El Arrebato de Lol v. Stein- Marguerite Duras

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Todos saben que la extraña locura de Lol V. Stein tuvo su inicio en la sala de baile del casino municipal de T. Beach, donde su prometido sucumbió al hechizo de otra mujer. Todos piensan que Lol, quien asistió impávida al prolongado abrazo de ambos, no pudo resistir el abandono, el desamor. Todos se equivocan. Han pasado diez años. Lol V. Stein se ha casado, se ha ido a vivir muy lejos, ha tenido hijos y parece completamente restablecida de su pasada postración. Ahora vuelve a S.Tahla, su ciudad natal, por donde realiza diariamente largos paseos. Allí reencuentra a Tatiana Karl, una antigua amiga de la infancia. A través de ella y de su amante, Jacques Hold -narrador de esta historia-, Lol intentará reconstruir las piezas del drama de amor absoluto e imposible que provocó su arrebato aquella noche de baile, en el casino de T. Beach.

EL ARREBATO DE LOL V. STEIN
Todos saben que la extraña locura de Lol V. Stein tuvo su inicio en la sala de baile del casino municipal de T. Beach, donde su prometido sucumbió al hechizo de otra mujer. Todos piensan que Lol, quien asistió impávida al prolongado abrazo de ambos, no pudo resistir el abandono, el desamor. Todos se equivocan. Han pasado diez años. Lol V. Stein se ha casado, se ha ido a vivir muy lejos, ha tenido hijos y parece completamente restablecida de su pasada postración. Ahora vuelve a S.Tahla, su ciudad natal, por donde realiza diariamente largos paseos. Allí reencuentra a Tatiana Karl, una antigua amiga de la infancia. A través de ella y de su amante, Jacques Hold -narrador de esta historia-, Lol intentará reconstruir las piezas del drama de amor absoluto e imposible que provocó su arrebato aquella noche de baile, en el casino de T. Beach.

Traductor: Moix, Ana María Autor: Marguerite Duras Editorial: Tusquets Editores Colección: Andanzas, 43 ISBN: 9788472232433 Generado con: QualityEbook v0.56

Barcelona.EL ARREBATO DE LOL V. 1987 . STEIN MARGUERITE DURAS Traducción de Ana Mª Moix sobre la edición de Gallimard de 1964 Tusquets.

Tahla. le quedó una duda: ¿no convertía Lol en un fin su corazón inacabado? Le pregunté si la crisis de Lol. A ellas se les permitía hacerlo. Debía de hacer seis meses que Lol estaba prometida. Beach. Stein que me haya sorprendido. se les concedía. En el colegio. Stein nació aquí. Stein lo que no estaba ahí — dice: ahí—. se descubrió muy pronto que también de indiferencia. Tatiana? En un edificio vecino una radio tocaba bailes pasados de moda —una emisión para el recuerdo— con los que se contentaban. ni siquiera a Tatiana Karl. Cuando corrió el rumor del noviazgo de Lol V. sabían pedir ese favor mejor que las demás. Beach cuando tuvo lugar el gran baile de la temporada en el Casino municipal. incubados. en Lol V. en el colegio. Tiene un hermano nueve años mayor que ella —nunca lo he visto—. nunca se le vio una lágrima de muchacha. no. Stein. Eso es lo que sé. Bailaban las dos. responde Tatiana. burlona impenitente y muy aguda aunque una parte de sí misma estuviera siempre ida lejos de ti y del momento presente. quedó trastornada pero. no estoy seguro de nada. Stein era bonita. el corazón de Lol V. va. También esto: Lol conoció a Michael Richardson a los diecinueve años. Según Tatiana Karl. nunca pareció sufrir ni sentirse apenada. en nada. Stein. ¿Dónde? ¿En los sueños adolescentes? No. Lol era divertida. que en el colegio se la disputaban. Aureola de dulzura. que creía que esa crisis y Lol no eran sino una misma cosa desde siempre. y no era la única en pensarlo. No querían salir en fila como las demás. los orígenes de esta enfermedad se remontan a mucho antes. mucho antes incluso de su amistad. en S. solas en el gran patio donde esos días. eran encantadoras. Tatiana. exactamente. más tarde. aunque se te escurría de entre las manos como el agua. Tatiana. Ausentes las celadoras. No hacía nada. Tatiana también dice que Lol V. Sus padres murieron. dice Tatiana. sin embargo. Sí. a continuación. ¿Era el corazón el que no estaba ahí? Tatiana tiende a creer que quizá fuera. Tatiana no cree que el famoso baile de T. Tatiana sólo creyó la noticia a medias: ¿a quién habría podido descubrir Lol que fuera capaz de retener toda su atención? Al conocer a Michael Richardson y ser testigo de la loca pasión que Lol le produjo. su mejor amiga durante los años de colegio. a Lol ya le faltaba algo para estar —dice: ahí. pero sin llegar a exteriorizarse debido al gran afecto que siempre la había rodeado en su familia y luego. se oía el ruido de las calles. ven. No he oído decir nada acerca de la infancia de Lol V. Beach tuviera un papel preponderante en la enfermedad de Lol V. durante las vacaciones escolares. la boda debía celebrarse en otoño. Daba la impresión de soportar con un sosegado fastidio a una persona a quien debía parecerse pero de la que se olvidaba a la menor ocasión. El tenía veinticinco años. diríase que en nada aún. Me repitió que no. no le proporcionó la prueba de que se equivocaba. sin duda llegaría. Stein. pasaba las vacaciones en T. en el tenis. entre bailes. en efecto. dicen que vive en París. dice. vamos. preferían quedarse en el colegio.Lol V. pero ella no lo conoció. ven. se diferenciaba de los demás. Su padre era profesor en la Universidad. en el patio vacío. Los padres autorizaron la boda. en Lol. Ya no creo en nada de cuanto dice Tatiana. Lol acababa de dejar definitivamente el colegio. Estaban ahí. al parecer era esa zona del sentimiento lo que. porque lo poco que retenías merecía el esfuerzo. . ¿Bailamos. los jueves. bailemos. y aquí vivió durante gran parte de su juventud. una mañana. Era hijo único de unos grandes terratenientes de los alrededores de T.

¿Quién era? Se supo más tarde: Anne-Marie Stretter. Debía de serlo desde siempre. sumida en la inmovilidad. es imposible saber cuándo. No quiero porque la presencia de su adolescencia en esta historia correría el peligro de atenuar un poco a ojos del lector la agobiante actualidad de esta mujer en mi vida. Sin duda. Beach. encorvada. a esta estructura un tanto dura. luego se había vuelto sonriendo a la joven que la acompañaba. —Estaban en la playa esta mañana —dice Michael Richardson. y lo estaba a su antojo. se extinguía. o apenas. Ellas habían atravesado la pista y se habían dirigido hacia la misma dirección. irrevocablemente. Su elegancia. ni siquiera según su cronología. traicionaba a quien Lol había conocido hasta aquel momento. Voy. pensó Tatiana. después se había llevado a Lol hacia el bar y hacia las verdes plantas de la sala. ¿Había mirado a Michael Richardson al pasar? ¿Lo había barrido con esa no mirada que paseaba por el baile? Era imposible saberlo. igual que ella. una sonriente indolencia de la ligereza de un matiz. en reposo y en movimiento. A partir de todo ello contaré mi historia de Lol V. Esta. Terminaba un baile. Comprobar que ya no era el que creían. Stein: en ella. sin lugar a dudas. en adelante. Se había quedado inmóvil. quemada de rojo. la naturaleza de ese cambio parecía resultarle familiar: concernía a la propia persona de Michael Richardson. de una ceniza? Al parecer tan sólo una audacia penetrada de sí misma la mantenía en pie. la mirada —de cerca se comprendía que ese defecto provenía de una decoloración penosa de la pupila— se alojaba en toda la superficie de los ojos. resultaba difícil captarla. Todo el mundo podía comprobarlo. sin temerlo y sin haberlo temido nunca. su madre llevaba tales inconveniencias cual los emblemas de una oscura negación de la naturaleza. en el preciso momento en que las últimas en llegar. en el momento en que creo que empieza a moverse para venir a mi encuentro. nada. Stein. Su caminar mullido las llevaba a ambas aparejadas a donde quiera que fueran. avanzar esta gracia en abandono. Igual que aparecía. El había cambiado. pensaba. franquean la puerta del salón de baile del Casino municipal de T. dos mujeres. Había vestido esta delgadez. esa falsa semblanza expuesta por Tatiana Karl y lo que yo invento acerca de la noche del Casino de T. con su cuerpo deseado. aunque encubran un minuto mágico durante el que debí de conocer a Lol V. Pero si la joven aún se avenía con torpeza a esta alta estatura. había contemplado a las recién llegadas. clamoroso. en su busca. había visto.He aquí desarrollados. sin sorpresa. mezclados. Sólo el fin. Lol percibió ese cambio. era su hija. igual. La pista se había vaciado lentamente. Beach. No quiero conocer ni contar tampoco. La orquesta dejó de tocar. muy escotado. ¿Adónde? Nada podía ya sucederle a esta mujer. Las dos eran altas. cuenta Tatiana. Y cuán graciosa resultaba ésta. a la vez. los diecinueve años que han precedido a esta noche. Se adivinaba la admirable osamenta de su cuerpo y de su rostro. Diríase que se sentía transportada ante él. Era flaca. recordaba claramente Tatiana. ahí donde creo que debo hacerlo. . la cojo. Eva marina que la luz debía afear. empieza mi historia de Lol V. al igual que él. ¿Era hermosa? ¿Qué edad tenía? ¿Qué sabía ella que los demás ignoraban? ¿Por qué caminos misteriosos había llegado a lo que aparecía como un pesimismo alegre. Stein. el novio de Lol. ¿Se reconocieron cuando pasó cerca de él? Cuando Michael Richardson se volvió hacia Lol y la invitó a bailar por última vez en su vida. Se gustaba así arreglada y vestida. La mujer de más edad se había rezagado un instante para contemplar la concurrencia. había reparado perfectamente en la mujer que acababa de entrar. por consiguiente. Lol. con un traje negro de doble forro de tul igualmente negro. Tatiana Karl lo había sorprendido pálido de repente y bajo el impacto de una súbita preocupación tan invasora que supo que. pues. inquietaba. Iba teñida de pelirrojo. también él. de pájaro muerto. ya nada. Estaba vacía. de constitución similar.

Bailaron más. terminada la noche. parecía las posibilidades de sufrir que Lol pudiera tener habían incluso disminuido. Ella. junto a Tatiana. por su repentina torpeza. Acechaba el acontecimiento. la había igualado y juntos los tres —con Lol—. hablaron. Salvo sus manos unidas durante el baile. bailando. Lol. instintivamente. se comprendía que nada. ella también. el de la edad primera. Después. ninguna violencia en el mundo había sido la causa del cambio de Michael Richardson. Lol le sonrió. Fue la última vez. habían acumulado años. Finalizado el primer baile. ninguna palabra. —He de invitar a bailar a esta mujer. pendiente. de un consentimiento. en pie uno al lado del otro. Los ojos de Michael Richardson se habían iluminado. más baja. lo contemplaba cambiar. En Lol. La mujer estaba sola. En él se leía el dolor. De haber sido el agente mismo no sólo de su llegada sino también de su éxito. abrigada su inmensidad. inclinarse. El. Michael Richardson se dirigió hacia ella con una emoción tan intensa que asustaba pensar que pudiera ser rechazado. No hablaban. Bailó una vez más con Michael Richardson. ya no volvieron a acercarse más de lo que hicieron la primera vez. al final del baile que había seguido. con la mirada fija en un punto desnudo de su hombro. su precisión de relojería. A medida que avanzaba la noche. En cuanto se le veía así. Lol permaneció allí donde el acontecimiento la había sorprendido al entrar Anne-Marie Stretter. Había en sus ojos la súplica de una ayuda. algunas palabras. Tatiana la había seguido. no miraba sino a la lejanía del baile. Lol había vuelto a situarse detrás del bar y de las plantas verdes. En cuanto la mujer estuvo en sus brazos. había dado algunos pasos en dirección a Anne-Marie Stretter al mismo tiempo que Michael Richardson. pero el viejo. no fue al encuentro de Lol. esperar. también esperó. por su expresión atontada. cuando se miraron. Anne-Marie Stretter y Michael Richardson no se habían vuelto a separar. siguieron absolutamente callados. Con las primerísimas luces del alba. ¿Lo había reconocido. parecía amarles.Lol lo contemplaba. Que ahora estaría obligado a vivirlo hasta el final. como hacia el suplicio. siempre a la misma distancia. Y entonces vieron: la mujer entreabrió los labios para pronunciar nada. que el sufrimiento no había encontrado en ella dónde deslizarse. una mujer muy vieja cuyo corazón está libre de todo compromiso contempla así a sus hijos mientras se alejan. su hija se había reunido con un grupo de conocidos junto a la puerta del baile. Tatiana comprendió. esa edad adormecida en los locos. que el desconcierto que lo había invadido acababa de prender en ella. Tatiana había visto cómo habían envejecido. petrificada por la rapidez de la irrupción. Michael Richardson se había acercado a Lol como siempre había hecho hasta entonces. que había olvidado el viejo álgebra de las penas de amor. esta visión y esta certidumbre no parecían ir acompañadas por el sufrimiento. Tatiana también la encontró cambiada. Tatiana lo vio claramente comportarse en su nueva faceta. Habían bailado. Lol. Lol no se hubiera sentido más fascinada. manteniéndose a distancia de los demás. Ella frunció ligeramente las cejas. La mujer no rehusó. La nueva historia de Michael Richardson empezaba ya a nacer. Lol los había contemplado. avanzar. muchos años. . Hacia esa misma hora. Durante las pausas. cientos de años. Su rostro se había afianzado en la plenitud de la madurez. por haberle visto esta mañana en la playa y sólo por eso? Tatiana había permanecido junto a Lol. sumida en la maravillosa sorpresa de ver el nuevo rostro de ese hombre entrevisto por la mañana. un poco apartada del buffet. Aunque Michael Richardson fuera más joven que aquella mujer. Habían salido a la pista de baile.

La postración de Lol. Sólo quedaban algunas parejas. lo era. revelaba señales de sufrimiento. Stein. Había suplicado a Michael Richardson que la creyera. aún no había tenido en cuenta ese otro aspecto de las cosas: su final al llegar el día. Stein. No se habían dado cuenta de que la orquesta había dejado de tocar: en el momento en que hubiera debido volver a empezar. Lol se despegó por fin de la mesa. No contestaron. Lol y esa otra joven. una modulación quejumbrosa y tierna invadió la sala vacía. En aquel momento. Con la aurora. Injuriándoles. dijeron. En cuanto su madre llegó hasta Lol y la tocó. En vano hicieron un gesto para retenerles. su mejor amiga. Michael Richardson se pasó la mano por la frente. El baile parecía casi vacío. una mujer de cierta edad. les había preguntado qué habían hecho con su hija. su madre no había advertido su partida ni su ausencia. sin saber qué hacer. en aquel momento. Beach aquella noche? No fue Tatiana Karl. Sin duda. después. La orquesta dejó de tocar. y. La pantalla de su madre. Tatiana Karl. pero no la vio. buscando imaginarias puertas. la hora de verano engañaba. detrás de las plantas verdes. durante algunas semanas. al igual que Tatiana. bajo las flores. Fue entonces cuando los músicos pasaron ante ellos. ¿Había llegado por propia iniciativa? Buscaron en torno suyo a quien merecía tales insultos. Tatiana Karl no había abandonado a Lol V. La sonrisa de Lol V. Michael Richardson había buscado a alguien con la mirada hacia el fondo de la sala. Entonces unas manos se posaron de nuevo alrededor de sus hombros. ¿Quién pudo haber advertido a la madre de Lol de lo que sucedía en el baile del casino de T. Pasaron ante ella con la mirada baja. La puerta. y también la de Michael Richardson. constituía la señal precursora. Por fin encontraron la dirección de la verdadera puerta y habían empezado a dirigirse muy lentamente en esa dirección. Cuando dejó de divisarles. con mucha fuerza. Sólo en ese instante comprendió que un final. al igual que ellos. cayó al suelo. y permaneció en su habitación. Lol. El lamento sentimental. Pero. Lol gritó por vez primera.tras las plantas verdes del bar. se dibujaba. en fila india. Hacía ya mucho rato que la hija de Anne-Marie Stretter había desaparecido. desvanecida. cuenta Mme. la madre de Lol. la suya y. Sí. sin aún distinguir cuál sería. De la mano. entre ellos y ella. afianzada en el suelo. Anne-Marie Stretter empezó a descender. como autómatas. sin salir en absoluto. La penumbra de la aurora era la misma dentro y fuera de la sala. No las reconoció en absoluto. Comenzaron a agitarse. buscó alguna señal de eternidad en la sala. Tatiana. Se habían contemplado silenciosamente. Lol había seguido gritando argumentos: no era tarde. Su historia se hizo pública. la tiró al suelo. fue Tatiana quien había tenido ese gesto de amistad a lo largo de la noche. Stein. resistió. largamente. Tahla. acariciando su mano posada en una mesita. Cuando la madre descubrió a su hija detrás de las plantas verdes. Al parecer. cesó. cómo salir de la noche. Evitó que cualquiera tocara su rostro. a avanzar hacia las paredes. Michael Richardson. se habían vuelto a unir. para hablarles. cenagoso. fue conducida a S. permaneció también allí. había entrado en el baile. ¿qué pensar de un sufrimiento sin motivo? . sin percatarse de la inexistencia de la música. con sus violines encerrados en sus fúnebres cajas. Lol corrió hacia la puerta —habían intentado impedírselo pero se escapó— y se arrojó contra los batientes. No había descubierto a Lol. aunque confusamente. Lol les siguió con la mirada a través de los jardines. Lol. Pero como la pareja siguió su marcha.

y al llegar él delante del portal la miró. Sólo el tiempo daría razón de esta postración de Lol. Su ira se avejentó. de un hombre solo. Se hallaba a unos cien metros de ella —acababa de salir—. Sólo hablaba para decir que le resultaba imposible expresar lo aburrido y largo. Además se quejaba. la extraña omisión de su dolor durante el baile. aun siguiendo muy silenciosa. Se juzgó menos grave que su primer delirio. aquella noche. Pronunciaba su nombre con ira: Lol V. afirmaban ante ella. . la misma con que acogió el retorno de las cosas. No comprendía por qué. ¿Pensaba en algo. —Si tiene miedo puedo acompañarla. reclamaba con la impaciencia de un niño un remedio para tal carencia. La primera vez que salió era de noche. desaparecen casi completamente de esta historia durante diez años. Después. Poco a poco. Stein. Stein —así era como se nombraba. le sonrió a su vez. empezó a pedir comida. creo. Después. Era muy probable que hubiera corrido hasta allí. Y pronto empezó a gustarle mucho que se hablara a su lado. su pelo. Lo que le hizo detenerse fue la sonrisa ciertamente temerosa pero que resplandecía con una alegría muy viva al ver acercarse al primero en llegar. que aparecía en desorden. decían.Siempre decía lo mismo: que la hora de verano engañaba. más explícitamente. No contestaba. por la noche. sola y sin avisar. Jean Bedford no la vio salir. hasta gritar. El amor que sentía por Michael Richardson moría. Esos constituyen los últimos hechos evidentes. decía. largo que era ser Lol V. gritaba que no tenía nada en qué pensar mientras esperaba. desde el otro extremo del bulevar desierto. Hubiérase dicho que no era necesario pensar en el cansancio infinito de no poder desprenderse de eso. dejó también de hablar. que no era tarde. Ahora pagaba. Su dificultad ante la búsqueda de una sola palabra parecía insuperable. Después Lol dejó de quejarse por cualquier cosa. se hizo eco del asunto con una parcela de su razón recuperada. Al verle. Parecía que ya no esperara nada. Para Lol. Beach. tan tarde. ella aún estaba delante de su casa. Y. quizá. Nada en su porte ni en su actitud hablaba de su estado. Se detuvo. El relato de esa noche hecho por Jean Bedford a la propia Lol contribuye. No planteó ninguna pregunta. salvo. Escuchaba con pasión. de su abatimiento. la creyó una paseante que tuviera miedo de él. debía ocurrir tarde o temprano. en ella?. a su historia reciente. Sin embargo. se escondió detrás de un pilar del portal. que se había convertido en un desierto al que un poder nómada la había arrojado en la persecución interminable de ¿qué? No se sabía. No entendía la pregunta. de su inmensa pena. en efecto. Cuando se consideró necesario ponerla al corriente de su separación —de la partida de él se enteró más tarde— su calma fue juzgada como un buen augurio. Jean Bedford caminaba por la acera. Sin duda. Pero podía haber corrido y hacía un poco de viento esa noche. no era susceptible de durar mucho. contaban. Nunca pidió noticias de ellos. ninguna de las distracciones que se le ofrecieron podía nada contra este estado. ágil. todas las palabras tenían la misma importancia. la justa revancha a la que tenía derecho. La silueta era joven. Le pedían que hiciera un esfuerzo. perdió fuerza. precisamente porque tenía miedo. Ella salió de su escondrijo y fue hacia él. pensó Jean Bedford. de acarrear una modificación importante en la vida mental de Lol. ya. el sueño. le preguntaban. Su extrema juventud la barrería pronto. de sentir un cansancio insoportable de esperar de ese modo. Asentía a todo lo que decían. La calle estaba desierta. Se aburría. Resultaba explicable: Lol sufría una inferioridad pasajera a sus propios ojos porque había sido abandonada por el hombre de T. a él. que abrieran la ventana.

La dejó a su aire. Fue entonces cuando se le ocurrió que quizá se tratara de Lol Stein. vayamos por allí. Pero ella no se dio cuenta del juego. —Vivo cerca de aquí —dijo Jean Bedford—. La hizo caminar un poco más. El le habló. Dócil. y su partida hacia Calcuta. Lol también lo miró. Era muy joven. —Yo. Besó esta mano. Ella se giró en redondo al pasar ante una casa determinada. una calle. aquel en el que ella se había escondido. después tuvo la idea. hacia las afueras. en su anular había un precioso anillo de prometida. Contestó con franqueza: —Nada. la seguía. Porque iba acompañado de una curiosidad extraordinaria por los lugares que atravesaban. en su mayor parte. con la misma curiosidad con que miraba todo lo demás. La dejó en paz. . aunque fuesen absolutamente banales. pero no lo señaló. Sin embargo. en cada esquina.No respondió. le cogió la mano. Ella escuchaba. de modo inseguro. de buen grado. Una vez se detuvo durante bastante rato: ella le esperó. Fue al llegar al final del bulevar. Beach. Tal comportamiento intrigó a Jean Bedford. Le dijo que trabajaba en una fábrica de aviación. El no insistió. Los periódicos habían anunciado la venta de todos los bienes del rico Michael Richardson. El empezó a reír y rió con él. Jean Bedford dejó de jugar. primero. Se detuvo. No conocía a la familia Stein pero sabía que vivía en ese barrio. que era músico. verdad? Hizo un gesto con la cabeza repetidas veces. avanzaba. —dijo. Hubiérase dicho no sólo que acababa de llegar a la ciudad. jugaba. —Venga. después.. de donde venían. Sin duda. Ni la aventura. sino que había venido para encontrar de nuevo un lugar donde buscar algo. Ella le dejó hacer. como toda la burguesía de la ciudad que iba.. Si busca algo puedo informarla. —¿Hacia dónde va? Ella hizo un esfuerzo. Advirtió que poniendo mucha atención. A él le divertía hacerlo. Allí. casi curioso. Siempre dócil. su silencio lo intrigaba cada vez más. a pasar sus vacaciones a T. Evidentemente pensó en la locura pero no la consideró lógica. no llegó a contestar. El anillo brillaba con todos sus destellos. cuando Jean Bedford empezó a pensar que ella no seguía ninguna dirección exacta. se abandonó a una indolencia feliz. Aunque parecía guiarla. más rotundo. como el hombre. Empezó a andar y ella hizo lo mismo a su lado con un placer evidente. dio media vuelta. El continuó. despedía un olor insípido. para ver qué sucedía. ella continuaba el movimiento. La puerta de entrada permanecía abierta. Conocía la historia de la muchacha. que acababa de pasar sus vacaciones en Francia. al proporcionarle la ilusión. —Sí. pero ni más ni menos que el viento al precipitarse allí donde encuentra espacio. una casa. incluso un objeto que hubiera sido de gran importancia para ella y que sólo pudiera hallar de noche. miró al otro lado de la calle. —¿Es usted la señorita Stein. un jardín. le siguió a su casa. de polvo. Que se sentía feliz por haberla conocido. por fin. La casa era grande. ella se detenía también. Si se detenía. El reconoció el portal. —¿Qué desea? A pesar de un visible esfuerzo. de regresar al bulevar donde la había encontrado. de seguir.

