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Plataforma del Cine y el Audiovisual del Ministerio de La Cultura

CONGRESO NACIONAL DE LA CULTURA Capítulo Cine y Audiovisual

Ponencia
HACIA EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA CULTURAL-TURÍSTICA ENDÓGENA DE CINE EN EL TÁCHIRA ASOVICINE 2006

HACIA EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA CULTURAL-TURÍSTICA ENDÓGENA DE CINE EN EL TÁCHIRA

Se plantea como un reto la apertura de nuevas opciones de trabajo con atractivos niveles de ingreso y expectativas profesionales, tanto artesanales básicas como profesionales universitarias.

La mayoría de las personas intuye las innumerables oportunidades de empleo por especialidades que ofrece y exige la industria del cine para una región, donde el Estado y la iniciativa privada se atreven a sembrar este tipo de industria cultural.

Para nuestro caso, el Táchira y sus regiones de influencia se transformarían a través de esta industria en un polo socioeconómico - turístico que magnetizaría la atracción de personas con un nivel de formación intelectual y profesional particularmente exigente en cuanto a vivienda, hábitos de consumo, influencia cultural etc. Lo cual quiere decir que la región adquiere niveles de oferta y demanda de productos y servicios de calidad, diversidad y valor muy semejantes a los usualmente presentes en metrópolis como Caracas, Bogotá, Buenos Aires, Río de Janeiro…Puesto que la industria del cine genera ambientes, gente y productos de excelente diversidad en precios, y estilos de expresión universal, a la altura del nivel cultural que esa población llega a adquirir.

El Cine es potencialmente una herramienta de exportación, no sólo de sus productos cinematográficos, sino también del contexto de sus escenarios, costumbres, paisaje y lugares atractivos que viajan inmersos en las películas exportables.
Es verdad que los recursos financieros de lanzamiento se calculan en divisas extranjeras, pero los dividendos de la producción cinematográfica que se comercializa en el exterior retornan en divisas sólidas también.

Al existir en la región la oportunidad de una industria con sus facilidades de producción, puede estimularse la creación de cooperativas y asociaciones estratégicas de iniciativa privada para producir películas de corto y largometraje. Productos de exquisita comercialización no sólo en el país sino en los centros internacionales de comercialización fílmica para la Televisión por cable, salas de cine, videohome y DVD. Los ejecutivos de este negocio mil millonario y altamente competitivo, diariamente están buscando nuevas películas para saciar el masivo consumo de la programación del entretenimiento televisivo mundial.

Una vez que pueda consolidarse este tipo de industria en nuestra región, los beneficios para las comunidades nacionales y regionales involucradas no se hacen esperar.

Pensemos por un instante cómo se transformaría esta región en el universo de posibilidades para su desarrollo socio-económico, si sumamos a la industria del turismo, la energía minera y la producción agropecuaria, este otro tipo de complejo fabril con la vitalidad de la fuerza endógena promovida desde nuestra constitución,

para hacer del cine una prestigiosa cantera de pequeñas y sólidas fábricas telefilmes para Venezuela y el mundo.

de

En términos reales, cada película que se produce necesita emplear, como mínimo, 50 personas especializadas en los rubros que hacen posible la transformación de un producto industrial cinematográfico. El tema, el guión y el género en que se trabaja determinarán la plantilla de actores, actrices y extras que también se suman al número de empleos necesarios.

El cine, fuente de empleos diversos para la región.

Así es que abrir la puertas de esta industria en el Táchira no es una osadía que puede estar dejando por fuera otras obligaciones del Estado, en el financiamiento de necesidades sociales prioritarias como la salud, la educación o la vivienda. Es que la industria cultural del cine antes bien abre oportunidades novedosas para mucha gente joven que ya está en la calle necesitando otras opciones de trabajo a la altura de su formación universitaria recién adquirida. Y el cine –como la televisión - puede ofrecer innumerables oportunidades para absorber mano de obra capacitada en una variedad de tareas creativas, artesanales y artísticas, veamos algunas.

