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Vida y muerte durante
la Gran Depresión (1930)

La experiencia histórica nos dice que no se debe esperar un aumento de la
mortalidad como consecuencia de una recesión, excepto un aumento de
escasa magnitud de los suicidios. ¿Una idea que contradice el sentido común?

Dres: Tapia Granados JA, Diez Roux AV.
http://www.tlaxcala-int.org/upload/telechargements/3.pdf
http://sitemaker.umich.edu/tapia_granados/files/life_death_during_gd_pnas.pdf

La investigación
Introducción
La crisis iniciada a fines de 2008 destaca la importancia de examinar el impacto
de la recesión económica sobre la salud de la población y a compararla con la
Gran Depresión de 1930. Con el propósito de conocer las posibles
consecuencias sobre la salud de la actual crisis económica, los autores de este
artículo examinaron la evolución de los indicadores de salud en los Estados
Unidos durante la Gran Depresión.
En economía, los términos "recesión¨ y "depresión¨ se refieren al descenso de
la actividad económica, pero "depresión¨ implica un descenso más intenso
(más prolongado y profundo), que incluye un alto nivel de desempleo. El
término "Gran Depresión¨ se refiere habitualmente al período económico que
comenzó a mediados de 1929 y se extendió hasta 1933. Posteriormente la
economía se recuperó, pero las altas tasas de desempleo continuaron durante
el resto de la década. En 1938, se produjo una nueva caída de la economía
que se extendió hasta el inicio de la segunda guerra mundial.
La economía de los Estados Unidos durante el período 1920 - 1930
La década de 1920 se inició con una importante recesión en la cual el producto
bruto interno (PBI) fue negativo y el desempleo alcanzó al 11,3% en 1921. A
esto siguió un período de recuperación económica y el PBI se expandió a una
tasa anual del 12,5% en 1923. Hasta fines de la década de 1920, el PBI osciló
entre el 5 y el 6% y la tasa de desempleo fue inferior al 5%.
El inicio de la Gran Depresión se caracterizó por el brusco crack (crash) de la
bolsa de Wall Street en octubre de 1929. A esto siguió el descenso progresivo
de la actividad económica con la caída dramática del PBI a -9%. Esta situación
persistió durante 3 años, llegando a una tasa de desempleo record del 22,9%
en 1932.
Seguidamente vino un período parcial de recuperación, pero la tasa de
desempleo se mantuvo entre el 9% y el 12% hasta fines de la década.


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Expectativa de vida al nacer y mortalidad específica para la edad durante
la década de 1920
La expectativa de vida aumentó durante esa década, pero con grandes
oscilaciones. Durante la Gran Depresión subió de 57,1 años en 1929 a 63,3 en
1933. Las tasas de mortalidad infantil y la mortalidad para todos los grupos
etarios por debajo de 20 años, en general descendieron durante las décadas
1920-30. Junto con esta tendencia declinante general, se observaron picos de
mortalidad en lactantes y en niños de 1-4, 5-9, 10-14 y 15-19 años durante
1923, 1926, 1928-1929 y 1934-1936. Todos estos picos coincidieron con
períodos de fuerte crecimiento económico.
Las tasas de mortalidad de hombres y mujeres de 25 - 44 años descendieron
abruptamente durante la recesión de 1920 - 1921, pero se estancaron e incluso
aumentaron en todos los grupos de edad durante el resto de la década de
1920, alcanzando picos en 1928 y 1929, un año de fuerte crecimiento
económico.
En todos estos grupos demográficos, la mortalidad se redujo durante el
comienzo de la década de 1930, coincidiendo con la Gran Depresión y
aumentó durante el fuerte crecimiento económico producido a mediados de
1930.
La tasa de mortalidad de personas de 45 - 64 y de 65 - 84 años también
evolucionó más favorablemente en la década de 1930 que en la de 1920. Por
ejemplo, en los hombres de 60-64 años, la mortalidad aumentó durante 1921-
1923 (época de fuerte crecimiento económico) y permaneció después
relativamente estable durante el resto de la década y al comienzo de 1930
(durante la Gran Depresión), para l aumentar nuevamente en 1936 (cuando se
recuperó el crecimiento). En casi todos los grupos etarios de 25 - 84 años se
observaron patrones similares de estabilidad o de aumento de las tasas de
mortalidad durante la década de 1920, disminución durante el comienzo de la
década de 1930, y aumento a mediados de esa década, con un pico en 1936.


