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Guerra, Política, Hegemonía y Poder. Mundo Mapuche, Siglos XVIII y XIX. Algunas Reflexiones**
.R DD, *I11 R1#$$2 Resumen
Este estudio analiza desde un perspectiva analítico-conceptual las relaciones de poder entre el Estado chileno en formación y el mundo mapuche. Para ello, se establecen los conceptos de hegemonías mayores y menores como categorías de análisis, las que servirán para definir espacios de dominio y situaciones de autonomía de una con respecto de la otra.
Palabras Clave: -

undo

apuche - !egemonía - Poder - "uerra

Abstract
#his study analyzes from a analytical-conceptual perspective the relations of po$er bet$een the formation of the %hilean &tate and the apuche $orld. 'rom these relations they establish the concepts of greater and smaller !egemonies such as categories of analysis that help to define spaces of dominion and situations of autonomy $ith respect to one and the other.
Key Words: -

apuche (orld - !egemony- Po$er - (ar

** Trabajo realizado para el Seminario de Doctorado "Teoría e Historiografía sobre el ueblo !apuc"e# Debates sobre la
construcci$n de otredad en los %stado&naci$n"' dictado por (alter Delrío' )ni*ersidad de +"ile' segundo semestre ,--.# Recoge desarrollos pre*ios elaborados para el Seminario de !agíster "/obernabilidad y acto +olonial en las 0ronteras !apuc"e" dictado por 1eonardo 1e$n' )ni*ersidad de +"ile' ,- Semestre' ,---# Agradezco los comentarios de 1uis +arlos arentini# * rofesor )ni*ersidad +at$lica +ardenal Ra2l Sil*a Henrí3uez

HEGEMONÍAS MAYORES Y MENORES
Si la práctica social debe explicarse a partir de una hegemonía' cultural que imaginariza a un grupo determinado, y si lo anterior constituye un mecanismo básico para la constitución de hegemonías particulares que integran órdenes de existencia separados en sistemas políticos mayores (BR !"#S, $%%&, p'(()*, +hasta qu, punto es sostenible una uni-ormidad en este proceso., es decir, +no es posible sostener que en las /hegemonías particulares/ se establezcan di-erencias que, a su 0ez, determinen /hegemonías menores/ que limiten el desarrollo de las /hegemonías mayores/.' #s importante detenernos en estos conceptos' 1a /hegemonía mayor/ está compuesta por aquellos elementos que estructuran dominios a ni0eles territoriales y societales amplios en -unción de otros demográ-icos, económicos, político2sociales y culturales de índole capitalista, -uncionales con el #stado2 "ación moderno' Son elementos inmanentes (con un punto de partida y de llegada en lo -inito) y seculares que pueden a-ectar los trascendentes (con puntos de partida y llegada en lo in-inito), de índole religiosa generados en desarrollos pre0ios' 1a /hegemonía menor/ está compuesta por aquellos elementos de índole trascendente, religiosos, que generan una cohesión social que se estructura directamente en la 0ida cotidiana y psíquica propia de la comunidad, como una danza, un rito, un repertorio musical o la -orma de sentir y 0i0ir el tiempo o los tiempos' "o se inscriben en una -uncionalidad plena en su relación con el capitalismo necesariamente' #sta cohesión social puede ser tensionada en grados di0ersos por los ob3eti0os en desarrollo de las /hegemonías mayores/' 1o expresado determina la necesidad de contar con -uentes que nos permitan determinar con más detalle estas /hegemonías menores/, por e3emplo, elementos como los umbrales de dolor que se desarrollan a partir de determinadas pautas culturales'' 4ara nuestro actual inter,s, el mundo mapuche, ,stas no existen sino en -unción de relatos indirectos realizados por no mapuche, lo que ya limita la percepción' 5ohn y 5ean 6omaro-- (BR !"#S, p' (7)7 expresan que la hegemonía es un orden establecido por signos y prácticas que no son ob3eto ni de explicación ni de disputa, lo que es discutible, a menos que se precisen tiempos de duración de estas hegemonías que, a su 0ez, estarían compuestas por /microhegemonías/ que se desarrollan cuando uno de estos signos o prácticas tensionan el equilibrio de poder 0igente, desequilibrándolo' #n las -uentes mapuche, nos encontramos con el problema de establecer en que grado estos signos y prácticas son reducibles a posiciones de poder' Si no podemos determinar el tenor del 3uego de las /hegemonías menores/ con las /mayores/, es decir, si no inscribimos un análisis en -unción de elementos pro0enientes de -uentes mapuche directas, corremos el riesgo de elaborar un análisis en -unción de categorías propiamente /capitalistas/ (BR89:#1, $%;7)& del poder o de llegar a depender del establecimiento de /series/, lo que nos lle0aría a ignorar los elementos residuales para establecer el tenor de los procesos de dominación (< 11 8=S, $%%& p' $7(2$7%)' #s decir, si medimos sus hegemonías sólo a partir de elementos económicos o políticos sustentados en la racionalidad impuesta por las /hegemonías mayores/, entonces se nos escapan las /hegemonías menores/ y, con ello, paradó3icamente, aquello que en el mundo mapuche no ha sido tocado por las primeras' "uestro deseo de comprenderlos puede lle0arnos a igualarlos a nosotros, a manipularlos o a de-ormarlos' 1a deconstrucción del lengua3e que se ha usado en este proceso es un camino para e0idenciar este enga>o, pero ello despe3a sólo el ruido que los rodea sin acercarnos mayormente a sus ruidos o silencios propios' Reiterando, rastrear la de-ormación que el lengua3e utilizado por la /hegemonía mayor/ realiza respecto a un su3eto o realidad histórica nos parece central (:#1R !, *??*)@, aunque aceptar que nos podemos acercar sólo por este m,todo a ni0eles más pro-undos de /0erdad/ histórica equi0aldría a -ormular, entre otras cosas, que el hombre construye su realidad sólo a partir de la articulación de su lengua3e, lo que nos parece cierto sólo en alguna medida, limitación que es aun más e0idente en el mundo mapuche, una cultura en extremo sensual (sensaciones) a la naturaleza que los rodeaba pero tambi,n a la -orma en que su cultura interna percibía estas experiencias (: 11#A8B, $%%?, p' $(*)C'

#s posible que haya existido en el siglo DE un cruzamiento de hegemonías que tocaron determinados ámbitos de la cultura mapuche de3ando intactos otros' Sin duda que el /capitalismo/ había penetrado esta cultura (4 "F!, *???, p'*?(), así como las respecti0as prácticas de poder /políticas/ en -unción de los parámetros espa>oles' 1o

importante sería poder determinar qu, aspectos quedan intocados para el siglo D D y si ellos, en la nue0a coyuntura de la -ormación del #stado2"ación, les permiten mantener la -ortaleza de sus /hegemonías menores/ ante las /mayores/' Sin duda, los hábitat distintos 3unto a los contextos di-erentes de poder en que estaban insertos marcaban en estos grupos di-erencias importantes y, pese a que no podemos ol0idar que, en cuanto a t,cnica grupal de poder, la racionalidad lograda debió considerar al espa>ol ya su propia racionalidad de poder, lo que nos queda en el aire es la 0ida misma que se desarrollaba más allá de la elite que dise>aba seme3antes tácticas, la -orma en que las /hegemonías menores/ se mantu0ieron intactas, el grado en que lo hicieron o en que se comprometieron o desdibu3aron' Sólo tenemos un conocimiento parcial de la -orma en que los líderes de un grupo mapuche articulan sus hegemonías al interior del grupo en -unción de los requerimientos de ,ste y de los imperati0os de poder planteados por las coyunturas externas al grupo' 6abe preguntarse, por e3emplo, +qu, elementos operaban entre ellos como tecnologías disciplinantes de su biopoder., +por medio de qu, /-iloso-ía/ distinguen los límites de lo pGblico y lo pri0ado Hsi es que ello existía con claridad2 .' 1o -undamental sería precisar hasta qu, punto estas /permanencias/, primero determinan /hegemonías menores/ y, segundo, hasta qu, punto ,stas constituyen autonomías o espacios de poder independientes en esta permanente rede-inición del proceso hegemónico' 4ensamos que podemos 0islumbrar desde el siglo DE al D D, ciertas permanencias de estas /hegemonías menores/'

