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Material bibliográfico correspondiente al matutino de la Cuarta Semana (03 al 08 de Febrero).

TEMA: LA INJERENCIA IMPERIALISTA IV

LA NUEVA GUERRA FRÍA
Por Ghaleb Kandil, Pierre Khalaf http://www.voltairenet.org/article180407.html

(Dic. 2013) Lo sucedido durante los últimos días en los pasillos de la Asamblea General de la ONU refleja claramente el surgimiento de una nueva correlación internacional de fuerzas que se caracteriza por el fin de la hegemonía estadounidense y la aparición de nuevas realidades. Estas últimas permiten presagiar el inicio de una nueva guerra fría, aunque diferente a la que conoció el mundo durante la segunda mitad del siglo XX. Algunas analistas piensan que el fin de la hegemonía unilateral de Estados Unidos implica obligatoriamente el surgimiento de un mundo multipolar. Pero un análisis más profundo de lo sucedido nos lleva a la siguiente observación: las potencias emergentes, específicamente el eje de resistencia encabezado por Rusia –donde Irán tiene un papel fundamental– ha logrado imponer nuevos equilibrios gracias a un proceso de acumulación de victorias, específicamente contra Israel –en Líbano– y sobre todo gracias a la resistencia de Siria en la guerra universal desatada contra ella. Antes esas nuevas realidades, Estados Unidos y sus aliados –franceses y británicos– han tenido que aceptar las nuevas reglas que se han traducido –en el Consejo de Seguridad de la ONU– en una “reciprocidad” en el uso del derecho de veto, que Occidente había monopolizado durante las últimas décadas. Esa nueva correlación de fuerzas se caracteriza por el fin de las invasiones y de las grandes guerras, sin impedir por ello que se mantengan las crisis y conflictos políticos. Entre ellos hallamos una cuestión vital para Rusia: la recuperación de su papel histórico en la Europa eslava y ortodoxa que Occidente arrebató al Pacto de Varsovia a raíz del derrumbe de la Unión Soviética. Un mundo multipolar significa un cambio global de las reglas del juego y de las relaciones en el seno de las Naciones Unidas. Pero la estructura administrativa y política de esa organización, así como su aparato ejecutivo, siguen estando enteramente dominados por la hegemonía estadounidense. Eso significa que el desequilibrio seguirá existiendo hasta que las fuerzas emergentes que han logrado desmantelar el mundo unipolar logren reconstruir la ONU e imponer cambios en sus reglas de funcionamiento, como la integración de nuevos miembros al Consejo de Seguridad, entre los que pudieran encontrarse Brasil, Sudáfrica y, posteriormente, Irán. El nuevo orden mundial asistirá entonces al derrumbe de la hegemonía unilateral de Estados Unidos, país que durante las 3 últimas décadas utilizó su poderío militar para agredir y sojuzgar naciones enteras. A lo largo de todo ese periodo, Washington utilizó la ONU y sus instituciones como si fueran anexos de su propia diplomacia. Rusia y China se hallaban en un periodo de espera y se conformaban a lo sumo con emitir protestas de orden político, hasta que la victoria de la Resistencia frente a Israel, en 2006, sentó las bases del gran cambio. Son numerosos los diferendos que existen entre Estados Unidos, por un lado, y Rusia, China, Irán y los demás países del BRICS, por el otro. Proseguirá la competencia abierta por el control de los recursos energéticos y de los mercados y seguirá siendo causa de polarización en la escena internacional. Pero las nuevas realidades impedirán que Estados Unidos siga recurriendo a la guerra para imponer su voluntad.

Material bibliográfico correspondiente al matutino de la Cuarta Semana (03 al 08 de Febrero).