$

Expectativa de vida al nacer según el sexo y la raza
La expectativa de vida para las personas blancas y de color y las mujeres
mostró el mismo patrón general para la expectativa de vida global. La
expectativa de vida estable o decreciente durante la década de 1920 fue
seguida de aumento en la expectativa de vida en personas blancas y de color
de ambos sexos durante la Gran Depresión, disminución en 1936, coincidente
con un período de fuerte crecimiento económico y aumento en la última parte
de la década de 1930. Los patrones fueron especialmente evidentes en las
personas de color que perdieron 8,1 años de expectativa de vida durante 1921
y 1926. Durante el mismo período, las mujeres perdieron 7,4 años de vida. Por
el contrario, durante la Gran Depresión, las personas de color ganaron 8 años
de longevidad, con una expectativa de vida que en los hombres de color
aumentó de 45,7 años en 1929 a 53,8 años en 1933 y en las mujeres de 47,8 a
56,0 años durante el mismo período.
Enfermedades importantes y otras causas de muerte
De las seis causas de muerte que comprenden los dos tercios de la mortalidad
total de la década de 1930, sólo los suicidios aumentaron durante la Gran
Depresión. La mortalidad por suicido alcanzó el máximo con el desempleo en
los años de mayor recesión. La mortalidad por enfermedad cardiovascular
después de aumentar durante la década de 1920, se estabilizó en el período
1930÷1932. La mortalidad por tuberculosis disminuyó abruptamente durante la
década de 1920 y continuó descendiendo durante la década de 1930. Sin
embargo, a pesar de estas tendencias, tanto la mortalidad por tuberculosis
como por enfermedad cardiovascular mostró picos en 1926, 1928. La
mortalidad por gripe/neumonía fue menor durante la década de 1930 que
durante fines de la década de 1920.


%
Debido a la abundancia de automóviles durante la década de 1920, la
mortalidad por accidentes automovilísticos aumentó considerablemente hasta
1931, pero se redujo bruscamente en 1932, que fue el peor año de la
depresión. Volvió a aumentar durante la recuperación económica de la década
de 1930 y cayó en picada durante 1938.
Correlaciones
Se observó que las mejorías en salud tuvieron relación inversa con el PBI y
relación directa con el aumento de la tasa de desempleo.
Los patrones fueron constantes para la raza, el sexo y los grupos etarios.

En líneas generales, la expectativa de vida aumentó 8,8 años durante el
período 1920 - 1940.
Discusión
Los análisis de varios indicadores de salud de la población muestran que
durante la Gran Depresión de 1930 - 1933, la salud no se deterioró y por el
contrario mejoró. A la inversa, la mortalidad tendió a aumentar durante los años
de fuerte expansión económica. La única excepción a esta pauta general fue la
tasa de suicidios que aumentó durante la Gran Depresión, pero fue
responsable de menos del 2% de todas las muertes.
Si bien debido al desempleo se observó aumento de la desnutrición y de la
mortalidad infantil entre la población de bajos recursos, se puede decir que la
salud de la población no se deterioró durante la Gran Depresión en los Estados
Unidos.

El hecho de que la salud de la población tiende a evolucionar mejor durante los
períodos de recesión que durante los de expansión, ya había sido señalado
hace varias décadas, pero fue ignorado hasta el presente.
Existen varias hipótesis que tratan de explicar esta aparente paradoja. Los
períodos de expansión económica se asocian con aumento del tabaquismo y
del alcoholismo, reducción del sueño y aumento del estrés laboral debido a
actividades más exigentes y agotadoras.