La madre. a mi vez. a causa de la tristeza. la sustitución por un ser único del que partió de T. Beach y sobre todo sin haber traicionado el abandono ejemplar en el que la había dejado. hacer olvidar su primer noviazgo. sin tener que plagiar el crimen que hubiera supuesto. nunca se preocupó por saber qué había sido de la gente que . Se excusó. le dijo. Tahla. le dio la noticia: —Quizá regrese. Se le hubieran calculado quince años. Incluso cuando yo. Sin querer. por causa de su trabajo. tener extrañas inclinaciones hacia las jóvenes abandonadas. del modo que le convenía. . Aceptaba. Tal precaución produjo efectos contrarios. se veía obligado a alejarse de S. a hundirse de nuevo en la profundidad de la carne. se le aferró. Ella no se opuso. durante algunos años. le dijo: —Quizá todo vuelva a empezar entre ustedes dos. La boda tuvo lugar en una intimidad relativa. hasta hacerle daño. avisada por Jean Bedford. implorante: —Tengo tiempo. el tiempo es largo. con más gravedad. se tomó la precaución de no avisar ni invitar a ninguna de las jóvenes viejas amigas de Lol. Dio la razón a quienes creían — entre ellos. había seguido a Jean Bedford. Así. y sin voz. a Tatiana Karl. la conocí. Se ha ido a la India para reunirse con la señora Stretter. Tatiana Karl— que Lol se sentía profundamente herida. así se creía a su alrededor. Bajó la cabeza de un modo un tanto convencional. sin pasar por el horror de una elección. ni siquiera a la mejor de ellas. de la lentitud de la sangre para remontar su cuesta.Sus cabellos exhalaban el mismo olor que su mano. Le despertaba el deseo que le enamoriscaba en las niñas a medio crecer. Sin embargo. que busca el aire. Vivió en U. Lol abandonó S. Bridge. Su historia se propagó —S. en la medida de lo posible. su ciudad natal. Buscó las palabras. yo no les echo la culpa como hace la gente. Había rejuvenecido. Jean Bedford. y él la abrazó. ni el pasado de Lol ni la famosa noche de T. decían. Se desprendió de la fijeza de su mirada sobre él y entre lágrimas dijo. ¿aceptaba también? También aceptaba. Lol se casó sin haberlo deseado. No hay duda de que nunca se supo si esa palabra tenía o no algún significado para ella. Durante diez años. nunca. tristes. Se levantó y fue hacia él. Sus rasgos ya empezaban a desaparecer en dicha palidez. durante diez años. un momento antes. La madre puso en conocimiento de Lol el singular trámite del paseante. se mantenía enfermizamente joven. Tahla. como si amara al desconocido. enloquecidas por otros. impúdicas. Jean Bedford la pidió en matrimonio sin volver a verla. un olor a objeto inutilizado. llegó por segunda vez a buscar a su hija para llevarla a casa. Nunca fue problema entre ellos. fue fiel a Jean Bedford. alguien que se asfixia. ante algunos. El. En aquella ocasión Lol la siguió como. Incluso después de su curación. —¿Sabes? —dijo él—. Era hermosa pero presentaba una palidez gris. Es lo que ella quería y. A lo largo de los años que siguieron a su matrimonio tuvo tres hijos. Beach. a su vez. ¿Lo recordaba? Lo recordaba. se le suponía también. lentamente dijo: —¿Quién se ha marchado? —¿No lo sabe? Michael Richardson ha vendido sus bienes. amigablemente. Tahla no era lo bastante grande como para callar y tragar la aventura —. Fue la última. se sospechaba que Jean Bedford sólo amaba a las mujeres con el corazón destrozado. y sus padres querían. tristemente. le dijo que iba a telefonear a su madre. Le gustaba. pues Lol estaba mucho mejor.

desde su historia con Michael Richardson. El mismo período de diez años había transcurrido desde la partida definitiva de Michael Richardson. a todos los demás. La disculpaban. Asistía a sus conciertos. A veces. casi. Tan tierna antaño — decían eso como todo lo demás. Parecía a gusto en compañía de su marido. A veces lo seguía en sus desplazamientos de negocios. frío. Pero esta indiferencia de Lol nunca se puso en cuestión a su alrededor. e incluso un poco injusta. Y Lol no sólo nunca había hablado de ese asunto sino que se había vuelto cada vez más alegre. Amaba a aquella mujer. con las muy jóvenes obreras de su fábrica. decía que siempre le gustaba. Lol imitaba. hasta aquel momento en alquiler. que no creía haberla cambiado pero sí haberla elegido bien. con la edad. la dulzura de su mujer. Tal orden era casi como ella lo deseaba. aquel orden inmutable debía de impresionar a Jean Bedford. acerca de su pasado que se había vuelto. de hojalata—. pero. Lol resolvió fácilmente su indecisión. Imposible acercarse más a la perfección. al mayor número posible de las demás personas. ese continuo eclipsarse que le hacía ir y venir entre el olvido y las reapariciones de su pelo rubio. en el espacio y en el tiempo. Se respetaban las horas. de encargo. Tahla con el mismo y estricto esmero que la de U. Tahla. no desear apenas cambiar. ¿a quién?. resultaron inutilizables. al mediodía. Sólo dijo que se sentiría dichosa por recobrar la casa de sus padres. Se había vuelto así desde que había sufrido tanto. éste debía de perder su agresividad. Transcurrieron diez años de matrimonio. esa durmiente viva. Jean Bedford le proporcionó ese placer. entre ellas S.había conocido antes de su matrimonio. antes y después de su matrimonio. Parecía confiada en el futuro desarrollo de su vida. No cambiaron los muebles. Bridge. Lol volvía su orden casi natural. Los senderos. Consiguió introducir en ella el mismo orden glacial. era la réplica fiel de la de los escaparates de las tiendas. Jean Bedford se divirtió con semejante olvido. que había dejado después de su boda. le animaba a todo lo que le gustaba hacer. Tal como era. Se hicieron otros senderos laterales que cortaron los primeros y que. tal como ella había sido siempre. decían. se había vuelto despiadada. hacerla funcionar al ritmo del mismo horario. pero en esa ocasión cometió un error en su trazado. Si Jean Bedford dudó un poco en aceptar la oferta que se le hacía. se había ya ocupado mucho del anterior. Deseaba senderos regularmente dispuestos en abanico alrededor del porche. a Lola Valerie. provocar menos preguntas. Un día ofrecieron a Jean Bedford elegir entre varias situaciones. Stein dispuso su casa natal de S. en su ausencia. la del jardín del que Lol se ocupaba. e incluso feliz. a petición de la madre de Lol. de las habitaciones. Bridge. Igual que la colocación de todas las cosas. con el tiempo. incluso a engañarla. la de otros jardines de U. Siempre había añorado un poco S.cuando se encontraba en medio de su reino. sobre todo cuando su madre murió. ninguno de los cuales desembocaba en otro. decían. que habían dejado en estado de abandono. La muerte de su madre —había deseado verla lo menos posible después de casada— la dejó sin una lágrima. sobre todo en ausencia de Lol. mejores de la que gozaba. de ese cuerpo de seda que el despertar jamás cambiaba. La disposición de la sala. le convenía. Lol V. Bridge. en diferentes ciudades. Tahla. ¿no se convertía en el escenario vacío donde se interpretaba el soliloquio de una pasión absoluta cuyo sentido no se dejaba aprehender? ¿Y no resultaba inevitable que a veces Jean Bedford sintiera miedo? ¿Que fuese allí donde debía acechar el primer crujido de los hielos invernales? ¿Quién sabe? ¿Quién sabe si los oyó algún día? Pero es fácil tranquilizar a Jean Bedford y cuando su mujer se hallaba presente —la mayor parte del tiempo—. de esa virtualidad constante y silenciosa que él denominaba su dulzura. La casa. esa presencia calma a su lado. a los demás. Un orden riguroso reinaba en la casa de Lol en U. También aquel gusto. lógicamente. . Se ocupó mucho del jardín. Jean Bedford decía amar a su mujer. convenían todos alrededor de Lol.

posibilitaron el paseo. En torno a ese modo de andar. creo recordar algunas cosas. salvo éstas. una tarde de un día gris una mujer pasó por delante y llamó su atención. desfondarlo. volvió a pasar por delante de la casa sin mirar. Tahla. que se han dado al separarse. ¿no aflora también levemente en su memoria? No intenta recordar a quién ha o no ha vuelto a ver. Espera. han recibido un principio de confirmación. tienda de modas. Lol tomó una sirvienta en S. que nunca la veían llegar. por mi parte. carreteras. si Lol nunca habló a nadie de lo que sigue. en cuanto llegaba a la calle. delicioso. por ese lado de . Y dado que yo. El centro de S. aprendió a caminar sin rumbo. Por otra parte. miró. Stein. Las calles arrastraban a Lol V. como alguien que ya sabe. en mi opinión. En cuanto Lol vio aparecer a la pareja en la calle. El hombre retrocedió y. pero de una manera menos insistente que el hombre. en las palabras que aquélla pronunció negligentemente y que Lol. la curva de otra. de imprevistos callejones sin salida. con paso más rápido. Intercambiaron algunas palabras que Lol no oyó a pesar de la calma que reinaba en la calle. a su vez. forjar obstáculos. Esta mujer no iba sola. lleno de meandros. Se separaron. probablemente. el paseo la cautivaba por completo. Lol. la penuria de los hechos de su vida. Y creo. Una casualidad insignificante. el pasear de los amantes. se sobresaltaban. El tomó a la mujer entre sus brazos y la besó furtivamente. formado por calles perpendiculares. El hombre que la acompañaba volvió la cabeza y miró la casa recién pintada. quizá. el amor. en este sentido. lo sé. moderno. la liberaba de querer ser o hacer mejor que hasta aquel momento la inmovilidad del sueño. en cuanto empezaba a caminar. a quien parecía no ocurrírsele nada— salir a la calle. Después de salir de su casa. se revolvía en sueños. se ocultó detrás de un seto y no la vieron. Dado que hay que inventar los eslabones que me faltan en la historia de Lol V. Lol. Lol salía a las calles. con mucha intensidad. A veces los enamorados sorprendidos. Habiendo mejorado tanto la situación de su marido. las parejas abrazadas en los rincones de los jardines. no está segura de haber reconocido a la mujer. determinaba sus rodeos: el vacío de una calle. que levantar montañas. Las semejanzas flotan en torno a ese rostro. y se encontró liberada del cuidado de los niños. pero en voz tan baja que nadie debió nunca de oír sus excusas. en su jardín. La mujer. continúo: Una vez instalada la casa —sólo quedaba una habitación del segundo piso por amueblar—. oyó. Se veía obligada a excusarse. considero más apropiado allanar el terreno. Después de este barrio hay un bosque y campos. Así. El barrio residencial se halla al oeste de dicho centro. la tristeza rectilínea de un bulevar. se detuvieron. ancho. siempre lo hago a partir de hipótesis no gratuitas y que. Veo la relación entre esas salidas y el paseo de la pareja. que esta mujer hubiera preferido que yo paliara. accidentes. Seguía sumida en un silencio religioso. sorprendido por Lol. Stein durante sus paseos. una. en torno a esa mirada. la sirvienta lo recuerda vagamente: la calma de la calle determinados días. confortable. el gesto de recogimiento de Lol —no hacía mucho tiempo que estaba en casa de los Bedford y aún no la había visto comportarse de ese modo. Tahla es extenso. abrir las tumbas donde Lol se hace la muerta. El ruido de un coche le obligó a soltarla. bajo los porches. no se vuelve atrapada bruscamente. Una vez dejado atrás el parque. Lol se agitó. Pero el beso culpable. más que en el parecido de la mujer entrevisto por Lol. pronunciadas por la mujer: —Muerta. La he seguido en repetidas ocasiones sin que jamás me sorprendiese. en pie. Es poco tiempo después cuando se le ocurre —a ella. y que quizá ni siquiera hubiera podido mencionar. conociéndola. el parquecillo donde los jardineros trabajaban.

víctima de la impropia. del lado en el que no había nadie. mientras los llevaba a cabo. su buena posición. es allí donde se encuentra su casa. No teniendo un barrio predilecto. Empieza a avanzar hacia el fastuoso palacio del olvido de S. bastante poblada como para que Lol se sintiera segura de que sus paseos. en la conducta de Lol. S. se borra poco a poco de su memoria en su materialidad. Tahla? ¿A alguien. por sí sola empezó a reconocer menos. ¿no demostraban que había salido para siempre de una dolorosa crisis? No lo sé. delante de su casa. pero. No. iba por todas partes. Pero la realidad es ésta: nadie la abordó durante esas semanas de bienaventurado errar a través de la ciudad. Stein volvía a encontrarse en S. Tahla. empezó a regresar día tras día. Por otra parte. consideraban que había dado un paso enorme al regresar y que se merecía la paz. pasaban desapercibidos. los sinsabores de su vida pasada. la inmutable suficiencia de su sonrisa. y cuya visibilidad dependía de ella. aparte. Lol debió de apropiarse el mérito de sus paseos de incógnito por S. Tahla y si algunos lo confirmaron al ver pasear a la joven. sus oscuros vestidos a la moda. los hijos. paso a paso. la tranquila regularidad del transcurrir de Lol. ¿quién hubiera tenido la malevolencia. Parecía burlarse de ella y del otro. después. de ninguna señal que testimoniara ese conocimiento ante sí misma. Ya no dispone de la distancia invariable del recuerdo: ahí está. Tahla. desde el momento en que no se dirigía a nadie y parecía manifestar así el deseo de olvidar. por haberla conocido la víspera. considerarlo una prueba a la que cada día se sometía y de la que cada día salía victoriosa. muy poco. nadie. su ciudad natal. La instalación definitiva de la pareja. Pero la sonrisa cautiva de Lol. Se creía vertida en una identidad de naturaleza indecisa que podía nombrarse con nombres indefinidamente diferentes. Debía de seguir tranquilizándose más después de sus paseos: si no lo deseaba apenas se la veía. que había nacido y crecido en S. nada en la vestimenta. No creo que a Lol se le ocurriera pensar que evitaban reconocerla para no verse en la molesta situación de recordarle una antigua pena. un poco molesta pero divertida por encontrarse al otro lado del ancho río que la separaba de los de S. pero sin pruebas en las que apoyarse. irreconocible. Lola Stein. su hermosa casa. Sin duda. de aquella mujer. hacía que uno no fuera más allá de sonreírse a sí mismo. Su presencia hace la ciudad pura. ¿no es usted Lola Stein? Al contrario. Tahla. Pero si algunas personas reconocieran en ella a aquella joven. Tahla. o al menos parecía hacerlo. su acomodo. bala cuyo impacto hubiera sido siempre el mismo. a su ignorancia de S. la indelicadeza de recordárselo? ¿Quién hubiera dicho?: —Quizá me equivoque. el rigor de su abrigo gris. la joven abandonada del casino de T. y mal. Cuando regresaba a su casa — Jean Bedford lo ha testimoniado ante Tatiana Karl— y recobraba . aquel día gris? No lo creo. allí está como si se tratase de la primera vez. Tahla. Reconocía S. Tahla. al seguirla —apostado y oculto frente a ella— que a veces sonreía a determinados rostros. sin disponer de nada. Si había corrido el rumor de que los Bedford habían regresado a S. Lo único que podía provocarla era su propio personaje. Por el otro. sólo pocas veces volvía a pasar por los mismos lugares. ese pretendido dolor. Tahla. Lol V. esa ciudad que conocía de memoria. nunca. nadie se había dirigido a ella. Vi. Así. Beach. ¿Reconocía a alguien en S. Ese lugar del mundo donde se cree que ella vivió su pasado dolor. nunca iba más allá del bosque. situada en el gran suburbio industrial. ¿Por qué esos lugares antes que otros? En cualquier lugar donde se halle Lol. Tahla. iba por todas partes. podía suscitar una especial atención. Tahla es una ciudad bastante grande. de manera diferente. monstruosa conducta de Michael Richardson. la reconocía sin cesar por haberla conocido mucho antes.S.

en la lluvia. ¿Qué más? No sabía decir cómo. cotidianos. insípida y sublime. También. se sometía más aún ante su voluntad. ¿Cuándo? Más tarde. Desde el momento en que esta reserva abarcaba toda la conducta de Lol. pero cuando llovía demasiado para salir no se ocupaba de nada. debía de pensar Jean Bedford. todos juntos. sus relatos inexistentes. Lo abriga. Nunca las hacía durante sus paseos por S. Los pensamientos llegan. en qué barrio. Un día le dijo que quizás él tuviera razón. cuando se lo dije. a garantizar su independencia. toman vida y respiran en un universo abierto a los confines vacíos y entre los cuales uno. sale de sus repliegues. hasta retenerla. a acosar un poco más que los demás a Lol. la ordena. se estremece. Lol no ve la luz de las tardes de aquel verano. ¿No hacía nada en U. todos igualmente afectados de esterilidad una vez terminado el paseo — ninguno de esos pensamientos ha traspasado nunca la puerta de su casa— sobrevienen a Lol V. ella reanuda su pasado. a proteger sus tonterías. excusaba como siempre sus insolencias con ella. ¿El contento de Lol. Cada día. esa otra parte que buscaba desde su regreso a S. todas sus actividades. para pensar mejor en el baile? El baile recobra un poco de vida. sólo uno. a leerse y a verse un poco mejor que los demás. Bridge durante esas horas? Nada. soportaba mejor a los niños. por fin. . Sus opiniones eran escasas. cada vez mayor. se disipaba por completo a la hora en que salía o hubiera debido salir. llega con el tiempo. Entra en él cada día. Ni del tiempo. un día está listo. los pequeños errores en el fundamento de su orden. un hormigueo. Creo que ahí. El baile temblaba a lo lejos. en un movimiento desordenado. también. lo alimenta. del baile de T. posiblemente lo cambiara. como si fuera la primera vez. contra las criadas. pero nunca daba a conocer el menor incidente al que hubiera asistido. única pavesa de un océano ahora tranquilo. Stein durante su marcha. algo más tarde. Tahla. que Lol acechaba los claros detrás de las ventanas de su habitación. No supo decirme qué. Pensamientos nacientes y renacientes. se comprometía incluso.el lugar en el orden que había establecido. entra en la luz artificial. debía de encontrar esa otra parte uniforme. Lol nunca hablaba de las compras que pudiera haber hecho. Crece. se despereza. Entra. a la celebración de ese orden tan riguroso que tan sólo ella tenía la fuerza y el saber capaces de hacer reinar. Tahla. Por otra parte. tan poco cansada como al levantarse. decía que había paseado por allí o por allá. Lol los recibe con placer y con idéntico asombro. a sus hijos. confuso. Se esforzaba por no demostrar esta febrilidad doméstica. prestigiosa. Cuando llovía se sabía. siempre los mismos. Beach. Diríase que es el desplazamiento maquinal de su cuerpo el que los hace surgir. en la monotonía de la lluvia. su verdadera morada. Tahla. ese orden quizá no fuera el necesario —no dijo por qué —. ¿Qué hacía a tales horas durante los diez años precedentes? Se lo pregunté. en S. Lo que creo: Los pensamientos. que llegan atropelladamente. Jean Bedford consideraba natural la reserva de su mujer sobre sus paseos. Lol no precisó. Tatiana compartió mi opinión. no demostraba que no hallaba nada amargo ni triste en la ciudad de su juventud? Ahí radicaba lo principal. la expulsa. incluso si la mañana había sido difícil. ¿era para eso para lo que paseaba. lo protege. Entra en él. la perturba. empezó a hablar de ese orden con su marido. a su alrededor. —Así. Consagraba sus mañanas enteras a su casa. sí. se aferra a Lol. la arregla. Y en este recinto largamente abierto a su sola mirada. generoso. El aire se precipita en la casa. ¿Detrás de los cristales? Quizá. después de sus paseos apenas advertía los pequeños retrasos que por la mañana no hubiera podido constatar sin sufrir. las pequeñas irregularidades en los horarios. estaba alegre. Más tarde. antiguo. más adorable para su espíritu que ningún otro momento de su vida presente. nada.

hay en los ojos de Lol el mismo ímpetu que el primer día. sin voz para pedir ayuda. con un agujero cavado en su centro. Conozco a Lol V. A veces. la misma fuerza fabulosa. Opino como Tatiana. En ese preciso instante Lol aparece desgarrada. siempre. os desafía. Surge la candidez de un dolor eventual o incluso de una tristeza cualquiera. Stein. indómita. entre ellas. en el mismo sitio. una palabra-agujero. como creo. En razón de este conocimiento he llegado a creer lo siguiente: de los múltiples aspectos del baile de T. este futuro en el que Lol V. Sería una palabra-ausencia. construyendo este navío de luz en el que Lol se embarca todas las tardes pero que permanece ahí. que si Lol es silenciosa en la vida es porque ha creído. en este final. sorprendidos.Una viciosa. de ese desconocimiento. y. No dispone de ningún recuerdo. es también el perro muerto en la playa en pleno mediodía. única pero innombrable a falta de una palabra. pero ¿qué?. De este minuto sólo queda su tiempo puro. cuántas historias inacabadas sangrientas a lo largo del horizonte. ni siquiera imaginario. durante la brevedad de un relámpago. el baile amurallado en su luz nocturna los habría contenido a los tres y sólo a ellos. ni nadie. esta palabra. con más claridad lo que desea ver. de una sola vez los habría nombrado. Lol progresa día a día en la reconstrucción de este instante. que era lo que tenía que hacer. Me gusta creer. les habría convencido de lo imposible. amontonadas. Es impotente para impedirles saberlo. Sigue paseando. Stein. . arrancada y arrastrada de la aurora a su pareja en un enloquecimiento regular y vano de todo su ser. Ella no es Dios. Se ve. ese agujero donde se enterrarían todas las demás palabras. Habían contemplado el paso de los violines. a aprisionar los segundos en una inmovilidad de una fragilidad extrema. cuando llega la aurora con una brutalidad inaudita y la separa para siempre. En ese preciso instante algo. sin argumento. Inmensa. cuántas hay. no es nadie. que esa palabra podía existir. ¿Cómo han sido halladas las otras? Desprendidas de algunas aventuras paralelas a la de Lol V. dice Tatiana. Pero cree que debía penetrar en él. esa palabra estropea a todas las demás por el hecho de faltar. Beach. ¡oh!. Lol está segura: juntos se habrían salvado de la llegada de un nuevo día. y ése es su verdadero pensamiento. su dolor más grande y su más grande alegría confundidos hasta en su definición. que hubiera resultado definitivo para su cabeza y para su cuerpo. Ella. abortadas. debía de pensar siempre en lo mismo. Hubiera sido necesario amurallar el baile. no tiene noción alguna. Y vuelve a empezar. para siempre. les habría hecho sordos a cualquier otro vocablo distinto. selladas. con sus tres pasajeros. de una blancura ósea. amarrado para siempre y presto a abandonar. al menos. Stein se halla ahora. Y vuelve a empezar: las ventanas cerradas. Sonríe. pero se habría podido hacerla resonar. a desplegar. Incluso llega a captar algo de su fulminante rapidez. al futuro y al instante. un gong vacío. sabe. está ahí sin embargo: os espera a la vuelta del lenguaje. Faltando. pero no se intentó. a este minuto pensado de su vida. de verdad. debió de haberse intentado. sin la prueba de la importancia del día frente a esta noche. Stein a través del único medio del que dispongo: el amor. No se habría podido pronunciarla. en el centro de una triangulación de la que la aurora y ellos dos son los límites eternos: acaba de descubrir esta aurora cuando ellos aún no lo han advertido. es el final el que retiene a Lol. habría retenido a los que querían partir. pisoteadas y las masacres. de la pareja que forman Michael Richardson y AnneMarie Stretter. Ve cada vez con más precisión. Carente de su existencia. a levantarla. ¿Qué habría sucedido? Lol no se aventura lejos en el desconocimiento al que se abre este instante. de uno. a ellos. Pero Lol no es aún Dios. la arena. que no existe. a hacerla surgir fuera de su reino horadado por todas partes a través del cual fluye el mar. pero que para ella resulta de una gracia infinita. la eternidad del baile en el cine de Lol V. Lo que reconstruye es el fin del mundo. ellos todavía no. calla. en este puerto imposible. ese agujero de carne. las contamina. Es el instante preciso del final. sin fin.

parada. inconsolable. se desmorona. Lol retiene ese aliento: a medida que el cuerpo de la mujer aparece ante ese hombre. Veo esto: El calor de un verano que Lol ha padecido distraídamente hasta ese día estalla y se propaga. Michael Richardson había sido amado en su tiempo con un amor demasiado intenso. después se la puso. El cuerpo alto y delgado de la otra mujer aparecería poco a poco. de aquel novio desaparecido? Sí. aquella primera mirada de Michael Richardson. después de su separación. debía ser impaciente. Lol sería sustituida por ella cerca del hombre de T. no se le parecía en nada. Lol. su única tarea. Stein. ese cuerpo enfermo se mueve en el vientre de Dios. grita en vano. no ser capaz más que con ellas de soportar ese cuerpo difícil. Ese gesto. ¿Se parecía a su novio de T. nada más. y Lol espera en vano que vuelva a cogerla. en las miradas que dirigía a las mujeres. los ojos cerrados a su cadáver. el suyo se borra. no vio a Lol V. —Tú. Todo lo está. Lol no ha conseguido nunca llevar a término ese despojamiento. Está inmersa en ese calor. Desde hace algunas semanas desearía a menudo algo como una cama. tú sola. esa extracción de teriopelos de su propia persona. sin duda. un Dios agotado por ese desnudamiento. el que Lol había conocido antes del baile. la confirmaría en la idea que siempre había tenido de él: que sólo viviría la verdadera felicidad a través de la brevedad de un amor sin regreso. Lol. a pesar de sí misma. Nació para verlo. inconsolable todavía. en cuanto lo vio. Otros nacen para morir. espera en vano. Beach sólo tiene una función que cumplir. Mientras todo el mundo se apretujaba en el pasillo. siempre la misma en el universo de Lol: Michael Richardson. ¿Tenía algo. y durante el transcurso del tiempo empleado en hacerlo se hubiera salvado una larga etapa del viaje. salía de él. Ese gesto no hubiera tenido lugar sin ella: está con él. muy lento. ese desconocido. y cuando aparecen otros senos. Sí. Pero quizá se equivocara. se detuvo para mirar a su alrededor. Creo que nunca piensa en lo que sucedió entre ellos después del baile. lo reconoció. se pulveriza. Se le antojó que. El hombre de T. cada tarde. Escrutó el bulevar. lentamente. que sin embargo exigía aún. forma con forma. él no se precipitaba. Beach? No. había en él. qué es este cansancio? No es la primera vez. Era el que había pasado por delante de su casa hacía algunas semanas. empieza a desnudar a una mujer que no es Lol. Después. muere de sed. ¿Qué calor. se borra. Detrás del hombre. la calle. ahí. nada más. bajo el vestido negro. la lanzó ligeramente al aire. desde el cuerpo enfermo de la otra grita. sin ella para verlo. en cada mirada. quizá fácilmente cruel. Aquel día iba solo. Vi a Lol desnuda. Salía de un cine del centro. No era tan joven como le había parecido la primera vez. sin precipitación. fuera de su presencia. embelesado. no pasa de ahí. blancos. Sería una señal a su favor si. de aliento próximo. Este también debía de correr detrás de todas las mujeres. con un movimiento del brazo atrajo hacia sí la chaqueta que sujetaba con una mano sobre el hombro. Una vez hubo llegado a la acera parpadeó a la luz. ¡Ah! ¿Qué es ese cuerpo . un día. sin duda. Lol lo había rodeado. Beach. decidió Lol. del vestido de AnneMarie Stretter. en los alrededores del cine. pensara que él se había ido para siempre. carne con carne. Sustituida por esta mujer. la ciudad. para tender ese cuerpo pesado. en los gestos. voluptuosidad. espera que se decida a irse. plomizo. con coraje. gente. completamente al borde de su caída en una tierra sorda y devoradora. de difíciles movimientos. con su abrigo gris.El la habría despojado de su traje negro. Y en una progresión rigurosamente paralela e inversa. Lol está hecha cenizas. Para Lol resulta inconcebible estar ausente del lugar donde se realizó ese gesto. esa madurez ingrata y tierna.

