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Protocolos diagnósticos y terapéuticos en pediatría

tivo por extrapolación de los datos obtenidos
en niños y adultos. Como las recomendaciones
se indican en función de la edad cronológica,
y ésta no coincide en muchos casos
con la edad biológica, muchos autores prefieren
expresarlas en función de la talla o el
peso4, 5, 6.
Agua
Las necesidades de agua se estiman en 1-1,5
ml/kcal metabolizada.
Energía
Los requerimientos calóricos son superiores a
los de cualquier otra edad y pueden estimarse
por el método factorial que supone la suma de
metabolismo basal, actividad física, termogénesis
inducida por la dieta y coste energético
del crecimiento y aposición de nutrientes. A
efectos prácticos, los cálculos para la obtención
de las necesidades energéticas se realizan
a partir de las cifras de gasto energético en
reposo de la FAO/OMS de 1985, aplicando un
factor de actividad de ligera a mod e r a d a5 - 9.
Las diferencias en las necesidades energéticas
son muy amplias y varían fundamentalmente
con el patrón de actividad, la velocidad de
crecimiento y el sexo. Estos dos últimos factores
condicionan cambios en la composición
corporal y por tanto en la cantidad de masa
magra, que es el principal condicionante del
gasto energético basal5.
En la tabla I se muestran las recomendaciones
calóricas para los distintos grupos de edad
junto al peso y talla medios 6-10.
Proteínas
Los requerimientos de proteínas se establecen
en función de las necesidades para mantener
el componente corporal proteico y obtener un
crecimiento adecuado. Los datos en adolescentes,
que se detallan en la tabla I, se basan
en extrapolaciones de estudios de balance
nitrogenado realizados en otras edades. El
límite máximo se ha establecido en el doble
de las recomendaciones.
Las necesidades de proteínas están influidas
por el aporte energético y de otros nutrientes,
y la calidad de la proteína ingerida. Las proteínas
deben aportar entre un 10% y un 15% de
las calorías de la dieta y contener suficiente
cantidad de aquellas de alto valor biológico4, 6,
11, 12.
Grasas
Su alto contenido energético las hace imprescindibles
en la alimentación del adolescentepara hacer frente a sus elevadas necesidades
calóricas. Proporcionan también ácidos grasos
esenciales y permiten la absorción de las
vitaminas liposolubles.
Las recomendaciones en la adolescencia son
similares a las de otras edades y su objetivo es
la prevención de la enfermedad cardiovascular.
El aporte de energía procedente de las grasas
debe ser del 30-35% del total diario,
dependiendo la cifra máxima de la distribución
de los tipos de grasa, siendo la ideal
aquella en que el aporte de grasas saturadas
suponga menos del 10% de las calorías totales,
los ácidos monoinsaturados, el 10-20% y
los poliinsaturados, el 7-10%. La ingesta de
colesterol será inferior a 300 mg/día1, 4, 6, 12, 13, 14.
Hidratos de carbono
Deben de representar entre el 55% y el 60%
del aporte calórico total, preferentemente en
forma de hidratos de carbono complejos que
constituyen, también, una importante fuente
de fibra. Los hidratos de carbono simples no
deben de constituir más del 10-12 % de la
ingesta1, 4, 16.
El aporte ideal de fibra no ha sido definido.
Una fórmula práctica es la de sumar 5 g al
número de años. Conviene valorar los aportes
en función de su solubilidad, más que en términos
absolutos de fibra dietética10, 15, 16, 17.
Vitaminas
Las recomendaciones derivan del análisis de
la ingesta y varios criterios de adecuación, en
relación con el consumo energético recomendado
(tiamina, rifoblavina o niacina), la
ingesta proteica (vit. B6) o extrapolando los
datos de lactantes o adultos en función del
peso (resto de las vitaminas).
A la vista de los conocimientos actuales, para
las vitaminas D, K, B12, biotina y, como veremos
posteriormente, ciertos minerales, se ha
reconsiderado el tipo de recomendación,
pasando de RDA (ración dietética recomendada,
para la que existen datos científicamente
comprobados) a AI (ingesta adecuada), que
se utiliza cuando los datos existentes no son
tan evidentes. Además, dada la posibilidad de
que una ingesta excesiva ocasione efectos
secundarios, se ha marcado un máximo nivel
de ingreso tolerable para las vitaminas A, D,
E, C, B6, niacina y folato. Los requerimientos
de vitaminas lipo e hidrosolubles se detallan
en las tablas II, III y IV1, 4, 5, 18, 19, 20
TABLA I. Recomendaciones de energía y proteínas (RDA), 1989
Edad (años) Peso Talla Energía Energía Proteínas Proteínas
medio (kg) media (cm) (kcal/kg) (kcal/día) (g/kg) (g/día)
11-14 niños 45 157 55 2.500 1,0 45
11-14 niñas 46 157 47 2.200 1,0 46
15-18 niños 66 176 45 3.000 0,9 59
15-18 niñas 55 163 40 2.200 0,8 44

