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La última palabra - Versión para imprimir | ELESPECTADOR.COM

Opinión | Sab, 12/21/2013 - 23:17

La última palabra
Por: William Ospina | Elespectador.com

La destitución del alcalde Petro y el debate que ha despertado muestran que la dirigencia colombiana sigue muy satisfecha con la realidad que tenemos.

Ni modo de culparlos, porque de ese estado de cosas derivan su riqueza, su poder y su soberbia. Pero al pueblo no le va igual de bien, y al país tampoco. Es indiscutible que Petro ha cometido errores de vanidad y de inexperiencia. Pero nadie puede acusarlo de hechos criminales, y no es sospechoso del mal que carcome a Colombia: la corrupción. Sin embargo, desde que fue elegido ya había una campaña para impedir que se posesionara, todo el tiempo ha padecido maniobras impacientes para despojarlo del cargo que le dio la ciudadanía. Todos sabemos la razón. En la Alcaldía de Bogotá suelen ponerse a prueba los futuros presidentes de la República. No se podía permitir que alguien que pertenece con firmeza a la oposición tuviera éxito en el segundo cargo más importante del país. Allí comenzó una campaña insomne y laboriosa para desprestigiar al alcalde, un esfuerzo vigilante para buscar su caída. No llevaba un año en el cargo y ya estaba en marcha una campaña revocatoria, supuestamente por no haber cumplido su programa. Pero nada despierta más resistencia en ciertos sectores que los intentos de Petro por abrirle camino a su programa de gobierno. Porque difiere del modelo que se ha venido aplicando en la ciudad hace mucho tiempo, y aunque la izquierda ha gobernado varias veces, ninguno de esos alcaldes intentó contrariar el poder de las empresas que manejan los grandes negocios metropolitanos: no ignoraban la resistencia que están dispuestos a oponer al que quiera abrir camino a otros intereses de la comunidad. La decisión de Petro con los servidores del aseo pudo ser una imprudencia, pero no es un delito. Los grandes empresarios, advertidos de la voluntad de no renovar sus contratos,
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y ya una legión de aspirantes hace fila ante la Registraduría. que la democracia mantiene zonas de sombra con las cuales se puede negar en el momento oportuno la voluntad ciudadana. Su mensaje para la democracia es que millones de electores se equivocan siempre. pasan por las calles reciclando nuestra basura. Muchos han empezado más bien a hacer cuentas alegres con la alcaldía vacante. Del mismo modo nos gusta que los bienes de consumo nos lleguen sofisticadamente empacados en cartones. Todos saben que el procurador se excedió porque actúa con espíritu sectario y fundamentalista. Pero cuando aparece una voz disidente. aceptar dócilmente la arbitrariedad. Nos encanta no tener que pensar. y los ciudadanos se lanzaron a la calle a apoyar al alcalde. sino de racionalizar un sistema que debe dar frutos para la sociedad. cumpliendo la ley que ordena formalizar la labor de los recicladores.Versión para imprimir | ELESPECTADOR. y ciertos editoriales hasta hablaron de una peligrosa polarización ideológica. para evitar que el mundo se hunda en un mar de desechos. no poner objeciones. en el país reina la armonía. ¿Es esa la democracia que algunos sueñan? Que mientras en el país impere un solo discurso. eso www. Entonces surgieron voces alarmadas que veían en los discursos del alcalde llamados a la rebelión. otro modelo de ciudad deseable. el de la vieja dirigencia. El golpe del procurador despertó a la democracia dormida. que a medianoche. el procurador.08/01/14 La última palabra . y esa torpeza despertó la indignación de los ciudadanos. A Petro también lo persiguen por pensar en ellos.elespectador. En las ciudades modernas esperamos que salga agua del grifo. Es una caricatura infame de la vieja república clerical que nunca acaba de irse.com/print/465525 2/3 . otra manera de pensar. sin embargo. no expresar el desacuerdo. por recordarnos que les debemos respeto y gratitud. que se lanzaron a las calles a demostrar que Colombia no es ya el país de Laureano Gómez y de sus cruzadas intolerantes.COM resolvieron con toda intención no recoger las basuras. celofanes y plásticos. pero miramos con desprecio a esos seres anónimos “de rudas manos y de oscuros nombres”. Pero es extraño que muchos que critican la decisión del procurador recomienden. el de los empresarios que lo quieren todo. Todos saben que su decisión es un mensaje para los diálogos de La Habana: que los negociadores sientan que no hay garantías para los que se reinserten. no sólo añadió la destitución sino la muerte política del alcalde por 15 años. cuando el país sale a las calles a expresar su voluntad pacíficamente. Y a la maniobra de esas empresas que no quieren perder un negocio tan jugoso. que ha convertido su cargo en un tribunal de arbitrariedades. el del procurador. No se trataba de combatir un servicio privado. aunque es su deber legal prestar el servicio hasta el momento en que se los reemplace. pero nunca nos preguntamos de dónde viene limpia el agua y menos a dónde va después de que hogares e industrias la contaminan y envilecen. pero un inquisidor iluminado por el rosario y la fe no puede equivocarse jamás.

com/print/465525 3/3 . todavía Torquemada quiere tener la última palabra. All rights reserved 2014 EL ESPECTADOR www. or translation without written permission is prohibited. Y ya veremos si.Versión para imprimir | ELESPECTADOR. * William Ospina Dirección web fuente: http://www.elespectador.com Prohibida su reproducción total o parcial. y Petro está enfrentando varios tentáculos de la misma hidra.COM se llama polarización ideológica.elespectador. Pero como la democracia no puede seguir siendo un simulacro. Las dos se han abierto camino a la vez. nos falta otra vez la decisión de las urnas.com/opinion/ultima-palabra-columna-465525 COPYRIGHT © 2014 www.elespectador. Reproduction in whole or in part. así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular.08/01/14 La última palabra . La verdad es que su verdadero nombre es democracia: la posibilidad de que en el espacio de la política se enfrenten posiciones distintas. para que ante ello la mayoría tome sus decisiones. Dos campañas simultáneas se alzaron contra Petro: la destitución por un procurador sesgado y omnipotente. y la revocatoria impulsada por quienes ni siquiera querían que se posesionara. después de que el pueblo decida.