Editores

:
ANTONIO PULIDO BOSCH
ÁNGELA VALLEJOS IZQUIERDO
PABLO A. PULIDO LEBOEUF



LOS ACUÍFEROS COSTEROS
Y LAS DESALADORAS
Editores:
ANTONIO PULIDO BOSCH
ÁNGELA VALLEJOS IZQUIERDO
PABLO A. PULIDO LEBOEUF
Almería, Enero de 2002

Los Acuíferos Costeros y las Desaladoras

ISBN: 607-3936-8

Depósito Legal:

Imprime: arte impresores, s.l. 18200 MARACENA (Granada)
PRESENTACIÓN
Las áreas costeras son asiento de cada vez mayor número de
urbanizaciones y de grandes superficies ocupadas por rentables explotaciones
agrícolas, al amparo de unas condiciones climáticas muy favorables, que
incluyen un gran número de días soleados y temperaturas agradables. Como
contrapartida, las escasas precipitaciones hacen que el déficit hídrico vaya en
aumento, provocando situaciones dramáticas en los años secos y muy secos.
La alta rentabilidad de las actividades agrícolas y del turismo permiten
considerar a la desalación de agua de mar como una solución posible, ya
planteada en muchas áreas costeras de todo el mundo. Unas plantas prevén
desalar aguas salobres, mientras que otras tendrán como materia prima el
agua de mar, tomada directamente o bombeada en sondeos perforados cerca
de la línea de costas. Dada la importancia que el tema tiene y tendrá en los
próximos años, el Club del Agua convocó unas Jornadas que han constituido la
base de este libro.
El tema es tan específico que, en realidad, cuanto se ha escrito resulta
obligatoriamente muy novedoso, de manera que el resultado es un documento
que esperamos que sirva de referencia para todos aquellos que quieran
comenzar a familiarizarse con la problemática de la desalación de aguas
procedentes de acuíferos. El marco elegido para la celebración de las Jornadas
fue Almería, ciudad muy bonita y acogedora.
Todo apunta a que en los próximos años el número de plantas
desaladoras aumentará considerablemente. Por otro lado, la experiencia
acumulada con las ya existentes sirve para constatar que -siempre que se den
las condiciones favorables- el suministro a partir de sondeos que capten el
agua de mar es mucho más barato y menos problemático que la toma
directa de agua de mar. En estricta lógica, el diseño de las plantas futuras
tendrá que valorar detenidamente la potencialidad de las áreas costeras desde
el punto de vista de la implantación de sondeos de explotación antes de decidir
el emplazamiento físico de la planta; de no ser así podrían enfrentarse a unos
costos de explotación muy superiores, y todo ello durante la vida de la planta.
Consecuentemente con lo expuesto, cabe pensar que en los próximos
años se avanzará notablemente en el conocimiento de la problemática de los
acuíferos costeros que bombeen agua de mar para abastecer a las plantas
desaladoras. Esperamos que esta obra sea un primer paso en ese reto.
Almería, 23 de Enero de 2002
Antonio Pulido Bosch
Presidente del Club del Agua Subterránea
7
Í NDI CE
Presentación.
A. Pulido Bosch
7
I. ACUÍFEROS COSTEROS Y AGUAS SALOBRES
Introducción al conocimiento de los acuíferos kársticos costeros.
R. Fernández-Rubio, J.C. Baquero Úbeda y A. Eraso Romero
11
Estudio de la salinidad en el acuífero kárstico costero Güira-Quivicán (Cuenca Sur
Habana).
A. González, J.R. Fagundo, P. González, E. Romero, S. Jiménez, G. Benítez, D.
Orihuela, V. Ferrera, J. Ramírez y M. Suárez
29
Sobre las características hidroquímicas del acuífero de Martil-Alila (Tetuán, Marruecos).
J. Stitou el Messari, J. C. Cerón, A. Pulido Bosch, K. Targuisti y N. Aoulad
43
Investigación y evaluación de aguas salobres.
J.A. López Geta y M. Megías Moreno
51
Algunas consideraciones sobre las características hidroquímicas del acuífero de Smir
(Tetuán, Marruecos).
J. Stitou el Messari, J.C. Cerón, A. Pulido Bosch, K. Targuisti y N. Aoulad
71
Utilidad de los métodos geofísicos en la delimitación de la intrusión marina en los
acuíferos costeros.
M. Himi, N. Sanz, J.C. Tapias y A. Casas
79
II. HIDROGEOQUÍMICA, SALINIDAD E INTRUSIÓN MARINA
Intrusión marina en el acuífero profundo del delta del río Llobregat (Barcelona).
Evolución temporal y problemática socioeconómica.
F.J. Alcalá, J. Miró y A. García-Ruz
93
La metodología hidrogeoquímica en el estudio de la salinización de acuíferos en zonas
costeras y su aplicación a diferentes casos del litoral levantino (España) y toscano
(Italia).
E. Giménez Forcada
109
Nuevos datos sobre el control de cloruros en el sector central del acuífero profundo del
delta del río Llobregat (Barcelona).
F.J. Alcalá García, J. Miró y A. García Ruz
127
3
Contribución de las actividades agrícolas a la presencia de sulfatos en los acuíferos
costeros. El caso de la plana de Castellón.
I. Morell y J. Tuñón
139
III. CAPTACIÓN DE ACUÍFEROS COSTEROS PARA DESALACIÓN
Problemática de la perforación y terminación de sondeos para bombear agua de mar en
acuíferos costeros.
A. Pulido Bosch, J. Gisbert, P. Pulido Leboeuf, F. Sánchez Martos y A. Vallejos
155
Los sondeos de abastecimiento a la planta desaladora de agua de mar de Almeria.
F. Sánchez Martos , A. Pulido Bosch, P. Pulido Leboeuf, A. Vallejos, y J. Gisbert
169
Sistemas de control y seguimiento del contacto agua dulce-agua salada en el entorno
de la desaladora de Almería.
J. Gisbert, A. Pulido Bosch, F. Sánchez Martos, P. Pulido Leboeuf y A. Vallejos
185
Influencia de la instalación de desaladoras de agua de pozo en el acuífero de la Aldea
(Gran Canaria).
M.C. Cabrera, A. Albert y J. Muñoz
195
Posibilidades de uso de los acuíferos de Albuñol para suministrar agua a una planta
desaladora.
J.A. Luque Espinar, A. González Ramón y J.C. Rubio Campos
203
Consideraciones sobre los sondeos de abastecimiento a las plantas desaladoras.
J.A. Fayas Janer
211
IV. ASPECTOS ADMINISTRATIVOS Y AMBIENTALES
Regeneración de recursos hídricos de mala calidad. Aspectos medioambientales.
B. Sánchez Ruíz y P. Romero Pavía
215
Gestión de la salmuera de rechazo de las plantas de ósmosis inversa mediante
inyección en sondeos profundos (ISP).
G. Ramos González
225
La desalación y los ecosistemas salobres.
J. Fábregas
255
Desalación solar: tecnología, experiencias y perspectivas.
E. Zarza y M. Pérez García
261
Aspectos técnicos y administrativos de la desalación.
J. Mora Alonso-Muñoyerro
279
Desalación y medio ambiente
J. Canovas Cuenca
297
4
El impacto del vertido de las desaladoras en el medio marino
D. Moreno Lampreave
305
El Plan Hidrológico Nacional y la desalación en Andalucía
J. Corominas (Diapositivas de la presentación)
309
V. CLAUSURA
Conclusiones de las Jornadas
Leídas en el Acto de Clausura por A. Vallejos
319
Conferencia de Clausura
F. Coves, Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía
321
VI. REPORTAJE FOTOGRÁFICO
Reportaje fotográfico 327
VII. LISTA PARTICIPANTES
Relación de participantes 333
5
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 11-27, 2002, Almería
INTRODUCCIÓN AL CONOCIMIENTO DE LOS ACUÍFEROS
KÁRSTICOS COSTEROS
R. Fernández Rubio
1,2
, J.C. Baquero Úbeda
1,2
y A. Eraso Romero
1
1
Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas, Universidad Politécnica de
Madrid
2
FRASA Ingenieros Consultores, S.L.
RESUMEN.- Los acuíferos kársticos costeros son objeto de singular interés por
las importantes descargas de agua al mar que en ellos se localizan. Por otra parte
muchos de estos acuíferos se ubican, prioritariamente, en zonas de gran demanda de
agua. En estos sistemas hidrogeológicos tienen lugar procesos geoquímicos que
pueden acelerar la dinámica de disolución y, por consiguiente, el incremento de la
permeabilidad secundaria por disolución. Por otra parte, las oscilaciones del nivel del
mar, durante los periodos glaciares e interglaciares, han condicionado la presencia de
estas disoluciones en sistemas hoy suspendidos o sumergidos bajo el mar.
Independientemente del interés espeleogenético y morfológico, la captación de estas
aguas es muy atrayente, por corresponder a acuíferos con importantes recursos
hidrogeológicos, al tiempo que representa dificultades especiales, por el riesgo que
conlleva de intrusión salina. Todo ello ha traído consigo esfuerzos importantes para
mejorar el conocimiento de este karst costero y para arbitrar las técnicas más
adecuadas de captación.
Palabras clave: Karst, intrusión marina, acuíferos costeros, espeleogénesis.
INTRODUCCIÓN
Los acuíferos kársticos se pueden desarrollar en cualquier ámbito, desde
zonas de alta montaña hasta el nivel del mar, siempre que se den adecuadas
condiciones geológicas (litológicas y estructurales), climáticas y morfológicas
(Komatina, 1975). En todo caso, cada sistema kárstico presenta peculiaridades
que son reflejo de su ubicación topográfica, y que contribuyen a su singularidad
y atractivo.
En este trabajo nos vamos a circunscribir a la caracterización del karst
costero, cuyas singularidades son consecuencia de su contacto con el mar, y
vamos a poner el énfasis en sus aspectos particulares, sin abordar aquellos
otros que pueden ser comunes para los sistemas kársticos en general. En todo
caso no se pretende un estudio exhaustivo, dada la gran cantidad de
información acumulada sobre estos sistemas acuíferos. Un estudio más
completo está en curso de realización, por los firmantes de este
11
trabajo, que quieren dejar constancia de que aquí sólo se resaltan algunos
aspectos, a título de ejemplo, siendo conscientes de que existen numerosas
omisiones.
Como referencia de esa diversidad podemos resaltar que, en España, los
materiales karstificables ocupan aproximadamente un 29% de sus casi 500.000
km
2
de superficie, de los que unos 100.000 están constituidos por rocas
carbonatadas (Durán et al., 1989), y que nuestro litoral tiene un desarrollo de
varios miles de kilómetros, alojando gran diversidad de sistemas acuíferos. En
la Figura 1 se reflejan las áreas kársticas en España, y se evidencia la
localización de una serie de ellas en ámbitos costeros.
Figura 1.- Rocas carbonatadas karstificables en España (Durán, et al, 1989).
Por otra parte hay que señalar que, si bien la identificación y análisis de
las áreas kársticas costeras es el referente más inmediato, para su estudio, no
podemos olvidar que, a lo largo de la historia geológica, en muchas áreas hoy
emergidas o soterradas se dieron en el pasado las condiciones costeras, ya
que los procesos de karstificación se han desarrollado a lo largo de toda la
historia geológica. Así, por ejemplo, en los alrededores de Avilés (Asturias), se
reconoce hoy una amplia rasa que responde a una paleosuperficie
subhorizontal, que fue karst costero. Lo que acontece es que, dada la rápida
evolución geológica de estos procesos, muchas veces son difíciles de
reconocer esas condiciones paleokársticas. Por ello, nos vamos a referir al
karst costero actual y, dentro de él, al formado por materiales carbonatados,
por ser los de mayor interés hidrogeológico.
Hay que señalar, en todo caso, que si bien el karst costero es muy
frecuente a lo largo de muchos mares, su distribución geográfica no es regular
sobre la superficie de la tierra, con una muy buena representación en el
hemisferio Norte entre los paralelos 30º y 50º (Komatina, 1975).
12
PROCESOS KÁRSTICOS COSTEROS
En ámbitos marinos se han depositado, a lo largo de la historia
geológica, muchas formaciones carbonatadas que, tras su sedimentación, han
emergido sobre el nivel del mar. Estos materiales pueden aflorar sin cobertera
o con muy escaso recubrimiento, quedando expuestos en condiciones de
homoclinal, a los procesos de karstificación. Es, por ejemplo, el caso de la
llanura Nullabar en el Sur de Australia, o la costa de Los Doce Apóstoles en
Victoria (Australia), o el Norte de la Península de Yucatán (México) (LeGrand y
LaMoreaux, 1975).
Pero, indudablemente, los materiales karstificables en ámbitos costeros
pueden responder a cualquier condición estructural, que puede ir desde
llanuras costeras elevadas (como en la zona de Nerja, Málaga), hasta áreas
moderadamente o fuertemente tectonizadas, y estos materiales pueden ser
aflorantes o estar recubiertos (con mayor o menor espesor) por otros que no
sean karstificables. Por otra parte el material karstificable (prioritariamente
carbonático), puede presentar una permeabilidad primaria (como las
calcarenitas miocénicas de la costa del Algarve), o una permeabilidad
secundaria, por fisuras, fracturas y conductos de disolución.
En todo caso hay que señalar que, en los ámbitos kársticos costeros, los
procesos de disolución pueden desarrollarse desde una profundidad cutánea,
de apenas algunos metros, hasta profundidades de centenares de metros,
dentro de la franja saturada. Esto último es frecuente como consecuencia de la
circulación sifonante, y podría ser el origen, por ejemplo, de los grandes
conductos kársticos localizadas por las galerías mineras en las calizas del
Aptense de la Mina de Reocín (Galería del Agua), a más de 150 m bajo el nivel
del mar, o el de los tantos conductos de disolución atravesados en sondeos de
captación, en áreas costeras.
OSCILACIONES DEL NIVEL DEL MAR DURANTE EL CUATERNARIO
Tal vez uno de los aspectos al que se ha dedicado más atención, en los
sistemas kársticos costeros, es el relativo a la incidencia de las oscilaciones del
nivel del mar durante los episodios glaciares e interglaciares (habiendo oscilado
desde -130 m durante glaciaciones, hasta +60 m durante períodos cálidos
interglaciares), que se han venido sucediendo desde el Pleistoceno
(fluctuaciones glacioeustáticas) (Figura 2). En este sentido hay que destacar
que, en un karst costero, las oscilaciones del nivel del mar se traducen
inmediatamente en oscilaciones de la superficie freática. Son muy numerosos
los estudios que se han realizado en el karst de Cuba, Bermudas, Cerdeña,
costa dálmata y griega, ... pero vamos a prestar especial atención a algunos
ejemplos bien estudiados de nuestro litoral.
Un buen ejemplo se presenta en el ámbito de la Cornisa Cantábrica,
cuya descripción tomamos de Hoyos Gómez y Herrero Organero (1989), que
resaltan cómo la remodelación kárstica pleistocena está íntimamente
relacionada con los movimientos positivos y negativos del nivel del mar. Estos
autores resaltan que todo el litoral carbonatado, tanto paleozoico como
13
mesozoico, presenta rasgos de procesos mixtos marinos y continentales,
estando la zona más representativa entre Ribadesella y Unquera, donde al
karst neógeno se le sobreimponen etapas de remodelación kárstica continental
y marina, siendo estas últimas tanto más importantes y mayores en número
cuanto más próximo a la costa y más baja sea la cota. A pesar de ello son
escasas las cavidades que conservan la impronta erosiva y los depósitos
marinos, sobre todo los más antiguos, por haber sido erosionados en las
etapas continentales o marinas posteriores. Citan como caso demostrativo a
las Cuevas del Mar, donde, a una etapa de karstificación continental sigue otra
de remodelación marina, y la sedimentación de cantos y arenas marinas,
correspondientes al nivel marino +2,0 / -2,5 m, atribuido al último glaciar.
Posteriormente este nivel se cementó durante la etapa continental siguiente
(wurmense), e incluso en algún punto está unido al techo de la cavidad por
espeleotemas, estando actualmente en fase de desaparecer por la acción del
mar.
Figura 2.- Secuencia evolutiva para ciertas cavidades de la isla de Mallorca
(Ginés, 2000).
Además de estos procesos pleistocenos, se documentan los que han
tenido lugar en relación con la transgresión postglaciar del Holoceno, en la que
el mar invade de nuevo cavidades que últimamente habían estado bajo
14
condiciones continentales (Hoyos Gómez y Herrero Organero, 1989). Se
producen de nuevo remodelaciones internas y externas de la morfología, por
disolución-corrosión, con formación de un lapiaz de pequeñas cúpulas
adosadas entre sí, con aristas irregulares y agudas. A la vez se dan procesos
erosivos y/o deposicionales de sedimentos marinos litorales, que marcan el
máximo transgresivo holoceno en las Cuevas del Mar (+1,5 m).
Otro aspecto a destacar en la Cornisa Cantábrica es la formación de
“bufones” o surtidores de agua del mar, por conductos más o menos verticales,
debidos a la compresión del aire interior por el embate del oleaje (Llanes,
Suances, etc), creando en la salida un embudo de corrosión, debido al efecto
spray que sufre el agua.
Zona también bien estudiada es la correspondiente a la Cordillera Costero
Catalana (Freixes, 1989), y de manera concreta el macizo de Garraf-Ordal, con
desarrollo espectacular de las formas exokársticas (campo de dolinas de
Campgrás), y endokársticas con más de 300 cavidades, en su mayor parte en
forma de simas (avencs), entre las que destacan: l’avenc de l’Esquerrá (205
m), l’avenc dels Esquirols (210 m), l’avenc del Bruc (118 m), l’avenc de la
Silvinota, etc. Estas formas responden a una karstificación pretérita y pueden
considerarse como integrantes de un paleokarst. Aquí las escasas cavidades
de desarrollo horizontal (cova Bonica, surgencia de La Falconera, etc), se
pueden relacionar con las zonas inundadas, muy condicionadas por el nivel del
mar.
Figura 3.- Representación esquemática de los tipos de cavidades (Ginés, 2000).
Interés especial tiene todo el conjunto de las islas Baleares (Ginés y
Ginés, 1989), en las que hay una abundancia extraordinaria de regiones
kársticas, con todas las morfologías endokársticas (lapiaz, dolinas, grandes
depresiones) y endokársticas (cavidades verticales, formas de drenaje
superficial, cavidades de desarrollo clástico). Indudablemente muchos de estos
sistemas pueden considerarse costeros, y de una forma o de otra tienen
condicionantes impuestos por esa proximidad al mar. La Serra de Tramuntana,
que se extiende a lo largo del borde noroccidental de la isla de Mallorca,
presenta un mosaico completísimo de morfologías kársticas (Figura 3), con
depresiones de control estructural, cañones, campos de dolinas, sumideros,
15
abundantes formas de lapiaz, y por supuesto con un catálogo amplísimo de
formas endokársticas.
Es de destacar, en la isla de Mallorca la presencia de lagos de aguas
salobres (Coves del Drac, en Manacor), establecidos en correspondencia con
el actual nivel marino (Ginés y Ginés, 1989).
Muchas cavidades de las Baleares (por ejemplo en el Migjorn mallorquí y
menorquí o en las cuevas de Formentera) juega un papel genético muy
importante la mezcla entre agua dulce / agua salada (Ginés y Ginés, 1989),
zona cuya trascendencia espeleogenética ha sido puesta de manifiesto en
numerosísimos karst costeros en el mundo.
En el karst de las Baleares la evolución de los niveles de base del mar ha
dado lugar a frecuentes interferencias de los procesos litorales y kársticos.
Aquí, al igual que hemos señalado para otros casos, las fluctuaciones de nivel
del Mediterráneo durante el Pleistoceno introducen elementos de datación en
los procesos genéticos, en los que no sólo los sedimentos depositados y los
aportes paleontológicos, sino también la datación isotópica de los
espeleotemas aporta precisiones muy notables, llegando a establecerse (Ginés
y Ginés 1989) una perfecta correlación, para los últimos 250.000 años entre las
edades aportadas por las muestras y los estadios de nivel marino, establecidos
a partir del registro marino de isótopos de oxígeno. Así se ha confirmado que al
interglacial Mindel-Riss corresponden algunas alineaciones de espeleotemas
freáticos observados por encima de los 30 metros sobre actual nivel del mar.
GEOMORFOLOGÍA EPIGEA E HIPÓGEA
El modelado epígeo del karst costero puede caracterizarse por la
presencia de lapiaz costero, calas y cavidades. En la formación del lapiaz actúa
tanto la meteorización mecánica y la disolución de la roca como, en gran
medida, al medio biológico implantado. Por su parte las calas se deben tanto a
la inundación eustática de antiguos cursos fluvio-torrenciales, como a
mecanismos de colapso y dinámica litoral, todo ello bien relacionado con la
fracturación y kárstificación existente. Las cavidades costeras y submarinas,
pueden deberse a la acción erosiva del mar, si bien un papel fundamental lo
juega la geoquímica de la zona freática de mezcla entre agua dulce y salina,
combinada con el propio drenaje subterráneo hacia el mar.
Como consecuencia de las variaciones del nivel del mar, es frecuente que
con la elevación del nivel de saturación, el nivel del agua pueda situarse sobre
el fondo de dolinas formadas en la franja de aireación. Esto ha ocurrido, por
ejemplo, con las grandes variaciones de nivel del mar que han tenido lugar
durante el Pleistoceno, de tal manera que ahora dolinas y simas aparecen
inundadas en decenas de metros en la franja de saturación. Así acontece, por
ejemplo, en el acuífero Terciario de Florida o del Sureste de Georgia (USA)
(LeGrand y LaMoreaux, 1975).
En relación con estas variaciones del nivel del mar, han sido bien
estudiadas las cristalizaciones epiacuáticas (aquellas que se producen en la
superficie del agua), por ejemplo en las islas Baleares (Pomar, 1989). Estas
cristalizaciones se generan por la difusión del CO
2
en la interfase agua-aire, por
16
lo que la zona de sobresaturación corresponde exactamente a la superficie del
agua. Estas cristalizaciones, existentes en ciertas cuevas costeras, adquieren
un interés especial, en tanto constituyen un valioso registro de las sucesivas
posiciones del nivel del mar. En la cueva de Sa Bassa Blanca es donde se ha
reconocido el mejor y más completo conjunto, con grupos de bandas que
aparecen desde la cota +35 hasta la –15, respecto al actual nivel del mar.
HIDRODINÁMICA
Como en cualquier karst el funcionamiento hidrodinámico está controlado
por la red de fracturas que favorece, por disolución, zonas de permeabilidad
preferente, en un medio anisotrópico.
Por otra parte, todo sistema kárstico puede ser considerado como activo o
inactivo. Los sistemas costeros en general son activos, excepto cuando son
muy reducidas: las posibilidades de recarga, las posibilidades de descarga, la
permeabilidad o la carga hidráulica (LeGrand y LaMoreaux, 1975).
Cuando el karst está activo tiende a desarrollarse una circulación
acuífera subterránea muy característica, creadora de todas las formas de
circulación epigea, que fácilmente pasan de condiciones de flujo laminar a flujo
turbulento. En todo caso una característica hidrodinámica bien consensuada,
en estos acuíferos, es la doble permeabilidad, consecuencia de la
simultaneidad de ambas condiciones, con circulación por microfisuras y por
conductos.
Figura 4.- Sección esquemática de una costa calcárea (Ginés, 2000).
En cualquier caso un hecho bien identificativo en estos sistemas litorales
es el relativo a que el nivel de base está impuesto por en nivel del mar, que
está sujeto a variaciones tanto climáticas como tectónicas, lo que da lugar a
paleosurgencias submarinas, relacionadas con niveles de base heredados.
Este hecho, común para los sistemas costeros, se acompaña de una
interzona agua dulce - agua salada, que se ve acompañada de una especial
agresividad (Figura 4).
17
En este sentido hay que señalar que, en regiones costeras, la típica curva
de variación del volumen de huecos y circulación acuífera, con la profundidad
(Sánchez de la Torre, Agueda y Eraso, en Llopis, 1970, p. 246) presenta una
morfología singular. En general, en el karst, se observa un incremento de la
probabilidad de encontrar huecos al acercarnos a la franja de fluctuación del
nivel piezométrico, para luego descender esta probabilidad dentro de la franja
saturada. En los acuíferos costeros la singularidad es que se produce un nuevo
incremento al aproximarnos a la interzona o zona de mezcla agua dulce / agua
salada (Figura 5). Esto se debe a que, frecuentemente, cuando se ponen en
contacto dos tipos de agua saturadas, respecto a minerales carbonatados, el
resultado de mezcla es, generalmente, un agua subsaturada respecto a la
calcita y dolomita, con poder de disolución (Hanshaw y Back, 1979).
Figura 5.- Incremento de la probabilidad de circulación y disolución en función
de la profundidad y presencia de interfase (LeGrand, 1975).
RECURSOS HIDROGEOLÓGICOS
Los acuíferos kársticos costeros constituyen, frecuentemente,
almacenamientos hidrogeológicos de gran interés por los recursos que pueden
aportar, si bien la utilización de sus reservas puede provocar graves riesgos,
como consecuencia de la intrusión salina.
Por referirnos a algunos casos concretos podemos señalar la descarga
de agua subterránea al mar, procedente de la Unidad Hidrogeológica del
Maestrazgo (Castellón), que se produce a través de la Sierra de Irta, entre las
poblaciones de Peñíscola y Alcocéber, con una descarga media comprendida
entre 100-200 Hm
3
/año. En este sistema la explotación directa del acuífero se
cifra en, tan sólo, 5 Hm
3
/año, en un enclave con fuerte demanda y pluviometría
media de 600 mm/año (Serrano, et al, 1995).
Los materiales que componen dicha serranía, están integrados
18
mayoritariamente por rocas carbonatadas del Jurásico (calizas, calizas
dolomíticas y dolomías del Lías-Kimmeridgiense inferior, con espesor medio de
600 m en Irta), y del Cretácico (calizas bioclásticas y micríticas del Albiense-
Cenomaniense, poco desarrolladas en este sector), y la permeabilidad principal
se debe a la fisuración-karstificación.
Otro sector bien documentado es el del Llano de Inca-La Pobla (isla de
Mallorca), que se desarrolla longitudinalmente a lo largo de 35 km desde El
Portol-Santa María del Camí (150 m snm) hasta la bahía de Alcudia. Se trata
de un área con fuerte implantación agrícola (regadíos) y turística, con un
acuífero carbonatado del Lías, Messiniense y Plioceno, recubierto por
Cuaternario. En este caso la descarga al mar es de escasa cuantía (2-4
Hm
3
/año), debido a la existencia de la Albufera de Alcudia que intercepta la
mayor parte del flujo vertiente (30 Hm
3
/año). La explotación del recurso
subterráneo se cifra en 40 Hm
3
/año, con una recarga estimada en 80-90
Hm
3
/año, producida a través de lluvia directa, infiltración desde torrentes,
excedentes de riego e infiltración de aguas residuales urbanas (Sahún, et al,
1995).
Por su parte el acuífero costero de Benissa (Alicante), perteneciente a la
zona Prebética, es un sistema complejo constituido, principalmente, por calizas
del Cretácico y Oligoceno, con espesor de hasta 500 m, y 300 km
2
de
extensión. La existencia de intercalaciones impermeables (margas) y la
fracturación existente, dividen el acuífero en una serie de bloques
hidrogeológicamente independientes. El sistema presenta una intensa
karstificación, con importantes conductos endokársticos abiertos desde la línea
de costa (cueva de Moraig), que constituyen vías de circulación acuífera rápida,
generadas a favor de la fisuración del macizo (la porosidad eficaz (1,4 a 10%)
es muy dispar a consecuencia de la heterogéneo y anisotropía del material).
Aproximadamente 7 Hm
3
/año de agua es extraída por bombeo, mientras que,
de forma natural, se produce descarga lateral hacia torrentes o submarina
hacia el mar (13-45 Hm
3
/año), dependiendo de las lluvias registradas
(Calaforra, et al, borrador 2000).
Otro caso que se puede citar es el del acuífero de las Serres de Llevant
(isla de Mallorca), desarrollado en dolomías del Lías inferior, con transmisividad
variable entre 10-300 m
2
/día que, en determinados puntos, alcanza hasta los
2.000 m
2
/día, y con un gradiente relativamente fuerte de 1-5,5% La recarga de
esta reducida unidad se estima en 25 Hm
3
/año (lluvia media 500-700 mm/año),
produciéndose su descarga tanto a través de flujos difusos hacia los materiales
detríticos o carbonatados vecinos, como directamente al mar. El sistema está
sometido a un intenso bombeo para abastecimiento urbano y agrícola
(20 Hm
3
/año) (Calaforra, et al, borrador 2000).
En Cataluña Custodio (1988) cita, también al Bloque de Gaià, integrado
por calizas, calcarenitas y margocalizas, fracturadas y karstificadas, donde se
ha producido la salinización de numerosos pozos, lo que ha obligado a
trasladar los puntos de captación hacia el interior del macizo. Igualmente este
autor aporta también alguna información suscinta relativa a otros dos acuíferos
kársticos costeros: Macizo del Cardó-Vandellós, y Montsiá.
19
SURGENCIAS SUBMARINAS
Las fluctuaciones del nivel del mar durante el Pleistoceno (por ejemplo
en la cuenca mediterránea), han dado lugar a que durante los periodos con
nivel del mar más bajo, la circulación y disolución fueron activas en niveles
ligeramente por debajo del actual nivel del mar.
Es así que, actualmente, muchas grandes surgencias submarinas
responden a esa elevación del nivel del mar, de la que somos testigos en el
periodo interglaciar en el que nos encontramos. Esto es un fenómeno
generalizado, con ejemplos muy bien estudiados en el Mediterráneo y también
en las costas de Florida.
Ejemplos muy notables de este tipo de surgencias submarinas están
identificadas en las costas del Líbano (por ejemplo las calizas turonienses de la
Checa, referenciadas por Mijatovic, 1975), Grecia, Eslovenia, Francia, ... En
España una de las más famosas es La Falconera, en el macizo de Garraf, en
las Cordilleras Costeras Catalanas (Freixes, 1989), con descarga del orden de
500 l/s (Custodio, 1988), pero también podemos citar las salidas visibles de
Alcocebre y Peñíscola (Castellón), con descarga de 60 Hm
3
en años húmedos
(Giménez Forcada y Morell Evangelista, 1988).
Mención especial merece el conspicuo comportamiento de la isla de
Cefalonia (Grecia), enteramente caliza, donde existe una circulación kárstica
entre Argostoli y Sali, de 14 km de recorrido en línea recta, que cruza toda la
isla en un tiempo de 16 horas (comprobado en 1982 con trazado de
fluoresceína). Esta circulación se desarrolla sumiéndose el mar directamente
en la costa (ponor equipado ), saliendo por el otro lado de la isla. El mecanismo
hidráulico se debe a infiltración del agua de lluvia, que diluye al agua marina
tras penetrar ésta en el sumidero, de manera que el caudal surgente al otro
lado de la isla es tanto mayor cuanto más grande es el grado de dilución sufrida
por el flujo marino en su trayecto.
HIDROQUÍMICA
Algunas características importantes en los karst costeros son
consecuencia del complejo abanico de condiciones geoquímicas derivadas de
la mezcla de agua dulce – agua salada, que puede dar lugar tanto a procesos
de precipitación como de disolución, o incluso de transformaciones minerales
(Pomar, 1989).
La hidroquímica de las aguas de los acuíferos kársticos costeros está
muy condicionada no sólo por el régimen de funcionamiento del sistema y por
la climatología, sino especialmente por la proximidad del agua marina. Así,
pueden coexistir aguas de baja mineralización (<300 mg/l) y fácies
bicarbonatada, con otras de alta mineralización (>10.000 mg/l) y fácies
clorurada sódica, resultantes de la mezcla de agua dulce con marina producida,
por efectos de intrusión (por ejemplo los acuíferos de Benissa y el Montgó
(Figura 6, en Alicante).
En todo caso hay una amplia bibliografía relativa a la posible
karstificación asociada a la zona de mezcla de agua dulce continental y agua
20
salada marina (Hanshaw y Back, 1979; Custodio y Bayó, 1989), como
consecuencia de la aparición de subsaturación respecto a los minerales
carbonatados, en ciertos intervalos de mezcla. Esto se ha estudiado en Florida
y la península del Yucatán, pero también en el área mediterránea española. En
todo caso los procesos no son simples, y puede haber muchos condicionantes
externos o no ligados simplemente a la mezcla de ambas aguas. No obstante
los hechos corroboran que hay un aumento de la karstificación en la zona de
mezcla.
Figura 6.- Acuíferos costeros de La Marina (Rodríguez, 1988).
Hay que señalar, también, que en la físico-química de estos acuíferos
costeros juegan papel no despreciable los cambios iónicos Ca
++
- Na
+
, así
como ciertos procesos de dolomitización o aumento de la fracción magnesiana
en las calizas, aunque sin que pueda ser considerado como un proceso general
de dolomitización (Custodio y Bayó, 1989).
INTRUSIÓN MARINA Y CONTAMINACIÓN
Todo sistema kárstico es muy sensible, en general, a los procesos de
contaminación, dado que su poder autodepurador es muy reducido. Un caso
bien conocido es el que tiene lugar en el macizo de Garraf (Barcelona),
derivado de la presencia de un vertedero de residuos sólidos urbanos, en la
Vall del Fonts de les Tarradelles, que da lugar a la contaminación orgánica en
la surgencia submarina de La Falconera (Custodio, 1975 y Custodio y Galofré,
1976). Pero lo más notorio, en los acuíferos kársticos costeros, conectados
directamente con el mar, es el riesgo de intrusión salada, consecuencia de las
elevadas permeabilidades (muy condicionadas por la fisuración y
karstificación), y de las explotaciones a las que están sometidos estos
sistemas. En estas condiciones, cuando este fenómeno se produce es muy
rápido.
A lo largo de todo litoral kárstico son bien conocidas las descargas de
21
agua “dulce” y, por eso mismo, son muy atractivas las captaciones aguas
arriba, que si no se realizan con los debidos controles pueden hacer descender
el nivel de agua dulce por debajo del nivel del mar, produciendo un efecto de
intrusión marina (desplazamiento de la interfase hacia tierra adentro), que
afecta a la calidad química de su agua y, en consecuencia, a las posibilidades
de utilización. En este sentido hay que tener en cuenta que una mezcla de tan
sólo un 5% de agua de mar, supondría un incremento de cloruros por encima
de 1.500 mg/l, lo que la hace inadecuada para consumo humano pero, incluso
con cantidades inferiores, el agua deja de ser utilizable para el riego de muchos
tipos de plantas.
Al analizar los problemas de acuíferos kársticos asociados a la intrusión
marina (Burillo, et al., 1988; Fernández Serrano y Herráez, 1989), se incluyen
los siguientes sistemas carbonatados costeros: Cuenca del Pirineo Oriental:
macizos de Garraf, Vandellós, Montgrí y Montsia; Cuencas del Júcar y Segura:
zona de Cullera y Gandía, y Denia-Jávea (problemas locales); Cuenca del Sur:
Sierra de Gádor, Sierra Alhamilla, Sierras de Tejeda y Almijara; e islas
Baleares: Llano de Palma, Sierra de Levante y zona de Mitjorn (Menorca).
El mejor indicador de la intrusión marina son los cloruros, y también la
relación rCl
-
/rCO
3
H
=
, puesto que el agua marina, al contrario que la continental,
no aporta cantidades significativas de bicarbonatos y si de cloruros (Burillo, et
al., 1988).
En el acuífero de Garraf, constituido por calizas jurasicas y cretácicas, la
salinización se extiende varios kilómetros tierra adentro (Custodio, 1982, in
Fernández Serrano y Herráez, 1989), alcanzándose valores de cloruros de 5 a
6 gr/l en la zona costera (IGME, 1985; Burillo, et al., 1988). En el extremo SW
de este macizo se ha producido una intrusión marina que afecta a captaciones
situadas a 8 km al interior (Carbonell, et al. 1988), debida a la existencia de
fuertes extracciones, para abastecimiento de las poblaciones. La karstificación
se ha producido a favor de la red de fracturas originadas por la orogenia Alpina,
y la intrusión marca la circulación preferencial según dirección NNE-SSW,
observándose contenidos en Cl
-
entre 1000 y 4000 mg/l, en las zonas de mayor
bombeo. En estos pozos se observan importantes variaciones de salinidad, en
cortos periodos de tiempo, en función de la intensidad y duración de los
bombeos. En este contexto se ha evidenciado que las zonas más permeables
están más salinizadas, y que tiene lugar la kasrtificación por mezcla de agua
dulce - agua de mar (Custodio, 1988).
En el acuífero de Denia-Montgó (Alicante), la intrusión llega a afectar
totalmente al acuífero en periodos secos, con penetraciones de hasta 6 km
tierra adentro, debida a una clara sobreexplotación (Rodríguez y Medina,
1988). Uno de los firmantes (RFR) fue testigo, allá por la década de los años 60
de una salinización elevadísima y repentina, en un ensayo de bombeo, en un
sondeo del Instituto Nacional de Colonización (Figura 6).
INVESTIGACIÓN HIDROGEOLÓGICA
La investigación espeleológica es, como en cualquier tipo de karst, una
herramienta muy valiosa. Y esta exploración puede ser tanto en cavidades
22
desarrolladas en la franja no saturada, como en aquellas que se desarrollan en
el karst inundado, muchas veces a partir de inmersiones submarinas.
EXPLOTACIÓN
La recarga de los acuíferos kársticos costeros, procede, principalmente,
de la lluvia directa, con elevadas tasas de infiltración, así como de la recarga,
en épocas de precipitaciones, de los cursos superficiales que lo cruzan. La
descarga la integran como la natural que se produce hacia el mar, bien en la
línea de costa, bien en surgencias submarinas, como la derivada de bombeos
consecuencia de la demanda urbana (concentración urbanística en la costa),
así como de la intensa aplicación agrícola de regadío, que llegan a condicionar
las condiciones naturales de flujo. El riesgo de intrusión marina es,
probablemente, el mayor problema existente en los acuíferos kársticos
costeros.
Figura 7. - Sistema de flujo en un acuífero kárstico conectado al mar (Mijatovic,
1975).
En los acuíferos kársticos costeros, los sistemas más frecuentes de
captación son los realizados mediante sondeos verticales (Figura 7), cuyo
mayor o menor caudal está muy condicionado por el hecho de haber o no
interceptado vías privilegiadas de circulación acuífera subterránea (dada la
heterogenidad y anisotropía de los acuíferos kársticos), y donde los caudales
pueden llegar a valores de 50 y hasta de 100 l/s. No obstante el riesgo que,
siempre hay que tener muy presente, es el derivado de la proximidad de ese
acuífero infinito que es el mar. Cuando se realizan sondeos cuya zona de
captación se sitúa por debajo del nivel del mar, el riesgo de salinización
siempre es importante.
En cuanto a técnicas de desarrollo, cabe emplear todas aquellas que
son válidas, de manera general, en el karst, como es el desarrollo de fracturas
y fisuras mediante acidificación o empleo de explosivos, pero también la
limpieza de esas discontinuidades mediante polifosfatos Con todos estos
métodos lo que se pretende es aumentar e interconectar los huecos en el
entorno de la captación, o limpiar conductos obstruidos por rellenos arcillosos.
23
Figura 8.- Esquema de captación de Gustirna. (Mijatovic, 1975).
Mijatovic (1975) expone el caso de la captación de Gustirna en la costa
dálmata (cerca de Trogir, en la antigua Yugoslavia), mediante una galería
desde el fondo de un pozo (Figura 8). El pozo está emboquillado en una dolina
a la cota +82, y termina a la cota +2,5 m. Desde el fondo se ha excavado una
galería de 270 m de largo, perpendicularmente al sistema de fallas, que ha
interceptado cinco fallas colectoras de agua, más o menos independientes
entre sí. La galería capta un caudal de 120 l/s, con un agua cuya calidad es
buena (180 a 300 mg/l de Cl
-
). Dadas las características de la obra las
posibilidades de contaminación por intrusión de agua marina son difíciles,
puesto que se sitúa por encima del nivel del mar. El mismo autor cita otra serie
de galerías de captación en la costa dálmata que reproducimos en la tabla 1.
Son muchos los ejemplos que podrían citarse referentes a utilización de
estos acuíferos, para distintos usos. Vamos a referirnos sólo a algunos bien
documentados.
El acuífero kárstico del macizo de Garraf (Barcelona), está constituido
principalmente por calizas del Cretácico inferior, con alta permeabilidad debida
a procesos de fracturación-disolución, y donde se aprecia un desarrollo kárstico
importante. En este acuífero gran parte del agua captada se dedica a
abastecimiento urbano (77%, equivalente a unos 13 Hm
3
/año) (Torrens, et al.,
1992).
24
Región Profundidad del
pozo (m)
Longitud de la
galería (m)
Caudal explotable
en estiaje (l/s)
Contenido en
Cl
-
(mg/l)
Dubrava 28 110 35 29
Dubrava 40 150 15 50
Kovca 70 50 25 29
Gustirna 82 270 120 250
Zuljane 18 30 10 350
Marina 27,5 20 55 300
Tabla 1.- Características de ciertas galerías de captación en la costa dálmata
(Mijatovic, 1975).
Por su parte, las Sierras Blanca y Mijas (Costa del Sol malagueña),
constituyen una importante unidad hidrogeológica, situada en un sector con
fuerte implantación turística. Las reservas anuales del sistema, para un año de
pluvimetría media (700 mm/año) se han estimado en 50 Hm
3
/año, aun cuando
la descarga del sistema (a través de ríos y bombeos) supera en ocasiones los
60 Hm
3
/año. No obstante, aun cuando con descensos de hasta 20 m bajo el
nivel del mar, en el campo de pozos de Torremolinos, no se ha observado
intrusión marina (Andreu, 1997).
Igualmente, se podría señalar el acuífero carbonatado de las sierras
Tejeda-Almijara-Los Guájares (Málaga-Granada), que forma parte del complejo
Alpujárride perteneciente a la Cordillera Bética. Este acuífero está constituido,
mayoritariamente, por mármoles (con intercalaciones de calcoesquistos y
esquistos) y mármoles dolomíticos del Triásico, con un importante desarrollo
kárstico (del que es un buen ejemplo la cueva de Nerja). Las reservas de este
acuífero se estiman en 40 Hm
3
/año, y su conexión con el mar se produce a
través del macizo de Las Alberquillas, entre el río Higuerón y el barranco de
Maro, con una descarga submarina que puede alcanzar varios Hm
3
/año. Pero,
debido al intenso bombeo realizado, para abastecimiento urbano de las
poblaciones próximas (aproximadamente 10 Hm
3
/año), existe un importante
riesgo de invertir el flujo, generando intrusión marina (Fernández, et al., 1992).
También podría señalarse, en esas condiciones de riesgo, el caso de la
explotación de las aguas subterráneas en el Llano de Inca-La Pobla (Isla de
Mallorca), con aguas subterráneas de origen kárstico, que constituyen la
principal alimentación de la Albufera de Alcudia, y donde una incorrecta gestión
del recurso puede llevar a producir una drástica reducción del aporte de agua y,
con ello, un descenso considerable del nivel de agua en la albufera, con
inversión del flujo hacia el mar.
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27
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y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 29-41, 2002, Almería
ESTUDIO DE LA SALINIDAD EN EL ACUÍFERO KÁRSTICO
COSTERO GÜIRA-QUIVICÁN (CUENCA SUR HABANA)
A. González
1
, J.R. Fagundo
2
, P. González
2
, E. Romero
1
, S. Jiménez
3
,
G. Benítez
2
, D. Orihuela
1
, V. Ferrera
3
, J. Ramírez
4
, M. Suárez
4
1
Grupo de Hidrogeología y Medio Ambiente. Universidad de Huelva. España
2
Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC). La Habana. Cuba
3
Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH). La Habana. Cuba
4
Centro Nacional de Termalismo “Víctor Santamarina”. La Habana. Cuba
RESUMEN.- Se evalúa la salinidad de las aguas subterráneas en el acuífero
kárstico costero del sector Güira-Quivicán (cuenca sur de La Habana), en el período
1997-1998, en función de los porcentajes de agua de mar en la mezcla, con el objetivo
de definir las zonas hidrogeoquímicas, evaluar las afecciones debidas a la recarga, a
la intrusión marina o a la actividad del hombre, e interpretar los procesos geoquímicos
que tienen lugar en el acuífero.
Palabras clave: acuífero costero, karst, mezcla agua dulce-agua salada, zonas
hidrogeoquímicas, intrusión marina.
ABSTRACT.- The groundwaters salinity is evaluated in the coastal karst aquifer
of the sector Güira-Quivicán (south basin of the Havana), in the period 1997-1998, in
function of the percentages of sea water in the waters mixing, with the objective of
defining the hydrogeochemical zones, to evaluate the due affections to the recharge, to
the sea water intrusion or the man's activity, and to interpret the geochemical
processes that take place in the aquifer.
Key words: coastal karst aquifer, mixing of waters, hydrogeochemical zones,
sea water intrusion.
INTRODUCCIÓN
El acuífero Güira-Quivicán se sitúa en la Cuenca Sur de la Habana entre
las coordenadas N320-345 y E340-370 (Figura 1) y su superficie es de 50 km
2
con cotas absolutas que varían entre 1 y 2 m sobre el nivel de mar.
La región está constituida por rocas carbonatadas muy permeables de
edad Neógeno, pertenecientes a las formaciones Jaruco, Husillo, Cojimar y
Güines. Es un acuífero kárstico cuya trasmisividad varía entre 5.000 y 50.000
29
m
2
/día, mientras el coeficiente de almacenamiento alcanza valores entre 0.15
en condiciones de acuífero libre hasta 0.005 en condiciones de
semiconfinamiento (González, 1997).
En esta región se desarrolla un relieve típico de llanura erosiva
denudativa, caracterizada por la presencia de diversas formas de tipo exo y
endokársticas, tales como lapiaz o “diente de perro”, ponors, dolinas, uvalas,
simas, cuevas, casimbas o cenotes, caletas, etc. El drenaje superficial es muy
pobre y predomina el flujo subterráneo.
Los sedimentos de cobertura son de tres tipos: aluvial-preluvial,
constituido por suelos con gravas, arenas y arcillas, que alcanzan entre 1 y 3 m
de espesor; eluvial, el más abundante, constituido por arcillas con espesores
entre 3 y 10 m; palustre, compuesto por arcillas lacustres, arenas y turbas de
espesores entre 3 y 4 m (López, 1992, in Jiménez et al., 1997).
Isla de Cuba N
E
S
O
La Habana
Ciudad de La
Habana
Acuífero
Guira-Quivican
Zona de Estudio
0 50 km
Mar Caribe
Figura 1.- Localización geográfica del acuífero Güira-Quivicán.
Desde el punto de vista estructural destaca un grupo de fracturas
principales orientadas N60° y 150° y otro grupo con menor desarrollo entre
N30° y 40°. Estas fracturas regulan el drenaje, que se produce con flujos
preferentes a través de conductos muy permeables (Rocamora et al., 1997). En
sentido vertical, existe un desarrollo de cavernas asociado a las fluctuaciones
glacioeustáticas ocurridas durante el Pleistoceno, que se agrupan
principalmente entre las cotas +100 y -70 m (Molerio y Flores, 1997). Los
trabajos geofísicos ejecutados en pozos en zonas kársticas costeras de Cuba
indican que la velocidad de circulación de las aguas subterráneas es mayor en
los primeros 15 a 40 m de profundidad en el acuífero, pudiendo alcanzar
valores de hasta 20 m/día y aún mayores (González y Feitó, 1997).
Las precipitaciones medias anuales en el área son de 1398 mm, algo
menores que la media nacional (1375 mm). Esa cifra es también menor que la
registrada en otras regiones del Caribe: 1930 mm en Trinidad (Granger, 1982)
y entre 2000 mm en el período seco hasta cerca de 5000 mm en el período
húmedo en las regiones montañosas de Guadalupe (Jeremie, 1982). La mayor
parte de las lluvias de la Cuenca Sur de la Habana corresponden a eventos de
30
tipo convectivo y ciclones tropicales que se producen en el período húmedo
(mayo-octubre). También se producen eventos lluviosos en el período seco o
menos húmedo (noviembre-abril), en ocasiones notables, asociados
principalmente a los frentes fríos.
El buen drenaje de los suelos, el alto grado de karstificación de las rocas y
la gran transmisividad del acuífero, hacen que exista un déficit de recursos
hídricos en este sector de la cuenca, a pesar del volumen de lluvia. Las
razones son varias. En la década del 70 se realizaron obras de canalización
que incrementaron el drenaje de las aguas subterráneas de la zona cenagosa,
lo cual provocó un desplazamiento de la interfaz agua dulce-agua de mar tierra
adentro. Otro factor que ha contribuido es la salinización de las aguas
subterráneas en la región por la intensa explotación a que ha sido sometido el
acuífero para el abasto a la población habanera y para el riego de las
plantaciones agrícolas. Los acueductos agrupados en un campo de pozos han
llegado a extraer un caudal del orden de 3.2 m
3
/s y los sistemas de riego de 3.5
m
3
/s (López, 1992, in Jiménez et al., 1997). Entre los años 1984 y 1987 se
alcanzaron los valores máximos de explotación en este territorio. Esta
situación, unida a una disminución en el régimen de lluvia por debajo de la
media anual, incrementó aún más la intrusión marina en el acuífero, por lo cual
se tomaron medidas correctoras tales como la regulación del régimen de
explotación, la construcción del conjunto hidráulico Pedroso-Mompostón-Güira,
consistente en un sistema de presa y derivadora que conduce el agua
superficial a través de un canal para uso agrícola en el área, y la construcción
del Dique Sur, consistente en una barrera impermeable con una altura entre 1 y
1.5 m sobre el nivel del mar. Todo esto, junto al restablecimiento del régimen
normal de precipitación, ha contribuido a aumentar el nivel del agua
subterránea, desplazar la interfaz agua dulce-agua de mar hacia la costa y
mejorar la calidad de las aguas (González, 1997).
Este trabajo tiene como objetivo mostrar el comportamiento de la salinidad
de las aguas en la región en función del porcentaje de agua de mar en la
mezcla, lo que permitirá conocer la evolución espacial y temporal de la calidad
de las aguas subterráneas kársticas.
MATERIALES Y MÉTODOS
La investigación se ha realizado en una red de observación para el
monitoreo de los niveles piezométricos y la calidad de las aguas subterráneas.
Se seleccionó un perfil de pozos orientado en dirección N-S (Figura 2).
El muestreo de agua se realizó con periodicidad mensual a partir del mes
de enero de 1997, a tres profundidades diferentes representativas de las zonas
de agua dulce, agua de mezcla (interfaz) y agua salada. Se seleccionaron 7
pozos (Figura 2): Playa Cajío (a 200 m de la línea de costa, cota topográfica
0.91 m, muestreo a 2, 17-18 y 19-23 m de profundidad), Álvaro Barba (a 2500
m de la costa, cota topográfica 1.87 m, muestreo a 3, 23 y 25-34 m), Cala 10 (a
4500 m de la costa, cota topográfica 1.97 m, muestreo a 2-10, 20.5 y 25 m),
Santa Ana (a 4900 m de la costa, cota topográfica 4.73 m, muestreo a 5, 20-30
y 38 m), Liliana Dimitrova (a 8600 m de la costa, cota topográfica 8.96 m,
31
muestreo a 8, 44.5, 46 y 50 m), Sotolongo Díaz (a 9000 m de la costa, cota
topográfica 10.86 m, muestreo a 10-11, 40, 43 y 50 m) y Rancherita (a 13500 m
de la costa, cota topográfica 16 m, muestreo a 20 m de profundidad).
Liliana Dimitrova
Sotolongo
Soledad
Mamey
Morenita
La Cuchara
Segui
Mederos
Santa Ana
Alvaro Barba
Cala 10
Playa Cajio
Mar Caribe
Leyenda
Piezómetro
Pozo Batométrico
Estación Climática
Pluviómetro
Pluviógrafo
Carreteras
N
S
E
O
0 5 km
Figura 2.- Ubicación de los puntos de control.
Los registros de conductividad eléctrica in situ a diferentes profundidades
se realizaron con un equipo ORION 524 con 100 m de cable, tomándose las
muestras mediante hidrocaptores modelo SEBA de nacionalidad alemana.
Los cálculos del porcentaje de agua de mar en las muestras se realizaron
tomando al ión cloruro como conservativo mediante la fórmula siguiente:
> @ > @
> @
Porcentaje de mezcla =
Cl
- -
agua dulce
-
agua de mar
muestra
Cl
Cl
x

100
Como representativo del agua dulce se tomó el pozo Rancherita (Figura
2), donde las concentraciones de Cl
-
(del orden de 1 meq/l) son controladas
únicamente por las lluvias y los procesos de evapotranspiración que se
producen en la zona no saturada del acuífero. La muestra representativa de
agua de mar se tomó en la Playa Cajío (Figura 2), el punto más meridional de
la zona de estudio.
Para el cálculo de los porcentajes de agua de mar en la mezcla, en
aquellos tramos de profundidad donde no fueron tomadas muestras, se utilizó
la conductividad eléctrica obtenida a través de los registros verticales (Figura
3).
32
10000 30000 50000
0 20000 40000 60000
0.00
10.00
20.00
30.00
40.00
25.40 25.80 26.20
25.20 25.60 26.00
Temperatura (ºC)
Cond. ( S/cm)
P
r
o
f
u
n
d
i
d
a
d

(
m
)
P
Temperatura
Conductividad
Figura 3.- Registro vertical de conductividad eléctrica y temperatura (pozo
Álvaro Barba, 14 julio 1997).
Pozo Ecuación Coeficiente de correlación (r)
Sotolongo Díaz % mez.=0.0101-5.4645*CE 0.9959
Liliana Dimitrova % mez.=0.0102-9.0374*CE 0.9992
Santa Ana % mez.=0.0105-8.5369*CE 0.9993
Cala 10 % mez.=0.0106-10.313*CE 0.9990
Álvaro Barba % mez.=0.0111-8.3954*CE 0.9976
Playa Cajío % mez.=0.0113-11.942*CE 0.9972
Tabla 1.- Correlación porcentaje de mezcla-conductividad eléctrica en los pozos
con muestra de agua subterránea (5 % de error).
Para ello, y en cada pozo, se utilizó la correlación estadística entre la
conductividad eléctrica y el porcentaje de mezcla a las profundidades en que se
tomaron muestras (Tabla 1). El procesamiento de los datos se ha realizado con
EXCEL, ACCESS y GRAPHERWIN.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Salinidad de las aguas en función del porcentaje de agua de mar en la
mezcla
De acuerdo con los porcentajes de agua de mar en la mezcla, calculados
en las diferentes muestras, se procedió a hacer una clasificación de las
distintas zonas hidrogeoquímicas que conforman el acuífero (Tabla 2).
33
Pozo Profundidad
(m)
% mezcla TSD
(g/l)
CE
(S/cm) Nº
Zona Hidrogeoquímica
Tipo de agua presente
Rancherita 20 0 0.5 655-765 I Agua dulce
L. Dimitrova 8-37-40 0.3-0.8 0.6-0.8 948-1300 II Agua dulce muy poco
salinizada
Sotolongo Díaz 10-11 0.2-0.4 0.6-0.7 598-1000 II Agua dulce muy poco
salinizada
Cala 10 2-10 0.4-2.1 0.6-1.2 887-1831 II Agua dulce muy poco
salinizada
Playa Cajío 2-15 3.6-5.0 1.8-2.3 2600-4000 III Agua dulce ligeramente
salinizada
Álvaro Barba 3-10-15-20 1.2-4.0 0.7-1.9 999-3000 III Agua dulce ligeramente
salinizada
Cala 10 5 2.6 1.4 2600 III Agua dulce ligeramente
salinizada
Santa Ana 5-12 2.1-3.9 1.2-1.9 1730-3000 III Agua dulce ligeramente
salinizada
Sotolongo Díaz 40-41 0.8-2.7 0.7-1.5 1000-2520 III Agua dulce ligeramente
salinizada
Playa Cajío 17 4.5-18 2-6.8 3340-10080 IV a Agua salobre
(zona de mezcla, parte alta)
Álvaro Barba 21.5 14.0 4.5 8070 IV a Agua salobre
(zona de mezcla, parte alta)
Cala 10 15-20.5 8.2-23.7 2.8-5.2 5400-9680 IV a Agua salobre
(zona de mezcla, parte alta)
Santa Ana 20-30 5.9-23.6 2.5-8.6 4290-13000 IV a Agua salobre
(zona de mezcla, parte alta)
L. Dimitrova 44.5 11.4 4.7 7280 IV a Agua salobre
(zona de mezcla, parte alta)
Sotolongo Díaz 43-46 2-23.5 1.1-8.7 1823-13690 IV a Agua salobre
(zona de mezcla, parte alta)
Playa Cajío 17.5 32.6 10.9 17000 IV b Agua salobre
(zona de mezcla, parte baja)
Álvaro Barba 23 20.3-61.8 6.7-19.7 11800-32000 IV b Agua salobre
(zona de mezcla, parte baja)
Cala 10 21 35.12 12.5 19630 IV b Agua salobre
(zona de mezcla, parte baja)
Santa Ana 30.7 30.15 10.9 17000 IV b Agua salobre
(zona de mezcla, parte baja)
L. Dimitrova 46 33.3 12.3 20600 IV b Agua salobre
(zona de mezcla, parte baja)
Sotolongo Díaz 47 36.70 13.4 21000 IV b Agua salobre
(zona de mezcla, parte baja)
Playa Cajío 19-23 57-100 20.1-38.9 31000-54000 V Agua salada
Álvaro Barba 25-34 70.1-100 22.9-35.2 35700-52000 V Agua salada
Cala 10 25 45.3-72.1 15.3-25.2 26500-38800 V Agua salada
Santa Ana 38 45.8-69.4 18.9-24.8 32100-38000 V Agua salada
L. Dimitrova 47 63.7 23 36000 V Agua salada
Sotolongo Díaz 50.5 67.36 24.3 38000 V Agua salada
Agua de Mar 2 100 34.2-35.4 46300-50900 Agua salada
Tabla 2.- Zonas hidrogeoquímicas del acuífero Güira-Quivicán (cuenca sur de La
Habana) en función del porcentaje de mezcla agua dulce-agua de mar, total de sólidos
disueltos (TSD) y conductividad eléctrica (CE) de las muestras de agua.
34
Variación espacial y temporal del contenido de cloruro en las aguas
Como el contenido de Cl
-
en los acuíferos kársticos costeros está
asociado fundamentalmente al fenómeno de intrusión marina, la concentración
de este ion a las diferentes profundidades en que se tomaron las muestras en
los pozos brinda una valiosa información acerca del grado de desarrollo de este
fenómeno.
El empleo de métodos gráficos permite apreciar la distribución espacial de
la concentración de Cl
-
e interpretar el efecto del fenómeno de intrusión marina
y de la ocurrencia de heterogeneidades hidrogeoquímicas en el acuífero. Para
ello se han realizado mapas de isocontenido en Cl
-
(g/l) tomando el valor medio
de la concentración de este ion en cada zona hidrogeoquímica identificada en
el acuífero (Tabla 2).
Hemos pretendido así observar en un mismo gráfico la evolución de la
calidad de las aguas en el acuífero desde las áreas de alimentación hasta las
de descarga y conocer la geometría de las diferentes zonas hidrogeoquímicas
detectadas (Figura 4).
Se observa un nivel superior (aguas con baja salinidad) en el que la
concentración en Cl
-
aumenta con la proximidad a la costa (Playa Cajío), efecto
típico de la zona de avance de la cuña salina. No ocurre así en la zona de
mezcla consolidada, tanto en su parte alta como en la baja, donde las
concentraciones en Cl
-
aumentan en los alrededores de los pozos Álvaro Barba
y Sotolongo Díaz, apreciándose una disminución en las proximidades del pozo
Santa Ana que se encuentra ubicado entre los dos pozos anteriores.
Zona superior con aguas de baja salinidad (II y III)
Playa Cajío.................... 2-15 (m)
Álvaro Barba................. 3-10-15-20 (m)
Cala 10.......................... 2-5-10 (m)
Santa Ana...................... 5-12 (m)
Liliana Dimitrova........... 8-37-40 (m)
Sotolongo Díaz.............. 10-11-40-41 (m)
0 2 4 N km
M
a
r
C
a
r
i
b
e
Figura 4.- Isocloruros (g/l) en el acuífero Güira-Quivicán (cuenca sur de La
Habana)Zona superior (aguas de baja salinidad).
35
Zona de mezcla, parte alta (IVa)
Playa Cajío............. 17 (m)
Álvaro Barba........... 21,5 (m)
Cala 10.................... 15-20,5 (m)
Santa Ana............... 20-30 (m)
Liliana Dimitrova....... 44,5 (m)
Sotolongo Díaz........ 43-46 (m)
Zona de mezcla, parte baja (IVb)
Playa Cajío................ 17,5 (m)
Álvaro Barba.............. 23 (m)
Cala 10....................... 21 (m)
Santa Ana ................. 30,7 (m)
Liliana Dimitrova......... 46 (m)
Sotolongo Díaz.......... 47 (m)
0 2 4
N
km
M
a
r
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a
r
i
b
e
N
M
a
r

C
a
r
i
b
e
Figura 4 (continuación). Parte alta y baja de la zona de mezcla.
36
Zona de agua salada (V)
Playa Cajío............... 19-23 (m)
Álvaro Barba............. 25-34 (m)
Cala 10..................... 25 (m)
Santa Ana................ 38 (m)
Liliana Dimitrova....... 47 (m)
Sotolongo Díaz......... 50,5 (m)
0 2 km 4
N
M
a
r

C
a
r
i
b
e
Figura 4 (continuación). Zona de agua salada.
Esta anomalía es típica de la presencia de un cono de descenso producto
de la sobreexplotación del acuífero en esos dos pozos, y controla la distribución
del ion Cl
-
en este nivel intermedio del acuífero, muy sensible a los cambios del
porcentaje de mezcla como se ha visto en la Tabla 2. En el caso de la zona
inferior (agua salada de mar), se observa que disminuye la concentración en Cl
-
en dirección sur-norte a medida que nos alejamos de la costa, aunque esta
disminución es mayor en dirección sureste y noreste en la diagonal donde se
encuentran situados los pozos Santa Ana y Liliana Dimitrova.
Estos fenómenos también se pueden observar en la Figura 5, en la que
se presenta la evolución de los porcentajes de mezcla con la profundidad en
que fueron tomadas las muestras en cada uno de los puntos de la red de
control y con la distancia al mar. En este perfil se han delimitado las zonas
hidrogeoquímicas determinadas con anterioridad, para observar la geometría
de la zona de mezcla y de la cuña salina. Se observa que la morfología de la
superficie que separa las diferentes zonas hidrogeoquímicas está distorsionada
por los efectos ya comentados de sobreexplotación del acuífero en los pozos
Álvaro Barba y Sotolongo Díaz, lo que da origen, además, a la presencia de un
“umbral de mezcla” entre ambos que hace que los porcentajes de mezcla en el
pozo Santa Ana sean menores que los que se observan en el resto, hecho que
confirma lo observado en la figura 4.
37
0 500 1000 1500 2000 2500 3000 3500 4000 4500 5000 5500 6000 6500 7000 7500 8000 8500 9000
Distancia a la costa (metros)
-50
-45
-40
-35
-30
-25
-20
-15
-10
-5
0
P
r
o
f
u
n
d
i
d
a
d

(
m
)
Playa Cajío
Álvaro Barba
Cala 10
Santa Ana
L. Dimitrova
Sotolongo Díaz
15 m
17 m
17.5 m
23 m
20 m
21.5 m
23 m
34 m
10 m
20.5 m
21 m
25 m
12 m
30 m
30.7 m
38 m
40 m
44.5 m
46 m
50 m
41 m
46 m
47 m
50.5 m
4.98 %
10.13 %
32.6 %
100 %
3.99 %
13.91 %
41.21 %
95.26 %
2.13 %
14.83 %
35.12 %
64.78 %
3.90 %
10.41 %
30.15 %
61.02 %
0.80 %
11.47 %
33.29 %
73.02 %
1.67 %
23.46 %
36.70 %
67.36 %
II y IIII
IVa
V
II y III.- Agua con baja salinidad
IVa.- Zona de mezcla, parte alta
IVb.- Zona de mezcla, parte baja
V.- Zona de agua salada
IVb
Nivel piezométrico
N
47 m
Figura 5.- Perfil de porcentaje de mezcla en función de la profundidad y la
distancia a la costa, en los principales pozos de la red de control (acuífero Güira-
Quivicán, cuenca sur de La Habana).
Tal como señala Aminot (1974), una variable hidroquímica tiene validez
limitada para fines de caracterización, y una mayor información se obtiene de la
evolución temporal del quimismo de las aguas en las emergencias o en pozos
a lo largo de un perfil. Como la composición química del agua evoluciona en su
movimiento a través de los sistemas carbonatados, la información hidroquímica
obtenida en determinados sitios de control ofrece una información adicional
acerca del tiempo de residencia y de las condiciones en que se mueve el agua.
En la Figura 6 se muestran los resultados de la variación en el tiempo
(período enero 1997 a mayo 1998) del contenido en Cl
-
(meq/l) y su relación
con las precipitaciones para las tres profundidades de muestreo,
correspondientes a las zonas hidrogeoquímicas definidas con anterioridad, en
tres de los pozos más representativos de la red de control: Sotolongo Díaz (a),
Alvaro Barba (b) y Playa Cajío (c).
Del análisis de estas series cronológicas se deduce la existencia de dos
patrones de fluctuación diferentes: uno que no responde al régimen de
precipitación, representado por el pozo Playa Cajío a 3 m (Figura 6 c), lo que
puede deberse a la influencia de las mareas ya que este pozo se encuentra
apenas unos 200 metros de distancia del mar, y otro, que presenta una
respuesta más o menos desplazada en tiempo, que incluye a los pozos
38
Sotolongo Díaz y Álvaro Barba (en los tres niveles de profundidad, Figura 6 a y
b) y al propio pozo Playa Cajío a las restantes profundidades (Figura 6 c), con
tiempos de memoria del acuífero entre 1 y 3 meses, lo cual es propio de un
acuífero carbonatado con gran desarrollo kárstico.
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)
Lluvia
Cloruros a 11 m de profundidad
Cloruros a 40 m de profundidad
Cloruros a 50 m de profundidad
C
o
n
c
e
n
t
r
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c
i
ó
n

(
m
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q
/
l
)
(a)
Figura 6.- Variación temporal de Cl
-
(meq/l) con las precipitaciones en pozos
representativos del acuífero Güira-Quivicán (cuenca sur de La Habana) en el período
enero 1997–mayo 1998. Pozo Sotolongo Díaz.
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)
(b)
Lluvia
C
l

(
3

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)
Cloruros a 3 m de profundidad
Cloruros a 23 m de profundidad
Cloruros a 34 m de profundidad
Figura 6 (continuación).- Pozo Álvaro Barba.
39
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8
0
2
/
2
7
/
9
8
0
3
/
2
8
/
9
8
0
5
/
0
6
/
9
8
0
20
40
60
80
0
1
/
3
1
/
9
7
0
2
/
2
7
/
9
7
0
3
/
2
8
/
9
7
0
4
/
2
5
/
9
7
0
5
/
2
9
/
9
7
0
6
/
2
7
/
9
7
0
7
/
1
4
/
9
7
0
9
/
0
2
/
9
7
0
9
/
2
9
/
9
7
1
0
/
3
0
/
9
7
1
2
/
2
2
/
9
7
0
1
/
3
0
/
9
8
0
2
/
2
7
/
9
8
0
3
/
2
8
/
9
8
0
5
/
0
6
/
9
8
20
24
28
32
20
40
60
80
100
120
300
400
500
600
700
L
l
u
v
i
a

d
i
a
r
i
a

(
m
m
)
Lluvia
Cloruros a 2 m de profundidad
Cloruros a 17 m de profundidad
Cloruros a 23 m de profundidad

