La enfermedad filosófica: una manera de decir yo.

Rayda Guzmán
“La cadena inmaculada de las cimas se dibujan frente a nosotros bajo el azul del cielo. Experimenté en ese momento esa emoción indecible que puede a veces invadirnos cuando, súbitamente, tenemos la impresión de contemplar el espectáculo del mundo por primera vez.”1

Todos tenemos un montón de lecturas pendientes, pero viene el día en que nos encontramos cara a cara con este librito de A. J. Voelke, La Philosophie comme Thérapie de l’ame y ya no podemos posponerlo más. Su aparición no es gratuita y tampoco es el fruto de años de sesudas investigaciones, está allí como el resultado de muchos tránsitos, entre ellos aquel que hace que una filósofa se pregunte por el qué y el cómo de su disciplina. No obstante, pienso que el libro es interesante para los especialistas y conocedores del tema, pero sobre todo es extraordinario por las historias que en él se dan cita, y yo se las quiero contar, el personaje principal es Pierre Hadot a quien conocí leyendo alguna referencia bibliográfica. Pierre Hadot es un conocido filósofo francés cuyo “Exercises Spirituels et Philosophie Antique”, me dan motivo para seguir los rastros de una filosofía helenística en la cual la idea de hombre aparece como inquietud sobre sí mismo, es decir, como búsqueda de sentido. Y esa búsqueda no queda reducida a una mera pregunta metafísica sino que indica un giro en la comprensión del yo, como reflexión sobre la vida práctica. Esta reflexión tiene que ver con el modo en que se hace mundo y se disciplina al cuerpo y al espíritu en tanto condición necesaria para adecuarlos a un modo determinado de concebir lo real. Si bien las prácticas sobre el yo no eran novedosas en la antigüedad, lo que si ha sabido acotar Michel Foucault2 es que los ejercicios que se recomiendan para moldear esta alma a una determinada idea de mundo conllevan a una ‘construcción’ del yo de la que si se puede dar cuenta, pudiendo de este modo deslastrar al yo de todo contenido metafísico. Es sólo en este sentido que se puede comprender una muerte del sujeto. Pero, quiero mostrar cómo este proceso de deconstrucción o este ejercicio de arqueología –como quizá el mismo Foucault preferiría llamarlo–, no sólo da cuenta de unos ejercicios morales sino que éstos se hacen eco en las preocupaciones de otros pensadores no tan populares como Foucault y que el encuentro furtivo, a veces casual, entre ellos nos sirve para trazar otras líneas de comprensión que enriquecen la aproximación al tema. Hadot conoce la obra de Foucault y viceversa, tienen un breve encuentro; pero la vida se encarga de fastidiar este acontecimiento, Hadot sobrevive a un interlocutor interesante. Así lo refleja: “Hablamos de la filosofía greco-romana de la vida, quizá de textos de Marco Aurelio o de Séneca. Siempre me arrepentiré, por ejemplo, de no haberle podido responder con precisión a la pregunta que me había hecho respecto del sentido exacto de vindica te tibi en la primera carta de Séneca a Lucilio. Desgraciadamente su muerte prematura que ha conmovido a todos sus amigos interrumpió un diálogo que apenas comenzaba, y en el cual nos habríamos podido aprovechar mutuamente de nuestros acuerdos y desacuerdos. Me tomará

