LA PRESENCIA DE DIOS (Ronald Knox

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A veces, al leer algún libro piadoso, por ejemplo, un devocionario para niños, podemos encontrar -quizá, explicando cómo prepararse para la Confesión- este curioso requerimiento: «Ponte en presencia de Dios». ¿Qué se espera de nosotros en este caso? Porque estamos en presencia de Dios todo el tiempo; es decir, Él nos tiene presentes. Pero lo que quiere decir el devocionario es que, en ese momento solemne, el niño debe recordar que está en presencia de Dios, y esto tiene bastante sentido. Los niños no se portan en la iglesia como angelitos. Es perfectamente posible que el niño a quien se le dirija el consejo de que se ponga en presencia de Dios esté cuchicheando con el que tiene al lado, o haciendo muecas a través del pasillo. Se le recuerda, pues, que esa conducta está fuera de lugar en la presencia de Dios. Pero los mayores ¿qué tenemos que hacer cuando se nos dice que nos pongamos en presencia de Dios? Nos acomodamos en el asiento, dejamos las gafas sobre el reclinatorio, nos pasamos una mano por el pelo y miramos el reloj. ¿Y luego, qué? No hemos olvidado que estábamos en presencia de Dios; sabemos que siempre lo estamos. ¿Cuál es la exacta fuerza del requerimiento? ¿Cuál es el misterioso paso siguiente que «nos pone» en la presencia de Dios? Pienso que el supuesto devocionario no quiere decir que recordemos el hecho de que estamos en presencia de Dios, que es algo fácil de hacer. Pienso que lo que quieren decir- nos es que nos sintamos como si estuviéramos en la presencia de Dios, y eso es algo extremadamente difícil. Si yo te hubiera dicho -por alguna razón retórica- «imagínate que estamos en una isla desierta», tú serías capaz de conseguirlo. Has leído Robinson Crusoe cuando eras joven; has visto islas desiertas en fotos. Algunos, los que tienen una fuerte imaginación visual, serían capaces de cerrar los ojos y ver perfectamente los arrecifes y las palmeras, oír el lameteo de las olas, sentir el agudo olor salino del mar. Otros deberán contentarse con pensar en una isla desierta, construyendo la imagen, detalle por detalle: «Sí, yo podría pasear por la costa buscando cangrejos o trepar por algún árbol adecuado para amarrar la camisa y llamar la atención de los ocasionales buques de guerra que pasaran ...», o algo así. Pero todos podríais ser capaces, a través de imágenes, de hacer lo que se os ha dicho. Por el contrario, si yo te dijera: «imagínate la presencia de Dios», siendo algo verdadero, no serías capaz de imaginarlo. Una presencia que no está confinada por el espacio, que no ocupa sitio en el espacio, no impresiona de ninguna manera a los sentidos. Una presencia creativa, que da a todo lo que le rodea cualquier realidad que esas cosas posean ... «¡No, no! ¡Basta!», me dirías, «no puedo ni comen- zar a imaginarla, no puedo ni siquiera pensar en ella; la cabeza me da vueltas ...». Bien; no tiene sentido

Supongo que muchos de nosotros hemos tenido una experiencia de la misma clase. que nunca han sido canonizados como santos. Pero. porque la mayoría de las cosas que valen la pena. solo por tenerlo cerca. Aunque la palabra «práctica» sugiere que nos va a decir cómo lo hizo. Hay un halo de alegría que la rodea que no necesita analizar o clasificar. no necesita razonar. tendrá un efecto parecido en una persona que viva sola. Parece. el peso de la vida le parecerá más ligero y casi no sabrá decir por qué. Es patente en la vida de los santos y de muchos místicos. Hasta un trozo de papel puede producir la sensación de proximidad entre dos seres humanos. Trabajará con más ilusión. que nos mantiene y nos inspira. o más. si en cuanto lo intentamos. evidentemente. Quizá alguno de vosotros conoce ese pequeño tratado sobre el Hermano Lorenzo y la práctica de la presencia de Dios.una carta recibida después de un largo silencio. siente diferente la casa porque la habitación de su hijo ya no está vacía. ¿Y es posible que la presencia de Dios. la cabeza comienza a damos vueltas. Cada pensamiento que pasa a través de su mente está coloreado e iluminado por el esplendor de esa experiencia. ni hacer propósitos para estar contenta con ese hecho. para evitar tal tipo de