Rasgos de la identidad narrativa de María en el relato del

origen e infancia de Jesús en Mt 1-2
Pbro. Lic. Ricardo Aguilar Hernández

Cada vez que la Iglesia celebra el nacimiento de Cristo, la religiosidad popular lo festeja a
partir de una lectura armonizada de los evangelios de Mateo y Lucas, cuyos primeros dos
capítulos relatan el origen y el nacimiento de Jesús.
En este breve artículo expondremos el modo como el autor del relato de la infancia del
primer evangelio va presentando la imagen de María, la virgen que concibió por obra del
Espíritu Santo y que dio a luz a Jesús, el Mesías. Para comenzar, haremos un breve repaso
del contexto socio cultural en que nace el relato de Mt 1-2, así como su contexto literario,
para comprender su naturaleza; luego, tras hacer anotaciones de análisis narrativo,
propondremos algunos rasgos de la identidad narrativa de María en esta sección
introductoria del evangelio de san Mateo.
Contexto socio cultural del relato

Para ir adentrándonos en el relato, es conveniente comprender su matriz contextual
tomando en cuenta los episodios que lo conforman. El autor del relato de la infancia en el
evangelio de Mateo elabora una historia sobre los orígenes de Jesús en seis episodios, a
saber:
1. Genealogía de Jesús (1,1-17).
2. Concepción virginal y nacimiento del niño Jesús (1,18-25).
3. Adoración de los magos de oriente (2,1-12).
4. Huida a Egipto (2,13-15)
5. Masacre de los inocentes (2,16-18)
6. Retorno de Egipto a Judea y luego a Galilea (2,19-23).
En base a este esquema, el autor va desarrollando un relato fundacional sobre los orígenes
de Jesús, aquel que la comunidad mateana define como su Mesías y Señor. El relato es,
quizá, de mediados del siglo II d.C.
1
, y fue elaborado con elementos de tradiciones sueltas,
con el fin doble de adaptar el ya existente evangelio de Marcos al modelo de las antiguas
biografías helenísticas,
2
así como de ofrecer una respuesta a la demanda de información
sobre los orígenes de Jesús de parte de las comunidades cristianas del segundo siglo.
El autor desea presentar a Jesús en un modo comprensible para su comunidad destinataria,
diferenciándolo del marco de la teología imperial romana y del judaísmo, que era la
religión de origen de la mayoría de sus integrantes. Por ello el autor presenta a Jesús
mediante un relato que evoca a personajes del pasado, concretamente, Moisés y César
Augusto.
1. Relación con el relato de la infancia de Moisés.
El relato del nacimiento de Jesús es un midrásh haggádico basado en tradiciones populares
judías tardías sobre el nacimiento de Moisés, mencionadas por Josefo en Antigüedades de
los Judíos y por el Pseudo-Filón, que son del siglo I d.C., en tales obras aparecen los
siguientes elementos relativos al nacimiento de Moisés:
3

1. Una pareja hebrea tiene la ilusión de formar una familia. (Matrimonio).
2. Surge una situación externa que les impide llevar una vida ordinaria como esposos:
aparece la amenaza de separación física de ambos. (Amenaza de divorcio).
3. Intervención divina para proteger al niño. (Revelación divina).
4. El marido recibe a su mujer, el niño nace y lo ponen a salvo. (Nuevo matrimonio).

1
Cfr. Santiago Guijarro, Los cuatro evangelios, Sígueme, Salamanca 2012, 34.
2
Dichas biografías presentaban narraciones sobre el nacimiento del protagonista y su preparación para la
vida pública. Desde una perspectiva de antropología cultural, el narrador de Mt 1-2 quiere afirmar que Jesús
1) nació de una virgen, 2) por obra directa del Espíritu Santo, 3) nació en una casa de una ciudad
renombrada y 4) era descendiente del rey David (cuádruple motivo de su honorabilidad adscrita).
3
Sobre los relatos populares judíos de la infancia de Moisés y el esquema comparativo entre tales relatos y
la narración de Mt 1, John Dominic Crossan y Marcus Borg comentan que ante la pregunta de “¿por qué
aquellos padres judíos continuaban teniendo relaciones maritales si los bebés varones recién nacidos
estaban condenados a una muerte segura? La respuesta en esas ampliaciones populares es ésta: Amram y
Yoquébed, los padres del futuro Moisés, decidieron divorciarse en lugar de tener hijos condenados a
muerte… pero una revelación divina les ordenó que volvieran a juntarse en un nuevo matrimonio, puesto
que el niño predestinado sería su hijo”. Después, Crossan y Borg estudian variantes de ese esquema general
popular. Cfr. J.D. Crossan – M. Borg, La primera navidad, Verbo Divino, Estella 2009, 108-112.
Así, el autor de Mt 1-2 pudo haber empleado las tradiciones populares judías del
nacimiento de Moisés (las reportadas por Josefo y el Pseudo-Filón) como modelos para
describir el nacimiento de Jesús
4
.
2. Relación con relatos sobre el nacimiento y los títulos del César Augusto.

