REINO DE DIOS Y DOMINIO DEL HOMBRE Una de las mayores dificultades exegéticas y teológicas de la Biblia es entender el concepto de Reino

de Dios. Nos preguntamos: ¿Es la iglesia el Reino de Dios? ¿Está el reino de Dios en la iglesia? y preguntas semejantes. No pretendo hacer una exposición del tema sino tratar brevemente un aspecto característico del reino. Tendríamos que señalar en primer lugar que reino y reinado son sinónimos. Podríamos decir que el reinado de Dios se hace efectivo en aquellos que desde ahora y por el Espíritu se someten voluntariamente a la soberanía de Dios y de su Cristo. El reino de Dios está siendo efectivo en aquellos que reconocen a Jesús como rey y Señor. La iglesia, que está conformada por todos aquellos que aceptan ese señorío de Cristo, debe ser un sacramento del reino; es decir, que en la iglesia, como pueblo de Dios, debe hacerse visible la invisibilidad del reino. Ahora bien, un aspecto característico del reinado de Dios es que éste supone la abolición de toda forma de dominio del hombre sobre el hombre. El hombre está llamado a dominar o enseñorearse sobre la creación (Gen. 1:28) pero no a dominar o subyugar a otros hombres. Allí donde se dan esas formas de opresión o subyugación entre seres humanos, allí se manifiesta el anti-reino. Un primer ámbito donde puede manifestarse el anti-reino es el familiar. Esto se da cuando el hombre domina sobre la mujer y doblega su voluntad. En Génesis 3:16 Dios le dice a la mujer: «tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti». Muchos han malinterpretado este pasaje entendiendo que la voluntad de Dios era que la mujer se sometiera en inferioridad al marido. Pero el texto de Génesis no dice que esa sea la voluntad de Dios sino que esa sería la consecuencia de la caída que trastocaría y deformaría las relaciones humanas. Por el pecado, el hombre llegaría a convertirse en kyrios sobre la mujer (Cf. LXX), la subyugaría y la doblegaría en su voluntad para conseguir sus propios beneficios. Esta forma de dominio es inhumana y satánica. Es una violación de todas las libertades y derechos de la mujer, la cual ha sido creada también a imagen de Dios. Actuar así sería todo lo contrario de lo que ocurre bajo el reinado de Dios. En su soberanía, Dios no viene a subyugar al ser humano a oprimirlo o a doblegar su voluntad sino todo lo contrario, viene a salvarlo, a humanizarlo para que viva en libertad. Un segundo ámbito donde puede manifestarse el anti-reino es el eclesial. Los abusos de poder dentro de las congregaciones son evidencia de que allí no hay sumisión al reinado de Dios. Pedro exhorta a los ancianos para que sirvan a la iglesia: «no como teniendo señorío (katakyrieuontes) sobre los que están a vuestro cuidado» (1Pe 5:3). «Tener señorío» es el verbo kyriein, relacionado con kyrios. Pedro estaba siguiendo las enseñanzas de Jesús que había dicho a sus discípulos: «los gobernantes de las naciones se enseñorean (katakyrieuousin) de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad» (Mat 20:25) y añade: «Mas entre vosotros no será así» (v.26). Una actitud como la de Diótrefes (3 Jn. 1:8) es diabólica y anticristiana porque impone criterios, oprime y coarta las libertades con amenazas (vv.9-10). Eso es evidencia del anti-reino

3:17). Los dirigentes pueden convertirse en kyrios sobre las congregaciones y los representantes de un Estado pueden convertirse en kyryos sobre una nación. Esto ocurre cuando se absolutiza y se diviniza a sí mismo. Emperadores romanos como Domiciano. Pero si llegado el caso —y no estamos libres— el Estado se bestializa «haciéndose pasar por Dios» (2Ts 2:4) debiéramos estar preparados para no doblegar la rodilla sino confesar que sólo Jesús es el Señor. Que en la nueva sociedad que Dios está formando no hay jerarquías pues «todos vosotros sois hermanos» (Mat. debe respetar al Estado y colaborar en todas aquellas cuestiones que contribuyan al bien social. J. Un tercer ámbito donde puede manifestarse el anti-reino es el estatal. 13:2).7b). Javier Gómez Profesor Facultad de Teología . Se presenta con «gran autoridad» la cual le viene de Satanás (Ap. 23:8). El hombre puede convertirse en kyrios sobre la mujer. Muchos entre ellos D. les gustaba llamarse el kyrios.3b-4). Tendríamos que tener bien en cuenta que en la nueva humanidad que él está creando «no hay varón ni mujer. Un Estado totalizado es una clara manifestación del anti-reino. la iglesia. La iglesia alemana sufrió con Hitler la bestialización del Estado. En todos los casos el hombre usurpa una prerrogativa que sólo pertenece a Cristo: la de ser Señor. cara al Estado. como pueblo de Dios y sociedad alternativa. del mismo infierno. al totalizarse. Bonhoeffer o Edith Stein fueron devorados por la Bestia.3) y despierta a priori una profunda admiración en todos (v.Porque el reino de Dios está actuando donde hay sumisión al Espíritu de Jesucristo y «donde está el Espíritu hay libertad» (2 Co. 13:4). 3:18). se transforma entonces en una «Bestia» (Ap. Y que. El Estado «es servidor de Dios para tu bien» (Ro. 11:7) que «surge del abismo» (v. o sea. Pero puede darse la circunstancia de que el Estado se «bestialice». Vemos entonces cómo el hombre puede convertirse a sí mismo en Dios y Señor exigiendo obediencia. porque todos [somos] uno en Cristo Jesús» (Ga. Cumple en este eón presente una función benéfica al servicio de los ciudadanos. El Estado. Tiene capacidad de regeneración (v.

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