Reflexiones inéditas de Thompson sobre política, historia y el papel de los intelectuales

E. P. Thompson

SP/01/12/13
Se reproduce a continuación la versión castellana de un breve texto inédito de Edward P. Thompson escrito en el marco del Programa Historia y Sociedad de la Universidad de inessota en el a!o académico "#$%&$$ con el t'tulo in(ormal de )*e(lexiones sobre +acoby y todo eso,. El working paper circuló (otocopiado entre los estudiantes del Programa y parece solicitado como comentario al entonces reciente bestseller de *ussell +acoby The Last Intellectuals: American Culture in the Age of Academe -.os /ltimos intelectuales0 la cultura norteamericana en la edad de la academia1.
Se me ha invitado a decir algo sobre las relaciones entre la escritura, la historia y la política conforme a mi propia experiencia. [1] En cierto sentido, hay poco que decir que no resulte obvio. O eso me parece a mí. Uno escribe historia como historiador y se embarca en la polémica política como ciudadano, y una cosa no excluye a la otra. En efecto, los dos papeles pueden solaparse o aun confundirse a veces, pero tampoco significa eso que se precise de llegar a grandes compromisos. os modos de salir airoso del asunto son menos un problema te!rico que un problema pr"ctico. #o estoy resueltamente en contra de me$clar la docencia con cualquier variante de proselitismo político, porque eso es aprovecharse in%ustamente de una posici!n de venta%a sobre los estudiantes. &i impresi!n, de todas, todas, es que ese abuso lo suele cometer de manera flagrante, mucho m"s que la i$quierda, una derecha incautamente habituada a suponer que sus puntos de vista constituyen la 'nica ortodoxia posible. (ero eso no debe ser excusa para que la i$quierda se ponga a emular abusos de la derecha. )al ve$ parto de este simple punto de vista porque mi padre fue un escritor* un historiador y un polemista en asuntos que tenían que ver con la independencia de la +ndia. ,e manera que la forma -normal. de ir a traba%ar que yo observé en mi infancia consistía en ba%ar en pantuflas al estudio con una humeante ta$a de café en mano. [2]El ruido de la m"quina de escribir era -traba%o.. &i padre tenía también cierta relaci!n contractual a tiempo parcial con la Universidad de Oxford, como ector de bengalí y, luego, como investigador asociado en /istoria de la +ndia0 pero sus tareas no eran demasiado exigentes, de manera que pasaría probablemente por el filtro de la severa definici!n de -intelectual. de 1ussell 2acoby. 3l, sin embargo, se entendía a sí mismo como -escritor.* como poeta, novelista, historiador, periodista y hombre de letras. # cuando abría el correo, rebosante de interminables peticiones para escribir sobre esto, hablar sobre estotro, leer tal manuscrito o asesorar sobre tal otro 4casi siempre de balde5, se entendía también a sí mismo como servus servorum 6siervo de los siervos7. os a8os en que yo he venido desempe8ando un papel prominente en el movimiento por la pa$ me han permitido comprender demasiado bien esa forma de entenderse a sí propio. El mundo est" lleno de gente encantadora y meritoria que, por alguna ra$!n, suponen que un escritor es un servidor p'blico sin goce de sueldo. 9 veces, la mitad o m"s de mi vida laboral se destina a responder el correo, y la pila de cartas todavía sin respuesta gravita permanentemente sobre mi mente. Una parte de esa correspondencia hace al mantenimiento de una buena relaci!n con un p'blico, pero ese p'blico también puede ser irreflexivamente exigente. a Trampa-22 del asunto es