Según Suetonio, en su obra Augustus, había una tradición procedente de Julio Marato según
la cual un portento público puso en alerta a los romanos unos meses antes de que naciera
Octaviano (quien después sería el emperador César Augusto). Tal portento fue considerado
como un aviso de la naturaleza que indicaba el nacimiento de un gran rey. A los relatos
sobre el nacimiento de un emperador romano o de su acceso al trono imperial, se les
llamaba “Evangelios”
5
.

Tras traer la paz al Imperio Romano en las zonas en torno al Mediterráneo y después de la
muerte del Emperador Romano, Octaviano fue nombrado nuevo Emperador y se le
atribuyeron títulos como “Señor”, “Hijo de Dios”, “Salvador”, “Constructor de la paz”. La
inscripción del dintel del templo de Priene, en Turquía, es un ejemplo de este tipo de títulos
reservados a la figura imperial, pero sobre todo, al César Augusto. El Papa Benedicto XVI,
en su libro La infancia de Jesús, cita de Alois Stöger parte de esta inscripción que es, al
parecer, del año 9 a.C. Las siguientes frases son relativas al día del nacimiento de César
Augusto:

“ha dado al mundo entero un nuevo aspecto: éste se habría derrumbado si no
hubiera surgido en el que ahora nace una felicidad común… La providencia
que divinamente dispone nuestra vida ha colmado a este hombre, para la
salvación de los hombres, de tales dotes, que nos lo envió como salvador
(soter), a nosotros y a las generaciones futuras… El día natalicio del dios fue

4
Cfr. J.D. Crossan, Jesús: biografía revolucionaria, Grijalbo Mondadori, Barcelona 1996, 26-30.
5
Raymond Brown comenta además que Virgilio en su obra Eneida II, 694, cuenta que una estrella guió a
Eneas al lugar en que debía fundarse Roma. A su vez, la tesis de que nacimientos y muertes de grande
hombres estaban enmarcados por signos celestes se hallaba muy extendida. Así lo testimonió también
Cicerón en su obra De divinatione I, XXIII, 47. Cfr. Raymond Brown, El nacimiento del Mesías, Cristiandad,
Madrid 1982, 170.
para el mundo el principio de los “evangelios” que con él se relacionan. Con
su nacimiento debe comenzar un nuevo cómputo del tiempo”
6
.

De los puntos anteriores, vemos que los evangelistas cristianos elaboraron relatos de
carácter subversivo, presentando a Jesús como la antítesis de la figura del emperador. Los
verdaderos evangelios no serían ya los relativos a la vida de los emperadores, sino los que
hablan del origen y vida de Jesús. El autor de Mt 1-2 elaboró los episodios de su relato
valiéndose de elementos importantes del relato de la infancia de Moisés y empleando una
puesta en escena en la que elaboró cinco revelaciones en sueños (cuatro a José y uno a los
magos) y cinco cumplimientos de profecías (aunque el último de los cuales no tiene
relación a profecía alguna del Antiguo Testamento), dejando comprender su clave
hermenéutica para todo el evangelio mateano: el esquema “profecía-cumplimiento”.
Gracias a tal esquema se puede identificar al Mesías e Hijo de Dios.
Contexto literario de Mt 1-2


Los episodios del relato del origen e infancia de Jesús en Mateo, tienen una función literaria
de “obertura” del resto del evangelio
7
. Mt 1-2 es un microevangelio que preanuncia lo que
se desarrollará en los capítulo 3-28. Lo notamos por los siguientes elementos:

La insistencia del autor de mostrar a Jesús como descendiente de David (por genealogía,
por nacimiento en Belén y por profecías escriturísticas basadas en Miq 5,1 y 2 Sam 5,1)
permite comprender su presentación como Mesías de Israel, enviado a su pueblo para
congregar a las ovejas perdidas de Israel y, a la vez, para dar cumplimiento a la Ley de
Moisés.