VOELKE ANDRÉ-JEAN, La Philosophie comme thérapie de l’ame. Fribourg: Éditions du Cerf Paris.1993. Preface du Pierre Hadot p.I “La chaîne immaculée des cimes se dessinait en face de nous sur le bleu du ciel. J’eprouvais à ce moment-là cette emotion indicible qui peut parfois nous envahir, lorsque, subitement, nous avons l’impression de contempler le spectacle du monde pour la première fois .”(Traducción propia en el texto) 2 v. FOUCAULT MICHEL Historia de la Sexualidad. 2- El Uso de los Placeres y 3- La Inqueitud de sí. México. Siglo XXI., 1986 y 1987 respectivamente
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Il me faudra certainement beaucoup de temps pour préciser avec exactitude les uns et les autres. pero no dejo de sentirme como el Zaratustra que llega al pueblo por primera vez: creo que hay un volatinero. estoy obligado a contentarme con una breve esquela. Mas. Editions Albin Michel.305 “Nous parlions de la philosophie gréco-romaine de la vie. Malheureusement sa mort prématurée qui a bouleversé tous ses amis a interrompu un dialogue qui ne faisait que commencer. las mismas del mundo humano del cual surge. Meses después la muerte sorprende a un Voelke esperanzado. nosotros nos ocupamos de las cosas del pensar. comparten esa visión de quienes creen contemplar el espectáculo del mundo por primera vez. y de las palabras que lo componen. Suiza. ¿y qué validez puede tener hoy este fármaco en una sociedad que patologiza necesariamente al alma humana? ¿qué sentido tiene una filosofía terapéutica en tiempos líquidos. de la comprensión como hecho y de los malentendidos que se desprenden: el mundo humano está construido sobre una razón dialógica. Mi tarea hoy es buscar si acaso es posible continuar las señales que estos tres pensadores han dejado como tarea para una lectura posible del yo en tiempos posmodernos. en nada se justificaría su curiosidad ante esta antigua inquietud? Y sin embargo. esa es una gastada consigna que hace que la filósofa que fui se enfrente con la filósofa que quiero ser y me entusiasme con las palabras de los antiguos y me encamine a una lectura entre atrevida y complaciente de los tiempos que corren para un yo fracturado. quiero mostrar cómo esta encrucijada de vidas atravesadas por preocupaciones semejantes dejan en mí una preocupación que bien justifica mi actual oficio.” (Traducción propia en el texto) 4 Me refiero a Santé de l’âme et bonheur de la raison. sus respuestas y aproximaciones. Y como si se tratara de una insistencia fatídica tampoco las cosas fueron diferentes para Hadot y Voelke: en un instante.36-57 2 . mais aussi et surtout de nos désaccords. Entonces se que no es una idea original preocuparme por la salud del alma. Entonces. no es mi intención hacer un trabajo exegético sobre el tema. porque cuando la tarea de un pensador va más allá del pensamiento y sus abstracciones comienzan los problemas. así como tampoco el de Hadot en conversación con Foucault. Paris. par exemple. parfois de textes de Marc Aurele ou de Séneque. intuyo discusiones de esas que los filósofos de oficio habríamos sabido agradecer. porque ya los estoicos lo habían hecho y se habían preguntado por la posibilidad de que un discurso filosófico actúe como fármaco. La lectura de uno de los textos de Voelke4 me reconcilia con la idea de que los filósofos sabemos hacer algo que nadie más sabe. no de lo que verdaderamente podría mortificar. no es caprichosa mi motivación. decido apuntarme al ejército de terapeutas que pululan en la plaza ofreciendo sus mejores remedios para curar las enfermedades del alma. op. p. La filosofía se debate de nuevo entre la vida y la muerte y en medio. por una parte la especialización y la competencia académica nos distrae de aquello que suda y duele y nos aparta del apestoso mundo de la cotidianidad. esto lo saben los antiguos y lo sé yo misma. me confundo entre ellos.cit. de su lenguaje.”3 No puedo imaginar el trabajo de Foucault en continua conversación con el de Hadot. 2002 p. creo que va a caer y que a mí me tocará cargar con el muerto. Pour le moment. La fonction thérapeutique de la philosophie dans l’epicureisme. si la noción de normalidad ya ha sido cuestionada y a menos que el filósofo pretenda ahora subirse al carro de las terapias alternativas. je suis obligé de me contenter d'une breve esquisse. de n'avoir pu répondre avec assez de précision a la question qu'il m'avait posée sur le sens exact de vindica te tibi dans la premiere lettre de Séneque a Lucilius. Es probable que Voelke pudiera mostrarlo en un trabajo que relacionara a la filosofía como terapia en Wittgenstein y la noción de terapia del alma de la 3 HADOTT PIERRE Exercises Spirituels et Philosophie Antique. Je regrette toujours. ávida por recuperar el espacio agoral.ciertamente mucho tiempo precisar con exactitud los unos y los otros. Creo que la frescura que proporcionan las ventanas de nuestros despachos universitarios mantienen la temperatura ideal para ocuparnos de lo que cabe. et dans lequel nous aurions pu sans doute profiter mutuellement de nos accords. Por el momento. sentados frente a un lago en Laussane. Si un día decidimos salir a la calle es posible que las cosas comiencen a cambiar.

