A ESTE LADO DEL BISTURÍ.

GUERRA, FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FALANGISTA

JAVIER RODRIGO * UNIVERSITAT AUTÒNOMA DE BARCELONA
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INTRODUCCIÓN. ¿QUÉ

PASÓ CON EL FASCISMO?

1938 fue un año clave en la historia del fascismo: el año de la Kristallnacht, de las Leyes Raciales italianas o de la conferencia de Munich. Fue el año en que la Europa democrática abandonaba a su suerte a una pequeña y periférica república, la española, testigo en primera línea de la alianza internacional fascista para acabar con la izquierda, el frentepopulismo, el antifascismo y la democracia. Y ese mismo año el socialista turinés Angelo Tasca, antaño cercano a Togliatti y a Gramsci, escribía su revelador libro sobre el nacimiento de la ideología y del movimiento fascista, en su lengua materna Nascita e avvento del fascismo. Lo hacía pues —y eso le ha acabado dando todavía más valor a sus análisis— no sobre los rescoldos de la derrota de la Segunda Guerra mundial ni tras el trágico despertar del sueño fascista de la Europa racialmente jerarquizada, sino cuando parecía que la Italia imperial y el Reich milenario eran los regímenes llamados a dominar una Europa donde las democracias, como piezas de dominó, caían una tras otra. Y en ese contexto, escribía la primer gran historia comparada del fascismo: italiano, pero no solo. Para Tasca, el fascismo no era un sujeto del que bastase identificar los atributos, una estética o una fachada, sino el resultado de toda una situación de la que no podía ser distinguido. En su petición de un análisis complejo de sus formas y contextos históricos, dejando momentáneamente de lado las cuestiones por otra parte nada menores del estilo o de la estética, la propuesta de análisis pasaba por la evaluación de las situaciones que podían llevar al fascismo. Y, por tanto, decía, una teoría sobre el fenómeno fascista no podría emerger sino del

* El autor, contratado Ramón y Cajal en la UAB, participa en los Proyectos de Investigación «Cultura y memoria falangista y cambio social y político en España» (HAR2008-05949/Hist) y «Las alternativas a la quiebra liberal en Europa: socialismo, democracia, fascismo y populismo (1914-1991)» (HAR2011-25749). Este capítulo se complementa con el publicado en España en la crisis europea de entreguerras, el libro colectivo coordinado por Francisco Morente para Los Libros de la Catarata en 2012. [ 143 ]

JAVIER RODRIGO

estudio tanto de ese contexto, como sobre todo del de todas las formas de fascismo, larvadas o abiertas, reprimidas o triunfantes1. Tutte le forme di fascismo: pero, ¿acaso hay más de una?2 En los trabajos más recientes que han consagrado la centralidad del fascismo en la Europa del Novecientos —y en el trabajo por excelencia que planteaba que si algo había caracterizado a la Europa de Entreguerras no era, precisamente, la linealidad irrefrenable del triunfo de la democracia—3 la desaparición del caso español y de su marco histórico (la dictadura militar, la república democrática, la guerra civil, la dictadura militar de nuevo) es un hecho. Y, desde luego, no será por falta de elementos analíticos que apunten en la dirección de considerar su estudio y valoración en el marco de la Europa fascista4. De hecho, un artículo sobre España, fascismo, violencia y guerra total bien puede comenzar con la misma pregunta que lanzara Tim Mason, al preguntarse: ¿qué pasó con el fascismo?5. En la década de los ochenta, Mason encontraba inaudito que el fascismo hubiese virtualmente desaparecido como categoría de los estudios sobre la Alemania nazi. Varias décadas después, no parece inoportuno preguntarse dónde está ese mismo fascismo en unos contextos explicativos y unos entornos ecuménicos e historiográficos que separan los proyectos biopolíticos y raciales de sus contextos culturales e identitarios, o que elevan a rango de verdad moral e historiográfica (sin distinguir ambos planos) incontestable la incomparabilidad, inevitabilidad y ontológica especificidad descontextualizada de la Shoah6. Y salvando las distancias, la de dónde está el fascismo es una pregunta que viene haciéndose hace tiempo a la hora de estudiar el caso español7.
1 TASCA, A.: Nascita ed avvento del fascismo. L’Italia dal 1918 al 1922, Florencia, La Nuova Italia, 1995 [1938]. 2 Para Collotti es evidente que los experimentos fascistas se reconocieron en un modelo pese a sus diferencias. COLLOTTI, E.: Fascismo, Fascismi, Florencia, Sansoni editore, 1994 [1989], p. 3. También ÍD.: «Il fascismo nella storiografia. La dimensione europea», Italia Contemporanea, 194 (1994), pp. 11-30. Collotti desmiente en su libro de finales de los Ochenta la cuestión de la impermeabilidad historiográfica, y su manejo de la literatura española es más que satisfactorio, poniéndonos en la perspectiva de los años en que elaboró el libro. 3 MAZOWER, M.: Dark Continent. Europe’s Twentieth Century, Londres, Allen Lane, 1998. 4 Mi propia propuesta para la renovación de los estudios sobre la Guerra Civil, del fascismo y del antifascismo en España desde su contextualización y comparación, en RODRIGO, J.: «Retaguardia: un espacio de transformación», en ÍD. (coord.), Retaguardia y cultura de guerra, 1936-1939, Ayer, 76 (2009), pp. 13-36. 5 MASON, T.: «Whatever happened to ‘Fascism’?», en CAPLAN, J. (ed.): Nazism, Fascism and the working class. Essays by Tim Mason, Nueva York y Cambridge, Cambridge University Press, 1995, pp. 323331. También ALBANESE, G.: «Comparare i fascismi. Una riflessione storiografica», Storica, 43-44-45 (2009), pp. 313-343. 6 Una notabilísima excepción: TRAVERSO, E.: A ferro e fuoco. La guerra civile europea 1914-1945, Bolonia, Il Mulino, 2007. 7 Quien más lo ha hecho ha sido GALLEGO, F.: Ramiro Ledesma Ramos y el fascismo español, Madrid, Síntesis, 2005; ÍD.: «Ángeles con espadas. Algunas observaciones sobre la estrategia falangista entre

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Madison. cuando apoyándose en Mann asevera que muchas fuerzas católicas se alinearon con Franco y los nacionalistas debido tanto a la violencia anticlerical como al apoyo del anticlerical México y la atea Unión Soviética. Hampshire y Nueva York. Sin embargo. Publicacions de la Universitat de València. Península. El caso de España». 2004. Madrid. 1988. En consecuencia. New perspectives. Alfred A. pp. 141-164.: «Fascismo. Barcelona. en consecuencia. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA No es una pregunta improcedente pero tampoco inocente. Y se encapsula. y el reciente ÍD. 205-263. The University of Wisconsin Press.: The Franco Regime 1936-1975. por fascistas se entiende casi exclusivamente a las Falanges. F. 1978 [1964]. en PAYNE. la historiografía española sobre el tema8. ÍD. (eds. 179-209 y 253-447. 1917-1934. California. (eds. Solamente a una confusión cabe atribuir la referencia a una inexistente «Third Republic» en MANN. ÍD. 2005. cronológicamente el fascismo en unas prácticas estéticas y de poder que habrían finalizado.G.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. en particular pp. Se insiste en el autoritarismo-catolicismo-clericalismo franquista personalizando en la figura. en particular p. pp. J. Nueva York. El Viejo Topo. FET-JONS si bien este rara vez cuenta como partido fascista de masas. habrían desaparecido casi como un fenómeno natural en torno a 1945. de los textos de José Antonio Primo de Rivera editada por Hugh Thomas. La identidad del 18 de julio y la reflexión sobre la historia moderna en los años Cuarenta». S. pp. 1961. J. en COSTA PINTO.G. pp.: «Fascists». Revolución y fascismo en el periodo de entreguerras. Barcelona. 281-337. ÍD. 187-214. antifascismo y fascistización. J. pp. La crisis de 1934 y la definición política del periodo de entreguerras». Akal. S. Routledge. ni siquiera las obras completas. 2011. 2010. Ellwood o Preston. (ed.L. en su abrumadora mayoría. y a una selección. 2010. Intelectuales.: «Fascism and religion». en MARTÍN RAMOS. Historia de la Falange y el Movimiento Nacional. No resulta totalmente fuera de lugar preguntarse qué ha pasado con el fascismo español en unos análisis comparativos sobre el fascismo en los que se desconoce e ignora. 212. The University of Wisconsin Press.): Rethinking the nature of Fascism. a lo sumo a las JONS de Ramiro Ledesma. en ÍD. 155. y MORENTE. Véase ÍD. GUERRA. y pese a dedicar un largo capítulo completo a España y conocer bastante mejor de lo que es habitual la literatura española al respecto. Ensayos sobre los orígenes sociales y culturales del franquismo.): De un Octubre a otro. fascismo y derecha radical en Europa (1914-1956). sobre fascismo español no dice prácticamente nada —lo cual no deja de sorprender. El Viejo Topo. ÍD. con especial atención a la supuesta (que no real) eliminación de la simbología y fraseología fascista de la política española: pues. R. y ANDREASSI.: Falange. Londres. Mann considera que la limpieza (étnica. 281-354. de hecho. cit. 1997. Barcelona. El Viejo Topo. A. 2006. si el impacto del fascismo en la Revolución de Octubre y el triunfo del Frente Popular» y «La realidad y el deseo. [ 145 ] . Madrid. pensamiento o ideología de Franco las formas y culturas políticas de su régimen.: A History of Fascism 1914-1945. 316-374. Palgrave Macmillan.): Política y sociedad en la España del siglo XX. (eds. (ed. y en ocasiones al partido único. pp.J. Planeta. 2013. C.: El evangelio fascista. El extraño caso del fascismo español. (ed): Comparative Fascist Studies. 1923-1977. 2011.: Fascistas. No se atiende a la guerra como marco de fascistización. F. Barcelona. PAXTON. Valencia. A.: Franco y José Antonio. M. ÍD. Ramiro Ledesma en la genealogía del franquismo». Entre la impresionante bibliografía manejada por Paxton llama la atención el escasísimo número de trabajos que conoce sobre España. en IORDACHI. cuando se trata de España en la historiografía comparativa de referencia. Sus referencias se limitan a las obras clásicas de Payne.: «Construyendo el pasado. 8 Las obras de referencia suelen ser las de LINZ.): Fascismo en España. Stanford University Press. La falta de lecturas puede llevar a conclusiones como las de POLLARD. política. y MORENTE. Knopf. 1995. social) forma parte de la naturaleza del fascismo.: «Una teoría del régimen autoritario. en p.: The Anatomy of Fascism. PAYNE. Madison. A History of Spanish Fascism. ninguno salvo el de Michael Richards específico sobre la Guerra Civil.): Rebeldes y reaccionarios. en ÍD.

