Facultad Evangélica de Teología (C.T.E.Ch), Curso Contexto Bíblico II, profesor Jaime Alarcón V.

UNIDAD N° I: LA ÉPOCA PERSA Y SU INFLUENCIA CULTUAL EN PALESTINA
Objetivo de la Unidad:

en esta fecha el fin del Israel antiguo y el comienzo de la historia del Judaísmo. Aunque esto es problemático, es verdad que el año del 587 representa una ruptura profunda en la historia de Israel y el inicio de un nuevo período. Durante más de medio milenio Israel había vivido en una autonomía política relativa, inicialmente en forma de una organización tribal, constituida por las doce tribus, para continuar con la forma de una monarquía que, bajo el rey David, alcanzó su mayor extensión geográfica. Incluso después de la división del reino en dos, uno en el norte y otro en el sur, esta autonomía política duró mucho tiempo. Sí, también bajo el dominio de los Asirios que se tornaron la potencia máxima en el oriente a partir del año 745 a.C., esta autonomía, simplemente estaba limitada, pero no del todo abolida, desde que los reyes de Israel aceptaron la condición de tributarios. El reino del norte, de hecho, sucumbió por el año 722 a.C., sacrificado por el arriesgado juego político de los reyes que, sobrestimando sus fuerzas, suponían poder ofrecer resistencia a los poderosos Asirios. La consecuencia fue la derrota, la destrucción de la capital Samaria y la deportación de grandes grupos hacia tierras extranjeras dónde ellos desaparecieron sin dejar huellas. Los Asirios hicieron aún mucho más: Implantaron en el territorio del antiguo reino del norte elementos Asirios (pueblos indígenas extranjeros), para que tuvieran a lugar un proceso de mestizaje que comprometió la pureza de las tradiciones auténticamente israelitas. El reino del norte nunca más se recuperó del golpe sufrido en el 722 a.C. De momento, sin embargo, permanecía vigente el reino del sur, el reino de Judá. También estaban aquí vivas las ambiciones para la restauración de la autonomía total, mirándose furtivamente por cualquier oportunidad de liberarse del yugo del vasallaje. Cuando el imperio de los Asirios vino a estremecerse en sus fundamentos debido a la revolución de los babilonios, se asumió que había llegado la hora de la liberación, haciéndose una alianza incluso con los egipcios. Este tiempo de crisis es el tiempo de la actuación del profeta Jeremías (aproximadamente 615 al 587 a.C.) y de su conmovedora tragedia personal. Él vio aproximarse la catástrofe, pero sus advertencias no encontraron sino oídos sordos. Por consiguiente, los babilonios lograron liquidar al ya decaído poder Asirio. En el 612 a.C. conquistaron la capital de Nínive. Después de algún tiempo de solidificación de la nueva potencia, esta se propuso constituirse en la nueva heredera del imperio de los Asirios. Las esperanzas israelitas depositadas en Egipto se frustraron y, cuando los ejércitos babilonios aparecieron a las puertas de Jerusalén en el 597 a.C., no había ningún otro recurso para no rendirse. Los babilonios se sintieron satisfechos con la rendición, no destruyendo la ciudad ni acabando definitivamente con el reino israelita. Deportaron, eso sí, un grupo constituido en especial de la nobleza, de técnicos y de guerreros. Sin embargo, la lección del año del 597 a.C. no se entendió en Jerusalén. Ellos continuaron con aspiraciones emancipadoras en ciertos círculos que, finalmente, consiguieron ganar al rey Zedequías para su causa. Era supuesto que la ciudad sagrada 1

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Conocer los aspectos históricos, más relevantes, de la época del dominio Persa. Apreciar los acontecimientos históricos principales en torno a la reconstrucción del Segundo Templo. Revisar los cambios religiosos en el judaísmo introducidos en la época del Post-Exilio. Conocer los aspectos centrales de la religión Persa.

Introducción. En esta primera unidad, del curso “Contexto Bíblico II”, vamos a introducirnos en el ambiente de la reconstrucción nacional de la época Persa. Mencionaremos brevemente algunos aspectos históricos relevantes originados en el cautiverio babilónico, y luego expondremos los aspectos históricos relacionados con la época Persa. Judá y el pueblo judío nació, como religión (el judaísmo), fruto de la interacción histórica entre Persas y judíos. Aunque Jerusalén y el Templo fueron reconstruidos, sin embargo, Judá vivirá en medio de una nueva época que no será ni la sombra de las épocas anteriores bajo la monarquía. Los cinco artículos que componen esta unidad pretenden iluminar esta época, tan crucial para la historia de Israel, desde diferentes ángulos. Es por esta razón que se deben leer todos ellos para tener una visión panorámica de los hechos y, asi, evaluar con mayor conocimiento lo que llamamos el judaísmo. I.1. Israel bajo el dominio Babilónico y de Persa (587-333 a.C.).1 Como cualquier pueblo, así también el Judaísmo en el tiempo de Jesús, es el producto de una larga historia. No puede entenderse sin las influencias sufridas en el pasado por parte de otros pueblos, sin los logros de los antepasados y sin esos acontecimientos prodigiosos que cambian la dirección de una nación y explican, por lo menos en parte, sus particularidades. Nuestro punto de partida será el año del 587 a.C., el año de la conquista de Jerusalén por los ejércitos del rey Nabucodonozor y de la deportación de la capa liderante de Israel a Babilonia. Hay especialistas que descubrieron
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Gottfried BRAKEMEIER. O Mondo Contemporâneo do Novo Testamento. Serie Exégesis. Volumen 5, Fascículo 1, Comisión de Publicaciones Facultad de Teología Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil, São Leopoldo, R.S. – Brasil, 1984, pp.7-23. (Mecanografiado, circulación restringida). Traducción nuestra.

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sería inexpugnable, porque Javé protegería la casa donde Él habitaba. La ceguera produjo que fuese declarada la cesación de Judá, como estado vasallo. La reacción de los babilonios, sin embargo, no tardó. En el 587, después de un año y medio de cerco a la ciudad, Jerusalén fue tomada por los soldados de Nabucodonozor, que tomó una venganza terrible sobre la población ya diezmada por el hambre y la enfermedad. Los magníficos palacios fueron arrasados, el tesoro del templo secuestrado y transportado a Babilonia, el propio templo se transformó en ruinas y el rey Zedequías fue cegado después de que sus hijos fueron asesinados frente de sus ojos. Siguió una nueva deportación a Babilonia y, aunque Nabucodonozor instituyó en Mispa un gobernador de nombre Godolías, Jerusalén y las áreas adyacentes fueron abandonadas en estado de casi completa desolación. Lo que vino a ser significativo es que Nabucodonozor no siguió el ejemplo de los Asirios implantando gente en las áreas dominadas. Por esto la tierra de Judá quedó libre de elementos étnicos extraños, salvaguardándose así el carácter completamente israelita de la población restante. También la suerte de los desterrados difirió de la suerte de los grupos deportados por los Asirios. Ellos no fueron dispersados, mas bien les fue permitido permanecer en grupos cerrados, domiciliados en el río Quebar y en otros lugares, de modo que ellos lograron mantener su identidad religiosa y nacional. Los babilonios, mas bien, dieron un tratamiento más humano a los dominados en comparación con los Asirios. Se puede deducir también del hecho que los exiliados en Babilonia no vivieron como esclavos. Este tratamiento hizo posible la recuperación del pueblo judío que, quizá bajo otras circunstancias, habría desaparecido del escenario de la historia. Pero, todavía, el shok sufrido era enorme, el que se registra en el documento impresionante del libro de las Lamentaciones del A.T. Las consecuencias de la catástrofe fueron profundas: 1. El año del 587 a.C. marcó el fin definitivo de la autonomía estatal de Israel, prácticamente hasta el año de 1948. Después de la caída de Jerusalén, en el sexto siglo a.C., la región fue transformada en una provincia babilónica.

Con esto una larga historia había llegado a su término. El episodio del reinado de los asmoneos (142 al 63 a.C.) era de otra naturaleza que el reino de la dinastía davídica e incluso de la inconstante estructura real del antiguo reino del norte. A los asmoneos le faltó la legitimación sagrada, no teniendo ellos, por esta razón, la aceptación incondicional del pueblo. Basándose, finalmente, en la fuerza armada de potencias extranjeras. En el 587 la autonomía política se extinguió, reconquistándose después sólo en escala modesta. De aquí se explican los anhelos, en algún tiempo intensos en otros tiempos sofocados, por la restauración del reino davídico en tiempos del NT, fomentando el movimiento mesiánico judío. El descendiente de David era esperado quién, caminando en las huellas de su gran ancestro, con el puño de hierro expulsaría a los opresores del país, restituiría la soberanía política e inauguraría un reino de paz y justicia. Corresponde decir, incluso, que los babilonios no exterminaron a todos los descendientes de la familia real. El rey Joaquín, fue capturado en el año del 597, fue liberado por los babilonios y 2

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disfrutó con sus parientes de una cierta reputación en el destierro. La dinastía de David estaba sin poder, pero ella no estaba extinta. 2. Mucho más seria fue, particularmente para los exiliados, la pérdida del centro cultual. El templo estaba en ruinas y las condiciones precarias reinantes en Palestina en las primeras décadas después de la tragedia no permitían la reconstrucción del santuario. Pasarían más de 70 años hasta que pudo ser provisoriamente reconstruido. Aun así, la situación de los residentes de Palestina era, en este sentido, más ventajosa que la de los exiliados. Porque a pesar de la horrible destrucción, a pesar de toda la profanación, el lugar continuó poseyendo su calidad sagrada. Sabemos que peregrinos buscaron las ruinas del templo y que en el lugar santo, incluso en medio de las ruinas, el culto a Javé fue reinaugurado. Los exiliados, sin embargo, no tenían la posibilidad de unirse a los hermanos de fe en la adoración a Dios. ¿Sería posible continuar atado a las tradiciones del pasado sin doblar las rodillas en el santuario de Dios y sin ofrecer a Dios los sacrificios exigidos por la ley? La preservación de la religiosidad judía fue hecha posible por la conciencia de que la presencia de Dios no estaba condicionada a un cierto lugar, sino que ella se manifiesta también lejos de Jerusalén, en la cautividad. En lugar del culto, otras cosas ganaron importancia como, por ejemplo, la circuncisión y la observación del sábado, fenómenos que adquirieron la calidad de distintivos. A través de estas señales, Israel mantuvo viva la conciencia de su identidad y de su elección por Dios. El orgullo del judío en el tiempo de N.T., basado en la propiedad de la ley y en la circuncisión, tuvo sus principios en el destierro babilónico. 3. Difícilmente hoy podemos imaginar la perturbación que la catástrofe del año de 587 a.C. significó para la fe en Javé. ¿A caso, Yahweh había sido derrotado porque los babilonios - por consiguiente paganos e impuros - redujeron a ruinas el edificio consagrado a Dios? La tragedia de Jerusalén no tenía simplemente un aspecto externo, ella también implicó una crisis interior que, en el caso que no haya sido vencida, igualmente habría significado el fin de Israel. El vacío religioso provocado por la catástrofe pudo ser eliminado gracias a la actuación de los profetas: Jeremías, Ezequiel y de otros que procedieron a un profundo auto-examen de Israel, de su historia con Javé, de su desobediencia. Además de las obras de los profetas debe mencionarse aquí el trabajo gigantesco del Deuteronomista. La respuesta es inequívoca: Israel y no Dios es culpable de la catástrofe. Las reflexiones teológicas de estos hombres son la causa de una renovación espiritual profunda en Israel y de la superación de la crisis de fe. Israel se da cuenta de su pasado y aprende a comprender su suerte cruel como resultado de su infidelidad a Dios, de su desobediencia y de su soberbia. 4. Debemos mencionar, finalmente, una última consecuencia, no menos importante. Desde el año 587 a.C. existe una diáspora judía en el sentido rígido de la palabra. Bajo el término entendemos la existencia de grupos minoritarios de una congregación religiosa en un ambiente extraño. La diáspora judía, tan fuerte en el tiempo del N.T., sería para el 3

Judaísmo de importancia extraordinaria. La difusión de elementos judíos, por casi todos conocidos, remonta en sus principios a esos eventos del sexto siglo antes de Cristo. Las comunidades no sólo surgieron en Babilonia entre los exiliados, los cuales, de hecho, no retornaron en su totalidad a la tierra de los patriarcas, ellas también surgieron en Egipto. Allí muchos se habían refugiado, sobre todo después del asesinato de Gedalias. Se temía a la furia de los babilonios y se creía que Egipto ofrecería seguridad. Los fugitivos, de hecho, también llevaron al profeta Jeremías. Es la última noticia que poseemos de él. De cualquier manera, como consecuencia de las perturbaciones relacionadas con la caída de Jerusalén en el 587 a.C. surge la diáspora judía, de la cual surgirán fuertes impulsos para la vida religiosa en la tierra-madre. De lo anteriormente mencionado basta para poder evaluar la transformación profunda que los eventos del año 587 a.C. acarrearon para el pueblo de Israel. Después de pasar por esta dura experiencia, este pueblo fue otro, son otras las condiciones externas e internas. El judaísmo contemporáneo del N.T. es inimaginable sin las transformaciones ocurridas en aquella época. La supremacía de los babilonios no consiguió mantenerse durante mucho tiempo. La decadencia del imperio comienza ya con la muerte de Nabucodonozor por el año 562 a.C. Los sucesores del gran rey eran débiles y no consiguieron frenar la expansión, y luego la emancipación de los Persas. El Rey Ciro es la gran figura que aparece en la escena, subyugando a los medos, declarando su independencia de Babilonia y expandiendo sus fronteras hacia el oeste de Asia Menor. En el 539 Ciro ataca a los babilonios y, después de la victoria decisiva, ocupa la ciudad de Babel sin encontrar resistencia. Estos años en que el poder de los babilonios empezaba a tambalear para de hecho muy pronto caer, son los años de la actuación del Deuteroisaías. De su predicación podemos deducir, cuan fuertes esperanzas el pueblo judío depositaba en este rey. Deuteroisaías anuncia el fin de la pasión del pueblo, un inicio nuevo, salvación y perdón de parte de Dios. Este profeta saluda al rey Persa como el instrumento de Dios para la liberación de los cautivos. Es, realmente, la nueva estrella en el cielo político de aquellos años que impresiona por sus hechos. Él crea un imperio con dimensiones asombrosas. Y, cuando su hijo Cambises (529-522), en el 525 a.C., logra incorporar al propio Egipto en la esfera del dominio Persa, se convierte en el imperio más grande constituido hasta entonces existente en el mundo. Es digno de notar que este imperio, encuentra sus límites únicamente en la resistencia tenaz de Grecia, persistieron más de 200 años, revelando poseer una estabilidad impresionante. Las esperanzas depositadas por el Deuteroisaías y otros en el rey de los Persas se cumplió en parte. Ciro adoptó una estrategia diferente en lo que dice respeto al tratamiento de los pueblos dominados y sus respectivas religiones. Mientras los Asirios y los babilonios siguieron la meta de la supresión total de las particularidades nacionales y religiosas de los derrotados, imponiendo a todos el culto oficial (además, los babilonios en esta materia no eran tan duros como los Asirios). Ciro sigue el principio de la tolerancia,

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evidentemente no por razones humanistas, sino por razones de Estado. Él deja margen a una multiplicidad de cultos y de religiones, hasta animar a los pueblos a vivir según sus tradiciones. Con ese método Ciro logró aplacar los espíritus revolucionarios de los dominados y lanzar el fundamento de aquella estabilidad, que garantizó al imperio Persa la existencia de dos siglos.

ciertamente no fue ordenada. Es posible también que algunos grupos volvieran. Sin embargo, no admite dudas que la mayoría de los exiliados permaneció en Babilonia. Toda una generación había crecido en una tierra distante. Por lo que todo indica, habían alcanzado un cierto patrón de vida, favorecido incluso por la política tolerante de los Persas. Y la pobreza de la patria difícilmente volvía poco atractivo el regreso. Naturalmente, el interés por el destino de la tierra de Israel y, sobre todo, del templo continuó vivo. Todavía, es erróneo hablar de un regreso masivo de los deportados después de haber entrado en vigencia el decreto de Ciro. Los nuevos impulsos para la reconstrucción del templo se dieron debido al trastorno causado por la muerte de Cambises en el 522 a.C. y, en segundo lugar, por los profetas Ageo y Zacarías. Cambises se había muerto sin dejar hijos. Por esto el trono Persa se disputó por dos candidatos: Dario y Gaumata, siendo el imperio seriamente sacudido por la rivalidad de ambos. Después de un año de luchas, Dario logró imponerse, pasando a ser Dario I (521-486 a.C.). Esta crisis, surgida debido a la sucesión en el trono Persa, forma el trasfondo de la proclamación de los profetas mencionados. Ellos anuncian una época de bendiciones para Israel, mientras que, sin embargo, la reconstrucción del templo era la condición para ello. El profeta Ageo, además de esto, depositó las esperanzas mesiánicas en Zorobabel, gobernador de Jerusalén y descendiente de David. Infelizmente no sabemos como el propio Zorobabel reaccionó a la oferta de la dignidad mesiánica realizada por el profeta, ni sabemos como esta proclamación fue recibida por los Persas. Sea como fuera, la insistencia de Ageo hizo que el trabajo de reedificación del templo fuese retomado al punto de ser inaugurado en el año 515 a.C. Dario I había confirmado el decreto de Ciro, de lo que podemos deducir que el movimiento mesiánico desencadenado por Ageo no fue considerado peligroso. M. Noth llama la atención al hecho que en Ageo tenemos al único profeta que tuvo la osadía de identificar un personaje concreto de su tiempo con el mesías esperado. Pero, mucho habla a favor de la hipótesis de Zorobabel haber usado el máximo cuidado en corresponder a las expectativas relacionadas con su persona.

También los judíos se beneficiaron por esta nueva política, mantenida por los sucesores de Ciro. En el 538 a.C. el rey decretó que el templo de Jerusalén fuese reconstruido y devolvió el instrumental del mismo, tomado como botín de guerra por los babilonios. Los gastos de la reconstrucción corrieron por cuenta del propio imperio. Este famoso decreto de Ciro puede ser releído en el libro de Esdras, capítulo 6.3-5. Publicado este decreto, sin embargo, la reconstrucción del templo no pudo concretarse debido a la situación de verdadera emergencia en Palestina. La ciudad de Jerusalén todavía se encontraba prácticamente deshabitada. Una gran desolación hizo que la población estuviera más preocupada por sus preocupaciones personales que interesada en la reconstrucción del santuario. Fueron necesarios nuevos impulsos para iniciar la obra. De hecho, sea dicho de paso, que el decreto de Ciro nada dice con respecto a la repatriación de los exiliados. Quizá ella haya sido permitida por los Persas. Pero 4

La reconstrucción del templo es el evento más importante de estas últimas décadas del siglo VI. Israel tenía nuevamente su centro cultual, por consiguiente algo visible, uniendo a la comunidad dispersa. El santuario era mantenido y el funcionamiento garantizado por el Estado, es decir, los gastos se cubrieron con los presupuestos de los fondos estatales. Esto no era algo completamente nuevo, porque ya en el tiempo de David el Estado se había encargado de sostener el santuario. Lo nuevo era que una potencia extranjera figuraba como la entidad sostenedora, siendo la única condición impuesta por los Persas la de hacer oraciones en favor del rey. Todavía más importante es que ahora se constituye un nuevo sacerdocio en Jerusalén. En especial el cargo de sumo-sacerdote adquiere bajo las nuevas circunstancias un peso hasta entonces desconocido. Israel había perdido al rey, siendo este vacío ocupado más y más por el primer pontífice. Es él ahora la autoridad suprema de la

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comunidad cultual de los judíos, situación que dura hasta los días del N.T. Puesto que el sumo-sacerdote no poseía atribuciones de rey, eran las autoridades máximas de los judíos con un considerable peso político. El culto y sacerdocio pasan a ser las vertientes de la vida judía, después de la destrucción de las estructuras monárquicas. Israel más bien es una comunidad cultual, mas que un estado político. La reconstrucción del templo era simplemente un paso, aunque importante, en el camino de la recuperación del pueblo de Israel. Gran parte de la ciudad de Jerusalén todavía yacía en ruinas. Ella no poseía murallas que la protegiesen contra los ataques y los pillajes de las tribus nómadas. Debido al declive de la producción y del comercio habían aparecido acentuadas diferencias sociales, y también la vida religiosa necesitaba una renovación profunda. Cuán fuerte fueron los efectos catastróficos del año 587 a.C., se puede fácilmente desprender del hecho de que la recuperación del pueblo judío le tomó más de un siglo y medio. Quién finalmente tomó la iniciativa de la renovación, fue el grupo de los desterrados. En especial dos nombres deben ser mencionados: Nehemías y Esdras. Nehemías es el reorganizador en el campo administrativo, Esdras el del culto y de la vida religiosa en general. La tierra de Judá no constituía una provincia propia bajo los Persas. Era un anexo de la provincia de Samaria. La antigua rivalidad entre el reino del norte y el reino del sur continuaba viva bajo las nuevas circunstancias. Recibió un fortalecimiento por parte del segmento de elementos extranjeros que se habían establecido en Samaria después de la conquista de los Asirios. Esta rivalidad era responsable por continuas discordancias, luchas y tensiones. Nehemías siguió el objetivo de transformar Judea en una provincia propia y consolidar las condiciones de vida en esta región. Pertenecía él al grupo de los exiliados, habiendo logrado una alta posición en la corte Persa y logrado buenas relaciones con el propio rey, Artajerjes I (465-424). Nehemías era mayordomo (copero), por consiguiente una persona de mucha confianza del rey. Aprovechó esta confianza en beneficio de sus compatriotas y hermanos de fe de Judá. Además, los propios Persas estaban interesados en crear en Siria-Palestina una atmósfera de paz y bienestar. Así fue fácil para Nehemías convencer al rey de la necesidad de fortificar Jerusalén por la construcción de un muro y por la transformación de esta región en una provincia propia. Autorizado por el rey, Nehemías, en el 445 a.C., emprende el viaje a Palestina, acompañado de una comitiva de guerreros y con el título de gobernador de la provincia de Judá. Sabía el nuevo gobernador que los Samaritanos se opondrían violentamente a la fortificación, debido a que temían a la competencia de Jerusalén. Ya algunos años antes, los Samaritanos había interferido y habían conseguido la prohibición del respectivo proyecto por parte del rey Persa. Por consiguiente, aunque Nehemías venía con una autorización oficial, era necesario actuar con mucha prisa y con el máximo de cuidado. Nehemías movilizó a la población, encargando a varios grupos la reconstrucción de una sección del muro que rodeaba a la ciudad, de modo que los trabajos fueron simultáneamente iniciados en todas partes. Informado de un ataque inminente de los 5

Samaritanos, Nehemías hizo arreglos, de tal manera que los agresores desistieran de sus planes. Los nuevos muros fueron levantados en un tiempo record de 52 días. Jerusalén había readquirido importancia militar, habiendo sido dadas las condiciones para que se volviera un destacado centro mercantil de la región. Otras medidas de Nehemías son igualmente dignas de registrarse. El problema de la falta de habitantes en Jerusalén se resolvió de la siguiente manera: La décima parte de la población rural y de las ciudades adyacentes fue asentada en Jerusalén. De esa manera la ciudad se convirtió realmente de nuevo en la capital. Además, Nehemías decretó el perdón general de las deudas, atacando así un grave problema social. Gran parte de la población estaba terriblemente endeudada. La pobreza hizo que muchos hayan tenido que vender sus tierras y hacer de la mano-de-obra su única forma de sobrevivencia, volviéndose prácticamente esclavos. Nehemías consiguió que los acreedores y señores de los bienes adquiridos de la manera referida, se comprometieran en un solemne juramento perdonar las deudas y devolver las tierras a sus antiguos propietarios. El propio Nehemías dio el ejemplo, desistiendo de las rentas a que, como gobernador, tenía derecho. En los doce años de su administración, este hombre enérgico logró un trabajo asombroso. Combatió la práctica de los matrimonios mixtos, es decir, de los matrimonios entre los judíos y miembros de otras pueblos, reorganizó el sistema de contribución al templo, insistiendo en la observación rígida del descanso del sábado y estructuró la nueva provincia, subdividiéndola en distritos y haciendo posible, esta manera, un control central y una administración eficiente. Todo esto vino a fortalecer al pueblo de Israel, aunque todavía sufría bajo las heridas - que la catástrofe del 587 a.C.- le había causado. Después del retorno de Nehemías a la corte del rey de Persa, volvió una vez más por un breve tiempo, siendo las razones no muy claras. Pero no existe ninguna duda que, para la consolidación del Judaísmo en tierra-exílica, Nehemías contribuyó decididamente. Creemos que probablemente hubo una reemigración mucho más intensa en los desterrados por estas décadas, un hecho importante porque los desterrados habrían pertenecido a la capa intelectual. El tiempo de Nehemías fue un tiempo de restauración. En cierta forma, Esdras vino a completar el trabajo de Nehemías. Si el interés de éste estuvo centrado en los temas de organización administrativa, éste promovió la renovación interna de la comunidad cultual judía. Infelizmente no poseemos una información segura para evaluar la actuación de Nehemías. Es controvertido, por ejemplo, el orden cronológico de la actuación de ambos. Hay historiadores que defienden la teoría de que Esdras pudo haber actuado en Judá antes de Nehemías. El grueso del pueblo, sin embargo, es propenso conceder a Nehemías la prioridad cronológica. Si salimos de esa hipótesis, Esdras habría llegado a Jerusalén en la última década del reinado de Artajerjes I. En líneas generales el trabajo de Esdras es claro. De igual forma que Nehemías, Esdras vino autorizado por el rey persa. Él viene en calidad de un "escriba de la ley del Dios celestial" y pertenecía a la casta de los sacerdotes entre los exiliados. "Escriba" es una denominación persa para un alto funcionario estatal.

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"El Dios celestial" es denominación para el Dios de Israel. Luego podemos concluir que Esdras vino con la misión especial de renovar la vida religiosa de los judíos. Esta se encontraba realmente en estado deplorable, como lo revelan las quejas del profeta Malaquias. La falta de temor de Dios, las negligencias en el cumplimiento de la ley, el deficiente funcionamiento del culto y otras cosas de esta naturaleza caracterizó la situación. Esdras trajo de Babilonia un código de la ley, en el cual muchos especialistas quieren reconocer el Pentateuco completo. Sin embargo, no existe certeza en este punto. También la misión de Esdras estuvo coronada de éxito. Él logró que los judíos o, por lo menos, gran parte de ellos se comprometieran a seguir las órdenes y los preceptos de esta ley, lo que naturalmente implicó en una reforma profunda de la vida cultual y espiritual. Además, Esdras organizó colectas a favor del santuario, obtuvo incluso una donación especial del rey persa. Así el judaísmo estaba interna y externamente consolidado, cuando Nehemías y Esdras terminaron sus actividades. Esa consolidación, sin embargo, fue comprada por el precio del cisma samaritano. Lógicamente, puede ser cuestionado, si este cisma podría haber sido evitado. El hecho es, sin embargo, que en esta época la separación de los judíos y los samaritanos se vuelven irremediable. Aunque las raíces del cisma deberían ser buscadas muy temprano en la historia de Israel, el período de la restauración política y religiosa de Judá toma en adelante el proceso de alienación gradual entre "judíos" y "samaritanos". Desde la división de Israel en dos reinos, ocurrida después de la muerte de Salomón, existió la rivalidad y, a veces, la enemistad entre el norte y el sur. Se dijo ya que esta rivalidad aumentó debido a la inmigración de elementos extranjeros en Samaría, inmigración promovida y ordenada por los asirios. Aunque los descendientes de esta inmigración comenzaran a adorar a Javé, la religión israelita sufrió también influencias extranjeras, razón suficiente para que los judíos ortodoxos no reconocieran al samaritano como sus hermanos de fe. Lo que contribuyó para definitivamente cimentar la ruptura en el período de la restauración judía bajo el liderazgo de Nehemías y Esdras, fue lo siguiente: 1. Los privilegios concedidos por el soberano persa a Nehemías y a los habitantes de Judá provocaron en los samaritanos envidia e indignación. Especialmente la constitución de Judá en provincia autónoma, escandalizó no sólo al gobernador de Samaria, como a toda la clase de los patricios y aristócratas. Samaria había perdido la hegemonía en la región. 2. Tanto Nehemías como Esdras habían luchado con determinación en contra de la fusión de los judíos con los pueblos extranjeros, estando los samaritanos incluidos en esta categoría. Por eso las causas de la ruptura no deberían ser buscadas únicamente en los samaritanos, sino que también en los judíos que se distanciaron conscientemente de sus vecinos con la intención de conservar puras sus tradiciones y su fe. Inicialmente los samaritanos fueron miembros de la comunidad cultual de Jerusalén. Reconocieron el templo como su santuario. Adoptaron además el Pentateuco 6

como libro sagrado y norma de fe. Todo esto nos muestra cuan fuertes fueron los lazos por los cuales los samaritanos se sabían unidos a la comunidad cultual de Jerusalén. Para esto se nos dificulta la fecha de la separación definitiva en una época tan remota. Esta constatación, sin embargo, que la época de Nehemías y Esdras acrecienta el abismo entre samaritanos y judíos, haciendo desvanecer todas las esperanzas de una unificación futura. Los peregrinos samaritanos que visitaban el templo de Jerusalén, fueron víctimas de hostilidades frecuentes, de tal forma que surge en Sumaría el deseo por un santuario propio. No sabemos exactamente cuándo los samaritanos lo construyeron. Debe haber ocurrido algún tiempo antes de que Alejandro Magno iniciara su marcha victoriosa por el oriente. Para esta construcción los samaritanos escogieron un lugar, con el cuál se vincularan las santas tradiciones, el cual era la montaña de Garizim. Por supuesto que los judíos no consideraron favorablemente la creación de un segundo santuario además del templo de Jerusalén. Su odio fervoroso hizo que en el año 128 a.C., liderados por el sumo-sacerdote Juan Hircano, invadieran el territorio samaritano, en una operación armada y destruyeran el templo. Los samaritanos no estuvieron en condiciones de reconstruirlo. Continuaron, todavía, reuniéndose anualmente en el lugar sagrado para celebrar la Pascua. Incluso hoy existen pequeños restos de la comunidad samaritana, conservando sus costumbres antiguas. La historia del cisma samaritano, sin embargo, transmite bien cuan grandes fueron los abismos que separaron a los judíos y samaritanos en el templo del N.T. Para el judío, el término samaritano era un verdadero insulto, y los samaritanos se vengaban de los judíos dondequiera que fuera posible. Un tanto más significativo es que Jesús resalta, en algunas oportunidades, a un samaritano como ejemplo de fe y de amor. Para los judíos no podría haber provocación más ofensiva que ésta. Volviendo nuestra atención para el quinto y cuarto siglo, esto es desde la obra de Nehemías y Esdras hasta la conquista de Alejandro (430-330 a.C.), no registramos eventos o hechos de relevancia. Tal vez, es una de las razones para semejante falta de fuentes que nos dieran información respecto de este período. Parece, sin embargo, que la comunidad judía vivió en este espacio de tiempo una existencia relativamente tranquila. M. Noth (Geschichte Israel) resume la importancia de los dos siglos de dominio persa en los siguientes términos: "durante el período persa, el culto de Jerusalén encontró la forma que le continuó siendo propia hasta el fin de su existencia" (la traducción es nuestra). En Jerusalén dominaba una jerarquía sacerdotal, liderada por el sumo-sacerdote y compuesta por una aristocracia sacerdotal que se derivaba de Zadoc, el más alto sacerdote en el tiempo de David. Por Consiguiente, había una verdadera dinastía sacerdotal, la dinastía de los Zadoquitas, que confesaban que su patriarca era Aarón el hermano de Moisés. Además de los sacerdotes, trabajaban en el templo el grupo de los levitas que eran funcionarios subordinados. No propiamente sacerdotes, pero tampoco eran considerados laicos. Servían en el culto, y, a semejanza de los sacerdotes, trabajaban relevándose en

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turnos. Les correspondía la parte musical, eran los encargados de proveer la leña para los sacrificios y de otras tareas de esta naturaleza. La comunidad judía emprendió peregrinajes al templo, trayendo sus ofrendas al altar - esto naturalmente en forma especial con ocasión de las grandes fiestas, entre las cuales deben ser mencionadas particularmente la fiesta de la Pascua y el gran día de la expiación. Importante es, además de esto, que en esta época tuvo inicio el proceso de canonización de los libros del A.T. Deben ser distinguidas la redacción por un lado y la canonización por otro lado. Canonización quiere decir en primer lugar un proceso de selección. Entre los libros y los documentos existentes son escogidos los que son reconocidos o a los cuales es atribuida la calidad canónica, o sea estos libros son declarados normativos para toda la comunidad. La propia comunidad reconoce en los libros canonizados la instancia autoritativa de su vida religiosa. Aunque el proceso de canonización del A.T. perdurará algunos siglos, los comienzos se dan dentro del período del dominio persa. Solamente para los samaritanos el proceso estaba concluido ya muy temprano. Ellos estaban satisfechos con el Pentateuco, rechazando los libros de los profetas, de los salmos y los demás que integran las Escrituras del antiguo pacto. Retrospectivamente en esta época, pues, podemos conjeturar: A consecuencia de la catástrofe del 587 a.C. el pueblo de Israel pasó por una crisis profunda, de la cual, después de largo tiempo de recuperación, emergió renovado y no obstante diferente. La ruptura entre judíos y samaritanos pasó a ser definitiva. Existe ahora una diáspora judía. La ley y la circuncisión reciben un peso hasta entonces desconocido. En Jerusalén, el sumo-sacerdote se convirtió, al menos en parte, heredero de la autoridad de los antiguos reyes. A partir del año 587 a.C. el culto y la ley representan el vínculo que, por excelencia, une a un pueblo antes congregado en un Estado delimitado geográficamente. Todo esto es sumamente significativo y explica una buena parte de las peculiaridades del judaísmo en el tiempo del N.T. No olvidemos, además de esto, que a pesar de la tolerancia de los persas permaneció vivo en los judíos el recuerdo y el anhelo por la restitución de la autonomía política. Este anhelo, reavivado fuertemente en tiempos de opresión, constituye el terreno del cual se nutren los movimientos mesiánicos judíos. Para todas estas razones era necesario recurrir al sexto y quinto siglo antes de Jesucristo como premisa para entender el judaísmo en el tiempo de Jesús.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Cómo influyó la gestión bélica de los Babilonios en la sociedad y religión judía? 2.- ¿Qué se terminó, para siempre, en las instituciones y tradiciones de Israel bajo la acción de los babilonios? 3.- ¿Cuál fue la gestión de Nehemías a favor de la reconstrucción del Templo y de Jerusalén? 4.- ¿Cuál fue la gestión realizada por Esdras en medio de la población de Jerusalén? 5.- ¿Cómo influyó la gestión política de los Persas la religión de los judíos? 6.- ¿Cuál es el problema que se suscitó entre Judíos y Samaritanos, en esta época? 7.- ¿Cuál es el nuevo cargo judío que reemplazó el poder y autoridad de los reyes?

I.2. Después del exilio: Una esperanza profética hecha realidad.2 Después que las esperanzas nacionalistas de Judá fueron perdidas y quedaron reducidas a polvo, con la destrucción de Jerusalén en el 586, el profeta Jeremías acompañó un remanente de judíos a Egipto y allí concluyó su ministerio. Ezequiel, un profeta entre los exiliados de Babilonia, dedicó su mensaje a los proyectos y perspectivas de una última restauración del hogar patrio. Su ministerio profético probablemente terminó alrededor del 570 a. C. Con la vuelta de los judíos a su país nativo, Hageo y Zacarías comenzaron a ejercitar su efectiva influencia, estimulando a los judíos en sus esfuerzos para reconstruir el templo. Antes de que transcurriese otro siglo, Malaquías surgió en Judá como un profeta del Señor. Los tiempos de la reconstrucción de Jerusalén3 Las predicciones escritas de Jeremías concernientes a un período de setenta años de la cautividad de los judíos, ya era conocida y estaba en circulación entre los exiliados en Babilonia (Jer. 25:11; 29:10; Dan. 9:1-2). Mientras que los gobernantes de Babilonia continuaron en el poder, las esperanzas de una vuelta al hogar patrio fueron escasas. Para aquellos que estaban familiarizados con el mensaje de Isaías (44:28-45:1), una nueva esperanza tuvo que haber alboreado cuando Ciro, el persa, emergió frente a los destinos políticos y militares de su país, como líder absoluto. Con su conquista de Babilonia en el 539, la profecía de Jeremías levantó un renovado interés entre los piadosos y los devotos (Dan. 9:1-2). Frente a los judíos, se extendían días transcendentales. Poco después de la caída de Babilonia, Ciro firmó un pertinente decreto. Revirtiendo la política de desarraigar de su hogar a los pueblos conquistados —una práctica de los asirios y de los babilonios de casi dos siglos— Ciro favoreció al pueblo judío y a otros pueblos cautivos con una proclamación en que se les permitía volver a su tierra natal. Aproximadamente, cincuenta mil judíos se reunieron en el largo viaje desde Babilonia a Jerusalén, para restaurar sus destinos nacionales bajo la jefatura de hombres tales como Zorobabel y Josué (Esdras 13). Los judíos volvieron llenos de optimismo y comenzaron la tremenda tarea de reconstruir su país. Erigieron un altar y restituyeron el culto en Jerusalén, de acuerdo con la ley de Moisés. Con renovado entusiasmo, volvieron a celebrar las fiestas y las ofrendas prescritas. Valientemente, emprendieron la reconstrucción del templo en el segundo año después de la vuelta del exilio. Mientras muchos gritaban de alegría, otros lloraron mientras reflexionaban en la bellísima estructura salomónica, que había sido reducida a un montón, de ruinas por los ejércitos de Babilonia cinco décadas antes.
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Samuel J. Schultz. Habla el Antiguo Testamento. Un Examen Completo de la Historia y la Literatura del Antiguo Testamento. Edición virtual, Consultado el 30 de Agosto del 2007, encontrado en: http://www.recursosteologicos.org/ATliterature.htm.
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Para una más completa discusión de los tiempos de Zacarías y Hageo, ver capítulo XVI.

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El optimismo pronto dio paso al desaliento. Rehusando la ayuda de la población mezclada en la provincia de Samaria, los judíos se convirtieron en víctimas del odio. Tan hostiles fueron los vecinos del norte que el proyecto de la construcción fue completamente abandonado por casi dieciocho años. No fue sino hasta el segundo año del reinado de Darío (520 a. C.), cuando los judíos estuvieron en condiciones de renovar sus esfuerzos. En aquel tiempo, los profetas Hageo y Zacarías insuflaron el celo y el patriotismo de una nueva generación.4 Menos de un mes tras de que Hageo hiciese su apariencia en público, el pueblo reemprendió el programa de reconstrucción. Su incentivo aumentó, cuando unas semanas más tarde, Zacarías se unió a Hageo en mensajes de reproche, aliento y seguridad. Zorobabel y Josué dieron a su pueblo una valiente jefatura en el noble esfuerzo, a despecho de la oposición de Tatnai (Esdras 4-6). Cuando el último apeló al rey persa, Darío hizo una investigación y emitió un edicto favorable para los judíos. En el término de cinco años, el pueblo de Judá vio cumplidas sus esperanzas en la reedificación del nuevo templo. Hageo y Zacarías apenas si se mencionan en el libro de Esdras (5:1-2 y 6:14) como profetas que ayudaron a Zorobabel y Josué. La efectividad de su ministerio y el impacto que causaron sobre el pueblo de Judá, se aprecia más claramente en sus escritos. Hageo —promotor del programa de construcción —Hageo 1:1-2:23 Se conoce poco respecto a Hageo, más allá de su identificación como profeta. Muy probablemente nació en Babilonia y retornó con la migración a Jerusalén en los años 539538 a. C. Su tarea específica fue inducir a los judíos a renovar su trabajo en el templo. Comenzando a fines de agosto del 520 a.C. Hageo emitió cuatro mensajes al pueblo, antes de que terminase dicho año. La brevedad de su libro puede indicar que él registró solamente sus mensajes orales. La siguiente perspectiva del libro está basada en cuatro oráculos: I. Amonestación y respuesta del pueblo II. La mayor gloria del nuevo templo III. La seguridad de las bendiciones IV. Un mensaje personal Hageo 1:1-15 2:1-9 2:10-19 2:20-23

sido decisivamente sofocado por los hostiles samaritanos. Mientras tanto, el pueblo se había dedicado a la construcción de sus propios hogares. Hageo dirigió sus primeras palabras a Zorobabel, el gobernador, y a Josué, el sumo sacerdote. Valientemente, declaró que no era justo que el pueblo demorase la construcción del templo. Volviéndose al laicado, les recordó que el Señor de los ejércitos era la fuente y poseedor de todas las bendiciones materiales. En lugar de dedicar sus esfuerzos al santo proyecto, se habían dedicado a construir sus propios hogares. Por tanto, la sequía y las malas cosechas habían sido su premio (1:1-11). Hasta entonces, ningún profeta había gozado de tan rápidos resultados en Judá. El pueblo respondió entusiastamente a la exhortación de Hageo. Veinticinco días después tuvo la satisfacción de ver renovada la actividad en la construcción (1:12-15). La construcción del nuevo templo continuó a pasos agigantados por casi un mes antes de que Hageo entregase un nuevo mensaje. La ocasión se produjo el último día de la Fiesta de los Tabernáculos.5 Hasta allí, sólo se había dado una cosecha escasa y por ello la celebración fue notablemente mediocre en comparación con las elaboradas festividades en el atrio del templo en los tiempos pre-exílicos. Probablemente, debían quedar todavía unos pocos entre los ancianos que habían visto el anterior templo —menos en número, sin embargo, que en el 538 a.C., cuando la nueva fundación había sido asentada. Comparando lo que se hacía con la gloria de la estructura salomónica, se volvieron pesimistas y descorazonados. El trabajo se retardaba conforme el espíritu del desaliento comenzó a penetrar en la totalidad del grupo. El oportuno mensaje de Hageo salvó la situación. Amonestando a los judíos a renovar sus esfuerzos, el profeta les aseguró que Dios, a través de su Espíritu, estaba entre ellos. Por añadidura, les llegó la palabra procedente del Señor de los ejércitos: Dios sacudiría a las naciones, el Señor haría que la gloria de aquel templo excediese a la del primero, y el Todopoderoso suministraría la paz y la prosperidad en aquel lugar. Aunque la promesa era inequívoca y específica, el tiempo de su cumplimiento está velado en las ambiguas palabras "dentro de poco". Para la generación de Hageo, esta promesa fue una fuente de aliento en su inmediata tarea. Tras dos meses de rápido progreso en el programa de la construcción, Hageo recibió otro mensaje de Dios.6 El pueblo había experimentado años de escasez en el período en que había descuidado la construcción del templo, pero luego que hubieran
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La segunda década, desde que se añadió la primera piedra al templo, transcurrió rápidamente. El entusiasmo religioso expresado cuando se echaron los cimientos había
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Esta fiesta era observada en el 7.° mes, desde el 14." al 21.° día. Comparar Lev. 23:34.

Amplias revoluciones ocurrieron durante los primeros años del reinado de Dario-Tanto si influyeron o no en las actividades de estos dos profetas, no se indica en sus escritos, aunque Pfeiffer, en Introduction to the Old Testament, pp. 602-607, interpreta a Hageo 2:6-9 y a Zacarías 2:6 y ss., como referencias para las condiciones no establecidas de esta época. Ver también Albright, The Biblical Period, p. 50. Ciertamente, Esdras 5 representa a Darío como muy favorablemente inclinado hacia los judíos.

Por este tiempo, Zacarías ya había entregado su mensaje de apertura sobre el arrepentimiento. Nótese la cronología para estos dos profetas: Durante el 2,° año de Darío: 1.er mensaje de Hageo (1:1), 6.° mes, l.er día. Comienza la reconstrucción (1:15), 6.° mes, 24.° día (1:15). 2.° mensaje de Hageo (2:1), 7.° mes, 21.° día. l.er mensaje de Zacarías, 8.° mes. 3.er y 4.° mensajes de Hageo, 9.° mes, 24." día. Visiones nocturnas de Zacarías (1:7), 11." mes, 24.° día. Durante el 4.° año de Darío (7:1), 9.° mes, 4.° día.

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recomenzado los trabajos, Dios les bendeciría abundantemente. Aunque la semilla no había sido segada, ellos marcaron aquel día como el principio de bendiciones materiales mucho mayores.7 Mejores cosechas vendrían para su disfrute inmediatamente. El mismo día tuvo un mensaje personal para Zorobabel. Como descendiente del linaje real y como gobernador de Judá, él representaba al trono de David. En aquel día, cuando Dios haga estremecer los cielos y la tierra, derribe los tronos, y destruya la fuerza de las naciones paganas, el Señor de los ejército., hará un sello para Zorobabel. Puesto que tales acontecimientos no ocurrieron en los tiempos de Zorobabel, la promesa dirigida a él lo fue como a un representante de la línea hereditaria del trono de David, la cual aguarda su cumplimiento.8 La declaración, estableciendo que él estaba elegido por el Señor de los ejércitos, proporcionó el valor necesario para la efectiva jefatura en un tiempo en que los gobernadores persas en aquella zona, amenazaban con detener la construcción en Jerusalén. Zacarías —Israel en un mundo en el ocaso —Zacarías 1:1 - 14:21 Jerusalén bullía con actividad y movimiento, cuando Zacarías anunció sus declaraciones apocalípticas. En los días de vacilación que siguieron a Hageo en su segundo mensaje, Zacarías recibió ulterior inspiración para los bandos en lucha de los judíos. Con toda probabilidad, pertenecía al linaje sacerdotal de Iddo, que había retornado a Palestina (Neh. 12:1, 4,16). Si él es el sacerdote citado en Neh. 12:16, era todavía un hombre joven en el 520 a. C. cuando comenzó su ministerio. Los mensajes de Zacarías en 1-8 están definitivamente relacionados con la época de la reconstrucción del templo. El resto de este libro puede ser razonablemente fechado en los últimos años de su vida y subsiguientes a la dedicación del templo. Obsérvese el siguiente análisis del libro de Zacarías:9 I. La llamada al arrepentimiento II. Las visiones nocturnas III. La coronación de Josué IV. El problema del ayuno V. El pastor rey
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VI. El gobernante universal

12:1-14:21

Las palabras de apertura de Zacarías siguen en pos del mensaje de aliento de Hageo en la Fiesta de los Tabernáculos. Citando la desobediencia de sus antepasados por vía de advertencia, Zacarías apoya el esfuerzo de su colega para activar a los judíos. Sólo un genuino cambio de corazón evocará el favor de Dios (1:1-6). El segundo oráculo de Zacarías le llega en una secuencia de visiones nocturnas.10 En rápida sucesión, se aprecian descritas mediante el profeta, los acontecimientos corrientes y los problemas con que se encara su pueblo. Con cada aspecto de esta revelación, llegan las provisiones de Dios para su estímulo. Aunque cada visión merece un estudio especial con respecto a su significación para el futuro, el efecto de conjunto del panorama era vitalmente significativo para el auditorio de Zacarías en su noble lucha durante aquellos meses llenos de ansiedad. Cuatro jinetes aparecen en la escena del comienzo. Volviendo de una patrulla de rigor, informan que todo está en calma. En respuesta a una pregunta que concierne al hado de Jerusalén, el Señor de los ejércitos anuncia que Sión será confortado en la restauración del templo de Jerusalén (1:7-17). Cuatro cuernos y cuatro carpinteros son presentados entonces al profeta. La destrucción de los primeros por los últimos representa la ruina de las naciones responsables de la dispersión de Judá, Israel y Jerusalén (1:18-21). Un medidor aparece a la vista de Zacarías. Tan populosa y próspera habrá quedado Jerusalén que será necesario ensancharla más allá de las murallas. Cuando el Señor aparezca como la gloria de esta ciudad, El será también como una muralla de fuego protector. Reuniendo a Israel, el Señor aterrorizará a las naciones de tal forma que se conviertan en un despojo para el pueblo que una vez fue tomado en cautiverio. Judá será de nuevo herencia de Dios cuando el Todopoderoso elija, una vez más, a Jerusalén como su lugar de morada (2:1-13). En otra visión todavía, Zacarías ve a Josué vestido con ropas sucias. Satanás, el acusador del sumo sacerdote de Israel, es reprochado por Dios que ha elegido a Jerusalén. Josué es vestido en seguida con los debidos ornamentales. Condicionado por su obediencia, Josué recibe la seguridad de que entonces puede representar aceptablemente a su pueblo ante Dios. La promesa para el futuro está investida en el siervo identificado como el "Renuevo".11 En un solo día el Señor de los ejércitos borrará todas las culpas de la tierra, para que vuelvan la paz y la prosperidad (3:1-10).

