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PREFACIO

En este libro se habla del fin de una era y del avistamiento de las fronteras de
una nueva. Una nueva era que no es un invento propuesto por los autores, muy
por el contrario, dado que las señales del arribo de su advenimiento surgen con
facilidad al mirar el presente cultural que vivimos en prácticamente todo
nuestro planeta. En efecto, existe hoy una conciencia generalizada que surge y
se amplía de ver, sentir y ser parte del dolor y sufrimiento traído a la mano en el
mundo humano y natural que vivimos. Conciencia que surge todavía con más
fuerza al ver que nosotros mismos hemos generado y conservado el malestar
que nos atrapa.
Buena parte entonces, de la riqueza de este libro radica en que nos muestra el
cómo somos, el cómo hemos sido, el cómo nos hemos entrampado en lo
histórico-cultural y en lo personal, y el cómo nos podemos liberar también
desde lo personal y desde la deriva histórica que hemos vivido en tanto
humanidad. Y hace esto en una invitación reflexiva profunda que resuena
en nuestro vivir cotidiano, haciéndolo además siempre de un modo que en la
lectura posibilita constatar que todo lo distinguido siempre tiene que ver con
cada uno de nosotros, devolviéndonos así la posibilidad de la responsabilidad
por el propio mundo que cada quien genera con su vivir y convivir, para desde
ahí, en la conservación de un hacer ético, devolvernos la posibilidad de ser
libres. Cabe decir también, que el libro que el lector tiene en sus manos alcanza
una especial importancia en dos ámbitos fundamentales. Es relevante en el
espacio social porque trae a la mano, divulgación científica de primera mano al
recoger los diversos ensayos que lo componen, distinciones fundamentales
sobre la naturaleza humana tanto en lo biológico como en lo cultural, de un
modo que invita a ver y constatar en las diversas dimensiones del vivir y
convivir cotidiano las consecuencias de este entendimiento respecto de cómo es
que somos como somos en tanto seres humanos y seres vivos.
Por otro lado también es importante en el espacio del quehacer del propio
Instituto Matríztico cofundado por los autores, ya que constituye, luego de ocho
años de reflexión, investigación y praxis, el primer libro que publica esta
institución y que da cuenta de una historia que entrelaza el arte y la
ciencia del vivir y convivir humano, como un trabajo reflexivooperativo que
tiene su fundamento en la explicación biológicocultural de la existencia humana
de la cual en el libro se da cuenta en diversas dimensiones de un modo riguroso
y extenso.

En el ensayo Las eras psíquicas de la Humanidad se proyecta con gran potencia


reflexiva la invitación que nos hace a considerar una mirada sobre nuestra
historia de transformaciones culturales desde el suceder de nuestros espacios o
dinámicas emocionales y de sentires relacionales íntimos que guían
tales transformaciones en un sentido u otro. Una evocación histórica que
vivimos como válida desde la experiencia de nuestras propias historias
individuales en las que tales transformaciones pueden ocurrir en la
conservación de nuestros sentires relacionales configurando los distintos nichos
psíquicos que de hecho vivimos en nuestra existencia. En este ensayo nos
reconocemos como comunidad humana global desde nuestra localidad personal
y entendemos que es en este juego sistémico entre nuestra condición individual
y social donde descansa la génesis de las transformaciones culturales y sociales
que hemos vivido y vivimos en nuestro presente. No se trata pues de hacer una
mera inspección histórica lineal sino de entender la circularidad de nuestra
existencia
humana y cósmica a través de una mirada que nos lleva, en último término, a
preguntarnos qué deseamos conservar en nuestro vivir, conscientes de que todo
lo demás puede cambiar en torno a ello.

El texto Biología del Tao: El Camino del Amar es una obra excepcional donde la
ciencia y la experiencia mística desnudas de todo dogma se dan la mano en un
acto reflexivo cuya potencia radica en mostrar lo indecible (el Tao) como algo
básico de nuestra experiencia humana cotidiana, para mostrarlo desde las
coherencias de esa misma vida cotidiana en las experiencias del vivir que se
entrelazan para explicar el vivir. Y al hacerlo, trae a la mano tanto el origen
cultural de todo dolor y sufrimiento como la salida a estos, a través del desapego
reflexivo que constituye el Camino del Amar en la Biología del Amar.
Es un texto además en que resuena el transitar cultural que estamos viviendo en
nuestro planeta al invitar a ver las diferencias culturales como distintas
orientaciones de nuestro vivir guiadas por nuestro sentir y por cómo vivimos
nuestro vivir. Invita, así, a soltar la certidumbre de querer trascender por
encima del vivir en la ceguera de no ver que no vemos creyendo que lo que
vemos es lo que es. Y a encontrarnos entonces con que el sentido de nuestro
vivir, es un no ser de todo ser en el hacer que sucede en cada momento.

