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UNA OPINIÓN TRASCENDENTE PARA EL AUTOR

EXISTENCIALMENTE

Me han solicitado que realice unas meditaciones sobre la obra del Dr. Valverde, tanto en lo referente a su propuesta de relación con las personas como al contenido del proceso que tiene como tesis su trabajo. Entiendo necesario, para ello, una ubicación tanto de tipo ontológico como funcional. Desde el primer punto de vista es sin duda una tesis humanista, su discurso no es un modelo de pensar ficticio, sino una argumentación sobre la existencia y en las cuales se intercambian las experiencias de la propia persona con teor as tanto psicológicas como filosóficas. !or eso, no son fórmulas vac as, pues se revelan circunstancias personales existenciales con un contenido histórico. " esto llamo humanismo, porque desde la historicidad de cada persona el autor demuestra que los hombres estamos abiertos en nuestro devenir histórico a la vida de relación humana. !one en evidencia la creatividad y la relación que permite a cada uno ser una persona. Desde el funcionalismo, demuestra con su propuesta que el legado de la cultura del mercado de esta sociedad actual produce un pensamiento prisionero de la imagen que se tiene de una persona. !ara ello recurre a la visión del hombre en su totalidad, a fin de impedir que bajo el discurso de la eficiencia, se tergiverse la creatividad e idoneidad de cada uno. #ignifica que la preocupación del hombre actual debe ser por la vida en todas sus formas, en todas sus expresiones. $o tanto estarse a los resultados que el funcionalismo del %mercado& impone a cada hombre, sino perseguir la 'tica en las acciones. (sa es la tesis funcional, que permite asumirse cada persona con esa responsabilidad frente a otra persona. )os profesionales que transitamos el terreno normativo, es decir, los abogados, nos han entrenado para que pensemos que la totalidad en el hombre debe buscarse en la racionalidad del derecho. En otras palabras, la voluntad de los hombres est* en el derecho. !ues bien, la propuesta del Dr. Valverde es al rev's, la totalidad del hombre est* en la vida en general y se encuentra cuanto m*s abiertos estemos no solo a las personas sino al mundo.

Dr. Marcelo Daniel +,igue!rofesor de Derecho +nternacional .acultad de Derecho y /iencias #ociales 0niversidad $acional del /omahue

DEDICADO A MI HERMANO EDUARDO JORGE, CIVILANTE DE LA LIBERTAD.
#us alas fueron amputadas por la bestia inhumana... y 'l siguió volando. #us ojos mansos, profundos, nos orientan en el amor a lo humano. Desde su vuelo sentimos que solamente caminamos el sendero, haci'ndolo en el devenir temporal. #u presencia nos inunda de compromiso. #u ausencia determina nuestras emociones m*s sentidas. (l supo volar y desde su vuelo nos ense,a a caminar. )os senderos nuevos son iluminados por su recuerdo. )a savia joven de su amor est* creciendo en la entra,a de la semilla esparcida. 1enace la vida en todos aquellos que tuvimos el privilegio de abra-ar su cuerpo, hoy ausente. !or el amor, por la vida, por sus hijos y todos los hijos, hoy decimos2 3!resente, hermano4 5ermanados por el v nculo filial, por el amor a lo bello, por los ni,os, por los desamparados, por los sin tierra, por los que sufren..., por la sonrisa del encuentro. 0nidos ayer, hoy y siempre. En ti est* el pasado, el presente y el futuro que logre reali-ar el hombre en su proyectado caminar. $uestras l*grimas fueron de dolor, de impotencia, pero siempre llenas de orgullo. 67 estar*s siempre presente2 donde el hombre supere sus minusval as, donde el hombre supere su dolor, donde el hombre supere sus miserias, donde el hombre se haga 5ombre, 3"))8 E#6"19# V+V: ; !1E#E$6E4 67 est*s vivo... sobre los muertos sin sepultura. 67 est*s vivo en el renacer de las flores, t7 est*s vivo en los que sufren y luchan. 67 est*s vivo en la sonrisa de los ni,os. 67 est*s vivo en la muerte. )os otros, las %bestias&, est*n muertos en vida. #igues tu vuelo, en b7squeda de la libertad para los hombres. 67..., t7 est*s vivo.

INTRODUCCIÓN
Estos trabajos, algunos de los cuales tienen m*s de treinta a,os, reflejan mi continua b7squeda de la elaboración de mis distorsiones. 6ienen la fuer-a de aquella juventud y mantienen la lo-an a de la b7squeda del encuentro humano. /amin' derroteros a veces inciertos. )a realidad me despertaba continuamente inquietantes incógnitas. /uando cre a encontrar una lu-, la misma lu- a veces me conduc a a la tinieblas. !ero como el ave .'nix, resurg a y reiniciaba nuevos senderos %haciendo camino al andar&, como dir a el gran poeta espa,ol. !arec a que el empuje de los grandes de "ndaluc a, de <arc a )orca, de Maimónides, de tantos otros, de mis padres originarios de #ierra $evada, ese pueblo peque,ito de su Espa,a natal, desde la altura de sus sierras, me empujaban a mirar como nuestro cóndor y a no conformarme con la perspectiva de un vuelo gallin*ceo. 6al ve-, desde la ingenuidad de sus conciencias, me orientaban en la b7squeda de lo aut'ntico, de lo genuino. Desde la carretela de mi padre y mi madre con su escuela de "rtes .emeninas. Desde mi amiga que descend a de las tierras vascas y orientó mi pensamiento en el mundo confuso de la filosof a acad'mica y transformó mis reflexiones en br7jula orientadora a la filosof a de la cotidianeidad. 6ransit' el camino desde el irracionalismo en todas sus manifestaciones hasta llegar al an*lisis de la conciencia alienada. " lo largo de este camino fui descubriendo mi pertenencia latinoamericana, la necesidad de la b7squeda de mi ser en situación. /omenc' a percibir la necesidad de superar el sufrimiento del hombre. En esta dirección, fui acerc*ndome cada ve- m*s al pensamiento humanista y me acerqu' m*s a los que aman, descubriendo la presencia a veces ignorada del hombre en su devenir. Motivado por todo lo dicho, impulsado por la figura silente del nuevo humanismo, por algunos colegas, profesionales de otras disciplinas, pacientes =mis entra,ables pacientes>, mis familiares, mis amigos, cre 7til animarme a compilar y escribir algo m*s, que es lo que hoy aparece. !retender escribir... me hi-o sentir que era rasgar la virginidad de la nada, quitar la belle-a de la hoja en blanco. ?@u' iba a dejar sentado de mi pensamientoA El mismo iba evolucionando en un espiral continuo, desde mi formación cl*sica leyendo a Emil Braepelin acompa,ado siempre por mi Maestro ;udosCyD desde #igmund .reud y "lfred "dler, con continuos cambios cuanti y cualitativos inducidos por Eos' Fleger, Enrique !ichón 1ivi're, "dolfo )'rtora, Eorge 6henon, /arlos "lberto #egu n y la poderosa influencia de Eean !aul #artre y su cr tica a la p'rdida de la subjetividad de los filósofos sovi'ticos. 5ube de superar tambi'n la p'rdida supuesta de los grandes relatos, la muerte de las ideolog as, el fin de la historia. $o menos esfuer-os significó para m superar la mera b7squeda de signos y s ntomas que me privaban de la totalidad del ser en su devenir concreto. 6odo esto me empujaba continuamente a salir del pensamiento r gido, dogm*tico que imprim an estos recovecos de la historia del pensamiento. Empec' a alejarme de la seguridad del discurso de las supuestas verdades totalitarias y determinantes y me instal' en la inseguridad del devenir. /on ese peque,o -urrón de posibilidades de certe-as continu' buscando por qu' sufr a este hombre irrepetible en una situación particular de su ser en el mundo. /on mi formación en los valores cristianos, iba tratando de encontrar la alienación de las conciencias. !ero mi mensaje era traducido a trav's de esquemas r gidos y dogm*ticos. $o escuchaban el mensaje %del otro&, pretend an traducirlo a lo acad'micamente establecido. ; entre ellos y mi mensaje, probablemente inefica-, no lograba el encuentro humano con m*s de un colega. Mis ideas part an de lo biológico =los instintos>. #ent a que nos parec amos mucho a nuestros m*s próximos parientes en la evolución. De ah a lo inconsciente, nuestras motivaciones segu an siendo -oologi-adas. Entonces, lo sociológico. !ero aqu , si mi conciencia era solamente un reflejo me parec a que perd a la unidad del ser haci'ndose ser. )uego, b7squeda nuevamente de la subjetividad. En conclusión, ni irracionalismo ni racionalismo, mi enfoque se fue a anali-ar la alienación de la supuesta racionalidad. Del pensamiento a la emoción, a la conducta. Desde la entra,a sangrante de los valores, nuevamente a la b7squeda del 5ombre en su devenir. Desde el deambular del ser a la b7squeda de su morada, la misma que se da en un lugar del mundo, en ese 7nico lugar del mundo con su singularidad, me-cla de realidades objetivas y de vivencias subjetivas. !ero, ?dónde estaba ese lugar para acercarme, para compartir su estar en el mundoA

#olamente estaba en 'l. Me quedaba, entonces, solamente la disponibilidad para compartir ese estar de ese ser en el mundo. Ese ser era culpable por esencia. !ero su esencia se develaba en su existencia, por ende deb a encontrar su culpa en la existencia del ser haci'ndose. ; dónde se iba haciendo sino en un lugar particular del devenir mundanal. @uienes est*bamos compartiendo el existencial encuentro 'ramos, en general , argentinos. #i no lo fu'ramos, el enmarque que nos rodeaba ?hubiera sido el mismoA ?Es lo mismo un mapuche que alguien que vive en la /apital .ederalA )a noche, con sus recovecos e incógnitas, ?es la misma en Fuenos "ires con su oferta de distracciones enlatadas, que el observar las estrellas significando a cada una con un nombre de simbolismos arcaicos de alg7n sure,o que acompa,a a la naturale-a en su supuesto descansar nocturnoA De pronto nos encontr*bamos con muchas incógnitas a las que el universalismo del cientificismo no daba respuesta. )a interpersonalidad de los seres iba deviniendo en uso del otroD ?no llevar a a este ser estuporoso a sentirse nada m*s que la expresión cósica del enteA ; as , entre incógnitas y respuestas, cada d a m*s seguro de mi inseguridad, iba deviniendo mi pensamiento y por lo tanto mi actitud como psicoterapeuta. !or ejemplo, la se,orita de GH a,os que vivencia la soledad al morir su madre habiendo fallecido su novio cuando ella era joven =mientras la familia lo discriminaba por su origen jud o>, solamente me habla de dolores. ?$o ser* que tiene en su mente la propiedad de su cuerpo y a trav's de sus s ntomas pretende recuperar una interpersonalidad perdidaA Manifiesta su cosificación y probablemente no encuentre otra forma de significar el encuentro, nada m*s que a trav's de sus s ntomas corporales, pues probablemente su interpersonalidad estuvo cargada siempre de propiedad alienatoria que ahora no posee. ; entre c rculos, espirales en la temporalidad, la vida me entregaba su presencia. #iempre buscando el encuentro existencial que, m*s de una ve-, se perd a en las nubes dispersas del existencial encuentro. !odr amos seguir deambulando por el sendero de mi devenir mundanal, pero observando la opinión de :rtega y <asset diremos2 "rgentinos..., 3a las cosas4 El lector ingresar* a la evolución de mi pensamiento que pretende ser aut'ntico y comprometido. Veamos cómo puede ser la reacción de quien lo lea. !or lo general nos acercamos a una tem*tica con el mismo aparato cognoscitivo y paradigm*tico que utili-amos para abordar cualquier campo del saber trat*ndolo como algo que est* all , separado de 'l mismo. 5e aqu el primer obst*culo a superar, pues hay que comprender que cada lector es tambi'n un existente y posee una conciencia previa a este enfoque existencial. El lector mismo est* implicado en la existencia, es decir, tendr* una familiaridad prefilosófica con la materia de que se ocupa este enfoque. El existencialismo tiene dos amplias dimensiones que se interpenetran en un punto2 el pensamiento filosófico en general y la situación mundial. 3Este conjunto de trabajos que han ido deviniendo se oponen a la tradición filosófica cl*sica, a las clasificaciones nomot'ticas, acompa,a a las ideogr*ficas y adem*s proclama la libertad como proyecto de los hombres para lograr al hombre4 #e diferencia de la filosof a cl*sica que supone una realidad universal y est*tica que est* all , exterior al pensador e independiente de 'l. Este mensaje nuestro es para lograr asumir una realidad que deviene y que determina la historicidad de los hechos y de las ideas. ; con el mensaje existencial siempre presente los invito a ser protagonistas del filosofar teniendo al hombre como centro. Desde mi proyecto imaginario, desde mi temporalidad , desde mi morada, desde mi serIenIelI mundo, traten de acompa,arme en mi otredad. Desde el amor al prójimo, desde %sólo la verdad os har* libres&, desde el compromiso, desde el grito libertario, desde el humanismo, vayamos hacia la B+D0$<0E$EJ$ $<0E$ =vivir en libertad, en idioma mapuche>. Mi conciencia probablemente siga alienada, pero yo sigo en la b7squeda de la desalienación. Entonces continuemos leyendo, acompa,en mis inquietudes, mis incógnitas, unidos en la b7squeda del encuentro existencial.

REFLEXIONES SOBRE EXISTENCIALISMO Y MARXISMO
Dr. Juan Manuel Valverde y Colaboradores. 1evista2 %/uadernos de la 0niversidad /atólica de /uyo. #an Euan. KLMN

“La verdad os hará Libres”. Despu's de la publicación de %/uestiones de M'todo& y %/r tica de la 1a-ón Dial'ctica& no puede ignorarse la empresa sartriana Ide unir el materialismo dial'ctico con la filosof a existencialI. Es un hecho del pensamiento filosófico actual y como tal hay que asumirlo. #u aceptación o recha-o no puede surgir de aprioris ajenos al intento mismo y por ello antes de cualquier juicio se impone un an*lisis tanto del materialismo como del existencialismo en aquellos aspectos de su tem*tica que son fundamentales para comprender en qu' t'rminos puede pensarse o situarse existencialmente al hombre en el materialismo dial'ctico. #artre no intenta otra cosa que ubicar al hombre concreto en los esquemas materialistas, que a su juicio no est* a7n ubicado en ellos debido al determinismo del sistema. Encara la reali-ación del proyecto a nivel de planteo filosófico y desde su concepción de la filosof a como saber totali-ador, no sólo del saber humano sino tambi'n de la totalidad del devenir. /onocer los elementos que emplea en su obra nos exige un rastreo prolijo del problema /iencia I .ilosof a, no sólo dentro del existencialismo sino tambi'n dentro del materialismo dial'ctico, dedicando minuciosos an*lisis sobre todo a la ubicación de las ciencias del hombre =psicolog a, fisiolog a, sociolog a, etc.>, tanto en un sistema como en otro, para poder acceder luego al planteo de una antropolog a de la totali-ación, elaborada a partir de las premisas del materialismo y capa- de comprender y ubicar al hombre en el devenir de la totalidad. #eguramente resultar* de inter's cómo un filósofo existencialista de la talla de #artre, para quien el hombre es pura y completamente una libertad total, conjuga su incondicional y originalidad del individuo humano con una concepción como la marxista, que desde la ra - misma de la dial'ctica encuentra que la libertad es conocimiento de la necesidad. El camino a seguir para acompa,ar al pensamiento sartriano hasta el final de su /r tica ser* largo y tedioso, pero merece plenamente el esfuer-o. #ólo as se podr* comprender si, cuando al final de la misma define a la libertad como el %reconocimiento de la necesidad&, ha dejado las premisas que lo consagraron en el campo del pensamiento con %El #er y la $ada& para nutrirse en el materialismo dial'ctico, o por el contrario, ha llegado a %existenciar el marxismo& como proclama en %/uestiones de M'todo& al definir la función del existencialismo. !or otra parte, es necesario aceptar sin rodeos que la libertad es algo esencialmente inherente al hombre y que cualquier intento de filosofar sobre su ser o su actuar deber* definirse al respecto si plantea con honestidad el problema. En esta primera parte en que se comen-ar* con el an*lisis de /iencia I .ilosof a tanto en el Existencialismo como en el Marxismo, qui-*s no se alcance a perfilar con claridad la meta buscada, pero es sin duda indispensable el esclarecimiento nocional antes de comen-ar el an*lisis de la problem*tica.

Ciencia

E!i"#encia$i"%&

)a palabra existencialismo connota hoy Iy no sólo en medios poco relacionados al quehacer filosóficoI una filosof a que se caracteri-a y agota en la tem*tica del existente humano. )a angustia del hombre que marcha

hacia la nada parece ser lo 7nico que algunos pueden descubrir en este pensamiento que cobra vigor d a a d a y que en su entra,a es bastante m*s coherente y profundo de lo que en un primer an*lisis puede aparecer. #i bien es verdad que el existencialismo, tal como hoy lo aceptamos, nació como reacción al olvido del hombre =existencia> causado por un idealismo esencialista, seg7n el duro juicio de #Oren BierCegaard, pensador que qui-*s sin sospechar la magnitud de la empresa embarcó al pensamiento contempor*neo en la senda del antropocentrismo, tampoco es menos cierto que el existencialismo ya ha superado ampliamente el marco de una pura reacción frente al idealismo que olvida al hombre para constituirse en una forma de pensamiento que sin perder el contenido que le dio origen abarca el campo total de una /osmovisión contempor*nea. De intento se dejar* de lado toda la tem*tica com7n de la filosof a que nos ocupa, no por retacearle importancia sino para dedicarle la mayor atención posible al problema que plantean para ella las ciencias. (ste es sin duda alguna el aspecto menos conocido del existencialismo, pero no por ello el menos significativo, sin tener en cuenta que su olvido parciali-a grandemente a la totalidad del sistema. En #Oren BierCegaard la consideración de las ciencias no ocupa lugar de importancia. /asi podr a afirmarse, sin temor a cometer errores, que el <ran Dan's en su af*n de reivindicar la importancia de la experiencia existencial individual, 7nica e irrepetible, pasó por alto sin rodeos el mundo de la ciencia. En cambio sus sucesores se ocuparon extensamente del tema y lograron un resurgimiento renovado del mismo. El primer existencialista que toma el problema de las ciencias de manera sistem*tica es Barl Easpers. #u concepción, rica en matices propios a pesar de su cu,o tradicional, es basta y completa y por ello nos detendremos en cada uno de sus pasos.

La Ciencia en $a Fi$&"&'(a )e *a+$ Ja",e+"
B. Easpers ingresó al campo de la filosof a proveniente del campo cient fico. #us primeros estudios universitarios posteriores a los de humanidades en el <ymnasium de :ldemburgo fueron los de derecho. !osteriormente se graduó en medicina y en psicolog a. #us primeras publicaciones pertenecen al campo de la medicina y de la psicolog a y reci'n en KLPQ aparece su obra central en filosof a2 %!hilosophie&. En ella desarrolla Easpers su pensamiento mostrando como a cada uno de los modos de lo %abarcador& le corresponde un modo de pensamiento. %)o abarcador es lo que siempre se anuncia Ien los objetos presentes y en el hori-onteI, pero nunca deviene objeto. Es lo que nunca se presenta en s mismo, m*s a la ve- aquello en lo cual se nos presenta todo lo dem*s&.K )o abarcador es el ser que en s mismo siempre retrocede ante nosotros manifest*ndose a trav's de sus modos. )o abarcador en lo que se revela el ser mismo es el mundo, y lo abarcador que soy yo y somos nosotros es la conciencia en general. !ero Easpers no se detiene aqu . El hombre como existente es portador de la conciencia y es tambi'n 'l quien rompe la inmanencia para dar lugar a la trascendencia. %De hecho, el salto de la inmanencia lo ejecuta el hombre y precisamente de una ve-2 del mundo a la divinidad y del existente del esp ritu consciente a la existencia&.Q Mundo, yo y divinidad son, pues, los modos en que se manifiesta lo abarcador y que como objetos del conocimiento dan lugar a los tres modos del saber2 ciencia, filosof a y teolog a. )a ciencia consiste en la exploración directa del mundo y se caracteri-a por la objetividad e imparcialidad. )a ciencia es exacta y su certe-a obliga en su campo. #u objeto es el ser emp rico y el hombre en tanto que elemento del mundo. )a .ilosof a, en cambio, no es objetiva ni cierta y su objeto lo constituye el ser del hombre como %yo&, que trasciende la primera esfera y en cuanto yo personal es irreductible a cualquier fenómeno objetivo y por tanto inalcan-able para la ciencia. )a teolog a tiene por objeto lo trascendente, lo otro, lo absoluto. !ero este objeto no es experimentable y por lo tanto es indefinible en el campo del conocimiento. #ólo puede hacerse una aproximación negativa sobre el mismo. "ntes de seguir adelante se nos impone tener muy en cuenta una distinción que es fundamental para luego comprender las relaciones entre las ciencias y la filosof a existencial de Easpers, y es la que el autor se,ala entre Verdad y exactitud cient fica. )a Verdad rebasa la objetividad indiscutible que caracteri-a la ciencia, trasciende lo verificable para abarcar aun lo inefable =Existencia>D ya que se nos manifiesta en todas sus posibilidades a K I Barl Easpers2 %.ilosof a de la Existencia&. "guilar. Madrid, KLHK. !p*g. RR. Q I +bid., !*g. RS.

trav's de los modos de lo abarcador, seg7n la interpretación que hace )uis 1odr gue- "randa del pensamiento jasperiano. %...aprehendemos la Verdad un voca en la valide- de las afirmaciones que est*n consolidadas por una intuición dada y una evidencia lógica. /ontra toda sutile-a dubitativa, encontramos, adem*s, los objetos de las ciencias metódicamente exactas. Mediante nuestro intelecto, experimentamos su evidencia necesaria y tambi'n el consentimiento realmente un*nime respecto a sus resultados por parte de todo ser ra-onable. Existe un reino v*lido de la verdad, si bien angosto, delimitado con precisión y es el reino de los conocimientos exactos para la conciencia en general&.P Enum'rense aqu las caracter sticas del conocimiento cient fico2 necesidad, indubitabilidad y exactitud, pero tambi'n limitación. )a verdad de la ciencia est* cercada por el 7nico modo de lo abarcador que deviene objeto verificable, experimentable para la conciencia en general. Es evidente en esto la influencia de la tradición Cantiana que otorga similares peculiaridades a la 7nica ciencia posible2 las matem*ticas. !ero Easpers no se cierra como Bant en esta esfera, sino que lejos de negar la posibilidad de una verdad no cient fica, la afirma haci'ndola superar a aqu'lla. %#i la T/onciencia en generalU, espacio de las ciencias, es para nosotros al mismo tiempo el espacio en que se hacen claros los juicios, sin embargo su concluyente exactitud no es, de ning7n modo, la verdad por antonomasia. )a Verdad, m*s bien, surge de todos los modos de lo abarcador&. R Esa verdad que supera los l mites de la mera exactitud verificable es la verdadIser, la verdad que nos es esencial, en tanto que existencias aut'nticas. "s concebida la verdad escapa a las posibilidades de la ciencia super*ndola. "qu precisamente es donde la filosof a defiere de las ciencias al dejar de lado los estrechos m*rgenes de lo objetivable para nutrirse del surgimiento originario que la posibilita.

De"c+i,ci-n )e$ C&n&ci%ien#& Cien#('ic&
El conocimiento cient fico pertenece al reino de la objetividad mensurable, al reino del fenómeno donde son v*lidos los principios del husserlianismo. "s gana en precisión y exactitud al renunciar la posibilidad de acceder al #er. %/onocimiento real cient fico no es conocimiento del ser. El conocimiento cient fico es particular, sobre objetos determinados, no sobre el ser mismo ju-gado&.G Esto trae una consecuencia lógica2 la ciencia no puede orientar la vida del hombre porque 'ste en su ser aut'ntico no es objetivable al modo como aquella lo requiere. %El conocimiento cient fico no puede dar ning7n objetivo para la vida. $o establece valores v*lidos. /omo tal no puede dirigir&.H #eguidamente se,ala Easpers que la ciencia no puede responder sobre su propio sentido, porque sus bases en tanto integrantes del ser o debe ser, escapan a su campo de acción.

I%,&+#ancia )e $a Ciencia ,a+a $a Fi$&"&'(a
)a filosof a abarca el conocimiento total del ser y del hombre y por tanto est* por sobre las ciencias y en relación dial'ctica con las mismas. Esto es algo indiscutido en el existencialismo jasperiano, pero no implica en modo alguno desconocimiento de la indispensabilidad Isi cabe el t'rminoI de las ciencias para la filosof a. El problema aparece enfocado en su perspectiva histórica y si bien no acepta el dogmatismo de que hace gala la ciencia de su 'poca, la declara indispensable en el descubrimiento del mundo. 0na filosof a sin ciencia ser a pura y simplemente una filosof a mutilada porque le faltar a los m7ltiples conocimientos parciales y singulares que sólo la ciencia puede lograr. %El camino de la ciencia es ineludible para la filosof a, porque sólo el conocimiento de este camino impide que, dentro del filosofar, se siga manteniendo Iy precisamente de un modo impulcro y subjetivoI el conocimiento real que tiene su lugar en la investigación metódica m*s exacta&. M P I Barl Easpers2 %.ilosof a de la Existencia&. "guilar. Madrid, KLHK, !*g.. p*g. HP. R I +bid., !*g. HM. G I Barl Easpers2 %.ilosof a de la Existencia&. "guilar. Madrid, KLHK, !*g.. p*g. PQ. H I +bid., !*g. PQ. M I +bid., !*g. PP.

5asta aqu podemos notar un claro intento de delimitar los campos cient fico y filosófico a la ve- que se los relaciona en armónica unidad. )a filosof a no puede oponerse a la ciencia ni identificarse con ella en el pensamiento de Barl Easpers.

La Fi$&"&'(a. O+ien#a)&+a )e $a Ciencia
)a filosof a responde a un pensamiento original que surge nuevo en cada 'poca aunque enrai-ado en la historia. Barl Easpers no reniega de la tradición filosófica, se nutre en ella y desde ella trata de aprehender el ser en el momento presente del devenir. Esta aprehensión del ser, de su sentido, de la Verdad, es necesaria siempre porque de lo contrario no sólo perece la filosof a sino tambi'n la ciencia. )a causa de esto es que la ciencia no puede encontrar su sentido dentro de la totalidad porque sus conocimientos especiali-ados y objetivos, aunque indubitables, son siempre parciales. )a filosof a, entonces, desde la generalidad debe iluminar para la ciencia el sentido de la totalidad. %!or el contrario, la claridad filosófica es ineludible para la vida y para la pure-a de la ciencia m*s aut'ntica. #in filosof a la ciencia no se comprende a s misma, y hasta los investigadores, aunque alg7n tiempo puedan proseguir la conquista de los conocimientos especiali-ados en virtud del conocimiento de los grandes pensadores, sin embargo, tan pronto quedan perplejos al faltarles la filosof a, abandonan, en general, la ciencia&.S !or 7ltimo, la filosof a para poder cumplir su cometido debe ser acorde con la 'poca. )a filosof a antigua no puede ser nuestra filosof a, solo podemos encontrar en ella el punto de partida de nuestro pensamiento. Ella es prueba de que pensadores antiguos alcan-aron para su 'poca el pensamiento filosófico, distinto del cient fico y en armon a con 'l, pero no es valedera para orientar nuestra ciencia y nuestra existencia ya que 'stas est*n dadas en situación distinta a las de la antigVedad. %...el pensamiento filosófico existe, sin embargo, siempre originariamente y debe reali-arse en toda 'poca bajo las nuevas condiciones&.L !or 7ltimo cabe se,alar que el pensamiento filosófico, a pesar de su entronque necesario con la 'poca y con la ciencia, es distinto de 'sta. $o es una mera generali-ación hecha a partir de los contenidos de la ciencia, sino un pensamiento capa- de asumir el pensamiento cient fico, orientarlo y comprenderlo. %)a filosof a debe reali-ar junto con la ciencia el pensar filosófico procedente de otro surgimiento originario distinto al cient fico& KN Idice EaspersI, y define as lo que debe ser la filosof a en el seno de su pensamiento. !ara mayor abundancia y claridad en cuanto a distinción de las ciencias y dependencia de la 'poca conviene citar con cierta extensión las consideraciones que hace al respecto2 %)a filosof a actual, por tanto, qui-* pueda comprender a los presocr*ticos en su sublime grande-a, pero aunque experimente su insustituible impulso, no puede seguirlo. 6ampoco puede permanecer en la profunda ingenuidad de cuestiones filosóficas infantiles. Debe encontrar caminos indirectos y verificaciones, en medio de la compleja realidad y de su multiplicidad para conservar la profundidad Iprofundidad que los ni,os, de todos modos, pierden la mayor a de la veces al hacerse mayoresI. #in embargo, de ning7n modo esta realidad puede permanecer aut'ntica y convertirse en totalmente actual sin la ciencia. )o surgido originariamente nos habla desde los textos antiguos, pero no pueden aceptarse sus doctrinas. )a comprensión histórica de las grandes figuras del pasado se diferencia de la apropiación de lo que siempre es actual en toda filosof a. !ues, en primer lugar, esta apropiación llega a ser, por su parte, el fundamento de la posibilidad de la comprensión histórica de lo lejano y tambi'n de lo que para nosotros se ha convertido en extra,o. El filosofar contempor*neo se ha hecho conveniente mediante su propio surgimiento originario, y 'ste no puede desenvolverse ni descubrirse sólo mediante la ciencia&.KK

Ciencia

Fi$&"&'(a en e$ E!i"#encia$i"%& Sa+#+ian&

%#e trata siempre de pensar a favor o en contra de la historia. #i uno admite, como yo, que el movimiento histórico es una perpetua totali-ación, que cada hombre es en todo momento 6otali-ador y 6otali-ado, la .ilosof a S I +bid., !*g. PP I PR. L I Barl Easpers2 %.ilosof a de la Existencia&. "guilar. Madrid, KLHK, !*g.. p*g. PH. KN I +bid., !*g. PM. KK I +bid., !*g. PM I PS.

representa el esfuer-o del hombre totali-ado por reaprender el sentido de la totali-ación. $inguna ciencia puede reempla-arla, ya que toda ciencia se aplica a un terreno del hombre ya recortado&. KQ Este texto sartreano resume con genial precisión la concepción sobre /iencia y .ilosof a que mantiene su autor. "nali-ar la misma en sus pormenores implica seguir con cierta atención el contenido de %/uestiones de m'todo&, obra dedicada por completo al tema y que marca dentro del existencialismo, las 7ltimas pautas del estado de la cuestión. "ntes de cualquier an*lisis es interesante notar que en la concepción sartreana aparece junto a la nueva visión la concepción cl*sica2 la filosof a es rectora de las ciencias. )a vieja y siempre joven postura de la <recia eterna corona nuevamente el esfuer-o de uno de los m*s calificados pensadores de nuestro siglo, caracteri-ando as una filosof a, que como el existencialismo, ha pretendido romper con los moldes del pensamiento en busca de hori-ontes aut'nticamente humanos. !ero indudablemente hay un cambio gigantesco2 la filosof a que asume el saber no es una sabidur a inmutable y est*tica sino histórica y dial'ctica. #u cometido es asumir la historia para que las ciencias Ique sólo conocen una parcela de la realidadI no pierdan el sentido total del devenir que condiciona al hombre, en qui'n cobran sentido las totali-aciones históricas. !ara #artre el proyecto consiste en intentar una antropolog a capa- de la %totali-ación&, porque cada ciencia logra una cierta representación del objeto y totali-a parcialmente un sector de la pr*ctica. Esta antropolog a difiere por m'todo y objeto de las ciencias, ya que es dial'ctica en tanto que 'stas son anal ticas y adem*s su objetivo totali-a los objetos parciales de las ciencias humanas. %)a antropolog a seguir* siendo un confuso montón de conocimientos emp ricos, de inducciones positivas y de interpretaciones totali-adoras, hasta que no hayamos establecido la legitimidad de la ra-ón dial'ctica, es decir, hasta que no hayamos adquirido el derecho de estudiar a un hombre, o a un grupo de hombres o a un objeto humano en la totalidad sint'tica de sus significados y de sus referencias a la totali-ación en marcha, hasta que no hayamos establecido que todo conocimiento parcial o aislado de esos hombres o de sus productos tiene que ser superado en una totalidad, o se reducir* a un error por ser incompleto&,KP dice el filósofo franc's en el prólogo a su %/r tica de la ra-ón Dial'ctica& y caracteri-a as el papel de la "ntropolog a que propugna desde su ideolog a =existencialismo> y para qui'n las actuales ciencias del hombre =!sicoan*lisis, etnograf a, sociolog a, etc.>, sólo pueden significar como ciencias auxiliares. !or otra parte, #artre confiesa que el hecho de que el Marxismo, 7nica filosof a de nuestra 'poca a su juicio, care-ca de esta antropolog a, lo ha llevado a consumar su intento. %)a carencia del marxismo nos ha determinado a intentar esta integración por nuestra cuenta, con los medios de nuestra opinión, es decir, seg7n principios que dan su car*cter propio a nuestra ideolog a y que vamos a exponer&.KR )a cuestión inmediata que se nos plantea para seguir el curso del pensamiento sartriano es ver hasta dónde identifica el filósofo esta antropolog a totali-adora del saber con la filosof a. 5asta ahora no hemos anali-ado el concepto de %filosof a& del autor. #ólo nos hemos acercado a 'l a trav's de algunas precisiones sin determinar en qu' consiste en 7ltima instancia este saber que no puede ser reempla-ado por las ciencias. "l comien-o de %/uestiones de M'todo&, #artre responde ampliamente a este interrogante anali-ando la esencia de la .ilosof a seg7n su concepción y la lu- del devenir dial'ctico de la historia. %!ara nosotros, la .ilosof a no esD la consideremos de una manera o de otra, esta sombra de la ciencia, esta eminencia gris de la humanidad, no es m*s que una abstracción hipostasiada. De hecho, hay filosof as. : m*s bien Iporque nunca se encontrar* m*s de una que est' vivaI en ciertas circunstancias muy definidas, una filosof a se constituye para dar su expresión al movimiento general de la sociedad, y mientras vive, ella es la que sirve de medio cultural a los contempor*neos. Este objeto desconcertante se presenta a la ve- con unos aspectos profundamente distintos, cuya unificación est* haciendo constantemente&.KG 5e aqu la solución2 la .ilosof a ha dejado de ser la sabidur a perenne, la verdad inmutable que desde la cima inaccesible sostiene los principios del saber y del obrar humano para ser una interpretación totali-adora del saber de una 'poca. $o podemos pensar dentro del sistema sartriano con categor as ajenas al sistema mismo, y por ello si queremos entender su proyecto debemos aceptar con 'l Ial menos como m'todoI que en cada edad de la historia %vive& una filosof a y %vive& en tanto que es capa- de interpretarla gracias a que puede unificar los conocimientos sectoriales en función de la %clase ascendente&, del momento. Esto es m*s que una simple deducción de premisas sartrianas, es una consecuencia que saca #artre KQ I Fernard !ingaud y otros2 %#artre, el 7ltimo metaf sico&. !aidós. Fs. "s., KLHS, !*g.. p*g. KRM. KP I Eean !aul #artre2 !rólogo a /r tica de la 1a-ón Dial'ctica. )osada. Fs. "s., KLHP, !*g.. p*g. KK I

KQ. KR I Eean !aul #artre2 %/uestiones de M'todo&. Fs. "s. )osada, KLHP, !*g.. p*g. ML. KG I Eean !aul #artre2 %/uestiones de M'todo&. )osada. Fs. "s., KLHP, !*g.. p*g. KG.

mismo al condicionar la .ilosof a a la historia. %!ero para ser verdaderamente filosófico este espejo se tiene que presentar como la totali-ación del saber contempor*neo2 el filósofo lleva a la unificación de todos los conocimientos regul*ndose gracias a ciertos esquemas directores que traducen las actitudes y las t'cnicas de la clase ascendente ante su 'poca y ante el mundo&KH. Este papel sólo puede ser desempe,ado hoy por la antropolog a siempre que re7na las condiciones que le asigna el autor y ello por varios motivos que m*s adelante se,alaremos. "dem*s nuestra %'poca& asiste a la muerte de las anteriores filosof as que han ca do en crisis precisamente por haber perdido la adecuación a la 5istoria o por haberse detenido mientas 'sta segu a su curso. $uestra circunstancia empuja entonces el nacimiento de una filosof a viviente que se perfila ya antropológica dados los antecedentes que la generan. !or otro lado, una filosof a que no tenga por objeto al hombre es un absurdo total en la concepción sartriana y ello por dos ra-ones2 en primer lugar porque a pesar de su profunda originalidad #artre es existencialista y, por tanto, el %sentido& lo da la existencia humana, 7nica capa- de develar el ser y no a la inversa, y en segundo lugar porque el hombre es el sujeto de la 5istoria y, en consecuencia, el eje condicionado y condicionante del proceso dial'ctico que es la realidad. %En tanto interrogación sobre la praxis, la filosof a es al mismo tiempo una interrogación sobre el hombre, es decir, sobre el sujeto totali-ador de la historia&.KM Esto lo afirmó enf*ticamente Eean !aul #artre respondiendo sobre el futuro de la filosof a a Fernard !ingaud.

L/0a+ )e$ Ma+!i"%& en $a C&nce,ci-n Sa+#+iana
Eos' )uis "ranguren, joven pensador espa,ol contempor*neo, ha ju-gado que para Eean !aul #artre el marxismo es el .aCtum del cual hay que partir, el #aber por antonomasia. #eg7n "ranguren, la %/r tica& es el intento de rehacer el marxismo, devolvi'ndole la vigencia que ha perdido en las 7ltimas d'cadas.KS "lude sin duda a dos verdades que son pilares con el pensamiento del #artre de hoy2 K> )a .ilosof a viviente del siglo WW es el materialismo dial'cticoD y Q> Este materialismo dial'ctico =Marxismo> se ha detenido, pero esta detención es moment*nea y accidental. 5ay en 'l fuer-as y potencialidades suficientes para retomar la vigencia porque en nuestra 'poca todav a no han sido superadas las circunstancias que lo han motivado. Esta detención, este salirse de la marcha de la historia es lo que permite la presencia de ideolog as como el existencialismo que llaman la atención sobre el olvido del hombre, de las particularidades, de lo complejo, de lo individual. #Oren BierCegaard nutrió su obra oponiendo %su existencia& individual, concreta, desesperada y por ello aut'ntica y humana al logicismo ideal de 5egel, y su filosof a encontró ra-ón de ser, %vida&, en el olvido hegeliano del hombre singular. 5egel logi-ó a tal punto el devenir del esp ritu que perdió en el interior de su sistema al esp ritu concreto que es el hombre y ello posibilitó y justificó al existencialismo de BierCegaard. 0n siglo m*s tarde el existencialismo sartriano encuentra %vida& en el olvido del hombre perpetrado no sólo por la filosof a de la 'poca Iel MarxismoI, sino tambi'n por las ciencias del hombre, como son la sociolog a, el psicoan*lisis, la psicolog a, etc. %5oy la experiencia social e histórica del saber queda fuera del #aber. )os conceptos burgueses apenas se renuevan y se desgastan r*pidamente, los que se mantienen carecen de fundamento2 las adquisiciones reales de la sicolog a americana no pueden disimular su incertidumbre teóricaD tras un comien-o fulminante el psicoan*lisis se ha estancado. )os conocimientos de detalle son numerosos pero les falta la base. En cuanto al marxismo, tiene fundamentos teóricos, abarca a toda la actividad humana, pero ya no sabe nada2 sus conceptos son diCtast, su fin no es ya adquirir conocimientos, sino constituirse a priori en saber absoluto. .rente a esta doble ignorancia, el existencialismo ha podido renacer y mantenerse porque segu a afirmando la realidad de los hombres, como BierCegaard afirmaba contra 5egel su propia realidad&.KL #obre el mismo tema insiste m*s KH I +bid., !*g. KH. KM I Fernard !ingaud y otros2 %#artre, el 7ltimo metaf sico&. !aidós. Fs."s., KLHS, !*g.. p*g. KRM. KS I %)a ra-ón dial'ctica&, o sea el marxismo es para #artre, como para Bant, la ciencia f sicoI

matem*trica, el .actum de que hay que partir el saber con May7scula. )a %cr tica& ha de consistir en rehacerlo dial'ctico y en existenciarlo&. /itado en comentario editorial de %/r tica de la 1a-ón Dial'ctica&. Editorial )osada, Fs. "s., KLHP. KL I Eean !aul #artre2 %/uestiones de M'todo&. )osada. Fs. "s., KLHP, !*g. PR.

adelante y dice refiri'ndose al marxismo2 %El resultado es que ha perdido totalmente el sentido de lo que es un hombre, para colmar sus lagunas no tiene m*s que la absurda !sicolog a pavloviana&.QN !recisamente esto hace que el existencialismo como ideolog a cumpla una misión histórica, cual es la de corregir el desv o sufrido por el materialismo dial'ctico que ha traicionado sus propias leyes. 5a dejado de ser dial'ctico y ello ha hecho que pierda al hombre que es esencialmente un ser dial'ctico e histórico. )o m*s grave en esta p'rdida Isiempre a juicio de #artreI es la incapacidad de comprender la concreta individualidad humana que aqueja hoy al marxismo. Esto es grave en una concepción existencialista que niega una esencia o naturale-a com7n que permitir a, seg7n el mismo #artre, una ciencia del hombre a nivel de generali-aciones conceptuales. %!ero no puedo contar con hombres que no cono-co fund*ndome en la bondad humana o en el inter's del hombre por el bien de la sociedad, dado que el hombre es libre y que no hay ninguna naturale-a humana en que pueda yo fundarme&.QK #i no hay una %naturale-a humana& abstra ble, el 7nico camino para conocer al hombre es conocer este hombre, que no es otra cosa que la figura que dibuja a trav's de su compromiso. Es en cierto modo %una serie de empresas& que es el conjunto de relaciones que conforman esas mismas empresas, y por lo tanto no hay otra manera de acceder a 'l que su concreta existencia individual y singular. !ero, ?cu*l es el Marxismo que pierde al hombre concretoA 0n juicio apresurado de esta cr tica sartriana podr a llevarnos a un grave error. #artre no pretende se,alar como p'rdida del individuo su consideración a nivel dial'ctico en el devenir de la historia que hace el materialismo ni mucho menos. /reer esto es no entender la postura sartriana. )a cr tica al marxismo Isi es que existeI es a una coyuntura histórica sufrida por 'ste y que moment*neamente lo ha sacado de sus bases materialistas y dial'cticas.QQ #olo as puede entenderse la postura final de #artre frente al materialismo dial'ctico al adoptarlo abiertamente como su filosof a por ser la 7nica que tiene sentido en nuestro tiempo, valer decir, en el momento histórico que vivimos. %#in embargo hay que comprendernos2 esta esclerosis no corresponde a un envejecimiento normal. 5a sido producida por una coyuntura mundial de un tipo particularD el marxismo, lejos de estar agotado, es a7n muy joven, casi est* en la infancia, apenas si ha empe-ado a desarrollarse. #igue siendo, pues, la filosof a de nuestro tiempoD es insuperable porque a7n no han sido superadas las circunstancias que lo engendraron&.QP "qu se clarifica el planteo del pensador franc's. El pensamiento vigente de hoy es el Materialismo Dial'ctico porque es vivo aqu y ahora. !ero queda un interrogante que los escritos sartrianos no responden2 ?@ue ocurrir* con el materialismo cuando sean superadas las circunstancias que lo engendraronA Morir* para dejar paso a otra filosof a que asuma la totali-ación del saber en ese momento o gracias a su dial'ctica pueda reasumir las nuevas circunstancias, adapt*ndose a los cambios del devenir de lo concretoA )a tentación de buscar la respuesta es fuerte, pero como lo que se persigue es presentar hasta dónde ha logrado #artre la s ntesis materialismoIexistencialismo, los l mites impuestos al presente trabajo no permiten emprender la aventura, sólo se,alar el camino que queda por recorrer desde la perspectiva del existencialismo.

La Ciencia en e$ Ma#e+ia$i"%& Dia$1c#ic&
)a tem*tica del marxismo se presenta como una visión cient fica del mundo que busca transformarse en una acción francamente racional. Esa perspectiva surge de la situación real, de que estamos acostumbrados a o r una cantidad de afirmaciones categóricas y dogm*ticas, que no son fruto de un examen concreto y cauteloso de los hechos. ; esta situación se da por ra-ones históricas que devienen y determinan esta inversión entre la aspiración cient fica y sus resultados. .rente al an*lisis y s ntesis de esta tem*tica aclaramos que la anali-aremos desde un punto de vista dado por el planteo primario de /ienciaI.ilosof a y no en cuanto su hacer como ideolog a. QN I +bid., !*g. MS. QK I Eean !aul #artre2 %El existencialismo es un humanismo&. Editorial $ova. Fs. "s., KLRM. QQ I !odr a afirmarse que lo que #artre llama %Marxismo detenido& no es Marxismo, ni materialismo

dial'ctico, sino una mala praxis de tal filosof a. En este caso en lugar de una actuali-ación del Marxismo lo que busca el existencialismo ser a una praxis aut'nticamente marxista, es decir materialista y dial'ctica, a7n no lograda. QP I Eean !aul #artre2 %/uestiones de M'todo&. )osada, Fs. "s., KLHP, !*g.. p*g. PG I PH.

!retendemos partir de las fuentes originarias de la doctrina, pues suponemos que es el 7nico camino que nos ayudar* con su original concepción. $o escapa a nuestra observación que la tem*tica actual de la ciencia es muy amplia y variada y por esa ra-ón marcaremos perfiles generales y nos acercaremos a algunas situaciones m*s en particular. !artimos de la realidad de que el marxismo se mueve principalmente en el mundo de las ciencias del hombre y pensamos que debemos adecuar nuestros esquemas a un enfoque nuevo de esta situación, ya que lo cl*sico no est* adecuado para enfrentar la problem*tica planteada desde una visión materialista y dial'ctica. /arlos Marx parte de la posición que ciencia se identifica con teor a del conocimiento, deviene de esta ra-ón que la pretensión del saber cient fico es penetrar la esencia de las cosas hasta en sus m*s profundos procesos. De este modo no tiene inter's la investigación positivista que se contenta con las apariencias sin indagar la necesidad intr nseca del fenómeno. !retende anali-ar la realidad como proyecto, pregunt*ndose por la ra-ón de ser del fenómeno. El conocimiento, luego, es una manifestación de la esencia a trav's de sus modos de constituirse fundamentalmente históricos. "nte todo se persigue seguir la formación de lo real, anali-ando que por el modo de producción, existe una realidad social en una estratificación de existencias, que en cuanto historia de lo concreto, aumenta el n7mero de las determinantes. !ero adem*s no solamente se preocupa por la verificabilidad, sino que debe descubrir la necesidad de las determinantes. De ah surge su cr tica revolucionaria, al comprender de las mismas su temporalidad, su dial'ctica, sus formas de existencia, su esbo-o del futuro. )as pretensiones del marxismo frente a la ciencia, tendr an entonces algunas premisas fundamentales2 X #e trata de un conocimiento de la esencia constituida por la praxis. =En la segunda parte del trabajo, al enfocar esta problem*tica, y concretar la visión de la teor a de los anali-adores, ampliaremos esta noción bajo el enfoque de la psicolog a dial'ctica>. X Esta situación anterior de conocimiento explicar* el comportamiento y la necesidad del objeto. X El conocimiento de la necesidad y las condiciones concretas de su superación =posibilidad> nos dar*n ejercicio de la libertad. X /onsidera el materialismo dial'ctico que la ciencia de hoy es alienada porque su conocimiento es parcelado y disperso sin llegar a ser realmente totali-ador de lo real.

P"ic&$&0(a

Bi&$&0(a en e$ Ma#e+ia$i"%&

El problema de las ciencias biológicas y la posición del materialismo se vio fortalecida a fines del siglo pasado y a principios del actual. En esa 'poca se encontró en los fenómenos biológicos la interpretación de los mismos por explicaciones qu micas, f sicas y mec*nicas. En esos momentos estas ra-ones fueron reconocidas por cient ficos de la talla de 5aecCel, <iard, Delage, 5oussay y otros. )a cr tica posterior de estas explicaciones efectuadas por los biólogos con la experimentación y la filosof a idealista demostró en algunos casos los l mites de las mismas. El materialismo cayó en descr'dito y se refugió en un empirismo estrecho. En el an*lisis por parte efectuado por los materialistas dial'cticos, determinan que se llegó a esa situación porque en esa 'poca el materialismo era de corte mecanicista no habiendo sido realmente marxista.

Ma#e+ia

M&2i%ien#&

"l enfocar esta problem*tica tomemos lo que dice )en n2 %)a 7nica propiedad de la materia cuya admisión define el materialismo filosófico, es la de ser una realidad objetiva, la de existir m*s all* de nuestra conciencia&. QR Deducimos que con esta concepción la palabra %materia& no se une a ninguna concepción especial, atómica u otra. " la ve- el conocimiento cient fico y pr*ctico del mundo le da un contenido concreto que va variando a la ve- junto con este conocimiento. En relación al tema dice .ederico Engels2 %)a forma del materialismo debe modificarse inevitablemente con todo descubrimiento que en el dominio de las ciencias naturales, haga 'poca& QG QR I )enin2 %Materialismo y empiriocriticismo&. :bras /ompletas. Editorial /artago. Fs. "s., KLHG. QG I .. Engels2 %)udYing feurbach&

y adem*s %0n sistema de la naturale-a y de la historia que lo compendie todo, y de la conclusión de todo, de una ve- para siempre, est* en contradicción con las leyes esenciales del pensamiento dial'ctico2 lo que de modo alguno impide, por otra parte, sino que, al contrario, implica que el conocimiento sistem*tico del mundo externo haga de generación en generación gigantescos progresos&.QH Vale decir, la materia cambia incesantemente, est* en continuo movimiento. %El movimiento es el modo de existencia, la manera de ser de la materia. Eam*s, y en ninguna parte, ha habido ni puede haber materia sin movimiento, como el movimiento sin la materia&.QM El movimiento a que se refiere no hay que tomarlo con sentido mecanicista, hay que enfocarlo en sentido de proceso, en sentido de cambio. 1esumiendo2 6enemos la materia que es una realidad objetiva, que existe m*s all* de nuestra conciencia y est* en continuo cambio.

L-0ica )e $a C&n#+a)icci-n
)as combinaciones que llamamos objeto Ise,ala !lejanovI se encuentran en estado de permanente transformación m*s o menos r*pida. En tanto las combinaciones dadas permane-can siendo estas mismas combinaciones, debemos interpretarlas seg7n la fórmula %si es s , no es no&. !ero en la medida que se transformen y dejen de existir como tales, debemos recurrir a la lógica de la contradicción, es preciso que digamos2 %si y no&D %existen y no existen&. "s como la inercia es un caso particular del movimiento, tambi'n el pensamiento conforme a las leyes de la lógica formal =conforme a los principios fundamentales del pensamiento> es un caso particular del pensamiento dial'ctico&.QS En el "ntiIDVhring, dice2 %6odo ser organi-ado, asimismo, en el mismo instante es y no es el mismo, en cada instante elabora materias que ha incorporado del exterior y secreta otras, en cada instante algunas c'lulas de su cuerpo mueren y otras nacenD una y otra ve-, luego de un intervalo mayor o menor, la sustancia de su cuerpo se renueva completamente, reempla-ada por otros *tomos de suerte que todo ser organi-ado es, ininterrumpidamente, el mismo, y sin embargo, otro.QL %)a vida, pues, igualmente, es una contradicción %existente en las cosas y en los fenómenos mismos&, una contradicción que se plantea y se resuelve constantementeD y, en cuanto la contradicción cesa, cesa tambi'n la vida, y la muerte entra en escena&PN. Entonces fuer-as antagónicas pulsan siempre bajo la apariencia de fenómenos simples. )a muerte y la vida, lo nuevo y lo viejo, lo positivo y lo negativo. )uego, estas fuer-as opuestas o en contraste se hallan presentes en los fenómenos particulares. )a interacción entre estas cualidades opuestas es parte del movimiento natural de las cosas y explica las peculiaridades de su desarrollo.

Ca/"a" Acci&ne" Rec(,+&ca"
Dice Engels2 %/ausa y efecto son ideas que como tales, no tienen valide- m*s que aplicadas a tal caso particular, pero ni bien consideramos el caso particular dentro de su conexión general con el conjunto del universo, la causa y el efecto se confunden, se diluyen dentro de la concepción de la acción y reacción universales, donde causa y efecto est*n en perpetua contradan-aD lo que aqu y ahora es efecto deviene, en otra parte, y en otro momento, causa, y viceversa&.PK

QH I .. Engels2 %"nti I DVhring&. Editorial )ibrer a Fergne. Madrid. QM I +bid. QS I .. Engels2 Dial'ctica de la $aturale-a. Editorial !roblemas. Fs. "s., KLRM. QL I .. Engels2 "nti I DVhring. Editorial )ibrer a Fergne I Madrid. PN I +bid. PK I .. Engels2 %Dial'ctica de la $aturale-a&. Editorial !roblemas. Fs. "s., KLRM.

El materialismo no pone en duda la causalidad, sino que dentro del car*cter universal y m7ltiple de las relaciones en el mundo, 'sta no las expresa m*s que en forma unilateral, parcial e incompleta. Vale decir que, el materialismo no niega el principio de causalidad sino que lo ampl a y lo generali-a.

Can#i)a)

Ca$i)a). E$ A3a+

#i en el pensar dial'ctico no hay que ver una ant tesis entre los conceptos de causa y efecto, tampoco hay que verla entre los conceptos de cantidad y calidad. "l anali-ar el a-ar a nivel materialista, no se plantea que 'ste est' libre del determinismo, sino que sus causas escapan a los recursos cient ficos actuales. )os cambios y transformaciones de los fenómenos naturales no siempre devienen en l nea recta, con empujes graduales o cambios en la misma dirección, sino que m*s tarde o m*s temprano aparecen bruscos desv os e inversiones. !asada cierta temperatura el agua es gas y a otra se congela. M*s all* de un cierto punto la excitación se convierte en inhibición. De esta forma las alteraciones cuantitativas se convierten en cualitativas. %El a-ar Idice EngelsI no es sino uno de los polos de un conjunto cuyo otro polo se llama necesidad. En la naturale-a, donde tambi'n parece dominar el a-ar, hace ya tiempo que hemos demostrado para cada dominio particular la necesidad inmanente y las leyes ntimas que se aplican a ese a-ar&.PQ )a condición de la materia, sea la que fuere, da saltos, lo que despoja a estos saltos de todo a-ar, es que ello ya estaba preparado, cuyo car*cter no previsto es debido a que nosotros no lo sabemos descubrir. "l anali-ar la diferencia entre cambio brusco y cambio gradual no posibilita una ant tesis absoluta2 pues tal cambio, brusco en su totalidad, si lo consideramos en sus elementos es gradualD y tal otro, gradual en su conjunto, es una suma estad stica de cambios bruscos. " la ve- tomar en cuenta que esta diferencia entre pasaje brusco o gradual es fundamentalmente relativo al estado actual de los conocimientos y de las posibilidades de acción.

Ca+4c#e+ Hi"#-+ic& )e $&" Fen-%en&"
:tro de los temas importantes a tomar en cuenta es que dentro de las diferencias fundamentales entre materialismo mecanicista y dial'ctico, el segundo aporta el car*cter histórico de los fenómenos. En biolog a tiene una importancia fundamental. )as especies difieren, los individuos no son id'nticos, cada c'lula tiene sus caracteres propios, ello surge de evoluciones históricas particulares, muchas de ellas generalmente ignoradas. Esta posición del materialismo dial'ctico obliga a concretar y estudiar profundamente el caso en particular no confiando de soluciones abstractas y generales, vale decir, estudiar su situación actual, su historicidad y evolución.

La C&nciencia
"ceptando que la materia organi-ada tiene su raigambre en la materia viva y 'sta a su ve- en la materia bruta y que a trav's de esta evolución surge el hombre, aparece una nueva problem*tica2 la presencia del pensamiento y de la conciencia. Esta realidad del pensamiento y la conciencia no la discernimos en la materia bruta. En un primer momento los materialistas de viejo cu,o =mecanicistas> oscilaban en tendencias antagónicasD unos, como DarYin, FVcher, /. Vogt tomaron una posición de antropomorfismo generali-ador y le dieron a los animales, aun a los m*s inferiores, dotes de pensamiento, voluntad, sensaciones y hasta sentimientos humanos. En cambio otros optaron por una solución eminentemente mecanicista, resucitando, aunque con un nuevo contenido cient fico, la teor a cartesiana de los animales m*quinas. Esta 7ltima posición engendró un trabajo experimental muy fructuoso y 7til, pero en el campo de la fisiolog a, perdi'ndose su contenido entre la antinomia libertadInecesidad. " esta antinomia la resuelven afirmando que la libertad es la comprensión de la necesidad, y las mismas son comprendidas en relación al avance del descubrimiento de las leyes naturales, de su comprobación y de su dominio t'cnico. Vale decir que el dominio de la naturale-a y su transformación va engendrando un cierto grado de libertad al hombre. PQ I +bid.

"unque esta libertad es a7n muy joven, de hecho nos distingue francamente del animal. !ero aun esto no implica que haya una diferencia radical e irreductible entre ambos. )uego tambi'n existió un sociologismo vulgar en relación a esta problem*tica que al decir de los materialistas actuales %nada tiene de com7n con el marxismo&. Este tema tratado ha engendrado grandes pol'micas en el seno del materialismo, arribando sus cultores actuales a adoptar una franca actitud dial'ctica. #in la rigide- de los conceptos mecanicistas, ni dej*ndose tampoco llevar por el sociologismo. !ara aclarar lo anterior y llegar a una visión aproximada pero clara del tema agregaremos algunos conceptos importantes2 tropismo, instinto, reflejo condicionado, anali-adores externos, etc. T+&,i"%&. 6omando en un ser vivo un est mulo externo, sea 'ste por ejemplo la lu-, el calor, etc., provoca como reacción un movimiento, y lo refuerce o lo debilite estamos frente al fenómeno de Binesis. !ero si este mismo est mulo sirve de orientación para este ser vivo y el mismo se despla-a en la dirección del est mulo estamos frente a lo que se llama tropismo. .rente a la especificidad de los est mulos, tenemos2 geotropismo, hidrotropismo, quimiotropismo, etc. Este tropismo es un fenómeno de vida mec*nica, una serie de reflejos sin posibilidad de elección. 0n ejemplo dram*tico pero t pico es el del insecto que atra do por la lu- se precipita a las llamas. In"#in#&. .rente a ese concepto cl*sicamente se dice2 que un acto instintivo es un acto adaptado, ejecutado sin previo aprendi-aje reali-ado uniformemente por todos los individuos de la misma especie, con desconocimiento de los medios y su relación al fin. !or lo general se le opone a un acto inteligente que necesita aprendi-aje, es individual, tiene finalidad y no es uniforme en la especie. El materialismo ha puesto en duda esta concepción tomando base en la observación de los hechos concretos, por ejemplo, el pichón de avestru- criado en incubadora carece del instinto de picar, pues si no se les ense,a golpeando con algo puntiagudo en el suelo no lo reali-a. :tro ejemplo2 si las aves que construyen un nido no han vivido, visto o construido uno de ellos Ial menos alguno de los componentes de la parejaI, la resultante de esta situación es que lo reali-an en forma muy diferente, informe, a veces inutili-able. Desde la teor a materialista este concepto se ir* aclarando cuando nuestra visión avance y se encuentren en el conjunto de este trabajo las relaciones entre tropismos, instintos, reflejos e inteligencia. )a aproximación a las consecuencias hasta ahora es2 $&" in"#in#&" n& "&n a5en&" a$ a,+en)i3a5e. :tro ejemplo interesante lo dan las mariposas machos, que son atra das por las hembras maduras desde lejos, pero si se le extraen las gl*ndulas odor paras a las mismas, la mariposa macho se dirige a las gl*ndulas. @uiere decir que esto es un quimiotropismo. Re'$e5&"2 El concepto de reflejo fue elaborado por Descartes en KHGN. ; se considera la respuesta secretoria o motri- a un est mulo sensitivo. Este concepto anidó en el -urrón del olvido hasta que +. !. !avlov lo tomó tres siglos despu's, aplic*ndolo con visión al segmento m*s elevado y menos conocido del sistema nervioso central2 )a corte-a cerebral. $o solamente !avlov se sintió atra do por la investigación de la fisiolog a cerebral sino tambi'n /laudio Fernard, quien en el discurso de recepción de la "cademia .rancesa el QM de mayo de KSHL, dec a2 %!ensamos que el progreso de la ciencia moderna permite hoy abordar la fisiolog a del cerebro... 5ay que renunciar a las opiniones de que el cerebro constituye una excepción en el organismo, que es el sustrato de la inteligencia y no su órgano. Esta idea no es solamente una concepción anticuada sino tambi'n una concepción anticient fica, nociva al progreso de la fisiolog a y de la psicolog a. ?/ómo comprender, en efecto, que un aparato cualquiera del dominio de la naturale-a, bruta o viva, pueda ser el asiento de un fenómeno sin ser su instrumentoA... $osotros descubrimos por todas partes una relación necesaria entre los órganos y sus funciones. 5e aqu un principio general al cual ning7n órgano puede sustraerse&. %)a fisiolog a debe, pues, tomar como ejemplo ciencias m*s avan-adas, deshacerse de las trabas filosóficas que entorpecen su marcha. #u misión es buscar la verdad con calma y confian-aD su objetivo establecerla de una manera imperecedera, sin tener jam*s temor por la forma bajo la cual pueda aparecer&.

EL PROBLEMA DE LA SEXUALIDAD HUMANA
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EL PROBLEMA DE LA SEXUALIDAD HUMANA
%$ada es dif cil para los que aman& #an Eerónimo %#i no se halla la civili-ación en el cora-ón del hombre, no se halla en ninguna parte& <. Duhamel El problema como tal es complejo y encierra m7ltiples aspectos. "l encarar su tratamiento hay que evitar cuidadosamente el error de perder su real perspectiva de problema del hombre y considerarlo autónomo en lugar de buscar las causas del mismo en el fenómeno humano total que lo comprende. 5oy el sexo pretende Iy recibe de nuestra sociedad estructurada en función de un mercado de consumo y no del hombreI una consideración de realidad independiente, que lejos de poseerla es contraria a su misma esencia, y en ello podemos ubicar la causa m*s profunda de los erróneos enfoques que confunden cada ve- m*s el criterio al respecto. !or su naturale-a de problema humano el hablar de sexo exige, como supuesto necesario, no dejar de lado nada de lo que constituye el acontecer del hombre en su realidad irrepetibleD en su existencia histórica y el ejercicio de su libertad. En esta perspectiva hablaremos de %sexualidad humana& como algo que se da en el contexto del drama humano total y por ello uniremos %sexualidad& y %hombre&, mostrando cómo es totalmente imposible el planteo contrario. $uestro punto de partida ser*, pues, @0( E# E) 5:MF1E, y por tanto, desde la totalidad de la visión filosóficoIsocioantropológica trataremos de comprender la sexualidad humana. El sexo es algo inherente, no sustante. )a academia de nuestro idioma adopta la acepción biológica de %condición org*nica que distingue el macho de la hembra en plantas y animales&. #i rastreamos su origen como vocablo encontraremos que proviene del lat n #EW0# y que significa lo mismo que en nuestra lengua. Vemos as que el sexo es algo que existe en plantas y animalesD el hombre aparece como sexuado dentro del reino animal. Esto muestra que el sexo es algo que acontece a otras realidades que son sustantes Iplantas, animales, hombresI y que en s mismo es inherente. )a consecuencia de esto es que la sexualidad ser* diferente seg7n las exigencias de aquellos seres en los cuales se concreta. "hora nos interesa la sexualidad humana, no cualquier sexualidad =que por otro lado no existe> y por ello nuestra idea de sexo y de hombre ir*n juntas. ?@0E E# E) 5:MF1EA !recisar una respuesta es dif cil, qui-*s porque no puede darse una respuesta totalmente terminativa de algo tan complejo y din*mico como lo es el ser humano. Vamos a intentar una aproximación descriptiva, de tipo fenomenológicoIexistencial a esta realidad que llamamos hombre. El hombre es el 7nico ser en que se devela el ser. Vale decir, es el 7nico ser consciente de que existe. Decir lo mismo en t'rminos teilhardianos equivale a definirlo como materia organi-ada en un grado de centreidad tal que permite la aparición de la conciencia desde la preconciencia siguiendo la ley de la complejificaciónn creciente, ley que explica =siempre en el interior del teilhardismo> la aparición de lo cualitativo en la evolución de lo cuantitativo. 5asta aqu pónense de relieve dos cosas2 K> Es un ser conscienteD Q> Es un ser libre. Es libre porque el conocimiento de su propio ser implica el conocimiento de sus necesidades y de sus posibilidades, cosa que le permite decidir sobre su actuar, que no es otra cosa que un permanente decidir. !ero esta aproximación es muy vaga. 5ay que precisar m*s. Este hombre, consciente y libre se nos presenta como ser social, que necesita de este todo operativo que es la sociedad para ser hombre, porque un hombre fuera de la sociedad es una utop a tan grande o mayor aun que una sexualidad independiente de los seres que la sustentan. #i lo social es algo constitutivo del acontecer humano Iy de hecho lo esI, nos encontramos con que toda relación humana es una relación social. Esto trae aparejada una serie de consecuencias2 K> El hombre es plenamente hombre en relación

con otros. $o podemos separa jamas el ;: del 6Z, relación dialógica en la que se plasma lo humano. Q> 6oda relación humana en la esfera del ;:I6Z debe respetar al otro en cuanto hombre y por tanto no puede comprometer2 a> su conciencia, b> su libertad, c> su ser social. En una palabra2 )a relación es humana mientras afiance al otro en cuanto 5ombre, mientras lo %hominice& en t'rminos de 6eilhard de /hardin o lo %humanice& en t'rminos cl*sicos. En caso contrario es una relación desnaturali-ada por no cumplir con las exigencias de %lo humano& o lo %homini-ado&. #i un planteo ego sta considera al %otro& no en cuanto hombre, sino en tanto %cosa&, abrase roto el equilibrio social humano y se habr* comen-ado con una alienación relacional que implicar* otra y as sucesivamente. Esto trae aparejado la ruptura o desequilibrio de la dial'ctica del cuerpo social, enfermando el todo, rompe la armon a estructural y acaba en lo que hoy conocemos con el nombre de sociedad en crisis o sociedad enferma que no es otra cosa que el resultado de no haber respetado siempre y en toda su dimensión el ser del hombre. Este ser consciente, libre y social es un ser sexuado. ?/ómo ser* su sexualidadA. ?@u' exigencias demandara su ejercicioA. )a respuesta es simple2 la sexualidad humana en su ser y en su ejercicio estar* determinada por las exigencias de la conciencia, la libertad y el car*cter social de quienes la ejercen. )a sexualidad no es un obst*culo para el logro de la plenitud humana del varón o la mujer, sino que tiene que integrarse en esa plenitud como algo cuya ausencia rompe la totalidad de lo humano. $o hay plenitud humana asexuada. "ceptar esto es un error tan grave o mayor que el de posponer el hombre al sexo. El sexo es inherente al hombre y concebir 'ste sin aqu'l es una utop a. 6ampoco es aceptable hablar de %lo masculino& y de %lo femenino& como de esferas independientes pues no existen fuera de la din*mica de especie. En efecto, ?qu' sentido tiene lo femenino si no es en relación a lo masculinoAD ?qu' sentido tiene lo masculino si no es en relación a lo femeninoA. $o se trata de negar o discutir caracter sticas propias de la mujer o del varón, pero s de hacer notar muy especialmente que no puede afirmarse una psicolog a masculina o una femenina como cosas independientes y poseedoras de sentido por s mismas. Esto es construir una ciencia sobre una abstracción =lo femenino, lo masculino> con la pretensión de aplicarlo luego a seres reales que no pueden encuadrarse en categor as ideales. !lenitud humana implica plenitud femenina y plenitud masculina interrelacionadas en una 7nica totalidad. !lenitud humana es m*s que plenitud sexual. $o hay plenitud sexual sin plenitud humana porque lo sexual es un aspecto del hombre, una parte, y la perfección de la parte implica necesariamente la perfección del todo. Es ilusorio, entonces, dar reglas, buscar normas, buscar soluciones y pensar soluciones para el problema sexual sin ir al problema total del hombre porque ello equivale a atacar efectos mientras se toleran sus causas. De la misma manera que no puede pretenderse normalidad sexual sin normalidad humana, no puede pretenderse equilibrio humano sin equilibrio social. )os elementos que componen una estructura din*mica no pueden tomarse en forma aislada si se quiere tener una visión real. #i se los aisla se desquicia la aut'ntica perspectiva del problema y se est* frente a un grave riesgo de equivocar las conclusiones. $os encontramos as obligados a encarar el problema de la sexualidad humana inmerso en el problema del hombre y 'ste a su ve- inmerso en el contexto social. @uiere decir esto que m*s de un problema sexual ser* en sus causas un problema existencial, que si queremos solucionarlo tendremos que dejar la pura teor'tica sexual y se,alar la determinante existencial a suprimir si queremos superar su efecto en la esfera del hombre, que en este caso se manifiesta en lo sexual. #i algo puede notarse en la sociedad que nos toca vivir es el hombre sexual continuamente presentado y abordado y una ignorancia o indiferencia total frente a problemas tales como2 %hambre de amor al prójimo& o %hambre de Dios&. ?!or qu'A. /ulpar de esta realidad a los medios de difusión en general que no vacilan en utili-ar el sexo como instrumento publicitario y a la %t'cnica deshumani-ada& es ndice de que queremos eludir la causa real de este estado de cosas. )os medios de difusión y la t'cnica presentan tales caracter sticas porque est*n siendo utili-adas para producir lo que de hecho producen, sin tener en cuenta para nada que tales efectos son sufridos por el hombre que en este caso es utili-ado por la t'cnica en lugar de que 'sta est' a su servicio. El hombre de nuestros d as vive una situación inhumana o infrahumana, seg7n el tipo de alienación que le toque encarnar y por lo tanto no alcan-a de hecho a la plenitud humana. )a libertad de elección ha cedido o transferido en parte Io totalmente I a ese gran monstruo que es la propaganda t'cnicamente organi-ada y finca sus anhelos no en lo que realmente quiere, sino en aquello que se presenta como deseable. El prójimo como relación de amor, Dios como meta de pa- y goce superior exigen una libertad ejercida que muchas veces se lucha frente a una circunstancia que aunque no se acepta, se nos impone por carecer de posibilidades de superarla haciendo nulo el ejercicio de la libertad que entonces deja de ser real para ser meramente nominal. El hombre de nuestros d as inteligentemente condicionado a trav's de una t'cnica que tiene como fin intereses propios, ha renunciado a todo esto en aras de

una desproblemati-ación Ique no es verdadera pa-I obtenida a trav's de una despersonali-ación que masifica y que obedece a una concepción masificante del hombre =se dice, se hace, se usa, el mundo de lo inaut'ntico>. )a t'cnica de nuestros d as produce cada ve- mayor cantidad de bienes de consumo, que necesariamente debe consumirse para que tal t'cnica no sucumba, y por lo tanto se ve en los hombres al mercado consumidor destinado a recibir lo que se le impone Iaunque presentado como demanda del mismo mercadoI y no lo que quiere o necesita. (sta es la prueba de mayor evidencia que muestra la deshumani-ación de nuestra 'poca, porque mantener tales *reas humanas de alta capacidad de consumo impone una econom a que deja a otras *reas humanas en la indigencia económica, a tal punto que carecen de posibilidades de vivir humanamente. @uienes pertenecen a esta ultima presentar*n problemas de subalimentación, analfabetismo, etc. ; en el aspecto sexual alto ndice de enfermedades ven'reas, prostitución y desorgani-ación familiar. )os componentes de las *reas con gran posibilidad económica presentaran el mismo problema bajo una fa- diferente2 infidelidad matrimonial =tolerada muchas veces por intereses ajenos a la pareja en s >, desequilibrios ps quicos y nerviosos relacionados a una serie de situaciones impuestas en la vida sexual por conformismo que carecen ya de ra-ón de ser y que en 7ltima instancia se manifiestan perturbando el equilibrio personal de los afectados. +ntentar una solución de tipo sanitario, con información masiva sobre profilaxis y curaciones frente al primer aspecto del problema y creer que el segundo radica en causas individuales que afectan a los componentes de la pareja es semejante al intento de curar una carie a quien muere de c*ncer. #i bien es 7til y necesaria la educación e información sobre el particular y la instalación de centros sanitarios especiali-ados =donde lo exijan las circunstancias>, ello sólo servir* para paliar efectosD pero si lo que se busca es suprimir el problema en su ra -, hay que suprimir las causas. En las *reas de infradesarrollo tales causas habr*n desaparecido cuando sus pobladores cuenten con reales posibilidades de llevar una vida humana en todos sus aspectos =posibilidades de estabilidad y seguridad económica, vivienda propia, educación completa para sus hijos> y todo esto excede los alcances de la mera información educativa o de la solución m'dica sanitaria para situarse en el *rea de la estructura económica. #i en ella no se buscan las soluciones definitivas, todo el resto del esfuer-o, aunque necesario e indispensable, se ver* reducido al fracaso a largo alcance. El gran mecanismo organi-ado que es la propaganda de hoy logra, mediante la inteligente utili-ación del juego din*mico entre E1:# y 65"$"6:# =su base y fundamento>, capitali-ar cualquier campo de la apetencia humana, especialmente la sexual, para mantener un status quo alienante por la deshumani-ación que provoca. $uestras pantallas de televisión nos ofrecen %M0EE1E# @0E M"6"$& =medias>, %!E1.0ME# "#E#+$:#& =perfumes masculinos>, %1E):EE# !"1" V"$+D:#:#&D nuestras revistas nos muestran art culos y estad sticas sobre el sexo y el matrimonio, el divorcio, la infidelidad, etc. /on una frecuencia que intriga. ;a se han hecho cotidianos t tulos tales como2 %M+ 5+E" #:)6E1" E#69 E$/+$6"&, %)" V+D" #E/1E6" DE 0$" D+V:1/+"D"&, %.0E M+ "M"$6E ; E) DE M+ 5+E"&, %/[M: DEFEM:# EW!)+/"1 ): #EW0") " ):# $+\:#& y las carteleras cinematogr*ficas tampoco quedan disminuidas en esta puja por impactar. Verdaderamente es digno de atención el hecho de que en estos momentos haya una preocupación colectiva por %lo sexual&, que de la noche a la ma,ana se ha convertido de 6"F0 a 6EM" :F)+<"D:. ?!or qu' esta avalancha de sexo en prensa, cine, radio y televisiónA ?@u' se persigue con elloA +mpactar sin duda alguna, pero... ?con qu' finA @ui-*s para convencer fala-mente que se buscan soluciones y lograr as el adormecimiento necesario para frenar todo cambio hacia una situación m*s humana. Muchas veces con la buena voluntad puesta en la b7squeda de soluciones los profesionales nos convertimos en elementos de promoción y afian-amiento de las causas productoras de la alienación, porque, al perder la verdadera perspectiva de humanistas buscamos adaptar a un medio =que es nefasto por deshumani-ado> para superar el conflicto en lugar de intentar una humani-ación real a pesar del compromiso que ello implique. El problema es el 5ombre, no el sexoD y el 5ombre para existir humanamente necesita de un medio humano. Fuscar soluciones de tipo sexual para problemas humanos es confundir la parte con el todo, hacer cientismo en lugar de ciencia y permitir que una propaganda pansexuali-ada =a la ve- parte de una estructura m*s compleja y profunda> condicione al hombre para mantener una infraestructura cosificante.

