Géneros de cuidado

Jeanine Anderson Uno de los conceptos claves de los actuales estudios de género es el concepto de cuidado. Este texto explora algunos avances en la investigación sobre el cuidado en el Perú y países cercanos. Aludiré a los aprendizajes que dejó un curso sobre el tema, ofrecido por primera vez en el Diploma de Estudios de Género de la PUCP en el 2005. Finalmente, sugeriré algunas de sus aplicaciones en los debates actuales sobre las políticas y programas sociales.

El cuidado y sus ambigüedades La palabra cuidado , en el lenguaje común, tiene referentes múltiples. Alude a la necesidad de precaución y señala una situación de peligro. Al mismo tiempo, sobre todo como verbo, cuidar nombra algunos de los actos más valorados- al menos si creemos en declaraciones y discursos- por las sociedades humanas. El caso paradigmático es la madre que cuida a sus hijos. Esposa y esposo prometen cuidarse mutuamente hasta el fin de sus días. Los abuelos cuidan de sus nietos durante la ausencia de los padres. El novio cuida su relación con la novia. La novia (al menos la de las telenovelas), cuida su belleza y su buena reputación. En extensiones más amplias del concepto, un médico cuida a sus pacientes. Una maestra cuida a sus alumnos y sus procesos de aprendizaje. Ambos, idealmente, se cuidan de estar actualizados en su profesión. Cuidan sus tiempos, sus sueldos y sus compromisos. Estos casos conservan la idea original de atención sostenida, identificación con el bienestar de quienes reciben el cuidado, entrega e incluso sacrificio personal por parte de quien presta el cuidado. Sin embargo, el cuadro se ha complicado notablemente. El cuidado dentro de los grupos familiares se entiende como un regalo o un servicio que se sujeta únicamente a las reglas de la reciprocidad. No se cobra; no pertenece a la economía monetaria. Este componente del concepto sufre una alteración, que no es la única, en los casos del personal de salud y educación: ellos reciben un pago por interesarse en determinadas personas. Un tercero- el Estado, una institución privada- les asigna el cuidado de esas personas y supervisa su desempeño. Los intereses que deben satisfacer son los de los receptores del cuidado pero también, los de sus empleadores. Algunas otras extensiones del concepto de cuidado se distancian aun más del caso paradigmático. No obstante, la palabra sigue las connotaciones anteriores: Un banco sostiene cuidar los intereses de sus clientes. Una AFP cuida los fondos y la futura felicidad de sus asociados. Una empresa que vende acciones cuida los intereses de sus inversionistas. Un empresario cuida la calidad del producto que oferta en el mercado y hasta se afirma que cuida de su fuerza laboral, tal vez no individualmente sino como un colectivo, cuya capacidad para realizar su labor le resulta vital. Con toda su riqueza y ambigüedad, el cuidado ha devenido en uno de los conceptos centrales de los actuales estudios de género. Hughes (2002) lo ubica en una lista de seis conceptos claves : igualdad, diferencia, elección ( choice ), tiempo, experiencia, cuidado. Para esta especialista, estos seis conceptos animan el desarrollo de la teoría de 1

El hecho que conceptos como la experiencia y el tiempo. Si seguimos jugando con la terminología. relaciones familiares. sobre todo los femeninos. vinculados a relaciones entre individuos y entre grupos. atención de salud. las ciencias sociales y las humanidades alrededor de las experiencias de cuidado en la vida humana (Held 1993). que connota actividades de varones realizadas fuera del hogar. en el sentido de variedades distintas: hay los cuidados que pasan entre las generaciones. la centralidad de la subjetividad y la importancia de mirar el mundo desde la posición de las mujeres: su vivencia del tiempo. obligaciones y compromisos vinculados al parentesco. aunque ha sido muy pobremente desarrollada en comparación a la categoría producción . ¿Qué lugar ocupa en una vida humana plena la capacidad de empatía y la disposición de ofrecer socorro a otros seres humanos (algunos ampliarían la pregunta a otras especies)? ¿Cómo analizamos la situación de inmadurez y dependencia que marca los primeros años de vida de toda persona? ¿Hasta dónde alcanza nuestra obligación moral frente a familiares que infringen la ley o hacen daño a otros? Aunque todavía incipiente. culpas y ambivalencias. los ciclos y transformaciones del mismo. En otros casos. servicios educativos y la educación informal. hay cuidados espontáneamente dados y cuidados forzados. son las actividades de cuidado. El cuidado tiene género . El concepto de cuidado presenta una complejidad especial debido a sus asociaciones con la ética y ciertos debates filosóficos. la investigación empírica que sigue esta nueva corriente se ocupa de develar realidades invisibilizadas en épocas anteriores. Si una madre se comporta con lo que parece ser un deficiente compromiso en la atención a 2 .género en la actualidad y organizan la mayor parte de las investigaciones que se realizan en este campo. la relevancia para ellas de nociones como la elección racional. En algunos casos se trata de revisitar situaciones que habían sido observadas en estudios anteriores bajo otros nombres: tareas domésticas.es una demostración del actual estado de ebullición de la teoría de género. podemos