El cuerpo humano revelado: anatomía, arte y radiología. Aníbal J. Morillo, MD.

Radiólogo institucional, Coordinador Académico del programa de posgrado en radiología del Departamento de Imágenes Diagnósticas del Hospital Universitario de la Fundación Santa Fe de Bogotá.

Prólogo En septiembre de 2007, mi jefe me avanzó un peculiar correo electrónico: la artista Lina Espinosa, profesora del Departamento de Arte de la Universidad de los Andes, estaba interesada en saber si alguno de los radiólogos del Departamento de Imágenes Diagnósticas podría dictar una conferencia sobre anatomía, dirigida a los estudiantes de su cátedra, llamada Laboratorio del Cuerpo. No pude sino quedar gratamente sorprendido por ese mensaje, pues uno de mis proyectos personales, que había comenzado a trabajar desde hacía por lo menos tres años, era precisamente el de hacer una investigación sobre las relaciones existentes entre el arte, la anatomía y la radiología. Acepté gustoso la invitación, pues era la oportunidad para convertir en algo concreto el trabajo realizado en los últimos años, consistente en lecturas sobre arte, anatomía, historia y radiología. Al fin podría compartir algunos de esos cientos de imágenes que había recopilado, con la intención de mostrar a mis colegas y estudiantes una visión diferente de la anatomía a través de su historia. Cuando en el año 2004 propuse incluir una conferencia así en el programa de Anatomía Radiológica dirigido a los estudiantes de tercer semestre de la Facultad de Medicina, no fue posible encontrar un espacio para concretar esa propuesta. En favor de la idea –y la necesidad- de completar un ciclo de conferencias que complementara el apretado programa académico con contenidos de índole más técnica y científica, mi propuesta fue ignorada. Así, en octubre de 2007 se hizo realidad mi sueño de intentar acercarme a la sensibilidad artística desde mi apasionamiento por la historia, la anatomía, el arte y la radiología. Este documento pretende reproducir parte de esa experiencia, cuya entusiasta acogida ya me ha permitido repetirla en el Departamento de Arte, presentarla ante algunos de mis colegas y proyectarla hacia nuevos y más variados auditorios. Por cuestión de espacio, incluyo en este documento sólo una pequeña muestra de los cientos de imágenes que ilustran la presentación oral.

Advertencia: contenido explícito. Esta presentación contiene imágenes que pueden ser consideradas excesivamente crudas. Se recomienda la compañía de un adulto no impresionable.

Estos apuntes son una compilación de índole educativa, con la que se pretende divulgar información relacionada o no con la radiología y ciencias afines o disímiles. Se basa en referencias bibliográficas, conferencias, esquemas y experiencia personal (que no siempre es sinónimo de vejez). Cualquier laxitud en las normas de autoría se cobija en la intención docente y sin ánimo de lucro de esta información. Aunque se han hecho esfuerzos para dar un adecuado reconocimiento a las fuentes utilizadas, plagiadas o modificadas, en algunos casos no ha sido posible recuperar esta información bibliográfica. La interred ha demostrado ser una fuente inagotable de referencias, esquemas y fotografías. El uso de motores de búsqueda convencionales permite una velocidad de navegación tan alta, que en ocasiones se pierde la pista de los sitios visitados, con la consiguiente omisión involuntaria de las respectivas referencias. Sin embargo, un viajero virtual avezado puede rehacer el camino navegado o encontrar nuevos senderos por las diferentes disciplinas del conocimiento. Aunque lestos apuntes son de uso y divulgación libre, para evitar la propagación de violaciones flagrantes a los derechos de autor, se recomienda abstenerse de utilizar las fotografías, figuras, esquemas y tablas con fines diferentes a los de la formación personal, ilustración o diversión. La ciencia está en permanente evolución. La lectura de estos apuntes debe ser crítica y complementada con otras fuentes de información. El autor no se hace responsable por el contenido o veracidad de esta información o por las consecuencias derivadas de conductas o decisiones tomadas con base en estos apuntes.

Introducción En noviembre de 1895, un físico llamado Wilhelm Conrad Röntgen cambió la historia de la medicina. En la oscuridad de su laboratorio, en la Universidad de Wurzburgo, Alemania, Röntgen llevó a cabo algunos experimentos con un tubo de rayos catódicos, cuando fue testigo de un fenómeno sorprendente. Detectó una sombra de su propia mano, pero no era una sombra común, sino una muy particular, en la que pudo discernir algunas de las partes que son invisibles a simple vista, como los huesos. El descubrimiento resultó siendo un momento de pánico, pues podía significar que se estaba volviendo loco. Es así como invitó a su esposa, Anna Bertha, a su laboratorio, y le pidió que pusiera su mano sobre una placa fotográfica, a la vez que la irradió con esta extraña emanación, a la que bautizó rayos X , por su naturaleza desconocida. De esta manera, obtuvo la primera radiografía hecha a una persona, demostración que le produjo gran alivio, pues significaba que no estaba alucinando.

 

Sin embargo, para Anna Bertha, la visión de sus propios huesos le pareció como una premonición de su muerte. (http://ajmorillo.blogspot.com/2006/01/haiku-radiolgico-perspectivas.html) Había nacido la fotografía Röntgen. En esa época, ver no era «bien visto». El cuerpo humano no estaba concebido como algo digno de ver. Incluso para los médicos, el examen médico podía incluir la palpación, pero era impensable usar el sentido de la vista para el análisis semiológico. El cuerpo siempre debía mantenerse cubierto. Así, no es difícil comprender el impacto que tuvo para algunos sectores el hecho de que pudiera verse el interior del cuerpo humano, como lo testimonian algunas declaraciones en la prensa:

«…La consecuencia del descubrimiento parece ser que se pueden ver los huesos de las personas. No hace falta discutir acerca de la repulsiva indecencia de este hecho… Quizá lo mejor sería que las naciones civilizadas unieran esfuerzos para quemar todos los trabajos sobre los rayos Röntgen, que ejecutaran a los descubridores, recogieran todo y lo enviaran al fondo del océano. Que los peces contemplen sus propios huesos, nosotros no…»

Para 1900, la radiología se había establecido como un método de diagnóstico médico. Paralelamente, se encontraron también algunos usos no médicos para los rayos X, con los cuales se podían estudiar objetos diversos. Por ejemplo, el análisis de especímenes arqueológicos o el estudio de instrumentos musicales. La radiografía se ha usado para analizar obras de arte. Gracias a que los óleos y otras pinturas tienen algunos pigmentos metálicos, es posible descubrir, con rayos X, los trazos sobre los cuales se ha dibujado una obra. Así, los rayos X pueden revelar los procesos creativos por los que pasa el artista para llegar a su obra final.

 

Un radiólogo en busca del alma del violín. Ámbito Médico, noviembre de 2005.

Dos disciplinas tan disímiles como el arte y la radiología convergen en varios ejemplos del modernismo, como lo demostró Robert Rauschenberg con su Booster, de 1967.En 1985, Andy Warhol dibujó un cráneo, en una obra que recuerda la transparencia de los rayos X: Philip’s Skull (CAT Scan). El recurso de la transparencia de los huesos para simular radiografías también es usado por artistas como Ted Meyer (Structural Abnormalities, 1992) y Sheila Pinkel (Instinct Extinct?, ca. 1970). En el arte moderno también hay alusiones directas a la radiología, como en el homenaje de David Teplica a Miguel Ángel Buonarroti (Birth of Man with Homage to Michelangelo, 1987).