Empleos técnicos y artísticos de la producción:
-Productores. -Asistentes de producción. -Secretarias de rodaje. -Directores de cine y televisión. -Asistentes de dirección. -Guionistas, libretistas, periodistas, escritores, dramaturgos. -Camarógrafos de cine, directores de fotografía, foquistas, asistentes de cámara, maquinistas de travellings y dollys. -Luminitos, técnicos en iluminación, fotógrafos de estudio, fotógrafos de exteriores especialistas en fotografía digital, especialistas en fotografía en celuloide. -Compositores, creadores musicales, intérpretes, bandas y orquestas. -Electricistas de cine y electrónicos de televisión. -Sonidistas, microfonistas y operadores de Booms, técnicos de grabación en estudio, operadores de grabadores Nagra para sonido sincro/cuarzo con cámaras de cine. -Escenógrafos, arquitectos, ebanistas, artesanos de la madera y el plástico, el hierro, el aluminio, utileros. -Diseñadores de vestuario, costureras, sastres. -Maquilladores, peinadores, vestuaristas, diseñadores atrezos para los actores y las actrices. -Creativos en computadoras para diseñar efectos especiales en 3D -Actores, actrices, extras, figurantes, dobles, etc. de accesorios y

Empleos en servicios colaterales:
- Restaurantes, hoteles, posadas. - Transporte, aeropuertos, comunicaciones. - Seguros. - Medicina. - Tintorerías. - Librerías, tiendas de música. - Combustible - Tiendas y comercios -Centros comerciales - Sitios turísticos - Comunidades de pueblos cinematográficos - infinidad de otras oportunidades de empleo indirecto.

Los números dependen de la cantidad de proyectos cinematográficos que el Estado esté en capacidad de promocionar y apoyar para que este

descubrimiento de las potencialidades creativas del pueblo organizado con fines de autogestión cultural, permita también el arribo de compañías

productoras de cine. Lo cual vendría a darle un valor agregado a nuestra producción nacional y regional hacia la búsqueda de mercados de exportación.

FUNDAMENTOS PARA EL DESARROLLO DE LA INDUSTRIA CULTURAL DEL CINE EN EL TÁCHIRA

¿Por qué no construir películas?
Nuestra filosofía, que impulsa la creación y desarrollo de la industria cultural del Cine y la TV tachirense, tiene como principio fundamental abrir fuentes de empleo y desarrollo económico en la región, a través de la producción de películas dentro del marco de la política de desarrollo endógeno, que actualmente lleva adelante el Gobierno Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. Porque, de acuerdo a los artículos quienes nos hemos formado y comunicadores audiovisuales, nos alcanzar los medios económicos del como industria cultural del país. 98 y 99 de la Constitución Bolivariana, especializado profesionalmente como ampara el derecho constitucional de Estado para desarrollar la cinematografía

Hoy por hoy, la Ley de Responsabilidad Social en Radio Televisión expresa claramente la obligación de adquirir programas de producción nacional para los canales de televisión pública y privada. Lo cual generará una importante demanda de películas y documentales bien hechos por productores independientes.

Talleres de formación en ASOVICINE

¿Por qué es importante para el país tener su propia cinematografía? Thomas Guback, investigador de la Universidad de Illinois sostiene que…la base principal de esta industria es por supuesto la elaboración de PELÍCULAS…Cuando hay producción nacional, acompañada de una efectiva distribución y exhibición, puede uno hablar de una verdadera industria cinematográfica de un país, sin importar lo pequeña que ésta sea… Como todos sabemos, esta industria además de ser un negocio es también un Medio Cultural…Como forma de expresión, la cinematografía merece un tratamiento especial y exige que se le sitúe en el contexto que la separe de otros bienes de consumo. Esta es una de las ramas de la comunicación moderna que se fundamenta sobre una base económica sólida- lo que no siempre implica que deba estar sujeta a las exigencias de un mercado específico. Recordemos antes el potencial artístico del cine y reconozcamos que durante el pasado S XX – y ahora en los inicios del S XXI – gran parte del diálogo cultural se ha llevado a cabo a través de las películas exhibidas en los teatros y la televisión. Los participantes en este diálogo no disponen de iguales oportunidades. Se podrá decir que es más un monólogo que otra cosa. Aunque gran parte de lo que el hombre de hoy sabe o cree sobre otra gente –quiénes son, dónde viven, cómo se comportan- se nos muestra en las películas. La habilidad para controlar ese diálogo cultural confiere un enorme poder. Intervenir en este intercambio – lo que muchos países desean-significa contribuir en pequeña medida a una asamblea cultural internacional. Dentro de un país, la producción de cine tiene el potencial de reproducir y fortificar la herencia cultural. A través de este medio, la gente que tiene algo que decir, lo dice.

