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Lynne Maris – Dominada – Capítulo 1.

Posted: 11 agosto, 2011 by Paz in Lynne Maris - Dominada, Traducciones Etiquetas: Dominada, Lynne Maris, Traducciones

9 6 0 Rate This ―Eso es todo por hoy, clase. ―El profesor Derek Jacobson se inclinó sobre su escritorio, apoyándose en sus bronceados brazos pronunciadamente musculosos mientras revisaba las últimas notas y entonces anotó una idea o dos para la siguiente clase. Su estricta rutina nunca variaba. Katrina Keats tomó una profunda respiración cuando su cabello rubio arenoso cayó sobre su frente… atreviéndose a rozar la parte superior de sus engañosamente intelectuales anteojos, que usaba sobre sus penetrantes ojos azules. Dios, era sexy. Ella deslizó la mano debajo de su cuaderno de apuntes, lo cerró, apiló sus libros y los empujó en contra de su pecho. Sus ojos nunca se apartaron de él. Levantándose de su asiento en el primer banco, se acercó a su escritorio. ―Profesor Jacobson, tengo los apuntes que me pidió que evaluara. ―No los necesitaré hasta la semana próxima, ¿pero por qué no estoy sorprendido de que ya los hayas terminado? ―le dijo con una taimada sonrisa que envió lujuria líquida mojando sus bragas―. La clase terminó, llámame Derek. No era la primera vez que le había pedido que se refiriera a él más casualmente. Éste era su sexto curso con él y ella había sido parte de su equipo de investigación durante dos años. Sin tener en cuenta el hecho de que ahora era su profesora auxiliar, en cierta forma ella todavía se sentía incómoda en dar ese último paso para llamarlo por su nombre dentro de los pasillos del departamento de antropología. Le daba demasiadas ideas que no tenían nada que ver con la academia. Aunque, la verdad sea dicha, las ideas proliferaban de cualquier forma sin importar en cómo ella se refiriera a él. No podía detenerlas, incluso ya ni siquiera lo intentaba. Había estado enamorada de su profesor desde que era una estudiante de segundo año en la universidad, cuándo había caído desde algún andamio, directamente a sus fuertes brazos y bajo su hechizo. Durante años había hecho lo imposible para quitarlo de su mente… todo menos abandonar sus clases, o rechazar un lugar en su equipo de investigación, o declinar las salidas sociales con la clase y quedarse hasta que sólo quedaran ellos dos, hablando toda la noche. Había indicios de una atracción mutua. Instancias en las que el profesor le daba paso al hombre. Pero hasta ahora, el profesor había salido unilateralmente victorioso. Tomando los apuntes, Derek los metió dentro de una carpeta plegable y la apretujó en el interior de un maletín de cuero gastado. Sus ojos buscaron los de ella y, atrapándolos, le

sostuvo la mirada con una intensidad que le hizo a Katrina contener el aliento. Él estaba entusiasmado. ―Kat, aceptaron nuestro escrito. Van a publicarlo en unos tres meses. Una ancha sonrisa atravesó el rostro de ella. ―¿Tan pronto? ¡Eso es fantástico! ―Lo sé, lo sé. Tengo una cita con el comité de becas en aproximadamente quince minutos, así que voy a tener que irme rápidamente de aquí, pero quería hacerte saber que estás, aquí y para siempre, atada a mí. Ella pestañeó dos veces, no estando segura de lo que le quiso decir. Él se estiró a través del escritorio y le apretó el hombro, guiándola alrededor para que quedara delante de él. ―Publiqué las conclusiones con los nombres de los dos. Ella no lo podría creer. ―Pero… no pensé, nunca soñé… ―Tú trabajaste mucho en eso. Me empujaste más allá de lo que yo quería ir. Fuiste la que identificó la discrepancia en nuestras supuestas lenguas maternas. ―le dirigió un falso ceño fruncido, continuando―, hubo muchas veces en las que quise ponerte sobre mis rodillas y zurrarte por poner en duda cada bendecido punto, pero fue a causa de esa condenada veta desafiante tuya que lo hicimos. Infierno sí, tu nombre está en los apuntes. ―Derek, ―ella se atragantó, su corazón acelerado al máximo tanto por la idea de estar sobre cualquier parte de su anatomía como por la noticia de salir publicada―. Gracias. ―Ahh, mi nombre, ―le dijo, recompensándola con una lenta sonrisa―. ¿Fue tan difícil acceder a mi pedido? Su boca se secó cuando un ardiente placer atravesó a su sistema. Ella quería tirar los libros, gatear encima del escritorio y rogarle que la tomase allí mismo. ―No, ―logró decir en voz baja, obligándose a responder―. Supongo que no. Estaban solos en el aula ahora y con filas de pupitres vacíos como su única audiencia, permanecieron parados mirando en un estridente silencio al otro. Él bajó la mirada de sus ojos a su boca, la latente intensidad entre ellos amenazaba con llegar al punto de ebullición en cualquier momento. Ella presionó sus labios juntos, sintiendo sus pezones como guijarros y agradeciendo la cubierta de su grueso suéter de otoño.

El pulgar se movió en contra de su hombro donde él la estaba apretando. La sutil presión de su toque subió vertiginosamente a través de su cuerpo, terminando en un abrasador latigazo de calor mojado entre sus piernas. Era un contacto íntimo. No como los castos apretones de manos que recibía de forma masiva de los otros compañeros de trabajo al final de un semestre, ni cortesía profesional, ni inocente. Esto era silenciosamente demandante, y ella daría cualquier cosa que él le pidiera. Dejó escapar su aliento, y con él salió su nombre en una suave súplica. ―Derek. ―Le había deseado durante tanto tiempo. Anhelando el momento en que se llevara a cabo. Pero él era tan estricto, tan contenido, tan controlado. Ambos lo eran. Hasta ahora. El agarre en su hombro se apretó y entonces se relajó con una sacudida que la hizo retroceder unos centímetros. ―Bien… felicitaciones para nosotros. ―Una sonrisa que nunca había sido más rígida. Un mensaje que nunca había sido más claro. No. Ella se sonrojó, avergonzada por lo embarazoso de su rechazo silencioso. Él había estado cerca. Lo había visto en sus ojos, lo había sentido en su toque. ¿Qué lo estaba deteniendo? Tenía que saber que ella lo deseaba, ¿verdad? Tal vez no había sido lo suficientemente clara, no había… Con su confianza hecha pedazos, se enderezó delante de él, dolorosamente consciente de sus ojos estrechándose sobre ella. Se preparó para el aguijón de humillación y siguió adelante, sabiendo que nunca se perdonaría a sí misma si no lo intentara. ―¿Tienes planes esta noche, Derek? Yo podría cocinar y… ―tragó para pasar el nudo en su garganta, rezando para que eso nivelara el pequeño temblor en su voz―, …podríamos celebrar… juntos. Luchando por no retorcerse bajo el calor de su dura mirada, esperó su respuesta. Él apartó la mirada, otra vez empujando los errantes mechones de cabello que caían sobre sus ojos, y sacándose los anteojos de su perfecta nariz derecha. Primero puliéndolos con su corbata, los reubicó antes de responder. Sin duda, una táctica para ganar un segundo o dos, para tranquilizarse. ―Lo siento, Katrina. Tendré que declinar. ¡No! Tal vez era sólo una cuestión del momento. ―Podríamos…

La brusca sacudida de su cabeza le cortó la desesperada sugerencia. ―Katrina, sal y celebra con tus amigos. ―Metió las manos profundamente en los bolsillos de sus pantalones caquis y permaneció inflexible delante de ella. ―Sí, Profesor. Felicitaciones… y gracias otra vez. Fue todo lo que pudo hacer para no desmoronarse y ponerse a gritar delante de él, pero en cierta forma, Katrina se las arregló para atravesar el campo universitario y subir las escaleras hasta su apartamento antes de que la primera lágrima se resbalara de sus párpados. Sólo que su humillación no tenía que ser el asunto privado por el que ella había rezado. Parada al lado de la puerta de su apartamento estaba su mejor amiga, Trista, esperando, una mirada expectante en sus ojos. Antes de que Katrina pudiera murmurar un saludo, Trista caminó decididamente en dirección a ella. ―Ya sé por qué el Professor DJ no va por ti. La sangre cayó en picada de su cabeza, hundiéndose como plomo en su estómago mientras Katrina esperada por la explicación que cementaría lo desesperado de su situación. ―¿Es malo? Trista ladeó la cabeza a un lado, apoyando una mano sobre su cadera. ―Eso depende, supongo, ―le contestó evasivamente, atisbando a Katrina con una mirada especulativa―. Lo conozco. Es un dom. Katrina pestañeó, aturdida, esperando que la explicación aclare lo que ella obviamente no había comprendido. Pero Trista sencillamente se la quedó mirando. ―¿Un dom? ¿BDSM? ¿Cómo tú? ―Un momento de pánico la embargó, y su mejor amiga pareció deducir por su expresión la causa de su ansiedad. ―No seas ridícula, nunca hemos estado juntos. Yo no soy sub y… como si pudiera haber alguna duda… tampoco lo es él. Sin embargo, por lo que tengo entendido, hay quienes encuentran a tu profesor realmente atrapante. ―Las cejas de Trista se fruncieron y entonces envolvió un brazo alrededor de los hombros de Katrina―. Busca tus llaves. Entraremos y hablaremos. Sentada en el borde de su gastado sofá dentro de la sala de estar de su apartamento del tercer piso, Katrina oía cómo Trista explicaba que algunos meses antes, ella había conocido a Derek en un club de BDSM, sólo que no se había dado cuenta de que el dom codiciado que estaba a su lado era el mismo hombre por el que su amiga había estado desmayándose durante años. Fue sólo porque había estado buscando a Katrina esa tarde y había ido a la

Sólo que ahora tenía un indicio de a lo que complacerlo conllevaría y se preguntó si podría hacerlo. castigos e incentivos la estimulaban. Conocía algo sobre BDSM por lo que Trista. Sin embargo. su aspecto físico es fuera de serie.sala de conferencias a esperarla. Porque a pesar de tener tantas subs clamando detrás de él. No hasta que consideró sucumbir a la voluntad de Derek. había compartido con los años. Cuando las puertas se abrieron y los estudiantes salieron. Pero por supuesto que lo era. una domme experimentada. Ahí está la cosa. cosa que supongo que ya sabes. La segura supervisión de Derek y la inquebrantable demanda por su excelencia siempre habían sido una parte de su atractivo. se rumorea que es muy selectivo y no cede a casi cualquiera. los hombres autoritarios siempre la habían atraído. Ella lo conocía bien. ―¿Codiciado? ―La desesperación reptó a través de su corazón cuando se dio cuenta de que ella era sólo una aduladora dentro del grupo que estaba interesado en Derek Jacobson. Ella trabajaba más duro y más tiempo que nadie. vio a Katrina acercándose a él y se dio cuenta inmediatamente de quién era Derek. Katrina proliferaba con ellos. Y más que eso. Entregándose completamente en sus manos y a su merced… la idea estaba sorprendentemente excitándola. ésta tamborileaba a todo lo largo de su cuerpo. él se ha ganado realmente una reputación. Trista había visto al profesor frente al aula. Nunca había experimentado nada tan satisfactorio como las luchas por la máxima recompensa de su halago. algo desconcertada por los gustos sexuales del profesor. ¿Quién no lo desearía? La expresión de Trista se suavizó. pero nunca se había visto atraída por el acto de dominación como su amiga. Al contrario. *** ―¿Kat… Kat? ―Derek se arrodilló delante de su pupitre. En algún nivel ella entendía que había estado implorando por complacerlo durante años. y se fue antes de que él la viera. Mientras muchos de los ayudantes y estudiantes por igual huían de sus agobiantes demandas y crueles dictámenes. la idea del bondage. El juego del control la fascinaba. su sumisión nunca incluso se le había pasado por la cabeza. y cuándo Derek le concedía su aprobación por un trabajo bien hecho. sin embargo. ―Obviamente. Katrina se dio cuenta de que su atracción no se había reducido. pero adicionalmente a eso. No hasta ahora. sus ojos azul oscuro preocupados mientras buscaban los de ella―. ¿Estás bien? . como un dom. pero en su limitada experiencia sexual. que había descubierto la conexión. si Derek alguna vez se lo permitiría.

Su rostro era una máscara de acero cuando él bajó la mirada al libro que estaban sujetado. estoy bien. No has parecido tú misma esta última semana. Ella había estado excitada por la vívida imaginación y las conmovedoras emociones descriptas. No. ―Se puso rápidamente de pie. Sus muñecas estaban atadas detrás de ella con anchas bandas negras de cuero. ―Ella inmediatamente recogió el resto de sus pertenencias y las metió en su bolsa mientras Derek regresaba alrededor de su escritorio―. cada prueba. y se devoró cada página. se quedó sentada aquí. Siempre has sido una alumna capaz y una asistente sin igual. ¿Soy claro. pero eso es exactamente lo que había sucedido hoy. haciendo caer al piso su bandolera en una avalancha de libros y carpetas―. aseguradas a través de anillos de metal con la forma de la letra D a un igualmente impresionante cinturón de cuero alrededor de su cintura. ven a mí. siendo el foco exclusivo de la atención de Derek. ―Kat. ―Él recogió unos cuantos de sus libros y se los entregó. Su respiración estalló en un silbido como si hubiera recibido un golpe físico. ―Katrina empujó una carpeta dentro de su bolsa con una mano a la vez que extendía la otra para tomar el siguiente libro que Derek le estaba dando―. ―Der… Profesor. cada alabanza. hasta que su cuerpo ardía por la necesidad de experimentar de primera mano el acto de someterse con el único propósito de satisfacer a un hombre. Kat. en particular no una de Derek. Era un libro erótico sobre BDSM. su voz se profundizó.Ella rápidamente escudriñó la sala de conferencias y. y no dejaré que nada interfiera con eso. Cuando él habló. dándose cuenta de que estaba vacía excepto por ellos dos. atraída por la frase sin terminar. ¿Hay algo de lo quieres hablar…? Su atención chasqueó a Derek. Nunca había perdido su foco durante una conferencia antes. Lo que ella había leído y la necesidad que despertaba en ella eran las únicas razones por las que su mente había vagado tan lejos de la conferencia. si él incluso tuviera una. mientras ella torpemente los echaba otra vez dentro de l a bolsa―. ―Me alegro de que estés bien. había estado tan fascinada con su imaginación que incluso no había notado cuándo terminó la conferencia de manera de poder irse deprisa junto con los otros estudiantes. Aprecio nuestra relación. ―demandó. ¡De todos los libros! La cubierta era una foto en blanco y negro del primer plano de la espalda desnuda de una mujer. su tono fue frío y plano. Él frunció las cejas. Por esta vía. una misteriosamente sensual historia de bondage y sumisión que la excitaba tanto como la alarmaba. Y peor aún. tenemos un brillante futuro juntos. pero nunca lejos de Derek. lo siento tanto. húmeda y jadeante a causa de su deseo. ―Termina de recoger tus cosas. ―jadeó. La mirada de Katrina permaneció sobre el piso. Katrina? . agarrándole la rodilla. Dios. No podía mirarlo. Abruptamente él empujó el libro en su mano y se levantó. sintió sus mejillas arder. Oh. Como te estaba diciendo. si alguna vez necesitas hablar. estaba aterrada de ver su reacción. ardiendo de vergüenza incluso mientras todavía ardía por su fantasía.

