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com Tuluá. Colombia.2 El Infierno según Lucas Robert Rosada Rosero ISBN 978-958-44-0276-9 Primera edición: enero de 2007. . Teléfonos 2255265 – 3128309779 Email: robpos1@hotmail. Valle.

Nuevamente aparecieron las bromas. luego de la jornada laboral. ni muy dado a las acciones filantrópicas. Luego de un breve silencio. ¿Joven para qué? ¿Por qué tanto rodeo?. con voz casi imperceptible le respondió “es usted muy joven”. pero sin darle mayor importancia al asunto. Estas ayudaron a relajar el ambiente. para practicarse algunos exámenes extras. Allí lo esperaba una funcionaria. En cuestión de minutos se encontró frente al doctor. indagó por su edad. El suyo llegó acompañado de una carta en la que le informaron que debía acudir a las instalaciones de la Cruz Roja. quien lo invitó a seguirlo a su consultorio. y varias preguntas comenzaron a darle vueltas por la cabeza. Lucas decidió acudir con los demás compañeros. se presentó la primera sorpresa. y mientras esperaba el turno. pues en su muestra de sangre encontraron algunas anomalías.3 I Una brigada de la Cruz Roja que adelantaba una campaña de donación de sangre. invitándolo a esperar al doctor González. en particular. Aunque no era amigo de las agujas. en los que le preguntaron por su vida y obra. aparecieron las bromas relacionadas con enfermedades de transmisión sexual. y a él. quien debía hablarle. El jueves siguiente. contestó Lucas. “Tengo 19 años”. En el fondo le importaba muy poco la jornada de donación. no se pudo negar porque todos sus compañeros habían aceptado ir. sorprendida y algo nerviosa. le ayudó a superar el pánico que le producían los pinchazos. Pasaron un par de semanas y al llegar los carnés que acreditaban a todos como donantes. rompió la rutina laboral. Esta vez la pregunta le generó gran inquietud. acudió a la cita a las cinco de la tarde. Una vez enfrentó los cuestionarios de rigor que preceden a las donaciones. quien al verlo. mientras caminaba hacia el . no sin antes preguntar nuevamente por su edad.

Con un lápiz hacía esquemas en el papel: círculos. si quiere llorar. y un nudo en la garganta le impedía contestar las preguntas de González. “Si yo no soy maricón”. pues como muchas personas relacionaba el tema con el mundo de los homosexuales. ¿Qué iba a hacer? Todas esas preguntas sin respuesta. que habría que realizar nuevas pruebas. Todo le dio vueltas. en silencio Lucas rogaba para que de su boca no saliera la palabra sida. Y aunque hizo un gran trabajo. “Lo hemos citado porque su muestra de sangre dio positivo en la prueba de sida”. Aunque había escuchado algunas cosas sobre esa enfermedad y por su mente no pasaba que pudiera tenerla. la sola palabra le producía miedo. pensó. tratando de explicarle sobre la infección. No le importó. Mientras el médico exponía los argumentos. Llegaron a la oficina y se sentó frente a él médico. que con papel y lápiz comenzó a mencionar las razones de las nuevas pruebas. aunque en verdad. esforzándose para que le entendiera que no era el fin del mundo. rondaban por su cabeza. ¿Qué había hecho?. menos eso. . En ese momento el escalofrió se convirtió en un vacío el hijueputa. Hablaba y hablaba. Sus palabras eran una diatriba lejana. un murmullo que acompañaba el torbellino que se formó en su cabeza. No sé dió cuenta del tiempo que transcurrió desde que entró al consultorio. añadiendo que no era definitivo. ¿Por qué yo?. para Lucas fue como si él no existiera.4 consultorio un escalofrío invadió su cuerpo. En sus adentros pedía que fuera cualquier cosa. dijo “no importa. Y mientras Lucas seguía perdido en sus pensamientos. quien al darse cuenta de la situación. llore”. González lo dijo. pirámides y mil maricadas. era el único consciente de lo que pasaba. Taciturno. Lucas no necesitaba su aprobación. el vacío en el pecho se hizo más intenso. Enumeró varias patologías como la hepatitis y el sida. ¿Qué iba a pasar?. Es más.