 

Las imágenes diagnósticas pueden ser manipuladas para mostrarlas como obras de arte. Al agregar color y manipular sus formas, la información médica adquiere un cierto matiz artístico, como lo muestra William Ewing en su libro Inside Information. Imaging the Human Body (1996).

Birth of Man with Homage to Michelangelo. David Teplica, 1987.

Mi colega Jorge Andrés Delgado, director del Instituto de Alta Tecnología Médica de Antioquia, en Medellín, Colombia, ha logrado unas bellas imágenes con la técnica de resonancia magnética, en las que fusiona la fotografía a color y la representación en

 

escala de grises del interior de varios frutos locales, como la piña (Ananas comosus), la pitaya amarilla (Selenicereus megalanthas), la mandarina (Citrus reticulata) y el lulo (Solanum quitoense), entre otras. En la práctica diaria, ocasionalmente encontramos excusas para usar la radiografía de manera no convencional, como en el caso de un niño-paciente, a quien sólo pudimos convencer de dejarse hacer un examen diagnóstico después de mostrarle una radiografía de su propio juguete: (http://ajmorillo.blogspot.com/2005/12/el-ojo-del-fotgrafo-algunos-fisilogos.html). Para algunos, el diagnóstico mediante imágenes es un arte. El artista Seiju Toda combina en sus obras la escultura y la fotografía con la radiografía, y logra el paso hacia la imagen radiográfica como arte, en su X=t. The Art of X-Ray Photography (1995), donde muestra varias preparaciones que incluyen partes de primates y otros esqueletos, junto con maquetas que luego son fotografiadas con rayos X. Después de la primera versión de esta conferencia en el año 2007, el estudiante de arte Andrés Cuervo me envió unas imágenes seudorradiográficas que logró con la técnica del óleo, en las que es evidente la alusión a la técnica diagnóstica.

 

Los rayos X trascienden el ámbito médico y hacen parte de la cultura popular. Hoy en día, casi cualquier persona sabe que existe una tecnología capaz de revelar nuestro interior. La industria cinematográfica, la prensa, las caricaturas, entre otras, se han encargado de divulgar la radiología. Cualquier niño sabe de la existencia de los rayos X. De hecho, cuando a mis hijas les han pedido que representen mi trabajo en un dibujo, cada una, a sus siete años, ha tenido una percepción bastante clara de lo que supone la transparencia de los rayos X.

María José Morillo, 2004.

María Lucía Morillo, 2007.

He dicho alguna vez que los radiólogos somos voyeuristas de oficio. Vemos a través de y más allá, y nuestro principal objeto de estudio es el cuerpo, cuyo interior somos capaces de ver con diferentes técnicas. Es así como se nos revela el cuerpo humano, en una confluencia de anatomía, arte y radiología. Esta presentación pretende hacer un recorrido no cronológico de dicha confluencia.

 

Anatomía, arte y radiología El interés por el cuerpo surge casi desde los comienzos de la humanidad. En casi todas las culturas hay un conocimiento de las entrañas, relacionado con las prácticas de sacrificio y despiece de animales. Las prácticas funerarias llevan a una familiaridad con la anatomía humana, que no es exclusiva de las culturas que embalsaman a sus muertos. Sin embargo, el cuerpo está lleno de significados y es común que haya temor para explorarlo. El cuerpo es sagrado para el islam, pues pertence a dios, no al hombre. En la religión católica, el estar hecho a imagen y semejanza de Dios significa que el cuerpo es como un templo. A partir de la expulsión del paraíso, el cuerpo es vil, la carne débil y corrupta. Una forma de conocer el cuerpo es a través de las heridas, que son como una ventana al interior. De hecho, algunos de los primeros manuales médicos del medioevo estaban dedicados a la descripción de las heridas. La manera de representarlas era mediante esquemas conocidos como figuras heridas, en las que simultáneamente se demostraban casi todas las posibles heridas a las que podía estar expuesta una persona, un cuerpo lleno de puntos álgicos. La herida como ventana y el uso de figuras heridas se manifiesta en el arte moderno de Lina Espinosa, en su serie Puntos Álgidos, de 2002.  La disección de cadáveres se inicia en la Alejandría helénica con Herófilo y Erasístrato. Además de la disección, parece probable que ellos practicaran la vivisección, es decir, la disección en seres vivos. El gran sufrimiento inflingido a los animales disecados en vida era justificado por el interés en conocer el funcionamiento del cuerpo. Pero tratar de llevar los límites de la curiosidad científica hasta la disección de seres humanos no tiene defensa posible. La única forma de justificarlo era practicando la vivisección ¡en esclavos! Después de Herófilo, otro de los padres de la medicina fue Galeno, quien llevó a cabo una extensa descripción de la anatomía, pero con la falsa creencia de que los humanos compartían funciones y aspectos anatómicos con otros animales. Muchas de sus descripciones resultaron desacertadas, pues se basaron en disecciones de mamíferos diferentes al hombre. Algunas de las primeras representaciones del cuerpo humano son esquemáticas, donde el realismo no era relevante.

 

Los esquemas médicos no son anatómicos, están llenos de significados, descripciones de enfermedades y de la influencia zodiacal. El cuerpo es mostrado como una ayuda didáctica. Los manuales médicos de Asia Menor se basan en los cinco sistemas Galénicos: huesos, nervios, músculos, venas y arterias. Estos manuales fueron traducidos a varios idiomas, manteniendo el sistema de esquemas. A pesar de las imprecisiones de la anatomía de Galeno, sus enseñanzas fueron asumidas como una doctrina, que tuvo vigencia durante varios siglos. En 1482, la Iglesia Católica permite la disección, mediante un dictamen del papa Sixto IV, que pone como condición el que los restos mortales fueran de quien hubiera sido ejecutado por sus crímenes, y siempre que después se le diera cristiana sepultura. La disección se lleva al ámbito público, y se realiza en anfiteatros, donde llegan muchas personas, por curiosidad o interés. Una vez permitida, la disección es un ritual que sirve para aumentar el conocimiento del cuerpo. La disección constituye un ritual, cuyo orden es dictado por la descomposición de los cadáveres. Como en las prácticas de embalsamamiento, las vísceras deben retirarse primero, pues su putrefacción puede impedir el estudio de las demás estructuras anatómicas. La época propicia para las disecciones es el invierno, pues el frío ayuda a preservar los cuerpos por más tiempo. La práctica de la disección se disemina rápidamente, en lugares compartidos por estudiosos y curiosos.

 

La lección de anatomía del Dr. Pieter Paauw. Jacques de Ghein II. Grabado: Andreas Stock, ca. 1615.

En los dibujos de los anfiteatros se incluyen algunos animales, ya sea con ánimo simbólico, como los simios y las cabras, o como representación de lo práctico: perros que pueden servir para encargarse de algunos de los desechos de las disecciones. La

 

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disección toma dos caminos: el del arte y el de la academia. Los artistas se interesan en la disección, principalmente para el conocimiento de los músculos que van a representar en sus esculturas y dibujos. En el ámbito científico, la disección tiene un matiz académico.

