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I.

TEMPLOS DOCTRINEROS

Evangelización y Arquitectura

Los templos doctrineros, cuya definición se aclarará mas adelante, encuentran su razón de ser en la
historia de la colonización de América por los españoles. Surgen, como se intuye a partir de su
nombre, para 'doctrinar' o evangelizar en la fé católica (sobre lo cual también se ahondará). Los
origenes de los templos doctrineros han de ser entonces, los orígenes de la evangelización.

Respecto al inicio del proceso evangelizador se dice:


1
“La conquista, es decir la reducción del Nuevo Mundo al poder político de los reyes
españoles, fue seguida, inmediatamente, por esfuerzos oficiales para convertir a los
indios, es decir, por la reducción de los indígenas al poder papal a través del patronato
real. El medio más eficaz de convertirlos, dice Ybot León, era reunirlos en pueblos.

(...) Se dió a entender a los indios que la intención de fundar pueblos era la de
enseñarles a conocer a Dios y su Santa Ley. El ya citado Ybot León distingue tres
etapas en la conversión: La etapa heroica que se caracterizó por los bautismos
colectivos, coincide con la etapa bélica de la conquista. Posteriormente vinieron las
etapas misional y parroquial, las cuales no están separadas marcadamente. La nuevas
poblaciones se crearon principalmente durante estas dos fases, es decir que fueron
obras pacíficas, independientes de las expediciones militares y descubridoras.”

La evangelización comprendía entonces la fundación de pueblos, y siendo esta el propósito


principal, el templo debía ocupar un lugar privilegiado. Efectivamente se dice respecto a los pueblos
2
“Su corazón era la plaza mayor donde se erigió, como primera construcción, la iglesia”.

En el afán de evangelización se fundaron numerosos pueblos con la misma concepción. El resultado


natural fue la reproducción de los mismos diseños en el trazado urbano y en sus construcciones. Es
conocido que 3“Una importante tradición de la Reconquista que se trasladó al Nuevo Mundo fue el
trazado rectangular o de damero”. Así mismo las construcciónes religiosas seguían determinados
cánones artísticos, tradiciones religiosas y arquitectónicas.

Dado que 4“Hubo, pues, uniformidad en la arquitectura colonial y en la urbanización de aquella


época” pueden estudiarse los templos de la américa hispana como un todo en lo fundamental.
Tienen en común en su razón de ser, su misión evangelizadora; en su contexto, su ubicación dentro
de las poblaciones; y en sí mismos, lo esencial en su diseño, materiales, decoración, construcción y
elementos similares.

La uniformidad, por supuesto, no podría ser absoluta. Comienza a romperse con la diferencia entre
los templos de España y los de sus colonias. Surgen diferencias también entre los templos de las
colonias; en atención a sus características específicas. Especialmente en cuanto al nivel de
desarrollo, el clima, el proceso histórico y otros factores; no son iguales los templos en México, que
en Bolivia o Colombia. Se analizarán ahora las diferencias y similitudes presentes en los templos
americanos, para luego examinar las características específicas de los templos doctrineros
colombianos.

1 GOSLINGA; Págs. 8 y 9
2 Ibíd.; Pág. 10
3 Ibíd.; Pág. 9
4 Ibíd.; Pág. 10
El Templo Colonial de la América Hispana

Existe un hilo común que une a los templos americanos, pero que los separa de aquellos que pueden
encontrarse en la Madre Patria construidos en el mismo período. Los problemas que enfrenta su
construcción en el Nuevo Mundo tuvieron respuestas similares, y, por supuesto, eso acarrea
características comunes.

Al respecto se escribe que:


5
“Los portadores de la palabra de Cristo, al llegar al territorio americano, se
enfrentaron con varios problemas manifiestamente complejos. El primero consistía en
la dificultad de albergar, en un solo espacio y para fines catequísticos, a grandes
multitudes de indígenas; el segundo, muy conectado con el anterior, planteaba serias
dificultades de orden económico al imaginarse la sola construcción de los espacios
adecuados a tales fines; y por último, esa misma gente, por razón de su propia
idiosincracia, era totalmente alérgica a los espacios cerrados característicos de la
cultura occidental. Los indios preferían, para satisfacer sus actividades de orden
gregario, el aire libre, o sea, el espacio abierto.”

