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Sobre la teoría de la relatividad especial y general

Albert Einstein

Procedencia del texto: www.infotematica.com.ar

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Prólogo

El presente librito pretende dar una idea lo más exacta posible de la teoría de la relatividad, pensando en aquellos que, sin dominar el aparato matemático de la física teórica, tienen interés en la teoría desde el punto de vista científico o filosófico eneral. !a lectura exi e una formación de bac"illerato aproximadamente # $pese a la brevedad del librito$ no poca paciencia # voluntad por parte del lector. El autor "a puesto todo su empe%o en resaltar con la máxi& ma claridad # sencille' las ideas principales, respetando por lo e& neral el orden # el contexto en que realmente sur ieron. En aras de la claridad me pareció inevitable repetirme a menudo, sin reparar lo más mínimo en la ele ancia expositiva( me atuve obstinadamente al precepto del enial teórico !. )olt'mann, de de*ar la ele ancia para los sastres # 'apateros. !as dificultades que radican en la teo& ría propiamente dic"a creo no "abérselas ocultado al lector, mien& tras que las bases físicas empíricas de la teoría las "e tratado deli& beradamente con cierta ne li encia, para que al lector ale*ado de la física no le ocurra lo que al caminante, a quien los árboles no le de& *an ver el bosque. Espero que el librito depare a más de uno al u & nas "oras de ale re entretenimiento. +iciembre de 1,1-. .. E/012E/0

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PRIMERA

PARTE

SOBRE

LA TEORÍA

DE LA RELATIVIDAD ESPECIAL

1. El contenido físico de los teoremas geométricos 1e uro que también t4, querido lector, entablaste de ni%o conoci& miento con el soberbio edificio de la 5eometría de Euclides # re& cuerdas, qui'á con más respeto que amor, la imponente construc& ción por cu#as altas escalinatas te pasearon durante "oras sin cuen& to los meticulosos profesores de la asi natura. 6 se uro que, en virtud de ese tu pasado, casti arías con el desprecio a cualquiera que declarase falso incluso el más recóndito teoremita de esta cien& cia. Pero es mu# posible que este sentimiento de or ullosa se uri& dad te abandonara de inmediato si al uien te pre untara: 789ué en& tiendes t4 al afirmar que estos teoremas son verdaderos:;. +e& ten ámonos un rato en esta cuestión. !a 5eometría parte de ciertos conceptos básicos, como el de plano, punto, recta, a los que estamos en condiciones de asociar represen& taciones más o menos claras, así como de ciertas proposiciones simples <axiomas= que, sobre la base de aquellas representaciones, nos inclinamos a dar por 7verdaderas;. 2odos los demás teoremas son entonces referidos a aquellos axiomas <es decir, son demostra& dos= sobre la base de un método ló ico cu#a *ustificación nos senti& mos obli ados a reconocer. >n teorema es correcto, o 7verdadero;, cuando se deriva de los axiomas a través de ese método reconoci& do. !a cuestión de la 7verdad; de los distintos teoremas eométri& cos remite, pues, a la de la 7verdad; de los axiomas. 1in embar o,
?

porque con la palabra 7verda& dero. a%adimos a"ora a los teoremas de la 5eometría euclídea un 4nico teorema más. sino que ni siquiera tie& ne sentido en sí. # A. que son. no se ocupa de la relación de sus conceptos con los ob*etos de la experiencia. . no se aplica a las proposiciones de la 5eometría pura.unque la 5eometría se distancie de esto para dar a su edificio el máximo ri or ló ico. El que. en 4ltima instancia. de ver un se mento como dos lu a& res marcados en un cuerpo prácticamente rí ido está mu# afincada en nuestros "ábitos de pensamiento. # a las cua & les asi na la propiedad de quedar unívocamente determinadas por dos de sus puntos. lo cierto es que la costumbre. !a 5eometría así ampliada "a# que 1 +e esta manera se le asi na también a la línea recta un ob*eto de la na & turale'a. 6 también estamos acostum& brados a percibir tres lu ares como situados sobre una recta cuan& do. solemos desi nar siempre. la coinciden& cia con un ob*eto 7real. nos sintamos inclinados a calificar de 7ver& daderos. podemos "acer coincidir sus imá enes al mirar con un solo o*o. entonces los teoremas de la 5eometría euclídea se convier& ten en teoremas referentes a las posibles posiciones relativas de cuerpos prácticamente rí idos 1. 0o se puede pre untar si es verdad o no que por dos puntos sólo pasa una recta.se sabe desde "ace muc"o que esta 4ltima cuestión no sólo no es resoluble con los métodos de la 5eometría. los teoremas de la 5eometría tiene fácil explicación.( la 5eometría. sino sólo de la relación ló ica que uardan estos conceptos entre sí. 2res puntos de un cuerpo rí ido A. a pesar de todo. inde& pendientemente de las variaciones de posición a que sometamos el cuerpo. mediante adecuada elección del punto de observación. por e*emplo. !os conceptos eométricos se corresponden más o menos exactamente con ob*etos en la naturale'a. @nicamente cabe decir que la 5eo& metría euclídea trata de fi uras a las que llama 7rectas. el punto B está ele& ido de tal manera que la suma de las distancia B # es lo más pe& . sin nin 4n énero de dudas. El concepto de 7verdadero. B. sin embar o. de*ándonos llevar por los "ábitos de pensamiento. el de que a dos puntos de un cuerpo prácticamente rí ido les corresponde siempre la misma distancia <se mento=. dados los puntos . la 4nica causa de su formación. C se "allan situados so& bre una línea recta cuando. 1i.

puede bastar en este contexto. El sistema de coordenadas )asándonos en la interpretación física de la distancia que acabamos de se%alar estamos también en condiciones de determinar la distan& cia entre dos puntos de un cuerpo rí ido por medio de mediciones. defectuosa desde lue o. de los teoremas eométricos así interpre& tados. para lue o. +e entrada daremos por supuesta esa ver& dad de los teoremas eométricos. Esta definición. llevamos el se mento S tantas veces como sea neces& ario para lle ar a B. # B son dos puntos de un cuerpo rí ido. El n4mero de repeticiones de esta operación es la medida del se mento AB. . Para ello necesitamos un se mento <re la S) que podamos utili'ar de una ve' para siempre # que sirva de escala unidad. que da un n4mero entero."ora sí cabe pre& untarse por la 7verdad. 1i . ver que esa ver& dad tiene sus límites # precisar cuáles son éstos. +e esta dificultad se des"ace uno empleando esca& las subdivididas. C 3 . en este sentido descansa exclusivamente en experien& cias "arto incompletas. # a partir de A. de un teorema eométrico entendemos en este sentido su vali& de' en una construcción con re la # compás. la convicción de que los teoremas eométricos son 7verdaderos. 1e "a supuesto. cu#a introducción no exi e nin 4n método fundamen& talmente nuevo. . podemos decir. que la medición es exacta.unque con cierta imprecisión.2 Aualquier descripción espacial del lu ar de un suceso o de un ob*e& to consiste en especificar el punto de un cuerpo rí ido <cuerpo de referencia= con el cual coincide el suceso. 1obre esto descansa toda medición de lon itudes. que por 7ver& dad. 2. en la 4ltima parte de la exposición <la teoría de la relatividad eneral=. su recta de unión es entonces cons& truible se 4n las le#es de la 5eometría( sobre esta recta de unión. pues. sin embar o. es decir. 0aturalmente.contemplarla como una rama de la física. # esto vale no sólo para que%a posible. porque es posible pre untar si son válidos o no para aquellos ob*etos reales que "emos asi nado a los conceptos eométricos.

7Pla'a de Potsdam en )erlín.la descripción científica. provisto de nombre. b= Para la caracteri'ación del lu ar se utili'an números. apenas "abría división de opiniones en torno a su vali& de' - . El suelo terrestre es el cuerpo rí ido al que se refiere la especificación de lu ar( sobre él. es un punto marcado. En nuestro caso. El e*emplo nos muestra de qué manera se fue refinando el concepto de lu ar: a= 1e prolon a el cuerpo rí ido al que se refiere la locali'ación. Deamos cómo el in enio "uma& no se libera de estas dos limitaciones sin que la esencia del método de locali'ación sufra modificación al una. 1i sobre la Pla'a de Po& tsdam flota por e*emplo una nube. se determina $mediante foto rafías de la nube desde diversos puntos del suelo # teniendo en cuenta las propiedades de propa ación de la lu'$ qué lon itud "abría que dar al mástil para lle ar a la nube. *unto con la especificación del lu ar que ocupa el pie del mástil. Este primitivo modo de locali'ación sólo atiende a lu ares situados en la superficie de cuerpos rí idos # depende de la existencia de puntos distin uibles sobre aquélla. # no la nomenclatura de puntos notables <en el caso anterior. 1i anali'o la especificación de lu ar 7en )erlín. con el cual coincide espacialmente el suceso 3. cabrá fi*arla sin más que eri ir en la pla'a un mástil vertical que lle ue "asta la nube. pues este concepto es claro en la medida en que. !a lon itud del mástil medida con la re la unidad. veo que si nifica lo si uiente. sino también para la vida cotidiana. constitu#en entonces una locali'ación completa. en la Pla'a de Pots& dam. en un caso real. la lon itud del mástil medida con la re la=. su posición. ? 0o es preciso entrar aquí con más detenimiento en el si nifi cado de 7coincidencia espacial.. de modo que el cuerpo rí ido ampliado lle ue "asta el ob*eto a lo& cali'ar. c= 1e si ue "ablando de la altura de la nube aun cuando no se eri*a un mástil que lle ue "asta ella. referida a la superfi & cie terrestre..

B Espacio y tiempo en la Mecánica clásica 0o es sino en la teoría de la relatividad eneral. por tanto. viniendo representados físicamente por dos marcas sobre un cuerpo rí ido. planas. !a física experimental cubre este ob*etivo empleando el sistema de coordenadas cartesianas. 3. provistos de nombres # situados sobre el cuerpo rí ido al que se refiere la locali'ación. y. Esa referencia presupone que los 7se mentos. z) <cf. perpendiculares entre sí # li adas a un cuerpo rí ido. Este sistema consta de tres paredes rí idas. referido al sistema de coordenadas. manipulaciones que vienen prescritas por las le#es # métodos de la 5eometría euclidiana. F . En las aplicaciones no suelen construirse realmente esas paredes rí& idas que forman el sistema de coordenadas( # las coordenadas tampoco se determinan realmente por medio de construcciones con re las rí idas. la si uiente: toda descripción espacial de sucesos se sirve de un cuerpo rí ido al que "a# que referirlos es& pacialmente. Pero el sentido físico de las lo& cali'aciones debe buscarse siempre en concordancia con las consi& deraciones anteriores. p. 4 !a conclusión es.+e estas consideraciones se ec"a de ver que para la descripción de lu ares es venta*oso independi'arse de la existencia de puntos no& tables. !as lon itudes de estas tres perpendiculares pue& den determinarse mediante una sucesión de manipulaciones con re& las rí idas. se ri& en por las le#es de la 5eometría euclídea. Ei . sino indirectamente. so pena de que los resultados de la física # la astronomía se dilu#an en la falta de claridad. donde se "ace necesario afinar # modificar esta concep& ción. # utili'ar en lu ar de ello n4meros. estudiada en la se unda parte del libro. viene descrito <en esencia= por la especificación de la lon itud de las tres verticales o coordenadas (x. El lu ar de cualquier suceso. ??= que pueden tra'arse desde el suceso "asta esas tres paredes. 3.

que recorre la piedra 8están 7realmente. >n peatón que asista a la fec"oría desde el terraplén observa que la piedra cae a tierra se 4n un arco de parábola. 5 sino sólo una tra& #ectoria con relación a un cuerpo de referencia determinado. para ser sinceros. Entonces veo <prescindiendo de la influencia de la resistencia del aire= que la piedra cae en línea recta. una recta( con relación a un sistema de coordenadas rí i& damente li ado a las vías. sin darle nin 4n impulso. 0o está claro qué debe entenderse aquí por 7posición. /ndiquemos antes que nada estos pecados. sobre una recta o sobre una parábola: Por otro lado."ora bien.. 1upon amos que esto# asomado a la ventanilla de un va ón de fe& rrocarril que lleva una marc"a uniforme. # 7espacio. una parábola.. . una curva a lo lar o de la cual se mueve el cuerpo. o lo que es lo mismo. Estos datos "a# que completarlos con una definición del tiempo en virtud de la cual podamos considerar estos valores temporales como ma nitudes es& C Es decir... que.. /ntroduciendo en lu ar de 7cuer& po de referencia. sin a%adir randes reservas # proli*as explicaciones. En este e*emplo se ve cla& ramente que en ri or no existe una tra#ectoria.1i formulo el ob*etivo de la Gecánica diciendo que 7la Gecánica debe describir cómo varía con el tiempo la posición de los cuerpos en el espacio. +e*emos de momento a un !ado la oscura palabra 7espacio. I . no nos dice absolutamente nada( en lu ar de ella ponemos 7movimiento respecto a un cuerpo de re& ferencia prácticamente rí ido. 6o pre unto a"ora: las 7posiciones. que es 4til para la descripción matemática. # de*o caer una piedra a la vía.: !a respuesta es evidente después de lo dic"o en H3. para cada punto de la tra#ectoria "a# que in & dicar en qué momento se encuentra allí el cuerpo. el concepto de 7sistema de coordenadas. car aría sobre mi conciencia al unos pecados capitales contra el sa rado espíritu de la claridad. 8qué si nifica aquí movimiento en el 7espacio. con relación a un sistema de coordenadas rí idamente unido al va ón. la descripción completa del movimiento no se obtiene sino al especificar cómo varía la posición del cuerpo con el tiempo. podemos decir: la piedra des& cribe. !as posiciones con relación al cuer& po de referencia <va ón del tren o vías= "an sido #a definidas explí& citamente en el epí rafe anterior.

El sistema de coordenadas de Galileo Aomo es sabido. el "ombre que está de pie en el terraplén. /ma ine& mos dos relo*es exactamente i uales( uno de ellos lo tiene el "om& bre en la ventanilla del va ón de tren( el otro. so& bre el suelo de la Gecánica clásica. "ablaremos detenida& mente más adelante. !as le#es de la Gecánica de 5alileo&0ewton sólo tienen valide' para sistemas de coordenadas de 5alileo. si uno se atiene a esta le#. . una circunferencia de radio enorme. Este principio se pronuncia no sólo sobre el movimiento de los cuerpos. en contradicción con el enunciado de la le# de inercia. con relación a él # a lo lar o de un día <astro& nómico=."ora bien.sí pues. cada estrella fi*a describe. 0osotros. la le# fundamental de la Gecánica de 5alileo # 0ewton. . satisfacemos esta condición $ con relación al e*emplo anterior$ de la si uiente manera..l unos de los cuerpos a los que sin duda cabe aplicar con ran aproximación la le# de inercia son las estrellas fi*as. conocida por la le# de inercia. 0os abstenemos de entrar aquí en la imprecisión introducida por el carácter finito de la velocidad de propa ación de la lu'. si utili'amos un sistema de coordenadas solidario con la 2ierra. dice: un cuerpo suficiente& mente ale*ado de otros cuerpos persiste en su estado de reposo o de movimiento rectilíneo uniforme. . . # sobre una se unda dificultad que se presenta aquí. Aada uno de ellos verifica en qué lu ar del correspondiente cuerpo de referencia se encuentra la piedra en cada instante marcado por el relo* que tiene en la mano.encialmente observables <resultados de mediciones=. sino también sobre qué cuerpos de referencia o sistemas de coordenadas son permisibles en la Gecánica # pueden utili'arse en las descripciones mecánicas. 4. entonces los movimientos sólo cabe referirlos a sistemas de co& ordenadas con relación a los cuales las estrellas fi*as no e*ecutan movimientos circulares. . 1obre este extremo. >n sistema de coordenadas cu#o estado de movimiento es tal que con relación a él es válida la le# de inercia lo llamamos 7sistema de coordenadas de 5alileo.

siempre que éste e*ecute respecto a K un movimiento de traslación uniforme. 2eniendo en cuenta lo dic"o en el párrafo anterior. no e*ecuta nin 4n iro=.. Expresado de modo abstracto: si una masa m se mueve en línea recta # uniformemente respecto a un sis& tema de coordenadas K. como base de toda descripción física de la naturale'a. no se podía dudar de la valide' de este principio de relatividad. no era sufi& ciente. los recientes adelantos de la Electrodinámica # de la Jptica "icieron ver cada ve' más claramente que la Gecánica clásica. porque aunque la po& sición del va ón varía con respecto a la vía. pero si ue sien& do rectilíneo # uniforme.. 1u movimiento deci& mos que es una traslación uniforme <7uniforme. !as le#es de la Gecánica de 5alileo&0ewton valen tanto respecto a K' como respecto a K +emos un paso más en la enerali'ación # enunciemos el si uiente principio: 1i K' es un sistema de coordenadas que se mueve unifor& memente # sin rotación respecto a K. El principio de la relatividad (en sentido restringido) Para conse uir la ma#or claridad posible. 1in em& bar o. entonces también lo es cualquier otro sistema de coordenadas K' que respecto a K se "a& lle en un estado de traslación uniforme. <en sentido restrin ido=. 0o "a# duda de que el movi& miento del cuervo es $respecto al va ón en marc"a$ un movi& miento de distinta velocidad # diferente dirección. entonces también se mueve en línea recta # uniformemente respecto a un se undo sistema de coordenadas K'.5. entonces los fenómenos natu& rales transcurren con respecto a K' se 4n idénticas le#es enerales que con respecto a K. porque es de ve& locidad # dirección constantes( 7traslación. volvamos al e*emplo del va ón de tren que lleva una marc"a uniforme. se desprende de aquí lo si uiente: 1i K es un sistema de coordenadas de 5alileo. Gientras se mantuvo la creencia de que todos los fenómenos natu& rales se podían representar con a#uda de la Gecánica clásica. 1upon amos que por los aires vuela un cuervo en línea recta # uniformemente <respecto a la vía=. Esta proposición es lo que llamaremos el 7principio de relatividad. sin excluir la posibilidad de que la 1K . !a cuestión de la valide' del principio de relatividad se tor& nó así perfectamente discutible.

6 que un principio de eneralidad tan rande # que es válido. con todo. 7realmente. sobre el que volveremos más adelante. K . de 7absolutamente en reposo. Por consi uiente. +e a"í que en el campo de la Mecánica ten a que ser válido con ran exactitud el principio de relatividad. 1ería de esperar. en un determinado campo de fenó& menos fracase en otro campo es. pon amos por caso. 1i la vía fuese el sistema K#.. éste lo calificaríamos. con tanta exactitud."ora bien.. tiene que poseer un contenido de verdad mu# importante. Existen. sería de esperar que la dirección instantánea del movimiento terrestre interviniera 11 . que el tono de un tubo de ór ano fuese distinto cuando su e*e fuese paralelo a la dirección de marc"a que cuando estuviese perpendicular. En ese caso no tendríamos más remedio que pensar que las le& #es de la naturale'a sólo pueden formularse con especial sencille' # naturalidad si de entre todos los sistemas de coordenadas de 5ali& leo eli iésemos como cuerpo de referencia uno (K#) que tuviera un estado de movimiento determinado. es el si uiente. a priori. aunque la mecánica clásica no pro& porciona una base suficientemente anc"a para representar teórica& mente todos los fenómenos físicos. etc. la 2ierra. dos "ec"os enerales que de entrada "ablan mu# a favor de la valide' del prin& cipio de relatividad. poco probable. 1i el principio de relatividad <en sentido restrin ido= no es válido. K'. es equiparable a un va ón que via*ara a unos ?K Lm por se undo. mientras que de los demás sistemas a& lileanos K diríamos que son 7móviles. En estas le#es enerales de la naturale'a formuladas respecto a K tendrían que desempe%ar un papel el módulo # la dirección de la velocidad del va ón. El se undo ar umento. pues da con admirable precisión los movimientos reales de los cuerpos celestes.solución fuese en sentido ne ativo. debido a su movimiento orbital alrededor del 1ol. # con ra'ón <por sus venta*as para la descripción de la naturale'a=. Esta menor simplicidad "abría que atribuirla a que el va ón K se mueve respecto a K# <es decir.=. por e*emplo. . . En efecto. no serán e!ui"alentes para la descripción de los fenómenos natura& les. caso de no ser válido el principio de relatividad. entonces los sistemas de coordenadas de 5alileo K. que se mueven uniformemente unos respecto a los otros.. entonces nuestro va ón de ferrocarril sería un sistema K respecto al cual re irían le#es menos sencillas que respecto a K#.

Pero en ese se undo recorre además. Pero entre tanto edificaremos sobre su valide'. Pese al esmero que se "a puesto en detectar una tal anisotropía del espacio físico terrestre. en ese se undo a"anza en total el trec"o % & "' $ respecto a la vía. Por consi uiente. 7.en las le#es de la naturale'a # que. una no equivalencia de las dis& tintas direcciones. La aparente incompati ilidad de la ley de propagación de la l!" con el principio de la relatividad 13 . e ima inemos que por su interior camina un "ombre en la dirección de marc"a con veloci& dad $. !o cual es un ar& umento de peso a favor del principio de la relatividad. es decir. El teorema de adición de velocidades según la Mecánica clásica 1upon amos que nuestro tan traído # llevado va ón de ferrocarril via*a con velocidad constante " por la línea. Gás adelante veremos que este ra'onamiento. un trec"o " i ual a la velocidad del va ón. # por tanto también respecto a la vía. es insostenible # que la le# que acabamos de escribir no es válida en realidad. 6. respecto al va ón. *amás "a podido ser observada. la 2ierra no puede estar todo el a%o en reposo respecto al "ipotético sistema K#. como la velocidad del movimiento de ro& tación terrestre varía de dirección en el transcurso del a%o. un trec"o $ i ual a la velocidad con que camina. avan'aría. res& pecto a la vía. por lo tanto. 8Aon qué velocidad % avan'a el "ombre respecto a la vía al caminar: !a 4nica respuesta posible parece desprenderse de la si& uiente consideración: 1i el "ombre se quedara parado durante un se undo. que expresa el teorema de adición de velocidades se 4n la Gecánica clásica. el comportamiento de los sistemas físicos dependiera de su orientación espacial res& pecto a la 2ierra( porque.