6reemos que la realidad anterior al nacimiento del #stado2"ación per0i0e en gran medida a ,ste en cuanto a las /hegemonías menores/ se re-iere' "o planteamos que lo que permanece sea una suerte de absoluto inmutable de origen precolombino, sino aquello que, 3ustamente, las /hegemonías/ menores/ deben o pueden transar para no des-igurarse completamente (< 11 8=S, p' $(C2$7*);' Iste es, precisamente, el proceso que nos interesa, el tenor de esta negociación de hegemonías que permite a los mapuche seguir manteniendo la autonomía de sus /hegemonías menores/' #sta /negociación/ de hegemonías nos parece que de3aba mayores espacios para la constitución de /hegemonías menores/ cuando, 3ustamente, los mapuche disponían de elementos que les permitían tambi,n imponer las /hegemonías mayores/' #sto ocurrió especialmente en el siglo DE y es la cultura de la guerra la que centra en gran medida este proceso' 4or e3emplo, la dinámica del poder en la 8raucanía entre $C@% y $CC7, centrada en el apogeo del toqui 8yllapangui, se desarrolló en medio de una serie de -actoresJ la expansión hacia el este pampeano, las guerras inter2tribales, la trans-ormación del antiguo guerrero en concha0ador, la coexistencia pací-ica que se prolongaba desde principios de siglo, la re-ormulación del pacto colonial entre la monarquía borbona y los principales cacicazgos de la 8raucanía, las di-erentes estrategias de adaptación y resistencia de lanistas, pehuenches, arribanos, costinos, y huilliches, la presencia de nue0as reducciones cristianizadas y -ronterizas y las nue0as agrupaciones surgidas como consecuencia de la expansión araucana en la pampas y 4atagonia, las ambiciones y expectati0as de caciques, lonKos, ulmenes y capitanes de guerra, la in-luencia de machis, bru3os, conas y mocetones, la modi-icación de los mecanismos tradicio2 nales de integración tribal con la irrupción de lazos de dependencia de índole política y económica, la recuperación demográ-ica, la prosperidad económica que lle0aba a pri0ilegiar los intereses particulares de los cacicazgos por sobre los de la tribu, los intereses de los hispano criollos (militares, comerciantes, buhoneros, 0ecinos y terratenientes), los de la casa de Borbón desde #spa>a, del gobernador desde Santiago y del 0irrey desde 1ima' B los proyectos de los -ranciscanos (1#L", $%%*, p'C2$?)' 8un cuando esta enorme comple3idad que desencadenan los -actores en 3uego no nos permite 0isualizar plenamente las causas indígenas en -unción de su propia dinámica, pese a que muchas son mencionadas, creemos que es allí donde podemos percibir el desarrollo de algunos aspectos de la mecánica interna del poder en los indígenas para llegar a comprender que 2aun cuando es en el siglo DE donde se llega a una situación como la descrita anteriormente en la que /la sociedad tribal de 8raucanía y las 4ampas -ueron conmo0idas por intensas guerras -raccionales que sumieron a sus habitantes en un ambiente de 0iolencia, depredaciones y muertes/ (1#L", $%%&2$%%@, p, $;&) 2 el -enómeno de la guerra plantea un tipo di-erente de hegemonía y, con ello, una /negociación/ amplia entre las /hegemonías mayores/ y /menores/ que permite, 3ustamente, inteligir el carácter de estas

Gltimas y de su per0i0encia posterior' Eeremos, primero, el desarrollo de su organización socio2política y económica y el de la política espa>ola con que con0i0ían' 1uego, el sentido que la guerra y la política tienen para el mapuche en relación al e3ercicio del poder' 8 partir de lo anterior, para -inalizar, re-lexionaremos sobre los conceptos de poder y hegemonía utilizados y su signi-icado en relación con el tema estudiado'

EL DESARROLLO DE LA ORGANIZACIÓN SOCIAL, POLÍTICA Y ECONÓMICA MAPUCHE a) 8 inicios del siglo DE , la sociedad mapuche estaba constituida por

-amilias que se ordenaban segGn relaciones de descendencia legítimaM las -amilias extensas se encontraban di0ididas en lina3es territoriales antagónicos' #l sistema de relaciones de parentesco se constituía en una institución total, donde las pertenencias a grupos se de-inían a tra0,s de ellas y las di-erenciaciones de roles sólo serían posibles dentro de las dimensiones del sexo, la generación y el lina3e' Son los sistemas de lina3es segmentarios los que marcan la di0isión del mundo entre parientes y no parientes' 8 un ni0el mayor, la cuna di-erenciaba la pertenencia a un determinado grupo, lo que es de 0ital importancia si consideramos el continuo proceso de -ormación de alianzas para resol0er disputas entre los lina3es (6 SF#R"8, $%%@, pp' @@,@;2 8168=8", $%%C, pp' @*2@()%' "o hay en el mapuche prehispano un sistema de poder especializado aunque sí un sistema de regulación de con-lictos y de alianzas (B#"N!8, $%;&, p'*C)'

Ba en la segunda mitad del siglo DE la guerra de resistencia al espa>ol creó nue0as condiciones dentro de los lina3es mapuche, empu3ándolos a institucionalizar liderazgos y alianzas, aunque ,stas no -uesen siempre perdurables, hecho que, sin duda, alteró sus estructuras ancestrales'O' Se introducen el caballo, el ganado 0acuno y lanar, el trigo, el aguardiente y las pestes que diezman la población' 4ermanece, sin embargo, la costumbre de 0i0ir en -orma aislada en cada ruca, sin -ormar agrupamientos o pueblos (B#"N!8, $%;&, p' *;)$$' b) +6ómo se comportaban estos sistemas de parentesco entre sí.' 4ara resol0er sus disputas internas, operaban los /malones/, especie de 0enganza pri0ada entre los lina3es' 8nte la penetración espa>ola el siglo DE , se acti0aron agrupaciones mayores que las mencionadas, el aillaregue, /compuestas por un e3e2guerra ritual/ basado netamente sobre prácticas territoriales' #xistía, por tanto, una relación entre acti0idad ritual y organización social (6 SF#R"8, pp' @%2C?)' 4ara el mapuche, el ritual es un instrumento de control social, un medio de re-orzar y perpetuar instituciones y 0alores que constituirían un con3unto orgánico e integrado, un mecanismo destinado a inhibir o componer los con-lictos y las disputas que operaba tambi,n en la 8raucanía en la relación sociedad2poder (S68R:9#11 ) '*' 9n sentido seme3ante tendría el intercambio de ob3etos o el consumo del corazón de un prisionero por los principales cabezas de un lina3e, o la ingestión de bebidas, es decir, la creación de reciprocidades permanentes entre agrupaciones originariamente extra>as para lograr una unión amplia más e-iciente ante un enemigo mayor, como lo -ue el espa>ol en sus inicios (6 SF#R"8, p' C*)$(' #ste sistema es -lexible, es decir, -uncionaría ante otras circunstancias en tiempos y espacios distintosM una 0ez establecido, sin embargo, tambi,n puede debilitarse y 0ol0er a acti0arse considerando a sus anteriores aliados como enemigos' #n síntesis, /#n el plano de las relaciones sociales, ,stas aparecían enmarcadas por relaciones de reciprocidad que regulaban el -lu3o de bienes, mientras que, en el plano ritual, se -or3aba

una ideología uni-icadora que /hermanaba/ a su3etos que, de otro modo, serían extra>os' :e esta manera, se generaba entre los mapuche la /sociedad ci0il/ y el /estado de derecho/ que permitía la 0ida en paz/ (1#L", $%%&2$%%@, p' $;; H P!#RSF#R, $%%(, pp'&$2&()$7' 4ara los mapuche, tanto en el pasado como en el presente, lo sagrado es sinónimo de poder (de /don/) y, lo pro-ano, sinónimo de carencia (de con-licto, de lucha entre el bien y el mal, de precariedad)' 8sí, el acceso al rito es -undamental, pues es la Gnica instancia capaz de con0ocar y estructurar amplios agregados (-amilias, lina3es, comunidades)' Sin embargo, esta proyección de lo religioso a lo político es incompleta si no se considera la carga religiosa que tambi,n posee la de-ensa de la tierra, pues es en ella donde el cosmos tiene sentido, porque el mapu /es el lugar de los 0i0os' #llos son lo que son gracias al 8dmapu' #l 8dmapu comprende, en su parte más esencial, la cuestión ritual/ (P!#RSF#R2E#RN8R8, $%@@, p'$$*2$(@)' Respecto a los aspectos económicos, antes y durante la primera parte de la conquista espa>ola en el siglo DE se desarrolla entre los mapuche un /sistema recolector en gran escala/, sin experimentar una re0olución agrícola ni constituir comunidades productoras sedentarias' =antienen la libertad del cazador2recolector, sin horarios pre-i3ados, siendo el mapuche un guerrero que expone a cada momento su 0ida buscando su sustento' Sí constituyen poblaciones con densidades similares a las agrarias, con asentamientos estables y recursos de guerra' 1a abundancia de recursos permite sostener que había una con0i0encia pací-ica entre ellos, sin disputas por la propiedad territorial' 1a ganadería era incipiente entonces' #l robo de alimentos era improducti0o porque el sistema económico no permitía la acumulación de productos y el de mu3eres no era generalizado con anterioridad a la disminución de la población por las pestes, siguiendo, su intercambio, acuerdos de alianzas políticas (las que tambi,n se realizaban por moti0os económicos como la recolección de pi>ones o los 0ia3es de pesca al mar)' #s decir, /no estamos ni -rente a una sociedad de la escasez, ni tampoco -rente a una sociedad sometida a la guerra permanente/ (B#"N!8, $%;&, p'*$, **, *7, *&)'
c4

a4 1a posterior guerra del siglo DE pro0ocó una merma considerable, desde todo punto de 0ista, en la sociedad indígena y espa>ola por lo que era lógica una atenuación de las hostilidades, lo que -inalmente se produ3o básica, aunque no exclusi0amente, por el -lorecimiento comercial' 1a paz -ronteriza del siglo DE -ue cuidada especialmente por los mapuche, en -unción de proteger sus intereses económicos' 4osiblemente, a inicios del siglo DE apareció al interior de su sociedad un grupo que percibió las 0enta3as de un comercio con los espa>oles, en cuyo territorio se de2 sarrollaban las haciendas, estancias, y asientos mineros' 1a enorme masa ganadera de las pampas atra3o tambi,n su inter,s, especialmente el hecho de intercambiarla por productos europeos que ya usaban normalmente'