de repente? ¿Sonríe? Es probable que. En una playa. ese tiempo de un modo perfecto. Si los hombres de S. cuando enciende un cigarrillo y. El bulevar asciende ligeramente hacia una plaza a la que llegaron juntos. Cada uno de sus pasos se suma en Lol. golpea exacto en el mismo lugar. sin embargo. . pues. el clavo de la carne. Aunque a su vez desea ser sorprendida. Tahla. a los ojos de Lol. ¿Dudó? Sí. en plena juventud. El tiempo transcurría. a ese hombre entre los de S. él deja casi inmóvil. calculadora. seguía disminuyendo. sin puerto de amarre singular. Lo que él quizá pueda ver. camina bastante alejada de él. los dos. ¿Recuerda haberlo padecido. cuando se pasa la mano por el cabello. ella aminora el paso para no detenerse al mismo tiempo. Y. En tal caso. Veo esto: Prudente. La ven. Gritos de niños. disponía de cierto tiempo entre tal hora y ese mismo instante. esa mujer ya no es sólo la entrevista delante de su jardín. la parte superior del cuerpo. Era un día laborable. Ignora que es a ella a quien ha seguido por medio de ese hombre de S. dirigiéndose más bien allí que a otra parte. Lol sabía adónde conducía ese bulevar una vez dejados atrás los pocos chalets de la plaza. esos balbuceos de su juventud ocupen un lugar en un recuerdo de Lol.del que se siente provista de repente? ¿Dónde está el de alondra infatigable que había sido el suyo hasta entonces? El se decidió: se dirigió hacia lo alto del bulevar. Caminaba con paso regular. El bosque queda hacia este lado. Ahora ve cómo las miradas de éstos se dirigen hacia ella. creo que ya es algo más. una vez dejado atrás también un islote popular. el abrigo gris. que nunca lo abandonaba. Cuando él se detiene ante un escaparate o ante cualquier otro sitio. golpea. Lo perdía bien. Lol y él. El margen de tiempo del que disponía antes de su cita. Para Lol. Cuando el hombre sigue con la mirada a otra mujer. Había poca gente. separado del cuerpo de la ciudad. El enfiló por el que más se alejaba del bosque: un bulevar recto. un recuerdo dulce y feliz. Imagino. Desde hace algunas semanas. con la vaga esperanza. No lo saben. Consultó su reloj y se decidió por esa dirección. ¿Sabía ya Lol nombrar a aquella a cuyo encuentro iba el hombre? No del todo aún. Desea seguir. como si se tratara de ella misma. a veces se detenía. algunos bares. de encontrar aún a otra. No es el primero desde hace algunas semanas que camina así. Tahla golpean igual. Tahla la vieran. Ahí está la omnipotencia de su modo de ser. recientemente trazado. donde hay un cine. detenida. Su paso es largo. sobre todo. en lo sucesivo. Tahla. Empleaba. no es peligroso. creía Lol. Se volvía en dirección a las mujeres solas y hermosas. mientras sigue haciéndolo. Seguir y sorprender. Si él tenía un lugar preciso a donde dirigirse a una hora dada. había ya observado una conducta parecida en la de muchos hombres de S. en una equivalencia determinada. no quiere que suceda sin antes haberlo decidido. ella baja la cabeza o se vuelve un poco. De ahí arrancan otros tres bulevares hacia las afueras. los pasos de los hombres de S. a ella que no se ve a sí misma. Se acercaba el apogeo de las vacaciones. Entonces Lol cree que ya no tiene fuerzas para seguir. Tahla. el sombrero negro. Desde hace algún tiempo. amenazar con la sorpresa. Apresuró el paso. Lol huiría. para ella. lo empleaba así. por tanto. para Lol. veo: Sólo siente el sofoco del verano cuando él hace un gesto adicional al caminar. Caminan por una playa. Lol se sobresaltaba cada vez. de olvidar a aquella con quien iba a encontrarse. el modo de emplear ese tiempo era divino. buscando. cuando mira a una mujer que pasa. en las otras. No sabía. la salida más rápida de la ciudad. junto a los escaparates. secretamente. Le sigue sin esfuerzo. de seguirla. caminaba. nada más. caminaba. vulgar. donde el tráfico es más intenso que en los demás. del que disponían.

El sol ya había desaparecido y rozaba lo alto de los tejados. al pasar junto al rostro. con desfigurarla debido a su volumen demasiado importante para sus ojos tan grandes. secreto. ¿por qué no? Curioseaba los vestidos. se quita el sombrero. más que en la ciudad. después rechazando. Lol lleva los zapatos planos y silenciosos que se calza para pasear. que pasaban. por cada una. Lol entonces da la vuelta a la plaza y se aposta cerca de la parada de autobuses situada en sentido contrario. imaginando poseer durante unos segundos. aun más afligida. de luto por todas. No sé más. hubiera debido —Lol lo adivinaba— aprisionarse en un velo oscuro. vio que no era la hora. y lo que sólo hubiera debido ser rozado por la mirada. Apenas hablaban. aparece invadido por los ojos inmensos. muy pequeño y triangular. la cansaba. piensa. Tatiana Karl no se ha cortado el cabello. sujeto por una flor gris. a Lol le pareció que miraba a todas partes a su alrededor. El se detuvo cerca de una parada de autobuses. ella se quita el abrigo gris. para que llegado el momento oportuno fuera el único que malograra y destruyera la admirable sencillez. una mujer a la que el hombre sigue sin ver. se apeó de un autobús atestado de gente que regresaba a su casa al atardecer. completamente diferente? También llevaba los cabellos sueltos. Intercambiaron algunas palabras y se marcharon por ese mismo bulevar. un largo y espeso mechón negro que. en efecto.Invento: A tal distancia él no puede ni siquiera oír sus pasos en la acera. llevaba ropas claras. ninguna que. entre la gente. Lol se confiesa haber reconocido a Tatiana Karl. con un traje sastre negro. e interminable. para su rostro tan menudo. parecía a gusto ahí. Sin embargo adopta una precaución suplementaria. tan pronto ve la masa oscura de esta melena vaporosa y seca bajo la que el rostro. Consultó su reloj. muy dulce. que no podía dejarse al viento. que mientras dura su marcha la hace objeto de un halago acariciador. acentuaba la mirada clara. la hacía más inmensa. cogiendo. antes de esa cita de la que ya tenía el sabor anticipado al alcance de la mano. Va de azul marino. pudiera ser de su agrado ó como máximo del agrado de otro que no fuera él. muy claros. . realzado por peinetas de oro. Stein debió de ver: Entre ellos hay una armonía sorprendente que no procede de un conocimiento mutuo sino. Se dice entonces que un día u otro se vería en la obligación de cortarse esa cabellera. un solo gesto y entonces quedaría bañada en la caída de su cabellera. Iba vestida discretamente. Pero el pelo lo llevaba muy arreglado. que esperaban el autobús. después de flotar aquí y allá. aquel día? ¿O un poco. dio algunos pasos a lo largo y lo ancho de un lado a otro del anuncio. de una gravedad desolada por el remordimiento inefable de ser portadora de ese cuerpo adúltero. creía Lol. sin que se destruyera. por aquella que aún no existía pero que hubiera podido hacerle perder en el último momento a la que entre mil iba a llegar. blanco. Cuando él se detiene en la plaza en la que desemboca el bulevar. imaginaba Lol. Desde que se dirige hacia él. más allá del paseo. de ella misma a sí misma. Había mucha gente allí. por sólo una. ¿Era así Tatiana. a la espalda. de la que Lol se acuerda de repente y vuelve a verla luminosamente yuxtapuesta a ésta. había puesto todo su cuidado en fijar el frágil peinado. Había mujeres a montones. Stein y a quien Lol V. el nombre está ahí: Tatiana Karl. Ella llegó. amenazaba con encorvar sus hombros debido al peso. a llegar hacia Lol V. El encendió un cigarrillo. Sólo entonces. a las mujeres. ha sostenido el desafío de tener demasiado. esperó. Caminaban a un paso uno del otro. No se le escapaba ninguna. Stein esperaba con él. de piel y de huesos tan finos. muy lento. eventualmente. lejos. con ese contoneo circular. Creo ver lo que Lol V. que cruzaban la plaza.

de una agotadora suavidad. se sumerge cada vez más en una sombra verde y lechosa. Lol pierde algún tiempo en el bulevar des Bois. de avanzar. de probar. en la lenta. cotidiana glaciación de S. y Lol a fuerza de nada. Sigo creyendo que es la primera vez. respira profundamente. ¿Cuál? Tendrá que contentarse con ésta para lograr por fin abrirse paso. Su gran temor es ser reconocida por Tatiana Karl. Ambos tienen la misma expresión de consternación silenciosa. de irse y de volver. La veo llegar. lo ven. Sin duda. se trata de otra cosa que no prodiga ni pena ni gloria. se sumerge. Stein. de ganar. de perder. Lol reconoce ese hotel por haber estado en él con Michael Richardson durante su juventud.precisamente al contrario. Viviente. Stein acecha. Stein. mecerle rudamente. El recuerdo de la tarde invernal también ha sido sepultado en la ignorancia. Llega el crepúsculo. en este lugar. Pero Lol se halla lejos de su luz. Su aspecto no la engaña. en la calle. Del que seguirá. es el Hôtel des Bois. avanzar un poco más hacia esa orilla lejana donde habitan los demás ¿Hacia qué? ¿Cuál es esa orilla? El alto caserón. Beach. al menos. que no logró cubrir en T. Ella. ha empezado a acicalarse —debió de durar meses— para el baile de T. ellos a fuerza de hacer. Muy deprisa. Cuando llega al hotel ya han subido. fabrica a esos amantes. Del cansancio de haber llegado hasta ahí. llano. Beach. no están solos. El bulevar se llama bulevar Des Bois. muriente. estrecho. No son felices ni infelices. del que dicho hotel es el último número. Tahla bajo sus pasos. Están juntos. Al acercarse. Ese campo a unos metros de donde se halla. Lol V. no habla. En la fachada. Una parte sirve de depósito de autobuses. en estos campos. La deja actuar. cualquier preferencia está proscrita. indudablemente triste. se deja deslizar. el paisaje carnal y vegetal es parecido a su alrededor. que si se lo preguntaran diría que descansa. de decir. Se puede pactar con ellos. se encuentra sentada. sin árboles. Detrás se extiende un gran campo de centeno. Una ventana se ilumina en el segundo piso del Hôtel des Bois. Lol espera. Lol espera. Es desde ahí desde donde partió hacia el baile. de mala reputación pero el único al que las parejas de la ciudad pueden ir seguras. despiadadamente hasta el sueño de Lol V. hace diez años. de mentir. Beach. en cambio. ¿Dónde? No quiere esta localidad de la ópera de T. de volver otra vez. de equivocarse. hay una hilera de alisos muy viejos. ¿Qué tiene que decir al respecto? Otros lo dirían. de miedo. ni los de la felicidad. esa ventana iluminada. Ante ella. apostada en la esquina del edificio. Ahí fue donde Michael Richardson le hizo su juramento de amor. Su unión está hecha de insensibilidad. Lol V. de su desprecio. van más deprisa. No tiene idea de lo que hace. de profunda indiferencia. que está ahí sin tener idea de estar ahí. No se pregunta de dónde le llega la maravillosa debilidad que la ha acostado en ese campo. bien un edificio administrativo cualquiera. esta noche el aire es meloso. . Todavía hay sol en estas campiñas llanas. La otra. Hay una plaza por ocupar. Por caminos contrarios han llegado al mismo resultado que Lol V. algunos de ellos desaparecidos. de un modo generalizado y que aprehenden momentáneamente. Las mismas habitaciones de su época. De tener que volver. No vale la pena seguirles desde el momento en que sabe adónde van. ha llegado a veces hasta ahí durante sus paseos. en otro tiempo debió de ser bien una caserna. Ignora si son aún las habitaciones que dan al campo de centeno las que se alquilan por horas. enrojecido. Les unen otros lazos que no son los del sentimiento. se tiende. llenarla hasta la sofocación. Tahla quien. No se aman. El sol se pone. El tiempo pasa. los incuba. dos trenes que se cruzan muy de cerca. alcanza el campo de centeno. Stein está detrás del Hôtel des Bois. Es una joven de S.

El también pasa.El centeno cruje bajo sus riñones. La sombra del hombre pasa por el rectángulo de luz. una mujer escucha el vacío — alimentarse. Y poco después. pero poco. Tierno centeno de principios de verano. Veo a Lol: no se mueve. Tatiana Karl. devorar ese espectáculo inexistente. lentamente. Recuerdo: el hombre llega mientras ella se ocupa de su melena. ya están bastante estropeados. sabe que algunos lucharían — ella. la mujer sigue recogiendo sus cabellos. y se acoda en ella. atraviesa a su vez la escena de luz. con dedos de hada. en relación con su delgadez. Al otro lado del hotel. por última vez. Sólo ve el movimiento de sus rostros desencantados. alarmado. los retuerce y los echa de nuevo hacia atrás. Pero ella. con un movimiento del torso. se inclina. después una segunda. Tatiana vuelve otra vez sola. delimitado como una piedra. Lol debe de recordar qué puras eran sus relaciones en otro tiempo. con coraje. le muestra a esta hora tardía de la tarde. hunde su cabeza en la masa flexible y abundante. de la eventualidad de una separación aun mayor con los otros. una vez llega a la placita encuentra un taxi. no les oye. Tatiana Karl no ve la mancha oscura en el centeno. De lejos. compra que . pero esta vez vestido. Se ha hecho la hora de cenar. La luz cambia. Ha anochecido por completo. piensa Lol. Mintió y la creyeron. lo amansa. Hablan poco. Con la mirada clavada en la ventana iluminada. Sabe que nadie puede descubrirla si no han advertido su presencia en el campo. Y quizá Lol tenga miedo. en sentido contrario. echa los cabellos hacia adelante. Sin embargo. Tatiana Karl. el final de los cabellos de Tatiana. un reducido escenario. Roza a Lol poco después de haberse tendido en el campo. parecido al movimiento de una parte del cuerpo. Tatiana Karl se aleja de la ventana para reaparecer vestida. El vuelve a atravesar la luz. se intensifica. el recuerdo de una cierta memoria pasa. Lo aprisionarían en su seno. los brazos en el aire. Está entumecida. en el que todavía no ha aparecido nadie. Sus senos. Stein. la cabeza ligeramente levantada y. aún desnuda: se detiene. primero camina mal pero deprisa. Quizá sea en el rectángulo de visibilidad de Lol donde se detiene. Contó que tuvo que alejarse del centro para hacer una compra. Se vuelve hacia el fondo donde debe de hallarse el hombre. Pero es el último miedo que Lol ha aprendido. pues. La expresión muda de sus rostros se parece. el que otros tendrían en su lugar. La ventana es pequeña y Lol sólo debe de ver el busto de los amantes. son pesados. cortado a la altura del vientre. Tatiana Karl tiene la misma edad que Lol V. Lol se levanta. sin duda llamado por teléfono. lo ama. se detiene delante del hotel. que volverían corriendo a casa en cuanto un resto de razón les indujera a sorprenderse en ese campo. esta noche. detrás de la ventana. Un taxi. La habitación se apaga poco después. sino del techo. todavía ayer—. con un cigarrillo en los labios. sobre el centeno. sigue y abandona. Su retraso es enorme. espera. a esta mujer que contempla una pequeña ventana rectangular. las manos dispuestas para recibirlos. en el campo de centeno. No ve. se arquea hacia atrás. Una primera vez. le deja hacer. Su marido está en la calle. cubierta de nuevo por su traje sastre negro. No procede del fondo. Entonces se dirige hacia la ventana. al contrario. a la izquierda de la ventana. la besa. Anochece. con la chaqueta al hombro. lo acaricia entre sus manos. Desaparecen del marco de la ventana durante un momento bastante prolongado. desnuda con sus cabellos oscuros. A esta distancia. el horizonte ha perdido sus colores. Y además sólo les ve cuando pasan cerca del fondo de la habitación. la luz de una habitación donde otros están. cuando hablan. sus cabellos sueltos de nuevo. invisible. lo único estropeado en el cuerpo de Tatiana Karl.

pero ella no inventaba nada. en verano. Ha dejado de ver claro. vagar por las calles que la circundaban. primero. Ella no desistió de la única razón que le dio: deseaba tener noticias de sus antiguas amigas del colegio. por casualidad. por así decirlo. La compadecieron tiernamente por haber tenido que caminar tanto por calles sombrías y desiertas. pero. Preguntó a Lol. grande y arbolado. Beach. Tatiana Karl. plantas para un seto que se le había ocurrido hacer. Una vez. conocidos. El amor que Lol había experimentado por Michael Richardson era. Pero la luz del baile se ha roto de repente. Ahí aparecía su tumbona. Tatiana no apareció. Lol buscó la dirección de Tatiana Karl. una mesa y revistas coloreadas. y le dio la dirección de su hija. casada desde hacía ocho años con el doctor Beugner. por detrás. Mohos grises recubren uniformemente los rostros. también. Beach. Tal iniciativa sorprendió a Jean Bedford. Lol había olvidado la dirección de los Karl. Aquel día el tiempo estaba cubierto. o bien era necesario que lo inventara. La primera vez. En repetidas ocasiones. mientras ponía orden. Se hallaba sobre una ligera elevación. ¿Le había hablado de ella alguna vez? Ya no sabía. aparentemente. La señora Karl contestó a Lol muy afectuosamente. de Tatiana Karl. en su recuerdo. Un parque. permanece con frecuencia. Jean Bedford se había acostumbrado a ver a su mujer satisfecha a lo largo de los años. la más segura garantía de la fidelidad de su mujer. quien. diríase que Jean Bedford no hizo nada para impedir que Lol se condujera por fin como las demás mujeres. Tahla? La había visto salir de un cine del centro. escribió una larga carta a la señora Karl para decirle cuánto le gustaría volver a ver a Tatiana. cerca del bosque. creía Jean Bedford. espaciosa terraza en la que Tatiana. sin reclamar nada más a su alrededor. la única de sus amigas a la que no había olvidado. los cuerpos de los amantes. Durante los días que siguieron. se encontrarían así. La segunda vez. Lol fue a pasear por los alrededores de ese chalet que ya había visto. Tatiana vivía en un gran chalet. Lol se rezagó. pasaban sus vacaciones en T. No. vivían a orillas del mar. al sol. Jean Bedford desconocía ese nombre. Sin duda no entraba en los planes de Lol precipitarse a casa de Tatiana sino. se divisaba mejor. Esta . en S. para su marido. como todos los de la ciudad. ¿Quién sabía? Quizá Tatiana saliera. los Karl se trasladaron. Escribió a la Asociación del colegio: cuando el padre de Tatiana se jubiló. de quien había encontrado una foto por casualidad. en bañador. Tahla. Después de ese traslado no habían tenido noticias de Tatiana. Beach. Lol debió de ver a Tatiana Karl en la terraza. Escribió a la Asociación del colegio. Los Karl nunca habían vivido en S. Tahla. Lol decidió entonces visitar a Tatiana. era la más interesante de todas. entre el jardín y la calle. pisos con balcones. Por ese lado es donde se halla la verja de entrada. Tatiana Karl no debía de estar.sólo podía hacer en los viveros de los suburbios. La imagen de Lol hablando con cualquier persona resultaba inimaginable e incluso parecía un tanto repulsiva para quien la conociera. por el sinuoso canal de un gran sendero. cerca de T. Dijo a su marido que tenía intención de volver a ver a una antigua amiga del colegio. al sur de S. rodear el edificio. echada en una tumbona. sobre todo de ésta. ya que Lol jamás experimentaba el deseo de ver o de volver a ver a nadie. No podía encontrar por segunda vez un hombre hecho a la medida del de T. Lol y Tatiana se hicieron amigas en el colegio. ¿Cómo sabía su dirección en S. volverían a encontrarse así. No sucedió. Sin embargo. No abandonó sus paseos. con los ojos cerrados. Lol se empecinó. impedía verlo bien. Tahla. de frente. Sus padres no eran.

con un vestido azul. el tiempo de llevar a cabo esa difícil compra. Ese vestido. su triste voz de niña. no ya con la esperanza de dar con Tatiana. quien de un momento a otro gritará mi nombre. después abrirá las puertas debidas: pasarán. Las hortensias. . tierna. Una doncella salió a la terraza. Hacía buen tiempo. Era preciso lograrlo. a lo largo del sendero. Uno de esos hombres es el que busca. Stein haga de ellos. Creo esto: Lol. ¿No lo sabía? ¿Y sus paseos? ¿Podría conocer a Tatiana Karl? Lol se lo prometió al cabo de unos días. La terraza está a unos cien metros de la verja. apareció a su vez en la terraza y miró. pero en silencio. Se extrañaron. una vez más. lo había deseado. hoy. No sólo su marido. que la haría echar a correr: no hay que dar señales a esa gente que aún ignora que su tranquilidad va a ser turbada para siempre. en T. Da la vuelta alrededor de la casa. Retrasó la visita a Tatiana Karl dos días. Debe estar bastante hermosa para que resulte visible. la elogiaron. Aquel día se arregló durante dos horas. Lol V. Stein debe verse. hacía diez años. El la ve por primera vez. Ve. Debió de fingir sentirse feliz por la iniciativa de Lol. de sus criados. Es Tatiana. ¿En qué perdido universo ha aprendido Lol V. Se divisan parterres de flores en el césped. Lol se compró un vestido. de una coloración antigua. y durante sus vacaciones. En el momento de salir. debió de recordar Jean Bedford. todos sabían que iba a visitar a una amiga del colegio a la que había estado muy unida. por deseo de un amigo. ¿me equivoco? El la mira. lo que Lol V.iniciativa. Bridge. de sus hijos. pasa ligeramente de la hora que se ha fijado para la visita. Unos segundos después Tatiana Karl. Todo lo que la arrancaba de su rutina cotidiana. iba siempre de blanco. ¿o es que prefería que ella permaneciera tal como había estado durante diez años en U. Llama a la verja. tierna de repente. sino para intentar calmar un poco esa impaciencia que la agita. le encantaba. da la vuelta al chalet. La verja se abre por medio de un disparador eléctrico que sobresalta a Lol. Le parece que tiene la misma mirada interesada que en la calle. fue a orillas del mar. Tatiana Karl quizá estuviera en casa. su malva postración constituye sin duda su único pensamiento. blanco. la mesa también. Está a medio camino del recorrido cuando dos hombres se reúnen con Tatiana. La doncella desaparece de nuevo. Forjará las circunstancias precisas. le dijo. más fácilmente. debía llegar tarde o temprano. La verja vuelve a cerrarse. las hortensias de Tatiana. desapareció hacia el interior. de improviso. le sentaba muy bien. Se decidió por un vestido de pleno verano. Tatiana se esfuerza por reconocer a quien llega así. Sonríe al grupo y sigue caminando lentamente hacia la terraza. lo recordaba. al mismo tiempo que Tatiana. a escondidas de su marido. Era un sábado hacia las cuatro. según la opinión de toda la casa. feliz. las hortensias se marchitan a la sombra de los árboles. la observó un momento. el rosa de su sangre en sus mejillas. mortal. por así decirlo. según su deseo. Pero ha considerado que debía dar pruebas de discreción y se ha conformado con las horas de visita habituales para la burguesía de la que Tatiana y ella forman parte. ahora. Hoy. donde vio a Tatiana Karl por última vez. Beach. Tatiana Karl se le ha hecho tan querida en pocos días que si su tentativa fallara. esta vez es su voz. La tumbona estaba en su sitio. Stein la voluntad feroz. si no la viera. que demostraba cuánto mejoraba con el paso del tiempo. ordena abrir. —Eres Lola. Estos días serán para esa gente. Avanza por el sendero. en esa virtuosidad irreprochable? Supongo que el miedo invadió a Jean Bedford: era de sí mismo de quien debía desconfiar. más exactamente que un futuro más lejano. la ciudad se haría irrespirable. y las revistas. No reconoce. Se halla en el interior del parque. el método? Quizás hubiera resultado preferible llegar a casa de Tatiana Karl por la noche. Se creyó en la obligación de dar detalles: había elegido aquel vestido blanco con objeto de que Tatiana Karl la reconociera mejor.

su casa. la cabeza en el hombro de Tatiana. el dulce grito de alas rotas cuya fisura sólo Lol V. Han oído hablar de ella a Tatiana Karl. se detiene antes de darle alcance. el único presente. con una sonrisa turbada—. con bastante nitidez como para tranquilizar a quien fuese sobre su estado actual. a los quince años. saber aún más sobre su modo de vida. la distancia se ha salvado. por casualidad. Sólo hace un año que llegué a S. que va del placer al displacer. Tatiana. verdad? —Soy —dijo Lol. del dormitorio desde donde su risa corría. Nunca debería uno curarse por completo de la pasión. contemplan cómo se abrazan. a la búsqueda de oídos a los que contar las travesuras del día siguiente. qué detalle hubiera permitido a Tatiana volver a encontrar algo de esa amistad tan viva que le profesaba en el colegio. yo. ha desviado la mirada. sus hijos. Stein percibe. ese baile. uno de sus amigos. al poner en orden una habitación del desván: aparecían las dos juntas. Tatiana la presenta a Pierre Beugner. formo parte de la clase médica. Treinta y seis años. por la noche. desde la terraza. creo que hubo un error. ascienden los peldaños de la escalera. cogidas de la mano. Tatiana. Antes de que eso suceda el hombre a quien Lol busca se encuentra de repente en la diana de su mirada. la loca. y Jacques Hold. ¿la seguía queriendo? Sí. Ambas se hallan muy cerca de la terraza. Tatiana no recordaba esa fotografía. Tatiana se inquietaba por Lol de un modo distinto al de los demás: que hubiera recobrado la razón hasta tal extremo la entristecía. del temor a la tranquilidad. —Año tras año —dijo Lol. Incluso yo creí en su existencia. Escuchaba la más insignificante palabra de Lol V. no veo nada diferente a mi alrededor. Soy el amante de Tatiana Karl. ahora. —Dime algo. Lol habló poco pero con bastante claridad. Lol la intrusa. —Tatiana nos ha hablado de usted —dijo Pierre Beugner. —Sí. El día siguiente está ahí.—¡No es posible! ¿Eres Lol? ¿No me equivoco. Tatiana ya no huele a la ropa blanca fresca. Desde que Lol ha entrado en la casa no ha tenido ninguna mirada para mí. la de Lol fue inefable. Tatiana no es habladora y aquel día lo estaba menos de lo habitual. . —¡Dios mío! Diez años sin verte Lola. la incitaba a hablar de su vida reciente. Lol se lo prometió. Enseguida le ha hablado a Tatiana de una fotografía encontrada recientemente. diez años. Tatiana desciende la escalera corriendo. Desearía hacérnosla conocer y. ese baile. su marido. De un momento a otro la distancia que las separa de esta terraza quedará salvada para siempre. siempre lo reconoce. su pasado. la niña del patio. Los hombres. Stein. en uniforme. sabes muy bien qué. Lol de T. Tahla. Enlazadas. su marido. a Tatiana. a la vez. Lol intenta con todas sus fuerzas adivinar qué en su juventud. llega hasta Lol. Lol se encuentra entre sus brazos. —Hablas de tu vida como un libro —dijo Tatiana. a pesar de las reservas que todavía tiene respecto a la parte que tuvo en la crisis de Lol. Estoy al servicio de Pierre Beugner en el Hospital departamental. de cuando éramos jóvenes —suplicó Tatiana. Beach. Y además. la mira con una sorpresa desbordante pero un poco despavorida. en el patio del colegio. Tatiana le pidió que se la dejara ver. pero no a ella. su empleo del tiempo. lo ve: se ha tambaleado ligeramente. el presente. Lol. No lo logró. Dijo: —Si quieres saberlo. vestida con una piel de oro. embalsama el ámbar. que serpentea en el polvo y que se posa al fin en el grito. Lol no se ha equivocado.