hablar de géneros de cuidado : categorías de género que resultan problemáticas. Comprueba. su sensación de ejercer o no elección. la literatura de cualquiera de las tradiciones mundiales está repleta de ejemplos y reflexiones acerca de los sufrimientos y alegrías. las conductas y actitudes vis-à-vis el cuidado que se atribuyen a quienes poseen estas identidades también influyen en la reacción que observamos. la dependencia. Sin embargo. por lo menos a nivel discursivo y consciente. además. se coloquen al lado de la igualdad y la diferencia. Algunas identidades de género no hegemónicas se hacen intolerables para sectores conservadores. albergues y otros programas sociales que sustituyen a la familia. hay cuidados de buena y de mala calidad. Pero además existen géneros de cuidado . siendo una distinta orientación sexual el motivo principal de su rechazo. reproducción social es tal vez la categoría más difundida en las ciencias sociales. las actividades y las instituciones relacionadas con fenómenos que pueden llamarse cuidado . crianza de niños. la organización del cuidado está fuertemente teñida del género. En toda sociedad.generadores de tomos de escritos en las últimas décadas. Indudablemente. Ha habido una explosión de artículos y libros acerca de los roles. Como concepto que apunta a este ámbito de estudio. donde el dar y recibir cuidados es el elemento medular. además del cuidado. amor maternal . se ha establecido un diálogo muy promisorio entre la filosofía. Si la división social del trabajo fundamental es la asignación de distintas labores a hombres y mujeres. un fuerte componente de sus respectivos roles.

El caso emblemático sería el de ayudante en una guardería infantil. la madre lo carga o lo acomoda en una cuna bajo su vista (tal vez intercalando varias veces esas dos acciones). vigila el juego de dos niñas pequeñas y ayuda a dormir a un infante. las ayuda a esperar distrayéndolas en un juego compartido. Tiempos de cuidado El reto de colocar el cuidado en la agenda de las ciencias sociales y otras ciencias y líneas de indagación. como las hijas tienen hambre y los olores de la comida sólo aumentan sus ansias de almorzar. Con su colaboradora Karina Batthyány. están vetadas para los hombres. vigila el juego para prevenir disputas y les conversa. Si bien implica un trabajo material también se reconoce el aspecto afectivo y emocional que conlleva. que tienen un fuerte componente de prestación de cuidados de ciertos tipos a personas en ciertas categorías. limpiar la casa. en varios países latinoamericanos se han multiplicado las encuestas sobre el uso del tiempo. y la sobreposición que suele darse en la ejecución de muchas de estas actividades plantean grandes desafíos para su estudio y sobre todo.sus hijos. y otras aplicadas en diversos países de la región que la han toman como modelo. despliegan una larga lista de tareas domésticas: cocinar. sea en dinero o sea en tiempo. separan el cuidado propiamente dicho de las tareas domésticas. lavar. planchar la ropa. que permitan comparaciones. Una mamá experimentada y hábil prepara el almuerzo mientras dobla la ropa. para fines metodológicos y también con argumentos conceptuales. La encuesta de Montevideo.incluso a casi cualquier niño o niña con quien se cruza en el camino. 3 . está atenta a su llanto u otra expresión de fastidio que puede interferir con su descanso. Rosario Aguirre. La enfermería. En cambio.su identidad de género puede ser puesta en duda. tales actitudes desconocen las vastas modificaciones que se han dado históricamente en estos roles. ha sido pionera de las encuestas sobre el trabajo no remunerado en el hogar. por ejemplo. Algunas ocupaciones laborales1. y los desplazamientos necesarios para realizarlas (Aguirre y Batthyány 2005: 24). ha sido parcialmente respondido mediante esfuerzos de calcularle un valor a ese trabajo. su cuantificación. Siendo la división social del trabajo un lugar de permanentes transformaciones. elaborar modelos causales y hacer pruebas de hipótesis. contrastado con las ocupaciones obreras ( blue-collar ) de los hombres. La madre. la diversidad de estilos personales y estándares de desempeño entre quienes las realizan. a excepción de algunas ramas y de establecimientos como los hospitales militares. ha publicado los resultados de un estudio realizado en Montevideo que. las tareas que se agrupan bajo el rubro de cuidados familiares son de otra naturaleza: El trabajo de cuidados familiares se define como la acción de cuidar a niños. En esa segunda línea. socióloga uruguaya. enfermos o personas adultas o ancianas dependientes para el desarrollo y el bienestar de su vida cotidiana. las compras de bienes y la adquisición de servicios para la casa. tales como trámites y el pago de cuentas. cuidar mascotas y plantas. La actividad puede ser realizada en la familia o puede ser delegada a otras personas ajenas a ella y puede ser remunerada o no (Aguirre y Batthyány 2005:25). se asegura que no 1 Lo que en inglés se llaman service occupations y care work . Pero además. transmitiendo así los conocimientos y actitudes que asociamos al aprendizaje informal en el proceso de socialización. muchas veces forman parte del pinkcollar ghetto . el gueto de cuello rosado. gestiones fuera del hogar. La variedad de las acciones. En lo que se refiere al bebé.