Academia di Pittori.Pietro Francesco Alberti, ca. 1600.

En las academias de arte se estudiaban los conceptos de geometría y perspectiva, y la anatomía era fundamental. El esqueleto humano servía para comprender las relaciones de las partes del cuerpo. Los estudiantes de arte podían participar en disecciones, para conocer y comprender los detalles que les servirían para sus obras. Para producir resultados creíbles, era necesario conocer la anatomía muscular. La anatomía se establece como una cátedra para el arte, donde las demostraciones de los anatomistas servían a los estudiantes para conocer mejor el cuerpo que luego irían a representar en sus obras. Los cadáveres son colgados de los techos de los anfiteatros con cuerdas para ser exhibidos a los estudiantes por los anatomistas.

 

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Elementi di anatomia fisiologica applicata alle belle arti figurative. Francesco Bertinatti, 1837-1839.

La estética del cuerpo se remonta a las figuras griegas y romanas, como referentes para los artistas. Los estudios de las esculturas antiguas y el estudio de los torsos van a dictar la manera de representar el cuerpo.

La estética grecorromana se manifiesta en grandes esculturas de hombres, héroes y dioses. La piel es un símbolo de transferencia de identidad. Los cazadores usan la piel de sus presas para adquirir algunas de sus habilidades. La estética del cuerpo está ligada al concepto de belleza. Los artistas estudian el cuerpo como una colección de partes que   12 

pueden ser ensambladas para lograr un todo. El concepto de belleza también puede analizarse por partes, formas, figuras y detalles de caras y otros referentes anatómicos. El torso es la figura central de la estética del cuerpo. El torso es recurrente en el arte y en las representaciones de la anatomía. El Torso de Belvedere se convierte en referencia y en inspiración para la figura corporal. En El Juicio Final, Miguel Ángel Buonarroti representa el martirio de San Bartolomé. El cuerpo que sostiene la piel desollada está claramente basado en el Torso de Belvedere. El rostro de la piel es un autorretrato de Miguel Ángel.

Greek and Roman Galleries. The Metropolitan Museum of Art. El cuerpo de proporciones y facies perfectas. La piel del animal cazado lista para ser usada por el cazador. Foto por A.J. Morillo, NY, 2007.

En La anatomia del corpo humano (1589), el anatomista español Juan Valverde de Amusco muestra cómo, al retirar la piel, el cuerpo es revelado. El desollado, a su vez, usa la piel de una fiera a manera de abrigo. La anatomía para artistas se constituye en una serie de manuales que indican la manera de ensamblar las partes del cuerpo para lograr figuras aceptables desde el punto de vista estético. En 1608, Odoardo Fialetti presenta Il vero modo et ordine per dissegnar tutte le parti et membro del corpo humano. La anatomía en el arte logra que se pierda la identidad del cuerpo. Los artistas muestran partes, no personas. Existe una gramática del arte

 

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anatómico, que enseña a los artistas la manera de ordenar y diseñar un cuerpo, con representaciones detalladas y descripciones que tratan de comprender su funcionamiento. Leonardo da Vinci presenta esquemas anatómicos, basados en sus propias disecciones y en sus concepciones del funcionamiento del cuerpo. A la vez que muestra dibujos de gran precisión anatómica, Leonardo presenta esquemas en los que remplaza músculos por cuerdas. Más de un siglo y medio después de Leonardo, Borelli, en su De motu animalum (1680), representa la visión mecanicística del cuerpo. El cuerpo como una máquina, provista de poleas y palancas, se rige por los principios físicos conocidos en la época. El artista se vuelve anatomista. Leonardo participa en varias disecciones. El artista se encuentra con una estética inesperada, la de la muerte. Los cadáveres tienen una belleza particular. Las cuerdas, que solían usarse en la cátedra anatómica para sujetar los cadáveres a ser exhibidos, aparecen ahora como símbolo, sujetando cuerpos inermes desde el vacío, quizá como una manera de mostrar que aferrarse a lo terreno puede ser algo vano e inútil.

 

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Estudio de un cadáver para El Prisionero de Chillon. Ford Madox Brown, 1856.

La muerte tiene su propia estética. Surgen las Vanitas, figuras de lo vano, esculturas o pequeñas figuras decorativas talladas en marfil con gran atención a los detalles que muestran esqueletos en poses reflexivas, como símbolos de muerte. En estas figuras hay otros simbolismos: el complejo mecanismo de un reloj, que representa el paso inexorable del tiempo. Los objetos que rodean a los esqueletos tienen también significados propios. Un cetro representa la monarquía, un azadón es un símbolo de las clases más bajas. El casco de un guerrero y una tiara papal a los pies del mismo esqueleto tienen un significado claro: la muerte nos iguala a todos.

Además de su interés científico, la disección es un evento público que brinda una oportunidad única para ser un manifiesto moralizante. En The reward of Cruelty (1750), John Bell ilustra el fin de un hombre que ha atormentado animales y que ha asesinado a

 

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su amante embarazada: su castigo ejemplarizante es terminar en la mesa de disecciones de los cirujanos y barberos. El sufrimiento de este hombre no es necesariamente físico. No se pretende ilustrar un caso de vivisección, sino una disección post mortem, donde no hay dolor, pero hay denigración, pues su cuerpo es mutilado, sus vísceras son alimento

The Reward of Cruelty. John Bell, 1750.

para perros, y sus huesos serán hervidos para armar esqueletos didácticos. Con la disección surgen los profesores de anatomía, el primero de los cuales es Mondini. Su texto sigue la anatomía de Galeno, y sirve de referencia para los disectores. El profesor de anatomía está distante, y lee desde un podio un texto lleno de errores

 

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anatómicos. Mientras tanto, el disector, un cirujano o barbero, separa con sus instrumentos las partes del cuerpo y revela lo que cree entender de la lectura del profesor. La anatomía académica es representada por Berengario como un hombre desollado rodeado de una aureola de conocimiento. El mensaje es que el cuerpo es una fuente de iluminación intelectual. La disección, una vez permitida, se usa para aprender del cuerpo. La Lección de Anatomía del Dr. Tulp es un bello ejemplo de retratismo en el ambiente de la enseñanza anatómica. El médico señala a sus alumnos la anatomía del antebrazo, que parece haber sido copiada de un atlas de anatomía. Un libro abierto a los pies de la mesa de disección le da a la sesión su carácter académico. A diferencia de la usanza de la época, los protagonistas, que parecen estar más interesados en mirar al retratista que al anatomista, no aparecen todos de frente. Sin embargo, todos ellos están iluminados por una fuente de luz. El uso de la luz pone al cadáver como fuente de iluminación. Todos los rostros en el cuadro están iluminados. El único rostro que tiene una sombra que lo opaca es el del cadáver.

La Lección de Anatomía del Dr. Tulp. Rembrandt van Rijn.