OR=GENES Y SIGNIFICADO DEL MOVIMIENTO EXISTENCIAL EN PSICOLOG=A
/urso reali-ado en la 0niversidad /atólica de /uyo =Escuela de !sicolog a de la .acultad de .ilosof a y 5umanidades>, KLMN, #an Euan. #e desarrolló entre psiquiatras y psicólogos una creciente conciencia de que existen serios baches en el conocimiento de los seres humanos. ?!odemos estar seguros de que vemos al paciente tal como verdaderamente es, de que lo conocemos en su propia realidad, o estamos simplemente proyectando sobre 'l nuestras propias teor asA ?/ómo podemos tener seguridad de que nuestro sistema, por muy bonito que sea en teor a, tenga que ver con la personalidad viviente de qui'n est* sentado ante nosotrosA ?/ómo podemos saber que estamos viendo al paciente en su mundo real, en ese mundo que vive, se muere y existe y que es para el terapeuta un mundo aparte concreto y diferente de sus teor as generales de culturaA "s , el an*lisis existencial se funda en la idea de que al hombre no se lo puede comprender aplic*ndole ning7n clich' teórico mecanicista, biológico o psicológico. )a psicoterapia basada en el an*lisis existencial estudia el historial vital del paciente a quien trata de comprender. $o explica ese historial ni sus idiosincrasias patológicas conforme a la ense,an-a de ninguna escuela psicoterap'utica. En ve- de eso trata de comprender ese curriculum vitae como modificación de la total estructura de la posición particular del paciente en el mundo. El rasgo com7n con otras escuelas, es la aparición de la terap'utica existencialista. #e propone fundamentalmente anali-ar la estructura de la existencia humana. Esto ayudar* a comprender la realidad latente en todas las situaciones de los seres humanos en crisis. )a palabra existencialismo es el esfuer-o por comprender al hombre eliminando la escisión entre sujetoIobjeto, que torturó al pensamiento y la ciencia occidental desde poco despu's del renacimiento. )os existencialistas se proponen primordialmente volver a descubrir a la persona amiga, entre el encasillamiento y deshumani-ación de la civili-ación moderna y para lograrlo se embarcan en el an*lisis psicológico de profundidad. !ero no centran su inter's en las mismas reacciones aisladas, sino en el ser psicológico del hombre concreto que est* viviendo su experiencia. #e emplean t'rminos psicológicos atribuy'ndoseles un sentido ontológico. El existencialismo es una filosof a que acepta al hombre en estado perenne de devenir. )o que equivale virtualmente a estar en crisis permanente. !ero crisis no significa desesperación. "l hablar de existencialismo no podemos dejar de lado los aportes hechos por BierCegaard para quien el ideal de una ciencia completamente independiente es una ilusión. .ue un precursor del relativismo y de otros sistemas seg7n los cuales el ser humano embarcado en el estudio de los fenómenos naturales, se encuentra en una relación particular y significativa con los objetos que constituyen su estudio y debe incluirse 'l mismo como parte de esa ecuación. El hombreIsujeto nunca puede desvincularse del objeto que estudia. Esto nos abre amplias perspectivas de realidades interiores subjetivas y tales realidades pueden estar en contradicción con ciertos hechos objetivos. Descubre todo un continente de nuevos conocimientos sobre la din*mica interior al adoptar el principio de que lo significativo para el paciente o para la persona que estamos estudiando es su relación con un hecho, una persona o una situación. $iet-sche quer a impulsar la reflexión para descubrir la realidad latente, tanto la ra-ón como la %sin ra-ón&. +ntentaba sacar a la lu- de la existencia los materiales inconscientes de la grande-a y de las fuer-as humanas, lo mismo que su morbosidad e instintos autodestructivos. )a voluntad de poder es una categor a ontológica, es decir, un aspecto inseparable del ser. $o significa agresividad, ni af*n competitivo, ni otro mecanismo por el estiloD designa al individuo afirmando sus derechos, su existencia y sus potencialidades, denota el valor de %ser una persona&. !oder en el sentido cl*sico de potencia. %El hombre no anhela el placer sino el poder&. )a felicidad consiste en el m*s vivo sentimiento de poder. !oder en expansión, desarrollo, reali-ación de potencialidades a trav's de la acción. /onstituye la din*mica y necesidad esencial de la vida. El ser humano puede perder su propio ser por su propia elección. )a afirmación del ser crea los valores de la vida. Encontramos en $iet-sche intuiciones psicológicas profundas y agudas, consideradas en s

mismas. En la <enealog a de la Moral =KSSM>, encontramos esta afirmación2 %6odo instinto al que no se le deja juego libre, se vuelve hacia adentro&. El eterno tema de $iet-sche era desenmascarar la autodecepción. Desarrolla la tesis de que el altruismo y la moralidad son el resultado de la hostilidad y el rencor reprimido que cuando la potencia del individuo se repliega dentro de s , se produce la mala conciencia. $o es m*s que el instinto de libertad que al verse obligado a replegarse bajo tierra se siente impulsado a desahogarse sobre s mismo. )a psicoterapia existencial es el movimiento que por una parte recurre al an*lisis cient fico, y por otra integra el cuadro de comprensión del hombre a un nivel m*s profundo y m*s amplio2 al hombre como ser humano. #e basa en el presupuesto de que es posible construir una conciencia humana que no necesite desarticular al hombre, al pulveri-ar su humanidad para estudiarlo. /ombina la conciencia con la ontolog a. #eg7n V Ctor .ranCl, vemos cómo a trav's de la logoterapia, se tiende a tornar consciente lo espiritual, es decir que el hombre cobra conciencia de su responsabilidad y conduce a una potenciación de la existencia humana2 serI hombre es serIconsciente y serIresponsable.

CONTRIBUCIONES DE LA PSICOTERAPIA EXISTENCIAL
)a terap'utica existencialista consiste en comprender al hombre como ser. $o niega la valide- de los dinamismos, si se opone al estudio de los esquemas espec ficos de comportamiento a su debido tiempo y lugar. !ero esto sólo puede entenderse dentro de la estructura existencial de la persona que tratamos. El primer objeto de estudio es la existencia de un %encuentro& instant*neo con otra persona, que acude a nosotros como un ser vivo y que se mueve en un plano muy diferente del que nosotros conocemos acerca de 'l. /uando pretendemos conocer a una persona, debemos subordinar nuestro conocimiento sobre ella al hecho b*sico de su existencia real. El encuentro con el ser de otra persona tiene el poder de conmovernos profundamente y, potencialmente, puede desencadenar un proceso de ansiedad, as como tambi'n crear un estado de go-o. En cualquiera de los dos casos posee el secreto de agitarnos profundamente. #e comprende que el terapeuta se sienta tentado por su propia comodidad a evitar el encuentro, pensando en el otro como un paciente m*s o fij*ndose 7nicamente en ciertos mecanismos de conducta. !ero si empleamos predominantemente ese enfoque t'cnico es evidente que pagamos alto precio por inmuni-arnos contra la ansiedad2 y es que nos aislamos del otro y adem*s falseamos radicalmente la realidad, pues no vemos efectivamente a la otra persona. $o disminuye la importancia de la t'cnica el indicar que debe subordinarse a la realidad de las dos personas que se sientan frente a frente en la sala. #artre escribe2 %...si anali-amos al hombre hasta reducirlo a sus datos originales, a cierta fuer-as adheridas al sujeto como propiedades de un objeto, indudablemente podemos acabar formando un catafalco imponente de sustancias a las que podemos bauti-ar luego con el nombre de mecanismos, dinamismos, esquemas, etc. !ero enfrentamos un dilema o decimos que nuestro ser humano se ha convertido en una especie de arcilla amorfa que tiene que recibir pasivamente esos impulsos, o lo reducimos a un simple manojo de tendencias irreductibles. En ambos casos desaparece el hombre y ya no es posible encontrar el individuo que pasó por esta o aquella experiencia&. #i admitimos que la persona es una totalidad %no podemos esperar reconstruirlo a,adiendo las distintas tendencias que hemos descubierto en ella&.

SER Y NO SER
El ser pertenece al mismo tipo de realidades que el amor y la conciencia, que son t'rminos que no podemos segmentar ni abstraer sin perder de vista precisamente lo que intentamos captar. Es dif cil dar una definición de #E1, pues ser es lo que se resiste a un an*lisis exhaustivo de la experiencia, destinado a reducirlo paso a paso a elementos cada ve- m*s desprovistos de valor intr nseco o significativo, es aquello que queda despu's de haber hecho un an*lisis sobre todo lo habido y por haber. 5emos averiguado todo menos el ser. El complejo infinito de factores determinantes integrados en una persona a la que aceptan y que posee un caudal por m nimo que sea de libertad como para darse cuenta de que esas fuer-as act7an sobre 'l, es el ser. #er es una fórmula verbal que implica que alguien est* en v as de devenir algo. #er como nombre com7n, es la fuente de la potencialidad. El ser es la fuer-a potencial por lo que la bellota se convierte en encina y cada uno

deviene en lo que realmente es. #olo podremos comprender a otro ser humano viendo hacia dónde se mueve y lo que est* deviniendo y sólo podemos conocernos transformando nuestra potencia en acción. "s se ve que el tiempo para los seres humanos es el futuro, lo cual quiere decir, que la cuestión fundamental es2 ?"dónde estoy apuntandoA ?@u' estoy haciendoA, etc. "s , el ser en el sentido humano no es algo que se produce de una ve- y para siempre. $o se desarrolla autom*ticamente, pues la autoconciencia es un elemento intr nseco e inseparable del hombre. (ste es un ser concreto que tiene que darse cuenta de s mismo y hacerse responsable de sus actos si quiere llegar a ser 'l mismo, y es tambi'n ese ser concreto que sabe que en cierto momento futuro ya no ser*. El hombre es un ser que esta presente %ah &D es decir, que es capa- de adoptar una actitud frente a su existencia en un momento dado. Es el ser que puede ser consciente y por lo tanto responsable de su existencia. )a frase ;: #:; indica la relación del individuo con su mundo y con su yo. Es la experiencia de la propia existencia un prerrequisito para la solución de los problemas concretos. Es un hecho primario, distinto del descubrimiento de las habilidades especificas =pintar, trabajar>. 0na condición necesaria para la experiencia del yo soy es el hecho de poder confiar en otra persona. !ero esa conciencia del propio #E1 se produce fundamentalmente en la experiencia del propio yo, que es una experiencia del D"#E+$ =del serIah >, reali-ado en el reino de la autoconciencia. #i realmente es aut'ntico mi sentido de existencia, no puede ser lo que otros me han dicho que debo ser, sino el mismo punto de apoyo de "rqu medes desde el cual yo soy quien debe ju-gar la exigencia de los dem*s. El sentido de ser le da a uno la base para el sentido de la propia estimación y no es sólo el reflejo de la opinión de los dem*s. /omprende la experiencia total de la persona, tanto inconsciente como consciente. Est* enrai-ado en la experiencia de la existencia propia. Es mi capacidad para observarme como ser dentro del cosmos. El sentido de ser presupone la aparición de la autoconciencia en el ni,o entre los Q primeros meses y Q primeros a,os de la infancia. !uede ser fuerte sólo para debilitarse despu's a medida que el ni,o aprende a dejarse llevar por las corrientes conformistas, a experimentar su existencia como un reflejo de la apreciación que le tienen los dem*s. !ierde as su originalidad. "l tocar el tema del ser no podemos eludir el problema del $: #E1. $unca puede suponerse la existencia como autom*tica, no sólo puede suprimirse y desaparecer, sino que a cada momento la amena-a el no ser. #in la conciencia de los peligros que amena-an nuestro ser en forma de muerte, de ansiedad, de las desvirtuali-aciones de nuestras potencialidades en el conformismo, nuestra existencia resultar* ins pida, irreal y llevar* la marcas de la autoconciencia pr*ctica. )a muerte infunde a la vida su realidad, haciendo de la existencia algo real y concreto. )a muerte es el 7nico hecho de mi vida que no tiene valor relativo, sino absoluto. )os estados neuróticos de ansiedad, hostilidad y agresividad, se desarrollan precisamente porque el individuo no ha sido capa- de manejar debidamente sus manifestaciones y reacciones normales.

LA ANSIEDAD Y CULPABILIDAD EN UN SENTIDO ONTOLÓGICO
)a ansiedad es la experiencia inminente de la amena-a de no ser. Es un estado del devenir del individuo al darse cuenta de que su existencia amena-a ruina, de que puede hundirse y convertirse en nada. )a ansiedad es ontológica, es una amena-a contra el ser, contra el serIenIelImundo. )a ansiedad implica un conflicto interior. #e produce en el punto psicológico en que el individuo se enfrenta con la aparición de alguna potencialidad o posibilidad de llenar su existencia. !ero esa misma posibilidad implica la destrucción de la seguridad presente, lo cual provoca autom*ticamente la tendencia a negar la nueva potencialidad. !or eso la ansiedad est* relacionada con la libertad. #i el individuo no go-ara de cierta libertad, aunque fuera solo un hilito, para llenar alguna nueva potencialidad, no experimentar a ansiedad. BierCeggard describió la ansiedad como %el v'rtigo de la libertad&. !or lo tanto, la ansiedad es la condición del hombre al enfrentarse con la perspectiva de reali-ar sus potencialidades. "hora damos un paso m*s y afirmamos que la culpabilidad es la condición de la persona que reniega de esas potencialidades y renuncia a reali-arlas. #i t7 te cierras tus posibilidades, te haces culpable contra ese don que se te ha dado en tu origen. #obre esta base existencial se fundan todos los sentimientos de culpabilidad en cualquiera de sus infinitas formas. 6iene ciertas caracter sticas2 afecta a todo el mundo, todos deformamos en mayor o menor grado la realidad de nuestros semejantes y ninguno desarrolla plenamente sus potencialidades. $o proviene de prohibiciones ambientales, ni de la introyección de normas, tiene sus ra ces en la propia conciencia. #i se la reprime puede

degenerar en culpabilidad neurótica. #i la persona en cuestión acierta a comprenderla y aceptarla deja de ser neurótica. )a culpabilidad ontológica no provoca la formación de s ntomas en concreto, provoca efectos constructivos en la personalidad. En concreto puede y debe engendrar humildad, afirmar la sensibilidad en el trato con sus semejantes y aumentar los impulsos creadores en la explotación de las propias potencialidades.

SER>EN>EL>MUNDO
/onvivir significa vivir juntos en el mundo, y es conocer dentro de un hori-onte cósmico. )os analistas existenciales insistieron constantemente en que las dos fuentes principales de ansiedad son la p'rdida del sentido del ser y la p'rdida de nuestro mundo. En los escritos de 1eichman y #ullivan se describe el estado de la persona que ha perdido su mundo. Muestran cómo la literatura psiqui*trica se ocupa cada ve- m*s de los problemas de soledad, aislamiento y alienación. El problema de la p'rdida de la sensación de su mundo no es sólo falta de relaciones interpersonales, sino que sus ra ces llegan por debajo de la capa social hasta la alienación del mundo natural. Es una experiencia particular de aislamiento que se ha llamado soledad epistemológica. )os analistas existenciales afirman que la persona y su mundo forman un todo unitario y estructural. )os dos polos que son el mundo y el yo, relacionados dial'cticamente. El yo implica el mundo y el mundo al yo, ninguno puede entenderse sino es en relación con el otro. El mundo es la estructura de relaciones significativas que existe en una persona y en cuya configuración toma parte. "s el mundo abarca los sucesos del pasado que condicionan mi existencia. !ero en cuanto me relaciono con ello tengo conciencia de ellos, los llevo conmigo, molde*ndolos, form*ndolos inevitablemente cada ve- que me pongo en contacto con ellos. !ues tener conciencia del propio mundo significa estar estructur*ndolo. "dem*s incluye la posibilidad que se abre ante cualquier persona. El mundo del hombre es un mundo abierto, nunca una cosa est*tica, algo ya hecho con que se encuentra el individuo, y que 'ste no tiene m*s que aceptar, ajustar o combatir, sino m*s bien un molde din*mico que yo debo ir formando y estructurando mientras estoy en posesión de mi autoconciencia. FisYanger concibe al mundo como aquello hacia lo cual ha trepado la existencia y conforme a lo cual se ha amoldado la misma existencia.

LOS TRES MUNDOS
6res aspectos simult*neos del mundo que caracteri-an la existencia de cada ser en el mundo2 0nYelt2 mundo biológico, ambiente, mundo de los objetos que nos rodean. 6odos los organismos lo tienen, 'se es el mundo de la naturale-a y de su ciclos, del sue,o y de la vigilia, de nacer y morir, de apetencias y de satisfaccionesD el mundo de lo finito y del determinante biológicoD o sea, el mundo lan-ado al que todos tenemos que ajustarnos de alguna forma. #er a un error creer que 'ste es el 7nico modo de existencia. MitYelt2 /omundo, mundo de los seres de nuestra especie, mundo de nuestros semejantes. $o debe confundirse con las influencias del grupo sobre el individuo ni con otra cosa de determinismo social. En una agrupación humana se desarrolla un sistema de relaciones infinitamente m*s complejo, en el que la relación de cada uno determina en cierto modo su significado dentro del grupo. )os animales tienen un ambiente, mientras el hombre tiene un mundo. )a relación implica siempre conciencia de atención rec proca y eso ya constituye el proceso de sentirse mutuamente afectado por el encuentro. +mplica, por lo tanto, responsabilidad con nuestros semejantes. 1igenYelt2 Mundo propio, relaciones personales del individuo consigo mismo. .enómeno de la autolucide-, conocimiento propio. !resupone la autoconciencia y la autorrelación y 7nicamente se presenta en los seres humanos. !ero no constituye una experiencia exterior y subjetiva, sino m*s bien el fondo que nos ayuda a ver el mundo real en su verdadera perspectiva y el fundamento de nuestra relación. Es la captación de lo que significa para m determinada cosa en el mundo.

Estas tres caras del mundo siempre se interreflejan y condicionan mutuamente, yo existo en el 0nYelt, en el mundo biológico constantemente, pero la forma en que yo no adapto mi necesidad de sue,o, al tiempo con cualquier instinto, es decir la manera en que yo reflejo en mi propia conciencia uno u otro aspecto de 0nYeltD afecta esencialmente el significado que adquiere para m y condiciona mis reacciones frente a 'l. El ser humano vive simult*neamente los tres, que no representan tres mundos distintos, sino tres facetas simult*neas de serIenIelImundo. Mundo en el que el individuo puede darse cuenta del destino con que sólo 'l se debate en ese momento. #i se acent7a uno de ellos, se pierde la realidad de serIenIelImundo.

TRASCENDIENDO LA SITUACIÓN INMEDIATA
Es una caracter stica de la existencia humana, es la capacidad de trascender. !ara comprender una persona concreta como algo existente, din*mico, en constante flujo de devenir, no podemos prescindir de la trascendencia. Esta facultad est* expresa en el mismo existir2 es decir, salirse, situarse fuera. )a existencia implica una emergencia continua en el sentido de evolución, de trascender el pasado y el presente en dirección al futuro. 6rascender2 significa traspasar las cumbres, describe todo lo que el ser humano est* reali-ando, siempre que no est' gravemente enfermo e impedido temporalmente por la desesperación o la ansiedad. !odemos ver esta evolución emergente en todos los procesos vitales. +mplica la capacidad del hombre normal para trascender la situación de momento, se patenti-a en toda clase de conducta. 0na forma de trascender ser a rebasar las fronteras del momento temporal presenteD tal es el caso de los pacientes con lesiones cerebrales. !ierden la capacidad de abstraer y pensar en el plano de lo posible y se hallan atacados o atados a la situación inmediata en que se encuentran reducidos. #e patenti-a en ese poder 7nico que tiene el hombre de pensar y hablar en s mbolo. 6ambi'n en ese volver sobre s mismo y responsabili-arse de sus actos. @ue puede comprometerse a responder de la palabra que ha dado. )a concepción existencialista est* basada en el fenómeno de que el hombre es un ente que no sólo puede preguntarse sobre su propio ser, sino que deber* hacerlo si es que ha de reali-ar su potencialidad. " propósito de esto, se ve que se trata de una manera inadecuada de enfocar los dinamismos de la adaptación social, como introyección e identificación, etc., cuando se pasa por alto el hecho fundamental de todos, a saber, la facultad del hombre de darse cuenta en ese momento de que 'l es el que responde a la expectación social, el que elige o no elige, guiarse por sus determinadas normas. En esto se distingue el conformismo rutinario social, de la aut'ntica actitud social, libre, original y creadora. "utoconciencia implica autotrascendencia. $inguna tiene realidad sin la otra. )a capacidad de trascender la situación inmediata presupone indudablemente el EigenYeltD es decir, acción y reacción y que la persona sea al mismo tiempo como sujeto y objeto.

SENTIDO DE VIDA
Es la responsabilidad ante un deber. Estos deberes del hombre parten del sentido concreto de una vida humana. El sentido de la vida humana que se plantea expresamente o de una manera t*cita, debe ser considerado como problema humano, ya que es la verdadera expresión del ser humano de por s . "l hombre le est* reservado el experimentar todo el car*cter cuestionable del serD y consideramos que es la esencial distinción entre el hombre y la bestia. Este problema no se plantea de un modo t pico solo en a,os de la adolescencia, sino que en ocasiones parece ser planteado por una vivencia cualquiera que sacuda y haga estremecer al hombre. "s como en la adolescencia no representa nada patológico, tampoco debe considerarse patológico la %angustia existencial del hombre& luchando con el contenido de la vida. "n*lisis de la existencia en cuanto forma espec fica de ontoterapia guarda relación con el hombre que sufre espiritualmente pero que no debe ser considerado enfermo en sentido com7n. En ese sufrimiento causado por la problem*tica humana lo que constituye el verdadero objeto de la terapia que arranca del ser en situación hacia el porvenir.

6eniendo en cuenta que el ontoan*lisis no puede sustituir a la ontoterapia, sino contemplarla en ciertos y determinados casos, como por ejemplo en los s ntomas psicop*ticos en los que puede facilitar al enfermo aquel punto de apoyo existencial especialmente sólido, que el hombre sano y corriente necesita menosD pero que el hombre ps quicamente inseguro necesita de un modo apremiante como compensación de su inseguridad. )a problem*tica psicológica de un hombre no es un simple s ntoma, debe aceptarse como dice :sYald #chYarcomo una aportación que hace el paciente, que debemos ayudarlo a reali-ar. Esto es aplicable tambi'n a aquellos inestables por ra-ones exógenas, que se encuentran en un estado de desequilibrio ps quico, hombre a qui'n se le ha muerto el ser a quien amaba, puede perderse en el sentido de su temporalidad. #e ver* privado de aquellas energ as existenciales que se logran con una concepción del mundo que afirma el sentido de vida. Esto no implica que deba tener un clara formulación conceptual. Es necesario desplegar en toda su plenitud el sentido de vida particular, es necesario en efecto que el hombre no se aferre a un sentido de vida siendo lo suficientemente *gil como para pasar a otro donde encuentre la posibilidad de reali-ación y encuentro en el devenir del otro, como part cipe de mi proyecto hacia lo humano. )a vida imprime al hombre en este sentido una cierta elasticidad, una adaptación el*stica a las posibilidades que se le ofrecen. 3/u*ntas veces nos encontramos ante pacientes que nos dicen que su vida no tiene sentido alguno ya que su actividad carece de un sentido superior4 )o terap'utico es hacerle saber o mejor dicho ver como trabaja, y si ocupa o no realmente el lugar en que se haya situado. /ualquier hombre corriente que cumpla con sus deberes concretos que le plantean su familia y su profesión es a pesar de la %peque,e-& de su vida, m*s grande y ocupa un lugar que cualquier %gran estadista& que tenga en sus manos la posibilidad de disponer de un pluma-o de la suerte de millones de hombres, pero que no gobierne sus actos ni tome sus decisiones con arreglo de la conciencia del deber y de la libertad.

RESPONSABILIDAD COMO PREMISA DE LA LIBERTAD
)ibertad tiene ya como premisa la responsabilidad, ni el suicidio se puede evadir de la responsabilidad ya que es un acto de la libre voluntad no de libre conciencia. %@ui'n dispone de un por qui'n para vivir es capa- de soportar casi cualquier cómo& =$iet-sche>. $o cabe duda de que la conciencia de una misión en la vida posee un extraordinario valor psicoterap'utico y psicohigi'nico. $o hay nada que m*s ayude al hombre a vencer, por lo menos a soportar, las dificultades objetivas y las penalidades subjetivas que la conciencia, la cual determina una misión que cumplir que, concebida como algo personal, hace a su portador insustituible, irreempla-able, y confiere a su vida el valor de algo 7nico. ; ello sólo es la b7squeda de la libertad. )o terap'utico es afian-arle la responsabilidad del cumplimiento de su sentido de vida, reconoci'ndose como un ser concreto con su parte peculiar hacia lo que conduce un camino que se presenta una sola ve-, o sea, reali-ación de posibilidades originales. "quel paciente que no reconoce el sentido de su vida e ignora las posibilidades 7nicas de su existencia podemos decirle que su misión primera y m*s urgente consiste en encontrar el camino que le permita avan-ar resueltamente hacia su sentido de vida, con todo lo que tiene de peculiar. El problema del sentido de vida est* mal planteado o carece de sentido si se refiere en abstracto a la %vida& y no en t'rminos concretos a %mi vida&, tal como se presenta en cada caso. El hombre debe responder a la interrogación de la vida. Debe responsabili-arse ante estos interrogantes por medio de la conciencia en v as de desalienación.

SENTIDO DE LA MUERTE
Esa finitud debe darle sentido a la vida en lugar de quit*rselo para encontrar el proyecto hacia la %libertad deviniendo&.

SENTIDO DEL DESTINO
)a misma peculiaridad de la vida lleva consigo la peculiaridad de todo destino exclusivo e insustituible en cada hombre, lo que lo torna responsable de la conformación de su destino. 6ener un destino significa tener cada uno su destino. #iempre y cuando este concepto no se preste a justificar mi falta de autenticidad.

SENTIDO DE LA LIBERTAD
)a libertad sin proyecto no es posible. )a libertad sólo puede serlo frente a un proyecto. 0n comportarse con el proyecto. El hombre es libre, pero no en el vac o, sino que lo es en medio de v nculos que son el punto de apoyo de su libertad. )a libertad debe contar con v nculos lo que no significa sometimiento, lo mismo que el psiquismo debe contar con el impulso. #i queremos definir al serIenIelImundo debemos verlo como un ser que va libr*ndose en cada caso de aquello que lo determina =como tipos biológicos, psicológicos, biológicos, sociológico>. Es decir que, si bien se somete a ellas, tambi'n las va trascendiendoD superando o conformando, esto define el car*cter dial'ctico del hombre. 0no de sus rasgos esenciales es el permanecer preferentemente abierto y problem*tico para s mismo. #u realidad es siempre una posibilidad y su ser un poder2 %su poder ser m*s propio&, o un %ser 'l&. )o que es no es sino lo que devendr* y lo que puede devenir ya lo ha sido. En cuanto al determinismo psicológico del hombre entendido como aquellos factores an micos que se interponen ante la acción de la libertad, la misma situación es condición de la libertad. El hombre tiene la capacidad de decidir, de tomar una resolución, optar librementeD es 'l quien quiere. $o cabe duda que el yo, como instancia ps quica de la libre voluntad, necesita de la din*mica de los impulsos. #in embargo el yo no obra nunca pura y simplemente por impulsos. El navegar a vela no consiste en que el barco simplemente sea impulsado por el vientoD el arte del marino que tripula un barco velero consiste, por el contrario, en saber utili-ar la fuer-a del viento haciendo que oriente el barco en una determinada dirección, en saber, incluso muchas veces, navegar contra el viento. ErYin #traus dice que no es posible descartar de la realidad de la vida la realidad del devenir, el factor histórico. En el hombre pueden darse como finalidad y meta del mundo. El sentido de vida se basa en la ra-ón desalienada, o sea, en el conocimiento. )a vida no tiene m*s sentido que el placerD si as lo fuese, concluye E. #traus, habr a que llegar a la conclusión de que la vida carece de sentido. El hombre estar a de m*s. )a vida, como dice el tango, %ser a una herida absurda....&

LA OPERATIVIDAD DE LA ENTREVISTA DENTRO DEL AN?LISIS EXISTENCIAL.
Mediante la entrevista, en el %encuentro&, el an*lisis existencial es un modo de comprender al ser humano y su existencia. #us representantes creen que uno de los obst*culos principales para comprender al hombre en la civili-ación occidental es la importancia exagerada que se da a la t'cnicaD siempre se pensó que la comprensión sigue a la t'cnicaD si damos con la t'cnica adecuada podemos designar el enigma del paciente. El existencialismo sostiene lo contrario, a saber2 la t'cnica sigue a la comprensión. )a tarea sustancial y la responsabilidad del ontoterapeuta consiste en comprender al paciente como un ser y como un serIenIelImundo. 6odos los problemas t'cnicos est*n subordinados a esta comprensión, con ella se echan los cimientos para que el ontoterapeuta pueda ayudar al paciente a reconocer y experimentar su propia existencia, 'ste es el proceso b*sico de la terap'utica. Esto es darle la perspectiva que la t'cnica necesita. #e anali-a el #ue,o, como un sue,o particular que ilumina la existencia dentro de su mundo, de este paciente de carne y hueso2 qu' es lo que dice sobre el punto, hacia dónde se dirige, etc. El contexto o clima lo forma el paciente, no como una cadena de dinamismos ps quicos, sino como un ser humano en trance de elegir, de adquirir un compromiso y de orientarse hacia algo positivoD este concepto es din*mico y de una realidad tangible y presente.

El terapeuta existencialista utili-a una determinada modalidad con un paciente determinado. #in llegar a un aire de vaguedad e irrealidad que se dan en las escuelas ecl'cticas, que pretenden librarse de la esclavitud de las t'cnicas tradicionales, para seleccionar lo mejor de cada una, como si no importasen los principios b*sicos de las distintas teor as. )a entrevista existencialista se distingue por el sentido de lo real y concreto. #abe tener flexibilidad y elasticidad para poder variar de un paciente a otro y de una fase a otra en el mismo tratamiento. 5ay que tener en cuenta los siguiente2 ?@u' es lo que manifestar* mejor la existencia en este momento de la historia particular de este individuoA ?@u' es lo que iluminar* con m*s claridad su serIenIelImundoA /on respecto a las conductas conocidas con el nombre de represión y resistencia, Voss opina que el conflicto b*sico es la aceptación o recha-o con que reacciona el paciente ante sus propias potencialidades. ?@u' es lo que impide al paciente que acepte sus potencialidadesA Esto lleva directamente a la cuestión de la libertad existencial de la persona. )o importante es que el individuo tenga cierta posibilidad de aceptar o recha-ar. El otro hecho de reprimir o negar su libertad presupone su posibilidad. 1especto de la 1esistencia, Voss se pregunta qu' es lo que hace posible y responde que es la tendencia a refugiarse en la humanidad abstracta, en la masa anónima y a renunciar a las potencialidades peculiares, 7nicas y originales que forman la personalidad. Este %conformismo social& es una forma generali-ada de resistencia en la vida, incluso la misma aceptación de las doctrinas e interpretaciones del terapeuta por parte del paciente puede ser tambi'n una forma de resistencia. 0na consecuencia de la terap'utica existencialista es la importancia que concede a la !resencia2 se toma como real la relación entre paciente y terapeuta, este 7ltimo forma parte del %/ampo relacional& del paciente, pues participa en su campo experimental. Este t'rmino hace referencia a que el terapeuta es un experto, pero si no es ante todo un #er 5umano, su t'cnica va a ser in7til y muy posiblemente perniciosa. )a /omprensión no es un don ni una intuición, si no el aut'ntico estudio del hombre. )a !resencia en las sesiones no significa en ning7n modo que el terapeuta imponga sus ideas, sentimientos, ni su personalidad al paciente. El terapeuta no debe anticiparse, sino seguir en cada momento el afecto y la iniciativa del paciente. El terapeuta, al mirar a la otra persona desde el punto de vista t'cnico, bloquear a la presencia, pues supone una forma r gida, preestablecida de actuar. :tro aspecto importante a tener en cuenta en la situación del existencial encuentro, es hacer que el paciente experimente su Existencia como 1eal, que se d' plena cuenta de ella, lo cual implica percibir sus posibilidades y capacitarse para actuar en base de ellas. 6odo el proceso terap'utico tiene como misión iluminar la existencia. )a función del analista consiste en estar all presente en la relación, mientras que el paciente encuentra su camino y aprende a vivir su propio EigerYelt. Debe ayudar a la persona a que experimente su existenciaD cualquier curación de s ntomas que est' llamado a curar debe ser un subproducto de esto. :tra implicación que se distingue en la terap'utica existencialista es la importancia del /ompromisoD %)a verdad existe 7nicamente conforme el mismo individuo la va produciendo en la acción&. )a significación del compromiso, de la entrega, no radica en que sea bueno o no, sino en que es un prerrequisito para la verdad. Es esto un punto vital para la psicoterapia, la decisión precede del conocimiento, suponemos que a medida que el paciente adquiere conocimiento ir* tomando m*s decisiones, pero esto es una verdad a medias porque el paciente no puede darse el lujo de obtener conocimiento hasta que est' dispuesto a decidirD tome una decisión sobre su vida y adopte las resoluciones sobre la marcha. 0tili-amos el t'rmino decisión en el sentido de actitud decisiva frente a la existencia, una actitud de /ompromisoD visto as , el conocimiento sigue a la decisión. Esto lo podemos comprobar cuando vemos en un paciente que no puede recordar ciertos elementos vitales y significativos de su pasado hasta que se encuentra dispuesto a decidir con respecto a su futuro. Es decir que selecciona los recuerdos que puede evocar, las porciones de su pasado que selecciona consciente e inconscientemente para que influyan ahora y, por consiguiente, la estructura concreta que va a adoptar su pasado. Este compromiso no es solo consciente, tambi'n lo es noIconsciente. #ea por ejemplo aquella persona que no tiene un compromiso con su vida, sus sue,os sosegados, vulgares, pobresD en cambio, cuando una orientación decidida hacia su propio ser despliegue sus sue,os, entrar* en el proceso creador de explorar, moldear, organi-ar, form*ndose en relación con su futuro. )o mismo sucede desde el punto de vista neurótico, los sue,os luchan por cubrir, evadir, taparD lo importante es que en ambos casos lo noI consciente va unido al compromiso.

)a terap'utica existencialista busca la actitud del Dasein, del ser autoconsciente que toma su propia decisiónD es decir, haber superado la dicotom a sujetoIobjeto en la unidad de la acción. ; eso ser* cuando decida desenmascarar las ilusiones, emprender el cambio y el desarrollo interior. Es este el momento en que la terapia existencial puede ayudarle a encajar el impacto real de esas experiencias. !ero cabe preguntarse qu' hacer con el paciente que no encuentra en su propia existencia ese punto de apoyo para entregarse. 0n punto de apoyo que reviste real importancia es hacerle ver al paciente que el no reconocer cu*nto noIser es capa- de asumir, y si es capa- de asumir el noIser en sus dos concepciones2 muerte o conformismo, significa estar ante la amena-a de la destrucción del ser. "dem*s, es necesario sacar al paciente la creencia en la omnipotencia del terapeuta, nacida en la creencia de que nada puede ocurrirle porque 'ste lo cuida. $iet-sche dice que %nadie toma la vida tan en serio como aquel que est* completamente en su poder cometer el suicidio&. )o importante existencialmente es tomar la vida en serio. 6omando en cuenta las palabras de E. !. #artre2 %sacarle la seriedad a lo serio&. :tro punto a tener en claro en la concepción existencialista es el peligro a la generali-ación, es decir, a caer en el palabrer o vac o olvidando su sentido esencialmente concreto y real. El autor consultado, 1ollo May, se refiere a la actitud frente al concepto no consciente. $os dice que si bien algunos lo recha-an como cheque en blanco no es posible prescindir del concepto descubierto por .reud. Dice FinsYanger que2 %/omo la extensión radical del ser es una de las m*s grandes contribuciones de nuestros d as, hay que conservarla. Elaborando la concepción de no consciente de este ser individual, irrepetible y concreto en su singularidad&.

CONCLUSIÓN
El ser humano no es un problema sino un misterio =<abriel Marcel>. El ser humano como sujeto de psicoterapia debe ser considerado como una totalidad. El mundo es una sucesión de est mulos. El m*s poderoso de ellos es el mismo hombre. El hombre solo puede reali-arse ntegramente en la comunicación, enIelIserIparaIotro y con el otro. #eg7n #artre, el :ntoan*lisis se trata de un %encuentro& entre dos %existencias&. Enfermo y psicoterapeuta son miembros de una empresa com7n, hay participación o, mejor dicho, coparticipación, en la que cada uno desempe,a un papel espec fico. Es importante y 7til que el enfermo comprenda que esta relación es un hecho y que tambi'n lo es el hecho de que 'l est* de un lado y el psicoterapeuta est* del otro y que pudo ser a la inversa. El enfermo debe comprender que el psicoterapeuta lo mira como un sujeto y no como un objeto. 1elación +nterpersonal. Este sentido de comunicación interhumana es el que prevalece en el ontoan*lisis. El ser para otro. Es una entrega, si el ontoanalista no se entrega al :tro con la misma fuer-a que a su propio proyecto de existencia, entonces su propio proyecto de existencia queda cercenadoD por que 'l influye, le ayuda al enfermo cualquiera sean las consecuencias. En el :ntoan*lisis se pone 'nfasis en la %sinceridad& de la relación, no en la intensidad de los sentimientos de ambos. )a base de toda clase de relaciones duales, como las postuladas en la reciprocidad2 no puede entregarse el enfermo que no siente que su m'dico se entrega a su ve-. )os elementos que aparecen en el enfermo frente a esta situación son me-cla de sentimientos oscuros, contemplación maravillada, reminiscencias, connotaciones ocultas o manifestaciones, voliciones frustradas. )a interpretación de la autenticidad del serD el enfermo debe comprobar que esos sentimientos son suyos y no pueden ser de otra persona. El m'dico debe darse cuenta si corresponden o no al proyecto fundamental o accesorio o si son solo una m*scara que el enfermo adopta para sobrevivir asegur*ndose lo que podr amos llamar una %factura& de indemnidad para las deformaciones de su vida real, a la cual no se atreve a enfrentar. #i el enfermo niega alguno de ellos, por ser inconvenientes inmorales o ansiógenos, debe pon'rsele frente a la verdad inmediatamente, si es posible, no demorando la confrontación. " trav's de las entrevistas o %encuentros& entre entrevistador y entrevistado, el entrevistado parte de un hombre concreto, no del hombre universal. (ste que est* %aqu y ahora frente a mi&. El psiquiatra o psicólogo existencial %escucha& al paciente que le trae %sus conflictos& y lo ayuda a disminuir %los fantasmas que hacen a su angustia&. !ara ello procura su %inserción en la realidad del otro&, mediante %charlas&

en las que trata temas filosóficos, pol ticos, arte, ciencia, sociolog a, geograf a, religión2 conocimientos generales que hacen a la cultura y actualidad. El paciente ser* quien haga con su propia personalidad el motivo. El paciente podr* as verbali-ar su conflictiva con la vida, ir* %tomando conciencia& frente a la realidad en un %largo proceso& que implica %cambio&. #e ir* en procura de una %humani-ación& que aqu implicar* el interjuego de elementos tales como2 %inserción del hombre en la historia&, %inserción del hombre en el medio y el medio en el hombre, y ambos en el contexto social&, %consideración del hombre como ser en continuo desarrollo& y %el reconocimiento de la individualidad concreta e irrepetible de cada se humano&. El terapeuta trabaja con elementos que son indispensables para lograr que el paciente se %transforme&. El paciente no se conforma que es resignación para emprender la propia transformación, es decir que lucha con la naturale-a por imponer su humanidad, en el sentido de vivir el presente, proyectar el futuro superando las condiciones de su pasado. El terapeuta trabaja en las entrevistas con2 paciencia2 no hay apuro, no es tiempo cronológico sino tiempo vivido, es decir, hay un tiempo largo o corto seg7n la concienti-ación que el paciente va adquiriendo. El terapeuta trabaja con conciencia, es decir2 respetando las leyes objetivas, no transform*ndolas con su propia subjetividad. El terapeuta trabaja con conIciencia, es decir2 el marco teórico en este caso filosófico con que sustenta su labor. El paciente ir* poco a poco eliminando prejuicios, comprometi'ndose en el cambio, es decir, una ve- liberado de presupuestos alienantes, no se dejar* llevar por corrientes conformistas, ir* descubriendo una vida aut'ntica. "prender* a experimentar su propia existencia, y para no ser como un reflejo de la apreciación en que lo pueden tener los otros y perder as parte de su originalidad y sentido de ser %existencial& en ese compromiso con sus posibilidades, el paciente ve cuanto serIes y cuando noIser es capa- de asumir. Es decir cuanto noI ser se le opone y puede resolver. !aulatinamente y firmemente logra su autoafirmación. Deben terapeuta y paciente reali-ar su proceso de comprensión dial'ctica. Es decir, aprehender las relaciones entre los hechos ya que todo es determinado y todo determina. "s el terapeuta ir* posibilitando en el paciente lo humano. Es decir que no ju-gara2 comprender* al paciente pero no a trav's de un planteo ideológico. "s , por ejemplo, la homosexualidad no es buena o mala =planteo moralista>, solo es. !ara posibilitar lo humano no podr* el terapeuta decir solamente en qu' consiste lograrlo, permitir* al paciente hacer praxis de la vida2 %mi acción concreta define qui'n soy&. Existenciar la posibilidad. El terapeuta har* uso de la ra-ón entendida como elementos de la conciencia y como elementos subjetivos de la realidad objetiva. Esto permitir* al paciente trascender la situación inmediata. #er en el devenir, salirme, situarme afuera. Es decir, trascenderse. El terapeuta debe comprometerse en el cambio porque sólo as no mutilar* su propio proyecto de vida. ; ambos podr*n responsabili-arse en un responderD se puede confiar en 'l y en un prometerD 'l puede comprometerse ante su palabra. %(sta es la modalidad m*s humana para que el otro se asuma como ser humano consciente y responsable y no como una cosa&.

ALGUNAS PRECISIONES EPISTEMOLÓGICAS SOBRE PSICOSOCIOLOG=A
II C&n0+e"& )e P"ic&$&0(a S&cia$, Ma+ )e$ P$a#a, 9:;9 )a epistemolog a nominalmente se define como %Doctrina de los fundamentos y m'todos del conocimiento cient fico& y tiene su ra - sem*ntica en los vocablos griegos %episteme&, ciencia, conocimiento cient fico y %logos&, tratado. 0na definición real de %epistemolog a& nos situar* de inmediato en el campo de la filosof a de las ciencias, la cual es designada por este vocablo con un sentido sumamente preciso. /omo muy bien lo nota "ndr' )alande en su %Vocabulario 6'cnico y /r tico de la .ilosof a&, epistemolog a no es el estudio de los m'todos cient ficos =eso pertenece a la metodolog a y forma parte de la lógica> ni es tampoco una especie de s ntesis de las leyes cient ficas. %Es esencialmente el estudio cr tico de los principios, de las hipótesis y de los resultados de las diversas ciencias, destinado a determinar un origen lógico =no psicológico>, su valor y su alcance objetivo&, concluye ". )alande =obra cit., p*gs. PMHIPMM>. De esta manera podemos considerar a la epistemolog a distinta e independiente de la teor a del conocimiento, aunque 'sta sea su introducción y auxiliar, casi indispensablemente en tanto y en cuanto su objeto es el estudio del conocimiento en la diversidad de las ciencias y de los objetos. Esta recibe el nombre de gnoseolog a y se ocupa del acto o de la facultad de conocer sin problemati-arse por el campo de la ciencia en que ocurre el fenómeno del conocimiento. 6ampoco le interesa a qu' ciencia pertenece determinado contenido de conocimiento o si tal contenido puede considerarse ciencia independiente o parte de una ciencia mayor de acuerdo con su origen y a los principios que la rigen. Estos 7ltimos problemas son estudiados por la filosof a de las ciencias o epistemolog a. =)a ra - sem*ntica de gnoseolog a es tambi'n griega y proviene de gnosis, conocimiento y logos, tratado>. Esta postura corresponde a la filosof a francesa y espa,ola, pues tanto los tratadistas ingleses como italianos consideran sinon micas las significaciones de epistemolog a =tal el caso de FaldYin, Dictionary, RKR F y remisión a PPP F y siguientes> y gnoseolog a. )a distinción a que adherimos entre epistemolog a y gnoseolog a si bien es real a nuestro entender, no nos llevar* a ignorar o soslayar los problemas de tipo gnoseológico que se presentan en el campo que nos interesa. #ólo en aras de mayor claridad, trataremos de agotar primero la problem*tica estrictamente epistemológica para luego ocuparnos de la gnoseolog a. "dem*s, es imposible separar totalmente ambas disciplinas porque son coimplicantes. En consecuencia y tomando el sentido o significado de epistemolog a en su versión próxima de .ilosof a de las /iencias consideraremos los problemas que a la lu- de tal .ilosof a se plantean en el campo de la psicosociolog a o psicolog a social. 6rataremos de responder a interrogantes tales como2 ?es cienciaA, ?a qu' ciencia perteneceA, ?puede afirmarse que constituye una disciplina cient fica autónoma o debemos considerarla parte de otra cienciaA /omo presupuestos previos sobre qu' se entiende por ciencia, noción clave dentro de cualquier planteo epistemológico y siguiendo siempre a )alande en su %Vocabulario 6'cnico y /r tico de la .ilosof a&, podemos definir a la ciencia como %conjunto de conocimientos y de investigaciones que tienen un grado suficiente de unidad, de generalidad, y susceptibles de elevar a los hombres que se consagran a ellas a conclusiones concordantes, que no resultan ni de consecuencias arbitrarias, ni de gustos o intereses individuales que les son comunes, sino de relaciones objetivas que se descubren gradualmente y que se confirman por m'todos de verificación definidos& =:bra cit. p*g. KSP, tomo +>. #i queremos restringir a7n m*s la significación de ciencia podemos acotar que se comportan los siguientes caracteres2 a> Especificación formal de la materia2 /ada ciencia difiere por su objeto formal o punto de vista desde el cual considera su objeto =o materia>D b> #istemati-ación de sus conocimientos2 podemos decir que cada ciencia posee su propia sistem*ticaD c> 1igor de la prueba =en cuanto se refiere a veracidad del conocimiento>. "hondando un poco m*s en la noción %ciencia& podemos adherir a la tesis sustentada por Maritain que clasifica a 'sta seg7n los diversos grados de abstracción, y coloca a las ciencias experimentales en el primer grado de abstracción, es decir, a nivel de experiencia sensible y munida de un tipo de an*lisis empiriológico sobre su objetoD an*lisis que podr* ser empirom'trico o empirioesquem*tico seg7n sea matemati-ada o no la ciencia que nos interese. En este caso, como punto de partida nos interesa la psicolog a, ya que el problema epistemológico

propiamente a dilucidar es si la psicosociolog a es parte de la psicolog a =ajust*ndose a las exigencias del conocimiento cient fico> o puede considerarse independiente o perteneciente a otra ciencia =a la sociolog a en este caso>. "l respecto hemos de partir de la aceptación sin m*s de que la psicolog a es una ciencia. #e dejar* de lado todo cuestionamiento a este aserto para reconocer al psicólogo la posesión de un saber cient fico autónomo en el universo de las ciencias experimentales. 5emos de adherir adem*s Isin perjuicio de posteriores precisionesI a la postura cl*sica y actual que considera a la .ilosof a como rectora de la psicolog a y no a las matem*ticas %...!orque a pesar de resolverse sus conceptos en el ser sensible y observable, precisamente en cuanto sensible y observable, la biolog a experimental y la psicolog a experimental no intentan la reconstrucción de un universo herm'tico de fenómenos matem*ticos, y es normal que el tipo de explicación deductivo cuya atracción experimentan sea del tipo filosófico, no matem*tico&PP. Esto no implica un desconocimiento del papel auxiliar de las ciencias matem*ticas y qu micas en la explicación de los seres vivientes, sino una consideración de los mismos casos como instrumentos ya que el drama humano =objeto formal de la psicolog a> no puede reducirse a una cuantificación matem*tica sino que se requiere una explicación de su totalidadD cosa imposible en el campo matem*tico pero lograble desde una perspectiva de la antropolog a filosófica, cada ve- m*s cerca de nuestra moderna psicolog a. )a psicosociolog a o psicolog a social es una disciplina de nuestros d as. #u historia se confunde con nuestro presente y de ah su radical problema epistemológico. ?" qu' ciencia pertenece2 psicolog a o sociolog aA ?Es autónomaA )os trabajos originarios sobre psicolog a social no son anteriores a KLNN. #i bien se encuentran trabajos en Europa y "m'rica del $orte, 'stos no guardan unidad y se diluyen en consideraciones puramente sociológicas o psicológicas. "utores de la primera 'poca fueron2 6arde y )e Fon, representantes de la tendencia psicológica y DurCheim de la escuela sociológica. Jundt, 6Onnies, #immel y otros trabajaron en "lemania. En Estados 0nidos de $orteam'rica son sumamente numerosos los autores y casi todos ellos pretenden un origen americano para la psicolog a social =Jard, #ummer, <iddings, EllYood, FaldYin, etc.>. !uede, sin embargo, concordarse con Eean Maisonneuve en reconocer como aut'nticos precursores de la psicosociolog a a Fogardus que en KLPK publicó %.ondementes de la !sychologie #ociale& y a /ooley autor de %+ntroducción a la #ociolog a& en KLPP. Mead habló sobre %actitud psicosocial& en sus cursos de /hicago, seg7n la recopilación de Morris =Mind, #elf and #ociety, KLPR>. "ctualmente son numerosos los trabajos que se est*n publicando en este campo, y como sucede siempre que se explora un panorama nuevo con posterioridad a la investigación o en forma paralela, se comien-a a discutir la ubicación de los nuevos conocimientos en el panorama de las ciencias. En el caso de la psicosociolog a la discusión apareció con sus primeros intentos debido a que 6arde en KLNN hablaba ya de que la misma era un cap tulo de la psicolog a. /omo era de esperar, el sociologismo no aceptó tal postura por cuanto la consideró fruto de un individualismo idealista que considera al hombre una realidad pr*cticamente separada de la sociedad. DurCheim sostuvo contra 6arde la necesidad de una sociolog a totalmente independiente de la psicolog a fundado en que la mentalidad humana depende casi exclusivamente de las estructuras, las condiciones, las normas y modelos sociales. 6anto una postura como la otra son el reflejo de una concepción parciali-ada del hombre. !ara 6arde el individuo lo es todo y la sociedad es solo una suma de individuos. !ara DurCheim, en cambio, el absoluto es la sociedad y el hombre concreto un mero producto de las estructuras sociales. "qu la problem*tica epistemológica ha sido planteada fuera de sus cauces leg timos. El enfrentamiento 6ardeIDurCheim no llevaba como meta 7nica el esclarecimiento gnoseológico de las nuevas investigaciones psicosociales, sino que tras esa problem*tica escond an el intento de justificar sus posturas filosóficas. En efecto, ni uno ni el otro buscaron dilucidar la dificultad precisando los objetos formal y material de la psicosociolog a como lo hubiera exigido un aut'ntico planteo epistemológico. "ctualmente Eean Maisenneuve, que recoge la controversia, pretende su superación por la insuficiencia de ambas posturas. %!ero con ello no se eluden todas las dificultades, porque aun en forma de aprehender la realidad psicosocial aparecen ciertos dilemas. 0no de los m*s agudos se traduce de nuevo por la oposición entre una tendencia individualista y una tendencia social. )a primera considera la sociedad como una suma de individuosD en ella tiene lugar sin duda los fenómenos colectivos, pero 'stos est*n esencialmente condicionados por la psicolog a de los sujetos miembros, de sus contactos, de sus relacionesD la

PP I Eaques Maritain2 )os grados del saber, /lub de )ectores KLHS, !*g. KKR.

psicolog a social no es entonces m*s que un cap tulo complementario de la psicolog a cl*sica2 la interpsicolog a&PR. %)a actitud social, en cambio, reclama una sociolog a netamente independiente de la psicolog a, que tenga por objeto todo el campo de las %representaciones colectivas&D la sociedad, en efecto, preexiste al individuo, que est* impregnado, formado, dominado por ella&PG. !ercibimos inmediatamente que ambas tesis son insuficientes, la interpsicolog a corre el grave riesgo de desconocer la especificidad de la mentalidad colectiva, de negar las influencias socioculturales que sufre el yo, aun antes de haber adquirido una clara conciencia de s mismo. +nversamente, la sociolog a independiente tiende de modo espont*neo hacia un cierto determinismoD el psiquismo individual se convierte en el producto y el eco de los fenómenos colectivosD las relaciones humanas son subordinadas a las funciones socialesPH. %...En la actualidad asistimos a un movimiento de acercamiento rec proco entre sociólogos y psicólogos2 los primeros tienden a incluir en sus estudios la consideración de la Tecuación personalU y los segundos propenden a aceptar los factores espec ficamente colectivos y a profundi-ar la naturale-a y los grados de contacto humano& PM. #e ha pretendido citar con bastante extensión para mostrar como justifica el autor la legitimidad de la psicolog a social por v a de los hechos y no por el planteo estrictamente epistemológico. 0nos =psicologistas, hijos del individualismo> la reducen a un cap tulo de la psicolog a olvidando la realidad social humanaD otros, los que pretenden una sociolog a absolutamente independiente de la psicolog a olvidan al hombre concreto al reducirlo a una resultante de las interacciones sociales. El acercamiento actual entre sociólogos y psicólogos para una mejor comprensión del hombre da pie al autor para justificar la superación de la ant tesis bas*ndose en los hechos. Vale decir, una constatación fenomenológica de lo que ocurre en el campo de la psicolog a =b7squeda del elemento social> y de la sociolog a =tener en cuenta las exigencias de la psicolog a del individuo> justifica la psicolog a social en el terreno cient fico. %)o propio del hombre es ser simult*neamente un ser sociable y un ser sociali-adoD con eso queremos decir que es a la ve- un sujeto que aspira a comunicarse con sus semejantes, y un miembro de una sociedad que existe previamente, que lo forma y lo controla de buen o mal grado. ; lo propio de la psicolog a social es el captarlo en esa especie de encrucijada de las influencias externas y las espontaneidadesD constituye as , no ciertamente una ciencia independiente, sino un estudio especial que no se confunde ni con la psicolog a cl*sica ni con la sociolog a& PS. El objeto propio de la psicolog a social est* aqu definido como %captación del hombre& en esa especie de encrucijada de las influencias externas y espontaneidades, vale decir, ser a lo que en epistemolog a se denomina objeto formal y distingue las ciencias entre s . $o puede dejar de advertirse que si bien no le da jerarqu a de ciencia independiente le atribuye real autonom a tanto de la psicolog a como de la sociolog a. "qu es donde no puede aceptarse la tesis de Eean Maisonneuve por cuanto ella importa una mutilación de la psicolog a al negarle un campo que le corresponde. En efecto, la mayor a de los autores est*n acordes en afirmar que el objeto propio de la psicolog a es el drama humano =no entraremos en distingos entre psicolog a experimental y filosófica, porque hay una sola ciencia psicológica que puede emplear experimentación o deducción para alcan-ar su objeto propio>, que cl*sicamente se ha entendido como estudio o conocimiento del alma, dado que hasta el siglo W+W fue bastante escaso el bagaje de conocimientos psicológicos provenientes del campo experimental. $os encontramos as con una ciencia, la psicolog a, cuyo objeto material es el hombre =com7n a la sociolog a, biolog a, antropolog a, etnograf a, etc.> y cuyo objeto formal es el drama o acontecer humano. "hora bien, el problema aqu consiste en determinar qu' comprende el %drama humano&. El hombre es un ser multifac'tico sin lugar a dudas, pero lo que no es posible hacer es separar cada una de esas facetas para considerarla con absoluta independencia de la otra porque ello conlleva necesariamente a falsear la perspectiva de lo real. El hombre es un ser social por naturale-a =y esto se ha reconocido desde "ristóteles que definió al hombre como %animal pol tico& =!ol. K,Q,KQGP a QIP>, es decir que la comunidad pol tica surge de la naturale-a humana y, por lo tanto, su vida ps quica es la vida de un ser que no puede vivir fuera de la sociedad. Estas consideraciones nos muestran sin mayores precisiones que no es posible conocer el drama humano si lo estudiamos sin tener en cuenta lo social. PR I Eean Maisonneuve2 !sicolog PG I Eean Maisonneuve2 !sicolog PH I Eean Maisonneuve2 !sicolog PM I Eean Maisonneuve2 !sicolog PS I Eean Maisonneuve2 !sicolog

a #ocial. a #ocial. a #ocial. a #ocial. a #ocial.

!aidós. !aidós. !aidós. !aidós. !aidós.

Fuenos "ires, KLHM, !*g. SL. Fuenos "ires, KLHM, !*g. L. Fuenos "ires, KLHM, !*g.L. Fuenos "ires, KLHM, !*g. KN. Fuenos "ires, KLHS.

$o existe un hombre normal aislado de la sociedad, y por lo tanto no existe posibilidad de su estudio. #i bien es verdad que coincidimos con Eean Maisonneuve en afirmar que la historia nos ofrece escuelas psicológicas que han pretendido olvidar el aspecto social del hombre, no podemos aceptar las conclusiones que sobre tal hecho nos ofrece en su libro. #i tal ha sido el cometido de una parte de la psicolog a que se denomina %cl*sica& ello no se subsana postulando un nuevo saber autónomo, sino que debe superarse el error en el seno de la misma ciencia. 6odo el contenido de la psicosociolog a propuesto por el autor2 a> estudio del contacto humano, b> individuos y grupos, en tanto conforman el drama humano, cae necesariamente en el campo de la psicolog a. #i se ha dado el hecho histórico de que la psicolog a lo ha olvidado hay que variar sus rumbos y hacer que lo tenga en cuenta. )a otra solución =postular un nuevo saber independiente> es cercenar a la psicolog a en una 'poca en que reci'n comien-a a alcan-ar plenitud, y en ve- de obtener una ciencia madura y adulta, capa- de comprender al hombre concreto =el 7nico real y existente como ser social por naturale-a> tendremos varias disciplinas que lo mutilan en un vano intento de aislar sus diversos aspectos. De la misma manera que la psicolog a no puede conocer su objeto propio ignorando %lo social& del hombre, la psicolog a social no puede manejar solamente el aspecto social del hombre en vistas a su repercusión psicológica sin la ayuda de los restantes conocimientos psicológicos. )a psicosociolog a ser* de esta manera una parte de la psicolog a, como lo es la psicolog a comparada, la psicolog a cl nica, etc. "dem*s esta interpretación se ve avalada por la epistemolog a que niega autonom a a toda ciencia que carece de objeto formal propioD y la psicosociolog a carece de 'l. El objeto se,alado por Eean Maisonneuve no puede separarse, sino que integra la totalidad del %drama humano&, ya que su conocimiento implica necesariamente el conocimiento de las influencias externas y de las espontaneidades, puesto que el acontecer humano es una situación dial'ctica cuya perspectiva se abre a la posibilidad en la cual no hay elementos externos =sociológicos> e internos %espontaneidades& =psicológicos>, sino el hecho humano, determinado por su marco de necesidad y su ser dial'ctico, ser fundante del conocimiento de la necesidad y por ende de la libertad sociológica cuyo autor y actor es el sujeto del drama y manifiesta su facticidad en el acontecimiento humano =objeto de la psicolog a>. En consecuencia no podemos separar de la psicolog a la parte de ella hoy denominada psicolog a social. " nuestro punto de vista podr a opon'rsele como dificultad lo siguiente2 ?!or qu' no reducir la psicolog a social a la sociolog a utili-ando como argumento que el estudio de los %grupos& y de los %roles& pertenece formalmente a la sociolog aA 6ambi'n podr a puntuali-arse que los m'todos de la psicosociolog a son los propios de la sociolog a, tal el caso del sociograma, por ejemplo. )a respuesta es sencilla. El objeto formal de la sociolog a est* dado por el fenómeno sociológicoPL en lo que tiene de propio, vale decir, en tanto y en cuanto es independiente de la psicolog a o de la biolog a. )a sociolog a estudia el fenómeno social para conocer las leyes que rigen a la sociedadD la psicosociolog a para conocer el acontecimiento humano, luego sus objetos formales son distintos en virtud de lo establecido por la epistemolog a con respecto a la distinción entre las ciencias. !ero el %drama& o %acontecer humano& es el objeto propio de la psicolog a y en consecuencia la psicosociolog a cae dentro de las posibilidades dial'cticas de la psicolog a. Esto se aclarar* mejor si hacemos referencia al papel que desempe,an las llamadas %ciencias auxiliares& con respecto a la psicolog a. #e entiende por ciencia auxiliar toda ciencia cuyos conocimientos son utili-ados por una ciencia diferente para un mejor conocimiento de su objeto. 6al el caso Ipor ejemploI de la qu mica frente a la biolog a. #i anali-amos las relaciones de la psicolog aRN con las otras ciencias nos encontraremos con que, dada la naturale-a de su objeto, recibe aportes de un gran numero de ellas. Etnograf a, estad stica, fisiolog a, sociolog a, econom a, componen una enumeración que no pretendemos agotar. )a ciencia auxiliar Ien nuestro caso la sociolog a respecto a la psicolog aI pone los conocimientos que posee al servicio de la otra ciencia que los emplea en función propia. Esto no da origen a una nueva disciplina por grande que sea el auxilio que la ciencia auxiliante preste, sino que es una relación rutinaria Isi se nos permite este t'rmino inusitado en el campo de la epistemolog aI entre las ciencias. El papel del rol, de la comunicación interindividual, grupal, intergrupal, el grupo, la clase, etc., son estudiadas, investigadas y conocidas por la sociolog a que investiga sus leyes. 6odos estos fenómenos interesan materialmente a la psicolog a, pero no para conocerlos en s mismos o para conocer PL I El t'rmino ]sociolog a] fue acu,ado por "gusto /omte para designar la antigua ]. sica #ocial]. RN I 6ambi'n la psicolog a puede desempe,ar el papel de auxiliar con respecto a otras ciencias, por

ejemplo2 la pedagog a, la medicina, etc.

sus leyes =esto es sociolog a>, sino para conocer su repercusión en el acontecer humano individual. " la psicolog a no le interesa %qu'& es un rol o un grupo, sino %cómo& influyen en este hombre. )os conocimientos que necesita sobre tales fenómenos los tomar* de la sociolog a que en este caso es su auxiliar y ella investigar*, no el fenómeno social sino su influencia en el drama de cada sujeto concreto. Esto nos muestra cómo la psicosociolog a no es parte de la sociolog a =no le interesan los fenómenos sociales en s mismos>, dejando en pie la conclusión anterior que ubica a la psicosociolog a en el campo de la psicolog a. !ara avalar esta conclusión podr a desarrollarse un interesante tema acerca de la absoluta necesidad de la psicolog a de utili-ar los conocimientos de la sociolog a como de las otras ciencias humanas para poder conocer al hombre. $os basta con se,alar y afirmar Ien base a lo anteriormente desarrolladoI que ha fenecido el tiempo en que la psicolog a pod a lograr algo encerr*ndose en la utop a de un hombre, al que la sociedad no lo influye para nada. Esa 'poca quedó superada definitivamente no sólo para la psicolog a sino, para toda ciencia del hombre. De la misma manera que es utópica una psicolog a que pretenda estudiar una imaginación o una sensación aislada del resto del hombre, es utópica la que pretende tomar al hombre aislado del contexto social. )a psicosociolog a es la prueba fehaciente de que la psicolog a ha retomado la senda que siempre debió ser suya.

EPISTEMOLOG=A Y PSICOAN?LISIS
II C&n0+e"& )e P"ic&$&0(a S&cia$, Ma+ )e$ P$a#a, 9:;9 #i el papel de la epistemolog a frente a las ciencias consiste en delimitar su objeto y se,alar las exigencias que deben cumplir para ser consideradas tales, ubicar la peculiar problem*tica del psicoan*lisis requiere algunas consideraciones. #i lo definimos como un %m'todo de psicolog a cl nica&RK no habr* en rigor tal problema por quedar, de ese modo, comprendido dentro de la psicolog a cl nica y por ende de la psicolog a. #in embargo actualmente no se habla de %m'todo psicoanal tico& sino de %psicolog a psicoanal tica&, variando as totalmente la perspectiva. El psicoan*lisis en nuestros d as Iy con mayor vigor hace una d'cadaI lejos de ser un m'todo m*s en el *mbito de la psicolog a cl nica se ha convertido pr*cticamente en una psicolog a que posee sus principios y hasta su propia concepción del hombre. )a causa de esto, si a7n para #igmund .reud Isobre todo en la primera 'pocaI el psicoan*lisis fue un m'todo de investigación, siendo la curación o la terapia un producto colateral RQ, podr an atribuirse a los aciertos de la escuela psicoanal tica obtenidos sin lugar a dudas en momentos en que la psicolog a no lograba mayores avances desde otros caminos. "hora no nos interesan las causas del hecho sino el hecho mismo2 se ha dado un movimiento de psicolog a psicoanal tica y por tanto debemos intentar un esclarecimiento de sus l mites y autonom a en el seno de la psicolog a. Debemos tener en cuenta tambi'n que hasta hace muy poco tiempo cualquier planteo de tipo epistemológico o gnoseológico era exclusivo de la filosof a de la ciencia, en cambio hoy es com7n que cada una de ellas asuma sus dificultades epistemológicas. En sus primeros momentos los psicoanalistas soslayaron todo problema que en el campo de sus investigaciones pudo ser originado por una cr tica del conocimiento. "l respecto dice Eos' Fleger2 %De esta manera, el estudio epistemológico no est* Io no debe estarI fuera de la tarea pr*ctica y diaria del psicoanalistaD es decir, no se abandona el psicoan*lisis para entrar en la filosof a, sino que la misma est* involucrada en el campo operacional de la investigación y la terap'utica psicoanal tica. Dicho de otra manera, el estudio de la forma en que se adquiere y sistemati-a el conocimiento psicoanal tico pertenece al mismo psicoan*lisisRP. 1esumiendo, podemos decir. a> 5oy se habla de una psicolog a psicoanal ticaD b> El psicoan*lisis tradicional no atendió a problemas de tipo gnoseológico o epistemológico. c> El giro tomado hoy por la ciencia exige que el psicoan*lisis asuma su propia gnoseolog a. 5abiendo sobrepasado los l mites de un %m'todo de investigación psicológica&, la t'cnica psicoanal tica debe enfrentar la ardua tarea de2 a> #istemati-ar sus conocimientosD b> Eustificar sus principiosD c> Demostrar sus conclusiones. #i nos atenemos a la opinión de Fleger tal cometido sólo puede ser llevado a cabo por quienes pertenecen a la escuela psicoanal tica y por tanto estar* fuera de nuestro alcance ya que somos ajenos a la misma. $uestra visión de la problem*tica Iseg7n tal criterioI estar a animada por un conocimiento determinado por la perspectiva de quien no ha reali-ado su formación psicoanal tica. #in embargo, desde el amplio marco de la filosof a de la ciencias intentaremos se,alar, al menos, con alguna objetividad, aquellos planteos no superados definitivamente. " esto reduciremos el presente trabajo, ya que no sólo los l mites que nos hemos impuesto por no pertenecer a la escuela psicoanal tica, sino tambi'n los de extensión nos obligan a ello. En primer lugar #igmund .reud no sólo dejó de lado todo planteo de tipo gnoseológico sino que en sus escritos no se ajustó a un sistema lógico de demostración. Esto se debe en gran medida a las determinantes del autor, pero ello no exime a los herederos de la escuela de la tarea de encuadrar todo el contenido dejado por su maestro y

RK I "ndre )alande2 Vocabulario 6'cnico y /r tico de la .ilosof a. 6omo ++, !*g.. p*g. KNGN. RQ I #igmund .reud2 :bras completas. #antiago 1ueda editor. 6omo WW+, !*g.. p*g.PKG I PGK. RP I Eos' Fleger2 !sicoan*lisis y Dial'ctica Materialista. Fuenos "ires !aidós, KLHP, !*g. QQ

fundador dentro de una lógica m*s rigurosaD en caso contrario corren el riesgo de convertirse en repetidores en lugar de seguidores de #igmund .reud. )a falta de rigorismo cient fico en los escritos freudianos es un hecho que salta a la vista de cualquier lector acostumbrado a la exactitud y a la lógica demostrativa de las ciencias. "qu pretendemos decir 7nicamente que a los escritos de #igmund .reud les falta rigor probatorio. En esto coincidimos con 1oland Dalbie- que en la introducción a su obra %El M'todo !sicoanal tico y la Doctrina .reudiana&, dice2 %/uando para establecer su tesis hubiera debido proceder por acumulación de ejemplos simples y demostrativos, se lan-a en interpretaciones que un esp ritu cr tico no puede sino ju-gar inverificables&RR. #i bien se puede argVir que esta afirmación data de hace m*s de veinte a,os =KLRS> tambi'n hay que reconocer que la literatura psicoanal tica no ha hecho todo lo que debiera en este aspecto fundamental de la cienciaRG. Dice <arma2 %"quellas lecciones, tal como las conocemos en la actualidad fueron escritas por .reud en los a,os KLKG a KLKM, inmediatamente despu's de haberlas expuesto en p7blico. Es uno de los tantos m'ritos de .reud el hecho de que, a7n en la actualidad, es decir, despu's de medio siglo, siguen siendo la mejor introducción a lo que es en realidad el psicoan*lisis. $o se advierte en ellas las huellas de los a,os y conservan todo su mpetu juvenil y juste-a cient fica&RH. !odr a verse una continua cr tica por parte de #igmund .reud pero siempre desde la misma perspectivaD algunos de sus continuadores pretenden renovar y en particular Erich .rom, que dice ubicarse dentro de la visión marxista, pero no deja de ser una pretensión, pues desde un planteo infraestructural reali-a el parto cósmico de una caracterolog a ignorando la supraestructura y paraestructura en su devenir dial'ctico material. /ontin7a como cualquier otro representante de esa escuela estructurando su andamiaje teórico sobre los mismos principios b*sicos. /omo dice "dolfo )'rtora %...el coqueteo con el marxismo llega en .rom a un manoseo imp7dico&RM. !ese a nuestras propias resistencias trataremos de elaborar una tem*tica que nos despierta inquietud en su contenido epistemológico.

SIMBOLISMO ON=RICO EN EL PSICOAN?LISIS
En esta tem*tica es indiscutible la rique-a del psicoan*lisis. En las obras de #igmund .reud encontramos muchas p*ginas y abundantes experiencias referidas al tema, y sus seguidores han continuado nutriendo la teor a en forma constante. #u importancia para el psicoan*lisis es capital ya que representa una de las bases para la interpretación de los sue,os, %via regia& en la exploración del inconsciente. %)a interpretación de los sue,os& =.reud KLNN> es clave en la obra psicoanal tica y a7n treinta a,os despu's de haberla escrito, al prologar la tercera edición en ingl's de Frill, dijo su autor2 %/ontiene a7n, seg7n mi apreciación actual, el m*s valioso de todos los descubrimientos que mi buena fortuna me permitió efectuar. )a visión interior requerida llega a uno sólo una veen la vida&. En 'ste libro encuentran a7n los psicoanalistas actuales la fuente segura y efica- que nutre su t'cnica y por tanto podemos afirmar sin temor a errores que es eje en la escuela. !ero escribió .reud otras p*ginas sumamente significativas donde nos ofrece el concepto de s mbolo que condensa las ideas que dan por resultado el libro de los sue,os. )a simboli-ación consiste en reempla-ar el fin instintivo por otro objeto, burlando de esta manera el censor y logrando la presencia en la conciencia de todo aquello que est* reprimido. De esta manera %lo reprimido& aflora a trav's de los sue,os que han sufrido la deformación on rica =condensaciones, despla-amientos y simboli-aciones> y en consecuencia su desciframiento es de capital importancia para llegar al inconsciente.

RR I 1oland Dalbie-2 ]El m'todo psicoanal tico y la doctrina freudiana]. Descle' de FrovYer. Fs. "s.,

KLRS. 6omo +, !*g.. p*g. Q. RG I "dolfo )'rtora2 1efundamentación de la psiquiatr a. 6alleres <r*ficos ".F./. Fuenos "ires,KLHQ. /ap tulo ++, /onclusiones, !*g. PK. /ap tulo +++, /onclusiones, !*g.RH. /ap tulo +V, /onclusiones, !*g.MH. RH I 9ngel <arma2 ]El !sicoan*lisis] 6eor a, /l nica y t'cnica. !aidós. Fuenos "ires KLHQ. !rólogo !.++. RM I "dolfo )'rtora2 :p. /it., !*g.. p*g.HG.

El sue,o se transforma as en un hecho psicológico, cuyo contenido manifiesto se resuelve en el contenido latente situado en el inconsciente. Esto =considerar al sue,o un hecho psicológico> constituye sin duda alguna uno de los grandes aciertos de .reud, lo mismo que el considerarlos significantes. 6odo esto representa los pasos dados por la psicolog a freudiana para acercarse al hecho psicológico particular que tiene lugar en cada sujeto. " esta altura de las investigaciones surgió como exigencia la clave de los s mbolos on ricos, y #igmund .reud emprendió la tarea de su lectura. #e ocupa del tema en su libro %+ntroducción al !sicoan*lisis& =edición primera KLKH =K^ y Q_ parte> y KLKM =P_ parte>, editorial 5eller, Viena y )eip-ig>, donde nos da el contenido simbólico de la casi totalidad de las im*genes on ricasD pero antes precisa en qu' consiste el s mbolo como tal. %5aremos, ante todo, observar que siendo los s mbolos traducciones permanentes, reali-an hasta cierto punto el ideal de la antigua interpretación de los sue,os Iy tambi'n el de la moderna popularI, ideal del que nuestra t'cnica nos hab a alejado considerablemente. !or medio de estos s mbolos se nos hace posible en determinadas circunstancias, interpretar un sue,o sin interrogar al sujeto, el cual adem*s, no sabr a decirnos nada sobre ellos. /uando llegamos a conocer los m*s usuales s mbolos on ricos y, adem*s en cada caso, la personalidad del sujeto, las circunstancias en que vive y las impresiones tras de las cuales ha aparecido su sue,o, nos hallaremos con frecuencia en situación de interpretar dicho sue,o sin ninguna dificultad, esto es, de traducirlo por decirlo as , a libro abierto&RS. 0na feli- interpretación del contenido de los sue,os exige Iseg7n #igmund .reudI al analista2 a> /onocimiento de los s mbolos =al menos de los m*s usuales>. b> !ersonalidad del sujeto. c> /ircunstancias en que vive. d> +mpresiones tras de las cuales ha aparecido su sue,o. )as tres 7ltimas condiciones =b, c, d> prueban el avance de .reud en el conocimiento del hombre concreto y por s mismas ser an capaces de mostrar la significación del sue,o como hecho psicológico en cada caso particular. En cambio la primera Ique aparece como m*s importante en el planteo de .reudI conlleva el abandono de la significación particular en aras de la universalidad del s mbolo utili-ada por .reud. De esta manera el padre del psicoan*lisis vuelve en cierta formaI al abstraccionismo formal del que hab a querido alejar a la psicolog a. El argumento de que otorga importancia a los elementos de la circunstancia concreta del sujeto, no supera la dificultad, pues tales elementos son los que explican y determinan el s mbolo on rico por s mismos en el supuesto de que se halla renunciado al formalismo. Evidentemente 'ste no es el caso de .reud que sigue dando al s mbolo sentido y lógica universales, no individuales. $o negamos Ini puede hacerseI que las pautas comunes del medio influyan en el sentido o significado del sue,o de cada individuo, pero influyen como circunstancia concreta y no como s mbolo universal de significación independiente de tales circunstancias. En este sentido es donde ubicamos la cr tica al simbolismo on rico del psicoan*lisis freudiano. #u punto d'bil radica precisamente en ese alejarse del sujeto para significar en función de pautas abstractas y generales en lugar de individuales y concretas. 0n r*pido an*lisis de los s mbolos freudianos pondr* al descubierto su universal formalismo. 1oland Dalbie- tambi'n descubre esta caracter stica en el simbolismo on rico del psicoan*lisis2 %El simbolismo en el sentido freudiano, no es solamente una representación concreta de otro elemento concreto pero ocultoD sobre todo es una representación constante, t pica, colectiva&RL. ?/ómo justifica #. .reud la constante en la representación significativa si var an la circunstancia y la personalidad del sujetoA Es un interrogante que hasta el presente no ha tenido respuesta en la literatura psicoanal tica, tanto de su fundador como del resto de la escuelaD a pesar de que surge de inmediato ante la afirmación de #. .reud2 %!rocediendo de este modo llegaremos a obtener para toda una serie de elementos on ricos traducciones constantes, como aquellas que nuestros populares Tlibros de los sue,osU dan para todas las cosas so,adas&GN. #i bien la objeción antes se,alada puede ser considerada como capital para el simbolismo on rico psicoanal tico =se deja expresa constancia de que no se niega el hecho de que el sue,o sea un hecho psicológico que posee significación, sino que se pone en crisis la interpretación psicoanal tica de esa significación on rica>, pueden precisarse otras en alguna manera relacionadas a aqu'lla. 6al ser a el caso del simbolismo que atribuye .reud a gran n7mero de representaciones on ricas, por ej., las destinadas a los genitales masculinos. )eemos en su obra RS I #igmund .reud2 :bras completas. Editorial Fiblioteca $ueva. Madrid KLHS. 6omo ++, !*g.. p*g.