C
l

(
1
7

m
)
C
l

(
2
3

m
)
C
o
n
c
e
n
t
r
a
c
i
ó
n

(
m
e
q
/
l
)
(c)
C
l

(
2

m
)
Figura 6 (continuación).- Pozo Playa Cajío.
CONCLUSIONES
El acuífero kárstico costero del sector Güira-Quivicán (Cuenca Sur de La
Habana) presenta zonas hidrogeoquímicas bien diferenciadas con relación al
porcentaje de agua de mar en la mezcla como resultado del efecto combinado
de la recarga por lluvia, el aporte de una zona de marismas cercano a la costa,
el efecto de la intrusión marina -principal responsable de la salinización del
acuífero- y la actividad del hombre que sobreexplota el acuífero para el abasto
a la población y riego agrícola.
La variación espacial del contenido en Cl
-
de las aguas refleja el efecto de
la heterogeneidad y la sobreexplotación local en el acuífero, y la variación
temporal del mismo pone de manifiesto patrones de evolución controlados por
el régimen de precipitación y de marea.
El efecto combinado de estos factores es un complejo desarrollo kárstico,
consecuencia de los procesos geoquímicos que han tenido lugar durante el
Cuaternario, en condiciones de cambio de nivel oceánico y movimientos
neotectónicos -ascenso y descenso regional-.
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo forma parte de los resultados obtenidos en las actividades
hispano-cubanas desarrolladas durante los años 1997 a 1999 en el proyecto
conjunto Evaluación Automatizada de los Acuíferos Cársicos Costeros ante el
Impacto del Hombre y los Cambios Globales, en el marco del convenio entre la
40
Dirección General de Universidades de la Junta de Andalucía y la Agencia
Española de Cooperación Internacional para ayudas en materia de
Cooperación Universitaria Andaluza con los Países de Lengua Hispana de
Centroamérica y Caribe Insular, y se ha llevado a cabo a través de la
Universidad Internacional de Andalucía (Sede Iberoamericana de La Rábida,
Huelva, España).
REFERENCIAS
Aminot, A. (1974). Gochimie des eaux d’aquiferes karstiques. 2- Les
analyses chimiques en Hidrologie Karstique. Ann. Speleol., 29 (4): 462-486.
González, A. (1997). La recarga artificial contra la intrusión salina. ¿Hasta
dónde resulta eficaz en las formaciones cársicas?. Investigaciones
Hidrogeológicas en Cuba, 89-103. D.M. Arellano, M.A. Gómez-Martín, I.
Antiguedad, Eds. Bilbao.
González, A. y R. Feitó (1997). Obras costeras contra la intrusión salina
para el beneficio de los recursos explotables de una cuenca subterránea.
Investigaciones Hidrogeológicas en Cuba, 71-86. D.M. Arellano, M.A. Gómez-
Martín, I. Antiguedad, Eds. Bilbao.
Granger, O.E. (1982). Climatic fluctuations in Trinidad, West Indies and
their implications for water resources planning. Caribean Journal of Sience,
Univ. Puerto Rico, 17 (1-4), 173-201.
Jeremie, J.J. (1982). Contribution aà l’étude géochimique des eaux
souterraines froides de la basse-terre (Guadeloupe, Petites Antilles). Caribean
Journal of Sience, Univ. Puerto Rico, 17 (1-4), 133-150.
Jiménez, S., E.R. Santiesteban, J.A. Arencibia (1997). Evolución de la
intrusión marina en el acuífero de la costera Sur de La Habana. Investigaciones
Hidrogeológicas en Cuba, 115-123. D.M. Arellano, M.A. Gómez-Martín, I.
Antiguedad, Eds. Bilbao.
Molerio, L.F., E. Flores (1997). Paleoclimas y paleocarsos: los niveles de
cavernamiento y la variabilidad del clima tropical en el golfo de México y el
Caribe. Investigaciones Hidrogeológicas en Cuba, 225-223. D.M. Arellano, M.A.
Gómez-Martín, I. Antiguedad, Eds. Bilbao.
Rocamora, E., M.G. Guerra, E. Flores (1997). Factores morfoestructurales
e intrusión marina en acuíferos carbonatados. Caso de estudio, Cuenca Sur de
La Habana. Investigaciones Hidrogeológicas en Cuba, 175-185. D.M. Arellano,
M.A. Gómez-Martín, I. Antiguedad, Eds. Bilbao.
41
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 43-49, 2002, Almería
SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS HIDROQUÍMICAS DEL
ACUÍFERO DE MARTIL-ALILA (TETUÁN, MARRUECOS)
J. Stitou el Messari
1
, J.C. Cerón
2
, A. Pulido Bosch
3
,
K.Targuisti
1
y N. Aoulad Mansour
4
1
Dpto. de Geología. Universidad Abedel Malek-Essaadi. Tetuán. Marruecos.
2
Dpto. de Geodinámica y Paleontología. Universidad de Huelva.
3
Dpto.de Hidrogeología y Q. A. Universidad de Almería.
4
Laboratoire Régional de L’Environnement. Tetuán. Marruecos.
RESUMEN.- El acuífero costero de Martil-Alila está formado principalmente por
conglomerados, arenas y gravas, y que puede alcanzar una potencia de 30 m y tener
un contenido más arcilloso hacia el sur. Las aguas subterráneas del acuífero son de
facies clorurada sódica, principalmente, y mixtas. Presentan un cierto carácter termal
con temperaturas cercanas a los 26 ºC. La conductividad es alta en general, con
valores que pueden superar los 6000 PS/cm. Destaca la concentración elevada en
algunas muestras de los iones cloruro y sodio, con valores de concentración que
pueden llegar a superar los 1200 y 800 mg/l respectivamente. La facies predominante
en las aguas en la clorurada sódica, seguida de la mixta. La salinidad de las aguas
estaría relacionada con la infiltración de aguas superficiales, sometidas a procesos de
concentración por evaporación, con el vertido de residuos líquidos y sólidos urbanos y
agrícolas, y con la existencia de intrusión marina en las zonas del acuífero próximas a
la población de Martil.
Palabras clave: Hidrogeoquímica, termalismo, salinización, contaminación,
intrusión marina.
INTRODUCCIÓN
El acuífero detrítico costero de Martil-Alila se encuentra situado al norte
de Marruecos (figura 1). Posee una superficie cercana a los 87 km
2
; en él se
sitúan las poblaciones de Tetuán y Martil. Geomorfológicamente, el área
corresponde a una llanura aluvial con una pendiente media en torno al 2 % y
con cotas comprendidas entre 0 y 10 m. En su parte meridional se encuentra el
río Alila, el cual posee un régimen hídrico discontinuo; en su zona septentrional
se localiza el río Martil, de régimen hídrico permanente.
El clima del área es mediterráneo sub-húmedo. Los valores anuales
medios de precipitación y temperatura son de aproximadamente 650 mm y 16,3
ºC respectivamente (para un periodo comprendido entre los años 1963 y1995);
para el mismo período anterior, la evapotranspiración real, obtenida
43
por el método de Thornthwaite y para un valor de la capacidad de campo de 50
mm, fue de 465 mm, mientras que la lluvia útil estimada se encuentra en torno
a 128 mm.
En el área estudiada se ha observado en los últimos años un aumento
progresivo y notable de la población, lo que ha originado un importante
aumento de la demanda de agua del acuífero, así como un crecimiento del
vertido de residuos líquidos y sólidos urbanos.
Geología
Geológicamente, el acuífero de Martil-Alila se encuentra en el dominio
interno de la cordillera Rifeña. Las rocas que afloran alrededor del acuífero
(figura 1) corresponden a esquistos y pelitas del Complejo Gomáride,
micasquistos y gneises del Complejo Sébtide, carbonatos de la Dorsal Caliza y
materiales de flysch. El sustrato del acuífero está formado por margas y
arcillas. Por último, los materiales que constituyen el acuífero, y cuyo espesor
puede llegar a los 30 m, corresponden fundamentalmente a conglomerados,
arenas y gravas de edad Plio-Cuaternario; hacia la zona sur, se observa un
predominio más arcilloso en los sedimentos.
Figura 1.- Situación geográfica y esquema geológico de la zona de estudio (1:
Plio-Cuaternario; 2: Complejo Sébtide; 3: Flysch; 4: Dorsal caliza; 5: Complejo
Gomáride).
44
Hidrogeología
En relación con las características hidrogeológicas del acuífero, la
transmisividad varía entre 17 m
2
/d y 7690 m
2
/d, teniendo un valor medio de
2074 m
2
/d; el coeficiente de almacenamiento tiene valores entre 4,6.10
-3
y
6,6.10
-4
(El Morabiti y Pulido-Bosch, 1994; Direction Régionale de l’Hydraulique,
1998). Los valores más elevados de transmisividad se encuentran próximos los
cauces de los ríos Martil y Alila; por el contrario, los más bajos se sitúan hacia
la parte sur del acuífero. La infiltración de lluvia da lugar a la principal recarga
del acuífero. También, el acuífero constituido por los materiales carbonatados
de la Dorsal Caliza contribuye a las entradas; en menor medida, el retorno de
riego es también otra fuente de recarga. Las salidas del acuífero se producen
fundamentalmente por las extracciones por bombeo; también se constatan
pérdidas al mar.
CARACTERÍSTICAS HIDROGEOQUÍMICAS DEL AGUA SUBTERRÁNEA
Para estudiar los principales rasgos hidroquímicos de las aguas del acuífero
se tomaron muestras en distintos puntos (figura 2). Los resultados de las
diferentes variables fisicoquímicas analizadas se pueden ver en la tabla 1. El ion
carbonato se determinó en todas las muestras, pero solamente se encontró en
las aguas de los pozos nº 5 y nº 9, con valores de 3 y 36 mg/l respectivamente.
Figura 2.- Situación de los distintos puntos acuíferos en los que se determinaron
sus principales características fisicoquímicas (1: pozo; 2: sondeo).
Con respecto a la temperatura, se encuentran valores comprendidos entre
20 y 26 ºC, y que señalan que tienen un cierto carácter termal (de acuerdo con el
criterio de Schoeller). Desde el punto de vista de la salinidad, las aguas del
acuífero analizadas presentan diferencias extremas. Así, se tiene la muestra nº 1
con una conductividad de 250 µS/cm y concentraciones de cloruro y sodio de 20
45
y 14 mg/l respectivamente; por el contrario, la muestra nº 4 tiene la conductividad
más alta, con 6200 µS/cm y los contenidos en los iones cloruro y sodio más
elevados, con valores de 1410 y 827 mg/l respectivamente. Con respecto al ion
nitrato, destacan los puntos acuíferos nº 2, 5, y 10 con valores de concentración
superiores a 50 mg/l. En la tabla 2 se muestran los valores mínimos, máximos,
medios y de desviación estándar de las diferentes variables analizadas.
Muestra Temp. pH Cond. Cl
-
SO
4
2-
HCO
3
-
Ca
2+
Mg
2+
Na
+
K
+
NO
3
-
1 23,0 7,2 250 20 14 108 17 13 14 1 1
2 21,0 6,8 4060 1123 324 433 371 127 366 10 76
3 24,0 8,0 850 526 155 439 134 52 361 6 3
4 21,5 7,8 6200 1410 307 451 151 124 827 10 31
5 21,0 7,8 996 140 37 91 30 30 54 2 53
6 20,0 7,2 1958 519 695 524 277 107 323 41 nd
7 20,0 7,8 920 266 313 313 117 65 189 10 nd
8 26,0 7,4 1197 216 88 183 46 26 175 13 8
9 21,3 8,4 714 211 140 305 62 62 156 7 nd
10 22,0 7,8 3110 598 163 154 77 62 320 6 129
Tabla 1.- Datos fisicoquímicos de las distintas variables analizadas
(Temperatura en ºC; Conductividad en µS/cm; iones en mg/l; nd: no determinado).
Variable Mínimo Máximo Media Desviación estándar
Temp. 20,0 26,0 22,0 1,9
pH 6,8 8,4 7,6 0,5
Cond. 250 6200 2026 1884,7
Cl
-
20 1410 503 448,0
SO
4
2-
14 695 224 199,9
HCO
3
-
91 524 300 158,4
Ca
2+
17 371 128 114,3
Mg
2+
13 127 67 40,4
Na
+
14 827 278 229,3
K
+
1 41 10 11,4
Tabla 2.- Valores mínimos, máximos, medios y de desviación estándar de las
variables determinadas en las muestras tomadas en el acuífero (Temperatura en ºC;
Conductividad en µS/cm; iones en mg/l).
En el diagrama de Piper (figura 3) se puede ver que la facies predominante
en las muestras de agua obtenidas en el acuífero es la clorurada sódica (nº 2, 3,
4, 5, 8 y 10), seguida de la mixta (nº 6, 7 y 9) y bicarbonatada cálcica (nº 1). La
muestra 1 es la que tiene una relación Cl
-
/HCO
3
-
más baja (tabla 3), de 0,3, y que
aumenta a valores comprendidos entre 1,2 y 1,7 en la muestras nº 6, 7, 8. Por el
contrario, los valores más elevados de esta relación, comprendidos entre 2 y 6,6
se presentan en el resto de las muestras. Con respecto a la relación Cl
-
/SO
4
2-
los
valores más bajos se encuentran también en las muestras 1, 6, 7 y 9, variando
46
entre 1 y 2; en el resto de las muestras están comprendidos entre 3,3 y 6,2.
Finalmente, la relación Cl
-
/Na
+
tiene valores próximos a 1, excepto en las
muestras 2 y 5, con valores de 2 y 1,7 respectivamente.
Estas diferencias en las características hidroquímicas de las aguas del
acuífero, parecen poner de manifiesto tres grupos distintos. El primero, hacia el
extremo suroeste y formado por la muestra nº 1; el segundo, hacia el extremo
noreste y constituido por las muestras nº 6, 7 y 9; y el tercero, formado por las
muestras nº 2, 3, 4, 5, 8 y 10. La naturaleza detrítica del acuífero, formada por
cantos de rocas carbonatadas principalmente, condicionaría la facies
bicarbonatada cálcica y la baja salinidad de la muestra 1; a su vez, esta
muestra es la que tiene la relación Cl
-
/HCO
3
-
más baja (tabla 3) y la mayor
subsaturación en calcita, dolomita y yeso (figura 4).
Figura 3.- Diagrama de Piper con las proporciones iónicas registradas en el área
de estudio.
Por otra parte, el hecho de que el acuífero de Martil-Alila sea un acuífero
costero obliga a considerar la posibilidad de la existencia de minerales
evaporíticos relacionados con antiguos episodios de variaciones del nivel del
mar. Ejemplo de esto serían el resto de las muestras, explicándose así la
mayor salinidad, y menor subsaturación en yeso que presentan respecto de la
comentada anteriormente (figura 4). Sin embargo, dentro de éstas, se
distinguen unas con facies claramente clorurada sódica y con valores de la
relación Cl
-
/ SO
4
2-
superiores a 3,3, de otras con facies mixtas (6, 7 y 9) y que
estaría en relación con rocas de carácter más sulfatado, como parecen también
señalar los valores más bajos que tiene la relación Cl
-
/ SO
4
2-
(entre 1 y 2).
La existencia de intercalaciones de materiales arcillosos en las rocas del
acuífero, daría lugar a procesos de cambio iónico y afectarían a los valores de
la relación Cl
-
/ Na
+
y Cl
-
/ K
+
. Con respecto a las muestras nº 6, 7 y 9 se observa
47
que los valores de la relación Cl
-
/ Na
+
(entre 0,9 y 1,0) son más bajas que en las
demás muestras (entre 1,1 y 2,0); en el mismo sentido, la relación Cl
-
/ K
+
también
tiene sus valores más bajos en estas muestras (entre 13,9 y 29,3). Estas
diferencias podrían deberse a la variabilidad de la intensidad del proceso de
cambio iónico, que estaría condicionada por la distribución espacial de las
intercalaciones de los niveles arcillosos dentro del acuífero.
Muestra Cl
-
/ HCO
3
-
Cl
-
/ SO
4
2-
Cl
-
/ Na
+
Cl
-
/ K
+
1 0,3 1,9 0,9 24,8
2 4,4 4,7 2,0 123,5
3 2,0 4,6 0,9 103,3
4 5,3 6,2 1,1 158,8
5 2,6 5,1 1,7 81,1
6 1,7 1,0 1,0 13,9
7 1,4 1,2 0,9 29,3
8 2,0 3,3 0,8 18,3
9 1,2 2,0 0,9 33,2
10 6,6 5,0 1,2 113,4
Tabla 3.- Principales relaciones iónicas obtenidas en las muestras tomadas.
-4
-3
-2
-1
0
1
2
3
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Calcita
Dolomita
Yeso
Figura 4.- Valores de los índices de saturación de calcita, dolomita y yeso en las
muestras de agua obtenidas en el acuífero.
Con respecto a la relación Cl
-
/HCO
3
-
estas son superiores a 1, si bien se
observa que, nuevamente, son las muestras nº 6, 7 y 9 las que tienen una
relación Cl
-
/HCO
3
-
comprendida ente 1,2 y 1,7, mucho más baja que el resto,
donde varía entre 2,0 y 6,6. Esto lleva a pensar que existe otro proceso que
estaría afectando a estas muestras y que se manifestaría en los valores más
bajos de esta relación; las mediciones de conductividad realizadas por la
Direction Régionale de l’Hydraulique en un sondeo situado entre la población
de Martil y la línea de costa dan valores superiores a 15000 PS/cm, lo que
permite suponer la existencia de un proceso de intrusión marina que podría
48
afectar a zonas del acuífero cercanas a la población de Martil.
Finalmente, el vertido de los residuos líquidos y sólidos urbanos de las
poblaciones de Tetuán y Martil principalmente, y también los residuos de la
actividad agrícola constituyen importantes fuentes puntuales de contaminación,
tal como parecen indicar las altas concentraciones de ion nitrato encontradas
en algunas muestras.
CONCLUSIONES
El estudio de las características hidroquímicas de las aguas subterráneas
del acuífero detrítico de Martil-Alila, pone de manifiesto que la facies
predominante es la clorurada sódica. También se observa que las aguas
presentan un cierto termalismo. Los valores de conductividad son relativamente
elevados, pudiendo llegar a tener más de 6000 PS/cm. Algunos iones tienen
concentraciones elevadas; así, se registran concentraciones de cloruros
superiores a 1200 mg/l y de sodio por encima de 800 mg/l. Los distintos
procesos que contribuyen a la salinidad de las aguas se asocian a la
concentración por evaporación y posterior infiltración de aguas superficiales.
También con el vertido incontrolado de los residuos líquidos y sólidos urbanos
de las principales poblaciones del área; los residuos de la actividad agrícola
también contribuyen a salinidad de las aguas. Finalmente, parece que el
proceso de intrusión marina puede extenderse a zonas del acuífero próximas a
la población de Martil.
AGRADECIMIENTOS
Nuestro especial agradecimiento a la Direction Régionale de l’Hydraulique
de Lookkos de Tetuán por permitir la consulta de la información. Este estudio
se ha realizado en el marco de los proyectos de acción conjunta M-E 29/P/00
(AECI) y PROTARS P2T3/39 (CNRS).
REFERENCIAS
Direction Régionale de l’Hydraulique (1988). Notes sur l’hydrogéologie des
aquifères côtiers. (Informe inédito) 120 p.
El Morabiti, K. y Pulido Bosch, A. (1994). Hydrogéologie de l’aquifère de la
plaine de Martil-Alila (Tétouan, Maroc). Hydrogéologie. 1: 21-33.
49
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 51-69, 2002, Almería
LAS AGUAS SALOBRES. UNA ALTERNATIVA AL
ABASTECIMIENTO EN REGIONES SEMIÁRIDAS
J.A. López Geta y M. Mejías Moreno
Instituto Geológico y Minero España
RESUMEN. - La utilización de técnicas de desalación, tanto de recursos
salobres como de agua de mar, constituye en determinadas circunstancias una
solución a la escasez sistemática de recursos hídricos en algunas zonas. En España
la desalación de agua alcanza actualmente unos 220 hm
3
/año, de los que 127
hm
3
/año corresponde a la desalación de agua salobre y 93 hm
3
/año a agua de mar.
Del total de agua desalada un 72% se utiliza para uso urbano e industrial y el resto
para regadío. El desarrollo de las técnicas de desalación, y especialmente aquellas
que requieren un menor consumo energético y mayor eficacia, han contribuido a
mejorar el rendimiento de las operaciones de desalación y a un menor coste de
producción, lo que ha incidido en considerar las aguas desaladas como una alternativa
más. Los recursos hídricos susceptibles de desalación pueden tener básicamente dos
orígenes: agua de mar o agua subterránea salinizada; estas últimas pueden proceder
de acuíferos costeros en contacto directo con el mar y de acuíferos aislados del
mismo. No existe en la actualidad en España, un inventario de las estructuras
geológicas que almacenan aguas salobres y que sean suceptibles de
aprovechamiento. Es por tanto una tarea que debería acometerse. La disponibilidad de
esta información podría resolver algunos de los problemas de escasez existentes en
determinadas zonas. La extracción de las aguas salobres disponibles en un acuífero,
si no se dispone de un conocimiento suficiente del mismo, y de una adecuada
programación de bombeos puede dar lugar a graves problemas de deterioro de su
calidad natural. Este caso puede darse tanto en acuíferos conectados con el mar como
no: así, unas extracciones mal planificadas pueden incrementar los procesos de
disolución de formaciones salinas, o el avance no controlado de la interfaz .
Palabras clave: desalación, hidrogeológica , salobres, ósmosis.
ABSTRACT.- The use of technical of desalinization, for both brackish
groundwater and sea water, it constitutes in some circumstances a solution to the
systematic scarcity of water resources in some areas. In Spain, the desalinization of
brackish and sea water reachs at present about 220 hm
3
/año, of those 127 hm
3
/año
coming from desalted brackish water and the rest of desalted sea water. Of this
amount the 72% is used for urban and industrial consumption and the remainder for
irrigable. The evolution of the desalting plants and especially the development of
technologies energily more effcicient as the reverse osmosis, it has improved the
performance of operation and the water costs, making that the global profitability of the
water desalinization is increased in a continuous way. The desalted water can have
basically two origins sea water and brackish groundwater; this last can come from
51
coastal aquifers in hydraulic contact with the sea and isolated aquifers of the sea. The
characterization and evaluation of brackish water presents basically the same lines and
methods that those of any other study of groundwater supplies, although with some
particularities in certain phases of its hydrogeological characterization.
INTRODUCCIÓN
La escasez de agua que existe en diversas zonas de España, tiene su
origen en la irregular distribución de las precipitaciones en el territorio y su
desigual reparto a lo largo del año, con una gran variabilidad interanual. Así,
por citar algunos ejemplos, la precipitación media en la España húmeda
alcanza valores de 1500 mm anuales; mientras en zonas del interior de la
península, como la cuenca alta del Guadiana, la precipitación media anual es
de unos 500 mm y en algunas áreas del sureste español no llega a los 200
mm. En las Islas Canarias se sitúa en torno a los 300 mm /año.
Es frecuente la coincidencia de áreas con valores mínimos de
precipitación con la presencia de una población turística importante y con
máximos requerimientos de agua para regadíos. Esta situación produce, en
ciertas zonas del arco mediterráneo y áreas insulares, un déficit hídrico
estructural que se agrava en períodos de sequía.
Para cubrir las necesidades de agua, tanto para abastecimiento urbano,
regadío, industria o requerimientos medioambientales, se han utilizado
tradicionalmente las aguas superficiales y subterráneas reguladas
respectivamente mediante presas y captaciones subterráneas (pozos,
sondeos, etc). Sin embargo, ni la regulación superficial ni el aprovechamiento
de las aguas subterráneas, se han mostrado suficientes para poder afrontar
las necesidades hídricas que con cierta regularidad se produce en algunas
áreas sobre todo en períodos de marcado déficit hídrico.
De entre las diferentes alternativas que pueden contribuir a subsanar ese
déficit (incremento de la regulación de las aguas superficiales y subterráneas),
la desalación tanto de aguas salobres como del mar, puede ayudar a subsanar
este problema, sobre todo en zonas costeras donde la demanda turística y de
regadío precisan de caudales importantes en épocas muy determinadas en el
tiempo; así mismo puede considerarse como una práctica que puede llevar
aparejado, como valor añadido, la mejora en la calidad del agua, o al menos
constituir un sistema de explotación que no esquilma ni empobrece los
recursos potables.
El uso de las aguas desaladas se circunscribe básicamente el
abastecimiento humano, aunque cada vez se extiende más a la actividad
agrícola, dada la creciente relación entre beneficio y coste. Las Islas Canarias
son pioneras en su utilización y más recientemente en zonas del arco
mediterráneo, en especial en las comunidades autónomas de Valencia,
Andalucía y Región de Murcia.
La posible aplicación de la desalación a usos agrícolas, constituye una de
las principales bazas de desarrollo de esta tecnología, así como una de las
escasas posibilidades de mantener una producción agrícola, siempre que
resulte rentable para el cultivo; es decir que los costes de producción de agua
sean asumibles para su comercialización.
52
Su utilización puede evitar, en determinados casos, la aplicación para
regadío de aguas con elevada salinidad, lo que produce un deterioro del
patrimonio agrícola al ser necesarias cantidades en torno a un 20% superiores
a la utilización de aguas de buena calidad. Así mismo, la utilización continua de
aguas salobres para regadío en períodos de 3-4 años produce la pérdida de la
plantación, el rendimiento llega a ser inferior al 50% con respecto al regadío
con agua de buena calidad y en general, se produce un empeoramiento en la
calidad del suelo (Rubio, M., 1997).
Todos estos factores hacen que la utilización de las aguas desaladas
deberían experimentar un incremento a corto y medio plazo y que se convierta
en un complemento a alternativa en zonas donde no existen otros recursos
hídricos disponibles.
El uso de aguas desaladas en España (MIMAM, 2000) se sitúa en unos
220 hm
3
/año, de los que 127 hm
3
/año corresponden a desalación de aguas
salobres y 93 hm
3
/año a desalación de agua de mar. Del total un 72% se utiliza
para satisfacer la demanda urbana abastecimiento urbano e industrial y el resto
para regadío; esta previsto incrementar la desalación a corto y medio plazo,
hasta unos 400 hm
3
/año, cifra que se verá probablemente superada por las
iniciativas recogidas en el Plan Hidrológico Nacional.
España ocupa el primer lugar de la Unión Europea y el octavo del mundo
en la producción de agua desalada, tanto salobre como de mar (MIMAM,
1998). Otros países con un importante componente de agua desalada son
Arabia Saudí, Kuwait, U.S.A y Libia.
DESALACIÓN DE RECURSOS SALOBRES
Antecedentes
Sobre las técnicas de desalación existe abundante bibliografía por el
contrario, son pocas las referencias relativas al uso de los acuíferos como
medio de captación tanto del agua de mar como del propio acuífero.
En síntesis los procesos de desalación se pueden agrupar en:
1. Métodos que incluyen cambio de fase: evaporación súbita, compresión de
vapor, etc.
2. Métodos que no precisan cambio de fase: ósmosis inversa, electrodiálisis,
intercambio de iones, etc.
De esos métodos, la ósmosis inversa, que inicia su desarrollo a finales de
los años 70, constituye en la actualidad la técnica más utilizada y parece que
cuenta con las mejores perspectivas de desarrollo. Entre sus principales
ventajas cabe destacar el mayor volumen de agua tratada y su coste más
reducido. En España, según Cirera, M. y Shields, C.P. (1998), la capacidad
total de las plantas desaladoras de agua de mar es superior a 350.000 m
3
/día.
El objetivo del sistema de ósmosis inversa es producir agua desalada,
para ello el agua fuente se presuriza mediante bombas de alta presión al objeto
de vencer la presión ósmotica. Una vez alcanzada la presión óptima para el
tipo de membrana y recurso utilizado, el agua es conducida a los bastidores
donde se encuentran las membranas en las que se produce el proceso de
53
desalación. Un rango medio de operación para agua salobre estaría entre 14
kg/cm
2
y 28 kg/cm
2
, mientras que para agua de mar oscilaría entre 60 kg/cm
2
y
70 kg/cm
2
. (U.S. Bureau of Reclamation, 1996).
El rendimiento del proceso es muy variable y depende de muchos
factores; puede llegar a valores en torno al 90%. En todo caso, el agua no
desalada constituye el rechazo o salmuera residual, que, a diferencia del agua
producto, tiene una presión de salida alta, susceptible de ser aprovechada
energéticamente en la propia instalación. Este sistema de recuperación es
aplicado en general a plantas de ósmosis inversa de agua de mar, ya que el
aprovechamiento de la energía residual sólo es posible con caudales elevados
y presiones altas. Los rechazos de plantas de ósmosis inversa de aguas
salobres suponen un 20 o 30% del caudal aportado (frente al 55 o 60% del
agua de mar) y además, debido a las bajas presiones de operación, es difícil
encontrar un sistema de recuperación que presente rendimientos aceptables
(Rubio, M. et al, 1998).
Los constantes avances en el desarrollo de las membranas y su
tecnología asociada han supuesto una mejora en el rendimiento y en los costes
de explotación. Así mismo, los avances en los sistemas de recuperación de
energía ha contribuido a un menor consumo energético y, por tanto, a la
reducción del coste de desalación (Cirera, M. y Shields, C.P., 1998).
La evolución de las plantas desaladoras de ósmosis inversa va
estrechamente ligada al de las membranas. Así, las primeras membranas
tenían un diámetro de 4 pulgadas y una capacidad de producción próxima a los
7 m
3
/día; en los años 80 comenzaron a desarrollarse plantas potabilizadoras
con una capacidad en torno a 500 m
3
/día. Este tamaño ha ido creciendo con el
tiempo, superándose actualmente los 100.000 m
3
/día.
La comparación entre el coste de agua de desalación, con respecto a las
soluciones convencionales es todavía favorable a estas últimas. Sin embargo,
el coste marginal al que se obtiene el recurso convencional es cada vez mayor,
mientras que el coste del recurso desalado va disminuyendo (Prats et al.,
1998).
Resulta muy difícil generalizar el coste de un metro cúbico de agua
desalada, debido a que cada planta y cada agua fuente tiene unos
requerimientos diferentes de pretratamiento, automatización, control, etc.
Además influyen de forma determinante en el precio final diversos factores
variables entre los que cabe destacar: la capacidad de la instalación, el tipo de
recurso desalado (agua marina o salobre), su utilización (consumo humano o
riego), aprovechamiento energético del caudal de rechazo (mayor
aprovechamiento en plantas de ósmosis inversa de agua de mar que de aguas
salobres), grado de reposición, etc.
Como pauta general de comportamiento en la asignación de costes, la
energía eléctrica supone la mayor incidencia en el precio final, situándose en
torno al 50-60% del coste total, en segundo lugar la reposición de membranas y
mantenimiento puede estimarse en torno al 15-25% del coste total, los
reactivos del 10-20%, y el resto en consumibles y otros gastos.
Por citar un ejemplo, el precio del metro cúbico de agua potable desalada
de agua de mar para su utilización para consumo humano, obtenido en la
54
planta Las Palmas III oscila entre las 91,6 pta/m
3
y 146,6 pta/m
3
según se
consideren los gastos de amortización (Sadhwani, J., 1998).
Otro ejemplo destacable sería la puesta en marcha de la potabilizadora de
ósmosis inversa, alimentada mediante agua salobre subterránea del acuífero
infrayacente a la planta, desarrollada dentro del Proyecto de Gestión Integral
de Recursos Hídricos y Energéticos en la Universidad de Alicante, y en la que
el coste del m
3
de agua salobre desalada para riego es de 32,61 pta/m
3
-
calculado a partir de los datos reales de explotación para energía y consumo
de reactivos y el resto estimativos, y sin incluir coste de personal- (Prats, et al.
1998).
De lo expuesto anteriormente se deduce que para conseguir una
disminución en el coste del agua desalada, sea cual sea el origen del agua de
alimentación de la planta, es necesario incidir en los siguientes aspectos y por
este orden: disminución del consumo energético en el proceso industrial,
factores de producción y mejora en los procesos de funcionamiento,
automatización y control de las potabilizadoras.
El desarrollo durante las últimas dos décadas de la tecnología de
desalación por el sistema de ósmosis inversa, permite su aplicación a caudales
mayores y con menor coste, esto provoca que las aguas subterráneas salobres
hayan pasado a ser un recurso susceptible de ser aprovechado mediante la
aplicación de técnicas de desalación, e incorporable en la planificación
hidrológica como una alternativa más.
Comparación entre la desalación de agua de mar y agua salobre
Entre las principales ventajas de desalar agua salobre frente a agua de
mar cabe destacar:
• Menor coste energético: la utilización de recursos hídricos subterráneos
salobres ha evolucionado de forma paralela al desarrollo de la tecnología
de las membranas de baja presión. Se dispone de membranas que
operan a una presión de 1,05 Mpa, lo que reduce considerablemente los
costes de explotación. Con la aplicación de esta tecnología se requieren
entre 0,7 y 1 Kw/h por metro cúbico para desalar aguas salobres,
mientras que el agua de mar precisa un coste energético entre 3,5 y 4,5
Kw/h por metro cúbico. En general, el coste energético se situa en torno al
50% del coste final del permeado, ello contribuye a que la desalación de
agua subterránea sea rentable en coyunturas económicas en que la
desalación de agua de mar no sería factible (Cánovas, J., 1998).
• Mejora de la calidad del agua del acuífero: se puede producir una
disminución de la concentración de sales disueltas.
• Utilización de aguas salobres desaladas con fines de regadío: produce
una mejora de la productividad agrícola y una más eficiente conservación
del suelo con respecto al uso tradicional para regadío de aguas con un
contenido demasiado salino.
Entre los inconvenientes de la desalación de recursos salobres
subterráneos se puede señalar:
55
• Disponibilidad limitada de aguas salobres debido a los condicionantes
hidrogeológicos.
• Presencia de componentes peligrosos para las membranas (sulfatos,
hierro, estroncio, etc.) que puede requerir un pretratamiento que
encarezca el coste final del agua producto.
• Variabilidad en la concentración de sales disueltas, en función de la
evolución hidroquímica, que puede producir la extracción de agua en
acuíferos interiores o la variación en función de la penetración de la
intrusión marina en los acuíferos costeros. Esto requiere llevar un control
sistemático de la calidad del agua, tanto de la que alimente la planta como
del residuo del tratamiento y del agua producto, que permita modificar con
rapidez las condiciones del proceso y disponer de datos sobre la calidad
química de las aguas de rechazo.
• El aprovechamiento de acuíferos con aguas salobres puede modificar,
además de la calidad, las condiciones de flujo natural del agua del
acuífero, lo que puede inducir afecciones ambientales en deltas,
humedales, etc.
Problemas medioambientales
Algunos de los principales problemas medioambientales derivados del
proceso de desalación son:
• Almacenamiento y vertido de las salmueras producidas en el proceso de
desalación. Todo proceso de desalación produce un residuo con una alta
concentración salina; la fracción de agua inicial que se convierte en
salmuera depende del proceso de desalación utilizado, del diseño de la
planta, de la composición del agua original y el tratamiento requerido por
el concentrado previo a su vertido.
• La mayoría del rechazo proveniente de agua de mar puede ser devuelto
al mismo, a zonas alejadas de la costa que evite las modificaciones del
medio natural marino. En el caso de la utilización de aguas subterráneas
salobres cuya lejanía al mar no permite este vertido, la salmuera de
rechazo, en ocasiones, se inyecta por medio de sondeos de inyección que
si no se construyen con el diseño adecuado pueden producir problemas
como: contaminación de las aguas subterráneas de buena calidad,
saturación de la formación, y corrosión de la entubación del sondeo.
• En otras ocasiones se vierte a los cauces superficiales próximos dando
lugar además de a un importante impacto visual, a la salinización del
cauce, afección a la flora y la fauna, encharcamientos permanentes de
residuos, enturbiamiento, contaminación de las aguas superficiales y
subterráneos, etc.
• Elevación de la temperatura del agua de rechazo. El proceso de
desalación eleva la temperatura del agua de rechazo en torno a 5º C.
• Descarga de metales pesados. El aumento de la temperatura en la fase
de operación puede incrementar el proceso de corrosión sobre los
materiales de construcción del sistema, favoreciendo la aparición de
56
metales pesados, ajenos a los de posible existencia en la composición
química del agua, que dificulta el proceso de desalación. Una buena
selección de los materiales involucrados en el proceso minimiza el
problema (U.S. Bureau of Reclamation, 1995).
Entre las soluciones que pueden aplicarse para la gestión de la salmuera
de rechazo cabe citar:
La recogida de los vertidos de las desaladoras por medio de colectores
que permitan su vertido al mar, donde su impacto ambiental puede quedar
minimizado si se ha realizado previamente un análisis del agua de rechazo y de
las condiciones del medio marino en la zona de vertido.
• Una técnica muy utilizada en EE.UU. con grandes resultados, es la
inyección de la salmuera mediante sondeos profundos en estructuras
subterráneas, aisladas de aquellas otras que puedan almancenar aguas
de buena calidad.
• En lugares en que sea factible, otra posibilidad es la evaporación en
tanques. En este caso el coste principal de la obra es la creación de una
barrera impermeable artificial que prevenga la contaminación de las
aguas subterráneas infrayacentes. Para evitar esta inversión se puede
valorar la posibilidad de utilizar las propias sales contenidas en la
salmuera de rechazo para que formen una barrera autosellante en las
balsas de evaporación. El objetivo es obtener un precipitado salino que
recubra el tanque de evaporación y que consiga disminuir la
permeabilidad del suelo a un valor de 10
-9
m/s o menos. Para conseguir
este objetivo debe realizarse un estudio químico detallado de la salmuera,
que permita identificar las posibles sales del precipitado. Así, por ejemplo,
la presencia de Ca CO
3
en el precipitado desciende considerablemente la
permeabilidad del suelo, mientras que la presencia de Ca SO
4
produce el
efecto contrario (U.S. Bureau of Reclamation, 1999).
ORIGEN DE LOS RECURSOS HÍDRICOS SUSCEPTIBLES DE
DESALACIÓN
Las aguas contenidas en el subsuelo presentan un amplio rango en su
contenido total en sales disueltas; desde valores inferiores a 100 ppm, hasta
valores de 300.000 ppm en el caso de las salmueras. Como valores de
referencia son consideradas aguas dulces las que presentan valores de hasta
2000 ppm de sustancias disueltas; aguas salobres hasta 5000 ppm y aguas
saladas (incluyendo el agua del mar) hasta 40.000 ppm (Custodio y Llamas,
1976).
El agua que se puede considerar como recurso subterráneo salobre
susceptible de desalación se sitúa en un valor entre 1.000 y 10.000 ppm de
total de sólidos disueltos. Este rango viene impuesto, por la menor presión
necesaria para la operación y con ello un menor coste
Los recursos hídricos susceptibles de desalación tienen su origen bien
en el agua de mar (fase salina y salobre) o bien en el agua subterránea con
una salinidad que le impiede ser utilizada para la gran mayoría de usos. El
primero de los citados puede aprovecharse mediante la toma directa del mar,
57
con los consiguientes problemas derivados de la contaminación de este
recurso en los primeros metros de la masa de agua, o por medio de sondeos,
situados en las proximidades de la línea de costa, ello tiene la ventaja de
aprovehar la capacidad autodepurante del terreno, consiguiendo una mejora
en las condiciones físicas, químicas y biológicas del agua de mar a desalar. En
el segundo caso, el agua fuente está básicamente constituida por los aguas
fósiles y congénitas y las salobres existentes en los acuíferos.
En el caso de las aguas salinas almacenadas en los acuíferos, su origen
es diferente, según el acuífero esté en conexión directa con el mar o que no
exista en la actualidad. Este último caso puede darse tanto en zonas situadas
más al interior, como en las zonas costeras.
En el caso de contacto hidráulico con el mar (Figura 1), el agua existente
en el acuífero está distribuida según su salinidad en tres zonas susceptibles de
aprovechamiento: zona de agua dulce, zona de agua salobre (o interfaz) y zona
de agua de mar. Esta situación, está determinada por el estado de equilibrio
entre la cota piezométrica del agua dulce del acuífero, que en condiciones
naturales descarga al mar y la cota del nivel del agua de mar. Este equilibrio
está sometido a una serie de modificaciones temporales de origen natural
como pueden ser las condiciones climáticas, estacionales o movimientos
relativos entre la zona emergida y la línea de costa.
Figura 1.- Esquema simplificado, de un acuífero costero en contacto directo con
el mar. Se puede observar, en estado natural, las tres fases: agua dulce, salobre
(interfaz) y salada (mar).
Cuando se modifican las condiciones naturales debido al
aprovechamiento de estos recursos: (Figura 2) el equilibrio agua dulce–agua
salada se desplaza en un sentido u otro según el tipo de afección; si la cota
piezométrica en el acuífero, se sitúa por debajo de la del nivel del mar, se
produce la disminución del flujo de agua dulce hacia el mar lo que favorece la
entrada de agua salada hacia el acuífero. El resultado es la convivencia en el
acuífero de aguas de diferentes características físicas y químicas, no existiendo
un límite neto de separación entre ellas, sino que se produce una franja, en
forma de cuña, apoyada a muro del acuífero, más ancha, de mezcla entre el
58
agua dulce y salada, en la que salinidad presenta un gradiente de valores que
va desde el típico de agua salada a muro de la interfaz hasta el de la calidad
natural del agua del acuífero a techo de la interfaz. Este proceso, puede
afectar su penetración a gran parte del acuífero y constituir por tanto el único
recurso hídrico (salobre o salado) factible de explotación.
Figura 2.- Esquema simplificado, de la situación en fase de explotación de un
acuífero costero en contacto directo con el mar. En el se observa la modificación de la
interfaz y un mayor espesor de la zona ocupada por el agua del mar.
Figura 3.- Esquema simplificado de la explotación de un acuífero costero no
conectado con el mar. En él se representa una zona con agua salobre, que puede
extraerse mediante sondeos. La zona de agua salobre puede verse modificada por
aumento de la salinidad en la zona de contacto del agua con la formación
impermeable de mayor salinidad.
59
El otro grupo de masas de agua salobre está constituido por aquellos
acuíferos sin contacto hidráulico con el mar pero cuyas aguas presentan
concentraciones salinas elevadas. (Figura 3 y 4) Esta salinidad puede deberse
a diversos factores en función del origen y posible evolución de las masas de
agua (Custodio y Llamas, 1976).
Figura 4.- Esquema simplificado de un acuífero salinizado, situado en el interior,
en fase de explotación.
El análisis de las dos alternativas descritas: extracción mediante sondeos
del agua de mar, situada por debajo del muro de la interfaz, o del agua salobre,
pone de relieve mayores ventajas para la primera de las alternativas, por su
menor agresión al medio y mayor disponibilidad de dicho recurso (el agua de
mar es un recurso indefinido); por el contrario, el aprovechamiento del agua
salobre, origina una mayor penetración de la cuña , un aumento y variación de
la composición del agua y un mayor espesor de la interfaz. Esto produce
problemas en las operaciones de desalación, ya que el sistema exige unos
niveles constantes en la composición físico-químicos del agua fuente, y como
consecuencia del avance de la intrusión marina una disminución del agua
dulce disponible en el acuífero.
CARACTERIZACIÓN Y EVALUACIÓN DE MASAS SALOBRES
La caracterización y evaluación de la masa de agua salobre existente en
un acuífero, requiere pautas muy similares a las que se utilizan en los estudios
hidrogeológicos convencionales, si bien con algunas particularidades en
determinadas fases del estudio.
Los objetivos del estudio se describen brevemente a continuación:
• El primero consiste en identificar las masas de aguas salobres existentes
en una zona o área mas o menos amplia. Esta tarea puede ser
60
considerada técnicamente sencilla; consiste en determinar las
características fisíco-químicas de las aguas, establecer la salinización de
las mismas, y determinar su grado de estratificación. Para ello se utilizan
los datos analíticos disponibles de la zona. El resultado final será una
cartografía areal, en la que se representarán las zonas con diferentes
grados de salinización.
Como se ha comentado es una tarea poco compleja, sin embargo no
existe en España ninguna cartografía de este tipo, tarea que habría que
acometer, especialmente a lo largo del litoral peninsular mediterráneo,
aunque no deben descartarse otras zonas del interior, puestas de
manifiesto por ciertos sondeos profundos de investigación petrolera .
• El segundo objetivo consiste en cuantificar el volumen de agua salobre
almacenado en el acuífero o estructura subterránea. Para ello, hay que
conocer la geometría de la estructura geológica donde está almacenada
el agua, tarea en principio factible si se dispone de los medios
adecuados, pero difícil y de gran complejidad en el caso de los acuíferos
costeros conectados con el mar, donde la masa de agua salada es
heterogéna no existiendo un contraste neto entre el contacto con el agua
dulce ni con el agua de mar debido a su suscitibilidad, no ocupa todo el
acuífero y además sufre modificaciones en su descripción y geometría
con el trascurso del tiempo.
Una vez conocida la geometría de la zona de almacenamiento, hay que
determinar la salinidad, y si esta salinidad es homogénea o no en toda la masa
de agua. Esta tarea es más o menos difícil dependiendo de la complejidad
geológica: existencia de uno o más niveles, en carga o no y de su posible
conexión con otros acuíferos o con el mar; no obstante, en este último caso,
pueden darse situaciones muy similares a las primeras.
Además, hay que conocer el funcionamiento hidrodinámico del acuífero,
bien en situación natural o afectado, con el fin de determinar el movimiento del
agua salobre y del agua dulce y del mar en el caso de los acuíferos conectados
con el mar. Para ello es necesario disponer de información de los diferentes
parámetros hidrogeológicos: permeabilidad, transmisividad, coeficiente de
almacenamiento, etc., parámetros en principio costosos de obtener por los
medios técnicos que hay que aplicar para ello.
Estos objetivos se consiguen mediante la realización de un estudio, cuyo
conjunto de actividades son convencionales, como: climatológico, de demanda
o geológico, en este último caso es muy importante determinar las formaciones
existentes, la litología de los terrenos existentes, y su posicionamiento
espacial, así como su relación con otras formaciones de su entorno. Ello
permitirá precisar el modelo hidrogeológico conceptual: límites y ubicación de
los niveles productivos a explotar, su relación con las unidades hidrogeológicas
de su entorno, espesor saturado, reservas, direcciones de flujo y caudal de
explotación. Como consecuencia de ello el volumen de agua disponible, el
grado de renovación y el tiempo de tránsito.
En el caso de acuíferos en contacto hidráulico con el mar, además de los
aspectos generales descritos, deberá determinarse la posición y evolución
temporal de la interfaz, ya que su situación incidirá directamente en la calidad
del agua a extraer.
61
La situación de la interfaz puede establecerse en base a registros
piezométricos y las densidades de agua dulce y salada, por ejemplo mediante
la fórmula de Ghyben-Herzberg basada en el equilibrio estático de dos
columnas de agua de diferente densidad. En general la interpretación
hidrostática de la situación asumida en la expresión de Ghyben-Herzberg
conduce a subestimar el valor de la profundidad de la interfase. Para paliar esto
se utiliza la corrección de Hubbert admitiendo flujo de agua salada y por tanto,
diferencias piezométricas de la misma. Aceptando este supuesto de flujo de
agua salada, se precisa disponer al menos de dos sondeos piezométricos
ranurados, respectivamente en agua dulce y en agua salada, en las
proximidades de la interfase. Otra posibilidad es utilizar la fórmula de
Lusczynsky que considera los potenciales en términos de presión en lugar de
alturas piezométricas. En general puede establecerse que la utilización de
fórmulas como las citadas requiere asumir la existencia de condiciones
hidrodinámicas teóricas que raramente se dan en el medio natural.
Si se trata de un acuífero multicapa, separado por niveles de muy baja
permeabilidad, el fenómeno de intrusión afectará de manera diferente a cada
uno, dando lugar a la superposición de cuñas salinas de diferente penetración y
extensión.
La existencia de una red de sondeos de observación, en las proximidades
de los sondeos de explotación, permitirá obtener un registro periódico de
conductividad que permita prever la calidad del agua suministrada a la planta
desaladora desde las captaciones.
La determinación de la interfaz no puede abordarse únicamente mediante
la aplicación de fórmulas, sino que se hace preciso además de conocer con
precisión las características geológicas del acuífero, aplicar otras herramientas
como pueden ser las técnicas hidráulicas, geofísica o la realización de sondeos
mecánicos, debiendo proceder, en el caso de acuífero multicapa, de forma
diferencial en la explotación de los diferentes niveles acuíferos superpuestos.
Para ello y como se ha indicado anteriormente, una herramienta de gran
interés a la hora de definir la geometría del acuífero, complementaría a los
sondeos mecánicos, siempre limitado por el coste económico que esto puede
suponer, son las técnicas geofísicas, cuya aplicación de al estudio de las
aguas salobres produce una alteración en las respuestas físicas, con respecto
al estudio de masas de agua dulce.
En todos los casos se requiere la determinación de una serie de
parámetros: unos pueden ser de tipo geométrico: potencia, profundidad,
extensión de acuíferos, profundidad del zócalo impermeable, posición del nivel
freático, etc; otros se refieren a características hidráulicas ligadas a la litología,
como la porosidad y permeabilidad y otros son dinámicos, como la velocidad y
dirección de flujo.
Cada método geofísico obedece al estudio de una determinada propiedad
física del medio natural y se desarrolla instrumentalmente en función de que su
campo de aplicación sea desde el aire, superficie o medición en el interior de
un sondeo mecánico.
La presencia de agua en el subsuelo altera la respuesta física de algunos
parámetros petrofísicos, siendo la resistividad eléctrica el que más variación
presenta con la porosidad, permeabilidad y el contenido en agua y su calidad.
62
En efecto, la conducción de la corriente eléctrica en el subsuelo se
produce fundamentalmente a través del fluido que rellena los poros, siempre
que éstos se encuentren comunicados, y en muy escasa medida a través de la
matriz. Así, una roca sin fisuras y de muy baja porosidad se comporta como un
aislante, mientras que un material saturado y poroso se considera conductor.
La calidad del fluido incide directamente en el valor de la resistividad al
considerar aquél como un conductor iónico. Se puede determinar que la
resistividad eléctrica está controlada básicamente por:
• Tipo, concentración y temperatura del electrolito que está en los poros del
macizo rocoso.
• Fracción de volumen (porosidad, saturación) y distribución del electrolito
en la roca.
Así por ejemplo, la resistividad del agua pura es de 2,8 x 10
5
ohm. m a
17,6ºC; pero este parámetro va disminuyendo con el aumento de sales
disueltas en el agua. La resistividad del agua natural es muy variable, los
valores más altos se encuentran en el agua de precipitación (N x 10
2
a N x 10
3
ohm.m) mientras que los valores más bajos se dan en salmueras (N x 10
-1
ohm.m).
Este comportamiento puede resumirse en que la resistividad de una roca
saturada salinizada es proporcional a la conductividad de la salmuera que
rellena sus poros, estableciendo de forma empírica el factor de
proporcionalidad en el denominado factor de formación.
Por tanto, la conductividad de una roca puede realizarse de dos maneras:
• Mediante la conducción electrolítica del fluido que rellena sus poros.
• Mediante interacción electroquímica con la matriz sólida en la interfase
sólido-fluido.
Además, puede establecerse en general, que los valores de resistividad
disminuyen cuando los materiales rocosos son afectados por procesos
geológicos (fracturación, alteración, etc..)
Consecuentemente en cualquier medida de resistividad va a predominar
el efecto de la salinidad del fluido, haciendo que aquella disminuya
drásticamente con el aumento del contenido en sales. Así, una roca que
contenga agua salobre se comporta como un conductor, mientras que si esa
misma roca contiene agua con una baja concentración en sales se comportará
como un resistivo.
Las medidas de resistividad mediante técnicas de superficie constituyen a
priori un método para detección de acuíferos salobres. Sin embargo, es
necesario discernir, mediante la aplicación de otros métodos geofísicos, la
influencia de otros factores como litología, porosidad, etc., que pueden
enmascarar parcialmente el efecto de los cambios de salinidad del agua. Por
tanto, resulta necesario la aplicación combinada de técnicas geofísicas que
permitan diferenciar entre los valores de resistividad ligados a aguas salobres,
de los referidos a otras características físicas del medio rocoso.
Entre los métodos eléctricos de superficie, los de corriente continua puede
estudiar la variación de la resistividad en profundidad, Sondeo Eléctrico Vertical
(SEV), o la variación lateral de la resistividad a determinada profundidad, perfil
eléctrico o calicata eléctrica. Los métodos eléctricos de corriente alterna, ya
sean en el dominio de las frecuencias o en el dominio del tiempo, permiten
63
también obtener una distribución de la resistividad tanto en sentido vertical,
como cambios laterales de resistividad, (perfiles).
Figura 5.- Interpretación preliminar (arriba) y final (abajo) de datos de SEDT en
función de la información aportada por el perfil sísmico (Goldman, M., 1999).
Con los perfiles eléctricos se obtiene información de la variación lateral de
la resistividad a lo largo del perfil para una profundidad determinada.
Realizando varios perfiles con espaciados de electrodos diferentes se registra
una imagen eléctrica bidimensional del subsuelo (perfil eléctrico), lo que
64
permite observar la evolución de la estructura y obtener su geometría a lo largo
del perfil.
La utilización de sondeos eléctricos verticales (SEV) y de sondeos y
perfiles electromagnéticos en el dominio del tiempo (SEDT) son muy eficaces
para detectar niveles salinizados pero no lo son tanto en la definición de
estructuras geológicas, por lo que requieren la utilización combinada de otras
técnicas geofísicas que resuelvan esta incertidumbre.
Así por ejemplo, la combinación de la información obtenida de un perfil de
resistividad y otro de cargabilidad (mediante polarización inducida), permite
distinguir entre zonas de baja resistividad debidas a presencia de aguas
salobres (baja resistividad y baja cargabilidad), de las zonas de baja
resistividad debidas a factores litológicos (baja resistividad y alta cargabilidad)
(Seara, J.L. y Granda, A., 1987).
La integración de los resultados obtenidos mediante SEDT y sísmica de
reflexión de alta resolución permite definir las estructuras geológicas mediante
el segundo de los métodos y la detección de los niveles salinizados mediante el
primero, evitando la posible confusión entre valores bajos de resistividad
debidos a la presencia de aguas salobres o a factores litológicos, figura 5
(Goldman, M., 1999).
Por último los registros geofísicos en sondeos permiten obtener
información directa y continua a lo largo del pozo, mediante el desplazamiento
de los sensores en la proximidad de las formaciones geológicas.
Entre las técnicas más ampliamente utilizadas para la determinación de
las características físicas y químicas del agua cabe citar los registros de
conductividad del fluido, resistividad de la formación y temperatura, mediante
los cuales se puede conocer directamente la concentración de sales del agua
en los diferentes niveles permeables atravesados por un sondeo de
investigación, así como su concentración equivalente.
La aplicación de estos métodos permite también un registro de la
evolución temporal o estacional de la salinidad o de la intrusión marina,
pudiendo conocer a priori los valores de concentración salina del recurso
hídrico a desalar.
En la figura 6 se puede observar los registros de conductividad,
temperatura y gamma natural obtenidos en un sondeo de investigación situado
en Roquetas (Almería).
Como se pone de manifiesto en la figura, a partir de los 40 m de
profundidad se produce un incremento de la conductividad (equivalente a una
disminución de la resistividad) y por tanto un aumento en la cantidad de sales
presentes en el fluido. La utilización de este registro con el de temperatura
permite obtener la concentración equivalente de Cl Na en g/l a la temperatura
de referencia de 25ºC (ITGE, 1995).
Otra herramienta importante a utilizar en la caracterización, son los
estudios hidroquímicos. Su objetivo es determinar los aspectos geoquímicos
del agua y su relación con las rocas en las que se encuentra. Dadas las
características de los recursos salobres el estudio hidrogeoquímico debe ser un
importante apoyo tanto en la fase de exploración como en la de explotación del
recurso salobre.
65
Figura 6.- Testificación geofísica en sondeo de conductividad, temperatura,
concentración y gamma natural.
Cabe destacar la importancia en la selección del punto en el que se toma
la muestra, sobre todo en el caso de los acuíferos en contacto hidráulico con el
mar, debiendo conocerse en todo caso las características del punto de
muestreo tanto en lo referente a la columna litológica atravesada, como al
acondicionamiento del sondeo, profundidad, posición del nivel piezométrico,
etc.
La hidrogeoquímica aportará información sobre el contacto agua dulce-
agua salada, así como sobre los procesos físicos-químicos (precipitación y
disolución de carbonatos, reducción de sulfatos, intercambio iónico, etc.) que
tienden a modificar las características de la zona de mezcla.
Se deben determinar los iones mayoritarios del agua, y otras
características físicas como conductividad, pH, etc., además será preciso el
análisis de iones minoritarios como hierro, estroncio, manganeso, etc., cuya
presencia puede afectar de manera importante a las membranas, siendo
preciso diseñar un pretratamiento específico para estos iones.
Las técnicas isotópicas también puede aportar valiosa información sobre
todo en el caso de acuíferos en contacto hidráulico con el mar. Son
especialmente de interés el deuterio y el oxígeno 18, y también otros como el
carbono, tritio y radón, proporcionando cada uno información sobre áreas de
recarga, grado de mezcla, edad absoluta, etc. (Morell, I., 1989).
66
Con los datos obtenidos se pueden elaborar mapas de isocontenidos, que
permitan determinar la distribución espacial del parámetro representado y la
evolución geoquímica de éste mediante el estudio comparativo de mapas
realizados para distintas épocas, permitiendo optimizar la planificación de la
explotación del recurso salobre.
Como se ha venido comentando en los diferentes apartados, la mayor
dificultad a la hora de cuantificar el volumen de agua existente en el acuífero, y
que parte del mismo podría utilizarse, es la variación de la salinidad durante la
fase de explotación del acuífero, ya que a partir de una salinidad superior a los
8 o 10 gramos, se encarece radicalmente el proceso, pudiendo duplicarse el
coste del tratamiento, y limitar su utilización para cierto uso; asi mismo al
producirse variaciones importantes en la composición del agua, se dificulta la
operatividad de la planta.
Para poder conocer y controlar este proceso, la herramienta más eficaz,
es el modelo matemático de flujo y transporte de masa, que permitiría,
partiendo de los datos aportados por el estudio, simular el movimiento del
agua, así como la variación de salinidad, tanto en condiciones naturales como
consecuencia de la hipótesis o alternativa de explotación.
Sobre esto último hay que hacer algunas matizaciones: en primer lugar, si
bien los códigos de simulación de flujo están bastante avanzados, no ocurre lo
mismo con los de calidad, especialmente en nuestro caso, donde la salinidad
no es homogenea, y no existe una separación neta entre las diferentes fases:
agua salada-agua dulce, sino que responde a un modelo de salinidad de
densidad variable y en algunos de los casos, implica una modificación
volumétrica de la masa de agua.
CONSIDERACIONES FINALES
1. La utilización de las técnicas de desalación, tanto de aguas subterráneas
salobres como de agua de mar, sirve para paliar la falta de recursos
hídricos en zonas especialmente sensibles a la escasez e irregularidad de
las precipitaciones. En España actualmente la desalación de aguas
salobres y de mar alcanzan unos 220 hm
3
/año, de los que 127 hm
3
/año
corresponden a desalación de agua salobre y 93 hm
3
/año a agua de mar,
previéndose un incremento a corto y medio plazo, que elevaría esta cifra
hasta unos 400 hm
3
/año.
2. La evolución de las tecnologías de desalación con menores consumos
energéticos, y especialmente la ósmosis inversa, , ha permitido rebajar
sensiblemente el coste del agua desalada hasta cifras inferiores a las 100
pta/m
3
, y en algunos usos menos exigentes, como regadío, a valores
sensiblemente más bajos.
3. Las aguas susceptibles de desalación pueden tener dos orígenes: agua de
mar y agua subterránea salobre, estas últimas pueden provenir de acuíferos
en contacto hidráulico con el mar, y por tanto sometidos a los procesos de
intrusión marina natural y/o artificial, o de acuíferos aislados del mar.
4. La caracterización hidrogeológica y evaluación de masas de agua salobre
presenta similares pautas y procedimientos que las otros estudios de aguas
67
subterráneas, si bien ciertos aspectos obliga a utilizar algunas de las
técnicas con un enfoque diferente. Así por ejemplo, la respuesta a la
aplicación de determinadas técnicas geofísicas es diferente cuando la
salinidad del agua es elevada, siendo necesario valorar, mediante la
utilización de otros métodos geofísicos, la influencia de estos factores. Del
mismo modo la caracterízación hidrogeoquímica y los modelos matemáticos
adquieren una elevada importancia tanto en las fases de exploración como
en la explotación del recurso salobre.
5. No existe en la actualidad en España, un inventario de las estructuras
geológicas que almacenan aguas salobres y que sean susceptibles de
aprovechamiento. Es por tanto una tarea que debería acometerse. La
disponibilidad de esta información podría resolver algunos de los problemas
de escasez existentes en determinadas zonas.
6. Existe cierta complejidad científico-técnica a la hora de la caracterización en
cantidad y calidad de estos recursos. Dificultad que se agrava en el caso de
los acuíferos costeros conectados con el mar.
7. La extracción de las aguas salobres, si no se dispone de un conocimiento
suficiente del acuífero y de una adecuada programación de bombeos,
puede dar lugar a graves problemas de deterioro de su calidad natural. Este
caso puede darse tanto en acuíferos conectados con el mar como no, ya
que unas extracciones mal planificadas pueden incrementar los procesos de
disolución de formaciones salinas, o el avance no controlado de la interfaz
salina, contaminando las aguas de buena calidad.
8. De las dos posibilidades que existen (agua salobre o mar), es más
razonable aprovechar los acuíferos no conectados con el mar, al ser menos
compleja la caracterización y explotación de estos acuíferos, o la extracción
de agua de mar a través de captaciones subterráneas, lo que facilitará su
depuración natural.
Agradecemos la colaboración prestada por D. José María Herranz
Villafruela, Ingeniero de Minas de la empresa Inima: Servicios Europeos de
Medio Ambiente por sus comentarios y sugerencias, en los temas relacionados
con los procesos de osmosis inversa.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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campo de la desalación de agua de mar, por ósmosis inversa, en España,
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Resistivity Soundings for Delineating Sea-Water Intrusions in Some Coastal
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69
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 71-77, 2002, Almería
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS
CARACTERÍSTICAS HIDROQUÍMICAS DEL ACUÍFERO DE SMIR
(TETUÁN, MARRUECOS)
J. Stitou el Messari
1
, J.C. Cerón
2
, A. Pulido Bosch
3
,
K.Targuisti
1
y N. Aoulad Mansour
4
1
Dpto. de Geología. Universidad Abedel Malek-Essaadi. Tetuán. Marruecos
2
Dpto.de Geodinámica y Paleontología. Universidad de Huelva
3
Dpto. de Hidrogeología y Q. A. Universidad de Almería
4
Laboratoire Régional de L’Environnement. Tetuán. Marruecos.
RESUMEN.- Las aguas subterráneas del acuífero costero de Smir son de facies
clorurada sódica, fundamentalmente, seguidas de las mixtas. Presentan valores de pH
entre ácido y básico, con valores comprendidos entre 5,6 y 8. La conductividad varía
entre 340 y 2600 PS/cm. Destaca la concentración elevada en algunas muestras de
los iones cloruro, sulfato, bicarbonato y sodio, con valores de concentración que
pueden llegar a superar los 600, 180, 500 y 360 mg/l respectivamente. El origen de la
salinidad de las aguas estaría relacionada con factores antrópicos (vertidos sólidos y
líquidos urbanos y agrícolas) y naturales (infiltración de aguas superficiales sometidas
a procesos de concentración por evaporación y procesos de cambio iónico).
Finalmente, merece especial atención la intrusión marina detectada en unos de los
puntos acuíferos estudiados, donde se han medido valores de conductividad
superiores a 12500 Ps/cm.
Palabras clave: Hidrogeoquímica, salinización, contaminación, intrusión
marina.
INTRODUCCIÓN
El acuífero de Smir se encuentra al norte de Tetuán, Marruecos (figura 1).
Está limitado en su borde oriental por el mar Mediterráneo; tiene una superficie
de 12 km
2
y una cuenca vertiente de alrededor de 74 km
2
. Posee un clima
mediterráneo sub-húmedo, con una precipitación y temperaturas medias anuales
de 600 mm y 16,3 ºC. La evapotranspiración real y la lluvia útil para el período
1963/1991 (obtenidos mediante el método de Thornthwaite a nivel diario y
considerando una capacidad de campo de 50 mm) fueron de 465 mm y 128 mm
respectivamente. Próximo al borde noreste del acuífero, se encuentra un
humedal denominado “Merja”; tiene una superficie comprendida entre 2 y 3 km
2
y
constituye un área de gran valor ecológico por ser lugar de tránsito y cría de
numerosas aves migratorias.
71
En este área se produjo en los últimos años un gran desarrollo agrícola y
turístico (propiciado por la captación de aguas superficiales y subterráneas) que
favoreció el avance socioeconómico, pero que también supuso una gran presión
ambiental sobre un medio muy frágil (Stitou y Pulido-Bosch, 1995) y cuyas
repercusiones medio ambientales todavía no se conocen completamente. Del
mismo modo, la construcción de determinadas obras, como son el embalse de
Smir y un puerto deportivo también han supuesto una alteración grande del
equilibrio hídrico natural del área.
Dada la importancia que tienen las aguas subterráneas en esta zona, tanto
en el aspecto social como ecológico, se estudian las principales características
fisicoquímicas de éstas, a la vez que se intenta poner de manifiesto los
numerosos procesos que afectan a su calidad.
Geología
Desde el punto de vista geológico, el área de estudio se encuentra en el Rif
septentrional, en la zona Inter-Rifeña (Durand-Delga et al., 1962). Los materiales
preorogénicos que forman los relieves circundantes y parte del sustrato del
acuífero (figura 1) pertenecen al Complejo Gomáride (esquistos y filitas
fundamentalmente) y al Complejo Séptide (gneises, micasquistos y cuarcitas).
Figura 1.- Situación geográfica y esquema geológico de la zona de estudio (1:
Cuaternario; 2: Complejo Sébtide; 3: Complejo Gomáride; 4: Embalse de Smir).
Los materiales postorogénicos que constituyen el sustrato del acuífero
corresponden a margas y arcillas de edad Plioceno. Por encima de todos ellos, y
formando el acuífero de Smir, se encuentran materiales aluviales constituidos por
72
gravas, gravas con arenas, arcillas arenosas y limos de edad Cuaternario y con
una potencia próxima a los 20 m.
Hidrogeología
Con respecto a los aspectos hidrogeológicos, las margas y las arcillas
pliocenas tienen un comportamiento de acuitardo y/o acuícludo. Los materiales
detríticos cuaternarios tienen un comportamiento de acuífero, pudiendo ser
localmente de acuitardo cuando predomina la fracción fina. La profundidad del
agua varía entre 0 y 4 m, y la transmisividad es de alrededor de 138 m
2
/día
(Stitou y Pulido-Bosch, 1995).
La recarga del acuífero se produce fundamentalmente por la infiltración de
la precipitación (estimada en 1,5 hm
3
/año) y de la escorrentía superficial
generada en su cuenca vertiente (próxima a 1,8 hm
3
/año). En menor medida,
una pequeña parte de la infiltración se origina por los aportes del río Smir,
notablemente reducidos a aproximadamente 1 hm
3
/año desde la construcción del
embalse de Smir, y que la Dirección de Recursos Hidráulicos de Tetouan
estimaba anteriormente en alrededor de 25 hm
3
/año, y por los vertidos de aguas
residuales de las poblaciones del área (en torno a 0,5 hm
3
/año).
En relación con el humedal, este constituye la zona de comportamiento libre
del acuífero de Smir y está sometido a evaporación, por lo que constituye una de
las salidas naturales del acuífero, con un caudal de alrededor de 0,6 hm
3
/año
(Stitou y Pulido-Bosch, 1995). El aumento de la extracción de agua subterránea
(sin ningún tipo de control) para satisfacer la demanda agrícola y urbana, unido a
la disminución de la escorrentía superficial, han supuesto una disminución brusca
de las entradas a la Merja con el consiguiente desequilibrio hídrico; esto ha
originado una reducción de la superficie del humedal en casi un 50 % (Stitou y
Pulido-Bosch, 1995), con el consiguiente daño ecológico todavía por evaluar. El
resto de las salidas del acuífero se producen por bombeo y el aporte subterráneo
al mar Mediterráneo.
CARACTERÍSTICAS HIDROGEOQUÍMICAS DEL AGUA SUBTERRÁNEA
Para el estudio de las características fisicoquímicas de las aguas del
acuífero de Smir, se tomaron muestras en 12 pozos (figura 2). La temperatura, el
pH y la conductividad se determinaron in situ. En la tabla 1 se pueden ver los
resultados obtenidos de las diferentes variables determinadas; la tabla 2 muestra
los valores mínimos, máximos, medios y la desviación estándar de cada una de
las variables analizadas.
Con respecto a la temperatura, se encuentran valores comprendidos entre
14 y 18 ºC, próximos a la temperatura media del lugar. El pH varía entre ácido y
básico, estando comprendido entre 5,6 (muestra nº 9) y 8. La salinidad de las
muestras obtenidas presenta valores extremos, variando desde 340 µS/cm
(muestra nº 9) a 12520 µS/cm (muestra nº 5). Los valores más elevados se
encuentran próximos a la costa, cerca del humedal, y a las zonas noroeste y
sureste del acuífero.
73
Figura 2.- Situación de los diferentes puntos acuíferos en los que se
determinaron sus principales características fisicoquímicas (1: pozo).
Muestra
Temp. pH Cond. Cl
-
SO
4
2-
HCO
3
-
Ca
2+
Mg
2+
Na
+
K
+
NO
3
-
1 15,0 6,91 990 144 59 213 34 32 92 14 39
2 14,0 6,85 2580 548 174 305 104 67 324 1 51
3 13,5 6,34 1220 210 37 305 136 21 96 9 12
4 16,5 7,03 705 56 10 293 77 20 28 3 5
5 15,0 7,33 12520 7019 715 744 336 251 3909 215 2
6 15,0 8,01 2100 451 74 198 55 42 253 0,4 18
7 18,0 7,06 660 274 45 183 71 34 114 3 47
8 15,0 6,80 924 211 62 189 27 22 137 2 16
9 16,0 5,55 340 56 23 148 30 11 47 6 26
10 17,0 7,90 670 105 92 293 86 38 48 16 0
11 17,0 7,78 2340 631 161 281 67 71 358 2 6
12 15,0 7,65 2480 499 188 500 92 65 360 30 2
Tabla 1.- Datos fisicoquímicos de las distintas variables analizadas en las
muestras de agua del acuífero de Smir (Temperatura en ºC; Conductividad en µS/cm;
iones en mg/l.
Otro proceso, además de la disolución de sales evaporíticas, y que
también puede contribuir al aumento de la salinidad de las aguas del acuífero
es la infiltración de aguas procedentes de la concentración por evaporación que
se produce en humedal denominado “Merja”. Este proceso afectaría a las
aguas de los puntos nº 2, 3 y 12.
74
Variable Mínimo Máximo Media Desviación estándar
Temp. 13,5 18,0 15,6 1,3
pH 5,55 8,01 7,1 0,7
Cond. 340 12520 2294 3318
Cl
-
56 7019 850 1953
SO
4
2-
10 715 137 192
HCO
3
-
148 744 304 166
Ca
2+
27 336 93 83
Mg
2+
11 251 56 64
Na
+
28 3909 481 1087
K
+
0,4 215 25 60,5
NO
3
-
0 51 19 18
Tabla 2.- Valores mínimos, máximos, medios y de desviación estándar de las
variables determinadas en las muestras tomadas en el acuífero (Temperatura en ºC;
Conductividad en µS/cm; iones en mg/l).
Figura 3.- Diagrama de Piper con las proporciones iónicas registradas en el
acuífero de Smir.
Especial atención merece el punto acuífero nº 5, situado próximo a la
línea de costa. Tiene la salinidad muy alta (12520 Ps/cm), facies claramente
clorurada sódica y concentraciones de los iones cloruro, sulfato, bicarbonato,
75
sodio, calcio y magnesio más elevados. A su vez, tiene los valores de las
relaciones Cl
-
/HCO
3
-
, Cl
-
/SO
4
2-
, Cl
-
/Ca
2+
y Cl
-
/Mg
2+
y Ca
2+
+Mg
2+
/Na
+
. Esto nos
lleva a pensar en la existencia de un proceso de intrusión marina que afectaría
a zonas del acuífero próximas al punto nº 5.
Muestra Cl
-
/HCO3
-
Cl
-
/SO4
2-
Cl
-
/Na
+
Cl
-
/Ca
2+
Cl
-
/Mg
2+
Ca
2+
+Mg
2+
/Na
+
1 1,2 3,3 1,0 2,4 1,5 2,4
2 3,1 4,3 1,1 3,0 2,8 5,6
3 1,2 7,7 1,4 0,9 3,4 7,2
4 0,3 7,6 1,3 0,4 1,0 5,2
5 16,2 13,3 1,2 11,8 9,6 16,9
6 3,9 8,3 1,2 4,6 3,7 3,1
7 2,6 8,3 1,6 2,2 2,8 4,1
8 1,9 4,6 1,0 4,4 3,3 1,7
9 0,7 3,3 0,8 1,1 1,7 1,9
10 0,6 1,5 1,4 0,7 0,9 5,8
11 3,9 5,3 1,1 5,3 3,0 3,7
12 1,7 3,6 0,9 3,1 2,6 4,9
Tabla 3.- Principales relaciones iónicas obtenidas en las muestras tomadas.
-5,000
-4,000
-3,000
-2,000
-1,000
0,000
1,000
2,000
3,000
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12
Í
n
d
i
c
e

d
e

S
a
t
u
r
a
c
i
ó
n
Calcita
Dolomita
Yeso
Figura 4.- Valores de los índices de saturación de calcita, dolomita y yeso en las
muestras de agua obtenidas en el acuífero de Smir.
En la figura 4 se pueden ver los índices de saturación de la calcita,
dolomita y yeso, determinados en las muestras del acuífero de Smir. Con
respecto a la calcita y dolomita, parece predominar la subsaturación en ambos
minerales, siendo la muestra 9 la más subsaturada de toda; por el contrario, un
76
grupo menor formado por las muestras nº 5, 6, 10,11 y 12, está sobresaturado
en estos dos minerales. En relación con el yeso, se puede ver que todas están
subsaturadas, si bien no con el mismo valor. Así, la muestra nº 5, y con
diferencia, es la menos subsaturada de todas.
Finalmente, y en relación con las altas concentraciones de ión nitrato
encontradas en algunas muestras, se constatan en la zona de estudio vertidos
de residuos líquidos sin depurar y sólidos urbanos de la población de M’diq y
de las urbanizaciones turísticas del lugar. Los primeros se vierten directamente
en el humedal, mientras que los segundos se depositan en su límite; también
los residuos de la actividad agrícola constituyen importantes fuentes puntuales
de contaminación.
CONCLUSIONES
El estudio hidroquímico de las aguas subterráneas del acuífero detrítico
de Smir permite ver que predomina la facies clorurada sódica en la mayoría de
las muestras. Tienen un pH comprendido entre 5,6 y 8. La conductividad varía
desde 340 hasta 2580 Ps/cm y se encuentran concentraciones elevadas de los
iones cloruro, sulfato y sodio. La salinidad de las aguas del acuífero es en
general alta y estaría condicionada por causas antrópicas, el vertido de
residuos sólidos y líquidos urbanos y agrícolas, y naturales, la concentración
por evaporación y procesos de cambio iónico. Especial atención merecen las
características hidroquímicas del punto nº 5, con una salinidad superior a
12520 Ps/cm y en donde se estaría manifestando un proceso de intrusión
marina.
AGRADECIMIENTOS
Este trabajo se llevó a cabo en el marco del proyecto 18PRO/00,
financiado por la AECI.
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DE LA INTRUSIÓN MARINA EN LOS ACUÍFEROS COSTEROS
M. Himi
1
, N. Sanz
1
, J.C. Tapias
2
y A. Casas
1
1) Facultad de Geología, Universidad de Barcelona. e-mail: albertc@natura.geo.ub.es
2) Facultad de Farmacia, Universidad de Barcelona. e-mail: jtapias@farmacia.far.ub.es
RESUMEN.- La creciente demanda de agua en los acuíferos costeros hace que el
control de la intrusión marina sea cada vez más necesario. Actualmente el control se
realiza en la mayoría de las zonas mediante el análisis hidrogeoquímico en pozos y
piezómetros. Pero visto el elevado coste de este tipo de estudios, siempre se reduce el
número de pozos para que sea coherente con el objetivo del estudio. Además, en muchas
ocasiones no se dispone de un número suficiente de pozos, lo que hace que el estudio
sea incompleto.
Desde hace muchos años se vienen utilizando los métodos eléctricos resistivos,
principalmente el SEV, en la detección de zonas salinas. Sin embargo, este método no
puede considerarse como el más adecuado a causa de la influencia de los efectos
laterales y sobre todo por su bajo rendimiento. En consecuencia, es necesario disponer
de nuevos métodos geofísicos que aporten una mejor relación coste-beneficio, como en
principio deben proporcionar los nuevos métodos electromagnéticos a causa de su mayor
rapidez y facilidad operativa.
Palabras Clave: Intrusión marina, prospección electromagnética, interfase agua
dulce- agua salada.
INTRODUCCIÓN
La intrusión marina en los acuíferos costeros es uno de los principales
problemas en el abastecimiento de las zonas costeras. El equilibrio entre el agua
dulce y el agua salada es siempre frágil a causa se la elevada capacidad de
mezcla entre las dos aguas, y depende del volumen de agua de recarga y el
volumen de agua bombeada. Así cuando hay un equilibrio natural, el agua marina
más densa ocupa una posición inferior dentro del acuífero formando lo que se
denomina “cuña de agua salada”. La penetración de esta cuña es menor cuando
mayor es el flujo de agua dulce hacia el mar. Cuando se rompe este equilibrio,
provocado por una disminución del flujo de agua dulce o por la sobre-explotación,
se provoca un descenso en el nivel piezométrico que viene acompañado por el
desplazamiento del agua salada hacia el interior.
79
La delimitación de la intrusión marina en los acuíferos costeros se realiza, en
general, mediante el análisis químico de las aguas subterráneas. Sin embargo, las
dificultades de muestreo y a veces la ausencia de pozos o piezómetros hace que
el número de muestras analizadas sea muy limitado y por lo tanto poco
representativos los mapas derivados de estas observaciones. En este estudio se
plantea la utilización de la prospección electromagnética en el dominio de las
frecuencias, mediante un conductivímetro Geonics modelo EM-34-3 como método
geofísico complementario a los análisis hidroquímicos. La zona piloto seleccionada
para llevar a cabo este estudio ha sido el acuífero costero de Campos (Mallorca),
donde se desarrolla una gran actividad agrícola, con la consiguiente demanda de
agua para regadío incrementada con el aumento de población que sufre la zona
durante el verano, que ha dado lugar a una salinización progresiva de los
acuíferos.
METODOLOGÍA
Los conductímetros de subsuelo, denominados según la terminología inglesa
ground-conductivimeters (Sharma, 1997), son instrumentos electro-magnéticos
capaces de medir por inducción la conductividad eléctrica del terreno. En general,
pueden considerarse como sistemas Slingram de bobina emisora y receptora
móviles que operan en el dominio de las frecuencias, aunque presentan una tres
diferencias significativas:
1. La frecuencia de emisión, para cada una de las distancias entre las bobinas
es muy pequeña, de forma que la profundidad efectiva o skin depth es
siempre significativamente mayor que dicha distancia. Esta condición se
conoce como operación a bajo número de inducción.
2. Se asume que cada respuesta del terreno está en cuadratura (componente
imaginaria) de la señal recibida.
3. El nivel cero del sistema de medida de la componente cuadratura está
calibrado para medir directamente la conductividad del terreno a una
determinada profundidad.
El número de inducción N
B
(adimensional) es la relación entre el espaciado
entre las bobinas y la profundidad efectiva:
) 2 / (
0
V Z P
G
S
S
N
B
(1)
Cuando N
B
<< 1,
2 / 4 /
2 2
0 B
p
s
N i s i
H
H
V Z P (2)
por lo tanto, la relación H
s
/H
p
es proporcional a la conductividad eléctrica del
terreno:
»
»
¼
º
«
«
¬
ª

p
s
a
H
H
s
2
0
4
P Z
V (3)
80
Donde:
H
s
es la amplitud del campo magnético secundario.
H
p
es la amplitud del campo magnético primario.
P
o
es la permeabilidad magnética del medio.
Z es la frecuencia angular (Z = 2 S f) siendo f la frecuencia del campo EM).
V
a
es la conductividad aparente del terreno (mS/m)
Consideremos la configuración de la figura 1, donde una bobina transmisora
Tx está alimentada con una corriente alterna de frecuencia f (Hertz), mientras que
otra bobina receptora Rx localizada a una distancia s de la primera. La corriente
producida por el transmisor genera un campo magnético primario H
p
que se
propaga libremente bajo y sobre la superficie del terreno. En presencia de un
cuerpo conductor, la componente magnética de la onda inducida produce
corrientes parásitas que a su vez generan también un campo magnético
secundario H
s
que se detecta en el receptor (McNeill, 1980). De este modo, el
instrumento convierte el valor del voltaje directamente a una conductividad
aparente expresada en miliSiemens por metro.
El receptor detecta también el campo magnético primario que se desplaza en
el aire. Así, el receptor representa el efecto resultante de la combinación de los
dos campos primario y secundario. Por consiguiente, el parámetro medido por el
receptor se diferencia tanto en fase como en amplitud del campo primario. En
general, el campo electromagnético secundario es una función compleja de la
separación entre bobinas (s), de la frecuencia (f), y de la conductividad eléctrica
(V
a
) del terreno.
BOBINA TRANSMISORA
BOBINA RECEPTORA
CAMPO EM PRIMARIO
CAMPO EM SECUNDARIO
CORRIENTE INDUCIDA
CUERPO CONDUCTOR
(Tx)
(Rx)
Figura 1.- Esquema del campo electromagnético de un sistema Slingram (Reynolds,
1997).
81
El instrumento utilizado en este estudio ha sido un Geonics modelo EM34-3,
que está constituido por dos bobinas: una transmisora y otra receptora. La
separación entre las dos es variable: 10, 20 y 40 metros. La profundidad de
exploración es función de la separación entre bobinas, de sus orientaciones
espaciales y de forma que pueden aplicarse con los ejes de los dipolos verticales
(VD) u horizontales (HD) sobre el mismo plano. La tabla 1 representa la
profundidades de exploración para las diferentes separaciones entre bobinas
(McNeill. 1990):
Profundidad de exploración (m) Separación
entre
bobinas (m)
Frecuencias
(Hz) Dipolos horizontales
(HD)
Dipolos verticales
(VD)
10 6400 7.5 15
20 1600 15 30
40 400 30 60
Tabla 1.- Relación entre los diferentes factores que afectan la profundidad de
exploración.
CONTEXTO GEOGRÁFICO Y GEOLÓGICO
La unidad hidrogeológica de Llucmajor-Campos (Plà de Mallorca), está
situada en el extremo meridional de la isla, limitando al Norte con el Llano de
Palma y las Serres Centrals, al este con la Marina y la Serra de Llevant y al sur y
al oeste con el Mediterráneo. El estudio geofísico abarca una área aproximada de
53 km
2
, y contiene el tramo de costa comprendido entre Sa Rápita y la Colònia de
Sant Jordi (figura 2).
La unidad de Llucmajor-Campos está constituida geológicamente por las
formaciones siguientes:
Las margas grises tortonienses “calcisiltitas con Heterostegina”, que
constituyen un paquete de potente espesor, se encuentran en contacto directo
sobre las margas serravallienses de modo que existe un zócalo impermeable
generalizado. Sobre las margas se encuentran las calizas y calcarenitas que
constituyen el acuífero más importante de la unidad. En dicha formación se
diferencian dos tramos: el inferior está constituido por calcarenitas de grano fino
de permeabilidad media a baja (calizas de plataforma). El superior se compone de
calizas arrecifales muy permeables, pero que no siempre está saturado. Sobre
este último aparece un nivel muy poco potente (1 a 3 metros) de estromatolitos.
En la depresión de Campos sobre el Tortoniense-Messiniense se encuentra
un Cuaternario, que sólo está saturado en unos 60 km
2
, con un espesor de unos
10 m. Está constituido por limos rojos con niveles lumaquélicos o por antiguas
dunas más o menos cementadas. El acuífero cuaternario está conectado con el
82
acuífero subyacente, funcionando ambas formaciones como un acuífero único de
615 km.
2
.
Figura 2.- Esquema morfológico de la isla de Mallorca con indicación de la zona de
Campos (en el recuadro).
En la zona de Porreres-Felanitx existe una estructura paraarrecifal,
constituida por las Calizas de Randa, que actúan como acuífero confinado. El área
que abarca este estudio no se ve afectada por este acuífero.
Unidad Arrecifal
Calizas Santanyí
Limos Palma
Calcarenitas Heterostegina
Calizas Randa
Limos Manacor
Unidad Turbidítica
Basamento
Figura 3.- Corte geológico de la cuenca de Campos.
83
Según sus características hidrogeológicas, la unidad de Llucmajor-Campos
se divide en tres zonas claramente diferenciadas y que son: La Marina de
Llucmajor, la depresión de Campos y la zona norte de Campos (entre Felanitx y
Porreres), de las cuales la depresión de Campos (zona de estudio) es la que
presenta mayores valores de transmisividad, siendo a su vez la más explotada
(90% del bombeo total) debido a las demandas para riego.
Igual que en el resto de depresiones que ocupan los Llanos Centrales, en la
depresión de Campos las transmisividades aumentan desde los bordes hacia el
centro de la unidad, alcanzando valores muy altos (hasta 20000 m
2
/día).
La principal alimentación de los acuíferos de esta unidad procede de la
infiltración directa del agua de lluvia. La transferencia del flujo subterráneo con las
unidades limítrofes es pequeña, del orden de 3 hm
3
/año desde las unidades de
Felanitx (Sierra de Levante). Aunque el balance es favorable a la descarga al mar,
es evidente que ésta se produce principalmente en el sector de Llucmajor,
mientras que en la depresión de Campos se está produciendo una intrusión
marina, como lo demuestra la evolución de la calidad química del agua (DGOP,
1987).
En la depresión de Campos, coincidiendo en el área más transmisiva y más
explotada de la unidad, las isopiezas conforman una vaguada hidrogeológica,
especialmente acusada al final de la época de riegos. Los gradientes suelen ser
inferiores al 0.3 por mil. Durante la época de bombeo intensivo, los niveles tienen
con frecuencia cota negativa.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
La campaña de prospección electromagnética fue realizada durante el mes
de junio de 1999, abarcando un total de 54 sondeos electromagnéticos con las
tres separaciones y las dos orientaciones entre las bobinas. De esta forma en
cada punto se han obtenido 6 valores de conductividad aparente que se han
representado en forma de mapas de isovalores para cada configuración entre
bobinas (figura 4).
Del conjunto de los mapas obtenidos (Himi, 2000), se observa un aumento
de la conductividad hacia la línea de costa y hacia el centro de la cubeta.
Respecto a la variación de la conductividad en función de la profundidad, se
observa que en el mapa de 10 HD (7.5 metros de profundidad) tenemos valores
de conductividad que oscilan entre 35 mS/m en la parte NW, y 220 mS/m en la
parte central de Ses Salinas y en la parte costera sur. Estos valores aumentan en
general con la profundidad para alcanzar los máximos con los dipolos 40 VD,
donde los valores superan a los 500 mS/m. A esta profundidad se observa un
claro avance de la cuña salada que penetra hasta 5 km de distancia desde la
costa. La forma de esta cuña salada responde a las características morfológicas
de la cubeta, deducidas a partir de la interpretación de las anomalías gravimétricas
(Sanz et al., 2000).
84
85
Covetes
P
la
y
a
d
e
l
T
r
e
n
c
Ses Arenes
Sa Rápita
Salinas de Levante
Sa Barrala
Mar Mediterráneo
Covetes
P
la
y
a
d
e
l
T
r
e
n
c
Ses Arenes
Sa Rápita
Salinas de Levante
Sa Barrala
Mar Mediterráneo
0 500 1000 0 500 1000
Covetes
P
la
y
a
d
e
l
T
r
e
n
c
Ses Arenes
Sa Rápita
Salinas de Levante
Sa Barrala
Mar Mediterráneo
Covetes
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n
c
Ses Arenes
Sa Rápita
Salinas de Levante
Sa Barrala
Mar Mediterráneo
0 500 1000 0 500 1000
Covetes
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a
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e
l
T
r
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n
c
Ses Arenes
Sa Rápita
Salinas de Levante
Sa Barrala
Mar Mediterráneo
Covetes
P
la
y
a
d
e
l
T
r
e
n
c
Ses Arenes
Sa Rápita
Salinas de Levante
Sa Barrala
Mar Mediterráneo
Figura 4.- Mapas de isoconductividades aparentes para los dipolos: 10 HD (a), 10
VD (b), 20 HD (c) y 20 VD (d).
0 500 1000 0 500 1000
(10 HD) (10 VD)
(20 HD) (20 VD)
(40 HD) (40 VD)
Otro objetivo de este estudio es determinar la posibilidad de deducir los
valores de la conductividad del agua a partir de los valores de conductividad
eléctrica del terreno, dado que para los hidrogeólogos están más familiarizados
con aquellos parámetros. Por este motivo hemos aplicado la ley de Archie que
relaciona la resistividad de una formación saturada U
o
, y la resistividad del flujo
saturante U
w
con un factor F denominado factor de formación, mediante la
expresión siguiente:
U
o
= F U
w
(4)
El valor de F sólo será constante si las características litológicas de las
formaciones que constituyen el acuífero se mantienen constantes, es decir que
podemos considerarlo como un medio lateralmente homogéneo.
Los datos utilizados para este cálculo han sido la conductividad eléctrica del
agua de 14 puntos obtenidos por la Junta de Aguas de Baleares en pozos y
piezómetros durante el año 1999. Puesto que todas estas muestras proceden de
captaciones realizadas a menos de 10 metros de profundidad, se ha decidido
compararlas con los datos de conductividad de eléctrica del terreno
correspondientes a la configuración de dipolos 10 HD, ya que representa una
profundidad de investigación similar.
Como muestra la figura 5, la relación existente entre la conductividad del
agua y conductividad aparente del substrato que la contiene es lineal,
aproximándose a una recta que responde a la ecuación:
V
w
= 12.424 V
a
+29.164. (5)
El coeficiente de determinación “R” de dicha correlación es de 0.842.
Formation Conductivity (mS/m)
W
a
t
e
r

C
o
n
d
u
c
t
i
v
i
t
y


(
m
S
/
m
)
0
400
800
1200
1600
2000
2400
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
Formation Conductivity (mS/m)
W
a
t
e
r