escribí 4en =BDJ5 lo que sigue* . cuando me hallo rodeado de obra inacabada y demasiado poco tiempo por delante. )al ve$ me gusta el libro porque yo mismo he venido sosteniendo tesis parecidas durante a8os. . especialmente fuerte en el estudio de la historia social inglesa del siglo FA+++. <uando era %oven. (ero.e ve$ en cuando. En una discusi!n sobre el papel de la universidad en la educaci!n de adultos. como ciudadano. quien 4con los chicos ya un poco crecidos5 logr! tardíamente entrar en le ense8an$a universitaria. /ay. oportunidad que me brindaba . El peligro es que ese tipo de necesaria tecnología profesional se confunda con la autoridad intelectual* y que las universidades G present"ndose a sí mismas como sindicato de todos los LexpertosM en todas las ramas del conocimientoH expropien al pueblo su identidad intelectual. lo que significaba el ingreso de un salario académico regular en la familia. # en eso se ven secundadas por los grandes medios centrali$ados de comunicaci!n Gse8aladamente. . #o me hice historiador en esa época escribiendo mis libros sobre William Morris y sobre La formación de la clase obrera en Inglaterra.orothy 4mi mu%er5 y yo and"bamos muy metidos en el activismo político* el momento culminante fue el fero$ conflicto dentro 4y. sino como un problema.. en la Aida.a cultura educada superior no est" ya aislada de la cultura popular conforme a las vie%as fronteras de clase* pero sigue estando aislada dentro de sus propios muros de autoestima intelectual y soberbia espiritual. 4-Education and Experience. en defensa de libertades civiles como la integridad del sistema de %urados populares y en oposici!n al autoritarismo creciente en Iran :reta8a0 y luego. me gusta su libro. . en representaci!n del movimiento por la pa$. Escribir seriamente por cuenta propia no proporciona un sustento. precisamente porque tienen demasiado tacto como para inundarte con cartas. P=QPP5 . luego. en las dos 'ltimas décadas. por la televisi!nH. m"s gentes que nunca que atraviesan los muros y entran.e modo que yo soy medio intelectual y medio académico.que uno nunca llega a conocer a los corresponsales delicados. que suelen presentar al académico 4No tal ve$ debería hablar de ciertos académicos fotogénicosO5. presenta a la cultura académica. p"gs.orothy. Si hay que distinguir entre el escritor de historia y el escritor político. en general. &i primer empleo fue de tutor extramuros. (ero es un gravísimo error Gen el que s!lo pueden caer quienes miran la universidad desde fueraH suponer que. dentro de los muros.uedan por a8adir tan s!lo algunos breves detalles biogr"ficos. :aste eso como pr!logo. no tengo por qué disculparme con el historiador. aunque supongo que ya os habéis hecho una idea suficiente de su posici!n durante el seminario. huelga decirlo. [3] . la recientemente fundada Universidad de ?arEic@* s!lo me dur! seis a8os. se hallan ardientes protagonistas 4K5 de valores intelectuales y culturales. <on una prosa viva y abundancia de e%emplos. como un verdadero Lexperto. precisamente en ese sentido. no como un profesional especiali$ado. canadienses y otras para ense8ar ocasionalmente o durante cursos enteros. fuera5 del (artido <omunista 4=BCD5 y la formaci!n y el traba%o editorial para The New Reasonery la New Left Review &i siguiente puesto de traba%o fue ya dentro de una universidad. cargo que desempe8é => a8os en ?est #or@shire para la Universidad de eeds* se trataba de tutorías externas en la educaci!n de adultos. Aolveré sobre eso. sino.. yo suponía que podría llegar a ser un Escritor 4con may'scula5. pero una de sus recompensas fue la formaci!n de un excelente centro de graduados. no como una soluci!n. hemos recargado nuestra cuenta bancaria y también nuestros recursos intelectuales aceptando la amable hospitalidad de universidades norteamericanas. Aolvamos a 1ussell 2acoby. Es natural que esto resulte menos com'n entre los estudiantes universitarios corrientes0 y buena parte del traba%o del profesor universitario es del tipo de un charcutero intelectual* pesar y medir programas de estudio. entonces el historiador que hay en mí lamenta mucho los a8os desperdiciados en política* y nunca m"s que ahora. la crítica de la vida se lleva al traba%o o al ob%eto de estudio. &i vida de escritor académico se ha visto interferida Gy repetidamente apla$adaH por las exigencias de la publicística política polémica* primero. y tal ve$ 2acoby presta poca atenci!n a este tipo de asuntos materiales garbanceros. En la buena clase de adultos. 9 mí. uego dimití 4=B>=5 para poder escribir. &i libertad para ser un intelectual dependía de eso. listas de lecturas o temas de ensayo en pos del entrenamiento profesional que se pretende.