Talleres de Camarografía

ESTADO Y CINE
A escala internacional, las películas de un país pueden ser una parte importante en sus relaciones exteriores. Los tratados de intercambio cinematográfico, no por casualidad, son negocios a alto nivel gubernamental. En este caso, Guback hace una referencia histórica acerca de los resultados efectivos de la distribución en el ámbito mundial de películas de los Estados Unidos. Por más de medios siglo, la colaboración activa entre la industria americana y su gobierno contribuyó en asegurarle a las películas de Hollywood un lugar en las pantallas del mundo. Ellas han llegado a ser el Standard de valores de producción mundial. El impacto cultural de esta situación es incalculable. Su importancia cultural es tal que, por muchos años después de finalizada la II Guerra Mundial, el Gobierno de los Estados Unidos facilitó su circulación convirtiendo a dólares americanos las ganancias que dichas películas daban a las compañías americanas de distribución en ciertos países extranjeros, cuyas divisas no podían ser cambiadas en el mercado mundial.

Pueblos cinematográficos del Táchira

IMPERIO DE LA INFORMACIÓN INTERNACIONAL
Producto de esta estrategia impulsora de la información desde Estados Unidos hacia el mundo, en la mayoría de las naciones del orbe, los cines exhiben la cultura de otros países, pero poco o nada que sea producido nacionalmente. El público del mundo, por lo tanto, responde a los productos culturales que emanan de unos pocos países industrializados del hemisferio norte. Esto representa la producción industrializada de una cultura masiva a escala mundial. Para los públicos del mundo, el gusto y la educación cinematográfica son guiados por los requisitos comerciales e imperativos financieros de un pequeño número de compañías extranjeras que, hasta cierto punto, dominan la producción cultural y la distribución. La dominación implica la capacidad de controlar la distribución mundial así como excluir cosas de la misma. ¿Puede una nación considerarse soberana cuando una importante parte de su vida cultural está sujeta al control extranjero?

¿Y es soberana cuando no posee las maneras de convertirse en un participante activo en la creación y transmisión de su herencia cultural? Sería alarmante que los sistemas educacionales estuviesen sujetos al control extranjero, pero la realidad es otra.

El cine es un sistema educacional, aunque éste sea informal. La cultura de una nación es demasiado importante como para ser dejada en manos extranjeras. A todas luces aquí el mandato debería ser a favor de estimular la industria cinematográfica nacional. Y asegurar los medios por los cuales estos productos pueden llegar al público. Hay mentes pragmáticas para quienes los beneficios culturales son evasivos e intangibles, después de todo no se les puede medir empíricamente. La cinematografía parecería un lujo para un país en vías de desarrollo. Simplemente no se puede permitir pues tiene necesidades más apremiantes que solucionar. Así como sucede con otras formas artísticas y culturales, la cinematografía necesita ser reconocida como un recurso nacional. Una nación debe tener sus poetas, cualquiera sea el medio en el cual desean trabajar.

¿Debe un país solucionar todo por si mismo, particularmente si existen fuentes adecuadas de un suministro en otra parte? Para quienes dicen que una nación no puede permitirse el lujo de la cinematografía se debe responder que NO ES UN LUJO SINO UNA NECESIDAD.

Formación de cineastas en ASOVICINE Táchira.

Hacer cine no es un lujo, es una necesidad cultural.