 

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Muchos textos de anatomía para barberos y cirujanos tienen como frontispicio la ilustración de una disección, siguiendo la práctica medieval de un anatomista que lee un texto mientras su disector explora y señala el cadáver. Los esqueletos como modelos didácticos siguen apareciendo en diferentes imágenes. Más de un milenio después de la anatomía de Galeno, que para ese momento es casi una doctrina, surge un revolucionario de la anatomía, el primero en atreverse a contradecir a quien fuera considerado uno de los padres de la medicina. Andreas Vesalius, un Belga en la Universidad de Padua, sugiere que el anatomista debe ser quien participa en la disección. Dice que se debe estudiar al hombre para conocer al hombre, y es uno de los primeros en asociarse con un artista para demostrar sus descubrimientos anatómicos. En este caso, Jan Stephan van Kalkar. Siguiendo las instrucciones de Vesalio, y tratando de dibujar fielmente lo que observa en la sala de disección, con la premura del tiempo que descompone los cadáveres, logra unos grabados en madera que van a ser el estándar de la anatomía para las siguientes generaciones de anatomistas. Vesalio instruye a Van Kalkar para que dibuje con gran precisión un cráneo humano sobre el de un perro, como mensaje de que la anatomía vesaliana es superior a la galénica. En los dibujos que acompañan los textos de Vesalio, el torso sigue siendo una referencia anatómica y estética. La anatomía adquiere su propia estética. No solamente hay precisión anatómica, sino que al artista se le permite complementar la

 

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representación del conocimiento con sus aportes. Las figuras anatómicas se presentan en poses reflexivas, se superponen sobre paisajes y otros simbolismos, incluso con textos de mensajes moralistas explícitos. El dramatismo de las figuras de Jan van Kalkar se vuelve un referente para los anatomistas que sucederán a Vesalio, y para los dibujantes y grabadistas que surgirán y se asociarán con ellos. Persiste el simbolismo de las cuerdas que aferran a los cuerpos, quizá a lo terrenal, aunque comúnmente no se ilustra el extremo de la cuerda que sostiene a esos cuerpos. Un siglo después de Vesalio, los dibujos de Gérard de Lairesse y los grabados de Abraham Blooteling y Peter van Gunst, guiados por el anatomista Govaert Bidloo, siguen representando la anatomía con mucho detalle, ya sea mediante la disección minuciosa de los diferentes sistemas, o mediante la continuidad en la representación de figuras desolladas en poses similares a las vesalianas, sobre paisajes que cada artista cambia según su entorno o su preferencia. De hecho, algunas de las figuras que siguen a las de van Kalkar y Vesalio son plagiadas de ellos. El español Juan Valverde no tuvo problema en usar una figura de un esqueleto de Vesalio para presentarla como un nuevo esqueleto, cuando en realidad era una figura anatómica en espejo, representada sobre un paisaje un poco diferente al original. Dos artistas se asociaron a Juan Valverde de Amusco: el dibujante Gaspar Becerra y el grabadista Nicolas Beatrizet, claramente influídos por van Kalkar. La estética de la figura anatómica sigue representada en cadáveres desollados en poses vivientes, en algunos detalles pastorales, paisajismo y mensajes morales. Sigue vigente la combinación de la precisión anatómica con cierta libertad artística.

 

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Juan Valverde de Amusco presenta una figura dramática de un anatomista que diseca, pero que a la vez ha sido disecado. El anatomista dirige su mirada al cielo, de donde le serán revelados los secretos del cuerpo humano, en una especie de «conócete a ti mismo» (Nosce te ipsum) de tinte casi macabro.

La anatomia del corpo humano. Juan Valverde de Amusco, 1589.

 

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En la historia de la representación gráfica de la anatomía hay algunos pocos ejemplos de médicos que, al tener cierta habilidad artística, no se asociaron a dibujantes o grabadistas, sino que hicieron sus propios dibujos. Uno de los ejemplos más representativos es el descanso de un desollado de la Myotomia reformata del Dr. William Cowper, una dramática figura lograda con la técnica de la tiza roja.

Resting ecorché in landscape. William Cowper, Myotomia Reformata, 1724.

Valverde de Amusco guía a sus artistas Becera y Beatrizet para la intensa representación de un desollado que lleva aún la daga con la que separa su propia piel, en una actitud en la que parece asumir con dignidad su sufrimiento. Cuando esa imagen es trasladada a los tiempos modernos, su realismo puede ser impactante. Esa es la propuesta del anatomista Günter von Hagens, quien reproduce la estética de la figura desollada adaptada a la vida cotidiana de los siglos XX y XXI. En sus diferentes versiones de la exposición BodyWorks, el profesor von Hagens presenta una serie de cadáveres humanos conservados mediante una técnica especial de plastificado, a los que somete a disecciones que no sólo muestran precisión anatómica sino clara libertad artística.

 

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Desollados a través del tiempo. A la izquierda, la versión de Valverde de Amusco, en un grabado en madera. A la derecha, casi medio milenio después, la interpretación moderna de Günther von Hagens, mediante la plastificación de cadáveres reales.

Por tratarse de cuerpos humanos reales, en poses comunes, las disecciones de von Hagens resultan impresionantes. Aunque parece que todos los cuerpos que muestra fueron donados voluntariamente, sus exhibiciones han sido muy controvertidas. Cinco siglos después de Vesalio, von Hagens recupera la estética de entonces y la adapta al mundo moderno.

Günther von Hagens y BodyWorks.

 

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Los anatomistas que siguen a Vesalio continúan usando los principios estéticos de la vida y de la muerte. De nuevo, Bidloo, de la mano de de Lairesse y de van Gunst nos muestran un amplio espectro de imágenes, que van del dramatismo de la mesa de disección a la figura artística por excelencia, hasta la representación anatómica de la resurrección en un esqueleto que representa el resurgimiento de la tumba. Si la cátedra de anatomía se basó en el estudio de los cuerpos para lograr resultados estéticos creíbles, el estudio de la anatomía se aplicó en forma inversa: a partir de las estatuas, se estudió la anatomía. Las figuras que sirvieron de referente estético fueron analizadas desde el punto de vista anatómico. Un bello ejemplo de este uso de la anatomía para comprender el arte es el de Jean-Galbert Salvage, en un grabado de Jean Bosq donde se representa un gladiador como un desollado. En este uso de la anatomía aplicada a las bellas artes, Francesco Bertinatti hace transparente la estética de la figura griega Lo Spinario, la estatua del niño que trata de sacarse una espina de su pie. En 1837, inicia su trabajo de representar a dicha estatua como si pudiera ver su interior. En su obra analiza los elementos de la anatomía y la fisiología aplicada a las bellas artes, con la salvedad de que aún faltaba cerca de medio siglo para el descubrimiento de los rayos X. Sin duda, el artista que es capaz de demostrar la anatomía con tanto detalle, puede trasladar sus conocimientos anatómicos a la figura artística. El primer referente anatómico es el cuerpo del hombre. La anatomía es falocéntrica, la mujer es representada inicialmente en una actitud pudorosa, como en el bello ejemplo de Jan Stephan van Kalkar, una especie de Adán con un cráneo en su mano izquierda y una Eva dibujados para el atlas de anatomía de Vesalio. De la figura femenina también se muestra el torso. La mujer se muestra como una máquina para la fertilidad. El torso femenino es de interés obstétrico. De hecho, muchos

 

