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El Género: una categoría útil para el análisis histórico Joan W.

Scott El interés en el género como categoría analítica para hablar de los sistemas de relaciones sociales o sexuales surgió a fines del siglo XX, en un momento de gran confusión epistemológica. Sucedía el paso de los paradigmas científicos positivistas centrados en las causas, a otros que enfatizan la importancia de los significados y contextos. Así mismo, las teorías como conocimiento objetivo de la realidad, comenzaron a mudar su forma por la insistencia de aquellos que apelaban a una realidad que se interpreta y/o construye. En este contexto surge una nueva perspectiva de género que, por un lado, es la tentativa de las feministas contemporáneas por reivindicar un territorio de conocimiento específico y por otro un modo de insistir en la insuficiencia de los cuerpos teóricos provenientes del siglo XVIII. Época en la cual el género en tanto categoría útil para el análisis histórico se encuentra ausente, pues su base lógica básicamente consistía en “analogías a la oposición de hombres y mujeres, o que vieron en el género un „cuestión de la mujer‟, y otras, se plantearon la formación de la identidad sexual subjetiva” todas ellas insuficientes para explicar la desigualdad entre mujeres y hombres. Para dar respuesta a ello, los historiadores, sin renunciar al estudio del pasado, deben cambiar las preguntas que han dirigido su trabajo. Realizar un examen de su metodología y forma de análisis. Buscar ya no orígenes, sino procesos interrelacionados que dan lugar a los cambios. Hallar una explicación significativa de cómo sucedieron, para luego saber por qué sucedieron. En otras palabras, lo importante es entender el significado de las actividades que realiza la mujer en la interacción social, ya que este significado es el que le da un lugar en la vida social, en la cual opera un poder, no unificado, sino a nivel inmanente, disperso en las distintas constelaciones de relaciones desiguales que se constituyen mediante los discursos como “campos de fuerza sociales” La definición de género como categoría analítica consta de dos partes interrelacionadas, pero analíticamente distintas: “El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos y el género es una forma primaria de relaciones significantes de poder” la primera proposición está compuesta por cuatro elementos interrelacionados: Primero, “símbolos culturalmente disponibles que evocan representaciones múltiples”, de los que importa saber cuáles son las representaciones simbólicas, cómo y en que contextos se evocan, junto con los conceptos normativos que manifiestan las interpretaciones de los significados de los símbolos. Segundo, romper con la noción de ahistoricidad de las investigaciones históricas, que conduce a la representación binaria del género. Tercero, dentro del análisis sobre el uso del género se deben incluir nociones políticas y referencias a las

La segunda proposición hace alusión a que los cambios en la organización de las relaciones sociales corresponden siempre a cambios en las representaciones de poder. pues el género es el campo primario dentro del cual o por medio del cual se articula el poder en lo que respecta a las diferencias entre hombres y mujeres.instituciones y organizaciones sociales. el género entorno al desarrollo de una identidad subjetiva que surge en un contexto determinado. y no remitirse de forma exclusiva al sistema de parentesco como base de organización social. Cuarto. .

se mantuvo desigual en relación al de los hombres. en determinados contextos se rompe. Sobre todo frente a responsabilidades de parejas como el aborto. Situándose desde el ámbito de la educación. Paulatinamente. En el donde se encuentra sumida en la labor de atender a la familia y las tareas del hogar. es importante reconocer hasta qué punto se ha ampliado el marco externo de las vidas de las mujeres. Sin embargo está división. las cuales van más allá de la idea arcaica de educarse para velar por el bienestar de la familia y del marido. abriendo el camino para que la mujer saliera del ámbito privado a lo público con el fin de poder contribuir en el sustento económico del hogar. remitiendo a unos al espacio público donde han de “ganar el sustento” y otras al espacio privado donde han de “cuidar el hogar”. El punto de partida. así como la significancia de los cambios. modificar o abandonar los roles impuestos por orden tradicional Por otro lado. Pero si se observa objetivamente. cómo fue el desarrollo de las formas que le permitieron modelar una vida para sí misma. han favorecido la individualización de las mujeres. fuente que le permitió ganar un mayor grado de independencia frente al hombre. un mayor grado de concienciación de sí misma. pues no siempre el hombre pudo garantizar la provisión al hogar. siendo capaz de priorizar. por medio de la independencia ganada. sin independencia. posteriormente tomo la forma de una “revolución sexual” que mudo el aspecto pasivo con el que se caracterizaba a lo femenino al de una actitud más activa. para pensarse y sentirse protagonista de una vida que le pertenece. el acceso a una mayor educación y los avances en el sistema educativo. Esta consciencia de sí le permite reconocer las normativas del contexto en el que se desarrolla su vida y a la vez ser consciente del rol que desempeña en él. si bien la desigualdad de salarios y reconocimiento de los otros al trabajo femenino. . ha sido remitida al espacio de lo privado. o el modo de conllevar una relación de pareja. pues les otorgan mayores posibilidades de desarrollo. desde un punto de vista subjetivo. Elizabeth Beck. En materia de educación. tuvo acceso al trabajo remunerado y al dinero. el proceso de individualización en la mujer se dirige de un “vivir para los demás” a "vivir "vivir la propia vida". si bien las diferencias de género persisten. lo que comenzó por el deseo de autonomía (entendida como una nueva forma de heteronomía) y la libertad de la mujer (entendida como una nueva compulsión). se encuentra en la evidencia de que la mujer a lo largo de la historia. viviendo para los demás y dependiente de un hombre que la sustente. la división del trabajo muestra la especificación de los roles que competen a hombres y mujeres.De "vivir para los demás" a "vivir la propia vida": la individualización y la mujer. el trabajo y la sexualidad. y también. siendo consciente es capaz de transformar. por lo tanto. Educación que les permitirá conseguir un trato más equitativo entre hombres y mujeres. y a su vez. su formación personal o profesional por sobre la familia y la pareja. En lo que se refiere a la sexualidad.