1upon amos que a lo lar o del terraplén se emite un ra#o de lu' cu#o vértice. que el escolar cree *ustificadamente en la sencilla le# de la constancia de la velocidad de la lu' c <en el va& cío=. es por tanto i ual a: $&c(" 1? . Es fácil ver que el ra'onamiento del epí rafe anterior tiene aquí aplicación. el proceso de la propa ación de la lu'. pues el "ombre que corre con respec& to al va ón desempe%a el papel del ra#o de lu'. Dolvemos a ele ir como tal las vías del tren e ima inamos que el aire que "abía por encima de ellas lo "emos eli& minado por bombeo. En cualquier caso. relativo a observaciones de las estrellas dobles. pero naturalmente muc"o más despacio. "a# que referirlo a un cuerpo de referencia rí ido <siste& ma de coordenadas=.KKK LmMs. través de un ra'onamiento similar. se 4n lo anterior. el astrónomo "olandés +e 1itter consi uió también demostrar que la velocidad de propa a& ción de la lu' no puede depender de la velocidad del movimiento del cuerpo emisor. en resumen. se propa a con la velocidad c respecto a aquél. es de su#o improba& ble. !a "ipótesis de que esta velocidad de propa a& ción depende de la dirección 7en el espacio. Aualquier escolar sabe <o cree saber= que esta propa ación se produce en línea recta con una velocidad de c & ?KK.penas "a# en la física una le# más sencilla que la de propa ación de la lu' en el espacio vacío. la de la lu' respecto al va ón. . 89uién diría que esta le# tan simple "a sumido a los físicos más concien'udos en randísimas dificultades conceptuales: !os problemas sur en del modo si uiente. en la misma dirección en que se propa& a el ra#o de lu'. el mínimo de emisión en el eclipse de una estrella fi*a por su compa%era oscura no se observaría simultáneamente para los diversos colores. Aomo es natural. sabemos con ran exacti& tud que esta velocidad es la misma para todos los colores. como cual& quier otro. 0uestro va ón de ferrocarril si ue via*ando con la velocidad ". 1upon amos. !o que nos interesa averi uar es la velocidad de propa ación del ra#o de lu' respecto al va ón.. En lu ar de su ve& locidad % respecto al terraplén aparece aquí la velocidad de la lu' respecto a éste( la velocidad $ que buscamos. porque si no fuera así.

o bien la sencilla le# de la propa ación de la lu' en el vacío. 1in embar o. El lector que "a#a se uido atentamente las considera& ciones anteriores esperará se uramente que sea el principio de rela& tividad $que por su naturalidad # sencille' se impone a la mente como al o casi ineludible$ el que se manten a en pie. Por eso. sustitu#en& do en cambio la le# de la propa ación de la lu' en el vacío por una le# más complicada # compatible con el principio de relatividad. Gediante un análisis de los conceptos de espacio # tiempo se vio que en realidad no exist)a nin*una incompati+ilidad entre el principio de la relati"i. dad y la ley de propa*aci-n de la luz. o bien el princi& pio de relatividad.."ora bien. por eso mismo. debería ser la misma si tomamos el va ón como cuerpo de referencia que si ele imos las vías. lo cual parece imposible se& 4n nuestro ra'onamiento. la vista del dilema parece ineludible abandonar. como cualquier otra le# eneral de la naturale'a. se lle aba a una teoría ló ica& mente impecable. 1i cualquier ra#o de lu' se propa a res& pecto al terraplén con la velocidad c. este resultado atenta contra el principio de la relativi& dad expuesto en HC. los teóricos de van& uardia se inclinaron más bien por prescindir del principio de rela& tividad. . Esta teoría. .. se 4n este principio. ateniéndose uno sistemáticamente a estas dos le#es. la le# de propa& ación de la lu' en el vacío. .sí pues. !as innovadoras investi aciones teóricas de N.quí es donde entró la teoría de la relatividad. la le# de propa ación respecto al va ón parece que tiene que ser. !orent' sobre los procesos electrodinámicos # ópticos en cuerpos móviles demostraron que las experiencias en estos campos conducen con necesidad imperiosa a una teoría de los procesos electroma néticos que tiene como consecuencia irrefutable la le# de la constancia de la lu' en el vacío. . la evolución de la física teórica demostró que este ca& mino era impracticable. sino que. en contradicción con el principio de relatividad. porque. otra distinta.. la velocidad de propa ación del ra#o de lu' respecto al va ón resulta ser menor que c. que para diferenciarla de su amplia& 1B .. pese a no poder "allar ni un solo "ec"o experimental que lo contradi*era.

una definición de simultaneidad que proporcione el método para decidir experimental&mente en el caso presente si los dos ra#os "an caído simultáneamente o no. . por la si uiente ra& 'ón. Pero si lue o te importuno con el rue o de que me expliques con más pre& cisión ese sentido. Gientras no se cumpla este requisito. mediante observaciones.. querido lector.. <0o si as le#endo. Para el físico no existe el concepto mientras no se brinde la posibilidad de averi uar en un caso concreto si es verdadero o no. se plantearía el problema de comprobar si ese resultado teórico se corresponde o no con la realidad. por tanto. #o re el concepto de tiempo en la $ísica >n ra#o "a caído en dos lu ares mu# distantes . . querido lector. me es& taré entre ando como físico <O# también como no físicoP= a la ilu& sión de creer que puedo dar sentido a esa afirmación de la simulta& neidad. 1uponiendo que un experto meteorólo o "ubiese "allado. Nace falta.l cabo de al 4n tiempo qui'á te acuda a la mente la si uiente res& puesta: 7El si nificado de la afirmación es claro de por sí # no ne& cesita de nin una aclaración( sin embar o. 1e mide el se mento de unión AB a lo 1C . .l o análo o ocurre en todas las proposiciones físicas en las que interviene el concepto de 7simultáneo. "asta concederme esto plenamente convencido. si esta afirmación tiene o no sentido. contundente. 6o a%ado la afirmación de que ambos impactos "an ocurrido simultá..ción <comentada más adelante= llamamos 7teoría de la relatividad especial.= 2ras al 4n tiempo de reflexión "aces la si uiente propuesta para constatar la simultaneidad. Pero con esta respuesta no puedo darme por satisfec"o. # B de la vía. tendría que reflexionar un poco si se me exi e determinar. advertirás tras cierta reflexión que la respuesta no es tan sencilla como parece a primera vista. si en un caso concreto los dos sucesos son o no simultáneos. me& diante a udísimos ra'onamientos. 1i a"ora te pre unto. es la que expondremos a continuación en sus ideas fun& damentales. me contestarás con un 7sí. neamente. que el ra#o tiene que caer siem& pre simultáneamente en los lu ares A # B.

pues me siento empu*ado a "acer la si uiente ob*eción: 72u definición sería necesariamente correcta si #o supiese #a que la lu' que la percepción de los ra#os transmite al observador en M se propa a con la misma velocidad en el se mento que en el se mento 1in embar o..ip-. la definición de simultaneidad solamente "a# que imponerle una condición.unque la propuesta me satisface muc"o.lar o de la vía # se coloca en su punto medio M a un observador provisto de un dispositivo <dos espe*os formando . B. 9ue la lu' tarda el mismo tiempo en recorrer el camino que el no es en realidad nin 4n supuesto pre"io ni . sino una estipulaci-n que puedo "acer a discreción para lle ar a una definición de simultanei& dad. me lan'as con toda ra'ón una mi& rada al o despectiva # me dices: 7. entonces se cumple también el criterio de simultanei& dad para la pare*a de sucesos .. entonces es que son simultáneos. si o pensando que la cuestión no queda aclarada del todo. pesar de todo. Este su puesto es una "ipótesis físi& ca sobre la le# de propa ación de la lu'( tiene que cumplirse necesaria& mente para poder mantener en pie la le# de la constancia de la velocidad 1- . Aon ello se lle a también a una defi& - 1uponemos además que cuando ocurren tres fenómenos . que nos movemos en un círculo ló ico. pues. # es que en cualquier caso real permita tomar una decisión empírica acerca de la pertinencia o no pertinencia del con& cepto a definir. Está claro que esta definición se puede utili'ar para dar sentido exacto al enunciado de simultaneidad. porque en realidad no presupone nada sobre la lu'. 9ue mi definición cubre este ob*etivo es inne able. . no sólo de dos sucesos. manten o mi definición anterior.KQ entre sí. Pa& rece. 1i el observador percibe los dos ra#os simultá& neamente. C en lu a& res distintos # .. tesis sobre la naturale'a física de la lu'.&A. sino de un n4mero arbitrario de ellos. sea cual fuere su posición con res& pecto al cuerpo de referencia 6. es simultáneo a B y B simultáneo a C <en el sentido de la definición anterior=. +espués de reflexionar otra ve'. la comprobación de este supuesto sólo sería posible si se dispusiera #a de los medios para la medición de tiempos. por e*emplo= que le permite la visuali'ación óptica simultánea de am& bos lu ares A y B. .

1upon amos que por los carriles via*a un tren mu# lar o. La relatividad de la sim!ltaneidad Nasta a"ora "emos referido nuestros ra'onamientos a un determi& nado cuerpo de referencia que "emos llamado 7terraplén. !as per& sonas que via*an en este tren "allarán venta*oso utili'ar el tren como cuerpo de referencia rí ido <sistema de coordenadas= # refe& rirán todos los sucesos al tren. si tie& nen la misma constitución. 2odo suceso que se produce a lo lar& o de la vía. 1e entiende entonces por 7tiempo. de un suceso la "ora <posición de las manillas= marcada por aquel de esos relo*es que está inmediatamente conti uo <espacialmente= al suceso. se supone que todos los relo*es marc"an 7i ual de rápido. !. C de la vía <sistema de coordenadas= existen relo*es de idéntica constitución # dispuestos de tal manera que las posiciones de las manillas sean simultáneamente <en el sentido anterior= las mismas.. Esta definición entra%a otra "ipótesis física de cu#a valide'.. o 7vías. en la Eísica. +e este modo se le asi na a cada suceso un valor temporal que es esencial& mente observable. B. /ncluso la definición de simultaneidad se puede dar exactamente i ual con respecto al tren que respecto a las vías. 1F . en au& sencia de ra'ones empíricas en contra. entonces posiciones i uales de las manillas son en eneral simultáneas <en el sentido de la definición anterior=. /ma inemos. no se podrá dudar. 1. se plantea a"ora la si uiente cuestión: de la lu' en el vacío.nición del 7tiempo. se produce también en un punto determinado del tren. en efecto. con velo& cidad constante " # en la dirección se%alada en la Ei . En efec& to. que en los puntos . Eormulándolo exactamente: si dos relo& *es colocados en reposo en distintos lu ares del cuerpo de referen& cia son puestos en "ora de tal manera que la posición de las mani& llas del uno sea simultánea <en el sentido anterior= a la misma posi& ción de las manillas del otro. 1in embar o.

Este punto M' es cierto que en el instante de la caída de los ra#os 7 coincide con el punto G. >n observador que estuviera sentado en el tren en M'.&) del tren en marc"a. ."ora bien.. # ) en el tren. 8son también simultáneos respecto al tren0 En se uida demostraremos que la respuesta tiene que ser ne ativa. queremos decir: los ra#os de lu' que salen de los lu ares . los dos ra#os A # )= que son simultáneos res.B.+os sucesos <p. como se indica en la fi ura. e*. es de& cir. # viceversa <relatividad de la simultaneidad=. pero. # B son simultáneos respecto a las vías. permanecería constantemente en M. Por consi uiente. Auando decimos que los ra#os . 1ea M' el punto medio del se mento . # los ra#os de lu' que parten de las c"ispas . se mue& ve "acia la derec"a con la velocidad " del tren. "u& #endo en cambio del que avan'a desde . pecto al terrapl/n.ntes de la teoría de la relatividad.. los sucesos . En resumidas cuen& tas. Aada cuer& po de referencia <sistema de coordenadas= tiene su tiempo especial( una locali'ación temporal tiene sólo sentido cuando se indica el cuerpo de referencia al que remite. !le amos así a un resultado importante: 1ucesos que son simultáneos respecto al terraplén no lo son respec& to al tren. los observadores que utili'an el tren como cuerpo de referencia tienen que lle ar a la conclusión de que la c"ispa eléctrica B "a caí& do antes que la .. . pero que no pose#era esta velo& cidad.. # B lo alcan'arían simultáneamente. verá antes la lu' que sale de B que la que sale de . sin embar o. estos dos ra#os de lu' se reunirían precisamente en él. independiente del estado de movimiento del cuerpo de re& F O+esde el punto de vista del terraplénP 1I . # ) se corresponden también con lu ares . la Eísica suponía siempre implí& citamente que el si nificado de los datos temporales era absoluto. que <*u' ando la situación desde el terraplén= este observador va al encuentro del ra#o de lu' que viene de ). # ) se re4nen en el punto medio G del tramo de vía A. es decir. !a reali& dad es.

Stra cosa es si se quiere medir la distancia desde la vía. a la lu' de una reflexión ri urosa. el tiem& po que necesita un proceso con respecto al va ón no cabe i ualarlo a la duración del mismo proceso *u' ada desde el cuerpo de refe& rencia del terraplén. !o más sencillo es utili'ar el propio tren como cuerpo de referencia <sistema de coordenadas=. por e*emplo. entre la le# de la propa a& ción de la lu' # el principio de la relatividad. El n4mero que indica cuántas veces transportó la re la es entonces la distancia buscada. 1abemos #a que para medir una distancia se necesita un cuerpo de referencia respecto al cual "acerlo. +i amos de paso que el ra'onamiento de H. fuese aceptado siempre <de modo implícito=. antes de establecerse la teoría de la relati& vidad.ferencia. desaparece el conflicto. . 1. que a"ora resulta insostenible. recorre ese mismo trec"o también en un se*undo respecto a las vías. >n observador que via*a en el tren mide la distancia.quí se ofrece el método si uiente. "asta lle ar desde uno de los puntos marcados al otro. 1ean A' # B' los dos puntos del tren de cu#a distancia se trata( estos dos puntos se mueven con velocidad " I El centro de los va ones primero # centésimo. #o re la relatividad del concepto de distancia espacial Sbservamos dos lu ares concretos del tren que via*a con veloci& dad " por la línea # nos pre untamos qué distancia "a# entre ellos. . el conflicto proviene del ra'onamiento del epí rafe -. /nferimos allí que el "ombre que ca& mina por el va ón # recorre el trec"o $ en un se*undo."ora bien. se revela arbitrario. transportando en línea recta una re la sobre el suelo de los va ones. . recorra el trec"o $ en un tiempo que $ *u' ado desde el terraplén$ es i ual a un se undo. en virtud de las reflexiones Ranteriores. toda ve' que. al caminar respecto a las vías. Pero acabamos de ver que este supuesto es incompatible con la definición natural de simultaneidad( si prescindimos de él. 1". por e*emplo. expuesto en HF. tampoco se puede afirmar que el "ombre. lo cual no quita para que. En efecto.descansa además en un se undo supuesto que.

El intervalo temporal entre dos sucesos es independiente del estado de movimiento del cuerpo de referencia. El intervalo espacial entre dos puntos de un cuerpo rí ido es independiente del estado de movimiento del cuerpo de referencia. medido desde la ")a. Pues si el "ombre en el va ón recorre en una unidad de tiempo el trec"o $ medido desde el tren. no tiene por qué ser i ual a $. # ) transportando repetidamente el metro a lo lar o de la vía. priori no está dic"o que esta se unda medición ten a que propor& cionar el mismo resultado que la primera. continuación se mide la distancia entre . 1i eliminamos estas dos "ipótesis. . este trec"o. por& que el teorema de adición de velocidades deducido en H. desaparece el dilema de HF. !a lon itud del tren. aparentemente tan meridiano.pierde su valide'.para eliminar la aparente contradicción entre estos dos resultados fundamentales de la experiencia: Esta cuestión conduce a otra de índole eneral. En virtud de la definición de tiempo dada en HI. La transformación de Lorent" !as consideraciones "ec"as en los tres 4ltimos epí rafes nos mues& tran que la aparente incompatibilidad de la le# de propa ación de la lu' con el principio de relatividad en HF está deducida a través de un ra'onamiento que tomaba a préstamo de la Gecánica clásica dos "ipótesis in*ustificadas( estas "ipótesis son: 1. Pre untémonos primero por los puntos . . Esta circunstancia se traduce en una se unda ob*eción que oponer al ra'onamiento.a lo lar o de la vía. En el ra'onamiento de H. estos puntos A # B de la vía son determinables. . 3. !le amos así a la pre unta: 8cómo "a# que modificar el ra'onamiento de H. de H-.apa& recen lu ares # tiempos con relación al tren # con relación a las 3K .nte nosotros sur e la posibilidad de que la le# de la pro& pa ación de la lu' en el vacío sea compatible con el principio de relatividad. # B de la vía por donde pasan A' # B' en un momento determinado t <*u' ado desde la vía=. me& dida desde la vía. 11. puede ser distinta que medida desde el propio tren.

Nasta a"ora solamente "emos "ablado de sucesos que se producían a lo lar o de la vía. y. la cual desempe%aba la función matemática de una recta.vías. de manera que todo ra#o de lu' ten a la velocidad de propa ación c respecto a las vías y respecto al tren: Esta pre unta conduce a una respuesta mu# determinada # afirmativa. t. 'R. z. # al tren otro K'. puede locali'arse respecto a ese andamia*e. no coinciden con x. intercalemos la si uiente consideración.ntes de entrar en ello. . 1in incurrir en defecto teórico. 1se mismo suce. En cada uno de estos andamios ima inamos que se eri en tres paredes mutuamente perpendiculares que denominamos 7planos coordenados. 8Aómo se "allan el lu ar # el tiempo de un suceso con rela& ción al tren cuando se conocen el lu ar # el tiempo del suceso con respecto a las vías: 8Esta pre unta tiene al una respuesta de acuer& do con la cual la le# de la propa ación en el vacío no contradi a al principio de relatividad: S expresado de otro modo: 8cabe "allar al una relación entre las posiciones # tiempos de los distintos suce& sos con relación a ambos cuerpos de referencia. es posible ima inar que el tren que via*a con velocidad " se prolon a por todo el espacio. también pueda locali'ar& se respecto al se undo andamio. de manera que cualquier suceso. Aualquier suceso. <7sistema de coordenadas.nálo amente. que. a una le# de transformación mu# precisa para las ma nitudes espacio&temporales de un suceso al pasar de un cuerpo de referencia a otro. y. # temporalmente por un valor t. 31 . 6a explicamos antes con detalle cómo interpretar estas ma nitudes como resultados de mediciones físicas.=. so viene fi*ado espacio&temporalmente respecto a K' por valores correspondientes x'. ocurra donde ocurra. si uiendo lo indicado en el epí rafe 3. . de manera que cualquier suceso.l terraplén le corresponde entonces un sistema de coordenadas T. cabe ima i& nar que este cuerpo de referencia se prolon a "acia los lados # "a& cia arriba por medio de un andamia*e de varillas. dondequiera que ocurra. po& demos prescindir del "ec"o de que en realidad esos andamios se destro'arían uno contra el otro debido a la impenetrabilidad de los cuerpos sólidos. tR. viene fi*ado espa& cialmente respecto a K por las tres perpendiculares x. Pero. . y'. z a los pla& nos coordenados. por le*ano que esté. como es natural.

Es evidente que el problema que tenemos planteado se puede for& mular exactamente de la manera si uiente: +adas las cantidades x, y, z, t de un suceso respecto a K, 8cuáles son los valores x',y',z',t' del mismo suceso respecto a K' 0 !as relaciones "a# que ele irlas de tal modo que satisfa an la le# de propa ación de la lu' en el va& cío para uno # el mismo ra#o de lu' <# además para cualquier ra#o de lu'= respecto a K # K'. Para la orientación espacial relativa indi& cada en el dibu*o de la fi ura 3, el problema queda resuelto por las ecuaciones:

Este sistema de ecuaciones se desi na con el nombre de 7transfor& mación de !orent'!;.

,

En el .péndice se da una derivación sencilla de la transforma ción de !orent'
33

."ora bien, si en lu ar de la le# de propa ación de la lu' "ubiése& mos tomado como base los supuestos implícitos en la vie*a mecáni& ca, relativos al carácter absoluto de los tiempos # las lon itudes, en ve' de las anteriores ecuaciones de transformación "abríamos obte& nido estas otras: x' & x ( "t y' & y z' & z t' & t, sistema que a menudo se denomina 7transformación de 5alileo;. !a transformación de 5alileo se obtiene de la de !orent' i ualando en ésta la velocidad de la lu' c a un valor infinitamente rande. El si uiente e*emplo muestra claramente que, se 4n la transforma& ción de !orent', la le# de propa ación de la lu' en el vacío se cum& ple tanto respecto al cuerpo de referencia K como respecto al cuer& po de referencia K'. 1upon amos que se envía una se%al luminosa a lo lar o del e*e x positivo, propa ándose la excitación luminosa se& 4n la ecuación
3?

% & ct' es decir, con velocidad c. +e acuerdo con las ecuaciones de la transformación de !orent', esta sencilla relación entre x # t deter& mina una relación entre xR # t'. En efecto, sustitu#endo x por el va& lor ct en las ecuaciones primera # cuarta de la transformación de !orent' obtenemos:

de donde, por división, resulta inmediatamente %( & ct(. !a propa ación de la lu', referida al sistema K', se produce se 4n esta ecuación. 1e comprueba, por tanto, que la velocidad de propa& ación es también i ual a c respecto al cuerpo de referencia K'2 y análo amente para ra#os de lu' que se propa uen en cualquier otra dirección. !o cual, naturalmente, no es de extra%ar, porque las ecuaciones de la transformación de !orent' están derivadas con este criterio. 12. El comportamiento de reglas y relo)es móviles

Aoloco una re la de un metro sobre el e*e x' de K', de manera que un extremo coincida con el punto x' U K # el otro con el punto xR U

3B

+e aquí inferimos que en la teoría de la relatividad la velocidad c desempe%a el papel 3C . se obtiene para estos dos puntos: estos dos puntos distan entre sí . +e la primera ecuación de la transformación de !orent'. de donde se deduce que la lon itud de una re la rí ida de un metro que se mueve con velocidad " en el sentido de su lon itud es de metros. para t & K. !a re la rí ida en movimiento es más corta que la misma re la cuando está en estado de reposo. el metro se mueve respecto a K con la velocidad ". 8Auál es la lon itud de la re la respecto al sistema K0 Para ave& ri uarlo podemos determinar las posiciones de ambos extremos respecto a K en un momento determinado t. # es tanto más corta cuando más rápidamente se mueva."ora bien.1. Para la velocidad v & c sería para velocidades a4n ma#ores la raí' se "aría ima inaria.

z. 1i "ubiésemos procedido a la inversa. considerando un metro que se "alla en reposo respecto a K sobre el e*e x. . t no son otra cosa que resultados de medidas obtenidas con relo*es # re las. . Para estos dos tics. priori es evidente que las ecuaciones de transformación tienen al o que decir sobre el comportamiento físico de re las # relo*es. "abríamos comproba& do que en relación a K' tiene la lon itud de lo cual está totalmente de acuerdo con el principio de la relatividad.de una velocidad límite que no puede alcan'ar ni sobrepasar nin 4n cuerpo real. y. las ecuaciones primera # cuarta de la transformación de !orent' darán: t#" # 3- . en el cual "emos basado nuestras consideraciones. no "abríamos obtenido un acortamiento de lon itudes como consecuencia del movimiento. porque éstas pierden todo sentido cuando " se eli e ma#or que c.%adamos que este papel de la velocidad c como velocidad límite se si ue de las propias ecuaciones de la transformación de !orent'. 1i "ubiésemos tomado como base la transformación de 5alileo. /ma inemos a"ora un relo* con se undero que reposa constante& mente en el ori en <xR U K= de K'. 1ean t' U K # tR U 1 dos se%ales su& cesivas de este relo*. porque las cantidades x.

tal # como resulta de las "ipótesis de la Gecá& nica clásica. el relo* se mueve con la velocidad "( respecto a este cuerpo de referencia. también aquí.. *eorema de adición de velocidades. !a velocidad de la lu' c desem& pe%a. vo# a extraer de la teoría otra conse& cuencia que es mu# fácil de deducir de lo anteriormente expuesto # que los experimentos confirman brillantemente. sino se undos. o sea un tiempo al o ma#or. 6 puesto que. En el H. es di& fícil que podamos comparar los resultados del epí rafe anterior con la realidad. por otro lado.+) t. Gediante las ecuaciones primera # cuarta de la transformación de 5alileo se pueden expresar x3 # tW en función de x y t. 3F . el relo* marc"a al o más despacio que en estado de reposo. E%perimento de $i"ea! +ado que las velocidades con que en la práctica podemos mover relo*es # re las son peque%as frente a la velocidad de la lu' c."emos deducido el teorema de adición para velocidades de la misma dirección. obteniendo % & (v . Aomo consecuencia de su movimiento. !o mismo se puede deducir fácilmente de la transfor& mación de 5alileo <H11=. no un se undo. esos resultados le parece& rán al lector "arto sin ulares. En lu ar del "ombre que camina por el va ón introducimos un punto que se mueve respecto al sistema de coordenadas K' se 4n la ecuación %( &+t. entre dos de sus se%ales transcurre. 13.Vu' ado desde K. el papel de una velocidad límite inalcan'able.

1upon amos que la lu' se propa a en un cierto líquido en reposo con una determinada velocidad $. En lu ar de la ecuación <. !a cuestión es cuál de es& tos dos teoremas resiste el cote*o con la experiencia.Esta ecuación no expresa otra cosa que la le# de movimiento del punto respecto al sistema K <del "ombre respecto al terraplén=. rea& li'ado "ace más de medio si lo por el enial físico Ei'eau # desde entonces repetido por al unos de los me*ores físicos experimenta& les. como en H-: Pero este ra'onamiento lo podemos efectuar i ual de bien basándo& nos en la teoría de la relatividad. con lo cual se obtiene. !o que "a# que "acer entonces es expresar xR # t' en la ecuación %( & +t( en función de x # t. 1obre el parti& cular nos instru#e un experimento extremadamente importante. ve& locidad que desi namos por %. El experimento versa so& bre la si uiente cuestión. utili'ando las ecuaciones primera # cuarta de la transformación de !orent'.= se obtiene entonces esta otra: que corresponde al teorema de adición de velocidades de i ual di& rección se 4n la teoría de la relatividad. 8Aon qué velocidad se propa a en el tubo 4 de la fi ura 3I . por lo cual el resultado es irrebatible.

la propa ación de la lu' se produce siempre con la misma velocidad $. dio #a una teoría de este fe& nómeno por vía puramente electrodinámica # utili'ando determina& das "ipótesis sobre la estructura electroma nética de la materia. que N. por tanto. !orent'. Está claro que el problema vuelve a ser el mismo que el de H-. El experimento1" falla a favor de la ecuación <)= deducida de la teoría de la relatividad. # se busca la velocidad de la lu' respecto al tubo. 1on conocidas. muévase o no el líquido respecto a otros cuerpos. $'" <1& 1Mn 3=..en la dirección de la flec"a. Pero esta circunstancia no merma para nada el poder probatorio del experimento. Pues la Electrodinámica de Gaxwell&!orent'. lo cual concuerda con el resulta& do de Ei'eau.= o por la <)=. . . # además con ran exactitud. ésta vendrá dada por la ecuación <. si llamamos % a la veloci& dad de la lu' respecto al tubo. el papel del va ón o del sistema de coordenadas K'2 la lu'. tendremos que sentar el supuesto de que. . con la misma aproximación. so& 1K Ei'eau "alló % & $ ' " <1& 1Mn3 = . se puede sustituir <)= por Y U < $'"= <1& "$56 =. la velo& cidad de la lu' respecto al líquido # la velocidad de éste respecto al tubo. respecto al l)!uido. el del "ombre que camina por el va ón o el del punto móvil mencionado en este apartado.sí pues. fieles al principio de relatividad. Por otro lado. 3. debido a que "$5c6 es mu# peque%o frente a 1. Na# que destacar. cuando dentro de ese tubo flu#e el lí& quido con velocidad "0 1n cualquier caso. en tanto que experimentum crucis a favor de la teoría de la relatividad. sin embar o. 1e 4n las 4l& timas # excelentes mediciones de Xeeman. El tubo desempe%a el papel de las vías o del sistema de coordenadas K2 el líquido. o bien. muc"o antes de establecerse la teoría de la relatividad. se 4n que sea la transformación de 5alileo o la de !o& rent' la que se corresponde con la realidad. la influencia de la velo& cidad de la corriente " sobre la propa ación de la lu' viene repre& sentada por la fórmula <)= con una exactitud superior al 1 por 1KK. donde n U cMw es el índice de re& fracción del líquido.

por un lado.bre la cual descansaba la teoría ori inal. Esta 4ltima "a emanado más bien de la Electrodinámica como resumen # enerali'ación asombrosamente sencillos de las "ipótesis. y'. el principio de la relatividad <en sentido restrin ido= es válido. nuevas variables espacio&tem& porales x'. !a experiencia "a llevado a la convic& ción de que. 14. y. cu#a aceptación viene *ustificada por nuestro conocimiento actual. >niendo estos dos postulados resultó la le# de transformación para las coordenadas rectan ulares x. una ve' en posesión de la trans& formación de !orent'. t del sis& tema de coordenadas ori inal K."ora bien. z # el tiempo t de los sucesos que componen los fenómenos naturales. podemos unir ésta con el principio de rela& tividad # resumir la teoría en el enunciado si uiente: 2oda le# eneral de la naturale'a tiene que estar constituida de tal modo que se transforme en otra le# de idéntica estructura al intro& ducir. Esta es una condición matemática mu# determinada que la teoría de la relatividad prescribe a las le#es naturales. En este ra'onamiento desempe%ó un papel importante la le# de propa ación de la lu'. con lo cual se con& vierte en valioso auxiliar "eurístico en la b4squeda de le#es enera& ?K . sino <en discrepancia con la Gecánica clásica= la transforma& ción de !orent'. El valor . obteniéndose. en lu ar de las variables espacio&temporales x. z. antes mutuamente inde& pendientes. y.e!rístico de la teoría de la relatividad !a cadena de ideas que "emos expuesto "asta aquí se puede resu& mir brevemente como si ue. no está para nada en con& tradicción con la teoría de la relatividad. t' de otro sistema de coordenadas K'. donde la rela& ción matemática entre las cantidades con prima # sin prima viene dada por la transformación de !orent'. . z'. Eormulado brevemente: las le#es enerales de la naturale'a son covariantes respecto a la trans& formación de !orent'. que la velocidad de propa ación de la lu' en el vacío es i ual a una constante c. que servían de fundamento a la Electrodinámica. no la transformación de 5ali& leo. # por otro.

a las le#es para movimientos rápidos en los que las velocidades " de la mate& ria no sean demasiado peque%as frente a la de la lu'. pero "a simplificado notablemente el edificio teórico. +el movimiento de los astros no "ablaremos "asta lle ar a la teoría de la relatividad eneral. "a reducido muc"o el n4mero de "ipótesis indepen& dientes sobre las que descansa la teoría. 1e 4n la teoría de la rela& tividad. 1i se encontrara una le# eneral de la naturale& 'a que no cumpliera esa condición. es de& cir. Govimientos tan rápidos sólo nos los muestra la experiencia en electrones e io& nes( en otros movimientos las discrepancias respecto a las le#es de la Gecánica clásica son demasiado peque%as para ser detectables en la práctica.les de la naturale'a. la ener ía cinética de un punto material de masa m no vie& ne dado #a por la conocida expresión sino por la expresión ?1 . !a Gecánica clásica precisaba de una modificación antes de poder armoni'ar con el requisito de la teoría de la relatividad especial. que aquélla se "a& bría impuesto con carácter eneral entre los físicos aunque los ex& perimentos "ubiesen "ablado menos convincentemente a su favor. Deamos a"ora lo que esta 4ltima "a mostrado en cuanto a resultados enerales. #. Pero esta modificación afecta 4nicamente. la teoría de Gaxwell&!o& rent' le "a conferido un rado tal de evidencia. /es!ltados generales de la teoría +e las consideraciones anteriores se ec"a de ver que la teoría de la relatividad <especial= "a nacido de la Electrodinámica # de la Jpti& ca. 15. En estos campos no "a modificado muc"o los enunciados de la teoría. . en esencia. la derivación de las le#es. lo que es incomparablemente más importante. quedaría refutado por lo menos uno de los dos supuestos fundamentales de la teoría.

por rande que sea la ener ía in& vertida en la aceleración. 1i se desarrolla en serie la expresión de la ener ía cinética. continuación explicaremos brevemente cómo se lle ó "asta a"í # cómo "a# que interpretar esta fusión.sí pues. por lo cual no entra en consideración al tratar el problema de cómo la ener ía de un punto material depende de la velocidad. la velocidad tiene que permanecer siem& pre inferior a c. ?3 . . el de la conservación de la ener ía # el de la conservación de la masa( estos dos principios fundamentales aparecen completamente inde& pendientes uno de otro. !a teoría de la relatividad los funde en uno solo. El primer término mc0 no depende de la velocidad. se obtiene: El tercer término es siempre peque%o frente al se undo <el 4nico considerado en la Gecánica clásica= cuando es peque%o comparado con 1. 1obre su importancia teórica "ablaremos más adelante.Esta expresión se "ace infinita cuando la velocidad " se aproxima a la velocidad de la lu' c. !a física prerrelativista conoce dos principios de conservación de importancia fundamental. El resultado más importante de índole eneral al que "a conducido la teoría de la relatividad espe& cial concierne al concepto de masa. .