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anatomistas favorecen la representación anatómica fetal, en la cual se elimina por completo el torso, con dibujos de fetos aislados, íntegros o disecados para mostar sus partes. La estética se aplica en mujeres que despliegan su fertilidad en forma de flor, técnica que también se usa en los infantes. Odoardo Fialetti, en 1626, presenta algunos ejemplos de esta estética. El útero grávido también pasó por una fase de representación esquemática. De los dibujos simplistas que representan a los fetos como homúnculos diminutos asentados en la matriz, se llega a un gran detalle anatómico, que se favorece por la mortalidad materna. Los cadáveres de mujeres embarazadas fueron muy apetecidos para los anatomistas, pues esos cadáveres representaban la oportunidad de conocer el desarrollo del cuerpo humano. De hecho, algunos anatomistas pagaban importantes sumas de dinero a los sepultureros, a parteras y a médicos que pudieran proveerlos de especímenes para el estudio del embarazo en sus diferentes etapas. Jan van Rymsdyk, en 1774, logra dibujar con gran detalle los torsos de mujeres embarazadas, bajo la guía científica de los hermanos William y John Hunter, pioneros de la escuela de anatomía inglesa. Jan van Rymsdyk dibuja con gran detalle los genitales femeninos, bajo la tutela de los hermanos Hunter. Mediante un recurso que resulta casi ingenuo, el mismo artista presenta una versión en la que los genitales externos quedan ocultos tras un libro, quizá en un intento por darle un aire académico a la disección del torso femenino en estado de embarazo. En 1886, Gustave Courbet presenta el torso femenino como origen del mundo, en un controvertido cuadro por haber sido demasiado revelador en la época en que fue creado. Los anatomistas usaron recursos que parecían adelantarlos a su época. En 1872, Christian Wilhelm Braune presenta varios ejemplos de dibujos basados en cortes. Usó cadáveres congelados, seccionados en diferentes planos u orientaciones, para mostrar las relaciones anatómicas entre las diferentes estructuras internas, en una manera que no sería aplicada a las imágenes diagnósticas sino más de un siglo después.

 

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Otra muestra de ingenio para el estudio y la demostración de la anatomía está representada en los modelos de cera, hechos a escala o en tamaño natural, y con piezas desarmables que permitieron conocer el torso y su contenido. La técnica del modelado en cera es especialmente dramática, tanto por su realismo tridimensional como por el uso de colores que imitan lo que los anatomistas han tratado de dibujar durante siglos: el cuerpo humano revelado en su interior. La Venus de Clemente Susini es uno de los más bellos ejemplos de la colección del Museo La Specola de Milán, quizá la muestra más completa de la estética del modelo anatómico. El pionero de los modelos de la escuela italiana fue el anatomista y patólogo Felice Fontana. Uno de los primeros modeladores fue Giuseppe Ferrini, cuyos colaboradores principales fueron Antonio Matteuci y Clemente Susini, quien sería reconocido como el mayor y más famoso modelador o ceroplasta de la escuela florentina. El conocimiento cotidiano se aplica a la estética de la anatomía. Algunos grabados flamencos del siglo XVII representan la anatomía humana en un contexto que hoy llamaríamos global, con alusiones al «estado del arte» en la ciencia: alquimia, astrología, astronomía, zoología, botánica y quiromancia, entre otros. Las edades del hombre son representadas en las cuatro estaciones. En cada estación se incluyen las aves y plantas más representativas, que incluyen golondrinas, tórtolas, cigüeñas o cormoranes. En la representación del invierno coinciden la hoja de tabaco, como conexión con el nuevo mundo, y el descenso a la tumba. En contraste, la ciencia anatómica se basa en la precisión y el detalle. De los grabados en madera, se pasa al grabado en cobre, técnica que permite mayor definición de los detalles. Los anatomistas pueden presentar sus descubrimientos ante sus pares académicos gracias al detalle de sus dibujos. Johann Wirsung, de la Universidad de Padua, consultó su descubrimiento del conducto pancreático a varios de los más renombrados anatomistas europeos del momento. Aunque su asesino quiso robarle la autoría del descubrimiento, su detallado grabado en cobre ya había divulgado copias de su dibujo por la Europa científica. Tanto los artistas como los anatomistas se interesan por las proporciones. Leonardo nos presenta su hombre de Vitruvio, una de las primeras imágenes en las que se hace alusión

 

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directa a la importancia de las proporciones en el dibujo anatómico. El hombre circular (Homo ad circulum) y el hombre cuadrado (homo ad quadratum) superpuestos, comparten la cabeza, pero no el centro, que en el cuadrado es el pubis. Leonardo hace anotaciones (escritas en letra en espejo) sobre las relaciones proporcionales del cuerpo. La vista lateral del pie es igual de largo que la cabeza y el brazo. El ancho de los hombros es igual a la distancia del codo a la punta de los dedos. El muslo es un cuarto de la altura total. El inglés William Cheselden es uno de los más claros representantes del detalles y la precisión en el dibujo anatómico. Su dibujante Gerard van der Grucht muestra la importancia de las proporciones al comparar las dimensiones del esqueleto humano con las del cráneo de un caballo, en otro ejemplo del mensaje vesaliano de la supremacía del estudio de la anatomía humana sobre la animal. Otro ejemplo del interés en la precisión de las proporciones, también de Cheselden, es la representación de un niño que lleva en su mano el húmero de un adulto. Además del paralelismo entre el niño y el adulto, el artista muestra una coincidencia geométrica, al presentar en disposición paralela el eje del brazo del niño y el del hueso del brazo del adulto que lleva como trofeo. Siguiendo la estética impuesta por Vesalio y van Kalkar un par de siglos antes, Cheselden presenta a los esqueletos de su Osteographia en medio de escenas pastorales y paisajes que también muestran gran detalle. Otro de sus ejemplos de la importancia de las proporciones es el de un esqueleto de un niño, que muestra en actitud contemplativa, abrazado a la cadera del que podría ser uno de sus padres, representado como un esqueleto inconcluso de tamaño proporcional a su edad mayor. El interés por las proporciones se manifiesta en el arte a lo largo de su historia. Los dibujantes, pintores y escultores se interesan por el estudio de las dimensiones y la geometría, y definen un plan para lograr representar en sus obras cuerpos creíbles, hechos de partes de tamaños congruentes. Aunque no es común en el arte anatómico, hay casos en los que el artista quiere mostrar figuras desfiguradas. Para desmentir los rumores acerca de que la precisión en sus esculturas era debido al uso de moldes en yeso obtenidos de sus modelos, Rodin comenzó a hacer que las manos y los pies de sus

 

