LOS EXPERTOS Y EL FUTURO DEL MUNDO La globalización explicada a los niños

http://www.perfil.com/contenidos/2007/05/30/noticia_0022.html Consultado el 15/05/20011
Aumento del terrorismo fundamentalista, proliferación de armas de destrucción masiva, disgregación del continente africano, epidemias, desórdenes climáticos y la crisis definitiva del Estado moderno: éstas son, entre otras maravillas, las previsiones de Eric Hobsbawm, Paul Virilio, Thérèse Delpech y Giacomo Marramao para la realidad política y social del mundo que viene. Los signos más visibles de una época que se adivina sombría, y la paradoja de la “ globalización”: cuando el capitalismo se globaliza a la vez que levanta reivindicaciones identitarias culturales y étnicas a su paso.

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Por Rubén H. Ríos | 30.05.2007

"La guerra rebasa el Estado de Derecho desde un "sexto continente" o ciudad virtual. | Foto: Adrián Stehlik Ampliar

El retorno a la barbarie en el siglo XXI de Thérèse Delpech (El Ateneo), Pasaje a Occidente de Giacomo Marramao (Katz Editores), Ciudad pánico de Paul Virilio (Libros del Zorzal) y Guerra y paz en el siglo XXI de Eric Hobsbawm (Crítica) configuran unos estudios de reciente publicación acerca de la situación política, social, histórica, estratégica y filosófica del mundo contemporáneo, que trazan un diagnóstico menos que edificante y más bien sombrío.

Se trata de enfoques muy dispares en sus fundamentos y recortes de problemas y fenómenos, realizados por intelectuales también de diversa posición epistemológica, pero ninguno apuesta un centavo a favor de un orden global apacible y políticamente correcto, ni a corto ni a largo plazo. Al menos, en lo que hace al siglo XXI.

con el rigor propio de una experta en estrategia (aunque Hobsbawm o Virilio tienen poco que envidiarle). la proliferación de armas de destrucción masiva. comparando el estado de las cosas a una época anterior al fin de las guerras civiles europeas por motivos religiosos que terminó con la Paz de Westfalia en 1648. Conviene advertir que. Cuando Clausewitz formuló estos conceptos desconocía la ampliación de los blancos militares a la población civil y las formas de guerra psicológica y terrorista que se desarrollaron en el prodigioso siglo XX. el bioterror o el terrorismo nuclear) continúa una sangrienta línea de desprecio por la vida humana que alcanzó su cenit con la Segunda Guerra Mundial y los totalitarismos modernos. En el caso de Delpech. Si según Clausewitz la guerra se define como la imposición de una voluntad sobre otra. para Hobsbawm como para Delpech y Marramao. entre otras maravillas. vale tanto el atentado al World Trade Center como cuando (también en 2001) el avión de la marina estadounidense EP-3E fue obligado a aterrizar en suelo chino y desmantelado por ingenieros militares con fines de espionaje. Delpech no observa en los Estados Unidos comportamientos imperialistas al modo de las viejas potencias. en cuestiones de acontecimientos significativos. además. La dominación sería. observa . Marramao mira hacia el pasado de la modernidad para reconstruir. sin desmentir esta tesis. Hobsbawm señala que los estados territoriales continúan siendo las autoridades reales mientras la globalización no avance hacia el único aspecto que no ha conquistado: el político-militar. el azote de epidemias y de desórdenes climáticos. Marramao se concentra en la diáspora cultural que produce la globalización económica y en la crisis del Estado moderno que le va a la zaga o la antecede. Como ya señalaba Samuel Huntington. No obstante. para esta autora. Para ella. De todas maneras. ni siquiera respecto de la era de la información marcada por la credulidad y la ausencia de ideas. de qué manera surgió el aparato estatal (el “estado-nación”) que hoy se apaga sin pena ni gloria en las democracias oligárquicas occidentales. Como Hobsbawm y Marramao. el signo de nuestra época. aunque sí el sustituto de aquel colonialismo por medios económicos y tecnológicos. Más erudito y filosófico. lo peor que puede ocurrir en los primeros decenios del siglo XXI (por ejemplo. es el de la regresión. Mientras Delpech –como Virilio– escruta el futuro catastrófico desde las tendencias del siglo XX. Voluntad y dominio. como una película marcha atrás. este retorno tiene las características funestas de una caída de la civilización en cierta “barbarie” tecnológica postiluminista y posthumanista que no presagia nada bueno. el propósito de todo conflicto armado que empieza (y no antes) cuando el agredido se defiende.El trabajo de Delpech –premio Femina 2005–. igual que en opinión de Hobsbawm. se trata entonces de dominar al enemigo y no necesariamente de eliminarlo físicamente. augura para las próximas décadas el aumento del terrorismo fundamentalista. en rigor. Incluso. el “ choque de civilizaciones” adquiere estatuto en la universalización de la tecnología occidental pero no de su cultura. si bien Hobsbawm enfatiza en elpoderío militar estadounidense como único medio ( y. políticamente equivocado) de supremacía en la era global. la disgregación de Africa.