Surge una red de circulación y una estructura de intercambios a larga distancia (hacia las pampas) y a corta distancia (6oncepción, 6hillán, Rere, Bumbel, 1os 8ngeles) (E 1181!B!S, $%%7, p'(C)$& que articuló distintos espacios económicos en el mundo indígena, estimulándose, además, los procesos especí-icos para el sost,n y mantenimiento de ,stos' Nanadería, sal, textiles (ponchos) trans-ormaron la anterior economía recolectora por medio del /concha0o/ (1#L", $%%$, p' $$$2$$()' #l estado de las relaciones entre espa>oles e indígenas en torno a la zona -ronteriza a -ines del siglo DE y comienzos del siglo DE era, al menos, 0ariado en cuanto a sus puntos de contacto (P!#RSF#R, $%%(, pp' *&2*@ H 1#L", p' $%()$@' 1os indígenas concurrían a traba3ar a las haciendas y asientos mineros de los hispano2criollos y los pueblos de indios llegaban hasta el Bio2Bío asociándose los que están en sus riberas a un puesto militar o misional' 8l sur del río sólo existen reducciones, lo que no signi-ica indios sometidos ni con0ertidos sino parcialidades y rancherías donde 0i0en 3unto a un cacique' 1as misiones son las Gnicas que se a0enturan en territorio indígena sin pretensiones comerciales, llegando hasta 8ngol' 1os -ranciscanos llegarían a tener diez en la zona' 1as relaciones entre el espa>ol con el indígena son más in-ormales al norte

del Folt,n y más institucionalizadas al sur de ,ste por la mayor cercanía a los -uertes de 6ruces, "iebla, 8margo, 6orral y =ancera (81:9"8F#, $%;*, p' C7)$C' Sin embargo, en -unción del desarrollo comercial, al norte del Folt,n se había hecho sentir tambi,n la necesidad de institucionalizar estas relaciones, en cuanto a la existencia de un marco reglamentario para ambas partesM esto debía producirse tarde o temprano, más que por iniciati0a de ellas, por la necesidad de ambas' 5ustamente, el intento de monopolizar abusi0amente el -lu3o comercial por parte de las autoridades espa>olas sería el detonante que lle0aría que esto se concretara' #n gran medida /Ba para el siglo DE podemos a-irmar que la economía indígena y la economía capitalista se habían con0ertido en dos economías complementarias y dependientes/ (4 "F!, *???, p' *?(), por lo que /el antiguo guerrero, que de-endía con las armas su tierra y libertad, se trans-ormó en un mediador ,tnico que buscó las paces con el antiguo enemigo para sustentar su poder en una relación pací-ica con ,l/ (1#L", $%%?,$%%* p'*?*)' :esde mediados del siglo DE , aparecieron con claridad los ulmenes di-erenciados por su riqueza material del resto lo que, seguramente, pro0ocó en0idias y -uertes ri0alidades que antes no existían' "o ol0idemos que los mapuche habían comenzado a culti0ar trigo y cebada y que sus cosechas rendían poco -ruto hacia el siglo DE (Q848F#R, $%;*, p'%;)$; lo que nos lle0a a percibir la existencia en su sociedad de ni0eles muy dispares entre unos pocos que parecen tener mucho y unos muchos que parecen tener sólo lo su-iciente' Si consideramos la existencia de las pampas con ganado disponible como alimento, pero tambi,n como elemento comercial, entenderemos me3or la dicotomía entre comportamiento diplomático ante la -rontera espa>ola del Bio2Bío 0ía parlamentos y el comportamiento guerrero en las pampas y entre las mismas tribus mapuche' 1a dicotomía se expresa ante las necesidades de alimento, por una parte, y productos comercializables, por otra' 1a política mapuche debe satis-acer ambas, por lo que la pugna entre la autoridad del toqui, del lonKo y del cacique gobernador al interior de la sociedad mapuche debió ser un elemento que seguramente in-luyó decisi0amente en la marcha de los acontecimientos y en las relaciones de poder que se gestaron' #xiste un desarrollo di-erenciado de lo descrito de acuerdo a los contextos territoriales en que ello est, inscrito' 4ara los mapuche2huilliche de Putahuillimapu la emergencia de las alianzas en la d,cada de los ;? del siglo DE -ueron moti0adas por los desmanes pro0ocados por los soldados del -uerte de la 4urísima 6oncepción, la -alta de colaboración militar de este -uerte para repeler a sus enemigos los cuncos, los intentos chilotes y 0aldi0ianos para ocupar los llanos de !sorno donde ellos 0i0ían y la carencia de ganado mayor' Se e0oluciona hacia la /cohesión de los grupos multi-amiliares en agrupaciones zonales relati0amente estables ba3o la autoridad de un lonKo principal o cacique gobernador -uerte controlándose de esta -orma la tendencia crónica de este tipo de organización segmentaria a la -ragmentación, con una relati0a independencia en las decisiones políticas (8168=8", $%%C, p' &$, &*, &(, @;, @%, C?)' 1a e0olución de las -ormas políticas tambi,n a-ecta a las agrupaciones indígenas existentes al norte de 6oncepción' 4ara el caso de Falagante, en el siglo DE , el cacique, /no obstante, con0ertido en -actor de aglutinamiento, tambi,n se trans-ormó en un eslabón crítico de la articulación socio2cultural local' 4or eso, no sorprende que el o-icio de cacique -uera el centro de las tensiones cuando la presión externa se hizo sentir con -uerza sobre la comunidad' Fal presión, representada en un primer momento por los hacendados 0ecinos y despu,s por el #stado, contribuyó poderosamente a la pobreza de los indios, situación que se hizo crítica a -ines de siglo' 8 su 0ez, se sumó a esto una gra0e crisis de legitimidad cacical, la cual polarizó las posiciones al interior de la comunidad, llegándose a una 0iolencia casi -ratricida y de la cual Falagante, luego de muchos a>os de disputas internas, salió políticamente -ortalecida y el lina3e cacical re-undado' 4ero ya la comunidad nunca sería la misma'''/ (6!"FR#R8S, $%%*, p' $@()' nteresante es notar la presión de los hispano2criollos y el e3ercicio de la 0iolencia hacia el interior de la comunidad indígena ante un cacique que no sal0aguardaba los intereses del grupo'

18 4!1RF 68 =8496A# 4ara los mapuche, los parlamentos o 3untas (collaq) tenían como ob3eti0o discutir

colecti0amente las estrategias a seguir, eliminando el peligro de potenciales rupturas (1#L", *???, p' $;;) por lo que no causó mayor di-icultad aplicar esta costumbre hacia un entendimiento con el hispano2 criollo, llegando ellos mismos a solicitarlos en no pocas ocasiones (=I":#Q, p' $*(M P!#RSF#R2 E#RN8R8, p' *&)$%' Sin duda que la e-icacia de estos parlamentos era relati0a, no tanto por la actitud posterior de los representantes indígenas o de la corona espa>ola, sino por el ámbito que circunscribía el marco para dar cumplimiento a los acuerdos, es decir, los intereses de algunos elementos del e3,rcito, a quienes con0enía mante2 ner /el negocio de la guerra/, y de los hispano2criollos de las haciendas principalmente' 9na ruptura o incumplimiento de algGn acuerdo lle0aba a otro hasta mermarlos todos' ! bien, como el caso de 8yllanpangui que, ante el acuerdo de nombrar emba3adores mapuche establecidos en el parlamento de Santiago en $CC7, pensaba disminuía su capacidad para mo0ilizar a sus Seicha-es (1#L", *???, p' $%@), por lo que no estaba dispuesto a respetar sus disposiciones'

Aacia $C$&, la suble0ación de la 8raucanía, parecía tener solución' 4ero, en no pocas ocasiones, la situación indígena se les escapó de todo control a los espa>oles, y su tolerancia hacia el indígena se ol0idaba por completo' 4or e3emplo, no pudieron implementar la propuesta de guerra combinada para terminar contra la 0iolencia maloquera las dos Gltimas d,cadas del siglo DE en que araucanos, puelches, ranquelches, serranos, aucas y tehuelches eran los 0erdaderos se>ores de las pampas' #l malón, más que desaparecer por la acción de los hispano2 criollos, cambió de escenario (1#L", S 1E8, FI11#Q, pp' &C, C$)y la autoridad espa>ola debió preocuparse por peligros mayores, como el poder de las elites locales que crecía a ni0eles preocupantes para su propia seguridad' /#n esos momentos de 0acío de poder, la comunidad se sumía en nue0os con-lictos, creando las condiciones para que se -ortaleciera el caudilla3e tribal, re-orzando, a su 0ez, la necesidad de los caciques gobernadores para ser generosos con los miembros más díscolos de la comunidad' #n esa cadena de obligaciones y necesidades, los caciques gobernadores eran obligados a consolidar sus alianzas con los huincas, reproduciendo los 0ínculos de dependencia y su3eción que criticaban los capitane3os' Se creaba, entonces, un círculo 0icioso di-ícil de quebrar/ ( 1#L", p' $$)/'