La respuesta que encontraron los constructores del Nuevo Mundo, principalmente frente al rechazo
indígena por los espacios cerrados, fue la elaboración de espacios destinados a la celebración de
misas al aire libre. No se modificó, sin embargo, la estructura esencial de las iglesias. Lo que
ocurrió, como se verá, fue la modificación algunos elementos y la creación de otros.

En primer lugar está la construcción de las llamadas 'Capillas Abiertas'. Éstas eran 6“...un pequeño
espacio cubierto, bajo el cual se colocaba un altar destinado a la misa campal que se oficiaba ante
grandes multitudes reunidas al aire libre. Si los indios no querían penetrar a los interiores
abovedados o encubiertos por tijeras, no era necesario obligarlos; la plaza o el atrio eran
suficientes”

Por supuesto se modificaría también la plaza donde se ubicaban quienes oían la misa:
7
“Fue, si se quiere, un aporte de tipo urbanístico, consistente en un espacio
cuadrangular -las más de las veces-, rodeado ocasionalmente de murallas almenadas y
en otros casos, de edificaciones diversas (...). Las murallas se utilizaron cuando las
poblaciones aborígenes fueron hostiles a los conquistadores (...) el segundo caso, o sea
la plaza propiamente dicha y sin defensas, se presentó cuando los indios de la región
aceptaron dócilmente la conquista (forma que se presenta en los templos
colombianos)”.

Un pequeño atrio hacía las veces de plaza en templos menores, allí se paraban los fieles a oír al cura
doctrinando desde la capilla abierta.

Un tercer elemento son las llamadas 'posas'. 8“Para dar una mayor solemnidad a las procesiones,
se construyeron, en las cuatro esquinas de la plaza (...). En ocasiones (...) se construyeron un poco
más alejadas del marco de la plaza, con el fin, tal vez, de aumentar el recorrido procesional”. Eran,
dependiendo del tamaño del templo, de la población, de los recursos disponibles y factores
similares; pequeñísimos altares, templetes o ermitas, o capillas completas. Su nombre proviene de

5 ARBELÁEZ; Pág. 49
6 Ibíd.; Pág. 50
7 Ibíd.
8 Ibíd.
que 9“En ellas se 'posaba' el Santísimo Sacramento, o bien, la imagen a la cual se veneraba”. Las
posas 10“Fueron construídas y diseñadas siempre, dentro de las líneas arquitectónicas del templo
principal”

Otros elementos resultan menos visibles. El templo como tal permaneció más o menos invariable,
los indios no entraban en él, sobretodo durante las grandes ceremonias. 11“Era apenas lógico
presumir , que estos nuevos espacios se crearan con rasgos bien característicos de la arquitectura
metropolitana”. Se agregó también una cruz erigida en el atrio, 12“en piedra para establecer el
símbolo del nuevo credo”.

Los elementos anteriores son una constante en templos hispanoamericanos. Originalmente se creyó
que su construcción había tenido lugar en México únicamente, sin embargo desde hace ya varias
décadas se escribió 13“Las investigaciones recientes (...) tuvieron la virtud de aclarar todo un
panorama histórico al descubrir en los territorios del antiguo virreinato de Perú y del Nuevo Reino
de Granada una arquitectura rural con elementos similares”. Es decir que los nuevos elementos se
encuentran regados por una porción bastante significativa de América del Sur (recuérdense los
límites antiguos de los mencionados virreinatos).

El Templo Colonial en Colombia, Templo Doctrinero

Vale aclarar, en primer lugar, que no todos los templos católicos en Colombia son clasificables
dentro del concepto de 'templo doctrinero'. Las condiciones y características regionales influyen,
obviamente, en el tipo de edificación que se construya. Dado que no todas las regiones colombianas
adolecían de los problemas que dieron origen a los nuevos elementos del templo hispanoamericano,
solo se incorporaron los mencionados elementos en algunas.

Los templos con los elementos nombrados, surgen en las regiones donde se concentró tanto la
población indígena, como el núcleo de la evangelización. No existen, en cambio, en lugares
aislados; o fundados en medio de condiciones diferentes, es decir, posteriores a la época colonial.
Por otro lado 14“... en los centros políticos y culturales se desarrolló una arquitectura reproductiva
e imitativa en la cual la 'expresión regional' (es decir los elementos nuevos) estaba reducida a un
nivel muchas veces insignificantes, como lo muestran las catedrales de Bogotá, Quito, Lima y otras
ciudades andinas”.