Lol la sigue con la mirada.. debido a esa mirada inmensa. las cosas nunca son tan simples. ni siquiera fugazmente. les había dado la vuelta en unos minutos. es lo que puede ocurrirle a Tatiana cuando vuelva a peinarse. Tatiana sirve el té. famélica. Sabré por qué. Tensa. parecía tener una memoria muy dañada. clama sin cesar.Tatiana no respondió. Cuando Tatiana abandona a Lol. sólo se siente completa en una cama de hotel. pues resultaba plausible que se aburriera y fuera a casa de Tatiana. Lo que ya ignoro menos. una vez más. de los cambios producidos en el lugar desde la juventud de ambas mujeres. Después se hizo de nuevo el silencio. Lol V. del modo que sea. desconsolada por decepcionar a Tatiana. —Eso ya lo sabía —dijo Tatiana—. al levantarse. —Respecto a las razones. La conversación se tornó banal. consumida. el extraño luto que había llevado Lol V. Tahla. desconfiaba. Lol parecía olerse algo. Mientras Tatiana se arregla una vez más el peinado me acuerdo de ayer —Lol la mira—. Nada podía dejar entrever en esta mujer. ambas. sabré por qué. no dejó sin embargo de contestar. ayer. grita. Pero el desinterés que ahora me demostraba era demasiado grande para ser natural. de la belleza de su jardín. Tahla. nada que contar. su movimiento siempre es carnal. Era inevitable: no tenía nada que decir. perdida. sus menores sonrisas. sin embargo. No quedaba ni rastro. del pelo de Tatiana. Su cuerpo de muchacha.. Pierre Beugner habló a Lol de S. se preguntaba por qué se encontraba allí. arrasada. Stein por Michael Richardson. Te ayudaban. Cualquier otro aspecto de Tatiana se convierte en algo secundario: ante Lol y ante mí es sólo la amante de Jacques Hold. que contar a Tatiana. ni de sus ojos. nunca. sus menores gestos. no agradándole que le formulen preguntas así. todo el dormitorio venía a ver tus cabellos sueltos. No le dirigí la palabra. —¿Qué error? —preguntó por fin Tatiana. No oigo bien lo que evocan. se demoró. que me dirigió al abrazar a Tatiana. Difería totalmente de las que lanzaba ahora. su cicatriz. Ignoro que Lol lo ha visto y sin embargo la clase de mirada que dirige hacia Tatiana provoca mi recuerdo. evidentemente era el único de nosotros tres que soportaba con dificultad el rostro de Lol cuando hablaba de su juventud. ningún vestigio excepto su presencia en casa de Tatiana Karl aquella tarde. La miramos. su feliz calamidad. creo. siempre se conmueve por el recuerdo siempre reciente de la tarde en el Hôtel des Bois. volvía a dudar. La razón de esa presencia coloreaba un horizonte lineal y monótono. a hablarle. Para complacerme más en hallar de nuevo la precisión de esa mirada. al sentarse. Nunca se hablará del rubio de Lol. Lol lo sabía todo acerca del desarrollo de S. se embotó porque Tatiana espiaba a Lol. Se habló de U. cuando deja de formularle preguntas. Lol dice: —Por la noche. Bridge. nada parecía subsistir. de sus recuerdos del colegio. Al cambiar de sitio.. Stein y yo la miramos. a los diez años pasados en U. se hace más patente: Tatiana.. De su locura. al arreglarse el peinado. Evitaba verme. en la habitación del Hôtel des Bois.. con un tono ligero. Yo era el único en saber. clama al paraíso perdido de su unidad. y sólo se ocupaba de eso. ahora. Tatiana. ¿de qué?. acerca de su juventud. es decir. sospechar que entre Tatiana y yo existía algo más que una relación amistosa. los proyectos de construcción de los suburbios. habló de ello con una voz pausada. como de su existencia. que su presencia allí tenía una razón precisa. pasó por delante. me acuerdo de mi cabeza pegada a sus senos. . Bridge. Hubo un error respecto a las razones. empezó a hablar de nuevo. dio un giro a la conversación. pero poco. desde ahora. ¿Cómo era posible? Dudaba. en presencia de sus amantes. la abertura de nuevas calles. se habló. desnuda. qué buena idea el seto entre la casa y la calle tan concurrida.. Ha sucedido. que se le consuelen. Pierre Beugner.

Habla más deprisa. saber aún menos. mucho antes en su juventud. Detalla —quizá crea que es eso lo que quieren saber— las dimensiones de la última casa que habitó. desde su matrimonio: sus partos. Lol dice no haberlo pensado todavía. Al atardecer. una parte suficiente como para inducirla a comprometerse con el matrimonio? ¿Quién habría conquistado su corazón inacabado? ¿Cree aún Tatiana haberse equivocado? Creo que Tatiana me refirió conversaciones. y prudentemente. lejano. que sin esos nuevos edificios se hubiera podido ver el mar desde mi habitación. Bridge. dijo. Stein. en ese momento. la remontaba hasta mucho antes. Lol permanecía allí. nunca una lágrima de muchacha. la situaba en otra parte. sus vacaciones. Lol dice que suele pasear por la tarde. en U. a Lol le faltaba algo. siempre feliz. amueblarlo. Cuando corrió el rumor de su noviazgo con Michael Richardson. El tiempo transcurría. Stein. Ese atardecer volvió a mirar durante un instante al exterior: el estandarte blanco de los amantes en su primer viaje sigue flotando sobre la ciudad oscurecida. Tatiana tiene tiempo libre. Fue mi primer descubrimiento respecto a ella: no saber nada de Lol era ya conocerla. dicen. su mirada se aparta de nosotros: dice que el mar no está lejos del chalet que habitaba en U. en voz alta. Nunca pude solucionarlo. nada bastaba. Bridge. cambiaba de amigas. ¿dónde? —Ya se te ocurrirá —dice Tatiana. al menos. Yo ocupo todo el tiempo libre de Tatiana. —El salón es tan grande que se hubiera podido bailar en él. de un modo suficientemente prolongado como para que la incomodidad anide en Tatiana Karl y en Pierre Beugner otra vez. ya estaba extrañamente incompleta. Tahla durante la época de la boda de Lol V. cada vez menos. Jamás se olvidaba. que durante esta estación hace frecuentes viajes a casa de sus padres. el despoblamiento de una morada con su traslado. había escrito varias cartas al colegio y luego a sus padres después de haber encontrado la fotografía. capaz de retener su entera atención? ¿O. En este momento. forman un rumor. ya no los distingo de los relatos de Tatiana. como ha debido proponérselo. Habla de U. No me pierdo una palabra. Vuelve de nuevo a T. Tatiana sólo creyó la noticia a medias. jamás luchaba contra el aburrimiento. Stein. Tatiana dice que desearía hacer un viaje. muchas. Bridge. de Lol V. En el colegio. habla de Tatiana Karl. que no . Beach. —Quizá. Es mentira. había vivido su juventud como en una petición de lo que sería pero que no llegaría a ser. tan intenso. En el colegio era una maravilla de dulzura y de indiferencia. se esparce. El fracaso deja de ser el botín de Tatiana. —¿Pasas a veces por delante de casa? —pregunta Tatiana. Describe esa habitación y el error queda en el camino. Tatiana se sobresalta: el mar se halla a dos horas de U. sé: no sé nada. que pareció haber perdido la razón? Yo estaba sobre aviso. dice Tatiana. Bridge. y también rumores que corrieron por S. ¿A quién habría podido encontrar Lol. ¿Estaría encinta de su primera hija? No lo recuerdo con exactitud. Se podía. Se sorprendieron de no haberse encontrado aún en el centro de S. sólo yo entre todos esos falsarios. es que sale poco. Tahla. Pero lo cierto. Pregunta a Lol si comparte ese deseo. De repente ya no lo hace para complacernos. cada día. Pero. de hecho. pensé. —Es decir. Sigue describiendo. Cuenta. Es dulce. sin convencer a nadie de que se trataba de volver a ver a Tatiana.¿Qué ocultaba esta tranquila resucitada de un amor tan grande. mucho antes en su vida. Lol cuenta su vida. estancia por estancia. Pero Lol no se da cuenta de nada. Tatiana siempre se entristecía. sonriente. hoy había venido adrede. Tatiana no creía que ese baile fuese el único impulsor de la locura de Lol V. se derrama por el universo. ¿Por qué se quedaba más y más? He aquí el atardecer.

. tocaba viejos bailes —un programa para recordar— que ellas escuchaban. He aquí. dije: —¿Por qué no hacerlo este verano? Me miró. Otra mujer dio paso a ésta. —Era sorda —dijo—. —Un día regresaré allí. Está profundamente sosegada. Tatiana. sonríe. en posesión de recursos.. imprevisible. fuera de lugar. uno se asfixia de repente en el salón de Tatiana. amortigua un poco la huida insensata de los pasados veranos. Vamos. Hace calor. Se te entendía mal. Deseaba volver a ver su mirada sobre mí. poco oportuna. juegan. —¡Ah! —dice—. —No me burlaba. pero los suyos son de agua muerta y de cieno entremezclados. Me encanta la playa —a Tatiana—: ¿te acuerdas? Sus ojos son aterciopelados como sólo lo son los ojos oscuros. se burla. Tatiana. Se inclinó hacia Tatiana. —¿Cómo era antes? No logro recordarlo con exactitud. También te burlabas así cuando te lo decían. no debes preocuparte. juegan a darse miedo. Tú te lo pensabas. gritan. reconoce algo. . he aquí una burla alegre. solas en el inmenso patio del colegio donde. un pick—up en un edificio vecino. —¡Qué ocurrencia! Tatiana se pone seria. lo sé. Tatiana. de repente. Era a mí a quien se había dirigido. Tatiana?—. tal como deseaba. Hablabas de prisa. Tatiana. —Sigues poseyendo tu dulce rostro —dijo Tatiana. Eras tan bella. curiosa. va. se vuelve hacia mí. La mirábamos escuchar a Tatiana y parecía tomarme por testigo de ese pasado. esta supervivencia incluso pálida de la locura de Lol hace fracasar la horrible fugacidad de las cosas. exasperadas a veces. Quizás ella acababa de dormir durante un buen rato. pero nadie lo sabía. las dos se negaban a salir en fila. cuenta Tatiana. ¿Es verdad? ¿Es verdad tal como lo cuenta? —Tatiana nos ha hablado de esos jueves —dijo Pierre Beugner. Lol rió de buena gana. bailemos. Me doy cuenta de que está casi segura de que Lol no está curada por completo. a mi entender. Con la mirada baja esperaba. Los jueves. Tenía voz de sorda. —¿Le parece? —Sí —dice Pierre Beugner. irreconocible. no hay excusas que valgan. Digo: —Usted también es hermosa. Está sonrosada para mí. ¿De qué se burlaba si se burlaba? Estaba obligado a conocerla porque ella quería que así sucediera. —Un poco brutal. como si la hubiera abofeteado. ¡Cómo me acuerdo! Tatiana se levantó para besar a Lol. aquel día. en una sonrisa. de nuevo está presente. La mirada que se le escapó cambió el curso de su pensamiento. con el colegio. ausentes las celadoras. divertida. siempre el mismo. sólo una dulzura somnolienta los cruza en ese instante.confunde con ningún otro lugar. Vuelve a reír. Lol dice: —No te preocupes. Nadie le contestaba. —Tu voz ha cambiado —dice Tatiana—. Con un gesto brusco de cabeza. para mí. Respondió al azar: —Quizás este año. bailaban en el patio vacío —¿bailamos. se oía el ruido de las calles. pero tu risa la hubiera reconocido detrás de una puerta de hierro. Estima con fervor a su amiga.

Doy la vuelta alrededor del billar. anular una cena. Lol se levantó con pesar. antes de que se vaya. se detiene en la mentira. Y también que debía conocer gente. ¿No podían ir también Pierre Beugner y Jacques Hold? Tatiana dudó. me doy cuenta. Cuando Tatiana encendió la luz. le dije que no iríamos a casa de los Bedford. dije yo. yo no podía prescindir de Tatiana. Intentaré. Stein solas un rato. también. que intenta encontrar mi mirada. Tatiana se había convertido en mi mujer en S. Lola. había añadido. ¿Por qué Lol. Tatiana ríe. por ser la primera vez. como cada día. dijo por fin lo que tenía que decir: desea volver a ver a Tatiana. La sala es contigua a la habitación de Jean Bedford. la pierde cual una moneda caída.Tatiana. Oigo que Tatiana pregunta: —¿Por qué deseas volver a verme? ¿Tantas ganas de verme te ha inspirado la foto? Estoy intrigada. luego dijo que irían. pero en un tono menos alto. El billar es muy viejo. ¿No era una ocasión para verse? Después irían a casa. Mañana tiene un concierto. ya veremos adónde nos conduce esto. que Lol tuviera que hacer alguna confidencia importante a Tatiana. Una compañía teatral. está lejos de serlo. Deben de oír. —Lo sé —dice Tatiana. al igual que nosotros. ¡Me siento tan bien contigo! —Veremos —dice Tatiana alegremente. ya debía de estar en casa de los Stein antes del nacimiento de Lol. Stein se turba. Era probable. Su monótono frenesí es perdidamente . a Tatiana? Salgo a la escalera. Lol y Tatiana pueden. pasa de la mentira a la sinceridad. que renunciaba ir al mar. Al salir del teatro me ha dicho que había que dejar a Tatiana y a Lol V. Me vuelvo: Lol V. sí — añade—. el sordo choque de las bolas de billar. busca mi mirada. Tahla. lo que hubiera debido parecer habitual pareció falso. la admirable belleza de mi prostitución. —Quiero volver a verte Tatiana. Yo bajo la vista. lo comprendo. la insistencia que había puesto en volver a verla lo demostraba. —Uno siempre puede dejar de verme. pasaba por S. en gira. que diríase tan indiferente con todo el mundo. Stein durante un buen rato bastante largo. quiere volver a verme. oír el violín. para no olvidarla jamás. Creyó en mi sinceridad. Lo miro. Las ventanas están abiertas al jardín. Los juguetes de los niños están en un rincón. Hace ejercicios de violín. Los ejercicios de Jean Bedford sobre doble cuerda son muy agudos. Aquella misma tarde debíamos encontrarnos con Tatiana en el Hôtel des Bois. Me dijo que le resultaba imposible rechazar. la invitación de Lol. Pierre Beugner estaba libre. guardados en cajas. antes de reunirse con ellas. Hay un billar. Tahla aquella semana. No es completamente de noche. Tatiana. Dice: —Ya veremos. ¿Qué domicilio ilusorio iba a encontrar? Yo no lo sabía aún. Una vez en pie. También una gran puerta que da al césped. a mí. En este momento. Tatiana conocería por fin a Jean Bedford. —Eso no te va. con coraje. nos hallamos en la sala de juegos de los niños. hacia las once y media. Una estancia grande y desnuda. Pierre Beugner puntúa. Entonces. Advierto que la manera de reír de Lol es incomparable cuando miente. Un vestíbulo las separa de esas dos estancias donde permanecen los hombres. a punto de marcharse. —La razón es esa foto. Jean Bedford se ha retirado a su habitación. ha dejado que se instale la semipenumbra del crepúsculo y puedo contemplar a Lol V. Al día siguiente telefoneé a Tatiana.

musical. Da algunos pasos hacia Tatiana. aún no. es inútil. lo sé. que lo hacía en esta estación. tarea realizada por ardua que sea. Lol levanta la mirada y veo cómo sus labios pronuncian Tatiana Karl. Cuando hemos llegado delante de la casa. apenas al cabo de dos días poseeré por completo a Tatiana Karl. baja la mirada. Doy algunos pasos alrededor de la casa y heme aquí. las oigo. la mira intensamente. Avanzo a lo largo del muro. a Tatiana. Se ha oído prorrumpir sus risas contenidas en las habitaciones de arriba. están desnudas. Tatiana no se da cuenta de nada. insensiblemente. contrariamente a su costumbre. pasado mañana. no Lol. le ha dicho a Tatiana. dormidos. por larga que sea. ha dicho Tatiana. Lol está sentada frente a ese vano. Tatiana debe de estar a punto de hacer alguna confidencia a Lol. El salón es menos grande que la sala de billar. De repente. muy pronto. detrás de uno de los vanos laterales del salón. la iluminación. Permanezco en la esquina de la casa. intenta parar el golpe. Las paredes son blancas. No revela ninguna emoción. la conduce hacia la puerta vidriera que da al jardín. después de esta visita a Lol. acaricia como el ciego que intenta reconocer algo. He comprendido. Así. me descubre detrás del vano de la ventana. oscura. Lol se levanta y ofrece una copa de jerez a Tatiana. ¿Por qué? Sin duda se lo ha pedido Tatiana. ese pasado. La abre. cuando era a Lol a quien yo debía volver a ver. Sin embargo Lol. Entonces Lol. insuficiente. he aquí sus voces mezcladas. no. después de una ausencia tan larga. de una feminidad . Creo que esta noche mi deseo de Tatiana se saciaría para siempre. La mirada que era para Tatiana cae sobre mí. regresa. la mayor parte dé los sillones están dispuestos a lo largo de la pared. Tiene una mirada opaca y dulce. qué espacio físico o mental de Lol se iluminaría bajo el efecto de mi deseo colmado de Tatiana. ese corazón del que nunca hablamos entre nosotros. entonces me hallaría frente a una certeza. tan agotadora. tiernas. no solemos permanecer a solas mucho rato. No me encontraré con Tatiana en el Hôtel des Bois hasta al cabo de dos días. No sé si Lol se ha sorprendido al no vernos. también esa fragilidad. Durante el descanso. del todo. No desea confidencias de Tatiana. no intento saberlo. Ya está. se aparta. con una vitrina muy grande de madera negra en la que hay libros y una colección de mariposas. Esta noche. esperamos volver a vernos. Hasta el último momento he intentado arrastrar a Tatiana al Hôtel des Bois. Lol se agita. Habla. amueblado con sillones dispares. en un apartado muy breve. cae desde el techo. Salgo de la sala de billar. Lol y yo hemos reído juntos en tres ocasiones. Lol ha enseñado sus tres hijos. se acerca de nuevo a Tatiana y acaricia suavemente sus cabellos. se diría incluso que la molestarían. Estábamos ya en el billar. ¿Estamos en sus manos? ¿Por qué? ¿Cómo? No sé nada. que se extrañaba. No creo que Pierre lo ignore todo. No puedo hacer eso a una amiga. después. tan difícil. Es Tatiana quien tiene que abrir su corazón a Lol. Y entonces Tatiana retrocede. como pretende Tatiana. Se ha oído el cierre de tres vanos. Todo muestra una limpieza meticulosa y un orden rectilíneo. He aquí que Tatiana se levanta. y luego vuelve. ha cerrado los vanos del salón. el canto esencial del instrumento. Y a continuación han vuelto a bajar al salón. hasta el final. Ellas han reído. Ella aún no bebe. Aún no me ve. Hace buen tiempo. dice algo. Me gustaría que fuera esta noche. en la disolución nocturna. y yo aquí. desde el otro lado del vestíbulo. La obra era divertida. ¿Cuál? Concernería a Lol pero ignoro cómo. Ella. Pierre Beugner no lo advierte. primero. debido a Tatiana. Pronto. el sentido que tendría. su mirada se ausenta. en la sala de juegos por la que rondo. dice algo con vehemencia. la abraza por la cintura suavemente e. Lol sigue acariciando los cabellos de Tatiana. ¿lo has notado? No puedo dejar de ir. al pasar junto a Tatiana y a Pierre Beugner me he dado cuenta que hablaban de Lol. hace pausas. Por lo general. de ventanas abiertas. Tatiana ha creído en mi sinceridad. Primero.

con tono culpable. Lola? —pregunta Tatiana. ¡Oh. Lol ofrece cierta resistencia a Tatiana. Tatiana prosigue: —¿Y para el futuro. nuestros hermosos árboles.. Se sienta en frente. pero ésta debe de atribuirla al pudor de Lol. Me escondo detrás del muro. Las escucho. Ahora ha debido de regresar a su sitio. Sobre todo cuando. a la par. —En casa sigue reinando e l oscuro desorden.. como tú. Dice: —Mira esos árboles. El resto de la frase no llegará. ¿sabes?. —Escucha a Jean. ¡Oh. No lo hace ni una sola vez. se sitúa en medio del salón. Era mejor para mí. pero lo sabes. ¿es verdad? —¿Ha tenido tiempo de contártelo en tan poco rato? Voy de un vano de ventana a otro. La voz de Lol ya no denota . Tatiana ríe. Siempre tengo algo nuevo que empezar. con el mismo movimiento de hace un instante. tan tarde... de modo que quedará de espaldas al jardín. para ver o para oír mejor. Sí. Ya no veo nada. conduce a Tatiana al centro del salón. —Los horarios. Cuando vuelvo a mirar. han vuelto a ocupar su sitio en los sillones. —¿Le escuchas siempre? —Casi siempre.. de compras.. perdona. —¿Qué compras? —pregunta brutalmente Tatiana. Lol no se mueve. Tatiana. ¿te acuerdas?. Las veo perfectamente. Dice: —No pude elegir mi vida. tan lejos. No ha olvidado mi presencia pero está realmente dividida entre los dos. puede. Lol. No se ofende. dormir. bebe a pequeños sorbos. Es lo que Lol deseaba. No cambies. —Estás en un error. hablo de preocupaciones domésticas!. o bien instalarme en una existencia muy determinada. Lol levanta la cabeza. —¿Deseas cambiar. Las oigo y las veo. ¡Qué agradable resulta! —¿Qué ha sido lo más difícil. de acuerdo con una idea general de la vida. no cambies! —Al principio. no. uno cree que los encontrará en cualquier tienda de las afueras. Esta vez es Tatiana quien se levanta y abraza a Lol. las cenas..que. Resulta difícil evitarlo. Lol escapa. La casa es tan grande. —Te haces la tonta —dice ella. Nos ha olvidado por completo. Lol dice inmediatamente. A veces toca hasta las cuatro de la madrugada. podía elegir: vivir como lo hacíamos cuando éramos jóvenes. —Jean Bedford me ha hablado de unas compras que hiciste la semana pasada en las afueras.. Tatiana. ¡qué acontecimiento! Dime. cansado.. acude a mi encuentro. esta noche soy muy feliz. Tatiana se lamenta. Me escondo. Tatiana espera. qué se le va a hacer. al menos no oigo nada. Medita. qué se le va a hacer. ya sabes lo que quiero decir... un poco impaciente.. Si quiere mirar. Para los niños. Le acerca un sillón. Lol? ¿No has pensado algo? ¿Algo un poco distinto? —¡Con qué ternura ha hablado Tatiana! Lol ha cogido una copa de jerez. Las oigo. —Pues platos desparejados para siempre. Todo el abanico de ventanas está bajo su mirada. decían. Sí. —Aún no lo sé —dice por fin—. Pienso más en mañana que en un futuro lejano. por ejemplo. ¿qué habría hecho yo? Pero ahora imagino otra que hubiera podido poseer en lugar de ésta. no tengo hijos. Lol. con un suspiro prolongado. Mi marido es rico. Se levanta otra vez y da la vuelta al salón. de compras por hacer. Tatiana? Tatiana se alza de hombros y no contesta. ¿se ha vuelto loca? Quizás yo irrumpa en el salón y haga callar a Tatiana. Vuelvo al vano de la ventana desde donde las veo.

que según parece le hace sufrir un poco. vuelta de espaldas hacia el jardín. un tanto contrita ante lo que cree ser el aumento de la tristeza de Lol. —El asunto ha surgido de una manera natural. Quiere huir de la confidencia. —Tengo amantes —dice Tatiana—. de una oscuridad insondable. Lol. recitativa. muy cerca de mí. ninguna. Tatiana. Alza su voz. —Un amigo de Jean me dijo que en esta región a veces se consigue cultivar granados. —¿Tan amigas éramos en el colegio? ¿Cómo aparecemos en la foto? Lol adopta una actitud desolada. De ninguna amistad. Lol sonríe a Tatiana. Empecé a buscarlos. Mis amantes ocupan todo mi tiempo libre. —La he vuelto a perder —dice. —Lol añade—: Creo que cuando salgo es feliz. Tatiana —dice en voz baja. Tatiana. Lol se sienta. Stein miente también a Tatiana Karl.. ya ves. me encanta. Diríase que Tatiana recoge velas. Lol V. Las veo de espaldas. muy cerca. esta vez. Dice. incomprensible. escuchar algo que Tatiana no oye: mis idas y venidas a lo largo del muro. Tatiana la sigue. . Hablábamos de ti. por el contrario. de tu orden. —Ya no sé si éramos muy amigas —dice Lol. de tu vida. Tatiana aún no se ha dado cuenta de nada. Se callan. —Lol añade—: Escucha la música y cómo juegan allí. Están en la ventana. Jacques Hold? Lol se vuelve hacia el jardín. —En el colegio —dice Tatiana—. Stein miente. Tatiana se aventura por otro ámbito.inquietud. No oigo el resto de la frase de Tatiana porque avanzo hacia la escalera donde Lol está ahora. Tatiana murmura: —Después de tantos años quisiera preguntarte si. inexpresiva. esta vez con excesiva naturalidad. —¿Querías comprar unos arbustos. volverá a verla. hacerla pública. hubiera que preservar un sueño de niño. sonora. Diríase que toma conciencia de que hubiera debido ir con cuidado. en el billar. Se levanta. Prudente. indiferente. Parece escuchar. para variar de método. Ellos también nos han olvidado. —¡Ya verás. no?. —Una probabilidad entre mil. Deseo que sea así. tantea: —No sé si volveré a verte tan a menudo como tú pareces desear. con precaución. Te acostumbrarás a mí. Tal mentira no molesta a Tatiana. ahora. ya verás! —dice—. que se asusta un poco de lo que va a seguir. Lol suplica. que va a desistir. En su mirada se lee una tristeza descorazonadora. miente a su vez. ¿Acaso es conmigo con quien está. —¿Qué te parece ese amigo nuestro. De nada de este tipo de cosas.. Recibimos a poca gente sobre todo tan tarde. ¿plantas para un seto? — pregunta Tatiana. lo sabe: Lol V. Apenas se ha vuelto hacia Tatiana. detrás del vano de la ventana? ¿O en otra parte? —No me acuerdo —dice—. ya no me acuerdo. ¿Lo sabías? —Nunca ha dicho nada respecto a eso. Se aleja de Tatiana caminando de puntillas como si allí. más lejano. —Ninguna —dice Lol gravemente—. volverá a verla con pasión? Lol sigue sonriéndole. al contrario. enmarcadas por la cortina de la vidriera. Lo que va a decir no le interesa. ¿No te acuerdas del colegio? Tatiana contempla fijamente a Lol: ¿va a rechazarla para siempre o. Veo su mirada buscando la mía. La voz de Lol sigue siendo clara. La mentira es brutal. No poseo opinión al respecto. Y sin embargo. —No sabía que emplearas esas palabras. —El mejor de todos lo hombres está muerto para mí.