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esculturas fueran desproporcionadamente grandes, efecto que sólo era posible si, en vez de la «trampa» de tomar moldes, el artista las esculpía directamente. En el arte colombiano tenemos el ejemplo de Coriolano Leudo, en cuyos bosquejos se evidencian los trazos que van a determinar la proporcionalidad de las partes del cuerpo. A pesar del desarrollo de la técnica del dibujo, el esquema anatómico seguía vigente, aunque con mayor precisión que la de los dibujos de Asia Menor. Por su índole académica, los dibujos estaban atiborrados de información, de tal manera que podían recordar los diagramas de los puntos moxa de la medicina oriental. Es el caso del manual del Dr. Engelbert Kaemperer, médico jefe de la embajada holandesa en Japón hacia el año 1700. Japón había cerrado sus puertas a los demás países, pero Holanda mantenía su puerto comercial en Nagasaki, donde tenía unas oficinas la Dutch East India Company. El manual de Kaemperer fue la primera fuente para occidente de esta práctica médica. Para Bartolommeo Eustachi, de la Universidad de Padua, los esquemas llenos de líneas para enumerar las partes anatómicas no eran apropiados desde el punto de vista estético. Es así como presenta una manera novedosa de mostrar la anatomía corporal, con un sistema de referencias que no se superponen al dibujo anatómico, técnica que luego sería aplicada a la cartografía. No en vano, las colecciones anatómicas adquieren el mismo nombre que las representaciones geográficas: atlas. A pesar de haber sido un defensor de la fisiología galénica, en contra de las innovaciones presentadas por Vesalio, Eustaquio hizo varios descubrimientos importantes en la anatomía humana, como la comunicación entre el oído y la cavidad oral que hoy lleva su nombre, la trompa de Eustaquio. Antes de Eustaquio no se conocían las glándulas suprarrenales ni el conducto linfático torácico; Eustaquio también hizo grandes aportes al conocimiento de la anatomía uterina y de los nervios ópticos. Sus láminas, elaboradas por un arquitecto, se extraviaron en la biblioteca del Vaticano durante más de un siglo. Aunque las publicó en 1564 (año del naufragio en el que murió Vesalio cuando iba en su camino de peregrinación hacia Tierra Santa) bajo el título Opuscula anatomica, sólo fueron difundidas ampliamente hasta 1714, cuando Giovanni Maria Lancisi, médico personal del Papa, hizo que las publicaran bajo el nevo título de Tabulæ Anatomicæ.

 

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A Eustaquio debemos la representación del cuerpo como un mapa. En 1783 presenta su Tabulæ anatomicæ, con dibujos de Pietro Matteo Pini y grabados Giulio de ‘Musi.

Estas láminas habrían de competir con las de varios anatomistas asociados a artistas de gran calidad, que publicaron sus propias colecciones de anatomía en el siglo XVIII. El Suizo Albrecht von Haller fue uno de ellos, quien desde la Universidad de Leyden, hizo disecciones detalladas que fueron dibujadas por Joel Paul Kaltenhofer y luego grabadas en placas de cobre por George Daniel Heumann. El realismo de las láminas de von Haller explica la fama de la

 

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Universidad de Leyden, reconocida como el segundo centro universitario de importancia en el estudio de la anatomía, después de la Universidad de Padua. Cattani retoma el detalle y la precisión anatómica, junto con la estética de la anatomía. De nuevo, aparecen las cuerdas de las que cuelgan las partes corporales ilustradas.

Osteographia e myographia. Antonio Cattani, 1790.

A pesar de las limitaciones por el estado precario de la tecnología de impresión masiva, uno de los más importantes textos de anatomía, que hoy sigue siendo referencia indispensable en las facultades de medicina, es la Anatomía de Gray, de 1800. En ese texto, el torso sigue siendo un referente estético común. El detalle de las láminas y descripciones es coherente con el ánimo académico del texto, aunque no es difícil suponer que muchos médicos no tendrían los recursos para acceder a los libros de texto. De hecho, un buen número de las láminas que han sobrevivido al tiempo pertenecen a las colecciones privadas de coleccionistas de arte, personas cuyos intereses no eran necesariamente académicos. Las láminas anatómicas seguían teniendo un interés artístico, además del probable interés científico en el cuerpo, humano o animal. Los dibujos podían mostrar gran detalle en la demostración de membranas, pequeños vasos sanguíneos, ganglios y otras estructuras que a la vez demostraban la habilidad del disector para explorar cuidadosamente sus cuerpos y especímenes, sin dañarlos en el proceso.   29 

A la vez, algunas de las imágenes podían mostrar simultáneamente la perspectiva desde varios puntos de vista, en un estilo que casi podría ser considerado cubista. Los cuerpos no sólo podían ser desollados, sino desmembrados. El estudio de la anatomía, como en el estudio artístico del cuerpo, se podía hacer por partes. Para poner los restos disecados en un contexto académico, se usa el recurso del libro como símbolo. Las partes dibujadas reposan sobre textos. El torso sigue siendo el referente estético en diversas ilustraciones a lo largo de varios siglos de anatomía académica. Dos hermanos irlandeses, Joseph Maclise, el anatomista, y Daniel, el dibujante, presentan sus figuras anatómicas dirigidas a la comunidad médica, en las que llama la atención el que puede ser considerado como el primer ejemplo del uso de un cuerpo de un hombre de raza negra.
Surgical Anatomy. Joseph & Daniel Maclise, 1856.

Uno de los más bellos ejemplos de detalle artistico es el de Jan Wandelaar, el grabadista del anatomista Bernard Siegfried Albinus. Su libertad artistica se muestra en los detallados paisajes que elabora Wandelaar como fondo para los también muy precisos dibujos anatómicos de los huesos y músculos del hombre. Las poses de sus cadáveres desollados se basan en modelos vivos, cuya constitución era similar a la de los cuerpos disecados. El artista usa el grabado en cobre, que permite mucho mayor detalle y filigrana que el grabado en madera, para llenar el fondo de cada lámina con paisajes altamente elaborados, llenos de alusiones religiosas y naturalistas.

 

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Mediante el uso de cambios en el trazo de las líneas sobre la placa de cobre, el artista Wandelaar logra resaltar la figura anatómica sobre un fondo que da la impresión de estar ligeramente desenfocado, y puede hacer que los tonos de la figura anatómica sean concordantes con los de su fondo. Albinus y Wandelaar retoman la estética vesaliana en sus representaciones anatómicas. La precisión anatómica de los dibujos es evidente en el detalle de cada hueso y cada músculo, bellamente representados por el artista. El 22 de julio de 1741, desembarcó en Rotterdam el navío Knapenhof , bajo órdenes del capitán Douwemout van der Meer. Su mascota personal era una bella y dócil hembra de un extraño mamífero traído de la india, una rinoceronte llamada Clara. Clara tenía cuatro años de edad en ese entonces, y por ser solamente el quinto ejemplar de su especie en llegar a la Europa modena, fue exhibida con gran éxito en varias ciudades. Doscientos veintiseis años atrás, había llegado a Portugal el que fuera considerado el primer rinoceronte indio en ser visto en Europa. Su fama trascendió al ser dibujado por el famoso pintor alemán Alberto Durero, quien nunca tuvo la oportunidad de ver a ese mamífero en persona. Su grabado se basó en descripciones, y ha sido considerado como la más influyente imagen de un animal en la historia del arte. Clara debió causar una fuerte impresión en el artista Jan Wandelaar, pues en 1742 la usó como fondo para uno de los esquemas anatómicos de los músculos humanos, en una lámina que se constituye en un ejemplo de la libertad artísica en la representación anatómica, una de mis favoritas en la historia del arte anatómico.

 

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El cuarto orden de los músculos. Tabulæ sceleti et musculorum corporis humani, Bernhard Siegfried Albinus, Jan Wandelaar, 1747.