En consecuencia con lo anterior, los templos que incorporan los elementos hispanoamericanos se
concentran en Boyacá y Cundinamarca, en pequeños municipios coloniales. Estos templos, a pesar
de mantener las características expuestas, muestran particularidades respecto a los templos
hispanoamericanos en general:
15
“Aunque faltan en el Nuevo Reino de Granada posas tan grandiosas como las de
México o la de Copacabana en Bolivia y no existen tampoco los atrios amurallados
bien conocidos en Nueva España y recientemente descubiertos en Bolivia, no hay duda
de que los misioneros que permanecieron en los actuales departamentos colombianos
de Boyacá y Cundinamarca llegaron a soluciones similares a las de sus colegas en
otros países hispánicos. Pero las diferencias son igualmente evidentes.”

9 ARBELÁEZ; Pág. 50
10 Ibíd.; Pág. 51
11 Ibíd.
12 Ibíd.
13 GOSLINGA; Pág. 13
14 Ibíd.; Pág. 11
15 Ibíd.; Pág. 12
La razón para la falta de grandes posas y de plazas amuralladas se explica, probablemente, por el
tamaño y la agresividad de las poblaciones a evangelizar; los cuales son reducidos en el caso
cundiboyacence.

En atención a las particularidades mencionadas, surge el concepto de 'templo doctrinero'. La noción


es acuñada por el investigador arquitecto Carlos Arbeláez cuando descubre la presencia de los
anteriormente enumerados elementos hispanoamericanos en iglesias locales. Descubre además
determinadas constantes que le dan a esas iglesias una notable uniformidad. Dice él mismo
16
“Realizado el cotejo con más de treinta casos debidamente comprobados, se advierte claramente
la existencia de un patrón o modelo -para los templos utilizados en dichos centros
evangelizadores-, lo cual nos llevó a bautizar el templo que respondía a esta clasificación, con el
nombre de Templo Doctrinero, dado que esa fue precisamente la función a la cual fueron
destinados.”

Adicionalmente a los elementos que incorporan, en general, los templos hispanoamericanos, las
constantes que encontró el investigador fueron:
17
"a) nave única en proporción que varía de 1:4 a 1:7;
b) anchos varios, los cuales después de intenso cotejo, se clasificaron en (...) 12, 10 y
8 varas. (...);
c) arco toral, siempre bien pronunciado, unas veces estructural, en ocasiones no, de
madera en estos últimos casos; ello creaba de inmediato la fragmentación espacial
d) coro a los pies;
e) techumbre en artesa, con tiranes dobles a distancias de 2.80 mts., varas para los
pares y los nudillos; en las capillas mayores a veces se creaban tres tendidos con
cuadrales;
f) espadaña, puesta en tres formas distintas: acaballada sobre el pórtico, o lateral
excéntrica, y a la derecha o bien a la izquierda;
g) portal rehundido, para crear la antecapilla que servía como Capilla de Indios (o
Capilla Abierta);
h) en ocasiones, cruz atrial;
i) interiores generalmente ricos: retablo y altares laterales trabajados en madera
policromada (oro y bermellón), imaginería de tipo popular y pintura de igual
procedencia;
j) capillas posas en la plaza; algunas aún existen, otras han sido documentadas y en
algunos casos, ha sido posible encontrar huellas materiales bien claras.”

Estos templos han sufrido modificaciones y restauraciones a lo largo de su historia, al respecto:


18
“Hay templos -muy pocos por lo demás- que escaparon en su mayor parte, pero
nunca totalmente, a los gustos renovadores de los curas y salvaron su apariencia
formal y decorativa de manera satisfactoria. Hay otros que no tuvieron tal suerte y
perdieron gran parte de sus características coloniales y regionales. Y existe en tercer
grupo que perdió total o casi totalmente su sabor doctrinero de manera que únicamente
se sabe, por los documentos o por lo muy poco que sobrevivió, que tal construcción fue
renovada y modernizada hasta un punto en que no es reconocible su origen, aunque en
el pasado perteneció también a la categoría doctrinera.”