distracción. y nos baña continuamente con su influencia. Podemos compararla con la sensación de bienestar que nos produce la presencia de un amigo durante un largo viaje. Incluso -hasta tal punto estamos a merced de nuestros afectos. es un sentimiento lo producido por la cercana presencia de un ser querido. que hemos deducido que la presencia de Dios es algo por completo perjudicial a nuestra oración. una madre cuyo hijo ha vuelto a casa después de una larga ausencia -y ahora duerme en su cama-. Como si fuera algo que debamos cortar en cuanto nos ponemos de rodillas. ni incluso podamos pensar en Dios -a no ser que nos metamos en cuestiones metafísicas-. no atraviese nunca ese velo de distancia imaginaria y se transforme en una experiencia que podamos sentir? Por supuesto que puede ser sentida. Evidentemente. el instinto de la piedad cristiana no admite eso. en estos momentos.tratar de ponemos en presencia de Dios. pues. aun. sino simplemente que sucedió así. si fuera algo tan desastroso. tan consciente de la presencia de Dios como yo. Tuvieron esa experiencia. sin necesidad de poner a trabajar ni la imaginación. Ella no necesita imaginarse su rostro descansando en la almohada. Ahora bien. ni la inteligencia. soy consciente de vuestra presencia y vosotros de la mía.que no intentaron describirla. ¿cómo podemos llegar a tener esa presencia? Eso es otra cosa. son inefables. el tratado no nos dice cómo. el autor de ese devocionario no habría escrito «ponte en la presencia de Dios». pero solo ins- . aunque esté llena de noticias banales y de expresiones de cariño de lo más convencional. ¿no podríamos sentirlo? Después de todo -aunque tengamos que usar analogías imperfectas en temas como este-. aunque no estemos hablando con él ni mirándole. Por ejemplo. Parece que vivió durante treinta años. Aunque no podamos realmente imaginarnos la presencia de Dios.

pirar. lo que ese libro intenta es damos una receta para evitar el pecado. No parece una gran ayuda. me comporto como si estuviera consciente de que está lleno de bacterias.ras» puede hacer sentir una ligera inflamación en la mandíbula. Nuestra salud. Pero todos los libros nos dan orientaciones para comportarnos como si fuéramos conscientes de la presencia de Dios. pues. de alguna manera. en parte gracias a la filosofía natural.llegamos a preguntarnos si no nos estaremos sin.tiendo mal también nosotros. Estamos preguntándonos si no habrá alguna manera de que nos demos cuenta -cuando estamos de rodillas.del hecho de que Dios está ahí. quizá no extraordinaria. repitiéndose durante una serie de días o semanas. cuando la sola mención de la palabra «pape. Pero yo no soy consciente de nada de ese estilo. por así decirlo. pero puedo. Todo es aprensión. y otra completamente distinta es comportarse como si pensaras que lo hay. a veces. Porque se habla -como si fuera lo mismo. enormemente evasivo. ¿No podríamos. De acuerdo. aún no sabemos cómo ponernos en la presencia de Dios. Lo que necesitamos es conseguir estar conscientes de la presencia de Dios por un acto de la voluntad. No es lo mismo. nuestra oración nos defraudaría menos a nosotros mismos y. puesto que no puedo ver las bacterias. Si pienso en ello. igual que puedo hacerme consciente de mi propia respiración. No sabemos demasiado acerca de la naturaleza de Dios. si lo pensamos. lo que es diferente. pero en un sentido es algo más que eso. Si vas conduciendo. Fue una gracia. No pudimos recapturarla con ningún esfuerzo. Yo soy consciente de res. utilizar ese conocimiento de modo que nos penetrara la idea de Dios siempre presente? Del mismo modo que pensar mucho en la enfermedad nos hace sentirnos enfermos. mera imaginación. O. es decir. quizá. te encantará comprobar que hay todo un artículo dedicado a esta cuestión. estamos hablando de nuestra oración. en cualquier caso. Y no es lo mismo. sabemos algo.tantánea. o vivir en la presencia de Dios. una buena manera de resolver tus dudas teológicas-. Cuando me niego a beber agua de un estanque. una cosa es ser consciente de que hay un coche de la policía detrás de ti. por si volvía de nuevo. es precaria. quizá. Cuando tú y yo hablamos de la presencia de Dios. y lo que sabemos es terriblemente remoto. Tenemos experiencia de