QQG RL I 1oland Dalbie-. :p. /it., 6omo K^, !*g. KPM. GN I #igmund .reud2 :p. /it., !*g.. p*g.QQR I QQG.

precitada2 %El sue,o posee, pues, para los genitales masculinos, un gran n7mero de representaciones que podemos considerar como simbólicas, y en las cuales el factor com7n de la comparación es siempre evidente. !ara la totalidad del aparato genital masculino, el s mbolo de mayor importancia es el sagrado n7mero tres. )a parte principal y m*s importante para los dos sexos del aparato genital del hombre, esto es, el pene, halla en primer lugar sus sustituciones en paraguas, tallos, *rboles, etc., y despu's en objetos que tienen, como 'l, la facultad de penetrar en un cuerpo y causar heridas2 armas puntiagudas de todas clases, cuchillos, pu,ales, lan-as y sables, o tambi'n armas de fuego, tales como fusiles o pistolas, y m*s particularmente aquella que por su forma se presta con especialidad a esta comparación, o sea el revolver&GK. #e nos ocurre preguntar2 ?!or qu' el sagrado n7mero PA. @uien conoce las fuentes de nuestra cultura occidental y la influencia del pensamiento griego en ella sabr* que el P era s mbolo de masculinidad en la Escuela !itagórica antigua, pero no en ra-ón de que significa los genitales masculinos, sino en ra-ón de que significaba lo santo, superior y perfecto y para nadie es un secreto que en la civili-ación griega el varón ten a preeminencia total sobre la mujer que cumpl a pr*cticamente el papel del esclavo. El varón era %): !E1.E/6:& de la especie y a 'l deb a subordinarse todo. #i casi veinticuatro siglos despu's aparece simboli-ando %lo masculino& no es necesario recurrir a demostraciones para afirmar que tal simboli-ación no es el fruto de una relación con el inconsciente del sujeto concreto que lo sue,a sino que est* dada por las pautas culturales ancestrales, y que si este sujeto lo relaciona as es porque pertenece a la civili-ación occidental y que podemos suponer leg timamente que un chino o un piel roja jam*s podr an haber existenciado tal relación simbólica. /abe volver a preguntar2 ?#i esto es as Iy lo es indudablementeI no ser* m*s acertado afirmar que el an*lisis de las circunstancias, de la personalidad y de las impresiones preon ricas nos llevar*n a conocer el significado del sue,o como hecho psicológico irrepetible sin necesidad de suponer una %traducción constante& para los elementos on ricosA $osotros creemos que esto es lo correcto y que el simbolismo de los contenidos de los sue,os debe explicarse por las %circunstancias particulares& de cada sujeto en lugar de explicar los %contenidos +$/:$#/+E$6E# individuales por el simbolismo del contenido on rico&. En otras palabras, no debe perderse el hombre concreto, que es en 7ltima instancia el problema terap'utico, en función de un sistema significante universal que es lo que ocurre a nuestro juicio en el psicoan*lisis. #i dejamos de lado el n7mero P y atendemos a los otros objetos cuyas im*genes son simboli-antes encontramos que pertenecen todos =paraguas, armas de fuego, etc.> a una determinada 'poca que posee un determinado grado de perfección t'cnica, y por tanto pueden significar para el hombre que se ha desarrollado en ese medio. 6odas estas observaciones nos llevan a otro interrogante2 ?"caso los hechos descriptos por .reud no estar an comprendidos mucho mejor en la hipótesis de que elementos exógenos que act7an sobre el sujeto =pautas culturales en este caso> explican el significado on rico de ese sujeto que debe ser necesariamente sui generis en lugar de postular un simbolismo gen'rico y abstracto para los contenidos on ricosA #iguiendo siempre con la lectura de .reud nos encontramos con que los animales salvajes representan a los hombres sexualmente excitados2 %)os animales salvajes sirven para representar, ante todo, a los hombres sexualmente excitados, y despu's a los malos instintos y a las pasiones&GQ. 1epetir indefinidamente citas que prueben que en la literatura antigua y medieval =sobre todo medieval> se denominó instinto bestial o instinto salvaje al instinto sexual resulta ocioso =y hasta imposible en los l mites de un trabajo como 'ste>, y ello muestra nuevamente que aqu el s mbolo o simbolismo on rico psicoanal tico no es algo encontrado en la lógica propia de los sue,os como hechos psicológicos sino algo tomado de una cultura ancestral, y en este preciso caso, de fuerte influencia religiosa, pues para el espiritualismo medieval el sexo pertenec a a lo salvaje, bestial del hombre, porque algunas corrientes concibieron a 'ste como un esp ritu encerrado en un cuerpo de tendencias animales. #i dejamos de lado los s mbolos masculinos para anali-ar los femeninos, nos encontramos con algo similar. %El aparato genital de la mujer es representado simbólicamente por todos los objetos cuya caracter stica consiste en circunscribir una cavidad en la cual puede alojarse algo2 minas, fosas, cavernas, vasos y botellas, cajas de todas formas, cofres, arcas, bolsillos, etc. El barco forma parte igualmente de esta serie. /iertos s mbolos, tales como armario, estufa, y sobre todo habitación, se refieren m*s bien al seno materno que al aparato sexual propiamente dicho&GP ?!or qu' simboli-an el aparato genital de la mujerA ?!or qu' la habitación simboli-a el seno materno y no el aparato genitalA Esto no lo dice #igmund .reud, en consecuencia el porqu' se reduce a una afirmación GK I #igmund .reud2 :p. /it., !*g.. p*g. QQM. GQ I #igmund .reud2 :p. /it., !*g.. p*g. QQL. GP I +bid., !*g. QQS

categórica del autor a la cual no se ha munido de la correspondiente demostración. ?#er a disparatado suponer que una habitación simbolice algo totalmente distinto a la genitalidad femeninaA ?!or qu'A Estos y otros muchos interrogantes quedan en pie luego de la lectura de .reud. :tro dato interesante es el fundamento que da .reud para explicar el que la madera sea un s mbolo femenino2 %!ero volvamos al s mbolo TcasaU y a sus derivados. /uando en un sue,o utili-amos las salientes de las casas como asidero, tenemos que ver en esto una reminiscencia de la conocid sima reflexión que la gente del pueblo formula al encontrar una mujer de senos muy desarrollados2 T'sa tiene donde agarrarseU. En la misma ocasión, la gente del pueblo suele decir tambi'n2 Tesa mujer que tiene mucha madera delante de su casaU, como si quisiera confirmar nuestra interpretación que ve en la madera un s mbolo femenino y materno&. %#ólo invocando en nuestra ayuda a la filolog a comparada, podremos hallar la ra-ón que ha convertido el concepto de madera en s mbolo femenino y materno. $uestra palabra alemana 5:)` =madera> tendr a la misma ra - que la palabra griega que significa materia o materia bruta. !ero sucede con frecuencia que una palabra gen'rica acaba por designar un objeto particular. "s , existe en el "tl*ntico una isla llamada Madeira, nombre debido a los extensos bosques que la poblaban al ser descubierta por los navegantes portugueses. "hora bien2 Madeira significa en portugu's madera, palabra derivada de la latina materia que significa materia en general, y es, a su ve-, un derivado de mater =madre>. )a materia de que una cosa est* hecha es la parte que de s misma debe a la aportación materna, antigua concepción que se perpet7a en el uso simbólico de madera por mujer y madre&GR. Madera es s mbolo femenino en la simbólica on rica psicoanal tica porque la filolog a nos explica que en 7ltima instancia los vocablos provienen del tronco com7n griego. $o puede ponerse en duda los amplios conocimientos filológicos del autor, pero de ah a determinar el sentido on rico de madera por tales ra ces idiom*ticas hay un salto totalmente en el vac o. ?!or qu' el analista tiene que relacionar madera con mujerA ?!or qu' nominalmente ambos vocablos provienen de una ra - com7nA ?!or qu' el an*lisis de las circunstancias y de la personalidad del sujeto as lo indicaA #i se responde afirmativamente a la primera opción, se ha perdido por completo el caso particular en aras de una significación lingV stica milenaria sólo conocida por algunos expertos. #i la afirmativa corresponde a la segunda opción la simbólica on rica del psicoan*lisis no tiene ra-ón de ser. En este caso, es donde se hace patente el insostenible equilibrio freudiano entre la comprensión de %este sujeto& a trav's de los sue,os y el simbolismo formal de corte universal que pretende utili-ar como clave para la interpretación de los sue,os, sin advertir que ello comporta una vuelta precisamente a lo que pretendió superar. El vocablo alem*n #/5+.. =barco> y su relación con #/5".. =escudilla> juntamente con la leyenda griega de !eriandro y Melisa hacen que #igmund .reud encuentre el fundamento de barco como s mbolo femenino en la interpretación de los sue,os =:bra citada, p*g. QPK>. !odr a abundarse en multitud de ejemplos donde el s mbolo ha sido fijado seg7n el folClore, la religión =sobre todo la Fiblia> y otras pautas formalistas y abstractas que nos hacen perder el significado del momento dial'ctico que atraviesa ese ser 7nico en su aqu y ahora desde su perspectiva on rica significante. Evidentemente, todo esto no obsta para que la escuela psicoanal tica de hoy siga los pasos marcados por su creador sin asumir el problema cr tico que se plantea a lo largo de muchos de sus conocimientos. !arecen empe,ados en no advertir que es imposible interpretar el caso concreto e irrepetible, precisamente en lo que tiene de irrepetible, como es el problema psicológico, a trav's de un sistema simbólico en el cual necesariamente se pierde lo individual en aras de lo universal. Dicha orientación =o abandono de la primera> nos inclina a pensar que se pierde en la misión de defender un endogenismo mecanicista cuando sus mismas experiencias podr an ser encuadradas y explicadas en una hipótesis cuya perspectiva fuera un marco referencial m*s dial'ctico, m*s histórico y m*s concreto. En resumen, encontramos problem*tica la simbólica freudiana para la interpretación de los sue,os porque 'stos en cuanto hechos psicológicos escapan totalmente al formalismo lógico mediante el cual .reud pretende explicar su significación. .ormalismo cuyas bases son de un planteo abstraccionista, formalista y cuyo realismo termina demostr*ndonos que por una circunstancia supraestructural y por la necesidad de %psicologi-ar& =en la pautas cl*sicas de la psicolog a> el psicoan*lisis perdió el rumbo ub'rrimo de su perspectiva pr stina concreta. $o podemos interpretar por medio de la lógica formal desde la perspectiva que una de las caracter sticas del inconsciente es su falta de lógica %formal&, en el caso del contenido manifiesto al latente hemos perdido una posibilidad dial'ctica de encontrar el significado del hecho psicológico. $o nos extra,a entonces que el mismo .reud se viera enfrentado a la m*s dura de las cr ticas en este aspecto aun por aquellos incondicionales del psicoan*lisis. (l mismo nos lo dice con cierta extra,e-a2 %...un hecho por todo concepto singular, y que no podemos por menos de se,alar aqu , es la general y encarni-ada resistencia con que GR I #igmund .reud2 :p. /it., !*g. QPN

ha trope-ado esta concepción simbólica de las relaciones entre los sue,os y lo inconsciente. +ncluso personas reflexivas y de gran autoridad, que no formulaban contra el psicoan*lisis ninguna objeción de principio, han rehusado seguirlo por este camino, actitud tanto m*s singular cuanto que el simbolismo no es una caracter stica exclusiva de los sue,os y que su descubrimiento no es obra del psicoan*lisis, el cual ha reali-ado otros muchos m*s sorprendentes&GG.

GG I #igmund .reud2 :p. /it., !*g.. p*g. PQG.

NUEVAS PERSPECTIVAS DE SALUD MENTAL
D&c#&+ J/an Man/e$ Va$2e+)e, 9:;@ "ntes de la primera revolución psiqui*trica, en 'pocas del 1enacimiento, casi todos los enfermos mentales eran considerados hechiceros, brujos o embrujados, aunque no todos los acusados de hechiceros fueran enfermos mentales. )a fusión de demencia, hechicer a y herej a era un solo concepto y se exclu a la sospecha de que el problema pudiera ser de ndole m'dica. El concepto de enfermedad mental se usa hoy en primer lugar para oscurecer y descartar con explicaciones los problemas relacionados de ndole personal y social, del mismo modo el concepto de hechicer a se utili-ó con igual propósito desde comien-o de la Edad Media hasta bien pasado el 1enacimiento. En la actualidad buscamos y logramos negar las controversias sociales, morales y personales refugi*ndonos apresurados en el juego m'dico. Durante m*s de mil a,os, desde los albores del cristianismo hasta despu's de la Edad Media, el hombre europeo trató de forjarse otro modelo del mundo, el teológico, que se refiere a lo que tambi'n podr amos denominar el juego religioso de la vida y las reglas que lo gobiernan. El examen de los mandatos religiosos y sus efectos en el hombre medieval ser* interesante por varias ra-ones. !rimero porque ilustra los principios de la conducta reglada o de acontecimientos de reglasD segundo porque revela a la hechicer a bajo una nueva forma, como antecedente histórico de los modernos conceptos de fingimiento e histeriaD y tercero porque las reglas religiosas estudiadas no tienen inter's histórico sino que constituyen fuer-as sociales activas en la 'poca actual. En consecuencia, siguen siendo de primordial importancia para los problemas contempor*neos de %salud y enfermedad mental&. Muchos investigadores m'dicos y psiquiatras contempor*neos =`ilboorg KLPGIKLRK> defienden este enfoque m'dico psiqui*trico de la hechicer a. #eg7n este autor los hechiceros eran enfermos mentales diagnosticados en forma errónea. De acuerdo con esta teor a, la hechicer a representa la expresión de un m'todo particular por medio del cual los hombres trataron de explicar y dominar diversas calamidades naturales. +ncapaces de admitir su ignorancia y su relativa impotencia, pero tambi'n de alcan-ar la comprensión cient fica y el dominio de muchos problemas f sicos, biológicos y sociales, los hombres recurrieron a v ctimas propiciatorias para explicar esos fenómenos. )as entidades espec ficas de aquellos forman legiones2 los leprosos, las mujeres, los jud os, los negros, los comunistas, los enfermos mentales, etc. 6odas las teor as basadas en la v ctima propiciatoria postulan que es posible resolver cualquier tipo de problemas si se logra dominar, subyugar, someter o eliminar al transgresor, la ra-a o enfermedad o cosa por el estilo. Mientras los m'dicos aceptaron con entusiasmo la idea de que las brujas eran mujeres hist'ricas a quienes se les hab a hecho un diagnóstico erróneo, los cient ficos sociales tendieron a creer que ellas eran v ctimas propiciatorias de la sociedad. !or lo tanto, el esclarecimiento de la sociopsicolog a de la hechicer a debe ser 7til, no sólo para estudiar este fenómeno, sino tambi'n en función del problema contempor*neo de las enfermedades mentales. En la Edad Media, las v ctimas propiciatorias eran %Frujas&D hoy o lo son los %pacientes mentales& involuntarios o los individuos que padecen una %enfermedad mental&. ?/u*les son los valores del sistema social que fomenta el diagnóstico de enfermedad mentalA Este interrogante ata,e a los valores no reconocidos y en un sentido m*s general, a los puntos de vista universales de nuestra civili-ación occidental contempor*nea. 0no de los principales valores de nuestra cultura es, sin duda alguna, la ciencia. )a medicina como parte de esto, integra dichos sistemas de valores. )os conceptos de salud y de enfermedad y tratamiento son las piedras angulares de una omn moda y moderna concepción m'dicoIterap'utica universal. #e alude aqu a la ciencia en cuanto fuer-a institucional, similar a la teolog a organi-ada en 'pocas pasadas. Es cada ve- mayor el n7mero de gente que recurre a esta versión de la ciencia, llamada algunas veces %/ientificismo&, en busca de gu as pr*cticas para la vida. )os psiquiatras que buscan anormalidades biológicas =gen'ticas, biogen'ticas, etc.> creyendo que en ellas residen las causas de las %enfermedades mentales&, se hallan comprometidos en forma consciente o inconsciente con este marco de referencia y sus valores ocultos.

#i bien 'ste es un sistema m'dico de valores, se trata, sin embargo, de un sistema 'tico, pues tanto la hechicer a como la enfermedad mental se concentran en pautas de desviación de las normas sociales o reglas de conducta. El concepto de enfermedad mental se refiere al cuerpo humano como m*quina animal, antes que el hombre como entidad social, en consecuencia, el t'rmino enfermedad implica tratar con fenómenos que no se relacionan en primer lugar con factores sociales. "s como la hechicer a era un juego teológico invertido, del mismo modo la psiquiatr a general es una especie de juego m'dico invertido para la 'tica del juego m'dico. %)a salud& =definida entre otras cosas, como un organismo en buen estado de funcionamiento> es un valor positivo. )a felicidad tambi'n lo es. #us opuestos son el organismo que funciona en forma deficiente y su desdicha y depresión. En la medida en que aceptamos la 'tica del juego m'dico las personas enfermas ser*n mal miradas, por lo menos hasta cierto punto. Esta actitud tiende a suavi-arse por la sumisión del enfermo hacia quienes tratan de mejorar su salud. !uede afirmarse que en el marco de la 'tica m'dica, el paciente sólo merece un trato benevolente en la medida en que es potencialmente sano. Esto es similar a la posición teológica medieval, seg7n la cual la bruja o el hereje, era digno de atención solo en tanto manifestaba ser un %verdadero creyente& en potencia. En ese caso, se acepta al hombre como ser humano =ej.2 merece trato humanitario> sólo porque podr a ser sanoD en el caso siguiente, porque es posible que sea un buen cristiano. !or consiguiente, ni la enfermedad ni la incredulidad religiosa recibieron el tipo de reconocimiento humanitario que merec an. " ra - del desarrollo del esp ritu cient fico racional en la cultura occidental se aceptó cada ve- m*s el escepticismo religioso. 5oy, sin embargo, en la vida contempor*nea predomina el punto de vista m'dico. De acuerdo con este enfoque no se acepta bastante el hecho general de que la enfermedad forma parte de la vida, tanto como la salud. De esta suerte, se tiende a enmascarar y recha-ar la posibilidad de que diversos tipos de incapacidades f sicas y comportamientos humanos de toda ndole puedan ser modos se existencia o sistemas de vida adecuados. Eunto con la difusión del cientificismo m'dico y la tendencia a desconocer la existencia leg tima de problemas de relaciones humanas, se observa sobre todo en EE.00., el renacimiento de un creciente antagonismo hacia la incredulidad religiosa. Esto puede ser en parte resultado de la equiparación de agnosticismo y comunismo prevaleciente en esta sociedad. Esta simple racionali-ación puede ocultar empero el temor general a enfrentar, de manera m*s abierta, los problemas vitales de la existencia humana. )a misma popularidad del psicoan*lisis y de diversas t'cnicas psicoterap'uticas podr a atribuirse entonces a este agudo deseo de negar, modificar o eludir el enfrentamiento con determinados conflictos de intereses humanos, sean interpersonales, sociales, 'ticos o económicos. )os problemas relacionados con la constancia histórica y la posibilidad de predecir son de suma importancia para la psiquiatr a. El pensamiento psicoanal tico da por sentado que la predicción es una herramienta leg tima de esta disciplina cient fica. !ero hay que considerar que debemos tener serias reservas con respecto a las preocupaciones por controlar y predecir los hechos psicosociales. )a prudencia y el escepticismo exigen que prestemos atención a la epistemolog a de la psiquiatr a y en especial a lo que implican las explicaciones históricas y deterministas de la conducta humana. !opper designó con el nombre de %historicismo& a la aplicación del determinismo f sico a los asuntos humanos. El examen, en gran parte, del moderno pensamiento psiqui*trico revela el rol fundamental de los hechos históricos precedentes como presuntos determinantes de la conducta subsiguiente. )a teor a psicoanal tica de la conducta constituye una especie de historicismo. Es preciso tener en cuenta que las teor as historicistas excluyen explicaciones referentes a la evaluación, opción y responsabilidad en los asuntos humanos. #e considera que los hechos históricos =psicológicosIsociales> est*n determinados por sus antecedentes, del mismo modo que los hechos f sicos lo est*n por los suyos. De acuerdo con esta doctrina el futuro est* determinado por el pasado2 %6oda versión del historicismo expresa la esencia de que algo es arrastrado hacia el futuro por fuer-as irresistibles&. /omparemos esta afirmación con la tesis freudiana de que la conducta humana est* determinada por %fuer-as inconscientes&, las cuales son a su ve- producto de experiencias tempranas e impulsos instintuales. )a similitud esencial entre el marxismo y el psicoan*lisis reside en que ambos seleccionan un 7nico tipo de causa precedente que bastar a para explicar casi todos los hechos humanos subsiguientes. En el marxismo =mal comprendido> las condiciones económicas determinan la naturale-a y la conducta humanaD en el psicoan*lisis los factores históricoIfamiliares. "nte esta afirmación cabe discutir si el pasado es en realidad un determinante tan poderoso de las acciones humanas futuras, como lo es el caso de los acontecimientos f sicos que ocurrir*n. #in embargo esta visión no fundamentada de la conducta personal ha tenido gran aceptación en nuestros d as. Es indudable que el pasado moldea la personalidad y el organismo humano de la misma manera que tambi'n puede moldear la m*quina. #in embargo es preciso comprender este proceso no en función de %causas& antecedentes y

%efectos& consecuentes, sino m*s bien en función de las modificaciones de toda la organi-ación y el funcionamiento del objeto sobre el cual se act7a. %!arece en realidad como si los historicistas estuvieran tratando de resarcirse por la p'rdida de un mundo inmutable, aferr*ndose a la creencia de que el cambio puede ser previsto porque est* regido por una ley inalterable&. /on respecto a esto .reud recurrió a una sugerencia similar para explicar por qu' los hombres creen en la religión. "tribuyó la fe religiosa a la incapacidad del hombre para tolerar la p'rdida de un mundo familiar2 el de la infancia, simboli-ado por el padre protector. Es importante subrayar que si bien .reud criticó a la religión organi-ada por su manifiesto infantilismo, no fue capa- de comprender las caracter sticas sociales de la %sociedad cerrada& y los rasgos psicológicos de sus males partidarios. !odemos suponer que el historicismo tuvo para .reud y para quienes lo acompa,aron en el precario e incipiente movimiento psiqui*trico, la misma función que cumplió para otros2 ofreció una oculta fuente de tranquilidad, que proteg a contra la amena-a de un cambio imprevisto e imprevisible. Esta interpretación concuerda con el actual empleo del psicoan*lisis como medio de oscurecer y enmascarar los conflictos pol ticosIsocialesImorales, consider*ndolos como problemas personales. En este sentido, 1ieff =KLGL> sugirió que la %popularidad del psicoan*lisis, en una 'poca que padece de v'rtigo que proviene de la aceleración de los acontecimientos históricos, puede atribuirse en parte a que .reud reivindicó la naturale-a constante de la historia&. #in embargo, no existe esa naturale-a constante de la historiaD tanto el hombre como la sociedad cambian y a medida que lo hacen cambia con ellos la naturale-a humana. "s como las leyes f sicas son relativas respecto a la causa, del mismo modo las leyes psicológicas lo son en relación con las condiciones sociales. En otras palabras, las leyes de la psicolog a no puede formularse sin tener en cuenta las leyes de la sociolog a. El ejercicio de la psiquiatr a representa un esfuer-o por retornar a la salud aquellos que por no soportar las tensiones existentes originadas en la interacción con el medio que conforman su posibilidad han reaccionado, mediante una crisis humana individual, en respuesta a su situación socioIhistórica concreta. El terapeuta, que es quien dirige la tarea, trabaja siempre dentro de los l mites de un marco de referencia, que si bien hipot'ticamente debe responder a las exigencias de una terapia efectiva, de hecho est* condicionado por una formación unilateral =carente de perspectiva hol stica> o por un medio condicionante adverso, no advirtiendo la totalidad humana en que est* inserto el enfermo. !or ello se hace necesario usar todos los marcos referenciales posibles para hacer entronque con el paciente, sacar el esquema en la realidad 7nica del paciente, en su historia personal e irrepetible, que a la ve- es el resultado de variables que m*s o menos manejamos y no conocemos. El marco referencial que le dio existencia a la psicoterapia es el psicoan*lisis. #i bien dio comien-o a una nueva era en la psiquiatr a, no escapó a ella en cuanto a condicionamiento antropológico. El psicoan*lisis est* concebido y estructurado por una realidad humana que no es la actual, a pesar de ello tiene vigencia porque gran parte suya escapa a su marco fundanteD esto ha comen-ado a advertirse en la escuela psicoanal tica y ha causado la multidivisión que la aqueja. /uriosamente, en el 7ltimo congreso psicoanal tico que se reali-ó en Viena, el pedido de rescate vino desde adentro mismo de la "sociación !sicoanal tica +nternacional. El tema central era la agresión y el vocero del pedido de rescate fue M+6#/5E1)+/5 que declaró que %los factores sociales son los verdaderos responsables de las conductas agresivas y destructivas. !ronto nadie tomar* en serio al psicoan*lisis si se sigue insistiendo en que las guerras se producen por el odio que los padres sienten hacia sus hijos y los mandan al frente para hacerlos matar&. Esta cr tica se refiere obviamente a la teor a del filicidio sostenida por 1"#/:V#B;. #i aplicamos el !sicoan*lisis al campo social debemos ubicarlo dentro de la estructura socioIeconómicaIpol tica pertinente. "s , la teor a del filicidio como factor causante de las guerras se vuelve insostenible por esta omisión. 6omemos como ejemplo la violencia dentro de una sociedad clasista. !odemos establecer la siguiente analog a2 la clase dominante se comporta frente a la clase dominada como padres violentos frente a sus hijos dependientes y 'stos, a su ve-, luchan violentamente por su liberación. $o nos olvidemos que esta explicación no agota el problema ni olvidemos a la situación económica existente, vigente y concreta. )a interpretación psicoanal tica puede complementar nuestra comprensión sociológica y pol tica pero pierde sentido si la emitimos aisladamente, en ve- de ubicarla dentro de una estructura social que Marx volvió inteligible.

El problema fundamental estriba en que como caso terap'utico es irrepetible en su mismidad humana concreta y singular, y si ajustamos su tratamiento a normatividades generales, estamos ignorando precisamente aquello que queremos curar. )as relaciones que se establecen entre psicoan*lisis y marxismo son m7ltiples y la falta de discriminación entre ambos conducen con frecuencia a superposiciones y confusiones lamentables. !odemos acercarnos a la peligrosa constitución de un h brido en lugar de una relación fecunda. El actual %freudoImarxismo&, en su af*n de actualidad, adquirir* un nuevo problema sin superar los que advirtió entre los representantes de la ortodoxia de la escuela y sin duda el marxismo tambi'n puede convertirse =sobre todo si pierde su perspectiva dial'ctica> en un marco formal que se aleja indefectiblemente de lo concreto. El psicoan*lisis como todo campo cient fico est* sometido a un desarrollo propio e interno en el seno de la evolución de la psicolog a misma, pero es al mismo tiempo producto y reflejo de cada momento del desarrollo históricoIsocial y como tal se incluye desde su origen en determinadas estructuras ideológicas o concepciones de vida. De esta manera, el psicoan*lisis puede ser considerado como hecho cient fico, como acontecimiento históricoIsocial, como integrante de una ideolog a. " diferencia del psicoan*lisis, el marxismo es una concepción unitaria del mundo, de la naturale-a, de la vida y de la sociedadD que se propone con esta concepción, cambiar las condiciones de la vida de la sociedad. Esta concepción unitaria y el propósito solidariamente unido a ella de cambiar la sociedad, el marxismo lo obtiene y amena-a con su instrumento que es el materialismo dial'ctico. El marxismo es tambi'n un acontecimiento históricoIsocial, pero a diferencia del psicoan*lisis y de cualquier otro campo cient fico no integra sino que constituye en s mismo una ideolog a. ?En qu' ordenes de relaciones se pueden estudiar el psicoan*lisis y el marxismoA P+i%e+&. El psicoan*lisis es un campo cient fico particular y el marxismo una concepción del mundo, por lo tanto, no cabe la comparación, la integración, ni la exclusión en t'rminos que s cabr an en el caso de dos teor as cient ficas o de dos ideolog as. )a comparación de psicoan*lisis y marxismo proviene de un d'ficit o distorsión del marxismo, o bien, de una extensión abusiva del psicoan*lisis. !ara compararlos hay que reducir el marxismo a una ciencia particular o bien ampliar el psicoan*lisis hasta convertirlo en una filosof a o concepción del mundo, proceso que no ser a una ampliación sino una superfetación. El error de la superfetación se origina cuando se extiende el modelo explicativo de los instintos a los acontecimientos sociales, explicando la pa- por el instinto erótico y la guerra por el instinto de muerte. Se0/n)&. El marxismo puede compararse, concordar u oponerse, contradecirse o integrarse, solamente con otra concepción del mundo, y en este caso, sólo con la ideolog a en la que se sustenta y con la que se construye el psicoan*lisisD tanto en sus teor as, en sus m'todos de investigación y en su operatividad y procedimientos terap'uticos. 6oda teor a o investigación cient fica se apoya en una corriente ideológica que puede no ser 7nica, y siendo m*s de una, en determinados momentos puede integrarse y potenciarse o entrar en contradicción. Este es el caso del psicoan*lisis, que parte del materialismo mecanicista, desemboca en el idealismo y utili-a inconsciente e inconsecuentemente la dial'ctica. El materialismo dial'ctico, como m'todo y como ideolog a no puede reempla-ar nunca el desarrollo de la investigación y de los conocimientos concretos y particulares correspondientes a un campo cient fico determinado. En s ntesis, el marxismo como m'todo e ideolog a no sólo no reempla-a a la psicolog a sino que la exige. 0na filosof a correcta no posibilita el despliegue de una ciencia a partir de sus principios, por el solo procedimiento deductivoD una filosof a correcta no descarta sino que impulsa el desarrollo cient fico en particular de cada campo. Te+ce+&. El marxismo puede y debe estudiar todo momento del desarrollo cient fico como resultado de las fuer-as sociales en pugna y en juegoD esto constituye la sociolog a del pensamiento y de la investigación cient fica, en tal caso, la relación es de una aplicación del materialismo histórico al psicoan*lisis y aqu no caven comparaciones. C/a+#&. 1elaciones entre psicoan*lisis e instituciones2 la estructura antedicha impide a los psicoanalistas discutir su propio papel en la sociedad contempor*nea. !aradójicamente las sociedades psicoanal ticas han ignorado estos profundos cambios de la sociedad contempor*nea. El psicoan*lisis =y esto lo ha dicho y afirmado #artre a lo largo de toda su obra> si se integra al marxismo deja de ser psicoan*lisis para ser dial'ctico, queda reducido a un m'todo que se ajusta a un marco referencial basado en las leyes de la dial'ctica materialista. En esta perspectiva es muy dif cil hablar de freudoImarxismo, pues si el

ensamble se ha dado en los reales t'rminos que debe darse, el freudoImarxismo ha dejado de existir como marco de referencia y si no, se ha ca do en algo que es tan formalista y cerrado como el psicoan*lisis ortodoxo. Mientras no se abandone la !sicolog a psicoanal tica o cualquier otra connotación idealista se seguir* haciendo una terapia de acomodación a pautas generales y se seguir* perdiendo sin remedio la peculiaridad del paciente, pero sin embargo la labor psicoterap'utica consiste en rescatar para una vida humana a este hombre, que existe en medio de %dos coordenadas& =su historia y su medio> que lo conforman irrepetible y por lo tanto el ponerlo en condiciones de manejar sus posibilidades existenciales no puede depender de un ajuste a generalidades extra,as a este hombre. Este problema que se intenta ignorar o suspender con paliativos es el que decide realmente la eficacia de la terapia y por ello, el primer paso a seguir es cerciorarnos de que los supuestos responden a la realidad humana, en lugar de condicionarla en forma alienatoria. Desde hace algunos a,os el existencialismo pretende ser la filosof a capa- de brindar ese enmarque a la terapia psicológica. El existencialismo se presenta como una reacción contra el racionalismo general y m*s precisamente contra el racionalismo absoluto, tal como aparece en 5egel. !uesto que su filosof a racionalista es la m*s ambiciosa, sistem*tica y orgullosa, 5egel se lisonjeaba de haber construido un sistema de ideas donde todo, absolutamente todo era explicado y encarado por la virtud de la famosa dial'ctica en tres tiempos2 tesis, ant tesis y s ntesis. El existencialismo es en cierta manera un grito de protesta lan-ado por el hombre contra una pretensión. %!odr'is decir todo lo que quer*is2 yo no soy una fase lógica de vuestros sistemas. Existo, soy libre. #oy yo, un individuo y no un concepto. $inguna idea abstracta puede expresar mi personalidad, definir mi pasado, mi presente, ni sobre todo mi porvenir, agotar mis virtualidades. $ing7n ra-onamiento puede explicarme, yo, mi vida, las elecciones que hago, mi nacimiento, mi muerte. !or consiguiente, lo mejor que puede hacer la filosof a es concentrar su atención sobre el hombre y describir la existencia humana tal como ella es. Esto sólo importa. El resto es vano&. "s , poco m*s o menos, hablaba BierCegaard, el fundador de la escuela. BierCegaard reclama el lugar que le corresponde a la singularidad humana en el mundo de la especulación y condena el intelectualismo en nombre de la tr*gica soledad del hombre, obligado a existir en medio de las cosas. 5eidegger expresa que el hombre es alguien que en definitiva no superar* la existencia de la nada porque est* condenado al fracaso existencial. En primer lugar la nada que experimentamos en la angustia no es inerte, es activa, aniquila el ser. )a nada no es pura o absoluta2 es la negación del ser, el noIser. )a nada que la angustia revela es la existencia bruta, a partir de la cual se constituye el ser destac*ndose sobre ese fondo oscuro. )a angustia es un fenómeno universal2 todo hombre la encuentra al menos por momentos. )a existencia banal consiste en recha-arla, disfra-arla. )a existencia aut'ntica consiste en acogerla. El hombre debe sumergirse en la soledad y en el silencio, frente a s mismo, asumiendo su condición y colocarse en la verdad. !ara 5eidegger el hombre no existe como %s mismo& sino es por referencia al mundo. $o es una relación accidental que sobreviene a un ser ya constituido, no es tampoco una relación espacial o de simple ubicaciónD es un la-o ontológico, constitutivo del ser humano. Fusca descubrir el sentido del hombre como punto de partida para encontrar el sentido del ser en general. !odemos decir que el hombre para M. 5eidegger es un proceso de temporali-ación. %El hombre es un ser temporal&, el tiempo ontológico no debe ser confundido con el tiempo social ni con el tiempo cósmico. Es un tiempo cualitativo y concreto, una manera del ser del hombre2 es existencial, el hombre se temporali-a. De los tres momentos temporales =pasado, presente y futuro> el m*s importante es el porvenir porque el ser humano es fundamentalmente arrojarse a las posibilidades. %El hombre se inclina hacia posibilidades, que 'l no es todav a, que qui-*s no alcan-ar*, y eso mismo para 'l es existir&. El hombre engendra el presente asumiendo su situación en el mundo. El hombre se encuentra arrojado en el mundo sin haberlo querido y destinado a morir ineluctablemente, pero en 5eidegger aparece la libertad, 7ltima caracter stica del ser humano que le permite asumir su condición y su situación. )a libertad se ejerce bajo la forma que se le reconoce de ordinario, por la elección del porvenirD de los posibles a reali-ar. M*s all* de la libertad no hay nada, nada m*s que el abismo oscuro, el caos absurdo de la exigencia bruta respecto del cual ninguna pregunta es posible. $os hallamos ante un humanismo cerrado, pues el hombre est* solo, abandonado, librado a la angustia, sin socorro, sin otro consuelo que su lucide-. Este enfoque existencialista coloca al hombre concreto en un fracaso endógeno. El psicoterapeuta existencialista debe situar al paciente en condiciones de que 'l resuelva su existencia porque de lo contrario no se logra salud sino dependencia y se desvirt7a el sentido mismo de la psicoterapia individual.

El paciente es el hombre que tiene problemas en su compromiso y posibilidades de existencia, pero el enmarque de este existencialismo obligar* al psicoterapeuta a trabajar para lograr un hombre cuya salud consistir* en aceptar el trauma existencial como signo de su humanidad. Esta es la gran paradoja del existencialismo2 pretender una existencia aut'ntica que consiste en vivir para la muerte. )a psicoterapia tiene que condicionar al hombre para que acepte su magra existencia. !ues el hombre es un ser culpable =5eidegger> que comien-a con el nacimiento y termina con la muerte. )a culpa existencial es algo m*s que un mero sentimiento de culpabilidad, m*s que una mera función del superyó, sino culpa real y jam*s se puede eliminar mediante una cura psicoanal tica. )a tarea psicoterap'utica no puede consistir en llevar al hombre a un estado de carencia de %culpa&, sino m*s bien en ayudarlo a reconocer y soportar su culpa. En este sentido vemos que la psicoterapia tiene como meta la muerte y se destruye a s misma, porque persigue la destrucción en ve- de la salud. %El hombre est* llamado a abrir a su existencia aquellas posibilidades que lo condu-can a la muerte, no a la angustiaD sino m*s bien en responsabilidad y aceptación plena de la culpa&. $o todo existencialista ve en la muerte la 7nica meta humana. #artre en %El ser y la nada&, en las 7ltimas p*ginas dedicadas al psicoan*lisis existencial, abre un hori-onte, una esperan-a para el hombre. (ste ya no es un ser para la muerte sino un ser con posibilidades y esta posibilidad depende de su elección, que no est* determinada, condicionada por la acción mec*nica del medio sobre el sujeto considerado. El medio obra sobre el sujeto en la medida exacta que 'sta se comprenda o sea en que lo transforma en situación. $inguna descripción objetiva del medio puede servir. "l renunciar a todas las ecuaciones mec*nicas, el psicoan*lisis deber* tambi'n renunciar a todas las interpretaciones generales de simbolismos. /on la teor a de #artre el psicoan*lisis tendr* que reivindicar cada ve- una simbólica en función de cada caso particular. #i el ser es una totalidad no es concebible que puedan existir relaciones elementales de simboli-ación con significación constante, inalterable, en los casos particulares. .rente a estos conceptos, el freudismo debe respetar la existencia concreta en su irrepetible individualidad. En %#an <enet&, #artre intenta mostrarnos que la realidad concreta de la vida de un hombre sólo puede entenderse mediante una consideración de la dial'ctica de la libertad actual en condiciones materiales dadas. )a libertad misma es un hecho, %estamos condenados a ser libres&, no somos libres de no ser libres, abstenerse de elegir sigue siendo elegir. El hombre se encuentra siempre en %situación determinada& que limita sus posibilidades de elección. )a libertad consiste en superar esa situación pero sólo puede superarla partiendo de ella y la integra necesariamente en sus proyectos, como un dato de hecho que no puede ser modificado en s mismo. Existir en efecto, es ser consciente, pero es tambi'n y m*s profundamente, ser libre. En 7ltimo an*lisis, la libertad constituye %nuestro ser en el mundo&, en otras palabras, %nuestro ser y nuestro mundo en estricta relación&. )a libertad es esa misma nada que hace al hombre, la realidad humana que segrega su propia nada. Es un arrancarse, un escapar a toda especie de datos, al ser bruto, al en s D es trascendencia en el sentido activo de la palabra, es la existencia misma. El hombre despierta a los otros sus propia existencia y trabaja para reali-ar un mundo en el cual la libertad sea posible para todos. En consecuencia, existir es hacer del mundo una circunstancia humana a trav's del tiempo, transformando el medio en medio humano. De esta unión %5ombreIMedio& surge la necesidad de dejar la vieja idea de hombre aislado de su contorno. #in duda que la posibilidad de un humanismo en nuestro tiempo implica la superación de lo inhumano. En el juego dial'ctico de este humanismo es precisamente donde tiene que cumplir su función de reencuentro con el hombre concreto el existencialismo. !uede lograrse en una l nea existencial que se proyecte en la consideración del %hombre como posibilidad de futuro&, no la que pretende explicar la tragedia del hombre por una angustia constitutiva e insuperable. "s #artre se pregunta por el amor y dice2 %es por esencia un enga,o& pues constituye un sistema de rebotes indefinidosD amar es querer que me amen, en consecuencia querer que el otro quiera que yo lo ame, etc. +mposible de determinar una ve- metidos en el c rculo infernal. "s , y en definitiva nada puede librar al hombre de la angustia de existir. !or ende hay que emprender la tarea de lograr la posibilidad de lo humano, convertir por nuestro grado de concienti-ación la filosof a que hasta ahora fue contempladora en transformadora. $o bastar* decir en qu' consiste lo humano, habr* que hacer praxis de la vida para existenciar la posibilidad. De ah la empresa que subraya Marx de la prioridad de la acción =el trabajo y la praxis social> con respecto al pensamiento.

El humanismo que de aqu se desprende implicar* elementos tales como2 a> inserción del hombre en la historiaD b> inserción del hombre en el medio y el medio en el hombre y ambos en el contexto socialD c> consideración del hombre como ser en continuo desarrolloD d> reconocimiento de la individualidad concreta e irrepetible de cada ser humano. Elementos indispensables para que una terapia sea transformadora y no se convierta en m*quina. Estos elementos se encuentran en el pensamiento sartreano al definir al hombre no por lo que es sino por sus posibilidades futuras. De esta manera el existencialismo puede convertirse en pensamiento totali-ador del humanismo de nuestro siglo. "s #artre asume al existencialismo como defensa de la individualidad dentro de la totalidad, reaccionando frente a los esquematismos. $os encontramos as frente a una empresa ambiciosa2 nada menos que con una totali-ación, como dir a #artre, de todo el conocimiento socioIhistórico existente. Esta teor a abarca as toda la gama de la fantas a individual, las relaciones interpersonales, los sistemas sociot'cnicos y las relaciones entre grupos. Ve las distintas teor as de la sociolog a y el psicoan*lisis como reali-aciones m*s o menos parciales de alg7n momento de la dial'ctica. /omo no son captadas por la ra-ón dial'ctica se los magnifica hasta convertirlos en teor as totales. !ero para #artre no existen totalidades finales en la historia. 5ay solo %totali-acionesIdestotali-acionesI retotali-aciones&. 0na totali-ación ocupa el terreno. Es desafiada por otra totali-ación. )a primera pierde su valide- absoluta, conserva su valide- relativa y es absorbida por la segunda si 'sta resulta lo bastante amplia. De tal modo se niega lo absoluto, se lo conserva como relativo y se lo subsume en una s ntesis posterior. ; esta s ntesis a su ve-, ser* subsumida en otra, y 'sta en otra, etc. "l ser superados de esta triple manera, un punto de vista, una s ntesis, una totali-ación se convierte en un momento histórico. $os constituimos y constituimos a los dem*s en colectividades sociales por medio de actos de totali-ación. " la lu- de esta totali-ación se pueden desarrollar teor as que son resultado de diferentes niveles de abstracción y extrapolación de la plena naturale-a concreta de lo humano. #e puede elaborar una teor a del esp ritu sin vinculación con el cuerpo. 0na teor a de la conducta sin relación con la experiencia, una teor a del individuo sin v nculos con la sociedad, una teor a de la sociedad no relacionada con el individuo, una teor a de las personas o la sociedad no relacionada con el mundo material. )a historia humana no es sólo un pasado nuestro, sino una totali-ación por nosotros en el pasado, como parte de nuestra orientación de nosotros mismos hacia el futuro. Es la elección de lo que recordamos, la conservación totali-ante del pasado en el presente y el futuro. )o importante de la psicoterapia es advertir la totalidad humana en la que est* inserto el enfermo. 6omando a la sociolog a como marco referencial, y entonces conectar la psicolog a con el corte antropológico. "s pues las escuelas psicológicasIpsiqui*tricas trabajan para equilibrar a un hombre que luego es anulado por su medio. )ogr*ndose una terapia que tan solo d' adaptación sin plantearse el problema de %si el medio es o no adecuado no se soluciona el problema. 0n ni,o, por ejemplo, se experimenta a s mismo a veces en un asombroso momento de revelación como %existiendo& cierta identidad. Es 'l mismo y no otro. (l es un hecho absolutamente separado, absolutamente contingente en el universo, pero su destino se encuentra en sus manos, y en ninguna otra parte. Entonces se re7ne con el mundo. 1egresa a su familia, y casi siempre pierde pronto su yo en el pantano succionador de las fuer-as alienatorias, masificadoras. Esta comparación que se hace con el ni,o y su familia se puede hacer con el enfermo y su medio. !odemos ver aqu cómo el pensamiento psicoanal tico queda reducido, como dice #artre, a realidades complejas de la %/onducta& y las experiencias a %seudoirreductibles&, tales como no dato constitucional insuperable, a una proporción innata del instinto de vida y de muerte. ; si vemos la vida personal en t'rminos de #artre, como %constituidaIconstituyente&, como una unidad sint'tica de lo que hacemos con aquello de lo cual estamos hechos, de modelarnos con aquello de lo cual hemos sido modelados, debemos llegar a la conclusión de que la teor a psicoanal tica, en sus aspectos m*s d'biles, hace caso omiso de nuestro activo constituyente, del momento de hechura, del moldeamiento de la unidad personalD con lo cual reduce a la persona a una resultante de abstracciones instintivas que no dejan llegar a la intencionalidad en cada vida. Vemos as en el an*lisis de la elaboración del proyecto <enet el logro de una identidad y autonom a personales eligiendo ser lo que los otros quer an que fuese. #artre por otra parte rastrea la vida personal hasta sus 7ltimas consecuencias o soluciones, que sólo pueden encontrarse dentro de la propia vida personal. Este %proyecto original& definitivo, o elección original del yo, proporciona la base inteligible para todos los actos y experiencias de la persona. En el marco conceptual limitado de un dualismo psicoIorgan smico, las t'cnicas bioqu micas y neurofisiológicas, definitivamente perfeccionadas, y las unidades de conducta instintiva delineada con cuidado, pueden explicar de modo correlativo todos los

impulsos ps quicos que podamos concebir. $o explica nada en la medida en que la persona de la cual el psicoanalista presumir* estar ocup*ndoseD se ha evaporado del campo del discurso y nos encontramos hablando de otras cosas, y en verdad de nada. #ólo en el descubrimiento de una libertad por la elección de autofuncionamiento frente a todas las determinaciones, a todos los condicionamientos y predestinaciones podemos llegar a la comprensión de una persona en su realidad plena. !ara no caer en reduccionismo2 para conocer totalmente al otro, debe establecerse una relación dial'ctica, en donde por un conflicto interior de una persona o de un grupo se compone la historia, que cada momento de una serie debe ser entendido a partir de un momento inicial, que la historia opera a cada instante por totali-aciones de totali-aciones, etc. Esta dial'ctica es un m'todo de conocimiento y un movimiento en el objeto conocido. El enfoque dial'ctico del problema consiste en primer lugar en que en los conocimientos humanos se reconoce el contenido que %no depende del sujeto, no depende del hombre ni de la humanidad&, vale decir que se reconoce la existencia de la %verdad objetiva&. "l mismo tiempo en todo momento nuestros conocimientos son relativos, incompletos. El conocimiento completo, perfecto, acabado de la realidad es el objetivo del proceso infinito de la cognición. En este sentido, el conocimiento es absoluto e ilimitado, solo por su %naturale-a&, por %posibilidad&. )a dial'ctica materialista de Marx y Engels Iescribe )eninI comprende ciertamente el relativismo, pero no se reduce a 'l, es decir, reconoce la relatividad de todos nuestros conocimientos, no en el sentido de la negación de la verdad objetiva, sino en el sentido de la condicionalidad histórica de los l mites de la aproximación de nuestros conocimientos a esta verdad. El conocimiento es un proceso complejo, contradictorio. De ah que en la teor a del conocimiento, lo mismo que en todos los otros dominios de la ciencia, hay que ra-onar dial'cticamenteD o sea, no suponer jam*s a nuestro conocimiento acabado, invariable, sino anali-ar que el conocimiento nace de la ignorancia o cómo el conocimiento incompleto e inexacto llega a ser completo y m*s exacto. "s como ocurre con el conocimiento, ocurre con la psicoterapia, lo que obliga a pensar en t'rminos de cambio total2 adaptar el medio, hacerlo m*s humano en la misma manera que se adapta el hombre a la vida humana, aunque nos traiga como consecuencia un giro diametral en la tarea psicoterap'utica. En otras palabras, lo que pretende #artre cuando define a la enfermedad como salida que inventa el organismo a una situación invivible y la terapia consiste en hacer vivible el medio para lograr la salud del sujeto en cuestión. #artre reconoce que el existencialismo es sólo una ideolog a que agota su sentido al existenciar el marxismo a quien ju-ga insuperable en nuestro tiempo. #artre, en una carta dirigida a 1oger <araudy, expresa que el pensamiento existencialista coincide con el marxismo y pretende integrarse a 'l en virtud de sus resortes internos. Este existencialismo tiene como meta el hombre y como 7ltimo marco referencial la concepción marxista del mundo. 0ne as todas las condiciones de un marco referencial psiqui*trico, tanto por ser capa- de traducirse en acción =es verdadera concepción del mundo> como por ser capa- de llegar al hombre concreto. "dem*s, el hombre est* definido por su futuro, cosa que es fundamental en psicoterapia porque sit7a al paciente en un plano de optimismo, le queda todo el futuro para vivir humanamente posible en la medida que logre superar las condiciones de su pasado. Este existencialismo comprende la realidad del hombre que lucha con la naturale-a por imponer a 'sta la humanidadD %el hombre no puede existir en una naturale-a sin transformar la vida del hombre&, se desarrolla en una continua polaridad de oposición y superación, entre hombre y naturale-a. El hombre, frente a esta modificación de la materia pretende la humani-ación creciente del medio, permitiendo as una existencia cada ve- m*s humana del hombre. El medio de humani-ación =praxis planificada> es el trabajo y por tanto 'ste cobra capital importancia dentro de cualquier planteo humanista. Esta es la ra-ón fundante =que el trabajo es medio de humani-ación> que exige considerar a 'ste, lo mismo que a la circunstancia como elementos humanos si queremos reali-ar una tarea antropológica seria. 6rasladar este enmarque a la labor psicoterap'utica es una empresa delicada. El terapeuta est* frente a un hombre singular, con problemas de conducta, de adaptación, de comunicación, de angustia o de cualquier otra naturale-a. 5ay que anali-arlo, diagnosticar y tratar de curarlo. !ara esto puede que posea t'cnicas para enfrentar la situación, pero como carece por completo de una psiquiatr a omnicomprensiva, su tarea se reduce a la aplicación mec*nica de la que considera indicada para el caso que se le ha presentado. El resultado de esto es que el paciente sobre su situación es ayudado por una terapia que sólo busca que acepte su estado, proporcion*ndole para ello medios de adaptación o drogasIcalmantes.

"parentemente este resultado lo busca la psicoterapia y no el terapeuta, que sólo representa un instrumento formal y condicionado para que act7e en esa forma y carece de %posibilidades y conocimientos para actuar de otro modo&. )a psicoterapia busca esta finalidad porque es una realidad paraestructural que a trav's de una superestructura est* defendiendo a una infraestructura económica. /uando definimos el humanismo como elemento necesario en el marco referencial de la psiquiatr a =siguiendo a )efebvre> remarcamos que lo inhumano es la injusticia, opresión, crueldad, represión, tortura, miseria, etc., evitable. /uando condiciones económicas infraestructurales producen una estructura que se mantiene gracias al sometimiento de muchos seres humanos, que ven tronchadas sus posibilidades de avance en lo espec fico porque se enajena su trabajo en aras de intereses ajenos a lo humano, las condiciones invivibles de tal sometimiento son evitables y por tanto son inhumanas. En este contexto toma sentido la definición de #artre que prologa los trabajos de )aing y /ooper y toma sentido tambi'n la consideración de )efebvre del devenir histórico que transforma la ciencia y conocimientos humanos en instrumentos de lo inhumano y explica los profundos contrasentidos de la ciencia actual, sobre todo, de la ciencia del hombre. )a necesidad de no romper un orden que existe gracias a que muchos se ven imposibilitados de existenciar sus posibilidades, hace que la ciencia condicionada cuide de no romper su propio marco, tal el caso de la psiquiatr a actual que se convierte en t'cnica al servicio de la gran estructura que le ha dado origen y significación, con el fin de contener el avance histórico en los medios humanos que ha comen-ado la desalienación. Este comien-o de desalienación, no pr*xica sino gnósica, hace que el ser humano vislumbre su quiebra existencial ante la cercenación de sus posibilidades y por ello enferme. En consecuencia, la adaptación y aceptación de una existencia menos humana comien-a a aparecer. Esta psiquiatr a comien-a a tomar conciencia de su situación. )a solución2 dejar de lado el marco referencial condicionante para buscar una salida terap'utica de desalienación parece m*gica, providencial. El terapeuta somete al paciente a un proceso de desalienación y le da una perspectiva de cambio, pero, ?de qu' sirve si el paciente debe volver al medio enfermoA !or un lado se pretende que el terapeuta se convierta en un luchador social, en el campo de la pol tica económica, a trav's de una terapia desalienadaD en consecuencia resulta un paciente revolucionario. !or otro lado, se pretende que con la psicoterapia el paciente sobrelleve su situación sin causarle problemas al medioD en consecuencia psicoterapia de adaptación y aceptación de la situación. Esta disyuntiva parece insuperable. El terapeuta se ver* en la obligación de conocer la realidad humana en que act7a =hombre en el medio> de tal manera que su terapia logre una desalienación condicionada en la medida que le permita la situación envolvente, hecho que hace necesario por las exigencias de una realidad profundamente condicionada y que aniquilar* a quien emerja de una terapia que pecó de no darse cuenta del papel que jugar* el medio en el futuro del paciente. )a alienación es causa de enfermedadD pero una terapia desalienatoria convertir a al sujeto en un ser de laboratorio, para devolverlo a un medio que sigue siendo tan enfermante como cuando se desencadenó el proceso enfermante y que necesariamente producir* peores resultados que los del proceso inicial, lo que es necesario obviar. "l parecer la 7nica salida es la adaptación, pero en una perspectiva aut'nticamente humanaD es la desalienación terap'utica que asuma la perspectiva de la realidad =medioIhumano>, que condiciona alienandoD o sea, una terapia de %desalienación alienada desalienante&. F+F)+:<1".8" La 2e+)a) e$ e++&+, de #elivanov. Editorial #apiens. C/e"#i&na%&" II, de Mari )anger, Fleger y otros. P"ic&#e+a,ia>Re'$e!i&ne" "&7+e "/ e5e+cici& I, de E. M. Valverde. P"ic&#e+a,ia>Re'$e!i&ne" "&7+e "/ e5e+cici& II, de E. M. Valverde. Ra3-n Vi&$encia, de )aing y /ooper. Lecci&ne" "&7+e E!i"#encia$i"%&, de 1oger Verneause. E$ %i#& )e $a en'e+%e)a) %en#a$, de 6homas `sa-a. Editorial "morrortu.

UN APORTE POPULAR PARA LA COMPRENSIÓN DEL MUNDO DE HOY CAMBALACHE
)e En+iA/e San#&" Di"c1,&$& I @ue el mundo fue y ser* una porquer a ya lo s'... En el quinientos seis, y en el dos mil tambi'n4 @ue siempre ha habido chorros maquiavelos y estafaos, contentos y amargaos, valores y dubl'... !ero que el siglo veinte es un despliegue de mald* insolente, ya no hay quien lo niegue. Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos4... II 5oy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor...4 ignorante, sabio o chorro pretencioso o estafador4 6odo es igual4 $ada es mejor )o mismo un burro que un gran profesor4 $o hay apla-aos ni escalafón, )os inmorales nos han igualao. #i uno vive en la impostura y otro afana en su ambición da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos caradura o poli-ón4 I 67i"8 @ue falta de respeto, que atropello a la ra-ón4

/ualquiera es un se,or4 /ualquiera es un ladrón4 Me-clao con #travinsCy va Don Fosco y %)a Mignón& Don /hicho y $apoleón, /arnera y #an Mart n... +gual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha me-clao la vida y herida por un sable sin remaches ves llorar la Fiblia junto a un calefón4 II 67i"8 #iglo veinte, cambalache problem*tico y febril... El que no llora no mama y el que no afana es un gil... D*le nom*s4 D*le que va4 @ue all* en el horno se vamo a encontrar4 $o pienses m*s, sentate a un lao4 @ue a nadie importa si naciste honrao4 Es lo mismo el que labura noche y d a como un buey4 que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura o est* fuera de la ley4

CIENCIA, MEDICINA Y PSIBUIATR=A. REFLEXIONES SOBRE SU COMETIDO
VC CONGRESO ARGENTINO DE PSIBUIATR=A 9:;D FEDERACIÓN ARGENTINA DE PSIBUIATRAS, CÓRDOBA
%@u' es por tanto la filosof a Iquiero decir la actividad filosóficaI si no es la labor cr tica del pensamiento sobre s mismo. ; si no consiste, en ve- de legitimar lo que ya se sabe, en tratar de hacer cómo y hasta dónde puede ser posible pensar de otro modo&. Michel .oulcault %Medicina moral implica el estudio de los fenómenos ps quicos considerados en la etiolog a y sintomatolog a de las enfermedades. $adie podr* ser m'dico completo si no reuniera la fuer-a pujante del filósofo a la paciente atención del observador&. Dr. <Vemes /ada ve- que se intenta una consideración de las ciencias m'dicas de nuestro tiempo se cae en el lugar com7n de admirar extasiados su avance. #iempre es motivo de aplauso la 7ltima proe-a quir7rgica o el descubrimiento de las propiedades de una substancia qu mica que dar* nacimiento a nuevos f*rmacos. Es ocioso pretender una enumeración probativa de este tipo de hechos porque la prensa en cualquiera de sus formas nos ofrece a diario como noticia Iy con perseverante insistenciaI la crónica de estos avances m'dicos. $o dudamos que todo ello significa un enriquecimiento del saber como patrimonio de la humanidad, y sabemos tambi'n con cabal certe-a que se ha obtenido por el trabajo tesonero y abnegado de muchos hombres de ciencia que han oblado su existencia en aras de la investigación. Estas reflexiones pretenden un enfoque distinto de la medicina teniendo en cuenta que esa labor de b7squeda y descubrimiento ha sido posible gracias a toda la humanidad que ha sacrificado mucho para que algunos puedan llegar a la cumbre del saber. #e impone as un serio replanteo al camino que sigue nuestra medicina. 5oy hablamos de /+E$/+"# MED+/"# indicando que vemos en ellas como necesidad la exactitud de la prueba y la medida matem*tica de las probabilidades. Esto no es extra,o porque a partir de la modernidad las matem*ticas se convirtieron en fundamento del saber, y la medicina no pod a ser excepción. "dem*s, los adelantos de las ciencias f sicoIqu micas le permitieron intentar cosas que hasta ese momento parec an quim'ricas empresas. Es de notar que el matematismo moderno en alguna medida nutrió el cientismo posterior, que prepotente desde su fortale-a de exactitud pretende usar los c*nones formales Ino realesI vigentes sólo en laboratorio o en situación de prueba experimental para reducir a ellos la realidad, y en este caso al hombre. En la actual literatura cient fica se encuentran muchas referencias a esta realidad. Barl Easpers, figura que hoy conocemos como filósofo existencial, pero que en su momento descolló en la medicina, denunció el avasallamiento de las ciencias matem*ticas sobre el campo no matemati-able e intentó fijar como l mite de la ciencia el campo de lo mensurable. De esta manera creyó salvar al hombre de la esquemati-ación anónima de impersonales conclusiones. )a postura de Easpers adolece evidentemente de un prurito antimetodológico que es com7n a toda la escuela existencial de la primera 'poca, y adem*s peligrosamente desconocedor del papel leg timo de la ciencia que tiene su origen en la alienación del sistema total, pero a pesar de ello la tomaremos como ndice de que el problema que se,alamos es reconocido aun por aquellos que trabajan con diferentes referencias cognitivas. Dice Barl Easpers al respecto2 %!or lo pronto, los l mites de la ciencia ser an claros si se dejaran determinar concisamente2GH GH I Barl Easpers2 .ilosof a de la Existencia. "guilar. Madrid KLHK, !*g. PQ y PP.

a> conocimiento real cient fico no es conocimiento del ser. El conocimiento cient fico es particular, sobre objetos determinados, no sobre el ser mismo ju-gado. !or lo tanto, y precisamente mediante el saber, la ciencia obtiene de modo filosófico el saber m*s decisivo en torno al no saber, esto es al no saber de lo que el ser mismo es. b> el saber cient fico no puede dar ning7n objetivo para la vida. $o establece valores v*lidos. /omo tal no puede dirigir. 1emite, mediante su claridad y su decisividad, a otro surgimiento originario de nuestra vida&. )uego anali-aremos m*s detenidamente el problema que plantea Easpers, pero ahora nos interesa subrayar una de sus afirmaciones2 %El saber cient fico no puede dar ning7n objetivo para la vida&. !ara Easpers Ien el interior de su sistema de pensamientoI esto ocurre porque la ciencia trabaja con exactitudes parciales y carece del sentido de totalidad que difiere seg7n la 'poca histórica y que sólo puede darlo la filosof a. )as ciencias Ientre ellas las ciencias m'dicasI son %instrumentos& del saber humano que reciben =o deben recibir> su sentido desde una esfera superior que es la filosof a. 1aimundo !aniCer observa tambi'n la necesidad de la incorporación del campo de lo cient fico a la %totalidad humana& al considerar como problema actual la independencia lograda por el binomio cienciaIt'cnica que pretende operar con total desconocimiento de las exigencias humanas. !ara !aniCer esto era posible hasta hace unos decenios, pero hoy es insostenible =$o aceptamos esta afirmación de !aniCer en forma absoluta. !ara nosotros una perspectiva parcial siempre es alienatoria>. Es interesante cómo desde un pensamiento totalmente tradicional =tal es el caso de !aniCer> se llega a conclusiones de alguna manera semejantes a las sostenidas por la m*s reciente antropolog a, que pretende erigirse en totali-adora o fundante del saber, por ello transcribiremos, a efectos de un somero an*lisis, el texto del autor2 %5asta hace unos decenios era m*s o menos posible vivir en un espl'ndido aislamiento. )os cient ficos cultivaban su ciencia haciendo caso omiso de los abstrusos filósofos, y 'stos segu an sus elucubraciones sin preocuparse de los pobres e inofensivos cient ficos, m*s hoy d a esta situación es cultural y sociológicamente insostenible. !or un lado los cient ficos han desembocado, acaso sin querer, pero tanto m*s estrepitosamente, en arduos Iy cl*sicosI problemas cosmológicos y aun metaf sicos. ;, por el otro lado, los filósofos han empe-ado a darse cuenta de los peligros Iaun existencialesI que consigo comporta una civili-ación puramente cient fica y t'cnica, y es entonces cuando recaban el derecho de interpretar los resultados cient ficos y aun de dirigir la actividad de los t'cnicos, seg7n las exigencias individuales y sociales del ser humano&GM. $os interesa particularmente poner de relieve el cometido que !aniCer asigna a la filosof a2 dirigir las actividades cient ficas y t'cnicas seg7n las necesidades individuales y sociales del ser humano. 6enemos un nuevo indicador de que hay que integrar en una concepción totali-adora y humana el quehacer cient fico. De lo expuesto podemos concluir2 a> )a ciencia no puede ser independiente de una filosof a totali-adora que marque el rumbo con perspectiva hol stica. b> )a ciencia y la t'cnica deben responder a las exigencias individuales y sociales del ser humano. Esto y afirmar que la ciencia no puede ser independiente de una concepción humana del mundo que debe servir al hombre en lugar de servirse de 'l, y que por lo tanto no es leg timo crear un mundo de la ciencia que desde su propia perspectiva aliene a la humanidad a la que debe servir, es lo mismo. !ara desempe,ar este papel la filosof a no puede ser mera contemplación teor'tica, sino que debe integrarse en la praxis de la humanidadD y esto sólo lo logran las concepciones del mundo. )legamos as a que la ciencia debe enmarcarse necesariamente en una concepción del mundo vigente capa- de dar sentido y orientación a la praxis presente. /on algunas variantes 'sta es la l nea de pensamiento que sostiene actualmente el existencialismo sartreano al proponer como ciencia fundante una antropolog a totali-adora. "dem*s es necesario entender en forma definitiva que hablar de ciencia como de una realidad independiente de la %filosof a& es un error ya definitivamente superado. 0na filosof a con pretensiones de existir independientemente de los avances cient ficos es una utop a y la historia muestra el absurdo que ella comportó. 0na ciencia que pretende ser ajena a un pensamiento %totali-ador& es una ciencia alienada y alienante. "lienada en la medida que elementos extracient ficos le impiden ver a su objeto inserto en la totalidad de lo real, y alienante en la medida que impone esta perspectiva parcial retardando el enfoque aut'ntico que exige nuestra circunstancia. )as matem*ticas, por ejemplo, son un valioso auxiliar de las ciencias f sicas Ipueden ser tambi'n su fundamento como en el caso de las ciencias f sicoImatem*ticasI, pero en las ciencias biológicas no puede cumplir id'ntico papel, aunque s el de valioso instrumento. En este caso particular hay que cuidar que el ser matem*tico no se confunda con el ser real =si cabe la redundancia>, pues hoy es demasiado com7n creer que los ndices y las %medias& de los cuadros estad sticos son la %realidad& a tener en GM I 1aimondo !aniCer2 :ntonom a de la ciencia. <redos. Madrid, KLHK.

cuenta y la verdad es muy otra. El dato ndice y el valor medio no existen en la realidad. #on ficciones formales de valor en el campo del ser ideal que tienen un ndice relativo de traducción de realidad permitiendo paralelamente una formulación universal, supraindividual, meta perseguida por la ciencia tanto por influencia Cantiana como por tradición griega. $o podemos sustraernos a la definición inicial de ciencia elaborada por <recia hace veinticinco siglos, definición en la que tanto la universalidad como la necesidad eran elementos primordiales ="ristóteles define a la ciencia como conocimiento universal y necesario de las esencias. En esto sigue a su maestro !latón>. Estas disgresiones parecen alejarnos del objeto de nuestras reflexiones, pero nos son de absoluta necesidad para aclarar el problema que nos ocupa, y al que pretendemos aportar una opinión fundada tanto en la reflexión cr tica de los marcos referenciales de la medicina como en su ejercicio. Diremos que las ciencias m'dicas no pueden ser una isla dentro del contexto general de las ciencias y por lo tanto deben considerarse v*lidas para ella las exigencias que se descubran para las ciencias en general. !odemos decir entonces que la medicina deber*2 a> estar encuadrada en una filosof a totali-adora =concepción del mundo> y humanista como en su marco referencial. b> responder a las exigencias individuales y sociales del ser humano. De inmediato surge la tarea de indagar si nuestras ciencias m'dicas responden a estas exigencias. Fuscar la respuesta en el aislamiento ser a proceder contrariando nuestras convicciones pues creemos que el problema es de la totalidad del saber, y por ello primero nos ocuparemos de las %ciencias& y luego del problema particular de la medicina. )a ciencia en cada 'poca de la historia est* condicionada por la situación socioeconómica peculiar que la sustenta infraestructuralmente. $o por la inversión que insume la investigación o la creación de nuevas t'cnicas, sino porque la existencia del cient fico supone un desarrollo de la humanidad que le permite vivir para el pensamiento, libre de ocupaciones f*cticas. Esto ya lo advirtieron los antiguos griegos, y dentro de sus esquemas conceptuales la ciencia ocupó el lugar de ocio del %hombre libre&. Evidentemente una humanidad que ha llegado a un desarrollo tal que la hace acreedora de la ciencia y la t'cnica que hoy poseemos est* condicionada por toda una historia que no es solamente una historia geogr*ficoIpol tica, sino tambi'n y decisivamente una historia económica. $os encontramos as poseedores de una ciencia tributaria de una determinada estructuración de la humanidad, y por lo tanto determinada por los marcos referenciales concretos producidos a trav's de la historia real de la humanidad, que est* bastante lejos de ser los ideales de acuerdo con los c*nones de un humanismo aut'ntico. =!or humanismo aut'ntico =en la pr*ctica> entendemos aquella situación de organi-ación social real que suprime toda situación inhumana evitable dentro de las posibilidades concretas.>. $uestro momento histórico nos depara un marco referencial bastante diferente del ideal, y por lo tanto la %ciencia& que poseemos no est* al servicio del %hombre& seg7n sus exigencias individuales y sociales, sino que est* al servicio de los intereses de la infraestructura que la condiciona. !ara mostrar un poco m*s gr*ficamente o fenomenológicamente como hoy se denomina el modo descriptivo de prueba, citaremos algunos datos de los utili-ados por el Dr. /arlos Vela #. E. en su tratado sobre el desarrollo de "m'rica )atina juntamente con algunas de sus consideraciones sobre el empleo de los conocimientos cient ficos y t'cnicos. Dice Vela2 %)a gran mayor a de los habitantes de "m'rica )atina, qui-*s unos KSN millones de los QHN que la pueblan, tienen una alimentación deficiente en prote nas, y de estos KGN millones, o tal ve- m*s, subsisten a niveles de inanición, con una dieta compuesta casi en su totalidad de f'culas& =p*gs. QNNIQNK>. Este estado de la población, por supuesto origina grav simos problemas sanitarios tales como viviendas pr*cticamente inhabitables que provocan hacinamiento y promiscuidad con todas sus consecuencias =p*g. QPS>, y alto ndice de enfermedades infectoIcontagiosas. =Ver detalle de la misma obra en las p*gs. QRP a QHQ>GS. Este estado de cosas ser a f*cilmente superable si a los recursos naturales de "m'rica )atina se los explotara de acuerdo con los avances cient ficos y t'cnicos y se los distribuyera con criterio humano. Dice el mismo autor2 %$uestra agricultura no est* rindiendo a cabalidad su aporte para el desarrollo ni en alimentos ni en productos para la exportaciónD no aprovecha debidamente la tierra ni el esfuer-o del hombre que la trabajaD emplea pr*cticas de labran-a que merman la fertilidad y carece de buena administraciónD desperdicia recursos humanos y priva a millones de hombres de la posibilidad de mejorarD sus productos exportables encuentran dificultades de precios y GS I /arlos Vela2 Desarrollo e integración de "m'rica )atina. #elecciones <r*ficas. Madrid KLHS.

colocaciónD en los 7ltimos KG a,os ha aumentado a un ritmo solo ligeramente superior al aumento de la población y no cubre la meta m nima fijada en la /arta de !unta del Este&GL. Evidentemente la ciencia hoy cuenta con conocimientos suficientes para superar todas estas situaciones =m*xime si cuenta con naturale-a favorable, como en este caso> que sin duda conforman una situación adversa =inhumana>, pero hasta el momento solo se han levantado estad sticas de las -onas de subdesarrollo. Estas -onas se debaten en el c rculo vicioso de no avan-ar por carecer de t'cnica, de la que a su ve- carecen por no producirla, m*s retraso cultural o no tener medios para adquirirla. !ermanecen en esta situación por no avan-ar. En este momento no interesa el an*lisis de las causas económicas, que inciden en la existencia y permanencia de esas -onas, sino que interesa se,alar cómo la ciencia y la t'cnica son utili-adas por los grupos humanos que la poseen =sean pa ses o no> para mantener su situación de avan-ada de la humanidad. )a ciencia Itoda cienciaI es pertenencia del grupo humano que la posee por haberla producido o haberla adquirido y consecuentemente la utili-a para mantener su situación. #ólo mencionaremos al pasar el hecho incontestable que ofrece la aplicación a la industria b'lica de todos los adelantos de la moderna fisicoImatem*tica, desarrollada y superdesarrollada para mantener la hegemon a de los pa ses que hoy operan como potencias mundiales. El mismo !aniCer en el texto ya citado hace notar lo reciente de la concienti-ación de esta situación tanto por parte de cient ficos como de filósofos. 1eci'n se comien-a a reclamar un cambio de organi-ación, pero la circunstancia imperante es totalmente ajena a la que se pretende desde un pensamiento humanista. 5abiendo puesto de manifiesto Icreemos lo suficienteI el problema de la ciencia en la actualidad, trataremos de ubicar en el seno del mismo el problema que ofrecen las ciencias m'dicas. $o es necesario demostrar que la medicina sufre el problema de la ciencia en su relación de parte a todo, pero su peculiar enfoque del hombre como objeto de su quehacer hace que el deterioro que detenta a causa de los condicionamientos actuales resulte doblemente serio. "l respecto notaremos2 a> !or muy adelantada que est' nuestra medicina en el campo de las enfermedades infectoIcontagiosas es pr*cticamente muy limitada su influencia para erradicar las mismas. Este tipo de enfermedades prospera en poblaciones marginales =%Villas miseria&. %.avelas&, %!oblaciones /allampa&, etc.> porque hay d'ficit alimentario, falta de higiene y otra serie de calamidades producidas por la miseria. De nada sirven los conocimientos m'dicos sobre su prevención si no hay medios económicos =la carencia que sufren algunos sectores se deben a la mala distribución, por regla general, de la rique-a existente> para permitir un medio sano, y de muy poco la t'cnica de curación si se carece de la adecuada infraestructura hospitalaria para su correcta aplicación. "dem*s, es muy poco lo que se consigue curando a un enfermo para devolverlo luego al medio enfermante. b> !aralelamente hoy asistimos a un continuo aumento de las enfermedades ps quicas, y a nadie escapa que la gran causa de ellas es la presión existencial que debe soportar el individuo en nuestra sociedad. El terapeuta se encuentra tambi'n en situación dif cil, porque su paciente una ve- curado =o mejorado> volver* al medio, el que en gran parte anular* su tarea. Esto ocurre no por insuficiencia de la medicina, sino porque 'sta es impotente frente a una de las m*s serias causas de la falta de salud, o sea, la sociedad en que vivimos. )as condiciones de salud de hoy son totalmente precarias para el SNa de la humanidad, y esa precariedad obedece a factores económicos, no a falta de conocimientos m'dicos. En este terreno sólo podr* encontrase una solución cuando se tome como centro al hombre en su totalidad, y no a la salud, que es solo un aspecto del hombre. En otras palabras, no puede lograrse la salud de un hombre que care-ca de posibilidades de bienestar total, y por lo tanto es utópico esperar el milagro de una medicina Ipor muy adelantada y poderosa que seaI abandonada a solas y divorciada de la econom a, de la historia, de la sociolog a, de la antropolog a, etc. Esto ocurre y ocurrir* mientras no se elimine la causa, porque la ciencia de hoy carece de un marco referencial aut'nticamente humano, y en consecuencia no est* al servicio del ser humano como individuo social. 5asta aqu lo que se descubre es un an*lisis de la medicina en relación al cient fico, hoy bastante lejos de aut'nticos supuestos humanistas. $os restan una serie de reflexiones sobre la problem*tica interna procedente de las mismas ra ces, principalmente el de tomar la parte como todo. 5oy medicina connota la suma de t'cnicas de diagnóstico y terapia, que por muy eficaces, son sólo el instrumento de la medicina y no la medicina misma. El objeto de la medicina como ciencia, la formalidad que la determina, es la salud del hombre, cosa que implica el bienestar total del individuoD todo el conocimiento y el investigar para conseguir este fin no puede ser confundido GL I :p. /it., !*g.KLS I KLL.

con las t'cnicas que se emplean para efectivi-arlo. )a continua especiali-ación de la medicina Ique sin dudas ha tra do grandes ventajasI ha convertido al m'dico en un supert'cnico en el tratamiento de su especialidad, que conlleva casi siempre el descuido de la totalidad que es el hombre. 5a convertido la relación m'dicoIpaciente en algo impersonal, cuasimec*nico, dej*ndose de lado la consideración humanoIindividual que requiere todo hombre en toda circunstancia y con mayor ra-ón el hombre enfermo. Esto ha ocurrido porque el m'dico, en aras de una especialidad cada ve- m*s rica en conocimientos t'cnicos, ha dejado un poco de ser m'dico, para ser radiólogo, cirujano, oftalmólogo, etc. En los casos extremos el paciente puede llegar a soportar una serie de experiencias anónimas con cada uno de los especialistas que su caso requiere, sin que en ning7n momento se atienda a la quiebra humana que significa el carecer de salud. En esta situación encontramos una desnaturali-ación del %rol& de m'dico, ya que 'ste no cura a un %ser humano&, sino que est* haciendo una sutura perfecta u obteniendo una muy n tida placa radiogr*fica que se autojustifica por su propia perfección. Esta labor t'cnica persigue perfección y exactitud, y como consecuencia descuida la irrepetible individualidad humana en cada caso, produciendo de esta forma una secuela de %enfermos psiqui*tricos& derivados de esta rama m'dica como instancia 7ltima de una b7squeda de integración que se hace problem*tica. "parece as la psiquiatr a como la disciplina m'dica encargada del %hombre& en su dimensión de ser humano, pero esto es un espejismo, pues es la parte de la medicina que con mayor rigor sufre los embates de un marco referencial que la asfixia. M*s adelante dedicaremos a ella un an*lisis especial. En resumen, la falta de una concepción humanaIhol stica que funde realmente la medicina provoca en 'sta una tecnocracia poco m'dica y menos humana, que a pesar de su perfección cient fica no logra plenamente el objetivo de la medicina porque no est* al servicio del hombre sino de la t'cnica misma. 5oy la radiolog a busca ser la perfecta radiolog a, la cirug a busca ser la perfecta cirug a, y as sucesivamente, y esa misma b7squeda de perfección narcisista condena al paciente =hombre concreto que no se ajusta a las universalidades formales> a ser ignorado en su problema. El enfermo busca su salud, que es 7nica, individual, concreta, irrepetible, y el m'dico =o los m'dicos> est*n preparados y determinados para entregarle una %salud tipo&, seg7n c*lculos que obedecen a leyes permanentes y donde la singularidad no tiene significación. (ste es qui-*s el problema mayor que aqueja a nuestra medicina, provocado por los condicionantes que rigen nuestra ciencia y cuya solución exige una reestructuración total. 5abiendo llegado a esta altura en nuestra cr tica se imponen dos precisiones2 a> $uestras observaciones no pretenden detectar culpas. #abemos que 'stas no existen en personas concretas, ni siquiera en posiciones m'dicas, pues 'stas tambi'n est*n determinadas a ser como son. #ólo pretendemos mostrar el problema en su dimensión para contribuir a su posible solución. b> /reemos que el problema en su ra - profunda est* provocado por causas que escapan a la ciencia y por ende a la medicina, para pertenecer a la realidad socioeconómica que nos ha tocado asumir en la historia. 5echas estas salvedades nos dedicaremos a una 7ltima acotación sobre la medicina en general para luego ocuparnos de la psiquiatr a. )a medicina, que tiene por objeto %la salud del hombre&, debe tener muy claro qu' salud busca. Entendida 'sta como bienestar total del hombre, surge de inmediato la necesidad de que cono-ca al hombre en toda su complejidad. )a perfecta radiograf a, la perfecta cirug a, etc., se transforman as en t'cnicas al servicio de una ciencia m'dica poseedora de una concepción total de la realidad humana que dirige su cometido. Esta MED+/+$" con may7scula hoy est* pr*cticamente oculta tras un conjunto de t'cnicas que muchas veces ni siquiera han advertido que est*n al servicio del hombre. !ero se advierte su necesidad, se concienti-a su falta y esto ya implica el comen-ar su logro. Esta medicina no puede dejar escapar un solo elemento del ser humano, debe ser totali-adora y supone un humanismo real. $o puede constituirse ajena a la econom a, a la historia, a la sociolog a, a la geograf a, el derecho, etc. !or que todas estas ciencias conocen aspectos del hombre que es necesario manejar si se quiere conocer su realidad concreta. #u marco referencial ser* necesariamente una concepción de vida =no mera contemplación, sino praxis de transformación> en continuo avance seg7n la marcha de la historia. /uando la medicina transite segura esta senda, habr* asumido su verdadero papel en la realidad humana y habr* superado para siempre el peligro de la asfixia t'cnica. De nuestra exposición surge una dificultad aparente2 si la aut'ntica medicina se reali-a en el paciente singular, est* fuera de los c*nones de la ciencia, porque el hacer circunscripto a una individualidad es arte antes que ciencia. #i bien debemos aceptar que el ejercicio de la medicina en tanto que supone relaciones interpersonales tiene alg7n rasgo en com7n con el arte, esto no justifica en ning7n momento que sea arte. El arte es

individualista en su esencia misma y la obra como tal se logra con caracter sticas de irrepetibilidad independiente del resto del quehacer art stico, pero la salud si bien es algo que hace a un ser individual, concreto e irrepetible, es parte de una salud social. )a totalidad humana no permite logros de perfección individual aislados de la perfección del medio en lo que a salud se refiere y por tanto los c*nones art sticos no pueden explicar la labor m'dica. El m'dico sabe ciencia y su tarea consiste en resolver los casos particulares de acuerdo /:$ los conocimientos de la ciencia. Esto comporta una situación especial que se resuelve ubicando a la medicina entre las ciencias pr*cticas =que buscan el conocimiento para su posterior aplicación en la realidad> y considerando al m'dico ejecutor de esta pr*ctica cient fica que supone la labor teórica de investigación y estudio. " tal punto el m'dico es un trabajador de la ciencia m'dica, que casi todos los avances de 'sta se relacionan de alguna manera con su labor, que brinda a los investigadores =a veces el m'dico mismo lo es> la verificación de su hipótesis teórica.