ellas. En una ciudad latinoamericana donde la incorporación a la fuerza laboral de mujeres casadas y con hijos es creciente. 2 El cálculo excluye actividades como la recreación. En la literatura sobre la familia campesina en los Andes. lo cual podría ser un rasgo heredado de la familia andina rural. Las tareas físicas deben cumplirse pero. En Montevideo. y en las funciones de planificación y gestión. y que pueden o no ser parientes. sino en otros hogares. coordinadas y (aunque sea de un modo casi inconsciente) evaluadas y replanteadas. Las redes femeninas de amistad y apoyo. como en otros lugares. más que eso. se vuelven a unir. Es motivo de alegría cuando el primer nacido es mujer. Aguirre y Batthyány resaltan en su análisis la función de gerencia que tiene que cubrirse en los hogares. en conjunto. Grosso modo. situación que dura hasta el final de la vida. para fines analíticos. muchas veces en el vecindario. uno de cuyos principales propósitos es justamente lograr la compatibilidad entre los dos rubros. 4 . Si bien es necesario separar. Aguirre y Batthyány confirman el desigual peso del trabajo no remunerado familiar que llevan las mujeres.haya obstáculos para su respiración y movimiento. los hombres dedican dos tercios del total de su tiempo a labores remuneradas y un tercio a labores familiares no remuneradas2. la mascota de la casa y las hermanas mayores. Las mujeres invierten la proporción. La simple descripción de secuencias como ésta nos alerta sobre las grandes deficiencias de las teorías convencionales en las ciencias sociales. inevitablemente. primos). son centrales. se describe los grupos de niños que pasan el día bajo la supervisión de las y los mayores (hermanos. en la realidad: en la persona que las ejecuta. Los servicios y favores que van y vienen a través de estas redes pertenecen a una economía de trueque o a una esfera de altruismo que tampoco se reflejan debidamente en los estudios de las economías capitalistas modernas. Trabajando estos temas en el curso del Diploma de Estudios de Género (DEG). tienen que tomar en cuenta complicaciones adicionales. nos topamos con una realidad poco abordada en la bibliografía internacional sobre el trabajo no remunerado familiar. y espanta a las moscas. A eso se agrega una dimensión psicológica y emocional. en situaciones tan cotidianas como compartir una comida familiar. Se trata del cuidado que los hermanos y las hermanas mayores prestan a los menores en las familias peruanas. deben ser planificadas. Para Uruguay urbano. ya que se considera queaunque los varones pueden desempeñar las funciones de asistente de su madre y responsable de los hermanos. el aseo personal y el descanso. las labores domésticas de las actividades de cuidado ( cuidados familiares en el estudio uruguayo). El primero en nacer en cada hogar tiene un status especial de autoridad sobre los hermanos que nacen después. Tanto la teoría como la investigación empírica sobre situaciones como éstas. si intentan acercarse. participan en el cuidado familiar personas que no residen en la casa. tema injustamente opacado a lo largo de la historia de las ciencias sociales y humanas. Este tema ha sido tratado magistralmente en un estudio realizado en los Estados Unidos por DeVault en Feeding the Family (1991).las hijas mujeres lo suelen hacer con mayor eficiencia y dedicación. dedican dos tercios del total de su tiempo a labores no remuneradas para sus familias.