El aumento de mortalidad por accidentes de tránsito o por lesiones de carácter
industrial se asocia claramente con el crecimiento de la actividad económica.
La expansión económica también aumenta la contaminación ambiental que
produce efectos a corto plazo en la mortalidad cardiovascular y respiratoria.
También pueden tener cierta influencia otros factores que se observan en los
períodos de expansión económica, como la falta de cuidados en el hogar y el
aislamiento social.
Numerosos países del mundo experimentaron mejorías en la salud sin
necesidad de expansión económica, como en el caso de India y China.


&
Si bien las ciencias sociales son diferentes a la física, las regularidades del
pasado permiten suponer con cierto margen de seguridad los pronósticos del
futuro. La experiencia histórica nos dice que no se debe esperar aumento de la
mortalidad como consecuencia de una recesión, excepto un aumento de
escasa magnitud de los suicidios.

Mientras que las expansiones económicas producen aumento del empleo,
mayor optimismo y mayores ingresos, (aunque no siempre ni tampoco para
todos los sectores de la población), las recesiones son períodos de pesimismo,
reducción de los ingresos y malestar social.

La Gran Depresión de la década de 1930 fue una crisis importante en la vida
social en la cual muchas personas se perjudicaron en sus ingresos y fuentes de
trabajo. Sin embargo, esto no se asoció con mayor deterioro en la salud de la
población, lo cual sugiere que otros mecanismos actúan compensando el
impacto adverso del alto desempleo y el desastre económico.
El mejor conocimiento de los efectos beneficiosos de las recesiones sobre la
salud, quizás podría contribuir a desarrollar políticas económicas que
beneficien la salud y reduzcan al mínimo o amortigüen los impactos adversos
de las expansiones económicas.

Entrevista al autor

Entrevista al Dr. José A. Tapia Granados (desde la Universidad de
Michigan).
¿Podría sintetizarnos los resultados principales del estudio?
El estudio muestra que durante el periodo 1920-1940 la evolución de la
mortalidad a todas las edades en EEUU fue mejor en las épocas de recesión
(incluidos los años de la Gran Depresión, 1930-1933) que en las de expansión.
Por causas de muerte, las tasas de mortalidad por enfermedades
cardiovasculares y renales, gripe y pulmonía, tuberculosis y traumatismos
relacionados con el tráfico vehicular muestran esa misma evolución, mientras
que la mortalidad por suicidios muestra la evolución inversa, siendo más alta
cuando la economía empeora. Por grupos de población, la esperanza de vida
al nacer muestra claramente que los varones no blancos tienen la peor salud
en este periodo (la menor longevidad), mientras que las mujeres blancas tienen
la mejor salud, con los varones blancos y las mujeres no blancas a niveles
intermedios. En los cuatro grupos la longevidad se reduce en épocas de
expansión y aumenta en las de recesión. La longevidad de los varones no
blancos, que es aproximadamente lo mismo que decir los afroamericanos y los
hispanos, empeoró muy considerablemente durante los "felices" y "rugientes"
años veinte.




'

Los resultados resultan contraintuitivos, contradicen lo que el sentido
común supone respecto de la mortalidad durante períodos de crisis.
¿Cree usted que se registran fenómenos semejantes cuando se analizan
otros períodos críticos en la historia, cuáles?
De hecho se ha analizado el efecto sobre la salud de las fluctuaciones
macroeconómicas (las recurrencias expansión-recesión que, aunque a
intervalos irregulares se observan, con mayor o menor grado de intensidad, en
todas las economías de mercado) y se ha observado que en general la
mortalidad tiende a evolucionar mejor en los periodos de crecimiento
económico débil. Hay estudios que muestran que así ha ocurrido en diversos
periodos del siglo XX no solo en EEUU sino en el Reino Unido, Suecia,
Francia, Alemania, otros países de Europa occidental, el Japón... También el
estudio de Abdala et al. sobre la Argentina parece mostrar lo mismo. El término
"crisis" es ambiguo y puede aplicarse a otras situaciones que no son similares
a las recesiones de una economía industrial moderna. Por ejemplo, en las
economías agrícolas de la Edad Media, e incluso de Suecia en el siglo XIX, los
periodos de "crisis económica" ocurrían en los años de mala cosecha,
generalmente por condiciones meteorológicas adversas. Y en esas "crisis"
había generalmente aumentos de mortalidad bastante acusados. También
hubo un enorme aumento de mortalidad en Europa oriental y los países de la
antigua Unión Soviética cuando a comienzos de los años noventa esos países
pasaron en una transición muy brusca a economías de mercado. Pero ese
fenómeno histórico a mi juicio no puede considerarse de ninguna forma una
"recesión".