Minerales
Las necesidades de minerales aumentan
durante la adolescencia, siendo las de hierro,
calcio y cinc de especial importancia para el
crecimiento y aquellas que con más frecuencia
no se alcanzan.
Los datos sobre los requerimientos son poco
precisos. Se formulan las recomendaciones
por análisis de la ingesta y extrapolación
de las necesidades del adulto. Las cifras
recomendadas se muestran en las tablas V y
VI2, 4, 18.
Recomendaciones prácticas en la
alimentación del adolescente 22

Los objetivos nutricionales son conseguir un
crecimiento adecuado, evitar los déficits de
nutrientes específicos y consolidar hábitos alimentarios
correctos que permitan prevenir los
problemas de salud de épocas posteriores de la
vida que están influidos por la dieta, como
son hipercolesterolemia, hipertensión arterial,
obesidad y osteoporosis.
Hay que asegurar un aporte calórico suficiente,
de acuerdo con la edad biológica y la actividad
física, que permita el crecimiento adecuado
y mantener un peso saludable, evitando
sobrecargas calóricas en los casos de maduración
lenta.
La distribución calórica de la ingesta debe
mantener una proporción correcta de principios
inmediatos: 10-15% del valor calórico
total en forma de proteínas, 50-60% en forma
de hidratos de carbono y 30-35% como grasa.

El reparto calórico a lo largo del día debe realizarse
en función de las actividades desarrolladas,
evitando omitir comidas o realizar algunas
excesivamente copiosas. Es fundamental
r e f o rzar el desayuno, evitar picoteos entre
horas y el consumo indiscriminado de tentempiés.
Se sugiere un régimen de cuatro comidas
con la siguiente distribución calórica: desayuno,
25% del valor calórico total; comida, 30%;
merienda, 15-20%, y cena 25-30%.
La mejor defensa frente a las deficiencias y
excesos nutricionales es variar la ingesta entre
los alimentos de los diversos grupos de alimentos.
Así, hay que moderar el consumo de
proteínas procurando que éstas procedan de
ambas fuente, animal y vegetal, potenciando
el consumo de cereales y legumbres frente a la
carne.
No se aconsejan el consumo de la grasa visible
de las carnes y el exceso de embutidos y se
recomienda aumentar la ingesta de pescados
ricos en grasa poliinsaturada, sustituyendo a
los productos cárnicos, tres o cuatro veces a la
semana. Se debe potenciar el consumo del
aceite de oliva frente al de otros aceites vegetales,
mantequilla y margarinas. Los productos
de bollería industrial elaborados con grasas
saturadas deben restringirse. El consumo
de tres huevos a la semana permite no sobrepasar
las recomendaciones de ingesta de
colesterol.
Los hidratos de carbono se consumirán preferentemente
en forma compleja, lo que asegura
un aporte adecuado de fibra. Para ello se
fomentará el consumo de cereales (pan, pasta,
arroz); frutas, preferentemente frescas y ente-ras; verduras, hortalizas, tubérculos y legumbres.
Se evitará el exceso de zumos no naturales
y el consumo de hidratos de carbono simples,
presentes en los productos industrializados,
dulces, o añadidos en forma de azúcar a
los alimentos en el propio medio familiar.
Debe potenciarse el consumo de agua frente a
todo tipo de bebidas y refrescos, que contienen
exclusivamente hidratos de carbono simples
y diversos aditivos.
Hay que procurar que la dieta sea variada, con
vistas a proporcionar un correcto aporte de
vitaminas y oligoelementos. Como fuente de
vitaminas liposolubles se debe fomentar el
consumo de hortalizas y verduras, en particular
las de hoja verde, los aceites vegetales, el
huevo y los productos lácteos no descremados.
El hígado es muy rico en vitamina A. Las
distintas vitaminas hidrosolubles se encuentran
en muy diversas fuentes: verduras, hortalizas,
frutas, cereales no refinados, carnes,
derivados lácteos y frutos secos.
Para cubrir las necesidades de calcio es necesario
un aporte de leche o derivados en cantidad
superior a 500-700 ml/día.
El consumo de carnes, principalmente rojas,
es una magnífica fuente de hierro de fácil
absorción, mientras que en las verduras, hortalizas
y cereales la biodisponibilidad es
mucho menor, aunque puede mejorarse por el
consumo simultáneo de alimentos ricos en
ácido ascórbico (frutas y verduras).
El consumo de productos marinos, o en su
defecto de sal suplementada, impide el déficitde yodo. El ingreso adecuado de flúor, principalmente
a través de las aguas de bebida,
junto a otros factores (evitar alimentos cariógenos
e higiene dental) disminuye la incidencia
de caries.
El consumo excesivo de sal se ha relacionado
con el desarrollo de hipertensión en individuos
predispuestos, por lo que se recomiendan
ingestas moderadas, evitando los alimentos
salados y el hábito de añadir sal a las comidas.
La pirámide de alimentos, publicada en 1992,
es un medio sencillo para enseñar buenas
prácticas dietéticas en la consulta médica,
pues clasifica los alimentos en grupos fáciles
de comprender y recomienda servir raciones
de cada uno para lograr los objetivos señalados
anteriormente (figura 1)23.
Aplicada al adolescente, se puede modificar
en relación con los hábitos y costumbres de
un área determinada y en el caso de nuestro
medio adaptarla a la dieta mediterránea. La
base representa los alimentos que hay que
consumir en mayor cantidad para asegurar un
correcto aporte energético sin riesgos, y según
se va ascendiendo, la ingesta se va limitando
para conseguir el equilibrio de nutrientes. Es
importante que los padres participen del consejo
nutricional del adolescente.