sino desde la capacidad de los niños y las niñas de combinar juego y trabajo. Cuidado y el contrato implícito entre mujeres y hombres Las actividades que agrupamos bajo el rubro de cuidado tienen fuertes implicancias para la justicia de género. Todaro y Gálvez (1987). Éste es el factor que. no sólo desde el eje de abuso-oportunidad de aprendizaje.para que realice las tareas domésticas y muchas funciones de cuidado y apoyo hacia los miembros de la familia es una solución cuya singularidad suele pasar desapercibida en América Latina. Remunerar a una persona. el registro de las tareas domésticas y de cuidados familiares. sigue siendo una de las mejores discusiones teóricas que tenemos sobre el trabajo doméstico remunerado. 5 . Bajo estas condiciones. El trabajo del hogar sigue siendo un laboratorio de socialización de niñas y mujeres rurales que migran hacia las ciudades. para hijos varones y mujeres. donde se trata de una institución que incluso ayuda a estructurar las relaciones interétnicas y las relaciones entre el campo y la ciudad. las alumnas en el curso del DEG estaban muy lejos de pertenecer a los Andes rurales. necesariamente incorporan la vieja institución del servicio doméstico. La hermanita menor sustituye a la muñeca. No se espera que ella se limite a las meras acciones físicas de lavar y planchar la ropa. y de la complicada relación entre la trabajadora y la patrona. hablan de su carácter artesanal . desde sus implicancias económicas. Un estudio auspiciado por la OIT refleja ciertos cambios en la evolución del trabajo doméstico en el Perú (Anderson 2006). le da un carácter particular. lo cual empuja la demanda hacia adolescentes y niñas. otros mayores) a su vez presta cuidados a una menor. El costo de contratar a mujeres adultas se ha incrementado en relación a los ingresos de la clase media. circular entre los miembros de la familia a la que sirve como fantasma. para todo propósito. Justicia . En el Perú. sociales y psicológicas. Incluso la hace particularmente exigente para quien la ejerce. Ella forma parte de la economía social y emocional del hogar. antes que igualdad . más que cualquier otra especificidad que atañe a esa ocupación. abuelos. La trabajadora del hogar realiza un trabajo de cuidado. de la libre disponibilidad del tiempo de la trabajadora. El reto que se plantea para la teoría es aún más grande. como en Latinoamérica en general. de los implementos de trabajo (la casa y los enseres) cuyo cuidado y mantenimiento están bajo su responsabilidad. casi siempre. comparando el trabajo doméstico asalariado con otras formas de trabajo. Hijas de profesionales y empleados limeños en su mayoría. ya que debe invertir energías emocionales donde sus afectos no necesariamente están comprometidos.Por cierto. analizar la organización del trabajo de cuidado en los hogares peruanos nos lleva mucho más allá de una discusión sobre labores de casa y cuidados personales. así como la teoría que se construye para dar cuenta de ellas. ambas al servicio del bienestar del resto de la familia3. no obstante compartían experiencias de haber estado involucradas en la crianza de otros y otras menores en su hogar y red familiar más amplia. madre. la cocina de verdad sustituye o complementa la cocinita de juguete.generalmente una mujer. ejecutar las órdenes que le dan para la elaboración de las comidas y. escrito en 1984. con una dotación educativa deficiente y poco capital social. Los debates sobre el trabajo infantil se hacen relevantes. totalmente ajena a su dinámica personal. es aquí el principio activo porque es precisamente en el ámbito doméstico donde algunas de las connotaciones del 3 El texto de Todaro (economista) y Gálvez (socióloga-demógrafa). ya que se trata de una situación en que una persona que es receptora de los cuidados de otras (padre.

Nuevamente el cuidado aparece en el meollo del asunto. Sen y otros que trabajan el punto (Okin 1989. Para Amartya Sen. pero complementariedad. se llega a la débil posición de negociación de las mujeres. la sobrecarga de trabajo y responsabilidades. El marido prometía mantener económicamente a su mujer. Esta situación comienza pero no termina con los roles femenino y masculino en la reproducción biológica humana. ¿Cómo. a los que ella cuidaría. El hogar. La división social del trabajo en el hogar se articula con los roles en la reproducción sexual cuando. intercambio. Uno depende del otro para reproducirse y. un resultado observado con tanta frecuencia? ¿Qué explica lo que las mujeres. funciones que por su naturaleza reducen su capacidad (la llevan a perder competitividad dirían los liberales de hoy). Ésta es la clase de contrato que Gary Becker (1981) tomaba como punto de partida en su análisis (neo) clásico de las economías domésticas. además. 