y silenciar el griterío en su cabeza. Echándose la bolsa sobre el hombro se las arregló para asentir rápidamente con la cabeza y entonces subió las escaleras corriendo y salió de la sala de conferencias. para calmar el temblor de sus manos. ella se obligó a dejar que sus ojos se encontraran con los de él. Podría hacerlo feliz. Parpadeó para contener las lágrimas y se sacudió la sensación de embotamiento cuando la impotencia se apoderó de su cuerpo. no renunciaría. Encontraría una oportunidad para ponerse a prueba ante a él. No era justo. desesperadamente tratando de tomar aire. Profesor. Ella podría ser lo que él quería. tenía que hacerlo. cada afilada astilla reduciendo la esperanza que ella había albergado todos estos años. Si sólo él la quisiera. Ella comprendía exactamente lo que él le estaba diciendo. Ella lo sabía. No pondría en peligro su relación por ir más allá de los límites de la academia. habría tenido una oportunidad. ―Sí. . Su corazón se sentía como si estuviera astillándose dentro de su pecho. Colgaba fuerte y pesada entre ellos cada vez que estaban juntos. podría hacer cualquier cosa que él exigiera. ¡Malditas circunstancias! Si se hubieran conocido en algún otro lugar. Ella no cedería.Levantando la cabeza. no abriría brecha en los límites de su relación ni le daría la oportunidad de ponerse a prueba a sí misma. Su química era innegable. La puerta se cerró detrás suyo con un fuerte clic y se apoyó contra la pared. Pero él había sido claro.

El silencio se prolongó entre ellos hasta que repentinamente ella se dio cuenta de que lo estaba mirando embobada y él estaba… divertido. ―¿Qué tienes para mí. Su determinación no había disminuido. ―¿Vas a ir a alguna fiesta de Halloween esta noche? El levantó las cejas. una severa reprimenda en sus ojos. Esta noche era la noche. mientras Derek finalizaba la clase. una pequeña sonrisa jugando en la comisura de su suntuosa boca. lo había pensado unas mil veces. los interrogantes persistiendo en sus profundidades. le preguntó. Él tomó los apuntes y hojeó rápidamente la pila antes de enderezarse y entonces dejarlos caer dentro de su maletín. ella esperó que llegara su asentimiento de cabeza. Profesor. pero en su corazón sabía que todo seguía igual. ―No lo tengo decidido. Algunos estudiantes se acercaron a su escritorio y Katrina se tomó su tiempo para juntar sus cosas. ¿Y tú? ¿Te disfrazarás con tus amigas otra vez este año? ―Ella sabía que no significaba que él pretendiera ser condescendiente. Eso es todo por hoy. Cuando el último estudiante se despidió.Capítulo 2. Enervada. Enderezó los hombros y desterró a las mariposas que frenéticamente estaban revoloteando en su estómago. ella esperaba que él sacara el tema. ―Sonrió débilmente. Luego de un momento. Kat? ―Los apuntes. pero su determinación no había disminuido. Agarrándose a lo primero que le vino en mente. Katrina cambió de posición en su escritorio. indagara acerca del libro. Él se aclaró la garganta y bajó la mirada sobre ella. Desde el incidente con su libro de BDSM la semana anterior. sabiendo que por cada vez que ella decía su nombre en voz alta. hiciera algún movimiento para demostrar que algo había cambiado. se había encontrado los ojos de Derek sobre ella más a menudo. Su interés podría haberse visto picado. apoyó una cadera sobre su escritorio y le devolvió su muda mirada. y tampoco la de ella. reuniendo coraje y preparándose para otra de la penetrantes miradas fijas de Derek. sino que era más como un . ansiosa y excitada. ―Así es que les desearé a todos un seguro y agradable Halloween. ―Er… Derek.

Cuando habían sacado de entre manos el plan. Sus ojos estaban maquillados de color ocre y había pegado una diminuta lentejuela brillante en la comisura de cada uno. ―dijo ella. Iba a asistir a una fiesta de disfraces. Sal y consigue un poco diversión esta noche―. es cierto. casi podría olvidar los problemas que invadían a su conservador alter ego de ratón de biblioteca. sólo que no había nada inocente en ella. Iba a ir a la fiesta como Gatita. Su cabello castaño rojizo. Bien. Halloween es una fiesta para los juegos oscuros. Su vestido de cuero negro tenía una larga cola desprendiéndose del trasero de la falda. La máscara. le tapaba los pómulos y la parte superior de la cabeza. para encontrar a Trista y finalizar sus planes para el Baile de Todos los Santos. Con un poquito de vergüenza. rogando que el calor que estaba cursando su camino a través de su cuerpo no se dirigiera hacia sus mejillas. pero lo había conseguido. pero el toque final eran las lentes de contacto… ojos de gato con iris amarillos y pupilas negras ovaladas. Con su visión única tanto de Derek como de Katrina.recordatorio a sí mismo de que ella era demasiado inocente para él. aparentemente perdido en sus pensamientos. la torpe desesperación tiñendo su voz―. Sólo que ahora. admitió que la decisión se basó en la propensión de Derek para llamarla su “Kat” cuando estaba entusiasmado. si le había respondido honestamente. y que ella iba a llevarla al Baile de Todos los Santos. eso estaba por verse. oscurecido con una tintura y peinado con grandes rizos. todo lo que le quedaba era esperar. ―le contestó. con las mejillas ardiendo. él no estaba seguro de si asistiría. Bien podría haberle dado un mapa de la fiesta y haberse puesto a saltar gritando. y en ese frente. Tenemos una… fiesta de disfraces. La fiesta de disfraces El Baile de Todos los Santos era la fiesta erótica más grande del año y se suponía que Derek iba a estar allí. Sintiéndose como una niña rechazada. cambiando eficazmente toda la mirada y la forma. ―Bien. deseosa de complacer y aprender. Trista relató algunos detalles claves sobre la . Ociosamente se restregó la mandíbula bien afeitada y entonces asintió con la cabeza y se volvió a su escritorio. Ella no terminaba de decir eso. Su anonimato era la llave para el éxito del plan. Katrina levantó el cierre de su pequeño vestido negro de cuero estilo corsé y comprobó su apariencia en el espejo con satisfacción. Había hecho todo lo que podía hacer. No comas demasiados dulces. la que apenas cubría la parte inferior de su tanga negro. no deberías quedarte en casa. ―Pasa un rato agradable esta noche. recubierta de pelaje negro. ella y Trista habían hecho todo lo que podían. Había requerido de cada conexión de Trista poder conseguir una invitación adicional para Katrina. caía sobre sus hombros desnudos. Eso en caso de que Derek realmente asistiera. Trista contactó a Derek con la noticia de que había encontrado a alguien perfecta para él. una nueva sub que era muy receptiva. Katrina salió corriendo del aula. Para que Katrina tuviera su oportunidad con el hombre que amaba. ¡¡estaré allí!! La expresión de Derek se congeló. ―Sí. Se veía tan diferente de sí misma.

Unos cuernos adornaban su máscara y había elegido unas botas de cuero con gruesos tacones que llegaban hasta la mitad de la pantorrilla en lugar de los tacones de aguja. el camino se arremolinaba con la escalofriante niebla del hielo seco bombeado desde alguna fuente escondida. un fantástico contraste con sus abultados pechos. Una gatita en celo. les deseó un feliz Halloween y dio un paso atrás para permitirles la entrada. Era excitante ser alguien diferente por una noche. Los tacones aguja perfeccionaban su delgada figura de piernas largas. que se desbordaban de las pequeñas tazas de su sujetador.sub que esperaba despertar el interés del profesor. lista para salir de caza. Si Derek estaba allí. Inclinándose por la cintura. La puerta de su cuarto se abrió de golpe y Trista entró. Lista para enfrentar a Derek. Sería cualquier cosa. Los dueños eran conocidos por extenderse hasta lo indecible para preparar el . al examinar el producto terminado. ningún indicio en cuanto a los placeres ocultos sólo a unos pocos cientos de metros de distancia. si quisiera a una sub anónima para dominar. y ahora. No podría negarlo más. haría lo que sea para tenerlo. ―La limosina está abajo… ¡Impresionante! ¿Estás lista para irnos? ―Ella estaba vestida de diablo con un vestido de cuero rojo. pero estaba desesperada. e impacientemente golpeaba a su flogger haciendo juego que tenía en la mano. La limosina se detuvo frente a unas altas puertas de hierro donde un hombre con un ceñido uniforme negro aceptó sus invitaciones. Trista había escogido el traje. Katrina sonrió. El recorrido se curvaba a través de densos bosques no ofreciendo ninguna vista de lo que había más allá de la siguiente curva. entonces ella tendría su oportunidad. No habría desilusiones. Alumbrado con pequeñas luces naranjadas. Pero la idea de un desconocido tocándola iba más allá de su comprensión. Sabía que ésta no sería la noche de tierna pasión que tanto había imaginado entre ellos. La frontera profesor-estudiante ya habría sido traspasada. sintiendo el retorcimiento de anticipación en sus intestinos. Alguien salvaje. no es que ella en realidad fuera su estudiante ya. Y cuando esto terminara. Ella estaba caliente. pero había prometido considerar la propuesta. Si él la escogiera. Katrina se preparó para la fiesta. Katrina tenía que reconocer que su mejor amiga había tenido razón. Katrina alisó las negras botas de cuero de gamuza altas hasta medio muslo. Si no. Con la esperanza como su ancla. sino que habría participado en ellos. jurando que haría a Katrina verse caliente como una gatita. Ella no sólo sería consciente de sus gustos sexuales. la noche terminaría en una decepción y Katrina sola. él le diría exactamente lo que deseaba y ella con mucho gusto accedería. comenzando la noche que terminaría con toda su espera. Ella gustosamente se pondría en manos de Derek. él vería que no había ninguna razón para que no estén juntos. confiaba en él implícitamente. cuando ella le revelara quién era. Era caliente. ya no tendría que adivinar y rezar para poder seducirlo. Habló brevemente en sus auriculares. Derek había sido contundente al decir que no estaba seguro de que quisiera asistir y que no estaba en absoluto seguro de querer tomar a una nueva sub tampoco.

engarzados con luces.escenario de una fiesta. los cuerpos vestidos con diminutos trajes se apretujaban en una masa singular. ―Esto está incluso mejor que el año pasado. su noche con Derek finalmente había llegado. Katrina asintió con la cabeza. Dentro del salón principal. Trista la agarró de la mano. ¿Estás lista? ―Ya lo creo. bordeaban el perímetro del patio y cuando Katrina levantó la vista a sus gruesas ramas. Trista se apoyó contra la ventana y dejó escapar un pequeño gemido. El conductor abrió la puerta y el aire frío de noche. divisó a varias personas agachadas sobre éstas. Aplastando los pies en una rápida sucesión. vamos! ―chilló. Ella sabía que debería estar excitada. enviando escalofríos a través de la piel desnuda de Katrina. Su mente volvió a Derek y a ese breve momento de indecisión que hubo entre ellos. intentando verse más entusiasta que lo que se sentía. Él había hecho una elección entonces. una culpable ansiedad se retorcía en su intestino. el entusiasmo de Trista era evidente por su amplia sonrisa y ojos vivaces. Una gran hoguera había sido colocada al otro lado de la propiedad y un grupo de mujeres vistiendo sólo vestidos blancos de gasa ondulaban al compás de un cántico mientras rodeaban las llamas. arrastrando el perfume de hojas quemadas y especias. Los robles. y ahora ella estaba abiertamente ignorándola. ―Aquí estamos. ¿Cómo reaccionaría cuando se diera cuenta de lo que ella había hecho? ¿La odiaría? ¿Se lo agradecería? ¿La amaría para siempre? La limosina se detuvo en la base de una ancha escalera de piedra que conducía a la puerta principal abierta. se precipitó sobre ellas. Ella se recostó en contra de los suaves asientos de cuero y observó mientras rodeaban el último tramo de una curva. agarrando la mano de Katrina y arrastrándola subiendo las escaleras hacia la fiesta. y Trista le había asegurado a Katrina que esta noche no sería una excepción. contorsionándose al son del pesado ritmo de la música infundida por toda la . trayendo a la vista la vasta extensión de césped y la imponente mansión. Sin embargo. contorsionándose y aullando dentro de los cielos oscurecidos. ―¡Vamos. Sus pezones se apretaron debajo del vestido de cuero cuando dio un paso afuera hacia su fantasía.

