Página Siete

Siete días
Reforma
La reforma energética, si sale mala, si al final nos termina por perjudicar, habrá sido en parte culpa del PRD; si todo sigue igual y no hay mejoría con la disponibilidad de combustibles y los precios, también habrá sido culpable en algo el PRD. Y si sale buena y nos beneficia, el PRD no habrá tenido nada que ver. ¿Por qué? Porque el Partido de la Revolución Democrática decidió salirse del Pacto por México antes de llegar a un acuerdo con el PRI y el PAN en el tema petrolero. El partido, fiel a sus principios, decidió reventar todo, patalear y salirse ofendidísimo. El Pacto por México no es algo que realmente el gobierno federal necesitara para gobernar, hacer leyes o reformas ni hacer progresar al país, era simplemente un mecanismo para guardar las formas, cerrar heridas, armonizar y recobrar legitimidad ante los que no votaron por el actual presidente de la república. Tan fácil hubiera sido para el PRI aliarse con uno u otro partido y hacer las reformas que quería Peña Nieto, pero a éste, copiando un poco los modelos de tercera vía de los gobiernos de Brasil y Chile cuando era presidenta Bachelet, quiso que todas las fuerzas políticas le entraran a la gobernanza, aunque en la práctica solamente él y su partido manden, como siempre ha sido. Bueno, el PAN le entró y el PRD también, y el Verde sin duda. Los perredistas estuvieron muy contentos con la reforma educativa y hacendaría y hasta decían que eran prácticamente de su autoría y que el gobierno federal priista tuvo a bien en pronunciarlas. Y para la reforma energética nomás no se pudo conseguir la simulación y la falsa armonía y el PRD ya no aguantó y comenzó a mentar madres, pues la nueva ley entrega a inversionistas privados los bienes sagrados como el petróleo, según ellos. Para mí hubiera sido más fácil seguir en el Pacto

Por Alejandro González Ontiveros

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Quieren una Secretaría de Desarrollo Solitaria (nueva Sedesol)

y desde ahí meter los puntos que tanto le interesaba a los perredistas. Creo que el gobierno priista, con tal de seguir el pacto, hubiera hecho algunas modificaciones a la propuesta que dejaran más o menos conforme a los de izquierda. Y quién sabe por qué no fue así y aquí se rompió un badajo y cada quien se va al carajo, dijeron los perredistas. Y la reforma pasó, como la querían los del PRI y los del PAN. Yo no espero mucho de ella. De entrada ya dijeron que la gasolina seguirá subiendo y no creo que el gas y la luz bajen, como han prometido los del gobierno. Nada baja en este mundo, si acaso el huevo y al rato vuelve a subir. Y los de izquierda nos quieren asustar con el petate del muerto diciendo que “nuestro” petróleo se lo van a llevar los gringos y nos vamos a quedar sin nada. Bueno, igual seguiremos necesitando gasolina, luz y gas y gran parte de esos productos ya de por sí los importan. Pero al ya no tener el control del petróleo el gobierno -continúan diciendo-, no habrá reparto de recursos a los estados por excedentes petroleros y nos quedaremos sin participaciones de las que ahora gozamos. Eso no lo creo, pues aún sin saber del tema, los empresarios privados del país o extranjeros no podrían llevarse el petróleo así nomás de a gratis y sin mayor trámite, pues ni que estuviéramos en la época de Lázaro Cárdenas. Sencillamente, nunca podría pasar aquello de que alguien más se lleve “nuestro” petróleo y que el país no reciba nada a cambio y no tenga con qué darles participaciones a sus hijos. Uno de los mayores temores y mentiras acerca de que la soberanía nacional, que nos quitarán el petróleo y no sé qué, está infundado y fuera de la realidad, pues ningún gobierno permitiría eso ya que no tendría de donde sacar para mantener a 32 estados y más de 1,000 municipios que todos los meses piden chichi a la Federación. Y lo otro, de que aumentarán la gasolina, el gas y la luz, pues no hay por dónde moverle, no nos salvamos y eso será con o sin reforma, con o sin PRI, PAN o PRD y hasta con o sin López Obrador, que ese sí, embaucó a muchos con el cuento de bajar de precio la gasolina, ¿pues de dónde? ¿y bajarlas para qué, para que los ricos tengan combustible barato? Nos roban más en otras cosas, como Telcel o el Sky, que encima tienen un servicio de porquería y nadie se calienta y les dice algo.