Barcelona. en ÍD.: Historia de la literatura fascista española. THOMÀS. (eds. E. 219-249. J.: Dionisio Ridruejo. Madrid.: El yugo y las letras. M. En una escala local y regional se han movido. 1939-1965. Política y sociedad en Ciudad Real durante la etapa azul del Primer Franquismo.: Historia de Falange Española de las JONS. J. Universidad. S. Anagrama. 1983. Barcelona. pp. Zaragoza. sino como un proceso en sí mismo10) y desde la perspectiva comparada. R. 2006. con su desaparición estética se habría consumado su ciclo de influencia. 1981. Madrid. UNED. Ayer. los trabajos de CENARRO. Aspectos sectoriales del fascismo en España como los culturales. en varias aportaciones y. Cátedra. Un estudio sobre FET-JONS. desde el estudio y el análisis del proceso de fascistización (no tanto como un concepto intermedio entre fascismo y autoritarismo. 2004.: «’Fascism’. vol.: España contra España. Biblioteca Añil. Barcelona. cit. Diputación. Los nacionalismos franquistas. F.: Las piezas perdidas de la Falange.: «La sombra del franquismo: ignorar la historia y huir del pasado». MORENTE. 1936-1950. Akal. Madrid. RODRIGUEZ PUÉRTOLAS.: «El retorno del fascismo». 1996. 2008 (or. 1999. Auxilio social en la guerra civil y la posguerra. pp. Universitat de València. Valencia.: Lo que fue la Falange.L. SAZ.: La Falange de Franco. Alianza. J.. D. la más reciente de 2010. 33(2) (2003). castigo a los vencidos y apoyos sociales al régimen franquista. 2004. El proyecto fascista del Régimen. GRACIA. et. Bibliografía de. Política social y propaganda en el régimen franquista. 245-268. Universidad de Cantabria. Fascismo y violencia en Aragón (1936-1939). SANZ HOYA. 1992.A. ÍD. 1933-1983. ÍD. 2005. Madrid.): El Régimen de Franco (1936-1975). 2004. Atendiendo de mane- 9 Además de los citados trabajos de Gallego. Madrid.: La Falange Manchega (1939-1945). F. desde y sobre el nacionalsindicalismo. 1997. Diferentes panópticos sobre el partido fascista. Plaza y Janés. M. GONZÁLEZ MADRID. organizativos o institucionales los han tratado JULIÁ. y Ferran Gallego. en ELLWOOD.JAVIER RODRIGO España fue sobre todo visual y limitado. Madrid. Universidad de Granada. quien defiende el uso del término parafascismo. Prensas Universitarias. 76 (2009).: Franquismo y posguerra en Andalucía Oriental. Síntesis. ÍD. Marcial Pons. Crítica. resulta imposible compartir esas conclusiones. PAREJO. 2006.: La Falange en la Sierra Norte de Sevilla. Reconquista. Santander. J. Los orígenes del franquismo en Aragón. Política y relaciones exteriores. Alianza. 2004. J. (ed. en DÍAZ.: «El secreto del consenso en el régimen franquista: cultura de la victoria. en TUSELL. Desde un conocimiento razonable de la historiografía española sobre el tema9. Madrid. Instituciones. 10 Un debate que puede seguirse en KALLIS. 2006. 1993. La Sección Femenina de Falange (1935-1959). 2006. RODRIGO. Sevilla.T. 2004. J. Represión. Universidad/Ateneo de Sevilla. CHUECA.: La construcción de la dictadura franquista en Cantabria. Á. Del fascismo al antifranquismo. La socialización política de la juventud universitaria en el franquismo. Granada. J. Madrid. RODRÍGUEZ. M. al. Madrid. Crítica. I. Ciudad Real. J. Siglo XXI.: Fascismo y franquismo. pp.: Historias de las dos españas.: El SEU. Para materias literarias. entre otros. GALLEGO.: El fascismo en los comienzos del régimen de Franco. C.: «Fascismo. Oviedo.: Cruzados y camisas azules. El sur de España. 2008.Á. MOLINERO. Silverio Cañada. Á: La sonrisa de Falange. 2003. que proyectó la categoría de régimen fascistizado en 1993. personal político y apoyos sociales (1937-1951). Ciudad Real. CENARRO. 1983. Sevilla. F. 2001. Madrid. represión y hambre». Barcelona. 1936-1945. RICHMOND. ¿Régimen autoritario o dictadura fascista?». Plaza y Janés. A.Á.: Las mujeres en el fascismo español. sobre todo. También DEL ARCO. 189-201.: La captación de las masas.: «El franquismo. Siglo XXI. 1. El personal político franquista en Castilla-La Mancha (1939-1945). véanse como obras generales SAZ.): El pasado oculto. y ORTEGA. o el largo capítulo de CASANOVA. 2005.: El fascismo en Asturias (1931-1937). Sobre estos asuntos. Centro de Investigaciones Sociológicas. siguiendo a Kallis [ 146 ] . S. RUIZ CARNICER. K. y URIBE. y que en España encabezan desde diferentes posturas Ismael Saz. Taurus. J: La resistencia silenciosa. antifascismo y fascistización». 2004. J. en prensa. ‘Para-Fascism’ and ‘Fascistization’: on the similarities of three conceptual categories». Ayer. Fascismo y cultura en España. 2000. Barcelona. 1986-1987) y un listado completo de publicaciones.: Los hombres de la dictadura. 2009. 2 vols. COBO. European History Quaterly. Madrid. vol. Madrid. Historia de Falange Española. M. ÍD. desde el seminal trabajo de SUÁREZ CORTINA.: Prietas las filas. I. M. una suerte de constructo histórico y teórico.

: La conquista del potere. pp. el único fascismo surgido de una guerra civil abierta y vencida. Laterza.: I tentacoli dell’Ovra.: «The five stages of Fascism». Comparisons and contrasts. Fascist Italy and Nazi Germany. Un análisis de las tradiciones historiográficas sobre el fascismo. aquí trataré de trazar algunas líneas de confluencia que permitan comprender mejor la evolución de los diferentes regímenes fascistas europeos. 1996. A. En ese terreno la historiografía parece estar de acuerdo: tanto la violencia como la guerra. cuyo recuerdo constituiría uno de los elementos centrales de la cultura y memoria falangistas durante los años de la dictadura del general Franco. Teorie.: «Italian Fascism: whatever happened to dictatorship». de la guerra. y sobre la condición de la primera. 183. cit.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ.. la reconocida por los fascismos como propia12 — ocupan un espacio central en el análisis de los fascismos. Il mito del bravo italiano tra repressione del ribellismo e guerra ai civili nei territori occupati. CORNER. 70 (1998). Journal of Modern History.: «Comparare i fascismi». palingenesia. en BESEL. 13 Algo que anticipó LYTTELTON. como marco propiciatorio o. L. Roma y Bari. 12-22. 1999. sobre la relación entre guerra. G. organicismo. FRANZINELLI. cit. 1925-1934. el fascismo.. Roma y Bari. en TARCHI. como partera del segundo. interpretación e modelli. R. M. Turín. 2003. guerra) a la hora de establecer una línea genérica desde la cual comenzar a definir qué es y a qué nos referimos cuando comparamos fascismos11. Il fascismo dal 1919 al 1929. DESTRUIR PARA CONSTRUIR La comparación de los elementos identitarios y de las culturas políticas que devienen en fascismo. p. GUERRA. violencia) y contextos similares (heterogeneidad. 74 (2002). 12 PAXTON. Para los tiempos de paz en Italia. Sobre Alemania BESEL. que se fascistizan o que nutren los movimientos y regímenes fascistas es. Milán. pp. Id. por decirlo gráficamente. interpretativo e historiográfico sobre la noción de violencia fascista.: Political violence and the rise of Nazism. Fondazione Istituto per la Storia dell’età contemporanea y Guerini e Associati. la que posiblemente más frutos está dando en la actualidad. no poco se ha avanzado en la identificación de elementos comunes (ultranacionalismo. Journal of Modern Histoy. R. 325-357. adaptabilidad. 2006. P. Por de pronto. collaboratori e vittime della polizia politica fascista.). En este capítulo se plantea pues un estudio comparativo. M. entendida como continente de la primera —además de como contexto inaugural de una nueva era. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA ra preferente al caso español. fascismo y violencia. Agenti.: Crimini di guerra. y posiblemente la que más ayude a resolver los problemas derivados de la elaboración de modelos cerrados aceptados sin debate ni discusión. de hecho. Cambridge University Press. también en Anatomy. Bollati Boringhieri. Un parto doloroso: un parto de violencia. 1974. Laterza. desde sus orígenes bélicos y desde su relación con el fenómeno y la cultura de la guerra y de la violencia. Yale Univer- [ 147 ] . «The ‘crisis of bourgeois society’ and the origins of Fascism». The Storm Troopers in East Germany. R.: Fascismo. La comunidad nacional 11 ALBANESE. BORGOMANIERI. Si algo caracterizó al fascismo fue su uso de la violencia tanto en su dimensión ideológica como en la de su ascenso al poder y de su ejercicio13. (ed.

