El orientalismo

(*)
Por René Guénon
Muchas dificultades se oponen, en Occidente, a un estudio serio y profundo de las doctrinas orientales en general, y de las doctrinas hindúes en particular y los mayores o!st"culos a este respecto, no son #ui$" los #ue pudieran pro%enir de los orientales mismos& En efecto, la primera condici'n #ue se re#uiere para este estudio, la m"s esencial de todas, es e%identemente la de tener la mentalidad re#uerida para comprender las doctrinas de #ue se trata, #ueremos decir para comprenderlas %erdadera y profundamente ahora !ien, ésta es una aptitud #ue, sal%o muy raras e(cepciones, les falta por completo a los occidentales& Por lo dem"s, esta condici'n necesaria podr)a ser considerada al mismo tiempo como suficiente, por#ue, cuando se cumple, los orientales no sienten la menor repugnancia en comunicar su pensamiento tan completamente como es posi!le hacerlo& *i no hay otro o!st"culo real m"s #ue el #ue aca!amos de indicar, +c'mo es #ue los ,orientalistas,, es decir los occidentales #ue se ocupan de las cosas del Oriente, no lo han superado -am"s. / no podr)a tach"rsenos de e(ageraci'n al afirmar #ue, en efecto, nunca lo han superado, cuando se comprue!a #ue s'lo han podido producir simples tra!a-os de erudici'n, estima!les #ui$" desde un punto de %ista especial, pero sin ningún interés para la aprehensi'n de la menor idea %erdadera& / es #ue no !asta conocer gramaticalmente una lengua, ni ser capa$ de traducirla pala!ra por pala!ra de manera correcta, para penetrar su esp)ritu y asimilar el pensamiento de los #ue la ha!lan y la escri!en& 0asta podr)a irse m"s le-os y decir #ue cuanto m"s una traducci'n es escrupulosamente literal, m"s arriesga el ser en realidad ine(acta y desnaturali$ar el pensamiento, ya #ue no hay %erdadera e#ui%alencia entre los términos de dos lenguas diferentes, so!re todo cuando estas lenguas est"n muy ale-adas una de otra, y ale-adas no tanto filol'gicamente como en ra$'n de la di%ersidad de las concepciones de los pue!los #ue las emplean y es este último elemento el #ue no podr" penetrar -am"s ninguna erudici'n& *e necesita para esto algo m"s #ue una %ana ,cr)tica de te(tos, #ue se e(tienda hasta perderse de %ista en cuestiones de detalle, algo m"s #ue los métodos de gram"ticos y de ,literatos,, e incluso m"s #ue un pretendido ,método hist'rico, aplicado a todo indistintamente& *in duda #ue los diccionarios y las recopilaciones tienen su utilidad relati%a, #ue no se trata de contestar, y no se puede decir #ue todo este tra!a-o sea inútil, so!re todo si se refle(iona en #ue #uienes los proporcionan, a menudo ser)an incapaces de producir otra cosa pero, desgraciadamente, en tanto #ue la erudici'n se %uel%e una ,especialidad,, tiende a tomarse como un fin en s) misma, en lugar de ser un simple instrumento como de!e serlo normalmente& Esta in%asi'n de la erudici'n y de sus métodos particulares es lo #ue constituye un %erdadero peligro, ya #ue puede a!sor!er a los #ue ser)an capaces tal %e$ de entregarse a otro género de tra!a-os, y por#ue el h"!ito de estos métodos estrecha el hori$onte intelectual de los #ue se someten a ellos y les impone una deformaci'n irremedia!le& 1ún no hemos dicho todo, y ni si#uiera hemos tocado el aspecto m"s gra%e de la cuesti'n2 los tra!a-os de pura erudici'n son, en la producci'n de los orientalistas, la parte m"s engorrosa, es %erdad, pero no la m"s nefasta y al decir #ue no ha!)a nada m"s, #ueremos decir nada #ue tu%iese algún %alor, aun de alcance restringido& Es %erdad #ue, en 1lemania