PSICOTERAPIA. REFLEXIONES SOBRE SU EJERCICIO 6I8
VE C&n0+e"& A+0en#in& )e P"iA/ia#+(a > C-+)&7a, 9:;D Fe)e+aci-n A+0en#ina )e P"iA/ia#+(a

%El enfermo no es una idea teórica, filosóficaD es una noción concreta, viviente, sensible, real, emocionante. Este concepto es el fundamento moral de la medicina&. V. 1iesie %El hombre actual se debe despedir del antropocentrismo, del geocentrismo y aun del heliocentrismo, pues si nuestro planeta es un 7ltimo grano de arena en el infinito universo, ?qu' es el hombreA. #iempre, empero, nos quedar*n nuestros códigos morales, nuestra posibilidad de admirar la belle-a de nuestra capacidad de sentir y de ver en cada cosa y en cada ser un profundo misterio&. 1. #anpietro %6odo lo que es la lu- puede caer en las tinieblas. Mas las tinieblas mismas quedanD es la nada, la igualdad en la negación, quien nos acoge como una madre que nos har* nacer de nuevo&. Mar a `ambrano

El ejercicio de la psiquiatr a representa el esfuer-o por retornar a la salud a aquellos que por no soportar las tensiones existenciales originadas en interacción con el medio que conforma su posibilidad han reaccionado mediante una crisis humana individual en respuesta a su situación socioIhistórica concreta. #i la definición resulta compleja por la diversidad de elementos que la conforman, su enmarque en el contexto que se reali-a =relación terapeutaIpacienteImedio humano a que pertenece > es aun m*s problem*tica. En efecto, el terapeuta, que es quien dirige la tarea, trabaja siempre dentro de los l mites de un marco de referencia, que si bien hipot'ticamente debe responder a las exigencias de una terapia efectiva, de hecho est* condicionada por una formación unilateral =carente de perspectivas hol sticas> o por un medio condicionante adverso. El marco referencial que le dio existencia a la psicoterapia es sin lugar a dudas el psicoanal tico. El edificio freudiano fue con todo derecho el coloso de una 'poca, y si la trascendió como el comien-o de una nueva era en la psiquiatr a no escapó a ella en cuanto condicionamiento antropológico. El psicoan*lisis est* concebido en y estructurado para una realidad humana que no es la actual. " pesar de ello tiene vigencia porque gran parte suya escapa a su marco fundante. Esto ha comen-ado a advertirse en el interior de la escuela psicoanal tica y ha causado la multidivisión interna que la aqueja. )a pretensión de quienes representan la autotitulada ortodoxia psicoanal tica =consistente en repetir sin actuali-ar los pasos y las interpretaciones terap'uticas del maestro .reud> conlleva la necesidad de explicar el hecho psicocl nico individual a trav's de normas abstractas y universales. El problema fundamental estriba en que cada caso terap'utico es irrepetible en su mismidad humana concreta y singular, y por lo tanto, si ajustamos su tratamiento a normatividades generales estamos ignorando precisamente aquello que queremos curar. Desde esta perspectiva ya hemos anali-ado el simbolismo on rico freudiano y hemos mostrado mediante ejemplificaciones completas este problema del marco referencial psicoanal tico y por ello nos eximimos ahora de proseguir con el mismo. En cuanto a la apertura del marxismo reali-ada por otra fracción del psicoan*lisis podemos decir que se acerca peligrosamente a la constitución de un h brido en lugar de una relación fecunda. En la medida en que el actual %.reudoIMarxismo& en su af*n de actualidad se aferra a un marxismo definido por un momento de su historia y haga de s su %comarco& de referencia habr* adquirido un nuevo problema sin superar el que advirtió entre los representantes de la ortodoxia de la escuela. #in dudas el marxismo tambi'n puede convertirse =sobre todo si

pierde su perspectiva dial'ctica> en un marco formal que se aleja indefectiblemente de lo concreto. Este peligro puede trocarse cat*strofe si no se lo neutrali-a, porque tras el espejismo de estar sobre lo concreto se esconde un larvado logicismo formal que fija en los c*nones idealistas el marco referencial en cuestión. Esto y no otra cosa es lo que se,ala #artre en /0E#6+:$E# DE M(6:D: al decir2 %... naturalmente, los aficionados han edificado en :ccidente unas teor as anal ticas sobre la sociedad o la historia que desembocan, en efecto, en el idealismo. ?/u*ntas veces no se ha psicoanali-ado a 1obespierre sin pensar que las contradicciones de su conducta estaban condicionadas por las contradicciones objetivas de la situaciónA ; resulta molesto que cuando se ha comprendido cómo la burgues a termidoriana, parali-ada por el r'gimen democr*tico, se vio pr*cticamente reducida a reclamar una dictadura militar, se lea escrito por un psiquiatra que $apoleón se explica por sus conductas de fracaso. De Man, el socialista belga, aun iba m*s lejos cuando fundaba los conflictos de clases en el %complejo de inferioridad del proletariado&. +nversamente el marxismo hecho saber universal ha querido integrar al psicoan*lisis torci'ndole el cuelloD ha hecho de 'l una idea muerta que encontraba naturalmente su lugar en un sistema secoD era el idealismo que volv a con una m*scara, un avatar del fetichismo de la interioridad. !ero en uno u otro caso, se ha transformado un m'todo en dogmatismoD los filósofos del psicoan*lisis encuentran su justificación en los %esquemati-adores& marxistas y rec procamente. De hecho el materialismo dial'ctico no puede privarse durante m*s tiempo de la mediación privilegiada que le permite pasar de las determinaciones generales y abstractas a ciertos rasgos del individuo singular. El psicoan*lisis no tiene principios, no tiene base teóricaD apenas si est* acompa,ado en Eung y en algunas obras de .reud por una mitolog a perfectamente inofensiva. De hecho, es un m'todo que ante todo se preocupa por establecer la manera que tiene el ni,o de vivir sus relaciones familiares en el interior de una sociedad. )o que no quiere decir que dude de la prioridad de las instituciones. !or el contrario, su objeto depende de la estructura de tal familia particular y 'sta no es m*s que la singulari-ación de la estructura familiar propia de tal clase, en tales condicionesD as , si fuera posible, unas monograf as psicoanal ticas pondr an de relieve por s mismas la evolución de la familia francesa entre lo siglos WV+++ y WW, que a su ve- traduce a su manera la evolución general de las relaciones de producción&HN. )a extensión de la cita sartreana se justifica plenamente por su certera observación2 una teor a psicoanal tica y por ende idealista en un esfuer-o por superar el idealismo se abre a un marxismo que es tambi'n idealista. Este peligro acecha a todos aquellos que creen posible el ensamble, pues no ven que el formalismo psicoanal tico esta intr nsecamente imposibilitado de unirse a un marxismo no viciado =7nico marxismo verdadero, dial'ctico y consecuente con la dial'ctica, no contemplador sino transformador de lo real> de dogmatismo. )a imposibilidad reside en que hay una oposición absoluta entre el formalismo, basado en la inmutabilidad de sus supuestos y la dial'ctica que supone negación a toda inmutabilidad. El psicoan*lisis =y esto lo ha visto y afirmado #artre a lo largo de toda su obra> si se integra al marxismo deja de ser psicoanal tico para ser dial'ctico, es decir, queda reducido a un m'todo que se ajusta a un marco referencial basado en las leyes de la dial'ctica materialista. En esta perspectiva es muy dif cil hablar de %freudoImarxismo&, pues si el ensamble se ha dado en los reales t'rminos que debe darse el freudoImarxismo ha dejado de existir como marco de referencia y si no, se ha ca do en algo que es tan cerrado y formalista como el psicoan*lisis ortodoxo. Mientras no se abandone la %filosof a psicoanal tica& o cualquier otra de connotación idealista se seguir* haciendo una psicoterapia de acomodación a pautas generales y se seguir* perdiendo sin remedio la peculiaridad del paciente. En estas perspectivas es evidente que la tarea psicoterap'utica se ve estafada en su esencia por los supuestos que la enmarcan, porque el terapeuta debe rescatar para una vida humana, a %este hombre&, que existe en medio de dos coordenadas =su historia y su medio> que lo conforman irrepetible, y por tanto el ponerlo en condiciones de manejar sus posibilidades existenciales no puede depender de un ajuste a generalidades extra,as a %este hombre&. Este problema que se intenta ignorar o superar con paliativos es el que decide realmente la eficacia de la terapia, y por ello el primer paso a seguir es cerciorarnos de que los supuestos que habr*n de guiarnos respondan a la realidad humana en lugar de condicionarla en forma alienatoria. Desde hace unos a,os el existencialismo pretende ser la filosof a capa- de brindar ese enmarque a la terapia psicológica. Desde que BierCegaard hi-o o r su vo- para reclamar el lugar que le corresponde a la singularidad humana en el mundo de la especulación y condenó al intelectualismo en nombre de la tr*gica soledad del hombre a existir en medio de las cosas, sus seguidores pretenden monopoli-ar la existencia humana como objeto de conocimiento y praxis. )a historia reciente nos muestra esta experiencia que ha pretendido superar el psicoan*lisis y que debido a las distintas tendencias del existencialismo se bifurca tambi'n en varios caminos. !ara 5endriC M. 1uitembeeC esta unión obedece tanto al existencialismo como la actual psicoterapia se preocupa HN I Eean !aul #artre2 /uestiones de M'todo. Editorial )osada. Fs. "s., KLHP 6omo K, !*g. HN I HK.

por la %realidad desnuda de la situación humana&HK que es angustiosa y lo que hay que aceptar como parte necesaria de la existencia. "dem*s ve en 5eidegger y Easpers a los mayores pilares del psicoan*lisis existencial, cuyo representante m*ximo es =siempre a juicio de 1uitenbeeC> )udYig FinsYanger que ha utili-ado a %#er y 6iempo& =obra central de Martin 5eidegger> como marco referencial de sus trabajos terap'uticos. El hombre que nos entrega M. 5eidegger en %#er y 6iempo& es alguien que en definitiva no superar* la experiencia de la nada, porque esta ónticamente ordenado al fracaso existencial. "dem*s no busca descubrir el sentido del hombre, sino que utili-a a 'ste como punto de partida para encontrar al sentido del ser en general. (ste y no otro es el intento heideggeriano. El hombre no tiene otra salida que acoger la angustia que surge ante su descubrimiento de estar sumergido en el mundo. "dem*s es un ser muriente, porque asume la muerte al comen-ar a existir. De toda esta anal tica =bastante negativa por cierto> lo que m*s puede interesar al terapeuta es la anal tica de la temporalidad. En una muy apretada s ntesis podemos decir que el hombre para M. 5eidegger es un proceso de temporali-ación. De los tres momentos temporales =pasado, presente y futuro> el m*s importante es el porvenir porque el ser hombre es fundamentalmente arrojarse a las posibilidades. El porvenir nace del proyecto y el hombre est* siempre porIvenir. " las posibilidades =porvenir> las limita el pasado que es la parte de nosotros mismos que no podemos cambiar, que est* hecho y que nos empuja m*s hacia unas posibilidades que a otras. El presente lo crea el hombre al asumir la situación =mundo> y se confunde con el mundo. )os tres momentos que se unifican en el hombre hacen que este sea historicidad. )a libertad consiste en asumir esta caracter stica del %Dasein& de elegir las posibilidades de existencia. Este Dasein para M. 5eidegger presenta tres fenómenos2 conciencia, culpa y resolución. /onciencia es el llamado de la preocupaciónD culpa es una probación original =e insuperable> del Dasein y resolución es la libre decisión de no evadir =mediante una existencia banal> esa culpa. ). FinsYanger juega mayormente con el an*lisis de temporalidad y el fenómeno %culpa&D pero todo un trabajo queda finalmente trunco pues no conseguir* a trav's de la terapia m*s que una resignada aceptación de la quiebra existencial por parte del paciente, pues comen-ar* por convencer a 'ste de que la existencia traum*tica es la existencia humana. 6riste paradoja la de este enfoque existencialista que al romper el cerco formal que ocultaba al hombre concreto lo ha condenado a 'ste a un irremisible fracaso endógeno. )a mproba y muy valiosa labor FinsYeigeriana queda de esta manera condenada a no lograr aquello que precisamente fue la meta de su empresa2 llegar a comprender cada paciente en su problema existencial individual y ponerlo en condiciones de que lo resuelva. Esto es de suma importancia en toda psicoterapia2 el psicoterapeuta debe situar al paciente en condiciones de que 'l resuelva su existencia, porque de lo contrario no se ha logrado salud, sino que se ha creado dependencia. En este aspecto es donde m*s ha aportado el existencialismo a la psicoterapia, pues remarca la ineludible necesidad de asumir la propia existencia. "dem*s recalca que esta obligación humana es intransferible. El paciente es el hombre que tiene problemas en su compromiso y posibilidades de existencia, el terapeuta debe ponerlo en condiciones de que los resuelva pero jamas asumirlos 'l, porque esto desvirt7a el sentido mismo de la psicoterapia existencial. !ero el enmarque de este existencialismo obligar* al psicoterapeuta a trabajar para lograr un hombre cuya salud consistir* en aceptar el trauma existencial como sino de su humanidad. Esta es la gran paradoja del existencialismo2 pretender una existencia aut'ntica que consiste en vivir para la muerte. ?@u' otra cosa es, sino identificar angustia con existencia humanaA " esta identificación responde por ejemplo todo el trabajo de <ian /ondrau en %"ngustia y /ulpa, problemas fundamentales de la !sicoterapia& =<redos, Madrid, KLHS>. )eemos en 'l2 %El an*lisis existencial no se ocupa sólo de los sentimientos de culpabilidad o de la conciencia de culpabilidadD <ustav Fally dice, con ra-ón, que el sue,o del hombre que llega a liberarse de la culpa por el psicoan*lisis est* acabado. /onsiderado anal ticaIexistencialmente, el hombre es ya culpable, en tanto que 'l es %culpable& de algo precisamente para su existencia. Este serIculpable, totalmente diferente de un sentirseIculpable indeterminado, comien-a con el nacimiento y termina con la muerte. En el marco de ambos acontecimientos, el hombre est* llamado a desplegarse y a hacer suyas las posibilidades a 'l inmanentes. #in embargo, solamente puede reali-ar una selección de ellas Ipara las otras es culpableI. Este serIculpable es llamado por 5eidegger un existencial, es decir, pertenece esencialmente a la existencia humana. )a culpa existencial es manifiesta en la conciencia moral. Es, como ya se ha dicho, algo m*s que un mero sentimiento de culpabilidad o una conciencia de culpabilidadD m*s que una mera función de un superyó de una u otra ndole, sigue siendo culpa real, y jam*s se puede eliminar mediante una cura psicoanal tica. )a tarea de la psicoterapia no puede consistir en llevar al hombre a un %protoIestado paradis aco de carencia de culpa&, sino m*s bien en ayudarlo a reconocer y soportar su culpaHQ. HK I 5. M. 1uitembeeC y otros2 !sicoan*lisis y .ilosof a Existencial. !aidós. Fs. "s., KLHG, !*g. KG.

$o son necesarios comentarios aclaratoriosD la psicoterapia tiene que condicionar al hombre para que acepte su magra existencia. Es un %adormecedor& para evitar que el hombre se rebele. Es el contrasentido mayor que puede pensarse, ya que una psicoterapia que tiene como meta la muerte se destruye a s misma porque persigue la destrucción en lugar de la salud. %El hombre est* llamado a abrir a su existencia aquellas posibilidades que lo condu-can a la muerte no a la angustia, sino m*s bien en responsabilidad y aceptación plena de la culpaHP. (sta es la frase final de la obra de un terapeuta existencial de la escuela heideggeriana. Es consecuente con su marco referencial pero parece m*s un epitafio que una conclusión terap'utica. ?$os obliga esto a desechar definitivamente el existencialismo como soporte teórico de la moderna psicoterapiaA /reemos que no. $o todo el existencialismo ve en la muerte la 7nica meta humana. #artre en las 7ltimas p*ginas de %El ser y la nada& dedicados al psicoan*lisis existencial abre un hori-onte de esperan-a para el hombre. (ste ya no es un ser para la muerte sino un ser con posibilidades y estas posibilidades dependen de su elección. #artre tambi'n lo sabe, y con maestr a de genio, veinte a,os mas tarde dar* la solución a la dificultad en su /r tica de la 1a-ón Dial'ctica. !ero volvamos al %#er y la $ada&, con la confian-a que caracteri-a al verdadero humanista, que tiene fe en el hombre y se levanta frente al marco referencial freudiano en nombre de la existencia concreta. 1eempla-ar sus palabras no tiene sentido porque ellas tienen el m'rito de la exactitud. %El hecho de que el t'rmino 7ltimo de esta investigación existencial deba ser una elección, diferencia mejor a7n el psicoan*lisis cuyo m'todo y rasgos principales esbo-amos con ello, renuncia a suponer una acción mec*nica del medio sobre el sujeto considerado. El medio no podr a obrar sobre el sujeto sino en la medida exacta que 'ste lo comprenda, es decir, el que lo transforme en situación. $inguna descripción objetiva del medio podr a servirnos, pues. Desde el origen, el medio concebido como situación remite al paraIs elector exactamente como el paraIs por su serIenIel mundo, remite al medio. "l renunciar a todas las ecuaciones mec*nicas renunciamos a todas las interpretaciones generales del simbolismo considerado. /omo nuestro objetivo no puede ser establecer leyes emp ricas de sucesión, no podr amos constituir una simbólica universal. El psicoan*lisis deber* reinventar cada ve- una simbólica en función de cada caso en particular. #i el ser es una totalidad, no es concebible, en efecto, que puedan existir relaciones elementales de simboli-ación =hecesIoro, espadaIfalo, etc.> que mantengan una significación constante en cada caso, es decir, que permane-can inalteradas cuando se pasa de un sistema significante a otro&HR. El papel que debió y debe jugar el existencialismo frente al freudismo es el de hacer respetar la existencia concreta en su irrepetible individualidad. " esto alude insistentemente #artre desde sus primeros escritos =El #er y la $ada, KLRP Ed. )o-ada>, pero ello no ha impedido que un existencialismo esencialista =formalista si se lo reduce a sus elementos 7ltimos> provoque un marco, que como el que hemos se,alado, detenga a la psicoterapia en su b7squeda de la salud mental del paciente. " juicio de #artre el jasperianismo tambi'n carece de posibilidades como marco referencial psiqui*trico, y ello porque en 7ltima instancia no tiene como hori-onte futuro las posibilidades humanas concebidas como proceso creciente de humani-ación por cambio, sino que cierra el avance frente a un %envolvente&, un hori-onte siempre en fuga que le sirve para disfra-ar un teologismo. En %#an <enet, /omediante y Martir& =novela que ofrece un verdadero an*lisis existencial del personaje>, #artre intenta mostrarnos que el hombre busca vivir humanamente. Esto no lo puede lograr con sus solos recursos internos, desde s mismo =endogenismo en general, idealismo y voluntarismo trascendental>, sino que debe lograrlo viviendo en el mundo. Existir es hacer del mundo circunstancia humana a trav's del tiempo =historia>, transformando el medio en medio humano. Esta ineludible necesidad =que nace de la transformación y del conocimiento de la realidad> de integrar la unidad %hombreImedio& de la cual surge la necesidad de considerar a 'ste %algo humano& y obliga a dejar la vieja idea de hombre aislado de su contorno. =$o se nos diga que antes se habló de %circunstancias&, porque siempre se ha defendido en forma absoluta la total independencia del albedr o humano, por ej., del medio externo, y se ha condenado en nombre del %determinismo& a todo el que pretendiera pensar un nombre en totalidad con lo externo>. HQ I <ian /ondrau2 "ngustia y /ulpa, problemas fundamentales de la psicoterapia. <redos. Madrid

KLHS, !*g. KHG en adelante. HP I +bid., !*g. KHH. HR I Eean !aul #artre2 El ser y la $ada. )osada Fs. "s., KLHG, !*g. HLS.

5enry )efebvre ha escrito hace muy poco tiempo2 %)o humano es un hecho2 el pensamiento, el conocimiento, la ra-ón, y tambi'n ciertos sentimientos como la amistad, el amor, el coraje, el sentimiento de la responsabilidad, el sentimiento de la dignidad humana, la veracidad, merecen sin disensión posible tal calificativo. #e distingue de las impresiones fisiológicas y animales e inclusive si admitimos la existencia de seres subhumanos hay que conceder al ser humano su dominio propio. En cuanto a la palabra %inhumano&, todos saben hoy lo que designa la injusticia, la opresión, la crueldad, la violencia, la miseria y el sufrimiento evitable...& %$o fue siempre as . "nta,o estas nociones no eran tan claras y formulables. 6anto en la vida como en la conciencia de lo humano y lo inhumano se confund an por completo. ?" qu' se debe que actualmente sean distinguidas por la conciencia cotidianaA #in duda a que el reino de lo humano parece posible, al hecho de que una reivindicación profunda entre todas y fundada directamente sobre la conciencia de la vida cotidiana proyecta la lu- sobre el mundo& HG. )a posibilidad de un humanismo de nuestro tiempo implica la superación de lo inhumano. ?!uede esto lograrseA ?/ómoA. Es lo que tiene que posibilitar como respuesta al marco referencial del humanismo de nuestro tiempo, y en el juego dial'ctico de este humanismo es precisamente donde tiene que cumplir su función de reencuentro con el hombre concreto el existencialismo. /reemos que puede hacerlo sobradamente, pero la l nea existencial que se proyecta en la consideración del hombre como posibilidad de futuro, no la que pretende explicar la tragedia del hombre como una angustia constitutiva e insuperable. $o importa qu' compromiso exista en lograr la posibilidad de lo humano. 5ay que emprender la tarea porque en este momento el grado de concienti-ación nos obliga a convertir en transformadora la filosof a que hasta hoy ha sido contempladora. $o bastar* decir en qu' consiste lo humano, habr* que hacer praxis de la vida para existenciar la posibilidad, y por ello de hoy en adelante al trabajar con este marco referencial nos veremos obligados a buscar el modo de reali-ar, a la par que se formula o se conoce, la solución para la superación de lo inhumano =situación invivible en el lenguaje de #artre>. El humanismo que surge de esta filosof a implica necesariamente elementos tales como2 a> +nserción del hombre en la historiaD b> +nserción del hombre en el medio y el medio en el hombre y a la ve- en el contexto socialD c> /onsideración del hombre como un ser en continuo desarrolloD d> 1econocimiento de la individualidad concreta e irrepetible de cada ser humano. Estos elementos Iy aun otros de verdadera avan-ada como lo es el definir al hombre no por lo que es sino por sus posibilidades futurasI encuentran en el pensamiento sartreano su m*s acabada expresión. En este caso el existencialismo se encuentra en óptimas condiciones, no sólo de se,alar el encuentro de la existencia singular sino que, rebasando este cometido puede erigirse en pensamiento totali-ador del humanismo de nuestro siglo. Esto no lo ha conseguido al a-ar, sino que habiendo advertido la necesidad de un replanteamiento de todo marco de pensamiento ha emprendido la tarea contando con fundamentos reales y persiguiendo un %lugar humano& para el %ser humano&, cosa totalmente abandonada durante siglos. Esto explica el fracaso de tantos humanismos y las derrotas de tantas empresas psicológicasIpsiqui*tricas. #e trabajó con honestidad y tesón para equilibrar a un hombre que luego era =o es> anulado por el medio. Esto dio lugar a que comen-aran con una terapia de adaptación =nos eximimos de ejemplificar, pues la %readaptación& tanto a nivel terap'utico como psicopedagógico es ampliamente conocida por todo miembro de la especialidad> sin plantearse el problema de si el %medio era adecuado o no&. "l ponerse en nuestros d as en plano cr tico la aptitud el medio como %medio humano& se ha producido la gran crisis de los marcos referenciales =a7n los existencialistas que no han superado el esencialismo>, pues ha ca do el cimiento donde estaban fundados =dualismos2 hombreImedioD materiaIesp ritu> y ahora deben afrontar la realidad de una unidad que se impone sobre las especulaciones ideales. Esto obliga a pensar en t'rminos de cambio total, y no de adaptación de uno de los polos =falsos, por supuesto>. De aqu en m*s ser* necesario adaptar el medio =hacerlo humano> en la misma medida que se adapta al hombre a una vida humana aunque nos traiga como consecuencia un giro diametral en tareas psicoterap'uticas. En esta perspectiva piensa #artre cuando define la enfermedad como2 %salida que inventa el organismo a una situación invivible& y la terapia nos acarrea en este caso la ineludible necesidad de hacer vivible el medio para lograr la salud del sujeto en cuestión. 5asta aqu Icumpliendo la meta de este trabajoI hemos mostrado la falencia de los marcos referenciales tradicionales, las exigencias m nimas de un marco referencial psicoterap'utico y las posibilidades del existencialismo para cumplir este cometido. HG I 5enry )efebvre2 El Marxismo. M^ Edición. Fs. "s., KLHL, !*g. PH.

PSICOTERAPIA. REFLEXIONES SOBRE SU EJERCICIO 6II8
FE C&n0+e"& A+0en#in& )e P"iA/ia#+(a > C-+)&7a 9:;D. Fe)e+aci-n A+0en#ina )e P"iA/ia#+(a
%#omos una especie que piensa. ; para eso somos buenos. $o somos m*s r*pidos que otros animales. $o nos camuflamos mejor. $o volamos mejor. $osotros pensamos mejor. Este es nuestro genio y la ra-ón primordial del 'xito de la especie humana. /reo que la gente que no se atreve a pensar es infeli-&. /arl #agan %#ólo una vida vivida para los dem*s vale la pena&. "lberto Einstein

!ara que nuestra labor de an*lisis de las estructuras referenciales de la psicoterapia y de la causas que provocan a veces su fracaso tenga sentido, se nos hace necesario ahora encarar la formulación de su posible solución. /omen-aremos aclarando que no cualquier filosof a puede ser sustento o marco referencial de una tarea como la psicoterapia. #er* necesario que esta filosof a haya rebasado los l mites de mera contemplación teor'tica para convertirse en filosof a fundante o, lo que es lo mismo, en concepción del mundo. $ing7n intento filosófico que no haya sido capa- de convertirse en concepción del mundo puede desempe,ar el papel porque carece de incidencia en el operar, y la misma es requisito indispensable para erigirse en orientadora de la acción =en este caso de la acción terap'utica>. El problema se reduce pues a buscar entre las actuales concepciones del mundo, la que re7na las condiciones que hagan posible existenciar un aut'ntico humanismo. )as vigentes son tres2 Kb> )a concepción cristiana, jer*rquica y formal, de origen medieval, que reducida a su m nimo esquema se compone de valores y formas est*ticas y jer*rquicas a las que hay que ajustar la realidad toda =hombre incluido> de cualquier 'poca. Qb> )a concepción individualista que aparece como reacción a la anterior y comien-a con Montaigne en los albores de la edad moderna =s. WV+> y toma como realidad fundamental al individuo en lugar de la jerarqu a. El individuo encierra en s mismo la ra-ón total de la humanidad. En la historia esta concepción del mundo se conoce como liberalismo y se caracteri-a por su optimismo al basarse en una armon a universal espont*nea. Pb> .inalmente la concepción del mundo que nos queda es la marxista. $o acepta el estatismo inmóvil y jer*rquico de la concepción cristiana ni tampoco se encierra en el an*lisis de la conciencia aislada como lo propone el individualismo. 1echa-a la subordinación est*tica e inmutable de los elementos del hombre y de la sociedad entre s y recha-a tambi'n el optimismo de la armon a universal. #urge adem*s con la sociedad moderna, cuando el hombre lucha para dominar la naturale-a mediante la t'cnica y la ciencia y, por consiguiente, fue formulada frente una realidad social nueva y cambiante para comprenderla y guiar el proceso hacia adelante. En este sentido el marxismo es la concepción del mundo con mayor vigencia, dado que las causas reales que lo engendraron a7n persisten. En esta perspectiva es tambi'n la 7nica concepción del mundo que puede erigirse en marco referencial de una terap'utica actual. "ntes de proseguir es necesario precisar lo que podr a tomarse como una contradicción en nuestro pensamiento. En el primer trabajo referido al tema hemos afirmado que el existencialismo puede con 'xito asumir este papel y en el presente dejamos deducir que el mismo no pasa de ser un movimiento filosófico y por tanto incapa- de asumir el papel que le corresponde a una concepción del mundo. "l afirmar que el existencialismo pod a asumir tal cometido hicimos un distingo2 %sólo el existencialismo de futuro&, aquel que considera al hombre como un ser con posibilidades de alcan-ar plenitud humana y que busca un cambio real del medio socioeconómico para hacer posible tal plenitud humana. Este existencialismo es consciente de que como movimiento filosófico debe integrarse en una concepción del mundo para repercutir en la praxis porque de lo contrario se reduce a mera

teor a. =Mas a7n, #artre reconoce que el existencialismo es sólo una ideolog a que agota su sentido al existenciar el Marxismo, a quien ju-ga insuperable en nuestro tiempo. $os dice2 %)o que en un principio se llamaba existencialismo y marxismo se llama ahora cuestiones de m'todo y, finalmente, es una cuestión lo que planteo&. #ólo una2 ?6enemos hoy los medios necesarios para constituir una antropolog a estructural e históricaA Encuentra su lugar esta pregunta en el interior de la filosof a marxista porque Icomo luego veremosI considero al marxismo como la filosofa insuperable de nuestro tiempo y porque creo que la ideolog a de la existencia y su m'todo TcomprensivoU est*n enclavados en el marxismo, que los engendra y al mismo tiempo los recha-a&HH. 1ecientemente en una carta dirigida a 1oger <araudy ha reafirmado esta postura que quedó definitivamente consagrada a partir de /r tica de la 1a-ón Dial'ctica. ?; qu' decir de esa lenta irresistible atracción que, seg7n 0d., habr a ejercido el marxismo sobre nuestras reflexionesA ;a me he explicado al respecto2 si el pensamiento existencialista =en todo caso el m o> coincide con el marxismo y quiere integrarse a 'l, ello es en virtud de sus resortes internos y no por la excelencia de la filosof a marxista. Entend*monos2 el marxismo como marco formal de todo pensamiento filosófico de hoy, es irrebasable&HM. Este existencialismo, hoy rotulado como ateo, tiene como meta el hombre y como 7ltimo marco referencial la concepción marxista del mundo. 1e7ne as todas las condiciones de un marco referencial psiqui*trico, tanto por ser capa- de traducirse en acción =es verdadera concepción del mundo> como por ser capa- de llegar al hombre concreto =es existencialismo y en consecuencia se maneja a nivel de existentes>. "dem*s, el hombre est* definido por su futuro, cosa que es fundamental en psicoterapia porque sit7a al paciente en un plano de optimismo2 le queda todo su futuro para vivir humanamente en la medida que logre superar los condicionamientos de su pasado. De esta manera nos encontramos postulando como marco referencial adecuado para la psicoterapia de hoy al existencialismo sartreano que sin lugar a dudas est* inserto en la historia y asume el aqu y ahora irrepetible de nuestro devenir temporal. )as ra-ones hasta aqu ofrecidas consisten en las falencias de los otros marcos referenciales, pero evidentemente ello no basta. En adelante trataremos de ofrecer una fundamentación positiva de la actitud de este pensamiento totali-ador. En primer lugar no cree en una armon a preestablecida a trav's de est*ticos valores, sino que comprende la realidad del hombre que lucha con la naturale-a para imponer a 'sta la humanidad. El hombre no puede existir en una naturale-a sin transformar =los casos que pueden traerse a colación son excepciones, que muestran no una vida humana, sino una pervivencia primitiva que de ninguna manera puede llam*rsele humana>. )a vida del hombre se desarrolla en una continua polaridad de oposición y superación entre hombre y naturale-a. (sta se resiste a la transformación =oposición> y aqu'l logra su dominio mediante una praxis planificada, fruto del conocimiento inteligente =superación de la oposición>. Esto se da en el continuo temporal I5istoriaI, logr*ndose as mediante la superación de las nuevas oposiciones la humani-ación creciente del medio, que permite as una existencia cada ve- m*s humana al hombre. El medio de humani-ación =praxis planificada> es el trabajo y por tanto 'ste cobra capital importancia dentro de cualquier planteo humanista. (sta es la ra-ón fundante =que el trabajo es medio de humani-ación> que exige considerar a 'ste, lo mismo que a las circunstancias, como elementos humanos si queremos reali-ar una tarea antropológica seria. En caso contrario quedaremos libres del compromiso que implica recha-ar los actuales condicionamientos, pero habremos aceptado falsear la perspectiva antropológica real ajust*ndonos a preconceptos ideales que condenar*n nuestra tarea en su comien-o mismo. Esta perspectiva de la dial'ctica histórica es la que E. !. #artre ve como 7nica forma posible de concebir el mundo actual. !or ello su existencialismo es un existencialismo optimista, ya que inserta al hombre en la historia y logra superar as la consideración de %serIparaIlaImuerte&, que surge de las otras doctrinas existenciales. En cambio, el materialismo histórico Ien tanto y en cuanto capta directamente el origen de toda dial'ctica2 la pr*ctica de todos los hombres gobernados por su materialidadI es al mismo tiempo la experiencia que cada cual puede hacer =y realmente hace> de su praxis y de su alienación y, al mismo tiempo, el m'todo reconstructivo y constructivo que permite captar la historia humana como totali-ación en curso. "s , el pensamiento sobre la

HH I Eean !aul #artre2 /r tica de la 1a-ón Dial'ctica. !rólogo. )osada. Fs. "s., KLHP. 6omo K, !*g.

KN. HM I 1oger <araudy2 /arta a 1oger <araudy. !erspectivas del 5ombre2 .ontanella. Farcelona, KLMN, !*g. KQQ.

existencia se vuelve a hallar, en seguida, arrojado al proceso histórico, y no puede comprenderlo sino en la medida en que el conocimiento dial'ctico se revela como conocimiento de la dial'ctica de la materia& HS. De esta manera nos situamos en el v'rtice de unión del existencialismo con el materialismo histórico y por tanto frente a un existencialismo Iel sartreanoI que puede erigirse en marco referencial por haberse incardinado en una concepción del mundo vigente en nuestro tiempo. 6rasladar este enmarque teórico a la labor psicoterap'utica es una empresa delicada. El terapeuta est* frente a un hombre singular, con problemas de conducta, de adaptación, de comunicación, de angustia o de cualquier otra naturale-a. 5ay que anali-arlo, diagnosticar y tratar de curarlo. !ara esto puede que posea =y de hecho lo posee, porque la formación terap'utica que recibimos, acad'mica y profesionalmente, ya seamos m'dicos, psiquiatras o psicólogos, consiste en el conocimiento y aplicación de una serie de t'cnicas, ya sean de psicoterapia o de aplicación de psicof*rmacos, etc, que por muy elaboradas y actuales que apare-can, son herramientas de una psicoterapia, pero no psicoterapia verdadera> t'cnicas para enfrentar la situación, pero como carece por completo de una psiquiatr a omnicomprensiva, su tarea se reduce a la aplicación mec*nica de la t'cnica que considera adecuada para el caso que se le ha presentado. El resultado de esto es que el paciente sobrelleva su situación ayudado por esta terapia que sólo busca que acepte su estado, proporcion*ndole para ello medios de adaptación a su situación o drogas calmantes. $ótese que decimos que tal resultado lo busca la psicoterapia y no el terapeuta, que sólo representa un instrumento formado y condicionado para que act7e en esa forma y carece de posibilidades y conocimientos para actuar de otro modo. ?; la psicoterapiaA ?!or qu' busca tal finA !orque es una realidad paraestructural que a trav's de una superestructura est* defendiendo a una determinada infraestructura económica. /uando definimos el humanismo como elemento necesario en el marco referencial de la psiquiatr a =siguiendo a )efebvre>, remarcamos que lo inhumano es la injusticia, crueldad, opresión, represión, tortura, miseria, etc. evitables. /uando condiciones socioeconómicas infraestructurales producen una estructura que se mantiene gracias al sometimiento de muchos seres humanos que ven tronchadas sus posibilidades de avance en lo espec fico porque se enajena su trabajo en aras de intereses ajenos a lo humano las %condiciones invivibles& que causan tal sometimiento son evitables, y por tanto inhumanas. En este contexto toma sentido la definición de #artre, que prologa los trabajos de )aing y /ooperD y toma sentido tambi'n la consideración de )efebvre del devenir histórico que transforma la ciencia y el conocimiento humanos en instrumentos de lo inhumano, y explica tambi'n profundos contrasentidos de la ciencia actual, sobre todo de las ciencias del hombre. )a necesidad de no romper un orden que existe gracias a que muchos se ven imposibilitados de existenciar sus posibilidades hace que la ciencia condicionada por este mismo orden, cuide no romper su propio marco, aunque ello la lleve a convertirse en t'cnica de servicio. Esto le ocurre a gran parte de la psiquiatr a actual2 se halla en estado de t'cnica al servicio de la gran estructura que la ha engendrado y le ha dado significación en calidad de valioso auxiliar para contener un avance histórico precisamente en aquellos medios humanos en que ha comen-ado la desalienación. Este comien-o de desalienación =no pr*xica, sino meramente gnósica>, hace que el ser humano vislumbre su quiebra existencial ante la cercenación de sus posibilidades y por ello enferma. Entonces aparece ese gran medio de adaptación y aceptación de las circunstancias actuales, vale decir de aceptación de una existencia menos humana, que es la psiquiatr a condicionada =enti'ndase que esto no es un intento de distribuir culpas, nada m*s lejos de este an*lisis, que sólo pretende mostrar un cuadro fenomenológico del estado actual de la psicoterapia desde un marco dial'ctico sartreano y Ias lo creemosI existencial>. !ero esta psiquiatr a comien-a a tomar conciencia de la situación y por tanto se encuentra frente a una nueva contradicción concreta. El dejar de lado el marco referencial condicionante para buscar una salida terap'utica de desalienación puede parecer una solución m*gica, providencial, pero ocurre algo muy distinto cuando el terapeuta se enfrenta con el enfermo. Este hombre que busca ser curado, puede ser sometido a un proceso de desalienación y puede recibir una perspectiva de cambio, pero 'ste tropie-a con un inconveniente que es el medio donde se vive. En efecto, ?de qu' sirve comen-ar una terap'utica de este sentido si deberemos devolver al paciente al medio enfermanteA Esta encrucijada est* enfrentando a las corrientes terap'uticas a trav's de posturas aparentemente irreductibles. !or un lado se pretende que el terapeuta se convierta directamente en un luchador social en el campo de lo pol ticoI económico a trav's de una terapia desalienatoria que transforma al paciente en un revolucionario. !or otra, en base a lo que convencionalmente se entiende es el papel de la psicoterapia se pretende que 'sta se limite a HS I 1oger <araudy2 /arta a 1oger <araudy. !erspectivas del 5ombre2 .ontanella. Farcelona, KLMN,

!*g.. !*g. KQQ y KQP.

conseguir que el paciente sobrelleve su situación sin causar mayores problemas al medio. "qu el papel de la psicoterapia es el de adaptación, vale decir de aceptación de la situación. El plantear esto como disyuntiva insuperable no nos conducir* a nada, pues la primera salida no es m'dica y la segunda tampoco, aunque por diferentes ra-ones. ?@u' hacer entoncesA El terapeuta se ver* en la obligación de conocer la realidad humana en que act7a =no sólo el %hombre& aislado sino el %hombre& en el medio> de tal manera que en su terapia logre una desalienación condicionada en la medida que lo permita la circunstancia envolvente. Esto se hace necesario por exigencias de una realidad profundamente condicionada, que sin lugar a dudas aniquilar* totalmente a quien emerge de una terapia reciente que pecó de idealista por no darse cuenta del papel que jugar* en el futuro del paciente el medio al que se lo devuelve. $o desconocemos que la alienación es en gran medida causa casi total de la enfermedad, pero la mejor terapia desalienatoria llegar a a desalienar al %sujeto& en una medida pr*cticamente de laboratorio como lo es la del tiempo terap'utico, para devolverlo a un medio que no ha variado, o sea, tan enfermante como cuando se desencadenó el proceso enfermante. Esto producir* sin duda alguna una crisis con resultados peores a los del proceso inicial que es necesario evitar por ra-ones obvias. "l parecer, la 7nica salida es la de la adaptación, pero en la perspectiva aut'nticamente humana hay que llegar de alguna manera a la desalienación. )a 7nica forma posible es consumar una desalienación terap'utica que asuma la perspectiva de la realidad =medio humano> que condiciona al alienando. #E19 0$" 6E1"!+" DE DE#")+E$"/+[$ ")+E$"D" 5"/+" )" 6E1"!+" DE DE#")+E$"/+[$

SOCIOPSIBUIATR=A
JORNADAS PSIBUI?TRICAS ORGANIGADAS POR LA FEDERACIÓN ARGENTINA DE PSIBUIATRAS REGIONAL MENDOGA 69:;H8 %$o sólo soy m'dico porque aprend a auscultar el cora-ón de los hombres, sino que soy m'dico porque aprend a auscultar el cora-ón de los pueblos&. Ernesto <uevara de la #erna, %che& %El objeto m*s importante de la labor humana es el hombre mismo. "ristóteles sosten a que %el hombre virtuoso es el que por su actividad, guiado por la ra-ón, da nacimiento a las potencialidades espec ficas del hombre&. <oethe, en el .austo, afirma que %solo merece libertad y vida quien diariamente sabe conquistarlas&. Erich .romm )a +nvestigación carente de fundamentos históricos es propia de diletantes&. #tern

SOCIOPSIBUIATR=A
"nte todo cabe una pregunta2 ?!or qu' hablamos hoy de una sociopsiquiatr aA El no tener plena conciencia de los motivos que nos empujan y el no conocer los supuestos que para ella debemos manejar, nos pone en peligro de caer en una nueva forma de cientificismo que es necesario evitar si nuestra pretensión es contribuir al avance de la psiquiatr a. )a respuesta a la pregunta que nos hemos formulado, nos pone frente a una serie de dificultades ineludibles. )a primera de ellas consiste en determinar si la sociopsiquiatr a es una escuela psiqui*trica que pretende como marco teórico referencial a la sociolog aD supuesto que nos llevar* a precisar cu*l de las escuelas sociológicas contempor*neas habr* de ser asumida, pues a nadie escapa el hecho de que cada orientación en sociolog a responde a posturas m*s radicales que en 7ltima instancia se resuelven en el campo de la filosof a y esto sin que jam*s pueda alejarse totalmente del positivismo originario que la engendró como una %'("ica "&cia$&. #i el camino consiste en elegir una determinada sociolog a tendremos que admitir que en 7ltima instancia el %marco referencial& no est* dado por la sociolog a, sino a trav's de la sociolog a y en este caso habr* que pensar si no es m*s sensato conectar directamente a la psiquiatr a con los principios orientadores que Ia no dudarloI ser*n de corte antropológico. !ero hay otro camino que consiste en situar a la sociopsiquiatr a en el seno de la psiquiatr a y considerada como una escuela psiqui*trica que asume al hombre en su dimensión humana total. Este aserto nos libera de inmediato de la problem*tica que significa el asumir una %sociolog a& como marco teórico referencial, pero nos sit7a en una cuestión m*s radical. #i esto es as estamos suponiendo una respuesta a la pregunta inicial que conlleva un cuestionamiento a las restantes escuelas psiqui*tricas pues impl citamente estamos afirmando que hoy hablamos de una sociopsiquiatr a, e intentamos su aplicación porque nos hemos convencido que la falencia de las escuelas psiqui*tricas estriba en no haber advertido la necesidad de asumir la totalidad humana en la que est* inserto el paciente, en lugar de asumirlo a 'ste como alguien con problemas frente a su medio. /reemos que en esta l nea hay que buscar el sentido y la ubicación de la sociopsiquiatr a, en el seno inmediato de la psiquiatr a y de las ciencias m'dicas y a trav's de ellas en el *mbito del saber humano, porque la psiquiatr a forma parte del campo cient fico tradicionalmente conocido como %ciencias m'dicas& y se resuelve epistemológicamente seg7n los c*nones de las ciencias pr*cticas y ello implica comen-ar el an*lisis por la problem*tica que presenta tal rama del saber, ya que lo que hoy es %psiquiatr a& ha tenido su origen como disciplina de la medicina y por tanto su historia es m'dica. Esta historia cient fica debe ser conocida y anali-ada

para poder comprender qu' pasa en el seno de la psiquiatr a con las diversas escuelas psiqui*tricas y desde esta perspectiva ver tambi'n qu' significa en este campo la sociopsiquiatr a y cu*l es su legitimidad. )as actuales ciencia" %1)ica" no han escapado al matematismo cient fico que ha trocado verdad por exactitud y en consecuencia son los c*nones formales Ino realesI los que afian-an nuestra medicina. Esto trae un primer desajuste2 el hombre, objeto de la medicina e inmerso en el "e+ +ea$, no en el ser matem*tico, inserto en el devenir de la historia, queda traducido al campo m'dico por un logicismo formal intr nsecamente incapa- de captar el devenir de su existencia concreta. En la literatura cient fica actual hay m7ltiples referencias a este problemaD tal el caso de Barl Easpers conocido como filósofo del existencialismo pero en su momento figura descollante de la psiquiatr a, que se,ala con indiscutible acierto las limitaciones de la ciencia frente a la realidad total y a la existencia humana. " juicio del talentoso m'dico y filósofo alem*n esto ocurre porque la ciencia trabaja con exactitudes parciales y carecen del sentido de totalidad que difiere seg7n la 'poca histórica y que sólo puede ser dado por la filosof aHL. 1aimundo !aniCer, ubicado en una l nea de pensamiento tradicional, reclama tambi'n la necesidad de incorporar al campo cient fico la %totalidad humana&. En esto el pensamiento de 1. !aniCer est* bastante cerca de los actuales intentos de una antropolog a fundante, sobre todo en lo que se refiere a la cr tica de la actual orientación de la tecnolog a cient fica. Dice !aniCer2 “... los filósofos han empezado a darse cuen a de los peli!ros "a#n e$is enciales" %ue consi!o compor a una civilización puramen e cien &fica y 'cnica( y es en onces cuando recaban el derecho de in erpre ar los resul ados cien &ficos y aun de diri!ir la ac ividad de los 'cnicos( se!#n las e$i!encias individuales y sociales del ser humano”MN. $otemos qu' dirección se reclama para las actividades cient ficas y t'cnicas2 $a" e!i0encia" "&cia$e" e in)i2i)/a$e" )e$ "e+ I/%an&. Esto equivale a exigir de la ciencia su sometimiento a una concepción del mundo al servicio del hombre, enrai-ada en una filosof a integrada al devenir de la humanidad, capa- de dar sentido al presente considerado como un momento de la historia humana. /on algunas variantes esta l nea de pensamiento es la que encontramos hoy en el existencialismo sartreano, sobre todo en su propuesta de fundar la ciencia en una antropolog a totali-adora. "dem*s, hoy se hace insostenible pretender un divorcio entre %ciencia& y %filosof a&, pues la filosof a alejada de la ciencia se torna utópica y la ciencia que se desprende de un pensamiento totali-ador se torna en alienada y alienante. "lienada en la medida en que pierde la conexión de su objeto particular con el todo real y alienante en la medida que impone esta perspectiva parcial como aut'ntica, cosa que conlleva siempre una ca da en lo ideal. Esto ocurre muy a menudo cuando se confunde el papel de auxiliar de las ciencias matem*ticas y se las considera fundantes, papel que sólo pueden desempe,ar en el campo f sicoImatem*tico, pero jam*s en la esfera de las ciencias del hombre. 5oy es com7n creer que el dato % ndice& o el valor %medio& nos entregan la realidad, pero la verdad es muy otra. Estos valores no existen realmente, sino que son existencias formales, de valor ideal con un ndice relativo de traducción real, cuya utili-ación permite la formulación universal de la cienciaD y nuestra ciencia es esencialmente universalista por la tradición griega que la originó y el Cantismo que revaloró el pensamiento matem*tico. Estas consideraciones, lejos de ser ociosas, son de suma necesidad para una reflexión cr tica sobre la medicina y sus diversas disciplinas, tanto en su formulación como en su ejercicio porque ellas forman parte de la totalidad del saber humano y "/" 'a$encia" ca"i "ie%,+e #ienen "/ &+i0en en e$ %a+c& +e'e+encia$ A/e $a" "/"#en#a . De esta manera nos situamos en la tarea de ver en qu' medida se traduce esta situación a la medicina y a su ejercicio, pues en ellas la p'rdida de una perspectiva de aut'ntica realidad se torna doblemente grave en ra-ón de su objeto2 e$ I&%7+e. La ciencia > ,&+ en)e $a %e)icina> en ca)a 1,&ca )e $a Ii"#&+ia e"#4 c&n)ici&na)a ,&+ $a in'+ae"#+/c#/+a "&ci&>ec&n-%ica A/e $a "/"#en#a, no en ra-ón de la inversión que insume la investigación o creación de nuevas t'cnicas sino porque la existencia del cient fico supone un desarrollo de la humanidad que le permita vivir para el pensamiento, libre de ocupaciones f*cticas. Esto ya lo advirtieron los antiguos griegos y dentro de sus esquemas conceptuales la ciencia ocupó el lugar de J&ci& )e$ I&%7+e $i7+eK. )ógicamente una humanidad que ha llegado a un desarrollo tal que la hace acreedora de la ciencia y la t'cnica que hoy poseemos est* condicionada por toda una historia geogr*ficoIpol tica y socioeconómica que ha sido fundamento de ese desarrollo. N&" enc&n#+a%&" a"( ,&"ee)&+e" )e /na ciencia #+i7/#a+(a )e /na )e#e+%ina)a &+0ani3aci-n I/%ana, y por tanto determinada HL I Barl Easpers2 .ilosof a de la existencia. "guilar. Madrid, KLHK, !*g. QP I PL. MN I 1aimundo !aniCer2 :ntonom a de la /iencia. <redos. Madrid, KLHK.

por los marcos referenciales concretos producidos a trav's de la historia real de la humanidad que distan bastante de ser los ideales de acuerdo con los c*nones de un aut'ntico humanismoMK. $uestro presente no es el deseable para la humanidad, pero nuestro saber =incluida nuestra medicina y nuestra psiquiatr a> es fruto de ese presente y de su historia, y por tanto uno de sus sostenes. !ara graficar algo del presente de la humanidad citaremos algunos datos de la obra del Dr. /a,os Vela #.E. en su tratado sobre el desarrollo de "m'rica )atina junto con algunas de sus consideraciones sobre la ciencia. Dice Vela2 “La !ran mayor&a de los habi an es de )m'rica La ina( %uizá unos *+, millones de los -., %ue la pueblan( ienen una alimen ación deficien e en pro e&nas( y de es os */, millones( o al vez más( subsis en a niveles de inanición( con una die a compues a casi en su o alidad por f'culas” =p*gs. QNNIQNK>MQ. Este estado de cosas, que por supuesto origina grav simos problemas sanitarios tales como viviendas pr*cticamente inhabitables que provocan hacinamiento y promiscuidad con todas sus consecuencias =p. QPS>, y alto ndice de enfermedades infecto contagiosas =p*gs. QRPIQHQ> ser a superable si a los recursos naturales se les sumaran los conocimientos de la t'cnica actual. El mismo autor nos dice m*s adelante que la agricultura utili-a medios cada ve- m*s retrasados y en los 7ltimos a,os sólo ha aumentado a un ritmo ligeramente superior al aumento poblacional, cosa que no cubre las metas m nimas fijadas por la /arta de !unta del Este =p*gs. KLSIKLL>. $uestra t'cnica est* en condiciones de resolver tales problemas, m*xime contando con los recursos naturales favorables como en este caso, pero hasta el momento sólo se han levantado estad sticas de las `onas de #ubdesarrollo que se debaten en el c rculo vicioso de no avan-ar por carecer de t'cnica, y carecer de t'cnica porque su subdesarrollo hace que no posean medios para adquirir o producir la t'cnica que necesitan. Esta es una +ea$i)a) )e$ I&%7+e Isujeto de la medicinaI que deber ser asumida por la ciencia. !aniCer en el texto citado hace notar lo reciente de la advertencia de esta situación por parte de filósofos y cient ficos. Reci1n "e c&%ien3a a +ec$a%a+ e$ ca%7i&, pero la circunstancia imperante es totalmente ajena a la que se pretende desde una perspectiva humanista. A $a %e)icina, in"e+#a en e"#e c&n#e!#&, $e ac&n#ece. a> #u gran desarrollo en el campo de las enfermedades infectoIcontagiosas no produce hasta el momento su erradicación, ya que por su naturale-a prosperan en poblaciones marginales que contin7an existiendo como marco de la mayor a de las grandes ciudades. De nada sirven los conocimientos m'dicos sobre su prevención si se carece de posibilidades para hacer realidad un %medio sano&, y de muy poco las t'cnicas de curación si se carece de la adecuada base hospitalaria para su correcta aplicación. A)e%4", e" %/ ,&c& $& A/e "e c&n"i0/e c/+an)& /n en'e+%& ,a+a )e2&$2e+$& $/e0& a$ %e)i& en'e+%an#e. b> !aralelamente hoy asistimos a un continuo aumento de las enfermedades ps quicas, y a nadie escapa que una de sus serias causas es la presión existencial que impone nuestra sociedad. El terapeuta se encuentra tambi'n en situación dif cil porque su paciente una ve- curado =o mejorado> volver* al medio, que en gran medida anular* su tarea. Esto ocurre, no por insuficiencia de las t'cnicas psiqui*tricas, sino porque 'stas se encuentran impotentes frente a una de las m*s serias causas del deterioro de la salud, o sea, nuestro actual medio humano. De este r*pido an*lisis que engloba la problem*tica m'dica Iy por ende tambi'n la psiqui*tricaI surge la fundamentación del aserto que hemos aventurado al comien-o acerca de la legitimidad y necesidad de la sociopsiquiatr a en ra-ón de que a7n no ha sido asumido en su totalidad humana el paciente psiqui*trico. "ntes de proseguir debemos dejar perfectamente notado lo siguiente2 a> $o pretendemos de ninguna manera detectar culpas. #abemos que 'stas no existen en persona concretas, ni siquiera en posiciones m'dicas, pues 'stas tambi'n est*n determinadas a ser como son. #ólo pretendemos patenti-ar el problema en su dimensión real para contribuir a su solución. b> /reemos que la sociopsiquiatr a no es una escuela psiqui*trica m*s, sino que es el intento de una refundamentación de la psiquiatr a desde una perspectiva de totalidad humana en la que el elemento social deja de ser el aspecto desde el cual se mira al hombre =estar amos as en un nuevo parcialismo> para constituirse en un propio coextensivo a la existencia =conciencia> humana. 1emarcamos esto para salir al encuentro de la objeción que pueden plantear aquellas corrientes o escuelas que desde hace alg7n tiempo han comen-ado a manejar lo %social& o el %medio& como un dato m*s a tener en cuenta, y que sin dudas pueden suponerse fuera de nuestro planteo al creer que la sociopsiquiatr a es una psiquiatr a cuyas t'cnicas terap'uticas se ocupan un poco del actual social del paciente y su medio. $uestro enfoque del planteo socioIpsiqui*trico es MK I !or humanismo aut'ntico =en la pr*ctica> se entiende aquella situación de organi-ación humana

real que suprime lo inhumano evitable dentro de las posibilidades concretas. MQ I /arlos Vela2 Desarrollo e +ntegración de "m'rica )atina. #elecciones <r*ficas. Madrid KLHS.

totalmente diferente. Est* m*s all* de lo que es un problema de t'cnicas terap'uticas o consideraciones del grupo familiar o laboral del paciente, pues la m*s tradicional de las concepciones psiqui*tricas puede muy bien organi-ar una serie de procedimientos terap'uticos sobre la fa- relacional del paciente sin por ello asumir en modo alguno su totalidad humana. #er de absoluta claridad en esto es decisivo para proseguir nuestra tarea de perfilar y fundamentar una sociopsiquiatr a en el seno de la actual psiquiatr a, ,/e" e$$& #iene "en#i)& en $a %e)i)a A/e i%,$iA/e /n a,&+#e a $a "&$/ci-n )e ,+&7$e%a" aLn n& "/,e+a)&", ,+eci"a%en#e e"#a%&" a"i"#ien)& a$ '+aca"& )e )i"#in#a" "&ci&#e+a,ia" A/e n& )e7en c&n'/n)i+"e c&n /na "&ci&,"iA/ia#+(a, ,/e" 1"#a aLn n& ,a"a )e "e+ /n in#en#& A/e )a "/" ,+i%e+&" ,a"&" aA/e$$a" a Ian "i)& "/,e+a)a" ,&+ /na +ea$i)a) #e+a,1/#ica A/e n& ,/e)en a"/%i+. En un trabajo anterior referido a la medicina en general se hi-o hincapi' en la distinción entre una t'cnica terap'utica y la medicina como tal, exigiendo una subordinación de las distintas t'cnicas a una medicina estructurada sobre una concepción humana, totali-adora y 2i0en#e que comprendiese al hombre en su aut'ntica dimensión de ser en $&0+& c&n#in/a)&MP. "qu es an*logo el problema, pues si en aquella oportunidad dijimos que %perfecta cirug a& no implicaba buena medicina, aqu nos vemos en la necesidad de afirmar que una correcta %laborterapia& o cualquier otra forma de socioterapia no implica de manera alguna que se est' en el campo de lo que nosotros pretendemos para la sociopsiquiatr a. )as socioterapias son t'cnicas que pueden estar enmarcadas en corrientes psiqui*tricas totalmente ajenas a un planteo de totalidad humana, ,/e" a nin0/na ,"iA/ia#+(a $e e" )e"c&n&ci)& e$ A/e e$ I&%7+e "ea /n "e+ "&cia$, ,e+& Ia /na )i'e+encia a7i"%a$ en#+e a"/%i)& c&%& /n in)i2i)/& in"e+#& en /na #&#a$i)a) c&e!i"#en#e a "/ in)i2i)/a$i)a) "&cia$, ,$an#ean)& "/ in"e,a+a7i$i)a) 6en e"#e ca"& e"#a+(a%&" en /n in#en#& )e "&ci&,"iA/ia#+(a8 /#i$i3a+ "/ c&%,&+#a%ien#& "&cia$ & 0+/,a$ ,a+a in"e+#a+ en 1$ /n ,+&ce"& #e+a,1/#ic& c&n e$ 'in )e +ea)a,#a+$& a "/ %e)i& "in e!i0i+$e a 1"#e nin0/na %&)i'icaci-n. =/aso com7n a las socioterapias>. "sumir el %hombre en su totalidad& implica para la socioIpsiquiatr a una necesaria relación con todas aquellas ciencias y disciplinas =al menos> cuyo accionar incide en el hombre. $o podr* constituirse ajena a la econom a, al derecho, a las ciencias de la educación, a la geograf a, a la historia, etc., porque todas son disciplinas que de una manera u otra toman aspectos parciales que inciden en el hombre y es necesario abarcarlos si no se quiere perder la realidad. A)e%4", e"#a" )i"ci,$ina" )e7en "e+ #eni)a" en c/en#a en +e$aci-n a /na c&nce,ci-n )e$ %/n)& )e$ I&%7+e ,+&'/n)a%en#e I/%ani"#a n& c&%& ,a+ce$a" )e c&n&ci%ien#& ai"$a)a" en#+e "(, ,&+A/e )e $& c&n#+a+i& n&" e%7a+ca+e%&" en /na e%,+e"a A/e c&++e+4 ,e$i0+& )e a)&$ece+ )e $&" %a$e" A/e in#en#a%&" c&++e0i+. "qu se nos hace necesario mostrar cómo la psiquiatr a adolece Ia trav's de sus escuelasI de falta de comprensión hol stica de su objeto y por tanto muchas veces se malogran t'cnicas de terapia en ra-ón de que el terapeuta no tiene en sus posibilidades su correcta utili-ación. )o haremos muy brevemente y sin af*n de cr ticas, pues sólo buscamos mostrar el porqu' Ia nuestro juicioI hoy es leg timo hablar de sociopsiquiatr a. #in duda alguna la psicoterapia se inicia en el seno de la teor a psicoanal tica, y si bien el edificio freudiano fue con todo derecho el coloso de una 'poca y la trascendió como el comien-o de una nueva era en psiquiatr a, no escapó a su tiempo en cuanto a condicionamiento antropológico se refiere. El psicoan*lisis est* concebido en y estructurado para una realidad humana que no es la actual. Esto ha comen-ado a advertirse en el interior de la escuela misma y ha causado la multidivisión interna que la aqueja, pues muchos de sus seguidores creen que injertando a la teor a psicoanal tica elementos nuevos de formas de pensamiento actuales lograr*n recuperar la lo-an a perdida. En realidad la desconexión con la realidad no se solucionar* por ese medio, sino que paulatinamente se ir* haciendo m*s aguda en la medida que m7ltiples orientaciones parciales sigan parcelando el ya muy resquebrajado campo psicoanal tico. El problema fundamental estriba en que cada caso terap'utico es irrepetible en su mismidad humana concreta y singular, y por tanto, si ajustamos su tratamiento a normatividades generales estamos ignorando precisamente aquello que queremos curar. $os eximimos de seguir este an*lisis por cuanto de 'l nos hemos ocupado en otra oportunidad mostrando cómo el psicoan*lisis pierde la realidad humana concreta en función de un simbolismo formal y universal desconectado del presente siempre cambiante del paciente en cuanto existente humano MR.

MP I E. M. Valverde2 /iencia, Medicina y !siquiatr a2 1eflexiones sobre su cometido, KLMQ. V

/ongreso "rgentino de !siquiatr a. MR I E. M. Valverde2 Epistemolog a y !sicoan*lisis. /uadernos. 0././, KLMK.

Desde hace algunas d'cadas el existencialismo intenta dar a la tarea psicoterap'utica la posibilidad de asumir la individualidad humana brindando para ello su interpretación del existente humano singular como ser condenado a la temporalidad y a la finitud. )a historia reciente nos muestra esta experiencia que ha pretendido superar el psicoan*lisis aquejado de parecido problema al ya se,alado a los seguidores de #. .reud2 la bifurcación en distintas direcciones concordes con las diversas inclinaciones de las escuelas existencialistas. Esto muestra la carencia de una concepción orientadora b*sica que permita comprender al I&%7+e en "/ +ea$i)a) )in4%ica, a/#&#+an"'&+%a)&+a en $a %e)i)a A/e ,/e)e #+an"'&+%a+ a$ %e)i& "ien)& "/5e#& )e $a Ii"#&+ia. !ara el existencialismo en general Ise except7an el pensamiento sartreano sobre todo a partir de %/r tica de la 1a-ón Dial'ctica&I el hombre no tiene otra salida que acoger la angustia que surge ante su descubrimiento de estar sumergido en el mundo. )a experiencia existencial es traum*tica si es aut'ntica. "dem*s es un ser muriente porque asume la muerte al comen-ar a existir. En un enmarque terap'utico que responde a esta concepción del hombre, ?qu' hori-onte puede buscarse para el enfermoA #i toda existencia es traum*tica, la condición del hombre sano es aceptar y sobrellevar la angustia existencialD y la terapia tendr* que estar en función de lograr que todo hombre acepte la condena de ser hombre, pues aqu el %enfermo& es aquel que no se adecua a la angustia, forma de existencia aut'ntica. (sta es la gran paradoja del existencialismo2 pretender una existencia aut'ntica que consiste en vivir para la muerte. ?@u' otra cosa es, sino identificar angustia con existencia humanaA En esta l nea se encuentran <ion /ondrau en su libro %"ngustia y /ulpa, problemas fundamentales de la psicoterapia& =<redos, Madrid, KLHS> cuando afirma2 “La area de la psico erapia no puede consis ir en llevar al hombre a un 0pro oes ado paradis&aco de carencia de culpa1( sino más bien en ayudarlo a reconocer y sopor ar su culpa”. 23á!ina KPG en adelante>. 5emos mostrado de intento el trabajo de un terapeuta existencial en extremo para lograr una r*pida graficación de las consecuencias de los puros marcos existenciales, pues la extensión del presente trabajo no nos permite ir m*s lejosD pero en general es f*cil descubrir en los enmarques existencialistas su culminación en la nada, pues el hombre es siempre un ser para la nada, un ser gratuito y absurdo sin posibilidades de modificar su destino final. 0n pensamiento sin esperan-a no tiene posibilidad alguna de fundamentar una salida para la psiquiatr a, que precisamente tiene que constituirse posibilitando el ejercicio de la humanidad a aquellos que la sienten perdida. =Volvemos a notar que dejamos de lado en este apretado an*lisis la postura del E. !. #artre de nuestros d as, pues su apertura del existencialismo hace que no quede comprendido en las generalidades de las escuelas>. 1ecapitulando podemos decir que las falencias anotadas tanto al psicoan*lisis como a las corrientes existencialistas son 2 a> p'rdida de la perspectiva de lo real en función de lo universal b> inadecuada concepción del hombre c> p'rdida de la dimensión histórica del hombre Estas acotaciones nos bastan para afirmar que su concepción no es totali-adora y por tanto su perspectiva del hombre no es aut'ntica y en consecuencia el ideal humano a lograr a trav's de la terapia no ser* el que posibilite un ejercicio de aut'ntica humanidad. Esta es la situación que se pretende superar desde una sociopsiquiatr a, y hemos dicho que antes que una escuela m*s debe 21+"e$a c&%& /n in#en#& )e +e'/n)a%en#aci-n )e $a ,"iA/ia#+(a. En consecuencia su concepción humana deber*2 a> considerar al hombre inserto en la historia b> considerar al hombre inserto en el medio y el medio inserto en el hombre y ambas en el contexto social c> considerar al hombre en continuo desarrollo d> considerar la concreta individualidad de cada hombre en su irrepetibilidad. Esto implica que pensemos al hombre Iy en consecuencia al pacienteI no en función de lo que fue o lo que es frente a nosotros, sino en función de lo que podemos ayudarle a que "ea en "/ '/#/+&, y como este futuro depende de 'l en relación a todo su contorno humano, hace que nuestra condición de terapeutas nos obligue a asumir una totalidad en la que nosotros mismos estamos situados como elemento condicionante del paciente. Esta es una perspectiva que jam*s debe perder el terapeuta pues hace a la terapia en gran medida y podr a decirse que la cualifica. El pensamiento de #artre puede ser de ayuda en esta tarea, pues define al hombre por sus posibilidades futuras, lo inserta en la historia como sujeto y por tanto con posibilidades de transformación. Esto es fundamental, porque la salud se lograr* siempre que sea posible transformar al enfermo en sano y al medio enfermante en medio humano, pero no como polos aislados, sino como polos coimplicantes.

0na ve- aceptado este enmarque teórico para la sociopsiquiatr a el problema se constituir* al intentar su traslado a la labor psicoterap'utica. El terapeuta est* siempre frente a un hombre concreto, con los m*s diversos problemas =comunicación, conducta, etc.> y debe diagnosticar y tratar de curarlo. !ara ello est* munido de diversas t'cnicas, pues la formación acad'mica del psiquiatra o del psicólogo hasta ahora est* orientada a dotar a 'ste de m7ltiples formas de psicoterapia, psicofarmacolog a, u otras terapias, pero carece de una psiquiatr a omnicomprensiva que le permita abordar la totalidad que implica la existencia humana que tiene frente a 'l. En este momento, lo crucial de la sociopsiquiatr a est* en dar solución a esta situación concreta del terapeutaD pues de alguna manera 'ste tiene que asumir sus propias determinantes para ser manejadas en su relación con el paciente, y esto lo obliga a asumirse en un devenir, pues 'l como medio del paciente tambi'n est* en el proceso de transformación. Esto le ocurre al terapeuta porque sus t'cnicas son tributarias de los momentos históricos que las originaron, y por tanto responden a un pasado, que en el caso del paciente es enfermante y su relación existencial al todo podr* volver a la salud en la medida que supere ese pasado en función del futuro que le reste como posibilidad. 5oy se habla de sociopsiquiatr a porque la psiquiatr a ha comen-ado a tener conciencia de este problema y se encuentra frente a una contradicción concreta. El dejar de lado los marcos referenciales anteriores para buscar una salida terap'utica de total futuridad rompiendo con todo lo que implique pasado puede parecer una solución m*gica, pero frente al enfermo en concreto la situación es muy distinta. Este hombre que busca ser curado puede recibir una perspectiva de cambio, pero deber* volver al medio para ejercer su salud, y en consecuencia hacer una terapia tipo %laboratorio& en que se construya sobre una futuridad del sujeto sin tener en cuenta al medio, implica tambi'n una p'rdida de la totalidad humana que hemos reclamado como fundante de la sociopsiquiatr a. "l parecer queda planteada una disyuntiva usar la terapia para que el paciente se acomode al medio o convertir al terapeuta en luchador social frente al medio. Este planteo no nos conducir* a nada provechoso, porque ninguna de las dos salidas es m'dica, pues no llegan a la salud del paciente a trav's de otorgarle la posibilidad de ejercer su libertad y su humanidad al m*ximo dentro de las posibilidades concretas. )a posibilidad estar a dada cuando el terapeuta, con conciencia de la realidad humana total, condu-ca la terapia logrando una desalienación condicionada en la medida que lo permita el medio envolvente. De esta manera, insertaremos nuestra tarea en la cambiante circunstancia del hombre y nos encontraremos en una terapia de desalienación alienada hacia la desalienación. Esta perspectiva terap'utica acepta como conceptuali-ación de enfermedad mental la descripción fenomenológica hecha por cualquier corriente contempor*nea, aunque no comparte en gran medida su etiolog a, pues a la misma la cree inmersa en las determinantes del medio. En este momento el medio nos distorsiona, porque siendo adverso a un aut'ntico ejercicio de la humanidad nos impone un ajuste que cercena posibilidades entre ellas de ejercer nuestra libertad, ejerciendo nuestra posibilidad. En esta perspectiva est*n el terapeuta y el paciente, porque aunque desempe,ando roles diferentes son engranajes de una misma sociedad, que como totalidad es alienante y por tanto las perspectivas de salud enfermedad se van sucediendo en el marco cambiante y condicionante del devenir existencial. ; si no pensemos en el proceso del delirante... el loco y hoy el alienado.

REFLEXIONES SOBRE ANTROPOLOGiA
9C C&n0+e"& $7e+&a%e+ican& )e P"ic&$&0ia M1)ica P"ic&#e+a,ia, Men)&3a, 9:MN.

Elaborar una propuesta antropológica para orientar la tarea del terapeuta es un intento que no encuentra total y plena justificación en el marco de nuestra visión totali-adora del hombre. Ello comportar a agregar una nueva parciali-ación a las ya numerosas %antropolog as& pretendidamente independientes de nuestro siglo, que han logrado confundir antes que orientar no sólo en el campo de las ciencias m'dicas, sino en todo el *mbito cient fico y tecnológico. En efecto, todo el universo del saber y del hacer cobrar* sentido en y por el hombre, al que est* destinadoD y si la concepción orientadora que de 'l adoptamos nos entrega un concepto parcial, mutilado, incompleto, a la larga perderemos nuevamente al hombre concreto que intentamos rescatar porque estamos subordinando nuestro pensamiento a una idea o definición de hombre formal e inexistente. Esto ha ocurrido con las diferentes %antropolog as& a las que aludimos anteriormente2 %cultural&, %f sica&, %social& o %filosófica&. En ellas se ha cometido el error =al menos la imprudencia> de reducir lo humano a lo %cultural, a lo %f sico&, a lo %social& o a lo %filosófico&, y desde esa 7nica faceta caprichosamente adoptada se ha prefabricado un hombre ideal a cuyo molde luego se pretende for-ar al hombre concreto y real. !ara nosotros la antropolog a debe tratar de abarcar al hombre concreto, en su totalidad y en su dinamicidad. )a antropolog a no debe desde,ar lo f sico, ni lo cultural, ni lo social, ni lo filosófico, ni lo cient fico, ni lo pol tico, ni lo histórico, ni tampoco aspecto alguno de lo real que interact7e con el existir del hombre concreto. #in una antropolog a totali-adora y omnicomprensiva no podremos encarar con acierto ning7n proyecto en favor del hombre concreto, ya que en su existir histórico y din*mico rebasa toda conceptuali-ación esquem*tica. /uando se trata de definir al hombre es necesario aprehender, aunque sea inacabadamente, la inherencia espacioI temporal en su %ontos&, porque el hombre no es como el ser matem*tico del tri*ngulo o de la esfera, a los que repugna esencialmente el cambio y por lo tanto su conceptuali-ación universal es definitiva y cerrada. El hombre se constituye en lo cotidiano, es temporal y se proyecta históricamente en el devenir, donde debe lograr su proyecto de existente libre. 0na aut'ntica antropolog a debe resolver cómo se da y cómo se debe dar en el hombre tanto lo f sico, como lo cultural, social o pol tico, entendiendo que el hombre abarca y supera todas estas facetas que solo en 'l cobran realidad y sentido. !ara ello necesariamente la antropolog a debe ser un saber de totalidad, al que nada puede serle ajeno, ni siquiera lo inerte, pues el hombre interact7a con lo inerte y lo transforma. Desde 'ste, nuestro modo de entender la antropolog a fundante, no podemos aceptar que se hable de una %antropolog a m'dica&, como si hubiera que elaborar una antropolog a exclusiva, para uso de m'dicos y terapeutas constituyendo as una nueva isla en el mundo del saber. #i queremos integrar al hombre desintegrado =paciente> debemos integrarlo en la 7nica totalidad existente, y para ello debemos contar con supuestos antropológicos que nos condu-can a ello, y no con una %seudoantropolog a m'dica& que ignore el universo humano con todos sus problemas y todas sus complejidades. Es necesario contar con una antropolog a fundante para las ciencias m'dicas en general, como para toda ciencia, tecnolog a y program*tica pol ticoIsocial, y desde esta antropolog a Ique no puede ser sino existencial, histórica y din*micaI debe orientarse tambi'n la terap'utica psiqui*trica y psicológica "cabamos de afirmar que la perspectiva antropológica que adoptamos, en su totali-ación conceptual debe aprehender el momento histórico en que devienen los existentes concretos =en nuestro caso especial los pacientes> y ello exige necesariamente una consideración detallada del momento histórico que ellos afrontan. $o es lo mismo el presente histórico para quienes habitan el mapa del desarrollo que para quienes habitan el del subdesarrollo. @uienes habitan el primero poseen la tecnolog a que les permite determinar Iy desde este poder determinar, subordinarI las formas de producir de la totalidad imponiendo las estrategias que desarrollan su hegemon a. )os subordinados, como una forma de superar su situación histórica de inferioridad, tienden a imitar los modos y usos de los dominadores, afian-ando as la enajenación de que son objeto. /on la conducta de adaptación

alienante se originan grupos de dirigencia en las sociedades no plenamente desarrolladas que en realidad son %seudodirigencias& ya que su lidera-go no est* sustentado en la encarnación de los valores e intereses de su conjunto humano, sino en la asimilación de las t'cnicas y sistemas ajenos que son enajenantes por no ser propios. ; esto se da muchas veces en quienes como intento enarbolan la b7squeda de un desarrollo propio, que equivocadamente creen encontrar en las pautas del desarrollo ajeno. 6odas las antropolog as parciali-adoras a que hemos aludido, entroni-ando una definición formal y purista de hombre =%cultural&, %social&, %f sico&, %filosófico&, etc.> logran excluir al hombre concreto con su problem*tica de los planteos tanto cient ficos como tecnológicos produciendo de esta manera una prescindencia cient fica de la realidad. $uestro hombre concreto padece el subdesarrollo, est* condenado a asumirlo, pero como la ciencia no puede %contaminarse& con esta contingencia concreta ya que ella es universal, jam*s podr* ser para 'l una tabla de salvaciónD lejos de ello, colaborar* para que se mantenga su situación que %a priori& ha sido definida como ajena a su incumbencia. !ara los centros superdesarrollados la ciencia purista y prescindente de lo concreto significa su mejor reaseguro de hegemon a, ya que desde ella jam*s se plantear* como problema el subdesarrollo de los otros. "s , para el mundo desarrollado, el subdesarrollo no existe, es ajeno a la totalidad que ellos comprenden desde su propia perspectiva parcial de seguridad y plenitud. /uando este enfoque es adoptado por quienes ejercen la ciencia y la tecnolog a en el mundo del subdesarrollo, se est* ahondando el abismo en lugar de superarlo. ?; cómo repercute en la relación m'dicoIpacienteA #i el terapeuta, adscripto a una concepción no existencial del hombre, excluye de la terapia la situación total y concreta de su paciente, en lugar de buscar por parte de 'ste el encuentro con su posible proyecto existencial y libre, lo est* for-ando a aceptar un esquema que ignora su drama, su enfermedad. En otras palabras, est* consiguiendo una adaptación resignada a la situación adversa que provoca la enfermedad =confundiendo adaptación con salud> en lugar de iniciar en el paciente la b7squeda de su posible proyecto de libertad. En el primer caso el m'dico, formado en una ciencia abstracta y universal, por definición ajena a lo particular, busca resolver este caso en una interpretación universal. Este m'dico puede que use como v a cierta para develar la problem*tica individual de su paciente la interpretación de los sue,os. El sue,o que 'l anali-a es de este paciente, pero no lo lee en este paciente, en función individual, sino seg7n pautas universales, totalmente ajenas a la historia singular del mismo, y adem*s estatuidas por una tradición cultural tambi'n ajena a la historia del paciente, enajenando as el proyecto terap'utico. #i el terapeuta pretende leer en su paciente mediante el sentido de su proyecto final stico para superar la minusval a particular de origen sociog'nico coloni-ado, tambi'n estar a ignorando lo concreto, porque su modo de an*lisis pudo ser v*lido en el momento de su formulación en determinado enclave de la historia y en un situado lugar, pero no puede v*lidamente ser seriali-ado porque pierde valor de an*lisis concreto. 6ambi'n se pretende desde otros modos terap'uticos resolver casos particulares desde una interpretación fundamentalmente religiosa, encontrando base 7ltima para ello en una religiosidad inconsciente y endógena. En este caso, al ignorar la proyección cultural de toda concepción religiosa se emboca a la terapia por muy discutibles andariveles de interpretación abstracta. ?/ómo superar estos escollosA )a respuesta definitiva no puede darse porque reci'n se est*n dando los primeros pasos tanto para incorporar a la antropolog a una concepción hol stica del hombre como para sumir la capacidad de incorporar a nuestra tarea cient fica nuestra realidad histórica y nuestro devenir individual a trav's de la investigación del proyecto imaginario =destotali-ación> y su encuentro con la realidad =retotali-ación>, siempre en cambio y hacia un proyecto de lo humano en la humanidad, y de la humanidad en lo humano.