La disección misma ha sido dibujada en diferentes momentos de la historia de la anatomía. Los artistas utilizan el recurso de la disección fuera de contexto, para demostrar cadáveres en poses que pueden parecer absurdas en un contexto anatómico. Los cortes transversales o en otros planos, cuya única finalidad era la de conocer las relaciones entre

 

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los órganos, sólo vuelven a ser útiles siglos después, cuando surgen los métodos de imágenes diagnósticas basados en cortes. La estética anatómica cobra matices casi macabros, en un contexto que parece surrealista. Otro recurso usado por los artistas anatómicos es el matiz erótico. Así como los cuerpos disecados, cortados o desollados son mostrados en escenas pastorales y moralistas, se encuentran alusiones directas al erotismo, con personajes representados sobre lechos nupciales, en posiciones eróticas, comunes a las de obras de arte que no están dentro del contexto científico. Las posiciones en las que son representados algunos cuerpos y torsos son las mismas que simbolizan la sexualidad y la sensualidad. La anatomia, entonces, tiene su propia estetica erótica. No se explica de otra manera que el fondo utilizado sea una alcoba, y que las figuras que sirven para la representación anatómica adopten poses sensuales. Los cuerpos representados pueden hacer alusiones a personajes míticos, o tener un referente bíblico, como en el caso de la leyenda del adulterio, conocida a través de la historia de David y Betsabé. David espía a Bestabé mientras ella se baña, sabiendo que lleva en su vientre su hijo, a pesar de que ella está casada con Urías. La escena, que ha sido representada en el arte pictórico, tiene su equivalente anatómico en una de las láminas de Estienne, que incluye la representación del embarazo adúltero mediante una ventana que muestra el contenido del vientre de Betsabé. De lo estético se llega a lo macabro. La representación de fetos en actitud juguetona, como si fueran niños vivos, pero que juegan con embriones que penden de hilos y cuerdas. Ruysch pone a varios niños cual si fueran una orquesta infantil de aire fúnebre, en un bosque de partes anatómicas, quizá los desechos de sus disecciones. En otro de sus bosques de tráqueas y bronquios, los niños lloran, usando pañuelos hechos de diferentes membranas. Estas dramáticas imágenes pretendían representar la grave situación de la mortalidad infantil.

 

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Thesaurus anatomicus primus, de Frederik Ruysch. Grabados de Cornelius Huyberts, 1701.

La estética que puede ser considerada macabra se observa en el recurso de varios artistas, que muestran a los cadáveres desollados o desmembrados, pero aún vivos, casi como recuerdo de la práctica de la vivisección. Algunos artistas no médicos aprendieron anatomía y se dedicaron con entusiasmo a la disección de cadáveres, casi siempre autodidacta. Uno de los más importantes ejemplos de artistas-disectores, después de Leonardo, fue Gamelin. Sus obras anatómicas tienen un matiz artístico que puede derivarse del hecho de que ningún médico, en busca de la precisión desde el punto de vista anatómico, dirigía sus dibujos. Sus esqueletos pueden representar la resurrección, la crucifixión de un cadáver desollado y la actitud de oración, en imágenes que hacen pensar que el movimiento surrealista no fue una idea original, a pesar de haber surgido siglos después.

 

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Noveau recueil d’osteologie et de myologie. Jacques Gamelin, grabados de Lavalée, 1779.

 

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La trompeta anuncia «Levántate muerto y ven a tu Juicio».

Dibujos de Jacques Gamelin, grabados de Lavalée. 1779. «Reza para no caer en tentaciones»

 

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Los dibujos puramente artísticos de Gamelin muestran un profundo conocimiento anatómico, que le permite reproducir, de manera creíble, la musculosa superficie de sus desnudos. Se obtienen logros artísticos con fundamento en el conocimiento anatómico. En el dibujo colombiano del siglo XX, Eladio Vélez y Coriolano Leudo muestran precisión anatómica: la piel y los músculos superficiales son representados con detalle en sus dibujos basados en modelos vivos. Incluso en las representaciones más esquemáticas del cuerpo en el arte moderno, hay cierto conocimiento anatómico, que permite al artista la libertad de distorsionar la anatomía, hasta volverla esquemática o simbólica. En el arte moderno, el cuerpo puede ser tratado como un símbolo, más que como una representación fiel de una forma. El artista inglés Damien Hirst, famoso por haber logrado en 2008 las más altas ventas de obras de un solo artista en la reconocida casa de subastas Sotheby’s de Londres, ha creado obras en las que combina arte moderno y anatomía, como en el caso de su gigantesca escultura Virgen Madre, de la que hay ahora dos versiones, una en Nueva York (calle 53E y Park) y la segunda en Londres (Plaza de Picadilly). Su famoso cráneo incrustado con 8601 diamantes tiene un valor que supera los 100 millones de dólares, la obra de arte que ostenta el título de ser la más costosa jamás realizada. Se supone que el título de esa obra (For the Love of God) representa la reacción de la madre del artista («Por el amor de Dios, ¿qué más vas a hacer?»). Otro artista que se dedicó a las representaciones anatómicas, basado en sus propias disecciones, fue Jacques Fabien Gautier D’Agoty. Alumno de Jacob Christoph Le Blon, a quien le aprendió la técnica de la mezzotinta, técnica tricrómica de impresión a color. D’Agoty aporta a la técnica el uso de cuatro separaciones de color, incluyendo el negro. El uso de la tinta negra le imprime un especial dramatismo a las sombrías imágenes de D’Agoty. Aunque sus dibujos son muy elaborados, no tienen la precisión anatómica de los dibujos guiados por anatomistas, con mayor conocimiento del tema.

 

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La tinta negra aporta un especial dramatismo a las impactantes figuras de Jacques Fabien Gautier D’Agoty. Anatomie générale des visceres en situation, 1752.

Aunque inicialmente fueron los artistas quienes se encargaron de despersonalizar el cuerpo, representándolo como partes de un ensamblaje, fueron los mismos artistas quienes devolvieron la identidad a sus cuerpos. Los cuerpos son representados con los detalles de sus facciones. Los cadáveres que aparecen cortados con fines científicos, pueden ser identificados por sus rasgos y señales particulares. A la vez, en la medicina moderna, se trata de que sus partes no sean identificables. Los dibujos o fotografías de los rostros se cubren parcialmente; con la intención de mantener la confidencialidad, se eliminan los nombres en las imágenes diagnósticas que se presentan en conferencias, con el resultado paralelo de volver anónimos a los pacientes.

 

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En los tiempos modernos, surge The Visible Human Project, una colección de más de 1800 cortes transversales hechos sobre un cadáver congelado, para el estudio detallado de la anatomía sobre un cuerpo real. Curiosamente, el cadáver proviene, como siglos atrás, del ajusticiamiento. A diferencia de los primeros cuerpos utilizados como objeto de estudio en la historia de la anatomía, en este caso el cadáver se obtuvo por donación. Resulta interesante saber que el cadáver usado es el de un hombre, como en los inicios falocéntricos de la anatomía.

The Visible Human Project. Center for Human Simulation. University of Colorado, 1993.