ni se discute en la New %or& Review of 'oo&s NRo ser" que los argumentos de 2acoby son circulares y autoconfirmatoriosO Ro menciona a &cIrath. pero la Se8ora )hatcher ya se est" ocupando de eso. Su respuesta me resulta! estimulante. porque el nervio sensible de mi charla Gque tenía que ver con la Iuerra de las &alvinasH ya había sido ampliamente enervado por la victoria de la Se8ora )hatcher.urante esa guerra. -)he Segregation of . El primero. -los hechos culturales importantes son tanto la tipicidad como la especificidad 'nica de &cIrath.oy todo mi apoyo a la labor de las revistas minoritarias. mientras que lo que a mí me preocupaba era la expropiaci!n de la vida intelectual de la naci!n por parte de las universidades. a cultura de resistencia de los peque8os peri!dicossami$dat por todos los EEUU debería considerarse tan -típica. presumiblemente porque no ha oído hablar de él. pero en el contexto harto m"s autoritario que se daba veinte a8os después. &e limito a subrayar ante ustedes la obviedad de que hay ra$ones estructurales y políticas para el aislamiento de los intelectuales 4si son disidentes5. The New !niversit". la absurda obsesi!n gubernamental con la pseudoseguridad. [6] El destino final de su publicaci!n parecía la ilustraci!n de su argumento.. [8] 9hora mismo.Esta no es exactamente la misma que%a que la de 2acoby. ni mucho menos. (ero seguramente no es sino la mitad del proceso. semanas. días. En momentos materialistas y horros de heroísmo eso se dio ya antes. . aun cuando todos los sondeos de opini!n arro%aban entre un PTU y un PCU de la poblaci!n contraria a la guerra. -(ara el historiador cultural. meses y a8os de mi vida dedicados a la edici!n de. Es verdad que eso se da ahora. de la academia y la New %or& Review of 'oo&s. con el constantemente creciente autoritarismo. N# cu"ntos intelectuales habr" que resulten invisibles por las mismas ra$onesO Envié un manuscrito de mi estudio sobre &cIrath a ese fino historiador literario que fue el 'ltimo ?arren Susman. porque lo que a él le preocupa es la incapacidad de los académicos para proyectarse como intelectuales p'blicos.. el poeta )homas &Irath. 2acoby no se molesta en inquirir m"s all". desde luego. los intelectuales se han quedado hablando consigo mismos o sin tener mucho que decir que sea de interés generalO legados a este punto. . Sin embargo.sami$dat. 6 os bailarines gr"vidos7 venía a ser. de las décadas recientes como la cultura -oficial. como consecuencia de ulteriores cambios políticos e ideol!gicos. sostenía Susman. en indagar en las ra$ones -estructurales. y no sabría ni contar las horas. (ero en una cuesti!n disentía vigorosamente. del autoaislamiento de una categoría de intelectuales* no se pregunta si ese aislamiento y ese autoencarcelamiento con %erga autopromocional es consecuencia no menos que causa. en cierto modo. compuestos con peque8as rese8as. en la televisi!nH. 9 mí me parece que algo similar ha venido ocurriendo en los EEUU desde el final de la ++ Iuerra &undial. (ero la iniciativa no era tan osada.issent. NRo ser" que las relaciones políticas e intelectuales entre los intelectuales y el gran p'blico se han visto interrumpidas por cambios en las tecnologías de la comunicaci!n. El segundo. a . su libro parece presentar un autoaislamiento voluntario en el que los intelectuales comprometidos han terminado optando por el progreso profesional en el cuadro de los mefíticos vocabularios de las carreras académicas. en el di"logo entre la academia y el p'blico. 2acoby presenta el problema de manera demasiado f"cil. /ay. (ero ambos estamos radicalmente interesados en el intercambio. o que resulta especialmente obvio en la Iran :reta8a de las pasadas décadas. #o no sé c!mo lidiar con este problema. este distinguido intelectual se encuentra marginado de la vida académica norteamericana* su obra no figura en los programas de estudio. compar"ndolo con un movimiento de resistencia desarrollado a través de . como se dio en el pasado. la complicidad del poder %udicial y la prensa popular decadente.ancers. yo les invitaría a ustedes a echar un vista$o a dos artículos míos que entraban en ese problema desde distintos "ngulos. o tal ve$ que. [7] Sue un encargo de una unidad de producci!n algo osada de una )A comercial que traba%aba para el ocasionalmente intelectual <hanel Sour. En la revista Tri-#uaterl" 4nV >T5 he esbo$ado una especie de biografía intelectual de vuestro distinguido compatriota de &ine"polis. fue escrito para la ::< y finalmente recha$ado por ella en =BD=0 termin! public"ndose en un peque8o peri!dico estudiantil publicado en Oxford. la presentaci!n televisiva o radiof!nica de argumentaci!n antibélica habría resultado imposible. -)he /eavy . 6 a segregaci!n del disenso7. y lo digo complacido. 9 pesar de las salvedades. cierto movimiento de resistencia entre los propios profesionales de los medios de comunicaci!n Gse8aladamente. una reelaboraci!n del argumento del primero.