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LA PREGUNTA NO PUEDE SER POR QUÉ, SINO, ¿POR QUÉ NO?
Guback se Atreve a poner como ejemplo el caso de Canadá. Un país relativamente más pequeño e indefenso que su vecino gigante, Estados Unidos. Al principio, el Gobierno federal tomó el valiente paso inicial en 1939 de crear y financiar la Junta Nacional de Cinematografía para la producción de cortometrajes. 30 años más tarde abre sus puertas la Corporación de Desarrollo Canadiense de la Cinematografía para apoyar la producción de películas de largometraje. Y ahora el mundo es espectador de excelentes películas del Canadá a través de las salas de cine y la televisión por cable. Tan buenas y en competencia con la centenaria producción de Hollywood.

Yendo más allá de lo que significan decisiones tan obvias para algunos países –aunque evidentes para otros- la Industria Cinematográfica no es sólo un medio cultural sino también una fuerza económica. Si muchas de las películas distribuidas y exhibidas en un país son importadas de unos pocos, para el país que las recibe constituyen un débito cargado contra su balance comercial internacional. Entonces, la producción local de cine y su efectiva distribución y exhibición, puede ser un medio de mantener las divisas dentro del país que, de otra forma, serían exportadas a socios más ricos.

La explotación de las películas extranjeras, normalmente se lleva a cabo con pérdidas considerables de divisas por parte del país consumidor, mientras que la producción nacional de películas por lo menos le ofrece al consumidor la oportunidad de escoger a donde dirigir sus gastos. El su entrada representa alguna pérdida para el país importador. Pero si solamente se exhiben películas nacionales, todas las ganancias se quedan, asumiendo que el capital invertido en ellas es generado internamente.

PERDURABILIDAD EN EL TIEMPO Y EL ESPACIO
Parámetros de comparación con otros bienes tan familiares para Venezuela como el petróleo, el carbón o el aluminio, sirven a Guback para seguir ilustrándonos en una economía conveniente que nos puede permitir la industria del cine nacional.

Tal como el barril de petróleo –nos dice Guback-que puede ser extraído del subsuelo y vendido solamente una vez. carbón, aluminio o hierro y la mayoría de los productos manufacturados son bienes de un solo pago. Después de su venta inicial no es posible recibir ingresos adicionales. Sólo una inversión y producción continua mantiene un flujo de caja. Las películas tienen una característica única como bienes económicos: Cada película no le quita absolutamente nada al país cuando se exporta. Las películas son bienes exportables infinitamente, al contrario de otros productos. Dependiendo del nivel de manufactura y comercialización, una película de excelente calidad puede convertirse en una fuente renovable de ingresos. Un producto cuyos derechos pueden ser vendidos y revendidos, no solamente a través del tiempo, sino a través de los medios. Las películas que logran cotizarse y alcanzar este nivel de comercialización se convierten para sus dueños en medios que generan ganancias sin invertir mucho más capital del original.
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Una película puede generar ingresos por un tiempo más largo que la vida de sus productores. Cada película, por lo menos potencialmente tiene una vida económica perpetua. Esto lo descubrieron los dueños de las cinematecas cuando se inauguró la transmisión por televisión; seguida de la TV por Cable y Videohomes. Los filmes pueden ser reciclados para cada medio, no sólo nacionalmente, sino también en el mundo. Pero un país sin cinematografía propia no tiene oportunidad de participar en la búsqueda de un mercado externo. Se da el caso que una película como, LOS DIOSES NO DEBEN ESTAR LOCOS, sorprende a todos y resulta un éxito mundial que genera más efectivo que lo que se invirtió en ella; sin contar las alabanzas de los críticos.

LAS PELÍCULAS NACIONALES DAN RUBROS DE EXPORTACIÓN CRECIENTE
La exportación de películas significa la importación de ganancias del exterior. Aunque con ello no se corrige un balance negativo en el intercambio cinematográfico, con tan sólo enviar sus películas a otros países. El exportador de películas bajo licencia al exterior no debe ser descartado. Si las películas no tienen presupuestos extravagantes, sino con relación a lo que todos los medios del país pueden ofrecer como ganancias, entonces cualquier utilidad en el exterior se puede considerar como ganancia sin costo.

En la práctica, las industrias cinematográficas de muchos países operan siempre sobre la premisa de unos costos de producción por encima de lo que es posible recuperar en el mercado interno. Entonces, el mercado de exportación se hace vital. Pero no en todos los casos se logra. Y esto ha sido un problema perenne enfrentado por las industrias cinematográficas del mundo.