Londres. N. pp.: «La exclusión como fase integrante de la persecución». en ese mismo volumen.: «The ‘Regime-model’ of Fascism.S.: Germans into Nazis. C.. The eliminationist drive in Fascist Europe. Crítica. C. Cambridge. La Europa nazi y la Solución Final. una metáfora sity Press. 2001. S. Sin embargo. y GUTMAN. Sobre los repertorios culturales. Barcelona. 2009. Nueva York. en ÍD. así como la importancia del contexto. (ed. Routledge. 2009.: «Political detention camps and the origin of the concentration camps in Nazi Germany. 303 y ss. y no se concibe como una condición. 190-204 e ÍD. Sin embargo.): Nazism. 15 El análisis más acertado a mi juicio.: «The policy of exclusion: repression in the Nazi State. DOGLIANI. D. 215-237. New perspectives on the history of the Third Reich. en IORDACHI.): Comparative. 2. Nueva York. es el de WOODLEY. 22-41. F. Consent and coercion in Nazi Germany. (eds. Florencia.: The making of Fascism. Harvard University Press. y común a las diferentes formas del poder fascista. en ELAZAR. 2008. en BANKER.: La conciencia nazi. 17-19. I.: El Tercer Reich y los judíos (1939-1945). y FRITZSCHE. Los años de la persecución y vol. una definición satisfactoria para tan proteica y compleja categoría: de hecho. En castellano. un estado. y como ya he señalado en otro lugar. J. 14 Lo del nazismo como dictadura de favores mutuos. Barcelona. 47-65. Crítica. Los años del exterminio. en BOWDEN. P. Conocemos bien la importancia de la retroalimentación entre diferentes procesos históricos. 1919-1922. 2008. pues se trató de un potencial activado. Nueva York. Y. 1999. 2004. y GALLEGO.: «Fascism. Losada. WACHSMANN. 56-74. pp. e ÍD.: «Fascismo antifascismo y fascistización». Oxford University Press. en tiempo de guerra. pp. P. Cambridge University Press. 1. CAPLAN. Sobre la nazificación por la violencia. Paidós. 2005. en consecuencia. 1933-2001. y DAVIS. (de. cit. D. Oxford University Press. pp. War and Genocide. Barcelona. cit. aunque no abarque todas las zonas territoriales y dimensiones de la violencia que alcanza Kallis.T. B.): Terror. 2001. La formación del fundamentalismo étnico del Tercer Reich. A typology». 1933-1939». No existe. 2009 [2008] y FRIEDLÄNDER. en CAPLAN. N.): Nazi Germany.: Vida y muerte en el Tercer Reich. R.: Legacies of Dachau. en GREGOR. Barcelona. P. MARCUSE. 1922-1940. 2005. Sansoni. R. pero sobre todo KALLIS. 2001. cit. Madrid. 122-145. violence and terror». ÍD. 2009. el terror y el estado de excepción serían las más eficaces armas políticas para la nazificación del Estado14. 1919-1945. También FRITSCHE.: Hitler’s prisons. BENZ. Una historia del nazismo.: L’Italia fascista. Nueva York.: Backing Hitler. 1933-1939». 2008 [2005]. Cómo Hitler compró a los alemanes. From tyrannicide to terrorism. 1933-1935/6».: La utopía nazi. 1998. en ALY. Legal Terror in Nazi Germany. KOONZ.. por esa se entiende mayoritariamente la ejercida por los fascistas italianos tanto en su período squadista como en el ejercicio del poder16. W. D. University of Exeter Press. GELLATELLY. M. State and counter-revolution. Routledge. A.: «Social outsiders and the consolidation of Hitler’s Dictatorship.: De Múnich a Auschwitz. 16 Por ejemplo. G. J. pp.: Genocide and fascism. pp. Yale University Press.. Galaxia Gutenberg. University of Queensland. Barcelona. vol. p. (eds. bajo la bandera de la ley y del orden y en medio de la construcción de una dictadura de «favores mutuos» en la que la violencia. [ 148 ] . 2006. pp. y paradójicamente. Class. Italy. 2001. el autor no otorga al fenómeno de la violencia prácticamente valor alguno a la hora de teorizar sobre los elementos constructivos del fascismo europeo. Praeger. necesariamente. New Haven y Londres. H. GALLEGO. (ed. 374. F. Plaza y Janés.). pp. GELLATELY.: «La realidad y el deseo». 1994. The uses and abuses of a concentration camp. no parece haber acuerdo en qué es exactamente violencia fascista o en si existe una dimensión específica de la violencia que pueda considerarse exclusivamente como tal15.: Fascism and political theory: critical perspectives on fascist ideology.JAVIER RODRIGO alemana se amalgamó en torno a la eliminación de la disidencia interna y de las impurezas sociales y raciales.

y para la experimentación del poder a través de la violencia squadrista. reduciéndose a barbarie y genocidio. Sobre la violencia. también la cultura fascista española era de naturaleza violenta. el recentísimo EBNER. Milán. La destrucción había de ser una precondición para la reconstrucción. 19 Sobre el bagaje intelectual del fascismo. Radicalización violenta de las derechas durante la Segunda República. Y. GENTILE. para la consecución de esa sociedad ideal fascista. 2011. siendo uno de los vehículos preferentes. e ÍD. así como FRANZINELLI. notables excepciones a esa norma: a fin de cuentas. Siglo XXI. una violencia sustentada en unas retóricas y unas vivencias de naturaleza generadora. ideology and social fantasy in Italy. si no el más importante. 18 GRIFFIN. 21 SPACKMAN. B. University of California Press. En origen. Laterza. 19431944. 2001 e ÍD. Volumen II. Roma. Roma y Bari. L’Italia dalla grande Guerra alla marcia su Roma. GUERRA.: Ordinary violence in Mussolini’s Italy. The sense of beginning under Mussolini and Hitler. en tiempo de fascistización (en España. pp. Sobre su universo simbólico. Z.: La marcia su Roma.R. para proteger a la verdadera comunidad nacional. 2006 [1997]. Pese a que en muchas ocasiones al fascismo no se le haya atribuido un proyecto político y social con aspiración intelectual.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA incluso del fascismo mismo17. diría Ramiro Ledesma.: Contrarrevolucionarios. 1991.: Squadristi: protagonisti e tecniche della violenza fascista. la concreción de una noción del fascismo como renacimiento palingenésico y reactualización del pasado de la nación no puede ser otra que la experiencia de la depuración. Basingstoke. 71 (2008). cit. 1992. Alianza. rebelión y guerra en la España de 1936. Ayer. y la vivencia y convivencia con la violencia. República. en última instancia.: El nacimiento de la ideología fascista. Madrid. Il Mulino. ALBANESE. los análisis de los diferentes proyectos sociales fascistas y sus prácticas concretas vienen mostrando. SZNAJDER. Routledge. También CRUZ. M. 1920-1945. Padua. Laterza. 2004 y KLINKHAMMER. 2011. 1931-1936. para la fascistización de la sociedad. y en sus propias palabras. La violenza politica a Venezia 1919-1922. G. Cambridge University Press. R. Roma y Bari. su magnetismo político. Cambridge. Siglo XXI. la limpieza. las ruinas18. 2007. su naturaleza de masas. sustentada en un proyecto fascista de sociedad19. 1919-1922. el proceso de integración en la comunidad nacional fascista.: Stragi naziste in Italia. Mondadori. M. Minnesota. También sobre violencia fascista. 1996. para el caso del fascismo español.: Alle origini del Fascismo. Donzelli.: En el nombre del pueblo. E. También VIVARELLI. evidentemente.: How Fascism Ruled Women: Italy. de 17 Ver. Madrid. 2006. y ASHERI.: Fascism. sin embargo.. sin embargo. El lado contrario. 1936). el derrumbe.: Modernism ad fascism. V. L. 2006. [ 149 ] . Un país. al que «repugna la violencia es un país de eunucoides. E. en ese sentido. Sobre el evangelio de la violencia construiría el fascismo su capacidad de atracción e identificación —incluida la vivencia de la masculinidad y del cuerpo21—. renacida y regenerada gracias a la separación.: Il culto del littorio.: Fascist virilities: rhetoric. La dimensión destructiva vendría acompañada así de una praxis constructiva: la violencia contra el otro serviría.: «La violencia y sus discursos: Los límites de la ‘fascistización’ de la derecha española durante el régimen de la Segunda República». Bolonia. Madrid. Hay. D. R. STERNHELL. exclusión o eliminación de sus víctimas propiciatorias20. ÍD. en DE GRAZIA. GONZÁLEZ CALLEJA.: Storia delle origini del fascismo.: The nature of Fascism. su importancia cualitativa y. M. M. 1994. Londres. La sacralizzazione della politica nell’Italia fascista. Il Poligrafo. creadora. Palgrave Macmillan. 85-116. 1993 [1991]. R. 20 WOODLEY. University of Minnesota Press. 1993.