C
o
n
d
u
c
t
i
v
i
t
y


(
m
S
/
m
)
0
400
800
1200
1600
2000
2400
0 20 40 60 80 100 120 140 160 180
C
o
n
d
u
c
t
i
v
i
d
a
d

d
e
l

a
g
u
a

(
m
S
/
m
)
Conductividad de la formación (mS/m)
Figura 5.- Correlación entre la conductividad del agua de saturación y la
conductividad de la formación.
86
Según Winsauer (1956), el factor de formación de un material determinado
es también consecuencia de su porosidad, su textura y su grado de cementación,
además de las variaciones de salinidad del agua. Por tanto, la relación de Archie
es válida en el caso que la resistividad de los materiales sea despreciable
respecto a la resistividad del agua, pero en presencia de una fracción arcillosa,
esta última puede influir sobre los valores del factor de formación.
En nuestro caso, los valores calculados del factor de formación oscilan entre
6.7 como valor mínimo y 21.6 como valor máximo (figura 6). La poca información
sobre la textura de los materiales y la presencia o no de las arcillas hace difícil
concluir sobre la porosidad de los materiales. Sin embargo, se ha podido
comprobar que donde los valores del Factor de Formación son elevados, es donde
los valores de cloruros, de conductividad del agua y de conductividad aparente
son también elevados.
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14
Posoz
0
10
20
V
a
l
o
r
e
s

d
e
l

F
a
c
t
o
r

d
e

F
o
r
m
a
c
i
ó
n
Nº Muestra
1. 724-7-3
2. 724-7-5
3. 724-7-6
4. 724-7-9
5. 724-7-12
6. 724-7-15
7. 724-716
8. 724-6-5
9. 724-6-7
10. 724-3-2
11. SBarralla.1
12. SBarralla.2
13. SBarralla.3
14. SBarralla.4
Pozos
Figura 6.- Valores del factor de formación en los 14 pozos de muestreo.
Dado que, como se ha indicado anteriormente, la relación entre la
conductividad del terreno y la conductividad del agua es lineal, hemos usado la
expresión (5) para todos los valores de conductividad del terreno, y hemos
calculado el valor de la conductividad del agua en cada punto. El resultado lo
hemos representado en forma de mapa de conductividades que se presenta en la
figura 7 a. Obviamente la forma de las isolíneas es idéntica a la del mapa de
conductividad aparente obtenido por la prospección electromagnética para la
configuración de dipolos horizontales y distancia 10 metros entre las bobinas.
A fin de contrastar la validez de este proceso hemos comparado este mapa
con el de salinidad del acuífero facilitado por la Junta d'Aigües de Balears para el
año 1999 que se muestra en la figura 7 b. Como puede apreciarse, tanto la forma
como los valores de las isolíneas en ambos mapas son muy similares, indicando
que la relación deducida para las 14 estaciones de medida electromagnética es
aplicable al conjunto de las 54 estaciones medidas en la campaña de prospección
geofísica.
87
Figura 7.- Mapa de conductividad eléctrica del agua deducido a partir del factor de
formación y de conductividad eléctrica del agua subterránea obtenido directamente a
partir del muestreo del agua en pozos.
Estos resultados indican la posibilidad, no solo de deducir las
conductividades del agua subterránea a partir de las conductividades aparentes
del terreno medidas por métodos geofísicos, sino también la efectividad de
integrar ambos tipos de datos utilizando la geofísica allí donde no existan pozos o
piezómetros que posibiliten el muestreo del agua subterránea.
CONCLUSIONES
La aplicación de la prospección electromagnética en la zona de Campos
(Mallorca) nos ha permitido obtener mapas de isoconductividades aparentes del
terreno a diferentes profundidades, y ha reflejado la existencia de una intrusión
marina en una fase muy avanzada, adaptando su forma a la geometría de la
cubeta. La interfase agua dulce agua salada llega en la parte central hasta unos 5
km de la línea de costa. Este aumento de salinidad parece relacionado con la
sobreexplotación de las aguas subterráneas bombeadas en esta zona.
Respecto a la metodología en si, se ha podido comprobar la gran ventaja que
tiene el método tanto en rapidez, coste y resolución, lo que permite calificar la
prospección electromagnética en el dominio de frecuencias como un excelente
método complementario a los muestreo hidroquímicos para la evaluación de la
intrusión marina en los acuíferos costeros. Por otro lado, la aplicación de la
relación de Archie para convertir los valores de conductividad aparente del terreno
en valores de conductividad del agua subterránea se ha mostrado muy eficaz,
sobre todo siempre que las características litológicas del acuífero sean
suficientemente homogéneas.
Covetes
P
la
y
a
d
e
l
T
r
e
n
c
Ses Arenes
Sa Rápita
Salinas de Levante
Sa Barrala
Mar Mediterráneo
0 500 1000
5000
Llucmajor
Campos
Felanitx
Santanyí
Ses Salinas
Sant Jordi
1000
2000
3000
5000
3000
5000
300
500
1000
2000
Mar Meditarráneo
Sa Ràpita
0 10 km
88
REFERENCIAS
Archie, G.E. (1942). The electrical resistivity log as an aid in determining
some reservoir characteristics. Trans. A.I.M.E., 146: 389-409.
DGOP (1987). Hidrogeología de la isla de Mallorca. Conselleria d’Obres
Publiques i Ordenació del Territori. Dirección General de Obras Publicas (Servei
Hidráulic).186 p.
Himi, M. (2000). Delimitación de la intrusión marina en los acuíferos costeros
por métodos geofísicos. Tesis Doctoral. Universidad de Barcelona. 341 p.
McNeill, J.A. (1980). Electrical conductivity of soils and rocks. Geonics Ltd.
Technical Note TN-5 Canada.
McNeill, J.A. (1990). Use of electromagnetics methods for groundwater
studies. Geotechnical and Environmental Geophysics, SEG, 1:191-218.
Reynolds, J.M. (1997). An Introduction to Applied and Environmental
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Sanz, N., Himi, M., Pinto, V., Rivero, L., Barón, A., Ranieri, G. and Casas, A.
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Winsauer, W., Perkins, F.M and Brannon, H.R. (1956) Interelation of
resistivity and potential of shaley reservoir rock. Journ. Petrol. Technol. 6 (8): 28-
34.
89
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 93-107, 2002, Almería
INTRUSIÓN MARINA EN EL SECTOR ORIENTAL DEL
ACUÍFERO PROFUNDO DEL DELTA DEL RÍO LLOBREGAT
(BARCELONA). EVOLUCIÓN TEMPORAL Y PROBLEMÁTICA
SOCIOECONÓMICA
F. J. Alcalá-García
1
,J. Miró
2
y A. García-Ruz
2
1
Dpto. de Hidrogeología y Química Analítica. Universidad de Almería. 04120 -
Almería
2
Aigües del Prat S. A., El Prat de Llobregat (Barcelona)
RESUMEN.- A partir de datos analíticos sobre el contenido de ion cloruro de las
aguas subterráneas del sector oriental del Acuífero Profundo costero del delta del
Llobregat se han desarrollado unos gráficos de isocontenidos en cloruros para los
periodos de 1975, 1985, 1995 y últimos cinco años (1996-2000), obteniendo
posteriormente conclusiones acerca de la evolución histórica de la Intrusión Marina
polifocal detectada a partir de los años 70 en este área. Una mala gestión de recursos,
avalada por la administración, informes con escaso conocimiento de detalle del medio
y la construcción de grandes obras con un consecuente cambio geomorfológico, unido
a una demanda creciente de consumo muy localizada han propiciado la situación de
alerta desde los años 70 que se hace crítica en la actualidad. Estos factores se dejan
sentir en el conjunto de la sociedad, repercutiendo especialmente sobre el sector
industrial y agrario tradicional. El empeoramiento en la calidad del agua subterránea
afecta y posiblemente afectará durante años al consumo y protección de la calidad de
las mismas, aumentando el coste por extracción y posterior depuración, siendo
necesarias inversiones en infraestructura de depuración y regulación de aguas,
accesorias a las actualmente implantadas.
Palabras clave: acuífero detrítico costero, intrusión marina, sobreexplotación,
cloruros.
INTRODUCCIÓN
Los materiales cuaternarios del Delta del Llobregat conforman una serie
de acuíferos, hoy explotados con fines variados: abastecimiento urbano,
industrial y agrícola. En los últimos años (periodo desde 1996 a 2000) se ha
detectado un aumento progresivo y preocupante del avance de aguas marinas
hacia el interior del Acuífero Profundo del Delta del río Llobregat del que se
abastecen directa o indirectamente unas 100.000 personas y son el sostén
económico de la comarca. A partir de mediados de los años setenta, fecha
posterior a la construcción de la dársena portuaria de la Zona Franca del
Puerto de Barcelona (APSA, 2000-c), ha sido común el abandono progresivo
93
de pozos. Desde entonces y debido al empeoramiento progresivo de la calidad
del agua subterránea, ha sido necesaria la conexión a la red de abastecimiento
general para el abastecimiento de agua al sector industrial, debiendo aumentar
el volumen de bombeo en la zona de Cornellà (SGAB), con el consiguiente
desplazamiento de la masa de agua salobre hacia el interior del acuífero,
observándose en los últimos años un desdoblamiento de la cuña de intrusión.
La evolución de la intrusión marina se ha plasmado gráficamente
mediante gráficos que muestran el contenido de cloruros de las aguas
subterráneas del sector oriental del Acuífero Profundo, zona donde se ha
localizado históricamente la mayor explotación. Se ha elegido el ion cloruro
como trazador químico sencillo para visualizar en planta la extensión y
evolución de la intrusión marina durante diversas etapas históricas (APSA,
2000-b), iniciándose esta actividad en los años treinta (C.I.S.A.Ll.; Ferret,
1985). Esta representación permite identificar la extensión, la concentración,
zonas más importantes en el avance de la intrusión marina y zonas preferentes
de acumulación de cloruros frente a otras donde no existen tales. Dichos
mapas se han elaborado para los periodos históricos de 1975, 1985 y 1995; y
periodos recientes de 1996, 1997, 1998, 1999 y 2000.
La evolución de la intrusión marina se ha plasmado gráficamente
mediante gráficos que muestran el contenido de cloruros de las aguas
subterráneas del margen izquierdo del Acuífero Profundo, zona donde se
localiza la mayor explotación. Se ha elegido el ion cloruro como trazador
químico sencillo para visualizar en planta la extensión y evolución de la
intrusión marina durante diversas etapas históricas (APSA, 2000-b). Esta
representación ha permitido identificar la extensión, la concentración, zonas en
las que el avance de la intrusión marina ha sido más importante y donde se
acumulan concentraciones de cloruros de forma preferente frente a otras donde
no existen tales. Dichos mapas se han elaborado para los periodos de 1975,
1985, 1995, 1996, 1997, 1998, 1999 y 2000.
METODOLOGÍA DE MUESTREOS, ANÁLISIS Y CONFECCIÓN
PLANIMÉTRICA
El muestro se ha realizado en la red de pozos gestionados por la empresa
Aigües del Prat, S. A. y piezómetros de la Junta d’Aigües de Catalunya. El
análisis ha incluido para el año 2000 datos aportados por la SGAB de sus
pozos de Cornellà. La confección de los mapas de isocontenidos en cloruros se
ha realizado a partir de la superposición de los mapas, elaborados con el
programa SURFER ® y MODFLOW ®, sobre la superficie topográfica. En
algunos casos se ha modelizado el gradiente de movimiento de aguas
subterráneas con el programa MODFLOW ®.
GEOLOGÍA E HIDROGEOLOGÍA DEL DELTA DEL RÍO LLOBREGAT
El Delta del Llobregat se desarrolla al pie de la vertiente mediterránea de la
Cordillera Litoral Catalana, que forma parte del conjunto de los Catalánides de
orientación NE-SW. Este conjunto está constituido por tres grandes unidades
94
95
morfoestruturales: la Cordillera Prelitoral, la Depresión Prelitoral y la Cordillera
Litoral (Figura 1).
Figura 1.- Contexto geológico regional, modificado de Almera, 1891 y localización
del área estudiada.
Los depósitos deltáicos (Marques, 1975 y Marqués, 1984) están
constituidos por una serie de materiales fluviales y marinos de gran complejidad,
debido a cambios laterales de facies y granulométricos de detalle, comunes en
ambientes sedimentarios deltáicos.
En la zona central del Delta los materiales cuaternarios se encuentran
apilados generalmente sobre el Plioceno. El contacto entre ambos es una
superficie erosiva, sobre la que aparecen unas gravas fluviales de relleno post-
glacial, que a su vez, separa dos sectores. El sector inferior se denomina
complejo detrítico inferior y el superior complejo deltáico, cuya base es el nivel
conocido como la cuña intermedia de limos. El inferior, donde también se incluye
el nivel de gravas que sirve de límite, es bastante complejo litológicamente y
corresponde a dos ciclos de transgresión marina. Dentro del complejo deltáico se
distinguen tres tramos, el inferior o nivel salobre, el intermedio o cuña fluvio-
marina limosa y el superior con niveles detríticos de frente deltáico y de llanura de
inundación deltáica.
En los bordes del Delta la sucesión vertical de materiales difiere de la Zona
Central. Normalmente sobre el nivel de gravas, se encuentran niveles de arenas,
cuyo origen sea seguramente litoral (playas).
En cuanto al comportamiento hidrogeológico del Delta destacar que
dentro del Cuaternario reciente se dividen dos Unidades Hidrogeológicas
clásicas: el Acuífero Superior y el Acuífero Profundo, separadas por una cuña
de limos marrones que constituye un material acuitardo (Custodio, 1981; Iribar,
1992; Iribar y Custodio, 1993; Iribar et al., 1993).
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En el Delta existen tres acuíferos claramente definidos, que se encuentran
interconectados. Estos acuíferos se corresponden a:
‚ Acuífero del Valle Bajo.
‚ Acuífero Superficial del Delta.
‚ Acuífero Profundo del Delta.
Respecto al Acuífero Profundo del Delta, ocupa casi toda la superficie
deltáica, prolongándose bajo el mar bajo de la cuña de limos intermedios. Es
cautivo en toda la zona cubierta por la cuña de limos, sin embargo, en los
márgenes del Delta (derecha e izquierda), la cuña de limos desaparece por
cambio lateral de facies a arenas finas, y el Acuífero Profundo se comunica con
el superficial a través de ellas, siendo por tanto, libre (Figura 2).
El espesor del acuífero (Figura 2), conocido a partir de numerosas
columnas de sondeos, es inferior a 10 m en la zona central, y de hasta 30 m en
zonas marginales de conexión; hacia el mar presenta espesores mínimos de
2,5 m (APSA, 2000-c).
El funcionamiento hidráulico general del acuífero profundo es muy
conocido. No obstante, las obras civiles de importancia han suministrado
algunas variaciones muy provechosas de su funcionamiento en detalle.
Estudios recientes muestran que los valores de almacenamiento
obtenidos son sensiblemente inferiores a los aportados en estudios anteriores
en los que se aplicaba un modelo geológico generalizado del Delta (MOP,
1966; REPO, 1971; Custodio, 1981, Iribar, 1992). A partir de estudios
geológicos detallados se obtienen valores sobre volumen de almacenamiento
inferiores a los obtenidos con un modelo más general. La necesidad de detalle
en la interpretación geológica ya ha sido apuntada por algunos técnicos (APSA,
2000-a y UPC, 2000).
EVOLUCIÓN TEMPORAL Y GRADUAL DE LA INTRUSIÓN MARINA
Las poblaciones de datos químicos sobre concentración de cloruros se
han dividido en dos categorías, los obtenidos en 1975, 1985 y 1995 y los
obtenidos entre 1996 y 2000. La red de pozos y piezómetros inventariada
actualmente para muestreo puede verse en la Figura 3.
Intrusión marina con anterioridad a 1975
Ya desde 1933 se venía realizando evaluaciones sobre el contenido en
cloruros del río Llobregat por la Comisión Investigadora de la salinidad de las
Aguas del Llobregat (C.I.S.A.Ll.), nacida ante la necesidad de evaluar la
salinidad proveniente de la zona minera de Cardona y Suria (Ferret, 1985). En
los años 50 aparece la Comisaría de Aguas del Pirineo Oriental, que recoge el
testigo de la anterior institución.
Es durante los años 60 cuando comienza a estudiarse el fenómeno de
salinización y en general la hidrogeología del Delta del Llobregat con un
carácter netamente científico, apareciendo informes hidrológicos de muy alto
nivel técnico. Destacar durante esta época se detecta una incipiente aparición
de intrusión marina, ya detectada y delimitada por algunos autores (Custodio,
97
1965). Es destacar la inversión en conocer dicho proceso, que se materializa
con la instalación de la red de piezómetros del Delta del Llobregat en el año
1966 por la S.G.O.P. En el año 1967 se crea el Curso Internacional de
Hidrología Subterránea en Barcelona por los profesores Emilio Custodio y
Ramón Llamas, ante las expectativas que el mundo de la Hidrogeología
Subterránea demanda.
Llobregat
El Prat de
Aeropuerto
Llobregat
Cornellá de
Pozos y piezómetros estudiados
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Río Llobregat
Zona Franca
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Puerto
Barcelona
Figura 3.- Localización de los pozos y piezómetros muestreados para 1996-
2000. Algunos ya existentes con anterioridad a 1975.
Intrusión marina para el periodo de 1975
La fecha de 1975 es la inmediatamente posterior a la ejecución de
importantes obras de ampliación de la dársena del Puerto de la Zona Franca.
Con anterioridad, diversos informes técnicos sobre modelización hídrica del
Acuífero Profundo (MOP, 1966; REPO, 1971) interpretaron las características
hidrogeológicas de dicho acuífero, con resultados muy destacados. Es notable
la aportación que realiza Agie, 1971 en un informe sobre interpretación de
evolución futura de la intrusión marina en el acuífero que se produciría por la
construcción de la dársena portuaria de la Zona Franca del puerto de
Barcelona, siendo ignorado. Se destaca la conferencia del Profesor Emilio
Custodio en 1967 a los empresarios de la zona sobre los riesgos que la
intrusión marina provocaría en un futuro cercano.
El modelo gráfico realizado (Figura 4-a) incluye datos de un total de 27
98
pozos y otros puntos de muestreo, en los que la concentración de ión cloruro
oscilaba entre 166 mg/l y 3180 mg/l, dejando entrever dos grandes focos de
intrusión marina. Uno localizado en la Zona Franca del Puerto de Barcelona,
entre la dársena del Puerto de Barcelona y el margen izquierdo del Río
Llobregat y otro en la franja costera del Delta del Llobregat con dirección hacia
El Prat de Llobregat.
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Pozos y piezómetros estudiados
Pozos y piezómetros estudiados
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Río Llobregat
Figura 4.- Mapas de evolución y concentración del contenido en cloruros de los
puntos muestreados durante 1975, 1985 y 1995.
Se observa como el gradiente principal de movimiento del ión cloruro se
desplazaba con dirección ENE-WSW, desde la Zona Franca del Puerto de
Barcelona a la población de El Prat de Llobregat.
La concentración de cloruros de los pozos de la Zona Franca, indicaba
que la calidad del agua en esta zona ya era mala, no siendo así en el resto del
acuífero.
99
Intrusión marina para el periodo de 1985
Transcurridos diez años y habiéndose realizado estudios hidrogeológicos
detallados (Custodio, 1981; Manzano y Vivas, 1985), el fenómeno de intrusión
marina se agrava, continuando el problema de la década anterior.
Para esta fecha se dispuso de un total de 29 pozos y otros puntos de
muestreo, donde la concentración de ión cloruro osciló entre 325,6 mg/l y 7.500
mg/l, dejando entrever dos grandes focos de intrusión (Figura 4-b). Uno
localizado de nuevo en la Zona Franca del Puerto de Barcelona (pozos de la
factoría SEAT) y otro en la banda costera del Delta del Llobregat y en dirección
hacia el núcleo urbano de El Prat.
Se observa que el gradiente de movimiento del ión cloruro presenta una
dirección ENE-WSW proveniente principalmente desde la Zona Franca del
Puerto de Barcelona y en dirección hacia la población de El Prat de Llobregat,
englobándola parcialmente.
Intrusión marina para el periodo de 1995
Durante este periodo aparecen trabajos doctrinales y numerosas
publicaciones de muy alto nivel científico (Iribar, 1992; Iribar y Custodio, 1993;
Iribar et al., 1993; Manzano et al., 1993), pudiéndose conocer con más detalle
las características geológicas e hidrogeológicas del Delta.
Para el estudio de la intrusión marina se dispuso de una mayor base de
datos que ha permitido afinar más en la descripción (67 pozos y otros puntos
de muestreo), donde la concentración de ión cloruro oscilaba entre 111,3 mg/l y
9.232 mg/l, dejando entrever dos grandes focos de intrusión, uno en la Zona
Franca del Puerto de Barcelona (pozos de la factoría SEAT) y la otro en la
banda costera del Delta del Llobregat, próxima a la desembocadura del
Llobregat y en dirección hacia el núcleo urbano de El Prat y área al S-E del
Aeropuerto de Barcelona.
En el núcleo urbano de El Prat de Llobregat, se observaban
concentraciones en claro aumento respecto a fechas anteriores. Los pozos de
esta zona presentaban concentraciones entre 1.000 mg/l y 1.500 mg/l. En el
sector Este de la ciudad se afianzaba y aumentaba la cuña de intrusión marina
con origen en la Zona Franca del Puerto, desplazándose varios kilómetros al
Este de la localidad de El Prat.
El gradiente de movimiento del ión cloruro indicaba un origen desde la
Zona Franca en dirección W-E casi paralela a la costa, que englobaba
totalmente a El Prat.
La explotación de algunos pozos de la Zona Franca del Puerto de
Barcelona, ya no era posible debido a la insolubilidad del agua. Algunos pozos
de abastecimiento municipal y otros próximos al borde costero presentan
valores de cloruros superiores a 2.000 mg/l, que obligan a su abandono. Los
costes de nuevas campañas de exploración hidrogeológica e infraestructuras
de depuración posterior aún no están calculados, pero se estiman necesarios
más de 1.000 Mpts., además de la infraestructura realizada durante esta fecha.
100
Intrusión marina durante 1996, 1997, 1998 y 2000
Desde mayo de 1996 hasta mayo de 2000 se observa una evolución
claramente al aumento del contenido en cloruros de las aguas subterráneas
(Figura 5).
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Pozos y piezómetros estudiados
1500m
Pozos y piezómetros estudiados
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Río Llobregat
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Río Llobregat
Figura 5.- Mapas de evolución y concentración del contenido en cloruros de los
puntos muestreados desde 1996 a 2000.
101
El incremento de la intrusión marina se evidencia por el aumento de la
superficie afectada por aguas cloruradas marinas (Figura 5), situándose la
principal entrada desde la dársena de la Zona Franca, con dirección de Este a
Oeste. Una vez alcanza la altura del río Llobregat, se desdobla en dos lenguas,
una que alcanza los pozos de abastecimiento de El Prat de Llobregat y otra
que adquiere una dirección SE-NW hacia los pozos de bombeo de la compañía
SGAB en Cornellà (años 1998-2000-Figuras 5c-5e). La otra entrada de agua
marina, situada en el borde costero, avanzaba hacia los pozos de
abas
, por flujo descendente debido al descenso del
no controlada y muy localizada de agua subterránea
n esta zona del Delta.
EPERCUSIÓN INDUSTRIAL, SOCIAL Y ECONÓMICA
en la necesidad de inversiones para compra de terrenos destinados a
tecimiento.
En algunos pozos al Norte de El Prat, se detecta un fenómeno anómalo
de introducción de ion cloruro con concentraciones constantes y
desplazamiento N-S, asociado al vertido de aguas cloruradas potásicas
provenientes de la zona minera de Suria y Cardona que se infiltran y atraviesan
la capa acuitarda de limos, llegando finalmente al Acuífero Profundo. Una vez
en el acuífero tienden a diluirse poco a poco hasta desaparecer siguiendo
líneas preferenciales de flujo subterráneo. Se destacan los estudios referentes
a la permeabilidad de la capa de limos (Manzano et al., 1993), que para esta
zona estaría comprendida entre 1x10
-5
a 2x10
-5
, pudiendo ser efectiva la
comunicación entre acuíferos
potencial piezométrico local.
Para el año 2000 (Figura 5e) se comprueba que la entrada de cloruros se
ve frenada en un sector que coincide razonablemente con una zona de máximo
gradiente hidráulico, oscilando la concentración de cloruros sobre los 500 mg/l.
Se desprende de la información gráfica y algunos parámetros
hidrogeológicos estudiados que la evolución de cloruros está condicionada por
dos factores fundamentales: la estructura geológica de detalle del Acuífero
Profundo y la extracción
e
R
La principal consecuencia de la intrusión marina a partir de los años 80
hasta mediados de los 90 es el abandono progresivo de pozos en todo el
Polígono Industrial de la Zona Franca, provocando la conexión obligada a la
red de abastecimiento general de aguas, con el consiguiente incremento de
gastos y repercusión en sus economías. Algunas empresas localizadas en
centro del acuífero, que hasta finales de los 80 disponían de agua barata de
calidad aceptable, se ven obligadas a captar agua del acuífero con
concentraciones en cloruros superiores a 1000 mg/l., obligando a instalar
estaciones depuradoras y sistemas industriales de bajo consumo de agua que
revierten
este fin.
Las explotaciones agrarias menores, que hasta mediados de los 70 se
abastecían de agua subterránea para riego, se ven obligadas al abandono
progresivo de pozos y recurriendo a la compra de agua y realización de
canalizaciones de riego. Los pequeños agricultores deben adoptar cambios en
el hábito de cultivos, pasando del cultivo tradicional de lechugas y alcachofas
102
de los años sesenta y setenta a tomates, más resistentes a aguas salobres
pero con un menor beneficio económico (Ferret, 1985). En la actualidad con los
o por sectores del acuífero profundo desde 1985 a 1998 (CUASDRLL,
998).
El Prat
Franca Cornellà Bajo
Resto del
Delta
Total
sistemas de riego impuestos se ha vuelto a cultivos tradicionales marginales.
La empresa Aigües del Prat se ve obligada, a partir de los 90, a aumentar
la tarifa urbana de abastecimiento, apareciendo un canon de depuración y
afección ambiental. El fenómeno condiciona la necesidad de ejecución de
nuevos sondeos de investigación y construcción de pozos apropiados
(entubaciones, filtros, rejillas y bombas especiales) a la captación de aguas
salobres en lugares adecuados para asegurar un abastecimiento de agua de
cierta calidad (concentraciones de cloruros superiores de 1000 mg/l.). Se hace
necesaria la mejora del sistema de distribución y conducción de aguas hasta
las plantas depuradoras, empleándose la Osmosis Inversa y balsas de
acondicionamiento con volúmenes de almacenamiento de 1.5 Hm
3
/año. El
caudal medio de agua tratada llega a los 3 m
3
/s, ampliándose los depósitos de
regulación hasta los 200.000 m
3
. Al problema de la intrusión marina, entendida
como [Cl
-
] se une la presencia de boro, cromatos y compuestos organoclorados
derivados de la actividad industrial (APSA, 2000-b), lo que repercute en la
necesidad de mejoras en el Laboratorio de Control de Calidad de la empresa
Aigües del Prat, S. A. En definitiva, el tratamiento de agua repercute en un
incremento de un 2.5 % cada año sobre el precio anterior, lo que supone un
precio medio elevado para la obtención final de agua potable de baja calidad.
Citar que el consumo anual por sectores, según datos para 1999, está cifrado
en 8-10 Hm
3
/año para uso agrícola, 35-45 Hm
3
/año para uso industrial y 8-40
Hm
3
/año para abastecimiento. La tabla 1 muestra el consumo anual en
Hm
3
/añ
1
Zona S.G.A.B. Valle
1985 39 3.5 11.1 - - 54
1986 38 3 12.7
3 3.5
32.5
3 62.5
2.5 8.5
24.5 2
8.5 55.5
56.5
2 10.5 7.5
1998 26 1.5 31.4 7 7 73
- - 54
1987 36.5 3.5 10 - - 50
1988 5.5 5.5 - - 44.5
1989 35 3 22.6 - - 60.5
1990 3 13.8 - - 49.5
1991 31 3 13.7 8.5 9.5 65.5
1992 0.5 2.5 9.9 10 9.5
1993 27 8.3 10.5 57
1994 18.5 8.5 8 61.5
1995 24 2 13.5 7.5
1996 25 2 11.8 9.5 8
1997 6.5 1.5 21.9 68
abla 1.- Consumo anual (Hm
3
/año) de las zonas de extracción del delta del Llobregat. T
103
CONCLUSIONES
oc
tracciones desmesuradas sin un conocimiento del medio
ahora sin síntomas problemáticos de
épocas de poca lluvia, no condiciona un descenso
Durante dos décadas, periodo entre 1975 y 1995, el exceso en el bombeo
de aguas subterráneas producido en la zona, junto a la mala gestión de recursos
y ubicación de pozos, han sido las principales causas de la aparición y evolución
de la intrusión marina del Acuífero Profundo. Dicha intrusión afecta a la calidad de
las aguas, haciéndolas no aptas para consumo industrial, humano o agrícola.
Este proceso ha sido progresivo y no controlado y se une a una mala
planificación de impacto hidrogeológico en la gestión de infraestructuras como la
construcción de la Dársena del Puerto de Barcelona. Estas obras, que
concluyeron en 1.974, han modificado el régimen hidráulico del Delta del
Llobregat, según la evolución mostrada por los mismos pozos durante 25 años.
Estos factores se apoyaron inicialmente en la Ley de Aguas de 1879, muy
desfasa ante la problemática suscitada durante los años 60 y 70 y que permitía la
explotación de volúmenes de agua insostenibles mientras que en foros científicos
y s iales se insistía en una regulación apropiada de los recursos (Ferret, 1985).
El incremento en cloruros de las aguas comienza a la par que se
desmantela el borde limoso impermeable del acuífero por las obras citadas y la
proliferación de canteras de áridos en la zona costera, poniendo en contacto
directo las aguas marinas con las arenas del acuífero libre y posteriormente con
las gravas del Acuífero Profundo del Delta del Llobregat. Esto dejó el camino
abierto para que el proceso de Intrusión Marina avanzara rápidamente hacia las
zonas de máxima explotación. La evolución producida ya la pronosticó Joseph
Agie en 1971, proponiendo las actuaciones a seguir, presupuestos necesarios
para la corrección y recomendaciones sobre una remediación progresiva. A esta
situación se añadió las importantes sequías sufridas durante 1973, 1990 y 1994
que condicionaron ex
adecuado de detalle.
La evolución del gradiente de flujo subterráneo del Acuífero del Delta del
Llobregat parece indicar que el fenómeno más que atenuarse tiende a aumentar
y llegar a sectores del acuífero hasta
intrusión marina (APSA, 2000-b, 2000-c).
Para el periodo reciente (años 1996-2000), la evolución temporal de
niveles piezométricos, aún siendo bajos, presenta indicios de recuperación
debido a restricciones en el consumo (CUASDRLL, 1998). Por el contrario las
concentraciones de cloruros de los pozos han aumentado y su extensión
también. Se ha observado que el descenso piezométrico de pozos en algunos
puntos del acuífero con escasa explotación está relacionado con el aumento
del contenido en cloruros (aumento de densidad del agua) y no sólo del
régimen pluviométrico general de recarga, ya que se ha demostrado que la
recarga natural, aun en
general tan importante.
Se ha detectado que la intrusión marina se ha estabilizado en algunas
zonas, principalmente donde existe conexión de acuíferos y especialmente en
la zona de entrada de agua marina (Zona Franca de Barcelona). El abandono
progresivo en la última década ha sido el responsable de este fenómeno por
anulación de bombeos en el propio frente de salinización y también por el
abandono de pozos que, tras su deterioro, permiten la comunicación del
104
acuífero Superior, más salino, con el Inferior, menos salino y principal embalse
ostera desde la dársena del Puerto y desde la línea de costa (APSA,
uviones cuaternarios para
l gasto de exploración
idrogeológica inicial e informes y estudios preliminares.
GRADECIMIENTOS
or el Grupo de Investigación Recusos Hídricos y Geología
mbiental.
subterráneo de explotación.
La evolución del contenido en cloruros del Acuífero Profundo para el año
2001, manteniendo la tónica de explotación actual, seguirá siendo la del
avance progresivo en cloruros en aquellas zonas desfavorables para la
explotación, y más o menos constante al actual en aquellas zonas más idóneas
desde el punto de vista hidrogeológico. Este aumento del avance estará
condicionado por una total intrusión dentro de la zona de máximo gradiente
hidráulico del Acuífero Profundo del Delta, siguiendo activo el avance de
intrusión c
2000-b).
Se plantean soluciones por parte de la Administración como la recarga
artificial en lugares de alta transmisividad o la instalación de barreras
hidráulicas positivas en el borde costero o más ambiciosas como la posibilidad
de trasvasar agua al área metropolitana de Barcelona desde la cuenca del río
Ródano (Francia), pero tal vez se debería tener en cuenta las premisas
geológicas de detalle para que esta recarga o bombeo de control a trasera del
frente de intrusión, fueran eficaces y suficientes en todo el delta y no
exclusivamente en aquellas zonas de amplio gradiente hidráulico, no
necesitando realizar las obras del trasvase. Conocida es la conexión clara de
todos los puntos del Acuífero, aunque esta conexión produzca una evolución
diferenciada de sectores menos propicios a la explotación frente a otros que lo
son más, de ahí que no se deba considerar al Acuífero Profundo como un ente
de iguales propiedades geológicas y físicas en todo el Delta, sino más bien
como un conjunto de sectores con propiedades hidráulicas diferentes, ha
caracterizar según propiedades comunes y atendiendo a las características
estratigráficas y granulométricas de los distintos al
una correcta ubicación de los pozos de explotación.
Se estima un coste para la construcción de infraestructuras,
independientes de las puramente preventivas como barreras hidráulicas, etc.,
superiores a los 35.000 Mptas., encaminadas a la construcción de embalses de
regulación, plantas de tratamiento, depósitos auxiliares, mejora y ampliación de
la red de distribución, etc. A esta inversión se debe unir e
h
A
Este trabajo ha sido posible gracias a la concesión de una Beca de
Investigación (Contrato 400.194) por la C.T.D. de la Junta de Andalucía y a
fondos de la empresa Aigües del Prat S. A. Agradecer además los comentarios
históricos del Sr. Josep Ferret (CUASDRLL) y el soporte económico de edición
realizado p
A
105
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s acuíferos del
Baix
intrusion in
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Llobr
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Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
109
LA METODOLOGÍA HIDROGEOQUÍMICA EN EL ESTUDIO DE
LA SALINIZACIÓN DE ACUÍFEROS EN ZONAS COSTERAS Y
SU APLICACIÓN A DIFERENTES CASOS DEL LITORAL
LEVANTINO (ESPAÑA) Y TOSCANO (ITALIA)
E. Giménez
Universidad Católica de Avila
RESUMEN.- En los acuíferos costeros, la salinidad de las aguas se asocia
normalmente a la intrusión de agua de mar: su ubicación litoral y los altos valores de
salinidad en las aguas, hacen pensar de forma inmediata en este proceso. La
aplicación de técnicas de estudio hidrogeoquímicas demuestra que, muchas veces, a
este fenómeno de salinización se superponen otros que ocasionan la salinidad de los
recursos hídricos y que no están relacionados con la penetración de la cuña salina.
Estos fenómenos frecuentemente se asocian a reacciones de interacción agua-roca
y/o aguas de alimentación salinas, como resultado de su propia interacción con los
sedimentos que previamente atraviesan. Estudios realizados en el litoral castellonense
y en algunas áreas costeras de la Toscana (Italia) así lo evidencian. El presente
trabajo pone de manifiesto la importancia que la metodología hidroquímica tiene en
estos casos y su valor en la diagnosis de los procesos que intervienen en el fenómeno
que conocemos como salinización de las aguas en zonas litorales.
Palabras Clave: Salinización. Hidrogeoquímica. Metodología.
INTRODUCCIÓN
La salinización de acuíferos costeros, por intrusión de agua de mar, es
posiblemente una de las principales causas del deterioro de la calidad de los
recursos hídricos en las áreas costeras. La explotación intensiva de estos
acuíferos suele provocar un desequilibrio dinámico, derivado de la disminución
del flujo de agua dulce hacia el mar, que favorece el avance del agua salada
hacia el interior. Así, zonas del acuífero anteriormente en equilibrio con agua
dulce se encuentran, en un momento dado, en contacto con aguas salinas y,
por tanto, en desequilibrio con el sistema. El carácter dinámico y cíclico del
proceso provoca sucesivas reacciones químicas agua-roca, en la búsqueda de
nuevos equilibrios.
Existen varios métodos de estudio y, entre ellos, el estudio hidroquímico
destaca, al permitir acercarnos al conocimiento de las causas que provocan la
salinización de las aguas. La aplicación de la hidroquímica en el análisis de los
procesos que provocan la salinidad de las aguas precisa de una metodología
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
110
multiparamétrica que, además de atender a aspectos hidroquímicos
tradicionales o específicos, integre todos aquellos factores que directa o
indirectamente incidan en la modificación de la composición química del agua.
En las áreas costeras, el problema se aborda normalmente suponiendo
que la salinización de las aguas es consecuencia de los aportes iónicos desde
el agua de mar intruyente y de las interacciones agua salina-roca, en la matriz
del acuífero. Cualitativamente, los aportes iónicos por invasión de agua de mar,
son siempre similares, sólo influenciados por la mayor o menor difusión de los
iones. Cuantitativamente, si se considera el proceso aisladamente, el
progresivo incremento de concentraciones de ciertos iones, puede
considerarse como un claro índice del avance de la intrusión marina en el
acuífero.
Además, en el proceso interviene de manera determinante la naturaleza
del acuífero, que controla el tipo de reacciones que pueden derivarse de la
interacción entre el cuerpo hídrico y la matriz del acuífero. El desequilibrio
ocasionado por la modificación de la composición química del agua propicia la
reactividad en el acuífero, modificando a veces drásticamente la concentración
de ciertos iones, como consecuencia de fenómenos modificadores que
intervienen para restablecer el equilibrio químico en el medio.
Paralelamente no se pueden descartar aportes continentales o la
existencia de aguas salinas no marinas en el entorno, cuya salinidad derive de
su previa participación en fenómenos de interacción agua-roca y que aporten
su propio bagaje salino como aguas de alimentación. Si se superponen algunos
o todos estos fenómenos, es evidente que el conjunto resulta
considerablemente complejo.
La aplicación de los métodos hidroquímicos pretende como objetivo más
inmediato, determinar los mecanismos causantes del incremento de la
salinidad en las aguas, sentando con ello las bases sobre las que fundamentar
futuras actuaciones e investigaciones. El conocimiento de la dinámica
hidroquímica general del acuífero permitirá la aplicación de pautas de
comportamiento adecuadas a la problemática real que acusa el sector.
Las áreas tratadas en el presente trabajo son planas litorales que acusan
problemas evidentes en la calidad de sus recursos hídricos subterráneos. Esta
situación se ha relacionado tradicionalmente con la intrusión de agua de mar,
causada por la sobreexplotación de las aguas subterráneas y consecuencia, en
muchos casos, de la intensa actividad agrícola que soportan.
Otra característica común es que estas áreas se corresponden con
acuíferos permeables por porosidad intergranular, en relación con los
sedimentos detríticos de edad cuaternaria que los constituyen. Estos materiales
descansan sobre un substrato constituido por materiales que componen así
mismo los afloramientos de borde de la llanura y la limitan hacia el interior.
Las consideraciones que se hacen de cada una de ellas han sido objeto
de trabajos de investigación cuyo objetivo era reconocer las causas y origen de
la salinización en las diferentes áreas (Giménez, 1994; Giménez et al. 1996;
Giménez et al., 1999) y que ahora sirven como ejemplo para señalar la
importancia de las herramientas hidroquímicas en el diagnóstico de los
procesos que pueden haber intervenido en la salinización de los acuíferos.
CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LAS ÁREAS DE ESTUDIO
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
111
Plana de Castellón
La Plana de Castellón es una depresión tectónica constituida por
conglomerados, arenas y arcillas que se disponen en modo irregular, formando
lentejones de escasa continuidad lateral y que conforman un acuífero multi-
capa (IGME, 1983).
Estos materiales detríticos pliocuaternarios, descansan sobre un substrato
constituido por materiales del Mesozoico; los mismos que configuran los bordes
interiores de la plana. Al norte y sur, los relieves de borde corresponden a
materiales del Triásico, en facies germánica. En la zona central, dominan los
materiales calcáreos del Jurásico-Cretácico, aunque también se identifican
depósitos miocenos.
El único curso de agua superficial con carácter permanente es el río
Mijares, cuyas aguas sirven para abastecer los regadíos de la zona central de
la Plana.
Castellón
Benicasim
Chilches
Moncófar
Vall d'Uixó
6 km 3 0
1
2
3
4
5
6
N
Villavieja
Nules
sector central
sector Benicasim
sector Moncofar
Río Mijares
M A R
M E D I T E R R Á N E O
Sierra de
Espadán
Cubeta de
Ribesalbes-Onda
Desierto de
Las Palmas
Figura 1.- Esquema geológico de la Plana de Castellón y su entorno
(Diputación de Castellón-IGME, 1988; Morell et al., 1996). 1: Paleozoico; 2: Triásico;
3: Jurásico; 4: Cretácico; 5: Terciario; 6: Plio-Cuaternario.
La actividad agrícola es intensa: el cultivo de cítricos y, en menor medida,
el de huerta constituyen una de las principales fuentes de riqueza de la zona. El
suministro de agua para riego se basa en gran medida, en la explotación de los
recursos subterráneos, lo cual ha producido a lo largo de las últimas décadas
un serio problema en cuanto a la insuficiencia en cantidad y calidad de las
aguas.
La sobreexplotación de este acuífero ha sido puesta manifiesto en varios
estudios (ITGE, 1989-90; Diputación de Castellón-IGME, 1988), que así mismo
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
112
ponían en evidencia los elevados índices de salinidad de las aguas en sectores
como Moncófar (al sur) y Benicasim (al norte) y su relación con la intrusión de
agua de mar. El carácter sulfatado cálcico-magnésico de las aguas en los
sectores más afectados por la salinidad planteó la posibilidad de que existieran
otras causas que motivaran este incremento de sales disueltas en las aguas
subterráneas.
Pian di Rocca
Pian di Rocca es una pequeña llanura costera de la provincia de Grosseto
(Toscana), con una superficie cercana a 9,5 km
2
, donde se identifica una
notable actividad agrícola y turística.
En Pian di Rocca se identifican materiales detríticos cuaternarios que
descansan sobre un substrato rocoso correspondiente al “Macigno” (areniscas
del Oligoceno), y que constituyen sea el basamento de los depósitos
cuaternarios como los bordes de la llanura (Figura 2).
22
15
14
13
8
29
25
23
12
16
28
27
2
3
17
MAR TIRRENO
6
24
26
N
1
2
3
4
5
0 1 Km
10
11
n
Figura 2.- Esquema geológico de Pian di Rocca. 1: “Macigno”; 2: Depósitos
aluviales Antiguos del Pleistoceno medio; 3: Aluviones actuales y recientes; 4:
Depósitos palustres; 5: Arenas de dunas costeras. n: punto de muestreo (Giménez et
al., 1996)
Los sedimentos cuaternarios conforman un buen acuífero detrítico.
Pranzini (1995) individualiza tres niveles: el acuífero principal, compuesto por
estratos de gravas y arenas aluviales, sin matriz fina, que son sede de un
acuífero libre o semiconfinado, donde se localizan la mayor parte de las
captaciones de agua subterránea; un segundo nivel acuífero que forman las
arenas de las dunas y que es explotado por pequeños pozos de escasa
profundidad, y un tercer nivel de escasa importancia, las areniscas del
substrato rocoso infrayacente, de escasa permeabilidad, permeables por
fracturación.
En el conjunto, se puede considerar que los depósitos cuaternarios de la
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
113
llanura, constituyen un acuífero único, aunque con notables variaciones de
granulometría y permeabilidad (Pranzini, 1995).
En la zona más costera, el nivel piezométrico se localiza a menudo por
debajo del nivel del mar, como consecuencia de los bombeos en los pozos.
En los últimos años esta pequeña llanura ha manifestado una salinización
notable de las aguas subterráneas, que es tan evidente en la franja costera
como en las áreas interiores. Tradicionalmente esta situación se había
relacionado con el excesivo bombeo de agua subterránea, que favorecía la
intrusión de agua de mar, si bien surgían interrogantes debido al dominio de la
facies Ca-Cl en las áreas más interiores.
Llanuras costera de la Isla de Elba
La isla de Elba tiene una superficie de 223 km
2
, donde se identifica una
gran variedad de formas. En correspondencia con los pequeños cursos de
agua se identifican pequeñas llanuras costeras, donde los sedimentos
recientes del cuaternario se depositan sobre un substrato de rocas de diferente
naturaleza. Como en las otras llanuras descritas, el substrato rocoso coincide
generalmente en naturaleza con los afloramientos de borde.
2,5 5 km 0
M. Capanne
Marina di
Campo
C. della Stella M. Calamita
Porto Azzurro
Portoferraio
Schiopparello
Mola
Barbarossa
7
6
5
4
3
1
2
MAR TIRRENO
Figura 3.- Esquema geológico de la Isla de Elba (Toscana, Italia). 1: Complejo I;
2: Complejo II; 3: Complejo III; 4: Complejo IV; 5: Complejo V; 6: Granodioritas; 7:
Depósitos cuaternarios.
En la Isla de Elba se identifica una gran variedad de rocas, que forman
parte de la superposición de cinco complejos estructurales, separados por
superficies tectónicas. Se identifican rocas sedimentarias, ígneas y
metamórficas, aunque cabe destacar las granodioritas del Monte Capanne y los
basaltos y gabros del complejo ofiolítico “Liguride” (Giardi et al., 1983).
La llanura costera de Marina di Campo, la mayor de las planas litorales de
esta isla, tiene una superficie de 4 km
2
. En la costa septentrional se encuentran
las planas de Portoferraio (3 km
2
) y de Schiopparello (2 km
2
). En la parte sur de
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
114
la isla, en la zona oriental, se localizan las Planas de Mola (1,2 km
2
), y las más
pequeñas de Porto Azzurro (0,5 km
2
) y Barbarossa (0,35 km
2
) (Figura 3).
Todas estas planas litorales están principalmente constituidas por
sedimentos cuaternarios, donde se identifican niveles acuíferos constituidos por
lentejones de arenas y depósitos aluviales irregularmente distribuidos. También
las dunas costeras forman pequeños acuíferos.
Ocasionalmente, y en relación con la intensa explotación del manto
acuífero en época de sequía, se ha detectado zonas donde el nivel
piezométrico se sitúa por debajo del nivel del mar (Bencini et al., 1986). Tal
hecho, junto con el deterioro de la calidad de las aguas hizo pensar en la
intrusión marina, como causa del incremento de la salinidad de las aguas;
dicha conclusión era más que probable dado que se trataba de una isla. Sin
embargo, las características químicas denotaban anomalías al respecto:
destacaba el hecho de que muchas aguas fueran clasificadas como no
potables principalmente por su elevado contenido en magnesio.
METODOLOGÍA DE ANÁLISIS HIDROGEOQUÍMICO
La importancia del estudio hidroquímico radica en que son las leyes
químicas las que, en gran parte, rigen las transformaciones derivadas de los
procesos de salinización.
Es necesario señalar la conveniencia de que cualquier estudio de carácter
hidroquímico deba integrarse dentro de estudios e interpretaciones geológicos
e hidrogeológicos, que propicien un sólido soporte a la caracterización
hidroquímica del proceso; por tanto, la metodología de un estudio hidroquímico
debe acoger en su desarrollo aquellos métodos que permiten valorar e integrar
las características básicas del entorno.
En cuanto a la metodología hidroquímica propiamente dicha, cabe decir,
con carácter general, que el problema planteado condiciona las observaciones,
muestreos y mediciones a realizar y también la forma de resolución más
adecuada al problema planteado (Custodio, 1988). Lloyd and Heathcote (1985)
establecen al respecto, que los parámetros requeridos en un estudio deben ser
dictados por los objetivos del mismo.
Al mismo tiempo, debe tenerse en cuenta que rara vez una técnica
desarrollada en un campo es directamente aplicable a otro. Cada situación
debe ser considerada como única y por tanto la adaptación de las técnicas de
estudio puede variar de un entorno a otro. Se requiere una buena comprensión
de la técnica en sí misma, de su aplicación allí donde se ha desarrollado, y de
los problemas hidrogeológicos que potencialmente podría resolver (Lloyd and
Heathcote, 1985; Custodio, 1988).
Podemos considerar que la metodología básica de un estudio
hidroquímico, engloba tres estadios esenciales:
a) Establecer los parámetros físico-químicos e iones disueltos en el agua,
que deben determinarse, teniendo en cuenta que todos ellos varían en relación
con los procesos físicos y químicos a los que se ve sometida el agua en el ciclo
hidrológico (Fidelibus, 1991).
b) Necesidad de que las medidas de los parámetros, previamente
reconocidos como básicos, sean precisas. Sin ello no es posible llegar a
evaluaciones acertadas del problema y, lo que es peor, la información
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
115
incorrecta puede llevar a conclusiones muy desviadas de la realidad. En este
sentido, debe perseguirse que las técnicas de medición y de muestreo no sean
independientes de la utilización posterior de los datos obtenidos (Custodio,
1988)
c) Finalmente, la aplicación de la técnica de análisis hidroquímico debe
ser adecuada para la comprensión y resolución del problema planteado. Dicho
análisis tiene como base el estudio de las especies iónicas, consideradas como
trazadores de los diferentes procesos que han intervenido en la configuración
general de la química de las aguas estudiadas. Fidelibus (1991) establece que
el estudio de los trazadores ambientales permite obtener información sobre el
recorrido del agua desde las áreas de alimentación a las de emergencia,
caracterizando químicamente las aguas subterráneas y la litología de los
acuíferos con los que entra en contacto, permitiendo, por consiguiente,
reconstruir la historia evolutiva de las aguas durante el mismo. Todos los iones
presentes en el agua y adquiridos por procesos naturales, puede desempeñar
las funciones de trazador. Sin embargo, ningún trazador por sí solo puede
describir de manera definitiva un sistema; sólo el conjunto de las informaciones,
es decir, un estudio politrazador que permita una mutua verificación de los
modelos alcanzados por cada uno de los trazadores, llevará a la definición
correcta del sistema.
Conseguir satisfacer estos tres estadios supone asumir su importancia y
establecer una línea de trabajo que lo haga posible. No es objeto de este
trabajo indicar cuáles deben ser los pasos que deben seguirse en la aplicación
de la técnica de análisis hidroquímico, pues está claro que cada problema
requiere una metodología que puede definirse como única, del mismo modo
que existen tantos análisis hidroquímicos como experiencias haya sobre el
tema.
Los casos que seguidamente se analizan pueden servir de ejemplo de un
análisis hidrogeoquímico que, en esencia, se basa en el comportamiento
iónico, las relaciones inter-iónicas, las implicaciones iónicas en los procesos
que se supone han intervenido, etc.
La definición de la facies hidroquímica, la aplicación de diagramas
hidroquímicos específicos, las relaciones iónicas, el cálculo de parámetros
como los “' iónicos” y los mapas de distribución son las herramientas que se
han empleado para diagnosticar el origen de la salinidad de las aguas
subterráneas en cada una de las áreas estudiadas.
Facies Hidroquímica
Para conocer las características fundamentales de las aguas es de gran
utilidad proceder a su clasificación sobre la base de su composición química
fundamental. De algún modo la facies hidroquímica satisface la necesidad de
representar sintéticamente la composición química de las aguas y permite,
además determinar agrupaciones de aguas.
La elección del catión/anión tipo depende de cada situación, así como del
grado de precisión que requiera el análisis hidroquímico en cada caso.
En la Plana de Castellón las aguas se identificaron como pertenecientes a
facies clorurada-sulfatada cálcico-magnésica, pero atendiendo a su distribución
en el diagrama de Piper (Figura 4) era posible diferenciar más claramente tres
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
116
agrupaciones: las aguas del sector norte de la Plana (Benicasim) respondían
principalmente a un tipo clorurado sódico, mientras que las de la zona centro
pertenecían generalmente a facies sulfatado-bicarbonatado cálcico-magnésico.
Finalmente, las muestras del sector más meridional (Moncófar) se clasificaron
como de tipo clorurado-sulfatado cálcico-magnésico.
mar
.
.
mar
agua dulce
.
. mar
.
agua dulce
Benicasim
Zona centro
Moncófar
.
agua dulce
Figura 4.- Representación de las muestras de la Plana de Castellón en el
diagrama de Piper (Giménez, 1994)
En el caso de Pian di Rocca, el rasgo aniónico fundamental
(bicarbonatado, clorurado, sulfatado) se seleccionó en función de aquel anión
que superase el 50%; mientras que se reservó el tipo –Mix para aquellas aguas
que no tuvieran un carácter aniónico específico, acompañado de una letra que
indicase cuál de ellos era el predominante (B, C, S). Para el rasgo catiónico se
determinó clasificarlas en función del predominio de los cationes alcalinos
(Na
+
+K
+
) o alcalino-térreos (Ca
2+
-
2+
). El primer tipo, fue designado como sódico
(dada la abundancia de Na
+
sobre K
+
); en el segundo tipo se designaron como
cálcicas aquéllas en las que dominara el calcio y como magnésicas, las que
presentaran mayor porcentaje de magnesio que de calcio.
Según esta clasificación, las aguas de Pian di Rocca resultaron
pertenecer a las siguientes facies:
Na-Cl - Ca-Cl - Mg-Cl - Ca-MixC - Ca-MixB - Ca-HCO
3
con predominio de la facies Ca-Cl.
En las planas litorales de la Isla de Elba, se reconocieron seis tipos de
aguas:
Mg-Cl – Mg-HCO
3
– Na-Cl – Na-HCO
3
– Ca-Cl – Ca-HCO
3
con predominio de las facies Mg-HCO
3
, Na-HCO
3
, Ca-HCO
3
y Ca-Cl. En la
figura 6 puede observarse en esta clasificación de las aguas de forma gráfica.
Para ello ha sido utilizado el diagrama de Durov extendido y modificado
(Giménez et al., 1999).
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
117
Cl
SO4 HCO3
Na+K
Ca
Mg
Mg-SO4
Na-SO4
Ca-SO4
Mg-Cl Mg-HCO3
Na-Cl
Na-HCO3
Ca-Cl
Ca-HCO3
AM
AM
AM
Figura 5.- Aplicación del Diagrama extendido y modificado de Durov para la
clasificación de las aguas recogidas en las planas costeras de la Isla de Elba.
(Giménez et al., 1999)
Relaciones Iónicas / Deltas Iónicos
El cálculo de relaciones iónicas permite un acercamiento inicial a la
interpretación de los datos hidroquímicos. Constituyen una de las herramientas
más útiles y sencillas, en el reconocimiento de las anomalías respecto al
esquema planteado y, con ello, los procesos que pueden haber intervenido en
la génesis de las aguas estudiadas.
Su utilización permite comparar la relación iónica que presentan las
muestras estudiadas, con la relación iónica que caracteriza un determinado
proceso de mezcla (en este caso, la mezcla agua dulce-agua de mar).
En los estudios que abordan el proceso de intrusión marina, el cloruro se
selecciona como trazador del proceso y, su relación con los demás iones,
define la mezcla conservativa entre los miembros finales de la mezcla (el agua
dulce y el agua de mar).
Si estos valores se representan gráficamente, mediante gráficos de
dilución X-Y, las desviaciones de las aguas respecto a la línea que representa
la mezcla conservativa pueden interpretarse como debidas al control de
determinados procesos químicos (Lloyd and Heathcote, 1985; Pascual and
Custodio, 1990).
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
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Benicasim
Moncófar
Sector Central
Cl (meq/l)
-
Benicasim
Moncófar
Sector Central
Cl (meq/l)
-
+
+
a) b)
Benicasim
Moncófar
Sector Central
Cl (meq/l)
-
+
+
Benicasim
Moncófar
Sector Central
Cl (meq/l)
-
+
c) d)
Figura 6.- Relación entre los contenidos en SO
4
2-
, Ca
2+
, Mg
2+
y Na
+
, con las
concentraciones de ion Cl
-
(a, b, c y d). Mezcla A.D.-A.M. Línea hipotética de mezcla
entre el agua dulce y el agua de mar.
El cálculo de ' iónicos cuantifica las diferencias entre las concentraciones
teóricas y reales y, con ello, valoran la intervención de estos procesos de orden
secundario o la intervención de flujos salinos diferentes al considerado
inicialmente en la mezcla. Su cálculo se basa en la premisa de suponer al ion
cloruro como indicador absoluto de la intrusión marina. Sobre la base de su
concentración en el agua de mar y en el agua dulce seleccionada como
representativa del miembro no salino, se calculan las concentraciones teóricas
para cada uno de los iones mayoritarios. La diferencia entre los valores teóricos
y los reales, constituyen los denominados ' iónicos. Los valores negativos y
positivos de los ' iónicos indican pérdidas y enriquecimientos respectivos de
los iones, respecto a la mezcla conservativa.
En la Plana de Castellón, la aplicación de los diagramas de dilución X-Y y
el cálculo de los ' iónicos fue de gran ayuda para identificar las anomalías
químicas que luego fueron analizadas (Fidelibus et al., 1992).
Las muestras tenían elevadas concentraciones de sulfato, calcio y
magnesio, superiores a las que podrían ser aportadas por el agua de mar
(Figura 6a,b,c); mientras que las concentraciones en sodio eran, en general,
inferiores a los que determinaba su concentración de cloruros (Figura 6d).
Estas anomalías se cuantificaron mediante el cálculo de los ' iónicos. Los
altos valores de 'SO
4
2-
, 'Ca
2+
y 'Mg
2+
plantearon un origen común y no
marino de estos iones, relacionado presuntamente con la intervención de
aguas altamente salinas y con esta composición química. Además, la
intervención de procesos secundarios de intercambio catiónico podían explicar
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
119
parte de los excesos de calcio y magnesio paralelamente a las bajas
concentraciones de sodio.
En Pian di Rocca los valores negativos de 'Na
+
pusieron en evidencia
que gran parte de las aguas estudiadas tenían concentraciones en sodio
inferiores a los que se podría esperar de la concentración de cloruros, si se
tratase de una dilución de agua de mar. Al mismo tiempo, los valores de 'Ca
2+
y 'Mg
2+
eran positivos, indicando que estas aguas estaban enriquecidas en
estos iones. Estas consideraciones evidenciaron la importancia de los
elementos alcalino-térreos, frente a los alcalinos, lo cual estaba en
concordancia con la facies predominante Ca-Cl (caracterizada además por
altos porcentajes de magnesio).
La alineación de las muestras en torno a dos líneas de dilución diferentes
(A y B), al comparar las concentraciones de Na
+
y Cl
-
(Figura 7) planteó la
hipótesis de la existencia de dos tipos de salinización en este acuífero: la
intrusión de agua de mar y la de un agua salina de tipo Ca-Cl.
Na meq/l
0
0
10
20
30
AD
20 40 60 80
AC AM
(14)
(1)
(2)
Cl meq/l
(A)
(B)
Figura 7.- Relación entre las concentraciones de Na
+
y Cl
-
en las muestras de
Pian di Rocca (Giménez et al., 1996 - modificado).
El análisis hidroquímico de las aguas recogidas en las llanuras costeras
de la Isla de Elba demostró anomalías en cuanto los valores de la relación
rMg
2+
/rCl
-
, tal como puede verse en la Figura 8.
linea de mezcla AM-AD
muestras
muestras con rMg/rCl > 0,19
1 10 100 1000
1
10
100
Mg (meq/l)
Cl (meq/l)
(I)
(II)
AD
AM
d)
Figura 8.- Relación entre las concentraciones de Mg
2+
y Cl
-
(Giménez et al.,
1999).
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
120
Este gráfico permitió identificar dos agrupaciones de aguas: muestras con
valores de la relación rMg
2+
/rCl
-
similares a los que representan el agua de mar
(I) y muestras donde los valores de este parámetro de eran sensiblemente
superiores (II – rMg
2+
/rCl
-
> 0,19).
Las aguas alineadas en torno a la línea I se correspondían con las facies
Na-HCO
3
y Ca(Na)-HCO
3
. Las muestras con relación iónica rMg
2+
/rCl
-
superior
al valor en el agua de mar pertenecían a las facies Mg-HCO
3
e Ca(Mg)-HCO
3
.
Mapas de Distribución
Junto a los diagramas de correlación iónica, merece la pena señalar la
importancia de los Mapas de Distribución de los diferentes parámetros
hidroquímicos (relaciones iónicas, deltas iónicos, concentraciones, etc.) que,
entre otras cosas, permiten reconocer áreas con comportamiento hidroquímico
distinto. Muchas veces apoyan y dan sentido a las consideraciones hechas en
base a los diagramas de correlación y permiten reconocer zonaciones dentro
de las áreas de estudio, asociándolas con las agrupaciones de aguas
identificadas.
En la Plana de Castellón ayudaron a definir los diferentes sectores
señalados; en Pian di Rocca, que las aguas más salinas, de facies Ca-Cl, se
localizaban en las áreas más interiores; en las llanuras de la Isla de Elba, la
relación entre las agrupaciones de aguas y el entorno geológico.
ANÁLISIS DE RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En la Plana de Castellón los comportamientos iónicos observados
determinaron considerar la existencia de aguas de alimentación sulfatadas
cálcico-magnésicas, con gran influencia sobre el carácter químico de las aguas
del acuífero pliocuaternario. Tal consideración cobró sentido al comprobar que
el efecto de este agua era más notable en aquellos sectores cuyo substrato y
afloramientos de borde correspondían a materiales triásicos en facies
germánica. Su influencia podía además estar favorecida por el hecho de que
en estas áreas el espesor del acuífero pliocuaternario fuese sensiblemente
menor que en las zonas centrales, lo cual establecía una relación más
inmediata entre los materiales detríticos de la plana y los materiales que
constituyen su substrato y borde hacia el interior. Todo ello establecía
diferencias básicas entre las áreas marginales del acuífero (Benicasim y
Moncófar) y el sector central. En éste la alimentación procede en gran parte de
los acuíferos cretácicos y jurásicos y los espesores de la formación
pliocuaternaria son mucho más significativos.
Se invocó como hipótesis la superposición de diversos fenómenos: la
mezcla entre el agua dulce del acuífero pliocuaternario con el agua de mar,
como consecuencia de la intrusión de la cuña salina en la franja más costera, la
intervención de procesos de intercambio inverso, que favorecían el carácter
cálcico de las aguas en detrimento del contenido en sodio y la influencia de la
alimentación sulfatado cálcico-magnésica, rica asimismo en litio y estroncio, de
las aguas que procedían de los acuíferos triásicos del entorno. Las aguas
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
121
subterráneas procedentes de los niveles acuíferos triásicos podrían representar
el miembro sulfatado cálcico-magnésico que interviene en la mezcla.
El estudio hidroquímico permitió plantear la intervención de un proceso de
mezcla ternario: agua dulce - agua de mar - agua sulfatada, al cual se
superpondría la intervención de reacciones de intercambio de bases entre la
fracción arcillosa del medio y las aguas salinas, y que completarían en el
complejo esquema de salinización.
En Pian di Rocca, la distribución zonal de la salinidad de las aguas y las
facies hidroquímicas permitió identificar dos áreas, ambas con altos niveles de
salinidad: la franja costera, donde prevalecía la facies Na-Cl (Ca-Cl) y las zonas
internas del valle, con facies del tipo Ca-Cl (Mg-Cl) (Figura 10).
1000
2000
3000
1000
4000
2000
N
0 1 Km
5000
MAR TIRRENO
Na-Cl (Ca-Cl)
Ca-Cl (Mg-Cl)
Figura 9.- Distribución de valores de Conductividad (PS/cm) y facies
característica en Pian di Rocca (Giménez et al., 1996 - modificado).
La salinidad en las áreas cercanas al mar se relacionó con la intrusión
marina y procesos secundarios asociados (intercambio iónico inverso con la
fracción arcillosa del medio sólido). En el interior, la salinización podía estar
relacionada con la intervención de aguas salinas de tipo Ca-Cl, que habían
adquirido su carácter químico gracias a la intervención de procesos de
envejecimiento en el seno de los materiales que constituyen el “Macigno”
(Pranzini, 1995). La presencia de niveles arcillosos en esta formación hizo
pensar en la posibilidad de que se hubiesen desarrollado procesos de
intercambio iónico inverso que provocarían la génesis de aguas con facies de
tipo Ca-Cl y Mg-Cl (Downing and Howitt, 1969; Bredehoeft et al., 1963).
Este agua salina de tipo Ca-Cl actualmente intervendría como miembro
salino en el proceso de salinización del acuífero de Pian di Rocca, junto a la
intrusión de mar actual y los subsecuentes procesos de intercambio iónico a
ella asociados.
La figura 11 recoge la relación cuantitativa entre los valores de
'Ca
2+
+'Mg
2+
y 'Na
+
+'K
+
, en las aguas de facies Ca-Cl del interior de Pian di
Rocca.
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
122
50
25
0
-25
-50
Cl creciente
Ca + Mg ' '
Na + K ' '
Figura 10.- Relación entre los valores positivos de 'Ca
2+
+'Mg
2+
y los negativos
de 'Na
+
+'K
+
, en las aguas recogidas en el interior de Pian di Rocca. (Giménez et al.,
1996)
Los dos tipos de aguas se diferenciaron por las relaciones iónicas
rNa
+
/rCl
-
, rNa
+
/rCa
2+
y rNa
+
/rMg
2+
. Mientras que las aguas recogidas en la
franja costera ofrecían valores de estas relaciones similares al agua de mar, las
muestras del interior mostraban valores inferiores.
Todas estas consideraciones determinaron plantear la participación de
dos aguas salinas en la salinización de Pian di Rocca: el agua de mar y un
agua de facies Ca-Cl. La mezcla con el agua dulce Ca-HCO
3
determinaría dos
líneas de mezcla independientes, pero frecuentemente superpuestas en un tipo
de mezcla ternario.
En las llanuras de la Isla de Elba era difícil justificar el predominio del
carácter bicarbonatado de las aguas, frente al clorurado, teniendo en cuenta
además que no existen, en el entorno, acuíferos carbonatados. Cabe recordar
que la disolución de silicatos, favorecido por la presencia de CO
3
-
(Mazor,
1991), puede dar lugar a aguas cuyo anión principal sea el ión bicarbonato.
Otro efecto que acompaña la alteración de los silicatos en la química de las
aguas es el incremento de la concentración de cationes y de sílice; de modo
que el incremento de la concentración de cationes y de HCO
3
-
y la presencia de
aguas de tipo Na-HCO
3
o Ca-HCO
3
, en acuíferos no carbonatados, pueden ser
indicativos de este tipo de reacciones (Lloyd & Heathcote, 1985).
El estudio sobre la relación entre los tipos de facies hidroquímica y su
distribución en las áreas de estudio, demostró una estrecha vinculación entre la
química de las aguas y el entorno geológico. Las aguas bicarbonatadas sódico-
cálcicas (con un valor de la relación rMg
2+
/rCl
-
similar al agua de mar); se
localizaban en las inmediaciones de los afloramientos de granodioritas y
pórfidos graníticos, de modo que la composición química de estas agua podía
relacionarse con la alteración de minerales tipo plagioclasa.
Las aguas bicarbonatadas cálcico-magnésicas (aguas con valores de la
relación rMg
2+
/rCl
-
superiores al valor correspondiente al agua de mar), se
correspondían con los afloramientos del complejo ofiolítico “Liguride“
(serpentinas, gabros y basaltos) y con la alteración de minerales tipo piroxeno o
anfíbol.
La relación entre las concentraciones de bicarbonato y la suma de
Ca
2+
+Na
+
(Grupo I) o Ca
2+
+Mg
2+
(Grupo II) en las figuras 12a y 12b podrían
apoyar esta hipótesis.
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
123
Ca+Mg (meq/l)
0 5 10 15 20 25 30
0
5
10
15
20
25
30
HCO3 (meq/l)
Grupo II
Ca+Na (meq/l)
HCO3 (meq/l)
Grupo I (Cl <10 meq/l)
0 10 20 30
0
10
20
30
40
a) b)
Figura 12.- a) Relación entre las concentraciones de HCO
3
y la suma (Ca
2+
+Na
+
)
para las aguas del grupo I. b) Relación entre las concentraciones de HCO
3
y la suma
de (Ca
2+
+Mg
2+
) para las aguas del grupo II. (Giménez et al., 1999)
Por lo que respecta a las aguas cloruradas, el carácter químico que
otorga la mezcla con agua de mar enmascara eventualmente su pertenencia a
uno u otro grupo; no obstante el quimismo de estas aguas se relacionó
principalmente con la intervención de la mezcla agua de mar-agua dulce en la
franja más costera de los acuíferos y con la intervención de procesos de
intercambio iónico inverso.
CONCLUSIONES
La aplicación de herramientas hidroquímicas en el estudio de la
salinización de acuíferos costeros permite acercarnos al conocimiento de los
diferentes procesos que han podido actuar en el acuífero y que han
determinado la salinización de sus aguas subterráneas.
Muchas veces esta salinización no está vinculada únicamente a la
intrusión de agua de mar y los procesos secundarios a ella asociados, sino que
obedece a procesos de mezcla con otras aguas salinas, que frecuentemente se
superponen sus efectos a la salinización que provoca la intrusión de agua de
mar. Ejemplo de ello pueden ser los casos descritos en la Plana de Castellón,
Pian di Rocca y las planas costeras de la Isla de Elba.
La hipótesis que se plantea para explicar la salinización en la Plana de
Castellón es que ésta obedece a la intervención de flujos de alta salinidad
(agua de mar y aguas de tipo sulfatado cálcico-magnésico) que se superponen
en un tipo de mezcla ternario. Los procesos de intercambio iónico inverso
añaden complejidad al conjunto. Los diferentes sectores de la Plana acusarían
procesos de salinización diferentes, relacionados con las características
intrínsecas de los diferentes ambientes hirogeoquímicos involucrados.
En base a la metodología hidroquímica aplicada, la pequeña llanura
costera de Pian di Rocca parece ser que sufre de un tipo de salinización que se
podría relacionar tanto con la intrusión de agua marina como con la
alimentación lateral de aguas altamente salinas, de facies Ca-Cl, en las áreas
internas. Puede plantearse la hipótesis de que este agua Ca-Cl deriva de un
agua de mar que ha sufrido el efecto de la interacción con los sedimentos que
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 109-125, 2002, Almería
124
la contienen y que ha favorecido reacciones de intercambio iónico inverso,
modificando sustancialmente la concentración de sus cationes mayoritarios.
Mientras el agua de mar interviene en la salinización de la franja más costera,
el agua Ca-Cl ejerce una notable influencia sobre el carácter químico de las
aguas en las zonas más internas de esta llanura.
La Isla de Elba sufre en sus llanuras aluviales costeras procesos de
salinización que parecen estar estrechamente vinculados con las aguas de
alimentación y con el tipo de materiales que éstas han atravesado
(granodioritas y pórfidos graníticos, por una parte, y basaltos, serpentinas y
gabros, por otra). Los valores de la relación r Mg
2+
/rCl
-
han permitido
diferenciar dos agrupaciones de aguas y relacionarlas con su entorno
geológico. La intrusión de agua de mar se identifica en la franja más costera de
las planas. Cuando este proceso de salinización se superpone a la salinización
natural que provocan las aguas de alimentación, el carácter clorurado
predomina sobre el que determinan las aguas de alimentación.
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y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 127-138, 2002, Almería

NUEVOS DATOS SOBRE EL CONTROL DE CLORUROS
EN EL SECTOR CENTRAL DEL ACUÍFERO PROFUNDO
DEL DELTA DEL RÍO LLOBREGAT (BARCELONA)
F. J. Alcalá-García
1
,J. Miró
2
y A. García-Ruz
2
1
Dpto de Hidrogeología y Química Analítica. Universidad de Almería. 04120
(Almería)
2
Aigües del Prat S. A., El Prat de Llobregat (Barcelona)
RESUMEN.- Se ha observado en los últimos años un aumento de la salinidad de
las aguas subterráneas que abastecen a El Prat de Llobregat. En un estudio sobre la
evolución de la concentración de cloruros, en función del tiempo para cada pozo, se
ha obtenido una tendencia al incremento lineal de concentraciones. Posteriormente,
ordenados los pozos de mayor a menor concentración y para un mismo periodo de
muestreo, se ha obtenido una tendencia evolutiva potencial de la concentración de
cloruros -función elevada a una potencia negativa- con un incremento de cloruros
desde zonas próximas a la costa hasta zonas interiores del acuífero. Esta tendencia
de desplazamiento potencial general engloba todas las tendencias lineales parciales
de cada pozo respetando su distancia al foco de intrusión. Se desprende que a
grandes concentraciones de cloruros, un bombeo excesivo provocaría un aumento
potencial de estas concentraciones, frente a zonas límite de avance de cloruros en el
acuífero donde este fenómeno se atenúa. Estas zonas, donde se mezclan aguas
dulces con aguas cloruradas, presentan un mayor potencial hidráulico y una estructura
geológica propicia para la explotación, permitiendo establecer el límite físico de
explotación por concentración de cloruros admisible.
Palabras clave: intrusión marina, acuífero detrítico costero, cloruros,
abastecimiento urbano.
INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS
En un intento de explicar el mecanismo que provoca el aumento
progresivo desde hace varias décadas (Custodio, 1981), de los contenidos en
cloruros en las aguas de los pozos de abastecimiento y ante la necesidad de
seguir captando agua con cierta calidad se ha realizado un estudio estadístico
que permita mostrar el control que el acuífero ejerce sobre la distribución de
cloruros. Para dicho estudio ha sido necesario el reconocimiento geológico e
hidrogeológico detallado a la hora de dar soporte a estas apreciaciones.
Como objetivo principal de partida se destaca la necesidad de obtener los
parámetros suficientes que identifiquen el fenómeno de desigual salinización y
posterior abandono de algunos pozos de abastecimiento. Se ha pretendido
127

estudiar además la existencia de alguna relación que controle la evolución
temporal y espacial de cloruros, a fin de poder predecir actuaciones sobre
prospección de agua subterránea y poder mejorar, con criterio lógico, la
ubicación de los pozos para obtener una mejor calidad de las aguas
subterráneas.
La situación actual de algunos pozos de abastecimiento, gestionados por
Aigües del Prat S. A., es la de abandono por presentar concentraciones de
cloruros cercanas a los 2000 mg/l. Otros se sitúan en la interfase entre aguas
dulces y salobres de procedencia marina (CUASDRLL, 2000). A partir de un
estudio geológico detallado tridimensional se ha podido acotar espesores
reales de acuífero efectivo y posteriormente correlacionarlos con los valores de
transmisividad y coeficiente de almacenamiento obtenidos de los ensayos de
bombeo.
LOCALIZACIÓN Y CARACTERÍSTICAS DE LOS POZOS DE
ABASTECIMIENTO
Se ha seleccionado el área correspondiente a la extensión territorial que
ocupan los pozos de abastecimiento municipal en un plano general de la zona
NE del Delta del río Llobregat. Esta área, de superficie 3 km
2
(Figura 1b) está
delimitada por las coordenadas UTM: (X: 422.500 y 424.500) e (y: 4574.500 y
4576.000)y. Se ha representado cada pozo mediante sus coordenadas (Figura
1b) dentro del área seleccionada en la Figura 1a.
Figura 1.- a: Localización geográfica del área estudiada. b: Localización
geográfica de los pozos de abastecimiento.
Pozos de abastecimiento municipal de El Prat de Llobregat
014
M
a
r
M
e
d
ite
r
r
á
n
e
o
300 0 750
000
1500m
b
El Prat de
Aeropuerto
Llobregat
Llobregat
Cornellá de
Barcelona
Puerto
estudiada
Zona
Río Llobregat
Zona Franca
N
013
100
011
0 500m 250
010
012
008
004
005
009
007
003 002
N
a
Se han analizado muestras de los pozos municipales 003, 007, 008, 009,
011, 012, 013 y 014. Los datos analíticos de cloruros, y la fecha de muestreo
se recogen en la Tabla 1.
Aun disponiendo de datos químicos cada 15 días, sólo se han
representado los contenidos en isocloruros de un único valor por mes, al ser
muy constantes las concentraciones durante este periodo. Se han discriminado

128

las concentraciones de cloruros en mg/l en intervalos de 0-500, 500-1000,
1000-1500, 1500-2000 y >2000mg/l (APSA, 2000a), representando los
contenidos en cloruros desde enero de 2000 a mayo de 2000 (Figura 2).
POZO UTM X UTM Y CONCENTRACIONES DE CLORUROS (en mg/l.) Y FECHA DE MUESTREO
03/11/99 22/11/99 07/12/99 20/12/99 10/01/00 31/01/00 07/02/00 01/03/00 27/03/00 03/04/00 17/04/00 08/05/00
3 424.27 4575.095 1229 1193.2 1171.1 1245 1242.4 1213.5 1181.2 1175.9 1167.7 1160
7 423.95 4575.945 2195 2247.5 2506.6 2487.3 2325.6 2436.7 2325.4 2073.4
8 423.45 4574.875 990 1008.9 1020.4 1041.9 1060.1
9 423.705 4575.3 2026.9
11 423.38 4574.54 495.4 493.5 495.8 495.9 496.5 494 498 496.6 497.7 501.6 503.1 512.3
12 423.337 4574.715 744.2 744.6 745.1 744.5 748.4 750.7 804.5 782.6 781 786.7 883.5 818.1
13 422.956 4575.275 510.7 516.7 505.8 518.6 518 512.7 516.1 508.3 505.3 506 509.9 508.9
14 422.508 4574.572 477.4 478.1 479 479.2 478.1 478.7 483 486.6 486.2 487.1 489.4 488.1
Tabla 1.- Concentraciones de cloruros, fecha de muestreo y localización
geográfica de cada pozo de abastecimiento.
0
500
1000
1500
2000
Concentraciones
de Cloruros en mg/l.
003
014
007
008
009
010
011
012
013
Enero-2000
003
014
007
008
009
010
011
012
013
Feb.-2000
003
014
007
008
009
010
011
012
013
Marzo-2000
003
014
007
008
009
010
011
012
013
Abril-2000
003
014
007
008
009
010
011
012
013
0 100 250 500m
Mayo-2000
Figura 2.- Mapas de evolución del contenido en cloruros de los pozos de
abastecimiento desde enero de 2000 hasta mayo de 2000.

129

Las variaciones producidas en el nivel piezométrico en cada pozo (007,
008, 009, 011, 012, 013 y 014) para el periodo de Enero de 2000 a Mayo de
2000 se han recogido en la Tabla 2. Se puede observar que la evolución
general es la de un descenso desde Enero hasta Abril y un aumento hacia
Mayo en los pozos situados al SW.
POZO UTM X UTM Y PIEZOMETRÍA
ENERO FEBRERO MARZO ABRIL MAYO
7 423.95 4575.945 -8.44 -9.04 -9.14 -8.54 -8.14
8 423.45 4574.875 -9.79 -8.64 -8.74 -8.09 -8.44
9 423.705 4575.3 -8.45 -8.65 -8.75 -8.2 -8.65
11 423.38 4574.54 -8.07 -8.37 -8.37 -8.37 -8.17
12 423.337 4574.715 -8.16 -8.46 -7.96 -8.2 -7.95
13 422.956 4575.275 -7.72 -8.12 -8.02 -7.68 -7.68
14 422.508 4574.572 -7 -7.7 -7.6 -7.94 -7.04
Tabla 2.- Piezometría de los pozos de abastecimiento desde Enero de 2000 a
Mayo de 2000.
CÓDIGO EXPLICA UTM (X) UTM (Y) COTA (Z) PROF. (m)
1 Pou nº 1 414295 4576785 8,3 51,08
3 Pou nº 3 424270 4575095 4,6 51,5
4 Pou nº 4 423805 4574610 5,6 51,5
5 Pou nº 5 423735 4574620 5,8 51,5
6 Pou nº 6 425005 4575935 4,4 50
7 Pou nº 7 423950 4575945 5 55
8 Pou nº 8 423450 4574875 5,7 52
9 Pou nº 9 423705 4575300 4,7 52
10 Pou nº 10 423560 4575035 5,8 52
11 Pou nº 11 423380 4574540 5,8 53
12 Pou nº 12 423337 4574715 5,3 52
13 Pou nº 13 422956 4575275 6 53
14 Pou nº 14 422508 4574572 7,3 51
Tabla 3.- Descripción geográfica, cotas y profundidad de los pozos de abastecimiento.
Esta evolución se relaciona con el régimen pluviométrico y el caudal de
recarga natural del acuífero para esta época del año, según datos estadísticos
de la Junta d’Aigües de la Generalitat de Catalunya y REPO (1971). Se destaca
la bajada importante en el pozo 008, debida a bombeos de ensayos hasta
agotamiento y de recuperación realizados durante estos meses. Otro descenso
importante se produce en el pozo 007, pozo sin actividad y que se relaciona
con bombeos externos a los producidos en el cuadrante estudiado que hacen
aumentar la concentración salina provocando el descenso.