Un calor atravesó su cuerpo y. su corazón golpeó el tatuaje salvaje en contra de sus costillas. Controlando su respiración. Tenía que creer que lo encontraría en medio de la acumulación de cuerpos escasamente vestidos. ―Voy a buscarnos un poco de champagne. ella lo sentía todo el tiempo. El pánico la abrumó. con un profundo suspiro. Trista asintió con la cabeza y le dio un rápido beso en la mejilla antes de salir rápidamente hacia la barra. y en lugar de obras de arte. escuchando sin querer sus súplicas para ser castigados en su infierno. Dos hombres inmediatamente convergieron sobre el diablo rojo y Katrina sonrió. Mesas cubiertas con juguetes sexuales para la venta estaban alineadas contra una pared. demasiado rígido… ¿Y si él no viene? Sabía que era una posibilidad. ―Katrina le dijo con una sonrisa nerviosa―. Este… demasiado bajo. Podría ser la única que alguna vez consiga. Sintió. trayendo el recuerdo de la mano de Derek sobre su hombro a la parte delantera de su mente. ¿Estás segura de que sabes lo que estás haciendo? ―No. Sostenida por la fuerte y . abrió sus ojos… una copa de champagne estaba ubicada a tres centímetros delante de su cara. parejas enmascaradas. Observó. colgaban espejos. Había una atracción entre ellos. Trista le apretó la mano. ninguna la tentó en lo más mínimo. Se movió a través de la multitud. ese… demasiado delgado. Katrina siguió mientras Trista bordeaba una pared. Escuchó. enredaban sus cuerpos con sensuales abrazos. Algunas eran educadas. Escudriñando la multitud se preguntó ¿cómo podría encontrar a Derek en este apretujón de piel? No. Cuando recorrió con la mirada el espacio gótico. tríos y más. demasiado gordo. Lo encontraría esta noche. Katrina se acercó a un pequeño asiento acolchado y cerró los ojos. pero tenía que creer que él estaría allí. pero no puedo dejar pasar esta oportunidad. pero ninguno era el cuerpo que ella deseaba. Había rodeado la habitación dos veces y no había visto a nadie que incluso remotamente pudiera pasar por Derek. otras groseras. Con la cola en la mano. Volviendo a estudiar la multitud. No podía aceptar una derrota antes de incluso haber tenido la posibilidad de empezar su búsqueda. Rasgadas telas negras cubrían las paredes. notó que había cuerpos fuertes y sexys hasta donde podía ver. En el medio. esperó. mientras que en la pared opuesta había barras ofreciendo champagne y exóticos bocadillos. no podía pensar de ese modo. declinando proposiciones cuando llegaban.casa. pasando al primer grupo y entrando a un amplio cuarto donde los invitados pululaban con más espacio. sabía instintivamente cuándo él entraba en una habitación.

estaba pulcramente peinado hacia atrás de la parte superior de su máscara negra. suave. y la hizo sonrojarse y su vientre se retorció. Derek. intentando profundizar su voz ligeramente. Un pequeño temblor corrió por su cuerpo y repentinamente no podía distinguir si estaba basado en el miedo o en la excitación. . gatita. No sé nada sobre eso. Pero puedes llamarme Gatita. Pero difícilmente podría juzgarla cuando él estaba jugando el mismo juego. Enfatizaba su físico de una manera que sus formales pantalones y camisas de Oxford apenas habían insinuado. A diferencia del Derek que estaba apresurado. delgadas caderas y piernas largas y robustas. ―El diablo dijo que eres una gata salvaje. Derek se veía increíble con su traje negro de cuero. desenmascarar a Derek. El propósito era desenmascararse. normalmente tan temperamental. Y él parecía apreciar el espectáculo. por lo que no debería sentirse cohibida. Pero bajo su mirada escudriñadora lo hacía. a pesar de que el ronquido que adquirió no tuvo nada que ver con sus esfuerzos―. Sus ojos se movieron sobre ella. ―Katrina tomó el vaso con un asentimiento y arrastró la mirada subiendo por su cuerpo. ―Muy hermosa. ―Tu pequeña amiga demonio allí mencionó que te podría gustar una bebida. A pesar de sentirse complacida de ver que la encontraba atractiva. Era poderosamente guapo de una forma abrumadoramente masculina y estaba apreciándola abiertamente. ―Gracias. Hombros altos y anchos. Una boca llena y ancha complementaba una fuerte mandíbula bien afeitada. considerando hasta adonde había llegado metiéndose en la fiesta más erótica del año.sexy mano de un hombre vestido completamente de negro con un cuerpo que le hizo dar vueltas la cabeza y convirtió a sus pezones en puntos apretados. Los profundos ojos azules la estudiaban desde detrás de la máscara. éste Derek era controlado. parado delante de ella con lo qué sólo podría ser considerado un brillo depredador en sus ojos. no podía evitar preguntarse lo que pensaría cuando finalmente se diera cuenta de quién era ella. sin vacilación ni restricción. ―¿Una gata salvaje? ―le preguntó. ―Su voz se derramó sobre ella como miel. ―Repentinamente estaba sintiéndose muy cohibida en el diminuto traje. Magnífico. Y específicamente. entusiasmado por un descubrimiento o enzarzándose en una discusión. acelerándole el corazón. Estaba aquí. Ridículo. Su sujetador de cuero negro apenas le cubría la parte superior de sus pezones. Él levantó la vista al lugar de las orejas de gato en su máscara. regresando a su cara medio oculta. La mitad de los invitados ya tenían la parte superior o inferior de sus cuerpos desnudos. Profunda y ronca. pecho y torso musculosos. Su cabello rubio.

prepotente. no estaba segura de que habría podido llegar tan lejos para estar con él. sin importar cuánto amara a Derek. el hombre que ella anhelaba. algo me dice que bastantes personas responderían. Se le secó la boca. Una sonrisa arqueó los labios de él. nada menos. pero encontraba difícil apartar la mirada o negar la agitación que esas vistas causaban dentro de ella. Había sabido que esto llegaría con la noche. Levantando la frente con valor. No podía dejar que eso ocurra. Con el látigo. guiando a tres hombres casi desnudos detrás de ella con correas. Pero también era . tan potencialmente peligroso. Si no lo hubiera sido. Se escandalizó por su acalorada respuesta a algo que parecía. Lo miró de arriba a abajo. se rió e hizo un gesto con las manos hacia la multitud de invitados disfrazados. Maestros y esclavos juntos parecían haber optado por trajes a elección. sabría que estás rogando por mí. así que. ―¿Te gusta? Completamente nuevo para la fiesta. Derek la levantó sobre sus pies. Katrina escudriñó la multitud y vio a una mujer pavoneándose. ―Si fueras a gemir “Amo”. Ella podía sentir el tirón en la comisura de su boca delatando su ansiedad. ―Su voz se quebró ligeramente en la última palabra. ―Ah. ―Tendiendo una mano para ella. erótica e inquietante. pero ya había reconocido a través de su lectura que la idea del bondage y las restricciones eran altamente excitantes para ella. puedes llamarme Amo. Podría ser su límite y ofrecerse en sólo una cuestión de minutos. podría desestimarla. oírlo admitir abiertamente ser un dom la conmocionó. viendo más allá del increíble cuerpo. trayéndola de regreso a la sugerencia mediodisimulada. pero en cierta forma. por supuesto.―¿Y cómo puedo llamarte a ti? Inclinó la cabeza a un lado y su mirada se niveló con la de ella. Katrina no comprendía eso. ¿Lo llamaría Amo? La mirada que él le dirigió fue arrogante. ―Soy un domador de gatas salvajes esta noche. Si él pensara que estaba demasiado asustaba. una mujer con una mordaza de bola en su boca y sus manos atadas a una restricción de la cadera seguía a un amo que ofrecía una “degustación” de ella a todos los interesados. si yo gritara “Amo”. Su coño se apretó cuando pensó en Derek asegurándole las manos a su cintura. si lo deseas. debajo de un tono acerado. ―Una broma provocadora. Él era la cosa real con un espeluznante látigo. Katrina tragó más allá del nudo en su garganta. En otra área. a la ropa de color negro y al látigo de cuero con un mango pulido atado a su cintura. de cerca. Katrina necesitaba mantener la calma. ―A juzgar por los trajes aquí esta noche.

Fue una especie de renuencia al control. eso podría estar pasándole factura. lista para huir. encontremos un lugar para hablar. Quería que él la levantara y la arrastrara afuera. ―No era exactamente una mentira. sólo que había encontrado la experiencia de cumplir con las órdenes ficticias de su mejor amiga menos que satisfactorio―. Derek no sabía quién era ella. que encontrara un lugar tranquilo donde pudiera conducir a su polla dentro de ella. El agarre de Derek en su mano se apretó y por un momento se preguntó si era un silencioso consuelo. El empujón de cuerpos reacomodándose para alojar a los recién llegados casi la hizo caerse a Katrina de sus tacones de diez centímetros. temía que no podría esperar mucho más tiempo. Si de alguna manera él estuviera como ella. Él no tendría idea de lo asustada… y excitada que ella estaba. ¿pero lo has intentado? ―Sí… eh… un poco. quién ella sabía que era capaz de una intensa compasión y gentileza. Pero quiero aprender más. ―casi gritaba sobre los silbidos y vítores brotando desde el otro extremo del pasillo―. por descubrir si la combinación de estímulos incrementaría su experiencia como había leído que sucedía con otros. si su ansiedad era tan obvia que él quería ayudarla a superarla. de eso estaba segura. Habría dolor. ―Movámonos más allá. nunca se había enfrentado con este lado de la sensualidad. no sabía que ésta era su primerísima incursión en el BDSM y no sabía que lo estaba haciendo con el único propósito de estar con él. sin duda… ella siempre lo había considerado como un lado alarmante y oscuro de sexo. Trista le había dado algunas lecciones sobre sumisión en un esfuerzo para prepararla para esta noche. Cualquiera fuera su reacción. ―De acuerdo. caminando con un perpetuo estado de insaciable excitación. Nunca había estado en un lugar así antes. Aterrada como estaba.electrizante con su sola presencia. pero había una parte de ella ansiosa por experimentarlo. ―Muy bien. Las puertas principales de la mansión se abrieron y unas veinte o más personas entraron. ¿Era su imaginación o él apretó la mandíbula ante su admisión? Probablemente él estaba dispuesto a prescindir de los preliminares. pero Derek fácilmente la sostuvo cuando la multitud se movió. Aunque había estado silenciosamente intrigada por el BDSM antes al descubrir que era la predilección de Derek… un resultado del entusiasmo de Trista por eso. Y todavía el hombre parado a su lado. No. Apenas me he dado el gusto. que soy un poco novata en esto del BDSM. ésta se había manifestado antes de que ella tuviera . provocando una especie de gigantesca ola humana. era un dom y con toda seguridad la pondría en un lugar que ella estaba demasiado asustada para considerar. La otra parte de ella estaba aterrada. pero yo realmente tengo que decirte. Derek tomó su vaso y lo dejó a un lado sobre una mesa baja. la manera en que él se había movido y sostenido a su cuerpo y el resultado fue un profundo latido entre sus piernas y una dolorosa necesidad en su clítoris.

El constante contacto en contra de su coño la hacía querer frotarse de arriba a abajo sobre el cuero. . Caminaron a lo largo del vestíbulo. y su muslo se acuñó más allá entre sus piernas y en contra de su clítoris hasta que ella se levantó en puntitas de pie. desnudando su palpitante clítoris de la sedosa tela ya mojada entre sus piernas. una mujer desnuda arrodillada montaba la polla de un hombre mientras le succionaba la polla a otro parado enfrente de ella. y él la hizo detenerse nuevamente moviéndola a un lado para que ella no fuera arrastrada en el apretujón. Nunca había podido imaginarse cómo sería Derek sin las convencionales restricciones que utilizaba como una defensa en contra de ella. él amortiguó el tumulto presionando sólo los sólidos planos de su cuerpo en contra del de ella. llevándolo más profundo entre sus piernas.tiempo para reconsiderarlo. El cambio de la posición le separaba los pliegues. El pasillo se llenó con una multitud de nuevos invitados. El cuero de su vestido corto rodó hacia arriba hasta sus caderas cuando él introdujo la rodilla entre sus piernas y ubicó el muslo en contra de su coño. mirándose a los ojos. Los ojos fijos en ella. Un estremecimiento la recorrió ante la excitante presión en contra de su sexo. tuvo que abrir ligeramente las piernas para mantener el equilibrio. Sus oraciones fueron escuchadas cuando un grupo de cinco pasaron abriéndose paso. sintiendo la espiral de excitación apretarse en su interior. Permanecieron parados. y cuando la multitud se agolpó otra vez. encerrándola con la fuerza de sus muy musculosos brazos. sospechaba que él sabía exactamente lo que estaba haciendo. Era excitante experimentar sus insinuantes deseos de primera mano. ―Hmm. Una forma esbelta enfundada en blanco transparente pasó corriendo. Adentro. deteniéndose ante una puerta y la abrieron con un empujón. pero con la altura de sus botas de tacón alto. y a juzgar por su atisbo de sonrisa y mirada fija. Ella intentó mantenerse firme. soltando una risita cuando ellos avanzaron por el pasillo. Su aliento quedó atrapado en su garganta cuando se movió ligeramente. creo que me gustaría conocer tu gusto. ―Este cuarto ya está lo suficientemente abarrotado. Derek guiaba a Katrina con una mano detrás de su cintura y el calor de ésta se irradiaba por todo su cuerpo ruborizándolo. Katrina tiró de la puerta para cerrarla. contra la pared. Su expresión se volvió lacónica y entonces serenamente desafiante. Ella se sonrojó. Sus manos se apoyaron sobre el yeso a cada lado de su cabeza.

su aliento entrecortado. apoyó el pulgar y el dedo índice a cada lado de su pezón. ella lo imaginó pacientemente demandante. ¡Derek! Casi profirió su nombre pero se contuvo rápidamente en el último segundo. Estaba al borde del clímax. aumentando la presión. Ella pestañeó. Dado que no era rudo. bajando por su mejilla y su cuello. . ya endurecido por sus atenciones. No podía revelar que sabía quién era él sin revelar su identidad también. Amo” y serás mía por esta noche. Escalofríos recorrieron su piel cuando él empujó hacia abajo la taza del sujetador y expuso un rosado pezón ruborizado. Ella jadeaba por los pellizcos y tirones. Bésame. ahora. él simplemente pasó la mano en contra de la máscara sobre su sien. ―Todo lo que tienes que hacer es decirlo. cuando. Pasó rozando alrededor del exterior del cremoso abultamiento. No había ninguna vacilación en el toque. Pero en vez de cerrar la menuda distancia entre sus bocas. él respondió la pregunta tácita. El calor la abrasó desde la vulva hasta su teta cuando él movió el muslo en sincronía con la provocación de los fuertes dedos sobre su pecho. todavía sosteniendo los de ella. y sobre la curva llena de su pecho. La presión ya no estaba pero el calor permanecía. sólo hazlo. Allí estaba. entonces lo hizo rodar ligeramente. Su voz vaciló cuando ella preguntó. Estrechó los ojos. La intensidad de su invitadora mirada la hacía gotear tanto como la intensidad de su muslo frotándose entre sus resbaladizos labios vaginales. A estas alturas. haciéndola esperar mientras se acercaba al dolorido nudo. hasta que su gemido placentero se entremezclaba con su grito dolorido. Toda su planificación se había reducido a esto. ahogando sus palabras mientras luchaba contra la repentina oleada de pánico incrementándose en su interior. Su garganta se apretó. Dios. Él retiró la pierna de su agarre. Deslizó el muslo más profundamente entre sus piernas y hacia atrás otra vez mientras tiraba de la punta dura como una piedra. ¿Qué estaba haciendo él? Inclinándose hacia adelante para que su boca le rozara el oído. su corazón palpitante. ―¿Decir qué? ―Decir “Sí. Todo estaba dentro de su agarre y todo lo que ella tenía que hacer era tomarlo. eso era un verdadero riesgo. al fin.Sentía a su corazón palpitar y la garganta seca.