6
La cita está tomada por Benedicto XVI. Cfr. Alois Stöger, Das Evangelium nach Lukas, 1. Teil, Geistliche
Schriftlesung, vol. 3/1, Patmos, Dusseldorf, 1963, 74 en la obra Benedicto XVI, La infancia de Jesús, Planeta,
Barcelona 2012, 66.
7
Sobre los relatos Mt 1-2 y Lc 1-2 como oberturas, Cfr. J.D. Crossan – M. Borg, La primera…., 29-56. Para
estos autores, tales relatos deben interpretarse como parábolas. Nosotros consideramos que el término
“parábola” puede ser empleado más bien en un relato metafórico que propone al lector un cambio de
conducta, para ajustarse a los ideales éticos presentados en la narrativa del mismo.
El nombre “Jesús” es presentado por su función: “él salvará al pueblo de sus pecados” es
una alusión a lo que Jesús hará sobre todo, como resultado de su sacrificio en la cruz y la
posterior resurrección.

La alusión a Is 7,14, sobre el “Emmanuel” es importante en Mt 1, porque habla del modo
como Dios estará presente en medio de su pueblo. En Mt 28,19 Jesús promete estar con sus
discípulos todos los días, hasta el fin del mundo. De ello se desprende que entre Mt 1, y Mt
28,19 se crea un esquema quiástico que engloba prácticamente todo el evangelio de Mateo.
Lo importante de la cita de Isaías no es sólo lo relativo a una virgen que quedará encinta y
dará a luz un niño (según la versión de los LXX), sino el hecho de mencionar que Dios
estará junto a su pueblo hasta el fin de los tiempos. Encontramos en realidad un triple
derash de Is 7,14 en el texto de Mateo. La palabra “ha-alma” del texto hebreo la traduce
aplicando, sea el procedimiento deráshico tartey misma’ (misma palabra entendida en dos
sentidos distintos –“mujer joven y virgen”-, o según el procedimiento deráshico de
paronomasia, dándole un sentido distinto, -de “doncella” a “virgen”-. Así, el autor de Mt 1-
2 hace una lectura cristiana de enfoque postpascual del texto antiguo para actualizarlo y
presentar a partir del mismo, realidades nuevas.)
8


Por otro lado, el título “rey de los judíos” es empleado por los magos para preguntar a
Herodes sobre el lugar donde ha nacido el niño. Pero se supone que Herodes era el rey de
los judíos. Tal título sería empleado por las comunidades cristianas para referirse a Jesús.

Luego, la persecución y masacre de los niños en Belén prefiguran la persecución y
ejecución de Jesús en Jerusalén, así como la persecución que sufrirán los cristianos por el
desprecio social de que eran objeto por parte de los paganos y de los judíos.


8
Así lo anota también Alejandro Diez Macho. Una anotación similar sobre el procedimiento deráshico tartey
mishma’ o el de paronomasia lo aplica al Emmanuel, de modo que ya no es sólo el sentido de Isaías 7,14 de
decir “Dios estará con el pueblo escogido mediante su protección”, sino que Dios mismo está encarnado y
presente en el niño Jesús. Cfr. A. Diez Macho, La historicidad de los evangelios de la infancia. El entorno de
Jesús, ediciones Fe Católica, Madrid 1977, 20-21.
Así pues, de estos elementos, concluimos que los relatos en Mt 1-2 no pretenden mostrar
eventos históricos verificables, sino que sirven de preludio para el evangelio de Mateo
9

redactado con el fin de confirmar en la fe a la comunidad destinataria y suscitar la fe en los
lectores de origen judío, principalmente. Los episodios de Mt 1-2 reflejan con claridad una
mirada retrospectiva del misterio de Jesús a la luz de su resurrección.
Anotaciones desde el análisis narrativo sobre Mt 1-2 centradas en la
personaje “María”

En esta sección del artículo presentamos en un primer lugar un estudio de los relatos de Mt
1-2, haciendo anotaciones desde el análisis narrativo y después esbozaremos una reflexión
sobre los rasgos de una identidad narrativa de María en el evangelio de la infancia en
Mateo.
El análisis narrativo indaga sobre la forma como el relato está construido: sus
delimitaciones, sus personajes, la trama, el modo como ésta se desarrolla, el modo como
articula las situaciones narradas, el tiempo narrativo, etc.