uno solo de los bandos contendientes estaba armado. y de qué manera. muy rápidamente y para un partido político receptor de en torno a 25.: Obras de José Antonio Primo de Rivera: edición cronológica. todo el panorama habrá cambiado». pp. no luchan sólo con frases y discursos: la lucha física. De un lado. tras el asesinato del gerente del hotel Ezcurra Manuel Carrión por repartir octavillas de FE de las JONS. en la que se mata y se muere por un ideal (…) el comunismo y el anarquismo.: «La legitimidad y la fecundidad de la violencia». Onésimo Redondo se preguntaría en Libertad si «no es llegado el momento de la guerra cierta. p. en una guerra civil que no se parece a las pasadas. pese a no querer matar. Si de la noche a la mañana. 1939.M. en tanto que impregnación con sus límites de discurso y praxis fascista.A. Librería Santarén. LEDESMA. El fascismo aparecía. Frente a una violencia. Delegación Nacional de la Sección Femenina de FET y de las JONS. 11. El mismo que en su discurso del 19 de mayo de 1936 había afirmado que. 67. F. Ariel. sobre la que apoyaría su peso específico cualitativo. como se sabe. ante la falta gubernamental en su opinión de «respeto a la ley». todos los cuchillos». [ 150 ] . J. casi sin darse cuenta. 23 BELTRÁN GÜELL. del otro. en La Conquista del Estado. el fascismo y la Falange se aparecían «a los ojos de muchas gentes conservadoras como la única tabla efectiva de salvación. hasta ahora.000 votos en febrero del 36. ¡la guerra civil!»23. 1968. Ensayo histórico. sobre todo por su efectividad en el empleo de una retórica violenta y salvadora. La fascistización. no podía pedirse «a los ciudadanos que no deriven por cauces de violencia» se reconocía en las palabras de Gaziel en La Vanguardia.ª: No fue posible la paz. pero desde luego algunos de sus representantes evidencian mejor que otros el proceso dinámico de aceptación del fascismo y sus premisas. la gente se siente fascista»25. 23 de mayo de 1931. cuando señalaba que en la España en crisis política «todo el mundo se vuelve fascista». como un elemento de radical novedad en el terreno político. Sin gobierno. Madrid. sino la «ley de guerra la que 22 PRIMO DE RIVERA. se escudaban en la violencia contraria»24. Al hilo de los sucesos de Carrión de los Condes. que la guerra estaba declarada. Para Gil Robles. la santa cruzada de violencias. y que no eran ellos quienes habían elegido la violencia. R. Ramiro de Maeztu. Valladolid. ed. risión del fuerte»22. 689 25 La Vanguardia. El panorama cambiaría. el boletín de la Falange clandestina No importa afirmaría que ya no había soluciones pacíficas. porque (…) es una guerra civil en que. 1970. 142-143 24 GIL ROBLES. en un contexto percibido como de crisis.: Preparación y desarrollo del Alzamiento Nacional. J. Barcelona. escribiría en septiembre de 1934 en El Pueblo Vasco que «vivimos en guerra civil. «caemos en la cuenta de que la guerra civil es un hecho. 12 de junio de 1936. de carne de esclavo. toda la carne. En abril de 1932. donde los camaradas de un falangista asesinado ahorcaron al presidente de la casa del pueblo y a sus colaboradores. p. cultural e identitario republicano. continuaba el filósofo. no alcanzó solamente a las elites políticas y culturales. «sin querer.JAVIER RODRIGO gente ilustradita.

. sobre la que se sustenta la comunidad de los fascistas y sobre la que se erigirán después los movimientos de radicalización posteriores. 684. El fundador dejaría bien claro en el célebre mitin del Teatro de la Comedia el 28 de octubre de 1933 que «si esto ha de lograrse en algún caso por la violencia. como práctica concreta o como repertorio cultural. sobre la violencia. La violencia. 8.: «El nazismo como fascismo consumado». de FE. en tanto que mecanismo para la regeneración de la nación. 5. GONZÁLEZ CALLEJA. Y sobre la violencia política y su evangelio se apoyan desde sus mismos orígenes. por más que haya decenas de publicaciones consagradas a evidenciar su rechazo ético y simbólico a la violencia pese a no descartarla. El Viejo Topo. se sitúa en ese eje gravitacional de los movimientos. reflejo de las exigencias de los pueblos jóvenes. desde sus jornadas de lucha.M. que fue «menos un recurso propagandístico que un impulso al reforzamiento de la unidad interna en tiempo de crisis». moldean e instrumentan mitos propios. el sufrimiento. También en esto ayuda la mirada comparativa29. n. en ÍD. no nos detengamos ante la violencia». propio y coherente28. 2004. «duros en la lucha pero generosos en la victoria».ª: No fue posible. Y sin duda.. grupos o individuos definidos. p. un código cultural e identitario complejo. para Eduardo González Calleja27. al menos desde que en 1935. Para los fascistas la nación regenerada solamente podría demostrar su vitalidad mediante la agresión. en el de la vida misma del fascismo en comunidad. tanto endógenos como exógenos. a la guerra civil». Las citas. Para cerrar el paso al marxismo «no es voto lo que hace falta. Su éxito dependió de factores. «caballeros de la Hispanidad y cruzados de Dios». que «nuestro deber es ir (…) con todas las consecuencias. cit. «monjes-soldados». 26 27 [ 151 ] . E. justa y sana. lejanos de esa imagen de exclusivos horror y barbarie enviada por los relatos interpretativos clásicos sobre el fascismo y que bloquean la atribución de un proyecto político y social con aspiración intelectual. No de otra manera se entiende la concepción propia como identidad violenta. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA la impone»26. José Antonio afirmase. (ed. D. La guerra. de squadrismo. GIL ROBLES.. GUERRA. 28 GALLEGO. cit. op. J. F. 11-102. Manchester University Press. 1991. 1925-43. la sangre. op. THOMPSON. 1 de marzo de 1934. fenómeno sublime. estados. Manchester. Falange y el fascismo representaban una opción política y cultural caracterizada por la teoría y la praxis violenta.: «La violencia y sus discursos». latente en la naturaleza humana. Una guerra a la que se venía llamando y que formaba parte de los objetivos del fascismo. la «santa guerra» de la que hablara Ernesto Giménez Caballero. poderes. la capacidad de reacción y su disposición a la guerra. Todos los fascismos articulan. de toma de poder. autodefinidos o definibles como fascistas y su experiencia. p. sino pechos resueltos». y a la violencia. pp. Barcelona. entre otros.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. el martirio. 29 Ver.): Pensar después de Auschwitz..: State control in fascist Italy: culture and conformity. y reinventan y adaptan mitos ajenos. en la reunión de la junta política de Falange.

Laterza. F. 1995. Laterza. 33 XIMÉNEZ DE SANDOVAL. la relación entre cultura de guerra y construcción de la ideología fascista es inmediata32.G.: L’ideologia del fascismo. pero el nombramiento de Franco era el síntoma de la «evolución que iba a transformar gradualmente un movimiento militar de pura estirpe española en un movimiento fascista de inspiración extranjera»34. precisamente el contexto bélico es el que favoreció el nacimiento del fascismo en España. Entre los numerosos trabajos de Gentile. Barcelona. como unidad de destino en lo universal. 32 MOSSE. Ensayo de historia contemporánea. Otro tanto ocurre al analizar las bases históricas del fascismo español. de: España. una comunidad nacional que habría de fundar parte de su fuerza constructiva en la separación protectora y en la explotación común de sus propios enemigos internos. Entre otras cuestiones de suma importancia. S. había anticipado y anunciado la noción triunfante de la comunidad fascista como pueblo en armas contra el enemigo. A history of European racism. 1979 [eds. P. Dalla tragedia al mito dei caduti. 355. Roma y Bari. p. p. La muerte. 31 Sobre los martirologios fascistas. Dent & Sons LTD. Bolonia. 1941. 1997. el líder fascista José Antonio Primo de Rivera. A juzgar por los análisis de Mosse. Gentile y otros. biografía apasionada. E. que originalmente fueron la falangista y la jonsista. 2002. Storia e interpretazione. Madrid. FALASCA-ZAMPONI. 185. en palabras de Ferran Gallego. p. como pueblo elegido. GENTILE. Salvador de Madariaga observaba el proceso de fascistización de los nacionales: «1936 tenía muy poco que ver con el fascismo». credeze e valori nella stabilizzazione del regime. G.: Le guerre mondiali. en ese tiempo en que la gloria de Falange «la iban cantando el plomo y la sangre por la tierra de los vientos de España»33. Sin embargo. University of California Press.. La preeminencia de Falange y la impregnación del fascismo como cultura política central en el conglomerado ideológico y político sublevado se comprende solamente desde su predisposición. la reiterada exclusión de España de la familia fascista suele venir justificada por la contextualización del origen de la dictadura franquista en el marco de una guerra civil. La inmolación de los «mejores» entre ellos llenó los martirologios de los regímenes y movimientos fascistas.: Toward the final solution. Editorial Juventud. desde 1929]. sus vencidos. [ 152 ] . Roma y Bari.M. a matar y a 30 ZUNINO.L. 415.: José Antonio. S. The aesthetics of power in Mussolini’s Italy. Precisamente el más importante de esos mártires.: Fascist spectacle. Londres. Il Mulino. Espasa-Calpe. con la salvedad evidente de que fue en España donde se acumularon los volúmenes más gruesos31. y a pesar de la centralidad de la violencia en los procesos de fascistización. J. Un pueblo. Paradójicamente. 1990.JAVIER RODRIGO era el privilegio de unas pocas generaciones30. Miti. el culto a los caídos y la exaltación de la violencia fueron elementos fundamentales en la cultura política fascista española. 34 MADARIAGA.: Fascismo. en el contexto de una toma armada del poder que tuvo en la práctica de la violencia su fenómeno más destacado. aunque no el único. 1978. ÍD.