Pero Tatiana está sumergida en el baile de T. palpitante. Tatiana mira fijamente al vacío. satisfecha más allá de sus esperanzas. —¿No avisa a Jean Bedford? Lol se levanta. la mirada puesta en ella. Debería de resultar evidente. vagabundeo por la estancia. Mueve la cabeza pausadamente. —Del amor — dice — me acuerdo. sonríe. Beach. —¡Oh. Pierre Beugner bebe de un trago. —Jean ama la música cada vez más —dice Lol—. A veces toca hasta el amanecer. mira fijamente el mismo vacío que Tatiana. debía de sonreír. estuve allí: toda la noche. —¡Pero. no ve a su alrededor. sin cambiar de pose. Salgo. Quizás incluso lo prefieran. ¿no estaba usted en el billar? —De allí vengo. Puedo decírtelo: no. Lol. Estoy de pie. No tiene ganas de marcharse. Lol. Sucede cada . —Le he estado buscando. es inútil. cierra la puerta —el sonido del violín se atenúa de repente. Llego hasta donde me da la luz. Tú les sonreías. Tatiana dice: —No. que bebo. espía a Lol. no! —suplica Lol. ni siquiera intenta recordar. cuando ella quiera. lo soporta mal. Se callan.—No sé —dice—. —Nos esperan. Nos sirve jerez. Entonces Lol pregunta con una curiosidad rota. Tatiana. Vuelve a ver. Tatiana está pensativa. A Tatiana todo le parece normal. a tu lado! Lol no se sorprende. Lol. —Esta noche prefiere mantenerse aleado de nosotros. ¿Viene? —¿Usted cree? —Creo que les da igual hablar de eso ante nuestra presencia. —Lo recuerdo —dice—. el cuerpo doblado hacia adelante. alrededor de las dos mujeres. Ese baile ha sido también el de Tatiana. a alguien presente. aunque poco. no ha contestado a su marido. porque he aparecido demasiado pronto? No. piensa demasiado en Lol para estarlo. —¿Cómo? —pregunta—. entra en el vestíbulo. De nuevo se callan. ¿Cómo lo sabes? Tatiana vacila. grita. Lol clava sus dedos en las mejillas. Se vuelve. Voy a buscar a Pierre Beugner a la sala de billar. se dirige a Tatiana. me olvidan. Soy tu único testigo. Doy la vuelta a la estancia. ese baile! Lol. Lol nos hace entrar. no lo he sabido nunca. Emboscadas ambas en ese baile. ¿Está molesta. —¡Ese bailé! ¡Oh. No sé si aún pienso en aquello. Por fin. —No. Entramos en el salón. el silencio le asusta. —Estaba en el jardín. con las manos en las rodillas. —¡Ah! ¡Eras tú! —dice—. bebe de nuevo. ¿Lo cree Tatiana? Duda. emigrada centenaria de su juventud: —¿Sufría? Dímelo. —Estoy a la disposición de Tatiana para irnos —dice—. Lo había olvidado. dice casi de un tirón: —Aquí está el señor Jacques Hold. en una pose familiar. —Parece que tenga frío —me dice. Me sirve jerez. No sufrías.

Entonces pregunto a Tatiana: —¿Cómo era Michael Richardson? No se sorprenden. cultivado. vive en París. donde no se hable de él. dubitativa. Reflexiona. su madre era de S. Nunca dejó a su marido. un tanto extrañada. Sin duda Jean Bedford toca tanto esta noche para no estar con nosotros. —La mujer —dice Tatiana—. —Se habla de él. era Anne-Marie Stretter. no habla de ese único pariente. —Quizás haya muerto. Lol habla para retenerles. una francesa.. para retenerme. a una velada. era profesor de Historia en la universidad. —Ya que cambió. busca el modo de facilitarme el trabajo. Hablan entre ellas. Sus padres murieron. Aquello acabó. Lol tiene un hermano nueve años mayor que ella.vez con más frecuencia. aquí. Beach. con otro nombre. muy brillante. Dice: —Jean se casó en condiciones muy divertidas. Beach durante las vacaciones escolares de verano. brillante. —Tu madre habló. de rendir cuenta de esos instantes. con otro error. estupefacta: eso no lo sabía. —Eso es casi verdad —dije. —Quizá. sin venir. Es raro asistir a una cena. Tatiana no escucha. —¿Cómo lo sabes? —A veces la veo.. de humor sombrío. Lo amabas como se ama a la vida. Tatiana. Está envejecida. de esa noche cuya verdadera densidad sólo ellas conocen. ¡Qué noche! —¿Regresó? —Ya no posee nada en T. ¿Era necesario que se marchara? —¿Cuándo? —¿Por la mañana? Lol vivió toda su juventud en S. y cuyas horas han visto caer. Pero ella sólo regresa al baile. la mujer del cónsul de Francia en Calcuta. —Lo sabía —dice Lol. hablas de él —dice Pierre Beugner—. porque se ha casado con Lol. se habla de sus conciertos —dice Pierre Beugner—. una mañana. recuerdan nuestra boda. . Lol hace una mueca ligera. —Tú. Beach. Aquello debió de durar poco entre ellos. La gente habla de él también por este motivo. hijo único de los grandes terratenientes de los alrededores. El violín sigue sonando. Tabla. Lol conoció al hombre de T. debía marcharse. en las canchas. nunca —dice Tatiana—. se dirigen una mirada interminable. pero la policía no vino. interminable. están de acuerdo en la imposibilidad de contar. una a una hasta la última que halló el amor en otras manos. Tahla. Y es en ese momento cuando vuelve la oscuridad. Lol se sienta en el borde de su silla. Lol amó a Michael Richardson en cuanto le vio. en verano. —¿Murió? —No. algunos meses. Vendió su heredad. pasa algunos días en T. tenía veinticinco años. su padre era de origen alemán. a ninguna otra parte aún. presta a levantarse si alguien da la señal de partida. —Nunca regresó. —Ya me lo parecía. sin empleo. —¿Por qué llegó la policía? Tatiana nos mira.

Beach. Beach lo que sucederá aquí. ¿Cómo me conducirá hasta ella? —Desde hace diez años creo que sólo habían quedado tres personas: ellos y yo. pero no. que será la noche de T. al fondo. —Contéstame. incalculable. —El era más joven que ella —dice Tatiana—. la puerta se abrirá. ¿Adónde va a parar uno con ella? Uno puede equivocarse sin cesar. ausente. quiere ver cómo avanza hacia nosotros. Voy hacia la escalera. pero no oí nada. Allí. —Yo oí: tal vez ella muera. Sé que la última nunca llegará. ¿eras tú. nadie. si al bailar se dijeron algo. —¡Ah. Ella es la noche de T. cuando bese su boca. Pregunto: —¿Cuándo? —Siempre. —¿Cuando gritabas? Lol no intenta retroceder. él te buscó con la mirada sin encontrarte. cuando se han abrazado delante de la terraza. detrás de las plantas verdes. diríase que aún espera en T. Hay que esperar que venga a buscarte. se han equivocado respecto a las razones. Nadie insiste. Cada vez que habla una de ellas. —Así. pero al final de la noche parecían tener la misma edad. Beach. por veinte mujeres que se llaman Lol? ¿Es diferente? Dentro de poco Lol me presentará a Lol. Ahí está. que la conozca y la vea en un cierto espacio que habita en este momento. ¿Cuál? ¿Está habitado por fantasmas de T. ¿Por qué dices lo que no es verdad? ¿Lo haces adrede? —A mi alrededor —prosigue Lol—. no. minado de falsas apariencias. —Escucha. que es Tatiana. a mi lado. —No. escúchame. Tú eras la más vieja. al retenernos. —¿Querías que se quedaran? —¿Qué quieres decir? —dice Lol. aplaza esta espera. —¿Qué querías? Lol calla. —¿Te fijaste. —He mentido. Tú permaneciste durante todo el tiempo allí donde estabas.—Algunos meses —repite Lol. las dos mujeres nos han olvidado. ya no habla de marcharse. sin cesar. Quiere. espero a Lol V. juega con ese fuego. —No. Pierre Beugner escucha. Me equivoco. se abandona a Tatiana. La espero. El acercamiento a Lol no existe. su incomodidad ha desaparecido. que ella quiera. Tatiana le coge las manos. . por la única superviviente. No nos movemos. Desde el primer momento. Stein. Tatiana? —Era yo. se me hace patente. me detengo: quiere ver llegar conmigo la oscuridad de mañana. De repente. Uno no puede acercarse o alejarse de ella. Lo desea. baja la voz. indiferente de pronto. nadie pensó en eso! Entro. Tatiana. una esclusa se levanta. no realizamos ningún movimiento. ¿Lo sabías? Lol no sabía nada. por fin? —Me fijé. Todos teníamos una edad inmensa. Lol regresa. cómo nos engulle. Después me contesta: —Verles. —Cuando empezó a amanecer. Beach. la mujer que me acariciaba la mano. entraré. Lol. Ambas se dan cuenta de que no me he perdido ni una palabra. no pudiste oír nada. Esta noche.

incluso en presencia de los demás. un hedor a ese veneno al que teme más que a cualquier otro. que me triture con el resto. un campo inmenso pero con lindes de acero. Beach. para nosotros miente porque ha sido la única en pronunciar —aunque en silencio— el divorcio que nos envuelve. esforzándose por sonreír—. con idéntico paso. —No tiene importancia —dice Tatiana—. Lo veo todo. sigue. miraba a Lol: ahora la mirada de Tatiana es dura. mentirá dentro de poco acerca de nuestro encuentro. Pero. —Es muy tarde y Pierre se levanta muy temprano —dice. podéis hacerlo. La menor modificación en su movimiento me parecería como una catástrofe. al final habían comprendido. Lol — dice. lentamente. a la vez. Avanza hacia mí. La causa es la atención creciente que nos dirigimos. para mí. ¿quién estará allí en ese momento. a su lado? Se acerca. Deseo como un sediento beber la leche brumosa e insípida de la palabra que surge de Lol V. que la esperanza de ser servil signifique ser triturado con el resto. Mis manos se convierten en la trampa donde inmovilizarla. ni aminorar el paso. cuando se mueve. acerca de esta velada. Ríe. No. intentaban salir del baile. Acaba de descubrirlo: Lol no lo dice todo. Sigue acercándose. No. no! —dice Lol—. el fracaso definitivo de nuestra historia: nadie acudiría a la cita. Tatiana no sabe nada. un entendimiento del que está excluida? —Ocurre algo en esta casa. —¡Oh! No lo creo —dice Lol. que será inútil avanzar más en los gestos. diferidamente. equivocándose. y lo ha hecho en su sueño tan intenso que ignora haberlo tenido y se le ha escapado. acerca de S.Vuelvo a preguntar: —¿Qué desearía? Exactamente con la misma vacilación. todavía nadie? ¿Estoy seguro? Lol se dirige hacia la escalera. ¿Y no hay en la estancia. Que me arrastre. No puede avanzar más deprisa. Nadie la ve avanzar. seré servil. Los ojos de Lol están apuñalados por la luz: alrededor. Nos disculparás con él. —¡Oh. tengo la impresión de tener bajo mi mirada un modo personal y capital de mentir. Se burla de esa manera que ya no le gusta a Tatiana. para nosotros. Cuando habla. Tatiana. Ya está. entre una y otra. Tahla. Al verla pienso que quizás eso sea suficiente para mí. Lo adivino. Incluso el amor. Stein. Me equivoco otra vez. Tatiana. un círculo oscuro. la aventura. en lo que se diga. ¿qué es lo que ignoro de mí mismo hasta ese extremo y que ella me incita a conocer?. Esta mujer miente para nosotros acerca de T. en su presencia. Aún habla de Michael Richardson. Me hubiera gustado que . que exista por fin en lo sucesivo. regresa del mismo modo. también miente acerca de sí misma. responde: —Verles. Ha creído que la salida de Lol era una invitación a marcharse. Cuando he cerrado la puerta de su estudio. ¿O se trata de una sensación? ¿Esperas a alguien a estas horas de la noche? ¿Alguien de quien tienes miedo? ¿Por qué nos retienes así? —Alguien que viniera sólo para usted —dice Pierre Beugner. —La verdad es que si deseáis marcharos. detener ese ir y venir continuo de un extremo al otro del tiempo. ¿Nadie lo advierte. Veo. y que quizás en eso consista todo. Se hace un largo silencio. Las cosas no funcionan como ella hubiera deseado. eso. por fin. la luz y la oscuridad que la cierne. mira o se distrae. dirigiéndose hacia puertas imaginarias. a ella y a nosotros. la mentira. por favor. verla. me he perdido el avance. como una circulación subterránea. Jean ni siquiera se ha dado cuenta. el mismo intervalo de silencio. formar parte de su mentira.

—¿No puedes decir por qué? —pregunta Tatiana. La palabra le divierte. Lol dice: —Nada me molesta en la historia de mi juventud. Lol V. Llega. acerca de esa felicidad. no me molestarían nada. piensa. No es él quien busca a Lol V. Se acercan a Lol. —¡Ah! ¡Es eso. Le conocí hace siete días. Lola! ¡Cuídate.. me llama. Primero solo. y se apoya contra la vidriera. Ríe. Jacques Hold. —¿Qué? —¿Quién es? —Es usted. Stein. El circo. El rostro bajo. Me equivoco otra vez. —De todos modos —dice Tatiana—. . —¡Oh! Jacques Hold. es eso! —dice Tatiana. su mirada resultaría demasiado alegre. —Vaya. Me oigo decir: —¡Basta! Tatiana no pierde la tranquilidad. cuidado. Una flojedad me sube por el cuerpo. —¿Viene? Jacques Hold dice: —No. Lol. Se ha equivocado. Tatiana se levanta. Tatiana los contempla a ambos. Lol! Lol. todo se complica. blando. dígalo. Enrojece. a uno detrás del otro. Pierre Beugner se levanta también. —Aunque Lol cuente su secreto — dice Pierre Beugner— quizá no sea el que cree. Pide socorro a la brutalidad. Se trata de otro. Stein se diría que descansa un poquito. Lo que sí sé de verdad es lo que está en juego en esta victoria: el retroceso de la claridad. a pesar de sí misma. sería diferente. —Cuidado. Perdónale. a su vez. —No se entendería. Caeré. vamos. delgada. y después en compañía de una mujer Le seguí hasta el Hôtel des Bois. La felicidad procede de ese encuentro. tiene una sonrisa de convaleciente. Lol. va a dormirse. ¿A quién ha encontrado en mi lugar? —¿Y este encuentro? La buena mujer está encorvada. yo. no serviría de nada. Acaba de rozar el terror. Tatiana patea. Para cualquiera que no fuera ninguno de nosotros. Stein? Lol ha acompañado a los Beugner. vaya —dice—. —En los últimos días he conocido a alguien —dice Lol—. Dinos algo. se levanta. cansada de una victoria que habría sido demasiado fácil.. no sé cuál. las manos detrás de la espalda pegada a la cortina. —A pesar Je todo. detrás de Tatiana. se queda ahí. estaba segura de que lo había adivinado.permaneciéramos más rato juntos esta noche. —Nos escondes algo. Jacques Hold. Tatiana se vuelve hacia Jacques Hold. del. —¡Oh. Tatiana dice: —Es muy tarde. Casi grita. en su vestido negro. levanta la mano. Dice sin dirigirse a nadie: —Es la felicidad. Frente a ella. Incluso si las cosas debieran volver a empezar. la sangre anegada. se atasca. Lol —dice Tatiana. ¿Va a acompañar la felicidad de Lol V. Usted. una palabra. en este instante. el corazón de cieno. —Ahora podéis marcharon —dice. un nivel se eleva. lentamente. Lol.

En el momento en que mis manos se posan en Lol el recuerdo de un muerto desconocido regresa a mi memoria: servirá al eterno Richardson. Soy el hombre de S. —Jacques Hold. —¿Qué quiere? No lo sabe. Nuestro despoblamiento aumenta. juntos. Stein? Fulgurante hallazgo de lo que los demás han desechado. Ella toma. Lol V. se aferra. Su elección está exenta de cualquier preferencia. mano resplandeciente y unida a falanges curvadas. Tiene prevista esta imposibilidad. ni antes. —¿Por qué? Avisa: no. He tenido demasiado miedo. estar en la calle. Su mano abierta posada en mi brazo prefigura un futuro multiforme y único. A través de la transparencia de su ser incendiado. se mezclará con él. —Sí. ni después. en peligro de naufragio. de una ligereza de pluma y que poseen. de su naturaleza destruida. quebradas. Aquí estamos. —Es verdad. me ha acogido en el nido. ni durante. ya no se reconocerá quién es quién. Beach. aún no nos hemos acercado nunca. Y después. ¿Recuerdas qué calor hacía? Llevabas la chaqueta en la mano. Pero su dulce humildad aparece por entero en su rostro y en el gesto de sus dedos cuando tocan un objeto o mi mano. Nos repetimos nuestro nombre. Stein. el hombre de T. Quiero tocarlo. Posee un cuerpo largo y hermoso. —Salías de un cine. he aquí que nos miramos recíprocamente. envarado por la adopción de un eclipse constante. que no han reconocido. llega. todo en desorden sólo formará uno.Tengo mido. mira. Allí no se da nada a Lol V. mira mi boca. de nombre. que no se veía. encadenados. Aún tengo ganas de huir. Beach. Su boca se abre en la mía. me acoge una sonrisa. ¡Virginidad de Lol pronunciando ese nombre! ¿Quién había advertido la inconsistencia de la creencia en esta persona así llamada sino ella. se endereza. la novedad de una flor. —¡A veces tienes una mirada tan clara! ¡Eres tan rubia! Los cabellos de Lol tienen el toque floral de sus manos. un cuerpo de pensionista crecida. dice que no me equivoco. quiere. Besa mi boca. Tahla tan definitoria de mí mismo como el recorrido de mi sangre. inanidad compartida por todos los hombres de S. se perderá de vista. Me acerco a ese cuerpo. Se abren caminos. Me he vuelto torpe. —Lola Valérie Stein. aún no puedo. Primero con mis manos y a continuación con mis labios. dice mi nombre. Está blanca de una blancura desnuda. —Quiero —dice. para mí. Tahla al que ha decidido seguir. Estoy en la noche de T. Su mirada brilla bajo los párpados muy caídos. morirá así por haber olvidado la muerte trozo a trozo. —¿Por qué? Aparta las manos de la cortina. No le doy nada. . Me ha recogido. muy derecho. Embelesada. Por primera vez mi nombre pronunciado no nombra. Stein. de una alineación en una cierta moda aprendida en la infancia. tiempo a tiempo. —Le he elegido. Está hecho. la llamada Lol V. nombre a nombre. Quisiera volver con Tatiana. Llega. irresistiblemente. Era el pasado jueves. Hay que habituarse al enrarecimiento del aire alrededor de esos pequeños planetas azules a los que la mirada pesa. Se calla. Despótica.

—La mejor. revienta los sentidos. dicho en voz muy baja: —La mujer que después llegó a la plaza de los autobuses era Tatiana Karl. no sabías qué hacer contigo mismo. la siento. espera. con un estremecimiento. Es cierto que Tatiana estaba como Lol acaba de describirla. la frase estalla. por los caminos. lastimoso y agudo. La abrazo.Escucho. se propala por las ventanas abiertas. Lol tiene un acento que aún no le conocía. es el silencio. Se ha . Su voz. —Era ella. pero conserva su ínfima lentitud. se prodiga. la mejor de todas. beso sus dientes. en la habitación cerrada. Se introduce ella sola entre mis brazos. de repente. La bestia separada de la selva duerme. No se mueve. No te pareces. Me dirijo hacia Lol V. sueña con el ecuador del nacimiento. Estaba desnuda bajo sus cabellos oscuros. La cabeza se ha movido. Aquel día disponías de tiempo. sobre todo. no reconozco nada de lo que ya he tocado. El vacío es estatua. ni siquiera comprendo que no significa nada. suenan con idéntica y extraña intensidad. Callamos. Suena de nuevo. Tú eras un hombre que tarde o temprano llegaría a ella. el hecho ya no contiene al hecho. líquido. La oigo con una fuerza ensordecedora y no la entiendo. Acaba de decir que está desnuda bajo sus cabellos oscuros. desnuda bajo sus cabellos oscuros. es tranquila. sigue vuelta hacia el jardín. entre Lol V. la lamo. lo que ha de suceder y que su cuerpo ya celebraba. La suelto. ya no oigo nada. El violín sigue insinuándose entre las palabras. noto la movilidad de sus ojos cerrados bajo mis labios. ¿verdad? Digo: —La mejor. Stein y yo. Stein. Tatiana ocupa su lugar. Se transforma. Tatiana sale de sí misma. Ya no tengo miedo. esperando que ocurra otra cosa. Aquí está. El pedestal está ahí: la frase. —Tu habitación se iluminó y vi a Tatiana atravesar la luz. de ese cine al que habías ido solo pasa matar el tiempo. desnuda. Me dirijo al otro extremo del salón. de nuevo. Sus párpados se cubren de un fino rosado de sudor. oleada de desnudez. No se mueve. miraste a las mujeres que pasaban a tu alrededor. Se queda donde está. —¿No será que me parezco a Michael Richardson? —No. Oigo: «desnuda bajo sus cabellos oscuros. El vacío es Tatiana desnuda bajo sus cabellos oscuros. su sueño solar llora. Lo sabía. sin un parpadeo. Está así. El violín enmudece. vuelve a empezar. no sé qué es. La frase acaba de morir. para su amante. Lol espera que reconozca no un acuerdo respecto a ella sino que deje de tener miedo de Tatiana. se encarniza con algunos pasajes. sobre la ciudad. Me informo. Esta frase es la última que ha pronunciado. como sin duda fue en su juventud. Aquí está Tatiana Karl desnuda bajo sus cabellos. el hecho. Salías de ese pasillo negro. No —alarga las palabras—. Lol sigue alejada de mí. La desnudez de Tatiana ya desnuda aumenta en una sobreexcitación que la priva aún más del menor sentido posible. —Sin ni siquiera pensarlo. —¡No es cierto! —¡Quizá! —exclama Lol. Toco. Las dos últimas palabras. En este momento somos dos los que vemos a Tatiana desnuda bajo sus cabellos oscuros. clavada en el suelo. lodo. Una vez ya en el bulevar. cabellos oscuros». ha muerto a los pies de Lol. No le contesto. el aire ha crujido a su alrededor. Digo a ciegas: —Admirable puta. La dejo. Beso los ojos cerrados. como un ciego. la mirada hacia el jardín. no es eso —dice Lol—. desnuda. los ojos cerrados. Tatiana. La intensidad de la frase aumenta de repente.

la levanto. Vamos al Hôtel des Bois. después entro por la puerta del jardinero. regresé sobre mis pasos. Aparte de Lol. experimenté una emoción muy violenta cuya verdadera naturaleza no acerté a saber enseguida. entre la duda y el espanto. estoy seguro. acaban de alzarse a nuestro alrededor. Veo paredes. La ventana de Tatiana está iluminada. y creí ver. Golpeo los cristales. Mi propia ignorancia está encerrada. que no ofrecen ningún asidero. —Te lo suplico. sufriendo. Dice: —No quiero. La dejo de nuevo un tanto alejada de mí. No regreso a mi casa. de socorrer. Su rostro no expresa ningún dolor sino confianza. Estamos encerrados en algún sitio. deja tras de sí los cráteres abiertos del inmediato recuerdo. sufriendo la deplorable insuficiencia de mi ser para comprender este hecho. una forma gris. la emoción se ha aplacado un poco. Lol está ante mí. Si me ofrecieran salvación no lo comprendería. Tatiana pregunta: —¿Cómo estaba Lol después de marcharnos? —Razonable. Todos los ecos mueren. Son las tres de la madrugada. el martes. la tentación de gritar cuidado. muy despacio. de renunciar para siempre o de enamorarme para siempre. te lo ruego. —También el martes. Tahla. Se retira. Se viste muy deprisa. Obra tan despacio que. cuando me dirigí a la ventana de la habitación del Hôtel des Bois donde esperaba a Tatiana Karl. la hora. Entonces voy hasta el chalet de los Beugner. —No dejaré a Tatiana Karl. No parece advertir que me he alejado. —¿Qué? —Te lo suplico. a la hora concertada. adopta un gesto de infinita súplica. he podido . de repente me fastidia traducirla. a pesar de que me lo esperaba. no lo hagas. En la ciudad no hay nada abierto. el lugar. todos los semáforos están apagados durante el tiempo de recorrer la ciudad.vuelto hermosa. demasiado solo para amar o para dejar de amar. los demás me espantan. Pierre Beugner no ignora nada. —Di por qué. el horror y la alegría. —Exacto. El violín deja de oírse. Defiende esta reputación. Después. Pero es ella quien se empeña en obrar como si el asunto fuera secreto. En el coche. muda. en mitad del salón. deseé la ayuda de Dios. sola. Dice: —¡Qué extraordinaria coincidencia! No contesto. despacio. a media distancia entre el pie de la colina y el hotel. hace un momento no estaban aquí. Otros podrían equivocarse. di vueltas por la habitación. Está acostumbrada. —¿El martes? —pregunta. Se deja resbalar en el suelo. Era al atardecer. —El martes. llego delante de la casa. Stein. Cree que pasa por una mujer fiel en S. Empiezo a ver claro. lisas. salí corriendo. He aparcado el coche cerca del chalet. se ha replegado sobre sí misma. cuándo? Dice el miércoles. Corro hacia ella. Ahogué un grito. Debes volver a verla. una mujer cuyo rubio ceniciento a través de los tallos del centeno no podía engañarme. —¿Y tú? ¿Tú. para toda Lol V. suplica de nuevo. Añado: —Voy a dejar a Tatiana Karl.

