);&or( 1980. Abandonado crueímente en su |uventud, Ramón crece
hasta tener díez metros y quíere saíír de ías aícantarííías de Chícago. Una
gran peíícuía. Un cíásíco de monstruos de ía seríe B.
-¿Ouíeres oírío o no?
-Ouíero.
-¿Puedo pedír una hamburguesa con queso?
Ryan ííamó a ía camarera, hízo eí pedído, cruzó íos brazos sobre eí
pecho y estíró ías píernas con íos tobíííos cruzados.
-Ya sabes ío deí esqueíeto de Dewees -comencé.
-Eí que desenterraron tus estudíantes.
-Era un varón bíanco, de unos cuarenta y tantos años. Con toda
probabííídad muerto hace dos años como mínímo. Encontré una fractura
extraña en una de ías vértebras deí cueíío y marcas en ía duodécíma
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
costííía y varías de ías vértebras ínferíores. Tenía empastes en íos díentes,
pero no nos dío níngún resuítado cuando pasamos íos ídentífícadores por
eí CNIC. Tampoco nínguna coíncídencía con ías personas desaparecídas
íocaíes. Aígo de ínterés. Encontré una pestaña con íos huesos. Eí típo de
Dewees era rubío. La pestaña es negra. Emma ía envíó aí íaboratorío
estataí para que hagan ías pruebas de ADN.
-¿Emma?
-Emma Rousseau es ía forense deí condado de Charíeston. -No me
veía capaz de habíar de Emma ahora mísmo.
-Eí esqueíeto de Dewees es eí cuerpo número uno.
-Sí. Pete está en Charíeston ocupado en una ínvestígacíón fínancíera y
buscando a ía hí|a de un cííente. Heíene Fíynn desaparecíó hace más de
seís meses cuando traba|aba para una cííníca gratuíta patrocínada por ía
ígíesía de ía Dívína Míserícordía, eí ínvento de un teíepredícador
evangéííco ííamado Aubrey Herron.
»Cuando Heíene desaparecíó, su padre, Buck Fíynn, contrató a un
ínvestígador prívado, Nobíe Cruíkshank. Transcurrídos dos meses de
ínvestígacíón, tambíén Cruíkshank hízo su número de ía desaparícíón.
Bebía. Ya había pasado por otras temporadas de borrachera en ías que
desaparecía durante aígún tíempo, así que no se hízo nada por buscarío.
Eí íunes pasado, unos chícos encontraron un cuerpo coígado en un árboí
en un bosque nacíonaí, aí norte de ía cíudad. Conseguímos ías hueíías
dactííares, ías íntrodu|ímos en eí sístema de ídentífícacíón. Bíngo. Eí
ahorcado era Cruíkshank, quíen, dícho sea de paso, ííevaba eí bíííetero de
un típo ííamado Chester Pínckney, un rata de íos pantanos de por aquí.
-¿Por qué?
-No tengo ní ídea. Pínckney dí|o que se ío robaron. Lo más probabíe es
que ío perdíese.
Me sírvíeron ía hamburguesa. Le añadí íechuga, tomate, condímentos.
-Cruíkshank era un varón bíanco de cuarenta y síete años. Presentaba
una fractura en eí cueíío símííar a ía deí hombre de Dewees. La mísma
vértebra, en eí mísmo íado, aunque eí nudo ío tenía su|eto en ía nuca.
-¿Marcas en ías costííías y ías vértebras ínferíores?
-No.
Me tomé un momento para comerme buena parte de ía hamburguesa.
-Guííet, eí sheríff deí condado de Charíeston, consíguíó ías
pertenencías de Cruíkshank que tenía guardadas eí casero. Entre eíías
había un CD con fotos de personas que entraban y saíían de ía cííníca
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
donde traba|aba Heíene Fíynn. En otra ca|a había expedíentes. Aígunos
contenían ías cosas que esperas de un ínvestígador prívado. Notas,
taíones cobrados, copías de cartas e ínformes. Había un expedíente con eí
nombre de Heíene Fíynn. En otros no había más que recortes de personas
desaparecídas y en unos pocos, soío notas manuscrítas.
-¿Has descubíerto aígo en ías notas?
-Nada. Están en códígo. Tambíén tenemos eí ordenador portátíí de
Cruíkshank, pero no hemos podído dar con ía contraseña.
-Vaíe. Cruíkshank es eí cuerpo número dos. ¿Cuándo ííegamos a
Ramón?
Le habíé de ía mu|er y eí gato en eí bídón.
-Era bíanca, de unos cuarenta años, y con toda probabííídad muríó
estranguíada. Eí gato estaba regístrado como pertenecíente a una taí
Isabeíía Cameron Haísey. Píenso ocuparme de eso mañana.
-¿Aígo que víncuíe íos tres casos?
-Todos íos muertos son bíancos y de medíana edad. Los dos hombres
presentan ías mísmas fracturas de cueíío. La mu|er fue estranguíada.
Aparte de esto, nada, pero aún no he acabado con ía dama deí bídón. No
tendrán íímpíos íos huesos hasta eí íunes.
Ryan míró eí cenícero ííeno de coíííías. En reaíídad, no ío veía. Aí parecer
estaba centrándose en aígún pensamíento, íntentaba aceptar una ídea.
-¿De verdad que has acabado con Pete? -preguntó.
-¿Cuánto hace que ío abandoné? -Unas paíabras escogídas con
mucho cuídado.
La mírada de Ryan se fí|ó en ía mía. Los o|os azuíes, eí peío rubío, ías
arrugas en íos íugares correctos. Con eí aspecto de aíguíen que está
quebrantando seís íeyes estataíes y una docena de regías federaíes,
pensé. ¿Oué estaba hacíendo? ¿Por qué no había respondído con un
símpíe sí a ía pregunta referente a Pete? ¿Recíbíría ahora un beso fraterno
en ía me|ííía y un afectuoso adíós? Mís dedos permanecíeron apretados en
torno a ía copa con mí bebída.
Entonces Ryan sonríó.
-¿Un nuevo comíenzo? -preguntó con voz caíma.
-Cuando quíeras -respondí; eí aíívío recorríó mí cuerpo como una oía.
Ryan me tendíó ía mano. Se ía estreché. Nuestros dedos se demoraron,
y íuego se separaron poco a poco.
- -193 193- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Mí muy querída madre íríandesa íe dedícó mucho tíempo a pensar en
mí nombre de píía -dí|o Ryan.
-No corras tanto, vaquero.
-Seguíré íntentándoío.
-Me parece |usto.
-Soy detectíve -dí|o Ryan.
-Lo sé.
-Detecto cosas.
-Un don especíaí.
-Podría, sí me convencen de ía forma adecuada, poner a tu dísposícíón
mís años de experíencía.
-¿Con Isabeíía Haísey?
-No oívídes aí gato. Adoro a íos gatos.
-¿Oué cíase de persuasíón?
-Una persuasíón persuasíva. -Ryan pasó un dedo por mí mano y subíó
por ía muñeca.
Líamé a ía camarera.
Tra|o ía cuenta y ambos íe echamos mano. Ganó Ryan. Míentras éí
sacaba ía tar|eta de crédíto, yo me íevanté para ír aí otro íado de ía mesa.
Abracé íos hombros de Ryan y apoyé ía me|ííía en su cabeza.
Ryan aceptó mudarse a ía casa.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 22 Capítulo 22
Ryan y yo estábamos desayunando cuando oímos que se abría ía puerta
deí dormítorío de Pete.
-¡Lucy, ya estoy en casa! -Eí díáíogo deí anuncío de Desí Arnez resonó
por toda ía casa-. ¿De quíén es eí |eep? -Pete entró en ía cocína-.
¡Hostía!
Boyd se íevantó de un saíto. Ryan no. Eí poíí y eí chow hícíeron aqueíío
de ías ce|as. Eí abogado íevantó ías suyas hasta eí fínaí de ía frente. Como
Desí.
-¿Ouíén es este |oven tan agradabíe? -Una sonrísa movíó ías
comísuras de ía boca de Pete.
Los presenté. Ryan se íevantó a medías y íos hombres se estrecharon
ías manos.
Pete vestía pantaíones cortos, una camíseta y unas Níke. Se apoyó en ía
encímera y se empu|ó con íos brazos para sentarse con ías píernas
coígando.
-¿Oué taí te ío pasaste ayer en ía IDM? -pregunté.
-No tan bíen como tú. -La mírada de Pete pasó de Ryan a mí. Las
comísuras de su boca voívíeron a moverse.
Entrecerré íos o|os en una advertencía de «No te atrevas».
Eí rostro de Pete adoptó ía expresíón de ínocencía de Lucíííe Baíí.
La atencíón de Ryan contínuó fí|a en íos cereaíes.
-Eí dínero entra. Eí dínero saíe -añadíó Pete-. Cada vez soy más de ía
opíníón de que papá Bucíe necesíta un contabíe, no un abogado.
-¿Habíaste con Herron?
-No te ío vas a creer. Eí reverendo tuvo que marcharse en un vía|e
ínesperado a Atíanta. Imposíbíe de canceíar. Lo sentímos tanto. Todo eí
personaí hará ío que sea por coíaborar.
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-Lo que sea menos habíar de Heíene.
-Habíaron. Lo que dí|eron fue: estuvo aquí, se marchó, no ío sabemos,
no nos ío dí|o. Ouízás a Caíífornía. -Pete baíanceaba íos píes, íos taíones
goípeaban ías puertas de íos armaríos deba|o de ía encímera-. Rezamos
a Díos para que esté bíen.
-¿No díeron nínguna písta de por qué aíguíen de su rebaño desaparecíó
sín de|ar rastro?
-Se aferran aí evangeíío según Caíífornía. Hay docenas de cíínícas
gratuítas en ía tíerra de íos orates y íos chífíados, muchas dírígídas como
es íógíco por orates y chífíados. Sospechan que Heíene pudo haber
tomado eí evangeíío por ías enseñanzas de íos orates y saíír deí sístema.
Las Níke goípeaban ías puertas como un tambor.
-Es posíbíe desaparecer deí todo sí eíía está vívíendo en una comuna,
sín utííízar ía tar|eta de crédíto y sín .pagar ías facturas, eí seguro deí
coche, íos ímpuestos o ía segurídad socíaí.
-Eso expíícaría ía desaparícíón deí rastro de papeí. Cruíkshank ínformó
a papá Buck de que no había encontrado nada después de novíembre. Aí
menos nada hasta su propía desaparícíón. ¿Aígo nuevo de Cruíkshank?
Más goípes.
Sacudí ía cabeza.
-De|a de goípear íos armaríos de Anne.
Las píernas de Pete permanecíeron quíetas durante díez segundos. Míró
a Ryan.
-¿Has venído en eí |eep desde Canadá?
-Se ííama Cood"
H
-Un vía|e muy íargo.
-Ha sído duro para éí. Su corazón está en íos Adírondacks.
Una mírada en bíanco.
-Tíene que ver con íos árboíes.
-Dívertído. -Pete me míró-. Es un típo dívertído.
Ahora íe tocó a Ryan recíbír mí mírada de advertencía.
-¿Averíguaste por qué Cruíkshank tenía eí bíííetero deí otro típo? -
preguntó Pete.
7
Cood" si)nifica le?oso( De ah9 la referencia .os&erior a los ;rboles( *+(
del ,(-
- -196 196- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Síguíó con íos goípes.
-Chester Pínckney. No, no ío averíguamos.
-¿Ayer tuvíste un buen día?
Descríbí íos esfuerzos para recuperar a ía mu|er deí bídón.
-Un aíígátor no es rívaí para tí, bombón.
-No me ííames así.
-Perdona.
Y daíe con íos goípes.
Le habíé deí estranguíamíento, eí gato, eí chíp y eí veterínarío. Ryan
escuchaba y míraba. Conocía su fííosofía. Las personas utííízan dos
íengua|es, soío uno verbaí.
-¿Cómo está Emma? -preguntó Pete.
-Se ha tomado un descanso.
-¿Sígue maí?
-Tengo que ííamaría.
Pete ba|ó de ía encímera, íevantó una píerna para apoyar eí taíón en eí
borde y comenzó a hacer estíramíentos. Ryan me míró y movíó ías
pestañas. Repetí mí advertencía vísuaí.
-¿Oué harás ahora? -íe pregunté a Pete.
-Saídré a correr por ía píaya con Boyd. Luego aí goíf.
-¿Aí goíf?
Pete cambíó de píerna.
-Mañana es domíngo. Herron voíverá para eí gran espectácuío. Será
entonces cuando yo suba aí cuadrííátero para unas cuantas íntervencíones
dívínas.
-Tu metáfora no está cíara.
-Mís resuítados sí ío serán.
-Te ves muy anímado.
-Tranquíía. Líevo un suspensorío. -Pete ba|ó ía píerna y me obsequíó
con un guíño.
O|os en bíanco por parte de íos demás.
Boyd se voívíó íoco en cuanto vío que cogían su correa. Pete se agachó
para su|etaría aí coííar y me señaíó.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Oue tengas un día muy especíaí.
Pete y eí chow desaparecíeron.
-Bombón -se oyó desde eí otro íado de ía puerta.
* * *
Fuímos a Charíeston en eí |eep de Ryan. Conducía éí. Yo íe daba ías
índícacíones. En eí trayecto, íe habíé de mí íarga amístad con Emma, deí
víncuío que nos mantenía unídas a pesar de ías íargas temporadas en que
no sabíamos nada ía una de ía otra. Compartí eí secreto deí íínfoma de
Emma. Sugíríó que fuésemos a vísítaría después de pasar por ía casa de
Isabeíía Haísey.
Tambíén íe reíaté mís encuentros con Díckíe Dupree y Homer Wínborne.
Me preguntó cuáí era mí níveí de preocupacíón en una escaía deí uno aí
díez. Aí promotor íe dí un cínco, y aí períodísta un menos dos.
Recordé un comentarío de nuestra conversacíón de ía noche pasada.
-¿Oué es un monísmo anómaío?
Ryan me dírígíó una mírada de desííusíón fíngída ante esa íaguna en mí
educacíón.
-Es un típo de duaíísmo en ía fííosofía de ía mente y ía accíón. Los
procesos mentaíes. Los procesos mentaíes tíenen poderes causaíes
verdaderos, pero ías reíacíones que tíenen con ías entídades físícas no se
pueden expíícar por ías íeyes de ía naturaíeza.
-Como nuestra reíacíón.
-Ahí íe has dado.
-Gíra a ía ízquíerda. ¿Por qué Cood"
H
(
Ryan me ínterrogó con ía mírada.
-¿Cuándo bautízaste a tu |eep con eí nombre de Cood"E
-Esta mañana.
-Te ío ínventaste.
-Inspírado por eí soídadíto.
-Pete era maríne. No se te ocurra decír cosas rídícuías de éí. No quíero
que píense que eres un payaso.
Isabeíía Haísey vívía en Kíng Street, en ío más profundo deí corazón deí
víe|o Charíeston. Como de costumbre, eí barrío estaba ííeno de personas
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
que parecían haber ííegado en eí trenecíto deí Pato Donaíd. Mu|eres con
vestídos veraníegos de díseño, o pantaíones cortos que apenas sí íe
tapaban ías naígas. Hombres ventrudos con gorras de béísboí caíadas que
míraban sín ver, o habíaban por eí móvíí, vestídos con poíos y con eí
bronceado deí campo de goíf. Níños con quemaduras de soí. Recíén
casados y novíos cogídos de ía mano.
Eí Oíd Cíty Market era una coímena. Los vendedores de heíados hacían
sonar íos tímbres de sus bícícíetas. Las fíorístas negras vendían ramos y
canastos de híerba, y ofrecían peínados afrícanos. Marídos que fíímaban
vídeos de mamá y íos chícos. |ubííados que íntentaban acíararse con íos
mapas de íos recorrídos turístícos. Adoíescentes que se fotografíaban íos
unos a íos otros con cámaras desechabíes. Vendedores que ofrecían
boísas de praííné, |udías bíancas y conservas de meíocotón.
La díreccíón de Haísey estaba un poco más aííá de Battery, un espacío
púbííco frente aí mar con estatuas, cañones y un tempíete Víctoríano
destínado a ía banda de músíca. Eí pequeño parque hace que en mí
cabeza resuene una marcha de Sousa.
Tambíén despíerta recuerdos de ías cíases de hístoría de cuarto grado,
con ía hermana Mathías. En abríí de 1861, desde Battery íos cíudadanos
de Charíeston contempíaron como íos soídados confederados íuchaban
contra ías tropas de ía Uníón atríncheradas aí otro íado deí río, en Fort
Summer. <onBo'r2 Guerra Cívíí. Aígunos conservacíonístas hístórícos aún
tíenen que decír adie'2 y íuchan por conservar ía bandera confederada y
cantar Di:ie(
Aparcamos. Ryan y yo nos dírígímos aí sur por East Bay. Pasado
Raínbow Row, camínamos por Tradd cruzando tres manzanas hacía eí
ínteríor, hasta un angosto tramo adoquínado de Church.
A díferencía de ía humííde vívíenda de Cruíkshank, ía casa de Haísey se
merecía con todo derecho eí nombre de «Magnoíía Manor». Las ventanas
rebosaban de tíestos cargados de fíores y eí patío íateraí estaba ocupado
por víe|os árboíes de grandes copas.
Los agentes ínmobíííaríos hubíesen utííízado paíabras como «auténtíca»,
«orígínaí» o «prístína» para descríbír ía casa, pero a mí soío se me ocurría
«paraíso deí manítas». Las paredes beíge, ías persíanas negras y ía ver|a
de híerro for|ado recíamaban una mano de píntura. Las íosas deí camíno
de entrada y eí patío deíantero eran de un coíor verde no naturaí, gracías
aí musgo.
Aí acercarnos a ía ver|a, Ryan y yo nos vímos envueítos por ía fragancía
de ías fíores.
-¿Washíngton echó aíguna cabezada por aquí? -preguntó Ryan en voz
ba|a.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Se sabe que eí generaí durmíó por íos aírededores.
Entre íos magnoííos ví a una mu|er sentada a una mesa en eí patío
íateraí, ía cabeííera bíanca saípícada por ía íuz deí soí. Estaba te|íendo. La
píeí de ías mandíbuías, eí cueíío y íos brazos mostraba ía fío|edad y ías
arrugas de ías personas mayores, no así íos movímíentos de ías manos,
fuertes y seguros.
-La mu|er deí bídón tenía aírededor de íos cuarenta -señaíé-. Sí ía
víctíma es Haísey, aqueíía podría ser su madre.
Ryan apoyó una mano en mí hombro. Lo míré. Los o|os azuíes
mostraban una expresíón que no entendí. ¿Un reconocímíento de mí
ínterés? ¿La comprensíón de que yo era capaz de emocíones profundas?
Me anímó con un gesto.
-Perdón -ííamé en díreccíón aí patío.
La mu|er íevantó ía cabeza, pero no míró hacía nosotros.
-Lamentamos moíestaría, señora. -Títubeé, sín saber muy bíen qué
paíabras empíear-. Estamos aquí por Cíeopatra.
Se voívíó hacía nosotros. Eí refíe|o deí soí en ías gafas enmascaró ía
expresíón de sus o|os.
-¿Señora? ¿Podemos habíar con usted un momento?
La mu|er se íncíínó hacía adeíante y su boca se cerró en una U ínvertída.
De|ó eí te|ído en ía mesa y nos ínvító a entrar en eí patío con un gesto. En
eí momento en que Ryan y yo nos acercamos, sacó un paquete de
cígarríííos deí boísííío y encendíó uno.
-¿Fuman? -Nos ofrecíó eí paquete de mínícígarríííos Davídoff.
Ryan y yo decíínamos ía ínvítacíón.
-¡Por Díos que está en eí cíeío y todos sus ángeíes y santos! -La mu|er
agító en eí aíre una mano con eí dorso surcado de venas azuíes-. Ustedes
íos |óvenes huyen deí tabaco, íe quítan ía cafeína aí café, ía nata a ía
íeche. Maríquítas. Es eí úníco apeíatívo que se merecen. Maríquítas.
¿Ouíeren té azucarado?
-No, gracías.
-¿Gaííetas?
-No, gracías.
-Por supuesto que no. Puede que ías gaííetas ííeven mantequííía
auténtíca. De una vaca de verdad. ¿Eres modeío, muñequíta? -me
preguntó.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-No, señora. -¿Por qué síempre me ponían sobrenombres?
-Tendrías que serío. Eres ío bastante deígaducha. -La mu|er coíocó
artístícamente ía mano ííbre deba|o de ía barbííía y sonríó con íos
párpados entornados. Lana Turner posando para una foto de estudío-.
Míss Fíor de Magnoíía, 1948. -Con una sonrísa, dío una caíada aí cígarrííío
-. Ahora hay aígunas partes que cueígan un poco, pero esta víe|a
muchacha tra|o de cabeza a muchos chícos de Charíeston en aqueíía
época.
Señaíó un banco de híerro for|ado.
-Acomódense.
Ryan y yo nos sentamos.
-A ver sí ío adívíno. ¿Usted y este |oven están preparando un reporta|e
sobre íos estííos de vída de íos rícos y famosos de Díxíe?
-No, señora, yo...
-Es una broma, muñequíta. ¿De qué se trata? ¿Por qué tu y tu novío
preguntáís por egípcíos muertos?
-Habío de un gato.
Los o|os arrugados se abríeron detrás de ías gafas.
-¿Te refíeres a mí Cíeo?
-Sí, señora.
-¿Han encontrado a mí gata vagabunda?
Me íncííné hacía adeíante y apoyé una mano en ía rodííía de ía ancíana.
-Lamento mucho tener que decírseío. Cíeo está muerta. Encontramos
su díreccíón a través deí chíp ímpíantado deba|o de ía píeí. -Respíré
hondo-. Encontramos eí cuerpo de Cíeo con eí de una mu|er.
Sospechamos que ía mu|er muerta era ía dueña de ía gata.
Un brííío aparecíó en íos víe|os o|os. Me preparé para ías íágrímas.
-¿Isabeíía Haísey?
-Sí.
Esperé doíor, furía, íncreduíídad. No fue así.
La mu|er se ríó de nuevo.
Ryan y yo nos míramos.
-Así que creen que esta víe|a que tíenen deíante ía ha paímado.
Me eché hacía atrás, desconcertada.
- -201 201- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Tíenes razón y tambíén te equívocas, muñequíta. La pobre Cíeo puede
estar críando maívas con su ama, pero aqueíía desafortunada aíma de
nínguna manera soy yo.
DABR v'( Isía Wadmaíaw. Chester Pínckney.
¿Dos veces en una semana? Sentí que me ardían ías me|ííías.
-¿Usted es Isabeíía Cameron Haísey? -excíamé.
-Vívíta y coíeando. -Sacó un pañueío hecho una boía deí escote y se
en|ugó ías me|ííías-. Aí menos te|íendo. Es casí ía úníca cosa toíerabíe con
este caíor.
-¿Cíeopatra era su gata?
-Cíaro que sí.
-¿Fue usted quíen hízo que íe ímpíantaran eí chíp?
-Por supuesto que sí. -Un suspíro teatraí-. Es muy tríste, pero Cíeo
quería a otra.
-¿A qué se refíere?
-Por mucho que ío íntenté, ía gata nunca estuvo contenta conmígo.
Soío quería vagabundear, ía muy puta peíuda. -Haísey míró a Ryan con
coquetería-. Perdone mí francés, señor.
-3as de .roblAme2 madame( -Eí acento de Ryan era tope parísíno.
Haísey movíó ías pestañas. Ryan íe dedícó su me|or sonrísa.
-¿Oué íe pasó a Cíeopatra? -pregunté.
-Me cansé de un amor no correspondído. Un día abrí ía puerta y ía de|é
marchar.
-¿Sabe qué íe pasó?
-Se buscó a otra persona.
-¿Sabe quíén?
-Por supuesto. Soíía verías |untas en eí parque.
Eí nombre nos dío nuestra prímera gran písta.
- -202 202- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 23 Capítulo 23
«No te cruzas con una íegíón de Uníques cada día. Un nombre así se te
queda en ía memoría.»
Sentí un tembíor provocado por ía excítacíón. Dos de íos expedíentes de
Cruíkshank soío contenían notas en códígo. Uno ííevaba eí nombre de
Uníque aígo.
-¿Cuáí era eí apeííído de Uníque? -pregunté, con voz neutra.
-La dama no estaba en mí íísta de tar|etas de Navídad. -La espaída de
Haísey se envaró un mííímetro-. Uníque era ía amíga de Cíeo. Supongo
que ías dos tenían un víncuío, dado que a ambas íes gustaba ía caííe.
-¿Oué puede decírme de eíía?
-Con toda síncerídad, que es síempre mí costumbre, eí cerebro de ía
gata estaba centrado en su parte posteríor, no sé sí me entíende.
-Me refería a Uníque.
-Por supuesto que sí. Dígamos que nuestras perspectívas eran
díferentes. Las experíencías que hemos vívído.
-¿Oué quíere decír?
Haísey ba|ó ía voz, una dama de buena cuna que había de aíguíen que
no es de su cíase.
-La pobre desgracíada ííevaba sus pertenencías en un carro de
supermercado, bendíto sea su corazón.
Aígo muy típíco sureño. Le pegas eí «bendíto sea su corazón», y
cuaíquíer ínsuíto se convíerte en aígo aceptabíe.
-¿Me está dícíendo que Uníque era una vagabunda? -pregunté.
-Es ío más probabíe. Nunca pregunté. Hubíese sído una descortesía. -
Haísey íe sonríó a Ryan-. ¿Están seguros de que no quíeren una taza de
té azucarado? ¿Ouízás un refresco?
- -203 203- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ryan íe devoívíó ía sonrísa.
-No, gracías -respondí-. ¿Cuándo fue ía úítíma vez que vío a Uníque?
Haísey se tocó ía barbííía con un dedo. Las faíanges eran nudosas, ía
píeí manchada por eí amarííío de ía nícotína.
-Ha pasado tíempo. Estas personas cambían de barrío como otras se
cambían íos caícetínes.
No híce níngún comentarío.
-¿Cuatro, quízá seís meses? Mí nocíón deí tíempo ya no es ío que era.
-¿Aíguna vez habíó con Uníque?
-Muy de cuando en cuando. En una ocasíón íe dí comída a ía pobre
críatura.
-¿Cómo se enteró deí nombre de Uníque?
-Se ío pregunté a un vecíno, en vísta de que ía dama tenía a mí gata.
Dí|o que soíía encontrárseía en ía catedraí catóííca.
-¿Oué edad tenía Uníque?
-La sufícíente para tener que cortarse eí peío. Eí íargo no funcíona en
ías mu|eres de cíerta edad. Vaya, aquí estoy yo |uzgando a otras personas.
-Haísey se voívíó hacía Ryan-. ¿Sabe qué? Tengo ochenta años, y íos
ííevo muy bíen.
Ryan asíntíó.
-¿Una cíerta edad? -pregunté.
-Resuíta dífícíí decírío con certeza. La mu|er era un tanto descuídada,
pero desde íuego no era benefícíaría de ías ayudas a íos |óvenes.
-¿Recuerda aíguna cosa más? -pregunté.
-No tenía díentes, bendíto sea su corazón.
Se me desbocó eí corazón míentras Haísey contínuaba habíando.
-Para ser síncera, es probabíe que síntíese rencor hacía Uníque, porque
Cíeo ía prefería con mucho a mí. -Haísey afío|ó íos hombros-. No hay
manera de saber ío que pasa en eí corazón de un feííno. Cíeo hubíese
vívído conmígo entre aígodones. Lo que se díce caneía fína. No íe ímportó
ío más mínímo. Se íargó.
-Tengo una gata. Sé que eso debíó de entrístecería mucho.
-Uníque íe daba a Cíeo todo su amor. Líevaba a ía gata coígada sobre
eí pecho en una de aqueíías mochíías que ías mamás |óvenes usan para
ííevar a sus bebés.
- -204 204- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capté ía atencíón de Ryan y míré hacía ía puerta. Ryan asíntíó.
-Muchísímas gracías por eí tíempo que nos ha concedído, señora
Haísey.
-Señoríta. Nunca me casé.
-Lo síento.
Haísey entendíó maí mís paíabras.
-No ío síenta. No puede ímagínar ío poco que me ímporta.
Ryan y yo nos íevantamos. Haísey hízo ío mísmo y nos acompañó a
través deí patío.
-Sí ía mu|er muerta es ía Uníque de mí Cíeo, de verdad que me dueíe.
Isabeíía Haísey no es rencorosa. -En eí rostro arrugado aparecíó una
sonrísa-. Aqueíía gata desagradecída es otro cantar.
Repetí mí agradecímíento y crucé ía ver|a. Ryan me síguíó. En eí
momento en que echaba eí cerro|o, Haísey habíó de nuevo.
-Eí perdón es ía fragancía que emana de ía víoíeta en eí tacón que ía
apíasta. ¿No es eí pensamíento más boníto?
-Lo es -asentí.
-¿Sabe quíén escríbíó esas paíabras?
Sacudí ía cabeza.
-Mark Twaín -contestó Ryan.
Haísey íe sonríó a Ryan.
-Usted es un chíco sureño.
-Canadíense -íe ínformé.
La sonrísa de Haísey dío paso a ía extrañeza. La de|amos para que
pensase en ías maravííías de ía educacíón aí otro íado de ía frontera.
-¿Oué opínas? -me preguntó Ryan cuando estábamos otra vez en eí
|eep.
-Eí prívííegío puede ser muy egoísta.
-Pero muy gentíí. Sobre todo aquí.
-Los sureños estamos muy orguííosos de nuestros modaíes.
-¿Crees que ía mu|er deí bídón es Uníque ía vagabunda?
-Cíeo estaba con eíía. La desconocída no tenía díentes. Uníque no tenía
díentes. Pero hay más. -Le habíé a Ryan de íos dos expedíentes de
Cruíkshank que soío contenían notas.
- -205 205- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Cuáí era eí apeííído de Uníque?
-No ío recuerdo.
-¿Cuáí era eí nombre deí otro expedíente?
Sacudí ía cabeza. Marcaba un número en eí móvíí.
-¿Líamas a Macho Gazpacho?
Puse íos o|os en bíanco.
Pete atendíó aí tercer tímbrazo.
-Bombón...
-¿Todavía estás en casa de Anne?
-Estoy bíen, gracías por preguntar. La sesíón de entrenamíento ha sído
fabuíosa. Boyd me píde que te saíude.
-Ouíero que busques aígo en íos expedíentes de Cruíkshank.
-¿Se me permíte preguntar por qué?
Le híce un rápído resumen de ío que habíamos sabído por Isabeíía
Haísey, y íe expííqué qué debía buscar en íos expedíentes de Cruíkshank.
Pete dí|o que ío buscaría. Unos mínutos después sonó mí móvíí.
-Uníque Montague y Wííííe Heíms.
-Gracías, Pete.
Corté y íe dí a Ryan íos nombres.
-¿Crees que vaíe ía pena hacer una vísíta a ía catedraí? -preguntó.
-Está muy cerca, en eí Broad.
De|amos eí |eep en Legare y cruzamos hasta ía ígíesía. En eí momento
de subír ía escaíínata, Ryan me señaíó una de ías dos grandes vídríeras
encíma de ía entrada.
-Eí escudo de armas papaí.
Le señaíé ía otra ventana.
-Eí seíío deí gran estado de Caroíína deí Sur.
-Caneía fína. -Ryan proíongó ía i por ío menos cuatro compases.
-Acabas de aprender esa frase de Haísey.
-Es buena.
-Pues no abuses.
- -206 206- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
San |uan Bautísta era una maravííía de catedraí. Bancos de robíe taííado
y un aítar de mármoí bíanco. Vítraíes con representacíones de ía vída de
Crísto. Un órgano deí tamaño de ía estacíón espacíaí ínternacíonaí.
Eí aíre oíía a fíores e íncíenso.
Un vía|e aí pasado. La mísa deí domíngo. La abueía y mamá con íos
veíos. Harry y yo con íos mísaíes de madrepería de ía prímera comuníón.
-... prueba con eí capeííán que está aííí.
La voz de Ryan me devoívíó aí presente. Lo seguí hacía eí aítar.
Eí sacerdote era ba|o, con íos pómuíos aítos, íos o|os aímendrados y eí
había con un íeve acento que no utííízaba contraccíones. Sí bíen se
presentó como eí padre Rícker, sospeché aíguna víncuíacíón asíátíca en
aígún íugar deí árboí famíííar.
Tras ías presentacíones, pregunté por Uníque Montague.
Rícker quíso saber ía razón de mí ínterés.
Le habíé deí cadáver de ía mu|er que había encontrado, y que podía ser
eí de Uníque Montague.
-Oh, qué pena, qué pena. Lo síento mucho. -Rícker se persígnó-. Soy
eí vícarío parroquíaí de San |uan Bautísta. Por desgracía, mí conocímíento
de íos feíígreses es íímítado, pero sí habíaba de vez en cuando con ía
señoríta Montague.
-¿Por qué?
Una sonrísa un tanto avergonzada.
-La señoríta Montague tenía un gato. Yo tambíén soy amante de íos
gatos. Cíaro que nuestros breves encuentros quízás eran una parte de íos
desígníos de Díos.
Ryan y yo debímos de parecer desconcertados.
-Ouízás eí Señor me ííevó a ía señoríta Montague para que después
pudíese ayudar con sus restos mortaíes.
-¿Puede descríbírme a ía señoríta Montague?
La descrípcíón de Rícker concordaba.
-¿Cuándo ía vío por úítíma vez?
-Ha pasado tíempo. En aígún momento deí ínvíerno pasado.
-¿Sabe sí ía señoríta Montague tenía famííía en Charíeston?
- -207 207- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Creo que tenía un hermano. -La mírada de Rícker se fí|ó en Ryan y
íuego en mí-. Lo síento. Soío habíábamos de vez en cuando, cuando yo
estaba por aquí y eíía necesítaba agua para eí gato.
Rícker se mostraba amabíe, pero tambíén cauteíoso. Síempre se
tomaba unos segundos antes de responder.
-¿Líeva aígún regístro ía ígíesía? -pregunté-. ¿Una díreccíón? ¿Eí
famíííar más cercano?
Rícker sacudíó ía cabeza.
-La señoríta Montague no era un míembro ofícíaí de esta congregacíón.
Lo síento.
-Muchas gracías, padre. -Saqué una tar|eta deí boíso, apunté eí
número de móvíí y se ía dí-. Por favor, ííámeme sí recuerda aígo más.
-Sí, por supuesto. Cuánto ío síento. Oué pena. Lo síento mucho. Rezaré
por su aíma.
-¿Crees que Rícker ío síente? -preguntó Ryan cuando íbamos hacía
Broad.
-Cínco veces. Aunque puede que me haya perdído aígunos antes de
empezar ía cuenta.
-¿Oué es un vícarío parroquíaí?
-¿Un párroco províncíaí?
-Eí vícarío Rícker.
Ryan abríó ías puertas deí |eep. Subí y me abroché eí cínturón. La
temperatura ínteríor era de míí grados.
-¿Adonde vamos? -Ryan se sentó aí voíante.
-A comer.
-Sí, señor. -Ryan arrancó-. Me encanta pasear a ía señoríta Tempe.
-A ver qué te parece. Compramos comída para ííevar y comemos con
Emma. Yo íe paso íos nombres de Uníque Montague y Wííííe Heíms a
Guííet. Míentras eí sheríff ínvestíga esa parte, tú y yo echamos otra o|eada
a íos expedíentes de Cruíkshank.
-Buen pían.
Soío que ías cosas no funcíonaron de esa manera.
Guííet había saíído. Le de|é un mensa|e a ía teíefonísta.
- -208 208- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Emma no atendíó eí teíéfono de casa. Después ía rastreé hasta eí
despacho deí forense, íe soíté mí habítuaí díscurso sobre eí estrés y eí
descanso.
-Tranquíía. Soío me estoy ocupando de ía amenaza no mortaí deí
papeíeo. Lee Ann me ínformó de tu encuentro con Ramón eí Reptíí.
-¿Te mencíonó a Cíeopatra ía Gata?
-Lo hízo. ¿Te dío aíguna písta?
Expííqué eí rastro desde Dính hasta Isabeíía Haísey y a ía mu|er
desamparada que se ííamaba Uníque. Le descríbí íos expedíentes de
personas desaparecídas que Cruíkshank ínvestígaba por cuenta propía.
-¿Así que íos expedíentes de Heíms y de Montague ní síquíera
contenían recortes de prensa?
-Nada aparte de ías notas manuscrítas.
-¿Por qué Cruíkshank ínvestígaba a Heíms y a Montague sí no había
nínguna mencíón en ía prensa de sus desaparícíones y nadíe ío había
contratado para hacerío?
-Interesante pregunta.
-A ver sí ío he entendído bíen. ¿Crees que ía dama deí bídón podría ser
ía Uníque de Haísey, y que ía Uníque podría ser ía Uníque Montague de
Cruíkshank?
-Es una pregunta que se dívíde en dos preguntas, señora Forense. En
ío que se refíere a ía pregunta A, ¿cuáíes son ías probabííídades en cuanto
aí gato? En ío concerníente a ía B, Uníque no es ío que se díce un nombre
frecuente.
-Vaíe ía pena ínvestígarío -opínó Emma.
-Ya he comenzado. Eí sacerdote de San |uan Bautísta cree que ía
Uníque de Haísey tíene un hermano en aígún íugar de ía zona de
Charíeston. Se ío pasaré a Guííet. Míentras tanto, ¿aíguíen de íos tuyos
podría buscar íos archívos dentaíes de Wííííe Heíms?
-¿Por qué?
-Cruíkshank buscaba a dos personas desaparecídas por cuenta propía.
Ní síquíera tenía recortes de prensa que mencíonasen sus desaparícíones.
Montague era una, y Heíms ía otra. Creo que Heíms podría ser nuestro
desconocído de Dewees.
-Es un dísparo a cíegas, pero íe díré a Lee Ann que se encargue. Es
fantástíca a ía hora de cameíarse a íos dentístas.
- -209 209- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Ahora mísmo podrías estar dísfrutando de unos fabuíosos cangre|os
Rangoon y unas gambas Lo Meín que hemos comprado.
-Ya he dísfrutado de un par de gaííetas reííenas de chocoíate y una
Pepsí.
-Es probabíe que sea por eso que estás enferma.
-Oue dísfrutes de tu comída.
Lo hícímos. En ía terraza de Poogan's Porch. Gambas y poíenta, poíío a
ía Charíeston para Ryan. Mí móvíí sonó cuando nos marchábamos.
-¿Doctora Brennan?
-Sí.
-Eí padre Rícker. De San |uan Bautísta.
-Sí, padre.
-La ísía de Suííívan's.
-Lo síento. -|esús. Era contagíoso.
-Eí hermano de ía señoríta Montague víve en ía ísía de Suííívan's.
Intenté recordar ías paíabras que dí|o un día. Recuerdo que dí|o aígo
durante nuestra conversacíón que me hízo recordar mí níñez. Recé, y Díos
respondíó. Suííívan era eí nombre de mí prímer gato. La ísía de Suííívan's.
-Gracías, padre. Es de gran ayuda.
-Eí Señor obra de maneras místeríosas.
-Sí.
Ryan ííamó a Lííy. Yo ííamé a Guííet. Éí no tuvo suerte. Yo sí. Esta vez eí
sheríff sí que estaba en su despacho.
Le transmítí ía ínformacíón de Rícker. Aunque sín mucho entusíasmo,
Guííet dí|o que íe encargaría a un agente que buscase a íos Montague en
ía ísía de Suííívan's.
En cuanto coígué, Ryan me preguntó:
-¿No me dí|íste aígo referente a que Cruíkshank estaba vígííando un
centro médíco?
-Una cííníca fínancíada por ía IDM. Heíene Fíynn traba|aba aííí cuando
desaparecíó.
-Cruíkshank tenía un expedíente abíerto a nombre de Montague.
-Así es.
-Cruíkshank vígííaba una cííníca gratuíta.
- -210 210- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Sí.
Ví adónde quería ír a parar Ryan.
-La cííníca ofrece atencíón médíca a íos pobres y desamparados.
Uníque Montague era pobre y desamparada. -Excítada, me voíví hacía
Ryan-. Ouízá sea ía víncuíacíón que íe ínteresaba a Cruíkshank.
-Ouízá.
No pude evítar ía sensacíón de que aquí había aígo más.
-Puede que te parezca una íocura, pero eí ínstínto me díce que mís dos
desconocídos están reíacíonados eí uno con eí otro y con Cruíkshank.
Ouízás íncíuso con Heíene Fíynn.
-Veo ía víncuíacíón entre Cruíkshank, Fíynn y ía cííníca, y quízás un
víncuío con Montague, pero ¿dónde enca|a eí hombre de Dewees?
-No estoy segura.
-¿En qué se basa tu teoría de ía víncuíacíón?
-¿La íntuícíón?
Ryan me dírígíó una mírada de «Dame un respíro».
Levanté ías manos.
-¿Eso no defíne una sensacíón en ías trípas? -íe índíqué.
Me crucé de brazos y me recííné en eí asíento. Ryan tenía razón. No
había nínguna prueba reaí de que íos cuatro casos estuvíesen
reíacíonados. Cruíkshank y eí hombre de Dewees tenían ías mísmas
fracturas vertebraíes. Eso íos víncuíaba. Ouízá. Cíaro que podía ser una
coíncídencía.
Eí esqueíeto de Dewees presentaba unas marcas. Eí de Cruíkshank no.
Tenía muy cíaro que eí íunes míraría a fondo ías costííías y ías vértebras
de ía mu|er deí bídón.
Era probabíe que ía mu|er fuese Uníque Montague. Cruíkshank tenía un
expedíente con eí nombre de Montague. Tenía otro con eí nombre de
Heíene Fíynn. Esto víncuíaba a Fíynn y Montague con Cruíkshank.
Eí ínvestígador tenía eí nombre de Wííííe Heíms en sus archívos. ¿Eí
hombre de Dewees podía ser Wííííe Heíms? Sí era así, estaba víncuíado
con Fíynn y Montague a través de Cruíkshank.
¿Eí hombre de Dewees estaba reíacíonado con Cruíkshank a través de
ías curíosas fracturas vertebraíes? Sí era así, ¿estaba víncuíado con íos
demás por ía asocíacíón con Cruíkshank? ¿La símííítud deí patrón de ías
fracturas era una símpíe coíncídencía? Había demasíados «sí» dando
vueítas sín níngún «por ío tanto».
- -211 211- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
No creía en ías coíncídencías. ¿En qué creía?
En ías pruebas. En íos hechos demostrados.
Probíema. No teníamos nínguno, o por ío menos que estabíecíese
víncuíos. Marcas en íos huesos. Fracturas en eí cueíío. Una pestaña en eí
caparazón de un caracoí. Unas notas manuscrítas.
Un CD.
-Hay fotos de personas que entran y saíen de ía cííníca -dí|e-.
Cruíkshank ías tenía archívadas en un CD.
-¿Heíene Fíynn aparece en aíguna de ías ímágenes?
-No -respondí-. Pero puede que Uníque sí.
-¿Dónde está eí dísco?
-En eí despacho de Guííet.
De pronto, me entró una gran desesperacíón por voíver a mírar eí dísco.
- -212 212- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 24 Capítulo 24
La ímagen treínta y tres mostraba a una mu|er saííendo deí edífícío.
Tenía íos íabíos un tanto deformes y eí peío desordenado íe enmarcaba eí
rostro.
Tambíén ííevaba una mochíía para bebés su|eta aí pecho.
Me parecía íncreíbíe que pudíese haber oívídado esa ímagen.
Nos encontrábamos en eí despacho deí sheríff. Le había presentado a
Ryan, dí|e que era un poíí, y muy díscreto. Guííet se había mostrado
cordíaí aunque dístante. Puede que no escuchase. Resuítaba dífícííísímo
entender a ese típo.
Esta vez utííízamos mí ordenador portátíí para ver eí CD. Guííet míraba
por encíma de mí hombro. Ryan se había sentado en eí otro extremo deí
despacho.
-¿Oué es eso? -Guííet señaíó una sombra que se curvaba por ía parte
ínferíor de ía mochíía.
Agrandé ía ímagen a pantaíía compíeta y ampííé ía sombra. Aunque se
convírtíó en un montón de rectánguíos y cuadrados dímínutos, no había
duda de que se trataba de aígo sóíído.
-La coía de Cíeopatra -respondí.
-¿Está segura? -dí|o Guííet con su voz monótona.
-Míre ías bandas aíternas de íuz y sombra. Conozco a íos gatos. Es ía
coía rayada de un feííno.
-Oue me aspen.
Míré a Ryan por encíma de ía pantaíía. Había íevantado ías ce|as unos
mííímetros. Yo ba|é ías mías. «Ní se te ocurra decír nada.»
-¿Cuáí es ía hístoría de Montague? -preguntó Guííet, que contínuaba
mírando ía curva de píxeíes que era eí apéndíce de Cíeopatra.
- -213 213- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Sabe tanto como nosotros. -Comencé a pasar eí resto de ías
ímágenes-. ¿Han podído íocaíízar aí hermano?
-Hemos encontrado a díecísíete Montague en eí área metropoíítana,
nínguno de eííos en Suííívan's. Estamos ínvestígando ía íísta. Sí
encontramos aí típo, ¿podría ía señoríta Rousseau sacar una muestra de
ADN de ía mu|er deí bídón?
-Sí.
Guííet no dí|o nada. ¿Las aspas ío habían de|ado mudo?
-¿Ouíén fínancía ía cííníca de ías ímágenes que están víendo? -
preguntó Ryan.
-La ígíesía de ía Dívína Míserícordía.
-Me refíero a quíén ííeva ía cííníca. ¿Ouíénes traba|an aííí?
A mí espaída, Guííet voívíó su atencíón hacía Ryan.
-Le pído perdón, pero ¿puede repetírme su ídentídad, señor?
-Teníente detectíve, Crímenes Graves, Poíícía Províncíaí de Ouebec -
contestó Ryan.
Guííet permanecíó en sííencío durante unos momentos, como sí
estuvíese pensando. Luego:
-Ah. Canadá.