Estaba agarrando el látigo ahora. Estas bragas están en mi camino. Él acarició con los dedos la prenda desgarrada. El cuero era suave en contra de su sensible piel. y parecía como de marfil. los bucles colgando en la otra. Estaba tan excitada. le tomó las manos y las presionó contra la pared. desde los hombros hasta las muñecas. ―Enganchó un dedo debajo de la tela empapada y lo arrastró hacia un lado. él gruñó. Él trazó medios círculos de un lado a otro sobre sus pechos y entonces se detuvo para volver a colocar el sujetador sobre el torturado pezón. ella había estado planeando esta noche. empujándole los omoplatos contra su pecho. esperando su oportunidad durante meses. te castigaré. ―Quítalas. Su corazón saltó rápidamente ante la vista de eso cuando bajó el mango al nivel de su cadera y lo apoyó en contra de su montículo. El mundo dejó de dar vueltas anticipándose a su respuesta. posicionado sobre su coño provocativamente. Raspando su hombro y cuello desnudos con los dientes. tan cerca de correrse que apenas podía pensar. Plegó las bragas mojadas dentro de la hendidura de su sujetador. ―gruñó en su oído. Estaban parados contra la pared en un corredor desbordado de invitados anónimos. pero para Katrina allí no había nadie más que ellos. .contra las lágrimas irracionales que amenazaban con caer. Debería haber sido fácil. ¡No! Esto era lo que quería. exponiendo su coño bien afeitado al caliente aire arremolinándose a su alrededor―. recordar cada instante que compartieran. ¿Realmente se atrevía a descubrir los oscuros deseos que yacían detrás de esos ojos azules que nunca la habían mirado absolutamente de esta manera antes? Su mano izquierda hizo círculos alrededor de su cadera y se deslizó debajo del levantamiento de su falda hasta su tanga mojada. Pero esto no es nada comparado con lo que p odría hacerte. brillante. La polla hinchada debajo de sus pantalones. ―ella imploró. Quería hacerlo. Si tengo que atarte. presionaba contra la parte baja de su espalda. levantándola para que Katrina pudiera ver la tela oscurecida y oler su propia esencia almizclada. ―llegó el bajo comando desde atrás de ella―. Acariciando hacia abajo por sus brazos. dejando sólo la entrepierna sobresalida. quedándose sin aliento ante el tirón en la correa cuando fue desprendida de sus caderas casi antes de que la última palabra saliera de sus labios. el mango en una mano. Aclarándose la cabeza. ―No te muevas. pero ahora estaba abrumada por el miedo. los sólidos muslos en contra de su culo. Estaba mareada. se obligó a estudiar el rostro de Derek. ―Ya estás tan mojada. Sus manos se movieron a la parte superior de sus brazos y la hizo girar. Ella podría hacer esto. Era grueso y largo. pero ella anhelaba la humedad de su boca en lugar de eso.

―Te haré obedecer. Sus jugos se filtraron de su núcleo apretado. ―Por favor. Tomándote como lo desee. ―Muy buena elección. ―Yo… no puedo… no sé… ―Su tartamudeo era casi incoherente. aplastando la polla contra su espalda―. Para implorar por ser mi esclava. le inundó la mente. La imagen de Derek en el aula amenazándola con las nalgadas que él había querido darle a causa de su veta desafiante. ella jadeó. ―respiró. haciendo círculos sobre su hinchado clítoris. revistiendo sus muslos con un chorrito de humedad―. ―él susurró. por favor! ―Mordiéndose los labios. ―¿Por favor qué? Dilo o puedo tener que zurrarte ahora mismo. El aliento de sus pulmones se liberó bruscamente cuando escuchó sus promesas y amenazas. creo que estás lista para implorar por servirme. Pero creo que me has hecho esperar demasiado tiempo. susurró. . tomando las suaves hebras de cuero del látigo y acariciando entre sus labios. enviando olas de placer estremeciéndose a través de ella más rápido de lo que las vetas de terror pudieran llegar. ella se congeló. ―¡Por Favor. La provocaba con el mango entre sus resbaladizos pliegues. Perpleja y esclavizada por el deseo. y ella necesitó hacer una pausa antes de poder hablar. presionó su culo hacia atrás en contra de él. ¿Qué estaba mal con ella? Él se inclinó más cerca y acarició su palpitante brote con el aparentemente suave cuero mientras la provocaba con el mango. Su coño se apretó tan violentamente. ―Creo que puedes… creo que sabes… De Hecho. esclava. Con voz temblorosa. Él le dio medio centímetro más y entonces se detuvo. Cuando el grueso mango encontró su coño. déjame servirte. llenando cada hueco de cualquier forma que me agrade. empujando el suave mango dentro de sus profundidades. el placer sobrepasando al miedo. ―Dilo. ―él contestó. intentando tomar más del grueso mango. ―Deslizó el mango desde su clítoris a su apertura y volvió―. metiéndole el mango un centímetro dentro de su coño y palmeando su expuesto clítoris con el cuero en un suave movimiento que la empujó sobre el borde. Amo.

Pensó rápidamente. serás castigada como me parezca. ella creyó que él retiraría la oferta. Su pecho se oprimió y ella accedió. ¡No! Ella parpadeó. Si no puedes cumplir con mis órdenes. Entonces pasó el látigo sobre su cuello a fin de que sus manos quedaran al nivel del pecho. Escogerás una palabra de seguridad. Su respiración se aceleró y su piel hormigueaba de la cabeza a las puntas de los dedos de los pies.Por un tortuoso segundo. ―No. Él introdujo el mango más allá. pero no obstante. ―Te has ganado tu primer castigo. acariciando aún más profundamente en su interior. ―Titanic. esto terminará inmediatamente y no habrá vuelta atrás. Sus brazos. todavía presionado en contra de la pared estaban sacudiéndose a medida que se acercaba al clímax. ―Titanic. ―Has hecho tu elección de servirme. Si debería usar la palabra de seguridad ahora y salir corriendo a casa a . lo tiró hacia abajo entre sus pechos y arrastró la holgura entre sus piernas. Giró para enfrentarlo… su desnudo coño expuesto. Si eliges usarla. los labios recubiertos de su propia crema… ignorando la anónima multitud rodeándola. rigidizándose al darse cuenta de que esto podría tener algo que ver con el castigo al que él se había referido. Rápidamente él aseguró el extremo del látigo alrededor de sus muñecas y lo revisó para asegurarse de que no estuviera muy apretado. Por lo tanto considéralo cuidadosamente antes de utilizarla. por favor… Él levantó una mano para silenciarla. asintió con la cabeza. no sintiéndose segura de si podría ser capaz de tratar con Derek en el contexto de la crueldad. Él sonrió y le acarició la mejilla. Silenciada cuando lo considere necesario. haciéndola jadear hasta que estaba casi gritando de éxtasis. Algo que no puedas olvidar y dímela ahora. no tienes nada que opinar ante cualquier cosa que yo decida. Tienes sólo otra elección esta noche. Apenas parecía tener importancia mientras él continuara metiendo el mango adentro y afuera de ella. Pon tus manos juntas delante de ti. alternadamente acariciando y abofeteando su clítoris con el látigo de cuero. Y también desapareció el suave cuero trabajando sobre su necesitado clítoris. Ella bajó la mirada sobre sí misma y se preguntó si había estado loca al aceptar esto. Aparte de utilizar esa única palabra. y finalmente se decidió. ―Sus ojos se ampliaron ante la advertencia. pero continuó. ―Elige tu palabra de seguridad. Pero entonces el mango salió. sujetando el mango en la parte baja de su espalda.

Al menos. . Su cara ardió cuando presionó hacia atrás. llevaba puesta la máscara.esconder la cabeza. Katrina comenzó a caminar con tímidos cortos pasos con sus botas con tacones aguja. notando las cabezas que se volvían de algunos asistentes de la fiesta. Apoyó el puño que sujetaba el mango y lo aflojó contra la parte baja de su espalda. e incluso más porque podía sentir los jugos goteando húmedos y calientes desde su núcleo con cada paso. ―Quiero que te frotes contra esto mientras caminamos. Él bajó la mano sobre sus muñecas atadas siguiendo al látigo hasta su coño. sujetando la parte floja de manera que el látigo se plegara apretadamente hacia arriba entre las mejillas de su culo también. donde la deslizó entre sus labios hinchados. Estaba dándole a Derek lo que él quería. horrorizada por el espectáculo que estaban haciendo. Estaba aterrada y excitada. Eres mi esclava ahora. pensó. con su falda de cuero subida por encima de su coño y un látigo plegado a su alrededor como una correa.

me gusta. Entre ellas había mesas cargadas de velas y un arsenal de aparatos que Katrina no estaba segura de querer saber demasiado si estaban dispuestos para complacer a todos los caprichos de su amo. . ―¿Te gusta la sensación de algo duro entre tus piernas. se recordó a sí misma que si aceptaba sus órdenes. ―Eh. Su cabeza se levantó de repente una fracción de centímetro antes de que el tirón de la correa la volviera a la posición sumisa. estaría mucho más cerca de tenerlo. Su corazón palpitó cuando entró en el cuarto. serpientes se envolvían alrededor de una rama seca detrás de la cortina de una ventana a otra. apenas iluminado por candelabros en la pared y una araña de luces pequeñas. con diáfanas telas negras estiradas a través de las paredes y alguna reminiscente tela de araña ensartada a través de las esquinas superiores del cuarto. El látigo tiraba ligeramente. Se mordió los labios y luchó por permanecer quieta mientras sus dedos vagaban de un lado a otro entre sus piernas. ¿En qué se había metido? ¿Ésta en realidad era la forma en que quería pasar su primera noche con el hombre que amaba? ¿Siendo torturada en una mansión decorada como la casa embrujada de una escuela secundaria? La correa del látigo tiraba simultáneamente de su cuello y a través de sus piernas. temerosa de a lo que podría dar lugar la admisión. estaba decorado como el resto de la casa.Capítulo 3. ―Sí. Trista la había preparado para muchas de las posibilidades de una noche como ésta… para la mayoría de los casos. Las clases habían sido teóricas en lugar de prácticas. ―Me complace pensar en que tienes algo frotándose en contra de tu coño y de tu culo. amo. El espacioso dormitorio. verdad. y como su profesor favorito siempre había predicado. ella no quería admitirlo. Arañas de patas largas reptaban debajo de la ventana en un rincón. Gatita. Gatita? Un temblor recorrió su cuerpo. eh. Ella estabilizó su respiración. la práctica era la mejor forma de hacerlo. pero le gustaba. Era cierto. Lo sintió tirar de la correa poniéndola más tirante en contra de su coño. Creo que me gustaría meter algo grande en ambos. dándole un tirón en la parte trasera de su cuello para doblarle la cabeza. enviando más sensaciones agudas subiendo vertiginosamente a través de ella y asegurándole que acababa de recubrir el cordón de cuero con su crema. Necesitaba aprender. Armándose de valor en contra de sus crecientes miedos.

La prenda se desprendió. Quería estar a su merced. ¿qué? ―Sí. ―¿Te gustó observar a esa mujer tomando dos pollas a la vez? ―Las puntas de sus dedos rozaron la piel a un lado de sus costillas. no había forma de negar que físicamente estaba respondiendo a las órdenes de Derek de una forma que ella nunca se habría imaginado. Él entrecerró los ojos ante ella. Ella no tendría que suponer… sólo tendría que obedecer. Tiró su cabello a un lado y desenvolvió el látigo de entre sus piernas y de alrededor de su cuello. y atrapó ambos pezones entre sus pulgares e índices. Antes de que pudiera pensarlo dos veces.Independientemente de la ansiedad que estaba experimentando. Los pulgares rasparon sus pezones. Sus manos estaban en la espalda de su vestido de corsé abriendo la recta cremallera que lo sostenía. Era la regla más simple. sabía que ella deseaba que Derek le dijera exactamente lo que quería. ―Apretó sus labios juntos. pensó con una sacudida de placer. Katrina tragó y se obligó a contestarle rápidamente. Quería que él la controlara. ―Sí. . las rosadas puntas se arrugaron apretadamente y se sensibilizaron hasta tal punto en que su más leve toque enviaba electricidad a sus caderas y espalda. sus toques suaves como una pluma mientras se movían debajo de sus curvas llenas. Él ahuecó y levantó sus pechos. le daba una razón para quebrantarla. Cómo servirle y complacerlo. Amo. ―Nada. Hubo una pausa y entonces una profunda inhalación de su aliento. ―¿Has tenido alguna vez múltiples amantes antes? Ella negó con la cabeza. ―Sí. Quería aceptar su oferta. Debería haberlo recordado. Todavía lo mantuvo atado alrededor de sus muñecas. Amo. haciéndolos hincharse afuera de sus manos y los presionó juntos en dos maduros montículos de piel ruborizada. dejándola desnuda salvo por las botas negras con tacones agujas altas hasta el muslo. ensanchó su posición e inclinó la cabeza aún más. El implacable tirón en sus pechos sin duda imponía la regla o. Amo. haciéndolos rodar con un firme tirón que la hizo tambalearse hacia adelante. y maldición. y la máscara. ―No.

se veía tan bien. Por tocarlo. Por tomarlo dentro de ella. revelando un bronceado torso cincelado. ―Las yemas de sus pulgares la acariciaron. Le empujó los pantalones hacia abajo hasta el piso. Su aliento quedaba atrapado con cada caricia. abrió la boca para tomarlo. ―De rodillas. Quería complacerlo. ―¿Qué crees que estás haciendo? Ella se relamió los labios y dijo la única cosa que se le ocurrió. ¿Qué le gustaría que yo hiciera? Él extendió el mando del látigo. No llevaba puesto nada debajo así que con todo lo que tuvo que lidiar fue con atrapar el hinchado miembro que saltó hacia afuera. ―Yo… no lo sé. . inclinándose ante él cuando salió de cada pierna. Katrina buscó a tientas la hebilla en lo alto de sus pantalones. apretando sus manos unidas en sus pechos. Estaba desesperada por saborearlo. Quería tragársela entera. ―Abre mis pantalones y saca mi polla. suavizando el aguijonazo de su agarre. Y cuando levantó la cabeza. encontrando difícil maniobrar con sus muñecas atadas como estaban. Su polla era enorme. Deslizó una mano a su alrededor. ―No sé si eres digna de esa clase de satisfacción. No has demostrado ser digna de mi polla todavía. ―Lo siento. larga y gruesa con suaves rizos en la base. Era increíble. Gatita.―¿Te gustaría? ―Le liberó los pezones. Sus músculos ondearon y se flexionaron con el movimiento. Él se arrancó la ceñida camisa de dentro de sus pantalones y se la sacó bruscamente por la cabeza. ―Chúpalo. Inclinándose hacia adelante. Estuvo cerca de gemir al pensar en cuánto lo deseaba dentro de ella. ahora oscuros por su agarre. Fornido e igualmente atractivo. Se ocupó de los botones y abrió de un empujón la bragueta. Cayó de rodillas. Amo. Tal vez. ¿Por qué no me demuestras lo ansiosa que estás por complacerme? Su corazón palpitó más rápido y tuvo que luchar contra una sonrisa que quería separar sus labios. lo vio gloriosamente desnudo. Ensanchó su posición y emitió su orden.