yo creo que en la Uni!n Soviética puede apreciarse ahora en acci!n esa esperan$a que es siempre una potente fuer$a hist!rica. [9] 1ecuerdo claramente haber discutido sobre todo eso con &ills y :allantine en una finca rural de una monta8a galesa. una parte del p'blico lleg! a organi$ar en clubs de préstamo de libros. <uando conocí a ?right &ills en los primeros días de la New Left Review. y yo. pueden diluirse sus cualidades intelectuales.uerra Mundial. religioso.ue se est0 usando para la traducción7 K durante el New *eal1 las preocupaciones del com'n y el discurso del com'n se difundieron por todos los EEUU0 en Iran :reta8a. lo mismo que 4ciertas partes de5 mi libro La formación de la clase obrera en Inglaterra . o que pueda suministrar un medio de transmisi!n de las ideas disidentes acaso no sea una soluci!n técnica Gun peri!dico popular o una m"quina expendedora de libritos de bolsilloH. entonces las ideas radicales pueden florecer al instante y por doquiera. desde luego. (ero prestar servicio a esos clubs representaba una pesada carga para nuestro desbordado comité editorial. 49un cuando los primeros =J meses de reformas del Sr. pensaban en una audiencia similar. si aparecen ra$ones para la esperan$a. e%ércitos o entusiasmos religiosos. y 4la primera versi!n de5 La imaginación sociológica. .uerra Mundial . derrotadas por la aniquiladora propaganda del statu . a populari$aci!n es un tipo especiali$ado de escritura para el que pocos est"n dotados.TTT e%emplares de cada libro. la novelita de ocasi!n o aun las guías para computadores.la colaboraci!n con y a la financiaci!n de ese tipo de publicaciones. sus m"quinas habrían sido saboteadas. El problema no es s!lo que los productos intelectuales o políticos compiten pobremente cuando comparten salida comercial con el sensacionalismo. que funcionaba en parte como asesor y en parte como organi$ador de un nuevo movimiento de i$quierda. clubs. la pornografía ligera.5 6El libro de ?right &ills7 )scucha %an&" fue escrito para ese tipo de audiencia de :allantine. pero a menudo gallina y huevo aparecen %untos* las ideas se populari$an y se difunden r"pidamente. así como Las causas de la III . porque* a5 la opini!n p'blica ya est" preparada para recibirlas0 y b5 cierta excitaci!n p'blica %unta a las gentes en asociaciones. nacionalista o del tipo que sea. si no hubiera sido escrito en telegrafés0 que La imaginación sociológica presentaba un argumento demasiado facil!n0 y que Las causas de la III .5 6)sta l/nea falta en la copia mimeografiada del manuscrito de Thompson . puede terminar sin otro resultado que el de su devaluaci!n. 4#o sospecho que si hubiera llegado a poner eso en pr"ctica con demasiada frecuencia. en el intento de convertirlos en competidores efectivos. hoy mismo. andaba muy preocupado por este problema. quien plane! poner esa idea por obra sirviéndose de m"quinas expendedoras de libritos de bolsillo en las grandes superficies comerciales a lo largo de los EEUU* podría llegar a vender hasta PT. sino que.uo0 pero si pueden cambiar las circunstancias de modo que apunten a una nueva oportunidad.urante un breve período 4tal ve$ entre =BD= y =BDW5 tuvimos PT o m"s clubs de la R 1 en los grandes centros urbanos* servían como estafetas de entrada y salida de la revista y como lugares de irradiaci!n para iniciativas políticas locales. y