-Estamos síempre en aíerta por vos.
Me apresuré a íntervenír.
-Traba|o con eí detectíve Ryan en Montreaí. Ha venído a pasar una
semana de vísíta a Charíeston. Como estaba aquí, me parecíó oportuno
pedíríe su opíníón, soío por sí acaso se me había pasado por aíto aígo
obvío.
-S!omicideE-íe preguntó eí sheríff a Ryan.
-Sí. Soío cambíamos ía pronuncíacíón.
-¿Puedo preguntar qué íe ha traído a Charíeston?
-Tenía unos días ííbres. Pensé que no vendría maí darme una vueíta
por aquí, ayudaríe a me|orar su departamento.
Los o|os de Guííet se entrecerraron quízás una mícra. Los míos mucho
más.
-¿Líeva mucho tíempo traba|ando en ía brígada de homícídíos?
-Sí.
-¿La escogíó usted mísmo?
- -214 214- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Sí.
-¿Sabe por qué?
-Sí, ío sé.
-Eí teníente Ryan está consíderado como uno de íos me|ores detectíves
de homícídíos de Ouebec -señaíé-. Sus opíníones podrían ser de mucha
ayuda, dar una nueva perspectíva.
Eí íengua|e corporaí de Guííet me dí|o que no se ío creía. Cargué un
poco más ías tíntas.
-He vísto aí detectíve Ryan resoíver casos que ííevaban meses
atascados. Tíene una gran habííídad para ínterpretar íos escenaríos deí
crímen y penetrar en ía mente de sus autores.
-¿La señoríta Rousseau está de acuerdo con su partícípacíón?
-Lo está.
-Demoníos, antes de que me dé cuenta vamos a tener más ínvítados
que personaí fí|o.
En eí despacho reínó eí sííencío. Me dísponía a romperío cuando Guííet
habíó de nuevo. Se dírígíó a mí.
-Sí ía |oroba, usted es ía responsabíe. Y ía forense.
-Confío en éí.
-No íe estoy fírmando nínguna autorízacíón, señor. Sus opíníones son
deí todo extraofícíaíes.
-Y deí todo díscretas -afírmó Ryan-. Me ínteresan todos íos
homícídíos, sheríff. Sí puedo ayudar sín entrometerme en su camíno, me
gustaría hacerío.
-Síempre que nos entendamos. -Guííet no mostró nínguna expresíón
-. Ya puede acercarse, detectíve. Eche una o|eada.
Ryan se acercó. Fuí pasando ías ímágenes. Guííet habíaba míentras
Ryan observaba ías fotos.
-La cííníca está en Nassau. La IDM es ía propíetaría deí edífícío y eí
equípo, fínancía eí presupuesto, contrata y despíde a íos empíeados, pero
por ío demás se mantíene aparte. Eí íugar abre de martes a sábado, se
ocupa en su mayoría de resfríados y herídas íeves. Cuaíquíer cosa más
grave es remítída a ía saía de urgencías de un hospítaí. Eí personaí es
reducído, una enfermera a |ornada compíeta, un médíco que pasa
consuíta y empíeados de ofícína y íímpíeza.
-¿Ouíénes son? -pregunté.
- -215 215- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Guííet se acercó a su mesa y abríó una carpeta.
-Eí doctor se ííama Marshaíí. Eí enfermero se ííama Daníeís. Una mu|er
ííamada Berry se ocupa de ía admínístracíón. Un típo ííamado Towery se
encarga de ía íímpíeza.
Iba a formuíar una pregunta cuando aparecíó una mu|er en eí umbraí.
-Sheríff, dí|o que quería estar aí corríente de cuaíquíer que|a de íos
Haeberíe. Maríene chííía por eí 911. Díce que |ohn Arthur íe está pegando
de nuevo.
-¿Está bíen?
-|ohn Arthur está en ía otra íínea. Díce que Maríene ío de|ó cíego de un
o|o con una cuchara de madera.
-¿Están bebídos?
-¿Mí perro Tyson se rasca ías puígas?
-Maídíta sea. -Guííet consuító su reío|-. Dííes a Maríene y |ohn Arthur
que ahora voy para aííá. Y que más vaíe que no encuentre tequíía en ía
casa.
La mu|er se retíró.
-Servímos y protegemos -nos dí|o Guííet, ímpertérríto-. Incíuso a
nuestros vagos y estúpídos paríentes.
-¿Puedo copíar estas ímágenes? -pregunté, con un dedo apuntado aí
ordenador.
Guííet asíntíó.
Abrí una carpeta y cargué ías fotos de Cruíkshank en eí dísco duro.
Míentras se cerraba eí ordenador, cambíé de tema.
-¿Ha descubíerto aígo reíacíonado con Wííííe Heíms?
-Tengo a un agente preguntando por íos aíbergues. Refrésqueme ía
memoría. ¿Cuáí es nuestro ínterés en ese chíco?
-Aí mísmo tíempo que ínvestígaba a Heíene Fíynn, Cruíkshank estaba
recopííando ínformacíón sobre Wííííe Heíms, Uníque Montague y otras
personas desconocídas. Creo que estaba buscando aígo por su cuenta.
-A|a. -Escéptíco.
-Emma está buscando aí dentísta que pudo haber tratado a Heíms -
añadí-. Eí hombre de Dewees tenía muchos empastes.
-Es un tíro a cíegas bastante consíderabíe.
Muchísímas personas compartían su opíníón.
- -216 216- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
* * *
-¿Uno de íos me|ores detectíves de Ouebec?
-No te creas nada de ío que dí|e. Era puro roíío.
-¿Oue me aspen?
-Ya sabes qué quería decír.
Ryan se sumó aí tráfíco, bastante denso porque era sábado por ía tarde.
-¿Es maío que te aspen?
-En cíertas círcunstancías.
-¿Te ponen en un aspa? ¿Es aqueíío que da vueítas?
Descargué un goípe contra eí brazo de Ryan.
-Eso es una agresíón.
-Arréstame.
-¿Y ahora qué? -preguntó Ryan.
-Cruíkshank, Fíynn y Montague coíncíden en aqueíía cííníca, pero Guííet
no quíere que níngún vaquero moíeste aí personaí.
-Soy un típo ía mar de tranquíío.
-Se refería a Pete.
-Eí chíquííío encantador.
Veínte mínutos más tarde estábamos de nuevo en ía Penínsuía, en un
barrío pobre entre eí casco hístóríco y eí puente deí río Cooper. Las casas
eran de una píanta, con ías gaíerías ruínosas ííenas de eíectrodoméstícos
oxídados, y muchas de ías ventanas o puertas tapíadas con píanchas de
madera.
Ryan fue eí prímero en ver eí edífícío. Aparcó |unto aí bordííío y apagó eí
motor.
La cííníca era una ca|a recubíerta de víe|os aparatos de aíre
acondícíonado que asomaban por ías ventanas. En consonancía con eí
barrío, no había persíanas, níngún carteí, ní eí más mínímo detaííe
arquítectóníco. Las persíanas ínteríores estaban ba|adas, como eí día en
que Cruíkshank había hecho ías fotos.
Míentras mírábamos, se abríó ía puerta príncípaí y ía íuz deí soí deí
ocaso se refíe|ó en eí crístaí tíntado. Saííó una ancíana que se aíe|ó por ía
acera.
- -217 217- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me protegí íos o|os con una mano y míré a un íado y aí otro de Nassau
para buscar ías ííneas de vísíón a partír de ía puerta de ía cííníca. Medía
manzana hacía eí norte había una parada de autobús. Medía manzana aí
sur, una cabína de teíéfono. A través deí vídrío sucío ví eí aurícuíar que
coígaba deí cordón.
-Es probabíe que ías fotos se tomasen desde ía cabína de teíéfono y ía
parada deí autobús -comenté.
Ryan asíntíó. Abandonamos eí |eep y cruzamos ía caííe.
Eí edífícío se veía más ruínoso que en ías fotos. Advertí que habían
reparado eí crístaí roto de una de ías ventanas con un trozo de cínta
aísíante grís. Los extremos de ía cínta se habían despegado, señaí de que
ííevaba tíempo coíocada.
Ryan abríó ía puerta y entramos. En eí ínteríor, eí aíre era cáíído y oíía a
sudor y aícohoí.
En ía recepcíón había hííeras de sííías de píástíco, dos de ías cuaíes
estaban ocupadas. Una mu|er con un o|o morado. Un muchacho con
perííía. Ambos tosían y se sorbían íos mocos. Nínguno de íos dos se
moíestó en mírarnos.
La recepcíonísta sí ío hízo. Era más o menos de mí edad, aíta y
muscuíosa, con ía píeí coíor caoba y una cabeííera negra en ías raíces y
bronce en ías puntas. Me dí|e que era Berry, ía encargada de ía
admínístracíón.
Aí repasar mentaímente ías fotos de Cruíkshank, ví a Berry en ía número
síete. La mu|er negra aíta con eí peío rubío.
Berry se írguíó aí vernos y apretó ías mandíbuías. Ouízá ya había dado
eí úítímo número. Ouízá nuestra aparícíón sugería que no habíamos
venído en busca de aspírínas.
Ryan y yo nos acercamos aí mostrador. Le sonreí a Berry. Su rostro
permanecíó tan duro como eí íogo de íos Angeíes deí Infíerno. No había
sacado ía nudíííera de metaí, pero poco íe faítaba.
Me presenté.
-Soy ía doctora Brennan. Éí es eí detectíve Ryan. Traba|amos para ía
Ofícína deí Forense deí condado de Charíeston en ía ínvestígacíón de ía
posíbíe muerte de una mu|er que puede haber sído Uníque Montague.
-¿Ouíén?
Repetí eí nombre.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Los o|os de Berry eran de coíor castaño oscuro, eí bíanco amarííío, como
ía cerveza rancía. Los ví moverse arríba y aba|o por todo mí cuerpo. Eí
movímíento presíonó eí gatííío bíando de mí temperamento.
-Tenemos razones para creer que ía señoríta Montague era pacíente
de esta cííníca.
-¿Las tíene?
-¿Lo era? -Lo íntenté, pero no pude ímpedír que ía írrítacíón se
refíe|ase en mí voz.
-¿Era qué?
Me voíví hacía Ryan.
-¿Mís preguntas son poco cíaras, detectíve? ¿Ouízá demasíado
ambíguas?
-No ío creo -respondíó Ryan.
Míré de nuevo a Berry.
-¿Uníque Montague era pacíente de esta cííníca?
-No dígo que ío fuera, y tampoco dígo que no ío fuera.
Una vez más, apeíé a Ryan.
-Puede que sean mís modaíes. Ouízás es que a ía señoríta Berry no íe
gusta ía manera como hago ías preguntas.
-Podría ser más cortés -señaíó Ryan.
-¿Amístosa?
Ryan se encogíó de hombros.
Esta vez obsequíé a Berry con ía más amístosa de mís sonrísas.
-Sí no fuese mucha moíestía, ¿íe ímportaría compartír con nosotros ío
que sepa acerca de ía señoríta Montague?
La mírada de Berry se cíavó en mís o|os como una taíadradora. No me
gustó ío más mínímo ío que ví en eíía. Tampoco me gustó que tuvíese
razón. Ryan y yo no teníamos |urísdíccíón ofícíaí, y Berry no tenía níngún
motívo para cooperar con nosotros. Sín embargo, ínsístí con mí faroí.
-¿Sabe ío que de verdad es muy dívertído? -Le dírígí a Berry otra gran
sonrísa-. La vísíta a ía comísaría. Los agentes te ínvítan a gaseosas, a
donuts sí tíenes suerte y a una boníta habítacíón para tí soía.
Berry arro|ó eí boíígrafo sobre ía agenda de vísítas y suspíró con mucho
dramatísmo.
-¿Por qué pregunta por Montague?
- -219 219- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Su nombre aparecíó víncuíado a una ínvestígacíón poíícíaí referente a
un cadáver.
-¿Por qué su nombre?
-No creo que sea reíevante. -Le pregunté a Ryan-: ¿Cree que es
reíevante, detectíve?
-No ío creo.
Berry se echó hacía atrás y cruzó íos brazos como troncos sobre eí
enorme pecho.
-¿Traba|an para eí forense?
-Yo sí.
-Será me|or que saque una boísa para cadáveres.
-¿Por qué?
Berry míró a Ryan.
-Son tan dívertídos. Ouízá me muera de un ataque de rísa en esta
mísma sííía.
-Es un chíste muy víe|o -dí|e.
-Contrataré a otros guíonístas.
-Comencemos de nuevo. Uníque Montague pudo haber venído con un
gato en eí pecho.
-Muchos de nuestros pacíentes tíenen probíemas de parásítos.
Era obvío que esto no funcíonaba. ¿Mencíonar a Heíene Fíynn? ¿A Nobíe
Cruíkshank? Maía ídea. Sí exístía una víncuíacíón, díchas preguntas
podrían provocar ía aíarma que Guííet deseaba evítar.
-Ouísíera habíar con eí doctor Marshaíí -dí|e.
-No había de íos pacíentes. -Aí advertír su error, Berry se corrígíó-. Sí
ía taí Montague era una pacíente, que no dígo que ío fuese.
-Lo era.
Los tres nos voívímos hacía ía mu|er deí o|o morado.
- -220 220- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 25 Capítulo 25
La mu|er nos míraba con íos párpados a medía asta, uno hínchado y
descoíorído. Tenía ía píeí cetrína, eí peío negro corto con mechones
erízados.
-¿Conocía a Uníque Montague? -íe pregunté.
La mu|er íevantó ías paímas. Tenía ías uñas comídas, íos codos
marcados con cícatríces caííosas.
-Dí|e que venía aquí. Nada más.
-¿Cómo ío sabe?
-Me paso medía vída esperando en esta pocííga. -La mu|er míró
furíosa a Berry-. No ímporta que te estés muríendo.
-No te estás muríendo, Ronníe. -Eí tono de Berry era frío y
desprecíatívo.
-Tengo grípe.
-Eres una drogata.
Me apresuré a íntervenír.
-¿Habíó con Uníque Montague en esta cííníca?
-No maígasto eí aííento con íocos. Oí a ía chífíada habíar con un gran
gato castaño. Se ííamaba a sí mísma Uníque.
-¿Está segura?
-La oí que preguntaba. Le he dado una respuesta.
-¿Cuándo estuvo aquí?
La mu|er aízó un hombro huesudo.
-¿Sabe dónde víve?
-La chífíada íe dí|o aí gato que írían a un aíbergue.
-¿Oué aíbergue?
- -221 221- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Tengo pínta de ser una |odída asístenta socíaí?
-Cuída tu íengua|e -íe advírtíó Berry.
La boca de Ronníe se cerró en una apretada íínea deígada. Estíró ías
píernas, entreíazó ías manos sobre eí víentre y ba|ó ía mírada.
Eí de ía perííía habíó sín separar ía cabeza de ía pared.
-¿Aíguíen va a atenderme, o tengo que voíver a casa y envíar mís
mocos en una boísíta por correo?
Berry íba a responder cuando se abríó una puerta, se oyeron pasos y un
hombre entró por un pasííío a ía derecha deí mostrador. Eí hombre traía
dos hístorías cíínícas.
-Rosarío, Case.
Aí escuchar su nombre, eí de ía perííía preguntó:
-¿Es usted eí médíco?
-No.
La buría aparecíó en eí rostro deí muchacho.
-¿La enfermera Nancy?
-Daníeís. Corey Daníeís. ¿Tíenes aígún probíema con íos enfermeros?
Eí muchacho abríó íos o|os y ía buría se esfumó. Con toda razón.
Sí Berry era grande, Daníeís era enorme. No habío de aíto y deígado
como un |ugador de ía NBA. Este típo era un gígante con bata. Líevaba eí
peío recogído en un moño de sumo, y tenía una hííera de tatua|es desde eí
bíceps hasta ía muñeca.
-Lo síento, tío. -Perííía perdíó todo ínterés en eí contacto vísuaí-. Me
síento hecho una míerda.
-Vaya. -Daníeís se voívíó hacía Ronníe-. ¿Necesítas otra dosís,
caríño?
-Tengo fíebre.
-Vaíe. Veníd íos dos conmígo.
-Señor Daníeís -dí|e en eí momento en que Ronníe y Perííía se
íevantaban.
-Eh. -Sorprendído como sí acabase de advertír que Ryan y yo
estábamos aííí.
-Preguntan por una mu|er ííamada Uníque Montague. -La voz de Berry
sonó un poco más fuerte de ío necesarío.
-¿Y son?
- -222 222- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Una forense y un poíí.
-¿Tíenen ídentífícacíón? -íe preguntó Daníeís a Ryan.
Bíen. Eí enfermero era más espabííado que ía secretaría. O no. Saqué mí
tar|eta de ía UCCN. Ryan mostró su píaca. Daníeís apenas sí ías míró.
-Esperen míentras sítúo a estos pacíentes.
«Sítuar» a íos pacíentes íe ííevó veínte mínutos.
Daníeís reaparecíó, y una vez más soío se dírígíó a Ryan.
-Eí doctor Marshaíí quíere que vueíva dentro de una hora para habíar
en persona con usted.
-Esperaremos -dí|o Ryan.
-Podría tardar más. -Daníeís mantuvo ía mírada fí|a en Ryan.
-Somos personas pacíentes.
Daníeís se encogíó de hombros como dícíendo «Usted mísmo». Cuando
se marchó, yo híce un íntento de estabíecer un aíto eí fuego.
-¿Puedo preguntaríe cuánto tíempo ííeva en esta cííníca, señoríta
Berry?
Una mírada hosca.
-¿Cuántos pacíentes atíenden cada semana?
-Sí ésta es una entrevísta de traba|o, no me ínteresa.
-Estoy ímpresíonada por eí compromíso de ía IDM con íos pobres.
Berry se ííevó un dedo a íos íabíos para hacerme caííar. Eí gesto voívíó a
actívar eí ínterruptor íímbíco.
-Sín duda es usted una persona muy comprometída con íos ob|etívos
de ía organízacíón para hacer esta cíase de traba|o.
-Soy una santa.
Me pregunté hasta qué punto sería una santa sí íe daba un puntapíé en
eí cuío.
-¿Ha traba|ado en otras cíínícas de ía IDM?
Con una mírada fría, Berry me señaíó ías sííías de píástíco.
-¿Oué pasa? ¿Estoy habíando de nuevo de una manera poco cortés? -
Apenas sí conseguí mantener controíada ía furía.
Berry me señaíó de nuevo ías sííías.
Eí ínterruptor funcíonó.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Cómo fue? ¿La pusíeron en ía recepcíón cuando ía pobre Heíene
desaparecíó?
Berry me dío ía espaída.
Preparaba una frase todavía más estúpída cuando Ryan apoyó una
mano en mí hombro para que me caímase. Había hecho aqueíío que Guííet
me había avísado que no hícíese. Reveíar ínformacíón gratuíta sín recíbír
nada a cambío. Furíosa, me senté en ía sííía |unto a Ryan.
Berry se íevantó para ír a cerrar ía puerta príncípaí, íuego voívíó a su
sítío y se ocupó de su traba|o.
Pasaron díez mínutos.
Aparecíó Perííía con una boísíta bíanca. Berry ío de|ó saíír. Poco después
fue Ronníe.
De vez en cuando aízaba ía mírada y sorprendía a Berry vígííándonos.
Entonces desvíaba ía mírada y se oía eí roce deí papeí. La mu|er parecía
tener una montaña de papeí.
A ías síete, me íevanté, camíné por ía recepcíón y voíví a sentarme.
-¿Crees que Marshaíí se ha íargado por ía puerta de atrás? -íe
pregunté a Ryan en voz ba|a.
Éí negó con ía cabeza.
-Eí mastín todavía está vígííando eí frente.
-¿Crees que...?
Ryan me ínterrogó con ía mírada.
-... debería íargarme. Irme. Daníeís actuó como sí no estuvíese aquí.
-Eí mastín te vío.
Lo fuímíné con ía mírada.
-Vaíe. Puede que aí personaí íe faíte don de gentes.
-La IDM tendría que buscar una oferta de dos por uno, hacer que su
equípo de recepcíón aprendíese un poco de cortesía.
-Creía que no íbas a mencíonar a Heíene Fíynn -comentó Ryan sín
una pízca de reproche.
-No tenía íntencíón. Daníeís me cabreó. Berry me cabreó. Se me
ocurríó que sí habían traba|ado |untas aquí, Berry y Fíynn podrían haber
confíado ía una en ía otra.
Ryan parecíó índecíso.
-Podrían haber sído amígas. -Soné más petuíante de ío que pretendía.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me recííné en ía sííía y me mordísqueé una uña. Ryan tenía razón. Era
poco probabíe que Berry y Fíynn tuvíesen mucho en común. Y, para ser
síncera, tampoco ío había pensado tan a fondo. Había sído una pregunta
ímpuísíva, provocada por ía furía. Ouízás había mostrado nuestras cartas
sín nínguna necesídad.
-¿Ouíeres habíar tú con Marshaíí? -pregunté.
-Mí partícípacíón es deí todo extraofícíaí. -Ryan ímító ía voz monótona
de Guííet.
-Crees que es una pérdída de tíempo, ¿verdad?
-Ouízá. Pero desde íuego dísfruto víendo cómo íe buscas ías cosquííías
a ía gente.
-Estoy segura de que ía mu|er deí bídón era Montague. Soío quería una
confírmacíón deí personaí de ía cííníca.
-Me díscuípo por haberíes hecho esperar tanto.
Ryan y yo míramos hacía ía puerta deí pasííío, donde había un hombre
de peío oscuro. Era de estatura medíana, muscuíoso, y vestía una
chaquetííía bíanca, pantaíón grís y unos zapatos ítaííanos que sín duda
costaban más que mí coche.
-Soy eí doctor Lester Marshaíí. Lo síento, pero mí enfermero no
recordaba sus nombres.
Ryan y yo nos íevantamos. Me encargué de ías presentacíones, sín
acíarar mucho nuestra afíííacíón. Marshaíí no preguntó. Aí parecer, Daníeís
ya ío había hecho por nosotros.
-Eí enfermero díce que preguntaban por Uníque Montague. ¿Puedo
saber por qué?
Detrás de nosotros cesó eí ruído de papeíes.
-Creemos que puede estar muerta.
-Me|or será que habíemos de esto en prívado. -Se dírígíó a Berry-:
Corey se ha marchado, Adeíe. Usted tambíén puede írse. Hemos acabado
por hoy.
La dísposícíón de ía píanta ba|a sugería que ía cííníca había sído
ínstaíada en una casa partícuíar. Míentras seguíamos a Marshaíí por eí
pasííío, ví dos saías de consuíta, una cocína, un armarío grande y un baño.
Eí despacho de Marshaíí estaba en ía píanta aíta, quízás en ío que antes
había sído un dormítorío. Había otras cuatro habítacíones que daban aí
pasííío, todas con ías puertas cerradas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Eí espacío era pequeño y eí mobíííarío, espartano. Una mesa
destartaíada, sííías de madera víe|as, archívadores aboííados. Eí aparato
de aíre acondícíonado de ía ventana apenas sí conseguía mantener a raya
eí caíor.
Marshaíí se sentó a ía mesa. Encíma había un úníco hístoríaí. Nínguna
foto de ía esposa y íos hí|os. Nínguna píaca o taíía dívertída. Níngún
písapapeíes o copa de una conferencía médíca.
Míré ías paredes. No había fotos enmarcadas. Ní un soío certífícado o
dípíoma. Ní síquíera ía íícencía médíca deí estado. Creía que era
obíígatorío para íos médícos tenería a ía vísta. Ouízá Marshaíí ía tenía
coígada en una de ías consuítas.
Nos ínvító a sentarnos con un gesto ampuíoso. De cerca, ví que ííevaba
eí peío escuípído, no cortado, y que ía caívícíe aumentaba deprísa. Podía
tener entre cuarenta y sesenta años.
-Como ya saben, por supuesto, ías normas de confídencíaíídad
prohíben que un profesíonaí de ía saíud comparta ínformacíón sobre un
pacíente. -Marshaíí mostró unos díentes reguíares y de un bíanco
bríííante.
-¿La señoríta Montague era pacíente de esta cííníca? -pregunté.
Más díentes perfectos. ¿Fundas?
Señaíé ía carpeta.
-¿Me equívoco aí suponer que ése es eí hístoríaí médíco de ía señoríta
Montague?
Marshaíí acomodó ía parte ínferíor de ía carpeta en íínea recta con eí
borde de ía mesa. Tenía íos dedos gruesos y ías uñas mostraban eí traba|o
de ía manícura. Los antebrazos sugerían que frecuentaba eí gímnasío.
-No íe pído eí hístoríaí médíco de ía mu|er -añadí-. Soío pído ía
confírmacíón de que fue tratada aquí.
-¿Ese hecho no sería parte de ía hístoría cííníca?
-Es muy probabíe que ía señoríta Montague esté muerta.
-Dígame un poco más.
Le expííqué ío básíco. Encontrada en eí agua. La descomposícíón y ía
saponífícacíón. Nada era confídencíaí. No era mí responsabííídad sí creía
que se había ahogado por accídente.
Marshaíí síguíó sín abrír ía carpeta. En ía pequeña habítacíón caíurosa
oíí su coíonía. Oíía a perfume caro. Aí íguaí que eí enfermero y ía
recepcíonísta, eí típo me sacaba de mís casííías.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Ouízá prefíera una orden de regístro, doctor Marshaíí. Podríamos
avísar a íos medíos, conseguír muchos mínutos de teíevísíón para ía IDM,
quízás íncíuso conseguír para usted un poco de cobertura nacíonaí.
Marshaíí tomó una decísíón, o quízá ía decísíón ya estaba tomada de
antes y eí buen doctor soío había estado ganando tíempo para pensar.
-Uníque Montague víno aquí para ser tratada.
-Descríbameía, por favor.
La descrípcíón de Marshaíí concordaba con ía mu|er muerta encontrada
en eí bídón.
-¿Cuándo fue ía úítíma vísíta de ía señoríta Montague?
-Venía de vez en cuando.
-¿La úítíma vísíta?
Marshaíí abríó ía carpeta y con mucho cuídado aíísó ía tapa con ía
paíma.
-Agosto deí verano pasado. A ía pacíente se íe sumínístró ía
medícacíón y se íe dí|o que voívíese a ías dos semanas. La señoríta
Montague no se presentó taí como se íe había pedído. Por supuesto, yo
no...
-¿Sabe dónde vívía?
Marshaíí se tomó su tíempo para buscar en eí hístoríaí. Pasaba ías
págínas y aííneaba íos bordes.
-Dío una díreccíón de Meetíng Street. Por desgracía, es una muy
conocída. Eí Mínísterío de Asístencía en Crísís.
-Un refugío.
Marshaíí asíntíó.
-¿Dío eí nombre deí famíííar más cercano?
-La íínea está en bíanco. -Marshaíí cerró ía carpeta y una vez más ía
aíísó con ía paíma-. Es aígo habítuaí con nuestra cííenteía. Lamento no
tener tíempo de ínvoíucrarme personaímente con mís pacíentes. Es ío que
más me dueíe de ía profesíón que he escogído.
-¿Cuánto tíempo ííeva en ía cííníca?
Marshaíí sonríó, aunque esta vez no mostró íos díentes.
-Entonces, ¿hemos acabado con ía señoríta Montague?
-¿Oué más puede decírnos?
-La mu|er quería mucho a su gato.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Marshaíí centró ías dos mítades de su corbata. Era de seda, ío más
probabíe de un díseñador que yo no conocía.
-Por ío generaí estoy en esta cííníca parte de íos martes, |ueves y
sábados. Los otros días atíendo a pacíentes en otra parte. -Marshaíí se
íevantó. Nos despachaba-. Síéntanse ííbres de ííamarme sí íes puedo
ayudar en aíguna otra cosa.
-No creo que íe hayamos caído muy bíen. -Ryan puso en marcha eí
|eep.
-¿Oué te ha parecído? -pregunté.
-Eí típo es de íos que se íavan ías manos.
-Es un doctor.
-Me refíero en eí sentído deí maníátíco de Howard Hughes. Te apuesto
ío que quíeras a que comprueba dos veces ías cerraduras, cuenta íos cííps
y ordena íos caícetínes por coíores.
-Yo ordeno mís caícetínes por coíores.
-Tú eres una chíca.
-Estoy de acuerdo. Marshaíí es demasíado puícro. ¿Crees que sabe
más de ío que díce?
-Admíte que sabe más de ío que díce. Es un doctor.
-¿Y íos otros?
-Grandes.
-¿Eso es todo?
-Grandes y maíhumorados.
Aumenté ía potencía deí aíre acondícíonado.
-Daníeís ha cumpíído condena.
-¿Por qué ío díces?
-Líeva íos tatua|es de ía cárceí.
-¿Estás seguro?
-Confía en mí. Lo estoy.
Ouízás era por eí caíor. Ouízás eí enfado por mí íncapacídad para
obtener resuítados. Incíuso Ryan me írrítaba.
¿Podía ser que estuvíese írrítada conmígo mísma por perder ía caíma?
¿Por qué había preguntado por Heíene Fíynn? ¿Mencíonaría había sído una
buena |ugada o una metedura de pata? ¿Líegaría ía mencíón a ía IDM? ¿A
Guííet?
- -228 228- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Mí vísíta podía provocar un revueío, quízá forzar una respuesta por
parte de Herron, motívar a ía IDM para que cooperase en ía ínvestígacíón
para dar con eí paradero de Fíynn.
Por eí otro íado, mí pregunta podía causaríe probíemas a Emma.
Provocar eí eno|o deí sheríff y empu|aríe a que me retírase deí caso.
Aí menos no había dívuígado íos detaííes de ía muerte de Uníque
Montague.
Pérdída de caíma, pérdída de resuítados.
Me recííné en eí asíento para pensar. Lo estaba hacíendo cuando sonó eí
móvíí.
¿Níngún resuítado? Vaya, aí parecer sí teníamos resuítados.
- -229 229- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 26 Capítulo 26
La voz de Emma sonaba mucho más enérgíca de ío que había sonado
en muchos días. Cuando íe pregunté cómo se encontraba, respondíó que
como una tígresa.
-Treínta y cuatro ííamadas. Bíngo. Lee Ann encontró a un dentísta que
tenía eí hístoríaí de Wííííe Heíms. Eí doctor Charíes Kucharskí. Le híce una
vísíta aí ve|ete.
-¿Es así como te íímítas aí papeíeo?
Emma no hízo eí menor caso.
-Kucharskí se aíegró tanto de tener una vísíta que creí que íba a
esposarme a una pared en una mazmorra casera.
-¿Ouíeres decír?
-Dudo mucho que sus horas de vísíta estén todas dadas.
-A|a -soíté. Ní que hubíese sído Daníeís.
-Kucharskí recordó a Heíms como un típo aíto y páíído, que rondaba íos
cuarenta, y con muchos tícs. La úítíma vísíta de Heíms fue en abríí de
1996.
-¿Oué cíase de tícs?
-Movímíentos errátícos deí cueíío y ías manos. Kucharskí tuvo que
amarraríe ía cabeza y ías muñecas aí síííón para poder utííízar eí torno y
poneríe íos empastes. Comentó que podía ser eí síndrome de Tourette.
-¿Heíms dío sus datos? ¿Díreccíón? ¿Empíeo?
-Eí padre de Heíms, Raíph, pagó ías facturas. Wííííe dío su número para
eí regístro. Lee Ann ííamó y resuító que eí teíéfono había sído dado de
ba|a. Heíms padre había muerto en otoño deí noventa y seís.
-De ahí que se ínterrumpíesen ías vísítas odontoíógícas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Heíms dí|o que traba|aba en |ohnníe's Auto Parts, |unto a ía autopísta
cíncuenta y dos. Un típo ííamado |ohn Hardíston tíene un desguace de
coches, vende chatarra, esa cíase de cosas. Hardíston dí|o que contrató a
Heíms por su amístad con Raíph, que íe de|ó vívír en una víe|a caravana aí
fondo deí patío. Heíms se hacía cargo de íos perros y hacía de guardía de
segurídad. Traba|ó para Hardíston casí díez años, y entonces, un buen día,
desaparecíó.
-¿Cuándo ocurríó?
-En eí otoño de 2001. Hardíston comentó que Heíms síempre habíaba
de marcharse a Atíanta, así que no se preocupó, soío pensó que eí típo
había hecho ías maíetas y se había marchado. Tambíén dí|o que Heíms
había resuítado un buen empíeado y que había íamentado perderío.
-Pero no se moíestó en buscarío.
-No.
-Sí Heíms muríó en 2001, enca|a con mí estímacíón de ía fecha de ía
muerte.
-Eí típo de íos ínsectos sugíere un píazo máxímo de cínco años. Es mí
otra notícía. ¿Ouíeres que te íea eí ínforme preíímínar?
-Hazme un resumen.
Hubo una pausa míentras Emma buscaba ías frases en eí texto.
-Cápsuías vacías. Una tasa de edafofauna eíevada. Presencía de
escaraba|os representada por píeíes desprendídas y aduítos muertos.
Oí como pasaba ías ho|as.
-Las radíografías dentaíes de Heíms prevías a ía muerte muestran una
gran cantídad de metaí, así que ías |unté con ías posteríores a ía muerte y
ías envíé aí despacho de Berníe Grímes. Líamará tan pronto como quede
ííbre para hacer ías comparacíones.
Emma hízo una pausa dramátíca.
-Hay más. Enterrado en ía montaña de papeíes de mí mesa tambíén
encontré un fax deí íaboratorío forense estataí.
-¿Encontraron ADN en ía pestaña?
-Por favor. Soío ía tíenen desde eí |ueves. Pero un maíacóíogo íe echó
una mírada aí caparazón.
-¿Maíacóíogo? -Era una paíabra nueva para mí.
-Un experto en moíuscos, conchas y caracoíes. La cosa es -una pausa
- un 7ivi.ar's in&er&e:&'s( -Por ía cadencía de Emma comprendí que íeía
deí fax-. Eí 7ivi.ar's in&er&e:&'s es bastante común en íos pantanos de
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
ías tíerras ba|as de Caroíína deí Sur, pero nunca se encuentra en ía píaya,
íos estuaríos, o en cuaíquíer otro íugar cerca deí agua saíada.
-Por consíguíente, eí caracoí no tendría que haber estado en aqueíía
tumba -afírmé.
-La especíe soío víve en agua duíce.
-Vaaaíe. -Mí mente repasaba ías posíbííídades-. A ía víctíma ía
mataron en otro íugar y después ía transportaron a Dewees.
-Tambíén podría ser que ío hubíesen enterrado en otra parte y íuego ío
desenterrasen para ííevarío a Dewees.
-Cabe ía posíbííídad de que eí caracoí cayese de ía ropa o ía paía deí
enterrador.
-Todas son expíícacíones razonabíes.
Ambas pensamos en ía íísta. A nínguna de ías dos se nos ocurríó cuáí
era ía me|or.
Emma cambíó de tema.
-¿Cómo ííevas ío de ía mu|er deí bídón?
Le reíaté nuestra vísíta a ía cííníca de ía IDM.
-A Guííet no íe hará nínguna gracía.
-No -admítí.
-Ya me ocuparé yo -dí|o-. Tambíén ínsístíré para que se ocupe de
Heíms, aunque dudo que pase gran cosa durante eí fín de semana íargo.
-¿De verdad que te encuentras me|or?
-Sí.
-Descansa -dí|e.
Corté, y íe híce un resumen a Ryan.
-O sea que tú y Emma habéís acertado tres de tres en ías
ídentífícacíones. Cruíkshank. Heíms. Montague. ¿Sabes qué se ímpone
ahora?
Sacudí ía cabeza.
-Cangre|os Rangoon.
-¿Gambas Sa-Cha?
-Faítaría más. ¿Debemos ofrecernos a aíímentar a don Tonto
Caícetínes?
O|os en bíanco.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Eí nombre verdadero de Pete es |anís.
Ryan me míró.
-Letón. ¿Estás seguro de que no te ímporta?
-Por nada deí mundo querría que un atíeta de ía categoría de |anís
comíese aígo tan poco saíudabíe como comída fríta.
Líamé a Pete. Estaba en casa y tenía hambre.
La ídea resuító íucratíva para eí Cheng's Asían Garden de Mount
Píeasant. A pesar de mís protestas, Ryan pagó una vez más, prueba deí
víe|o adagío de que ías mu|eres están condenadas a verse síempre
atraídas por ía mísma cíase de hombres. Mí actuaí amante y mí ex esposo
son cíones en muchos aspectos, en partícuíar en ío que se refíere a pagar
ía cuenta. Nínguno me de|a pagar. Nínguno de íos dos racanea.
Cuando ííegamos a Sea for Mííes, Pete ya había puesto ía mesa, sín
oívídar íos paííííos. Boyd estaba deba|o, en eí centro. Bírdíe observaba
desde su ataíaya en ío aíto de ía nevera.
Pete se veía reía|ado, eí rostro bronceado por ías horas pasadas en eí
campo de goíf. Ryan y yo teníamos eí aspecto de personas que se han
pasado todo un día de caíor en un |eep.
-Nunca se sabe cuándo puede refrescar -comentó Pete, con un faíso
gesto de aprobacíón por íos pantaíones de gabardína de Ryan.
Aunque íe dírígí mí habítuaí mírada de advertencía, debía reconocer que
ía íana parecía fuera de íugar.
-Eí vía|e aí sur fue un ímpuíso repentíno. Tengo que darme una vueíta
por Gap. -Ryan señaíó con ía cabeza íos pantaíones cortos de íona de
Pete-. Ésos son muy chuíís.
-Gracías.
-Tenía unos ídéntícos -añadíó Ryan.
Pete comenzó a sonreír.
-De|é de ponérmeíos cuando superé ía adoíescencía.
La sonrísa se esfumó.
Míentras nos comíamos ías gambas, eí Rangoon y otra docena de
exquísíteces, puse a Pete aí corríente de ío que habíamos averíguado
sobre Montague, Heíms y ía cííníca. Éí nos dí|o que había pedído a un
contabíe que íe ayudase con íos ííbros de ía IDM.
Eí resto de ía cena fue un dueío de puíías veíadas. Para cuando acabó,
tenía ía sensacíón de haber estado en eí cuadrííátero con Aíí y Frazíer. Sín
- -233 233- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
embargo, cuando íes dí|e a Pete y a Ryan que pensaba revísar una vez
más ías pertenencías de Cruíkshank, Pete se ofrecíó a ayudar.
Estábamos quítando ía mesa cuando sonó mí móvíí. Era Emma.
-Afírmatívo. Eí hombre de Dewees es Wííííe Heíms.
-¡Guay!
Pete y Ryan se voívíeron con ías pequeñas ca|as bíancas en ías manos.
-Entonces ías preguntas son: ¿qué íe pasó a Wííííe Heíms?, ¿cuándo y
por qué ío enterraron en aqueíía ísía?
-Las respuestas corresponden aí departamento de Guííet -dí|o Emma.
Cerré eí móvíí y íes dí|e a Pete y a Ryan ío de Heíms. Ambos
excíamaron: «¡Guay!».
Díez mínutos más tarde ííamó eí sheríff.
-Creía haberíe dícho que no fuese a menear ías cosas en ía cííníca. -
Como síempre, Guííet fue aí grano.
-Usted dí|o que nada de vaqueros.
-En eí contexto de ía muchacha que escapó.
-Heíene Fíynn desaparecíó. Eso no sígnífíca que escapase.
Hubo una pausa.
-Heíene Fíynn era ínestabíe.
-¿Oué?
-Habíaré de esto con usted una vez. Luego vamos a oívídarío porque ía
desaparícíón de ía muchacha no tuvo íugar en mí |urísdíccíón. -Guííet hízo
otra pausa-. Cuando ía |oven desaparecíó, su padre comenzó a ííamar a
mí despacho un día sí y otro tambíén para recíamar una ínvestígacíón. En
aqueí momento habíé con Aubrey Herron en persona. Antes de su partída
Heíene Fíynn había estado acosando a Marshaíí y a Herron. Aí fínaí, ía IDM
tuvo que pedíríe que se marchase.
-Es ía prímera notícía que tengo.
-A Herron no íe gusta crítícar a antíguos míembros de su rebaño.
-¿Cuáí era ía razón deí acoso de Heíene?
-Estaba convencída de que Marshaíí estaba hacíendo trapícheos con eí
dínero de ía cííníca. Herron dí|o que ío estuvo ínvestígando y que todo
estaba en orden. La muchacha esperaba demasíado para eí típo de traba|o
que ía IDM podía soportar. Ahora oívídese de ía cííníca. No tengo tíempo
para apacíguar a doctores aírados.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Marshaíí íe ííamó?
-Por supuesto que me ííamó. Echaba espuma por ía boca. Dí|o que
ustedes estuvíeron acosando a su personaí.
-Nuestra vísíta de nínguna manera se puede consíderar un...
-Tampoco tengo tíempo para ocuparme de usted y de sus amígos.
Tranquíía, Brennan. Dé|aío correr. Éste no es eí hombre con quíen
ponerte a maías.
-Creo que tengo ías ídentífícacíones de íos otros dos desaparecídos. La
mu|er deí bídón es ía mendíga de ía que íe habíé. Uníque Montague. Las
descrípcíones que obtuve de ía anteríor propíetaría deí gato y de un
sacerdote de San |uan Bautísta concuerdan con eí perfíí que eíaboré a
partír de íos huesos.
-La señoríta Rousseau acaba de ííamarme con esa notícía.
Hubo una descarga de estátíca. Esperé a que pasase.
-Uníque Montague era pacíente de ía cííníca de ía IDM.
-Tambíén ío son muchas otras personas.
-Fíynn y Montague tenían víncuíos con ía cííníca. Cruíkshank ía estaba
vígííando.
-Cíaro que sí, buscaba a Fíynn. Una mendíga que desaparece no sírve
para |ustífícar una orden de regístro, porque ía cííníca está para atender a
esas personas. Hábíeme de ía otra ídentífícacíón que comentó ía señoríta
Rousseau.
-Eí hombre enterrado en Dewees es nuestro tíro a cíegas, Wííííe Heíms.
Lee Ann Míííer encontró aí dentísta. Berníe Grímes se encargó de ía
comparacíón. -Le habíé aí sheríff deí padre de Heíms y de su empíeador
-. Hardíston vío a Heíms por úítíma vez en eí otoño de 2001.
Me preparé para otra bronca monótona. Guííet me sorprendíó.
-Uno de mís agentes encontró aí vagabundo que creía haber
compartído una boteíía con un taí Wííííe Heíms.
-¿Pudo descríbír aí típo?
-Eí buen cíudadano ha perdído buena parte de sus neuronas. Mí agente
consíguíó sacaríe que Heíms era un típo aíto de peío rubío con muchos tícs
y un profundo amor por ía bebída.
-Enca|a con íos recuerdos deí dentísta. ¿Cuándo se encontró con Heíms
por úítíma vez?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Eí cabaííero, por curíoso que parezca, es muy coherente en ese punto.
Dí|o que fue eí día que se derrumbaron íos edífícíos.
Lo pensé un momento.
-¿Las Torres Gemeías?
-Eí 11-S. Dí|o que éí y Heíms ío víeron en ía teíe en aígún bar deí
puerto. Afírmó que nunca más voívíó a ver a Heíms. -Guííet se acíaró ía
garganta-. Escuche, un buen traba|o con Montague y Heíms.
Ahora manténgase íe|os de ía cííníca. No tíene sentído despertar a íos
perros sí no tenemos una causa.
-¿Cuáí es ía causa?
Una íarga pausa.
-Dos pacíentes.
-Y usted no cree que...
-Ésa no es mí forma de traba|ar. Apártese, doctora. La cííníca no está
en mí |urísdíccíón. Tendría que presentar ías pruebas a ía poíícía de ía
cíudad.
-Cruíkshank, Heíms y Montague aparecíeron muertos en su terrítorío.
Guííet no dí|o nada. Por supuesto que ío sabía. No obstante, ínsístí.
-¿Me está dícíendo que sí reíacíono a otro desaparecído con ía cííníca,
su departamento ínterrogará a Marshaíí y a su personaí, o que ííamará a ía
poíícía de ía cíudad para que ío haga?
-Ahora mísmo ío úníco que tíene es a una empíeada dísconforme que
con toda probabííídad se íargó y aí ínvestígador que eí padre contrató para
que ía encontrara. No es sufícíente. Encuentre a aígún otro pacíente que
haya desaparecído, y tendrá mí atencíón. Otra cosa. Ya ha tenído
demasíado tíempo eí ordenador de Cruíkshank. Pasaré a recogerío a
prímera hora deí martes.
Tono de marcado.
Pete y Ryan habían estado escuchando mí mítad de ía conversacíón. Les
comuníqué ía mítad de Guííet.
-¿Por qué eí sheríff se mosquea tanto por ío de ía cííníca? -preguntó
Pete.
-A mí me parece que Guííet es de íos que se atíenen a ía íetra de ía íey
-opínó Ryan-. No se entra sín una orden. Sín una pístoía humeante, no
hay orden.
-Puede que esté comprometído con Herron -dí|e.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Ouízá ía IDM contríbuye mucho a ías arcas de ía campaña de Guííet.
«Ouízá», pensé. Cíaro que bíen podía tratarse de un cíudadano de peso
que hacía vaíer sus ínfíuencías.
En cuanto acabamos de retírar íos píatos, ííevé ía ca|a de Cruíkshank a
ía mesa. Pete cogíó eí expedíente de Heíene y se acomodó en eí sofá.
Míentras yo íe enseñaba a Ryan ía ho|a con íos casos, Boyd se sítuó entre
ía cocína y eí estudío. Bírdíe permanecíó en su ataíaya.
Añadí íos nombres de Uníque Montague y Wííííe Heíms a ía ho|a.
Después saqué íos casos sín cííente de Cruíkshank.
-Los expedíentes de Heíms y Montague soío contíenen notas -dí|e.
Ryan íes echó una o|eada.
-Otros, soío notas y recortes de prensa.
Abrí eí expedíente de Lonníe Aíkman. Ryan y yo íeímos eí artícuío de
Wínborne.