Los resultados respecto de una enfermedad como la TBC, ¿cómo los
explica?
Como muestran los gráficos del artículo, la mortalidad por tuberculosis estaba
disminuyendo claramente en los años veinte y continuó disminuyendo en los
años treinta, sin que la Gran Depresión pareciera afectarle de ninguna manera.
En 1936 coincidiendo con una enorme expansión económica, hubo un cierto
repunte de la mortalidad por TB. Esa evolución de la mortalidad por TB, que
comenzó a disminuir a finales del siglo XIX, mucho antes de que hubiera
medios para tratarla, ha provocado muchas polémicas. Algunos como
McKeown la explican por una mejora general de la nutrición, que haría que la
resistencia inmune a la enfermedad fuera mayor a medida que pasa el tiempo y
la población está mejor alimentada; otros como Kunitz consideran que los
mejores hábitos higiénicos (por ejemplo, las campañas sanitarias-educativas
contra el hábito de escupir en lugares públicos) y las condiciones de trabajo y
alojamiento más sanas (menos humedad, etc.) serían las causas principales de
esa evolución. Lo cierto es que hasta mediados del siglo XX los tratamientos
médicos antituberculosos eran prácticamente inexistentes y a pesar de eso, la
TB estaba en franco retroceso.




(

¿Por qué usted descarta que se trate de efectos retardados de la crisis
anterior el incremento de la mortalidad en los años siguientes?
El análisis estadístico muestra que esa explicación es muy poco verosímil.
Aunque en esta investigación solo se investigan efectos retardados como
mucho tres años (y no se encuentran), en otras investigaciones con series de
datos mucho más largas no se han podido hallar esos hipotéticos efectos
retardados. Cuando se analiza la relación entre expansiones y recesiones y
cambios de la mortalidad en un periodo largo de por ejemplo, todo el siglo XX
en EEUU, se observa que la evolución de la mortalidad es mejor en las
expansiones y peor en las recesiones. Si la evolución peor durante las
expansiones fuera debida a los efectos retardados de la recesión anterior, el
lapso expansión-recesión debería ser constante, ya que es de suponer que los
efectos biológicos de la recesión ocurrirían también con un retardo dado. Pero
realmente los procesos de expansión-recesión-expansión-recesión... son muy
irregulares y, por eso, suponer que cada empeoramiento de la salud que
coincide con una expansión es consecuencia de la recesión anterior es un poco
como pensar que tres chicos que no saben música y tocan tres pianos "a tontas
y a locas" pueden hacer que se oiga "Para Elisa". Además, por ejemplo el pico
de mortalidad que se observa para todas las edades entre 1934 y 1936, incluye
mortalidad a todas las edades infantiles. Si ese pico de mortalidad fuera
consecuencia desfasada de la recesión que comenzó cuatro años antes,
¿afectaría igualmente a todas las edades, incluidas las edades infantiles? La
mortalidad de menores de un año o "mortalidad infantil" tiene un pico muy claro
en 1934, justamente cuando comenzó la expansión económica, pero esos
niños acababan de nacer, luego es imposible que estén sufriendo las
consecuencias de la recesión anterior.