Zacarías

1:1-6 1:7-6:8 6:9-15 7:1-8:23 9:1-11:17

Aunque las lluvias del 9.° mes tuvieron un decidido efecto sobre las cosechas en el siguiente año, nótese que Hageo hizo esta predicción mientras que las semillas se hallaban aún en los graneros. Ver C. F. Keil, The Twelve Minor Prophets, Vol. II, como referencia a Hageo 2:20-23. El anillo del sello era la más preciada riqueza y un signo de autoridad en el Oriente. Ver también E. J. Young, Introduction to the Old Testament, p. 265. Para un tratamiento representativo de Zacarías, asignando 9-14 al período griego, ver Pfeiffer, op. cit., 607-612. Para una discusión de las variadas teorías sobre dos Zacarías, ver Young, op. cit., pp. 269-273. Para una interpretación de Zacarías como uno solo, ver The New Bible Commenlary, pp. 748-763. Ver también a C. L. Feinberg, God Remembers, (Wheaton, 111.: Van Kampen Press, 1950). Nótese la selecta bibliografía de Feinberg con su valoración para ulterior estudio, pp. 281283.

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Zacarías comenzó su ministerio aproximadamente dos meses más tarde que Hageo cuando el programa de la construcción ya había sido completamente activado. Ver Is. 4:2 y 11:1, Jer. 23:15, Zac. 6:12. Ver también Is. 42:1 y 52-13

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Especialmente digno de notarse es la visión del candelabro de oro con dos olivos. Por su importancia, Zacarías es despertado por un ángel. El recipiente que sirve como depósito reservorio para la lámpara, aparentemente estaba continuamente alimentado por el aceite de los dos olivos. Mediante esta visión, llega la seguridad para Zorobabel que Dios, mediante su Espíritu, cumpliría su propósito. Zorobabel había comenzado la construcción del templo y la completaría. Manteniendo la vigilia, el Señor de toda la tierra es ayudado por dos ungidos, que obviamente son Josué (3:1-10) y Zorobabel (4:1-14; Hageo 2:20-23). Ciertamente dramática es la siguiente visión. Zacarías ve un rollo volante, fantástico del tamaño de unos 4,5 por 9 mtrs, que anuncia una maldición contra el robo y el perjurio. La maldición es enviada por el Señor para consumir toda la culpa que hay sobre la tierra (5:1-4). Inmediatamente después, llega lo necesario para suprimir la maldad. Una mujer, que representa la iniquidad de la tierra, es llevada a Babilonia en un ánfora. En la visión final, unos carros de guerra parten de los cuatro puntos cardinales para patrullar la tierra. De nuevo, el Señor de toda la tierra ejerce un control universal como lo hizo en la primera visión mediante los jinetes (6:1-8). La situación en Jerusalén se aproximaba rápidamente a un estadio crítico cuando Zacarías entregó esta serie de mensajes, que le llegaron durante la noche en visiones. Habían pasado exactamente cinco meses desde la reconstrucción del templo en su comienzo, en respuesta al mensaje de Hageo. Mientras tanto Tatnai y otros oficiales persas habían llegado a Jerusalén para investigar lo que allí ocurría, implicando que los judíos estaban rebelándose contra Persia (Esdras 5-6). Aunque no ordenan un inmediato cese de los trabajos, toman nota de todos los nombres de los jefes judíos y hacen una relación formal a Darío. No está indicado cuanto tiempo transcurrió desde el envío del mensaje al rey hasta que recibieron su respuesta. Es probable que los judíos no conociesen el veredicto del rey de Persia, cuando Zacarías comenzó sus profecías. Sin duda, habría muchos que se preguntaron por cuanto tiempo estarían en condiciones de continuar el programa constructivo emprendido. Ya habían sido detenidos una vez; podría ocurrir de nuevo. El problema de su inmediato futuro que dependía del decreto del rey persa, molestó bastante a la comunidad judía. Durante los días de la incertidumbre, el profeta tuvo un mensaje alentador. Mediante aquella serie de visiones nocturnas, le llegó la seguridad de que Dios, que vigila sobre toda la tierra, había prometido la restauración de Jerusalén. Las naciones, a cuyas manos los israelitas habían sufrido tanto, iban a ser destruidas, como los cuatro carpinteros destruyeron los cuatro cuernos. La paz y la plenitud estaban aseguradas en la promesa de la expansión de Jerusalén fuera de sus murallas. Puesto que la muralla de la ciudad proporcionaba seguridad contra el enemigo en los tiempos del Antiguo Testamento, el pacífico lugar más allá de las murallas implicaba libertad de ser atacado. En la visión de Josué se hizo provisión para una adecuada intercesión a favor de Israel. 10

Inmediatamente después se le dio la seguridad de que Zorobabel sería revestido de poder por el Espíritu de Dios para completar la construcción del templo. A pesar de la maldición aplicada a los malvados y pecadores, la iniquidad estaba siendo realmente suprimida de la tierra. En conclusión, la patrulla de carros bajo el mando del Señor de la tierra, llevaría la tranquilidad a los reconstructores del templo. A todos aquellos que fueron receptores del mensaje del profeta y ejercitaron su fe en Dios, aquella oportuna palabra tuvo que haberles proporcionado un verdadero aliento, en momentos en que tanta ansiedad existía mientras se recibía el veredicto de Darío. Extraordinaria y predictiva fue la acción simbólica del profeta (6:9-15). Con una corona de oro y plata y acompañado por tres judíos de Babilonia, Zacarías coronó a Josué como sumo sacerdote.12 Muy significativo también fue la elección de Josué, para significar el Renuevo que construiría el templo cuando las naciones desde lejos, le prestarían su apoyo o ayuda.13 La gloria, el honor y la paz acompañan a este gobernante en su combinación, única de realeza y sacerdocio. Estas dignidades estaban separadas en Judá incluso en los días de Zacarías. La corona simbólica era para estar colocada en el templo como monumento conmemorativo. El mensaje del profeta sería certificado por la inmediata ayuda que iban a recibir (6:15). Tampoco se indica con, qué prontitud les llegó la respuesta de Darío. Pero llegó con el veredicto favorable a los judíos. Darío, el rey persa, no solamente anuló el intento de Tatnai y sus colegas de gobierno para detener la construcción, sino que ordenó que ellos ayudasen a los judíos con suministros materiales y con tributos y ayuda económica (Esdras 6:6-15). Dos años transcurrieron, en el programa de construcción. Una delegación de Betel llega a Jerusalén con una consulta referente al ayuno.14 Zacarías les recuerda que la ira de Dios había caído sobre Jerusalén a causa de que sus antepasados no obedecieron la ley ni escucharon a los profetas, quienes les habían advertido (7:4-14). El Señor de los ejércitos es celoso por Sión y restaurará Jerusalén. Los que queden serán reunidos desde el este y desde el oeste de tal forma que una ligazón satisfactoria y de dependencia mutua será forjada entre Dios y su pueblo (8:1-8). La inmediata aplicación a su auditorio es dada en 8:9-19. La admonición de Zacarías es que se redoblen los esfuerzos en el programa de reconstrucción. Dios hizo a
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El plural «coronas» en hebreo, denota una simple corona de oro y plata mezclados o varias diademas. Ver Keil, op. cít., en su comentario sobre 6:11. Normalmente la corona real era entregada al gobernante político. R. H. Pfeiffer, op. cit., pp. 605-606, cambia el texto, leyendo «Zorobabel» por «Josué», en 6:11, y afirma que Zorobabel estaba coronado en secreto, pero suprimido como gobernador por los persas. Falta la evidencia que apoye esta teoría. Ver New Bible Commentary, p. 754. Albright, op. cit., p. 50, no ve indicación de que Zorobabel fuese, de ningún modo, desleal a la corona.
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Ver también Keil, op. cít., en la discusión de esta referencia.

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Israel un objeto de burla entre las naciones, pero ahora se ha propuesto hacer el bien para su propio pueblo. Permitirá que la verdad, la justicia y la paz prevalezcan entre ellos. Permitirá también que el ayuno se torne en, días de alegría.15 Cuando Dios es reconocido en Jerusalén, el pueblo ambicionará el favor divino. Los judíos serán buscados por las naciones porque reconocerán que Dios está con su pueblo (8:20-23). No se da la fecha para la última parte del libro de Zacarías. Puesto que no se dan referencias al proyecto de la reconstrucción, es verosímil que este mensaje fuese dado tras la dedicación del templo. Presumiblemente esto representa en, mensaje de Zacarías durante un período posterior de su carrera profética. Mientras que las naciones circundantes están sujetas a la ira de Dios (9:1-8), Jerusalén tiene proyectos de contar con un rey triunfante (9:9-10). Aunque humilde y sencillo en apariencia, el rey es justo y llevará la salvación. En, su universal dominio, hablará de paz a todas las naciones. En nombre de Jerusalén, el Señor de los ejércitos ejercitará su poder protector contra el enemigo (9:11-17). El salvará a los suyos, ya que son el rebaño de su pueblo. Como una oveja sin pastor, los israelitas están desperdigados, pero Dios les rescatará. Castigando a los falsos profetas y pastores, Dios reunirá su rebaño, Efraín junto con Judá. Ellos vendrán desde todas las naciones, incluso desde tierras distantes, mientras que el orgullo de los paganos caerá por tierra (10:1-12). Los pastores infieles de Israel están a punto de ser consumidos en un terrible juicio (11:1-3). Mediante un segundo acto simbólico, Zacarías es invitado a convertirse en el pastor de Israel (11:4-7).16 En un sentido, el profeta está actuando con la capacidad del Señor de los ejércitos, quien es el verdadero pastor de Israel.17 Mientras que él asume este papel, Dios describe la terrible suerte que aguarda a Israel en manos de los falsos pastores. Israel está condenada. En vano, el pastor intenta salvar a su rebaño, pero éste le detesta. Patético también es la señal del rebaño entre los traficantes de ovejas cuyos pastores no se cuidan de ellas. De igual manera, Dios expondrá a Israel a sufrir entre las naciones, a causa de haber rechazado a su verdadero pastor. Aunque abandonada entre las naciones, para el juicio, Israel tiene un lugar en los planes de Dios. El día llegará en que Israel se convertirá en una piedra onerosa para las naciones. Sión se sentirá reforzada y Judá emergerá con la victoria sobre todas las naciones que han ido contra ella (12:1-9).
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En este día de victoria, los israelitas se tornarán en un espíritu de gracia y de súplica a Aquel que una vez rechazaron (12:10-14). 18 El pueblo de Jerusalén tendrá y se servirá de una fuente para limpiarse del pecado y la suciedad. No sólo el pueblo, sino que también la tierra será limpiada. Los ídolos serán barridos de la memoria y los falsos profetas relegados al olvido (13:1-6). El sufrimiento y la pena del verdadero pastor tendrán como resultado la dispersión de las ovejas. Aunque perecerán dos tercios del pueblo, el remanente sobrevivirá a los fuegos purificadores. Esos tornarán a Dios y reconocerán que es el Señor (13:7-9). En el día del Señor, todas las naciones serán reunidas en Jerusalén para la batalla. Desde el monte de los Olivos, el Señor resistirá a los enemigos y se convertirá en el rey de toda la tierra. Jerusalén con un suministro de agua sobrenatural, quedará establecida con seguridad. La oposición presa del pánico se desintegrará de tal forma que la riqueza de todas las naciones será recogida sin interferencia. Todos los supervivientes irán a Jerusalén a adorar al Rey, el Señor de los ejércitos, y a guardar la Fiesta de los Tabernáculos. Con Jerusalén establecida como el punto focal de todas las naciones, el culto a Dios será purgado de toda impureza en forma tal, que toda la vida pueda redundar en su magnificación. Malaquías —el aviso profético final —Malaquías 1:1 - 4:6 La única mención del nombre "Malaquías" está en el primer versículo de este libro. Puesto que Malaquías significa "mi mensajero", la Septuaginta lo considera como un nombre común. El hecho de que todos los otros libros en este grupo están asociados con los nombres de los profetas, favorece el reconocimiento de Malaquías como su nombre propio. Es difícil afirmar el tiempo en que se desarrolló el ministerio de Malaquías. El segundo templo ya estaba en pie, el altar de los sacrificios en uso y los judíos y su comunidad se hallaban bajo la jurisdicción de un gobernador persa. Esto coloca su actitud subsiguiente a los tiempos de Hageo y Zacarías, cuando el templo había sido reconstruido. Se conoce tan poco respecto a la condición del estado de Judá desde la dedicación del templo a la llegada de Esdras, que es imposible fijar una fecha concluyente para las profecías de Malaquías. El contenido del libro ha conducido a algunos a Malaquías con los tiempos de Nehemías.19 Otros prefieren fecharle con anterioridad a la estancia de Esdras en Jerusalén, aproximadamente en el 460 a. C.20

Nótense los días del ayuno y los eventos conmemorados por los judíos en el cautiverio: 4.° mes, 9.º día - Las puertas de Jerusalén derribadas por Nabucodonosor Jer. 39:2-3; 52:6-7. 5." mes, 10.° día - La quema del templo. Jer. 52:12-13. 7.° mes, 3.er día - Muerte de Gedalías. II Reyes 25:22-25. 10.° mes, 10.° día - Comienzo del sitio a Jerusalén. II Reyes 25:1. Para un resumen de las variadas interpretaciones de este pasaje, ver Feinberg. op. cit., pp. 197-217.

18 19 20

Ver Zac. 11:8, donde el verdadero pastor es detestado.

16 17

Ver Ezeq. 34:11-31, Is. 40:10-11, y otros que están claramente identificados con el último Mesías. Comparar también Salmo 23 y Juan 10.

C. F. Keil, op. cit., pp. 423-429, siguiendo a Vitringa en enlazar a Malaquías con Nehemías. E. J. Young, op. cit., p. 276, apoya esta posición. Ver R. H. Pfeiffer, op. cit., p. 614. y J. T. H. Adamson, «Malaquías», en The Bible Commentary, pp. 764-767.

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Malaquías tiene la distinción de ser el último de los profetas hebreos.21 Llega como un mensajero final para advertir a una generación apóstata. Con vigorosa claridad, perfila la vida y la esperanza final del justo en contraste con la maldición que aguarda a los malvados. Su mensaje entra en las siguientes subdivisiones: I. Israel como nación favorecida de Dios Malaquías II. La falta de respeto de Israel hacia Dios III. Reproche a los sacerdotes infieles IV. La Judá infiel V. Requerimientos de Dios VI. El destino final de los justos y los malvados 1:1-5 1:6-14 2:1-9 2:10-16 2:17-3:15 3:16-4:6

Dios es conocedor de aquellos que le temen, ellos son su especial posesión. Registrados en el libro del recuerdo, los justos están designados para la salvación en el día de la ira de Dios. Aquellos que han sido presuntuosos y han promovido la maldad, perecerán como el rastrojo en un campo en llamas tras la cosecha. El temor de Dios, por otra parte, se acrecentará (3:16-4:3). En conclusión, Malaquías exhorta a su propia generación para que obedezca la ley de Moisés (4:4-6). Con el terrible día del Señor pendiente, el profeta les recuerda que el juicio será precedido por un período de misericordia aligerado con la llegada de Elías. Predictivo en importancia, el nombre "Elías" sugiere un tiempo de resurgimiento mediante un individuo enviado por Dios. Tal persona, ya ha sido prometida (3:1). Cuatro siglos más tarde, este mensajero fue identificado (Mat. 11:10,14). *** J E R U S A L E N

La peculiar relación de Israel con Dios es el tema introductorio del mensaje de Malaquías. El Señor de los ejércitos ha elegido a Jacob. Edom, que desciende de Esaú, el hermano gemelo de Jacob, no volverá a estar en condiciones de afirmarse sobre Israel. El dominio del Señor se extenderá más allá de las fronteras de Israel para incluir a la sojuzgada tierra de Edom (1:2-5). Pero Israel ha deshonrado a Dios. Al ofrecerle animales impuros o robados en sacrificio, el pueblo demuestra su falta de respeto hacia Dios. Ellos no se atreverían a tratar a su gobernador en esa forma. El nombre de Dios es reverenciado entre las naciones, pero no en Israel. El no será tratado de esta manera por su pueblo elegido. El fraude garantiza la maldición divina (1:6-14). Los sacerdotes son retirados para su retribución. Dios ha hecho una alianza con la tribu de Leví de tal forma que mediante ellos, el conocimiento y la instrucción pueden ser impartidas al pueblo. Por infidelidad en su responsabilidad, llegarán a ser despreciados por el pueblo a quien ellos conducen (2:1-9). El pueblo de Judá ha profanado el santuario, por los matrimonios mixtos con gentes paganas. Las esposas extranjeras han introducido la idolatría. Igualmente cargados con el divorcio, el pueblo no puede ganar la aceptación de sus ofrendas ante el Señor de los ejércitos (2:10-16). Después de todo esto, Malaquías recuerda bruscamente a su auditorio que han enfadado a Dios por su fracaso en buscar los caminos justos. Dios está a punto de enviar a su mensajero a su templo para juzgar, purificar, y refinar a su pueblo. Los cargos contra ellos son: brujería, adulterio, falsos juramentos, el fallo en entregar los diezmos, y la injusticia social hacia los asalariados, las viudas, los huérfanos y extranjeros. Por su conducta, ellos han menospreciado la sabiduría de servir a Dios fielmente (2:17-3:15).
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Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Cómo actuaron los profetas en la época de los Persas? 2.- Describa las características principales de la profecía del profeta Hageo. 3.- Describa las características principales de la profecía del profeta Zacarías. 4.- Describa las características principales de la profecía del profeta Malaquías. 5.- ¿Cómo afectaron estas profecías al pueblo de Judá?

Para profetas fechados más tarde por ciertos eruditos del Antiguo Testamento, ver la discusión representativa de Anderson, Understanding the Old Testament, p. 449, para Joel, 503-504 para Jonás, y 515-520 para Daniel. No se dispone de evidencia histórica para fijar una fecha precisa para Joel, Jonás y Daniel y no son considerados como personajes históricos por Anderson.

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I.3. La Época Persa: Aspectos Históricos Principales del Post-exilio. Introducción. La época Persa se inició con la conquista de Babilonia por el rey persa Ciro, en el 539 a.C. y duró más de dos siglos, hasta que fue conquistado por los griegos en el 330 a.C. Las fuentes bíblicas del Antiguo Testamento para reconstruir esta época son, en las primeras décadas: Tritoisaías (Is. 56-66), Hageo, Zacarías 1-8, y la primera parte del libro de Esdras (capítulo 1-6). Para la segunda mitad del siglo V a. C., tenemos a los libros de: Esdras, Nehemías y Malaquías. Para el siglo IV a.C. tenemos los libros de: Is. 24-27, Joel, Zacarías 9-14 y Crónicas. Además de los datos arqueológicos existe una amplia literatura extra-bíblica que revelan aspectos de la historia judía del período persa, tales como: el libro apócrifo de Primera de Esdras, las Antigüedades Judías de Flavio Josefo, los papiros de una colonia militar judía del siglo V a.C. en Egipto (Elefantina), algunos textos babilónicos que contienen datos sobre los judíos en la diáspora babilónica y los papiros de Wadi Daliyé que ofrecen alguna información respecto de Samaria en el siglo IV a.C. El imperio Persa (o aqueménidas) emplearon una política diferente a la de los imperios anteriores (Asiria y Babilonia), pues en vez de deportar a los pueblos sometidos, ellos decidieron respetar sus religiones y devolver a los exiliados a sus tierras de origen. Ellos estaban convencidos que esta era una forma eficaz de mantener el poder en forma pacífica y la armonía en medio de los pueblos sometidos. Otro factor que ayudó a mantener el poder Persa sobre todo en el antiguo Cercano Oriente fue su organización eficaz del imperio. Todo el imperio fue dividido en más de 20 regiones (satrapías), bajo el liderazgo de gobernadores (sátrapas), y a su vez cada satrapía incluía algunas provincias. Existía un excelente sistema de correo, un hábil servicio de inteligencia para informar al rey, un extenso comercio internacional, un eficiente sistema monetario y un solo idioma, el arameo, como lengua internacional. Todos estos elementos proporcionaban la unidad del imperio y su carácter internacional. Judá formaba parte de la quinta satrapía, la del Transéufrates, a la que también pertenecían Fenicia, Siria y Chipre. Sin embargo, algunos investigadores creen que Judá era una provincia independiente de Samaria, pues los datos que ofrecen Esdras y Nehemías, más los sellos encontrados de la época, así lo confirmarían22. Ciro permitió a los grupos de la Golá retornar a Judá y reconstruir el templo con apoyo de los fondos del tesoro real. En el libro de Esdras se encuentran dos edictos que describen dicha orden (Esd. 1:2-4; 6:3-5, también véase 2Cr. 36:23). Las listas de Esdras 2 y Nehemías 7 ofrecen una cifra bastante abultada de judíos retornados, 42.000 (cf. Esd.
22

2:64; Neh. 7:66). Es probable que esta lista sea la sumatoria de todas las oleadas de retornados, pues volver a Jerusalén no era fácil pues había mucha pobreza. Al confrontar los libros de los profetas Ageo y Zacarías, no se hace referencia a grandes grupos de retornados. Al parecer estas listas abultadas fueron escritas en tiempos posteriores, basándose en una lista municipal o sacerdotal, que certificaba cuáles familias judías eran provenientes de la golá23. El primer responsable de la reconstrucción de Jerusalén fue Sesbasar, un personaje desconocido que algunos eruditos lo identifican con el nombre de Senazar (cf. 1Cr. 3:17), quien era nieto del Joacim y por lo tanto un príncipe integrante de la Casa de David (cf. Esd. 1:8). Aunque esta identificación obedecería más bien, a una harmonización teológica del texto que pretende identificar a Ciro en comunión con la ‘Casa de David’. A él se le devolvieron los vasos del templo, que habían saqueado los babilonios, pero no se sabe mucho de esta persona ni de sus gestiones. Es probable que él haya sido el primer gobernador de Judá, pero su tarea terminó pronto, tal vez por la poca colaboración de los habitantes de Jerusalén en reconstruir su ciudad y por la férrea oposición de los samaritanos. Continuó con la tarea de reconstrucción Zorobabel, quien tuvo que enfrentar varios problemas: la mala situación económica de la población de Judá, sequías y plagas de langostas que arruinaron las cosechas, la preocupación de los retornados por retomar su vida propia (cf. Hag. 1). Además de la oposición tenaz de los judíos samaritanos, los que aun siendo yahvistas eran de una posición más sincretista, y la población extranjera que ya vivía mucho tiempo en Samaria, desde que fueron transplantados por los Asirios (cf. Esd. 4). Los samaritanos no deseaban la reconstrucción de Jerusalén, pues sentían que Samaria quedaría desplazada de su posición destacada, como provincia, por los Persas. Los problemas entre judíos y samaritanos se irán intensificando con el correr de los años, hasta que los samaritanos decidieron construir su propio templo, en el monte Gerizim. Lo que favoreció las gestiones gubernativas de Zorobabel fue la crisis política por la que pasó el imperio Persa, pues a la muerte del rey Cambises se desató una lucha entre los pretendientes al trono. Después de un año de luchas y guerras civiles, Darío I logró establecerse en el trono, pero el imperio se había desestabilizado y en varias regiones habían intentos de emancipación. En Judá surgió un movimiento escatológico que profetizaba que el reino de Yahweh iba a venir y que la reconstrucción del templo era una condición necesaria para la venida de Yahweh. Tal parece que los profetas Ageo y Zacarías jugaron un papel relativamente importante en este movimiento y veían en Zorobabel a un líder mesiánico. En el 520 a.C., cuando Darío ya había establecido su poder desde hacía algunos meses, noticia que tal vez se desconocía en Judá, se empezó la reconstrucción del templo, el que se terminó cinco años más tarde, el 515 a.C.
23

Stephan de Jong, Op. Cit., p.101.

Idem., Ibidem. El autor menciona las investigaciones de J.M.Miller y J.H. Hayes quienes sostienen que dichas listas abultadas son cifras finales de los retornados.

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No se sabe mucho que pasó después con el gobernador Zorobabel, pues los textos bíblicos no lo mencionan. Es probable que las expectativas nacionalistas acerca de él, como mesías, que promovían el movimiento escatológico de Judá, alertara a los persas y lo hicieran regresar a Mesopotamia para evitar una insurrección futura; o tal vez fue asesinado. No sabemos mucho lo que ocurrió la primera mitad del siglo V a.C., según las fuentes bíblicas y extra-bíblicas, parte de Jerusalén fue destruida fruto de un conflicto bélico entre los judíos y los pueblos vecinos, tal vez este conflicto es el que se narra en Neh. 1:1-2. Después de la segunda mitad del siglo V a.C., continúan la tarea de la reconstrucción de Jerusalén Esdras, sacerdote, y Nehemías, copero del rey. Según el texto bíblico de Esdras 7:8, éste llegó a Jerusalén el séptimo año del rey Artajerjes I, es decir el año 458 a.C. Nehemías llegó el vigésimo año, es decir el año 445 a.C., trece años más tarde que Esdras. Sin embargo, la narración bíblica atribuye las actividades de reconstrucción a Nehemías y no a Esdras. Esto ha traído una serie de hipótesis entre los eruditos, tanto a favor como en contra del texto citado. Una probabilidad es que Esdras haya llegado a Jerusalén no en tiempos de Artajerjes I, sino de Artajerjes II, en el año 398 a.C. y por lo tanto habría trabajado después de Nehemías, y no antes como lo presupone la tradición. Esta hipótesis esta apoyada sobre la evidencia que Esdras era contemporáneo del sumo sacerdote Johanán (cf. Esd. 10:6), cuyo nombre aparece en un papiro de Elefantina de fines del siglo V a.C24. Nehemías emprendió la reconstrucción de las murallas de Jerusalén y logró realizar este trabajo, a pesar de la resistencia de algunas autoridades locales, quienes consideraban la presencia de Nehemías y su programa como una amenaza contra su poder. Tal parece que Nehemías hizo repoblar Jerusalén con campesinos (cf. Neh. 11:1), además tomó medidas favorables para los sacerdotes y levitas, asegurándoles sus ingresos económicos con el pago de los diezmos, y en el terreno socio-económico tomó algunas decisiones para bajar las tensiones sociales (cf. Neh. 5). Luego, regresó a la corte persa, para retornar a Jerusalén el año 532 a.C. para resolver algunas tensiones y errores religiosos que estaba cometiendo el sacerdote Eliasib, quien había asumido tendencias sincretistas (cf. Neh. 13:4-9). El sacerdote Esdras se dedicó más al ámbito cúltico, tomando medidas para detener las tendencias sincretistas en la población de Judá, especialmente imponiendo el divorcio y la prohibición de los matrimonios mixtos. Además logró hacer aceptar la Torá como una ley nacional. Según la información obtenida a través de los escritos de Flavio Josefo y del papiro de Wadi Daliyé, podemos conocer algo de las relaciones entre los judíos y samaritanos. Al parecer, durante el siglo IV a.C., continuaban las relaciones
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matrimoniales entre la aristocracia de Jerusalén y la de Samaria. A pesar de que Esdras y Nehemías las habían prohibido. En la segunda mitad del siglo IV a.C., esta relación judíasamaritana se empeoró, pues se realizó la construcción del templo yahvista samaritano, en el monte Gerizim. Según la opinión de Flavio Josefo, la causa de esta división se debe a la expulsión de Jerusalén de Manasés, miembro de la familia del sumo sacerdote, que se había casado con una hija del gobernador de Samaria. Según la opinión de algunos investigadores25, es probable que la construcción del templo, en el monte Gerizim, se deba a una estrategia de conservar la identidad judía samaritana, pues Samaria había sido invadida por los macedonios en el 332 a.C. La fundación de una colonia macedónica en Samaria, podría haber obligado a los samaritanos a buscar una manera de preservar su identidad. Según esta hipótesis, se habría traslado hacia Siquem y habría construido un templo para Yahweh en el monte Gerizim. Algunos datos arqueológicos apoyan esta visión.

25

Idem., p.103.

E. Bickerman. From Ezra to the Last of the Maccabees. Foundations of Post-Biblical Judaism, Studies on tthe Fourth and Third Centuries B.C.E., Minneapolis, 1989, p.9-45. Y F.M. Cross, Aspects of Samaritan and Jewish History in Late Persian and Hellenistic Times, en: M.E. Stone, D. Satran, Emerging Judaism, Studies on the Fourth and Third Centuries B.C.E., Minniapolis, 1989, p.49-59. Citados por: Stephan de Jong, Op. Cit., p.105.

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El Aspecto Económico. La economía de Judá, en tiempos del dominio persa, era principalmente agropecuaria: produciéndose el grano, aceitunas y uvas y la ganadería menor. Y en una forma secundaria se producía: la artesanía y el comercio. Aunque los persas dejaron a los países sometidos a una libertad relativa en lo cultural, en el campo económico les impusieron exigencias tributarias muy pesadas. Ellos perfeccionaron el sistema tributario, pues inventaron la ‘moneda’, exigiendo de sus vasallos un tributo fijo anual para cada región, según sus riquezas económicas. La región a donde pertenecía Judá tenía que pagar 350 talentos de plata, es decir como 11.900 kilos de plata anuales. Esto trajo como consecuencia un rápido empobrecimiento de los campesinos, pues debían producir un excedente para pagar dicho tributo. Una opción económica era la reconversión de la agricultura, hacia el cultivo de uvas y aceitunas, productos mejor cotizados en el mercado, pero también más dependiente de las alzas y bajas del mercado internacional. Así Judá se convirtió en uno de los principales exportadores de vino y aceite del Cercano oriente. Pero esto trajo un grave problema económico para las familias judías, pues la plantación de uvas y olivos era una inversión costosa y a largo plazo, ya que durante los primeros años no se producía nada. Por esta razón, las familias más ricas pudieron hacer este cambio en la producción agrícola, lo que generó una mayor desigualdad social entre los campesinos. El Aspecto Social. La población estimada de Judá, en tiempos del imperio Persa, es variable, algunos investigadores la calculan entre 100.000 y 200.000 habitantes. Incluidos los retornados cuya cantidad total fue de 42.360 personas aproximadamente. Las principales entidades sociales de esta época post-exílica fueron la Bejt Abot (casa de los padres) y la Bejt Ab (casa del padre). Esta última institución tuvo sus raíces en el exilio babilónico26. La bejt abot incorporaba muchas características de la Mispaha o sociedad protectora de familias. Según las recientes investigaciones, en esta época había unos 17 bejt abot (o clanes)27. Estos grupos reunían una cantidad de unos cientos a unos 3.000 hombre adultos (cf. Esd. 2:3-19; Neh. 8:6-24). El bejt abot se concebía como un conjunto de familias (bejt ab) que asumían su descendencia a través de un patriarca común. Estos clanes poseían gran parte de las tierras del país y sus líderes ejercían un papel político muy activo. Se caracterizaban por una ideología solidaria, según la cual los miembros tenían una responsabilidad mutua. Ellos reconocían socialmente el rol de Goel, o rescatador. El libro de Rut, que data de esa época, describe la función de Booz como
26

Esta es la opinión de D.L. Smith, The Religion of the Landless, The Ssocial Context of the Babylonian Exile, Bloomington, 1989. Citado por: Stephan de Jong., Op. Cit., p.109. 27 J.P. Weinberg, Das beit ‘abot im 6-4. Jh. V.u.z., en: Vetus Testamentum 23 (1973), p.400-414. Citado por Stephan de Jong, Op. Cit., p. 107.

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goel. Pero a pesar de la ideología solidaria, había diferencias considerables dentro de los clanes en cuanto a la riqueza y pobreza de las familias.

aproximadamente un 25% de la población total. También pertenecían a las capas bajas de la sociedad los ‘netinim’ y los ‘hijos de los siervos de Salomón’ (cf. Esd. 2:58; Neh. 7:60)28. Las listas de los retornados (benej hagolá = hijos de la golá) de Esdras 2 y Nehemías 7, muestran que los retornados estaban presentes tanto en las clases pobres como en las ricas. Sin embargo, la mayoría de las capas sociales más altas en Judá estaban compuestas por retornados. Este dato no nos debe extrañar, ya que el mero hecho de poder retornar presupone que los benej hagolá tenían cierto capital. La mayoría de los sectores pobres estaba compuesta de aquellos que habían quedado durante el período babilónico y sus descendientes, los llamados ‘dalat haares’ = siervos de la tierra. La pobreza existente en Judá se debe a diversos factores: el pesado tributo impuesto por los persas, las sequías y catástrofes naturales y climáticas, pero principalmente por la falta de solidaridad, a pesar de la existencia de una ideología solidaria, a la corrupción de las autoridades. A la aplicación del sistema de ‘Capitalismo de Rentas’ que contribuyó, con el cobro de altísimos intereses29, al empobrecimiento de grandes grupos de judíos y a la concentración de la riqueza en las manos de unas pocas familias poderosas. La Producción Religiosa del Post-exilio. Así como se produjeron cambios en el ámbito social y político, también se produjeron profundos cambios en el nivel religioso, surgiendo nuevas respuestas teológicas orientadoras de un nuevo contexto histórico.

Desde un punto de vista socio-político, los grupos sociales formaban una pirámide semejante a la situación en el tiempo pre-exílico. En la cumbre estaba el representante del rey Persa, el gobernador. Éste ejercía su poder con el apoyo de la élite judía. Los integrantes principales de esta élite eran los líderes de los clanes y de las familias poderosas, los llamados ‘sarim’, cuyo número alcanzaba a unas 150 personas (cf. Neh. 5:17); con ciertas responsabilidades en el gobierno de la provincia, especialmente en el cobro de los tributos para el templo. Otros miembros de la élite eran el sumo sacerdote y otros sacerdotes importantes y los descendientes de las familias aristocráticas del período pre-exílico, los llamados ‘horim’. La tierra estaba en gran parte en las manos de los miembros de la élite. Los campesinos libres poseían algunas tierras, los pequeños artesanos y los sacerdotes menores y levitas se encontraban entre la cumbre y la base de la pirámide. En la base de ella se encontraban varios grupos, como los temporeros, los campesinos dependientes, los extranjeros sin tierras y los esclavos, éstos eran de dos clases los temporales y los permanentes. Se estima que la cantidad de esclavos era de

La principal característica de la producción de la literatura religiosa e ideológica judía, en la época persa, era su oposición entre los grupos teocráticos y los grupos profético-escatológicos. Algunos investigadores caracterizan al grupo teocrático – o hierocrático – como un grupo realista y pragmático, cuyo interés era mantener el status quo30; es decir, el culto, el orden social existente y las relaciones con las autoridades persas. Este grupo estaba representado por el sacerdocio sadokita y los miembros de la aristocracia judía. Por otro lado, tenemos al grupo opositor profético-escatológico, quienes habían alentado la esperanza de un mundo nuevo, bajo el liderazgo de un mesías,
28

Según J.P. Weinberg, Netinim und ‘Söhne der Sklaven Salomon’ im 6-4 Jh. V.u.z., en: Zeitschrift für die Alttestmentliche Wissenschaft 87 (1975), p. 355-371. Citado por: Stephan de Jong. Op. Cit., p.109. Weinberg argumenta que estos grupos eran los descendientes de un grupo de artesanos extranjeros en la corte de Judá, durante el tiempo pre-exílico. Posteriormente de haber sido exiliados en el 587 a.C., habrían retornado con los judíos después del fin de la hegemonía babilónica, pero por ser extranjeros y un grupo pequeño, habrían sido arruinados económicamente. Pero con el correr del siglo V a.C. estos grupos habrían desaparecido. 29 H.G. Kippenberg, Religião e Formação de Classes na Antiga Judéia. São Paulo, Paulinas, 1988, p.55. Describe Kippenberg que en un papiro de Elefantina, del siglo V a.C., una mujer prestó dinero, exigiendo una renta anual de 60% de intereses. 30 P.D. Hanson, The Dawn of Apocalyptic, The Historical and Sociological Roots of Jewish Apocaliptics Eschatology. Philadelphia, 1983 (2. Ed.). Citado por: Stephan de Jong, Op. Cit.,p.111.

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y un cambio de la sociedad hacia un mundo más solidario en donde no habrían excluidos. Los representantes de este grupo eran algunos profetas miembros de sectores sociales pobres y los levitas. La oposición que describe con mayor claridad los primeros siglos del post-exilio, es el contraste entre el ‘proyecto yahvista’ frente a las tendencias ‘sincretistas’ y decadentes. El proyecto yahvista formó la aspiración de un grupo judío que quería reconstruir la comunidad post-exílica, según los ideales de la tradición israelita profética, expresados en los libros proféticos y en la Obra Deuteronomista. Este grupo de alguna forma serían los sucesores del movimiento de-solo-Yahweh. Aunque era un grupo bastante complejo, pues reunía a judíos de los dos bandos, es decir a judíos provenientes de la golá y gente que se quedo en Judá. Por ejemplo, se supone que el profeta yahvista Hageo era de descendencia judía-Palestina; mientras que el profeta Ezequiel, proveniente de la golá, también denunció algunas tendencias sincretistas existentes en círculos judíos de Babilonia durante el exilio31. En los dos siglos que duró el gobierno persa, surgieron varios temas teológicos, de los que se podrían destacar: 1) La resistencia contra el sincretismo; 2) el templo; 3) La escatología; 4) La justicia. La resistencia contra el sincretismo, el rechazo al sincretismo se articuló de varios modos. Al final del siglo 6, el profeta Tritoisaías se pronunció directamente contra la idolatría (cf. Is. 15:1-13; 65:1-12). La arqueología ha comprobado la existencia de la idolatría, a través de las excavaciones de numerosas estatuillas de dioses cananeos. El propio profeta Ageo consideraba a los pueblos vecinos como pueblos impuros, a causa de su idolatría (cf. 2:10-14). Los libros escritos en el siglo V a.C.: Malaquías (cf. 2:10-12), Esdras (cf. 9-10) y Nehemías (cf. 13:23-28); reflejan la fuerte oposición a la existencia de los matrimonios mixtos entre judíos y extranjeros, y proponen el divorcio entre ellos como un medio de detener la idolatría. También se refleja la misma preocupación en el libro de Deuteronomio (cf. 5:7; 20:16-18: Jos. 6:18; 8:26; 10:1). La razón del rechazo del sincretismo es por causa de la implantación de un monoteísmo exclusivo a Yahweh. La adopción del yahvismo es mucho más que una opción religiosa, también implicaba una opción socio-cultural: mantener una identidad judía en medio de un mundo invadido por la cultura dominante de los persas, y las culturas locales de los pueblos cananeos. Mantener contactos con los pueblos vecinos ponía en peligro la existencia misma del pueblo. Nehemías expresó esta preocupación al denunciar que la mitad de los niños de matrimonios mixtos no sabía hablar el hebreo (cf. Neh. 13:24). Los textos bíblicos dejan la impresión de que especialmente los retornados de Babilonia se consideraron a sí mismos como el Israel verdadero y eran los representantes principales de la opción por el aislamiento. Esto no quiere decir que todos los judíos de la
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Golá eran partidarios de un monoteísmo exclusivo, ni que todos los residentes de Palestina eran partidarios del sincretismo. Los había de ambos grupos y los judíos de la Golá siempre se mostraron abiertos a incluir a nuevos partidarios en su forma de pensar y en la reconstrucción del pueblo. Esta apertura condicional se puede observar en los libros de Rut y Jonás, escritos en la misma época. La visión profética de Ageo y Zacarías era la reconstrucción del templo de Jerusalén, la que era vista con ciertos rasgos mitológicos, pues dicha reconstrucción traería a Israel una época de paz, fertilidad y prosperidad a la nación, anunciaban la llegada de una época de paz con rasgos escatológicos (cf. Ag. 1:7-11; 2:1-9. 15-19: Zac. 8:913). Pero, visto desde la perspectiva sociológica, se distingue su dimensión instrumental, ya que dicha reconstrucción implicaba la instauración de Jerusalén como centro administrativo, y ofrecería al pueblo un centro de autoridad la que favorecería la organización de la región, la seguridad y el desarrollo de la agricultura. Es decir, la reconstrucción del templo significaba para Jerusalén constituirse en el centro espiritual del yahvismo, y así reforzar la identidad judía32. El templó se reconstruyó y logró ocupar el centro de la vida religiosa y social judía, pero no logró alcanzar el ideal establecido por la visión profética. Con el correr del tiempo, surgieron fuertes críticas al sacerdocio y al comportamiento del pueblo frente al templo (cf. Mlq. 1:6-4; 2:1-9.10; 3:6-12; Neh. 13). En la segunda mitad del siglo V a.C., Esdras y Nehemías intentaron reformar la vida cúltica del pueblo. Además de instaurar el divorcio de los matrimonios mixtos, se dio mucha importancia a la lectura y aplicación de la Torá en medio del pueblo, fortaleciéndose de esta manera el carácter e identidad de una comunidad cúltica. Esta medida trajo como consecuencia el fortalecimiento de la sinagoga, como casa de estudio de la Torá. El otro cambio teológico del post-exilio fue la concepción escatológica del pueblo. Esta se intensificó con la esperanza de la reconstrucción del templo. Existen varias formas de comprender e interpretar la escatología, especialmente en la línea de la esperanza escatológica que no solamente se queda en lo futuro, sino que puede impulsar cambios en medio de las personas y comunidades. Sin negar que Dios es el responsable último por el futuro escatológico, las ideas escatológicas representan también, de modo implícito, una crítica al mundo actual e incorporan valores para cambiarlo33. La visión escatológica de la época persa no es uniforme, sino variada, lo que implica la existencia de varios grupos escatológicos presentes en Judá. En primer lugar, se destaca el grupo que difundió las ideas mesiánicas. El mesianismo constituye una
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Stephan de Jong, Op. Cit., p.113.

G.A. Anderson, Sacrifices and Offering in Ancient Israel, Studies in their Social and Political Importance, Atlanta, 1987. Citado por: Stephan de Jong, Op. Cit., p. 115. 33 S. Safrai, Das Jüdische Volk im Zeitalter des Zwiten Tempels, Neukirchen-Vluyn, 1978 (Information Judentum 1). Citado por: Stephan de Jong. Op. Cit., p.121.

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forma de la escatología en que la llegada de una persona especial, el ‘mesías’ o ‘ungido’, juega un papel clave. Aunque el mesianismo tuvo su inicio en la época pre-exílica (cf. Miq. 5:2.4; Is. 32:1-8). Sin embargo, éste se desarrolló más intensamente durante el período exílico y post-exílico (cf. Ag. 2:20-23; Zac. 4:6-7; 3; 6:9-15). Por ejemplo, Zacarías apoyaba las expectativas mesiánicas identificándolas en Zorobabel (cf. Zac. 4:6-7), pero también apoyaba a un segundo mesías: el sumo sacerdote Josué (Zac. 3). Los pensamientos de Zacarías reflejan la importancia de los sacerdotes en la comunidad judía post-exílica, lo que también se podrían comprender como un mesianismo doble como una expresión teocrática, según la cual el poder político debería ser acompañado por el poder sagrado. Otros profetas identificaban sus visiones mesiánicas con la figura del ‘siervo de Yahweh’, tal es el caso de: Isaías 9:1-6; 8:5-7; 11:610; Is. 61:1-3. La situación socio-económica también determinó la agenda teológica de la época persa. Varios textos de aquella época muestran la preocupación por la situación de los pobres en el país y la injusticia social y jurídica (cf. Is. 59:12-15; Zac. 5:1-4; Mal. 2:17; Neh. 5). Aunque el interés en el templo y el culto eran importantes para la mantención de la identidad judía, los profetas enfatizaron que también la justicia era parte de esta identidad (cf. Is. 58; Zac.7:1-14), de esta forma los profetas actualizaron el interés del ‘movimiento-de-solo-Yahweh’ de los períodos anteriores.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Por qué razón el Imperio Persa decretó el regreso de los exiliados a su país de origen? 2.- ¿Cuál fue la obra que realizó Esdras? 3.- ¿Cuál fue la obra que realizó Nehemías? 4.- (Complete la siguiente oración) El Post-Exilio se destaca por la vuelta de los exiliados a su tierra, orden decretada por el rey________, rey del imperio _________ 5.- (Indique si es verdadero o es falso) Los exiliados vuelven a Israel porque. 5.1.- Los persas necesitaban una ciudad de abastecimiento cerca de Egipto ( ) 5.2.- Porque los Persas eran fieles creyentes de YHWH ( ) 5.3.- Porque los exiliados huyeron de Mesopotamia ( ) 6.- (Complete la siguiente oración) El retorno de los exiliados inauguró el _______en Israel, pues la nación era concebida más como una religión que una raza. 7.- Los retornados del exilio tenían la ideología de la _____________ como gobierno ideal para Israel. Mientras que el remanente seguía esperando el_______________ de la línea davídica. 8.- (Complete e Indique la alternativa correcta) Los Persas le llamaron la _________ al asentamiento judío en Babilonia. Y retornaron aproximadamente la cantidad de: 8.1.- 10.000 judíos ___________ 8.2.- 200.000 judíos _____________ 8.3.- 42.000 judíos ___________ 8.4.- 70.000 judíos _____________ 9.- (Complete la siguiente oración) Esdras impuso el __________________entre los matrimonios mixtos, porque quería tener una población____________ libre actitudes idolátricas.

10.- El retorno de los exiliados se produjo el año ________ bajo la invasión Persa.

I.4. Religiosidades Alternativas: La Protesta contra el Poder Religioso del Segundo Templo. Cuando analizamos la teología contenida en los libros de la Biblia nos podemos dar cuenta que ella es muy variada, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento las teologías se han originado en diversas épocas históricas y en diversos contextos socioeconómicos. Podríamos decir que la Biblia contiene teologías que provienen tanto de las clases dominantes, así como teologías provenientes del pueblo dominado. Es por esta razón que algunos eruditos hablan de una diversidad de teologías presentes en el A.T. Lo interesante y curioso es tener en cuenta que detrás de una determinada teología está presente la cosmovisión de los autores o grupos a los que representa (ideología), y además está presente una determinada perspectiva religiosa, y como si fuera poco todo esto, también está presente toda una ‘espiritualidad’. Es por eso que la frase: una diversidad de teologías en la Biblia, también significa una diversidad de religiosidades y espiritualidades. El monoteísmo bíblico se ha desarrollado en medio de una pluralidad religiosa, de la cual se ha alimentado y fortalecido. Sería incorrecto concebir a la Biblia como la portadora de una sola teología y de una sola religiosidad, al contrario la Biblia es un crisol en donde se han decantado una diversidad de teologías, religiosidades y espiritualidades. Las llamadas religiones oficiales, generalmente difundidas y apoyadas por los Templos y palacios, se han impuesto por la fuerza política e ideológica de los poderes políticos y religiosos de turno, pero en una abierta lucha contra corrientes religiosas y espirituales marginales al poder. El estudio del judaísmo del post-exilio nos confronta con una religión oficial muy peculiar que da origen, como protesta, a diversos tipos de religiosidades y teologías alternativas al Templo. Este es un fenómeno muy propio de un pueblo que construye su identidad y fe en la relectura e interpretación de su historia. La Biblia como parte de la ‘tradición escrita’, como texto, ya es el resultado final de un proceso que se generó en la tradición oral, el que prosigue en su posterior formación de las tradiciones, luego pasa por la selección del material de acuerdo a los criterios e intereses teológicos (a veces ideológicos) del hagiógrafo (escritor sagrado) y, finalmente se termina en la composición artística del material escrito. Proceso inspirado por Dios, pero impregnado del humanismo propio de su época y cultura. La obra de reconstrucción del segundo Templo concluida por Esdras y Nehemías, es un logro de los ‘hijos del cautiverio’, “de los que volvieron del exilio y se consideraban

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el verdadero Israel, el ‘resto’ purificado por el fuego de la prueba (Ed.4:1-4; 6:19-21)”.34 Con la recuperación del Templo se da paso a una nueva etapa en la historia de Israel, al nacimiento del “judaísmo” como religión oficial, pero también provoca el surgimiento de nuevas religiosidades y teologías de resistencia. El llamado post-exilio de Israel es la historia de este entramado pluralista de teologías, religiones y espiritualidades; a través de las cuales los diversos grupos israelitas estructuran y dan sentido a sus vidas.