si un pensador populari$a sus propias ideas. desde (ur Time hasta el New Reasoner. y varios %!venes y . Se necesitan ciertos mecanismos de transmisi!n o de mediaci!n. as ideas radicales pueden mantenerse dormidas por décadas. Iorbachov se vieron con sospecha y cautela. sino un movimiento político. de :allantine :oo@s.. veía la edici!n del libro de bolsillo como un medio -de masas. desde la New Left Reviewhasta.que he releído recientementeH arruinaba los efectos de algunas visiones de notable penetraci!n 4que han resistido el paso del tiempo5 al envolverlas en un formato argumentativo pobremente servido por una prosa asertiva y exclamatoria. como una respuesta a la )A y a la prensa popular. Sí. no resuelven por sí propias el problema de la comunicaci!n con un p'blico m"s amplio. aun si se limitara a ofrecer una cubierta sobre un cuaderno de p"ginas en blanco. 9lgunos miembros del comité sentían que su intervenci!n en el movimiento resultaba incompatible con una actividad intelectualmente congruente de la revista. fen!menos similares llevaron a la fundaci!n de la New Left Review 4R 15. 9 fines de los CT. <reía poder encontrar una soluci!n con el peque8o libro de bolsillo. y construy! una particular alian$a amistosa con +an :allantine. el )N* +ournal (ero por importantes que sean estas publicaciones. 9dmiré mucho Gy sigo admirandoH el e%emplo de ?right &ills. ser" gallina o ser" huevo. Se trataba tanto de una correa de transmisi!n como de una audiencia con una identidad conocida* la secci!n final del libro de 1aymond ?illiams The Long Revolution [10] se dirigía tal ve$ a esa audiencia. en los que las ideas se debaten r"pidamente. (ero pensaba que )scucha %an&" habría resultado m"s efica$.

Ri que decir tiene que al precio de perder el control directo en la forma de presentabar nuestros argumentos cuando parecía que éstos triunfaban* nuestras voces pasaron a otros 4comentaristas políticos. &uy notablemente en los EEUU. uno se pregunta si no habríamos hecho me%or siguiendo ignorados. (ero deberíamos a8adir también que la historia todavía continua. y -unilateralismo. &enciono todo esto. podéis examinar todos los n'meros. la R 1 empe$! a afectar un tono y un formato de rigor. y con efectos tales. &i primer empleo Gque dur! => a8osH fue en la educaci!n para adultos. Si la R 1 ha sido un laboratorio académico. Su circulaci!n probablemente cay!. pero se convirti! en una publicaci!n internacional y las bibliotecas universitarias llegaron a considerarla de tan obligatoria presencia como 2ast32resent o la)conomic 4istor" Review <onsigui! evitar el colapso y consolidarse con una notable consistencia durante veinticinco a8os. animadores medi"ticos. (orque si en vuestras estanterías conserv"is la colecci!n de la New Left Review 4R 15. con su correspondiente ret!rica y. a veces.. a'n es posible que sus innovaciones y su influencia lleguen a ser potentes en la década venidera. Eran tiempos G inmediatamente después de la IuerraH en los que el movimiento era vigoroso y contaba con un amplio apoyo popular. he dicho m"s bien poco sobre mi propia pr"ctica como escritor político e histori!grafo. hacia =BJ=. . sensiblería. toda la comple%idad de nuestras propuestas quedaba reducida a s!lo dos cuestiones* a favor o en contra del -unilateralismo. de%ando incluso de mencionarles en los créditos de la revista