Es interesante la aportación que desde 1973 hizo H. Weinrich en su artículo “Teología
narrativa” en Concilium acerca de la teología narrativa opuesta a la teología argumentativa.
Él comentaba que el anuncio de la fe había perdido en cierto modo su original “inocencia
narrativa”, debido a la influencia de la mentalidad helenística, caracterizada por su lógica
extrema. Para comprender el significado de los relatos bíblicos, tanto del AT como del NT,
hemos de recuperar el valor heurístico de la narrativa, que va más allá del mero dato
histórico; urge desarrollar una teoría de la narratividad y de la capacidad narrativa de la
comunidad cristiana
10
. Así notamos cómo desde el nacimiento de la teología narrativa (en
1973), la narratología ofrecía a los teólogos herramientas de gran importancia para
comprender el significado que los autores bíblicos quisieron plasmar en sus relatos. De este
modo comprendemos que uno debe superar el filtro historicista que tenemos en nuestra

9
Monseñor Adolfo M. Castaño les llama a relatos de Mt 1-2 “sintético-germinal” de cara al resto del
evangelio de Mt. Lo mismo dice de Lc 1-2, de cara al resto del evangelio lucano. Cfr. A.M., Castaño Fonseca,
Evangelio de Marcos. Evangelio de Mateo, Verbo Divino, Estella 2010, 249.
10
Cfr. H. Weinrich, Teología narrativa, en Conclilium 9 (1973) 210-221.
mentalidad postmoderna y que tantas imprecisiones genera en la tarea de la interpretación
de las narraciones bíblicas, tanto del AT como del NT.

Debido a la naturaleza de este breve artículo, me centraré solamente en lo relativo al
personaje “María” y el entorno narrativo que le va configurando como un personaje con
características específicas.


El texto

La sección Mt 1-2 es un corpus definido y claramente diferenciado del resto del evangelio
mateano, al que sirve de obertura. El modo como el narrador desarrolla tal corpus y los
contenidos presentados en el mismo permiten comprenderlo como introducción de carácter
germinal. Repasaremos los episodios que lo componen para ir comprendiendo el rol que
juega María a lo largo de este “evangelio de la infancia”.

Presentando los relatos de la infancia de Jesús al inicio de su evangelio, el narrador intenta
desarrollar una biografía histórico-salvífica a la luz de la pascua. El género empleado es
principalmente, el de relato popular midráshico, que es significativo solamente desde una fe
adulta. La voluntad del narrador es la de transmitir a modo de relato, una serie de ideas
consideradas verdaderas por su comunidad destinataria. El debate actual se cierne sobre si
tales verdades son meramente teológicas o bien, si tienen tal vez fundamento en eventos
históricos concretos, pero que escapan a nuestra capacidad analítica histórica
11
.

En su modo de presentar la trama, el narrador muestra la confección de sus relatos desde
una perspectiva teológica postpascual en el entorno judeocristiano palestino, al que le
agrega un tinte de apertura universalista. Dentro de esa línea, presenta también la figura de
María. El narrador emplea el esquema “promesa-cumplimiento” en todo el relato Mt 1-2 y

11
Stefano de Fiores presenta que el debate sobre la historicidad de estos relatos muestra distintas posturas:
por un lado, los que creen que se basan en hechos históricos (Krämer, Daniélou, Laurentin); los que adoptan
una postura más bien escéptica (Brown, Paul) y la posición articulada que distingue “núcleos esenciales y
adiciones posteriores” (Danieli), “realidades y relatos modélicos” (Peretto”, etc. Cfr. De Fiores, Stefano,
Maria, Madre di Gesú, Dehoniane, Bologna 1993,67, Nota 90.
en el mismo le da un rol definido a María. Tal rol tiene dos rasgos principales: que es tanto
“la madre de Jesús” como “la virgen”.

Primer momento: María en la genealogía de Jesús (Mt 1,1-17)

Siguiendo a Raymond Brown en su magistral obra El nacimiento del Mesías, en un primer
momento del relato mateano tenemos la genealogía de Jesús (1,1-17), en el que se
vislumbran tres objetivos que persigue el narrador:

1. Determinar la identidad del personaje, conectándolo con la estirpe de David y, por
tanto, perteneciente al pueblo de Israel, por lo cual es “hijo de David” e “hijo de
Abraham”.
2. Ofrece un modo de legitimación a la condición de Jesús como “mesías davídico”.
3. Muestra a Jesús como vértice y síntesis de la historia según la lógica de la
personalidad corporativa, como recurso literario
12
.
En esta genealogía sobresale la mención de cuatro mujeres que, desde una perspectiva
sociocultural propia del judaísmo de esa época, que favorecía a los varones, suena algo
chocante, pero es explicable desde la mentalidad del narrador. En la genealogía las
menciona para mostrar el modo imprevisible como Dios actúa en la historia de la salvación.
Así muestra el poder y el amor gratuito de Dios por su pueblo.
Viendo en detalle, estas mujeres son presentadas en la genealogía para ofrecer una clave de
lectura que permita comprender tanto el actuar de Dios como el rol de María en la aparición
del Mesías en el mundo. Así vemos que Tamar, Rajab, Ruth y Betsabé (llamda “la mujer de
Urías”: vv. 1.3.5.6) son mujeres que quedaron encinta y dieron a luz en situaciones
matrimoniales irregulares. Así entonces, cuando el lector ve que María queda encinta en
modo irregular también (porque sucede sin concurso de José y manteniendo su virginidad),
comprende que ella venía como prefigurada por otras cuatro mujeres que fueron madres en

