235. ¿CÓMO VIVIR LA FE EN LA VIDA COTIDIANA?

2    fe vida cotidiana vida cristiana

¿CÓMO VIVIR LA FE EN LA VIDA COTIDIANA?
Como cristianos, uno de los grandes desafíos que enfrentamos hoy en día es superar la ruptura entre fe y vida. El Concilio Vaticano II fue muy acertado al diagnosticar que «el divorcio entre la fe y la vida diaria de muchos debe ser considerado como uno de los más graves errores de nuestra época»1. Cincuenta años después no podemos decir que la situación haya mejorado sino que la ruptura en muchos hijos de la Iglesia parece más bien haberse agudizado. El Papa Benedicto ofrece una categorización muy lúcida de la situación: «La fe se transforma en aceptación pasiva de que ciertas cosas “allí fuera” son verdaderas, pero sin relevancia práctica para la vida cotidiana. El resultado es una separación creciente entre la fe y la vida: el vivir “como si Dios no existiese”»2. Aún reconociéndola como verdadera, la fe puede terminar siendo reducida a ciertas prácticas para determinados momentos de la jornada —o de la semana—, desvinculándose de la vida concreta y cotidiana. Frente a este panorama, conviene preguntarnos: ¿Cómo afecta esta situación nuestra vivencia de la fe que profesamos? Y por otro lado, ¿cómo podemos encarnar mejor en la vida cotidiana la fe que profesamos para no sólo no contribuir a la ruptura existente, sino para dar testimonio de coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos? El Año de la fe es una privilegiada ocasión para revisarnos, hacer un examen de conciencia y poner todo lo que esté de nuestra parte para acoger la invitación de Benedicto XVI a que este año sea «un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe»3 que «pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó»4.

NO SE ES CRISTIANO “A MEDIO TIEMPO”
Comencemos por renovarnos en la consciencia de que la Buena Nueva que nos ha traído el Señor Jesús involucra toda nuestra vida. ¿Qué significa esto? En primer lugar, significa reconocer que haber recibido el don de la fe en el Bautismo nos hace discípulos del Señor Jesús, miembros de su Cuerpo que es la Iglesia. Ese “ser de Cristo”, esa pertenencia a la Iglesia, es algo que transforma nuestra persona desde su

No define a la persona. El Papa Francisco enseñaba. La fe. que pone en juego a toda la persona. abriéndola a relaciones vivas en la comunión con Dios y con los otros. . interioridad y relaciones»7. una luz que toca la persona en su centro. no es sólo una idea ni sólo un conjunto de sentimientos ni tampoco solamente un conjunto de prácticas. y debemos también. o a cualquier otro tipo de afiliación social. en el corazón. ¡Totalmente! La verdad de Cristo. y adquiere derechos que le permiten el ingreso al club. Si cabe la comparación. por ejemplo.dimensión más profunda. Cuando uno se inscribe. usualmente se compromete a cumplir ciertos deberes. atañe para siempre y totalmente nuestra vida cotidiana»6. Es algo que sí define nuestra identidad como personas. Es todo eso y mucho más. es algo muy distinto. una idea. en toda nuestra vida. que «no se es cristiano a “tiempo parcial”. LA FE. en tercer lugar. sólo en algunos momentos. y por tanto no se hace presente fuera de los ambientes del club. debemos renovarnos en la comprensión de que la naturaleza misma de la fe en el Señor Jesús nos impulsa a una vivencia integral del Evangelio. Por lo tanto. en este sentido. DON PARA UNA VIDA NUEVA EN CRISTO Decíamos hace un momento que un primer paso es la toma de conciencia del desafío que tenemos por delante debido a la ruptura entre fe y vida. implicando su mente. como hacía nuestra Madre María (fe en el corazón). discípulo del Señor Jesús. o la reproducción de un mensaje oral. Todo ello es necesario para poder vivir la coherencia entre lo que creemos y lo que vivimos o. que el Espíritu Santo nos enseña y nos dona. se es cristiano en todo momento. espíritu. lo que se transmite en su Tradición viva. pues creemos que Cristo nos ha reconciliado y nos llama a vivir la vida en Él. es la luz nueva que nace del encuentro con el Dios vivo. en cuanto que es el don de una vida nueva en Cristo. quizás sería suficiente un libro. no es equiparable a ser miembro de un club. en un club social. pues. piedra viva de la Iglesia 5. Más aún cuando dicha ruptura se viene constituyendo en una tendencia cultural a la que no somos inmunes. en cuanto que es un don que invita a ser acogido. su voluntad y su afectividad. cuerpo. que comprendamos que «la fe necesita un ámbito en el que se pueda testimoniar y comunicar. que no podemos vivir solo cuando vamos a la iglesia sino en todo momento. Pero lo que se comunica en la Iglesia. no supone mucho más. pagar una cuota. como María. el uso de sus instalaciones y otros beneficios. para que nuestra vida toda sea un testimonio vivo de nuestra fe en el Señor Jesús. En segundo lugar. No se puede ser cristianos de este modo. meditar en los misterios del amor de Dios. un ámbito adecuado y proporcionado a lo que se comunica. Dicha pertenencia. Ser cristiano. sin embargo. Por tanto. en algunas circunstancias. no dice nada acerca de su identidad. poner por obra la Palabra del Señor (fe en la acción). Ello implica. ser discípulo de Jesús. debemos interiorizarlos en nuestro corazón. en algunas opciones. debemos conocer y profundizar en los contenidos de la fe (fe en la mente). recorriendo nuestro peregrinar en este mundo como un camino para el encuentro pleno de amor en la vida eterna. más bien. Para transmitir un contenido meramente doctrinal. Para transmitir esta riqueza hay un medio particular. define nuestro ser y está llamada a manifestarse en todo lo que hagamos como personas.