y purgando al comité editorial de todos los miembros conectados con el movimiento 4Xincluido el minero que luego terminaría siendo secretario general de la Uni!n Racional de )raba%adores &inerosY5. os esfuer$os y las horas de traba%o voluntario fueron un prodigio difícilmente mantenible durante m"s de dos o tres a8os con ese grado de intensidad. <omo es característico en la Iran :reta8a. locutores5 que planteaban sus cuestiones. del otro ladoH a favor o en contra de las políticas soviéticas. manipulado o indiferente u hostil. la tesis de 2acoby. as clases estaban organi$adas por la 9sociaci!n de )raba%adores de la Educaci!n. con las subit"neas al$as y ba%as de la audiencia del 5ree$e1 que se pueden ilustrar con el sensacional éxito del libro de Schell 5ate of the )arth [12] 4.icho sea de paso* Npor qué no cuenta 2onathan Schell entre los -intelectuales. <omo tantas otras cosas que nos circundan por todas partes.brillantes colegas terminaron 4a resultas de otras dificultades5 por hacerse con el control de la revista y cortaron de todos los vínculos con los 4deteriorados5 clubs. claramente dirigido a la academia. Su audiencia Gy su sentido de las relaciones con la audienciaH es de todo punto diferente de la de vuestra New Masses y de la de nuestra Left Review de fines de los WT. de 2acobyO5 #o he observado oscilaciones parecidas en Iran :reta8a. no nosotros. Ros servimos del panfleto. preguntadme. El primero parece haber conseguido una audiencia substantiva y permanente.ada la capacidad de los medios de comunicaci!n mayoritarios para falsificar y manipular. no por echar g"rrulamente la lengua a pacer. de la manifestaci!n calle%era o del piquete. El segundo ha sido m"s vol"til y se va visto sometido a los vientos de la moda. El estilo de la revista cambi! al cabo de dos o tres n'meros. En ve$ de dirigirse a una audiencia activista. 9 todo eso. Una cosa ha sido importante para mí y para algunos de mis colegas. <omo solté al comien$o. #o no estoy seguro de que eso termine de gustarme. Su trayectoria parecería confirmar e ilustrar. de la ho%a volandera semanal. la R 1 es el producto de una era excesivamente cerebral y poco creativa. de la reuni!n en la parroquia o en la escuela. no las nuestras. nuestras manifestaciones llegaron a ser lo bastante numerosas y coloridas como para que los medios de comunicaci!n mayoritarios no pudieran seguir ignor"ndolas como si no existieran. desarrollando y definiendo una teoría socialista de la academia. sino porque guarda relaci!n con la cuesti!n de las audiencias y los cambios registrados en las 'ltimas décadas. pero los cursos m"s largos y formales los conducían tutores extramuros de la . legamos a irrumpir en la )A y 4con feas distorsiones5 en la peor prensa sensacionalista popular. [11] El movimiento feminista y el movimiento por la pa$ también han proporcionado sus propias correas de transmisi!n para libros e ideas. al modo en que ellos. tengo poco que decir que no resulte evidente0 y si he pasado por alto cuestiones significativas. que. a formaci!n de nuestro movimiento constituy! un e%emplo notable del uso de instrumentos y medios de comunicaci!n premodernos para irrumpir en un -consenso. lo definían0 y Gprescindiendo directamente de nuestra política de no alineamiento y de nuestros m'ltiples contactos con los -disidentes. en ciertos respectos.