cómo visitando un hospital -o escuchando a una persona que disfruta contando todos sus síntomas. noto mi pecho subiendo y bajando. Pero vamos a procurar salir de la costumbre de pensar que la religión es un refugio para evitar el pecado. que nos llegó y se fue en contra de nuestra voluntad. Pero.de ser conscientes de la presencia de Dios y de comportarse como si uno fuera consciente de ella. en parte gracias a la revelación. Con unos pocos momentos de duración cada vez.vivir como si estuviéramos conscientes de ello». Si nos diéramos cuenta de eso. o -por lo menos. Solo pudimos esperar. también a Él. ponerme en la presencia de mi propia respiración. Y parece que todo el asunto es bastante simple: «Ponerse en la presencia de Dios. Bien. no atiendo todo el tiempo al hecho de que respiro. y el pensamiento de las innumerables maneras en que . significa llegar a estar conscientes de que Dios está presente. Si miras en la Enciclopedia Católica -que es. Por supuesto.

es suficiente para recordamos qué fácil es que se produzca un fallo. No quiero decir que por abrirlos o cerrarlos te estés aproximando necesariamente a Dios por ese camino o por el otro. tanto o más que las imágenes que recibimos a través del sentido de la vista. a no ser que los acatólicos no quieran mirar a tantas cosas feas como hay en sus iglesias.mente hechos. no me interpretéis mal. pero son una enorme distracción. sin declarar al mismo tiempo que Tú existes. Si sales al jardín en un brillante día de sol. si estoy haciendo algunas consideraciones sobre esto. Pero. pero en cada una de ellas Tú estás presente con tu actividad creadora y con. Por ejemplo. yo estoy muy agradecido por todas tus criaturas. podemos querer decir algo así: «Dios mío. Miras las flores.servadora. el rocío en la hierba. Cuando uno reza con los ojos cerrados. por favor. Te veo en ellas. Somos tan diferentes. Igual que puedo mirar las letras de una página y leer sin es. Por una razón: que son muy difíciles de olvidar. que no podemos -usando una expresión impropia. Cerramos los ojos. los . Así que voy a hacer un gesto cerrando los ojos. No puedo declarar que alguna de ellas existe. igual que al pensar en la enfermedad recordamos cuán cerca estamos de caer en ella? Bien. Por qué es así. sin desear imponeros mis preferencias o costumbres. también puedo leer tu presencia en mi mano y en esta silla». Esa puerta. estará atrancada contra las distracciones. que intentando olvidarlas. Voy a intentar pensar solo en Ti». puedes estar diciendo algo como esto: «Dios mío. e inmediatamente aparecerá un montón de imágenes en la mente que nos distraen. Estoy sugiriendo qué simbolizan los ojos abiertos y los ojos cerrados.ese complicado organismo puede fallar. no miras al sol y dices: «Qué bonito es el sol». Aquí están rodeándome. por lo menos. dime esto: ¿normalmente rezas con los ojos cerrados o con los ojos abiertos? Podría ser un tema interesante para un sociólogo de los que están siempre haciendo encuestas. Ambos perfectamente normales y legítimos. Golpean continuamente la puerta de los sentidos y me encuentro atendiéndolas en vez de atenderte a Ti. Pienso que podría descubrirse que los católicos rezan con los ojos abiertos y los acatólicos lo hacen con los ojos cerrados. Pero esta diferencia no es una simple cuestión de tradición. Pero pienso que la mayoría de nosotros -como quiera que estén nuestros ojosencontraremos más fácil acercarnos a Dios a través de sus criaturas. ¿No sería posible que el mero pensar en Dios nos recordara lo cerca que estamos de Él. Voy a explicarme.encaramos con el pensamiento de Dios. porque no serían sin Ti. Y hay otra razón: estamos tan curiosa. Son dos actitudes totalmente legítimas. entiéndase que estoy exponiendo el caso tal como me parece. Es un símbolo: hacemos un gesto cuando rezamos con los ojos abiertos y hacemos otro gesto cuando lo hacemos con los ojos cerrados. Tenemos que pensar en algo más y mirar a Dios como por el rabillo del ojo. ¿verdad? Incluso las diferencias surgen en algo tan sencillo como es la oración. no lo sé.fuerzo los pensamientos del que las escribió. yo sé que has ordenado a tus criaturas que me conduzcan a Ti. Y si rezas con los ojos abiertos. ni una mera cuestión nerviosa.