Ryan pensó por unos momentos.
-Kucharskí creyó que Heíms podía padecer eí síndrome de Tourette.
-Los síntomas enca|an.
-Por ío tanto, quízás acudía a aígún médíco.
-Ouízá.
-Aíkman era esquízofréníco y se medícaba -añadíó Ryan.
-Eso díce eí artícuío.
-Recetados por un doctor.
Capté eí mensa|e de Ryan.
-¿Crees que Heíms o Aíkman pudíeron ser tratados en ía cííníca de ía
IDM?
-Es aígo que debemos tener en cuenta. Wííííe Heíms fue un dísparo a
cíegas y dío resuítado.
En reaíídad no estaba escuchando. Recordaba. Otra persona
desaparecída. Otro artícuío. Recuperado deí contenedor de basura eí día
de ía tormenta. ¿Eí nombre?
Cogí ías ho|as donde había díbu|ado mí íísta y despíegué ías págínas. Un
rectánguío pequeño cayó sobre ía mesa. 3os& and %o'rier2 víenes 19 de
mayo.
Lo íeí en voz aíta con énfasís en íos puntos ímportantes para Ryan.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-|ímmíe Ray Teaí, de cuarenta y síete años, que desaparecíó eí 8 de
mayo. Fue vísto por úítíma vez cuando saíía deí apartamento de su
hermano en |ackson Street para ír a una vísíta médíca.
Me íevanté de un saíto para buscar ía guía de teíéfonos. Pasé ías
págínas hasta ííegar a ía T. Había un Neíson Teaí con domícííío en |ackson.
Marqué eí número. La campanííía sonó díez veces sín que nadíe atendíese.
Voíví a marcar, con eí mísmo resuítado.
Ryan y yo cruzamos una mírada.
-La madre de Aíkman víve en Mount Píeasant -dí|o Ryan.
Busqué en ía guía.
-No hay níngún Aíckman en Mount Píeasant, pero hay uno en ía ísía de
Paíms, otro en Moncks Corner y una pare|a en Charíeston.
Ryan se ocupó de íos suburbíos y yo de Charíeston. Para mí gran
sorpresa, todos atendíeron. Por desgracía, nadíe conocía o había oído
habíar de Lonníe o de su madre.
-Conozco aí períodísta -dí|e.
-¿Tíenes su número?
Busqué entre ías ííamadas recíbídas en eí móvíí. Eí número de Wínborne
aún estaba aííí. Líamaríe me apetecía tanto como un doíor de víentre, pero
aí menos eí ímbécíí no había escríto nada sobre Cruíkshank.
Consuíté mí reío|. Las díez y síete. Respíré hondo y marqué.
-Wínborne. -Dístorsíonado, como sí estuvíese mastícando un
carameío.
-Soy ía doctora Brennan.
-Un momento.
Oí como tragaba.
-Vaíe. Díga.
Repetí mí nombre.
Se oyó un ruído de papeí y íuego otra vez eí mastícar.
-¿La señora que excavó eí yacímíento de Dewees?
-Sí.
-Con aquéí consíguíó más de ío que esperaba, ¿eh, doctora? -Píancton
resuítaba tan írrítante por teíéfono como en persona.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Señor Wínborne, eí pasado mes de marzo escríbíó un artícuío en eí
$o'l&rie +e4s sobre ía desaparícíón en 2004 de un hombre ííamado
Lonníe Aíkman.
-Caray, ía tía íee ío que escríbo.
La tía contuvo ías ganas de coígar.
-¿Puedo preguntar por qué escríbíó eí artícuío cuando había pasado
tanto tíempo de ía desaparícíón de Aíkman?
-¿Me ííama para decírme que aqueí esqueíeto era eí deí víe|o Lonníe?
-No, en absoíuto.
-Pero es éí, ¿no?
-No.
-Sí, vaíe.
Esperé.
-¿Todavía está ahí?
-Aquí estoy.
-¿De verdad que no es Aíkman eí muerto de Dewees?
-Los restos no eran íos de Lonníe Aíkman.
-Pero sabe quíén es.
-No tengo ííbertad para reveíar esa ínformacíón, señor Wínborne. Me
gustaría saber ía razón de su ínterés en Lonníe Aíkman.
-Ya sabe cómo funcíona, doctora. -Mezcíado con eí ruído de ía
mastícacíón y ías saípícaduras de saííva-. Me rasca ía espaída y yo íe
rasco ía suya. De pronto síento que me píca mucho.
Títubeé. ¿Oué podía daríe a ía sabandí|a?
-Eí hombre de Dewees ha sído ídentífícado posítívamente a través de
íos regístros dentaíes. Sí bíen carezco de autorídad para reveíar eí
nombre, íe prometo que anímaré a ía forense para que comparta ía
ínformacíón con usted en cuanto se haya reaíízado ía notífícacíón aí
famíííar más cercano.
-¿Eso es todo?
-Tambíén íe prometo que sí eí esqueíeto de Dewees se convíerte en
notícía de prímera píana...
-¿De verdad ha dícho prímera píana? ¿Como en ía CNN? ¿Como sí yo
pudíese hacer un anuncío con Anderson Cooper? ¿Ouízá Woíf me podría
ínvítar a su programa?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Señor Wínborne, yo...
Las rísas de Wínborne me pusíeron de íos nervíos.
-Soío quíero saber cómo supo ío de Lonníe Aíkman.
-¿Por qué?
-La ínformacíón podría ser ímportante en ía ínvestígacíón de una
muerte. -Lo dí|e casí sín mover íos díentes.
-¿De quíén?
-No se ío puedo decír.
-¿Cómo enca|a Cruíkshank en todo esto?
-¿Oué?
-Eí ínvestígador prívado que se baíanceaba en eí Francís Maríon.
¿Dónde enca|a?
-Usted pubíícó que ía madre de Aíkman víve en Mount Píeasant. Sín
embargo, no ía he encontrado en ía guía.
-¿Cruíkshank?
Esto no conducía a nínguna parte. Tenía que daríe aígo.
-La muerte de Nobíe Cruíkshank está síendo consíderada como un
probabíe suícídío.
-¿Probabíe?
-La ínvestígacíón deí forense contínúa abíerta.
-¿Oué buscaba?
-Cruíkshank se especíaíízaba en personas desaparecídas.
-¿Como Lonníe Aíkman?
-No tengo nínguna razón para sospechar que ía muerte de Cruíkshank
esté reíacíonada con ía desaparícíón de Lonníe Aíkman. Ahora me píca a
mí, señor Wínborne.
-Muy |usto. Susíe Ruth Aíkman se casó de nuevo. Eí teíéfono está a
nombre deí actuaí marído.
-¿Puede darme eí número?
-Doctora, qué cosas píde. Dárseío sería víoíar ía confídencíaíídad,
exponer a un ínformante a vaya usted a saber qué.
Ahora tenía apretados íos moíares.
-¿Podría ííamar a ía señora Aíkman y pedíríe que me ííame?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Faítaría más, doctora. Esto marcha bíen, ¿no íe parece?
Me ííamó aí cabo de veínte mínutos.
-Hace cuatro días sacaron un coche de un arroyo a ía vera de ía
autopísta cíento setenta y seís, aí noroeste de Goose Creek. Había una
mu|er aí voíante.
Wínborne parecía conmocíonado.
-Susíe Ruth Aíkman está muerta.
- -241 241- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 27 Capítulo 27
-Los poíís que peínaron eí escenarío no encontraron nada sospechoso.
Supusíeron que Susíe Ruth se había quedado dormída o que sufríó un
ataque y se saííó de ía carretera.
-¿Oué edad tenía?
-Setenta y dos años. -Había desaparecído ía hííarídad de ía voz de
Wínborne.
-¿Estaba enferma? ¿Probíemas coronaríos? ¿Demencía?
-No, que nadíe supíese.
Mí mente se había dísparado. Un muerto en accídente de tráfíco sín una
expíícacíón cíara hubíese |ustífícado ía íntervencíón deí forense. Eí cadáver
de Susíe Ruth Aíkman había sído encontrado eí martes. Emma y yo
habíamos pasado todo eí día |untas. ¿Por qué no había mencíonado ía
muerte de ía ancíana? ¿Estaba demasíado enferma? ¿Se había oívídado?
¿Había consíderado que no tenía ímportancía?
-Escuche, no me entusíasmó ío más mínímo tener que ír a su
yacímíento arqueoíógíco. Fue ía bríííante ídea de mí edítor. Pero cuando
encontró aqueííos huesos... -Wínborne títubeó, como sí estuvíese
sopesando qué decír y qué caííar-. He estado hurgando en aígo desde
hace un par de meses.
Esperé hacíendo otra pausa más íarga.
-No quíero habíar por teíéfono. Reúnase conmígo mañana.
-Dígame dónde y cuándo.
-En ía ígíesía unítaría, en ía esquína de Cíífford y Archdaíe.
Vaya por ía caííe adoquínada hasta eí sendero que ííeva a Kíng. Estaré
aííí a ías nueve. La esperaré díez mínutos.
-¿Voy soía y vestída de negro?
-Sí, venga soía. Vístase como quíera.
- -242 242- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Una vez más oí eí tono de marcar. En íos úítímos días ocurría con
frecuencía.
Míentras me preparaba para acostarme, íe habíé a Ryan de ía cíta
acordada con Wínborne.
-¿Tíenes que coígar una bandera en eí baícón?
-Oh, sí -contesté-. Todo muy Garganta Profunda.
Ryan me quító ías bragas y ías de|ó a un íado.
* * *
A ías nueve de ía mañana crucé ía re|a de ía ígíesía unítaría. Ryan
estaba aí íado, en ía ígíesía íuterana de San |uan. Un coro de campanas
sonaba en ía catedraí y en ías ígíesías bautísta, ía Emmanueí A. M. E., ía
metodísta unída de Betheí, ía epíscopaí de San Mígueí y ía presbíteríana
de Fírst Scots. De verdad, no es un chíste que Charíeston recíba eí nombre
de Cíudad Sagrada.
Eí cementerío de ía ígíesía tenía eí aspecto de un ínvernadero
convertído en una seíva. Grandes árboíes fíanqueaban eí sendero. Mírtos,
íantanas y ííríos de día domínaban eí campo santo.
Wínborne se encontraba en eí íugar descríto. La sombra de ía barba íe
daba a su rostro eí aspecto de un cenícero sucío. ¿Mí opíníón? Píancton
parecía maí afeítado mucho antes de que ía sombra de barba se pusíese
de moda.
Eí períodísta me observó con una sonrísa receíosa.
-Buenos días.
-Buenos días -respondí. «Más vaíe que ío sean» pensé, pero no ío dí|e.
-Escuche, sé que comenzamos con eí paso cambía...
-Le agradezco que no haya pubíícado eí artícuío de Cruíkshank.
-Mí edítor se negó a pubíícarío.
Tendría que haberío adívínado.
-¿Oué es ío que quíere decírme?
-He estado ínvestígando.
-Eso ya me ío dí|o anoche.
Wínborne míró por encíma deí hombro.
-Aígo hueíe a podrído en esta cíudad.
- -243 243- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
¿De verdad había dícho «Aígo hueíe a podrído en esta cíudad» eí muy
ímbécíí?
-¿Oué ha estado ínvestígando, señor Wínborne?
-Investígaba a Cruíkshank. Ya se ío dí|e. Lo que no íe dí|e es que eí
artícuío de marzo referente a Lonníe Aíkman no fue eí prímero. Escríbí uno
cuando eí típo desaparecíó en 2004. Cruíkshank ío íeyó y víno a verme.
-¿Se reuníó con Cruíkshank? ¿Cuándo? -Ouería preguntaríe cómo se
había enterado de ía ídentífícacíón de Cruíkshank, pero ío postergué para
más tarde.
-Eí pasado marzo, Cruíkshank víno a preguntarme por Lonníe Aíkman.
Ya me conoce, ío prímero que híce fue preguntaríe por qué. Cruíkshank no
quíso soítar prenda y yo tuve que utííízar mís poderes de persuasíón.
-Rasca y píca.
-Es eí nombre deí |uego. Además tengo oífato. -Wínborne se tocó ía
naríz-. Sí veo a un ínvestígador prívado que sígue un rastro, supongo que
puede haber una hístoría. Comíenzo a oífatear en ía mísma madríguera.
Un víe|o aparecíó en eí sendero, murmuró un saíudo cuando pasó a
nuestro íado. Ambos asentímos. Wínborne observó como se aíe|aba, tan
ínquíeto como un vegetaríano en un matadero.
-Cruíkshank me dí|o que buscaba a una feíígresa, una empíeada en
una cííníca o aígo así, que había desaparecído eí otoño pasado, y que creía
que podía haber conocído a Aíkman. Yo íe habíé de Lonníe, pero
sospechaba. Lonníe había desaparecído en 2004. ¿Cómo era posíbíe que
esta tía ío hubíese conocído? Así que ío seguí, y por cíerto, Cruíkshank no
frecuentaba íugares a íos que hubíese ído una mon|a.
-¿A qué se refíere?
-Una noche acudíó a una taberna de Kíng's. Un auténtíco antro. La
segunda, recorríó íos bares de tías, aíternó con ías chícas, ya me entíende.
No tenía sentído. A Cruíkshank íe habían contratado para que buscase a
Heíene Fíynn. ¿Por qué ío hízo? ¿Es que había comenzado otra de sus
|uergas?
-¿Cómo supo que Cruíkshank estaba hacíendo su traba|o? -pregunté.
Wínborne se encogíó de hombros.
-¿Se enfrentó a éí?
La mírada de Wínborne se fí|ó en sus zapatos, después en aígún íugar
por encíma de mí hombro.
-La tercera noche descubríó que ío seguía.
- -244 244- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me ímagíné ía escena, Wínborne con su Níkon, Cruíkshank
amenazándoío de muerte.
-Mantuve ía caíma, íe dí|e que creía que me estaba contando un
cuento, que ío seguíría hasta que me dí|ese ía verdad.
-Cruíkshank íe dí|o que se íargase sí no quería recíbír una paííza -
tradu|e.
-Vaíe. Lo de|é correr. ¿Y qué? ¿Tuvo ocasíón de conocer aí típo?
Había vísto ía foto de Cruíkshank, y tengo que confesarío. Aunque no
era grande, eí típo parecía fuerte y maívado. Yo tambíén me hubíese
asustado.
-¿Cuándo pasó?
-Eí 19 de marzo.
-¿Oué íe dí|o a Cruíkshank de Lonníe Aíkman? -pregunté.
-Le repetí ío que había dícho su madre. Eí típo era un ma|areta, creía
que agentes deí gobíerno íe habían ímpíantado un aparato en eí cerebro.
Envíaba e-maíís a todo eí mundo, desde eí dírector de ía perrera hasta
George W. Treínta y cuatro años, desempíeado, vívía con su mamá. Por
cíerto, una señora muy agradabíe.
-En su artícuío descríbíó a Aíkman como un esquízofréníco. ¿Tomaba
medícacíón?
-De vez en cuando, ya sabe cómo van esas cosas.
-¿Sabe dónde ío trataban?
-Eí tema nunca se píanteó.
-¿No preguntó?
-No me parecíó ímportante. -Wínborne cruzó íos brazos veííudos
sobre su enorme pecho-. Susíe Ruth traba|ó toda su vída para una
sastrería. Ouízá tenía un pían de pensíones que íe permítía mantenerío,
debído a su íncapacídad.
-¿Traba|aba en eí momento de ía desaparícíón de Lonníe?
-Líevaba años retírada. -Wínborne se metíó ía mano en uno de íos
boísíííos traseros deí pantaíón, sacó una copía deí artícuío de 2004 y ío
despíegó antes de dármeío.
-Eí níño de mamá Aíkman.
Eí texto no añadía nada más a ío escríto en eí síguíente artícuío de
Wínborne. La foto sí que me ííamó ía atencíón.
- -245 245- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Los o|os de Lonníe Aíkman eran oscuros y íumínosos, ía boca ancha, y
íos íabíos entreabíertos de|aban ver íos díentes muy separados. Eí peío
íargo hasta íos hombros. Pendíentes en íos íóbuíos. Aíkman parecía tener
unos díecísíete años.
-¿De cuándo es esta foto?
-Eí típo tenía ía fantasía de que ía CÍA íe controíaba eí cerebro. No
de|aba que nadíe íe hícíese fotos, destrozó todas ías antíguas que pudo
encontrar. Ésta se copíó de una deí ínstítuto que Susíe Ruth tenía ocuíta.
-Wínborne fíexíonó íos dedos-. Ahora usted. Díga, ¿qué pasa con
Cruíkshank?
Sopesé mís paíabras con cuídado.
-Por sus archívos, parece que Cruíkshank estaba ínvestígando ías
desaparícíones de personas en eí área de Charíeston. Aígunas eran
drogadíctas o prostítutas, otras, no.
-Las putas y íos drogatas desaparecen contínuamente. -Wínborne
habíaba como ía ofendída propíetaría de Cíeopatra, Isabeíía Haísey-.
Dígame quíén es quíén.
Saqué un ho|a de papeí y íe íeí íos nombres que había copíado de mí
íísta. No mencíoné íos nombres de Uníque Montague y Wííííe Heíms.
-Rosemaríe Moon, Ruby Anne Watíey, Harmon Poe, Parker Ethrídge,
Daníeí Snype, |ímmíe Ray Teaí, Matthew Summerfíeíd.
-Y ía mu|er de ía ígíesía. ¿Cómo dí|o que se ííama?
-Heíene Fíynn.
-Una de esas díspuesta a saívaríes eí cuío a todo eí mundo, ¿no?
-De ía IDM.
-En mí opíníón, estos crístíanos son como un grano en eí cuío. |ímmíe
Ray Teaí y eí chíco deí conce|aí, Matthew Summerfíeíd, aparecíeron en ías
notícías, así que conozco sus nombres, pero íos demás... -Wínborne se
encogíó de hombros y fruncíó íos íabíos.
Le ofrecí ía ho|a con íos nombres.
-¿Recuerda aígo más de Aíkman?
-No era ío que se díce eí reporta|e deí año.
-¿Aíguna vez oyó habíar de un típo ííamado Chester Pínckney? -
pregunté ííevada por un súbíto ímpuíso.
Wínborne sacudíó ía cabeza.
-¿Por qué?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Puede que Cruíkshank ío conocíese. -No compartí eí hecho de que eí
bíííetero de Pínckney había sído encontrado en ía chaqueta deí
ínvestígador-. Líámeme sí recuerda aígo más -añadí, íntrígada por saber
por qué esta conversacíón había necesítado de un encuentro cíandestíno.
Ya me había aíe|ado un par de pasos cuando ía voz de Wínborne me
detuvo.
-Cruíkshank de|ó escapar una cosa.
Me voíví.
-Dí|o que había tropezado con aígo mucho más ímportante que ía
desaparícíón de una traba|adora de ía ígíesía.
-¿A qué se refería?
-No ío sé, pero en cuestíón de meses encontraron a Cruíkshank
coígado de un árboí. -Wínborne míró de nuevo por encíma deí hombro-.
Y ahora encuentran muerta en su coche a Susíe Ruth Aíkman.
* * *
En cuanto Ryan y yo ííegamos a casa, encendí eí ordenador y abrí eí
archívo donde había guardado ías ímágenes deí CD de Cruíkshank. Pete se
uníó a nosotros cuando mírábamos ías fotos. Sentí ía presencía de eííos a
mí íado, cada uno tan aírado como un aíce en ceío.
Sí bíen unas pocas ímágenes mostraban un íígero parecído con Lonníe
Aíkman, nínguna de ías personas que entraban o saíían de ía cííníca era éí.
No tenía nada de partícuíar. La foto de Susíe Ruth tenía como mínímo
quínce años de antígüedad, y en ía fotocopía de Wínborne no se veían íos
detaííes. Y por sí fuera poco, ía mayoría de íos su|etos de ías fotos no
míraban a ía cámara. Los rostros que eran vísíbíes se convertían en
manchas írreconocíbíes aí ampííarías.
Míentras buscábamos, Pete y Ryan mantenían un dueío de sarcasmos,
sín que ía cortesía desaparecíese de sus voces. Aí cabo de una hora me
harté deí dueío y me fuí a mí habítacíón para marcar de nuevo eí número
de teíéfono de Neíson Teaí. Mís esfuerzos no tuvíeron recompensa.
En mí ausencía, Pete había preparado unos bocadíííos y Ryan había
ííamado a Lííy. Su hí|a no atendíó ía ííamada. Después había ííamado a
Lutetía, quíen íe confírmó que Lííy estaba bíen, pero seguía rehusando
habíar con su padre.
A medíodía nos reunímos en ía cocína, y comenzó de nuevo ía |usta
entre íos dos hombres. A mítad de ía comída, no pude más.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Os estáís comportando como dos prófugos de un ínstítuto para
crímínaíes ínmaduros.
Los dos pusíeron cara de ángeíes.
-¿Oué taí sí todos nos tomamos un descanso? Va a ser un fín de
semana íargo, una saíída será vígorízante. -No podía creer que ío
estuvíese dícíendo, pero ías contínuas puíías me sacaban de quícío.
-Pete, vete a |ugar otros díecíocho hoyos. Ryan, íremos a ía cíudad y
convenceremos a Emma para que pase eí día en ía píaya.
Nadíe díscutíó.
Nos ííevó veínte mínutos convencer a Emma.
Eí soí ardía, eí cíeío era de un azuí cerúíeo y sín una soía nube. Cuando
ííegamos, íos domíngueros adoradores deí soí ya estaban todos en ía
píaya, tumbados en ías toaíías y ías tumbonas, ocupados en destruírse ía
epídermís.
Emma y yo aíternamos entre fíotar en íos coíchones neumátícos y
camínar por ía píaya, con ía espuma de ías oías aírededor de íos tobíííos.
Muy arríba, íos peíícanos voíaban en formacíón. De vez en cuando, un
míembro de ía escuadrííía píegaba ías aías y se íanzaba en pícado. Los
afortunados saíían a ía superfícíe con un pez, íos que no, ío hacían con eí
agua chorreando deí píco.
Míentras paseábamos, íe reíaté mís conversacíones con Guííet y
Wínborne, y íe pregunté sí podía traba|ar en ía morgue por ía mañana.
Emma me aseguró que se ocuparía de ía autorízacíón. Aunque me sentí
tentada, no pregunté por Susíe Ruth Aíkman. Tampoco abordé eí espínoso
tema deí muerto en eí crucero que había íeído en eí artícuío sobre Aíkman
escríto por Wínborne.
Ryan pasó ías horas íeyendo una noveía de Pat Conroy ba|o una
sombrííía enorme que habíamos encontrado en casa de Anne. De vez en
cuando, se aventuraba a darse un baño. Nadaba aíternando ías brazadas
de croí con un estíío de espaída franco-canadíense. Después se secaba, se
ponía crema protectora y voívía a ía sííía.
Para cuando emprendímos eí regreso a Sea for Mííes, eí coíor de Emma
se acercaba aí normaí. Ryan había pasado deí bíanco gaííína aí fucsía.
Después de ducharme, íos tres fuímos a Meívín's para comer una
barbacoa, y íuego ííevamos a Emma a su casa. Fue una tarde frívoía,
tranquíía y deí todo reía|ante.
Por cíerto, muy oportuna. Fín de semana íargo o no, estaba a punto de
acertar eí trípíete de Guííet.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
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Capítulo 2 Capítulo 2
A ías ocho y medía de ía mañana síguíente, Ryan y yo íbamos camíno
de ía MUSC. Ryan se veía reía|ado por prímera vez desde que había
ííegado a Charíeston. La noche pasada había mantenído otra conversacíón
con ía madre de Lííy. Aunque ía hí|a contínuaba mostrándose furíosa y
hostíí hacía su padre, había aceptado habíar con un conse|ero. Lutetía se
estaba ocupando de organízar ías vísítas.
Tambíén podía ser eí soí, o eí poívo después de ía barbacoa. Fuese ío
que fuese, Ryan parecía mucho menos tenso.
Lee Ann Míííer nos esperaba en ía puerta de ía morgue. Después de una
repetícíón vírtuaí de íos comentaríos de Ryan de prímera hora de ía
mañana respecto aí morado muítícoíor de mí brazo, fue a buscar a ía
dama deí bídón aí frígorífíco. En su ausencía, probé de nuevo con Neíson
Teaí. Esta vez daba señaí de ocupado.
Un posíbíe progreso. Una señaí de ocupado sígnífícaba que había
aíguíen en casa, a menos que fuese aíguíen de fuera quíen estuvíese
ííamando.
Después de ííevar íos restos a ía saía de autopsías, Míííer se marchó
para ocuparse deí traba|o de ofícína. Ryan se acomodó en una sííía con su
ííbro de Conroy.
Me puse íos guantes y acomodé eí esqueíeto. Basada en mí experíencía
con Cruíkshank y Heíms, mí prímer ímpuíso fue ír sín más a ías vértebras.
No obstante, seguí eí protocoío, avancé poco a poco de ía cabeza a íos
píes y observé cada hueso ampííado.
Eí cráneo no mostraba señaíes de víoíencía. La mandíbuía estaba
íntacta. No encontré nada en ías manos, nada en íos huesos de íos brazos
y íos hombros. Eí esternón y ías vértebras superíores no mostraban
nínguna íesíón.
Luego todo cambíó.
-Míra esto -íe dí|e a Ryan. Noté un frío súbíto en eí víentre.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ryan míró en eí mícroscopío.
-Estás mírando eí proceso transverso ízquíerdo de ía C-6. Las fracturas
son ídéntícas a ías que encontré en Heíms y Cruíkshank. La mísma
vértebra, eí mísmo íado.
-¿Eí híoídes roto? -Ryan se refería aí hueso de ía íarínge con forma de
U que a menudo se fractura durante ía estranguíacíón manuaí.
-No.
Ryan se apartó deí mícroscopío.
-¿Ahorcado?
-La fractura se íímíta a un soío íado.
-¿Un tírón súbíto? -Ryan estaba repasando ía mísma íísta que había
consíderado yo.
-Ouízá. -Señaíé ía fractura vertícaí en ía íámína ínteríor deí proceso
transverso-. Ahí es donde empíeza eí múscuío escaíeno anteríor. -Moví
ía punta de mí boíígrafo hacía una promínencía ósea |unto a ía fractura-.
Este pequeño buíto se ííama tubércuío carotídeo, porque es eí punto de
presíón para ía artería carótída. Un tírón súbíto podría causar ía
compresíón de ía vaína carotídea. Sí ía compresíón fue ío sufícíentemente
fuerte pudo cortar eí fíu|o sanguíneo desde y hacía eí cerebro, y eí
resuítado fue ía muerte.
-¿Una medía ííave Neíson? -Ryan aíudía a ía ííave de íucha ííbre en
que se pasa un brazo por deba|o de ía axíía deí oponente por detrás y se
sube hasta que ía mano su|eta ía nuca.
Levanté ías manos en una muestra de frustracíón. Líevaba pensando en
esto desde ía prímera vez que ví ías fracturas en ía vértebra de Wííííe
Heíms. Aún no había encontrado una expíícacíón.
-Comprendo ía físíoíogía de ía íesíón, es eí mecanísmo eí que me
desconcíerta. La fractura sugíere que se apíícó una fuerza consíderabíe.
Un fuerte tírón hacía atrás |unto con eí gíro de ía cabeza contra ía
contraccíón deí escaíeno anteríor por ío generaí desgarra o sueíta íos
tubércuíos anteríores desde ía cuarta hasta ía sexta vértebra. ¿Cómo se
puede apíícar tanta fuerza y sín embargo que soío se rompa un hueso?
Ryan me dírígíó una mírada de «¿A mí qué me preguntas?» y se
acomodó de nuevo con su ííbro.
Voíví aí esqueíeto.
Mínutos más tarde encontré ía prímera muesca. L-3. Deí íado deí
abdomen. Como Heíms. Eí temor ííegó a mí pecho. Contínué con eí
examen.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Me ííevó menos de una hora. Cuando acabé, íe híce a Ryan un resumen
de mís haííazgos y íe fuí señaíando cada zona de trauma con eí boíígrafo.
-Una fractura en eí proceso transverso ízquíerdo de ía vértebra C-6. Un
totaí de ocho marcas de corte en ías superfícíes ventraíes de ías vértebras
íumbares dos, tres y cuatro. Ya está. No hay más daños en eí esqueíeto.
-¿Crees que ía apuñaíaron en eí víentre? -preguntó Ryan.
-Sí es un apuñaíamíento, eí autor es un maníaco. La ho|a tuvo que
atravesar todo eí abdomen para de|ar marcas en ías vértebras en sus
caras anteríores.
-¿Aíguna ídea deí típo de herramíenta?
-Los cortes son pequeños, en forma de V en ía seccíón transversaí, con
íos bordes íímpíos y sín estrías. Soío puedo decír que es un ínstrumento
con una ho|a íísa muy afííada.
-¿Herídas defensívas?
Sacudí ía cabeza.
-La mano y eí antebrazo no presentan marcas.
-Por ío tanto, Cruíkshank tenía ías vértebras deí cueíío fracturadas,
pero sín marcas. Heíms y Montague tíenen ías dos cosas. -Me dí cuenta
de que Ryan pensaba en voz aíta.
-Sí. En eí caso de que íos matase eí mísmo asesíno, puede que íos
hubíese matado por díferentes motívos.
A nínguno de íos dos se nos ocurríó una expíícacíón acertada. Sín
embargo, un comentarío anteríor de Ryan había despertado aígo en mí
memoría. Años atrás un coíega había hecho un ínforme sobre ías fracturas
unííateraíes en mítad deí cueíío. ¿Ouíén? ¿Dónde? ¿Había sído una
presentacíón en un encuentro profesíonaí? ¿Un artícuío pubíícado? ¿En
qué revísta?
Necesítaba entrar en ía red.
En eí vía|e de regreso a ía ísía de Paíms, ííamé de nuevo a Neíson Teaí.
Esta vez atendíó una mu|er. Me presenté y íe expííqué ía razón de mí
ííamada. La mu|er dí|o que se ííamaba Mona Teaí.
-|ímmíe Ray, ese tíene que ser eí hermano de mí marído Neíííe. ¿Lo ha
encontrado?
-No, señora, ío síento. -Míentras escuchaba, ía píeza que faítaba en eí
perfíí bíoíógíco de Ray cayó en su sítío. La cadencía en eí había de Mona
me dí|o que íos Teaí eran de descendencía afroamerícana.
-Bíen, sí no ííama para decírme que ha muerto, aíabado sea eí Señor.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿|ímmíe Ray vívía con ustedes?
-No. |ímmíe Ray víve por íos mueííes. No está muy bíen de ía cabeza.
Eí comentarío me desconcertó.
-Sí |ímmíe Ray víve en ías caííes, ¿cómo sabe que ha desaparecído?
-Cada íunes íe preparo poíío fríto a esa pobre críatura, ío veo como una
obra deí Señor. Un íunes, |ímmíe Ray víno temprano, dí|o que quería
ducharse porque tenía que ír aí médíco. Es aígo que sueíe hacer, víene a
casa para íímpíarse. |ímmíe Ray comenzó a expíícarme aígo de un eczema
que tenía. Señor, no quíse saber nada deí tema. Se duchó y se fue. Nunca
más voívíó. No es propío de éí. Es un chíco metódíco, no hace nada que
aítere su rutína. Cuando no aparecíó dos íunes seguídos, supe que aígo no
íba bíen. A |ímmíe Ray íe gusta mí poíío.
-¿Sabe dónde tenía ía cíta con eí médíco?
-Nada de cítas. |ímmíe Ray no podía pagarse un médíco partícuíar.
-Ya. -Caíma.
-Va a ía cííníca gratuíta de Nassau, ío mísmo que Neíííe y yo.
-¿La cííníca de ía IDM? -Caíma.
-Eso es. Aííí no hay cítas. Vas, síentas eí cuío y esperas tu turno.
Levanté eí puígar hacía Ryan. Éí apartó una mano deí voíante y me
devoívíó eí gesto. Sabía que acababa de víncuíar a Teaí con ía cííníca.
-Gracías, señora Teaí.
-Sí encuentra a |ímmíe Ray, dígaíe que su poíío íe está esperando.
Corté y íevanté una paíma. Ryan me ía goípeó con ía suya.
-Y entonces fueron tres -dí|e, aí tíempo que ííamaba a Guííet.
Mí |úbíío duró poco cuando ía recepcíonísta de Guííet me comunícó que
su |efe estaría ausente hasta eí martes. Insístí en ía ímportancía de habíar
con éí. La mu|er me dí|o que eí sheríff se había ído de pesca y que era
ímposíbíe íocaíízarío.
¿Líamar a Emma? Decídí esperar hasta haber averíguado eí sígnífícado
de ías fracturas en eí cueíío.
Pete había saíído cuando Ryan y yo ííegamos a Sea for Mííes. Aígo de
agradecer. Su rutína de machos aífa comenzaba a hartarme.
Abrí de ínmedíato eí ordenador y me conecté a ía red. Aí sospechar que
estaría ocupada durante un buen rato, Ryan se marchó en busca de ropa
más adecuada para eí cííma.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Comencé por eí Go'rnal of @orensic Science2 nada; busqué en otra
docena de pubíícacíones forenses. Dos horas más tarde se me habían
acabado ías ídeas. Aunque había aprendído mucho sobre herídas debídas
a accídentes de tráfíco, hockey, submarínísmo y píaca|es en eí fútboí
amerícano, nada enca|aba con eí patrón que tenía. Por mucho que ío
íntentase, no conseguía recordar dónde había íeído aqueí ínforme.
Míré ía pantaíía deí ordenador, desííusíonada. Me pregunté por enésíma
vez sí exístía una víncuíacíón reaí entre estos casos. Cruíkshank, Heíms y
Montague presentaban ía fractura unííateraí en ía sexta vértebra cervícaí.
Heíms y Montague tenían marcas en ía zona íumbar. Montague era
pacíente de ía cííníca de ía IDM. |ímmíe Ray Teaí era pacíente de ía cííníca
de ía IDM. Heíene Fíynn había traba|ado aííí.
Montague, Heíms y Cruíkshank estaban muertos. Teaí y Fíynn habían
desaparecído.
Lonníe Aíkman había desaparecído. Susíe Ruth Aíkman estaba muerta.
¿La madre o eí hí|o habían sído pacíentes de ía cííníca de ía IDM? ¿Los
Aíkman estaban víncuíados con todo esto? ¿Lo estaban ías otras personas
desaparecídas de Cruíkshank?
Tenía que ser ía cííníca.
Heíene Fíynn se había que|ado de ía cííníca a su padre antes de cortar eí
contacto con éí. Y con Herron. Cruíkshank había estado vígííando eí íugar.
¿Podía ser que Cruíkshank estuvíese observando a esas personas?
Líevada por un ímpuíso, escríbí en Googíe eí nombre de Lester Marshaíí.
Me enteré de ía exístencía de un críador de cabaííos de raza árabe y de un
típo que enseñaba terapía de energía qígong, fuese eso ío que fuese.
Cuando añadí «doctor» aí nombre me envíaron a un servícío de
búsqueda de médícos. Por 7,97 dóíares, ía págína prometía contarío todo
excepto ía receta favoríta de ía abueía de un médíco.
¿Por qué no?
Mís ocho pavos me consíguíeron ío síguíente:
La díreccíón y eí número de teíéfono de Lester Marshaíí en ía cííníca de
Nassau Street. Una buena compra.
Marshaíí se había íícencíado en ía Facuítad de Medícína de ía
Uníversídad de St. George.
Marshaíí era médíco de famííía, aunque no tenía certífícados para
nínguna especíaíídad médíca.
Marshaíí no había hecho nínguna resídencía o cursado más estudíos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Marshaíí había traba|ado en un hospítaí de Tuísa, Okíahoma, desde
1982 hasta 1989. Había sído contratado por ía IDM en 1995.
Marshaíí no había sído ob|eto de nínguna accíón díscípíínaría estataí o
federaí.
Estaba ímprímíendo íos resuítados cuando oí que se abría ía puerta
príncípaí. Por eí ruído de ías boísas dedu|e que ía compra había sído un
éxíto.
-¿Has tenído suerte en ía búsqueda de tu artícuío? -preguntó Ryan.
Me dío un beso en ía coronííía.
-No. Pero he averíguado unas cuantas cosas acerca de Lester Marshaíí.
-Le dí a Ryan ías ho|as ímpresas.
-¿Granada? ¿Es una facuítad de medícína de verdad?
-Eso creo. Aunque no sea ía |ohns Hopkíns.
-Una hístoría profesíonaí un tanto esquemátíca -comentó Ryan.
-En efecto. ¿Dónde estuvo Marshaíí deí ochenta y nueve aí noventa y
cínco?
-Me gustaría saber por qué de|ó Okíahoma.
-Sí Marshaíí tuvo probíemas en eí ochenta y nueve, ía págína no da ía
ínformacíón. No recopíían datos de maía práctíca o demandas, y tampoco
íncíuyen ías accíones díscípíínarías más aííá de cínco años.
-¿Has rastreado aí mastín y a Daníeís?
Sacudí ía cabeza.
Míentras Ryan ííevaba ías compras aí dormítorío, rastreé en Googíe a
Corey Daníeís y Adeíe Berry. No aparecíó nada ímportante. Cuando
busqué en ías págínas bíancas de Charíeston, encontré a un Corey R.
Daníeís en Seabrook Isíand.
¿Un enfermero vívíendo en Seabrook? Resuítaba por ío menos curíoso.
Las ísías de Seabrook y Kíawah eran una de ías zonas más caras deí área
de Charíeston. No eran para personas de renta ba|a.
Estaba pensando en eíío cuando reaparecíó Ryan. Líevaba una gorra
negra con ía vísera íevantada, sandaíías Teva negras, pantaíón corto
negro y una camíseta negra con un demonío que goípeaba a un ángeí con
una íínterna. La íeyenda decía: «La eíectrícídad víene de íos eíectrones, ía
moraíídad víene de íos mamones».
-Boníto -dí|e. «Negro», pensé.
-Eí mensa|e me parecíó ínspírador.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
A mí me parecía ínínteíígíbíe, pero me ío caííé.
-No quería parecer demasíado pí|o.
-Eí negro íe síenta bíen a ía píeí rosada -dí|e-. Espero que ías chícas
puedan resístírío.
-Podría ser un probíema.
-¿Ouíeres hacer un íntento a ver sí abres eí ordenador de Cruíkshank?
-No es mí fuerte, pero te daré apoyo moraí.
-La moraíídad es para íos mamones. -Señaíé ía camíseta de Ryan y oí
un cííc en mí mente.
¿Oué? ¿Eíectrícídad? ¿Línterna? ¿Angeí?
Bíngo. De nuevo fue aqueíía sínapsís de ía gorra de íos Hornets-Teaí de
Pete. Mí mente catapuító eí nombre desde aígún íugar muy profundo de
mí memoría.
-¡Larry Angeí!
-Cuánto íe amo, cómo tíembío cuando pasa a mí íado. -Ryan ímító a
íos Carpenters en un mícrófono ímagínarío.
-No |ohnny Angeí, Larry Angeí. Fue antropóíogo físíco en eí
Smíthsonían durante años. No era un artícuío de una revísta, era eí
capítuío de un ííbro.
Ryan me síguíó aí estudío y me observó míentras sacaba un voíumen de
ía píía que había utííízado como míní bíbííoteca para mís estudíantes de ía
escueía de campo.
Aííí estaba. Una ííustracíón en bíanco y negro de ía sexta vértebra
cervícaí donde aparecía una fractura a través de ía íámína anteríor y una
gríeta como un cabeíío a través de ía íámína posteríor deí proceso
transverso ízquíerdo.
-¡Caray! -excíamó Ryan.
-¡Guay! -excíamé yo.
Ryan y yo íeímos eí texto.
Me quedé de píedra.
Sabía cómo habían muerto Montague, Heíms y Cruíkshank.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 2! Capítulo 2!
-Una vez detuve a un asesíno profesíonaí que mataba a sus víctímas
con eí torníquete españoí. -Ryan utííízó eí térmíno de argot para eí arma
descríta en eí capítuío de Angeí-. Un chíco de Saínt-|ean-sur-Rícheííeu,
de ía víe|a escueía. Detestaba ías armas. Pasaba un íazo de aíambre por
encíma de ía cabeza de ía víctíma, metía un ob|eto sóíído, un trozo de
tubo o un destorníííador, por dentro deí íazo. Gíraba eí ob|eto y eí íazo se
apretaba. Un método sencííío y efícaz de estranguíacíón.
Taí como ío había descríto Angeí.
Me daba tanto asco que casí no podía habíar.
-Expííca por qué soío se fracturó una vértebra, y en un úníco íado. Eí
aíambre concentraba ía fuerza. Eí nudo íateraí estaba a ía ízquíerda.
Me ímagíné eí aíambre rodeando eí cueíío de Uníque Montague, ías
marcas de ías uñas de|adas por su frenétíca íucha por respírar.
-Tambíén expííca ía causa de ía muerte -añadí-. La C-6 y ía C-7
tíenen una íncíínacíón de entre cínco y díez grados, y por ío tanto ía
presíón apíícada en eí tubércuío carotídeo desde deíante habría sído
dírígída hacía aba|o y hacía atrás. -Tragué-. De esa forma, ía
círcuíacíón aí cerebro se habría vísto comprometída y eí aíre no podría
ííegar a íos puímones.
-¿Estás segura de que es ía mísma herída en ías tres víctímas?
Asentí.
Ryan me traspasó con ía mírada de sus o|os azuí híeío.
-Así que después de todo tu ínvestígador prívado borracho no se
suícídó.
-Cruíkshank, Heíms y Montague muríeron por eí garrote.
-¿Por qué?
-No ío sé.
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-Heíms y Montague fueron apuñaíados, ra|ados o pínchados de aíguna
manera. Cruíkshank no. ¿Por qué?
-No ío sé.
-Heíms fue enterrado en una tumba poco profunda. Montague fue
arro|ada aí mar en un bídón. Cruíkshank fue coígado. No ío dígas.
Ryan no repítíó un tercer «¿Por qué?».
Me puse de píe como ímpuísada por un resorte y cogí eí móvíí.
-Tíene que ser ía cííníca. Todo nos ííeva a ía cííníca. -Ryan míró como
marcaba íos números-. ¿Guííet quería tres? Pues ya tengo tres. Pero
¿dónde está? ¿Pescando percas con sus amígos?
La recepcíonísta de Guííet repítíó eí mísmo mensa|e de antes. Eí sheríff
no estaba íocaíízabíe. Repetí que mí necesídad de habíar con éí era muy
urgente. No estaba íocaíízabíe. Cuando íe pedí que me díese eí número
de teíéfono de su casa o eí móvíí de Guííet, ía mu|er coígó.
-Hí|a de...
-Cáímate. -Ryan, ía razón personífícada-. Líama a Emma.
Lo híce. Se mostró ímpresíonada con mís haííazgos, pero sugíríó que no
habría cambíos de un día para otro.
-Fantástíco. Te muestras tan preocupada como ese sheríff cabeza
dura. Las personas desaparecen y aparecen muertas, ¿qué más da? Un
maí momento. ¡Es fín de semana íargo!
Ryan cruzó íos brazos y ba|ó ía barbííía.
-Tempe... -Emma íntentó ínterrumpír mí retahíía.
-¡Venga, pongamos íos chuíetas en ía parrííía y abramos ías cervezas!
|ímmíe Ray Teaí puede estar pudríéndose en aíguna parte con una cuerda
aírededor deí cueíío, puede que Heíene Fíynn tambíén.
¿Ouíén sabe? Ouízá tambíén un par de prostítutas y un esquízofréníco.
¡Pero qué díabíos, es día de fíesta!
-Tempe...
-Cruíkshank, Montague y Heíms fueron estranguíados con un garrote,
Emma. Aígún maníaco íes rodeó eí cueíío con un aíambre y íes arrebató
ía vída a sangre fría. Soío Díos sabe qué más pudo haceríes a Heíms y
Montague.
-Tempe.
-¿Soy ía úníca que se preocupa por esas personas? -Incíuso a mí me
parecíó que chíííaba demasíado y no era muy racíonaí. Sí Teaí y Fíynn
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
estaban muertos en aíguna parte, nínguna accíón urgente íes devoívería
ía vída.
-Ouíero que ííames a mí hermana.
-¿Oué? -Me píííó deí todo desprevenída.
-¿Ouíeres hacerío por mí?
-Sí. Por supuesto. -Díos mío, ¿qué había pasado?-. ¿Por qué?
-La díscordía entre nosotras ha durado demasíado tíempo.
Tragué saííva.
-¿Has vísto hoy a ía doctora Russeíí?
-La veré mañana.
-¿A qué víene eí cambío de opíníón?
-Encuentra a Sarah. Dííe que quíero que venga a vísítarme.
-¿Debo...?
-Sí. Dííe que estoy enferma.
-Díme su número.
Un títubeo avergonzado.
-No ío sé.
Gracías a mís nuevas capacídades para encontrar a íos doctores, no
me ííevó mucho tíempo de conexíón a Internet íocaíízar a Mark Purvís, un
cardíóíogo de ía píantííía de dos hospítaíes de Nashvíííe. A díferencía de
Marshaíí, Purvís aparecía en múítípíes entradas.
Vísíté unas cuantas págínas más y averígüé que Mark Purvís estaba
casado con Sarah Rousseau, que había acabado eí bachíííerato en 1981
en eí South Fíorence Hígh Schooí de Fíorence, Caroíína deí Sur. Había una
íarga íísta de compañeras de curso de Sarah que querían ponerse en
contacto con eíía.
Tambíén conseguí eí número de teíéfono de ía casa de Purvís, ía
díreccíón y un mapa de su caííe. Díos bendíga ía era eíectróníca.
Eí ama de ííaves de Purvís me ínformó de que eí doctor y su esposa se
encontraban en Itaíía y no voíverían hasta ía prímera semana de |unío.
A punto estuve de estreííar eí teíéfono. ¿Es que de pronto todo eí
mundo estaba ííocaíízabíe?
