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ELPROGrESO JUEVES 18 DE JULIO DE 2013

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deVerano

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nimiento de las piscinas —la pequeña y la grande— y gestiona el bar que se encuentra en el mismo recinto. La piscina municipal de Pantón abre sus puertas del 15 de junio al 31 de agosto. «La afluencia es mayor durante el mes de julio, aunque la fama la tiene agosto. Nosotros funcionamos mejor en julio», comentó Pedro mientras los niños gritaban de alegría en el agua bajo la atenta mirada de sus padres y el monitor. «Hay tardes en las que pasan por aquí sobre 230 personas y puede haber momentos puntuales de 140 o 150 personas en el área», añadió. Al parecer gente de otras localidades se deja caer por la piscina. ¿El motivo? Lo barata que es la entrada. «Viene mucha gente de Monforte, se animan a coger el coche y recorrer el camino hasta aquí porque una entrada a la piscina de Monforte cuesta 6 euros», justificó Rey. Por las mañanas se realizan cursillos de natación para los más pequeños, pero el resto del tiempo es para uso y disfrute de todo aquel que quiera refrescarse. El horario de apertura de la piscina es de 13.00 horas a 21.00 horas todos los días de la semana.

Dos vecinos, a la sombra, en la Praza do Concello cuando el termómetro marcaba ya 33 grados a las doce del mediodía. Abajo, niños en la piscina, refugio imprescindible para sobrellevar el calor . PEPE TEJERO

El precio de la entrada es prácticamente simbólico: los adultos pagan 1,50 euros ; los niños de entre 3 y 14 años, 60 céntimos; y los más pequeños entran gratis. Cuando la piscina cierra, la gente regresa a sus casas. Es entonces cuando las terrazas de los diferentes bares del pueblo se lle-

nan. Hay bullicio, risas, cañas, niños corriendo, sombra y el calor, poco a poco, va haciéndose más soportable. En Pantón hace calor y, vistas desde fuera, esas temperaturas se antojan insoportables, molestas, inaguantables. El regidor, José Luis Álvarez Blanco, y sus

vecinos conviven todos los veranos con unas temperaturas que, según ellos, «no son para tanto» y se toman con humor y resignación el sobrenombre de sartén de Galicia. Queda claro que este municipio lucense no tiene nada que ver con el desierto del Kalahari en Suráfri-

ca, donde la temperatura alcanza habitualmente los 43 grados centígrados, ni con El Azizia, a 40 kilómetros al oeste de Trípoli (Libia), donde los los 56 grados centígrados son la tónica general. Puestos a establecer paralelismos ahí está Écija, en Sevilla, que lleva a gala ser la sartén de Andalucía.