16 ARBELÁEZ; Pág. 53
17 Ibíd.; Pág. 56
18 GOSLINGA.; Págs. 38 y 39
Parece ser que la mayor parte de los templos se encuentran entre el segundo y el tercer grupo. 19“La
gran mayoría de los templos doctrineros neogranadinos perdieron sus posas”. Las cruces atriales
fueron construidas en casi todos los templos20 pero gran parte de ellas también ha desaparecido. Los
suelos originales21 y las fachadas22 con su equivalente a Capilla Abierta también tienden a
desaparecer.

19 Ibíd.; Pág. 35
20 GOSLINGA; Pág, 37.
21 Ibíd.; Pág 39
22 Ibíd.
II. HISTORIA DE FÚQUENE

Datos Generales del Municipio

El municipio de Fúquene es una pequeña población colonial de Cundinamarca. Entre otras cosas, es
conocido por su templo, construido en el mismo período de su fundación. Se encuentra a 23118
kilómetros de Bogotá, en el valle de Ubaté, al lado de la laguna de Fúquene, de la cual recibe su
nombre.

El municipio limita con la laguna hacia el Sudoeste, con de Susa por el Norte, por el Occidente con
Carupa, hacia el Sur se encuentra con Ubaté y en el oriente con Ráquira y Guachetá. Fúquene24 se
ubica a 2874 metros sobre el mar, su temperatura media es de 12 grados, 25ocupa un área
aproximada de 75 kilómetros cuadrados y cuenta con más de 4500 habitantes.

Respecto a su disposición se dice: 26“Consta de dos regiones bien definidas: una al oriente en las
proximidades de la laguna, plana o ligeramente ondulada y otra al occidente donde sobresalen las
cordilleras de Bocoy, Punta de Cruz y Tenería (...) (Sus pobladores) se aglutinan en la zona urbana
y en las veredas de Taravita, Nemogá y Chinsaque”.

Y en cuanto a sus pobladores: 27“Se sustentan de la agricultura, cría de ovejas, batán, pesca y
artesanías. A los de la parte alta se les llama 'tragacuanes' porque con paja fabricaban lazos a
manera de trenza para amarrar la caña brava de los techos y tejados. A los del pananto les dan el
curioso nombre de 'tragasapos' por su convivencia con aquellos seres acuáticos.”

Y respecto a sus actividades económicas: 28“Nuestras principales actividades son la Ganadería,


procesamiento de productos lácteos, y la agricultura de productos como la arveja, Papa, Maíz,
Tomate, y Frutas como la Fresa, complementamos las actividades anteriormente son el turismo y
las Artesanías y en un futuro esperamos reforzar estas actividades para el mejoramiento en la
calidad de vida de nuestros habitantes. Dentro de este importante campo del turismo esperamos
hacer parte de rutas ecológicas del Departamento de Cundinamarca”

A continuación se examinará su historia. En primer lugar se describiran sus antecedentes


precolombinos. Acto seguido se expondrá su fundación. El remanente de la historia de Fúquene
transcurre sin sobresaltos. Siendo un municipio pequeño, no acontece allí mucho más de lo que se
confunde con la historia de Colombia.

El Valle de Ubaté y los Muiscas

La historia ancestral de Fúquene se funde con la de su hogar, el valle de Ubaté. Respecto al origen
de éste, se ha escrito que:
29
“Fecundo en su formación y prodigioso en sus riquezas, fue en su antigüedad asiento

23 BERNAL; Pág. 98
24 LOZANO; Pág. 305
25 BERNAL; Pág. 98
26 Ibíd.
27 Ibíd.
28 Página Web del Municipio de Fúquene.
29 BOHÓRQUEZ; Pág 29.
de un inmenso lago. Todos los cronistas de la época que trataron este hecho están
acordes: el señor Codazzi en su estudio sobre las antigüedades indígenas en Colombia
dice que tres o cuatro siglos por lo menos antes del descubrimiento de América y
debido a un gran trastorno físico, hubo un repentino desagüe del lago de Fúquene;
toda esta cuenca hidrográfica no poseía ni un palmo de tierra seca desde Suta hasta
Saboyá (...). La piedra pintada de Saboyá, llamada así por el vulgo a causa de los
jeroglíficos que la cubren y orientada hacia el lugar por donde rompió el lago sus
barreras, tuvo por objeto transmitir a la posteridad el repentino desagüe de Fúquene
(...) De esta manera quedaron en seco extensas y fértiles llanuras.”