—Tatiana. extrañamente. lo he creído. hacia la derecha del campo de centeno donde ella no estaba. Me quedé detrás de ella. cada vez peor. con un traje sastre negro. Anocheció al fin. ¿por qué esta vez más que otra? Tatiana buscó en su historia. Sin perdonar ningún acercamiento. ese destello diluido. pero sí que expresaban la necesidad de su corazón. Nos miramos. verificado hasta las lágrimas. Tatiana asiente. mi vida. en el oriente pernicioso de las palabras. Miento.contenerla. a Tatiana Karl. un momento. ese espejo que no reflejaba nada y ante el que debía sentir. Tatiana? Debía de hacer una hora que estábamos allí los tres. que nos había visto aparecer. Jacques Hold se aproxima a Tatiana Karl. el de estar entre los brazos de un hombre una mujer mal designada. se maravilló de semejante posesión. Oír eso. ha llegado hasta el fondo de la habitación. de ver en qué libertad se está a su lado. deliciosamente. He creído que ha debido de darse cuenta de que he descubierto su presencia.. ausente ese día. Me ha llamado. A tu lado. maternalmente tierna: —Sí. En un momento dado habló sin cesar a otra a quien no veía. Tatiana.. Por ese lado. Aferrado a Tatiana Karl. hermana mía. sin tener la menor esperanza de percibirlo. Tatiana no ha visto nada. —dijo Tatiana—. Ese día Tatiana escucha las divagaciones de su amante. —Tatiana. Ella no opuso ninguna resistencia. Es bastante bonito desde este lado del hotel. sin llamar. De repente el cabello rubio ha dejado de ser el mismo. desconcertada. ni tampoco a otra que Jacques creía que le estuvieran mujer. al principio con un deleite que le place. parecía encontrarse. después. al final de mis fuerzas. en el recuadro de la ventana. por turno. —Quizá sin saberlo. Estoy aquí. Jacques Hold comenzó de nuevo a poseer. Jacques Hold no podía separarse de ella. llegaba Tatiana. no dijo nada.. se la he señalado a Tatiana. ¿Durante cuánto tiempo? Volví la cabeza. tú y yo. Le he pedido que se acerque conmigo hasta la ventana. Su placer fue intenso y compartido. —No. Le he enseñado la colina y el campo de centeno. no rechazó nada. de repente. Pagó el taxi y se internó lentamente entre los alisos. ese instante. ¡ah. despacio. se ha movido. ven. Pero. que le place. por qué. eres mi vida. Al principio con el deleite. Ha abierto la puerta de la habitación. consoladora. dulce palabra! —¿Cómo hacerte aún más. y en cuya intimidad. después se ha quedado inmóvil. —Nunca miramos. No me moví de la ventana.. —Tatiana. —No hay nada que ver. Sin duda no dirigidas. Le habló: Tatiana Karl estaba insegura del destino de las palabras Hold le decía. Y lo vivieron. . lo que él diría si no fuera Tatiana. Tatiana se ha acercado. Lol deseaba que vivieran ese instante de absoluto olvido de Lol. Jacques Hold poseyó a Tatiana Karl sin piedad. a quien no oía. te quiero. Así. te quiero. este paisaje es triste. la desposesión deseada de su persona. en el tiempo uniforme de su acecho. Ese momento ha coincidido con el instante en que me ha dado cuenta de que ella también debía de verme.

Al día siguiente por la tarde me las arreglo para ausentarme del hospital durante una hora. la miel del corazón. Caminaba bastante deprisa. por primera vez después del baile de T. La busco en coche. el coche de Jean Bedford no está. Volvió a la cama. Tahla. volver a verte más y más. igual que otra? Quedó claro desde el principio que sólo sería la mujer de S. más esbelta. en los campos. desaparece. tres. Quiero evitar dirigirme hacia el Hôtel des Bois. desaparece. ella seguía allí. ninguna. me sonríe. sale por la escalera. esas palabras. no. Paso por delante de su casa: el salón está abierto. Le dijo que era tarde y que debía regresar. gigante en manos de un niño. sintió en la boca el sabor común.Y luego llegó el momento en que Jacques Hold ya no tuvo recursos para volver a poseer a Tatiana Karl. Es inmenso y hermoso. No iré a decirle: «No he podido esperar hasta tal día. Me parece más alta que las otras dos veces que la he visto. Lo he descubierto al mismo tiempo que he descubierto mi amor. A las cinco voy a tomar el té a casa de los Beugner. un sombrero negro sin ala. Tatiana Karl creyó que se había dormido. rodeo el hotel desde bastante lejos. Va hasta el final del bulevar. sus paseos. en ninguna parte. en la dirección que conduce a su casa. aceptó sin intentar recordar si aquel día estaría libre. parado en la calle. Camina bastante rápido. Mañana. Yo tampoco. ninguna. Se abrazaron en el frescor del naciente atardecer. Lo citó para al cabo de tres días. Pero. su andar es suelto. Tatiana preguntó si él podía decirle algo respecto a su situación. he apagado las luces de la habitación con el fin de permitir a Lol alejarse del campo y regresar a la ciudad sin peligro de encontrarme. y yo podría. qué lastima de repente. —¡Ah! No deberías hablar así. Mientras dormía. Pero inútilmente. hermoso. No estoy de servicio en el hospital. creía ella. Está en el bulevar que bordea la casa. sola en ese campo. doy la vuelta al campo de centeno. se tendió a lo largo de Tatiana Karl. La busco. Le dejó en ese descanso. No era aquella a quien él hubiera podido amar. no deberías hacerlo. Una camarera. de un modo que no podía demostrar ante nadie. oigo una risa de niña procedente del césped al que da la sala de billar. ninguna otra. después emprendía de nuevo la marcha. voy. Se lo dijo a Tatiana: —¿El olor del centeno? Ella lo olía. ¿sale? Helo aquí. en el campo. que no creía que el cambio fulminante de Michael Richardson influyera para algo en esta decisión. a doscientos metros de ésta. El coche de Jean Bedford nunca está. Aparco el coche y la sigo a pie. se fija en mí. El perfume del centeno entraba por la ventana abierta. qué peligro! Tatiana Karl se lamentó. Lleva su abrigo gris. Tonta . Avanzo lentamente por las calles principales. se acurrucó contra él. Al contrario. El domingo. ninguna risa de niña. a pie. sólo hay dos niñas. con el terror de que se negara. Tatiana y yo. es un jueves. Pero. luego dos risas que se mezclan. en delantal blanco. durante horas. Nunca la abordaré. Regreso al coche. Me marcho. si no soy capaz de esperar. Tatiana me recuerda la invitación de Lol para pasado mañana. Allí está. el campo está vacío. Me marcho. joven y bastante hermosa. —Quiero volver a verte —dijo él—. le habló: —¡Esas palabras! ¡Deberías callar esas palabras. a tal hora». lunes. se me ocurre la idea de que quizá se encuentre por el barrio de Tatiana. enfila por un camino que desemboca en el césped. pues. Prosigue. ella sólo viene aquí cuando estamos nosotros. Beach. su suficiencia inviolable. Cuando se ha marchado. Reconocí el abrigo gris. aparco el coche. a veces disminuía el paso hasta detenerse. Un día me separa de ella. agotado. provocar un encuentro. No está en ningún sitio. Su casa siempre aparece igual. que se hallaba a mil leguas de allí. no lo llevaba en el campo de centeno. y esperó que la tomara una vez más. Volví a la ventana. Gira a la derecha. el sombrero negro sin ala. Era más alta que en su casa. ¿empobrecidas de sentimiento? Aquella noche. recobró. con los vanos abiertos. Desde el umbral de la puerta. allí. dijo Tatiana. ¿no hubiera podido serlo. Vuelvo a pasar por delante del cine delante del que me encontró.

desde los primeros instantes de nuestro encuentro. Tahla. Aunque no pase nada avanzamos hacia algún fin. simplemente. de la que todo su ser debía de estar inflamado: la alegría de estar allí. Quisiera actuar. Ella no reclama palabra alguna y podría soportar un silencio indefinido. Dice muy quedo. con una sonrisa encantadora. que nunca le desvelará. inclinada hacia adelante: —Tatiana. Al ver que miro el vestido. rodeada de mesas vacías. Me ha sonreído. Casa de vanos abiertos. Ha creído que me equivocaba respecto a la pregunta. Se ve debajo de la gabardina gris. Es mañana. Digo: —Nunca he esperado tanto ese día en que no pasará nada. frente a él. sin duda. ya estaba allí. —Te he buscado. llevar una vida normal. cuando ha alzado la mirada. Está angustiada. se quita del todo la gabardina gris. —Nos vimos el martes. él lo sabe. —Paseo —dice ella—. lo hubiera hecho yo. sueltos. Somos dos ante su pregunta. no sabe lo que seguirá. Una vez más creo que podría detenerme ahí. Ha elegido este lugar. su confesión. Es un salón de té cerca de la estación de Green Town. distinta de la que le conozco. me muestra sus brazos desnudos. Se queda en el salón. Todavía no había mucha gente. circulan a su alrededor. ¿olvidé decírtelo? Doy largos paseos cada día. Las ventanas se iluminan en el primer piso. incluso antes. . en un secreto que le implica. este salón de té. sangran. mantenerme ahí. con gentileza. Se levanta. Me ha acogido casi amablemente. Pero. Ha vuelto a ponerse el mismo vestido blanco que llevaba la primera vez en casa de Tatiana Karl. Las niñas tampoco le dirigen la palabra. La he visto enseguida. desde el fondo del salón de té. Las carnes se desgarran. Está ahí. Sigue: —¿Cómo estaba Tatiana? Si ella no hubiera hablado de Tatiana Karl. dice Tatiana. Stein. Por la noche. decir. sé.invitación. Y. Tres niñas. No he dudado de que se trataba de una pregunta. tarde. desde S. caminando por las calles. loca. Acepto. Cuando llegué. he descubierto una alegría bárbara. no habla a las niñas. todavía es pronto. Sus cabellos. —Nos dirigimos hacia algo. sola. cuando ésta se rompe. Ya lo sabía. Sólo sé algo sobre la inmovilidad de la vida. apaga. con esa belleza que avanzada la noche. convencional. inteligible para Lol V. —Tatiana es admirable. verdad? Experimento la sensación de que casi se ha alcanzado un sueño. ese domingo por la noche. Una a una —permanezco allí durante bastante rato— las niñas la besan y se van. desabrochada. —Se lo dijiste a Tatiana. Me callo. Ya acepté el martes. desaparece. en coche. Así. No la llamo. —¿No puedes prescindir de ella. El violín de Jean Bedford. ocupadas en no sé qué. en la misma postura. De repente. he aquí que se sonríe a sí misma. Sólo verla me hunde. pronunciar un largo gemido hecho de todas las palabras fundidas y devueltas al mismo magma. ausente. Pregunta con un suspiro: —¿Cómo? No he contestado enseguida. Green Town está a menos de una hora. El verano está en sus frescos brazos. le arranqué cuatro días antes. tenerla bajo la mirada. sentada en el salón. vuelvo otra vez delante de su casa. No se mueve. —¿Cuál? —No lo sé. Se torna hermosa. lo que provocará la respuesta. Se diría que quiere hacer como los demás. Así.

Digo: —Quisiera. incluso incumplido. El instante no se ha deslizado ni hacia la victoria ni hacia la derrota. que regresan al oleaje contenido de las lágrimas de su cuerpo. palidece. Lol reprime sus lágrimas. Tatiana. lo conoce mejor que la propia Tatiana. Formo parte de una perspectiva que está a punto de construir con una obstinación impresionante. Repito: —Única en mi vida. puesto que te amo. vuelvo a mirarla. Sus párpados aletean bajo el afecto de una luz demasiado intensa. poco a poco. entra. No acudo en su ayuda durante esa irregularidad de su ser. de su deseo. Le sonrío. única en tu vida. Espero. —Sí. siempre en el mismo estado ignorante y a la vez advertido de un futuro que sólo ella nombra sin conocerlo. Su cara cambia. Dejo de mirarla durante el tiempo que dura el final muy largo de ese instante. pero del lado que ella no quiere. —Pero Tatiana está ahí. —Pero. sólo el placer. Stein: Tatiana se quita sus ropas y Jacques Hold la contempla. Después. Lo sé. ya verás. La he cogido del brazo. —Pequeña Tatiana. cada vez mejor. caminemos. ha pasado. no lo logra. No pregunta nada. Sin embargo. al borde de su expresión culminante. contempla detenidamente esos claros de un blanco que se matiza en los contornos de las formas. Somos dos a ignorar. todo irá mejor entre Tatiana y tú. —Tatiana llegó un poco más tarde que yo a la habitación. su aspecto de remordimiento y de vergüenza mal entendida. derrumba las puertas. Hemos paseado por el bulevar. Cuenta a Lol V. ama a quien debe amar a Tatiana. —Es necesario —dice. La palabra cruza el espacio. está desbordada por el desenlace. yo lo hubiera pronunciado en su lugar. Tengo algo que decirte. donde había poca gente. mira con interés a la que no es su amor. El instante se acaba. Baja la voz. —Ven.despiertan. No digo nada. no lucharé. Nadie ama a Tatiana en mí. ¿Cómo saber que sabe? ¿Que está segura de que la descubrí detrás del centeno? ¿Por qué no pregunta? Prosigo: —Cuando llegó presentaba ese aspecto meritorio. —También yo quisiera —dice. Pero ayer tenía unas ganas locas de tener a Tatiana conmigo. que. no se ha coloreado de nada. Lol ha posado la palabra en mí. por el contrario. por detrás de la estación. pero tú y yo sabemos qué enmascara eso en Tatiana. ya sabes. Hay en sus párpados el sudor cuyo sabor conozco desde la otra noche. A veces lo hace adrede para intentar hacerme creer que no vendrá. Dice: —Y dentro de un tiempo. ese cuerpo insaciable cuya existencia le resulta indiferente. Ya ha explorado ese cuerpo. Contesto: —No puedo prescindir de ella. Ella intenta escuchar un estrépito interior. sea . A cada prenda de ropa caída reconoce. y añade—: ya. que será la de la felicidad. negador. Reprime un sufrimiento muy intenso en el que no se hunde. Las lágrimas llenan sus ojos. soporta con todas sus fuerzas. Es lo que digo al hablar de ella. ¿qué haríamos con eso? Comprendo su veredicto. es imposible. Ama. Nadie. busca y se posa. Puedo ponerme en su lugar.

Contesto: —Sí. Fue necesario hacer callar de nuevo a Tatiana bajo la sábana. Estaba sorprendida. En el momento de separarse pregunta a Jacques Hold si ha vuelto a ver a Lol. la coloca como quiere. Muy detalladamente describe a la mujer delgada vestida de negro. tristemente: —Tatiana tiene siempre tanta prisa. me falta a cada instante. como de talco. —Es para ti. se inmoviliza. siento su rostro. Respira contra mi pecho. Pasa al lado de la respuesta. Reconocía la ausencia. —Tatiana no comprendería —dice. más que de costumbre. Aunque no haya nada convenido entre ambos respecto a ese asunto. mucho placer. debo de hacerle daño. qué maravilla! ¡Debe de ser extraordinario! Esa cita proporcionó a ambos. el olvido está ahí. y volviendo a menudo sobre los mismos. contemplando el bulevar: —No tengo medios para saber qué sucedió entre Tatiana y tú en aquella habitación. sea del lustre solar. ya. cómo se deja hacer Tatiana. perdió la razón. incluso. Ya no veo su rostro tan dulce. Stein. ocultos. pregunta muy por lo bajo: —¿No soy yo. yo inventaría a Dios si fuera preciso. la endereza.del azul arterial puro. el baile del Casino municipal donde Lol. dice Tatiana. Cuando tú me lo cuentas es distinto. . Stein debajo de la sábana que la cubre. —¡Ah. —No puedes imaginártelo —dice Lol. suelta un gritito. y la pareja que formaba con Michael Richardson. decide mentir a Tatiana. a un soplo. Me inclino. está ahí. Tatiana cuenta con muchos detalles. —Contrariamente a nuestra costumbre. con la cabeza oculta? La abrazo. permití que se marchara primero. asombrados. Apagué la luz de la habitación. su gráfica diáfana. incluso más tarde. —Tatiana dice algo —murmura Lol V. la del amor. Pero enseguida. espera el enviscamiento en el olvido. separa los miembros o los junta.. cómo tenían aún fuerzas para bailar. verdad. Caminamos junto a un muro. Y he aquí que la idea de su ausencia se convierte en algo insoportable. dicen. Le confieso la torturante idea que se me ha ocurrido. a Tatiana y a él. Exhala un perfume infantil. indagadores. La contempla hasta perder de vista la identidad de cada forma. Tatiana debajo de la sábana. Dice. Jacques Hold esconde el rostro de Tatiana Karl bajo las sábanas y así tiene el cuerpo decapitado en su mano. volvió a empezar. —¿Por qué iba a irme? Me he excusado. la suelto.. Anne-Marie Stretter. para su entera satisfacción. Pero no he podido remediar el horror. No lo comprendía. entra en ella. —Pronuncia tu nombre. Si fuera conveniente para ella. no experimentaba nada parecido. justo el tiempo de decir otra cosa. contempla intensamente su belleza irreversible. cuán absolutamente asombroso era ver que aquella costumbre aún había podido subsistir en ese huracán de la noche que parecía haber expulsado de su vida toda costumbre. de todas las formas e incluso la del cuerpo entero. No inventé. Le da la vuelta. —¿No dice nada más? —Habla de Lol V. Lol se detiene. Permanecí a oscuras durante un buen rato. Nunca lo sabré. sus ojos casi siempre asombrados. la ausencia de ayer. Empieza a caminar.

La tranquilizo. con una sonrisa de una confianza vertiginosa. haga lo que haga. algo parecido? No. Lol ha perdido el tren que se había prometido coger. —La vida de Tatiana ya no cuenta. No la cojo entre mis brazos. —Dime una palabra para decirlo. La abrazo. No la ha creído. Se vuelve y dice en voz alta. me devuelve mis besos. de la que ni siquiera supiera el nombre. ya. Los trenes pasan. nunca le he dicho que se trataba de otra cosa. Pero se aparta. A lo largo de diez años. Sus labios están frescos. Ellos se me llevaron. Ya no estaba en mi lugar. No nos separamos. no debe de haber hablado nunca acerca de esa amenaza. lo sé. —Jean Bedford cree haberme salvado de la desesperación. casi fríos. sobre todo su marido. —Cuando digo que dejé de amarlo quiero decir que no puedes imaginar hasta dónde se puede llegar en la ausencia del amor. No pregunto sobre qué se basaría ese temor. nunca se lo había dicho. ¿me dejarán pasear? —Te esconderé. dispuesta a que se la lleven. nunca se lo he desmentido. No la suelto. Frunce ligeramente el ceño y el gesto es tan inhabitual en ella. —Aún es más que eso. Pregunto: ¿Siempre has regresado? He hablado con naturalidad. —Es una sustitución. —No la conozco. Suspira. Se debe a que ella no le ha hablado tan claramente como hubiera deseado. Se acurruca. ¿Acaso le habrá dicho. se cree que no es imposible que un día recaiga. ya antes.. —Pero no se tiene miedo. Voy a llevármela ahora mismo.. —choca contra la palabra que no encuentra—. —No. No lo dice. Le ha dicho que cree que todo termina entre ambos. —A veces tengo miedo de que eso vuelva a empezar. pero no se ha equivocado respecto al repentino cambio de mi voz. —Pero si un día yo. lejana. —Quisiera quedarme contigo. La tengo sobre los labios. mira al suelo. para mí.Ha hablado con su marido. —¿Se equivocarán? —No. que me alarmo. Es una palabra. Habrá que demostrar a los demás que tienes razón. para siempre. —No comprendo quién está en mi lugar. Estamos sentados en un banco. —No cambia. Me habla. —Sé que tú. . —¿Querías verles? Cojo su boca. Dice: —Lol siempre ha regresado excepto con Jean Bedford. cálida. —¿De qué? —Dejé de amar a mi novio desde el momento en que la mujer entró. más que la de una desconocida. La atraigo hacia mí. —Sí. lo comprenderás. Se lanza a una larga digresión sobre un temor que la asalta: a su alrededor. en ese momento.

Tatiana Karl. —Podrías amar también a Tatiana —dice—. músicos sobre todo. sin una palabra. No tengo cita con ella. toda huella de sentimiento queda excluida. Luego: «Al fin me decidí. Se despereza. Tatiana nos mira alternativamente. Añade: —No comprendo lo que ocurre. —Y luego empiezo de nuevo a respirar —dice. El salón. dice Lol. fuera. Una dama de edad avanzada.—¿Por qué no? —Tatiana. la comida tuvo lugar en casa de Lol. Las tres personas invitadas la tratan con una familiaridad afectuosa. Dormí mal. Lol V.. En toda la velada no se ha tomado la molestia de explicarnos. Tatiana pregunta a Lol dónde pasará las vacaciones. para Tatiana. que sólo el día disipa. Se formulan preguntas a la dueña de la casa. Así pues. de que ya no le permitan salir sola por S. La mujer joven habla con Pierre Beugner. sería igual. —Es cierto. ¿por qué? Se crea un aparte entre la dama de avanzada edad y Jean Bedford. —Sería igual para. la conversación se generaliza. Su silencio. —En determinado estado. Permanecemos inmóviles. Me dice sin moverse. Tatiana parece impaciente por llegar al final de la cena. Seguimos casi completamente callados. ríe. Cuando me callo de una determinada manera. En el momento en que cogía el tren me dijo que la fijaríamos esta noche. está inquieta.. sus dos hijos. en casa de Lol.». Se está con ella más amable de lo . ¿Lo has notado? —Lo he notado. Lol ha reunido a todos sus conocidos. Bridge. Tatiana me ha telefoneado esta noche. nuestros rostros apenas se tocan.. siempre con el mismo temor. de que se enteren de algo. Espero. La cena es relativamente silenciosa. he de ver a Tatiana. Oigo: «París en octubre». Callemos un momento. debe de constatar que ha desaparecido la atención que nos prestábamos la otra vez. desconocidas para Beugner y para mí. como un solterón— no me ha hablado más de Lol. mucho rato. Después de nuestra última cita en el Hôtel des Bois —voy a menudo a comer a casa de los Beugner. Si Jean Bedford tiene amigos. profesora en el conservatorio de música de U. Creo que tiene algo que preguntar a Lol. Stein y yo nos encontramos de nuevo: callamos. Oigo: «Si los jóvenes conocieran la existencia de nuestros conciertos llenaríamos la sala. resulta evidente. no te amo. A ratos. El jueves. sé por Tatiana que los ve sin su mujer. Pregunto: —¿Por qué esa cena dentro de dos días? —Es necesario. Ayer busqué a Lol sin encontrarla ni por la ciudad ni en su casa. donde permanece con sus hijas después de cenar. Están invitadas otras tres personas. Soy el último en llegar. a las cinco.. Tahla. En Francia. Pero. Se lo digo. aparentemente muy esperado por Jean Bedford. ni siquiera mediante una lejana alusión. por qué nos ha reunido.. con desánimo.. créame». no llegará hasta después de cenar. Callamos de nuevo. ¿Por qué? Debemos de ser las únicas personas a quienes conoce lo suficientemente como para invitarlas a su casa. Lol no hace ningún esfuerzo para evitarlo. lo oímos. un joven y una joven cuyo marido. El ruido de los trenes se funde en un solo clamor. quizá no se dé cuenta. no se iluminó.

entre Pierre Beugner y yo. como si fuera a plantearme una pregunta que no llega. tan cercana. Se inmoviliza bajo el peso de un pesar. de ese parque donde han crecido sus hijas. de versiones desconocidas. Durante un tiempo muerto de la cena. Se ha apartado. algo pasa en su mirada. Lol se queda atónita. de pronto punta acerba. sin mirada. que en U. pronuncia . La mentira ha vuelto a taparse. —Hay que destruir las casas cuando se dejan. —¿Hay otra vez niños en el jardín? La he sentido a mi derecha. Lo ha dejado a los nuevos propietarios en un estado perfecto. ¿No le aburre esa casa?. La gente lo hace. Lol está a mi derecha. esta noche. quizás. Le hablan porque hay que hacerlo. de lo que sus frases o sus respuestas exigen. de los pájaros salvajes de su vida. una mano me separaba de su rostro. Bridge. un modo de decir que se encuentra más a gusto aquí. salvajes. en S. Ama a Lol. del jardín. surgida de la nebulosa general. Sobre todo. No se olvida de Lol aunque habla de sus conciertos con la vieja dama. Tatiana va de la versión de la enfermiza distracción de Lol a la de un gesto no del todo inconsiderado —cuyo sentido ignora. ríe. a lo largo de diez años de su vida. He recuperado la calma. De repente avanza su rostro. riendo. Sin duda. en público. sin embargo. Y así. que se trata de una broma. Stein ejerce sobre ambos más bien me alejaría de él. entre ellos — no es el menor— el de estar amenazada. ha permitido organizar a Lol. Dicha inquietud. Desea una interrupción en la sempiterna repetición de la vida. ¿se acusa esta noche más que de costumbre? No sé. milagrosamente preservada en su diferencia con quienes se lo ofrecieron. lo he sentido visible y visto. la considero una confirmación de lo que Lol me dijo acerca de su marido: ni Jean Bedford ni nadie sospecha nada. ¿se precipitan?. ¿esa casa. Pero desposeído de ella. Entonces se me corta la respiración. La frase queda sin terminar. prosigue. consistiría en impedir que su mujer resbalara en una frase peligrosa. dice. su única preocupación. Si teme a alguien es a Tatiana Karly lo observo con frecuencia. —¿Y los macizos que he planteado antes de irme? —Lo siento. Lol. Durante diez años a Lol le concedieron ese parque con el fin de que esté aquí esta noche. por Tatiana Karl.necesario. ¿de qué?. pero temen sus respuestas. mi amor ha sido visto. ¿se apacigua? Contesta que ignora haber habitado. responde: —Hay niños en el jardín. me he dado perfecta cuenta de que ha notado la insistente mirada de Tatiana dirigida a su mujer. La anciana dama le comenta a Lol. Parece haberse ocupado mucho. punta fija del amor. después el viento de ese vuelo. Son tremendos. No creo que la conozca mucho más que por el rumor de su antigua locura. Cree proteger a su mujer. como un estremecimiento. es probable que siga así: afable. muy despacio. Pero Tatiana aún ha dudado. constante. en la que deben de vivir todos sus allegados. Lol se ríe. con amable ironía. La anciana no ha visto nada. que otros podrían necesitar las viviendas dejadas por ustedes. Tahla. sin expresión. No ve con buenos ojos esa velada que. No hay comentarios. grande y hermosa de U. todos la observan. Los amigos músicos hablan de los parterres y de los árboles dedicándole muchos elogios. Me contagia su risa y luego se la contagia a Tatiana. En esta dulce amabilidad —practicada también por su marido— veo signos de la inquietud pasada y futura. uno se ahoga porque hay demasiado aire. hacia mí. Se habla de la última casa de los Bedford. salida. debe creer que tiene una mujer llena de encantos inesperados. Lol también. al parecer. Tatiana lo ha notado. Bridge? Lol no contesta enseguida. Si no es así me tranquiliza. La atracción — ¡qué extraño! — que Lol V. pregunta a la dama que se halla al otro lado de la mesa. Pasan un par de segundos. ¿qué sabemos nosotros?. a pesar mío. mientras planea la evidente absurdidad de la iniciativa esterilizante de Lol. le pregunta la joven. que la atraviesan de parte a parte.