)aEney fue un pionero de las clases de educaci!n tutorial. por otro lado. /e llegado a apreciar la diferencia luego. 9cepta. y no disponíamos de revistas académicas encuadernadas en vol'menes en nuestras estanterías. debido al aislamiento estructural y al autoaislamiento de la academia. a plena satisfacci!n5 con el 'nico prop!sito de la instrucci!n propia* no había grado o diploma al final. literatura./. (ero esa es ya otra historia. y ba%o esa lu$. Esta experiencia de la educaci!n para adultos ha influido desde luego en una tradici!n de la historia social en +nglaterra. la audiencia del p'blico y la academia. el estado de los conocimientos. a buena recepci!n de La formación me convirti! en blanco de la crítica académica. el tutor se esfor$aba para exponer ante la clase. 4En mi primera clase en una aldea minera del #or@shire meridional me result! evidente desde las primeras semanas que no podría ganarme el respeto de la clase hasta que no hubiera ba%ado con ellos al po$o local de la mina. (oco que ver con una audiencia universitaria interna. pero en la clase de literatura Gyo ense8aba ambas cosas por igual* otra venta%a de la educaci!n para adultosH la experiencia del estudiante resultaba superior a la del tutor. de experiencia es profundamente necesario para la salud intelectual de la propia academia. Esas clases duraban normalmente tres inviernos de =Z sesiones cada uno. complementadas con escuelas de verano0 los estudiantes se embarcaban en esta considerable tarea 4y la mayoría. en una clase de historia. (ero.universidad o extensiones de los departamentos universitarios.5 (ocos eran capaces de escribir ensayos serios. pertinentementeH. (or un lado. m'sica5. exposici!n a la que solía seguir un tiempo de discusi!n de otra hora en la que los miembros de la clase interrogaban al tutor. &i William Morris y La formación de la clase obrera en Inglaterra se escribieron con una audiencia en la cabe$a compuesta por una clase para adultos o por activistas políticos. y lo que alcan$aban a leer eran libros. Ro sé si los /ammond participaron en eso también. m"s que artículos académicos especiali$ados. de manera que en mi actividad literaria de las dos ultimas décadas he tenido en mente también a esa audiencia crítica. [13] a cosa no ofrece duda* esa experiencia influy! en mi sentido de la audiencia al escribir historia. tan clara y ecu"nimemente como le fuera posible. los estudiantes tenían poco tiempo para leer lo suficiente. el sentido del di"logo con un p'blico. # puede que eso sea inevitable. . # los profesores se veían obligados a evitar la %erga profesional introvertida y a dar prioridad a la difícil tarea de la comunicaci!n. /a perdido. determinados temas sociol!gicos y culturales. 9 veces. o de otro tipo5 que les reducen a no ser otra cosa que enemigos de la intelectualidad o c!mplices de sus victimarios.e aquí mi descuido del protocolo académico 4del que apenas conocía la etiqueta5. sino también un ingreso de experiencia y de crítica. y un %oven tutor como yo mismo tenía que afrontar esa clase con humildad antes de adquirir experiencia. En una buena clase tutorial de educaci!n para adultos había un di"logo real entre el tutor y los estudiantes. pero también ha perdido en otros respectos. El grueso de los cursos versaba sobre humanidades o ciencias sociales 4teoría econ!mica. aparecían nuevas disciplinas y se ensayaban experimentos* por e%emplo. Eso ha hecho mi obra m"s lenta y m"s autoconsciente0 m"s cautelosa en el %uicio0 m"s puntillosa en relaci!n con el aparato académico. lo que resultaba francamente gratificante. pero sus libros suenan como si lo hubieran hecho. # en eso todas las partes pierden* los escritores. Se ha hecho m"s difícil con%ugar academia y p'blico general no especiali$ado. 1. determinada historia econ!mica y social local. sobre todo. Este di"logo y este -ingreso. )al ve$ la obra ha ganado en pericia profesional. En ese di"logo. en nombre de una teoría supuestamente elevada. En su ausencia. historia. esos %uicios estaban insuficientemente informados. . nuestra fracturada vida intelectual0 y reproduce las alienaciones. ellos mismos5 son los 'nicos agentes libres de la historia. (orque la educaci!n de adultos ofrecía no s!lo una salida a la universidad. 4 a era de la fotocopia barata todavía no había llegado. introducían su propia experiencia Ga menudo. proliferan los escolasticismos y la vida intelectual del p'blico se ve confiscada por quienes tienen una disposici!n profesional a teori$ar que los miembros de la elite intelectual 4es decir. asuntos internacionales. y raramente un incentivo vocacional directo. siendo todos los dem"s meros prisioneros de estructuras o de determinaciones 4conceptuales.5 Eso era muy distinto de la ense8an$a universitaria externa. avan$aban sus propios %uicios. Ro es s!lo que eso sea falso0 es que es un error cargado de consecuencias.