6 . en la pareja y las relaciones familiares más amplias. se reconocía la autoridad de la mujer en su papel como gerente del hogar. ubicados en diversas categorías y posiciones. fijando la residencia de la pareja como máxima autoridad en el hogar. La mujer prometía servir al marido. aceptan un intercambio desigual con él. Ya que los sexos necesariamente vivirán en íntima relación en la familia. Las palabras que solía pronunciar el oficiante en la ceremonia tradicional de casamiento dan cuenta de un tipo de contrato conyugal fundado en la complementariedad sexual y doméstica. limitaciones sobre sus movimientos y contactos sociales. La complementariedad entre marido y mujer asigna a la mujer. la alienación de sus hijos. se desliza un tema de eficiencia. una madre lactante ajusta su régimen de trabajo a las exigencias del amamantamiento de su bebé recién nacida. Sen (1990) insiste en la dependencia mutua entre los sexos. por ejemplo. los intercambios que se producen al interior de la pareja conyugal son claves. hijos y hogar. Las atribuciones del marido. son el reino de la diferencia y la complementariedad. atender el hogar y darle hijos. Las relaciones de género pueden entenderse como un subconjunto de un conjunto mayor de relaciones de intercambio que se plantean entre diversos actores sociales. En un texto clásico que examina estos intercambios. el encierro. para entablar otros tipos de intercambios: con el mercado laboral. sus raíces y sus consecuencias para el desarrollo de las sociedades. dan más de lo que reciben? No pocas veces soportan violencia y graves abusos precisamente en este ámbito: la pérdida de sus derechos sobre bienes. negociación e interdependencia serían ingredientes universales de la relación conyugal. es eficiente que se especialicen en determinadas tareas y conocimientos. Las mujeres. con diversas instituciones y actores sociales fuera del mundo doméstico. reconocido por su interés en la desigualdad de género. Blau y Ferber 1992) enfatizan la menor dotación inicial de activos de las mujeres y su mayor vulnerabilidad. en el caso de quebrarse la relación de cooperación conflictiva entre marido y mujer. conscientes de sus desventajas en caso de romperse el vínculo con el padre de los hijos. y la pareja conyugal que está (al menos ideológicamente) en su centro. En la práctica. entonces. La organización de esta complementariedad puede variar con la tradición cultural y otros factores. a través de la ideología de la separación de las esferas . la mayoría de las veces.concepto de igualdad producen mayor ruido: el ser iguales y hacer lo mismo . se justificaban por su función como ganapán.

En mayor o menor grado. aumenta. el trabajo doméstico y de cuidados familiares acarrea costos indirectos que se comprueban en la respectiva posición de quiebre 4 de los miembros de la pareja conyugal. debido a circunstancias excepcionales. labrar la tierra. al producirse una ruptura en una relación conyugal. en particular a las mayores. 5 La más reciente es la excelente película Pequeños niños del director Todd Field (2006).tal vez la cocina. hay ciertos riesgos asociados. según el caso. puede durar meses o años. y apoyarla para caminar o sentarse. Resta tiempo y energías.que tienen asociaciones con el placer y la creatividad. e incluso ya no reconoce a quien la cuida. La condición.Arnold Swarzenegger. todo esto está acompañado de stress y ansiedad. Oths (1999) investigó la epidemiología de la condición que se conoce en grandes zonas de la sierra peruana como debilidad . responsable de la atención diaria de sus propios hijos5. Polatnik (1983). no si se comparan con pasar días enteros en el socavón de una mina. físicas. acomodarla. Se presentan situaciones desesperantes en las que la persona que recibe el cuidado no reconoce su necesidad de ser cuidada. intenta medir los costos de las tareas y cuidados familiares en las familias andinas. Cuidar de una persona enferma. 7 . La lactancia materna demanda una cantidad mayor de calorías de la madre que el embarazo mismo. siendo común entre mujeres multíparas. las mujeres están en una posición de notable desventaja. Los más dramáticos en el presente caso conciernen a la salud. Hay hombres que. rechaza la ayuda que se le pretende brindar. generalmente ataca a mujeres. Los costos del cuidado y los costos de no cuidar Indiscutiblemente. cada uno de los cuales puede ser evaluado desde un cálculo de costo-beneficio y desde un criterio de justicia. en un texto cuyo título puede traducirse en ¿Por qué los hombres no crían a los hijos?. Aumenta la probabilidad que una mujer sucumba con debilidad en los hogares donde 4 Como se señala en la sección anterior. Hollywood ha explotado el tema en dramas y comedias que colocan a un fornido hombre. los hombres no hacen trabajo doméstico porque hacerlo tiene un alto costo de oportunidad. falta de apetito y otros síntomas.en el papel de maestro en una guardería o salón de primer grado de primaria o. Según Polatnik. que pueden emplearse en otros lados con mayor provecho y rentabilidad. sinceramente. en primer lugar. Con el aumento de enfermedades como la diabetes. mentales y emocionales. La debilidad rara vez afecta a hombres y a menores de edad. pescar en alta mar y una cantidad más de ocupaciones. Una serie de estudios realizados en una comunidad campesina de la sierra de La Libertad por Kathryn Oths. Pero estas labores también tienen costos directos para quienes las realizan pues. física y mental. insomnio. sean intrínsicamente desagradables. descarta la posibilidad que las tareas domésticas y mucho menos las actividades de cuidar a sus propios hijos. por lo menos. el SIDA y Alzheimer. y como Sen analiza con detenimiento. que se manifiesta en fatiga. como cualquier actividad ocupacional. trabajar en una línea de producción.El sistema de género estructura una serie de intercambios entre hombres y mujeres. por ejemplo. en el momento del quiebre . discapacitada o anciana implica maniobras para levantar a la persona. el drama de las personas que asumen el cuidado de familiares enfermos. desearían estar más tiempo con sus hijos pequeños e involucrarse más con algunas labores domésticas. quien cuida niños pequeños durante todo un día sufre un desgaste muy grande de energías. Oths halló una relación entre la presencia de debilidad en los grupos familiares y el ratio de hombres y mujeres en la composición de las familias campesinas que ella estudió.