DESVENTAJAS DE LA IMPORTACIÓN DE PELÍCULAS

La importación de todas las películas constituye un gasto para el país receptor. Produciendo sus propias películas es posible reducir el consumo de filmes extranjeros y la pérdida de divisas, asociada con la exhibición de los mismos. Aunado a ello el país realizador tiene la posibilidad de obtener ganancias en el extranjero. La producción nacional –entonces-puede tener un beneficio doble para el balance del comercio exterior de esa república con una industria cinematográfica consolidada. El éxito en la exportación de películas no se debe medir sólo por las divisas que entren o salgan del país, o como un elemento en su comercio internacional, aunque éstos sean parámetros cuantificables. Hay otros efectos económicos que se deben considerar, tales como: El Turismo; la repercusión de los patrones en el comercio internacional; así como la promoción y el prestigio del país en la comunidad de las naciones del mundo. Se piensa que al mirar las películas de otras partes, los espectadores se interesan tanto que deciden viajar a ese país con la finalidad de tener una experiencia vivida. Como turistas, estas personas gastan dinero, enriqueciendo al país anfitrión, cubriendo por lo menos en una mínima parte el costo neto que el país invirtió para llevar a la pantalla sus imágenes.

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COMERCIALIZACIÓN DE MARCAS Y PRODUCTOS QUE VIENEN DETRÁS DE LAS PELÍCULAS
La influencia también está negocios que identificables de las películas exportadas sobre los patrones de comercio abierta a la especulación. En estados Unidos son muchos los están dispuestos a pagar para tener sus productos visualmente en las películas. Hay algunos empresarios, quienes por una

comisión, se aseguran para que estas operaciones se den. Por eso vemos en el cine nombres de restaurantes de comida rápida, marcas de cerveza y refrescos, en forma prominente.

¿Motiva a consumir al público una publicidad inserta en una película? Más aún. Cuando los productos de una nación son exhibidos en películas para un público extranjero, ¿se afectan positivamente los patrones de intercambio comercial?

Tal vez de allí venga el dicho de la industria cinematográfica que dice: El Comercio sigue a la película. Algunos casos se han dado en el mercado de imágenes y productos asociados a Rambo, La Guerra de las Galaxias, Cazafantasmas, ET, Parque Jurásico, etc.

De la misma forma, ciertas costumbres originales de la gente donde hacen filmes que reflejan al mundo modas y estilos de vida. Bailes y esa gran variedad de géneros musicales que impactan en la gente joven, logran tener gran aceptación internacional, porque ello ha sido visto en las pantallas de cine y en la televisión. Pero, ¿será posible obtener un beneficio económico si aparecen en las películas productos como el café, el mango, la lechosa, el cacao porcelana, por ejemplo?

Hay casos donde en las películas han tenido efectos económicos más allá de la compra y venta de las entradas. En este caso podemos decir que las películas tienen alguna influencia –aunque pequeña- sobre patrones de comercio general internacional.

EL PRESTIGIO DE UN PAÍS VIAJA EN SU CINE POR EL MUNDO
Ya que las películas pueden ser un medio de propaganda para un producto específico, así como para una manera de vivir, las exportaciones de ellas afectan la imagen de dicho país y su prestigio a los ojos del mundo. Los países que no tienen producción cinematográfica para exportar tienen menos oportunidades de hablar sobre sí mismos a los demás. Cuando en ellas se muestran la elegancia y la buena vida creemos que es capaz de generar actitudes favorables en el público extranjero. Y esto es parte del material con que se logran las alianzas entre las naciones y se refuerzan con creencias populares. Estas actitudes pueden ser traducidas a patrones de intercambio comercial que tienen ramificaciones económicas obvias. El ministerio de Información y Comunicación de Venezuela, por ejemplo, podría comisionar encuestas ocasionales de opinión en aquellos países con quienes Venezuela tuviese un intercambio cultural a través del cine y la televisión, para determinar qué impresión obtienen los extranjeros de Venezuela a través de estos medios.