130

ESTUDIO GEOLÓGICO Y MODELIZACIÓN GEOLÓGICA
Se han reconocido las columnas de sondeos de los pozos de
abastecimiento (pozos 001, 003, 004, 005, 006, 007, 008, 009, 010, 011, 012,
013 y 014) y se han correlacionado estratigráficamente y realizado un análisis
paleogeográfico (Marques, 1984; APSA, 2000b). Las características de los
sondeos aparecen en la Tabla 3.
Relleno Superior Reciente
Acuitardo (Cuña de Limos)
Acuífero Profundo
Acuífero Superior
Plioceno Impermeable
Arcilla gris compacta
Lodos limosos y arcillosos grises
Gravas y arenas gruesas
Arenas medias y gruesas
Margas y arcillas azuladas
Arenas finas arcillosas
Gravas finas y arenas gruesas
Arcillas marrones y grises
Arenas finas
LEYENDA:
Tierras de Relleno
200
100
Escala en metros.
0
5
10
100
300
200
20
300
Figura 3.- Modelización geológica tridimensional del acuífero deltáico del río
Llobregat bajo la localidad de El Prat de Llobregat.
Ubicados los sondeos (Figura 3), se han realizado perfiles geológicos
para poder obtener las características geométricas y estratigráficas existentes
entre las distintas capas. Se ha hecho especial hincapié en el estudio del
Acuífero Profundo. La representación se ha realizado en 3 dimensiones para
una mejor ubicación visual. Esta modelización geológica en 3 dimensiones,
junto a la descripción geológica de materiales, se observa en la Figura 3.
RELACIONES SOBRE LA DISTRIBUCIÓN Y EVOLUCIÓN DE CLORUROS
EN ESTA ZONA DEL ACUÍFERO
Tras el estudio de contenidos en cloruros de los pozos para los días de
muestreo citados, se han obtenido relaciones sobre la evolución hidroquímica
(APSA, 2000a).
a) Relación del contenido en cloruros para cada pozo durante siete meses

131

(noviembre de 1999 a mayo de 2000)
Este análisis se ha realizado para poder obtener la evolución temporal de
la calidad de las aguas en los pozos, durante este periodo. Se ha observado
que, en general, la calidad empeora progresivamente, salvo en los pozos 003 y
013, que siguen una evolución química irregular (Tabla 1 y Figura 2).
Se ha realizado un análisis de dispersión de datos, indicando el contenido
en cloruros y las fechas de muestreo para cada pozo (Figura 4). El tiempo
considerado entre análisis sucesivos guarda una relación prácticamente lineal,
por lo que se ha adoptado una representación lineal de la distribución de
cloruros a lo largo del tiempo para cada pozo.
Figura 4.- Evolución de la concentración de cloruros en cada pozo durante las
fechas indicadas (noviembre de 1999 a mayo de 2000).
Se han obtenido las pendientes de las rectas de evolución en cloruros y

132

los coeficientes de dispersión para cada pozo para el periodo estudiado. Dichos
valores son bajos en los pozos 011, 012 y 014 y el resto, o bien presentan
coeficientes de regresión muy bajos, indicativos de condiciones cambiantes del
medio (pozos 003 y 013) o variaciones de concentración altas debidas a un
medio restringido de transmisividad baja (Iribar, 1992).
Como valores ideales de distribución en cloruros, se obtiene que R
2
está
comprendido entre 0.60 y 0.95. El resto, bien por falta de datos o bien por una
calidad cambiante de las aguas, no se adaptan totalmente a estos valores
(pozos 007, 009 y 008).
Los pozos 003 y 013 muestran pendientes inversas, indicativas de una
mejora de la calidad de las aguas en su entorno con el tiempo, debidas a un
aporte de aguas externas de mejor calidad, que mejora la calidad durante
febrero de 2000 a mayo de 2000.
Para afinar en la evolución temporal de los distintos pozos se ha realizado
un ensayo de bombeo hasta agotamiento y muestreo continuado desde Marzo
a Mayo de 2000 enel pozo 008, obteniendo sus concentraciones en cloruros
(Tabla 4).
POZO UTM X UTM Y CONCENTRACIONES DE CLORUROS (en mg/l.) Y FECHA DE MUESTREO
22/03/00 23/03/00 24/03/00 28/03/00 29/03/00 03/04/00 10/04/00 17/04/00 25/04/00 02/05/00 15/05/00
8 423.45 4574.88 999.6 995.2 1002.3 1008.9 1014.9 1020.4 1028.6 1041.9 1041.7 1054.9 1065.7
Tabla 4.- Evolución de la concentración de cloruros en el pozo 008 durante el
periodo de marzo de 2000 a mayo de 2000, según ensayo de bombeo hasta
agotamiento.
La distribución temporal de contenidos en cloruros (pozo 008) para
periodos muy cortos de tiempo muestra una evolución al aumento lineal
progresivo y constante (R
2
=0.9626), pero en la que el aumento relativo desde
el inicio (22/03/00) hasta el final (15/05/00) no supera los 66 mg/l de cloruros.
La evolución puede observarse en la Figura 5.
Figura 5.- Incremento en cloruros según bombeo continuado durante las fechas
indicadas.
La evolución del pozo 008 es muy similar a la obtenida para bombeos

133

separados por un periodo de 15 días y durante 7 meses en el resto de pozos,
lo que indica que el incremento de cloruros en cada pozo no lo rige la
intensidad o caudal de bombeo que actualmente se utiliza, ni la propia
concentración de cloruros en el medio acuífero, sino la evolución general del
avance en cloruros en todo el acuífero, tal vez controlada ésta por parámetros
geológicos locales (dinámica hidrogeológica general del acuífero; Iribar, 1992)
y/o bombeos importantes en zonas al E y/o NE de esta zona.
a) Relación sobre la evolución del contenido en cloruros para el conjunto
de pozos en periodos de observación constantes
Se ha observado que no es suficiente comprobar la evolución de cada
pozo de forma individual a la hora de explicar la evolución temporal general,
aunque su comportamiento sea bastante ideal. Por tanto han de agruparse de
alguna forma que muestren su evolución en cloruros respecto a la que se
produce de forma general en el acuífero en ese momento. Se debe tener en
cuenta, a partir de los parámetros hidrogeológicos, que la evolución de la
calidad de las aguas está controlada por la dinámica de un acuífero que
suministra agua, sea cual sea su calidad, de forma ilimitada y casi constante.
Para visualizar la dinámica de intrusión en el acuífero es necesario
correlacionar las concentraciones de cloruros de los pozos en un momento
determinado y así poder ver la tendencia temporal con la que se distribuyen los
cloruros para unas mismas condiciones de explotación, considerando las
demás explotaciones como constantes durante este periodo.
Una vez comprobado el movimiento de la intrusión marina, se han
ordenado los datos de concentración en cloruros de los pozos de mayor a
menor contenido para intervalos de tiempo fijados, sabiendo que el principal
aporte de cloruros al acuífero proviene de la dársena del Puerto de la Zona
Franca y disminuye con la distancia a este lugar.
A partir de los datos iniciales sobre concentraciones de la Tabla 1 se ha
procedido a esta representación para los periodos de tiempo considerados,
obteniendo en todos ellos una distribución de datos que se adaptan a una
representación matemática potencial cuya fórmula general sería [Y = (valor
pendiente) * X
- (exponente)
], donde Y son los contenidos en cloruros e X son las
fechas. El valor del exponente para series medias está comprendido entre -
0.80 y -0.90 y la pendiente varía en función del ajuste perfecto de X, Y y la
eficacia del muestreo.
Se observa que desde noviembre de 1999 a mayo de 2000 las curvas
obtenidas para cada pozo, se aproximan muy bien a la citada anteriormente
(Figura 6). Comprobado inicialmente que se cumple la condición de que existen
similares caudales de bombeo en los pozos y que el comportamiento del
acuífero permanece prácticamente constante, se puede afirmar que existe una
función que relaciona los pozos según su localización al foco contaminador de
cloruros. Para pozos con altos contenidos en cloruros los aumentos relativos
son mayores que para pozos que presentan bajos contenidos los aumentos
son bajos o inexistentes, presentando, éstos últimos, una atenuación muy alta y
un rango de afección por intrusión marina muy bajo (Figura 7a).

134

Figura 6.- Evolución de la concentración de cloruros de cada pozo, ordenados
de mayor a menor concentración, para una fecha de muestreo por mes.

135

A partir del esquema de la Figura 7a se puede obtener, en función de
máximos y mínimos históricos recientes, el punto teórico donde la
concentración de cloruros tienda a constante y sirva para la definición, de forma
práctica, de los límites de explotación con calidad de agua igual a la actual o
superior. Este método de prospección ya se ha puesto en marcha habiendo
demostrado su predicción en varios sondeos de investigación realizados.
Figura 7.- Esquema sintético. a: Rango de afección por aumento de la
concentración de cloruros en los pozos de abastecimiento. b: Relación teórica de la
concentración de cloruros y distancia al foco de intrusión de los pozos de
bastecimiento.
ONA. LÍMITES DE AFECCIÓN Y CAUSAS QUE LO PUEDEN GENERAR
zos 009, 008, 012 y 011 y sus respectivos contenidos en cloruros
e factor condiciona la
arecer en el acuífero
a
014
Distancia al foco contaminador
003
C
o
n
c
e
n
t
a
c
i
ó
n
e
n
c
l
o
r
u
r
o
s
C
o
n
c
e
n
t
a
c
i
ó
n
e
n
c
l
o
r
u
r
o
s
Distancia al foco contaminador
008
012
011
013
a b
Rango teórico máximo de variación
Situación actual teórica de los pozos
o descenso de cloruros
Rango de afección por aumento
y = (pendiente) x
Ecuación General:
- (exponente)
009
007
MODELO PREDICTIVO PARA LA EVOLUCIÓN DEL ACUÍFERO EN ESTA
Z
la relación entre el contenido en cloruros de los pozos respecto de la
evolución general del acuífero es independiente de la distancia entre pozos y el
caudal bombeado, especialmente en pozos con altos contenidos de cloruros,
Existen otros pozos que, estando cerca de los anteriores, su contenido en
cloruros es inferior o muy superior (Figura 1b). Se ha de recordar la distancia
entre los po
(Figura 2).
Según la evolución de la concentración de cloruros de los pozos se
evidencia que a partir del pozo 008 hasta el 014 la disminución en cloruros es
progresiva, constante y de poca importancia (Figura 2 y Figura 7b). Los límites
admisibles de contaminación por cloruros idóneos quedan marcados como la
zona comprendida entre 0-500 mg/l (Figura 2). Est
evolución en cloruros de todos los pozos de esta zona.
Vista la figura 7a y 7b, se observa que cuanto más potencia efectiva de
circulación presenta el Acuífero Profundo menor concentración de cloruros
existe, siendo esta relación inversa a menor potencia efectiva, considerando
que las arenas limosas o arcillosas que suelen ap
profundo dificultan la transmisión de agua subterránea.
En los pozos 003, 004, 005 007, 008, 009 y 010, el espesor efectivo del

136

acuífero es inferior a los pozos 011, 012, 013 y 014 (Figura 3) lo que unido a lo
expresado por la curva potencial de distribución de cloruros (Figuras 6, 7ª y 7b)
evidencia que existe un límite físico impuesto por la estructura geológica que
condiciona la propagación de cloruros al resto del acuífero. Se indica que no se
dispusieron inicialmente de datos químicos para los pozos 004 y 005, aunque
se supusieron altos. Posteriormente se realizaron análisis que demostraron una
buena adecuación en esta función, con concentraciones de 1.100 a 1.200 mg/l.
Este fenómeno se relaciona con la velocidad de circulación de un fluido
por una sección determinada que pasa a otra sección adyacente mayor, en la
que se produce un descenso del gradiente de velocidad, descomponiéndose de
forma laminar en gradientes menores para su mejor adaptación a una sección
menor. Esto provoca una propagación menor y una mayor dispersión y fácil
ión del contenido en cloruros por el medio.
ONCLUSIONES Y PREVISIONES FUTURAS
e mejor se adapta a la propagación
más datos (geológicos,
quím
re pozos capaces de soportar volúmenes
00-750 mg/l,
te en las labores de
rospección y remediación de sectores del acuífero.
GRADECIMIENTOS
compensac
C
Se ha representado un modelo que muestra, a falta de más datos
concluyentes, una relación del contenido en cloruros de los pozos de
abastecimiento de El Prat. Dicha función potencial de exponente variable entre
-0.8 y -0.9, puede considerarse como la qu
actual de la intrusión marina en esta zona.
También se ha ubicado, de forma aún no definitiva, la posición de cada
pozo en esta curva sintética para poder prever la evolución de nuevos sondeos
de investigación y zonas probables de explotación y de abandono en un futuro
cercano. El modelo geológico utilizado, junto con el ajuste estadístico identifica
una nueva vía de exploración y posterior explotación hídrica, haciéndolo
predictivo y más fino conforme se disponga de
icos, piezométricos, ensayos de bombeo, etc.).
El objetivo es la búsqueda de secciones efectivas de acuífero que
permitan explotar pozos sin riesgo de intrusión grave en él o en los adyacentes,
y muestre las distancias mínimas ent
de extracción sin riesgo de intrusión.
Se observa que para pozos con altos contenidos en cloruros (>1000 mg/l.)
los aumentos relativos son mayores que para los pozos que presentan bajos
contenidos (<500 mg/l.). Los aumentos relativos para estos últimos son bajos o
inexistentes, presentando una atenuación muy alta y una afección por intrusión
marina baja. El límite de afección admisible por cloruros, atendiendo a criterios
de calidad y económicos por depuración, se puede situar en los 7
estando dentro de este rango algunos de los pozos muestreados.
A partir del esquema sintético del rango de afección por aumento de
cloruros en los pozos (Figura 7) se obtiene, en función de máximos y mínimos
recientes, el punto teórico donde la concentración de cloruros tienda a ser
prácticamente constante, aspecto muy importan
p
A

137

Este trabajo ha sido posible gracias a la concesión de una Beca de
Investigación (Contrato 400.194) por la C.T.D. de la Junta de Andalucía y a
fondos de la empresa Aigües del Prat S. A. Agradezco, además, el soporte
económico de edición realizado por el Grupo de Investigación Recusos Hídricos
Geología Ambiental.
EFERENCIAS
iento del comportamiento
nitat d’Usuaris d’Aigües del Delta del Ríu Llobregat. 21
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138
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 139-152, 2002, Almería
CONTRIBUCIÓN DE LAS ACTIVIDADES AGRÍCOLAS A LA
PRESENCIA DE SULFATOS EN LOS ACUÍFEROS COSTEROS.
EL CASO DE LA PLANA DE CASTELLÓN
I. Morell y J. Tuñón
Departamento de Ciencias Experimentales. Universitat Jaume I. Castellón
RESUMEN.- El origen de las elevadas concentraciones de sulfatos en los
acuíferos costeros se ha relacionado en la mayoría de los casos con procesos de
intrusión marina. Sin embargo, la presencia de yesos o de aguas de recarga de
componente claramente sulfatada pueden tener mucha influencia sobre la salinidad de
las aguas receptoras, como es el caso de la Plana de Castellón, cuya concentración
media de sulfatos es muy elevada. El origen de estos sulfatos se ha atribuido, al
menos en parte, a la recarga lateral desde el acuífero de la Sierra del Espadán, donde
los materiales triásicos presentan frecuentes y abundantes niveles yesíferos. En
recientes estudios realizados en parcelas experimentales con lisímetros se ha puesto
de manifiesto que las prácticas agrícolas de la región, dedicada al cultivo intensivo de
cítricos, representa una importante fuente de acumulación de sulfatos en el suelo y
genera lixiviados de los excedentes de riego con una elevada concentración de
sulfatos, que pueden dar origen a buena parte de los sulfatos en la Plana de Castellón
y justificar así su compleja distribución y comportamiento.
Palabras clave: ion sulfato, intrusión marina, hidrogeoquímica, contaminación
agrícola.
INTRODUCCIÓN
Los mecanismos de intrusión marina son sobradamente conocidos en
cuanto a sus orígenes y consecuencias, pero la complejidad de los acuíferos
costeros, y en particular los acuíferos detríticos, suele dificultar la interpretación
adecuada de los procesos hidrogeoquímicos.
La consecuencia más evidente de la intrusión marina es la modificación
de las características físico-químicas del agua en el acuífero. Esta modificación
no obedece solamente a los aportes iónicos del agua de mar sino también al
resultado de los complejos procesos físico-químicos que tienen lugar en la
zona de contacto agua dulce-agua salada y que corresponden, en gran parte, a
la interacción entre las fases sólida y líquida del acuífero. La complejidad de los
fenómenos modificadores es función de la heterogeneidad litológica del medio,
de los parámetros hidrodinámicos y de las características de las aguas de
recarga.
Así, pues, desde el punto de vista hidrogeoquímico el proceso de intrusión
139
marina implica dos procesos principales: mezcla entre el agua dulce y el agua
salada y fenómenos modificadores derivados de la interacción agua - roca.
Morell (1985) puso de manifiesto que en el proceso de mezcla entre agua dulce
y agua salada, aún sin la intervención de las reacciones sólido-agua, tienen
lugar fenómenos químicos que modifican la composición final, de forma que
mientras algunos iones responden de manera precisa al porcentaje de mezcla,
otros presentan un comportamiento diferente, como es el caso de los iones
calcio y bicarbonato. Los ulteriores procesos de interacción modifican los
porcentajes iónicos que corresponderían a una mezcla conservativa.
La relación entre sulfatos y cloruros se ha utilizado ampliamente para
determinar procesos de intrusión en acuíferos costeros y, sobre todo, para
evidenciar la existencia de fuentes alternativas de sulfatos o, en su caso, de
procesos significativos de reducción.
En la mayoría de estudios hidrogeoquímicos de acuíferos costeros del
litoral mediterráneo (Giménez, 1994; Vallejos, 1997; Sánchez-Martos, 1997) se
pone de manifiesto que, si bien la intrusión marina aporta al agua de mezcla
concentraciones proporcionales de sulfatos, la contribución de las aguas
"dulces" suele ser significativa. Normalmente, estos elevados contenidos se
asocian a la disolución de yesos y a flujos más o menos regionales; en algunos
casos, se trata de sulfatos procedentes de la liberación de aguas de formación
asociadas a niveles acuitardos. En cualquier caso, existe general acuerdo
sobre el papel hidrogeoquímico que desempeñan los procesos de disolución de
yesos y su implicación sobre el equilibrio de carbonatos y, por tanto, sobre las
características físico-químicas de las aguas, básicamente sobre su salinización
y la presencia de magnesio (disolución incongruente de la dolomita).
Sin embargo, raramente se contempla la posibilidad de que parte de los
sulfatos tengan origen antrópico, lo que resulta sorprendente toda vez que las
actividades agrícolas, por ejemplo, suelen involucrar la aplicación al suelo de
elevadas cantidades de sulfatos, esencialmente como sulfato amónico. Si la
presencia de nitratos en las aguas subterráneas se relaciona directamente con
la aplicación de fertilizantes no hay razones para obviar la posibilidad de que
parte de los sulfatos tengan este mismo origen, y más aún si se tiene en cuenta
que los cultivos no representan un sumidero notable de sulfatos, como ocurre
con los nitratos. Por otra parte, se puede asumir sin gran error que el ión sulfato
se comporta de manera conservativa y que sólo se puede esperar, en
condiciones muy específicas, que esté involucrado en procesos de reducción
que, por otra parte, han sido descritos en algunos sectores (Planas de
Castellón y de Oropesa-Torreblanca, por ejemplo).
En este trabajo se hace una primera aproximación semicuantitativa a la
diferenciación de orígenes de sulfatos en el acuífero de la Plana de Castellón
(España), en el que son conocidos los procesos de intrusión y de alimentación
lateral subterránea con aguas de fuerte componente sulfatada, y en el que se
desarrolla una intensa actividad agrícola.
LA SALINIZACIÓN EN LA PLANA DE CASTELLÓN
En la Plana de Castellón se pueden distinguir tres zonas
140
hidrogeoquímicas (Giménez, 1994), denominadas Sector Benicasim o Sector
Septentrional, Sector centro, y Sector Moncofar o Meridional. Salvo en la zona
central, se evidencia una fuerte salinización y existe una diferenciación
hidrogeoquímica en tres facies características de cada una de las zonas.
El ión cloruro procede esencialmente del agua de mar, de manera que se
encuentran las mayores concentraciones en las áreas donde la intrusión
marina es más evidente. Estas áreas corresponden al sector septentrional, en
los alrededores de Benicasim, donde se alcanzan concentraciones superiores a
700 mg/l, y sobretodo en el sector meridional, prácticamente en la mitad sur de
la Plana, donde se superan los 1000 mg/l. En el resto del acuífero las
concentraciones están comprendidas entre 50 y 200 mg/l (figura 1).
Castellón
Moncófar
100
600
100
100
100
200
200
300
200
400
400
600
600
800
800
400
100
300
Benicásim
Figura 1.- Mapa de isolíneas de cloruros, en mg/l (julio, 1998).
En el sector septentrional (área de Benicasim) el agua tiende a ser de tipo
clorurada - sódica o algún tipo de transición entre agua dulce y agua de mar,
con una baja relación SO
4
/Cl y una media del 3% de agua de mar, debido a un
claro proceso de intrusión marina; en el sector central (área de Castellón) las
aguas son bicarbonatadas-sulfatadas cálcico-magnésicas, aunque localmente
afectadas por un incipiente proceso de intrusión marina; con una elevada
relación SO
4
/Cl y generalmente menos de 1% de agua de mar. En el sector
meridional (área de Moncófar) el agua es de tipo sulfatada-clorurada
magnésico-cálcica, con una relación SO
4
/Cl intermedia, y entre el 1 y 7% de
agua de mar.
Según este modelo, las aguas de la Plana de Castellón pueden ser
141
asociadas a la mezcla de tres diferentes tipos de agua: bicarbonatada cálcica,
agua de mar y un tercer componente caracterizado principalmente por un
elevado contenido en ion sulfato (Fidelibus et al., 1992; Giménez, 1994). Con
relación a la mezcla teórica entre agua dulce y agua de mar, las aguas del
acuífero son ricas en sulfatos, calcio y magnesio, con valores de sodio y
potasio normalmente inferiores a las concentraciones teóricas calculadas a
partir de la concentración de ión cloruro, que se considera como un parámetro
conservativo.
La situación actual no varía sustancialmente de la de los últimos años, de
manera que la intrusión en el sector septentrional responde a una situación de
recarga deficiente e intensa explotación, mientras que en el sector meridional
los mecanismos son bastantes más complejos, incluyendo una posible
dinámica de upconing asociada al área de la Rambleta donde se concentra un
gran número de pozos que inducen una depresión piezométrica aguda a causa
de una fuerte sobreexplotación local.
Con relación a los sulfatos, Giménez (1994) expuso que las elevadas
concentraciones de sulfatos ya existían antes que los nitratos alcanzasen
niveles significativos (año 1972) y que, por tanto, el origen de los sulfatos no
podía asociarse simplemente a las actividades agrícolas (aunque no
descartaba influencias parciales) sino que debía existir algún tipo de proceso
alternativo, que atribuyó a flujos regionales de componente sulfatada
procedentes del subsistema de la Sierra de Espadán y que afectaban, por
tanto, al sector meridional de la Plana de Castellón. La aproximación
hidrogeoquímica realizada entonces permitió, con la ayuda de iones
minoritarios, reforzar esta hipótesis.
Control estructural
En Tuñón (2000) se profundiza en la hidrogeología del sector central de la
Plana y se detecta la presencia de importantes fallas del zócalo mesozoico que
sirve de base a los rellenos miocenos y pliocuaternarios, una de las cuales
divide el acuífero en dos zonas hidrogeológicas muy diferentes y con
consecuencias hidrogeoquímicas muy notables que apoyan parte de la
clasificación en tres sectores propuesta por Giménez (1994).
En la figura 2 se muestran los contenidos del ión sulfato. El hecho más
destacable es que se puede diferenciar una línea aproximadamente paralela al
río Mijares que separa un área al norte en el que las concentraciones son del
orden de 200-300 mg/l y otro área al sur en la que están por encima de 400
mg/l, y llegan a alcanzar hasta 800 mg/l en los sectores más afectados por la
intrusión marina.
Esta línea no es, evidentemente, arbitraria ni casual sino que responde a
directrices geológicas de manera que puede asociarse a la continuidad lateral,
bajo el relleno pliocuaternario, de la gran discontinuidad tectónica que separa el
dominio triásico de la Sierra del Espadán de los materiales esencialmente
carbonatados de estribaciones de la Sierra de Javalambre (figura 3).
Esta falla de dirección ibérica origina un gran escalón en el zócalo, de
forma que al sur de la misma el acuífero presenta unos espesores máximos de
142
50-70 metros que se van haciendo menos potentes hacia el sur, mientras que
al norte de la misma se observan rellenos de más de 110 metros, salvo en un
pequeño alto estructural del zócalo en la zona central donde parece
encontrarse a unos 80-90 metros. Después, hacia los bordes montañosos de
los relieves costeros, que sirven de límite natural al acuífero en el sector
septentrional, los espesores disminuyen también considerablemente.
Benicásim
Castellón
Moncófar
Figura 2. A) Mapa de isolíneas de sulfatos, en mg/l (julio, 1998), B) Mapa de
isolíneas de nitratos, en mg/l (julio, 1998).
Datos de columnas de sondeos permiten continuar esta falla bajo el
relleno pliocuaternario, de manera que en el labio sur el substrato corresponde
a materiales jurásicos y triásicos mientras que en labio norte corresponde a
materiales cretácicos. La complejidad tectónica del sistema del Espadán
permite pensar en la existencia de otras discontinuidades que compartimentan
el substrato. De hecho, el propio trazado del río Mijares podría relacionarse con
esta directriz ibérica.
La geometría del substrato debe estar también influenciada por otra
familia de fracturas regionales, de dirección catalánide, que pueden ser la
continuidad de las existentes en el área del Desierto de las Palmas. En este
caso, no se tiene información que corrobore esta hipótesis, salvo la posibilidad
no confirmada de que en un sondeo situado cerca de la confluencia del Mijares
y la Rambla, se atravesaran materiales cretácicos a partir de unos 150 metros
de profundidad, lo que supondría la existencia de un alto estructural más o
menos aislado.
Otras dos familias de fracturas, de directrices aproximadas N70 y N150,
que afectan a los materiales pliocuaternarios y que pueden tener saltos
notables, acaban de configurar un complejo entramado, que debe tener
repercusiones hidrogeoquímicas.
La más notable es sin duda la ya mencionada de la recarga con aguas
bicarbonatadas cálcicas y sulfatadas cálcico-magnésicas al norte y al sur,
Benicásim
Castellón
100
100
150
50
100
50
200
250
200
300
200
250
250
150
300
150
B
Mo
200
200
300
400
500
500
300
300
400
500
600
700
800
400
ncófar
A
143
respectivamente de la fractura que separa los dominios triásico y cretácico,
pero también hay que tener en cuenta otras influencias más locales que
pueden focalizar estos aportes y establecer áreas colindantes con
peculiaridades hidroquímicas muy diversas, como puede ser la presencia de
altos estructurales con cierta continuidad hidráulica con los materiales
pliocuaternarios o que faciliten, por ejemplo, la recarga con aguas de alta
temperatura, como ocurre en el área de Villavieja; incluso, estos altos pueden
independizar sectores del propio acuífero pliocuaternario. Probablemente,
estas discontinuidades expliquen satisfactoriamente la irregular distribución de
las aguas sulfatadas en el sector meridional e incluso ciertas discontinuidades
en la distribución del ion nitrato.
Benicasim
Castellón
Moncófar
SISTEMA JAVALAMBRE
(Dominio Jurásico-Cretácico)
SIERRA DEL
ESPADAN
(Dominio Triásico)
Fallas de dirección Costero-Catalana
Fallas N150E
Fallas y cabalgamientos
de dirección Ibérica
(N120E)
Fallas N70E
Figura 3.-Esquema estructural de la Plana de Castellón y su entorno (las trazas
discontinuas indican fracturas supuestas).
Queda claro, por tanto, que el acuífero de la Plana recibe contribuciones
de sulfatos desde los acuíferos de borde, esencialmente en su mitad
meridional, lo que coincide básicamente con las hipótesis de Giménez (1994).
INFLUENCIA DE LAS PRÁCTICAS AGRÍCOLAS
En la Tesis Doctoral de Tuñón (2000) se detalla una experiencia de riego
con aguas residuales y su comparación con el uso de aguas convencionales en
diferentes situaciones. Esta experiencia se llevó a cabo en una parcela
experimental situada en los terrenos de la Estación Depuradora de Aguas
Residuales (EDAR) de la ciudad de Castellón, a tres kilómetros del casco
144
urbano en dirección al Mar Mediterráneo, entre la ciudad y el barrio del Grao de
Castellón. La parcela consta de diecisiete lisímetros de drenaje, dieciséis de un
metro cuadrado de superficie y un metro de profundidad y uno de 3.81 m
2
de
superficie y un metro de profundidad, rellenados con materiales limosos.
En la figura 4 se sintetizan las operaciones realizadas en cada uno de los
lisímetros.
Se han realizado diferentes fertilizaciones y experiencias de riego con
agua residual urbana depurada y agua de pozo. El lisímetro 15 no se ha
regado, y el 17 se ha mantenido en saturación.
Regados con
agua residual
Regados con agua
subteránea
Sin riego
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
2
Fertilizantes
Hierbas
Cítrico
Figura 4.- Operaciones llevadas a cabo en cada lisímetro.
Salvo en los lisímetros 1 y 16, en los que se dejó crecer las hierbas, en el
resto se aplicó herbicida cuando fue necesario.
Los riegos se han aplicado por inundación, con un volumen de 50 litros en
cada lisímetro (190 litros en el nº 9). En la campaña de 1998 se han realizado
11 riegos, lo que equivale a una dotación de 5500 m
3
/ha/año, que es del mismo
orden que la normalmente utilizada en el riego de cítricos. En la campaña de
1999 se han realizado solamente 7 riegos, equivalentes a una dotación de
3500 m
3
/ha/año, debido a que el inicio de la campaña fue lluvioso –lo que
permitió espaciar más los primeros riegos- y a que se ha cerrado la campaña el
17 de agosto, dos meses antes que en 1998, por la presencia de lluvias
dispersas en septiembre.
La discretización temporal que se ha efectuado para el estudio del
balance de masas no es constante. Se han diferenciado 19 periodos, cuyo
145
inicio corresponde a los días de riego.
Los balances comparativos de agua y masa se han realizado
considerando que las entradas y las salidas tienen lugar el primer día de cada
periodo, lo que en buena medida se asemeja al comportamiento real, ya que la
mayor parte del drenaje ocurre durante los primeros días inmediatos al riego.
Los eventos lluviosos que han generado drenaje han sido escasos y, salvo
alguna excepción, están comprendidos en el periodo invernal.
Las entradas de agua en los lisímetros tienen lugar a partir de las lluvias y
de los riegos aplicados. Conviene destacar que el periodo de estudio ha sido
relativamente seco, con una cantidad de precipitación de 367.5 mm durante
todo el periodo de estudio (19 meses), que es sensiblemente inferior a la media
anual.
Las salidas de agua se refieren al volumen total de agua de drenaje
recogida en cada periodo. Las entradas de masa en los lisímetros se deben al
agua de riego, al agua de lluvia y a la aplicación de fertilizantes. Otras posibles
entradas, como la fijación de nitrógeno atmosférico, no han sido tenidas en
cuenta, bien por su escasa entidad o bien porque a efectos de balance pueden
ser anuladas con salidas equivalentes, como puede ser la volatilización de
especies de nitrógeno.
Las aguas de riego, tanto la procedente de pozos como la residual, se
han analizado para cada riego, y sus aportes han sido cuantificados en cada
caso, ya que, aunque no de manera notable, existen variaciones temporales en
su composición. La composición media de estas aguas se indica en la tabla 1.
AGUA DE
POZO
AGUA
RESIDUAL
AGUA DE
LLUVIA
Conductividad 1350 2280 180
Cloruros 73.5 319.5 7.1
Sulfatos 457.1 545.7 5.4
Nitratos 82.7 26.5 0
Sodio 44.8 167.9 3.6
Calcio 124.2 155.3 4.8
Magnesio 31.1 44.1 1.1
Potasio 2.1 18.7 0.9
Tabla 1.- Composición media de las aguas de entrada de los lisímetros. La
conductividad se expresa en PS/cm y las concentraciones iónicas en mg/l.
En la tabla 2 se indican las fechas de aplicación, el tipo de fertilizante, la
cantidad aplicada y las masas correspondientes a cada ion una vez que el
fertilizante es disuelto. En el lisímetro 9 la cantidad aplicada ha sido 3.8 veces
mayor.
Las salidas de masa se han obtenido mediante la suma de las masas
parciales de todas las muestras de aguas de drenaje recogidas en los
lisímetros, en las que se ha realizado la determinación de los iones
mayoritarios.
146
Condiciones de contorno
Los procesos de evapotranspiración y de interacción agua-suelo
modifican sustancialmente las características químicas del agua de infiltración.
Si, en primera aproximación, se consideran los lisímetros como "cajas negras"
en las que existen aguas de entrada (subterránea o residual), de características
más o menos constantes, y aguas de salida (drenaje), el estudio de la
composición iónica de estas últimas puede proporcionar información básica
sobre los procesos que ocurren en los lisímetros.
DÍA FECHA FERTILIZANTE
48 gr HPO
4
(NH
4
)
2
54 gr (NH
4
)
2
SO
4 65 6 marzo 98
33 gr K
2
SO
4
141 21 mayo 98
54 gr (NH
4
)
2
SO
4
48 gr HPO
4
(NH
4
)
2
54 gr (NH
4
)
2
SO
4 183 2 julio 98
33 gr K
2
SO
4
48 gr HPO
4
(NH
4
)
2
54 gr (NH
4
)
2
SO
4 232 20 agosto 98
33 gr K
2
SO
4
72 gr HPO
4
(NH
4
)
2
81 gr (NH
4
)
2
SO
4 468 13 abril 99
43 gr K
2
SO
4
524 8 junio 99
95 gr (NH
4
)
2
SO
4
494 17 agosto 99
90 gr NH
4
NO
3
Tabla 2.- Fertilizantes aplicados en los lisímetros.
Las características del flujo en cada uno de los lisímetros tienen sus
propias peculiaridades que se derivan no sólo de las diferencias intrínsecas
inherentes a suelos alterados sino también a las distintas condiciones de
contorno impuestas, algunas significativas y de resultados apreciables, como la
existencia o no de riegos, y la presencia o ausencia de cítricos o de hierbas, y
otras condiciones de difícil calibración pero que pueden originar
comportamientos diferentes, como puede ser el tipo de agua utilizada para el
riego, que puede originar cambios estructurales en el suelo, bien por
interacción de tipo químico (adsorción, precipitación, disolución) o bien de tipo
físico (filtración), que pueden modificar las condiciones hidrodinámicas del
suelo, esencialmente su permeabilidad. En ciertos casos, la existencia de
edificios radiculares estables o la generación de hierbas en algunas épocas
afectan notablemente tanto a la redistribución del agua en el suelo, imponiendo
perfiles de humedad específicos, como al destino de algunos iones ya que
estas raíces actúan como sumideros selectivos.
Por consiguiente, es necesario admitir que existen dos tipos de factores
de incertidumbre, el primero relacionado con las características constructivas
147
de los lisímetros y el segundo con las condiciones impuestas en los mismos. El
resultado global es que en cada lisímetro se encuentran respuestas distintas en
el detalle, que a veces se pueden diferenciar y justificar, pero que en ocasiones
pueden pasar desapercibidas o confundirse. Sin embargo, también se puede
admitir que, en general, el comportamiento de los diferentes lisímetros
responde a pautas comunes, tanto más parecidas cuanto mayor sea la
coincidencia de sus condiciones de contorno, que permiten una primera
aproximación a los procesos que ocurren en su seno.
Se asume que el flujo es no estacionario y de tipo pistón, que las
variaciones verticales de las características del suelo no son significativas, que
el frente de humedad es paralelo a la superficie del suelo y que la redistribución
de la humedad tiende a homogeneizar el contenido de agua en el mismo nivel.
Se asume también que los aportes de agua a los lisímetros provocan
infiltración cuando se supera la capacidad de campo del suelo y provocan un
pulso que hace avanzar el frente de humedad hasta dar lugar a la salida de
agua por el fondo del lisímetro (drenaje).
Respecto a los flujos preferenciales, durante la construcción de los
lisímetros se tomaron algunas precauciones (pared rugosa, repisas de
derivación) que no se han mostrado totalmente eficaces, de manera que a
veces se han producido flujos preferenciales (especialmente cuando la
humedad del lisímetro era baja) que se han podido cuantificar y, por tanto,
deducir tanto del agua de entrada como del agua de drenaje. Respecto a los
flujos preferenciales no inducidos se estima que pueden ser significativos en
los niveles superficiales pero de escasa entidad en los más profundos, en los
que se desarrolla preferentemente el flujo pistón.
Desde el punto de vista de los solutos, se asume que los procesos de
difusión en las etapas de no flujo no suponen avances significativos sino más
bien homogeneización, y que el transporte de masas tiene lugar esencialmente
con el agua móvil (advección-dispersión).
Por otra parte, se considera que la evaporación, y en cierta medida
también la transpiración, provocan la acumulación temporal de sales en los
niveles superficiales y que estas sales pueden ser disueltas y lixiviadas cuando
el suelo alcanza grados de humedad cercanos a la saturación, y que parte de
esta agua puede ser pistoneada posteriormente (lavado del suelo).
Si tiene lugar un evento de lluvia de suficiente intensidad, el frente de humedad
es pistoneado, al mismo tiempo que el agua de reciente entrada puede lavar
las sales dando lugar a un frente superpuesto (lavado). Finalmente, el frente
inicial puede llegar a ser drenado.
Caracterizacion iónica de las aguas de drenaje
Como se muestra en la tabla 3, las concentraciones medias de los
aniones de las aguas de drenaje son notablemente superiores a las
correspondientes a las aguas de riego y, por supuesto, a las concentraciones
medias teóricas correspondientes a la suma del agua de riego y del agua de
lluvia. Sin duda, el factor más determinante de este incremento de las
concentraciones es la evapotranspiración, que supone concentración del agua
148
de infiltración, pero existen otros factores que pueden condicionar el
comportamiento de los distintos iones, como pueden ser los procesos de
transferencia de masas entre el agua y el suelo y la absorción selectiva, entre
otros.
Cloruros (mg/l) Sulfatos (mg/l) Nitratos (mg/l)
Agua subterránea 74 457 83
Agua total de entrada 50 154 52
137 575 134
Aguas de drenaje:
Sin fertilización
Con fertilización
195 800 152
Agua residual 320 546 27
Agua total de entrada 212 192 19
268 541 175
Aguas de drenaje:
Sin fertilización
Con fertilización
415 670 265
Tabla 3.- Concentraciones medias de los aniones de las aguas de entrada y
drenaje.
Con objeto de conocer la influencia de las condiciones impuestas en cada
lisímetro sobre el comportamiento de los diferentes iones, se han realizado
unas gráficas en las que se representan las masas iónicas acumuladas. Estas
masas acumuladas se han calculado por diferencia entre las entradas y las
salidas de cada ion, por lo que las curvas resultantes representan la masa de
cada ion que, en primera aproximación, o bien está en el agua y/o suelo del
lisímetro o bien ha sido absorbida por las plantas.
200
250
300
0 100 200 300 400 500 600 700
Tiempo (días)
G
r
a
m
o
s

d
e

c
l
o
r
u
r
o
Riego con agua
residual
Riego con aguas
subterráneas
0
100
150
50
- 50
Figura 5.- Balance acumulado de cloruros en todos los lisímetros.
149
En la figura 5 se muestra la evolución media en todos los lisímetros, y se
aprecia claramente que el riego con agua residual provoca la acumulación de
cloruros en el medio y, por tanto, mayor salinización del suelo, cuyo lavado es
escaso, al menos en las condiciones climáticas del periodo de estudio.
Cuando los lisímetros tienen un grado de saturación intermedio, la
cantidad de agua almacenada puede estimarse en torno a 300 litros. Si se
considera que al final del periodo de estudio los cloruros acumulados están
homogéneamente distribuidos en el lisímetro, la concentración media del agua
intersticial sería de 814 mg/l en los lisímetros regados con agua residual y de
157 mg/l en los regados con agua subterránea, que son valores coherentes con
los máximos de concentración encontrados en las aguas de drenaje. Al margen
de la representatividad de estos valores medios, parece incuestionable que el
riego con agua residual genera infiltración notablemente más salina y que,
eventualmente, puede dar lugar a salinización de los suelos, sobre todo si el
régimen de lluvias es bajo.
-100
0
100
200
300
400
500
600
0 100 200 300 400 500 600 700
Tiempo (días)
G
r
a
m
o
s

d
e

s
u
l
f
a
t
o
Lisímetros
fertilizados
Lisímetros
sin fertilizar
Figura 6.- Balance acumulado de sulfatos en todos los lisímetros.
La evolución media de las masas acumuladas de sulfato en todos los
lisímetros se muestra en la figura 6, en la que se aprecia que
independientemente del tipo de agua de riego aplicada, la mayor acumulación
de sulfatos está relacionada con los fertilizantes, pero se puede apreciar
también que los valores máximos de masa acumulada corresponden a los
lisímetros 5 y 6, en los que se riega con agua residual.
Las concentraciones medias teóricas en el agua almacenada en los
lisímetros en condiciones de saturación intermedia y en el supuesto de que la
masa acumulada de sulfato se distribuyese homogéneamente son de 725 y
960 mg/l para el riego con agua subterránea y residual, respectivamente. Estas
cifras son coherentes con las concentraciones medias de sulfatos en las aguas
de drenaje, lo que viene a corroborar la hipótesis de que los elevados
contenidos en sulfatos en las aguas del acuífero se relacionan con la
percolación profunda de las aguas de riego, y no sólo con la presencia de flujos
regionales asociados a los sulfatos de la Sierra del Espadán. En todo caso, y
150
aunque en ambos casos los aportes son elevados, conviene apuntar que
cuando se riega con agua residual la masa de sulfatos que puede percolar es
apreciablemente superior.
CONCLUSIONES
La concentración de sulfatos en las aguas subterráneas de la Plana de
Castellón es el resultado de la interacción de varios procesos: flujos regionales
con componente sulfatada (en la mitad meridional), recirculación del agua de
riego, aplicación de fertilizantes y contribución del agua de mar.
En las áreas afectadas por intrusión marina la discriminación de cada uno
de estos orígenes puede presentar algunas complicaciones, no sólo debidas al
propio aporte inherente a la intrusión sino también a la gran variabilidad
hidroquímica de las aguas de riego. En otras áreas, a pesar de las
incertidumbres relativas a los flujos laterales, es posible hacer una
aproximación más realista.
De los datos experimentalmente obtenidos en la parcela destacan que
cuando se riega con agua subterránea, la concentración media de sulfatos en
el agua de entrada (riego más precipitaciones) es de 145 mg/l. Las aguas de
drenaje de los lisímetros, asimilable a las de percolación profunda, tiene
concentraciones medias de 575 y 800 mg/l, con y sin fertilización,
respectivamente (figura 7). Esto significa que el denominado retorno de riego
se enriquece, respectivamente, en el 375% y 520% de sulfatos. Estas cifras se
incrementan ligeramente cuando se riega con agua residual depurada.
0
500
1000
1500
2000
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19
Periodo
m
g
/
l

S
O
4
Con fertilización Sin fertilización
Media en el agua de riego
Media
Media
Figura 7.- Evolución de la concentración de sulfatos en las aguas de drenaje.
Conviene aclarar que estos datos corresponden, como ya se ha
mencionado, a un periodo relativamente seco en el que la tasa de recarga es
más baja, pero ello no significa necesariamente que en periodos húmedos se
pueda esperar mayor dilución sino más bien una lixiviación más eficaz ya que
prácticamente el 75% de la masa de sulfatos que ha llegado al suelo se
encuentra retenida en el primer metro de la zona no saturada. Por
consiguiente, cabe esperar que durante episodios de mayor recarga la
151
concentración de sulfatos en las aguas de drenaje no sólo no disminuya sino
que se incremente de manera apreciable.
También es necesario apuntar que las aguas de riego en el sector
meridional del acuífero tienen mayores concentraciones de sulfatos que las
utilizadas para el riego experimental, por lo que es de suponer que las aguas
de retorno deben estar más enriquecidas en sulfatos que las determinadas en
los lisímetros.
Por otra parte, y tal como se puede apreciar en la figura 2, la distribución
espacial de los sulfatos coincide en buena medida con la de los nitratos, lo que
sugiere, sin duda, un origen común.
Con los datos actuales es díficil cuantificar las diferentes contribuciones
de sulfatos pero es necesario admitir que las actividades agrícolas representan
una fuente nada despreciable. A grandes rasgos, si consideramos que en el
sector meridional de la Plana la alimentación lateral subterránea es del orden
de 50 hm
3
/año y que la infiltración eficaz (incluyendo retorno de riegos) es de
100 hm
3
/año, los sulfatos asociados a esta última procedencia podrían llegar a
representar la mayor parte de las entradas, ya que las concentraciones en el
agua subterránea son del mismo orden que las encontradas en las aguas de
drenaje profundo. Solamente en sectores muy concretos, en los que se
reconocen evidencias de sobreexplotación localizada, sería necesario invocar
influencias de flujos regionales sulfatados.
Como conclusión final, y a falta de estudios más detallados, parece
necesario incluir las prácticas agrícolas en los balances de masas de sulfatos
de los acuíferos costeros, ya que pueden representar si no su principal origen
sí, al menos, una contribución considerable que puede ayudar a reconstruir el
modelo hidrogeoquímico del acuífero.
REFERENCIAS
Giménez, 1994). Caracterización hidrogeoquímica de los procesos de
salinización en el acuífero detrítico costero de la Plana de Castellón. Tesis
Doctoral. Universidad de Granada. 469 pp.
Morell, I. (1985). Salinización por intrusión marina. Col.lecció Universitaria.
Diputació de Castelló. 211 pp
Sánchez-Martos, F. (1997). Estudio hidrogeoquímico del Bajo Andarax
(Almería). Tesis Doctoral. Universidad de Granada. 290 pp.
Tuñón, J. (2000). Determinación experimental del balance hídrico del
suelo y evaluación de la contaminación asociada a las prácticas agrícolas.
Tesis Doctoral. Universitat Jaume I. Castellón
Vallejos, A. (1997). Caracterización hidrogeoquímica de la recarga de los
acuíferos del Campode Dalías a partir de la Sierra de Gádor (Almería). Tesis
Doctoral. Universidad de Granada. 264 pp.
152
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 155-168, 2002, Almería.
PROBLEMÁTICA DE LA PERFORACIÓN Y TERMINACIÓN DE
SONDEOS PARA BOMBEAR AGUA DE MAR
EN ACUÍFEROS COSTEROS
A. Pulido Bosch, J. Gisbert, P. Pulido Leboeuf,
F. Sánchez Martos y A. Vallejos
Dpto. de Hidrogeología y Q.A., Universidad de Almería
RESUMEN.- Frecuentemente, las plantas desaladoras de agua de mar se
suministran mediante sondeos que captan el agua en los acuíferos costeros, por
debajo del contacto agua dulce-agua salada. Las distintas fases en la ejecución de
tales obras tiene que ser cuidadosamente diseñadas si se quieren evitar problemas
que tendrían una notable incidencia en el buen funcionamiento de la planta. El primer
paso es la adecuada selección de los emplazamientos a captar, lo cual requiere un
buen conocimiento hidrogeológico del área; la perforación de un primer sondeo de
investigación permite identificar los posibles problemas que pueden presentarse. Las
decisiones afectan, esencialmente, a la técnica de perforación más adecuada, al
diseño de la obra, al aislamiento de la franja de agua dulce, a la testificación del
sondeo, al diseño de la entubación y tramos de rejilla, y a los métodos más
adecuados de limpieza y desarrollo, como labores previas a las pruebas de bombeo
que permitan determinar si el sondeo es o no productivo. El sistema se tiene que
complementar con un adecuado dispositivo de seguimiento y control de potenciales y
de características hidrogeoquímicas en el entorno de la explotación.
Palabras clave: técnicas de perforación, lodos, testificación, entubación,
desarrollo.
INTRODUCCIÓN
Las áreas costeras mediterráneas gozan de un clima privilegiado, con
temperaturas moderadas y muchos días soleados. En tales condiciones, estas
áreas constituyen lugares en los que mucha gente quiere vivir todo el año, o al
menos durante el período estival. Por otro lado, las condiciones climáticas
favorecen el desarrollo de una agricultura altamente rentable. El aumento
continuado de la población y su gran incremento estival, y la elevada demanda
de agua para usos agrícolas, hacen que estas áreas mediterráneas tengan
frecuentemente graves problemas de abastecimiento, de forma especial si no
existen ríos caudalosos en sus proximidades.
Tal sería el caso de Almería en donde los pocos ríos existentes son
insuficientes para hacer frente a la demanda de agua. Muchos de los lechos
suelen tener tal escasez de agua que son frecuentemente utilizados como vías
155
de comunicación como sucede con muchas de las ramblas. Dentro de las
posibles alternativas ante la escasez creciente de agua se encuentran el ahorro
y la eliminación del despilfarro, la reutilización de aguas residuales previa
depuración, la importación de agua procedente de cuencas cercanas de mayor
disponibilidad tales como las de los ríos Guadalfeo y Guadiana Menor, o
incluso agua del trasvase Tajo-Segura-Sudeste, o el previsto trasvase del Ebro,
que aportaría un cierto caudal a la provincia de Almería. Pero Almería, tras el
dramático período de sequía que culminó en el año 1995, decidió tomar el agua
del mar, previa desalación. La planta desaladora diseñada tendrá una
capacidad inicial de 4.000 m
3
/h, lo cual equivale a una demanda continua de
algo más de 1100 l/s.
Pero este esquema tiene una larga tradición en otros puntos de España,
muy especialmente en las islas Canarias y Baleares, y va a ser una práctica
muy común en todo el Mediterráneo más “árido”, desde Malta a Chipre, Israel
o Libia y Túnez (Torres, 1996 y 1999). Arabia Saudita, los Emiratos Árabe y
todos los países del entorno, grandes productores de petróleo, son frecuentes
usuarios de estas técnicas de desalación. Hay que pensar que la investigación
tecnológica, en relación con los métodos de desalación (Zarza y Rodríguez,
1996) y, muy especialmente con los costes, se encuentra en plena expansión,
lo que permite prever una notable reducción de los precios de manera
continuada.
La problemática relacionada con la captación de estas aguas saladas o
salobres para su desalación pasa por un adecuado diseño de los sistemas de
explotación –incluyendo la perforación y terminación de los sondeos, su
limpieza y desarrollo- como etapa posterior a la selección de los mejores
emplazamientos para ubicar las captaciones. Su importancia es tal, que la
ubicación definitiva de la planta tendría que estar condicionada a los resultados
de esta fase.
Por otro lado, en los manuales clásicos de Hidrogeología y más
concretamente en los capítulos dedicados al estudio del contacto agua dulce-
agua salada (Davis y De Wiest, 1971) y a los procesos de intrusión marina
(Custodio y Llamas, 1976) y en monografías (López Geta et al., 1988) se
recoge que una de las técnicas para reducir los riesgos de intrusión marina es
el bombeo simultáneo de agua dulce y salada en el mismo pozo (Benítez,
1963) en la relación 5:1 o la creación de barreras negativas al avance de la
cuña salina mediante el bombeo de agua bajo la interfase para ser arrojada al
mar. Parece, pues, que la alternativa de captación del agua marina en los
acuíferos de la franja costera puede tener implicaciones en el mejor
aprovechamiento de los acuíferos costeros, al reducir considerablemente el
riesgo de intrusión marina.
Los objetivos esenciales de esta ponencia consisten en identificar y
describir los principales problemas que se pueden plantear al momento de
seleccionar los emplazamientos a captar, al diseñar los pozos – incluyendo las
técnicas de perforación a emplear, ensanche, testificación, selección de la
entubación y de los tramos filtrantes- limpieza y desarrollo, así como el
planteamiento de los sistemas de seguimiento y control de parámetros a lo
largo de la explotación. Se sugieren diferentes soluciones a los problemas
planteados y se discuten las ventajas e inconvenientes de muchas de ellas.
156
Este trabajo recoge en gran medida las experiencias adquiridas a lo largo
de algo más de un año como responsable del contrato firmado entre la UTE
Pridesa-Abengoa y la Universidad de Almería para llevar a cabo el control de
los sondeos de captación de agua de mar para abastecimiento a la planta
desaladora que actualmente se construye en la desembocadura del río
Andarax, labores en las que participó un equipo de cinco personas. Los
sondeos fueron realizados por PERFIBESA. Esta ponencia se ha beneficiado,
igualmente, de algunos aspectos parciales del proyecto HID99-0597-CO2-02,
financiado por la CICYT. Nuestro agradecimiento a todos ellos.
SELECCIÓN DEL ÁREA A CAPTAR
Frecuentemente el área en la que ubicar las captaciones para
abastecimiento a una planta desaladora no constituye una especial
preocupación por parte de los proyectistas de la misma, posiblemente debido a
que siempre existe la posibilidad de llevar a cabo una captación directa en el
mar, a pesar de los problemas que se pueden plantear durante el
funcionamiento. Ello puede llevar a no valorar adecuadamente determinadas
informaciones obtenidas en otras fases de la construcción, como puede ser la
perforación de sondeos geotécnicos que, adecuadamente terminados, pueden
constituir puntos de observación de parámetros de interés hidrogeológico.
Entre los principales aspectos a tener en cuenta se tienen los
estratigráficos, sedimentológicos, tectónicos y neotectónicos, e hidrogeológicos
e hidrogeoquímicos de manera amplia. El área de información no tiene que ser
restringida al entorno de las captaciones, si no que es conveniente que tenga
en cuenta un sector mucho más amplio, conociendo en lo posible el
funcionamiento general del sistema implicado.
En lo relativo a los aspectos geométricos, los sondeos mecánicos son los
que realmente pueden aportar la información más fiable, aunque la prospección
geofísica puede ayudar a resolver algunas incertidumbres. Los métodos
sísmicos, y más concretamente los de reflexión, serían los más adecuados
aunque también los más costosos. Los métodos eléctricos en sentido amplio
(incluyendo los electromagnéticos), tan resolutivos al momento de determinar el
contacto agua dulce-agua salada (Pulido Bosch y Cañadas, 1983), como
consecuencia del notable contraste eléctrico entre ambos (Orellana, 1972;
Olmo y López Geta, 2000; Himi, 2000), son muy poco operativos en el
sedimento saturado en agua salada, que es la franja que se pretende investigar
en la mayoría de los casos que nos ocupan.
Naturalmente, se trata de captar materiales acuíferos conectados con el
mar, que es de donde se pretende finalmente captar el agua. Dentro de los
posibles materiales acuíferos interesan especialmente los de porosidad
intergranular, dado que filtrarán mejor el agua captada; por el contrario, son
susceptibles de aportar elementos finos capaces de pasar a través de los
macizos filtrantes. Los materiales fisurados y fracturados pueden aportar
caudales elevados, especialmente a través de las fracturas abiertas. Son éstas
mismas las que pueden permitir mejor el paso de la materia orgánica; algo
similar puede decirse de los acuíferos kársticos que pueden aportar caudales
157
muy elevados, especialmente cuando han existido diversas posiciones del nivel
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S-15
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1
Figura 1.- Ubicación de los sondeos de abastecimiento a la planta desaladora
de agua de mar que suministrará de agua potable a Almería. 1: sectores con
predominio arcilloso y escasa conexión con el mar.
158
del mar en los últimos centenares de miles de años, como es el caso del
Mediterráneo (Zazo, 1999; Ginés, 2000).
En el caso almeriense, el área a captar estaba en gran medida
condicionada por la planta en construcción, situada en las proximidades de la
desembocadura del río Andarax, y dentro del Delta de dicho río (figura 1).
Sobre dicho área no había mucha información disponible, aunque sí sobre la
cuenca del río Andarax (Pulido Bosch et al., 1992; Sánchez Martos, 1997), en
donde el Grupo de Investigación llevaba varios años trabajando (Sánchez
Martos et al., 1999) así como otros organismos de la Administración (Carrasco
y Martín, 1988).
LA PERFORACIÓN
La técnica de perforación a elegir es de gran relevancia, ya que la
duración de la obra, la bondad de la terminación, los problemas de ejecución,
etc, dependen de ello. En principio, cualquier método capaz de perforar en
diámetro superior a 600 mm podría ser adecuado, aunque el óptimo estaría en
aquel que sea rápido, limpio, preciso en la asignación litológica, y que garantice
adecuadamente la estabilidad de las paredes.
La técnica más “todo terreno” es la percusión, sin apenas limitaciones de
diámetro ni restricciones en función de litologías. No obstante, y como se ha
dicho que probablemente los materiales más adecuados para captar el agua de
mar sean los detríticos, esta técnica puede plantear algunos problemas que
limitan seriamente su aplicabilidad. En primer lugar, su lentitud que puede
hacer que un sondeo de 100 m pueda requerir entre 10 y 30 días, en el
supuesto de que no se planteen problemas serios. Precisamente la necesidad
de tanto tiempo unida a la naturaleza de los materiales hacen aumentar
notablemente el riesgo de desprendimientos. La solución suele pasar por el
empleo de una entubación auxiliar, lo cual añade un problema más, ante la
dificultad que normalmente supone su retirada posterior. Si no se retira y se
pretende ranurar in situ, el impacto negativo puede ser muy elevado, dado que
raramente se podrá conseguir el dimensionamiento adecuado de la superficie
filtrante óptima. La percusión plantea también uno de los problemas comunes a
casi todas las técnicas, es decir la adecuada identificación de la procedencia
exacta del detritus obtenido, con el fin de deducir la ubicación precisa de los
tramos filtrantes. La solución pasa por la necesidad de testificar la perforación,
preferiblemente antes de la entubación.
La perforación a rotación normal, con lodos bentoníticos, es una técnica
muy rápida, aunque los mayores inconvenientes pueden derivar de la
adecuada eliminación del filtrado de lodos o reboque que se forma en la pared
y que sirve para sujetarla e impedir desplomes. Conviene tener presente que
parte de la perforación se efectuará en un medio saturado con agua salobre y
agua salada con la composición cercana a la del agua de mar; los lodos
convencionales pueden plantear algunos problemas, para cuya solución se
podría acudir al aumento de la densidad para limitar el paso del agua de la
formación al espacio perforado, con el inconveniente de incrementar la
dificultad de eliminación del reboque y la consiguiente disminución del
159
rendimiento del sondeo; tampoco elimina el problema de la pérdida de
solubilidad, por lo que habría que acudir a lodos específicos para aguas
saladas (Driscoll, 1986; Cámara, 1987). Siempre se tiene la opción de emplear
lodos degradables que, aunque más costosos que los convencionales, tienen la
ventaja de eliminarse transcurrido un cierto tiempo
En el caso de maquinaria pequeña, puede haber el problema añadido de
perforar en el diámetro adecuado que permita la colocación de un empaque de
gravas, y la entubación correcta para que quepa bien el equipo de bombeo, sin
que las pérdidas de carga sean muy elevadas. Por lo demás, al tratarse de una
técnica más sofisticada, permite una mayor autonomía y facilidades para
determinadas operaciones complementarias, como son colocación de
empaques, limpieza final, etc.
El método de rotación por circulación inversa es posiblemente el que
tradicionalmente se ha considerado como óptimo en la perforación de
materiales sueltos, dada la gran facilidad de perforación en grandes diámetros,
su gran rapidez y limpieza elevada, especialmente si se emplea agua como
fluido de perforación. Algunos de los problemas que se siguen planteando con
este procedimiento derivan del hecho de que raramente se perfora únicamente
con agua, aunque usualmente son lodos de más fácil eliminación que los
normales de rotación. La gran autonomía de estos equipos de perforación
permite limpiar rápidamente el sondeo, evitando males mayores.
Otro problema, común a casi todas las técnicas, es el de la asignación del
detritus recogido a la profundidad real; en efecto, la segregación gravitatoria
que se suele producir puede traer consigo errores de varios metros en
columnas de perforación inferiores a 100 m. La importancia de este hecho es
máxima, ya que los tramos filtrantes pueden quedar enfrentados a terrenos que
podrían pasar a través del empaque y de la tubería filtrante con gran facilidad.
Los tramos constituidos por arenas finas seleccionadas pueden ser de
difícil perforación, ya que tienden a erosionarse y ensanchar constantemente el
sondeo, pudiendo provocar su colapso. El empleo de sustancias colmatantes
naturales o artificiales reduce los riesgos. En el caso almeriense se utilizó
serrín con tal fin.
Por todo lo indicado anteriormente, cuando se perforan materiales no
consolidados heterogéneos resulta imprescindible realizar una testificación de
la perforación. Los métodos eléctricos pierden resolución o los resultados no
son fácilmente interpretables cuando se mide en la franja saturada en agua
salada, que suele ser la buscada. Posiblemente sea la testificación de rayos
gamma la que mayor información aporta y es de interpretación más sencilla, ya
que suele ser muy resolutiva en la diferenciación de los tramos arcillosos, que
dan los valores máximos.
Con los datos de la columna litológica obtenida a partir de las muestras
representativas de cada metro perforado y con los registros geofísicos se está
en condiciones de diseñar de manera adecuada los tramos de tubería ciega y
los de tubería filtrante, siempre sin perder de vista – en el caso de los sondeos
que captarán agua de mar- que el mayor esfuerzo de precisión hay que hacerlo
bajo la franja de mezcla.
En los sondeos perforados a rotación con circulación normal o inversa se
facilita la conexión de los electrodos con la formación al existir fluido de
160
perforación rellenando el hueco; las características fisicoquímicas de los lodos
tienen que ser tenidas en cuenta al momento de interpretar los registros
(Chapellier, 1987; Hilliard et al., 1997). Por último, podemos señalar que a
veces es conveniente simultanear más de una técnica al momento de perforar
en un área determinada, en función de la problemática local. Por ejemplo,
podría ser conveniente hacer el emboquille a percusión y continuar a rotación
con circulación inversa. Otras veces es el mismo equipo el que puede utilizarse
con una técnica u otra; en este sentido, es frecuente que las máquinas de
rotopercusión puedan trabajar a rotación con circulación inversa.
TERMINACIÓN
Entubación y filtros
En el caso que nos ocupa hay que ser especialmente cuidadoso con el
material que compone la tubería y los filtros, ya que se trata de aguas con gran
fuerza iónica y notable poder de corrosión. Las tuberías metálicas
convencionales son rápidamente corroídas, con el consiguiente perjuicio y
disminución de la vida útil de la obra. Incluso entubaciones de acero inoxidable
pueden quedar fuera del dominio de inmunidad a la corrosión. La protección
catódica puede garantizar una mayor duración, aunque las zonas de soldadura
siguen siendo frágiles. Las tuberías metálicas, si tienen el espesor adecuado,
son las de mayor resistencia mecánica.
Las tuberías plásticas especiales, de las que existen en el mercado
diferentes marcas específicas para sondeos de captación de aguas, serían las
más resistentes a la corrosión, aunque tendrían menor resistencia mecánica.
Hoy en día existe una tecnología que ha puesto a punto material plástico de
gran resistencia, aunque para ello tienen que tener un grosor elevado (19 mm
para tubería de 450 mm de diámetro exterior). Las tuberías plásticas pueden
aumentar su fragilidad con motivo de las cementaciones en el espacio anular
tubería-pared del sondeo; la liberación de calor que produce el fraguado del
cemento sería la causa principal.
Los tramos de tubería filtrante y el tamaño de abertura tienen que ser
decididos a partir de los datos obtenidos de las muestras del ripio de
perforación y de la testificación. Como ya indicamos, la testificación de rayos
gamma suele ser la que mayor información y más fácil interpretación admite. El
tamaño de abertura debe permitir fijar adecuadamente el empaque de gravas y
los materiales de la formación captada, aunque no debe impedir que durante la
limpieza y desarrollo se pueda eliminar la fracción de pequeño tamaño, con el
fin de dejar un empaque bien clasificado.
Teóricamente todo ello se puede deducir y cuantificar mediante la
realización de granulometrías representativas de los diferentes tramos. No
obstante, hay que recordar que no es sencillo obtener muestras totalmente
representativas en cualquiera de los métodos de perforación susceptible de ser
empleado. Es por ello que frecuentemente se acude a un tamaño único en aras
a la rapidez; en efecto, el procedimiento más ortodoxo requiere la realización
de granulometrías y, una vez analizados los resultados, pedir la tubería
161
adecuada, lo cual necesita varios días –semanas a veces- con la distorsión
consiguiente.
La experiencia demuestra que, en el caso de tubería roscada, los tramos
que se tengan que pedir por adelantado sean mayoritariamente de 1 metro de
longitud, que es el tamaño mínimo que se suele servir. Los tramos mayores
pueden obligar a colocar tramos filtrantes frente a materiales de granulometría
inadecuada. Lógicamente, el tramo superficial correspondiente al agua dulce y
a la franja de mezcla admite longitudes máximas (seis metros, normalmente).
Cementado
Grava seleccionada
Asent ami ent o por
reajuste de partículas
Tramo inestable
Figura 2.- Esquematización del riesgo de colapso tras el reajuste del
engravillado.
162
Empaque de gravas
Cuando se capta una formación acuífera constituida por materiales
sueltos, es imprescindible prever la colocación de un macizo filtrante artificial
de gravas, para cuya selección existen diversos métodos, como es bien sabido
(Custodio y Llamas, 1976; Driscoll, 1986; Hilliard, 1997). La naturaleza silícea
de los cantos es deseable en todos los casos, debido a su mayor resistencia a
la corrosión. Los resultados de los cálculos que proponen los métodos aludidos
pueden ser tales que exijan la colocación de filtros de granulometría muy
variable en la vertical. Desde el punto de vista operativo todo ello puede ser
muy poco práctico, tanto por la necesidad de disponer en el momento
adecuado de toda una gama de tamaños de grano para su mezcla óptima,
como por el hecho de que el proceso de colocación y las actividades
posteriores de limpieza y desarrollo acaban modificando la disposición teórica
decidida. Es por ello que frecuentemente se decide un tamaño medio óptimo,
de acuerdo con el conocimiento adquirido sobre el área que se pide al
suministrador con la antelación suficiente, de manera a estar disponible sin que
se produzcan retrasos en el avance de las actividades.
Una vez instalado el empaque con la técnica adecuada es recomendable
prever un sistema que permita añadir más grava silícea seleccionada, ya que
durante el proceso de limpieza y desarrollo siempre se producen
asentamientos y reestructuraciones de los granos que suelen dejar un espacio
anular libre que corre el riesgo de desprenderse, con el consiguiente peligro de
destrucción de la tubería (figura 2). Esto es tanto más necesario cuanto que la
franja superficial va parcialmente cementada.
Cuando la técnica de perforación empleada es la rotación con circulación
inversa, durante la colocación del macizo filtrante suele permanecer lodo en el
sondeo; este lodo queda parcialmente entrampado en el filtro y tiene que ser
eliminado posteriormente. Dicho lodo puede colmatar el sistema de añadido de
grava silícea.
Cementación y aislamiento de niveles
Cuando se trata de captar el agua salada bajo la franja de mezcla, lo más
apropiado es aislar el tramo superficial de agua dulce mediante cementación
y/o colocación de un material aislante en el espacio anular pared del sondeo-
tubería. El aislamiento es deseable que se prolongue algunos metros dentro de
la franja de agua salada, en previsión de eventuales cambios en la geometría
de los contactos con el avance de la explotación.
Existen productos comerciales que cumplen el mismo objetivo que el
cemento y que tienen la ventaja de no provocar cambios físicos, como por
ejemplo el que lleva aparejado el fraguado del cemento. Precisamente es la
posibilidad de que se modifiquen los potenciales con motivo de la explotación el
que hace muy recomendable la instalación de una adecuada red de
observación y seguimiento de una serie de parámetros representativos de los
procesos que se pueden producir.
A lo largo del litoral mediterráneo se han descrito muchos acuíferos
163
multicapa generados por las intercalaciones confinantes o semiconfinantes
depositadas en distintos momentos de la historia geológica del área y
relacionados con variaciones en las situaciones relativas del mar y del
continente y con la variación de la naturaleza de los aportes terrígenos. Esta
capas confinantes no suelen ser de espesor continuo sino que se suelen
acuñar lateralmente, probablemente uno de los ejemplos mejor conocidos y
más paradigmático sea el del Delta del Llobregat. Puede suceder que los
tramos más profundos sean los de mayor carga hidráulica, con lo que al
aumentar la profundidad el pie de la interfase se encuentra cada vez más
cercano al mar o incluso dentro del mar. La captación de agua de mar en el
continente, en estos casos, puede ser muy compleja y las cementaciones a
realizar en tales situaciones requieren una detenida reflexión. En consecuencia,
no existe una única receta que permita disponer de un solo diseño de
explotación posible con las cementaciones correspondientes para aislar niveles
acuíferos y/o semiconfinantes, sino que cada caso tiene que ser objeto de un
detenido estudio.
CONTROL Y SEGUIMIENTO
Cuando se trata de captar grandes volúmenes de agua de mar en un
acuífero costero, es muy conveniente disponer de un dispositivo de control y
seguimiento de los parámetros de la formación acuífera, por la propia
seguridad del esquema de aprovechamiento, así como para poder determinar y
anticipar eventuales problemas que podrían afectar a terceros. En efecto, la
extracción de elevados caudales de agua en el borde del mar puede crear
recelos entre los usuarios del acuífero, que pueden ver en la acción una lesión
de sus intereses si no se les garantiza que el agua procede en su totalidad del
mar, y que el funcionamiento del esquema de explotación no tiene por qué
afectar a las captaciones existentes.
El sistema de auscultación y control tendrá que ser tanto más sofisticado
cuanto mayor sea la complejidad hidrogeológica del área. Pensemos que los
depósitos costeros presentan frecuentemente una notable heterogeneidad,
debido a que nos encontramos en los límites de distintos ambientes
sedimentarios (continental –aluvial, llanura de inundación, dunas litorales,...-
litoral, marino, etc) cuya influencia relativa ha variado normalmente en el tiempo
y en el espacio. Todo ello añade complejidad a la geometría de los diferentes
cuerpos sedimentarios, que puede ser muy variable en distancias muy cortas.
Sirva como ejemplo el caso de las captaciones realizadas en el delta del
Andarax, en donde en sondeos separados 50 m de distancia, uno puede arrojar
100 litros por segundo con apenas 10 metros de depresión y el otro no alcanzar
40 L/s con 50 metros de descenso. Y no es una cuestión de terminación de la
obra, ya que ambas fueron realizadas siguiendo escrupulosamente el mismo
método (figura 1). Existen cuerpos lutíticos de geometría muy irregular que
impiden una buena conexión entre el acuífero y el mar y que provocan la
disminución de los rendimientos entre captaciones muy cercanas.
El diseño de una red de control y seguimiento tiene que tener en cuenta el
modelo conceptual del sistema en el área captada y adaptarse a sus
164
singularidades. Si partimos del esquema más sencillo, es decir un acuífero
asimilable a un medio sensiblemente homogéneo, hay que tener en cuenta que
en la vertical tendremos agua dulce que flota sobre el agua de mar, una franja
de transición de espesor variable entre ambas. La hidrodinámica de las tres
franjas puede ser diferente, de ahí el interés de colocar sensores en las tres
franjas, previa individualización.
Existen muchos esquemas posibles de colocación de los sensores en los
tres niveles, aunque posiblemente el esquema más sencillo sea el de
piezómetros puntuales bien individualizados, es decir ranurados justo a la
profundidad a la que se quieren hacer las observaciones y aislando
hidráulicamente el resto. Cabe la opción de colocar todo el esquema dentro de
un único sondeo de gran diámetro, en cuyo interior irían los tres piezómetros.
La realización práctica de este esquema plantea una serie de problemas al
momento de garantizar la ausencia de influencias mutuas que hacen poco
recomendable esta alternativa; más sencilla y práctica es la alternativa de
enjambres o cluster de piezómetros (figura 3). Es recomendable colocar un
sensor para potenciales y otros para conductividad y, si se quiere, temperatura
del agua; si el registro se hace en tiempo real se dispondrá de una información
privilegiada sobre la respuesta del sistema a las extracciones y las demás
afecciones externas (retorno de regadíos, infiltración de la lluvia, alimentación
desde ríos, etc).
Figura 3.- Dos modalidades de piezómetros múltiples; A: enjambre
independiente. B: enjambre en un sondeo inicial común.
En el caso del Bajo Andarax se optó por enjambres de tres sondeos con
registros puntuales y ello en tres puntos diferentes, a distancias crecientes
165
desde el mar, con el fin de tener una buena definición del comportamiento de
los parámetros a lo largo de una línea teórica de flujo (Gisbert et al., 2001).
Cuando se dispone de los enjambres de piezómetros instalados, no suele
quedar espacio anular suficiente como para permitir la toma de muestras sin
poner en peligro el cableado que hay colocado en cada tubo piezométrico. Por
ello es muy recomendable disponer de un piezómetro ranurado en toda su
columna acuífera sin ningún sensor en su interior. Dicho piezómetro tiene que
situarse a una distancia adecuada de los piezómetros puntuales ya que puede
perturbar el entorno natural, especialmente si existen componentes verticales
del flujo, ya que puede permitir intercambio hídrico entre las franjas que se
pretende mantener en su estado natural. Una función importantísima de este
piezómetro completo que complementa el enjambre de control es la posibilidad
de hacer registros verticales de conductividad y temperatura, que son muy
resolutivos al momento de ubicar las diferentes franjas.
CONSIDERACIONES FINALES
La perforación de sondeos para captar aguas saladas o salobres presenta
una serie de singularidades con respecto a los sondeos más “convencionales”,
derivados del hecho de estar en un medio más “hostil” en lo que se refiere a
agresividad y poder corrosivo. Ello obliga a tomar una serie de medidas con el
fin de evitar problemas posteriores. Una vez decidido el lugar de ubicación de
las captaciones, para lo cual los métodos geofísicos convencionales no suelen
aportar mucha información fiable bajo la interfase, hay que decidir el sistema de
perforación. En un medio de porosidad intergranular de composición
granulométrica heterogénea, la perforación a rotación con circulación inversa
puede dar resultados muy satisfactorios, aunque pueda ser conveniente
apoyarse en percusión en los primeros metros.
Si hay que utilizar lodos de perforación, por necesidades constructivas,
conviene tener en cuenta que los lodos bentoníticos pueden dar problemas de
mezcla. Hay que disponer de lodos capaces de mezclarse correctamente en
aguas salobres y salinas.
La experiencia pone de manifiesto que la selección de los tramos de
tubería filtrante debe hacerse del estudio detenido de la columna del sondeo
establecida a partir del detritus de perforación y de los registros geofísicos,
siendo uno de los más sensibles bajo la interfase el registro de rayos gamma.
Se han llegado a medir desajustes de más de 4 metros en profundidades
comprendidas entre 40 y 100 metros.
La tubería tiene que ser especialmente preparada para soportar la
elevada agresividad del agua. Incluso tuberías de acero inoxidable no ofrecen
garantías totales frente a la corrosión, aunque la protección catódica puede
disminuir el riesgo. Las tuberías plásticas especiales pueden dar los mejores
resultados, aunque su resistencia mecánica es sensiblemente menor que las
metálicas.
En los medios detríticos es imprescindible el diseño de un adecuado
empaque de grava silícea y llevar a cabo correctas operaciones de limpieza y
desarrollo con el fin de eliminar los lodos y movilizar la fracción fina. La limpieza
166
con aire comprimido puede ser muy adecuada, ya que otros métodos más
violentos podrían dañar la entubación (pistoneo, por ejemplo). El desarrollo se
complementa bien con bombeos de limpieza por escalones de caudal
creciente, que suelen dar mejor resultado que los de caudal máximo y
arranques y paradas bruscas.
Es muy deseable programar un adecuado sistema de control y
seguimiento de la explotación, especialmente si se quiere conocer el
comportamiento del sistema, en acuíferos con usuarios con unos derechos
adquiridos. Los controles deben tener en cuenta tanto los niveles del agua
dulce, como el agua salada y la franja de transición. El esquema se puede
complementar con registros en continuo de la conductividad eléctrica del agua,
al ser el parámetro que más fácilmente identifica los procesos de mezcla agua
dulce-agua salada. Todo ello se puede conseguir mediante la realización de
enjambres de piezómetros.
A título de consideración final, conviene resaltar que la desalación de
agua de mar para el abastecimiento urbano permite un uso posterior del agua
residual urbana, previa depuración, ya que el contenido salino del efluente
puede ser muy bajo. De esta manera, al tiempo que se resuelve el problema
del abastecimiento urbano, se contribuye a aumentar los recursos disponibles
para uso agrícola, lo cual es de gran importancia en las regiones de escasez de
recursos hídricos.
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LOS SONDEOS DE ABASTECIMIENTO A LA PLANTA
DESALADORA DE AGUA DE MAR DE ALMERIA
F. Sánchez Martos , A. Pulido Bosch, P. Pulido Leboeuf,
A. Vallejos y J. Gisbert
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica. Universidad de Almería
RESUMEN.- Se describen los sondeos realizados para abastecer de agua a la
planta desaladora de Almería, incidiendo especialmente en los problemas planteados
y en las soluciones aplicadas en cada caso. La perforación se realizó mediante
rotación a circulación inversa. Los principales problemas relacionados con la
perforación se produjeron en el emboquille, lo que obligó a utilizar máquinas de
percusión en algunos sondeos. La dureza de algunos niveles de arenas cementadas y
gravas cuarcíticas ralentizó la perforación, especialmente durante las labores de
ensanche. Se utilizo atapulgita como lodo de perforación en lugar de bentonita, ya que
esta última no es estable en agua salada. La aplicación de diagrafías convencionales
junto con el registro litológico fue de gran utilidad para tener información de las
formaciones atravesadas. La elección de materiales adecuados y de buena calidad
garantizará el éxito de la instalación y retardará el envejecimiento y posible abandono
del pozo por problemas de incrustaciones, corrosiones y colmataciones de sus
tuberías y filtros. El desarrollo se realizó inicialmente mediante aire comprimido,
utilizando la máquina de perforación y posteriormente por bombeo. Los sondeos con
menores caudales específicos (< 13 l/s/m) mostraron una disminución de los
descensos más importante, entre 1 y 5 metros; en los sondeos con mayores
rendimientos (> 17 l/s/m) la disminución de los descensos fue menor, entre 0.5 y 3
metros.
Palabras clave: sondeos, desalación, rotación a circulación inversa atapulgita,
testificación, sedimentos deltaicos, desarrollo.
INTRODUCCIÓN
Actualmente se está construyendo una planta desaladora de agua de mar
en la margen izquierda del río Andarax, con capacidad suficiente para
garantizar el abastecimiento a la ciudad de Almería. Para su suministro se optó
por el bombeo del agua de mar por debajo de la interfase agua dulce-agua
salada en la zona deltaica del acuífero detrítico del Bajo Andarax. Para ello se
han realizado diecinueve sondeos que se encuentran próximos a la línea de
costa, a una distancia comprendida entre 30 y 150 m (figura 1).
El acuífero detrítico del Bajo Andarax se extiende a lo largo del sector
central del valle del río Andarax e incluye materiales cuaternarios-aluviales y
169
deltaicos- junto a conglomerados arenoso-limosos fluvio-deltaicos pliocenos
(Sánchez Martos, 1997). Los materiales acuíferos en el delta del río Andarax
corresponden a formaciones deltáicas, de clara influencia marina, en
continuidad lateral con los materiales aluviales. La base de estos materiales
corresponde a arenas, calcarenitas y conglomerados de edad Plioceno
(Aguirre, 1998).
Depósitos cuaternarios
Depósitos pliocenos
Almería
La
Cañada
R
í
o
A
n
d
a
r
a
x
+
N
M
a
r
M
e
d
i
t
e
r
r
á
n
e
o
R
.
A
n
d
a
r
a
x
Aula-examen
D.G.T.
S-1
S-2
U
A
L
0 0.1 0.2 km
S-3
S-5
S-4
S-6
S-7
S-8
S-9
S-10
S-11
S-12
S-13
Desaladora
S-18
S-17
S-16 S-19
S-15
S-14
Figura 1.- Esquema geológico del delta del Andarax y situación de los sondeos.
En la figura 2 se muestra una síntesis de los materiales atravesados en
los sondeos. Los 10 primeros metros de la columna corresponden a un suelo
de escasa potencia y una alternancia de lutitas, arenas medias-finas y algo de
gravas; los sondeos situados hacia el oeste atravesaron, además, unos
primeros metros de material de relleno. Entre los metros 20 y 30 de
profundidad se atravesó un nivel de gravas gruesas y arenas, tras el cual se
encontró un tramo de lutitas cuyo espesor disminuía hacia el este. Entre los
metros 35 – 80 predominan las gravas, cuyo tamaño disminuye hacia la base y
aumenta la proporción de arenas medias-finas. Este nivel adelgaza en
dirección NE, a medida que aumenta la distancia a la desembocadura del río
Andarax. Le sigue una alternancia de lutitas y arenas que tienden a
desaparecer hacia el Este y da paso a un nivel areniscas bioclásticas
cementadas con gran cantidad de fósiles marinos. Por último, existe un nivel de
gravas y arenas pliocenas entre los metros 90 a 100.
El objetivo esencial del presente trabajo es describir la metodología y los
resultados obtenidos en la perforación, terminación y desarrollo de los sondeos
diseñados para el abastecimiento a la planta desaladora de agua de mar de
170
Almería, identificando los problemas planteados y comentando las soluciones
adoptadas en cada caso.
Estos trabajos han sido realizados en el marco de un contrato de
investigación entre la UTE Pridesa-Abengoa y la Universidad de Almería para
el control de los sondeos de abastecimiento a la planta desaladora de Almería
que actualmente está en construcción. Los sondeos fueron realizados por
PERFIBESA. La empresa Talleres y Grúas González realizó las operaciones
de desarrollo y los ensayos de bombeo. Esta trabajo se ha beneficiado de
algunos aspectos parciales del proyecto HID99-0597-CO2-02, financiado por la
CICYT. Nuestro agradecimiento a todos ellos.
10 m
Cuaternario
Plioceno
Relleno
Gravas y arenas
Arenas finas y lutitas con
abundantes bioclastos
Gravas y arenas
Arcillas
Gravas y arenas
Gravas cuarcíticas
Alternancia de lutitas
y calcarenitas
Figura 2.- Columna litológica tipo de los sondeos de abastecimiento a la planta
desaladora de agua de mar de Almería.
LA PERFORACIÓN
Los pozos se dispusieron paralelamente a la línea de costa, separados
unos 50 m de la costa y entre sí, al objeto de evitar grandes afecciones de unos
pozos sobre otros. Se decidió que el método más adecuado para perforar
sondeos era el de rotación a circulación inversa, en el cual el fluido de
perforación entra por el interior del varillaje y sale por el espacio anular
comprendido entre las paredes del sondeo y el varillaje, arrastrando el detritus
(Hilliard et al., 1997).
El sondeo tipo (figura 3) consta de un primer tramo, llamado emboquille,
cuya función es proporcionar estabilidad a la máquina durante las labores de
perforación. Su diámetro fue de 700 mm y su profundidad oscilo entre 9 y 14 m,
según la ubicación del sondeo. Una vez cementado el emboquille, se procedió
a la perforación a 450 mm. La profundidad de perforación a este diámetro
osciló entre 78 y 154 m (tabla 1). Una vez decidida la entubación y la situación
171
de los tramos de filtro, se ensancho el sondeo a 600 mm hasta la profundidad
necesaria, comprendida entre 118 m en el sondeo 1 y 78 m en los sondeos 6, 7
y 8.
Para la perforación a rotación por circulación inversa es necesario
garantizar la estabilidad del material sobre el que se dispone la maquina y de
los materiales que suponen los primeros metros de la perforación, para evitar el
desalojo de demasiado material de estos primeros metros y la formación de
huecos o la deriva de la perforación. Para realizar el emboquille se utilizó una
barrena helicoidal que, al tiempo que perfora eleva, el detritus hacia la
superficie.
Nº Emboquille
Perforación
450 mm
Ensanche
600 mm
1 14 154 118
2 14 115 115
3 13 106 102
4 11 105 105
5 9 102 102
6 13 78 78
7 13 78 78
8 12 78 78
9 12 83 83
10 13 82 82
11 12 82 82
12 12 86 86
13 12 84 83
14 12 87 84
15 12 144 84
16 12 96 84
17 11 90 84
18 12 96 89
19 11 87 83
Tabla 1.- Características constructivas de los 19 sondeos de abastecimiento a la
planta desaladora de agua de mar de Almería. Profundidad en metros.
Una vez terminada la perforación del emboquille, la tubería metálica se
cemento, quedando solidaria con la pared de la perforación y facilitando la
progresión de la perforación a rotación. Los problemas durante la perforación
del emboquille fueron debidos a la situación de algunos sondeos sobre
desechos inertes sueltos, procedentes de las obras de alrededor que contenían
bloques de tamaño métrico o superior, y que dificultaron notablemente la
progresión de la perforación. Al tratarse de materiales sueltos, las paredes del
sondeo se derrumbaban con facilidad y podían producirse asentamientos
diferenciales en el entorno de la máquina de perforación.
Por todo ello, en algunos sondeos se utilizó una máquina de percusión
para realizar el emboquille. Otro problema añadido encontrado en las áreas con
172
materiales de relleno (sondeos 1 a 3) fue el relacionado con la balsa de lodos.
Debido a la gran heterogeneidad del medio y al peso de la balsa, se produjeron
asentamientos diferenciales que ponían en peligro la estabilidad de todo el
entorno.
La elevada salinidad del agua obligó a utilizar atapulgita en lugar de
bentonita para la obtención del lodo de perforación. La bentonita no se
dispersaba en el agua y formaba una fase separada, mientras que la atapulgita
no flocula y mantiene la tixotropía necesaria (Detay, 1997). Las arenas finas
presentes en los materiales perforados originaron algunos problemas debido a
que son fácilmente erosionables, lo que puede provocar el derrumbe de las
paredes del sondeo. Este problema se solucionó mediante la adición de serrín
como colmatante, con unos resultados plenamente satisfactorios. Otra
formación problemática al momento de perforar fue el nivel de gravas
cuarcíticas de la base del cuaternario, debido a su gran dureza y elevada
permeabilidad, características poco apropiadas para esta técnica de
perforación.
Emboquille
Ensanche a 600 mm,
89 m
Perforación a 450 mm,
96 m
12 m
Figura 3.- Características del sondeo tipo. Las profundidades indicadas son las
profundidades medias.
Los mayores problemas fueron los derivados de las labores de ensanche
de la perforación a 600 mm, ya que el detritus tiende a rellenar la perforación
ya existente en lugar de ascender por el espacio anular. De este modo, los
cantos más grandes y más duros tienden a acumularse en el fondo de la
perforación, girando solidariamente con las piñas del tricono y sin ser
desalojados, lo que hizo que la perforación fuese lenta y que se produjeran
problemas de circulación del fluido, al obturarse la entrada del aire comprimido.
173
En estos casos, fue necesario sacar a la superficie todo el varillaje para quitar
los tapones. Si esta tarea no se realizaba con suficiente celeridad, las paredes
del sondeo podían derrumbarse y atrapar la sarta de perforación. Para
desalojar ese material y sacar el varillaje atrapado fue necesario el uso de los
instrumentos adecuados, construidos in situ por los sondistas.
TERMINACIÓN DE LOS SONDEOS
El rendimiento de un pozo es función de los parámetros hidrológicos del
acuífero (permeabilidad, espesor, coeficiente de almacenamiento, y límites del
acuífero, como más importantes) y de las características constructivas ,
incluyendo su adecuada terminación del pozo (radio, tipo, dimensiones y
situación de la rejilla, distancia entre la rejilla y la bomba). Por lo tanto, entre las
operaciones fundamentales de final de obra están la definición de la adecuada
columna de entubación –diámetro, espesor, naturaleza de la tubería-,
características y ubicación de filtros, naturaleza y granulometría del empaque
de gravas y la correcta colocación de los citados elementos, de modo que se
consiga la máxima eficiencia al menor costo. Las testificaciones geofísicas, las
granulometrías, la determinación precisa de la litología son herramientas
imprescindibles para definir las características técnicas de las obras.
Testificación geofísica
Antes de proceder a la entubación de cada sondeo se realizó una
detallada testificación geofísica que fue interpretada junto con la columna
litológica levantada a partir de los detritus representativos de cada metro
perforado. Estos datos son de gran importancia para el diseño de la captación
en cuanto a entubación y zonas con tubería filtrante se refiere. Los parámetros
testificados fueron potencial espontáneo, sonda monoelectródica, gamma-ray,
resistividad normal corta y larga, temperatura y conductividad del agua.
En la figura 4 se muestran los resultados gráficos más relevantes
obtenidos para el sondeo 2. Con todo ello se decidió entubar 104 m del
sondeo, de los cuales un 27% fueron de tubería filtrante (28 metros)
coincidiendo con gravas y arenas bien clasificadas, y el resto de tubería ciega
(76 metros). El primer tramo ranurado se situó a los 48 m de profundidad, dado
que siempre se pretendió asegurar la explotación de agua de mar y no la de la
zona de interfase marina. El último tramo ranurado alcanzó los 96 m de
profundidad. A partir de dicha profundidad aumentaron los niveles de lutitas y
arcillas gris-azuladas, así como arenas finas y medias.
Como dato interesante y sorprendente a la vez, se han llegado a medir
divergencias entre el detritus obtenido por el sondeo a una profundidad
determinada y el resultado de las diagrafías de más de 5 metros, en
profundidades comprendidas entre 40 y 90 m. Este hecho tiene gran
importancia práctica ya que, si se diseña la disposición de los filtros
exclusivamente a partir de la columna litológica establecida mediante el detritus
de perforación, se pueden cometer graves errores que afectarían al
174
rendimiento de la obra, la calidad del agua bombeada y a la vida media de los
equipos de bombeo y de la propia obra, como consecuencia de los arrastres de
limos y arenas finas.
65
70
75
50
55
60
35
40
45
20
25
30
10
15
Gamma
CPS
PS
mV
R64
ohm.m
R32
ohm.m
R8
ohm.m
Cementación
Grava
48m C
6m F
2m C
4m F
2m C
6m F
10m C
110
115
120
95
100
105
80
85
90
4m F
8m C
8m F
6m C
Prof.
(m)
Fin de
Entubación
Gamma
CPS
PS
mV
R64
ohm.m
R32
ohm.m
R16
ohm.m
R8
ohm.m
0 8
0 8
0 8
0 8
0 80
30 820
Gamma
CPS
PS
mV
R64
ohm.m
R32
ohm.m
R8
ohm.m
Gamma
CPS
PS
mV
R64
ohm.m
R32
ohm.m
R16
ohm.m
R8
ohm.m
0 8
0 8
0 8
0 8
0 80
30 820
Figura 4.- Registro de potencial espontáneo, resistividad y gamma en el sondeo
2. Se indican los tramos de tubería ciega y filtrante, a partir de la interpretación de los
diferentes registros.
175
Entubación y filtros
Tras analizar cuidadosamente los diferentes registros obtenidos de la
testificación se procedió a definir la columna de entubación. La tubería
empleada -ranurada y ciega- ha sido una plástica especialmente resistente. Las
cualidades inherentes de este material en cuanto a resistencia, así para
soportar cargas mecánicas e inalterabilidad a los agentes químicos, ofrecen
una larga duración en casi todas las condiciones geológicas e hidrogeológicas.
Esta tubería es resistente al agua marina, sales, ácidos diluidos, lixiviados…La
entubación de toda la columna se hizo con el mismo diámetro, 450 mm; para
este diámetro, el grosor de la tubería es de 19 mm. Los diferentes tramos tanto
de tubería ciega como de filtro van unidos unos a otros mediante enrosque, por
lo que éstos están perfectamente alineados y enfrentados entre sí. La longitud
total de entubación osciló entre 116 y 65 m (tabla 2), siendo los últimos metros
de la entubación ciegos. Todos los sondeos se terminaron con un cierre (tapón
de madera) que tiene como función impedir el eventual acceso de materiales
detríticos al interior de la entubación.
Nº PROFUNDIDAD EMBOQUILLE ENTUBACIÓN RANURADOCEMENTADO
DISTANCIA
AL MAR
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
11
12
13
14
15
16
17
18
19
154
115
106
105
102
78
78
78
83
82
82
86
84
87
114
96
90
96
87
14
14
13
11
9
13
13
12
12
13
12
12
12
12
12
12
11
12
11
116
104
100
99
100
65
65
72
75
76
76
80
80
81
79
79
76
85
79
20
28
24
27
24
20
18
21
18
22
20
19
22
19
21
19
21
19
21
51
47
42
38
40
33
33
31
37
36
40
40
42
40
40
38
35
36
39
150
150
150
100
73
64
60
60
52
51
51
52
50
50
50
50
50
40
50
Tabla 2.- Características generales de los sondeos realizados.
Distancia al mar y profundidades en metros
Para seleccionar el tamaño de ranura nos basamos en el análisis
granulométrico de muestras representativas de la columna litoestratigráfica. De
acuerdo con esto, la ranura de la tubería fue de 1 mm de abertura. Para
comprobar la selección adecuada de la tubería filtrante se calculó la velocidad
de admisión dividiendo el caudal previsto del pozo por la cantidad total de área
abierta de la rejilla. Se intento conseguir una velocidad inferior a 3 cm/s, ya que
experiencias en laboratorio y en campo demuestran que velocidades
176
superiores pueden provocar incrustaciones en el filtro –en aguas con un
contenido mineral relativamente alto- disminuir el caudal y aumentar las
pérdidas por fricción del pozo. La velocidad calculada de entrada del agua en
los sondeos osciló entre 2.2 y 4 cm/s, para un caudal de 100 l/s, de acuerdo
con los tramos ranurados en cada caso y teniendo éstos un 10% de rejilla
abierta efectiva, suponiendo que toda la rejilla permanece expedita, lo cual es
improbable. Se colocaron entre un 20-31% de tubería filtrante, en tramos de
metros pares e impares, ya que la longitud mínima del tramo de filtro era de 1
m. Estos tramos de tubería con filtro coincidían con gravas y arenas bien
clasificadas. El primer tramo ranurado se situó entre los 35 y 53 m de
profundidad, dado que teníamos que asegurar la explotación de agua de mar y
no la de la zona de interfase marina.
El emboquille de los sondeos fue mantenido por una tubería ciega de
acero de 700 mm de diámetro. Esta tubería fue posteriormente cementada en
cada sondeo, quedando unida a la pared de la perforación. La profundidad del
emboquille varió entre 9 y 14 metros (tabla 2).
Empaque de grava artificial
El empaque de grava es un procedimiento que consiste en colocar grava
seleccionada entre la tubería filtrante y el acuífero. El empaque de grava se
justifica para estabilizar las arenas del acuífero con gran porcentaje de finos y
evitar el bombeo de arena. Asimismo ante la dificultad de determinar con
precisión el emplazamiento y espesor de los tramos más permeables, la
longitud del tramo ranurado puede verse aumentada. Durante la operación de
engravillado, se prestó atención a que no se produjeran paradas, a que la
grava se introdujera lenta y regularmente, y a que no entraran en el sondeo
cuerpos extraños.
Todos los sondeos llevan incorporados un empaque de grava silícea
seleccionada –limpia, bien rodada, lisa y uniforme- a lo largo de todo el tramo
productivo. Dado que sería extremadamente complejo establecer distintas
granulometrías para el empaque, y con el fin de obviar eventuales problemas
de arrastre de elementos finos, se optó por un empaque de granulometría
estándar, constituido por 50% de 2 mm de diámetro y 50% de 4 mm de
diámetro. El tamaño de la grava era compatible con el tamaño de grano de los
materiales atravesados y con la apertura de ranura de los tramos filtrantes (1
mm).
Cementación
Una vez realizadas las operaciones anteriores se procedió a cementar el
espacio anular comprendido entre la tubería y la pared del sondeo. Para unir la
tubería ciega del revestimiento del pozo con la pared del taladro se rellenó el
espacio anular con cemento de fraguado rápido. El tramo de acuífero superior
con agua dulce y salobre ha de quedar perfectamente aislado; para ello se
utilizaron 700 kg de arcillas expansivas (Compactonit) sellando un par de
177
metros por encima del primer tramo ranurado hacia arriba –unos seis a diez
metros-, y se cementó el resto del sondeo hasta la superficie. Con la
cementación de la zona de mezcla teníamos la seguridad de captar en todo
momento únicamente agua salada. En esta operación hubo que comprobar que
se alcanzaba la profundidad fijada y que se dejaba suficiente tiempo de
fraguado. Posteriormente se instaló una tapa en la boca del pozo con el objeto
de evitar accidentes e impedir que cayeran cuerpos extraños en su interior.
700 mm
0
Suelo arcilloso
Emboquille: 9-14 m Lutitas
Arenas
Tubería ciega
Gravas
CEMENTADO
28 - 41 m
COMPACTONIT
8 - 10 m
18 a 28 m
de Tramo Ranurado
(1 mm abertura)
ENTUBACIÓN
65 - 116 m
TAPÓN
PROFUNDIDAD
66 - 154 m
440 mm
Figura 5.- Sondeo-tipo que sintetiza las características de los sondeos
realizados en el delta del río Andarax.
En la figura 5 se muestra un sondeo-tipo donde se sintetizan las
características de los diecinueve sondeos construidos para el abastecimiento a
la planta desaladora de Almería. Junto a una columna litológica aproximada
podemos ver la profundidad de la perforación, características de la entubación
(tramos con rejilla y ciegos) y la cementación.
EL DESARROLLO
Bajo el término desarrollo de pozos se incluyen las operaciones para
extraer los restos de lodos y detritus de la perforación y estabilizar la arena en
178
la formación acuífera, al objeto de obtener el mayor caudal específico posible.
El desarrollo es un procedimiento fundamental para la ejecución de pozos en
acuíferos detríticos con abundantes arenas ya que aumenta la permeabilidad
de la formación acuífera en el entorno del pozo e incrementa su caudal
específico, puesto que el agua se introduce en el sondeo con menor pérdida de
carga. También se mejora su rendimiento, al estabilizarse las arenas en el
entorno de la rejilla y el agua que suministrará el sondeo estará libre de arenas,
lo que repercutirá en el mantenimiento de la bomba. Además, la obtención de
una mayor porosidad puede retrasar la formación de costras alrededor de la
rejilla, lo que alarga del vida del pozo. En definitiva, estas operaciones tienen
notables ventajas y su coste económico se compensa posteriormente (Detay,
1997; Loaso, 1999).
Durante la perforación se obstruyen los poros de la formación acuífera en
mayor o menor grado y con el desarrollo natural se pretende obtener una franja
de alta permeabilidad, eliminando las partículas finas que entran a través de la
rejilla y posteriormente son evacuadas mediante el bombeo. Cuando se ha
instalado un relleno artificial de grava entre la rejilla y la pared del sondeo
también son necesarias estas operaciones, al objeto de evacuar la fina capa de
material fino intercalado entre la grava y la formación acuífera (Johnson, 1975).
El éxito de la operación de desarrollo depende notablemente de la
destreza de los operarios, de la construcción del pozo y de la selección del
método adecuado. Los diferente métodos tratan de alcanzar que el agua circule
rápidamente, preferentemente con cambios bruscos de sentido, para destruir
los posibles puentes de arena. Los métodos más usuales son el sobrebombeo
y los denominados de vaivén (bombeo intermitente, pistoneo, aire comprimido);
en algunos casos más específicos pueden ser muy útiles la acidificación, la
fracturación hidráulica y el empleo de agentes dispersantes (Johnson, 1975;
Loaso, 1999; León et al., 1999).
En la selección del método adecuado en el desarrollo de los sondeos se
ha considerado la litología de los materiales del acuífero detrítico: gravas y
arenas con altas proporciones de arenas finas y medias, con algunas
intercalaciones limoso-arcillosas. El desarrollo se ha realizado inicialmente
mediante aire comprimido, utilizando la máquina de perforación y
posteriormente a través de la instalación del equipo de bombeo utilizado para el
ensayo de bombeo.
Tras finalizar el engravillado del sondeo se llevó a cabo el desarrollo con
aire comprimido mediante la maquina de perforación. Se comenzó con la salida
del aire a mayor profundidad. En los primeros minutos el agua salió muy sucia
pero aclaro al poco tiempo del comienzo de la operación. A partir de ese
momento subía la varilla, para terminar de nuevo en el fondo, con el fin de
arrastrar todo el posible material acumulado en la base de la entubación. La
operación completa duraba unas 12 horas. Una vez finalizada esta fase se
instalo un equipo de bombeo a un profundidad variable para cada sondeo, pero
que oscilo entre 35 y 40 m de profundidad, dependiendo fundamentalmente de
la situación de los tramos ranurados.
Se realizaron diferentes limpiezas en las que se repitieron los caudales de
explotación en un orden creciente. En una primera limpieza se trabajo con
diferentes caudales crecientes y distinta duración en cada caso, hasta
179
conseguir que el agua estuviera totalmente limpia. Durante esta prueba, antes
de aumentar o repetir el caudal de bombeo, se deja un tiempo de reposo para
que se recuperase el nivel estático. Esto provoca variaciones bruscas de
presión, cambiando el sentido de flujo del agua en la formación. La entrada de
agua en la formación deshace los puentes de arena y el flujo de entrada de
agua en el pozo traslada el material fino al filtro y posteriormente hacia el
sondeo, para extraerlo en el nuevo escalón de caudal. En una segunda
limpieza se aplicaron caudales decrecientes, con paradas del bombeo. Todas
estas operaciones duraron 24 horas, repitiendo en algunos casos los caudales
hasta tres veces.
Resultados
El número de datos obtenido en el desarrollo de los sondeos es elevado,
como consecuencia de los sondeos ejecutados (19) y del amplio tiempo
dedicado al desarrollo de cada uno de ellos. La representación de los
resultados se ha efectuado mediante gráficos caudal – descenso (figuras 6 y 7)
donde se muestran los descensos de cada pozo para cada uno de los caudales
bombeados, considerando también los datos obtenidos en el ensayo de
bombeo escalonado. De este modo puede verse la reducción en el descenso
alcanzado para un mismo caudal de bombeo tras el desarrollo, alcanzando los
niveles más elevados en el ensayo de bombeo escalonado.
0
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10
0 50 100 150
Q (l/s)
D
e
s
c
e
n
s
o