Saborear su propia excitación hizo el acto aún más excitante. ―Abre tus piernas. Introdúcelo adentro y luego toma a mi polla en tu boca. él lo puso en sus manos y dio un paso atrás. ¿Este incluso era el mismo hombre que ella pensaba que conocía? Esto era… confuso. ―Sí. relajando los músculos y entonces lentamente lo retiró succionándolo con un húmedo beso. Nadie jamás la había observado mientras se daba placer. No quería compartirla.¡No podía hablar en serio! No podía creer que le estuviera exigiendo que chupe una vara en lugar de a él. lamiendo cada pedacito con sus jugos que ella podía encontrar. sabiendo que incluso mientras lo hacía. Inclinando la cabeza hacia arriba para mirarlo. su foco no estaría sobre ella completamente. Ella le demostraría. ―Muéstrame lo que le harías a esto. Él estaría en su boca en segundos. golpeándola dentro de ella y haciéndola correrse. Amo. la saliva la recubría y bajaba corriendo por un lado. sujetándose la polla en su puño. Esto es lo más cercano a otro hombre que vayas a conseguir conmigo. Pero en vez de sostenerlo para ella. Pero la necesidad en su vulva era lo suficientemente fuerte como para que hiciera cualquier cosa para complacerlo. el dulce sabor fuerte de sus jugos le golpeó la lengua. Él le hizo una seña para que se detenga y ella esperó que la llenara con su polla. relamiéndose los labios mientras miraba la sólida agarradera atrapada dentro de sus manos atadas. relajó la mandíbula e inclinó la cabeza hacia atrás para tomarlo. Abriendo la boca. Pasó la lengua a su alrededor. más estaban recubriendo la parte interior de sus muslos. Estaba tan cerca. Llevándose la barra dentro de su boca. vio los ojos atentos sobre ella y vaciló bajo su escrutinio. Ella lo movió en sus manos para ajustar el agarre y posicionarlo en contra de su hendidura. y nunca estaría dispuesto a compartirte. pensó. No me gusta compartir. y la idea de algo duro entre sus piernas y dentro de su boca la excitaba casi tanto como la posesividad de las palabras de Derek. ―Toma mi juguete… y folla a tu coño con este gran látigo. Ella lamió más y abrió la boca para volverla a tomar. Cuando retiró la vara. de arriba hacia abajo. abrió la boca para recibir el mango. . Lo introdujo hasta la parte trasera de su garganta. Estaba mojada y dolorida. Lo contempló al tomar el mango del látigo profundamente hasta su garganta otra vez. y se maravilló por la estoica expresión que él mantenía. Podía hacer esto. apartó sus rodillas más ampliamente y lo miró. aunque esto fuera algo diferente. Mirando hacia arriba. ―Hizo una seña hacia el mango―. Todavía arrodillada.

a la base de su polla. Ella lo tomó más profundo. El mango permaneció suspendido. tragando el grueso bulbo. y la succión de su boca sobre la ingurgitada polla. El espejo. intensificando el suyo propio. inclinando la cabeza. Mírame. La tensión provocada creció en su interior. estirando sus paredes interiores al penetrarla. una y otra vez. Con un gruñido ahogado. Se relamió los labios y los deslizó sobre la ancha cabeza. La vara del látigo estaba profundamente dentro de ella. acercándola a la liberación. enfocados en la pared detrás de ella. La estaba observando chupándolo. Chupaba y lamía. bordeando la cúspide más alto. derramando su caliente semen hacia abajo de su garganta. más allá cada vez. Era esclava del placer del momento. Él estaba parado delante de ella con su gruesa y pulposa polla en la mano. sintiendo a sus bolas contraerse abajo. Derek. ―Pon tus manos sobre mi polla y hazme terminar. sólo tomaría algunos . presionó el ancho mango hacia arriba dentro de su abertura. quería sentirlo penetrarla tan profundamente como fuera posible. La resbaladiza fricción dentro de su centro hacía que su cuerpo se contrajera en contra de la penetración. De la misma manera en que esperaba que su polla le llenara el coño igual que el mango estaba haciéndolo ahora. Su coño se apretó ante la erótica imagen que ella conjuró. atada y montando el grueso mango. medio enterrado en su apretado coño mientras ella se mecía y tragaba en contra de su falo. Esto es para ti.Reclinándose ligeramente. Él la agarró de los hombros con más fuerza. Con la boca llena. levantó la vista a su cara. Lo sintió duro y suave al llenarla. moviendo la vara dentro de ella más rápidamente… ajustándola con cada empuje. más apremiante. pegajosas por su crema. esperando estar complaciéndolo. observándola tomar el mango en su interior. agarrando sus hombros con fuerza. apretando la base de su polla. paladeando el sabor salado de la carne masculina cuando le llenó la boca con su polla de la misma forma que el mango del látigo la había llenado antes. él corcoveó sus caderas. Gimió a su alrededor. Estaba increíblemente excitada habiéndolo satisfecho sobre sus rodillas. Quería rogarle que la dejara terminar por sí misma. recordó. esperando a que ella la succione. Su estoica expresión dejada traslucir poco pero la sola gota de sudor cayendo por su mejilla admitía su tensión. Inclinó la cabeza para tragar más de la rígida polla. arrasando con sus inhibiciones. deja el látigo como está. hasta… Él gimió. ―Inmediatamente movió sus manos atadas. Bombeaba el mango a ritmo con su cabeza. y ella lo llevó más profundo dentro de su garganta. Su lengua se curvó alrededor del eje cuando empujó en contra de la parte trasera de su garganta. se incrementara. Una pequeña victoria. Sus ojos estaban atentos. presionando sobre la satinada piel suave. saboreándolo… tomando a ambas barras inflexibles dentro de sus húmedas profundidades. La sensación de la brutal invasión tanto en su boca como en su vulva hacía que su crema corriera hacia abajo por la vara y sobre sus manos atadas. bombeándolo a ritmo con su boca. Buscando intensificar su placer al tomar cada pedacito del duro mango que podía. ordeñando cada gota hasta que él finalmente le acarició el cabello y se retiró. llevando la barra adentro y afuera.

Pero lo que más la excitó fue la vista del agarre del puño de él emergiendo de sus profundidades y girando debajo de su cuerpo hacia donde estaban atadas sus manos. Gatita. ―Entiendo. sin profundizar la penetración. deseosa. Él se arrodilló delante de ella. agarrando el extremo expuesto del mango del látigo. Debía esperar su oferta. sacándolo de ella. por favor! ―Has sido muy buena. Estaba arrodillada. Ella levantó la cabeza bruscamente. Volteó la cabeza y vio su reflejo en el enorme espejo lujoso y casi se corre ante la vista. ahora bombeando el mango dentro de ella con lentos y constantes empujes. Inclínate hacia delante de manera que tus antebrazos es tén sobre el suelo con tus codos cerca de tus rodillas. sólo voy a decírtelo esta vez. .empujes más y se correría. esclava? ―le preguntó. sintiendo la pesada barra moviéndose dentro de su cuerpo cuando se encorvó hacia adelante. Amo. Apoya el lado de tu cara sobre el piso. la espalda arqueada con su culo en el aire. cuando la sensual tensión se alborotó dentro de ella. Ella estaba esperando. No puedes tener un orgasmo sin mi permiso. implorando más. Ella alzó sus caderas intentando tomarlo más profundo y más rápido. ―¿Te gusta mi látigo. ―¡Sí. ―No tienes permiso para correrte todavía. No podía imaginarse a Derek esgrimiendo un látigo como este. Sus muñecas atadas colocadas en contra de su pecho y sus labios. Le gustaba mucho sólo cuando lo usaba para atarle las muñecas y como correa. Su corazón dio un salto cuando pensó en las posibles repercusiones de su respuesta. estaban llenos y rojos. Era lo suficientemente inquietante como para que pensara en su palabra de seguridad y se preguntara si podría necesitar usarla y escapar. ―Deliberadamente. e incluso cuando la hizo follarse a sí misma con él… pero el pensamiento del daño de un arma como ésta podía ser aterrador. Él se encontró con su mirada en el espejo. Amo! ¡Más. Sus esperanzas de que él la llevara a la culminación murieron con sus siguientes palabras. Sus ojos se estrecharon sobre ella. pero sabía que la paciencia era parte de su papel. las piernas ampliamente abiertas. lo movió en un ángulo para que ella pudiera sentir la presencia del mango profundamente dentro de su centro―. Ella se movió con precaución. todavía hinchados por chupar su polla. pero… ―¿Estás muy cerca? ―le preguntó.

Ella retorció la cabeza en contra del piso. Su aliento salió con un bufido de alivio. no penetrando pero empujando en el apretado músculo mientras acariciaba su vulva desde el interior. Y entonces se sobresaltó. descansando allí. Me pones duro otra vez.Él pareció comprender su preocupación y levantó una mano para detener su innecesario nerviosismo. la clase que un látigo podría infligir. y entonces presionó la punta de su polla contra la delicada piel de conexión entre su culo y su coño. pero la presión del pulgar en su recto era constante. Oh Dios. Sintió que si ella se moviera. ―Presionó dos dedos en su abertura y acarició sus paredes interiores―. rezando para que él la tomara con la fuerza de una necesidad animal? Él sumergió la mano entre sus piernas para acariciar sus labios abiertos. deseando más de su rudo y demandante toque. Resbaladiza. ¿qué va a hacer? Los dedos suspendieron sus caricias y se retiraron de sus profundidades. El pulgar estaba en su culo. Se sentía aliviada de oír que él no hacía eso. Tu boca estaba tan húmeda y hambrienta. haciéndola contraerse alrededor de sus penetrantes dedos―. queriendo más. Y mientras el borde de miedo mezclándose con su excitación había intensificado sus sentidos y placer. esforzándose para ver lo que él estaba haciendo. ―Acarició otra vez. pero la verdadera violencia. Permaneció quieta. no tenía ningún deseo de sobreexponerse a sí misma. acariciando en contra de la pared trasera de su canal. pero no tengo interés en lastimar tu hermosa piel. Tienes un pequeño coño hambriento. ¿De qué otra manera sino podría haberse prestado al juego? ¿De qué otra manera podría encontrarse esperando ansiosamente. ―Estás tan mojada. Se había preparado a sí misma para la posibilidad de unos ligeros azotes o más. El aire fresco rozó su apretado anillo cuando el pulgar se alejó de él. En cierta forma sin embargo. sentir tu estrechez y que aprietes mi polla. Detrás de ella. El sedoso toque era el cielo. Su postura arrodillada detrás de ella se movió más cerca. quiero saber si tu coño se siente así de bien. incluso por las manos de alguien en quien ella confiaba tan implícitamente como Derek. Disfruto de él con el propósito de la restricción y algunos otros usos poco habituales. incluso había experimentado un poquito de emoción ante la idea. pero sentía la provocadora presión con cada inhalación. mordiéndose los . Ella contuvo el aliento. No es algo que me guste hacer. ―Un tercer dedo se deslizó dentro de ella. ―No lo usaré para flagelarte. Quiero deslizarme dentro de ti. él la penetraría. él desgarró la envoltura de un condón con sus dientes. Ella empujó en contra de sus dedos. ella había confiado en su seguridad con él desde el principio. expertamente enfundándose a sí mismo con una mano. la asustaba.

y entonces. reacomodándose en contra de sus labios. ¡Concéntrate! Colocando una mano sobre su cadera. más profundo. El pulgar dentro de ella era lo suficientemente pequeño como para no provocar dolor ni estirarla. Lo tenía enterrado hasta la empuñadura. él salió. Él se retiró. quitándose el condón de su polla todavía dura. y todavía ella quería más. intentó hacer que su clítoris contactara con sus bolas. brillante y enrojecida mientras rebotaba erecta desde su cuerpo. sabiendo que tomaría cualquier cosa que él le diera. resbaladizo y frío. Se meció hacía atrás contra él cuando el placer creció. Jadeando ella se empujó hacia arriba sobre sus brazos atados y lo miró. ―Suficiente. Su clítoris latía por la desesperada necesidad de ser acariciado y aliviado. El talón de la mano masculina se encontró con su apretado anillo. sintió el pulgar. El agarre sobre su cadera se apretaba con cada golpe. Arqueándose más para tomar tanto de él como pudiera. presionando en contra de su culo y penetrando sostenidamente adentro de ella. apretando el tenso músculo mientras bombeaba firmemente dentro de su culo y de su vulva. Estaba escandalizada por la ansiosa sensación que provenía de su anillo muscular contrayéndose y relajándose sobre el intrusivo dígito. Era más grande que el mango del látigo y la estiró más anchamente mientras se introducía gradualmente para permitirle a su cuerpo ajustarse y acomodarlo. Empujó hacia atrás contra él. cuando empujó otra vez hacia adentro. jadeando mientras su longitud la penetraba. Su respiración era un chisporroteo de sobresaltos jadeantes cuando la penetró doblemente. y la ingle en contra de sus nalgas. Pero con sus manos atadas. pero lo suficientemente grueso como para añadir una satisfacción que ella nunca antes había experimentado. afirmándose y ella golpeó hacia atrás cuando él volvió a empujar hacia adelante. sintiendo el empujón de la cabeza en contra de su vientre y todavía ella presionaba hacia atrás pidiendo más. y requirió de toda su concentración no permitir que el roce como húmedo terciopelo de su invasión la hiciera correrse. hasta que las bolas presionaron en contra de su coño. Sus dedos se abrieron afuera sobre la mejilla de su culo. Empujó más profundo todavía. obligando a su polla a enterrarse más profundamente en su interior. más rápido. podía obedecer su orden. mientras esperaba que él decidiera dónde empujaría su circunferencia dura como una piedra en su interior. casi hasta la cabeza de su polla. ¿Lo había asombrado con su avidez por recibirlo? Él se apoyó contra la pared. y entonces él gritó una severa orden. y empujado en su interior. La ancha cabeza de su polla provocó más abajo. más duro. Golpeó duramente hacia atrás en contra de él hasta que las respiraciones de ambos salían entrecortadas y rápidas. Ella podía seguir su dictamen. la opción de una liberación no era suya. Podía resistir el tirón de necesidad amenazando con romperse con cada minúsculo movimiento. esclava. Sus músculos interiores se aferraron a él. Katrina gimió cuando él entró y la llenó. ―Repentinamente. se lamió el labio . su vulva y culo estaban vacíos y él estaba retrocediendo.labios.