GuLa adolescencia es una etapa crucial de la vida. Quizás una de las más difíciles
tanto para nosotros como para nuestros padres, porque es una crisis que involucra
toda la personalidad. Nos cambia el cuerpo, crecemos de golpe y eso no nos hace
sentir muy cómodos. Cambian los pensamientos, las relaciones, la forma de
vestirnos, la sexualidad, y todos estos cambios nos desconciertan sin entender bien
donde estamos parados, que queremos y hacia donde vamos.

En los últimos años la salud de los adolescentes ha sido tema de preocupación.
Sedentarismo y nuevos hábitos de consumo han marcado la pauta en la
alimentación de nuestros jóvenes. A continuación algunas recomendaciones al
respecto.

La adolescencia es una etapa de la vida marcada por importantes transformaciones
emocionales, sociales y fisiológicas, donde la alimentación cobra una especial
importancia. Por ello es relevante evitar tanto el déficit nutritivo como los excesos,
ya que ambos pueden ocasionar graves trastornos de la salud.

Las necesidades de energía están estrechamente relacionadas con el sexo, edad y
nivel de actividad física. Por ello, es conveniente evaluar y clasificar la actividad
física (ligera, moderada o intensa) y consumir la cantidad y variedad adecuada de
alimentos para satisfacer esos requerimientos.

Cómo se debe afrontar la alimentación del adolescente?
La adolescencia es una etapa de la vida marcada por importantes cambios
emocionales, sociales y fisiológicos. Sobre estos últimos la alimentación cobra una
especial importancia debido a que los requerimientos nutricionales, para hacer
frente a estos cambios, son muy elevados y es necesario asegurar un adecuado
aporte de energía y nutrientes para evitar situaciones carenciales que puedan
ocasionar alteraciones y trastornos de la salud.

Se debe hacer frente a la alimentación del adolescente conociendo los
requerimientos nutricionales, sabiendo elegir los alimentos que garantizan una
dieta suficiente en energía y nutrientes, organizando y estructurando las comidas a
lo largo del día. Por último es importante conocer aquellas situaciones que pueden
afectar a los adolescentes y en las que se debe llevar a cabo alguna modificación
de la dieta.

Necesidades y recomendaciones nutricionales
Las necesidades nutricionales de los adolescentes vienen marcadas por los
procesos de maduración sexual, aumento de talla y aumento de peso,
característicos de esta etapa de la vida. Estos procesos requieren una elevada
cantidad de energía y nutrientes, hay que tener en cuenta que en esta etapa el niño
gana aproximadamente el 20% de la talla que va a tener como adulto y el 50% del
peso. Estos incrementos se corresponden con aumento de masa muscular, y masa
ósea. Toda esta situación se ve directamente afectada por la alimentación que debe
estar dirigida y diseñada para cubrir el gasto que se origina.

Es muy difícil establecer unas recomendaciones standard para los adolescentes
debido a las peculiaridades individuales que presenta este grupo de población. La
mayor parte de las recomendaciones se basan en el establecimiento de raciones
que se asocian con "una buena salud.