Madrid. Barbarroja. saltaría por los aires junto con el golpe de Estado y las nuevas oportunidades que éste ofrecería. más que significativa. Como recordaría Hedilla. con uniformes.000 hombres armados»36.L. desde el principio de la movilización. Escritos.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ.000 voluntarios. la Comunión Tradicionalista) en el ejército sublevado fue. con más de 100. [ 153 ] . (comp. estuvo la participación civil en las tareas de limpieza política en la retaguardia. 237. al finalizar 1936 «dirigía una fuerza de vanguardia de 80. J.. en términos de importancia) de la experiencia del combate y la trinchera. GUERRA. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA morir: en base.: La nueva Covadonga insurgente. del que Falange había hecho gala durante años. J. encuadrados de las Banderas de FE de las JONS.): La falange del silencio. El terror sobrepasó el rango de metáfora del fascismo para convertirse en su esencia. 1998. regeneración y asimilación del rojo. que facilitaría la conquista del poder local. intendencia y servicios propios (…) Además estaba la Segunda Línea. 19 de julio de 1936 LIMPIANDO ESPAÑA Al lado pues (o incluso por encima. discursos y declaraciones del II Jefe Nacional de la Falange. 36 JEREZ. La explosión de 1936 supuso así la radicalización de experiencias previas (tan radicalizada que podría hasta hablarse de ruptura). Lo reconocería hasta el mismo José María Fon35 Magníficamente estudiada para el carlismo. pues dotaría a los sublevados de una fuerza voluntaria de primer orden e influencia política en todos los sentidos. en su versión más pura y perfecta. Valladolid. el de la recuperación. en sus territorios de influencia. La participación de las milicias de Falange (y. s. En ese contexto. por tanto. p. Biblioteca Nueva. sumada a una gigantesca multiplicación de sujetos (y de objetos) de violencia35. a una determinada cultura política violenta. la toma armada del poder. Orígenes sociales y culturales de la sublevación de 1936 en Navarra y el País Vasco. el teórico modelo de coacción fascista. Madrid. equiparable por otro lado a la experiencia prefascista de italianos y alemanes en la Gran Guerra. en el contexto de 1936 por UGARTE.r.

autorizados por los militares y los poderes políticos.. Y esa acción directa. así. 132-146. 40 PAYNE.: «La Falange en Montijo (1939-1945)». fueron los Jefes Locales de Falange. Según el Almanaque de la Primera Guardia de Pemartín. 62. disposición total para la acción directa»37. y AGUADO.G. «los que dieron las órdenes. «entrar a formar parte de la Falange de la Sangre significaba presentarse voluntario para lo que fuese. pp. en PAREJO. En Montijo. los responsables máximos de los 150 asesinatos. La duración de la violencia impediría. J. Crítica. op. R. lo cierto es que la presencia falangista no solo en la justificación de la violencia e identificación de sus víctimas. S. Y DELGADO. Y con las reservas lógicas derivadas de un proceso complejo y heterogéneo.. J. 2010. sino que sería cosa militar. S. Alianza.: «Que no se olvide el castigo: la represión en Salamanca durante la guerra civil». 99-187. PRADA. J.): Esta salvaje pesadilla. La represión franquista de guerra y posguerra. pero frecuentemente lo hicieron como si fueran policías o verdugos al servicio de los militares más que como agentes independientes. cit. en su opinión. su responsabilidad no sería «tan grande como se alega frecuentemente».: Señoritos.: La España masacrada. Bosque de palabras.): Extremadura durante el primer franquismo (1939-1959). por cuenta propia»40.C. Preston certifica la presencia generalizada de falangistas en las partidas y expediciones de limpieza y castigo de la retaguardia rebelde: sobre esto último no hay demasiadas dudas.D. pp. 2010. el Comandante de Puesto de la Guardia Civil (…) y el párroco (…). la represión inicial «no fue llevada a cabo directamente por el ejército. 2007. en GONZÁLEZ. J. p. su imbricación en un proyecto superior de integración y construcción de comunidad nacional. S. requetés y guardias civiles» es constantemente resaltada. (ed. Para Payne.R. en la provincia de Salamanca. pp. por Rubio).A. 39 LÓPEZ. R.. «Al parecer» —aventura— «es correcto que los falangistas —en parte simplemente debido a su gran número— jugaron este papel con mayor extensión que cualquier otro grupo político.JAVIER RODRIGO tana Tarrats. (coords. en julio de 1936. es decir. Madrid. está sobradamente demostrada39. Salamanca en la guerra civil española. cfr. que en el aspecto de la integración del disidente «la fascistización del régimen fue casi inexistente». La implicación en la violencia también ha sido destacada por autores como Joan María Thomàs: «El fusilamiento de prisioneros.: Franco y José Antonio. López y Delgado evidenciaron que. Martín Prieto (sic. en ROBLEDO.. los presidentes de las Gestoras Municipales. 2008. Badajoz. los ‘paseos’ y las ‘sacas’ de presos de las cárceles (…) fueron moneda corriente en los primeros tiempos de guerra y los camisas azules de Falange. que ya era la milicia más numerosa en muchas provin- Cit. Sevilla. sino por la Guardia Civil y piquetes de voluntarios» falangistas y católicos. siguiendo a A. 390 37 38 [ 154 ] . jornaleros y falangistas. judiciales o administrativos. no era sino la incorporación al frente o la participación en la limpieza política de las retaguardias. 142. p. 77-88. Diputación de Badajoz. ayudados por muchos colaboradores afiliados a la Falange de Franco»38. sino también en su ejecución directa. En Teruel la identidad de los verdugos como «falangistas. MOLANO. Barcelona. jefe provincial de Tarragona: esa tasa de «represión» haría.

43 PENELLA. cit. ganándose los odios y la impopularidad y haciendo que su presencia produzca terror y no amor. a los falangistas a través de jefes provinciales como Arcadio Carrasco en Badajoz o José Moreno en Vascongadas y Navarra que participasen en las tareas represivas tanto clandestinas como legales para evitar «víctimas inocentes en la retaguardia de nuestras líneas»42. una minoría destacada. en septiembre de 1936.. 95 y ss. es muy explícita en este sentido: los fusilamientos «los hacen y ordenan.. pp. siendo Falange «la que más se ha distinguido en esa labor. op.: Lo que fue. M.. y que había que «evitar que sobre la Falange se eche una fama sangrienta..: La Falange Teórica. pp. con cuestionable éxito.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. como sus admirables doctrinas aconsejan»41. 41 42 [ 155 ] . J. escrita por un falangista zaragozano a sus jefes. GUERRA. Hedilla prohibió. por hambre o desesperación. M. sintomática de lo que de hecho estaba ocurriendo. Planeta. limitando la depuración a «jefes cabecillas y asesinos». «la falange joseantoniana había perdido su pureza por involucrarse en esas tareas de manera francamente atroz»43. Venciendo al ogro. J. cit. ya había recordado que solamente había que cumplir las órdenes dictadas. THOMÀS. la Jefatura de Policía y la Guardia Civil».: La Falange de Franco. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA cias. que pueda perjudicarnos para el porvenir»... Pero para entonces. el Servicio de Información de Falange Española. La carta anónima desvelada por el autor. 354 y ss. 2006. M. Era. op. al apelar a que se sembrase el «amor por los pueblos donde paséis». Barcelona. Unos meses antes. que nadie saciase odios personales. fueron coprotagonistas o protagonistas en muchos casos». sin duda. haya votado a los rojos». THOMÀS. La alocución radiada de Hedilla en la Nochebuena de 1936 sería.. De José Antonio Primo de Rivera a Dionisio Ridruejo. castigase o humillase «a quienes. en ese sentido. independientemente.

: La captación. op. dieciocho personas fueron asesinadas por los falangistas de la Ribera Baixa valenciana. No hay historiografía que ponga paños calientes sobre esta cuestión. pese a haber militado en «partidos u organizaciones izquierdistas». unas 52. La fascistización incluía además el adoctrinamiento y la impregnación de la cultura fascista también sobre la parte aprovechable del enemigo. 24.. por muy violentos y contundentes que resultasen». la labor de Auxilio Social. Masa roja que estaría esperando en esos laboratorios de la Nueva España que fueron las cárceles y los campos de concentración. R. aparentemente contradictoria con la retórica integradora. como mecanismo desestabilizador o como castigo. la destrucción de nuestro patrimonio artístico (…) la subordinación y esclavitud de los políticos del Frente Popular a las organizaciones internacionales. la quema de pajares. Afers. los más caracterizados por la limpieza política. 31-33. del jefe provincial accidental de Barcelona primero y de Girona después. lo que es el credo de nuestro Movimiento: los 26 puntos de FETJONS. 2005. en MOLINERO. 45 LAZO. Una circular de mayo de 1938. como diría en abril de 1940 Serrano Suñer46. sería otra de sus actividades44.800 fueron asesinadas en los meses del golpe y la guerra de columnas.. La Falange en una comunitat rural valenciana (la ribera Baixa). p.000 víctimas civiles computadas en toda la guerra para las provincias donde triunfó el golpe militar. A. 46 Cit. Retórica de integración. 1988. especialmente. Carlos Trías Beltrán. cit. del Delegado Provincial sevillano de Información e Investigación era explícita: ningún temor habían de tener quienes. Universidad de Sevilla. que necesitaban tanto la una como la otra de un complejo entramado de delación e información en cuya cúspide estaba FET: esa sería una tensión interna que no abandonaría a Falange jamás en el uso de la violencia y la represión. citada por Lazo. Sí. la masonería y el marxismo. pp.. [ 156 ] . empleando para ello los datos que ya se poseían (…) empleando para obtener tales declaraciones los procedimientos que fueren. debía haberse dado una impresión de extrema severidad. ejecutar sumariamente y en plazo brevísimo a gran número de delincuentes. Thomàs rescata un largo testimonio. ideadas por la Jefatura de Propaganda en los Frentes del Partido Único plantearía series de charlas de «educación moral y social» entre cuyos temas estaban los Errores del marxismo-lucha de clases. pero de «la masa roja que no se destruyese». hubiesen «cambiado de ideas y se hayan adherido con entusiasmo a la Santa Cruzada»45. por qué nuestro Ejército toma la labor de salvar la patria. C. con una sobradamente demostrada presencia falangista entre los victimarios. aneja y posterior a la de la limpieza política de la retaguardia. criminalidad imperante antes del 18 de julio. 35. los fines del judaísmo.: Camp i política. Sevilla.JAVIER RODRIGO De las cerca de 66.. en el que reconocía que «al entrar en las capitales. En 1939.C.: Retrato del fascismo rural en Sevilla. p. en los que la propaganda directa e indirecta y los programas de «conferencias patrióticas». lo que es y se propone desenvolver el sindicato 44 TORRES. Valencia.