PSICOTERAPIA EXISTENCIAL DENTRO DEL HUMANISMO DE LA LIBERTAD, M?XIMA PROPUESTA DE J. P. SARTRE.
9C C&n0+e"& I7e+&a%e+ican& )e P"ic&$&0(a M1)ica P"ic&#e+a,ia, &+0ani3a)& ,&+ $a C4#e)+a )e P"ic&$&0(a M1)ica )e $a Fac/$#a) )e Ciencia" M1)ica". Uni2e+"i)a) Naci&na$ )e C/ &, 9:MN. Existir es comprometerseD asumir como elección esa perspectiva es lan-arse al devenir profundo de la esencia humana. .rente a esta situación de contingencia no se puede huirD hay que elegir y asumir el proyecto. ; el proyecto est* inmerso en la creación e invención de su propia posibilidad de ser. %)a 7nica cosa que tiene importancia es saber si la invención que se hace, se hace en nombre de la libertad. $adie puede no elegirD o est* en el proceso de lo humano o es cómplice de lo inhumano&. ;a ingresamos en el juego de la relación entre la exposición de un pensamiento aut'ntico honrado, comprometido como es el pensamiento de Eean !aul #artre y la postura y reacción de quien lo lea. !or lo general nos acercamos a un tema discursivo con el mismo aparato cognoscitivo e intelectual que utili-amos para abordar cualquier campo del saber, trat*ndolo como algo que est* all , separado de 'l mismoD es aqu el primer obst*culo a superar, pues hay que comprender que cada lector es tambi'n un %existente& y posee una conciencia preexistencialista de la existencia. El lector mismo est* implicado en la existencia, es decir, tendr* una familiaridad prefilosófica con la materia de que se ocupa el existencialismo, lo que distingue a esta filosof a de la mayor a de las restantes. El existencialismo tiene dos amplias dimensiones que se interpenetran en un punto2 el pensamiento filosófico en general y la situación mundialD su interpenetración representa la situación actual del hombre, particularidad que distingue al pensamiento existencial de la mayor a de los enfoques filosóficos. )as filosof as de la existencia se oponen con firme-a a la tradición filosófica cl*sica, que supone una realidad universal y est*tica que est* all , exterior al pensador e independiente de 'l, el ser existencial es asumir una realidad que deviene y que determina la historicidad del pensador. :tra diferencia fundamental es con la expresión cl*sica de Descartes %cogito ergo sum& =pienso, luego soy>D esta situación es superada por el existencialismo en el planteo. %#oy, por lo tanto pienso&, siempre relacionado existencialmente con mis objetos. #upera aqu la escisión sujetoIpredicado. :tra fundamental diferencia con las otras filosof as es el ser protagónico del hombre como centro de filosofar. !ara Eean !aul #artre, Marcel, B. Easpers, el filosofar gira alrededor del hombre integral, y en definitiva alrededor del filósofo mismo en su relación con el mundo. !uede concebirse el pensamiento existencial como una reacción o protesta contra la negación del hombre integral en los c rculos filosóficos dominantes, y tambi'n como protesta contra la negación del hombre integral en un mundo enajenado. !uede sinteti-arse el existencialismo como un intento de reafirmar la importancia del individuo mediante un an*lisis riguroso y en muchos aspectos radicalmente nuevo de la naturale-a humana. )a reacción existencial ante el medio social del hombre de ning7n modo se limita a los filósofos. En el siglo W+W es posible destacar =arbitrariamente> tres almas afines2 /arlos Marx, .edor DostoievsCy y Vincent Van <ogh. )a intuición fundamental de Marx consistió en se,alar la primac a de la existencia social del hombre como determinante de su conciencia. En el %<ran +nquisidor&, DostoievsCy formuló lo que debemos considerar como dilema fundamental del hombre moderno2 la opción entre el pan =es decir, la seguridad social> y la libertad. Van <ogh es un ejemplo t pico, si bien extremo, del artista del siglo W+W, alienado existencialmente del p7blico, de la sociedad burguesa y que busca en su interior los valores que no puede hallar fuera de s mismo. 5ace unos d as el filósofo militante de la libertad se encontró en la situación l mite, de la coincidencia de su vida con su pasado, entró en la imposibilidad de toda posibilidad, murió replante*ndose su 7ltimo compromiso como resultante de su mensaje en la poes a de su existencia. !odr amos plantear la posibilidad de una biograf a y preguntarnos ?qui'n esA para este existente que distorsionar* subjetivamente, por su historicidad, por su contingencia, por su ser en el mundo el reflejo objetivo que es en su devenir Eean !aul #artre.

/on sus propios planteos ofrecer' el acercamiento a 'l, pero ser* necesario desprenderse de toda b7squeda de seguridad con actitudes prejudicativas =preIjuicios> que nos lleven a no lograr poder valorar adecuadamente la rique-a humana y human stica de su generoso mensaje2 %Entendemos por existencialismo una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implica un medio y una subjetividad humana&. %El hombre no es otra cosa que lo que 'l se hace. Este es el primer principio del existencialismo. Es tambi'n lo que se llama la subjetividad que se nos echa en cara bajo ese nombre. !ero, ?qu' queremos decir con esto sino que el hombre tiene una dignidad mayor que una mesa o la piedraA !orque queremos decir que el hombre empie-a por existir, es decir que empie-a por ser algo que se lan-a hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir&. El hombre es libertad2 %Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresar' diciendo que el hombre est* condenado a ser libre. /ondenado, porque no se ha creado a s mismo, y sin embargo por otro lado, libre porque una vearrojado al mundo es responsable de todo lo que hace&. /ompromiso, elección y subjetividad2 %)a elección es posible en un sentido, pero lo que no es posible es no elegir. !uedo siempre elegir, pero tengo que saber que si no elijo, tambi'n elijo&. El hombre elige su moral2 %El hombre se hace, no est* todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una. $o definimos al hombre sino en relación con un compromiso&. El hombre se elige en relación con los otros2 %#i hemos definido la situación del hombre como una elección libre, sin excusas y sin ayuda, todo hombre que se refugia detr*s de la excusa de sus pasiones, todo hombre que inventa un determinismo, es un hombre de mala fe. )a mala fe es, evidentemente una mentira, porque disimula la total libertad del compromiso. )a libertad2 %/uando declaro que la libertad a trav's de cada circunstancia concreta no pueden tener otro fin que quererse a s misma, si el hombre ha reconocido que establece valores, en el desamparo no puede querer sino una cosa, la libertad, como fundamento de todos los valores&. )a libertad ajena2 %@ueremos la libertad por la libertad y a trav's de cada circunstancia particular. ; al querer la libertad descubrimos que depende enteramente de la libertad de los otros, y que la libertad de los otros depende de la nuestra&. %" los que oculten su libertad total por esp ritu de seriedad o por excusas deterministas, los llamar' cobardes, a los que traten de mostrar que su existencia era necesaria, cuando que es la contingencia misma de la aparición del hombre sobre la tierra, los llamar' inmundos. !ero cobardes o inmundos no pueden ser ju-gados m*s que en el plano de la estricta autenticidad&. 5umanismo existencialista2 %5umanismo porque recordamos al hombre que no hay otro legislador que 'l mismo, y que es en el desamparo donde decidir* de s mismoD y porque mostramos que no es volviendo hacia s mismo, si no siempre buscando fuera de s un fin que es tal o cual liberación, tal o cual reali-ación particular, como el hombre se reali-ar* precisamente en cuanto a humano&. #artre opone al humanismo acad'mico un humanismo de la libertad, supeditada la obra a la libertad humana. .recuentemente, seg7n #artre, se invierten los t'rminos de las relaciones2 la libertad que no tiene otra forma de reconocimiento sino a trav's de sus productos, transfiere a la obra su car*cter absoluto, convirti'ndola en mito =Kra. alienación>. #i la obra es un absoluto deja de significar una posibilidad. )os temas del hombre, del mundo, de la libertad, de la conciencia, que constituyen el n7cleo de la filosof a de #artre, pueden englobarse en el m*s general de la existencia humana, el rescate de la misma en BiercCegard y 5eidegger, antes que 'l, es un intento de rescatar la singularidad humana. ; la investigación psicológica de esta singularidad debe partir de una posición existencial primigenia. En este sentido, cada actitud de la vida humana supone un relación con el mundo. )a vida humana no tiene una significación naturalD requiere de la conciencia y del mundo para existir. #artre, precisamente, describe la existencia como v a de la conciencia, que es adem*s la sola realidad de la que el hombre puede tener experiencia. #artre ha dejado un profundo sendero a la interpretación de la existencia concretaD nos ha condenado a nuestra angustia como seres libres, que se mueven en la contingencia de sus determinantesD nos impulsó a caminar ese sendero que hay que reali-ar andando, sin la br7jula de las universales muertas, sin el cuadrante de las determinantes alienadasD nos recuerda en cada momento a 0namuno cuando dice2 %;o me propongo agitar e inquietar a las gentes. $o vendo el pan, sino la levadura&. $os acercamos a nuestra relación con la psicolog a, psiquiatr a y filosof a. El porqu' de nuestra posición2 consideramos que no hay filosof a superpuesta al conjunto de la cienciaD por el contrario, hunde ra ces profundas

en ellas, merced a la filosof a la actividad cient fica se vuelve consciente de su fundamento objetivo y de su fundamental unidad, consciente del proceso que la lleva a superarse indefinidamente en la investigación del ser que va de la naturale-a f sica a la naturale-a viviente, de la naturale-a viviente a las sociedades humanas. En el curso de la historia de la filosof a las etapas fecundas est*n marcadas precisamente por batallas en favor del esp ritu cient fico de la libertad de investigación. !or ra-ones de espacio, tiempo y paciencia del existente lector, resumiremos muy r*pidamente los conceptos que caracteri-an al movimiento existencial en nuestra especialidad2 a> $oción de existencia2 )a existencia humana 7nica capa- de relacionarse consigo misma y por lo tanto con los dem*s, no es nada de lo que viste el humano vivir, %es& lo que queda como 7ltimo n7cleo imprescindible cuando se ha prescindido de todo lo que pueda enumerarse o calificarse, ya que la existencia crea todo eso al ir desenvolvi'ndose b> /oncepto de trascendencia2 Existencia viene de ex =fuera de> y sistere =posar, colocar>, de 'xtasis =salirse de s mismo>. %El hombre, dice Easper, es aquello que aspira m*s all* de s &. Existir humanamente es un ser siendo. Es un poder ser, es un continuo crearse Ihacerse a s mismoI el ser humano no ha sido hecho sino es lo que de 'l se hace y lo que 'l se hace. #artre nos lo enuncia as 2 %El hombre es el ser que no es lo que es y que es lo que no es&. Este constante proceso de hacerse a s mismo no es determinado por nadie ni por nada, lo que quiere decir que el ser humano es )+F1E2 elige constantemente su camino y se determina a s mismo. Es por lo tanto, completa y absolutamente responsable de s mismo cuando supera su proceso de alienación y deviniendo. Es su propia existencia =es su tragedia>. )a tragedia existencial del hombre, porque esa determinación de s mismo, es ir hacia algo, ese %proyecto&, seg7n las palabras de #artre se ve trabado en su reali-ación por la %facticidad&, el serIenIs . c> El ser en el mundo2 5eidegger describe el hombre como D"#E+$ =daIaqu > y =seinIser>, es el que al dirigirse al mundo que lo rodea, le va dando la categor a de ser. 6odo lo que existe est* pero no es, el hombre y sólo 'l, al hacerlo participar en su mundo lo hace #E1. El hombre es, pues en ese sentido, un serIenIelImundo, que crea el mundo pero que, al mismo tiempo es creado por 'l, se halla rodeado, confinado y en constante tensión con 'l =segunda tragedia existencial>. El hombre es un ser %arrojado a la vida donde est* de m*s&. Esta perpetua lucha lo coloca, pues, %solo frente al mundo&, solo para reali-arse y vivir su libertad. !ese a ello, esa soledad existencial no puede tampoco ser plena ya que est* condicionada por su situación de serIenIelImundo. #e presenta en el hombre el peligro de renunciar a su compromiso, a su libertad, a su responsabilidad, a su soledad misma y adaptarse pasivamente con las determinantes enajenadas y caer en su existencia inaut'ntica =%se hace&, %se usa&, %se dice&>. )o aut'ntico serIcon, se trata de un %encuentro existencial, una entrega de un existente a otro, entrega en la que paradójicamente ninguno de los dos pierde su libertad que sólo es reali-ada por momentos y que de ninguna manera puede extenderse. #i no encontramos el sentido de la vida, ?qu' podemos hacerA Vivir cada instante %comprometi'ndonos& total e incondicionalmente en 'l. d> )a angustia y la nada2 5ay algo que nos sacude y nos obliga a %existir&. $os recuerda nuestra categor a de seres 7nicos y libres. Experiencia valiosa ya que nos hace conscientes de nuestra existencia y nos obliga a vivirla como tal. )a angustia se produce cuando la $"D" irrumpe y conmueve nuestro ser. )a $ada es lo que caracteri-a la existencia humana como tal, es la que le da su humanidad. )a $ada es lo que determina la existencia del hombre, como diferente de las cosas, es la que permite su continua creación y su continua destrucción. El propósito #emiológico en esta corriente psicoterap'utica es el descubrimiento del proyecto y la manera en que el hombre lo reali-a en su vida. El propósito ontoter*pico es el hacerle renunciar a un falso proyecto de ser, asumir su compromiso en libertad con lo humano y colocarlo en su propia autenticidad. /urarse es E$61"1 E$ )" ED"D DE )" 1"`[$ /:M!1:ME6+D: E$ E) DEVE$+1 D+")(/6+/: DE #0 5+#6:1+/+D"D, =desalienación alienada desalienante en v as de desalienación>. $o es posible formular un m'todo universal de psicoterapia existencial totalmente acabado y destinado a aplicarse en cada nuevo caso. 5acerlo comportar a perder la totalidad de las variables que integran un existente en devenir, perder en definitiva al hombre en su 7nico proyecto aut'ntico.& #in embargo es posible elaborar y describir las pautas que el psicoterapeuta deber* asimilar y habituarse a desarrollar en la interacción terap'utica con el paciente, en quien deber* posibilitar el asumir el aut'ntico proyecto posible para 'l.

)o primero ser* acerc*ndonos a 'l como existente, como ser 7nico, irrepetible y con posibilidades de libertad. 0n intento distinto que importe someterlo a %un manejo psicoterap'utico& ser a cosificarlo, convertirlo en objeto, ignorarlo como existente, y perder toda posibilidad real de instalarlo en la posibilidad de un proyecto de existencia asumida por 'l. )a terapia existencial debe lograr en el paciente paulatina independencia en el manejo de su existir concreto. )iberarlo cada ve- m*s de la dependencia del tratamiento, para sentirse en el devenir de su futuridad. /ada relación psicoterapeutaIpaciente es un %encuentro existencial& y por lo tanto, impensable como sujeto a un m'todo o sistema cualquiera. $os queda la intuición que proviene de lo concreto. $aturalmente primero no es adecuada a este concreto =totalidad> que la produce2 tendr* que captar las apariencias y deber* retornar dial'cticamente hacia lo que la engendra... .inal del acercamiento... %$uestra libertad de hoy, sólo es la libre elección de luchar para hacer m*s adelante libre. El aspecto paradójico de esta fórmula expresa, simplemente, la paradoja de nuestra situación histórica.

PSICOTERAPIA IDENTIDAD Y DEPRESIÓN
T+a7a5& ,+e"en#a)& en e$ II C&n0+e"& M/n)ia$ )e E"#a)&" De,+e"i2&". Men)&3a, 9::H. %0na pobre cosa es un m'dico que llam*ndose m'dico, estuviese ayuno de la filosof a y no supiese nada de ella&. !aracelso %El alma tiene una entrada secreta a la naturale-a divina, donde todas las cosas no son m*s que nada para ella, esta entrada no es otra que el puro desapego&. #an "gust n

Desde una concepción que ir* apareciendo a trav's del desarrollo de nuestra exposición, anali-ando el devenir de la misma, a trav's del presupuesto de su historia en el movimiento concreto de su dial'ctica, trataremos de enfocar el fenómeno en cuanto aparece y %nos parece&D el ser depresivo, en la presencia individual de la otredad. +ntentaremos ubicar al paciente y a quien describe y trata que se supere la situación, en el %ser en el mundo alienado&. !or una parte fruto de la perdida de su identidad, en el curso de su dolenciaD y el otro tal ve- en el encuentro de su identidad en los esquemas referenciales conceptuales y operativos, probablemente m*s de una ve- ideológicos, o r gidos en su concepción =debido al temor de perder su identidad alienada>. Vale decir que nos encontramos frente a un problema de identidades. Veamos al paciente2 ser 7nico concreto, irrepetible en su hacerse existenteD cuando aparece su dram*tica experiencia depresiva, se encuentra enajenado del proyecto imaginario histórico, fruto directo de su din*mica personal, ya sea a nivel de sus reflejos conscientes o de sus determinantes no conscientes =irreflexivas>. "hondemos un poco la realidad de nuestro paciente y encontraremos en 'l otra p'rdida2 la de su unidad psicobiológica alterada en el momento de los trastornos del mundo ntimo de la neurotransmisión. !odr amos decir p'rdida de su identidad bioqu mica anterior. Desde el punto de vista de su neurotransmisión, tambi'n es otro. "l perder su historia que totali-a la realidad de una forma coherente a su devenir, en cuanto a su proyecto determinado por su ser y hacer en el mundo, queda expuesto frente a la evidencia de su situación traum*tica en el dif cil trance de la inseguridad del ser =inseguridad ontológica>, totali-ando en este momento su no ser, y a la veinterpretando el devenir anterior como un extra,o y en forma negativa. En esta emergencia vive su ser haci'ndose ser que nunca es, pero no elaborado por una concepción, ni tampoco por una experiencia existencial terap'utica totali-adoraD se angustia, delante de lo nuevo de su vivencia, frente a lo futuro y no lo ve como pura posibilidad sino en forma negativa y angustiante. )a historia de sus eventos cognitivos que formaban su pensar, sentir y hacer en su continuo devenir, frente al trauma =la gravedad de su p'rdida, su problem*tica existencial, su minusval a distorsionada por su propia valoración, la p'rdida del resultado de su estilo de vida, la multitud de causas que pueden determinar que su proyecto imaginario quede mutilado en el equilibrio de su %aqu y ahora&>D lo lan-a en forma agónica a la p'rdida de su %ser en el mundo& relacionado a su reflejo del mundo y de su mundo en forma de conciencia alienada. Vale decir, enajenada de su propia mismidad, o dicho de otro modo, conflicto de su identidad.

M1#&)&
6enemos a trav's de la empat a que hacer vivir al paciente que no se encuentra sólo. Movili-ar a trav's del m'dico, la palabra como factor fisiológico y terap'utico en las primeras consultas. Medicación adecuada para lograr encontrar nuevamente su identidad bioqu mica trastocada y a la ve- que se sienta acompa,ado en cada toma por la %alienación de la normalidad&, pues est* consumiendo lo que la tecnolog a de punta le dice que es su salvación2 %es lo que debe recibir&, consumir, del avance del conocimiento

de la humanidad. Dentro de la pasividad y dependencia del depresivo, lo acompa,a en esta ocasión su terapeuta y la t'cnica. +nvestigar juntos a trav's de la empat a, de la capacidad pl*stica del terapeuta =disponibilidad e inteligibilidad de la otredad> el movimiento existencial de su proyecto imaginario, recapacitar para juntos e"#a7$ece+ la formación de su concepción subjetiva del mundo y sus valores dentro de su %normalidad& y dentro de su depresión. !osibilitar que este momento dif cil, le sirva para poder devenir en cierta plenitudD y a la ve- que la toma de conciencia de su identidad en crisis, se transforme en elemento de defensa de sus posibilidades depresivas, si se presentan alguna ve- nuevamente. @ue su proyecto de futuro vaya conceptuali-*ndoseD que el 7nico refugio de la b7squeda de seguridad, sea el pleno ejercicio de la nada, como pura posibilidad de la inseguridad, pero como proyecto del ser haci'ndose ser, responsable de su libertad dentro del mundo de lo f*ctico.

Ca+ac#e+("#ica".
!ara nosotros %encuentro existencial& al comien-o monológico buscando continuamente lo dialógico =participación al comien-o fundamentalmente del terapeuta con el uso adecuado de la palabra>. )uego el eje pasa a ser la dial'ctica entre el monólogo del paciente y la b7squeda a trav's de la empat a y las supuestas distorsiones del paciente, del di*logo. )a terapia se hace girar alrededor del ser haci'ndose ser %en el aqu y ahora&, como fruto del proceso histórico e in)i2i)/a$ en su facticidad, tratando que en el di*logo surja %el darse cuenta& de sus conceptos distorsionados, por su proyecto imaginario =fruto en gran parte de los otros en m > que me determina la inautenticidad y en la crisis la p'rdida de mi identidad deviniendo. Eunto a esto ir aclarando la din*mica de la reflexión cómplice =fruto de mala fe> de sus distorsiones cognitivas. Deber* el paciente con su terapia ir elaborando la b7squeda de la reflexión purificante. /uando est' en condiciones tendr* que asumir una conducta que est' acorde con su nueva forma de asumir su %ser en el mundo haci'ndose ser&. Dicha conducta de cambio refor-ar* sus contenidos concienciales asumiendo que su identidad se mueve. ; para nosotros demostr*ndonos que el hombre es un ser que nunca es, pues siempre est* lan-ado al devenir. ; el futuro siempre est* pleno de posibilidades, siempre est* la nada en su situación de libertad y responsabilidad. Debemos tratar de concienti-arnos para que la angustia de la libertad, sea la plenitud del ser, del amor en el lecho de la responsabilidad.

Ca+ac#e+("#ica" )e$ M1#&)&.
K. $uestra terapia no es directiva ni deja de serlo, pues es el encuentro existencial de dos seres en el mundo. Q. #u tiempo de ejercicio es dado por la necesidad de lograr la libertad y responsabilidad en su plenitud f*cticaD el mismo es determinado por el resultado de esta b7squeda y el ejercicio de su toma de conciencia para la acción transformadora. P. )as sesiones deben caracteri-arse por la continuidad y contigVidad adecuadas al principio de la realidad de las partes =pues es un tratamiento del hombre concreto y no una posibilidad ideal de teor a>. )a frecuencia de las sesiones ser a i)ea$ de tres sesiones semanales al comien-o de la terapia, para luego de lograr superar la sintomatolog a ir distanci*ndola a dos y luego a una semanal. )legando el momento determinado, acordado entre los dos participantes, surja el alta m'dica. En lo posible plantear la posibilidad de encuentros posteriores para refor-ar las capacidades adquiridas. ; en la presencia ya del di*logo departir las probables ra-ones de la dificultad transcendente de los valores en el mundo contempor*neo y sus abundantes causas de alienación. R. $o usamos posiciones pasivas del paciente =div*n>. )a terapia es ca+a a ca+a, pues nos basamos en el movimiento de la existencia futuri-ando =acción>, usando el pasado para tomar conciencia de mis distorsiones a fin de ir asumiendo la %praxis& del futuro. G. 6rabajamos con lo no consciente =inconsciente para muchos>D para nosotros podr amos compartir que %no consciente&, fruto del totalitarismo de la elección original, que nos condena a una conciencia de mala fe y a

una reflexión cómplice, pero siempre habiendo pasado por la realidad alienada de la conciencia y actuando en el %aqu y ahora& del devenir existencial. )a concepción de lo no consciente la asumimos dentro de la posibilidad histórica de la especie humana y del modo de ser del mundo y del mundo del ser. Vale decir, le damos la fuer-a a lo social sobre lo instintivo, pues pretendemos como alguien dijo no -oologi-ar al hombre, sino devolverle la transformación que hi-o de la realidad y la signali-ó con la palabra. !retendemos que supere su alienación en la %normalidad& y entre con sus fuer-as humanas en la posibilidad de los valores, que le dar*n la capacidad de concienti-arse de ellos, y el compromiso que le permita amar y vivir en la plenitud de la b7squeda de su ser en el otro. 1esumiendo2 Ca/"a" )e $a )e,+e"i-n. /onsideremos2 a> " la depresión como p'rdida de la identidad totali-adora en su %aqu y ahora&. b> !'rdida de su equilibrio din*mico en la neurotransmisiónD p'rdida de su identidad bioqu mica. T+a#a%ien#&. a> !sicoterapia ontoanal tica para que el paciente logre superar el determinismo totalitario de su elección original, que se acompa,a con una conciencia de mala fe y de una reflexión cómpliceD para que a trav's del di*logo pueda recuperar una reflexión purificante. "sumir una conciencia de cambio que le permita lan-arse al devenir pleno de la posibilidad y el encuentro comprometido con los valores. b> Medicación buscando nuevamente el equilibrio din*mico de su neurotransmisión. )a b7squeda de los psicof*rmacos a usar debe ser el fruto de un proceso de aprendi-aje muy selectivo, pues debemos superar las determinantes de una tecnolog a, fruto del cientificismo =que se basa en la ganancia> y por otra parte la distorsión producto del manejo que pueden reali-ar las t'cnicas de propaganda de nuestro psiquismo. Entonces, probablemente2 terapia totali-adora desalienante, que incluya como corresponda el psicof*rmaco adecuado. +ngresaremos en la superación del pasado para poder asumir el devenir que nos ayude a transitar el futuro en b7squeda del amor y la libertad, con nuestra identidad deviniendo. P+e"en#aci-n )e /n ca"& c$(nic&. Pacien#e. M. F. E)a). GQ a,os. /asado, tres hijos. Ti,& c&n"#i#/ci&na$. longil neo ast'nicoIleptosómico. "ntes de ingresar al consultorio, mientras se acerca a la puerta, observamos sus hombros dirigidos hacia adelante y abajo y en su rostro el signo omega. $os impresiona como un hombre abatido y depresivo. "l saludarlo notamos su mano blanda e huidi-a. +ngresa a nuestro consultorio y espera que le diga que se siente, lo hace en forma un poco r gida y sobre el borde del sillón. #u expresión corporal se asemeja ligeramente a la posición fetal. Mientras tomamos datos generales observamos su indumentaria que conserva en general su aspecto digno, con predominancia de los tonos grises. #u aspecto ps quico demuestra su estado depresivo, su actitud ps quica es francamente pasiva. An#ece)en#e" ,e+"&na$e". alergia y trastornos de franca manifestación psicosom*tica. Fuen alumno en la escuela. Dócil en el medio ambiente familiar, que pertenece a la clase media. #u iniciación sexual fue al casarse =QR a,os>. En cuanto a su nivel cultural es profesional, con cierta tendencia a lectura de temas económicos en general y de bestIseller. #u tipolog a psicológica la podemos ubicar como tendencia esqui-ot micaIintrovertido. #u salud general es buena, controlado por un cl nico. Desde el punto de vista neurológico no presenta s ntomas de padecer alg7n trastorno. #u orientación auto y alops quica se encuentra conservada. 6iene conciencia de situación y de enfermedad. #u atención sin particularidades. $o se encuentran alteraciones sensoperceptivas. $o hay alteraciones en la ideación. $o hay patolog a del pensamiento. $o presenta trastornos de la memoria. "fectividad2 humor triste con franca hipotimia. #entimiento de impotencia, de ruina, de cambio, y transformación de la personalidad. "ngustia. "nsiedad.

En la esfera de su actividad se presenta hipobulia =falto de deseos y decisiones>, no detecto trastornos del lenguaje oral, escrito, ni m mico. El comien-o de su cuadro ha sido insidioso, supuestos trastornos en diversos órganos, tendencia hipocondr aca. +nquietud, malestar general, trastornos en la esfera gr pnica, entristecimiento. $otamos una expresión triste y meditabunda, omega melancólico, llanto, inmovilidad. $os refiere ideas de ruina, impotencia, ideas de suicidio. Exaltación displacentera, triste-a. Estamos frente al diagnóstico de depresión. #u vivencia depresiva es mayor despu's de las KL horas. #e acompa,a con franca ansiedad. !resenta trastornos en el sue,o, dificultad para conciliarlo, se despierta en la madrugada alrededor de las Q horas =polo matinal de la angustia>. Dia0n-"#ic&. $eurosis depresiva ansiosa reactiva o distimia. T+a#a%ien#&. !sicoterapia y psicof*rmacos. P"ic&#e+a,ia. Desde el momento de su ingreso al consultorio, comien-a nuestra intensión psicoterap'utica a trav's del uso adecuado de la palabra y la forma de dirigirnos al otro como a una persona que est* depresiva. /on el uso de la pregunta como t'cnica encontramos los siguientes datos2 su estado ha comen-ado en forma insidiosa desde hace m*s o menos seis meses, pero en la actualidad se hace insoportable su existencia y en particular sus ideas de suicidio =?pasividad totalA>. .rente a la realidad no encuentra causas de su depresión en el mundo que lo rodea =no ha sufrido ninguna p'rdida, no tiene problemas en su pareja, en su trabajo lo han ascendido>. !ensamos que en el an*lisis hay una conciencia de mala fe =pues no encuentra causa de su situación>. #e describe como con una gran sensación de soledad, inestabilidad franca en sus decisiones, ansiedad. " la veque no quiere estar solo, sus relaciones interpersonales se encuentran alteradas. #ufre de un profundo sentimiento de inseguridad. #e siente como si fuera una hoja de un *rbol que el viento lleva a cualquier parte. El *rbol que describe tiene pocas ramas y su estación es el invierno y todo el suelo est* hecho como hielo. En toda esta situación nosotros hemos ido motivando sus respuestas en el sentido que realmente nos interesa su problem*tica y tratando de movili-ar su tendencia a la pasividad, y ya vamos notando su dependencia. +nvestigamos su genograma y encontramos que es hijo 7nico =recordamos las caracter sticas del hijo 7nico desarrollado por ". "dler, y estamos permiti'ndonos hipótesis de su elección originaria, comien-o de su proyecto originario>. #u padre tambi'n es hijo 7nico, su madre es hermana del medio con dos hermanos varones. " la madre la describe como autoritaria y de tendencia hipocondr acaD al padre como m*s tranquilo, pero tambi'n m*s ausente =nos explica por su trabajo>. $osotros interpretamos que ya est* utili-ando una reflexión cómplice. En el comien-o de su vida escolar nos refiere que no ten a mayores problemas, aunque le costaba integrarse en los grupos de los chicos =posiblemente por su tendencia aprendida de que el mundo venga a 'l y la dificultad de ir al mundo>. En general siempre fue buen alumno, encontrando dificultades =que superaba> cuando ten a que dar lecciones orales. .rente a cualquier examen presentaba francos signos psicosom*ticos, poliuria, colitis, etc.D cuando comien-a su vida universitaria, tambi'n comien-a a trabajar. " esta altura del tratamiento se ha instalado ya el di*logo. #e siente comprendido y contenido, y con la vivencia del encuentro, se siente respetado como persona y frente a una persona que va deviniendo en función de la otredad. Desde el punto de vista de su vida afectiva comien-a un novia-go al ingresar a la vida universitaria2 %la novia era muy bien vista y querida por sus padres&. Era compa,era de cursado. "l segundo a,o de la carrera ella abandonó la universidad. !osteriormente se casan y tienen tres hijos. +nsisti'ndole en su problem*tica actual sobre cómo fue su comien-o no encuentra ra-ones =reflexión cómplice>. $os dice que lo que m*s le preocupa es su futuro, pues se siente inerte y sin posibilidades con 'l mismo, con vivencia de ruina y adem*s su capacidad en el pasado no ha sido suficientemente satisfactoria. !reguntamos ?en qu'A, y nos responde en su trabajo, pues la empresa =multinacional> le determina asumir roles que le son muy dolorosos, pues debe disponer cesant as, etc. 1efiere que hace unos seis meses parec a que lo iban a nombrar gerente general =nosotros pensamos2 hace seis meses comen-aron sus s ntomas>. )uego lo nombran gerente general, situación que hace que sus s ntomas se agudicen y se manifieste plenamente su depresión. 6ratamos de hacerle reflexionar sobre la trascendencia de su nombramiento. $os refiere que anteriormente era 'l quien pr*cticamente decid a todo y que su superior solamente firmaba lo que 'l decid a. Entonces en la actualidad es una repetición casi de lo mismo, pero me

resulta muy dif cil =reflexión cómplice>. En este momento pensamos en la elección originaria de este paciente, hijo 7nico, con madre autoritaria y padre desdibujado =posiblemente su elección originaria haya sido te,ida por la dependencia y la pasividad>. De ah , el comien-o de su proyecto imaginario, que lo acompa,ó =pseudoseguridad ontológica>. .rente a la situación de pasar a gerente general =actividad e independencia> pierde su pseudoseguridad ontológica y su identidad anterior no le resuelve su %hic et nunc& y entra en la depresión =por su p'rdida de identidad>. 1esumiendo, el paciente con su elección original y su proyecto imaginario, no se identifica en su nuevo rol =pues no le permite la dependencia> y entra en la depresión. El tratamiento gira en función de acompa,arlo en su reflexión purificante =para que pueda superar el c rculo del pasado, creencias, errores cognitivos, proyectos imaginarios> y asuma el aprendi-aje de su totali-ación anterior, y aprenda un nuevo proyecto para poder ingresar en el espiral de su futuridad, haci'ndose serD hacia la conciencia y el cambio, y encontrando su identidad plena en su devenir. Esto ser a un resumen muy apretado de lo que hemos ido haciendo juntos con nuestro paciente. 6ratamos de hacer un esquema general, no en particular por el tiempo de desarrollo de este trabajo. #u evolución ha sido satisfactoria. Desde el comien-o del tratamiento, hemos ido apuntando a que recupere su identidad bioqu mica en el movimiento de la neurotransmisión por lo que hemos usado en un primer momento "lpra-on en tres tomas de N,G mg. cada una. "compa,amos la primera toma de la ma,ana con .luoxetina QN mg. !or la noche hemos usado tric clicos con acción ansiol tica, "mitriplina MG mg. en una sola toma. !osteriormente a su franca mejor a sintom*tica, hemos ido reduciendo la dosis de "mitriplina. En primer lugar en el aumento de peso del paciente que lo incomoda y no lo ayuda en su identidad, y en segundo lugar para ser reempla-ada por el .luoxetina con mayor dosis =sin contraindicaciones, como la "mitriplinas> y usando su contraindicación contra el apetito, como indicación y su efecto antidepresor satisfactorio. En cuanto los ansiol ticos, preferimos el "lpra-olam en nuestro depresivos con ansiedad. /errando la presentación del trabajo y aprendiendo del aporte siempre trascendente del arte, leer' esta oda del gran poeta !ablo $eruda.

O)a a$ ,a"a)&
5oy, conversando, se salió de madre el pasado. /on indulgencia las peque,as cosas sucias episodios vac os, harina negra, polvo. 6e agachas suavemente inclinado en ti mismo, sonr es te celebras, pero, si se trata de otro, de tu amigo, de tu enemigo, entonces te tornas despiadado, frunces el ce,o2

@u' cosas hi-o ese hombre4 Esa mujer, que cosas hi-o4 6e tapas la narivisiblemente te desagrada mucho los pasados ajenos. De lo nuestro miramos con nostalgia los peores d as, abrimos con precaución el cofre y enarbolamos, para que nos admiren la proe-a. :lvidamos el resto. #olo es mala memoria. Escuche, aprende2 el tiempo, se divide en dos r osD uno corre hacia atr*s, devora lo que vives, el otro va contigo adelante descubriendo tu vida en un solo minuto se juntaron. Es este. Esta es la hora, la gota de un instante que arrastrar* el pasado. Es el presente. Est* en tus manos. 1*pido, resbalando, cae como cascada. !ero eres due,o de 'l. /onstr7yelo con amor, con firme-a, con piedra y ala, con rectitud sonora, con cereales puros, con el metal m*s claro en tu pecho, andando a mediod a, sin temer, a la verdad, al bien, a la justicia. /ompa,eros de canto, el tiempo transcurre

tendr* forma y sonido de guitarra y cuando quieras inclinarte al pasado el manantial del tiempo transparente revelar* tu integridad cantando. El tiempo es alegr a.

G$&"a+i&
A$ienaci-n. En 5egel, esta tem*tica est* referida a la %conciencia infeli-&, relacionada con la idea de alienación o enajenación. !ara 5egel, la conciencia infeli- es el %"lma alienada o "lma enajenada&, esto es, %la conciencia de s como naturale-a dividida o escondida&. 5egel supone que la conciencia puede experimentarse como separada a la realidad a la cual perteneceD siendo esta realidad, conciencia de realidad, la separación antedicha es separación de s misma. #urge entonces un sentimiento de desgarramiento y desunión, un sentimiento de alejamiento, alienación, enajenamiento y desposesión. )a alienación incluye %desIunión&, separación =de s > y alejamiento =de s >. Entonces el t'rmino alienación puede usarse, en un sentido muy general, como todo estado en el cual una realidad se halla fuera de s , en contraposición al ser en s . Este 7ltimo designa el estado de la libertad en sentido positivo, es decir, no como liberación de algo, sino como liberación para s mismo, esto es como autorreali-ación. De otra forma podr amos decir falsa conciencia, que a trav's de un proceso adecuado =psicoterapia desalienadora, por ejemplo>, permitir a al ser humano la llamada %toma de conciencia&D y por supuesto a trav's de una conducta transformadora entrar en el camino de la posibilidad del desarrollo de la libertad. En el proceso concreto de lo humano tenemos que tomar en cuenta las infinitas variables de la alienación cultural, laboral, la alienación debe entenderse primariamente como enajenación del hombre individual. El ser humano se aliena o enajena, de s mismo y debe entenderse b*sicamente la del trabajador, respecto a sus productos, en virtud de los mecanismos que gobiernan a la sociedad y que han sido producidos y se han desarrollado o bien autónomamente, o bien en beneficio de una clase dada, o ambas cosas a la ve-. Dentro de esta concepción tenemos que encontrar el enfoque humanista existencial, las finalidades 7ltimas de la liberación humana respecto a la alienación. !ara el enfoque concreto de nuestro paciente, tenemos que superar sus s ntomas, y luego en forma adecuada a trav's de lo dialógico entrar en el mundo de la libertad en el encuadre de los valores. 6enemos que tratar de lograr el mundo de lo aut'ntico, superando lo inaut'ntico, para lograr el devenir de la seguridad ontológica. En resumen, desde la alienación a la toma de conciencia, y desde all al compromiso con responsabilidad del ejercicio de su devenir, haci'ndose ser. De2eni+. 0saremos este galicismo, como proceso del ser o el ser como proceso. Este vocablo, %devenir&, ofrece ventajas, pues es capa- de designar todas las formas de llegar a ser, del ir siendo, del cambiarse, del pasar, del moverse, etc. #u historia parte ya de los filósofos jónicos, que opinaban que el principio de la realidad ten a como uno de sus rasgos capitales el ser una identidad que subyace en todo cambio y que se explica junto con el cambio, la multiplicidad de las cosas. $osotros tomamos muy en cuenta a 5er*clito, que hi-o del propio devenir el principio de la realidadD dec a2 %nadie puede ba,arse dos veces en el mismo r o, pues el r o no es el mismo, ni quien se ba,a tampoco&. Dentro de este enmarque tomamos al devenir como cualitativo =que puede llamarse cambio>, y al devenir como cuantitativo =que puede calificarse de movimiento>, los dos unidos. 6omamos al devenir como actuali-ación de lo posible, como el motor de todo movimiento y como la 7nica explicación plausible de todo cambio. 6omamos a 5egel para quien el devenir representa la superación del puro ser y de la pura nada, las cuales son en 7ltimo t'rmino id'nticas.

!ara nuestro hacer terap'utico acudimos a E. !. #artre, que dice2 %El hombre es un ser haci'ndose ser, que nunca es& y tambi'n2 %El ser humano es lo que no es y no es lo que es&. De esta forma nos instalamos en la posibilidad del futuro, superando el c rculo del proyecto imaginario. Desde la alienación, hacia la conciencia, y de ella hacia el proyecto de libertad. Di4$&0&. $o basta postular el di*logo para que 'ste exista. Di*logo es algo sencillo de formular, aunque de efectividad dif cil2 se trata de aquello que hacen dos, si pueden, cuando intentan entenderse verbalmente sobre algo que les interesa a ambos. Esto para nosotros es un comien-o de la posibilidad de encontrarnos en la otredad, en la lógica del otro, en su devenir existencial, esto se da en el planteo del encuentro. Deber' lograr instalarme en la otredad =el devenir dial'ctico del otro>D tratando profundamente de superar las distorsiones de mi intencionada subjetividad =necesidad de manejar mi contratransferencia para algunas escuelas y para nosotros superar nuestras distorsiones>, y entrar en la din*mica dial'ctica del otro y la m a en su cambio del aqu y ahora. Entonces, cada posición responde a un modo de pensar esencialmente no dogm*tico, esto es, a un modo de pensar que procede dial'cticamente. !or eso hay una estrecha relación entre la estructura dialógica y estructura dial'ctica del pensar. !ara nosotros es una herramienta fundamental del proceso cognoscitivo y un m'todo de conceptuali-ación. #eguimos a Mart n Fuber, para el cual el di*logo es una %comunicación existencial& entre ;: y 6Z. El di*logo aut'ntico es aquel en el cual se establece una relación viva entre personas como personas. El di*logo no aut'ntico es donde resulta la relación una paridad monologante, no dialógica ni dial'ctica. !ara Mart n Fuber existe una esfera del %entre&, %de lo entre humano& o %interhumano&, %la participación de ambos miembros es el principio indispensable para esta esfera, tanto si la reciprocidad es completamente afectiva, como si es directamente capa- de ser reali-ada mediante complementación o intensificación&. El desarrollo de esta esfera es lo que Fuber llama precisamente %lo dialógico&. #eg7n "ldo 6esta, el lenguaje tiene sentido en solo tanto que se funda %en el encontrarse rec proco del yo y el otro&. 1esumiendo, este es un intercambio entre un sujeto que pregunta y un %objeto&, que devela o revela al sujeto, pero solo porque el sujeto est* dispuesto a escuchar lo que el %objeto& dice. El di*logo resulta ser por ello un %acontecimiento&D su estructura lingV stica, es un reflejo de su estructura ontológica. El conjunto de individuos %dialogantes& no es una mera suma, sino una realidad estructural vinculadora. 0samos en el di*logo la pregunta adecuada para lograr entender el problema, para intentar resolverlo. )a pregunta y la respuesta est*n ntimamente vinculadas. 5ans <eorge <adamer trata de desarrollar una %lógica de la pregunta y la respuesta&, pero sin limitarla a la comprensión del pasado histórico. )a llamada respuesta no cierra el c rculo sino que lo abre de nuevo, ya que entender =comprender> una pregunta es a su ve- otra pregunta. !uede hablarse de una %dial'ctica de la pregunta y la respuesta&, nuestra plasticidad y manejo de las distorsiones que podemos ser portadores abrir* la posibilidad de ubicarnos en el mundo de las respuestas. Debemos capacitarnos profundamente en el mundo diverso de los otros, en el proceso que no es el nuestroD pero debemos pretender que sea el nuestro, para entrar en la plenitud del di*logo para ir logrando el encuentro existencial para que nuestro paciente pueda superar el c rculo que lo agota desde el pasado y logre vislumbrar su futuro con el devenir de la libertad =superación de la necesidad y ejercicio de la posibilidad>. /omo dice Eulian Marias2 %El que pregunta quiere escuchar, y el que sabe escuchar, ya sabe mucho&. Enc/en#+& E!i"#encia$. Diferencia con otras concepciones %objetivas cient ficas&. .rente al paciente2 observamos pues un comportamiento =del que nosotros mismos estamos alienados> de posesión, de distanciación mediante la mirada de transformación de lo que se estudia en cosa, en objeto. )os que se autocalifican de cient ficos hacen todo lo posible por adoptar al m*ximo ese comportamiento de %reificación&. "s nos encontramos con una supuesta relación interpersonal que se ha transformado en una relación cosificante, vale decir se han despersonali-ado. Entonces ha ocurrido que2 a> 0n pseudocient fico que considera a un ser humano como una cosaD b> 0n ser humano considerado como una cosa que sufre por elloD c> 0na relación de violencia e incomprensiónD d> )a impresión del paciente de ser observado y de que en esta relación no podr* jam*s ser 'l mismo.

En este caso el %error fundamental es no darse cuenta de que hay una discontinuidad ontológica entre los seres humanos y las cosas&. 1. )aing. El pseudocient fico observa a un enfermo, sólo tiene en cuenta al enfermo, no se incluye a s mismo en la relación ni en su entorno. /onsidera al enfermo como un ser pasivo, al mismo tiempo que se considera a s mismo como un ser pasivo con relación al enfermo. #e trata de una doble pasividad. )a verdadera realidad es que nos encontramos con dos seres humanos, cada cual con su historia situada en un proceso histórico y actualmente en situación. 6odo esto cambia cuando el terapeuta se pone a disponibilidad del otro =ser humano en su devenir depresivo> y pretende la comprensión de la totali-ación de su aqu y ahora =dentro de su medio, familia, trabajo, valores, ideolog as, creencias, etc.> de la p'rdida de su seguridad ontológica =proyecto imaginario, estilo de vida, identidad totali-adora y su ingreso depresivo en su inseguridad ontológica>. Estar en este estado de seguridad ontológica quiere decir %que un hombre puede tener conciencia de su presencia en el mundo en cuanto persona real, viviente, total y temporalmente continua. /omo tal, le es posible vivir en este mundo y encontrar en 'l a otros individuos2 mundo e individuos que se le presentan como igualmente reales y vivientes. 0n hombre tal est* fundamental y ontológicamente seguro y afrontar* todas las circunstancias sociales, 'ticas, espirituales, biológicas de la vida con un firme sentimiento de su realidad, de su identidad y de la de los dem*s, de la permanencia de las cosas, de las sustancialidad de los procesos naturales&. 1. )aing. )a seguridad ontológica quiere decir no solamente el sentirse como una persona viviente, formada por un todo no dicotómico, sino tambi'n sentir que su identidad es lo suficientemente fuerte como para no ser destruida por la agresión exterior. (ste es para nosotros el punto donde afincamos nuestro planteo de la depresión. !ara entender al otro como persona, para llegar a una comprensión pretendidamente totali-adora del ser en el mundo es necesario el m'todo fenomenológico existencial si se quiere comprender la verdadera significación del ser en el mundo. $os parece como a tener en cuenta en forma muy resumida para el encuentro2 a> cada part cipe de la relación debe aceptar al otro como sujeto, b> el que cada uno se acepte como sujeto, c> la situación de encuentro como estructura los modifica, d> que tal modificación es vivida como irreversible y que por consiguiente la misma no puede ser repetida nunca, e> que el punto de partida de cualquier relación aut'ntica no consiste en querer comprender al otro sino m*s bien en tratar de acceder a su inteligibilidad con relación a 'l =y no con relación a s mismo, ideolog a, esquemas referenciales r gidos, etc.>. )o cual quiere decir la aceptación del otro tal como en su lógica propia y no con relación a la lógica de mi E/1:, f> que m*s all* de la comprensión y del saber orientados hacia el %t7 eres& destruido ya desde el momento que se dice, exista un inter's desalienado por el devenir del otro. @ue el devenir del otro no puede afectarme a m mismo sin poner en tela de juicio mi propio devenir con relación al devenir del otro, puesto en presencia de mi propio devenir, etc., etc... En resumen, encuentro en m disponibilidad hacia el otro y b7squeda de la comprensión del devenir del otro como proceso en movimiento. En este encuadre me parece pertinente una expresión de E. !. #artre cuando dice2 %las concepciones alteran a las percepciones&. 6ambi'n es importante el eros terap'utico de /arlos ". #egu n, la posibilidad de amarD diferente a la concepción de acuerdo a nuestras bases culturales pues dentro de ellas, no podemos amar. #ino 7nicamente intentar desesperadamente poseer. /iertamente, una relación de amor equivale a aceptar al otro en su concepto, en su mundo, en su sistema de valores, es decir aceptar al otro en su devenir propio. @uerer incluir al otro para situarlo en mi individualidad no consciente, o intentar incluirlo en la propia lógica de los marcos de referencias es cosificarlo y perder cualquier probabilidad de eros terap'utico. )a diferencia que hay entre el antes y el despu's de la comprensión consiste en que antes nadie es responsable, y despu's no es posible el olvido. /omo corolario para un encuentro existencial en el marco de la psicoterapia, me parece importante destacar2 K. Desde el exterior hacia el interior en su relación dial'ctica. Q. Desde el presente hasta el pasado visto desde los diferentes momentos existenciales.

P. Del yo hacia el %s mismo&. R. Desde la existencia exterior posnatal actuali-ada para el encuentro de su proyecto imaginario. G. Desde el interior hacia el exterior. H. Desde el s , hacia el desarrollo, a trav's de lo aprendido, pensado y sentido hacia la conducta de transformación. M. Despu's de encontrar la elección y el proyecto imaginario, con su continua actuali-ación pasiva comprender* su problem*tica e ir* abandonando su ser cultural pasivo para ir ejerciendo su asumirse libre y responsable. Fac#ici)a). /uando hablamos de facticidad estamos hablando del mundo de los %hechos&. 5ablamos de hecho =factum> cuando algo ya est* cumplido y no puede negarse su realidad =o su haber sido real>. !artimos de que una cosa son los hechos y otra muy distinta la idea de los hechos. "lgunas veces se han opuesto los hechos a las apariencias. 0n hecho puede ser seg7n las cosas, un hecho natural =un fenómeno o un proceso natural> o un hecho humano =por ejemplo, una situación determinada>. )os hechos se dan en una realidad %hic et nunc&. El hecho es a la veprincipio de lo verdadero. )os hechos son realidades contingentes. !ara 5usserl en su fenomenolog a ha establecido una diferenciación entre hecho y esencia, pero ha puesto en relieve su inseparabilidad. !ara este autor, las ciencias emp ricas o ciencias de experiencia son ciencias de hecho o ciencias f*cticas. 6odo hecho es contingente, o sea, todo hecho podr a ser %esencialmente& algo distinto de lo que es, por ello indica que la significación de cada hecho pertenece justamente a una esencia, es un eidos que debe aprenderse en su pure-a. 5eidegger y #artre introducen el concepto de facticidad, lo cual es una de las dimensiones del dasein =estar all , ah en el mundo> en tanto que %estar en el mundo& y es el %hecho& de estar arrojado entre las cosas y en situación. !ara #artre la facticidad es una dimensión b*sica del %!ara s &, el cual, est* %sostenido por una perpetua contingencia&D as , por ejemplo, sin la facticidad, la conciencia podr a elegir sus vinculaciones con el mundo, de modo que %yo podr a determinarme nacer obrero o nacer burgu's&. )a facticidad determina el modo como voy a estar en el mundo, pero no puede determinar mi ser. %Esta contingencia perpetuamente evanescente del EnIs que obsesiona al !araIs y lo vincula al #erIenIs sin jam*s dejarse apresar, es lo que llamamos facticidad del !araIs . Esta facticidad permite decir que es, que existe aunque jam*s no podamos reali-arla ya que la aprehendemos siempre a trav's del !araIs &. Jittgensteing dice2 %el mundo est* determinado por los hechos y por haber todos los hechos&. %)os hechos en el espacio lógico son el mundo&. Estos hechos para algunos autores afirman que cualquier construcción que se den los hechos históricos puede aplicarse as mismo a los hechos naturales, por ejemplo, el ser 7nicos, irrepetibles e irreversibles. En la facticidad del ser humano podemos descubrir =incluyendo explicar> qu' pasa u ocurreD diferente a entender de qu' se trata. 0tili-ar este planteamiento en nuestro paciente es primordial, pues nos permitir* escuchar la respuesta del otro dentro de las variables en que ha devenido su ser en el mundo. !or ejemplo, tenemos que ubicarnos en qu' pa s devino su ser, en la relación coloni-adorIcoloni-ado, pa s del primer mundo o del tercer mundo, lugar que ocupa en su genograma, clase social a la que pertenece, etc., pues su facticidad no la eligió y le plantea probablemente una minusval a y por ende un proyecto imaginario que lo pondr* tal ve- en una pseudoseguridad ontológica que le puede determinar que frente a situaciones particulares ingrese en el mundo de la depresión. $uestro pensar dial'ctico nos ayudar* para conseguir en el mundo de lo dialógico la posibilidad del encuentro en el espiral del futuro y, de esa forma, penetrar en el sendero de la libertad. I)en#i)a). 6omamos de #igmund .reud2 %El concepto de identificación ha adquirido progresivamente en la obra de .reud el valor central que m*s que un mecanismo psicológico entre otros, hace de 'l la operación en virtud de la cual se constituye el sujeto humano =p*g. KLK I Diccionario del !sicoan*lisis, E. )aplanche y E. F. !ontalis, Edit. )abor>. De EriCson tomamos como identidad2 la sensación subjetiva de mismidad y continuidad vigori-ante. Dicha sensación no aparece porque s , sino que se va forjando a trav's de un proceso. )a identidad concebida de esta manera es evolutiva y aparece a trav's de las sucesivas s ntesis y res ntesis de diferentes identificaciones, su resultante ser a algo m*s que la nueva suma aritm'tica de las mismas.

)a identidad personal estar a basada en la percepción de la mismidad y una continuidad de los m'todos de s ntesis del yo, o lo que sea, existir a un estilo de la propia individualidad que coincide con la mismidad y continuidad del individuo. En general se toma como identidad2 aquella relación en virtud de la cual diversas cosas o contenidos conceptuales son una misma cosa en un determinado sentido, o son concebidas como una misma cosaD se basa esto en general en el principio aristot'lico de identidad2 %)o que es, es, y es lo que es&. )uego los filósofos a partir de <. J. )eibni- se han ocupado particularmente de la identidad del ser consigo mismo, afirmado en lo anterior. $uestro pensamiento surge a partir de 5egel, quien critica detenidamente el principio de la identidad. Dice, solo incluye en s una verdad formal, abstracta, relativa. )a verdad sólo es absoluta en la unión de la identidad con la diferencia. 5egel distingue entre la identidad abstracta o formal del entendimiento que abstrae de las diferencias e identidad concreta, en la que la identidad es considerada en conexión con las diferencias y las contradicciones. Entonces partimos no de la lógica formal, sino de la lógica dial'ctica. Vale decir, la identidad corresponde a la estabilidad relativa de las cosas y solo es v*lida dentro de ciertos l mites. Vemos pues que el principio de identidad es v*lido en el campo de la lógica formal, pero, si se considera el mundo real, adem*s de la identidad abstracta, hay que tener en cuenta la %identidad& concreta, que es relativa y est* inseparablemente unida con la diferencia. /omo dice E. !. #artre2 %el hombre es lo que no es y no es lo que es&. En nuestro uso terap'utico encontramos dentro del devenir la identidad como proceso din*mico donde el ser encuentra su seguridad ontológica, ya sea en la situación circular del pasado o en el espiral del futuro. El depresivo ha perdido su seguridad ontológica =ha perdido su identidad>. I)e&$&0(a. En sentido cl*sico, los ideólogos se interesan por el an*lisis de las facultades y de los diversos tipos de ideas producidas por estas facultades. #eg7n Destutt de 6racy =KMLH>, la ideolog a es una ciencia fundamental cuyo objeto son conocimientos, est* ntimamente ligada a la gram*tica general, que se ocupa de los m'todos de conocimiento y la lógica que trata de la aplicación del pensamiento a la realidad. 0saremos este t'rmino en forma diferente, diremos que la ideolog a es la distorsión subjetiva del mundo objetivo. !artiendo de 5egel, cuando habló de la separación de la conciencia respecto a s mismo, especialmente en el curso del proceso histórico. En ello radica la posibilidad de que la conciencia como el %para s & sartreano sea lo que no es y no sea lo que es. Derivando nuestro pensamiento desde aqu , vemos que ideolog a puede ser una teor a falsa, o una forma falsa de conciencia. Entonces la ideolog a se opone al conocimiento verdadero o a la ciencia real y positiva. #i la facticidad se refleja subjetivamente, la realidad social determina la ideolog a que es falsa conciencia. !ara 5ubermas, la ideolog a se expresa all donde, en virtud de la violencia y la dominación, se produce una distorsión de la comunicación, con la incomprensión consiguiente. )a distorsión comunicativa se manifiesta sobre todo en el plano de los tipos de inter's instrumental, lo que explica que la ciencia y la t'cnica puedan llegar a ser ideológicas, ya que abandonadas a s mismas carecen de la capacidad de reflexión y del inter's comunicativo, lo que explica la insuficiencia de la hermen'utica. /ompartiremos con Barl Mannheim el distingo que hace entre ideolog a parcial =que tiene una ra - psicológica> e ideolog a total =que tiene una ra - social>, pero unidas dial'cticamente partiendo del proyecto imaginario. 6enemos que tener presente la problem*tica ideológica y su superación por una actitud reflexiva y activa para que no interfiera en la posibilidad del encuentro existencial y del manejo de variables significativas para lograr el di*logo y por ende la posibilidad de concienti-arnos en el proyecto de la libertad. P+& ec#& I%a0ina+i&. El concepto de finalidad c tendencia a un fin, actividad orientada a un fin, del lat n finis c meta a la que se tiende, puesto que culmina una acción, fin de una acción2 designa el impulso intr nseco a cualquier acontecimiento por avan-ar de forma continua desde una causa hasta un fin determinado. El fin en cuanto apetecible, es causalmente activo, junto a las causas formales actual y eficiente. El fin, por su parte, determina constitutivamente el acontecimiento, pues solo por su tendencia a ser efica- una causa es eficiente. El fin motiva el acontecimiento, determina su posible reali-ación. )a finalidad es, por tanto, la determinación causal de una acontecimiento, desde un fin y hacia un fin, en 'l se basa el sentido de un acontecimiento. Dentro de esta perspectiva es donde nos ubicamos para lograr comprender y aprehender variables significativas dentro de lo que llamamos proyecto imaginario. "s pues, aunque sea posible que la formación del concepto de

finalidad tenga su origen en la autoconservación humana, lo que en ella se convierte en objeto de autoobservación, y que da sentido al concepto es, sin duda, algo m*s que una pretensión antropomórfica. )a acción del hombre que est* orientada a un fin revela que existen relaciones teleológicas que son intr nsecas al hombre, y que estructuralmente son anteriores a su existencia =mundo, posibilidades biológicas que van permitiendo su mundani-ación, etc.>. Es discutible hasta ahora qu' punto de estas relaciones pueden hacerse experimentales, y hasta qu' punto pueden ser demostradas. "l hablar del proyecto imaginario, tenemos que asumirlo como una totali-ación del aqu y ahora, con sus componentes conscientes y no conscientes. !ues si fueran totalmente conscientes, la actividad consciente se orientar a a un fin, represent*ndose idealmente en el resultado deseado de una acción y esto no ocurre en el proyecto imaginario. Dir amos que el mismo es el reflejo subjetivo intencionado del mundo objetivo. Descubrir la intencionalidad de esa subjetividad es trabajar con el proyecto imaginario. )a observación e interpretación din*mica de los aspectos fenom'nicos de la depresión permiten a partir de elementos gen'ticos, evolutivos y estructurales alcan-ar una hipótesis comprensiva de la depresión como una totalidad de evolución dial'ctica que ha determinado en el ser su inseguridad ontológica =p'rdida de identidad>. Es decir que tras el ser individual, irrepetible y concreto de este depresivo =ser humano en situación de conflicto>, ha surgido la depresión como intento fallido de resolución. 6enemos que encontrar la dial'ctica entre el ser del mundo y el mundo del ser de nuestro paciente. 1elación dial'ctica entre la unidad de contrarios2 seguridad ontológica, inseguridad. "sistiremos instalados en la probabilidad de poder ponernos en disponibilidad del otro en su %otredad& y acercarnos a su concepción del mundo y a su lógica individual y encontrarnos en la posibilidad de sujeto. El proyecto imaginario siempre es determinado por el pasado, diferente del proyecto de futuridad que es superación de las distorsiones del pasado y ejercicio pleno de la conducta transformadora... hacia la %libertad& dentro de la facticidad. Entonces, el proyecto imaginario fruto de la elección original y su fuer-a determinante, conciencia de mala fe y reflexión cómplice, a trav's del mundo de lo dialógico buscaremos la elección original, a trav's de la reflexión purificante =E. !. #artre> para lograr la toma de conciencia y la praxis de su proyecto hacia el futuro. De sujeto alienado o cosificado hacia la vivencia de su identidad %libre& y responsable en su facticidad.

REFLEXIONES SOBRE LOS OR=GENES DEL ONTOANALISIS

I.

In#+&)/cci-n

#i observamos la sociedad contempor*nea, el mundo actual, la realidad que nos toca vivir, resulta notorio que, en medio de un avance arrollador de la tecnolog a =particularmente en el campo de las comunicaciones> que ha llevado a la denominada %globali-ación&, la preocupación por el 5ombre, por su actividad intelectual, sus sentimientos, su conducta, sus trastornos, sus angustias e incertidumbres, ha acordado un extraordinario impulso al estudio de la !sicolog a y la !siquiatr a y ha planteado nuevos interrogantes a la !sicoterapia. En la base de este impulso podemos identificar la angustia existencial que ha acompa,ado al hombre desde los albores de la 5umanidad y que hoy se vincula a variables endógenas del ser, a la finitud de lo humano preexistente a la infinitud, a la p'rdidaD aqu pretendemos recuperar el ser haci'ndose en el devenir y la vivencia de la posibilidad de la libertad. Estas circunstancias han llevado a la !sicolog a, la !siquiatr a y la !sicoterapia a replantearse la concepción operante del 5ombre, a cuestionarse si, frente a su objeto de estudio =el hombre>, su enmarque no esta te,ido de distorsiones subjetivas que entorpecen la posibilidad de objetivar plenamente el devenir del #er, es decir, del %#er haci'ndose #er&. ; este replanteo proviene del hecho de advertir que, al operar solamente con un esquema conceptual, referencial y operativo que marchita el movimiento del #er, nos queda vac o su devenir, siendo entonces la interpretación de su pensar, sentir y hacer una parciali-ación esquem*tica que lleva a la p'rdida de la totalidad del proyecto. .rente a esta realidad, el planteo :$6:"$")86+/: aspira a ser la introducción a una /:$/E!/+:$ 6:6")+`"D:1" DE) #E1 basada en una perspectiva filosófica y antropológica de franca raigambre cient fica. El :$6:"$9)+#+# no pretende plantear respuestas definitivas a la inagotable aventura que es la b7squeda de la verdad, pero sus aportaciones a problemas siempre renovados y la jerarqu a cient fica y totali-adora impl cita en su devenir incorpora datos operantes e idóneos a la estructura y din*mica de la relación terap'utica, al encuentro humano en la situación interpersonal de la misma, a la vivencia del proceso humano y a la perspectiva del proyecto de humani-ación y libertad. #i esto representa un valor intr nseco indudable, no lo es menos el hecho de abrir perspectivas para una beneficiosa y enriquecedora controversia que contribuya a esclarecer las condiciones actuales del hombre, su existencia material y su actividad ps quica, su inclusión en la 5istoria y en la #ociedad, a cuya dilucidación incorpora una variada labor investigativa en los aspectos m*s espec ficos de cada rama de la !sicolog a y la !siquiatr a, de la !sicoterapia y su ejercicio, as como de la subjetividad de quien ejerce la misma. Muchos de los aspectos que se desarrollar*n en :ntoan*lisis est*n igualmente insertos en las formulaciones de distintas variantes y tendencias internas de la !sicolog a y la !siquiatr a tradicionales que, sin desde,arse, son objeto de fundadas rectificaciones cr ticas. En resumen, el planteo de esta concepción de relieves propios y fruct fero alcance pol'mico, habr* de satisfacer ampliamente la apetencia que profesionales, estudiantes, investigadores e interesados en esta tem*tica manifiestan cotidianamente por el conocimiento del devenir del %#er haci'ndose #er&.

II.

B+e2e +e"eOa Ii"#-+ica

El concepto de normalidad y, como contraposición, el de enfermedad mental, as como la actitud que la sociedad ha asumido frente a esta 7ltima, han variado sensiblemente a lo largo de la historia. Entre los pueblos primitivos, el sentido de enfermedad no est* diversificado sino que es unitario y se atribuye al ataque de fuer-as sobrenaturales, dioses, malos esp ritus o hechicer a. )a posesión por un esp ritu maligno es una

explicación muy frecuente pero particularmente para lo que hoy llamamos enfermedad mental. Existe, en la base de estas consideraciones una concepción del mundo y una antropolog a fundante. )os tratamientos, que incluyen drogas de variada eficacia, medios f sicos como los masajes y algunas intervenciones quir7rgicas, se encuentran siempre incluidos en el marco de una terap'utica m*gicoIreligiosa resultado de la concepción b*sica primitiva. Mientras que algunas civili-aciones antiguas como las de Egipto y Mesopotamia oscilaban siempre entre la explicación natural y la sobrenatural, la concepción grecoIromana se declaró radicalmente por las explicaciones naturales. 5ipócrates, uno de los dos grandes de la medicina griega, desacrali-ó la epilepsia, llamada por entonces %enfermedad sagrada&, se,alando en el /orpus 5ipocr*ticus2 %"cerca de la llamada denfermedad sagradad, no me parece que sea m*s divina ni m*s sagrada que el resto de las enfermedades sino que tambi'n tiene una causa natural&. M*s tarde, mientras los *rabes fundaban especies de hospitales para enfermos mentales =KKNNIKQNN> y un m'dico jud o, Maimónides, se esfor-aba por conservar la concepción cient fica de los griegos, en Europa, el oscurantismo de la Edad Media sepultó muchos de los avances cient ficos alcan-ados. "ctitudes verdaderamente aberrantes se asumen frente a los enfermos mentales. Eunto a la degradación de la medicina y la psiquiatr a, la locura de los normales alcan-a su punto culminante. Faste como ejemplo la aparición del infame manual para perseguidores de brujos, el %5exenhammer& =martillo de hechiceros> de los dom nicos 5einrich Bremer y EaCob #pranger =KRSH>. El 1enacimiento permite la aparición de una reducida 'lite de m'dicos que comien-an a cuestionar firmemente este cruel sinIsentido produci'ndose entonces la primera revolución psiqui*trica. "s , llegamos a !inel, Esquirol y la Escuela .rancesa del siglo WV+++ que comien-a la tarea de esclarecer la caótica confusión de los m'todos terap'uticos por medio de investigaciones cr ticas objetivas. El siglo W+W es prol fico en nuevas concepciones y ardorosas pol'micas entre psiquiatras somatistas apoyados en la anatom a patológica cerebral y los llamados %ps quicos& =la expresión m*s sobresaliente de la !siquiatr a "lemana de la 'poca>, quienes consideraban las enfermedades mentales como puras afecciones del alma incorpórea. "parece la llamada %!siquiatr a de la 0niversidad& con la creación de las respectivas c*tedras en Ferl n =KSHH>, `urich =KSHL>, Viena =KSMM>, 5eidelberg =KSSN>, etc. #urge, entre otras, la figura de 6heodor Meynert quien supon a que %toda impresión externa deja un estado de excitación duradero en un lugar determinado del córtex que se vincula por fibras asociativas con otros centros corticales de la misma clase&, postulando, adem*s, %un antagonismo entre el córtex y los centros subcorticales&. 1esulta asombrosa la precisión de estas afirmaciones a la lu- de los actuales conocimientos sobre la anatom a y la fisiolog a del cerebro humano. El descubrimiento reali-ado por Frocca en KSHK de un centro del lenguaje contribuyó significativamente a la b7squeda de las locali-aciones cerebrales de las funciones ps quicas. Emil Braepelin se constituye en el maestro de la Escuela /l nica al definir cuadros cl nicos no ya por clasificación de los s ntomas sino por la observación del curso total de la enfermedad. Delimita, as , la psicosis de base org*nica de las psicopat as funcionales. :tro pionero es Barl Bahlbaum quien se,ala la necesidad de valorar todos los fenómenos vitales de cada enfermo singular. En KSMN aparece el gran EeanIMartin /harcot, due,o y se,or de la #alp'trifre quien ya hab a tenido 'xito en el esclarecimiento de la tabes, la esclerosis m7ltiple, la esclerosis lateral amiotrófica, etc. #e vuelve hacia una neurosis funcional2 la histeria. .ue /harcot quien primero utili-ó la hipnosis en sus pacientes hist'ricas. !ese a sus conclusiones erróneas, dio origen a indudables 'xitos terap'uticos. En esta 'poca cobra trascendencia 5yppolite Marie Fernheim a quien acude como disc pulo el joven #igmund .reud. Fernheim demuestra que la hipnosis es un fenómeno psicológico y plantea la existencia de una %memoria latente& que induc a a los pacientes a fantasiosas e interesantes tentativas de explicación =la posterior %racionali-ación& freudiana>. #e negaba a hablar de %inconsciente& pues las vivencias hipnóticas pueden ser evocadas en estado de vigilia. !ierre Eanet =KSGLIKLRM>, profesor de filosof a quien luego se dedicó a la medicina y en particular a la neurolog a reali-ó el interesante descubrimiento de que las experiencias traum*ticas olvidadas por el paciente provocan s ntomas neuróticos y le impiden adaptarse a la realidad siendo posible la curación mediante la evocación a trav's de la hipnosis para hacer conscientes esas experiencias. #on numerosas las corrientes y escuelas que surgen hacia fines del siglo W+W. 6odas ellas expresan aciertos y errores pero, en conjunto, aportan nuevas evidencias al conocimiento de la enfermedad mental. #in embargo, pese al avance de los conocimientos, el hombre concreto se hab a perdido nuevamente. Es por eso que #igmund .reud =KSHGIKLPL> significó, en un per odo de deshumani-ación y mecani-ación de la medicina, un enorme progreso en su intento por rescatar el fenómeno humano subyacente en todo desorden mental. .reud llega a la

conclusión de que la causa de la enfermedad =neurosis> radica en dificultades de orden sexual. "bandona la hipnosis como t'cnica terap'utica y comien-a a utili-ar la asociación libre de ideas y la interpretación de los sue,os para tener acceso a lo que 'l llama inconsciente y denomina a su nueva t'cnica !sicoan*lisis. 1esulta innegable que, pese a toda revisión cr tica que se pueda hacer de su obra, sus innumerables aportes no sólo en el campo de la !sicoterapia sino tambi'n sus estudios sobre 1eligión, "rte, /ulturolog a, etc., lo transforman en un gigante de su 'poca y explican la influencia que sus concepciones tienen hasta nuestros d as. Eunto con 'l, merecen destacarse Fleuler, Eung, #tecCel, 1eich, 1anC y "lfred "dler, quien luego ser a el creador de la !sicolog a +ndividual equiparable, desde el punto de vista cient fico, al propio psicoan*lisis freudiano. /ontempor*neo de .reud, +van !etrovich !avlov recibe el premio $obel en KLNR por sus c'lebres investigaciones sobre la fisiolog a de la digestión. !avlov comen-ó a sustituir la pasada de moda %!sicolog a psicológica& por su %!sicolog a objetiva fisiológica&. #us esfuer-os lo llevaron inclusive a describir un %reflejo de la libertad&. 1econoció afinidad con psicólogos norteamericanos como E. ). 6horndiCe y E. F. Jatson, padre del conductismo o behaviorismo.

III. Si#/aci-n ac#/a$
" los fines de un desarrollo completo en relación con el apartado anterior, ser a necesaria una descripción que excede el espacio adecuado de esta presentación y que ser*, llegado su momento, tema central en nuestra exposición completa sobre el :ntoan*lisis. #e,alaremos las diferentes orientaciones que fueron apareciendo como consecuencia de las distintas formas de encarar la !sicoterapia. ". P"ic&#e+a,ia $eni#i2a2 basada en la creencia de que el sujeto precisa solamente una ayuda o soporte moral para volverse capa- de resolver por s solo sus conflictos y desajustes. #on sus t'cnicas2 K> /onsoladora, Q> /ompasiva, P> 1esignadora, R> Esperan-adora, G> 1acionali-ante. b. P"ic&#e+a,ia a/#&+i#a+ia2 se basa en la creencia de que quien acude al psicoterapeuta precisa que 'ste le imponga y tome la dirección de su conducta, sustituyendo transitoriamente el %yo enfermo e indeciso& por el %yo sano y en'rgico& #us t'cnicas son2 K> Disciplinantes, Q> "temori-antes, P> +mperativas, R> /oactivas. c. P"ic&#e+a,ia +e$a5a)&+a con sus t'cnicas2 K> #ugestivas, Q> "utosugestivas, P> 5ipnóticas, R> "utohipnóticas, G> /oncentrativas =autógenas>, H> )iberativas. d. P"ic&#e+a,ia c&%,+en"i2a>e!,$ica#i2a =%nosce te ipsum&> con sus t'cnicas2 K> Exploradoras =anal ticas>, Q> ExpresivoIficticias, P> +luminantes, R> DescriptivoIinterpretativas, G> 1ecapituladoras. e. P"ic&#e+a,ia c&%,en"a)&+a & "/7"#i#/#i2a con sus t'cnicas2 K> /ompensadora, Q> Derivativa, P> #ublimadoras. f. P"ic&#e+a,ia e"#i%/$an#e con sus t'cnicas2 K> "dleriana, Q> BunCeliana, P> Bronfeldiana,R> 1anCiana. g. P"ic&#e+a,ia ,"ic&$-0ica con sus t'cnicas2 K> !lanificadora, Q> /olaboradoras, P> #ustantivas. h. P"ic&#e+a,ia in#e0+a$2 basada en el uso ecl'ctico de las t'cnicas m*s adecuadas para cada caso, en conjunción con la somatoterapia, terapia constitucional y acción social. !odr a llamarse a esta conjunción %antropoterapia&. En la actualidad predominan en el campo de la !sicoterapia diferentes corrientes que, partiendo de la entra,a misma de su historia, han ido desarroll*ndose y evolucionando con 'xito variado, constituyendo un amplio abanico de orientaciones. "s , tenemos al psicoan*lisis con sus diferentes esquemas desde .reud hasta )acanD la reflexolog a de origen pavloviano y el conductismo de Jatson con su desarrollo actual a trav's de #Cinner, FecC, Fandura y otros, con su concepción de la terapia cognitivoIconductual y conductualIcognitivoD las terapias de orientación sist'mica con Fateson a la cabe-aD las orientaciones existenciales con Easpers, ViCtor .ranCl y 1ogers entre otrosD la perspectiva de la llamada %antipsiquiatr a& con )aing, /ooper y FerCe. /abe destacar el surgimiento de la denominada %!siquiatr a Fiológica& basada en lo que ha dado en llamarse cientificismo, pues

no siempre es fruto de la ciencia sino consecuencia de la ausencia de totali-ación en el pensamiento de quien la ejerce, resultado a su ve- de la incapacidad para conceptuali-ar el devenir totali-ador del #er deviniendo #er.