Las más recientes recomendaciones dietéticas (RDA), respecto de energía y
proteínas, de la Food and Nutrition Board of the National Research Council (1989)
para adolescentes se han establecido en función del peso, edad y sexo y son las
que más se utilizan y mejor orientan.

Recomendaciones en macronutrientes
Con respecto a los hidratos de carbono y proteínas las recomendaciones en
cantidad y calidad son las mismas que para un adulto sano. Se deben mantener las
raciones de una dieta sana y equilibrada Se recomienda que, al menos, el 50% de la
energía total de la dieta proceda de hidratos de carbono y de un 15 a un 20% de las
proteínas asegurando una buena parte de origen vegetal.

En cuanto a grasas, deben representar el 30-35% del total de calorías de la dieta
con la relación ácidos grasos saturados / monoinsaturados / poliinsaturados
adecuada. No hay que olvidar que el aporte correcto de grasas supone cubrir
adecuadamente las necesidades de ácidos grasos esenciales (necesarios para
formar diferentes metabolitos) y de vitaminas liposolubles.

¿Qué minerales y vitaminas tienen especial importancia en la
adolescencia?
Son tres los minerales que tienen especial importancia en la adolescencia: el calcio,
el hierro y el zinc. Cada uno de ellos se relaciona con un aspecto concreto del
crecimiento:

El calcio con el crecimiento de la masa ósea. El hierro con el desarrollo de tejidos
hemáticos (los glóbulos rojos) y del muscular. El zinc con el desarrollo de la masa
ósea y muscular. También está relacionado con crecimiento del cabello y uñas.

De Calcio: se recomiendan unos 1200 mg/día. La disponibilidad es diferente
dependiendo del alimento del que proceda siendo los alimentos más adecuados la
leche y todos sus derivados. La vitamina D, la lactosa y las proteínas facilitan su
absorción mientras que la fibra, la cafeína y el azúcar la dificultan.

De Hierro: La RDA recomienda un suplemento de 2 mg/día para varones en edad
adolescente durante el periodo de máximo crecimiento, entre los 10 y 17 años. Para
las chicas se recomienda un suplemento de 5mg/dia a partir de la menarquia. El
hierro que mejor se absorbe es el procedente de la carne, mientras que el
procedente de legumbres, verduras y otros alimentos se absorbe peor.

El Zinc está directamente relacionado con la síntesis de proteínas y por lo tanto con
la formación de tejidos por lo que es especialmente importante en la adolescencia.
La carencia de Zinc, se relaciona con lesiones en la piel, retraso en la cicatrización
de heridas, caída del cabello, fragilidad en las uñas etc. El déficit crónico puede
causar hipogonadismo (pequeño tamaño de órganos reproductores). Las RDA
establecen una ingesta diaria de zinc en torno a los 12 mg/día para chicas y
15mg/día para chicos.
La fuente principal de zinc la constituyen las carnes, pescado y huevos. También los
cereales complejos y las legumbres constituyen una fuente importante. La fibra
actúa dificultando su absorción.

Para los adolescentes se recomiendan, especialmente, las vitaminas que de una u
otra forma se relacionan con la síntesis de proteínas, el crecimiento y el desarrollo:
vitamina A, D, y Ácido Fólico, B12, B6, Riboflavina, Niacina, y Tiamina, sin que se
recomiende cantidad mínima o específica de ninguna de ellas. La fuente principal
de todas ellas son las frutas y las verduras.

¿Qué alimentos y en que cantidad garantizan una dieta adecuada para un
adolescente?
Alimentos plásticos:
Leche y derivados de 600-850 ml, además de una ración de queso (150-200 g) al
menos una vez al día. Carne o pescado: 150-200 g por ración. (1 vez al día).
Huevos: 1 al día (hasta completar 4 semanales). Cuando sustituyan a una ración de
carne o pescado se deberán tomar dos.

Alimentos energéticos:
Se deben tomar, al menos, dos raciones diarias (patatas, arroz, pasta, pan, etc.) no
excesivamente voluminosas y asegurar la ingesta de azúcar e hidratos de carbono
sobre todo en el desayuno.

Alimentos reguladores:
Es muy importante tomar frutas y verduras cocidas y crudas. Se recomienda tomar
una ensalada diaria y 3-4 piezas de fruta.

Bebidas:
Se debe tomar suficiente cantidad de agua (unos dos litros cada día) y una cantidad
moderada de bebidas azucaradas. Se debe insistir especialmente en los efectos
nocivos del consumo de cualquier bebida alcohólica en este periodo de la vida.