Una vez la llanura se despeja, los ancestros nativos de los fuquenenses se asentan en el territorio.
Sobre los primitivos habitantes:
30
“Los habitantes de esta región, llamados 'Muiscas', grupo principal de la gran familia
Chibcha (...) antes de llegar a la altiplanicie vivían en las tierras cálidas, donde
confluyen las aguas del gran río Magdalena en el mar, y de allí habían tenido que
emigrar, a causa de los continuos ataques de tribus belicosas como las caribes, que
invadieron esas tierras.

(...) El pueblo muisca ocupó la cordillera oriental, sobre las que son los departamentos
de Cundinamarca y Boyacá, es decir, la Sabana de Bogotá, los valles de Ubaté,
Chiquinquirá y Sogamoso, la regió de Tunja, la altiplanicie de Guatavita y algunas
vertientes de la misma cordillera

(...) La tribu que habitó parte de la hermosa altiplanicie, al pie del cerro, hoy llamado
de Santa Bárbara, denominóse 'Ebaté' (...) La religión, las costumbres, la lengua, la
habitación, la industria, el comercio, la organización social y política, fueron comunes
con los de otros grupos chibchas,”

Los muiscas del valle de Ubaté vivían, a la llegada de los españoles, en tres poblaciones 31; Fúquene,
Nemoga y Coba. Los que posteriormente serían habitantes del Fúquene fundado por los españoles
fueron parte de los dos primeros asentamientos.

El nombre del municipio se debe a estos primeros muiscas, tanto por el asentamiento mencionado,
como por la laguna, sobre la cual se ha dicho que 32“Uno de los principales y célebres adoratorios
de los Muiscas era la laguna de Fúquene, en donde había una grande y famosa isla con un templo
de gran veneración con cien sacerdotes para el culto y allí adoraban al sol” 33“en época de la
conquista española se manejaba como refugio indigena”. Y a su vez sobre el nombre de la laguna,
34
“La palabra Fúquene está compuesta por Fu – Quyny, que quiere decir 'lecho de la zorra' o lecho
del dios Fu o Fo”.

La Fundación de Fúquene

La fundación del municipio se atribuye en distintas fuentes tanto a doña Teresa de Verdugo, como al
oidor Gabriel de Carvajal, en distintos años. En realidad Fúquene vivió más de una fundación. Se
expondrá ahora la historia, que comienza un poco antes con los pobladores muiscas.

30 BOHÓRQUEZ; Pág. 29
31 Página Web del Municipio de Fúquene
32 BOHÓRQUEZ; Pág. 29
33 Página Web del Municipio de Fúquene
34 Ibíd.
Los muiscas aún vivían en sus rancherías35 (recuérdense Fúquene, Nemoga y Coba) a fines del siglo
XVI. El encomendero Domingo Ladrón de Guevara gobernaba sobre estas tierras, su esposa era la
mencionada Teresa de Verdugo y 36“A ella 'en el sitio y llano del pueblo viejo de Fúquene' se le
adjudicó una estancia de pan y ganado menor, cuyo título exhibió luego...”. Ese hecho puede
asimilarse a la primera fundación de Fúquene. El oidor Ibarra confirma la adjudicación en 159237 y
encarga el poblamiento y explotación de la tierra. La adjudicación es reconfirmada38 por otros
oidores en 1594 y 1604.

En virtud de lo anterior, se ordena “...poblar los indios de Fúquene y Nemoguá en el sitio de


Guavachoquebita, en el que se fundaba el nuevo pueblo de Simijaca”. Los indios se opusieron y
pidieron su traslado a Susa39, a lo cual los españoles no accedieron. La solución del problema fue la
siguiente:
40
“...a condición de que el encomendero hiciera iglesia en Fúquene, y en tal virtud el 21
de junio de este mismo año la Real Audiencia dispuso 'se vuelvan a su asiento y
población de donde fueron llevados a la de Siminxaca, en el cual conforme al
ofrecimiento fecho por el encomendero y pedimento del Fiscal Real tengan doctrina'.