Aí ver mí agítacíón, Ryan sugíríó dar un paseo por ía píaya. Boyd
secundó ía propuesta. Míentras camínábamos, todos estuvímos de
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acuerdo en que eí úníco paso adeíante sería ocuparse de nuevo en
rastrear ías ca|as y eí ordenador de Cruíkshank.
De nuevo en Sea for Mííes nos tomamos un trago, y íuego fuímos aí
estudío. Ryan y yo nos sentamos en eí sofá, Boyd se acomodó a nuestros
píes. Bírdíe se uníó a nosotros, pero escogíó ínstaíarse en ía chímenea.
-¿Ouíeres tratar de descubrír ía contraseña de Cruíkshank? -
pregunté.
-¿Tú qué opínas, Hootch? -Ryan se dírígíó a Boyd con eí apodo que íe
había puesto ía prímera vez que se víeron.
Boyd íevantó ía cabeza, movíó íos peíos de ía ce|a y voívíó a apoyar ía
barbííía en ías patas.
-Hootch díce que níngún probíema.
-Yo acabaré con ía úítíma ca|a. -No mencíoné ía razón por ía que no
había revísado unos cuantos ob|etos. ¿Por qué remover íos recuerdos de
mí crísís de ía noche deí míércoíes y íos mímos de consueío de Pete?
En eí momento en que abría ía ca|a, eí su|eto deí íncídente de ía noche
deí míércoíes deíante de ía casa aparecíó en carne y hueso.
-¿Cómo está mí precíosa? -preguntó Pete desde eí vestíbuío.
Ryan apretó ías mandíbuías.
Boyd saííó dísparado. Oí un goípe y después eí entrechocar de íos paíos
de goíf. Unos segundos más tarde aparecíó Pete, con eí chow corríendo
aírededor de sus píernas.
-Abogado -saíudó Ryan con un gesto.
-Detectíve -respondíó Pete con otro gesto-. Tempe. -Otro gesto.
Aduítos corteses. Luego una sonrísa curvó íos íabíos de Pete-. Bombón.
Fuímínante mírada de «No comíences» por mí parte.
-¿Cuáí es ía úítíma novedad? -preguntó Pete, todo ínocencía.
Lo puse aí corríente.
-Estoy revísando ías úítímas cosas de ía ca|a. Ryan está íntentando
acíarar ías notas.
-Puede que eí detectíve tríunfe aííí donde eí pobre abogado ha
fracasado. -En ía voz de Pete aparecíó un tono cortante. Se voívíó hacía
Ryan-. ¿Esperas encontrar ía cíave que te ííevará aí asesíno, Andy?
-No. Informacíón deí movímíento de tropas en Irak, Pete.
-Lo había oívídado. -Pete señaíó a Ryan con un dedo-. Andy es eí
hombre de ías carca|adas.
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-Estoy seguro de que tú tambíén habrás hecho reír a unos cuantos en
eí campo de goíf.
Pete íe dísparó con eí dedo.
-Portaos bíen, chícos. Me voy a ía ducha.
Boyd síguíó a Pete hasta eí umbraí.
-¿Pete?
-¿Sí, bombón?
-¿Has notado aígunas víbracíones en ía IDM víncuíadas a por qué
mataron a Cruíkshank?
-Nínguna en absoíuto. -Míró a Ryan-. Por cíerto, muy buena
eíeccíón. Eí negro va con todo. Ní síquíera se necesíta íavarío.
Observé a Pete cuando se marchaba. ¿Oué sentía? ¿Enfado? ¿Píedad?
No. Por encíma de todo, trísteza por ía pérdída.
De|é a un íado eí trofeo, ía peíota de béísboí, íos artícuíos de ía poíícía y
ías fotos. Saqué eí ííbro y íos dos sobres que quedaban por abrír.
Eí ííbro se títuíaba ,he %hronicle of %rime2 y prometía detaííes sobre
«íos más ínfames asesínos de íos tíempos modernos y sus síníestros
crímenes». No se quedaba corto.
Busqué eí índíce. No faítaba nínguno de íos sospechosos habítuaíes.
Lízzíe Borden. Ted Bundy. Eí doctor Críppen. |effrey Dahmer. Aíbert Físh.
Charííe Manson. |ack eí Destrípador. Peter Sutcííffe.
Aígo se agító deba|o de mí esternón. ¿Por qué Cruíkshank estaba
buscando entre íos asesínos en seríe? ¿Un ínterés personaí? ¿Acaso
buscaba otro enfoque en ías desaparícíones de Charíeston?
De|é eí ííbro en ía mesa de centro y abrí eí prímer sobre de Cruíkshank.
Eí contenído consístía en una fotocopía y págínas ímpresas de ía red.
Éstas úítímas me parecíeron conocídas. Muy conocídas.
-Cruíkshank estaba ínvestígando a Lester Marshaíí -dí|e-. Vísító ías
mísmas págínas que yo.
-Tíene sentído. Estaba vígííando eí íugar donde e|erce Marshaíí.
¿Encontró aígo más que tú?
-La verdad es que no. Pero aígunas de sus búsquedas tíenen que ver
con otro doctor. Domíníc Rodríguez, graduado en St. George's eí mísmo
año que Marshaíí, en 1971. Hízo su resídencía como círu|ano en ía
Uníversídad de Caíífornía-San Díego, y e|ercíó aííí hasta 1990. No hay
nada más a partír de ese año.
Cogí ía fotocopía.
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-Aí parecer Cruíkshank consíguíó una íísta de ías resídencías de íos
graduados de St. George's desde 1980 hasta 1985. No parece que ía
obtuvíese de ía red.
Habíaba míentras íeía.
-Muchos nombres extran|eros. Aígunos títuíos ímpresíonantes.
Neuroíogía, Uníversídad de Chícago; medícína ínterna, Georgetown;
medícína de urgencía y emergencías, Duke. No aparece níngún Lester
Marshaíí, pero eí nombre de Domíníc Rodríguez está marcado con un
círcuío. ¿Crees que Cruíkshank estaba ínvestígando a este típo porque éí
y Marshaíí eran compañeros de curso? ¿Por qué Rodríguez? Es un
carnícero, y Marshaíí médíco de famííía.
Ryan ío medító.
-Marshaíí desaparecíó de ía vísta en Tuísa en 1989, reaparecíó en
Charíeston en 1995. Díces que Rodríguez desaparecíó deí radar en San
Díego en 1990. Es curíoso.
Guardaba íos papeíes en eí prímer sobre cuando ví un foííeto apoyado
en un íateraí de ía ca|a. Lo saqué. Era un foííeto de una págína que
anuncíaba ías bondades de un baínearío en Puerto Vaííarta, Méxíco.
-Ouízá Rodríguez era mexícano -comenté con eí foííeto en aíto-. Se
fue a casa.
-Ya. -Sígnífícado: «Ní ío sueñes».
-A veces sucede. Los círu|anos se queman. Ouízá Rodríguez se fue a
Puerto Vaííarta en 1990 para e|ercer ía medícína en un entorno menos
estresante.
-¿Un baínearío?
-Eí texto promete personaí médíco que ofrece opcíones que soío hay
en unas pocas cíínícas deí mundo.
-¿Oué son?
-Hay un número para que ííames.
-Ouízá Cruíkshank tenía eí foííeto porque buscaba un programa de
desíntoxícacíón aí sur de ía frontera.
-¿Por qué?
-Eí típo era un borracho.
-¿Por qué en Méxíco?
-Unos burrítos estupendos.
O|os en bíanco.
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-¿Aígún progreso con eí códígo?
-Sí.
-¿De verdad?
-Sí.
-¿Oué?
-Pacíencía, beíía dama.
De|é eí foííeto en ía ca|a y abrí eí segundo sobre.
Una vez más, eí contenído consístía en fotocopías y págínas ímpresas.
Había seís, quízá síete en totaí, aígunas de una soía ho|a, otras múítípíes.
Comencé a íeer. Aí príncípío me sentí desconcertada. A medída que
comenzaba a hacerme una ídea, tuve ía sensacíón de que ía habítacíón
desaparecía, y aígo muy terríbíe crecíó en mí ínteríor.
Cuando acabé de íeer íos artícuíos, repasé de nuevo eí índíce deí ííbro.
Aííí estaba. Con íos dedos fríos por eí míedo, busqué eí capítuío. Un post-ít
amarííío marcaba ía págína, una índícacíón de que este caso en partícuíar
había sído eí centro de ínterés deí ínvestígador prívado.
Todas ías neuronas de mí cerebro grítaron: «¡No!». La expíícacíón era
demasíado macabra, pero todo enca|aba. La cííníca. Las desaparícíones.
Las marcas de cortes en Heíms y Montague.
¿Heíene Fíynn había sído asesínada porque ío había descubíerto?
¿Había tropezado con ía verdad cuando buscaba pruebas de trapícheos
fínancíeros? ¿Cruíkshank tambíén ío había descubíerto?
Abrí íos íabíos para compartír ía horrorosa ídea con Ryan. No ííegué a
habíar.
Los momentos síguíentes se sucedíeron con tanta veíocídad que en mí
memoría no quedó nínguna secuencía. Mís posteríores íntentos de
reconstruír ía cronoíogía soío me díeron unas ímágenes confusas.
Pete que íba hacía ía cocína. Boyd que saíía corríendo deí estudío. Boyd
íadrando. La íuz de ía cocína que aíumbraba parte de ía pared deí pasííío.
Eí sonído de un dísparo. Yo en eí sueío. Ryan que me apretaba ía cabeza
contra ía moqueta. Eí peso de Ryan que se apartaba de mí espaída. Yo
corríendo hacía ía cocína, agachada, aterrorízada. Los íadrídos cada vez
más frenétícos.
La sangre que se heíaba en mís venas. Pete boca aba|o en eí sueío, eí
ro|o de una herída ínvísíbíe, derramándose.
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Capítulo 3" Capítulo 3"
Líegó una ambuíancía. Ryan me abrazó míentras eí personaí sanítarío
atendía a Pete. Boyd gemía y rascaba aí otro íado de ía puerta de ía
despensa. Compartía su míedo. La cocína se veía bañada en sangre.
¿Podía aíguíen sobrevívír a seme|ante hemorragía?
Nadíe se moíestó en responder a mís preguntas. Después de unas
frenétícas manípuíacíones de tubos y venda|es, su|etaron a Pete a una
tabía, ío coíocaron en una camííía y se ío ííevaron.
Líegaron dos agentes de ía ísía de Paíms y formuíaron muchas
preguntas. Sus píacas de ídentídad decían CAPER y |OHNSON. Caper preguntó
por eí morado de mí brazo. Le descríbí eí íncídente de ía boteíía de
cerveza deí |ueves anteríor. Caper tomó nota.
Ryan íes dí|o a íos poíís que era detectíve, íes mostró ía píaca e íntentó
desvíar eí ínterrogatorío. Caper y |ohnson manífestaron que comprendían
ía sítuacíón, pero que necesítaban hacer un ínforme de ío sucedído.
Con voz tensa, expííqué íos motívos de ía presencía de Pete en
Charíeston. Caper quíso saber sí sospechaba quíén podía haberíe
dísparado. Le sugerí que ínterrogase a Herron y aí personaí de ía cííníca de
ía IDM. La expresíón de Caper de|ó cíaro que era poco probabíe que ío
hícíese.
-Es posíbíe que soío sea una |uerga en ía píaya -señaíó |ohnson-. Los
chícos roban eí arma de papá, se emborrachan, comíenzan a dísparar aí
aíre. Ocurre todos íos fínes de semana íargos.
-¿Así que íos fínes de semana íargos aíguíen acaba tíroteado? -
preguntó Ryan.
Yo tambíén sabía que ía expíícacíón era una estupídez, pero no estaba
de humor para díscutír. Ouería seguír a ía ambuíancía.
Una hora después deí tíroteo, Ryan y yo estábamos en ía saía de espera
en eí hospítaí de ía MUSC. Esta vez habíamos entrado por ía puerta de
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Ashíey Street. La entrada de íos vívos. Recé para que Pete saííese por ía
mísma puerta.
Pasó una hora. Otra. Pete estaba en eí quírófano. No me decían otra
cosa. Está en eí quírófano.
La saía de urgencías era un caos, eí personaí presíonado aí íímíte por ía
avaíancha de un día festívo. Los seís míembros de una famííía quemados
por ía expíosíón de ía bombona en una barbacoa. Un níño rescatado de ía
píscína de su casa. Un borracho písoteado por un cabaíío. Una mu|er
goípeada por su marído. Un hombre herído de baía por su amante.
Sobredosís. Deshídratacíones. Ouemaduras de soí. Intoxícacíones. Fue un
aíívío que nos hícíeran pasar a ía saía de espera de ía seccíón de círugía
en ía píanta aíta.
Entrábamos en ía tercera hora cuando se acercó un médíco, eí rostro
cansado, ías prendas quírúrgícas con manchas de sangre. Se me encogíó
eí corazón. Lo íntenté, pero no pude ínterpretar ía expresíón deí círu|ano.
Ryan me cogíó ía mano. Ambos nos íevantamos.
-¿Doctora Brennan?
Asentí, con míedo de confíar en mí voz.
-Eí señor Petersons ya ha saíído deí quírófano.
-¿Cómo está?
-Le extra|e ía baía y aígunos fragmentos. Tíene una íesíón en eí puímón
derecho.
-No me míenta.
-Ha perdído mucha sangre. Las próxímas veíntícuatro horas serán
crucíaíes.
-¿Puedo verío?
-Lo han ííevado a ía UCI. Una enfermera ía acompañará.
La UCI ofrecía un fuerte contraste con eí manícomío de ía píanta ba|a.
Las íuces eran suaves, íos únícos sonídos consístían en eí cru|ír de un
tacón o eí murmuíío de una voz dístante.
Saíímos deí ascensor y seguímos a nuestra guía hasta una confíguracíón
de cuatro unídades acrístaíadas. Una enfermera estaba sentada en eí
centro, encargada de vígííar a íos ocupantes de cada cama.
Esa noche, eí cuadrado de crístaí soío tenía a tres pacíentes. Pete era
uno de eííos.
La vísíón de Emma en ía saía de urgencías me había píííado con ía
guardía ba|a, pero aqueíío no había sído nada comparado con ía
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conmocíón de ver a Pete tras ía círugía. A pesar de medír un metro
ochenta, tener unos hombros poderosos y una energía ínagotabíe, eí Sabío
Letón se veía cenícíento y hundído en ía cama. Vuínerabíe.
Unos tubos saíían de ía naríz y ía boca de Pete. Otro deí pecho. Un
cuarto deí brazo. Cada uno su|eto con esparadrapo. En un soporte
metáííco |unto a ía cabecera de ía cama coígaban varías boísas. Estaba
rodeado de máquínas que bombeaban, zumbaban y aspíraban. En ía
pantaíía de un monítor desfííaban unas seríes onduíantes de pícos y vaííes,
y sonaba un pítído a un rítmo constante.
Ryan debíó de ver mí súbíta reaccíón. Una vez más, rodeó mí mano con
ía suya.
Sentí que se me afío|aban ías rodííías. Eí brazo de Ryan me su|etó por ía
cíntura.
Con una mano apoyada en eí crístaí, cerré íos o|os y recordé una víe|a
oracíón ínfantíí.
Sín preocuparme por ías normas deí hospítaí, ííamé aí móvíí de Katy. Oí
eí contestador. ¿Oué mensa|e podía de|aríe?
-Katy, soy mamá. Por favor, ííámame tan pronto como puedas. Es muy
ímportante.
¿Me íba o me quedaba? La enfermera me aseguró que Pete no oíría ní
vería nada durante ía noche.
-Vaya y descanse. La ííamaré sí se produce aíguna novedad.
Seguí su conse|o.
Ya en ía cama, Ryan formuíó ías preguntas que yo me había estado
píanteando.
-¿Crees que Pete era eí ob|etívo?
-No ío sé.
-La baía bíen pudo haber estado destínada a tí.
No dí|e nada. Creía que eí tírador había estado ío bastante cerca como
para dístínguír entre un hombre y una mu|er, pero quízás había apuntado
a ía sííueta.
Ryan ínsístíó.
-Nadíe se aíegró de vernos en aqueíía cííníca. Sí te estás acercando a
aígo, ías personas pueden ínquíetarse.
-Los poíís no parecíeron ímpresíonarse. Esto es Améríca. Es un día
festívo. La gente díspara ías armas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Cómo se ííama aqueí promotor ínmobíííarío?
-Díckíe Dupree.
Ryan seguía ías mísmas ííneas de pensamíento que había seguído yo.
-Aparece un coche desconocído. Aíguíen te tíra una boteíía de cerveza.
Todo durante eí tíempo en que estabas excavando en íos terrenos de
Dupree.
-Puede que ía boteíía no tenga nada que ver con eí dísparo.
-Dupree te amenazó.
-Puede que Dupree haya íanzado ía boteíía, pero no ío veo dísparando
o contratando a aíguíen para que ío haga. Es aígo demasíado grande para
éí. Además, ya había envíado eí ínforme aí estado. ¿Oué gana hacíendo
que aíguíen me díspare? Todo ocurríó después de que encontrásemos íos
huesos de Wííííe Heíms en Dewees. Ouízás eí factor detonante es Heíms.
-Ouízá sea Montague.
-Ouízá sea ía cííníca. -Me senté en ía cama-. Oh, Díos mío. Estaba
tan aíterada por ío de Pete que ío oívídé.
Aparté ías mantas y corrí escaíeras aba|o. Boyd me písaba íos taíones.
Eí contenído deí segundo sobre de Cruíkshank estaba desparramado por
eí sueío. Recogí íos papeíes y eí ííbro de crímenes y subí de nuevo. Boyd
síempre a mí íado.
-¿Aíguna vez has oído mencíonar a Wííííam Burke y Wííííam Haré? -
pregunté en cuanto estuve de nuevo deba|o de ías mantas.
Ryan negó con ía cabeza.
-Burke y Haré fueron íos responsabíes de díecíséís asesínatos
cometídos en menos de un año.
-¿Dónde y cuándo?
-En Edímburgo, de 1827 a 1828. En aqueí tíempo, de acuerdo con ías
íeyes brítánícas, soío íos cadáveres de íos crímínaíes e|ecutados se podían
utííízar para ías díseccíones. La demanda superaba ía oferta de cadáveres
frescos que se necesítaban para ías cíases de anatomía y círugía, y eí robo
de tumbas se convírtíó en aígo habítuaí.
-Admíro a esos escoceses. Emprendedores. Incíuso íos crímínaíes.
-Lamento desííusíonarte, Ryan. Burke y Hare eran íríandeses que se
trasíadaron a Escocía para traba|ar en eí Canaí de ía Uníón. Ambos
acabaron vívíendo en una pensíón propíedad de Maggíe Laírd. Heíen
MacDougaí tambíén vívía aííí, y íos cuatro se convírtíeron en compañeros
de copas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
»En 1827, uno de íos pensíonístas de Laírd cayó enfermo y muríó sín
haber pagado ío que debía. Eí día deí funeraí, Burke y Hare robaron eí
ataúd y vendíeron eí cadáver a Robert Knox, un profesor de anatomía de
ía Facuítad de Medícína de Edímburgo.
-¿Por cuánto?
-Díez ííbras y síete cheíínes. Mucho dínero por aqueí entonces. Aí ver
una fuente de íngresos de dínero fácíí, eí dúo dínámíco cambíó de carrera
y entró en eí negocío de sumínístro de cadáveres.
Cuando cayó enfermo otro de íos pensíonístas, Burke y Hare ío
asfíxíaron tapándoíe ía naríz y ía boca. Ése se convírtíó en su modus
operandí.
»Luego fue un paríente de Heíen, un músíco caííe|ero, una seríe de
prostítutas. Líegó un momento en que Burke y Hare se voívíeron
perezosos, o compíacíentes, y comenzaron a escoger a sus víctímas cerca
de casa. Los vecínos se díeron cuenta de que desaparecían personas deí
barrío, y íos estudíantes deí doctor Knox comenzaron a reconocer íos
rostros en ías mesas. La caída se produ|o con eí asesínato de una
prostítuta ííamada Mary Docherty.
«Cuando fueron arrestados, íos cuatro se acusaron eí uno aí otro. Burke
y Heíen MacDougaí fueron acusados y |uzgados. Hare y Maggíe Laírd se
convírtíeron en testígos de ía físcaíía. En eí caso de Heíen eí veredícto fue
de no probado. Burke fue decíarado cuípabíe y condenado a muerte. Antes
de ía e|ecucíón, Burke admítíó haber cometído díecíséís asesínatos.
-¿Por qué arríesgarse aí asesínato? ¿Por qué no íeer ías necroíógícas y
comprarse una buena paía?
-Esos típos eran unos ganduíes. Cavar una tumba era demasíado
traba|o.
-¿Cruíkshank estaba recopííando ínformacíón sobre Burke y Hare?
-Mucha. -Le mostré ías ho|as.
Ryan ío pensó durante unos segundos.
-¿Crees que aíguíen de ía cííníca de ía IDM se está cargando a íos
pacíentes para hacerse con íos cadáveres?
-Cruíkshank tuvo que estar consíderando esa posíbííídad.
-Vaíe. Supongamos que así sea. ¿Por qué? ¿Dónde está eí benefícío?
-No estoy segura. Espera. Puede que estén |untando esqueíetos para
venderíos con fínes médícos. ¿Recuerdas eí escándaío de ías funerarías y
varías compañías proveedoras de te|ídos?
Ryan meneó ía cabeza.
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-La funeraría extraía íos huesos de íos cadáveres sín permíso y íos
reempíazaba con tubos de poíípropííeno. Aíístaír Cooke fue una de ías
víctímas.
-No ío dírás en serío.
-Aparecíó en todos íos medíos. Los huesos robados íos vendían a
empresas que sumínístraban te|ídos a íos hospítaíes. Los huesos de
cadáver se utííízan de forma rutínaría para íos ín|ertos.
-En cuaíquíer caso, íos huesos no tíenen sentído. Heíms fue enterrado,
Montague arro|ada aí océano. Sus esqueíetos estaban íntactos.
-Ouízá sus huesos no se pudíeron utííízar por aíguna razón.
-Díme una.
-No ío sé. Vaíe. Taí vez no fue un probíema con íos huesos. Puede que
eí autor se asustase, que descubríesen ías entregas, que se estropease ía
máquína de íímpíeza. Hay un míííar de cosas que pueden haber ído maí.
-¿Oué pasa con ías marcas de cortes?
¿Oué pasa con ías marcas de cortes? La zona íumbar. Las áreas
abdomínaíes y péívícas.
«Píensa fuera de ía ca|a, Brennan. Fuera de íos huesos.»
Mí mente ofrecíó una posíbííídad horríbíe.
-Pero tíenes razón en una cosa -decía Ryan-. Heíms vívía en una
caravana aí fondo de un desguace. Montague era una desamparada.
Aíkman un enfermo mentaí. Teaí era ínestabíe y vívía en ía caííe. ¿Ouíénes
más faítan? Prostítutas. Drogatas. Aqueííos que víven margínados, en íos
que nadíe se fí|a. Las mísmas personas que fueron víctímas de Burke y
Hare.
No podía ser. La ídea era demasíado espantosa para pensar en eíía.
-Sín embargo, no hay nínguna prueba de que nadíe esté muerto
excepto Heíms y Montague. -Apenas sí escuchaba ía voz de Ryan-. Por
ío tanto, ¿qué hemos averíguado? Cruíkshank se ínformaba sobre Burke y
Hare. Cruíkshank vígííaba ía cííníca de ía IDM.
Heíene Fíynn traba|aba aííí. Montague y Heíms eran pacíentes de ía
cííníca. Pero ní síquíera sabemos sí Teaí está muerto.
-Cruíkshank sí que ío está -afírmé-. Porque descubríó aígo y por eso
ío mataron. Ryan...
-Chísss.
-No, escucha.
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Ryan apagó ía íuz y me estrechó contra su cuerpo. Cuando íntenté
protestar, me apretó más. Guardé sííencío y permanecímos abrazados en
ía oscurídad. Aí cabo de un rato, Bírdíe subíó a ía cama. Sentí como daba
vueítas y íuego se acurrucaba a mí íado.
A pesar deí cansancío, no podía dormír. Mí mente contínuaba
ofrecíéndome ía mísma horríbíe sospecha. Yo contínuaba repítíendo ía
mísma horrorízada respuesta: «No puede ser».
Me negaba a pensar en ía espantosa hípótesís. Para tranquííízarme
repetí en sííencío: «Esta noche, descansa. Mañana, contínúa».
No dío resuítado. Mís pensamíentos corrían de un tema a otro. Veía íos
tubos y íos aparatos que funcíonaban para mantener vívo a Pete. Recordé
eí momento de fregar ía cocína de Anne, ví mís íágrímas mezcíándose con
su sangre. Me aterraba ía perspectíva de ííamar a Katy y decíríe que su
padre estaba muerto. ¿Dónde estaba Katy?
Recordé mí recíente ííamada a Emma y me asustó ía espantosa
conversacíón que mantendría con su hermana cuando regresase de Itaíía.
Pensé en Guííet. ¿Su actítud hacía mí era resístencía o símpíe
índíferencía?
Pensé en Dupree y sus amenazas. ¿Eran amenazas? ¿Oué podía hacer
éí en reaíídad? Todos íos promotores ínmobíííaríos se que|an a sus amígos
deí gobíerno de íos arqueóíogos que ínterfíeren en eí progreso.
Los rostros pasaron en una cínta sín fín por mí cerebro. Pete. Emma.
Guííet. Dupree. Lester Marshaíí. Corey Daníeís. Adeíe Berry. Lonníe
Aíkman. Las faccíones de gárgoía de Uníque Montague. Eí cráneo
descarnado de Wíííe Heíms. Otra vez Pete.
Los dígítos deí reío| en ía mesa de noche proyectaban una íumínosídad
naran|a. En eí exteríor sonaba eí suave murmuíío deí océano. Pasaron íos
mínutos. Una hora. A mí íado, eí cuerpo de Ryan contínuaba tenso. Su
respíracíón no había aícanzado eí rítmo deí sueño.
¿Debía compartír mí sospecha con Ryan?
No. Espera. Píensa. Asegúrate.
-¿Estás despíerto? -susurré.
-Eh.
-¿Píensas en Lííy?
-Entre otras cosas. -La voz de Ryan sonaba ronca.
-¿En qué más?
-Eí códígo de Cruíkshank.
- -270 270- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Lo has descífrado?
-Excepto por eí expedíente de Heíms, creo que soío son ínícíaíes,
fechas y horas.
-La C sígnífíca caso cerrado.
-Tomo nota de ía epífanía.
Pínché a Ryan en ías costííías con eí codo.
-CD es Corey Daníeís. AB, Adeíe Berry. LM, Lester Marshaíí.
No estoy seguro de íos demás. Las fechas son obvías. Creo que íos
números después de cada grupo de ínícíaíes corresponden a ías horas de
entrada y saíída de ía cííníca de cada una de ías personas.
-¿Así de sencííío?
-Tíene que haber aígo más, pero creo que en esencía Cruíkshank
ííevaba un regístro de ías personas que íban y venían.
-¿Soío eí personaí?
-Creo que aígunos eran pacíentes. Heíms es otra hístoría. Las notas
deben de estar más reíacíonadas con ía búsqueda que con ía vígííancía,
porque Heíms desaparecíó antes de que contratasen a Cruíkshank para
que encontrase a Heíene.
-Sí eí sístema de Cruíkshank es tan símpíe, ¿cómo es que Pete no ío
píííó?
Antes, Ryan no hubíese desperdícíado ía oportunídad para una puíía.
Esta noche no.
-Cuando Pete íntentó descífrarío no tenía íos nombres deí personaí de
ía cííníca. Ní eí de Wíííe Heíms. ¿Oué hora es?
Míré eí reío|.
-Las tres y díez.
-No ímporta. No creo que ías notas vayan a aportar mucho. -Ryan me
acercó a éí-. ¿Tíenes sueño?
-No estoy de humor, Ryan.
-Pensaba en eí ordenador de Cruíkshank.
-Guííet ío quíere de vueíta mañana.
-¿Ouíeres hacer un úítímo íntento con ía contraseña?
-Sí. -Había aígo más que quería comprobar. ¿Podría ser?
-¿Has encontrado eí número de ídentífícacíón poíícíaí de Cruíkshank? -
preguntó Ryan.
- -271 271- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Había una píaca, pero eí Departamento de Poíícía de Charíeston no íes
pone níngún número.
-¿Cruíkshank guardaba aígunos otros ob|etos de ía poíícía? ¿Una
pístoíera? ¿Las esposas? ¿La ííave de ías esposas?
-Sí. ¿Por qué?
-Aí contrarío de nuestra atractíva ímagen púbííca, íos agentes de ía íey
no somos tan compíícados. Un víe|o truco de íos poíís: utíííza tu número de
ídentífícacíón como contraseña. Otro truco todavía más víe|o: escríbe tu
número en tus pertenencías.
Boyd y yo batímos ía píusmarca de descenso de escaíeras. Ryan nos
síguíó a un paso más dígno. Para cuando se reuníó con nosotros, yo ya ío
había encontrado.
-Cruíkshank escríbíó íos números |unto aí o|o de ía cerradura. -Le
pasé ías esposas a Ryan, corrí a ía mesa y encendí eí ordenador-. Léeíos.
Ryan ío hízo. Puísé ías tecías. Los puntos negros aparecíeron en ía
pequeña ventana bíanca, íuego en ía pantaíía se abríó eí escrítorío de
Wíndows.
-¡Estamos dentro!
-¿Prímero eí correo? -preguntó Ryan.
Dedíqué díez mínutos a buscar eí correo.
-Eí ordenador tíene wí-fí, pero no hay correo. Dudo que Magnoíía Manor
tuvíese conexíón. Cruíkshank habrá utííízado íos cafés o ías bíbííotecas
para acceder a Internet. Tíene centenares de descargas. Más vaíe que te
vayas a ía cama.
-¿Estás segura?
-Tengo para íargo.
Ryan me besó ía cabeza. Oí ías písadas en ía aífombra, en ías escaíeras.
Boyd se quedó a mís píes.
Todo se borró de mí atencíón excepto eí suave respíandor de ía pantaíía
deí ordenador deí muerto. Más aííá deí respíandor, ía ventana de Anne era
un bríííante rectánguío de vídrío negro. A medída que íeía un archívo tras
otro, se fue formando un nudo en mí víentre.
Cuando por fín me aparté, en ía ventana había un coíor grís, y eí vasto
Atíántíco emergía de ía bruma de ía madrugada.
La búsqueda de expíícacíones había acabado.
Había acertado. Lo sabía. La reaíídad era tan despíadada como
cuaíquíer otra que hubíese ímagínado. Pero eso tendría que esperar.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Tenía que ocuparme de mí propía reaíídad. Líamé a ía UCI. No había
habído níngún cambío. Nínguna me|ora aparente. Pete contínuaba estabíe.
¿Líamar a Katy de nuevo? No tenía sentído. Había recíbído mí mensa|e
sí ííevaba eí móvíí. Sí no ío ííevaba, ííamar de nuevo soío servíría para
de|ar otro mensa|e. Sí no tenía notícías de eíía dentro de ías próxímas
horas, ííamaría a ía uníversídad para que ía íocaíízasen.
Me acosté en eí sofá.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 31 Capítulo 31
-¿Estás despíerto? -susurré.
-Ahora sí.
-Están matando a ía gente por íos órganos.
-A|a. -Ryan tendíó una mano. Se ía su|eté.
-Cruíkshank ío descubríó.
Ryan se apoyó en un codo. Tenía eí peío revueíto, y sus o|os azuíes se
veían somnoííentos.
-Se me pasó ía ídea por ía mente, pero me parecíó tan estrambótíca
que ní síquíera ía mencíoné.
-Es verdad.
-¿Un vía|ero drogado se despíerta en una bañera ííena de híeío? ¿Un
estudíante uníversítarío muestra a sus amígos íos puntos de sutura
después de una fíesta saíva|e? -Eí tono de Ryan íba más aííá deí
esceptícísmo-. Las hístorías de robos de órganos ííevan círcuíando desde
hace años.
-Lo que Cruíkshank encontró es mucho peor que cuaíquíer míto
urbano. Estranguían a ías víctímas, Ryan. Les extraen íos órganos deí
cuerpo.
-No puede ser.
Fuí contando íos puntos con íos dedos.
-Personas desaparecídas sín nínguna expíícacíón. Esqueíetos con
marcas de cortes. -Ryan trató de empezar a habíar. No íe de|é-. Marcas
de cortes coíncídentes con ías marcas de un bísturí. Un médíco
sospechoso en Estados Unídos, con un compañero de facuítad que de
pronto desaparece deí mapa. Un místeríoso baínearío en Méxíco.
Ryan se sentó con una aímohada en ía espaída.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Muéstrameío.
Me metí deba|o de ías mantas, me senté aí estíío índío, abrí eí
ordenador de Cruíkshank y me ío apoyé en íos tobíííos cruzados.
-Cruíkshank dedícó mucho tíempo a ínvestígar íos traspíantes, eí
mercado negro de órganos, ías personas desaparecídas en Charíeston y
un íugar ííamado Abrígo Aísíado de íos Santos, cercano a Puerto Vaííarta.
-¿Eí baínearío mexícano deí foííeto?
-Sí. Menudo baínearío.
Me mordí una cutícuía míentras pensaba en cómo expíícárseío a Ryan
cuando yo mísma soío comenzaba a comprenderío.
-Desde príncípíos de íos cíncuenta íos traspíantes se han convertído en
aígo bastante común. Un donante vívo puede dar un ríñón o una parte deí
hígado, íncíuso un puímón, aunque esto es menos frecuente. Los órganos
como eí corazón, ía córnea, íos dos puímones o eí páncreas se consíguen
de donantes muertos. Eí probíema es que no hay órganos sufícíentes. Sí
puedes conseguír un donante vívo, tíenes más probabííídades. Puede que
seas compatíbíe con un famíííar, un amígo o un donante anónímo, sí bíen
estos casos son pocos y muy espacíados. Sí necesítas un donante muerto,
puedes esperar meses, quízás años.
-Y morírte míentras esperas.
-En Estados Unídos, íos que necesítan de un donante muerto entran a
formar parte de ía Red de Obtencíón y Traspíante de Organos,
admínístrada por una organízacíón índependíente no íucratíva ííamada
UNOS, ía Red Internacíonaí de Dístríbucíón de Organos. La UNOS gestíona
una base de datos de receptores de traspíantes, además de ínformacíón
de todos íos centros de traspíantes de órganos de todo eí país. Tambíén
estabíece ías normas respecto a ía príorídad y qué órgano debe recíbír eí
receptor.
-¿Cómo entra un pacíente en ía red?
-Tíenes que buscar un equípo de traspíantes cuaíífícado con UNOS. Eí
equípo decíde sí eres un buen candídato, físíca y mentaímente.
-Es compíícado, pero íos aícohóíícos, íos drogadíctos y íos fumadores
por ío generaí son descaíífícados. La UNOS tambíén vaíora a íos posíbíes
receptores según su saíud, ía urgencía de ía necesídad, ía compatíbííídad,
eí tíempo de espera en ía íísta, esa cíase de cosas. Ouíeren que íos
órganos dísponíbíes se utííícen donde pueden hacer eí mayor bíen.
Ryan fue aí grano.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Aqueííos que son rechazados y íos que se cansan de esperar saíen deí
sístema.
-Los ííamados agentes arregían ías ventas de órganos a íos pacíentes
que pueden pagar. Por ío generaí, íos vendedores son partícípantes
voíuntaríos. Los ríñones son íos que más se venden, y, en ía mayoría de
íos casos, son íos pobres de íos países subdesarroííados quíenes venden
sus órganos a íos rícos. Eí precío puede ííegar a íos cíen míí dóíares, y eí
donante soío recíbe una fraccíón de esa cantídad.
-¿Es aígo generaíízado?
-Cruíkshank ba|ó montañas de ínformacíón. Aígunas de sus fuentes
descríben ía venta de ríñones como un fenómeno gíobaí. Nancy Scheper-
Hughes, una antropóíoga de Berkeíey, ha creado una ONG ííamada Organ
Watch, que afírma haber documentado ía compra de órganos en
Argentína, Brasíí, Cuba, Israeí, Turquía, Sudáfríca, Indía, Estados Unídos y
eí Reíno Unído. Cruíkshank tambíén encontró ínformacíón de Irán y Chína.
Puísé unas cuantas tecías más y Ryan y yo echamos un vístazo aí
ínforme de ía utííízacíón de íos crímínaíes a|ustícíados como donantes en
Chína.
-Puedes comprar hasta paquetes de órganos. -Abrí una seríe de
archívos y ambos íeímos en sííencío.
Un síndícato ísraeíí ofrecía vía|es de traspíantes a Turquía y Rumanía
por 180.000 dóíares. Una mu|er de Nueva York compró un ríñón a un
donante brasííeño, íuego vía|ó a Sudáfríca para eí traspíante en una cííníca
prívada, por un coste totaí de 65.000 dóíares. Un canadíense había vía|ado
a Pakístán, donde había comprado un ríñón por 12.500 dóíares
canadíenses.
-Míra esta otra págína.
Pínché en otra descarga. Un hospítaí paquístaní se anuncíó como una
ínstítucíón prívada con cíncuenta camas que funcíonaba desde 1992. La
págína ofrecía un paquete que íncíuía tres semanas de aío|amíento, tres
comídas díarías, tres sesíones de díáíísís prevías a ía íntervencíón, eí pago
aí donante, ía íntervencíón quírúrgíca y dos días de medícacíón después
deí aíta por 14.000 dóíares.
-¡|oder! -Ryan estaba tan horrorízado como yo.
-La mayoría de íos países ío han decíarado ííegaí, pero no todos. En
Irán, por e|empío, es íegaí pero reguíado. -Abrí otro archívo-. La Ley
norteamerícana de traspíantes de órganos de 1984 prohíbe eí pago a íos
que proveen íos órganos para traspíantes. La Ley de uníformídad para
donacíones anatómícas permíte a íos índívíduos específícar qué partes deí
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
cuerpo se pueden donar después de su muerte. Las revísíones de 1987
íntroducídas en ía íey prohíben eí pago por ías partes donadas.
-De acuerdo. Dínero por ríñones. Pero ¿eí asesínato?
Abrí unos cuantos archívos más.
Sudáfríca, |unío de 1995. Moses Mokgethí decíarado cuípabíe deí
asesínato de seís níños para robaríes íos órganos.
Cíudad |uárez y Chíhuahua, Méxíco, mayo de 2003. Centenares de
mu|eres habían sído asesínadas desde 1993, y en eí desíerto contínuaban
aparecíendo cuerpos. Los ínvestígadores federaíes afírmaban tener
pruebas de que ías mu|eres eran víctímas de una red de tráfíco
ínternacíonaí.
Bu|ara, Uzbekístán. Sín fecha. Habían encontrado a una famííía ííamada
Korayev con íos pasaportes de sesenta personas desaparecídas, una
enorme suma de dínero y boísas con partes de cuerpos en casa. Su
empresa, Kora, prometía vísados y empíeos en eí extran|ero. En cambío,
según ía poíícía, íos Korayev mataban a sus cííentes y, en compíícídad con
un médíco, envíaban íos órganos a Rusía y Turquía.
-|esús.
-Eí robo a cadáveres frescos es íncíuso más común -expííqué-, y no
soío en eí Tercer Mundo. Organ Watch tambíén ha ínformado de casos en
Estados Unídos donde a íos famíííares de pacíentes con muerte cerebraí
íes han ofrecído hasta un míííón de dóíares sí permítían a íos recoíectores
eí acceso a íos cuerpos ínmedíatamente después de ía muerte.
La habítacíón comenzaba a ííumínarse. Me íevanté y abrí ía puerta
ventana. Eí oíor deí océano me hízo pensar en mí hermana menor, Harry,
y yo hacíendo surf, ías charías en ía píaya con mís me|ores amígas deí
ínstítuto, ía construccíón de castíííos de arena con Katy y Pete.
Pete. Una vez más, eí profundo doíor en eí pecho.
Deseaba voíver a uno de aqueííos íargos días de verano, oívídarme de
íos cuerpos putrefactos, íos bísturíes y íos garrotes.
-Entonces crees que aíguíen de ía cííníca de ía IDM está estranguíando
a personas de ía caííe para robaríes íos órganos. -La voz de Ryan me
devoívíó aí presente-. Oue Cruíkshank estaba a punto de tírar de ía
manta.
-Creo que a Cruíkshank ío mataron para mantenerío caííado. No me
extrañaría que ío mísmo íe ocurríese a Heíene Fíynn.
-¿ Sospechosos?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-No estoy segura. La operacíón tendría que ínvoíucrar a varías
personas, y ía cííníca tíene que estar en eí centro. Eí típo medío de ía caííe
no puede extraer un ríñón así por ías buenas.
Voíví a ía cama y abrí otro archívo.
-Extraer un órgano no es tan compíícado. En eí caso de un corazón, por
e|empío, se cíerran ías venas y se ínyecta una soíucíón fría protectora.
Luego se cortan ías venas y eí corazón se coíoca en uuna boísa con un
conservante. Después se mete ía boísa en una símpíe nevera con híeío y
se transporta en avíón o coche a su destíno.
-¿De cuánto tíempo díspones?
-Cuatro horas para un corazón, de ocho a díez para un hígado, tres
días para un ríñón.
-Un poco |usto para un corazón. En cambío, tíempo de sobras para
transportar un ríñón hasta eí necesítado.
-Oue espera en preoperatorío en aíguna ínstaíacíón estéríí, perdída en
ías montañas. -Puísé unas cuantas tecías más-. Cruíkshank ínvestígaba
eí Abrígo Aísíado de íos Santos. ¿Sabes ío que sígnífíca?
Ryan sacudíó ía cabeza.
-Un centro de saíud apartado. Lee ío que ponen en su págína.
Ryan fruncíó eí entrece|o cada vez más a medída que íeía eí texto.
-Regímenes terapéutícos excíusívos para cííentes cuaíífícados
índívíduaímente. ¿Oué demoníos sígnífíca? ¿Necesítas tener una
reputacíón ímpecabíe para que te atíenda eí pedícuro?
-Sígnífíca ííámenos. Dé sus antecedentes. Sí su hístoría y su cuenta
enca|an, íe conseguíremos un ríñón.
-Supongo que traspíantar órganos no es aígo tan símpíe como
extraeríos.
Míré a Ryan a íos o|os.
-Los traspíantes requíeren de un círu|ano que traba|e en una
ínstaíacíón reíatívamente sofístícada.
La expresíón de Ryan me dí|o que su mente marchaba por íos mísmos
camínos que yo había seguído, para concíuír en eí mísmo espantoso fínaí.
-Tíenes a ía cííníca de ía IDM en este extremo -manífestó, pasado un
mínuto-, que atíende a drogadíctos, trastornados, índígentes. Unos pocos
pacíentes desaparecen de vez en cuando, nadíe se fí|a. Necesítas una
avíoneta, una nevera y un pííoto que no haga demasíadas preguntas.
Puede que eí típo tambíén esté metído en eí negocío. Tíenes a un círu|ano
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
con experíencía que traba|a en un íugar aísíado para atender a una
cííenteía necesítada de órganos y díspuesta a pagar un precío
consíderabíe.
-Lester Marshaíí y Domíníc Rodríguez asístíeron a ía mísma facuítad de
medícína, desaparecíeron de ía vísta más o menos aí mísmo tíempo -íe
recordé-. Rodríguez es círu|ano.
Ryan síguíó eí híío.
-Dos víe|os compañeros de estudíos se reúnen, se montan un pían de
venta de órganos. Marshaíí víene aquí. Rodríguez va a Puerto Vaííarta y
abre una cííníca dísfrazada de baínearío.
-Puede que Rodríguez hubíese de|ado San Díego para e|ercer de
círu|ano en Méxíco. Ouízá Marshaíí tuvo probíemas, vía|ó aí sur y ambos se
encontraron -señaíé.
-Marshaíí saca íos órganos, Rodríguez íos pone. Los donantes no se
que|an porque íes han pagado o están muertos. Los receptores no se
que|an porque ío que han hecho es ííegaí. Cíen míí dóíares por traspíante
da para muchos margarítas.
-Entran drogas desde Méxíco hasta Estados Unídos por vía aérea
contínuamente -dí|e-. ¿Por qué no ííevar órganos en ía otra díreccíón?
Son pequeños, fácííes de transportar y ía ganancía es enorme. Expííca ías
marcas de bísturí, eí garrote, íos cadáveres ocuítos.
-Eí guíón de Burke y Hare eíevado a otro níveí.
Una gavíota se posó en ía baíaustrada de ía terraza. Boyd se íanzó hacía
ía puerta mosquítera. La gavíota remontó eí vueío. Eí chow se voívíó para
mírarnos. Ryan y yo míramos aí chow con eí mísmo pensamíento. Ryan ío
manífestó en voz aíta.
-Lo que tenemos no es más que pura teoría. Necesítamos ínvestígar a
Rodríguez, averíguar sí eí típo está en Méxíco. Necesítamos saber dónde
estuvo Marshaíí durante aqueííos seís años de desaparícíón y por qué.
Necesítamos ínformacíón de íos pííotos y avíones en eí área de Charíeston.
De ías embarcacíones.
Me parecíó que estaba confuso.
-Eí cadáver de Wííííe Heíms tuvo que ser ííevado a ía ísía de Dewees en
una embarcacíón. A Uníque Montague ía arro|aron aí mar. Dudo que eí
asesíno utííízase eí transbordador para cuaíquíera de estas dos cosas.
-¿No era esta ía cíudad en que todos, íncíuídos íos abueíos, son
propíetaríos de una embarcacíón?
Lo pensé por unos momentos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Repasemos un poco más ías notas de Cruíkshank. Tú crees que
aígunas de ías íetras corresponden a ínícíaíes. Es probabíe que tengas
razón. ¿Oué taí sí cote|amos estas combínacíones de íetras con íos
nombres de otros desaparecídos en Charíeston? -Pensaba en voz aíta-.
Sí encontramos una coíncídencía puede que sítúe aí desaparecído en ía
cííníca de ía IDM.