Cómo lograr una mejor alimentación:

Aumente el consumo de leche. Prefiera alimentos de bajo contenido graso. Recuerde
que puede reemplazarla por yogurt, quesillo o queso fresco.
Prefiera las carnes como pescado, pavo y pollo, éstos contienen menos grasas saturadas
y colesterol.
Aumente el consumo de frutas, verduras y legumbres.
Prefiera los aceites vegetales crudos. Consuma frituras sólo en forma ocasional.
Disminuya su consumo de azúcar. Recuerde que muchos alimentos contienen azúcar en
su preparación (bebidas, jugos, mermeladas, galletas, helados, tortas y pasteles).
Recuerde que muchos alimentos procesados contienen una importante cantidad de sal
(snacks, papas fritas, galletas saladas, suflitos y otros), por lo tanto, no agregue sal extra
a sus comidas.
El consumo eventual de comida rápida (fast food) no supone ningún inconveniente para
la salud, siempre y cuando no se conviertan en un hábito ni sustituyan la ingesta de
otros alimentos básicos.ía dietética recomendada para adolescentes

Dieta adolecente.

La nutrición para los adolescentes consiste en suministrar a los jóvenes
que se encuentran entre los 12 y los 18 años, la suficiente cantidad de
nutrientes para sus cuerpos.
Durante esta etapa, su hijo adolescente tendrá que sortear grandes
esfuerzos en el camino de su crecimiento. El se volverá más alto y
subirá de peso rápidamente. Asegúrese de mantener a su disposición
una gran variedad de alimentos y refrigerios. Esto le dará suficientes
nutrientes en los alimentos que él consume. Los nutrientes son las
calorías, las proteínas, la grasa, las vitaminas y los minerales.

Cuidados Generales

Necesidad de nutrientes:

La cantidad de calorías y proteínas que su hijo adolescente necesita depende de su
edad y peso. Divida las libras que pesa su hijo por 2.2 para que calcule el peso en
kilogramos. La cantidad de calorías y proteínas que son necesarias para el
crecimiento es mayor si su hijo participa en actividades deportivas. Pregúntele a su
médico cual sería el peso ideal para su hijo adolescente en cada una de las fases
del crecimiento. Esto puede ayudarle a subir o bajar el suministro de calorías para
permanecer en el peso ideal.

Calorías

De 12 a 14 años: aproximadamente 45 a 55 calorías por kilogramo de peso
De 15 a 18 años: aproximadamente 40 a 45 calorías por kilogramo de peso

Proteínas

De 12 a 14 años: aproximadamente 1 gramo por kilogramo de peso
De 15 a 18 años: aproximadamente 0.9 gramos por kilogramo de peso
Vitaminas y minerales: Su hijo adolescente no necesita tomar vitaminas o
minerales adicionales si él sigue una dieta bien balanceada. Antes de darle
suplementos vitamínicos o minerales a su hijo adolescente, hable con su médico.

Cambiando los hábitos alimenticios

Los adolescentes viven frecuentemente muy ocupados en la escuela, el trabajo y
las actividades deportivas. Ayúdele a planificar el día, si él no puede estar en la
casa a la hora de las comidas. Envíe con él refrigerios saludables o almuerzos
empacados. Esto le evitará que consuma comidas poco saludables. Puede llevar
refrigerios adicionales o alimentos que él pueda preparar rápidamente.

Su hijo adolescente también puede aprender de sus buenos hábitos alimenticios.
Enséñele con su ejemplo y elógielo cuando elija buenos alimentos. Durante esta
época trate de no criticar su apariencia. Los adolescentes se preocupan con mucha
facilidad por su imagen corporal. Si están comiendo mucho o muy poco puede
afectar su crecimiento. Si está preocupado acerca de los hábitos alimenticios de su
hijo, hable con su médico.

Alternativas para los grupos de alimentos

Dele a su hijo adolescente al menos una porción al día de alimentos
ricos en vitamina C. También necesita una porción diaria de
alimentos ricos en vitamina A. Estos incluye espinaca, calabacín,
zanahorias o batatas.
Elija carnes magras, pescado y alimentos avícolas, para su hijo adolescente.
También dele leche al 2% y productos lácteos bajos en grasa después de los 2 años
de edad para limitar el consumo de grasas saturadas. Evite los alimentos sofritos y
los postres con alto contenido de grasa excepto en ocasiones especiales. Esto baja
las probabilidades de contraer enfermedades cardíacas cuando llegue a la edad
adulta.

El menú de muestra que tiene 3000 calorías que mencionamos más adelante le
ayudará a planear las comidas y los refrigerios. Si su hijo adolescente necesita más
calorías, agregue diariamente más productos de cada uno de los grupos de
alimentos.