LA DIDACHE

PARTE IV

LOS TIEMPOS FINALES

By. Mario G. Gallego

Sumario
Esta última parte dedicada a la Didaché, tratará brevemente los aspectos escatológicos en relación a la inminente venida de Jesús. Este énfasis en la inminente venida de Jesús ha sido tomado como prueba de su antigüedad, pues, este acento se fue perdiendo a medida que la Iglesia se establecía en el mundo. La Didaché presenta con sencillez y apego las enseñanzas apostólicas de la segunda venida de Jesús y del fin del mundo en el Capitulo XVI, la que según Pedro, algunos daban en su tiempo por tardía. Hay, pues, una armonía con la enseñanza apostólica, el fin vendrá de forma inmediata y acontecerá en la historia humana, antes, aparecerán visiblemente los signos que anuncian la caída y destrucción del mundo, después, será reemplazado por el nuevo orden divino. "Vendrá el Señor y todos los santos con Él". "Entonces verá el mundo al Señor viniendo sobre las nubes del cielo." La Didaché contiene tres temas principales de la escatología cristiana relacionados a los eventos finales: La vigilancia de la fe, las señales antes del fin y la segunda venida del Señor.

La Vigilancia de la Fe 1
La vigilancia en el N.T tiene varias connotaciones y es una actitud que los cristianos deben asumir en su vida diaria. El Evangelio de Mateo en diferentes ocasiones insta a vigilar la vida cristiana con un fin escatológico (Mt 24: 44, Lc 12: 35) la razón, porque nadie sabe cuándo aparecerá en su segundo retorno el Señor (Mt 25: 13, Lc 12: 35 ss.). Es frecuente leer esta exhortación en los escritos cristianos de la época, vigilancia y retorno inminente serán dos conceptos que se unirán la escatología cristiana del primer siglo. Pedro en su segunda carta (3: 17) escribe “estad en guardia”, es decir, vigilantes, porque hay quienes arrastrados por el error pretenden arrebatarles su firmeza en Cristo en una clara alusión a los herejes. El libro IV de Esdras atribuido a un piadoso cristiano de finales del siglo I encontramos que dice: “[Id y recibiréis: rogad para que vuestros pocos días se acorten; el reino ya está preparado para vosotros: vigilad.] 2 Poco tiempo después, Hermas en su libro el Pastor, une esta expectativa mesiánica en la simbología de la construcción de la torre: el Señor vendrá a supervisar las tareas de edificación y se insta a mantener la obra limpia y a estar vigilantes a la espera de su regreso.
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“Velad por vuestra vida; procurando que estén ceñidos vuestros lomos y vuestras lámparas encendidas, y estad dispuestos, porque no sabéis la hora en que vendrá el Señor. Reuníos a menudo para buscar lo que convenga a vuestras almas, porque de nada os servirá el tiempo que habéis profesado la fe, si no fuereis hallados perfectos el último día.” XVI. 1-3 24Es 2:13 IVESD 3 Pb IX 10: 1
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Esta vigilancia puede entenderse como un toque de atención escatológica, como un apresuramiento a edificar y a restaurar las piedras desechadas y puedan, así, encajar en la torre y salvarse.
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La Epístola titulada 2Clemente, insta

a vigilar para el bien, es decir, la vida en Cristo (2Cl. XIII. 1) Hipólito en la Tradición Eclesiástica une la vigilancia a la oración que descansa en la Cruz. El alma vigila porque no sabe a la hora que el Señor aparecerá nuevamente, no obstante, siempre está presente su inminencia, vigilad, porque está pronto, se aproxima con sus ángeles y santos.5 La Didaché no es distante en esta enseñanza, urge a mantener la vigilancia en la consideración de que este tiempo pertenece al maligno y al error, mientras que en Hermas, vemos un cambio de expectativa que urge a la penitencia en la vigilancia de la edificación de la Iglesia. (Pb IX. 94)

Señales antes del Fin
Como señaló Jesús, serán tiempos en que aparecerán los falsos profetas y culminando con la aparición del anticristo. La renovación del mundo llegara a ser visible cuando aparezcan los falsos profetas, cuando aumente en extremo el libertinaje. Habrá de aparecer el anticristo, el cual, se presentara ante los

hombres como el mismo hijo de Dios, será entonces, cuando la tierra quede en sus manos y toda la humanidad sea probada, inclusive la Iglesia. En esta hora, quienes persistan en la fe de Jesús serán salvados de la ira de Dios, aparecerán
4 Pb IX 7: 1-2, 3: 2 5 Hipólito, Tradición Apostólica Cap. 41, edit. Ichthys

las señales verdaderas mencionadas en las Escrituras: el cielo mostrará un desgarro, luego sonara la voz de trompeta, acto seguido, vendrá la resurrección de entre los muertos y por último, aparecerá Jesús con los santos visible desde los cielos a todos los hombres.

La Segunda Venida
No hace falta extenderse demasiado en explicar que la iglesia de tiempos apostólicos no creía en un arrebatamiento secreto o visible de la iglesia. Hoy existen multitud de confesiones fieles a la Palabra con una fe que cree existirá literalmente un milenio terrenal de mil años, con honestidad podemos afirmar que la Didaché no menciona la doctrina del milenio o del arrebatamiento de la Iglesia. Estas y otras cuestiones no pueden ser causa de división, tener o no esa fe, no hará a unos más o menos salvos que otros. La misericordia divina se extiende a todo aquel que confiesa el nombre de Jesucristo. El día de su retorno, podemos estar seguros que el principio del fin estará visible a la humanidad. Las diferencias de interpretaciones escatológicas entre la Didaché y los Fragmentos del libro de Papías de Hierápolis son enormes teológicamente, aun, siendo este último un escritor muy temprano y de quien se dice conoció al apóstol Juan. Papías cree en el Milenio literal, mientras en la Didaché no se encuentra ni el más remoto eco de esta doctrina y no obstante, hay fragmentos que inducen a una doctrina opuesta, el amileranismo. ¿Por qué?, Tal vez, porque la Didaché

ignora o desconoce toda creencia que tenga que ver con un milenarismo de corte quilialista (reinado de Jesús de mil años sobre la tierra) o porque tan solo se toma en serio transmitir la fe apostólica tal como la recibieron y sin complejas interpretaciones.

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