si los sistemas privados familiares incumplen su parte. Así como resulta perentorio considerar los costos del cuidado para quienes lo realizan. es un ejemplo de la discriminación de género que atraviesa la legislación de familia. El hecho de imputar estas faltas a la madre y no al padre. otro de los riesgos de salud analizados por Oths (2003). Las condiciones físicas que rodean a las personas que realizan las tareas hogareñas. a partir de sendos estudios comparativos de los regímenes sociales en los Estados de Bienestar y países en desarrollo. los Estados reconocen la obligación de intervenir como garante del cuidado de infantes y menores de edad. asumen una gran importancia. bajo condiciones normales de complementariedad. cierta reticencia del Estado a intervenir en las familias. el trabajo de cuidado demanda recursos y requiere tiempo. Distintos países reconocen de diversas maneras su obligación frente al cuidado de otros individuos y categorías de personas consideradas vulnerables. trasportan a bebés sobre caminos inclinados. aunque esta relación generalmente no se hace explícita cuando se discuten obras de electrificación. deben encontrar las soluciones que complementan su capacidad de auto aprovisionamiento de cuidado. demuestra cómo siempre está presente el triángulo: familia-Estado-sector privado. Por eso. accidentados y resbaladizos. apoyándose en la medida de sus posibilidades en el mercado privado de bienes y servicios. toda sociedad tiene también que contemplar los costos que implica no asegurar los cuidados necesarios. rematan en la baja capacidad de ejecución. Con la ayuda de una manta o faja. kerosene o carbón. la expone a riesgos o falla en la protección que le tendría que dar. en las comunidades andinas sometidas a las condiciones impuestas bajo el neoliberalismo. La inversión que se hace en infraestructura. por no decir despiadado. con lo que Esping-Andersen llama los regímenes comunitarios del centro y sur de Europa. caminos rurales y pavimentación de calles. administración y evaluación de los programas gubernamentales en general. Dentro de la casa. Las restricciones presupuestarias. agua potable. Caroline Moser y otras teóricas del género y desarrollo como intereses prácticos de género de las mujeres . el transporte es un rubro de inversión que tiene un potencial enorme 8 . tienen un régimen de trabajo fuerte. incluso. reglamentar y supervisar a instituciones como orfelinatos y sistemas de adopciones. Las diferencias entre sociedades se hallan en el reparto de responsabilidades entre los tres. saneamiento y vivienda afecta la provisión del cuidado. la alimenta de modo deficiente.hay más hombres que mujeres. se rompe el balance entre los géneros que. leña. Perú comparte. aunque son otros los factores que reducen aun más su papel. ancianos. Como todo trabajo. Innumerables mujeres peruanas cocinan en medio del humo producido por bosta. y los servicios de soporte que existen. un acto punible si la madre abandona a su hija. Las familias. discapacitados. agachadas sobre el fuego o arrodilladas durante largas horas. sobre todo para poblaciones diversas como la andina y la selvática. son importantes. como jóvenes con problemas de conducta. Es. el acceso a muebles y artefactos electrodomésticos. Esping-Andersen (1990). Innumerables mujeres caminan a diario al mercado para aprovisionar a la familia y caminan horas adicionales para obtener agua y leña. seguridad pública. el pobre desarrollo de una tradición propia de diseño de programas. En estas condiciones. además del espacio mismo y su organización. parques y otros similares. Al auspiciar. Son el foco de muchas demandas de las mujeres que han sido tipificadas por Maxine Molyneux.