Esdras y Nehemías: La Ley de Moisés y la Religión Oficial. Una vez concluida la reconstrucción del Templo y de los muros de Jerusalén, el judaísmo como religión oficial centra su poder en el Templo como símbolo exclusivo de la fe judía, implantando un “Monoteísmo Javista exclusivo” a la población campesina de Judá. Además, la hierocracia (gobierno de sacerdotes), con el aval del Imperio Persa, convierte la Torah en una ‘Ley de Estado’, refiriéndose ahora a ella como: “Ley de Moisés”. Los sacerdotes preocupados por preservar la identidad del pueblo optan por un cierre cultural, y establecen una ‘política de purificación’ del pueblo campesino; decretándose el divorcio de los matrimonios mixtos. Como una forma de recordarle al pueblo israelita su diferencia con referencia a los otros pueblos del imperio, los sacerdotes introducen las categorías de: “puro e impuro”, y estas se aplican a la forma de vestirse, los alimentos, la sexualidad y toda la vida cotidiana. Toda la vida de los campesinos pasa a ser estructurada por la cosmovisión sacerdotal, la que tenía una idea purista e idealista de lo que significaba ser “pueblo de Dios”. Los campesinos deben ajustarse a estos principios y sufrir las consecuencias, si desean ser parte de este “pueblo de Dios”. No hacerlo implicaba perder sus tierras y ser expulsados de sus comunidades de origen, como idólatras (Cf. Esd.10:8). Esdras decretó una política de purificación racial a los campesinos de Judá (Cf. Esd.10:10-11), y los campesinos fueron obligados a divorciarse de sus esposas extranjeras, con el pretexto de alejarse de la idolatría. Lo curioso es que no se mencionan a los esposos extranjeros, los que con seguridad existirían también. Todo el peso y la culpa de la idolatría recae sobre las mujeres extranjeras. ¿Qué pasó con estas familias mixtas? ¿Qué ocurrió con sus hijos? ¿Quién se hizo cargo del dolor de la separación y desmembramiento de la familia? El Estado judío empeñado en la purificación racial y religiosa de la población, aplicó la ley a toda la población. Y el Templo se benefició con el aporte material que le prodigaron los sacrificios de expiación realizados por los ‘pecadores’ campesinos casados con extrajeras.

Para la religión oficial lo importante era mantenerse puro, para ello los judíos (hombres y mujeres) debían vivir de acuerdo a las reglas de pureza decretada por los sacerdotes (Cf. Lev.11-22). Se debía evitar todo contacto con animales impuros (cerdos y otros), no tocar cadáveres y, especialmente no tener contacto con la sangre, pues ella dejaba impuro inmediatamente a todos los que entraran en contacto con ella. La mujer era vista por los sacerdotes del Templo como una gran fuente de impurezas, pues la mujer en estado fértil menstruaba mensualmente, y este hecho natural –según la teología oficial - era fuente continua de impureza para ella. Por esta razón la mujer era discriminada y alejada del quehacer religioso del Templo, por el peligro de que su sola presencia podía contaminar este espacio sagrado tan especial para la fe judía oficial. De esta forma el ‘Monoteísmo Javista exclusivo’ privilegió una imagen masculina de Dios. Esta tradición caló tan profundamente en la cultura judía que los hombres de tiempos del Nuevo Testamento oraban: “Gracias doy a Dios porque no me hizo nacer como esclavo ni mujer”. La Religiosidad del Pueblo Campesino y su relación con el cuerpo de la Mujer. Frente a la intolerancia y discriminación de la religión oficial del segundo templo, los campesinos desarrollarán una espiritualidad y religiosidad alternativa, la que estaría centrada en la casa. Esta religiosidad la podemos apreciar a través de la lectura del conjunto de libros denominados como Meguillôt; los que son: Ester, Rut, Eclesiastés, Cantar de los Cantares y Lamentaciones. Estos libros eran leídos en las fiestas populares, tales como: Pentecostés, Pascua, Tabernáculos, El Diez de Tevet (recuerdo de la destrucción de Jerusalén) y Purín respectivamente. Según la opinión del biblista brasileño Sandro Galazzi, esta obra constituiría una especie de Pentateuco alternativo al del templo. A estos libros hay que sumarles los libros de Jonás, Job y Judit escritos como literatura de resistencia a la teología del templo. Todos estos libros contienen una aguda crítica teológica a la religión oficial y ofrecen un camino alternativo para la renovación de la fe de Israel. Si para la teología del Templo la mujer era una fuente de impurezas, por eso discriminada y considerada inferior al hombre, para los Meguillôt el cuerpo de la mujer es hermoso y deseable (cf. Cantar de los Cantares, Ester y Judit). Rut y Ester son heroínas liberadoras de Israel, mientras que Judit desenmascara la mentira amparada por el Templo. De esta forma estos libros nos reflejan una religiosidad y espiritualidad alternativas, en donde la mujer es alabada como dadora de vida. Como podemos observar siempre que surge una religión que se proclame como ‘oficial’, la que en vez de liberar oprime, surgirá una religión alternativa, cuya función será fortalecer y sostener la fe y esperanza de los oprimidos. La religión es un producto humano, la revelación es divina, y como producto debemos evaluar si realmente lo que se hace libera u oprime. Según la crítica marxista de la religión, toda producción religiosa 19

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Sandro GALAZZI, “De nada vale a gordura dos holocaustos (Uma crítica popular ao sacrificio do Segundo Templo). RIBLA 10 (1991) 47.

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está condicionada por las condiciones económicas, es decir, por las relaciones sociales en la que los seres humanos reproducen su vida material. Pero estos intereses no son manifiestos en el discurso religioso producido, sino disimulados. Si la actitud de esconder los interese fuere consciente, entonces se podría decir que toda producción religiosa es profundamente hipócrita. Por lo tanto, en la evaluación de la producción religiosa, se debe mirar no tanto las intenciones, sino los resultados producidos en el proceso social. Es decir, el cristiano(a) deberá preocuparse por las consecuencias éticas que genera su forma de hacer religión.35 Ambas perspectivas religiosas y teológicas de Israel del post-exilio sobreviven en forma paralela, hasta desembocar en el Nuevo Testamento. Sin embargo, Jesús se identificó con la corriente espiritual de la casa, y fue un agudo crítico del poder religiosoeconómico-político sustentado en el Templo.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Cuando Esdras y Nehemías reconstruyeron el Segundo Templo, y estabecieron el judaísmo como religión oficial, qué paso con la religiosidad de los campesinos? 2.- ¿Cómo considera “la Ley” a la mujer? 3.- ¿Por qué razón Esdras/Nehemías decretaron el divorcio de los matrimonios mixtos? 4.- ¿Cómo considera a la mujer la obra de los Meguillôt? 5.- ¿Por qué razón el segundo Templo, incluyó solamente a sacerdotes hombres y no a mujeres?

casó con uno de sus discípulos. Kavi Vistaspa, fue el protector de Zaratustra. Según el Avesta el nombre de su padre era Pourusaspa y Dughdghova el de su madre. Enemigos y seguidores. Zaratustra fue un adversario decidido de la religión irania antigua. Por ello se vio obligado a huir de su tribu. Encontró refugio junto al rey-sacerdote Vistaspa, que pertenencia a la tribu Fryana. Zaratustra por motivos religiosos, económicos y sociales tuvo opositores entre los reyes-sacerdotes (kavis), los sacrificadores (usigs) y los que hacían el rito (karpans). La región dedicada a la cría de ganado estaba arruinada por gentes mentirosas. Enemigo personal de Zaratustra fue Bendva y un kavi. Zaratustra contó entre sus protectores al citado rey-sacerdote Vistaspa y a dos cortesanos suyos, de nombre Frasaostra y Jamaspa. Este último se casó con la hija de Zaratustra. Zaratustra contó con seguidores que se denominaban amigos, pobres, partidarios de Maga o confederados. Posiblemente los seguidores eran un grupo vagabundo que practicaba la mendicidad y la pobreza, que vestía un traje especial, llevaba una maza para su defensa y tenía una gran libertad en su conducta. Un partido enemigo se opuso a este grupo de seguidores de Zaratustra, que era contrario a los sacrificios de ganado bovino. Se les consideraba, como lo indican los ritos y mitos de la sociedad masculina, los fundadores de un culto nuevo. De una gatha se deduce que los opositores a Zaratustra eran la citada sociedad de guerreros, Yima, que había dado a los hombres trozos de carne de buey a comer y que era el hombre más importante de la sociedad masculina. Zaratustra se opuso tenazmente a los ritos de las sociedades de guerreros y a la bebida sagrada, la baoma. La actuación de Zaratustra promovió una verdadera revolución y la aparición de una religión nueva. Los antiguos dioses fueron remplazados por seres espirituales, los Santos Inmortales, que eran una espiritualización de los antiguos dioses, agrupados en apartados según su función: el dominio, la vida militar y el principio económico y social. Estas funciones eran ejercidas por los Santos Inmortales. La religión de Zaratustra El primer dios en la predicación de Zaratustra, y de hecho el único, era Ahura Mazda, que le revela la doctrina, transmitida a sus amigos y fieles. Zaratustra tuvo visiones en las que oía las divinas palabras de Ahura Mazda y éxtasis mediante la bebida de agua que daban el verdadero conocimiento y la iluminación y quedaba dormido profundamente durante siete días y siete noches. Uno de los seguidores de Zaratustra, Kavi Vistaspa, tuvo auténticas visiones durante un viaje chamánico, posible por haber tomado estupefacientes, que se debían usar en la primera comunidad zoroástrica para provocar el tránsito que otras veces era 20

I.5. La Religión Persa: Doctrina de Zaratustra. Fuentes y familia. Las fuentes principales para el conocimiento de la vida de Zaratustra son sus poemas, Gathas, que son las partes más antiguas del Avesta y que están redactadas en un dialecto muy arcaico, próximo a los Vedas. El lenguaje que los gathas es propio de la región este de Irán, lo que indica que este país era el lugar donde vivieron Zaratustra y sus primeros seguidores. La fecha de su nacimiento no es segura. Cálculos no muy seguros colocan su actividad entre los años 1000 y 600 a.C. También son dudosos otros datos sobre su vida. Era un zaotar, compositor y cantor de cánticos, que tenían detrás de sí una tradición de poesía sagrada. En los gathas, se puede espigar algunas referencias sobre su origen y familia. Pertenecía al clan Spitama, cuyos antepasados se dedicaban a la cría de caballos. Tuvo dos hijos, uno varón, de nombre Isatvâstra, y una hija, Pourucista, que se
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Gerd Uwe KLEIWER, “Para não dizer que não falei de flores…” ESTUDOS TEOLOGICOS 2 (1983) 133.

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natural. Quizá igualmente desempeñaron un papel importante para provocar el estado de tránsito el canto, frecuente entre los kawis. El paraíso significó para Zaratustra probablemente la "casa del canto". Los poemas de Zaratustra, los gathas, son los cánticos, lo que indica que en la comunidad de seguidores de Zaratustra el canto de desempeño un papel importante. Tanto Zaratustra como sus fieles tenían un comportamiento chamánico. Las creencias de Zaratustra se vincularon a la vieja concepción de la doble naturaleza de Vayu, pero la espiritualizó. Los puntos fundamentales del sistema de Zaratustra son: su concepción sobre Ahura Mazda y los Santos Inmortales; el dualismo entre el Bien y el Mal; la oposición entre el cuerpo y el espíritu; la escatología y los comienzos de la apocalíptica; la gran ordalía final por el fuego y el metal fundido, y la revelación divina sobre su persona. Ahura Mazda, el principio y el fin, era un dios todopoderoso, que llevaba en su interior una contradicción entre el Bien y el Mal. Zaratustra era de tendencia monoteísta, que no pudo desarrollar plenamente, debido al dualismo. Se alienaban con el Espíritu Santo todos los seres buenos, los Santos Inmortales, y todos los hombres que hayan obedecido la doctrina de Zaratustra. El adversario de Ahura Mazda era Anra Mainyu, "espíritu hostil". Los dos habrían creado el mundo sensible. El espíritu bueno es la vida y el espíritu malo la no-vida. Los hombres se agrupaban en dos campos alrededor de estos dos enemigos. Los contrarios eran Asha y Drug. La verdad y la mentira. Anra Mainyu era la encarnación de la muerte. En los gathas se menciona el demonio Maraka. Se creían en muchos clases de demonios, daevas. El pecado se llamaba aenab. Uno de los peores enemigos, además de Anra Mainyu, era el furor Aeshma. Tanto Zaratustra como sus fieles, se oponían a las mujeres que seguían a las sociedades de guerreros. El gran dios estaba rodeado de una gran corte de dioses, concepción tomada por Zaratustra de la religión tradicional. Habían salido de él. Eran aspectos de su persona, pero eran independientes. Llevaban nombres abstractos, pero se vinculaban a diferentes elementos. Estos seres eran una sublimación de la serie funcional de los dioses indoiranios. Zaratustra espiritualizó los viejos dioses funcionales, que quizá estaban ya antes espiritualizados. Un problema religioso importante es saber si Ahura Mazda, idéntico al Varuna indio, era adorado bajo este nombre antes de la aparición de Zaratustra. Antes de la predicación de Zaratustra ya existían nombres abstractos en época védica. Algunos eran comunes a los de la India y al Irán antiguo, lo que parece indicar que el nombre de Ahura Mazda ya se usaba antes de que viviera Zaratustra, que le conoció como el gran dios, bajo este nombre, al igual que los de los dioses secundarios, que le acompañaban, Aryaman y Bhaga, citados en los gathas bajo los nombres de Sraosa y Asi. Mitra era el Bhaga por excelencia. Ahura Mazda era también el Universo y los Santos 21

Inmortales, sus elementos. La oposición entre cuerpo y espíritu no estaba muy acentuada en los gathas. Zaratustra espiritualizó la vieja escatología irania. Su escatología se caracteriza por el dualismo entre Buenos y Malos. Los primeros alcanzaban la beatitud en la casa de Vohu Manah, y los malos iban con su enemigo, Acista Manah. Al cielo se llegaba por el Puente de Chinvat. Este viaje del alma ocupaba un lugar importante en los gathas. El músico Zaratustra atravesó este puente. Era el redentor, que revela la palabra de dios y que empuja a los creyentes después de la muerte. Igualmente fue el enviado de dios. Zaratustra exigía el cumplimiento de determinados preceptos morales. El seguidor de Zaratustra, en sus acciones, palabras y pensamientos, debía colaborar con Ahura Mazda y luchar contra los enemigos. Otros preceptos de la religión de Zaratustra eran: proteger al ganado, darles agua y no tratarles mal. El buen pastor fue para Zaratustra el modelo de piedad, preceptos que indican que Zaratustra predicaba a una sociedad para lo que el ganado era la base de la economía y de la subsistencia. En la religión de Zaratustra desempeñó un papel importante la noción de fe, al igual que la de elección, que implica el concepto de creer y profesar la fe. Se prometía a los creyentes la recompensa, mizda, que se podía recibir ya en esta vida, pero principalmente después de la muerte con la participación de Ahura Mazda, en el paraíso, al que se llegaba mediante la gran ordalía, por mediación de Vohu Manah. Los poemas de Zaratustra tenían una intención ritual. Se ha pensado que los gathas eran textos litúrgicos para ser recitados durante los rituales. Otra explicación más difícil de aceptar basada en la palabra maga consiste en interpretar los poemas como ceremonias mágicas de purificación de la primera relación sexual de los recién casados. Los gathas tienen una intención ritual, pero no es totalmente seguro que sean textos litúrgicos. Más tarde tuvieron sentido cultural. La comunidad religiosa de Zaratustra Zaratustra dirigió su comunidad religiosa, pero ya en vida se dio una evolución hacia el sincretismo, con la religiosidad antigua de Irán. El zoroastrismo terminó siendo una fusión de estas dos religiones. La principal diferencia entre ambas religiones estribaba en el hecho de que los dioses de la religión irania primitiva habían ocupado su lugar, al lado de los Amesa Spantas, de los que Ahura Mazda era el principal. Es importante para conocer la religión zoroástrica el Yasna Haptabati, que es el principal monumento literario de este periodo. La mención del término daena, iba a

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desempeñar un papel importante en la fe, en el zoroastrismo y en la literatura zoroástrica redactaba en lengua pahlevi, designa la religión revelada. Los puntos fundamentales en la doctrina de Zaratustra, en la primera comunidad de seguidores, era: confesar a Ahura Mazda y a los Amesa Spantas y renunciar a los daevas. A partir de éstos, sólo se nombran a Asha y a Aramati. La comunidad tenía a Zaratustra como modelo y mediador. Probablemente, el fiel prometía hacer el bien a la comunidad zoroástrica, Mazdayasnia y al ganado y evitar el mal. Se comprometía a pensar bien, a hablar bien y a obrar bien, puntos fundamentales de la moral posterior. La fe de estos fieles era una elección. En esta primera comunidad de fieles, las plegarias, que eran también confesiones de fe, seguían el estilo y el vocabulario de los gathas. En una plegaria se confesaba a Zaratustra; en una segunda a Asha. La tercera era una fórmula corta y oscura, referente al hombre y a la mujer. Un documento importante para conocer la situación religiosa de la primera comunidad es el Fravasi-Yasht. Ya un signo de sincretismo fue la aceptación del género literario adaptado a sus necesidades. Era una alabanza a los espíritus de los antepasados, venerados en la comunidad. La leyenda de Zaratustra La comunidad de fieles creía que Zaratustra participaba de la divinidad por unir en su persona las tres funciones sociales, el primer sacerdote, el primer guerrero y el primer pastor. Zaratustra fue el primer doctor, el primero que predicó la doctrina de Ahura y el primero que hizo profesión de fe. Es el primer maestro, juez, señor y redentor. Fue elevado al rango de primer hombre y primer rey divino. Los devotos relacionaron a Mitra con Zaratustra. Se ha supuesto que la primitiva comunidad zoroástrica había redactado un poema épico-mitológico sobre su maestro. Zaratustra aparecería en este poema como un ser semidivino y mítico. Pronto circularon entre sus fieles leyendas maravillosas sobre su vida y sus obras, sobre su nacimiento y los sucesos que le precedieron. Los dioses protegieron al recién nacido. A los veinte años se retiró a meditar. A los treinta, en un reencuentro con Vohu Manah en las orillas del río Daitya, tuvo una revelación divina. Se ha supuesto que estas leyendas se remontan a la primera comunidad zoroástrica, que tomaron fuerza cuando se conocieron las leyendas sobre Buda. En el oeste se propagó una leyenda sobre Zaratustra diferente. Escatología de Zaratustra 22

La fuente principal para conocer las ideas escatológicas de Zaratustra es un poema que formaba parte de Hadoxt Nask, hoy perdido, en el que Zaratustra preguntaba a Ahura Mazda por lo que sucedía después de la muerte. Este texto es contemporáneo de Zaratustra. Según esta descripción el alma del justo permanece junto al cuerpo tres días y recita el Gatha Ustavaiti. Al final de la tercera noche, el alma tiene la impresión de que sale el día, y de que un viento perfumado llega del sur. Este viento trae la daena del muerto bajo la forma de una bella muchacha, que es tan bella debido a las buenas acciones del difunto. El justo atraviesa las tres esferas celestes; la de las estrellas, la de la luna y la del sol. Después llega al paraíso donde un justo muerto con anterioridad le pregunta cómo ha pasado de la vida corporal a la vida espiritual, de la vida dolorosa a la vida sin dolor, pero Ahura Mazda prohíbe seguir el interrogatorio sobre el camino horrible, peligroso ligado a la separación, por la que ha pasado, que consiste en la separación del cuerpo y de la conciencia. Este tema, el del camino peligroso, que recorre el alma después de la muerte, es central en los textos escatológicos posteriores. Ahura Mazda ordena dar al muerto la bebida de primavera, que es la bebida de la inmortalidad. El texto se centra en el encuentro entre el alma y una muchacha bella de quince años. La escatología de los gathas no menciona el viaje del alma al cielo, ni la resurrección de la carne, ideas incompatibles con la de la ascensión al cielo. La tradición pahlevi hace resucitar a todos los muertos. Tendrá lugar una transfiguración para que el mundo sea inmortal para toda la eternidad. Se celebra el juicio, que premiará a unos y castigará a otros. Se halla junto a esta creencia la de la purificación por el fuego. La simiente de Zaratustra no desapareció. Se encuentra en un lago, Kasaoya, de este lago nació el redentor. El redentor es la encarnación de Asha. Nació de una virgen. Es un ser divino, con cuerpo y vida humana y funda el reino de las potencias buenas sobre la tierra. Los gathas nombran los enemigos vencidos por el breve escatológico que son Anra Mainyu, Aka Manah, Aeshma, etc. Por esta victoria llegará la edad de oro al mundo. En otra escatología, Mitra, principal adversario de Ahrimán, y otros dos héroes antiguos, Thraetaona y Pasotanu, desempeñan un papel decisivo. Estas ideas apocalípticas y escatológicas ejercieron un influjo enorme en creencias posteriores. Culto y sincretismo Zaratustra atacó el culto del baoma, que después desempeñó un papel primordial, lo mismo sucede con Yima, y con las prescripciones referentes a los sacrificios, que demuestran que la bebida del baoma iba vinculada a los sacrificios sangrientos, contra las que luchó encarnizadamente Zaratustra y que no aceptaron tampoco sus seguidores. El culto y los dioses anteriores penetraron en el zoroastrismo. La aceptación de todo esto indica un fuerte sincretismo por parte de los seguidores de Zaratustra, que igualmente santificó el fuego.

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El centro más importante de expansión del zoroastrismo fue Raga, ciudad situada en la ruta caravanera entre Sogdiana, Bactriana y Margiana.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- Describa los rasgos principales de la religión persa de Zaratustra. 2.- ¿Cómo era concebida la escatología persa en la religión de Zaratustra? 3.- ¿Cuáles elementos, considera usted, que el judaísmo y cristianismo tomaron de esta religión? Objetivo de la Unidad: Conocer los aspectos históricos, más relevantes, de la época del dominio griego. Apreciar la influencia cultural que los griegos realizaron en la población judía de Palestina y de la Diáspora. Distinguir los cambios políticos y sociales del helenismo presentes en la población judía. Comprender los cambios teológicos de la literatura judía originados por la influencia filosófica del helenismo.

Introducción. En esta segunda unidad ofrecemos seis artículos que pretenden introducir al estudiante al mundo helénico. Comenzamos con una breve biografía del emperador Alejandro Magno, para conocer algunos detalles de la formación, pensamiento y conquistas de este novel emperador. Tras su inesperada y prematura muerte, su imperio se dividió entre sus cinco generales, sucesión que solamente nos compete analizar en las regiones de Egipto y Siria, por razones obvias de nuestra competencia. Revisamos los aspectos históricos concernientes a Palestina y su destino bajo, primeramente, los Ptolomeos (Egipto) y, luego, bajo los Seleucidas (Siria). Será bajo este último régimen que irrumpirá la conocida “Guerra de los macabeos”, hito histórico que ocupará una unidad completa. Además de los aspectos históricos originados bajo la influencia del helenismo, ofrecemos un artículo que resalta el llamado, ‘espíritu del Helenismo’, como un poderoso estilo de vida que conquistó a todo el mundo de la época. II.1. Aspectos Biográficos de Alejandro Magno (356-323 a.C.)36 Juventud de Alejandro Magno, el Origen mítico. Alejandro de Macedonia, más tarde Alejandro Magno (Fue llamado así por los romanos, pero nunca en vida), nació en Pella, Macedonia, en el año 356 a.C. Fue hijo de Filipo II de Macedonia (dinastía de los Argéadas) y Olimpia de Épiro. Se cuenta que, el día de su nacimiento, se tuvo noticia en la capital de tres triunfos: el del general Parmenión frente a los Ilirios, el fin victorioso del sitio a una ciudad portuaria por su padre, y la victoria del carro del rey en competición, los que fueron considerados increíbles augurios. Alejandro Magno es una de las figuras más legendarias de la humanidad, conquistó casi todo el mundo conocido (comenzando con el imperio persa) en su tiempo, en una serie de rápidas y continuas campañas que le trajeron la gloria y un lugar en la historia de la humanidad que conserva hasta estos días. Alejandro Magno era

UNIDAD N° II: LA ÉPOCA GRIEGA Y SU INFLUENCIA CULTUAL EN PALESTINA
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Artículo virtual consultado el 24 de septiembre del 2007, encontrado en: http://vidasdefuego.com/biografia-alejandromagno.htm

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un personaje valiente y arrojado, siempre en constante imitación de aquel al que él decía ser su antepasado, Aquiles. Al contrario de muchos reyes, de la antigüedad, Alejandro Magno siempre combatía en primera línea, al lado de sus soldados, quienes se sentían motivados porque su rey combatía y tomaba los mismos riesgos que ellos. Ésta fue la razón por la cuál durante sus campañas resultó gravemente herido en varias ocasiones. Fue tan grande y gloriosa la aventura de Alejandro Magno que en algunos puntos de su vida, su Alejandro Magno, el legendario conquistador macedonio historia adquiere matices míticos en los que conquistaría el imperio persa, y daría paso a la época que le convierten casi en un dios, aunque del Helenismo. Siempre recordado por su audacia, valor y arrojo. tenía su lado oscuro y cruel cuando la situación lo requería.

autocontrol y la generosidad, cualidades clave que lo llevarían a alcanzar la gloria como rey. Paralela a su educación formal, Alejandro Magno era educado en las disciplinas militares y atléticas, al lado de sus amigos que en el futuro habrían de convertirse en sus generales y compañeros de batalla. En el 338 ac Alejandro Magno dirigió la caballería macedónica en la batalla de Queronea, siendo nombrado gobernador de Tracia ese mismo año. Desde pequeño, Alejandro Magno demostró las características más destacadas de su personalidad: Alejandro Magno tuvo una personalidad un activo, enérgico, sensible y ambicioso. Se afirma que tanto dual, pudiendo pasar de las más alta Aristóteles le aconsejó esperar para participar en generosidad a la más horrible de las batallas, pero Alejandro le respondió: “Si espero crueldades, dependiendo de la situación. perderé la audacia de la juventud“.

Alejandro Magno no fue el primer candidato al trono macedonio ya que su hermano Arrideo, fue el primer aspirante, pero éste no llegó más lejos debido a su deficiencia mental. La educación de los primeros años de Alejandro Magno corrió por cuenta de Leónidas, pariente de su madre, educándole físicamente. Por otro lado Lánice, sería su institutriz, quien le inculcó a Alejandro Magno el gusto por la lectura, de la cuál Alejandro Magno manifestó especial interés en "La Ilíada". Debido a que Alejandro Magno debía ser forjado para convertirse en un gran rey, Filipo II, decidió enviarlo a la academia de la ciudad de Mieza, y posteriormente fue puesto bajo la tutela de Aristóteles, quien continuó educando al pequeño Alejandro Magno a la manera griega. Aristóteles instruyó a Alejandro Magno en la geografía, la medicina, la poesía, la zoología y la botánica. Aristóteles siempre le recordaría a Alejandro Magno la moderación, el 24

La falange junto con la caballería pesada del ejército de Alejandro Magno sería una de las claves que le traerían siempre la victoria. "La falange es el yunke, 'La Punta' es el martillo".

Cuando era un niño, Alejandro Magno domó a su caballo Bucéfalo, sorprendiendo a todos debido a que varios hombres lo habían intentado domar fallando en su intento. Bucéfalo acompañaría a Alejandro Magno en sus más duras batallas, dirigiendo a "La Punta" (La caballería macedonia). Se cuenta que su padre le dijo tras domar a Bucéfalo: "Macedonia es demasiado pequeña para ti". Alejandro Magno tendría como fiel compañero y amigo a Hefestión, quien descubriría varios complots encontra de Alejandro. Hefestión fallecería víctima de los abusos de la bebida, rehusando los consejos

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médicos que le aconsejaban moderación y Alejandro le daría entierros fúnebres dignos de una divinidad. A los 16 años, Alejandro Magno, participa en su primera campaña militar, luchando contra los tribalos y los ilirios, pueblos asentados en la frontera norte del país, adquiriendo los más duros métodos militares. Dos años más tarde, Alejandro Magno comandaba la caballería macedonia que destrozaba a los griegos en la batalla de Queronea (338 a. C.). Alejandro es considerado el heredero legítimo de la monarquía macedonia, estrechando desde este momento los lazos con su madre, una mujer temperamental y ambiciosa que sólo deseaba ver a su hijo en el trono. La muerte de Filipo. Poco tiempo después, Alejandro Magno se enfrentaría a una situación que lo cambiaría para siempre. Un nuevo matrimonio de Filipo, que podría haber llegado a poner en peligro su derecho al trono (no conviene olvidar que el mismo Filipo fue regente hasta la mayoría de edad de su sobrino, pero le quitó el derecho al trono) le alejó de su padre. Se cuenta la anécdota de la noche de bodas de Filipo, donde el padre de la nueva esposa, llamado Átalo, gritó en plena fiesta felicitaciones a la nueva pareja y que esperaba que de esa unión naciera un heredero legítimo, a lo que Alejandro Magno le respondió "¿Y yo qué? ¿Acaso soy un bastardo?", arrojándole el contenido de su copa de vino. Mientras tanto, Filipo que ya estaba ebrio le ordenó a Alejandro Magno que se disculpara, a lo que éste se negó tajantemente alegando que el propio Alejadro había sido quien había sido insultado. Luego en un arranque de cólera, Filipo sacó su espada y se dispuso a perseguirlo, pero debido al vino ingerido cayó de bruses, y Alejandro Magno se burló de él, diciendo: "¡Aquí está el gran Filipo, quien quiere conquistar Asia! No puede ni pasar de un lecho a otro". Después de este episodio, la ira de Filipo le valió el exilio a Alejandro Magno, quien lo pasó en compañía de algunos amigos viviendo como pudiera, sin embargo al cabo del tiempo, Alejandro Magno fue perdonado por su padre.

Filipo II, Padre de Alejandro Magno, creador del ejército que conduciría su hijo para conquistar Persia. Fue asesinado por Pausanias.

Luego de la reconciliación, Filipo decidió casar a su hija Cleopatra con Alejandro de Épiro, el hermano de Olimpia. En la boda, Filipo cayó asesinado por Pausanias (un miembro de su guardia personal en un crimen del cuál nunca se supo la verdad, pues se sospechó de Olimpia y del rey de Persia, aunque nunca se pudo comprobar nada. Otra versión cuenta que fue un crimen pasional. Alejandro Magno controla Grecia. Después del asesinato de Filipo, Alejandro Magno tomaría el lugar de rey de Macedonia en el año 336 ac, con plenos poderes y un poderoso ejército. Al comienzo de su reinado, Alejandro Magno se encargó de asegurar repeler las rebeliones de las fronteras norte, que estaban amenazadas por los bárbaros procedentes de Centro Europa. Como de costumbre, Alejandro Magno 25
Olimpia de Epiro, madre de Alejandro Magno, quien se encargaría de manejar la mente del futuro conquistador introduciendo el valor del mito.

y

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combatiría en inferioridad numérica, pero sus dotes de estrategia y táctica le darían la victoria. Las ciudades estado griegas, ya sin el yugo de Filipo, creyeron que Alejandro Magno era muy joven e inexperto, lo cuál los motivó a rebelarse contra la dominación macedonia. Sin embargo, en una rápida campaña, Alejandro Magno paró en seco a la rebelión griega que era encabezada por Tebas, seguida por Atenas. Alejandro Magno, en una muestra de su personalidad y su genio político, decide hacer un castigo ejemplar, y después de la batalla contra Tebas y Atenas, y para acabar de una vez por todas con la llama de la rebelión, borró de la faz de la tierra a esta ciudad, destruyendo cada casa y edificio hasta sus cimientos y vendiendo a su población como esclavos. De esta manera Alejandro Magno se asegura la "lealtad" de los estados griegos y se hace nombrar Hegemón (título que le concedía el gobierno de toda grecia), al igual que su padre. Arreglado esto, Alejandro Magno, con el poderoso ejército creado por Filipo (Muchos de los grandes éxitos que obtuvo Alejandro fueron gracias el increíble ejército que le cedió su padre el Rey Filipo II de Macedonia, quien reunió un ejército virtualmente invencible, contaba con: escuadrones de caballería pesada, algo muy inusual en aquellos tiempos, un escuadrón era la caballería Tesalia, y otro era La Punta, que usualmente era a la que lidereaba Alejandro Magno; un tipo de infantería llamada falange, la cuál consistía en guerreros armados con grandes lanzas de unos 4 o 5 metros, llamadas sarisas, y enormes escudos; la falange combatía hombro con hombro y era muy útil para romper la formación enemiga; contaba también con infantería pesada, de los aliados griegos; Así mismo tenía unas tropas de unas tribus salvajes llamadas Agrianos, los cuáles eran perfectos escaladores y muy aguerridos combatientes, se decía que trataban de inflingir el mayor daño posible con el mínimo movimiento; en fin, el ejército de Alejandro Magno era una verdadera máquina mortal) se dispuso a conquistar Persia. Alejandro Magno inicia la conquista el imperio persa. Ahora Alejandro Magno se dispone a emprender la conquista del imperio Persa. Habiendo terminado con la rebelión de Grecia y haciéndose nombrar Hegemón, está listo para dirigirse a los terriotoros de la Tracia y el norte del mar Egeo, que eran posiciones previamente elegidas por Filipo y excelentes para proyectar la invasión. Los motivos de la conquista se debían a pasadas derrotas griegas, quienes habían tenido que ceder algunas ciudades a los persas, décadas atrás. La campaña de conquista de Persia de Alejandro Magno contaba con un fuerte Panhelenismo (Orgullo por la nación griega). Así mismo, la conquista de Persia resolvería el problema de población que enfrentaban los griegos. Es en el año de 334 a.C. que Alejandro Magno sale de su ciudad natal Pella, junto con el ejército que habría de ganar tantas batallas. Hay que considerar que la empresa no era nada sencilla teniendo en cuenta que el ejército de Alejandro Magno era muy inferior en número al ejército de Darío III, rey de Persia, además de los limitados recursos del macedonio y los ilimitados del Persa. Mientras tanto en Macedonia, Antípatro queda como regente, hecho que provoca una constante tensión con la siempre intrigante y ambiciosa reina Olimpia. Al principio se esperaba que las ciudades griegas como Mileto o Halicarnaso en manos de los Persas, cooperarían en su liberación, pero debido al 26

beneficio económico que habían experimentado con los persas, se negaron a entregarse pacíficamente, presentando una fuerte oposición, pero fueron conquistadas de igual manera. La primera batalla de la campaña tuvo lugar a un lado del río Gránico, en ese mismo año, obteniendo la victoria, la cuál nunca le abandonaría hasta la muerte. La batalla del Gránico levantó la moral de las tropas, y están listas para continuar la conquista. Alejandro Magno Corta el Nudo Gordiano. En el año 333 a.C., Alejandro Magno llega a Gordio, donde se hablaba de una particular leyenda. En el carro de Midas, se encontraba una lanza atada al mismo: quien desatara la lanza sería el dueño y señor de Asia. Alejandro Magno estaba confiado en poder hacerlo y lo intentó. Se dice que le resultó muy difícil a tal grado de que después de un breve período de intentarlo, a causa de un "brillo divino" del sol en su espada, lo cortó con la misma, levantando aún más la moral de sus soldados y capitanes. En la ciudad de Cilicia de Tarso, Alejandro Magno cae enfermo de gravedad, debido al estar agobiado por el calor y sin saber la temperatura del agua, decide darse un baño en las heladas aguas del río, proveniente de las montañas. Alejandro Magno y la batalla de Issos. Más tarde, en el 333 a.C., tendría lugar la famosa batalla de Issos, en la cuál Alejandro Magno se encontraba en fuerte inferioridad numérica, encontrándose en una proporción de aproximadamente 5 a 1. El ejército Persa era comandado por Darío III en persona. Jugándose el todo por el todo, Alejandro Magno, utilizó una maniobra envolvente para conducir la furiosa carga de "la Punta" justo frente a Darío, confrontándolo directamente y gritándole que se le enfrentara, tratando de abrirse paso entre los pobres desdichados que se le interponían. ¡Qué emoción debieron haber sentido los contendientes de ambos ejércitos! A un lado se encontraba el rey Macedonio Alejandro Magno, arengando a su ejército griego, que rugía furioso listo a confrontar al antiguo enemigo, mientras que en el otro, el Rey Darío III, miraba fijamente al ejército invasor y al joven y arriesgado príncipe que se atrevía a desafiar sus fuerzas. En una estrategia Fue tal la violencia del potente ataque, que el rey Darío se espantó de la ferocidad de su contrincante y huyó de la batalla en su carro de guerra, temiendo por su vida, sembrando la total confusión en su numeroso ejército, provocando una desorganizada retirada y haciendo fácil la tarea de las disciplinadas tropas macedonias. Sobra decir que Alejandro Magno combatía en su estilo, audaz, valiente y en primera línea. De esta manera, al huír Darío, Alejandro Magno obtuvo la victoria y se adueñó de su campamento, donde se encontraban su madre Sisigambis, su esposa Estatira, sus hijas

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Estatira y Dripetis y un varón llamado Oco, quienes fueron tratados con respeto y atención especial de parte del generoso rey macedonio.

la cultura durante siglos y que sobrevive a nuestros días. Habría otras alejandrías a lo largo de su territorio conquistado, sin embargo, la más famosa es la de Egipto. A partir de este momento, Alejandro está más sumergido en el mito que nunca, ahora es hijo de un dios. Y este hecho es uno de los tantos que envuelven en el mito la historia de este personaje. Alejandro Magno conquista Persia. Poco después el rey Darío fue asesinado por nobles persas, al perder la fe en él. Después de esto, Alejandro Magno entró en Babilonia donde fue recibido calurosamente como héroe y libertador con la mayor de las glorias, en una entrada triunfal seguido de su ejército. Luego de esto, se dirigió a las capitales del imperio persa Susa y Persépolis. Persépolis fue incendiada como un medio para dar a conocer que Alejandro Magno era ahora el nuevo dueño de Asia. Con el tesoro real en sus manos, Alejandro Magno pudo contratar nuevos mercenarios, en lo que sería su siguiente objetivo: la ciudad de Ecbatana. En este momento, la conquista de la parte oriental del imperio persa, se vuelve cada vez más difícil debido a la dureza del clima y al nuevo tipo de combate que enfrentan, la guerrilla. Todos estos problemas aunados a lo largo de la campaña hacen que los soldados comiencen a desmoralizarse, dando lugar a una serie de conjuras contra la vida del joven rey macedonio.
Alejandro Magno se apodera de la familia de Darío y los trata con respeto, reconociendo su carácter noble.

Batalla de Issos, donde Alejandro Magno, en inferioridad numérica derrotó al rey de los persas Darío III, en una arriesgada maniobra que demostraba su genio estratégico y su valor en batalla.

En Damasco, Alejandro Magno, se apropia del tesoro real Persa, dándole un respiro a su agotada economía. Luego Darío intenta pactar con Alejandro Magno, pero este rechaza el pacto ante la sorpresa e incomprensión de algunos de sus generales. Alejandro Magno, trata a los vencidos de una singular manera, dejando que la mayor parte de sus gobiernos sigan en el mismo estado, de esta manera Alejandro Magno se gana la fama de rey generoso y justo. Sin embargo, Alejandro encuentra una seria resistencia en Tiro, que fue duramente asediada durante 6 meses debido a su ubicación geográfica, casi completamente rodeada de agua. Pero Tiro sufriría las consecuencias de su osadía, pues pocos fueron los que sobrevivieron a la masacre cuando cayó la ciudad, y los que sobrevivieron fueron vendidos como esclavos, quedando sólo una pobre ciudad. En gaza Alejandro Magno también encontró resistencia, más sólo duró dos meses. Alejandro Magno conquista Egipto y es proclamado hijo de Zeus Amón. Desde Palestina, Alejandro Magno marcha a Egipto, la tierra de los faraones. Egipto fue particularmente fácil de conquistar debido a la pobre resistencia de las guarniciones persas y la brillante actitud de Alejandro Magno, sabiendo identificar lo importante para este país: la religión. Por otro lado de esta manera Egipto se libraba de la dominación Persa y recibía a Alejandro Magno como un salvador. Manteniendo respeto hacia la religión y espiritualidad de los egipcios. Alejandro Magno se hace nombrar faraón, y en una visita al oráculo de Siwa, es proclamado hijo de Zeus Amón y funda la ciudad de Alejandría, misma que sería cuna de 27

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Las conspiraciones y la decadencia de Alejandro Magno. Las ciudades griegas de las costas se entregaron ya sea por miedo o por querer ser liberadas. Una contraofensiva marítima de los persas en el Egeo, al mando de Memnón de Rodas y su flota, puso en peligro a la Grecia continental, pero esta amenaza se detuvo después de la victoria de Alejandro sobre Darío III en la batalla de Issos. Ciertos capitanes conjuraron y trataron de asesinar a Alejandro Magno, de un modo confuso, Filotas, el hijo del general Parmenión (quien se encontraba comandando parte del ejército, después de que este se dividió para conquistar más territorio) resultó involucrado, luego de lo cual fue ejecutado. Alejandro Magno, después de haberlo ejecutado se vio forzado a mandar asesinar al fiel, valiente y anciano general Parmenión. Se dice que fue un hecho lamentable que causó una seria depresión en el rey Macedonio. Después, debido a que Amintas (el primo de Alejandro Magno) era un candidato al trono macedonio, fue ejecutado también. Luego tuvo lugar la conspiración de los pajes. Los pajes eran unos jóvenes que habían sido mandados por la nobleza para que fueran educados en grupo aprendiendo la manera de gobernar, luchar y comportarse. Uno de los Pajes, muy probablemente influenciado por Calístenes (El historiador de la aventura de Alejandro), trató de asesinar a Alejandro Magno. De esta manera, también Calístenes resultó involucrado y temiendo ser ejecutado, se suicidó. La distancia entre Alejandro y sus tropas griegas, se hacía cada vez más grande, ahora debido a su política de alianzas con la nobleza iraniana, donde varios de sus capitanes fueron casados con nobles persas, así como su ejército cada vez tenía más elementos persas. Así mismo el propio Alejandro Magno terminaría casándose con una princesa iraniana llamada Roxana, que en un futuro le daría un hijo llamado Alejandro. Otro de los momentos oscuros dentro de la vida de Alejandro Magno es cuando accidentalmente y en un arranque de ira agraviado por la embriaguez, mató a su compañero de armas y viejo amigo Clito "El negro". Se encontraban reunidos disfrutando de un festín. Clito había sido nombrado Sátrapa de Bactriana y en algún punto de la conversación Alejandro se comparó con un dios, a lo que Clito le objetó en abierto desacuerdo, reclamándole sus tendencias megalomaniacas y que se olvidaba de que si había llegado ahí, no había sido solo, sino con ayuda de sus generales y soldados. Los persas veneraban a Alejandro Magno de esa manera, pues se postergaban (ponian la frente en el suelo) ante él, cosa que los griegos no veían con buenos ojos. Clito era un general que se había formado en batalla junto a Filipo, padre de Alejandro. Con los ánimos encendidos, Clito siguió gritándole recordándole que él lo había salvado en el Gránico (en la batalla estuvo a punto de morir, saliendo vivo sólo por la intervención de clito que de un espadazo mató al persa que quería asesinarle), ante esto, Alejandro Magno tomó una lanza y se la lanzó creyendo que fallaría y dando un ejemplo para el futuro, sin embargo, la lanza mató a Clito. Alejandro se arrepintió terriblemente de esto, lanzándose 28

al cuerpo de su amigo llorando de tristeza por el crimen que había cometido. Después Alejandro Magno pasó 3 días con sus noches encerrado en su tienda, sin comer ni beber, arrepentido de su terrible crimen.

Una vez cubierto la totalidad del territorio Persa, Alejandro Magno posó su mirada en la India. Para esta campaña reforzó su ejército con más tropas Persas, irritando cada vez más a sus tropas, que no comprendían la universalidad y magnitud del sueño de Alejandro Magno. Al llegar a la India, Alejandro Magno se alió con algunos reyes indios, que, hay que resaltar, no eran de fiar, y más tarde resultarían ser un dolor de cabeza al rebelarse. La campaña en la india no fue menos duras que las demás. Sin embargo el experimentado ejército macedonio se las arregló para vencer siempre, aún en inferioridad numérica o luchando contra elefantes. La resistencia más fuerte la encontró a manos del rey Poro, un corpulento rey Indio que dirigía un elefante en batalla y sembraba la muerte lanzando lanzas desde su elefante, al cuál se enfrentó en la batalla del Hidaspes, en el año 326 a.C. Sin embargo, Alejandro Magno se hizo con la victoria, y quiso continuar la conquista, dirigiéndose hacia el Ganges, pero sus tropas estaban tan agotadas por 8 años de guerra continua, que no querían seguir avanzando. Sólo sus valerosas propias tropas pudieron derrotar al propio Alejandro Magno. Ante la situación de su ejército, Alejandro Magno decidió dar marcha atrás. Así, él y su ejército siguieron el curso del Hífasis y llegaron a la ciudad de Petala, donde

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combatieron con más fuerzas indias a lo que se sumó la rebelión de los reyes indios sometidos anteriormente. Después de derrotar a las fuerzas indígenas, Alejandro Magno organizó el regreso a la patria, dividiendo sus fuerzas persas-macedonias-grecas (tan variado era ya, aquel ejército que había partido desde Macedonia) en 3 cuerpos, dirigidos por Crátero, Alejandro y el asignado a la flota que conducía Nearco, quien costearía hasta el golfo pérsico. Durante este período Alejandro se enfrasca en breves y variados amoríos pasajeros muy posiblemente ocasionados por la falta de heredero. La muerte de Alejandro Magno Al final de su vida, Alejandro Magno era temido y repudiado por los griegos debido a las noticias de sus crueldades y la ferviente ansia de guerra y expansión. Alejandro Magno era según ellos la viva encarnación de un tirano, el peor cáncer para Grecia, de manera que llegó a acarrearse un gran número de enemigos. Es aquí donde encuentran fundamento las historias del rey oscuro, ebrio, violento, megalómano y cruel. Preparando la conquista de Arabia, Alejandro Magno enfermó repentinamente y falleció el 30 de Junio del 323 a.C., en Babilonia, a los 33 años, sin dejar a un heredero fuerte, más que solo el pequeño Alejandro quien junto con su madre Roxana moriría asesinado en la lucha por el poder que se gestó justo después de morir. Las posibles causas de su muerte son diversas. Algunos dicen que fue envenenado por sus propios generales, quienes ansiaban repartirse el territorio conquistado, mientras que otros afirman que fue Malaria o algún mal hepático consecuencia de sus excesos en la bebida.

Después de la muerte de Alejandro Magno en el año 323 a.C., su imperio se desmembró en una serie de reinos. Entre las ciudades que alcanzaron un especial grado de esplendor se halla Pérgamo, la cual se convirtió en el siglo II a.C. en una ciudad con un gobierno monárquico estilo heleno. Pérgamo fue un centro cultural y económico de gran importancia; además de la agricultura y el comercio se desarrolló en dicha ciudad, la industria del pergamino, destacó por sus esculturas y su biblioteca, que sólo era superada en número de volúmenes por la biblioteca de Alejandría en Egipto. Esa vida cultural, originó que florecieran numerosas escuelas filosóficas. En Alejandría de Egipto surge una especie de instituto de investigaciones, el Museo, dotado de un observatorio astronómico, un jardín botánico y un zoológico. Allí asistían los científicos de la época. En Alejandría, Eratóstenes calculó por primera vez con procedimientos matemáticos, la longitud del Ecuador; Aristarco de Samos, avanzó en la hipótesis de que la Tierra gira alrededor del Sol. En Alejandría fue construido el primer faro de la historia. Arquímedes, que vivió en Siracusa durante el siglo III a.C. mantuvo estrechas relaciones con los científicos de Alejandría. De él se cuenta que había inventado una serie de máquinas de guerra que se utilizaron durante el asedio que los romanos impusieron a Siracusa.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Cuál fue la influencia de Aristóteles en la formación del joven Alejandro? 2.- ¿Cuál fue la influencia de su madre en la personalidad del joven Alejandro? 3.- ¿Cómo era el ejército griego que formó Filipo I, padre de Alejandro? 4.- ¿Cuál era la característica de combate de Alejandro Magno y esto qué producía en su ejército? 5.- ¿De qué manera los intereses económicos dificultaron la unificación de Grecia? 6.- ¿Qué factores produjeron la decadencia del Emperador Alejandro Magno? 7.- ¿Por qué razón los generales griegos no respetaron la descendencia de Alejandro para la sucesión del trono?

Lo cierto es que el territorio conquistado si fue repartido entre sus generales, dividiendo el imperio y dando paso al período del helenismo, donde se creó un acercamiento entre oriente y occidente. Así llegó el fin del hombre que en cierto momento fue el más poderoso del mundo, ejemplo claro de la llama que más intenso brilla, pero que más rápido se apaga, refiriéndose esto a su intensa pero breve existencia. II.2. La disolución del Imperio de Alejandro y la cultura del helenismo. 29

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II.2. El Nuevo Mundo Construido por los Griegos – El Helenismo. Alejandro Magno (334-323 a.C.) El 334, a la edad de 22 años, Alejandro sale de campaña para afirmar su autoridad sobre Grecia que ironiza sobre su juventud y que se rebela. Dos años después pasa a Asia, aplasta un ejército persa a orillas del Gránico, atraviesa el Asia menor y derrota en Issos a Darío y su ejército que habían llegado a cerrarle el paso. Triunfa por sobre la resistencia férrea de Tiro y de Gaza, baja a Egipto, vuelve hacia Mesopotamia y nuevamente pone en fuga a Dario y sus tropas que lo están esperando en la llanura de Gaugamelés. Entra a Babilonia en octubre del 331, a Susa en diciembre 331, y al mes siguiente, destruye Persépolis. El 323, Alejandro muere dejando un imperio que se extiende del río Indus hasta el noroeste de Grecia; a este Oriente Medio que había conquistado, le dejaba en herencia las riquezas culturales del helenismo.