hay que echarlo fuera.chitan». Lo que intento decir es que no es necesario. pero a la vez no estás seguro de que no esté justificada esa crítica. ¿podemos decir que hay alguna verdad sobre ellas? Sí. y diría: «Ponte en la presencia de algo y encuentra a Dios ahí». aquí estoy con solo unos minutos para estar en la iglesia.suena a verdad en la mente de Dios o suena a falso. .al eterno ser que es Dios. Déjalo como una crítica más que los falibles seres humanos dirigen unos a otros. No pienses que estoy sugiriendo algo fácil. puesto que la verdad sobre esas cosas nunca será hallada. ambas florecen y ambas se mar. Si nos ha herido una observación casual. todas se secarán pronto . invitar a Dios a que su presencia estuviera más a menudo entre nosotros. por ese camino.do. Piensa en las flores y déjalas que te lleven a Dios. Somos tan ciegos. cosa que yo ignoro. Tú puedes mirar fijamente a tus distracciones y hacer que se fundan con el fondo de tus pensamientos. por mucho que cierres los ojos. Intentas desterrarlo. suponiendo que sepas cómo hacerlo. no digas eso. Un Dios eterno. ha sido porque Él quería que. la mirada se dirige a las flores del altar y tú dices: «Dios mío. como parte de este mundo que no es permanente y luego.. y ¡me pongo a pensar en las flores!». quizá. en tales momentos. tan parciales. ¿Qué era aquello que decía el poeta griego cuando envió una corona de flores a la muchacha que amaba? «Las muchachas y las guirnaldas. Te han tocado justo en la llaga. Por ejemplo.. Aquella de la izquierda está secándose ya. Verdaderamente no has perdido el tiempo.mente con las cosas externas que distraen los sentidos. traído cerca de mí por la mirada a una flor del altar. Y esa crítica en que estoy pensando -¿qué era?. porque esa verdad existe en la Mente de Dios. si quieres ponerte a rezar. ¿Flores? También nos pasa a nosotros. En el momento que el libro dice «Ponte en la presencia de Dios». Te han criticado y eso te ha herido. yo cambiaría la fórmula. qué poco duran las flores. ya se me ha olvida. de rechazo. volviéramos a Él. Ese malestar. Estoy sólo preguntándome si no podríamos. Hay cosas que nunca serán conocidas. sería considerar esa crítica como una mera crítica. por supuesto.árboles en flor que están sobre la colina y exclamas: «Qué bonito está todo cuando le da el sol». sin duda. vuelve tu mente a viajar hacia adelante y mira -como lo contrario a lo efímero. con el máximo respeto. Y esto sucede así. Te duele. pero no es nada fácil. Es lo que podríamos hacer para comenzar nuestra oración. sin llegar otra vez al terreno de cuánto te moleste. Es como un avión que necesita correr por la pista para poder despegar. Mejor. sino también con los recuerdos que asaltan la cabeza y que no se apartan. no sola. Y tu mente vuelve hacia ti mismo. No. la hay. que es Dios. Incluso no podemos estar seguros de que sea cierta. hay tantas cosas escondidas para nuestro conocimiento. hacer un determinado acto de voluntad y desterrar las distracciones. algo corriente.

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