IV.

On#&an4$i"i"

K. "ntecedentes )a concepción que nosotros asumimos como :ntoan*lisis y :ntoterapia deviene a trav's de la historia de los pueblos, de sus manifestaciones filosóficas y del camino de la ciencia, haciendo una revisión cr tica profunda de lo que ha dado en llamarse %cientificismo& para no caer en el proceso de alienación de la interpretación del fenómeno humano. #uponiendo que la aparición y la definición de la enfermedad mental tanto como de la salud dependen de relaciones sociales resultar*, naturalmente, que esa situación variar* en forma y alcance a trav's de cada realidad cultural y de civili-ación a civili-ación. 1esulta evidente, por lo tanto, que pasar revista a cada uno de los aportes que se han ido haciendo al conocimiento de la enfermedad mental sobre la base de una concepción filosófica y una antropolog a fundante resultar a una tarea impracticable e inacabable. $os limitaremos, entonces, a se,alar tan sólo aquellos aspectos m*s sobresalientes cuya mención resulta insoslayable. El enmarque de nuestra concepción parte de la 'poca grecoIromana con sus explicaciones del orden natural de las enfermedades, siguiendo a 5ipócrates, <aleno, /elso y otros. De la !siquiatr a 1enacentista es necesario se,alar con gran vigor los escritos del humanista espa,ol Euan )uis Vives as como la afirmación de !aracelso quien, en su breve libro %#obre las enfermedades que privan de la ra-ón& descarta los esp ritus y se,ala el orden natural de las causas de las enfermedades mentales. En el siglo WV++ sobresale el sui-o .'lix !later =KGPHIKHKR> quien llegó a hacerse encerrar con los enfermos mentales para hacer observaciones cl nicas. En esta 'poca 5arder y 5orfer ya relacionaban los factores clim*ticos con la nostalgia como hoy ciertas depresiones con problemas lum nicos. "sumimos el pensamiento de la Escuela .rancesa del siglo WV+++ con !hillipe !inel y su disc pulo Esquirol a la cabe-a. El primero de ellos fue distinguido por la 1evolución .rancesa con cargos de importancia confi*ndosele, m*s tarde, el asilo de Ficgtre y en KMLG la c'lebre #alp'trifre. #u %$osographie& =KMLG> se transformó en la biblia de la escuela de !ar s. $o menor fue la influencia de su %6rait' m'dicoIphilosophique sur ldali'nation mentale& escrito en KSNK. )a !siquiatr a "lemana ha hecho importantes aportes, algunos de los cuales asumimos como propios. E. 5einroth =KMMPIKSRP> se,ala que la enfermedad mental es, en esencia, !(1D+D" DE )" )+FE16"D. 5. <riesinger plantea que la !siquiatr a debe ser una disciplina autónoma de car*cter m'dico y no po'tico o moral. De la $europsiquiatr a y la Escuela /l nica tenemos presente a Barl Jestphal, BraftIEbing, Barl JernicCe y 6heodor Meynert. Este 7ltimo elabora su preclara descripción del estado de excitación que produce en el córtex toda impresión externa y el antagonismo existente entre el córtex y los centros subcorticales. Barl Bahlbaum junto con Emil Braepelin, Jetsphal, JernicCe y "l-heimer describen por el m'todo cl nico cuadros sindrómicos destacando que en la mayor medida posible se valorar*n todos los fenómenos vitales de cada enfermo singular con vistas al diagnóstico y se tomar* en cuenta el curso total de la enfermedad. "un cuando no compartimos las conclusiones a que arriba EeanIM. /harcot sobre la hipnosis, s compartimos el rescate que hace de la misma para el campo de la !sicolog a. "simismo compartimos con Eames Fraid =KMLGI KSHN> el haber acu,ado las expresiones %hipnosis& y %sugestión& y su explicación sobre bases fisiológicas. Vemos luego con importancia la tarea del profesor de medicina de $ancy 5ippolyte Marie Fernheim quien fue seguido por .reud y .orel. #obre la hipnosis sostiene en disidencia con /harcot que la misma no es una neurosis hist'rica sino que casi todo el mundo es hipnoti-ableD dice que es un estado af n al sue,o natural y, como el sue,o profundo, permite aplicar con facilidad la sugestión. 1eali-ó investigaciones sobre la sugestión poshipnótica que le pareció demostrar la existencia de una memoria latente. Este concepto resulta importante para lo que llamamos %no consciente&. De !ierre Eanet usamos su planteo de que experiencias traum*ticas olvidadas por el paciente provocan s ntomas neuróticos y le impiden adaptarse a la realidad . /on la hipnosis pueden evocarse esas experiencias que al hacerse conscientes permiten la curación. Esto lo lleva a que se lo llame padre de la %terap'utica cat*rtica&. 6ambi'n en sus pacientes las experiencias traum*ticas se refer an a menudo a vivencias sexuales e infantilesD

previno contra toda generali-ación absoluta de ese hecho. )as dificultades sexuales podr*n ser tambi'n s ntomas en ve- de causas. !ara 'l las neurosis no son de naturale-a hist'ricaD dependen del %surmenage& y la fatiga y las agrupa bajo de la denominación de %psicastenia&. 6oma profundamente en cuenta las situaciones de adaptación a la problem*tica profesional y social e insiste en la incapacidad de amar de estos pacientes. De todos los psicoterapeutas y psicopatólogos de orientación genetista de fines del siglo W+W, #. .reud fue el coloso de su 'poca. De este maestro compartimos el abandono de terapias no 7tiles como la electroterapia far*dica, el rescate de la historia personal y, en particular, de la ni,e-. Disentimos con 'l en el planteo de que todas las neurosis se reducen a vivencias sexuales infantilesD no aceptamos el planteo de inconsciente como determinado por Eros y 6hanatosD planteamos lo %no consciente& como historia din*mica de la conciencia. /reemos que al universali-ar la problem*tica entre el inconsciente y el simbolismo on rico pierde al hombre concreto. $o aceptamos el /omplejo de Edipo como situación universal y como n7cleo de todas las neurosis, sino como un fenómeno particular, por ejemplo del %ni,o mimado& =". "dler>. Estamos obligados por nuestra concepción filosófica y antropológica a reali-ar la terapia cara a cara, por la concepción transformadora de la actividad y en contraste con la pasividad. 6omamos como elemento de investigación la asociación libre, reconocemos el fenómeno de la transferencia con un planteo histórico totali-ador individual de la misma. 1ecuperamos con 'l y agradecemos el rescate del fenómeno de lo humano y su b7squeda de comprensión del mismo, pues con Braepelin solamente se reali-aba la observación exterior de los procesos psicopatológicos. De +van !etrovich !avlov tomamos sus investigaciones sobre los reflejos condicionadosD de los conductistas Jatson y sus seguidores usamos sus m'todos dentro de una concepción filosófica humanista, una antropolog a fundante y un proyecto de futuridad hacia la libertad. Q. Desde la historia de la !siquiatr a hacia el humanismo en su devenir 6oda la historia de la especie humana ha sido una b7squeda de la superación de la opresión hacia la libertad de elecciónD esto muestra que la concepción humanista habr* de garanti-ar al ser humano esta libertad y un amplio espacio a la multiplicidad de la existencia hacia nuevas formas de convivenciaD convivencia que debe partir de la importancia y dignidad del ser humano y ser dirigida hacia el desarrollo pleno de la posibilidad de la superación de la necesidad y el ejercicio de la libertad. 0samos el t'rmino I/%ani"%& para indicar toda tendencia de pensamiento que afirme la centralidad, el valor y la dignidad del ser humano, o que muestre una preocupación o inter's primario por la vida y la posición del ser humano en el mundoD que enfoque al hombre en su facticidad y que pretenda ser operante para la superación de la alienación. 6omamos la concepción que interpreta al humanismo en una perspectiva histórica totali-ante, en sinton a con la 'poca actual que comien-a a ver los albores de una civili-ación planetaria, teniendo en cuenta la historia de las ideas humanistas del Medio :riente e, indirectamente, las culturas asi*ticas en el desarrollo del humanismo histórico occidental. !ero la cultura del humanismo no se reduce a una imitación artificial de los modelos del pasado. !or el contrario, su vitalidad consiste en la conciencia de que el regreso a los grandes ejemplos de la antigVedad ser a totalmente vano si no diera lugar a una nueva orientación en la vida moral, art stica, religiosa, pol tica, etc. !ara la cultura del humanismo, imitar a los antiguos significa sobre todo educar a los hombres nuevos como ellos hac an, cultivando las %virtudes& que hab an expresado en la vida civil. #ólo con hombres as formados habr a sido posible renovar verdaderamente la sociedad humana. a. El 5umanismo renacentista En la 'poca del 1enacimiento el concepto de JI/%ani#a"K quiso denotar una operación cultural2 la construcción del hombre civil que vive y opera en la sociedad humana. Este %primer humanismo& occidental recurrió a la cultura griega. !ara el humanismo del 1enacimiento las disciplinas de su estudio =<ram*tica, 1etórica, !oes a, 5istoria y .ilosof a Moral> constituyen fundamentalmente un veh culo para la educación de la personalidad, para el desarrollo de la libertad y la creatividad humanas. )os humanistas no son solamente literatos o eruditos, sino los protagonistas de un grandioso proyecto de transformación moral, cultural y pol ticaD un proyecto cuyo lema es J$/2a# 2i2e+eK =vivir es hermoso> que testimonia el optimismo, el sentimiento de libertad y el renovado amor por la vida que caracteri-a la 'poca. )a diversidad de los temas del humanismo apuntan a un objetivo com7n2 recobrar la fe en la creatividad del hombre, en su capacidad de transformar el mundo y construir su propio destino. )os pensadores humanistas van dejando su mensaje. <iano--o Manettien, en su libro %)a dignidad y la excelencia del hombre& se,ala que en el centro de su pensamiento est* la libertad humana que, adem*s de ser un don de Dios, es una continua conquista por la que el hombre lucha cotidianamente con su trabajo, llevando

belle-a y perfección a las obras de la /reación. !or consiguiente, el hombre no es un ser inerme y despreciable, sino el libre colaborador de la divinidad misma. !ara )oren-o Valla, toda acción humana =aun aqu'lla que parece dictada por otros móviles> est* motivada por fines hedonistasD plantea que el placer, lejos de ser un pecado, es m*s bien un don divino =%divina voluptas&>. )eón Fettista "lberti, filósofo, matem*tico, m7sico y arquitecto, plantea con 'nfasis que la acción humana es capa- de vencer al destino. #e,ala que la verdadera dignidad humana se manifiesta en la acción transformadora de la naturale-a y de la sociedad. .icino plantea que el alma humana, punto medio y espejo de todas las cosas, puede contener en s todo el universo. <iovanni !ico della Mirandola fue quien hi-o la oración sobre la %Dignidad del 5ombre&. Dios explica cómo ha creado al ser humano2 %$o te he dado un rostro, ni un lugar propio, ni un don que te sea peculiar, oh, "d*n, para que tu rostro, tu lugar y tus dones t7 los quieras, los conquistes y los poseas por ti mismo. )a $aturale-a encierra otras especies en leyes por m establecidas. !ero t7, que no est*s sometido a ning7n l mite, con tu propio arbitrio al que te he confiado, te defines a ti mismo. 6e he colocado en el centro del mundo para que puedas contemplar mejor lo que 'ste contiene. $o te he creado ni celeste ni terrestre, ni mortal ni inmortal, para que por ti mismo, libremente, a guisa de buen pintor o h*bil escultor, plasmes tu propia imagen. !odr*s degenerar en cosas inferiores como son las bestiasD podr*s, seg7n tu voluntad, regenerarte en cosas superiores que son divinas&. "s , para !ico, el ser humano no tiene una %naturale-a& r gidamente determinada que condicione sus actividades como ocurre con los dem*s seres naturales. El hombre es fundamentalmente ausencia de condiciones, libertad, elección. Es, por lo tanto, un puro existir que se construye a s mismo a trav's de lo que elija. Esta concepción rompe con todo determinismo y coloca a la esencia humana en la dimensión de la libertad. :tro autor, /harles Fouille, retoma y trasciende la equivalencia microcosmosImacrocosmos t pica del hermetismo. El cosmos es todo pero no es consciente de lo que esD el hombre es casi nada, pero puede saber todo. Entre el hombre y el mundo descansa la misma relación que existe entre el alma y el cuerpo. El hombre es el alma del mundo y el mundo es el cuerpo del hombre. !ero la conciencia de s que el hombre confiere al mundo, humani-*ndolo en cierta medida, coloca al hombre por encima del mundo. Esta concepción por el valor supremo que atribuye al hombre, bien puede ser considerada como %digno ep grafe de la filosof a del humanismo&. b. El 5umanismo contempor*neo Dando un salto en la historia hasta llegar al humanismo contempor*neo nos encontramos con las ideas del marxismo en su evolución posterior a la segunda guerra mundial de las cuales tomamos elementos de lo que fue dado en llamar su %rostro humano&, cuya problem*tica central es la liberación del hombre de toda forma de opresión y de alienación y que, consecuentemente, es por esencia un humanismo. 0n grupo representativo de filósofos pertenece a esta l nea como Ernst Floch en "lemania y, con mayor trascendencia en lo nuestro, Erich .romm y 5erbert Marcuse en los Estados 0nidos. En un primer momento se plantea la mediación entre dos polos opuestos, la necesidad =necesidades primarias> y su satisfacción a trav's del trabajo. Es por medio del trabajo que el hombre crea los instrumentos con los cuales obtiene de la naturale-a los objetos que le son necesarios. Marx ha llamado modo de producción al conjunto dado por las relaciones de producción y las fuer-as productivas. El modo de producción es el verdadero fundamento de la sociedad, lo que determina su ordenamiento en las distintas articulaciones2 jur dica, pol tica, institucional, etc. Es a partir de esta base material =la estructura> que se desarrollan todos los fenómenos que com7nmente se relacionan con la conciencia o con el esp ritu =la supraestructura>. %$o es la conciencia la que determina el ser de los hombres sino que, al contrario, es el ser social de los hombres el que determina su conciencia&, dice Marx. 5egel, revolucionando la lógica tradicional basada, a partir de "ristóteles, en los principios de identidad y no contradicción, hab a construido una nueva lógica dial'ctica cuyo eje central era, precisamente, el principio de contradicción. !ara 5egel la contradicción es una propiedad esencial tanto de la realidad como del pensamiento. 0n concepto aparece en su identidad est*tica y totalmente separada de su contrario sólo a una conciencia intelectualista y abstracta. )a lógica dial'ctica muestra que los opuestos no son mutuamente indiferentes, sino que cada uno es lo que es gracias a su relación de oposición a su contrario y cada uno se define por ser, precisamente, lo que el otro no es. /ualquier concepto entendido como positivo implica su correspondiente negativo, la propia negación determinada2 el bien existe sólo en cuanto superación de su contrario, el malD la vida es tal sólo en relación a lo

que constituye su negación, la muerte, etc. "s , una cosa nunca es sólo positividad, sino que contiene en s la propia negatividad. )a ra-ón misma tiene dos tareas fundamentales2 una negativa de disolver, neg*ndolos, los conceptos fijados y aceptados, y una positiva que consiste en reconocer que la oposición entre conceptos opuestos se supera y se resuelve en una unidad superior que contiene a ambos =la s ntesis>. (sta a su ve-, devenida en tesis, est* en relación con una nueva negación determinada =la ant tesis> y as siguiendo. En su %.enomenolog a del Esp ritu&, 5egel muestra cómo este proceso dial'ctico constituye el camino a trav's del cual la conciencia humana se eleva gradualmente desde las formas m*s ingenuas y %naturales& a formas m*s altas y complejas2 autoconciencia, ra-ón y esp ritu. El proceso concluye cuando se llega del estadio en que la conciencia como %saber absoluto& reconcilia y supera la oposición entre la certe-a =su saber> y la verdad, entre ra-ón y realidad. Engels acepta el esquema evolutivo de 5egel pero invierte el protagonismo de la historia2 lo que se desarrolla seg7n una din*mica dial'ctica no es un principio espiritual sino la materia. De esta forma, el materialismo dial'ctico constituye una suerte de %fenomenolog a del esp ritu&. !ara 5egel, las leyes de la dial'ctica natural son las mismas leyes del pensamiento2 )a din*mica del conocimiento es %espejo&, reflejo de la din*mica de la realidad. <ramsci ataca duramente las teor as de Engels y de sus seguidores. )lega a negar que el marxismo sea un materialismo y ataca la idea misma de %realidad&, en la objetividad del mundo. %:bjetivo& significa para 'l siempre %históricamente subjetivo&D ve en el marxismo un historicismo y un humanismo. 0n aspecto rescatable de esta concepción es el fundamento de la antropolog a de Marx que se encuentra en la afirmación de que el hombre es, por esencia, social. %El hombre es un d3&&n ,&$i#iP&nd en el sentido m*s literal2 no sólo es un animal social, sino tambi'n un animal que puede individuali-arse 7nicamente en la sociedad&. %)a esencia humana no es algo abstracto e inmanente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales&. El hombre se transforma de ser natural en ser verdaderamente humano 7nicamente en la sociedad. Marx plantea el concepto de a$ienaci-n. %En tanto el hombre no sea reconocido como hombre y no organice el mundo humanamente, su ser social se manifestar* en forma de alienación, puesto que su sujeto, el hombre, es un ser extra,ado de s mismo&. 1odolfo Mondolfo dice2 %En realidad, si examin*ramos sin prejuicios el materialismo histórico, tal como resulta de los textos de Marx y Engels, debemos reconocer que no se trata de un materialismo sino de un verdadero humanismo que coloca el concepto de hombre en el centro de toda consideración y discusión. Es un humanismo realista =%realer humanismus&> como lo llamaron sus mismos creadores, que quiere considerar al hombre en su realidad efectiva y concreta, comprender su existencia en la historia y comprender la historia como una realidad producida por el hombre a trav's de su actividad, de su trabajo, de su acción social, durante los siglos en los cuales se va desarrollando el proceso de formación y transformación del ambiente en el que el hombre vive, y en el que se va desarrollando el hombre mismo, simult*neamente como efecto y causa de toda evolución histórica. /omo representante del I/%ani"%& c+i"#ian& en la primera mitad de este siglo en un intento de reproponer al mundo moderno los valores cristianos debidamente actuali-ados, debemos considerar al franc's Eacques Maritain. En esta 'poca aparece la enc clica 1erum $ovarum de )eón W+++ que constituye un hito fundamental por la cual la iglesia se dio una doctrina social que pudiera contraponerse al liberalismo y al socialismo. " partir de ella, Maritain diferencia el humanismo antropoc'ntrico del humanismo teoc'ntrico. Maritain fue alumno de Fergson y despu's adhirió al socialismo revolucionario. +nsatisfecho de ambas filosof as, en KLNH se convirtió al catolicismo. #e transformó en el m*s notable exponente del %$eotomismo&. En su libro %5umanismo integral&, llama al humanismo antropoc'ntrico una %metaf sica de la libertad sin la gracia&. " este humanismo contrapone un 5umanismo /ristiano, que define como integral o teoc'ntrico. En el mismo reconoce que Dios es el centro del hombre, lo que implica los conceptos cristianos del hombre pecador y redimido y el de gracia y libertad. !lantea que el humanismo antropoc'ntrico conlleva un concepto naturalista del hombre y de la libertad, que merece el nombre de %humanismo inhumano& y que su dial'ctica debe ser considerada la tragedia del humanismo. c. 5eidegger y el :ntoan*lisis En KLKH 5usserl fue nombrado titular de la c*tedra de .ilosof a de .riburgo y nombra al joven 5eidegger como su asistente e inició as un per odo de estrecha colaboración entre los dos. 5usserl sol a describir la situación de la escuela fenomenológica en aquellos a,os en .riburgo as 2 %)a escuela fenomenológica somos yo y 5eidegger, nadie m*s&.

En KLQM, 5eidegger publicó su obra fundamental %#er y 6iempo& dedic*ndola a 5usserl. Este trabajo se,ó la ruptura entre ambos. Esta ruptura marcó asimismo una verdadera escisión de la escuela fenomenológica que 5usserl hi-o p7blica en KLPK, atacando duramente lo que 'l dio en llamar %)a filosof a de la existencia& de 5eidegger. En KLQS, 5eidegger expresa su obra m*s conocida y discutida2 %?@u' es la Metaf sicaA&. " partir de KLGK, comien-a a publicar, dando testimonio en franco viraje, que ha hecho hablar de una %segunda fase& del pensamiento de 5eidegger y que aparece expl cito en la %/arta sobre el 5umanismo&. !ara 5eidegger el hombre no es jam*s algo definitivo, terminadoD el modo de ser que le es m*s propio es el e!i"#i+, o sea ,&)e+ "e+, el relacionarse constantemente con posibilidades. El hombre, %ese ente que siempre somos&, no se presenta seg7n el modo de ser de las cosas, el mundo de la realidad o de la objetividadD el hombre se presenta como e!i"#encia, que es posibilidad, continua superación de lo dado. Decir que el hombre es constitutivamente ,&)e+ "e+ o, en otras palabras, que su e"encia e" "/ e!i"#encia, equivale a decir que no posee una esencia en el sentido tradicional, una esencia dada y definida como las cosas. Esta diferencia nos determina precisamente el primer punto del devenir del On#&an4$i"i", pues a trav's de este encuadre deber* ir comprendiendo, paso a paso, en el espacio dialógico, el develamiento de la posibilidad del ser en su devenir. !ero la existencia se da en un mundo concreto constituido por significativas variables y por otros seres existentesD esta realidad ser* la facticidad de Je"#a+>en>e$>%/n)&K. El acercarse a la totali-ación posible de las variables referidas nos determina a encontrar al hombre en su devenir como un ser 7nico, irrepetible, individual, en situación de destotali-ación pues siempre est* abri'ndose a su futuridad. 5eidegger designa la esencia humana con el t'rmino JDa"einK que significa literalmente Je!i"#enciaK, pero lo descompone en JDa>"einK que significa J"e+ aI(K, enfati-ando de esta manera el car*cter de la realidad humana como ser en el mundo y apertura al mundo =nosotros agregamos2 siempre y cuando su problem*tica existencial no le determine girar en c rculo sino en espiral>. !ero un an*lisis de significado de %/n)& muestra que originariamente las cosas se nos presentan no como objetos separados de nosotros, como cosasIenIs , dotadas de existencia objetiva. La" c&"a" "e )an a n/e"#+a e!,e+iencia sobre todo como instrumentos, en el sentido de que siempre las incluimos de alguna manera en nuestras vidas, d*ndoles un objetivo, refiri'ndolas a un ,+& ec#&. El mundo es, entonces, el hori-onte dentro del cual utili-amos y damos significado a lo que encontramos, a aquello de lo que podemos disponer. En este sentido, el mundo es una estructura constitutiva de la realidad humana =corresponde al :ntoanalista develar el sentido que el ser da a esta realidad, a trav's del manejo de variables y de considerarse 'l tambi'n una variable dentro de la posibilidad del espiral del devenir %hacia...&>. En esta realidad dial'ctica nos ubicamos cuando decimos %el ser del mundo& y %el mundo del ser&. De 5eidegger tomamos tambi'n la temporalidad, el sentido del cuidado. Dice 5eidegger2 %En la medida en que calcula, planea, provee, previene, el serIah =el ser humano> dice siempre, expl cita o impl citamente2 %despu's& ocurrir* esto, %antes de que& aquello haya sido llevado a cabo, %ahora& se debe rehacer lo que %entonces no tuvo 'xito& =nosotros decimos2 siempre que no est' en la circularidad de su proyecto imaginario>. En la temporalidad anali-a que el %ahora& del presente es experimentado mientras se desli-a hacia el pasado y tiende hacia el futuro. !or otra parte, si el pasado es entendido en función del presente, en función del %ahora&, aqu'l es %ahora no m*s& y a su ve- el futuro interpretado en función del %ahora&, es %ahora no todav a& o sea del porvenir. )a existencia es fundamentalmente J"e+>,a+a>$a>%/e+#eK. .rente a la angustia que la nada de la muerte produce, el ser humano tiene dos posibles v as2 la primera consiste en perderse en el mundo, abandon*ndose en la banalidad cotidiana, en el cuidado, en los proyectos continuamente hechos y deshechos, logrados o frustrados. Esto lo lleva a una forma de vida inaut'ntica que tiene como dimensiones la charla, la curiosidad y el equ vocoD el s mismo deviene en el "e impersonal y anónimo, el "e )ice, "e c+ee, "e Iace porque en el fondo, la muerte recha-ada es siempre la muerte de los dem*s, nunca la propia. " esta forma de relación cotidiana con el mundo del ser humano inaut'ntico 5eidegger le llama )e ecci-n, que significa deposición de material de desecho, de descarte. " la existencia deyectiva, 5eidegger contrapone la posibilidad que el ser humano tiene de conquistar un mundo aut'ntico de existencia. Este se puede lograr sólo a trav's de la )eci"i-n an#ici,a)&+a de la muerte. Descubrir sin velos ni fingimientos que uno esIparaIlaImuerte y que ha sido arrojado en el mundo significa descubrir lo que uno ha sido siempre.

En la evolución del pensamiento de 5eidegger la existencia, que hab a sido definida como serIenIelImundo y serI paraIlaImuerte, en la /arta sobre el 5umanismo es definida as 2 %;o llamo e!>"i"#encia del hombre a su estar en el traslucir =%)ichtung&> del #er&. /oincidimos plenamente con 5eidegger en que las concepciones del hombre se basan en la metaf sica, pues piensan al hombre a partir de la Jani%a$i#a"K en lugar de pensarlo en dirección de su JI/%ani#a"K. #eg7n 'l, la esencia del hombre es ahora su exIsistencia, entendida como su Je"#a+>en>e$>#+a"$/ci+>)e$>"e+K. !recisamente por morar en proximidad del ser, el hombre es radicalmente distinto de los dem*s seres vivientes. c. Eean !aul #artre2 la libertad y el encuentro con el :ntoan*lisis En KLPPIPR #artre entra en contacto directo con el pensamiento de 5usserl y 5eidegger. #e encuentra con la fenomenolog a y en su m'todo de investigación halla los instrumentos para superar la filosof a acad'mica francesa te,ida de espiritualismo e idealismo, hacia la cual siente un neto recha-o. $o tarda en alejarse de 5usserl por la importancia central que 'ste asigna a los aspectos lógicos y noseológicos en su investigación. !ara #artre, por el contrario, es fundamental el estudio de la relación entre la conciencia humana real, existente, y el mundo de las cosas al que la conciencia, por su misma constitución, hace siempre referencia, pero por el que se siente limitada y oprimida. #artre se acerca m*s a 5eidegger y su problem*tica ontológica y existencial, hasta llegar a una visión filosófica cuyo centro es la idea de una c&%,$e%en#a+ie)a) c&n#+a)ic#&+ia entre la conciencia =el para s > y el mundo =el en s >. 1eformula el concepto fundamental de la fenomenolog a Ila intencionalidad de la concienciaI como trascendencia hacia el mundo2 la conciencia trasciende a s misma, se supera continuamente hacia el mundo de las cosas. !ero el mundo, a pesar de ser el soporte de la actividadIintencionalidad de la conciencia no es reductible a 'sta2 es lo otro para la conciencia, es la realidad de las cosas y de los hechos, realidad maci-a y opaca, dada, gratuita. El ser humano es contingente, est* destinado a morirD podr a no estar, pero no obstante existeD est* all , arrojado en el mundo sin haberlo elegido, en situación, en un tiempo dado y en un lugar dadoD con ese determinado cuerpo y en esa determinada sociedad, interrog*ndose %bajo un cielo vac o&. ; la n*usea es entonces esa sensación de radical desasosiego que la conciencia registra frente a lo absurdo y a la contingencia de todo lo que existe, luego de haber ,/e"#& en c+i"i" & "/",en)i)&, seg7n 5usserl, los significados y los valores habituales. )uego la conciencia, que es libertad absoluta de crear los significados de las cosas, de las situaciones particulares y del mundo en general, est* obligada a elegir, a discriminar la realidad. !ero es justamente la libertad de elegir, esta libertad absoluta que es la esencia misma de la conciencia, la que genera la an0/"#ia. #artre define la angustia como la sensación de v'rtigo que invade al hombre cuando 'ste descubre su libertad y se da cuenta de que es el 7nico responsable de las propias decisiones y acciones. ; es para huir de la angustia que anida en la libertad, para eludir la responsabilidad de la elección, que los hombres recurren a menudo a esas formas de autoenga,o que constituyen los comportamientos de fuga y excusa o a la hipocres a de la %a$a 'e, cuando la conciencia trata de mentirse a s misma mistificando sus motivaciones y enmascarando e ideali-ando sus fines. El existencialismo sartreano se plantea como doctrina humanista en cuyo centro est* el hombre y su libertad, pero adem*s invoca el compromiso militante en la sociedad y la lucha contra toda forma de opresión y alienación y se asume como filosof a de la libertad. )o entendemos como un humanismo con las palabras de #artre2 %En todo caso podemos ya decir que entendemos por existencialismo una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implica tanto /n a%7ien#e c&%& /na "/75e#i2i)a) I/%ana&. ; esa subjetividad para obtener una verdad cualquiera sobre s misma es necesario que la consiga a trav's del &#+&. El otro es tan indispensable para mi existencia como para el conocimiento que yo tengo de m . %"s , descubrimos inmediatamente un mundo que llamaremos intersubjetividad y es en este mundo donde el hombre decide sobre lo que 'l es y sobre lo que los otros son&. 6odos los existencialismos concuerdan en varios aspectos2 que en el ser humano la existencia precede a la esencia. El hombre, seg7n la concepción existencialista no es definible, en cuanto al principio no es nada. #er* sólo despu's. ; ser* como se haya hecho. %El hombre es, al comien-o, un proyecto que se vive a s mismo subjetivamente, ... nada existe antes de este proyecto, ... el hombre, ante todo, ser* aquello que habr* proyectado ser&. %Estamos solos, sin excusas. #ituación que creo poder caracteri-ar diciendo que el hombre est* condenado a ser libre. /ondenado porque no se ha creado a s mismo y, no obstante, libre porque una ve- lan-ado al mundo es responsable de todo lo que hace&. %El hombre, sin apoyo ni ayuda, est* condenado en todo momento a inventar al hombre& =#artre>.

#obre estas bases #artre construye su 'tica social de la libertad. %/uando en un plano de total autenticidad, yo he reconocido que el hombre es un ser en el cual la esencia est* precedida por la existencia, que es un ser libre, que sólo puede querer en circunstancias diversas, la propia libertad, he reconocido al mismo tiempo que yo sólo puedo querer la libertad de los otros&. Esta 'tica de #artre no se funda sobre el objeto elegido sino sobre la autenticidad de la elección. !lantea al existencialismo como un humanismo diciendo2 %!orque le hacemos recordar al hombre que 1$ es el 7nico legislador y que precisamente en el abandono 1$ decidir* sobre s mismo, y porque nosotros mostramos que, no dirigi'ndose a s mismo, sino buscando fuera de s un objetivo =que es aquella liberación, aquella actuación particular> el hombre se reali-ar* precisamente como humano&. En las reelaboraciones de este pensamiento, entra,a gran parte del :ntoan*lisis, cuando pasó a sostener la idea de una libertad ya no absoluta sino condicionada por un conjunto de factores sociales y culturales. Define la libertad diciendo2 %;o creo que un hombre puede siempre hacer algo diferente de lo que se haya hecho con 'l. Esta es la definición de la libertad que hoy considerar a apropiada2 esa peque,a diferencia que hace de un ser social completamente condicionado, una persona que no se limita a reexteriori-ar en su totalidad el condicionamiento que ha sufrido&. Durante las manifestaciones estudiantiles de KLHS #artre, ya casi ciego, reafirma que los hombres no son jam*s totalmente identificables con sus condicionamientos, que la a$ienaci-n e" ,&"i7$e ,+eci"a%en#e ,&+A/e e$ I&%7+e e" $i7+e, ,&+A/e n& e" /na c&"a. En +e"/%en, e$ On#&an4$i"i" +e"ca#a e$ )e2eni+ )e$ ,en"a%ien#& I/%an&, +e$aci&na)& a $a" c&nce,ci&ne" an#+&,&$-0ica", 'i$&"-'ica" &,e+an#e" A/e ,e+%i#an e$ enc/en#+& )e$ &#+& en "/ %i"%i)a) i++e,e#i7$eQ ,&+ %e)i& )e$ e",aci& )ia$-0ic&, "/,e+a+ $a" 2a+ia7$e" a$ienan#e" 6en "/ Ii"#&+ici)a) c&nc+e#a8 ,a+a ,&)e+ )e"a++&$$a+ e$ ,+& ec#& )e$ "e+ en "/" ,&"i7i$i)a)e" Iacia e$ $&0+& )e $a ,$eni#/) )e "/ I/%ani)a), e$ enc/en#+& )e %i ,&"i7i$i)a) en e$ )e2eni+ )e$ &#+&. O#+e)a) A/e '/e )e#e+%inan#e )e %i e!i"#encia , )ia$1c#ica%en#e, %i )e2eni+ '/e )e#e+%inan#e )e 2a+ia7$e" )e$ &#+&Q en e"e %&2i%ien#& 6A/e ,/)& "e+ a$ienan#e en ci+c/$a+i)a)8, enc&n#+a+n&", a #+a21" )e$ )e2e$a+ )e$ "e+, en e$ e",i+a$ Iacia $a ,+& ecci-n )e %i +ea$i)a) en e$ c&n5/n#& )e &#+a" e!i"#encia", Iacia $a 7L"A/e)a )e$ "en#i)& )e$ ,+& ec#& A/e n& ,/e)e "e+ &#+& A/e $a $i7e+aci-n I/%ana , ,&+ en)e, )e %i ,+&,ia $i7e+aci-n en $a '/#/+i)a).

REFLEXIONES SOBRE LA DEPRESIVIDAD
%)as teor as cient ficas est*n en perpetuo cambio. El juego de la ciencia no se acaba nunca&. B. !opper %)a gloria de los cient ficos2 que sus teor as mere-can ser refutadas&. V ctor Massuh %Decir educación m'dica continuada es decir %buena medicina& o seguir form*ndose, lo cual significa aprender, desaprender y reaprender hasta la muerte&. E. )ister

INTRODUCCIÓN

FINALIDAD TERAPRUTICA
En el presente trabajo intentamos expresar lo que se piensa aut'nticamente, lo que nos determina a tener un pensamiento dial'ctico abierto a la cr tica y a la ve- conscientes de que puede estar equivocado, siendo m*s de una ve- condenado por lo deyecto, por lo dogm*tico. $o partimos de una concepción universal con la que deba enfocarse la situación terap'utica, sino del entrecru-amiento de variables de lo universal, lo particular y lo individual dentro del devenir del ser haci'ndose ser. 6ratamos de ubicarnos dentro del devenir del ser, partiendo de su no elección de nacer, inmerso en una situación, tampoco elegida que va determinando el movimiento de su trayecto dentro de la existencia y de la formación de su proyecto, que lo determinar* tal ve- libre y responsable. !ensamos que nuestra problem*tica en la !siquiatr a es la de resolver la encrucijada existencial de un ser que sufre, por ello nuestro enfoque parte de la situación de un %aparecer& =consulta terap'utica>. Entonces tratamos de poder anali-ar cómo ese entrecru-amiento de variables =pacienteIterapeuta>, logra a trav's del decurso del tiempo instalarse en la posibilidad de transitar la futuridad en una forma libre y responsable hacia el porIvenir. En este encuentro el otro se transforma en %t7&, yo me transformo en %yo&, se forma un %nosotros& que impulsa el intercambio. =:tto DOrr>MG !ero ese intercambio se da en un mundo alienado donde ninguno de los dos seres anali-ados puede sentirse libre, entonces para develar al ser, para ponerme como terapeuta en el lugar del otro y poder estar en disponibilidad debo anali-ar mi propia existencia, si no las esencias pueden ser deformadas por un %nos parece& y no como %aparece la presencia individual de la otredad&. 6rataremos de aclarar un poco esta tem*tica en forma resumida por el tiempo impuesto al desarrollo de este trabajo. El ser humano =pacienteIterapeuta> es arrojado al mundo, %botao& nos dir a nuestro querido /arlos "lberto #eguin y en situación, E. !. #artre dir a2 %El hombre es al comien-o, un proyecto, nada existe antes de este proyecto... el hombre, ante todo, ser* aquello que habr* proyectado ser&. MG I :tto DOrr. !siquiatr a "ntropológica. Ed. 0niversitaria. #antiago de /hile, KLLG, !*g.. !*g. PN.

El para s no es libre sino en situación, es decir, en la relación de su libertad con su condición, lugar que 'l ocupa en el mundo, su pasado, las potencialidades de las cosas alrededor de 'l =es decir, el grado de manejabilidad de ese complejo de utensilios que representan para 'l el mundo que le rodea>. %)os 7nicos l mites que una libertad encuentra, ellos los halla en su libertad =El ser y la nada>. Esto es, en ella misma o en la alienación de su situación, en el hecho mismo de la existencia de esta situación para otro, que le impone un %fuera&. !ero puedo, por ejemplo, ignorar mi ser para otro, renunciar a ese v nculo de unión con el otro y aprehender al otro como objeto, para tratar de ser con el otro. Vale decir, la llamada subjetividad humana se da en un ambiente a trav's de los otros, siempre es una intersubjetividad, que se da en un tiempo dado, en un lugar particular, en un cuerpo determinado y en una sociedad dada. Esta sociedad est* estructurada de una determinada forma2 con sus diferencias sociales, con sus planteos distorsionadores de la realidad, con su %sentido com7n&, con su manejo de los medios de comunicación, con su oferta de tecnolog a y dem*s. "ll es arrojado el hombre donde a trav's del tiempo %pondr* en crisis o suspendido los significados y valores habituales& =5usserl>. "parecer* la angustia, E. !. #artre dice que es la sensación de v'rtigo que invade al hombre cuando 'ste descubre su libertad y se da cuenta de que es el 7nico responsable de las propias decisiones y acciones. Entonces el hombre

No se ha creado a sí mismo

Es lanzado al mundo

En situación
Es responsable de todo lo que hace Puede siempre hacer algo diferente de lo que se haya hecho con l!

LIBRE

Entonces, en la consulta se encontrar*n dos intersubjetividades que han devenido siendo arrojadas al mundo y en situación. /on sus proyectos imaginarios que se %aparecen& entre s para lograr un encuentro existencial. El psiquiatra es un ser en el mundo, en situación de terapeuta, su formación en general responde a esquemas conceptuales, referenciales y operativos desarrollados sobre el hombre =universal> que son elaborados por los centros de desarrollo, que no es el caso de nuestro pa s, pero por nuestra dependencia cultural =como pa s coloni-ado>, ese terapeuta imita los modelos para identificarse con el coloni-ador =.ran- .annon>, se encuentra inmerso en lo que E. !. #artre llamar a %la seriedad de lo serio&. ; as cree que supera su complejo de inferioridad frente al coloni-ador. )o imita, entonces, piensa con un ser universal =para el Ker. mundo> perdiendo la posibilidad del encuentro, pues su paciente es del mundo marginal =lo llamado antes Per. mundo>. ?@u' ha pasadoA El avance tecnológico en función de ciertas sustancias que act7an sobre el metabolismo cerebral, acompa,ado de la penetración cultural, le ha hecho perder el rumbo de que el ser humano es individual, concreto e irrepetible en su devenir, y dentro de esto, la neurotransmisión es una parte de la totalidad del ser.

Esta situación hace que este terapeuta se vea impedido de encontrar la esencia del ser que es su existencia y no logre el encuentro existencial, pues ha reducido la rique-a de la misma a un proceso bioqu mico. 5a perdido la br7jula de que la medicina es una praxis y en parte por la misma ra-ón es un arteD 'l tiene que develar el ontos a trav's del fenómeno =lo que aparece> para captar las esencias =relaciones del devenir con cierta perdurabilidad> que le permitan acercarse a la otredad, para develarla y ponerse a disponibilidad y emprender el proyecto hacia la libertad. #i no se elabora esta situación ocurre que %la concepción del terapeuta alterar* su percepción&. =E. !. #artre> Entonces transformar* al ser en un objeto y lo perder* como sujeto existente, ausente en su devenir propio y presente enajenado por la concepción esquem*tica del paradigma de su terapeuta. )a situación terap'utica tambi'n se da en un momento particular de la historia, en este momento se sit7a el mundo de las ideas en el entrecru-amiento del pensamiento de la edad moderna y sus valores y el promocionado posmodernismo, donde se cuestiona el contenido de los llamados grandes relatos2 cristianismo, revolución francesa, marxismo y se habla de la muerte de las ideolog as y el fin de la historia =.uCuyama>, promocionando m*s francamente la consigna que %#er es tener& y en el fondo tener para consumir lo que la tecnolog a de los centros de poder desarrollan, con t'cnicas muy elaboradas de penetración en las motivaciones, transformando pseudonecesidades en necesidades biológicas =Marcuse>. Debe el terapeuta ubicar y ubicarse que su proyecto imaginario y el de su paciente, se han ido formando en un lugar determinado del mundo en una nación, región, provincia, barrio, %nicho, morada&. =5eidegger>. En un cuerpo determinado, que puede presentar minusval as org*nicas ="lfred "dler>, un tipo constitucional =Ernst Bretschmer>, un psicotipo, es varón o mujer =protesta viril> =". "dler>. /on determinadas caracter sticas f sicas =respondiendo o no al modelo impuesto por los medios>. En una determinada familia, cuyo origen puede ser europeo, *rabe, criollo, jud o, etc., que tienen determinadas caracter sticas, que pueden tener sus propias reglas y cierto grado de anomia frente a la falta de otras y que pueden o no sufrir discriminaciones. )a pertenencia a una determinada clase social. El lugar que ocupa en la familia =hijo 7nico, primog'nito, hijo mimado, hombre seguido por mujer o al rev's, etc.>. ="lfred "dler>. Viene de un determinado hogar con sus situaciones vinculares propias, donde puede haber predominado un pensamiento humanista o un pensamiento mercantilista. 5aber o no cumplido las expectativas de proyecto de sus padres. "nali-ar el resultado de su visión profesional =si ha respondido a su proyecto imaginario o no>. /ómo es su concepción laboral, sus aspectos competitivos, su vivencia de 'xitoIfracaso. )uego el terapeuta se encuentra con el mundo de los valores y asumir* su proyecto de autenticidad o ser* condenado por su inautenticidad al mundo de la deyección. =5eidegger>.

Entonces, resumiendo2 *#ER EN EL +,N$"* 9ER%PE,9% P"#IBILI$%$ $E ELE&&I'N (&onciencia)

%LINE%$" (#upuestamente)

$E#%LINE%$" ELI-E.

*&onozco tus obras. No eres ni frío ni caliente/ o0al1 fueses frío o caliente! Porque eres tibio/ y no eres ni frío/ ni caliente/ te 2oy a 2omitar de mi boca!* %pocalipsis 3/ 2ers! 45647

8%L"RE# :,+%NI#9%#

8%L"RE# +ER&%N9ILE# (9ener para ser)

;REN9E %L +,N$"
( La miseria/ la falta de posibilidades/ el desempleo/ etc!)

EL +,N$" E# IN<,#9" 8ER$,-" $EL #I#9E+% %$%P9%&I'N %&9I8% &"N&IEN&I% $E &%+BI" &"+PR"+I#"

EL +,N$" E# <,#9" P%R9E $EL #I#9E+% %$%P9%&I'N P%#I8% &"N&IEN&I% &'+PLI&E $E=E&&I'N

FRENTE A LA MUERTE

%#,+I$% EN EL $E8ENIR

%N-,#9I% $E L% ;INI9,$

FRENTE A LA LIBERTAD %#,+I$% &"+PR"+I#" PR"=E&9" $E ;,9,R" Para mi libertad/ la necesidad de la libertad de los otros N" %#,+I$% %N-,#9I% $E9ER+INI#+" $EL P%#%$" ($estino) +,N$%N"# #,PR%+,N$%N"#

RELACIONES VINCULARES

Relaciones humanas interpersonales B>squeda de encuentro

Relaciones mercantiles &osificadas (de uso)

$arse al otro para ser uno

Poseer al otro para ser uno

LENGUAJE

:%BL% " &%LL%

&:%RL%

Poesía Puede hacer #ilencio &antar su propio requiem

(Predomina el episteme)

(Predomina la do?a)

EN LA PROFESIÓN Ayuda a lograr la libertad del otro para lograr la suya Plantea posibilidades para disminuir las diferencias Tiene un uicio Encuentra la identidad en el de!enir Acepta diferencias Procura un pensamiento dial%ctico "sa al otro para beneficio propio

Acumula posibilidades para aumentar las diferencias Elabora un pre uicio Encuentra la identidad en la posesi#n y en los modelos $iscrimina Tiene un pensamiento dogm&tico

EN LA TERAPIA :ombre particular/ real concreto/ ob0eto su0eto/ irrepetible +odelo filosófico. @EsencialistaA @RacionalismoA @E?istencialismoA
9eoc ntrico

:ombre uni2ersal o parte del hombre (neurotransmisión)

Pragmatismo

:umanista
%ntropoc ntrico

Ideas cientificistas (Ideología en la ciencia impuesta por la producción y el consumo!)

Plano a?iológico. Respeta los 2alores del hombre Pensamiento ingenuo. Pretende captar las esencias en el de2enir de las mismas!!!!/ para la genuinidad!

Los usa

Pensamiento. $ogm1tico y de acuerdo al modelo predominante

FRENTE AL EPISTEME PSIQUIÁTRICO 9ransgresor Pierde la armonía supuesta como precio de la libertad Busca la autenticidad %ct>a para ir dando cuenta cotidianamente de sus 2alores :ombre en situación en b>squeda de la libertad! %cepta pasi2amente Es deyectado por el de2enir del episteme pues en l predomina la do?a! Busca el ?ito #e hunde en la masa (deyección) *+uertos sin sepultura* (<! P! #artre) *#epulcros blanqueados* (Nue2o testamento) (#+9! B3.BC6BD)

PROBLEM?TICA DE LA DEPRESIVIDAD /uando reali-amos un diagnóstico podemos hacerlo de diferentes formas2 $:M:6(6+/:2 F7squeda de leyes generales sobre suficientes datos. +DE:<19.+/:2 !rocura llegar a la esencia del fenómeno a trav's del an*lisis en profundidad de un caso individual. :$6:"$")86+/:2 6oma en cuenta lo ideogr*fico, pero trata de encontrar el significado de la quiebra existencial, de la crisis del proyecto imaginario inmerso en una realidad social y en un enfoque de entrecru-amientos de lo universal, lo particular e individual, donde quien diagnostica y describe el fenómeno tiene una participación significante buscando 'l mismo la seguridad de su E/1: o la rique-a de la inseguridad del devenir.

EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE DEPRESIVIDAD )a evolución del concepto del s ndrome depresivo comen-ó con la descripción de Emil Braepelin =KLNP>, quien habló de la depresión en la !sicosis man acoIdepresiva y Depresión +nvolutiva. Barl Easpers =KLGL> plantea la depresión como2 Endógena y 1eactivaD este planteamiento tuvo vigencia durante bastante tiempo. )uego fueron siendo clasificadas seg7n la supuesta etiolog a en2 DE!1E#+[$2 "rteriosclerótica $eurótica /lim*terica !sicótica Endorreactivas Existencial

!or agotamiento, etc. !ichot nos describe el s ndrome depresivo seg7n los s ntomas que ser an2 a> 0n grupo en torno al humor depresivo. 6riste-a "utorreproches +deas de culpas b> En torno a la autoagresividad. c> Enlentecimiento. d> Disminución de la vitalidad. e> # ntomas som*ticos. $osotros compartimos el pensamiento de :tto DOrr en su libro !siquiatr a "ntropológica e iremos comentando nuestros puntos de vista. Vemos el s ndrome depresivo como una unidad fenomenológica. ; la existencia de un solo s ndrome depresivo endógenoImelancólico o nuclear =p*g. KM>. Describe el s ndrome depresivo como un complejo sintom*tico =p*g. KRG> donde encontramos2 a> /ambio de la experiencia de la corporalidad del hallarse. K> Decaimiento Q> .alta de *nimo y de fuer-as P> !esade- corporal R> "nsiedad locali-ada corporalmente G> )a llamada triste-a vital H> )a cefalea M> #ensación de fr o S> #ensación de vac o, # ndrome de /ottard =estar secos, podridos, sin órganos>. b> /ambios de la ritmicidad biológica. K> +nsomnio Q> :scilaciones del *nimo a lo largo del d a en forma inversa a la oscilaridad normal. P> "norexia. R> /onstipación. G> Fradicardia H> !'rdida de la l bido, etc. c> # ntomas en torno al complejo inhibiciónIagitación. K> Dificultad de concentración. Q> 1umiación de pensamientos. P> +ncapacidad de pensar. R> Dificultad para decidir cualquier gestión. G> Dificultad de movimientos. H> 1igide- corporal, manifestado en su m*xima expresión en el estupor depresivo =cósico>. d> +DE"# DE)+1"$6E# =p*g. KNS>2 De culpa yho autorreproches. 5ipocondr a. De muerte propia. De pobre-a yho ruina. De da,o o persecución. De da,o, enfermedad o muerte de familiar.

e>

"06:"<1E#+V+D"D +deas de suicidio +ntentos de suicidio. En la 1evista "rgentina de !siquiatra Fiológica, Vol. +++, $^ KS, KLLH, Fs. "s., en el trabajo de <regorio De )aurentis y 6aboada =p*g. G> nos dan la posibilidad de relacionar esto con lo neurobiológico y plantean2

Pe+'i$ "in#&%4#ic& a>

c&++e$a#& ne/+&7i&$-0ic& 6H %an

Ne"#$e+, 9::H8.

50M:12 =relacionados con el sistema l mbico>. "nhedonia 6riste-a b> VE<E6"6+V:#2 I "umento o disminución del apetito =con aumento o disminución del peso> =originados en hipot*lamo>. I +nsomnio o hipersomnia =originados en hipot*lamo o tronco cerebral>. c> /:<$+6+V:#2 =1elacionados con el funcionamiento anormal de la corte-a cerebral>. =Esto a nosotros nos despierta una franca incógnita> I !'rdida de autoestima I 1umiación de culpa. I Desesperan-a. I +deación de muerte. d> !#+/:M:6:1E# =9rea l mbica y ganglios basales> I !'rdida de la posibilidad de concentrarse. I .atiga. I Disminución del inter's por las tareas. I Disminución de la actividad social. !ara nosotros2 K> 6rastornos en la corporalidad. /osificación del cuerpo en su devenir existencial y manifestación funcional del desencuentro del ser con el otro y del ser para el otro. Q> 6rastornos de la temporalidad2 %!erturbación intencional de la temporalidad objetiva&. FinsYanger. P> /ambio de la ritmicidad biológica. R> 6rastornos francos de la din*mica en la interpersonalidad =encuentro versus cosificación> G> !'rdida de la intencionalidad del proyecto imaginario. H> ; todo unido en una p'rdida de la identidad en su atemporalidad del "qu y "hora. M> 6odo esto relacionado y manifestado en su realidad sociopsicobiológica, donde debemos encontrar el ?porqu'A y el ?para qu'A para develar el ser y su significado en la depresividad. Descripto globalmente el s ndrome, tendremos que aproximarnos al ser portante de esta problem*tica y luego trataremos de ubicarnos en las diferentes situaciones cl nicas en que se manifiestan. Estas perturbaciones del ser en el mundo se dan en la perspectiva del encuentro interpersonal, en la constitución misma de la existencia =DaIsein>. #erIcon =estructura ónticaIontológica de la existencia>D donde se ir* formando su concepción de su relación con el otro, o para el otro. .orm*ndose a la ve- su paradigma. #i vivencia las relaciones como cosificadas, su respuesta al encuentro interpersonal se tornar* unilateral o falto de reciprocidad, anomi-ado o mediati-ado. !ara lograr develar o vocar al otro =paciente> debemos superar las divisiones con que part amos a trav's de la historia de la formación de nuestros esquemas referenciales, por ejemplo2

!siqueIsoma, sujeto, objeto. #ociedadIpsiquismoIFiolog a, etc.D logrando, como dice FinsYanger, encontrar la hombredad del hombre, es decir, el hombre como existencia. /omo ser en el mundo, su esencia como persona, con historia. El hombre como existencia =DaIsein> cuya estructura fundamental es el %serIenIelImundo& en cuanto trascendencia. E. !. #artre nos dir a el ser haci'ndose ser que nunca es. %El ser humano no es lo que es y es lo que no es&, vale decir, deviene hacia un porIvenir. Esta b7squeda entre la historia en general, la del hombre particular, la situación previa, los s ntomas, es en un af*n predominante de lograr que en el existencial encuentro podamos compartir el sentido. !or eso la necesidad de abrirse a lo que aparece, para poder develar el car*cter de referencia a la totalidad de la existencia. "h encontraremos en el depresivo su circularidad temporal premórbida, en su estilo de vida y su posibilidad de encontrar una existencia aut'ntica deviniendo =lo que llamaremos en espiral>. /omo personalidad premórbida, :tto DOrr nos describe el %6ypus melancholichus& de 6ellembach =KLHL> =p*g. KHQ>, cuyos rasgos m*s frecuentes son2 K> "f*n por el orden y la limpie-a. Q> "plicación al trabajo. P> "lto sentido de la responsabilidad en el hogar y en el trabajo. R> El sacrificio por los hijos. G> .alta de todo ego smo. H> .alta de hobbies o distracciones. M> )a escrupulosidad. S> $o tolerar deudas de dinero en cualquier forma. L> En cuanto al temperamento se habla de dos tipos2 unos como alegres, amistosos y sintónicos y otros como %buenos pero t midos&. $osotros observamos que responde a pautas del hombre de occidente en su particularidad de ideal de producción y acompa,ado por normas t picamente del hombre anglosajón, su concepción te sta predominando su formación anglicana sobre los principios cristianos del hombre latino. Esta situación enrai-ar a en el totalitarismo de su proyecto imaginario, su particular situación en el mundo, y su problem*tica actual, que desencadena su traum*tica p'rdida de su %identidad deviniendo& y la p'rdida de su pseudoseguridad óntica =basada en lo inaut'ntico de ser para otros>. Entonces no creemos que haya una personalidad premórbida depresiva, sino un ser de occidente que no puede cumplir el mandato totalitario de su proyecto imaginario y quedó atrapado en la situación de trayectar como ser cosificado por el mundo, que le determinó la p'rdida de su %identificación& en función del mandato de %ser para otro&, y la aparición de la depresividad. Entonces aparece la visión negativa acerca de s mismo, pues su proyecto imaginario se transforma en trayecto anónimo, perdiendo su s mismoD al no ser rescatado por la posibilidad de ser el %ideal de hombre de occidente&, entra en lo que llamamos circularidad temporal. +ngresa en el trayecto %sin lograr proyecto&, %ni deyecto& =5eidegger>. Entra en la cosificación y la atemporalidad. Vale decir, en lo que nosotros llamamos %/ircularidad de la depresión& acompa,ando su %aqu y ahora&. /ondenando su pasado =interpret*ndolo como todas experiencias negativas> y su atemporalidad depresiva determina la visión negativa de su futuro. ; hoy vuelve en una vuelta de tuerca a ubicarse en la perspectiva de serIparaIlosIotrosI, pues ser* aceptado sociológicamente e identificado con un diagnóstico, ser* aceptado %pasivamente&, pues la sociedad le entregar* el avance tecnológico, con su esquema de la neurotransmisión, que si no es acompa,ado con una psicoterapia de franca raigambre antropológica y con el proyecto claro de la libertad para salir de la %circularidad& y entrar en el %espiral del devenir&, ser* atrapado nuevamente por la normalidad de su proyecto imaginario. $o podr* utili-ar esta crisis para que su ser en el mundo adquiera nuevas posibilidades en el devenir. : tal ve- se transforme en

deyecto =5eidegger> aspirando ser el hombre normal de :ccidente, hoy en una profunda actualidad alienada. $o se encontrar* en %una peculiar alteración de la temporalidad sino que con suerte vivir* la deyección&.

EL SER EN SITUACIÓN Y LA DEPRESIVIDAD )ugar en el mundo2 !ertenecemos a :ccidente en un pa s dependiente económica, tecnológica y culturalmente de los pa ses desarrollados de :ccidente, en particular EE.00. e +nglaterra. Entonces respondemos a la perspectiva del hombre ideal anglosajón =por la penetración cultural que reali-an estos pa ses>. IDEAL DE HOMBRE ANGLOSAJÓN tener status prestigio social consumo

8%L"RE#

E#9R,&9,R% #"&I%L. &lases sociales! REL%&I'N &"N L% N%9,R%LEE%. E?plotarla sin respetarla REL%&I'N L%B"R%L. Ena0enadores/ ena0enados! IN9ERPER#"N%LI$%$ &"#I;I&%N9E PR"=E&9" I+%-IN%RI" RELI-I'N %N-LI&%N%6PR"9E#9%N9E P%,9%# I$E"L'-I&%#. Realizadas para la alineación! ;IL"#";F% PRE$"+IN%N9E. Pragmatismo (Idealismo ;ilosófico) Racionalismo :I#9"RI% ;REN9E % "9R"# P%F#E#. &olonizador &"N&EP&I'N $EL :"+BRE. (,ni2ersal) PGR$I$% $E PR"=E&9" $EPRE#I8I$%$

En la "rgentina predominan los mismos valores, encubiertos. !romoción de los valores en general sin practicarlos. %"ma a tu prójimo como a ti mismo&, %)a verdad nos har* libres&, solidaridad, etc. ... )a diferencia m*s notable es que predomina la religión católica apostólica y romana. $uestro pensamiento filosófico no identificar a nuestra realidad pues somos dependientes culturalmente. $uestra historia determina que seamos un pa s coloni-ado. )a concepción del hombre como pa s dependiente universal, en b7squeda del hombre particular. 1esultados para la depresividad, por ejemplo2 +srael KMa Fulgaria KH,Ha )a realidad es que notamos el avance franco de la depresión en nuestro medio, ya sea en forma melancólica, no melancólica y vemos avan-ar los llamados equivalentes depresivos =enfermedades psicosom*ticas>

probablemente por el aparecer corporal, debido a que las relaciones interpersonales se est*n transformando en m*s cosificadas =de uso>, llevando en algunos cuadros al estupor depresivo =estado semicadav'ricoIcósico>. Este fenómeno que hemos descripto no se da en las llamadas sociedades primitivas =no responden a las pautas de occidente>, como por ejemplo los pa ses orientales donde su relación con la naturale-a es contemplativa y el trabajo no es un valor, no est* frente a la realidad, sino que forma parte de ella. !ero en la +ndia, donde esta situación se da, en Fombay, la llamada puerta de :ccidente, la depresión est* en franco aumento. Esta situación descripta no se da en los cuadros man acos. Fa%i$ia JNicI& M&+a)aK 6Hei)e00e+8. "l ser arrojado al mundo el ser encuentra la intersubjetividad vincular. "parece en una familia particular, cuyos valores pueden ser mercantilistas o humanistas. En el primer caso su depresividad se manifestar* en particular a nivel de la corporalidad, pues sus relaciones interpersonales internali-adas de su medio, son cosificadas de uso. )as determinantes sociog'nicas estar*n relacionadas a la p'rdida de status, sus problemas competitivos o de prestigio social y consumo. #i aparecen ideas delirantes tendr*n contenido hipocondr aco. !udiendo llegar al estupor depresivo =estado m*ximo de cosificación>. +deas de pobre-a, de ruina, de culpa propia, etc. &,LP% Proyecto imaginario (compensatorio *El ser6ahí yecto*) proyecto compensatorio

9R%=E&9". Interrupción por situaciones reacti2as de su futuridad y caída en la realidad6fracaso de su inferioridad hacia ser superior

%,9"EHI-EN&I% Rendimiento (responsabilidad) &,LP% P rdida de la compensación P rdida de la identidad para el otro (El Ise debeI) 9emporalidad circular #i pertenece a un medio familiar humanista, su depresividad estar* m*s relacionada a situaciones reactivas determinadas por la injusticia, por las p'rdidas de un ser querido, problemas de pareja, divorcio, problemas laborales, otros. #u manifestación m*s clara se dar* tambi'n en el s ndrome depresivo global descriptoD pero se manifestar* m*s significativo de entender el fenómeno buscando la historia de su interpersonalidad y de sus valores. Este ser depresivo tambi'n ha estado vincularmente en una familia particular y ocupando un lugar dentro de sus hermanos. Debemos tomar en cuenta esto porque nos ayudar* a comprender el significado del fenómeno de la depresividad, y encontrar los motivos individuales que determinan que en ciertas situaciones apare-ca en algunos el s ndrome y en otros no. "lgunos ejemplos2

M.F. )eptosómico. Esqui-ot mico. 5ijo 7nico, GN a,os. <erente general de una empresa multinacional. #ituación donde aparece su depresividad. !'rdida de su situación laboral. !redominan las ideas de ruina, pobre-a, rumiación de culpa, etc. El lugar que ocupa en su familia, en la formación de su paradigma, ha sido de pasividad y de centreidad, deviniendo en un ser dependiente del rol que le ha dado la centreidad determinada por los otros. En su esfera laboral siempre ha sido un excelente colaborador de sus jefes llegando por su capacidad operativa a gerente general. Entonces su crisis existencial aparece cuando 'l instalado en su proyecto imaginario de centreidad pasiva y dependiente se derrumba. !ues 'l ha hecho lo que deb a hacer =dependencia de la autoridad> y sin embargo ha perdido su centreidad y su rol laboral ha sido perturbado por los otros =ser para otros>. De esta forma pierde su identidad y entra en la circularidad =atemporalidad> de la depresión. E.D.2 $ormol neo. 6endencia ciclot mica. RM a,os. Empresario. 5ijo primog'nito con una hermana que le sigue. !resenta a la consulta un trastorno depresivo mayor recidivante grave, sin s ntomas psicóticos. En el momento actual con remisión total. Encontramos en 'l nuevamente una personalidad pasivaIdependiente, con b7squeda de centreidad y con vivencia de despla-amiento. Desde hace S a,os presenta el s ndrome depresivo, con la particularidad de no abandonar la cama a veces por m*s de un mes. 5a recibido tratamiento con psicof*rmacos y psicoterapia individual con orientación psicoanal tica y luego grupal con la misma orientación. )a evolución de su depresividad respond a casi a la evolución t pica de este proceso, aunque no hubiera recibido tratamiento desde hace S a,os. #e reali-a tratamiento al comien-o de nuestro existencial encuentro con psicof*rmacos y psicoterapia con orientación ontoanal tica. Desde hace QH meses ha mantenido su existencia sin depresividad. En el develar del fenómeno depresivo de E.D. encontramos que su personalidad de tendencia dependiente, pasiva y en b7squeda de centreidad, le determinaba un esfuer-o sobrehumano para lograr superar la minusval a a trav's de la actividad y la independencia y lograr centreidad activamente. Entonces en ciertas situaciones en que no era reconocido por el mundo de los otros =su ser para el otro> predominaba su pasividad y dependencia y entraba en depresión. En estas circunstancias encontraba la centreidad, girando su mundo familiar alrededor de 'l. !or ello, se hace necesario comprender la p'rdida de su proyecto imaginario =%ser superior&> para compensar su minusval a y la p'rdida de su identidad deviniendo. En una consulta dentro del tratamiento el paciente nos dice %Dr. yo creo que programaba mis depresiones ...& /on estos ejemplos tratamos de lograr develar al %serIenIelImundo& en otra de sus variables situacionales. #u identidad cosificada por el trayecto, ha ido perdiendo el proyecto que era compensatorio, no aut'ntico y la imposibilidad de compensación deyecta. $o tiene esta posibilidad de superar la angustia por esa variable =deyección>, pues su pseudosuperioridad ha denostado el %se debe&, %se hace& y entonces no le queda nada m*s que el trayecto =atemporalidad> donde surgió su problem*tica en b7squeda de superioridad ='xito, el mejor, el c'lebre, etc.>. #iempre en el proyecto imaginario que gira alrededor de su dependencia, su pasividad y su b7squeda de centreidad. Debi'ramos tener en cuenta, pues, la condición del hijo mimado, el hijo del medio, el varón despla-ado por una mujer, el hijo menor, etc. Debemos tambi'n tomar en cuenta si es varón o mujer, no olvidarnos que aparte de la descripción que se ha hecho de la lucha de clases, tambi'n existe la lucha de los sexos =#imone de Feauvoir>.

EL CUERPO El ser humano es su cuerpo en el devenir. " veces se piensa que tiene un cuerpo, pero en realidad deviene su existencia en su cuerpo. Ese cuerpo puede tener minusval as org*nicas, puede o no responder al modelo. #u piel tiene un color =no olvidemos los estudios interesant simos de .ran- .annon en su libro %!eau notre, masques blancs& =piel negra m*scara blanca>. 6iene un tipo constitucional =Ernst Bretschmer y su opinión de la mayor frecuencia de !sicosis man acoI depresivas en los brevil neos ciclot micos>. Este cuerpo tambi'n puede padecer una enfermedad org*nica. .rente a este mundo de variables y las que nos faltan, nos aparece una incógnita ?@u' hay de endógeno y reactivo en las depresionesA

RE#,+EN
PGR$I$% $E I$EN9I$%$ EN %J,í = %:"R% #I9,%&I"NE# % 9"+%R EN &,EN9% PR"=E&9" I+%-IN%RI" &,ERP"6&"RP"R%BILI$%$ +orar (nicho) IN9ERPER#"N%LI$%$ #eparación Problema pare0a $i2orcio +uerte Problemas hi0os +udanza +inus2alía +odelo Enfermedad

#er con el otro

*Rendir para el otro*. (ser para otro)

P rdida de status P rdida de prestigio Problemas laborales Perder ;uente laboral <erarquía Inestabilidad laboral

Nombramiento Escala superior (din1mica/ dependencia6 independencia) Pasi2idad6%cti2idad

B>squeda de superioridad (%utoe?igencia) (Responsabilidad)

%L9ER%&I'N $E L% 9E+P"R%BILI$%$ %L9ER%&I'N IN9ERPER#"N%LI$%$

&ircularidad temporal depresi2a

9rayecto

No futuro

P%#%$" PR"=E&9" (Espiral temporal) :%&IGN$"#E #ER Por62enir ;,9,R"

<ebsattel dice que lo esencial de la depresividad ser a la %detención del flujo madurativo de la existencia. 6endr amos que preguntarnos.?qu' es el flujo madurativo de la existenciaA !orque al haber una perturbación de la temporalidad y un proyecto imaginario anterior, nos parece que esa personalidad que ha compensado su problem*tica en ese proyecto, presenta dificultades para poder devenir en b7squeda de la libertadD hasta que pueda superar la condena de su compensación del pasado. #u proyecto imaginario lo hace vivir buscando la seguridad de lo planificado. !ierde la dial'ctica del devenir y como es imaginario, siempre depende de su esfuer-o personal, de su autoexigencia, de su responsabilidad, para que el mundo de los otros lo recono-ca y entre en la posibilidad de ser develado a trav's de la %mirada severa de los otros& =E. !. #artre>. :tto DOrr =p*g. KMQ> =op. cit.> dice2 %Es el gran m'rito de 6ellembach =ya comentado por nosotros> el haber descubierto un tipo humano en el que estas caracter sticas de la personalidad y del comportamiento configuran una normalidad patológica, por cuanto el aferrarse a estos modos socialmente positivos de ser, encierra el temor permanente de caer en lo contrario, priv*ndolos de la libertad de prescindir de ellos ante situaciones que hagan imposible su reali-ación&. !ara nosotros pierde el proyecto imaginario totalitario, trastornos en su temporalidad =circularidad> y p'rdida de su identidad en el devenir del %aqu y ahora&, %hit et nunc&.

LA CONSULTA MEDICA. =EW+#6E$/+") E$/0E$61: E$ FZ#@0ED" DE) E$/0E$61: EW+#6E$/+")2 %E) "!"1E/E1& El paciente nos consulta porque presenta s ntomas2 triste-a, insomnio, hipersomnia, ansiedad, falta de concentración, trastornos en su vida relacional, etc. El terapeuta tendr* que considerar que esto es lo que aparece. Deber* reali-ar la reducción eid'tica y fenomenológica =5usserl>. 6endr* que poner lo que aparece entre par'ntesis y plantearse buscar el cómo, el porqu', el para qu' de ese %aparecer&. 6endr* que tener un pensamiento abierto al encuentro de una crisis de un proyecto imaginario. 6endr* que tener un pensamiento aut'nticamente dial'ctico =opuesto a lo dogm*tico>, ingenuo para poder encontrar la genuinidad, en la posibilidad de ponerse en el lugar del otro. De esa forma se podr* a trav's del di*logo =no monólogo> develar el devenir circular del fenómeno, acercarnos a ese ser ah en depresividad. %)os fenómenos no son nunca manifestaciones o s ntomas, pero ellos est*n referidos a un fenómeno que los subyace&. =:tto DOrr, p*g. KML>=op. cit.>. 6enemos que tener en cuenta que el terapeuta por su ser en el mundo siempre tendr* una tendencia significante que debe poder superar. ENTONCES.

#íntoma6 elemento ;enómeno

#ubtratos de los mecanismos subyancentes #igno/ síntoma/ síndrome

Enfermedad clínica psiqui1trica &"N&EP&I'N Nomot tica $escripti2a (clasificación) Psicosis maníacodepresi2a In2oluti2a Endógena Endoreacti2a Psicótica Neurótica Equi2alentes depresi2os/ etc Ideogr1fica B>squeda indi2idual "ntoanalítica E?istencialmente de2elada (b>squeda) En qui n se da @&ómoA @Por qu A @Para qu A $esde el e?istencial encuentro

En qui n se da

%l encuentro e?istencial

*Encontrar el sentido del supuesto sin sentido*

FORMAS DE PRESENTACIÓN EN LA CONSULTA. 61"#6:1$:# DE) E#6"D: DE 9$+M:2 =/aracter stica principal una alteración del humor> Episodios afectivos2 Episodio depresivo mayor. Episodio man aco Episodio mixto

Episodio hipoman aco 6rastornos del estado de *nimo2 K> 6rastorno depresivo mayor Q> 6rastorno dist mico P> 6rastorno bipolar K> )eveImoderadoIgrave ZnicoIrecidivante #in s ntomas psicóticosIcon ellos
Parcial En remisión Total

/rónico /on s ntomas catatónicos /on s ntomas melancólicos /on s ntomas at picos De inicio posparto /on patrón estacional /on ciclos r*pidos /on o sin recuperación interepisódica total Q> 6rastorno dist mico2 $o cumple los s ntomas necesarios para ser encuadrado en el trastorno depresivo mayor. P> 6rastorno bipolar, cursa el episodio depresivo mayor, con cuadros man acos o hipoman acos.

$osotros globalmente consideramos2

Endógenas %) +elancólicas Reacti2as $EPRE#I"NE# B) No melacólicas o sintom1ticas $istimias a8 De,+e"i-n Me$anc-$ica. Encontramos que siempre hay una problem*tica dentro del continum del proyecto imaginario. !ara 6ellembach, la personalidad premórbida depresiva %6ypus melancholichus&. 1esponden a los timol'pticos en forma m*s notoria que las distimias. 6ienen restitución ad integrum.

$o encontramos como manifestación sindrom*tica grandes diferencias entre las llamadas endógenas y reactivas. Entonces tratamos de develar la din*mica de su proyecto imaginario deviniendo en la totalidad del ser en situación. #iempre que pudimos develar =vocar> el proyecto imaginario, encontramos una serie de variables situacionales que frente a la presencia del factor que desencadena la depresividad hac a perder la identidad. +ngresaban nuestros pacientes en una existencia individualmente anónima. #u devenir temporal, entraba en atemporalidad =circularidad>. " veces frente a lo melancólico como un mutismo estuporoso, notamos franca y totalmente la p'rdida de identidad. #e acercaba m*s al ente que al ser, vale decir a una cosa algo %ósicoIcadav'rico&, dice :tto Dorr. Diferenciamos al ente del ser en su devenir y en el devenir de su proyecto y en el mismo su identidad deviniendo. Este es un caso claro de lo que decimos %p'rdida de su identidad deviniendo& entrando en el anonimato de la cosa. !ara #artre es %)o permanentemente trascendido, el acontecer silencioso&. 6ambi'n encontramos el franco aplanamiento de sus pulsiones instintivas, cuando no su inversión con el suicido =ErosI6hanatos>, anorexia, autoagresividad. #iempre encontramos alteraciones francas de la corporalidad y de los ritmos biológicos. 78 De,+e"i-n n& %e$anc-$ica & "in#&%4#ica. $o hay trastornos dentro de la identidad deviniendo, s en cuanto a la circularidad de su pensar, sentir y hacer pero dentro del determinismo del pasado. $o encontramos a nuestros pacientes dentro de la atemporalidad ni de la cosificación. # con una vivencia de futuro gris. $o hemos encontrado alteraciones profundas de la corporalidad, ni de los ritmos biológicos, aunque es frecuente la disgripnia. )a disminución de sus pulsiones vitales no tienen la intensidad que en las melancólicas. $o predomina la intencionalidad autoagresiva, ni than*ticas. $o responde de la misma forma adecuada a los timol'pticos. Muchas veces son medicados por no especialistas con ansiol ticos, creando dependencia.

REFLEXIONES SOBRE LA DEPRESIÓN ENDÓGENA O REACTIVA
/ompartimos el pensamiento de 6ellembach de que todas las depresiones son endógenas y reactivas. )a clasificación de las causas como climat'ricas, por mudan-a, etc., ser a la situación que desencadenar a la problem*tica en el momento de su aparición. #iempre dentro de una historicidad individual irrepetible y concreta, donde generalmente se encuentra la din*mica que determine el fenómeno de la depresividad. 6enemos que descubrir el proceso a trav's del %vocar& en el di*logo, para develar el cómo ese ser ha perdido su proyecto y ha entrado en su situación de %cosa&, sin futuridad plena, determinando una franja conflictiva en su identidad =+nvestigación del proyecto imaginario y la relación con la crisis>. En el caso de la llamada depresión climat'rica, tendremos que tomar en cuenta el cambio de su corporalidad, su ser para otro, su relación interpersonal, su temporalidad =angustia de la finitud frente a la infinitud>. )imitaciones de poder responder al modelo impuesto por los multimedios. "l no encontrar diferencias gen'ticas entre la depresión endógena y la reactiva, se abre una gran incógnita a resolver. #i partimos de un planteo de un supuesto ep steme =sentido devenido de lo verdadero> y nos dejamos llevar por 'l, dar amos por sentado lo endógeno. !ero si nos planteamos que el ser humano es una totali-ación y destotali-ación en el devenir y pensamos en la d ada endógenoIexógeno, 'sta va diluy'ndose, pues partimos de un encuentro entre el espermato-oide y el óvuloD entre el feto y el 7teroD el ni,o y la madreD el ni,o y la sociedad.

)a incógnita de lo endógenoIexógeno nos lleva a pensar en las pautas distorsionadoras del pasado donde se divid a en psiqueIsoma, esp rituIcuerpo... nos surgen m*s incógnitas ... ?!odemos pensar sin lenguajeA ?!odemos sentir sin el hablaA #i asumimos la corporalidad como base de la posibilidad de nuestra mundaneidad, all s encontrar amos un acercarnos a lo endógeno. !ero si ese cuerpo tiene alg7n trastorno gen'tico visible %la mirada severa de los otros& =E. !. #artre>, ?no nos despertar* conflictos en nuestro proyecto existencialA ; si es as , ?la determinante es endógena o interpersonal =exógena>A /reemos que lo endógeno en nuestra mundaneidad es lo que permite la posibilidad de nuestra historia como seres humanos dentro del movimiento de la humanidad. )o llamado a secas biológico, con sus caracter sticas de ritmicidad, de globali-ación, abarcador, siempre se da en lo humano como una relación dial'ctica con el mundo y a la ve-, el mundo se da en nuestra biolog a. 6omemos como ejemplo las experiencias de !latonov descriptas en su libro %)a palabra como factor fisiológico y terap'utico&. Donde a trav's de la palabra se regula la glucemia en un diab'tico o se producen lesiones en la piel a trav's de decirle al sujeto de la experiencia, que lo est*n quemando con algo. $o hemos observado fenómenos ps quicos o som*ticos o conductuales puntiformes, siempre se dan en el devenir del ser. !ensemos por ejemplo en un equivalente depresivo =llamado anteriormente enfermedad psicosom*tica> como es el colon irritable. ?!odemos hablar de ps quico, som*tico, exógeno, endógenoA : solamente diremos, este ser humano, irrepetible, concreto, presenta en su totalidad el fenómeno de su manifestación existencial a trav's de sus s ntomas y signos. $otamos a trav's de estos 7ltimos tiempos, un cambio que han experimentado en la manifestación de los s ntomas depresivos con un despla-amiento desde lo ps quico hacia lo som*tico =)ópe- +bor "li,o y otros =KLSK>. Esto se deber a a una problem*tica endógena, o a una p'rdida de la interpersonalidad =serIcon el otro>, y a un aumento de la llamada relación cosificada =alienada y alienante, de uso del otro>. !or 7ltimo la supuesta reversibilidad de lo endógeno a trav's de las llamadas terapias electroconvulsivas y a los timol'pticos que son est mulos exógenos, ?permiten sacar conclusiones de su endogeneidadA Entonces, en cuanto a la supuesta dicotom a que ha servido a cl*sicas clasificaciones de los cuadros depresivos, como enfermedad endógena o reactiva, concordamos con los autores que toman en cuenta factores endógenos y reactivos, con diferente predominancia en los distintos cuadros, aunque nos inclinamos a pensar en considerar como desarrollo central, el devenir existencial como una totalidad del serIenIelImundo en su aqu y ahora deviniendo. ; recordamos a E. !. #artre2 %el ser humano es un ser haci'ndose ser que nunca es&. El ser humano no es lo que es y es lo que no es&. En +e"/%en De,+e"i-n. =Episodio depresivo mayor>. 6rayecto de una existencia individualmente anónima, en su atemporalidad circular. Distimia2 !royecto de una existencia individual con tendencia a la atemporalidad circular, determinada por su pasado en su pensar, sentir y hacer. Deyecto2 6rayecto de una existencia masificada y un anonimato existencial =inaut'ntico>. !royecto existencial2 #er haci'ndose ser, deviniendo con su tiempo en vivencia espiraloidea, o sea, en b7squeda de la libertad de su existencia, haciendo conciencia de que su posibilidad de libertad est* en la libertad de los otros. La 'ina$i)a) )e$ #+a7a5& ha sido para reflexionar sobre el pasaje2 a> Del existencial encuentro al encuentro existencial.

b> Del monólogo al di*logo. c> De la cosificación a la disponibilidad. d> Del serIpara el otro al serIcon el otro. e> De la atemporalidad al devenir. f> Del anonimato al individuo en el mundo. g> De la %enfermedad& a la %salud”. h> De lo nomot'tico ideogr*fico a lo ontoanal ticoIterap'utico. i> De la dependencia a la libertad. j> De la seguridad del esquema nomot'tico, a la b7squeda del sentido y la significación de los s ntomas en una realidad irrepetible de este ser humano individual, en relación a su ser y hacer en el mundo en la b7squeda de su libertad. C> De la seguridad de lo supuestamente sabido, a la ingenuidad y est mulo de lo nuevo =lo por saberse>. !orque como dec a M. !roust, %)a traves a real del descubrimiento no consiste en buscar paisajes nuevos, sino en poseer nuevos ojos&.