bien: S. Tahla, U. Bridge. Ríe un poco demasiado, da demasiadas explicaciones. Sufro, pero poco, todos tienen miedo, pero poco. Lol calla. Tatiana confirma, seguramente, su versión de la distracción. Lol V. Stein está todavía enferma. Dejan la mesa. El marido de la joven llega con dos amigos. Sigue ocupándose de las veladas musicales que Jean Bedford había creado en U. Bridge. No se han visto desde hace mucho tiempo, hablan con gran entusiasmo. El tiempo deja de languidecer, somos los suficientes como para que las idas y venidas de unos hacia otros pasen desapercibidas a la mayoría de los presentes excepto a Tatiana Karl. Quizá no haya sido por atolondramiento por lo que Lol nos ha reunido esta noche, quizás haya sido para vernos juntos, a Tatiana y a mí, ver en qué situación nos hallamos después de su irrupción en mi vida. No sé nada. Lol se halla prendida en un movimiento envolvente de Tatiana. Pienso en la noche en que Jean Bedford la conoció: Tatiana, mientras le habla, le cierra el paso con la suficiente destreza como para que Lol no se dé cuenta de que no lo franquea, Tatiana le impide así ir hacia los otros invitados, la libera de su grupo, se la lleva, la aísla. La maniobra ha durado unos veinte minutos. Lol parece bien donde está, con Tatiana, en el otro extremo del salón, sentada en una mesita entre la escalera y el vano de la ventana a través del que yo miraba la otra noche. Esta noche las dos lucen trajes oscuros que las estilizan, las hace más delgadas, menos distintas la una de la otra, quizás, a los ojos de los hombres. Tatiana Karl, al contrario del peinado que lleva con sus amantes, lleva hoy uno flexible, hacia atrás, casi hasta rozar la espalda en una mata recogida, pesada. Su vestido no ciñe su cuerpo como los austeros trajes sastre de las tardes. El traje de Lol, al contrario del de Tatiana, creo, se ajusta a su cuerpo y le presta, aun más, esa sabia rigidez de colegiala crecida. Se peina así, un moño prieto por encima de la nuca, desde hace quizá diez años. Creo que esta noche va un poco demasiado maquillada, sin esmero. Reconozco la sonrisa de Tatiana cuando consigue tener a Lol para ella. Espera la confidencia, la espera flamante, conmovedora pero equívoca, lo bastante torpemente engañosa como para que ella la comprenda perfectamente. Al verlas así juntas se creería fácilmente que Tatiana Karl es, junto conmigo, la única persona que no cuenta en absoluto con la extravagancia latente o manifiesta de Lol. Lo creo. Me acerco a su isla. Tatiana aún no me ve. Por el movimiento de los labios de Tatiana he comprendido el sentido de la pregunta planteada a Lol. En ellos se leía la palabra felicidad. —¿Y tu felicidad? ¿Y esa felicidad? Lol sonríe hacia mí. Voy. Aún me da tiempo para acercarme. Estoy en diagonal respecto a Tatiana, que sólo mira a Lol. Avanzo silenciosamente, me deslizo entre los demás. He llegado lo bastante cerca como para oír. Me detengo. Lol, sin embargo, aún no contesta. Alza la mirada hacia mí con intención de comunicar a Tatiana mi presencia. Ya está. Tatiana reprime rápidamente una cierta irritación: quiere verme en el Hôtel des Bois, no aquí con Lol V. Stein. Desde lejos presentamos los tres una indiferencia aparente. Tatiana y yo acechamos la respuesta de Lol. El corazón me late deprisa y temo que Tatiana descubra, sólo ella puede hacerlo, ese desorden en la sangre de su amante. Casi la rozaba. Retrocedo un paso. No ha descubierto nada. Lol va a contestar. Me lo espero todo. Que acabe conmigo de la misma manera que me ha descubierto. Mi corazón se aplaca. —Mi felicidad está aquí. Lentamente Tatiana Karl se vuelve hacia mí y, sonriente, con una notable sangre fría me toma por testigo de la forma de esta declaración de su amiga.

—¡Qué bien lo ha dicho! ¿Lo ha oído? —Lo ha dicho. —¡Pero que muy bien! ¿No le parece? Entonces Tatiana escruta la estancia, la ruidosa reunión del fondo del salón, esos signos exteriores de la existencia de Lol. —Desde que te he vuelto a ver pienso mucho en ti. Con un movimiento infantil Lol sigue con la mirada la mirada de Tatiana alrededor del salón. No comprende. Tatiana se torna silenciosa y tierna. —Pero, ¿y Jean? —dice—. ¿Y las niñas? ¿Qué harás? Lol ríe. —¡Las mirabas! ¡Era eso lo que mirabas! No puede detener la risa. Tatiana acaba también por reír, pero dolorosamente, no interpreta ya la mundana, reconozco a la que telefonea de noche. —Me das miedo, Lol. Lol se sorprende. Su sorpresa apunta claramente al miedo que Tatiana no confiesa. Ha desvelado la mentira. Ya está. Pregunta gravemente: —¿De qué tienes miedo, Tatiana? De repente, Tatiana ya no oculta nada. Pero sin confesar el verdadero motivo de su miedo. —No lo sé. Lol contempla el salón y explica a Tatiana algo distinto de lo que ésta hubiera deseado saber. Insiste, Tatiana ha caído en su propia trampa, acerca de la felicidad de Lol V. Stein. —No deseaba nada, ¿comprendes, Tatiana? No deseaba nada de lo que ocurre. Nada importa. —Y si lo hubieras deseado, ¿acaso no sería todo igual ahora? Lol medita y su aspecto de reflexión, su simulado olvido posee la perfección del arte. Sé que dice cualquier cosa: —Es igual. El primer día era igual que ahora. Para mí. Tatiana suspira, suspira profundamente, se lamenta, se lamenta, al borde de las lágrimas. —¡Pero... esa felicidad, esa felicidad! ¡Dime, dime algo de ella! Digo: —Lol V. Stein la debía cobijar ya en su interior cuando la encontró. Tatiana se ha vuelto hacia mí con la misma lentitud de hace un instante. Acaba de levantarse el telón del tormento de Tatiana Karl. Pero, curiosamente, su sospecha no recae de inmediato en Lol. —¿Cómo sabe esas cosas de Lol? Quiere decir: ¿cómo las sabe en lugar de una mujer?, ¿de una mujer que podría ser Lol? El tono mordaz y sordo de Tatiana es el mismo que utiliza a veces en el Hôtel des Bois. Lol se ha levantado. ¿Por qué ese terror? Hace un gesto de huida, nos dejará a los dos aquí. No se puede hablar así, no se puede. —Perdón —dice Tatiana—. Jacques Hold, desde hace unos días, está sumido en un curioso estado. Dice cualquier cosa. Por teléfono me ha preguntado si concibo una posible relación no de amor, sino amorosa, entre nosotros, más adelante, más adelante. —Tú puedes actuar como si fuera posible que, algún día, esforzándote un poco, encontraras algo nuevo en mí, cambiaré de voz, de vestidos, me cortaré el pelo, no quedará nada. No desistí de lo que sostenía. Le dije que la amaba. Me colgó. Lol está tranquila. Tatiana le suplica de nuevo. —Dime algo sobre la felicidad, dímelo. Lol pregunta, sin irritación, amablemente:

—¿Por qué, Tatiana? —¡Qué pregunta, Lol! Entonces Lol piensa, su rostro se crispa, y, con dificultad, intenta hablar sobre la felicidad. —Fue la otra noche, a la hora del crepúsculo, pero cuando el sol ya se había puesto. Hubo un instante de luz muy intensa, no sé por qué, un minuto. No veía el mar directamente. Lo veía ante mí en un espejo situado en una pared. Sentí una tentación muy poderosa de ir hacia él, de ir a contemplarlo. No sigue. Pregunto: —¿Y fue? De eso Lol se acuerda instantáneamente. —No. Estoy segura, no fui a la playa. La imagen en el espejo estaba allí. Tatiana se ha olvidado de mí en favor de Lol. Le coge una mano, la besa. —Dime más, Lol. —No fui a la playa — dice Lol. Tatiana no insiste. Ayer, durante el día, Lol hizo un viaje rápido a orillas del mar, por eso no la encontré. No ha dicho nada. La imagen del campo de centeno vuelve a mi pensamiento, brutal, me pregunto hasta la tortura, me pregunto qué espero aún de Lol. ¿Qué? ¿Estoy, estaré, pues, engañado por su propia locura? ¿Qué ha estado buscando a orillas del mar, donde yo no estoy, qué pasto lejos de mí? Si Tatiana no plantea la pregunta, la plantearé yo. La plantea. —¿Dónde fuiste? ¿Se puede preguntar? Lol dice con el ligero pesar de dirigirse a Tatiana Karl, o me equivoco otra vez: —A T. Beach. Jean Bedford, sin duda para romper la unidad de nuestro grupo, pone en marcha el pick-up. No espero, ya ni siquiera me planteo la cuestión, no calculo qué será lo más prudente, invito a Lol. Nos alejamos de Tatiana, que se queda sola. Bailo demasiado despacio y, a menudo, mis pies se anquilosan, fallo los tiempos. Lol, distraída, se acopla a mis errores. Tatiana sigue con la mirada nuestra penosa evolución alrededor del salón. Por fin, Pierre Beugner va hacia ella. Bailan. Hace cien años que tengo a Lol entre mis brazos. Le hablo de manera imperceptible. Gracias a los cambiantes movimientos de Pierre Beugner, Tatiana queda oculta, así no puede vernos ni oírnos. —Fuiste a orillas del mar. —Ayer fui a T. Beach. —¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué? ¿Por qué fuiste allí? —Creía que... No termina. Insisto, con dulzura. —Intenta decírmelo. Que... —Lo habrías adivinado. —No puede ser, tengo que verte, no puede ser. Aquí está Tatiana. ¿Ha notado que he repetido algo de manera precipitada? Callamos. Después, estamos de nuevo únicamente bajo la mirada tibia, un poco, aunque sólo apenas, intrigada de Jean Bedford. Lol está extraviada, entre mis brazos, de repente no me sigue, está torpe. —Si quieres iremos juntos a T. Beach, pasado mañana. —¿Cuánto tiempo? —Un día, quizá. Tenemos que encontrarnos en la estación, muy pronto. Me dice una hora determinada. Tengo que

interminable. su tregua. al Hôtel des Bois. quiere volver a ver. que nunca conoceré. sino la expresión de sus rostros mientras bailan. ¿has visto esa ausencia. sé hundirle en mudos y tristes embotamientos. —Si los observaras con atención. le gustan. interminable. ¿Debo hacerlo? Invento. No creo haberle visto observar nunca conmigo ese silencio que observa con Lol V. Están al otro extremo del salón. Pierre Beugner es su regreso. . ni cortés. lo más sorprendente no es su torpeza. Tatiana reemprende su vigilancia. La oprimo contra mí. creo. sentimiento que arrastra y que arrastrará hasta la muerte. desea. —Habrá que acabar de una vez.hablar con Pierre Beugner para ponerle al corriente de mi ausencia. Invento: Tatiana habla a Pierre Beugner: —Será necesario que hable de Lol con Jacques Hold. —¿Tú crees? ¿Y ella? ¿Se presta a ese interés? Pierre Beugner la consuela. debo reconocerlo. De pronto. Stein aún está enferma. nada deje adivinar un poco la naturaleza de la pregunta planteada o de la respuesta que va a dársele. ni molesta y que es —Tatiana tiene razón— la de la observación rigurosa de una reserva sofocante. piensa Tatiana. Sobre todo cuando Jacques Hold habla a Lol y ésta le contesta sin que nada se modifique en dicha reserva. Tatiana se impacienta un poco pero no lo demuestra. la aparto un poco para ver sus ojos. y me condujo. Estoy acostumbrada. He sentido un «ah» cálido en mi cuello. sosegadamente. sí! Le he hecho daño. ha ido hacia algo más vago. mi vida. la leve fisura que Lol oye siempre en la voz de su mujer. Todo me abandona. que ahora no es tan flagrante. en ausencia de Pierre. Lol baila de nuevo. con el oído pegado a la pared. se eclipsa más a medida que lo dice. ha resistido todos los vientos. su casa es más sólida que cualquier otra. mi vida. quiere impedir que el sufrimiento. La primera y última obligación que resulta impensable que Tatiana eluda en su vida. Otro disco ha sustituido al primero. aparte de ese interés del que te hablaba. una tarde. irá hacia algo. Soy yo quien paga su intimidad en ese momento de su existencia. sin que nunca se comente entre ellos. adquiera consistencia. Qué callados siguen. —Pobre. Invento: Esta noche. empañada ahora. ¿Cuándo? No contesta. nadie nos observa. aún la veo. me sigue. Stein. en la mesa? ¡Qué impresionante! Y sin duda es eso lo que le interesa a Jacques Hold. aún naciente. Debo de tener un poco de fiebre. Los veo: una transparencia me contempla. su única constancia. La transparencia me ha atravesado. algún día. ¿eh? —¡Ah. Cuando Tatiana no lo ve. ni siquiera la primera vez que vino a buscarme. están unidos. no se resiste. ni amable. Dejo de ver otra vez. los abandona con pena. Dice: —No he notado nada entre ellos. es regresar siempre. Pierre Beugner percibe. sin pronunciar palabra. —Lo haré. Las parejas no se han separado. ¿Se equivoca Pierre Beugner acerca de la verdadera intención? Da a Tatiana un amor de vuelta de muchas pruebas. He aquí lo que desconozco: el hombre que se eclipsa. ¿qué quieres que haga? Pierre Beugner estrecha a su mujer entre sus brazos. —Lol Valérie Stein. dice que ama. Pierre Beugner dice: —Lol V.

Stein le es completamente indiferente. apresurada. Apenas escucha lo que le dice. la encoge. En el fondo de esa sonrisa hay ahora una certeza. entonces la verdad se hará. lo he cometido. rodábamos ya hacia T. Lol V. qué te pasa? Con indecencia. en voz baja. al percibir de repente las aristas vivas. sufre un vértigo y afluye el pensamiento de la muerte. Stein?. Tatiana me habla de Lol. por primera vez a lo largo de sus relaciones con Jacques Hold. Stein esta noche: las cosas se perfilan a su alrededor y. una advertencia de que mañana. y le he hablado. ¿de qué habla? No he mentido.Lol me contesta: —Si se supiera cuándo. Creía en la posible existencia de un tiempo que se llenara y se vaciara alternativamente. he cometido ese crimen. Tatiana alza la mirada hacia su amante en presencia de su marido. también he cometido ese crimen. llega. —Pero. está confundida. agua fresca. que dan vueltas. El baile ha terminado. abre compuertas de sudor en la densidad de la suntuosa melena. Es el momento. Parece ser la única en no haberlo notado. es sufrir. Se detiene. —¿Por qué T. Invento que Pierre Beugner miente. que se atestara y se desatestara. Beach otra vez? —Por mí. hace vacilar el pesimismo de ayer: ¿quién sabe?. bien. quizás el estandarte blanco de los amantes del primer viaje pase muy cerca de mi casa. —¿Por qué hacer ese viaje ahora? —Es verano. ve el dolor de Tatiana. aún lo cree. —Puedo equivocarme. podría tranquilizar a observadores menos exigentes que Tatiana y Pierre Beugner. por doquier el sentimiento. Quizá todo sea perfecto. que llega. los restos que se arrastran por doquier en el mundo. Ella no debe saber nada. He bailado con la mujer de U. que se extiende sobre esta quemadura. me pide que baile con ella la pieza que se inicia. lo creerá siempre. ¿Desearía Lol que entre Pierre Beugner y Tatiana sucediera lo que invento? —¿Quieres? —Sí. Lo que creo acerca de Lol V. se resbala sobre esa grasa. Beach. ¿no es un asunto de ella? La única novedad para Tatiana traicionada. Dado que no le contesto. y que además esté siempre dispuesto a servir. ¿qué ocurre. Los discos pasan por sus manos. Stein. Pero. —No lo sé. y tan cerca que él podría posar los labios en sus . jamás curará. ¿Qué verdad? Tatiana suspira. durante horas. Pierre Beugner me sonríe con cordialidad. la tenía a mi lado. que llega a recubrir esta vergüenza. Invento que esta novedad retuerce el corazón. Tatiana se abre paso entre el grupo. Bridge. ¿habría descubierto yo solo lo que me interesa de Lol V. —Son invenciones tuyas —le dice a su mujer—. priva a la mirada de su soberbia desolación. —Además hay que darse prisa. He olvidado a Tatiana Karl. me explica. Bailo con Tatiana Karl. Lol está sentada cerca del fonógrafo. ¿no es ella quien me lo ha señalado?. Y Tatiana ha debido de estar segura de que se trataba de Lol V. —Cuando Lol habla de la felicidad. seré despedido de su servicio en el hospital departamental. con alivio. Tatiana desconfía. Casi mundana. parece desanimada. Tatiana Karl se halla sitiada por la mentira. esta noche. Pero tú también deberías quererlo. ese desperdicio medio roído por las ratas. desde hace años. si Tatiana llora. Estaba en el tren.

Permanezco en la ventana durante bastante tiempo. Es cierto: te amo. —Ya no puedo soportar tu mirada. se tiende a mi lado. Duerme. Una vez pronunciadas las palabras. y después. no vendrá. . ¿que no expresa nada? —Lo he observado. Le digo: —Estoy desesperado. pero las ha oído. habrá que volver a empezar. hacia las manos trémulas de Lol V. Ella ha dicho: —No. Viene aquí para dormir. una vez más. Enciendo la luz cuando es necesario. —¿Has observado qué muerto está el aspecto. Tatiana. bajo los párpados caídos. intenta herir más a fondo. Me levanto.ojos. Después del baile me dirijo hacia Pierre Beugner para comunicarle mi intención de ausentarme. apaleada Tatiana. El olor del campo llega hasta mí. hacia Tatiana. Se estremece bajo el ultraje pero el golpe está dado. Me alejo de la ventana. Baja la cabeza. durante toda una jornada. El habla a Lol V. —Tú mismo. Ya se lo había dicho esta mañana. con los ojos también enrojecidos. vuelvo a acostarme. dentro de dos días. Tatiana ha visto que su mirada. Digo: —Te amo. La forma gris está en el campo de centeno. No se mueve. para que fluyan hasta la última gota. Estoy en el lugar de la cita. Me acaricio. con tono casi ligero. Stein perdida para siempre. nuestra tristeza me parece despreciable. los discos pasan por sus manos. Voy hacia la ventana. el día convenido. Pero si dan la orden una vez más. se desviaba de ella más que nunca. seguramente. A las seis. alguien consecuente. Tatiana Karl profiere una amenaza cuyo alcance ignora. embustero. —¿Has observado algo más que puedas decirme? Lol sigue sola. me desnudo. —Resulta difícil. se desnuda. Le he dicho: —Mañana. duerme. le pide ayuda. Tatiana ha entrado. Y luego: —Es porque crees que lo que hacemos juntos no importa. la consuela de una desdicha inexistente y que ella ignora. Transcurre una hora. Llega el olvido. Reúne fuerzas. vuelvo a tenderme. —Embustero. por teléfono. lentamente. Estaré en el Hôtel des Bois. No me pregunta nada. que para mí encierra un espanto sin nombre. Y he aquí el de Tatiana que lo supera. Lol V. Hasta llorar. Diríase que se ha dormido. No sé qué hacer. Si cambias demasiado respecto a mí. llora. ¿verdad? —No. Stein posadas en los discos. por decirlo de algún modo. Se sienta en el borde de la cama. Stein no es. Y luego regreso. —Cállate. Así transcurre el tiempo. hoy se debate. hacia donde no se halla ella. a las seis. sí. allá. el cuerpo de Lol al lado del mío?. Me tiendo en la cama. Llama a Tatiana. despeinada. Ardo en deseos de Tatiana. tu sucia mirada. la boca ha quedado entreabierta. Lol está sumida en su felicidad. Con voz aparentemente aliviada. Tatiana Karl atrapa estas palabras cuando las encuentra. dejaré de verte.

lo sé. no sufrirá. esperadas como todas las lágrimas. y van a mi encuentro. al descubierto. ya lo sabes. su mineral de carne brilla. sin sombrero. —Nuestra pequeña Lol. decirle que te deje tranquilo. y jardines donde nada detiene el viento. Acaricio sus cabellos derramados por las sábanas. regresa a la ventana. creo recordarlo. esconde el rostro entre las manos. —Sabré hacerlo. —Este año. sabré. tiene algo que decir. Te amo porque es demasiado tarde. de lejos. Se acerca. los trenes de los trabajadores pasan más temprano. Lol ya está aquí. Su mirada parte mi mirada. Se levanta. de lejos. ya no veo su rostro. Las lágrimas aún se derraman. —Lo sabré. —No. No se apresura. Más lágrimas. De nuevo la invade la cólera con su tierno sueño. Como la primera vez. . Mira el sol poniente. se aferra a sus ojos que ríen. casi sola. en el andén de la estación. Tatiana parecía no sentirse descontenta. de detrás de las lágrimas. ¿sabes? —El viernes a las diez. —Lo sé. va un poco despeinada. Se aleja. tampoco sabe dónde meterse. no ha cambiado. alza la cabeza. Está loca. brilla. has llegado demasiado tarde. se dirige hacia la ventana. Tatiana tiene vergüenza de lo que seguirá durante los próximos días. sin hacerle daño. encontrarse rejuvenecida. tiembla de pies a cabeza. Aun más calmada. prevenirla con dulzura. que no llega a salir y que sale muy quedo. el viento fresco corre bajo su abrigo gris. para llegar aquí ha atravesado jardines. Me informa. es ella. —¿Es Lol? —No sé. el tren no parte hasta dentro de cinco minutos. —No podía llegar a la hora exacta. —Dime que es Lol o grito. está vuelto hacia el campo. Tatiana. sé que sería incapaz de hacerlo. demasiado amor. se une a una luz verde que divaga y se aferra por doquier en miríadas de diminutos destellos cegadores. vuelve. el campo de centeno encendido. —¿Cuándo? Ya no puedo mentir.Ni siquiera intento poseerla. habla desde muy lejos. Se levanta. los locos son así. se acabó: —Has llegado demasiado tarde. Se lo impido con una mano. Se acabó. Hace desaparecer su rostro en las sábanas. y. No es Lol. este verano. Siento demasiado amor por esa forma que está en el campo. llegadas por fin. Llora. circula desnuda por la habitación. después vuelvo a verlo. duda. vendrás otra vez. desde ahora. está frente al campo de centeno. —¿Cómo es posible? ¡Una chiflada! —No es Lol. —¿Es nuestra pequeña Lol? —Vuelve a tu casa. —Vamos a dejar de vernos. su sombra se alarga sobre las piedras del andén hacia las de la mañana. —¿Esta chiflada? Grita.