Si se acepta que la desocupación es causa directa de patologías, ¿Por
qué éstas no alcanzan para modificar los resultados obtenidos?
A mi juicio los desocupados tienen mayor riesgo de desarrollar enfermedades
orgánicas (hipertensión, diabetes...) y trastornos mentales (ansiedad,
depresión) y de morir (generalmente por enfermedad cardiovascular o suicidio.
Hay muchas pruebas estadísticas, en distintos países y periodos del siglo XX,
de que es así, Sin embargo, se ha observado que ese aumento de riesgos de
trastornos de la salud de los desocupados "se diluye" cuando la desocupación
es masiva. Probablemente esa "dilución" se dio en EEUU durante la Gran
Depresión. Por lo demás, incluso cuando la desocupación alcanzó el máximo
en EEUU en la primera mitad de los años treinta, llegó a algo menos de un
cuarto de la población activa. Como una parte importante de la población
(niños, estudiantes, ancianos jubilados) no forma parte de la población
económicamente activa, eso significa que el desempleo pudo afectar en su
momento más agudo a, digamos, la quinta parte de la población, 20%, lo que
significa que el 80% no estaba expuesto a ese "factor patógeno". Si el riesgo
de enfermedad y muerte disminuye digamos 1 en esta mayoría de la población,
aunque aumente digamos 3 en los desocupados, el efecto neto en el riesgo
(que será un promedio ponderado) sería (-1) x (80/100) + 3 x (20/100) = -0.8 +


)
0.6 = - 0.2, lo que significa que el efecto neto es negativo y que para el
conjunto de la población disminuye el riesgo.


Si bien es verdad que los "hechos sociales no son física", ¿cree usted
que sus resultados señalan un error de interpretación respecto de lo que
hasta hoy se suponía en relación a los vínculos entre salud y bienestar
económico?

Lo "que hasta hoy se suponía" está en contradicción con toda una serie de
estudios serios publicados en los últimos ocho o nueve años, aunque ya se
había hallado en estudios publicados en el Journal of the American Statistical
Association. Hubo un investigador, Harvey Brenner, que en los años setenta y
ochenta publicó diversos estudios que mostraban un efecto retardado de las
recesiones en la salud. Esos estudios se dieron por buenos durante algún
tiempo, pero pronto empezaron a ser criticados por confusos y cuando otros
investigadores intentaron reproducirlos, no hubo manera. Hoy se les da muy
poca credibilidad. Lo que sí es cierto es que en estudios transversales, si se
comparan personas o poblaciones por nivel de vida (medido por ingreso, nivel
educativo o tipo de ocupación), los que están en niveles más altos tienen mejor
salud. Pero de ahí no se puede deducir que a corto plazo, cuando "mejora" la
situación económica general de la sociedad mejora la salud. Los hechos
prueban que no es así.


¿Podría usted afirmar que las patologías derivadas de los hábitos de vida
propios de las épocas de abundancia (excesos) resultan más dañinos que
los de las de escasez?
Las "épocas de abundancia" puede ser épocas de escasez de otras cosas que
son importantes para la salud, por ejemplo, sueño, ejercicio físico, relaciones
sociales, etc. Aunque los mecanismos por los cuales las épocas de expansión
dañan la salud se conocen mal, algunos son muy claros, por ejemplo, al haber
más tránsito de vehículos, por haber más tráfico comercial de bienes y más
tráfico recreativo por tener la gente más dinero, aumentan significativamente
las muertes en las carreteras. El aumento del consumo de bebidas alcohólicas
que se sabe ocurre en épocas "de bonanza" también contribuye probablemente
a que muera más gente en choques de autos, y puede tener un efecto también
aumentando la mortalidad por enfermedad cardiovascular. También se sabe
que el tabaquismo se agrava en épocas de "bonanza" , en las que la
alimentación en general empeora, por exceso de ingesta calórica y de grasas
saturadas, todo lo cual puede aumentar el riesgo de eventos cardiovasculares
(o sea, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares). Quizá es como
dice el viejo refrán castellano, "de buenas cenas están las sepulturas llenas".
Chistopher Ruihm ha estudiado esto en EEUU en las dos últimas décadas, en
las que claramente la proporción de personas con exceso de peso u obesidad
disminuye cuando hay una recesión. En países de ingreso elevado o incluso
medio como casi todos los del continente americano, Europa y Asia ya se
muere muy poca gente de hambre, uno de los problemas principal de los
pobres a menudo es el exceso de peso y la obesidad.