(
m
)
Desarrollo 1 Desarrollo 2 Desarrollo 3 B. escalonado
Figura 6.- Relación caudal – descenso en el sondeo 4, correspondiente al
desarrollo y al bombeo escalonado.
Los resultados han sido muy variados, desde el caso de algunos sondeos
en los que las operaciones de desarrollo no fueron efectivas, hasta otros en los
que se produjeron disminuciones de los descensos de 4 a 5 metros para
caudales de 100 a 130 l/s. Para ordenar esta información hemos distribuido los
19 sondeos en tres grupos, que presentan una respuesta diferente a las
operaciones de desarrollo (tablas 3, 4 y 5 ). También hemos han seleccionado
180
unos gráficos caudal–descenso, a modo de ejemplo, que representan las
características de cada grupo.
0
2
4
6
8
10
12
14
16
18
20
0 50 100 150 Q (l/s)
D
e
s
c
e
n
s
o

(
m
)
Desarrollo 1 Desarrollo 2 Desarrollo 3 B. escalonado
Figura 7.- Relación caudal – descenso en el sondeo 7, correspondiente al
desarrollo y al bombeo escalonado.
En la tabla 3 se indican los sondeos en los que el desarrollo no ha sido
efectivo. En estos sondeos no fue posible aumentar el caudal por encima de 50
l/s, dado que el nivel descendía rápidamente hasta alcanzar el nivel de
aspiración (30 m), si bien el sondeo bombeaba agua limpia, prácticamente sin
partículas finas. Es difícil valorar las razones este resultado tan deficiente,
aunque la proximidad de los sondeos afectados (el 3 y el 16 están separados
apenas 50 m, al igual que el 13 y 14) induce a pensar en la influencia de las
características locales del acuífero. No obstante también pensamos que
pueden jugar algún papel otros factores técnicos de la terminación de la obra
que acentúen las pérdidas de carga en el sondeo.
N P E F E
C
º rof. (m) ntubación (m) iltro (m) ficiencia (%)
audal específico
3 106 100 24 58% (60 l/s) 37 l/s – 3.36
13 84 80 22 ****% (40 l/s) 50 l/s – 1.94
14 87 81 19 ****% (40 l/s) 50 l/s – 1.81
16 96 79 19 *** ***
Tabla 3.- Características de los sondeos cuyo desarrollo no ha sido eficaz. El
caudal específico corresponde a cada uno de los caudales indicados.
Los sondeos con mayores rendimientos (tabla 4) alcanzaron los caudales
específicos más elevados; en el ensayo de bombeo escalonado (100 l/s)
superaron los 20 l/s/m e incluso el sondeo 4 alcanzo 48 l/s/m. En la figura 6 se
observan los datos correspondientes al pozo 4 en los tres desarrollos
efectuados, con aumentos muy pequeños de caudal y repitiéndolo en algunos
181
casos, hasta tres veces. También se representa el ensayo de bombeo
escalonado que se realizó después de efectuar el desarrollo durante 24 horas.
La distribución de puntos muestra la disminución paulatina de los descensos a
medida que transcurren los tres desarrollos completos, alcanzando los
menores descensos en el ensayo de bombeo escalonado. Estos sondeos
tienen la menor disminución de los descensos (tabla 4) de todos los pozos
desarrollados, si comparamos los caudales de 60 y 100 l/s durante la primera
limpieza y el ensayo de bombeo escalonado. Esta menor disminución en los
descensos es lógica, ya que los caudales de estos pozos son los más elevados
y los niveles son los más cercanos a la superficie, oscilando entre 2 y 10 de
profundidad.
N
P
(
E
(
F
( (
C
e
(
*
d
º
rof.
m)
ntubación
m)
iltro
m)
Eficiencia
%)
audal
specífico
l/s/m)
Disminución de
escensos (m)
4 105 99 27 76% (115 l/s) 22.5 0.5 – 1.5
6 78 65 20 63% (125 l/s) 20.5 (122 l/s) 0.5 – 2
8 78 72 21 67% (140 l/s) 48.8 0.2 – 1
10 82 76 22 44% (147 l/s) 28.4 0.4 – 0.6
11 82 76 20 64% (130 l/s) 17.7 (120 l/s) 2 –0.5
17 90 79 21 46 % (100 l/s) 26.11 3 – 0.5
1 9 8 1 2 2 1
9 8 7 1 5 1 1
8 6 5 9 9 % (130 l/s) 3.9 – 3
3 5 8 9% (130 l/s) 6.9 .5 – 4
*Los dos datos de disminución de los descensos corresponden a caudales de 60 y
100 l/s respectivamente.
Tabla 4.- Características de los sondeos que presentan mayores rendimientos.
El caudal específico corresponde al obtenido en el bombeo escalonado para un
caudal de 100 l/s; cuando el caudal es diferente se ha puesto entre paréntesis.
En el grupo de sondeos con menor rendimiento (tabla 5) los caudales
específicos, para un caudal de 100 l/s, oscilaron entre 13 y 7.5 l/s/m. La curva
caudal – descenso que corresponde al sondeo 7 (figura 7) representa muy bien
los resultados para este grupo de puntos. Dado que tienen los caudales
específicos más bajos, el descenso de nivel para los caudales semejantes a los
comentados en el grupo anterior son más elevados; y se alcanzan valores
cercanos a 20 m de profundidad. La disminución de estos descensos a lo largo
de los diferentes desarrollos es mayor que en el caso anterior, puesto que los
niveles están más bajos. Asi pues, el desarrollo en este grupo de sondeos
puede considerarse más efectivo ya que, en algunos puntos, para caudales de
120 l/s se ha producido una disminución del descenso de casi 6 m (tabla 5).
La distribución espacial de los tres grupos es muy heterogénea aunque la
zona comprendida entre los sondeos 8 y 10 puede considerarse la más
productiva y donde los rendimientos son más elevadas, por encima de 17 l/s/m.
En este área el desarrollo de los sondeos ha sido menos efectivo, como
consecuencia de los buenos rendimientos que tenían inicialmente. Los otros
dos grupos que se han diferenciado se encuentran más dispersos, lo que
induce a pensar en la influencia de la heterogeneidad de los materiales
182
acuíferos. Nos encontramos en un medio fluvio – deltáico que presenta
cambios de facies graduales y muy frecuentes. Estos cambios provocan
variaciones en la proporción de arenas finas y limos, que son las partículas que
se movilizan fundamentalmente durante las operaciones de desarrollo.
N
P
( (
E
(
C
(
*
d º
rof.
m)
Entubación
(m)
Filtro
m)
ficiencia
%)
audal específico
l/s/m)
Disminución
e descensos
(m)
1 154 116 20 74% (100 l/s) 11.8 (110l/s);13.5
(90l/s)
1 – 5
2 115 104 28 68% (100 l/s) 10.9 0.5 – 2
5 102 100 24 40% (80 l/s) 13.6 (90l/s) 2 – 3
7 78 65 18 55% (120 l/s) 13.5 0.2 – 2
12 86 80 19 68% (128 l/s) 13.1 2.5 – 2
15 144 79 21 64% (102 l/s) 9.3 3 – 4
19 87 79 21 75 % (100 l/s) 7.54 6 - 1
Tabla 5.- Características de los sondeos que presentan rendimientos medios. En
la columna del caudal específico se ha señalado con cursiva cuando el caudal no es
100 l/s. *Los dos datos de disminución de los descensos corresponden a caudales de
60 y 100 l/s, respectivamente.
CONSIDERACIONES FINALES
En este trabajo se han expuesto los aspectos prácticos de mayor interés
relacionados con la captación de agua marina en sus diferentes fases de
perforación y terminación de los sondeos y su posterior desarrollo, al objeto de
mejorar su rendimiento.
La perforación se realizó mediante rotación a circulación inversa, dadas
las características de los materiales deltaicos. En la elaboración del lodo de
perforación fue necesario utilizar atapulgita en lugar de bentonita, dado que
esta ultima no queda en suspensión en aguas de elevada salinidad. Los
principales problemas relacionados con el emboquille derivaron de la situación
de algunos sondeos sobre materiales procedentes de derribos de construcción.
La dureza de algunos niveles de arenas cementadas y de gravas cuarcíticas
ralentizó la perforación e incluso provocó la rotura de la herramienta de corte,
especialmente durante las labores de ensanche. La profundidad media de
perforación fue de 96 m, con un máximo de 154 m en el sondeo 1 y un mínimo
de 78 en los sondeos 6, 7 y 8.
La aplicación de diagrafías convencionales fue de gran utilidad, junto con
el registro litológico, para tener información de las formaciones atravesadas por
el pozo y diseñar adecuadamente los tramos filtrantes. La elección de
materiales idóneos y de buena calidad garantizará el éxito de la instalación y
retardará el envejecimiento y posible abandono del pozo por problemas de
incrustaciones, corrosiones y colmataciones de sus tuberías y filtros.
183
El desarrollo se ha realizado inicialmente mediante aire comprimido,
utilizando la máquina de perforación. Posteriormente, y tras la instalación del
equipo de bombeo, se realizó una limpieza con caudales crecientes y paradas
intermedias. Los sondeos con menores caudales específicos (< 13 l/s/m)
presentaron una disminución de los descensos mayor, entre 1 y 5 metros, para
caudales de 60 y 110 l/s. Por el contrario en los sondeos con mayores
rendimientos (> 17 l/s/m) la disminución de los descensos fue menor, entre 0.5
y 3 metros para caudales similares. Estos sondeos se encuentran
concentrados en la zona central, lo que induce a pensar que la proporción de
materiales finos en este sector es más reducida. En este sentido, cuatro
sondeos no han podido ser desarrollados completamente, aunque el agua
carecia de partículas arrastradas. Es difícil valorar las razones este desarrollo
deficiente pero deben relacionarse con la influencia de las características
locales del acuífero asociado a algunos factores técnicos de la obra que
acentúen las pérdidas de carga en el propio sondeo.
REFERENCIAS
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Almería). Síntesis estratigráfica, sedimentaria, bioestratigráfica y
paleogeográfica. Revista de la Sociedad Geológica de España, 11 (3-4):297-
315.
Carrasco, A. y Martín, G. (1988). Hidrogeología de los acuíferos del Valle
del Andarax (Almería). TIAC’88, II: 37-67.
Detay, M. (1997). Water Wels, Implementation, Maintenance and
Restoration, Ed. John Wiley and Sons, 379 pp. West Sussex, Inglaterra
Hilliard et al., (1997). Drilling: the manual of methods, applications and
management. Lewis Publishers. 615 p.
Johnson, E. (1975). El agua subterránea y los pozos. Johnson Division
UOP Inc. 513 p. Minesota.
León Fábregas, A., Fernández-Rubio, R., Baquero Úbeda, J.C. y Lorca
Fernández, D. (2000). Controles de Obra en sondeos de captación de agua a
circulación inversa. in Jornadas técnicas sobre aguas subterráneas y
abastecimiento urbano (Fernández-Rubio et al, eds) ITGE – Club del Agua
Subterránea, pp:71 - 86.
Loaso, C. (1999). Síntesis de la documentacion docente sobre diseño y
construcción de captaciones de agua subterránea. Alfonso Bayó i Dalmau,
homenaje, CIMNE, Barcelona pp: 85 – 186.
Sánchez Martos, F. (1997). Estudio hidrogeoquímico del Bajo Andarax
(Almería). Tesis Doctoral. Univ. Granada. 290 p.
184
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 185-193, 2002, Almería
SISTEMAS DE CONTROL Y SEGUIMIENTODEL CONTACTO
AGUADULCE-AGUA SALADA EN EL ENTORNO
DE LA DESALADORA DE ALMERÍA
J. Gisbert, A. Pulido Bosch, F. Sánchez Martos,
P. Pulido Leboeuf y A. Vallejos
Dpto. de Hidrogeología y Química Analítica, Universidad de Almería
RESUMEN.- La desaladora de agua de mar para el abastecimiento a la ciudad
de Almería se nutrirá de sondeos situados sobre el delta del río Andarax, a unos 50
metros de la orilla del mar. El control de una posible intrusión marina en este sector se
lleva a cabo mediante tres enjambres de piezómetros. La instalación de diferentes
sondas en el interior de los mismos permite un seguimiento espacial y temporal de la
evolución hidrodinámica e hidroquímica de la cuña salina. Asimismo sirve como
indicador de la evolución espacial y temporal del contacto agua dulce-agua salada, y
será un elemento clave en la investigación de los procesos que tengan lugar con
motivo de la explotación continuada. Este trabajo presenta, además, los resultados
preliminares del control de la conductividad y la temperatura, obtenidos a partir de
testificaciones realizadas en la vertical del acuífero, en los tres enjambres
piezométricos.
Palabras clave: piezómetros, enjambre, contacto agua dulce-agua salada,
testificación, desaladora, delta del río Andarax.
INTRODUCCIÓN
La decisión de captar agua para desalar de un acuífero a través de
sondeos, en lugar de tomarla directamente del mar, acarrea una serie de
inconvenientes. Entre ellos, se encuentran, durante el período de explotación,
los relativos a la dinámica del contacto agua dulce-agua salada aguas arriba de
los puntos de captación, más aún cuando existen captaciones privadas en el
entorno que puedan ser afectadas por los bombeos continuos. Por otro lado, el
sistema de control sirve de alerta y toma de decisiones ante las distintas
respuestas del medio. El objetivo de este trabajo es presentar el sistema de
control del contacto agua dulce-agua salada en el sector de la desembocadura
del río Andarax, y cercano a la desaladora de agua de mar de Almería. Esta
infraestructura de observación se lleva cabo a través de piezómetros, e incluye
la medición de los parámetros fisicoquímicos y de los potenciales, con un
seguimiento en tiempo real de la evolución de la franja de agua dulce, de la
franja de agua salada y de la zona de mezcla en el entorno inmediato del
sector de explotación.
185
El entorno geológico de la desaladora comprende los materiales detríticos
deltaicos, fluvio-deltaicos y marino-deltaicos situados en la desembocadura del
río Andarax (figura 1). Las litologías, en general, varían en la vertical desde
limos y arcillas de diversos colores hasta gravas con bolos de varios
centímetros de diámetro, pasando por arenas de diversos tamaños. La roca
madre de estos detríticos proviene de los materiales metapelíticos nevado-
filábrides de las Sierras de los Filabres (al Norte) y Alhamilla (al Este) y, en
menor medida, también de los carbonáticos de la Sierra de Gádor (al Oeste).
Asimismo, las muestras obtenidas en los distintos sondeos indican la presencia
de materiales marinos con fósiles (algas rojas, briozoos, bivalvos, etc.), de
edad probablemente pliocena, a una profundidad comprendida entre 60 y 80
metros (Sánchez Martos et al., 2001), lo cual informa de la progradación del
delta hacia el mar. A muro de los materiales deltaicos, que pueden alcanzar
hasta el centenar de metros en este sector, se encuentra el Plioceno con facies
marinas y compuesto por materiales muy finos e incluso margosos (Aguirre,
1998).
R
.
A
n
d
a
r
a
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S-17
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el Andarax
M
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M
e
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r
r
á
n
e
o
N
Almería
Figura 1.- Situación de la desaladora, campo de sondeos y posición de los tres
puntos de control y seguimiento del contacto agua dulce-agua salada. Flechas: líneas
teóricas de flujo subterráneo.
Desde el punto de vista hidrogeológico, el delta del río Andarax constituye
un acuífero detrítico de porosidad intergranular, de tipo costero, es decir, con
una cuña salina que intruye en el continente bajo las aguas "dulces"
continentales (Sánchez Martos, 1997). A pesar de que, en términos generales,
se trate de un acuífero libre, hay una fracción del acuífero (niveles confinados)
que se encuentra en carga. Los tramos más groseros, compuestos
mayoritariamente de gravas limpias, son los más aptos para la captación, tal y
como demuestran las transmisividades halladas (cercanas a 10000 m
2
/d en
186
algunos sondeos) en los ensayos de bombeo efectuados (Sánchez Martos et
al., op. cit.).
SISTEMA DE OBSERVACIÓN Y CONTROL DISEÑADO
Cuando se trata de captar grandes volúmenes de agua de mar en un
acuífero costero, es muy conveniente disponer de un dispositivo de control y
seguimiento de los parámetros de la formación acuífera, por la propia
seguridad del esquema de aprovechamiento, así como para poder determinar y
anticipar eventuales problemas que podrían afectar a terceros. En efecto, la
extracción de elevados caudales de agua en el borde del mar puede crear
recelos entre los usuarios del acuífero, que pueden ver en la acción una lesión
de sus intereses si no se les garantiza que el agua procede en su totalidad del
mar, y que el funcionamiento del esquema de explotación no tiene por qué
afectar a las captaciones existentes.
El sistema de auscultación y control tendrá que ser tanto más sofisticado
cuanto mayor sea la complejidad hidrogeológica del área. Hay que tener en
cuenta que los depósitos costeros presentan frecuentemente una notable
heterogeneidad que complica la geometría de los diferentes cuerpos
sedimentarios, que puede ser muy variable en distancias muy cortas. Por otro
lado, esta red de control y seguimiento ha de considerar el modelo conceptual
del sistema en el área captada, es decir, la zonación vertical del acuífero en
una franja de agua dulce sobre otra salada, y una franja de mezcla entre
ambas.
En el caso del Bajo Andarax se optó por la modalidad de enjambres de
tres sondeos con registros puntuales, y ello en tres puntos diferentes, a
distancias crecientes desde el mar, con el fin de tener una buena definición del
comportamiento de los parámetros a lo largo de una línea teórica de flujo.
Cuando se dispone de los enjambres de piezómetros instalados, no suele
quedar espacio anular suficiente como para permitir la toma de muestras sin
poner en peligro el cableado que hay colocado en cada tubo piezométrico. Por
ello, es muy recomendable disponer de un piezómetro ranurado en toda su
columna acuífera sin ningún tipo de sensor en su interior. Dicho piezómetro
tiene que situarse a una distancia adecuada de los piezómetros puntuales ya
que puede perturbar el entorno natural, especialmente si existen componentes
verticales del flujo, que pueden permitir intercambio hídrico entre las franjas
que se pretenden mantener en su estado natural.
Localización y aspectos constructivos de los piezómetros
La localización de los sistemas o enjambres de piezómetros está
representada en la figura 1. En la misma se aprecia la situación de la
desaladora y del campo de bombeos, en la margen izquierda del río Andarax, y
ocupando una parcela inmersa en el sector deltaico de su desembocadura.
El control de los distintos parámetros se lleva a cabo mediante tres puntos
de medida, tal y como se representa en la figura 1 con P-I, P-II y P-III; en cada
187
uno de ellos existe un enjambre de piezómetros, cuyas características de
detalle se describirán en el siguiente apartado. Los grupos de piezómetros
están situados a distancias aproximadas de 200, 500 y 1000 metros
respectivamente de la línea de costa, y en una línea sensiblemente paralela al
cauce del río.
La posición de los tres enjambres responde a dos criterios fundamentales:
por un lado, encontrarse dentro de los límites de la parcela destinada a la
desaladora (marcada con una línea discontinua en la figura 1); por otro, que
estuvieran situados sobre una línea teórica de flujo, en este caso,
aproximadamente paralela al cauce del río Andarax, 300 metros al Oeste. De
este modo será posible controlar los procesos espacialmente, aguas arriba del
acuífero del delta.
La construcción de los piezómetros siguió los mismos pasos que los
sondeos de captación (Sánchez Martos et al., op. cit.), y fueron perforados
mediante el sistema de rotación con circulación inversa de lodos. La diferencias
constructivas más importantes residen en el diámetro de la entubación, más
estrecha en el caso de los piezómetros (165 mm con ranura de 1 mm), por lo
que no fue necesario el ensanche mediante reperforación.
Descripción de los enjambres de piezómetros
Esta red específica de control consta de tres grupos o enjambres de
piezómetros, cada uno de los cuales posee cuatro piezómetros sencillos: uno
ranurado en todos sus tamos permeables, y otros tres que tienen un solo tramo
ranurado de 1 o 2 metros de longitud, situado a diferentes profundidades, con
el objeto de que uno sea representativo de la franja de agua dulce, otro de la
zona de agua salada y el intermedio de la zona de mezcla.
La distribución de detalle de los piezómetros dentro del enjambre está
representada en la figura 2; la diferencia entre cada enjambre reside en la
profundidad de los distintos piezómetros, ya que depende de la posición de las
franjas de agua dulce y salada en cada grupo de control. En la tabla 1 se
muestran las profundidades de cada piezómetro en cada enjambre.
1 2 3 4
Enjambre P-I 79 13 40 76
Enjambre P-II 98 15 49 85
Enjambre P-III 115 13 48 99
Tabla 1.- Profundidades de perforación (en metros) de cada uno de los
piezómetros construidos en cada grupo.
Como se refleja en la figura 2, la alineación de los piezómetros es Este-
Oeste, perpendicular a las líneas de flujo. Una separación de 5 metros entre los
piezómetros ranurados en el tramo final y de 10 metros entre éstos y el
ranurado en todos los tramos permeables, puede ser suficiente para asegurar
la desconexión hidráulica entre ellos. El objeto de medir por separado los tres
sectores existentes en la vertical en el acuífero es la obtención de una medida
188
puntual y aislada de los parámetros en cada zona (en especial de potencial), a
diferencia de los valores promedio de la columna, tal y como se realiza en el
piezómetro ranurado en todos los tramos permeables. Otra función muy
importante de este piezómetro completo que complementa el enjambre de
control es la posibilidad de hacer registros verticales de conductividad y
temperatura, que son muy resolutivos al momento de ubicar las diferentes
franjas (figura 3). El aislamiento hidráulico de los diferentes tramos verticales
de cada piezómetro se realiza con arcilla expansiva, por encima y por debajo
del tramo filtrante (figura 2).
10 m 5 m 5 m
5 - 10 m Compactonit
Profundidad
76/85/99 m
Profundidad
40/49/48 m
Profundidad 13/15/13 m
Profundidad
79/98/115 m
DL
H
C
T
H
C
T
H
C
T
Este Oeste
1 2 3 4
Niveles Impermeables
Figura 2.- Esquema de diseño y características generales de los enjambres de
piezómetros.
Estos sondeos de investigación se equipan (figura 2), por tanto, con
sensores y almacenamiento de datos tipo data-logger (DL) con los parámetros
de conductividad eléctrica (C), temperatura (T) y nivel piezométrico (H, de tipo
flotador) a las tres profundidades citadas, midiendo el nivel piezométrico
general del acuífero así como sus características fisicoquímicas en la vertical
(mediante testificaciones periódicas) en el piezómetro 1.
RESULTADOS PRELIMINARES
Los registros efectuados en los piezómetros, tanto previamente como
durante las distintas pruebas de bombeo, han permitido comparar situaciones
diferentes a las que se somete el acuífero, y así obtener los primeros
resultados del comportamiento del sistema. En este sentido, la realización de
un ensayo conjunto de bombeo con seis sondeos al unísono ha constituido una
189
buena simulación de lo que será una futura fase de explotación del campo de
sondeos; en esta prueba se llegaron a bombear casi 700 l/s durante 900
minutos, consiguiendo descensos máximos de 13 metros en los sectores más
desfavorables.
20.6 20.8 21 21.2 21.4
90
100
20.6 21 21.4 21.8
90
100
P-I P-II P-III
Conductividad
Temperatura
Figura 3.- Registros de conductividad eléctrica (círculos) y temperatura (cruces)
del agua en los piezómetros 1 (ranurados en todos los tramos permeables).
En la figura 3 se muestran las gráficas de conductividad y temperatura
correspondientes a las testificaciones realizadas en régimen no influenciado en
los piezómetros ranurados completamente (1 en la figura 2) de los tres
enjambres.
Las mediciones pre-bombeo o pre-explotación (figura 3) contribuyen al
conocimiento previo del sistema, en un régimen de explotación
"pseudonatural", dada la presencia de extracciones para regadío existentes en
el acuífero. Por otro lado, estas testificaciones constatan la correcta situación
de los grupos de piezómetros de control, dado que en todos ellos se alcanzan
las tres zonas acuíferas que se pretenden controlar. En general, es posible
apreciar que el sector de mezcla de agua dulce-agua salada está ligeramente
más profundo conforme se adentra en el continente, aunque con una pendiente
muy baja.
En la figura 4 se representan las testificaciones obtenidas al inicio y al
final de la prueba conjunta en los enjambres I y II. Se aprecia un aumento de la
conductividad eléctrica a escasos metros de la superficie, en el enjambre más
cercano al mar (P-I); este aumento, que se restablece a los 20 metros de
profundidad, pudiera ser consecuencia del lixiviado de los materiales detríticos
más superficiales o la posible existencia de una paleointrusión. No se produce
un nuevo aumento de la conductividad hasta aproximadamente el metro 48,
donde el salto es brusco y tiene lugar el contacto directo con el agua de mar.
190
0 10 20 30 40 50 60
0
10
20
30
40
50
60
70
80
P
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(
m
)
Conductividad (mS/cm)
P-I P-II
0
10
20
30
40
50
60
70
80
0 10 20 30 40 50 60
90
100
CE al inicio del ensayo conjunto
CE al final del ensayo conjunto
Figura 4.- Registros de conductividad eléctrica al inicio (línea continua) y al final
(línea discontinua) del ensayo conjunto en los piezómetros 1 (ranurados en todos los
tramos permeables) de los enjambres más cercanos a la costa (I y II).
0
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20
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40
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60
70
80
20000 40000 60000
C.E. (microS/cm)
P-I-2
P-I-3
P-I-4
NO INFLUENCIADO BOMBEO
P
r
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(
m
)
Figura 5.- Registros de conductividad eléctrica y temperatura en los piezómetros
2, 3 y 4 (aislados en la franja de agua dulce, mezcla y salada, respectivamente) del
enjambre I, previos y durante los ensayos de bombeo.
191
La interfase pasa a convertirse en una superficie neta. A lo largo de la
prueba conjunta se hace algo mayor la profundidad a la cual se encuentra el
agua de mar (unos 5 metros), debido posiblemente al aumento progresivo del
caudal de explotación del ensayo.
En el enjambre II la evolución de las testificaciones en profundidad siguen
pautas semejantes al enjambre I, pero con una cierta amortiguación en la
salinización de los primeros metros. Por otro lado, este enjambre, al estar más
alejado de la costa, no percibe ningún cambio en la posición del agua de mar.
En general, estos resultados vienen a apoyar la escasa afección que se
produciría a la calidad de las aguas de los pozos situados por encima de la
parcela donde se ubica la desaladora.
También se han realizado, durante los ensayos de bombeo,
testificaciones en los piezómetros 2, 3 y 4 del enjambre I, esto es, aquellos que
están aislados en la franja de agua dulce, agua de mezcla y agua salada,
respectivamente (figura 5). Los registros de conductividad eléctrica muestran
una salinidad prácticamente constante en todo su recorrido en profundidad,
tanto en régimen no influenciado previo a los ensayos de bombeo, como
durante los momentos en que se realizan extracciones, tal y como era
deseable. En cuanto a las temperaturas, siguen un patrón similar a los registros
en el piezómetro ranurado completamente (1).
CONSIDERACIONES FINALES
Es muy deseable programar un adecuado sistema de control y
seguimiento de la explotación, especialmente si se quiere conocer el
comportamiento del sistema, en acuíferos con usuarios con unos derechos
adquiridos. El seguimiento y control de la evolución del contacto agua dulce-
agua salada en acuíferos costeros mediante enjambres de piezómetros
constituye una técnica de gran precisión e insustituible cuando se quiere
alcanzar gran fiabilidad. La instalación de los sensores de nivel, conductividad
eléctrica (parámetro que más fácilmente identifica los fenómenos de intrusión
marina) y temperatura del agua en estos piezómetros es imprescindible para el
conocimiento de la evolución de las aguas dulce, de mezcla y de mar, como
respuesta al bombeo necesario para el suministro de agua a la planta
desaladora de agua de mar de Almería. Los datos obtenidos servirán para la
elaboración de los modelos matemáticos de flujo en el acuífero, para la toma
de decisiones en tiempo real y como sistema de alerta, dado que se conocerá
en todo momento la distribución de salinidades en el acuífero. Por tanto, el
sistema de control de potenciales y de características hidrogeoquímicas se
erige como una herramienta aplicada muy necesaria para la gestión de la
captación, explotación del agua de mar y control de la formación acuífera del
delta del río Andarax.
Los resultados preliminares obtenidos hasta el momento, derivados de los
ensayos de bombeo de los sondeos y, sobre todo, de la prueba conjunta,
indican que el sector de explotación principal del acuífero se encuentra situado
por debajo de la interfase, en la franja de agua salada; esto muestra, asimismo,
la eficacia de la cementación de los sondeos en la franja de agua dulce y zona
192
de mezcla. Por otro lado, se observa cómo la interfase se hace más neta
durante las extracciones, así como se constata el descenso de la misma al
aumentar los caudales de bombeo; este hecho permitiría presagiar la escasa
interferencia que podrían causar las captaciones de agua salada sobre la
calidad del acuífero (franja de agua dulce) del delta del río Andarax, aunque
con ciertas reservas, dado que el caudal final a bombear durante la explotación
sería algo menos del doble ensayado.
Agradecimientos
Esta comunicación resume parte de los trabajos de campo y gabinete
llevados a cabo en el marco del contrato firmado entre la UTE Pridesa-
Abengoa y la Universidad de Almería para realizar el control de los sondeos de
captación de agua de mar a la planta desaladora que abastecerá a la ciudad de
Almería. Los sondeos mecánicos fueron llevados a cabo por la empresa
PERFIBESA. Esta comunicación se ha beneficiado también de algunos
aspectos parciales del proyecto HID99-0597-CO2-02, financiado por la CICYT.
REFERENCIAS
Aguirre, J. (1998) El Plioceno del SE de la península Ibérica (Almería).
Síntesis estratigráfica, sedimentaria, bioestratigráfica y paleogeográfica.
Rev.Soc.Geol. España 11 (3-4): 297-315.
Sánchez Martos, F. (1997). Estudio hidrogeoquímico del Bajo Andarax
(Almería). Tesis Doctoral. Univ. Granada. 290 p.
Pulido Bosch, A., Sánchez Martos, F., Vallejos Izquierdo, A., Gisbert, J. y
Pulido Leboeuf, P. (1999-2000). Informes parciales del proyecto de Estudio
Hidrogeológico para la captación de agua subterránea para el suministro a la
Planta Desaladora de agua de mar de Almería. Inéditos.
Sánchez Martos, F., Pulido Bosch, A., Vallejos Izquierdo, A., Gisbert, J. y
Pulido Leboeuf, P. (2001). Resultados obtenidos tras el desarrollo de los
sondeos para la desaladora de agua de mar de Almería. Actas Jornadas
Técnicas Los Acuíferos Costeros y las Desaladoras. Almería. (En estas
Jornadas).
193
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 195-202, 2002, Almería
INFLUENCIA DE LA INSTALACIÓN DE DESALADORAS DE
AGUA DE POZO EN EL ACUÍFERO DE LA ALDEA
(GRAN CANARIA)
M.C. Cabrera, A. Antón y J. Muñoz
Dto. de Física. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
RESUMEN.- Con una superficie de unos 9 km
2
, el Valle de La Aldea está
dedicado al cultivo extensivo de tomate bajo invernadero para la exportación,
alimentándose normalmente con aguas superficiales procedentes de tres grandes
presas situadas agua arriba. Sin embargo, la existencia de una profunda sequía desde
hace unos años ha obligado a la utilización de aguas subterráneas con una salinidad
alta para el riego y el abastecimiento de la población. Desde principios de 1999 hasta
la actualidad se han instalado 9 plantas desaladoras alimentadas por un total de 31
pozos. La consecuencia directa ha sido un descenso generalizado de niveles
piezométricos en los pozos que las alimentan, así como de sus caudales de
explotación, por agotamiento del acuífero aluvial. La evolución de la química del agua
permite observar un acusado aumento en la salinidad del agua subterránea (con
conductividades de hasta 18000 PS/cm), aunque el análisis detallado de los diferentes
parámetros apunta a la existencia de diversos mecanismos de salinización:
explotación progresiva de aguas más profundas procedentes de los Basaltos
subyacentes al aluvial; aportes laterales de aguas salobres supuestamente ligadas a
depósitos hidrotermales y existencia de retornos de riego.
Palabras clave: Salinización del agua subterránea, desaladora, descenso de
niveles, La Aldea, Gran Canaria.
INTRODUCCIÓN
El área de estudio se encuentra en el extremo más occidental de la isla de
Gran Canaria, en el municipio de S. Nicolás de Tolentino, conocido
tradicionalmente como “La Aldea” (Fig. 1). El casco del Municipio se encuentra en
la parte final del Barranco del mismo nombre, que presenta pendientes que
oscilan entre el 1% y el 10% y está encajado entre grandes desniveles formados
por la intensa actividad erosiva que se ha desarrollado en la isla que ha llevado a
la formación de profundos barrancos. En general, las costas son altas y
escarpadas, ofreciendo abrigo únicamente la Playa de La Aldea, que está abierta
hacia el oeste.
La precipitación media anual en la zona oscila entre los 257 mm en la
estación pluviométrica más alta (situada a 345 m sobre el nivel del mar) y 130
mm en la zona costera, con la lluvia concentrada entre octubre y abril. Las
temperaturas oscilan entre los 16.5ºC en invierno y 20.4ºC en verano. La
195
pluviometría en la zona viene ligada a la existencia de temporales del S-SO,
durante los cuales es usual que el barranco descargue caudales al mar. Sin
embargo, en años donde no se dan las condiciones climatológicas idóneas, se
pueden producir sequías que pueden prolongarse durante 3 ó 4 años, ya
recogidas en las crónicas de la zona desde el siglo XVI.
Figura 1.- Mapa de situación de la zona de estudio.
El valle de La Aldea está dedicado a la agricultura intensiva para la
exportación, con una superficie agrícola cultivada de 799.2 Has y un consumo
agrícola de 3.711 hm
3
. El cultivo fundamental es el tomate, cuya comercialización
se realiza por medio de Cooperativas o de Empresas agrícolas de cierta entidad.
En menor medida, se cultivan pepinos y otros frutales tropicales. El suministro de
agua está cubierto principalmente por medio de aguas superficiales, mediante la
existencia de tres presas aguas arriba en el Barranco del mismo nombre. Sin
embargo, la vulnerabilidad del sistema en épocas de sequía es grande y es en
estos momentos cuando las aguas subterráneas adquieren mayor protagonismo.
Como precedentes de estudios dedicados a la hidrogeología de las islas
cabe destacar los proyectos Canarias SPA-15 (1974) y MAC-21 (1980). Durante
ambos proyectos se visitaron varios pozos de la zona de estudio, destacándose
en el SPA-15 el alto contenido en fluoruros en la zona. Sin embargo, no fue
hasta 1992 cuando se llevó a cabo un inventario exhaustivo de todas las
captaciones de la zona (Plan Hidrológico de Gran Canaria, 1993). Este inventario
sirvió de base para el informe hidrogeológico de la zona que se elaboró dentro del
proyecto “Development of analytical and sampling methods for priority pesticides
and relevant transformation products in aquifers” (Muñoz, Cabrera et al, 1996),
dedicado al estudio de la contaminación por plaguicidas de las aguas
subterráneas. Aparte de confirmarse la existencia de contaminación de origen
agrícola en la zona, en este estudio salió a la luz la existencia de aguas
extremadamente salobres (con contenidos en cloruros que superan los 7000
mg/l) al N del acuífero. El origen de estas aguas dio lugar al desarrollo de un
nuevo Proyecto de Investigación, financiado por el Consejo Insular de Aguas de
Gran Canaria titulado “Estudio de los Procesos de salinización del agua
subterránea en el acuífero de La Aldea (Gran Canaria)” en el que se pudo
196
concluir que existía una contaminación de origen geológico de las aguas
subterráneas debido a la presencia de unos depósitos hidrotermales ricos en
ClNa, denominados azulejos en la terminología local. En la actualidad está en
marcha un Proyecto CICYT más amplio titulado “Estudio hidrogeológico del
acuífero de La Aldea”, cuyos resultados están recogidos en parte en el presente
artículo.
La zona ha sufrido una importante sequía desde hace 3 años, que ha
llevado a la agricultura a una situación límite. El problema se ha paliado en parte
mediante la utilización de aguas subterráneas y la instalación de 9 desaladoras
de agua salobre. En Octubre de 2000 se ha instalado también una desaladora de
agua de mar que suministra un total de 2800 m
3
/día, caudal destinado al
abastecimiento a la población y a la agricultura.
CARACTERIZACIÓN DEL SISTEMA ACUÍFERO
El modelo de flujo de la isla se puede esquematizar como un cuerpo único
de agua estratificado y heterogéneo en el que la recarga tiene lugar en las
cumbres y la circulación hacia la costa, con salidas intermedias en manantiales
(hoy secos y substituidos por las extracciones de los pozos) y al mar, y descarga
artificial por pozos. El flujo se canaliza preferentemente por los materiales más
permeables próximos a la superficie (SPA-15, 1974) (Custodio et al, 1989).
El Barranco de La Aldea está excavado en basaltos pertenecientes a la Fm.
Basaltos Antiguos (14.5-14.1 Ma), que se caracteriza por ser una sucesión de
coladas y piroclastos de caída de naturaleza basáltica. En la parte superior del
mismo, afloran materiales de la Fm. Traquítico-riolítica (tobas, ignimbritas y
lavas), en contacto tectónico con los Basaltos. Al NE de la zona (Las Tabladas)
aflora una estructura compleja de materiales sedimentarios pertenecientes a la
Formación Detrítica de Las Palmas, y volcánicos del Grupo Roque Nublo y Fm.
Basaltos Modernos. El lecho del Barranco presenta una capa de conglomerados
aluviales, con un espesor medio de 15-20 m.
Todos los pozos situados en la parte central del acuífero explotan agua de
los conglomerados aluviales, aunque algunos atraviesan también los basaltos
situados debajo, sacando agua conjuntamente de ambos materiales. En el
Barranco de Tocodomán, los pozos explotan exclusivamente los Basaltos
Antiguos. El flujo se produce desde el Este al Oeste, siguiendo el Barranco, de
manera que en los bordes del acuífero, los materiales basálticos ceden agua a
los conglomerados. En la zona central del acuífero, se trataría de un medio de
doble permeabilidad, en el que la Fm. Basaltos Antiguos funciona como un
acuitardo frente a los conglomerados, que constituyen el acuífero principal
(Muñoz et al, 1996), mientras que en el Barranco de Tocodomán, el agua
procede exclusivamente de los materiales basálticos.
Según se desprende de los datos de niveles y caudales medidos en un
pozo costero, la transmisividad estimada de los Basaltos Antiguos oscila entre los
115 y los 140 m
2
/día, muy superiores de los 5-20 m
2
/día citados en el SPA-15.
Sin embargo, la cartografía de campo realizada permite caracterizar unos
materiales con una porosidad primaria bastante reducida por la precipitación de
carbonatos y/o zeolitas y una porosidad secundaria casi inexistente.
197
198
Con una profundidad de 15-20 m en la parte costera, el aluvial tiene una
transmisividad que oscila entre los 1000 y los 3500 m
2
/día en la zona costera,
también superiores a los citados en el SPA-15. Sin embargo, hay que hacer notar
que estos datos se refieren exclusivamente a la zona costera, pudiendo variar los
parámetros notablemente en otras zonas del acuífero.
El agua subterránea en la zona se explota por unos 375 pozos de gran
diámetro (3-4 m), excavados a mano en el primer tercio del siglo XX. Las
profundidades oscilan entre los 10 y los 100 m, con una media de unos 30 m. Los
caudales de bombeo oscilan entre 1 y 20 l/s, aunque los pozos funcionan de
manera intermitente, de manera que los caudales medios diarios no llegaban en
ningún momento a los 10 l/s en 1999, estando en la actualidad por debajo de los
2 l/s.
HIDROGEOQUÍMICA DEL ACUÍFERO
Hidrogeoquímicamente, el acuífero se caracteriza por un flujo de agua de
buena calidad por el aluvial que sufre una progresiva mezcla con aguas salinas
a lo largo de su recorrido hacia el mar. El origen de esta salinidad se atribuye a
la existencia de tres fuentes de salinidad con orígenes distintos (Cabrera et al,
2000):
· Aguas procedentes de Las Tabladas (al NE), con una contaminación de
origen geológico por lavado de unos depósitos hidrotermales llamados
azulejos (cloruradas sódicas, con conductividades eléctricas que pueden
llegar a los 20000 PS/cm).
· Aguas situadas en el centro del acuífero, con una salinidad alta debida a
la presencia de retornos de riego (con altos contenidos en nitratos).
· Aguas con largos tiempos de residencia en Basaltos antiguos (situadas en
el Barranco del Salobre, al SE del acuífero principal), cloruradas
magnésicas.
Durante épocas de sequía y al disminuir el flujo de agua dulce procedente
de aguas arriba, de recarga más o menos rápida, se reduce la dilución de las
aguas salinas arriba indicadas, lo cual conlleva un aumento en la salinidad del
agua explotada que puede inutilizarla para abastecimiento y para riego.
INSTA ACIÓN DE DESALADORAS L
A partir del mes de enero de 1999, y dada la sequía que sufría la zona
desde hace unos 3 años (y que continúa en el momento de escribir esta
comunicación), se comenzaron a instalar desaladoras de agua de pozo, como
respuesta a la salinización del acuífero que se estaba produciendo. Entre esta
fecha y julio del mismo año se instalaron en la zona un total de 9 desaladoras
de ósmosis inversa, alimentadas con agua de pozos, cuyas salmueras se
canalizan por una tubería que vierte directamente al mar. El coste de
instalación ha sido asumido por empresas y cooperativas agrícolas
fundamentalmente, aunque el Ayuntamiento cubre gran parte del suministro del
Municipio con una desaladora de agua de pozo alimentada por varios pozos.
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.

El sistema de alimentación de las desaladoras es complejo y se lleva a
cabo por medio del agua de 39 pozos, de los cuales algunos han estado
suministrando a una misma desaladora desde que se puso en marcha hasta la
actualidad y otros han dado agua a las mismas solamente durante un periodo
de tiempo determinado. Asimismo, hay desaladoras que están siendo
alimentadas por solamente un pozo y otras que reciben agua hasta de 17
pozos. La situación espacial de los pozos que suministran a las desaladoras se
muestra en la figura 2.
El funcionamiento normal de los pozos consiste en que solamente parte
del caudal extraído va a parar a las desaladoras, mientras que una pequeña
parte suele utilizarse directamente para riego, mezclándose con aguas de otros
pozos. Asimismo, en cada desaladora suele existir un estanque de
almacenamiento al que suele ir a parar agua de diferentes pozos, en diferentes
proporciones según los precios del agua. Se consigue así un “preparado
hídrico” que es el que realmente suministra a la desaladora.
EFECTO DEL USO DE DESALADORAS EN EL ACUÍFERO
Al observarse la instalación de las desaladoras de agua de pozo en el
acuífero de La Aldea, y dentro de un Proyecto de investigación sobre la
hidrogeología de la zona que está en desarrollo, se decidió instalar una red de
control de los pozos que suministran o han suministrado agua a las mismas. Esta
red ha estado en funcionamiento durante los años 1999 y 2000, visitándose cada
3 meses aproximadamente. En cada visita se han tomado datos de piezometría,
explotación y química del agua por lo que se dispone de una batería de datos
bastante amplia que permite analizar la evolución del acuífero en este plazo de
tiempo.
Efecto en la piezometría
Los niveles piezométricos han sufrido un descenso generalizado en el
acuífero desde 1998 a 2000 que se puede oscilar entre 4 m y 20 m dependiendo
de las zonas. Este descenso es particularmente notable en aquellos pozos que
suministran a las desaladoras, que presentan un descenso medio de 16 m,
pudiendo llegar a los 25-30 m en aquellos situados en la parte central del
acuífero. En septiembre de 2000 se ha observado que los pozos que se explotan
para desalación mantienen los niveles en su fondo, sin que se observe apenas
recuperación de los mismos al cesar la extracción.
Paralelamente, las extracciones de los pozos que suministran a las
desaladoras sufrieron un aumento a comienzos de 1999, justamente al comenzar
a suministrar agua a las mismas. Esta extracción pudo aumentar en algunos
pozos hasta los 10 l/s de caudal medio diario, con una media de 3.24 l/s que ha
disminuido hasta los 1.07 l/s medio diario. En 4 de estos pozos se puede hablar
de agotamiento, con caudales nulos o inaprovechables y en total 10 pozos han
dejado de suministrar a las desaladoras por lo exiguos de sus caudales.
200
Efecto en la salinidad del agua
La salinidad del agua procedente de los 39 pozos suministradores ha
sufrido un aumento importante en el último año. De manera grosera, se observa
una evolución en las conductividades químicas medias medidas entre los 4700 y
los 7300 PS/cm. Sin embargo, este aumento no sigue las mismas pautas en
todos los pozos, pudiendo observarse las siguientes familias de pozos:
1. Pozo costero que sufre un aumento de 1000 a 33000 PS/cm. (Fig. 2)
2. Pozos que sufren un aumento moderado de salinidad (entre 4000 y 7000
PS/cm de conductividad), ligado a un aumento importante de nitratos (que
pueden alcanzar los 600 mg/l).
3. Pozos que sufren un aumento moderado de salinidad (entre los 3000 y los
5000 PS/cm de conductividad), unido a una disminución en los nitratos
(que bajan de los 300 a los 100 mg/l de media). (Fig. 2)
4. Pozos que sufren un aumento importante en la salinidad del agua (entre
los 8000 y los 16000 PS/cm de conductividad), sin que los nitratos sufran
cambios importantes. Estos pozos se sitúan en los márgenes de Las
Tabladas.
Estas familias pueden ser relacionadas con los diferentes mecanismos
salinizadores identificados en el acuífero. El pozo perteneciente a la familia 1
queda claramente ligado a un proceso de intrusión marina. La familia 2 agrupa
a pozos que pasan a explotar una parte importante de agua de retornos de
riego al aumentar su extracción. Estos pozos están situados en la parte central
del acuífero, justamente donde los contenidos de nitratos son mayores. La
salinidad del agua de la familia 3 debe corresponderse con un aumento de la
proporción de agua profunda procedente de los basaltos antiguos, o de agua
que discurre por la parte más inferior del aluvial, a la que le llegan menos
retornos de riego. Sin embargo, la falta de análisis completos de agua en el
momento de redactar la presente comunicación no permite identificar en
aumento en el magnesio que debería evidenciarse. Los pozos de la familia 4
están claramente ligados a la pluma de contaminación geológica que se
observa en los alrededores de Las Tabladas.
CONCLUSIONES
A la luz de lo expuesto anteriormente, se puede concluir que el acuífero
de La Aldea está sufriendo un agotamiento desde 1999 a la actualidad,
evidenciado por el descenso de los niveles piezométricos en los pozos y en los
caudales medios diarios extraídos. Dicho agotamiento ha ido unido a un
aumento de la salinidad del agua explotada en el acuífero, por lo que se han
instalado 9 desaladoras de agua de pozo en la zona desde enero de 1999.
El análisis de los datos químicos de los pozos que suministran agua a las
desaladoras ha permitido la identificación de una aceleración en la salinización
del agua explotada. Dicha salinización responde a varios comportamientos
diferentes ligados a los diversos orígenes de la salinidad ya identificados en el
acuífero: intrusión marina, retornos de riego, agua más profunda procedente de
201
los Basaltos Antiguos y agua contaminada por depósitos hidrotermales
(azulejos).
En cualquier caso, parece claro que en épocas de sequía se produce un
aumento de salinidad porque disminuye la dilución de las aguas salinas que
llegan constantemente al acuífero y que la instalación de desaladoras de agua
de pozo lo que hace es disminuir la limitación natural de la extracción que es la
mala calidad del agua.
AGRADECIMIENTOS
El presente estudio ha sido financiado mediante un Convenio de
colaboración entre el Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria, la Fundación
Universitaria de Las Palmas y la Universidad de Las Palmas de G.C. y por el
Proyecto CICYT con fondos FEDER 1FD97-0525.
REFERENCIAS
Cabrera, M.C.; Delgado Mangas, F.; Muñoz Sanz, J.; Pérez Torrado, F.J. y
La Moneda, E. (2000): “Caracterización de las familias hidrogeoquímicas en el
acuífero de La Aldea (Gran Canaria)”. Geotemas, 1(2), pp. 47-50.
Custodio, E.; Jimenez, J.; Nuñez, J.A.; Puga, L. y Braojos, J.J. (1989):
Hydrogeology of the Canary Islands (Spain). Hidrogeología y Recursos
Hidráulicos, vol. XIV. Asoc. Esp. Hidr. Subt. ITGE. Madrid. pp. 205-227.
MAC-21 (1980): Proyecto de Planificación y Explotación de los Recurso de
agua en el Archipiélago Canario. Com. Interminist. Coord. Est. Mat. Aguas
Canarias.
Muñoz, R.; Cabrera, M.C.; Hernández, F. y Socorro, A.R. (1996):
“Development of Analytical and Sampling Methods for Priority Pesticides and
Relevant Transformation Products in Aquifers”. Final Project Report. EU
Contract EV5V-CT93-0322-Group 4. 87 pp. + Appendix
Plan Hidrológico de Gran Canaria (PHGC)(1992): Inventario de puntos de
agua, sin publicar.
SPA-15 (1975): Estudio científico de los recursos de agua en las Islas
Canarias (SPA/69/515). Minist. Obras Públ, Dir. Gral. Obr. Hidr. UNESCO.. Las
Palmas de Gran Canaria, Madrid. 3 vol.+ mapas.
202
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 203-209, 2002, Almería
POSIBILIDADES DE USO DE LOS ACUÍFEROS DE ALBUÑOL
PARA SUMINISTRAR AGUA A UNA PLANTA DESALADORA
*
J.A. Luque Espinar, A. González Ramón y J.C. Rubio Campos
Instituto Tecnólogico Geominero de España (Ministerio de Ciencia y
Tecnología). Granada.
RESUMEN.- En este trabajo se plantea la posibilidad de construir sondeos que
exploten el aluvial de la rambla de Albuñol, en la zona del delta, con objeto de
suministrar agua a una hipotética planta desaladora, teniendo en cuenta las buenas
características hidráulicas que presentan dichos materiales y la mala calidad natural
de sus recursos hídricos. Además, considerando los importantes recursos procedentes
del acuífero carbonatado de cabecera que alimenta al aluvial, su baja calidad e íntima
relación con este, se podría plantear el uso directo de parte de sus recursos para la
desaladora, previniendo el riesgo de intrusión marina. El planteamiento se justifica,
desde la perspectiva hidrogeológica y socioeconómica, puesto que la demanda de
agua es creciente y con el uso de estos acuíferos se dotaría a la agricultura de agua
de mejor calidad para riego, además podría cubrir un previsible aumento de
necesidades del sector turístico (jardines, golf, etc).
Palabras clave: Albuñol, agua, aluvial, desaladora, explotación.
INTRODUCCIÓN
La Unidad Hidrogeológica de Albuñol (06.16) se localiza en la zona
oriental de la costa de Granada, al sur de Sierra Nevada (figura 1). Por una
parte, está constituida por un acuífero de materiales carbonatados triásicos
pertenecientes al Complejo Apujárride que se sitúa al norte del núcleo de
Albuñol y, por otra el aluvial de la rambla de Albuñol que se localiza aguas
abajo del afloramiento carbonatado anterior. Las aguas que circulan por el
aluvial proceden, fundamentalmente, del acuífero carbonatado debido a que
los recursos procedentes de la infiltración directa o escorrentía superficial son
muy escasos. Tanto las aguas drenadas por el acuífero carbonatado como las
circulantes por el aluvial de la rambla, presentan una calidad química natural no
apta para abastecimiento debido a que algunos parámetros químicos presentan