Los sucesores de Alejandro (después de 323 a.C.) Después de la muerte de Alejandro, sus sucesores se reparten el imperio : Grecia y Macedonia bajo la autoridad del regente Perdicas, Lisímaco en Tracia, el Asia menor bajo la autoridad de Antígono, Siria y Mesopotamia con Seleuco, y Egipto con Tolomeo configuran el mapa geopolítico del Oriente Cercano y los actores de conflictos interminables que la historia recuerda bajo el nombre de “guerras de los Diádocos”. Desde el 306 cada representante de estas dinastías se atribuye el título de rey.

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Antes de la batalla de Ipsos (301 AC) Antígono Monoftalmos, que al igual que sus rivales soñaba con reconstituir en provecho propio el antiguo imperio de Alejandro, está a punto de concretar su sueño. Secundado por su hijo Demetrio Poliorcetes, reúne bajo su autoridad el Asia Menor y el norte de Mesopotamia; los territorios más al este seguían en poder de Seleuco. Frente a la isla de Chipre vence, en un combate naval, a Tolomeo, a quien pertenecía Egipto. Se apodera de Rodas y el 302 conquista Grecia. Pero el 301 en Ipsos, Antígonas es vencido por sus rivales que se habían aliado, muere en el campo de batalla, y con él desaparece el sueño de un imperio.

Después de la batalla de Ipsos (301 AC) La victoria de Seleuco y de Lisímaco sobre Antígono trae como consecuencia la redistribución del mapa en provecho de los vencedores, quienes se reparten los despojos del dueño de Asia Menor. Lisímaco recupera toda la región occidental de ese territorio, mientras que Seleuco extiende su reino hacia el oeste. Pero esta situación será de corta duración, veinte años después, Lisímaco cae derrotado por Seleuco en la batalla de Curupedión, no lejos de Esmirna. En adelante Macedonia quedará en manos de los Antigónidas, Egipto será gobernado por los Tolomeos y la mayor parte del territorio del Cercano Oriente pasará a manos de los Seléucidas.

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La Licia, que había estado bajo el control de Rodas luego de la caída de los Seléucidas, es la última en entrar a formar parte del imperio romano; es anexada y agregada a la Panfilia (provincia desde el 24 a.C.) por el emperador Claudio el 43 d.C. De ese modo Roma se fue apoderando poco a poco de los antiguos pequeños reinos nacidos de la destrucción del imperio seléucida en Asia Menor, después de la derrota de Antíoco III en Magnesio del Sipile (189 a.C.) a manos de Escipión el Asiático.

El Asia Menor bajo el reinado de Augusto El año 129 AC, el rey de Pérgamo, Atala II, deja como legado su reino a Roma, quien lo transforma en la “provincia de Asia”. Debido a revueltas provocadas por un descendiente de Atala, frustrado por ese legado, Roma transfiere la capital de la nueva provincia a Efeso. Los piratas que se cobijan en los puertos de Cilicia inquietan a Roma, la que envía una expedición el 102 a.C. Las bases de los piratas son aniquiladas y Cilicia se convierte en una provincia romana. Cuando Pompeyo interviene en Oriente debido al rebrote de la piratería en Cilicia, restablece el orden y la provincia. A mayor escala, Pompeyo reorganiza toda el Asia Menor, estableciendo la provincia de Bitinia y del Ponto agregando a Bitinia, la que Roma había recibido como legado de su último rey Nicomedes III el 74 a.C., la región occidental del reino del Ponto que acababa de conquistar. Entrega la parte oriental del Ponto a Galacia, la que seguirá como reino aliado de Roma hasta el 25 a.C, cuando fue anexada para pasar a constituir junto con la Licaonia, de la que formaban parte Iconio, Listra y Derbes, la provincia romana de Galacia. Siempre dentro del marco de esa reorganización del Asia Menor, Pompeyo otorga a la Comagenes la condición de “Reino Amigo” de Roma. Sin embargo ésta fue anexada por Tiberio el 17 d.C. Ese mismo año Capadocia, que desde el 94 a.C. estaba bajo el protectorado de Roma, se transforma en provincia romana. 32

Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- Con ayuda de los mapas, explique el cambio, en el escenario geográfico, del poder griego sobre el Antiguo Próximo Oriente.

II.3. Perspectivas de la Historia de la Religión en el Período Helenístico.37
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Resumen del libro de: Rainer Albertz, Historia de la Religión de Israel en Tiempos del Antiguo Testamento. Vol.II. Desde el exilio hasta el época de los Macabeos. Traducción del original alemán por: Julio Trebolle Barrera, Editorial Trotta, Valladolid, 1999, pp.729-836.

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El período helenístico (332-64 a.C.) constituye una etapa histórica con características propias. Además de los cambios obvios en el terreno de la política, economía y sociedad, los griegos introdujeron en Israel una nueva orientación cultural: “Israel entró a formar parte del mundo helenístico, en el que se daban la mano Oriente y Occidente.” (p.729) Desde la perspectiva histórico-religiosa, el período helenístico de Israel es una época de transición. En este tiempo evolucionan algunos aspectos que se habían incubado en el período Persa, tales como: “la dialéctica entre ‘separación’ y ‘consenso’, como se habían manifestado, entre otras cosas, en la aparición de la apocalíptica y en la elaboración del canon de los libros históricos y proféticos.” (Idem.) Además, surgen otros fenómenos religiosos, tales como: “la aparición de un judaísmo disperso por todo el ámbito helenístico y consciente de su situación de diáspora, el intento de restaurar la antigua autonomía judía y, como consecuencia, la formación de nuevos grupos de oposición orientados a un estudio serio de las Escrituras y con una mentalidad marcadamente escatológica (fariseos, secta de Qumrán, etc.), que ponen las bases de la historia de la religión del judaísmo y del cristianismo.” (Idem.) 1.- Desarrollos Histórico-Sociales. En el aspecto político los griegos no introdujeron grandes cambios. Después de la conquista del Antiguo Próximo Oriente en manos de los Diadocos (321-301 a.C.), el poderío bélico se hizo sentir en Palestina. Según la carta de Flavio Josefo (Contra Apionen I), Tolomeo I conquistó Palestina cuatro veces entre los años 320 y 301 a.C., llegando incluso a tomar por la fuerza la ciudad un día sábado. Otro documento, la Carta de Aristeas, afirma que se produjo una deportación de judíos hacia Egipto, junto con algunos emigrantes voluntarios, esta población constituyó el núcleo fundacional de la posterior comunidad judía de Alejandría. (p.730) Una vez que la región de Judá fue anexada al reino tolomeo pudo gozar por casi un siglo (300-220 a.C.) de una estabilidad política y un crecimiento económico. En el aspecto religioso los tolomeos dieron total autonomía a los judíos para vivir según sus tradiciones antiguas. “Esto incluía no sólo el reconocimiento de la Torá como ley válida en su territorio, sino también una administración autónoma, aunque con ciertas limitaciones.” (p.733) La organización social formada en el imperio Persa se mantuvo con algunos pequeños retoques. “El nivel más alto lo ocupaba el sumo sacerdote; en el medio estaban los dos gremios directivos: el consejo de ancianos (gerousía) y el colegio de sacerdotes (tó koinón ton hierón); y el nivel interior lo constituía la asamblea del pueblo (ekklesía, demos).” (p.731) También a los ancianos se les denominaba de presbyteroi (Cf. 2Mac.14:37; 1Mac.11:23; 12:35; 13:36; 14:20).

Los tolomeos no instituyeron un gobernador para Judá, lo que llevó al sumo sacerdote a asumir funciones religiosas y políticas, siendo él el representante (prostátes) ante el rey; función atestiguada por Hecateo de Abdera (300 a.C. aprox.). Además, se supone que éste tenía libre disposición sobre el tesoro del templo, en la que se incluía la administración de las finanzas, bajo la supervisión de los Tolomeos. “En ese período fue, precisamente, cuando se instauró la ‘hierocracia’, es decir, una ‘teocracia’ que, prescindiendo del control económico ejercido por el gobierno tolemaico, fue capaz de transmitir a los habitantes de Judá la sensación de haber recuperado algo el esplendor que en otro tiempo había alcanzado su propia monarquía.” (p.732) El desplazamiento del poder a favor del sumo sacerdote suscitó cada día más el rechazo de las familias aristocráticas, que gozaban de un gran influjo social por su situación económica. La tensión entre estos dos sectores de poder se ve agudizada por las gestiones de la familia de los tobiadas. José, descendiente de los ricos tobiadas de transjordania, disputó la protasía y la administración de las finanzas en disputa con el poder del sumo sacerdote Onías III. Esta tensión entre ambos grupos de poder será la catalizadora de la posterior guerra de los Macabeos. “El año 175 a.C., la presión de los aristócratas logró que Onías III fuera sustituido en el cargo por su hermano Jasón. Al cabo de tres años, también éste fue depuesto y reemplazado por Menelao. Pero la existencia de una soberanía hereditaria – más aun, limitada al linaje de Sadoc – chocaba con los intereses políticos y económicos de la clase aristocrática; de modo que, si sus esfuerzos por abolirla completamente no llegaron a materializarse de manera satisfactoria, al menos hicieron todo lo posible por degradarla a mero cargo civil, que se podía obtener mediante soborno (2Mac.4:7.24).” (p.733) Los problemas sociales se produjeron por la abismante segregación y división de clases que se instauró en Judá. Según el testimonio escrito del historiador griego Hacateo de Abdera (300 a.C.), muy preocupado por el tema de las injusticias sociales producidas en Grecia, describe un fenómeno similar en Judá. “aunque sobre los habitantes de Judea pesaba la prohibición de vender sus bienes raíces, algunos de ellos, llevados de una desmedida ambición de poder, acapararon inmensas posesiones a expensas de la clase media.” (p.733) A esto habría que sumarle las denuncias realizadas por Eclesiastés y Eclesiástico (siglo III y II respectivamente). “La posibilidad de la esclavitud por deudas constituía una amenaza tan despiadada, que aun los soberanos Tolomeos tuvieron que promulgar leyes contra dicha práctica (edicto de Tolomeo II, manumisión de esclavos en el decreto de Antíoco III). Pero el mayor peligro se cernía sobre los estratos más depauperados de la población era la posibilidad de ser vendidos como esclavos a dueños extranjeros (Jl.4:6). Y así fue como Palestina se convirtió en el mayor territorio de exportación de esclavos, para cubrir la imperiosa necesidad de servidumbre que se sentía en el mundo greco-romano.” (p.734) Aunque Palestina logró un fuerte crecimiento económico, fue sometido por los tolomeos a una fuerte carga tributaria. “Para ello, impusieron a la provincia ‘siro-fenicia’ 33

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una rígida administración económica y financiera perfectamente centralizada. El gobernador regional (diokétes), con residencia en Alejandría, se ocupaba de supervisar, según el patrón griego de economía doméstica, todo un ejército de funcionarios locales de finanzas (oikonómoi) y agentes centrales, hasta el último rincón del país, en prácticamente todos los resultados económicos, desde la producción agrícola y los rendimientos comerciales hasta la exacción de tributos. De ese modo, se impulsó el cultivo de las plantaciones más rentables y productivas (trigo, vino, aceite), se introdujeron sensibles mejoras en los métodos de labrantío (como la construcción de terrazas y la implantación de sistemas de riego artificial), para incrementar lo más posible el potencial económico del país, y se fomentaron en especial las relaciones comerciales con la difusión del sistema monetario. Por medio de un sofisticado sistema de impuestos, que superaba con mucho al modelo persa, se logró multiplicar significativamente la recaudación en cada una de las regiones, con respecto a los ingresos de la época persa.” (p.734) Aunque el crecimiento económico produjo un aumento en la población de la región de Judá, ésta debido a su limitada área geográfica, hizo que muchos judíos se vieron en la necesidad de emigrar hacia las nuevas ciudades griegas con el objetivo de una mejor prosperidad de vida. Así tenemos que muchas familias emigraron a Tolemaida (Akko), Jafa, Escitópolis (Bet Sheán) y, especialmente a Alejandría. Sin embargo, los más beneficiados con el nuevo mundo griego fueron las familias terratenientes, debido a que el sistema griego les abrió las fronteras comerciales. Además, se dio la posibilidad de acceder al sistema de ‘arrendamiento de derecho de recaudaciones públicas’. “El estado tolemaico sacaba provecho de la desmesurada ambición de ganancia de los aristócratas. Impuestos, aranceles, tributos podían ser objeto de arrendamiento por parte del Estado, que los concedía al mejor postor. De ese modo, el arrendatario tenía el privilegio de recaudar, en nombre de la administración del Estado y bajo su propia responsabilidad, cualquier clase de impuestos. Todo lo que superase el precio del arrendamiento era considerado como ganancia limpia del arrendatario.” (p.735) Según Flavio Josefo, José perteneciente a la familia de los tobiadas, ofreció el doble de la recaudación exigido por los tolomeos, adjudicándose el derecho sobre toda la provincia por un lapso de 22 años (240-218 a.C.). Reuniendo una gran fortuna para su familia y grupo de aristócratas que le apoyaron, generando un malestar social de parte de los grupos de terratenientes y campesinos libres. Sin embargo, las tensiones comenzaron a manifestarse cuando la clase aristocrática comenzó a adoptar el estilo de vida helenista, aspecto que traicionaba las prácticas culturales judías; generándose el repudio de los grupos religiosos conservadores. En el período helenista la clase alta judía no estaba unida, existiendo diversos grupos entre ellos. Continuó la división entre un estrato ‘espiritualista’ y otro más bien 34

‘materialista’, provenientes de la segunda mitad del imperio persa. Tal es el caso de Jesús Ben Sira, autor del libro Eclesiástico, digno representante de las antiguas tradiciones judías. “Entre los dos grupos había estallado una guerra por conseguir representación mayoritaria en los gremios encargados de la administración autónoma. A finales de la época tolemaica (antes del 200 a.C.), era evidente que la presión cultural y económica de los ‘helenistas’, capitaneados por los Tobíadas, había adquirido tales dimensiones, que se llegó a violentos disturbios – de inspiración claramente apocalíptica (cf. Dn.11:14) – contra la soberanía de los Tolomeos. Mientras tanto, a principios del período seléucida (198-180 a.C.), los conservadores, bajo la égida del sumo sacerdote Simón II, el Justo, recuperaron el control de la situación y emprendieron una renovación de la independencia religiosa-cultural del judaísmo, antes de que, a partir del año 175 a.C., los ‘helenistas’ se hicieran de nuevo con el poder y provocaran una sangrienta guerra de religión.” (p.737) “Con eso se puso de manifiesto que ni los propios partidos mantenían su cerrada unidad. Había ‘helenistas moderados’ que, con Jasón al frente, decidieron poner en práctica un proyecto de reforma (175-172 a.C.) y también había ‘extremistas’ que, en torno a Menelao, querían allanar totalmente la peculiar ideología cultural y religiosa del judaísmo (172-162 a.C.). Pero en realidad, lo más importante era que ni el partido conservador formaba un bloque unitario… El núcleo más compacto lo constituía un gremio religioso especial, autodenominado asidaioi (‘los leales’), término equivalente al arameo hasidayya’ o al hebreo hasidim (1Mac.2:42; 7:12s.; 2Mac.14:6). Existe una abundante argumentación que discute sobre el origen social y religioso de los hasidim. R. Alberstz los describe como un grupo compacto, deducido del nombre que le atribuyen el libro de los Macabeos synagogé (asamblea, grupo: 1Mc.2:42). “Por una parte, O. Plöger y M. Hengel ven en los hasidim un ‘conventículo piestístico’ que se oponía ‘al judaísmo oficial’ encarnado en la jerarquía de los sacerdotes y en la acomodada aristocracia laica’, y que más bien hay que encuadrar en los estratos de clase baja. Por otra parte, V. Tcherikover piensa que se trataba de una ‘categoría de letrados’, expertos en interpretación de la Torá, que en tiempos de Simón II, el Justo, llegaron a convertirse en un grupo dirigente de intelectuales y teólogos. En fechas más recientes, esta última hipótesis ha recibido el apoyo de J. Kampen, para quien los hasidim son los precursores de los fariseos.” (p.738) R. Alberstz adopta la hipótesis de identificar a los hasidim como grupos de letrados, encontrando en ellos a un grupo representante de la religión oficial yavista. Este grupo de letrados ya habría surgido en la época final de los Persas y comienzos de la época griega, los que en forma paralela a los letrados provenientes de Babilonia (Esdras, Nehemías) habrían constituido un grupo profesional. “El edicto de Antioco III (197 a.C.) es un testimonio ulterior de que, en la época helenística, los ‘letrados del templo’ habían llegado a constituir un grupo autónomo profesional, junto a los sacerdotes y los cantores litúrgicos, dentro de la clase dirigente del judaísmo.” (p.740) Según Flavio Josefo (Ant.

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XII, 142) este edicto menciona el consejo de ancianos, los sacerdotes, los letrados del templo (hoi grammateis tou hierou) y los cantores litúrgicos como grupos dirigentes, que debían estar exentos de determinados tributos. “cuya función no consistía únicamente en cuidar la revisión y transmisión de la Escritura Sagrada, sino también en ofrecer la interpretación correcta y vinculante de la ley de Moisés recién admitida en el canon de dicha Escritura.” (p.740). Para R. Albertsz los comienzos de la Torá oral pueden remontarse a estos grupos primitivos de letrados, expertos en la Escritura. Judá se vio envuelta en medio de los conflictos políticos entre Tolomeos y Seléucidas. Los grupos sociales dirigentes de Palestina se debatían en sus lealtades hacia uno u otro grupo, los que en el año 200 se pasan definitivamente al apoyar al grupo seléucida. “Después del 221 a.C., los promotores de la helenización, es decir, los Tobíadas, que durante tanto tiempo habían actuado como peones de la administración financiera de los Tolomeos, apostaron mayoritariamente por los Seléucidas. Pero Onías III, hijo de Simón, decepcionado por los Seléucidas, se pasó al bando de los Tolomeos. Y su hermano Jasón, que había suplantado a Onías, trató de introducir su reforma helenística con la ayuda de los Seléucidas, pero al ser depuesto por los helenistas, también él acabó pasándose a las filas tolomeas. Por su parte, el estrato conservador de la clase alta debió de pensar que las desconcertantes luchas partidistas eran sólo una maniobra de la camarilla dirigente para hacer su juego egoísta con las potencias extranjeras, sin la más mínima consideración por el bienestar de la comunidad. Junto a la alienación cultural de un sector de la aristocracia, las contiendas entre partidos políticos contribuyeron de un modo decisivo a hacer cada vez más profunda la existente división social.” (p.741)

Judá, El se veía con vocación cultural, heredero de un espléndido legado, que él estaba destinado a expandir. Una sensación de auto confianza inundaba al mundo griego. La herencia literaria y la cultura griega se expandió ampliamente por el Mediterráneo u el Oriente Próximo. Alejandro consideraba el helenismo como un concepto que trascendía a la patria griega. El Helenismo debería ser un impulso del espíritu y no un nacimiento fortuito. Alejandro se volvió el protector de los científicos. En las conquistas surgieron ciudades griegas por toda el área del Mediterráneo oriental. Después de su muerte en el 323 a.C., la expansión prosiguió. Treinta ciudades fueron fundadas en Israel, con templos y altares, gimnasios y teatros. Después de la muerte de Alejandro fue Israel gobernada por dos regímenes sucesivos. El Imperio Ptolemaico en el sur, teniendo a Egipto como centro, quien gobernó a Israel desde el 301 a.C. hasta el 198 a.C. Y el Imperio Seléucida en el norte, con base en Babilonia, trajo a Israel un helenismo más asertivo. Desde el inicio hubo una profunda reciprocidad entre los mundos judíos y paganos. El judaísmo fue donador y receptor de nuevas disciplinas. El Dios de los judíos, invisible, trascendente y remoto, tenía una atracción especial para los no-judíos más filosóficos y espirituales. Ocurrieron muchas conversiones. Muchos de los convertidos no asumieron todas las obligaciones rituales y pocos fueron circuncidados. Durante el siglo de dominación ptolemaica, la helenización permaneció marginal a la vida en Judá. En las ciudades griegas que circundaban su país los judíos tenían muchas oportunidades para aprender la lengua y costumbres griegas. Solamente las clases superiores se vieron arrastradas por las fuertes corrientes de la nueva cultura. Sin embargo, la población no fue alcanzada. Surgieron dos partidos entre los judíos, los helenizantes y los anti-helenistas, grupos que se enfrentaron continuamente en luchas ideológicas y armadas por el control de la nación. Fue en Egipto que la convergencia de mentes judías y griegas alcanzó su mayor fuerza. Los judíos de Alejandría crearon una cultura original, marcada por características judías y helénicas, que influenció la filosofía del mundo antiguo y, en particular, del cristianismo primitivo. Los judíos habían llegado a Alejandría poco después de la fundación de la ciudadpuerto en el 331 a.C. El núcleo fue formado por cautivos judíos de Judá transferidos a la fuerza bajo Ptolomeo I (323-263 a.C.). Los hombres fueron ubicados en fortalezas militares. Los viejos y niños se convirtieron en esclavos. Investigaciones de esta época revelan que la mayoría de estos esclavos fueron liberados bajo Ptolomeo II Filadelfo (263246 a.C.). De aquí proviene la simpatía entre la comunidad judía y la corte ptolomea. 35

Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- Describa el ambiente ideológico existente en la población judía, fruto de la presencia y gobierno de los Ptolomeos. 2.- ¿Cuál fue la relación de los Ptolomeos con la política y religión de Judá? 3.- ¿Cuál es el origen social y religioso del grupo de los “Hasidim”? 4.- ¿Qué relación habría entre el grupo de ‘letrados’ de Judá con la formación del Pentateuco? 5.- ¿A qué grupos sociales benefició la economía helenista en Judá? 6.- Describa cómo se dio la interacción con el estilo de vida Helenista por parte de la población judía.

II.4. El Helenismo y su Influencia en las Culturas Locales.38 Cuando Alejandro, en el 334 a.C., se lazó en su carrera de una rápida conquista de Asia, Judá vivía en seguridad bajo el dominio Persa. En el 332 a.C., Alejandro conquistó
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José Valadão. “Helenismo”. Artículo virtual consultado el 23 de Septiembre del 2007, encontrado en: http://www.projetomehqar.veja.us/helenismo.htm (Traducción de P. Jaime Alarcón V.)

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Bajo los Ptolomeos los judíos en Egipto tuvieron una autonomía religiosa y cultural. Fueron liberados de cualquier deber que contrariase su religión. No fueron obligados a prestar honores divinos al rey. Los judíos eran considerados como confiables a los ojos de los reyes helénicos. La literatura y el pensamiento griego no penetraron en la parte principal de la vida judía. No eran muchos los judíos que tenían conocimiento de la lengua griega. Ellos evitaban concurrir a los teatros y gimnasios, en los cuales se expresaban el pensamiento y la cultura griega. 1. Las conquistas de Alejandro Magno y las consecuencias. Al final del cuarto siglo a.C., el imperio persa, ya debilitado, no tuvo recursos para resistir a la fuerza emergente de Macedonia, que cuál ola gigantesca vino a inundar el Oriente. En el 336 a.C., Alejandro, más tarde apodado el Grande (Magno), precedió a su padre Felipe en el trono real de Macedonia. Este joven soberano, educado en el espíritu griego, habiendo sido alumno del propio Aristóteles, cambió la faz de la tierra como ningún otro personaje de la historia humana. Un verdadero genio en la estrategia militar, él marchó de Victoria en Victoria, trayendo a los vencidos el don de la cultura griega. La conquista macedónica también afectó al judaísmo, así como también, siglos más tarde, al cristianismo primitivo disfrutando de las ventajas resultantes de la diseminación de la cultura griega para el mundo de entonces. En el 333 a.C. tuvo lugar la famosa batalla de Issos en Asia Menor en la que fue derrotado el último de los grandes reyes de Persia Dario III. Ella abrió para Alejandro el camino para el oriente. Dirigiéndose, en primer lugar, para Egipto, el ejército de Alejandro conquistó Siria y Palestina. Sólo la ciudad de Tiro, realmente una gran fortaleza, y la de Gaza resistieron, pero tuvieron que rendirse frente a la superioridad de los griegos. Alejandro no se demoró en conquistar toda la región, dejando esta tarea a sus generales. Pero aparentemente todos los pueblos de Siria y Palestina se sometieron a los nuevos señores inmediatamente, profundamente impresionados con la fulminante potencia bélica de los macedonios. También Egipto se lanzó a los pies de Alejandro quien, en todas partes, se comportó con la mayor naturalidad como señor del mundo. De gran importancia es la fundación de aquella ciudad en Egipto que es portadora de su nombre, Alejandría, y que más tarde vino a ser uno de los centros culturales más sobresalientes de la antigüedad. De vuelta de Egipto, Alejandro trabó una batalla más con los persas en las afueras de Gaugamelos y Arbela, propiciando ahora el golpe mortal en contra del imperio persa. El rey macedónico tomó posesión de Babilonia, de Irán y la marcha de sus soldados se detuvo cerca de las puertas de India. En poco tiempo Alejandro había creado el imperio más grande conocido hasta este momento. Se extendía por Grecia, por todo el Oriente Medio y además Egipto, encontrando sus límites simplemente en los linderos del antiguo imperio persa. 36

Pero no es la obra militar en sí misma la que vino a transformar la faz de la tierra. Son más bien las consecuencias de la exportación del espíritu griego que tuvo estos efectos. En otros términos, no fue la fuerza bruta la que produjo las enormes transformaciones, fue la conquista pacífica del espíritu griego que la realizó y que fue abrazada por el oriente con asombrosa rapidez. Alejandro fue un hombre intelectual, y él no soñaba con un imperio mantenido por la simple fuerza bruta militar. El imperio debería tener otros fundamentos. Perseguía él la meta de una fusión cultural de oriente y occidente. Esto quiere decir que Alejandro reconoció las tradiciones orientales dondequiera que las encontrara. No quiso sustituir una cultura por otra, para hacer que fraternizasen. Se empeñó, por esto, en implantar el espíritu griego sin extinguir el espíritu oriental. Esta implantación de la cultura griega se sintió no solamente por los contactos personales entre los conquistadores y los pueblos doblegados, sino que también a través de un concienzudo programa de colonización. La ciudad de Tiro, por ejemplo, después del su rendición, fue poblada por macedonios. Algo similar ocurrió en otras partes, y es patente que Alejandro a través de sus victorias haya hecho posible otro tipo de intercambio pacífico, a saber, el comercio entre Grecia (y otros países occidentales) y los países del oriente. Ya dijimos que la cultura y la civilización griega, incluyendo una ventaja técnica evidente, fueron altamente atractivas para la mayoría de los pueblos vencidos. Hubo grupos que se integraron a la nueva cultura al extremo de perder sus particularidades nacionales. Este ocurrió, por ejemplo, con los filisteos. Incluso donde esto no ocurrió, la llegada de Alejandro trajo innovaciones penetrantes ya sea en el sector de la arquitectura, de la medicina, en las costumbres, en el derecho, en la literatura y en otros. Fueron construidos gimnasios, teatros, palacios según el modelo griego. Las ciudades adoptaron nombres helénicos, nuevas ciudades fueron fundadas. De mayor alcance histórico, sin embargo, fue que el idioma griego comenzó a ser un tipo de lengua universal. Las personas cultas lógicamente hablaban el griego. Fue el idioma de los diplomáticos, de los comerciantes, de los filósofos y era comprendida además por muchas personas de las capas más humildes. La lengua griega era el círculo que unía pueblos que habían vivido hasta entonces en un relativo aislamiento. Ella fue el vehículo más importante de comunicación y facilitó, en el comienzo de nuestra era, la difusión del Evangelio. Por otro lado, también la cultura griega fue fecundada por las tradiciones orientales, aunque se pueda registrar el predominio de la influencia del espíritu griego. Especialmente en el sector de la religión es bien sabido esta recepción de elementos orientales. El movimiento del gnosticismo, por ejemplo, es completamente inconcebible sin el influjo de la religiosidad persa y judía. Y en otros sectores podemos observar algo semejante. Llamamos a la cultura dispersa por Alejandro y sus sucesores y enriquecida por elementos tradicionales del oriente de “helenismo”. Por supuesto él no se impuso

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inmediatamente en los países conquistados por Alejandro. Fue un proceso lento y, a pesar de esto, quedamos perplejos con la rapidez con que el mundo oriental fue "helenizado". La tolerancia con respecto a los cultos de los pueblos conquistados estaba en la línea de pensamiento de Alejandro. Y una vez que los judíos se sometieron al soberano de Macedonia, pudieron realizar su culto sin ningún impedimento. El peligro no consistía en intervenciones de parte de órganos estatales, el peligro a las tradiciones religiosas provenía de esta atracción que la cultura griega ejercía en las personas. Para conservar sus características nacionales y su propia religiosidad era necesario que los judíos se concienciarán de sus antiguas tradiciones. Es lo que les permitió que no fueran absorbidos por la nueva cultura. También en el judaísmo el helenismo tuvo sus reflejos, aunque surgieron serios problemas. Con la intención de salvar su identidad, el judaísmo asumió una actitud de reserva e incluso de hostilidad frente al nuevo espíritu. Algo diferente ocurrió con los judíos de la diáspora. A pesar de que también ellos permanecieron conscientemente judíos, mostraron una mayor abertura en relación al helenismo, siendo esto motivo de una leve alienación entre los judíos de Palestina y los judíos de la diáspora. También en el N.T. aparecen estos dos grupos, y fue el Judaísmo helenístico especialmente, es decir de la diáspora, que se volvió en particular importante para la teología cristiana. Alejandro murió repentinamente en el 323 a.C. a la edad de 33 años. Su muerte dejó un vacío que no pudo ser llenado por ningún otro. El imperio inmenso fue disputado y subdividido por sus generales, llamados diádocos. En Egipto tomó posesión Ptolomeo, dando inicio a la dinastía de los ptolomeos. En Siria se impuso un cierto Seleuco, abriendo el linaje de los seléucidas, y en la propia Macedonia fue Antígono el nuevo rey. La delimitación de las áreas de influencia de cada uno se dio en una serie de guerras y batallas, porque cada uno "naturalmente" exigía la porción más grande del imperio, como se acostumbraba a hacer. Sólo después de dos décadas la situación estaba más o menos estabilizada, aunque Palestina continuó siendo disputada por los ptolomeos y seléucidas. En el siglo III, sin embargo, los judíos vivieron bajo el dominio de los ptolomeos. 2 - El período de la soberanía de los Ptolomeos en Palestina (301-198) Es poco lo que sabemos de la comunidad cultual de Jerusalén en el siglo III a. C. La vida parece haber tenido su curso normal, ya que los nuevos señores residentes en Egipto se abstuvieron de interferir en los negocios particulares de la comunidad judía. Sólo dos acontecimientos importantes se destacan es este período: a) Por lo que todo indica se creó en el tercer siglo a.C. el ‘sanedrín’ en Jerusalén, es decir aquel consejo que en el tiempo del N.T. representaba la máxima autoridad. Él no era algo parecido a un parlamento moderno, porque sus componentes no estaban elegidos por el pueblo. Fue constituido por miembros de la aristocracia, es decir, por sacerdotes en alta posición y por laicos de las familias nobles. Estos últimos son los llamados ‘ancianos’. En 37

el primer siglo a.C. un tercer grupo vino a complementar el Sanedrín, los escribas, por consiguiente los teólogos respectivamente juristas. Presidido por el sumo-sacerdote, el sanedrín fue una instancia de competencia religiosa y de jurisdicción en cuestiones de culto. Pero, debido a que en el judaísmo de la época no hacía distinción entre la ley religiosa y el derecho civil, ni entre la esfera religiosa y la profana, el sanedrín también poseía algún peso político. Esta instancia superior judía entró en actividad por ocasión del proceso de Jesús. b) Algo muy importante ocurrió en este siglo lejos de la tierra natal judía. El intercambio internacional de cultura, fuertemente motivado por la expansión del helenismo por todo el mundo de entonces, hizo que también muchos judíos buscaran los grandes centros culturales y para allá transfiriesen su residencia, como por ejemplo, para la ciudad de Alejandría en Egipto, donde se formó un fuerte núcleo de emigrantes judíos. Fue en esta parte de la diáspora que se realizó la traducción del A.T. para el griego. Convirtiéndose en una necesidad esta traducción por el hecho de que ya la segunda generación de los emigrantes no dominaba el hebreo ni el arameo. Además de beneficiar a los propios judíos, esta obra marcó época por posibilitar a todo aquel que hablaba la lengua universal (griego) el acceso para los tesoros de la tradición hebraica. El judaísmo abrió las puertas, irradiando algo de su espíritu y contribuyendo con su parte para la cultura, filosofía y religión de la antigüedad. Es digno de nota que inicialmente fueron traducidos los pasajes de la Sagrada Escritura para la lectura en los cultos de los sábados. No podemos precisar exactamente, cuándo todo el trabajo fue concluido. De acuerdo con la leyenda transmitida por la carta de Arísteas (redactada aproximadamente entre el 130 al 100 a.C.), la traducción del Pentateuco surgió por petición del rey Ptolomeo II (284-247 a.C.) el que quería una traducción de la Torá para incorporarla en su biblioteca. En consecuencia, se habrían unido setenta de los sabios judíos que, mediante comparación constante y consulta mutua, habrían concluido el trabajo en 72 días. Proviene de allí el nombre de Septuaginta (= setenta, abreviado LXX). Es evidente el carácter legendario de esta información. La Septuaginta no constituye un sólo bloque. Ella representa, mas bien, una recopilación de las traducciones de varios autores, comprobado por heterogeneidad del estilo. Sin embargo, la carta de Arísteas es correcta al indicar como lugar de origen de esta importante traducción a Egipto. Interesante es que en el período de la traducción el proceso de canonización del A.T. aún no estaba concluido. Por esto constan entre los libros canónicos de la Septuaginta también los apócrifos, libros excluidos del canon hebreo. Otras diferencias existen, por ejemplo, en la numeración de algunos salmos, etc. Visto que la Iglesia Católica acogió el A.T. griego y no el hebreo como norma de su fe, mientras las Iglesias Protestantes se apoyan en el texto hebreo, existen considerables diferencias entre la forma católica y la forma protestante del A.T. hasta hoy día.

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En la primera Cristiandad, la LXX se convirtió en el libro sagrado, siendo por esto despreciada por el judaísmo. Fueron hechas nuevas traducciones, entre las cuales deben ser mencionadas las de Aquila, Símaco y Teodósio, conservadas, de hecho, solamente en forma de fragmentos y citaciones. Pero estas traducciones son posteriores y no alcanzan ni la sombra de la importancia de la LXX. Además de estas existían ciertamente todavía otras traducciones hoy desconocidas. Somos llevados a esta hipótesis, no por último, por el hecho de que los autores del N.T. se basaron en algunos casos en un texto veterotestamentario que es diferente de todas las traducciones hoy conocidas. En el tercer siglo a.C., del cuál muy poco sabemos y durante el cuál Judá estaba bajo la soberanía de los ptolomeos, produjo como fruto más significativo aquella obra monumental de la LXX que liberó al judaísmo de su aislamiento espiritual y cultural en el antiguo mundo. Ella vino a preparar igualmente el terreno en el cual más tarde la Cristiandad vendría a alcanzar la semilla del Evangelio. Queda decir que cerca del año 200 a.C. Judá disfrutó de una época de prosperidad económica. Los egipcios habían delegado la recaudación de los tributos a un cierto José, de la familia de Tobias, que, financista de alto gabarito, procedió con tanta habilidad que su sistema no resultó en una simple exploración, pero benefició la economía de la provincia.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Qué pretendía Alejandro Magno con el llamado ‘helenismo’? 2.- Explique la importancia de la nueva institución religiosa-política llamada “Sanedrín” para el pueblo judío. 3.- ¿Cómo reaccionó el llamado ‘judaísmo de la Diáspora’ frente al proceso de helenización iniciado por los griegos? 4.- ¿Qué relación habría entre el helenismo y la traducción del A.T. en griego (LXX)?

Como una alternativa frente al movimiento judaizante, el encuentro del cristianismo con el helenismo creó en la Iglesia primitiva una síntesis, que fue siempre decisiva para su presentación histórica (pese a su germanización parcial). Denominar este proceso como «helenización» no responde sólo a la existencia probada de unas conexiones reales, se basa también en el juicio crítico sobre la constitución histórica de la Iglesia. Por tanto, la explicación de esas relaciones debe tener en cuenta la validez histórico-teológica del concepto, con lo cual llegaremos naturalmente a una comprensión diferenciada del helenismo. 1. Concepto. Con el concepto «helenismo» J.G. Droysen abarcaba la era que se extiende desde la conquista del imperio persa, por Alejandro Magno (331 a.C.), hasta el apogeo del imperio romano (31 a.C.). Esta división cronológica ofrece ciertas dificultades; considerando sobre todo el desarrollo del cristianismo, parece justificada la incorporación del período imperial romano. De todos modos en ese tiempo tuvo origen la profunda simbiosis, que caracterizó la faz de la Iglesia cristiana primitiva y que desde la reforma se ha interpretado como helenización. Desde el punto de vista del contenido, ‘helenismo’ significa la fusión del espíritu griego (que según la interpretación antigua comprendía sin duda la lengua y cultura griegas) con la vida oriental, en todo lo cual los cambios políticos favorecieron el intercambio cultural (filosofía) y religioso (sincretismo). A pesar de todas las diferencias particulares, toda la zona en torno al Mediterráneo quedó envuelta en la marea unificante de este movimiento (internacional), en cuya atmósfera tuvo lugar la predicación del mensaje cristiano. 2. Historia del problema Aun cuando sólo desde la reforma se discute críticamente la síntesis de helenismo y cristianismo, la problemática como tal era ya conocida en la Iglesia primitiva. Tertuliano la percibió agudamente con su objeción polémica: «¿Qué tiene que ver Atenas con Jerusalén? ¿Qué tiene que ver la Academia con la Iglesia? » (Praescr. haeret. 7, 9). La pregunta apunta explícitamente al peligro que supone un cristianismo estoico, platónico o dialéctico, que intelectualiza la fe. De hecho los defensores de la orientación que se inclinaba hacia un encuentro del cristianismo con la paideia griega tuvieron que andar justificándose continuamente. Clemente de Alejandría, que sin el menor escrúpulo acogió el acervo espiritual helenista, defendía su empresa refiriéndose a la función propedéutica del helenismo de cara a la «filosofía cristiana» (Strom, vi 67, 1). A pesar de esto, durante los siglos de convivencia y desarrollo común de helenismo y cristianismo persistió la reserva frente a esa orientación. También la edad media mantuvo a toda costa el ideal de la ecclesia primitiva, pero no precisamente frente a la helenización, que por primera vez criticó la reforma (siguiendo el espíritu del renacimiento) como señal de decadencia. Mientras Lutero polemizaba sobre todo contra el aristotelismo de la escolástica, Erasmo y Melanchton veían una causa de la postración en la apertura de la fe sencilla (clasicismo 38

II.6. Helenismo y Cristianismo.39

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Peter Stockmeier. “Helenismo y Cristianismo”. Artículo virtual, consultado el 03/08/2007, encontrado en: http://www.mercaba.org/Mundi/3/helenismo_y_cristianismo.htm.

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cristiano) a los sistemas filosóficos. I. Casaubon (t 1614) comparó los sacramentos cristianos con los misterios helenistas, y así sacó a la palestra la problemática históricoreligiosa de la helenización. Como iniciador, entre otros, de la historia de los dogmas, D. Petavio (t 1652) reconoció la influencia de la filosofía en el desarrollo doctrinal de la Iglesia; sobre todo hizo remontar las falsas interpretaciones (p. ej., el subordinacionismo) a una infiltración de esta clase y provocó con ello la disputa acerca del platonismo de los padres de la Iglesia. El reformado francés Souverain (t antes de 1700), crítico de la historia de los dogmas, consideraba, p. ej., la fe eclesiástica en la Trinidad y la personificación del Logos como obra de los padres de la Iglesia, que seguían las doctrinas de Platón. La tesis de la helenización terminó de formularla radicalmente E. Gibbon, que desde el punto de vista de la historia de las religiones inculpaba al cristianismo la decadencia de la antigüedad en general. G. Arnold (t 1714) demostraba en su Unparteyschen Kirchen- und Ketzerhistorie que la decadencia fue una helenización, con lo cual - manteniéndose él mismo dentro de los presupuestos helenistas - llegó a una valoración de la heterodoxia (Pelagio) que contradice a los criterios bíblicos. Entre los intentos que ahora se hacen por reducir el cristianismo a una religión natural o a un humanismo racional (J.J. Rousseau), se produce asimismo un alejamiento de los dogmas de la Iglesia partiendo de una visión antropocéntrica. Por otra parte, bajo el influjo de la idea de progreso, el problema de la helenización pasa a un segundo término; esto hace posible sobre todo la transposición de lo esencialmente cristiano a la autoconciencia religiosa (F.D.E. Schleiermacher), reconociendo como provisional la forma de expresión de cada época. La irrupción del pensamiento historicista conduce finalmente en el campo protestante a una interpretación de la decadencia en el sentido de la historia de los dogmas. A. v. Harnack describe el dogma como «la obra del espíritu griego en el terreno del evangelio (HL u ACK, DG i, 20), excluyendo además los elementos judeocristianos; une el proceso creciente de mundanización con el desarrollo del dogma eclesiástico. Su interpretación del desarrollo histórico como decadencia salva en todo caso el cristianismo bíblico (sola Scriptura), aunque al precio de la objetividad histórica. Por otra parte, los representantes católicos de la historia de los dogmas apenas logran establecer una relación con la historia, preocupados como están por demostrar la identidad entre las aserciones bíblicas y las fórmulas dogmáticas. La problemática planteada por el helenismo y el cristianismo repercute así hasta el momento presente de la discusión teológica.

elemento no judío en la comunidad primitiva. Partiendo de Antioquía, la metrópoli helenista, la misión de los gentiles introdujo posteriormente el proceso de fusión que tantas consecuencias habría de tener, y cuya posibilidad fundamental nos la presenta gráficamente el discurso en el areópago (Act 17, 19-34). Durante este proceso el griego común (koiné) posclásico se mostró como un eficaz medio de comunicación. A pesar de la divergencia de contenido, la articulación del mensaje bíblico en este idioma creó un puente de enlace con el helenismo. Con el vocabulario (p. ej., logos, kyrios, soter, epifaneia) se deslizó también naturalmente el mundo ideológico que implicaba, quedando el cristianismo expuesto a la interpretación helenista. En el aspecto formal el paso al helenismo se manifestó en un empleo creciente de las formas literarias contemporáneas (pradseis, diálogo, etc.) por parte de los escritores eclesiásticos. Ya el N.T. (Mt 6, 26s; 11, 16s) contiene elementos de la llamada diatriba, cuyos temas de filosofía popular (en parte, de forma trivial) influyeron asimismo en la parénesis cristiana. La forma literaria debía contribuir al prestigio del mensaje bíblico y desvirtuar a la vez el reproche de su inferioridad. De hecho los padres de la Iglesia están fuertemente influidos por la tradición cultural de la antigüedad; dominan las reglas de la retórica, que en el proceso de formación ocupaba un lugar preeminente, y citan autores paganos (frecuentemente en forma anónima). Respecto a la interpretación de la Biblia tampoco se puede ignorar que el método patrístico (alegoría) se aproxima a los principios grecohelenistas, aunque también hay que tener en cuenta la tendencia a justificar la Escritura como «palabra de Dios» (sentido neumático). La recepción de formas griegas de pensamiento llevó la asimilación más allá del terreno literario; y sólo esta iniciativa hizo posible la ósmosis característica entre helenismo y cristianismo. 4.- La diferencia entre el pensamiento hebreo y el griego impulsó ya dentro del N.T. a una solución. Ejemplo típico de esta dinámica es Heb 1,1ss, donde las afirmaciones histórico-salvíficas quedan complementadas (a modo de interpretación) con conceptos griegos. Como consecuencia de la misión de los gentiles esta transformación del pensamiento se mostró como una necesidad inevitable, pues la predicación se encontró frente a un mundo lleno de una rica tradición espiritual. De cara a ésta la Iglesia se vio obligada a argumentar por la vía racional (cf. la polémica del médico Galeno [De usu part. 11, 15] contra la pura fe); pero de la misma conciencia cristiana surgió también el deseo de elevar la fe a la categoría de gnosis en analogía con los principios generales de la ciencia (Clemente de Alejandría, Orígenes). Con ello se echaban las bases para el desarrollo de una théologie savante. Consecuentemente la asimilación de formas griegas de pensamiento condujo a una transformación de lo dinámico en estático, de lo activo en lo substancial, de lo voluntarista en lo intelectualista, de lo histórico en lo cósmico. En el gnosticismo se agudizó el peligro de una helenización del mensaje salvífico del Nuevo Testamento a causa de semejante transposición. La polémica con el medio ambiente pagano enfrentó al cristianismo sobre todo con la filosofía, cuyas corrientes en la era helenista presentaban 39

3. Rasgos históricos fundamentales Helenismo y cristianismo nunca se enfrentaron como entidades aisladas; la predicación del Evangelio tuvo lugar ya en un ambiente que, a pesar de cierta resistencia (2Mac 4,13), se caracterizaba por el equilibrio entre el espíritu griego y el mundo oriental (Filón). La formación de la palabra `EX vtaTi q (Act 6, 1; 9, 29) subraya la influencia del