a algo desconocido. Lo único que pudo hacer. por lo que el doctor dejó su silla y se acercó. Todo lo veía lejano como si acabara de entrar a otra dimensión. Luego de la jornada de trabajo se dirigía a la cita con González. estaba derretido en su copa. no lo podía hacer. esquemas y lágrimas. pero era inútil. pues cuando se repuso un poco.5 pues en ese momento su única reacción fue un ataque de llanto ahogado y silencioso. No quería ir a la casa. Cuando por fin pudo calmarse. Salió de allí como drogado. pues una nueva prueba confirmó que era portador del vih. la situación se repetía. explicaciones. cada vez que intentaba responder las preguntas. diciéndole que si necesitaba un hombro para llorar tenía el de él. se sentía tan frágil e impotente como un pajarillo que intenta escapar a través de un cristal y choca contra él. Pidió un helado y comenzó a ojear el documento sin parar de llorar en silencio. Así trascurrieron tres días. La verdad no quería ir a ninguna parte. a la misma hora. de impotencia y desconcierto. Por unos minutos me quedó estático. La misma película. Le dio un abrazo. miraba a su alrededor y se encontraba con la dura realidad que esas cuatro paredes encerraban. hasta que el médico dio su trabajo por terminado y lo remitió a la clínica San Pedro para que comenzara una nueva etapa del tratamiento. No probó el helado. Habían transcurrido más de dos horas de modo que se despidieron acordando una cita para el día siguiente. retornaron a las explicaciones y le entregó información sobre el tema. . además de llorar. Trató de controlarse caminando de un lado para otro si mucho éxito. fue dar vueltas por el consultorio tratando de hallar una salida. Incluso dejo escapar unas lágrimas. Sin pensarlo entró a una heladería que quedaba enfrente. no podía parar y aunque quiso hablar. Brotaba de sí sin control.

Entre los „pelaos‟ lo más importante es conseguir plata rápido y fácil. tratando de demostrar una fortaleza. Su madre no pudo ocultar la cara de desilusión. Al Igual que la mamá respondió con sorpresa. diciendo que él sabía que tenía más posibilidades para estudiar en Cali. que su decisión obedecía al deseo de estudiar y que para lograrlo lo mejor era viajar a Bogotá. tiene. no se detuvo a pensarlo. El día del viaje llamó a Jaime. por lo que la noticia la tomó por sorpresa. era el menor de cinco hermanos y el único que vivía con ella. para contarle la decisión. un hermano que vivía en Cali. le dijo que la decisión era suya y que no se iba a interponer. para algunos su mayor aspiración es vestir ropa de marca Calvin Klein. La tranquilizó diciendo que nada de eso pasaba. que si bien es cierto. pues aunque la hermana mayor de ambos vivía en Bogotá. Sorprendida por la noticia y conocedora de la violencia que afectaba ala ciudad le preguntó si tenía algún problema en el trabajo o con alguien y por eso decidía irse. además de tener un carro o una motocicleta para salir a „vacilarse‟ las peladas. pues ella no lo estaba echando. asumió su tristeza en silencio. así que entendió que para ella era doloroso que se marchara lejos. Eso sí. que siempre ha sido una persona abnegada. . le dejó claro que él era responsable de la decisión que acababa de tomar. Lucas sabía que no la blindaba de todos los hechos. y trató de persuadirlo para que no tomara las cosas a la ligera.6 II Dejó el trabajo temporal que tenía en el pueblo y le dijo a su madre que viajaría a Bogotá. y sólo tres días después de la conversación había hecho maletas. La madre. Pese a la tristeza que le produjo. Gucci o Levis y zapatillas Nike. A pesar de ello nunca se opuso. pero tampoco lo iba a atajar. La mayoría de jóvenes se han dejado deslumbrar por el narcotráfico o el „sicariato‟.