*
Las opiniones reflejadas en el escrito son de responsabilidad de los autores firmantes, no teniendo
porque coincidir con las de la Institución en la que trabajan.
203
valores por encima de los máximos que permite la legislación vigente en aguas
destinadas para consumo humano.
Al sur del acuífero carbonatado de Albuñol se riega con agua procedente
del mismo y los excedentes se conducen directamente al mar. Además, parte
de la zona cultivable que limita con la rambla de Albuñol se surte de agua
procedente de algunos pozos que explotan los recursos hídricos que circulan
por el aluvial.
GEOLOGÍA
En el área de Albuñol afloran materiales pertenecientes a los mantos de
Lújar, Murtas y Adra, todos ellos del Complejo Alpujárride de las Zonas Internas
de las Cordilleras Béticas. Estos mantos incluyen una formación basal
metapelítica sobre la que se dispone una formación carbonatada (Trías calizo-
dolomítico). Además, hay que citar la presencia de depósitos post-orogénicos,
cuaternarios, fundamentalmente.
Las características más importantes de las distintas unidades alpujárrides
existentes son:
Manto de Lújar. Es el situado tectónicamente más bajo. Descansa
directamente sobre metapelitas del Complejo Nevado-Filábride. En el sector de
Albuñol aflora en unos 20 km
2
, a modo de ventana tectónica, la unidad inferior
Lújar-Gádor (o Los Pelaos). Esta unidad está compuesta por una formación
carbonatada triásica (acuífero principal) que aflora profusamente en las sierras
de Lújar y Gádor y en pequeñas ventanas tectónicas situadas entre ambos
macizos (Albuñol, Huarea, Turón y Peñaoradada). En la zona de Albuñol, la
serie está compuesta de muro a techo por calcoesquistos, dolomías masivas,
margas, calizas y la base del tramo mineralizado de calizas, dolomías y
brechas. Localmente existen intercalaciones de yesos y arcillas, así como
mineralizaciones de plomo y fluorita. El sustrato de la formación carbonatada
corresponde a una formación de filitas y cuarcitas (Permotrías) que aflora a
modo de pequeños retazos en situación de flanco inverso sobre las calizas y
dolomías. La unidad superior de Escalate no llega a aflorar en el sector.
Manto de Murtas (o Murtas - La Herradura). Corresponde al conjunto
Alpujárride intermedio. Se dispone sobre el manto de Lújar y está compuesto
en este sector por la formación metapelítica basal, fundamentalmente.
Manto de Adra. Se dispone tectónicamente sobre los dos mantos
anteriores y corresponde al conjunto Alpujárride superior. Está constituido
únicamente por la formación basal de esquistos y cuarcitas con abundantes
niveles de yesos.
El esquema geológico estructural de la ventana tectónica de Albuñol
corresponde, en términos generales, a un sinclinal tumbado del que aflora el
flanco inverso, cuya charnela se localiza en la citada localidad. La serie
carbonatada supera los 500 m de potencia.
Los materiales post-orogénicos del Neógeno y Cuaternario reposan sobre
los mantos alpujárrides citados, y están constituidos por depósitos aluviales
(acuífero aluvial) y varias masas de travertinos, sobre una de las cuales se
asienta el núcleo urbano de Albuñol.
204
Figura 1
Los materiales detríticos de la rambla son heterométricos y se extienden
desde la desembocadura de la rambla, formando un delta, hasta unos 16 km
aguas arriba de la línea de costa (Almécija, 1986). Los tamaños de grano
oscilan entre bloques de cerca de 1 m
3
hasta grava fina; en profundidad, en la
zona próxima a Albuñol, algunos pozos atraviesan dos metros de limos,
aproximadamente (Nieto, 1974).
Para Almécija (1986), la rambla está constituida mayoritariamente por
grava, arenas y limos y, en menor proporción, por arcillas, las cuales aumentan
en las áreas más próximas a la desembocadura de la rambla.
HIDROGEOLOGÍA
En la zona de Albuñol se pueden diferenciar tres conjuntos de materiales
por su comportamiento hidrogeológico: calizas y dolomías alpujárrides de
elevada permeabilidad, esquistos y filitas alpujárrides de baja permeabilidad y
depósitos cuaternarios de elevada permeabilidad.
Los materiales calcáreos son muy similares a los de la Unidad
Hidrogeológica de Lújar, presentan un espesor del orden de 500 m y un
substrato impermeable constituido por metapelitas del manto de Lújar. La
superficie de afloramiento de estas calizas es de 20 km
2
con un límite
meridional del acuífero localizado en la charnela de la estructura sinclinal, que
conforman estos materiales, donde se encuentran en contacto con materiales
impermeables del propio manto de Lújar y de los mantos alpujárrides
superiores. Se desconocen los límites oriental y occidental, puesto que los
materiales calcáreos se encuentran ocultos en dichos límites bajo materiales
impermeables de mantos superiores (ITGE-Junta de Andalucía, 1999).
205
En la figura 2 se puede observar el esquema de funcionamiento
hidrogeológico del acuífero calcáreo de Albuñol y su relación con el aluvial.
El acuífero aluvial tiene una anchura media de 200 m, un espesor máximo
de 60 m y una superficie total de 3 km
2
y está constituido por gravas y arenas
de elevada permeabilidad. Este aluvial está en contacto, en el entorno de la
población de Albuñol, con el acuífero calcáreo del cual recibe la mayor parte de
su alimentación (Nieto, 1974; Almécija 1986; ITGE-Junta de Andalucía, 1999).
ACUÍFERO ALUVIAL
DEALBUÑOL
MANTO DEADRA
ACUÍFERO CALCÁREO
DEALBUÑOL
MANTO DEALCÁZAR,
MURTAS, ADRA
RÍO GUADALFEO
UNIDAD LÚJAR-GÁDOR
NIVEL PIEZOMÉTRICO
LÍNEA DEFLUJO
MANANTIALESDEALDÁYAR
YBOCA DEL RÍO
Figura 2.-
Su substrato y límites laterales impermeables están constituidos por
materiales metapelíticos de los mantos alpujárrides. La transmisividad de los
materiales detríticos de la rambla puede llegar a los 2000 m
2
/día en el sector
central (Nieto, 1974). Respecto a la permeabilidad de este aluvial, Almécija
(1986) estima que la media debe ser como mínimo 50 m/día.
Por otra parte, la información en relación con el delta es escasa y sólo se
dispone de un valor de transmisividad citado por Nieto (1974), que estima en
700 m
2
/día. Si bien, Almécija (1986), partiendo de la relación existente entre
caudal específico y transmisividad, eleva el valor anterior hasta 1250 m
2
/día y
en el resto de la rambla hasta 5000 m
2
/día. El descenso de transmisividad
observado por Nieto en el delta podría estar relacionado con un incremento de
los materiales finos en esta zona (Almécija, 1986). El nivel piezométrico se
sitúa a una profundidad máxima de 10 m; si bien en algunos puntos se ha
detectado el nivel a 2 m (Almécija, 1986). La potencia de sedimentos en el
delta no se conoce, sin embargo, Almécija (1986), por comparación con
depósitos similares de la región establece que puede llegar a los 100 m.
Calidad de las aguas
Las aguas procedentes del acuífero calcáreo presentan carácter termal
(26 a 30º C), son de facies sulfatada cálcico-magnésica y de elevada salinidad.
El contenido de sulfato y calcio está próximo a la precipitación. La
conductividad oscila entre 2500 y 3300 PS/cm (ITGE, 1991).
Así, los contenidos iónicos medios observados en diversos análisis
realizados por el ITGE pueden rondar los 1800 mg/l de sulfato, 90 mg/l de
206
cloruros, 270 mg/l de bicarbonatos, 70 mg/l de sodio, 550 mg/l de calcio y 150
mg/l de magnesio. Para Cardenal (1993) estos contenidos son algo inferiores.
La calidad química de las aguas del aluvial está muy influenciada por el
carbonatado (Almécija, 1986; ITGE, 1991; Cardenal, 1993), teniendo en cuenta
la conexión que hay entre ambos. Así, la facies química que presenta es
sulfatada cálcica (Almécija, 1986; ITGE, 1991; Cardenal, 1993), con una
mineralización muy alta. En la zona del delta de la rambla los valores de
conductividad se sitúan entorno a los 3000 PS/cm y el contenido en cloruros
por encima de 100 mg/l.
Por ahora, según se recoge en el Atlas de Hidrogeológico de Andalucía
(1998), no se ha detectado indicios de intrusión importante en este acuífero.
Balance
El acuífero calcáreo drena a través de varias surgencias situadas en las
ramblas de Albuñol y de Aldáyar, a una cota aproximada de 300 m s.n.m., entre
las que destaca el manantial de El Río (2044-4-0014) situado en la rambla de
Albuñol, una galería excavada en las calizas de la rambla de Aldáyar (2044-4-
0052), y una surgencia en el aluvial de la propia rambla de Aldáyar (2044-4-
0015). Las aguas de estas surgencias son derivadas para el riego, aguas abajo
de Albuñol. Además, existen numerosos pozos y sondeos emplazados en su
mayor parte en el acuífero aluvial (ITGE-Junta de Andalucía, 1999).
El caudal de las salidas visibles del acuífero calcáreo fue cuantificado por
Nieto en 1974, en 510 l/s, en 150 l/s por Almécija (1984) y 190 l/s por Cardenal
(1993).
Además, existen descargas subterráneas del acuífero calcáreo hacia el
aluvial de las ramblas de Albuñol y Aldáyar, que se verifican por la similitud
hidroquímica e isotópica de las aguas de ambos acuíferos (Cardenal, 1993).
En ITGE-Junta de Andalucía (1999) se estiman unas salidas totales del
acuífero calcáreo de 8,6 hm
3
/año, de las que 2,6 son aportes subterráneos al
aluvial y el resto se derivan para riego o se pierden al mar fuera de la época de
regadío. Para Cardenal (1993) el acuífero calcáreo cede al aluvial del orden de
6 hm
3
. La diferencia de caudales estriba en la sección útil de la rambla utilizada
para realizar la estimación de la descarga subterránea. Así, en (ITGE-Junta de
Andalucía 1999) se considera que la sección útil en la confluencia de las
ramblas de Albuñol y Aldáyar es 200 m, justificando esta modificación por una
mejora en la cartografía de detalle. Los demás factores que intervienen en la
estimación de la transferencia de caudales son básicamente los mismos,
procedentes de Nieto (1974), es decir, un gradiente de 3,5 % y una
transmisividad de 1000 m
2
/día, algo inferior a la citada por Nieto, puesto que el
ITGE considera este valor como medio para la sección de la rambla.
Respecto al aluvial, se puede precisar, tomando como referencia los
datos de la Cámara de Extensión Agraria de Albuñol, que se están regando, al
menos, unas 100 ha con aguas procedentes del mismo. Si se aplica una
dotación de 5000-6000 m
3
/ha/año, resulta una explotación mínima de 0,6
hm
3
/año, aunque podría ascender hasta 0,9 hm
3
/año. Por tanto, a través del
aluvial se descargan al mar entre 1,7 y 2 hm
3
/año.
207
POSIBILIDADES DE DESALACIÓN DE LOS RECURSOS DE LOS
ACUÍFEROS DE ALBUÑOL
Usos actuales
En la actualidad, en la zona de Albuñol, se está regando con agua
procedente de forma directa del acuífero calcáreo y la explotación del aluvial
unas 150 ha, según la Cámara de Extensión Agraria de Albuñol, mediante la
técnica de goteo. El uso de esta técnica tiene unas necesidades de agua por
hectárea y año de 5000 a 6000 m
3
, contabilizando en total una demanda global
de 0,9 hm
3
/año, aproximadamente (ITGE-Junta de Andalucía, 1999).
La superficie cultivada que sustenta la explotación de los recursos
hídricos procedentes del acuífero aluvial de Albuñol asciende a unas 100 ha,
que con la dotación mencionada anteriormente, detrae del acuífero 0,6
hm
3
/año.
En la zona del delta existe una cantidad de pozos considerable de poca
profundidad, si bien, la explotación es escasa debido a que se destina
fundamentalmente a consumo doméstico y riego de pequeños huertos.
Si se tiene en cuenta la salinidad natural del agua empleada para riego y
el sistema de riego utilizado, la probabilidad de que se salinice progresivamente
el suelo y su posterior empobrecimiento es muy alta.
Por otra parte, la considerable rentabilidad de los cultivos que se realizan
en la zona hace prever el incremento de este tipo de explotaciones, con el
consiguiente aumento de la demanda destinada a fines agrícolas. El aumento
de la demanda para ocio también puede sufrir un aumento con el desarrollo
progresivo de la industria turística, que se puede ver incrementado con la
terminación de la autovía del Mediterráneo.
Actuaciones que se proponen
El importante volumen de recursos drenados por el acuífero carbonatado,
unido a la elevada salinidad que presentan los mismos y los buenos
parámetros hidráulicos estimados en el aluvial de la rambla de Albuñol, podría
favorecer la puesta en marcha de una planta desaladora en la que se
aprovechara, de forma conjunta, los recursos del carbonatado mediante la
captación de los manantiales y sondeos surgentes que existen actualmente y
las extracciones realizadas en sondeos de nueva construcción que se situarían
en la zona del delta.
Las actuaciones propuestas pretenden conseguir, por una parte, mejorar
la calidad de los recursos drenados por el acuífero carbonatado, eliminando
costes derivados de bombeo y mantenimiento de una infraestructura centrada
exclusivamente en extraer agua del aluvial. Y por otra, evitar, mediante
bombeos controlados, la salinización del aluvial, buscando un equilibrio entre
recursos drenados y extracciones.
Para llevar a cabo este proyecto sería necesario realizar un trabajo de
investigación en el delta de Albuñol, que se centre en mejorar el conocimiento
208
de la morfología del substrato y el comportamiento hidráulico de los materiales
que lo componen.
Como conclusión, es necesario resaltar que la propuesta de uso
coordinado de los recursos drenados por el acuífero carbonatado y la
explotación controlada de sondeos situados en el delta presenta un enfoque
novedoso en virtud de las peculiaridades hidrogeológicas del entorno. Teniendo
en cuenta el importante drenaje que se efectúa a través de los materiales
carbonatados y la deficiente calidad para su uso directo, no parece lógico dar la
espalda a estos recursos como fuente de suministro de una hipotética
desaladora, con las ventajas que ello supondría.
REFERENCIAS
Almécija, C. (1984). Investigación hidrogeológica de la cuenca de la
rambla de Albuñol (T.M. de Albuñol). Tesis de Licenciatura. Universidad de
Granada. 286 pp.
Benavente, J. (1982). Contribución al conocimiento hidrogeológico de los
acuíferos costeros de la provincia de Granada. Tesis Doctoral. Universidad de
Granada. 435 pp.
Cardenal, J. (1993). Hidrogeología del sector de la sierra de Lújar-Albuñol
(provincia de Granada). Tesis Doctoral. Universidad de Granada. 402 pp.
ITGE (1991). Proyecto hidrogeológico para la mejora de riegos en la
provincia de Granada. Investigación hidrogeológica en el acuífero de Albuñol
como apoyo a los riegos de la Costa de Granada. Inédito.
ITGE-Junta de Andalucía (1999). Plan de integración de los recursos
hídricos subterráneos en los sistemas de abastecimiento público de Andalucía.
Sector de acuíferos en relación con el abastecimiento de los núcleos situados
en la cuenca del Guadalfeo y sectores costeros adyacentes (Almuñécar,
Albuñol y Castell de Ferro) Granada. Actualización del conocimiento
hidrogeológico de la Unidad 06.16 Albuñol. Inédito.
ITGE y Junta Andalucía (1998). Atlas hidrogeológico de Andalucía. 216
pp.
Nieto Salvatierra, M. (1974). Estudio hidrológico de la rambla de Albuñol
(Granada). Monografías de la sección de Geología de la Universidad de
Granada. Serie Hidrogeológica. 102 pp.
209
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 211, 2002, Almería
CONSIDERACIONES SOBRE LOS SONDEOS DE
ABASTECIMIENTO A LAS PLANTAS DESALADORAS
José Antonio Fayas Janer
Dpto. Técnico, Dirección General de Recursos Hídricos
del Gobierno de las Islas Baleares
Hay que hacer notar que, si las condiciones hidrogeológicas de los
terrenos disponibles son favorables, la alternativa de captación del agua
mediante sondeos más o menos profundos es preferible a la de toma directa. Y
ello por diversas razones tales como, en general, menores costes de
construcción, de explotación y de mantenimiento y, principalmente, mejores
características del agua obtenida: temperatura más constante, menor turbidez y
menor presencia de microorganismos.
Deseo destacar estas últimas razones y añadir que (aunque sea de
Perogrullo, a veces parece olvidarse) la toma de aguas es un elemento
esencial en cualquier instalación desaladora.
Por ello, tengo que resaltar la gran importancia que tienen los estudios
previos para el correcto diseño de los sondeos de captación de agua para una
planta desaladora. Tales estudios:
a) Determinarán la viabilidad de dicha captación
b) Pueden ser decisivos a efectos de la elección del emplazamiento de
una instalación desaladora
c) Son imprescindibles para definir adecuadamente el proyecto de las
obras de captación.
En consecuencia: se puede concluir que, en cualquier proyecto de Planta
Desaladora de agua de mar, se tiene que contar con inversión suficiente y
plazo de tiempo adecuado al Estudio Previo y al Proyecto de la captación del
agua. Ambos (plazo e inversión) repercutirán en el beneficio de la Instalación
Desaladora, pues con ello: a) se evitarán sorpresas en la fase de construcción
(con el consiguiente encarecimiento de las obras), y b) se obtendrán ahorros en
la fase de explotación y mantenimiento (menores costes de bombeo derivados
de la mayor eficiencia de las obras cuando éstas se proyectan y construyen de
forma adecuada a las condiciones hidrogeológicas del acuífero interesado).
211
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 215-224, 2002, Almería
REGENERACIÓN DE RECURSOS HÍDRICOS DE MALA
CALIDAD. ASPECTOS MEDIOAMBIENTALES
B. Sánchez-Rubio Ruiz y P. Romero Pavía
Dpto. de Captaciones, Facsa (Sociedad de Fomento Agrícola Castellonense)
RESUMEN.- La desalación de agua salobre es una técnica utilizada para
regenerar las aguas subterráneas de mala calidad. Es una opción con muchas
posibilidades de utilización en España debido a la escasez de recursos de calidad que
presentan algunas zonas. Se trata pues de una alternativa en auge en nuestro país
por lo que deberían valorarse previa y cuidadosamente los posible impactos que
pudiera generar. Los impactos más destacables son los que se producen sobre la
cantidad y calidad del agua de los acuíferos abastecedores de las plantas de
desalación, así como el producido por el destino que le sea proporcionado al rechazo
generado en el proceso. Por otro lado, la desalación de agua salobre tiene que ser
combinada con otros procesos alternativos como son la reutilización del agua para
otros usos y la regulación y mejora de los sistemas de regadío.
Palabras clave: desalación, salobre, rechazo, reutilización, salinización
INTRODUCCIÓN
Contrariamente a lo que pueda parecer y tal y como queda reflejado en la
estadística de la I.W.S.A. (International Water Supply Association), fig. 1, en los
países más desarrollados la principal fuente de procedencia del agua de
abastecimiento urbano son los recursos subterráneos. Esto es debido
fundamentalmente a la mayor protección que dichos recursos presentan ante
contaminaciones imprevistas. En contrapartida dichas contaminaciones, de
tener lugar, suelen ser difíciles de delimitar, lentas, progresivas y, en el peor de
los casos, irreversibles.
El agua subterránea en ocasiones no presenta la calidad deseada para el
uso requerido y es necesario realizar un tratamiento previo del caudal: la
desalación. El volumen total de agua desalada en España, según el Libro
Blanco del Agua, suponía en 1.998 un caudal de 222 hm
3
/año. Esta cifra, que
con seguridad se habrá visto superada en la actualidad, representa hasta un
30% del agua desalada en Europa, lo cual coloca a España en cabeza dentro
de los países europeos en la utilización de estas técnicas.
215
PAIS AGUAS
SUBTERRANEAS
AGUAS DE
MANANTIAL
AGUAS
SUPERFICIALES
AUSTRALIA 8,03 % 0 % 91,97 %
AUSTRIA 50,54 % 48,70 % 0,76 %
BELGICA 66,40 % 0 % 33,60 %
DINAMARCA 99,36 % 0 % 0,64 %
FRANCIA 60,00 % 0 % 40,00 %
ALEMANIA 64,14 % 8,09 % 27,77 %
HUNGRÍA 81,91 % 11,93 % 6,16 %
ITALIA 50,26 % 38,75 % 10,99 %
LUXEMBURGO 4,44 % 71,11 % 24,45 %
HOLANDA 64,50 % 0 % 35,50 %
NORUEGA 11,71 % 0 % 88,29 %
PORTUGAL 50,06 % 0 % 49,94 %
SUDAFRICA 9,71 % 0,10 % 90,19 %
ESPAÑA 20,58% 3,96 % 75,46 %
SUECIA 24,98 % 0 % 75,02 %
SUIZA 41,85 % 41,67 % 16,48 %
REINO UNIDO 25,66 % 0 % 74,34 %
Figura 1.- Porcentaje de suministro de agua urbana según procedencia 1995.
Fuente: International Water Supply Association.
Este volumen está distribuida de la siguiente forma:
Agua de mar Uso urbano 90 Hm
3
/año
5 Hm
3
/año Uso agrícola
29 Hm
3
/año Agua salobre Uso urbano y
turístico
40 Hm
3
/año Uso industrial
58 Hm
3
/año Uso agrícola
Figura 2.- Distribucion por usos de las aguas desaladas marinas y salobres.
Fuente: Libro Blanco del Agua en España (Ministerio de Medio Ambiente 1. 98).
Como es conocido, el agua a tratar puede ser superficial o subterránea,
de una calidad desde agua marina hasta agua levemente salinizada y el tipo y
peculiaridades de su tratamiento se adaptarán a nuestras necesidades.
Aunque no existe una lista oficial de plantas desaladoras de agua salobre
en España para uso urbano, aquí se ha tratado de elaborar una que responda
lo más fielmente posible a la realidad (fig. 3), acudiendo a todo tipo de fuentes.
Esta lista fue elaborada hace aproximadamente un año, por lo que es posible
que haya significativas ausencias. Es también conocido por todos que este
número se está incrementando notablemente, ya que existen algunas plantas
en construcción, como es el caso de Burriana o Costur en la provincia de
Castellón.
216
PLANTA PROVINCIA AÑO TIPO
CAPACIDAD DE
PRODUCCION
m
3
/día
PROCEDENCIA
DEL AGUA
PROBLEMÁTICA
A TRATAR
SO
2-
4
, Cl- Denia Alicante 1991 Osmosis 19.000 Superficial
Son Tugores Mallorca 1995 Osmosis 30.000 Pozo Cl-
SO
2-
4
Bajo
Almanzora
Almería 1996 Nano-
filtración
19.000 Superficial
Calpe Alicante 1996 Osmosis 2.040 Pozo Cl-
Bechí Castellón 1997 Osmosis 1.500 Pozo NO
3
-
Melilla Melilla 1997 Osmosis 1.000 Pozo NO
3
-
Vall d’Uixó Castellón 1997 Osmosis 7.500 Pozo NO
3
-, Cl-
Arenas de San
Juan
Ciudad
Real
1997 Osmosis
Nanofilt.
250
250
Pozo Dureza
Moncofar Castellón 1998 Osmosis 4.000 Pozo NO
3
-, Cl-
La Solana Ciudad
Real
1998 Osmosis 7.000 Superficial T.D.S.
Villarubia de
los Ojos
Ciudad
Real
1998 Osmosis
Nanofilt.
1.000
1.000
Pozo Dureza, SO
2-
4
San Clemente Cuenca 1999 Osmosis
Nanofilt.
700
700
Pozo Dureza, SO
2-
4
Figura 3
Estas cifras son resultado de la respuesta que un país con baja
pluviometría proporciona como solución a sus problemas de abastecimiento.
En las zonas en las que existe una falta de caudal apropiado para el
abastecimiento, es necesario utilizar caudales cuya calidad en principio no es
apta pero que puede serlo si se le son aplicadas las técnicas de desalación
disponibles. Las diferentes modalidades de desalación que existen en el
mercado permiten obtener un agua desalada en el grado deseado, según el
uso al que se destine, partiendo de aguas de muy diferentes grados de
salinización en función de su procedencia.
De la tabla anterior se deduce en España existe una capacidad de
producción aproximada de 95.000 m
3
/día, lo que anualmente supondría 35 hm
3
solamente para uso urbano. Contrastando estos datos con los que proceden de
la figura 1 (procedente del Libro Blanco de las Aguas) observamos que los
datos difieren ya que en esa tabla se proporciona una cifra de 29 hm
3
/año para
uso urbano y turístico conjuntamente. De este modo se deduce que la
importancia de la desalación en España es en la actualidad mayor de lo que
podría parecer a partir de los datos publicados hasta la fecha.
La desalación de agua salobre podría ser considerada pues como una
técnica alternativa a la aportación convencional de caudales pero que no
constituye una solución única. Esta debe ser combinada con otras acciones
como la reutilización, el transporte y la regulación y mejora de los sistemas de
riego.
REGENERACIÓN DE LAS AGUAS SUBTERRÁNEAS DE BAJA CALIDAD
Un concepto que está asociado a este tipo de procesos es el de
sostenibilidad ecológica. La palabra sostenibilidad está ligada al
217
establecimiento de un equilibrio y el adjetivo ecológica implica que tiene que
ver con el medio ambiente. Para la valoración de la sostenibilidad ecológica de
la desalación de agua salobre hay que establecer las variables que entran a
formar parte de dicho equilibrio y que van a ser afectadas por el proceso, así
como los diferentes indicadores de su estado en cada momento. De este modo
se podrá conocer el impacto de esta desalación y asimismo dicha técnica podrá
ser comparada con otras opciones alternativas.
Resulta vital evaluar el impacto producido por la desalación de agua
salobre ya que se trata de un concepto nuevo de consecuencias a largo plazo
desconocidas. De entrada habría que evaluar el impacto de dicha extracción
sobre los acuíferos (distinto en cada caso particular) y el destino que se le
proporciona al rechazo.
Impacto sobre los acuíferos
Como se ha dicho, este tipo de tratamiento conlleva la extracción de
aproximadamente un 25% más del agua requerida, porcentaje que será
empleado en el rechazo. Por lo anterior se deduce que el aspecto de cantidad
de agua extraída supondrá un importante impacto a evaluar.
Otro impacto que debe ser valorado es el efectuado sobre la calidad del
agua del acuífero. El ejemplo de un acuífero afectado por intrusión marina
constituye un ejemplo claro. Este es el caso de los acuíferos costeros
salinizados en los que el problema de falta de caudal se ve enmascarado por la
intrusión marina, que compensa los niveles y los mantiene a costa de la
calidad.
La explotación sostenida de estos acuíferos puede suponer un
agravamiento de la intrusión marina, aunque conviene resaltar que este
concepto no es siempre negativo ya que existen casos en los que los
beneficios de una dinámica tal superan a los perjuicios de la misma. Habría que
definir unos límites para la explotación que vendrán establecidos por los
condicionantes propios de cada zona.
Para evaluar qué acuíferos son susceptibles de constituir la fuente de
abastecimiento para la desalación de agua salobre, habría que estudiar cada
caso por separado. Autores como Custodio y Margat han hecho hincapié en la
falta de definición del término sobreexplotación, por lo que aquí será evitado su
uso. Se trataría más bien de definir los límites de utilización para cada acuífero,
establecidos tanto por parámetros físicos como económicos, sociales y
ambientales.
Destino del rechazo
La desalación de agua salobre genera un caudal con una elevada
concentración salina que constituye el rechazo. Contrariamente a lo que
sucede con la desalación de agua de mar, los iones concentrados pueden ser
muy variados y el punto de generación del rechazo puede darse en lugares
alejados de la costa.
Si damos por buena la aproximación de que en España hay una
capacidad de desalación de agua salobre de 127 hm
3
/año (según el Libro
218
blanco de las Aguas) se obtiene una cifra de 31.75 hm
3
/año de rechazo,
volumen que será con toda seguridad superior según se ha demostrado en el
epígrafe 1.
Los cálculos anteriores muestran la generación de un volumen importante
al que hay que buscarle un destino. Así pues se presenta el problema de qué
hacer con este caudal. En la actualidad, la respuesta a este dilema es variada.
Vertido al mar
Si existe la posibilidad ésta es una opción muy utilizada. Las desventajas
de esta opción son las siguientes:
- Constructivamente presenta el problema de que si la planta está alejada
de la costa la construcción del salmueroducto encarece mucho la obra.
- Hidrogeológicamente constituye un caudal que no es reutilizado ni
retornado al acuífero.
- Biológicamente y en función de los iones concentrados en el rechazo se
pueden generar problemas. En el caso de un rechazo enriquecido en
nitratos, o en los fosfatos derivados del antiincrustante (polifosfonato), se
puede provocar una saturación de materia orgánica en el punto de
evacuación, sobre todo si el sistema costero es bastante cerrado, con
falta de circulación en esa área, p.e. una bahía. Si este fuera el caso sería
necesario la construcción de un emisario que permitiera el desagüe en un
punto de mayor circulación, con el posterior encarecimiento de la obra.
Reutilización
Esta constituye la opción ecológicamente más favorable. Existen
diferentes posibilidades:
- Usos industriales: El enriquecimiento en determinadas sales del agua
puede ser una ventaja en determinados procesos industriales. En otros,
simplemente existe una gran tolerancia en lo que respecta a la calidad del
agua a utilizar. Puede presentar el problema de su eliminación tras ser
reutilizada.
- Riego: esta opción supone una optimización máxima de los recursos ya
que de este modo el agua retorna al acuífero y está basada en que las
plantas presentan una mayor tolerancia que las personas a la salinidad de
las aguas. Las situaciones son distintas dependiendo del ión que se
encuentre concentrado. Existe también la posibilidad de rebajar la
concentración mezclando con un caudal de menor cantidad de sales.
Hay que advertir que esta opción necesita de un cuidadoso estudio previo
ya que con altas concentraciones de iones se puede favorecer una salinización
del suelo y de la zona no saturada. Estas son las situaciones más comunes:
- Si el agua está enriquecida en cloruros no es posible destinarla a este
uso ya que las concentraciones de este ión en el rechazo son nocivas
para las plantas.
- Si el agua está enriquecida en sulfatos y siempre que no se rebase el
límite de tolerancia el agua puede ser utilizada para riego.
- La situación más favorable se presenta cuando el agua está enriquecida
219
en nitratos ya que éstos constituyen un aporte de nutrientes para las
plantas, que de este modo no es necesario adicionar.
Vertido incontrolado del rechazo
Esta opción constituye una práctica ilegal y puede tener consecuencias
muy negativas desde el punto de vista hidrogeológico. El vertido localizado
produce una contaminación puntual y concentrada del acuífero con un
enriquecimiento zonal desmesurado en ese ión o iones. Si el vertido se realiza
en un punto próximo a la captación de la desaladora, éste conllevará un
agravamiento del problema que pretendía ser solucionado, ya que el agua de
aporte se enriquecería progresivamente en el ión o iones a eliminar, con el
consiguiente descenso en el rendimiento de la operación, que resultaría
encarecida a medida que el proceso se prolongara. Si por el contrario, el
vertido se realiza en un punto alejado del punto de captación se realizaría una
exportación del problema.
DESALACIÓN DE AGUA SALOBRE EN LA PROVINCIA DE CASTELLÓN:
EJEMPLOS DE DIFERENTES SITUACIONES
La provincia de Castellón es un buen ejemplo de zona de precipitaciones
irregulares en la que los acuíferos constituyen un elemento regulador básico
para el abastecimiento. Prácticamente la totalidad de sus municipios se
abastecen de aguas subterráneas que en algunos casos no presentan la
calidad necesaria para este uso, por lo que precisan de un tratamiento previo.
A continuación se expondrán cuatro casos diferentes de desalación de
agua salobre, todos ellos pertenecientes a la provincia de Castellón y de
distintas características. Los tres primeros (Bechí, Vall d’Uixó y Burriana) están
situados en la Plana de Castellón mientras que el último municipio está
localizado en el interior, sobre los relieves mesozoicos.
Geológicamente la Plana de Castellón constituye una depresión litoral de
origen tectónico rellena de materiales pliocuaternarios que configuran un
acuífero multicapa. Este se encuentra rodeado de relieves mesozoicos entre
los que destacan la Sierra del Espadán en su parte meridional y los relieves
que configuran el Desierto de las Palmas y la Sierra de Les Santes en su parte
septentrional.
Estos relieves laterales, así como el río Mijares y la Rambla de la Viuda,
además de la infiltración por lluvia directa, proporcionan una recarga al acuífero
pliocuaternario que debido a sus características presenta frecuentemente
problemas de calidad.
La Plana de Castellón está en gran parte recubierta por plantaciones de
cítricos y la utilización masiva de abonos nitrogenados y la falta de recarga,
unidos al hecho de estar situada en una posición litoral, provoca una
concentración de iones nitrato y cloruro no deseable.
El cuarto caso lo constituye el municipio de Costur que está situado en el
interior de la provincia, sobre materiales mesozoicos. Su captación de
abastecimiento atraviesa materiales triásicos que le confieren al agua la calidad
220
de fuertemente sulfatada.
En todos los casos que se expondrán a continuación existe un caudal
disponible pero que presenta problemas de calidad por lo que la desalación de
agua salobre se presenta como la única solución al abastecimiento urbano.
También en todos los casos se realiza una mezcla del caudal desalado, de
extremada pureza, con agua más salina que a su vez remineraliza el caudal
final.
Por último se expondrá un quinto caso, esta vez hipotético, en el que la
evolución de la calidad del agua de aporte obliga a realizar cambios en la
técnica de desalación utilizada.
El caso de Bechí
El municipio de Bechí está situado en la Plana de Castellón, en su límite
con el ámbito de la Sierra del Espadán. Los dos puntos de abastecimiento lo
constituyen dos sondeos que captan agua tanto de los materiales
pliocuaternarios como triásicos. El agua proporcionada por estos sondeos
presenta concentraciones de los iones sulfato y nitrato que se encuentran por
encima de lo establecido por el Reglamento Técnico-Sanitario. La solución
adoptada para Bechí fue la realización de una planta de ósmosis inversa con
una capacidad de producción de 1.500 m
3
/día. En este caso particular el agua
de rechazo es reutilizada para riego ocasionalmente también lo es el agua urbana
osmotizada, una vez depurada. Características del agua de rechazo: Nitratos:
400 ppm. Sulfatos: 900 ppm. El esquema de la instalación es el que sigue:
El caso de Vall d’Uixó
El municipio de Vall d’Uixó está situado en la parte meridional de la Plana
de Castellón, localizado hacia el interior y en el límite con el ámbito de la Sierra
del Espadán. Se trata de una zona de gran tradición agraria, regada con agua
221
subterránea en su totalidad y fuertemente intruída, por lo que el agua de tres de
sus captaciones y de un manantial de abastecimiento presenta unas elevadas
concentraciones de cloruros y nitratos. El abastecimiento de agua potable a la
población en un principio se resolvió por medio de la extracción de agua
procedente de varios pozos situados en el término municipal, que alimentan a
una potabilizadora convencional.
La mayoría de los sondeos de los cuales se extraen las aguas para el
abastecimiento se caracterizan por una salinidad moderada (salinidad
alrededor de 1.700 mg/l), aunque existen zonas fuertemente intruídas donde la
salinización por cloruros es mucho mayor ya que existe una importante
depresión piezométrica en el acuífero pliocuaternario
Vista la situación descrita se decide complementar el proceso de
potabilización actual con una instalación de ósmosis inversa con una capacidad
de 7.500 m
3
/día, lo cual permite reducir la salinidad global del agua producto,
rebajando las concentraciones de nitratos y cloruros. El abastecimiento a Vall
d’Uixó presenta la peculiaridad de la reutilización de las aguas depuradas para
riego mientras que el rechazo es vertido al mar.
Existen zonas regables en las que la salinidad de las aguas subterráneas
resulta nociva incluso para las plantaciones de cítricos. El agua osmotizada
presenta una salinidad de 50 mg/l. a la salida de planta y de 600 mg/l tras ser
mezclada con la proveniente de otros sondeos Una vez depurada, alcanza una
salinidad aproximada de 1.000 mg/l, y ante la falta de caudal de calidad es
utilizada para riego. En este caso la utilización de la desalación de agua
salobre por ósmosis inversa es factible y soluciona el problema mediante dos
vías.
1. Adecua la calidad a su utilización para abastecimiento urbano.
2. Permite la reutilización de las aguas depuradas para regadío ya que a
éstas les han sido extraídas las sales.
De este modo se soluciona el problema de falta de calidad para ambos
usos y al ser reutilizada a partir de un 75% del agua extraída, en conjunto las
extracciones se reducen y contribuye a dar solución al problema de falta de
caudal. El esquema de funcionamiento es el siguiente:
222
El caso de Burriana
El municipio de Burriana está situado en la Plana de Castellón, en una
localización costera y todo el área circundante presenta una situación de alta
concentración en ión nitrato y un incipiente problema de intrusión marina. El
agua de salida de los sondeos de abastecimiento de Burriana presenta unos
valores de nitratos situados por encima de lo estipulado por la legislación
vigente. En la actualidad está construyéndose una planta de ósmosis inversa
con una capacidad de 4.000 m
3
/día que complementará el abastecimiento a la
población. El caudal de rechazo de la misma será utilizado para riego y su
esquema de funcionamiento es el que sigue:
El caso de Costur
Costur es un pequeño municipio situado en el interior de la provincia de
Castellón cuya captación de abastecimiento atraviesa terrenos triásicos que le
confieren al agua la calidad de sulfatada. La concentración de sulfatos de dicha
agua está alrededor de los 1.000 p.p.m., con lo que se ha hecho necesario
tomar medidas adicionales. En la actualidad está en construcción una planta de
nanofiltración que rebajará la concentración de sulfatos hasta transformarla en
130 p.p.m. El agua así obtenida será mezclada en una proporción tal que su
concentración final esté por debajo de 250 p.p.m., apta por tanto para el
consumo humano. El rechazo de dicha planta será, previa mezcla, reutilizado
para riego.
Caso hipotético
Este es el supuesto de un acuífero costero afectado por la intrusión
marina con una moderada salinización, en el que se plantea la desalación de
223
agua salobre mediante ósmosis inversa como método para adecuar la calidad
del agua a un uso determinado. Si la recarga es escasa se producirá un
agravamiento del proceso de intrusión salina que tendrá efectos directos sobre
el rendimiento del proceso. A medida que empeora la calidad la desalación se
encarece ya que se genera un mayor porcentaje de rechazo.
Si esta evolución se prolonga en el tiempo al final extraeremos del
acuífero agua marina, con lo que para continuar obteniendo agua de la calidad
deseada habrá que plantear el paso a una desalación de agua de mar. Nos
encontramos por tanto con una progresiva salinización que genera una
situación de desequilibrio. El equilibrio sólo se alcanza en la situación final, en
la que bombeamos agua marina.
REFERENCIAS
Morell I. y Grupo de Investigación de Aguas Subterráneas (1.999). Estudio
sobre la presencia de metales pesados en el sector meridional del Acuífero de
la Plana de Castellón. Universitat Jaume I, 242 p. Castellón.
Custodio E. (1.989). Consideraciones sobre la sobreexplotación de
acuíferos en España. La sobreexplotación de acuíferos. Instituto Geológico
Geominero de España. 1-21.
Margat, J. (1.989). Las reservas de aguas subterránea. Nociones
esenciales y forma de utilizarlas. La sobreexplotación de acuíferos. Instituto
Geológico Geominero de España. 1-10.
Margat, J. (1.991). La sobreexplotación de acuíferos. Su caracterización a
nivel hidrogeológico e hidrogeoquímico. XXIII Congreso Internacional sobre la
sobreexplotación de acuíferos. AIH 1-17.
224
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 225-253, 2002, Almería
GESTIÓN DE LA SALMUERA DE RECHAZO DE LAS PLANTAS
DE ÓSMOSIS INVERSA MEDIANTE INYECCIÓN EN SONDEOS
PROFUNDOS (ISP)
G. Ramos González
ITGE Ríos Rosas, 23. 28003 MADRID. g.ramos@itge.mma.es
RESUMEN.- La Inyección en Sondeos Profundos es una alternativa altamente
fiable, tanto desde el punto de vista operativo como desde el punto de vista de
seguridad ambiental, para la gestión de la salmuera de rechazo de las plantas
desalinizadoras. Los Estados Unidos es el país que más ha desarrollado esta técnica,
no sólo para la salmuera, independientemente de su procedencia sino también para
residuos de alta peligrosidad. La tecnología y particularmente el control de las
operaciones son altamente sofisticadas y permiten considerarla una tecnología de alta
seguridad ambiental. En España se inyectó durante muchos años salmuera
procedente de industria extractiva de sal en Potasas de Navarra. Actualmente se
conocen dos operaciones de inyección profunda de salmuera procedente de ósmosis
inversa, en Benferri (Alicante) y en el Campo de Cartagena (Murcia).
Palabras clave: eliminación, inyección, ósmosis, Murcia, salmuera.
INTRODUCCIÓN
La salmuera considerada como residuo a gestionar puede generarse en
diversos procesos industriales, tales como la obtención de sales, la minería de
disolución, la extractiva de petróleo o gas y la desalinización de aguas
salobres. A ésta última se refiere la presente ponencia dado el desarrollo de
gran cantidad de estas operaciones que se está llevando a cabo. No obstante
el método de la Inyección en Sondeos Profundos (ISP) es aplicable a la
salmuera, cualquiera que sea su procedencia así como una amplia gama de
residuos líquidos.
Uno de los problemas más determinantes de la viabilidad de una
operación de ósmosis inversa es la gestión del rechazo de salmuera. En gran
número de ocasiones el rechazo se vierte al mar, si se encuentra próximo, lo
cual no es siempre el así. Por otra parte este vertido al mar encuentra a veces
la contestación de algunos sectores de la sociedad. El rechazo contiene, no
solo las sales del agua bruta, ya sean naturales o generadas en algún proceso
de contaminación (por ejemplo los nitratos), también todo aquel compuesto que
se utilice como aditivo en el proceso de ósmosis.
Sin entrar en debate con otros métodos de gestión, en la presente
ponencia se trata de presentar la ISP como un método más de gestión de la
225
salmuera de rechazo, a tener muy en cuenta junto con los demás para decidir
cual es el más rentable y seguro en términos económicos y ambientales.
ESTADO DEL ARTE EN ESTADOS UNIDOS
Históricamente, la ISP ha tenido un desarrollo muy paralelo al de la
exploración petrolera, Así la ISP nació de la extracción petrolera en California
(USA) en los años 40. Se presentaron graves problemas en la gestión de la
salmuera que acompañaba al petróleo (en una proporción de 10 a 1). La
solución vino con la reinyección de la salmuera en la misma formación
mediante un sondeo “doblete”. A la vez que se solucionó el problema de la
salmuera se obtuvieron dos efectos positivos no buscados inicialmente: El
mantenimiento de la presión del yacimiento y una notable disminución de la
subsidencia provocada por la extracción.
Estado – Julio 2000
Operación
Propuesta Activo En Construcción
Total
Sondeos
Venice Gardens (RO) 0 1 0 1
Englewood (RO) 0 1 0 1
Plantation RO (Sarasota 0 1 0 1
Gulf Utility (*) 1 0 0 1
Acme Improvement District 0 1 0 1
Palm Beach County System 1 1 0 2
Gasparilla Island RO 1 0 0 1
North Martin County (*) 1 1 0 2
Plantation East RO 0 0 1 1
Burnt Store (RO) 0 1 0 1
Boynton Beach (RO) 0 1 0 1
Plantation RO (Broward 0 1 0 1
Marco Island (*) 0 1 0 1
North Collier County (RO) 0 2 0 2
Sarasota County (EDR) 0 1 0 1
Miramar RO 0 2 0 2
Sanibel Island (*) 0 0 1 1
Venice Gardens East RO 0 0 1 1
Sunrise Sawgrass RO 0 1 0 1
Cooper City RO 1 0 0 1
Fort Myers RO 1 0 0 1
Boynton Beach RO 1 0 0 1
South Collier County RO 2 0 0 2
Fort Pierce RO 1 0 0 1
TOTAL 10 16 3 29
(*) Sondeos que inyectan simultáneamente agua residual urbana y salmuera de
ósmosis inversa
Tabla 1.- Operaciones de inyección de salmuera de ósmosis inversa en La
Florida (EEUU).
226
Actualmente en los EEUU se da el mayor desarrollo de esta tecnología
así como de la normativa que se aplica bajo la estricta vigilancia de la
Environmental Protection Agency (EPA).Según estimaciones de la EPA (IGME,
Noviembre 1989), en 1986 se evacuaban en almacenes subterráneos,
mediante ISP, el 11% de todos los residuos líquidos industriales producidos
anualmente en los E.E.U.U., lo que representa 43,5 Mm
3
/año. Después de
unos años con el número de operaciones estabilizado por saturación del
mercado, ha habido un notable relanzamiento.
Este desarrollo tecnológico ha tenido lugar en parte, gracias a la actitud
estricta y vigilante de EPA y de los departamentos de medio ambiente de los
diferentes estados.La normativa EPA clasifica los sondeos de Inyección
Profunda en cinco clases (www.epa.gov):
CLASE I.- Sondeos altamente sofisticados que inyectan residuos
peligrosos y no peligrosos por debajo del acuífero con agua potable más
profundo, en una formación permeable separada de dicho acuífero por capas
impermeables.
CLASE II.- Sondeos de reinyección de la salmuera procedente de
sondeos de extracción de petróleo o gas.
CLASE III.- Sondeos que inyectan agua caliente u otros fluidos con el
objeto de extraer minerales. El fluido se extrae y la salmuera producida en la
separación de los minerales de interés es reinyectada en la misma formación.
CLASE IV.- Sondeos que inyectan residuos peligrosos o radiactivos
dentro o por encima de formaciones con agua potable (PROHIBIDOS
ACTUALMENTE).
CLASE V.- Sondeos de inyección no incluidos en las clases anteriores.
Generalmente son sondeos de “baja tecnología” (en terminología EPA) tales
como sistemas sépticos, sondeos de drenaje y sondeos de baja tecnología con
dudosa protección de los recursos de agua potable.
Foto 1.- Sondeo de inyección de salmuera de ósmosis inversa en Englewood. La
Florida. EEUU.
Es de observar que los sondeos de inyección de salmuera de rechazo de
plantas de ósmosis inversa están incluidos en la primera clase. No obstante,
227
desde el punto de vista tecnológico también nos interesan los sondeos de
inyección de salmuera de otras categorías como la II, la IV y la V, dado que la
problemática de la inyección es muy similar.
En la Tabla 1 adjunto se muestran las operaciones de inyección de
salmuera procedente de ósmosis inversa (www.epa.gov, diciembre del año
2000) en el estado de La Florida, donde se están desarrollando mayor número
de operaciones de este tipo.
En la Figura 1 se indican los sondeos que inyectan salmuera procedente
de la industria de extracción hidrocarburos, dado que es ejemplar el número de
operaciones, especialmente en los estados de Texas, Nuevo México y
California, siendo la problemática muy similar (www.epa.gov).
Figura 1.- Sondeos de Inyección en la Clase II.
CONCEPTO DE INYECCIÓN
En los EEUU todos los sondeos de inyección están contemplados en
alguna de las categorías citadas. En España no existe el desarrollo normativo
tan extenso e intenso y, dada la legislación vigente debemos diferenciar de
entrada dos tipos de inyecciones que se denominarán: A) Vertidos en el
subsuelo, en acuíferos libres, sin utilización de una estructura geológica
confinada y B) Sondeos de Inyección profunda. Esta diferenciación que se
hace viene dada por las diferencias notables de tramitación entre ambos tipos
de operaciones.
Los vertidos en el subsuelo deben seguir una tramitación similar a la de
cualquier tipo de vertido. Los sondeos de inyección profunda se encuentran
contemplados en la Ley de Minas como aprovechamiento de un recurso de la
Sección B, por lo tanto el organismo sustantivo de la tramitación será la
Dirección General de Industria de la autonomía correspondiente. Ello no implica
la no intervención de Confederaciones Hidrográficas y otros organismos que
deben emitir los informes preceptivos correspondientes.
228
Vertido en el subsuelo
Es la forma más extendida de inyección y en la mayor parte de los casos
sin permisos ni el debido control. Existen multitud de pequeñas desalinizadoras
que disponen de dobletes de sondeos, uno para la extracción y otro para el
rechazo. Este rechazo se vierte en casi todos los casos en la misma formación
de la que se extrae el agua bruta.
Un esquema utilizado también con frecuencia es el vertido en la cuña de
intrusión salina, rara vez con los estudios necesarios para asegurar la no
inversión del flujo natural, y sin ningún control de la operación. Por otra parte
suelen ser sondeos de baja tecnología, sin correctas cementaciones ni
entubados, que se utilizan “a muerte”, sin mantenimiento ni vigilancia. Las
garantías de protección que este cúmulo de factores ofrece, son mínimas.
Como idea a desarrollar se propone que los agricultores que utilizan la
ósmosis inversa se deben mentaliza de que, en cierta medida, dejan de ser
agricultores para convertirse en industriales del agua y que, como tales, deben
incorporar a su actitud la mentalidad de control de calidad de todo el proceso,
incluida la gestión del residuo. Será necesario desarrollar la normativa y los
métodos de vigilancia con objeto de que estas operaciones se desarrollen sin
impacto hidrogeológico, con una protección extrema de los recursos de agua
potable. Son los sondeos que, en la clasificación EPA irían englobados en la
Clase V.
Sondeos de Inyección Profunda (ISP)
El sistema ideal para la eliminación de residuos sería aquel que admitiera
una cantidad ilimitada del mismo y lo mantuviera siempre fuera del campo de la
actividad humana. Excepto soluciones de ciencia-ficción, la solución a nuestra
disposición que más se acerca a este concepto es la Inyección mediante
Sondeos Profundos (ISP). Para que una operación de ISP se factible se han
de dar cuatro condiciones que son necesarias y suficientes (IGME. 1990),
es decir, una operación de ISP es posible si y sólo si:
- Existe una formación permeable capaz de admitir el residuo (permeable y
transmisiva).
- Existe una formación impermeable que mantiene el residuo confinado el
tiempo suficiente hasta su inocuidad.
- Las condiciones de ambas formaciones no cambian con el desarrollo de
la operación.
- La operación de ISP no hipoteca otros recursos más importantes.
Todos los estudios, evaluaciones, proyectos y obras que se realicen para
la consecución del objetivo de la eliminación deberán tener en cuenta estas
cuatro condiciones y demostrar inequívocamente su cumplimiento.
SONDEOS DE INYECCIÓN PROFUNDA
El sondeo de inyección es el elemento principal del sistema de inyección.
Su concepción suele ser similar a la de los pozos de producción de petróleo,
229
con un diseño especialmente orientado a conseguir las máximas garantías de
aislamiento del residuo, eliminando totalmente la posibilidad de contaminación
del entorno geológico suprayacente.
Descripción de los esquemas básicos
El sondeo es el mecanismo de comunicación entre la superficie y el
subsuelo profundo, tanto para la introducción del residuo como para el control
de su evolución durante toda la operación. Por esto, por su alto coste y por las
condiciones citadas su construcción es delicada y de gran importancia.
Los sondeos de inyección suelen diseñarse con un acabado estándar en
el tramo en el que no afectan a la formación almacén, y diferenciarse en el
acabado del tramo inferior que penetra precisamente en dicha formación. Las
dos razones principales que condicionan la elección del acabado en la zona de
inyección son:
- Que la roca almacén esté o no consolidada. Y en caso de ser cohesiva,
su grado de friabilidad.
- El poder corrosivo del residuo.
Los esquemas básicos para los sondeos de inyección profunda están
indicados en la Figura 2.
Figura 2.- Esquemas básicos de sondeos de inyección.
Las características comunes a ambos esquemas son las entubaciones y
cementaciones telescópicas, de forma que cada formación permeable
atravesada debe de ser entubada y cementada independientemente con el fin
de asegurar su estanqueidad. La diferencia entre ambos estriba en que la
segunda incluye una tubería más, la de inyección propiamente dicha, quedando
un espacio anular entre la anterior entubación y esta. Este espacio, cerrado en
su parte inferior por un packer, se rellena de un aceite mineral inerte,
mantenido a una presión mayor que la presión de inyección del residuo.
Cualquier fisura que se produjera en la tubería de inyección es detectada
inmediatamente por la caída en la presión del aceite, el cual impide además la
salida del residuo al estar a mayor presión que este.
230
Foto 2.- Sondeo de Inyección Profunda y sondeo de control (La Florida, EEUU).
Por una parte este sistema, empleado normalmente para residuos
altamente agresivos, ofrece mayor seguridad. El inconveniente estriba en que
se introduce una complicación en el sistema. El packer es un punto débil que
sufre todas las tensiones provocadas por dilataciones y presiones, lo que
implica que tenga que ser cambiado con cierta frecuencia.
Por otra parte, los test de integridad y las pruebas de presión de tuberías
y cementaciones ofrecen actualmente suficientes garantías de detección
incluso de las fisuras más pequeñas, por lo que este esquema se debe
restringir a aquellos casos en que se estime imprescindible.
Los registros de integridad se deben realizar periódicamente. En función
del residuo y de las características geológicas, con unos mínimos que debe
marcar la administración competente. Las cabezas del sondeo y estructuras
de anclaje son componentes bastante estandarizados, y no tienen mayor
peculiaridad que el uso de materiales aleados en los casos en que sea
necesario por la composición del residuo a inyectar.
En cuanto al acabado del sondeo en la parte enfrentada directamente con
la formación almacén, existen tres esquemas básicos: casing perforado, open
hole (o sondeo abierto), y empaquetado con grava. El acabado mediante
revestimiento perforado es adecuado para aquellos casos en que la formación
es friable y hay tendencia a desprenderse las paredes del sondeo taponando
su fondo. Para su construcción se perfora el sondeo hasta el fondo de la
formación, se instala el casing y se cementa hasta la superficie. Posteriormente
se perfora el casing en las partes en las que está enfrentado a las zonas más
permeables de la formación. Si el residuo es altamente corrosivo, la parte del
casing adyacente a la formación deberá ser de una aleación resistente a la
corrosión.
En caso de formaciones altamente consolidadas, como pueden ser
231
alguna areniscas y rocas carbonatadas, puede utilizarse el acabado tipo open
hole. Se perfora hasta el techo de la formación, se instala el casing y se
cementa hasta la superficie. Posteriormente se perfora hasta el fondo de la
formación. Esta configuración es útil cuando se inyectan residuos corrosivos,
pues solo entran en contacto con un tubing y casing de fibra de vidrio, y
cemento resistente al ácido.
Un tercer tipo de acabado, mediante empaquetadura de grava, se utiliza
en arenas no consolidadas para evitar que la arena obture la parte inferior del
tubing y casing, dificultando la circulación de residuo. Suelen instalarse dos
packers para que sea posible realizar operaciones de limpieza retirando el
tubing y el packer superior, sin que se estropee la empaquetadura de grava.
Este tipo de sondeos aportan una capacidad varias veces mayor a sus
equivalentes open hole, debido a que están enfrentados a un área mucho
mayor de formación. Por el contrario tienen la desventaja de ser más costosos.
Características del diseño
El diseño de la entubación y cementación de un sondeo de inyección ha
de tener el objetivo principal de evitar la migración del residuo hacia los niveles
superiores atravesados, además de conseguir la máxima eficacia de operación.
Es también necesario considerar el problema de la corrosión, especialmente en
el caso de la salmuera, y encontrar las medidas de protección necesarias. Hay
que definir el espesor y tipo de cemento, número y espesor de los casing, el
tubing, sus materiales y tratamiento superficial, calidad del fluido de la
formación, calidad del fluido inyectado y vida prevista para el sondeo.
En algunas ocasiones será necesaria la perforación de un pozo piloto de
investigación, perforado en diferentes etapas, con el fin de obtener la
información necesaria sobre el subsuelo, y poder establecer el programa de
perforación más adecuado para el sondeo definitivo, evitando de este modo
daños a la formación almacén durante la perforación; lo que supondría una
pérdida de inyectividad.
La perforación habrá de planificarse cuidadosamente mediante un plan
“paso a paso” en el que se especifique el programa de perforación, toma de
muestras, extracción de testigos y procedimiento empleado en los diferentes
ensayos. Durante el desarrollo de la perforación es necesario controlar la
desviación, para garantizar que el casing podrá ser colocado y centrado
adecuadamente para la cementación. La máxima desviación en cada medida
no deberá exceder de un grado respecto a la vertical. Asimismo, habrá de
observar que las sales empleadas durante la perforación para el control de la
densidad del lodo, no afecten a la determinación de la calidad previa del agua,
que será la referencia a tomar para la vigilancia mediante los sondeos de
control. Acabada la perforación, se limpia el sondeo y se cambia el lodo por
otro inerte, que no dañe la formación y que mantenga las paredes del sondeo
hasta que se realice el entubado y cementación.
De todos los elementos básicos del sondeo de inyección, el tubing es
probablemente el que más condiciona el diseño, puesto que es el elemento
encargado de la conducción del residuo, sus dimensiones deben ser las
adecuadas para reducir al mínimo las pérdidas por fricción. Por ello
232
determinará la capacidad del sondeo y las dimensiones del resto de los casing.
El diseño ha de realizarse pues, de dentro hacia fuera.
Foto 3.- Tubing (Sondeo de inyección de agua residual urbana La Florida. EEUU).
Los materiales utilizados en los tubing varían desde los aceros ordinarios
y materiales plásticos hasta aleaciones inoxidables, dependiendo de la
naturaleza del fluido inyectado. También se utilizan tubos con recubrimientos
plásticos superficiales. Los tubing de materiales plásticos, especialmente
aquellos reforzados con fibra de vidrio, se emplean frecuentemente, como en el
caso de la salmuera . Son muy adecuados para sondeos poco profundos, pero
tienen su gran limitación en su escasa resistencia a la rotura y colapsado. Para
prevenir posibles colapsados han de trabajar siempre dentro de un espacio
anular presurizado, regulado por un sistema capaz de mantener en todo
momento una presión diferencial constante entre el interior y el exterior del
tubing. Los metálicos rara vez tienes problemas de rotura, aunque debe
dotárseles también con un control de presión similar. En algunos sondeos se
han empleado también tubings bimetálicos, formados por una capa externa de
material resistente recubriendo las paredes del metal base.
Para los packers hay dos formas de diseño básicas: unas en que el
tubing está sometido a tracción, y otras en que trabaja a compresión. El
primero de ellos es apropiado para tubings metálicos que conducen residuos
tibios o calientes. Se ensamblan todas las porciones del tubing dejando que el
extremo inferior pueda desplazarse como consecuencia de la dilatación, sin
estropear el cierre. El tubing está colgado de la cabeza del sondeo y todas sus
juntas están sometidas a tracción. Con tubings de plástico y residuos
relativamente fríos, no se presentan problemas de dilatación y pueden
instalarse a compresión. Esta disposición resulta normalmente menos costosa
por no requerir un packer con cierre deslizante.
El casing a emplear se determinará en función de la vida esperada para
la operación del sondeo. El número de ellos, espesor, tipo de materiales, y su
longitud han de ser suficientes para garantizar la protección de los recursos de
agua dulce y la integridad del sondeo y del estrato confinante. El tramo final del
casing debe realizarse con tubería de acero dulce sin soldadura, de espesor
233
mínimo de 1/2” (12,7 mm); o bien realizar un diseño alternativo que ofrezca
propiedades similares.
La cementación ha de diseñarse también en función de la vida del
sondeo, y desarrollarse siguiendo un programa detallado previsto con
anterioridad. El cemento empleado debe ser compatible con el fluido inyectado,
con los fluidos nativos y con la formación. Debe preverse el uso de aditivos, la
proporción agua/cemento y el tipo de agua empleada para la mezcla, de forma
que el cemento tenga la consistencia, protección contra la corrosión y
resistencia estructural adecuadas. En algunos casos en que el residuo es muy
corrosivo, los cementos ordinarios se sustituyen por resinas epoxy, que
requieren manipulación especial, por lo que debe disponerse de personal
experimentado para su instalación. Estas necesitan tiempos de 24 horas para
una solidificación correcta, que normalmente se extienden a 72 horas en la
práctica. En cualquier caso, el tiempo se controla mediante la temperatura del
fondo del sondeo y la cantidad de catalizadores añadidos.
Para el diseño del casing y de la cementación han de tenerse en cuenta
los siguientes factores:
- Profundidad de la zona de inyección.
- Presión de inyección, presión externa, presión interna y carga axial.
- Diámetro del sondeo.
- Dimensiones y clases de todas las tuberías del casing (espesor, diámetro,
peso nominal, longitud, tipo de unión y material de construcción).
- Poder de corrosión del fluido inyectado, fluidos de la formación y sus
temperaturas.
- Litología de las zonas de inyección y confinamiento.
- Tipo y calidad del cemento.
Antes de proceder a la cementación hay que acondicionar el sondeo de
forma que el contacto y adhesión del cemento al casing y a la formación sean
óptimos, evitando la posible formación de canales y huecos que pongan en
peligro la estanqueidad. La perforación del sondeo ha de realizarse a un
diámetro nominal suficientemente superior al diámetro externo del casing, de
forma que se consiga un anillo de cemento rodeando la última tubería de
casing, de un espesor nominal adecuado desde el extremo inferior del casing
hasta la superficie del terreno. Algunas normas EPA exigen 5” de espesor de
cemento.
Una vez realizada la cementación ha de procederse a un ensayo de
verificación para asegurarse de que el cierre obtenido es adecuado para evitar
la migración de fluidos a través de canales, espacio microanular o de huecos
del cemento. Este ensayo debe comprender un mínimo de pruebas que pueden
seguir el siguiente programa:
- Prueba de presión del cierre de cemento en la zona final del casing; para
lo cual debe aplicarse una presión superior a 1,5 veces la presión
esperada durante la inyección.
- Control de temperatura, realizado dentro de las 48 horas siguientes a la
cementación.
- Exploración del contacto y adherencia del cemento.
234
Ensayos durante la ejecución del sondeo
Durante la perforación y construcción del sondeo han de realizarse
pruebas de seguimiento de la operación que permitan adoptar decisiones
correctoras en el caso de que sean necesarias. En ellas se han de incluir:
- Comprobación de las desviaciones con suficiente frecuencia para
asegurar que durante la perforación no se alcancen zonas no deseadas.
- Registros geofísicos y pruebas durante las distintas fases de la
perforación:
‚ Para casing de superficie: resistividad, sonic, potencial espontáneo y
caliper; antes de que el casing sea instalado; y exploración de la
adhesión del cemento (C.B.L.), temperatura y densidad, después de
ser instalado y cementado.
‚ Para casing intermedio y tubing de inyección: resistividad, potencial
espontáneo, porosidad y registro gamma, antes de instalarse;
detección de fracturas, exploración de la adhesión del cemento,
temperatura y densidad, una vez instalado y cementado.
‚ Para sondeos en que se utilice espacio anular de control no
delimitado por la tubería más interna: registro de caliper en el
espacio que aloja el tubo de control, y medida de temperatura en
dicho tubo, una vez instalado y cementado.
Estudio complementario de la formación almacén
Adicionalmente, durante la ejecución del sondeo deben determinarse las
siguientes características de la formación almacén que va a ser inyectada:
- Presión de fluido.
- Temperatura.
- Presión de fracturación.
- Otras características físicas y químicas del almacén.
- Características químicas y físicas del fluido de la formación.
Comprobación final del sondeo
Una vez terminada la construcción del sondeo, deben realizarse pruebas
para comprobar su correcto funcionamiento. En ellas deben incluirse, entre
otras:
- Comprobación del límite del cemento.
- Medida de temperaturas.
- Prueba de presión del casing final o tubing, al menos a 1,5 veces la
presión esperada de inyección, durante una hora, y sin caída de presión
una vez hechas las correcciones de temperatura.
- Pruebas de inyección.
- Pruebas de desplazamiento del fluido almacén.
Medidas de control ambiental durante la perforación
Debe evitarse la descarga en superficie de fluidos provenientes de la
235
ejecución del sondeo, cuttings, fluidos del la formación almacén, o de residuos
durante los ensayos. Estas descargas pueden ocasionar la contaminación de
aguas superficiales o acuíferos con agua potable.
Para realizar los sondeos de inyección deben de utilizarse plataforma de
perforación capaces de alojar todas las sustancias contaminantes generadas, y
de soportar la máxima carga desarrollada durante la perforación. En zonas
donde existen acuíferos de agua dulce no confinados, han de realizarse
sondeos de control adicionales, capaces de detectar cualquier contaminación
de las operaciones de perforación.
OPERACIÓN Y VIGILANCIA DE LA INYECCIÓN
Normas generales de operación
Durante la inyección deberán observarse ciertas normas generales en
cuanto a presión y velocidad del fluido inyectado, y seguir fielmente las
indicaciones previstas en los manuales de operación y mantenimiento.
Para mantener la integridad de las formaciones, la presión en el fondo del
sondeo (incluida la hidrostática) no podrá exceder de un máximo que se fijará
en cada caso, para así garantizar que la presión de inyección no genera
nuevas fracturas o propaga las existentes en la zona de inyección, crea
fracturas en los estratos confinantes, altera significativamente la capacidad de
movimiento del fluido en los cierres permeables, o provoca el escape del
residuo o del fluido de la formación hacia dominios de aguas subterráneas
dulces. El estudio de todos estos factores permitirá fijar la presión máxima de
inyección. Otro aspecto importante a tener en cuenta es el posible deterioro de
la estructura del sondeo, que vendrá condicionado por la resistencia máxima de
los materiales empleados en su construcción.
Como norma general la inyección del residuo no debería realizarse
mediante un casing concebido como protección, ni a través de tuberías que
forman el espacio anular de control. Tampoco deberían utilizarse con este fin
los sondeos de control, a menos que en su diseño se haya previsto su empleo
como sondeo temporal de inyección, o de emergencia.
Se requiere limitar la velocidad del fluido inyectado, para evitar daños en
el sondeo o en la formación. El máximo recomendado por las normas EPA es
de 2,5 m/s, a menos que se pueda demostrar que no se dañará el sistema con
velocidades superiores.
PROBLEMÁTICA DE LA INYECCIÓN. COMPATIBILIDAD
La ISP plantea problemas específicos que han de considerarse en todo
momento. Para abordarlos se definen dos conceptos:
Inyectividad, relacionada con la roca almacén, define su aptitud
para recibir fluidos inyectados.
Inyectabilidad, relacionada con el fluido a inyectar, define su
comportamiento y compatibilidad con la roca y con el fluido almacén.
236
El fluido que rellena los huecos de la formación almacén, generalmente
agua salada, está en un equilibrio físico-químico con la roca almacén casi
perfecto, alcanzado a través de millones de años. Nosotros pretendemos
introducir un fluido extraño que deshará este equilibrio y se producirán
reacciones tendentes a su restablecimiento. Ello puede tener como
consecuencia resultados no queridos, tales como precipitaciones que obturen
la formación pudiendo hacer irrecuperable el sondeo.
Ya en sus inicios la ISP tuvo que resolver problemas de compatibilidad.
En los sondeos doblete de reinyección de la salmuera de aprovechamientos
geotérmicos, a pesar de ser el mismo fluido procedente de la misma formación,
la diferencia de temperatura provocaba precipitaciones que se hizo necesario
evitar con el tratamiento correspondiente.
El residuo ha de compatibilizarse con los materiales del sondeo, con la
formación almacén y con el fluido contenido en ella. La variedad de los
problemas de compatibilidad que pueden presentarse es muy amplia,
especialmente los de naturaleza química. Con frecuencia son complejos y
difíciles de detectar, dada la pequeña magnitud de sus efectos que pueden
pasar desapercibidos, al nivel de control al que se les suele someter.
Es aconsejable realizar el mayor esfuerzo posible en determinar y evitar
los problemas de inyectabilidad, antes de la operación, para evitar los daños
irreparables, causados por pequeños efectos progresivos, muy difícilmente
reconocibles en su origen.
La variedad de residuos que se pueden presentar en las operaciones de
inyección es muy amplia, por lo que, para su análisis, se dividirán en dos
grandes grupos, atendiendo a si los residuos evacuados son de naturaleza
orgánica o inorgánica.
Procesos relacionados con residuos inorgánicos
Su comportamiento en los dominios subterráneos es más fácil de prever
que el de los residuos orgánicos, puesto que todos los productos de reacción
posibles, para un determinado compuesto, son finitos y limitados en sus
combinaciones con otras sustancias existentes en la zona de inyección.
La consecuencia más frecuente de las reacciones entre los fluidos de la
formación e inyectado es la precipitación de sustancias capaces de colmatar la
formación, impidiendo la inyección. Se producen por:
- Precipitación de materiales alcalino-térreos
- Precipitación de metales
- Precipitación de productos de reacciones de oxidación-reducción
Los factores más importantes, a tener presentes en un estudio de
compatibilidad, son los siguientes:
- Solubilidad
- PH
- Adsorción
- Características biológicas
237
Procesos relacionados con residuos orgánicos
Al contrario que los residuos inorgánicos, los compuestos tóxicos
orgánicos pueden perder su toxicidad mediante transformaciones moleculares.
Procesos tales como el intercambio iónico, la oxidación, la reducción, la
hidrólisis, la ciclación y los procesos biológicos son capaces de transformarlos
en no peligrosos, aunque también se puede producir el efecto contrario.
El número de posibles productos de las reacciones es, en este caso, muy
superior al correspondiente a los residuos inorgánicos, con lo cual se hace
mucho más difícil la previsión de la evolución de los residuos inyectados, en el
espacio y en el tiempo.
Los procesos que intervienen en las reacciones citadas son los
siguientes:
- Adsorción
- Oxidación
- Hidrólisis
- Degradación por microorganismos
- Degradación térmica
Las pruebas de compatibilidad que se realizan por simple mezcla de
residuos y fluido nativo, no siempre aportan resultados significativos. Las
pruebas deben realizarse bajo las condiciones del estrato almacén. En modelos
de laboratorio se ha comprobado que un método para evitar en gran medida el
problema de la colmatación, es inyectar antes que el residuo una barrera de
aguas no reactivas, de suficiente extensión que impida el contacto del residuo
con el fluido de la formación.
Problemas generados en la perforación de sondeos
Parte de los problemas que pueden afectar a las propiedades de
recepción de fluidos por parte de la formación (Inyectividad), se generan
durante las actividades de perforación del sondeo de inyección y durante la
operación en sí misma. En ambos casos su origen podrá ser de naturaleza
tanto física como química.
La Inyectividad de una formación almacén puede comenzar a evaluarse a
partir de la información previa disponible de sondeos anteriores, situados en el
área en la que se pretende realizar la inyección.
Las operaciones de perforación y construcción de los sondeos de
inyección puede ser causa de daños irreparables en la formación almacén, por
lo que es necesario preverlos con anterioridad al comienzo de cualquier
actividad. Con este fin son de especial interés los siguientes datos:
- Conocimiento de las características de los fluidos producidos durante la
perforación de los sondeos, con vistas a establecer los procedimientos de
perforación adecuados, sobretodo el programa de lodos a emplear.
- Ensayos sobre muestras, orientados a conocer las propiedades físicas y
químicas de la roca.
- Estudios sobre muestras, orientados a conocer las propiedades físicas y
químicas de la roca.
- Análisis del fluido de la formación, para conocer el contenido y
238
características de las partículas en suspensión y sus posibles efectos en
función del caudal de flujo y tiempo de operación.
La causa física más importante de pérdida de inyectividad de una
formación permeable, tras la realización de un sondeo de inyección, es la
colmatación de poros de la roca por los finos producidos durante la perforación.
En la industria del petróleo, es práctica frecuente, durante la realización de
sondeos, el uso de lodo de perforación capaz de formar costra que impida la
invasión de las formaciones por fluidos de perforación. Sin embargo, muchos
sondeos de inyección se perforan con salmuera pura o aguas, utilizando las
pérdidas de fluido como indicador de la existencia de zonas de alta
permeabilidad y de aquellos niveles más apropiados para realizar la inyección.
En la inyección de residuos industriales por el contrario, este
procedimiento tendría más inconvenientes que ventajas cuando se trata de
perforar un sondeo de inyección dentro de un almacén permeable por
fracturación.. El empleo de una forma u otra de perforación, o de un tipo de
lodo concreto, podrá producir diferentes daños de origen físico a la formación
almacén, principalmente debidos a las partículas en suspensión, por lo que el
programa de perforación del sondeo habrá de prever este tipo de problemas.
El lodo empleado durante la perforación, integrado por una fase acuosa y
diversos aditivos, puede ser también causa de importantes pérdidas de
inyectividad, por fenómenos de origen químico. Aunque su interacción con la
roca almacén pudiera considerarse como un problema de inyectabilidad, el
hecho de que se trate de un fluido de naturaleza muy diferente al residuo,
inyectado en cantidades variables, con una penetración muy escasa y dentro
de una zona muy localizada, hace que el problema tenga un tratamiento
diferente al de los residuos inyectados.
Cuando se penetra en la formación de inyección es aconsejable no utilizar
lodos bentoníticos que pueden invadir la formación. De ser necesarios son
preferibles los lodos a base de polímeros.
Problemas generados durante el desarrollo de la operación
Durante la operación, los problemas se manifiestan mediante el aumento
de la presión de inyección, cuando se mantienen caudales constantes. Es de
gran importancia advertir la necesidad de prever todas las posibles causas de
mal funcionamiento, y adoptar los métodos de construcción que garanticen que
la formación no va a ser dañada. Cuando los aumentos de presión son
detectados, el daño sobre la formación ya se ha consumado y supone,
normalmente, pérdidas permanentes de inyectividad. Esto es especialmente
grave en las formaciones detríticas con porosidad primaria intersticial. Los
almacenes por fracturación pueden ser recuperados si se actúa a tiempo.
El inconveniente principal estriba en detectar a tiempo el comienzo de los
problemas, puesto que los registros de presión normalmente empleados no
suelen ser lo suficientemente precisos para una detección precoz. Como
consecuencia los sondeos sufren pérdidas de inyectividad que suponen
costosos trabajos de reparación y, en algunos casos, su abandono definitivo.
Por ello, el diseño del sistema de inyección, su construcción y las propiedades
del residuo a inyectar han de establecerse tras la correcta evaluación de toda la
239
problemática que pudiera presentarse. Problemas de origen químico y físico
son frecuentes en la inyección.
Foto 4.- Cribas para lodos.
Evitar presencia de partículas sólidas en suspensión es una de las
labores técnicas más importantes a la hora de inyectar fluido en las
formaciones geológicas. Entre los problemas que pueden generar, los más
importantes son:
- Obturación del sondeo de inyección por acumulación de sólidos en el
fondo.
- Taponamiento de la formación almacén, formando acumulaciones
concéntricas al sondeo.
- Formación de una costra sobre la roca, en la pared interior del sondeo.
- Invasión de la formación almacén, formando acumulaciones concéntricas
al sondeo.
Los más frecuentes en la inyección son los dos últimos. De ellos, la
formación de costra superficial sobre la roca, puede ser subsanada al menos
teóricamente, pero la penetración profunda de las partículas, dentro de la
formación, supone un daño permanente y difícilmente reparable.
En relación a las partícula mismas, su origen puede ser triple:
Procedentes del fluido inyectado, partículas originadas en la formación y
partículas formadas por precipitación cuando existen problemas de
compatibilidad.
La inyección de burbujas, al igual que los sólidos en suspensión, puede
taponar los poros de la formación inyectada. Por ello puede ser necesario
desgasificar algunos residuos, para prevenir la colmatación. Aunque los gases
disueltos no provocan estos problemas mecánicos, el oxígeno, el sulfuro de
hidrógeno, el dióxido de carbono y otros gases disueltos facilitan la corrosión
del sondeo de inyección e instalaciones de superficie. Pueden también
intervenir en reacciones que produzcan precipitados colmatantes.
La presencia de microorganismos en el residuo inyectado, puede ser
causa de colmatación de la formación almacén y de la obstrucción de
conductos y filtros del sistema de inyección. Por simple crecimiento, algunos
microorganismos vivos son capaces de formar masas que, al ser inyectadas,
240
producirán la colmatación de los poros de la roca almacén.
Existen cinco tipos de microorganismos que plantean problemas en la
inyección:
- Las algas
- Los mohos
- Las bacterias ferrosas (grupo crenótrix y leptótrix)
- Las bacterias sulfato-reductoras (sparovibrio desulfuricans)
- Las bacterias productoras de lodos
Efectos de la presión
Figura 3.- Variación de la presión con el caudal de inyección (Donalson, 1979).
Generalmente, la inyección de residuos requiere la aplicación de una
presión superior a la natural del fluido contenido en la formación. La distribución
de presiones dentro del acuífero durante la operación, presenta su valor
máximo en el sondeo y decrece al alejarse radialmente del mismo, de forma
casi proporcional a la distancia. El exceso de presión necesario y su área de
influencia de penden de las características del acuífero receptor, de los fluidos
nativos, de la cantidad de residuo inyectada y del tiempo necesario para la
inyección. El empleo de presiones excesivas puede conducir a la fracturación
hidráulica de la formación permeable, o a la migración de residuos hacia
niveles más superficiales, a través del entorno más próximo al sondeo de
inyección. Para una operación de inyección segura ha de conocerse cual es la
mayor presión de inyección admisible.
El control permanente de esta variable es imprescindible. De acuerdo con
Donalson (1979, Figura 3), el índice de inyectividad es un excelente indicador
del comportamiento del sondeo. Se define el índice de inyectividad, como la
variación del caudal inyectado en función de la presión de inyección, por unidad
de espesor de la formación. En una representación cartesiana de los caudales
inyectados, frente a las presiones empleadas, su valor corresponde con el de la
pendiente de la recta obtenida.
241
Este índice es característico de cada sondo y permanece constante
mientras no cambien la porosidad y la permeabilidad de la formación, o el radio
de influencia del sondeo. Un aumento brusco, como el indicado en la figura,
supone un aumento del radio de influencia del sondeo, a causa de una fractura
inducida hidráulicamente. Un descenso progresivo de pendiente hidráulica
indica una pérdida de porosidad y permeabilidad en la formación inyectada,
generalmente por colmatación. Asimismo, la evolución del índice de
inyectividad puede revelar daños en el sondeo, drenaje del residuo hacia otros
niveles u otras deficiencias surgidas durante la operación.
En todo proyecto de inyección de residuos debe realizarse una previsión
de la presión a que puede producirse fracturación hidráulica o movimientos por
fractura. Para ello es necesaria una estimación del estado de esfuerzos al que
está sometida la formación a la profundidad a la que va a inyectarse.
En las series sedimentarias el esfuerzo máximo, en dirección vertical,
aumenta con la profundidad debido a la carga creciente que suponen
espesores cada vez mayores de roca y fluido. El valor promedio de este
aumento es de 1 psi/ft. Los esfuerzos laterales dependen de las condiciones
geológicas existentes, pudiendo superar al vertical en zonas de compresiones
tectónicas activas. Su evaluación se realiza a partir de datos sobre fracturación
hidráulica, procedentes de otros sondeos, o en base al conocimiento existente
de la tectónica regional.
La ecuación del esfuerzo total, normal a un plano arbitrario, dentro de un
medio poroso es:
S=P+V(F:L)
Donde S representa el esfuerzo total, P la presión del fluido y V el
esfuerzo efectivo (éste representa el esfuerzo disponible para resistir la
fracturación hidráulica). Si el esfuerzo total permanece constante, un aumento
de la presión del fluido, debido a la inyección, hace que el esfuerzo efectivo
disminuya. La fracturación hidráulica se producirá cuando la inyección de fluido
llegue a anular el esfuerzo efectivo.
En ocasiones, la generación de fracturas de forma artificial, mediante
presión de un fluido, ha sido empleada como técnica para mejorar la
permeabilidad de las formaciones. Sin embargo, no es aconsejable en la
inyección de residuos, puesto que existe el riesgo de originar fracturas que
alcancen los niveles impermeables confinantes.
Efectos de la densidad
La relación de densidades entre el efluente inyectado y el fluido de la
formación, condiciona enormemente la difusión del residuo dentro del nivel
almacén. En aquellos casos en que la densidad del residuo sea superior, se
dispersará ocupando el espacio adyacente al muro de la formación. Todo lo
contrario ocurrirá cuando el residuo sea menos denso que el fluido nativo. Esto
hace que el residuo alcance la máxima concentración a techo o a muro de la
formación, dispersándose únicamente en estas áreas, desaprovechando parte
del espesor de la formación y favoreciendo una más rápida extensión lateral de
los contaminantes.
242
Figura 4.- Efecto de la densidad.
Con vistas a limitar al máximo la migración del residuo inyectado, han de
buscarse zonas cuya estructura tectónica dificulte lo más posible su
movimiento lateral (Figura 4). Asimismo, dado que la dispersión es más rápida
en las zonas inclinadas del acuífero, es conveniente que la inyección se realice
en puntos desviados del eje de la estructura, hacia las zonas de flanco, con el
fin de que el residuo se distribuya a lo largo de toda la sección del estrato.
Migración de los residuos a largo plazo
En el transporte y evolución de los residuos con el tiempo dentro del
entorno subterráneo intervienen fenómenos físicos, químicos y microbiológicos.
A pesar de la complejidad que presenta el problema de su previsión, si estos
procesos son bien definidos, pueden modelizarse de forma satisfactoria. La
Hidrogeología aporta respuestas cuantitativas sobre flujo de fluidos en el
subsuelo, valiéndose de las ciencia matemáticas, químicas, geológicas y
físicas. Hasta la actualidad se han desarrollado múltiples tipos de modelos
matemáticos basados en diferentes variables dependientes, que permiten
predecir la evolución de ciertas especies químicas en unas condiciones
determinadas.
El desarrollo de los modelos matemáticos ha sido posible gracias al
conocimiento de los compuestos integrantes de los residuos mediante
investigaciones de laboratorio. A pesar de ello, el ambiente geológico profundo
presenta variables adicionales aún no estudiadas suficientemente, y el grado
de incertidumbre en las predicciones de los modelos es todavía grande. Su
perfeccionamiento requiere mayor investigación de los procesos, y su
verificación mediante ensayos con trazadores y pruebas piloto en el campo.
Alguno de los problemas que se presentan al modelizar se citan a
continuación:
- La dispersión hidrodinámica. El movimiento de solutos puede ser
afectado notablemente por la dispersión física. En condiciones naturales,
la dispersión puede ser de 1.000 a 10.000 veces mayor a la medida en el
laboratorio. Aunque es posible estimar un valor asintótico para la
dispersividad (el valor aproximado después de una distancia de flujo
243
relativamente grande) a partir de las propiedades estadísticas de la
conductividad hidráulica, no existe criterio para cuantificar la dispersión
antes de que alcance el valor asintótico.
- Flujo multifase. El transporte de los compuestos químicos puede ocurrir
en forma de gas o fase líquida separada de la fase acuosa. Son
necesarios métodos cuantitativos para tener en cuenta el transporte
multifase.
- Flujo en medios fracturados. Para valorar la aptitud de un
emplazamiento para almacenar residuos peligrosos es necesario conocer
el movimiento del residuo en caso de contaminación. La gran
heterogeneidad de los sistemas fracturados exige más aproximación que
el tratamiento clásico de los medios porosos. El flujo en estos medios
puede estimarse mediante adición de flujos a través de fracturas
individuales o estimando un valor estadístico de fracturación para todo el
macizo rocoso.
- Reacciones químicas y microbiológicas. Hasta el momento, sólo
pueden ser consideradas en la ecuación de transporte reacciones
químicas simples, requiriendo hipótesis simplificadoras.
- El control y gestión de los recursos de agua subterránea requiere
conocer la extensión y grado de movimiento de los contaminantes en las
zonas saturadas. Aunque se ha desarrollado modelos matemáticos de
transporte de sistemas subterráneos, con frecuencia muchos de los
parámetros implicados en el modelo no han sido suficientemente
investigados.
- Las técnicas matemáticas que describen el transporte y las reacciones de
las especies químicas disueltas durante su flujo en un medio poroso
saturado son necesarias para predecir cambios en la calidad de los
estratos subterráneos. Tales predicciones han de aportarnos capacidad
de decisión previa a una posible inyección de residuos, e información para
adoptar medidas correctivas si fuese necesario.
- El movimiento de las sustancias inyectadas dentro de los acuíferos
subterráneos es consecuencia principalmente de la circulación de fluidos.
Sin embargo, el movimiento de solutos puede ser afectado grandemente
por la dispersión física, intercambio iónico, disolución y precipitación de
minerales y filtrado de iones. Sin conocer cómo estos factores afectan al
movimiento del residuo, la predicción de su concentración en el tiempo y
en el espacio será bastante imprecisa.
Los párrafos anteriores ilustran la dificultad de tener un conocimiento
profundo sobre las interacciones y compatibilidad de los residuos contenidos en
las formaciones y los residuos inyectados, así como de la evolución a largo
plazo de estos últimos. Las teorías y modelos experimentales de laboratorio
actualmente manejados son válidos; sin embargo, aún es necesario mucho
trabajo experimental para confirmar la teoría y como consecuencia su
aplicación a modelos matemáticos.
244
EJECUCIÓN DEL SISTEMA
Entre la medidas o requisitos esenciales que se deben observar durante
la ejecución del sistema, para prevenir la contaminación durante esta etapa y la
de inyección, hay que citar las siguientes:
- Seguir el proyecto y programa (incluyendo las especificaciones
establecidas para la etapa anterior).
- Evitar la descarga en superficie de fluidos provenientes de la ejecución
del sondeo o, de acuíferos que contienen agua de baja calidad. Estas
descargas pueden ocasionar contaminación de aguas superficiales o de
acuíferos con agua potable.
- Obtener la mayor cantidad de datos hidrogeológicos posible, con objeto
de confirmar los criterios establecidos en la etapa anterior y obtener la
información necesaria para hacer modificaciones al diseño original,
cuando estas hayan de hacerse.
- Recopilar en un informe final todos los datos y detalles de ejecución, tal
como ocurrieron en la obra, así como los datos hidrogeológicos
recopilados. Es muy importante incluir todos los detalles, en especial los
de entubación y cementación, así como los resultados de todas las
pruebas realizadas durante la ejecución, incluyendo pruebas de bombeo e
inyección.
- Preparar un Manual de Operación y Mantenimiento, destinado a
familiarizara los operadores del sistema con las ideas de los diseñadores
para la inyección, mantenimiento y posibles reparaciones. El informe
sobre el proceso de ejecución, mantenimiento y posibles reparaciones. El
informe sobre el proceso de ejecución, descrito en el apartado anterior,
debe ser un suplemento al manual de operación y mantenimiento. Este
manual de be contener además el programa y las normas detalladas con
que se llevará a cabo la vigilancia de la operación del sistema.
OPERACIÓN DE INYECCIÓN Y CONTROL DE LA MISMA
El método de vigilancia variará, de un sistema a otro, de acuerdo con el
tipo de fluido que se inyecte, la hidrogeología del lugar y el tipo de instalación
del cual el sistema de inyección forma parte (industrial, municipal, etc.). No
obstante, hay una serie de normas y datos a controlar que son prácticamente
comunes para todos los sistemas, y que se resumen a continuación.
- Caudal que se inyecta
- Presión en la cabeza de inyección
- Presión del acuífero o acuíferos vecinos a la formación receptora y que
puedan ser afectados por la inyección.
La vigilancia de estos tres puntos debe hacerse en forma continua con
aparatos registradores que permitan una comparación de las variaciones de
presión con los caudales y con la presión original que, deberá ser determinada
antes del comienzo de la inyección.
245
Foto 5.- Sondeo de inyección sondeo de control y plataforma (La Florida. EEUU).
Son necesarios sondeos de control por encima de la zona de inyección
próxima al sondeo. Mediante ellos se verificará la ausencia de movimientos de
fluidos en las zonas adyacentes al sondeo y la eficacia confinante a largo plazo
de la cobertera del almacén. Deberían disponerse también, otros sondeos que
afecten al almacén y a los niveles superiores, situados a una distancia variable
del sondeo de inyección, con el fin de tener un control regional.
Existen dos tipos de diseño clásicos, tanto para la vigilancia regional
como para la zona adyacente al sondeo de inyección. El primero es el conocido
como cluster, consistente en dos o más tubos de diferentes longitudes,
emplazados dentro de un único sondeo, para controlar dos o más zonas
discretas de forma independiente. El segundo de ellos es el sistema
multihorizonte que controla dos o más zonas discretas, pero de forma conjunta,
sin aislar cada uno de los niveles.
Foto 6.- Sondeo de control (La Florida. EEUU).
La perforación y cementación de los sondeos de control y seguimiento se
ha de realizar con similares requerimientos a los indicados para los sondeos de
246
inyección. La elección de las tuberías debe responder también a criterios
similares. Asimismo, puede ser necesario, en algunos casos, la construcción de
un sondeo piloto de exploración, para testificación y otros propósitos.
Es obligado comprobar la eficacia de los sondeos tras su construcción.
Las pruebas a realizar deben incluir, como mínimo, las siguientes:
- Exploración del contacto y adhesión del cemento (C.B.L.).
- Registro de la temperatura.
- Prueba de presión, al menos a 1,5 veces la presión esperada de trabajo y
no inferior a 50 psi, durante una hora y sin registrar caídas de presión tras
la corrección de temperatura.
- Prueba de bombeo para determinar si el sondeo tiene capacidad y para
obtener muestras de agua subterránea representativas.
- Análisis químicos de agua, procedente de los estratos en contacto con el
sondeo.
- Medida del nivel de agua, referidas al nivel medio del mar.
UN EJEMPLO EN ESPAÑA. COMUNIDAD DE REGANTES MURCIA SUR
Introducción
Sondeos de inyección profunda de salmuera procedente de ósmosis
inversa en España, únicamente existen dos. Una operación en Benferri
(Alicante) y la que se describe más adelante, de la Comunidad de Regantes
Murcia Sur, en el Campo de Cartagena (Murcia). Existe una operación de
inyección de salmuera muy antigua, de los años 50, que inyectó salmuera
procedente de industria minera. Es una operación de Potasas de Navarra
(posteriormente Potasas de Subiza y hoy desaparecida) que en su momento
salvó a la empresa de su desaparición, pues la alternativa de salmueroducto
hasta el mar Cantábrico era económicamente inviable. Estuvo en operación
durante más de 30 años.
Foto 7.- Sondeo de Inyección de salmuera en Benferri (Alicante).
La Comunidad de Regantes Murcia Sur, ubicada en el Campo de
Cartagena, deseaba desalar recursos subterráneos salobres, de una salinidad
247
del orden de 4-6 gr/L. Inicialmente solicitaron el vertido de la salmuera de
rechazo al Mar Menor, lo que fue denegado por la Administración. La
alternativa de vertido al Mar Mayor era económicamente inviable dada la
distancia al mismo (más de 40 km). Por todo ello consultaron al IGME las
posibilidades de la ISP para su gestión de la salmuera en la zona del Campo
de Cartagena.
Foto 8.- Sondeo de inyección de Potasas de Navarra.
En base a los resultados del estudio de previabilidad llevado a cabo por el
IGME, la comunidad de regantes encargó a la empresa consultora Tecnología
y Recursos de la Tierra (TRT) la ejecución de un programa de reconocimiento
previo y ensayos mediante la realización de un sondeo de
investigación/inyección en el área comprendida en el Permiso de Exploración
“Campo de Murcia Sur 1”.
En este reconocimiento se han realizado las labores previstas y que
estaban contenidas en el programa presentado en la Dirección General de
Industria, Energía y Minas y autorizado por ésta.
Estas labores realizadas comprenden los siguientes apartados:
- Síntesis geológica y geología de detalle en afloramientos. Definición de
formaciones permeables. Modelos de Inyección.
- Síntesis geofísica y definición de estructura subterránea.
- Perforación de un sondeo de reconocimiento, estudio geológico de los
materiales perforados.
- Limpieza y desarrollo de sondeo. Ensayos de producción. Caracterización
del fluido existente en los almacenes.
- Ensayos de inyección a diferentes caudales.
- Síntesis hidrogeológica. Red de seguimiento y control de niveles
piezométricos y de calidad del agua. Confinamiento de las formaciones
almacén.
Como resultado de los trabajos realizados ha sido posible definir una
estructura subterránea que afecta a una formación almacén que cumple, a la
248
vista de los datos actualmente disponibles con las condiciones de
confinamiento y seguridad exigibles a una estructura geológica de este tipo.
En los apartados siguientes se presentan las conclusiones más relevantes
de los trabajos realizados y que en conjunto permiten recomendar la
declaración de una estructura subterránea que bajo la denominación Murcia-
Sur 1 pueda ser explotada en el futuro, si la autoridad competente lo autoriza,
para el almacenamiento y eliminación de una salmuera procedente de plantas
de ósmosis inversa de desalinización de aguas de pozos y sondeos situados
en el área de estudio. La salinidad de las aguas de estos pozos y sondeos es
del orden de 4-6 g/litro, mientras que la salinidad de la salmuera de rechazo es
del orden de 12-15 g/litro y la salinidad del agua de la formación almacén
supera los 17 g/litro con una conductividad de 22.000-25.000 PS/cm.
El trámite administrativo se encuentra en la fase de calificación de la
estructura geológica.
Síntesis geológica. Definición del modelo de inyección.
El Campo de Cartagena constituye una cubeta geológica, con un sustrato
de origen triásico, afectado por una orogenia alpina compleja, y un relleno
neógeno con materiales de distinta índole que abarcan desde Serravalliense a
Cuaternario.
La estratigrafía y litología de ambas unidades: sustrato triásico y relleno
neógeno, abarcan diferentes tipos de materiales entre los que cabe citar los
siguientes:
- Materiales triásicos permeables, como dolomías, calizas y mármoles.
- Materiales triásicos impermeables, como filitas, esquistos y
micaesquistos, pizarras y cuarcitas.
- Materiales neógenos permeables, como calcarenitas o calizas
bioclásticas, areniscas, conglomerados y arenas.
- Materiales neógenos impermeables, como arcillas, margas verdes, azules
o grises, conglomerados muy cementados, etc.
La alternancia de estos materiales, junto con la tectónica de bloques
hundidos y levantados, permite definir modelos de inyección basados en la
presencia de formaciones permeables que constituyen el almacén, cubiertas
por potentes formaciones impermeables que constituyen la cobertura o
confinamiento.
Este modelo se repite en diferentes tramos de la estratigrafía, siendo
especialmente importante desde el punto de vista investigado, el modelo en el
que la formación almacén la constituye los materiales carbonatados del techo
del triásico (dolomías, calizas y mármoles) y la formación confinante la
constituye las potentes capas impermeables del tortoniense margoso.
Síntesis geofísica, definición de la estructura subterránea.
Las prospecciones físicas realizadas con anterioridad en la zona:
prospección eléctrica, prospección gravimétrica y prospección sísmica han
permitido en una interpretación global definir una estructura subterránea que
obedece al modelo antes citado. La síntesis de los mapas gravimétricos
249
estudiados permite delimitar mediante fallas una amplia zona en la que las
formaciones permeables triásica se encuentran aisladas lateralmente.
Los valores de resistividad de estos materiales permeables (dolomías,
calizas y mármoles) permite suponer que contienen agua de elevada salinidad.
La escasa información de prospección sísmica confirma la existencia de
las citadas fallas como delimitación de la estructura. La superficie estimada de
dicha estructura supera los 35 km
2
.
Sondeo de reconocimiento y ensayos
Una vez delimitada la estructura se programó la perforación de un sondeo
profundo de reconocimiento, que fue realizado entre febrero y mayo de 1999.
La profundidad final del sondeo fue de 887 metros, alcanzando los
micaesquistos y pizarras del triásico. El esquema de acabado y columna
atravesada se indican en la Figura 5.
Este sondeo está dotado de un acabado adecuado a los ensayos de
inyección de manera que todas las formaciones neógenas hasta los 540 metros
se encuentran entubadas y cementadas. Para ello se ha empleado tubería-
casing de tipo petrolero y bajo normas A.P.I., en su dimensionado, roscado y
fabricación.
La zona final del sondeo, donde se encuentran los almacenes con agua
salada, han quedado protegidas con un casing de 7
5/8
” ranurado para ensayos.
Esquemáticamente, el sondeo ha perforado hasta los 539 metros los
materiales neógenos de diferente estratigrafías: cuaternario, plioceno,
andaluciense y tortoniense. A partir de 539 metros se han atravesado terrenos
de edad Serravalliense hasta 652 metros.
Foto 9.- Perforación (Hermanos Minguez S.L.).
A partir de 652 metros se cortaron materiales pertenecientes al sustrato
triásico. En su tramo superior (652-748) estos materiales comprenden algunos
250
tramos de dolomías y calizas permeables. A partir de 748 m los materiales son
básicamente impermeables, salvo la inclusión de algunas capas de cuarcitas y
mármoles que presentan cierta permeabilidad.
Figura 5.- Columna atravesada y acabado del sondeo.
Una vez acabado el sondeo se sometió a una fase de limpieza y
desarrollo que culminó con un bombeo de 53 horas a un caudal de 12-14 l/s
que permitió limpiar absolutamente el sondeo y tomar muestras representativas
251
del agua de la formación almacén. La transmisividad estimada de la formación
es de 60-70 m
2
/día. El agua de formación tiene una temperatura de 48-49ºC y
una conductividad superior a 25.000 PS/cm. Es un agua clorurada sulfatada
sódica con un contenido en sales superior a 17.000 mg/l.
Ensayos de inyección
Concluidas las fases anteriores, se han realizado durante dos meses
ensayos de inyección de salmuera a diversos caudales. En total se han
inyectado en 1553 horas un volumen de 114.150 m
3
, de una salmuera de
14.000-15.000 PS/cm de conductividad.
De acuerdo con estos datos se puede estimar que el caudal de inyección
podrá supera los 30 l/s, sin llegar a una inyección a presión. Para definir el
caudal de inyección definitivo se recomienda realizar ensayos con caudal
superior a los 30 l/s (que no ha sido posible realizar hasta la fecha) y por un
tiempo superior a 1.5 ó 2 meses.
Con los datos disponibles es posible anticipar que la inyección de 30 l/s
produce una sobrepresión en el almacén de 80-85 metros de agua. Caudales
menores como 18 l/s y 22 l/s producen sobrepresiones de 30-40 metros y 60-
65 metros respectivamente.
Durante la ejecución del sondeo y de los ensayos mencionados se ha
llevado a cabo un control piezométrico e hidroquímico de los acuíferos Plioceno
y Andaluciense. No se ha detectado ninguna alteración en las condiciones
piezométricas o de calidad de los sondeos controlados.
Se propone continuar en el futuro con el control de una red constituida por
un conjunto de sondeos de 300-400 metros de profundidad que explotan el
acuífero andaluciense.
AGRADECIMIENTOS
La presente ponencia ha sido realizada en base a sucesivos estudios
sobre ISP del Instituto Tecnológico Geominero de España, muchos de ellos en
estrecha colaboración con la Excma. Diputación Provincial de Alicante.
Agradeco la valiosísima colaboración de D. Ignacio García Bengochea, de
CH2M & HILL por sus aportaciones a dichos estudios y el mucho tiempo
dedicado a acompañamiento en visitas a instalaciones en EEUU y a continuas
consultas.
Agradezco la colaboración a la empresa TRT y a la Comunidad de
Regantes Murcia Sur la cesión del proyecto y los datos de sus instalaciones en
el Campo de Cartagena.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
IGME (1990). La Inyección de residuos líquidos. Una alternativa.
Colección Lucha contra la Contaminación.
Michael B.Cook. (1989). Seminario: La Inyección en Sondeos Profundos.
252
Una alternativa en la lucha contra la contaminación (IGME).
Ramos González G., López Geta J.A., Sánchez Guzmán J.(1988).
Metodología de eliminación de residuos en estructuras subterráneas.
Posibilidades del subsuelo español. VIII Congreso Internacional de Minería Y
Metalurgia. Tomo 8: 281-305. Oviedo.
Ramos González, G. (1996). Utilización del espacio subterráneo para
usos medioambientales II Congreso Nacional del Medio Ambiente. Madrid.
Ramos González G. (1996). Gestión de residuos líquidos industriales
mediante Inyección Profunda. III Actas del Congreso Latinoamericano de
Geología. Caracas (Venezuela).
Ramos González G., Sánchez Sánchez, E. (1995). Viabilidad de la
gestión de salmuera procedente de ósmosis inversa mediante ISP. Caso de
Benferri (Alicante). VI Simposio de Hidrogeología. AEHS. Sevilla.
Ramos González, G. (1994). La Inyección Profunda en Huelva. Un
método muy seguro para la eliminación de residuos líquidos. Revista Ingeniería
Civil (CEDEX).
Ramos González, G. (1990). La Inyección de residuos líquidos mediante
Sondeos Profundos Revista Industria Minera. Octubre de 1990.
Estudios del Instituto Geológico y Minero de España: Desde el año 1988
el IGME ha llevado a cabo diversos estudios que se iniciaron con una revisión
de la metodología de la Inyección en Sondeos Profundos (ISP) y continuaron
con estudios de previabilidad en amplias zonas de España así como la
previabilidad de operaciones específicas. Todos ellos, así como publicaciones
al respecto, se pueden consultar en el centro de documentación de dicho
organismo.
Donalson, Erle C.; Thomas, Rex D.; Johnston, Kenneth H. (1974).
Subsurface Waste Injection in the United States: Fifteen Case Histories. Bureau
of Mines, Washington, D.C.
LA ISP EN INTERNET
Ante todo recomendar la consulta a la página web del “Ground Water
Protecction Council”(www.gwpc.org) , asociación patrocinada por la
“Environmental Protecction Agency” (www.epa.gov) de los Estados Unidos
de América en la que trabajan unidos empresas, técnicos, asociaciones
ecologistas y la propia EPA. Realizan del orden de cuatro reuniones al año y
poseen una larga experiencia y numerosas publicaciones sobre todos los
aspectos de la Inyección Profunda .
Otras direcciones de interés son: “National Technical Information
Service” (www.ntis.gov) y “The American Petroleum Institute”
(www.api.org).
253
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 255-260, 2002, Almería
LA DESALACIÓN Y LOS ECOSISTEMAS SALOBRES
*
Javier Fábregas González
Dpto. Recursos Hídricos, Aguas de Murcia, Plaza Circular nº 9, 30008
Murciajfabregas@emuasa.es
RESUMEN.- Este Proyecto de investigación surge de la identificación clara de
los problemas ambientales que presentan dos actividades, tan desligadas entre sí,
como son la Desalinización de aguas continentales y la Regeneración de ecosistemas
salobres. La primera presenta una barrera prácticamente infranqueable asociada al
vertido de las salmueras, para las que únicamente cabe su traslado y evacuación al
mar, lo cual origina normalmente la inviabilidad económica del proyecto. Por otra parte,
las iniciativas de restauración de humedales no han alcanzado el éxito que en principio
se esperaba de ellas debido a la falta de disponibilidad de recursos hídricos
apropiados para este fin. La evidente similitud existente entre la composición de las
salmueras de las plantas desalinizadoras y la calidad de las aguas que constituyen los
humedales naturales dota de grandes expectativas al establecimiento de una posible
simbiosis entre ambas actividades, como fuente idónea de recursos para la
regeneración de humedales y también como alternativa ecológica para la evacuación
de salmueras procedentes de la desalinización de aguas continentales.
ANTECEDENTES
La desalación de aguas marinas y la desalinización de aguas
continentales ha creado grandes expectativas en la Cuenca del Segura, como
único medio de conseguir mayor calidad, garantía y disponibilidad de recursos
hídricos, en una zona afectada por un déficit estructural, y donde todos los
recursos disponibles, incluido las aguas residuales urbanas, se encuentran
asignados y sin apenas posibilidades de conseguir mayor grado de eficiencia.
No obstante, todos y cada uno de los proyectos de desalación y
desalinización de aguas que se han planteado o ejecutado hasta el momento,
han presentado una barrera prácticamente infranqueable asociada al vertido de
las salmueras que irremediablemente originan estos procesos industriales.
Unas salmueras que, al contemplarse únicamente desde la óptica de los