Si el resultado de la conferencia de Yalta fue una división del mundo en dos zonas de influencia, en las que se desplegaron los ejércitos de las dos superpotencias de aquella época, lo cierto es que no existen hoy en día contornos bien delimitados entre zonas de influencia. Se trata, por el contrario, de líneas que se entrelazan y no se percibe actualmente ningún compromiso global. Son esas las nuevas reglas del enfrentamiento que van a regir la guerra fría de nuestra época. La decisión de Barack Obama de agredir Siria no sale de la nada. Es resultado de una serie de factores que, desde el punto de vista del presidente de Estados Unidos, constituyen un último intento por evitar el fin de la hegemonía unilateral del imperio estadounidense sobre el resto del mundo. El impasse en el que se halla Washington es también el de Israel, que observa impotente el crecimiento de la fuerza regional de disuasión del Eje de la Resistencia, cuyo eslabón central no es otro que Siria. Es por eso que Obama recurre al argumento de la «seguridad nacional estadounidense» para justificar la agresión contra Siria. El primero de esos factores es el fracaso de la guerra indirecta que desde hace 2 años trata de destruir el Estado sirio, fracaso cuya importancia es directamente proporcional a la de los medios colosales que Estados Unidos y sus vasallos pusieron en juego para alcanzar su objetivo. Pero el Estado sirio, bajo la dirección de Bachar al-Assad, ha sabido resistir y todos los intentos se han estrellado contra la solidez del Ejército Árabe Sirio, que ha retomado la iniciativa en el terreno logrando rechazar las oleadas sucesivas de decenas de miles de mercenarios extranjeros provenientes de 80 países. La última ola venía de Jordania, donde el príncipe saudita Bandar ben Sultan –el verdadero jefe de al-Qaeda– concentró 20 000 extremistas entrenados durante meses por las fuerzas especiales de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Los grupúsculos de al-Qaeda en Siria son la principal herramienta de Estados Unidos. Su último plan consiste en realizar una penetración hacia Damasco. Pero las olas de yihadistas-takfiristas se han estrellado contra la muralla del ejército sirio, que a su vez emprendió una ofensiva preventiva alrededor de la capital. Segundo factor: Se ha visto claramente que la resistencia del Estado sirio durante todo este tiempo ha servido de catalizador al surgimiento de nuevos equilibrios internacionales. Esa resistencia ha servido de palanca a los países que se oponen a la hegemonía unilateral de Estados Unidos. Como Rusia, China y los demás miembros del BRICS. En diferentes momentos de la agresión contra Siria, Washington ha tenido que plegarse a las exigencias de una nueva alianza internacional aceptando, al menos teóricamente, los arreglos concluidos con Rusia, como el acuerdo de Ginebra y el proyecto de Ginebra 2. Aunque también se ha visto rápidamente como Estados Unidos ha tratado de vaciar esos arreglos de su contenido para tratar de torpedearlos posteriormente. La agresión directa contra Siria se mantiene entonces, para Estados Unidos, como la única y la última oportunidad de demostrar sus propias posibilidades de invertir la situación, de proteger y renovar su propia hegemonía unilateral sobre el resto del mundo y de echar atrás el arreglo que anteriormente había simulado aceptar. Y lo hace porque el fin de la hegemonía representa el fin de los privilegios e intereses que Estados Unidos logró acumular durante el último cuarto de siglo como única superpotencia en la escena mundial, después del derrumbe de la Unión Soviética. La aceptación de un mundo multipolar llevará, inevitablemente, a una revolución en materia de relaciones internacionales y a un cambio en la estructura de las Naciones Unidas, organización que Washington ha venido utilizando a lo largo de todos estos años como herramienta de sus propios intereses.

Material bibliográfico correspondiente al matutino de la Cuarta Semana (03 al 08 de Febrero).

Tercer factor: El futuro de Israel y de los Estados títeres árabes es esencial en la agresión contra Siria. En efecto, la alianza que han conformado Occidente, Israel, las petromonarquías retrógradas [del Golfo] y Turquía, sabe perfectamente que la victoria de Siria y del presidente Bachar al-Assad desencadenará una ola nacionalista árabe hostil al movimiento sionista y a las fuerzas coloniales en la región. Esa victoria fortalecerá a Siria, Irán y los movimientos de resistencia, que ya lograron quebrar la fuerza israelí de disuasión en las guerras sucesivas, fundamentalmente durante la [agresión de Israel contra el Líbano] de julio de 2006. Impedirlo es, por cierto, el verdadero objetivo de la agresión en marcha contra Siria desde marzo de 2011. Cuarto factor: Una posible victoria de Siria implicaría un peligro estratégico para Estados Unidos y sus vasallos, sobre todo en el momento de cambios decisivos que está teniendo lugar en Egipto, a raíz de la estruendosa caída de la Hermandad Musulmana. Esa victoria fatalmente cerraría el cerco alrededor de Israel. Así que a Estados Unidos y sus vasallos sólo les queda una carta por jugar: la de la intervención directa en Siria. Pero Siria no está sola en el campo de batalla. Contrariamente al Irak de Saddam Hussein y a la Libia de Muammar el-Kadhafi, Siria se halla en el centro de un eje regional que desde 1982 ha registrado repetidas victorias sobre Israel en cuatro guerras importantes y en más de una decena de otros enfrentamientos militares, y también en enfrentamientos de carácter político-diplomático. Ese eje cuenta hoy con el respaldo de una gran potencia: la Rusia durante largo tiempo humillada por Estados Unidos y hoy decidida a recuperar su papel protagónico en la escena internacional. En esa nueva prueba de fuerza que Estados Unidos le impone, el Eje de la Resistencia y sus aliados internacionales están dando prueba de solidez. Es sobre todo la resistencia de Siria, de su presidente, de su pueblo y su ejército, lo que los estimula a no ceder ante la amenaza. Y si esas amenazas llegaran a concretarse en actos, Estados Unidos y sus aliados quedarán sorprendidos ante la capacidad de respuesta de dicho eje, que va desde Teherán hasta Moscú, pasando por Bagdad, Damasco, Beirut y Pekín. Preguntas Generadoras: 1. ¿Qué mecanismos utilizó los Estados Unidos para invadir a Libia y que ahora intenta usar en Siria? 2. ¿Por qué a pesar que Estados Unidos tiene graves problemas en su economía al mantener altos gastos militares entre otros en Afganistan, Iraq y Libia, ahora pretende invadir Siria? 3. ¿A diferencia de lo sucedido en Libia, que papel han asumido ahora Rusia y China en referencia al intento injerencista de Estados Unidos y sus socios? ¿Podemos hablar de un rompimiento de la unipolaridad y el surgimiento de la multipolaridad? 4. ¿Qué consecuencias regionales e internacionales tendría una intervención militar contra Siria? ¿Es solo para instaurar la “democracia” que se pretende intervenir en Siria? 5. ¿Qué papel jugaron los medios de comunicación frente a las agresiones de los pueblos del medio oriente? ¿Cómo revolucionarios que debemos hacer para conocer la verdad de lo que sucede en el mundo?