12
R.E., Brown, El nacimiento del Mesías, Cristiandad, Madrid 1982, 70-71.
circunstancias de irregularidad matrimonial. Todo ello indica que Dios realiza su plan
salvífico en modo imprevisible y yendo más allá de las leyes del pueblo de Israel
13
.
Segundo momento: La concepción virginal y el nacimiento de Jesús
En el relato mateano, la concepción virginal se expresa según dos modelos teológicos de
Mateo: historia salvífica y relación promesa-cumplimiento.
Según el modelo de historia salvífica, notamos al final de la genealogía histórica que va de
Abraham hasta José hay un cambio drástico en el verbo “engendrar” cuando se llega a la
persona de María y el modo como “de ella” nace Jesús:
El texto griego de Mt 1,16 dice:
16
`Ias.¡ e. .,.||µc.| ·e| `I.cµ| ·e| a|eça \açta,, .¸
µ, .,.||µòµ `Iµceu, e ì.,e¡.|e, ,çtc·e,. Que podemos traducir como “Y Jacob engendró a
José, el hombre (esposo) de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo”. La partícula .s
presenta la particularidad del cómo Jesús nació de María, sin concurso de José.
Así, partiendo de este punto, María es presentada por el narrador como una mujer que
supera en dignidad a las demás mujeres mencionadas en la genealogía, pues concibe
manteniendo su virginidad y se convierte en signo que expresa el modo imprevisible como
Dios actúa en la historia salvífica. El relato está confeccionado para que el lector se sienta
sorprendido ante este actuar de Dios y lo considere digno de adoración y de admiración.
De aquí, la primera conclusión es que José no engendró a nadie, solamente fue engendrado
por Jacob. El uso del pasivo .,.||µòµ es considerado un pasivo divino, pues esconde un
sentido profundo sobre el verdadero padre de Jesús. La forma de usar tal pasivo refleja la
intención del narrador de informar al lector que el origen de Jesús es trascendente, no al
modo plenamente humano.

13
Stefano de Fiores explica que la selección que el autor de Mateo hizo de estas mujeres ha causado
perplejidad en la historia de la interpretación de Mt 1-2. San Jerónimo veía que eran “pecadoras” y creía que
aparecían en la genealogía para ser contrastadas con la misión de Jesús, que vendría para salvarnos de
nuestros pecados. Lutero, por su parte, veía en ellas a “extranjeras” y que el narrador las había mencionado
para subrayar la preconización de un mesías que sería un salvador universal. Cfr. S. De Fiores, Op. Cit. 68;
también se puede ver la obra reciente del mismo autor en la que mantiene estos comentarios muy
parecidos. Cfr. De Fiores, S., María, síntesis de valores. Historia cultural de la Mariología, San Pablo, Madrid
2011, 75.
El narrador se refiere a María como la “Madre de Jesús”. Tal papel que le da es supremo e
insustituible. La genealogía “pasa” por José pero de modo no carnal, con fines de
identificar a Jesús como descendiente de David y de Abraham, pero finalmente ésta se
define sobrenatural por el modo como María le concibe y de ella nace el Hijo de Dios. José
no es considerado padre natural del niño, sino que el origen de éste en el seno de María es
“obra del Espíritu Santo” (1,18.20)
14
.
Por otro lado, para comprender la situación de crisis por la que pasa José, podemos ver el
pasaje entero de 1,18-25 en su conjunto. La situación difícil de José ante el embarazo de
María: `I.cµ| e. e a|µç au·µ,, etsate, .| sat ¡µ ò.ì.| au·µ| e.t,¡a·tcat, .¡euìµòµ
ìaòça a:eìu cat au·µ|. (Mt 1,19): “José, su esposo, que era justo y no quería repudiarla,
decidió separarse de ella en secreto”. Lo normal hubiera sido que José se apegara a la
justicia jurídica y denunciara a María por sospecha de adulterio. Es lo que se aplicaría a
partir de Dt 22,20-21: pena de lapidación. Ante esto, el narrador presenta en José otro tipo
de justicia: quizá el temor reverencial ante el misterio que se ha obrado en María. Otra
posibilidad sería que el narrador intenta mostrar a José como alguien que ejerce justicia
desde la perspectiva del reino de Dios esperado por el pueblo: para José la justicia sería
entonces dejar a María para hacer pensar a la gente que él, tras haber tenido relaciones con
ella, la abandonó. La consecuencia sería que la gente pensaría mal de él y no de María. Aún
se discute entre especialistas si las disposiciones legales de aquel tiempo permitían o no a
los comprometidos tener relaciones sexuales antes de cohabitar
15
.