GUERRA Y POLÍTICA. POLÍTICA Y GUERRA
a) 1a guerra y la paz en el mundo mapuche -orman parte de un todo coherente, no separado sino integradoM ello -orma parte de la identidad política mapuche, sin ol0idarnos que para ,l la guerra excede lo político, pues es tambi,n una instancia ritual y est,tica(P!#RSF#R2 E#RN8R8, p' *@)*$' 6omo nos expresó :omeyKo, /debemos obser0arlos por separado en tiempos de paz y en tiempos de guerra// y comprender que el mismo mapuche transita por una zona de /guerra lar0ada/ o /0irtual/ (1#L", *???)*( en la -rontera del Bío2Bio la mayor parte del tiempo, y por una zona de guerra en las pampas, siendo su hábitat al sur del BíoBio, 0ariable en cuanto a la guerra y la paz' Aay predominio de la paz, pero no de3an de ocurrir choques armados 2 a gran escala 2 cada $?, *?, (? o 7? a>os que, a lo más, permiten hablar de un con-licto latente (E 1181!B!S,$%%C, p' $&)'

b) 1a guerra, en cada contexto mapuche, se desarrolla en -unción de di0ersos moti0os' :urante la segunda mitad del siglo DE , los mapuche2huilliches de Putahuillimapu estu0ieron en permanentes guerras con períodos de paz debido a las alianzas que realizaban' 4ara ellos, la guerra es la resolución mediante el uso de la 0iolencia de las di-icultades económicas, es decir, sus organizaciones segmentales practican la guerra a causa de una competencia externa a los grupos multi-amiliares pro0ocada por una discon-ormidad económica' 1as guerras internas surgen como un medio de resolución de la contradicción entre una economía dom,stica y una economía pGblica, esto es, entre la producción de los grupos de parientes destinada para el consumo y la producción de excedentes e-ectuada para el sustento de instituciones sociales que sobrepasan a las -amilias o las acti0idades colecti0as tales como las ceremonias religiosas o la institución del lonKo, tal 0ez tan importante como la super0i0encia normal de los

grupos emparentados' /6on la guerra, los grupos emparentados tenían la ocasión de conseguir unos bienes gratuitamente sin tener que dar ningunos a otros a manera de retribución/' #ste era el ob3eti0o de las malocas, la apropiación de ganado y mu3eresM en el Gltimo caso, /el grupo atacante tiene la posibilidad de reparar las di-icultades de su reproducción sin tener que entregar nada por las mu3eres robadas, asegurando ampliamente las posibilidades de ganancia/' #n cuanto al ganado caballar y 0acuno, parece haber disminuido considerablemente desde la d,cada de los setenta, trans-ormándose los cerdos en la masa principal mientras que el o0e3uno se mantu0o estableM ambos proporcionaban menos carne que los dos primeros, mermando la dieta normal de subsistencia' 4ara remediar esta situación, las malocas se acentuaron, y los lonKos pidieron constantemente a los espa>oles protección de sus 0ecinos, comenzando a trans-ormar las instituciones políticas' :e esta -orma, guerra y política, sin separarlas, permiten los equilibrios poblacionales pues, al reducir la cantidad de tierra y de alimentos, mantu0ieron la tasa tierra2población a ni0eles proporcionales' #n este caso, además, la guerra es la 0ía por medio de la cual las sociedades segmentarias hacen -actible la emergencia de una autoridad central (8168=8" pp' 7?, &?, &$, @72@%)' #n otros, como el de los pehuenches del noreste de "euqu,n, la guerra se e0ita' 1os con-lictos intertribales procuraron solucionarse a tra0,s de alianzas matrimoniales y del trueque de bienes, constituy,ndose el matrimonio en una plani-icación política para crear alianzas mayores y extender, así, a tra0,s de la exogamia, los límites del dominio dom,stico (E8R#18, 6T"#!, P!"F, pp' C$, ;()'

c )

#n general, la guerra permitía a los habitantes de la 8raucanía

mantener, por una parte, su autonomía política y, por otro, -renar los poderes que amenazaban esta autonomía, especialmente dentro del mismo mundo indígena' 1a guerra era un mecanismo de de-ensa y de ni0elación social pues destruía rápidamente las riquezas acumuladas, de -orma tal que, para quien la poseyera, /la riqueza no daba poder ni el poder H siempre e-ímero H daba riquezas H perennes/ (1#L", *???, p' $;%)' 9na pregunta que habría que -ormularse es por qu, los araucanos, en más de algGn momento de la segunda mitad del siglo DE , con claras posibilidades de haber 0encido al espa>ol más allá de la -rontera, no lo hicieron' 1a reacción corporati0a de las di-erentes agrupaciones ante el excesi0o poder personal que en su momento adquirieron 8yllapangui, o Raiguán muestra que, hacia -ines del siglo DE , la comunidad aGn con trolaba gran parte del poder' 1a política en la 8raucanía hay que pensarla con la guerra como parte de sí, sin que esta Gltima signi-ique el -racaso de la política sino una -ase más de ella' 4ero no se hacía política para la guerra sino para e0itarla, /para crear un espacio de seguridad sobre el cual construir el equilibrio y la paz/M quien detentaba el poder no lo hacía para sí sino para la comunidad, pese a que la sociedad igualitaria del siglo DE ya había quedado atrás y a que el poder no se distribuía equilibradamente en los distintos segmentos sociales (1#L", *???, pp' $CC, $;*, $;7)' 6iertas o no las palabras del anciano 4ichuncura, ellas expresan la m,dula de la -iloso-ía política tribalJ si se tenía poder, ,ste debía ser e3ercido con moderación (1#L", p' **%)'
d) 4ero lo anterior no siempre tenía posibilidades de cumplirse plenamente' 1a enorme comple3idad de las moti0aciones para la expansión territorial y para la realización de malones no es -ácil de comprender si pensamos, por e3emplo, en la 0ariedad de sistemas agrícolas existentes entre los lina3es mapuche, cada uno con rendimientos, calidades de alimentación distintos J agricultura intensi0a, de secano, de roza, pudiendo ser agricultores, ganaderos y pescadoresM agricultores, ganaderos, pescadores y canoerosM agricultores, recolectores, pescadores, mariscadores y canoeros (S 1E8, p' $(')' 8-irmar, por lo tanto, que para los mapuche, en el siglo DE , /continuar con el comercio se hizo más importante que guerrear/ es tambi,n discutible (1#L", p' (C')*7 si sólo se considera al comercio como causa de la guerra o si no se precisan o matizan sus alcances pro-undos dentro de la economía dom,stica en la 8raucanía, como ya lo 0imos para el caso de los mapuche2huilliches de Putahillimapu'

1a mayor escala de las /guerras territoriales/ entre indígenas y espa>oles y las /guerras sociales/*& entre los mapuche (posiblemente en no menor medida territoriales tambi,n ) nos deben lle0ar a comprender que, hacia el siglo DE , las cosas habían cambiado en el e3ercicio del poder, pues /de una parte, los toquis continuaban mo0ilizando guerreros y estimulando las acciones depredatorias, mientras los caciques gobernadores se comprometían a apaciguar los ánimos/ (1#L", &Ua>o p' $&)*&, lo que e0idenciaba el predominio de dos grandes poderes en pugna y, posiblemente entremezclados, de dos o más intereses, económicos, políticos y religiosos' #sto marca un desarrollo, es decir, sabemos que el poder existe en un indi0iduo entre los mapuche por delegación de la comunidad para resol0er un determinado con-licto y no es que ello cambie radicalmente, sólo sostenemos que aparecen poderes personalizados que operan a una escala mayor y que no necesariamente persiguen la paz como ob3eti0o -inal (8yllanpangui, Raiguán)' 4ese a que el resto de las comunidades los neutraliza rápidamente, la existencia de ellos parece demostrar o bien la desesperación de los grupos que representaban para lograr un equilibrio en sus -ines, a cualquier precio en este caso, o bien la e0olución en algunos segmentos mayores hacia un poder personalizado que operara con independencia de su base comunitaria'

ELEJERCICIODELPODERENLAARAUCANIA, LA FRONTERA, Y MÁS SUR a) Si el ulmenato y la gestión estatal hispana estaban a comienzos del siglo DE en una -ase embrionaria (1#L", sUa>o, p' $;) es di-ícil sostener que el parlamento de $C*( se realizara sólo para -renar a un tercer elemento en discordia, los -ronterizos (1#L", sUa>o, p' *;), a menos que ba3o tal nombre se quiera considerar a aquellos que 0ulneraban las redes comerciales articuladas desde la 8raucanía a las pampas y desde la 8raucanía a los alrededores de 6oncepción, a-ectando los intereses económicos de las elites indígenas e hispano2criollas' "o se debe pasar por alto que, paralelo a ello, los espa>oles desarrollan, 3unto a la elite, un control de la población en aspectos legales, económicos y sociales desde 6oncepción a 6opiapó' 1o que sí acontece es la aparición de una situación en que nue0os -actores, como el crecimiento poblacional (B#"N!8, p' (@)*' y la necesidad de una mano de obra más disciplinada para labores más /urbanas/ y /modernas/, hacen cambiar el tipo de e3ercicio del poder (68R=8N"8" , $%@$)'