Creo que tendré que encadenarte para domar ese coño salvaje. tomó algunas de las tiras y la miró a los ojos. Recogiendo el mango del látigo. ―Eres una salvaje y exigente gatita.inferior reflexionando y le ordenó que se ponga de pie. .

Pero Derek tenía más control sobre sí mismo que nadie que ella alguna vez hubiera conocido. alternando con rítmicos barridos de su lengua. Él se arrodilló delante de ella y suavemente separó sus labios para exponer su decorado coño. la amplia postura de sus largas botas de gamuza negras extendiendo sus muslos. hasta que Katrina estaba jadeando. sobre sus hinchados pliegues. mordisqueando y pellizcando. haciendo círculos más cerca de la fuente de su necesidad. El clip pellizcó rotundamente en contra de los lados de su clítoris como una larga horquilla. todavía atados. provocando más del suave tintineo de las campanillas. Los labios de su coño reflejaban la abrillantada humedad de su crema mientras goteaba hacia abajo de sus muslos interiores. acariciando las desnudas curvas y agujeros de su cuerpo. dos cadenas de plata brillante con campanas colgaban de un clip del clítoris que Derek había adjuntado con una delicada cadena a los clips haciendo juego en sus pezones. ahuecando debajo de las curvas para que las cadenas quedaran suspendidas sobre las partes traseras de sus nudillos. Las manos rozaron sobre su culo y repentinamente él cambió de posición. lo necesitaba. enviando calientes pulsaciones de lujuria a través de su cuerpo y los diminutos tintineos de las campanas colgantes sonaron en el aire. Atada y encadenada… ―deslizó un solo dedo a lo largo de sus pliegues y dentro de su coño―. Estaba desesperada por ser llenada y montada por él. pasó la lengua contra el nudo confinado. y su crema recubría los labios y la . Los dientes rasparon su clítoris. estaban estirados por encima de su cabeza por el látigo. Se paró delante de ella y deslizó las manos subiendo por su cintura y costillas hasta sus pechos restringidos. Su coño se apretaba con fuerza por la necesidad de algo que lo llene. haciéndola gritar. moviendo su mano hacia abajo para balancear las cuerdas que colgaban de su clítoris apresado―. … tan lista para más. él circulaba a su alrededor. Con el dedo índice golpeteó ligeramente en sus pezones. Estaba parada delante del espejo de cuerpo entero. de un lado a otro. por favor. … tan húmeda y rosada… ―se movió adentro y afuera de ella. Lo quería. esta vez por el espasmo en su clítoris también. Se parecía a una esclava enmascarada en venta. jadear e implorar. cambiando el tempo de su toque cada vez que ella se acercaba al orgasmo. apretando y excitando. Entre sus piernas abiertas. ¿Debería darte un pequeño regalo? ―Sí. Cerró la boca sobre ella y chupó. Sus brazos. Inclinándose. llevándole las piernas sobre sus hombros de manera que su coño quedara presionado en contra de su cara y con los brazos soportaba su peso. y luego alejándose. que había sido asegurado a un gran gancho en medio del cuarto. Sin ninguna prisa. ―ella imploró con una jadeante y temblorosa voz. ―Estás hermosa así. El suave tintineo de las campanillas sonaba una y otra vez mientras lamía a lo largo de los lados. ―le susurró. intentando empinar su pelvis para chocar contra su exploradora lengua. haciendo tintinear las campanas con cada tirón y sacudirse su cuerpo con cada empuje―. Sus pezones se apretaron más duro y su aliento se entrecortó. Amo. Era un torturante éxtasis esperar que su necesidad se volviera tan grande como la suya.Capítulo 4. Cualquier cosa podría suceder.

Su corazón palpitó. Uno sería un poco menos intimidante que dos. Dios. Acariciando entre sus piernas. quería que él se acercara y hundiera su lengua. Era una pequeña caja negra con correas de velcro. Has sido una muy buena pequeña gatita esta noche. Cuando estuvo situada. era una cuarta parte del grosor de un huevo. haciéndola gritar. Cuando se movió gradualmente dentro de su visión. Ella siguió su reflejo con los ojos. intentando intensificar el contacto en contra de su cara. ¿Qué diablos? ―Pon tu pie izquierdo encima del taburete. Se acercó a ella desde un ángulo donde su propio reflejo le bloqueaba la visión y se preguntó si era intencional. Su pulgar era una cosa. Él mordió. No podía ver qué artículos estaba tomando. pero esperaba desesperadamente que finalmente le trajeran el alivio que anhelaba. y observado cuando abrió una caja encima del tocador. sus acciones eran tiernas mientras se inclinaba para mantenerla cuando ella se movió. hasta que su dolor pasó y sólo el placer permaneció. ―Tengo algo más para ti. ―Aunque la orden tenía un tono áspero. apenas ligeramente más grandes que un huevo. sus dedos. bajó las piernas de sus hombros poniéndola nuevamente de pie. su polla… algo… en su dolorida hendidura. . Ella tiró la cabeza hacia atrás y apretó las piernas sobre sus hombros. Allí recogió un alto taburete. vio que llevaba un paquete de tela oscura. la piel de su desnudo coño dividida en un resbaladizo rosado valle de reluciente carne. impotente de hacer nada más. ―Por favor. asegurándose de que no se cayera. Gradualmente. hundió un dedo profundamente dentro de su centro y acarició sus paredes interiores. Lo colocó sobre el suelo detrás de ella y se alejó hacia el rincón más alejado del cuarto. lamiendo suavemente y hundiendo la lengua en su agujero. detente… ¡no puedo soportarlo! Pero ella nunca se apartó. Ella no tenía idea de para qué podía ser. de apariencia resistente. Pero creo que necesitas que te demuestre el placer de ser domada. miró su reflejo y vio los músculos de su plano abdomen tensos. Regresó al paquete y sacó dos objetos metálicos alargados. pero comenzó a sentir la tensión acumularse cuando se arrodilló y aseguró las correas alrededor de su muslo. él liberó su brutal agarre. chupando y lamiendo ansiosamente su propia crema hasta que él apretó los dientes. se apartó y pasó a su lado. Oh Dios. Entonces echándose hacia atrás. Ella la abrió para él. con largos cordones negros conectados a ellos.barbilla de él. que colocó a varios centímetros delante de su pierna izquierda. ―Retiró el dedo de su vulva y lo presionó dentro de su boca. Pero por lo contrario él se movió de nuevo al paquete y tomó el primer artículo.

respirando agitadamente mientras nerviosamente movía la mirada desde sus ojos a sus manos. terminaría.―Um… ¿Qué…? ―Sin preguntas. Cuando estuvo en su lugar. se inclinó hacia adelante y sopló un caliente aliento sobre su mojada carne rosada haciendo repicar los cascabeles. todo. mordiéndose los labios entre sus dientes en una larga línea. Inclinándose más cerca. jugando con el cordón negro que colgaba fuera de ella. Se habría fallado a sí misma. ―Su voz era baja y firme. La fría humedad recubrió su ano cuando los gelatinosos dedos acariciaron alrededor de su grieta. Podría usar la palabra de seguridad y la noche. Ella inhaló y exhaló el aire de sus pulmones. Lo conectó a la caja atada a su pierna y la encendió. abriendo su mejilla hacia un lado. Habría fracasado al conocer sus deseos. ―Tienes sólo una elección esta noche. acariciando los hinchados labios de su coño con dos dedos. Le había sido negada la liberación por tanto tiempo que apenas podía resistirse. Más de sus jugos gotearon por sus labios y muslos. Su corazón palpitaba salvajemente en su pecho mientras intentaba controlar su respiración. incapaz de controlar su lengua antes de que su helada mirada y fría voz la cortasen. Entonces el metal embistió en contra de su agujero. Presionó uno de los metálicos huevos contra ella. Ella parpadeó en una rápida sucesión. Sabía que con su cara tan cerca de su montículo él podía ver la evidencia de su deseo. se puso de pie. Katrina cerró los ojos otra vez. sus rodillas casi rindiéndose cuando la sensación la abrumó. pero el látigo todavía la sujetaba del techo e incluso si hubiera levantado ambas piernas. girando hacia su espalda. Cerró la boca. casi ansiosamente pidiendo el regreso del solitario dígito. Inmediatamente. No más Derek. una poderosa vibración empezó profundamente dentro de su centro. sintiendo su cálida mano en contra de su culo. El nudo de diminutos músculos se apretó bajo el toque. Tenía una opción. Cerró los ojos y esperó. Él estaba detrás suyo. Cerró los ojos y se mordió los labios mientras él la masajeaba con su lengua y usaba los dedos para profundizar la penetración. mientras empujaba el huevo dentro de su apretada hendidura. esclava. Su pecho oprimido por la anticipación. Más líquido la recubrió generosamente. ―Pero… no creo… ―tartamudeó. Él se arrodilló delante de ella y. Estaba frío y duro y la hizo querer hundirse abajo sobre eso. sintiendo la sangre corriendo hacia sus extremidades como en un ansioso vuelo en contra de lo desconocido. Ella gimió. no se habría movido. Se sentía increíble. y asintió con la cabeza su resignada aceptación a su voluntad. él pasó la punta de su lengua sobre su atrapado clítoris. Estaría hecho. Esperó. de un lado a otro. . Todo lo que experimentó se terminaría. su vulva desesperada por ser llenada otra vez.

cuando la intensidad se incrementó. Sus palabras la apaciguaron. Ella gritó. mordiéndose los labios. atada. ¡No se atrevería! ―¡Espera! Dijiste que no te gustaba eso. Sin embargo. Su cuerpo se combó por el contraste . empujando el grueso objeto más profundamente hasta que estaba ardiendo por el placer y el dolor combinados y el grueso diámetro traspasó el anillo. ―¡Por favor! ―Pero sabía ahora que no estaba implorando para que se detenga. Dije que no te lastimaría. Lastimarte la piel no es mi deseo. Ésta es una prueba de confianza. el aguijón del flogger abofeteó su culo haciéndola pegar un alarido. ―Sus ojos eran tiernos―.Las vibraciones en su coño la tenían tambaleándose en el borde de orgasmo y la cercana penetración de la ancha esfera de metal en su ano era la única cosa que la escudaba de él. Hizo lo que le ordenó. Sus ojos se agrandaron. que no me azotarías… ―Las palabras salieron precipitadamente de ella en una súplica desesperada. Su ceñido agujero se apretó violentamente en contra de la estimulación y entonces rítmicamente se aflojó y apretó otra vez cuando él comenzó a introducir el huevo en su interior con paciente coerción. pero aparte de eso haré cualquier cosa que quiera contigo. ¿Cómo podría ser capaz de tomarlo dentro de su culo? Repentinamente el segundo huevo comenzó a vibrar también. Esto no sería el fácil deslizamiento de excesivo placer como había sido el viaje inaugural de su pulgar. que cualquier cosa que haga finalmente realzará añadiéndole nuevos matices y profundidades a tu placer. esclava. debes saber. sacudiendo sus caderas de un lado a otro. ―Suficiente. ―Abre los ojos. Ella gritó. su vulva y su culo se contraían salvajemente mientras él gradualmente la estiraba. tirando del cuero atando a sus muñecas. Él lo había enchufado sin que ella se diera cuenta. llevándola a nuevas alturas de placer. sino por más. Su visión se cristalizó junto con su miedo cuándo lo vio parado a su lado sosteniendo un nuevo flogger en sus manos. y recuerda que tienes el poder de detenerla. desnuda y contorsionándose de placer. encadenada. pero todavía no podía creer que el hombre que amaba fuera capaz de golpear a una mujer. Los dos huevos vibraban profundamente en su interior. viendo primero una borrosa imagen de sí misma en el espejo de cuerpo entero. Ella jadeaba. Mira lo que yo veo. Antes de que pudiera seguir protestando.

―Amo. Todavía experimentando los temblores remanentes por su lección. apenas capaz de expeler bastante aliento para emitir sonidos. ―¡Amo. lo frotó entre sus dedos y lo ubicó detrás de su hombro. Tenía que esperar. ―Nunca soñé… que esto podría ser así. ―Córrete para mí. Mientras los latigazos abrasaban su piel. Los anillos de pezones y el clip del clítoris fueron quitados también. Derek estaba allí. . conmocionándola con otra sensación de placer/dolor que la dejó sin aliento y jadeando. Ella confiaría. Lágrimas calientes se deslizaban por sus mejillas mientras jadeaba por aire y se ahogaba con cada subsiguiente ola de implacable placer. Cuando sus piernas pudieron sostenerla. zurrándola con lametazos de cuero hasta que cada nervio hormigueaba dentro de ella. gimiendo y suplicándole que se detenga y entonces rogando por más. sus piernas perdieron el agarre y justo cuando la tensión tiró de sus muñecas atadas. Entonces. Luchar por controlarse en contra de ola tras ardiente ola de inmenso placer/dolor. y con eso llegó su orden. Se movía por su cuerpo. las crueles vibraciones de los huevos enterrados la arrastraron. Su cuerpo se sacudió. ―le susurró.entre el agudo cuero del flogger y el incremento de deseo que se acumulaba en las profundidades de su culo y de su coño. La crema recubría sus muslos. ella se estremeció. sus manos seguras mientras trabajaban para quitar los vibradores con suave ternura. No podía detenerse. todos los sentidos intensificados. refulgiendo en la luz mientras ella ondulaba a través de las suaves caricias de Derek y las ondas de éxtasis que provenían de las manos de su Amo. ―¿Qué? ―Él se paró y la miró. masajeando para calmar sus aberturas mientras retiraba los huevos. él se movió a su alrededor. ¡Ahora! Con un grito llegó al clímax en una aplastante ola de brutal liberación. Cepillando un largo mechón de su cabello. eres un maestro increíble. hacia el precipicio. derrotando a la inútil resistencia. sufriendo espasmos fuera de control. y una ola de éxtasis se estrelló fuera de control. por favor! El flogger azotó a través de su coño. Nunca había experimentado nada cercano a la fuerza de las poderosas contracciones que devastaban su cuerpo desde el pecho hasta los dedos. sujetándola mientras ella convulsionaba. los brazos a su alrededor. Corcoveó con sus caderas. con un rápido movimiento. Golpeó a través de su montículo y entonces otra vez en diferentes lugares sobre su trasero. soltó el látigo de alrededor de sus muñecas.