CURRICULUM VITAE
Da#&" ,e+"&na$e".
"!E))+D: ; $:MF1E2 D.$.+.2 $"/+:$")+D"D2 D:M+/+)+:2 6E)(.:$: .E/5" DE $"/+M+E$6:2 E#6"D: /+V+)2 Valverde, Euan Manuel H.SHH.KGK "rgentina !edro Molina, QRLIQ^ !iso, Dpto. KP QLLKRQ L de Diciembre de KLPG /asado.

T(#/$&".
Fachiller2 Expedido por el %)iceo Militar <eneral Espejo&. ",o KLGR M'dico /irujano2 Expedido por la %0niversidad $acional de /órdoba&. ",o KLHM. M'dico Especialista en !sicolog a M'dica2 Expedido por el /onsejo Deontológico de la !rovincia de Mendo-a, QL de diciembre de KLMQ. M'dico Especialista en !siquiatr a2 Expedido por el /onsejo Deontológico de la !rovincia de Mendo-a, QL de diciembre de KLMR. M'dico !siquiatra2 Expedido por la 0niversidad $acional de /uyo, KLLK

E5e+cici& P+&'e"i&na$.
0niversidad $acional de /órdoba, .acultad de Medicina. %/*tedra !siquiatr a&. ",os KLHP IKLHH como ayudante alumno de c*tedraD KLHH IKLHM como M'dico de dicha c*tedra. 5ospital %/arlos !ereyra&. ",o KLHMIKLHS. Men)&3a. Desde la fecha de iniciación /onsultorio !siqui*trico privado. Matr cula $^ KMPP. San J/an. /onsultorio !siqui*trico privado desde el a,o KLMK. Matr cula $^ LKP.

D&cencia Uni2e+"i#a+ia.
Bi&#i,&$&0(a Ca+ac#e+&$&0(a. !rofesor titular interino desde el KQ de abril de KLHL, hasta el KR de noviembre de KLMN, fecha en que es designado titular y en tal car*cter se desempe,a hasta el KS de mar-o de KLMQ en que deja las funciones por renuncia. =Escuela de !sicopedagog a, 0niversidad /atólica de /uyo>. P"iA/ia#+(a. !rofesor interino desde el KR de junio de KLHL hasta el QM de mar-o de KLMK, fecha en que se le designó titular y permanece hasta el KS de mar-o de KLMQ, fecha en que renuncia. =Escuela de Enfermer a, 0niversidad /atólica de /uyo>. C$(nica P"iA/i4#+ica. !rofesor interino desde el KR de junio de KLHL hasta el K de abril de KLMK y desde esta fecha titular hasta el KH de mar-o de KLMQ, fecha en que renunció. =)icenciatura de !sicopedagog a, 0niversidad /atólica de /uyo>. P"ic&$&0(a Gene+a$ I. !rofesor titular interino desde el K de abril de KLMN hasta el K de abril de KLMK, fecha en que se lo designó titular permaneciendo hasta su renuncia el KS de mar-o de KLMQ. =Escuela de !sicolog a, 0niversidad /atólica de /uyo>. P"ic&$&0(a Gene+a$ II. !rofesor titular desde el K de abril de KLMQ hasta el KS de mar-o de KLMQ, fecha en que renunció. =Escuela de !sicolog a, 0niversidad /atólica de /uyo>. P+&'e"&+ A)"c+i,#& 4+ea P"ic&$-0ica, materias a dictar2 K^ 6rimestre2 %Enfermedad Mental y #ociedad&. Q^ 6rimestre2 %#istemas !sicológicos /ontempor*neos&.

P+&'e"&+ #i#/$a+ ,&+ c&nc/+"& a partir de noviembre de KLMR, de la .acultad de "ntropolog a. Materia2 %#istemas !sicológicos /ontempor*neos + y ++&.

In2e"#i0aci&ne".
Director del <abinete de +nvestigaciones !sicológicas de la Escuela de !sicolog a desde el QS de .ebrero de KLMN hasta el KS de mar-o de KLMQ, en que renuncia al cargo. =.acultad de .ilosof a y 5umanidades de la 0niversidad /atólica de /uyo>. 6res a,os formación :ntoanal tica en la 0niversidad /atólica de /uyo2 tareas de investigación referentes a las relaciones entre .ilosof a y !sicolog a =!reparación y formación :ntoanal tica>, habiendo estudiado conjuntamente con otros profesionales las caracter sticas ontológicas del an*lisis existencial dentro de la .ilosof a Existencial con especial referencia a E. !. #artre.

F/nci&ne" Aca)1%ica".
Director fundador de la Escuela de !sicolog a de la 0niversidad /atólica de /uyo de #an Euan, desde el K de abril de KLMN, hasta el KS de mar-o de KLMQ, fecha en que se retira por renuncia. 1epresentante de la .acultad de .ilosof a y 5umanidades de la 0niversidad /atólica de /uyo en la %W+W /onferencia "rgentina de "sistencia !siqui*trica y #alud Mental&. 1epresentante de la .acultad de .ilosof a y 5umanidades de la 0niversidad /atólica de /uyo en el %+ /ongreso "rgentino de !sicopatolog a del <rupo .amiliar&. =Fuenos "ires. ",o KLMN>. 1epresentante de la .acultad de .ilosof a y 5umanidades de la 0niversidad /atólica de /uyo en el %+ /ongreso "rgentino de !sicolog a #ocial&, reali-ado en Mar del !lata en abril de KLMK.

C/+"&"

C&n0+e"&".

!racticante agregado desde el Q de mayo de KLGM hasta el P de abril de KLGS del 5ospital de 5igiene #ocial de /órdoba. C/+"& )e Pa#&$&0(a )e Ma%a. 6/entro de Estudiantes de Medicina, /órdoba>. ",o KLGL. C/+"& )e C$(nica Ra)i&$-0ica. =/entro de Estudiantes de Medicina>. ",o KLGL. C/+"&" )e C&++e$aci&ne" )e H(0a)&>P4nc+ea". =/entro de Estudiantes de Medicina, /órdoba>. ",o KLGL. "sistente al curso de %#exolog a& dictado por la .acultad de Derecho y /iencias #ociales de la 0niversidad $acional de /órdoba. ",o KLHQ. /oncurrente al curso sobre %Enfermedad de /hagas& del /entro de Estudiantes de Medicina. ",o KLHQ. "sistente al curso de %6uberculosis !ulmonar& en el 5ospital $uestra #e,ora de la Misericordia =/órdoba>. ",o KLHQ. C/+"& )e O+ien#aci&ne" Te-+ica" en P"ic&#e+a,ia. .acultad de /iencias M'dicas de la 0niversidad $acional de /uyo. ",o KLHP. Es aceptado como practicante agregado en la c*tedra de /l nica !siqui*trica del !rofesor /arlos ". Morra en la .acultad de Medicina de la 0niversidad $acional de /uyo. ",o KLHR. MC C/+"& )e P"ic&,a#&$&0(a en $a P+4c#ica M1)ica. =/*tedra de !atolog a M'dica de la .acultad de /iencias M'dicas de la 0niversidad $acional de /uyo.> ",o KLHG. Es aceptado como M'dico "gregado en la c*tedra de /l nica !siqui*trica a cargo del Doctor /arlos ". Morra en la .acultad de Medicina de la 0niversidad $acional de /uyo. ",o KLHM. Miembro titular de las Eornadas $acionales de !ar*lisis /erebral reali-ada en "lta <racia, /órdoba entre el H y el S de octubre de KLHM. Dicta PN clases para Maestros sobre 5igiene Mental, organi-adas por el +nstituto !edagógico #ocial "rgentino. Mendo-a. Diciembre de KLHM. /onferencia sobre :rientación Vocacional. +nstituto !edagógico #ocial "rgentina. Mendo-a. ",o KLHM. !articipante en la reunión sobre %!atolog a 1egional& en Mendo-a. ",o KLHS. Miembro titular del + /ongreso "rgentino de !sicopatolog a +nfantoIEuvenil. ",o KLHL.

/onfección del proyecto de la Escuela de !sicolog a dependiente de la .acultad de .ilosof a y !sicopedagog a. ",o KLHL. !articipante de la %W+++ /onferencia "rgentina de "sistencia !siqui*trica y #alud Mental&, reali-ado en Mendo-a. ",o KLHL. Miembro titular del +V /ongreso "rgentino de !siquiatr a. ",o KLMN. "sistente al curso de existencialismo dictado en la .acultad de .ilosof a y 5umanidades de la 0niversidad /atólica de /uyo. ",o KLMN. /olaborador del curso sobre !sicolog a del $i,o de primer grado. ",o KLMN. Miembro titular de las ++ Eornadas en Mendo-a de Educación #exual. ",o KLMN. /oordinador del /urso de #exolog a reali-ado en la .acultad de .ilosof a y 5umanidades de la 0niversidad /atólica de /uyo. $oviembre de KLMN. !ropuesto para la c*tedra de .ilosof a /ontempor*nea en la .acultad de .ilosof a y !sicopedagog a de #an Euan. ",o KLMN. Miembro titular del + /ongreso "rgentino de !sicopatolog a del <rupo .amiliar. ",o KLMN. Director del curso Monogr*fico sobre2 %/l nica !siqui*trica&. ",o KLMN. "sistencia a las Eornadas de #alud Mental sobre !siquiatr a y Medicina +nterna. Mendo-a. "gosto de KLMK. Miembro activo de las Eornadas /ient fico <remiales de !siquiatr a, reali-adas por ..".!. en Mendo-a. Mayo de KLMK. Expositor del tema %5igiene Mental y su repercusión #ocial& en el curso de )icenciatura en !sicopedagog a de la 0niversidad /atólica de /uyo. ",o KLMK. /olaborador del #eminario de %!sicolog a #ocioIeconómica&, reali-ado en la Escuela de !sicolog a y dirigido por el doctor DU"ngelo. ",o KLMK. Eefe del equipo de psicólogos que atiende los casos psicocl nicos de la .acultad. ",o KLMK. "utor del !royecto de <abinete !siqui*tricoI"sistencial para el !enal de #an Euan, por encargo del Decanato de la .acultad de .ilosof a y 5umanidades de la 0niversidad /atólica de /uyo. ",o KLMK. #eminario sobre %Esqui-ofrenia Euvenil y Medio #ocial& en el curso de )icenciatura en !sicopedagog a. ",o KLMK. Disertante sobre %!sicoterapia Existencial& en la Escuela de !sicolog a de la 0niversidad /atólica de /uyo. ",o KLMK. /urso sobre $eurosis IExpositor. ",o KLMK. Disertante sobre #ociedad, !siquiatr a y "lienación. ",o KLMK. Miembro titular del ++ /ongreso de !sicolog a #ocial reali-ado en Mar del !lata. ",o KLMK. /oncurrente al #imposio sobre /omunidad 6erap'utica. Mendo-a. Mayo de KLMQ. !articipante de la ++ /onferencia $acional sobre problemas gremiales y profesionales de los psiquiatras. Mendo-a. Eunio de KLMQ. Disertante sobre %)a #exualidad de la Euventud "ctual& en el +nstituto /uyano de Educación +ntegral de Mendo-a. ",o KLMQ. "sistente a las /onferencias sobre %!sicoterapia de <rupo& ..".!. Mendo-a. ",o KLMQ. Miembro titular de las + Eornadas Mendocinas sobre psiquiatr a +nfantoIEuvenil. ",o KLMQ. "sistente al curso %"lergia e +nmunolog a& de la c*tedra correspondiente, en la 0niversidad $acional de /uyo. ",o KLMQ. /oncurrente al /oloquio sobre %"sistencia !siqui*trica&. Mendo-a. Diciembre de KLMQ. !articipante con trabajos en el V /ongreso "rgentino de !siquiatr a organi-ado por ..".!. /órdoba. ",o KLMP. Miembro titular del + /ongreso "rgentino para el %Estudio y prevención del .ilicidio&. ",o KLMP. /oncurrente %/laves para la +nterpretación de los <randes !roblemas del Zltimo 6ercio del #iglo WW&. Duración tres meses. "gosto, setiembre y octubre de KLMP. Miembro titular de la %Eornadas de !sicolog a +nstitucional&. ",o KLMP. Elegido /omisión Directiva =6esorero> de la .ederación "rgentina de !siquiatr a. :ctubre de KLMP. Miembro titular y relator en las Eornadas !siqui*tricas organi-adas por ..".!. 1egional /uyo. Diciembre de KLMR. 1elator del tema %#ociopsiquiatr a& en dichas Eornadas. ",o KLMR. /oncurrente #imposio sobre %Esqui-ofrenia y otras !sicosis&. 5ospital El #auce. Eulio de KLSN.

/oncurrente Iparticipante %/urso sobre $eurotransmisores&, organi-ado .acultad de /iencias M'dicas. 0.$./. /*tedra !siquiatr a. "gosto de KLSK. !articipante + /ongreso +beroamericano %!sicolog a m'dica y !sicoterapia&, organi-ado por la /*tedra %!sicolog a m'dica&, .acultad /iencias M'dicas. 0.$./. :ctubre de KLSH. !articipante mesa redonda %!sicoterapia Existencial&. ",o KLSH. + /ongreso +beroamericano %!sicolog a M'dica y !siquiatr a&, .acultad de /iencias M'dicas. :ctubre de KLSH. !articipante mesa redonda2 %"ntropolog a M'dica&, + /ongreso +beroamericano, %!sicolog a y !siquiatr a&, .acultad de /iencias M'dicas. 0.$./. :ctubre de KLSH. !articipante en un trabajo sobre2 %Desde el !sicoan*lisis hacia el hombre concreto&. + /ongreso +beroamericano, %!sicolog a M'dica y !siquiatr a&, .acultad de /iencias m'dicas. :ctubre de KLSH. !articipante en un trabajo sobre2 %De la !sicolog a #ocial hacia la #ociopsiquiatr a&. + /ongreso +beroamericano, %!sicolog a M'dica y !siquiatr a&, .acultad de /iencias M'dicas. :ctubre de KLSH. /oncurrente /urso de %Esqui-ofrenia y !sicolog a !sicopatológica de la /onciencia&, .acultad de /iencias M'dicas. 0.$./. Mar-o de KLSS. /ursó primer a,o de la Especialidad, en la /*tedra de !siquiatr a dictada por la .acultad de /iencias M'dicas, 0.$./. ",o KLSS. /ongreso Mundial sobre Estados Depresivos. :ctubre de KLLN. #ecretario del panel sobre %.ilosof a y Depresión&. /urso de Especialista en !siquiatr a M'dico !siqui*trica. 0niversidad $acional de /uyo. ",o KLLK. +^ /ongreso +beroamericano de !sicolog a M'dica y !sicoterapia. 0.$./. Miembro "ctivo. /*tedra !sicolog a .acultad de /iencias M'dicas. /ursillo sobre Difusión /erebral M nima en el $i,o. 5ospital /arlos !ereyra. Disertante invitado en el !rograma de Educación /ontinua =!1E/"!>. Desarrollando %Drogadicción I"lcoholismo IMarginalidad&. Ministerio de #alud. :ctubre de KLLK. Ministerio de /ultura y Educación. Dictado y reali-ado 6aller sobre #exualidad 5umana. Escuela RIGQR !rovincial de Fellas "rtes. /ongreso +beroamericano de !siquiatr a Fiológica %0na nueva dimensión del conocimiento en !siquiatr a&. #antiago de /hile. "gosto de KLLQ. /urso de !sicoterapia +ntegrativa. Mendo-a. $oviembre de KLLQ. Miembro titular del W /ongreso "rgentino de !siquiatr a. #antiago del Estero. Eunio de KLLR. #ecretario de Mesa y presentación de 6rabajo sobre Depresión en el /ongreso Mundial de depresión. :ctubre de KLLR. Miembro de panel sobre %"spectos !sicoterape7ticos en "nsiedad y Depresión&, con el trabajo %!sicoterapia, +dentidad y Depresión&, en el ++ /ongreso Mundial de Estados Depresivos. Mendo-a. :ctubre de KLLR. "sistente al ++ /ongreso Mundial de Estados Depresivos y #imposio +nternacional de "nsiedad y !*nico. Mendo-a. :ctubre de KLLR. Expositor de la /omunicación /ient fica %#ociopsiquiatr a& del W+ /ongreso "rgentino de !siquiatr a de "!#", +++ /ongreso de Mass Media y #alud Mental. #an /arlos de Fariloche. "bril de KLLG. Miembro titular del ++ /ongreso "rgentino de #alud +ntegral del "dolescente. Mendo-a. "gosto de KLLG. "sistente al /urso %#ituaciones dif ciles en Emergentolog a& del W++ /ongreso "rgentino de !siquiatr a, #an Miguel de 6ucum*n. "bril de KLLH. Miembro titular del W++ /ongreso "rgentino de !siquiatr a, #an Miguel de 6ucum*n. "bril de KLLH. "sistente al curso de !siconeuroinmunoendrocrinolog a, del W++ /ongreso "rgentino de !siquiatr a. #an Miguel de 6ucum*n. "bril de KLLH. "sistente al curso de Motivos de /onsulta y "bordaje 6erap'utico en la terapia de !arejas, del W++ /ongreso "rgentino de !siquiatr a. #an Miguel de 6ucum*n. "bril de KLLH.

P/7$icaci&ne"

#+a7a5&".

%Existencialismo y Marxismo&. !ublicado en la 1evista /uadernos $^M. 0niversidad /atólica de /uyo. ",o KLMN.

En /olaboración. %Epistemolog a y !sicoan*lisis&. !ublicado en la 1evista /uadernos $^ S. 0niversidad /atólica de /uyo. ",o KLMK. En /olaboración. %"lgunas !recisiones Epistemológicas sobre !sicosociolog a&. !ublicado en la 1evista /uadernos $^ S. 0niversidad /atólica de /uyo. ",o KLMK. En /olaboración =Q y P con prólogo del Dr. /uatrecasas>. %1eflexiones sobre !sicoterapia& + y ++. !resentados en el V /ongreso "rgentino de !siquiatr a. =/órdoba, :ctubre de KLMQ>. En /olaboración. 0so del Feclamide en /l nica !siqui*trica&. Editado en :rientación M'dica. Eunio de KLMR. %/iencia y Medicina&. Editado en !rensa. %Medicina y Ejercicio de la !siquiatr a&. $otas Fibliogr*ficas y 1evistas de 1evistas2 !ublicadas en los n7meros M y S de la revista %/uadernos& de la 0niversidad /atólica de /uyo en los a,os KLMK y KLMQ, respectivamente. %!siquiatr a #ocial&. Estructura #ocial, 6rabajo y #alud Mental. Desde el psicoan*lisis al hombre concreto. De la !sicolog a #ocial a la #ociopsiquiatr a. El problema de la sexualidad humana. /onferencias para !adres, miembros de la +glesia y vecinos sobre el tema %)a familia, salud y enfermedad&, dada en el local de la /apilla de <odoy /ru-, en el mes de Eunio de KLMM. /onferencias para !adres, miembros de la +glesia y vecinos, sobre el tema %)a familia2 roles y valores&, dada en el local de la /apilla de <odoy /ru-, en el mes de agosto de KLMM. /onferencias para !adres, miembros de la +glesia y vecinos, sobre el tema %El ni,o2 /recimiento, desarrollo y madure-, todo un proceso de vida&, dada en el local de la /apilla de <odoy /ru-, en el mes de setiembre de KLMM. 6rabajos desarrollados en el !rimer /ongreso +beroamericano de !sicolog a M'dica y !sicoterapia. %1eflexiones sobre "ntropolog a&. %!sicoterapia Existencial dentro del 5umanismo de la )ibertad, m*xima propuesta de E. !. #artre, publicado en diario )os "ndes en el d a de su fallecimiento. 6rabajos presentados en grupo de reflexiones existenciales con otros profesionales filósofos y psicoterapeutas, titulado2 %:r genes y significado del movimiento existencial en psicolog a&. ",o KLML. %$uevas perspectivas de #alud Mental&. ",o KLSN.

KLHS. Diario Men)&3a.

LA CULPA LA TIENE LA SOCIEDAD
El psiquiatra Euan Valverde2 %#i nos preocupamos por el problema de los ancianos, nos preocupar* el problema del hombre en general&.

%!ara ubicarnos dentro de la problem*tica del anciano debemos cuestionarnos primero qu' consideramos como realidad concreta del hombre Ipreviene el Doctor Euan Valverde, psiquiatraI. Ese hombre que llegar* a anciano ha sido determinado por factores socioeconómicos, culturales, ideológicos, pol ticos, religiosos... y por su historia individual cuyo marco es determinado por la familia&. ; as como el proceso de la senescencia o envejecimiento es un fenómeno biológico que se manifiesta en todos los niveles del organismo =c'lulas, tejidos, órganos, funciones, etc.>, se puede hablar tambi'n de una psicolog a de la senescencia influenciada por las posibilidades de adaptación social y la postura del hombre en la 7ltima parte de su vida y frente a la muerte. De HF a NF aO&" %)a psicolog a de la senescencia puede ser dividida en dos per odos2 K> )a presenescencia =de los RG a HG a,os> y Q> )a veje- propiamente dicha =de los HG a,os en adelante>&, puntuali-a el doctor Valverde y comien-a a detallar las caracter sticas que suelen presentar los encuadrados en el primer periodo2 declinación de las funciones intelectuales, de las aptitudes y de la afectividadD disminución de la memoria =deterioro de la memoria de fijación y evocación de los recuerdos recientes>, de la atención, de la imaginaciónD triste-a, irritabilidad, impacienciaD p'rdida de la acomodación del ojo, disminución de las posibilidades auditivas, se torna m*s sensible a la fatigaD cambio progresivo y a veces brusco de las relaciones sociales, depresión, repliegue sobre s mismo, recha-o o rebelión del envejecimiento. M4" a$$4 )e $&" NF aO&" )os que ya caminan por los HG a,os en adelante2 p'rdida de la lucide- mental, dificultad de adquisiciones intelectuales nuevas, dificultad creciente de adaptación a las nuevas situaciones, chochera, machaconer a, disminución del control de las relaciones afectivasD sensibler a, egocentrismo, misoneismo =resistencia a los cambios>, tendencia al conservadurismo y excesiva inclinación a la propiedad. %#i nos preocupamos por el problema de la ancianidad, nos preocupar* el problema del hombre en general Iasegura el profesionalIy el hombre debe luchar por la b7squeda y reali-ación de su esencia humana. El anciano por sus procesos sociológicos no puede continuar entregando m*s posibilidades, su humanidad ya no puede ser enajenada m*s, ya no produce, su biolog a se orienta al ocaso, su sistema nervioso, sus arterias le responden menos, la esclerosis avan-a. Entonces surge aquello de %$o hay que poner a,os a la vida sino vida a los a,os...&. JUn "e+ I/%an&K #imples y complejas las medidas a tomar en función del bienestar de los que transitan estos a,os, el doctor Valverde enuncia algunas2 a> /ontrol m'dico periódico. b> /ambiar las perspectivas del ocaso de la existencia de esos seres, por el reconocimiento social de la entrega de sus vidas en los periodos anteriores. c> /rear lugares de reunión para ellos. d> #olucionar los problemas de ndole económica de los hogares, para que el tener un familiar anciano no sea una carga, sino una satisfacción y un premio a los esfuer-os reali-ados anteriormente. e> !osibilitar la seguridad de ndole económico de los viejos. f> /onocer la problem*tica existencial del anciano y su psicolog a para comprenderlos, etc.

%)a organi-ación Mundial de la #alud define a la salud como el bienestar f sico, ps quico y social del ser humano, y no solamente la ausencia de enfermedad. !ara enunciar normas que podr an tomarse a fin de promocionar la salud mental del anciano, debe tenerse en cuenta esa definición. Entonces, en primer lugar, transformar la realidad socioeconómica, para que sea en función del ser humano y no en función solamente de la producción. De esta manera el anciano no se sentir* in7til pues aunque viejo =ya no produce> seguir* siendo lo m*s importante para todos2 %un ser humano&.

Mi'rcoles KR de junio de KLMQ. Diario EL ANDINO.

SBUR GENERA LA VIOLENCIAT
)a violencia, sus causas y la proliferación de hechos que simult*neamente se producen en diferentes escenarios deportivos del pa s nos obliga a recabar la explicación de un profesional como el m'dicoIpsiquiatra Euan Manuel Valverde, exdirector de la escuela de !sicolog a de la 0niversidad /atólica de /uyo, exprofesor de !sicolog a y /l nica !siqui*trica en la mencionada universidad y exprofesor, por concurso, de #istema !sicológico /ontempor*neo en la .acultad de "ntropolog a. I?@u' genera la violenciaA %$o debe considerarse la violencia parcialmente, simplemente porque estamos siendo fruto de la violencia, individualmente. )a violencia es fruto de una sociedad con altibajos y con presencia continua de la violencia. $o hay que olvidar que la violencia social engendra violencia, sin negar Ipor supuestoIque el hombre arrastra una tendencia hacia la creación o destrucción que es acentuada o disminuida por el medio&. I?/u*les son las causas que determinan, por ejemplo, la existencia de un hombre violentoA %)a sociedad inhumana que engendra la frustración individual, agravada porque pasa a ser una frustración sociológica que determina la aparición de hechos violentos. 0n hombre reprimido, frustrado, agresivo, pierde pertenencias de grupo en lo humano, se siente usado, es objeto y degenera en la violencia&. IZltimamente han recrudecido los hechos violentos en el terreno deportivo, ?hay un explicación sociológica para el problemaA I%#i anali-amos los 7ltimos acontecimientos que vivió el pa s podemos determinar la existencia de una profunda frustración, agravada en muchos aspectos por el sentido de patria que tiene el individuo. "dem*s, la crónica diaria da cuenta de hechos violentos, =muertes, desapariciones, secuestros> que son causales de un estado opuesto al amor y al respeto, y que contribuyen agravando aquel sentido instintivo o sociológico que desemboca en la conducta. I?@u' determina la conducta, lo instintivo o lo sociológicoA I%/reo que responde m*s a lo sociológico...& I?/ómo se puede solucionar el problema de la violencia o cómo hay que erradicarla definitivamenteA I%/onstruyendo una sociedad con verdadera justicia social. !osibilitando que el individuo tenga otras v as de reali-ación y no solamente quede limitado a la impunidad de las masas en una tribuna de un estadio. 5ay que facilitar el sinceramiento y la libertad de expresión para disminuir las condiciones que hacen que el hombre se sienta objeto. 5ay que pensar en que el desesperado no espera, y si tiene problemas, esos problemas derivan en un comportamiento dado por aquel resultado del instinto agravado por un medio social que no permite, como debiera, la completa reali-ación individual. Juan Manuel Valverde4 “Violen o es el desesperanzado( cansado de esperar. La sociedad inhumana !enera violencia...”

)unes QQ de julio de KLMR. Diario EL ANDINO

NIUOS DE LABORATORIO. UNA EXPERIENCIA PARA APLAUDIR O REPROBAR.
)a noticia procedente de )ondres, habló sobre tres %ni,os de laboratorio& y el comentario ganó la calle y se transformó en acaloradas discusiones y en mil encontradas conclusiones. <uiados por la intención de aclarar, profundi-ando en el tema, consultamos a varios profesionales ligados de una u otra manera a la materia. Un 5/ici&, n& /n ,+e5/ici& !or su parte el doctor en psiquiatr a, Euan Manuel Valverde opinó de la siguiente manera2 %" veces las expresiones que son utili-adas por quienes reali-an la información de una tem*tica no responden al código de la información cient fica. Entonces ciertos contenidos son tergiversados por una actitud de prejuicio de quien recibe la misma y por intereses ajenos a la ciencia y tambi'n ajenos al compromiso humanista que debemos tener bas*ndonos en el amor al prójimo. $o como normalmente se hace, en la utili-ación del otro, dentro del proceso de deshumani-ación a que nos tienen condenados determinantes históricas profundamente condicionadas a una realidad objetiva, no impuesta por nuestras motivaciones ni por nuestros anhelos. )a noticia que nos ocupa debe llenarnos de satisfacción y alegr a pues la reali-ación t'cnica de un investigador ha logrado superar una limitación que ser a determinante de frustración en la mujer y en la pareja, en la posibilidad de ser art fices del fenómeno m*s bello del devenir histórico2 la vida. %)a vida... y al ponernos a develar su origen, su presencia, su finalidad, aparece el mundo de las incógnitas y las respuestas. +ncógnitas condicionadas y respuestas prejudicativas. En ellas est*n presentes los marcos impuestos a nuestros pensamientos por presupuestos m*gicos, ideológicos, filosóficos, pol ticos, religiosos, que si no tomamos conciencia de su devenir en nuestras deducciones, no elaboramos un juicio sino un prejuicio creador de ansiedades, de explicaciones pseudocient ficas, de temores... En el fondo de toda esta falsa conciencia2 la alienación. 6odo progreso de la ciencia debe llenarnos de optimismo y de compromiso. :ptimismo porque ampl a la posibilidad de ser, de cada d a humani-arnos m*s y de compromiso, para que esos avances en el conocimiento de nuestras necesidades y posibilidades, se realicen en la perspectiva human stica del amor al prójimo y del sentir que bulle en nuestra sangre la savia fecunda de una futuridad plena de amor y libertad&. "ldous 5uxley hablaba en su novela %0n mundo feli-& de una 'poca en que habr a una %f*brica estatal de ni,os&. Estas levantar an los pedidos de la comunidad y los satisfar an de acuerdo con un muy preciso detalle de sus necesidades. 5ab a, en la ficción del escritor ingles, tres categor as sociales2 %"lfa& =alta>, %Feta& =media> y %<amma& =baja>. )os distintos componentes qu micos de cada una de esas clases hac an que ninguno de sus integrantes pudiera pensar en acceder o alternar con otros individuos que no fueran los de su propio nivel. El problema est* en saber si los cient ficos o los intereses que patrocinan sus investigaciones, no nos estar*n llevando a ese %mundo feli-&. 5odos los mis erios en una probe a 67e lo!rará develar el ori!en de la vida8

#*bado L de noviembre de KLMR. Diario EL ANDINO

DESEBUILIBRIO, ALIENACIÓN, VIOLENCIA... LOS MALES DEL SIGLO
+nestabilidad emocional, desequilibrio nervioso y un sinn7mero de trastornos psicológicos afectan al hombre de nuestro tiempo. %$o hay Iseg7n la afirmación de algunos especialistasIpr*cticamente ning7n hombre que no est' mentalmente enfermo&. 6an grave diagnóstico nos despertó la inquietud de saber las causas de la enfermedad, as como el remedio o el tratamiento m*s efica- para prevenirla y superarla. 1ecurrimos a un experto en la materia, el doctor Euan Manuel Valverde especialista en psiquiatr a, y lo cierto es que sus conclusiones resultaron inquietantes. Eustamente, comen-ando el di*logo, preguntamos al doctor Valverde sobre cu*les eran los trastornos psicológicos m*s notorios y generali-ados que sufre el hombre de hoy. I$uestras inquietudes y nuestros desequilibrios son producidos por factores a veces visibles, a veces ocultos, por intereses ajenos a nuestras propias motivaciones human sticas. ;a quedan pocos psiquiatras que se conforman en reducir a determinantes biológicos o psicológicos la causa de la m*s humana de todas las enfermedades. )a enfermedad mental se da en un hombre concreto, 7nico, irrepetible y en un momento histórico de una sociedad dada. Ese hombre tiene relaciones de poder =o no poder> económico, pol tico, cultural, social que condicionan su ser en el mundo. Vale decir, el ejercicio de su humanidad. I?$o podr a aclarar algo m*s el conceptoA IDesde luego. 6omemos como ejemplo los cambios sufridos en la conceptuali-ación de la enfermedad mentalD usaremos tres momentos diferentes en su evolución, por ejemplo2 la conceptuali-ación de los primitivos. "ntiguamente la causa era siempre unaD el ataque del ser humano por fuer-as sobrenaturales, malos esp ritus, dioses, hechicer a, brujer a. Es decir, que en ese tiempo la posesión por un mal esp ritu era la explicación para todas las enfermedades, en modo especial para las de la mente. I?@uiere decir que el encuadre era m*gicoIreligiosoA IEfectivamente. Esta concepción toma nuevamente auge en la psiquiatr a renacentista con lo que se cae nuevamente en los niveles culturales m*s primitivos. El reloj de los tiempos se retrasó mil a,os y durante ese tiempo, los enfermos mentales fueron considerados como posesos por el diablo u otros esp ritus malignos. I!arece que vamos camino del exorcista... I5acia 'l vamos. En la Edad Media las observaciones sobre enfermos mentales no se encuentran en los libros de medicina sino en los manuales o en los protocolos de los perseguidores, de hechiceros y precisamente de los exorcistas. I?@u' etapa sucede a la de los brujosA I)a que partió de la medicina de tipo cl nico psiqui*trico cl*sico, donde el esquema era dado por la conceptuali-ación de s ntomas y signos, vale decir que se clasificaba a las enfermedades con total olvido del intercambio libre e infinitamente complejo del transcurrir de la vida humana. )uego el enfoque de la enfermedad va sufriendo enormes cambios hasta el advenimiento de figuras claves como /harcot, .reud, "dler, !avlov y otros. IVale decir que hemos ido del %endemoniado&, al delirante y del delirante al alienado... I# , resumiendo s . ; he aqu donde asentamos las causas m*s frecuentes de los trastornos mentales. %El hombre privado de ejercer su humanidad reacciona y tal reacción, cualesquiera fueran sus caracter sticas, es calificada como locura o desequilibrio mental. El hombre es anali-ado, manipulado, cercado por quienes est*n interesados en valores supuestos de status y de poder, y en beneficiarse con el enga,o. De esta manera distorsionan nuestra visión de la realidad creando falsas conciencias que no responden a nuestras perspectivas históricas y a veces frustran las mejores intenciones, transformando lo liberador en elemento 7til para la esclavitud. )a sociedad nos %enloquece&, nos enferma porque est* enferma. I?!odr amos conocer los nombres concretos de algunas de las enfermedades que nos aquejanA

I5ay infinidad. #olo por mencionar algunas consigno la depresión, la incomunicación, la drogadicción. I?@u' hay de la drogadicciónA I)amentablemente, mucho. /omo problema m'dico dir' que est* tomando una frecuencia inusual en nuestro medio. 5ay gente que se %estimula&, con gomas viejas de avión, inyect*ndose YhisCy, me-clando con vino una droga que se usa para el tratamiento del mal de !arCinson, en fin, que si no consiguen drogas las inventan. I?/uales son las principales causas de la drogadicciónA I)as causas, aparte de la problem*tica individual, que impulsa a un ser humano a buscar un %consuelo equ voco&, se deben a la promoción de su uso por intereses ajenos al proceso de liberación humana. I?@u' significa para usted %consuelo equ voco&A I;o tambi'n pienso %que en un pa s que no se reali-a, ning7n ser humano puede reali-arse&. !or eso la frustración crónica, la rebeld a fomentadas por los intereses bastardos que propician el uso liberador de la marihuana, por ejemplo. De esta manera, de donde pod a surgir un luchador por la liberación nacional y social, aparece un mendigo de pa- en el infierno. I?/u*l ser a el tratamiento m*s adecuado para superar tal estado de cosasA I$uestra tarea fundamental es la de concienti-ar para la libertad, ejercer el amor al prójimo, la humani-ación por la persuasión con la honrade- y el compromiso propio de la 'tica human stica. @ue se realice la revolución del amor, que las estructuras económicas est'n al servicio del hombre y no que algunos hombres, protagonistas reales y creadores de las posibilidades por medio de su trabajo, se vean condenados a vivir m seras existencias en función de intereses individuales. I?; sobre la violenciaA I)a violencia no tiene justificación, ni la que surge de una profunda frustración existencial y puede servir de m'todo a ciertas ideolog as que creen que les servir* para %acelerar el proceso& ni, por supuesto, la que se utili-a como elemento de terror con fines antinacionales, antipopulares y fundamentalmente antihumanos, destructora consciente del amor y del respeto a la persona humana.

Domingo. Diario Men)&3a

LOS SUEUOS
J&+0e L/i" B&+0e". LIBRO DE SUEUOS Chuang Tzu soñó que era una mariposa y no sabía al despertar si era un hombre que había soñado ser una mariposa o una mariposa que ahora soñaba ser un hombre. (Herbert Allen Giles, Chuang Tzu, !!"# Todo el mundo est$ di%idido en dos partes, de las &uales una es %isible y la otra in%isible. Aquello %isible no es sino el re'le(o de lo in%isible. )ohar, *, +". SOUAR. Fuscar en el tiempo de la no vigilia el reposo para el alma fatigada, para el cora-ón contrito, para el stress de la vida cotidiana. #o,ar, dormir y que por nuestra almohada cabalguen desbocados los caballos de nuestras obsesiones, de nuestras esperan-as, de nuestras peque,as locuras de todos los d as. ?@ui'n puede decir que sus sue,os no son lo m*s importante en el preciso instante del despertar, en ese m*gico, 7nico tiempo de despegar los ojos hacia un nuevo d aA ?@u' son los sue,osA ?De qu' materia extra,a est*n compuestas esas im*genes que nos pueblan durante la nocheA ?@u' significado tienen para nuestra historia individual, qu' compromiso adoptan para con nuestro pasado, para con el futuroA ?!or qu' son siempre materia interesante para los poetas, los cineastas, los artistasA ?!or qu' en definitiva, la psiquiatr a y la sicolog a centran en los mecanismos simbólicos de los sue,os la sustentación de sus terapiasA De todo esto y qui-*s un poco m*s que quedó en el tintero, conversamos con el doctor Euan Manuel Valverde, psiquiatra de larga y reconocida trayectoria en nuestra provincia. El especialista, que se inscribe en la corriente ontoanalista, aclaró muchas de nuestras dudas. De todos modos, su respuestas dejaron la puerta abierta a otro tipo de incógnitas, a otro tipo de laberintos que qui-*, por qu' no, tengan su respuesta en esa extra,a y atrayente tierra del tiempo del dormir. ISE$ "/eO& e" i%,&+#an#e c&%& e$e%en#& ,a+a e$ #e+a,e/#aT I#i nos remitimos en la historia a la posibilidad de investigar el simbolismo on rico, podemos encontrar ya situaciones interpretativas en el )ibro de los )ibros2 la Fiblia. En el "ntiguo 6estamento Eos', hijo menor de +srael, ya daba una concepción de interpretación a los sue,os, de los cuales la m*s relevante es la interpretación al faraón. Este so,ó que se encontraba parado a la vera del r o. De pronto, entraron al r o siete vacas hermosas y lustrosas que se pusieron a pacer en el carri-al. !ero, he aqu que detr*s de aquellas subieron al r o otras siete vacas de mal aspecto y macilentas. Estas siete vacas se comieron a las otras siete vacas gordas y hermosas. Entonces el faraón se despertó y vuelto a dormirse so,ó otra ve- que siete espigas crec an en una misma ca,a, lo-anas y buenas. !ero otras siete espigas flacas brotaron de aquellas y se comieron a las siete hermosas y llenas. El faraón llamó a los magos y narró su sue,o. !ero no hubo quien lo explicara. Entonces llamó a Eos', quien interpretó lo so,ado como un anuncio de Dios al faraón, donde le dec a que habr a siete a,os de abundancia y de hartura para Egipto y que luego sobrevendr an siete a,os de hambre. "parece all un enmarque teológico para interpretarlo. IPe+&, S)-n)e c&%ien3a, A/i1n $e )a ,&+ ,+i%e+a 2e3 a$ "/eO& en#i)a) c&%& e$e%en#& "i%7-$ic&T I+ndudablemente #igmund .reud, el creador del psicoan*lisis. En las obras de .reud hay abundantes experiencias referidas al tema de los sue,os. #u importancia para el psicoan*lisis es capital, ya que representa la interpretación de los sue,os, la %v a regia& en la exploración del inconsciente. %)a interpretación de los sue,os&, escrita por .reud en KLNN es clave en la obra psicoanal tica.

ISC-%& "e #+an"'&+%a e$ "(%7&$& &n(+ic& en /na 2(a Iacia $a c&ncienciaT I!artiendo del supuesto de que el s mbolo on rico es la %v a regia& para llegar al inconsciente. 6endr amos que trabajar con lo que el paciente recuerda de lo so,ado =contenido manifiesto> a trav's de una teor a acorde al esquema referencial y operativo. 5abr a que tener en cuenta el conocimiento de los s mbolos =al menos los m*s usuales>D la personalidad del sujetoD las circunstancias en que vive y las impresiones en las cuales a aparecido el sue,o =restos diurnos>. Estos elementos nos permitir an encontrar el contenido latente, vale decir el acercamiento al inconsciente. !or supuesto no comparto las variables donde se asume al simbolismo como hecho universal, porque niegan la originalidad e irrepetibilidad del ser humano concreto, transform*ndolo en un hecho abstracto. IMien#+a" $& e"c/cI& +ec/e+)& Ia7e+ $e()& A/e en "/ a/#&7i&0+a'(a J/n0 na++a /n "/eO& i%,+e"i&nan#e. Se Ia$$a7a '+en#e a /na ca"a )e &+aci-n, "en#a)& en e$ "/e$& en ,&"ici-n )e $&#&, c/an)& a)2i+#i- a /n &0/i "/%i)& en %e)i#aci-n ,+&'/n)a. Se ace+c- 2i& A/e e$ +&"#+& )e$ &0/i e+a e$ "/ &. P+e"a )e #e++&+, "e a$e5- )e",e+#- a#in- a ,en"a+. e" 1$ A/e %e)i#aQ Ia "&Oa)& "& "/ "/eO&. C/an)& )e",ie+#e & n& e!i"#i+1. Pa+#ien)& )e e"#a Ie+%&"a an1c)&#a $e ,+e0/n#& c-%& )e7e "e+ $a '&+%aci-n Ii"#-+ica, cien#('ica )e A/ien #+a7a5a c&n e"#&" "(%7&$&". I/omo consecuencia de pertenecer a un pa s subdesarrollado y dependiente, nuestra concepción del mundo y del hombre no responde a nuestra realidad sino a las determinantes de los centros de poder económico, a trav's de su desarrollo y de su fuer-a. Esta situación despierta en nuestra mente una problem*tica de inferioridad que nos obliga, para superarla, a identificarnos con quienes nos coloni-an, a la ve- que nos da status de %cient ficos&. Esta identificación nos lleva a considerar un %hombre universal& en lugar de un %hombre concreto de aqu y ahora&, que nos compromete con la realidad. En el caso que estamos tratando, su intermedio ser an, por ejemplo, los s mbolos. En este sentido, pensamos que el inconsciente de un mapuche tiene muy poco que ver con el de un vien's. ISP&+ A/1 a 2ece", $/e0& )e )e",e+#a+n&" "in "a7e+ a ciencia cie+#a $& A/e Ie%&" "&Oa)&, e"e "/eO& n&" a++/ina e$ )(a & n&" $& %e5&+aT I#i mantenemos la concepción de que el sue,o ser a la reali-ación de un deseo reprimido seg7n el significado o la vivencia no recordada, su contenido =no aceptado por la censura> nos determinar* ese estado de bienestar o no. #i una persona sue,a que mata o agrede a alguien, ?qu' podr a pasarA ?/omo ser a su din*micaA #u principio de censura no le permitir a que este contenido apareciera en forma manifiesta, lo recha-ar a, no lo recordar a. @uedar a el malestar determinado por el contenido no aceptado por la conciencia. IL/e0&, Se" 7/en& "&Oa+T I$o vamos a hacer un juicio valorativo sobre si es bueno o malo so,ar, sino que diremos que es un hecho psicológico, funcional, que a veces sirve como v*lvula de escape y otras como preparación anticipatoria, para prepararse a la acción que vendr*. IY en#&nce" "e %e 2ienen a $a %e%&+ia aA/e$$&" 2e+"&" )e An#&ni& MacIa)&.

JA e+ "&O1 A/e 2e(a a Di&" A/e a Di&" Ia7$a7a, "&O1 A/e Di&" %e &(a... De",/1" "&O1 A/e "&Oa7a. An&cIe "&O1 A/e &(a a Di&" 0+i#4n)&%e. VA$e+#aW L/e0& e+a Di&" A/ien )&+%(a & 0+i#a7a. VDe",ie+#aWK
IRe#&%& e$ 0i+& )e $a cIa+$a $e ,+e0/n#& a$ )&c#&+ Va$2e+)e, SA/1 "&n $a" ,e"a)i$$a"T I)a pesadilla m*s de una ve- es la manifestación de situaciones que preocupan profundamente a la persona. Es el env o de un mensaje para llamar la atención de alguna problem*tica sin resolver. ISP&+ A/1 e" #an 0+a#i'ican#e "&Oa+ A/e "e 2/e$a, ,&+ e5e%,$&T

IVolvemos a encontrarnos nuevamente frente al esquema referencial que utili-aremos al considerarlo. !odemos suponer, por ejemplo, que es gratificante por que simboli-ar a una supuesta descarga sexual. !ero tambi'n podemos interpretarlo como una compensación de una minusval a. ISC-%& in#e+,+e#a /"#e) $&" "(%7&$&"T, S)e")e F+e/), )e")e A)$e+ & )e")e e$ %a+c& +e'e+encia$ )e$ ,acien#eT I$o puedo negar que yo tambi'n soy fruto de la historia de :ccidente, si no, pecar a de omnipotencia. Me asumo como miembro de un pa s dependiente, asum mi %negritud&, como dice .ran- .annon. Es decir, trato de superar la dial'ctica de coloni-adorIcoloni-ado. #i bien es importante el an*lisis de los sue,os, mi esquema referencial de encuentro con el sue,o surge de lo vivido por el paciente. Vale decir, parto del paciente hacia el sue,o y de ah llego al s mbolo. ISSe ,ie+)en $a" I&+a" A/e "e )/e+%enT IEl dormir no es como se cree una situación de pasividad, sino que se cumplen funciones importantes de la actividad cerebral. De alg7n modo el hombre queda conectado con el mundo externo. Vale el ejemplo cl*sico del molinero que duerme mientras el molino anda y despierta cuando se detiene. IEn /na "&cie)a) +e,+e"i2a, S"e "/eOa %4" & "e "/eOa %en&"T IEn cuanto a esta pregunta, no creo que determine mayor o menor cantidad de sue,os, sino que creo que sus contenidos latentes ser*n mucho m*s dif ciles de interpretar, sino partimos de la necesidad del sujeto de esconder m*s su significado debido a la realidad que se vive. 6al ve- en estos sue,os se canalicen las frustraciones o las agresiones. Es como una v*lvula de escape. El sue,o que se viva en estas situaciones funcionar* como placebo. ISHa $i7e+#a) ,a+a "&Oa+T SHa ,&"i7i$i)a)e" )e c+eaci-n en e$ "/eO&T IEsto se debe considerar en relación al simbolismo. !or ejemplo, ?qu' interpretación le dar amos en la 'poca de tremenda violencia armada vivida en este 7ltimo tramo de nuestra historiaA, si un hombre o una mujer so,aba con un arma, ya fuera revólver, fusil o cuchillo, no pod amos interpretarlo como en otro momento, como el órgano sexual masculino. )o cual nos demostrar a que en el sue,o hay una especie de libertad condicionada, porque nuestra sociedad a7n no permite la libertad, aunque esta se avi-ora. )a libertad es en el fondo un proyecto donde se manejan conceptos distintos. !ara BierCegaard la libertad es aceptar la propuesta del partido na-i y para #artre la libertad es un proyecto de futuriedad donde desaparecer* todo aquello que atente contra el desarrollo del ser humano. (l lo llama el %compromiso moral&, ning7n ser es libre si no lo son los dem*s. ISE$ "/eO& ,/e)e #+an"'&+%a+ $a 2i)a, $a +ea$i)a)T I" trav's de un trabajo con los sue,os, 'stos pueden transformarse en un mejor manejo de la realidad. ; aspectos desconocidos por el paciente =o durmiente> pueden hacerse conscientes a trav's de los sue,os. De alguna manera, ayudan a formar parte del mosaico del devenir humano. IDice B&+0e" A/e e$ /ni2e+"& e" /n "/eO& )e Di&". SLa 2i)a #a%7i1n e" "/eO&, en )e'ini#i2aT, S/n "/eO& )e$ c/a$ )e",e+#a+e%&" a$0/na 2e3 ,a+a %&+i+T I)a vida nacional donde estamos inmersos pretende determinarnos un principio de realidad gris, de resignación, de incapacidad de nuestras capacidades y de ah surge, de nuestras fuer-as sociales y human sticas, un planteo que podr a interpretarse como un so,ar, pero que debe transformarse en el alimento de nuestro esp ritu. Debemos defender el mundo de las utop as. En definitiva, /alderón de la Farca dec a que2 %...toda la vida es sue,o h y los sue,os sue,os son...&, ?no es as A Me+ce)e" Fe+n4n)e3

Martes S de abril de KLSN. Diario L&" An)e".

ERICH FROMM, DEFENSOR DE LA LIBERTAD Y DEL GRUPO FAMILIAR
!or Euan Manuel Valverde !sicoan*lisis, neopsicoan*lisis, psicolog a social y libertadD ser a ese, tal ve- el itinerario que nos conducir a a visuali-ar la gaviota que inició el vuelo hacia los cielos eternos. !sicoan*lisis, pues fue disc pulo del gran maestro y creador del mismo, #igmund .reud, el insigne m'dico vien's. $eopsicoan*lisis, con este calificativo gen'rico se comprenden diversos m'todos y concepciones psicoterap'uticas aunque si bien divergen notablemente de las ideas y t'cnicas de la psicoterapia freudiana, han sido inspiradas por ella. .romm estar a ubicado dentro de los heterodoxos junto a terapeutas como "lfred "dler, /. <. Eung, <uillermo #teCel, #andor .erene-i, :tto 1anC, Jilheim 1eich, 5. #tacC #ullivan, Baren 5orney y otros.

!lantea en su libro %)a crisis del !sicoan*lisis& el auge del mismo, f*cil de reconocer debido a que este siglo %)a era de la ansiedad& ha producido una soledad y un aislamiento cada ve- mayores. #i bien unos pocos parecieron encontrar nuevos marcos de orientación en el surrealismo, la pol tica de i-quierda o el budismo en el liberal desilusionado, en general buscaba una filosof a a la cual pudiera adherir sin cambios fundamentales en su visión del mundo, es decir sin volverse %distinto& de sus amigos y colegas. El psicoan*lisis ofreció la satisfacción de esa necesidad. Esto rige en especial para quienes no sufr an de s ntomas definidos, sino de un malestar general a fin de cambiar en alguna forma significativa. Estos 7ltimos habr an debido poseer una visión de lo que es una persona no alienada, de lo que puede significar vivir una vida que tiene su centro en el ser, no en el tener y el usar. #emejante visión habr a exigido una cr tica radical de su sociedad, de sus normas y principios declarados y en particular de los ocultos2 habr a exigido la valent a necesaria para cortar muchos v nculos protectores y consoladores, y para encontrarse en minor a. 5e ah su heterodoxia. ;a ingresamos francamente en su proceso hacia la !sicolog a #ocial. E. .romm en efecto, no es m'dico. " pesar de ello, ha ejercido considerable influjo en el campo de la terap'utica mental. 1ealmente fue un psicólogo social formado en las filas del freudismo. #e opuso al %aislamiento& en que se pretend a colocar a los pacientes, al llevarles a establecer una relación %cerrada& con el terapeuta, toda ve- que el gran problema del hombre no consiste en relacionarse con %una& sino con %cualquier& persona. /onvencido del enorme influjo de los factores sociales, consideró que la peque,a %sociedad& familiar es decisiva en la determinación de las actitudes y sectores de la conducta infantil, que inexorablemente reflejar* los conflictos y fricciones que en ella existan. )o que significa por tanto, que disminuye considerablemente la importancia de los instintos y aumenta, en igual proporción, la de los influjos culturales en la formación humana. En efecto no es el impulso sexual, ni el impulso agresivo lo que crea las situaciones conflictivas y s las obligaciones impuestas al individuo por su grupo social. En este sentido podemos decir que participó profundamente dentro del campo de la #ociopsiquiatr a y !sicolog a #ocial. #urge as en todos nosotros, una lucha entre una tendencia a la soledad y otra a la comunidad, entre un deseo y un miedo a la libertad, porque aspiramos a ella sin estar preparados para usarla. !ara superar esa contradicción surgen los dispositivos de defensa o evasión y la estructuración de un tipo caracterológico individual. )os tipos de car*cter descriptos por el autor son2 receptivo, explotador, acumulativo, comercial =de compra venta> y productivo.

En su libro %El miedo a la libertad& nos dice2 %Fien poco interesan los s mbolos bajo los cuales se cobijan los enemigos de la libertad humana2 ella no est* menos amena-ada si se la ataca en nombre del antifascismo o en el del fascismo desembo-ado&. %" pesar de los muchos descalabros sufridos, la libertad ha ganado sus batallas. Muchos perecieron en ellas con la convicción de que era preferible morir en la lucha contra la opresión que vivir sin libertad. Esta muerte era la m*s alta afirmación de su individualidad& =%El miedo a la libertad& Ed. !aidós, p*g. QM>. %...el hombre cuanto m*s gana en libertad, en el sentido de su emergencia de la primitiva unidad indistinta con los dem*s y la naturale-a, y cuanto m*s se transforma en %individuo&, tanto m*s se ve en la disyuntiva de unirse al mundo en la espontaneidad del amor y del trabajo creador, o bien de buscar alguna forma de seguridad que acuda a v nculos tales que destruir*n su libertad y la integridad de su yo individual. =%El miedo a la libertad& Ed. !aidós, p*g. RM>. $os dejó obras de profunda importancia como2 %El arte de amar&. %(tica y psicoan*lisis&. %!sicoan*lisis de la sociedad contempor*nea&. %!sicoan*lisis y religión&. %Fudismo `en y psicoan*lisis& y otras. .ue un investigador profundo de los procesos de deshumani-ación, de sus causas, de sus determinantes. Fuscó las posibilidades del ejercicio de la libertad, sin que por ello, en su medio socioIcultural lo condenaran al destierro. .romm ya partió, pero su humanismo dejó impreso en nuestro devenir, el compromiso de su presencia.

Martes QQ de "bril de KLSN. Diario L&" An)e".

EL HUMANISMO DE LA LIBERTAD, M?XIMA PROPUESTA DE SARTRE.
por el Dr. Euan Manuel Valverde Existir es comprometerseD asumir como elección esa perspectiva es lan-arse al devenir profundo de la esencia humana. .rente a esta situación de contingencia no se puede huir, hay que elegir y asumir el proyecto. ; el proyecto est* inmerso en la creación e invención de su propia posibilidad de ser. %)a 7nica cosa que tiene importancia es saber si la invención que se hace, se hace en nombre de la libertad. $adie puede no elegirD o est* en el proceso de lo humano o es cómplice de lo inhumano&. ;a ingresamos en el juego de la relación entre la exposición de un pensamiento aut'ntico, honrado, comprometido, como es el pensamiento de Eean !aul #artre y la postura y reacción de quien lo lea. !or lo general nos acercamos a un tópico discursivo con el mismo aparato cognoscitivo e intelectual que utili-amos para abordar cualquier campo del saber, trat*ndolo como algo que est* all , separado de 'l mismoD es este el primer obst*culo a superar, pues hay que comprender que cada lector es tambi'n un %existente& y posee una conciencia preexistencialista de la existencia. El lector mismo est* implicado en la existencia, es decir, tendr* una familiaridad prefilosófica con la materia de que se ocupa el existencialismo, lo que distingue a esta filosof a de la mayor a de las restantes. El existencialismo tiene dos amplias dimensiones que se interpenetran en un punto2 el pensamiento filosófico en general y la situación mundialD su interpenetración representa la situación actual del hombre, particularidad que distingue al pensamiento existencial de la mayor a de los enfoques filosóficos. )as filosof as de la existencia se oponen con firme-a a la tradición filosófica cl*sica, que supone una realidad universal y est*tica que est* all , exterior al pensador e independiente de 'l, el ser existencial es asumir una realidad que deviene y que determina la historicidad del pensador. :tra diferencia fundamental es con la expresión cl*sica de Descartes %cogito ergo sum& =pienso luego soy>D esta situación es superada por el existencialismo en el planteo. %#oy, por lo tanto pienso&, siempre relacionado existencialmente con mis objetos. #upera aqu la escisión sujetoIpredicado. :tra fundamental diferencia con las otras filosof as es el ser protagónico del hombre como centro del filosofar. !ara Eean !aul #artre, Marcel, B. Easpers, el filosofar gira alrededor del hombre integral, y en definitiva alrededor del filósofo mismo en su relación con el mundo. !uede concebirse el pensamiento existencial como una reacción o protesta contra la negación del hombre integral en los c rculos filosóficos dominantes, y tambi'n como protesta contra la negación del hombre integral en un mundo enajenado. !uede sinteti-arse el existencialismo como un intento de reafirmar la importancia del individuo mediante un an*lisis riguroso y en muchos aspectos radicalmente nuevo de la naturale-a humana. )a reacción existencial ante el medio social del hombre de ning7n modo se limita a los filósofos. En el siglo W+W es posible destacar =arbitrariamente> tres almas afines2 /arlos Marx, .edor DostoievsCy y Vincent Van <ogh. )a intuición fundamental de Marx consistió en se,alar la primac a de la existencia social del hombre como determinante de su conciencia. En el %<ran +nquisidor& DostoievsCy formuló lo que debemos considerar como dilema fundamental del hombre moderno2 la opción entre el pan =es decir la seguridad social> y la libertad. Van <ogh es un ejemplo t pico, si bien extremo del artista del siglo W+W, alienado existencialmente del p7blico, de la sociedad burguesa y que busca en su interior los valores que no puede hallar fuera de s mismo. 5ace unos d as el filósofo militante de la libertad se encontró en la situación l mite, de la coincidencia de su vida con su pasado, entró en la imposibilidad de toda posibilidad, murió, replante*ndose su 7ltimo compromiso como resultante de su mensaje en la poes a de su existencia. !odr amos plantear la posibilidad de una biograf a y preguntarnos ?qui'n esA para este existente que distorsionar* subjetivamente, por su historicidad, por su contingencia, por su ser en el mundo el reflejo objetivo que es en su devenir =Eean !aul #artre>.

/on sus propios planteos ofrecer' el acercamiento a 'l, pero ser* necesario desprenderse de toda b7squeda de seguridad con actitudes prejudicativas =preIjuicios> que nos lleven a no lograr poder valorar adecuadamente la rique-a humana y human stica de su generoso mensaje. %Entendemos por existencialismo una doctrina que hace posible la vida humana y que, por otra parte, declara que toda verdad y toda acción implica un medio y una subjetividad humana&. %El hombre no es otra cosa que lo que 'l se hace. Este es el primer principio del existencialismo. Es tambi'n lo que se llama la subjetividad que se nos echa en cara bajo ese nombre. !ero, ?qu' queremos decir con esto si no que el hombre tiene una dignidad mayor que una mesa o la piedraA !orque queremos decir que el hombre empie-a por existir, es decir que empie-a por ser algo que se lan-a hacia un porvenir, y que es consciente de proyectarse hacia el porvenir&. El hombre es libertad2 %Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresar' diciendo que el hombre est* condenado a ser libre. /ondenado, porque no se ha creado a s mismo, y sin embargo por otro lado, libre porque una ve- arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace&. /ompromiso, elección y subjetividad2 %)a elección es posible en un sentido, pero lo que no es posible es no elegir. !uedo siempre elegir, pero tengo que saber que si no elijo, tambi'n elijo&. El hombre elige su moral2 %El hombre se hace, no est* todo hecho desde el principio, se hace al elegir su moral, y la presión de las circunstancias es tal, que no puede dejar de elegir una. $o definimos al hombre sino en relación con un compromiso&. El hombre se elige en relación con los otros2 %#i hemos definido la situación del hombre como una elección libre, sin excusas y sin ayuda, todo hombre que se refugia detr*s de la excusa de sus pasiones, todo hombre que inventa un determinismo, es un hombre de mala fe. )a mala fe es, evidentemente una mentira, porque disimula la total libertad del compromiso. )a libertad2 %/uando declaro que la libertad a trav's de cada circunstancia concreta no puede tener otro fin que quererse a s misma, si el hombre ha reconocido que establece valores, en el desamparo no puede querer sino una cosa, la libertad, como fundamento de todos los valores&. )a libertad ajena2 %@ueremos la libertad por la libertad y a trav's de cada circunstancia particular. ; al querer la libertad descubrimos que depende enteramente de la libertad de los otros, y que la libertad de los otros depende de la nuestra&. %" los que oculten su libertad total por esp ritu de seriedad o por excusas deterministas, los llamar' cobardes, a los que traten de mostrar que su existencia era necesaria, cuando que es la contingencia misma de la aparición del hombre sobre la tierra, los llamar' inmundos. !ero cobardes o inmundos no pueden ser ju-gados m*s que en el plano de la estricta autenticidad&. 5umanismo existencialista2 %5umanismo porque recordamos al hombre que no hay otro legislador que 'l mismo, y que es en el desamparo donde decidir* de s mismoD y porque mostramos que no es volviendo hacia s mismo, si no siempre buscando fuera de s un fin que es tal o cual liberación, tal o cual reali-ación particular, como el hombre se reali-ar* precisamente en cuanto a humano&. #artre opone al humanismo acad'mico un humanismo de la libertad, supeditada la obra a la libertad humana. .recuentemente, seg7n #artre, se invierten los t'rminos de las relaciones2 la libertad que no tiene otra forma de reconocimiento sino a trav's de sus productos, transfiere a la obra su car*cter absoluto, convirti'ndola en mito. #i la obra es un absoluto deja de significar una posibilidadD el escritor no puede rectificarla ni superarla. ; el lector se convierte en algo pasivo, en un medio al servicio de la comprensión de su significado, los dos casos ejemplifican la alienación para la literatura. )os temas del hombre, del mundo, de la libertad, de la conciencia, que constituyen el n7cleo de la filosof a de #artre, pueden englobarse en el m*s general de la existencia humana. )a afirmación, el rescate de la existencia humana, responde a un intento por parte de #artre, a la ve- con BierCegaard y 5eidegger antes que 'l, de rescatar la singularidad de la existencia humana. ; la investigación psicológica de esta singularidad debe partir de una posición existencial primigenia2 la conciencia en la circunstancia real de su unión con el cuerpo y ante el mundo. En este sentido, cada actitud de la vida humana supone un relación con el mundo. )a vida humana no tiene una significación naturalD requiere de la conciencia y del mundo para existir. #artre, precisamente, describe la existencia como v a de la conciencia, que es adem*s la sola realidad de la que el hombre puede tener experiencia.

#artre ha dejado un profundo sendero a la interpretación de la existencia concretaD nos ha condenado a nuestra angustia como seres libres, que se mueven en la contingencia de sus determinantesD nos impulsó a caminar ese sendero que hay que reali-ar andandoD sin la br7jula de las universales muertas, sin el cuadrante de las determinantes alienadasD nos recuerda en cada momento a 0namuno cuando dice2 %;o me propongo agitar e inquietar a las gentes. $o vendo el pan, sino la levadura&.

Domingo QS de abril de KLSG. Diario Men)&3a. Doctor Euan M. Valverde

VIOLENCIA EN EL FXTBOL
JLa "&$/ci-n e" $a 5/"#icia "&cia$K )a violencia en el f7tbol y otros espect*culos masivos debe ser explicada en sus ra ces, en la forma como nace la violencia en el propio hombre protagonista y espectador de esos espect*culos. En esta oportunidad el m'dico psiquiatra Euan Manuel Valverde anali-a esas causas que hoy preocupan a los principales sectores de la sociedad. Valverde ha sido director de la Escuela de !sicolog a de la 0niversidad /atólica de /uyo, profesor de !sicolog a y primer director del +nstituto de +nvestigaciones !sicológicas de la 0niversidad /atólica "rgentina. >SC/a$ e", a "/ c+i#e+i&, $a ca/"a )e $a 2i&$encia en e$ I&%7+eT I)a violencia en el hombre debe ser anali-ada desde dos perspectivas determinadas. !or un lado violencia desde el punto de vista instintivo2 jugando dial'cticamente los dos instintos b*sicos para algunas escuelas que ser an Eros y 6hanatos2 el primero representar a el instinto de creación y amor, etc. y 6hanatos que ser a el instinto hacia la destrucción o la vuelta a lo org*nico. !or otra parte el hombre a trav's de su evolución incorpora otra violencia, es decir, como consecuencia de su evolución cultural con mucha m*s trascendencia. 0nos dicen que la cultura frenar a la violencia. #in embargo, a trav's del tiempo, la violencia ha ido siendo cada ve- m*s destructiva en función de la transformación del conocimiento del hombre. >SY e"& c-%& "e e!,$icaT I!orque las sociedades han ido evolucionando, a trav's de diferentes formas de gobierno, donde se pasa de la 'poca del amo y el esclavo, a la del feudalismo, la del capitalismo, y actualmente estar amos en la 'poca Ipara algunos pa sesIhacia el socialismo, o la crisis del capitalismo, dentro de nuestro medio. >SP&+ A/1 $a 2i&$encia, en#&nce"T I!orque se da tanto en los pa ses desarrollados como en los subdesarrollados, que tienen una formación económicoIsocial, que determina que los hombres de alienen, se enajenen. Esto es debido a que unos enajenan el producto del trabajo de los otros. En los pa ses desarrollados, justamente al tener la base de esas estructuras económicoIsociales injustas, aparece pues la forma de alienación. Esto es2 se enajena en el hombre la posibilidad de desarrollarse plenamente. Dice 1. )aing, que se necesita una gran violencia de unos hombres sobre otros hombres para mantener la injusticia de esos sistemas de vida. El autor )aing, que es un psiquiatra del primer mundo, describe este problema diciendo que2 %En la sociedad humana, la verdad no radica hoy en lo que son las cosas sino en lo que no son. Vistas a la lu- de nuestras verdades terrenas, hay en nuestras realidades sociales mucha fealdad, y, a menos que sea mentira, la belle-a ya es poco menos que imposible. ?@u' hacer los que a7n estamos semivivos en el cora-ón a menudo, fibrilado, de un capitalismo que envejeceA&. ?!odemos hacer algo m*s que reflejar la podredumbre que se halla en torno y dentro de nosotrosA. ?!odemos hacer algo m*s que cantar nuestras tristes y amargas canciones de desilusión y derrotaA. )as exigencias del presente, el fracaso del pasado, nos llevan a lo mismo2 dar un informe humano, totalmente autoconsciente y autocr tico del hombre. En la actualidad nadie puede comen-ar a pensar, sentir y obrar, sino desde el punto de partida de su propia alienación&. Entendiendo por supuesto, como alienación aquello humano que no permite el desarrollo pleno de ese humano&. "grega el psiquiatra2 %6odos somos asesinos y prostitutas, no importa a qu' cultura, sociedad, clase o nación pertene-camos, ni cu*n normales, morales o maduras las consideremos. )a humanidad est* enajenada de sus aut'nticas posibilidades. #omos criaturas estupefactas y mani*ticas, ajenas a nuestro verdadero ser, extra,as entre s y con respecto al mundo material y espiritual. )ocas inclusive. Desde un punto de vista ideal, ?qu' podemos vislumbrar pero no adoptarA $acimos en un mundo en el que nos aguarda la alienación. #omos hombres en potencia pero nos hallamos en estado de alienación, y este estado no es simplemente un sistema

natural. !ara que la alienación sea nuestro destino actual, se requiere una violencia atro- perpetrada por seres humanos contra seres humanos&. Es decir que este planteo lo reali-a un psiquiatra del primer mundo. !ero nosotros como psiquiatras del tercer mundo tenemos que anali-ar el tema bajo ese punto de vista. $uestro 6ercer Mundo, y nuestro pa s en particular, atraviesa en estos momentos una consecuencia de toda la violencia que se arrastra desde antes, pero en particular desde KLPN, donde en toda sociedad la violencia est* en no permitir la continuidad constitucional de los gobiernos elegidos por el pueblo. )legamos al momento actual, en particular desde el a,o TGG, donde aparece una violencia atro-. 5ay masacre, como la de )eón #u*re-, de 6releY, como la masacre o si queremos llamar el infantilismo de algunos elegidos, o pretendidamente esclarecidos que instrumentaron la violencia pol tica. 6odo esto con otros supuestos signos, que no era el terrorismo de Estado, pero que de todas formas es un terrorismo. 5ay un autor italiano, 5umberto Eco, que hablando del terrorismo dice que no es un enemigo de los grandes sistemas, sino su contrapartida natural, aceptada y prevista. @uiere decir que la aparición de las clases y 'lites del infantilismo de i-quierda tambi'n genera violencia. !osteriormente aparece la nefasta ley de #eguridad $acional donde el argentino era el enemigo del argentino si pensaba diferente. $o era necesario que actuara diferente. Era tachado de terrorista y subversivo con tal de que pensara diferente. ; en el momento actual, con las consecuencias del plan nefasto de Eos' "lfredo Mart ne- de 5o-, que destruyó la econom a nacional, no por incapacidad sino por ser demasiada su capacidad. Vale decir, que implementó, en una forma genial, lo que 'l quer a2 que la "rgentina siguiera o aumentara su dependencia con las multinacionales. Dejó as una deuda externa tremenda para el pa s, que es inmoral e ilegal. Es ilegal porque nació en un gobierno que no era constitucional, e inmoral porque produce sufrimiento, desnutrición, recesión, etc'tera, en el pa s. >La c+i"i" ec&n-%ica, Sin)/ce en $a" '&+%a" )e 2i&$enciaT I/alcule que cualquier ser humano, que se encuentra frente a necesidades de alimentación, vivienda, salud, educación, sufre una tremenda frustración. ; como se apelaba en el proceso anterior, a un no te metas, a un individualismo extremo, entonces aparece la angustia individual. Es decir, el ser humano ha perdido la posibilidad de insertarse en la transformación del mundo por ese individualismo. En estos momentos hay HNN.NNN psicóticos diagnosticados, K.GNN.NNN alcohólicos, y M.NNN.NNN de diagnosticados con depresión ansiosa, aparte de todos aquellos que no concurren a un psiquiatra porque no pueden o no quieren. )a violencia hay que aducirla a la deuda externa que es injusta. )as expectativas del pueblo no han tenido respuestas en el partido mayoritario previo a las elecciones, sino que ha instrumentado con fines no respaldados por la doctrina justicialista su accionar. #e ha prestado a ser cómplice del golpismo. En este momento, entonces, el peronismo ha perdido la orientación eminentemente humanista que ten a. "pareció simult*neamente el gobierno actual levantando banderas humanistas, de democracia con la que se va a comer y estudiar, dicen. !lantea, pues, banderas de esperan-a. !ero es otro elemento m*s que participa en la frustración de las expectativas del hombre. Eso incide tambi'n en la agresión del hombre. 6enemos que anali-ar tambi'n en el juicio a los excomandantes, la actuación de los gremialistas. #i se piensa que hubo gremialistas desaparecidos, y muertos por la violencia, hay que tener en cuenta que tambi'n es violencia que apare-can dirigentes como 6riacca, Faldassini, argumentando que perdieron la memoria. $o se acuerdan de si hubo desaparecidos. Vale decir que desde el punto de vista del pa s subdesarrollado, 'sta ser a la situación de violencia en general. "hora tenemos que plantear cómo es la violencia de lo individual, lo grupal y lo social, en un pa s desarrollado y subdesarrollado. En los primeros, se defiende con la violencia el pasado y sus privilegios. #e diferencia de la violencia de los pueblos subdesarrollados en que 'stos luchaban con una violencia hacia el futuro. @uiere decir que la esclerosis del pasado est* en los pa ses desarrollados y la esperan-a en los subdesarrollados. >SC-%& e" $a 2i&$encia en $&" 0+/,&"T I)a violencia en los grupos es una canali-ación de problemas psicológicos, psicopatológicos, y tambi'n de lo que algunos llaman una falsa toma de conciencia. #u origen generalmente es noIobrero. )os supuestos guerrilleros y terroristas, por lo general, no son obreros, porque 'stos tienen la historia del sufrimiento y saben que m*gicamente no se cambia nada. 6ambi'n saben que el socialismo, que supuestamente es una perspectiva de esperan-a o de cambio, tampoco se da por voluntad sino por las contradicciones propias del sistema capitalista.

)a violencia individual est* determinada por factores económicoIsociales, siempre y cuando no intervengan factores psicopatológicos y org*nicos. >SC-%& "e )a $a 2i&$encia en e$ 'L#7&$T I/on toda la realidad violenta del pa s, y en particular de los a,os oscuros que vivió la "rgentina, el que llega como espectador a una cancha arrastra toda esta violencia como consecuencia de su participación social de los problemas. !ero en ese espect*culo no est* solo2 est*n la polic a, las barras bravas, los jugadores y el espectador. 5ay que ver entonces como se relacionan todos estos factores, para que finalmente apare-ca el fenómeno de la violencia. !or ejemplo, hay una instrumentación pol tica de las barras bravas utili-adas por dirigentes para ser elegidos en comisiones directivas y de ah salir a la vida pol tica. El polic a Ipor su parteI es un ser humano como cualquier otro pero nunca estuvo preparado para prevenir sino para reprimir, y todav a no se ha adaptado a la democracia. >SB/1 ,a+#ici,aci-n #ienen $&" 5/0a)&+e" en e"#&T I)os jugadores tambi'n est*n dentro de una sociedad alienada y enajenada que los ha transformado en objeto de consumo. 6ambi'n est*, la participación, el desequilibrio y la p'rdida de ciertos valores. >SUn 4+7i#+& n& e" 'ac#&+ ,a+a inci#a+ a $a 2i&$enciaT I;o pienso que el *rbitro deber a ser una parte imparcial. $o puedo opinar si el *rbitro est* motivado por otra idea que no sea la disciplina dentro del campo de juego. >SC/4$ e" $a "&$/ci-n a #&)& e$ ,+&7$e%a )e $a 2i&$encia en e$ 'L#7&$T I)a solución es instaurar justicia social, acorde al momento histórico que vivimos. !ero como eso va a llevar alg7n tiempo, habr* que tratar de prevenir, y aplicar un poco de disciplina preventiva, humana, y personali-ada en las canchas de f7tbol. 6ratar de que los jugadores sean m*s personas que vedettes, y de que la polic a sirva para ajustarse a nuevas pautas de cambio.

Domingo QL de setiembre de KLSG. Diario Men)&3a.