deja a los Estados Unidos como la principal potencia militar y tecnológica occidental capaz de defender este orden. Sin ir más lejos. . la India y cualquier unidad soberana (territorial o extraterritorial) en posesión de armas nucleares que no comparta la soberanía del mercado como sistema de vida. ya miniaturizado o reducido en tanto experiencia sensorial por la aceleración de las velocidades de transporte terrestre y aéreo y las comunicaciones teleópticas globalizadas. la dominación de lo que Eisenhower denominó el “ military-industrial complex” sobre el actual régimen derechista que impulsa Washington. sostiene Virilio.Hobsbawn. desplazándose sobre el eje Estados Unidos-China (y sus virtuales aliados) en los próximos diez años. del “estado de excepción” planetario que requieren las intervenciones terroristas antiterroristas estadounidenses y de sus aliados. En la medida que la guerra se ha desterritorializado. este extraño efecto de “desrealización” por obra de la difusión masiva de la información militarizada sería más bien una “desertificación” del mundo. el cual a partir del 11-S habría virado de la política hacia la propaganda de masas y la militarización de la vida cotidiana. rebasa el Estado de derecho desde un “sexto continente” o ciudad virtual cuya circunferencia estaría en todas partes y su centro en ninguna. sin embargo. Siguiendo a Delpech y Hobsbawm. el fin de la Guerra Fría y la consecuente globalización de la economía capitalista. menos que la batalla en sí misma. De ahí la posibilidad (algo parecido afirma Giorgio Agamben) del “ estado de sitio”. la Guerra Fría contribuyó a la comprensión de la guerra en términos hobbesianos. cuyo epicentro son las ciudades y las redes globales de comunicación de masas el arma principal. Delpech describe relaciones estratégicas planetarias cuyo centro ya no transcurre por la latitud de Europa. En cualquier caso. no sólo colapsan los últimos principios y modalidades de la guerra clásica sino el terror se transforma en la única modalidad de combate generalizada al planeta. reposa sobre un déficit presupuestario y una economía decreciente (salvo por los inversores asiáticos) en el ordenamiento económico global. es decir. se manejan con una inversión topológica de la globalización donde lo global es lo interior finito y lo local el exterior del planeta. Se diría. Coincidiendo con Marramao y en parte con Hobsbawm. desde el atentado al World Trade Center. De acuerdo a Virilio. sólo que ahora la globalización instantánea de la información desataría una infowar que tiene por objetivo logístico romper los referentes de lo real: una cortina de humo que disuelve en la opacidad lo verdadero y lo falso. Pakistán. Irán. el tiempo durante el cual rige la voluntad de resolver los conflictos a través de la batalla. de manera que las fronteras se ubican en las ciudades in situ. a la vez que China no ha cesado de aumentar su producción industrial. entiende Hobsbawm. que la dominación de una voluntad sobre otra se mantiene como propósito de la guerra. Pero no sólo el fundamentalismo islámico figura –como en Virilio– entre sus enemigos sino también China. cuando los chinos se encuentren militarmente en posición de desafiar a la gran potencia en cualquier escenario bélico. Los estrategas del Pentágono.