5arvey . Faye) The British +ar0ist Historians.ancers of the AirI) 1ew 3o)iety) "") Aoviembre "&#3) 3'1%J) reproducido en The Hea-y 4an)ers !London.ses of *orld *ar Three !London. Todas las notas a pie de página son de Carlos Aguirre./ford 0niversity +ress) "&&1( y 2ary Lago) “India’s Prisoner.0niversity of 2issouri +ress) 344"() así como Scott 5amilton) The (risis of Theory. Thompson) Alien Homage. 3"%33. A History of the 1ew 6eft Re-iew !London.uncan Thompson en.allantine .Lawrence 6 7ishart) "&88( 9Traducci:n castellana en Editorial .)tory Analysis! Aew DorE-+olity +ress) "&#'(.ba !Aew DorE. The Re-ol.tionary !London.ooEs) "&$4(= The 3o)iologi)al Imagination !Aew DorE. Romanti) to Re-ol.om[nech. -""1 La historia de la 1ew 6eft Re-iew ha sido estudiada por .The(hartists.23T4S0 -"1 Se ha mantenido la ortografía original del manuscrito. >*ase al respectoStewart Angas 7eaver) The Hammonds.orothy Thompson !"&31%34""() la muCer de Edward) fue una historiadora sociasl) autora) entre otras obras) de.Hifth 2ansbridge 2emorial LectureI !Leeds "&$#() págs. -51 Sobre Edward ohn Thompson !"##$% "&'$() v*ase E.Stanford 0niversity +ress) "&&#(. Las palabras y los títulos subrayados se han convertido en cursiva. England in a Re-ol. Thompson) G5omage to Thomas 2c?rath)I Tri5..The Aew +ress) "&&J() '%13.P.tion !Aew DorE. Este te/tito se incluy: en su libro p:stumo The Romanti)s.ooEs) "&#'(. ""%3" -61 *illiam +orris. .2anchester 0niversity +ress) 34"3() págs. -91 1ew 2ni-ersity) $) "&$") "1%"$) reproducido en *riting by (andlelight !London. Edward Thompson and Rabindranath Tagore !.SecEer 6 7arburg) "&8#(.arbara 5ammond) autores de numerosos y muy influyentes libros de historia social durante las tres primeras d*cadas del siglo MM.arcelona<= The +a/ing of the English *or/ing (lass !London.Fnopf) "&#3(. E+T se refiere aLuí al movimiento GHree@eI contra las armas nucleares. >*ase al respecto... 7right 2ills) 6isten 7an/ee.Pessimism of the Intelle)t8.Ale/ander CocEburn y ames Kidgeway) GThe Hree@e 2ovement versus Keagan)I 1ew 6eft Re-iew) "1J) Enero%Hebrero "&#1. -81 E. An Introd.The 2erlin +ress) "&#4() "%"4 -%1 GThe 5eavy . Thompson) GEducation and E/perience.strial Re-ol. Thompson! the new left and postwar British politi)s!2anchester.lar Politi)s in the Ind.estino de .+.tionary Age !Aew DorE.arterly) J4 !+rimavera "&#J() ""$%"J. Sobre la relaci:n de Thompson !y otros historiadores( con el +artido Comunista británico) v*ase./ford 0niversity +ress) "&8&(= The (a.>ictor ?ollanc@) "&$1( 9Aueva edici:n castellana reciente) conmemorativa del cincuentenario) en la editorial madrileBa Capitán Swing) con pr!logo de 9ntoni .tion !LondonChato and 7indus) "&$"(.7 -71 .2erlin +ress) 344$(.+.+. -"61Thompson se refiere a ohn Lawrence y . -#1 C. E.” A Biography of Edward ohn Thompson! "##$%"&'$ !Columbia.+antheon . A +arriage in History !Stanford. -":1 Kaymond 7illiams) The 6ong Re-ol. -"51 onathan Schell) The 9ate of the Earth !Aew DorE. Pop.tion in (.elhi.The 2erlin +ress) "&#8() "%"" -$1 E.