El miércoles, la Delegada de la Sedesol en Jalisco, Gloria Rojas, dio a conocer que, a partir de enero próximo, los dineros para las obras del llamado Ramo 33, ya no será la caja chica de los municipios. Ahora trasladarán esos recursos a su oficina, a Guadalajara, desde donde indicarán, sí, con su propio Dedo, qué obras se harán y cuáles no. El principio de tan gandallezca decisión, es evitar que los alcaldes en turno utilicen el programa para hacer “ocurrencias”, según lo dijo la exdiputada. La gran duda es: ¿ahora que ella lo decida, ya no será con base a ocurrencias?, ¿tanta información tiene en sus manos como para decidir qué obra es prioritaria en Santa María del Oro, en Degollado, en Ojuelos, en Ojo de agua de Velázquez? Me imagino que esta decisión de concentrar las decisiones de la Sedesol en las manos de la Delegada de Jalisco, tiene el propósito de evitar lo que muchos hemos visto en obras caprichosas de hacer un camino que lleva a ningún lugar y que beneficia a nadie (excepto cuando hay algún rancho de algún político); o bien, hacer una banqueta hacia la Villa (San José de Bazarte) cuya obra dura seis meses, con 10 empleados diariamente y que cuesta, dicen, casi 700 mil pesos. La idea no estaría mal: evitar despilfarros y atender correctamente a zonas necesitadas. El problema de la nueva decisión es que volvemos a modelos centralistas, que creíamos ya superados. Ahora los vecinos de una comunidad abandonada tendrían que ir primero a su Comisaría, luego a la Delegación, después a la Presidencia Municipal, para que les llenen todos los formatos, los manden a Guadalajara, los archiven, se empolven, los olviden, esperar a que lleguen las campañas electorales y los desempolven para ofrecerlos a cambio de favores o tendencias sufragistas. Nunca, para los pobres de las zonas marginadas de este país, la solución ha sido concentrar en las capitales las decisiones que favorecen el desarrollo de esas comunidades. La idea de la Delegada Rojas parece ir en sentido contrario a la lógica de la eficiencia. O bien, si las razones de peso para tomar dicha decisión se basan en desvíos, despilfarros o, como ella misma lo dijo, en “ocurrencias”; pues entonces que ponga a trabajar a su área jurídica para que aplique las sanciones correspondientes. Que no haga pagar a justos por pecadores y que no mida con el mismo racero a quienes sí cumplen, sí ponen su aportación, sí necesitan obras y sí son atendidos por los departamentos del Ramo 33. Si hay tranzas que abusa de esos recursos, que los metan al bote. Que mejoren lo que ya opera, lo que ya funciona. Que no concentren el poder en Guadalajara. O bien, que revivan los Consejos de Colaboración Municipal, los Consejos Ciudadanos, con los que nuestros pueblos lograron grandes obras, como las pavimentaciones de calles en Tepa, que han durado cuarenta o cincuenta años y que no se han roto, que no se han fracturado ni las redes sanitarias ni el concreto. Volvamos a lo básico. Dejemos al pueblo decidir lo que mejor le convenga. La participación de los poderosos sólo ha servido para tiranizar el presupuesto. Esperamos que quede en sólo una mala expresión de un acto político, lo que se dijo el miércoles allá en Guadalajara.

7 días Sábado 14 de diciembre de 2013

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