atender charlas y chequeos en el centro de salud. en su versión local. La ley y las normas sociales reconocen un derecho a la privacidad en la vida familiar. enfrentando la pérdida de ingreso de uno de sus integrantes y de diversos otros recursos y soportes.se tiene que reconocer como asistida de algún modo. descentralizar y otros objetivos. Dar el paso que significa inscribirse en un programa social cambia la figura radicalmente: la familia se abre a las acusaciones de dependencia. Sin embargo. la política social normal se confunde con las políticas de reducción de la pobreza. La mayoría de personas que forman un hogar y una familia lo hacen con la esperanza de alcanzar un determinado nivel de bienestar mediante su propio esfuerzo. que auspicia pequeños centros de cuidado infantil en casas vecinales además de centros comunitarios de atención a la infancia. En el Perú. Esto es precisamente lo que falta cuando se pasa por una crisis. donde también el cuidado resulta central.y se somete a reglas que impone. y los programas de combate a la pobreza sin excepción. Por definición. trastornadas de una manera u otra. El programa Wawawasi. hacer colas en el banco. muestran estar poco informados y poco sensibilizados frente a muchos de los temas que aquí he pretendido levantar. Los debates actuales sobre la acción social del Estado quedan cortos precisamente en este aspecto. además. con casi total arbitrariedad. hacerlo más eficiente. reducir el número de programas y de organismos involucrados. las madres cuidadoras serían valoradas según sus habilidades para realizar estimulación temprana frente a 9 . y con la idea de organizar una economía de atenciones y cuidados mutuos según su gusto y sus necesidades. eliminar la filtración . juiciosas. no ocupadas de otro modo. Esto es sólo un ejemplo de la ambivalencia.como contribución a quienes cuidan: cada hora que se demora en una combi o microbús. hay una presión constante para que el programa sea entendido como una acción educativa. roba tiempo a las economías de cuidado de las familias. los programas se diseñan de un modo que presupone la existencia de una madre de familia (o su sustituto) en condiciones de asistir a reuniones. se dirigen a familias bajo stress. La incorporación del cuidado en las políticas y los programas sociales La mayoría de programas sociales. Las propuestas para mejorar el gasto . cuando no ignorancia voluntaria. las relaciones de vecindad pueden dar apoyo y respiro en emergencias. Según eso. cada desplazamiento en la zona rural que podría haberse evitado. tendría que ser el lugar donde el cuidado conviva con servicios como la alimentación suplementaria. y en condiciones de llenar las necesidades de cuidado. Contradictoriamente. privatizar. han sufrido una merma en su capacidad para atenderse y cubrir sus necesidades. la entidad estatal que administra el programa. recoger medicinas y alimentos y de colaborar con los programas mismos. Cualquier emergencia exige una flexibilidad y elasticidad muy grandes en la disponibilidad de personas competentes. que atraviesa la política social peruana frente a las funciones de cuidado en la familia. Señalaré apenas tres puntos críticos. prevención de la salud y protección. Cuidado y políticas sociales en el Perú El cuidado tiene una relación patente con las políticas sociales de cualquier país.

La falla en un lado produce una reacción en cadena. Una revisión atenta a la bibliografía internacional no deja dudas respecto a su importancia. el hecho que sea tomada tan poco en cuenta en las políticas y programas de reducción de la pobreza refleja.los niños que están bajo su responsabilidad. En efecto. son uno de los mayores riesgos para familias que están en el filo entre la solvencia y la pobreza. Las situaciones de crisis hacen ver cómo la organización del cuidado en todo hogar depende de un delicado engranaje entre una función y otra. Los modelos económicos que se aplican a estas situaciones. Europa. Soslayan los impactos sobre el régimen de cuidado y el stress que se produce en las relaciones interpersonales en la familia afectada. Puede haber un repentino incremento en la violencia. Ellas trabajan en Chile. por no decir civilizatorio. cuyas consecuencias económicas deberían ser bastante fáciles de extrapolar. involucra cada vez más a mujeres y mujeres con carga familiar. discapacidad o enfermedad catastrófica. agudizando aun más las necesidades de cuidado. Fácilmente se pasa a una situación de sinergia negativa. Puede que uno o más de los adultos que vienen proveyendo el ingreso abandonen a la familia. Las crisis de cuidado y la vulnerabilidad frente a la pobreza El no reconocimiento del peso de los cuidados familiares en la organización y economía de los hogares impide ver la relación entre ese peso y la pobreza. psicológicos. deberíamos manejar una categoría de shocks de cuidado en nuestras teorías sobre la pobreza. Norteamérica y otras regiones como cuidadoras de niños y 10 . amigos y vecinos más cercanos. podría haber en nuestros programas anti pobreza. como se ha documentado con voz de alarma en reportajes periodísticos recientes. Mis investigaciones en sectores populares limeños me llevan a identificar rupturas totales en el sistema de cuidado en determinadas familias. Los shocks de salud. Intervenir en familias cuyo sistema y economía de cuidado están colapsados acarrea un reto grande. No basta con envolverlos con cuidados meramente custodiales sino que el programa tendría que justificarse. La pérdida de cooperación trae costos crecientes y la economía doméstica entra en caída libre. las reacciones son diversas. como el primer peldaño en un proyecto educativo. falta de imaginación y la dificultad metodológica que plantea. la migración internacional. Los miembros del hogar dejan de coordinar sus acciones y adoptan actitudes más bien de sabotaje y explotación. Como una maquinaria que de pronto implosiona y deja de funcionar. incluso para los parientes. consideran factores como el costo de las medicinas y la hospitalización así como la pérdida del ingreso que provenía de la persona que sufre un accidente. sociales y culturales. El cuidado y la migración internacional El Perú se está convirtiendo rápidamente en uno de los países que exporta a cuidadoras. No lo hacemos en la misma escala que Filipinas o Ecuador. Argentina. por ejemplo. sin embargo. Pese a ello. La vinculación de tales situaciones con la pobreza es evidente. unos de otros. Frente a semejantes calamidades. un contenido preventivo mucho más claro frente a los riesgos de shocks de cuidado . No obstante. sin tantas complicaciones. Para un Estado rígido y distante el reto es aun mayor. ante todo. se producen momentos en las historias familiares cuando las demandas de cuidados colman la capacidad de los miembros del hogar y los recursos de que disponen: materiales. al parecer. una persona y otra.