Stein. —No lo creo. surgen a oleadas de toda ella. Debajo de mí. —Quieres que te lleve al hotel ahora mismo. Beach ya no puedo prescindir de ti. entre el de los obreros y el de los viajeros. —¿Lo has vuelto a hacer? ¿Lo has repetido? —Sí. En cuanto nuestras miradas se encuentran. Tomé el primer tren de regreso. Este tren. dice Tatiana. Digo. No pregunto de dónde regresaba. tres. No las conozco. separada de mí. la penúltima vez. Y durante el viaje. Coge mis manos. El centeno susurra en el viento del atardecer alrededor del cuerpo de esta mujer que contempla un hotel en el que estoy con otra. la de ayer y la de mañana. Lo ha elegido adrede. que también lo sabrán. va casi vacío. esperándome. ¡Le gustaría! El compartimento sigue vacío en las paradas. —Tatiana —dice. En cuanto a volver a vernos. comprendí que no valía la pena. más cerca de ella que ella misma. La que no está.De cerca reconozco. con Tatiana. Tatiana está ahí. He tenido ganas. La cogí por la cintura y la acaricié. Reclamaba ser besada ‘sin pedirlo. He olvidado el resto. se acerca a Tatiana. Vagamos por el andén de la estación. Me hundo en su cuerpo cálido y vacío. cada día es imposible . he de verte cada día. Basculó toda contra mí. poco a poco. reímos. esta situación ha permanecido inmutable. Llegaremos a T. la alegría de todo el ser de Lol V. Todavía seguimos solos. Unas niñas. acepto su llegada. para que olvide en ella a Lol V. me incorporo. se acerca. Anteayer no salí de la estación. a ambas las he tenido encerradas en mí. púdicamente. —Yo tampoco puedo más. Hay que tener cuidado. nunca he regresado del todo. pero él no me esperaba. sólo existe la causa de esta alegría. —En mis recuerdos de T. Dice: —A veces salgo tarde. como otra. Stein. Estuve en la sala de espera. ha sido la mujer del campo de centeno situado detrás del Hôtel des Bois. No sigue. durante toda la jornada. dice. esta última vez? ¿Vio que yo la veía? Habla de tal incidente con naturalidad. Beach alrededor del mediodía. Eso es lo grave. hora resplandeciente de su olvido. chupo la sangre de Tatiana. abismo y hermana. ha estado a mi lado. sin decir nada. hora vacía para Lol. ¿Consideraba carente de importancia el hecho de decirlo o no? —No. En cuanto la he visto con su abrigo gris. Tatiana por ejemplo. La mayor es Lol. porque es muy lento. Estrictamente. Sin ti. sea la que sea. Dudo: ¿me vio en la ventana del hotel. Sus señales aparecen iluminadas hasta el límite de lo posible. con su uniforme de S. encontré a Jean en la calle. Dormí. suplico: —No puedo más. Tenías razón. —Deseaba visitar T. Se baña en la alegría. que yo había retirado. —Tatiana estuvo allí ayer. y las vuelve a posar en ella. no se puede estar más cerca de un ser humano de lo que yo lo estoy de ella. vienen detrás de mí. —Ya lo visitaste anteayer. en el mineral. Más. blandamente. ¡Admirable Tatiana! Tatiana está ahí. Hace dos días regresé tarde. cruzan por mi pensamiento. Si otras. sólo nos conviene a nosotros. Puesto que sé —¿he sabido alguna vez algo hasta este extremo?— que me resulta incognoscible. Lol. que no puede verse. Tahla. a mi lado. queda exangüe. Y la que está en ese campo y a mi lado. como ese día. Beach contigo. en voz muy baja. El compartimento está vacío como una cama hecha. tan constantemente huida de su vida. No hubiera reconocido nada.

cierra los ojos. Lo dice sin tristeza. y caigo. —¿Nunca sufres? El tono cambia. —Me gustaría hablarte un poco de la felicidad que siento al amarte —dice—.. materialmente. Necesito decírtelo desde hace días. —Te escondo cosas. no se trata de eso. El miedo no se disipa con la mañana.. No le he dicho que la he seguido durante sus paseos. Me siento perfectamente sin ti desde que te he conocido. qué ideas vagabundas vienen y vuelven a visitarla. temo que haga otro viaje. es verdad. no es necesario. esa felicidad existe sin drama. no miento. La consolarán. Cuenta esa felicidad de amar. logra continuar. Comprendo.pues está Tatiana. —A veces. —¿Te gusta? —Sí. Sus párpados cerrados laten imperceptiblemente con su corazón. es curioso. quizá. que cada día paso por delante de su casa. En su vida cotidiana. . Cuando piensa. Su contento respira profundamente a mi lado. —No.. también tú has desaparecido. logro imaginarme sin ti. y sin embargo. —¿Cuándo volverá a empezar el sufrimiento? Se sorprende. Espero. —Cuando el trabajo doméstico está mal hecho —se lamenta—. ¿ves?. ¿en este mismo momento? ¿En este instante en que podría creerla en este tren. Lo sabe. oculta algo. —Ya ves. pero mi razón sigue igual. —¿Nunca. nunca? Medita. El sol de la ventana le da de lleno. Tahla. muros: intento trepar. a mi lado. ¿me comprendes? Pregunto: —¿Por qué no te matas? ¿Por qué no te has matado ya? —No. reincido. No veo su rostro. está tranquila. —No es necesario que me lo cuentes todo. quizá. pero ya no estás ahí. —No. con delicadeza. hoy le gusta hablar de esto. Ninguna señal de su diferencia bajo mi mano. La rodearán de afecto en su casa de S. calla. Se acurruca de nuevo.. Desde hace tres noches. ¿verdad? No lo sé. me aferro. Y sin embargo. Beach. Sólo puedo equivocarme respecto a ella profundamente. Por la noche sueño que te las digo. durante el día. Si me equivoco lo hago menos gravemente que los demás. Sobre todo así. —Que soy la mejor. duermo muy bien. como estarían otras mujeres? A nuestro alrededor. paseo. la que debo. Dice: —Es la primera vez que te equivocas. Estás tan cerca de. Dentro de unas horas o dentro de unos días. Piensa. de día. Pero con el día todo queda en calma. cuando llego a creer que has desaparecido que. te equivocas. —No te amo. no me preguntes. desde su viaje a T. bajo mi mirada. Sus dedos se mueven puntuando la frase y caen de nuevo sobre su falda blanca. ¿cuándo llegará el final? La acogerán deprisa. de noche. aunque te conozco. no hago tonterías. a todas horas?. caigo. ¿Quién está aquí. en este instante. impávida. tan cerca y tan lejos. Quizá sea en esos momentos. sin embargo te amo. con otro hombre.

Habla. Se queda así. —El mar estaba en el espejo de la sala de espera. ni siquiera antes. tan lejano y sin embargo indisolublemente casado consigo mismo. curiosamente. de repente. Durante mucho tiempo he estado poniéndolo fuera de donde debiera haber estado. Hay que cogerla siempre. me gustaría poder darte mi ingratitud. Dice: —Tatiana. ella moviéndose. La mirada ha surgido de su abismo y se ha posado en mí. No me he equivocado. dónde colocarlo exactamente. primero sorprendida. he aquí que exclama este pensamiento: —¡Ah!. —Mañana. —Es la penúltima estación antes de T. Mientras hablo no la suelto. cómo aprehende formas huecas que yuxtapone unas a otras como siguiendo un juego cuyas reglas se han perdido. Gime débilmente. Levanta un poco la cara. Una estación. Ahora creo que me acerco al lugar donde será feliz. La contemplaba de muy cerca. Lo ha paseado por la ciudad. para que deje de lamentarse. La cojo entre mis brazos. Pero no basta. Sigue hablando de su felicidad. experimenta el placer del amor. Tú no estabas en la ciudad. su finura. Empieza a recordar materialmente los lugares. la playa estaba desierta como si no hubiera sido terminada por Dios. Comprendo lo que quiere decirme: lo que digo respecto a los objetos de mi habitación. A mi vez. como a escondidas. Beach —dice. solitario. ¡Qué paciencia! Fue en ese tren en el que partió para siempre. una especie de desdicha anidó en mis manos. Todos los bañistas habían regresado. qué fea soy. —Me lo has dado. rodeada de la . Imagino su desnudez junto a la mía. y de acuerdo con la visión que ella hubiera tenido de la estancia. La tranquilizó. trigo maduro —y añade—. si hubiera venido. Había cogido un tren muy lento. Los imaginé tantas veces cambiados de sitio que un sufrimiento se apoderó de mí. completa. Escucho cómo se pone en marcha su memoria. triste y nula. Si creyera en ti como los demás creen en Dios Podría preguntarme por qué tú. el tiempo extraordinariamente rápido de saber que si llega el momento no podré soportarlo. Habla. deformada por una emoción muy intensa que le quita su gracia. Sus ojos están muertos y cuando los vuelve a abrir recibo su primera mirada. y también de acuerdo con su lugar entre ellos. al no poder decidir el lugar exacto de esos objetos en relación con su vida. Aún se pregunta dónde debería estar ese cuerpo.—Se acabó. por primera vez. Sólo por su rostro. El tren se detiene. Una ciudad pequeña se agrupa alrededor de un ayuntamiento recién repintado de amarillo. sólo por él. —Había trigo. Se habla. de lo cual se deduce que no se me puede amar. no soltarla. en un compartimento como éste. La playa estaba desierta a aquella hora. Cuerpo de Lol V. después. le da qué pensar. la torna carnal. quisiera darte eso. ya no podía intentar situarla viva en la muerte de las cosas. Desistí. grave. A partir de mañana. —Estoy menos lejos que antes de saber. se ha producido con su cuerpo. Todo el calor de su respiración me quemaba la boca. entre ellos inmóviles. piensa. Contemplamos el paisaje. El mar estaba como cuando yo era joven. Escucho atentamente un monólogo un tanto incoherente. sin importancia respecto a mí. desmayada. Está de nuevo tranquila. al cabo de un largo minuto. le cuento lo que sucedió la antevíspera en mi habitación: había inspeccionado bien mi habitación y cambiado varios objetos de sitio. Stein. cuando lo toco con mi mano abierta de modo cada vez más presuroso y brutal. ¿a qué viene eso? Sin embargo. envejecida.

familia que secaba el sudor que corría por su frente. vuelve la cabeza y me sonríe como alguien que. su terraza suspendida. sus querubines. el Casino municipal. irisado de modo distinto según el fondo. En el centro de T. no olvida. de vez en cuando. Con el rechinamiento agudo y prolongado de frenos avanza lentamente. no puede equivocarse. de azúcar. debido al frenazo de llegada: llegamos a T. más arriba. —El tren pasaba más lejos de ese bosque. que la hacía beber. una bruma violenta que el sol rasga en este momento. sus oros. sus baladres. en calma. la paciencia. el apremio. Digo: —Te quiero tanto. —Cuando miras a Tatiana sin verla. Stein. Se detiene. El tren avanza más despacio por un campo soleado. A alguien que vomita se le abraza tiernamente. también yo. como si el mar hubiera alcanzado la ciudad. inmenso pájaro posado. Sigo teniéndola entre mis brazos. tengo la impresión de reconocer a alguien a quien he olvidado. le es momentáneamente necesario. Quizá la frase haya quedado inacabada. Es la primera vez que se ausenta tanto de mí. esos lugares indestructibles que en este momento se convierten en los de mi advenimiento. ¿Qué vio anteayer? No se lo pregunto. no sería necesario creérmelo. —El Casino de T. sus cúpulas verdes. nos encontramos en el tren que se dirige a T. Se levanta. su bonita. bromea. Tahla. Será lo que actualmente es S. su blancura siempre lechosa. diríase. Llegamos a una región donde la luz bañará todo. en esta ocasión. Entonces. Resplandece en la luz vertical. como la otra noche. se derrumbará cual castillo de arena como en ese instante el viaje mismo. sus dos alas regulares rodeadas de balaustradas. En un acaloramiento que. desde la infancia.. hay. En lo alto del cielo. la entierra. de nieve. ¡Lo conozco! . urbana. sus flores. la que vacía las playas. La curva majestuosa de un golfo está coloreada por un amplio círculo de casetas de baño. Empiezo a contemplar. Quizá sea necesario que no os vea juntos excepto. Sin embargo. El tren desciende hacia el mar. Aquí está el mar. visible por entero. sus guirnaldas. Vemos que hay muy poca gente en la playa. una altitud extraña. por fin habla casi todo el rato. Beach. El baile aparecerá al final del viaje. Beach. Lol ríe. Beach. No lo oigo todo. El horizonte se ilumina cada vez más. el trigo. de un azul cansado. se acerca a la ventana. No sabe. Ha hablado deprisa. —¿Hacía sol anteayer? No se dio cuenta. será alrededor de mediodía. La proximidad disminuye. Por última vez en su vida se encuentra con su memoria. suspendida. ¿Qué haremos? Dice que sabe. siento cierto miedo. arruinada bajo sus pasos del presente.. Ha llegado el momento de mi acceso a la memoria de Lol V. Me duelen los ojos. a una hora propicia. que la hacía tenderse en el asiento. sus persianas verdes echadas al verano. No había ninguna sombra en el campo y sin embargo hacía mucho sol. Lo que recordará en el futuro será la imagen de hoy. la propia Tatiana durante el baile. Altas farolas blancas regularmente espaciadas prestan al lugar el aspecto altivo de un gran bulevar. Está muy ocupada con lo que intenta volver a ver. Beach. En este instante se halla sumida en un proceso mecánico de reconocimientos sucesivos de lugares. cosas. de una blancura lechosa. reúne un bosque. una madre la llama su pajarito. me levanto también y juntos vemos acercarse la estación balnearia. de esa compañía al lado. están ahí.

Beach no hay nadie excepto una dama en el guardarropa. La mayoría entra en pequeños chalets de una planta. vivos. Lo examina todo. La calle es ancha y desciende con nosotros hacia el mar. oscuras. Niños responden que ya van. sus ojos. siempre muy puro. muy tranquilo. —¿Y si entráramos? —dice Lol. Lol asoma la cabeza por todos lados y ríe. que digan lo que digan. dejan la calle aun más desierta a medida que se avanza. asoma la nariz. Debido a lo que ha sucedido entre nosotros en el tren. reflexiona. —¿Qué recordaré? —Llegas aquí como a S. Tahla. Grandes cortinas rameadas. a cien metros. claros. en la entrada. ¡Qué tontería! A la salida de la estación mira hacia un lado de la calle. Cuando el viento sopla más fuerte se divisan salas desiertas con ventanas cerradas. —Aquí como a S. como encantada con ese juego de volver a ver. Supera una tentación de volverse atrás. En el casino municipal de T. pues. por el otro. Comprende perfectamente lo que quiero decir. y un hombre vestido de negro que ronda con las manos detrás de la espalda. parecen componer una sola familia de miembros muy numerosos. ahí estaba.Sale del compartimento. El recuerdo propiamente dicho es anterior a ese mismo recuerdo. Ahora conozco el poder. mi mujer. cierran todas las salidas. Por el andén y por la calle. de trajes. bosteza. con ropas de colores vivos. se citan para luego. se abre sobre el mar. adiós. Tienen el mismo color de piel. duda en tomar tal o cual dirección. —Formas parte de este viaje que me han impedido hacer durante diez años. se mueven constantemente al viento que barre el pasillo. En la sombra de un pasillo sus ojos brillan. un poco divertido quizá. como los escaparates de joyas. Río. —No. luego hacia el otro. Sin darnos cuenta llegamos delante del Casino. los cabellos pegados por el agua del mar. Esta risa se me contagia. Sólo experimenta un reconocimiento formal. Le digo: —Después del viaje en tren te conozco mejor. se detiene en el pasillo. dice que no es eso. Tahla —repite Lol. que debería. todos en la playa. encontrar y que no encuentra. Lo atraviesa un largo pasillo que. oculta el cuerpo principal. sus ojos que ven también lo son— sumergido en la dulzura de una infancia interminable que sobrenada a flor de piel. amueblados. Beach. mesas cubiertas con grandes láminas de chapa verde cerradas con candados. aminora el paso. Salimos de nuestra noche de amor. Va. Ríe porque busca algo que creía poder encontrar aquí. Tanto los carteles que anuncian las galas. el compartimento del tren. Antes de ser loca había sido razonable en T. Su mano en la mía. ahora. viene. las competiciones. Se separan. nos tocamos con más facilidad. camina de mi brazo. —No nos quedaremos en la sala de espera. dos salas de juego. ¿Qué digo? Digo: —Esta ciudad no nos servirá de nada. y. Otro en mi lugar se hubiera podido equivocar respecto a . Lol observa su infancia con curiosidad. levanta una cortina. A nuestra izquierda. me mira y ríe. en mitad de un césped que no podíamos ver desde la estación. Beach. con más familiaridad. Voces de mujeres gritan nombres. por un lado. de perfumes. la sensibilidad de este rostro tan dulce — también lo es su cuerpo. una sala de Juego. La remontan jóvenes en bañador. La llevo hacia el Casino del que la ciudad. no es eso. Me toma por testigo de su fracaso a cada caída de cortina. sobre la plaza más céntrica de T.

el Casino está cerrado. Hemos ido hacia allí sin decidirlo. Esta noche a las diez y media. —Estaba aquí. y pregunta si. Hemos oído el disparador de un conmutador y la sala se ilumina con diez arañas juntas. dieciocho años. —Está todo cerrado. por supuesto. para volver a verlo. no ve bien. eso es lo que quisiéramos. uno. se inclina ante Lol. Puede ver otra vez indefinidamente así. su recuerdo. al principio no se sabe dónde. Detrás de ella. bólido lento. mordaza primaria del amor. Lo verán mal. Digo al hombre: —Gracias. Oí los fox-trots de una juventud sin historia. El hombre aguarda. sólo echar un vistazo. Cambia de expresión. También él debe de saber el resto de la historia. cierra los ojos para ver mejor. estrecha y larga. —Diez años —dice Lol. terca. aminora el paso. turbada. digo que un vistazo nos bastaría porque veníamos aquí cuando éramos jóvenes. sonriente. va y viene detrás de la cortina del pasillo. dice que a esas horas. tose. aún ignoraba lo que eso significaba. irresistible. El hombre camina. ¿cuál? ¿No se sabe? Ningún rastro. Lol miraba. Salimos por la puerta que da a la playa. porque en el Casino hay dos salas de baile. reconoce a la señorita Lola Stein. ninguno. espera sin impaciencia. Al llegar a la luz. mucho más oscura. Me siento espectador de una felicidad imprevista. Una crepitación de accidentes secundarios. Lol lanza un grito. imborrable. Le explico. nos sigue a remolque. —¿Hace mucho tiempo? —pregunta.ella en este momento. aquí es. y dice que le sigamos. de la Potiniere. Lol se ha desperezado. le pregunta si necesita sus servicios. comprende. El hombre levanta una cortina. volver a ver tontamente lo que no se puede volver a ver. se vuelve hacia mí. La sala queda. No vale la pena. Lol no advierte en absoluto tal reconocimiento. Mira a intervalos. No me ve ir hacia ella. Recordé sucesos simultáneos a los que la vieron. por cierto. Llegamos. detrás de la cortina. si puede ayudarla. Solo. Entramos. vuelve a abrirlos. semejanzas perfilad as desvanecidas tan pronto como las entreveía en la noche oscura de la sala. Pero. Un rastro subsiste. El hombre suelta la cortina. de gritos de madre. El hombre apaga. Una mesa cubierta con un mantel blanco está ahí. todo ha sido enterrado. lo engulle todo. Gira por el pasillo perpendicularmente al anterior: eso es lo que había que hacer. —En tal caso. La infatigable bailarina. —Buscamos el salón de baile. Lol ha dejado de reír. no se ve nada todavía. Me acerco a Lol. La vasta y sombría pradera de la aurora llega. —La Potiniere —dice Lol. A un lado hay un escenario cerrado por dos cortinas rojas. al otro. una pista de baile. Una rubia reía a mandíbula batiente. El hombre sonríe. Una pareja de amantes llegó a su lado. Lol sale. por contraste. Nos encontramos en una sala bastante grande. concéntricamente. Lol. Lol con todo. Una calma monumental lo cubre todo. se producen. El hombre que hace la ronda se nos acerca. Dice: —Perdón. nos acordamos del nombre del salón. intentaba acoplar de tan cerca mi mirada a la suya que empecé a recordar. me doy perfecta cuenta. diecisiete años. segundo a segundo. Su expresión es concienzuda. un pasillo bordeado de plantas verdes. ha bostezado . Las mesas rodean. El hombre es amable.

se produce un movimiento de gente. otras noches largas. Digo: —Nos quedaremos. —Es evidente. Se tiende sobre la arena. Primero estamos sorprendidos. posada sobre la arena. Lol V. ha dicho: —Me he levantado tan temprano que tengo sueño. me conduce hacia un pequeño restaurante que conoce. ¡cómo lo deseo! . pues. Stein y yo. Ella no sabe nada. Al verla comer. Ha sonreído. Stein. tengo hambre. después de haberlo hecho yo. ¿acaso no puedo cambiar? Puedo. —Mira mi cara. dime que no podemos regresar. más largas o más cortas. Debajo. No podemos hacer otra cosa. olvido. Nuestro encuentro es reciente. Sigue durmiendo. acepto el otro. No intento luchar contra la mortal insipidez de la memoria de Lol V. la mar está muy baja. por la playa. Se duerme. Niego el final que probablemente vendrá a separarnos. de acceso fulminante a otras memorias. ya ves. de amor sin fin. la carne es más clara. en T. Se aferra a esa certeza. el nacimiento sin fin de Lol V. de caída vertical en el olvido. el que ignoro. Beach. Juego con su anillo. no conozco esa risa. Hace una hora que duerme. su simplicidad desoladora. la playa está cenagosa. Lol dice: —Si quieres. otras historias de olvido. Sopla poco viento. deja tras de sí las ciénagas azules del cielo. Comemos. pues desde el momento en que lo niego. —Telefonearé a mi marido. baja. quieta por el momento. El sol. no podemos. como la de una cicatriz. Aquí estamos. No sabe nada. recién fresca de la mañana. otras revoluciones entre otras personas en nuestro lugar. Beach. a kilómetros. debe de notarse. es cierto. Su mano se duerme con ella. —Vayamos a comer. Se hubieran podido producir otros procesos. gaviotas idiotas chillan. Le quito el anillo. No podemos regresar. sus uñas no se ven. Sin embargo. Lol tiene razón. Tal evidencia se nos impone mientras comemos. no basta que esté en T. su facilidad.prolongadamente. una aglomeración alrededor de algo. el que está por inventar. Se levanta. sin que se pueda pronunciar ninguna palabra hasta el momento en que. ¿qué sé yo? No me interesa. nos quedamos así. Como ya le dije que nuestra historia ha tocado a su fin. la mar. donde están los bañistas. fina. Se cimenta en nosotros. Se despierta muy deprisa. —Quiero estar contigo. ríe a través de esas lágrimas. sin tregua. Sus ojos se llenan de lágrimas a oleadas sucesivas.. olvidamos que hubiera podido ser de otro modo. Lol come. esta noche nos quedamos. hubieran podido tener lugar otras duraciones. no exhala ningún olor. se bañan más lejos. Sus pestañas proyectan una sombra. vuelvo a ponérselo. Añade: —Después seré muy razonable. Por este lado hay muy poca gente. en la misma posición. lo huelo. maravillosa. la oprimo. nos abrazamos. se alimenta. con otros nombres. un poco más hundida en la arena. La luz declina un poco. quizás un perro muerto. Lol con el rostro en mi cuello no lo ve. Después recuperamos nuestra memoria pendiente.. Beach para que él. Su mano sigue en el mismo sitio donde se ha dormido. sin hablarnos. que nadie ha inventado aún: el final sin final. Stein. Duermo. baja. contempla las ciénagas. No podemos evitar pasar la noche en T. Nos estudiamos. Se muere de hambre.

me haces daño! Sigo. Sabía. La muerte de las ciénagas colma a Lol de una tristeza abominable. —Golpean a la gente en la escalera. cree ella? Está tendida y no se mueve. éstas ya lo están. por ejemplo. No me reconoce en absoluto. —Nos vamos. Stein. y no hay diferencia entre ella y Tatiana Karl salvo en su mirada exenta de remordimientos y en la propia designación —Tatiana no se nombra— y en los dos nombres que se otorgaba: Tatiana Karl y Lol V. ha insultado. —No sé. Entre otros. La reconoce. que no alzaba en absoluto. Al tocarla reconozco las ondulaciones de un cuerpo de mujer. cubre las ciénagas azules unas tras otras. la única que ha reclamado al menos durante el tiempo que la conozco.Me pide que vaya a alquilar una habitación. Lol sueña con otro tiempo en el que lo que se producirá se produciría de otra manera. Digo que la policía nos detendría. Mil veces. hábil. Hela aquí. al borde de todas mis fuerzas. Digo: —Tatiana Karl. En la calle nos miramos. . se había hecho más lenta. La he llamado por su nombre. ¿Quién es? La crisis está ahí. Ha olvidado muchas cosas. Está inquieta. Ese sueño me contamina. le pido que me ayude: Me ayuda. en pie. No la contradigo. me contestan. Después. Razonable a su manera puesto que aún desearía quedarse. esperando: por fin sube la mar. —Tendríamos que regresar. al lado de su cuerpo cerrado. implorado que la tome y que la deje a la vez. ¿Quién está en la cama? ¿Quién. La ha desencadenado nuestra situación en este momento. puesto que desearía que todo volviera a empezar y pensaba que no debía. pero no esa cita. Ríe. De otro modo. la prevee. ella y yo. Alquilo la habitación. No lo hará por sí misma. espera. Lol. —¡Oh. Agotado. desnuda. En otra parte. en plena crisis. Voy a un hotel. regresando al lecho para hacerse capturar. me pide que se lo diga. Reconozco su olor. Iba vestida. Estoy obligado a desnudarla. su voz. sin duda recuerda que se halla aquí con el amante de Tatiana Karl. Me esperará en la playa. lo mismo que nosotros. antes de mí? Nunca lo sabré. Me recuerda que debo reunirme con Tatiana en el Hôtel des Bois a las seis. Por doquier. Ya no se mueve. permanece donde la he colocado. Me da igual. Pero he aquí que al fin duda de tal identidad. Seguía pareciéndose a la que había sido durante la noche. también yo evito acercarme a ella. intentando huir de la habitación. en esta habitación en la que nos hallamos solos. progresivamente y con una igual lentitud pierden su individualidad y se confunden con el mar. —La policía está abajo. Estoy con ella. de la cama. Está inmóvil. la única que reconoce. La acarició sin mirarla. miles que. Tenía la mirada baja. obligatoriamente. pregunto. la ve. ha suplicado. pago. Dibujo flores encima. No la contradigo. con su abrigo puesto. sueñan con ese tiempo. ¿Quién. acosada. pero otras esperan su turno. Ya no se queja. Dice: —¿Quién es? Gime. Me sigue con la mirada como a un desconocido a través de la habitación mientras yo me desnudo a mi vez. ¿quién es? Después no acierta a identificarme. Mientras me visto se dirige a la ventana. Metiendo a su lado.

a petición mía. cansada. Relata noches en la playa. Me habla de Michael Richardson. Ha hablado como la primera vez. de verdad. que era pronto. Dice cuánto le gustaba el tenis. Me prodiga dolor con generosidad. ¿Puede decirme más? Puede. todo lo que ella quiera. El dolor desaparece. ¿Consideraba la cuestión? No lo creo. Lol se nos había adelantado. Aún insisto. al recuerdo de esa cabecita morena tan lejos de sospechar el destino. Le he pedido que no regresara enseguida. ¿qué? Un segundo. Ha dicho: —¿Por qué esta tarde? La tarde caía cuando llegué al Hôtel des Bois. que Tatiana podía esperar.No estamos solos en el compartimento. No habla de Tatiana Karl. Habla. Le pregunto si cree a Tatiana capaz de prevenir a Jean Bedford de que algo sucede entre nosotros. cansada por nuestro viaje. Calla. Sin embargo. Esperamos a que los últimos viajeros salgan del tren para salir nosotros. Me cuenta más. Pero sonríe al nombre de Tatiana. Pero. Puede contármelo todo acerca de Michael Richardson. . Se lo digo. en casa de Tatiana Karl. Insisto en que siga hablando. Quiero saber aún más. he acusado el alejamiento de Lol como una gran dificultad. Sufro por todas partes. Sonreímos. que escribía poemas que ella consideraba hermosos. Se acabó. No entiende la pregunta. hay que hablar en voz baja. Dormía en el campo de centeno.

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