contra la oligarquía o contra la población. 1999. la cuestión de la vigilancia ejercida por los cuadros falangistas. En el terreno de la legislación represiva. La denuncia marcaba el camino para relacionarse con el poder local... pero no Intervención.. Alicante.: La implantación del franquismo en Alicante.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. 1996. contra el Requeté. R. GUERRA.. 50 SANZ. pero muchos lo hacían ante Falange. p. Junto con la doble misión de limpieza y recuperación estaba. M. La red de informantes de Falange no devino. Madrid. El ministerio del Conde de Rodezno coincidió con la Delegación Nacional de Justicia y Derecho de Antonio Luna. finalista. cit. El papel del Gobierno Civil (1939-1946). Lo hacían «por dos razones: una. p. Y los denunciantes podrían presentarse ante la Guardia Civil o la comandancia militar. op. en fin. además. La política judicial del franquismo (1936-1945). La efectividad de esa «policía del partido»47 ha sido puesta de relieve en varias monografías locales y regionales. op. Publicaciones de la Universidad de Alicante. 49 LANERO.. J. PAREJO. con el apoyo de Franco.. En el tiempo de elaboración de la Ley de Responsabilidades políticas FET no logró su control. porque organizaron. 313. Desguazado el orden liberal y garantista. siempre rechazados. a cuya labor de coordinación se consagraría en 1937 toda una Delegación Nacional.A. pese a que su preeminencia estuviese matizada por la competencia con el Ejército. el concepto de unidad de la Patria. pero sí. 247. su composición mixta: con un representante del Ejército como presidente. en una policía política dependiente del partido. la otra. entendida como proyecto en el que la comunidad nacional se elevase a rango de precepto y Falange dominase los resortes punitivos.: Las piezas. que fue concebida para ser exhibida en cualquier lugar y en cualquier instante» y su ejercicio directo no fue. el trato que se les da a los prisioneros y la falta de verdad en que incurrieron los que decían que se asesinaba a todos los que caían en nuestro campo (…) el orgullo de saberse fuertes y potentes por el hecho de ser españoles y solamente españoles. La violencia. CHUECA. quien elevaría diferentes anteproyectos legislativos en esa dirección. cit. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. la carrera judicial y el falangismo conformarían las vocalías nacional y provincial de los tribunales de responsabilidades políticas49. la fascistización. recuerda Parejo. porque se preocuparon desde el primer instante de que aquello fuese posible y.: Una milicia de la justicia. como ha estudiado Mónica Lanero. además. un concienzudo aparato de espionaje y vigilancia»48.. 47 48 [ 157 ] . la de Información e Investigación. D. una «violencia filosófica. la violencia era el vehículo de comunicación preferente para toda situación: también.: El fascismo.. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA vertical (…) el error en que han vivido a través de las mentiras de la prensa roja. pese a que las cuestiones de orden público y su reforzamiento instasen a ello: Información e Investigación. fue sin embargo solamente parcial. en el momento de las cuestaciones económicas. y más tras la Ley de Reorganización de los Servicios de Policía de marzo de 194150.

su capacidad de atracción. en el poder. la primera línea del fascismo realmente existente. seguramente mucho más importante en términos cualitativos que cuantitativos. o proyecto de fascismo. Como recuerda Parejo «la represión ejercida por los camisas azules no fue. o como integradora de la militar. y como ya se ha señalado. el único recurso del falangismo. ni mucho menos. a los que vencerían al ogro y limpiarían España. Y en tercero. le facilitó esa preponderancia que la convirtió en el partido político más importante e influyente de cuantos colaboraban con los insurgentes»51? Volvamos a julio de 1936 y a la fotografía de la madrugada vallisoletana: en primer lugar. no es sino una pirámide de fascistas: Falange se presentó como la principal fuerza civil. En segundo. por tanto. Parafraseando a Kaminsky.: Las piezas. op. ni su experiencia la única que explica la impregnación de la cultura fascista en la retaguardia sublevada. [ 158 ] .A. el único sostén de ese poder omnipresente que FE de las JONS llegó a alcanzar en los pueblos andaluces». el poder de Falange cuando «nadie. el contexto de toma armada del poder: de guerra civil. cit. J.. 158-159. Y. para empuñar las armas. para hacerse con el control y el dominio.. ¿Fue una violencia «al servicio de un proyecto reaccionario que tenía como objetivo fundamentar el restablecimiento del orden social tradicional en todas sus Limpiando España 51 PAREJO. quienes reconocieron en ella al brazo armado de la contrarrevolución. la condición sine qua non para la participación desde la esfera civil. su disposición para matar y morir en los frentes y las retaguardias. todo fascismo. ¿Qué explica.. en el proceso de fascistización de la retaguardia.JAVIER RODRIGO evidentemente. se consolidó como un partido de masas.. pp. ninguna autoridad. por tanto. aglutinadora de voluntades y dispuesta a las órdenes de los militares sublevados.

GUERRA. p. Montepío Diocesano. 5-22. Hijos de Santiago Rodríguez. no para el Pemartín que aseguraba que España era fascista con un avance de cuatro siglos sobre Italia o Alemania..: El Evangelio fascista. p. La Iglesia Católica española (1936-1959).. Á. más bien al contrario: en tanto que guerreros y teólogos.: Ideología y política. 1976. las fronteras entre la construcción violenta de la sociedad fascista y su definición como católica no eran tan nítidas. 2013. [Franco] salva a un país —España—. J. 89. en tiempo de guerra había reclamado la síntesis violenta de defensa de la tradición y. a la misma Obra de Dios en la tierra —la Cristiandad»57. Madrid. «sin caer en derivaciones pseudorreligiosas». Al menos. 1939. requetés y soldados dieron su vida en las trincheras por Dios y por España»58. J.Á.: «Muerte y subordinación en la España franquista: el imperio de la violencia como base del ‘Nuevo Estado’». Zaragoza. Madrid. P. cit. que con sus Crucifijos. víctimas de la horda por profesar su fe. 1938. a la vez. 13 53 RIDRUEJO. 1985. Madrid. Y a ello se empeñaría 52 CENARRO.: Escrito en España. Pese a que muchos años después Dionisio Ridruejo declarase su repulsión. que ha habido millares de mártires. Burgos. pp. 183 57 PEMARTÍN. una base fundamental de legitimidad que equilibraría y daría contenido al Alzamiento. La formación de la cultura política del franquismo. El tema del catolicismo falangista. cit. E.. y exige una acción violenta al servicio de la justicia nacional»54. G. F. hacia la violencia «directa de aquellos meses y la que vino después»53. 2013. Pórtico. de hecho. Para Pedro Laín. Madrid. del Toro. Defender a los católicos frente a la violencia sería.: Los orígenes ideológicos del franquismo: Acción Española. 247-304. D. pp. 54 LAÍN ENTRALGO. 1941. basado en la experiencia fundadora de la guerra: «En una época de tremenda crisis. 56 MORODO. 58 MONTERO. 30 (1998). Editora Nacional. medallas y escapularios sobre el pecho fueron al campo nuestros soldados. cfr. TELLO. PEMARTÍN. en RODRÍGUEZ PUÉRTOLAS. Pemartín simbolizaría como ninguno el tránsito hacia el caudillaje totalitario56. 55 Cit. en GALLEGO. esa violencia tendría el «valor cristiano de la violencia justa. Alianza. sino que aspiraba. J. Defender ese sentido cristiano de la violencia justa no era incoherente con el discurso y la praxis falangistas. Cultura Española. 1984. 348. De todos los miembros del grupo de Acción Española. Vitoria. 1937. J.: Los Estados modernos y la nueva España.: El Evangelio fascista. transformación de la sociedad. más que a un orden tradicional.: Historia. por motivos personales y políticos. a una civilización —Europa—.: Los orígenes del Movimiento. Madrid. encarnando la Voluntad de Dios. a un nuevo orden que incorporase lo tradicional. p. 119.: Qué es «lo nuevo»: consideraciones sobre el momento español presente. R. y que falangistas. que no habían inventado nada pues solo en España podría tener un sentido absoluto la máxima de que el fascismo era una concepción religiosa55. Historia Social. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA formas»?52 No parece que el único proyecto de los sublevados fuese reaccionario ni restauracionista. p. Península. La formación de la cultura política del franquismo. Sevilla.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. Península. F. op. p.. «No podemos olvidar —señalaría en 1939 Eloy Montero— que acabamos de realizar una Cruzada y que el nuevo Estado es fruto de esa Cruzada misma. en GALLEGO. [ 159 ] .: Los valores morales del nacional-sindicalismo.

