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Tratado de la Naturaleza Humana: Informe de lectura

TRATADO DE LA NATURALEZA HUMANA
Informe de lectura Libro I, Parte 4
Jonathan Lagos Pino
Prof. Francisco Abalo La Lógica de Hume Departamento de Filosofía Universidad de Chile

SECCIÓN II: DEL ESCEPTICISMO RESPECTO A LOS SENTIDOS
En esta última parte del primer libro de su tratado, Hume se refiere a cuatro temas clásicos de la filosofía. En general, los analiza a la luz de los descubrimientos realizados en los capítulos anteriores. Luego de referirse al escepticismo sobre la razón en donde señala que las creencias que constituyen nuestro conocimiento, en gran medida se derivan experiencias sensibles fortalecidas por la costumbre y a aportes de la imaginación, y sólo en última instancia la razón se centra en el problema del escepticismo respecto a los sentidos. Esta duda acerca de los datos proporcionados por los sentidos, formulada de otro modo, se presenta como el problema sobre la existencia del mundo exterior. Es decir, ¿existen o no de manera continua y distinta a mí los cuerpos que percibo a través de mis sentido? Hume es perfectamente consciente de lo contra intuitivo que resulta este cuestionamiento. Pero precisamente esa contra-intuición es lo que hace interesante este asunto. El filosofó intentará investigar cómo es que una creencia (veremos luego) irrazonable, está tan fuertemente fijada en nuestra mente. Para comenzar, esta creencia tiene dos grandes supuestos. Estos objetos que percibo son distintos de mí (no los produzco yo) y existen de manera continua (no desaparecen cuando dejo de percibirlos). Dichos supuestos, son dos caras de la misma moneda, se implican mutuamente. Continuando con el análisis, es necesario señalar que para Hume preguntarse si existen efectivamente estos objetos en el mundo carece de total utilidad e interés. ¿Por qué? Existan o no en el mundo, lo único que tendré son percepciones (no es un dato útil); además dicho

Descartadas las dos primeras opciones. al contrario. Él se pregunta ¿qué nos induce a creer en la existencia continua y distinta de los cuerpos? Desde el comienzo ya es consciente que sólo hay tres respuestas posibles. Hume señala algo importante.Jonathan Lagos Pino problema excede los límites del entendimiento (no tiene interés epistémico formular una pregunta que no se puede responder). me doy cuenta que estos cambios se dan en coherencia con lo que la experiencia me informa. que todas las percepciones son existencias externas complica más las cosas (implicaría que. cuando ciertos objetos (montañas. no a una cadena de razonamientos). ya que esta observa que todo lo presente a la mente es una percepción discontinua y mentalmente dependiente. sólo cabe considerar a la imaginación como fuente de la creencia. Las razones que le llevan a rechazar el origen sensorial de esta creencia son las siguientes: i) con base en los sentidos sólo se concibe como existente lo presente (lo ausente no existe). en la razón o en la imaginación. a saber. Es decir. y esto es precisamente lo que sostiene Hume. Por ejemplo. hace una hora. la luna) dejan de ser percibidos por mí para luego nuevamente percibirlos. pasadas unas horas. por ejemplo. ya que no a todas las percepciones se les atribuye existencia externa ¿Qué es. entonces. Dicha creencia tiene su origen en los sentidos. la luna. la chimenea está ahora apagada cuando antes de salir. como objeto mental (no se puede distinguir si corresponden a objetos externos o no). iii) y suponer. Hume prefiere aproximarse al problema de otro modo. lo que es contradictorio). percepciones como el “Yo” y el dolor existen fuera de mí. Es preciso realizar aquí una distinción. Junto a esto. ii) todas las percepciones presentes sólo se dan de un modo. . Los motivos que le llevan a rechazar el origen racional de la creencia son los siguientes: i) atribuimos existencia sin consultar a la razón (cuando percibo como presente a un cuerpo. ii) la duda sobre si existen o no los cuerpos tiene su origen en la razón. Si observo cambios notorios. mi creencia en su existencia se debe a que está presente a mis sentido. una casa. Por más que algunos filósofos insistan en que pueden presentar argumentos que demuestren la existencia externa de los cuerpos. estaba encendida (he visto antes que es recurrente que las chimeneas encendidas. observo que se mantienen esencialmente idénticos. por ejemplo. lo que distingue a unas percepciones de otras? El filósofo observa que aquellas percepciones que son objeto de esta creencia exhiben cierta constancia y coherencia en el modo y tiempo en que se presentan. no es gracias a tales argumentos que el vulgo mantiene esta creencia. se apaguen).