principalmente, se ha #uerido ir m"s le-os y, siempre con los mismos métodos #ue ya no pueden aportar nada a#u), hacer o!ra de interpretaci'n, a3adiendo a ella todo el con-unto de ideas preconce!idas #ue constituye su mentalidad propia, y con el pre-uicio manifiesto de hacer entrar las concepciones de las #ue se ocupan en los cuadros acostum!rados del pensamiento europeo& En resumen, el error capital de estos orientalistas, de-ando a un lado la cuesti'n del método, es el de considerar todo desde el punto de %ista occidental y a tra%és de la mentalidad de ellos, mientras #ue la primera condici'n para poder interpretar correctamente una doctrina cual#uiera es, naturalmente, hacer un esfuer$o para asimil"rsela y para colocarse, tanto como sea posi!le, en el punto de %ista de los #ue la conci!ieron&

4ecimos tanto como sea posi!le, por#ue no todos pueden lograrlo igualmente, pero por lo menos todos pueden intentarlo ahora !ien, le-os de ello, el e(clusi%ismo de los orientalistas de los #ue ha!lamos y su esp)ritu de sistema llegan hasta lle%arlos, por una a!erraci'n incre)!le, al punto de creerse capaces de comprender las doctrinas orientales me-or #ue los mismos orientales2 pretensi'n #ue ser)a risi!le si no estu%iese unida a una %oluntad !ien determinada de ,monopoli$ar, en cierto modo los estudios en cuesti'n& /, en efecto, para ocuparse de ellos, no hay en Europa, fuera de estos ,especialistas,, m"s #ue una categor)a de so3adores e(tra%agantes y de audaces charlatanes a los #ue se podr)a considerar como cantidad desprecia!le, si no e-ercieran ellos tam!ién una influencia deplora!le desde di%ersos puntos de %ista, como lo e(pondremos en su lugar de manera m"s precisa& Para nosotros, ateniéndonos a lo #ue concierne a los orientalistas #ue se pueden denominar ,oficiales,, se3alaremos adem"s, a t)tulo de o!ser%aci'n preliminar, uno de los a!usos a #ue da lugar lo m"s frecuentemente el empleo de este ,método hist'rico, al cual hicimos ya alusi'n2 es el error #ue consiste en estudiar las ci%ili$aciones orientales como se har)a con las ci%ili$aciones desaparecidas desde hace largo tiempo& En este último caso, es e%idente #ue est" uno for$ado, a falta de algo me-or, a contentarse con reconstrucciones apro(imadas, sin estar seguro nunca de una perfecta concordancia con lo #ue realmente e(isti' antes, puesto #ue no hay ningún medio de proceder a compro!aciones directas& Pero se ol%ida #ue las ci%ili$aciones orientales, por lo menos las #ue al presente nos interesan, han continuado hasta nosotros sin interrupci'n, y #ue toda%)a tienen representantes autori$ados, cuya opini'n %ale incompara!lemente m"s, para su comprehensi'n, #ue toda la erudici'n del mundo s'lo #ue, si se piensa en consultarlos, no hay #ue partir del singular principio de #ue sa!emos m"s #ue ellos so!re el %erdadero sentido de sus propias concepciones& Por otra parte, hay #ue decir tam!ién #ue los orientales, #ue tienen, con ra$'n, una idea m"s !ien triste de la intelectualidad europea, se preocupan muy poco de lo #ue los occidentales, de una manera general, puedan o no puedan pensar acerca de ellos por lo menos no tratan en manera alguna de sacarlos de su error, y, por el contrario, en ra$'n de una cortes)a algo desde3osa, se encierran en un silencio #ue la %anidad occidental interpreta sin esfuer$o como una apro!aci'n& / es #ue el proselitismo se desconoce por completo en Oriente, donde por lo dem"s carecer)a de o!