El pecho de Derek subía y bajaba en rápida sucesión y una gota de sudor caía por su mandíbula. sus calientes alientos se mezclaban. Estirándose sobre ella en la cama. Todo lo que permanecía era la necesidad. tómame. hasta que el fuego en su interior ardió lo suficientemente caliente que ella pensó que entraría en combustión. los labios inferiores se separaron más para recibir su hambriento beso con cada zambullida. La paciencia y la planificación estaban ausentes. envolvió las manos como prensas alrededor de sus muslos y la empujó más cerca. incrementándose con cada empuje. ―ordenó. ―jadeó. finalmente . disfrutando de la sensación de él. Ella extendió las manos sobre sus costillas. pero él la recogió como si no pesara nada. bajando a su delgada cintura y deteniéndose sobre los firmes planos de su culo. su boca reclamándola salvajemente. sus resbaladizos jugos recubriéndolo con cada golpe. ―Por favor. Ella lo abrazaba.Casi cayó dentro de sus brazos. Él le acarició los labios con los suyos hasta que ella los separó. escupiendo las palabras. húmeda y deseosa de él. Era Derek. y la llevó a la cama donde la depositó de espaldas encima de los suaves cojines de almohadas apiladas. Estaba escurridiza. Él se conducía dentro de ella una y otra vez mientras su cuerpo se contraía como un puño alrededor de su polla y el placer disparaba a través de cada nervio. reuniéndola con la dura cresta de su dispuesta polla. Inmediata necesidad. forjándose y remodelándose debajo de su toque. Ella chupó su saqueadora lengua. ―Más duro. Cara a cara. avivando el fuego dentro de ella con cada toque. él no encontró resistencia. Con un profundo gemido él se hundió en las profundidades de su centro. no esperaré otro minuto. Su pecho formando un ángulo hacia abajo. levantando las caderas para darle la bienvenida. flexionándose con sus movimientos. desesperada por tenerlo profundamente en su interior otra vez. Sus hombros eran como rocas envueltas por cuerdas. Era de acero macizo. Él desgarró un condón y se enfundó a sí mismo sin ceremonia. saboreando su deseo. Él latía dentro de ella y bajó la cabeza a la suya. le rozaba los senos y provocaban a sus apretados pezones con cada empuje ascendente. ahora libres. ―Tienes libertad para llegar al clímax. Katrina se mordió los labios y abrió ampliamente sus rodillas. Su coño sufría espasmos en contra de su ingle con cada húmedo choque de piel contra piel. viajado a través de su cuerpo mientras él se arqueaba e inclinaba. arrojando la envoltura a un lado. yendo más allá cuando su cuerpo ansiosamente le pidió más. Sus manos. ―jadeó cuando él levantó su boca de la suya. y cuando la ancha cabeza presionó en su hendidura. invitando a su lengua a tomarle la boca como su polla le tomaba el coño. apretándose con cada empuje. Su clítoris se frotaba contra la ingle masculina. ella aferró sus manos sobre su rígido culo. ―Abre las piernas.

yendo más profundo. y por mucho que había aprendido sobre sí misma y la variedad de placeres que él le demostró. Derek la habría respetado. había elegido mantener su relación platónica. golpeando sobre su dolorido clítoris hasta que. De alguna manera. Sabía que si hubiera optado por utilizar la palabra de seguridad. calentándola del frío que sentía sobre el sudor seco. Pero ahora lo hacía. ¿Qué respeto era ese hacia el hombre que afirmaba amar? Era puro egoísmo. Saber que ésta podría ser la única noche con él. ella quería los movimientos de este cuerpo en contra del suyo estampados en su mente. ella había ido por atrás. él se había refrenado. encontrando su liberación. Se mordió los labios. Pero cuando él había tomado una decisión con la que ella no estaba de acuerdo. ella gritó. con fuerza renovada. su mente trabajaba horas extra en su vida diaria. su pecho y abdomen se relajaron. tomando cualquier cosa que su amante eligiera darle. ¿Qué derecho tenía ella de quitarle esa elección? Lo que había hecho era la más grande de las traiciones. Quería que Derek la quisiera a ella y no a alguna desconocida al azar tomando a su polla y cualquier otra cosa que él quisiera dar. Estaba enterrado dentro de ella. molió sus cuerpos juntos y arrancó cada último espasmo de placer de ellos. Quería que Derek exigiera… le ordenase ponerse de rodillas. Él comenzó a mover las caderas como pistones. Las oportunidades habían estado allí. Ella había visto su deseo. ¿Podría darse cuenta de quién era ella en realidad? ―Me gustaría que te quitaras esas lentes de contacto de gato. Finalmente había visto lo que Derek se había negado a mostrarle durante todos estos años. implorando. él parecía preocupado por esto. Derek había escogido no compartir esa parte de su vida con ella. Repentinamente. supo que no podía seguir adelante con su plan para revelar su identidad. renunciando al control y obligándose a sí misma a dar todo lo que tenía. Derek se mantuvo encima de ella apoyándose en sus fuertes brazos. Ella era fuerte y segura.palpitando entre sus piernas. arriba y abajo. no quería que él viera sus ojos… no quería que la viera realmente. La elección de terminar la noche. era algo que nunca había sabido que quería. Y aún así. ella quería algo… más. el profundo timbre salió incluso a través de su jadeante declaración. él había escogido no aprovecharlas. ―Le dijo suavemente. eso era incuestionable. Katrina pestañeó. pero aquí. ―Córrete conmigo. mirándola a los ojos con una mirada que repentinamente la hizo sentirse muy vergonzosa. Conteniendo las lágrimas. jadeando para recobrar el aliento. conociendo el placer que él ya le había demostrado. inclinándose hasta cubrirle el estómago desnudo. y a ella le encantó. Un profundo rugido se desgarró de su garganta cuando él empujó una última vez dentro de ella. conspirando y confabulando. Que empuje sus límites y la hiciera rogar por más. . y una y otra vez. La manera en que contemplaba los escasos tramos de piel sobre su rostro la intimidaron. Se tensó. llegando al clímax violentamente alrededor de su polla. y ella no podía conseguir lo suficiente. Quería y necesitaba más. Tenía la última elección a su alcance esta noche.

Ella se incorporó. me esclavizaste a primera vista. Por la forma en que has aceptado ser dominada. Lo observaba en silencio mientras él se ponía la camisa sobre su cabeza. Todo en él era suave ahora. .―Amo. Ella lo amaba. Su cabello rubio cayó hacia adelante y él lo tiró hacia atrás con un rápido e irritado empujón. La satisfacción de… someterme. Pero su decisión estaba tomada. Necesité tenerte esta noche. Él se alejó de ella. Tengo la impresión de que he probado algo adictivo. ―Titanic. Su corazón se saltó un latido después de haber dicho la palabra. Quiero más. Saborearía el recuerdo de Derek jadeando encima de ella. ―Él sonrió pero permaneció en silencio―. Cuando utilizaba la palabra de seguridad. Lo que hacía todo esto mucho más doloroso. obedecer y simplemente experimentar… no tenía idea de cómo podría sentirse eso. acariciando hacia abajo el valle de su pecho con las puntas de sus dedos. recordándole al Derek que ella conocía tan bien. ―le susurró―. Salió de ella. y ahora tendré que volver a mi vida cotidiana. Estarían juntos sólo por esta noche. podemos… ―sus palabras salían rápidamente. saliendo de la cama. Y no me gusta eso. hacia un rincón del cuarto. Lo llevaría en su corazón para siempre. pero la orden permanecía. tirando la sábana arriba de sus pechos. Ella le dijo: ―Esta… noche… estar contigo… fue increíble. pidiéndole verle los ojos después de haber hecho el amor. Él estaba vistiéndose. Las lágrimas nublaron su visión y su corazón corría a toda velocidad. son parte de mi disfraz. ―¿Por qué tienes que volver a tu vida cotidiana? Esto no tiene que terminar aquí. Podemos hacerlo juntos. Él le acarició la línea de la mandíbula y bajó por su cuello. Esto era intolerable y quiso regresar al momento en que la palabra escapó de su boca. cubriendo el montón de claros rizos en la base de su abdomen. ―Tienes una triste sonrisa en la cara. Ambos se quedaron congelados. Quítate la máscara y déjame ver quién eres. la noche terminaba. Me sentí atraído por ti inmediatamente. Era la regla y Dios sabía que ella era una discípula de las reglas. Pero esa no era la forma en que esto funcionaba. Corre el riesgo. Renunciando a todas las elecciones y a la ansiedad de no saber cómo complacer a alguien. Esperando que algún día pudiera sentir el peso de su cuerpo en contra del suyo otra vez. Algo en su interior estaba gritando ¡No! con más fuerza de convicción que la que ella podría manejar. mirándose fijamente a los ojos. Dime por qué.

caminó hasta la puerta y. Su único recuerdo de una noche que no debería haber existido. El ruido de la fiesta en el piso de abajo era incapaz de permear las paredes del cuarto oscuro. vio que en realidad ella ya había hecho su elección. ―Es para ti.Completamente vestido. apoyando el brazo en el marco. Si él le daba la oportunidad de cambiar de idea. Recogió la finita cadena que se enganchaba a los pezones y al clip del clítoris. vio la evidencia de sus juegos esparcida a través del piso. abrió la puerta y salió. ¿ella la tomaría? Pero al observar sus hombros elevarse y bajar. Esto estaba misteriosamente tranquilo. La colocó sobre la pequeña mesa al lado de la puerta. Echando una mirada. Se sentía fría y confundida mientras se levantaba de la cama con la sábana envuelta a su alrededor. Estrechándola en contra de su corazón. sintió las lágrimas perderse hacia abajo de sus mejillas. Él agarró el picaporte. se detuvo. Katrina contuvo el aliento. En su puño tenía la delicada cadena que había encadenado y adornado su cuerpo. .

ella le pertenecía a Derek. Tenía manos fuertes. y me gustaría pasar más tiempo discutiéndolo. Lo había encontrado mirándola. Derek había estado preocupado las semanas anteriores. ¿tienes un momento para hablar conmigo… en privado? . Su profunda voz la sacó de su ensueño. llegaba a la conclusión de que había hecho lo correcto poniéndole fin a la sesión. cuando. Aunque nada pudiera subsanar su traición. Ella buscaba indicios de la pasión que habían compartido. distante. Trista la instó a asistir a una fiesta BDSM con ella y encontrar a otro dom. el único movimiento provenía de Derek en el frente del aula. Estaban a mediados de noviembre y durante dos semanas Katrina se había preguntado si había tomado la peor decisión de su vida al negarle a Derek su identidad. Sólo uno con quien se sentía tan apasionada. Trista tenía su propia perspectiva acerca de la situación. paralizada mientras el Professor Derek Jacobson estaba delante de la clase. Al conocer el intenso placer que Katrina experimentó como sub. borrando el pizarrón… todo el tiempo ella lo observó. El sonido de la puerta al cerrarse se oyó de trasfondo. era lo más cercano a respetar su elección que podía ofrecerle después de los hechos. haciendo anotaciones. Katrina estaba sentada en su escritorio. eran diferentes. Juntando los apuntes en una pila desordenada. y había un sólo hombre en el mundo a quien se la daría. enrollando los diagramas. escuchando los sonidos de los últimos estudiantes al irse. esperaba que las cosas fueran diferentes. Firmes y seguras. cuando se acostaba en la cama por la noche desveladamente retorciendo las sábanas en nudos con pura frustración. Lo retomaremos aquí la próxima semana. que la mera idea de servir a sus necesidades la hacía mojarse y prepararse. Juntó sus libros en una pila ordenada. A nadie más. En su mente. sólo para luego alejarse murmurando acerca de alguna falla imprevista en su beca.Capítulo 5 (Final) ―Excelente punto. ―Katrina. La mayoría de las veces. cepillando el pelo de sus ojos. Tal vez sus propias expectativas eran las que habían cambiado. La vulnerabilidad de estar en las manos de alguien requería confianza. en su corazón. De alguna manera. Pero cuando se detenía a observar la forma en que su cuerpo se movía. pero creo que nuestro tiempo ha terminado por hoy. Los escalofríos proliferaron a través de su piel cuando él envolvió la mano alrededor de la parte trasera de la silla y la meció en su lugar en el escritorio. la anchura de su posición. estudiando el corte de sus hombros sobre su ancha espalda. Pero ella no podía imaginarse con nadie más. sabía que Derek no estaba preparado para atravesar ese camino con ella.

cómo sonríe o se muerde los labios cuando está nerviosa. Todo movimiento en el frente de la habitación se había detenido. puedes decírmelo. ―Levantándose silenciosamente. ―¿Cuándo? ―Incluso esa sola palabra era demasiado para decir sin percibir el pequeño temblor en su garganta. y reconociendo eso. No lo dejaría alejarse de ella sin pelear. Los ojos de ella se movieron alrededor del cuarto. fuiste mi estudiante.―Por supuesto. sacudiendo la cabeza. Como estás haciendo ahora mismo. buscando algo donde anclarse. Antes de eso. ella caminó hacia la parte trasera del aula y volvió el cerrojo. . La manera en que camina. No puedo dejar de pensar en ella. Confío en ti con mi trabajo. O tal vez estaba a punto de abordar la relación entre ellos. No quería que él viera el dolor. He conocido a alguien. Había una gravedad en su voz que la dejó pasmada. se percató de que no importaba lo que él dijera. ―Ya sé eso. ―Por favor. y una de las más brillante y más prometedoras que alguna vez he tenido. ―Hace unas pocas semanas. como mi amiga… y porque confío en ti. cualquier otra cosa que no sean esos ojos azules taladrando dentro de su alma. Me has asombrado más cada año con tu mente y… simplemente con tu persona. y tenía con Derek la deuda de la gratitud. ―Katrina. estaba suavizando el golpe diciéndoselo por sí mismo. cualquier cosa que sea. has estado trabajando como mi profesora auxiliar durante años. Él se rió suavemente. intentado cortarla por completo. Derek. asegurándose que ella no se enterara a través de alguna otra fuente. pero sigo sin encontrar las palabras. sin decirle la verdad sobre sus sentimientos y sus deseos. ―Tienes mi discreción. ―Y repentinamente. era hora de que ella fuera honesta con él. voy a hablarle acerca de una parte de mi vida que abiertamente no comparto con muchas personas. He querido hablar contigo desde hace algún tiempo. Tal vez él sólo quisiera discutir su investigación o la beca. y Katrina quería empujarlo en su contra y besar el pequeño surco entre sus cejas. Él clavó los ojos en ella―. Una tensión en sus ojos que a ella no le gustaba. Obviamente él no iba a intentar fingir que no había habido algo entre ellos. Pasé la noche con ella y ahora la veo por todas partes. la forma en que huele. tomó un profundo aliento para estabilizarse y se aclaró la voz. Se conocía a sí misma mejor de lo que incluso se había conocido antes. Apretando los labios. Su expresión era atormentada. ―Una media sonrisa se inclinó a través de su cara cuando se estiró hasta ella y rozó el pulgar en contra de su boca―.