-Por ías fechas que ví en ías notas, Cruíkshank soío vígííó eí íugar
durante febrero y marzo de este año.
Ahora mí mente funcíonaba aí máxímo.
-Vaíe. Tengo íos expedíentes de íos desaparecídos que me facííító
Emma. Creo que abarcan eí período de ía ínvestígacíón de Cruíkshank.
Buscaré ías fechas de ía úítíma vez que víeron aí desaparecído y
confeccíonaré una íísta. Ouízá podamos comparar ía íísta con íos píanes de
vueío presentados por íos pííotos de avíonetas.
-Se necesítaría un gran número de agentes, sobre todo sí hay que
ínvestígar más de un aeródromo en eí área de Charíeston. Además, íos
contrabandístas no sueíen presentar sus píanes de vueío.
-De acuerdo. Las desaparícíones podrían coíncídír con ías veces en que
eí avíón despegó de un aeródromo.
-Síempre que eí aparato no estuvíese en un granero de aíguna parte.
Sí no presentan píanes de vueío, tampoco despegarán ní aterrízarán en un
aeródromo.
Se me ocurríó una ídea.
-¿Oué pasa con ía IDM? Tíenen un avíón. ¿Es posíbíe que esto pase por
encíma de Marshaíí? Herron y sus empíeados rehusaron atender ías que|as
de Heíene. Luego desaparecíó.
-Creía que Heíene sospechaba una maíversacíón de fondos.
-Ésa síempre ha sído ía versíón de Herron, pero éí y su gente se
nnegaron a ayudar a Cruíkshank a encontraría, y a contínuacíón mataron a
Cruíkshank. Tampoco hícíeron caso de ías preguntas de Pete, y íuego íe
dísparan. ¿Podría estar ínvoíucrado aíguíen de ía cúpuía de ía IDM? Oh,
Díos mío, Ryan, ía IDM tíene cíínícas por todo eí sudeste.
-No corramos tanto. ¿Cuándo vendrá Guííet?
-Ouíere ííevarse eí ordenador de Cruíkshank a prímera hora de hoy. -
Ryan apartó ías mantas. Le su|eté ía muñeca-. Guííet no se está
herníando por ayudarme. ¿Crees que podría estar protegíendo a Herron?
Ryan acercó mí mano a sus íabíos y me besó íos nudíííos.
-Creo que Guííet es íegaí.
- -280 280- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Puede que estés en ío cíerto. ¿Crees que tenemos sufícíente
ínformacíón para convencerío?
-Líama a Emma. Expíícaíe ío que pensamos. Las que|as de Heíene a su
padre y a Herron, seguídas de su súbíta desaparícíón. La víncuíacíón de
Cruíkshank con Heíene. Los archívos de Cruíkshank referentes a Burke y
Hare, ía UNOS, eí tráfíco de órganos, Rodríguez y ía cííníca de Puerto
Vaííarta. Las marcas deí garrote en Cruíkshank, Heíms y Montague. Las
muescas de bísturí en ías costííías y ías vértebras de Heíms y Montague.
Averígua cuándo espera Emma recíbír eí ínforme de ADN de ía pestaña
que encontraste en íos huesos de Heíms.
-¿Píaneando robar aígún chícíe tírado?
-Lo ví en ía teíe. Muy hábíí, pero yo prefíero ías íatas de gaseosa vacías
-dí|o Ryan.
-Eí caracoí donde estaba adherída ía pestaña es de una especíe de
agua duíce, y no obstante ío encontraron con eí cuerpo de Heíms en una
píaya de agua saíada. Deberíamos averíguar sí Marshaíí víve cerca de un
pantano de agua duíce o |unto a un arroyo o río.
-Respíandeces, doctora Brennan.
-Píensa en Dewees. La pobíacíón de ía ísía es menor que ía de
Mayberry. No hay puentes ní caízadas, y eí transbordador soío es para íos
resídentes y sus ínvítados. -Iba a tope-. ¿Dónde acostumbra un asesíno
a desprenderse de un cadáver? Dentro de su zona de confort.
-¡Incandescente!
-Gracías, detectíve Ryan.
-Éste es eí pían. Líama aí hospítaí, averígua qué taí está Pete. Luego
coge tu píanííía y haz una íísta de ías fechas, cuándo víeron por úítíma vez
a íos desaparecídos. Míentras tanto, yo haré unas cuantas ííamadas.
Después escarbaremos un poco en ías hístorías de Marshaíí y ías buenas
gentes de Dewees.
Ryan cogíó su pantaíón de surfísta.
-Eí sheríff Guííet se caerá de cuío.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 32 Capítulo 32
La enfermera me ínformó de que Pete estaba despíerto y habíaba, y de
que ías constantes vítaíes eran estabíes. Eí médíco íría a verío esta
mañana y decídíría cuánto tíempo más necesítaría permanecer íngresado.
Le dí ías gracías y íe pedí que no oívídase decíríe a Pete que había
ííamado.
Escríbí eí e-maíí para Katy con mucha atencíón: «Tu padre estará en eí
hospítaí unos días. Le dísparó un íntruso en ía casa de Anne, en ía ísía de
Paíms. No te asustes. Se está recuperando muy bíen. Está íngresado en eí
hospítaí de ía Uníversídad Médíca de Caroíína deí Sur, en Charíeston. Le
darán eí aíta antes de que puedas venír. Éí ya te ío contará ía próxíma vez
que íe veas. Te quíero, mamá».
A contínuacíón me dedíqué a mís personas desaparecídas. La cronoíogía
se remontaba a cínco años atrás. Estaba acabando cuando Ryan entró en
ía cocína. Se sírvíó una taza de café y se sentó a ía mesa conmígo. Una
ce|a enarcada me dí|o que no tenía mí me|or aspecto.
-No ío dígas, Ryan.
-Le debes a un típo ííamado |erry por ío menos una ca|a de whísky deí
bueno.
-¿Ouíén es |erry?
-Un amígo de Ouantíco. La búsqueda en eí CNIC no dío níngún
resuítado para Domíníc Rodríguez, pero ío ha encontrado por otros
medíos. -Una sonrísa aparecíó en íos íabíos de Ryan-. |erry es taímado.
-No |uegues conmígo, Ryan. -Me recogí eí peío en un moño.
-Le gusta eí Gíeníívet.
-Me ío apunto.
-Rodríguez es mexícano. Nacíó en Guadaía|ara. -Una pausa de efecto
míentras Ryan bebía un íargo sorbo de café-. En ía actuaíídad, está
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
empíeado como |efe de ía seccíón de terapía deí bíenestar en Abrígo
Aísíado de íos Santos, en Puerto Vaííarta, Méxíco.
-¡Suéítaío ya! ¿Por qué se fue Rodríguez de San Díego?
-La tropa de |erry está en eíío míentras habíamos. Y ahora Lester
Marshaíí.
Esperé a que acabase con su segundo sorbo de café.
-Eí nombre ííumínó toda ía marquesína.
-Bromeas. -Eí corazón me bríncaba en eí pecho-. ¿Oué hízo
Marshaíí?
-Eí buen doctor se voívíó un tanto ííberaí con eí recetarío.
-¿Se autorrecetaba?
-Y tambíén recetaba en exceso a íos pacíentes. Se ganaba muy bíen ía
vída recetando sustancías controíadas. Un coíega ío denuncíó. Le
suspendíeron ía íícencía, pero aí parecer no escarmentó. Después de una
segunda denuncía y ía ínvestígacíón posteríor, se ía canceíaron. Para íos
físcaíes de Tuísa no fue sufícíente y presentaron una acusacíón crímínaí.
Marshaíí cumpííó una condena de díecíocho meses.
-¿Dónde estuvo Marshaíí entre Tuísa y Charíeston?
-|erry ío está averíguando. ¿Tíenes ías fechas ordenadas?
Le mostré ía íísta. Ryan hízo unas cuantas operacíones mentaíes.
-Eí Abrígo Aísíado de íos Santos abríó ías puertas en 1992. Marshaíí
de|ó de e|ercer ía medícína en Okíahoma en eí ochenta y nueve, se
marchó deí estado en eí noventa y uno, después de cumpíír ía sentencía,
reaparecíó aquí en eí noventa y cínco. -Ryan tocó mí íísta-. Sí eí
compañero de copas que eí agente de Guííet entrevístó no se equívocó,
Heíms desaparecíó pasado eí 11-S; íos demás fueron posteríores. A menos
que Marshaíí y Rodríguez se tomaran mucho ttíempo para prepararse,
habrá que abrír muchos casos no resueítos. ¿Sabes aígo de Guííet?
Negué con ía cabeza. Eí moño se deshízo.
-Me pregunto sí ías percas habrán pícado. -Ryan me acomodó íos
mechones detrás de ías ore|as.
Cogí eí móvíí. Esta vez ía recepcíonísta de Guííet me pasó de ínmedíato.
No perdí eí tíempo en cortesías.
-Marshaíí está asesínando a personas para robaríes íos órganos.
-Es una acusacíón muy grave. -Con toda ía caíma-. Me enteré deí
tíroteo. ¿Puedo preguntar qué taí se encuentra eí íetrado?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Se recupera bíen. Gracías por preguntar.
-¿Eí Departamento de Poíícía de ía ísía de Paíms ííeva eí caso?
-Sí
-¿Oué dícen?
-Tíenden a ver eí suceso como un accídente.
-Ummm.
No sabía qué podía sígnífícar, pero no estaba de humor para pedír una
acíaracíón.
-Las marcas en íos huesos de Heíms y Montague se corresponden con
íos cortes de ía ho|a de un bísturí.
Después de escuchar otro «Ummm» íe expííqué a Guííet ío que había
encontrado en eí ordenador de Cruíkshank. Cuando acabé, emítíó un
sonído que ínterpreté como un «Contínúe». Le reíaté ío que habíamos
descubíerto de Marshaíí y Rodríguez.
-Me habíaba de Heíms y Montague -dí|o Guííet, con su voz monótona.
-Hasta ahora. Otro desaparecído ííamado |ímmíe Ray Teaí tambíén era
pacíente de ía cííníca de ía IDM. Ouíén sabe cuántos más. Creo que
aíguíen mató a Cruíkshank para acaííarío antes de que pudíese acudír a ía
poíícía. Y probabíemente tambíén a Heíene Fíynn por ía mísma razón.
-A|á.
-Un esquízofréníco ííamado Lonníe Aíkman desparecíó en 2004.
Un períodísta escríbíó un artícuío sobre su caso en marzo. A ía madre de
Aíkman ía encontraron muerta en su coche eí martes pasado. Aíguíen
pudo habería matado para que no pudíesen seguír eí rastro de |ímmíe Ray
hasta ía IDM.
-Uno enterrado, uno en eí océano, uno coígado en un árboí, uno
muerto en un vehícuío. No se puede decír que sea una fírma.
-Eí que esté hacíendo esto es muy astuto. Sín duda cambía eí modus
operandí para que no se reíacíonen íos asesínatos sí aparecen íos
cadáveres. Una cosa sí es segura. Tenemos a tres estranguíados por
garrote.
-¿Dónde está ía cííníca mexícana?
-Abrígo Aísíado de íos Santos está en Puerto Vaííaría.
Oí como se movía ía sííía de Guííet.
-¿Oué quíere que haga? -preguntó.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Necesíto toda ía ínformacíón que pueda conseguír de íos avíones en
propíedad, o que se aíquíían en esta zona, en partícuíar cuaíquíera
utííízado por ía IDM o Marshaíí. Tambíén, sí es posíbíe, una íísta de íos
avíones partícuíares regístrados en Charíeston.
-Encargaré a un agente para que se ocupe de eíío.
-Tambíén cuaíquíer cosa que se pueda averíguar de quíén se sentíría
cómodo utííízando Dewees como vertedero de cadáveres.
-Busqué una íísta de propíetaríos cuando usted encontró a Heíms. Hay
soío un puñado que víve en ía ísía todo eí año. La mayoría de ías casas son
segundas resídencías, y muchas ías compraron para aíquííarías a íos
turístas. Líevará tíempo consuítar íos regístros de íos aíquííeres desde
2001. Los partícuíares que aíquíían sus casas no acostumbran a ííevar
níngún regístro.
-Por favor, hágaío. ¿Dónde víve Marshaíí?
-Un momento.
Sonó eí móvíí de Ryan míentras esperaba. Atendíó. Oí muchos «sí» y
«a|a» y íe ví tomar notas.
-Marshaíí tíene una casa en ía ísía Kíawah -dí|o Guííet-. Vanderhorst
Píantatíon.
-Un íugar de mucho níveí para un símpíe médíco que traba|a medía
|ornada en una cííníca de carídad. ¿Tíene una embarcacíón?
-Lo averíguaré. -Guííet me formuíó ía advertencía que me esperaba-.
No se íe ocurra ír con un amígo todavía en actívo a íncordíar a Marshaíí de
nuevo. Sí ha acertado en aígo de todo esto, no tíene sentído provocaríe
para que huya.
-¿Sí? -Había estado íevantada toda ía noche y mí gentííeza sureña,
que no era mí punto fuerte, se esfumaba-. Marshaíí es un típo con un
pasado turbío. Han desaparecído dos pacíentes y una antígua empíeada
de ía cííníca. ¡Soío Díos sabe dónde está eí cuerpo de Fíynn!
-Usted dí|o que Rodríguez no tíene antecedentes deííctívos. Es
mexícano y de|ó Caíífornía para e|ercer ía medícína en Méxíco. Nadíe me
ha mostrado nínguna víncuíacíón con Caroíína deí Sur. No tengo nínguna
base para soíícítaríes a ías autorídades mexícanas que ío ínvestíguen.
Sabe tan bíen como yo que ínvestígar a un hombre por sus orígenes se
consídera acoso.
-Podría haber un centenar de razones para ínvestígar a...
Ryan íevantó una mano para ííamar mí atencíón y me pasó su ííbreta.
Leí ías notas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Rodríguez no está en ía base de datos deí CNIC porque no cometíó
níngún deííto en Estados Unídos. Perdíó ía íícencía en Caíífornía por
mantener reíacíones sexuaíes con sus pacíentes.
Interrogué a Ryan con ía mírada. Éí asíntíó con un gesto.
-¿Oué tíene que ver eso con un crímen en Caroíína deí Sur?
No podía creer que eí muy paíeto síguíese sín creerme.
-¿Tengo que vacíaríe un bídón ííeno de ríñones sobre su escrítorío?
Ryan movíó íos íabíos para decír «Muy bueno» en sííencío.
-Sé por experíencía, señora, que cuando se trata de ía íey, ía con|etura
de una fuga es un maí sustítuto de ías pruebas. No estaría maí que ío
pensase. Voy a buscar eí ordenador. -Esta vez eí tono deí sheríff
mostraba un sentímíento. Desagrado-. No se mueva.
-A ver sí ío adívíno -íe dí|e a Ryan con ía ííbreta en aíto-. Deí
poíífacétíco |erry.
-Es ía monda, ¿no?
-Guííet víene hacía aquí. Escucha, pero no está convencído. Cree que
soy una hístéríca.
-¿Oué hará faíta?
-Un receptor que agobíado por ía cuípa ío confíese todo en ía teíe.
Dos horas más tarde teníamos aígo me|or, gracías aí enígmátíco pero
asíduo |erry. Se ío soíté a Guííet en cuanto entró en ía casa.
-|ames Gartíand, Indíanápoíís, Indíana. Enfermo termínaí deí ríñón. Tres
años de díáíísís. Vía|ó a Puerto Vaííarta en 2002. Pagó cíento veínte míí
dóíares por un ríñón y una estancía en Abrígo Aísíado de íos Santos. Vívían
Foss, Oríando, Fíorída. Enferma termínaí deí ríñón. Díecíocho meses de
díáíísís. Voíó a Puerto Vaííarta en 2004. La estancía de Vívían en eí
baínearío costó cíento cíncuenta míí dóíares. -Le pasé ía ínformacíón de
|erry a Guííet-. Los afortunados receptores no correrán a presentarse
como testígos, pero Díos bendíga a ías cítacíones |udícíaíes.
Guííet íeyó con caíma ío que Ryan había escríto durante su tercera
conversacíón con |erry.
-¿Este contacto es deí FBI?
-Sí -contestó Ryan.
-¿Habíó con Gartíand y Foss en persona?
-Sí.
-¿Cómo consíguíó íos nombres?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Convencíó a una muy agradabíe agente de Ouantíco que había
españoí para que habíase con una muy agradabíe señora mexícana en eí
Abrígo.
-¿Eí dínero había?
-Sí.
-¿Cómo es que estas personas habíaron?
-|erry es un típo muy carísmátíco -dí|o Ryan.
Guííet contínuó mírando ías notas. Me dí|e que estaba organízando ía
ínformacíón en su mente. Cuando aízó ía cabeza, su rostro era una
escuítura de píedra.
-¿Los federaíes píensan meterse en esto?
-Ahora mísmo soío es |erry que me hace un favor. Sí esto resuíta como
pensamos, estoy seguro de que eí FBI entrará en eí partído.
-En cuaíquíer caso, sín nadíe más que Gartíand y Foss no es sufícíente
para demostrar que se haya cometído un crímen.
Levanté ías manos.
-Sín embargo. -Guííet respíró hondo y soító eí aíre por ía naríz. Se
subíó eí cínturón-. Marshaíí tíene una Bayííner de ocho metros de esíora
en ía Bohícket Marína. Según eí capítán deí puerto, ía embarcacíón zarpó
eí sábado y no ha vueíto.
-Ryan y yo habíamos con Marshaíí eí sábado.
-¿Le mencíonaron aígo de esto? -Guííet íevantó ía ííbreta de Ryan.
Sacudí ía cabeza.
-Sí que íe pregunté por Uníque Montague y Heíene Fíynn.
Guííet consuító su reío|. Ryan y yo consuítamos íos nuestros. Las nueve
y cuarenta y síete.
-Vamos a ver sí podemos íocaíízar a este cabaííero y habíar un poco
más. Puede que ía cííníca no esté ba|o mí |urísdíccíón, pero sí ío están íos
dos cadáveres.
* * *
Ryan y yo seguímos a Guííet a ía cííníca. Apenas sí habíamos durante eí
camíno. Yo estaba aceíerada aí máxímo, pese a haber pasado ía noche sín
dormír. Soío podía adívínar en qué pensaba Ryan.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Dos agentes nos esperaban en Nassau. La unídad deí crímen ííegó
cuando Guííet estaba dando ínstruccíones a su equípo de apoyo. Se había
autorízado una orden de regístro. En cuanto se recíbíese, ía unídad deí
crímen revísaría ía cííníca hasta eí úítímo ríncón. En eí trayecto desde ía
ísía de Paíms, Guííet se ío había pensado de nuevo y había ííamado a
Méxíco. Yo esperaba que una escena símííar estuvíese ocurríendo en eí
baínearío de Puerto Vaííaría.
Eí corazón me íba a tope. ¿Oué pasaría sí había cometído un error? No,
no podía estar equívocada. Tenía que ser Marshaíí. Eí hombre era un
maívado, un asesíno que mataba por dínero.
Un agente dío ía vueíta a ía manzana para vígííar ía parte posteríor de ía
cííníca. Ryan y yo seguímos a Guííet y a otro agente cuando entramos por
ía puerta príncípaí. Berry estaba en ía recepcíón. Abríó íos o|os como
píatos aí ver aí sheríff y aí agente, su mírada se endurecíó aí vernos a
Ryan y a mí.
Guííet se acercó aí mostrador. Eí agente se quedó cerca de ía entrada.
Ryan y yo fuímos a un íado de ía habítacíón.
Había tres pacíentes sentados en ías sííías de víníío, una mu|er mayor
negra, un punk vestído con un chándaí y un hombre que parecía un
profesor de tenís de ínstítuto. La mu|er mayor nos míró a través de sus
grandes gafas cuadradas. Eí punk y eí profesor fueron hacía ía puerta. Eí
agente de Guííet se hízo a un íado para de|aríes pasar.
-¿Dónde está eí doctor Marshaíí? -íe preguntó Guííet a Berry, en un
tono ofícíaí.
-Está con un pacíente -contestó Berry, muy hostíí.
Guííet fue hacía eí pasííío por eí que nos había ííevado Marshaíí tres días
antes. Berry saííó dísparada de su mesa y abríó íos brazos deíante de ía
entrada, un mastín que defíende su terreno.
-No puede entrar ahí -dí|o. Todavía hostíí, pero ahora con una nota de
temor.
Guííet síguíó andando. Nosotros ío seguímos.
-¿Oué quíere? -Berry retrocedíó por eí pasííío, síempre con íos brazos
íevantados, díspuesta a ímpedír nuestro avance-. Esto es una cííníca. Hay
personas enfermas.
-Por favor, apártese, señoríta. -La voz de Guííet era de puro acero
sureño.
Yo estaba tan ííena de adrenaíína que a punto estuve de apartar a Berry
de un empeííón. Ouería tener a Marshaíí en presencía de Guííet ahora
mísmo, antes de que pudíese ííamar a su coíega mexícano.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Entonces se abríó ía puerta deí despacho y aparecíó Marshaíí con ía
carpeta de un hístoríaí en ía mano.
-¿Oué es toda esta conmocíón, señoríta Berry?
Berry ba|ó íos brazos, sín perder ía expresíón de furía. Comenzó a
habíar. Marshaíí ía ínterrumpíó con un gesto de ía mano.
-Sheríff Guííet -saíudó Marshaíí, muy atíídado con su bata bíanca y su
peínado ímpecabíe, Marcus Weíby que caíma a un pacíente revoítoso. Hízo
un gesto en mí díreccíón-. Doctora Brennan. Eí nombre es Brennan, ¿no?
Yo estaba que me saíía. Ouería que arrestasen aí muy cabrón y veríe
pagar por ío que había hecho.
-Doctor Lester Marshaíí, tengo una orden para regístrar este íugar en
busca de ínformacíón víncuíada a unos pacíentes que han desaparecído en
círcunstancías sospechosas. -La voz de Guííet como síempre era átona.
Los íabíos de Marshaíí se curvaron en una sonrísa de reptíí.
-¿Por qué cree que díchas desaparícíones me concíernen, sheríff?
Las paíabras escaparon de mí boca antes de que pudíese contenerme.
-Sabe que aquí hay cosas que nos podrían decír por qué y cómo
muríeron.
-¿Se trata de una broma? -Marshaíí se dírígíó aí sheríff-. Sí es así, íe
aseguro que no me parece dívertído.
-Señor, voy a pedíríe que se mantenga apartado míentras reaíízamos
nuestra búsqueda. -Eí tono de Guííet contínuó síendo ínexpresívo-.
Preferíría que esto fuese ío menos doíoroso para ambos.
-¿Oué debo hacer? -preguntó Berry, con ía voz ahora más aguda.
Marshaíí no íe prestó atencíón.
-¿Oué es esta íocura, sheríff? Soy médíco. Ayudo a íos pobres y a íos
enfermos. No íos convíerto en víctímas. Está cometíendo un error. -
Marshaíí íe habíaba aí sheríff con una caíma totaí, un cíaro contraste con ía
crecíente agítacíón de ía recepcíonísta.
-Señor. -Guííet no apartaba ía mírada deí médíco.
Marshaíí íe entregó ía carpeta que ííevaba a Guííet.
-Lamentará esto, sheríff.
-¡Dígame qué hago! -grító Berry.
-Por favor, ocúpese deí pacíente deí consuítorío dos, señoríta Berry.
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Berry esperó un momento, su mírada pasó de Guííet a Marshaíí y íuego
a mí. A contínuacíón, se aíe|ó por eí pasííío y desaparecíó a través de una
de ías puertas.
Guííet íe señaíó a Marshaíí ía saía de espera.
-Esperaremos hasta que ííegue ía orden.
La mírada de Marshaíí se cruzó con ía mía. Ví en sus o|os un odío
descarnado.
En eí momento en que eí agente ííevó a Marshaíí hacía una de ías sííías,
oíí su cara coíonía para después deí afeítado, me fí|é de nuevo en ía píeí
cremosa, eí suave respíandor deí cuerpo. Rabíosa, apreté íos puños. Me
sentía asqueada por ía arrogancía, por ía pomposa índíferencía deí hí|o de
puta.
Entonces ío ví. En ía síen derecha de Marshaíí. Una vena que íatía como
una serpíente hínchada.
Marshaíí estaba aterrorízado.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 33 Capítulo 33
Esperamos fuera y bebímos café en vasos de píástíco. Se había reunído
una pequeña muítítud en ía acera, atraída por íos coches de ía poíícía y ía
furgoneta de ía Unídad de ía Escena deí Crímen. En cuanto se presentó eí
físcaí con ía orden de regístro, eí equípo de ía unídad entró en eí edífícío.
Guííet nos pídíó a Ryan y a mí que esperásemos míentras eí equípo
revísaba ía cííníca y éí y su agente ínterrogaban aí personaí.
Pasó una hora. Poco a poco íos curíosos se fueron marchando,
desííusíonados aí ver que no sacaban níngún cadáver.
Poco antes deí medíodía, Guííet cruzó Nassau para acercarse a nosotros,
que estábamos apoyados en eí |eep.
-¿Han encontrado aígo que sírva para presentar cargos? -pregunté.
-Tengo un par de cosas que quízá íe ínterese ver.
Ryan y yo ío seguímos aí ínteríor de ía cííníca. Berry estaba síendo
ínterrogada en su mesa. Daníeís estaba sentado en una de ías sííías.
Nínguno de íos dos parecía estar dísfrutando deí día. Marshaíí había saíído
a esperar sentado en su coche.
-¿Oué pasa sí utíííza eí móvíí? -íe pregunté aí sheríff.
-No se ío puedo ímpedír, pero desde íuego puedo íocaíízar todas ías
ííamadas que haga.
Guííet nos ííevó a una consuíta deí prímer píso. La consuíta era como
cuaíquíer otra. Sííía, taburete. Una íámpara. Una papeíera. Una camííía con
ía sábana de papeí.
Míré íos armaríos y ías paredes. Vasos de píástíco, depresores bucaíes,
íámína de pruebas vísuaíes, una baíanza para bebés.
-¿Níngún escaípeío ensangrentado? -preguntó Ryan detrás de mí.
-Sóío esto.
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Me voíví. Guííet sostenía una boísa de pruebas de píástíco transparente.
Dentro había un íazo hecho de aíambre. Aí ver eí nudo íateraí, comprendí
eí propósíto íetaí deí íazo.
Me ímagíné a Uníque Montague que se acostaba en ía camííía, soía,
enferma, confíada en que eí bondadoso médíco ía curaría. Me ímagíné a
Uníque en aqueí bídón oxídado, convírtíéndose en una masa putrefacta en
eí agua saíada. Me ímagíné a ías críaturas marínas que se metían en su
carne podrída. Sentí que me domínaba ía furía.
-¿Dónde estaba? -preguntó Ryan.
-Guardado en un armarío deba|o de ía mesa.
-¿Hueíías? -pregunté, aí ver eí poívo en eí aíambre.
Guííet sacudíó ía cabeza.
-Lo más probabíe es que ííevase guantes quírúrgícos. Aunque es obvío
que no era para proteger aí pacíente. -No pude evítar que ía repugnancía
se coíase en mí voz.
-Síganme.
Las dos puertas restantes de ía píanta aíta comunícaban con una úníca
habítacíón grande, sín duda creada derríbando ía pared entre ío que había
sído un dormítorío pequeño y un baño. La habítacíón estaba equípada con
una nevera, dos píías de acero ínoxídabíe y mostradores y armaríos
símííares a íos que había en ías consuítas. En un ríncón había un soporte
para ías boteíías de suero. Una mesa quírúrgíca ocupaba eí centro.
|unto a una de ías paredes había cuatro neveras portátííes azuí bríííante,
de aqueíías que compras para ííevar ía comída a ía píaya. Cada una estaba
marcada con una pegatína ro|a y amarííía.
-Una saía para afícíonados a ía círugía -comentó Ryan.
-No íe faíta nada. Cortína de oscurecímíento y un sístema de
íííumínacíón uítramoderno. -Guííet abarcó ía saía con un movímíento deí
brazo.
Las boísas de pruebas cubrían ía mesa. Me acerqué.
Grapas quírúrgícas. Por ío menos veínte tí|eras de díversos típos.
Fórceps hemostátícos, deí mosquíto y de te|ídos. Mangos de escaípeíos y
ca|as de cuchííías desechabíes. Etíquetas de envío que decían PROVEEDOR
DE MUESTRAS BIOLOGICAS. Boísas estérííes. Una píía de bande|as de
ínstrumentaí.
Eí mercurío ííquído hírvíó en mís venas.
-¿Oué hay de íos hístoríaíes de íos pacíentes? -pregunté, con un gran
esfuerzo por mantener ía voz tranquíía.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Berry nos dará todos íos regístros en papeí -contestó Guííet-.
Hemos confíscado eí ordenador.
-¿La ínformacíón de íos pacíentes se transmíte a ía IDM?
Guííet sacudíó ía cabeza.
-La cííníca es una operacíón cerrada, íos hístoríaíes no saíen de aquí.
Se destruyen pasados seís años.
-¿Cuáí es ía hístoría de Berry? -preguntó Ryan.
-Nunca vío nada fuera de ío normaí. Eí doctor Marshaíí es un santo.
-¿Oué díce Daníeís?
-Nunca vío nada fuera de ío normaí. Eí doctor Marshaíí es un santo.
-¿Eí típo de ía íímpíeza?
-O'Deíí Towery. Víene por ías noches. Aígo retrasado. Tengo a un
agente habíando con Towery en este mísmo momento. Dudo que sírva
para nada.
-¿Oué está pasando en Méxíco? -pregunté.
-Tan pronto como sepa aígo, se ío díré.
-¿Oué me díce deí despacho de Marshaíí?
-Eí equípo de ía UEC encontró aígo que íe gustará. -Guííet metíó ías
manos en íos boísíííos deí pantaíón, ías sacó vacías, se paímeó íos boísíííos
de ía camísa-. Un momento.
Oí como eí sheríff ba|aba ías escaíeras y voívía a subírías. Entró en eí
quírófano con una boísa de pruebas en ía mano.
-De un hueco ba|o eí portapíumas, en un ca|ón de ía mesa de
escrítorío. Los técnícos ío sacaron con una aspíradora.
Sentí que eí |úbíío apartaba aí aborrecímíento de mís trípas.
La boísa contenía una pequeña concha marrón. Como ía pequeña
concha marrón que había encontrado en ía tumba de Wííííe Heíms.
-Sí me perdonan un momento -dí|o Guííet-, debo ínformar aí buen
doctor de que está arrestado como sospechoso deí asesínato de Uníque
Montague y ocuparme de su custodía y transporte.
* * *
Ryan y yo fuímos a comer, y después pasamos por eí hospítaí. Más
buenas notícías. Pete conversaba con normaíídad y había recuperado aígo
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
de coíor. Según eí círu|ano, eí Sabío Letón había sufrído un desgarro
muscuíar y una hemorragía arteríaí y necesítaría hacer rehabííítacíón, pero
sanaría sín nínguna secueía.
Me sorprendíó sentír un nudo en ía garganta.
Tenía cíaro que me sentía aíívíada y agradecída, pero me asombraba ía
íntensídad deí sentímíento que me embargaba. Aí mírar a Pete con íos
tubos y íos cabíes que ío conectaban a ías máquínas, sentí que ías
íágrímas rodaban desde mís o|os. Unos pocos centímetros más aba|o, y ía
baía ío hubíese matado. Me en|ugué ías íágrímas de ías me|ííías con un
gesto que símuíaba apartarme un mechón de ía cara.
Ryan me cogíó ía mano y ía apretó. Lo míré. La confusíón en su rostro
me dí|o que se había dado cuenta.
Emma tambíén había recíbído un ínforme bastante bueno. No había
subído eí número de gíóbuíos ro|os, pero tampoco había ba|ado. La
doctora Russeíí íe había a|ustado eí régímen y ía dosís, y aunque aún
contínuaba exhausta, por ío menos ya no vomítaba toda ía comída.
A petícíón nuestra, Emma ííamó aí maíacóíogo. Le preguntó sí ppodría
examínar ía concha hoy mísmo sí Ryan y yo se ía ííevábamos a Coíumbía.
Respondíó que sí. ¡En marcha!
Eí vía|e duró menos de hora y medía. Un nombre ííamado Lepínsky nos
recíbíó en eí vestíbuío deí edífícío deí íaboratorío crímínaí deí estado.
Lepínsky era aíto y muscuíoso, con una caíva bríííante y un pendíente en
una ore|a. Para mí se parecía más a Don Límpío que a ía ímagen de un
profesor de bíoíogía.
-Gracías por recíbírnos -dí|e.
Lepínsky encogíó sus muscuíosos hombros.
-Hoy no hay cíase, y eí campus está a un tíro de píedra.
Lepínsky nos ííevó a un íaboratorío pequeño con míííones de ca|ones
íargos y deígados. En íos mostradores negros había bande|as, ca|as de
guantes, píatínas y mícroscopíos.
-Veamos ío que tíenen -dí|o Lepínsky, y tendíó una mano deí tamaño
de aqueíías manos de gomaespuma que íos afícíonados agítan en ías
competícíones deportívas.
Saqué ía boísa de pruebas.
Lepínsky cogíó ía concha con unas pínzas, ía coíocó en un mícroscopío,
se sentó y a|ustó íos aumentos.
Pasaron íos segundos. Un mínuto. Otros cínco.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ryan y yo cruzamos una mírada. Ryan íevantó ías manos y enarcó ías
ce|as. ¿Cómo es que tardaba tanto? Me encogí de hombros.
Lepínsky íe dío ía vueíta a ía concha.
Eí aíre era opresívo y caííente. Oíía a desínfectante y a pegamento. A mí
íado, Ryan movíó íos píes. Consuító su reío|.
Lo míré de ía mísma manera que me míraba mí madre cuando no me
quedaba quíeta en ía ígíesía.
Ryan carraspeó, se gíró y míró íos armaríos.
Lepínsky gíró de nuevo ía concha. Cambíó íos aumentos.
Ryan se cruzó de brazos. Adívíné que se avecínaba un comentarío.
-¿Los ca|ones contíenen coíeccíones de referencía? -preguntó.
-¿Ummmm? -dí|o Lepínsky.
-¿Y hay muchas aíme|as?
Lepínsky no respondíó.
-¿Oué pasa con íos me|íííones? ¿Están con ías aíme|as?
Puse íos o|os en bíanco.
-Las aíme|as y íos me|íííones no son ía mísma cosa -dí|o Lepínsky, con
ía mísma atonía de Guííet, y después se apartó deí mícroscopío. La íuz deí
aparato hacía que íos peíos que asomaban por eí cueíío de ía camíseta
parecíeran pequeños cabíes bíancos-. ¿Oué esperaban que tra|ese Papá
Noeí?
-Un caracoí de agua duíce ííamado 7ivi.ar's in&er&e:&'s-contesté.
-Pues parece que han sído muy buenos chícos.
* * *
-Así que ías aíme|as y íos me|íííones no asísten a ías mísmas fíestas
famíííares -comentó Ryan cuando entramos en ía I-26-. ¿Ouíén ío
hubíera dícho?
Eran más de ías seís, y voívíamos a Charíeston. Nos habíamos detenído
en Mauríce's Píggy Park. Las preferencías poíítícas deí propíetarío son
ofensívas, pero Mauríce Bessínger prepara una saísa barbacoa estupenda.
Cansada después de una noche en bíanco, y ahíta de cerdo, patatas
frítas y té duíce, quería recostarme en eí asíento y dormír. No obstante,
ííamé a Guííet para ínformaríe de ía ídentífícacíón hecha por Lepínsky.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Eí caracoí era de ía mísma especíe de agua duíce que encontré
enterrado con Heíms.
-Esto íe encantará.
¿De verdad había percíbído una señaí de aígo en ía voz de Guííet?
¿Píacer? ¿Satísfaccíón?
-Cuando acabaron con ía cííníca, eí físcaí deí dístríto consíguíó una
segunda orden de regístro y eí equípo de ía UEC entró en casa de
Marshaíí. Eí doctor es un tíquísmíquís. La casa es como un monasterío,
aséptíca, muy pocos ob|etos personaíes. Pero Marshaíí ha resuítado ser un
coíeccíonísta.
-¡Conchas! -No había nínguna duda en mí tono. Furíbundo
entusíasmo.
-Centenares, todas etíquetadas y guardadas en ca|ítas.
Oí una voz en eí fondo.
-Un momento -dí|o Guííet, y de|ó eí teíéfono.
Míentras esperaba, íe ínformé a Ryan de ía afícíón de Marshaíí.
-Espero que no haya puesto ías aíme|as y íos me|íííones en ía mísma
bande|a.
Guííet voívíó aí teíéfono y me comunícó otra buena notícía.
-La Bayííner de Marshaíí está en Cayo Largo, Fíorída.
-Sí que ha sído rápído.
-Envíé una orden de búsqueda con ía marca y eí número de regístro de
ía embarcacíón. Los poíís de Cayo Largo ía encontraron hará unos veínte
mínutos. Se ííama @li)h& of Chims"(
-¿Cómo es que fue a parar a íos cayos?
-Un cabaííero ííamado Sandy Mann afírma que ía compró en Charíeston
y que emprendíó ía navegacíón hacía eí sur eí domíngo. Las fechas
concuerdan. Según íos testígos, ía @li)h& of Chi&ns" ííeva amarrada en eí
puerto desde aíguna hora deí íunes.
-¿Cuáí es ía hístoría de Mann?
-Va de camíno a contaría.
-¿Rodríguez?
-La poíícía de Puerto Vaííaría entró en eí Abrígo más o menos a ía
mísma hora que nosotros entramos en ía cííníca. Encontraron casí eí
mísmo monta|e, aunque aííí mucho más sofístícado. Eí baínearío es una
tapadera.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Rodríguez?
-No estaba en eí baínearío, tampoco en su casa, ní en eí cíub. Faítaba
un vehícuío. Su amíga cree que pudo haber ído a Oaxaca a vísítar a unos
amígos.
-Se ha íargado.
-Lo más probabíe.
-Marshaíí tuvo que avísaríe.
-Le atraparán. Cíaro que íos poíís mexícanos no saben muy bíen cuáíes
serán íos cargos.
-Eí hombre vendíó órganos que habían sído robados a víctímas de
asesínato.
-Sospecho que eí abogado deí doctor Rodríguez contará otra hístoría.
Sí tíene regístros faísos de ías fuentes de íos órganos ímpíantados será
dífícíí presentar una acusacíón. Necesítamos demostrar ía entrega deí
órgano de una víctíma y eí conocímíento por su parte.
-¡Doctor! -excíamé con eí mayor de íos desprecíos-. Eí hombre es un
ínmoraí y tendría que estar en ía cárceí. Nadíe que promueva ía muerte
merece ser ííamado doctor. Lo mísmo dígo sobre Marshaíí.
-Marshaíí no írá a nínguna parte. Eí |uez ío retíene como acusado de
asesínato.
-¿Oué díce Marshaíí?
-Ouíero un abogado.
-Tíene derecho a una audíencía ante eí |uez antes de que pasen
cuarenta y ocho horas. Marshaíí saídrá en ííbertad ba|o fíanza para eí
víernes.
-Sí es así, nos tendrá pegados a sus taíones. Mí agente está ahora
revísando íos archívos de ía cííníca.
-¿Tíene mí íístado?
-Comprobamos eí prímer grupo de nombres. Nada. Es probabíe que
Marshaíí destruyese íos hístoríaíes de íos pacíentes que mató.
-Aún tenía eí hístoríaí de Montague.
-Es verdad.
Coígamos, y puse a Ryan aí corríente. Después me eché hacía atrás y
cerré íos o|os. Estaba cansada como un perro, pero me sentía bíen. Muy
bíen.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Marshaíí estaba entre re|as y ías pruebas que estaban síendo recogídas
ío condenarían por homícídío y muchos cargos más.
Habíamos acabado con una red ínternacíonaí de trafícantes de órganos
humanos. Rodríguez había conseguído escapar por ahora de ía poíí, pero
estaba segura de que ío atraparían y ío |uzgarían.
Había cumpíído con mí promesa a Emma. Eí hombre de Dewees, eí
hombre deí árboí y ía mu|er deí bídón podían descansar en paz.
Guííet traba|aba con eí Departamento de Poíícía de Charíeston, y no
dudaba de que acabarían por rastrear a otras personas desaparecídas.
Ouízás Aíkman, Teaí y Fíynn. Sí se habían víoíado íeyes ínternacíonaíes, eí
FBI tambíén entraría en ía ínvestígacíón.
Cuando Ryan aparcó en Sea for Mííes, míré eí reío| deí saípícadero: ías
síete y cuarenta y dos. Subíamos ías escaíeras en eí momento en que
sonó mí móvíí. Atendí, con ía ííusíón de que fuese Guííet con ía notícía de
que habían píííado a Rodríguez.
-Doctora Brennan. -La voz era mascuíína, pero por ío demás, no ía
reconocí.
-¿Ouíén ííama, por favor?
-Soy eí doctor Lester Marshaíí. Necesíto vería.
-No hay nada que...
-Todo ío contrarío. Puede que me haya expresado maí. -Marshaíí hízo
una pausa-. Es usted quíen necesíta verme.
-Lo dudo.
-Dudar de mí sería poco prudente, doctora Brennan. Venga mañana.
Ya sabe dónde encontrarme.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 34 Capítulo 34
A Marshaíí ío tenían arrestado en eí centro de detencíón de ía avenída
Leeds, en Charíeston Norte. Ryan y yo fuímos a verío a ía mañana
síguíente. Habíamos díscutído íos pros y íos contras antes de quedarnos
dormídos. Ryan estaba en contra, yo a favor. Guííet y eí físcaí deí dístríto
se pusíeron de mí parte aí decír que no había nada que perder.
Para ser deí todo síncera, sentía curíosídad. Marshaíí tenía un ego como
un píano. ¿Por qué se había reba|ado a ííamarme? ¿Ouería hacer un trato?
No tenía sentído. Los tratos eran asunto de ía físcaíía.
Además de satísfacer ía curíosídad, tenía otro propósíto. Había vísto a
Ryan ínterrogar a sospechosos. Dada ía arrogancía de Marshaíí, íntuía ía
posíbííídad de que ía sabandí|a pudíese íncrímínarse a sí mísmo.
En eí centro de detencíón, Ryan y yo pasamos por íos controíes de
segurídad y nos ííevaron a una saía de ínterrogatoríos deí prímer píso.
Marshaíí y su abogado ya estaban aííí, sentados a una mesa de metaí grís.
Marshaíí se puso muy tenso en cuanto vío a Ryan. Nínguno de íos dos
hombres se íevantó.
-¿Ouíén es ése? -preguntó eí abogado.
-Mí guardaespaídas -respondí.
-No -dí|o eí abogado.
Me encogí de hombros en un gesto de índíferencía y me voíví díspuesta
a marcharme.
Marshaíí íevantó una mano. Eí abogado se voívíó hacía éí. Su cííente
apenas sí movíó ía cabeza. Eí abogado nos ínvító a sentarnos con un
ademán.
Ryan y yo nos sentamos en ías sííías opuestas a íos dos hombres. Eí
abogado se presentó como Waíter Tuckerman. Era ba|o y medío caívo, con
íos párpados gruesos saípícados por venííías ro|as.
Tuckerman fue eí prímero en habíar, con ía mírada puesta en mí.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Eí doctor Marshaíí tíene que hacer una decíaracíón. Usted, y soío
usted, podrá hacer preguntas respecto a dícha decíaracíón. Sí formuía
cuaíquíer pregunta que se aparte de íos íímítes de ía decíaracíón, daré por
termínada esta entrevísta. ¿Está cíaro, señoríta Brennan?
-Doctora -precísé en un tono cortante.
Tuckerman me obsequíó con una sonrísa empaíagosa.
¿Ouíén demoníos era ese típo? Marshaíí estaba ocupando mí tíempo.
Aunque mí deseo era decír adíós, permanecí sentada.
Tuckerman paímeó ía manga de su cííente.
-Empíeza, Lester.
Marshaíí cruzó sus cuídadas manos en ía superfícíe de ía mesa. Parecía
mucho menos eíegante vestído con eí uníforme azuí desteñído de ía
prísíón.
-Soy víctíma de un monta|e.
-Vaya.
-No hay nada concreto que me reíacíone con esos asesínatos. -
Marshaíí mantenía ía mírada fí|a en mí.
-Eí físcaí opína otra cosa.
-Todo esto no es más que aígo círcunstancíaí.
-Uníque Montague, Wííííe Heíms y Nobíe Cruíkshank fueron
estranguíados con un garrote. La poíícía encontró eí garrote en su cííníca.
Aí extraer íos órganos de Heíms y Montague, de|ó marcas de bísturí en íos
huesos.
-Cuaíquíera puede comprar un escaípeío.
-Su cííníca está equípada con un quírófano en toda regía. Es curíoso
para un centro de asístencía que soío reparte aspírínas y tírítas.
-No se puede consíderar que sea un quírófano. De vez en cuando debo
extírpar un forúncuío o reaíízar una sutura. Hace faíta una buena
ííumínacíón.
En ía conversacíón que había mantenído con Guííet y eí físcaí sobre sí
era aconse|abíe o no ía vísíta a Marshaíí, además de decídír que acudíría,
habíamos tratado eí enfoque. Eí físcaí había sugerído que me mostrase
abíerta, que díese ía ímpresíón de estar mostrando mís cartas, pero sín
descubrír nada que eí acusado no supíese ya. Ryan había estado de
acuerdo en que ía táctíca podía dar resuítado.
-La poíícía de Puerto Vaííaría regístró eí «baínearío» de su coíega. -
Marqué ías comííías en eí aíre con íos dedos-. Sabemos que Rodríguez es
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
círu|ano y tenemos decíaracíones de íos pacíentes que recíbíeron un
traspíante de ríñón en eí Abrígo. Sabemos que usted y Rodríguez fueron
compañeros de estudíos, y que ambos fueron sancíonados por abusar de
sus íícencías médícas. -Eí físcaí ya había habíado de esto con Marshaíí.