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diferencias extremas (neopitagorismo, estoicismo medio, platonismo medio, neoplatonismo) y se caracterizaban por el intercambio de ideas. Frente a este desacuerdo el cristianismo trataba de afirmarse como la «verdadera filosofía», con lo que no tuvo dificultad en reconocer los elementos de verdad de los diferentes sistemas (excluido el epicureísmo). Con sorprendente unanimidad hablan los apologetas de la armonía existente entre el cristianismo y el platonismo con relación p. ej., al concepto de Dios (JusT., Dial. 2s). Clemente de Alejandría (Strom. v 14) y Eusebio (Praep. ev. xi 17 20) consideran que Platón y Plotino anticipan incluso la doctrina de las hipóstasis divinas. Asimismo Agustín explica cómo ha leído la doctrina del prólogo de Juan en algunos escritos de los platónicos en lo que se refiere al sentido, pero no ha leído nada acerca de la encarnación (Con f . vnn 9, 13); según Posidio (PL 32, 58) su última palabra fue una cita de Plotino. Aun subrayando este acuerdo, los padres son conscientes de las diferencias que existen en temas esenciales; Atenágoras, p. ej., atribuye la ausencia del conocimiento divino en los filósofos fundamentalmente al hecho de que éstos no se dejaron instruir por Dios acerca de Dios, sino que cada uno buscó su conocimiento por sí mismo (Supplicatio 7); con relación a la imagen de Dios señala la contraposición con no menor claridad. Incluso Justino, que califica de cristianos a los hombres que antes de Cristo vivieron (Apol. 146, 3; 11 10, 2), rechaza la doctrina platónica de las almas (Dial. 5s). Según recientes investigaciones, el estoicismo ejerce una influencia notable sobre el cristianismo hasta el siglo iii. Para el desarrollo especulativo del testimonio bíblico de Cristo, la asunción de la doctrina del Logos, con cuya ayuda el estoicismo y el platonismo medio hicieron posible una visión integral de la realidad (logos = principio racional del cosmos), tuvo un alcance revolucionario y transcendental. En conexión con el prólogo de Juan, la cristología del Logos no sólo podía explicar la unión de Cristo con el Padre, sino también la distinción; y juntamente podía exponer la fe en su divinidad al mundo de su tiempo con unas ideas que le eran familiares. Sin duda la adopción de formas filosóficas de pensamiento trajo ciertos peligros para el mensaje bíblico de salvación, sobre todo cuando se encuadraba por la fuerza en esquemas extraños (p. ej., la preexistencia de las almas en el origenismo). No sin razón se burla Tertuliano: «Haereticorum patriarchas philosophi» (Hermog. 8). Pero en la medida que las categorías filosóficas permanecían sometidas a la palabra de la Escritura, experimentaron una cierta corrección y cambios. Frente a la invocación conservadora de una forma bíblica de expresarse (las más de las veces por parte de los herejes), el acuerdo con la filosofía - sin que ésta se convirtiese en fuente de verdad - fomentó la reflexión sobre la revelación y la penetración racional de la misma. Sin duda, en la teología de los padres de la Iglesia influyeron diversos sistemas. Así, p. ej., en Agustín son características las influencias estoicas y neoplatónicas (plotinianas), que determinan su imagen de Dios (ejemplarismo, inmutabilidad), su doctrina de la creación (rationes seminales) y su antropología (dualismo). Aun cuando las afirmaciones se orientaban de acuerdo con los criterios de la sagrada Escritura, esta 40

teología aparece desde luego empapada de neoplatonismo, que evidentemente ostentaba un carácter religioso. La evolución de Agustín demuestra con evidencia la afinidad de este sistema filosófico con el cristianismo (agustinismo). Las necesidades de la vida eclesiástica (catequesis) y sobre todo la impugnación de la herejía obligaron a la Iglesia universal a formular su conciencia creyente; a este respecto, junto a la acentuación del contenido, sorprende el creciente empleo de categorías no bíblicas. Clemente de Alejandría explica esta conexión en el sentido de que la verdad está mezclada con los principios de los filósofos o, más bien, está allí. envuelta y escondida como el fruto de la nuez en la cáscara (Strom. 118, 1). La transposición, indudablemente necesaria, de la revelación a conceptos filosóficos implica simultáneamente el paso a un sistema doctrinal e intelectualista. Si el símbolo niceno-constantinopolitano todavía trata de unir sus afirmaciones con los datos de la historia de la salvación, el símbolo llamado Quicumque, en el que se refleja la doctrina de Calcedonia, ya sólo usa fórmulas esencialistas e intelectualistas. Por lo demás, el que los símbolos de la fe acaben siendo impuestos por la autoridad estatal, no es más que una consecuencia de la mentalidad antigua. b) De gran alcance fue también para el cristianismo el encuentro con la ética helenistaromana. Mientras que en la predicación escatológica de Jesús el hombre queda radicalmente remitido a Dios y la obediencia a él va unida con el amor al prójimo (ética bíblica), la formación de las distintas comunidades dio origen a una creciente objetivación de las normas morales, cuya cumplimiento aparece con frecuencia como criterio de lo cristiano. Este proceso (prescindiendo de las influencias judías del A.T.) corresponde al medio ambiente condicionado por el pensamiento griego, que acostumbraba incluso a clasificar las virtudes y los vicios. Ya dentro del N.T. se observan tendencias de este tipo, p. ej., en las prescripciones domésticas; además, se da entrada a categorías helenistas. La conocida doctrina de las dos vías se remonta a una concepción pitagórica; la encontramos en la comunidad de Qumrán (1QS iv) y en la Did (1-6). Bajo el aspecto de una «nueva ley» es posible completar el mensaje moral del Evangelio con elementos de la ética helenista, principalmente a base de la concepción estoica del derecho natural. Los apologistas presentaban intencionadamente la vida de Cristo como realización de las normas morales reconocidas por todos los hombres. Teóricamente trataban de expresarse con el vocabulario de la filosofía moral contemporánea, para lograr ser entendidos por el mundo de las personas cultas. Se consideraba como propia la exigencia estoica de la ataraxia (ATENÁGORAS, Resur. 21; JUSTINO, Apol. II 1, 2); en la doctrina de los fines del matrimonio se seguía la filosofía popular en el sentido de la recta ratio vivendi (cf. JusTINO, Apol. 129, 1; CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Strom. II 137; Paed. II 83-97) y se adoptaba el esquema platónico de las virtudes. De importancia decisiva fue la adopción del principio estoico de la ley natural, cuyo seguimiento garantiza una moralidad natural. Con ayuda de la tesis del logos germinal (JUSTINO, Apol. II 8, 1), que quedó asimilado a la idea bíblica de la imagen de Dios, los apologistas orientaron la conducta de todos los

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hombres hacia la conformidad con la naturaleza (conocimiento moral) y demostraron así la afinidad entre la vida de fe y la vida racional. Orígenes defendió la tesis estoica de los conceptos éticos universales, y con ello podía establecer de antemano un amplio acuerdo sobre los criterios morales. Para los cristianos no suponía dificultad alguna armonizar la ley de la creación con la revelada y hacerla remontar al Dios único (cf. CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Strom. 1 182). Tertuliano tradujo esta convicción con la clásica fórmula de anima naturaliter christiana (Apol. 17). Y con esto se niveló la oposición existente entre la moralidad bíblica (teónoma) y la moralidad inmanente (EUSEBIO, Praep. ev. II 6, 11) Como consecuencia de la creciente sistematización, las estructuras y conceptos de la ética filosófica adquirieron cada vez mayor influencia. Con su obra De officiis ministrorum, Ambrosio buscaba intencionadamente la conexión con el libro casi homónimo de Cicerón, demostrando así la fusión entre la actitud estoica ante la vida y la ética cristiana, aunque dejase a salvo la peculiaridad bíblica. Finalmente el motivo platónico de la “omeostasis” actuó de una manera estimulante sobre la configuración concreta de la vida cristiana (Theait. 176b ls). La llamada de Cristo a su seguimiento (Mt 10, 58) se transformó, según el modelo de la asimilación filosófica a Dios, en un proceso ascensional que el monje realiza ejemplarmente con su espíritu ascético. Así, el pensamiento helenista se manifestó también como un impulso para la piedad cristiana (con el peligro, en parte, de un dualismo). c) Junto a su estructura filosófico-ética, el concepto de helenismo presenta sobre todo un contenido religioso. El proceso general de fusión condujo en el terreno del culto a los dioses y de la práctica cultual a un sincretismo, en medio del cual debía afirmarse el cristianismo. A pesar de su originalidad, también la revelación bíblica vino a desembocar en el torrente de las religiones helenistas; los cristianos expresaban su fe en formas análogas. Clemente de Alejandría atestigua claramente esta práctica: «Ven, quiero mostrarte el Logos y los misterios del Logos, y quiero explicártelos en imágenes que te son familiares» (Protrept. XII 119, 1). Con ello se plantea la difícil problemática que discute intensamente la investigación de la historia de las religiones; a saber, la cuestión de la medida en que el cristianismo depende de las formas religiosas del medio ambiente. Sin conceder excesiva importancia a la historia de las religiones y sin desvirtuar la «novedad del cristianismo», no se puede ignorar el hecho de los paralelismos respecto de las formas religiosas helenistas (misterios). De acuerdo con el lema de Clemente, esto no supone conexión alguna en sentido genético (dependencia causal), sino únicamente una adopción. Lo cual se desprende ya del cambio de títulos cristológicos en el mundo helenista (cf. las representaciones plásticas de Cristo como Orfeo, Helios); la aparición de la piedad cultual apunta en esta misma dirección. Los apologistas polemizan acérrimamente contra los misterios como «imitaciones diabólicas» del bautismo cristiano y del banquete sagrado; y, por otra parte, introducen la terminología de los misterios en el lenguaje cristiano. Justino compara los ritos salvíficos 41

de la Iglesia con los misterios paganos (Apol. i 66), y subraya claramente la oposición entre ambas esferas. Si los padres responden a los paganos que en la Iglesia se encuentran los verdaderos misterios (CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Protrept. XII 19), tal argumentación presupone desde luego la convicción de que existe una relación entre los sacramentos y las celebraciones cultuales extracristianas. Aun teniendo en cuenta el motivo de la sublimación, no hay duda de que se abre así la puerta a una interpretación del culto determinada por categorías no bíblicas (cf. FiRMicus MATERNUS, Err. prof. 22ss). Con la destrucción de los cultos mistéricos del paganismo en el curso del s. iv se propagan cada vez más en la Iglesia prácticas procedentes del mundo helenista, empezando por la disciplina del arcano sobre las fórmulas de oración (aclamaciones) hasta los ritos litúrgicos. Aun cuando la distinción entre forma externa y contenido interno aconseja prudencia en lo relativo a sacramental cristiana a partir de los misterios paganos (cf. teología de los misterios), no por ello queda excluida en modo alguno una precipitada derivación de la concepción la posibilidad de su influencia. Además hay que tener en cuenta que la polémica del cristianismo primitivo no señalaba las diferencias fundamentales con la nitidez de la moderna investigación. Se da una situación paralela en la interpretación del cristianismo como religión. Los creyentes se vieron ante la necesidad de rechazar el reproche de irreligiosidad, que les hacían los gentiles, por negarse al culto de los dioses y también por carecer de las usuales formas e instituciones religiosas. En su argumentación los apologistas acentuaban tenazmente que el cristianismo es la verdadera religión. Esta afirmación imponía a la fe cristiana una confrontación con una larga tradición religiosa; y en el motivo de la sublimación se da necesariamente una tendencia interpretativa que, precisamente en relación con la piedad popular, produce una ruptura con la concepción neotestamentaria de la fe, pues así entran en acción elementos antropocéntricos y una mentalidad jurídica. Con toda naturalidad pregunta Tertuliano en tono de desafío: «¿Cuándo se ha resistido la sequía a nuestras genuflexiones y ayunos?» (Scap. 4, 6). Las estructuras mecánicas de la religiosidad antigua repercuten en el cristianismo e influyen en la interpretación de la fe. En el marco de la imagen mítico-dinámica del mundo, que da lugar a los demonios y a la magia, el cristianismo cae bajo la influencia de tendencias mágicas. El cristianismo ha ahondado ciertamente el contraste fundamental existente entre una sumisión en la conducta religiosa y la pretensión mágica de forzar las fuerzas divinas; pero, a pesar de toda la polémica, no pudo impedir que tales ideas se deslizaran en la fe del pueblo. La suplantación de prácticas supersticiosas por fórmulas cristianas y el signo (de la cruz) con frecuencia ocultaban simplemente una corriente fundamentalmente pagana. Como en los exorcismos eclesiásticos la expulsión de los demonios se remonta a Cristo mismo, no puede decirse que ellos tengan su origen en la magia; y, sin embargo, las palabras y las acciones allí usadas corresponden a la mentalidad del mundo antiguo. 4. Juicio crítico.

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El juicio sobre la síntesis entre helenismo y cristianismo depende de criterios históricos y teológicos; con la palabra clave «helenización» se toca precisamente la dimensión histórica de la Iglesia. La problemática se puede esbozar de esta forma: a) La predicación del mensaje salvífico cristiano tuvo lugar en un ambiente cuyas estructuras políticas, espirituales y religiosas se pueden calificar de helenistas. Si el mensaje del evangelio quería ser aceptado, debía adaptarse al lenguaje y mentalidad de los oyentes; en consecuencia era forzoso que el cristianismo se encontrase con el helenismo. La iniciativa de este proceso misionero, que se puede observar ya en el N.T. parte de los creyentes; lo cual hace posibles las salvedades exigidas por el mensaje bíblico. Contra todas las ideas cosmogónicas de la gnosis, la Iglesia universal se aferra con fuerza ejemplar a la creación del mundo y a la idea tan poco griega de la resurrección de la carne. b) La fe tiende a reflexionar sobre la palabra bíblica no sólo por razones polémicas, sino desde su propia postura espiritual. En este sentido el apoyo de la razón es un postulado legítimo de la existencia humana; con su ayuda también la Iglesia trata de exponer el objeto de la fe al hombre concreto (modo recipientis); es decir, trata de exponer ese objeto al mundo helenista con sus conceptos y vocabulario para hacer justicia a la necesidad de una fundamentación «científica». c) Con relación a las conexiones entre helenismo y cristianismo, en el plano de la historia de las religiones, hay que tener en cuenta los datos previos que están basados en la naturaleza del hombre en cuanto tal. Como cualquier religión, la revelación tiene que expresarse también en imágenes y símbolos, que son herencia común de la humanidad. Imágenes simbólicas como son «luz» o «padre», y acciones simbólicas como son lavatorios o el banquete, se encuentran en todas las religiones; su empleo se funda en la constitución misma del hombre en cuanto tal (arquetipos); y, por lo tanto, en virtud de ellas no se puede establecer sin más una relación de dependencia. d) De la misma manera entre las aserciones de la revelación y algunos temas de la filosofía existe una afinidad que facilitó el encuentro entre la una y la otra. El estudio de la estructura del orden cósmico o de un principio supremo del ser condujo a respuestas análogas; en este sentido se puede hablar de una predisposición favorable de la espiritualidad antigua respecto del cristianismo. e) Por útil que fuese la aceptación de formas filosóficas de pensamiento para la penetración racional de la revelación, ésta se vio confrontada por ello con cuestiones extrañas, cuya solución no sólo modificó los puntos de gravedad del mensaje salvífico, sino que obscureció en general su carácter de predicación. En este caso la Biblia no se presenta precisamente como el testimonio normativo de la economía salvífica de Dios, sino que es interrogada para confirmar aserciones ontológicas. Esta transposición al horizonte de la metafísica condicionó una interpretación de la revelación en conformidad con las estructuras de la visión helenista de la realidad, cuya repercusión más fuerte ha sido la transformación de la actitud escatológica. 42

f) Las fórmulas doctrinales de la Iglesia brotaron de la discusión teológica con la herejía; de ahí que, por encima de la forma de expresión se refleje en ellas de múltiples maneras un espíritu metafísico en el planteamiento de los problemas. De todos modos, junto con el reconocimiento de esta «helenización» del mensaje bíblico como consecuencia legítima de su forma corporal (en oposición a la idea de decadencia), para entender los dogmas son también importantes las implicaciones que se derivan de la historia. g) El reconocimiento por principio de la helenización del cristianismo como consecuencia de su historicidad, presupone una prioridad (no sólo temporal) de la revelación. En analogía con la relación entre Israel y los gentiles, usando palabras de Pablo esa prioridad puede formularse así: «No eres tú quien sostiene la raíz, sino la raíz a ti» (Rom 11, 18). Cf. historia de los dogmas, historia de las herejías.

Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- Describa el significado y período que abarca el llamado “Helenismo”. 2.- ¿Cómo la patrística usó el helenismo? 3.- ¿Cómo aplicó el helenismo al cristianismo Clemente de Alejandría? 4.- ¿Cómo se usó el helenismo en la época de la Edad Media? 5.- ¿Cómo concibió el helenismo la reforma protestante? 6.- ¿Cuál es la diferencia entre el pensamiento hebreo y griego? 7.- ¿Cómo influenció la corriente filosofía ‘estoicista’ al cristianismo? 8.- Describa la influencia de la ética romana para la ética cristiana. 9.- ¿Cómo combate a la gnosis la fe cristiana?

UNIDAD N° III: LA REVOLUCIÓN DE LOS MACABEOS
Objetivo de la Unidad:

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Conocer los aspectos históricos, que ocasionaron la irrupción de la llamada Guerra de los Macabeos. Comprender de donde proviene la energía del espíritu indómito del pueblo judío. Aprender el rol de la religión, como ideología, que alimenta y fortalece la insurrección.

Hasta el 280 a.C. se darán continuas luchas entre los diádicos por el dominio del área griega y el litoral mediterráneo hasta Tiro y Sidón. En total serán cinco guerras en 80 años, hasta que los Seléucidas se apoderan de la región Palestina-Fenicia. La primera entre Antioco I Soler y Ptolomeo II Filadelfo (276-72) hasta la quinta entre Antíoco III contra Ptolomeo V Epífanes (203-195). El cambio de política egipcia (Ptolomeo) a la Seléucida traerá serias consecuencias para Palestina y la religión judía. En el 169 a.C., al regreso de su fallida campaña contra Egipto (170), Antioco IV despojó la ciudad de Jerusalén (2Mac.5:11s.) y profanó el templo, provocando la reacción del sector conservador. Dándose inicio a la llamada revolución macabea. El movimiento de resistencia capitaneado por Judas Macabeo (el martillo) logra triunfar en el 164 a.C., reconquistando Jerusalén y el templo. Realizándose la fiesta de purificación (Janukká) (Cf. 1Mac.4:36-59; 2Mac.10:1-8). Como consecuencia de la victoria, la familia de Judas Macabeo se va constituyendo en un gobierno, llamados de “Hasmoneos”, debido a Simeón el Hasmoneo, bisabuelo de Judas. Jonatán, hermano, se hizo nombrar sumo sacerdote (160-142 a.C.) y, su hermano Simón (143-134) se hizo nombrar Etnarca. Sus sucesores continúan hasta la época de los Romanos. Como reacción a un gobierno atípico, fuera de la Casa de David y fuera del Sacerdocio, los judíos conservadores se agrupan en sectas. Los Jasidim (leales) que en un principio apoyaban a la familia hasmonea, terminan por convertirse en sus opositores. Este grupo dio origen a dos grupos conocidos en el N,T., los Fariseos y los Esenios. Otro grupo identificado como Sadoquitas o Saduceos, herederos de la antigua tradición sacerdotal eran los representantes de la teocracia. Mientras los Esenios representan y cultivaban las tradiciones apocalípticas; los Fariseos representan la Ley, la espiritualidad tradicional. Los Saduceos constituyen la aristocracia sacerdotal en el gobierno subordinados al poder de turno.

III.1.- Aspectos Históricos de la Sucesión del Imperio Griego, el Helenismo presente en la cultural local. Mientras las culturas semitas (Asirios, babilonios, Persas) se expandieron. En su afán de conquista, desde el Este hacia el Oeste. La época helenista marcó un proceso inverso de conquista imperial. Según J. S. Croatto: “Ahora se da un movimiento inverso, de una conquista militar y cultural indoeuropea en dirección Oeste-Este… Las conquistas de Alejandro Magno, sin embargo, cubrieron áreas tan grandes como Siria-Palestina, Egipto, Mesopotamia, Irán y hasta la India.”40 Con la influencia helénica se da un cambio en la cosmovisión del pueblo judío y semita en general. Lo militar y lo político invade todos los campos de la vida, lenguaje y pensamiento. Se adopta como lengua oficial el Griego Coiné o común, el que forma la base para el surgimiento de una nueva ideología. En el plano económico social se fortaleció el sistema esclavista, el que alcanzará su perfección con los romanos. El helenismo produce una inculturación al revés, el conquistado adopta la cultura del conquistador. Pero también surgen grupos de protesta que luchan por preservar sus culturas locales. Según Croatto “el primer libro de los Macabeos registra admirablemente el alcance de la helenización de Palestina (1:10-15.41-64), pero también la resistencia (armada) en defensa de las propias costumbres de los judíos. El nacimiento de la apocalíptica, por su parte, tiene que ver con una actitud de liberación del yugo imperial, al proyectarse al futuro el reino ideal que subsistirá a la realidad hostil y opresiva del presente.”41 Tan solo 13 años logró reinar en su imperio Alejandro Magno (333-326 a.C.), a su muerte su imperio se divide entre sus cuatro generales, llamados como los diadocos: Macedonia y Grecia quedó en manos de Casandro, quien fue sucedido por Demetrio. Tracia y parte de Asia Menor (Anatolía) quedó en manos de Lisímaco. Siria y Mesopotamia quedó en manos de Seleuco, quien fundó Antioquia, en la desembocadura del Orontes, ciudad que será muy significativa en la historia del cristianismo. Egipto más el mediterráneo oriental y Palestina y fenicia quedaron en manos de Ptolomeo I Soler (323-285 a.C.).

III.2.- CRONOLOGÍA DEL PERIODO HELENISTICO
Los Lágidas de Egipto Los Seléucidas de Asia

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José Severino CROATTO, Las Culturas del Antiguo Próximo Oriente, EDUCAB-ISEDET, Buenos Aires, p.253. Idem., Ibidem.

1. PERÍODO LÁGIDA (323-198 a.C.)

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Facultad Evangélica de Teología (C.T.E.Ch), Curso Contexto Bíblico II, profesor Jaime Alarcón V. 323: muerte de Alejandro de Babilonia Ptolomeo I Soler (323-285) 300: Fundación de Antioquia Ptolomeo II Filadelfo (285-246) Traducción de los Setenta (LXX) en Alejandría 276-273: Guerra entre Lágidas y Seléucidas Antíoco I Soler (280-261) Antíoco II Teos (261-246) Ptolomeo III Evergetes (246-221) Ptolomeo I Filopator (221-205) 217: Victoria lágida sobre Antíoco III en Rafia. Ptolomeo V Epífanes (205-180) 202: Conquista de Palestina por Antíoco III 201: Reacción lágida con Scopas 200: Victoria de Antíoco III sobre Scopas en Panión Fin de la dominación lágida sobre Palestina Antíoco III el Grande (223-187) Seléuco II Kalínikos(246-226) Seléuco I Nicanor (312-280)

EL segundo siglo trajo para el judaísmo extraordinaria turbulencia y agitación. Antíoco III, rey de Siria (223-187 a.C.), hacía ya un largo tiempo que anhelaba el dominio de Judá, logró despojar a los egipcios del territorio judío. Mientras los ptolomeus sufrieron una pérdida seria de poder, los seléucidas, antes de rayar un nuevo siglo, llegaran a la cúspide de su fuerza. En una batalla realizada en el 198 a.C., Antíoco infligió tal derrota a los egipcios, que estos tuvieron que cambiar de dirección y entregar a Palestina al dominio de sus adversarios. Los judíos habían reconocido a tiempo que la suerte se había inclinado al lado de Siria. Por eso habían tomado partido por los seléucidas, evitando de esta manera que si convirtiesen en víctimas de represalias por parte de los ganadores. Muy por el contrario, los judíos fueron ricamente indemnizados por los daños padecidos en virtud de su cooperación en la guerra y fueron premiados por su lealtad mediante concesión de una serie de privilegios. Les fueron garantizados subsidios estatales para la buena operación del culto, siendo respetadas las esclusividades del mismo. En los primeros años de la soberanía de los Seléucidas las relaciones entre la comunidad cultual de Jerusalén y los nuevos señores se desarrollaron en una atmósfera fuertemente amistosa. Pero Antíoco III cometió el error de no tomar en cuenta la amenaza de los romanos que ya se venía delineando en el horizonte. Sus ambiciones por la expansión del dominio y los éxitos militares del gran rey contrariaban los intereses romanos. Fuera de eso, Antíoco III había hecho un pacto con Aníbal de Cártago, siendo por esto enemigo de Roma. Cuando Antíoco extendió la mano para tomar posesión de Asia Menor, los romanos se le opusieron y lo vencieron, en el 189 a.C, condenándole a pagar una suma astronómica a título de indemnización pagadera en abonos durante doce años. Fue bloqueada, por consiguiente, la política de expansión de los seléucidas. Las finanzas del estado estaban arruinadas, y es a partir del año de 189 a.C. que se inicia la decadencia del reino seléucida, cuyos reflejos se hicieron sentir fuertemente en Judá. Atormentado por crisis internas y exteriormente desafiado por los romanos, Siria antes fuerte, pasó por una situación angustiante. Antíoco III fue asesinado en el 187 a.C., cuándo confiscaba los tesoros de los santuarios del su país con el propósito de poder pagar las deudas con Roma. Su hijo Seleuco IV consiguió mantenerse en el poder por sólo 12 años. En el 175 a.C. igualmente sufrió una muerte violenta. En lugar de él Antíoco IV se revistió de los emblemas reales, usurpando el trono e ignorando al heredero legítimo que vivía en Roma como rehén. Este nuevo rey, bajo cuyo régimen las cosas inicialmente parecían estabilizarse, provocó un serio conflicto con la comunidad de Jerusalén, como consecuencia se irá a derramar una gran cantidad de sangre, desencadenándose la rebelión de los macabeos y que desembocará en el reinado de la familia de los asmoneos. Antíoco IV (175-164 a.C.) Siguió la línea de la política ambiciosa de su padre Antíoco III. Tres factores son responsables de la opresión brutal de la comunidad judía en estos años de la historia de Israel: 44

2. PERÍODO SELÉUCIDA (200-175 a.C.) 197: Decreto de Antíoco III sobre el estatuto de Jerusalén 189-188: Derrota de Antíoco III en Magnesia frente a Escisión; su hijo Antíoco rehén en Roma. Seléuco IV Folopátor (187-175) Captura de los tesoros del templo por Heliodoro, por orden de Seleuco IV. Ptolomeo VI Filométor (180-145) 175: asesinato de Seléuco IV por Heliodoro Antíoco IV Epífanes (175-164)

III.3.- Los judíos en la dependencia de Siria (Seleucidas) y la Lucha de los Macabeos (193-142 a.C.)42

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Gottfried BRAKEMEIER. O Mondo Contemporâneo do Novo Testamento. Serie Exégesis. Volumen 5, Fascículo 1, Comisión de Publicaciones Facultad de Teología Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil, São Leopoldo, R.S. – Brasil, 1984, pp. 30-38. (Mecanografiado, circulación restringida). Traducción nuestra.

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a) Antíoco estaba fuertemente inmerso en el espíritu helenístico. Consecuentemente lo escandalizaba una comunidad que conservaba las viejas tradiciones y no se abría a las influencias del modernismo. Era natural, pues, que el rey se abocara en favor de la helenización de Judá. En esta empresa no escatimó en esfuerzos. Lógicamente, Antíoco persiguió con esto también un objetivo político: Él quería uniformar su reino para como esto garantizarle una mayor cohesión interna. Para alcanzar sus metas políticas Antíoco necesitaba un reino unido. En Jerusalén un cierto Onías ocupaba la posición de sumo-sacerdote, un hombre criado en las tradiciones del país y que no venía al encuentro de los deseos del rey. Cuando un hombre de nombre Josué le prometió al rey medidas de helenización y una alta suma de dinero a cambio del cargo de sumo-sacerdote, Antíoco no sintió escrúpulos. Interfirió removiendo del cargo a Onias y revistió de la más alta dignidad de pontífice al mencionado Josué, quien en señal de sus simpatías por el helenismo cambió su nombre para Jasón. Este construyó en Jerusalén, a los pies del templo, un gimnasio donde los jóvenes desnudos practicaban deportes y cultivaban las artes académicas, todo esto un escándalo a los ojos de los judíos. Jasón, sin embargo, no permaneció por mucho tiempo en su posición, de hecho no porque tuviese que ceder a la presión de sus compatriotas tradicionalistas, sino porque otro, de nombre Menelao, quien le ofreció el pago a Antioco aún mayor que el de Jasón. En el 171 a.C, esto debe dar espacio a Menelao quien continuó promoviendo la helenización. El cargo de sumo-sacerdote se había convertido en objeto de comercialización. La situación humillante fomentó el espíritu de rebelión entre los seguidores y toda nueva provocación atizaba aun más el fuego que en cierto momento iría a poner en llamas a toda Judá. b) EL segundo factor que contribuyó a la opresión violenta de los judíos consiste en las guerras desafortunadas de Antíoco IV. El rey no desistió del deseo de acrecentar su reino para más allá de las fronteras existentes. En el 170 a.C. atacó Egipto, con mucho éxito. Sólo la ciudad de Alejandría no se rindió. Dado que Antíoco no quiso sacrificar a sus ejércitos en vano y visto que había sido informado respecto de los problemas surgidos en Fenicia y en Judá, prefirió regresar más tarde, en otra ocasión, marchar otra vez para Eqito y conquistar, con mayores recursos, la ciudad obstinada. En el 168 a.C. otra vez se puso en camino, pero, cerca de Alejandría, apareció la flota romana, y el legado Pompilio Laeno le dio una carta del Senado de Roma exigiendo la retirada inmediata. Frente a las legiones romanas Antíoco tuvo que retirarse y enterrar sus sueños de señor de Egipto. También este acontecimiento tuvo repercusiones sensibles en Judá. Porque para recobrar el prestigio dañado, Antíoco insistió con vehemencia todavía mayor en la helenización de los judíos que se oponían obstinadamente a someterse al espíritu extranjero. Durante siglos los judíos habían disfrutado de libertad religiosa. Pero ahora comenzaba un tiempo de verdadero martirio. Antíoco instaló una guarnición siria dentro de la ciudad de Jerusalén, en el fuerte designado de Accra, a fin de que fuese una constante espina en la carne del judaísmo. Concomitantemente dio órdenes para 45

derrumbar los muros de la ciudad, siendo los habitantes privados de la posibilidad de una defensa eficiente. Sin embargo, lo que más indignó a todos fueron las medidas de supresión del culto. El rey prohibió la observación del sábado, la realización de los sacrificios, la circuncisión, etc. Él mismo profanó el santuario cuándo en su estadía en la ciudad, entró en el recinto más sagrado. El clímax del atropello, sin embargo, fue alcanzado cuando, en lugar del altar de los holocaustos, fue puesto, en el propio templo, un altar de Zeus Olímpico, a quién los judíos de ahora adelante debería adorar. El libro de Daniel, el más reciente de todos los libros del A.T., llama a este altar de ‘lo abominable de la desolación’ (Dn 9.27; 12.11) término que en el apocalípsis sinóptico de Mc.13, pasó a designar una de las señales para el inicio de los dolores escatológicos. Antioco decretó que la infracción de sus órdenes fuese castigada con la pena de muerte. c) El tercer factor agravante de la situación se representa por el apretón financiero de la corte real. Las aventuras militares de Antíoco IV, costosas y sin éxito, habían agotado las reservas. Los cofres estatales estaban vacíos. En esa emergencia el rey recurrió a la expoliación de los santuarios - entre ellos el santuario de Jerusalén. Él no sólo confiscó el dinero del banco del templo, así como tomó los valiosos instrumentos sagrados. Estos y similares acciones naturalmente hicieron con que la rabia del pueblo judío alcanzara el estado de ebullición. Aunque había entre los judíos muchos colaboradores de los opresores, se formó gradualmente un frente de resistencia, aguardando sólo la chispa que provocara el fuego. Esa chispa fue arrojada por Matatias, no en Jerusalén, pero sí en un ambiente rural dónde la resistencia era especialmente fuerte. Cuando, en la pequeña aldea, en que residían Matatías y su familia, apareció un funcionario del rey, exigiendo ofrendas para los dioses paganos. Matatías no sólo se negó a cumplir la demanda, sino que mató al empleado real y a un compatriota suyo que estaba cumpliendo la orden. Este incidente desencadenó la revuelta abierta. Matatias y sus hijos se refugiaron en el desierto montañoso de Judá, reuniéndose alrededor de sí un grupo de hombres listos para defender por la espada el credo judío.

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Valiente guerrero, Judas gozaba de mucha estima, y por defender la causa legítima del culto judío, poseía las simpatías de los piadosos y entró como héroe en la historia judía. Judas no solamente se limitó a ataques súbitos, ya era suficientemente fuerte como para atacar a los ocupantes sirios en mayor escala. Éstos tenían que tomar providencias. Antíoco IV, por casualidad estaba lejos, combatiendo a los partos. Encargó al jefe militar de la parte occidental del país, Lísias, de sofocar la insurrección. Sin embargo, Judas era un estratega muy experimentado. En las proximidades de Emaús y de Bethzur fueron infligidas dos derrotas a los antagonistas a pesar de la superioridad numérica y del mejor armamento de los mismos. Judas era prácticamente señor de Judá. El culto en Jerusalén fue reestablecido de acuerdo con los ritos antiguos, el altar de Zeus olímpico fue derribado y el templo se consagró de nuevo. Esto pasó en el 165 a.C., y el día de la reinauguración del templo permanece siendo un día festivo de los judíos hasta hoy. Con la restauración del culto los piadosos se sentían satisfechos, pensando que los objetivos de la revuelta habían sido alcanzados. Pero las ambiciones de Judas fueron más allá del status quo. Él pretendía la completa autonomía política de Judá. Por esta razón cerró el cerco alrededor del fuerte Acra, en el que se encontraba una guarnición siria, marchó contra los Filisteos, partió para Galilea con el propósito de motivar a los judíos residentes de allí de transferir su residencia para Judá. Es claro que todo esto, tarde o temprano, provocaría la reacción de los sirios. En el 164 a.C., Antíoco IV muere en el campo de batalla en Pártia y Lísias asume la tutoría el hermano menor Antíoco V (164-162 a.C.), que en la ocasión tenía la edad de solamente diez años. Lísias vuelve con nuevas fuerzas armadas, y Judas sufrió la primera derrota. Lísias estaba listo para conquistar la ciudad de Jerusalén, cuando, para la suerte de Judas y sus compañeros, aparece otro candidato al trono de Siria, obligando a Lísias a retornar inmediatamente. Hizo, para esto, un acuerdo con los judíos, garantizándoles libertad religiosa. A cambio de esa concesión generosa, sin embargo, los judíos fueron obligados a derribar las paredes de Jerusalén, dejando la ciudad indefensa. A pesar del acuerdo alcanzado, la guerra de los macabeos no alcanzó su fin. Por lo tanto, eran responsables, entre otros, las ambiciones impropias de los macabeos. En el 162 a.C., Demétrio I, hijo de Seléuco IV; que había vivido durante largos años como rehén en Roma, tomó posesión del trono de Siria en un súbito golpe. Con cierta razón consideraba él tanto a Antíoco IV como a Antíoco V usurpadores. Demetrio, al asumir el gobierno de Siria, estaba fuertemente interesado en la paz. A la demanda de algunos judíos, simpatizantes del Helenismo, revistió a un hombre de nombre Alcimo de la dignidad de sumo-sacerdote y confirmó expresamente la concesión de la libertad religiosa hecha por Lísias. Pero, incluso aún así, las cosas continuaron conflictivas, era debido a las aspiraciones políticas de Judas Macabeo. A pesar de que los piadosos no apoyaron más los planes de Judas, este continuó la lucha y provocó, aunque débil por la pérdida de simpatías de muchos, una fuerte reacción de Demetrio. 46

Inicialmente este puñado de valientes se limitó a la guerrilla, haciendo rápidas incursiones con el propósito de destruir los santuarios paganos, erigidos en gran número por todas partes, y de castigar a los judíos que habían cedido a la presión estatal. Cuando, en el año de 166 a.C., Matatías se murió, su hijo (el tercero) de nombre Judas asumió el mando. Este Judas recibió el sobrenombre de ‘macabeo’ (= martillo), razón por la cual la revuelta empezada por Matatías se volvió conocida como la guerra de los macabeos.

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El sumo-sacerdote Alcimo había pedido la ayuda a los sirios, a lo que Demetrio envió al general Nicanor, con un fuerte contingente de tropas en su ayuda. Pero una vez más Judas salió victorioso. En una gran batalla, en el 161 a.C., Nicanor perdió la Victoria y la vida. Un año después, sin embargo, después de que Demetrio hubo movilizado un ejército más grande, Judas sufrió la derrota fatal, aunque había buscado el contacto con los propios romanos. El guerrero murió la muerte de héroe, y los sirios dominaron la situación completamente. El comando sobre el resto de las tropas de los macabeos fue asumido por el hermano menor de Judas que era Jonatán. Este tuvo que retirarse nuevamente para el desierto y, de momento, conformarse con la guerrilla. Jonatán y sus hombres no habrían tenido la oportunidad contra los enemigos sirios, sino hubiese actuado entre bastidores otra potencia que paralizó la fuerza de los seléucidas. Roma no toleraba un reino fuerte en el oriente. Por eso aprovechó la rivalidad entre las líneas reales de Siria, y de los descendientes de Antioco IV y de los de Seléuco IV, apoyando siembre al que no estaba en el poder. Así los romanos crearon un clima de permanente tensión en Siria. Por consiguiente, los seléucidas estaban demasiado débiles y ocupados con sus propios problemas para que pudieran proceder a expurgar de Judá a los elementos rebeldes. Jonatán era un experimentado político, aprovechando a su vez para su beneficio las riñas familiares de la corte siria. Para alcanzar la benevolencia de Jonatán, las familias en litigio compitieron en ofrecerle privilégios y regalos. De esa manera, Jonatán, en el 152 a.C., consiguió su nominación para el cargo de sumosacerdote. Era él premio ofrecido por el apoyo que dio al rival de Demétrio I y que consiguió cuando éste logró imponerse. De hecho, también Egipto colaboró con todos aquellos que combatieran el poder instituido en Siria, contribuyendo aun más a la desestabilización del mismo. Sin embargo, el período de la dirección de Jonatán señala un cambio acentuado en la lucha por la libertad de los judíos. Jonatán no solamente se entendía como general y jefe militar. Se entendía también como político interfiriendo en el juego de las intrigas y buscando de esta forma su ventaja. Los asmoneos (es este el nombre de la familia de Matatías) no tenían tan sólo en mente la libertad religiosa de su pueblo solamente, ellos hicieron una política familiar, persiguieron sus propios objetivos con la intención de alcanzar la autonomía política del país, liderado y encabezado por los miembros de la familia, respectivamente de la dinastía del asmoneos. La habilidad política de Jonatán hizo que recibiese por parte de los poderosos que lo cortejaron la soberanía sobre algunas provincias. En los años de la administración de Jonatán el territorio de Judá experimentó una considerable ampliación. El éxito político de la casa de los asmoneos perduró incluso, cuando en el 143 a.C. Jonatán fue depuesto y Simón, otro hijo más de Matatías, asumió el liderazgo (143-134 a.C.). Logró la exención de los impuestos para su provincia, lanzando así la fundación para una verdadera autonomía política, sellándola más tarde con la investidura de la dignidad real. Por consiguiente, las conquistas de los hijos de Matatías se distribuyen así: 47

a) Judas conquista la libertad religiosa de los judíos en el 162 a.C. b) Jonatán consigue la posición de sumo-sacerdote en el 152 a.C. c) Simón obtiene el privilegio de la exención de los impuestos en el 142 a.C. A pesar de continuar la dependencia judía de las potencias fuertes, como los romanos e incluso los sirios, la lucha por la libertad de los judíos había hecho grandes progresos. Esto era naturalmente posible, sólo porque los romanos preferían varios reinos débiles a un reino fuerte en el oriente. Ya a partir del siglo II a.C. los romanos son el factor político decisivo en todo el oriente.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Cuáles fueron los símbolos helenistas, construidos en Jerusalén que ofendieron a la fe judía? 2.- ¿En qué región de Palestina irrumpió la Guerra de los Macabeos? 3.- Describa las características bélicas iniciadas por la familia de Matatías. 4.- ¿Cómo era impartido el cargo de Sumo-Sacerdote en la época de los Seleucidas? 5.- ¿Qué función cumplió la fe en la Guerra de los Macabeos?

III.4.- LA REVOLUCIÓN DE LOS ASMONEOS.43 Guiados por un sacerdote llamado Matatías, de la pequeña población de Modiím, y provistos de armas forjadas por herreros de las aldeas montañosas, los judíos se rebelaron en el año 167 a.C. contra el reino seléucida. La revuelta fue causada, al principio, por los decretos contra la práctica del judaísmo y, posteriormente, por la aspiración a la independencia nacional. En un comienzo, los rebeldes emprendieron una guerra de guerrillas y la jefatura pasó de Matatías a sus hijos, entre los cuales se destacó Iehudá, conocido como el Macabeo. En 163 a.C. los seléucidas revocaron su política de persecución religiosa y se llegó a un acuerdo. Este fue violado, empero, por un nuevo gobierno seléucida y, después de varios combates desesperados y de intensas perfidias políticas, Judá logró su independencia en 142 a.C., bajo el mando de Simeón, uno de los hijos de Matatías. Esta familia, conocida como los Asmoneos, asumió el liderazgo religioso temporal del pueblo; Simeón fue nombrado etnarca (gobernador civil), sumo sacerdote y comandante en jefe del ejército en una gran asamblea realizada en Jerusalén, en el año 140 a.C. Posteriormente, la familia adquirió prerrogativas reales. Se pactó una serie de alianzas con Roma, la creciente potencia mundial, y Juan Hircano, hijo de Simeón, se convirtió en rey de una Judá independiente y mucho mas
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Artículo virtual consultado el 23 de Septiembre del 2007, encontrado en: http://www.barmitzva.com.ar/ Historia/15.htm

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vasta. Un estado vecino - Idumea o Edom - fue anexado y su población se convirtió al judaísmo. Estos nuevos pobladores se tornaron pronto en una parte inseparable de la nación judía y sus clases superiores comenzaron a ocupar importantes posiciones en el reino asmoneo, hecho que iría a producir importantes consecuencias en el futuro. Juan Hircano dirigió también notables operaciones militares en Transjordania y abrió el camino para la conquista de Galilea, la región septentrional de Eretz Israel. Esta política expansionista fue proseguida por sus sucesores, y en particular por Alejandro Janeo (103-76 a.C.), bajo cuyo reinado fueron capturadas todas las ciudades extranjeras del país.

fervor religioso y nacional, pero ya en una etapa temprana se hizo evidente que sus seguidores no sustentaban concepciones idénticas. Un ejemplo lo constituyen los jasideos, que sostuvieron los valores judíos tradicionales; ellos tenían muy poco en común con la aristocracia sacerdotal que se incorporó a la dinastía asmonea. En los días de Juan Hircano se abrió una brecha entre los fariseos, sucesores del grupo de jasídeos, y los asmoneos; esta brecha iba a ser ensanchada considerablemente durante el reinado de su hijo.

Fariseos y Saduceos (Siglo 1 a.C.) El partido jasideo de los albores de la revuelta asmonea se convirtió con el tiempo en el grupo conocido con el nombre de fariseos. Esta denominación, que en hebreo significa separatistas, obedece presumiblemente a su insistencia en mantener el purismo del ritual. Los fariseos dieron impulso al estudio y comprensión de la Torá, ofreciendo una amplia gama de interpretaciones para los textos de las Escrituras. Sus enseñanzas se desarrollaron en la Mishná y el Talmud, que constituyen la base del judaísmo rabínico. Asimismo, insistieron acerca de la importancia religiosa del estudio y negaron que el conocimiento fuese prerrogativa del sacerdocio. La composición de sus propios adherentes no era en modo alguno homogénea, y tendieron a popularizar la religión judía y a disminuir la exclusive importancia del culto en el Templo. Puestos ante esos objetivos encontraron opositores, los del partido de los saduceos, cuyo nombre parece derivarse del de Zadok, un alto sacerdote de los tiempos bíblicos. Este grupo en su mayor parte formado por sacerdotes y aristócratas, insistió en la exclusiva centralidad del Templo y objetó la interpretación extensiva de la Biblia practicada por los fariseos. Los saduceos rechazaban las creencias de los fariseos en fuerzas sobrenaturales, argumentando que éstas no tienen base en la ley mosaica. Asimismo negaban la doctrina de la resurrección del cuerpo y la inmortalidad del alma. Existían numerosos detalles legales referentes al ritual, respecto a los cuales ambas partes diferían. Los saduceos fueron mucho menos populares por su actitud; el que controlaran el Templo y representasen a la religión institucionalizada, convirtió a los fariseos en revolucionarios. Los fariseos no se limitaron a emitir opiniones o a actuar en la esfera religiosa; también criticaron a la dinastía por desempeñar alternativamente las funciones de la reyecía y el alto sacerdocio, sosteniendo que las últimas debían estar en otras manos. Además, el que los Asmoneos no pertenecieran a la línea genealógica de David afectaba el reconocimiento que les fue dado como reyes. Las conquistas asmoneas borraron la influencia política del helenismo del territorio de Eretz Israel. En un principio la dinastía asmonea nació por la amalgama del 48 Durante el reinado de Alejandro Janeo, la mayor parte de los fariseos abandonó el país a raíz de la persecución desatada por la realeza. Con todo, los mayores esfuerzos de

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los fariseos se concentraron en la vida religiosa del pueblo, y sus posiciones y doctrinas en este terreno se convirtieron en las bases del judaísmo a través de las edades. Durante este período surgieron varias sectas, entre ellas la de los esenios; todas fueron aislacionistas en su concepción, apartándose de la corriente dominante en la vida judía. Ninguna sobrevivió. El Fin de la Independencia (Siglo 1 a.C.) La viuda de Alejandro Janeo, Salomé Alejandra, reinó durante nueve años (76-67 a.C.) con su hijo mayor Hircano como Sumo Sacerdote y su hijo menor, Aristóbulo, como comandante en jefe del ejército. Durante su reinado les fue encomendada a los fariseos, encabezados por Simeón ben Shetaj, hermano de la soberana, la dirección del Estado. Después de la muerte de la reina estalló una guerra civil entre sus dos hijos. Como consecuencia de esta lucha los romanos ocuparon Judá en 63 a.C., y Pompeyo, su comandante, asumió facultades para decidir en el problema de la reyecía. De esta manera comenzó la decadencia de la independiente Judá asmonea, ocaso que se prolongó por 80 años. A todos los efectos y propósitos Judá se convirtió entonces en una provincia romana. Luego de la victoria de Julio Cesar sobre Pompeyo, en 48 a.C., Hircano y su más alto asesor, Antípater (de origen idumeo), fueron a lo del Cesar, quien tomo varias decisiones en favor de Hircano, confirmándolo como Sumo Sacerdote y gobernador civil. Antípater, por su parte, concentró en sus manos un gran poder y sus hijos ocuparon posiciones de influencia en el gobierno, especialmente Herodes, designado gobernador de Galilea. Después de un período ulterior de guerra civil, durante el cual un hijo de Aristóbulo conquistó el trono por un breve tiempo, con la ayuda de los partos, Herodes es proclamado rey de Judá por los romanos. Aún cuando su territorio fue ensanchado por las autoridades sucesivas, Herodes fue, no obstante su título real el gobernador de una provincia romana. En este carácter sirvió como ejecutor fiel de la política de los conquistadores y no intentó en ningún momento seguir un curso independiente. Herodes no era amado por los judíos, aún cuando casó con Miriam, de la dinastía asmonea, para obtener la legitimación de su reinado. Con el fin de demostrar su lealtad al judaísmo decidió reconstruir el templo y erigir un magnífico edificio que ocuparía el lugar del sencillamente levantado en tiempos de Esdras.

Cerca de 11.000 personas fueron empleadas durante 9 años en llevar a cabo el proyecto. Fue una persona de suspicacia patológica, incluso con respecto a sus propios hijos, y asesinó a algunos de ellos, alegando que conspiraban contra él. Se atribuye a Octavio el decir que hubiera preferido ser un cerdo de Herodes antes que su hijo, porque el primero tendría probabilidad de sobrevivir. Se consagró a la construcción de nuevas ciudades y también extendió y reconstruyó el Templo. Su reinado fue conmovido por esporádicos levantamientos populares que sofocó con mano dura; al recordar su reciente independencia, los judíos no podían aceptar su nueva situación, y menos bajo el gobierno de un rey a quien no aceptaban realmente como uno de los suyos.

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UNIDAD Nº IV: EL REINADO DE LOS ASMONEOS [142-63 a.C.]
Objetivos de la Unidad: Distinguir la situación política y religiosa para Judá bajo un régimen de autónomía religiosa-política. Apreciar la ambición humana reñida con la fe y destino de un pueblo. Conocer el aspecto político y social originado en la época Helenista. Evaluar las influencias políticas sobre Palestina. Apreciar los cambios religiosos originados en la comunidad cultual.

1. El Sumo-sacerdocio de Simón (142-134).44 Aunque Simón, así como Jonatán, ocuparon la posición de sumo-sacerdote, ni su hijo y sucesor, se hubieron condecorado oficialmente con el título de rey, ellos eran prácticamente señores absolutos de Judá. Simón no entendió que su función era exclusivamente religiosa. Monedas que mandó a acuñar traen como inscripción: Simón, gran sumo-sacerdote, general y guía de los judíos. En Simón, se fundieron las funciones religiosas y las funciones seculares. Para esto el reino del asmoneos empieza de verdad con la figura de Simón. Los sirios habían derrotado a Jonatán. En una gran batalla él fue vencido, tomado prisionero tomado y poco después sufrió la tortura. Pero esta manifestación de poder por parte de los sirios era simplemente el arder rápido de un fuego débil. Involucrado en los problemas de la sucesión en el trono, los sirios no estaban en condiciones de dominar a Judá. Hasta ser asesinado en el 134 a.C., Simón no fue molestado por los ejércitos sirios, razón por la cual su "reinado" es elogiado por la paz y por la calma entonces reinantes en el país. La impotencia de los sirios se debe entre otras cosas al hecho que Simón logró expulsar a la guarnición siria del fuerte de Acra y eliminar esta manera el último vestigio de la ocupación extranjera. También en la política externa Simón fue un hombre de éxito. La ampliación de la provincia de Judá fue concretada, dándose continuidad, de esta manera, a la política de su antecesor Jonatán. Sin embargo, el dominio de los asmoneos encontró, al lado del apoyo, también la oposición fuerte en el pueblo. Le faltaba a la familia de Matatías la legitimación sacral.
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Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- ¿Cuáles fueron los grupos de surgieron como consecuencia de la Guerra de los Macabeos? 2.- ¿Cómo se orientaba ‘ideológicamente’ el grupo de los Fariseos? 3.- ¿Qué significado tiene el nombre ‘Jasidim’?

Gottfried BRAKEMEIER. O Mondo Contemporâneo do Novo Testamento. Serie Exégesis. Volumen 5, Fascículo 1, Comisión de Publicaciones Facultad de Teología Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil, São Leopoldo, R.S. – Brasil, 1984, pp.38-47. (Mecanografiado, circulación restringida). Traducción nuestra.