La enfermedad filosófica es la incoherencia y la falta de sentido y ambas cosas son producidas por los lenguajes vacíos que se generan de opiniones vacías. Pero.38 v. en verdad todo discurso es vacío. la verdad es mostrada a través de tres criterios: el de las sensaciones. son los deseos no-naturales y no-necesarios. EPICURO. a lo conocido como honestum o to kalon.” 3 . el de las afecciones y el de la razón. entre ellas están el deseo amoroso. si algo no perturba con su presencia. p. que no sea un discurso vacío. es decir aquello que no siendo perturba6”.. y me parece que sin ella. Las prenociones parecen guiar a la razón y a las afecciones y son las responsables de que el discurso tenga un sentido. y con ello recordar de nuevo las palabras del mismo Epicuro: “Vana es la palabra del filósofo que no remedia ningún 5 6 v. pero no se puede andar este camino sin antes considerar de qué manera somos capaces de relacionarnos con la verdad. Estas prenociones son universales (katholikên noêsin) y son comunes a todos los hombres (koinê. porque ellas conllevan la belleza moral. pero todo eso ha quedado pendiente. Este modelo se diferencia del modelo platónico. Carta a Meneceo. también sé –como él– que eso no le arrebata su condición problemática porque esa es su naturaleza. tampoco ha de afligirnos con su ausencia.. eso sí. Por eso me resulta relevante la idea de la enfermedad filosófica que ya había sido advertida por los estoicos. no son meras ideas o conceptos. Así las cosas. noêsis). y la creencia en los dioses. Todo esto tiene sentido si aceptamos una idea de razón autocrítica que se protege de las opiniones vacías generadas por los deseos vacíos. el de enriquecerse.) aquello que con su presencia no perturba. Para detectarlos se propone la siguiente fórmula.filosofía helenística. 125 “(. el de los placeres depravados. esta es curar el alma. disfrazadas. gente del siglo XXI. La cuestión es saber si hoy en día enfermamos por esta causa. es decir. ¿De qué enferma el alma. y los más enfermos suelen ser los filósofos –dice Epicuro. La verdad pende de la honestidad y esta idea no es desagradable aunque haya que hacer un esfuerzo para deslastrarla de moralina. y su relevancia descansa en la presuposición de que el alma enferma cuando está en contacto con la mentira. o sea. de filosofía. y no por eso he de negarme a seguir el rastro de esta idea. La kenodoxia es de lo que hemos de ocuparnos.. op. El filósofo tiene entonces una labor que le es propia. el de dominación.. esta es una buena pregunta que posiblemente oriente una espléndida respuesta. pero. La prenoción se me antoja similar a la precomprensión. no sólo las incoherencias y el sinsentido sino que también puede hacer una crítica demoledora respecto a muchas de las presunciones que han sostenido a nuestra cultura. lo vacuo– la violenta y la enferma. en vano aflige con su espera. el de gloria. pero para nosotros. El filósofo puede detectar. Es por esto que los estoicos condenan los discursos vacíos. La enfermedad filosófica tiene un nombre para los estoicos. quienes habían propuesto como remedio la ataraxia. porque aquí los estoicos se juegan el hecho de que las prenociones determinan si un discurso es vacío o no y esta determinación sirve para detectar el sufrimiento ya que el alma sufre porque lo incorporal –es decir. y si bien sostengo como Nietzsche que la verdad es ilusión. discutir ni investigar sobre nada en absoluto5. el segundo sobre el bien y el mal y el tercero nos deja parados frente a la anticipación. según Cicerón sin ellas no podemos comprender. Se trata de un tema clásico e inquietante. El primero lleva a preguntarse sobre lo que es verdadero y lo que es falso. se llama presunción y la más grave es la presunción de los dogmáticos. no es sorprendente esta visión sobre todo si hemos estado liados –como yo– con las hermenéuticas contemporáneas desde Dilthey hasta Gadamer. ¿cuál es el estatus hermenéutico de la prenoción? De lo que se trata es de reparar en el papel que para nosotros y en nuestra vida tiene la anticipación. pues? Para una aprendiz de terapeuta en el mercadillo de las ofertas de bienestar. es decir. el deseo de matar. incomprensible. entre ellos los estoicos hacen una enumeración digna de revisiones que no nos puede dejar indiferentes cuando nos dedicamos a tratar enfermedades filosóficas.cit. sólo parece molestarnos la nada misma.