14
En la acción por la que María queda encinta, el Espíritu Santo actúa no como esposo, sino como “creador”,
autor de un nuevo génesis. María es, para Mateo, el centro de la actuación del Espíritu Santo para
engendrar a Jesús. Cfr. José Cristo Rey García Paredes, cmf, “La génesis de Jesús, el Cristo (Mt 1,18-25) en
Angel Aparicio (ed.), María del Evangelio. Las primeras generaciones cristianas hablan de María, Claretianas,
Madrid 1994, 48.
15
Stefano de Fiores y Karl –Heinz Menke consideran que este pasajel se debe leer como que José no quiso
vulnerar el misterio obrado en María y decidió dejarla en secreto (Mt 1,19). Según esta postura, José busca
corresponder a la acción de Dios y muestra un temor reverencial hacia Dios. Cfr. De Fiores, S. María Madre…
70; S. de Fiores, María, síntesis… 76 y K.H., Menke, María en la fe de Israel y en la historia de la Iglesia,
Sígueme, Salamanca 2007, 56-58. No obstante, tal postura no es seguida por la mayoría de los estudiosos.
Menke admite que su postura se apoya en la exégesis francófona de R. Thibaut, R. Laurentin y de A.
Pelletier. En la misma línea estuvo San Bernardo (homilía Super missus est) y Santo Tomás de Aquino, el cual
dijo expresamente: “Ad secundum dicendum quod Ioseph voluit Virginem dimittere non quasi suspectam de
fornicatione, sed ob reverentiam sanctitatis eius, timens ei cohabitare” (S. Th. Suppl. Q. 62, a. 3, ad 2).
Finalmente, un ángel, en sueños, dice a José que tema recibir a María, su esposa, pues lo
concebido en ella es obra del Espíritu Santo y que él le pondrá el nombre de Jesús (Cfr. Mt
1,20-21). Aquí el ángel de Dios tiene un papel activo en una aparición en sueños. Su acción
parece defender a María. Acoger a María no debe ser causa de temor, sino de permitir la
bendición del Espíritu Santo sobre José
16
. Con esta mención, el narrador confirma la acción
divina en la concepción virginal de María, la cual es presentada en modo pasivo. Hasta el
momento, ella es objeto de beneficios divinos y no tiene relacionado a ella ningún verbo
activo.
Es entonces que el narrador introduce un procedimiento repetido doce veces a lo largo de
su evangelio: el esquema promesa-cumplimiento de las Escrituras.
Mt 1,22-23
22
·eu·e e. eìe| ,.,e|.| t|a :ìµç.òµ ·e çµò.| u :e suçteu eta ·eu :çe|µ·eu
ì.,e|·e,·
23
teeu µ :açò.|e, .| ,ac·çt .¸.t sat ·.¸.·at ute|, sat saì.ceuct| ·e e|e¡a
au·eu `E¡¡a|euµì, e .c·t| ¡.ò.硵|.ue¡.|e| ¡.ò` µ¡.| e ò.e,.
“Todo esto sucedió para que se cumpliera el oráculo del Señor, por medio del profeta,
diciendo: he aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre
Emmanuel, que traducido significa: Dios con nosotros” (Mt 1,22-23).
El narrador presenta, en el v. 23, la cita tomada de Is 7,14 según la versión de los LXX y
no desde la Biblia Hebrea. La estrategia empleada por el autor es adoptar el género
midráshico-haggádico para releer a Isaías a partir del evento del nacimiento de Jesús y
desde la fe postpascual. El narrador interpreta Is 7,14 y lo modifica con el fin de confirmar
una tradición que le llegó de comunidades primitivas: que la concepción de Jesús fue
virginal
17
y que él es garante de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Sólo Dios
salva y Jesús es quien realizará tal salvación, de ahí su nombre “Yeshúa”, que significa
“Yahvé salva”.
De esto se concluye que el narrador ve a María no sólo como “Madre de Jesús”, sino
también como “la Virgen” que concibió al verdadero Emmanuel “Dios-con-nosotros”. Por