destinada a la eliminación.. Para ello. 59 60 [ 160 ] . 2012. CEPC. en NICOLÁS. y GONZÁLEZ. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Murcia.: «Religión política y religión católica en el fascismo español». y la valentía. 33-55.): Religión y política en la España contemporánea. Ayer.. donde la muerte de los mejores se convertía en sacrificio por la Patria. Temas clave de la historia contemporánea hoy [recurso electrónico]. el dolor y el sufrimiento se conceptuaban como elementos centrales en la cultura y sus repertorios políticos60. F.P. en la España de Franco la Guerra Civil se elevó a causa sagrada. La visión sublimada de la guerra civil y la legitimación de la violencia desde la España nacionalista. C. a Santa Guerra Civil.: «Muerte purificadora y regeneración patria.JAVIER RODRIGO la brutal oleada de violencia de 1936. 2007. No de otra manera se entiende la explosión narrativa que. de naturaleza fascista. Murcia.: Cruzadas de la memoria.. Madrid. 61 RODRIGO.. pp. COBO. tuvo lugar en la España sublevada de guerra y posguerra61. (ed. reeducación y regeneración de parte de la sociedad. F. La asimilación. La guerra civil en sus relatos.: Dionisio Ridruejo. pp. y ORTEGA. 1936-1939». p. del pueblo como nación renacida tras la eliminación regenerativa del miembro enfermo necesitaría. en forma de literatura de la Cruzada. la de la Victoria. esta a su vez se erigía en valor supremo. y de modo coherente con la doble dimensión de ruptura y aceleración histórica propia del fascismo. la experiencia de guerra contribuyó a la forja de esa comunidad nacional fuerte. 117-151. 71 (2008). op. M. F. Madrid. la «verdadera comunidad nacional» reclamada por Ridruejo59. en BOYD. También SAZ.): Ayeres en discusión. y COBO. el arrojo. 2008. Tanto en el frente como en la retaguardia. J.: «El franquismo y los imaginarios míticos del fascismo europeo de entreguerras». en palabras de Gecé. Los Libros de la Catarata. J.T. I. 223. (eds. cit. E. en MORENTE.

pp. 1936-1939. 96 y 99. al evidenciar la distancia metafórica que se ponía de manifiesto con la supuesta ocupación del centro de la capital y de su zona noble por las «masas revueltas». de tal modo. J. San Sebastián. Como se leía en La Nueva España del 4 de julio de 1937. el bolchevique. en la de los caídos por Dios y por España65. organizar el «terrible. era el cáncer destructor de la verdadera nación. 45-67.: «Relatos para una guerra: terror rojo. mientras tanto. los feos». 19361939». pp. destrozado y sangrante banquete de la cultura antifascista»66. Era pues central. La representación del enemigo en la Guerra Civil. pp. Sobre la construcción de la imagen del enemigo en la retaguardia sublevada. al menos. Madrid. soviética y de los intelectuales. 63 Cit. Cambridge University Press. matar «entre bromas. Para José María Fontana. Francisco Lacruz describiría a los revolucionarios barceloneses como «seres infrahumanos llenos de taras psicopáticas». Cambridge. p. SEVILLANO. M. sin escrúpulos y sin límites a la violencia construiría. También SUÑÉN. de 62 ERGUÍA RUIZ. Samarán.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. Cultural History and the Spanish Civil War. En Madrid. X. como un conejo en día de jolgorio cinegético».. 1936-1939. 2005. 143-176 66 FONTANA.. esta construcción odiosa del enemigo tuvo en el fascismo y en los fascistas a sus entusiastas cantores. La evocación de un mundo enemigo. parasitario. E. y RICHARDS. [ 161 ] . a la falta de empatía hacia las víctimas de una violencia desbordada en toda la España de Franco: la anti-España.: Los intelectuales y la tragedia española. testimonio y literatura en la España nacional. (eds. 79 (2009).: Rojos. (2006): «Nations in arms against the invader: on nationalist discourses during the Spanish civil war». Ed.: ¡Fuera el invasor! Nacionalismos y movilización bélica en la Guerra Civil española. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA consecuencia. Editorial Española. y era urgente «practicar una extirpación a fondo de nuestros enemigos»62.. Marcial Pons. M. Ariel. ficticia e imaginaria pero necesaria para la experimentación de la realidad «en la apariencia de ese contramundo»64. 64 WINCKLER. Esta percepción denigratoria. en SUÁREZ CORTINA. que pudiese contribuir al odio o. 65 GARCÍA. los enfermos. Sobre las imágenes del enemigo y sus empleos. op. en el terreno simbólico. la «hez de los fracasados.ª: Los catalanes en la guerra de España. F. una imagen de un sujeto colectivo. Difusión. (coord. NÚÑEZ SEIXAS.): Retaguardia y cultura de guerra. C. cit.: La función social del lenguaje fascista. con su «tufillo» marxista. las hordas barcelonesas estarían compuestas por «seres armados de aspecto patibulario» cumpliendo «servicios»: robar y asaltar mujeres. pp. 90-91. Barcelona. GUERRA. 1938. e ÍD. Madrid. en RODRIGO.: Los causantes de la tragedia española. 1951. Madrid.M. «necesita la Nueva España de una política racial que engrandezca los biotipos de buena calidad. Agustín de Foxá en su Madrid de corte a checa. la construcción de una cultura en la cual la exclusividad de la atrocidad recaía en manos enemigas y la santidad del martirio. C. J. en EALHAM. Alianza. 1938. los torpes.M. para que no quede subyugada la raza a la masa de inferiores»63. 119. 2007. Ayer..): The splintering of Spain. 1979 [1970]. H. unas narrativas encaminadas a definir el nosotros frente a un ellos estereotipado. L. 2006. el rojo. 187. rugía la «bestia apocalíptica» inundándolo todo «con su baba inmunda». 1936-1939.: El Fascismo.

COSSÍO. rezumando tanto asco por los extranjeros de las Brigadas Internacionales («toda la hez de los puertos mediterráneos. de: Guerra de salvación: del frente de Madrid al de Vizcaya. Zaragoza. Literatura e ideología del fascismo español. Comares. diría Foxá. Madrid. llenos de enferme67 CODORNIE. chinos soviéticos. 50. (Impresiones de un evadido. Senén Martín Díaz.: Nueve meses con los rojos en Madrid. los que recogen la basura. de los enfermos contra los sanos. según el periodista granadino Julio Moreno Dávila. 68 Cit. malolientes. Ávila. maloliente y degenerada. Barbarie. describían ese otro mundo: el Madrid «terrible de odio». 1937. Toda la literatura denigratoria del enemigo. A. 1939.: Seis meses bajo el terror rojo en Madrid. Imprenta Comercial Salmantina. Rusia: las enfrentadas en la guerra fueron identidades totalizantes para una guerra total: occidente contra oriente. indios mejicanos. A. 19361937. p. escoria de la carne y del espíritu»67.: Hambre de siglos. negros. Ávila. 1937. describa a los guardianes de su cautiverio en la checa de Vallmajor. en HERNÁNDEZ BURGOS. asesinaron a los oficiales —honor y fe— en el Cuartel de la Montaña. sarnosos. MIQUELARENA. ed. Mundo rural y apoyos sociales del franquismo en Andalucía Oriental (1936-1951). Madrid. de la revancha de los débiles contra los fuertes. Iberoamericana. 1936-1937. Imprenta Católica Sigirano Díaz. Ávila. rojo. una masa informe.. Comares. 1939. El artículo dedicado al mes de julio por Agustín de Foxá en el número 17 de Vértice abunda en esta línea. BERDIÓN. lo hará en términos muy gráficos y explícitos de degeneración. de Borrás a Foxá.Á.: Vencer no es convencer. los chóferes de taxis.: Checas de Madrid. FERNÁNDEZ ARIAS. reed. de los brutos contra los listos. fue un elemento común de buena parte de los libros que. escritor falangista detenido en Barcelona. A. F. Librería General. en DEL ARCO. 1937. Shade. Ávila. Cádiz. tiorras. Valladolid. J. pero siempre con un trasfondo moral: la enfermedad y la degradación no eran elementos ajenos sino el resultado de acciones y voluntades.: Madrid bajo el marxismo (estampas). en ALBERT. parte de iguales premisas y traza similares descripciones. Nos salvó entonces el campo y las provincias»69. «a un marxista y aun seguir su rastro con un olfato poco ejercitado»68. los limpiabotas. 1938. p. bajo el terror o bajo las hordas70. 1937. Librería General. una «plebe exaltada». Granada. asesinatos. de las razas infectas. Sevilla o Zaragoza. 28. FONTERIZ. violenta y aprovechada.: Madrid en tinieblas: siluetas de la revolución. que estuvo a punto de ser fusilado). Librería Santarén. Era el gran día. M. 1938. p. Imprenta Católica Sigiriano Díaz. enfermedad. L. C. Salamanca. F.: Cómo fui ejecutado en Madrid. M. p. 2011. apenas erguidas de la animalidad. publicados en Burgos. cit.JAVIER RODRIGO «mujerzuelas y masones. degradación y enfermedad. Los rojos de la checa eran seres supurantes. en Editora Nacional. FORONDA. Mostrar al enemigo como una turba sucia. [ 162 ] . p. 175. los «milicianos entristecidos» de «literatura pornográfica a treinta céntimos». el detritus de los barrios chinos desde Liverpool a Marsella») como por la «chusma» española. 2007. T. Madrid. Valladolid. 93 69 Cit. 1937 e ÍD: La agonía de Madrid.: Madrid bajo las hordas (Vía Dolorosa de la Capital de España). España contra el invasor. (1937): Madrid bajo el terror. Librería General de Victoriano Suárez. España contra la anti-España.: Granada azul. la Barcelona de la tragedia roja71. (Diario de un superviviente). 71 BORRÁS. Zaragoza. Un tufo reconocible: era posible distinguir. 1937. La construcción de la «Cultura de la Victoria» en el primer franquismo. 25. «Los poceros. 1937. 2011. Cuando Félix Ros. Granada. R. de Panés a Arrarás. Puig. 70 SANABRIA.