En contraposición a la Gecánica clásica.El principio de relatividad exi e que el postulado de conservación de la ener ía se cumpla. que: un cuerpo que se mueve con velocidad " # que absorbe la ener ía 1# en forma de radiación11 sin variar por eso su velocidad. no sólo respecto a un sistema de coordena& das K. ?? . . mediante consideraciones relativamente sencillas. la ener ía del cuerpo vendrá dada por: El cuerpo tiene entonces la misma ener ía que otro de velocidad " # masa 11 1K es la ener ía absorbida respecto a un sistema de coordenadas que se mueve con el cuerpo. respecto a cualquier sistema de coordenadas 7de 5alileo. se puede inferir ri& urosamente. # en con*unción con las ecuaciones fun& damentales de la electrodinámica maxwelliana.=. sino respecto a cualquier sistema de coordenadas K' que se encuentre con relación a K en movimiento de traslación uniforme <dic"o brevemente. partir de estas premisas. el paso en& tre dos de esos sistemas viene re ido por la transformación de !o& rent'. experimenta un aumento de ener ía en la cantidad: 2eniendo en cuenta la expresión que dimos antes para la ener ía ci& nética.

1i escribi& mos la expresión de la ener ía en la forma se ve que el término mc0. su masa inercial crece en la masa inercial de un cuerpo no es una constante. 13 Zespecto a un sistema de coordenadas solidario con el cuerpo. El cote*o directo de este postulado con la experiencia queda por a"ora excluido. que #a nos llamó la atención con anterio& ridad. ?B . !a masa inercial de un sistema de cuerpos cabe contemplarla precisamente como una medida de su ener ía. El postulado de la conservación de la masa de un sistema coincide con el de la conservación de la ener ía # sólo es válido en la medida en que el sistema no absorbe ni emite ener ía. sino variable se& 4n la modificación de su ener ía.Aabe por tanto decir: si un cuerpo absorbe la ener ía 1#. no es otra cosa que la ener ía que poseía el cuerpo 12 antes de absorber la ener ía 1#. porque las variaciones de ener ía 1# que podemos comunicar a un sistema no son suficientemente randes para "acer& se notar en forma de una al& teración de la masa inercial del sistema.

Gencionaré aquí. de manera extremadamente simple # en consonancia con la experiencia. 1e trata del despla'amiento anual de la posición aparente de las estrellas fi*as como consecuen& cia del movimiento terrestre alrededor del 1ol <aberración= # el in& flu*o que e*erce la componente radial de los movimientos relativos de las estrellas fi*as respecto a la 2ierra sobre el color de la lu' que lle a "asta nosotros( este influ*o se manifiesta en un peque%o corri& ?C . por un motivo que #a mencionamos al "ablar del experimento fundamen& tal de Ei'eau. . aparece siempre la ac& ción a distancia con la velocidad de la lu'. 16. !a teoría de la relatividad especial cristali'ó a partir de la teoría de Gaxwell&!orent' de los fenómenos electro& ma néticos. El éxito de la inter& pretación de Earada#&Gaxwell de la acción electrodinámica a dis& tancia a través de procesos intermedios con velocidad de propa a& ción finita "i'o que entre los físicos arrai ara la convicción de que no existían acciones a distancia instantáneas e inmediatas del tipo de la le# de ravitación de 0ewton. por ser de especial importancia. por lo cual todos los "ec"os experimentales que apo& #an esa teoría electroma nética apo#an también la teoría de la rela& tividad. La teoría de la relatividad especial y la e%periencia !a pre unta de "asta qué punto se ve apo#ada la teoría de la relati& vidad especial por la experiencia no es fácil de responder. esta circunstancia se debe el que se pudiera establecer con éxito un principio de conservación de la masa de valide' independiente. en lu ar de la acción instantánea a distancia. lo cual tiene que ver con el papel teórico que desempe%a la velocidad c en esta teoría.es demasiado peque%o en comparación con la masa m que existía antes de la variación de ener ía. o acción a distan& cia con velocidad de propa ación infinita. 1e 4n la teoría de la relativi& dad. En la se unda parte se mostrará cómo se modifica este resultado en la teoría de la relatividad eneral. que la teoría de la relatividad permite derivar. >na 4ltima observación de naturale'a teórica. aquellas influencias que experimenta la lu' de las estrellas fi*as debido al movimiento relativo de la 2ierra respecto a ellas.

miento de las ra#as espectrales de la lu' que nos lle a desde una estrella fi*a, respecto a la posición espectral de las mismas ra#as es& pectrales obtenidas con una fuente luminosa terrestre <principio de +oppler=. !os ar umentos experimentales a favor de la teoría de Gaxwell&!orent', que al mismo tiempo son ar umentos a favor de la teoría de la relatividad, son demasiado copiosos como para expo& nerlos aquí. +e "ec"o, restrin en "asta tal punto las posibilidades teóricas, que nin una otra teoría distinta de la de Gaxwell&!orent' se "a podido imponer frente a la experiencia. 1in embar o, "a# dos clases de "ec"os experimentales constatados "asta a"ora que la teoría de Gaxwell&!orent' sólo puede acomodar a base de recurrir a una "ipótesis auxiliar que de su#o $es decir, sin utili'ar la teoría de la relatividad$parece extra%a. Es sabido que los ra#os catódicos # los así llamados ra#os <? emiti& dos por sustancias radiactivas constan de corp4sculos eléctricos ne& ativos <electrones= de peque%ísima inercia # ran velocidad. /n& vesti ando la desviación de estas radiaciones ba*o la influencia de campos eléctricos # ma néticos se puede estudiar mu# exactamente la le# del movimiento de estos corp4sculos. En el tratamiento teórico de estos electrones "a# que luc"ar con la dificultad de que la Electrodinámica por sí sola no es capa' de ex& plicar su naturale'a. Pues dado que las masas eléctricas de i ual si no se repelen, las masas eléctricas ne ativas que constitu#en el electrón deberían separarse unas de otras ba*o la influencia de su interacción si no fuese por la acción de otras fuer'as cu#a naturale& 'a nos resulta todavía oscura 13. 1i suponemos a"ora que las distan& cias relativas de las masas eléctricas que constitu#en el electrón permanecen constantes al moverse éste <unión rí ida en el sentido de la Gecánica clásica=, lle amos a una le# del movimiento del electrón que no concuerda con la experiencia. N. .. !orent', uia& do por consideraciones puramente formales, fue el primero en in& troducir la "ipótesis de que el cuerpo del electrón experimenta, en virtud del movimiento, una contracción proporcional a la expresión
1?

!a teoría de la relatividad eneral propone la idea de que las masas eléctri& cas de un electrón se mantienen unidas por fuer'as ravitacionales.
?-

en la dirección del movimiento. Esta "ipótesis, que electrodinámicamente no se *ustifica en modo al uno, proporciona esa le# del movimiento que se "a visto confir& mada con ran precisión por la experiencia en los 4ltimos a%os. !a teoría de la relatividad suministra la misma le# del movimiento sin necesidad de sentar "ipótesis especiales sobre la estructura # el comportamiento del electrón. .l o análo o ocurría, como "emos visto en H1?, con el experimento de Ei'eau, cu#o resultado lo ex& plicaba la teoría de la relatividad sin tener que "acer "ipótesis sobre la naturale'a física del fluido. !a se unda clase de "ec"os que "emos se%alado se refiere a la cuestión de si el movimiento terrestre en el espacio se puede detec& tar o no en experimentos efectuados en la 2ierra. 6a indicamos en HC que todos los intentos reali'ados en este sentido dieron resultado ne ativo. Aon anterioridad a la teoría relativista, la ciencia no podía explicar fácilmente este resultado ne ativo, pues la situación era la si uiente. !os vie*os pre*uicios sobre el espacio # el tiempo no per& mitían nin una duda acerca de que la transformación de 5alileo era la que re ía el paso de un cuerpo de referencia a otro. 1uponiendo entonces que las ecuaciones de Gaxwell&!orent' sean válidas para un cuerpo de referencia K, resulta que no valen para otro cuerpo de referencia K' que se mueva uniformemente respecto a K si se acep& ta que entre las coordenadas de K # K' ri en las relaciones de la transformación de 5alileo. Esto parece indicar que de entre todos los sistemas de coordenadas de 5alileo se destaca físicamente uno (K) que posee un determinado estado de movimiento. Eísicamente se interpretaba este resultado diciendo que K está en reposo respec& to a un "ipotético éter luminífero, mientras que todos los sistemas de coordenadas K' en movimiento respecto a K estarían también en movimiento respecto al éter. . este movimiento de K' respecto al éter <7viento del éter; en relación a K') se le atribuían las compli& cadas le#es que supuestamente valían respecto a K'. 7ara ser con& secuentes, "abía que postular también un viento del éter seme*ante

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con relación a la 2ierra, # los físicos pusieron durante muc"o tiem& po todo su empe%o en probar su existencia. Gic"elson "alló con este propósito un camino que parecía infalible. /ma inemos dos espe*os montados sobre un cuerpo rí ido, con las caras reflectantes mirándose de frente. 1i todo este sistema se "alla en reposo respecto al éter luminífero, cualquier ra#o de lu' necesita un tiempo mu# determinado 8 para ir de un espe*o al otro # volver. Por el contrario, el tiempo <calculado= para ese proceso es al o di& ferente <8 9) [cuando el cuerpo, *unto con los espe*os, se mueve res& pecto al éter. OEs másP !os cálculos predicen que, para una deter& minada velocidad " respecto al éter, ese tiempo 8 [ es distinto cuan& do el cuerpo se mueve perpendicularmente al plano de los espe*os que cuando lo "ace paralelamente. .un siendo ínfima la diferencia calculada entre estos dos intervalos temporales, Gic"elson # Gor& le# reali'aron un experimento de interferencias en el que esa dis& crepancia tendría que "aberse puesto claramente de manifiesto. El resultado del experimento fue, no obstante, ne ativo, para ran des& concierto de los físicos. !orent' # Eit'5erarld sacaron a la teoría de este desconcierto, suponiendo que el movimiento del cuerpo res& pecto al éter determinaba una contracción de aquél en la dirección del movimiento # que dic"a contracción compensaba *ustamente esa diferencia de tiempos. !a comparación con las consideraciones de H13 demuestra que esta solución era también la correcta desde el punto de vista de la teoría de la relatividad. Pero la interpretación de la situación se 4n esta 4ltima es incomparablemente más satis& factoria. +e acuerdo con ella, no existe nin 4n sistema de coorde & nadas privile iado que dé pie a introducir la idea del éter, ni tampo & co nin 4n viento del éter ni experimento al uno que lo pon a de manifiesto. !a contracción de los cuerpos en movimiento se si ue aquí, sin "ipótesis especiales, de los dos principios básicos de la teoría( # lo decisivo para esta contracción no es el movimiento en sí, al que no podemos atribuir nin 4n sentido, sino el movimiento respecto al cuerpo de referencia ele ido en cada caso. .sí pues, el cuerpo que sostiene los espe*os en el experimento de Gic"elson # Gorle# no se acorta respecto a un sistema de referencia solidario con la 2ierra, pero sí respecto a un sistema que se "alle en reposo en relación al 1ol.
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6. t1 se diferencian arbitrariamente poco de las del suceso contemplado x. !a teoría de la relatividad sirve en ban& de*a la visión cuadridimensional del 7mundo. con lo que GinLowsLi llamara brevemente 7mundo. el valor del tiempo t.. z: . más indepen& diente. cu#as coordenadas x: . es decir. lo cual queda patente en la 4ltima ecuación de la transfor& mación de 5alileo (t' U t). +e "ec"o. El espacio c!adridimensional de Min1o+s1i El no matemático se siente sobreco ido por un escalofrío místico al oír la palabra 7cuadridimensional. no "a# enunciado más banal que el que afirma que nuestro mundo coti& diano es un continuo espacio&temporal cuadridimensional. '1 que se aproximan arbitrariamente a las coordenadas x. El que no estemos acostumbrados a concebir el mundo en este sentido como un continuo cuadridimensional se debe a que el tiempo de& sempe%ó en la física prerrelativista un papel distinto. que es naturalmente cuadridimensional en el sentido espacio&temporal. por lo cual nos "emos "abituado a tratar el tiempo como un continuo independiente. y. El 7universo. frente a las coordenadas espaciales. o 7universo. . z. indepen& diente de la posición y del estado de mo"imiento del sistema de re& ferencia. y: . pues para cada suceso existen otros <reales o ima inables= arbitra& riamente 7próximos. t. de 7tridimensional. existen puntos arbitrariamente 7próximos.. tres coordenadas espaciales x. y. a saber. y: .( debido al carácter triple de las coordenadas. 9uiere decir esto que es posible describir la posición de un punto <en reposo= mediante tres n4meros x.17. z y una coordenada temporal. sin embar o. dado cualquier punto. una sensación no disímil de la provocada por el fantasma de una comedia. y. pues se 4n esta teo& ?.. y. z <coordenadas= # que. cu#a posición se puede descri& bir mediante valores coordenados <coordenadas= x:. cada uno de los cuales puede describirse mediante cuatro n4meros. Pues ese universo se compone de sucesos individuales. en la física clásica el tiempo es absoluto. . es en este sentido también un continuo.. +ebido a esta 4ltima propiedad "ablamos de un 7continuo.nálo amente ocurre con el universo del acontecer físico. z del primero. El espacio es un continuo tridimensional.

!as le#es de la naturale'a que satisfacen los requisitos de la teoría de la relatividad <especial= toman entonces formas matemáticas en las que la coordenada temporal desempe%a exactamente el mismo papel que las tres coordenadas espaciales. >na distancia pura& mente espacial entre dos sucesos con relación a K tiene como con& secuencia una distancia temporal de aquéllos con respecto a K'. se 4n esta ecuación la diferencia temporal . con las tres coordenadas espaciales de la eometría euclídea. Estas cuatro coordenadas se corresponden exactamente. sino en el reconocimiento de que el continuo cuadridimensional de la teo& ría de la relatividad muestra en sus principales propiedades forma& les el máximo parentesco con el continuo tridimensional del espa& cio eométrico euclídeo14.t3 de dos sucesos respecto a KW no se anula en eneral. la exposición al o más detallada en el . racias a este "alla' o puramente formal. /ncluso al no matemático le saltará a la vista que.t de aquellos respecto a K sea nula. desde el punto de vista formal. la teoría tuvo que anar una dosis extraordinaria de claridad.péndice. BK . aunque la diferencia temporal . para "acer resaltar del todo este parentesco es preciso sustituir las coordenadas temporales usuales t por la cantidad ima inaria proporcional a ellas. !a importancia del descubrimiento de GinLowsLi para el desarrollo formal de la teoría de la relatividad no reside tampoco aquí. 1B Af. tal # como muestra la cuarta ecuación de la transformación de !orent': En efecto.ría el tiempo es despo*ado de su independencia. 1in embar o.

"ora bien. . B1 . sin duda de difícil acceso para el lector no e*ercitado en la matemática. lo de*aremos en este punto para volver sobre ello en las 4ltimas consideraciones de este librito. sin las cuales la teoría de la relatividad eneral. se "abría quedado qui'á en pa%ales.2an someras indicaciones no dan al lector sino una noción mu# va a de las importantes ideas de GinLowsLi. como para comprender las ideas fundamentales de la teoría de la relatividad especial o eneral no es necesario entender con más exactitud esta materia. desarrollada a continuación en sus líneas fundamentales.

1e unda Parte 1obre la teoría de la relatividad eneral B3 .

!o cual es. repe& timos. el "ec"o del movimiento que aquí tiene lu ar cabe expresarlo con i ual ra'ón en cualquiera de las dos formas si uientes: a= b= el va ón se mueve respecto al terraplén. El principio que nosotros "emos utili'ado no se limita a sostener que para la descripción de cualquier suceso se puede ele ir lo mis& mo el va ón que el terraplén como cuerpo de referencia <porque también eso es evidente=. 2rincipios de la relatividad especial y general !a tesis fundamental alrededor de la cual iraban todas las conside& raciones anteriores era el principio de la relatividad especial. del va ón como cuerpo de referencia. Dolvamos a anali'ar exactamente su contenido. del te& rraplén # el va ón de ferrocarril. el va ón. +ic"o de otra manera: en la descrip& B? . tantas veces frecuentado #a. mu& c"o más profunda. 9ue cualquier movimiento "a# que entenderlo conceptualmente como un movimiento meramente relati"o es al o que siempre fue evidente.1 . # en la que "emos basado nuestras consideraciones. e*. Auando se trata simplemente de constatar o describir el movimiento es teóricamente indiferente a qué cuerpo de referencia se refiera el movimiento. 0uestro principio afirma más bien que: si se formulan las le#es enerales de la naturale'a. me. Dolviendo al e*emplo. tal # como resultan de la experiencia. las le#es de la Gecá& nica o la le# de la propa ación de la lu' en el vacío= tienen exacta& mente el mismo enunciado. el principio de la relatividad física de todo movimiento uni<or.. En el caso a) es el terraplén el que "ace las veces de cuerpo de re& ferencia( en el caso +). en ambos casos dic"as le#es enerales <p. sirviéndose a= b= del terraplén como cuerpo de referencia. el terraplén se mueve respecto al va ón. que "emos llamado 7principio de relatividad. es de& cir. evidente # no debemos confundirlo con la proposición.

el atreverse a dar el paso que lleva al principio de la relatividad eneral. # 7cuerpo de referencia.. Partimos inicialmente del supuesto de que existe un cuerpo de referencia K con un estado de movimiento respecto al cual se cumple el principio fundamental de 5alileo: un punto material abandonado a su suerte # ale*ado lo suficiente de to& dos los demás se mueve uniformemente # en línea recta. !a valide' del principio de la relatividad solamente la supusimos para estos cuerpos de referencia. Este 4ltimo enunciado no tie& ne que cumplirse necesariamente a priori. deberían ser privile iados en este sentido # exactamente equivalentes a K de cara a la formulación de las le#es de la naturale'a todos aquellos cuerpos de referencia K' que e*ecutan respecto a K un movimiento rectil)neo. por ra'ones que saldrán a la lu' más adelante. como ocurre con el pri& mero( no está contenido en los conceptos de 7movimiento. En contraposición a lo anterior entenderemos por 7principio de la relatividad eneral. Pero al mar en de K."ora bien. uni<orme e irrotacional= a todos estos cuerpos de refe& rencia se los considera cuerpos de referencia de 5alileo. etc. El camino que "emos se uido "a sido más bien el si uiente.. no para otros <animados de otros movimien& tos=. Zeferidas a K <cuerpo de referencia de 5alileo=. sino que su verdad o falsedad depende sólo de la experiencia. que esta formulación es preciso sustituirla por otra más abs& tracta. las le#es de la naturale'a de& bían ser lo más sencillas posible. el si uiente enunciado: todos los cuerpos de referencia T.ción <)sica de los procesos naturales no "a# nin 4n cuerpo de refe& rencia K o K' que se distin a del otro. son equivalentes de cara a la descripción de la naturale'a <formulación de las le#es naturales enerales=. para cualquier espíritu que aspire a la enerali'ación. nosotros no "emos afirmado "asta a"ora para nada la equivalencia de todos los cuerpos de referencia K de cara a la for& mulación de las le#es naturales.presurémonos a se%alar. . tiene que ser tentador. sea cual fuere su estado de movimiento. >na ve' que la introducción del principio de la relatividad especial "a salido airosa. sin em& bar o. . Pero basta una observación mu# BB . TR. En este sentido "ablamos del principio de la relatividad espe. cial o de la teoría de la relatividad especial. ni puede deducirse de ellos.

el via*ero ex& perimentará un tirón i ual de fuerte "acia adelante. en contra del principio de la relatividad ene& ral. para que el intento pare'ca en principio condenado al fracaso. !a física moderna formula la respuesta de un modo al o distinto. si el movimiento del va ón se "ace no uniforme por& que el tren frena violentamente. través de un estudio más detenido de los fenó& menos electroma néticos se "a lle ado a la conclusión de que no existe una acción inmediata a distancia. +e a"í que en un primer momento nos sintamos impelidos a atribuir. en apariencia perfectamente verosímil. . sin embar o.simple. 1!. 6 se 4n el princi& pio de la relatividad especial.. # por eso parece estar excluido que con relación al va ón en movimiento no uniforme val an las mismas le#es mecánicas que respecto al va ón en reposo o en mo& vimiento uniforme. En lo que si ue veremos."ora bien. El movimiento acelerado del va ón se manifiesta en el comportamiento mecánico de los cuerpos respecto a él( el comportamiento mecánico es distin& to que en el caso antes considerado. no puede uno contentarse con la ex& plicación de que el imán act4a directamente sobre el "ierro a través BC . sin sentir por ello que violenta su intuición. El campo gravitatorio . Auando un imán atrae un tro'o de "ierro. los ocupan& tes no notarán para nada el movimiento del tren( lo cual explica asi& mismo que el ocupante pueda interpretar la situación en el sentido de que el va ón está en reposo # que lo que se mueve es el terra& plén. En cualquier caso. la pre unta de por qué cae al suelo una piedra levantada # solta& da en el aire suele contestarse 7porque es atraída por la 2ierra. por la si uiente ra'ón. que esta inferencia no es correcta. /ma ínese el lector ins& talado en ese famoso va ón de tren que via*a con velocidad unifor& me. Gientras el va ón manten a su marc"a uniforme. una especie de realidad física absoluta al movimiento no uni& forme. pon amos por caso. por e*emplo. está claro que en relación al va ón que se mueve no uniformemente no vale el principio funda& mental de 5alileo. esta interpretación está perfectamente *ustificada desde el punto de vista físico. .