16
Cfr. José Cristo Rey García Paredes, Op. Cit., 55.
17
Tal idea de tradiciones orales y escritas previas a los relatos de la infancia de Mt y Lc es ampliamente
aceptada por los estudiosos del cristianismo primitivo.
su parte, José es garante de la descendencia legal davídica que da la condición de
posibilidad a Jesús de ser el “Mesías” de Israel.
El narrador presenta, a modo de síntesis, a María como aquella en la que actúa el Espíritu
Santo, el cual hace posible la presencia de Dios en el mundo, para salvar a los pecadores.
La maternidad de María tiene función cristológica pues revela la identidad del Mesías. Para
ello el autor se ha valido incluso de una interpretación cristiana primitiva de Is 7,14 según
la versión de la LXX.
Aunque la narración mateana del origen e infancia de Jesús es presentada desde el punto de
vista de José, verdadero protagonista de Mt 1-2, no obstante, María es presentada como
aquella a la que se debe la aparición en la historia del Hijo del Padre. El narrador realza la
imagen de María sobre la de José de cara a la función del niño de salvar al pueblo de sus
pecados.
Tras despertar, José obedece la indicación del Ángel del Señor y recibe a María. El
narrador enfatiza nuevamente que José no tuvo intimidad con María en todo el tiempo
previo al nacimiento del niño, hasta que ella lo dio a luz. José, en obediencia al ángel, le
pone por nombre “Jesús”. (Cfr. Mt 1,24-25).
Hacemos aquí dos anotaciones:
1. Aparece en el texto el único verbo en voz activa relativo a María:

sat eus
.,t|.cs.| au·µ| .., eu .·.s.| ute|· (1,25). En esta expresión tenemos como sujeto
de .,t|.cs.| a José, mientras que .·.s.| ute|· está relacionado con María,
mencionada por su pronombre personal au·µ|. que aparece en acusativo porque es
objeto directo de la oración anterior.
2. El texto no da idea de que José tuviera o no relaciones con María después del parto,
sino que el v. 25 sólo enfatiza que María no tuvo intimidad con su esposo durante
todo el tiempo del embarazo. La finalidad del narrador es insistir en la idea de que
la concepción del niño no puede confundirse con una concepción ordinaria.


Tercer momento: La adoración de los magos de Oriente (Mt 2,1-12)
En este momento o sección del relato de la infancia, María tiene una participación mínima,
presentada junto al niño, en su casa de Belén (v.11). Pero es importante comprender el
modo como está articulado el relato Mt 2,1-12 para ubicar el rol de María en el mismo.
Ya decíamos en la sección del contexto sociocultural en el que surgió el presente relato, que
el modo como se presenta esta perícopa en el evangelio de la infancia en Mateo es presentar
una trama que se desarrolla mediante cinco sueños y cinco cumplimientos de expresiones
proféticas previas a Cristo. Algunos autores han visto en tal esquema narrativo una alusión
que el narrador ofrece al lector para indicarle que Jesús es el Nuevo Moisés y por tanto,
basado en esa clave de lectura, el lector podrá comprender la figura de Jesús a lo largo de
todo el relato de Mateo
18
.
Los magos de oriente que, prolépticamente representan a los paganos que aceptarán a Jesús
resucitado como su Señor y Mesías, se valen de sus conocimientos humanos, de una estrella
y de la orientación que los escribas y sacerdotes de Jerusalén les ofrecen en el palacio de
Herodes, para encontrar al niño. Tras una serie de vicisitudes y un sueño de aviso
(intervención divina para proteger al niño), los magos visitan al niño en su casa y luego
vuelven a su país por otro camino. El relato, como veíamos tiene muchos puntos semejantes
al relato del nacimiento de Moisés (Ex 1-2), pero lo que nos ocupa en el presente artículo es
el modo como el narrador de Mt 2 presenta al “niño, con su madre” en la casa que visitan
los magos de oriente.
El texto griego dice:
Mt 2,11a: sat .ìòe|·., .t, ·µ| etsta| .tee| ·e :atete| ¡.·a \açta, ·µ, ¡µ·çe, au·eu,
“Y entrando en la casa, vieron al niño con María, su madre” (Mt 2,11a).
¿Dónde quedó José? Es lo primero que un lector atento se preguntaría. Sin embargo, el
relato no presenta una crónica histórica de la visita de los magos, sino que el pasaje es un
relato cuyo tinte narrativo es más teológico que histórico. Lo esencial no es preguntarse
¿dónde estaba José?, sino ¿Qué significa el que el niño esté solo con su madre, en la casa?