8mbos hechos los encontramos en pleno desarrollo no sólo en los alrededores de 6oncepción, sino en Santiago mismo y bastante más al norte (68R=8N"8" , $%@$)' 1a enorme masa existente, producto del crecimiento demográ-ico, no tu0o cabida en la haciendaM entonces, el patrón de domesticación social más masi0o, ni en los peque>os pueblos que entonces se -undaron (S818Q8R, $%;&, pp' *$2$77), por lo que esos grupos, además de luchar por procurarse una situación económica estable, deben amoldarse a paradigmas de comportamiento social de tipo legal que, para ellos, en su extrema or-andad social, resultaron muy di-íciles de asumir, como lo comprueban las innumerables causas 3udiciales que e0idencian, 3ustamente, la carencia de una racionalidad legali-orme en el comportamiento de estos su3etos y la herencia de una sensualidad tambi,n transgresora, elementos que, en parte, hasta incluso hoy son perceptibles' #n seme3ante situación, no debe sorprendernos que el e3ercicio del poder por parte de la elite hispano2criolla al comienzo, y criolla despu,s de $;$?, se trans-orme por largos períodos sólo en el e3ercicio de la -uerza hasta bien entrado el siglo DD incluso'''' #s lo que constituye a los mapuche cuando el #stado2"ación se desarrolla en la segunda mitad del siglo D D' b)#l e3ercicio del poder en el territorio comprendido entre las ciu2 dades de 6oncepción y 6opiapó puede ser asumido como el de /aquel nGmero restringido de indi0iduos que ocupan posiciones institucionales en los ni0eles político, militar y económico, cuyas decisiones son de un tipo tal que determinan el curso general de los acontecimientos y

a-ectan a la sociedad en su con3unto/ (<R NAF, = 11S, $%C;, p' (?)*%' 1a presencia de un proyecto de poder borbón, con un dominio inoperante, en parte atenuado, a ratos desprestigiado de sus bases trascendentes, pero dominio al -in y al cabo, de un proyecto que procura una conquista burocrática con el ob3eti0o de controlar la población (especialmente la autonomía de los criollos), a las autoridades locales, y, mediante acuerdos de paz y parlamentos, a la población indígena en la zona de la Prontera, así como a grandes corporaciones como la glesia y ordenes religiosas como los 3esuitas y -ranciscanos, además de me3orar la producti0idad, reiteramos, la presencia de un proyecto ordenador y centralizador en 3uego con otro proyecto similar en magnitud en crecimiento (de la elite terrateniente) nos -acilitaba mirar desde /arriba/ los e-ectos del e3ercicio del poder sobre una masa mestiza que lentamente era modelada social, política y económicamente' 8quí, quien e3erce la -uerza lo hace sin una resistencia considerable por parte de quienes son a-ectados por ello'

#n el mundo mapuche, con la multiplicidad de poderes descritos, en igualdad en cuanto al e3ercicio de la -uerza y de las in-luencias al respecto, se hace más comple3o mirar desde /arriba/ cómo opera /un/ poder sobre otros menores, porque, además, las rápidas trans-ormaciones de los -actores en 3uego lo tornan enormemente inestable, ya sea por la ausencia de una -orma de gobierno centralizada que imponga un ordenamiento social supralocal y metaparental de naturaleza se>orial o estatal, o por la carencia de medios represi0os su-icientemente poderosos que permitieran e3ercer coerción sobre los su3etos sociales obligándolos a mantenerse en paz (1#L" p' $;C)' #sta situación 3unto a la carencia entre ellos de categorías como /nación/, /#stado/ o /reinos/, no signi-ica que carezcan de una dinámica de poder, o que en esta dinámica dependan del mundo hispano2criollo' 1o que ocurría era que /la política tribal en las o la 8raucanía se 0eía -orzada a operar con pragmatismo en la medida que ninguno de los paradigmas que enmarcaba su desarrollo poseía la durabilidad o la permanencia que permitieran plantearse estrat,gicamente' Facticismo por sobre planes de larga duraciónJ esa parecía ser la m,dula de la política tribal y su debilidad más -undamental/ (1#L", p' $@%)(O' #s necesario pensar en otro concepto de poder, entonces, y nos es Gtil, en cierta medida, el de Boccara en el sentido de que el poder no es /ni una institución, ni una estructura ni una determinada potencia de la cual algunos estarían dotados sino que es la denominación que uno presta a una situación H para nosotros, de hegemonía 2 comple3a en una sociedad dada/($' 4ensamos que es aquí donde es conceptualmente Gtil percibir cómo ,stas operan en -unción de las /hegemonías menores/' Aacia -ines del siglo DE e inicios del DE los mapuche mantenían la tendencia a la autonomía política en sus bases sociales, una gran -lexibilidad para establecer alianzas mediante gestos rituales, una potencial capacidad militar y un respeto y apego a la tierra, de la que no sólo obtenían alimentos sino pertenencia psíquica, religiosa y cultural' 4ero tambi,n aparecían nue0os -actores que modi-icarían su comportamiento socio2político, económico y militar' 8umentaba su población y los rendimientos agrícolas de las nue0as especies 0egetales disminuían cada 0ez más, se a0enturaban a la pampas en la bGsqueda de ganado caballar, no sólo para su alimentación sino para intercambiarlo por productos europeos que les eran ya imprescindibles (hierro, g,neros, etc'), es decir, no pocos se habían con0ertido en concha0adores estableciendo extensos circuitos comerciales en los que podían comportarse como -eroces guerreros y ladrones o en hábiles diplomáticos, sin abandonar, por supuesto, sus labores agrícolas y ganaderasM es decir, el mapuche transitó por -ronteras di0ersas en las cuales sostu0o distintos tipos de guerrasJ /0irtuales/, esporádicas, y permanentemente -rontales' #l comercio hizo aparecer en su comunidad hombres con una in-luencia desconocida, sin relación con el lina3e o con la religión, la de la riqueza, los ulmenes, que disputaron el poder a toquis, lonKos y machis, en medio de un #stado espa>ol que implementaba políticas de mayor tolerancia hacia ellos en la -rontera del Bio2Bío, no así en las pampas más allá de los 8ndes, y en medio de una política misional, de discutibles in-luencias' +#xperimenta el habitante situado al sur del Bío2Bio en el siglo DE una situación de or-andad social similar a la del mestizo que 0i0ía al norte de 6oncepción o, al menos, de /con-usión/ ante una

sociedad que se extiende desde las pampas hasta los alrededores de la cordillera de "ahuelbuta, Ealdi0ia y =endoza, que produce y comercializa de -orma distinta a la tradicional, que debe luchar 3unto a amigos que antes eran enemigos, y con enemigos que antes eran amigos, y que obser0a en su sociedad la existencia de enormes di-erencias en la riqueza material. "o se puede descartar el rápido tránsito adaptati0o de una moral a otra por parte del mapuche ante seme3antes situaciones, la existencia en ,l de una doble o triple moral en aquella ,poca, lo que ya lo prepara para asumir la penetración más pro-unda de la Aegemonía =ayor en desarrollo en el siglo D D' Sobre esta realidad, actGa el #stado2"ación por lo que en no poca medida los mapuche están predispuestos a asumir las categorías que ,ste impone' Seguramente el ni0el de estas in-luencias es 0ariable en los di-erentes grupos, así como tambi,n el ni0el de permeabilidad de las /hegemonías mayores/ sobre las /menores/' c ) 1a escasa pro-undidad territorial y legal del proceso de ndependencia en 6hile, la d,bil constitución del #stado2"ación despu,s de ello y la ausencia de una re0olución industrial que democratizara algo más el conocimiento mantu0ieron en la primera mitad del siglo D D casi intactas las condiciones anteriores en las que el mapuche estaba inserto' 1a guerra sigue operando para el mapuche como elemento básico en sus relaciones intra e inter,tnicas/' Si bien una de las principales 3usti-icaciones de la ocupación de la 8raucanía -ue que el #stado chileno eliminaría la 0iolencia inter2,tnica que asolaba a la región desde mediados del siglo D D, la 0iolencia horizontal recrudeció entre $;;? y $%?? echando por tierra tanto el precario pacto de gobernabilidad que había pre0alecido en el área como la posibilidad de una rápida modernización de la región' #sta guerra ,tnica se produ3o por la debilidad del #stado chileno, el colapso del gobierno cacical y la irrupción de los intereses pri0ados' 6uando nadie mandaba no sólo todos querían mandar sino sacar 0enta3a de esta crisis de gobernabilidad' #sta 0iolencia no era ni ciega ni arbitraria ni procedía de un supuesto barbarismo de los su3etos populares sino que se deri0ó de las condiciones que la /paci-icación/ impuso al ignorar a los demás grupos por centrarse en la cuestión mapucheM así, los mestizos -ronterizos desarrollan una gran 0iolencia hacia los otros grupos ,tnicos en un proceso histórico que mezclaba su tradicional resistencia al orden y a la disciplina con un nue0o resentimiento social' 1o anterior rompió las relaciones sociales que se habían establecido entre mapuche y mestizos al ser ocupada la 8raucanía tiempo antes por las necesidades de cooperación que impusieron las modalidades laborales introducidas por el capitalismo en marcha' #sta 0iolencia tambi,n obedecía a un proceso de exclusión de más larga duración del que no estu0ieron eximidos los agentes estatales'

#l desmantelamiento de los dispositi0os militares tribales y el colapso de la autoridad de los loncos de3aron a las comunidades mapuche totalmente expuestas a esta 0iolencia' 4ero, si anta>o los habitantes de la 8raucanía habían cometido robos, asaltos y homicidios, estos delitos habían sido lle0ados a cabo, generalmente, en un contexto de guerra o moti0ados por la 0enganza' #n otras palabras, se podía alegar una causa /3usta/ para el e3ercicio de la 0iolencia' :esde $;;?, sin embargo, ,sta desplazó estas moti0aciones y se situó como uno de los principales paradigmas que de-inían la naturaleza de las relaciones sociales' 1a pro-usión de armas de -uego, la imitación exagerada de las modalidades mestizas y la tensión que se 0i0ía como consecuencia de las continuas p,rdidas de tierras, de prestigio y de auto2estima in-luyeron decisi0amente' #s en ,ste ámbito, donde se desarrollan tambi,n actos de 0iolencia de mapuche contra mapuche, a-anes de 0enganza, ebriedad, malquistamientos o pendencias para saldar cuentas pendientes -ueron el 0ehículo para ella, así como tambi,n la -ormación de bandas que asolaban a sus compatriotas, lo que re-le3a la magnitud que alcanzó entre ellos la crisis social desatada por la ocupación chilena y la introducción de modalidades capitalistas más pro-undas de producción' Fambi,n algunos se unieron a los mestizos en estas acciones, aunque su nGmero no -ue muy signi-icati0o'