El ensayo sobre las Leyes sistémicas y meta-sistémicas constituye, en un corpus


multidimensionalmente denso y sintético, una impresionante abstracción
sistémica recursiva de las regularidades y coherencias experienciales más
generales del vivir y convivir humano, cuya presencia y pertinencia es
constatable en cada ámbito del cosmos en tanto este surge siempre como
una expansión de la corporalidad y el habitar humano.
Si la constitución de un país está formada por las abstracciones fundamentales
que orientan los propósitos de convivencia y el proyecto-país que guía la deriva
de una comunidad nacional cualquiera, las Leyes sistémicas y meta-sistémicas,
por su parte, están constituidas por las abstracciones fundamentales del vivir y
convivir humano que pueden ayudar a orientar el modo de vida implicado en la
invitación a la comprensión de los fundamentos biológico-culturales de nuestra
naturaleza humana. Por ende, es un escrito fundante con relación a la
posibilidad de generar una plataforma epistemológica y operacional
a nivel planetario desde donde sería posible la praxis de la unidad social a escala
humana si así lo deseásemos.

Luego nos encontramos con un ensayo, Reflexiones sobre terapia y mis


conversaciones con Ximena Dávila sobre la liberación del dolor cultural, que
invita a todas aquellas personas honestamente
interesadas en el dolor humano a considerar a través de la reflexión que el
quehacer de las conversaciones liberadoras revela a los ojos de un observador,
las dinámicas relacionales y operacionales que de hecho están en juego en las
distintas conversaciones orientadas a la sanación o disolución del dolor y
sufrimiento. Y esta invitación no es ingenua, aunque requiera candor
para ser escuchada: es en la Biología del Amar donde debemos buscar la
respuesta, Biología del Amar que durante millones de años nos ha acompañado
en nuestro transitar humano, surgiendo como la base fundamental de nuestra
arquitectura dinámica humana y ecológica natural. De allí su potencia sanadora
y liberadora.

En el ensayo sobre la Matriz Biológica Cultural de la Existencia Humana y el


Conversar Liberador por otra parte se alcanza una profundidad tal que danza
entre la cotidianeidad del vivir y nuestra configuración histórica como la clase
de seres que somos invitándonos con audacia a reconocer que vivimos un
presente cultural en que no son para nada trivial las preguntas que nos hacemos
y los caminos que escogemos para buscar sus respuestas. Nos invita a darnos
cuenta de que todo dolor por el que se pide ayuda relacional es siempre de
origen cultural. Y nos plantea con rigor y soltura una reflexión desde el suceder
del dolor que nos puede liberar de las trampas culturales que vivimos si nos
damos cuenta de que nuestro vivir se entrelaza con el cosmos que habitamos, en
el encontrarnos en respeto por nosotros mismos, por el otro, la otra y lo otro,
desde el aceptar la legitimidad del suceder espontáneo de nuestra existencia
humana y del curso que sigue orientada por nuestros deseos, ganas y
preferencias, como dinámicas relacionales operacionales que abren o amplían el
bien-estar en nuestro vivir y convivir. Nos invita, en definitiva, a darnos cuenta
de que lo que está en juego es el habitar biológico-cultural de nuestros hijos e
hijas y de los hijos e hijas de ellos y ellas, en el surgimiento de un linaje ético
natural que nos guíe a una nueva era psíquica de co-inspiración y colaboración.

Por último, podemos apreciar en el ensayo Sistemas Dinámicos Cerrados una


rigurosa reflexión sobre nuestra arquitectura dinámica como seres vivos y sobre
cómo, desde nuestra condición de observadores en el observar no resulta para
nada trivial desde donde miramos y comprendemos los fenómenos
biológicos y su relación generativa del sentir relacional que surge en el vivir y
convivir. Contribuye este ensayo a entender de manera completa las distintas
dimensionalidades involucradas en el reflexionar sobre nuestros fundamentos
biológico-culturales, y a comprender la maravillosa danza de ida y vuelta entre
el suceder del vivir y el suceder del convivir que se iniciara hace ya casi cerca
de cuatro mil millones de años y de la cual somos su presente cambiante.
Sin duda todos y cada uno de estos ensayos evocan diferentes dimensiones de
nuestro habitar humano. Y aunque su lectura pueda no ser sencilla podemos
reconocer en cada uno de los textos una profunda reflexión que nos resuena en
nuestro vivir cotidiano desde las preguntas que nos hemos planteado
alguna vez, ya desde la curiosidad o ya desde el dolor de nuestro vivir.