Los cortes, sin embargo, no son anónimos. El cuerpo utilizado perteneció a Joseph Paul Jernigan, un hombre condenado por asesinato. Su ejecución fue mediante inyección letal en el estado de Texas, EE.UU. El proyecto siguió con el cuerpo de una mujer, cuyo nombre sigue en el anonimato. Se trataba de una ama de casa del estado de Maryland, que falleció por un infarto agudo del miocardio a los 59 años, aparentemente donada a la ciencia por su esposo. Varios cadáveres más han sido finamente cortados luego de ser congelados, para completar la colección de cortes en diferentes planos que representan la anatomía humana. Con la tecnología actual, estos cortes han sido digitalizados para lograr una anatomía virtual. El arte del pasado se logra con la técnica del presente, obteniendo como resultado un cadáver que puede disecarse una y

 

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otra vez, un desollado virtual, cuya información anatómica es basada en cortes reales. La práctica actual de la radiología permite hacer manipulaciones similares, sin dolor. Podemos visualizar desde la piel hasta el interior, en forma de cortes o en tres dimensiones. Las imágenes modernas simulan los cortes de cadáveres congelados.

Radiología moderna. Las técnicas actuales de escanografía y resonancia magnética permiten hacer reconstrucciones tridimensionales por capas, desde la superficie hasta los huesos, en blanco y negro o a color. Los cortes se pueden hacer en cualquier plano, para revelar el interior del cuerpo humano.

El conocimiento anatómico es fundamental para lograr los cortes requeridos para resolver cada situación que se presenta como la manifestación de una enfermedad. Los radiólogos modernos deben dominar el arte del corte. Muchos atlas de anatomía modernos se basan en cortes obtenidos con técnicas de imágenes diagnósticas. El cuerpo por partes, o el cuerpo como un todo, en secciones o reconstrucciones obtenidas de la práctica diaria de la radiología; anatomía real para el ámbito académico.

 

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La tecnología médica se puede usar también para lograr una imagen desollada progresivamente, de la piel hasta los huesos, pero de manera virtual; anatomía real como arte.

Deconstrucción de una huella. A.J. Morillo / J. Ramos. La primera acepción de la palabra huella hace referencia directa al pie, del hombre o del animal, como una señal que queda en la tierra, pero también como un rastro o vestigio o como el concepto de una impresión o recuerdo. La imagen de una huella es, por tanto, un concepto que puede tener implicaciones filosóficas. De la misma manera como se construye una estructura conceptual, el proceso mediante el cual se desmonta, analíticamente, un concepto, se conoce como deconstrucción. La eliminación virtual de las partes de una huella tiene implicaciones que trascienden a las anatómicas. La reconstrucción tridimensional de los pies mediante escanografía ofrece una oportunidad única para la deconstrucción de una huella. http://ajmorillo.blogspot.com

 

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Los alcances artísticos de la anatomía pueden llegar hasta una taxonomía del horror, donde el artista usa sus conocimientos anatómicos para retar la falta de compromiso del discurso museológico. Witkin presenta así un ejemplo de la creación de un esqueleto imposible para un museo inexistente. Joel-Peter Witkin ha viajado a Colombia en por lo menos tres oportunidades distintas para completar sus proyectos fotográficos. Es ampliamente conocido por su fotografía de una cabeza humana seccionada en dos mitades, con la que compuso «El Beso», donde un decapitado se besa a sí mismo. Desde el punto de vista artístico, la anatomía del cuerpo puede ser representada en forma simbólica, como un cuerpo lleno de cuerpos con funciones específicas. Desde el punto de vista simbólico, el cuerpo se representa como un recipiente lleno de significados.

Sin Título. Robert Gober, 1990. El cuerpo representado desde del arte, como un torso de cera en el cual los cuerpos masculino y femenino se unen en forma imperceptible en un recipiente sellado arriba y abajo, como una bolsa de papel: el cuerpo como contenedor de significados.

 

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El cuerpo humano revelado, a través del arte, la anatomía y las técnicas modernas de imágenes diagnósticas. A partir de la ciencia de la anatomía, se construye un arte que representa al cuerpo con fidelidad y precisión científica. A partir del arte del dibujo y el grabado, se construyen cuerpos cuya credibilidad se basa en el conocimiento anatómico del cuerpo. El cuerpo humano, entonces, se revela a través de la historia como una compleja estructura donde cada parte es fundamental para el todo. A partir de las partes se construyen cuerpos, que no pueden serlo sin sus partes. La historia del arte y la historia de la anatomía confluyen en la representación artística del cuerpo, para la cual es imprescindible el punto de vista científico.

Jacques Fabien Gautier D’Agoty, 1752.

 

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Lecturas recomendadas y referencias bibliográficas Bussagli, Marco: El Cuerpo Humano. Anatomía y Simbolismo. Colección Los Diccionarios del Arte. Random House Mondadori, S.A. Barcelona, 2006. ISBN 10: 84-81-8156-417-6. ISBN 13: 978-84-8156-417-4. Carmichael, Ann G., Ratzan, Richard M.: Medicine. A Treasury of Art and Literature. Hugh Lauter Levin Associates, Inc., Harkavy Publishing Service, New York, 1991. ISBN 0-88363-974-2. Dover Art library. Michelangelo Life Drawings. Dover Publications, Inc. New York, 1979. ISBN 0-486-23876-8. Düring, Monika V., Didi-Huberman, Georges, Poggesi, Marta. Encyclopaedia Anatomica. Colección Completa de Figuras Anatómicas de Cera. Benedikt Taschen Verlag GmbH, Köln, 1999. ISBN 3-8228-7391-8. Eisenberg, Ronald L.: Radiology. An Illustrated History. Mosby Year Book, Inc. St. Louis, 1992. ISBN 0-8016-1526-7. Ewing, William A.: Inside Information. Imaging the Human Body. A Fireside Book. Simon & Schuster Editions. Simon & Schuster, Inc. New York, 1996. ISBN 0-684-83108-2. Hansen, Julie V., Porter, Suzanne: The Physician’s Art. Represenations of Art and Medicine. Duke University Medical Center library. Duke University Museum of Art. Chapel Hill, 1999. ISBN 0-9672946-0-6. Hale, Robert B., Coyle, T.: Albinus on Anatomy. Dover Publications, Inc. New York, 1979. ISBN 0-486-25836-X(pbk.) Kevles, Bettyanne H: Naked to the Bone. Medical Imaging in the Twentieth Century. Helix Books, Addison-Wesley, Reading, 1997. ISBN 0-201-32833-X. Morillo, Anibal J.: El descubrimiento del conducto pancreático: un anecdotario de crímenes. Rev. Colombiana de Radiología 2006; 17(1):1906-1907. Reproducido en http://palviento.blogspot.com/2007/06/el-descubrimiento-del-conducto.html Morillo, Aníbal J.: El proyecto via cruxis. Vniversitas Médica 2000; 41(4): 207-209. Reproducido en http://www.ajmorillo.blogspot.com Morillo, Anibal J.: El quinto rinoceronte. La insólita aparición de un extraño mamífero en el mundo del arte y la anatomía. Rev. Colombiana de Radiología 2007, reproducido en http://palviento.blogspot.com/2008/05/el-quinto-rinoceronte-la-inslita.html Moore, Wendy. The Knife Man. Blood, Body Snacthing, and the Birth of Modern Surgery.Broadway Books, New York, 2005. ISBN 0-7679-1653-0.

 

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El proyecto via cruxis. AJ Morillo, 2000.

 

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Aníbal J. Morillo, MD, en el Torreón Sur para las clases de Anatomía, Facultad de Medicina, Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, Colombia, 2009.

 

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