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LA CAMA… MÁS ALLA DE LA PENETRACIÓN …la búsqueda de una verdad única sobe la sexualidad y el cuerpo ha llevado, durante demasiado

tiempo, a una negación de la diversidad humana y de las opciones, ha limitado la autonomía individual, y ha convertido los placeres del cuerpo en un secreto indecente. (Jeffrey Weeks) …Ya estoy cansada es muy monótono las cosas que hacemos con mi marido en la cama … Yo termino y la cosa termina ahí …creo que no se preocupa por darme placer él se satisface y listo … no me hace caricias, directo al grano y listo … Me ha dicho que soy muy directo que no le hago caricias Estos son alguno de los comentarios que se escuchan en el consultorio de hombres y mujeres sobre lo que piensan de sus relaciones sexuales coitales… que son muy directas, no hay caricias, no hay como diríamos “calentamiento”, en la que parece que es una responsabilidad exclusiva de la mujer dar placer al hombre y no de este hacia ella. Como que la mujer debe “satisfacer” los deseos del hombre y cuando este “eyacula” la relación se termino, sin pensar en qué está sintiendo la mujer. El preámbulo es corto que se reduce a acariciar los senos, las nalgas la penetración y listo. Lo que se trabaja con las parejas es poderles mover a reflexionar que una relación sexual es mucho más que la penetración y que el placer y/o satisfacción de las mujeres no necesariamente está relacionado con el “rendimiento” masculino durante la penetración, la pareja debe reconocer que en una relación sexual debe tener un poco del deseo y gusto de cada uno y una. Sumado este aprendizaje a entender que existen diversos momentos de la vivencia en pareja que no está indicado o ya no es posible una relación sexual coital, entonces si no se ha aprendido a disfrutar de otra manera el placer, la vida sexual de la pareja se convertirá en una continua frustración. Las posibilidades de facilitar y recibir placer mediante el tacto van más allá de lo que habitualmente se supone, cuando acaricias a tu pareja no vas a terminar la relación necesariamente con una relación sexual coital, también está el compartir paseos, el charlar, quererse con las miradas, acariciarse, tocarse quererse con las manos, con los pies, con la piel, de ahí que muchas relaciones sexuales se quedan en caricias profundas y el disfrute es pleno para ambos. Ya no limitarse a ciertas áreas de estimulación concretas y con prisas por finalizar en el coito. Se debe reconocer y recuperar el cuerpo como una zona erógena y no focalizarla con los genitales. Besos que abarquen todo el cuerpo, masturbación en pareja, reconocer lo que le gusta a la pareja, masajes que pueden convertirse en eróticos usando la imaginación. La piel es la envoltura de nuestro cuerpo, por la cual las sensaciones y percepciones del entorno entrarán al cuerpo y cerebro. Acariciar nuestra piel es el camino a gozar de lo rico que es acariciarse mutuamente, sentir a la otra persona en tu piel dándose afecto mutuamente. Un medio adecuado para llevar a cabo esa exploración es la práctica del masaje. No se trata tanto de convertirse en un masajista profesional, sino de explorar y dejarse explorar con la finalidad de descubrir nuevas sensaciones. Los deseos, el tacto suave sobre la espalda, etc., pueden ser tan sensuales y excitantes como desconocidos para la pareja, que se puede mostrar reacio o molesto con estas prácticas por lo desconocido y lo que le produce, que son sensaciones y emociones no conocidas, por lo que se

Utilizar el mayor número de sentidos en la actividad sexual enriquece esta experiencia. .tiene que desafiar a probar estas experiencias para mejorar la relación sexual y fortalecer la relación de pareja.