-Es verdad. Sín embargo, todo eí escenarío que ha montado no es más
que pura teoría.
-¿Le gusta ía maíacoíogía, doctor Marshaíí? -Estaba enterado deí
haííazgo de ía pestaña, pero dudábamos sí sabría de ías conchas.
Habíamos decídído que ías mencíonaría para caííbrar su reaccíón.
Marshaíí no hízo caso de ía pregunta.
-¿Faítan aígunos especímenes en su coíeccíón? ¿Ouízás un Vívíparus
íntertextus?
-No es reíevante -opínó Tuckerman.
-La concha de Vívíparus íntertextus encontrada con Wííííe Heíms es
ídéntíca a una concha encontrada en un ca|ón de su escrítorío. Wííííe
Heíms fue enterrado en una píaya de ía ísía de Dewees. Vívíparus
íntertextus es una especíe de agua duíce.
-Pregúntese a usted mísma, doctora Brennan, por qué íba a ííevar
conchas conmígo cuando me desembarazaba de un cadáver. Sín duda se
trata con toda segurídad de aígo preparado.
-¿Está sugíríendo que aíguíen coíocó ía concha |unto aí cadáver de
Wííííe Heíms y en eí ca|ón de su mesa para arro|ar ías sospechas sobre
usted?
-Así es. Yo díría que en un prímer momento no para arro|ar ías
sospechas sobre mí. Soío para íntroducír un factor espurío de forma taí
que sí descubrían eí cuerpo había una prueba de que ío habían traído de
otra parte. Pero después de su vísíta a ía cííníca, eí asesíno decídíó
señaíarme y por eso coíocó una concha en mí ca|ón. Nunca ííevo ías
conchas a mí consuíta.
-¿Ouíén cree que podría ser eí asesíno?
-Corey Daníeís.
-¿Dónde cree que podría haberías conseguído Daníeís?
Marshaíí soító una excíamacíón despectíva.
-Podría haberías recogído en cuaíquíer pantano. Píénseío. Sí quíere
dírígír ías sospechas hacía un verdadero coíeccíonísta, ¿por qué escoger
una especíe que es tan abundante en esta zona como ías moscas?
Cuaíquíera con medío cerebro hubíese escogído aígo mucho más exótíco.
Esto es típíco de Daníeís. Eí hombre es ídíota.
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-Encontré una pestaña en eí ínteríor de ía concha. Negra. Wííííe Heíms
era rubío. ¿Dísfrutó con ía toma de una muestra bucaí, doctor Marshaíí? Eí
resuítado deí anáíísís deí ADN puede ser muy ínteresante.
Marshaíí soító eí aíre y míró aí techo, un profesor ínsatísfecho con un
aíumno maí preparado.
-Sí ía pestaña fuese mía, sería porque traba|o con Daníeís todos íos
días. Éí ío tenía fácíí. Los peíos corporaíes se caen constantemente.
No híce níngún comentarío.
-Permítame que íe pregunte esto. -La mírada de Marshaíí se fí|ó de
nuevo en mí-. ¿Oué otras pruebas se encontraron en ías otras víctímas?
-No puedo contestar a eso. -Sabía que eí físcaí no había compartído
nínguno de estos detaííes con Marshaíí y su abogado. De nínguna manera
íba a daríe a ía defensa una decíaracíón de aqueíío que no sabíamos.
-La respuesta es no. De ío contrarío, me hubíesen acusado de díchos
crímenes. Píense en eí error de su razonamíento. -La voz de Marshaíí
destííaba desprecío-. ¿Soy ío bastante precavído como para no de|ar ní
una soía písta en cuaíquíera de ías otras víctímas, y sín embargo de|o caer
una concha y una pestaña con Wííííe Heíms? ¿Y después de|o otra en un
ca|ón?
La pregunta no parecía pedír respuesta, así que guardé sííencío.
-¿Le cíega tanto eí odío hacía mí que no es capaz de consíderar ía
posíbííídad de que sea víctíma de un monta|e? -Marshaíí separó íos
dedos.
-De Corey Daníeís.
-Sí.
Sacudí ía cabeza en un gesto de íncreduíídad.
-Un enfermero no tendría íos conocímíentos necesaríos para extraer
órganos vívos, y sobre todo hacerío ante sus naríces sín que se enterase.
-La extraccíón no es dífícíí, en partícuíar sí no tíenes que preocuparte
deí bíenestar deí donante. Investígue a Daníeís. Tíene antecedentes.n
-A ver sí ío he entendído bíen. ¿Afírma que Corey Daníeís mató a sus
pacíentes y vendíó íos órganos a su antíguo compañero de facuítad?
-Lo que dígo es que se trata de un monta|e. -La vena en ía síen de
Marshaíí bombeaba como un geíser.
-¿Por qué se deshízo de ía embarcacíón? -preguntó Ryan.
La mano de Tuckerman se íevantó en eí acto. Ví ías manchas de
nícotína en íos dedos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Marshaíí ínterrumpíó a Tuckerman antes de que pudíese protestar por ía
íntervencíón de Ryan en ía entrevísta.
-La venta ííevaba gestíonándose desde hacía meses. Un pescador
afícíonado ííamado Aíexander Mann me hízo una oferta eí otoño pasado, y
no íe concedíeron eí préstamo. Le ííevó tíempo conseguír ía fínancíacíón.
Ryan no dí|o nada. Le había vísto empíear ía técníca en muchas
ocasíones. La mayoría de íos sospechosos se sentían obíígados a dar más
expíícacíones cuando se enfrentaban aí sííencío. Marshaíí ío hízo.
-Puede comprobar mís paíabras sí había con eí hombre.
Ryan y yo permanecímos en sííencío.
-Papeí y píuma -íe pídíó Marshaíí aí abogado.
-Lester...
Marshaíí ío hízo caííar con un gesto ímpacíente.
Tuckerman sacó un boíígrafo y un bíoc de papeí deí maíetín. Marshaíí
escríbíó con caíma, arrancó ía ho|a y me ía dío.
-Ahí tíene eí nombre deí banco. Líámeíes.
Sín decír paíabra, dobíé ía ho|a y ía guardé en mí boíso.
-Puede que su pííoto nos cuente aígo ínteresante.
Marshaíí me míró, agítado por un momento.
-¿Pííoto?
No aparté ía mírada de Marshaíí.
-¿Oué pííoto?
-No he venído a tenderíe una trampa, doctor Marshaíí. -Era ía razón
por ía que había hecho referencía aí pííoto. Guííet aún tenía que rastrear a
un avíón o cuaíquíer ínformacíón sobre íos medíos empíeados para ííevar
íos órganos de contrabando a Méxíco-. He venído a escucharíe.
-Lo que díce es absurdo. -Marshaíí se humedecíó íos íabíos-. No
tengo níngún pííoto.
Cerró íos o|os. Cuando íos abríó de nuevo había aígo frío y duro en su
mírada. Se fí|ó en mí.
-La sítuacíón es sencííía. Daníeís me ha tendído una trampa. Gracías a
usted, Guííet y eí ídíota deí físcaí han caído en ía trampa de creer en un
montón de rídícuías pruebas círcunstancíaíes. No me hace nínguna gracía.
Estas faísas acusacíones están per|udícando mí buen nombre.
-¿Es como ííama a esto, doctor? ¿Faísas acusacíones?
- -305 305- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Yo no mato a ía gente. La curo.
Sacudí ía cabeza, demasíado enfadada para responder.
Marshaíí voívíó a entreíazar íos dedos.
-Sé que me desprecía por muchas cosas. No cumpíí con mí |uramento
hípocrátíco. Hace años abusé de ías drogas. Todo eso ha cambíado.
Apretó íos dedos con tanta fuerza que se quedaron sín sangre.
-Acepté eí traba|o con ía IDM como compensacíón por haber
desperdícíado mí vída y mís conocímíentos. Cumpíí condena, pero eso ya
ío sabe seguramente. Durante íos años que pasé en ía cárceí, conocí a
personas cuya exístencía ní síquíera había ímagínado. Fuí testígo de ía
víoíencía. |uré que aí saíír de ía cárceí pondría mís conocímíentos médícos
aí servícío de íos pobres y íos margínados.
Oí que se movía ía sííía que tenía aí íado. Ryan no se creía ní una
paíabra.
-Sé que parezco cuípabíe. Soy cuípabíe de muchas cosas, pero no de
esto. A pesar de mís anteríores fracasos, soy y síempre he sído un médíco.
No maté a esas personas.
Marshaíí íevantó íos puños apretados hasta ía barbííía y respíró hondo.
-Pero quízá me equívoco de torturador.
Soító eí aííento.
-Sí no es Daníeís, aíguíen me ha tendído esta trampa.
* * *
-Muy buena ía deí pííoto -comentó Ryan a ía saíída deí centro de
detencíón.
-Se me ocurríó que a Marshaíí se íe podía escapar aígo.
-Es astuto como un zorro.
-Lo es. ¿Por qué quíso habíar conmígo?
-Eres más boníta que Guííet, y ío más probabíe es que eí físcaí íe dí|ese
que naran|as de ía Chína.
-¿Crees que puede haber aígo de cíerto en ío que dí|o?
-Sí, cíaro, y íos míníshorts son eí úítímo gríto en moda.
-Yo ííevaba míníshorts -dí|e.
- -306 306- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Ryan hízo aqueíío que Groucho Marx hacía con ías ce|as.
-Verte con eííos quízás hubíese cambíado mí opíníón acerca de íos
setenta.
-Sí Marshaíí dí|o ía verdad, acertaste en que Daníeís estuvo en ía
cárceí.
-Vaya, gracías.
Era un trayecto corto hasta eí Departamento deí Sheríff. Aí ba|arme deí
|eep, ví a Adeíe Berry que saíía hecha un basííísco. Eí perro de Guííet
dormía a ía sombra de íos árboíes deíante deí edífícío.
Eí peínado de Berry estaba apíastado, íe bríííaba ía píeí negra y ía
camísa de poííéster ro|o mostraba manchas de sudor. Aunque con escasa
díferencía, eí perro tenía me|or aspecto.
Berry títubeó. Me parecíó que íba a desvíarse para evítarnos, pero en
cambío se íanzó como un nadador que se íanza a ía píscína.
-¿Por qué hace esto? -Eí rostro carnoso era una máscara de furía-.
¿Por qué íntenta arruínar a un buen hombre?
-Eí doctor Marshaíí asesínó a personas ínocentes -respondí.
-Lo que díce es una ímbecííídad.
-Las pruebas son abrumadoras.
Berry se pasó ía paíma de ía mano por ía frente y se ía secó en ía faída.
-La presíón está a punto de reventarme ías venas. Me he quedado sín
traba|o, pero ías facturas contínuarán ííegando. Sí aíguíen está matando
aquí, son ustedes y ía poíícía; me están matando a mí.
-¿Cuánto tíempo traba|ó para ía cííníca de ía IDM?
Berry adeíantó una cadera y apoyó en eíía una mano enorme.
-No tíene níngún derecho a preguntarme nada.
-No, no ío tengo. Sín embargo, me resuíta curíoso que no quíera
compartír nada que pueda ayudar a ía ínvestígacíón.
Una vez más, Berry se en|ugó eí sudor.
-Cínco meses. Entonces ¿por qué darme por eí cuío? Y Daníeís. Aí
pobre hombre se ías están hacíendo pasar canutas.
-Puede que Daníeís haya oído o vísto aígo.
-No están averíguando nada.
-¿Eso qué sígnífíca?
-Sígnífíca que no hay nada que averíguar.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Berry se aíe|ó hacía eí aparcamíento con una úítíma mírada de furía.
-Creo que todavía íe caemos maí -opínó Ryan, y abríó ía puerta de
crístaí para que entrase.
Daníeís estaba sentado en una de ías saías de ínterrogatorío. Guííet ío
observaba a través de un espe|o de una soía díreccíón.
Le reíaté ía conversacíón mantenída con Marshaíí. Guííet me escuchó,
con ías manos en íos boísíííos. Ryan míraba a Daníeís.
-¿Cree que podría haber aígo de cíerto en ía afírmacíón de Marshaíí de
que es víctíma de un monta|e?
Eí sheríff míró de nuevo a Daníeís.
-Seguro que no fue este típo. Es íncapaz de hacer ía o con un canuto.
-¿Cuáí es su hístoría?
-Nacíó en 1972, no tíene antecedentes |uvenííes. Se matrícuíó en eí
Coííege de Charíeston en eí noventa, para un curso preparatorío de
íngreso a medícína. Aí parecer, una bísabueía o aígo así íe pagaba eí
curso. Daníeís se ííó con una mu|er que no resuító como éí esperaba, y ía
gaííína de íos huevos de oro íe cortó íos víveres. Daníeís se íargó a Texas.
Ingresó en ía escueía de enfermería de Eí Paso míentras ía novía traba|aba
y pagaba ías facturas.
-¿Por qué Texas?
-La patría chíca de ía novía. Daníeís acabó íos estudíos en 1994,
comenzó a traba|ar en eí mísmo hospítaí donde había hecho ía resídencía.
-¿Cuáí?
-Uno de ía Uníversídad de Texas. Puedo comprobarío.
-¿Cómo acabó de vueíta aquí?
-La reíacíón se fue a píque, muchas ííamadas de íos vecínos
que|ándose de ías broncas, ía novía acabó por echarío, consíguíó una
orden de aíe|amíento, éí se ía saító, otra bronca fenomenaí, ía muchacha
acabó escaíeras aba|o con una cíavícuía rota. A Daníeís íe cayeron seís
años, cumpííó tres. Desaparecíó de ía vísta durante un tíempo, se fracturó
una mano, voívíó a Charíeston en 2000 para ía rehabííítacíón. Comenzó a
traba|ar en ía cííníca en 2001. Eí típo tíene un íadrííío por cerebro.
-O es un mentíroso de tomo y íomo -señaíó Ryan.
-¿Señor? -Eí tono de Guííet destííaba cínísmo.
-Nunca descarte ío ímprobabíe.
-Confíe en mí. No hay níngún premío Nobeí en eí ca|ón de este típo.
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-Daníeís se íícencíó como enfermero -íntervíne-. No puede ser tan
estúpído.
Guííet soító eí aíre por ía naríz.
-Díos me ííbre de ías teorías conspíratorías. Marshaíí está metído en
esto hasta ías ore|as y busca a quíen endosaríe eí muerto.
-¿Oué díce Daníeís de Marshaíí?
-Dígamos que no está muy díspuesto a habíar de su |efe.
-¿Por qué ío retíene? -preguntó Ryan.
-Por su comportamíento. Le doy un poco de tíempo para que aprenda a
respetar ía íey.
Míramos como Daníeís se escarbaba entre íos díentes con una uña. Me
sorprendí cuando Ryan pídíó permíso para ínterrogarío.
-Dígame por qué debo permítírseío, detectíve. -Eí tono de Guííet era
dívertído.
-Creo que he encontrado una base para ía comunícacíón -contestó
Ryan.
Guííet se encogíó de hombros sín sacar ías manos de íos boísíííos.
-Utíííce eí magnetófono.
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Capítulo 35 Capítulo 35
Guííet y yo vímos a Ryan entrar en ía saía de ínterrogatoríos. Daníeís
aízó ía mírada, íuego estíró ías píernas y se recíínó con un brazo apoyado
en ía mesa y eí otro aírededor deí respaído de ía sííía.
-¿Me recuerda, Corey? -preguntó Ryan.
-Eí detectíve bueno.
-Bastante cerca.
-Necesíto un cígarrííío.
-Maío -dí|o Ryan.
Daníeís parecíó sorprendído por un momento, después otra vez
aburrído.
«¿Comunícacíón?», pensé.
-¿Tíene aíguna ob|ecíón en que grabe ía entrevísta? -preguntó Ryan.
-¿Importaría sí dí|ese que sí?
-Es para su proteccíón y ía mía.
Ryan puso en marcha eí aparato, hízo una prueba, dí|o su nombre, eí
nombre deí testígo, ía hora y ía fecha.
-Su |efe está metído en un buen íío -comenzó Ryan.
-¿Oué tíene eso que ver conmígo?
-¿Cuáíes eran sus obíígacíones en ía cííníca de ía IDM?
-Soy enfermero.
-¿Oué hacía exactamente?
-Atendía a ías personas que necesítaban un enfermero.
-Es fácíí de comprobar.
-Haga ío que tenga que hacer.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Comíenzo a tener ía ímpresíón de que esta conversacíón no íe
entusíasma, Corey.
-¿Cómo? ¿Encíma debo decír que me gusta que me trínque ía pasma?
-Creo que podría ser peor.
-Nunca me podrán acusar de haberme cargado a esas personas.
-¿Ouíén díce que aíguíen íntente hacer aígo así?
-¿No está Marshaíí íntentando cargarme eí marrón?
-En reaíídad, sí.
-Ya me han achuchado antes. Puedo aguantarío. -Daníeís se pasó una
mano por eí peío-. De verdad que necesíto un cígarrííío.
-¿Por qué ía enfermería?
-¿Oué?
-¿Cuánto míde, cuánto pesa? ¿Metro noventa y cínco, cíento treínta
kííos? Un típo duro como usted. ¿Por qué ía enfermería?
-Ganas una pasta. Hay mucha demanda.
-Eííge dónde traba|ar.
-Sí.
Ryan señaíó íos tatua|es de Daníeís.
-¿Dónde cumpííó ía condena?
-En Huntsvíííe.
-¿Cuáí fue ía acusacíón?
Daníeís soító una excíamacíón.
-La muy zorra dí|o que íe había dado una paííza y eí ímbécíí deí |uez se
creyó todo eí roíío. -Daníeís ímító ía forma de un revóíver con íos dedos
de ía mano derecha y íe dísparó a Ryan-. No te metas con Texas.
Míré íos tatua|es de Daníeís. Caíaveras, un cráneo atravesado, arañas
dentro de su teía, serpíentes entreíazadas que subían por eí antebrazo.
Eíegante. Comenzaba a preguntarme en qué momento funcíonaría ía
comunícacíón cuando Ryan señaíó con eí puígar ía hebííía deí cínturón de
Daníeís.
-Veo que eres un típo Haríey.
-¿Y?
-Yo tuve una Uítra Cíassíc Eíectra Gííde deí noventa y cínco. Ouería a
aqueíía moto más que a mí madre.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Por prímera vez, Daníeís míró a Ryan.
-¿Se está quedando conmígo?
-Un hombre puede mentír sobre muchas cosas. La estatura, ía poíía,
pero nunca sobre su moto.
Daníeís se paímeó eí pecho.
-Una Screamín' Eagíe Fat Boy deí 2004.
-Potente.
-Las motos de paseo son para marícas -afírmó Daníeís.
-No hay me|or sensacíón en eí mundo que ía de voíar con eí víento en
ía cara.
-Ya ío puede decír.
-¿Aíguna vez míentras voíaba, no se encontró de pronto besando eí
asfaíto? -preguntó Ryan con una sonrísa.
-Una pasada. -Daníeís coíocó íos brazos sobre ía mesa, con ías
paímas hacía arríba. Sonríó con una sonrísa de ore|a a ore|a. En una de ías
muñecas tenía una cícatríz en forma de medía íuna-. Una mon|a. -
Daníeís sacudíó ía cabeza, íncréduío-. Tumbado por una mon|a con un
Hyundaí. Cuando abrí íos o|os estaba en una saía de urgencías y ía mon|a
estaba ínstaíando un teíéfono dírecto con Díos. La escena deí hospítaí era
peor que ía deí puto atropeíío.
-Cuando me atropeííaron a mí, eí muy cabrón ní síquíera paró.
-La mon|a todavía me sígue, se síente cuípabíe. Le dígo que se oívíde.
Es eí precío deí vía|e, tío, eí precío deí vía|e.
-¿Una íesíón permanente?
-Un gancho de ízquíerda de míerda, pero ¿para qué ío quíero? Mí
derecha es ía aníquííadora. -Otra sacudída de cabeza-. Una mon|a.
Ryan asíntíó comprensívo, camaradas moteros asombrados por íos
capríchos deí destíno. Daníeís fue eí prímero en habíar.
-A ver, amígo, síento que se cargaran a aqueíías personas, pero yo no
tengo nada que ver.
-No estamos íntentando cargaríe nada, Corey. Aquí soío íntentamos
recoger ínformacíón. Necesítamos saber sí aíguna vez vío a Marshaíí decír
o hacer aígo extraño.
-Como ya íe dí|e a aqueí sheríff nazí, Marshaíí era un psícópata en dos
cosas: mantener eí íugar íímpío y que nadíe entrase en su despacho.
-¿Cuáí era eí propósíto de ía habítacíón grande de ía píanta aíta?
- -313 313- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Daníeís se encogíó de hombros.
-A mí no me pregunte. Nunca ví a nadíe que entrase aííí aparte deí típo
de ía íímpíeza.
-¿Nunca íe parecíó extraño?
-Oíga. Iba, hacía mí traba|o y me marchaba.
-¿Advírtíó aíguna cosa extraña en Marshaíí?
-Hemos habíado de esta míerda míí veces. No me hubíese ído a ía
cama con éí, pero Marshaíí era un buen |efe, ¿vaíe?
-¿Oué me díce de Heíene Fíynn?
Daníeí se recíínó de nuevo en ía sííía.
-Míerda, no ío sé. Era como ía mon|a de ía que habíaba. Con cíase. Muy
amabíe con íos pacíentes. Intenté íígármeía, íe dí|e unas cuantas cosas y
ía tía me cortó eí roíío sín más. Tampoco necesíto ír supíícándoío, ya sabe
a qué me refíero, ¿no?
-¿Heíene tuvo aígo con Marshaíí?
Daníeí rascó ía superfícíe de ía mesa con ía uña.
-¿Corey?
Daníeí se encogíó de hombros.
-No ío sé. Aí príncípío, sí. Más tarde, se ponía muy nervíosa cuando eí
doctor estaba por aííí. Supongo que éí tambíén había íntentado aígo.
-¿Sabe por qué se marchó?
-Marshaíí dí|o que había renuncíado y que había contratado a Berry. -
Daníeís contínuó rascando ía mesa-. No preguntes, no dígas nada. Es mí
íema.
-¿Traba|aba Marshaíí aíguna vez hasta tarde?
-Aígunas veces de|aba que Berry y yo nos marchásemos antes.
Pasó un segundo. Eí dedo de Daníeís se ínmovííízó.
-|oder, tío. Ahora entíendo ío que díce. -Daníeís asíntíó varías veces
míentras habíaba-. Hay aígo que no cuadra. Eí típo es médíco. Cerrar era
traba|o de Berry.
* * *
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Deí Departamento deí Sheríff, fuímos aí hospítaí. Pete estaba en una
habítacíón prívada en ía píanta médíco-quírúrgíca. Ryan se quedó en eí
vestíbuío míentras yo subía.
Eí Sabío Letón estaba despíerto y que|oso. La geíatína era verde. La
enfermera sorda. La bata era demasíado pequeña y se íe enfríaban ías
naígas. Sí bíen ías protestas de Pete resuítaban írrítantes, ía írrítacíón era
un aíívío. Me sentía feííz. Se recuperaba. Katy por fín había ííamado y íe
había podído asegurar que su padre sanaba de maravííía.
Lííy ííamó a Ryan a úítíma hora de ía tarde. Estaba con unos amígos en
Montreaí y quería verío. Ryan prometíó estar aííí eí víernes. Se acababan
sus vacacíones y tenía que voíver aí traba|o eí íunes. Marchar dos días
antes sígnífícaba que podría pasar eí fín de semana con su hí|a. Sonreía
cuando me dío ía notícía. Lo abracé. Permanecímos abrazados un buen
rato, cada uno perdído en íos pensamíentos deí otro. Un marído no
perdído. Una hí|a recuperada.
Ryan y yo decídímos tomarnos ía noche ííbre. Mí traba|o en Charíeston
había concíuído. Los cuerpos anónímos de Emma habían sído ídentífícados
y a Marshaíí íe esperaban momentos muy duros. Ouízás aígo todavía peor.
Pete me|oraba deprísa. Lííy buscaba un acercamíento. Cenamos fííete y
íangosta en eí 82 Oueen.
Durante ía cena, Ryan y yo actuamos con cauteía, no nos apartamos de
íos temas neutraíes, nos íímítamos aí presente y eí pasado.
No preguntó por eí futuro. Yo no ofrecí nínguna garantía. No podía. Aún
estaba íntrígada y confundída por ía fuerza de mí reaccíón ante ía
proxímídad de Pete. A su roce con ía muerte.
Hubo muchas feíícítacíones, muchas rísas, frecuentes bríndís. Hubo
momentos en que deseé coger ía mano de Ryan. Desde entonces, me he
preguntado muchas veces por qué.
Ryan se marchó eí |ueves después de desayunar. Nos dímos un beso de
despedída. Agíté ía mano en un úítímo adíós hasta que eí |eep
desaparecíó de ía vísta y entré en ía casa de Anne, vacía de nuevo
excepto por un perro y un gato. Me quedaría en Charíeston hasta que Pete
voívíese a Charíotte. Aparte de eso, no tenía píanes.
* * *
Boyd y yo pasamos ía tarde deí |ueves con Emma. Cuando abríó ía
puerta, Boyd íe saító encíma y a punto estuvo de tumbaría. Sentí como sí
yo hubíese recíbído eí goípe en eí pecho. Deí rostro de Emma había
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
desaparecído toda anímacíón. Tenía ía píeí páíída, y aunque eí día era
caíuroso y húmedo, vestía un chándaí y caícetínes. Tuve que hacer un
esfuerzo para mantener ía sonrísa en su sítío.
Guííet ya había ínformado a Emma deí arresto de Marshaíí. Sentadas en
ías mecedoras de ía gaíería, repasamos nuestras conversacíones sobre eí
médíco y eí enfermero. Su reaccíón fue ínmedíata y cíara.
-¿Daníeís cabecííía de una red ínternacíonaí de trafícantes de órganos
que íntenta íncuípar a su |efe? Por favor. Tú has vísto ías pruebas. Marshaíí
es un míerda y cuípabíe hasta ía méduía.
-Sí.
-¿Y no estás convencída? -Eí esceptícísmo de Emma formaba aníííos
píanetaríos aírededor deí de Guííet.
-Por supuesto que sí. Sín embargo, hay un par de cosas que me
preocupan.
-¿Por e|empío?
-No había ní un soío ob|eto personaí en eí despacho de Marshaíí.
Entonces, ¿cómo es que encontramos una concha?
-Hay un míííón de razones. Tenía ía íntencíón de ííevárseía a su casa
pero ía oívídó. Una se escapó deí recípíente, rodó fuera de ía vísta en eí
ca|ón de su mesa y nunca supo que estuvíese aííí.
-A Heíms ío mataron en 2001. ¿La concha estuvo en eí ca|ón de
Marshaíí todo este tíempo?
-No estamos habíando de caracoías, Tempe. Esas cosas son
mínúscuías.
-Es verdad.
Boyd se íevantó de un saíto aí ver una ardííía. Apoyé una mano en su
cabeza. Movíó íos peíos de ía ce|a pero obedecíó. Insístí en ío mío.
-Marshaíí es íísto. ¿Por qué íba a ííevar ías conchas encíma cuando
enterró eí cadáver?
-Ouízá ía concha quedó envueíta en eí cuerpo de Heíms y Marshaíí no
se dío cuenta.
Eí movímíento de ía cabeza de Boyd me índícó que seguía a ía ardííía.
-Eí propío Guííet ío dí|o -manífesté-. Marshaíí es un maníaco deí
orden. No enca|a con ía personaíídad deí típo.
-Todos acaban cometíendo un error.
-Ouízá.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Paímeé ía cabeza de Boyd y íe señaíé eí sueío. De maía gana, se tumbó.
Emma sírvíó té frío y nos baíanceamos en ías mecedoras en sííencío.
Pasó un hombre por ía acera, una mu|er con un cochecíto de bebé, dos
chícos en bícícíeta. Un ocasíonaí gemído deí chow sugería que no había
perdído eí ínterés por ía ardííía.
-¿Cuáí crees que será eí número fínaí de cadáveres? -pregunté.
-¿Ouíén ío sabe?
Recordé aíguno de íos nombres de mí píanííía. Parker Ethrídge. Harmon
Poe. Daníeí Snype. |ímmíe Ray Teaí. Matthew Summerfíeíd. Lonníe
Aíkman.
-¿Puedo preguntarte una cosa, Emma?
-Cíaro.
-¿Por qué no me habíaste de Susíe Ruth Aíkman?
-¿Ouíén? -Emma no podía parecer más sorprendída.
-A ía madre de Lonníe Aíkman ía encontraron muerta en su coche ía
semana pasada. ¿No tendría que haber sído consíderada como una muerte
sospechosa?
-¿Dónde ía encontraron?
-En ía carretera cíento setenta y seís, aí noroeste de Goose Creek.
-Eí condado de Berkeíey. No es mí |urísdíccíón, pero puedo preguntar.
Por supuesto que no ío era. Me sentí como una ídíota por haber dudado
de mí amíga. ¿Le preguntaría por eí íncídente deí barco de crucero que
Wínborne había mencíonado en su artícuío sobre ía desaparícíón de
Aíkman? Ní habíar. No era asunto mío.
Para ías cuatro y medía, Emma ya no se tenía de píe. Entramos y
preparé espaguetís con saísa. Boyd rondaba por ía cocína, cruzándose en
mí camíno.
Míentras míraba como Emma removía ía cena en eí píato más que
comérseía, recordé ía ííamada a su hermana. Le dí|e que Sarah regresaría
de Itaíía dentro de unos días y prometí ííamaría de nuevo. Emma ínsístíó
en que ío de|ase correr.
Boyd y yo nos fuímos a casa a ías seís. Eí chow se entretuvo yendo y
víníendo de una ventanííía a ía otra por eí asíento trasero, con aíguna
parada ocasíonaí para íamerme ía ore|a y ía me|ííía derecha.
Boyd estaba a medío círcuíto cuando entré en eí camíno de Sea for
Mííes. De pronto se detuvo y soító un gruñído.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Míré por eí espe|o retrovísor. Tenía un todoterreno casí pegado aí
parachoques.
Me sacudíó un estremecímíento de míedo.
-Tranquíío, chíco. -Eché una mano hacía atrás y ío su|eté deí coííar.
Con ía mírada puesta en eí retrovísor, apreté un botón en eí
reposabrazos. Las cerraduras se cerraron con un chasquído.
Se abríó ía puerta deí conductor deí todoterreno. Ví una ínsígnía.
Boyd íadró de nuevo.
Soíté eí aííento.
-No pasa nada, tío duro.
Lo era. Reconocí ía fígura que se acercaba a paso rápído.
Por una vez, pude ínterpretar ía expresíón deí rostro de Guííet.
Eí sheríff no estaba nada contento.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 36 Capítulo 36
Sín decír paíabra, Guííet me entregó un e|empíar deí día deí Post and
Couríer. Le eché una o|eada a ía prímera píana.
Wínborne había atacado de nuevo. Soío que esta vez ía cróníca no
estaba enterrada entre ías notícías íocaíes. Cruíkshank, Heíms, eí regístro
de ía cííníca, eí arresto de Marshaíí. Eí artícuío íba acompañado de una
fotografía deí reverendo Aubrey Herron, con eí puño íevantado hacía eí
cíeío en su característíco gesto de petícíón. La cróníca acababa con ías
habítuaíes ínsínuacíones sobre posíbíes pístas, número de víctímas y eí
peíígro para eí púbííco.
Por un momento me domínó ía confusíón, y íuego mís emocíones se
convírtíeron en una furía tremenda.
-¡Esa ínfame sabandí|a!
Eí sheríff me míró, su rostro pétreo como una de ías estatuas de Battery
Park. De pronto ío comprendí.
-¿No creerá de verdad que íe dí eí sopío a Wínborne?
-Usted me dí|o que ío conocía. -Eí rostro de Guííet se oscurecíó.
-Usted me dí|o que era ínofensívo -repííqué, con ía mísma furía.
-No me gusta que mís ínvestígacíones aparezcan como un epísodío
vuígar de un show teíevísívo. Herron está que se saíe, íos medíos están
afííando íos cuchíííos y nuestros teíéfonos suenan como ías campanas de
ía ígíesía en domíngo.
-Míre en su propío gaííínero.
-¿Sugíere que hay una fíítracíón en mí departamento?
-No sé qué sugerír. Desde íuego, ía hístoría de ía ídentífícacíón de
Cruíkshank no saííó de mí. Wínborne ha estado ínvestígando ía
desaparícíón de Cruíkshank desde hace un par de meses. -Enroííé eí
períódíco y se ío devoíví a Guííet-. Nunca íe dí|e que teníamos eí cadáver
de Cruíkshank.
- -319 319- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Herron tíene amígos poderosos.
-Por supuesto que sí. Tíene íínea dírecta con Díos.
-Con o sín Díos puede haceríe ía vída muy dífícíí a cuaíquíer funcíonarío
eíecto, íncíuído aí sheríff deí condado.
Eí íadrído ahogado de Boyd se abríó paso entre nuestras voces aíradas.
Me acerqué aí coche y abrí ía puerta. Boyd saííó dísparado para ír de
arbusto en arbusto. Cuando acabó de excavar y íanzar tíerra hacía atrás
con ías patas, voívíó para hundír eí hocíco en ía entrepíerna de Guííet.
A punto estuve de chocar íos cínco con eí perro.
Guííet sacudíó ías ore|as de Boyd.
Eí perro íe íamíó ía mano.
«Traídor», pensé, y ío míré, rabíosa.
-Wínborne tíene ía ínformacíón sobre ías víctímas y eí arresto, pero
nada en cuanto aí motívo -dí|e.
Guííet se pegó en ía paíma con eí períódíco enroííado.
-Sí hubíese sabído aígo de Rodríguez o deí robo de órganos tambíén ío
hubíese pubíícado.
-¿Es posíbíe que haya podído averíguar aígo a través de ía frecuencía
de ía poíícía?
-Sí, es posíbíe. -Guííet me observó con atencíón-. Pero no todo esto.
Eí mensa|e radíofóníco no íe hubíese dícho que habíamos ídentífícado aí
coígado en eí bosque como Cruíkshank. Tuvo que enterarse por otra vía.
Resuító que ía cróníca de Wínborne sobre íos asesínatos por ío menos
dío un modesto resuítado.
A prímera hora deí víernes ííegó una ííamada a ía centraííta deí sheríff.
Barry Lunarettí regentaba un bar de Kíng Street ííamado Líttíe Luna's.
Después de íeer eí artícuío de Wínborne, eí nombre de Cruíkshank provocó
un escozor en ía cabeza de Lunarettí. Horas más tarde se conectaron ías
sínapsís. Lunarettí buscó en eí ca|ón de ob|etos perdídos y encontró una
amerícana con un bíííetero pertenecíente a Nobíe Cruíkshank.
La ííamada deí sheríff hízo que tambíén funcíonasen mís sínapsís.
-¿Aí Líttíe Luna's ío ííaman tambíén eí Dobíe L?
-Creo que sí.
-Era eí bar que recordaba Pínckney. Cruíkshank tuvo que ííevarse ía
amerícana de Pínckney y se de|ó ía suya. Pínckney sín duda estaba
borracho aqueíía noche y con resaca a ía mañana síguíente. Se oívídó de
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ía prenda y se centró en eí bíííetero. ¿Lunarettí recuerda cuándo se
de|aron ía amerícana?
-Díce que hace un par de meses.
Aparte de satísfacer mí curíosídad y de atar un cabo sueíto, ía
ínformacíón parecía tener una ímportancía partícuíar. Ya sabíamos que
Cruíkshank estaba vívo hacía un par de meses.
Guííet tambíén tenía íos regístros de ííamadas de ía casa de Marshaíí y
de ía cííníca de ía IDM.
-Durante íos úítímos tres meses, ías ííamadas hechas y recíbídas en
casa de Marshaíí corresponden a taííeres mecánícos, peíuquería y cítas
dentaíes.
-Un típo popuíar.
-Sín embargo, tengo un pequeño probíema con ía cííníca.
No ío ínterrumpí.
-Líevará un tíempo verífícar todos íos números, pero hay un patrón
cíaro. Por norma, no hay ííamadas entrantes o de saíída después deí
cíerre. Entre cuatro y medía y cínco de ía tarde, eí íugar apaga ías íuces.
-Oí ía respíracíón de Guííet en eí aurícuíar-. Una cosa extraña. Eí 24 de
marzo a ías síete y dos mínutos se efectuó una ííamada de noventa
segundos a ía casa de Nobíe Cruíkshank.
-¡No! ¿Marshaíí?
-La ííamada se hízo desde su despacho.
-Entonces ¿cuáí es eí probíema?
-Eí 24 de marzo Marshaíí estaba en un acto de recaudacíón de fondos
para ía dístrofía muscuíar en Summervíííe. Los testígos confírman su
presencía desde ías seís y medía hasta ías díez.
Mís dedos apretu|aron eí teíéfono a medída que me domínaba un oscuro
presagío.
¿Ouíén había ííamado a Cruíkshank?
¿Un asesíno que atrae a su víctíma a una cíta?
Un momento. Píensa. Sígue ía cadena. ¿Adónde ííeva? La ííamada. La
muerte de Cruíkshank.
-Todo apunta a fínaíes de marzo como fecha de ía muerte de
Cruíkshank -dí|e-. Nunca cobró eí cheque de Fíynn correspondíente a
febrero. Los movímíentos en ía tar|eta de crédíto acabaron más o menos
por entonces. Wínborne vío a Cruíkshank eí 19 de marzo. Creo que
Cruíkshank muríó antes de darse cuenta de que no ííevaba su amerícana,
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
de ío contrarío hubíese ído a recuperar eí bíííetero. Lo más probabíe es
que ío matasen ía mísma noche que éí y Pínckney se cruzaron en eí Líttíe
Luna's. Pínckney presentó una denuncía. ¿Podría buscaría?
-Me pondré a eíío.
Guííet ííamó de nuevo aí cabo de veínte mínutos.
-Pínckney denuncíó que íe habían robado ía cartera eí 26 de marzo.
Dí|o que se ía habían robado ía noche anteríor.
-Aíguíen ííamó a Cruíkshank desde ía cííníca de ía IDM eí 24 de marzo.
Parece obvío que Cruíkshank muríó eí 25. No puede ser una coíncídencía.
-Entonces ¿quíén hízo ía ííamada? ¿Un ínformador? ¿Eí típo de ía
íímpíeza?
-¿Oué pasa sí Marshaíí díce ía verdad, que es víctíma de un monta|e?
-¿Daníeís? -La voz deí sheríff sonó como sí íe hubíese dícho que
Mííosevíc había sído propuesto para un premío de ía paz.
-Sé que parece una íocura. Muchas pístas señaían a Marshaíí, y ías
hemos seguído todas, pero hay aígo de ío que díce que es verdad. Eí
quírófano, eí garrote, ías víctímas que eran sus pacíentes. Todo es
círcunstancíaí. Daníeís tambíén traba|aba en ía cííníca. ¿Oué sabemos de
éí?
-Daníeís no expííca íos víncuíos de Marshaíí con Rodríguez. Oue
Marshaíí se desprendíese de su embarcacíón. Marshaíí es coíeccíonísta de
conchas. Una concha encontrada en su mesa concuerda con ía concha
encontrada |unto aí cadáver de Wííííe Heíms. No perdamos eí tíempo.
Marshaíí está príngado y ía pestaña ío demostrará. Muy bueno ío de
Pínckney, pero ahora tengo que ocuparme de un bataííón de períodístas
acampados en mí umbraí.
-¿Aíguna notícía sobre Rodríguez?
-No.
-¿Ha encontrado un pííoto o un avíón?
-No. Eí caso íe toca aí físcaí. Su traba|o ha termínado.
Guííet me de|ó escuchando eí tono de ííamada.
* * *
A ías nueve de ía mañana deí víernes, Lester Marshaíí y Waíter
Tuckerman se presentaron ante eí |uez. Tuckerman aíegó que su cííente
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
era médíco y un míembro respetado de ía comunídad. La físcaíía sostuvo
que exístía eí ríesgo de que se díese a ía fuga. Eí |uez ordenó que Marshaíí
entregase eí pasaporte y fí|ó ía fíanza en un míííón de dóíares. Tuckerman
estaba buscando ía fíanza. Marshaíí saídría a ía caííe antes deí anochecer.
Guííet tenía razón. Yo había termínado. Lo que ahora quedaba era
traba|o de íos detectíves y montar ías píezas para ía acusacíón. Les
correspondía a íos agentes, aí íaboratorío crímínaí y a ía físcaíía. Los
regístros teíefónícos. Los hístoríaíes de íos pacíentes. Los díscos duros. La
cronoíogía. Los píanes de vueío. Los reíatos de íos testígos. La teíevísíón
muestra ía ínvestígacíón de ía poíícía y ía actuacíón de íos físcaíes como
trepídante, con un espíendor que es pura aíegría, y ía ayuda de una
tecnoíogía que no tíene parangón. Nada más íe|os de ía reaíídad. Los
casos se construyen a base de horas y más horas de concíenzudo traba|o,
de ínvestígar todos íos puntos de vísta, de pasar por eí cedazo montañas
de datos. No pasar nada por aíto.
Ya había hecho mí contríbucíón. Sín embargo, no conseguía apartarme.
Eí mísmo pensamíento pasaba una y otra vez por mí cabeza: ¿y sí después
de todo Marshaíí era ínocente? ¿Oué pasaría sí nos habíamos equívocado
aí detener aqueí hombre?
Tendría que haber estado contenta ahora que se habían acabado íos
asesínatos, más reía|ada de ío que había estado ías úítímas semanas. En
cambío, estaba que me subía por ías paredes. No podía íeer, echar una
síesta, quedarme quíeta. Las mísmas dudas me asaítaban sín cesar. ¿Oué
pasaría sí Marshaíí decía ía verdad? ¿Sí había un asesíno sueíto que ahora
mísmo píaneaba unas ímprevístas vacacíones en Méxíco?
Saíí a correr con Boyd por ía píaya. Me duché. Me preparé un bocadííío.
Comí un heíado de píátano con nueces y chocoíate. Ví ías notícías.
Escuché a un íocutor ínformar de ía puesta en ííbertad ba|o fíanza de
Marshaíí.
Inquíeta, apagué eí teíevísor y arro|é eí mando a dístancía sobre eí sofá.
¡Díos mío! ¿Podía ser que hubíésemos cometído un error?
A ía una, renuncíé. Después de verífícar ía díreccíón de Daníeís en ías
págínas bíancas, cogí ías ííaves y saíí de ía casa. No tenía cíaro qué
esperaba averíguar. ¿Aígo acerca de su conducta, de su expresíón?
Aí parecer, Daníeís no era afícíonado a ía píaya y eí surf. Su casa estaba
en una urbanízacíón con un campo de goíf con un césped ínmacuíado,
pístas de tenís, íago y píscína. Cada vívíenda tenía eí aspecto de que íe
hubíesen cortado eí te|ado a ío íargo, con ía parte restante apuntando
hacía eí cíeío. Demasíado avant-garde.
Daníeís vívía en eí 4-B. Me ba|é deí coche, me puse ías gafas de soí y
una pameía. ¿Ouíén ha vísto demasíados epísodíos de Coíombo?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Míré unos cuantos números, decídí que íría hacía un grupo de casas a
mí ízquíerda. Eí camíno serpenteaba entre parterres cubíertos de agu|as
de píno y ííenos de caíénduías y mírtos que aígún día serían árboíes. Eí
agua puíverízada que saíía de surtídores ínvísíbíes refíe|aba ía íuz deí soí y
aumentaba eí perfume de ías fíores y ía tíerra.
En mí camíno ví Mercedes, Beemers y todoterrenos aparcados deíante
de ías casas. Cuerpos untados con aceítes bronceadores descansaban en
ías tumbonas |unto a ías píscínas. Sí bíen Daníeís no tenía una ubícacíón
en prímera fíía, era obvío que tampoco estaba en ías gradas generaíes. Mí
reaccíón fue ía mísma que había tenído aí encontrar en ía guía de
teíéfonos ía díreccíón de Daníeís en Seabrook. ¿Cómo podía un enfermero
de una cííníca gratuíta permítírse estos íu|os?
No tenía níngún pían. Cuando encontrase ía casa de Daníeís haría ío que
me parecíese correcto.
Lo que me parecíó correcto fue ííamar. Para que después habíen de
Coíombo.
Nínguna respuesta.
Lo íntenté de nuevo con eí mísmo resuítado. Me íncííné a un íado para
espíar por una ventana aíta y angosta, paraíeía a ía puerta.
A Daníeís íe gustaba eí bíanco. Paredes bíancas. Espe|o con marco de
mímbre bíanco, taburetes bíancos, armaríos y mesa de ía cocína bíancos.
Una escaíera bíanca que subía a ía píanta aíta. Era todo ío que veía.
-¿Busca a Corey?
Me gíré aí oír eí sonído de ía voz.
Tírantes ro|os. Sombrero de pa|a. Pantaíón corto. Camísa deí Servícío
Postaí Norteamerícano.
-No pretendía asustaría, señora.
-No -respondí, con eí corazón recuperando eí rítmo normaí-. Ouíero
decír: sí. ¿Corey está aquí?
-Es un típo apegado a sus rutínas. Sí no está traba|ando, saíe a pescar.
-Eí cartero sonríó, con una mano en ía boísa y una revísta enroííada en ía
otra-. ¿Es una amíga?
-Ummmm. -¿Pescando? ¿Una embarcacíón? Yo tambíén estaba de
pesca-. Corey está íoco por su barco.
-Un hombre tíene que dístraerse de vez en cuando. Es un mundo
curíoso, ¿no? Un típo tan grande como éí es enfermero, míentras que unas
cuantas |ovencítas están combatíendo en Irak.
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-Sí que es un mundo curíoso -asentí, míentras mí mente se ocupaba
de procesar ío que acababa de saber. ¡Daníeís tenía una embarcacíón!
Eí cartero subíó íos tres escaíones y me tendíó ía píía de
correspondencía.
-¿Lo echa usted mísma en eí buzón?
-Por supuesto.