Princeton. Montevideo: UNIFEM / Universidad de la República Oriental de Uruguay. Cindi (2004) Growing Up Global. hermanas mayores y aun abuelas) introduce transformaciones profundas en un buen número de familias peruanas que se quedaron y trae consigo la posibilidad de repensar muchos de los temas que han formado parte del presente artículo. asistenta social. Referencias Bibliográficas Aguirre. Un buen número. Men. ingresa al sector formal de servicios en los países de destino: se ubican en hospitales. niñera o gerente de negocios. Edición.: Prentice-Hall. esta vez reafirmando la centralidad del cuidado como ingrediente de dichas relaciones. Lima: Oficina Regional de la Organización Internacional del Trabajo. Becker. Estudio sobre factores preventivos y de vulnerabilidad al trabajo infantil doméstico en familias rurales y urbanas de Perú. Katz. Blau. con una formación profesional como enfermera.J. N. Marjorie (1991) Feeding the Family. The Social Organization of Caring as Gendered Work. casas y mascotas. Anderson. la salida de madres de familia (tías. ¿Quién asume las tareas domésticas y de cuidados familiares de la madre que se fue? ¿Cuánto jugó en su decisión de irse la sensación de injusticia que ella puede haber tenido frente al contrato conyugal y sus relaciones de intercambio con el resto de los integrantes del hogar? ¿Cuánto cuesta a la familia y al país reemplazarla? Recién las extrañamos cuando ya se fueron.J. Esping-Andersen. and Work. Ferber (1992) The Economics of Women. N. Economic Restructuring and Children s Everyday Lives.: Princeton University Press. Gosta (1990) The Three Worlds of Welfare Capitalism. 2da. Las grandes transformaciones demográficas. Virginia (1993) Feminist Morality: Transforming Culture. Encuesta en Montevideo y área metropolitana 2003. y Marianne A.ancianos. Francine D. Society and Politics. Cristina (2002) Key Concepts in Feminist Theory and Research. En el Perú. psicóloga. escuelas. Minneapolis: University of Minnesota Press. catering y otros servicios domésticos. Hughes. Chicago: University of Chicago Press. Held. Jeanine (2006) Invertir en la familia. 11 . Gary (1981) A Treatise on the Family. económicas e ideológicas se expresan en transformaciones en las relaciones de género. Evidentemente. London: Sage Publications. DeVault. maestra. Rosario y Karina Batthyány (2005) Uso del tiempo y trabajo no remunerado. Cambridge. empresas de limpieza. guarderías. MA: Harvard University Press. la organización y la economía de cuidado están sufriendo transformaciones profundas en los países ricos. Chicago: University of Chicago Press. su aporte se hizo visible cuando ya no se da. situación que ha motivado una explosión de investigaciones. Englewood Cliffs.

Oxford. Rosalba y Thelma Gálvez (1987) Trabajo doméstico remunerado: Conceptos. en Trebilcot. Sen. U.. No. 123-149. New York: Routledge. Oths. 63-91.J. Joan D. Polatnick. N. Rivka (1983) Why Men Don t Rear Children: A Power Analysis . Pp. 3. en Koss-Chioino.K. 21-40. Pp. Amartya (1990) Gender and Cooperative Conflicts . M. 12 . y Christine Greenway. (2003) Setting it straight in the Andes: musculoskeletal distress and the role of the componedor . D. Totowa. 286-315. Pp. Basic Books. Joyce. Todaro. Vol. Division of HarperCollins Publishers. Kathryn S. en Medical Anthropology Quarterly Washington.13.: Rowman & Allanheld Publishers.C. Persistent Inequalities.Okin. and the Family. Oths. Thomas Leatherman. Mothering. eds.: Oxford University Press. hechos. datos. Irene ed. Santiago de Chile: Centro de Estudios de la Mujer. en Tinker. ed. Pp.: American Anthropological Association. Susan Moller (1989) Justice. Kathryn S. (1999) Debilidad: A biocultural assessment of an embodied Andean illness . Medical Pluralism in the Andes. Women and World Development. Gender. Essays in Feminist Theory.

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