.en su vecindad inmediata( la intensidad # dirección del campo a distancias más randes vienen entonces determinadas por la le# que ri e las propiedades espacia& les de los campos ravitatorios. El campo ravitatorio. +e manera análo a se interpreta también la acción de la ravedad. Este cam& po act4a sobre la piedra # ocasiona su movimiento de caída. # decrece se 4n una le# determinada. 1e 4n la le# del movimiento de 0ewton se cumple B- . por e*emplo. por e*emplo. que se cumple con ex& tremada exactitud. 1e supone. muestra una propiedad sumamente peculiar que es de impor& tancia fundamental para lo que si ue. !a in& tensidad de la acción sobre un cuerpo decrece al ale*arse más # más de la 2ierra. al contrario que el campo eléctrico # ma né& tico. se 4n idea de Eara& da#. se puede formular también de otra manera sobre la base de la si uiente consideración. 1e%alemos tan sólo que con su a#uda es posible explicar teóricamente de modo muc"o más satisfactorio los fenómenos electroma néticos. !o cual. !a 2ierra crea alrededor su#o un campo ravitatorio. pon amos por caso= enera directamente el campo .del espacio intermedio vacío( lo que se "ace es. quiere decir que: la le# que ri e las propie& dades espaciales del campo ravitatorio tiene que ser una le# mu# determinada para representar correctamente la disminución de la acción ravitatoria con la distancia al cuerpo que e*erce la acción. Este campo ma nético act4a a su ve' sobre el tro'o de "ierro. que el cuerpo <la 2ierra. Esta le#. !a influencia de la 2ierra sobre la piedra se produce indirectamen& te. ima inar que el imán crea siempre en el espacio circundante al o físicamente real que se denomina 7campo ma nético. en nuestra interpretación. >n tro'o de plomo # un tro'o de madera. !os cuerpos que se mueven ba*o la acción exclusiva del campo ravitatorio experimentan una aceleración !ue no depende lo más m)nimo ni del material ni del estado <)sico del cuerpo. # en es& pecial la propa ación de las ondas electroma néticas. que tiende a moverse "acia el imán. 0o vamos a entrar aquí en la *ustificación de este concepto interviniente que en sí es arbitrario. caen exactamente i ual en el campo ravitatorio <en ausencia de aire= cuando los de*amos caer sin velocidad inicial o con velocidades iniciales i uales.

1i la fuer'a aceleradora es la de la ravedad.. tal # como demuestra la experiencia. tenemos. independientemente de la naturale& 'a # del estado del cuerpo.este importante principio. Gediante adecuada elección de las unidades puede "acerse que esta relación val a 1. o como 7 ravedad. >na interpretación satisfactoria no puede sur ir sino re& conociendo que la misma cualidad del cuerpo se manifiesta como 7inercia. siendo en& tonces válido el teorema si uiente: la masa *ra"itatoria # la masa inercial de un cuerpo son i uales. que Pues bien. es una constante característica del cuerpo acelerado. si queremos que para un campo ravitatorio dado la ace& leración sea siempre la misma. En los pá& rrafos si uientes veremos "asta qué punto es ese el caso # qué rela& ción uarda esta cuestión con el postulado de la relatividad eneral. tan ale*ado de estre& llas # de randes masas que podamos decir con suficiente exactitud que nos encontramos ante el caso previsto en la le# fundamental de 5alileo. 2". la relación entre la masa ravitatoria # la masa inercial tiene que ser también i ual para todos los cuerpos. pero no lo interpret-. por otro lado. se 4n las circunstancias. La ig!aldad entre masa inercial y masa gravitatoria como arg!mento a favor del post!lado de la relatividad general /ma inemos un tro'o amplio de espacio vacío.$%&er'a( # $)asa inercial( * $aceleración(+ donde la 7masa inercial. Para esta parte del universo es entonces posible ele ir un cuerpo de referencia de 5alileo con respecto al cual los puntos en BF . !a anti ua mecánica re*istr.

# que un ser $cu#a naturale'a nos es indi& ferente$ empie'a a tirar de ella con fuer'a constante. de& BI . el "ombre lle a& rá así a la conclusión de que se "alla. Pero el "ombre que está en el ca*ón 8cómo *u' a el proceso: El suelo del ca*ón le transmite la aceleración Por presión contra los pies.reposo permanecen en reposo # los puntos en movimiento persisten constantemente en un movimiento uniforme # rectilíneo. Aomo cuerpo de referencia nos ima inamos un espacioso ca*ón con la forma de una "abitación( # suponemos que en su interior se "alla un observador pertrec"ado de aparatos. tiene que contrarrestar esta presión con a#u& da de sus piernas si no quiere medir el suelo con su cuerpo. mas lue o descubre el anc"o en el centro del tec"o # la cuerda tensa su*eta a él e infiere correctamente que el ca*ón cuel& a en reposo en dic"o campo. *unto con el observador. de que el ca*ón no cai a en este campo ravitatorio. Por un momento se sorprenderá.sí pues. la aceleración del ca*ón de*ará de actuar sobre aquél. so pena de verse lan'ado "acia el tec"o al mínimo olpe contra el suelo.. El ca*ón. siempre que *u' uemos todo ello desde otro cuerpo de referencia del cual no se tire con una cuerda. 2iene que su*etarse con cuerdas al piso. si queremos ser consecuentes. por lo cual se aproximará al suelo en movimiento rela& tivo acelerado. Para él no existe.po#ándose en sus conocimientos del campo ravitatorio. 8Es lícito reírse del "ombre # decir que su concepción es un error: Spino que. "a# un anc"o con una cuerda. independientemente del cuerpo con !ue realice el experimento. . 1u velocidad adquirirá con el tiempo cotas fantásticas.. como es natural. Por consi uiente. no podemos "acerlo. empe'ará a volar "acia 7arriba. con mo& vimiento uniformemente acelerado. 1i suelta un cuerpo que antes sostenía en la mano. El observador se convencerá también de que la ace. *unto con el ca*ón. en el seno de un campo ravitatorio bastante constante. 1upon amos que en el centro del tec"o del ca*ón. sin embar o. tal # como los "emos comentado en el 4ltimo epí rafe. por fuera. nin una ravedad. leraci-n del cuerpo respecto al suelo es siempre i*ual de *rande. estará de pie en el ca*ón i ual que lo está una persona en una "abitación de cualquier vivienda terrestre. .

!a tensión de la cuerda es *ustamente suficiente para producir la aceleración del cuerpo. 2ómese buena nota de que la posibilidad de esta interpretación des& cansa en la propiedad fundamental que posee el campo ravitatorio de comunicar a todos los cuerpos la misma aceleración. El e*emplo del ca*ón acelerado demuestra que una teoría de la rela& tividad eneral "a de proporcionar resultados importantes en punto B. con& siderado en primer lu ar. . 1i no existiera esta le# de la naturale& 'a. en estado tenso.. 2ene& mos. el "ombre en el ca*ón acelerado no podría interpretar el com& portamiento de los cuerpos circundantes a base de suponer la exis& tencia de un campo ravitatorio. !o que determina la ma nitud de la tensión en la cuerda es la masa inercial del cuerpo. pues. El "ombre en el ca*ón dirá: 7El cuerpo suspendido experimenta en el campo ravitatorio una fuer'a "acia aba*o # se mantiene en equilibrio debido a la ten& sión de la cuerda( lo que determina la ma nitud de la tensión es la masa *ra"itatoria del cuerpo suspendido. En este e*emplo vemos que la exten& sión del principio de relatividad pone de manifiesto la necesidad del postulado de la i ualdad entre masa inercial # ravitatoria. Por otro lado... cabe contemplarlo como inmóvil. en el postulado de la i ualdad entre masa inercial # masa ravitatoria. "abiendo anado así un potente ar umento a favor de un postulado de relatividad enerali'ado.biendo admitir por el contrario que su explicación no atenta ni contra la ra'ón ni contra las le#es mecánicas conocidas.un cuan& do el ca*ón se "alle acelerado respecto al 7espacio de 5alileo. . Aon lo cual "emos lo rado una interpretación física de este postulado. un obser& vador que flote libremente en el espacio *u' ará la situación así: 7!a cuerda se ve obli ada a participar del movimiento acelerado del ca*ón # lo transmite al cuerpo su*eto a ella. buenas ra'ones para extender el principio de relatividad a cuerpos de referencia que estén acelerados unos respecto a otros. Pre untémonos por la causa de la tensión. /ma inemos a"ora que el "ombre del ca*ón ata una cuerda en la parte interior del tec"o # fi*a un cuerpo en el extremo libre. o lo que viene a ser lo mismo. # nin una experiencia le autori'a& ría a suponer que su cuerpo de referencia está 7en reposo. El cuer& po "ará que la cuerda cuel ue 7verticalmente.

el terraplén. disminu#e cada ve' más. sino sólo para aquellos que poseen una estructura mu# especial. *unto con la 2ierra. 6 en efecto. de suerte que su velocidad inicial. pese a no existir tal respecto al sistema de coordena& das inicialmente ele ido. la Gecánica clásica parte del principio si uiente: los puntos materiales suficientemente ale*ados de otros puntos materiales se mueven uniformemente # en CK . )a*o la influencia de este 4ltimo. Pues bien. independientemente del campo ravitatorio que exista. Podría pensar& se que. Es imposible. el desarrollo consecuente de la idea de la relatividad eneral "a suministrado las le#es que sa& tisface el campo ravitatorio. se mueve no uniformemente. . 21. 1in embar o. Pero nadie le obli a a atribuir el tirón a una aceleración 7real. +iríase entonces que la existencia de un campo ravitatorio es siempre meramente aparente. 34asta 5!é p!nto son insatisfactorias las ases de la Mecáni6 ca y de la teoría de la relatividad especial7 Aomo #a "emos dic"o en varias ocasiones. Para el "ombre del ca*ón existe un campo ravitatorio. # es verdad que en eso nota la no uniformidad del movimiento. / ual podría interpretar el episodio así: 7Gi cuerpo de refe & rencia <el va ón= permanece constantemente en reposo. 1in embar& o. del va ón. diri ido "acia adelante. por e*emplo."ora nos damos cuenta de por qué el ar umento es rimido al fi& nal de H1I contra el principio de la relatividad eneral no es con& clu#ente. Este campo ravitatorio es también el que produce el tirón del observador. diri i& da "acia atrás.. <durante el tiempo de frenada= existe respecto a él un campo ravitatorio temporalmente variable. 1in duda es cierto que el observador que se "alla en el va& ón siente un tirón "acia adelante como consecuencia del frena'o. eso no es cierto para cualquier campo ravitatorio. "e de Prevenir desde este mismo momento al lector de una confusión a que pueden indu& cir estas consideraciones.a las le#es de la ravitación. ele ir un cuerpo de referencia respecto al cual el campo ravitatorio de la 2ierra desapare'ca <en toda su extensión=. siempre cabría ele ir otro cuerpo de referencia de tal manera que respecto a él no existiese nin uno.

nin una persona que piense con un mínimo de ló ica se dará por satisfec"a con este estado de cosas. # pre untará: 8Aómo es posible que determinados cuerpos de referencia <o bien sus estados de movimiento= sean privile iados frente a otros <o frente a sus estados de movimiento respectivos=: >Cuál es la raz-n de ese pri"ile*io0 Para mostrar claramente lo que quiero decir con esta pre unta. dos ollas de cocina idénticas. Esto# ante un "ornillo de as. lo cual me llamará la atención aunque *amás me "a#a ec"ado a la cara un "ornillo de as ni una olla de cocina. me serviré de una comparación. 1obre él se encuentran. entonces no saldré del asombro # de la insatisfacción "asta que detecte al una circuns& tancia a la que pueda "acer responsable del dispar comportamiento de las dos ollas. se desvanecerá mi asom& bro aun en el caso de que *amás "a#a visto una llama de as. por tanto. busco en vano en la Gecánica clásica <o en la teoría de la relatividad especial= un al o real al que poder atribuir el dis& C1 . 2ambién "emos subra& #ado repetidas veces que este principio fundamental sólo puede ser válido para cuerpos de referencia K que se encuentran en determi& nados estados de movimiento # que se "allan en movimiento de traslación uniforme unos respecto a otros. Pero si no percibo ba*o nin una de las dos ollas ese al o a'ulado # veo que la una no cesa de ec"ar vapor mientras que en la otra no es así. . "asta el punto de que po& dríamos confundirlas. mientras que de la otra no. pues a"ora podré decir que ese al o a'ulado es la causa.línea recta o persisten en estado de reposo. entre cuerpos de referencia K respecto a los cuales son váli& das las le#es de la naturale'a # cuerpos de referencia K' respecto a los cuales no lo son. o al menos la posi+le causa de la emanación de vapor. .dvierto que de una de ellas sale ininterrumpidamente vapor. 2anto en la Gecánica clásica como en la teoría de la relatividad especial se distin ue. . Aon relación a otros cuerpos de referencia K' no vale el principio."ora bien. 1i entonces percibo un al o que brilla con lu' a'ulada ba*o la primera olla. pero no ba*o la se unda. una al lado de la otra.nálo amente.mbas están llenas de a ua "asta la mitad. .

Pero fue E. 1upon amos. 22. es decir. quien intentó en vano neu& trali'arla.par comportamiento de los cuerpos respecto a los sistemas K # K'?. por e*emplo en el caso de que el cuerpo de referencia rote uniformemente.15 Esta ob*eción la vio #a 0ewton. C3 . . e*ecuta respecto al cuerpo de referencia acelerado K' <ca*ón= un movimiento acelerado. proponiendo como solución colocar la Gecánica sobre fundamen& tos nuevos. en efecto. por poner un caso. de tra#ectoria eneralmente cur& vada. En estas condiciones es posible averi uar mediante operaciones puramente teóricas. por simples cálculos. tal # como ocurre en el terreno alileano respecto a un cuerpo de referencia de 5alileo K. 1C !a ob*eción adquiere especial contundencia cuando el estado de movi& miento del cuerpo de referencia es tal que para mantenerlo no requiere de nin una influencia exterior. porque las ecuaciones de una teoría seme*ante valen para cualquier cuerpo de referencia. 9ue el campo ravitatorio influ#e de este modo en el movimiento de los cuerpos es #a sabido. 8lg!nas concl!siones del principio de la relatividad general !as consideraciones "ec"as en el H3K muestran que el principio de la relatividad eneral nos permite deducir propiedades del campo ravitatorio por vía puramente teórica. que conocemos la evolución espacio&temporal de un proceso natural cualquiera. Gac" el que la detectó con ma#or claridad. o esta curvatura. Esta aceleración. el cálculo nos informa de cómo influ& #e el campo ravitatorio en el proceso estudiado. !a ob*eción solamente se puede evitar en una física que se corresponda con el principio de la relatividad eneral.sí descubrimos. sea cual fuere su estado de movimiento. que un cuerpo que respecto a K e*ecuta un movimiento uniforme # rectilíneo <se 4n el principio de 5alileo=. responde a la influencia que sobre el cuerpo móvil e*erce el campo ravitatorio que existe respecto a K'. cómo se comporta este proceso natural conocido respecto a un cuerpo de referencia K' que está acelerado con rela& ción a T 6 como respecto a este nuevo cuerpo de referencia K' existe un campo ravitatorio. de modo que la reflexión no aporta nada fundamentalmente nuevo.

cu#a solución es de esperar que nos la den mu# pronto los astrónomos. la tra#ectoria del mismo ra#o de lu' #a no es una recta. !a comprobación de la verdad o falsedad de este resultado es una tarea de la máxima importancia. Este efecto debería traducirse en el "ec"o de que las estrellas fi*as situadas en las cercanías del 1ol. la consecuencia anterior demuestra que. . por dos expediciones or ani'adas por la Zo#a= 1ociet# ba*o la dirección de los astrónomos Eddin ton # Arommelin.1í se obtiene. Este resultado es de ran importancia por dos con& ceptos. pues los ra#os de lu' solamente pueden curvarse si la velocidad de propa ación de ésta varía con la posición. 16 En se undo lu ar.F se undos de arco para ra#os de lu' que pasan por las inmediaciones del 1ol. Aabría pensar que esta consecuencia da al traste con la teoría de la relatividad especial # con toda la teoría de la relatividad en eneral. +e aquí se infiere que los rayos de luz en el seno de campos *ra"itatorios se propa*an en *eneral se*ún l)neas cur"as. comparado con la posición que ocupan para nosotros en el cielo cuando el 1ol se "alla en otro lu ar de la bóveda celeste. como se deduce fácilmente. un resultado nuevo # de importancia capi& tal al "acer consideraciones equivalentes para un ra#o de lu'. C? . Pero en realidad no es así. la tantas veces mencionada le# de la constancia de la velocidad de la lu' en el vacío $que constitu#e uno de los dos supuestos básicos de la teoría de la relatividad espe& cial$ no puede aspirar a valide' ilimitada.1. Zes& pecto al cuerpo de referencia de 5alileo K. apare'can ale& *adas de él en esa cantidad. se propa a en línea rec& ta con velocidad c. En primer lu ar. cabe contrastarlo con la realidad. 2an sólo cabe inferir que la teoría de la relatividad especial no puede arro arse valide' en un campo ilimitado( sus resultados sólo son válidos en la 1- !a existencia de la desviación de la lu' exi ida por la teoría fue comproba& da foto ráficamente durante el eclipse de 1ol del ?K d e ma#o de 1. se 4n la teoría de la relatividad eneral.un cuando una reflexión detenida demuestra que la curvatura que predice la teoría de la relatividad eneral para los ra#os luminosos es ínfima en el caso de los campos ravitatorios que nos brinda la experiencia. tie& ne que ascender a 1. # que son observables durante eclipses solares totales. en cambio. Zespecto al ca*ón acelerado <cuerpo de referen& cia K').

previa elección ade& cuada del cuerpo de referencia. 89uiere decir eso que las ecuaciones de campo electrodinámicas de Gaxwell "a#an tirado por la borda a la Elec& trostática: O+e nin 4n modoP !a Electrostática se contiene en la Electrodinámica como caso límite( las le#es de esta 4ltima condu& cen directamente a las de aquélla en el supuesto de que los campos sean temporalmente invariables. Pero el problema más atractivo de entre aquellos cu#a clave proporciona la teoría de la relatividad eneral tiene que ver con la determinación de las le#es que cumple el propio campo de ravitación. es decir. Nabida cuenta de que los detractores de la teoría de la relatividad "an afirmado a menudo que la relatividad eneral tira por la borda la teoría de la relatividad especial. re iones en las cuales no existen campos ravitatorios. El sino más "ermoso de una teoría física es el de se%alar el camino para establecer otra más amplia. en cu#o seno pervive como caso límite. Aonocemos re iones espacio&temporales que. !a estructura de este campo depende naturalmente de cómo 1F Esto se si ue por enerali'ación del ra'onamiento expuesto en H3K. las le#es de la Electrostática pasaban por ser las le#es de la Electricidad en eneral. vo# a aclarar el verdadero estado de cosas mediante una comparación.ntes de quedar establecida la Electrodinámica. "emos visto que el principio de la relatividad eneral nos permite derivar por vía teórica la influencia del campo ravitatorio sobre la evolución de fenómenos cu#as le#es son #a conocidas para el caso de que no exista campo ravitatorio. se comportan <aproximadamente= 7al modo alileano. No# sabemos que la Electrostá& tica sólo puede explicar correctamente los campos eléctricos en el caso $que en ri or *amás se da$ de que las masas eléctricas estén estrictamente en reposo unas respecto a otras # en relación al siste& ma de coordenadas.medida en que se pueda prescindir de la influencia de los campos ravita&torios sobre los fenómenos <los luminosos. En el e*emplo que acabamos de comentar. CB . por e*emplo=. el de la propa ación de la lu'. . entonces existe res& pecto a K' un campo ravitatorio temporal # espacialmente varia& ble17.. 1i referimos una re ión seme*ante a un cuer& po de referencia de movimiento arbitrario K'. !a situación es aquí la si uiente.

eli*amos el movimiento de K'. no exista nin 4n campo ravitatorio( en rela& ción a la re ión considerada. por estar arrai& ada en la esencia misma del asunto. /ma inemos una re ión espacio&temporal en la que. 23. no es en modo al uno banal ni perdonable. cabe la esperan'a de poder deducir de estos campos de clase especial la le# eneral de la ravitación. la le# eneral del campo ravitatorio debe cumplirse para to& dos los campos ravitatorios así obtenidos. /ma inemos la misma re ión. O6 esta esperan'a se "a visto bellísimamente cumplidaP Pero desde que se vislumbró clara& mente esta meta "asta que se lle ó de verdad a ella "ubo que supe& rar una seria dificultad que no debo ocultar al lector.un cuando de esta ma& nera no se pueden en endrar ni de le*os todos los campos ravitato& rios. siendo válidos respecto a él los resultados de la teoría de la relatividad especial. Para fi*ar las ideas. 1e 4n la teoría de la relatividad e& neral. Aon ello me "e "ec"o culpable de un cierto desali%o que. >n observador sentado en posición excéntrica sobre el disco circular K' experimenta una fuer'a que act4a en dirección radial "acia afuera # que otro observador que se "alle en reposo CC . K es entonces un cuerpo de referencia de 5alileo. Partimos una ve' más de casos mu# especiales # mu# socorridos. pero referi& da a un se undo cuerpo de referencia K' que rota uniformemente respecto a K. !a cuestión requiere profun& di'ar nuevamente en los conceptos del continuo espacio&temporal. respecto a un cuerpo de referencia K que posea un estado de movimiento conve& nientemente ele ido. El comportamiento de relo)es y reglas so re !n c!erpo de referencia en rotación Nasta a"ora me "e abstenido intencionadamente de "ablar de la in& terpretación física de locali'aciones espaciales # temporales en el caso de la teoría de la relatividad eneral. se 4n sabemos por la teoría de la relatividad especial. . supon amos que K' es un disco circular que ira uniformemente alrededor de su centro # en su mismo plano. Nora es #a de llenar esta la una( pero advierto de antemano que el asunto demanda no poca paciencia # capacidad de abstracción por parte del lector.

debido a la rotación respecto a K. 1e 4n un resultado de H13. Este observador. # con más eneralidad en cualquier campo ravitatorio. con la intención de obtener. experimenta con re& lo*es # re las. los relo*es marc"arán más deprisa o más despacio se 4n el lu ar que ocupe el relo* <en reposo=. que no rota. no le preocupa este detalle( espera. !a fuer'a que act4a sobre él $# en eneral sobre los cuerpos que se "allan en reposo respecto al disco$ la interpreta como la acción de un campo ravitatorio. con ra'ón. 1upon amos. . Vu' ado desde K. !o mismo debería evidentemente constatar el "ombre del disco. mientras que el de la periferia. en nuestro disco cir& cular. poder establecer una le# eneral de la ravitación que explique correc& tamente no sólo el movimiento de los astros. uno en el punto medio del disco circular. con a#uda de relo*es 1I El campo se anula en el centro del disco # aumenta "acia fuera proporcio& nalmente a la distancia al punto medio. que el ob& servador sentado en el disco considera éste como un cuerpo de re& ferencia 7en reposo. este se undo relo* marc"ará constantemente más despacio $respecto a K$ que el relo* situado en el centro del disco circular. a quien vamos a ima inar sentado en el centro. para lo cual está autori'ado por el principio de relatividad..sí pues. está en movi& miento. sino también el campo de fuer'as que él percibe. instalado en su disco circular. a partir de lo observado. Pero como el observador cree en la teoría de la relati& vidad eneral. el otro en la periferia del mismo. de manera que ambos se "allan en reposo respecto al disco. C- . *unto al relo* que "a# allí. !a distribución espacial de este campo no sería posible se 4n la teoría newtoniana de la ravitación1 . 89ué experiencias tendrá en ese intento: /ma inemos que el observador coloca primero dos relo*es de idén& tica constitución.respecto al cuerpo de referencia ori inal K interpreta como acción inercial <fuer'a centrífu a=. el re& lo* situado en el centro no tiene nin una velocidad. En primer lu ar nos pre untamos si estos dos re& lo*es marc"an o no i ual de rápido desde el punto de vista del cuer& po de referencia de 5alileo K. definiciones exactas para el si nificado de los datos temporales # espaciales respecto al disco circular KR. Por consi uiente. sin embar o.

Por consi uiente. y. 2ambién el concepto de línea recta pierde con ello su si nificado. tampoco tienen si nificado exacto las le#es de la naturale'a en las que aparecen esas coordenadas. Porque si el observa& dor que se mueve *unto con el disco coloca su escala unidad <una re la peque%a. en condiciones de definir exactamente las coordenadas x. pues. en un campo ravitacional. mientras que en un disco inmóvil respecto a K debería resultar exactamente . 2ambién la definición de las coordenadas espaciales plantea aquí problemas que en principio son insuperables. !as si uientes consideraciones prepararán al lector para este cometido. z respecto al disco. En todo este ra'onamiento "a# que utili'ar el sistema de 5alileo K <que no rota= como cuerpo de coordenadas. U ?. no el conocido n4mero . Aon ello queda #a probado que los teo& remas de la eometría euclídea no pueden cumplirse exactamente sobre el disco rotatorio ni. 6 mientras las coordenadas # los tiempos de los sucesos no estén definidos. será más corta que 1.. si el observador mide primero el perímetro del disco.colocados en reposo respecto al cuerpo de referencia no es posible dar una definición ra'onable del tiempo.1B. lue o su diámetro # divide estas dos medidas. *u' ada desde el sistema de 5alileo. 2odas las consideraciones que "emos "ec"o anteriormente sobre la relatividad eneral parecen quedar así en tela de *uicio. su lon itud. CF . sino un n4mero ma#or 1!. 0o estamos. en esta operación. 1. no "abrá acortamiento respecto a K. porque la valide' de los resultados de la teoría de la relatividad especial sólo cabe suponerla respecto a K <en relación a K' existe un campo ravitatorio=. al menos si se atribu#e a la re lilla la lon itud 1 en cualquier posi& ción # orientación. 1i en cambio coloca la re la en la dirección del radio del disco. tema en el que no vamos a profundi'ar. en eneral. utili'ando el método empleado en la teoría de la relatividad especial. comparada con el radio del disco= tan encialmente sobre la periferia de éste..nálo a dificultad se plantea al intentar aplicar aquí nuestra anterior definición de simul& taneidad. como es natural. pues se 4n H13 los cuerpos en movi& miento experimentan un acortamiento en la dirección del movi& miento. . obtendrá como cociente.. En realidad "ace falta dar un sutil rodeo para aplicar exactamente el postulado de la relatividad eneral.

o di& c"o de otro modo. /ma inemos a"ora que fabricamos un ran n4mero de varillas cu#o tama%o sea peque%o comparado con las medidas de la mesa. Esto lo expresamos diciendo que la superficie es un conti& nuo. ante el cual me tendré que mostrar maravillado # a radecido. lo cual determina totalmente la colocación de los dos lados restantes de éste. 1i lo son de por sí. será en virtud de un favor especial de la mesa # de las vari& llas. 6 para que la construcción se lo re. # 7saltos. El que se pueda llevar a cabo esta operación sin trope'ar con ran& dísimas dificultades es un verdadero mila ro. a cuatro. Aolocamos a"ora cuatro de estas varillas sobre la superficie de la mesa. Einalmente tenemos todo el tablero cu& bierto de cuadrados.. )asta con pensar en lo si uiente. de modo que sus ex& tremos formen un cuadrilátero cu#as dia onales sean i uales <cua& drado=. +esde cualquier punto de ella puedo lle ar "asta cualquier otro a base de pasar un n4mero < rande= de veces "asta un punto 7vecino. 1i todo "a ido realmente sobre ruedas.. entonces di o que los puntos del tablero forman un continuo euclidiano respecto a la varilla utili& 'ada como se mento. Para conse uir la i ualdad de las dia onales nos servimos de una varilla de prueba. Pe ados a este cuadrado construimos otros i uales que ten an en com4n con él una varilla( *unto a estos 4ltimos otros tantos. tenemos que asistir a muc"os mila ros parecidos. etc. 1i destaco uno de los vértices de la malla en CI . El lec& tor <siempre que no sea demasiado exi ente= percibirá sin duda con suficiente precisión lo que se entiende aquí por 7vecino. Auando en un vértice conver en tres cuadrados. El contin!o e!clídeo y el no e!clídeo +elante de mí ten o la superficie de una mesa de mármol. están #a colocados dos lados del cuarto. de tal manera que cada lado interior pertenece a dos cuadrados # cada vértice interior.24.. Por esto 4ltimo se entiende que se pueden enrasar los extremos de cada dos de ellas. #endo de un punto a otro sin dar 7saltos. # to& das ellas i ual de lar as. Pero a"ora #a no pue& do retocar el cuadrilátero para i ualar sus dia onales.