Si bien lentamente los mapuche comenzaron a acudir a los tribunales, su incorporación a la institucionalidad estatal tenía di-icultades' Su pri0acidad desaparecía ba3o la mirada inquisiti0a de un sistema institucional que dependía en su existencia de una actitud de 0igilancia y castigo y las acciones pri0adas eran ahora delitos, lo que desconocía una larga tradición tribal'

#xistieron tambi,n otras -ormas de resistencia, a saber, mo0ilizaciones pací-icas o marchas desde las reducciones a estancias, 0illas o ciudades, arriesgando la matanza de sus mu3eres y ni>osM tambi,n suble0aciones, asaltos y malones que realizaron como comunidad, aunque -ueron escasos pues pre0alece la demanda del liderazgo mapuche para que se pusiera -in a esta situación de caos, presionando al #stado chileno para que asumiera una posición más -irme en la de-ensa de los derechos de la comunidad' 8un así, los no más de $?? mil mapuche comienzan a actuar como -orasteros en sus propias tierras y, pese a peque>os ,xitos de algunas comunidades, lo que pre0alece es la desolación general/'

HEGEMONÍA, GUERRA, IDENTIDAD Eemos, por lo tanto, una continuidad en cuanto al papel que la guerra tiene en las resistencias que el mundo mapuche sostiene' Si bien estamos de acuerdo en que la hegemonía puede operar por imposición o por con 0encimiento, para el caso en estudio, la existencia de los di-erentes tipos de guerra plantea, además, un tipo intermedio que incorpora ambos al mismo tiempo' #n este sentido, parece que nos acercamos a Nramsci al considerar que las dos superestructuras 2 la sociedad política y ci0il 2 operan con3untamente, pero una mirada más atenta nos lle0a a matizar esta a-irmación' Spi0aK expone una teoría del cambio histórico en que ,ste es tramado como con-rontación y no como transición (R E#R8 69S 68"V9 H B8RR8NW", sUa>o, pp' *7C2*7%)' 1o expuesto para el mundo mapuche respecto a la guerra nos muestra una situación en que ,sta es proyectada al mismo tiempo como con-rontación y transición' 6on-rontación a partir de la guerra como -orma de resol0er una coyuntura inmediata que permita desarrollar una transición a un cambio mayor de más largo alcance, como son las -ormas capitalistas de producción y comercialización que algunos grupos mapuche ya desarrollaban o bien su inserción al mundo legal del #stado2"ación' 4ero tambi,n está implícito el mantenimiento de un stato quo' Fodo depende de qu, grupo se trate y del contexto que lo rodea' :e esta -orma, los mapuche, en toda su 0ariedad, mane3an tiempos2acción distintos, determinados por las urgencias que sus respecti0as hegemonías imponen' 8lgunos quieren que las cosas sigan sin modi-icación, pues la situación los -a0orece mientras a otros los incomodan o ponen en peligro su sobre0i0encia' #stas constantes las hemos 0isto en desarrollo en los siglos DE y D D'

1as estructuras ci0il y política de la sociedad mapuche no operan con3untamente para elaborar resistencias a más largo plazo, las que son asumidas por las /hegemonías menores/' Istas no nos parece que sean dominio de la estructura política pero sí logran sobre0i0ir' Paron, por e3emplo, para una -echa tan tardía como $%@7, resaltó la per0i0encia de elementos religiosos expresando cómo el /orden moral/ mapuche o su constitución ideal y religiosa les pro0eían una estructura panmapuche de autoconciencia, identidad y creencia tradicional otorgándole una mayor -uerza de adherencia a sus 0alores ,tnicos (: 11#A8B, p' $(()(7' Sin duda que estas /hegemonías menores/ son tambi,n permeadas sin que sepamos el grado en que ello se produce, cuáles son estas concesiones, si ello es un proceso intencional y en qu, grupos ocurre y en qu, tonos' #xisten tambi,n otras situaciones que se nos escapanJ +hasta qu, punto de le3anía de la /-rontera/ las /hegemonías menores/ mapuche pueden negociar con ,xito su plena sobre0i0encia., es decir, +cuál es la /-rontera interna/ de los propios mapuche, aquella donde se permean los elementos exógenos, es territorial o psíquica.M +cuál es la relación entre los elementos culturales de las /hegemonías menores/ ligadas a la posesión del territorio mapuche y el ,xito de los elementos modernos. "o tenemos respuestas para ello, pero creemos que en ellas subyace la comprensión no sólo de las nue0as hegemonías que impone el #stado2 "ación sino de las propias que se generan en el mundo mapuche' 9na constante 0ista en este mundo es lo e-ímero que resulta para un grupo determinado establecer una /hegemonía mayor/, lo que nos lle0a a reconocer un hecho central para esta cultura, la existencia de una -ormación social estable sin un centro hegemónico Gnico (186189 y =!9PP# $%%?, p' $(%)&' 6reemos que la estabilidad es otorgada a largo plazo por

las /hegemonías menores/' 1os mapuche en este tránsito, sin embargo, han negociado sus hegemonías /mayores/ y /menores/ en esta 0erdadera diáspora cultural que han establecido, lo que ha generado una /memoria de la experiencia/ que los cohesiona(@' Son modernos, por lo que su temporalidad hace siglos que de3ó de ser la prehispánica' Su tradición, por lo tanto, recoge esta negociación' Si pensamos que *U( de ellos en 6hile hoy 0i0en en Santiago, la 0ariedad de estos procesos nos lle0a posiblemente a considerar que, en muchos casos, las di-erencias entre estos tipos de hegemonías prácticamente no existen' Se ha hablado de la p,rdida del lengua3e en los mapuche urbanos' 1a /hegemonía mayor/ absorbe a la /menor/ o ha comenzado a hacerlo en -orma más e0idente en este caso' #s probable, por tanto, que las /hegemonías menores/ que aGn sobre0i0en, en mayor medida lo hagan si están cercanas a los hábitat originarios, aunque aquí tambi,n se debe ser prudente, por e3emplo, para percibir la permeabilidad de las rei0indicaciones mapuche en su di0ersidad y las de los distintos grupos externos a ellos, el gobierno incluido, que los han in-luido' :e esta -orma, la modernidad les sigue planteando un tipo especí-ico de /hegemonía mayor/ a la que los mapuche responden en -unción de los contextos que ella plantea, lo que 0ienen realizando cada 0ez más en medio de mayores urgencias, desde -ines del siglo DE , al menos' 1a permanencia de sus /hegemonías menores/, por discutibles que sean, demuestra que las suyas están inscritas en parte en estos u otros parámetros, que /resisten/ tambi,n en -unción de otros elementos, que, por lo tanto, conser0an otras matrices de otredad, que adquieren otras 3unto a las /propias/, todo lo cual es proyectado, por e3emplo, hasta una guerra territorial actual que opera en espacios de con-rontación y transición cada 0ez más restringidos'

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I''ER'ANN, 3REDDF

Notas
5 Hablamos de Hegemonía cuando un sistema de dominaci$n logra por medio de la coerci$n o del consenso los objeti*os 3ue se propone# , 6R789%S' +1A)D7A# "Hegemonía y +onstrucci$n de la 9aci$n# Algunos Apuntes"# %n: Papeles de Traba o. !entro Interdisciplinario de !iencias "tnoling#ísticas y $ntropol%gico&Sociales, )9R# 9; <' abril' 5==>' p# ..# . 1o planteamos específicamente en "Dolor' 7dentidad y oder# 0ranz ?af@a# +artas a !ilena"# 'e(ista de "studios Sociol%gicos n) A' )ni*ersidad +ardenal Sil*a Henrí3uez' Santiago' ,--,' pp# ,-A B ,.C# TambiDn en "%l 0actor inoc"et# Dispositi*o de oder y %lites# +"ile' 5=E.& 5=A-"# Tesis de !agíster' )ni*ersidad de +"ile' ,--.' pp# ,C& ,C,' ,C> B ,CE#

4 Citado por BRIONES, CLAU IA, !"e#e$o%&a ...", op. cit., p. 34. John y Jean Comaroff expresan que no todos los símbolos y significados son referidos a un orden hegemónico, a posiciones de poder. Esto nos parece discutible. Creemos que toda "hegemonía menor" posibilita directa o indirectamente la posición de la "hegemonía mayor", dependiendo del contexto en que esto ocurra. Lo anterior se deriva del concepto de poder que manejamos, el que entendemos, siguiendo a Foucault, como energía que se despliega en cada sujeto y en cada sociedad humana, limitada por las pautas de conducta, hábitos de introspección y sistemas de conocimiento existentes; esta energía se expresa en diferentes tipos de organizaciones culturales, económicas políticas, sociales y militares. Pensamos en la existencia de un "dispositivo de poder", no necesariamente con Foucault, cuando un individuo, en función de una predisposición previa para el desarrollo de una mayor eficiencia de uno o alguno de sus aspectos, es quien ejerce poder eligiendo abiertamente y en forma específica una dirección y/o mecanismo o método cada vez que se presenta la oportunidad de desplegar la energía que antes mencionamos. Un dispositivo de poder opera, entonces, como una "máquina" en determinados contextos en la búsqueda de objetivos específicos constituyendo, por lo tanto, una "hegemonía menor" susceptible de transformarse en "mayor". En un nivel societal mayor, el poder lo entendemos como el desarrollo de "estrategias de sobrevivencia" (la idea la tomamos de Eduardo Cayeres), lo que no necesariamente integra los elementos antes descritos para tipificar el poder que despliega un individuo. 5 Usamos el término pensando en las prevenciones que Braudel analiza al respecto en "Civilización Material, Economía y Capitalismo", volumen II, capítulo III. Alianza Editorial, Madrid, 1984.