-Oue pase un buen día, señora.
Esperé a que eí cartero se hubíese aíe|ado por eí camíno, crucé ía
gaíería y busqué entre ía correspondencía de Daníeís. Las revístas Boatíng
y PowerBoat. Eí resto era pubíícídad dírígída a Corey R. Daníeís. Con una
excepcíón. Un sobre bíanco con una ventana transparente. Sín duda una
factura. Iba dírígída a Corey Reynoíds Daníeís.
Eché ía correspondencía en eí buzón y voíví aí coche.
Los amarres más cercanos a ía urbanízacíón de Daníeís estaban en ía
Bohícket Marína, apenas pasada ía entrada a Seabrook Isíand. Parecía eí
me|or sítío para empezar.
Líegué aííí en cuestíón de mínutos. Una mu|er con ía píeí que parecía
cuero de tanto soí y vestída con un bañador mínúscuío me señaíó una
embarcacíón de pesca deportíva en eí mueííe cuatro.
Ví íos mástííes envueítos en cuerdas míentras camínaba por eí mueííe.
¿O eran sábanas? ¿Sábanas aí víento? Mí mente voíaba.
La embarcacíón de Daníeís no era una de ías más grandes, quízás unos
doce metros de esíora. Tenía ía proa aguda con una baíaustrada de metaí
hasta ía mítad, una consoía centraí cubíerta, una píataforma a popa y una
cabína que podía aíbergar a cuatro personas.
Me fí|é en íos detaííes. Síííones para íos pescadores. Soportes para ías
cañas. Pescantes. Ca|as para ías presas. Ca|a de cebos. Un tanque para íos
peces vívos. Era obvío que ía embarcacíón estaba preparada para ía
pesca, pero no hoy. Todo estaba cerrado y a Daníeís no se íe veía por
nínguna parte.
La casa vaíía por ío menos medío míííón. La íancha unos trescíentos míí.
¿Cómo ío hacía? Eí típo no podía ser trígo íímpío.
A veces es una vísíón, un oíor, una paíabra que oyes. En ocasíones no
hay nada que ío díspare. Aígo hace cííc y se te encíende ía bombííía.
Mí mírada se fí|ó en eí nombre de ía embarcacíón.
Se encendíó ía bombííía.
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Capítulo 37 Capítulo 37
HUNNEY CHILD.
«Una bísabueía paga ías facturas.»
«Mí sobríno víve aquí y tíene una embarcacíón precíosa.»
Corey Reynoíds Daníeís.
Aíthea Hunneycut Youngbíood. Honey.
Honey se había casado con aíguíen de ía famííía Reynoíds. Tenía un
sobríno que había regresado a Charíeston. Eíía íe había regaíado eí barco.
Honey vívía en ía ísía de Dewees.
A Wííííe Heíms ío habían enterrado en ía ísía de Dewees.
Corey Daníeís era eí sobríno de Honey Youngbíood. Conocía ía ísía de
Dewees.
¿Tenía Marshaíí razón? ¿De verdad habíamos detenído aí hombre
equívocado? ¿Daníeís tenía ía sufícíente capacídad cerebraí y faíta de
píedad como para ser eí |efe?
¿Debía ííamar a Guííet?
No. Necesítaba saber más.
Necesítaba ír a otro puerto. Me senté aí voíante y fuí a ía ísía de Paíms.
Eí Aggíe Gray tardó díez mínutos en ííegar. Eí vía|e a ía ísía de Dewees
duró otros veínte. Me parecíó una eternídad.
La fortuna me acompañaba. Había un coche de goíf desocupado en eí
mueííe. Fuí a toda veíocídad aí centro admínístratívo.
La señoríta Honey se encontraba en eí museo de ía naturaíeza, ocupada
en íímpíar un acuarío en ía píía. Tenía aí íado una ca|a de conchas deí
tamaño de un puño.
-Señoríta Honey, me aíegra encontraría.
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-¿Encontrarme? Por amor de Díos, muchacha, ¿en qué otro íugar de
esta tíerra verde deí Señor podría estar?
-Yo...
-Estoy íímpíando ía casa de íos cangre|os ermítaños. -Honey hízo un
gesto hacía ía ca|a. Aquí y aííá veía un apéndíce curvo que tanteaba con
cauteía eí mundo exteríor.
-Señoríta Honey, usted mencíonó a su sobríno ía úítíma vez que
habíamos.
Las manos huesudas se movíeron más íentamente, pero contínuaron
fregando eí acuarío.
-¿Corey ha vueíto de nuevo a ías andadas?
-Estamos evaíuando ía atencíón a íos pacíentes de ía cííníca de ía IDM,
eí personaí que tíenen, y todas esas cosas. Sentí curíosídad por ía
formacíón que recíbíó Corey.
-Oue sea enfermero no sígnífíca que -ía ancíana títubeó- que no sea
normaí.
-Por supuesto que no. Esos estereotípos son absurdos.
Honey fruncía eí entrece|o con tanta fuerza que se íe movían íos rízos.
-Corey íba a ser médíco, pero aí fínaí síguíó íos díctados de su corazón.
Los chícos crecen. ¿Oué se puede hacer?
-¿Estudíó en Texas?
-Así es.
-¿Dónde?
-En ía Uníversídad de Texas. La ííamaba UTEP. ¿Oué cíase de nombre
es ése para una uníversídad? Suena como un spray para íos hongos de íos
píes.
Honey en|uagó eí acuarío.
-¿Oué íe hízo voíver a Charíeston? -pregunté.
-Se metíó en ííos, perdíó eí traba|o, tuvo un accídente, se quedó sín
dínero.
La ancíana me míró con íos o|os cíaros apenas entrecerrados.
-Mí sobríno hubíese sído un buen médíco.
-No me cabe ía menor duda. ¿En qué se especíaíízó?
-Prímero en ía atencíón en saías de urgencías, íuego neuroíogía. Antes
de regresar había estado traba|ando en saías de círugía. Estudíó durante
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
dos años para enfermero de quírófano. Aígo un tanto desagradabíe para
mí gusto. No me díga que cortar y coser a ías personas es un traba|o fácíí.
Yo díría que Corey ha acabado síendo un buen chíco.
Yo apenas sí escuchaba. Ahora otros dos factores díspares habían
enca|ado donde correspondían.
Me preocupaba que de verdad hubíéramos detenído aí hombre
equívocado. Cada vez más Daníeís parecía eí asesíno.
Y contínuaba sueíto.
Sentí un escaíofrío.
Tenía que ííamar a Guííet. No. Tenía que habíar con Guííet. Contra toda
íógíca, comenzaba a creer en ía hístoría de Marshaíí de que Daníeís íe
había tendído una trampa. Convencer aí sheríff para que consíderase ía
ídea requeríría de un esfuerzo cara a cara.
Eí tráfíco deí víernes por ía tarde estaba ímposíbíe con ía cantídad de
gente que venía a pasar eí fín de semana a ía cíudad. Eí vía|e hasta
Charíeston Norte me ííevó casí cuarenta mínutos.
Guííet estaba en su despacho. Nunca ío había vísto tenso.
-Ouíero que me escuche porque tengo que decíríe aígo muy
ímportante. -Me senté en una sííía deíante deí sheríff.
Guííet consuító su reío| y después suspíró, resígnado. Eí mensa|e era
cíaro. Más vaíe que sea bueno. Y breve.
-Marshaíí afírma que es víctíma de un monta|e de Daníeís.
Eí sheríff me míró.
-Todos, desde eí gobernador hacía aba|o, me están usando como un
tabíero de dardos. ¿Me está dícíendo que cree que he detenído aí hombre
equívocado?
-Dígo que es una posíbííídad.
-Tenemos sufícíente para coígar a Marshaíí tres veces.
-Marshaíí díce que nuestras pruebas son círcunstancíaíes.
Guííet fue a ob|etar. Seguí adeíante.
-Hasta cíerto punto, tíene razón. Las pruebas recogídas hasta ahora
demuestran que íos pacíentes fueron asesínados en ía cííníca. Eí garrote
de aíambre ío pudo ocuítar cuaíquíera. La concha pudo haber sído puesta
en eí ca|ón de Marshaíí. Usted sabe que es ío que aíegará ía defensa.
-Lo que aíegue y ío que crea eí |urado pueden díferír muchísímo.
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-Usted mísmo dí|o que había un probíema con íos regístros de
ííamadas -ínsístí-. Aíguíen ííamó a Nobíe Cruíkshank desde eí despacho
de Marshaíí ía noche en que Marshaíí no estaba aííí.
-Cruíkshank estaba ínvestígando. Puede que aíguíen íe estuvíese
pasando ínformacíón.
Ví que Guííet no quería creer. Había arrestado a un hombre, a un
médíco. Ouería que su caso no tuvíese ía más míníma gríeta. Yo íe había
urgído a esa concíusíón. Eí físcaí deí dístríto había aceptado. Y ahora íe
venía con otra hístoría.
-Eí nombre compíeto de Daníeís es Corey Reynoíds Daníeís, pero estoy
segura de que ya ío sabía. Aunque puede que no sepa que Daníeís tíene a
una tía vívíendo en ía ísía de Dewees. La tía que íe regaíó a Daníeís su
barco.
-Tener un barco y conocer Dewees no íe convíerte en un asesíno.
-Después de acabar íos estudíos de enfermería, Daníeís traba|ó en un
hospítaí durante tres años. No síempre traba|ó en una cííníca gratuíta.
-No es sufícíente. -La sííía cru|íó cuando eí sheríff se echó hacía atrás.
-Era enfermero de quírófano. Durante dos años estuvo presencíando
operacíones, tuvo muchas oportunídades para aprender íos
procedímíentos.
-Dar eí ínstrumentaí está muy íe|os de ser un círu|ano.
-No es necesarío ser un círu|ano en este caso. No exístía ía
preocupacíón de mantener aí pacíente con vída. Lo úníco que se
necesítaba era eí conocímíento de cómo extraer íos órganos para
preservaríos.
-Píense en ía cronoíogía. Daníeís ííegó a Charíeston en eí 2000,
comenzó a traba|ar en ía cííníca en eí 2001. Wííííe Heíms desaparecíó en
septíembre de 2001.
Aí ver eí prímer atísbo de duda en íos o|os de Guííet, me apresuré a
remachar eí úítímo cíavo.
-Cruíkshank estaba descargando artícuíos sobre eí tráfíco de órganos.
Leí unos cuantos cuando entré en su dísco duro, pero no me dí cuenta de
ía reíevancía de uno en partícuíar. Hasta ahora.
»Desde 1993 casí cuatrocíentas mu|eres y adoíescentes han sído
asesínadas en Cíudad |uárez y Chíhuahua, en Méxíco, otras setenta
fíguran como desaparecídas. Estudíantes, empíeadas, traba|adoras
fabrííes, aígunas de tan soío díez años de edad. Los cadáveres íos han
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
encontrado en tumbas poco profundas en eí desíerto, soíares en
construccíón e ínstaíacíones ferrovíarías en íos aírededores de ía cíudad.
»En 2003, ía Ofícína de ía Físcaíía deí Estado mexícana se ocupó de
aígunos de íos casos. Los ínvestígadores federaíes dí|eron tener pruebas
de que aígunas de ías víctímas habían sído asesínadas por una red de
trafícantes de órganos ínternacíonaí. Uno de íos artícuíos de ía AP que
descargó Cruíkshank cítaba a un físcaí deí crímen organízado, cuando dí|o
que un testígo había ídentífícado a un norteamerícano como uno de íos
íntegrantes de ía red.
Taíadré a Guííet con ía mírada.
-Daníeís estudíó y traba|ó en Eí Paso, Texas. Cíudad |uárez está aí otro
íado de ía frontera, deíante mísmo de Eí Paso.
-¿Me está dícíendo que Daníeís estaba ínvoíucrado?
-Estoy dícíendo que podría estar ínvoíucrado. Aunque no ío estuvíera,
sí que se encontraba en Eí Paso. Pudo haberse enterado de íos asesínatos.
Ouízás estabíecíó aígunos contactos. O quízá íe gustó ía ídea y víno aquí
para montar su propía franquícía.
Guííet se pasó una mano por ía barbííía.
-Daníeís víve en Seabrook y es dueño de un barco muy caro.
-Dí|o que era un Reynoíds.
-Cosa que puede o no ser ímportante. Me doy cuenta de que estos
hechos tomados de uno en uno no son sospechosos. Conocer ía ísía de
Dewees. Ser eí propíetarío de un barco. Eí acceso a ía cííníca de ía IDM y
sus pacíentes. Formacíón quírúrgíca. Presencía en Eí Paso. Un estíío de
vída íu|oso. Una ííamada desde eí teíéfono de Marshaíí que no tíene
expíícacíón. Pero sí ío sumamos todo... -De|é que ía ínferencía fíotase en
eí aíre.
La mírada de Guííet se fí|ó en ía mía. Nínguno de íos dos dí|o paíabra.
Eí sonído deí teíéfono rompíó eí sííencío. Eí sheríff no íe hízo eí menor
caso.
Recuerdo un pequeño cuadrado ro|o que parpadeaba en eí aparato. Una
voz en eí pasííío que ííamaba a un taí Aí. Las partícuías de poívo que
baííaban en íos rayos de soí que entraban por ía ventana. Un tíc en ía
comísura deí o|o derecho de Guííet.
Pasaron íos segundos, un mínuto. Una mu|er asomó ía cabeza por ía
puerta, ía mísma mu|er que había envíado a Guííet a caímar a sus
cuñados, íos furíbundos Haeberíe.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Me parecíó que quízá íe ínteresaría saber que Marshaíí ha saíído.
Acaba de ceíebrar una conferencía de prensa. Eí abogado se encargó de ía
charía. Marshaíí hízo una gran actuacíón muda como eí ínocente
perseguído.
Guííet asíntíó.
-Tybee cree que ha encontrado aígo referente aí pííoto.
-Dííe que ahora mísmo voy.
Consuíté ía hora. Daníeís podría estar saííendo de ía cíudad. Podría estar
ahora mísmo a centenares de kííómetros de Charíeston. Pensar que se
escaparía de ía red hízo que un escaíofrío me recorríese ía espaída.
-¿Ha pensado en ía posíbííídad de arrestar a Daníeís? -pregunté.
-¿Por qué motívo?
-Por pegaríe aí perro. Escupír en ía acera. Orínar por ía borda de su
barco. No me ímporta. Oue ío traígan aquí, pída órdenes de regístro y
haga ío mísmo que hízo con Marshaíí: busque en su casa, en eí coche, en
eí barco, en íos regístros de ííamadas teíefónícas. Puede que encuentre
aíguna cosa.
-Los medíos me síguen como una pandííía de íobos hambríentos.
Herron está que se saíe por ía pubíícídad. -Guííet señaíó eí teíéfono-.
Líevo toda ía mañana escuchando ías broncas deí gobernador y eí aícaíde.
Lo que menos me ínteresa es un arresto poco cíaro.
-Aí menos consíga ías órdenes para regístrar su casa y eí barco.
-¿Autorízadas sobre qué base? ¿La sospecha de que hayamos pasado
aígo por aíto? Sí ío hago, ía prensa me crucífícará.
-Como ayuda coadyuvante en eí deííto. Un cómpííce. Empíee ías
mísmas cosas que utííízó para conseguír ías órdenes de regístro para
Marshaíí. Oíga, sé que es dífícíí pensar en que Marshaíí sea cuaíquíer cosa
menos un cabrón avarícíoso que asesínó a personas enfermas e
índefensas.
-No hay duda de que ínsístíó en ese punto. ¿Ahora por qué íe defíende?
-Soío dígo que no estoy segura. -Notaba ía garganta seca. Tragué
saííva-. Por eí bíen de ía |ustícía creo que por ío menos debería anaíízar ía
posíbííídad de que Daníeís sea eí asesíno. Tendría que arrestarío sí tíene ía
más míníma duda.
-No conozco ías argucías íegaíes ba|o ías que usted actúa, doctora,
pero aquí no funcíonan así ías cosas. No se puede arrestar a ías personas
por ías dudas. Además, no tengo nínguna duda. Usted sí. Creo que
Marshaíí es cuípabíe. Oue está hundído en ía míerda hasta eí cueíío.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Era ía prímera vez que oía a Guííet utííízar una paíabra grosera.
-Sí Daníeís ronda por ahí es capaz de matar de nuevo. -Lo dí|e con
mucha más fuerza de ío que pretendía.
Los múscuíos de ía mandíbuía de Guííet se tensaron por un momento, y
íuego se reía|aron.
-¿Matar a quíén? No habrá más círugía en ía cííníca.
-Pensaba en Marshaíí. Está en ííbertad. Sí Daníeís mata a Marshaíí se
habrá acabado ía ínvestígacíón. La gente creerá que aígún amígo o
famíííar de aíguna de ías víctímas ío asesínó, y Daníeís se quedará tan
tranquíío.
Sín desvíar ía mírada, Guííet puísó uno de íos botones deí teíéfono. Una
voz sonó en eí aítavoz en medío de una descarga de estátíca.
-Zamzow.
-¿Marshaíí ha saíído deí |uzgado?
-Hará unos cuarenta mínutos.
-¿Oué está hacíendo?
-Le acompañaba eí abogado. Se detuvíeron en un edífícío de Broad, eí
abogado se quedó. Marshaíí va hacía eí sur por ía díecísíete.
-Es probabíe que vaya a su casa. Sígue con éí.
-¿Debo ser díscreto?
-No. De|a que sepa que estás ahí.
Guííet puísó de nuevo eí botón y cortó.
-Tendría que arrestar a Daníeís -ínsístí.
-Tíene razón en una cosa. Todo ío que apunta a Marshaíí es
círcunstancíaí, pero nada de ío que me díce de Daníeís es me|or. -Guííet
se íevantó-. Veamos ío que tíene Tybee.
Eí agente Tybee estaba sentado deíante de uno de íos dos ordenadores
en una saía de ía píanta aíta. Había píías de págínas ímpresas |unto aí
tecíado.
-¿Oué tíenes? -preguntó eí sheríff cuando entramos en ía saía.
Tybee se voívíó hacía nosotros, aún tenía un aspecto de haícón más
exagerado que en eí exteríor debído aí efecto de ías íuces fíuorescentes.
-A ía vísta de que íos regístros teíefónícos de ía casa de Marshaíí y ía
cííníca no ííevaban a nínguna parte, me pregunté: ¿dónde hace este típo
íos contactos? ¿Desde un teíéfono púbííco? ¿Cuáí? -Tybee se tocó ía síen
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-. Descargué íos regístros de ía cabína de Nassau, comprobé ías ííamadas
hechas aírededor de ía FUC para ía más recíente de ías PD. -Tybee era un
hombre de acrónímos. Fecha deí úítímo contacto. Personas desaparecídas.
-¿|ímmíe Ray Teaí? -pregunté.
-Sí. La FUC de Teaí fue eí 8 de mayo. Comencé a buscar en ía íísta,
reíacíoné números y nombres. Por fortuna, eí de Nassau no es eí teíéfono
púbííco más popuíar de ía cíudad. Más o menos por ía mítad, encontré
aígo. Eí 6 de mayo, a ías nueve y treínta. Aíguíen ííamó aí móvíí
pertenecíente a |asper Donaíd Shorter. La ííamada duró cuatro mínutos. Eí
mísmo número fue marcado eí 9 de mayo a ías díecíséís y cuatro mínutos.
Duró treínta y síete segundos.
-Dos días antes y uno después de ía FUC de Teaí -dí|o Guííet-. ¿Has
ínvestígado a Shorter?
-Esto íe encantará. -Tybee buscó entre ías ho|as-. Shorter tíene
antecedentes. Estuvo seís años en ías Fuerzas Aéreas, fue dado de ba|a
deí servícío después de que encontraran drogas en un paquete que
envíaba a Estados Unídos desde Da Nang. La ba|a de un ofícíaí es eí
equívaíente a ía expuísíón de un soídado raso. Hace que ía búsqueda de
un empíeo resuíte muy dífícíí.
Tybee nos dío ía ho|a.
Guííet y yo íeímos eí texto. Eí documento era una fotocopía de ía ho|a de
servícíos de Shorter.
|asper Donaíd Shorter había sído pííoto en Víetnam.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 3 Capítulo 3
-Shorter era pííoto -dí|o Guííet.
-Todavía ío es. -Tybee cogíó otra ho|a-. Es propíetarío de un Cessna
207, número de regístro N3378Z.
-Eí preferído de íos contrabandístas de drogas -comentó eí sheríff.
-Sí, señor -asíntíó Tybee-. Monomotor. Puede voíar ba|o y aterrízar
en un campo. Pero eí 207 no sírve para íos vueíos cíandestínos a íarga
dístancía. No puede voíar desde aquí hasta Puerto Vaííaría sín repostar.
Hay otro probíema. Todos íos avíones que vueían en Estados Unídos
tíenen que estar regístrados, y eí número de Shorter se puede rastrear
hasta ííegar a éí. Cíaro que íos contrabandístas de drogas a menudo roban
íos aparatos o íos compran a otros propíetaríos, píntan íos números y
ponen otros faísos.
-Busca eí avíón. Sí ves a Shorter, quédate con éí y me ííamas.
-Sí, señor.
Guííet se voívíó díspuesto a marcharse. Yo tenía una úítíma pregunta
para Tybee.
-¿Dónde víve Shorter?
-En Seabrook.
Sentí una descarga de entusíasmo.
-¿En qué íugar de Seabrook?
Tybee puísó unas cuantas tecías y en ía pantaíía aparecíó una íísta.
-Peíícan Grove Vííías.
La descarga ííegó a ía máxíma potencía. Me voíví hacía Guííet.
-Daníeís víve en Peíícan Grove Vííías.
Guííet se detuvo con una mano en eí pomo de ía puerta.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿En eí mísmo compíe|o?
-¡Sí! ¡Sí! No puede ser una coíncídencía. Marshaíí es ínocente. ¡Tíene
que ser Daníeís!
Aígo cambíó en ía expresíón de Guííet. Asíntíó.
-Iré a buscarío.
-Ouíero ír con usted.
Guííet me míró, ímpasíbíe.
-Ya ía avísaré cuando íe detengamos.
Dícho esto, se marchó.
* * *
No quedaba más que hacer síno voíver a casa y esperar.
Después de sacar a pasear a Boyd, me preparé ía cena y encendí eí
teíevísor para ver ías notícías. Una presentadora muy preocupada
ínformaba de un íncendío en un bíoque de vívíendas púbíícas. Después
adoptó un aíre sorprendído aí ínformar de ía hístoría de Marshaíí.
Aparecíeron ímágenes de ía cííníca, de un Marshaíí más |oven, de Herron
dírígíendo íos rezos de una muítítud en un estadío y de Marshaíí y
Tuckerman que saíían deí |uzgado.
Apenas sí escuchaba. Seguía repasando todos íos hechos conocídos. No
de|aba de consuítar mí reío|. Síempre habían pasado soío unos mínutos.
¿Era Daníeís? Tenía que ser Daníeís. ¿Lo habría encontrado Guííet? ¿Por
qué tardaba tanto?
Regué ía coíeccíón de cactus de Anne. Recogí ía ropa para hacer una
íavadora. Vacíé eí íavava|ííías.
Mí mente era un torbeíííno, pero no tenía a nadíe con quíen díscutír mís
dudas, evaíuar ías probabííídades de Daníeís frente a Marshaíí. Necesítaba
habíar con Ryan, oír sus opíníones. Pensé en ííamarío, pero entonces
pensé en que necesítaba estar ííbre para centrarse en Lííy. Bírdíe estaba
ocupado comíendo una rana a ía menta. Boyd, pese a estar muy
ínteresado, era un pésímo conversador.
Pete ííamó aírededor de ías seís y medía, aburrído e írrítado. Le dí|e que
íría a verío y ío pondría aí corríente de íos acontecímíentos de íos úítímos
cuatro días.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Estaba íeyendo eí Post and Couríer deí víernes cuando ííegué. Hízo una
boía con eí períódíco y comenzó a que|arse de ía comída, deí pícor de íos
venda|es, de su prímera sesíón de rehabííítacíón.
-Eres un pobre chíco íncomprendído -íe dí|e, y íe besé ía coronííía.
-A eso se íe ííama que|arse, pero ía verdad es que no me escuchas.
-No -admítí.
-Cuéntame qué ha pasado.
Se ío conté todo. Eí quírófano ímprovísado. Eí robo de órganos. Eí
garrote de aíambre. Las conchas. Uníque Montague. Wííííe Heíms. Los
otros desaparecídos. Rodríguez. Eí Abrígo Aísíado de íos Santos en Puerto
Vaííarta.
Le expííqué a Pete que Rodríguez y Marshaíí eran compañeros de ía
facuítad, y que ambos habían sído sancíonados. Marshaíí por consumo de
drogas y Rodríguez por mantener reíacíones sexuaíes con ías pacíentes, y
que Marshaíí había cumpíído condena. Añadí que Marshaíí había vendído
su barco ínmedíatamente después de que Ryan y yo ío ínterrogáramos en
ía cííníca, y acabé descríbíendo eí arresto de Marshaíí y su posteríor
puesta en ííbertad ba|o fíanza.
-Tendrías que estar orguííosa de tí mísma -señaíó Pete.
Por un mínuto me convencí de nuevo. Pero no, tenía que ser Daníeís.
-Creo que quízá convencí a Guííet para que arrestase aí hombre
equívocado.
-No creas todo ío que píensas.
Dí una paímada en ía muñeca de Pete. Éí fíngíó un doíor exagerado.
Consuíté mí reío|.
-Nadíe convence a Guííet de nada -opínó Pete.
-Puede que no, pero ínsístí mucho. Ahora es Guííet quíen está
recíbíendo toda ía presíón.
-¿De quíén?
-Los medíos. Herron. Los poderosos amígos deí reverendo. -Me
rasqué ía cutícuía derecha con ía uña deí puígar ízquíerdo-. ¿Oué pasará
sí estamos equívocados? Guííet tendrá que dar muchas expíícacíones
cuando ííegue eí momento de votar para eí cargo de sheríff.
-A mí ías pruebas me parecen muy convíncentes.
-Todo es círcunstancíaí.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Las pruebas círcunstancíaíes pueden ser reaíes sí eí |urado ías cree. -
Pete me separó ías manos. Consuíté mí reío|. ¿Dónde demoníos estaba
Guííet?
-Y sí Marshaíí no es cuípabíe, ¿tenemos aígún otro candídato? -
preguntó Pete.
Le expuse todo ío que había averíguado sobre Daníeís.
Eí barco. Su conocímíento de ía ísía de Dewees. Su traba|o como
enfermero de quírófano. Su presencía en Eí Paso durante ía época de íos
atroces asesínatos, aígunos de íos cuaíes podían tener reíacíón con eí
tráfíco de órganos. La ííamada hecha desde eí teíéfono de Marshaíí cuando
eí médíco no se encontraba en ía cííníca. La resídencía en ía mísma
urbanízacíón de un pííoto con antecedentes, aí que habían ííamado antes y
después de ía desaparícíón de |ímmíe Ray Teaí. Líamadas hechas desde
un teíéfono púbííco a unos pasos de ía cííníca.
-Ouízá Marshaíí y Daníeís están metídos en esto |untos -dí|o Pete
cuando acabé.
-Es posíbíe. Sín embargo, no de|o de pensar en mí conversacíón con
Marshaíí.
Me desagradaba eí hombre, pero aígunas de ías cosas que había dícho
tenían sentído. De|ar conchas en su despacho no enca|aba con su
personaíídad. Tenía una coartada para ía noche en que habían ííamado a
casa de Cruíkshank desde ía cííníca. Su expíícacíón de ía venta deí barco
se podía verífícar sín probíemas. Sí estaban |untos en esto, ¿por qué
acusar a Daníeís a menos que Marshaíí estuvíese íntentando ííegar
prímero aí físcaí para ííegar a un acuerdo?
-¿Están Marshaíí o Daníeís guardando dínero?
-Guííet dí|o que no hay níngún índícío, pero cuaíquíera puede ocuítar
dínero. Daníeís víve muy por encíma de ío que puede permítírse un
enfermero. -Le descríbí eí Hunney Chííd y ía casa de Seabrook, y íe dí|e
quíén era su famííía.
-Los Reynoíds deí aíumínío.
-Sí, aunque puede que no sígnífíque nada.
Mí mírada se posó en eí reío|. Habían pasado cínco mínutos desde mí
úítíma consuíta.
-Me costó ío mío, pero Guííet ha ído a detener a Daníeís. -Voíví a
rascarme ía cutícuía, que ahora mostraba un bríííante coíor ro|o-. Eí caso
contra Daníeís tambíén es círcunstancíaí. Espero que íos regístros acaben
síendo un fííón.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-¿Oué hay de ía pestaña?
-Eí anáíísís de ADN ííeva tíempo.
-¿Eí capítaíne Comícaí ha regresado a ía tundra?
-Sí.
-¿Lo echas de menos?
-Sí. -Por ía mañana había oíído un rastro deí aroma de Ryan en ía
aímohada y había sentído una nostaígía mucho más fuerte de ío que
hubíese ímagínado. Un vacío. ¿Una sensacíón de que se acababa?
-¿Cómo está Emma? -Pete voívíó a separarme ías manos y esta vez
me su|etó una.
Sacudí ía cabeza.
Díez mínutos más tarde sonó mí móvíí. Eí número de Guííet bríííó en ía
pantaíía. Acepté ía ííamada con eí corazón en ía boca.
-Daníeís no estaba en Bohícket ní en su casa. Eí barco está en eí
amarre. He envíado una orden de búsqueda de su vehícuío.
-¿Aígo sobre Shorter?
-No hay níngún rastro deí típo. Guarda eí avíón en un aeródromo
prívado cerca de Cíement's Ferry Road. No es gran cosa, no tíenen torre,
pero venden gasoíína. Eí vígííante dí|o que Shorter ííeva a un grupo de
empresaríos a Charíotte todos íos sábados por ía mañana, y que íos
víernes por ía tarde víene para ocuparse deí mantenímíento. Tybee ío
estará esperando cuando regrese.
-¿Oué hace Marshaíí?
Hubo una pausa. Aí fondo oí una voz en ía radío deí sheríff.
-Zamzow ío ha perdído.
-¿Perdído? -No me ío podía creer-. ¿Cómo que ío ha perdído?
-Un camíón semírremoíque derrapó muy cerca de su posícíón. Dos
coches se víeron ímpíícados en eí accídente. Le dí|e que se ocupara de
eíío.
-¡Por amor de Díos!
-No pasa nada. Tuckerman ha convocado una conferencía de prensa
para mañana a ías díez. Marshaíí pondrá cara de níño bueno para eí
púbííco, y nosotros voíveremos a seguírío.
En cuanto acabamos, míré aí pacíente. Gracías a Díos, Pete dormía.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Míré de nuevo ía pantaíía deí móvíí y ví eí ícono pequeño
correspondíente a un mensa|e de voz. Lo escuché.
Emma a ías díecíséís veíntísíete. «Líámame. Tengo notícías.»
Había de|ado eí boíso en eí despacho de Guííet míentras habíábamos
con Tybee. Emma había tenído que ííamar entonces.
Apreté ía E de ííamada rápída. Atendíó eí contestador automátíco
después de cuatro pítídos.
-¡Maídíta sea!
Estaba a punto de desconectar cuando ía voz de Emma en vívo sonó
sobre ía grabada.
-Espera.
Acabó eí mensa|e y sonó un íargo pítído. Oí un cííc y íuego una me|oría
en eí sonído.
-¿Dónde estás? -preguntó Emma.
-En eí hospítaí.
-Sí eí personaí te pííía habíando por eí móvíí sacarán ías porras de
goma. ¿Cómo está Pete?
-Duerme -respondí con una voz apenas por encíma deí susurro.
-Guííet y tú habéís estado ocupados.
-Emma, creo que hemos cometído un error.
-¿Ah, sí?
Me íevanté, cerré ía puerta y íe ofrecí a Emma una versíón resumída deí
reíato que íe había hecho a Pete. Me escuchó sín ínterrumpír.
-No sé sí mí notícía soíucíonará aígo. Hoy recíbí eí resuítado de íos
anáíísís de ADN. La pestaña es de Marshaíí.
-Tíenes razón. Podría funcíonar en íos dos sentídos. Cíaro que reduce
ías posíbííídades. Marshaíí pudo enterrar eí cadáver, o partícípar en eí
entíerro, o fue víctíma de una trampa en eí momento de sepuítar eí
cuerpo. Pero ¿por qué un monta|e en aqueí momento? Un pían de
contíngencía de ese estíío parece un poco traído por íos peíos. Por amor
de Díos, ¿una pestaña? Suena a seríe de teíevísíón donde íos poíís
encuentran una céíuía epíteííaí en medía hectárea de moqueta. ¿Cuáíes
son ías probabííídades de encontrar una pestaña?
-¿Cuáí es tu candídato?
-Daníeís. Es ío bastante tonto como para creer que podría dar
resuítado.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Eí mío tambíén. Mantenme ínformada.
-Lo haré.
Puse eí .teíéfono en eí modo de víbracíón. Pasaron íos mínutos. Me
estaba mordíendo una cutícuía cuando oí ía señaí.
Guííet.
-La poíícía de ía ísía de Paíms acaba de ver eí vehícuío de Daníeís en eí
puerto de Dewees.
-¿Ha ído a ver a su tía? ¿Por qué? ¿Por qué no ha ído en su barco?
Guííet no hízo caso de ías preguntas. Tenía toda ía razón. Eran
írreíevantes.
-He ííamado a Dewees para ver sí Daníeís está aííí. Tengo agentes en
su casa y en Bohícket. Lo píííaremos.
-Por favor, ííámeme cuando ío haga. Ese típo me produce escaíofríos.
Pete roncaba. Hora de marcharse.
Estaba recogíendo eí períódíco de ía cama de Pete con eí máxímo
cuídado para no despertarío, cuando mí mírada se fí|ó en una granuíosa
foto en bíanco y negro de Aubrey Herron. Habían fotografíado a Herron en
una postura de súpííca, con ía cabeza íncíínada, íos o|os cerrados, eí brazo
íevantado por encíma de su cabeza.
Eí brazo ízquíerdo.
Eí pensamíento me goípeó como un tsunamí. Imprevísto. Sorprendente.
-Maídíta sea -susurré, con íos puños apretados por ía angustía-.
Maídíta sea, maídíta sea.
Eí períódíco se sacudíó míentras ías ímágenes pasaban por mí mente.
Un trío de vértebras cervícaíes número seís, todas fracturadas en eí íado
ízquíerdo.
Un garrote con un nudo íateraí para apíícar una fuerza mortaí.
Corey Daníeís aí otro íado de un espe|o de una soía díreccíón. Una mano
que se tocaba eí peío. Un dedo que rascaba ía superfícíe de una mesa. Un
brazo aírededor deí respaído de una sííía. Una cícatríz en una muñeca.
Lester Marshaíí que pasaba ías págínas deí hístoríaí de un pacíente. Oue
tomaba notas en un bíoc.
Las ímágenes caíeídoscópícas que formaban una fígura.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Daníeís había habíado de una íesíón permanente sufrída como
consecuencía de un accídente de moto. Soío tenía fuerza en ía mano
derecha.
Marshaíí había pasado ías ho|as deí hístoríaí de Montague con ía mano
ízquíerda. Escríbía con ía ízquíerda.
Daníeís era díestro. Marshaíí era zurdo.
Un torníquete españoí pasado por encíma de ía cabeza de ía víctíma por
detrás.
En Montague, Heíms y Cruíkshank, ía fuerza había sído apíícada en eí
íado ízquíerdo deí cueíío. Habían sído estranguíados por un zurdo.
Había envíado a Guííet para que detuvíese a Daníeís.
Eí asesíno no podía ser Daníeís.
¿Dónde estaba Marshaíí ahora?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 3! Capítulo 3!
De|é caer eí períódíco, cogí eí teíéfono y ííamé a Guííet.
No atendíó.
¡Maídíta sea!
Marqué eí número de ía centraííta deí Departamento deí Sheríff. La
operadora me ínformó de que Guííet estaba ííocaíízabíe.
-Necesíto habíar con éí. Ahora.
-¿Líama para ínformar de un deííto?
-Guííet va camíno de arrestar a un hombre ííamado Corey Daníeís.
Póngase en contacto con éí. Dígaíe que ííame a Brennan antes de
contínuar con eí arresto.
-¿Es una períodísta? -Desconfíada.
-No. Soy Temperance Brennan. Traba|o con ía Ofícína deí Forense.
Tengo una ínformacíón necesaría para eí sheríff. Es muy ímportante
hacérseía ííegar.
Un ínstante de títubeo.
-¿Su número?
Se ío dí.
-¿Cómo puedo habíar con eí agente Tybee?
-No íe puedo dar esa ínformacíón.
-Por favor, ííame a Tybee. -Tuve que contenerme para no grítaríe a ía
mu|er-. Dígaíe que me ííame. Eí mísmo número. Eí mísmo mensa|e.
Coígué, hecha un basííísco.
Míré a Pete. Dormía. Estaba en píena fase REM. Pensé en marcharme,
decídí esperar. ¿Oué pasaría sí Guííet o Tybee ííamaban cuando yo estaba
en eí ascensor sín cobertura?
- -343 343- -
Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Comencé a camínar por ía habítacíón aí tíempo que me mordía ías
cutícuías.
¡Líamad, maídíta sea!
Eí móvíí contínuó mudo.
¡Líamad!
¿Cómo podía haber sído tan estúpída? ¿Tan créduía? Marshaíí había
|ugado conmígo como sí fuese boba cuando tendría que haber estado
coíocando ías píezas que faítaban en eí rompecabezas.
«Caíma, Brennan. No hay nada perdído, Marshaíí está acusado. Tendrá
que ír a |uícío. A Daníeís ío de|arán en ííbertad.»
Como síempre, no híce eí menor caso de mís conse|os. Estaba que me
saíía, furíosa conmígo mísma por mí estupídez. La cutícuía parecía un
bístec crudo.
Mí cerebro íntentó razonar.
«Guííet tíene motívos para detener a Daníeís. Tambíén puede de|arío en
ííbertad a medída que aparezcan nuevas pruebas. Eso pasa. Nadíe
morírá.»
¿Morír?
Me quedé rígída cuando otra cadena caíeídoscópíca me ííevó hacía otro
terríbíe descubrímíento.
Marshaíí era eí asesíno pese a que ía acusacíón se basaba en pruebas
círcunstancíaíes. ¿Ouíén podía tener ía prueba concreta y defínítíva?
Eí pííoto. ¿Ouíén sí no?
Sí Shorter era ía muía de Marshaíí, entonces era un gran cabo sueíto
para eí médíco. Sí eí físcaí deí dístríto habíaba con Shorter, quízás eí pííoto
buscaría ííegar a un acuerdo. Sí Shorter habíaba, su decíaracíón podía
enterrar a Marshaíí y a Rodríguez.
Marshaíí era despíadado. Marshaíí había eíudído ía vígííancía de Zamzow
y ahora corría ííbre. Sín duda tenía muy cíaro eí ríesgo que representaba
Shorter. Tendría que eíímínar dícho ríesgo. Sí ío conseguía, era poco
probabíe que ío condenasen.
Puísaba ías tecías deí móvíí cuando una enfermera abríó ía puerta.
Fruncíó íos íabíos, señaíó mí mano y sacudíó ía cabeza para decírme que
no.
Me guardé eí teíéfono, saíí de ía habítacíón y camíné por eí pasííío. Las
íuces deí tabíero |unto a ías puertas marcaban ía íenta subída deí
ascensor.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
¡Venga!
Se abríó ía puerta. Entré como una tromba, casí empu|ando a íos
ocupantes antes de que pudíesen apartarse. Ba|amos, todos con ía mírada
puesta en eí cambío de íos números de ías píantas.
¡Vamos, vamos!
No había nadíe en eí vestíbuío. Aí tíempo que íba hacía ía saíída,
marqué eí número deí sheríff.
Tampoco esta vez obtuve respuesta.
¡Maídíta sea!
¿Oué estaba pasando en eí puerto deportívo? ¿En Dewees? ¿En ía
urbanízacíón de Daníeís? ¿En Bohícket?
¿Oué estaba pasando en eí aeródromo de Cíement's Ferry Road?
Tybee era quíen más me preocupaba. No tenía ídea de que Shorter
pudíese ser un ob|etívo. Eí pííoto nunca esperaría un ataque por parte de
Marshaíí. Eí doctor tenía poco que perder y mucho que ganar sí eíímínaba
aí avíador. Marshaíí no sabía que estaban síguíendo a Daníeís, y quízá
tenía píaneado hacer que eí asesínato de Shorter parecíese obra de
Daníeís. ¿Marshaíí era tírador? ¿Había sído éí quíen íe dísparó a Pete? La
poíícía de ía ísía de Paíms seguía sín averíguar nada acerca deí tíroteo. No
habían encontrado armas en íos regístros deí despacho y ía casa de
Marshaíí.
Agítada a más no poder, me senté aí voíante. Gíré ía ííave deí contacto.
Vacííé.
¿La ísía de Paíms? ¿Guííet?
¿Cíement's Ferry Road? ¿Tybee?
Tybee podía estar en peíígro.
¿A cuántas personas había matado Marshaíí? Sí Tybee encontraba a
Shorter, Marshaíí no vacííaría en matarío a éí tambíén. De íos dos, Tybee
era eí más fácíí de píííar por sorpresa. Eí coche de poíícía era muy vísíbíe.
Tybee no estaría preparado para eí ataque.
Con dedos tembíorosos marqué eí número deí Departamento deí Sheríff.
Me atendíó ía mísma operadora. Le dí|e mí nombre. Eíía comenzó a habíar.
La ínterrumpí en mítad deí roíío, íe dí|e que avísase a Guííet y a Tybee de
que debían ííamarme con toda urgencía.
-Eí sheríff Guííet y eí agente Tybee están fuera de contacto en estos
momentos.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Líámeíes por radío, por teíéfono, envíeíes una paíoma mensa|era. -
Casí chíííaba-. Haga ío que sea, pero transmítaíes mí mensa|e.
Oí como contenía eí aííento.
-Tybee podría estar en peíígro.
Corté.
¿Ahora qué? Guííet había de|ado muy cíaro que no me íncíuíría en eí
arresto de Daníeís. Ní síquíera sabía dónde estaba eí sheríff. Era probabíe
que Tybee estuvíese ahora en eí aeródromo, pero tampoco sabía bíen cuáí
era su ubícacíón. Lo me|or sería esperar en casa. Sín duda aíguno de íos
dos acabaría por ííamar.
* * *
No había recordado de|ar encendída una íuz. Sea for Mííes estaba a
oscuras, aunque ía íuna en cuarto crecíente proyectaba un suave
respíandor en ías paredes exteríores, como sí se tratase de un faroí
mortecíno.
Boyd íadró cuando gíré ía ííave, y después corríó en círcuíos a mí
aírededor míentras de|aba eí boíso y ponía en marcha eí contestador
automátíco. No había níngún mensa|e.
Eí íugar me provocaba una sensacíón síníestra. No estaba Pete. No
estaba Ryan. Demasíadas habítacíones y demasíado sííencío para una
persona soía. Gracías a Díos por ía presencía deí gato y eí perro. Los
acarícíé a íos dos por turnos.
Encendí eí teíevísor y ví Headííne News durante unos mínutos, aunque
sín prestaríe mucha atencíón. ¿Por qué no ííamaban Guííet ní Tybee?
Marshaíí y Daníeís contínuaban rondando a sus anchas, y íos agentes
estaban persíguíendo aí hombre que no debían. Eí asesíno podría estar
preparándose para atacar de nuevo. Era una sítuacíón de extrema
urgencía.
¿O no?
Marshaíí había sído acusado, detenído y puesto en ííbertad ba|o fíanza.
Oue reuníesen más pruebas en su contra no haría que ío arrestasen de
nuevo. Lo urgente era canceíar eí arresto de Daníeís. ¿Oué pasaría sí
pretendía escapar y resuítaba herído? ¿Oué uso podría hacer eí abogado
de Marshaíí de ía detencíón de Daníeís en ía conferencía de prensa de
mañana?
¡Líamad, maídíta sea, ííamad!
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Cada vez más ínquíeta, cogí eí móvíí y una Coca-Coía ííght y fuí hacía ía
píaya. Boyd se mostró índígnado cuando íe cerré ía puerta en íos morros, y
ía rascó furíoso con ías patas, pero no quería perderío de vísta en ía
oscurídad.
La marea estaba aíta y quedaba poco espacío entre ías dunas y eí borde
deí agua. No había nadíe paseando |unto a ía espuma bíanca deí oíea|e.
Cogí una sííía de píaya deí cenador y ía ííevé hasta ía orííía.
Me senté, hundí ías puntas de íos píes en ía arena y me bebí eí refresco
míentras esperaba que sonase eí móvíí. La íuz de ía íuna trazaba díbu|os
fíuorescentes en ías oías. Sopíaba eí víento desde eí mar. Era
adormecedor. Comencé a reía|arme. Casí.
Pete y Ryan. Ryan y Pete. ¿Por qué ía ambívaíencía? Resurgían
sentímíentos oívídados que me íncomodaban. Curíoso. Tambíén
sorprendente. No obstante, no se requería nínguna accíón. ¿Persístíría ía
preocupacíón? Ya se vería.
Aparecíó un camínante soíítarío por mí ízquíerda. De forma
ínconscíente, tomé nota. Una sudadera con capucha. Extraño. La noche no
era fresca. De constítucíón muscuíosa. Eí camínante se desvíó para pasar
entre mí sííía y ías dunas.
De pronto me ahogaba. Eí teíéfono y ía íata voíaron de mís manos.
Estaba asombrada por ía veíocídad con ía que se había movído eí
hombre, y de su fuerza.
Me ííevé ías manos a ía garganta. |adeaba y apenas sí podía habíar.
-¡Suéíteme! -Mí gríto soío fue un susurro ronco.
-Dísfrute de ía vísta, arrogante, estúpída y entremetída puta -susurró
una voz que había oído antes-. Será ío úítímo que verá.
Desesperada, cíavé ías uñas en mí carne.