18
Así lo presentan Crossan y Borg. Cfr. J.D. Crossan –M. Borg, Op. Cit., 46-50.
El Papa Benedicto XVI, en la obra citada, considera que no se ha hallado aún una
explicación del todo convincente para esto
19
. Es cierto que en Jer 13,18 el autor da mucha
importancia a la madre del rey, pero tal dato parece aislado y no comparte los demás rasgos
de género literario con el texto de la adoración de los magos.
Consideramos que quizá la respuesta la podamos vislumbrar si consideramos que el relato
de los magos encuentra mucha luz en Is 60, texto en que el profeta habla de la luz de la
gloria de Dios en Jerusalén y que los reyes de oriente, que viven en las tinieblas de la
ignorancia, vendrán en el futuro a la Ciudad Santa a ofrecer sus tesoros al único Dios, al
Dios de Israel. El narrador hace nuevamente un midrásh haggádico, ahora de Is 60 para
presentar a los magos que adoran al niño. El nacimiento de Jesús es luz para todos los que
viven en tinieblas (de ahí el sentido de la estrella que guía a los magos) y por ello los magos
(representantes de los paganos que recibirán el evangelio) vienen a adorarle y a ofrecerle
sus tesoros. Partiendo de esto, el que el narrador ponga junto al niño a su madre, no es para
restarle importancia a José, sino para subrayar el rol de María como “Madre de Jesús”. La
luz que es Cristo, vino al mundo por María, su madre.
Reflexiones sobre algunos rasgos de la identidad de María en la
narrativa en Mt 1-2

Primero, siguiendo a Maria Maddalena Santoro, comentada por Stefano de Fiores
20
,
consideramos que una narración no es solamente un método para que la transformación de
la mentalidad del lector suceda mediante la narración o a través de la misma, sino también
en ella y dentro de ella, con el fin de que se establezca una relación entre lector y
personajes de un relato. La narración es mediación por la cual se llega a descubrir la
identidad de una persona o un grupo.

19
Benedicto XVI, La infancia…, 111-112.
20
Cfr. Stefano de Fiores, María, síntesis…, 569-573. En esta sección de su libro María, síntesis de valores, que
es el capítulo XXIII llamado “María narrativa/narrante”, Stefano de Fiores parte de las aportaciones de Paul
Ricoeur (Cfr. Ricoeur, P., La persona, Brescia 1998; Se come un altro, Milán 1993; Tempo e racconto, 3 vols.,
Milán 1986, 1987, 1988) y de M.M. Santoro para constituir una red de presupuestos de filosofía personalista
con el fin de iluminar la narratología y descubrir los rasgos de la identidad narrativa de María en los
evangelios.
El relato Mt 1-2 es, como dijimos, una obertura de Mt 3-28, un relato germinal de toda la
obra mateana. Por lo mismo, los pequeños atisbos de María que da el narrador en Mt 1-2, se
irán desarrollando a lo largo del resto del evangelio. La identidad narrativa de María se va
construyendo a lo largo del macro relato de Mt. Esto se debe a que su identidad narrativa
surge del conjunto de todos los pasajes evangélicos donde ella aparece como co-implicada
en la vida de los que están en su entorno, así como de las instituciones (el pueblo de Israel y
la Iglesia post pascual).
En los episodios de Mt 1-2 María es prácticamente pasiva, no habla en ningún momento y
se deja conducir por la providencia de Dios que actúa mediante José, oyente del Señor en
sueños. María nunca toma iniciativas, ni da aclaraciones de ningún tipo a su esposo, ni
muestra agradecimientos a los magos, como pudiéramos esperar del relato. Ella, siempre
igual a sí misma en el evangelio de Mateo, es reconocible por su silencio, su prudencia, su
docilidad a la obra de Dios.
El narrador de este “evangelio de la infancia” ha querido comunicar a sus lectores esta
imagen de María, para que todo el que adore a Jesús como Señor y Mesías, tenga siempre
presente que la luz divina que ha iluminado a los paganos, vino de María, su madre, la cual
lo concibió y lo dio a luz siendo virgen y que por siempre deberá ser honrada como la
“Madre del Salvador”.
Finalmente, la identidad narrativa de María ayuda a los lectores a comprenderse ellos
mismos dentro del dinamismo de la conducción que el Espíritu Santo da a la Iglesia y a la
vida personal de cada lector dócil. La identidad personal, social y eclesial de los lectores de
Mt se va construyendo gracias a las identidades narrativas de Jesús y de María, plasmadas
en el evangelio. El lector que logre imitar a María en sus rasgos narrativos esenciales, podrá
ser “persona” en pleno sentido. La María narrada en Mateo encarna valores fundamentales
para vivir la fe que Mateo quiere suscitar en sus lectores primerizos y que quiere fortalecer
en sus lectores ya evangelizados. En María actúa la trinidad que se revela, que salva al
mundo y lo ilumina.