(...) En desarrollo del mandato de la Real Audiencia se ordenó poblarlos en su propia


tierra, para ello se comisionó al Corregidor del rincón de Ubaté Don Diego Gómez de
Cárdenas, quien lo ejecutó a mediados del año siguiente de 1603”.

Lo anterior constituye la segunda fundación de Fúquene. El municipio aun tendría que ver una
tercera, al respecto 41“La población que hizo el Corregidor Gómez de Cárdenas no perduró, pues el
sábado 6 de Noviembre de 1638 procedente de Suta llegó de visita el Oidor Gabriel de Carvajal,
quien no encontró sino la iglesia porque los indios se habían dispersado, abandonando el pueblo.”

El Corregidor Carvajal requiere entonces a los indios que se reúnan y se expliquen, los indios
declararon:
42
“...que los dichos vecinos labradores de esta comarca tienen estancias y ganados en
las cuales asisten y han asistido de ordinario, para cuyo beneficio se han servido y
sirven de los indios (...) los cuales son de doña Teresa de Verdugo, viuda de Domnigo
de Guevara. En la investigación secreta se denunció que han tenido a su servicio cada
uno cuatro indios concertados y a muchos otros en las desyerbas de sus labranzas sin
pago alguno.

En vista de eso, Carvajal 43“ 'Mandó que se notifique a la dicha doña Teresa de Verdugo, viuda, que
luego exhiba los titulos de tierras y estancias que posee, en las que está poblada y tiene sus
labores, que son el sitio donde debía estar poblado el dicho pueblo de Fúquene, vecino a las dichas
tierras de comunidad, para que vistos se provea lo que convenga'.”

Una vez allegados los títulos de propiedad, Carvajal procede a levantar un acta de refundación.
Ordena repoblar el municipio y dicta algunas disposiciones sobre su ordenamiento urbano y

35 VELANDIA; Pág. 1055


36 VELANDIA; Pág. 1055
37 Ibíd.
38 Ibíd.; Pág. 1056
39 Ibíd.; Pág. 1057
40 Ibíd.; Págs. 1058 y 1059
41 Ibíd.; Pág. 1060
42 Ibíd.
43 Ibíd.
eclesiástico. Para la historia, definitivamente, deberá ser el fundador de Fúquene, así se dice 44“De
manera que el fundador del nuevo y actual pueblo de Fúquene fue Gabriel de Carvajal, no doña
Teresa de Verdugo, como venía diciéndose, pues más bien ella fue la opositora toda vez que tenía
invadido el terreno del pueblo”

44 Ibíd.; Pág. 1062


BIBLIOGRAFÍA

1. ARBELÁEZ Camacho, Carlos; Templos Doctrineros y Capillas Posas en la Nueva


Granada; en El Arte Colonial en Colombia: Arquitectura, Escultura, Pintura, Mobiliario,
Orfebrería; Ediciones Sol y Luna; Bogotá, 1968.

2. BERNAL Cortés, Alfredo; La Ilustre y Generosa Villa de San Diego de Ubaté: 400 Años;
Migema; Bogotá, 1995.

3. BOHÓRQUEZ Soto, Luis Eduardo; Ubaté y su Provincia: Recopilación Monográfica;


Imprenta Departamental; Bogotá, 1967.

4. DIRECCIÓN DEPARTAMENTAL DE ESTADÍSTICA; Monografías de los Municipios de


Cundinamarca; Editorial Minerva; Bogotá, 1954.

5. GOSLINGA, Cornelis Ch.; Templos Doctrineros Neogranadinos; Universidad del Valle.


Facultad de Filosofía, Letras e Historia; Cali, 1975.

6. LOZANO, Norberto U.; Fúquene; en Boletín de Historia y Antigüedades, Vol. XXIV, No.
271, Págs. 305 a 308; Academia Colombiana de Historia; Bogotá, 1937

7. Página Web del Municipio de Fúquene; En línea en www.fuquene-cundinamarca.gov.co;


Consultada en Noviembre de 2007

8. VELANDIA, Roberto; Enciclopedia Histórica de Cundinamarca; Cooperativa Nacional de


Artes Gráficas; Bogotá, 1979