C Fer: D%1R78' (A1T%R en "tnog*nesis, hegemonía y naci%n. +a construcci%n de identidades indígenas y nacionales en la incorporaci%n de la poblaci%n originaria norpatag%nica al estado&naci%n ,-./0 1 -2345. Tesis Doctoral' )ni*ersidad de 6uenos Aires' ,--,# E Dille"ay afirma: "1os nombres Dtnicos indican las diferencias socioculturales entre los mapuc"e' el resto de los nacionales y otros grupos' pero no explican o describen explícitamente por 3uD las condiciones culturales o conductas son diferentes y c$mo ellas pueden continuar desarrollGndose en el futuro"

A Raymond (illiams nos lle*a a pensar 3ue este proceso carece a ratos de una " linealidad" analítica co"erente para nuestra comprensi$n pues "juega" con los contenidos culturales de manera ambigua imponiendo un conjunto de prGcticas mGs 3ue de ideas donde no se separa con precisi$n el pensamiento del proceso social material ,Mar6ismo y +iteratura, op# cit#' pp# 5.HB 5<,4#

6 CIS ERNA, <A RICIO. #Estr%1t%ra S&1ial ) DinDmi1a Se9mentaria en la Ara%1an5a#. !e/ista de Historia Indígena 34*, +667, 3a1%ltad de 3il&s&45a ) 2%manidades, de0artament& de Cien1ias 2ist(ri1as, Universidad de Chile, 00. 77, 7/. A

similar 1&n1l%si(n lle9a ALCA'AN, EU$ENIO en #L&s 'a0%1he 2%illi1he del 3%tah%illima0% Se0tentri&nal@ EI0ansi(n C&l&nial, $%erras Internas ) Alian>as <&l5ti1as J+,-0 . +,62K#. !e/ista de Historia Indígena 345, +66,, 3a1%ltad de 3il&s&45a ) 2%manidades, de0artament& de Cien1ias 2ist(ri1as, Universidad de Chile, 00. 72, 7AK.

10 SILVA GALDAMES, OSVALDO. "Hombres Fuertes y Liderazgos en las Sociedades Segmentarias: un Estudio de Casos". !uadernos de Historia 7)-8, Departamento de Ciencias Históricas, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile, 1995, p. 63. 11 BENGOA, JOSÉ. Historia..., op. cit., p. 28. 12 SCARDUELLI, PIETRO. "Dioses, espíritus, Ancestros", citado por CISTERNA, PATRICIO, "Estructura...", op. cit. p. 71). 13 CISTERNA, PATRICIO. "Estructura...", op. cit. p. 72. Esto tiene también otra lectura, posiblemente complementaria a la expresada: el descuartizamiento, la cabeza de trofeo, el canibalismo, la tortura de los prisioneros las masacres en los enclaves enemigos surgirían, en el siglo XVI, como formas de "guerra sicológica" para aterrorizar al enemigo. SILVA GALDAMES, OSVALDO, "Hombres...", op. cit. p. 63.

5< 1%I9' 1%89ARD8# "+onflictos###"' op# cit# p# 5AA# %n cuanto a la situaci$n mapuc"e en el estado pre&reduccional y reduccional' para 1atc"am los cambios en su religiosidad se orientan a un predominio cada *ez mGs sostenido del culto a los antepasados# ara /ue*ara' a la cabeza de los espíritus buenos estaban los de los antepasados y los 3ue traían beneficios# %s decir' se mantiene' pese a los cambios operados en otros aspectos' el *ínculo entre organizaci$n social y creencias religiosas J0oerster' Rolf# "7ntroducci$n a la Religiosidad !apuc"e"# %ditorial )ni*ersitaria' Santiago' 5==.' pp# >5' >.4#

5> Respecto a 1os Angeles' en el período independentista' un *iajero norteamericano expresa 3ue "es el dep$sito de todos los artículos de comercio entre los indios y los "abitantes de la pro*incia' y en la calle principal' 3ue tiene como una milla de largo' se encuentran mGs manifestaciones del comercio y de la industria 3ue en lugar alguno de los 3ue "e *isitado en el país"# K# 0# +offin Jcitado por F711A1868S' S%R/78# "1a +asa 0ronteriza"# 9oletín de Historia y Geogra:ía n.--, )ni*ersidad +at$lica 6las +aLas' p# .E4# %n relaci$n con la red "acia las pampas' *er !andrini' Ra2l# "1as fronteras y la Sociedad 7ndígena en el Mmbito ampeano"# $nuario del I"HS, 7)-;, Tandil' )9+ 6A' p# ,A# 5C "1a política del %stado "acia los indígenas de la zona central se orient$ a estimular el abandono de su condici$n# %n cambio' en la frontera' debido a la imposibilidad de un triunfo militar sobre los mapuc"e' opt$ por reconocerlos como tales' e inclusi*e como "naciones"# 1a /uerra Defensi*a' la política de parlamentos y de reducciones buscan un encuentro en medio de diferencias insal*ables# %l parlamento' uno de los elementos principales de esta síntesis Jactuando junto a la labor de los capitanes de amigos' tenientes de indios' comisarios de naciones' intDrpretes' lenguaraces mediadores' intermediarios' portadores de obse3uios' jueces y espías4 represent$ no s$lo una negociaci$n sino tambiDn una fiesta' un despilfarro y una ritualidad J08%RST%R' R81%# Introducci%n a la 'eligiosidad Mapuche. %ditorial )ni*ersitaria' Santiago' 5==.' pp# ,>' ,C4# 1os espaLoles al reconocerles embajadores en Santiago a los mapuc"e' les otorgaban el reconocimiento de 3ue constituían una suerte de naci$n y ponían a sus conflictos en igualdad de importancia con los 3ue a ellos afectaban# " az a cambio de mayor autonomía y autonomía en paz era el precio 3ue establecía el gobernador para consagrar formalmente el sistema de coexistencia 3ue comenzaba a pre*alecer en la frontera" J1%I9' 1%89ARD8# "+onflictos###"' op# cit#' p# 5=.4#
Nota 16: continúa en la siguiente pág.

Debemos tener claro 3ue los espaLoles actuaban mGs por tener un sentido político en sus decisiones 3ue por una comprensi$n de los paradigmas mGs profundos 3ue enmarcaban la política tribal# De "ec"o' a uno de los gobernadores espaLoles' a Antonio !anso de Felasco' le "repugnaba" tener 3ue tratar a los mapuc"e como naci$n independiente' "acer paces casi todos los aLos' entregarles regalos' "acer fiestas y paradas militares J6%9/8A' K8SN# Historia..., op# cit#' p# .C4# %sta política' 3ue busc$ el e3uilibrio por medio del consenso con los mapuc"e' fue implementada en +"ile por el brigadier 0rancisco Oa*ier de !orales# "Su gobierno interino marc$### el paso de la Dpoca en 3ue se formulaban grandes propuestas bDlicas' a la era de los parlamentos' embajadores y capitanes de amigos" J1%I9' 1%89ARD8P S71FA' 8SFA1D8P TN11%Q' %D)ARD8# "1a /uerra +ontra el !al$n en +"ile' +uyo y 6uenos Aires' 5E>- B 5A--"# !uadernos de Historia 7)-/, Departamento de +iencias Hist$ricas' 0acultad de 0ilosofía y Humanidades' )ni*ersidad de +"ile' 5==E' p# ,C4# Su política fue seguida por su sucesor' Agustín de KGuregui# 5E A1D)9AT%' +AR18S# "%l indígena y la 0rontera"# %n: 'elaciones <ronteri=as en la $raucanía. %diciones )ni*ersidad +at$lica de +"ile' 5=A,' p# E<# 5A QA AT%R' H8RA+78# "1a %xpansi$n Araucana en los siglos OF777 y O7O# "n> Rela'(o%es Fro%)er(*as e% la Ara+'a%&a, %diciones )ni*ersidad +at$lica de +"ile' 5=A,' p# 2.5.