*
Proyecto de investigación sobre la utilización ecológica,turística o mineromedicinal de las salmueras procedentes
de plantas desalinizadoras
255
residuos y por tanto con impactos negativos sobre el medio ambiente, sólo
cabe su traslado y evacuación al mar, lo cual conlleva la realización de grandes
inversiones que no suelen ser coherentes con la entidad económica de dichos
proyectos y, por tanto, terminan originando su inviabilidad.
Por otra parte, La sequía y el desarrollo agrícola, ganadero e industrial,
está llevando a los humedales y ecosistemas salobres en general a una
situación de degradación progresiva hasta encontrarse entre los sistemas
ecológicos más amenazados de la biosfera.
Es evidente que es necesario detener esta tendencia al deterioro y
pérdida de superficie encharcable en la Cuenca del Segura y aunque las
medidas preventivas, es decir una política racional de gestión y conservación
de la integridad funcional de estos ecosistemas, debe ser prioritaria, debemos
considerar la posibilidad de crear nuevos humedales y desarrollar proyectos de
restauración ecológica en otros que se encuentran alterados o desaparecidos.
Laguna salobre de Fuente Piedra. Málaga
256
Hoy día, aunque en líneas de actuación independientes, son objetivos
prioritarios de la Ley de Aguas, la flexibilización de los procedimientos de
desalación y el diseño y desarrollo de programas de rehabilitación y
restauración de humedales, tanto para incrementar la disponibilidad de
recursos hídricos en zonas deficitarias, como para potenciar toda una serie de
actuaciones encaminadas a la conservación y restauración ecológica de
aquellos.
No obstante y al igual que ocurre con la desalación, los proyectos de
restauración de humedales no han alcanzado el éxito que en principio se
esperaba de ellos debido a la falta de disponibilidad de recursos hídricos
apropiados para este fin.
En la provincia de Murcia son bien conocidos los humedales costeros del
Mar Menor como el Carrizal de las Salinas de San Pedro del Pinatar, las
antiguas Salinas de Punta Galera, la Marina de Carmolí, el Saladar de Lo Pollo,
o las Salinas de Marchamalo, y sin embargo, existe un gran vacío de
información y, por tanto, de estrategias de restauración ecológica de los
saladares interiores asociados a ambientes fluctuantes, como la Rambla del
Ajauque, las Salinas de Rambla Salada y el propio Embalse de Santomera, la
Rambla del Carrizalejo y el Salar de Archena, Las salinas de Sangonera, los
Criptosaladares del Guadalentín y el Saladillo de Mazarrón, entre otros.
INTRODUCCIÓN
La simbiosis entre Plantas desalinizadoras y Ecosistemas salobres se
presenta pues como fuente idónea de recursos para la regeneración de
humedales y también como alternativa ecológica para la evacuación de
salmueras procedentes de la desalinización de aguas continentales.
Membranas de ósmosis inversa.
Se trata de un proceso combinado entre dos actividades aparentemente
incompatibles y con una consideración ambiental ciertamente contrapuesta,
que adquiere una gran dosis de viabilidad atendiendo a la evidente similitud
existente entre la composición de las salmueras de las plantas desalinizadoras
257
y la calidad de las aguas que constituyen estos humedales naturales; así como
un gran paralelismo en lo que respecta a los procesos de concentración de
sales y sus posibles afecciones medioambientales:
- En cuanto al origen, aunque unas aguas se consideran de origen natural
frente a las otras que proceden de una actividad industrial, el concepto de
natural expresa en estas el carácter de habitual de las mismas en un
determinado espacio ambiental durante al menos varias generaciones, lo
cual nos ha permitido verificar, en este caso, las peculiaridades de un
ecosistema salobre ciertamente diferenciado de otros, que aporta la
riqueza y diversidad en especies vegetales y animales para su
consideración habitual como espacios naturales protegidos.
Laguna endorréica de la Ratosa. Málaga
- La composición, aunque aparentemente es otra gran diferencia entre
estos dos tipos de aguas salobres, la realidad es bien diferente ya que, en
ambos casos, los procedimientos de mineralización a los que han sido
sometidas suelen conducir a idénticos resultados, tanto por lixiviación
natural de los materiales por donde discurren las aguas continentales,
como por concentración artificial de las mismas aguas naturales.
- La afección a otros ecosistemas puede, en determinados casos,
considerarse como diferencia clara entre estos dos tipos de aguas, en
tanto en cuanto las aguas salobres naturales, en su discurrir a lo largo del
tiempo, han abierto caminos y configurado límites definidos entre ellas y
los ecosistemas vecinos, no contemplándose, en ningún momento,
afecciones medioambientales entre los mismos. Por el contrario, cuando
aguas salobres procedentes de la desalación inundan ecosistemas de
agua dulce se considera que se altera el equilibrio existente, ya que sólo
258
la continuidad de los nuevos flujos a lo largo del tiempo puede dar origen
a un nuevo espacio ambiental salobre, que podríamos denominar natural,
con el consiguiente reequilibrio entre ecosistemas.
- La utilidad, es sin duda, la principal diferencia que en la actualidad
presentan estos dos tipo de aguas salobres. Las aguas de origen natural,
aparte de configurar espacios protegidos, suelen generar actividades
económicas relacionadas con la comercialización de aguas minerales y
con el establecimiento de balnearios, termas, baños, etc., todas ellas de
interesantes repercusiones turísticas, cada día con mayores demandas.
Sin embargo, las salmueras procedentes de la desalinización no
presentan, hasta la actualidad, ninguna utilidad reconocida que les haga
objeto de interés.
Como conclusión podríamos decir que no se aprecian diferencias entre
los dos tipos de agua contemplados, tan solo las incertidumbres derivadas del
carácter incipiente y desconocido de las aguas salobres procedentes de la
desalinización, que pueden ser resueltas a través de una mayor investigación
en este campo.
DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO DE INVESTIGACIÓN
El extraordinario valor ecológico de los humedales salobres y el no menos
interesante papel de la desalinización de aguas continentales, han
condicionado la redacción del presente Proyecto de investigación en el que se
estudiará la viabilidad que presentan las salmueras procedentes de plantas
desalinizadoras para la restauración ecológica de humedales alterados o
desaparecidos.
Se trata de estudiar las posibilidades de abordar, de forma combinada,
proyectos ambientales en pro de la regeneración de espacios naturales y la
mejora de la calidad, garantía y disponibilidad de recursos hídricos, que no
resultan viables cuando se contemplan de forma aislada.
Además, con este trabajo se pretende cambiar la imagen que actualmente
presentan las salmueras procedentes de plantas desalinizadoras, por otro más
acorde con sus posibilidades de utilización, a semejanza de las que presentan
las aguas salobres de origen natural.
Debido a la complejidad de los humedales, por su naturaleza de
ambientes cambiantes en el espacio y en el tiempo, los estudios que se
plantean se realizarán desde una perspectiva obligadamente pluridisciplinar y
serán considerados a largo plazo, como única vía de conseguir registrar la
frecuencia, amplitud, intensidad y grado de predicibilidad de las fluctuaciones
ambientales.
El estudio constará de los siguientes capítulos:
1. Establecimiento de criterios mínimos y estandarizados para las
actuaciones de seguimiento dentro de los Programas de la UE
relacionados con la cofinanciación de proyectos de restauración de
humedales.
2. Recopilación y síntesis de los estudios, trabajos e inventarios realizados
sobre los Ecosistemas salobres de toda la Cuenca del Segura,
259
identificando claramente el origen, calidad, cuantificación y fluctuaciones
de los recursos; Topografía y geografía del área y entorno ocupado; Usos
asociados; Descripción de especies vegetales y animales, con especial
incidencia en las posibles aves migratorias; Y valor ecológico.
3. Recopilación y síntesis de los trabajos y estudios realizados sobre
balnearios, termas, baños y otros usos asociados a aguas salobres de
origen natural, en todo el Arco mediterráneo, identificando claramente el
origen, calidad, cuantificación y distribución temporal de los recursos;
Descripción de los vertidos a cauce público y su interacción con otros
flujos; Descripción de las supuestas utilidades medicinales; etc.
4. Elaboración de un Inventario de humedales de la Cuenca del Segura, que
potencialmente puedan ser afectados por proyectos de restauración.
5. Desarrollo de un manual técnico de utilidades de las aguas salobres
naturales en función con su composición, temperatura y localización
geográfica respecto a las proximidades del mar, núcleo urbano o zona
montañosa.
6. Recopilación y síntesis de los trabajos y estudios realizados sobre los
acuíferos salobres del Arco mediterráneo susceptibles de ser captados
para su desalinización, identificando la calidad y volumen extraíble; Los
usos potenciales a los que podrían ser destinadas las aguas
desalinizadas; El coste aproximado de inversión y explotación; La calidad
y cantidad de las aguas salobres generadas, expresándose en los
mismos términos utilizados para las aguas de origen natural; etc.
7. Identificación de las Plantas desalinizadoras, en explotación, construcción
o estudio, existentes en la Cuenca del Segura, con una descripción similar
a la del punto anterior.
8. Identificación de embalses, estanques y otras obras destinadas a regular,
almacenar o evaporar aguas salobres de cualquier origen.
9. Estudio de las posibilidades de utilización de las aguas salobres
generadas en Plantas desalinizadoras para la regeneración ecológica de
humedales.
10. Desarrollo de un manual técnico sobre restauración de humedales con
salmueras procedentes de la desalinización de aguas continentales.
11. Campaña de divulgación y educación ambiental para el conocimiento y
personalidad ecológica de los humedales del Segura y el valor estratégico
de las plantas desalinizadoras para su regeneración.
12. Proyecto de restauración de humedales con las salmueras procedentes
de la futura Planta Desalinizadora de Zarandona, para el abastecimiento
de agua potable a la población de Murcia.
260
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 261-277, 2002, Almería
DESALACIÓN SOLAR:
TECNOLOGÍA, EXPERIENCIAS Y PERSPECTIVAS
1
E. Zarza Moya y M. Pérez García
2
1
CIEMAT-Plataforma Solar de Almería
2
Dpto. de Física Aplicada, Universidad de Almería
RESUMEN.-Se presenta en este trabajo un análisis, actualizado y basado en
datos y experiencias extraídos en un entorno próximo, de la viabilidad funcional y
económica de las técnicas de desalación existentes susceptibles de utilizar energía
solar como fuente primaria al proceso. Después de un planteamiento genérico acerca
de la tecnología existente y de la revisión del desarrollo y conclusiones de algunos
proyectos piloto cercanos, se expone como conclusión una evaluación de los
condicionantes de implantación de estos sistemas (acoplamiento demanda hídrica/
existencia del recurso solar, dimensionado y costos generales del generador solar...)
que deben servir de referencia para la promoción y para la puesta en marcha, en su
caso, de proyectos específicos en este área.
Palabras clave: desalación, energía solar.
INTRODUCCIÓN
La desalación es una opción de gran interés para aquellas zonas que
poseen un déficit de agua potable y, a la vez, poseen unos buenos recursos de
agua salobre. Este es el caso de las zonas costeras, como Almería, en las que
poder convertir el agua de mar en agua apta para el consumo humano y para la
agricultura supondría eliminar definitivamente el fantasma de un desarrollo
obstaculizado por la escasez de un recurso tan valioso. Si a este hecho,
añadimos la circunstancia de que las zonas costeras consideradas se sitúen
entre los paralelos 40º Norte y 40º Sur (el denominado cinturón solar de la
tierra), es previsible el contar con un recurso adicional de gran interés: la
existencia un buen nivel de radiación solar.
La coincidencia de estos tres factores, abundancia de agua salobre,
escasez de agua de calidad y un buen nivel de radiación solar con la existencia
de una demanda energética específica, permite considerar adecuado, en esta
situación, el empleo de la energía solar como fuente primaria en los procesos
de desalación. Esta idoneidad preliminar se deduce claramente de la necesidad
de cubrir la demanda de un recurso escaso pero imprescindible para el
desarrollo, esto es agua de calidad, con recursos abundantes e inicialmente
gratuitos como son el agua salobre y la energía solar.
261
De forma particular, esta posibilidad se ve además favorecida por la
simultaneidad entre los ciclos de consumo de agua potable y los ciclos
estaciónales de disponibilidad de radiación solar. En numerosas localidades
costeras y centros turísticos, la demanda de agua crece espectacularmente en
verano, motivado por el gran aumento que experimenta la población debido al
turismo, siendo precisamente en verano cuando la posibilidad de captación de la
radiación solar es máxima.
Por último, desde un punto de vista estrictamente medio ambiental, pero no
menos importante que el punto de vista tecnológico, hay que resaltar el hecho de
que la radiación solar constituye una fuente energética extraordinariamente
limpia, con lo que su uso extendido debe contribuir a la reducción de los niveles
de contaminación por gases de efecto invernadero actuales y contribuir al
desarrollo sostenible. Téngase presente que por cada MWh de energía térmica
producida mediante la radiación solar, se está evitando la emisión a la atmósfera
de unos 260 kg de CO
2
, mientras que cada MWh de energía eléctrica producida
mediante energía fotovoltaica supone evitar la emisión de 750 kg de CO
2
.
Todos estos factores han motivado que numerosas instituciones y
organismos oficiales hayan desarrollado, o estén desarrollando, proyectos
destinados a mejorar y hacer más competitivos los sistemas solares de
desalación. En este sentido hay que mencionar aquí que existen dos formas de
plantearse el uso de la energía solar para la desalación de agua: mediante la
conversión de la radiación solar en energía térmica que es usada en procesos de
destilación o mediante la conversión de la radiación solar en energía eléctrica
que alimente los sistemas de impulsión de las plantas de ósmosis inversa. Como
puede deducirse de lo anterior, las opciones de aplicación cubren las dos grandes
tecnologías de desalación más implantadas y en cierto modo, en lugar de hablar
de desalación solar estrictamente, resultaría más correcto hablar de sistemas de
desalación susceptibles de utilizar energía solar como fuente primaria al proceso.
Precisamente el objetivo de los proyectos desarrollados o en marcha no es otro
que evaluar la viabilidad funcional y económica de estas plantas frente a opciones
totalmente equivalentes en cuanto a la tecnología de desalación, pero
alimentadas por fuentes convencionales.
Como referencia a proyectos promovidos en la última década en este
sentido, se van a considerar el proyecto Solar Thermal Desalination (STD) y el
proyecto Isleta del Moro (IDM), ambos llevados a cabo en la provincia de Almería.
El proyecto STD se desarrolló en la Plataforma Solar que el CIEMAT posee en el
término municipal de Tabernas (Almería) para investigar y evaluar el acople de
una planta de destilación en múltiple efecto con un campo de colectores solares
térmicos, mientras que en el proyecto IDM, llevado a cabo en la Universidad de
Almería, se evaluó el acople a una planta desaladora de ósmosis inversa de un
campo de paneles solares fotovoltáicos.
Una vez planteadas las opciones de desalación solar (en sus dos variantes:
térmica y fotovoltaica), las próximas secciones de este documento presentan
distintos tipos y ejemplos de sistemas desaladores mediante energía solar,
empezando por aquellos sistemas de pequeña producción y uso más bien
domestico, para posteriormente hacer referencia a los sistemas que pueden
usarse para mayores producciones de agua desalada.
262
TECNOLOGÍA DE LA DESALACIÓN SOLAR
En este punto hay que introducir algunas consideraciones generales sobre
el recurso energético disponible así como de la tecnología existente de
conversión de la radiación solar en energía útil que determinan en cierto modo la
configuración y funcionamiento de los diferentes sistemas de desalación solar.
Hay que destacar que aunque abundante, el recurso solar es un recurso disperso
en el espacio y con un grado de impredecibilidad en su nivel de disponibilidad a
corto plazo importante. Ejemplo de la primera circunstancia es el hecho de que,
en nuestro entorno, la energía en forma de radiación solar recibida durante un día
de verano en una superficie horizontal de 1 m
2
es de unos 7.5 kWh y que la
potencia instantánea máxima recibida en las condiciones más favorables sobre
dicha superficie horizontal es difícil que sobrepase el valor de 1 kW . Estas
cantidades se puede optimizar haciendo que los sistemas de captación adapten
su configuración de acuerdo a la existencia de inclinaciones y orientaciones
donde la disponibilidad de radiación es mayor. Como contrapartida, esta
dispersión espacial resulta beneficiosa puesto que permite eliminar el
condicionante de la necesidad de transporte de energía y por lo tanto plantearse
la ubicación de los sistemas de transformación de una manera mucho menos
restrictiva.
La segunda circunstancia, esto es la impredecibilidad a corto plazo del
recurso, es inherente a todo fenómeno meteorológico, especialmente en este
caso, en el que la nubosidad juega un papel fundamental. De este modo, aunque
es posible contar con estimaciones de disponibilidad de radiación previas en
bases temporales de cierta extensión (p.e. estimaciones estacionales, anuales o
valores medios diarios previstos), el funcionamiento instantáneo del sistema de
captación se puede ver afectado por fenómenos de tipo transitorio o
incontrolables. Este condicionante, junto con la inevitable ciclicidad diaria propia
del recurso, no mencionada, pero de evidente influencia para un funcionamiento
continuo de un sistema de transformación, se puede solventar mediante la
incorporación de sistemas de almacenamiento energético, que, lógicamente,
habrán de ser considerados en términos de diseño y de influencia en el
rendimiento general.
En cuanto a las modalidades de los sistemas de transformación energética
hay que distinguir entre sistemas de conversión radiación solar/calor y sistemas
de conversión radiación solar/electricidad. A efectos prácticos, la utilización de
unos u otros, colectores solares térmicos o paneles fotovoltaicos,
respectivamente, hay que decir que la primera opción presenta unos rendimientos
de conversión mucho más elevados, aunque la compensación de las posibles
pérdidas y la optimización del funcionamiento en el proceso de conversión hacen
que para grandes potencias (asociadas en este caso a grandes consumos de
agua) se requiera una tecnología más compleja y costosa (p.e. necesidad de
concentración, seguimiento continuo del sol, colectores solares de mayores
prestaciones,...). Los sistemas fotovoltaicos, por contra, no presentan este tipo de
inconvenientes y su modularidad permite abordar demandas en cualquier rango
con estructuras en las que solo difieren los tamaños de los componentes. Como
contrapartida, la tecnología actual no permite contar con rendimientos de
conversión a precios razonables por encima del 10 %.
263
Sistemas desalinizadores térmicos alimentados con energía solar y aptos
para pequeñas producciones
Estos sistemas constituyen la primera aproximación tecnológica a la
desalación solar y provienen del desarrollo de soluciones tradicionales cuyo
origen resulta difícil precisar tanto en el espacio como en el tiempo. Es
precisamente ese carácter tradicional el que condiciona su capacidad de
producción ya que están orientados a consumos individuales o de bajo rango.
Distinguiremos una opción más elemental, los estanques solares (Solar Stills ), y
otra opción tecnológicamente más elaborada, los colectores desalinizadores
compactos (CDC).
Solar Stills
Los Solar Stills son unos sistemas de desalación mediante evaporación que
operan con energía solar térmica y están especialmente diseñados para
aprovechar de un modo pasivo la energía solar, haciendo uso del conocido
"efecto invernadero". Los elementos básicos que componen un solar still son dos.
El primero se trata de la piscina o estanque que es, como su nombre indica, el
lugar donde se encuentra almacenada el agua que se pretende desalar. Puede
aprovecharse una hondonada o cavidad natural en el terreno, o bien construirse
de obra civil al igual que una piscina o estanque artificial. El segundo componente
es la cubierta que consta de una superficie transparente (a base de plástico o
vidrio) colocada encima del estanque, de modo que en su interior se consiguen
temperaturas lo suficientemente elevadas como para producir la evaporación de
una determinada cantidad de agua del estanque. Esta temperatura interior
elevada (>60 ºC) se consigue gracias al "Efecto Invernadero" producido por la
cubierta transparente, que consiste en que la mayor parte de la radiación solar
exterior consigue atravesar la superficie de la cubierta, que actúa como una
trampa térmica para la radiación solar. Esta radiación solar que atraviesa la
cubierta transparente, es absorbida en parte por el agua que existe en el interior,
y la otra parte es emitida con una longitud de onda mayor que la de la radiación
incidente. Debido a su mayor longitud de onda, esta radiación es en su mayoría
incapaz de atravesar hacia el exterior la cubierta transparente, quedando
atrapada en el interior del solar still, produciendo el consiguiente aumento de la
temperatura ambiente, lo que favorece la evaporación de una pequeña fracción
del agua allí existente.
Este vapor condensa al entrar en contacto con la cara interior de la cubierta,
formando pequeñas gotas de agua destilada que terminan uniéndose entre si y
se deslizan siguiendo la pendiente de la cubierta, para ser finalmente recogidas y
canalizadas por los oportunos conductos colectores que terminan en los
depósitos de almacenamiento de agua destilada.
La figura 1 muestra diferentes diseños de un Solar Still, con varias formas y
disposición de la cubierta transparente. Como puede observarse en la figura 1, en
todos los diseños la pendiente de la cubierta conduce las gotas del agua
condensada a los colectores de agua destilada.
Los Solar Stills no se usan para producir grandes cantidades de agua
desalada debido a que estos sistemas presentan una baja producción de
destilado por unidad de superficie del estanque, lo que requiere grandes
264
superficies para obtener producciones elevadas. La producción diaria de un Solar
Still suele estar comprendida entre 1 y 4 litros de agua por cada m
2
de superficie
del estanque. Este tipo de sistema de desalación tiene otro inconveniente
adicional: las inevitables pérdidas de vapor y de destilado, siendo necesaria una
considerable labor de mantenimiento para que estén completamente operativos.
También experimentan un acusado descenso de productividad con el tiempo
debido a diversos factores (envejecimiento y ensuciamiento de la cubierta, etc.).
Figura 1.- Diferentes diseños de Solar Stills.
265
A pesar de estos inconvenientes, los Solar Still son atractivos para
pequeñas instalaciones, especialmente en localizaciones remotas con escasos
recursos energéticos, como núcleos rurales o pequeñas explotaciones agrícolas
aisladas, y un buen nivel de radiación solar. Este es el motivo por el cual este
tipo de sistemas ha sido y es objeto de estudio en países asiáticos y
mediterráneos como Pakistán, India y Grecia en los que existen numerosas
instalaciones de este tipo.
Algunos diseños avanzados de Solar Still tratan de aumentar el rendimiento,
incorporando segundo efecto en el interior de la cubierta. Este segundo efecto
consiste en que el vapor de agua que se desprende de la superficie del estanque,
no condensa sobre la cara interior de la cubierta del Solar Still, sino que lo hace
sobre otra superficie intermedia que sirve como fondo de un recipiente que
contiene también agua salobre. De este modo, el vapor que se desprende de la
superficie del estanque se condensa cediendo su calor latente de evaporación al
agua salobre contenida en el recipiente intermedio, calentándola. El resultado
obtenido con esta mejora es un mayor rendimiento, pero también se complica su
construcción y mantenimiento.
Colectores Desalinizadores Compactos (CDC)
A estos colectores solares se les podría definir como pequeños Solar Stills
adaptados a consumos específicos, normalmente individuales, y con un diseño
optimizado de sus componentes. La figura 2 muestra un C.D.C. típico, en el que
pueden apreciarse los mismos elementos que hemos descrito para los Solar Still:
Cubierta transparente, depósito para el agua salobre, canales de recogida para el
destilado, etc.
Figura 2.- Ejemplo de Colector Desalador Compacto(C.D.C.) típico.
Aparte de la configuración de partida, existen otros diseños de C.D.C.,
como los mostrados en las figuras 3 y 4. La figura 3 muestra un C.D.C. en el
266
que el recipiente para el agua de mar ha sido sustituido por una mecha que
permanece húmeda gracias a un flujo continuo de agua que circula, por
gravedad, desde la parte superior hasta la parte inferior del colector.
Figura 3.- C.D.C. con mecha porosa como absorbente.
La figura 4 muestra un diseño denominado "tipo escalera", con el que se
aumenta el rendimiento a base de aumentar la energía solar disponible y
disminuir las pérdidas térmicas. Esto se consigue al inclinar la superficie
transparente de modo que el ángulo de incidencia de los rayos solares está
próximo a los 90º, a la vez que se aumenta la superficie libre del agua en el
interior. El pequeño volumen de aire entre la cubierta transparente y la
superficie del agua disminuye las pérdidas térmicas.
Figura 4.- Diseño de un C.D.C. tipo escalera.
267
La tendencia en el diseño de los C.D.C. es realizar los procesos de
evaporación y condensación en zonas diferentes, de modo que el vapor que se
produce no condense sobre la cubierta transparente a través de la cual penetra la
radiación solar al interior del colector. De este modo se logra aumentar la
eficiencia, por un doble motivo: al evitarse la formación de gotas de condensado
sobre la cara interior de la cubierta transparente, se aumenta su transparencia a
la radiación solar incidente, a la vez que se disminuyen las pérdidas térmicas del
sistema. Una forma de llevar esto a cabo es condensar el vapor en una cámara
diferente de donde se realiza la absorción de la radiación solar.
Como referencia a experiencias en este sentido en la provincia de Almería
se tiene constancia del desarrollo de una patente por parte de la consultora
energética GEOHABITAT y de experiencias piloto llevadas a cabo en la
actualidad en la estación experimental “Las Palmerillas”.
Sistemas desalinizadores térmicos alimentados con energía solar y aptos
para medianas y grandes producciones
Cuando se trata de conseguir producciones de agua medianas o altas, es
necesario considerar un salto cualitativo con relación a los sistemas presentados
anteriormente, tanto en el área de desalación como en el área de producción de
calor a partir de la radiación solar. Esto es así ya que la consideración semi-
industrial de la producción condiciona los rendimientos y costos de los diferentes
componentes, y un simple cambio de escala en los procesos no llega a ser
suficiente. Para las demandas aquí consideradas, habrá de hablarse de plantas
de destilación en múltiple efecto (MED) o multi-flash (MSF) acopladas a un
campo de colectores solares térmicos con capacidad de concentración o con alta
capacidad de producción de calor.
Plantas solares MED o MSF
Las plantas desaladoras MED como las del tipo MSF que funcionan con
energía convencional, consumen energía térmica fundamentalmente, ya que
básicamente lo que hacen es evaporar y condensar el agua de mar, con lo cual
se obtiene agua destilada de una gran pureza. Teniendo presente este hecho, es
lógico pensar que el sistema solar que debe acoplarse a una planta de este tipo
debe ser un sistema capaz de transformar la radiación solar en la energía térmica
que demanda el proceso desalador. La figura 5 muestra el esquema de un
sistema solar de desalación que usa una planta del tipo MED como elemento
desalador. Se supone que el lector ya conoce los principios básicos de
funcionamiento de las plantas MED y MSF convencionales, por lo que no se
explica aquí ese tema.
Los tres elementos básicos que componen un sistema solar de desalación
del tipo MED o MSF son (ver fig.5):
- Campo de colectores solares
- Sistema de almacenamiento de energía térmica
- Planta desaladora MED o MSF propiamente dicha
268
269
Campo de colectores solares: los colectores solares son los encargados de
transformar la radiación solar en energía térmica. Para ello se hace circular un
fluido por los colectores, de modo que este fluido se calienta a medida que
avanza a través de los mismos, siendo la energía solar transformada en energía
térmica.
Existen diversos tipos de colectores solares que pueden utilizarse para este
tipo de aplicación. Todos ellos deben de ser capaces de calentar el fluido a una
temperatura de por lo menos 90ºC. Aparte de la temperatura, otro factor que
debe ser tenido en consideración a la hora de elegir el tipo de colector más
adecuado, es el tipo de radiación solar que existe en el lugar donde se desea
instalar el sistema de desalación. En aquellos lugares donde la radiación solar
directa es baja, se debe de recurrir a colectores solares que no sean de
concentración, ya que los colectores de concentración solo pueden aprovechar la
radiación solar directa. En cambio, en aquellas zonas donde la insolación directa
anual es del orden de 2 megawatios.hora/m
2
, los colectores de concentración son
generalmente la solución más efectiva.
Recordemos que la radiación solar tiene dos componentes: la radiación
directa y la radiación difusa. La radiación directa es aquella fracción de la
radiación solar que llega a la superficie de la tierra sin interaccionar con las
partículas que existen en la atmósfera. Por lo tanto, esta componente de la
radiación solar llega a la tierra con una dirección bien definida, que viene dada
por la línea que une el Sol con el punto en el cual nos encontramos. La radiación
difusa corresponde a aquella fracción de la radiación solar global que ha
interaccionado con las particulas existentes en la atmósfera y ha modificado su
trayectoria, llegando a la superficie terrestre sin una dirección bien definida. Este
es el motivo por el cual la radiación predominante en los días nublados es la
radiación difusa.
De entre los colectores sin concentración, los colectores de vacío son los
más comunes. Estos colectores se asemejan a los tradicionales colectores
solares planos utilizados para producir agua caliente sanitaria, con la diferencia
de que en su interior se realiza el vacío a fin de reducir las pérdidas de calor,
permitiendo conseguir temperaturas más elevadas.
Dentro de los colectores de concentración, los más populares son los
colectores Cilindro-parabólicos. A este tipo pertenecen los colectores
representados en la figura 5, constan de una superficie reflectante cilindro-
parabólica (de ahí su nombre) que refleja, a la vez que la concentra, la radiación
solar directa que incide sobre ella. Esta radiación solar reflejada es concentrada
sobre el foco lineal de la parábola, en el cual se instala un tubo absorbedor por
cuyo interior se hace circular al fluido que se pretende calentar. De este modo, la
energía solar es transformada en energía térmica que será utilizada para hacer
funcionar la planta desaladora.
Sistema de almacenamiento: una de las limitaciones que posee la energía solar
es su discontinuidad en el tiempo. No hace falta decir que durante la noche no
existe radiación solar, y que la existencia de nubes también limita
considerablemente la disponibilidad de la radiación solar. La única solución para
este problema es disponer de un sistema de almacenamiento que nos permita
guardar la energía térmica sobrante durante las horas de sol, para usarla en
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aquellos momentos en los que la radiación solar no esté disponible. Esta es la
misión del sistema de almacenamiento.
La forma más sencilla de sistema de almacenamiento es la de un depósito
en cuyo interior se va almacenando el fluido caliente. Ni que decir tiene que el
depósito está convenientemente calorifugado para disminuir al máximo las
pérdidas térmicas. Otro sistema de almacenamiento es el denominado
"Almacenamiento Dual", que consiste en un depósito relleno de un determinado
material que actúa como medio de almacenamiento, existiendo una pequeña
cantidad de fluido térmico que se usa exclusivamente para transportar la energía
térmica desde el campo de colectores hasta el sistema de almacenamiento. En
este caso, el medio de almacenamiento es el material que se encuentra en el
interior del depósito (placas de hierro, de cerámica, etc..), mientras que el fluido
que circula por los colectores actúa solo como medio caloportador.
Una ventaja adicional a la propiamente dicha del almacenamiento, es que la
existencia de un sistema de almacenamiento facilita el control y la regulación del
sistema solar, puesto que actúa como un amortiguador térmico que aísla la planta
desaladora de las posibles perturbaciones que pudieran ocurrir en la temperatura
de salida del fluido que circula por los colectores debido al paso de nubes o a
cualquier otro efecto transitorio. La figura 6 muestra el tanque de almacenamiento
de aceite existente en la Plataforma Solar de Almería, con el campo de colectores
solares al fondo.
Figura 6.- Tanque de almacenamiento térmico y campo de colectores solares de la
Plataforma Solar de Almería (PSA)
La Planta Desaladora: es el elemento desalador propiamente dicho. Puede ser
del tipo MED o MSF, la única diferencia que esto conlleva es que las plantas MSF
necesitan trabajar con temperaturas de por lo menos 110-120ºc, y esto hace que
en pocas ocasiones se puedan utilizar colectores solares sin concentración, cuya
temperatura máxima de trabajo está en torno a los 110ºc. El funcionamiento de
este tipo de plantas ya ha sido descrito en el capitulo 3 de este documento.
271
Como ejemplo de un sistema solar MED de desalación, tenemos el
instalado actualmente en la Plataforma Solar de Almería. En este sistema se ha
integrado un campo de colectores solares cilindro-parabólicos y una planta MED
de 14 etapas, habiéndose alcanzado un FR de 10.5. El sistema de
almacenamiento utilizado consiste en un tanque vertical de 114 m
3
, lleno de
aceite térmico del tipo Santotherm-55, que actúa simultáneamente como medio
caloportador y medio de almacenamiento de la energía térmica suministrada por
los colectores solares.
Plantas de Osmosis Inversa alimentada mediante paneles fotovoltaicos
El aporte energético en las plantas de ósmosis inversa se realiza en forma
de electricidad ya que los elementos de mayor consumo en las misma son los
sistemas de impulsión del agua salobre o de mar. En la actualidad, la tecnología
de producción de electricidad a partir de la radiación solar con mayor desarrollo y
capaz de abarcar un amplio rango de demandas como las planteadas por los
diferentes niveles de demanda de agua desalada es la tecnología fotovoltaica.
La base de esta tecnología de conversión es la denominada célula
fotovoltaica, también conocida como célula solar, que, a grosso modo, se puede
considerar como un dispositivo laminar constituido por la superposición de dos
redes moleculares de silicio convenientemente manipuladas que produce una
fuerza electromotriz como resultado de la absorción de cierta cantidad de
radiación solar. La agrupación de varias células constituye lo que se denomina
panel o módulo solar fotovoltaico. Partiendo de este elemento base de conversión
directa de radiación en electricidad, las instalaciones fotovoltaicas constan de una
serie de componentes, cuya finalidad es adaptar las características de la tensión
e intensidad proporcionadas por el panel a las que requieren los dispositivos que
se pretenden alimentar con ellos, en este caso, las bombas de los sistemas de
desalación por ósmosis inversa. La estructura general de una instalación solar
fotovoltaica consta de 3 subsistemas básicos:
Subsistema de captación y generación eléctrica, en el que se produce la
conversión de energía solar en energía eléctrica propiamente dicha.
Subsistema de almacenamiento, que, al igual que en las instalaciones solares
térmicas, tiene en cuenta la no coincidencia entre la disponibilidad de la radiación
y la demanda de energía útil. Normalmente el sistema de almacenamiento está
constituido por acumuladores electroquímicos estacionarios de plomo-ácido o de
tipo alcalino.
Subsistema de distribución, que pone en contacto el sistema solar con los
dispositivos a alimentar. En algunas instalaciones, este subsistema incluye un
inversor de corriente, que transforma las características de la tensión resultante
de los dos primeros subsistemas (normalmente 12 V o 24 VCC) a la tensión de
alimentación convencional en alterna (220 o 380 V CA).
Teóricamente la eficiencia máxima del silicio en la conversión fotovoltaica
está en el orden del 30 %. La inclusión de otros factores de pérdida, derivados de
las características reales de las células (reflexión de parte de la luz incidente,
sombreado de la rejilla de contacto, espesor finito de las láminas de silicio,
recombinación en las superficies, etc.) hacen que la eficiencia máxima alcanzable
se sitúe por debajo del 25%. Las células solares comerciales se presentan en
272
2
forma de obleas regulares de hasta 100 cm de superficie. Dependiendo de su
proceso de fabricación distinguiremos entre células monocristalinas, la más
abundantes y con rendimientos de conversión máximos en el orden del 20 %, y
células policristalinas, con rendimientos máximos del 15 %. El desarrollo actual
de la fabricación de las células fotovoltaicas está orientado hacia dos objetivos
contrapuestos: la reducción de costes y al incremento del rendimiento de las
mismas. El primer objetivo conlleva una mayor ineficiencia en la conversión,
que puede ser asumible si el coste final del sistema generador es muy bajo.
Este es el caso de las denominadas células de lámina delgada, de las que ya
se encuentran disponibles comercialmente las células de silicio amorfo (a-Si)
con rendimiento máximo del orden del 10 %. La segunda opción de desarrollo,
esto es el desarrollo de células de alta eficiencia, se basa en la utilización de
materiales semiconductores alternativos (y muy caros) como el Arseniuro de
Galio, con el que se pueden conseguir rendimientos cercanos al 30 %.
Una célula fotovoltaica comercial suele proporcionar, en condiciones
estándar, una potencia eléctrica entre 1 y 1.5 W, (tensión entre 0.5 y 0.6 V e
intensidad de unos 25 mA/cm
2
). Estos valores tan pequeños de tensión
determinan la necesidad de acoplar las células para que las características
eléctricas del conjunto sean las adecuadas para suministrar a la aplicación a la
que se pretenda hacer frente. Ya que tradicionalmente las instalaciones
fotovoltaicas se diseñan incluyendo sistemas de acumulación eléctrica por
baterías comerciales, que operan a 12 V, el acoplamiento de las células es en
forma de paneles que contienen entre 33 y 36 células individuales conectadas en
serie. Lo paneles fotovoltaicos suelen tener una forma cuadrada o rectangular
con superficies de hasta unos 0.5 m
2
. Normalmente están compuestos por una
cubierta de vidrio templado y varias capas de material encapsulante transparente
para proteger a las células fotovoltaicas, una superficie base de TEDLAR o
material similar entre las células y la cubierta. Un marco de acero inoxidable o
aluminio anodizado que aparte de soportar el conjunto, incorpora los accesorios
de montaje y conexión correspondientes.
Para conseguir la potencia adecuada de suministro para un determinado
valor de tensión nominal, se necesita, lógicamente, el acoplamiento en paralelo
de un determinado número de módulos fotovoltaicos (un acoplamiento que debe
realizarse con elementos de la misma tensión). En este caso, las intensidades
individuales se suman de acuerdo a la estructura del generador que se pretenda
diseñar. Si se pretende aumentar la tensión nominal del generador, los paneles o
conjuntos de paneles deben interconectarse en serie. El conjunto de paneles
interconectados en una instalación recibe el nombre de “array” o mesa.
En el caso del sistema de almacenamiento eléctrico, su dimensionado y
características debe hacer frente a la eventualidad de la ausencia de niveles de
radiación suficientes durante un periodo determinado como para que la propia
radiación solar alimente el proceso de desalación. Sin embargo, un análisis más
adecuado del acoplamiento entre el sistema solar y el sistema de desalación
determina que resulta de mayor interés el almacenamiento del producto final, esto
es, del agua desalada, que de la energía requerida para su producción tanto
desde un punto de vista económico como operativo.
En la práctica, la estructura de un sistema de desalación por ósmosis
inversa es la presentada en la figura 7, en la que se observa como el propio
273
sistema solar también puede aplicarse en la impulsión externa del agua salobre a
la propia planta desaladora. Esta capacidad permitiría una operación
completamente autónoma, ideal para demandas de agua en zonas aisladas o de
difícil acceso a la red eléctrica.
Paneles FV
Sistema de almacenamiento eléctrico
Planta de ósmosis inversa
Suministro de agua salobre
Sistema de adaptación eléctrica
Figura 7.- Esquema simplificado de una planta de ósmosis inversa alimentada por
paneles FV.
La principal ventaja de la aplicación de paneles fotovoltaicos a la
desalación es la modularidad y alto nivel de desarrollo del sistema de
producción de energía que permite abordar todo tipo de demandas, sin
limitación técnica previa. Como contrapartida, el elevado coste de los mismos y
su bajo rendimiento, restringe sus posibilidades de aplicación a consumos de
tipo medio-bajo y en zonas en las que el acceso a la red convencional no sea
posible.
Como referencia cercana sobre esta tecnología, a principios de la
década de los se llevaron a cabo una serie de experiencias por parte del
Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Almería en las que
se evaluó una planta de ósmosis inversa con una capacidad de producción de
entre 30 y 60 m
3
/día y una presión de operación de entre 32 y 45 bares
acoplada a un sistema fotovoltaico constituido por un campo de paneles 23.5
kWp de potencia nominal y un sistema de almacenamiento eléctrico de 286
kWh. Aparte de los resultados del diseño y operación de dicha planta, se
analizaron los factores influyentes en el acoplamiento sistema solar/desaladora
y se realizaron algunos estudios de viabilidad.
ESTADO DE LA TECNOLOGÍA Y DATOS ECONÓMICOS
Los proyectos experimentales llevados a cabo para evaluar plantas
desaladoras alimentadas mediante energía solar, tanto térmica como
274
fotovoltaica, han demostrado que actualmente no existe problema técnico
alguno para acoplar un campo solar a una planta desaladora.
No obstante, el aspecto técnico no es el único importante en este tema,
ya que la aplicabilidad y viabilidad de cualquier sistema que funcione con
energías renovables depende en gran medida de su competitividad comercial.
Por tanto, un análisis económico del sistema es necesario a fin de realizar una
comparación de costes con sistemas convencionales equivalentes, determinando
de este modo la viabilidad del sistema haciendo uso de energías renovables.
Puesto que el conocimiento de las suposiciones y premisas de partida que
se han considerado para un análisis de este tipo es muy importante para poder
realizar una comparación significativa con otras tecnologías y sistemas, el
procedimiento de cálculo que se ha seguido debe ser explicado antes de analizar
los resultados. Un sistema de desalación MED con colectores cilindro-
parabólicos está compuesto por cuatro elementos o subsistemas: el campo de
colectores solares, el sistema de almacenamiento térmico, el sistema auxiliar, y
la planta MED.
Los tres primeros elementos suministran la energía térmica que demanda el
proceso, mientras que el cuarto usa esta energía para desalar el agua. El coste
de producción por metro cúbico de agua producida por el sistema depende de los
costes individuales asociados a cada uno de estos cuatro subsistemas. En el
análisis que aquí se realiza, el coste de producción equivalente de un metro
cúbico de agua suministrada por el sistema ha sido calculado aplicando el
método del Valor Actual Neto, convirtiéndose, de este modo, todos los gastos
anuales efectuados durante la vida del sistema en una cantidad equivalente en el
primer año de vida del sistema.
Puesto que los resultados de cualquier análisis económico dependen
fuertemente de los datos de partida tomados, estos deben ser claramente
explicados si se desea realizar una comparación significativa con otros procesos
y/o tecnologías. Es usual encontrar grandes diferencias cuando se comparan los
datos de costes dados por diferentes fuentes de información. Estas diferencias se
deben a la no existencia de un procedimiento común de análisis.
Los datos de partida que han sido considerados en el análisis cuyos
resultados se exponen en este documento han sido los siguientes: Interés anual
del dinero (10%), Precio de los colectores solares (25000 ptas/m
2,
, Precio del
aceite térmico (138 ptas/kg), Fracción solar (55%), Vida útil del sistema: (15
años), Subvención del sistema solar (0%), COP de la bomba de calor (2), FR de
la planta MED (7), Precio del combustible convencional (3 ptas/kWh
t
, Precio de la
electricidad (13,5 ptas/kWh
e),
, Coste de oportunidad del dinero (8%), y Capital
inicialmente disponible (0%).
Se ha realizado una comparación de una planta MED solar frente a otras
alternativas, como son: las plantas convencionales de Osmosis Inversa, plantas
fotovoltaicas de Osmosis Inversa y sistemas convencionales MED mejorados con
una bomba de calor. La figura 8?¿ da los resultados de esta comparación para
cuatro tamaños de Planta. Debe tenerse en cuenta que se ha realizado un
planteamiento conservador desde el punto de vista de la inversión inicial, por lo
que todos los costes mostrados en la figura pueden ser, bajo ciertas condiciones
que no son infrecuentes, reducidos en un 15 ò 20% , aunque las diferencias
275
relativas entre las diferentes opciones se mantienen desde un punto de vista
cualitativo.
Figura 8.- Análisis de opciones y costes.
De acuerdo con la figura 8, los sistemas convencionales de Osmosis
Inversa son la alternativa más barata en cualquier caso. No obstante, las plantas
MED presentan costes muy similares. La diferencia entre sistemas solares y
sistemas MED convencionales es mas pequeña para plantas grandes, debido
fundamentalmente a la reducción de costes que conlleva una producción masiva
de colectores solares. En cualquier caso, la pequeña diferencia que existe entre
sistemas solares MED mejorados y sistemas convencionales de osmosis inversa,
puede soslayarse fácilmente si se tiene en cuenta las ventajas medioambientales
de la energía solar.
La figura 8 muestra cuales son las previsiones en cuanto al coste total del
m
3
de agua desalada producida por plantas MED solares. Se aprecia que el coste
de estos sistemas es aún algo superior al de las plantas convencionales de
ósmosis inversa que funcionan con electricidad, pero hemos de tener presente
que en esta comparación no se ha valorado económicamente las ventajas
medioambientales de las energías renovables, y en concreto de la solar: son
energías limpias que no degradan el medio ambiente.
Otro factor que no ha sido tenido en cuenta, porque es muy difícil
cuantificarlo con exactitud, ha sido el requerimiento de mano de obra cualificada
demandada por las plantas de Osmosis Inversa. Cualquier error cometido
durante la operación del sistema puede originar la destrucción de las membranas
276
de osmosis inversa, lo que supone un extra-coste del orden del 15-20% del coste
total del sistema. En cambio, las plantas MED son fácilmente operables y no
requieren mano de obra cualificada alguna, por lo que resultan más apropiadas
para ser implementadas en países en vías de desarrollo. El uso de las energías
renovables se hará más rentable conforme se vaya tomando conciencia a nivel
mundial del impacto medioambiental tan negativo que producen las energías
convencionales (lluvia ácida, polución, etc.).
Así pues, un paso muy importante para la implantación comercial de los
sistemas desaladores con energía solar es la concienciación sobre las ventajas
medioambientales que conllevan, a la vez que deben buscarse posibles vías para
abaratar los costes actuales.
REFERENCIAS
Ajona, J.I. (1992) Desalination with Thermal Solar Systems: Technology
Assessment and Perspective. Colección Documentos del CIEMAT. Editorial
CIEMAT. 112 p. Madrid
Andújar J. M.(1993) Uso de la Energia Fotovoltaica para desalinización.
Curso de tratamiento de aguas mediante energías renovables. Instituto de
Estudios de la Energía. CIEMAT. Madrid 2-4 junio de1993.
Zarza, E. (1994) Solar termal desalination project Phase II resulrs and
final project report. Colección Documentos del CIEMAT. Editorial CIEMAT. 150
p. Madrid.
277
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 279-295, 2002, Almería
ASPECTOS TÉCNICOS Y ADMINISTRATIVOS
DE LA DESALACIÓN
Justo Mora Alonso-Muñoyerro
Dirección General de Obras Hidráulicas y Calidad
de las Aguas. Ministerio de Medio Ambiente
EL PAPEL DE LA DESALACIÓN EN LA GESTIÓN Y PLANIFICACIÓN DEL
USO DE LOS RECURSOS HÍDRICOS
El agua constituye un factor crítico, a nivel mundial, para el crecimiento
demográfico y el desarrollo económico.
Su irregular distribución territorial favorece los desequilibrios regionales al
constituir un elemento clave para la localización de usos del suelo.
La disponibilidad de agua representa una importante variable de decisión
para la ubicación de los asentamientos urbanos, del entramado industrial y de
la actividad económica en general. Por debajo del umbral del valor de los 1.600
m³ de agua/habitante y año, la escasez de agua se convierte en un elemento
determinante, produciéndose una fuerte presión sobre el recurso y graves
tensiones entre las zonas geográficas discriminadas. Valores inferiores a los
1.000 m³/habitante y año resultan incompatibles con un deseable grado de
bienestar social y económico, calificándose esta situación de “stress hídrico”
(Population and Environment Program. Popolution Action Internacional 1993).
Por otro lado, la sociedad reclama un uso sostenible de los recursos
compatible con la preservación del medio ambiente, consciente de que ello
forma parte del estado de bienestar al que aspira.
Los últimos pronunciamientos de la comunidad internacional sobre esta
materia han estado presididos por este espíritu. Manifestaciones más o menos
recientes, como la Declaración de Dublín con motivo de la Conferencia
Internacional sobre el Agua y Medio Ambiente (Enero 1992), las conclusiones
de la reunión de Harare (Enero 1998) promovida por la Comisión de Desarrollo
Sostenible de las Naciones Unidas, recomendaciones de la Comisión del
Mediterráneo para el Desarrollo Sostenible (Plan de Acción del Mediterráneo
UNEP) tras su reunión de Túnez (Noviembre 1997)… coinciden en subrayar la
necesidad de la protección de la calidad del agua por sus efectos sobre la
salud humana y ambiental, la importancia del ahorro y el uso eficiente de un
recurso escaso y la consideración de los ecosistemas como “usuarios” del agua
a los que hay que conservar como parte vital para alcanzar el desarrollo
sostenible.
279
Con objeto de poder compaginar ambos aspectos –la creciente escasez
del recurso y la exigencia social de garantizar su disponibilidad de forma
respetuosa con el medio ambiente- han surgido nuevas orientaciones en la
gestión de los recursos hídricos. Muchas de estas medidas están inspiradas,
en buena parte, en las propuestas de hace algunas décadas del Consejo de
Recursos Hídricos de EEUU para la conservación del recurso (“water
conservation”) basadas en la reducción de la demanda, en la mejora de la
eficacia en el uso del agua y en las técnicas para su aplicación.
En la actualidad se considera necesario que la planificación del uso de los
recursos hídricos se fundamente en una adecuada gestión de la demanda
mediante:
- Medidas de ahorro: tarificación, conciencia ciudadana…
- Mejora de la eficiencia de las infraestructuras hidráulicas; reducción de
pérdidas en las conducciones, redes de distribución…
- Reasignación de recursos y fuentes alternativas de suministro;
redistribución de los recursos por acuerdo entre los usuarios,
aprovechamiento de las oportunidades de utilización de las aguas
subterráneas, uso conjunto, reutilización …
La actividad de la desalación quedaría encuadrada dentro de este
moderno contexto en la medida que sea capaz de aportar “nuevos” recursos a
un coste económico competitivo y con un bajo impacto ambiental, reduciendo
con ello la presión sobre los recursos hídricos convencionales.
PANORAMA ACTUAL DE LA DESALACIÓN
La tecnología de la desalación ofrece, en la actualidad, un amplio campo
de soluciones entre las que poder elegir las más adaptadas a las
características del agua a desalar.
Campo aplicación de procesos
Agua dulce <1000 ppm
Agua salobre 1000-15000 ppm Ósmosis inversa Electrodiálisis
Agua salina 15000-30000 ppm Ósmosis inversa
Agua de mar <>35000 ppm Ósmosis inversa Destilación CV MSFMED
Salmuera >35000 ppm Destilación CV MSF MED Ósmosis inversa
CV: Compresión de vapor
MSF: Destilación súbita multietapa
MED: Destilación multiefecto (tubos horizontales)
Desde finales de los sesenta la capacidad de desalación a nivel mundial
ha ido creciendo de forma continua hasta los 18’7 Hm³/año en 1994 (Cedex
1995).
280
Procesos / Producciones agua
- Pequeñas: hasta 1000 m³/día
· CV compresión de vapor
· OI ósmosis inversa
- M ³/día edianas:1000-5000 m
· OI ósmosis inversa
· CV compresión de vapor
- Grandes:mayores de 5000 m³/día
· MED y MSF , procesos Multiefecto y Multietapa
· OI ósmosis inversa
La mayor capacidad instalada corresponde a los procesos de evaporación
debido al peso –en el conjunto mundial- de países como Arabia Saudita,
Kuwait y Emiratos Árabes, en los que el precio de la energía es,
comparativamente, reducido y donde la desalación debe producirse en aguas
con gran concentración de sales (superiores a 45.000 ppm) y temperaturas
altas (32º C)..
Evolución mundial
Plantas desaladoras
0
5
10
15
20
1
9
6
4
1
9
6
7
1
9
7
0
1
9
7
3
1
9
7
6
1
9
7
9
1
9
8
2
1
9
8
5
1
9
8
8
1
9
9
1
1
9
9
4
años
m
i
l
l
o
n
e
s

m
3
/
d
í
a
Capacidad
Las plantas de ósmosis inversa, que de forma mayoritaria se instalaron
durante los ochenta, sufrieron en estos países algunos fracasos debido al
efecto de la elevada salinidad y temperatura y al ensuciamiento de las
membranas derivado de los problemas de contaminación bacteriana
desarrollados. Esto motivó el retorno hacia las plantas evaporadoras en este
último decenio (Cedex 1995), tendencia que no ha seguido el resto de los
países con condiciones de desalación diferentes y en los que el coste de la
energía es un factor determinante.
281
LA DESALACIÓN EN ESPAÑA: SITUACIÓN ACTUAL Y TENDENCIAS
los ochenta
con e
irera y C.P. Shields Revista
de ingeniería civil nº 110 abril, mayo, junio 1998).
En nuestro país la desalación ha experimentado un progresivo aumento
desde los setenta, con una fuerte aceleración desde mediados de
l desarrollo de las plantas de membranas de ósmosis inversa.
Esta tendencia puede apreciarse en el gráfico adjunto, donde se observa
el rápido incremento de la capacidad instalada correspondiente a los procesos
de ósmosis (OI), manteniéndose prácticamente constantes las de evaporación
súbita (MSF) y compresión de vapor (CV) y siendo casi inapreciable la
contribución de las plantas multiefecto (ME) (M. C
Capacidad desalación marina
0
50
100
150
200
250
300
350
400
450
7
2
7
4
7
6
7
8
8
0
8
2
8
4
8
6
8
8
9
0
9
2
9
4
9
6
Año construcción
m
i
l
e
s