*

"Las estrategias individuales orientadas al cambio de hábitos a menudo
son ineficaces sin medidas colectivas"
Considera usted que las estrategias orientadas al cambio de hábitos
deberían ser individuales o colectivas.

Supongo que estamos hablando de hábitos relacionados con la salud. En ese
contexto, las estrategias individuales orientadas al cambio de hábitos a menudo
son ineficaces sin medidas colectivas. Por ejemplo, para combatir el
tabaquismo las medidas colectivas (como la prohibición de fumar en centros de
trabajo, locales públicos, etc.) han probado ser mucho más eficaces que las
individuales (mensajes al fumador individual indicándole que es nocivo fumar).
Christopher Ruhm, que fue uno de los asesores económicos del presidente
Clinton, ha propuesto cosas como regular la cantidad de calorías que pueden
tener las comidas que se sirven en restaurantes, imponer serias restricciones a
las horas extraordinarias en las empresas, ampliar las vacaciones anuales,
etc.


Si la expansión es peligrosa y la recesión también (suicidios, etc), ¿hacia
qué sociedad deberíamos apuntar cuando se construyen las metas o
utopías para un mundo más saludable?

A mi juicio la sociedad del siglo XXI tiene problemas graves que en gran parte
tienen que ver con el agotamiento de los modelos económicos y políticos hasta
ahora vigentes. Frente a problemas graves cada vez más de ámbito mundial
(crisis económica, cambio climático, proliferación nuclear, movimiento de los
seres humanos restringido frente al movimiento no restringido de las
mercancías y del dinero) encontramos gobiernos nacionales con poca o nula
capacidad para tratar esos problemas (cuando tienen voluntad de tratarlos) y
con instituciones internacionales como las Naciones Unidas, el Banco Mundial
o el Fondo Monetario Internacional, que o son muy poco operativas o más
"parte del problema que parte de su solución". A mi juicio de la misma manera
que ya casi desapareció el comunismo estatista en el que el poder es ejercido
autoritariamente por una minoría de revolucionarios, el individualismo
capitalista en el que el poder, aunque de forma más difusa, está en realidad en
una minoría de millonarios, ha de desaparecer para dar lugar a una sociedad
en la que la economía se rija por las necesidades de la sociedad y sea
cooperativa y gestionada democráticamente. Yo en estos temas tengo ideas
similares a las de Hellen Keller y Albert Einstein, que por ejemplo decía que la
humanidad tiene que superar su fase predatoria, si no quiere volver a la
barbarie. Pero todo eso ya se aleja mucho del tema de la salud durante la Gran
Depresión.





!+
La salud durante la Gran Depresión

! Las épocas de crisis financieras son menos dañinas para la salud que las de
bonanza.
! Durante los años críticos de la Gran Depresión aumentó la esperanza de vida.
! Entre las causas de mortalidad, sólo aumenta el porcentaje de suicidios.