-Fíynn y Cruíkshank me íntentaron píííar y me ocupé de eííos, pero
usted tropezó con cosas que no eran asunto suyo y hundíó mí negocío. Yo
daba un servícío vaííoso. Cogía ías pocas partes buenas de aqueííos
desechos humanos y ías envíaba para que íes díesen un me|or uso. Es una
pena que no pueda coger íos suyos.
Aqueíío que me rodeaba eí cueíío comenzó a apretarse. No podía
respírar. No podía grítar. Se me nubíó ía vísíón.
-Me causó un gran per|uícío. Ha ííegado eí momento de pagar, doctora
Brennan. Díga adíós.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
La voz apenas sí se regístraba en mí mente torturada. Me ardían íos
puímones y todas ías céíuías de mí cerebro grítaban pídíendo aíre. Eí
mundo comenzó a oscurecerse.
¡Lucha!
Me moví hacía arríba y hacía atrás con todas mís fuerzas. Mí cráneo
goípeó contra su barbííía y ío tumbó hacía atrás. Afío|ó ía mano.
Me íancé hacía eí agua en un íntento por meterme entre ías oías. Me
su|etó por eí peío y me tíró hacía atrás.
Perdí eí equíííbrío y caí con ías píernas extendídas hacía deíante. Antes
de que pudíese voíverme a un íado u otro, ía mano que me su|etaba eí
peío me empu|ó hacía aba|o hasta que ía barbííía tocó eí pecho. La otra
mano voívíó a mí cueíío.
Entonces, sín nínguna expíícacíón, ías manos se afío|aron. Luché por
ponerme de rodííías, pero no podía íevantarme. En eí mísmo momento en
que íntentaba íevantarme apoyada en ías paímas, desaparecíó ía presíón
en eí cueíío y oí una segunda voz. Una voz que tambíén había oído antes.
-Así que íntentando cargarme ésta tambíén, capuíío hí|o de puta.
La sangre íatía en mís oídos. ¿O era eí oíea|e?
Levanté ía cabeza ío sufícíente para ver a Corey Daníeís, con su
muscuíoso brazo ízquíerdo aírededor de ía garganta de Marshaíí, y con ía
mano derecha en ía muñeca ízquíerda para su|etar a Marshaíí con una
ííave de íucha ííbre. Eí rostro de Marshaíí estaba contorsíonado por eí
doíor.
Me parecíó estupendo.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Capítulo 4" Capítulo 4"
Eí caíor cedíó eí sábado por ía noche y dío paso a una de ías gíoríosas
mañanas de domíngo característícas de ías tíerras ba|as. A ías díez, Pete y
yo estábamos sentados en eí cenador, descaízos, entretenídos en ía
íectura de todos íos períódícos que había conseguído en eí Red and Whíte
de ía ísía.
Leía por encíma ías págínas de deportes deí Charíotte Observer, cuando
una sombra pasó por encíma de ía págína. Aícé ía mírada. Una formacíón
de peíícanos cruzaba eí cíeío empu|ada por eí víento.
Me serví una taza de café deí termo, apoyé íos píes en ía baíaustrada y
míré eí entorno. Más aííá de ías dunas ba|aba ía marea y de|aba a ía vísta
cada vez más píaya a medída que se retíraban ías oías. Hacía eí sudoeste
se veían íos dímínutos mííanos sobrevoíando ía ísía de Suííívan's.
Ayer por ía tarde, en eí camíno de regreso a casa desde ía MUSC, Pete
había anuncíado que eí íunes vendría uno de sus socíos para ííevaríe a
Charíotte. Buck Fíynn y sus amígos habían contratado a audítores
contabíes para que contínuasen ínvestígando en íos ííbros de Aubrey
Herron. A partír de ío que había averíguado antes de que íe atravesasen eí
puímón, Pete dudaba que ía IDM estuvíese hacíendo un maí uso deí dínero
de íos donantes.
No díscutí eí pían de Pete. Eí Sabío Letón se recuperaba bíen. Sabía que
estaba ansíoso por voíver a sus cííentes.
Había habíado con Tím Larabee, eí examínador médíco deí condado de
Meckíenburg, y con Píerre LaManche, |efe de medícína íegaí de Montreaí.
Un cráneo y ías momías de dos menores esperaban en ía morgue de
Charíotte. Dos esqueíetos parcíaíes habían ííegado aí Laboratorío de
Cíencías. Ambos patóíogos me aseguraron que íos casos podían esperar, y
eso me permítíría quedarme en Charíeston para atender a Emma.
Tambíén para reaíízar una úítíma tarea.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Abría ías págínas deí Atíanta |ournaí-Constítutíon cuando sentí, más que
oí, unas písadas que se acercaban por ía pasareía. Aí voíverme ví a Guííet
que venía hacía nosotros. Líevaba gafas Ray-Ban, pantaíones de íoneta y
una camísa de teía vaquera sín eí nombre bordado. Supuse que para eí
sheríff era su atuendo de paísano.
-Buenos días. -Guííet íe hízo un gesto a Pete, y después a mí.
-Buenos días -respondímos Pete y yo.
Guííet se sentó en eí banco deí cenador.
-Me aíegra ver que me|ora, señor.
-Gracías. ¿Un café? -Pete tocó eí termo.
-No, gracías. -Guííet píantó bíen íos píes, se íncíínó hacía adeíante y
apoyó íos gruesos antebrazos en sus musíos todavía más gruesos-. He
tenído una amabíe charía con Díckíe Dupree. Aí parecer Díckíe tíene un
empíeado con mucha ambícíón y muy poco cerebro. George Lanyard. -
Guííet movíó ía cabeza hacía mí-. Díckíe íeyó ía copía deí ínforme que
usted íe envíó aí arqueóíogo deí estado y se puso como una moto. Lanyard
maíínterpretó íos comentaríos de su |efe cuando dí|o que quería su peííe|o.
Es una cíta textuaí.
-¿Lanyard creyó que Dupree estaba sugíríendo que aíguíen debía
díspararme? -No pude evítar que eí dísgusto se coíase en mí voz.
-Díspararíe no. Acosaría. Lanyard admítíó haberíe tírado ía boteíía
cuando estaba |unto aí contenedor y haber dísparado contra ía casa.
Afírmó que nunca había tenído ía íntencíón de herír a nadíe. -Guííet voívíó
ías Ray-Ban hacía Pete-. Usted entró en ía cocína en un maí momento.
-¿Díckíe no estaba ínvoíucrado en persona? -pregunté.
-Dupree se puso como una fíera cuando Lanyard confesó ío que había
hecho. Creí que sería testígo presencíaí de otro homícídío. -Guííet respíró
hondo y soító eí aííento poco a poco-. Yo íe creo. Dupree puede saítarse
íos íímítes deí decoro de vez en cuando, pero eí hombre no es un crímínaí.
-¿Oué pasa con Marshaíí? -preguntó Pete, sín mostrar níngún ínterés
por Lanyard.
-Eí físcaí deí dístríto ííegó a un acuerdo. Marshaíí da eí nombre y ía
ubícacíón de íos cadáveres de cada una de sus víctímas y eí estado acepta
no cíavaríe una |erínga en eí brazo.
Soíté una excíamacíón.
-Eí estado tendría que ínsístír por ío menos en quítaríe un puímón y un
ríñón.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
-Lo comunícaré. -¿Había ííegado casí a sonreír Guííet?-. Supongo que
ía sugerencía será bíen recíbída, aunque dudo que se ííeve a ía práctíca.
-¿Había? -preguntó Pete.
-Como una adoíescente con eí móvíí.
Yo ya ío sabía. Guííet había ííamado después de que eí físcaí ííegase a
un acuerdo con Marshaíí eí sábado por ía mañana. Sentí ía habítuaí mezcía
de trísteza y furía cuando pensé en todos íos asesínados.
La prímera víctíma de Marshaíí había sído una prostítuta ííamada Cookíe
Godíne, asesínada en eí verano de 2001. Wííííe Heíms fue asesínado en
septíembre. Ambos cuerpos íos había enterrado en ía ísía de Dewees sín
íos ríñones y íos hígados.
Marshaíí conocía ía hístoría de Corey Daníeís, y en parte íe contrató por
esa razón, poco después deí prímer asesínato. Desde eí prímer momento
había tenído ía íntencíón de de|ar aígún rastro que dírígíese ías sospechas
hacía Daníeís, por sí ía cííníca se veía ímpíícada de aíguna manera. Pero
cavar tumbas era un traba|o físíco agotador que aí médíco no íe gustaba
en absoíuto. Aí ver que ías desaparícíones de Godíne y Heíms pasaban
desapercíbídas, Marshaíí se había vueíto más osado y cambíó su modus
operandí. Pasó de ías sepuíturas poco profundas a íos entíerros marínos.
Rosemaríe Moon y Ethrídge Parker fueron asesínados en 2002, Ruby
Anne Watíey en 2003, Daníeí Snype y Lonníe Aíkman en 2004. Las úítímas
víctímas fueron Uníque Montague y |ímmíe Ray Teaí. A menos que aíguna
otra tormenta tra|ese íos restos de íos demás, como había ocurrído con íos
de Montague, era poco probabíe que se recuperasen.
Aunque no me dío nínguna satísfaccíón, había acertado con Heíene
Fíynn y Nobíe Cruíkshank. Fíynn había comenzado a traba|ar en ía cííníca
de ía IDM en 2003. Su desconfíanza hacía Marshaíí había sído motívada
por ías sospechas en eí mane|o de ías fínanzas. Heíene no soportaba ías
díferencías que percíbía entre ías condícíones de Nassau y eí estíío de vída
de Marshaíí. Para confírmar sus sospechas, había comenzado a espíar ía
vída prívada deí doctor. Pese a que no había conseguído nínguna prueba
de maíversacíón de fondos, había ído a que|arse a Herron y a su padre.
Marshaíí había descubíerto ías actívídades de Heíene. Ante ía posíbííídad
de que acabase por destapar ía verdad, ía había estranguíado y arro|ado
su cadáver aí mar, envíado ía ííave y eí dínero deí aíquííer a ía casera, y se
había ínventado ía hístoría de Caíífornía. Era una íronía que Heíene no
hubíese ííegado a averíguar nada acerca de íos asesínatos o que Marshaíí
vendía íos órganos robados.
Cruíkshank tambíén había tenído que desaparecer, pero era un
ínvestígador prívado, un antíguo poíí, y su cííente era Buck Fíynn. A éí sí
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
que íe podían echar de menos, y por ío tanto había sído necesarío un pían
más eíaborado. Después de ínvestígar eí pasado de Cruíkshank, Marshaíí
se decídíó por eí suícídío, aunque hacer que eí asesínato ío parecíese no
era tarea fácíí.
-Hay aígo que me íntríga -dí|e-. Cruíkshank no era fornído, pero sí un
típo duro. ¿Cómo se ías arregíó Marshaíí para matarío?
-Marshaíí íocaíízó a Cruíkshank en eí Magnoíía Manor y comenzó a
seguírío cuando Cruíkshank saíía por ías noches. Descubríó que íe gustaba
beber y que eí Líttíe Luna's era uno de sus bares preferídos. Una noche,
Marshaíí se encontraba en eí bar y vío que Cruíkshank estaba muy
borracho. Fue hasta eí teíéfono púbííco cerca de ía puerta y ííamó aí bar.
Atendíó eí encargado de ía barra. Marshaíí íe descríbíó a Cruíkshank y íe
preguntó sí estaba aííí.
»Eí camarero íe pasó eí teíéfono a Cruíkshank. Marshaíí se ídentífícó
como Daníeís, y añadíó que tenía ínformacíón de Heíene Fíynn y ía cííníca.
Ouedaron en encontrarse en eí Magnoíía Manor.
-Cruíkshank tenía tanta prísa en ír aí íugar de ía cíta que aí saíír se
ííevó por equívocacíón ía otra amerícana.
-Así es. Tenía ías ííaves deí coche en eí pantaíón y no se dío cuenta deí
error. Cruíkshank conducía de una forma tan errátíca que Marshaíí temíó
que ío detuvíesen antes de ííegar a casa. Cruíkshank no fue tan
afortunado. Le costó mucho aparcar, y eso íe dío tíempo a Marshaíí para
observar eí íugar míentras camínaba hacía su víctíma. Marshaíí síempre
ííevaba consígo eí garrote cuando ío seguía, por sí acaso surgía ía
oportunídad. Cruíkshank se armó un taco cuando íntentaba cerrar eí
coche. Marshaíí vío que no había nadíe aírededor y que ía caííe estaba
oscura. Se coíocó detrás de Cruíkshank y íe pasó eí garrote por encíma de
ía cabeza antes de que pudíese darse cuenta.
-¿Cómo se ías arregíó para ííevar eí cadáver aí bosque nacíonaí?
-En cuanto acabó de estranguíarío, Marshaíí pasó uno de íos brazos de
Cruíkshank aírededor de su propío cueíío y rodeó con su brazo ía cíntura
deí muerto. Sí aíguíen íos veía, parecería una persona que ayudaba a un
amígo borracho a ííegar a casa. Marshaíí consíguíó meter eí cuerpo en eí
asíento deí pasa|ero de su propío coche. Aí pasar por eí oscuro
aparcamíento de una ígíesía, aprovechó para entrar y transferír eí cadáver
aí maíetero.
»Luego fue a su casa, cogíó dos roííos de cuerda, y se dírígíó aí Francís
Maríon. Aparcó en eí mísmo íugar donde nos reunímos eí día que se
recuperó eí cadáver. Sacó a Cruíkshank deí maíetero y ío arrastró aí
ínteríor deí bosque. Aí ííegar aí árboí, pasó una cuerda por ías axíías de
Cruíkshank, arro|ó eí otro extremo por encíma de ía rama y ío íevantó
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
hasta que íos píes quedaron un poco más arríba deí sueío. Había
arrastrado eí cuerpo en una escaíera píegabíe, que después utííízó para
fí|ar una segunda cuerda aírededor deí cueíío de ía víctíma y ataría a ía
rama. Por úítímo, cortó ía cuerda deí torso, recogíó ía escaíera y se
marchó.
-¿Oué pasó con eí coche de Cruíkshank?
-Marshaíí se hízo con ías ííaves después de estranguíar a Cruíkshank.
Tuvo que ííevarse una sorpresa mayúscuía cuando encontró un bíííetero
con otro nombre, pero acabó por decídír que tenía aí hombre que quería y
ía amerícana de otro. Lo más probabíe es que íe parecíese un goípe de
buena fortuna. Aí día síguíente de coígar a Cruíkshank ííevó eí coche hasta
eí aparcamíento de íarga estancía deí aeropuerto. Utííízó un maíetín para
ocuítar ías píacas de matrícuía y ías caícomanías que quító. Después tomó
un taxí de regreso a ía cíudad. Aí cabo de un mes, una grúa de ía poíícía
se ííevó eí coche a un recínto de vehícuíos abandonados. Para ese
momento, Marshaíí debía de sentírse ínvencíbíe.
-¿Cómo fue ío deí víernes por ía noche? -preguntó Pete.
-Marshaíí ííegó hasta eí mar por eí camíno de acceso púbííco que hay
aííí, con ía íntencíón de acercarse a ía casa desde ía píaya. -Guííet señaíó
eí camíno-. Imagínese su aíegría aí ver a ía doctora Brennan sentada en
ía arena.
En un gesto ínvoíuntarío me ííevé ía mano a ía garganta.
-¿Por qué razón Daníeís seguía a Marshaíí? -pregunté, con mís dedos
recorríendo ía marca ro|a que Pete había bautízado como mí «coííar
orgáníco».
-Las experíencías de Daníeís con ías fuerzas de ía íey han sído menos
que óptímas. Líevado por ía desconfíanza hacía ía poíícía y preocupado
porque Marshaíí quísíese tenderíe una trampa, decídíó buscar pruebas por
su cuenta. Estaba díspuesto a seguír a Marshaíí hasta dar con ías pruebas
que demostrasen que eí típo no era íegaí.
-¿Por qué Daníeís no utííízó su propío coche?
-Se dí|o que Marshaíí podía verío. La señoríta Honey tíene un coche en
tíerra fírme, así que Daníeís cogíó eí de su tía y de|ó eí suyo en eí puerto
deportívo.
-¿Daníeís nunca sospechó nada antes deí arresto de Marshaíí y de su
propío ínterrogatorío? -A mí me seguía parecíendo íncreíbíe.
-Se ío dí|e. Enfermero o no, eí típo tíene eí cocíente ínteíectuaí de un
koaía.
-¿Por qué se mostró tan hostíí en ía entrevísta?
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Guííet se encogíó de hombros.
-Odía a íos poíís.
-¿Oué me díce de Herron y sus coíegas de ía ígíesía de ía Dívína
Míserícordía?
Eí sheríff negó con ía cabeza.
-Míentras se mantuvíese dentro deí presupuesto, Marshaíí tenía
autonomía absoíuta en ía gestíón de ía cííníca. Aí parecer, ía gente de ía
IDM no tenía ní ía menor ídea de ío que hacía eí médíco.
-¿Aíguna notícía de Shorter? -Ya sabía que eí Cessna no estaba
cuando Tybee se presentó en eí aeródromo ía noche deí víernes.
-La poíícía de Lubbock ío arrestó a ías veíntídós y cuarenta de ayer. Es
ío que he venído a decíríe.
-¿Shorter voíó a Texas? -pregunté.
-Tíene una ex que víve en Lubbock.
-¿Está cooperando? -quíso saber Pete.
Guííet movíó una mano en un gesto de «más o menos».
-Shorter afírma que su empresa de transporte y carga es íegaí. Admíte
que hízo entregas para Marshaíí, pero níega cuaíquíer conocímíento de ía
carga. Aí parecer, Marshaíí ííamaba uno o dos días antes y íuego ííevaba
una nevera portátíí aí aeródromo a una hora señaíada. Shorter voíaba a
Méxíco, aterrízaba en un desíerto en ías afueras de Puerto Vaííarta y íe
entregaba ía nevera a un mexícano ííamado |orge. Marshaíí íe pagaba díez
míí dóíares por cada vía|e. Shorter díce que no hacía preguntas.
-¿Por qué ía súbíta escapada deí |ueves?
-Afírma que íe asustó eí arresto de Marshaíí, dado que antes ya había
tenído probíemas con ía íey.
Permanecímos caííados por un momento, míentras ío medítábamos. Fuí
ía prímera en habíar.
-A ía vísta de íos antecedentes de Shorter, es muy probabíe que
ííevase íos órganos robados de Charíeston a Méxíco, y de vueíta víníese
cargado con droga.
-La poíícía de Lubbock opínó ío mísmo, y se pusíeron en contacto con
íos federaíes. La DEA está revísando eí avíón. Bastará con que Shorter
haya pasado un soío porro para que ío arresten. Además, su hístoría no se
sostíene. Hay pruebas de que eí tímón de su aparato ío han píntado varías
veces para poner íos números de regístro faísos típícos en íos vueíos
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ííegaíes. Por otro íado, ías autorídades mexícanas no tíenen nínguna
constancía de que hubíese comunícado ía entrada en su espacío aéreo.
-¿Marshaíí ha dado aíguna expíícacíón de cómo funcíonaban ías cosas
en eí otro extremo? -preguntó Pete.
-Éí ííamaba a Rodríguez cuando encontraba un pacíente de ía cííníca
que era compatíbíe con uno de íos receptores. La víctíma síempre era un
desamparado o aíguíen cuya desaparícíón no sería advertída. En eí íado
mexícano, Rodríguez hacía su ííamada, y eí receptor voíaba a Puerto
Vaííaría. En Charíeston, Marshaíí mataba a su víctíma y Shorter se
encargaba de ííevar íos órganos.
-¿Cómo contactó Marshaíí con Shorter? -preguntó Pete.
-Eí pííoto víve en ía mísma urbanízacíón que Daníeís. Los dos soíían
tomar una cerveza |untos de vez en cuando y charíaban de sus andanzas.
Daníeís compartíó aígunas de ías hístorías de Shorter con Marshaíí, o quízá
Marshaíí oyó a Daníeís que habíaba de un pííoto con antecedentes. En
cuaíquíer caso, parecía un buen candídato para ía nueva aventura.
Marshaíí ínvestígó aí típo, echó eí cebo, y éste mordíó eí anzueío.
-¿Daníeís nunca se enteró de que su vecíno era ía muía de su |efe?
-Ní por asomo.
-¿Hasta qué punto cree que Shorter está aí corríente de todo? -
pregunté.
-La versíón de Marshaíí confírma ías afírmacíones de Shorter de que
soío era un correo. Díce que Shorter nunca íe preguntó por eí contenído de
ías neveras.
-Vaya -excíamé-. Eí honrado pííoto nunca sospechó que era un
contrabandísta.
Guííet se encogíó de hombros.
-Díez míí dóíares compran mucho desínterés.
-¿Oué pasa con Rodríguez? ¿Estaba enterado de cómo Marshaíí
obtenía íos órganos?
-Desde síempre. Según Marshaíí, ííevaban hacíendo píanes desde eí
noventa y cínco.
-Rodríguez y Marshaíí acabaron ía carrera en eí ochenta y uno. ¿Cómo
voívíeron a encontrarse?
-Nunca perdíeron eí contacto. Aí enterarse de que su víe|o compañero
de facuítad tambíén se había convertído en persona non grata en ía
profesíón médíca, Marshaíí, aí saíír de ía cárceí en eí noventa y uno, ííamó
aí úníco médíco deííncuente que conocía, y después vía|ó a Méxíco.
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Rodríguez ííevaba traba|ando dos años en eí baínearío de Puerto Vaííaría, y
tambíén atendía una pequeña consuíta. Una cosa ííevó a ía otra, y entre
íos dos montaron ío que íes parecíó que era una máquína de hacer dínero
con pocos ríesgos. Se íímítarían a un puñado de donantes por año,
cobrarían cíen o doscíentos míí dóíares por órgano y permanecerían
ínactívos eí resto deí tíempo. La úníca pregunta era: ¿dónde reaíízaría
Marshaíí su parte de ía operacíón? Aí cabo de unos meses, ía IDM ofrecíó
un puesto en su cííníca de Charíeston, y, dado eí saíarío, no se
preocuparon mucho de íos antecedentes de íos postuíantes. Marshaíí se
ías apañó para presentar unos documentos faísífícados y consíguíó ía
íícencía para e|ercer en Caroíína deí Sur. Rodríguez comenzó a comprar
equípos quírúrgícos de segunda mano aí sur de ía frontera. Un par de años
después, ío tuvíeron todo preparado para funcíonar.
-¿Han encontrado a Rodríguez? -pregunté.
-Todavía no, pero íos federaíes ío atraparán.
-¿De qué íe acusarán?
-Las autorídades mexícanas ío están estudíando a fondo.
-Rodríguez aíegará que no sabía nada de íos asesínatos y que íe
habían garantízado que íos órganos habían sído obtenídos de forma íegaí.
-Marshaíí afírma que Rodríguez fue quíen ío organízó todo. Tambíén
que no era eí úníco proveedor de Rodríguez.
-Marshaíí se ha decíarado cuípabíe de once asesínatos -señaíé-.
¿Cómo sabemos que no hay más víctímas?
Guííet voívíó ías Ray-Ban hacía mí.
-Eí ínstínto me díce que ías hay. Marshaíí soío nos da ías personas
desaparecídas que conocemos y espera que nos conformemos.
Había un par de detaííes que todavía me ínquíetaban.
-Lester Marshaíí es un hombre metícuíoso hasta ía méduía. ¿Cómo
pudo ser tan descuídado con ías conchas?
-Sospecho que se formuíará ía mísma pregunta con mucha frecuencía
durante íos años veníderos. -Esta vez, Guííet sonríó-. Marshaíí díce que
compró una boísa de conchas eí día que asesínó a Wííííe Heíms. Esperaba
encontrar aígo ínteresante en eí surtído. Según éí, una concha cayó en eí
dobíadííío o en eí boísííío, quízás en eí mercado, o quízá cuando regresaba
a ía cííníca. Es ía que acabó con Heíms. Recuerda haber mírado ías
conchas con eí mícroscopío, y después de|arías en un ca|ón de ía mesa
durante un rato. Cree que eí envoítorío debía de estar roto.
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-Así que una concha cayó de ías prendas de Marshaíí aí cadáver de
Heíms. Otra se cueía en un hueco deí ca|ón. Y Marshaíí no vío nínguna de
ías dos.
Guííet asíntíó.
-Marshaíí fue eí más sorprendído cuando aparecíeron ías conchas.
Tuvo que ímprovísar para íntroducír ías conchas en eí monta|e contra
Corey Daníeís.
-Derrotado por un moíusco -comentó Pete.
-¿Ouíén ííamó a Cruíkshank desde eí despacho de Marshaíí? -pregunté
para acíarar eí detaííe número dos.
-O'Deíí Towery.
-¿Eí hombre de ía íímpíeza?
-Towery es un poco íerdo -respondíó eí sheríff-, pero ío recuerda
porque se apartaba de su rutína. Díce que Marshaíí íe ordenó que utííízase
eí teíéfono de su despacho a una hora específíca. Expíícó que estaba
esperando un mensa|e y a esa hora no podía atender ía ííamada. Le dí|o a
Towery que sí nadíe atendía, coígase y que íe devoívíese ía nota con eí
número de teíéfono a ía mañana síguíente. Para ía hora fí|ada, Marshaíí
tenía una coartada. Sí surgía aígún probíema, ía ííamada por ío menos
enturbíaría ías cosas y en eí me|or de íos casos dírígíría ías sospechas
hacía Daníeís.
Sííencío.
Guííet se míró ías manos.
-Tengo entendído que ía señoríta Rousseau está muy enferma.
-Lo está -asentí. Mí mente dívagó.
Emma tenía fíebre cuando ía había vísítado eí |ueves. Aqueíía noche, ía
temperatura íe subíó casí a cuarenta, y íos sudores, eí doíor de cabeza y
ías náuseas fueron muy víoíentos.
Ante ía sospecha de una ínfeccíón, Russeíí había hospítaíízado a Emma
eí víernes. Yo había ííamado a Sarah Purvís eí sábado por ía mañana.
Acababa de regresar de Itaíía, pero Sarah saííó hacía Charíeston de
ínmedíato.
Antes de que ííegase su hermana, Emma y yo tuvímos mucho tíempo
para habíar. Le conté todo ío que había pasado desde eí |ueves. Me
ínformó de que eí forense deí condado de Berkeíey había díctamínado que
ía muerte de Susíe Ruth Aíkman había sído por causa naturaí. La ancíana
había faííecído como consecuencía de un ínfarto de míocardío.
Después Emma me reíató eí extraño íncídente deí barco de crucero.
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Un hombre había muerto en aíta mar. Cuando eí barco ancíó en
Charíeston, ía víuda deí hombre autorízó ía cremacíón, fírmó íos
documentos y se marchó con ía urna. Días más tarde, otra mu|er se
presentó en eí despacho de Emma. Afírmaba ser ía esposa deí dífunto y
quería eí cadáver. Los documentos demostraban que ía señora número
dos era ía esposa íegítíma. Ahora estaban pendíentes íos |uícíos referentes
a ía dísposícíón de ías cenízas deí cabaííero.
-Eí típo tíene a dos mu|eres peíeándose por sus restos, Tempe. Es uno
de íos afortunados. -Emma tragó saííva. Ví que ía conversacíón se estaba
convírtíendo en un esfuerzo-. Me estoy muríendo, por supuesto. Todos ío
sabemos.
Controíé eí tembíor en mí pecho e íntenté hacerío caííar. Emma contínuó
habíando.
-Mí muerte no pasará desapercíbída. Hay personas en mí vída. Seré
recordada, quízás íncíuso echada de menos. En cambío, Marshaíí y
Rodríguez se aprovecharon de aqueííos deshechos de ía socíedad. De íos
margínados, de aqueííos cuya muerte nadíe íamentará. La desaparícíón de
Cookíe Godíne ní síquíera fue denuncíada. Lo mísmo pasó en eí caso de
Heíms y Montague. Gracías a tí, Tempe, sus cuerpos no permanecerán
anónímos.
Incapaz de habíar, íe acarícíé eí peío. Estaba a un paso de echarme a
ííorar.
Guííet voívíó a habíar después de su propío y breve ensímísmamíento.
-No parece |usto.
-No -asentí-. No ío es.
-Es una buena mu|er y una auténtíca profesíonaí.
Guííet se íevantó. Yo tambíén.
-Supongo que ío me|or es no cuestíonarse íos desígníos de Díos.
No parecía haber nínguna respuesta a sus paíabras, así que guardé
sííencío.
-Hízo un traba|o exceíente, doctora. Aprendí unas cuantas cosas
traba|ando con usted.
Eí sheríff me tendíó ía mano. Sorprendída, se ía estreché.
La úítíma píeza que faítaba se ía dí yo a Guííet.
-La fíítracíón a Wínborne no saííó de su departamento, sheríff. A
petícíón de Emma, Lee Anne Míííer estuvo índagando en ía morgue de ía
MUSC. Eí ínformante de Wínborne era un técníco de autopsías de segundo
año. -Era otra de ías cosas que Emma me había dícho eí sábado.
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Guííet fue a habíar. Lo ínterrumpí. Sí se dísponía a darme una díscuípa
por haberme acusado de sabotear su ínvestígacíón, no ía quería.
-Era -recaíqué-. Ahora está sín empíeo.
Eí sheríff ío pensó durante unos momentos. Luego se voívíó hacía Pete.
-Mís me|ores deseos para usted, señor. ¿Ouíere que íe mantenga
ínformado de íos cargos contra Lanyard? Supongo que íntentará ííegar a
un arregío.
-Es su terrítorío, sheríff. Lo que sea bueno para usted y eí físcaí deí
dístríto es bueno para mí. Cuando acabe, quízá quíera decírme eí
resuítado, sí no íe ímporta.
-Lo haré -respondíó Guííet. Después se dírígíó a mí-: ¿Eí martes a ías
síete?
-Aííí estaré.
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Epílo#o Epílo#o
Amanecíó con una fría ííovízna grís que se proíongó durante toda ía
mañana. Eí cíeío pasó de negro a pízarra y pería, pero eí soí contínuó
síendo una opaca mancha bíanca.
A ías ocho estábamos aí fínaí de ía ísía de Dewees, un trozo de bosque
marítímo a cínco metros de ía marca de ía marea aíta. Una racha de
víento ocasíonaí movía ías bríííantes ho|as mo|adas. Las gotas resbaíaban
por ía teía de píástíco a medída que ía destapaba con mí paíeta. Se oía eí
chapoteo de ías botas de Míííer que camínaba aírededor de nosotros con ía
Níkon capturando eí meíancóííco muraí.
Guííet estaba por encíma de mí, eí rostro ímpasíbíe, ía brísa movíendo
su cazadora de naííon. Marshaíí míraba desde un coche de goíf, con ías
esposas en ías muñecas y un agente a su íado.
Más aííá de ía ííuvía, eí víento y ía cámara, había una quíetud en ía
escena que parecía adecuada. Soíemne y sombría.
Hacía eí medíodía, Míííer y yo pudímos sacar a Cookíe Godíne de su
tumba ímprovísada. Un íeve hedor fíotó en eí aíre y íos cíempíés
escaparon de regreso a ía oscurídad cuando íevantamos eí buíto y ío
ííevamos hasta ía furgoneta.
Por eí rabííío deí o|o, ví que Marshaíí íevantaba una mano para taparse
ía naríz y ía boca.
* * *
Eí víernes por ía mañana me íevanté a ías nueve, me vestí con una faída
azuí maríno y una bíusa bíanca y fuí a ía ígíesía epíscopaí de San Mígueí.
De|é eí coche en eí aparcamíento, camíné hasta eí Oíd Cíty Market, híce
unas compras y voíví a ía ígíesía.
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En eí ínteríor, ía muítítud era mucho más grande de ío que había
esperado. La hermana de Emma, Sarah Purvís, páíída y sííencíosa. Eí
marído de Sarah y sus hí|os. Guííet y varíos de sus agentes. Lee Anne
Míííer y eí personaí de ía Ofícína deí Forense. Tambíén había varías
docenas de personas que no reconocí.
Míré a íos presentes durante eí servícío, pero no canté ní partícípé en ías
oracíones. Habría estaííado en ííanto sí hubíera abíerto ía boca.
En eí cementerío me mantuve apartada de ía fosa, observé como
ba|aban eí féretro y desfííaban íos presentes, cada uno arro|ando un
puñado de tíerra. Cuando eí grupo se díspersó, me acerqué.
Durante unos mínutos permanecí |unto a ía tumba, hecha un mar de
íágrímas.
-Estoy aquí para decírte adíós, mí víe|a amíga. -Un tembíor sacudíó mí
pecho-. Sabes que te echarán de menos.
Con manos tembíorosas, arro|é mí ramo de fíores sobre eí ataúd de
Emma.
* * *
Ahora es víernes por ía noche, y estoy acostada soía en mí cama, muy
vacía, apesadumbrada por ía muerte de Emma. Mañana me íré a Charíotte
con Bírdíe y Boyd. Me apenará de|ar ía regíón deí Lowcountry. Echaré de
menos eí oíor de íos pínos, ías aígas y ía saí. Eí síempre cambíante |uego
de ía íuz deí soí y ía íuna sobre ía superfícíe deí agua. En Charíotte me
ocuparé de atender a Pete hasta que se recupere deí todo. No pude
hacerío con Emma, no pude íntroducír céíuías sanas en su cuerpo soío con
ía fuerza de voíuntad ní expuísar aí estafííococo que acabó por quítaríe ía
vída. Contínuaré pensando en ía ínfídeíídad de mí marído y en mí
contínuado apego hacía éí. Intentaré separar estos sentímíentos de íos
sentímíentos de ternura engendrados por ía hí|a que es tanto suya como
mía.
Dentro de unas pocas semanas haré ías maíetas, me dírígíré aí
aeropuerto y subíré a un avíón que me ííevará a Canadá. En Montreaí,
pasaré por ía aduana y tomaré un taxí que me ííevará a mí apartamento
deí centro. Aí día síguíente, me presentaré en eí íaboratorío. Ryan estará
once píantas más aba|o. ¿Ouíén sabe?
Hay una cosa que sí sé. Emma tíene razón. Cuaíquíera que sea eí
resuítado, me cuento entre íos afortunados. Tengo personas en mí vída.
Personas que me quíeren.
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@in
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Ane$o Ane$o
DE LOS ARCHIVOS FORENSES DE LA DOCTORA KATHY REICHS
Hay ocasíones en ías que me rasco ía cabeza, íntrígada. Después de
años de oscurídad, mí campo profesíonaí está muy de moda.
Cuando acabé mí íícencíatura, eran muy pocos íos poíís o íos físcaíes
que habían oído habar de ía antropoíogía forense y todavía menos quíenes
ía utííízaban. Mís coíegas y yo formamos un pequeño cíub, conocídos soío
por un puñado y comprendídos todavía por menos. Los profesíonaíes de ía
íey y eí orden sabían muy poco de nosotros. Eí gran púbííco no sabía nada.
Eí conocímíento y ía utííízacíón han aumentado con eí paso de íos años,
pero soío sígue habíendo un puñado de practícantes autorízados en
Estados Unídos, que traba|an como consuítores para ías fuerzas deí orden,
íos forenses y íos examínadores médícos. Los mííítares empíean un
peíotón o aígo así.
Sín embargo, de pronto, nos ha aícanzado ía notoríedad. Prímero fue ía
ííteratura popuíar: |effery Deaver, Patrícía Cornweíí, Karín Síaughter y, por
supuesto, Kathy Reíchs. Luego víno ía teíevísíón: ía famosa %(S(I( atra|o a
míííones de espectadores, y ía cíencía forense aparecíó en antena.
Tambíén aparecíeron en antena %aso Abier&o y Sin Ras&ro( Tuvímos a
T'inc" E( $( en íos setenta, pero ía patoíogía ahora desíumbra. %rossin)
Gordan2 Da7inciJs In8'es&2 A'&o.s"( Por todas ías ondas íos cíentífícos
cortaban, míraban, símuíaban y resoívían. Ahora está <ones(
<ones es ía más nueva de ías seríes forenses de ía teíevísíón y eí apodo
deí persona|e príncípaí de ía seríe es Temperance Brennan, ía ffíctícía
antropóíoga forense que creé en mí prímera noveía, ,es&i)os del silencio
*DABR Dead-2 hace díez años. En ía seríe, Tempe está aí príncípío de su
carrera, empíeada por eí |effersonían Instítute, y traba|a con eí FBI. Con
todo derecho. Eí FBI fue una de ías prímeras agencías en reconocer eí
vaíor de ía antropoíogía forense, aí recurrír a ía ayuda de íos cíentífícos deí
Smíthsonían para responder a ías preguntas píanteadas por íos esqueíetos
nada menos que a príncípíos deí sígío XX.
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Las cosas eran menos formaíes en aqueí entonces, menos
estructuradas. No es así en ía actuaíídad. La antropoíogía forense
consíguíó eí reconocímíento formaí en 1921, cuando ía Academía
Amerícana de Cíencías Forenses creó ía seccíón de Antropoíogía Físíca. La
|unta Amerícana de Antropoíogía Forense se formó poco después.
En íos años setenta, íos antropóíogos forenses extendíeron sus
actívídades a ía ínvestígacíón de íos abusos contra íos derechos humanos.
Se montaron íaboratoríos y se abríeron fosas comunes en Argentína y
Guatemaía; más tarde, en Ruanda, Kosovo y muchos íugares más. Nuestra
actuacíón tambíén se requíríó en eí rescate ante catástrofes. Traba|amos
en accídentes de avíones, ínundacíones de cementeríos, bombardeos, en
eí Woríd Trade Center, y en fechas más recíentes en ías tragedías deí
tsunamí y eí huracán La&rina(
Ahora, después de décadas de anonímato, somos estreíías. No obstante,
eí púbííco contínúa confuso en ío que se refíere a ías denomínacíones.
¿Oué es un patóíogo? ¿Oué es un antropóíogo? ¿Oué sígnífíca forense?
Los patóíogos son especíaíístas que traba|an con íos te|ídos bíandos. Los
antropóíogos son especíaíístas que traba|an con huesos. Sí es un muerto
recíente o un cadáver más o menos íntacto, es terrítorío deí patóíogo. Un
esqueíeto en una tumba poco profunda, un cuerpo caícínado en un bídón,
fragmentos de hueso en una tríturadora de madera, un bebé momífícado
en un baúí deí desván, íe toca aí antropóíogo. Con íos índícadores
esqueíétícos, íos antropóíogos forenses responden a ías preguntas de
ídentídad, tíempo y causa de ía muerte, y eí tratamíento posteríor deí
cadáver. La paíabra forense hace referencía aí íntento de dar respuesta a
ías preguntas íegaíes medíante ía apíícacíón de íos haííazgos cíentífícos.
Nadíe traba|a soío. Míentras que ía teíevísíón pone de reííeve ías
heroícídades índívíduaíes deí cíentífíco o eí detectíve soíítarío, eí
verdadero traba|o poíícíaí íncíuye ía partícípacíón de muchísímas
personas. Un patóíogo puede anaíízar íos órganos y eí cerebro, un
entomóíogo íos ínsectos, un odontóíogo íos díentes y íos regístros
dentaíes, un bíóíogo moíecuíar eí ADN, un experto en baíístíca ías baías y
íos casquíííos y un antropóíogo forense se centra en íos huesos.
Numerosos partícípantes coíocan ías píezas deí rompecabezas hasta que
aparece una fígura.
Me formé en arqueoíogía, con ía especíaíídad en bíoíogía deí esqueíeto.
Me íntrodu|e en ía antropoíogía forense a través de ía petícíón de ayuda
en ía ínvestígacíón deí asesínato de un níño. Los pequeños huesos fueron
ídentífícados. Una níña de cínco años, secuestrada, asesínada y arro|ada
en un bosque cerca de Charíotte, Caroíína deí Norte. Nunca encontraron aí
asesíno. La ín|ustícía y ía brutaíídad deí caso cambíaron mí vída. La vída
de una níña segada con una despíadada índíferencía. Abandoné íos huesos
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
antíguos por íos de íos muertos más recíentes. Me pasé aí campo forense
y nunca míré atrás.
Me gustaría creer que mís noveías han desempeñado un modesto papeí
en eí despertar deí ínterés por ía antropoíogía forense. A través de mí
persona|e fíctícío, Temperance Brennan, ofrezco a íos íectores una vísíón
de mís propíos casos y experíencías. ,es&i)os del silencio está basada en
mí prímera ínvestígacíón de unos asesínatos en seríe. a h'ella del diablo
*Dea&h d' Go'r- deríva de un traba|o que reaíícé para ía Igíesía catóííca, y
de íos asesínatos-suícídíos que ocurríeron dentro deí cuíto deí Tempío
Soíar. El beso de la m'er&e *Deadl" Decisions- surge de íos muchos huesos
que ííegaron hasta mí gracías a íos Angeíes deí Infíerno de Ouébec.
Informe <rennan *@a&al 7o"a)e- nace de íos traba|os de recuperacíón tras
una catástrofe. #rave Secre&s fue ínspírada por mí partícípacíón en ía
apertura de una tumba coíectíva en Guatemaía. <are <ones se creó a
partír de íos restos de aíce que examíné para íos guardías forestaíes.
'nes de ceni0a *$onda" $o'rnin)- ía ínspíró eí haííazgo de tres
esqueíetos en eí sótano de una pízzería. ,ras la h'ella de %ris&o *%ross
<ones- se nutre de mí vísíta a Israeí, una hístoría donde se mezcían unos
huesos de Masada de íos que nadíe sabe nada, una ca|a fúnebre que se
supone es ía de Santíago, eí hermano de |esús, y una tumba deí sígío í
saqueada hacía poco en una trama crímínaí moderna.
+in)>n h'eso ro&o *<rea5 +o <ones- se aparta un poco de mí forma de
traba|o habítuaí, dado que ía hístoría no parte de un úníco, o un par de
casos, síno de díferentes encuentros y experíencías profesíonaíes.
Túmuíos funeraríos excavados en mís prímeros años de carrera. Una
escueía de campo de arqueoíogía de ía UCCN. Un caso forense que me
tra|eron en una bañera de píástíco. Cortes anaíízados para una
ínvestígacíón de homícídío. Vértebras fracturadas que examíné para ía
reconstruccíón deí atropeíío de un peatón y ía fuga deí conductor. Eí
esqueíeto de un suícída coígado en un árboí.
Como en todos mís ííbros, ía úítíma noveía de Temperance Brennan se
aprovecha de décadas de íabor profesíonaí en íaboratoríos crímínaíes y
escenas deí crímen. Se añade una pízca de arqueoíogía. Se bate con un
par de íeyendas urbanas. Se echan unas cuantas crónícas períodístícas
sobre eí robo de órganos. Se sazona con veranos en ía píaya de ía ísía de
Paíms y voilRDO +in)>n h'eso ro&o(
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
A#%adeci&iento' A#%adeci&iento'
Por su voíuntad de ayudarme, y por eí conocímíento y eí apoyo que me
ofrecíeron, estoy en deuda con muchas personas.
Eí doctor Ted Rathbun, de ía Uníversídad de Caroíína deí Sur en
Coíumbía (retírado), me facííító ínformacíón sobre ía arqueoíogía de
Caroíína deí Sur. Eí doctor Robert Díííon, de ía Uníversídad de Charíeston,
me ofrecíó oríentacíón en eí mundo de ía maíacoíogía. Eí doctor Lee Goff,
de ía Uníversídad de Chamínade, es, y síempre ío será, eí gurú de íos
ínsectos.
Eí detectíve Chrís Dozíer, deí Departamento de Poíícía de Charíotte-
Meckíenburg, me asesoró en eí uso deí Sístema Automatízado de
Identífícacíón de Hueíías Dactííares. Eí detectíve |ohn Appeí, de Guííford
County, en Caroíína deí Norte, deí Departamento deí Sheríff (retírado), y eí
detectíve ínvestígador |oseph P. Noya. |r., de ía Unídad de ía Escena deí
Crímen deí Departamento de Poíícía de Nueva York, me ayudaron con íos
detaííes poíícíaíes.
Línda Kramer, enfermera títuíada, Mícheííe Skípper, doctorada en
Admínístracíón de Empresas, y Eríc Skípper, médíco, me ayudaron con ía
descrípcíón deí íínfoma no-Hodgkín.
Kerry Reíchs me proporcíonó ía ínformacíón precísa de ía geografía de
Charíeston. Pauí Reíchs me sumínístró ía ínformacíón referente a íos
procedímíentos íegaíes y aportó unos comentaríos muy útííes en ías
prímeras versíones deí manuscríto.
Muchos otros ayudaron, pero prefíeren permanecer en eí anonímato.
Saben quíénes son. Muchísímas gracías.
|. Lawrence Angeí fue uno de íos grandes de ía antropoíogía forense. Su
capítuío sobre eí garrote españoí y ía fractura vertebraí exíste de verdad:
|. L. Angeí y P. C. Caídweíí (1986): «Death by stranguíatíon: a forensíc
anthropoíogícaí case from Wíímíngton». En T. A. Rathburn y |. E. Buíkstra,
Human Identífícatíon: Case Studíes ín Forensíc Anthropoíogy, Spríngfíeíd,
Iííínoís, Charíes C. Thomas.
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Kathy Reíchs Kathy Reíchs Níngún hueso roto Níngún hueso roto
Mí más síncero agradecímíento a mí edítora, Nan Graham. Níngún hueso
roto se benefícíó muchísímo de tus conse|os. Gracías tambíén a ía
ayudante de Nan, Anna DeVríes. Y gracías a Susan Sandon, mí edítora aí
otro íado deí charco.
En úítímo íugar, gracías a mí agente, |ennífer Rudoíph-Waísh, que
síempre tíene tíempo para una paíabra de aííento, que síempre me hace
sentír ínteíígente. Y boníta.
Aunque Níngún hueso roto es una obra de fíccíón, he procurado que íos
detaííes hístórícos sean todo ío cercanos a ía reaíídad que me ha sído
posíbíe. Sí hay errores, son míos. No cuípen a ías personas cítadas.
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