―Él suspiró. y entonces ya no lo fue. Eres la única persona que alguna vez me ha afectado de este modo. ―¿Por qué me estás diciendo esto ahora? ¿Por qué esperaste durante dos semanas? ―Tú lo terminaste. Prometiéndome a una nueva y ansiosa sub. mordiéndose el labio entre sus dientes. lo que quería. a menos que porque no te haya gustado lo que experimentaste? . Ella había estado muriendo y él lo había sabido todo el tiempo. ―arrastró el pulgar a través de sus cejas―. era como si no tuvieras máscara. Cuando vi el libro que tenías de literatura erótica y entonces vi tu reacción. ya se habría caído. todo en ella me atrajo. pensé que tal vez elegiste usar la palabra de seguridad porque no querías saberlo. Fui a la fiesta porque pensé que tú podrías estar allí. ¿Así que por qué tú retrocederías a último momento. No sabía con seguridad si tú sabías que era yo. era porque ella eras tú. Ella nos juntó. pero esas eran las reglas del juego. ―¿Cómo? ¿Cuándo lo supiste? ¿Por qué no me dijiste nada? ―¿Cómo? Suerte. Pensé que podrías asistir a la fiesta y si lo hacías… ―hizo una pausa. mantener la fachada de que éramos desconocidos. me volví loco de necesidad. Después de eso. Y entonces recordé algo. La mano de Derek la atrapó del codo y la empujó de regreso contra él. Todo me hizo quererla. entrecerrando los ojos ligeramente―. inestable sobre sus talones. Se quedaron mirándose. …cuando vi a esa sexy gatita al otro lado del cuarto.―Desde el momento en que la vi. Infierno. ―Me asustaste como el infierno. No podría soportarlo. con el pelo diferente… ―extendió la mano y frotó algunas hebras entre sus dedos―. algo me dijo que eras nueva. Dio un paso atrás. Casi no te reconocí. Sus rodillas se volvieron débiles con su admisión y ella sintió que si no fuera por la mano de él en su brazo. Kat. Sabía que eras tú. Fue el momento más difícil de mi vida mantener el control. la que había deseado por tanto tiempo. Pero incluso así. Katrina se quedó sin aliento. Y al final. …los ojos diferentes. Era una desconocida para mí. Ella había estado intentando obligarme a ir a la fiesta. su garganta seca. me di cuenta de la razón por la que ella era tan perfecta. Te he alejado tantas veces que no te podría culpar por no tener interés. La palabra de seguridad. Su corazón estaba corriendo a toda velocidad. los ojos trabaros en el otro. habías hecho un meticuloso trabajo disfrazándote. tomando un profundo aliento mientras movía el músculo de su mandíbula―. Tú y Trista estaban juntas. Tú sabías quién era yo. en lo que te estabas metiendo. ―Él sacudió la cabeza dirigiéndole una desaprobadora mirada a su manera―. …no podría permitir que otro hombre te toque. hasta que ella se obligó a que las palabras atraviesen sus renuentes labios.

te quise durante tanto tiempo. Abriste a mis ojos y a mi cuerpo a un nivel de sensación que nunca había creído posible… pero eso no cambia el hecho de que te traicioné haciendo lo que hice. ―Antes de esa noche. toda una gama de emociones involucradas en la culminación de una liberación sin precedentes. si el anonimato violaba las fronteras académicas. podría poder tener sólo una noche contigo. ¿Así que qué aprendiste? El calor corrió hacia sus mejillas y fue todo lo que ella pudo hacer para no apartar la mirada. arrastrándola en un fuerte abrazo. Fue ese momento de indecisión. Pensé que si las circunstancias nos juntaban. ¿verdad. lo tengo merecido. Pensé que. Perdida en el deseo por tenerlo. Él se llevó la mano a su mandíbula en ese gesto pensativo tan típico de él. como mínimo. estoy esclavizada. Fui tan egoísta. ―ella exhaló una súplica―. Estaba equivocada… mal. Pensé que era la única manera en que podría demostrarte que yo podía ser lo que necesitabas. donde el tiempo se detuvo y su destino pendía de un hilo. yo no tenía derecho a manipularte para estar conmigo. A mi corazón y a mi cuerpo. ―Ella tragó saliva. La mano de él rodeó su muñeca. ―Lo siento. ―Hmm. Simplemente no pude evitarlo. ―Su respiración se aceleró cuando confesó el efecto de su sesión―. . no habría ninguna razón para que no estemos juntos. Pensaba que tenía una idea de lo qué esperar.―Derek. ―Tragó para pasar el nudo de culpa en su garganta―. ―Ella haría cualquier cosa. Lo siento. ahora que lo he experimentado. aceptaría cualquier castigo que él considerara adecuado. Gatita? ―Sus palabras llegaron con una provocación que le pusieron todos los sentidos en alerta. ―Inclinó la cabeza con vergüenza al confesar su manipulación―. Cualquier cosa para estar con él otra vez. ―Tuviste tu noche. perdida en los ojos azules detrás de los anteojos. No sé qué decir. buscando la de ella. Habría hecho cualquier cosa para estar contigo. pero nada podría haberme preparado para la… intensidad. Fue como una explosión de mis sentidos. y algún tiempo para reflexionar sobre ella. Fue más liberador que cualquier cosa que alguna vez haya experimentado y todavía. Lo veo ahora. Derek le asió firmemente la barbilla entre sus dedos y le inclinó la cara hacia arriba para encontrarse con su inquisitiva mirada. mi experiencia era… limitada. pero le debía la verdad. Tú me has dominado. cualesquiera fueran tus razones. ―¿Me traicionaste? ―Tú habías tomado tu decisión y. finalmente saber cómo era. supongo que has sido un poquito una mala chica entonces. Él estrechó la mirada.

―Por favor. Y… para demostrar que aprecias la gravedad de tu desobediencia como dices. Sus ojos se nublaron con alguna oscura emoción. El cambio en su postura fue sutil. pero por el contrario. inclinada sobre el escritorio enfrente de él. Su corta falda fue levantada de un tirón y su tanga bajada. pero inconfundible cuando se reclinó una distancia infinitesimal. bajando la mirada al escritorio. meciendo sus caderas de un lado a otro. causándole a ella un profundo dolor entre sus piernas. Húmeda lujuria se retorció a través de su centro. estás segura que sabes…? Ella agachó su cabeza entre sus brazos extendidos y entonces lo miró sobre su hombro con ojos que lo invitaban a comprender su bienvenida y a ver dentro de su alma. Rodeando otra vez su escritorio. Katrina dio un paso atrás. El control para expresar su arrepentimiento estaba a su alcance. En su mano derecha sujetaba una regla de madera. mojándole la tanga blanca. emitió su orden con rudeza. su corazón acelerado. ―¿Katrina. ―ella contestó. esperando que los pliegues de su corta falda bamboleándose con cada paso atrajeran a los ojos del profesor hacia sus desnudos muslos y a la curva de su culo. pruébalo encontrando algo adecuado para tu castigo. ―Muéstrame lo que es mío para castigar. Aparentemente complacido por su comportamiento. Katrina cerró los ojos y se pasó la lengua ligeramente en contra de sus dientes cuando sintió la fuerte mano de Derek . Estaba aterrorizada y exaltada. tropezando con el instrumento de su castigo. La deliberadamente sumisa pose suscitó la respuesta deseada del profesor. ―Todo de mí. después de todo. para saber que él era todo lo que ella quería. se mantuvo firme. y repentinamente quería escaparse del cuarto en lugar de saber con seguridad lo que él le daría. Katrina apoyó las manos en la parte superior y se inclinó hacia adelante arqueando sutilmente la espalda. Dio un paso más allá de él. Escudriñó el cuarto que conocía mejor que su propio apartamento. Estaba a quince centímetros de su cuerpo. podía sentir su calor irradiando sobre ella.―Quizás esas nalgadas son pertinentes. Su cara era estoica cuando se inclinó por encima para tomar la regla de su agarre.

debajo de su falda y arrancó sus bragas con una torsión feroz. Fuertes manos agarraron sus caderas desde atrás. ―Por favor. mordiéndose los labios cuando la regla chasqueó en contra de su mejilla con un enérgico contacto. Abriendo . Llegó rápido y rudo. ¿qué? ―¡Paf! Su aliento salía en jadeos mientras se mecía hacia atrás pidiéndole más. te veía. ―Nunca más. ―Nunca más. El aire fresco rozaba su piel caliente hasta que Derek cubrió el lugar punzante con la palma de su mano. Otro golpecito y entonces el borde serpenteó hacia arriba entre sus mejillas.acariciar una mejilla expuesta y la plana madera de la regla rozar lentamente entre sus piernas y entonces golpear suavemente en contra de su coño mojado con una provocación insoportable. invitando a su siguiente azote. se miraron uno al otro por una fracción de segundo. Él hizo un puño en su pelo. Nunca he necesitado a nadie de esta manera. Amo. este hombre era el más increíble amante y el más brillante filósofo que ella podría haber encontrado. La palma de su mano acarició hacia arriba de su muslo. tirándole bruscamente la cabeza hacia atrás. ―Nunca me traicionarás otra vez. te necesito. La orden la dejó a Katrina lista para correrse en el lugar. pasándose las manos por sus muslos interiores y subiendo para separar los labios de su coño para él. Su coño se contrajo violentamente y ella se levantó más sobre las puntas de sus pies. ¿está claro. sí. Cara a cara. hundiéndose en su carne y haciéndola girar alrededor. La mano en su culo apretó la carne. Gatita. Nunca más. presionándose en contra de él. Gatita? ―¡Paf! ―Agg. En todas partes que miraba. amasándola con un duro movimiento que la hizo gemir y mecerse hacia atrás… ¡paf! Gritó. el ruido haciendo eco con su ahogado gemido a través de la silenciosa sala de conferencias. antes de alejarse. Eres todo lo que quiero. ―Dios. Él gruñó. ―La agarró por la parte trasera de sus muslos y la levantó de un empujón encima del borde de su escritorio―. Abre las piernas―. dientes y lenguas. Cada parte de su ser ardía por él. chupando y mordiéndole el cuello mientras ella gemía. Y entonces su boca encontró la de ella en un salvaje apretujón de labios. raspando su ano. Se levantó la falda y abrió las piernas. te he necesitado. La sensación de sus rudas manos corriendo sobre su cuerpo la hacían mojarse y suplicar por más. ―Su clítoris latía y ella desesperadamente quería frotarlo.

sus paredes interiores ordeñándole cada gota de su caliente semen. Él respondió con un beso en su sien. deslizándose de un lado a otro por encima de él. ―le dijo. más cerca. Jadeaba. encontró su pecho y lo apretó con rudeza. ahuecando su culo con las manos. su coño contrayéndose brutalmente en contra de su ingle cuando se corrió. Para siempre. Jadeó. Nunca renunciaré a ti. ―Y aquí yo pensando que habías sido domada. Ella gimió. agarrándole el trasero mientras se corría en su interior. satisfaciendo el palpitante dolor dentro de ella. Metió la mano debajo de su delgado suéter. Ella lo abrazó más cerca. llenándola completamente y estirándola más allá. marcándola con cada empuje. ―Entonces he estado atado a ti desde el día en que nos conocimos. A través de los dientes apretados. Él gruñó. Ella apretó las piernas alrededor de su cintura. liberó a su polla dura como una piedra y la empujó dentro de sus mojadas profundidades. ávidamente abrazando cada centímetro hasta que estuvo asentada hasta la empuñadura. Creo que te has ganado por ti misma otro castigo. contrayéndose. descansando la cabeza en contra de su pecho. Habría esperado. El cielo.su bragueta. salvaje impetuosa gatita. hasta que terminaras el programa de postgrado. recibiendo cada centímetro de él una y otra vez. Él aceleró el ritmo. ―Dime. mientras él molía más profundo. más duro. Su clítoris se rozaba contra él. Su cuerpo se apretó como un puño alrededor de su polla. obligándolo a profundizar más dentro de ella. sintiéndolo estirar sus paredes interiores. rigidizándose. más profundo. estrechando aún más su abrazo. ―le imploró. ―ella jadeó. Tirando del apretado pezón. ―Habría esperado. Estoy atada a ti porque te amo. ―Estarás atada a mí para siempre. apretándose. frotando su clítoris en su contra con cada profundo empuje. sus piernas cerradas a su alrededor. pero no porque mi nombre figure en algún papel ni por ninguna cadena sujetándome. ―gruñó en contra de su cuello―. Su coño se deslizó sobre él. . Él empujó. ―No podía esperar. pero te habría hecho mía. él se esforzó para liberar las palabras. apretando su agarre. ―Estoy atada a ti. se deslizaba adentro y afuera de su mojada hendidura aterciopelada.