Ocupan las portadas de todos los periódicos y las aperturas de los
telediarios desde hace años. Son las noticias sobre la crisis económica, que
no dejan de estar en boca de todos. La actual situación financiera desgasta
al gobierno, a los ciudadanos y a los empresarios. Y, aunque parece difícil
extraer un aspecto positivo de todo esto, un equipo de investigadores de la
Universidad de Michigan (EEUU) lo ha hecho. Según un estudio de todos
los factores sanitarios entre 1920 y 1940, periodo que incluyó la 'Gran
Depresión', las épocas de crisis no perjudican más la salud, a diferencia de
lo que se creía. De hecho, durante el 'crack de 1929' aumentó la esperanza
de vida de hombres y mujeres, blancos y negros.
Esta nueva visión sobre las crisis financieras se basa en un detallado
análisis sobre los índices de mortalidad y natalidad, la esperanza de vida
y las enfermedades más frecuentes durante dos décadas, justo antes y
después de la 'Gran Depresión'. Los resultados, que publica la revista
'Proceedings of the National Academy of Science', muestran que entre 1930
y 1933 -los años que registraron la mayor crisis económica del siglo XX-, la
mortalidad descendió en todos los grupos de edad.
De las seis causas responsables de las dos terceras partes del total de
fallecimientos en la década de los 30, tan sólo los suicidios aumentaron
durante la mala racha monetaria, mientras que las enfermedades
cardiovasculares y renales se estabilizaron entre 1930 y 1932, al igual que
la tuberculosis. Sin embargo, estos trastornos alcanzaron su mayor pico de
incidencia en 1926, 1928 y 1936, años que se caracterizaron por su
crecimiento económico.
"El hecho de que disminuyera la tuberculosis es algo que nos sorprendió
bastante y que parece sugerir que las causas sociales a las que se atribuye
habitualmente la enfermedad (hacinamiento que facilita el contagio,
nutrición deficitaria...) no debieron agravarse especialmente durante los
años de la Gran Depresión", indica a elmundo.es José A. Tapia Granados,
investigador de la Universidad de Michigan (EEUU) y coordinador del
trabajo.


!!
En cuanto a la esperanza de vida, el análisis recoge que en 1929, justo al
inicio del crack financiero, era de 57,1 años mientras que al concluir el
periodo de recesión (1933), la esperanza de vida había aumentado a 63,3
años. Los datos son bastante llamativos en el caso de la población negra,
ya que los varones habían perdido ocho años de esperanza de vida y las
mujeres 7,4 entre 1921 y 1926 y los recuperaron durante la Gran Depresión.
Más dinero, más alcohol
Aunque se ha debatido mucho sobre los efectos de las crisis económicas en
la salud, este trabajo y otros similares que han analizado procesos de
recesión-expansión en intervalos históricos más largos y en diversos países
"indican, claramente que, en general, la mortalidad, que es el indicador más
objetivo (en tono negativo) de salud de la población tiende a evolucionar
mejor en las recesiones que en las expansiones. Por lo que es de esperar
que en esta crisis la mortalidad general también disminuya", señala
Granados.
El hecho de que la mortalidad alcanzara su pico en 1936, justo cuatro años
después de que finalizara la recesión económica, en todas las franjas de
edad, incluso en niños pequeños, y por todas las causas, desde heridas
hasta infartos, podría indicar que es un efecto a largo plazo de la Gran
Depresión. Sin embargo, los investigadores tienen otra explicación. "De
ninguna manera es una consecuencia desfasada de la coyuntura
económica anterior. Lo que ocurre en épocas de expansión es que a corto
plazo empeoran muchas conductas que perjudican la salud. Hay datos
sobrados de que en estos periodos de bonanza la gente fuma más, bebe
más alcohol y come más insano, además de dormir menos, hacer más
horas extraordinarias y estar expuesta a condiciones de trabajo más
estresantes y ambientes más nocivos, propios de la actividad industrial y de
la propia dinámica bursátil".
Asimismo el aumento de los accidentes de tráfico y de los accidentes
laborales están claramente relacionados con el incremento de la actividad
económica, señala el estudio. A la vista de estos datos, los autores
consideran que "por lo que nos dice la experiencia histórica, no parece que
esta recesión actual vaya a tener un impacto negativo en la mortalidad de
los ciudadanos".
No obstante, José A. Tapia, matiza que en ningún caso su trabajo quiere
decir que "el desempleo es bueno para la salud. Ni mucho menos. De
hecho, hay muchos datos que muestran que probablemente es lo contrario
y que los desempleados están expuestos a más riesgos de enfermedad
cardiovascular, depresión y otros trastornos mentales. Pero la idea de que
cuando mejora la economía y baja el paro todo va mejor, es incorrecta".