«que hizo sanables a las naciones». de hecho. sádicos. Bilbao. Tudela. Tipografía de M. tuberculosos. 1938. y entre estos últimos. especialmente a la República. RODRÍGUEZ DEL CASTILLO. los supervivientes: la literatura de guerra escrita por huidos de la zona roja. lado del bisturí. Pero esa patologización de la conducta enemiga atravesó las letras de cuantos explicaron su guerra a su presente y su futuro. sobre otros rostros de sufrimiento: los de cuantos sufrieron la fascistización por la violencia. frente a ese ellos estereotipado se situarían los héroes. bisturí. los gestos y los rostros revelan la adhesión.: Preventorio D. Y el porqué solamente podía explicarse en términos de determinismo y predisposición que. se convirtió en la retaguardia sublevada en enseña y factor de superioridad moral. Casa Maestro. el Cardenal Gomá.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. Barcelona. 1938. Ocho meses en la cheka. que «después de haber sajado el bisturí hasta la entraña viva de España. Se auguraba.J. 1938. es que solo ellos podían tenerlas. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA dades venéreas. claro está. 1936. orinar sangre era una «especie de blasón común a todos los agentes del SIM»—.: Guerra Santa: el sentido católico del Movimiento Nacional español. la depuración. los puros.: Vida y muerte en las cárceles rojas. La gestión de esa Victoria situaría a los fascistas a este. supervivientes a cautiverios extremos. pero también los vivos. F. En las fotografías de Barcelona en 1939. se infeccione la herida por falta de asepsia —¡son tantos los microbios del ambiente!—»73.: Cómo escapé de los rojos. GRAÑA. castigo y redención. Imprenta Católica Larrad. en la Montaña. Frente a los rojos. sifilíticos. Yunque. Burgos. y no el otro (como muchos habían estado o podido estar). el aguante.: 57 Semanas de angustia. p. 39-45. la resistencia. Enfermedades todas ellas de naturaleza específica: no es que solamente los rojos las tuvieran. Eran los «mejores» en una España de «buenos de verdad»75. 1939. CASTRO ALBARRÁN. que no permitiese Dios. p. en buena lógica. y sanación. tracomáticos. 1938. prologando al año y medio de la «terrible contienda» y el «Movimiento Nacional» la Guerra Santa de Castro Albarrán. 10. J. leprosos. debían por fuerza retrotraerse a momentos anteriores y. Los muertos. como sabemos. GUERRA. Rayfe. el internamiento y la reeducación. 25 72 73 [ 163 ] . Imp. Sevilla. F. a checas inhumanas o a torturas execrables se hizo. (1938): El sentido de la guerra española. pp.: Mis dos meses de prisión en Málaga. el asesinato. política y social. Trozos de las memorias de un Caballero de España sobre episodios de la revolución roja de 1936. M. Carmona. 75 OLMEDO. que no deja de ser real por apoyarse. una identidad forjada en el sufrimiento. los victoriosos. Editorial Española. 1937. paraepilépticos. A. F. como es de sobra conocido. La Cruzada como remedio: enfermedad. hematúricos —según Ros. sin ir más lejos. J. La condición de víctima. Burgos. tras la entrada de las tropas franquistas. MAZORRA SEPTIEN. El Mensajero del Corazón de Jesús. Santander. habitual y casi un género propio ya desde la misma contienda bélica74. ROS. evidentemente. sarnosos72. afectados de ginecomastia. 74 GARCÍA ALONSO. pecado.

la generación del SEU y del Frente de Juventudes se formaron en unos valores políticos atravesados de categorías como [ 164 ] . los hijos de los combatientes. Festa Major de Sarrià. fue cuanto menos significativa. En esa comunidad de trinchera y represión. Arxiu Fotogràfic de Barcelona. la reproducción de sus valores y la fidelidad a los mismos. de sufrimiento y martirologio. Los falangistas de posguerra y del primer franquismo. Barcelona. echarían raíces los estratos más profundos de la identidad de la Victoria sobre la que se sustentó la Nueva España. culto al liderazgo y culto a la muerte. enero de 1939. La continuidad en la cultura política falangista de la adhesión al 18 de julio. la mayoría combatientes forzosos o voluntarios. y después los hermanos menores.JAVIER RODRIGO Yagüe en Barcelona. 1939. Arxiu Fotogràfic de Barcelona. sin ser homogénea ni monolítica. de dolor. No puede considerarse casual pues que la violencia nutriese unas culturas de guerra (en tiempo de paz o de conflicto) específica y reconociblemente fascistas: hechas de culto a los caídos.

autoridad. en conclusión. una herramienta analítica útil. entre otros. Primero. mantenimiento de cuantos espacios de poder pudo ocupar el falangismo. sería precisamente la permanencia. que no se repitió de manera abierta —aunque sí larvada— en otros procesos de construcción y radicalización fascista. El análisis de la violencia fascista y de la guerra en España es. Sin embargo. la destrucción y la reconstrucción. y que determinaría el resultado final por al menos dos motivos. Aparentemente. a la lucha callejera y los primeros caídos de FE. no tienen por qué tener una traslación directa. aunque generalmente minusvalorada. las ideas y las identidades fascistas nacidas y amalgamadas al calor de los fuegos del 36 y de la Victoria no se apagaron ni desaparecieron. la gestión de la victoria o la desfascistización. en España. sobre todo. disciplina. En tanto que comunidad de memoria. FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA violencia. los problemas derivados del encapsulado del fascismo en la Europa de entreguerras y comprender así mejor sus elementos culturales e identitarios propios: esos que hicieron que. a la victoria en la Cruzada. Y segundo.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. se mantuviese viva y alentada por el poder hasta muchos años después del final de la Segunda Guerra mundial y de la Guerra Civil. por la diferente velocidad impresa en un proceso de convergencia necesario para dotar de homogeneidad militar y política en el tiempo de una guerra total. Su rasgo diferencial fue el del contexto. la identificación con esos paradigmas heroicos. uno de los elementos centrales de la cultura política falangista. con la desfascistización post’45: el español fue un fascismo no derrotado por las potencias aliadas. ni desfascistizado por las armas y la ocupación territorial. para examinar la construcción de un fascismo homologable al de su entorno. a través de mecanismos juveniles. [ 165 ] . como en todos los fascismos europeos. pues otorgaría validez transtemporal a los símbolos identitarios —un Cara al Sol o una Oración por los muertos de Falange— y continuidad incuestionable a los rituales que acompañarían su evolución durante más de cuarenta años. femeninos. al menos no en el terreno de lo cultural. coherente y mecánica a contextos como los de la toma armada del poder. por el marco de posibilidades nuevo que propició para el ejercicio de la violencia y la inclusión. diferente y único. No puede pensarse que las consignas proviolencia de Ramiro Ledesma u Onésimo Redondo sirviesen de manera mecánica para explicar los mecanismos de toma y. GUERRA. en la ratificación de un éxito poético e identitario de difícil parangón. laborales o políticos. Las prácticas. Evidentemente las consignas e ideas de principios de los Treinta. La cultura política falangista sería. De esa manera pueden sortearse. la toma armada del poder: la guerra) y sus correlatos narrativos se situaron en el eje gravitacional. las propias del fascismo. en las que las experiencias fundacionales (sobre todo. muy conservadora. el culto al pasado. parte central de la cultura política fascista en España. en ese sentido. la socialización política e identitaria en valores del fascismo. el falangismo (y sus subcomunidades mnemónicas) rendiría culto a la violencia de los años treinta. camaradería. de fascistización: el de una guerra civil vencida. directamente ligadas a sus contextos políticos y culturales. todos ellos componentes del ethos fascista.

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de partido único definido como fascista.T. El trabajo y su organización en el fascismo (Alemania e Italia).: «La función social del exterminio. Alba. nacido además de una guerra total y de la aplicación de una violencia definible.: Sociología de los campos de concentración. 2005 [1961]. 2005. 1997 [1993]. y sobre todo HILBERG. exaltación de los caídos y culto a la violencia. 275-292 e ÍD. M. 53-82. 1999. de sincretismo político. el comunismo o el anarquismo. Sobre otros mecanismos de eliminación y sobre el trabajo forzoso como mecanismo de regeneración y reorganización sociorracial. Le Pavois. Eine analyse. denota sin embargo que tal vez algo no está haciéndose como debiera. Ayer. Algunas sugerencias de la historiografía sobre el nacionalsocialismo». 1982.: L’univers concentrationnaire. 411-450. Princeton University Press. Madrid. observando los grandes paradigmas teóricos del fascismo desde la posiblemente pequeña. culto al líder. Importante es el de KAMINSKY. W.: Final Solution: Nazi population policy and the murder of the European Jews. Barcelona. ÍD. pp. R: La destrucción de los judíos europeos. Cambridge University Press. D.: El Estado de las SS. 1948 le siguieron los trabajos de KOGON. pp. 66 (2007). Sobre lo concentracionario. Londres. A. Madrid. y HEIM. 269-290. El Viejo Topo-Fundación de Investigaciones Marxistas. 2004. 2002. The University of North Carolina Press. Auschwitz and the logic of destruction. Ayer. al clásico de ROUSSET. pero privilegiada atalaya española. Contemporary German Perspectives and Controversies. ANDREASSI. 1965 e ÍD. París. como fascista.A ESTE L ADO DEL BISTURÍ. ALLEN. Madrid. en extremo violento para con la democracia. Stuttgart. el socialismo. Phoenix. The SS. de saludos romanos. Para seguir estos debates. de proyecto identitario basado en la síntesis histórica y la palingenesia. GALLEGO. Londres. pp. [ 167 ] . pp. S.: The order of terror: the Concentration Camp. F. Akal.: Konzentrationslager 1896 bis Heute. Berghahn Books. Taurus. Hodder Arnold. pero más todavía el de SOFSKY. Slave Labor. HERBERT. U.: Hitler’s foreign Workers.J. Oxford y Nueva York.: «Estado racial y comunidad popular. and the concentration camps. Enforced foreing Labour in Germany under the Third Rich. GUERRA. de exacerbado excombatentismo. El sistema de los campos de concentración alemanes. 1997. en los parámetros antes indicados. policies. 2004. E. 57 (2005). Princeton. A. poco reconocida.: «Arbeit macht frei». FASCISTIZACIÓN Y CULTURA FAL ANGISTA un régimen definido por sí mismo fascista y totalitario. ÍD. Al menos.: Architects of Annihilation. gobernadores territoriales a su vez jefes regionales de partido. Kohlhammer. Algunas aproximaciones de la historiografía alemana». 2003 [1991].: The Business of Genocide. Londres.

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