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Sus miembros no eran ni descendientes de Zadoc ni pertenecían a la dinastía de David. Además de esto los piadosos se indignaban debido a las ambiciones por el poder político y secular de los asmoneos. Para ellos era suficiente haber conseguido la libertad religiosa, y no simpatizaban con la idea de un reino judío políticamente fuerte. Dios eliminaría a los antagonistas de Israel, sin ningún activismo humano. Es lo que hizo que el liderazgo de los asmoneos se viera por ciertos grupos con una buena dosis de escepticismo. Por lo que todo indica, ocurrió en esta época el éxodo de un grupo de piadosos y celosos de la ley para el desierto de Judá, en protesta contra el sacerdocio supuestamente corrupto de Jerusalén para, con el propósito de vivir a los márgenes del Mar Muerto una vida solitaria y dedicada a la pureza cultual y a la observación de la ley. Es el origen de la comunidad de Qumram que se hizo famosa por ser descubierta su biblioteca, oculta en cuevas de difícil acceso, hace tan sólo una décadas. Igualmente importante es la oposición, respectivamente la indiferencia con respecto a los nuevos jefes de Judá, lo que caracteriza la situación del Judaísmo incluso en tiempos del NT. El reino que surge en Israel debido a la irrupción de los asmoneos jamás tuvo las simpatías del pueblo judío.

Helenismo. Aquí hay una razón más para el hecho de que el reinado de los asmoneos sea considerado como algo impuesto, más que nacido y creado orgánicamente en el seno del Judaísmo. Todo esto hizo que el referido reino quedara en un episodio sin una importancia fundamental. El fin de este reino no tuvo mayores consecuencias para Israel, aunque el pueblo judío disfrutara relativamente, en estos años, de una amplia libertad política. 2. Juan Hircano (134-104 a.C.). En el 134 a.C. Simón y dos de sus hijos fueron asesinados por el propio yerno del sumo-sacerdote quien quiso ponerse a prueba frene al pueblo judío. Sin embargo, el esfuerzo se estropeó, por la consiguiente intervención en el pueblo de otro hijo de Simón que escapó ileso del ataque, este fue proclamado sumo-sacerdote. Se llamó Juan Hircano. Este, durante 30 años gobernará los destinos de Israel. Conviene apuntar que ni Simón ni Juan Hircano (él entró en la historia como Hircano I) se atribuyeron a sí mismos el título de rey. Y a pesar de que, ellos se comportaron como soberanos. El poder estaba en sus manos, y cuando el sucesor de Juan Hircano finalmente hizo uso del título de "rey", solamente se apropió de las consecuencias implícitas en la línea de la conducta de sus predecesores. También Juan Hircano, comandando las tropas mercenarias, dilató la esfera del dominio judío. Además, por última vez los sirios, en el inicio del gobierno de Juan Hircano, intentaron frenar la política expansiva y emancipadora de los judíos. Antíoco VII de Siria quiso renovar la antigua supremacía en Judá y hubiese tenido éxito, si las circunstancias hubieran sido más favorables. Por lo que todo indica, los romanos vetaron la conquista de Jerusalén, de modo que, aunque la ciudad ya estuviera cercada, Antioco tuvo que resolver el asunto por los medios de la diplomacia. Se conformó con que los judíos pagaron una alta suma por los territorios conquistados (reconociendo así la supremacía judía por sobre los mismos a partir de aquel momento) y entonces se retiró. Amenazado por los partos en el oriente, obstruido por las tropas romanas en el occidente y debilitado por las constantes crisis interiores, los sirios no interfirieron más en los asuntos de Judá. Esto, sin embargo, muestra una vez más que la reconquista de la autonomía política de los judíos era, en último caso, debido y posibilitada por el crecimiento del imperio romano y su influencia en la marcha de los eventos. Después de esta última amenaza de parte de los sirios, Juan Hircano estaba libre para gobernar autónomamente. Merece ser mencionado que emprendió guerra únicamente contra Idumea, el antiguo territorio edomita, incorporándolo a Judá. Además, condujo a sus tropas en un ataque contra el santuario Samaritano en el monte Garizim, destruyéndolo completamente. Esto ocurrió en el año 128 a.C. después atacó a los Samaritanos una segunda vez, destruyéndoles su capital (107 a.C.). Estas 51

Este reino era algo diferente del reino de David y de sus sucesores. No correspondía a las promesas de los profetas. Estaba demasiado enredado en el juego de intrigas de la política internacional, teniendo por estas razones un significado relativamente modesto para la vida religiosa del Judaísmo. Además de esto, no se debe olvidar que, en estos siglos, el reino fatalmente tenía que hacer un pacto con el

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monstruosidades naturalmente hicieron crecer aún más el abismo ya insuperable entre Samaritanos y judíos. Como guerrero Juan Hircano tuvo un éxito extraordinario. En otro sentido, sin embargo, este representante de los asmoneos tuvo menos resultados. Continuó bajo su gobierno el proceso de distanciamiento de los grupos piadosos (en hebreo chassidim) de los cuales se originaron los fariseos, criticaron la política de los asmoneos basada en la violencia. El principio de estos grupos era la observancia de la ley, la pureza de las tradiciones y la legitimidad del culto a Dios. Juan Hircano inicialmente buscó el apoyo de los piadosos, pero fue él quién definitivamente selló la ruptura entre los asmoneos y los fariseos. Josefo nos transmite una historia curiosa; Juan Hircano, preguntando a los fariseos con respeto a la crítica que tendría su persona, oyó muchos halagos hasta que uno de los fariseos exigió la abdicación de Juan Hircano con el argumento siguiente: La madre de Juan Hircano habría sido prisionera de los sirios en tiempos de Antíoco IV. Entonces nadie podía estar seguro que ella no sufrió ninguna violación, entonces no se podría excluir, por consiguiente, la posibilidad que el sumo-sacerdote del pueblo judía fuera un bastardo. Y ya la eventualidad de un sumosacerdote bastardo sería intolerable, Juan Hircano debería renunciar al cargo y dejarlo a otro. Es claro que el supremo pontífice reaccionara furioso a esta grosería, y de ahora en adelante buscó el acercamiento a los saduceos, una casta de sacerdotes aristocráticos que se había constituido en un grupo para la defensa de sus derechos y de sus privilegios. Ya que ellos eran partido de cuño fuertemente político, existía cierta afinidad entre las aspiraciones de los asmoneos y de los saduceos. Sin embargo, el acercamiento a los saduceos hizo que los asmoneos perdieran en los piadosos a uno de los más importantes eslabones entre el pueblo. En este sentido es necesario decir que el gobierno de Juan Hircano no se coronó de éxito. 3. Los reyes de la casa de los asmoneos (104-63 a.C.) La degeneración de los descendientes de los bravos macabeos se evidencia en los sucesores de Juan Hircano de una manera aterradora. Este había determinado que después de su muerte su hijo Aristóbulo heredara la posición de sumo-sacerdote, mientras que su esposa debería asumir el gobierno político del país. Aristóbulo, sin embargo, no se interesó en el testamento de su padre y, después que este murió en el 104 a.C., ordenó encarcelar a tres de sus hermanos por temer la competencia de los mismos e hizo morir a su madre bajo condiciones inhumanas. Otro hermano, en el que inicialmente confiaba, igualmente fue liquidado bajo las sospechas de deslealtad. La fascinación del poder eliminó cualquier escrúpulo moral y era la causa de los crímenes viles de Aristobulo, del matricidio y del fratricidio. Por lo que todo indica, Aristóbulo I se atribuyó a sí mismo el título de rey, haciendo oficial un estado que ya estaba en vigencia desde hace un largo tiempo. Le gustaba alardear de la pompa real, y se comportó como un tirano oriental y tenía una gran 52

simpatía por el Helenismo. Claro que esto, acrecentado por el hecho de su brutalidad, no fue bien visto a los ojos de la población piadosa. Esta, hastiada, le quitó el apoyo. Aristobulo I murió súbitamente, después de sólo un año de reinado, en el 103 a.C. En la opinión de algunos de sus contemporáneos él murió debido a los remordimientos sentidos por el asesinato de sus parientes. Pero esto difícilmente corresponde la verdad. De cualquier manera, Aristóbulo I es una figura hostil en la dinastía del asmoneos. Sin embargo, hizo algo que históricamente sería de gran importancia. Dando continuidad a las campañas militares de sus predecesores, Aristóbulo I conquistó Galilea y promovió el judaísmo en aquella región. Galilea estaba principalmente poblada por los itureos que no pertenecían a la comunidad judía. Aristóbulo forzó a la población a someterse a la circuncisión, implantó por la coerción la observancia de la ley y adjuntó el territorio a su propio reino. Es conocido que Galilea es la región de la principal actividad de Jesús. Esto no habría sido posible sin la obra de Aristóbulo I. Desde la conquista por los Asirios en el 722 a.C. Galilea estaba perdida para los judíos. A partir año 103 a.C., sin embargo, ella está nuevamente unida a Judá. A través de la inmigración de judíos en Galilea, a través de la actuación de los fariseos en esta región y a través de los pulsos que partieron de las sinagogas, la judaización era considerable al punto que Galilea, en el tiempo de Jesús, formó el baluarte del movimiento de los zelotes, es decir de la resistencia a los romanos. Después de la muerte prematura de Aristóbulo I, su viuda liberó a los hermanos aún presos por Aristóbulo, se casó con el mayor de ellos y le ayudó así a alcanzar la dignidad real. Se llamaba el Alejandro Jonatán, pero empezó a denominarse Alejandro Janeu (103-76 a.C.). Entre los reyes de la casa del asmoneos es, sin duda alguna, el personaje más importante, aunque la atrocidad también sea su característica. De los dos hermanos, liberados juntamente con él, uno fue asesinado por órdenes suyas, y el otro escapó de la misma suerte únicamente por ser un hombre completamente apolítico. Alejandro Janeu estaba constantemente envuelto en guerras, y su biografía se asemeja a un romance de aventuras. Sus enemigos o también sus aliados eran los egipcios, los sirios, además de la nueva fuerza en el oriente que eran los nabateos, pueblo residente en el sudeste de Palestina. A pesar de Alejandro Janeu haber sufrido algunas graves derrotas, la suerte y su habilidad estratégica siempre nuevamente lo favorecían. Sus éxitos, sin embargo, fueron posibles únicamente debido al período de debilidad por el que pasaba Roma en aquellos años, incapaz de interferir en los eventos políticos del Oriente Medio. En el juego arriesgado entre los nabateos, los sirios y los egipcios, Alejandro consiguió mantenerse a pesar de algunos reveses sufridos. Tuvo que afirmarse incluso frente a una oposición interna muy fuerte que eran los fariseos. Éstos se dedicaban solamente a promover una anti-propaganda ideológica, ellos empezaron a aliarse con los antagonistas del rey. Esto era algo nuevo en la historia de Israel, como es el caso de grupos del pueblo se levantaran contra el régimen y ejercieran un papel político activo.

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Por otro lado, sin embargo, Alejandro conquistó también las simpatías, debido a sus éxitos en la ‘política exterior’. Logró restituir el reino en las antiguas dimensiones davídicas, incluso - logró incorporar algunas regiones que no fueron dominadas por David. No obstante, a pesar de las simpatías de algunos, su dominio se basó en los métodos de terror. En la venganza el rey era sumamente cruel. Nosotros estamos informados que, en cierta ocasión, mandó crucificar a 800 de sus antagonistas, mientras él, junto con su harén, se deleitaban en un banquete en patio de su palacio, mandando incluso matar a las mujeres y los hijos de los crucificamos frente a los ojos de los mismos. Además, fue esta la primera vez que había sido aplicada en Palestina la tortura de la crucifixión, causando en todo los testigos un gran pavor. Esto hizo que Alejandro perdiera aún más base en el pueblo y oscureció su imagen en la historia. Después de su muerte, su esposa que ya había sido viuda de Aristóbulo I, se convirtió en reina. Una mujer sucedió a Alejandro Janeu en el trono. Esta era Salomé Alejandra (76-67 a.C.) se desenvolvió en su tarea con sabiduría y prudencia. Debido a que como mujer no podía ejercer las funciones de sumo-sacerdote, instituyó a su hijo en este cargo, Hircano II. Alejandro Janeu, cuando estaba agonizando, había aconsejado a su esposa en el sentido de buscar la conciliación con el partido de los fariseos. Es lo que ella intentó hacer. Naturalmente, este procedimiento provocó nuevas tensiones. Porque, cuando los fariseos recibieron asiento, voz y voto en el sanedrín, los saduceos que hasta entonces habían dominado, se sentían perjudicados, lo que no dejó de ser aprovechado por otro hijo de la reina que después vendría a ser Aristóbulo II. Él conspiró con los saduceos contra la propia madre, con poco éxito. Sin embargo, Alejandra evitó en la medida de lo posible que las llamas de la oposición encontraron alimento. Ella quería paz. Por eso también no desencadenó nuevas guerras. El período del reinado de Alejandra es muy elogiado por los historiadores. Fueron nueve años de paz, de bien-estar y de prosperidad. En rigor, Hircano II debería de haber sucedido a su madre en el trono. Pero el ya mencionado Aristóbulo exigió la herencia. Legó al punto de una confrontación militar entre ambos hermanos. Pero no se trabó un combate. Porque cuando estaba en evidencia la superioridad de las tropas de Aristóbulo, los soldados de Hircano desertaron y se pasaron al lado del adversario. Hircano no tenía otra alternativa a no ser entregar el sumo-sacerdocio y la realeza a Aristóbulo. La lucha se habría acabado, si otro hermano no hubiera tomado la ventaja en beneficio de su propio carrera. Es Antipatro, el padre de Herodes, el Grande. Era hijo de un hombre del mismo nombre que había ejercido las funciones de gobernador de Idumea (antiguo territorio de los Edomitas) en el tiempo del reinado de Alejandro Janeu. Para las ambiciones políticas de Antipatro, Hircano II eran un gran instrumento. Tejió relaciones con el rey de los nabateos, de nombre Aretas, y consiguió del mismo la promesa de apoyo activo en el intento de reintronizar a Hircano II. Juntamente con las tropas nabateas, Antípatro e Hircano aparecerán frente a las puertas de Jerusalén y cerrarán el cerco alrededor de la ciudad. 53

Aristóbulo estaba en situación difícil, sin embargo antes de que la ciudad pudiera ser conquistada, apareció en la escena aquel poder que de ahora en adelante determinaría el curso de la historia en Palestina - los romanos. En el año de 63 a.C., el general Pompeyo conquistó todo el Oriente Medio para Roma, se fue el reino débil de los seléucidas en Siria y bastó tan un gesto amenazador para que los nabateos salieron de Jerusalén. La disputa entre los dos hermanos, sin embargo, continuaba viva, y correspondía ahora a Pompeyo la función de árbitro. Tanto Hircano así como también Aristóbulo sabían que, sin el consentimiento de Pompeyo, jamás podrían alcanzar sus objetivos. Para esto, ambos se dirigieron al general, llevando carísimos regalos con la intención de ganarse la benevolencia del comandante romano. Sin embargo, también los fariseos le enviaron una comitiva Pompeyo, pidiéndole que liberara al pueblo judío del dominio de los asmoneos. Puede ser deducido luego, cuán débiles fueron los bases de los asmoneos en el pueblo. Cuando la decisión de Pompeyo se hizo demorar, Aristóbulo cometió un serio error. Para defender sus supuestos derechos eventualmente por la fuerza de las armas, él regresó a Jerusalén y tomó medidas preventivas en contra de un ataque romano. Pompeyo, desconfiando, pospuso la ofensiva para los nabateos e hizo marchar sus tropas hacia Jerusalén. A la primera imprudencia Aristóbulo agregó una segunda al aventurarse a proponerle resistencia a Pompeyo. Sólo en vista del potencial de guerra reunido alrededor de la ciudad de Jerusalén, Aristóbulo dio la causa por perdida. Fue al campamento de Pompeyo y le prometió rendición. Sin embargo, cuando delegados romanos no recibieron permiso para entrar en la ciudad, Pompeyo, furioso, ordenó el ataque. Los habitantes de la ciudad, luego, abrieron las puertas, mientras sólo un manojo de hombres valientes probaron resistencia inútil en el fuerte del templo. Después de que un sitio de tres meses, los soldados de Pompeyo consiguieron abrir una brecha en los muros y ocupar el distrito del templo. Hubo matanza terrible entre los defensores, y el mismo Pompeyo profanó el santuario inspeccionándolo personalmente, como pagano que era, penetrando hasta el recinto más sagrado. En la ventaja, sin embargo, él perdonó a los judíos. El templo no fue expoliado, y los judíos recibieron órdenes de inmediatamente reiniciar el culto. El resultado de todo esto fue que el reino de los asmoneos estaba firmemente en las manos de los romanos. Aristóbulo y sus hijos fueron llevados presos a Roma, debiendo vivir como rehenes en el exilio. Hircano fue instituido como sumo-sacerdote, pero en virtud y como consecuencia de la reestructuración política de Oriente Medio por Pompeyo le sobraron tan sólo restos de poder de antaño. Hircano II fue un sumo-sacerdote por la gracia de los romanos, y la administración política, mayormente, ya no estuvo más en sus manos. A pesar de que Hircano II continuara como líder del país, la intervención de Pompeyo en el 63 a.C. significaba la liquidación del reino de los asmoneos. Él no se recobró más. Uno de las razones para esto ciertamente debería ser buscada en el hecho de

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Hircano tener a su lado a un hombre ambicioso, el ya mencionado Antípatro que, en un futuro muy próximo, jugaría un papel sumamente importante.

Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- Describa las características principales del gobierno del sumo-Sacerdote Simón. 2.- Describa las características principales del gobierno del sumo-Sacerdote Juan Hircano. 3.- Describa las gestiones y episodios originados por Aristóbulo I. 4.- Describa las características principales del gobierno de Salomé Alejandra. 5.- Describa cómo llegaron los Romanos a tomar control sobre la región de Judá.

UNIDAD Nº V: LOS ROMANOS COMO SEÑORES DE PALESTINA (63 a.C. - 135 d.D.)45
Objetivos de la Unidad: Conocer los cambios políticos ocurridos con la intervención del Imperio Romano. Apreciar como las autoridades judías tuvieron que sobrevivir en medio de un nuevo imperio. Distinguir los cambios sociales y urbanísticos realizado por los Romanos en Palestina.

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Introducción. El reinado de Herodes no sobrevivió a su muerte, acaecida en el año 4 a.C. Los romanos no confirieron a sus hijos el título real y, después de algunos años, Judá fue regida por gobernadores o procuradores romanos, los nombres con que fueron conocidos. De esta suerte, también la aparente independencia desapareció. Los procuradores variaron en su actitud hacia la población judía, pero casi todos ellos favorecieron a los no judíos o a la población helenizada. Fue en este período, en el año 30 d.C. cuando Jesús fue crucificado por los romanos, muy probablemente porque asumió el título de rey de los judíos. En el año 66, a.C., estalló la gran revolución: las autoridades del Templo se negaron a ofrendar sacrificios por el bienestar del pueblo romano y su emperador. La guarnición romana de Jerusalén fue destruida y derrotada una fuerza romana enviada desde Siria. Se estableció un gobierno provisional que reunió bajo su autoridad a toda la población judía, pero un gran ejército bajo las órdenes de Vespasiano fue enviado para reprimir la rebelión. Puesta bajo la jefatura de su hijo Tito, Jerusalén fue sitiada y asolada en el año 70 y arrasado el Templo. El ayuno del noveno día del mes de Av (Tishá be-Av) ha sido observado desde entonces como el aniversario de este hecho, que coincide con la fecha de la destrucción del Primer Templo. Las enseñanzas y actividades de los fariseos y sus predecesores
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ayudaron a preservar la continuidad de la vida judía; por ello la catástrofe no marcó el fin de la religión o del pueblo judío. El centro de las actividades religiosas fue transferido de Jerusalén a Yavne y se introdujeron ajustes en la práctica religiosa, adaptándola a la inexistencia del Templo. Se encendieron revueltas antirromanas, especialmente en los años 115 a 117 d.C., que culminaron con la guerra de Bar Cojba. Esta contienda fue provocada por una decisión del emperador romano Adriano que pretendía levantar una colonia romana sobre las ruinas de Jerusalén y contó con el apoyo del más famoso de los doctos de esa época, Rabí Akiva. La guerra de Bar Cojba se prolongó por espacio de tres años y puso a dura prueba los recursos militares del Imperio Romano. Cuando finalizó la lucha, tras la conquista de Betar y la dispersión de los últimos focos rebeldes en las cavernas del desierto de Judea, la población judía fue muerta, sometida a esclavitud o desarraigada. Jerusalén y sus alrededores se poblaron con no judíos y sólo la Galilea quedó como un bastión del judaísmo. Adriano les prohibió la práctica de su religión. Muchos abandonaron el país y millares fueron vendidos como esclavos en el exterior. Como resultado del desastre de Bar Cojba, las comunidades judías de la diáspora se reforzaron, especialmente en Babilonia. El reino Hasmoneo se fue formando por la anexación de diversos territorios, hasta llegar finalmente a tener un tamaño casi igual que durante los reinados de David y Salomón. 1. La gestión de Hircano II. Cuando Roma extendió la mano para tomar posesión de Oriente Medio, la vida política en Palestina sufrió incisivas transformaciones. Ya hicimos algunas observaciones al respecto. Pero es necesario dirigir la atención de modo muy especial, a aquella reestructuración política de Palestina, hecha por Pompeyo. En esencia, ella continuó en vigencia en el tiempo del N.T. Pompeyo transformó Siria-Palestina en provincia romana bajo el liderazgo de un gobernador que vivió en Antioquia o en Damasco. La provincia fue subdividida en distritos con administración propia. Pompeyo fue experto no sólo como estratega militar, sino que también como político. Usó de máxima prudencia en la organización de la nueva provincia. La competencia de Hircano II estaba limitada a las áreas de: Galilea, Perea y Judá. Por consiguiente, Samaria quedó excluida de la esfera administrativa de Judá, formando Galilea un enclave sin conexión geográfica con Judá. Pompeyo procedió así, porque las poblaciones de estas regiones eran realmente admitidas como miembros judíos de la comunidad cultual. Al norte de Perea, una federación de diez ciudades fue 55

transformada en distrito propio, llamadas Decápolis, mencionada tres veces en el N.T. (Mt 4.25; Mc. 5.20; 7.31). Probablemente algunas ciudades localizadas en la costa del Mar Mediterráneo fueron separadas de Judá, de modo que el reino de los asmoneos permaneció simplemente con el torso mutilado. Las referidas ciudades fueron casi exclusivamente ciudades helenísticas. Algunas de ellas habían sido destruidas por estas razones por los judíos. Pompeyo, sin embargo, promovió enérgicamente su reconstitución. En el tiempo del N.T., el territorio propiamente judío estaba rodeado por ciudades, en las cuales reinaba el espíritu helenísticos tan extraño para los judíos celosos de sus tradiciones. La rivalidad entre Hircano II y Aristóbulo II tuvo, incluso, un episodio desagradable. Porque Aristóbulo y sus dos hijos Antígono y Alejandro lograron escapar de la prisión en Roma. La situación en Palestina les pareció favorable, debido a que muchos estaban descontentos con el régimen de Hircano II. Para esto, cuando apareció Alejandro y, un poco más tarde, el propio Aristóbulo en Palestina, el apoyo que encontraron fue considerable. En contra del poder de Roma nada podrían hacer, todavía. El procónsul de la provincia, llamado Gabínio, siempre tuvo control de la situación. Arestó nuevamente a Aristóbulo y Antígono, y los envió de vuelta para Roma. También Alejandro sufrió sus derrotas, de manera que Hircano II pudo permanecer tranquilo en Jerusalén. Y, sin embargo, lo que reactivó la pelea entre los hermanos fue la lucha entre Pompeyo y Julio César por el poder absoluto en Roma. Estos dos políticos que, en el año 60 a.C., habían formado un triumvirato con Graso (recientemente fallecido), rompieron las relaciones en el 49 a.C. Pompeyo era el señor del oriente, y Cesar en el occidente. Con el fin de deteriorar la posición de Pompeyo en Siria-Palestina, César liberó a Aristóbulo y Antígono, enviándoles a su tierra natal con la esperanza de que allá causaran disturbios. Pero Aristóbulo no tuvo suerte. Fue envenenado por partidarios de Pompeyo. Su hijo Alejandro fue decapitado. Quedaba aún Antígono, y éste, en una ocasión oportuna, se convertiría en un personaje activo una vez más. Julio Cesar salió victorioso de la lucha por el poder. En el 48 a.C. tuvo lugar la batalla decisiva entre los dos rivales, a través del cual César llegó a dominar. No tardó que Pompeyo fuese asesinado en Egipto. La victoria de César dejó a Hircano II y Antípatro en una situación delicada, debido a que habían sido partidarios de Pompeyo. Pero Antípatro era un hábil político. Mientras que César permanecía en Egipto, le envió tropas auxiliares, un gesto que sería ricamente recompensado. En el 47 a.C. César pasó por Judá, ocasión en que recompensó a sus dos nuevos aliados abundantemente. Hircano fue confirmado en su posición de sumo-sacerdote en la calidad hereditaria. Le fue otorgado, además de esto, el título de tetrarca. Quién, sin embargo, más tomó ventajas fue Antípatro que recibió la nacionalidad romana y fue instituido como procurador de Judá. Esto, sin embargo, significaba que de ahora en adelante había otra autoridad al lado del sumo-sacerdote, de la cuál vendría a nacer el reinado de Herodes.

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También César, se mostró generoso con toda la comunidad. Concedió a la comunidad de Jerusalén una serie de privilegios: La ciudad de Jope fue otra vez integrada a Judá; el sanedrín recibió un poder jurídico propio; los judíos recibieron el permiso, de otra vez, fortificar Jerusalén. Más aún: Para el culto judío le concedida y garantizada una libertad absoluta. Esto no sólo en la propia Palestina, sino en todo el imperio romano, en todas las sinagogas dispersas por el mismo. De esta manera la religión judía comenzó a disfrutar de la protección del imperio. Poseía la aprobación oficial y era considerada "religio licita". Ciertamente los decretos de Cesar habían inaugurado un período de paz, sin nuevos trastornos. Antípatro hizo participar a sus dos hijos, Fasael y Herodes, en el poder. Fasael estaba asignado a la administración de Judá y Peréa, Herodes en Galilea. Este último, sin embargo, provocó desagravios por desatender el poder judicial del sanedrín. Logró afirmar su posición de tal manera que el sanedrín comenzó a temer a su poder. Llamado por el sanedrín para rendir cuentas, Herodes apareció con guardas armados, de manera que nadie se atrevió a reprenderlo. No obstante, Herodes quería vengarse por lo que interpretó como una osadía injuriosa, y fue sólo con una gran esfuerzo de su padre y de su hermano quienes le convencieron de desistir al propósito de empezar una guerra en Judá. Este episodio es muy elucidativo, revelando algo del carácter de aquél que más tarde sería rey en toda la Palestina. En el 44 a.C., César fue asesinado en Roma, significando para todo el imperio un fuerte disturbio sentido hasta en los últimos rincones del mismo. Los asesinos se refugiaron en la parte oriental del imperio y uno de ellos, Cásio Longino, se convirtió en gobernador de la provincia de Siria. Antipatro hizo de todo para conquistar los favores del nuevo señor. Para esto, en una forma muy brutal, promovió la recolección de los impuestos para pagarle al jefe romano. Le costó la vida, entretanto. Disgustados con la explotación, el pueblo retribuyó con odio mortífero. En el 43 a.C. Antipatro fue víctima de un atentado, muriendo envenenado. Sólo que el asesinato no trajo ningún cambio. La posición de los hijos de Antípatro ya era tan fuerte que pudieron dar continuidad a la obra de su padre sin alguna restricción. Ademáis, el poder de Casio sostuvo a los dos. También el intento de Antígono, hijo de Aristobulo II, juzgando oportuno el momento para reconquistar el poder, fracasó. Él fue vencido por Herodes. El estatus quo en Palestina se mantuvo. Los asesinos de César, sin embargo, no consiguieron disfrutar del poder por mucho tiempo. Ya en el año del 42 a.C. fueron vencidos por las tropas reunidas por Antonio y Octaviano. Esto también significó un peligro para Hircano y los hijos de Antípatro, porque, por la fuerza de las circunstancias, habían simpatizado con los asesinos. Herodes, sin embargo, dio ahora la primera demostración de su habilidad diplomática. Pidió una audiencia para hablar con Antonio y logró ganarse su simpatía. Esto, a pesar, de que Antonio fue visitado y solicitado, por una comitiva judía, de alejar del poder a los hijos de Antípatro. Cuando, finalmente, Hircano II habló en favor de 56

Fasael y Herodes. Antonio confirmó el estatus quo. Así los hijos de Antípatro superaron esta crisis. Al poco tiempo, sin embargo, vino una crisis peor, el hijo sobreviviente de Aristobulo II, hizo su último intento de ponerse a la cabeza de Palestina, este intento fue para los hijos de Antípatro altamente peligroso. Antígono se había aliado con los partos, y estos, en el año 40 a.C., emprendieron un violento ataque a las posiciones de Roma en el Oriente Medio. Antonio se encontraba en compañía de Cleopatra, la famosa reina de Egipto y estaba involucrado en temas de liderazgo en la propia Roma, de modo que estaba impedido de reaccionar rápidamente. Los partos conquistaron no solamente Siria, sino también Palestina. Hircano II y Fasael fueron arrestados. Mientras éste se suicidó en la prisión, Hircano II fue entregado a su sobrino Antígono que le cortó las orejas. Como una persona mutilada, Hircano de ahora en adelante estaría incapacitado para ejercitar las funciones de sumo-sacerdote. Llegará a término, de esta manera, el sumo-sacerdocio de Hircano II. En su lugar, los partos instituirán a Antígono como sumo-sacerdote y como rey en Palestina. Por tres años (del 40 al 37 a.C.), pues, este había alcanzado los objetivos por tanto tiempo perseguidos. Una vez más uno de los asmoneos reunía en su persona la dignidad sacerdotal y real en Israel. Pero el reinado de Antigono fue simplemente un episodio. Pues estaba claro que Antígono tenía condiciones de mantenerse sólo mientras los romanos estuvieran impedidos de reaccionar. Un rey instituido por los partos era de antemano inaceptable para Roma. Hircano, además, fue deportado por los partos a Babilonia. Fasael estaba muerto. Quien continuaba invicto, era Herodes, y él sería en el futuro el personaje principal.

2. El reino de Herodes. Cuando la avalancha de los partos invadió Palestina; Herodes hizo lo que su juicio le ordenó: Llevó a su familia al fuerte de Masada, en la rivera del Mar Muerto, buscó ayuda en los nabateos, y, cuando esta le fue negada, huyó para Roma. Allá llegó, aún en el año de 40 a.C., después de un viaje lleno de aventuras. Tanto para el Senado, como para los dos jefes más influyentes, Antonio y Octaviano, él era bien-venido como instrumento efectivo de combate para los partos y al usurpador Antígono. Sin mayores ceremonias, Herodes logró su designación como rey de Palestina. Los romanos poseían en Herodes un óptimo contra-peso frente a Antígono, y éste se vio en la inminencia de lograr sus sueños. Tenía a los romanos de su lado. Mientras tanto, sin embargo, el astuto hijo de Antípatro era un rey sin reino. Este aun debería ser conquistado. También ahora los ejércitos romanos eran el factor decisivo, aunque la reconquista del poder fue tarea ardua debido al apoyo que Antígono, como

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descendiente legítimo de los Asmoneos, había alcanzado en el pueblo judío. Comparado con Herodes, Antígono parecía el mal menor. Pero ya en el 39 a.C. Herodes conquista, siempre con la ayuda romana, la ciudad de Jope, poniendo su pie en Palestina. Además le fue posible liberar a sa familia, cercada por las tropas en el mencionado fuerte de Masada. Pero el ritmo de la reconquista fue lento, principalmente porque los romanos estaban ocupados con el rechazo de los partos. Sólo en el 37 a.C. la ciudad de Jerusalén pudo ser tomada, pudiendo Herodes asumir el gobierno. Antígono fue llevado por los romanos á Antioquia, donde, por petición de Herodes, fue crucificado y decapitado. También los colaboradores y partidarios de Antígono fueron alcanzados por la venganza terrible del rey. Con uñas y dientes Herodes, de ahora adelante, defenderá su realeza, utilizando del terror inédito en el interior y, de su pericia calculadora en el exterior. A este Herodes el N.T. se refiere en el relato de Navidad. Tanto Juan Bautista como Jesús nacieron en los últimos años de vida de este rey. El episodio de la matanza de los inocentes en Belén corresponde bien al carácter brutal de este soberano. En Herodes estaba incrustado un profundo complejo de inferioridad combinado por un gran pánico a los descendientes de los asmoneos. Su padre y su abuelo eran de Idumea, proviniendo de una familia originalmente no perteneciente a la comunidad judía. El hecho de que sus antepasados hayan adoptado el credo judío, no impidió que Herodes fuese considerado por muchos como siendo apenas un semi-judío. Procuró alcanzar la legitimidad a los ojos de sus súbditos, casándose con Mariana, sobrina de Antígono, hija de Alejandro, hermano de este. En el inicio de su reinado, realmente, los descendientes de los asmoneos continuaron en posiciones de influencia. Herodes había concordado que su cuñado, llamado Aristóbulo, igualmente un miembro de la casa de los asmoneos, fuese revestido de la dignidad de sumo-sacerdote. Por no ser de la familia sacerdotal, el mismo Herodes estaba impedido de ejercer este cargo. Pero los celos no le dieron paz, aun más debido a que su suegra mantenía relaciones amistosas con la poderosa Cleopatra de Egipto. Por estas razones, Herodes trató de a poco ir eliminando a los miembros asmoneos sobrevivientes. Aristóbulo fue asesinado en el baño, evidentemente por sus órdenes. Cuando Antonio y Cleopatra habían perdido influencias y vida, Herodes se vio en condiciones de reaccionar contra su suegra. Pero no sólo esta sufrió la tortura. También Mariana y los dos hijos del matrimonio con ella fueron muertos, después de haber sido confirmadas sus sospechas en contra de ella por intrigar a la corte. Es una historia escrita en letras de sangre. Al ver amenazado su trono, Herodes no consideró lazos familiares ni sintió ningún tipo de escrúpulos. Lo defendió a cualquier precio. Sí, el período del 37 al 27 a.C. puede ser caracterizado como estar determinado por el anhelo del rey por asegurar el poder, no tan raro para le época, a través de medidas horripilantes. La gran crisis le ocurrió a Herodes, cuándo rompió su amistad entre Antonio y Octaviano. Palestina había formado parte de la esfera de influencia de Antonio quién, por 57

mucho tiempo, residió en la ciudad de Alejandría en la compañía de Cleopatra. Herodes tuvo suficiente cuidado de saber que él tenía que subordinarse incondicionalmente a las órdenes de Antonio, aun éste lo tratara con desdén, como vasallo inferior. Cuando, por ejemplo, Antonio le donó a Cleopatra algunas ciudades pertenecientes al reino de Herodes, este, aunque enojado, obedeció y se sometió. Mostrando la total dependencia en que Herodes se encontraba. Ya que Cleopatra era enemiga de Herodes, este tenía que usar de máxima cautela para conservar su propiedad y mantenerse en el lugar que ocupaba. El hecho de que Herodes haya sido súbdito obediente de Antonio, podría haber tenido consecuencias fatales en virtud de la derrota que éste sufrió por parte de Octaviano. En el año de 31 a.C. los dos ejércitos se confrontaron, dejando victorioso a Octaviano en el combate. Antonio y su amante Cleopatra prefirieron el suicidio a la prisión. El romance que vivieron había hecho que perdieron el sentido por la realidad. Por esto no había sido difícil de profetizar la Victoria de Octaviano. Éste ahora era el jefe absoluto del imperio. Y por no entregar en Roma el mando sobre las legiones, acumuló así una en serie de cargos en su persona, él cada vez más se tornaba un soberano todopoderoso. En el año 28 a.C., el Senado de Roma le otorgó el título de Augusto (= el sublime). Y ya que él, como hijo adoptivo de César era también portador de este gran personaje de la historia, pasó a llamarse César Augusto. Hasta el año 14 d.C. determinó los destinos del imperio romano e inauguró una época de paz y de prosperidad. A la victoria de Octaviano, además, Augusto, dejó a Herodes en una situación delicada. Pero también esta vez el zorro encontró una salida del callejón. Se entrevistó personalmente con Octaviano, admitiéndole abiertamente de haber estado al lado de Antonio, y en un gesto teatral depositó su corona a los pies de Octaviano como si quisiera demostrar su indignidad. Fue un éxito completo. Octaviano levantó la corona y la puso otra vez en la cabeza de Herodes. Además, Octaviano no estaba muy interesado en alterar la situación política profundamente en el oriente. Él quería la paz y por esto aprobó el estatus quo debido a que no habían imperativos urgentes para modificarlos. Herodes había salvado su reino. Y no sólo esto: Le fueron devueltas las ciudades que él tuvo que ceder a Cleopatra. Samaria ya en el 40 a.C. le había sido ofrecida a él, por la ocasión de su reciente designación como rey, puesto por el debía pagar un cierto tributo. Ahora, sin embargo, fueron aumentados a su reino otras regiones del margen izquierdo de Jordán con la excepción de Decápolis y otras. Esto demuestra el alto grado de confianza alcanzado por Herodes frente a Octaviano. Esto hizo que Herodes gobernara un territorio casi idéntico, en extensión, al reino de David. La historia le concedió a Herodes el atributo de el Magno (el Grande). Si es justo o no - esto naturalmente puede ser cuestionado. El hecho es que la imagen de este rey oscila, dependiendo de la perspectiva del observador. Por un lado, su personalidad presenta características abominables. Jamás este rey fue amado por los judíos y por el

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pueblo. Para esto contribuirán no sólo el terror y la brutalidad con que persiguió a sus posibles rivales, sino también su maculada descendencia, su dependencia de los romanos, sus simpatías por la cultura helenista, el pesado fardo de impuestos que recaudaba. Herodes jamás alcanzó el objetivo de ser un rey para el pueblo, aunque no interfirió el culto y aunque si vivió como un judío observante. Por otro lado, sin embargo, hay también méritos para registrar, especialmente en el sector de la reconstrucción de ciudades. A Herodes le gustaban las obras representativas y por eso se empeñó embellecer las ciudades de su reino con obras de arte al estilo helenístico. Para ilustrar esta hipótesis, simplemente algunos ejemplos: La antigua ciudad de Samaria fue beneficiada con la construcción de una gran avenida, de un templo para Augusto y ella fue designado, en el honor al emperador, de Sebaste (traducción griega de Augusto). Herodes fundó en la costa una ciudad nueva. Con el auxilio de diques fue construido un puerto, y fue implementado un balneario, un gimnasio y un teatro, recibiendo esta ciudad, también en señal de devoción a Augusto, el nombre de Cesaréa. Más tarde esta ciudad será la sede de los procuradores romanos en Judá. Sin embargo, la actividad constructora de Herodes estaba documentada de manera más acentuada en Jerusalén. El templo fue magníficamente reformado, ampliado y ornamentado. Aquí está la razón del entusiasmo de los discípulos de Jesús por las construcciones (Mc 13.1 ss). Este templo, reformado por Herodes y ciertamente similar o aun superior en lujos al templo construido por Salomón, fue realmente una preciosidad, una razón de orgullo de los judíos en la época. Algunos restos de este templo se conservaron hasta hoy, dando testimonio de la impresionante obra de Herodes. El rey construyó, además de esto un palacio grandioso en Jerusalén. El antiguo castillo de Accra fue renovado y llamado de Antioquía. En Jericó el 58

rey levantó otra residencia suya. Son incontables las empresas a las que se involucró. Como fanático por el arte, Herodes también no vaciló en apoyar, con donaciones, la restauración de obras culturales en el exterior, como gimnasios, teatros, hipódromos, etc.

Templo de Herodes el Grande.

Naturalmente, estas cosas le produjeron algunas simpatías, especialmente de parte de las personas helenísticas. Además, a Herodes le gustaba ser aplaudido como benefactor de los judíos en el exterior. De acción, sin la tutoría de este rey la enorme expansión del judaísmo por el mundo de entonces es casi inimaginable, aunque el judaísmo gozaba de su condición de religión oficialmente reconocida por el estado romano. Pero no admite dudas que Herodes posee méritos en lo que dice respecto al judaísmo de la diáspora. Por otro lado, las numerosas construcciones, el lujo de la corte, la proyección internacional de Herodes tuvo que ser pagada. Los altos impuestos explotaron al país, dejando a la población gradualmente más pobre. Es lo que se registra a pesar del período de paz y prosperidad bajo emperador Augusto que se proyectó también en Judá. Comercio floreció. Los turistas (judíos peregrinos de la diáspora) también contribuyeron para que esta parte del imperio romano se volviera más conocida en el

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mundo de entonces. Y, a pesar de esto, la mayor parte del pueblo estaba excluida de los beneficios de la paz romana y del desarrollo económico.

romano, de la entrada del templo. Lógicamente también había amigos entre los súbditos del rey, pero la mayor parte del pueblo guardó distancias y fría reserva. El rey con sus inclinaciones para el helenismo, sus celos, y su procedencia maculada, su explotación económica permaneció como un extraño en medio del pueblo judío. Él muere en el año 4 antes del inicio de nuestra era. 3.- Excurso: La fecha del nacimiento de Jesús. Según Mateos y Lucas (cf. Mt 2.1 y Lc 1.5), Jesús, mas bien habría nacido en los días del rey Herodes, tratándose evidentemente de Herodes el Grande. Debido a que Herodes murió en el 4 a.C., nuestra cronología no es exacta. Cristo probablemente no nació en el año 1, pero sí en el año 5 o 7 u otro antes de esta fecha. Para comprenderlo es necesario saber que la Cristiandad primitiva como todo el mundo antiguo de entonces ignoraba el sistema cronológico moderno. El conteo de los años obedecía a otros criterios. El judaísmo Helenístico contaba los años, a partir de la era de los seleucidas, con el inicio en el 312 a.C. En el imperio romano las fechas fueron señaladas de acuerdo con el año de reinado del emperador respectivo (cf. Lc. 3.1), o entonces se contaban los años a partir de la fundación de Roma en el 753 a.C. Incluso otros sistemas estaban en vigencia. No existía un calendario uniforme. Fue sólo en el año de 526 a.C. que, sobre la base de cálculos hechos por el monje Dionisio el Exiguo de Roma, fue introducido el calendario cristiano, contando los años a partir del nacimiento de Jesús Cristo. Había sido fruto del resultado de los cálculos de éste monje, que el primer año del Señor coincidiera con el año 754 después de la fundación de Roma. Por lo que hoy sabemos, este cálculo no puede ser exacto, porque Herodes no murió en el año 1 o 2 d.C., sino en el año 4 a.C. Sin embargo, no es recomendable corregir nuestra cronología tradicional, aunque no se sepa con absoluta certeza el año del nacimiento del Señor. La confusión sería grande. ¿Cuándo, entonces, nació Jesús? La propia Biblia nos confronta con un enigma que puede ser solucionado a medias.

Fuerte – Palacio “El Herodium”

En los últimos años de su vida aumenta la brutalidad con que Herodes combate contra todo lo que es sospechoso de querer substituirlo en el trono. Fue entonces que mandó ejecutar a los dos hijos que tuvo con Mariana. Debería ser su sucesor el primogénito, cuya madre fue otra, y que ella tuvo el nombre de Antípatro. Una vez que este Antípatro adoptó los aires de un soberano prematuramente, nació la sospecha y el odio en Herodes al punto extremo del padre procesar al hijo para motivos de alta traición y de infligirle torturas. Sino que también es más larga la lista de las atrocidades de este rey. Poco antes de su muerte decretó la ejecución de dos jóvenes fariseos bajo torturas terribles, porque tuvieron el coraje de sacar el águila de oro, emblema del imperio 59

Como base textual tenemos, exclusivamente, los pocos datos del Evangelio de Mateos y de Lucas, y lo qué problematiza el tema es que Lucas relata el nacimiento de Jesús con un censo supuestamente realizado por el gobernador Quirino de Siria. Pues este gobernador de Siria, Quirino, gobernó entre los años 6 al 11 después de iniciar nuestra era. Por consiguiente, su gestión comenzó 10 años después de la muerte de Herodes. El hecho es que Augusto promovió un censo en el todo el imperio, dándose inicio al mismo ya en el año del 27 a.C. en Gália. El hecho es también que tales censos eran sumamente lentos. Pero lo que es realmente incompatible, es la conjugación del reinado de Herodes y el gobierno de Quirino en Siria. Además de esto, Flávio Josefo confirma un censo en Judá en el año en que Arquelao, el hijo de Herodes fue deportado y Judá transformada en provincia romana

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directa, bajo el liderazgo de un procurador. Y esto ocurrió en el año 6 d.C. Existen los que procuran armonizar los datos divergentes y es de admitir que algunas consideraciones parecen razonables: El referido Quirino estaba actuando ya en el oriente como encargado especial del censo a partir del año 12 a.C. Este es un hecho confirmado. ¿Por consiguiente, estaría Lucas equivocado cuándo afirma que Quirino por ocasión del censo era gobernador de Siria? Esto significaría que el censo tuvo inicio mucho antes del año 6 d.C. Es interesante que Tertuliano dice que fue Saturnino el gobernador de Siria (9 al 6 a.C.), por ocasión del nacimiento de Jesús. ¿Es que acaso hubo dos censos? En último análisis deberíamos admitir la falta de un conocimiento exacto. Pero exactamente por esto, es decir por ser el censo, en cuanto a su duración un dato altamente incierto, no podemos aprovecharnos del censo como argumento para negar que el nacimiento de Jesús se dio en los últimos días del rey Herodes. En Galia el censo, debido a la resistencia de la población, duró 40 años. Y ciertamente también en Palestina él no pudo ser realizado en un corto espacio de tiempo, ni simultáneamente en todas partes. El censo tenía como propósito apurar los recursos tributarios del imperio, siendo visto evidentemente con malos ojos por los que debían pagarlos. Además, es interesante que también de otras fuentes sabemos de la necesidad de las personas de desplazarse para ser enlistadas: En caso de poseer tierras en otros lugares era necesario asistir con los títulos de propiedad para tazar el valor de las mismas. Sabemos, por los Evangelios que María y José tuvieron que viajar desde Nazareth para Belén, ¿Acaso ellos tenían alguna propiedad en las proximidades de esta ciudad? Sin embargo, hay demasiadas incógnitas alrededor del tema, ni estamos seguros, si la combinación del nacimiento de Jesús con el censo es razonable. El año exacto del nacimiento de Jesús, lo ignoramos. Lo que consta, con relativa seguridad, es que Jesús nació en los últimos años de vida de Herodes el Grande. 4. Los sucesores de Herodes. El viejo Herodes, varias veces, había alterado su testamento. La última redacción previa a la subdivisión del reino en tres partes, distribuidas entre tres de sus hijos. Con sus diez esposas Herodes tenía una numerosa descendencia. Pero, de los mayores, a tres él había mandado asesinar, uno se retiró de la vida política y algunos todavía eran niños cuando el rey expiró. Los herederos eran: Arquelao que tenía sólo 21 años de edad para la ocasión de la muerte de su padre, Herodes Antipas con 19 años y Felipe con 20 años. Entre estos Arquelao debió heredar el título de rey y poseer Judá y Samaría, Herodes Antipas recibió Galilea y Perea con el título de “tetrarca”, y Felipe, con el mismo título, las partes del reino situadas al norte de Galilea, es decir, Batana, Traconites, etc. El más privilegiado era Arquelao, y claro los otros, sobre todo Herodes Antipas, eran infelices con las disposiciones testamentarias de su padre.