Las inquietudes políticas, económicas y militares nunca están separadas. En suma, la producción nacional de películas tiene peso sobre la economía internacional del país. Como se ve, este producto cultural puede llegar a ser parte de esta mezcla que representa la integración de una nación.

OTROS BENEFICIOS DESDE EL LADO DOMÉSTICO
Comenzar la producción local de películas cuando no se ha hecho nunca, puede tener los mismos efectos positivos sobre la economía general que comenzar una nueva línea de negocios. Una economía creciente no es sólo la que reemplaza productos obsoletos por sus equivalentes modernos (carruajes sustituidos por el automóvil), sino una que estimula la creación de nuevos sectores de manufactura o servicios que respondan a las auténticas necesidades humanas. El producto nacional bruto –PNB- suma de todos los bienes y servicios producidos en una nación- se desarrolla cuando la productividad individual y colectiva crece y cuando surgen nuevos sectores. El elemento humano en las películas parece
que es irreemplazable. Mientras que en la manufactura de otros productos puede ser sustancialmente reducido. Un dólar gastado para capitalizar la industria cinematográfica paga dividendos mayores en términos de generación de empleos. Generar empleos es importante, pero más valioso es la clase de empleo que se crea, Una nueva tienda, fábrica o empacadora de productos agrícolas necesitarán en gran medida mano de obra no calificada o semicalificada cuyos trabajos son repetitivos y de fácil aprendizaje.

La discusión individual de llevar a cabo una tarea o una pequeña parte de una operación mayor puede ser mínima y hasta desalentada. En cambio, la producción de cine necesita trabajadores calificados y creativos en áreas bastante especializadas. Tanto el talento técnico como artístico que allí se requiere debe tener excelente entrenamiento y aún formación universitaria. Las técnicas audiovisuales usadas en la producción de películas constituyen, entonces profesiones.

Otro punto importante es que los trabajadores calificados tienen el potencial de resultado, los que tienen oficios o profesiones calificadas están en posición de reciclar proporcionalmente más ganancias en la economía local. Tienen más para ahorrar y necesitarán un rango de bienes y servicios más amplio que el asociado con trabajadores de menor remuneración. La educación y el potencial de obtener más ganancias poseen una lata correlación positiva. La ventaja que tiene la cinematografía sobre los demás sectores es que exige competencia y arte que deben estar mezclados con juicio y discreción personal e individual para poder desarrollar su trabajo. Otra ventaja de esta industria es que al comenzar sobre una base sólida y sistemática establece la posibilidad de nuevas pautas de carrera, en especial para los jóvenes. En un país donde no se hace cine, nadie puede llegar a ser director de cine, actor, escritor de libretos o asistente de producción. Nadie puede aspirar trabajar en un grupo que produzca algo que obtenga atención nacional. Los que tienen talento y deseos los ahogan o emigran a un país donde puedan lograrlos. La partida de estas personas es un déficit a largo plazo para la vida económica y cultural de sus países de origen. La gente que tiene preparación y habilidades buscan un campo para desarrollarlas y los países que poseen estos campos cosechan las recompensas multiplicadas. No podemos resignarnos a quedarnos con los brazos cruzados viendo como se nos van las oportunidades de tener y crecer en un país con tantas potencialidades de desarrollo a través de su gente joven, bien formada y con los recursos más seguros como nunca antes los tuvo Venezuela. (Textos inspirados en una conferencia del Dr. Thomas Guback del Instituto de Comunicaciones de la Universidad de Illinois, publicada en la revista económica de Cine 1987, del Ministerio de Fomento).
Propuesta preparada por: Carlos Molina B. y Gerardo Mendoza V. Cineastas de

AsOVICINE y Dirección de
Cultura y Bellas Artes de la Gobernación Táchira. del Estado

ASOVICINE
ASOCIACIÒN CIVIL DE VIDEO Y CINE DEL ESTADO TÁCHIRA Calle 13 No.19-43 Barrio Obrero 0276 3569879 0426 6753172 SAN CRISTÓBAL. TÁCHIRA – VENEZUELA e-mail: asovicinetachira@yahoo.com www.asovicine.com carloscamb-05@yahoo.es