lo que para los sentidos y la razón son una sucesión de percepciones semejantes. Su respuesta es más o menos así: la mente no es más que una colección de diferentes percepciones relacionadas. El principio de individuación consiste. en una suerte de contemplación continua. en comparación con cómo actúa en la relación causa-efecto. es posible encontrar la base del principio de identidad. En esta última. por lo tanto no hay contradicción en concebir una percepción totalmente desvinculada del conjunto de relaciones que constituyen la mente.Tratado de la Naturaleza Humana: Informe de lectura Luego. intenta explicar cómo funciona. la imaginación no va más allá de lo observado recurrentemente. Es importante señalar que Hume diferencia el modo en que la imaginación y la costumbre contribuyen a sostener la creencia de la existencia externa o distinta. a pesar de mostrarse discontinuas y a veces un poco diferentes. el filósofo distingue entre la continuidad de las percepciones y la de los cuerpos. si es distinguible es separable. en primer lugar. en suponer que un objeto se puede mantener inmutable e ininterrumpido por un periodo de tiempo en el cual puede ser descrito en diferentes momentos de su existencia. Hace falta añadir a esto la noción de duración en el tiempo y las facultades de la imaginación. el pensador escoces explicará cómo se origina el principium individuationis o principio de identidad. Es una cierta regularidad de las cosas en comparación con el recuerdo que tengo de ellas. es sintetizado en un objeto continuo. pues. la coherencia. toda percepción es distinguible de otra. En esta operación reside. va más allá de lo observado. Hume continúa analizando el asunto y esta vez se pregunta ¿qué sostiene nuestra creencia de que una percepción no es aniquilada al estar ausente a la mente? Para intentar responder a esta cuestión. atribuye existencia continua a un objeto que sólo ha experimentado discontinuamente. Esto nos lleva a atribuirles identidad. Análogamente. Pero ¿cómo es posible que a partir de la discontinuidad se origine la idea de identidad? Para dar respuesta a esta pregunta. el filósofo señala que la causa que nos inducen a creer que las percepciones son continuas e idénticas es la semejanza existente entre las percepciones pasadas y las presentes. de hecho. . es decir. la causa de atribuir erradamente existencia continua y distinta a una percepción. además. Dicho de otro modo. Hume. Ni en la percepción de unidad de un objeto ni en la multiplicidad del mismo. lo que evita que se recurra a categorías como la de unidad o multiplicidad. la cual puede concebir especulativamente un objeto como inmutable en el tiempo. mediante la imaginación. Esto se consigue suprimiendo la interrupción con el supuesto de que esas percepciones discontinuas están conectadas en una existencia real que nos pasa desapercibida. En el caso de la coherencia. Ahora bien.

En síntesis. esta unión. Básicamente. por lo tanto no hay contradicción en concebir a un objeto (existente y) totalmente desvinculado del conjunto de objetos presentes que llamo mundo exterior. como imágenes mentales y es imposible a partir de ellas determinar existencias externas. un ejemplo elocuente es el sueño. no sólo concebimos esa existencia continua de los objetos. Sin embargo. la conclusión necesaria debiese ser la imposibilidad de verificar la existencia de los objetos externos. Sólo estamos seguros de que nuestras percepciones presentes son variadas y discontinuas.Jonathan Lagos Pino los objetos se nos aparecen relacionados unos con otros. Bajo este supuesto y sus condiciones. la imaginación construye esta noción de realidades continuas. sería imposible distinguir entre el estado vigilia y el sueño a partir de cómo se nos presentan las percepciones. pero de aquellos cuerpos que conforman el mundo nada sabemos . vivacidad e identidad. No obstante. distintas de mí y con identidad. y por otro lado percepciones. a saber. y experimentar vivazmente todos estas percepciones. estamos reconociendo que tenemos conocimiento de una clase de cosas llamadas percepciones. la vivacidad sería proporcionada por las discontinuas percepciones presentes a los sentidos y fortalecida por el papel unificador de la imaginación. y más importante. fijada fuertemente en el sentido común. lo que llamamos mundo. todas las percepciones presentes sólo se dan de “un modo”. creemos en ella. pero cada objeto es distinguible y así mismo separable. siguiendo el ejemplo. sino que también. Sin embargo. ¿Por qué razón dicha creencia es falsa? La experiencia nos muestra que las percepciones no tienen una existencia independiente. para reconciliar la evidencia racional con la inclinación de la imaginación. Lo que nos lleva a la siguiente cuestión. Dado la falsedad de dicho supuesto. dan lugar a la creencia falsa o ficción de la mente de creer que existen cuerpos continuos y distintos. que nos presenta como continua a una percepción episódica. Hume ya ha consignado que la creencia se debe a cierta vivacidad con la que se experimenta una idea. Como indiqué al comienzo. Estando dormidos podemos llegar a pensar que caminamos por un parque junto a una mascota en un día soleado. Casos como este nos llevan a formular la distinción entre percepciones (subjetivas y mentalmente dependientes) y objetos (no-subjetivos y mentalmente independientes) con identidad. Pero esta formulación es un falso supuesto. En este caso. pero lo cierto es que estoy recostado sobre mi cama. afirmamos que por un lado tenemos cuerpos en el mundo.