. Estos dos n4meros son entonces 7las coordenadas cartesianas. sin for'ar las cosas. . pero nuestra construcción de cuadrados quedará a"ora irremisiblemente desba& ratada. sin caer en la más crasa de las arbitrariedades: En ese caso "a# que aban& donar. como existen otros ob*etos sobre los cuales la tempe& ratura de la mesa no influ#e de la misma manera que sobre las vari& llas <o sobre los cuales no influ#e ni siquiera=. con la temperatura # que se calienta el tablero en el centro pero no en los bordes. mantener aun así la idea de que la mesa es un 7continuo euclidiano.calidad de 7punto de ori en. respecto al punto de ori en. # cuántas lue o "a& cia 7arriba. 1upon amos que las varillas 7se dilatan. el método de las coordenadas cartesianas # C. 1i ue siendo posible en& rasar dos de las varillas en cualquier lu ar de la mesa. !a si uiente modificación del experimento mental demuestra que también "a# casos en los que fracasa esta tentativa. # tampoco estamos #a en condiciones de definir directamente con su a#uda unas coordenadas cartesianas. mediante dos n4meros. mos& traran id/ntico comportamiento termosensible sobre la mesa irre u& larmente temperada. de ese vértice con respecto al 7sistema de coordena& das. de cualquier clase o material. si todas las varillas. cualquier otro podré caracteri'arlo. determinado por las varillas colocadas. porque las varillas de la parte interior de la masa se dilatan. porque no podemos reali'ar la construcción anterior. entonces podría ser conveniente adscribir a dos puntos de la mesa la distancia 1 cuando fuese posible enrasar con ellos los extremos de una de nuestras varillas( porque 8cómo definir si no el se mento. Zespecto a nuestras varillas $definidas como se mentos unidad$ la mesa #a no es un continuo euclidiano."ora bien. # es posible "acerlo de modo satisfactorio mediante una constatación más sutil acerca de la medición o comparación de se mentos. no. 1in embar o. sin embar o.. mientras que las de la parte exterior. Ge basta con especificar cuántas varillas "acia 7la derec"a. # si no tuviéramos otro medio de percibir la acción de la temperatura que el comportamiento eométrico de las varillas en experimentos análo os al antes descrito. ten o que recorrer a partir del ori en para lle ar al vér& tice en cuestión. es posible. .

+e a"í que los matemáticos ten an resueltos desde "ace muc"o los problemas for& males a que conduce el postulado de la relatividad eneral. se 4n 5auss. 1upon amos también que sobre la superficie se "a dibu*ado un sistema de curvas " que satisfacen las mismas condiciones. ?=. !a su& perficie no es. que llamamos curvas u # a cada una de las cuales caracteri'amos con un n4mero.sustituirlo por otro que no presupon a la valide' de la eometría euclidiana2". exactamente i ual que en el plano. las le#es que valen para ellas son distintas de las de la eometría euclidiana del plano. de la si uiente manera. existe sobre ella una eometría bidi& mensional. respecto a las varillas. que es& 3K 0uestro problema se les planteó a los matemáticos de la si uiente manera. 1i ima inamos que en la super<icie <i ual que antes sobre la mesa= reali'amos construcciones con varillas rí idas. ni tampo& co se pueden definir coordenadas cartesianas en la super<icie. correspondientes a todos los n4meros reales que están comprendidos entre 1 # 3. cada punto de la superficie de la mesa le corresponde entonces un valor u perfectamente determina& do. 5auss se planteó el pro& blema de tratar teóricamente esta eometría bidimensional sin utili'ar el "ec"o de que la superficie pertenece a un continuo euclidiano de tres di& mensiones. . 0in& una curva u corta a nin una otra. se%alando así el camino "acia el tratamiento riemanniano de continuos no euclidianos multidimensionales. un continuo euclidiano. Pero entre las curvas u & @ # u & 6 "a# que ima inarse dibu*a& das infinitas más. El lector advertirá que la situación aquí descrita se co& rresponde con aquella que "a traído consi o el postulado de la rela& tividad eneral <H3?=. 25. /ma inemos dibu*adas sobre el ta& blero de la mesa un sistema de curvas arbitrarias <véase Ei . 9oordenadas ga!ssianas Este tratamiento eométrico&analítico se puede conse uir. u U 3 # u U ?. 5auss mos& tró los principios con arre lo a los cuales se pueden tratar las condiciones eométricas en la superficie. sino que por cada punto de la mesa pasa una curva # sólo una. 2enemos entonces un sistema de curvas u que recubren la mesa de manera infinitamente densa. -K . +ada una superficie $por e*emplo. la de un elipsoide$ en el espacio de medida tridimensional euclidiano. En la fi ura están dibu*adas las curvas u U 1.

.tán caracteri'adas de manera análo a por n4meros # que pueden te& ner también una forma arbitraria. *l6. y por tanto también respecto a la superficie de la mesa. 1ea ds un n4& mero también mu# peque%o que representa la distancia entre P # PR medida con una re lilla. tie& ne como coordenadas aussianas u U ?( " U 1. *l6 y *66 determinan el comportamiento de las varillas respecto a las curvas u y ". # a estos dos n4meros los llamamos las coordenadas de la mesa <coordenadas aussianas=. . En el caso de que los puntos de la superficie considerada constitu#an respecto a las re lillas de medida un continuo euclidiano $ # sólo en ese caso $ -1 . cada punto de la mesa le corresponde así un valor a # un valor ".0g10d!dv . por e*emplo. *66 son cantidades que dependen de manera mu# de& terminada de u # de ". dos puntos veci& nos P # PR de la superficie les corresponden entonces las coordena& das donde du # d" representan n4meros mu# peque%os. El punto 7 de la fi ura. 1e 4n 5auss se cumple entonces: ds0 & g11d!0 .g00dv0' donde *ll. !as cantidades *ll.

d%.xB que se denominan 7coordenadas. resulta la si uiente representa& ción. etc.será posible dibu*ar las curvas u # " # asi narles n4meros de tal manera que se cumpla sencillamente ds0 & d!0-dv0.. Pero el método aussiano se puede aplicar también a un continuo de tres.0 -3 . # las coordenadas aussianas serán sencillamente coordenadas cartesianas. Aon un continuo de cuatro dimensiones. las coordenadas aussianas no son más que una asi nación de dos n4meros a cada punto de la superficie considerada.12 . por e*emplo.d%00 . Puntos vecinos se corresponden con valores vecinos de las coordenadas. !as curvas a # " son entonces líneas rectas en el sentido de la eo& metría euclidiana.xA. 1olamente en el caso de que el continuo sea euclidiano será posible asi nar las coordenadas x:. # perpendiculares entre sí. cada punto del continuo se le asi nan arbitrariamente cua& tro números x:.. cuatro o más. 1i a dos puntos vecinos 7 # 7' se les asi na una distancia ds física& mente bien definida.x6. entonces se cumple la fórmula: ds0 # g11d.d%:0 . Aomo se ve. de tal ma& nera que a puntos espacialmente vecinos se les asi na valores nu& méricos que difieren mu# poco entre sí. susceptible de ser determinada mediante me& diciones. g44d-42 donde las cantidades *::.. 2g12d-1d-2 * * * .xB a los puntos del continuo de tal manera que se cumpla simplemente ds0 & d%10 . . tienen valores que varían con la posi& ción en el continuo. Estas consideraciones valen en primera instancia para un continuo de dos dimensiones.

tanto más euclidianamente cuanto menor sea la parte del continuo considera& da. !a asi nación se reali'a de tal modo que se conserve la univocidad # de manera que a puntos vecinos les correspondan n4meros <coordenadas aussianas= que difieran infinitamente poco entre sí. 3-. 1e& -? . entre puntos vecinos=.!as relaciones que se cumplen entonces en el continuo cuadridi& mensional son análo as a las que ri en en nuestras mediciones tri& dimensionales. podemos decir: 5auss inventó un método para el tra& tamiento de cualquier continuo en el que estén definidas relaciones de medidas <7distancia. . 1l continuo espacio. las discordancias en la construcción de cuadrados del epí rafe anterior no se ponen claramente de manifiesto mien& tras la operación no se extienda a una parte importante de la mesa. por e*emplo. 2ambién es aplicable a continuos no euclidianos.=. 1e%alemos que la representación aussiana para ds6 que acabamos de dar no siempre es posible( sólo lo es cuando existan re iones su& ficientemente peque%as del continuo en cuestión que quepa consi& derar como continuos euclidianos. cada punto del continuo se le asi nan tantos n4meros <coordenadas aussianas= como dimensiones ten a el continuo. !o cual se cumple evidentemen& te en el caso de la mesa # de la temperatura localmente variable. pero solamente cuando peque%as porciones del continuo considerado se comporten.sí pues. porque en una porción peque%a de la mesa es prácti& camente constante la temperatura. El sistema de coordenadas aussianas es una enerali'ación ló ica del sistema de coordenadas cartesianas. En resumen. pecial como continuo euclidiano .temporal de la teor)a de la relati"idad es. . # el comportamiento eométrico de las varillas es casi el que exi en las re las de la eometría eucli& diana. respecto a la medida definida <7distancia."ora estamos en condiciones de formular con al o más de preci& sión las ideas de GinLowsLi que esbo'amos va amente en H1F.

dz'. las cuatro coordenadas x.. z. Entre ellas se cumple entonces siempre la condición 21: d%0 . tiene el mismo valor para todos los cuerpos de referencia privile iados <de 5alileo=.d"0 6 c0dt0 correspondiente a dos puntos vecinos del continuo espacio&tempo& ral cuadridimensional.d"( 0 6c0dt( 0. # por tanto para diferenciales de las mismas <diferencias infinitamente peque%as=. Zespecto a un se undo sistema de 5alileo. dy. . dt' las correspondientes diferencias para ambos sucesos. cu#a posición mutua en el continuo cuadridimensional ven a dada por las diferencias de coordenadas espaciales dx. sean dx'. t que determinan un suceso $o expresado de otro modo. Para el paso de un sistema de 5alileo a otro que se mueva uniformemente respecto al primero son válidas las ecuaciones de la transformación de !orent'. Esta condición tiene como consecuencia la valide' de la transfor& mación de !orent'.dy0 .dy( 0 . Aonsideremos dos sucesos vecinos. !o cual podemos expresarlo así: la cantidad ds0 & d%0 .4n la teoría de la relatividad especial. !as relaciones <11a= # <13= deducidas allí para las coorde& nadas valen también para di<erencias de coordenadas.d"0 6 c0dt0 # d%( 0 . dy'. como #a se explicó en la primera parte de este li& brito.dy0 . en la descripción del conti& nuo espacio temporal cuadridimensional o'an de privile io ciertos sistemas de coordenadas que "emos llamado 7sistemas de coorde& nadas de 5alileo.péndice. -B . Para ellos. un punto del continuo cuadridimensional$ vienen definidas físicamente de ma& nera mu# simple. dz # la diferencia temporal dt respecto a un cuerpo de referencia de 5alileo K. que constitu#en la base para derivar las consecuencias de la teoría de la relatividad especial # que por su parte no son más que la expresión de la valide' universal de la le# de propa ación de la lu' para todos los sistemas de referencia de 5alileo. GinLowsLi descubrió que las transformaciones de !orent' satisfa& cen las sencillas condiciones si uientes. y. 1i se sustitu#e 31 Af.

E/ contin!o espacio6temporal de la teoría de la relatividad no es !n contin!o e!clidiano En la primera parte de este op4sculo nos "emos podido servir de coordenadas espacio&temporales que permitían una interpretación física directa # simple # que. la teoría de la relatividad eneral no puede mantener( lle amos.d%. se 4n H3-.sí pues.. 27. como se des& prende de las consideraciones del 4ltimo epí rafe. de los dos sucesos o puntos cuadri& dimensionales. podían interpretarse como coordenadas cartesianas cuadridimensionales. cabe interpretar el continuo espacio&temporal de la teoría de la relatividad especial como un continuo cuadridimensional 7euclidiano.x3.por x1. . por el contrario.0 es independiente de la elección del cuerpo de referencia.xB. se 4n H31. se obtiene el resultado de que ds0 & d%10-d%00-d%:0 . -C . . la canti& dad ds la llamamos 7distancia.x? . al resultado de que se 4n aquélla la velocidad de la lu' depende siempre de las coordenadas cuando existe un campo ravitatorio. sin embar o. En H3? constatamos además. le# que. Esto fue posible en virtud de la le# de la constancia de la velocidad de la lu'. si se eli e la variable ima inaria en lu ar de la t real como variable temporal.

2eniendo en cuenta estos resultados de la reflexión. a"ora es también imposible construir. xA. no cabe interpretar el continuo espacio&temporal como un continuo euclidiano. sin dura& ción. Esta corresponden& cia no tiene ni siquiera que ser de tal carácter que obli ue a inter& pretar x:. # xB como coorde& nada 7temporal. un punto material de movimiento arbitra& rio.sí como era imposible construir allí un sistema de coor& denadas cartesiano con varillas i uales. Zeferimos de manera arbitraria el continuo espacio&temporal cuadridimensional a coordenadas aussianas. sin embar o. las consideraciones de H3C # H3. xB <coordenadas= que no poseen nin 4n si nifica& do físico inmediato. sino que sólo sirven para enumerar los puntos de una manera determinada. por tanto. 1i este punto tuviera sólo una existencia momentánea. lle amos al convencimiento de que. xB . x6. El lector qui'á piense que seme*ante descripción del mundo es ab& solutamente insatisfactoria. con a#uda de cuerpos rí idos # relo*es. 89ué si nifica asi nar a un suceso unas determinadas coordenadas x:. xA. que la preocupación es infundada. x6. x6. caracteri'ada por un n4mero infinitamente rande de seme*antes sistemas de valores.se%alan el camino que "a# que se uir para superarla.. cada punto del continuo <suceso= le asi namos cuatro n4meros x:. que la existencia de un campo ravitatorio "ace imposible esa definición de las coordenadas # del tiempo que nos condu*o a la meta en la teoría de la relatividad especial. se 4n el principio de la relatividad eneral. x6. por e*emplo. xB que en sí no si nifican nada: >na reflexión más detenida demuestra. 1in embar o. -- . sino que nos "allamos aquí ante el caso que vimos para el continuo bidimensional de la mesa con temperatura localmente variable. . Esta es en esencia la dificultad con que trope'amos en H3?. 1u existencia permanente viene. un sistema <cuer& po de referencia= de manera que escalas # relo*es que sean fi*os unos respecto a otros indiquen directamente la posición # el tiem& po. entonces vendría descrito espacio&temporalmente a través de un sistema de valores 4nico x:. en donde las coordenadas se en& cadenan ininterrumpidamente( al punto material le corresponde. Aon& templemos.en un e*emplo especial. aunque arbitraria. xA como coordenadas 7espaciales. xA. .

En eneral. los 4nicos que pueden aspirar a realidad física son aquellos que versan sobre encuentros de estos puntos. cada una de las cuales se refiere a la coincidencia espacio&temporal de dos sucesos A # B. pues no está li ado al carácter euclidiano del continuo a representar.xA. *unto con la constatación del encuentro de las manillas del relo* con determinados puntos de la esfera. un encuentro de esta especie se traduce en el "ec"o de que las dos líneas que repre& sentan los correspondientes movimientos de los puntos tienen en com4n un determinado sistema x:.x6. se cumple lo si uiente: toda descripción física se redu& ce a una serie de proposiciones. $orm!lación e%acta del principio de la relatividad general -F . x6. +e todos los enunciados que ata%en a estos puntos. En el marco de nuestra representación matemática. 6 lo mismo ocurre con las mediciones espaciales con a#uda de escalas. una línea <unidimensional= en el continuo cuadri& dimensional. es cierto que la descripción del continuo espacio&temporal a tra& vés de coordenadas aussianas sustitu#e totalmente a la descripción con a#uda de un cuerpo de referencia. 9ue seme*antes encuentros son en realidad las 4nicas constataciones reales de carácter espacio&temporal que encontra& mos en las proposiciones físicas es al o que el lector admitirá sin duda tras pausada reflexión. Por tan& to. no especificábamos otra cosa que los encuentros de este punto con determinados puntos del cuer& po de referencia. como se verá a poco que se reflexione. Aada una de estas proposiciones se expresa en coordenadas aussianas me& diante la coincidencia de las cuatro coordenadas x@. xB de valores de las coor& denadas. Auando antes describíamos el movimiento de un punto material respecto a un cuerpo de referencia. xA. sin adolecer de los defectos de este 4ltimo método. /ncluso las correspondientes especificaciones temporales se reducen a constatar encuentros del cuerpo con relo& *es.xB.por consi uiente. 6 a una multitud de puntos móviles les corresponden otras tantas líneas en nuestro continuo. 2 .

sea cual fuere su estado de movimiento. y'. 'R. !a versión de entonces $72odos los cuerpos de referencia K. las ecuaciones que expresan las le#es enerales de la naturale'a se convierten en otras de la misma forma. !a idea fundamental del principio de la relatividad eneral responde al enunciado: C8odos los sistemas de coordenadas *aussianas son es. 1e 4n la teoría de la relatividad especial. xA. podemos caracteri'ar como si ue la evolución que vemos ex& perimentar a la idea fundamental de la teoría de la relatividad ene& ral: la teoría de la relatividad especial se refiere a re iones de 5ali& leo.. Aomo cuerpo de referencia act4a aquí un cuerpo de referencia de 5alileo. z. xB( pues toda sustitución <# no sólo la de la transformación de !orent'= corresponde al paso de un sistema de coordenadas aussianas a otro. un cuerpo rí ido cu#o estado de movimiento -I . porque en eneral no es posible utili'ar cuerpos de referencia rí idos en la descripción espacio&temporal en el sentido del método se uido en la teoría de la relatividad especial. etc. y. es decir. al sustituir las variables espacio&tempora& les x. tR de un nuevo cuerpo de referen& cia K' utili'ando la transformación de !orent'. les de la naturalezaD. t de un cuerpo de referencia K <de 5alileo= por las varia& bles espacio&temporales xR. las ecuaciones tienen que transformarse en otras de la misma forma al "acer cuales!uiera sustituciones de las variables aussianas x:. aquellas en las que no existe nin 4n campo ravitato& rio. x6.. son equivalentes para la descripción de la na& turale'a <formulación de las le#es enerales de la naturale'a=. Por el contrario. 1i no se quiere renunciar a la "abitual representación tridimensio& nal. encialmente e!ui"alentes para la <ormulaci-n de las leyes *enera. K'. Este principio de la relatividad eneral cabe enunciarlo en otra for& ma que permite reconocerlo a4n más claramente como una exten& sión natural del principio de la relatividad especial. En lu ar del cuerpo de referen& cia tiene que aparecer el sistema de coordenadas aussianas. es decir."ora estamos en condiciones de sustituir la formulación provisio& nal del principio de la relatividad eneral que dimos en H 1I por otra que es exacta.$ es insostenible. se 4n la teoría de la relativi& dad eneral.

-.es tal que respecto a él es válido el principio de 5alileo del movi& miento rectilíneo # uniforme de puntos materiales 7aislados.. Para la definición del tiempo sirven relo*es cu#a marc"a obe& de'ca a una le# arbitraria # todo lo irre ular que se quiera( cada uno de estos relo*es "a# que ima inárselo fi*o en un punto del cuer& po de referencia no rí ido. vis& tos como un todo. cuadridimensional # arbitrario. equivale en esencia a un sistema de coordenadas aus& sianas. Por esa ra'ón se utili'an cuerpos de referencia no rí idos que. Este cuerpo de refe& rencia no rí ido. en los campos ravitatorios no existen cuerpos rí i& dos con propiedades euclidianas( la ficción del cuerpo de referencia rí ido fracasa. "asta el punto de que una definición física del tiempo con la a#uda directa de relo*es no posee ni muc"o menos el rado de evidencia que tiene en la teoría de la relatividad especial. mientras se utilice el molusco como cuerpo de referencia. El principio de la relatividad eneral exi e que todos estos moluscos se puedan emplear. . 1in embar o. no sólo tienen un movimiento arbitrario. Zespecto a éstos existe entonces un campo ravitatorio de tipo especial <H3K # H3?=. en la teoría de la relatividad eneral.. un cierto atractivo frente al sistema de coordenadas aus& sianas es la conservación formal <en realidad in*ustificada= de la peculiar existencia de las coordenadas espaciales frente a la coor& denada temporal. Aiertas consideraciones su ieren referir esas mismas re iones de 5alileo a cuerpos de referencia no alilea&nos también. # cumplen una sola condición: la de que los datos simultáneamente perceptibles en relo*es espacialmente vecinos difieran infinitamente poco entre sí. con i ual dere& c"o # éxito pare*o. !o que le confiere al 7mo& lusco. pues. sino que durante su movimiento sufren alteraciones arbitrarias en su for& ma. que no sin ra'ón cabría llamarlo 7molusco de re& ferencia. a secas. como cuerpos de referencia en la formulación de las le#es enerales de la naturale'a( estas le#es deben ser total& mente independientes de la elección del molusco. 6 los campos ravitatorios también influ#en en la marc"a de los relo*es. 2odo punto del molusco es tratado como un pun& to espacial( todo punto material que esté en reposo respecto a él será tratado como en reposo.