5= !N9D%Q' 1)Q !AR7A# "1a organizaci$n###"' op# cit# p# 5,.# ara resol*er las diferencias políticas con el mapuc"e' el espaLol usaba la guerra o estado de guerra y la negociaci$n# %sta 2ltima "es total' en el entendido de 3ue participan todas las partes' de uno y de otro lado" pues "lo 3ue se juega en esta instancia es la alteridad" J08%RST%R' R810 B F%R/ARA' K8R/%# "Relaciones###"' op# cit#' p# ,>4# 1as juntas de indios y las parlas' expresiones de los mapuc"e' dan origen a los parlamentos' desconocidos por los espaLoles' aun3ue estos los preparaban meticulosamente con consejos de guerra J!N9D%Q' 1)Q !AR7A' "1a organizaci$n de los arlamentos de 7ndios en el Siglo OF777"# %n: 'elaciones <ronteri=as en la $raucanía. %diciones )ni*ersidad +at$lica de +"ile' 5=A,' p# 5,A' 5..4# 1as paces del siglo OF7 tu*ieron por finalidad terminar con la guerra' pero "acia el siglo OF777 los temas "abían *ariado# Se realizaban por la situaci$n inestable de la frontera' por la situaci$n de paz de la misma o por ceremonial y boato J!N9D%Q' 1)Q !AR7A# "1a 8rganizaci$n###"' op# cit#' p# 5<,4# %n 5C<5' el parlamento de Ruilín reconoce a los mapuc"e su independencia al sur del 6ío&6ío' "asta el ToltDn# Sin embargo' constantemente esto fue *ulnerado lo 3ue' en medio del desarrollo econ$mico 3ue ya se experimentaba al norte y sur de +oncepci$n' se "izo intolerable para ambas partes# %l parlamento de 9egrete en 5E,C' demostr$ 3ue las relaciones de guerra serían distintas entre "ispano&criollos e indígenas al

controlar las rebeliones de estos 2ltimos y los abusos por parte de las autoridades espaLolas# )n punto por primera *ez extensamente atendido fue' justamente' el relacionado con el comercio' con su control por parte de las elites 3ue ya se beneficiaban de Dl#

20 LEÓN LEONARDO. ?isciplinamiento Social y !onstrucci%n del "spacio P@blico en la <rontera Mapuche de !hile. -/00&-/40. Universidad de Val0ara5s&EUniversidad de Chile, 0. ++. 2+ 3OERS ER, ROL3; VER$ARA, BOR$E. #Rela1i&nes...#, &0. 1it. 0. 27. 22 '!NDE", LU" 'AR=A. #La Or9ani>a1i(n...#, &0. 1it., 0. +L6 2A LEÓN, LEONARDO. Clases 'a95ster 2ist&ria de Chile. C%rs&@ #$&;erna;ilidad ) <a1t& C&l&nial en las 3r&nteras 'a0%1he#. Universidad de Chile, 2M Semestre, 2000.

,< 1%I9' 1%89ARD8# "Disciplinamiento###"' op# cit#' p# .E# ,> 08%RST%R' R810P F%R/ARA' K8R/%# "Relaciones###"' op# cit# p# 5<'5># ,C 1%I9' 1%89ARD8' "Disciplinamiento###"' op# cit# p# 5>#

,E 6%9/8A' K8SN# 8p# cit#' p# .C# /uarda' /abriel en Historia "rbana del !eino de Chile expresa 3ue !agnus !$rner "a destacado c$mo entre 5EC- y 5EA> la poblaci$n de +"ile aumenta en una proporci$n muy alta s$lo comparable a la experimentada entonces por !Dxico' p# ,5.#

,A "+on la fuerza se asocia la idea de algo 3ue estG pr$ximo y presente# %s mGs coerciti*a e inmediata 3ue el poder# Se "abla' con mayor Dnfasis' de fuerza física# A ni*eles inferiores y de animales' es mejor "ablar de fuerza 3ue de poder# )na presa es agarrada por la fuerza y lle*ada a la boca con fuerza# +uando la fuerza dura mGs tiempo se con*ierte en poder# ero en el instante crítico' 3ue llega de pronto' en el instante de la decisi$n y de lo irre*ocable' es otra *ez fuerza pura# %l poder es mGs general y mGs *asto 3ue la fuerza' contiene muc"o mGs' y no es tan dinGmico# %s mGs complicado e implica incluso una cierta medida de paciencia"# J+A9%TT7' %1SAS# Masa y Poder, Alianza %ditorial' !adrid' 5==>' p# ,EE4# ,= (R7/HT !711S' %n: ASSA98' A9T8978# Sociología del Poder, +entro %ditor de AmDrica 1atina' 6uenos Aires' 5=EA' p# .-#

.- 1%I9' 1%89ARD8# "RaiguGn###"' op# cit# p# 5C=# ero se debe considerar 3ue ello no agota el tema' pues' en algunas instancias del siglo OF777' como el caso del inicio del apogeo de Ayllapangui' el anterior concepto de poder' el 3ue mira c$mo los "de arriba" ejercen el poder casi sin contrapeso' parece ser el mGs adecuado' al menos para describir las líneas generales de desarrollo# )n encuentro entre ambas formas de conceptuar el poder se produce al analizar el parlamento de 5E,C' es decir' por un lado el normal intento normati*o estatal espaLol 3ue procura establecer una ley perdurable en el tiempo y en el espacio y' por otro' el intento mapuc"e de e3uilibrar los intereses predominantes de los poderosos ulmenes' lon@os y to3uis con el de una *ariedad de comunidades y' dentro de ellas' de microcomunidades' así como con los poderes religiosos 3ue operaban al interior de su sociedad' sin una mayor pretensi$n 3ue resol*er los problemas puntuales 3ue los a3uejaban' en el marco general de una guerra 3ue seguramente ya comenzaba a tener costos econ$micos# Sin embargo' T basta con lo anterior para comprender el sentido del poder en el mundo mapuc"eU# Sin duda 3ue la "moralidad" del ejercicio de su poder 3ueda sin percibirse plenamente# or muc"o 3ue desde la llegada espaLola "ayan sido permeados culturalmente' "acia el siglo OF777 mantienen elementos propios# 9o se puede dudar 3ue' desde el siglo OF7' "an sufrido cambios al respecto y 3ue' seguramente' en las líneas gruesas' el ejercicio de su poder se confunde con la forma en 3ue el espaLol lo ejerce tambiDn seg2n mencionamos para el caso del estudio del surgimiento de Ayllapangui en la 7ntroducci$n# ero' en el siglo OF777' el mundo mapuc"e ofrece parGmetros distintos 3ue no pueden menoscabarse o ignorarse sin correr el riesgo de asimilarlos demasiado a patrones 3ue no les pertenecen y 3ue' al fin y al cabo' los desfiguran "ist$ricamente# 0inalmente' T3uD concepto de poder podemos aplicar en la frontera en torno a la ciudad de +oncepci$nU# ensamos 3ue el caso es similar al mundo mapuc"e' es decir' existe una multiplicidad de focos 3ue ejercen influencias para proteger y "acer pre*alecer sus intereses' s$lo 3ue a3uí' para el anGlisis' es necesario desdoblarse "acia una racionalidad de poder del %stado borb$n' o bien de misi$n religiosa' o de la 7glesia en su totalidad' del ejDrcito e "ispano&criollos' o de los mapuc"e en toda su *ariedad' todo' no perdiendo de *ista las modificaciones 3ue produce el paso del tiempo# %specialmente' no se debe nunca ol*idar 3ue la frontera es un espacio donde' justamente' no existe una "egemonía permanente#

A+ *OCCARA, $UILLAU'E. #Dis0&sitiv&s de <&der en la S&1iedad 3r&nteri>a Chilena del Si9l& ?VI al Si9l& ?VIII# JEn@ <IN O, BOR$E Jedit&rK, ?el ?iscurso !olonial al Proindigenismo, "nsayos de Historia +atinoamericanaA, Edi1i&nes Universidad de la 3r&ntera, em%1&, +667K.

4; %xpresa 1eonardo 1e$n J"Tipos###"' op# cit#' p# .>4 3ue para "el anGlisis del mundo fronterizo & del siglo O7O & es fundamental combinar la doble dimensi$n 3ue creaba la coexistencia pacífica con la guerra' especialmente cuando la frontera asil$ a "ombres desesperados' fugiti*os y desertores 3ue desde el anonimato buscaron re"acer sus *idas"# AA 2em&s Se9%id& las ideas de Le&nard& Le(n, eI0resadas en #Vi&len1ia Inter.E!tni1a en la Ara%1an5a. +//0, +600# JEn@

LEÓN LEONARDO, <A RICIO 2ERRERA, LUIS CARLOS <AREN INI, SER$IO VILLALO*OS, $raucanía> +a <rontera Mesti=a, Siglo XIX. Edi1i&nes UCS2, Santia9&, 200A, 00. +/+ . +/L, +66, 20- . 20,, 22- . 22,, 2A0, 2A7, 2L- . 2L,, 2-+, 2--, 277K.

.< D711%HAV' T8!# "Araucanía###"' op# cit#' p# 5..# Rolf 0oerster afirma 3ue "en la totalidad de la literatura testimonial mapuc"e existe un cierto e3uilibrio entre los testimonios sagrados y los profanos"' 3ue no conoce a2n "un texto publicado donde lo sagrado arrase con lo profano"' pero 3ue "ambas posibilidades son factibles"' "aun3ue & agrega B no sD si es factible la primera alternati*a" J"%l Testimonio Sagrado %ntre los !apuc"e"# %n: 9ARFM%Q' K8R/%' +a In(enci%n de la Memoria, e"uDn %ditores' 5=AA' pp# 5,E' 5,A4#

A- Citad& 0&r *RIONES, CLAUDIA, #2e9em&n5a...#, &0. 1it., 0. LAK. A7 <arte de estas ideas las t&mam&s de *ERNAND, CAR'EN JSeminari& de D&1t&rad& # e&r5as de la 2ist&ria ) <&stm&dernism&#, Universidad de Chile, se9%nd& semestre, 200AK, H%ien se re4iere a las diDs0&ras N%d5as ) a4r&ameri1anas. Las hem&s ada0tad& a n%estr& 0resente interOs.