y preguntó si podía quedarme a vivir en su apartamento. cuando se encontró con la hermana le dijo que se había venido a vivir a Bogotá. ni las influencias necesarias para ayudarle a conseguir un buen trabajo. pues él traía unos ahorros y ya estaba buscando trabajo. Los de él: estudiar periodismo. pues no hacía mucho había salido de prestar el servicio militar y su experiencia laboral era casi nula. por lo que no iba a causar mayores inconvenientes. El lunes. como llegan todas las personas a la capital: lleno de sueños e ilusiones. Llegó un sábado a Bogotá. A las siete de la mañana de ese frio sábado de Bogotá se vió sólo en un andén sin saber para donde coger. la señora que le había informado del viaje de la hermana se ofreció a darle hospedaje en su casa por el fin de semana. sólo pudo expresar felicidad. Ana había viajado a Medellín el fin de semana y no regresaría hasta el lunes. La cogió por sorpresa y ante la alegría de verlo. por lo que llegó convencido que su futuro no podía estar en otra parte. sin mucho éxito. sabía que los medios importantes estaban aquí. me encontró con la primera sorpresa. lo interrumpió aclarando que sólo le estaba informando y que tendrían tiempo de conversar luego porque ese momento le hablaba desde un teléfono público en el terminal y debía colgar para que no lo dejara el autobús. Sin darle oportunidad de contestar. No paro de hablar por un largo rato. Los ahorros. Sin dejarlo terminar. . se le agotaron en un par de vestidos y corbatas. Por cierto.7 ella no tenía ni los medios. para avisarle que llegaría a su apartamento. aclaró que no tenía porque preocuparse. que no eran muchos. que debió adquirir para presentarse a las primeras entrevistas de trabajo. Afortunadamente. Como no discutió con nadie lo del viaje. Cuando lo hizo. ni llamó a la hermana. su hermana se sintió incapaz de decirle que no.

Su versión se hizo creíble porque al igual que los demás compañeros había recibido el carné que lo acreditaba como donante. La voz se le . ya no eran lo mismo. logró conseguir el primer empleo. Las noches. pues sus constantes salidas a la terraza y el llanto ahogado en la cama. Nadie se imaginó lo que estaba viviendo. III Sin asumir todavía la nueva situación continuó asistiendo al trabajo de manera habitual. preguntó. al jefe de personal le dijo qué lo habían citado para confirmar una posible hepatitis pero que en la segunda prueba había sido descartada. No podía hablar. Ana prendió la luz. Llegaba a la casa y luego que la hermana y el esposo se iban a la cama. Dos minutos después el esposo estaba a su lado. “¿Qué está pasando?. Pese a las noches que pasaba sin dormir logró mantenerse despierto durante el día por varias semanas. no pasó desapercibido para ellos. sin embargo. Sin dar tiempo de nada. La hermana y el esposo intuyeron que algo andaba mal. él se levantaba y se iba a la terraza.8 Así transcurrieron los primeros dos meses y aunque no conseguía trabajo. En la soledad de la noche sentía un infinito vacío y unas ansias incontenibles de llorar. Después de otro mes. Una noche que regresaba de la terraza al cuarto. lo que sea debe confiar en mí”. hasta horas cercanas al amanecer. ya tenía varios amigos con quien pasar las tardes jugando rana o cartas en la tienda ubicada en el primer piso donde vivía. No pudo ocultar lo que sufría por mucho tiempo. Allí pasaba horas mirando hacia el firmamento sin encontrar la respuesta a las mismas preguntas que se hacía desde el día en que le dieron el diagnóstico. No importaba el frío bogotano.

pues Lucas no quería que en su casa se preocuparan. Acordaron que nadie más debía saberlo. Al día siguiente ella acudió hasta donde el médico González. para Lucas todo empezó a cambiar. sin importar lo que realmente estaba pasando. Lo llamaba a cualquier hora de la noche y hablaban durante horas. más allá de los prejuicios y el desconocimiento que por esa época había sobre esta enfermedad. su hermano estaba muy bien en Cali y no quería que cambiara su vida por él. la noticia lo dejo perplejo. Mientras que para sus hermanos las cosas siguieron su curso normal. es sólo un poco mayor que Lucas y han sido muy unidos. el traslado fue un hecho. A partir de ese momento cada vez que se sentía mal. Luego de un fuerte abrazo se sobrepuso y sin más les conto todo. Un año después Jaime decidió vivir en Bogotá para estar más cerca. Esto fue muy importante para todos porque les permitió entender un poco más a fondo el tema. Lucas nunca estuvo de acuerdo con esa decisión. su actitud fue serena. Aunque era portador asintomático. hablaba con él. La reacción de él fue diferente a la de Ana.9 cortó y se atacó en llanto. pues aunque la hermana no pudo contener el llanto. asumió que iba a morir pronto. No supo si ellos entendieron la gravedad del asunto. . A pesar de esta decisión como a los seis meses llamó a Jaime a Cali y le contó. Los dos lloraron por un largo rato. quien le informó sobre la situación de Lucas y explicó cómo debía actuar. además como todavía no entendía bien su nueva situación no se sentía capaz de responder a las preguntas que hicieran. A pesar de que le hiso saber que no estaba dispuesto a aceptar que su situación afectara la vida de la familia. No podía aceptar que eso le estuviera pasando a su hermano menor.

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