Es responsable decir que existe una dificultad epistemológico-cultural al


aproximarse a un pensar-escribir y leer-circular como el que todos y cada uno
de estos textos revelan. Además estamos ciertos de que uno escucha desde sí, y
lee también desde sí, por lo que los autores son responsables de lo que dicen al
escribir, pero no de lo que escucha en su lectura el lector. Sin embargo, en la
medida en que estos textos responden a una dinámica reflexiva que como tal
implica aceptar la legitimidad de toda circunstancia objeto de la observación
reflexiva, es una invitación abierta a ser entendida por toda aquella persona que
esté dispuesta a ver y considerar desde su propia autonomía reflexiva los
criterios desde donde se dice lo que se dice en este libro. En este sentido, este
libro, el primero de una colección que el Instituto Matríztico ofrece a la
comunidad, se propone invitar a mirar desde nuestras propias experiencias
cotidianas, sin teorías explicativas, los mundos que generamos en nuestro
habitar los distintos vivires que vivimos. Vale la pena enfatizar que esta
invitación es también una invitación a no creer que estos ensayos puedan leerse
pensando que la biología-cultural surge como un constructo lineal a partir de
sus fundamentos en la biología del conocer y la biología del amar. La expresión
biología-cultural intenta designar y evocar la dinámica sistémica recursiva del
convivir que da origen, realiza y conserva nuestro vivir humano, y sólo es
comprensible desde una mirada que se hace cargo del entrelazamiento
constitutivo de la dinámica biológica y la dinámica cultural que hace la unidad
del existir humano.

Desde el giro epistemológico que realiza quien distingue la biología-cultural,


incluso se puede comprender cómo las principales reflexiones que tales
dominios traen consigo pueden haber sido malentendidas o distorsionadas
desde los habitares particulares de quienes han creído ver en ellas tanto el
fundamento de sus propias proposiciones o comprensiones, como de quienes
han creído ver en sus palabras incoherencias y contradicciones que son vistas y
entendidas desde matrices comprensivas ajenas a la generación de los criterios
de validez desde los cuales surgen las invitaciones fundamentales que contiene.
Por ello esperamos que este primer libro que el Instituto Matríztico ofrece a las
personas que deseen reflexionar sobre los fundamentos biológico-culturales de
su operar como seres humanos, constituya en su consciencia una preparación de
la buena tierra psíquica en que han de caer las semillas reflexivas que aparecen
al mirar la dinámica de nuestro vivir biológicocultural. También este libro que
el lector o lectora tiene entre sus manos ofrece una mirada sistémica recursiva
que invita a quienes hayan reflexionado sobre las distintas dimensiones de su
vivir biológico-cultural, a re-mirar su comprensión del vivir humano
asumiendo los aspectos éticos que trae a la mano la consciencia de habitar en
una cultura patriarcal-matriarcal como la que habitamos en nuestro vivir y
convivir actual. Cosa que nos parece ocurrirá a quienes estén dispuestos a
cambiar en su vivir la pregunta por el ser por la pregunta por el hacer. (4)

En esta era psíquica postmoderna en que el apego a la valoración de la ciencia,


del conocimiento y la tecnología, nos ha llevado a creer que podemos lograr todo
lo que deseamos si respetamos las coherencias operacionales implicadas por
esos deseos, nos hemos estado dando cuenta de que las consecuencias de
nuestro modo de vivir está generando más dolor y sufrimiento del que deseamos
o podemos aceptar. Una tibia conciencia ética ha comenzado a despertarse en
los corazones y en las mentes de las personas alrededor del mundo. Y es una
conciencia que parece surgir sobre el camino recorrido por otras tantas
personas, en otras tantas comunidades, algunas actuales, algunas ancestrales,
orientadas todas ellas por el bien-estar que surge de nuestra condición como
Homo sapiens-amans amans.
Es así como, en este presente cultural de transición a una nueva era psíquica de
la humanidad post post moderna, que parece surgir una matriz cultural que
como red de conversaciones genera una conciencia ética natural que puede abrir
las puertas para un vivir humano que pueda recuperar o alcanzar el vivir en un
habitar, que surgirá como una nueva arquitectura dinámica humana y ecológica
a través de conservar en nuestro vivir y convivir una conciencia reflexiva
recursiva o sistémicasistémica.

Ignacio Muñoz Cristi Patricio García Ascenci

Instituto Matríztico
Santiago de Chile.