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Página Siete

Siete días
Me sorprendí al leer la columna de mi compañero y vecino de página, Ramón Muñoz de Loza, sobre el envío de recursos que hizo el gobierno del estado a Tepatitlán, para continuar los trabajos del acueducto. Sorprendido por el dato en sí, no por el buen olfato periodístico de Ramón y de sus fuentes, que sin duda son de los mejores en el municipio. Sin embargo, me di a la tarea de preguntarle al mismo Jorge Eduardo González Arana acerca de la lana que había mandado el gobierno del estado, respondiendo que era verdadera la pieza y que el recurso asciende a un poco más de 80 millones de pesos, que es lo que debe el ayuntamiento a diversos acreedores por los trabajos hidráulicos ya hechos. El alcalde agregó que todavía no daban a conocer la noticia, pues están esperando a ver si el gobierno federal va a dar algo en este año y así saber con cuánto dinero contarán y anunciarlo públicamente. Y más o menos en la misma sintonía de Ramón, a mí también me da gusto enterarme de esta llegada del dinero, pues, como se sugiere en la nota que habla de este tema en la página 6 de este Semanario, es un respiro para el ayuntamiento esta fuente de recursos, que quizás ya no estaban contemplados o se veían como una lejana posibilidad. A todo mundo le cae muy bien un dinero extra y no esperado o casi dado por perdido, pues permiten hacer cosas que también se daban por perdidas o casi imposibles de realizar. Me parece que el ayuntamiento, con esos 80 millones, que en realidad ya se gastaron y se deben desde hace tiempo, ahora podrá tranquilamente enfocarse en otros proyectos para el municipio y seguramente ya está pensando en dar otro uso a lo que se recaude en estas semanas por el pago del predial, el agua potable, licencias municipales y multas de tránsito que muchos normalmente pagan en los primeros días del año. Sin la preocupación de no tener que recortar aquí y allá para ajustar lo que se debe del acueducto, quizás el municipio pueda pensar en otros proyectos, como la perrera municipal, mejorar los pavimentos de la ciudad, que en su mayoría están destrozados,

Por Alejandro González Ontiveros

Sorpresa

poner alumbrado público en zonas que hace unos dos o tres años eran solamente potreros y ahora son núcleos habitacionales. También se podría pensar en financiar programas sociales y deportivos que alejen a los jóvenes y niños de la drogadicción y el pandillerismo o asistencia a mujeres y menores en situación de violencia intrafamiliar. Y si me preguntan (aunque nadie lo haga), ojalá no se tiente el ayuntamiento en meterle todavía más dinero a la Feria Tepabril, que nunca da ganancias, aunque las autoridades digan lo contrario o que se tire la casa por la ventana en eventos fútiles, como costosos viajes de hermanamiento de ciudades, donde cargan hasta con la prima a cuenta del erario; fiestas por todo lo alto para empleados del ayuntamiento o certámenes de belleza con artistas que cobren una millonada, para que luego regalen la mayoría de los boletos y también haya pérdidas. En fin, ojalá que con este respiro financiero, que tampoco es la gran cosa pero en algo ayuda al municipio, las autoridades municipales, con la mente despejada y sin la preocupación temporal del acueducto, se acuerden de que hay otras necesidades en el pueblo y las satisfagan y eviten tirar la lana en cosas que no sirven.

Desahogo
¡Quiéreme, que ya no hay pretextos…!

De último minuto, el último día del año, Tepatitlán recibió un depósito bancario que representa oxígeno puro, no solo en el aspecto económico, sino en otras áreas como la técnica, hidráulica, política. Con su tradicional bajo perfil, el alcalde Jorge Eduardo González Arana movió los únicos hilos que le quedaban para hacer realidad lo que en el papel, en el Diario Oficial, en los discursos, en la prensa, ya se había anunciado: “Tepatitlán tiene autorizado dinero para el acueducto”. Aunque pasaron los días, las semanas, los meses. Al final del año, en el último minuto, debió hablar el alcalde con el Secretario Arturo Zamora y, ¡Zas!, quedó resuelto. Con ese dinero, Tepatitlán saldó cuentas pendientes. Con ese dinero, el Ayuntamiento puede avanzar de manera considerable en la obra del Acueducto. Con ese dinero, le desahogan el panorama al Gobierno Municipal. Ahora sí, la chamba se viene. Astepa y sus directivos –bien remunerados-, deberán hacer un esfuerzo extraordinario para no hacer quedar mal al alcalde. El Gerente del Acueducto y todo su personal deberán echar la carne al

Epigrama

Por Luis Gutiérrez Medrano

El gobierno ya se ve impotente ante el narco
Dejémonos de falacias vamos derecho al infierno porque vemos que el gobierno ya ha aflojado las “ignacias”. Muy mal las cosas están, seguridad bajo cero en Oaxaca, Michoacán Sinaloa y en Guerrero. Agénciense mis lectores un buen seguro de vida pues como están los hervores va a cargarnos la jodida El gobierno a mi ver no usa todo su poder.

asador para acelerar los procesos. Por su parte la Contraloría Social –recién renovada- deberá apoyar la claridad y la transparencia de todos, todos los recursos aplicados en esta obra. Recursos económicos, humanos, tecnológicos, materiales. Con el anuncio que, en breve, dará el alcalde Jorge Eduardo González Arana, comenzará a trazarse el parteaguas: Antes y Después del Acueducto. Hay quien podría echar las campanas al vuelo. Hay quien podría rasgarse las vestiduras. También habrá quien cuestione todo el proceso, todas las obras, toda la administración del abasto de Agua en el Municipio. Lo cierto es que, este 2014, será, deberá ser el punto de partida para un nuevo despegue socioeconómico de la ciudad; la nueva década. Así como lo fue aquella década de 1960, cuando se impulsó la Presa El Jihuite; aquella época cuando se impulsó la ganadería, la avicultura, la industrialización de Tepatitlán, la pavimentación, la instalación de redes, de drenajes. Estamos ante un escenario similar a aquellas épocas en donde hubo recursos, hubo proyección, hubo compromiso social y hubo desarrollo. Nos toca a los actuales habitantes, a todos, echar a andar esa maquinaria que permita despegar. Esperamos, deseamos, que el Acueducto sea sinónimo de atracción de inversiones, de generación de empleos, de oportunidades de desarrollo para jóvenes y mujeres, para los nuevos profesionistas. Si no se usa para bien, el Acueducto, como tal, será una simple obra costosa. Ese también es el reto para los que hoy habitamos esta ciudad. Qué bueno que Coparmex puso el tema hace 8 años. Qué bueno que los alcaldes en turno hicieron su chamba. Qué bueno que Cecilia González hizo gestiones para arrancar la obra. Qué bueno que Jorge Eduardo puede consolidarlo. Qué bueno que hay sociedad para seguir empujando este tema. Ahora, con dinero, la obra del Acueducto, le da un desahogo a los políticos. Ahí, donde antes tenían un pretexto, tienen ahora un gran reto.

7 días Sábado 11 de enero de 2014

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