pero valora las consecuencias prácticas –para la vida.) v. es la de un yo posible. su punto de partida no es patológico sino que es hermenéutico. 7 8 Epicuro (Fr. 130 4 . tienen un no sé qué de filosofía. según la tradición me ocupo de la salud del alma. las terapias posmodernas. la aceptación de prejuicios sin reflexión. trato los malestares filosóficos de las gentes. de show. cuando los filósofos se dedican a tratar la enfermedad buscan lo que es propio a toda cura. 1999. son todas causas de sufrimiento y se extienden como un mal social. Mi lectura implica un concepto de prenoción que no pretende siquiera ser el más adecuado a la idea estoica. Por eso. pues no les que queda otra que intentar dibujar un alma adecuada a esa idea. Porque así como no es útil la medicina sino suprime las enfermedades del cuerpo. 1998 10 V. quizá habría que escuchar de nuevo a Epicuro recordando que: “conviene juzgar todas estas cosas con el cálculo y la consideración de lo útil y de lo inconveniente. porque el yo es deseante. viceversa. 231 9 V. Diálogos. La guerra de los sueños. es decir. Barcelona: Gedisa. LIPOVETSKY GILLES Le Bonheur Paradoxal. aliviar el sufrimiento. por tanto. tal como recomendaría Séneca8 en un caso parecido. pero ¿ de qué? Como se ve. 2007 11 Carta a Meneceo. de lo que tiene de virtualidad y de ficción –al estilo de Augé9 y de Lipovetsky10–. AUGÉ MARC. sino con las prenociones. pero que a pesar de ello no concibe una manera correcta de decir las cosas: los hechos pueden ser narrados de múltiples formas. allí se conforman sus kenodoxas y con ella sus sufrimientos. p. una especie de arcilla moldeada por un demiurgo carente de anima.”7 Y sólo así puede pasearse por el ágora sin necesidad de seguir los senderos de otros caminantes. Gallimard: Paris. la percepción desarticulada de lo real. del mal como de un bien. El yo nombrado desde esta perspectiva padece un revés porque es anulado es las instancias previas a su definitiva destrucción: el fin del sujeto del que tanto se ha hablado ya ha dejado de obedecer a un movimiento teórico en contra de la camisa de fuerza conceptual impuesta por la modernidad para convertirse en un concepto vacío del que ya no cabe hacer referencia en una sociedad que sólo concibe al yo como un divertimento. Para los estoicos este es el sentido de la cura. La enfermedad filosófica resulta del fracaso de darle significado a una vida humana que actualmente obedece a las exigencias de un mundo espectacular. La nueva manera de decir yo que propongo. Las creencias erróneas. soy filósofa asesora. Pero. y no se trata de usar el camino estoico de la ataraxia. porque en algunas circunstancias nos servimos del bien como de un mal y. –a diferencia de los que no sufren– de artilugios heurísticos eficientes. Ya no se trata de vender el bienestar por la vía de la promesa médica que intenta la felicidad por los medios físico-químicos conocidos (neurofármacos de diseño que obedecen a la demanda de personalidades por encargo). porque detrás de todo esto hay un valor de verdad que no tiene que ver con lo moral o con la certeza. en el sentido de ‘espectáculo’. como si tocara ahora más que nunca contestar esta pregunta.”11 Nota biográfica: aunque sólo sea para justificar mi actual ocupación me dedico a la Práctica Filosófica. Barcelona: Tecnos. pues ellos deben aceptar el yo presente como un yo que no dispone. Los discursos terapéuticos de la posmodernidad parten de la existencia de un alma patologizada. siguen resonando los trabajos de Hadot. Voelke y Foucault. SÉNECA LUCIO ANNEO. permítaseme la redundancia– y estas son: compartir con el otro una ‘idea’ común que haga posible la comprensión.sufrimiento del hombre. La enfermedad filosófica como metáfora pertenece a un discurso sobre una realidad que intenta recomponer un relato incoherente. y como si la visita a un filósofo de confianza pudiera ayudar.221 Us. Ejercicios de Etnoficción. así tampoco la filosofía sino suprime las enfermedades del alma.

ficcionalismo y filosofía francesa contemporánea.raydaguzman. Ha creado el primer master en esta especialidad para la Universidad de Barcelona. Es escritora y conferencista. Gadamer. Voelke sirve como hilo conductor para exponer la manera en que un filósofo se enfrenta a una de las preguntas más importantes que le pueden acontecer: ¿qué sentido tiene volver a preguntarse sobre el sentido de la vida? Y esa pregunta le lleva diagonalmente a través de las preocupaciones de los estoicos en consonancia con los itinerarios de Foucault. Especialista en Nietzsche. Haddot y Voelke. del cual es tutora responsable. Ha publicado recientemente “La mujer Serena: filosofía. Caracas 1959 Filósofa Asesora radicada en Barcelona (España) . ejerce como tal desde 2003. Es miembro del CIPOST. Un texto de A. www. pensamiento y mundo femenino”.J. a formularse una nueva pregunta: ¿podemos seguir hablando de enfermedad filosófica? 5 .Rayda Guzmán.net Resumen.

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