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Revista de libros
LAMARCK : Filosofía Zoológica. Presentación y
de J. Senent. Traducción de N. Vidal Díaz.
Ed. Mateu, 1971.
supervisión
Barcelona:
Aparecida en 1809, la Filosofía Zoológica, de Lamarck, consti-
tuye una de las obras de mayor influencia sobre el pensar y el
hacer de los siglos XIX y xx. Si a Lamarck puede atribuirse la
paternidad de la Biología por su introducción del concepto de
evolución de modo científico, también en él puede encontrarse la
base de una doctrina de laissez faire, traducida en la defensa de
una sociedad de libre competencia (sin libre competencia), o de la
doctrina del igualitarismo cultural sostenida por regímenes de
izquierdas, o de la doctrina del superhombre nietzscheano, de clara
influencia en movimientos, como el racismo 'ario'.
La teoría de la evolución presentada por Lamarck en su Filosofía
Zoológica es una revisión y modificación del contenido expuesto en
.su Systeme des Animaux sans Vertebres de 1801. Es interesante
constatar que en ella el 'mecanismo lamarckiano', i. e. la herencia
.de caracteres adquiridos, no juega un papel tan relevante como en
su anterior publicación. En efecto, la doctrina de la evolución en
la Filosoffa Zoológica puede considerarse como una doctrina bi-fac-
torial: el proceso principal de la evolución es una tendencia al
aumento de complejidad de los organismos, que se traduce en un
desarrollo lineal, reproducción del cual pretende ser la ordenación
lineal en la clasificación lamarckiana; un proceso secundario es la
herencia de caracteres adquiridos, que permitirá explicar las desvia-
.ciones del orden lineal. El aumento de complejidad de los orga-
nismos resultará' a su vez de dos factores: el movimiento de los
fluidos en el interior de los animales y la influencia de las nuevas
circunstancias. Las nuevas circunstancias influyen sobre las costumbres
y éstas sobre el estado de las partes e incluso de la organización,
desarrollando (o aun creando) los órganos necesarios para hacer
frente a las nuevas necesidades o provocando la degeneración (o aun
la desaparición) de los ya no necesarios.
Expuesta de este modo la doctrina de Lamarck, su falsación
resulta más difícil de 10 que se ha pretendido a veces. La comple-
jidad creciente de los organismos vivos, que lleva desde la ameba
hasta el simio catirrino de tipo homínido, es un hecho; la adqui-
.sición de caracteres en el individuo como resultado del uso o del
desuso de órganos 10 es asimismo (Darwin no se mostró nunca en
contra de ello); sólo la herencia de caracteres adquiridos -la doc-
trina secundaria en la Filosofía Zoológica, de Lamarck, que puede
-considerarse como exposición definitiva de su teoría de la evolución-
es falseada de modo claro por la distinción entre células somáticas
.Ygerminales, ya que una modificación sobre aquéllas no se traduce en
una alteración del material hereditario de éstas.
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Revista de libros 117
Por ello creo que la crítica a la teoría de Lamarck debe venir
asimismo enmarcada por la satisfacción o no de los requisitos plan-
teados a toda doctrina evolucionista, como subraya J. S. Wilkie en
su artículo «Buffon, Lamarck and Darwin: the originality of Darwin's
theory of evolution» (en Darwin's biological work. Ed. by P. R. Bell,
Cambridge Univ. Pr., 1959): asimilar (1) la distribución geográfica
de los seres vivos, (2) las similaridades reales de estructura anatómica
y (3) el recuerdo fósil. Sólo el requisito (2) fue objeto de mayor
atención para Lamarck y aun aquí su deísmo restaría valor científico
a su tratamiento, al tener éste como supuesto la creencia en un
proceso de evolución que, dirigido por Dios, tiende directamente a
la producción del hombre, traduciéndose ello en la serialidad lineal
evolutiva de que antes hablábamos.
La traducción política del pensamiento lamarckiano ha sido,
cuando menos, triple. Teóricos del liberalismo, como Spencer, en-
cuentran en Lamarck apoyo para su doctrina de la libre competencia:
la sociedad, funcionando sin trabas (libre competencia), selecciona
a los mejor preparados para la lucha por la existencia, aquellos cuyos
esfuerzos conscientes tienen más éxito. Teóricos de las izquierdas
(controversia Lysenko) encuentran en Lamarck el apoyo para su doc-
trina del igualitarismo: las mejores condiciones de vida y la instruc-
ción no sólo afectan a los individuos que las disfrutan, sino que
poseen un efecto acumulativo. Finalmente, teóricos de las derechas
en nuestro siglo, como Nietzsche, encuentran en Lamarck el apoyo
para los movimientos de orgullo racial.
J. SANMARTÍNESPLUGUES
ALICJA KUCZYNSKA y JANUSZ KUCZYNSKI: H umanismus.
Original polaco traducido al checo por Mane Cyzowa.
Publicado por Mladá Fronta Ediciones Most. Praga. 1972.
151 páginas.
El libro, escrito en forma de ensayo, trata de ofrecer una síntesis
tanto teórica como histórica del humanismo socialista. El aspecto
histórico queda además destacado por la misma distribución del
libro: cinco capítulos, dedicados sucesivamente al humanismo rena-
centista, al humanismo burgués y al humanismo socialista. Con ello
se prepara intuitivamente al lector a la tesis constantemente repetida:
«El movimiento obrero se convierte así en el heredero de los éxitos
más hermosos de la cultura y la tradición humanista» (64). Al tratar
la época del Renacimiento se destacan aquellos aspectos que encon-
trarán su continuidad en el marxismo y en el capítulo dedicado
al humanismo burgués (naturalmente,. a su «crisis», pues es un
capítulo exclusivamente polémico para repetir la imagen standard
en países socialistas de un Occidente degenerado, incapaz de nueva
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