y contra estadounidenses). en 1983. no constituye una instancia política o estratégica al provenir de organizaciones pequeñas. Al Qaeda o Hamas no se propongan matanzas o masacres indiscriminadas por medios de atentados suicidas (el primero en usarlos fue Hezbollá. los cuales. a diferencia de los terrorismos occidentales. A la vez. ya que aquél funciona provocando el accidente y el desastre como modo privilegiado de hacer la guerra. en gran parte. harían sencillamente omisión al hecho histórico de que ningún imperio llevó la paz fuera de sus territorios. es que sólo recurriendo al accidente se provoca una interrupción de la continuidad de los modelos que bloquean todo genuino acontecimiento. sin capacidad real de derrotar militarmente a su enemigo. El entramado estratégico se complica en Marramao según la . En la medida que la estrategia de los EE. Lo cual quiere decir que. clandestinas. para Hobsbawm. no representan un problema militar sino policial y mediático que los gobiernos deberían enfrentar –como se hizo en Europa con las Brigadas Rojas. no se trata de ninguna “guerra” salvo por la retórica megalómana y terrorista del gobierno estadounidense. para Virilio) con el fin de legitimar su hegemonía y su expansión planetaria. Desde la perspectiva de Hobsbawm. para Virilio. los partidarios de un imperio global norteamericano que inaugure una era dorada de paz. respondiendo al caos mundial que dio inicio en 1989. Los ataques a Nueva York. democracia y respeto a los derechos humanos. El terrorismo islámico transnacional. es la opuesta y militariza la información cada vez más. en el desequilibrio del terror militar que sucede al fin de la Guerra Fría y a la imposibilidad de la creación de acontecimientos dentro de la modelización globalizadora. Lo que moviliza el conflicto terrorismo-antiterrorismo. en el Líbano. a pesar de su potencialidad destructiva. que a su vez es funcional a los propósitos terroristas de los grupos fundamentalistas islámicos cuyo principal objetivo se centra en producir el pánico. La acción táctica de estas células terroristas.Terror y comunicación. al precio de desestabilizar el mundo mediante esa “ guerra asimétrica” que inventaron los estrategas estadounidenses. difícilmente se desactive el terrorismo en el encierro global.UU. a juicio de Hobsbawm. el terrorismo antiterrorista en curso no sería más que la reactivación del terror de la Guerra Fría (una profundización. y de no publicitarse masivamente por los medios teleópticos de masas su impacto habría sido menor. Esto no significa que. ocluida la política en una masificación de las opiniones y las emociones. en realidad. por otro lado. El análisis de Virilio de las relaciones estratégicas surgidas a raíz del atentado del 11-S se apoya. Madrid y Londres sólo colapsaron el funcionamiento de estas metrópolis por horas. como lo demostraron los terroristas armados con cúteres que desviaron los aviones hacia el World Trade Center. no dependen exclusivamente de armas de alta tecnología. IRA o ETA– privándola de difusión. prosperidad económica.

para nada homogéneas ni reducibles a una entelequia denominada “Oriente” –una ilusión occidental. una diferencia “en sí” que difiere absolutamente y que le da pie para proponer una globalización pluralista. que le sirve para forjar su propia identidad de singularidad que se universaliza. en todo caso. como tantas otras. el concepto de “diferencia” en Marramao no supone una distinción en el seno de la identidad ( lo particular de lo universal) sino una singularidad. como una torsión o deformación de la universalización de la tecnología y la economía en las articulaciones simbólicas de las culturas no-occidentales. que quiere decir que lo global se realiza localmente.mala nueva para la elite globalizadora: en efecto. apoyándose en Gilles Deleuze. . a la maximización de los beneficios. La “ glocalización”. no significa más que la derrota de la globalización en términos de cultura o de valores. Al respecto. Ese que –como afirman Delpech y Hobsbawm– se ha degradado a meros intereses económicos. el capitalismo se globaliza a la vez que levanta reivindicaciones identitarias culturales y étnicas a su paso. La palabra técnica que definiría este fenómeno paradojal es “ glocalización”. una “ glocalización” que hiere lo más querido del imaginario occidental: el universalismo. repite a Huntington) la sociedad de consumo no penetra hasta el fondo de la diferencia cultural. de nuevo. ya que en los hechos ( y esto.