m
3
.
/
d
í
a
OI
MSF
ME
CV
Cirera&Shields1998
mar desaladas
se de
ómicamente rentable su
aplicación al regadío en un mayor número de casos.
En cuanto a su utilización, la mayor parte de las aguas de
stinan al abastecimiento urbano y raramente, al agrícola.
Por el contrario el primer destinatario de la desalación de aguas salobres
continentales es el uso agrícola, siguiéndole a continuación el industrial y el
urbano. Sin duda, la influencia de su menor salinidad sobre la reducción del
coste del proceso motiva que pueda ser econ
Agua de mar Uso urbano 90 hm³/año
Uso agrícola 5 hm³/año
Agua salobre urístico Uso urbano y t 29 hm³/año
Uso industrial
so agrícola
TOTAL 222 hm³/año
40 hm³/año
U 58 hm³/año
Las cifras que recoge el Libro Blanco del Agua en España (Ministerio de
Medio Ambiente, Diciembre 1998) son las siguientes: España, con una
282
capacidad de desalación igual al 30% del instalado en Europa, ocupa el primer
puesto en nuestro continente y un lugar prominente en el contexto mundial con
un 3’4% del número total de instalaciones, sólo superado por EEUU, Arabia
Saud
fundamentalmente en Canarias, cuencas del Segura y Sur e
te
del mar superará a la de origen salobre continental.
ita y Japón (Cedex 1998).
En cuanto al futuro, se prevé en España un notable incremento a medio
plazo de esta actividad hasta alcanzar los 400 Hm³/año de agua desalada, que
se producirían
Islas Baleares.
En la actualidad existen en España más de 300 instalaciones, de las que
un 16% utilizan agua de mar con una producción del 43% del total, lo que
significa que el tamaño medio de estas plantas es netamente superior al del
resto. Por el contrario parece que a medio plazo el agua desalada proceden
Previsiones (Libro Blanco del Agua 1998)
0
20
40
60
80
100
120
hm3/año
C
a
n
a
r
i
a
s
S
e
g
u
r
a
S
u
r
B
a
l
e
a
r
e
s
O
t
r
o
s
Volúmenes de desalación
Marina(actual)
Salobre(actual)
Marina(medio plazo)
Salobre(medio plazo)
En lo que se refiere a las tendencias de los sistemas de desalación se
observa que, a partir de 1980, los procesos de ósmosis (OI) desplazan a los de
evaporación súbita (MSF) y a los de compresión de vapor (CV). Los costes de
des
- gético, que ha descendido de 20 a 5 Kwh/m³ e, incluso,
laciones.
-
costes aproximados por metro cúbico de agua desalada
se s
³.
-
tas de tamaño grande o mediano, tal como puede verse
en el siguiente gráfico:
alación OI se han reducido por la disminución de:
El consumo ener
cifras inferiores.
- Los costes de personal, por la automatización de las insta
El precio de las membranas y el aumento de su vida útil.
Actualmente, los
itúan en torno a:
- Explotación 95-100 pts/ m
Amortización 40 pts/ m³.
Estos costes varían con el tamaño de la planta, reduciéndose
notablemente para plan
283
LA DESALACIÓN EN LA GESTIÓN DE LOS
ECURSOS HÍDRICOS
ada una de las circunstancias (salinidad,
temp
lo qu
, del medio ambiente y de los usos
preex
su fomento con una regulación adecuada que facilite su
esarrollo.
OPORTUNIDADES DE
R
De lo anteriormente expuesto se deduce que las tecnologías de la
desalación son una realidad plenamente consolidada y capaces de ofrecer una
solución técnicamente adecuada a c
eratura…) físicamente posibles.
Asimismo, la mejora de su eficiencia energética, la automatización de su
explotación y la prolongación de su vida útil ha significado un importante
abaratamiento de los costes de amortización, explotación y mantenimiento, por
e la desalación es una alternativa económica cada vez más competitiva.
Por otro lado se hace necesario el considerar separadamente la actividad
de desalación de agua marina de la de agua salobre continental, ya que
ésta última requiere una serie de cautelas específicas en la medida que utiliza
aguas continentales que precisan medidas que garanticen la protección de la
calidad de los recursos hidrogeológicos
istentes.
En lo que concierne a la desalación de agua de mar, esta actividad
supone la aportación de fuentes de suministro adicionales, con la
consiguiente disminución de la presión sobre los recursos convencionales. Por
lo tanto y desde el punto de vista de la gestión de los recursos hídricos, resulta
conveniente
d
284
LA REGULACIÓN ACTUAL DE LA ACTIVIDAD DE LA DESALACIÓN
o podrá
termi
desestimado por Sentencia del
Tribu
forma
iento de una concesión para realizar la desalación de
agua
desaladoras cuando sea
prec
nibilidades de este recurso.
-
Ministerio para la explotación o construcción y explotación de
una d
ases por el que se regirá el Concurso debe establecer los
sigu
ón.
esalar.
stinará el agua producible.
esiduos.
-
olúmenes superiores deben
ser re
Las actividades de desalación de aguas marinas o salobres sigue
regulándose en la actualidad por el Real Decreto 1327/1995 de 28 de julio
sobre instalaciones de desalación, ya que la Ley 46/1999, de modificación de la
Ley de Aguas, no ha derogado dicha disposición a la espera de su desarrollo
reglamentario. La reforma de la Ley de Aguas, como veremos en su momento,
trata el tema de la desalación con una concepción diferente –al menos en
teoría- de la empleada en el Real Decreto, aunque su alcance n
nar de ser perfilado hasta no sea conocido el texto reglamentario.
En primer lugar hay que señalar que el R.D. fue objeto de recurso
contencioso-administrativo por la supuesta insuficiencia del rango de la
disposición utilizada para regular esta materia, lo que quebraba el principio de
legalidad. No obstante dicho recurso fue
nal Supremo de 19 de mayo de 1998.
El artículo 2 del R.D. establece expresamente que los recursos de agua
obtenidos por desalación de agua marina se integran en el ciclo hidrológico
conjuntamente con las aguas continentales y subterráneas renovables,
ndo parte del dominio público hidráulico a los efectos de la Ley de Aguas.
Consecuentemente con esta declaración se prevé, como norma general,
la necesidad del otorgam
de mar o salobre.
Las normas de procedimiento establecen, en primer lugar, que debe ser el
Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente (hoy Mº de Medio
Ambiente) el que acuerde la instalación de plantas
iso conseguir alguno de los siguientes objetivos:
- Una mejor satisfacción de las demandas de agua
- Incrementar las dispo
Proteger su calidad.
La forma de otorgar la concesión es mediante concurso público
convocado por el
esaladora.
El Pliego de b
ientes puntos:
- Objeto del concurso.
- Plazo máximo de la concesi
- Origen del agua a d
- Volumen máximo.
- Calidad, composición y fines a los que se de
- Evacuación de salmueras y otros r
- Condiciones reversión al Estado.
Autorizaciones que conforme a la legislación sectorial correspondan en
materia de industria y energía a órganos de las Comunidades Autónomas.
El procedimiento por el que se rige el concurso es el establecido en el
Reglamento del Dominio Público Hidráulico (R.D. 849/1986) en los artículos
109 y siguientes, correspondiendo su resolución al organismo de cuenca para
producciones inferiores a los 500.000 m³/anuales. V
sueltos por el Ministerio de Medio Ambiente.
285
Todo ello se establece sin perjuicio del correspondiente título habilitado
que, conforme a la Ley 22/1988 de Costas, proceda para la ocupación y
utiliza
idráulicas construidas por
éste,
ervicio público de su competencia por alguno de los
siguientes titulares:
-
ización.
-
o. Para ello el solicitante debe aportar la siguiente
doc
utilización de agua desalada.
-
restantes casos la
autor
y
autor
o sea inferior a
7.000
autorización de la actividad de desalación se tramitarán
simu
ran originarse requerirán la autorización de la
Admi
ción del dominio público marítimo-terrestre.
A las instalaciones realizadas a cargo del Estado les resulta de aplicación
el régimen económico-financiero propio de las obras h
previsto en el artículo 106 de la Ley de Aguas.
Como excepción al otorgamiento de concesión, el R.D. 1327/1995
contempla la posibilidad de la autorización de la actividad de desalación de
agua de mar o salobre, cuando el recurso se destine al propio consumo o a la
prestación de un s
- Particulares.
- Corporaciones locales.
Comunidades de usuarios.
La autorización debe establecer:
- Plazo de duración de la autor
- Calidad del agua producida.
Usos a los que se podrá destinar.
El procedimiento para el otorgamiento será el previsto para
autorizaciones en los artículos 52 y siguientes del Reglamento del Dominio
Público Hidráulic
umentación:
- Justificación de la necesidad de
- Viabilidad técnica y económica.
Estudio sobre la evaluación de los efectos sobre el medio ambiente.
El volumen máximo anual permitido a cada titular no podrá ser superior a
los 500.000 m³, computándose a estos efectos todas las instalaciones del
titular, salvo de que se traten Corporaciones Locales. Sólo en circunstancias
especiales, a juicio del Ministerio de Medio Ambiente, podrán autorizarse
volúmenes superiores por dicho Departamento. En los
ización será otorgada por el Organismo de cuenca.
Lo dispuesto en el R.D. se entiende sin perjuicio de las concesiones
izaciones que sean precisas de acuerdo con la Ley 22/1988 de Costas.
Lo dispuesto en el R.D. no será de aplicación cuando la actividad de la
desalación se realice con agua marina y el volumen producid
m³, sin menoscabo de lo advertido en el párrafo anterior.
Cuando se trate de desalación de aguas salobres continentales será
necesaria la obtención de la oportuna concesión para su aprovechamiento
conforme al procedimiento establecido en el Reglamento del Dominio Público
Hidráulico por el que se desarrolla la Ley de Aguas. En este caso la concesión
del recurso y la
ltáneamente.
Los vertidos que pudie
nistración Competente.
Finalmente y en cuanto al ámbito territorial de aplicación del R.D., su
Disposición Adicional Primera establece que éste se extiende directamente a
todas la cuencas hidrográficas intercomunitarias y, en defecto de legislación
específica de las respectivas Comunidades Autónomas, a las cuencas
286
intracomunitarias en las que éstas ejerzan competencias sobre el dominio
público hidráulico, entendiéndose en este caso que las referencias al Ministerio
de Medio Ambiente y Organismos de cuencas se efectúan a los órganos
utonómicos correspondientes.
VIDAD DE LA DESALACIÓN EN LA REFORMA DE LA LEY DE
GUAS
nto de la desalación de
agua
ctúa fundamentalmente, mediante un nuevo artículo
2 bis, del siguiente tenor:
“A
1.
a los requisitos de calidad
2.
as, así como las derivadas de los
olo expediente, en la forma que
3. n previsto en
derivados de las necesarias autorizaciones administrativas correspondientes a:
-
e se realicen actividades industriales
regul
a
LA ACTI
A
Frente al espíritu fuertemente intervencionista del Real Decreto
1327/1995, la Ley 46/1999 de modificación de la Ley 29/1985 de Aguas
introduce importantes novedades orientadas al fome
de mar mediante una regulación que la facilite.
Esta regulación se efe
1
rtículo 12 bis.
Cualquier persona física o jurídica podrá realizar la actividad de
desalación de agua de mar, previas las correspondientes autorizaciones
administrativas respecto a los vertidos que procedan, a las condiciones de
incorporación al dominio público hidráulico y
según los usos a los que se destine el agua.
Lo dispuesto en este artículo se entiende sin perjuicio de la autorizaciones
y concesiones demaniales que sean precisas de acuerdo con la Ley
22/1988, de 28 de julio, de Costas, y las demás que procedan conforme a
la legislación sectorial aplicable si a la actividad de desalación se asocian
otras actividades industriales regulad
actos de intervención y uso del suelo.
Aquellas autorizaciones y concesiones que deban otorgarse por dos o
más órganos u organismos públicos de la Administración General del
Estado se tramitarán en un s
reglamentariamente se determine.
La desalación de aguas continentales se someterá al régime
esta Ley para la explotación del dominio público hidráulico.”
La reforma de la Ley de Aguas permite que cualquiera lleve a cabo la
actividad de desalación de agua de mar sin otros requisitos que los
- Los vertidos.
- Las condiciones de incorporación al dominio público hidráulico.
Los requisitos de calidad según los usos a los que se destine el agua
Asimismo todo ello se entiende sin perjuicio de las autorizaciones y
concesiones que sobre el dominio público martítimo-terrestre correspondan
conforme a la Ley 22/1988 de Costas; las derivadas de los actos de
intervención y uso del suelo; y las que procedan conforme a la legislación
correspondiente en el caso de qu
adas asociadas a la desalación.
Las autorizaciones y concesiones que deban otorgarse por dos o más
órganos u organismos públicos de la Administración General del Estado se
287
tramitarán en un solo expediente, en la forma que reglamentariamente se
deter
evisto en la Ley de Aguas para la
explo
los efectos de
los a
cedimiento de tramitación que deba establecerse
con c
lamento de Dominio Público Hidráulico,
deb
- as desaladas antes de su incorporación al
- tramitación conjunta en un solo
expediente.
l concepto de incorporación al dominio público hidráulico
es ex
o: novedades. Seminario de Derecho del Agua. Zaragoza. Febrero
s prácticas en función del
mine.
Por lo que respecta a la desalación de aguas continentales su
aprovechamiento queda sometido a lo pr
tación del dominio público hidráulico.
Otra modificación sustancial es la introducida en el artículo 2 de la Ley de
Aguas, donde se describen los bienes que integran el dominio público estatal,
mediante un nuevo apartado e) en virtud del cual forman parte de éste “las
aguas procedentes de la desalación de agua de mar una vez que, fuera de la
planta de producción se incorporen a cualquiera de los elementos señalados
en los apartados anteriores” y que no son otros que las aguas continentales,
tanto superficiales como las subterráneas renovables con independencia del
tiempo de renovación, los cauces de las corrientes naturales, continuas o
discontinuas; los lechos de los lagos y lagunas y los de los embalses
superficiales en cauces públicos; y los acuíferos subterráneos a
ctos de disposición de afección de los recursos hidráulicos.
Tal como se ha indicado, la operatividad del nuevo texto legal se
encuentra pendiente del pro
arácter reglamentario.
A nuestro juicio varios son los aspectos que, con motivo de la revisión
que se está efectuando del Reg
en precisarse en relación con:
- La concrección del término incorporación al dominio público hidráulico.
La naturaleza de las agu
dominio público hidráulico.
Los requisitos y garantías de la
E
La redacción del nuevo apartado e) del artículo 2 de la Ley de Aguas no
traña en el contexto del concepto de dominio público establecido por ésta.
Según el Prof. Eloy Colom Piazuelo, la Ley de Aguas parte de la
configuración del dominio público hidráulico como una propiedad pública, lo
que justifica utilice las técnicas propias de delimitación de los derechos de la
propiedad privada ya contempladas en el Código Civil, en cuyo artículo 353 se
establece que forma parte de la propiedad todo aquello que se les una o
incorpore natural o artificialmente (E. Colom Piazuelo. El dominio público
hidráulic
2000).
Puesto que las aguas desaladas no forman parte del dominio público
hidráulico hasta su incorporación a alguno de los elementos integrantes del
mismo, resulta fundamental precisar el significado del término “incorporación”.
No se trata de una mera discusión de contenido puramente jurídico-
administrativo, sino de importantes consecuencia
alcance que se pretenda otorgar a esta expresión.
Por ejemplo, ¿la mezcla, en las conducciones de aguas procedentes de la
desalación, de las aguas desaladas con aguas continentales significa la
288
demanialización de todas ellas, aunque discurran por aquéllas? Evidentemente,
las consecuencias de una interpretación u otra pueden ser muy diferentes
sobre el régimen aplicable a la regulación de su aprovechamiento. El desarrollo
reglamentario deberá despejar estas incertidumbres si no se quiere correr el
riesgo que generen inseguridades jurídicas que inhiban las iniciativas de
particulares, Comunidades de usuarios y Corporaciones Locales,
ontrariamente al efecto buscado por el nuevo marco legal.
s desaladas antes de su incorporación al dominio
úblico hidráulico
e forman
parte
te en su apartado 2, al “mar territorial y
las a
on inequívocamente bienes de dominio
públi
ción expresa para ello, pero dentro del marco legal de
prote
l dominio público hidráulico, pero siempre en el ámbito del
domi
n de las aguas desaladas fuera regulada por la Ley 22/1988 de
Costa
c
Las aguas marina
p
Puesto que las aguas de mar desaladas no constituyen bienes de dominio
público hidráulico hasta su incorporación a alguno de los elementos qu
de él, cabe preguntarse por la naturaleza previa de esta aguas.
En primer lugar hay que recordar el artículo 3 de la Ley 22/1988, de
Costas, en el que se establecen los bienes de dominio público marítimo-
terrestre estatal –en virtud de lo dispuesto en el artículo 132.2 de la
Constitución- incluyendo expresamen
guas interiores, con su lecho…”
Por tanto las aguas de mar s
co marítimo-terrestre.
En ese sentido, la Reforma de la Ley de Aguas establece el momento a
partir del cual cesa la aplicación del régimen jurídico propio del dominio público
marítimo-terrestre y resulta de aplicación el régimen jurídico regulador del
dominio público hidráulico. La actividad de desalación se puede realizar
libremente, sin autoriza
cción del recurso.
Esta es la interpretación más plausible respaldada por algunos autores,
como el Prof. Colom ya citado (El dominio público hidráulico: novedades.
Seminario de Derecho del Agua. Zaragoza. Febrero 2000) y la Profesora
Beatriz Setuáin Mendía (Tramitación parlamentaria de la Ley 46/1999.
Seminario de Derecho de Aguas. Zaragoza. Febrero 2000) consecuentemente
con las declaraciones del Secretario de Estado de Aguas y Costas en su
comparecencia para informar sobre el proyecto de reforma de la Ley de Aguas,
con motivo de su tramitación parlamentaria, señalando claramente que “…lo
que hace la Ley… no es separar aguas públicas de privadas, sino separar la
aplicación del régimen jurídico de dominio público marítimo-terrestre del
régimen jurídico de
nio público…”
No obstante, si resulta clara la consideración demanial del agua
incorporada al dominio público hidráulico y la del agua marina –antes de la
desalación- como bien de dominio público marítimo-terrestre, por el contrario
puede conjeturarse sobre la naturaleza del agua desalada cuando no se
incorpora al dominio público hidráulico. Entender, en este caso, que mantiene
su condición de bien del dominio público marítimo-terrestre después de su
desalación puede resultar excesivo y equivaldría a la pretensión de que la
utilizació
s.
289
Así el Prof. Embid Irujo (Reutilización y desalación de aguas: aspectos
jurídicos. Seminario de Derecho del Agua. Zaragoza. Febrero 2000) entiende
que la mención a las aguas del mar quiere decir que se considera que han
perdido el carácter que pudieran tener de dominio público hidráulico del Estado
como consecuencia del proceso industrial habido y que, consiguientemente, es
posible comerciar con ellas pues no son inalienables (artículo 132.1. C.E.),
alcanzando su carácter de dominio público hidráulico cuando se integran en
masas de aguas continentales-superficiales o subterráneas- se encuentren o
discu
ento de esta actividad pueden resultar
uy diversas en un caso u otro.
u tramitación en un expediente único
idad de la desalación simplificando en lo posible la
interv
sibles combinaciones en la tramitación de las
autor
re, así como la de vertido de
almueras, pudiendo o no existir las restantes.
rran éstas por cauces naturales o artificiales.
Como en el epígrafe anterior, es fundamental que el desarrollo
reglamentario desvele claramente el espíritu de la Ley en este punto, ya que
las posibles consecuencias sobre el fom
m
S
Reglamentariamente debe establecerse la tramitación de las
autorizaciones y concesiones que deban otorgarse por dos o más órganos u
organismos públicos de la Administración General. Además, en la mayoría de
los casos, habrán de intervenir otras Administraciones lo que confiere gran
complejidad al procedimiento, siendo así que lo que se pretende –por el
contrario- es facilitar la activ
ención administrativa.
Sin profundizar en tediosos detalles administrativos es necesario poner, al
menos, de manifiesto que son varias las Administraciones potencialmente
implicadas y diferentes las po
izaciones y concesiones:
De todas estas actividades relacionadas con la desalación de Agua de
mar, la primera de ellas se producirá siemp
s
Nº Actividad Administración responsable
1 n de la zona maritimo-terrestre Administración General del Estado. Costas Ocupació
(z.m.t.)
2 Vertidos a z.m.t. Comunidad Autónoma
Organis 3 Vertidos al D.P.H. cuenca intercomunitaria mo de cuenca dep
A.G.E.
endiente de
omunitaria
5 .P.H. cuenca mo de cuenca dependiente de la
6 .P.H. cuenca Comunidad Autónoma
7 Actividades industriales
ctorial)
8 Actos de intervención urbanística es Locales/Comunidad
Autónoma
4 Vertidos al D.P.H. cuenca intrac
Incoporación al D
Comunidad Autónoma
Organis
intercomunitaria
Incorporación al D
A.G.E.
intracomunitaria
Comunidad Autónoma (en determinados
casos la A.G.E. según legislación se
Corporacion
Por tanto la intervención de la Administración General del Estado en
materia de costas parece ineludible. Por lo que respecta a los vertidos en tierra
la autorización corresponderá a la Confederación Hidrográfica o la
290
Administración hidráulica de la Comunidad Autónoma correspondiente, según
los casos. Si se trata de vertidos al mar la competencia corresponde a la
Comunidad Autónoma según lo prevenido en el artículo 114 de la Ley 22/1988
de C
normativa aplicable se reflejan
esquemáticamente en los siguientes cuadros:
Desalación agua de mar (I) Gnles.
ostas, siempre que tenga atribuida en sus Estatutos dicha función.
Cuando a la autorización o concesión para la ocupación del dominio
público maritimo-terrestre se asocien otras (vertidos) que deban ser otorgadas
por la Comunidad Autónoma, ya existe un procedimiento conjunto de
tramitación contemplado en el artículo 150 del Reglamento de Costas (R.D.
1471/1989) y que puede servir de inspiración para desarrollar los restantes
supuestos. Las posibles combinaciones y la
- Oc
l Estado
oncesión otorgada por Admón. Estado
- Ve
H. Autorización Organismo cuenca/C.A.
- industriales/actos intervención urbanística:según legislación
sectorial
upación Z.M.T.
Instalación desmontable:autorización otor · gada por Administración de
(Costas).Artº.51 Ley 22/1988 de Costas
n no desmontable:c · Instalació
(Costas).Artº.64 Ley Costas
dos (II) rti
· A Z.M.T. Autorización Comunidad Autónoma
· Al D.P.
Actividades
Desalación agua de mar (II)Vdos.
‚ Ve
‚ Vertidos dominio público hidráulic
- itarias:Comunidades Auts.
- Tramitación conjunta ocupación z.m . pendiente adecuación R.D.849/1986a
mo
rtidos dominio público marítimo/terrestre
- Conforme a Ley 22/1988 de Costas (Artº56y ss.)
- Autorización Comunidad Autónoma (Artº114)
ión z.m.t. según Artº 150 - Tramitación conjunta con ocupac
R.D.1471/1989 (Rgto.de Costas)
o
- Cuencas intercomunitarias:Confs.Hidrográficas Artº.92y sgs. Ley 22/1985
Aguas (modificados)
Cuencas intracomun
.t
d.LA(L46/1999)
Desalación agua de mar (III) Incorporación al D.P.H.
‚ Tramitación conjunta con ocupación z
RD
.m.t. pendiente adecuación
‚ Borrador del Artº 15 bis Rgto. D.P.H.
- Pro glamento de Costas,
inco
continentales
autorizaciones y concesiones
849/1986 a modificación Ley de Aguas
cedimiento conjunto del RD1471/1989 del Re
rporando:
· Localización de la incorporación o vertido
· Proyecto obras-instalaciones/disponibilidad terrenos
· Destino,volumen y calidad aguas desaladas
· Estudio hidrogeológico afección aguas
- Resolución otorgando conjuntamente todas
291
DESA
enovables
perte
que discurran por ésta, así como
las p
gamiento queda
some
eterminaciones de los
lanes Hidrológicos de cuenca para cada acuífero o unidad hidrogeológica, sin
ue deba afectar a los aprovechamientos preexistentes.
LA N
r coste que significa un contenido en
sales
hidro e considere, al menos, los siguientes aspectos:
, en su caso, los efectos
l acuífero.
eros costeros.
-
el proceso para la obtención de la oportuna
conc
LACIÓN DE AGUAS CONTINENTALES
La desalación de aguas salinas o salobres de origen continental
supone la utilización de aguas superficiales o subterráneas r
necientes al dominio público hidráulico, por lo que se trata de un supuesto
claramente diferenciado del de aprovechamiento de aguas marinas.
Conforme a lo establecido en el artículo 50 de la Ley 29/1985 de Aguas,
el derecho al uso privativo se adquiere por concesión o disposición legal.
Esta disposición legal, que se habilita a través del artículo 52 de dicha
Ley, se reduce a los casos de utilización por el propietario de una finca de las
aguas estancadas en ella o de las pluviales
rocedentes de manantiales o del aprovechamiento de aguas subterráneas
en un volumen anual inferior a los 7.000 m³.
En cuanto a las concesiones, éstas deben ser otorgadas por las
Confederaciones Hidográficas respectivas, o por las Comunidades Autónomas
cuando se trate de cuencas intracomunitarias, salvo las relativas a obras y
actuaciones de interés general del Estado en cuyo caso esta función
corresponderá al Ministerio de Medio Ambiente. Su otor
tido a lo establecido en la Ley de Aguas y en el Reglamento de Dominio
Público Hidráulico (artículo 93 y siguientes) que la desarrolla.
El Reglamento del Dominio Público Hidráulico dispone un procedimiento
especial para el alumbramiento y utilización de aguas subterráneas (artículo
171 y siguientes). Su concesión debe ajustarse a las d
P
q
ECESIDAD DE ESTUDIOS HIDROGEOLÓGICOS
La desalación de aguas subterráneas salobres o salinas puede resultar
económicamente interesante por el meno
más reducido que el del agua marina y, en determinados casos, por su
mayor proximidad al punto de consumo.
En estos supuestos se hace precisa la realización de un estudio
geológico qu
- Conexiones hidrogeológicas con otros acuíferos y
sobre éstos.
- Influencia sobre la calidad del agua de
- Influencia sobe la intrusión salina, en acuíf
- Efectos sobre los usos preexistentes
Consecuencias sobre el medio ambiente.
- Condiciones de vertido de las salmueras, en su caso.
La posibilidad de control efectivo de estos aspectos se encuentra
potencialmente garantizado por la obligatoriedad de la intervención de la
Administración hidráulica durante
esión y, en su caso, autorización de vertido, salvo para extracciones
anuales inferiores a los 7.000 m³.
En el caso de la desalación de agua marina sin incorporación al dominio
292
público hidráulico y cuyos vertidos se realicen en el mar, la normativa no prevé
la actuación reglada de la Administración hidráulica, lo que puede dejar, en
deter
ello se evitan parte de las instalaciones de filtración y se simplifica el
tratamiento previo del agua a desalar con la consiguiente economía en el
proceso.
minadas circunstancias, algunos flancos sin el debido control
medioambiental.
Es frecuente, sobre todo en las instalaciones de ósmosis inversa que
tanto han proliferado en los últimos años, que la toma de agua bruta se realice
no directamente en el mar, sino a través de pozos o zanjas de captación
excavados en la zona marítimo-terrestre, en la playa, o en el interior próximo al
mar. Con
freático
interfase
Cuña salada
AGUA DULCE
AGUA MARINA
1
2
3
4
1 Zona terrestre Aguas continentales
2 Dominio Público Hidráulico Aguas continentales
3 Dominio Público M.T. Cuña salada marina
4 Dominio Público M.T. Aguas marinas
Sin embargo, el mero hecho de que la toma haya sido excavada en la
playa o en zona maritimo-terrestre no garantiza que el agua captada sea de
origen marino (zona 3 del esquema), pudiendo proceder de las aguas
subterráneas del acuífero costero (zona 2) en función de la profundidad de la
captación y de la posición más o menos adelantada de la interfase que separa
ambos dominios. En este último supuesto, debería tramitarse la oportuna
concesión por la Administración hidráulica, a través de cuyo procedimiento de
otorg
ráulico por lo que, en el
caso
amiento podrían establecerse los controles y requisitos necesarios para
evitar afecciones indeseables a terceros y al medio ambiente.
Pero, como hemos visto, esta intervención no está prevista cuando no se
produzca vertido o incorporación al dominio público hid
expuesto, no existiría intervención administrativa que tutelara el
aprovechamiento de las aguas subterráneas costeras.
Ello conduce a subrayar la conveniencia, cuando se trate de captaciones
de agua supuestamente marinas a través de excavaciones en zonas
costeras, de incluir un estudio hidrogeológico, entre la documentación a
aportar por el solicitante cuando tramite la ocupación de la zona marítimo-
terrestre ante el órgano correspondiente de la Administración General del
293
Estado (Costas), y del informe previo de la Administración Hidráulica sobre
dicho estudio con objeto de introducir el condicionado correspondiente y
excluir la posibilidad de aprovechamiento de aguas subterráneas, en cuyo caso
ería pertinente la tramitación de la oportuna concesión para el uso privativo
el dominio público hidráulico afectado.
CON
obre la desalación de agua de mar: supone la aportación de
volú
tanto
a.
- El d
preci
úblico hidráulico.
‚ o
lación de aguas salobres o salinas continentales:
sup
hidrá
de agua inferiores a 7.000 m³.
- Res que evaluara su influencia
sob
s.
en su caso.
cuíferos costeros.
‚ El régimen de descargas del acuífero.
‚ El medio ambiente en general.
BIBL
s
d
CLUSIONES
De forma resumida, pueden establecerse las siguientes conclusiones:
S
menes adicionales de agua a los recursos convencionales existentes. Por
:
- Es una actividad que debe fomentarse mediante una regulación
adecuad
- Es una alternativa técnica y económica a considerar en la mayoría de los
casos.
esarrollo reglamentario de la Modificación de la Ley de Aguas debería
sar:
‚ El concepto de “incorporación” de las aguas procedentes de la
desalación al dominio público hidráulico.
‚ La naturaleza jurídica de las aguas de mar que hayan sido
desaladas y no incorporadas al dominio p
‚ La tramitación administrativa en un único expediente de las
diferentes autorizaciones y concesiones.
La necesidad de un estudio hidrogeológico y del informe preceptiv
de la Administración hidráulica cuando la captación de agua de mar
se realice a través de zanjas o pozos.
Sobre la desa
one una forma de aprovechamiento de bienes de dominio público
ulico. Por tanto:
- Requiere el otorgamiento de una concesión, salvo para extracciones
anuales
ultaría necesario un estudio hidrogeológico
re:
‚ Las interconexiones con otros acuífero
‚ La calidad de las aguas subterráneas.
‚ El efecto de los vertidos,
‚ La intrusión salina, cuando se trata de a
‚ Los usos preexistentes.
IOGRAFÍA
Informe sobre los Procesos de Desalación y los Costes de Agua Desalada
(Cedex, febrero 1995).
294
Ingeniería Civil (Cedex) nª 110/1998 sobre Congreso Mundial de la IDH
sobre Desalación y Reutilización del Agua.
La Reforma de la Ley de Aguas (Ley 46/1999, de 13 de diciembre)
Seminario de Derecho del Agua. Zaragoza. Febrero 2000. Universidad de
Zaragoza y Confederación Hidrográfica del Ebro.
295
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 297-303, 2002, Almería
DESALACION Y MEDIO AMBIENTE
J. Cánovas Cuenca
Doctor Ingeniero Agrónomo. Licenciado en Derecho
INTRODUCCION
El Tribunal Constitucional, Sentencia de 26 de junio de 1995 (RTC
199502, Aranzadi), define, en pocas palabras, el medio ambiente
(«environment», «environnement» «Umwelt») como el entorno vital del hombre
en un régimen de armonía, que aúna lo útil y lo grato. Comprende una serie de
elementos o agentes geológicos, climáticos, químicos, biológicos y sociales
que rodean a los seres vivos y actúan sobre ellos para bien o para mal,
condicionando su existencia, su identidad, su desarrollo y más de una vez su
extinción, desaparición o consunción.
La Constitución (CE, art. 45) alude a los elementos del medio ambiente:
los recursos naturales, que para el alto Tribunal constituyen una noción tan
vieja como el hombre, dotada de una sugestiva, aparente y falsa sencillez,
derivada de su misma objetividad, mientras que el supraconcepto en el cual se
insertan es un recién llegado, complejo y propicio a lo subjetivo, problemático
en suma. Aire, agua, suelo (y subsuelo), flora y fauna junto con el paisaje y los
monumentos integran el concepto constitucional del medio ambiente, concepto
nacido para reconducir a la unidad los diversos componentes de una realidad
en peligro. La toma de conciencia sobre este peligro ha provocado una
reacción defensiva que en los planos jurídicos, constitucional, europeo y
universal, se identifica con el término protección, sustrato de una función cuya
finalidad primera ha de ser la conservación de lo existente.
Esa función protectora referida, principalmente, a los recursos: aire,
agua, flora y fauna, está en la base de la relación actual entre desalación de
aguas y medio ambiente que da título a este trabajo. Ambos conceptos se
cruzan ante la intervención administrativa de los poderes públicos que deben
velar por el uso racional de los recursos naturales. La Sentencia del Tribunal
Constitucional, de 30 de marzo de 2000 (RTC 20000, Aranzadi), pone de
manifiesto que esa tutela se basa en la hipótesis de que las obras,
instalaciones u otras actividades de gran envergadura o con un significativo
potencial contaminador pueden causar impacto sobre el medio ambiente. De
ahí la obligación de valorar la variable ambiental cuando los poderes públicos
deciden sobre su aprobación o autorización. La evaluación de impacto
ambiental surge así como un instrumento que sirve para preservar los recursos
naturales y defender el medio ambiente. Su finalidad propia es facilitar a las
autoridades competentes la información adecuada, que les permita decidir
297
sobre un determinado proyecto con pleno conocimiento de sus posibles
impactos sobre aquel. Por tanto, la evaluación del impacto ambiental aparece
configurada como una técnica o instrumento de tutela preventiva, con relación
a proyectos de obras y actividades, de ámbito objetivo global o integrador y de
naturaleza participativa y al llevarla a cabo, la autoridad competente debe
contar necesariamente con tres elementos: el estudio de impacto ambiental, la
opinión del público interesado y los informes de otras Administraciones
afectadas por el proyecto.
En España, las competencias sobre medio ambiente se reparten entre el
Estado y las distintas comunidades autónomas. Corresponde al Estado la
competencia exclusiva en materia de legislación básica sobre protección del
medio ambiente, sin perjuicio de las facultades de las Comunidades
Autónomas de establecer normas adicionales de protección (CE, art. 149.1.23).
Este reparto competencial ha generado conflictos entre las distintas
Administraciones ambientales. El Tribunal Constitucional se ha pronunciado
sobre varios de estos conflictos; en su reciente Sentencia de 22 de enero de
1998 (RTC 19983, Aranzadi), ha establecido la siguiente doctrina: ...la
proyección sobre un mismo medio físico o recurso natural de títulos
competenciales distintos en favor del Estado o de las Comunidades Autónomas
impone la colaboración entre ambas Administraciones; colaboración que
resulta imprescindible para el buen funcionamiento del Estado de las
Autonomías, como ha señalado este Tribunal, por relación genérica a
supuestos como el que ahora se plantea, en la STC 76/1983 (RTC 19836).
Más aún, este entrecruzamiento de competencias obliga, como queda dicho, a
la coordinación entre las Administraciones implicadas» [STC 227/1988,
fundamento jurídico 20, e)].
La coordinación las distintas Administraciones públicas, en materia
medioambiental, a que se refiere esta sentencia se ha incorporado, con
carácter necesario, a la legislación básica del Estado por el Real Decreto-Ley
9/2000, de 6 de octubre, que modifica el artículo 5 del Real Decreto Legislativo
1302/1986, de 28 de junio, e introduce un punto 3 con el siguiente texto:
Cuando corresponda a la Administración General del Estado formular la
declaración de impacto ambiental será consultado preceptivamente el órgano
ambiental de la Comunidad Autónoma donde se ubique territorialmente el
proyecto.
EL MARCO NORMATIVO DEL ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL EN
RELACIÓN CON LOS PROYECTOS DE DESALACION DE AGUAS.
Podemos hablar de, al menos, tres ámbitos normativos relacionados con
el estudio de impacto ambiental: comunitario europeo, estatal y autonómico. En
el primero, son destacables las siguientes normas:
a) Directiva 8537\CEE, de 27 de junio, relativa a la evaluación de las
repercusiones de determinado proyectos públicos y privados sobre el
medio ambiente.
b) Directiva 971\CEE, del Consejo, de 3 de marzo, por la que se modifica
la anterior.
298
En el derecho interno español destacamos el Real Decreto Legislativo
1302/1986, de 28 de junio, modificado por el Real Decreto Ley 9/2000, de 6 de
octubre, que traspone la normativa europea antes citada. En cuanto a la
evaluación del impacto ambiental esta norma básica contempla dos categorías
de proyectos:
a) Proyectos, públicos o privados, consistentes en la realización de las
obras, instalaciones o de cualquier otra actividad comprendidas en el
Anexo I. Que deberán someterse en todo caso a una evaluación de
impacto ambiental.
b) Proyectos, públicos o privados, consistentes en la realización de las
obras, instalaciones o de cualquier otra actividad comprendida en el
Anexo II que solo se someterán a evaluación de impacto ambiental
cuando así lo decida el órgano ambiental en cada caso que se ajustará en
todo caso a los criterios establecidos en el Anexo III.
La desalación de aguas no aparece de forma explícita, como objeto de
evaluación de impacto ambiental, en cualquiera de los dos anexos de este Real
Decreto Legislativo. No obstante, el apartado b) del Grupo 8 (proyectos de
ingeniería hidráulica y de gestión del agua) del Anexo I (proyectos sometidos
en todo caso a evaluación de impacto ambiental), incluye los proyectos para la
extracción de aguas subterráneas si el volumen anual del agua extraída es
igual o superior a 10 hm
3
. El Grupo 7 (proyectos de ingeniería hidráulica y de
gestión del agua) del Anexo II (proyectos que deben someterse a evaluación de
impacto ambiental cuando así lo decida el órgano ambiental competente)
incluye como apartado a) la extracción de aguas subterráneas cuando el
volumen anual de agua extraída sea igual o superior a 300.000 m
3
. Desde
nuestro punto de vista interpretamos que el legislador no tenía in mente la
desalación cuando estableció esas normas y, por tanto, su aplicación a estas
tecnologías puede ser problemática. Se podría entender que las aguas
subterráneas objeto de esta regulación son aquellas a las que se refiere el
apartado a) del artículo 2 de la Ley de Aguas. En este caso quedarían
excluidas las aguas de mar haciendo innecesaria la declaración de impacto
ambiental incluso para la captación de los caudales de alimentación de las
desaladoras de aguas marinas. Pero es mas, los pozos costeros se emplean
para obtener agua marina de alimentación filtrada y no para explotar un recurso
subterráneo, lo que aleja aun más el supuesto de hecho determinante de la
obligación de evaluar el impacto ambiental. Por otra parte, las plantas
desaladoras de agua de mar también suelen alimentarse con agua captada
superficialmente lo que en modo alguno está contemplado en las normas
estudiadas.
De todo ello debe inferirse que la norma estatal no obliga a realizar la
evaluación de impacto de los proyectos de desalación de agua marina,
procedente de pozos costeros o de captación superficial.
No se puede decir lo mismo cuando la desalación se aplica a aguas
salobres extraídas de acuíferos subterráneos en el ámbito continental. En estos
casos será necesaria la evaluación de impacto ambiental, en cuanto a la
explotación de recursos, cuando su volumen anual supere los límites previstos
en la normativa del Estado o la de las comunidades autónomas. Recuérdese
que la propia Ley de Aguas (art. 12 bis) también remite este supuesto al
299
régimen de explotación del dominio público hidráulico.
En la legislación de las Comunidades Autónomas sobre protección del
medio ambiente solo hemos encontrado una referencia expresa a la desalación
de aguas que aparece reseñada en el apartado ñ del Anexo I de la Ley 1/1995,
de 8 de marzo, de Protección del Medio Ambiente de la Región de Murcia. En
el este territorio, de forma singular en el Estado Español, existe la obligación de
someter a evaluación de impacto ambiental los proyectos de plantas
desaladoras.
Por tanto, en el resto de territorios no es necesaria dicha actividad, lo que
induce a la meditación sobre la vinculación espacial de la defensa del medio
ambiente y sobre las especialidades autonómicas de dicha defensa.
Los vertidos de salmueras tienen un tratamiento mas uniforme en los
distintos territorios. Como ejemplo citaremos el artículo 55 de la Ley 7/1994, de
18 de mayo, de Protección Ambiental, de la Junta de Andalucía, cuyo tenor es
el siguiente: Quedan prohibidos todos los vertidos, cualquiera que sea su
naturaleza y estado físico, que se realicen de forma directa o indirecta desde
tierra a cualquier bien de dominio público marítimo-terrestre, que no cuenten
con la correspondiente autorización administrativa.
El artículo 45.1.c) de la Ley 1/1995, de 8 de marzo, de la Región de
Murcia, sobre Protección del Medio Ambiente, establece un canon de
contaminación por vertidos al mar y obliga a las industrias y actividades que
viertan aguas residuales no domésticas procedentes de procesos industriales y
limpieza de factorías en redes de saneamiento municipales o directamente al
mar a realizar la declaración de medio ambiente (art. 53.c).
Por otra parte, en cuanto siga vigente tras la reforma introducida por la
Ley 46/1999, de 13 de diciembre, de reforma de la Ley de Aguas, el Real
Decreto 1327/1995, de 28 de julio que regula las instalaciones de desalación
de agua marina o salobre, el órgano sustantivo en relación con la autorización
de los proyectos de plantas desaladoras es la Confederación Hidrográfica
competente por razón del lugar y, en ese caso, por ser ésta de la
Administración del estado, adscrita al Ministerio de Medio Ambiente, será de
aplicación lo establecido en el artículo 5.1 del Real Decreto Legislativo
1302/1986, de 28 de junio, modificado por el Real Decreto Ley 9/2000, de 6 de
octubre. Por tanto, cuando sea preceptiva la declaración de impacto ambiental,
por así exigirlo Ley estatal o autonómica, el órgano ambiental será el propio
Ministerio de Medio Ambiente que resolverá, conforme a un procedimiento
abreviado (Disposición adicional tercera).
El artículo 2 de la norma estatal establece que los proyectos, que según el
artículo 1 del presente Real Decreto Legislativo, hayan de someterse a
evaluación de impacto ambiental, deberán incluir un estudio de impacto
ambiental que contendrá, al menos, los siguientes datos:
a) Descripción general del proyecto y exigencias previsibles en el tiempo, en
relación con la utilización del suelo y de otros recursos naturales.
Estimación de los tipos y cantidad de residuos vertidos y emisiones de
materia o energía resultantes.
b) Una exposición de las principales alternativas estudiadas y una
justificación de las principales razones de la solución adoptada, teniendo
en cuenta los efectos ambientales.
300
c) Evaluación de los efectos previsibles directos o indirectos del proyecto
sobre la población, la fauna, la flora, el suelo, el aire, el agua, los factores
climáticos, el paisaje y los bienes materiales, incluido el patrimonio
histórico-artístico y el arqueológico.
d) Medidas previstas para reducir, eliminar o compensar los efectos
ambientales significativos.
e) Programa de vigilancia ambiental.
f) Resumen del estudio y conclusiones en términos fácilmente
comprensibles. Informe, en su caso, de las dificultades informativas o
técnicas encontradas en la elaboración del mismo.
EL IMPACTO MATERIAL DE LAS ACTIVIDADES DE DESALACIÓN DE
AGUAS
En las zonas áridas y semiáridas de nuestro planeta, la desalación de
aguas marinas o salobres proporciona recursos necesarios para compensar el
déficit hídrico cuando es imposible obtener recursos hídricos por los medios
convencionales. Esta afirmación es correcta pero no simple. Las tecnologías de
desalación todavía están lejos de producir agua a bajo precio. Es mas, parece
que el coste de producción está relacionado con el nivel de desarrollo científico
y técnico disponible en cada momento pudiéndose aventurar la hipótesis de
que cuanto más grande es el conocimiento objetivo que se aplica en el diseño
de desaladoras mas barato es el coste de producción del agua desalada. Al
menos, la experiencia de la última década ofrece datos que avalan esta
convicción: el avance en ahorro de energía es realmente espectacular y las
expectativas en este campo, fiadas a los logros de la investigación aplicada,
son aun muy interesantes. Otro tanto podríamos decir de los impactos
ambientales asociados a estas tecnologías, cuanto más primitivas mayores son
los efectos que producen en el medio ambiente. De modo que a medida que
mejoran los materiales, métodos y sistemas empleados en desalar agua más
pequeños son los impactos previsibles sobre el medio ambiente.
Los efectos sobre el medio ambiente asociados a la desalación de aguas
pueden clasificarse inicialmente en efectos derivados de la construcción de las
plantas desaladoras y en efectos derivados de la operación de estas plantas
provocados principalmente por las emisiones al exterior de formas de materia y
energía generadas durante su funcionamiento. Estos últimos dependen a su
vez del método de desalación empleado.
Entre las cuestiones que suscitan mayor inquietud ambiental por su
posible impacto se encuentra la evacuación de salmueras o rechazo de las
plantas desaladoras que aplican procesos de ósmosis inversa. Este producto
contiene todas las sustancias que se han retirado del agua de alimentación
para transformarla en agua desalada o permeado y, por tanto, su concentración
dependerá de la tasa de recuperación de la planta (Y). A partir de esta tasa de
recuperación se puede calcular el factor de concentración (FC) de la salmuera
con respecto al contenido de sales del agua con que se alimenta el sistema.
Una expresión simple de este factor es:
301
FC = 1/(1-Y)
Por tanto, a medida que crece la tasa de recuperación de la planta
aumenta también el factor de concentración de la salmuera y por tanto la
cantidad de sales presentes en ella. Es decir aumenta su riesgo ambiental.
Además, de elevada salinidad, la salmuera suele contener en mayores o
menores cantidades sustancias incorporadas durante el proceso de desalación
y las operaciones de limpieza de membranas y filtros. Todo ello hace necesario
un estudio riguroso de su vertido y en concreto del vertido al mar a fin de
determinar la tolerancia del medio receptor a los niveles de salinidad aportada.
En el litoral mediterráneo son frecuentes las comunidades asociadas de
Posidonia oceanica, fanerógama que se encuentra cubriendo los suelos
marinos entre 5 y 35 metros de profundidad. Esta especie está incluida en el
Anexo I (Tipos de hábitats naturales de interés comunitario para cuya
conservación es necesario designar zonas de protección especial) de la
Directiva del Consejo 923\CEE, de 21 de mayo, relativa a la conservación de
los hábitats naturales y de la fauna y flora silvestres. Como señala Antonio Ruiz
Mateo, dado que es previsible un aumento sustancial de la demanda de agua
desalada en todo el litoral mediterráneo, resulta del mayor interés conocer bajo
que condiciones podría realizarse el vertido de agua al mar de las aguas de
rechazo de forma que resulte compatible con el medio ambiente y, muy en
particular, con la conservación de praderas de Posidonia oceanica.
Aunque el receptor más natural de las salmueras sea el mar o, al menos,
así lo parezca, conviene destacar la incertidumbre sobre cual es la mejor forma
de realizar el vertido. Tanto si este se realiza en superficie como si se vierte a
través de emisario submarino existe un amplio desconocimiento sobre sus
efectos, lo que sin duda demanda una intensa actividad investigadora.
En relación con el vertido submarino, conviene señalar que tanto la Ley
1/1995, de 8 de marzo, de la Región de Murcia, sobre Protección del Medio
Ambiente como la Ley 7/1994, de 18 de mayo, de Protección Ambiental, de la
Junta de Andalucía, incluyen los proyectos de emisarios submarinos entre los
que necesitan evaluación ambiental.
A falta del tratamiento uniforme sobre la evaluación de impacto ambiental
de los proyectos de desaladoras en el Estado Español, sería recomendable
que, al menos, los proyectistas incluyeran en cada caso el estudio de impacto
como un anexo mas del correspondiente proyecto. Con ello se identificarán y
establecerán de forma adecuada sus efectos directos e indirectos sobre los
seres humanos y el medio ambiente.
Este estudio debería responder a las cuestiones planteadas en el artículo
2 del Real Decreto Legislativo 1302/1986, de 28 de junio, modificado por el
Real Decreto Ley 9/2000, de 6 de octubre. Para ello deberá tenerse en cuenta
el tipo de planta o mejor el sistema de desalación empleado en cada caso. En
el caso de plantas desaladoras por destilación, hay que considerar, al menos,
el impacto de los siguientes tipos de emisiones:
a) Sustancias originadas por los aditivos incorporados al proceso o por la
corrosión de los materiales que en él intervienen.
b) La salmuera o concentrado.
c) Calor.
302
Las plantas de ósmosis inversa tienen una mayor conversión, la
concentración de la salmuera es también mayor y, en consecuencia, con mayor
potencial contaminador. Sin embargo la temperatura apenas difiere de la del
agua de alimentación y por tanto en este caso puede decirse que no existe
impacto térmico.
CONCLUSIONES
De cuanto antecede se puede concluir que:
1º.- La normativa estatal no obliga a realizar la evaluación de impacto
ambiental de los proyectos de plantas desaladoras. No obstante, la ley 1/1995,
de 8 de marzo, de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia somete a
dicha evaluación todos aquellos proyectos de desalación de aguas que se
pretendan realizar en su territorio.
2º.- La desalación de aguas es potencialmente generadora de impactos
ambientales y, en cualquier caso, el estudio de estos impactos debe formar
parte del correspondiente proyecto aunque no venga obligado por una norma
imperativa.
REFERENCIAS
Cánovas, J., (1996). Estudio de flujos en plantas de desalación de
ósmosis inversa. Proc. XIV Congreso Nacional de Riegos. Aguadulce
(Almería), pp:183-189.
Hoepner, T. (1999). A procedure for environmental impact assessments
(EIA) for seawater desalination plants. Proc. European Conference on
Desalination and the environment. EDS. Las Palmas. 1: 1-12.
Höper, T. andWindelberg, J. (1996) Elements of environmental impact
studies on coastal desalination plants. Proc. Desalination and environment.
EDS. Genoa. Pp: 11-18.
Martínez Sánchez, M.J. (2000) Procedimiento de evaluación de impacto
ambiental para proyectos de instalaciones de desalación de agua marina o
salobre. La desalación y reutilización como alternativa real a la sequía. I
Congreso Nacional AEDyR. Murcia.
Morton, A.J.; Callister, I.K.; Wade, N.M. (1996). Environmental impacts of
seawater distillation and reverse osmosis processes. Proc. Desalination and
environment. EDS. Genoa., p. 1-10.
Ruiz Mateo, A. (2000). El vertido al mar de las aguas de rechazo de las
plantas desaladoras. La desalación y reutilización como alternativa real a la
sequía. I Congreso Nacional AEDyR. Murcia.
303
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 305-307, 2002, Almería
EL IMPACTO DEL VERTIDO DE LAS DESALADORAS
EN EL MEDIO MARINO
Dr. Diego Moreno Lampreave
Aula del Mar, Cabo de Gata (Almería)
Revisada una variada y completa bibliografía destaca el hecho de la
carencia casi absoluta de información y publicaciones sobre el impacto que
tienen los vertidos de las desaladoras en el medio marino, al menos en el
ámbito europeo. Ello sin duda se debe a que, por el momento, no existen
muchas instalaciones en funcionamiento y a que en los proyectos de
construcción y mantenimiento de las instalaciones no se haya incluido una
partida para realizar un seguimiento de su impacto en el medio marino
circundante. Dada la falta de investigaciones concretas y de seguimiento de los
vertidos ya existentes, los siguientes comentarios tienen un componente teórico
bastante elevado.
Los vertidos de las desaladoras, al contrario de lo que ocurre con los
vertidos urbanos que suelen estar compuestos por agua dulce y residuos
orgánicos, están constituidos por un agua marina con concentraciones de sales
mucho mayores que la que posee el mar, es decir una salmuera. Este vertido
concentrado es más denso que el agua de mar normal y por tanto queda en el
fondo formando una bolsa separada perfectamente del resto de la columna de
agua, a diferencia de los vertidos urbanos de agua dulce que, expulsados a
través de emisarios submarinos (tuberías de desagüe que normalmente se
sitúan sobre el fondo marino), suben hacia arriba al ser menos densos,
pudiendo llegar hasta la misma superficie formando una "pluma". Esta forma de
comportarse de los vertidos urbanos de agua dulce es la que se busca para
facilitar su dispersión y, por tanto, de los residuos, al mezclarse mejor y más
rápidamente con el agua de mar, contando con la participación de las
corrientes marinas y del oleaje.
En el caso de las salmueras procedentes de las desaladoras el vertido
queda sobre el fondo, el agua de mar se estratifica, y es mucho más difícil de
conseguir su dispersión. Los movimientos de agua de mar pueden influir poco
en la dispersión ya que sólo las corrientes de fondo podrían mezclarla con el
resto de la columna de agua, todo ello dependiendo, claro está, del punto
exacto de vertido y en las características oceanográficas y topográficas del
fondo. Si el vertido se produce en la misma orilla, como sucede en la Planta
Desaladora de San Miguel de Cabo de Gata, se puede contar con el efecto del
oleaje para su dispersión, aunque el vertido se dispersa poco y siempre a lo
largo de la costa quedando cerca de áreas de presencia humana.
305
¿Cuál es el efecto de la salmuera sobre los organismos marinos? La
concentración tan elevada de la salmuera con respecto al agua de mar normal
no permite la vida de la mayor parte de los animales y vegetales marinos. La
salinidad de las aguas marinas es uno de sus factores más estables, por ello la
mayoría de las especies marinas toleran pocos cambios de salinidad
(estenohalinas), siendo pocas las capaces de tolerarlos (eurihalinas), aunque
generalmente es en sentido opuesto al que estamos tratando, es decir, hacia
aguas de menor salinidad que son las que encuentran en las desembocaduras
de ríos y en estuarios (por ejemplo, las anguilas y los salmones). Cada especie
está adaptada a su propio hábitat, y eso incluye las características físicas y
químicas del medio y, en el caso que nos interesa, del agua. Por ello no
encontramos insectos marinos (muchos de ellos sí viven en las aguas dulces,
como las libélulas), ni tampoco se encuentran equinodermos (erizos y estrellas
de mar) en las aguas dulces; cada uno de ellos está adaptado a unas
condiciones distintas.
Por los procesos osmóticos, en general los organismos marinos no
adaptados al agua dulce se llenan de agua hinchándose hasta morir, mientras
que las especies de agua dulce trasladadas al mar pierden líquido arrugándose
también hasta morir. Una especie marina en una salmuera se comportaría igual
que en este último caso.
Por tanto, una salmuera, aunque aparentemente es un vertido de poco
impacto ya que es devolver sal al mar que ya la posee en gran cantidad, se
trata de un vertido que puede ser letal para la vida marina, principalmente para
todas aquellas especies que viven sobre o cerca del fondo (bentos). Muchos de
los organismos del bentos no pueden moverse ya que están fijos al sustrato,
como los corales, anémonas y los vegetales, o son muy lentos y de
movimientos reducidos, como los moluscos y los equinodermos. Todos ellos
recibirán un fuerte impacto de la salmuera. Por el contrario, los pequeños
organismos del plancton de aguas abiertas, así como los peces y cefalópodos
(necton), capaces de nadar y alejarse del vertido, serán los menos
perjudicados. En realidad el ecosistema marino actúa como un todo por lo que
se vería afectado en su conjunto si se altera la comunidad bentónica. En este
punto conviene recordar que muchas especies pasan parte de su vida en otro
ambiente (por ejemplo especies del bentos que tienen fases larvarias
planctónicas) o dependen para alimentarse de especies de otro ambiente,
como muchos peces que comen organismos del bentos.
En las zonas litorales, que es donde se producen todos los vertidos
humanos, se encuentra la mayor riqueza y variedad de especies y
comunidades bentónicas, destacando los vegetales por su importancia en el
ecosistema marino, ya que se concentran precisamente cerca de las costas
donde la poca profundidad les permite realizar la fotosíntesis. Entre los
vegetales marinos del Mediterráneo destaca una especie que no es un alga ya
que se trata de una fanerógama, es decir una planta superior, con raíces,
tallos, flores y frutos como las plantas terrestres, Posidonia oceanica. Esta
especie, presente en buena parte de nuestro litoral almeriense, es muy notable
ya que es capaz de cubrir extensas zonas de fondo marino, a veces desde la
misma orilla hasta unos 30 metros de profundidad (límite de la llegada de los
rayos solares para su desarrollo), generalmente sobre fondos blandos,
306
formando una biocenosis diferente y de gran importancia. Por una parte las
matas estabilizan la erosión litoral acumulando sedimentos, por otra producen
una gran cantidad de oxígeno, también constituyen sustrato y refugio
albergando una comunidad de alta biodiversidad, así como proporcionan
alimento para especies de interés comercial. Como vemos la importancia de
estas praderas en el litoral es muy alta, y su influencia mucho mayor que la de
las algas, al menos en aguas mediterráneas.
Posidonia oceanica se encontraba por todo el litoral mediterráneo, pero
está desapareciendo en muchos lugares, sobre todo por la contaminación
humana y por el efecto nocivo de la pesca de arrastre a poca profundidad
(donde está prohibido pero se sigue practicando ilegalmente). Las grandes
praderas se han perdido en el norte del Mediterráneo, como en las costas
francesas, y en nuestro país se encuentran en regresión en muchos lugares, en
especial en Cataluña y levante. En Almería las praderas en general se
encuentran en buen estado de conservación, pero debemos protegerlas para
no alterar el ecosistema marino y la vida marina en general. Estas praderas
podrían verse seriamente afectadas en el caso de importantes vertidos de
salmuera.
Posidonia oceanica se encuentra protegida en Europa por la Directiva
Hábitat (92/43/CEE) y en el Anexo II del Convenio de Barcelona (UNEP, 1996).
Se sugiere que en todos los proyectos y obras de desaladoras se realicen
estudios de seguimiento del impacto de los vertidos de las mismas, para ir
cubriendo el vacío informativo que se tiene hasta ahora al respecto y que
conozcamos mejor como se dispersa y diluye la salmuera en el medio marino,
de forma que podamos reducir al máximo el impacto, evitando en cualquier
caso la destrucción de los fondos marinos y de comunidades tan importantes
como las de Posidonia oceanica.
307
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 319-320, 2002, Almería
CONCLUSIONES
Leídas en el Acto de Clausura por A. Vallejos
Los acuíferos costeros constituyen una fuente segura y limpia de
abastecimiento de agua de mar a las plantas desaladoras.
Partiendo de esta premisa, es muy recomendable que la ubicación
definitiva de una planta desaladora de agua de mar sea decidida tras
comprobación de la viabilidad del suministro a partir de sondeos costeros. El
entorno hidrogeológico del área a captar tiene que ser conocido lo más
detalladamente posible, incluyendo los aspectos geométricos, parámetros
hidráulicos, características hidrogeoquímicas, funcionamiento, y balance
hídrico.
Los sondeos de captación de agua de mar tienen que ser
cuidadosamente diseñados, teniendo en cuenta que se trata de aguas de gran
agresividad que presentan singularidades frente a las técnicas convencionales
de perforación, testificación, entubación y bombeo.
La captación de agua de mar a partir de pozos presenta una serie de
ventajas frente a la toma directa, como son la mejor calidad del agua –física y
bacteriológica-, el menor coste de inversión y operación y un funcionamiento de
planta menos complicado.
La evolución de la tecnología de desalación permite una tendencia al
descenso en el coste del agua desalada.
No hay que olvidar la desalación de aguas salobres, que a pesar de ser
un recurso limitado puede solventar los problemas generados en zonas
concretas, presentando además el aliciente de un menor coste y un menor
rechazo.
El rechazo debe plantearse como un problema a tener en cuenta a la hora
de construir una desaladora. El vertido al mar suele ser la solución adoptada en
la mayoría de los casos, si bien habrá que controlar la buena realización de la
obra así como del punto de vertido y evaluar el impacto sobre las especies que
allí habitan. Hay que tener siempre presente al medio ambiente y mostrarle el
respeto que merece.
La inyección profunda de salmueras mediante sondeos es una técnica
que puede tener buenos resultados en formaciones permeables -
fundamentalmente por fisuración- confinadas por materiales impermeables.
Es deseable elaborar una normativa, que se cumpla fácilmente, y que
permita la adecuada gestión de los vertidos subterráneos.
Las desaladoras constituyen una alternativa real de futuro para hacer
frente a los problemas de escasez de agua y especialmente en las áreas
costeras de clima semiárido, y no solamente como solución provisional en
espera de otras más “definitivas”.
319
Hay que reseñar que si se quiere hacer un diseño adecuado y correcto de
las infraestructuras de captación y de la gestión del agua de suministro a las
desaladoras es necesario realizar estudios sólidos de todos y cada uno de los
factores que intervienen y que no existe una receta única, sino que cada caso
requiere un análisis específico.
En relación con los acuíferos costeros y las desaladoras hay aspectos
poco conocidos que requieren investigación, ya que son nuevos y no existe
experiencia acumulada, por lo que hay que dar un apoyo decidido a la
investigación.

320
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 309-316, 2002, Almería
EL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL
Y LA DESALACIÓN EN ANDALUCÍA
Joan Corominas Masip
Secretario General de Aguas, Junta de Andalucía
EL PLAN HIDROLOGICO
NACIONAL Y LA
DESALACION EN
ANDALUCIA
309
DOCUMENTO Nº PAGINAS
TRANSFERENCIA /
TRASVASE
REUTILIZACION
DESALACION /
DESALADORA
1.- ANALISIS DE LOS SISTEMAS
HIDRAULICOS
390 267 34 8
2.- DELIMITACION Y ASIGNACION DE
RECURSOS EN ACUIFEROS
COMPARTIDOS
133 6 0 0
3.- ANALISIS AMBIENTALES 266 506 0 4
4.- ANALISIS ECONOMICOS 325 263 3 9
5.- ANALISIS DE ANTECEDENTES Y
TRANSFERENCIAS PLANTEADAS
222 630 2 3
TOTAL 1336 1672 39 24
Nº VECES QUE APARECEN LAS PALABRAS
ANALISIS LEXICOGRAFICO DEL PLAN HIDROLOGICO NACIONAL 2000-2008
CUENCAS DEFICITARIAS SEGÚN EL PHN
310
311
LA VISIÓN DESDE ANDALUCÍA DEL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL
NECESITA INCORPORAR NUEVOS ENFOQUES:
•Debe incorporar una visión europea (Directiva Marco)
y territorial de España
•Tiene que definir un uso sostenible del agua
•Debe incorporar la visión agraria del Plan Nacional de Regadíos
NO DA SOLUCION A LOS PROBLEMAS DEL AGUA EN ANDALUCIA:
El trasvase de 90 Hm3. no resuelve la insostenibilidad del uso
del agua en la pujante economía de Almería
•No contempla mediadas para el resto de la cuenca Sur,
en particular para resolver las carencias de Málaga
•Abandona a su suerte a la cuenca del Guadalquivir, recomendando
la extracción de volúmenes de socorro de los acuíferos
De manera singular debe proponer:
1. Garantizar el abastecimiento de la población
en cualquier situación climatológica.
2. Clarificar la disponibilidad presente y futura
de agua para los usos productivos, en especial
el agrario y el turístico.
3. Asegurar la sostenibilidad del uso del agua en
Andalucía.
4. Definir los instrumentos de gestión
y la potenciación de la Administración del agua
312
Provincias
M3 / UTA
3000 - 10000
10000 - 30000
30000 - 75000
75000 - 175000
175000 - 350000
40 0 40 kilómetros
AGUA NECESARIA PARA GENERAR UN
EMPLEO EN LOS REGADIOS DE ALMERIA
AMBITO
RECURSOS
DISPONIBLES
(HM3/AÑO)
DEFICIT ACTUAL
(HM3/AÑO)
DEFICIT/
RECURSOS
DISPONIBLES (%)
MALAGA-COSTA DEL SOL-
CAMPO DE GIBRALTAR
629 -84,3 -13,4
COSTA DE GRANADA 163 -21,4 -13,1
ALMERIA (incluye parte
vertiente del Segura en Almería)
227 -318,9 -140,5
TOTAL 1019 -424,6 -41,7
BALANCE ACTUAL DE LA CUENCA DEL SUR
313
AMBITO (HM3/AÑO)
(% SOBRE
RECURSOS
DISPONIBLES)
MALAGA - COSTA DEL SOL -
CAMPO DE GIBRALTAR
-164 -22,2
COSTA DE GRANADA -18 -7,9
ALMERIA (INCLUSO VERTIENTE
CUENCA SEGURA)
-76 -17,1
TOTAL CUENCA SUR +
VERTIENTE ALMERIA DEL
SEGURA
-257 -18,3
DEFICIT DE LA CUENCA SUR DESPUÉS DE EJECUTAR LAS
ACTUACIONES DEL PHN
TRASVASE
DEL EBRO
DESALACION
700 300
MEDIO 1,7
MARGINAL
A ALMERIA
2,4
MEDIO 52
MARGINAL
A ALMERIA
82
10-15 2-3
MUY BAJA ALTA
REGULAR ALTA
MEDIA ALTA GARANTIA DE SUMINISTRO
65-90
CONSUMO ENERGETICO (KWH/M3.)
COSTE DE UTILIZACION DEL AGUA
(PTAS/M3.)
3,5 - 4
INDICADORES COMPARATIVOS DEL TRASVASE DEL EBRO A
ALMERIA Y DE DESALADORAS
CALIDAD DEL AGUA
PLAZO DE ENTRADA EN SERVICIO
INVERSION (PTAS/M3. DE CAPACIDAD)
INDICADOR
MODULACION DE LA CAPACIDAD Y DE LA
ENTRADA EN SERVICIO
314
AMBITO ACTUACIÓN HM3/AÑO
Desalación. 80
Reutilización de las aguas residuales de
Málaga en los regadíos del Guadalhorce.
45
Reutilización de aguas residuales de la
Costa del Sol.
40
165
PROPUESTA DE LA JUNTA DE ANDALUCIA A INCLUIR EN EL PHN
MALAGA - COSTA
DEL SOL
TOTAL NUEVOS RECURSOS MALAGA-COSTA DEL SOL
AMBITO HM3/AÑO
NUEVOS
RECURSOS
Desalación destinada al Poniente de
Almería, con carácter inmediato.
75
Adelanto de la construcción de la 2ª
fase de la desaladora de Carboneras.
42
Medidas-puente, inmediatas, al
Trasvase del Ebro a Almería - 125 Hm3:
Ambito de la cuenca del Segura 30
Bajo Almanzora 40
Poniente 55
75
167
242
ACTUACIÓN
TOTAL NUEVOS RECURSOS ALMERIA
ADELANTO DE
ACTUACIONES
PARA PALIAR EL
DEFICIT ACTUAL
PROPUESTA DE LA JUNTA DE ANDALUCIA A INCLUIR EN EL PHN
RECURSOS NO CONVENCIONALES
TOTAL DESALACION EN ALMERIA
ALMERIA
TOTAL ADELANTO DE ACTUACIONES EN ALMERIA
315
El Consejo Andaluz del Agua
ha elaborado propuestas de consenso
de la sociedad y de los usuarios
La Junta de Andalucía quiere negociar
estas propuestas con el Gobierno
NECESITAMOS UN BUEN
PLAN HIDROLOGICO NACIONAL
316
Acuíferos Costeros y Desaladoras. A. Pulido Bosch, A. Vallejos
y P. Pulido Leboeuf (Eds), pp. 321-323, 2002, Almería

CLAUSURA DE LAS «JORNADAS TÉCNICAS SOBRE
ACUIFEROS COSTEROS Y DESALADORAS»
Fuensanta Coves
Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía
Quiero, ante todo, felicitar al Club del Agua Subterránea por la
oportunidad y el acierto en la organización de estas Jornadas Técnicas sobre
Los Acuíferos Costeros y las Desaladoras. Eventos de este tipo nos ayudan a
comprender que, con los acuíferos costeros, disponemos de un recurso al que
puede acudirse no sólo en situaciones de urgencia, sino para cubrir
necesidades habituales en determinadas zonas concretas.
Actualmente, el suministro de agua para las necesidades existentes en
las distintas actividades humanas, es una preocupación diaria, no sólo para las
Administraciones y Organismos competentes en la materia, sino para la
ciudadanía en general, que se encuentra con una de las problemáticas que
más puede afectar a su modo de vida.
Por ello es importante que no cesen las iniciativas para debatir estas
cuestiones a fin de que, tras el estudio minucioso y la valoración de las distintas
alternativas, se sienten las bases para el deseable consenso en la gestión.
Debemos desterrar la idea de que se trata de uno de los problemas ya clásicos
y, como tal, entendido como irresoluble por los ciudadanos
Tradicionalmente, la calidad de vida ha estado asociada con la
disponibilidad de agua, por lo que las civilizaciones han asumido de forma
natural la importancia de este recurso básico. Pero el desarrollo económico ha
provocado que la sociedad de consumo se haya desentendido, durante gran
parte del siglo XX, de determinados condicionantes cuyo control es
fundamental para asegurar el abastecimiento normal.
Es por ello que, una de las cosas que más se echan en falta en el
anteproyecto del Plan Hidrológico Nacional elaborado por el Gobierno Central,
sea un planteamiento sobre las líneas maestras para construir una nueva
cultura del agua en nuestro país, con un análisis social y económico más
riguroso sobre la gestión integral del recurso, que no se quede en el mero
incremento cualitativo de la oferta y aporte una optimización del recurso
existente y su demanda. Ello exigiría una evaluación estricta de las reserva
hídricas, tanto para el consumo humano como para el sector primario de la
economía y, por tanto, su coordinación con el Plan Nacional de Regadíos.
El modelo integral de gestión del recurso y la nueva cultura del agua que
Andalucía quiere impulsar, no pasan por centrar el problema del agua
321
exclusivamente en la capacidad de embalsar y trasvasar, sino por establecer,
en primer lugar, medidas concretas de eficienca en la gestión de la demanda
del recurso, sobre todo en ámbitos como la agricultura. Se trata de abordar una
política de producción de agua para garantizar el desarrollo de la región y
superar la insuficiencia de cantidad y calidad en los usos urbanos, agrícolas e
industriales, mediante alternativas viables como la reutilización de aguas
depuradas, la interconexión de cuencas y la desalación de agua de mar.
Sabemos que cuando el agua es un bien escaso, los ciclos naturales se
ven seriamente afectados y con ellos la riqueza natural de nuestro entorno,
originándose graves alteraciones ambientales. Es de sobra conocida la
dificultad por la que pasan durante largos periodos los humedales andaluces,
en los que la carencia de agua es determinante para el normal
desenvolvimiento de la fauna y la flora.
Hay que afirmar con rotundidad que las soluciones de la llamada “crisis
del agua” pasan por un tratamiento sostenible de la cuestión, que atienda tanto
al suministro general como a la conservación de los espacios naturales.
Las distintas infraestructuras hídricas deben tener en cuenta la variante
ambiental, pues no sería una novedad que determinadas obras causaran
perjuicios irreparables a las condiciones naturales del entorno físico. Por ello
los órganos con competencias ambientales velarán por que las medidas a
adoptar sean viables desde el punto de vista técnico, económico y, por
supuesto, ecológico.
Igualmente, la planificación hidrológica en Andalucía debe incluir el uso
conjunto y coordinado de las aguas subterráneas y superficiales, en especial
en zonas como Almería. La coordinación entre ambas fuentes de recursos se
considera esencial para evitar, como está ocurriendo actualmente, la
sobreexplotación de los acuíferos que generan intrusión salina y
contaminación.
Las desaladoras pueden constituir también una solución complementaria
y de urgencia a la planificación hidrológica. Las infraestructuras hidrológicas,
por su complejidad y magnitud, no pueden dar respuesta inmediata a
necesidades que son perentorias. Por ello el Gobierno de la Comunidad
Autónoma considera que acudir a la desalación puede y debe ser la alternativa
mientras se culminan las obras de trasvase y canalización y ha propuesto la
construcción de determinadas plantas desalinizadoras que cumplan dicho fin.
En el contexto del litoral de Almería el debate sobre las plantas
desaladoras cobra un extraordinario interés científico-técnico, pero también
social y político.
El paisaje invernado almeriense con decenas de miles de hectáreas de
agricultura intensiva ocupando las llanuras litorales del poniente y del Campo
de Nïjar, constituye el principal motor de la economía provincial. Los
agricultores almerienses han demostrado con el apoyo decidido de la Junta de
Andalucía, una capacidad de innovación y progreso tecnológico en la gestión
del ciclo del agua que constituye un ejemplo a seguir en el escenario
mediterráneo europeo.
La Consejería de Medio Ambiente tiene entre sus prioridades políticas
para esta legislatura, promover e impulsar estrategias de desarrollo sostenible
en el ámbito del medio ambiente urbano y del contexto rural de los Parques
322
Naturales. En este escenario de sostenibilidad debemos situar algunas
reflexiones vinculadas a los objetivos de este seminario.
En primer lugar debo recordar que el modelo de gestión del agua y de los
acuíferos costeros en regiones semiáridas como Almería, es un debate sobre
alternativas para optimizar la escasez del recurso pero también es un debate
sobre la calidad del agua.
En este sentido es necesario un control cada vez más riguroso de los
fenómenos de eutrofización derivados del uso masivo de abonos minerales y
orgánicos y de las posibles afecciones a los acuíferos de procesos de
contaminación química por metales pesados o metabolitos de pesticidas. El
control de los procesos de intrusión marina en los sistemas acuíferos del litoral,
debe constituir una línea de investigación prioritaria para la Universidad y es
una prioridad política de la Junta de Andalucía.
En cuanto al problema de la escasez parece innecesario recordar que
para poder reivindicar solidaridad intercuencas y para poder justificar las
grandes inversiones públicas previstas en equipamientos de desalación es
necesario seguir mejorando la gestión de los recursos existentes evitando
pérdidas en las redes de abastecimiento y saneamiento urbanas, reinyectando
en los sistemas acuíferos toda el agua residual urbana depurada, mejorando
las redes de abastecimiento agrícolas e invirtiendo en proyectos I+D que
contribuyan a optimizar todavía más el uso de los recursos renovables.
Este Seminario científico-técnico sobre la desalación y la gestión de los
acuíferos costeros, promovido por la Universidad de Almería y patrocinado por
entidades que han apostado decididamente por un modelo de desarrollo
agrícola sostenible, debe ser un ejemplo a seguir para otras regiones de
características biofísicas semejantes y debe contribuir a la consolidación de un
modelo de gestión integral del agua en la que el crecimiento y la demanda
agrícola se supediten cada vez más al control riguroso y permanente en
cantidad y calidad de los recursos superficiales y subterráneas existentes.
Las plantas de desalación deben entenderse como alternativas
complementarias, vinculadas a la demanda urbano-residencial y agrícola-
intensiva y programarse con las obligadas cautelas hasta que se conozcan y
diagnostiquen los impactos derivados de su puesta en funcionamiento y
siempre entendiendo la gestión del recurso con una visión integral y el valor del
agua como vector de solidaridad.
323
Foto 1.- Integrantes de una de las Mesas Redondas.
Foto 2.- Pausa café tras una de las sesiones de trabajo.
327
Foto 3.- Instantánea de una sesión de trabajo.
Foto 4.-
328
Foto 5.-
329
Alcalá García, Fco. Javier
Universidad Politécnica
Jordi Girona, 3 - Campus Norte
08071 - Barcelona
francisco.alcala@upc.es
Alonso Blanco, José Miguel
Afloraguas, O.T.
Carrera de los Picos, 6 - 2º 5
04004 - Almería
AFLORAGUAS@terra.es
Asensio Navarro, Mª Francisca
Delegación Consejería Medio Ambiente
Centro Residencial Oliveros
Bloque Singular 2ª pl.
04004 - Almería
Barón Periz, Alfredo
Dirección General Recursos Hídricos
Gran Vía Asima, 4 1R
Polígono de Son Castello
07009 - Palma de Mallorca
egarrido@dgreghid.caib.es
Berbel Martínez, Modesto
Confederación Hidrográfica del Sur
Rambla Obispo Orberá, 3
04005 - Almería
Boloix Piña, Rafael
PERSOND S.A.
Paseo Marítimo Ciudad de Melilla, 17
29016 - Málaga
Bravo Mancheño, Guillermo
CODESA - Apdo. 11055
41080 - Sevilla
cgisl@interbook.net
Cabrera Méndez, Emilio
Canal de Isabel II
Santa Engracia, 125
28003 - Madrid
Cabrera Santana, María del Carmen
Dpto. Física
Campus Universitario de Tafira
35017 - Las Palmas de Gran Canaria
ccabrera@cicei.ulpgc.es
Calaforra Chordi, José Mª
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
jcalaforr@ual.es
Callejón Baena, José Luis
Universidad de Almería
Dpto. Ingeniería Rural
04120 - Almería
jcallejo@ual.es
Campoy Marti, Conxita
Ayuntamiento de Malgrat de Mar
08380 - Malgrat de Mar
correu@ajmalgrat.es
Cánovas Cuenca, Juan
Confederación Hidrográfica del Segura
Plaza de Fontes, 1
30001 - Murcia
presidencia@chs.mma.es
del Castillo, Eduardo
SOGESUR S.A.
González Garbín, 32
04001 - Almería
Castro Nogueira, Hermelindo
Universidad de Almería
Dpto. de Biología Vegetal y Ecología
04120 - Almería
hcastro@ual.es
Cayuela, Emilio
ICCSA
José Morales Abad, s/n – Edif. Jarquil
04007 - Almería
333
Celdrán Uriarte, Eloy
Muralla del Mar, 5-1º
30202 – Cartagena
Cerón García, Juan Carlos
Dpto. Geodinámica y Paleontología
Edif. Marie Curie - Avda. Fuerzas Armadas
21071 - Huelva
ceron@uhu.es
Contreras, Inocencio
SOGESUR S.A.
González Garbín, 32
04001 - Almería
Cordero de Oña, Manuel
Diputación Provincial de Almería
Hermanos Machado, 27
04071 - Almería
Corominas Masip, Juan
Secretaría General de Aguas
Junta de Andalucía
41071 - Sevilla
Correa Díaz, Felipe
Facultad Ciencias Marinas - Ap. 453
Ensenada, Baja California
22890 - México
fcorrea@faro.ens.uabc.mx
Cristobal de la Iglesia, José Antonio
PERFIBESA
Angel Barajas, 4 bajo B
28224 - Pozuelo de Alarcón
perfibesa@retemail.es
Delgado Moya, Sebastián
Pozos Reúnidos
c/ Goya s/n
30007 - Murcia
sedelam@agbar.es
Díaz, Lorenzo
LyngAgua S.L.
Anfi Tauro-Barranco del Lechugal s/n
35138 - Valle de Tauro - Mogán
Ldiaz@anfi.es
Esteve Fenollosa, Manuel
Comunidad Regantes Vall de Uxo
Avda. Jaime I, 36
12600 - Vall d'Uxo
Fayas Janer, José A.
Dirección General Recursos Hídricos
Gran Vía Asima, 4 B
07009 - Palma de Mallorca
Fernández Cortés, Ángel
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
acortes@ual.es
Fernández del Río, Gabriel
DGOH (MMA)
Plaza San Juan de la Cruz s/n
28071 - Madrid
Fernández-Rubio, Rafael
ETSI Minas
Ríos Rosas, 21
28003 – Madrid
frasaingenieros@terra-es
Figueras Bartrolí, Marta
Técnicas y Proyectos S.A.
c/ Mallorca, 272-276 3º 1º
08037 – Barcelona
Frías Sánchez, José Sebastián
Narval Ingeniería, S.A.
Pasaje Noblejas, 2
29002 - Málaga
narval@vnet.es
García Castillo, Amaya
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
García de Chiclana, José Luis
ABENSUR
Avda. de la Buhaira, 2
41018 - Sevilla
jlgarcia@abensur.abengoa.com
334
García García, Juan Pedro
Diputación Provincial de Almería
Navarro Rodrigo, 17
04071 - Almería
jpgarcia@dipalme.es
García López, Juan Ángel
Afloraguas
Carrera de los Picos, 6 - 2º-5
04004 – Almería
AFLORAGUAS@terra.es
Garriga Nualart, José
Ayuntamiento de Malgrat de Mar
Carme, 30
08380 - Malgrat de Mar
correu@ajmalgrat.es
Getino Pérez, Laureano
PERFIBESA
Angel Barajas, 4 bajo B
28224 - Pozuelo de Alarcón
perfibesa@retemail.es
Gisbert Gallego, Juan Mª
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
jgisbert@ual.es
Gómez Morte, Joaquín
CONTUTEN, S.L.
c/ Mendizabal, 37 - 3º A
35001 - Las Palmas de Gran Canaria
amenem@cica.es
González Hernando, Lucía
DGOH (MMA)
Subdir. y Gestión del Dominio Público
Plaza San Juan de la Cruz
28071 - Madrid
González Martínez, Arsenio
Escuela Politécnica Superior
Universidad de Huelva
21819 - Palos de la Frontera
arsenio@uhu.es
González Ramón, Antonio
Instituto Geológico y Minero de España
Neptuno, 1 - 5º
18004 - Granada
granada@igme.es
González Sáez, Clemente Jesús
Diputación Almería
Hermanos Machado, 27
04071 - Almería
clego@larural.es
Hernández Bravo, Juan Antonio
Diputación Provincial de Alicante
Dpto. Ciclo Hídrico
Avda. Orihuela. 128
03006 - Alicante
jahernan@dip-alicante.es
Hernández Turro, Ramón
Cooperativa Agrícola
08380 - Malgrat de Mar
correu@ajmalgrat.es
Jiménez Ortega, Manuel
AFORMHIDRO
General Moscardo, 15
30830 - Albujón (Murcia)
Giménez Forcada, Elena
Universidad Católica de Ávila
c/ Canteros s/n
05005 - Ávila
elegifor@wanadoo.es
Jiménez Salas, José Ramón
Diputación de Castellón
Plaza Aulas, 1
12001 - Castellón
jrjimenez@dipcas.es
Juanes Prieto, Zoraida
Dirección General Aguas
Edif. Usos Múltiples I
Pl. Derechos Humanos s/n
35071 - Las Palmas Gran Canaria
zjuapri@|copua.rcanaria.es
335
López Geta, Juan Antonio
Instituto Geológico y Minero de España
Ríos Rosas, 23
28003 - Madrid
lopez.geta@igme.mma.es
López Navarro, Antonio
Diputación Provincial de Almería
Hermanos Machado, 27
04071 - Almería
López-Camacho, Bernardo
Canal de Isabel II
Santa Engracia, 125
28003 - Madrid
blopezcamacho@cyii.es
Lozano Nebot, Alonso
Comunidad Regantes Vall d'Uxo
Avda. Jaime I, 36
12600 - Vall d'Uxo
Himi, Mahjoub
Dpto. Geoquímica, Petrología
y Prospección Geofísica
Facultad de Geología
Universidad de Barcelona
08071 - Barcelona
himi@natura.geo.ub.es
Maldonado Zamora, Alfonso
E.T.S. Ingenieros de Minas
Ríos Rosas, 21
28003 - Madrid
direccion@minas.upm.es
Manzanares Robles, José M.
Ministerio de Medio Ambiente
Desp. B. 811
Plaza S. Juan de la Cruz s/n
28071 - Madrid
Marañón Martín, José
ABENSUR
Avda. de la Buhaira, 2
41018 - Sevilla
Marín Marín, Alberto
Delegación Consejería Obras Públicas
Edificios Múltiples
Calle Hermanos Machado, 4
04071 - Almería
Martínez Rubio, Juan
TRAGSATEC
Conde de Peñalver. 84
28006 - Madrid
jmr@tragsatec.es
Melgar Rojo, Juan Yago
Avda. Felipe II, 144-4º A
41013 - Sevilla
jmelgar@cpre.junta-andalucia.es
Méndez Raja, José
Perforaciones Méndez S.L.
Plaza del Convento, 9 4º
30870 - Mazarrón
sondeos.mendez@terra.es
Menéndez Martínez, Alberto
E.U.P.
Dpto. Tecnología Electrónica
c/ Virgen de África, 7
41011 - Sevilla
Milan Soriano, José
c/ Plaza nº 20
04540 - Nacimiento (Almería)
inuck@olemail.com
Molina Sánchez, Luis
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
lmolina@ual.es
Mora Alonso-Muñoyerro, Justo
Dirección General de Obras Hidráulicas
y Calidad de las Aguas
Ministerio de Medio Ambiente
28071 - Madrid
justo.mora@sgph.mma.es
336
Moragues Zaforteza, Luis
TIRME
Ctra. Soller. Km 8.2
07120 - Palma Mallorca
LMORAGUES@TIRME.COM
Morell Evangelista, Ignacio
Universitat Jaume I
Dpto. Ciencias Experimentales
12071 - Castellón
morell@vents.uji.es
Moreno Lampreave, Diego
C/ Araña - Apart. Las Dunas, 2
04150 – Cabo de Gata
dmoreno@telebase.es
Navarrete López-Cózar, Fernando
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04071 - Almería
fnavarre@ual.es
Navarro Navarro, César
Costa Verde, 41
04009 - Almería
Palacios, José Luis
DEGRÉMONT
Camino Ibarrecolanda, 6
48015 - Bilbao
Pascual Soler, Alejandro
ICCSA
José Morales Abad, s/n - Edif. Jarquil
04007 - Almería
Pazos Carrión, Carmen
Universidad Pontificia Comillas
A. Aguilera, 23
28015 - Madrid
cpazos@dqm.icai.upco.es
Peirats Orenga, Vicente
Comunidad Regantes Vall d'Uxo
Avda. Jaime I, 3
12600 - Vall d'Uxo
Pérez García, Manuel
Universidad de Almería
Dpto. Física Aplicada
04120 - Almería
mperez@ual.es
Pérez Lao, Antonio
Cajamar
Plaza Barcelona, 5
04006 - Almería
Pérez Parra, Jerónimo
Estación Experimental Las Palmerillas
Apartado 250
04080 - Almería
jpparra@larural.es
Piñero Contreras, Fco. Javier
c/Dr. Araez Pacheco, 9-3º E
04004 - Almería
Piquer Rodríguez, María
Avda. Nueva Almería, 52
04007 - Almería
Pulido Bosch, Antonio
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
apulido@ual.es
Pulido Leboeuf, Pablo
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
ppulido@ual.es
Quiles Fabrega, Bernabé
Diputación Provincial de Almería
Hermanos Machado, 27
04071 - Almería
Ramírez Rodríguez, José
Diputación Provincial de Almería
Hermanos Machado, 27
04071 - Almería
jramirez@dipalme.org
337
Ramos González, Gerardo
Instituto Geológico y Minero de España
Ríos Rosas, 23
28003 - Madrid
g.ramos@igme.es
Ridao Domínguez, Mª del Mar
Pani Consult
Res. Cort. Grande, II
Retamar s/n - 4 2ºC
04007 - Almería
UDO.LAMPE@arrakis,es
Rodríguez Arribas, Juan Antonio
Confederación Hidrográfica del Sur
Paseo de Reding, 20
29016 – Málaga
Rodríguez Carrascosa, Rocío
ITSMO'94 S.L.
San Fernando, 23 - 1º B
41004 - Sevilla
itsmo94@itsmo94.com
Rodríguez Náñez, José Antonio
PERFIBESA
Angel Barajas, 4 bajo B
28224 - Pozuelo de Alarcón
perfibesa@retemail.es
Romero Pavía, Pedro
FACSA
c/ Mayor, 82-84
12001 – Castellón
promero@facsa.com
Romero Puig, Francisco
Delegación Consejería Obras Públicas
Edificios Múltiples
Calle Hermanos Machado, 4
04071 - Almería
Rubio Campos, Juan Carlos
Instituto Geológico y Minero de España
Neptuno, 1- 5º
18004 - Granada
granada@igme.es
Ruíz López, Guillermo
PRIDESA
José Luis Goyoaga, 36-2ª (apartado 77)
48950 - Erandio (Vizcaya)
pridesa@coib.es
Sánchez Martos, Francisco
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
fmartos@ual.es
Sánchez-Rubio Ruíz, Belén
FACSA
C/ Mayor, 82
12001 - Castellón
Sandoval, Antonio
Aguas de la Cuenca del Guadalquivir S.A.
Virgen de Aguas Santas, 2 - 4ª pl.
41011 - Sevilla
sandoval@aquavir.com
Senent Alonso, Melchor
Universidad de Murcia - Facultad de Biología
Dpto. Ecología e Hidrología
30100 - Murcia
melchors@um.es
Tomás Céspedes, Ramón
Ayuntamiento de Vila-Real
12540 - Vila-Real
Tuñón Colom, Juan
Universitat Jaume I
Dpto. Ciencias Experimentales
12071 - Castellón
Vallejos Izquierdo, Ángela
Universidad de Almería
Dpto. Hidrogeología y Química Analítica
04120 - Almería
avallejo@ual.es
Vela Ríos, Magdalena Amelia
Delegación Consejería de Medio Ambiente
Centro Residencial Oliveros
04004 – Almería
338
Vicente Torres, Carmen
Aguas del Júcar
Játiva, 30 – 3º
46004 - Valencia
Viseras Alarcón, Jorge
Ayuntamiento de El Ejido
Area de Agricultura y Medio Ambiente
04700 - El Ejido
jviseras@elejido.org
Yaglian Esteiner, Eduardo
E.U.P. - Dpto. Tecnología Electrónica
c/ Virgen de África, 7
41011 - Sevilla
eduardoys@platero.eup.us.es
Yebra Garzón, Florindo
ICCSA
José Morales Abad, s/n – Edif. Jarquil
04007 - Almería
fyebra@icc-ingenieria.com
Zamora Frías, José Luis
A.I.T.S.L.
Lentisco, edif. Celulosa II, 2º - 10
04007 - Almería
ingenieria@ait-sl.com
Zapata Sierra, Antonio
Universidad de Almería
Dpto. de Ingeniería Rural
04120 - Almería
ajzapata@ual.es
Zaragoza del Águila, Guillermo
Estación Experimental Las Palmerillas
Apartado 250
04080 - Almería
gzaragoza@cajamar.es
Zarza Moya, Eduardo
CIEMAT - Plataforma Solar de Almería
Ctra. de Senes s/n
04200 - Tabernas
339
COMITÉ DE HONOR
EXCMO. SR. D. MANUEL CHAVES GONZÁLEZ
Presidente de la Junta de Andalucía
EXCMO. SR. D. SANTIAGO MARTÍNEZ CABREJAS
Alcalde-Presidente del Excmo. Ayuntamiento de Almería
EXCMA. SRA. Dª CONCEPCIÓN GUTIÉRREZ DEL CASTILLO
Consejera de Obras Públicas y Transportes de la Junta de Andalucía
EXCMA. SRA. Dª FUENSANTA COVES BOTELLA
Consejera de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía
EXCMO. SR. D. ALFREDO MARTÍNEZ ALMÉCIJA
Rector de la Universidad de Almería
EXCMO. SR. D. LUIS ROGELIO RODRÍGUEZ-COMENDADOR PÉREZ
Presidente de la Diputación de Almería
EXCMO. SR. D. EMILIO CUSTODIO GIMENA
Director General del Instituto Geológico y Minero de España
Ministerio de Ciencia y Tecnología
EXCMO. SR. D. JOSÉ ANTONIO VILLEGAS ALÉS
Presidente de la Confederación Hidrográfica del Sur
PROF. DR. ANTONIO PULIDO BOSCH
Presidente del Club del Agua Subterránea
COMITÉ EJECUTIVO
Presidente de Honor
RAFAEL FERNÁNDEZ-RUBIO
Presidente Ejecutivo
ANTONIO PULIDO BOSCH
Vicepresidentes
BERNARDO LÓPEZ-CAMACHO
JUAN ANTONIO LÓPEZ GETA
FERNANDO LÓPEZ VERA
Secretaria
ÁNGELA VALLEJOS IZQUIERDO
Tesorero
JOSÉ MARÍA CALAFORRA CHORDI
Vocales
IRENE DE BUSTAMANTE GUTIÉRREZ
ARSENIO GONZÁLEZ MARTÍNEZ
IGNACIO MORELL EVANGELISTA
FERNANDO NAVARRETE LÓPEZ-CÓZAR
FERNANDO OCTAVIO DE TOLEDO
COMITÉ LOCAL
Presidente
FERNANDO NAVARRETE LÓPEZ-CÓZAR
Vocales
JOSÉ MARÍA CALAFORRA CHORDI
ÁNGELA VALLEJOS IZQUIERDO
LUIS MOLINA SÁNCHEZ
FRANCISCO SÁNCHEZ MARTOS
JUAN GISBERT GALLEGO
PABLO PULIDO LEBOEUF
ÁNGEL FERNÁNDEZ CORTÉS
FRANCISCO ALCALÁ GARCÍA
AMAYA GARCÍA CASTILLO
Secretaria administrativa
PAULE LEBOEUF GABORIEAU
ORGANISMOS Y EMPRESAS PATROCINADORAS
INSTITUTO GEOLÓGICO Y MINERO DE ESPAÑA
UNIVERSIDAD DE ALMERÍA
CONSEJERÍA DE OBRAS PÚBLICAS Y TRANSPORTES DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA
CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA
PERFIBESA
DIRECCIÓN GENERAL DE OBRAS HIDRÁULICAS Y CALIDAD DE LAS AGUAS
ORGANISMOS Y EMPRESAS COLABORADORAS
CAJA RURAL DE ALMERÍA Y MÁLAGA (CAJAMAR)
DEGRÉMONT MEDIO AMBIENTE, S.A.
CONFEDERACIÓN HIDROGRÁFICA DEL SUR DE ESPAÑA
EXCMA. DIPUTACIÓN DE ALMERÍA
TURISMO ANDALUZ
PRIDESA-ABENGOA, UTE
AFORMHIDRO
FACSA
Este libro recoge esencialmente las contribuciones presentadas en las Jornadas Técnicas “Los Acuíferos
Costeros y las Desaladoras”, organizadas por el Club del Agua Subterránea y que tuvieron lugar en Almería los
días 24 al 26 de Enero de 2001. Las opiniones recogidas en los diferentes artículos son responsabilidad de los
autores sin que tengan que ser compartidas por los editores ni por el Club del Agua.