Zespecto a K' existe entonces un campo ravitatorio E <de clase es& pecial=. 2!. como cuerpo de referencia K'. relo*es # puntos mate& riales libremente móviles se produce se 4n las mismas le#es aun en el caso de que el campo ravitatorio reinante no se pueda derivar del caso especial alileano por mera transformación de coordena& das. Por simple conversión se obtiene así el comportamiento de re las # relo*es. relo*es # puntos materiales ba*o la acción del campo ravitatorio E. de una re ión en la que no existe nin 4n campo ravitatorio respecto a un cuerpo de referencia de 5alileo K. así como de puntos materiales libremente móviles. El comportamiento de esca& las # relo*es respecto a K es #a conocido por la teoría de la relativi& dad especial. respecto a K'. continuación se investi a el comportamiento espacio&temporal del campo ravitatorio E derivado del caso especial alileano por simple transformación de coordenadas # se formula este comporta& miento mediante una le# que es válida independientemente de FK . no ten& drá #a dificultad nin una para comprender los métodos que condu& cen a la solución del problema de la ravitación. 1e introduce entonces la "ipótesis de que la acción del campo ravitatorio sobre escalas.( estos 4ltimos se mueven en línea recta # uniformemen& te. Zeferimos a"ora esta re ión a un sistema de coordenadas aussiano arbitrario. .En la profunda restricción que se impone con ello a las le#es de la naturale'a reside la sa acidad que le es in"erente al principio de la relatividad eneral. lo mismo que el comportamiento de puntos materiales 7aislados. o bien a un 7molusco.. La sol!ción del pro lema de la gravitación so re la ase del principio de la relatividad general 1i el lector "a se uido todos los ra'onamientos anteriores. es decir. Partimos de la contemplación de una re ión de 5alileo. Este comportamiento se interpreta como el compor& tamiento de re las.

quí se procede esencial& mente por el método que antes anali'amos para re las. no sólo interpreta la le# empírica de la i ualdad entre masa inercial # masa ravitatoria. Esta le# no es todavía la le# *eneral del campo ravitatorio.cómo se eli*a el cuerpo de referencia <molusco= utili'ado para la descripción. que están incluidos #a en el marco de la teoría de la relatividad especial. relo*es # puntos materiales libremente móviles. b= 1i existe materia en la re ión considerada. porque el campo ravitatorio E estudiado es de una clase especial. entonces lo 4nico que determina su acción eneradora de un campo es su masa inercial. si se particulari'an las ecuaciones de la teoría de la rela& tividad eneral al caso de que los campos ravitatorios sean débiles # de que todas las masas se muevan respecto al sistema de coorde& F1 . si se tienen en cuenta los si uientes requi& sitos: a=!a enerali'ación buscada debe satisfacer también el postu& lado de la relatividad eneral. sino que #a "a explicado también dos resultados experimentales de la astronomía. En efecto. Para "a& llar la le# eneral del campo ravitatorio "ace falta enerali'ar ade& más la le# así obtenida( no obstante. la curvatura de los ra#os luminosos en el campo ravi& tatorio del 1ol. . El se undo de estos resultados. sin nin 4n énero de arbitrariedad. #a lo "emos mencionado( el primero tiene que ver con la órbita del planeta Gercurio. cabe encontrarla. su ener ía 4nicamente. se 4n H1C. c=Aampo ravitatorio # materia deben satisfacer *untos la le# de conservación de la ener ía <# del impulso=. frente a los cuales fracasa la Gecánica clásica. es decir. El principio de la relatividad eneral nos permite por fin determinar la influencia del campo ravitatorio sobre la evolución de todos aquellos procesos que en ausencia de campo ravitatorio discurren se 4n le#es conocidas. no sólo elimina el de& fecto indicado en H31 # del cual adolece la Gecánica clásica. es decir. esencialmente mu# distintos. !a teoría de la ravitación derivada así del postulado de la relativi& dad eneral no sólo sobresale por su belle'a.

que esta rotación es en todos los planetas. !a explicación de este fenó& meno dentro de la Gecánica clásica sólo es posible mediante la uti& li'ación de "ipótesis poco verosímiles. se "a confirmado esta consecuencia $que se puede comprobar con eminente precisión$ "asta el lími& te de exactitud que permiten los métodos de observación actuales."ora bien. demasiado peque%a para poder detectarla con la exactitud de observación "o# día alcan'able.nadas con velocidades peque%as comparadas con la de la lu'. toda& vía demasiado peque%as para ser observables. inventadas exclusivamente con este propósito. los planetas se mueven en torno al 1ol se 4n una elipse que conservaría eternamente su posición respecto a las estrellas fi*as si se pudiera prescindir de la influencia de los demás planetas sobre el planeta considerado. siempre que la teoría de 0ewton fuese exactamente correcta. . 1e 4n la teoría newtoniana. una ve' corre ida en el sentido anterior. pero que en el caso F3 . En todos los planetas. menos en Gercurio. menos en Ger& curio. en& tonces se obtiene la teoría de 0ewton como primera aproximación( así pues. >na de estas desviaciones debemos examinarla aquí con especial detenimiento. Para este movimiento de rotación de la elipse orbital se obtuvo un valor de B? se undos de arco por si lo. no es fi*a. la órbita del planeta debería ser una elipse inmuta & ble respecto a las estrellas fi*as. casi todas las cuales son. esta teoría resulta aquí sin necesidad de sentar nin una "i& pótesis especial. mientras que 0ewton tuvo que introducir como "i& pótesis la fuer'a de atracción inversamente proporcional al cua& drado de la distancia entre los puntos materiales que interact4an. así como del movimiento propio de las estrellas fi*as. valor que es se uro con una im& precisión de pocos se undos de arco. 1i se aumenta la exactitud del cálculo. sin embar o. el más próximo al 1ol. aparecen desviaciones respecto a la teoría de 0ewton. Euera de estas dos influencias. 1e 4n la teoría de la relatividad eneral resulta que toda elipse pla& netaria alrededor del 1ol debe necesariamente rotar en el sentido indicado anteriormente. del planeta Gercurio sabemos desde !everrier que la elipse de su órbita respecto a las estrellas fi*as. sino que rota $aunque lentísima& mente$ en el plano orbital # en el sentido de su revolución.

exacta& mente como se "abía comprobado en las observaciones. espectral de la lu' que nos envían las randes estrellas res& pecto a la lu' enerada de manera equivalente <es decir. # es un corri& miento. sólo se "a podido extraer de la teoría otra con& secuencia accesible a la contrastación experimental.de Gercurio debe ascender a B? se undos de arco por si lo.l mar en de esto. . F? . 0o me cabe nin una duda de que también esta consecuencia de la teoría "allará pronto confirma& ción. por la mis& ma clase de moléculas= en la 2ierra.

para dar paso. Existen estrellas por doquier. a un vacío infinito. 1i uno reflexiona sobre la pre unta de cómo ima inar el mundo como un todo. la respuesta inmediata será se& uramente la si uiente. El n4mero de líneas de fuer& 'a que entran a través de la superficie G en el interior de la esfera es. 1i la densidad de masa \ K en el uni& verso es por término medio constante. de manera que la densidad de materia será en puntos concretos mu# diversa. entonces una esfera de volumen D encierra por término medio la masa \KD. más allá to& davía. <ific!ltades cosmológicas de la teoría ne+toniana .CONSIDERACIONES ACERCA DEL UNIVERSO COMO UN TODO 3". Por unidad de superficie de la esfera en& FB . la Gecánica celeste clási& ca&adolece de una se unda dificultad teórica que. por tanto. en una masa m van a morir una cierta cantidad de 7líneas de fuer'a. que provienen del infinito # cu#o n4mero es proporcional a la masa m. Esta 4ltima exi e más bien que el universo ten a una especie de centro en el cual la densidad de estrellas sea máxima. 33 Fusti<icaci-n. pero en todas partes la misma por término medio. # que la densidad de estrellas disminu#a de allí "acia afuera. se 4n mis cono& cimientos. El mundo estelar debería formar una isla finita en medio del infinito océano del espacio 22. 1e 4n la teoría newtoniana. fue examinada detenidamente por primera ve' por el as& trónomo 1eeli er. proporcional a \KD . El universo es espacialmente <# temporal& mente= infinito. en todas partes se "allará un en*ambre suelto de estrellas fi*as de aproximadamente la misma especie e i ual densidad. Esta concepción es irreconciliable con la teoría newtoniana. Expresado de otro modo: por muc"o que se via*e por el universo.parte del problema expuesto en H31.

1in embar o. el precio que se pa a por liberarse de los pro& blemas teóricos descritos es una modificación # complicación de la le# de 0ewton que no se *ustifican ni experimental ni teóricamente. Para eludir estas consecuencias 1eeli er modificó la le# newtonia& na en el sentido de suponer que a distancias randes la atracción de dos masas disminu#e más deprisa que la le# de Aon ello se consi ue que la densidad media de la materia sea cons& tante en todas partes "asta el infinito. un n4mero de líneas de fuer'a que es proporcional a !a intensidad del campo en la superficie tendería a infinito al crecer el radio de la esfera 4. pues. sin que sur*an campos ravi& tatorios infinitamente randes. La posi ilidad de !n !niverso finito y sin em argo no limitado tra. apelotonada en un espacio finito. sin que se pueda dar nin una ra'ón para que una de ellas prime sobre las demás( porque cualquiera de ellas está tan poco fundada en principios teóricos más enerales como la le# de 0ewton. lo cual es imposible FC .Esta representación es de por sí poco satisfactoria. sin que *amás re resen ni vuelvan a entrar en interacción con otros ob*etos de la naturale'a. Pero lo es a4n menos porque de este modo se lle a a la consecuencia de que la lu' emitida por las estrellas. emi ran ininterrumpidamente "acia el infinito. con lo cual se des"ace uno de la an& tipática idea de que el mundo material posee una especie de punto medio. El mundo de la materia. 31. así como al unas de las estrellas mismas del sistema estelar. iría empobreciéndose entonces paulatinamente. Aabe ima inar un n4mero arbitrario de le#es que cumplan el mis& mo propósito.

mientras que aquí #o no puedo "acer más que tocarlas fu a'& mente. Dolvamos a"ora a ima inarnos un suceso bidimensional. En efecto. espacialmente bidimensional. no de*ará de tener sentido su afirmación. el desarrollo de la eometría no euclidiana "i'o ver que es posible dudar de la in<initud de nuestro espacio sin entrar en colisión con las le#es del pensamiento ni con la experiencia <Ziemann. una línea cerrada de F- .!as especulaciones en torno a la estructura del universo se movie& ron también en otra dirección mu# distinta. *unto con sus re las de medida # demás ob*etos. Estos seres 8podrán decir que la eometría de su mundo es una eometría euclidiana bidimensional # considerar que sus varillas son una rea& li'ación del 7se mento. pero. El mundo de estos seres es. es decir. es un acontecer causalmente cerrado. de extensión infinita. !os seres planos. que nosotros. es decir. porque al intentar materiali& 'ar una recta obtendrán una curva. representando cada varilla siempre el mismo se mento. por e*emplo la construcción reticular sobre la mesa que contempla& mos en H3B. in& dependientemente de su posición. En particular son reali'ables las construcciones de la eometría euclidiana plana con varillas. llamamos círculo máximo. que ellos observan en sí mismos # en sus ob*etos. a saber. /ma inemos en primer lu ar un suceso bidimensional. provistos de "erramientas planas $en parti& cular peque%as re las planas # rí idas$ se pueden mover libre& mente en un plano. Estas cuestiones las "an aclarado #a con todo detalle Nelm"olt' # Poin& caré. al i ual que el nuestro.. seres 7tridimen& sionales. En él tienen cabida infinitos cuadrados i uales construidos con varillas. pero no en un plano. #acen exactamente en esta superficie # no pueden abandonarla( todo su mundo perceptivo se extiende 4nica # exclusivamente a la superficie esférica.: 0o pueden. 1i estos seres dicen que su mundo es 7plano. en contraposición al nues& tro. Nelm"olt'=. 1upon amos que unos seres planos. su volumen <superficie= es infini& to. Euera de él no existe nada para ellos( el aconte& cer en su plano. sino en una superficie esférica. el sentido de que con sus varillas se pueden reali'ar las construcciones de la eometría euclidiana del plano..

Pero si esa parte es demasiado reducida. 1obre la su& perficie esférica. los seres esféricos no necesitan emprender un via*e por el mundo para advertir que no "abitan en un mundo euclideano.determinada lon itud finita que se puede medir con una varilla.. a una constante . # el diámetro medido con la misma varilla es i ual. si lo *u' amos tridimen& sionalmente= de i ual lon itud en todas direcciones."ora bien. . porque un tro'o peque%o de una superficie es& férica difiere poco de un tro'o de plano de i ual tama%o. El ran en& canto que depara el sumer irse en esta reflexión reside en percatar& se de lo si uiente: el mundo de estos seres es <inito y sin em+ar*o no tiene l)mites. medido con una varilla. partir de esta relación pueden determinar los seres esféricos el radio 4 de su mundo. nuestros seres "allarían para esta ra'ón el valor es decir.. )asta con que. # tanto menor cuanto ma#or sea el radio de la circunferencia en comparación con el radio 4 del 7mundo esférico. se 4n la eometría euclidiana del plano.. Este mundo tiene asimismo una superficie finita que se puede com& parar con la de un cuadrado construido con varillas. !a unión de los extremos libres de estos se mentos la llamarán 7circunferencia. desde un punto. . aunque sólo ten an a su dis& posición una parte relativamente peque%a de la esfera para "acer sus mediciones. #a no po& drán constatar que se "allan sobre un mundo esférico # no sobre un plano euclidiano. no tendrán posibilidad de decidir si viven en un mundo finito o infini& to. . un valor que es menor que . que es independiente del diámetro de la circunferencia.sí pues. de lo cual pueden convencerse en cualquier tro'o no demasiado pe& que%o de la esfera. !a ra'ón entre el perímetro de la circunferencia. porque el tro'o de mundo que es accesible a su experiencia es FF . tracen 7se & mentos rectos. si nuestros seres esféricos "abitan en un planeta cu#o sis& tema solar ocupa sólo una parte ínfima del universo esférico. <arcos de circunferencia.

Es cierto que la relación entre el perímetro p de una circunferencia # su radio r depende de r2 pero. para lue o dismi& nuir otra ve' "asta cero al se uir creciendo el radio de la esfera r. +esde un punto tra'amos rectas <tensamos cuerdas= en todas direc& ciones # marcamos en cada una el se mento r con a#uda de la re la de medir. Esta reflexión muestra directamente que para nuestros seres esféricos el perímetro de la circunferencia crece al principio con el radio "asta alcan'ar el 7perímetro del universo. que fue descubierto por Ziemann. . 1i el mundo es euclidiano. "asta "acerse finalmente i ual a la superficie total del mundo esférico entero. Este mundo esférico bidimensional tiene su "omólo o en tres di& mensiones. al se uir creciendo el radio. 8Pue& de uno ima inarse un espacio esférico: /ma inarse un espacio no quiere decir otra cosa que ima inarse un modelo de experiencias 7espaciales. es i ual para todos los puntos del mundo esférico. Posee un volu& men finito. que viene determinado por su 7radio. tendremos que A U BHr62 si el mundo es esférico. frente a todas las demás superficies cerradas. vuelven a acercarse lue o # conver en otra ve' en el punto opuesto al ori en( "abrán recorrido entonces FI .l lector qui'á le extra%e que "a#amos colocado a nuestros seres precisamente sobre una esfera # no sobre otra superficie cerrada. porque la superficie esférica se caracte& ri'a. de experiencias que se pueden tener con el movimiento de cuerpos 7rí idos.. entonces A será siempre me& nor que BHr6. disminuir paulatinamente "asta cero. 1us puntos son también equivalentes.. 4 (6H64A). Pero tiene su *ustificación. 2odos los extremos libres de estos se mentos #acen so& bre una superficie esférica.. dado r. !as rectas radiales que salen del punto ori en se ale*an al principio cada ve' más unas de otras. para lue o. El mundo esférico es una 7superficie de curvatura constante. es decir.. el espacio esférico tridimensional. por la propiedad de que todos sus puntos son equivalentes. En este sentido sí que cabe ima& inar un espacio esférico. 1u área (A) podemos medirla con un cuadrado "ec"o con re las. !a superficie del círculo crece continuamente..en ambos casos prácticamente plano o euclídeo. A aumenta con r desde cero "asta un máximo que viene determinado por el 7radio del universo.

el de si el mundo en que vi& vimos es infinito o. . al estilo del mundo esférico. podremos conocer la estructura del universo en una primera # tosquísima aproximación. como un mundo esférico centralmente simétrico. 32. es decir.. . +e aquí se si ue #a que la valide' exacta de la eometría euclidiana en nuestro mun& F. . Por eso no es posible inferir nada sobre la es& tructura eométrica del mundo a menos que la reflexión se funde en el conocimiento del estado de la materia. sin embar o. que con una elección conveniente del sistema de coordena& das las velocidades de las estrellas son peque%as frente a la veloci& dad de propa ación de la lu'. un mundo elíptico cabe contemplarlo. cu#os puntos son todos equivalentes. !a teo & ría de la relatividad eneral permite. son idénticos <no distin uibles=.sí pues. Por anteriores consideraciones sabemos #a que el comportamiento de re las de medir # relo*es viene influido por los campos de ravi& tación. se les plantea a los astrónomos # a los físi& cos un problema altamente interesante. si suponemos que la mate& ria está en reposo. Entre ellos destaca por su simplicidad el es& pacio esférico <o el elíptico=. sino que vienen condiciona& das por la materia. Es finito <es decir. 0uestra ex& periencia no basta ni de le*os para contestar a esta pre unta. finito.todo el espacio esférico. +e lo dic"o se desprende que es posible ima inar espacios cerrados que no ten an límites. 1e%alemos que existe también una subespecie del espacio esférico: el 7espacio elíptico. La estr!ct!ra del espacio según la teoría de la relatividad general 1e 4n la teoría de la relatividad eneral.sí pues. por la expe& riencia. 1abemos. las propiedades eométri& cas del espacio no son independientes. Aabe concebirlo como un espacio esférico en el que los 7puntos opuestos. en cierto modo. Es fácil comprobar que el espacio esférico tridimensional es totalmente análo o al bidimensional <superficie esférica=. de volumen finito= # no tiene límites. 1e 4n todo lo anterior. responder con bastante se uridad # resolver de paso la dificultad explicada en H?K. por la distribución de la materia.

lo mismo que ocurre. sin embar o.péndice 3? Para el ]radio^ 4 del mundo se obtiene la ecuación >tili'ando el sistema ce esimal. es decir. !os cálculos demuestran más bien que. el mundo real diferirá localmente del comportamiento esfé& rico. entonces el mundo no es cuasi&euclidiano. . será cuasi&esférico. con la superficie de un la o ri'ado por débiles olas. 1i la densidad media de materia en el mundo no es nula <aunque se acerque muc"o a cero=. !a teoría proporciona incluso una sencilla relación entre la extensión espacial del mundo # la densidad media de materia en él23. Pero en sí es concebible que nuestro mundo difiera poco de un mundo eucli& diano. con una distribución unifor& me de materia. por e*emplo. debería ser necesariamente esférico <o elíptico=. se 4n los cálcu& los. !os cálculos indican. idea que viene abonada por el "ec"o de que. +ado que la materia está distribuida de manera localmente no uni& forme. que en un mundo cuasi&euclidiano la densidad media de materia tendría que ser nula. IK . Aabría ima inar que nuestro mundo se comporta en el aspecto eométrico como una su& perficie que está irre ularmente curvada pero que en nin 4n punto se aparta si nificativamente de un plano. un mundo seme*ante no podría estar poblado de materia por doquier( ofrecería el cuadro insatisfactorio que dibu*amos en H?K. . incluso masas de la ma nitud de nuestro 1ol influ#en mínima& mente en la métrica del espacio circundante. # sería espacialmente infinito. tenemos que 3M x U 10" * 1"27 ( \ es la densidad media de materia. Pero necesariamente tendrá que ser finito.do es al o que no entra ni siquiera en consideración. Por consi uiente. un mundo de esta especie podríamos llamarlo con propiedad cuasi&eu& clidiano.

1 Ina deri"aci-n sencilla de la trans<ormaci-n de Jorentz <. también res& pecto a K'. proporciona la condi& ción I1 . aplicado a ra#os de lu' que se propa uen a lo lar o del e*e _ ne ativo. con la velocidad c. los e*es de abscisas de los dos sistemas coinciden constantemente. 1e trata de "allar x' # tR cuando se conocen x # t.nexo a ::= Aon la orientación relativa de los sistemas de coordenadas indicada en la Ei . la anulación de % = ct conlleva la de %(=ct(. >n suceso seme*ante viene dado. . # respecto a K' por la absci& sa x' # el tiempo tR. por la abscisa x # el tiempo t. se 4n <?=.quí podemos des losar el problema # considerar primero 4nicamente sucesos que estén locali'ados en el e*e de las _. respecto al sistema de coorde& nadas K. 3.quellos puntos del espacio&tiempo <sucesos= que cumplen <1= tie& nen que cumplir también <3=. >n ra'onamiento totalmente análo o. la propa ación respecto a K' vendrá descrita por la fórmula análo a . lo cual será el caso cuando se cumpla en eneral la relación donde K es una constante( pues. >na se%al luminosa que avan'a a lo lar o del e*e _ positivo se pro& pa a se 4n la ecuación % # ct o bien +ado que la misma se%al luminosa debe propa arse.

si llamamos " a la velocidad con que se mueve el ori en de K' respecto a K. tenemos que El mismo valor de " se obtiene a partir de <C=. siempre que cono'camos las constantes a # +2 éstas resultan de las si uientes consideracio& nes. las ecuaciones <?= # <B=.1i se suman # restan. al calcular la veloci& dad de otro punto de K' respecto a K o la velocidad <diri ida "acia I3 . Para el ori en de K' se cumple constantemente x' & K de manera que. respectivamente. se obtiene Aon ello quedaría resuelto el problema. por la primera de las ecuaciones <C=: Por tanto. in& troduciendo por ra'ones de comodidad las constantes en lu ar de las constantes 1 # 2.

. por lo que llevamos dic"o. +e la primera de las ecuaciones <C= se obtiene: %( &a% . de una re la unidad que se "alla en reposo respecto a K. . es posible decir en resumen que " es la velocidad relativa de ambos sistemas. de una re la de medir unitaria que se "alla en reposo respecto a K' tiene que ser exactamente la misma que la lon& itud. de K' des& de K2 lo cual si nifica dar a t <tiempo de K) un valor determinado. tienen en nuestra instantánea la separación: Pero si se toma la foto rafía desde K' <tR U K=. p. por el principio de la relatividad. *u' ada desde K'. 3x en <F= tiene que ser i ual a 3x' en <Fa=. e*. está claro que la lon i& tud. las dos foto& rafías deben ser i uales.demás.el e*e _ ne ativo= de un punto K respecto a K'. Para ver qué aspecto tienen los puntos del e*e _R vis& tos desde K basta con tomar una 7foto rafía instantánea.sí pues. por eliminación de t # teniendo en cuenta <-=: +e aquí se deduce que dos puntos del e*e _ que distan 1 <respecto a K) tienen en nuestra instantánea la separación 2eniendo en cuenta que. se obtiene a partir de <C=. de modo que se obtiene: I? . *u' ada desde K. dos puntos del e*e _R que medidos en K' distan entre sí x' & 1. Por tanto. t U K.

1ustitu& #endo en <C= se obtienen las ecuaciones cuarta # quinta de las que dimos en H11. Aon ello "emos obtenido la transformación de !orent' para suce& sos locali'ados en el e*e _( dic"a transformación satisface la condi& ción !a extensión de este resultado a sucesos que ocurren fuera del e*e _ se obtiene reteniendo las ecuaciones <I= # a%adiendo las relacio& nes Deamos a"ora que con ello se satisface el postulado de la constan& cia de la velocidad de la lu' para ra#os luminosos de dirección ar& bitraria. 1u propa ación obedece a la ecuación: o bien. 1upon amos que en el instante t U K se emite una se%al luminosa desde el ori en de K. tanto para el sistema K como también para el K'. elevando al cuadrado IB .!as ecuaciones <-= # <Fb= determinan las constantes a # +.

a saber: transformaciones de !orent' en sentido especial # transformaciones puramente espaciales que equi& valen a la sustitución del sistema de coordenadas rectan ulares por otro con e*es diri idos en direcciones distintas. 2ampoco es esen& cial que la velocidad de traslación de K' respecto a K ten a la direc& ción del e*e _.=. exi e que la propa ación de esa misma se%al. y. repre& sentada por <I= # <. y'.. tiene que cumplirse que: Puesto que la ecuación <Ia= tiene que cumplirse para los puntos si& tuados sobre el e*e _. Evidentemente es inesencial que los e*es de K' se eli*an espacialmente paralelos a los de K.=.!a le# de propa ación de la lu'. en con*unción con el postulado de la relatividad. en este sentido ene& ral. "a de ser 4 U 1. pues <11= es una consecuencia de <Ia= # <.=. Aon ello queda derivada la transformación 7de !orent'. t que "acen que la relación IC . pero *u' ada desde K'. cabe des losarla $como muestra un simple ra'onamiento$ en dos transformaciones. t' mediante unas funciones "omo éneas # lineales de x. ocurra se 4n la fórmula correspondiente r( # ct( o bien Para que la ecuación <1Ka= sea una consecuencia de <1K=. z'. Gatemáticamente se puede caracteri'ar la transformación de !o& rent' enerali'ada de la si uiente manera: +ic"a transformación expresa x'. Es preciso a"ora enerali'ar esta transformación de !orent'. z. Es fácil ver que la transfor& mación de !orent' cumple realmente la ecuación <11= con 4 U 1. !a transformación de !orent'. # por tanto también de <I= # <.

por sus expresiones en x.xA I- . z. se 4n la teo& ría de la relatividad.se cumpla idénticamente. 3. eso responde el que. . entonces el miem& bro i'quierdo de <11a= es i ual al derec"o. que acabamos de indicar. t. el 7tiempo. +e <13= se desprende que la coordenada temporal ima inaria xB en& tra en la condición de transformación en pie de i ualdad con las co& ordenadas espaciales x:. x B interven a en las le#es de la na& turale'a en la misma forma que las coordenadas espaciales x:. x6. entonces la condi& ción que satisface idénticamente la transformación será: Aon la elección de 7coordenadas.x6. xA. la ecuación <11a= se convierte en la <13=. 1l mundo cuadridimensional de MinLo$sLi (Anexo a :M) !a transformación de !orent' enerali'ada puede caracteri'arse de un modo a4n más sencillo si en lu ar de t se introduce como varia& ble temporal la variable ima inaria si de acuerdo con esto ponemos # análo amente para el sistema con primas TR. y. etc. !o cual quiere decir: si se sustitu#e a la i'quierda x'.

no a ota en modo al uno el verda& dero proceso. cuadridimensional uarda un profundo parecido con el 7espacio. pues pasa por alto el importante papel que desempe& %an la intuición # el pensamiento deductivo en el desarrollo de la ciencia exacta. sin embar o. entonces x':. cuadridimensional. o 7mundo. xA. En efecto.x3. xR? son funciones "omo éneas # lineales de x1. !as teorías emer en como res4menes de una cantidad rande de experiencias individuales en le#es empíricas. Este 7mundo. ?.x? que cumplen idénticamente la ecuación !a analo ía con <13= es completa. xB. x'?= con el mismo ori en. la evolución de la ciencia parece análo a a una obra de catalo ación o a un producto de mera empi& ria.GinLowsLi llamó 7universo. xR3. tridimensional de la eometría analítica <euclídea=. cuadridimensional. +esde este punto de vista. Esta concepción. a partir de las cuales se determinan por comparación las le#es ene& rales. del sistema de coorde& nadas en el 7universo. x6. So+re la con<irmaci-n de la teor)a de la relati"idad *eneral por la experiencia )a*o una óptica epistemoló ica esquemática. x1. El mundo de GinLowsLi cabe contemplarlo formalmente como un espacio euclídeo cuadridimen& sional <con coordenada temporal ima inaria=( la transformación de !orent' se corresponde con una 7rotación. el proceso de creci& miento de una ciencia experimental aparece como un continuo pro& ceso de inducción. tan pronto como una ciencia sobrepasa el IF . al continuo cuadridimen& sional descrito por las 7coordenadas. Pues si en este 4ltimo se introduce un nuevo sistema de coordena& das cartesianas <xR: . # 7punto del universo. o 7punto del mundo. x'6. al suceso puntual. !a física de*a de ser un suceder en el espacio tridimensional para convertirse en cierto modo en un ser en el 7mundo.

un 4nico planeta que irara en torno a un sol describiría una elipse alrededor de él <o más exactamente. animado por los "e& c"os experimentales.estadio más primitivo. .elio de Mercurio 1e 4n la mecánica newtoniana # la le# de ravitación de 0ewton. también acce& sibles a la experiencia. # de interés eneral. Erente a un mismo comple*o de "ec"os de la experiencia puede "a& ber diversas teorías que difieran muc"o entre sí. Stro caso seme*ante de profunda concordancia de las consecuen& cias es el de la mecánica newtoniana. por otro. # eso a pesar de la radical diversidad de los supuestos básicos de una # otra teoría. por un lado. 1i en lu ar de la le# de atracción newtoniana se introduce en los cálculos otra II . >n caso se& me*ante. !a concordancia lle a "asta tal punto que "asta a"ora se "an podido encontrar mu# pocas consecuencias de la teoría de la relatividad eneral a las cuales no condu'ca tam& bién la física anterior. a= 1l mo"imiento del peri. un sistema con& ceptual seme*ante lo llamamos teoría. los pro resos teóricos no nacen #a de una simple actividad ordenadora. El sol <o bien el centro de ravedad com4n= #ace en uno de los focos de la elipse orbital. # la teoría de la relatividad eneral. El investi ador. de manera que la dis& tancia sol&planeta crece a lo lar o de un a%o planetario "asta un máximo. en la teoría darwiniana de la evolución por selección en la luc"a por la existencia # en aquella otra teoría de la evolución que se funda en la "ipótesis de la "erencia de caracteres adquiridos. !a coincidencia de las teorías en las consecuencias accesibles a la experiencia puede ser tan profunda que resulte difícil encontrar otras. para lue o volver a decrecer "asta el mínimo. alrededor del centro de rave& dad com4n de ambos=. !a teoría obtiene la *ustifica& ción de su existencia por el "ec"o de conectar entre sí un n4mero rande de experiencias aisladas( en esto reside su 7verdad. respecto a las cuales difieran.. se da por e*emplo en el terreno de la biolo ía. constru#e más bien un sistema conceptual que se apo#a ló icamente en un n4mero por lo eneral peque%o de supuestos básicos que se denominan axiomas. Damos a contemplar aquí de nuevo estas importantes consecuencias # comentar también breve& mente las experiencias acumuladas "asta a"ora al respecto.