El testamento tuvo que ser ratificado por los romanos, debido a que cada uno de los herederos quería corregir el testamento a su propio favor, todos fueron a Roma para una audiencia con el emperador. Allá también aparece una hermana de Herodes, con el nombre de Salomé, por no haber sido contemplada, se originó una vergonzosa pelea familiar. Herodes Antipas, por ejemplo, protestó contra el testamento argumentando que su padre ya estaba demente al escribirlo. La verdad es que Herodes había pensado hacer a Antipas el heredero universal. Después, sin embargo, había cambiado de idea. César Augusto, sin embargo, confirmó el testamento en su esencia con algunas simples alteraciones. Esto, aunque de Jerusalén una comisión había estado pidiendo que los romanos acabaron con el régimen de los herodianos. Ella no fue oída. Las modificaciones en el testamento fueron las siguientes: Arquelao no recibió el título de rey. Antes de tal honor debía mostrar sus cualidades. De momento se le concedió el título de “etnarca”, lo que significa más o menos "príncipe de los pueblos". Salomé fue indemnizada con algunas ciudades declaradas como propiedades suyas, tales como: Asdod (la antigua ciudad de los Filisteos) y otras más. Del resto entraron en rigor las determinaciones de Herodes. Tenemos razones para suponer que entraron a jugar los intereses romanos, porque el imponente reino de Herodes el Grande dejó de existir. Él fue sustituido por fragmentos, más fáciles de ser dominados por la central de Roma. La muerte de Herodes, sin embargo, no sólo causó luchas en el interior de la familia real. Ella también fue fatal para una revuelta entre el pueblo. Este asociaba sentimientos anti-herodianos con las antipatías contra los romanos. Había algunos que no sólo quisieron la libertad de la soberanía de la odiada familia de Herodes, sino que también de los, no menos odiados, ocupantes extranjeros. Los resentimientos, durante largo tiempo reprimidos, explotaron. En varios lugares, en el año 4 a.C., aparecieron hombres con reivindicaciones mesiánicas, coronándose con la diadema real. El espíritu revolucionario alcanzó tal grado que los romanos se vieron forzados a una sería intervención. De Siria vino, con fuertes tropas, el entonces gobernador Quintílio Varo, el mismo que en el año 9 d.C. sufriría la derrota frente a los germanos. Este sofocó la insurrección cruelmente, insurrección esta que sería un presagio de alerta a la gran guerra de los años 66 al 70 d.C. La revolución surgida en el año 4 a.C. refleja bien la situación política en los tiempos de Jesús. Bajo la superficie, aun cuando se presentara la calma, había mucha agitación y descontento, y la intervención brutal de Varo en el intervalo en que los sucesores de Herodes se encontraron en Roma, hicieron crecer la oposición a los romanos fuertemente. Varo actuó de manera poco cuidadosa. La ciudad de Seforis, en Galilea, situada en las proximidades de Nazaret, fue arrasada. Y, marchando hacia el sur, Varo mandó levantar aproximadamente unas dos mil cruces, en las cuales mandó clavar a los sediciosos. También Jerusalén fue duramente castigada. Pero de esta manera Varo logró reestablecer a penas el orden externo. De ninguna manera logró apaciguar al país. Cuando los sucesores de Herodes regresaron de la capital y tomaron posesión de su herencia, las agitaciones, aunque acalladas, perduraron mucho tiempo. Aquí está la razón 60

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por la cual los romanos usaron una cuidadosa vigilancia, preparados para interferir, en caso que el espíritu de la revolución se manifestara nuevamente. Intentemos, ahora, seguir en particular el desarrollo de las cosas en las tres partes del antiguo reino de Herodes bajo sus nuevos regentes. Los sucesores de Herodes tuvieron suertes muy diversas. Quién más tiempo consiguió mantenerse, fue Herodes Antipas. Es de él que nosotros hablaremos en primer lugar. 5. Herodes Antipas (4 a.C. al 39 d.C.). El N.T. hace varias referencias de él, mientras llamándolo sólo por su primer nombre, Herodes, dándole en algunos casos el título incorrecto de rey. En Mt 14.1; Lc 3.19; 9.7 y Hechos 13.1, sin embargo, encontramos la designación exacta de ‘tretarca’. Esto se dice con razón que tales diferencias en el titulo era demasiado sutil para ser notada por la población. Ella veía naturalmente en Herodes a un rey. Es él el monarca para Juan Bautista y que aparece en la historia de la pasión de Jesús. Galilea y Perea estaban bajo su régimen, cuando Jesús anduvo allá, predicando, enseñando y sanando. A pesar de Herodes Antipas gobernar de manera menos brutal que su padre, la incontinencia es el trazo significativo de su personalidad. Donde fuese recomendado, aparentaba devoción al culto judío, pero dónde las leyes religiosas amenazaban obstruirle los intereses privados, no sentía escrúpulos en ignorarlas. Dos ejemplos lo muestran nítidamente: El caso de Juan Bautista y la fundación de Tiberíades. Antipas estaba casado con la hija del rey de los nabateos, pero la rechazó al apasionarse por Herodiana. Esta, mujer extremadamente ambiciosa, era nieta de Herodes, el Grande, hija de ese Aristóbulo que Herodes había mandado asesinar, y casada con otro hijo de Herodes de igual nombre. Por consiguiente, ella estaba casada con uno de sus tíos, un hombre, de hecho, de pequeña importancia. Debido a los matrimonios interfamiliares es muy difícil de ver con claridad el grado de relación entre los diversos miembros. El padre de Herodiana y Antipas era el mismo, ellos eran semi-hermanos, debido a que Herodiana era sobrina y simultáneamente cuñada de Antipas. Esta mujer pensó alcanzar más gloría al lado de Antipas que como la esposa de su marido insignificante. Cuando Herodes Antipas se casó, Juan Bautista denunció lo denunció abiertamente como un grave delito. Bautizando a los márgenes de Jordán en Perea, Juan pertenecía a los súbditos de Antipas. Criticó a Herodes de haberle quitado la esposa, ilegalmente, a su hermano (el N.T. afirma que Herodiana era esposa de Felipe, pero esto no es correcto). Antipas y Herodiana persiguieron furiosamente al atrevido predicador, lo pusieron en prisión en la fortaleza Maquera donde fue muerto. El episodio demuestra que Herodes Antipas interiormente no se sentía comprometido con la ley judía. El otro episodio viene a confirmar la constatación. Antipas construyó en Galilea una nueva ciudad residencial para su corte. En honor al emperador Tiberio de Roma (14 61

d.C. al 37 d.C.) le dio el nombre de Tiberíades, la ciudad estaba situada a los márgenes del lago de Genezarét. Los judíos ortodoxos sostuvieron que la ciudad se había fundado exactamente en el lugar de un viejo cementerio, siendo por consiguiente aquella área de naturaleza impura. Y realmente, ella estaba exclusivamente habitada por paganos o judíos no observantes. También parece que Jesús nunca visitó esta (magnífica) ciudad. Pero a Herodes Antipas no le importó, ni el rumor en sí mismo, ni con el hecho de que la ciudad era evitada por los judíos. Las primeras décadas del reino de Herodes Antipas fueron relativamente tranquilos. Con cierta habilidad diplomática el ‘tetrarca’ logró mantener el equilibrio entre los intereses divergentes de los diferentes grupos. Era Galilea, en ese momento, una región próspera y por señal la situación económica, en la época de Herodes Antipas, no era de la peor. También él se empeñó en construcciones, no sólo en la ciudad de Tiberíades (o Tibérias), sino también en la ciudad destruida de Séforis y otras. Estas construcciones, sin embargo, también muestran a un Herodes muy amigo del Helenismo. En este aspecto Antipas es imitador de su padre. Además, Tiberíades posteriormente tuvo un desarrollo extraordinario. Los judíos, finalmente, abandonaron el boicot de la ciudad, la que hasta hoy día es una de las más importantes en la región del lago de Genezaret. La desgracia le sobrevino a Antipas en la persona de su nueva esposa Herodiana. La tontería del tetrarca no sólo trajo como fruto el asesinato de Juan Bautista, sino que también lo involucró en una guerra contra el rey de los nabateos. Este, ofendido debido al tratamiento vergonzoso dado por Herodes a su hija, su primera esposa, sólo pensaba en la venganza. Después de cierto tiempo de movilización, Aretas IV, el mencionado rey de los nabateos, atacó a Herodes y lo derrotó al punto que el legado romano en Siria, Vitélio, se sentió obligado a intervenir para salvar la vida del tetrarca. Esto pasó en el 26 d.C. Poco tiempo después, Herodiana mediante su ambición inmoderada provocó la caída definitiva de Antipas. Cuando el emperador Calígula, entronizado en el 37 d.C, otorgó al hermano de Herodiana los emblemas reales y, por herencia, la tetrarquia de Felipe, no dio paz a su marido, animándolo, insistiendo e impulsándolo a intentar conseguir igualmente el tan codiciado título del reí. Como curiosidad transcribimos aquí el respectivo pasaje de Flávio Joséfo (Bell. Jud II,16):
"Caio, apodado Calígula, sucedió a Tibério y después a Agripa (El hermano de Herodiana - observación nuestra) en la libertad, le dio incluso la tetrarquia de Felipe que había muerto y los hizo reí. Herodes, el tetrarca, sintió envidia, al verlo alzado a tan alta posición: Herodiana, su esposa, que todavía lo incitaba aún más por el deseo de también usar una corona, lo hacía concebir tales esperanzas, diciéndole: Que él no había sido elevado a tan grande dignidad solamente por su poca ambición y negligencia que lo habían arrinconado en la casa en lugar de salir a buscar al emperador, porque Agripa, de ciudadano privado que era, se había convertido en rey y por esta razón a él no se le podía negar similar honor, porque él ya era un tetrarca. El príncipe (continúa Josefo) se dejó persuadir por estas palabras y fue a Roma, para donde Agrípa lo siguió tratando de

Facultad Evangélica de Teología (C.T.E.Ch), Curso Contexto Bíblico II, profesor Jaime Alarcón V. impedir esta intención, y el emperador no le concedió lo que él pedía, más aun, le reprochó la osadía y le dio a Agripa su tetrarquia. Después él huyó hacia España con su esposa y allá murió."

En cuanto a la exactitud de la última noticia, de hecho, existen dudas. El mismo Josefo afirma en otra parte que Herodes fue desterrado para la ciudad de León, en Galia, lo que, siendo considerada la situación de Antipas, parece ser lo más probable. De cualquier manera, el matrimonio con Herodiana sólo le trajo al tetrarca desdichas. Ya la derrota frente a Aretas fue considerada por el pueblo como un castigo de Dios por el asesinato de Juan Bautista y, en realidad, el tetrarca habrían hecho bien en no casarse con esta mujer tan deseosa de poder. Así ocurrió que él, después de largo reinado experimentó la amargura de ser vencido en la batalla y de ser se apartado por la fuerza de la posición que había ocupado. 6. Felipe (4 d.C. al 34 d.C.). Sabemos relativamente poco respecto de este príncipe. Su tetrarquia era lindante con la de Antipas, pasando la frontera por el mar de Galilea (el resp. el lago de Genezaret) y siguiendo el curso superior del río Jordán. Cuando Jesús pasó para el otro lado del lago, pasaba por el territorio de Felipe. No había impedimento para pasar, aunque había algunos puestos aduaneros que controlaban el comercio de la frontera. El pasaje de productos estaba sujeto al pago de un tributo. Por la recolección de los mismos estaban a cargo los llamamos así publicanos, frecuentemente mencionados en el Evangelio. Felipe gobernó un territorio casi privado de población propiamente judía - con la excepción quizá del sur, o el área alrededor del lago de Genezaret. Predominaban los habitantes extranjeros que facilitaron a Felipe cultivar sus intereses Hellenisticos. También él se destacó por su amor a la arquitectura y por algunas notables realizaciones en esta área. Fundó una ciudad llamada igualmente de Cesarea (Cesarea de Felipe), cerca de la naciente del río Jordán. Josefo, en las palabras exuberantes, elogia al gobierno de Felipe que, por señal, era una persona moderada, amante de la paz y de la justicia. En los últimos años de su vida estuvo casado con Salomé, hija de Herodiana de su primer matrimonio. Felipe murió sin hijos en el 34 d.C., siendo su tetrarquia anexada por algún tiempo directamente a la provincia de Siria hasta ser otorgada por los mencionados romanos a Agripa.

aplicó el régimen más duro. La situación en esta región alcanzó tal estado de cosas que los gobernados enviaron emisarios a la corte de Augusto con el propósito de exponerle sus quejas. Por lo que todo indica, Arquelao (mencionado en Mt 2.22) realmente era un soberano intolerable, de manera que Augusto se convenció del origen de las quejas. Después de diez años de reinado Arquelao fue convocado a asistir a Roma donde fue acusado y juzgado, desterrándose inmediatamente para Gália. Sus bienes fueron confiscados y su etnarquia fue transformada en provincia propia bajo un procurador romano. Una de las primeras medidas tomadas por los gobernadores romanos fue la realización del ya mencionado censo, porque el tributo debía ser ahora directamente pagado a la autoridad romana. La reorganización del sistema tributario llevó a una fuerte reacción judía en todo el país. Aunque fuesen apenas grupos que imbuidos de un espíritu nacionalista amargados con las medidas romanas, la revolución contaminó a muchos. Así como diez años antes, igualmente ahora las tropas romanas tenían que reprimir las protestas. 8. los procuradores Romanos en Judá entre el 6 al 41 d.C. Augusto siguió el principio de limitar la administración de los procuradores a aproximadamente tres años, evidentemente para impedir que ellos se volvieran demasiado peligrosos. En razón de esto tenemos hasta la muerte de Augusto en el año de 14 d.C. tres procuradores en Judá: a) Coponio (6-9 d.C.); b) Marco Ambíbolo (9-12 d.C.); Anio Rufo (12-15 d.C.). El emperador Tiberio que sucedió a Augusto, adoptó otra política. Reprobó el cambio frecuente de los procuradores, porque, con alguna razón, creía que la explotación de la población, por parte de los procuradores, no sería tal, si los procuradores se quedaran en sus posiciones por un período más largo. Los procuradores vivieron en Cesarea, no en Jerusalén. Naturalmente, e caso que las circunstancias lo exigieran. El procurador se dirigía a la capital, residiendo entonces en el antiguo palacio de Herodes. En Cesarea se encontraba tmbién la sede de la guarnición romana, aunque otras tropas mantenían ocupadas las fortalezas tanto en Jerusalén como en otras partes de la región. En tiempos “normales” los procuradores disponían de un contingente militar de seis destacamentos con un total de 3 mil soldados. El hecho que el cuartel general se encontrara en Cesarea tiene por motivo la consideración a la religión judía. Las banderas y los estandartes romanos, trayendo la imagen del emperador, eran odiados por los judíos como retratos idolátricos. Augusto era suficientemente prudente para evitar provocaciones desnecesarias, determinando por esto que en Jerusalén no fuesen exhibidos los emblemas imperiales. Un destacamento estaba permanentemente estacionada en el fuerte Antonia, de donde controlaban la vida de la ciudad y en especial en el templo. Mientras que, las legiones romanas, por lo tanto, la real fuerza militar romana, estaba concentrada en Siria. 62

7. Arquelao (4 a.c. - 6 d.c.). Era el heredero mayor de Herodes, señor de Judá y de Samaria, y, sin embargo el más incapaz de todos. Alertado por César Augusto en el sentido de gobernar con bondad y de velar por la paz, fue quién no obstante el que procedió más arbitrariamente y quién

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Los procuradores eran no solamente la máxima autoridad fiscal, les correspondía también la más alta función judicial. En realidad el Sanedrín gozaba de una fuerte competencia en asuntos internos judíos. Mas el procurador estaba reservado a ius gladii, es decir, al derecho de condenar a muerte. Naturalmente podía interferir en cualquier asunto administrativo, según juzgase necesario. Cuando Tiberio sucedió a Augusto (en el 14 d.C.), la gestión de los procuradores (como ya lo mencionamos) fue prorrogada. Así Valerio Grato ocupó la procuraduría del 15 al 26 d.C. Al respecto poco notable sabemos. También la investidura de los sumossacerdotes era una de las atribuciones de los procuradores, y parece que Valerio Grato experimentó con varios hombres en este cargo hasta darse por satisfecho con Caifás, un hombre aparentemente dócil y sumiso las autoridades romanas. Por ocasión del proceso de Jesús, este Caifás aun estaba ejerciendo las funciones de sacerdote principal y presidiendo el Sanedrín. Su gestión abarcó los años 18 al 35 d.C. Más importante que Valerio Grato fue para la Cristiandad el sucesor del mismo, Poncio Pilato (26 al 36 d.C.). El juicio de contemporáneos sobre este procurador es poco adulador. Él es acusado de "corrupción, de violencia, de robos, de torturas, de amenazas frecuentes, de asesinatos sin un juicio y de infinita e intolerable crueldad". Para comprenderlo, por lo menos en parte, es necesario saber que él, como procurador había sido nombrado por un hombre de nombre Sejano, prefecto de la guardia imperial en Roma, asignado por Tibério en la nominación de los procuradores. Este Sejano era hostil a los judíos lo que se refleja, también, en Poncio Pilatos. El nomismo (ley) judío era, para este procurador, sólo objeto de desprecio. Juzgó que era vergonzoso para el imperio romano ceder frente a las particularidades judías, y respectivamente hacerles concesiones. Un episodio instructivo lo ilustra: Era habitual que las águilas, emblemas del imperio romano y los retratos del emperador no se exhibieran en Jerusalén, como ya enfatizamos, Pilato quería confrontar a los judíos con hechos consumados. Por eso dio órdenes a sus soldados para llevar los estandartes en noche a Jerusalén. Esta provocación creó un enorme agitación entre el pueblo y una gran multitud se dirigió a Cesarea con el propósito de apelar al procurador para retirar la orden. Pilato, sin embargo, no quería retirarse. Cedió únicamente al notar que todas sus amenazas se malograron. En otra oportunidad, sin embargo, no cedió. Para la construcción de un acueducto, Pilato, confiscó el dinero incluso de las arcas del templo. El pueblo, viendo en esto un empleo inadecuado del dinero del santuario protestaron. Pero Pilato ordenó a sus soldados sacarse las ropas militares y disfrazarse de gente común y corriente del pueblo, estando sin embargo premunidos de masos, bajo sus ropas. A una cierta señal estos soldados disfrazados empezaron a dar golpes para todos lados. Muchos fueron muertos por los golpes de los masos, otros tantos murieron pisoteados por la muchedumbre que huía presa del pánico. Así Poncio Pilato hizo acallar las protestas. Quería demostrar inequívocamente la soberanía romana en Palestina, provocando de esta manera frecuentes choques con los judíos. 63

Le pareció conveniente a Pilato tener cierto cuidado cuando cayó del poder su amigo Sejano en Roma. Diversas veces, por lo que todo indica, se habían llevado quejas de Pilatos a los oídos del emperador. El intento de introducir los retratos de César en Jerusalén había merecido la desaprobación expresada por parte de este. Por esta razón Pilato tenía que ser cauteloso al perder su apoyo más fuerte en Roma. Esta situación parece haber sido aprovechada por los judíos para conseguir la condenación de Jesús. Sea cómo sea, la amenaza se hizo, diciéndole: Si usted suelta a este, no es amigo de César (Jn 19.12) puede llevar a tales suposiciones. Pilato, de cualquier manera tenía que evitar nuevas quejas sobre su persona frente al César. Pero certeza en cuanto a este asunto no existe. El fin de Pilato es característico de su persona. En Samaría un (mesías) impostor (como es llamado por Josefo) había reunido alrededor de sí una gran multitud, prometiéndoles mostrarles en el monte Garizim los vasos sagrados del primer santuario, supuestamente enterrados por el propio Moisés. La aglomeración de las personas que también habían traído sus armas, despertó sospechas en Pilato. Es posible que se haya tratado realmente de la manifestación de un movimiento en Garizim, ahuyentó a la multitud y dio orden de decapitar a los líderes del movimiento. Una comisión de Samaritanos, entonces, fue a buscar al gobernador de Siria, el ya mencionado Vitélio, quién mando a Poncio Pilatos a Roma a fin de allá ser juzgado. Él no volvió como procurador. El historiador Eusébio nos informa que habrían obligado a Pilato al suicidio en la capital. Sin embargo, no hay ninguna confirmación de esta noticia. La imagen de Pilato en la historia oscila fuertemente. En el Judaísmo vino a representar el ejemplo de un anti-semita. La tradición cristiana, en algunas de sus expresiones, está propensa en ver en Pilato una víctima de los judíos, esforzándose por resaltar en Pilato, en rigor, que consideró a Jesús como un inocente. En la Iglesia de Etiopía Pilato hasta logró la honra de un santo. Pero el juicio de este procurador no debe formarse por factores emocionales, apologéticos o polémicos. Pilato era un político, frío y poco escrupuloso, un fanático de la soberanía romana en el mundo de aquella época. Tal vez esta sea la causa por la cual despreció a los dominados. Sin embargo, él difícilmente odió a los judíos por razones raciales. Los judíos resistieron con sus costumbres, sus privilegios obtenidos y su fe al poder de Roma. Por eso Pilato no los perdonó. Que él sea "inocente" de la suerte de Jesús, es improbable y, bajo muchos aspectos, incluso inadmisible. Después de la demisión de Pilato, el gobernador Vitélio había instituido como suplente a un cierto Marcelo (36/37 d.C.) cuya la nominación, sin embargo, faltaba aún por ser confirmada por el emperador. Pero en el 37 d.C. el emperador Tiberio murió, y su sucesor fue Calígula (37-41 d.C.) él envió otro procurador a Judá, de nombre Marulo (37 -41 d.C.). Entretanto ellos habían ocurrido cosas que, una vez más, iría a reunir a toda Palestina bajo el cetro de un rey judío. Este nuevo rey era Agripa I.

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9. El reinado de Agripa I. Herodes Agripa, mencionado en Hech. 12.1ss, era nieto de Herodes el Grande y hermano de Herodiana en cuyas venas todavía corría sangre asmonea debido al hecho que Marina sería su tía-abuela, había llevado una vida liviana y aventurera. Criado en Roma, había frecuentado la escuela con los príncipes de la casa imperial. Pero él era pródigo, y, inmensamente endeudado, apareció cierto día en Palestina. Si allá no hubiese encontrado el apoyo de su hermana y de su cuñado (Herodes Antipas y Herodiana), ciertamente habría sucumbido bajo la carga de sus deudas. A pesar de esto, se llevó mal con su cuñado y se devolvió a Roma, con el propósito que allá, una vez más, probar su suerte. En la capital del imperio, de hecho, encontró la ayuda diplomática y financiera junto a una dama noble, la madre del candidato al trono que era Calígula. Todavía en tiempos de vida de Tiberio, Agripa manifestó públicamente sus simpatías por Calígula, siendo por eso prisionero por Tiberio. Esto, sin embargo, le rindió abundantes frutos. Cuando Tiberio había muerto y cuando Calígula, contra la resistencia del Senado, ocupó el trono con la ayuda de los pretorianos. Agripa no sólo recuperó la libertad, sino que fue recompensado ricamente por la lealtad tan en evidencia. Calígulá le otorgó el título de rey le dio la tetrarquia de su tío fallecido, Felipe. Esto fue lo que le causó insomnio a Herodiana, envidiosa e indignada por la suerte de su hermano (ver más arriba), el sinvergüenza de la familia. A que resultados esta envidia les llevó, ya fue expuesto. Herodes Antipas perdió su tetrarquia y Agripa se volvió señor de la tetrarquia de Galilea y Perea. Agripa estaba en camino para la soberanía sobre toda Palestina. El éxito de Agripa se anunció inicialmente como una seria crisis, de la cual el rey lucró enormemente. Calígulá, el emperador promovió con gran insistencia el culto a su persona. Ya en el tiempo de los antecesores de Calígulá había surgido el culto a Cesar como una divinidad. Pero Augusto y Tiberio, aunque permitieron la adoración religiosa de su persona, eran en este aspecto menos intransigentes que Calígulá. Esto simplemente no puede entender como había personas que se opusieran a la adoración del divino César - y fue así que surgió la crisis. Ya en el año de 38 d.C., cuando Agripa visitó Alejandría, el problema surgió. Hubo una persecución a los judíos en Alejandría, y como medio de presión y como arma los griegos exigieron de los judíos que introdujeran retratos de Cesar en sus sinagogas. Ambas partes suplicaron al propio emperador. Digamos de pasada que la comisión judía encargada de tratar el asunto en la corte imperial, estaba integrada, entre otros, por Filón de Alejandría, el gran famoso teólogo y filósofo judío. Calígulá no comprendió a los judíos. La situación se tornó especialmente peligrosa para los judíos de Palestina. Esto cuando en una ciudad de la costa furiosos judíos destruyeron un altar erigido para allí ofrecer sacrificios a Cesar. Calígula reaccionó airado a esta provocación, exigiendo que 64

fuese alzada una estatua en el propio templo de Jerusalén, confiándole la tarea al gobernador de Siria, Petronio. La estatua fue construida. Pero, en vista de la desesperación de los judíos, Petronio retardó la ejecución de la orden por su propia responsabilidad, debido a que el emperador estaba viajando. En el verano del año 40 d.C., este, sin embargo, regresó a Roma y, con mayor vehemencia que nunca, insistió en la ejecución de su orden. Agripa entonces viajó a Roma para resolver el caso. En la audiencia se habló sobre muchas cosas. Cuando Calígula mencionó el asunto de la estatua, Agripa simuló un desmayo. Y, todavía usando otros recursos emocionales, finalmente logró hacer que el emperador desistiese de su propósito. Así fue apartada la catástrofe para el pueblo judío. Agripa todavía estaba en Roma, cuando Calígula fue asesinado (enero del 41 d.C.). Aprovechó la oportunidad: Dio pleno apoyo moral a su antiguo amigo de clases Claudio, a cuya entronización se oponía el Senado de Roma. Una vez emperador, Claudio premió este apoyo abundantemente, otorgándole a su amigo adicionalmente la soberanía de Judá, Samaria e Idumeia. Esto significó que Agripa estaba en propiedad de todo el antiguo reino de Herodes. Le fueron concedidos apenas tres años de reinado. Como monarca Agripa (llamado Agripa I, porque más tarde le siguió su hijo igualmente con el nombre de Agripa, pero mucho menos importante que su padre) demostró más devoción al culto judío que Herodes Antipas, razón por la que Josefo le asigna los mejores propósitos y grandes calidades. Y en efecto, como rey Agripa parecía transformado. Se esforzaba escrupulosamente por la observancia de la ley, favoreció el movimiento de los fariseos y, de todos modos buscaba la aprobación de los judíos. Este rey que ya no era tan joven cuando llegó al trono, consiguió ser a los ojos de los piadosos un exponente ejemplar del Judaísmo, gozando de mucha simpatía entre su pueblo. Y, aunque, el intenso cortejo con las tradiciones judías nació de un razonamiento político. Fortaleció la posición. Sabemos que el al rey le gustaba particularmente el lujo, en el exterior se mostraba muy amigo del Helenismo, promovió las luchas de gladiadores y se comprometió en otras empresas dudosas bajo el prisma judío. Por esto hay sospechas que el entusiasmo por las tradiciones de su pueblo hayan sido simplemente apariencias. Esto, sin embargo, no impidió que el movimiento farisaico floreciera en la época de este rey. La política pro-judaica de Agripa implicó combatir a todo lo que impedía el desarrollo de las tradiciones en la propia Palestina. Aquí está la razón por la cual Agripa emprendió una persecución en contra de los cristianos, cujas primeras comunidades ya se habían constituido. Lucas menciona a Agripa, a quién también llama por su primer nombre Herodes, en Hech. 12, informando que Santiago, hijo de Zebedeo y uno de los doce sufrió el martirio en esta ocasión. También Pedro fue arrestado, pero consiguió alcanzar nuevamente la libertad. Aparentemente fue entonces que entregó la dirección de la comunidad de Jerusalén a Santiago, el hermano de Jesús. De cualquier manera, Pedro en esa oportunidad parece haberse refugiado (hech. 12.17), aunque vino a ejercer el nuevamente un papel importante en el concilio de los apóstoles en el 48 d.C.

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Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.- Describa las transformaciones realizadas por Pompeyo en la región de Siria-Palestina. 2.- Describa las características principales del gobierno del sumo-Sacerdote Juan Hircano. 3.- ¿Cómo llegó al poder Herodes el Grande? 4.- Menciones los nombres y fechas de los diferentes Emperadores romanos, sucedidos en este período. 5.- Describa las características políticas y arquitectónicas del reinado de Herodes el Grande? 6.- Menciones el nombre de los hijos de Herodes, sucesores de su poder. 7.- ¿Cómo se relacionaron los hijos de Herodes el Grande con la religión judía?

UNIDAD Nº VI: LA GUERRA JUDÍA – ROMANA (70d.C.) Y LA INSURRECCIÓN DE BAR COJBA (135 d.D.)
Objetivos de la Unidad:

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Conocer los aspectos históricos que llevaron a la irrupción de la Guerra Judía-Romana. Valorar las escatologías como elementos ideológicos que sostuvieron la guerra. Distinguir los atropellos políticos y religiosos realizados por los romanos en contra de los judíos.

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Introducción. La etapa de los procuradores romanos marcó el final del distrito de Judá. A través de sus gestiones gubernamentales opresivas queda evidente el espíritu imperial, que los romanos aplicaban sobre los pueblos dominados. Por otro lado, la fe judía, era un sistema religioso muy complejo, al no permitir ningún tipo de imagen divina ni profana dentro de los recintos del Templo. Este aspecto religioso será un frecuente foco de conflictos con el imperio romano, una cultura que simbolizaba y exhibía su poder a través de múltiples imágenes. 1. El período de las tensiones bajo los nuevos procuradores (44-66 d.C.) Después del repentino fallecimiento de Agripa I en el 44 d.C., el emperador Claudio no consintió que el reino fuera sucedido por el heredero legítimo, Agripa II, que en aquella fecha todavía era menor. Al contrario, fue renovada la procuraduría en Judá, a la cual esta vez fue sujeta Galilea, siendo los procuradores subalternos de los gobernadores de la provincia de Siria. Entre el año 44 d.C. y el año 66 d.C. más de 7 procuradores pasaron por Judá, y ninguno de ellos logró aplacar las olas de la agitación intensificándose el ritmo constante hasta estallar la guerra en el 66 d.C. Es bueno decir que las inquietudes, el espíritu revolucionario, el patriotismo judío y el celo por las santas tradiciones no sólo crearon dificultades en Palestina. Aparentemente el judío representaba una provocación para el Helenismo, y vice-versa. Las ya referidas riñas entre griegos y judíos en Egipto por lo tanto son sintomáticas. Los tumultos existían incluso en la propia ciudad de Roma, quizá entre judíos y Judeo-cristianos, por lo que Claudio expulsó a todos los judíos de la capital. Se trata del famoso edicto de Claudio, promulgado en el año de 50 d.C. Como consecuencia de esto Aquila y Priscila, una pareja judía, se trasladaron de Roma a Corinto, donde encontraron al apóstol Pablo (Hech. 18.2). Los judíos, en aquella época tenían muchos enemigos.

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Por otro lado, sin embargo, Claudio favoreció también a los judíos, tomando partido por ellos varias veces. En otros términos, la política de Claudio era vacilante. Entretanto, su sucesor Nerón (54-68 d.C.) adoptó un régimen decididamente anti-judío. La situación general del Judaísmo, en el mundo de entonces, debe ser considerada para que se puedan entender los eventos en Palestina de aquella época. Además, el reinado de Agripa I con la fascinación que emanaba, con su política favorable a los judíos, despertó en muchos judíos anhelos de auto-determinación política. La resolución de Claudio, poniendo término a este reino, fue recibido en Palestina con mucha indignación. Cualquiera medida áspera de los romanos, de ahora en adelante, sería como la gota que tarde o temprano haría derramar el vaso. El primer procurador, Cúspio Fado (44-46 d.C.), sin duda alguna había sido encargado de gobernar con brazo fuerte, provocando una considerable reacción judía con características en parte mesiánicas. Fado tuvo que reprimir el movimiento por la fuerza de la espada. Lo mismo le ocurrió a Tiberio Alejandro (46-48 d.C.) que era de origen judío, nieto del famoso Filón de Alejandría, pero que se había naturalizado como romano y era considerado entre los judíos como un típico renegado. También él reprimió el nacionalismo judío manifestado en todas partes, especialmente en el creciente grupo de zelotes. Algunos de los líderes de los mismos, durante la administración de Alejandro, fueron capturados y crucificados. Más conocido es el tercero de los procuradores de esa época, Ventídio Cumano (48-52 d.C.) por su gestión lamentablemente infeliz. Él no logró evitar algunos graves incidentes. Por ocasión de una de las fiestas de la Pascua, un soldado romano se atrevió a ultrajar a la multitud reunida, causando un gran tumulto. Cumano intentó calmar los espíritus agitados, pero su esfuerzo no prosperó. Se vio obligado a recurrir a los medios violentos. Solamente la intervención de Agripa II fue capaz de reestablecer el orden. Además, ¿Quién era este Agripa II? El referido Agripa tenía 17 años cuando falleció su padre Agripa I (en el 44 d.C.). A pesar de no recibir el permiso de heredar el reino de su padre (ver más arriba), él consiguió paulatinamente una cierta posición destacada. Durante el año de 50 d.C. aproximadamente recibió el territorio de Cálcis, cambiándolo después por la antigua tetrarquia de Felipe. Además le fue otorgado, aun por el emperador Claudio, el derecho de controlar el sumo-sacerdocio de Jerusalén, correspondiéndole la institución y deposición de los titulares de este cargo. Como señor de la tetrarquia de Felipe, Agripa II no estaba directamente involucrado en la guerra judía del 66 al 70 d.C., lo que le garantizó el trono durante largo tiempo (del 50 - 94 d.C. aproximadamente). Agripa II era un hombre de confianza de los romanos, frecuentemente consultado como experto en los asuntos relativos al Judaísmo, haciendo que entre estos no gozara de muchas simpatías. Sus compatriotas, además de esto se escandalizaban por la arbitrariedad de su manera de proceder con respecto a los sumo-sacerdotes y, no por último, por su conducta personal: Casi siempre se hacía acompañar de su bella hermana Berenis, alimentando el rumor que los dos vivían en unión incestuosa. Este último 66

dinasta de la casa de Herodes prácticamente no era un rey de los judíos, no sólo por no ser como a tal considerado, sino también porque la mayoría de sus súbditos no pertenecía a la comunidad cultual de Jerusalén. Agripa II, en años posteriores, consiguió incorporar en su territorio algunas ciudades de Galilea y Perea. Pero esto no vino en detrimento de la constatación que el reino de Agripa II sólo representa un posludio insignificante del reino notable de Herodes e incluso del de sus sucesores. Para el procurador Vendídio Cumano se tornó fatal una verdadera guerra civil entre los judíos y Samaritanos. Éstos habían asaltado a algunos peregrinos judíos. Cumano, sin embargo, sobornado obviamente, permaneció inactivo provocando la rabia de los judíos. Grupos armados saquearon aldeas samaritanas y hubo una verdadera masacre. Ambos partidos, tanto los judíos como los Samaritanos, apelaron al juicio del gobernador de Siria quien, después de una rigurosa intervención militar en la zona del conflicto, mandó a los presentantes de los partidos a Roma, con el propósito de que allá disputaran su causa ante el tribunal imperial. Este tribunal le dio la razón a los judíos. Simultáneamente, también castigó a Cumano, sustituyéndolo por un nuevo procurador. Este nuevo procurador era Antonio Félix, delante del cual compareció como prisionero el apóstol Pablo, al final de la administración del mismo (52-60 d.C. - cf. Hech. 23.24; 24.1 ss). Félix no pertenecía a la nobleza romana, más bien era un esclavo-liberado que había alcanzado una alta posición. Tácito afirma de él que desarrolló su misión "con toda brutalidad" y que usó el derecho real con el espíritu de un esclavo. Además, de un modo general, los juicios de los historiadores y de los contemporáneos sobre los procuradores de aquella época son poco favorables. Josefo los caracteriza indistintamente como bárbaros y explotadores, parásitos y vampiros. Naturalmente Josefo escribe de la perspectiva judía, faltándole obviamente la objetividad necesaria. No obstante, podemos afirmar que los procuradores romanos del 44 al 66 d.C. cargan una buena parte de culpa por la irrupción de la guerra devastadora de los años 66-70. En los primeros años de su gestión Félix favoreció la decisión pro-judía de Claudio en la cuestión de los Samaritanos, de manera que la situación era de una relativa calma. Además, él se casó con la bella Drusila, hermana de Agripa II. De manera que, lazos familiares unían a Félix a un destacado representante de los judíos. Pero la situación cambió, cuando Nerón se convirtió en emperador en Roma (54 d.C.). En la persona de Claudio los judíos habían perdido a un supuesto amigo. La verdad es que la situación cambió bajo el nuevo señor del imperio. Varios factores hicieron que, no mucho tiempo después de la entronización de Nerón, casi toda Palestina estuviese en llamas. Que Nerón era un amigo de los griegos y no de los judíos, era muy conocido. Además, Félix sintió debilitada su posición por el cambio personal en el supremo gobierno romano, y, finalmente, los partos devolvieron a la acción, ocupando las tropas romanas. En Judá, elementos anárquico, patrióticos o entusiastas se levantaron en todas partes, propagando sus ideas. Frente a esta situación, Félix poco podía hacer. Pudo evitar apenas que los grupos radicales de los zelotes y de los sicarios tomaran por la fuerza el control, pero él

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realmente ya no era el señor de la situación. Debido a la falta de apoyo por parte del emperador, Félix en los últimos años de su administración, tenía las manos prácticamente atadas. Cuando en el año de 60 (además la fecha es incierta) Félix fue depuesto, le siguió Porcio Festo que no sólo gozaba de la benevolencia del emperador, sino que parece que era un político de rápidas y prudentes decisiones. Fue él quién mandó al apóstol Pablo a Roma (Hech. 24.27 ss) y logró detener la fuerza explosiva del nacionalismo judío. Pero Festo, ya en el 62 d.C., muere inesperadamente. Albino, el nuevo procurador (62-64) derramó el aceite sobre la hoguera del descontento y agitación entre el pueblo mediante una vergonzosa explotación. La revolución no sólo rompió por causa de la brutalidad igualmente impar de este procurador. Albino aprovechó cualquier posibilidad de abastecer los cofres imperiales y privados al punto del emperador premiarlo, en el 64 d.C., con el cargo de gobernador de Mauritania. El sucesor Gésio Floro (64-66 d.C.), el último procurador antes de la guerra judía, todavía se comportó peor. La extorsión, la corrupción, el soborno estaban a la orden del día. Una comisión judía se quejó ante el gobernador de Siria, nada logró, porque Floro tenía un protegido poderoso en Roma. En Judá reinaba al lado del terror, siempre inspirando con las tropas romanas, la decadencia general. Un solo ejemplo sirve para ilustrar la corrupción del procurador: En Cesarea un griego poseía un terreno cerca de la sinagoga. Los judíos quisieron comprárselo. Pero, para molestarlos, el propietario construyó unos almacenes con el propósito de cerrar la entrada de la sinagoga. Ya que Floro, solicitándole los judíos que impidiera dicha construcción, nada hizo, le pagaron ocho talentos por los judíos a cambio de la promesa de detener la construcción. Sin embargo, después de haber recibido el dinero, Floro partió para Sebaste sin preocuparse por promesa dada a los judíos. Los judíos habían pagado los talentos en vano. Judá era como un barco sin timón flotando en dirección hacia un seguro naufragio. 2. La guerra judía (66-70 d.C.) La chispa que haría explotar ese barril de pólvora fue un evento relativamente insignificante. La ambición insaciable de Gesio Floro por el dinero hizo que se apoderara de 17 talentos del tesoro del templo. Los judíos indignados se burlaron del procurador, pidiendo en las calles de Jerusalén limosnas en ayuda del “pobre” Gesio Floro. Éste se sintió muy ofendido, y permitió a sus soldados saquear parte de la ciudad. De Cesarea dos destacamentos se pusieron en marcha. Floro exigió, además de esto, que estos destacamentos fueran reverentemente saludados por los habitantes de Jerusalén al entrar en la ciudad. Fue el ápice de la insolencia. Los círculos moderados entre los judíos consiguieron persuadir a la población que sería mejor cumplir las demandas del procurador. Cuando, sin embargo, los soldados romanos, por orden expresa, se negaron a recibir el saludo, estalló la rabia reprimida en el pueblo. Los romanos tuvieron que retirarse, la multitud furiosa ocupó el templo y los puntos estratégicos de la ciudad, de 67

modo que ésta se encontraran en las manos de los rebeldes, exceptuándose la fortaleza Antonia. ¿Qué pasaría ahora? Floro pidió la mediación de Agripa II. Este realmente fue a Jerusalén y, en un fervoroso discurso, intentó demostrar la tozudez de una resistencia armada contra los poderosos romanos. Pero su apelación al juicio de los judíos, y respectivamente el esfuerzo de evitar la catástrofe redundó en un total fracaso. El odio hervía y los ánimos agitados ya no podían refrenarse. Sin tener éxito el discurso de Agripa, la revolución se extendía a grandes pasos. Durante mucho tiempo los judíos habían tolerado las humillaciones por parte de los romanos. El fuerte de Masada fue tomado por asalto, y en Jerusalén se dio fin a los sacrificios ofertados a Dios en favor de César. Con este acto Judá se encontraba en estado de abierta rebelión. Floro había solicitado ayuda al gobernador de Siria cuyo nombre era Céstio. Este vino con las tropas romanas que, sin embargo, no estaban en condiciones de conquistar Jerusalén. En la retirada de estas tropas, muy por el contrario, fueron gravemente derrotadas y casi exterminada. La alegría por este primer éxito fue grande. La derrota de los romanos había destruido el mito de la invencibilidad de los mismos y había demostrado la posibilidad de una resistencia eficaz. El pueblo judío se había liberado del yugo extranjero y se alegraba en la conciencia de su libertad recientemente conquistada. Naturalmente era conocido que la reacción de los romanos no tardaría. Por eso, a toda prisa, fue organizada la defensa. Pero el valor de los rebeldes, por los éxitos iniciales, había recibido fuertes impulsos. En ese entusiasmo ni siquiera la fortaleza Antonia logró resistirse a los ataques de la población judía, completándose así la purga a la que fue sujeta la ciudad de Jerusalén. A título de complemento sea dicho que también Josefo, al que debemos la mayoría de informaciones respecto de esta gerra, pertenecía a los rebeldes, habiendo sido encargado de organizar la defensa en Galilea. El emperador Nerón, en esa época, realizaba un viaje por Grecia dónde estudiaba el arte y se comportaba como amigo de las musas. En su compañía estaba Vespasiano, el más capaz de sus generales. Este fue asignado para suprimir la revolución. Vespasiano se puso manos a la obra de inmediato, preparando el contra-golpe romano para inicios del año 67. Mandó a su hijo Tito a Egipto en busca de refuerzos, mientras él movilizó un ejército en la propia Siria. Padre e hijo habían combinado que las tropas traídas de Egipto y de Siria deberían juntarse en la ciudad de Ptolemaida, en las proximidades del monte Carmelo, de dónde entonces debería partir el ataque. En primer lugar debería ser conquistada Galilea y sólo después las fuerzas deberían ser lanzadas en dirección al sur, al centro de la insurrección que era Jerusalén. Vespasiano, recientemente llegado a Ptolemaida tuvo su primer triunfo: Los residentes de la ciudad de Séforis pidieron que una guarnición romana fuese allí estacionada ya que no quisieron acompañar la insurrección. Séforis, el antiguo reducto del zelotismo, había sido destruido por Varo y reconstruido por Herodes Antipas. Pero desde entonces la ciudad estaba predominantemente habitada por una

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población no-judía. Cuando, entonces, en aquella primavera del 67 Tito llegó también a Ptolemaida, Vespasiano comandaba tres legiones, además de considerables tropas auxiliares entre las que habían soldados nabateos. Frente a esta impresionante potencia, los judíos desistieron de enfrentar a los romanos en una batalla a campo abierto. Y aunque miedo tomó posesión de muchos. Todavía existía la voluntad de resistir hasta las últimas consecuencias estaba profundamente arraigada en el espíritu de los judíos. Por lo tanto, Vespasiano, a pesar de la abrumadora superioridad militar, tenía una ardua tarea por delante. La resistencia judía se concentró en los fuertes y en las ciudades protegidas por los altos muros. Por esta razón, Vespasiano pudo tomar con mucha facilidad el campo abierto, siendo la conquista de las fortalezas mucho más lento. Josefo comandaba la defensa de Jotapate. Varios intentos de tomar el fuerte fracasaron. Pero Vespasiano tenía tiempo y la resistencia realmente era un asunto de tiempo. Tan sólo 47 días duró el sitio de Jotapate hasta que los defensores fueron obligados a rendirse. El grupo radical de los zelotes exigió que todos los defensores prefirieran el suicidio a la rendición, sin embargo, esto no tuvo la aprobación de todos. El propio comandante Josefo desobedeció a la demanda de los fanáticos radicales. Se escondió en una gruta, y se rindió a los romanos. Y, por lo que sabemos de la historia, no sólo salvó su vida, sino que logró conquistarse las simpatías de Vespasiano. Este, mas tarde, le devolverá la libertad, de manera que Josefo, como testigo ocular, pudo escribir la historia de esta guerra, obra famosa y de extremado valor informativo. También otras fortalezas, muy pronto, empezaron a abandonar la resistencia. Tal vez deba mencionarse el fuerte de Giscala, protegido con mucha valentía por un hombre de ese lugar, de nombre Juan de Giscala, uno de los jefes del grupo de los defensores. Un poco antes del otoño esta fortaleza de Juan, con un puñado de hombres, logró evitar y tomar refugio en Jerusalén dónde ejerció un papel importante. Sin embargo, cuando había llegado el otoño, a pesar de la valentía de los judíos, Vespasiano había subyugado a toda Galilea al poderío romano. A las tropas se le concedieron un tiempo de descanso. Vespasiano las hizo invernar en Cesarea y otras ciudades, esperando la llegada de la primavera del 69 d.C. para realizar nuevos intentos y el ataque decisivo a Jerusalén. Mientras tanto ocurrieron dramáticos eventos en Jerusalén. Frente a las fuerzas armadas de Vespasiano hubo discordias entre los propios judíos divididos en partidos de los más variados credos políticos y religiosos que se combatían mutuamente. El único lazo que unía a todos, era la oposición a los romanos. El grupo radical de los zelotes era comandado por el mencionado Juan de Giscala que tiranizó ferozmente a la población, asesinando a los vacilantes y a los que aconsejaban una rendición de la ciudad. Cansados de la tiranía de los zelotes, el sanedrín y otras personas influyentes decidieron llamar el un cierto Simón Bar Giora de Idumea para hacer frente a los zelotes. Este hombre brutal, aunque combatió a los zelotes que se atrincheraron en el templo, fue peor que todos los otros, un tirano poco escrupuloso. En esta época mucha sangre judía fue derramada. 68

La rivalidad de los partidos, naturalmente, debilitó la posición de los defensores. Vespasiano observó la terrible guerra civil en Jerusalén con mucho agrado. Que los judíos, aún así, se atrevieran a resistir a los romanos, ciertamente se debe a varios factores. Además del valor de los desesperados, de la fe, de los sentimientos patrióticos cultivados por la mayoría y del terrorismo de los zelotes que infligían graves castigos a los indecisos, ciertamente también, debe mencionarse la esperanza entusiasta por la intervención directa y milagrosa de Dios que inspiró muchos (escatología). Los zelotes creían que el reino de Dios debía implantarse con la ayuda de las armas, que Dios estaría con los combatientes y que no abandonaría a los que resueltamente se empeñaran en la lucha. Como ya en el tiempo de Jeremías no pocos depositaron una confianza ciega en el templo; el lugar de la casa de Dios. Dios no permitiría que el santuario cayese en las manos de los impíos. Todo esto animaba a los rebeldes, - haciendo que con valentía extraordinaria defendieran su causa. Subsecuentemente también los fariseos creían en una revelación maravillosa de Dios en los moldes terrestres, es decir poseían una esperanza mesiánica, no tenían con que realmente distanciarse de los zelotes. El reino de Dios sería el reino político de Israel en la tierra. De hecho, la comunidad cristiana existente en Jerusalén no participó en la revolución. No sabemos exactamente cuando, pero parece que en el año 68 ó 69 d.C. escaparon de Jerusalén para Transjordania dónde estaba más seguros. En la primavera del año de 68 Vespasiano puso sus tropas de nuevo en la marcha. Asegurándose de dominar, primeramente, todas las ciudades de los alrededores de Jerusalén. Dirigiéndose hacia el sur, conquistó las ciudades de la costa, pasó por Idumea, por Perea, dio una media vuelta en Samaria y se dirigió hacia Jericó que también fue tomada. Después de esto se preparó para sitiar la ciudad de Jerusalén. Pero dos veces algunos hechos importantes ocurridos en Roma proporcionaron una tregua a los defensores de la ciudad: En junio del 69 Nerón se suicidó en Roma. Su muerte fue seguida de una época de perturbaciones en la capital del imperio. En vista de esto Vespasiano decidió esperar la evolución de las cosas en Roma, postergando el ataque a Jerusalén. El sucesor de Nerón, Gaiba, fue asesinado en enero del 69. También el sucesor de este no consiguió mantenerse durante mucho tiempo. Las legiones estacionadas en Germania proclamaron como emperador a Vitélio. Como respuesta a este desafío las legiones de Oriente hicieron lo mismo con Vespasiano. Por consiguiente, el comandante de las legiones situadas frente a Jerusalén estaba envuelto en problemas de sucesión del emperador, lo que le perjudicaba el interés de continuar en la guerra en Palestina. Ademáis, el tiempo no era urgente, antes se encargó de los disidentes que se diezmaban mutuamente y se consumían en riñas internas. La suerte era favorable a Vespasiano. Cuando fue asesinado su rival Vitelio, estaba eliminando el último obstáculo que le había impedido el acceso al trono imperial. En los principios del 70 Vespasiano

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viajó a Roma, dónde fue entronizado como el nuevo emperador. Delegó el comando a su hijo Tito, encargándole concluir la obra inconclusa. En el verano del año de 70, sin embargo, había llegado la hora de Jerusalén. Tito tenía otra legión más a su disposición, de manera que con cuatro legiones cerró el cerco. El escudo de defensa de la ciudad estaba formado por los altos y fuetes muros y, por otro lado, por las ventajas de la situación geográfica. Elevadas laderas y fuertes declives protegían la ciudad por tres lados. Sólo en el norte se extendía una ancha llanura que permitía un ataque relativamente fácil. En compensación, este lado había sido fortificado con toda conciencia. Los soldados romanos tenían que escalar tres muros y vencerlos antes de poder penetrar al centro de la ciudad. En vista de la concentración de los ejércitos romanos en las puertas, los grupos rivales finalmente resolvieron hacer las paces en vez de una resistencia tenaz. Un poco antes de la fiesta de la Pascua, cuando ya muchos peregrinos se encontraron en la ciudad, Tito dio los órdenes para el primer ataque, usando en el transcurso de la lucha todas las técnicas de sitio creadas por los romanos y manejadas por ellos con extraordinaria destreza. Ya que la oferta de rendición voluntaria se había rechazado, los romanos fueron obligados a conquistar a paso lento trecho por trecho de la ciudad. El muro externo pudo ser tomado con relativa facilidad. Pero a medida que los romanos avanzaban, si hizo difícil el ataque. Sólo en julio del 70 Tito consiguió derrumbar las puertas de la fortaleza Antonia y penetrar, poco después, en la zona del templo. No era su propósito destruir el santuario. Pero el fuego que había dejado en las puertas de la fortificación, se expandió rápidamente a todo el templo, transformando todo en llamas. Tito tuvo la oportunidad de una última y rápida inspección, penetrando también en el recinto más sagrado antes que la voluminosa construcción se derrumbara. Fue el fin del templo tan magníficamente ampliado y reformado por Herodes el Grande, concluido no muchos años antes. Los romanos levantaron sus estandartes en el patio y ofrecieron holocaustos a sus dioses paganos. Los restos de la resistencia habían tomado refugio en el antiguo palacio de Herodes, premunido de poderosas torres. Y una vez más Tito tuvo que aplicar su técnica. Entretanto la sangre corría a chorros por la ciudad. Los soldados romanos masacraron a la población y robaron todo lo que parecía tener algún valor. En septiembre del mismo año también el palacio de Herodes fue tomado, de manera que la ciudad se encontraba integralmente en manos de los romanos. Sólo el fuerte de Masada, a los márgenes del Mar Muerto al sur de Jerusalén resistió todavía por unos dos o tres años. Los romanos se vieron obligados a construir una enorme rampa antes de poner en acción su maquinaria de ataque. Y cuando, por fin, lograron invadir el fuerte, se encontraron solamente con cadáveres. De la misma forma que los defensores del palacio de Herodes, en Jerusalén, todos habían preferido la muerte a la prisión - salvo dos mujeres con cinco niños, ocultos en una gruta subterránea de ese fuerte. 69 La Victoria de los romanos fue total. De ella da testimonio, hasta el día de hoy, el arco del triunfo en Roma, erigida en honor a Tito. Los festejos para el evento fueron lentos y ostentosos. Dos de los líderes judíos más importantes habían sido capturados vivos. Se trataba del mencionado Juan de Giscala y de Simón bar Giora. Los dos fueron exhibidos juntos en Roma por ocasión del desfile de victoria de Tito juntamente con otros trofeos de guerra. Entre ellos se encontraba el candelabro de siete brazos y la mesa de los panes de la proposición del templo. El arco del triunfo demuestra el orgullo de los romanos por la victoria y permite vislumbrar el entusiasmo de las tropas del imperio, necesario para obtenerla. Para el Judaísmo, sin embargo, la terrible derrota significó un tremendo golpe. La nación estaba sangrando de mil heridas. Sin embargo, el pueblo vulnerado una vez más se levantó, y porque el Judaísmo disponía de admirables energías espirituales. Y todavía, a este golpe, deberá sumársele un segundo, algunas décadas más tarde.