4. los estudios. empezando por el don de la vida. Desde esta perspectiva. Nuestra participación en la vida sacramental de la Iglesia es. requiere que le abramos la puerta de nuestra mente y corazón de modo que pueda transformar nuestra vida de cada día. iluminar las circunstancias concretas de nuestra vida desde la verdad del Evangelio. y de allí tomar su fuerza y sentido orientador. cuyo corazón es la celebración de la Eucaristía. santifica el tiempo y nos introduce en el tiempo de la salvación. celebrar y vivir nuestra fe. Para ello resulta oportuno ser constantes en consagrar al Señor todo lo que hacemos. 43. necesitamos también ejercitarnos en la práctica de la presencia de Dios. habituarnos a agradecerle por los dones que nos concede. pues. es necesario también renovar nuestra vida de oración cotidiana. un asunto prioritario. ¿No es ésta una magnífica expresión de que realmente Jesús es el centro de nuestra vida? Junto con ello. así como educarnos a sobrellevar las dificultades que encontremos con paciencia y esperanza. Porta fidei. En lo que se refiere a nuestra vivencia cotidiana de la fe. Finalmente. Por ello. procurando hacer memoria viva del Señor en medio de nuestras actividades. conscientes de que hoy muchas veces el trabajo. Para ella debemos prepararnos. es también necesario el cuidado de aquellos momentos en nuestra jornada especialmente dedicados al encuentro con el Señor. Allí mismo. alimentar. 2 3 4 . ligada a los tiempos y lugares de la vida. 16/04/2008. son entre otros algunos de esos momentos privilegiados de oración que nos ayudan a hacer vida nuestra fe. asociada a todos los sentidos»8. cultivar nuestra piedad filial mariana. «En ellos —nos dice— se comunica una memoria encarnada. CITAS 1 Gaudium et spes. El Domingo es el “eje” de la semana cristiana. El Domingo es el día de la Resurrección. Encuentro con los obispos de Estados Unidos. en el Sacramento de la Eucaristía. visitar al Señor Jesús realmente presente en el Santísimo. Todo ello nos impulsa a la coherencia. La relación personal con el Señor Jesús. adhiriéndonos a la Cruz del Reconciliador. que nos alimenta y sostiene. Ese ámbito por excelencia son los Sacramentos. las grandes distancias que tenemos que recorrer para movilizarnos. debemos resaltar particularmente nuestra participación el Domingo. nuestra vida semanal debería dirigirse toda ella hacia el Domingo. Bendicto XVI. 6. el Día del Señor. especialmente acudiendo al Sacramento de la Reconciliación. procurando hacer nuestra la mente de Cristo9.¿QUÉ PODEMOS HACER? El Papa Francisco nos habla de un “ámbito” adecuado y proporcionado para conocer. Benedicto XVI. a despojarnos de todo lo que en nuestra vida nos aleja de Jesús y a buscar revestirnos de todo lo que Él es. nos imponen un ritmo acelerado de vida. Alimentarnos de su Palabra.

cit.24.24-27. 15/05/2013 Francisco. La fe sin obras está muerta: Stgo 2.5. 6 7 8 9 CITAS PARA LA ORACIÓN El Señor Jesús invita a poner por obra la Palabra: Mt 7. María nos alienta a hacer lo que Jesús nos dice: Jn 2. sea más intensa y realmente transforme mi mente. Lc 17. 3. PREGUNTAS PARA EL DIÁLOGO 1. Audiencia general. 1Cor 2.16.5 Ver 1Pe 2.21.5)? ¿Qué puedo hacer para que mi relación con Dios Padre. 40.14-22. ¿es posible que esté viviendo como un “cristiano a tiempo parcial”? ¿Qué puedo hacer para superar esta situación? ¿Qué significa para mi vida cristiana. Hijo y Espíritu Santo.27-28. aquí y ahora. 2. María es modelo de una fe que se hace vida cotidiana: Lc 11. la invitación de Santa María a “hacer lo que Jesús nos dice” (ver Jn 2. Lug. Pedir al Señor que aumente nuestra fe: Mc 9.5.5. Lumen fidei. ¿Cómo afecta mi vida cristiana la ruptura entre fe y vida? ¿Soy consciente de las expresiones que tiene dicha ruptura en diversos aspectos de la cultura en medio de la cual vivimos? Aun si quererlo. Dichosos los que escuchan la palabra y la ponen por obra: Lc 8. 4. mi corazón y se haga vida en mi acción? . Francisco.19-21.