C= que en el movimiento del peri"elio de la órbita de Gercurio quedaba sin explicar una componente que no difiere perceptiblemente de los `B? se undos por si lo que acabamos de mencionar. de manera que el án ulo descrito por el radio sol&planeta entre un peri"elio # el si uiente difiera de un án ulo completo de rota& ción <es decir. entonces se comprueba que el movimiento se 4n esta nue& va le# tendría que se uir siendo tal que la distancia sol&planeta os& cilase en un sentido # otro( pero el án ulo descrito por la línea sol& planeta durante uno de esos períodos <de peri"elio a peri"elio= dife& riría de ?-KQ. del án ulo 3. que difiere al o de la new& toniana. !a curva de la órbita no sería entonces cerrada. * el período de revolución=.distinta. 2ras tener en cuenta todas las influencias perturbadoras que e*ercen los demás planetas sobre Gercurio. e su excentricidad. 1I.. se comprobó <!everrier. mientras que en los de& más planetas de nuestro 1ol sería tan peque%a que escapa a toda constatación. . de acuerdo con la teoría. 1IC. 1e 4n la teoría de la relatividad eneral. que con& I. en la medida an ular absoluta que es "abitual en física= en la cantidad (a es el semie*e ma#or de la elipse. sino que llenaría con el tiempo una porción anular del plano orbital <en& tre el círculo de máxima # el de mínima distancia peri"élica=. tiene que "aber también una peque%a desviación de esta especie respecto al movimiento orbital previsto por Tepler&0ew& ton. # 0ewcomb. !os astrónomos "an comprobado efectivamente que la teoría de 0ewton no basta para calcular el movimiento observado de Gercu& rio con la precisión que pueden alcan'ar "o# día las observaciones.. c la veloci& dad de la lu'. !a imprecisión de este resultado empírico. Esta rotación es. de B? se undos de arco cada 1KK a%os en el caso del planeta Gercurio. Expresado de otra mane& ra: se 4n la teoría de la relatividad eneral. el e*e ma#or de la elip& se rota alrededor del 1ol en el sentido del movimiento orbital.

= del espacio provocada por aquél. Es necesario esperar a este fenómeno porque en cual& quier otro momento la atmósfera. b= Ja des"iaci-n de la luz por el campo *ra"itacional En H33 explicamos que. producto de la modificación eométrica <7curvatura. +e acuerdo con la teoría. Este resultado brinda la posibilidad de una comprobación experi& mental mediante foto rafías estelares tomadas durante un eclipse total de 1ol. iluminada por la lu' solar. la mitad de esta desvia& ción es producto del campo de atracción <newtoniano= del 1ol( la otra mitad. de acuerdo con la teoría.K . cualquier ra#o de lu' tiene que experimentar en el seno de un cam& po ravitacional una curvatura que es análo a a la que experimenta la tra#ectoria de un cuerpo al lan'arlo a través de ese campo.cuerda con el resultado de la teoría eneral de la relatividad.%adamos que. B. debe ser de . para un ra#o luminoso que pase a una distancia de 3 radios solares del 1ol. se 4n la teoría de la relatividad eneral. un ra#o de lu' que pase al lado de un cuerpo celeste sufrirá una desviación "acia él( el án ulo de desviación >. es de pocos se undos. res& plandece tanto que las estrellas próximas al 1ol resultan invisibles. El fenómeno esperado se deduce fácilmente de la Ei . .

!a prueba se desarrolla en la práctica de la si uiente manera. es decir. en 1obral <)rasil= # en la isla Príncipe <africa occidental=.1. !as desviaciones relativas que eran de esperar entre las foto rafías del eclipse # las de referencia ascendían tan sólo a unas pocas cen& tésimas de milímetro. +avidson= # or ani'ó dos expediciones con el fin de "acer las foto& rafías pertinentes durante el eclipse de 1ol del 3. correspondiendo el despla'a& miento al án ulo >. envió a varios de sus astrónomos más destacados <Eddin ton. 1e toma además una se unda foto rafía de las mismas estrellas cuando el 1ol se "alla en otro lu ar del cielo <es decir. cualquier estrella situada a distancia prácti& camente infinita se vería en la dirección 4 . al unos meses antes o después=. El resultado de la medición confirmó la teoría de manera mu# sa& tisfactoria. las demandas que se impuso a la precisión de las foto rafías # a su medición no eran peque%as.. Nemos de a radecer a la .1i no existiese el 1ol #.stronomical Zo#al 1ociet# la contrasta& ción de este importante resultado. !as imá enes estelares foto rafiadas durante el eclipse de 1ol deben estar entonces despla& 'adas radialmente "acia afuera <ale*ándose del centro del 1ol= res& pecto a la foto rafía de referencia. de ma#o de 1. . Pero como consecuen& cia de la desviación provocada por el 1ol se la ve en la dirección 46.sí pues.1 . +u& rante un eclipse de 1ol se foto rafían las estrellas situadas en las in& mediaciones de aquél. separada del centro del 1ol un poco más de lo que en realidad está. !as componentes transversales de las desviaciones este& lares observadas # calculadas <en se undos de arco= se contienen en la si uiente tabla: . Arommelin. 1in de*arse turbar por la uerra ni por las consi uientes dificultades de índole psicoló ica.

respecto a K. la velocidad de marc"a de relo*es en reposo # de idéntica constitución depende de la posición. se 4n H13. >n relo* colocado a distancia r del centro del disco tiene. la velocidad v & +r' donde $ desi na la velocidad de rotación del disco (K') respecto a K.c= 1l corrimiento al roNo de las rayas espectrales En H3? se demuestra que en un sistema K' que rota respecto a un sistema de 5alileo K. 1i llamamos vK al n4mero de olpes del relo* por unidad de tiempo <velocidad de marc"a= respecto a K cuando el relo* está en reposo.3 . que se puede escribir también. entonces la velocidad de marc"a v del relo* cuando se mue& ve con velocidad " respecto a K # está en reposo respecto al disco es. con suficiente precisión. Damos a examinar cuantitativamente esta dependencia. así .

resultado que también es válido desde el punto de vista de un observador que ire con el disco. al traba*o <con si no ne ativo= que "a# que aportar en contra de la fuer'a centrífu a a la unidad de masa para transportarla desde su posición en el disco móvil "asta el centro.? . entonces tenemos que Aon lo cual resulta +e aquí se desprende en primer lu ar que dos relo*es idénticos pero colocados a diferente distancia del centro del disco marc"an a dis& tinta velocidad. 6 como además un átomo que emite ra& .o bien 1i llamamos `5 a la diferencia de potencial de la fuer'a centrífu a entre el lu ar que ocupa el relo* # el punto medio del disco. el resultado obtenido valdrá para campos ravitacionales en eneral. +ado que $*u' ado desde el disco$ existe un campo ravitacio& nal cu#o potencial es 5. es de& cir.

porque en eneral no se conoce ni la masa M ni el radio r. . Vulius # 1. son de la opinión contraria o no están convencidos de la fuer'a pro& batoria del anterior material empírico. +ado que donde K es la constante de ravitación newtoniana. 9ue este efecto exista realmente o no es una cuestión abierta en cu#a solución traba*an actualmente con ran celo los astrónomos. En el caso del 1ol es difícil *u' ar la existencia del efecto por ser mu# peque%o. otros investi adores. !a frecuencia de un átomo que se "alle en la superficie de un cuer& po celeste es al o menor que la de un átomo del mismo elemento que se encuentre en el espacio libre <o en la superficie de otro astro menor=. concretamente en la cuantía En el 1ol. En el caso de las estrellas fi & *as no es posible "acer un cálculo fiable.#as espectrales es posible considerarlo como un relo*. tenemos el si uiente teorema: In átomo a+sor+e o emite una <recuencia !ue depende del poten. N. M la masa # r el radio del cuerpo celeste. especialmente Y. debería producirse un corrimiento "acia el ro*o en las ra#as espectrales eneradas en la superficie de las es& trellas si se las compara con las eneradas en la superficie de la 2ierra.B . cial del campo *ra"itatorio en el !ue se encuentra. el corrimiento al ro*o que debería esperarse es de unas dos millonésimas de lon itud de onda. Gientras que 5rebe # )ac"em <)onn= $sobre la base de sus propias mediciones # de las de Evers"ed # 1c"war's& c"ild en la así llamada banda c#an$ así como Perot <sobre la base de observaciones propias= consideran probada la existencia del efecto. 1o"n.

que es preciso mencionar incluso en una exposición de carácter divul ati& vo. Por otro lado.= del universo es independiente del tiempo. caso de que se demuestre que su ori en está en el po& tencial ravitatorio. ?C. El lector podrá encontrar en el traba*o de E. desde la aparición de la primera edición de este librito. 1.C . (Oie Patur$issensc. Ja estructura del espacio en conexi-n con la teor)a de la rela. En cualquier caso. 1i no existiese ese corrimiento al ro*o de las ra#as espectrales debi& do al potencial ravitatorio. C3K. *unto a un análisis detenido desde el punto de vista de la cuestión que aquí nos interesa. ti"idad *eneral 0uestro conocimiento sobre la estructura lobal del espacio <7pro& blema cosmoló ico. el estudio del corrimiento de las ra#as espectrales. Ereundlic" 7Prbfun der all e& meinen Zelativitctst"eorie. N. 1pin er. 1in embar o. una evolución importante. !a densidad media de materia en todo el espacio es distinta de S e i ual en todas partes. los a%os venideros traerán la decisión definitiva. Derla Vul. B. la elaboración que se "a "ec"o "asta a"ora del material no permite todavía nin una decisión acerca de si esos mo& vimientos se deben realmente al efecto de la ravitación.1.= "a experimentado. Gis iniciales consideraciones sobre este problema se basaban en dos "ipótesis: 1. la teoría de la relatividad eneral sería insostenible.. )erlín= una recopilación del material empírico.En las investi aciones estadísticas reali'adas sobre las estrellas fi& *as no "a# duda de que existen por término medio corrimientos de las ra#as espectrales "acia el extremo de las ondas lar as del espec& tro. !a ma nitud <o el 7radio. 3. proporcionará conclusiones importantes sobre la masa de los cuerpos celestes. .a<ten. p.

unos 1K .- . este corrimiento sólo cabe interpretarlo. !a "ipótesis 3 me parecía a la sa'ón inevitable. el matemático ruso Eriedman descubrió. allá por los a%os veinte. se caería en especulacio& nes sin límite. en este sentido el descubrimiento de Nubble puede interpretarse como una confirmación de la teoría. 1e 4n los conocimien& tos actuales. una curiosa dificultad. Plantéase aquí. Eriedman se dio cuenta de que era posible mantener la "ipótesis 1 sin introducir en las ecuaciones de campo de la ravitación el poco natural término cos& moló ico. a%os. exi en las ecuaciones de campo de la ravitación. pero 4nicamente cuando se a%adía a las ecuaciones de campo un término "ipotético que ni era exi ido por la propia teoría ni tampoco parecía natural desde el punto de vista teórico <7término cosmoló ico de las ecuaciones de campo. depende del tiempo <espacio en ex& pansión=. mientras que la as& tronomía física tiene por probable que la evolución de las estrellas # de los sistemas estelares necesitó tiempos muc"o ma#ores. Pues las ecuaciones de campo ori inales admiten una solución en la que el 7radio del mundo. .=. siempre que uno se decidiese a prescindir de la "ipótesis 3. En este sentido cabe afirmar con Eriedman que la teoría exi e una expansión del espacio. pues por aquel en& tonces pensaba que. 1in embar o. en el sentido del principio de +oppler. . No# por "o# no está ni muc"o menos claro cómo superar estas incon& ruencias. Nubble demostró pocos a%os después. como un movimiento de expansión del sistema estelar entero. sin embar o. a través de sus investi acio& nes espectrales en nebulosas extra alácticas.Estas dos "ipótesis demostraron ser compatibles se 4n la teoría de la relatividad eneral. que desde el punto de vista puramente teórico era más natural otro supuesto diferente.sí pues. En efecto. que las ra#as espectra& les emitidas por ellas muestran un corrimiento al ro*o que crece re& ularmente con la distancia de la nebulosa. tal # como. se 4n el estudio de Eriedman. !a interpreta& ción <teóricamente casi indudable= de los corrimientos de las ra#as alácticas "allados por Nubble como una expansión obli a a situar el ori en de ésta "ace 7tan sólo. de apartarse de ella.

# aquellos de sus coetáneos que o'aban de más sentido crítico. veían como al o perturbador el "ec"o de tener que adscribir realidad física al espacio mismo # a su estado de movimiento. 1eme*ante ampliación de los conceptos puede *ustificarse también indirectamente por su valor para la comprensión de "alla' os em& píricos.. es #a de por sí una dura osadía. no "a# espacio vacío. Pero por aquel entonces no "abía otra salida si se quería atribuir a la Ge& cánica un sentido claro. # también a la materia. o al menos 7no acelerado. 6 análo amente para el tiempo. El espacio newtoniano "a# que ima inárselo 7en reposo. +escartes ar umentaba más o menos así: el espacio es en esencia i ual a ex& tensión. !os filósofos se "an resistido una # otra ve'. en esta teoría. a cometerla. *unto con los datos empíricos de la astronomía. mientras que la "ipótesis estática ori inal del espacio "abía predi& c"o un carácter cerrado <finitud= para el espacio. Pero de a"í no cabe inferir que el concepto de extensión no esté *ustificado en otros casos que no "a#an motivado la formación del concepto. para que la aceleración que aparece en la le# del movimiento pueda con& templarse como una ma nitud con sentido. Por tanto.. Pues en la le# de movimiento newtoniana aparece el concepto de aceleración. El atribuir realidad física al espacio. la afirmación de que la extensión va li ada a los .. que también entra en el concepto de aceleración. El punto flaco de esta forma de inferencia reside en primer lu ar en lo si uiente: es cierto que el concepto de extensión debe su ori en a experien& cias relativas a la posición <contacto= de cuerpos sólidos. sólo puede si nificar 7aceleración respecto al espacio. # la aceleración. C. desde los tiempos más anti uos. Ja relati"idad y el pro+lema del espacio Es característico de la teoría de 0ewton el que ten a que atribuir al espacio # al tiempo. El propio 0ewton. no permite nin una deci& sión acerca de la finitud o infinitud del espacio <tridimensional=. es decir. una existencia real in& dependiente. # en especial al espacio vacío.F . Pero la extensión va vinculada a los cuerpos( lue o nin 4n espacio sin cuerpos.1e%alemos también que la teoría del universo en expansión.

!o que llevó a +escartes a una con& cepción tan curiosamente atrevida fue se uramente la sensación de que a un ob*eto no 7directamente experimentable. en& carnadas por el espacio interior de la ca*a. 3B 3C Esta expresión "a# que tomarla cum *rano salis. al o que con toda naturalidad se lo ima ina uno independiente de si "a# o no ob*etos en ellas. +entro de ella se pueden alo*ar ob*etos en de& terminada disposición. se comprueba que las posibilidades de alo*amiento que constitu#en el espacio de la ca*a son independientes de qué rosor ten an las paredes. o de su necesidad. son ob*etivas en el mismo sen& . !a posibili& dad de seme*antes disposiciones es una propiedad del ob*eto corpó& reo ca*a. sin embar o. Nasta aquí nuestro concepto de espacio va li ado a la ca*a. como "i'o más tarde la eometría analítica. 80o se puede "acer que el rosor descienda a cero sin que al mismo tiempo se ec"e a perder el 7espacio. no es ni muc"o menos tan evidente como pudiera parecerlo si nos de*ásemos uiar por nuestros "ábitos de pensamiento. punto. subsistiendo a"ora en nuestro pensamiento el espacio sin ca*a. Es al o que difiere se 4n las ca*as. !as posibilidades de alo*amiento. de manera que la ca*a se llene. <!o cual no le impide. Auando no "a# ob*etos en la ca*a. El ori en psicoló ico del concepto de espacio. en la ca*a. /ma inemos que fabricamos una ca*a. parece tan irreal cuando se olvida la procedencia del concepto. pero no realmente del espacio en sí. su espacio aparece 7vacío. El intento de Tant de sofocar el malestar ne ando la ob*etividad del espa& cio apenas puede tomarse en serio. 1in embar o. el 7espacio comprendido.I . al o que viene dado con la ca*a. 1in em& bar o.24 como es el es& pacio no se le podía atribuir nin una realidad sin que "ubiese una necesidad ur ente de "acerlo. !os anti uos eómetras se ocuparon de ob*etos mentales <recta. El concepto de espacio viene sin embar o su& erido por determinadas experiencias primitivas. una cosa inde& pendiente que..: !a na& turalidad de este proceso de paso al límite es evidente.cuerpos es en sí infundada. superfi& cie=. veremos más adelante que la teoría de la relatividad eneral confirma la concepción de +escartes a través de un rodeo. 1e entiende que a +escartes le repu nase contemplar el espacio como una cosa independiente de los ob*etos corpóreos # que podía existir sin materia 25.

en base a experiencias sobre el 7rellenado. El espacio aparece así como al o que es ilimitado. . cu#a estructura axiomática "ace fácilmente olvidar que se re& fiere a situaciones experimentables. "a# que pensar que existen infi& tido que lo son la propia ca*a # los ob*etos que se pueden alo*ar en ella. Pero esta limitaci-n parece ines. 1i una ca*a más peque%a c se "alla en reposo relativo en el interior del espacio "ueco de otra más rande C. 0o vo# a "ablar aquí de que las concepciones de la tridimensionali& dad # la 7euclidicidad. >no se inclina entonces a pensar que c encierra siempre el mismo espa& cio. o en el espacio conce& bido como cosa real e independiente. sin embar o. tratar el espacio como concepto fundamental en su eometría analítica.sin embar o. !a interpretación es."ora. Pero no es de ne ar que incluso en este estadio primitivo "a# al o de insatisfactorio en el concepto de espacio.= >na simple indicación al vacío del termóme& tro de mercurio desarmó se uramente a los 4ltimos cartesianos. . # ambas ca*as perte& necen al mismo 7espacio.. >na ve' formado de la manera antes esbo'ada el concepto de espa& cio. entonces el espacio "ueco o cavidad de c es una parte de la cavidad de A. !as maneras en que se pueden alo*ar los cuerpos en el espacio <ca*a= constitu#en el ob*eto de la eometría euclidiana tridimensio& nal. que las contiene. Entonces es necesario atribuir a cada ca*a su espacio particular <no concebido como limitado= # suponer que estos dos espacios se mueven uno respecto al otro. sin embar o. de la ca*a. menos sencilla cuando c se mueve respecto a C. sino que consideraré primero el papel del concepto de espacio en la evolución del pensamiento físico se 4n otros puntos de vista. del espacio proceden de experiencias <rela& tivamente primitivas=. el espacio aparece como un medio limitado <continente= en cu#o seno nadan los ob*e& tos corpóreos.ntes de percatarnos de esta complicación. encial. . . lo que tenemos es un espacio limitado. pero ocupando una porción variable del espacio C. porque es evidente que siempre se puede introducir una ca*a ma#or que encierre a la menor.

es propio #a del pensamiento precientífico. así como con la distinción entre experiencias senso& riales # el recuerdo de las mismas.nitos espacios que se "allan en mutuo movimiento. no de& sempe%ó durante muc"o tiempo nin 4n papel destacado. !a persona A vivencia al mismo tiempo un comportamiento de la persona B que establece una conexión entre este comportamiento # la propia vivencia de 7cae un ra#o. sino como viven& cia <o finalmente sólo como 7vivencia potencial. +e este modo nace la idea de que 7cae un ra#o. !a persona . <7#o.. no se concibe #a como una vivencia exclusivamente personal. . En la persona A nace la idea de que en ese 7cae un ra#o.. ni siquie& ra en el pensamiento científico. participan también otras personas.unque esta idea es ló icamente inevitable. El 7cae un ra#o.. Es así como . puede interpretarse a"ora también como un 7suceso.. se le atribu#e una vivencia que se reputa 7anterior. Es probable que esta distinción no na'ca sino como acto del entendimiento ordenador. pero no así la idea de la existencia de un n4mero infinito de espacios en mutuo movimiento. Es éste un principio de ordenación conceptual para vivencias <ima inadas= cu#a viabilidad da pie al concepto de tiempo sub*etivo. Q+Neti"aci-n del concepto de tiempo. E*emplo. que en ori en apareció en la conciencia como 7vivencia. <ob*etivo=.= tiene la vivencia 7cae un ra#o. sin embar o.. atribu#e a B la vivencia 7cae un ra#o. Aualquiera de nosotros conoce la duda entre si "a vivido al o con los sentidos o si sólo lo "a so%ado..= de otras perso& nas... a las 7vivencias presentes. con independencia de las cosas. El concepto de espacio como al o que existe ob*etivamente. +e su#o es cuestionable que la distinción entre experiencia sensorial # recuerdo <o simple ima i& nación= sea al o que nos ven a dado de manera psicoló icamente inmediata.l 7recuerdo. del ori en psicoló ico del concepto de tiempo: Este concepto tiene indudablemente que ver con el "ec"o del 7recordar. 1KK . Pero la esencia de to& dos los sucesos es aquello a lo que nos referimos cuando "ablamos del 7mundo real de afuera. es decir. . ese concepto de tiempo que remite a la ordenación de las vivencias del individuo. 89ué decir.

por otra. Eso es lo que se supuso con carácter eneral $e incons& cientemente$ "asta que se "icieron valer ciertas dudas escépticas 26 . "erra& mientas del pensamiento que deben servir para relacionar vivencias # comprenderlas así me*or. por tanto. con lo cual no cabe identificar sin más la ordenación temporal de los sucesos con la or& denación temporal de las vivencias. 89ué ocurre en este aspecto con los sucesos que "emos asi nado a las vivencias: !o inmediato es suponer que existe una ordenación temporal de los sucesos # que esa ordenación coincide con la de las vivencias. 6 en este contexto también desempe%an el papel de ob*etos corpóreos las personas que "ubo que introducir para la formación de un concepto ob*etivo de tiempo. Aontemplados ló& icamente. que la formación del concepto 3- !a ordenación temporal de vivencias adquirida por vía ac4stica puede. son creaciones libres de la inteli encia "umana. +e este modo nos "acemos conscientes de nuestra libertad. por e*emplo. En lo que antecede "emos intentado relatar cómo se puede estable& cer una relación psicoló ica entre los conceptos de espacio. en contraposición a los conceptos de la esfera psicoló ica= tenemos que a%adir al o esencial. El intento de tomar conciencia de las fuentes empíricas de estos conceptos básicos muestra "asta qué punto estamos realmente li ados a estos conceptos. no sólo en el tiempo. . e*. por tanto. # las vivencias. por una parte. Nemos conectado el concepto de espacio con vivencias con ca*as # con el alo*amiento de ob*etos corpóreos dentro de ellas. tiempo # suceso. 1K1 . 7ca*a.=.=. Esta formación conceptual presupone #a. Para acceder a una ob*etivación del mundo "ace falta otra idea constructiva: el suceso (e"ent) está locali'ado también en el espa& cio. diferir de la ordenación temporal adquirida visualmente.. el concepto de ob*eto corpóreo <p. cu#o uso ra'onable en caso de necesidad es siempre un asunto duro.Nemos visto que tendemos a atribuir a las vivencias una ordena& ción temporal del tipo: 1i 6 es posterior a 7 # 8 posterior a 6. en& tonces 8 también es posterior a 7 <seriación de las 7vivencias.. este esquema relativo al ori en psicoló ico de los conceptos de espacio&tiempo&e"ent <los llamaremos brevemente 7tipo espacio. 1e me anto*a.

es decir. !a sutile'a del concepto de espacio se vio acrecentada por el des& cubrimiento de que no existen cuerpos totalmente rí idos. idénticos sin de*ar resquicio=. El pensamiento físico. pensamiento # do& lor a procesos nerviosos. !a ciencia "a tomado los conceptos de espacio. la tridimensionalidad del espacio. *unto a conceptos de la esfera psicoló ica. pertenecen #a al pensamiento precientífico. que considera teóricamente posible la comprensión de todas las relaciones mediante el empleo exclusivo de conceptos 7tipo espacio. como do& lor. así como su carácter euclidiano <es posible llenarlo con 7cubos.. Por eso. tiempo # ob*eto corpóreo <con el importante caso especial 7cuerpo sólido. # el de las ciencias naturales en eneral. Esta actitud. es se uramente lo que se entiende actualmente por 7materialismo. no aparece por nin& 4n lado como eslabón independiente en las relaciones causales. Gac" en primera línea. 2odos estos conceptos 7tipo espacio. únicamente # aspirar a ex& presar con ellos todas las relaciones re ulares. +e ori& en empírico es también. los "a precisado # los "a modificado. <después de que la 7materia. 2odos los cuerpos se deforman elásticamente # cambian de volumen al variar la temperatura.de ob*eto corpóreo debe preceder a nuestros conceptos de tiempo # espacio. El "aber introducido esta reflexión crítica es mérito im& perecedero de +. meta. los ob*etos cu#as posibles colocacio& 1K3 . se caracteri'a por pretender arre lárselas en principio con conceptos 7tipo espacio. 8Por qué es necesario ba*ar los conceptos fundamentales del pensa& miento científico de sus campos olímpicos platónicos e intentar desvelar su ori en terrestre: Zespuesta: para liberarlos del tab4 que llevan col ado # conse uir así ma#or libertad en la formación de conceptos. en particular. 1u primer lo ro importante fue la creación de la eometría euclidiana. etc.= del pensamiento precientífico. propósito. Nume # E. El físico intenta re& ducir colores # tonos a vibraciones( el fisiólo o. de tal modo que lo psíquico como tal que& da eliminado del nexo causal del ser. "a#a perdido su papel como concepto fundamental=. cu#a formulación axiomática no debe "acernos olvidar su ori en empírico <posibilidades de alo*amiento de cuerpos sólidos=.

nes pretende describir la eometría euclídea no se pueden especifi& car al mar en del contenido de la física. procesos químicos=. los inercia& 1K? . Gac" fue el 4nico que en el si lo _/_ pensó seriamente en eliminar el concepto de espacio. dado que la física tie& ne que "acer uso de la eometría desde el momento en que estable& ce sus conceptos. ni siquiera en el terreno macroscópico. <E "i'o este intento con el fin de lle ar a una concepción satisfactoria de la inercia. el contenido empírico de la eometría no puede ser especificado # contrastado sino en el marco de la física como un todo. En ri or no existen entonces le#es independientes para las posibilidades de alo*amiento de cuer& pos sólidos. El atomismo obli a también a aban& donar teóricamente la idea de superficies limítrofes neta # estáti& camente definidas en cuerpos sólidos. como soporte o marco para el acontecer físico. En este contexto "a# que mencionar también el atomismo # su con& cepción de la divisibilidad finita. nadie pensó en abandonar el concepto de espacio. El se undo papel del espacio # del tiempo era el de 7sistema inercial. respecto al cual los sucesos vienen descri& tos por las coordenadas espaciales # el tiempo. Entonces se dispensa el tratamiento de puntos materiales a peque%as partes <elementos de volumen= de la materia. El espacio # el tiempo desempe%an en la mecánica new& toniana un papel doble. Auando se la concibe como continua es en cierto modo con carácter provisional # en aquellos casos en los que no se quiere o no se puede descubrir la estructura discreta. al menos en la medida en que se trate simplemente de movimientos # no de pro& cesos cu#a reducción a movimientos no fuese posible o conve& niente <p. Gas. e*. in& tentando sustituirlo por el concepto del con*unto de las distancias actuales de todos los puntos materiales. porque parecía imprescindible en ese sistema lobal de la ciencia natural tan ma níficamente acreditado. variaciones de temperatura.= 1l campo. pues los espacios de extensión su& batómica no se pueden medir. pesar de todo. cu#os movi& mientos constitu#en el acontecer físico.. +e entre todos los sistemas de referencia ima inables. En primer lu ar.. . !a materia es vista en esencia como compuesta de 7puntos materiales.