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Las consecuencias inmediatas de la catástrofe del año 70 consistieron, en el ámbito político, en la transformación de Judá en provincia autónoma. Antes los procuradores eran subordinados de los gobernadores de Siria. Ahora ellos se tornaron directamente responsables ante el emperador, sí, el territorio pasó a ser propiedad particular de los emperadores. Por eso ocurrió que fueron expropiadas algunas tierras y dadas a los veteranos del ejército romano. Así surgieron algunas colonias romanas en Palestina. En ventaja, sin embargo, la población judía se quedó donde estaba. No hubo ninguna deportación en gran escala. Más significativas fueron las consecuencias en el sector religioso y nacional del Judaísmo, documentadas por algunas transformaciones de carácter fundamental. El templo yacía en ruinas, el santo lugar había sido profanado estruendosamente, el culto no pudo seguir celebrándose. Pereció la casta de los sacerdotes, y, con ellos, el grupo de los saduceos. Llegó el fin definitivo del culto judío. Algunos débiles esfuerzos de reavivarlo no lograron el éxito y fueron imposibilitados completamente después de la guerra de Bar Cojba. Por eso la adoración de Dios se volvió exclusividad de las sinagogas que, sin embargo, no implicó en la pérdida de la primacía del Judaísmo palestinense en el mundo de entonces. El culto ya no unía más a los judíos, pero sí - como de cierta manera también ya antes - las santas tradiciones, sobre todo la ley de Dios. Sea dicho de paso que la catástrofe del 70 no condujo a una persecución global de los judíos en el imperio romano. Las comunidades de la diáspora no habían apoyado la insurrección y habían permanecido leales al emperador. Por eso sus derechos en el ejercicio de la religión no fueron restringidos o entonces revocados. Y sin embargo, la ostentación pública de los vasos sagrados en Roma, las monedas acuñadas con la inscripción ‘Judaea capta’, la victoria por sobre los enemigos del imperio, todo esto significó también para el Judaísmo helénico un sensible prejuicio. En ese sentido los reflejos del año de 70 fueron sentidos también en la diáspora. De una cierta manera salieron fortalecidos de la catástrofe los fariseos, respectivamente el farisaísmo rabínico. Los fariseos nunca habían apoyado incondicionalmente el movimiento de los zelotes. No pertenecían a los fanáticos que esperaban la salvación a través del empleo de las armas. Ya durante el sitio de la ciudad de Jerusalén se habían formado en la ciudad de Jabné, con el permiso de los romanos, un nuevo sanedrín, compuesto exclusivamente por rabinos de orientación farisea. El antiguo sanedrín sucumbió con la caída de Jerusalén. Pero sólo con algunos resguardos el nuevo sanedrín era comparable al antiguo; porque tenían más la función de una facultad de derecho eclesiástico, o bien de una academia con jurisdicción religiosa. Fue éste el que póstumamente dará la marca de herejía al grupo de los saduceos. El canon del A.T. fue por él delimitado en forma definitiva. Los Judeo-cristianos fueron excluidos de la sinagoga y en la oración sinagogal se introdujo una súplica implorando a Dios por el exterminio de los mismos.

Incluso, también los fariseos pasaron por una crisis profunda. El evento infeliz de la guerra judía demostrará la problemática del esfuerzo propio en los asuntos de la salvación. Aunque ellos se distanciaran de los zelotes, también los fariseos acentuaron fuertemente el deber de los hombres por alcanzar la salvación por las obras. Experiencias como las del año 70 colocan la pregunta por la relación entre el hacer de Dios y el hacer del hombre con renovada insistencia. Un segundo factor de la crisis consistió en la pérdida del centro cultual, acarreando una situación, en la cual muchas exigencias de la ley ya no podrían ser cumplidas. La nueva situación inicialmente fue considerada un estado transitorio. Pero el culto en sus formulas tradicionales no podía más ser recuperado, el celo de los fariseos por la ley, en algunos aspectos, adquirió un carácter anacrónico, ajeno a la realidad. Y no obstante, el Judaísmo fue capaz de producir algunas obras de culto que forman su base hasta hoy. Sin embargo, nosotros observamos en todo esto que la catástrofe del año 70, similar a la año de 587 a.C., no fue sólo algo externo, sino algo que alcanzó al Judaísmo en la raíz de su existencia. Esto de hecho, ocurrió con todas las grandes catástrofes. Las consecuencias morales, religiosas, culturales y otras generalmente son de mayor gravedad que los daños y perjuicios materiales. Las generaciones siguientes deben encontrar un camino nuevo, ya que el camino de los padres los llevó a un callejón sin salida. Pero en Judá habían los que todavía no perdieron la esperanza y ellos cultivaron, clandestinamente, los objetivos de los zelotes. Solamente por ser así irrumpió aquella segunda guerra, de la cual todavía da que hablar. 3. La insurrección de Bar Cojba. Con respecto a este último acto del drama judío en la antigüedad, tenemos poca información al respecto de la tragedia de los años 66-70 d.C. No tenemos una fuente similar a la obra de Josefo y podemos, únicamente, basarnos en la información proveniente de los historiadores romanos, especialmente de Casio Dio y del historiador cristiano Eusébio. Por eso nuestros conocimientos presentan muchos vacíos y se sostienen, a su vez, sólo por hipótesis. Por lo que todo indica, sin embargo, también esta segunda guerra alcanzó enormes proporciones, fue llevada a efecto con brutalidad no inferior y también en sus consecuencias no fue menos cruel que las grandes catástrofes anteriores. El movimiento de los zelotes no había sido realmente extinguido con la ocasión de la caída de Jerusalén en el 70 malogrando daños y perjuicios enormes para las vidas humanas. Aunque la mano de los romanos pesó muy fuerte en Judá, el fuego continuó ardiendo invisiblemente. Algunos de los zelotes habían emigrado, llevando el espíritu de la revolución al Judaísmo de la diáspora que hasta entonces había asistido a los eventos pasivamente en Palestina. Ya por los años 72 a 74 hubo tumultos en Egipto y en la isla de Creta, pero en ambas veces la rebelión fue reprimida rápidamente. Muy conocida también 70

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es la polémica violenta del apocalipticismo judío contra la odiada Roma. Y voces similares siempre de nuevo pueden ser registradas en los últimos decenios del segundo y en las primeras décadas del segundo siglo. Tales voces mantenían viva las ideas de los zelotes hasta que el volcán hizo erupción nuevamente. El preludio de la gran insurrección de Bar Cojba se dio en los días del emperador Trajano (98-117 d.C.). En el 115 este emperador había partido en una misión bélica contra los partos. Los judíos aguardaron atentamente los acontecimientos, esperando ansiosamente una derrota romana y poniendo mucha confianza en la ayuda de los partos. En esa ocasión estalló una nueva rebelión en Egipto y en Creta. Los judíos masacraron a muchos de entre la población pagana. También en Mesopotamia hubo actos de violencia por parte de los judíos. Pero los romanos tomaron una cruel venganza y las estadísticas de las víctimas difícilmente permaneció negativa para ellos. Era como que un presagio de cosas peores por venir. El sucesor de Trajano, el emperador Adriano (117-138 d.C.) no tenían muchas simpatías para los judíos. Parece que dos medidas, por las cuales los judíos se sintieron fuertemente desafiados, son las causas inmediatas de la insurrección de Bar Cojba, aunque algunas cosas permanecen oscuras. Aparentemente, un decreto de Adriano, prohibiendo la castración agitada los ánimos por entenderse esta incluida la circuncisión. Permanecen, sin embargo, interrogantes, una porque castración y circuncisión son dos cosas diferentes y, en segundo lugar, porque tal decreto representaría un insulto no sólo a los judíos, sino también a otros pueblos igualmente practicantes de la circuncisión. La segunda medida parece haber tenido una función motivadora de una manera más inmediata. En el 129 Adriano emprendió un viaje al oriente. Estuvo en Siria, y, por lo que parece, también pasó, por Judá. En esta oportunidad el emperador dio orden de construir en el lugar de la ciudad de Jerusalén, que todavía yacía parcialmente en ruinas, una moderna ciudad romana con el nombre de Aelia Capitolina. Esta noticia tuvo grandes probabilidades de corresponder a la verdad. Es claro que esta decisión causara en los judíos miedo e indignación, ya que también se había previsto precisamente la construcción de un templo para el dios Júpiter Capitolinus, en el lugar dónde anteriormente se encontraba el templo de Javé. Durante la presencia del emperador todo se quedó en calma. Pero en el momento de ausentarse, la furia explotó. La insurrección fue liderada por un hombre de nombre Simón que recibió el sobrenombre de Bar Cojba, ‘el hijo de las estrellas’. Según consta, el famoso rabino Aquiba sugirió esta designación bajo el recurso de Nm 24.17, dando a entender así que le atribuía la dignidad de Mesías. Fue una guerra con evidentes signos mesiánicos. Era una nueva guerra santa que irrumpió y estremeció a la nación. Sólo así se comprendió la extraordinaria tenacidad y valentía, demostrada una vez más por los judíos. La rebelión irrumpió durante el año de 132 d.C., y hay una serie de analogías entre esta segunda y la primera guerra judía. Los acontecimientos pillaron a los romanos totalmente desprevenidos, lo que también ahora hizo posible un éxito inicial. Los judíos declararon su independencia, liberando al país del yugo extranjero. Poseemos monedas 71

acuñadas en esos años que son valiosos documentos históricos. Estas monedas traen como inscripción: “La liberación de Israel, Año 1, Simón, príncipe de Israel” y otras: ‘El sacerdote Eleasar’. Entonces podemos deducir a lo siguiente: Los romanos realmente podían ser expulsados del país, la liberación se volvió la realidad. El año de la liberación fue proclamado como el inicio de una nueva era, empezándose contar los años a partir de aquella fecha. Y finalmente queda comprobado que en Jerusalén se reorganizó y volvió a tomar el servicio cultual instituyéndose un nuevo sumo-sacerdote. Quizá también fue hecho el esfuerzo de reconstruir el templo. Debido a que existen monedas con la inscripción: Año 2, la libertad en Israel debe de haber tenido una duración de por lo menos dos años. Este comienzo prometedor ciertamente habrá dado mucho valor y habrá renovado la visión de una Judá política y religiosamente autónoma. Esta visión, sin embargo, se reveló cómo una simple ilusión. Aunque la intervención de las tropas del gobierno de Siria no fue suficiente para aplacar a los sediciosos que operaron con mucha habilidad estratégica, la derrota de los judíos simplemente era una cuestión de tiempo. Adriano confió a Julio Severo la represión de la rebelión, un muy experimentado general, gobernador de Británia. Esto, sin embargo, muestra que la rebelión fue considerada un caso grabe. En caso contrario no habría sido necesario llamar a Julio Severo de la distante provincia británica para darle la misión referida. El general avanzó contra los rebeldes con fuerzas extraordinarias, demostrando sin dudas la superioridad romana aplastante. Julio Severo evitó las batallas, en la medida de lo posible, en campo abierto. Enfrente a la resistencia desesperada que inspiraba a los judíos un valor aterrador, el quería conservar las vidas de sus soldados. Por eso escogió la táctica del sitio, contando así con fuerte aliados como eran el hambre y la sed. De esta manera la sedición murió lentamente. Los lugares fortificados fueron conquistados poco a poco, entre ellos también en cierto momento la ciudad de Jerusalén. Bar Cojba, con un puñado de seguidores, consiguió, en última hora, escapar de la ciudad. Se atrincheró en lo alto de una colina, a unos diez km. de Jerusalén, para allí ofrecer resistencia hasta la muerte. El sitio de este lugar de difícil acceso duró algún tiempo y no sabemos si el hambre y la sed (no existen fuentes en las proximidades de ese lugar) o entonces las armas de los romanos forzaron a los defensores a rendirse. Las pocas noticias que tenemos con respecto a esta guerra, difícilmente permiten vislumbrar la gravedad y las proporciones de este conflicto. Los registros romanos cerca del lugar dónde Bar Cojba por última vez hizo frente a los romanos, mencionan dos legiones romanas. Esto nos da una ligera impresión de los esfuerzos necesarios por parte de los romanos para derrotar a los rebeldes. Esta derrota completó la terrible tragedia del año 70. El resultado fue una Palestina devastada, la pérdida de innumerables vidas humanas y la deportación de muchas otras personas. Se vendieron verdaderas multitudes de las personas como esclavos. La cifra era tan alta que el mercado estaba saturado y los precios eran muy

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bajos. Además, tuvo lugar ahora una romanización acentuada de Palestina. Los romanos hicieron el esfuerzo, dentro de lo posible, por borrar todo recuerdo de lo que fuera la tierra de los judíos. Por esta razón el nombre de Judá fue sustituido por el nombre de “Palestina”, un término de hecho ya existente en la ocasión. Pero ahora se convirtió en una designación oficial. Ahora Adriano mandó ejecutar su orden con respecto a Jerusalén. Sobre las ruinas de la ciudad fue fundada una nueva con el nombre antes previsto. Aelia Capitolina, quedando para los judíos prohibido, bajo la pena de muerte, andar por el área de la ciudad. Templos paganos fueron construidos, y la ciudad fue poblada por elementos paganos. Igualmente interesante es observar que Jerusalén, antes el centro de la Cristiandad judía, tuvo tarde o temprano, una considerable comunidad gentílicocristiana. Cambiaron los papeles. Para la Cristiandad Jerusalén aún poseía la nube histórica de la cuna de la fe cristiana, pero ella perdió, ya en el año 70 s.C. y definitivamente en los años 132-135 d.C. la función de centro de la Iglesia cristiana. El lugar vacante, cada vez más, estaba ocupado por la comunidad de Roma. Para los judíos, la catástrofe de la insurrección de Bar Cojba significó la pérdida de su patria. De ahora en adelante, habría solamente diáspora, porque los judíos se habían convertido en extranjeros en su propio país - hasta la reconstrucción del estado de Israel en el año 1948. Sin embargo, también bajo las referidas condiciones el Judaísmo no desapareció del palco de la historia. Que esto no ocurriera, ciertamente se debe a la inmensa fuerza religiosa que reserva al Judaísmo un lugar deberás único y peculiar en el conjunto de las naciones de la tierra. Cómo el Judaísmo pudo superar el gran número de catástrofes monstruosas que le ocurrieron hasta los días hoy, y cómo el Judaísmo logró vivir una existencia en la dispersión, sin perder sus características de pueblo judío, es el misterio de esta nación y también el misterio de Dios que, a pesar de la infidelidad de los hombres, permanece fiel a su alianza firmada con los padres.
Preguntas de Ayuda para comprender la lectura:

VI.2.- La religión en la antigua Roma
Mattia Casali Guidugli46 Antes del cristianismo, Roma ideo una religión de carácter politeísta. Si se sitúa de manera cronológica, esta habría tenido su desarrollo arcaico durante las décadas anteriores a la legendaria fundación de Roma, situada por la tradición en el año 753 a.C. Los primeros dioses romanos fueron de acorde a las necesidades de Roma, según una serie de leyendas, el primer dios fue Saturno, quien arribo a la colina del Capitolio y enseñó a los latinos el cultivo de la tierra. Pero no solo el era una deidad de esa época, habían otras como Pamona, Pale, Jano y Fauno. La mitología arcaica acabo cuando el reinado del segundo rey de Roma inicio, este fue Numa Pompilo, el cual desarrollo el comercio general de la ciudad, tanto fue que llego al contacto con los griegos del sur, adoptando parte de su cultura. Para difundir su religión, más amplia y de carácter griego, fundo en la cima del Capitolio el primer Panteón, dedicado a Júpiter, Juno, Minerva y Saturno. A pesar de la nueva incorporación de estos dioses, los antiguos de carácter aborigen de la ciudad de Roma no desaparecieron, sino que se entremezclaron y helenizaron conforme al desarrollo de Roma. Según se producía el desarrollo religioso, Numa Pompilo fundo la primera orden religiosa de Roma, con esto se iniciaba la entremezcla romana de la religiónjurisprudencia-política-moral. La primera orden romana de sacerdotes fue la de los protectores de los "Liber Actionum", libro romano en los cuales estaban inscritos todos los ciudadanos romanos y sus delitos. Esta orden estaba compuesta por los sacerdotes llamados "Rex Sacroroum". Conjunto a esta orden se fundo además el primer colegio de sacerdotes, llamado "Collegia de Sacerdotes". Hacia la época imperial romana, el emperador ya era un dios más, mensajero de ellos. Hacia la dinastía de los Flavios, este homenaje a los soberanos se fue dejando de lado, y estos eran considerados como dioses tan solo luego de muertos. El sistema sería renovado y mucho más agudizado durante la tetrarquía, hasta el final de Roma.

1.

– Mencione el nombre y fechas de regencia de los principales procuradores romanos en Judá. 2.- ¿Cuáles fueron los principales abusos cometidos por los procuradores contra el pueblo judío. 3.- ¿Cómo se origina la guerra Judía-Romana? 4.- ¿Describa los aspectos ideológicos presentes en los defensores y líderes Judíos? 5.- ¿Cuáles fueron las medidas represivas aplicadas por los romanos en contra del pueblo Judío? 6.- ¿Quién fue Bar Cojba y qué significa su nombre? 7.- ¿Cuáles fueron los cambios urbanísticos que los romanos realizaron en Jerusalén, después de la guerra?

46

Mattia Casali Guidugli, “La Religión en la antigua Roma”. Artículo virtual. Consultado el 21 de Septiembre del 2007. Enontrado en: http://www.monografias.com/trabajos37/religion-antigua-roma/religion-antigua-roma2.shtml (casaligui_matias[arroba]hotmail.com)

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Mitología Romana: Antes de que existiese el universo, según la mitología, los 3 elementos principales del universo –cielo, tierra y mar- estaban combinados en uno solo, lo que ellos definieron como "Caos". Este equilibrio se habría roto cuando el cielo fue expulsado hacia las alturas y la tierra y el mar se casaron formando un solo mundo en medio del extenso universo. Este acto ocurrió de forma simbólica en la mitología, es decir, el dios del mar, Urano, tomo como esposa a Gea, la tierra, y exilio al Cielo a las alturas, dándole la misión de proteger al mundo, el cual quedaba representado como una bóveda y el cielo eran los límites entre el universo o paraíso del Panteón, tierra de los dioses, y el inframundo tierra de los demonios y cancerberos. Urano y Gea tuvieron cuatro hijos: Saturno, Océano, Vesta y Anteo. Saturno, el cual es considerado igual a Cronos en la mitología de Grecia, derrocó a su padre y se coronó como dios de dioses y de todo el panteón y la bóveda del mundo terrenal. Se casó con una titán (semidiosa, pero no de ascendencia humana), esta se llamaba Rea. Los dos tuvieron tres hijos, a pesar de que Saturno no los deseaba, estos fueron Neptuno, Plutón y Júpiter. Los primeros dos fueron devorados por su padre, el cual temía que lo derrocaran –como hizo el con su padre Urano-, el hijo menor, Júpiter, fue salvado por su madre Rea, la cual lo escondió en una cueva de la isla de Creta. Rea, la cual recibe el mismo nombre entre la mitología de Grecia, ordenó a algunos de sus sacerdotesguerreros que protegieran a su hijo y que ayudaran en la mentira ante Saturno, la cual decía que Júpiter murió en el parto, y Rea cuando llevo el cadáver de Júpiter, era en verdad un gran saco de piedras, el cual devoro Saturno. Júpiter logro vivir, ya que como dijimos antes fue ayudado por un sacerdoteguerrero de Rea, Curetes. Cuando Júpiter tuvo una edad apropiada se entero de todo y ayudado por una titán llamada Metis, es decir la titán de la sabiduría, inicio la guerra contra su padre, la cual duró diez años. En un principio dio a beber a Saturno una pócima con la cual se vio obligado a vomitar a sus hijos Neptuno y Plutón. La guerra continua, por un lado Saturno y por el otro Júpiter, Neptuno, Plutón, Ceres, Metis, Vesta, Venus –diosa nacida de una concha marina- y Juno –una titán que se encontraba enamorada de Júpiter-. Luego de los diez años de la lucha, Saturno fue derrotado y desterrado al mundo terrenal, al Lacio, donde habría vivido y enseñado la agricultura a los hombres. Ahora, Júpiter y los otros dioses del panteón obtuvieron el poder y se lo repartieron. Recordando siempre que Metis estuvo enamorada de Júpiter también, pero 73

murió asesinada por éste, cuando supo que se encontraba embarazada. Posteriormente Júpiter tomó como esposa a Juno y tuvieron como hijos a Marte y Vulcano. Si bien tuvieron 4 hijos, Júpiter siempre le fue infiel y tuvo muchos hijos con mortales, como Mercurio, Baco, Las Moiras y Las Gracias, entre otros. todos. En la repartición del poder Júpiter quedo como el "dios de dioses", el rey de

Siguiendo la tradición de la mitología, a continuación Júpiter pidió a Vulcano que creara con el fuego que se le había otorgado a los que él llamo "MORTALES", de este modo Roma explica el nacimiento de la humanidad. Según la leyenda, por orden de Júpiter Vulcano creo una raza de hombres-mortales, los cuales descendieron a la parte media de la bóveda, la tierra. La raza de hombres era muy frágil y estaba hecha de oro puro. Gozaban mucho y no supieron nunca aprender la cultivación, de este modo la primera raza duro muy poco y se extinguió. La segunda raza de hombres mortales fue la hecha de plata, esta también se extinguió, ya que a pesar de que aprendieron a cultivar gracias a Saturno, no pudieron reproducirse y sucumbieron ante el frío de la furia de Juno, la cual siempre estaba celosa de los amoríos de su esposo Júpiter. La tercera raza sobrevivió por dos razones fuertes: Prometeo y Pandora. El primero engaño a Júpiter y dio a los hombres mortales el conocimiento del fuego, esto acompañado por la agricultura enseñada por Saturno, logro hacer que la raza de hombres hechos con cobre y fierro sobreviviera, de este modo surgió la primera civilización. Pero cuando los dioses del panteón supieron lo que había hecho Prometeo, Júpiter lo mando a encarcelar y dio a los hombres mortales lo que el llamaba "Un mal necesario, la MUJER". Así fue como inconscientemente, o mejor dicho, probablemente apropósito, según la tradición Júpiter dio a los hombres a una mujer, con la cual se inicio la reproducción y supervivencia de esta última raza de hombres que se creo. La primera mujer fue llamada Pandora, fue hecha por Vulcano, y enviada a la tierra con una caja la cual contenía las desgracias para el mundo, pero también la esperanza. Otro mito que los romanos buscaron explicar fue el de cómo se crearon las estrellas, según las tradiciones romanas, Júpiter y una de sus amantes, Leda, tuvieron dos hijos gemelos, llamados Castor y Pólux, estos fueron llevados al cielo para protegerlos de Juno, allí se convirtieron en la constelación de géminis, Júpiter creo las otras estrellas y constelaciones para así proteger a sus hijos. Lo último que nombrare sobre la mitología es que Roma creía en el destino guiado por los dioses. Según la tradición, Júpiter ante su trono, a la izquierda y a su derecha tenía dos vasijas, con las cuales decidía lo que le ocurría a cada mortal, todo dependía de su estado de ánimo. Incluso, hasta que él mundo girase dependía de él.

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Caracterización de los principales dioses de Roma: Los dioses del Panteón Romano eran los principales, en su mayoría ellos derivaban de la cultura helénica, ellos fueron: Urano (Urano): dios de los mares, casado con la tierra, Gea. Padre de Saturno, Antes y Océano. Gea (Gea): divinidad de la tierra, casada con Urano. Saturno (Cronos): derroco a su padre Urano, obtuvo el poder del universo, de la bóveda y del tiempo. Se caso con Rea, devoro a sus hijos Neptuno y Plutón. Fue derrocado por su hijo menor, Júpiter. También era padre de Vesta. Luego de ser derrotado fue exiliado en el lacio, donde vivió hasta que se forjo propiamente la primera civilización de hombres hechos de cobre y fierro, a estos les enseño la agricultura. Rea: titán, esposa de Cronos (Saturno). Júpiter (Zeus): dios de los dioses, rey de todo el universo. Derroto a Saturno, libero a sus hermanos. Se caso con Metis, a la cual dio muerte luego de dar a luz a las Moiras y a las Gracias. Luego se caso con Juno y tuvo como hijos a Marte y Vulcano. Era además el protector de la luz y los rayos. Elegía el destino de los mortales, los que había creado. Metis: titán enamorada de Júpiter. Le ayudo en su guerra contra su padre. Era la diosa de la sabiduría. Tuvo como hijas a Las Gracias y a Las Moiras. Murió acecinada por Júpiter luego de darlas a luz. Juno (Hera): titán esposa de Júpiter. Muy celosa de todas las amantes de su esposo. Resguardaba a las mujeres y los niños. Océano: deidad sucesora de Urano como gobernare de los mares. Tuvo como hija a Anfitrite. Anfitrite: hija de Océano, se caso con Neptuno. Anteo: hijo de Urano, hermano de Saturno. Murió en manos de este. Vesta (Hestia): diosa virgen, protegía a las familias y mujeres en parto. Hija de Saturno y Rea. Neptuno (Poseidón): dios de los mares, herencia recibida por su suegro Océano. Era esposo de Anfitrite. 74 Plutón (Ades): gobernante del inframundo, estaban a sus servicios los demonios y cancerberos. Cancerberos: demonios con forma de perros de color negro o café oscuro, tenían 3 cabezas y protegían las puertas del inframundo. Cuidaban que ninguna alma en pena se escapase, estaban al servicio de Plutón. Presepina (Persefone): hija de Ceres, escapo hacia el inframundo donde se caso con Plutón. Al estar casada con él no podía regresar al Olimpo (o panteón). Por ellos es que su

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madre creo el invierno y generosamente Plutón permitió que Presepina fuera a visitar a Ceres por tres meses, los de verano. Ceres (Demeter): deidad de la vegetación, el maíz y creadora de las estaciones. Madre de Presepina. Hija adoptiva de Saturno. Minerva (Atenas): diosa de la sabiduría, filosofía y los artesanos. Nació de un dolor de cabeza de Júpiter. Venus (Afrodita): Nacida en una concha en el mar, era la deidad del amor y la belleza. Esposa de Vulcano, pero amante de Marte. Los marineros eran seducidos por su belleza y las perlas de su cinturón, se cree que ella creo las sirenas. Vulcano (Hefestos): hijo de Júpiter y Juno. Era físicamente horripilante, pero estaba casado con la más bella, Venus. Era el dios de las armas, los metales y luego del fuego también. Cuando nació fue aventado por su madre al interior del Etna, desde allí gobierna a los volcanes y a los cíclopes, los cuales son sus servidores. Su culto fue uno de los primeros en instaurarse, data de la época de Numa Pompilo, sus monjes son llamados Salios. Marte (Ares): hijo de Júpiter y Juno. Dios de la guerra. Sus monjes también son los Salios. Hermano de Vulcano, era amante de la esposa de este, es decir, de Venus. Se cree que según la mitología, Romulo y Remo eran hijos de este. Su culto fue muy difundido en la Tracia, dónde se decía que fue el lugar dónde nació. Febo (Apolo): hijo de Júpiter y una amante. Hermano gemelo de Diana. Era el dios de los instrumentos, la música, el sol, la poesía y los profetas. Diana (Artemisa): reina de los bosques, diosa de la cacería. Conocida también como Luna. Baco (Dioniso): dios de las uvas, las viñas y el vino. Hijo de Júpiter y una de sus amantes. Castor y Pólux: gemelos hijos de Júpiter y una de sus amantes. Muy repudiados por Juno, Júpiter los elevo a los cielos, dónde se convirtieron en géminis y se crearon los otros signos zodiacales para defenderlos. Así se crearon las estrellas según la mitología romana. Mercurio (Hermes): hijo de una amante de Júpiter y de este. Era el mensajero de los dioses, dios de los ladrones y mensajeros.

Las Moiras: Eran tres hermanas, sometidas a la autoridad e Júpiter. Poseían los secretos de la vida con los que Júpiter había creado a los mortales. Poseen los secretos del hilo y los metales de la vida. La primera Moira, Cloto teje el hilo de la vida. La segunda Moira, Láquesis, lo devana. La tercera lo corta. Las Gracias: Hijas de Júpiter, eran tres hermanas, Aglae, Talía y Eufrósine, moraban en el Olimpo. Formaban parte del séquito de Afrodita, acompañaban a Atenea en sus actividades artísticas y, con las musas, también estaban presentes en el cortejo de Apolo. Pero ellos, como ya lo dijimos anteriormente no eran los únicos dioses de Roma, ya que los cultos itálicos siguieron existiendo, especialmente entre las deidades del hogar, deidades menores y en algunos sectores que no cubría la cultura helénica. Entre ellos están: Fauno: Nieto de Saturno, deidad agreste. Cuida a los bovinos y a los que las cuidan. Poseía el don de la profecía. Según la leyenda, Fauno era esposo de la ninfa Marsia, y tuvieron por hijo a Latino, el cual es considerado formador de las tribus "Latinas". Flora: Diosa itálica de la vegetación, rige la eclosión de las flores en primavera. Era representada con una corona de flores en la cabeza. Pamona: Diosa romana de los frutos y los vegetales, su nombre procede probablemente de "pomum", que es manzana o fruto. Pale (o Pales): Divinidad romana, protectora de los rebaños, es tanto dios como, por esto es representada como un ser con dos caras, una de hombre y otra de mujer; los sacerdotes denominaban su culto como "Dualidad Primitiva", por el hecho de ser muy antigua. Término: Protector de las señales y lindes de los campos. Los labradores celebran todos los años, el 23 de febrero, las Terminalia. Jano: En latín quiere decir "puerta", por esto es que es la deidad que cuida la entrada entre el mundo terrenal y el inframundo y la tierra de Júpiter. Además de otros universos paralelos. Se representa con dos caras que miran a lados opuestos, se le diferencia de Pale porque ambas caras son de un hombre. Fortuna: Deidad instaurada lo más probable por Servio Tulio. Sus características eran el poder sobre los juegos del azar. Februs: Antigua deidad agrícola de roma, no se conocen sus atribuciones por completo. En honor a Februs nació el actual mes de Febrero. 75

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Carmenta: Ninfa de las aguas, se dice que fue ella quién le dijo a Rómulo y Remo el lugar donde se debería fundar una ciudad, la próximamente Roma (en la cima de Palatino). Además de estos cultos de la naturaleza y de la cultura romana, había otras deidades dedicadas especialmente a la familia y las casas de Roma. Las casas romanas, tanto de ricos como de pobres, reverenciaban a los antepasados más antiguos. En las "Domus", casa de ricos, en la entrada había un altar dedicado a este. En el caso de las casas "Insulas", la de los pobres, no era un altar tan glorioso ni tan notorio –tampoco se encontraba a la entrada del hogar-, pero también reverenciaban al antepasado más antiguo del Gens (denominación que se les da a las primeras 300 familias que integraron la ciudad de Roma, son considerados los fundadores y de ellos descienden los patricios). Además de que cada familia adorase a cada antepasado, el Pater Familias era el jefe tanto jurídico, político y social como religioso de la familia. Tenía el deber de reverenciar a su antepasado, además de los distintos dioses y diosas que resguardaban el hogar, ya que había dioses para la puerta, para la despensa, para el patio, etc. Entre estos dioses nombraremos a: Giano: Protegía los jardines de la casa, además de la plazoleta central de las domus. Lares: Protector de las habitaciones. Penado: Protegía al hogar de las almas en pena que vagaban sin rumbo en el mundo terrenal. Panetes: Protectores de la despensa del hogar. El Calendario Romano: El calendario romano media los años a partir de la fundación de Roma, que situada en nuestro calendario cristiano fue en el año 753 antes de Cristo. Pero para los romanos de la antigüedad este hecho había simbolizado el año 1. Roma sitúa la legendaria fundación el primer día del mes de Marzo. El sistema de enumerar los años desde la fundación legendaria de Roma fue llamado "Ab urbe condita". El calendario romano se uso desde Rómulo, en ese entonces contaba con 10 meses, cuatro meses de 31 días y seis meses de 30 días. Los primeros cuatro meses estaban consagrados a 4 deidades romanas, estos eran Martius o Marte, por el dios al que estaba dedicado, el cual era Marte, dios de la guerra, una deidad fundamental para todos los romanos. El segundo mes era Aprilis o Apolo, por el dios Apolo, reverenciado en este mes. Maius, esta era la denominación que se daba a Júpiter en el calendario, era el mes dedicado al culto del dios creador y jefe de todo lo 76

existente. Por último el cuarto mes era Junius o Juno, dedicado a la esposa preferencial y oficial de Júpiter, la llamada Juno, diosa de la familia y la mujer. Estos cuatro meses eran a los que les correspondían los 31 días. Los otros 6 meses estaban compuestos como ya dijimos por 30 días, los cuales además recibían sus nombres por orden numérico, contando desde Marte como mes uno, hasta llegar a Junius como mes 4, los siguientes meses serían Quintilus, Sextilis, September, October, November, December. Este calendario creado a los tiempos de Rómulo constaba de 304 días. Este calendario elaborado por Rómulo, sería perfeccionado por Numa Pompilo, el cual habría encontrado muy corto y discorde el calendario, habría hecho que sus sacerdotes estudiasen la luna y elaboraran un nuevo calendario con respecto al ciclo lunar, solo fue necesario agregar dos meses, uno de 30 y otro de 31. Pero posteriormente Numa Pompilo habría hecho otros arreglos siguientes en todo el calendario, los meses instaurados fueron Januari, en honor a Jano, y Febrarius, dedicado en un principio a Februs, posteriormente a Plutón. En fin el calendario creado por el sabio Numa Pompilo, de carácter lunar quedo erigido de la siguiente manera: Januarius (29), Februarius (28), Martius (31), Aprilis (29), Maius (31), Junius (29), Quintilus (31), Sextilis (29), September (29), October (31), November (29) y December (29). Con esto el calendario quedaba erigido con 355 días, pero ¿El calendario lunar posee 354 días, entonces porque el calendario romano, de origen lunar poseía 355 días?, esto fue porque se consideraba de mal agüero, por ello, los sacerdotes añadieron un día más al año. Pero el problema continuo, el año continuaba siendo demasiado corto, por ello posteriormente Numa Pompilo intercalo otro mes de 22 o 23 días, el mes se intercalo desde el 23 o 24 de Febrero. Este mes era llamado Mercedinus o Mercedonius. La intercalación del nuevo mes, Mercedinus fue hecha cada dos años. Sin embargo, esta sistematización era demasiado larga, ya que daba un total de 366 días y cuarto. Para evitar este desfase en el año 450 a.C. se acordó que cada ocho años se intercalara tres veces el Mercedinus, este sistema fue llamado "La Octoetérida". La Octoetérida se fundamenta en los cálculos que realizó Cleostrato de Tenedos en el año 500 a.C. La intercalación, y el cómputo de los años estaban en manos de los sacerdotes, quienes obraban según sus intereses. Las reglas de cálculo del calendario fueron secretas hasta que un político rebelde, Cneo Flavio las robó en el 304 a.C. El sistema era demasiado complicado y arbitrario, incluso para sus contemporáneos. Esta comprobado de que en los años de Iulius Caesari, había un desfase de 3 meses y medio entre el calendario romano, lunar y astronómico. Como no existían los días, los romanos lo llamaban A, B, C, D, y así respectivamente con todo el alfabeto, además los romanos tomaron del calendario lunar una denominación para ciertos días y agrupaciones de ellos, estos fueron 3: las Calendas,

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las Nonas y la Idus. Las calendas eran el inicio del mes, iba desde el día 1 o A. Las nonas eran los días 5, en excepción de los meses marzo, mayo, julio y octubre que eran el día 7. Por último las Idus, estos eran considerados los finales del mes. Las Idus de los meses eran los días 13, a excepción de marzo, mayo, julio y octubre que eran el día 15. Luego de la primera Idus, este periodo se extendía hasta los dos últimos días de aquel mes, estos últimos dos eran llamados antevíspera y víspera del mes siguiente. Con Julio Cesar la reforma del calendario se inicio, en un principio todo comenzó cuando el pueblo lo aclamaba como "dios en vida", y el mes Quintilus fue rebautizado como Iulius. El calendario luego de la reforma de Cesar fue llamado Calendario Juliano. Cuando se habla de la reforma de Julio Cesar se debe tomar en cuenta que todo lo discutido por otros historiadores, sacerdotes y pensadores de la época, como Polibio y Cicerón, que se adentraron en la travesía de intentar estabilizar el calendario romano, todo ello, como lo decimos hoy en día, fue tirado por el basurero. Julio Cesar estableció un año de 365 días, con 12 meses, con la cantidad de meses de 30, 31 y 24 días. Además cada cuatro años Febrero obtendría un día mas para no quedar atrasado con respecto al orden astronómico. Este sistema fue bautizado como "Bix Sentum". Además Julio cesar estableció definitivamente la fundación de roma, que en la actualidad se dice q fue el año 753, ya que si estudiamos meticulosamente datos de otros estudiosos de este tema descubriremos que habían personas que decían distintas cosas como Fabio Pictor, que la estableció en el 747 a.C.; Polibio que lo estableció en el 750 a.C.; Marco Porcio Catón dijo que había sido en 751 a.C.; y Verrio Flaco propuso en el año 752 a.C.; datos que se deben tener en cuenta a la hora de datar hechos. Tito Livio se adhiere a la fecha de Catón, aunque en ocasiones usa la de Fabio Pictor. Cicerón usa el cómputo de Varrón, que al final es el usado como base por Polibio, y el empleado por los historiadores modernos. Según Cicerón Roma fue fundado el 21 de Abril del año 752, fecha indicada por Verrio. El calendario Juliano es considerado un calendario solar, aún se ocupa solo que con la modificación en la cuenta de los años, lo cual se izo hacia el siglo VI, con el papa Gregorio XIII. La obra del calendario de Julio Cesar fue encargada a un astrónomo griego, Sosigenes. Los romanos tenían conciencia de la división de la jornada desde la instauración del reloj de agua y sol, hacia el siglo III antes de cristo. Ellos median las horas tal y como se hace en la actualidad, con un sistema sexagesimal, en base a 60 minutos, que es una hora. Los romanos consideraban que el día iniciaba cuando había salido el sol, de este modo ellos lo llamaban hora meridie, cuando se ponía el sol eran las horas nefastas, consideradas ante meridie. La noche estaba dividida en 4 uigiglie, las cuales eran de utilidad para el ejército, los cuales la usaban como base para cambiar de guardia. Hacia los años de Cesar Augusto, roma había iniciado a dar nombre a los días, de esta manera surgieron las semanas compuestas de seis días, posteriormente de siete, cuando se liberalizo el culto cristiano. Los días eran: Luna (Lunes, dedicado a Juno, 77

llamada también Luna); Marte, correspondía al actual Martes y era dedicado al dios de la guerra, Marte; Mercurio, dedicado al mensajero de los dioses, Mercurio, corresponde al día Miércoles; Júpiter, es actualmente el día Jueves, dedicado al dios creador, Júpiter; Vesta, día correspondiente a la hermosa diosa de las familias, correspondía a Viernes; Saturno, actual sábado, dedicado al padre del creador, Saturno, el cual además enseño a los latinos la agricultura, el nombre que actualmente recibe deriva primordialmente de la denominación que los hebreos daban al día romano de Saturno; Hacia la era cristiana, se instauro un séptimo día, el Domingo, dedicado especialmente al que ellos llamaban "Dios Cristiano", a nuestro Señor y Dios. En latín domingo sería Dominus. El calendario romano sufrió una modificación antes de ser tal cual es el que estuvo en poder del papa Gregorio XIII, esta fue la integración del mes llamado Augusto o Agosto, dedicado a Cesar Augusto. El rol político-religioso: El Pontificado, las Mores Maiorum y el Consejo Imperial: La base del derecho romano, el cual actualmente nos rige como base constitucional, estuvo desde sus inicios en el reinado de Numa Pompilo muy influenciado por el ámbito religioso romano. Con la instauración de la república el sistema jurídico-religioso se vio profundamente afectado y engrandecido, pero a la vez se dividió en dos, obtuvo una forma fija cuando se expidieron las leyes de las 12 tablas (451-450). Cuando se expidieron las leyes se clasificaron en leyes Jurídico-Civil (Ius y Directium) y leyes JurídicoReligiosas (Mores Maiorum y Fas). Antiguamente el poder jurídico recaía tan solo en el consejo de pueblo que asesoraba al rey, este estaba constituido tan solo por sacerdotes; cuando se instauró la republica y se dio inicio el periodo del derecho republicano el poder que había sido repartido, también fue dado a diferentes personas. Por un lado el poder Jurídico-Civil fue otorgado a los Pretores, gobernadores con todo el Imperum del poder jurídico, gobernaban a partir de las Ciudades Latinas y eran asesorados por los Propretores, cargo que solo se podía hacer luego de haber sido electo como Pretor, los Propretores eran los encargados del poder jurídico-civil dentro de una jurisprudencia, trabajaban en las Basílicas. En cuanto al poder Jurídico-Religioso, este no perdió su poder a pesar de que se había arrebatado una parte, como el Cónsul no ejercía poder absoluto sobre la jurisprudencia, ya que solo era legista en el ámbito de hacer que se cumpliesen las leyes, había un personaje de suma importancia en el ámbito religioso y jurídico, tanto civil como religioso, este era el Pontífice Máximo, electo por un consejo de Pontífices, ejercía el

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poder máximo de la jurisprudencia completa, solo era limitado cuando entraba en los casos de los pretores. El Pontífice Máximo designaba a los Pontífices de las distintas provincias, además de ser el encargado de dar las cartas de ofrecimiento para designar a los pretendientes a la escuela de pontificado y sacerdocio. El Pontífice Máximo estaba asesorado por sus más de 30 pontífices, correspondientes a cada provincia, a su vez estos se asesoraban por los sacerdotes de las distintas órdenes, los cuales trabajaban en las Basílicas de las distintas jurisprudencias de cada provincia. En el mayor de los casos, los sacerdotes también podían ejercer derecho cívico, ya que ellos eran los únicos que podían manejar los Liber Actionum, donde estaban los registros civiles y de delitos de cada persona que habitase el imperio romano, además que si recordamos, el Propretor era uno, el cual designaba a los magistrados, los cuales en muchos casos eran sacerdotes, o por lo menos tenían conocimientos jurídicos-religiosos por haber estado durante un tiempo en la escuela pontifical. Como ya lo dijimos anteriormente el derecho-religioso romano estaba dividido en dos tipos de leyes: las Mores Maiorum y las Fas. Las primeras eran leyes con poder por su antigüedad, eran leyes con respecto a las costumbres morales y de otros tipos de los romanos. Las Fas, eran las actuales, con forme a las nuevas ideologías, como la helénica. El poder del Pontífice Máximo y del consejo de Pontífices se extinguió cuando se instauro el imperio de Augusto, con el poder del Principado. Augusto era en este instante el Pontífice Máximo de forma vitalicia. Este cargo era indisoluble, e incluso, a pesar de las disputas entre los cesares y augustos, el poder del pontífice máximo siempre había sido de uno solo, incluso para emperadores como Vespasiano, creador del poder de los cesares. Además cuando los emperadores eran divinizados en vida, estos pasaron a monopolizar el poder jurídico, y cuando Augusto obtuvo el poder de Pretor de forma vitalicia, disolvió el Consejo Pontifical y lo cambio por el Consejo imperial, conformado por los sacerdotes y pontífices de confianza del emperador, estos lo asesoraban y ayudaban en el gobierno, en especial en la parte jurídica, un ejemplo de estos personajes es el propio Séneca, gran asesor de Nerón, hasta que se suicido. Además Augusto creo una Cancillería, donde los sacerdotes y pontífices discutían como defender el poder religioso en el exterior, para así afianzar la cultura romana y con ello el dominio o el vasallaje de otros territorios lejanos, como el Reino de los Kush, al suroeste de Abisinia.

Preguntas de Ayuda para comprender la lectura: 1.– Describa la mitología romana que habla de la creación de la humanidad. 2.- ¿Qué implicó para la sociedad romana el hecho que su mitologia resaltara el elemento bélico y violento entre los dioses? 3.- Realice una lista de los diferentes dioses romanos. 4.- ¿Cómo reaccionaron los romanos frente a la cultur griega? 5.- ¿Cómo influyó el calendario romano a la religión cristiana? 6.- Describa la organización del ‘poder jurídico-religioso romano’ y su influencia para la religión cistiana. 7.- ¿Cómo se llamaba el máximo representante de la religión romana y cuál fue su influencia para el cristianismo este cargo?

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