-eto y no podr)a ser considerado sino como una prue!a de ignorancia y de incomprehensi'n pura y simple lo #ue después diremos mostrar" las ra$ones& Para este silencio #ue algunos reprochan a los orientales, y #ue sin em!argo es tan leg)timo, no puede ha!er sino raras e(cepciones, en fa%or de alguna indi%idualidad aislada #ue presente las condiciones re#ueridas y las aptitudes intelectuales necesarias& En cuanto a los #ue salen de su reser%a fuera de este caso determinado, no se puede decir m"s #ue una cosa2 #ue representan en general a elementos muy poco interesantes, y #ue, por una u otra ra$'n, no e(ponen m"s #ue doctrinas deformadas !a-o el prete(to de adaptarlas al Occidente tendremos ocasi'n de decir algunas pala!ras acerca de ellos& 5o #ue deseamos hacer comprender por el momento, y lo #ue desde el principio indicamos, es #ue la mentalidad occidental es la única responsa!le de esta situaci'n, #ue hace muy dif)cil el papel incluso del #ue, ha!iéndose encontrado en condiciones e(cepcionales y ha!iendo llegado a asimilar ciertas ideas, #uiere e(presarlas de la manera m"s inteligi!le, pero sin desnaturali$arlas de!e limitarse a e(poner lo #ue ha comprendido, en la medida #ue esto puede hacerse, a!steniéndose cuidadosamente de todo deseo de ,%ulgari$aci'n,, y sin tener si#uiera la menor preocupaci'n de con%encer a nadie& 0emos dicho lo !astante como para definir de manera precisa nuestras intenciones2 no #ueremos hacer a#u) o!ra de erudici'n, y el punto de %ista en #ue #ueremos colocarnos es mucho m"s profundo& 6omo la %erdad no es para nosotros un hecho hist'rico, nos importa muy poco en el fondo determinar con e(actitud el origen de tal o cual idea, #ue no nos interesa, en suma, sino por#ue, ha!iéndola comprendido, sa!emos #ue es %erdadera pero algunas indicaciones so!re el pensamiento oriental pueden ser moti%o de refle(i'n para algunos, y este simple resultado tendr)a, por s) solo, una importancia insospechada& Por otra parte, si ni si#uiera puede alcan$arse este fin, tendr)amos toda%)a una ra$'n para emprender una e(posici'n de este género2 la de reconocer en cierto modo todo lo #ue de!emos intelectualmente a los orientales, y acerca de lo cual los occidentales no nos han ofrecido nunca, ni si#uiera parcial e incompleto, el menor e#ui%alente& Mostraremos, pues, para comen$ar, tan claramente como podamos y después de algunas consideraciones preliminares

indispensa!les, las diferencias esenciales y fundamentales #ue e(isten entre los modos generales del pensamiento oriental y los del pensamiento occidental& 7nsistiremos enseguida m"s especialmente en lo #ue se refiere a las doctrinas hindúes, so!re lo #ue éstas presentan de rasgos particulares #ue las distinguen de las otras doctrinas orientales, aun#ue todas tengan !astantes caracteres comunes para -ustificar, en su con-unto, la oposici'n general del Oriente y del Occidente& Por fin, con respecto a estas doctrinas hindúes, se3alaremos la insuficiencia de las interpretaciones #ue tienen curso en Occidente hasta de!er)amos, para algunas de ellas, indicar su a!surdo& 6omo conclusi'n de este estudio, indicaremos, con todas las precauciones necesarias, las condiciones de un acercamiento intelectual entre el Oriente y el Occidente, condiciones #ue, como es f"cil %er, est"n le-os de ha!erse cumplido actualmente del lado occidental2 de manera #ue s'lo #ueremos indicar una posi!ilidad, sin creer de ninguna manera #ue sea suscepti!le de una reali$aci'n inmediata o simplemente pr'(ima& (*) 6orresponde al Pr'logo de ”Introducción general a estudio de las doctrinas hindúesl”

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