Gatemáticamente quiere decir: la temperatura 2 es representada como expresión matemática <función= de la coordinación espacial con el tiempo t <campo de temperaturas=. .. el estado se describe especificando la temperatura en cada punto del cuerpo # en cada instante de tiempo. por otro. !a superación de este punto de vista resultó de una evolución que al principio no parecía uardar nin una relación con el problema del espacio&tiempo: la aparición del concepto de campo # su aspira& ción final de sustituir el concepto de partícula <punto material=. En cada punto # en cada instante existe una velocidad que viene descrita cuantitativamente por sus tres 7com& ponentes. respecto a los e*es de un sistema de coordenadas <vector=. ima inado como independiente de los su*etos que lo vivencian. En el estudio de la conducción del calor en un sólido. por un lado. !a le# de la conducción del calor se representa como una relación local <ecuación diferen& cial= que comprende todos los casos especiales de aquélla. !a idea de la existencia in& dependiente del espacio # del tiempo cabe expresarla drásticamente así: 1i desapareciera la materia. En el marco de la física clásica. por poner un caso.les se distin uían por el "ec"o de que respecto a ellos era válido el principio de inercia. quedarían 4nicamente el espacio # el tiempo <como una especie de escenario para el acontecer físico=. !o esencial en esto es que lo 7físicamente real.llí donde no "abía materia no 1KB . Stro e*emplo es la descripción del movi& miento de un fluido. se interpretaba$al menos en teoría$ como compuesto de espacio # tiempo. !a tem& peratura es aquí un sencillo e*emplo del concepto de campo: una ma nitud <o un comple*o de ma nitudes= que es función de las co& ordenadas # del tiempo. !os campos mencionados se caracteri'an por aparecer 4nicamente en el interior de una masa ponderable( lo 4nico que pretenden es describir un estado de esa materia. el concepto de campo se instaló como concepto auxiliar en aquellos casos en que se trataba la materia como un continuo. !as componentes de la velocidad en un punto <componen& tes del campo= son también aquí funciones de las coordenadas (x y z) # del tiempo <t=. # de puntos materiales permanentemente existentes # en mo& vimiento respecto a aquéllos.

en el vacío. consi uió predecir la existencia de las ondas electroma néticas. # a raí' de las investi aciones de Eara& da# # Gaxwell. se vio cada ve' más claro que la descripción de los procesos electroma néticos con a#uda de la idea del campo era mu# superior a un tratamiento basado en conceptos de puntos me& cánicos. Eue en& tonces necesario introducir un campo que pudiese existir incluso en ausencia de materia ponderable. que los fenómenos de interferencia # movimiento de la lu' admitían una explicación asombrosamente nítida si se interpre& taba la lu' como un campo de ondas. completamente análo o al campo de oscilaciones mecánicas en un sólido elástico. cu#a fundamental identificación con las ondas luminosas era indudable. # se intentó con ran celo explicar estos estados como mecánicos. la Jptica quedó absorbida en principio por la Electrodinámica. 1KC . Aomo consecuencia de ello. racias a la introducción del concepto de campo en la Electrodinámica. aunque sólo fuese por la i ualdad de sus velocidades de propa ación. Pese a todo.. de acuerdo con su ori en. En la se& unda mitad del si lo _/_. incluso en ese espacio que "asta entonces se reputaba vacío. En el primer cuarto del si lo _/_ se comprobó. !o cual pare& cía tanto más se uro cuanto que existía la convicción de que todo campo "abía que concebirlo como un estado mecánicamente inter& pretable. presuponiendo eso la presencia de materia. porque el con& cepto de campo. >no de los efectos psicoló icos de este imponente éxito fue que el concepto de campo adquirió paulatinamente ma#or autonomía frente al marco mecanicista de la física clásica. parecía limitarse a des& cribir estados en el interior de un cuerpo ponderable. Gaxwell. la existencia de una materia que se de& nominó 7éter. Este estado de cosas creó una situación paradó*ica. !a forma en que el concepto de campo se sacudió el #u o impuesto por un sustrato material pertenece a los procesos psicoló icamente más interesantes en la evolución del pensamiento físico.podía existir tampoco $de acuerdo con la énesis del concepto$ nin 4n campo. 1e vio así la necesidad de suponer por doquier. sin embar o. se dio en un principio por supuesto que los campos electroma néticos "abía que interpretarlos como estados del éter.

En relación con el experimento de Gic"elson&Gorle# de& mostró N. El éter aparecía así en cierto modo como la encarnación de un espacio absolutamente en reposo. . . persistiendo sin embar o el convencimiento de que los campos electroma néticos eran estados del éter. !orent' con la "i& pótesis de que el éter no participa de los movimientos de los cuer& pos ponderables # de que las partes del éter no tienen absolutamen& te nin 4n movimiento relativo mutuo. !a Gecánica clásica. !orent' que su resultado no estaba al menos en contradicción con la teoría del éter en reposo.. !os resultados de estos "ec"os # experimentos <salvo uno. 8Participa de los movimientos de los cuerpos o están sus partes en reposo mu& tuo: Guc"os fueron los experimentos in eniosos que se reali'aron para dirimir esta cuestión. Pese a todos estos éxitos tan "ermosos. <influencia del movimiento relativo de las estrellas fi*as sobre la frecuencia de la lu' que lle a "asta nosotros # que posee una frecuencia de emisión conocida=. . por la si uiente ra'ón. Pero la investi ación de !orent' dio además otros frutos. el expe& rimento de Gic"elson&Gorle#= los explicó N. postula la equivalencia de todos los sistemas inerciales <o espacios inerciales= para la formulación de las le#es de la naturale'a <inva& riancia de las le#es de la naturale'a respecto al paso de un sistema 1K- . así como el 7efecto +oppler. suponiendo para ello que el in& flu*o de la materia ponderable sobre el campo eléctrico <# a la in& versa= se debe exclusivamente a que las partículas de la materia portan car as eléctricas que participan del movimiento de las partí& culas.. !a teoría del éter tra*o consi o la pre unta de cómo se comporta mecánicamente el éter frente a los cuerpos ponderables. de la cual no dcabía dudar que era válida con ran aproximación. Explicó los procesos electroma néticos # ópticos entonces conocidos en el interior de los cuerpos ponderables.sí estaban las cosas "acia la vuelta del si lo. el estado de la teoría no era del todo satisfactorio. Aomo "ec"os que eran importantes en este contexto entraban también en consideración la aberración de las estrellas fi*as como consecuencia del movimiento anual de la 2ierra.2uvieron que fracasar estas tentativas una # otra ve' para que se empe'ara a renunciar poco a poco a la interpretación mecánica.

80o cabía al una modificación de éste que respetara $como la Gecánica clásica$ la equivalencia de los sistemas inerciales <prin& cipio de la relatividad especial=: !a respuesta a esta pre unta es la teoría de la relatividad especial. 2ambién en la Gecánica clásica vienen locali'ados los sucesos (e"ents) mediante cuatro n4meros. mientras que el fundamen& to de la teor)a electroma nética postulaba el privile io de un siste& ma inercial especial.inercial a otro=. que permiten pasar de un sistema inercial a otro. físicos se concibe. 8Auál es la postura de la teoría de la relatividad especial frente al problema del espacio: . El contenido ente& ro de la teoría de la relatividad especial se contiene en el postulado si uiente: las le#es de la naturale'a son invariantes respecto a las transformaciones de !orent'. se si uen de a"í las transforma& ciones de !orent' para el tiempo # para las coordenadas espaciales. pues. tres coordenadas es& paciales # otra temporal( la totalidad de los 7sucesos. !a importancia de este requisito resi& de en que restrin e de manera mu# determinada las posibles le#es de la naturale'a. !os experimentos electroma néticos # ópticos de& mostraron lo mismo con ran exactitud. que toma de la de Gaxwell&!orent' la "ipótesis de la constancia de la velocidad de la lu' en el vacío. Para "acer que esta "ipótesis sea compatible con la equivalencia de los sistemas inerciales <principio de la relatividad especial= "a# que abandonar el carácter absoluto de la simultaneidad( aparte de eso. Esta descomposición es la mis& ma para todos los sistemas inerciales. Esto es lo que debe entenderse cuando se dice que el tiempo de la 1KF . como inmersa en una variedad continua cuadridi& mensional. se 4n la Gecánica clásica. Pero. !a simultaneidad de dos su& cesos determinados respecto a un sistema inerciaP implica la simul& taneidad de estos sucesos respecto a todos los sistemas inercia&les. a saber. el del éter luminífero en reposo. este continuo cuadridi& mensional se descompone ob*etivamente en un tiempo uni& dimensional # en secciones espaciales tridimensionales que sólo contienen sucesos tridimensionales.nte todo "a# que uardarse de la opinión de que fue esta teoría la que introdu*o el carácter cuadridimensional de la realidad. Esta concepción del fundamento teórico era demasiado insatisfactoria.

el espacio es. una componente independiente de la representación de lo físicamente real. !os espacios inerciales. +e a"í que "a#a que concebir espacio # tiempo. en la re& latividad especial las le#es de la naturale'a sólo aspiran a valide' cuando la descripción espacio&temporal se basa en un sistema iner& cial. Por consi uiente. pero #a no con independencia de la elección del sistema iner& cial. !a idea del con*unto de sucesos que son simultáneos a otro determinado existe en relación a un determinado sistema iner& cial.Gecánica clásica es absoluto. Nubo que renunciar por eso a la idea de interpretar el campo electroma nético como es& tado de un sustrato material. como un continuo cuadridimensional si se quiere expresar el contenido de las relaciones ob*etivas sin arbi& trariedades convencionales # prescindibles. Damos a fi*arnos a"ora en aquellos elementos que la teoría tomó de la mecánica clásica. al i ual que en la Gecánica clásica. *unto con el co& rrespondiente tiempo$ es lo que queda al suprimir mentalmente la materia # el campo. El continuo cuadridimensional no se descompone #a ob*etiva& mente en secciones que contienen todos los sucesos simultáneos( el 7a"ora. también aquí. 2am& bién las le#es del campo aspiran a tener sentido # valide' respecto a sistemas inerciales 4nicamente. espacialmente extenso. con sus correspondientes tiempos. e irreducible en el mis& mo sentido que el concepto de materia en la teoría newtoniana. !a teoría de la relatividad especial.l i ual que en ésta. El espa& cio <inercial= $o con más exactitud. Esta estructura cuadridimensional <espacio de GinLowsLi= se concibe como soporte de la materia # del campo. este espacio. puso de manifiesto el carácter insostenible de la "ipótesis del éter en reposo. ob*etivamente indisolubles. . El principio de inercia # el de la constancia de la velocidad de la lu' solamente son válidos respecto a un sistema inercial. pierde para el mundo. El campo se convierte así en un ele& mento irreducible de la descripción física. al demostrar la equivalencia fí& sica de todos los sistemas inerciales. su si ni& ficado ob*etivo. Nasta aquí "emos centrado la atención en el tema de "asta qué pun& to la teoría de la relatividad especial modificó los conceptos de es& pacio # tiempo. son sólo sistemas de coordenadas cuadridimensionales privile iados que se 1KI . En la teoría de la relatividad especial #a no es así.

Este espacio cuadridimensional rí ido de la teoría de la relatividad especial es en cierto modo el "omólo o cuadridimensional del éter tridimensional rí ido de N.relacionan entre sí a través de transformaciones de !orent' lineales. del 7espacio vacío. como el de"enir de un ser tridimensional. el concepto de 7ocurrir. incluso a priori. 1e parte de un sistema inercial S: cu#o espacio está físicamente vacío. 9uiere decir esto que en la porción de espacio considerada no existe ni materia <en el sentido usual= ni un campo en el sentido de la teoría de la relativi& dad especial. Para esta teoría vale tam& bién el enunciado: la descripción de los estados físicos presupone el espacio como al o que viene dado de antemano # que lleva una existencia independiente. cualquier masa de prueba se movería aceleradamen& te. si se inclu#e el campo ravitacional en el marco de las consideracio& 1K. El estado de cosas que se percibe es por tanto compatible con la si uiente concepción: también S6 es equivalente a un 7sistema inercial. .S6 no es. # además independientemente de su constitución física # quími& ca. . +ado que en esta estructura cuadridimensional #a no "a# secciones que representen ob*etivamente el 7a"ora. 9uiere decirse que esta teoría tampoco elimina el recelo de +escartes en punto a la existencia autónoma. no es que quede eliminado completamente. # 7devenir.. El mostrar "asta qué punto la teoría de la relatividad eneral supera estas reservas es la verdadera meta de estas reflexiones elementales.. . !orent'. 1l concepto de espacio en la teor)a de la relati"idad *eneral. Zespecto a S3.. pero sí se complica.sí pues.. Parece. como "asta entonces. un sistema inercial. Esta teoría nació en principio del intento de comprender la i ual& dad entre masa inercial # masa ravitatoria. más natural ima inar lo físicamente real como un ser cuadridimensional en lu ar de contemplarlo. por tanto. pero respecto a S6 existe un campo ravitacional <"omo& éneo= <cu#o ori en no nos preocupa en este contexto=. Zespecto a S6 existe por tanto un estado que $al menos en pri& mera aproximación$ no cabe distin uir de un campo ravitacio& nal. pues. 1ea S6 un se undo sistema de referencia uniforme& mente acelerado respecto a S: .

Gas en ese caso las coordenadas sólo expresan #a el orden de lo 7#uxtapuesto. . Este requisito <en con*unción con el de la máxima simplicidad ló ica de las le#es= restrin e las posibles le#es natura& les de un modo incomparablemente más fuerte que el principio de la relatividad especial. Pues las condiciones que prevalecen respecto a S6 se 3F 1irva aquí esta manera de expresarnos. siempre # cuando este 7principio de equivalencia. <en reposo= # las diferencias temporales mediante relo*es <en reposo=. +e esta manera se lle a a extender las transformaciones a cualesquiera transformaciones continuas27. 11K . 1i es posible fundamentar en estas ideas básicas una teoría consis& tente. El ra'onamiento se basa esencialmente en el campo como concepto independiente. pero no las propiedades métricas del espacio. que esta interpretación física directa de las coordenadas se ec"a a perder para sistemas de referencia (S6) acelerados respecto a siste& mas inerciales <S:=. se pueda exten& der a cualquier movimiento relativo de los sistemas de referencia.l sistema inercial de las teorías anteriores se le atribu#e la propie& dad de que las diferencias de coordenadas se miden por medio de re las 7rí idas. !as le#es de la naturale'a tienen que ser cova& riantes respecto a cualesquiera transformaciones continuas de las coordenadas. <# con ello el rado de dimensio& nes del espacio=. aunque no sea exacta. el paso de S: a S6 se corresponde con una transformación no lineal de las cuatro coordenadas. +e los resultados de la teoría de la relatividad es& pecial se infiere entonces. mediante consideraciones elementales. Auadridimensionalmente. de la eo& metría euclidiana. entonces satisfará de por sí el "ec"o. empíricamente mu# bien fundado. o bien 8cómo debe enerali'arse la transformación de !o& rent': Para responder a esta pre unta es decisiva la si uiente refle& xión. 1e plantea en& tonces la pre unta: 8qué transformaciones no lineales deben permi& tirse:. de la i ualdad entre masa inercial # ravitatoria. Esto es lo que implica la teoría de la relatividad eneral.nes. El primer supuesto se complementa con la "i& pótesis de que para las posibilidades de colocación relativa de las re las en reposo valen los teoremas sobre 7se mentos. entonces el sistema inercial pierde su si nificado ob*etivo.

en relación a su propiedad métrica. sino funciones de las coordenadas. se somete a"ora este espacio a una transformación de coordenadas arbitraria pero continua. pesar de ello. >n espacio seme*ante se caracteri'a. # vienen determinadas por la transformación arbitrariamente ele ida. . esa cantidad ob*etivamente si nificativa se expresa en el nuevo sistema de coordenadas por la relación donde "a# que sumar en los subíndices i # L en todas sus combina& ciones 11. . 6 este ra& 'onamiento permite también comprender por qué las le#es del campo ravitacional puro están conectadas más directamente con la idea de la relatividad eneral que las le#es para campos de clase eneral <cuando existe un campo electroma nético.interpretan como campo ravitacional. representa un caso especial permitido por las le#es de la naturale'a. 1i. +e aquí se deduce $como es fácil mostrar con a#uda de las transformacio& nes de !orent'$ que la cantidad posee un si nificado métrico ob*etivo. las *i1 #a no son constantes.. .. x6. en el sentido del principio de la relatividad eneral. por e*emplo=. sin que se plantee la cues& tión de la existencia de masas que en endren el campo. las *iL no son funciones arbitrarias de las nuevas coordenadas. entre dos puntos infinitesimalmente próximos de una sec& ción espacial tridimensional <teorema de Pitá oras=. Gatemáticamente se corres& ponde este "ec"o con la circunstancia de que ds6 es invariante res& pecto a transformaciones de !orent'. por el "ec"o de que dx31 ` dx33` dx3? es el cuadrado de la distancia espacial. xA) comunes. "asta BB. # en concreto el caso especial más sencillo que cabe ima inar. sino precisa& 111 . Pues tenemos buenas ra'ones para suponer que el espacio de Gi& nLowsLi 7libre de campo. mientras que dxB es la distancia temporal $medida con una unidad de tiempo conveniente$ entre dos sucesos con (x:. 13."ora bien. medida con una re la unidad.

"a# que ima inar que el espacio&tiempo.mente funciones tales que la forma <la= pueda transformarse de nuevo en la forma <1= mediante una transformación continua de las cuatro coordenadas. aquello que depende de las coordenadas. 1e& 4n la Gecánica clásica # se 4n la teoría de la relatividad especial. . 1ea. sino que no queda absolutamente nada. de aquello que depende de las coordenadas. las funciones *)L. el campo=.2 .sí pues. e*. se 4n la teoría de la relatividad eneral. . Por el contrario. que también sería determi& nante para el comportamiento inercial de un cuerpo de prueba introduci& do en él. 1i suprimimos mentalmente el campo ravitatorio. el espacio <espacio&tiempo= tiene una existencia independiente de la materia o del campo. las funciones *iL tie& nen que cumplir ciertas ecuaciones eneralmente covariantes que ).. siempre que las *iL cumplan la condición de Ziemann."ora #a estamos preparados para ver "asta qué punto el paso a la teoría de la relatividad eneral modifica el concepto de espacio. porque si no carecería de sentido la descripción de 7aquello que llena el espacio. un campo ravitacional puro descrito por las *iL <como funciones de las coordenadas= mediante resolución de las ecuaciones ravita& cionales. es decir. cosa que no vamos a fundamentar aquí con más detalle. el espacio no tiene existencia peculiar al mar en de 7aquello que llena el espa& cio. +ebe satisfacerse cuando se satisface la condición de Ziemann( pero debe ser más débil. o el sistema inercial con sus propiedades métricas. la le# para el campo ravitacional puro de tipo eneral debe cumplir las si uientes condiciones. ni siquiera un 3I 1i se suprime mentalmente aquello que llena el espacio <p. Aon ello queda prácticamente determinada por completo la le# de campo de la ravitación pura. <la= describe en forma eneralmente covariante un campo ravitacional de tipo especial. Para que esto sea posible. menos restrictiva que la condición de Ziemann.=. lo que queda no es al o así como un espacio del tipo <1=. . 113 . por e*emplo. viene dado desde un principio. Para poder describir aquello que llena el espacio. queda todavía el espacio métrico se 4n <1=. es de& cir. 1e 4n el principio de equivalencia. Ziemann derivó más de medio si lo antes del establecimiento de la teoría de la relatividad eneral <7condición de Ziemann..

. de acuerdo con su derivación a partir del 7es& pacio de GinLowsLi. tras lar os tanteos. partir de este caso especial se si ue la le# de ra& vitación mediante una enerali'ación prácticamente exenta de toda arbitrariedad. no existe. la que muestra el verdadero meollo de la idea cartesiana: no existe espacio 7libre de campo. un espacio sin campo. sino al mismo tiempo también la estructura # propiedades topoló icas # métricas de la variedad. !a ulterior evolución de la teoría no está tan unívoca& mente determinada por el principio de la relatividad eneral( en los 4ltimos decenios "a "abido intentos en distintas direcciones. !a enerali'ación cabe caracteri'arla del si uiente modo. 11? . con la métrica de <1= tiene que corresponderse con las le#es enera& les del campo. !a teoría del campo ravitacional puro. 1eme*ante opinión pare& ce ciertamente absurda mientras uno sólo vea lo físicamente real en los cuerpos ponderables. Pues las funciones *iL describen no sólo el campo. 8eor)a de la *ra"itaci-n *eneralizada.. Areo que a"ora. que en sí no tiene nin& 4n si nificado ob*etivo= poseen valores que no dependen de las coordenadas( el espacio vacío. la propiedad de simetría *iL U *Li <*:6 U *6:. El campo ravi& tacional puro de los *iL posee. es fácilmente accesible porque podemos confiar en que el espacio de GinLowsLi 7libre de campo. +escartes no estaba tan confundido al creerse obli ado a excluir la existencia de un espacio vacío.sí pues. >n espacio del tipo <1= es. sino un caso especial del campo *iL para. asentada sobre el firme de la teoría de la relatividad eneral. "e "allado la forma más natural para esta enerali'ación2!( pero "asta la fec"a no "e lo& 3. no un espacio sin campo. 2odos ellos tienen en com4n la interpretación de lo físicamente real como campo.7espacio topoló ico. siendo éste una enerali'ación del campo ravitacional # la le# del campo una enerali'ación de la le# para el campo ravita& cional puro. el cual las *iL <para el sistema de coordenadas empleado. Es la idea del campo como representante de lo real. vacío. en el sentido de la teoría de la relatividad eneral.. en combinación con el principio de la relatividad ene& ral. . es decir.

0os referimos a una teoría que describa ex"austivamente lo físicamente real <con inclusión del es& pacio cuadridimensional= mediante un campo. 11B .rado averi uar si esta le# enerali'ada resiste o no la confronta & ción con los "ec"os experimentales. mediante especificación de la esta& dística de las medidas reali'adas en el sistema( prevalece la convic & ción de que la naturale'a dual <corpuscular # ondulatoria=. confir& mada experimentalmente. Gi opinión es que nuestros conocimientos reales no *ustifican una renuncia teórica de tan lar o alcance. que el estado de un sistema no se puede caracteri'ar di& recta sino sólo indirectamente. !a cuestión principal es actual& mente la de si una teoría de campo como la que aquí nos interesa puede siquiera llevarnos al ob*etivo. !a presente enera& ción de físicos se inclina por contestar ne ativamente a esta pre& unta( opinan. sólo puede alcan'arse mediante un debi& litamiento seme*ante del concepto de realidad. !a derivación de la le# del campo es completamente análo a a la del caso especial de la ravitación pura. E/0 etc.=. en concordancia con la forma actual de la teoría cuántica. # que no se debería de*ar de estudiar "asta el fi& nal el camino de la teoría de campos relativista. El campo enerali'ado es de la misma clase. pero sin esa propiedad de simetría. Para las consideraciones enerales que anteceden es secundario co& nocer la le# del campo concreta.

11C .