Hume señala que el movimiento es reductible a la extensión o solidez. débiles e irregulares. por lo tanto es una cualidad secundaria. Todas las demás variantes de estas realidades constituyen lo real. Ni siquiera las mentadas propiedades primarias. Los permanentes. movimiento. por una parte. movimiento. sabores y olores son sólo percepciones ninguna cosa en absoluto tiene existencia real. Las ficciones de sustancia y accidente. este principio sólo es aparentemente conocido y genuinamente filosófico. Concluye que ninguna de las ideas de la filosofía moderna es convincente. fueron desarrolladas por los antiguos a partir de los principios segundos. y por otra. Luego de descartar estas impresiones del catálogo de existencias externas. Los segundos. . se define por la impenetrabilidad que existe entre dos objetos. Este principio se demuestra en las distintas impresiones que tienen dos personas sobre un objeto. Los modernos afirman mantener dichas ficciones pero fundadas en auténticos principios filosóficos. o incluso dos impresiones distintas en diferentes situaciones en un mismo sujeto. La primera objeción que realiza Hume a este principio es que. por ejemplo. En los primeros descansan los pensamientos y acciones que definen la naturaleza humana. si lo colores. es reductible a la solidez. concluimos que estas impresiones derivan del mismo origen. Según Hume. nada queda en el universo que posea dicha existencia. No hay movimiento como cualidad primaria. En primer lugar. sólo quedan las cualidades reales. En efecto. incluso.Tratado de la Naturaleza Humana: Informe de lectura SECCIÓN IV: LA FILOSOFÍA MODERNA En este apartado. solides. principios variables. si excluimos estas cualidades sensibles. Siguiendo este ejemplo. Además. a su vez. son innecesarios y propios de mentes débiles. se sigue que algunas de nuestras impresiones no tienen un modelo externo. dice Hume. y son los aceptados en filosofía. necesarios y universales. En particular aquellas surgidas o profundizadas en la modernidad. La solidez. etc. La misma idea de extensión. por ejemplo. no siquiera no da una idea de materia. vemos que es derivada. extensión. El principio fundamental de la filosofía moderna es aquel que versa sobre impresiones en la mente derivadas del contacto con los objetos externos pero sin relación con sus cualidades. Hume intenta desarrollar aquellas “ficciones” más arraigadas en el pensamiento filosófico. Dado que es contradictorio que un objeto tenga dos cualidades diferentes en un mismo sentido. distingue entre dos tipos de principios que surgen de la imaginación. dado que efectos similares se dan sólo de causas similares.

Como ha sido frecuente en el tratamiento de estas materias Hume pregunta ¿de qué impresión podría derivarse esta idea? Si hay algo que en Hume funda el conocimiento es una impresión inicial. Sin embargo.Jonathan Lagos Pino SECCIÓN VI: DE LA IDENTIDAD PERSONAL La duda sobre el mundo externo ha sido recurrente en la filosofía. No tal cosas como una simplicidad o identidad que persista en diferentes momentos. una entidad fija que conoce el resto y se conoce a sí misma. y aquella sobre el “material” del cual están . a pesar de la inclinación a creer que efectivamente existe. tal idea no existe. Si la hubiera debiese cumplir con el requisito de ser invariable y constante en el tiempo. A la mente la constituyen percepciones únicamente. Pero ninguna impresión tiene dichas características. al menos a través de esta aproximación. pensamientos y deseos que experimento no hacen más que confirmar que al menos hay algo seguro. o al menos podría ser de utilidad para reformular esa idea. o si ese lugar constituido por las percepciones misma. En general para Hume la idea de un YO sustancial es inasible. luego. no la hay. Por lo tanto no existe ninguna percepción que de origen a esta idea. En palabras de Hume “tiene que haber una impresión que dé origen a cada idea real”. De hecho si todas las percepciones cesaran de aparecer. Hume señala que todas estas afirmaciones son contrarias a la experiencia más evidente y común. Los sentimientos. es sólo una debilidad de dicho ejemplo. ese ejemplo sugiere algo similar. la idea que tengo de un YO cesaría con ellas. Esta duda. La filosofía moderna inició con la duda total sobre el mundo y el cuerpo. Como ya se consignó antes las percepciones son discontinuas. El yo no es ninguna impresión. sino más bien aquello hacia lo que remiten la totalidad de las percepciones que se experimentan. El yo es la base de toda certeza. Esto confirma que nada hay de estable o permanente en mi actividad mental. ya que ese el sentido que tiene la idea de un YO. Sin embargo. De modo que no sabemos nada absolutamente sobre el “lugar” en donde se presentan dichas percepciones. o en última instancia que las hace converger en esa sucesión. pero siempre se ha detenido en cierto momento. se podría pensar que en este planteamiento hay un escollo que sugeriría la idea de un Yo. Sin embargo. pero algo había seguro: el Yo. Para él lo único que existe es una variedad de percepciones intermitentes que se suceden unas a otras. dice Hume. No tenemos tal idea de la identidad personal. En la comparación de la mente como un teatro por donde desfilan las percepciones ¿Acaso no se sugiere que hay algo así como un hic en donde se presentan las percepciones? Efectivamente.

.Tratado de la Naturaleza Humana: Informe de lectura hechas estas percepciones es una cuestión que va más allá de las posibilidades del entendimiento humano.