LA HOMOSEXUALIDAD, O LA BXSBUEDA DE UNA IDENTIFICACIÓN PERDIDA.
INFORME EXCLUSIVO Experiencias m'dicoIpsiqui*tricas permiten elaborar distintas ideas al respecto, pero una sola coincidencia2 %el paciente no es libre&. Mendo-a entrega en esta edición un informe con las opiniones de dos especialistas, los doctores Euan Valverde y .ernando )inares. N& e" c/$,a7$e El doctor Euan Manuel Valverde entiende la homosexualidad como %una situación existencial en un individuo, irrepetible, y determinada por factores históricos, grupales, familiares, que no permiten el ejercicio pleno de su humanidad&. En el marco de esta definición, el psiquiatra insiste sobre el concepto %irrepetible&, porque %para nosotros no hay dos homosexuales iguales, sino dos proyectos amputados en su devenir hacia lo humano&. De esa interpretación se desprenden dos %variables muy importantes2 el homosexual no elige serlo porque est* determinado, y si no elige, no es libreD por lo tanto, no es culpable...&. %/on esto aclaro, en resumen, que para algunos puede tratarse de una enfermedad cong'nita =uranismo>, para otros adquirida =alteración ps quica> y para nosotros es la imposibilidad de alcan-ar un proyecto de plenitud&. Valverde, un cient fico enrolado en la corriente del ontoan*lisis, dice que circunscribir la definición de la homosexualidad a la opción enfermedad o afección ps quica, presupone un %esquema conceptual prejudicial&, sujeto en buena medida al devenir histórico en torno a la interpretación del tema. En la 1oma del siglo WV IcomentaI #ixto +V permit a practicar la predicación en los meses calurosos del a,o. El sexólogo 5avelocC Ellis =KSLH> dice que la inversión sexual puede hallarse en individuos que por lo dem*s son perfectamente sanos y normales. En KLNK, Floch =psiquiatra> aportaba2 %)a homosexualidad puede existir en personas sanas de cuerpo y esp ritu&. #in embargo en KLPH, un c'lebre especialista, )ombroso, afirmaba que el homosexual %posee taras f sicas y caracter sticas psicopatológicas cong'nitas, estableciendo as un paralelo con el delincuente nato. )ambroso propone su reclusión por tiempo indefinido&. $uestro entrevistado entiende que los saltos cuanti y cualitativos sobre el conocimiento de la din*mica psicológicoIexistencial, en sus ntimas manifestaciones, permiten determinar que se producen casos de inversión sexual cong'nita, denominada uranismo, y adquiridas, que entrar an en el campo de la perversión sexual. En ese marco, se describen comportamientos sexuales regresivos que sustituyen, con predilección y a veces en forma exclusiva, las condiciones normales del orgasmo y a las conductas relacionadas con 'l. %Esta aberración va acompa,ada del deseo sexual, con alteraciones del car*cter, la personalidad y la vida social&, agrega. %El llamado gen'tico Icontin7aI ser a el homosexual nato, pero en mi concepción esto es muy raro. En general, todos los planteos de homosexualidad ser an adquiridos. En los salvajes y en los animales se encuentra la inversión sexual, por ejemplo, las hormigas macho, cuando no encuentran hembras, violan a las llamadas obreras. )a pederastia en los animales es muy com7n si faltan hembras para los machos. !or su parte, otro autor, Brauser, expone como caso muy com7n entre los perros y los monos&. ?; el llamado bisexualA %En primer lugar digamos que el homosexual desea seguir siendo un hombre aunque tenga la-os emocionales con su propio sexoD segundo, que el homosexual femenino se comporta como una mujer, y tercero, el bisexual, que no quiere ser hombre ni mujer, sino pertenecer a un tercer sexo&. %!or otra parte, desde edades muy tempranas existen s ntomas que tenemos que anali-ar a partir de una perspectiva total del grupo familiar. Madres que tuvieron ilusiones de tener una hija y tratan a sus hijos varones a trav's de conductas motivadas por ilusiones, visti'ndolos con ropas afeminadas, con sobreprotección, juegos,

mu,ecas, mimos exagerados. Esos hijos no est*n preparados para luchar en una sociedad competitiva. )legan a la adolescencia con los cambios de la misma 'poca, carentes de información, con el problema de las influencias ambientales, y el riesgo del proselitismo homosexual.

)unes QN de febrero de KLSL. Diario H&

LA DEPRESIÓN
" fines de KLSS, un dato estad stico consignaba que entre un QG y un PNa de la población padece afecciones nerviosas no neurológicas, hecho que supone un dato preocupante. !ara conocer un panorama al respecto, hablamos con el doctor Euan Manuel Valverde, psiquiatra, cuya primera apreciación se,aló que en los niveles habituales, se calcula que las depresiones Iestados depresivosI ocupan un lugar predominante con un aumento de casos que rondan el KHa en las mujeres y Ga en los hombres, lo cual lleva IdijoI a porcentajes globales del KK al QKa de casos en m*s. Explicó que lo com7n es la depresión reactiva, o sea la que se produce como respuesta frente a un hecho altamente vulnerable que afecta a la persona de muy diferente manera. " punto tal, que el KNNa de la población, normalmente, pasa, por esta fase, alguna ve- en su vida, aun cuando la respuesta final dependa de una diversidad de factores de muy extensa enumeración. )a depresión en s , como cuadro, puede deberse a causas externas, que dependen del mundo de afuera o internas, imputables a factores constitucionales y gen'ticos entre otros muchos. SIGNOS DE ALARMA )os signos que pueden alertar al propio paciente, o a sus familiares, sobre la existencia de un cuadro de esta naturale-a, ya en gestión, son, seg7n el doctor Valverde, una merma notable de la iniciativa personal y de la espontaneidad, acompa,ada de reacciones lentas, ante determinados est mulos. El paciente IaclaróI demuestra una creciente falta de inter's por todo lo que le rodea y tiende a la chatura, aun frente a hechos que deber an estimularlo e impulsarlo. En su esfera afectiva IagregóI se notan actitudes penosas con tendencia al negativismo y una notable incapacidad para amar. Es decir que no sólo no demuestra amor, sino que deja de hacer aquello que el ser humano hace generalmente por amor a los suyos. 6odo acompa,ado de sentimientos y sensaciones de malestar y angustia, especialmente frente a circunstancias que dentro de su estructura lo hacen sentir vulnerable y expuesto a una suerte de microclima de riesgos y temores. " efectos de clarificar el panorama, el doctor Valverde explicó que en los estados depresivos, a la par que hay una p'rdida del impulso vital =ganas de vivir y de hacer>, se hace evidente una disminución del apetito y del deseo sexual, not*ndose la somati-ación en diversas *reas. )o que se entender a por una disminución en la esfera instintiva. Es decir, la existencia de malestares org*nicos de diferente tipo, sin causa cl nica o detectable ni existente, por lo menos en la medida y magnitud que el paciente las denuncie con sus molestias. : sea que en definitiva, se produce lo que se conoce como somati-ación del proceso. ; lo importante IdijoI es la idea suicida que lleva a que uno de cada seis depresivos severos intenten su autoeliminación por considerarse, en virtud de su estado patológico, como causa principal de lo que les ocurre a s mismos y a quienes les rodean. :bviamente, en ra-ón de su fuerte repliegue que los lleva hacia el mundo interno, a encastillarse en el pasado sin proyectarse hacia el futuro. ASPECTO SOCIAL El doctor Valverde asignó a los factores sociales una importancia casi crucial dentro de los factores externos debido IdijoI a la p'rdida de valores y al deterioro de las pautas de desarrollo cultural y moral, lo cual, en conjunto, tiene una clara repercusión en el campo laboral. #e notan all , notables fallas en el poder de decisión del paciente y su dominante tendencia a rumiar el pasado, encerrarse en el presente, y no proyectar el futuro. 1esulta obvio IindicóI que las complejidades del presente afectan de diferente manera a la psique de cada persona y por ende, su reacción frente a ella. 5ay un predominio de factores de stress que mantenidos durante mucho tiempo, terminan por minar la capacidad reactiva. "lgo similar a lo que ocurre con enfermedades som*ticas que por su larga evolución terminan con las defensas del enfermo hasta llevarlo a situaciones cr ticas.

En lo que hace a tratamiento y posibilidades de restitución integral propiamente dichos, el especialista explicó que los avances de la psicofarmacolog a, con drogas casi selectivas de muy buen resultado general, acompa,adas de una buena psicoterapia en los casos que por sus caracter sticas lo indiquen, logran conquistar 'xitos notables. En otras palabras IrubricóI el paciente depresivo, no es un incurable pero necesita correcta atención en tiempo y forma y una buena medicación auxiliar para salir a flote.

Domingo KN de setiembre de KLSL. Diario L&" An)e"

O,i&, c&ca(na, %a+iI/ana...

JARGENTINA ES UN PA=S DE CONSUMO DE DROGASK
)a delincuencia juvenil, la violencia, la drogadicción y otros flagelos sociales que fustigan periódicamente a la comunidad, 7ltimamente con sorprendente y llamativa asiduidad, obligan a anali-ar falencias estructurales concernientes a educación familiar, escolar, medios y recursos, etc. /on tal motivo, entrevistamos al doctor Euan Manuel Valverde, m'dico psiquiatra que, por su profesión, esta pr*cticamente en permanente contacto con la problem*tica que citamos precedentemente. )uego de conocer los objetivos de nuestra entrevista, el doctor Valverde delineó algunos fundamentos sobre el comportamiento humano, citando filosóficamente lo siguiente2 %Desde la orqu dea bajo las luces de $eónD desde la cocina de microondasD desde el rayo l*ser y su disco doradoD desde la ganancia sin trabajoD desde el trabajo sin gananciaD desde la especulaciónD desde la hiperinflaciónD desde esta sociedad de consumo Tsin consumoU, reina entre nosotros la alienación como compa,era inseparable&. I?@u' es la alienaciónA IEs la imposibilidad de ejercer la plenitud del ser en el proyecto humano de la libertad. Vale decir, el ser humano es, sólo si tiene algo para consumir, o sea que se ha producido la tremenda distorsión de que el hombre es manejado y alienado por la posibilidad, que es imposible en nuestro medio, de consumir lo que los centros del poder imperial producen. %Entonces el hombre Ireflexionó ValverdeI, no usa en función de lo humano lo que produce, sino que la producción usa al hombre, planificada por intereses ajenos al mismo&. I?#e refiere a la producción de drogasA IExactamente. ; entramos a plantearnos uno de los temas m*s dram*ticos que se presentan en el mundo y a la realidad actual de "rgentina. 0na producción mundial que movili-a GNN.NNN.NNN.NNN de dólares, que equivale a la totalidad de la deuda externa que tiene )atinoam'rica. 0na producción que creció entre KLSQ y KLSR m*s del GN por ciento en la elaboración de opioD m*s del RN por ciento en lo concerniente a coca na y m*s del PN por ciento en la producción de marihuana. I#on cifras alarmantes... I; hay m*s. #e ha estimado que la producción mundial de coca na, por ejemplo, es de m*s de R.NNN toneladas por a,o, cuyo precio promedio por tonelada asciende a GN.NNN.NNN de dólares. Estos datos los he extra do del libro %)os pol ticos y las drogas&, del actual vicepresidente de la $ación, doctor Eduardo Duhalde. %!ero siempre hablamos del drogadicto Ia,adióI, de los elementos que necesita para dejar la droga, de la ayuda que requiere, etc. ?!or qu' generalmente se comien-a el an*lisis por la otra cara del drama que representa la drogadicciónA ?!or qu' no anali-ar primero las causas y despu's los efectosA&. I?!or qu'A I!orque nuestra concepción multidisciplinaria y totali-adora nos impone como premisa no perder el bosque por ver solamente el *rbol. Entonces nuestro problema fundamental es el hombre y la vedette es la droga, y detr*s de ellos est*n los que producen ese encuentro destructor2 los intereses del narcotr*fico. "s nos encontramos con la droga, objeto de consumoD con los intereses de la producción, el narcotr*fico IdelitoID y el drogadicto, o sea el enfermo. I?Esa es la realidad en nuestro pa sA I)e contesto con otra pregunta2 ?@u' actitud ha tomado la sociedad frente al problema de la drogadicción en nuestro medioA En primer lugar, negar la realidad del fenómeno, haciendo lo que hace el avestru- cuando se asusta2 esconder la cabe-a y no ver. Vale decir, planteando que "rgentina es un pa s de tr*nsito y negando que ya es un pa s de consumo. En segundo lugar, pretender anali-ar y tratar el problema como algo reducido al

drogadicto y su tratamiento. ; en tercer t'rmino, reprimiendo al drogadicto, margin*ndolo o asumiendo una actitud indiferente. I?Es una caracter stica netamente argentinaA I)a problem*tica de la drogoIdependencia se da en todos los lugares del mundo, con caracter sticas propias de cada pa s o región. En nuestro pa s partimos con un complejo de inferioridad que nace en la antigua relación coloni-adorIcoloni-ado, m*gicamente superado con un planteo de omnipotencia cuando recurrimos a frases como 'stas2 %"rgentina es el granero del mundo&D %"rgentina potencia&D o %)os argentinos somos derechos y humanos&, sin lograr a7n asumir, en general, que somos un pa s dependiente, subdesarrollado y colonial. I?!ero existen valores propiosA I# , ?pero qu' pasó con nuestros valores en la "rgentina de los 7ltimos a,osA !or lo general las pautas de los pueblos son determinadas por principios culturales que dan enmarque. ?@u' pasó con los principios cristianos, con el amor al prójimoA ?@u' pasó con los valores de la tradiciónA ?@ue pasó con nuestros principios identificatorios en la esfera sexualA I; bien, ?qu' pasó con todos esos valoresA I6odos ellos y los que no anali-amos, fueron distorsionados por los principios de los centros de poder, trastoc*ndolos. El paradigma del lupus homini lupi =el hombre es lobo del hombre> se impuso. ; algunos de los que pertenec an a la clase dirigente, pretendidamente ilustrados a causa de su problem*tica de inferioridad y queriendo imitar al coloni-ador, crearon las antinomias civili-aciónIbarbarie, pluma y alpargata, etc., y fueron ellos, consciente o inconscientemente, cómplices de la pretendida destrucción de nuestro proyecto nacional y por ende de la crisis de valores. I/ampo f'rtil para la droga, ?no es as A IEn un per odo crónico de inestabilidad económicaD en medio de dificultades para subsanar necesidades primariasD con otras dificultades para proyectar el futuroD rodeado de mensajes ambivalentes, etc., aparece la desorientación, la angustia, trastornos de diversa ndole, falta de futuridadD en per odos o situaciones particulares, como el caso del adolescente con sus caracter sticas propias, surge la droga que ataca principalmente a ellos y a la sociedad en general.

Domingo QQ de octubre de KLSL. Diario Men)&3a Violencia2 ?enfermedad o sistema de vidaA

JLA NARANJA MEC?NICAK
JPa+a )e'ini+ a$ I&%7+e 2i&$en#&K #in duda alguna, el psiquiatra mendocino doctor Euan Manuel Valverde desde,a la explicación qu mica de la violencia. %Es uno de sus componentes, pero no el principal&, explica este profesional de sólido prestigio en nuestro medio. %!ara definir al hombre violento debemos situarnos dentro del grupo familiar, a 'ste dentro de un grupo social y, finalmente, a 'ste dentro de una sociedad. En nuestra sociedad es muy particular, pero en general la violencia es parte de este mundo&. Valverde afirma que %la violencia es totalmente necesaria para que exista este sistema de vida. #e necesita una gran dosis de violencia para mantener esta forma de vida que tenemos, competitiva por un lado, alienada, pues todo el mundo se basa no en la b7squeda de la reali-ación humana, sino en la b7squeda de valores como la ganancia del poder&. %Vale decir Icontin7aI que estamos en un mundo que es agresivo. !lantear o suponer que hay una participación m*s importante en la generación de la violencia en lo biológico o lo sociológico, es perder de vista la realidad que nos rodea. ?!or qu'A, porque si vamos a lo biológico vemos que el 7nico animal que mata a los de su especie Ino por necesidades primarias, como son su espacio vital, la hembra o la jerarqu aI es el hombre&. El entrevistado demuestra que el resto de los animales nunca se mata entre s . %#e pelean, pero llega un determinado momento en que la pelea se convierte en rito, pues el que pierde ofrece al que gana su parte caudal&. Valverde anali-a que %en nuestra sociedad, lejos de desaparecer, la violencia ha adoptado formas mucho m*s desarrolladas. !i'nsese si no en +ndochina =Vietnam>, en el desarrollo de las tecnolog as de muerte, de grandes empresas en función de la muerte. El psiquiatra consultado es de opinión que %en lugar de desaparecer el instinto de 6hanatos =Dios griego de la muerte> Ien contraposición al instinto de amor eróticoI, vemos que ese instinto destructivo es manejado totalmente por lo que rodea al ser humano&. #eg7n su detallada explicación, tambi'n la agresividad es parte del aprendi-aje humano, adem*s de los instintos. >SN& Ia c&%,&nen#e" Ie+e)i#a+i&" en $a 2i&$encia I/%anaT, preguntamos. I# , pero lo importante es Icomo dice #artreI %el hombre en situación&, y el hombre en situación es el medio en el que vive. El nuestro es totalmente violentoI, contesta. "grega que %si yo me pongo a pensar en la "rgentina contempor*nea, las estad sticas me demuestran que solamente la !olic a .ederal ha reali-ado H.NNN operativos antidroga, que tenemos HNN.NNN sicóticos, que hay m*s de K.SNN.NNN alcohólicos y M.NNN.NNN de depresivos, este panorama me est* demostrando que la estructura social que los condiciona es violenta, que est*n as por la violencia. !orque, ?en qu' se basa nuestra sociedadA ;o estimo que en el principio seg7n el cual %el hombre es el lobo del hombre&. #in embargo, 'sa es una concepción sicológica y económica que en nuestro pa s est* parcialmente reali-ada. ?/ómo no va a existir violencia si el que trabaja vive mal y el que especula reIbienA !ara colmo, somos una sociedad dependiente desde todo punto de vista y subdesarrollada. /uando asumamos todo esto, comen-aremos a darnos cuenta m*s clara de la violencia. !ero explicar la violencia que hay en este mundo solamente a trav's de casos patológicos, es escapar a la concienti-ación del problema&.

Martes G de junio de KLLN. Diario L&" An)e"

VIDA COTIDIANA Y ALIENACIÓN
• Desencuentro, desorientación, desamparo • /ausas del comportamiento suicida • #er es tener, pero tener no siempre es ser 9l Doc or Juan Manuel Valverde es un m'dico psi%uia ra de reconocida rayec oria en la provincia. :a sido direc or de la 9scuela de 3sicolo!&a en la ;niversidad Ca ólica de Cuyo( i ular del primer <ns i u o de <nves i!aciones 3sicoló!icas de )m'rica La ina( profesor de varias ma erias en la carrera de la especialidad( ambi'n en an ropolo!&a escolar( y miembro de una en idad %ue analiza el narco ráfico y la dro!odependencia a nivel nacional( en re o ras ac ividades. >SB/1 c/e"#i&na%ien#&" ,+e"en#an $&" ,acien#e" A/e +eci7e )ia+ia%en#eT I)a problem*tica que siente cualquier ser humano en una situación determinada, y cómo vemos nosotros la realidad que est* fuera del consultorio, donde realmente el paciente encuentra su enfermedad. )a gente se encuentra bajo una serie de inquietudes y de est mulos del medio externo sin saber cómo resolverlos, que en general se presentan en forma de incógnitas o dudas. %!or ejemplo Iagregó ValverdeI, cuando la gente se plantea si las privati-aciones deben hacerse o noD si el petróleo debe ser explotado por el Estado o noD que la corrupciónD que si se paga la deuda externa o si no corresponde pagarla por ser injusta, inmoral, impagableD que la pena de muerteD que si le van a alcan-ar los ingresos m*s all* del d a KGD si su obra social est* atendiendo o noD si a su padre o abuelo le van a dar los medicamentos. En fin, todo lo que de alguna forma no le permite un esquema conceptual para manejarse en su realidad cotidiana&. >SC/4$e" "&n $a" c&n"ec/encia" )e #&)& e"e ,an&+a%aT I/omo resultante de esto y de mucho m*s surge el desencuentro, la desorientación, el desamparo, la p'rdida de continencia de aquello que tendr a que contenernos, entonces se origina escepticismo, impotencia, minusval a, frustración, agresión, drogodependencia, divorcios, hasta llegar al l mite de encontrar la posibilidad en la imposibilidad de toda posibilidad. %!arece un trabalenguas o un juego de palabras, pero este es el planteo de la muerte, del suicidio. #obre este tema, el doctor DieCstra, cient fico de la :rgani-ación Mundial de la #alud, de <inebra, #ui-a, ha dicho que entre las causas m7ltiples del comportamiento suicida est* el contexto socioeconómico, que origina privaciones, desempleo, descomposición de la infraestructura social, etc. Esta situación socioIhistórica concreta en la cual se encuentra inmersa la gente, ?la elige, es irreversible, tienen que irse del pa s y partir al para so del exilio, donde gran parte de la identidad nacional y personal muereA ?!ara qu'A ?!ara transformarse en ciudadanos del mundo, pero de segunda, en %sudacas&A ?$o ser* que por consumir, sin darnos cuenta, nos consumimosA "l hombre lo hacen girar alrededor de la producción y la misma ha estado enfocada en la ganancia, ya sea económica o de poder. ; me pregunto2 en ese proyecto, ?dónde est* el hombreA )o han reducido a un ser que consume a trav's de t'cnicas muy desarrolladas del manejo psicológico, para transformarnos en alguien que produce ganancias o es usado en función de producir poder para otros. )e han quitado su ser en s y para s . #implemente en un objeto de uso para otro. #u esencia humana, que es su existencia concreta, se la han enajenado, le han ido quitando sus valores, sus creencias, su Dios, su tradición, sus pertenencias, sus esperan-as, su identidad de patria, en pos de una nueva muletilla, la modernidad, que es imitar modelos inhumanos&. >SA$0Ln e5e%,$&T, "in n&%7+e ni a,e$$i)&, ,&+ "/,/e"#&. I6omemos por ejemplo un paciente que concurre a nuestro consultorio y escuchamos su mensaje, trat*ndolo de significar a trav's de 'l y no a trav's o solamente de nuestros esquemas referenciales. Entonces pensamos2

?cu*l es su grupo de pertenenciaA ?/ómo ha vivido su ni,e-A ?/ómo son sus caracter sticas morfológicasA ?/ómo han sido las relaciones parentalesA ?@u' problemas org*nicos tuvo, estrabismo, disritmiaA ?/ómo fue su ingreso en el ambiente social, en la escuelaA ?/ómo es la relación entre sus padresA ?/ómo es su medio ambiente actualA ?/ómo son sus creenciasA ?/ómo responde a las mismasA ?/ómo se formaron sus valoresA ?/u*l es su imagen del mundoA ?/ómo se instala en su autoimagenA. %El paciente del ejemplo tiene GN a,os de edad y hacemos por su cuadro cl nico un diagnóstico particular, que llamamos depresión ansiosa. Este cuadro est* formado por triste-a, abulia, trastornos de sue,o, falta de inter's, falta de apetito, disminución de su apetito sexual, y nos dice lo siguiente2 %$o veo ni me interesa el futuroD a veces tengo deseos o ideas de muerteD el futuro lo veo negroD no le encuentro sentido a la vida&. %)e preguntamos cu*ndo y cómo empe-ó esto, y nos contestó2 %Mire doctor, yo present' por primera ve- este cuadro hace G a,osD me atendió un colega suyo y con algunos medicamentos y algunas visitas sal de ese estado en unos H meses&. %?6en a alguna situación particular que lo aflig a en aquellos momentosA&, le preguntó Valverde, y el paciente respondió2 %$o que pueda ubicarD creo que no. "l contrario, eran los momentos donde mi situación económica hab a solidificado. /omo dicen algunos, yo ya estaba hecho&. >En#&nce", SA/e ,a"- c&n 1$T I6en a finca, bodega, vacas, cuenta bancaria, etc., y pese a ello sent a una gran triste-a y una gran insatisfacción. $o encontraba ra-ón de existir. "nteriormente tambi'n participaba en comisiones directivas y otras cosas. ; a trav's de una terapia de orientación ontoanal tica, es decir, existencial, en un enmarque del hombre concreto, este paciente evolucionó bien y todav a est* bajo terapia superando estas limitaciones de su falta de sentido, y ha logrado encontrar parte de su ser existencial y de vida en un acercamiento hacia otra nueva serie de valores. %Dejemos por un momento esta situación del paciente y tratemos de reflexionar. Este se,or pose a lo que podr a ambicionar tener mucha genteD 'l part a de una situación económica muy dif cil cuando ni,o, y tenemos que tomar en cuenta esto para ver cómo se formaron sus valores, qu' le determinaba el medio y su situación real de posibilidades económicas. #er es tener, y desde su óptica de la ni,e- y sus falencias reales, sobrevaloraba en algunos aspectos el tener. El medio refor-aba lo que ya hab a despertado en 'l y concienti-aba que ya ten a, pero en el fondo se despertaba en el paciente, como un enroque, que no surg a la satisfacción existencial que 'l esperaba al tener. #in concienti-ar debidamente su situación, entraba en un cuadro depresivo ansioso. ?@u' hab a pasadoA 5ab a cumplido con los valores del medio, ser es tener, pero se encontró con que ten a y no era, y se hab a quedado sin proyecto de futuridad. Estaba anclado en el tener y no encontraba una vig a para el ser, sinti'ndose inmerso en la selva donde el hombre es lobo del hombre&. >SS&$/ci&ne"T IDentro de este minian*lisis de parte de la problem*tica humana, parece que sentimos un gusto amargo y *cido en nuestra boca, pero tenemos que considerarnos satisfechos de este sabor, ya que estamos tomando conciencia de la realidad que hay que transformar para lograr plenitud humanaD para que la belle-a sea realmente posible y el fenómeno de lo humano y la felicidad sean nuestro compromiso. %)os seres humanos somos siempre un proyectoD somos un ser haci'ndonos serD somos un porIvenir, quiere decir que tenemos por delante siempre el futuro. 6enemos que lan-arnos al proyecto de la libertad humanaD tenemos que plantearnos frente al prójimo algunas variables que son importantes, por ejemplo2 simetr a en ve- de asimetr a, somos similares en situaciones diferentes. !roceso, vale decir movimientoD acercamiento versus estatismoD aprendi-aje continuo en lugar de rigideces estereotipadas pero seriasD di*logo no monólogoD alteridad y no egocentrismoD solidaridad con el otro y no cosificación. %5abr an muchas m*s, pero resumi'ndolas me parece importante transformar en la pr*ctica diaria el mandato b blico2 ama a tu prójimo como a ti mismoD no seas lobo del hombre, aunque la realidad que nos rodea lo d' como valor m*ximo para el consumo. En fin, d'monos la mano para transitar humanamente el proyecto hacia el futuro y la libertad&.

#obre este dibujo, el doctor Valverde explicó2 %)o hi-o un paciente, un joven de PN a,os con problemas de pareja, individuales, trastornos en el habla, inmadure- en sus decisiones, etc., atravesando un gran proceso de tipo depresivo. @uien est* en la cru- es 'l, arrastrando su propia cru- y la que le dan las circunstancias. #i anali-amos el dibujo, vemos que las formas son muy r gidas, duras, aplastantes, que significan la falta de independencia. #imbólicamente parec a un mausoleo, donde est* bien manifestado su estado depresivo.

)unes P de abril de KLLG. Diario R=O NEGRO

UN CAMBIO DE ENFOBUE
E$ I&%7+e e" ana$i3a)& en "/ c&n#e!#& /on su trabajo cient fico sobre #ociopsiquiatr a, presentado durante los encuentros organi-ados en el marco del W+ /ongreso "rgentino de !siquiatr a, el mendocino Euan Manuel Valverde pretende se,alar que el ser humano debe ser anali-ado no sólo como individuo irrepetible sino tambi'n como integrante de un n7cleo social, %rodeado de una infraestructura económica& en la que se desenvuelve. %#i en este momento histórico del pa s anali-amos el problema del suicidio relacionado con la totalidad social que determina que los jóvenes no tengan proyectos de futuridad y los adultos pierdan sus fuentes de trabajo, nos vamos a dar cuenta de la relación determinada y determinante que desempe,an las variables sociales sobre el fenómeno psicológico&, definió. En este sentido, y sin separar al hombre concreto de la realidad en la que se encuentra inmerso, anali-ó que en la actualidad se observa un %avance tremendo de la violencia cuyo origen deber a ser estudiado entre el mundo de lo interno y de lo externo. "ll vemos que nuestro pa s est* viviendo las consecuencias de la relación de dependencia que atravesamos los latinoamericanos. Mientras los pa ses no sustancien la trascendencia que tiene la deuda externa, por ejemplo, seguiremos siendo simplemente exportadores de capitales. "l hacerlo estamos exportando salud, bienestar, confort y viviendas de nuestra población&, consideró. ="F>.

Eueves QS de noviembre de KLLH. Diario L&" An)e" Ha /na nece"i)a) )e 2&$2e+ a$ I/%ani"%&

LA CRISIS DEL HOMBRE ACTUAL
!ara Euan Manuel Valverde, conocido psiquiatra de nuestro medio, hablar de la problem*tica del hombre actual resultó una tarea relativamente f*cil. Fastaron unas pocas preguntas para que su exposición se transformara, pr*cticamente, en un monólogo. En primer lugar, para hablar del hombre contempor*neo, debemos enfocarlo desde una perspectiva antropológica. Vale decir, como una concepción del hombre, de ese hombre que aparece como un ser arrojado al mundo, aseveró Euan Manuel Valverde. En )atinoam'rica existen cultores de la concepción existencialista, y uno de los maestros universales fue /arlos "lberto #egu n, que utili-ó un t'rmino latinoamericano para darle expresión2 el ser humano es un ser %botao& al mundo, en el sentido de lan-ar, botar. ; esa expresión quiere decir que el hombre no elige nacer, sino que lo determinan nacer. !orque si eligiera nacer o pudiera elegir, elegir a tal ve- ser hijo de un industrial, de un obrero, de un periodista o tal ve- no nacer. Entonces, el primer planteo es que el hombre es arrojado al mundo. ?!ero en qu' mundoA #artre dir a que se encuentra en situación, y est* condenado a ser libre. El hombre est* capacitado para superar los condicionamientos, y est* condenado siempre a ser libre porque siempre tiene que elegir, y cuando lo hace elige por todos, es decir que condiciona a los dem*s por su elección. /uando hablamos de ese ser en el mundo, no tenemos que cometer el error de la ciencia, ya que estamos hablando de antropolog a. !orque el hombre se origina y desarrolla en función del lugar que ocupa en el mundo, por ejemplo, en donde nace. #i nace en el primer mundo, en el mundo del desarrollo o en el del subdesarrollo, existen elementos que estar an condicionando a ese hombre y a la crisis de ese ser. Esta situación la estar amos enfocando en una etapa posterior del ser arrojado al mundo, pues ya ser a el hombre en el mundo, en ese mundo donde va a participar de una determinada situación, ya sea en el primero, en el segundo o en el tercer mundo. De esa manera, responder por el hombre, por la crisis del hombre actual o del hombre contempor*neo, es ocultar a trav's de un universalismo la realidad del hombre concreto, que es individual, irrepetible y donde tenemos que adaptar el an*lisis de ese hombre en función de las variables que lo rodean como hombre concreto. !or ejemplo, en función del trabajo, no es lo mismo trabajar o no trabajar en el primer mundo, que trabajar o no trabajar en el tercer mundo. Vale decir que el hombre tiene posibilidades totalmente diferentes, que van condicionando su proyecto de futuridad. En ese proyecto de futuridad, el hombre universal se encuentra con realidades, una ciencia que avan-a con un sentido de lo verdadero, que no responde al problema de lo humano, sino a la problem*tica de la ciencia que, aplicada, se llama tecnolog a y puede tener dos variables. #i tiene una variable 'tica y human stica, tiene que ser en función del hombre. #i tiene una variable en función de determinados intereses económicos, entonces es la tecnolog a en función de la ganancia. Dentro de esa tecnolog a en función de la ganancia, en el hombre universal, aparece una tecnolog a que produce elementos, cosas que hay que consumir, y junto a esa tecnolog a surge toda una formación de conceptos, de t'cnicas, para que el hombre transforme esa pseudonecesidad en una necesidad humana. !ero junto a esa t'cnica de la ganancia aparece otro problema, que es que el ser humano universal va disminuyendo su posibilidad de interpersonalidad, pues la comunicación entre personas se va perdiendo, porque esa tecnolog a y esos intereses económicos han transformado a los seres en instrumentos de uso. Esta universali-ación sobre la que estamos hablando, ya sea del primer mundo o desarrollado por nuestra dependencia cultural, por nuestro conflicto de inferioridad del coloni-ado frente al coloni-ador, produce que el coloni-ado, hagamos cuenta que es el argentino, quiere parecerse al modelo que le determinan los centros de desarrollo.

Entonces aparecen una serie de situaciones particulares, pues queremos parecernos al mundo del desarrollo que nos va haciendo dependientes cultural y existencialmente, ya que nos impone modelos. !or ejemplo, un modelo de mujer W, con ciertas y determinadas caracter sticas, que se acompa,a con las portadas de las revistas y con toda la penetración cultural que estos medios pueden reali-ar. "s surge, en el campo de la patolog a, el problema de la anorexiaIbulimia, donde las chicas en particular, frente a una situación de comparación, de competitividad con una imagen formada por los multimedios, enajenan su mismidad, su mundo de autenticidad y se proyectan en lo inaut'ntico. ; lo inaut'ntico consiste en qu' es lo que se debe usar, lo que se debe decir, lo que se debe imitar... Vale decir que es el mundo del %se debe&, y se ingresa as en la b7squeda de un modelo que no es precisamente el que predomina en nuestro medio. Entonces ese ser humano, particular, se encuentra sumergido en una sociedad dependiente, con dirigentes que efect7an planteos no acordes a la verdadera realidad sino a la realidad virtual que el coloni-ador le inculcó. C&n"ec/encia" #i tomamos el proceso de la depresividad, notamos que en ciertos lugares del mundo se producen ndices baj simos de depresión, como en la +ndia que es el Q,Ga o en /oncepción de /hile con igual cifra, en donde el concepto del trabajo es diferente a otras ciudades o pa ses, como F'lgica o en 5olanda en donde los ndices son del KMa. En /oncepción, por ejemplo, predomina el hombre de origen mapuche y la opinión que tiene de lo laboral es diferente2 le importa m*s la interpersonalidad que el trabajoD se encuentra en la naturale-a como parte de ella, mientras que la mayor a de los restantes occidentales nos situamos pr*cticamente frente a la naturale-a, con la agravante de que lo hacemos para transformarla sin cuidarla. Estamos viendo desde lo universal a lo particular, y en este 7ltimo caso, en lo nacional, el hombre se encuentra en un mundo de temor y sin futuridad. 6emor a un proceso económico con caracter sticas propias que produce la desocupación, por lo que tiene miedo a perder el trabajo, si lo tiene. 6ambi'n tiene miedo a no encontrar trabajo, a dispersarse, a no hallar proyecto de futuro. !ero la mayor trascendencia se ve en el campo del adolescente, con sus cambios particulares. "ntes ten a modelos, el padre, por lo general. !ero ahora no, pues el padre es quien trata de imitar al hijo, porque se ha hecho una estructura cuyo centro viene a ser el consumo que se da, en particular, en el adolescente. Esos modelos de antes ten an valores, del amor al hombre, de su proyecto de futuro, de solidaridad, etc'tera, que se han ido perdiendo y actualmente el hombre se encuentra en un grave conflicto de los valores en s , porque el valor m*ximo actual es el tener, el poseer para poder consumir. Entonces lo vocacional est* sufriendo la transformación para pasar a ser un objeto de consumo. VPa+a A/1 e"#/)ia+W !or ese motivo surge la pregunta del padre al hijo2 ?por qu' no quer's estudiarA ; la respuesta2 3!ara qu', pap*4, si el ingeniero en electrónica est* vendiendo repuestos de televisor, el m'dico no tiene trabajo y el abogado est* manejando un taxi. Vale decir que el campo que en un momento fue orientador de futuridad, en el caso del estudio, ahora no tiene proyecto. ; si el chico quiere trabajar, no tiene dónde, por lo que aparece una gran crisis, aparte de la que producen los propios cambios adolescentes o juveniles. "dem*s de esa situación, surgen los hechos de violencia que nos brindan algunos medios de comunicación. 5ay series como 1obotec, que poseen escenas de violencia cada K minuto PK segundosD 6hundercat, Km PN sD )os superamigos, cada Km QGsD )os tigres del mar, Km KRsD )os guardianes del espacio, cada PRs. 6odo esto determina que la imagen virtual vaya transform*ndose en el ser humano como algo real, entonces va aceptando, sin darse cuenta el ni,o, la violencia f sica mediante trompadas, pedradas, atropellos, tiroteos, etc'tera, como algo normal. En este mundo del consumo y de ciertos elementos que dan status, se origina frustración que, con los modelos de violencia, se transforma en la agresión que vemos todos los d as. !or otro lado, esta situación desorienta al hombre y al adolescente, y mal orienta al ni,o.

Muchos profesionales opinan que la solución est* en aumentar los castigos y la represión. Esa no es la solución, sino que es tratar de que vivamos un pleno humanismo, que se base en evitar todo aquello que no puede ayudar a la reali-ación del ser humano. 5abr* que trabajar sobre las pautas económicas, sociales, pol ticas, etc'tera, para que el ser humano pueda ir desarroll*ndose en un proyecto como hombre y no como actualmente se pretende, aunque el problema est* en esta dependencia cultural donde predomina el consumo sobre lo verdaderamente humano. En nuestra sociedad, pretendidamente orientada a imitar el modelo central, se cree que actuali-ar la educación es traer el avance de ciertos aspectos tecnológicos a la relación del educando, pero no se le ense,a al ni,o, o se va perdiendo, la creación de un pensamiento cr tico, human stico, de proyecto de futuro de pa s, de proyecto de hombre, sino que es intermediario de una tecnolog a que ni siquiera posee porque es dependiente. Entonces el chico no va a poder desarrollar cuando adulto, muy claramente, un proyecto, porque el que se le ha impuesto es el manejo de la intermediación de la tecnolog a. $o estamos en contra del aporte de esa tecnolog a hacia al ni,o, sino que consideramos que se le debe ense,ar qu' es, para qu' sirve y cómo de alguna forma, a trav's del tiempo, puede instrumentar la creación de su propia tecnolog a. Vale decir, que se le d' un proyecto de libertadD que la tecnolog a est' al servicio del hombre y no el hombre al servicio de la tecnolog a. ?!odemos superar esa crisis...A %!or supuesto Irespondió ValverdeI, empe,*ndonos con autenticidad y compromiso con los valores human sticos, adapt*ndonos activamente, asumiendo una conciencia de cambio, sinti'ndonos plenamente identificados por el proyecto de futuro, en b7squeda de la libertad que siempre estar* enmarcada en la de los otros. Fuscando en las relaciones el encuentro y no la cosificación =uso del otro>. En fin, hacia la futuridad con amor, con conciencia, con verdaderas posibilidades de esperan-as y compromiso por lo humano y sus valores acordes. ?Debe asustarnos la crisisA I$o, pues la crisis es una posibilidad de cambio. # debe asustarnos, si no asumimos esa posibilidad para orientar el cambio. 5emos dicho que el ser humano es lan-ado al mundo, pero libre, y esto quiere decir que es responsable de todo lo que hace y tambi'n es libre porque puede hacer algo diferente de lo que se haya hecho con 'l.

ENTREVISTA RADIAL 6FM SIGLO XXI8 9:><:>:N
!2 ?@u' est* pasando con la salud mental en el pa s y en general aqu , en Mendo-aA V2 !lantear la salud no se puede escapar de una concepción global del ser en el mundo y, en particular, plantearse qu' es la salud porque, por lo general, se hace una ant poda de salud y enfermedad que no es real. )a :rgani-ación Mundial de la #alud plantea como salud el bienestar f sico, ps quico y social y no solamente la ausencia de enfermedad. ; en otros lugares del mundo, aparte de esto tambi'n se plantea la vivencia de la libertad. #i nosotros consideramos a la salud en esa concepción totali-adora y planteada por la :rgani-ación Mundial de la #alud, podemos sacar consecuencias muy claras. #i respondemos de alguna forma a un modelo impuesto, dependiente, globali-ado, donde todo lo determina el mercado, tenemos el peligro de que la salud tambi'n se transforme en un objeto de consumo. Entonces la relación interhumana fundamental de un m'dico con su paciente se transforma tambi'n en algo que se consume, y para colmo, en la 'poca actual mal que nos pese a los m'dicos, se est*n haciendo cursos de marCeting para los m'dicos, quiere decir que se investiga en el mercado las necesidades emergentes que m*s de una ve- se fabrican para tener pues, un planteo de ganancias, vale decir que la relación interpersonal se ha transformado en una relación entre cosas, algo que se usa, se ha cosificado consciente o no conscientemente al paciente =no todos los m'dicos>, y esta determinante de globali-ación nos impone en qu' forma debe ser medicado, y de alg7n modo la atención m'dicoIpaciente se va reduciendo a una relación dependiente de organi-aciones prepagas, que a la ve- han sido compradas por bancos nacionales o extranjeros, pero por lo general son extranjeros, holandeses en particular, que van a buscar cantidad para ganar, no calidad interhumana para el bienestar de la gente. #i tomamos el concepto de la salud como bienestar f sico, ps quico y social y no solamente la ausencia de enfermedad, podemos observar que la rique-a que se produce va quedando en menos manos, la pobre-a, las carencias y la necesidades b*sicas insatisfechas van quedando en m*s seres humanos, vale decir que desde el punto de vista económico ya hay una ra-ón determinante de que la salud en general no se desarrolle en beneficio de todos, sino de algunos. !2 : sea, ac* se est* denunciando todo un sistema social y pol tico, toda una historia muy claramente intencionada, ?y qu' pasa, entonces, con este sistema que se est* orientando todo hacia el que tiene dineroA ?@u' pasa con las otras capas sociales que no tienen acceso a esa medicinaA V2 ;o creo que de alguna forma hay intentos de superar ciertas falencias, pero esos intentos siempre est*n enmarcados en un planteo de dependencia no solamente cultural sino económica, entonces pueden perderse sin resultado, justamente por la imposibilidad que proponen los centros de poder. !or ejemplo, en general, en el pa s la mortalidad infantil ha disminuido en los lugares de mayor desarrollo y ha aumentado en los lugares mas lejanos a la /apital .ederal. !or ejemplo ac*, en Mendo-a, se ha logrado bajar la mortalidad infantil y se est* trabajando con intensidad desde la dirección +nfantoIEuvenil o MaternoI+nfantil sobre una serie de variables que nos demuestran cómo los centros de poder nos han impuesto hasta enajenantes formas de tratar a nuestros pacientes. 0n ejemplo pat'tico es la promoción que hicieron laboratorios multinacionales sobre la leche matemi-ada, que era mejor darle leche en polvo de las multinacionales que darle de mamar la madre. Eso se ha recuperado en particular ac* en Mendo-a haciendo un programa para la lactancia materna que tiene una serie de beneficios irrempla-ables, en primer lugar es una sustancia homóloga, no heteróloga como la otra, produce aumento de las defensas del organismo, tiene todas las vitaminas, minerales, prote nas que se necesitan y de esa forma estamos superando esa dependencia cultural que a trav's del pseudocientificismo se nos hab a impuesto en la mente de los especialistas en ni,os. #e est*n haciendo cosas, se intenta, en el campo, por ejemplo, tambi'n de la ni,e-, de la relación maternoIinfantil se est* promocionando el desarrollo de que el v nculo madreIhijo sea m*s afectivo, en particular a trav's de la lactancia materna y en ciertos casos particulares con un programa que ha desarrollado un m'dico argentino, que evita en ciertos aspectos usar toda la estructura que determina la emergencia del reci'n nacido y todo el aparataje importado tambi'n y lo ha reempla-ado por una canastita en el abdomen de la mujer que directamente permite el contacto de piel a piel que se llama %canguro&, es el programa "$". ="condicionador $eonatal "mbulatorio .isiológico> de un chaque,o. Ese desarrollo tambi'n se est* pretendiendo implementar en Mendo-a, tambi'n desde la Dirección Materno +nfantil estamos avan-ando en cuanto a la problem*tica de enfermedades infecciosas respiratorias agudas, de las diarreas y estamos haciendo un relevamiento y una investigación de la problem*tica tan severa que se presenta actualmente que es la del adolescente. Ese adolescente, que por todo esto que hemos venido hablando de la realidad que lo rodea, recibe el

choque entre dos concepciones. )as concepciones que buscan el desarrollo de lo humano y las concepciones que buscan nada m*s que la ganancia. ; los que buscan la ganancia tienen tal fuer-a que no solamente se plantea esto a nivel de una perspectiva económica sino tambi'n de una estructura mental que est* determinada por una serie de variables, la mayor a de las cuales determina una distorsión subjetiva del mundo objetivo. Entonces aparecen ciertas variables del llamado postmodernismo. En ese posmodernismo se plantea que las ideolog as han muerto, y no es otra cosa que una nueva ideolog a. #e plantea que la historia se ha detenido. Entonces, ?cu*l es la solución de todoA. "daptarse a la globali-ación del mercado, y dentro de esa globali-ación y de esas determinantes del mercado, aparecen los multimedios, aparece la intoxicación de los multimedios. 0stedes por ejemplo son, digamos, un poco de sol dentro de las nubes de la oscuridad. ?@u' quiero decir con estoA. @ue nos plantean la paraestructura y los medios de comunicación, nos desinforman, nos malinforman y nos deforman. !2 Me hab a quedado pensando en el tema de la juventud, y tambi'n fuera de micrófono hab amos estado hablando del aumento de suicidios de los jóvenes aqu en Mendo-a, pero sigamos con el tema de los multimedios. V2 )os multimedios, ?qu' nos ofrecenA $os ofrecen modelos, modelos a imitar. Esos mismos modelos que nos ofrecen los multimedios para que nos adaptemos a esa globali-ación del mercado tambi'n act7a en los profesionales. ?; qu' produce en esos profesionalesA. )os profesionales de alguna forma, al tener una conciencia de coloni-ado, pretenden imitar al coloni-ador y el coloni-ador en qu' nos aventajaD en muchas cosas y sobre todo en el planteo económico pero, no nos aventaja en el avance de la ciencia porque el avance de la ciencia en el fenómeno ntimo, en su ontolog a no se ha desarrollado esencialmente m*s all* de Einstein. )o que ha aparecido posteriormente es la aplicación de esa ciencia y la aplicación de esa ciencia es lo que com7nmente llamamos tecnolog a. Esa ciencia tiene una ideolog a, entonces se transforma en un cientificismo y ese cientificismo fabrica aparatos, aparatos que hay que consumir para que esa tecnolog a gane, entonces nos van creando en nuestra mente la necesidad de consumir esos aparatos como ocurre en la gente en general, que queremos comprar el televisor, que queremos comprar la videocassetera, que hay gente que reali-a esfuer-os para comprarse la videocassetera y despu's posteriormente la usa cuatro meses y se acabó la historia porque ya se cansó o apareció una cosa tecnológica nueva. En los profesionales ocurre lo mismo y, ?qu' pasa si hay un coloni-ador y hay un coloni-adoA. )a intermediación entre esos dos seres es una problem*tica de inferioridad, un complejo de inferioridad del coloni-ado frente al coloni-ador. !2 #obre los medios, los grandes multimedios y la deformación de la información y eso ha hecho llegar un pase a lo que dec amos fuera de micrófono, a la bulimia y a la anorexia. ?/ómo deviene la mala información en esas enfermedadesA. V2 En primer lugar estos multimedios a trav's de la 6V o las portadas de las revistas van ejerciendo en la mujer en particular una imagen o un modelo, un modelo al cual hay que responder y por lo general ese modelo responde a los centros de poder. Vale decir donde se fabrican todas estas cosas y por supuesto que no responde a las caracter sticas propias de nuestro medio. Entonces, ?qu' hace la mujerA. "parece la necesidad de transformarse, perder su dignidad y entrar en el modelo, vale decir, en lugar de una perspectiva o de un proyecto hacia una b7squeda de lo aut'ntico, entra en lo que 5eideeger llamar a el deyecto, ?a qu' llama 5eideeger el deyectoA, a aqu'l que mal elabora su angustia perdi'ndose en la masa, entonces qu' hace, trata de imitar al modelo, como el modelo de las tapas y dem*s tienen determinadas caracter sticas f sicas, esa ni,a, trata de parecerse al modelo. Entonces por una situación de frustración aparece la necesidad de alguna forma =que produce depresión tambi'n> de negar la comida, dir amos, por que si como voy a alejarme m*s del modelo, entonces ah aparece que comen y buscan que esa alimentación en general no quede en el organismo, entonces o vomitan posteriormente o usan laxantes o directamente no comen. !2 ?#e da solamente en las ni,as o hay tambi'n casos en los varonesA V2 El porciento es mucho mayor en la mujer que en el hombreD no deja de darse en el hombre tambi'n y este problema en particular aparece en una edad muy particular que es la adolescencia. ?/ómo podr amos elaborar la situación actual del adolescenteA. En nuestra 'poca nos ense,aban el amor al prójimo, nos ense,aban a ser solidarios, nos ense,aban a ayudar a los dem*s. )as profesiones eran en función de ejercer algo que era vocacional y, en particular, la medicina en función de acompa,ar o sanar a su paciente. ?!ero qu' pasa en la actualidad con la globali-ación del mercadoA. #e hace una investigación de qu' es lo que el modelo impone, por ejemplo, en la mujer, entonces se empie-a a desarrollar toda una cantidad de ejercicios o de t'cnicas módicas que se apartan del fin para el que se crearon, por ejemplo, de la cirug a pl*stica, que se usaba en su momento para solucionar un labio leporino o un paladar con problema, se apunta a qu' impone el modelo, entonces aparecen

por ejemplo las siliconas, entonces la ni,a se hace colocar siliconas, por ejemplo. Featri- #arlo desarrolla en un libro sobre la adolescencia un di*logo que escucha en $orteam'rica entre unos padres y la hija, la hija cumpl a quince a,os y el padre le dice %te vamos a hacer un buen regalo& y la chica le contesta %ustedes ya saben que es lo que yo quiero&. !ero no, nena, le dice el padre, te podemos regalar un viaje a la Fahamas con tu amiga preferida, un curso completo con todas las t'cnicas del patinaje art stico. %$o, no, ustedes ya saben lo que yo quiero&. ?@u' es lo que ella quer aA. Ella quer a que le hicieran un levantamiento de los gl7teos porque con esa cola en la escuela pasaba desapercibida y nadie le dec a nada. Estaba tratando de imitar al modelo. Vale decir que la cirug a pl*stica en su momento fue reparadora, fue un hecho m'dico de avan-ada, ahora hasta salen en 6V los cirujanos pl*sticos. #e expone a riesgo quir7rgico como cualquier otra operación. "h tenemos el ejemplo de Mancini, que por una lipoaspiración entró en un coma grado cuatro. !ero qu' es lo que tenemos que sacar de esto. $o podemos pensar que el m'dico sea cómplice de esto, sino que es un alienado, prefiero decir, un enajenado de la b7squeda del bienestar humano. Est* respondiendo a qu' hacer para tener, para poder consumir y entonces ser. Esto ocurre en el adolescente severamente en función tambi'n de lo que determinan los multimedios a trav's del status, que determina que hay que usar tal modelo de tal marca. Entonces los chicos que pueden, que cada ve- son menos, los padres de clase media, que cada ves son menos, tratan, esfor-*ndose, de comprarle la marca que est* de moda. !ero hay una gran cantidad de chicos que no pueden y hay otra gran cantidad de chicos de barrios marginales donde tambi'n aparecen modelos. En esos barrios marginales aparecen otros tipos de modelos, Maradona, /oppola. ;o conoc el caso de un chico que quer a que le dijeran !"$<"1+6:, porque el ten a un t o que respetaba y quer a mucho y que era un delincuente famos simo en Fs. "s. y le dec an !*ngaro, entonces dentro de su n7cleo familiar, dentro de su nicho, como dir a 5eideeger, ten a un sentido determinante, hab an M hermanos muertos por la polic a y P presos. Entonces el modelo de ese chico no podemos decir que es universal, que es el otro problema a desarrollar. /ada ser humano es un ser irrepetible en situación, ni elige nacer, ni elige la situación, pero de ah debe asumir que es un ser libre. ?@u' quiere decir esoA. @ue es responsable, que puede cambiar lo que el mundo a hecho de 'l, porque puede elegir. !2 En el transcurso de la humanidad siempre se han estado buscando modelos, modelos personales, modelos sociales y as ha ido avan-ando esta historia humana. ?" qu' se debe que en esta 'poca los modelos sean tan %ligth& o tan externali-adosA V2 /laro, ah entrar amos en una din*mica de valores, y en el fondo de distorsiones subjetivas, pero esas distorsiones subjetivas no se dan solamente por problemas de tipo psicológico, si no que se dan por problemas eminentemente de tipo sociológico, vale decir estamos hablando de los multimedios que es el invitado de los almuer-os, que nunca se lo invita, pero siempre est*, que es la 6V. Entonces continuamente se le est* dando al chico, al chico y al adulto, una situación virtual que se va transformando en real, por ej.2 nos asusta la violencia, que realmente ha aumentado profundamente en los adolescentes, pero ese chico cuando vio la 6V ve a programas continuos cargados de agresividad como 1:F:6E/BD en fin, un montón de programas que reciben una imagen de agresividad algunos hasta cada PR seg., entonces ese chico est* recibiendo como algo real y algo normal esa imagen virtual de violencia que despu's se transforma en elementos de la normalidad alienada. !2 ?6enemos datos de la violencia en el pa s y en Mendo-aA V2 6enemos datos en Mendo-a donde podemos sacar conclusiones interesantes de la relación de la salud y las variables económicas. En el a,o KLSH que fue el per odo de la hiperinflación entre el SG y el SM hubo un pico de suicidios en Mendo-a. #e suicidaron PM adolescentes. Esa curva desciende hasta el LN y del LN hasta hoy ha ido en continuo ascenso. Dentro de la salud podemos ver tambi'n los problemas de los accidentes de tr*nsito y los grupos et*reos en el grupo et*reo de QN a QR a,os en el a,o LR, por ej., hubo RQ muertes por accidentes de tr*nsito y en el LG han habido KQS. @uiere decir que ha aumentado el PNNa. )os ataques con armas de fuego en esa edad han aumentado un MGa, quiere decir que si vamos a hablar de parte de esa totalidad de la concepción de salud vamos a ver que los ndices nos indican que estamos en una situación que se est* luchando para superar pero, que realmente es preocupante, porque el suicidio algunos lo plantean como un hecho de libertad, pero para m es la derrota de la humanidad. ?!or qu'A. !orque ese adolescente o adulto que se suicidó, no puede significar nunca su propia muerte, vale decir que en el fondo no es un hecho de libertad. !2 El tema este de la gran deshumani-ación b*sicamente de la ciencia m'dica, originado en cierta manera por los multimedios que son como los cucos de fin de siglo, ha originado un producto muy consumible que son los pol ticos y la pol tica. ?/ómo lo ve a ese temaA V2 6anto la humani-ación de la medicina con sus distorsiones es el mismo problema que puede plantearse en los pol ticos. #i yo asumo a un m'dico que debe reflexionar sobre su conciencia y su existencia frente al mundo, el

mismo problema se va a plantear en pol tica. El m'dico o el ser humano en general que pueda reflexionar sobre su conciencia, su concepción de mundo, su antropolog a fundante, se plantea una opción2 o elige los valores humanistas para humani-arse y humani-ar el mundo, o elige los valores mercantiles. ?@u' pasa si ese profesional m'dico o ese pol ticoA =al pol tico lo vamos a ver enseguida en particular> pero, si ese profesional m'dico asume los valores humanistas, va a tener frente al mundo una adaptación activaD si elige los valores mercantiles se va a adaptar al mundo, va a tener un adaptación pasiva. .rente al mundo va a ser una valoración del mundo, ese mundo es injusto o es justo. #i eligió los valores humanistas se da cuenta que saltan injusticias, si eligió los valores mercantiles, es justo, es lo que debe ser, es el destino. Entonces, si ha asumido valores humanistas, con una adaptación activa y el mundo es injusto, pues se transformar* un poco en verdugo de la injusticia, el otro se transformar* en cómplice. #i es humanista y todas las otras variables que hemos dicho, tendr* una conciencia de cambioD si es mercantilista, adaptado pasivo y cree que la injusticia es justa tendr* una conciencia cómplice. En un caso, en el del humanista, en el que ha reflexionado sobre la existencia se comprometer* con el cambio y en el otro caso ser* lo que 5eideger le llama una %deyección&. Esto es muy largo de elaborar, pero vamos a ir a dos o tres puntos, a ese compromiso que asume el humanista. 5ay un %proyecto de futuro& en el que ha elegido los valores inaut'nticos mercantiles, va a entrar en la angustia y en esa angustia su proyecto no ser* de futuro sino de pasado y se justificar* con el destino ya sea con variables, con determinismos mundanos o supramundanos pero esto act7a profundamente en las relaciones interpersonales. El humanista buscar* el encuentro, el mercantil buscar* el uso del otro, vale decir ser*n relaciones cosificadas. En los afectos, ?qu' le pasara al humanistaA. !ara ser 'l se encontrar* en el otro, ?y qu' le pasar* al mercantilistaA. !ara ser 'l, poseer* al otro en la profesión, ya sea un profesional m'dico o algunos pol ticos y dem*s. El humanista ayudar* a la libertad del otro para encontrar la suyaD el no humanista o mercantilista o pragm*tico usar* al otro en beneficio propio. 6odo eso y mucho m*s lo llevara al humanista a tener un pensamiento dial'ctico, al mercantilista a un pensamiento dogm*tico. ?/ómo encontrar*n la identidadA. El humanista en el devenir del futuro, el mercantilista encontrar* su identidad en la posesión y en la imitación de modelos. !2 En los m'dicos puede ser posible que tengan conciencia de reflexión. ?)os pol ticos la tendr*nA V2 ;o creo que es muy importante no confundir la pol tica con algunos pol ticos. )a pol tica debe ser un grado de compromiso 'tico mayor del hombre porque en gran parte se debe desprender de una serie de situaciones que lo benefician para beneficiar a los dem*s. ?@u' es lo que pasa en la actualidad con algunos pol ticosA. El que dec amos que eleg a lo aut'ntico y el planteo humanista cuando habla de solidaridad la habla y la siente y participa en pol tica, el inaut'ntico, el pragm*tico, el que usa al otro, charla la solidaridad y la usa como moneda de cambio y en beneficio propio. Este mismo pragmatista, este mismo mercantilista no hace pol tica, reali-a operaciones pol ticas, el humanista vivencia los valoresD el pragm*tico, el que a veces confundimos con algunos pol ticos, hace uso de ellos en busca de poder. ?@u' quiere decir estoA. #i nosotros nos remitimos un poco a la 7ltima historia nuestra, veremos que gente que en su momento histórico parec a que quer a cambiar el mundo en función de ciertas variables de justicia, que algunos lo hicieron de forma violenta, lo cual no comparto, posteriormente son socios del modelo neoliberal. @uiero decir ?qu' pasó con esa genteA, ?fueron buenos, fueron malos, son traidoresA. $o, respondieron a su proyecto imaginario y ?cu*l era su proyecto imaginarioA, desde su problem*tica de inferioridad, buscar el poder y muchos lo lograron y hay ejemplos bien t picos. !2 ?0no de ellosA V2 <alimberti era un l der dentro de la violencia armada de un determinado momento que supuestamente quer an un mundo m*s justo. !2 .irmenich. V2 $o s' bien al detalle pero supongo que tambi'n. !ero <alimberti es un caso m*s t pico que ya sale en las revistas de moda donde aparece con una moto que vale iPS.MNN y un auto sport que vale m*s de iKRN.NNN. @uiere decir que la justicia para 'l de los humildes, de los pobres, de los despose dos, es que 'l, tal ve- se sent a despose do y pobre de poder y ahora lo tiene. #igamos este an*lisis muy global. El que eligió comprometerse en bienestar del hombre, su militancia es en función de sus valores, en el pragm*tico o en el que el proyecto imaginario le hace perder su compromiso con la libertad y con el futuro, usa su militancia en beneficio propio y con fines privados. El humanista se compromete, el otro usa toda su capacidad para que todo se transforme en rentable, el humanista escudri,a los grandes valores, los grandes relatos y si hay que comprometerse ya sea con el humanismo teoc'ntrico, vale decir en función de una concepción relacionada a Dios o una relacionada al hombre, compromete su existencia en función del bienestar del hombreD el otro usa los relatos para buscar fines privados, pasa en su 'poca de /arlos Marx, de Euan WW+++, de la teolog a de la liberación. El humanista investiga

las determinantes de la realidad para superarla en conjunto, el otro usa lo que conoce en beneficio propio y pierde a la larga su proyecto de lo humano y el problema fundamental es que hace perder las posibilidades del desarrollo de mucha gente. !2 ?Es posible la psiquiatr a sin medicamentoA V2 Esta es una inquietud muy profunda donde no podemos negar que se avan-a en ciertos aspectos de lo que se llama psiquiatr a biológica, vale decir en el uso de sustancias externas para, de alguna forma, actuar sobre la relación sin*ptica, vale decir donde se unen dos neuronas hay un espacio sin*ptico donde est*n los neurotransmisores. Entonces, la evolución del conocimiento de la tecnolog a, ha ido pasando, por ejemplo, en la depresión desde el uso del litio a otros medicamentos. "nteriormente el electrochoque =algunos lo usan actualmente>, lo que tambi'n de alguna forma da la concepción del psiquiatra, porque el electrochoque lo descubrió Domingo /erletti en plena 'poca fascista de +talia y se sacó de la picana que se usa en los animales, el avance de la psiquiatr a biológica y de los psicof*rmacos es interesante siempre y cuando lo veamos como una parte de la totalidad. ?@u' quiero decir con estoA. )a situación particular que se produce en la sinapsis es posterior a la problem*tica de la depresión o junta, pero nunca antes, vale decir que las causas de la depresión no son puramente, dir amos, biológicas. ?@u' pasaA. #e confunde lo biológico con la totalidad del serD el ser se da en el devenir, se da en un campo sociológico, en un campo psicológico y en un campo biológico, todo junto. Entonces, pretender como se hace ahora en función de intereses conscientes o no conscientes, el uso puro de los psicof*rmacos sin el desarrollo de una psicoterapia que tenga base antropológica human stica, que desarrolle el proyecto de libertad del hombre, estamos parciali-ando totalmente al hombre simplemente en un fenómeno qu mico. !2 0n ejemplo2 me voy a quedar sin trabajo, me asusto, me da miedo, me deprimo y voy al m'dico y el m'dico me da una pastillita para anfetaminisarme. V2 )a anfetamina ya no se usa. )a pregunta es tremendamente correcta. ?!or qu' tremendamente correctaA. !orque la situación de desocupación no se la va a solucionar el psicof*rmaco y en 7ltimo caso si no podemos hacer una psicoterapia en función del proyecto humano, del futuro, del cambio, del proyecto de pa s, del proyecto m o, individual, dentro de ese pa s que yo quiero y proyecto, simplemente le estoy dando a ese ser humano un placebo. ?@u' quiere decirA. @ue estoy quit*ndole parte de sus s ntomas y en general con ansiol ticos que m*s de una ve- producen dependencia. )o que pasa es que la globali-ación del mercado etc., etc., no busca la humani-ación del mundo, busca el consumo del mundo para que algunos pocos tengan ganancia. !2 El próximo libro de qu' se trata. V2 Fueno el próximo libro es una historia de los trabajos en congreso que son PN a,os de ciencia b*sica psiqui*trica, vale decir, para ver si logramos que los colegas, en particular los psiquiatras, y yo, junto con ellos, aprendiendo de ellos, logremos humani-ar la psiquiatr a. ?@u' quiere decir esoA. Eso quiere decir que yo hago un planteo gnoseológico de la psiquiatr a, vale decir, clasifico la enfermedad, el s ntoma, el s ndrome, el signo, pero no veo la totalidad de ese ser humano en su devenir. ?@u' estoy haciendoA, lo estoy deshumani-ando, es una relación entre dos cosas, alguien que se sienta ajeno al otro y 'ste que tiene su esquema referencial donde debe ubicar al otro, entonces, por ejemplo, en particular en el campo del depresivo donde mi planteo es en una depresión mayor severa, pr*cticamente, fundamentalmente es la p'rdida de la identidad del ser, ha quedado en su devenir temporal, y no podemos solucionarle su problema solamente con psicof*rmacos. Entonces toda esta evolución de este libro es desde el comien-o de las reflexiones que hice desde hace PN a,os y que nos dan como resultado el próximo libro que va ser t'cnicas que se basan, perdonando la palabra t'cnica porque no me gusta. De todas formas va ser orientador el próximo libro para usarlo en función del ser humano en situación buscando la libertad. !2 #i estoy depresivo no me lo cura una pastillita y si estoy alterado porque me he peleado con el pasado y no logro reconciliarme, tampoco me lo cura una pastillita. V2 ?#i se ha peleado con el pasadoA !2 !or ah uno anda enojad simo. V2 El !asado como primera medida nos ha ido determinando un paradigma, dir amos, en la corriente de la terapia cognitiva conductualD nosotros dir amos que nos ha ido determinando una existencia en el mundo, que no nos permite el proyecto de la futuridad y estamos insertos en el pasado, entonces cuando concienti-amos el aqu y ahora no estamos viviendo el aqu y ahora, sino que estamos repitiendo el pasado, repiti'ndolo en el sentido de los esquemas referenciales de vida de los valores, de la formación del lugar que ocupa en la familia, en fin, de la sociedad. ?; qu' pasaA, repito en el presente toda una serie de vivencias sin darme cuenta y las repito, y cuando

creo que me proyecto y pienso en futuro, estoy proyectando mi pasado en el futuro porque el futuro es pura posibilidad y es por venir donde yo puedo insertar mi vida.

ENTREVISTA RADIAL 6FM SIGLO XXI8 9D>9D>:N
!. Doctor, ?cómo le vaA V. Muy bien, ando muy bien, muy satisfecho de estar con 0ds. porque s' que la concepción que tiene esta emisora es en función de la b7squeda del encuentro humano, no del uso del ser humano, vale decir, est*n en una situación de apertura y en una b7squeda del desarrollo del pensamiento abierto, del desarrollo del pensamiento human stico y del desarrollo en particular del pensamiento dial'ctico. !. Doctor, el propósito de la charla Ies la segunda ve- que 0d. charla con los oyentes de #iglo WW+I, ser a el de ahondar un poco m*s en los temas que alguna ma,ana se escucharon aqu por #iglo WW+. 0d. como catedr*tico, como estudioso del *rea de la !siquiatr a, ha estado trabajando este 7ltimo tiempo en un amplio trabajo sobre la psiquiatr a y un replanteamiento de la disciplina y el porqu' la existencia de la psiquiatr a en estos tiempos y cómo ha sido ocupada para beneficio o no de la gente no. 0d. me hablaba fuera del micrófono del ontoan*lisis, no s' si est* bien empe-ar por el final o por los antecedentes, en los que 0d. se ha basado. V. /laro, se comience por el final o por el principio, siempre debemos considerar una expectativa de buscar el bienestar humano, desarrollo humano en función de un replanteo de lo que supuestamente se considera como episteme en la psiquiatr a. Vale decir, el sentido de lo verdadero. ?!or qu'A !orque tanto en psiquiatr a como en otro tipo de pensamiento y de acción nuestro pensar por lo general es dependiente de intereses que no est*n orientados hacia el desarrollo humano. Este pensamiento no surge ahora, sino que es un pensamiento en el que estamos trabajando hace m*s de PN a,os, donde investigamos el fenómeno particular irrepetible del ser humano en su individualidad, en su ser en el mundo. Entonces, hemos ido repasando, investigando, desarrollando, todo aquello que de alguna forma llegó a conceptuali-arse, o a plantearse como enfermedad mental. ; al plantear la enfermedad mental, tambi'n hemos tratado en ver sus or genes, cómo ha evolucionado a trav's de la historia de la humanidad, como han ido desarroll*ndose sus esquemas referenciales, vale decir, los paradigmas de la !siquiatr a, y cómo ha ido actuando y act7a el esquema referencial o paradigma del psiquiatra en el fenómeno de lo humano y en el caso individual. ; m*s de una ve-, distorsionado en forma, creo, no consciente por parte del terapeuta. !. ?/ómo es que se plantea uno ser psiquiatraA 0d. que tiene experiencia y ha intercambiado con sus colegas... V. /laro, tendr amos que remontarnos probablemente al desarrollo del proyecto imaginario en los seres humanos que se dedican en particular a esta especialidad. Ese proyecto imaginario surge a trav's de motivaciones, de elecciones en un determinado momento de la ni,edonde se forja este proyecto que es totalmente autoritario, en el sentido de que no es consciente, vale decir que va determinando un supuesto desarrollo de ese ser humano, en este caso en el campo de la problem*tica mental. )o que pasa que como en todo, si no vamos desarrollando nuestra concepción de ese proyecto imaginario, y no lo vamos o asumiendo o superando o elaborando podemos caer en una trampa. ?/u*l es la trampaA 0d. me pregunta por qu' un psiquiatra se hace psiquiatra. 0na respuesta universal a esto ser a desconocer el porqu' un psiquiatra se hace psiquiatra. Vale decir, tendr amos que anali-ar el devenir existencial, la situación en el mundo, de cada psiquiatra en particular. !orque al unificar la concepción psiqui*trica a trav's de esquemas que responden a una supuesta realidad, del paciente, si no replanteamos nuestra propia realidad frente a nuestra elección de la psiquiatr a podemos caer en un an*lisis equivocado del desarrollo de esa vocación. !orque la vocación si no responde a una elección aut'ntica, a un compromiso humano, a una amor al prójimo, a un desarrollo de valores humanos, ese psiquiatra puede entrar en una concepción inaut'ntica de su supuesta elección.

$o est* eligiendo esa profesión por esa b7squeda de que hablamos de lo humano, del amor al prójimo, de lograr que el otro supere sus conflictos, sus limitaciones, sino que puede ser que entre en ese campo porque de alguna forma signifique para 'l algo relacionado al poder. !oder superar sus limitaciones. !ertenecer a una determinada 'lite. !or eso es necesario asumir que no somos los due,os de la verdad, de la normalidad de la gente, de lo contrario podemos encontrarnos con que hemos sido lan-ados a una masificación del poder en el sentido individual. Vale decir, somos psiquiatras porque %se debe& ser psiquiatra, porque es lo que conviene a determinados intereses y no nos damos cuenta que m*s de una ve- responde a intereses no conscientes, m*s de una ve- no dirigidos en función del bienestar humano, sino dirigido en función de satisfacer necesidades no conscientes nuestras. !. Doctor, y en base a este planteamiento, es por eso que tambi'n debe tener alguna explicación en base a su dicho, de tratar de justificar algunas precariedadesD ?podr amos llamarlo as A /ómo es que una persona, qui-*s bien intencionada en un principio, deviene en un art fice del poder o de buscar ser un instrumento m*s de un sistema negador de la evolución de la gente. Este replanteo del ontoan*lisis que 0d. est* impulsando a trav's del estudio que ha estado reali-ando, ?tiene que ver con esta situación, verdadA V. /laro, nosotros estamos tratando y hemos logrado en parte =porque siempre estamos abiertos al devenir>, marcar nuestra propia distorsión investigando nuestra propia concepción. @uiero decir con esto que no respondemos expl citamente a modelos que se transforman en dogmas, sino que tenemos una apertura hacia el mundo, una apertura hacia el fenómeno del ser humano y en particular una disponibilidad para nuestro paciente y no solamente para nuestros pacientes sino tambi'n para aquellos que supuestamente no tienen la posibilidad de ser pacientes. Vale decir, no solamente enfocar en la supuestas concepciones de enfermedadIsalud, sino enfocarlo bajo la perspectiva de salud desde que la salud es el desarrollo del bienestar global f sico, ps quico y mental, no solamente la ausencia de enfermedad y el proyecto del desarrollo de la libertad humana. #abiendo que esa libertad humana siempre va a estar limitada por la falta de libertad del otro. Entonces, ?como llegamos a esta concepciónA "sumimos la historia de la concepción de la enfermedad, de la enfermedad ps quica, vemos que del comien-o del pensamiento humano aparecen diferentes concepciones. En su primera 'poca estaban enmarcadas dentro del mundo de la explicación m*gica, m sticaD no hab a respuestas en ese momento que pudieran asumir una situación lógica, sino que era una respuesta m*gica. Entonces la enfermedad mental era fruto de los malos esp ritus. De ah comien-a la evolución de esta concepción donde aparecen tambi'n m'dicos, pensadores, y empie-an a hablar de que, por ejemplo, la epilepsia, el mal sagrado, que se llamaba en esa 'poca, mal sacre, no ten a nada de sagrado, sino que era una alteración de tipo biológica ubicada en el cerebro, en el mecanismo que produce la electricidad del cerebro. Esto es muy largo de explicar. !ero si nosotros vamos a conceptuali-ar la concepción que hab a en función de la enfermedad mental, vamos a ver que aparece con mayor claridad el pensamiento de loco en un determinado momento de la historia. ?@u' pasabaA "nteriormente, en la 'poca de las cru-adas, adem*s de que hab a mucho movimiento, apareció con mucha fuer-a una enfermedad que era la lepra. Entonces aparecieron en Europa much simos leprosarios. Despu's empie-an a desaparecer esos viajes y empie-an a disminuir, empie-a a desaparecer la lepra y empie-an a quedar vac os los leprosarios. Entonces apareció otra enfermedad tra da de "m'rica que es la s filis. !or eso se usa esa parte de los leprosarios para estos pacientes pues era una enfermedad indigna, dir amos, contagiosa, !. ?0na especie de #+D"A V. /laro. /on gran temor de la gente. Entonces aparece la s filis tambi'n acompa,ada con prejuicios de tipo sexual y concepción de mundo y dem*s. Entonces, ?dónde pod a ir esa gente a ser tratadaA En los leprosarios. En esos leprosarios, donde ya no estaban los leprosos o hab an muy pocos, sino enfermos sifil ticos. Entonces ah ponen tambi'n a los vagabundos y a los gerontes, vale decir a los viejos. ?@u' sacamos de esoA "h iban

entonces los indignos, los viejos que no pod an producir y los vagos. 5ac a falta o aparece un cuadro donde algunos seres humanos por el supuesto trastorno mental, no produc an o dec an cosas que molestaba a la normalidad del sistema. )a normalidad del sistema era trabajar y producir. )o que no se preguntaba o bien sab an los que organi-aban el sistema era para qui'n trabajaba esa gente. Entonces ah aparece gran parte del ideal de occidente. El trabajo. #ituación diferente en :riente. #ituación diferente en la civili-ación mapuche, por ejemplo, donde el trabajo no es lo m*s importante sino que lo m*s importante es la interpersonalidad. ; aparte el respeto por la naturale-a. El hombre de :ccidente se encontraba frente a la naturale-a, a la que ten a que explotar, sin cuidarla. "hora tenemos las consecuencias. ; el hombre de :riente o de la sociedad mapuche, respetaba la naturale-a. ; buscaba en ve- de la producción y el ahorro, el encuentro humano. !ero nos hemos ido un poco del tema. )legamos a ese momento donde aparece el loco. El loco no produce y cuestiona al sistema. Entonces hay que internarlo. ?; dónde se lo internaA Donde estaban algunos leprosos, los sifil ticos, los vagabundos, los gerontes, y ahora los llamados locos. @uiere decir que de alguna forma el psiquiatra en ese momento histórico se hab a transformado en un gendarme del sistema. Vale decir, el que cuestionaba algunas cosas o no produc a iba al manicomio. Eso en el comien-o de toda esta historia. !. 0d. dice que la locura, entonces, ?tuvo una ra - de protesta socialA ?!odr a llamarse as A : de protesta contra el sistema por la forma de vida. : el que eleg a no vivir como el sistema. ?#e puede interpretar as estoA V. /laro. "h entrar amos en una tem*tica a desarrollar... !. ?6eniendo en cuenta el entorno histórico tambi'n, verdadA V. /laro, desarrollar si las enfermedades psiqui*tricas son determinadas en particular por los factores endógenos o ser an mucho m*s determinantes los factores exógenos. ?@u' quiere decir estoA #i nosotros en la evolución que hemos ido haciendo del an*lisis de la psiquiatr a, de la psicolog a, la psicoterapia, asumimos algunas corrientes, algunas dicen que el hombre es determinado b*sicamente por los instintos. !or los instintos en una dial'ctica en función de la educación, en particular, de la educación con los padres, y supuestamente en esa din*mica aparece lo que podr amos llamar consciente. !ero la determinante ser a endógena. #er an los instintos. !odr amos decir que eso es -oologi-ar al hombre, porque ser a determinado simplemente como cualquier animal por el aspecto endógeno. Este es un tema muy interesante, trascendente para dialogar con los colegas. ?!or qu'A !orque si un colega asume que es fundamental y determinante lo endógeno y otro que lo exógeno es m*s determinante, ?qu' nos est*n diciendoA $os est*n diciendo que atr*s de ese psiquiatra hay una concepción del hombre, hay una concepción de mundo. #i lo endógeno determina todo, ?para qu' voy a cambiar lo exógenoA ?!ara qu' voy a cambiar la sociedadA ?!ara qu' voy a entrar a anali-ar las estructuras económicasA ?!ara qu' voy a anali-ar la ideolog aA ?!ara qu' voy a anali-ar las concepciones filosóficasA !ara qu' si en el fondo todo es determinado por lo endógeno. "h ya vemos que esa concepción que parecer a ser solamente psicológica o psiqui*trica, est* actuando o pensando en una situación eminentemente sociológica. $osotros asumimos que lo endógeno existe, pero decimos que la mayor a de lo endógeno es lo exógeno endogeni-ado. 6ratamos de diferenciarnos entre hombres de i-quierda y hombres de derecha. $orberto Fobbio, filósofo +taliano, dice en su libro %Derecha e +-quierda&, Ed. 6aurus, KLLG, que os hombres de i-quierda son los que tratan que el mundo progrese en función de que disminuyan las diferencias, y los hombres de derecha asumen y ah toman conductas para aumentar las diferencias. $osotros nos consideramos hombres de i-quierda. ?!or qu'A !orque pretendemos disminuir las diferencias para que haya un desarrollo armónico del hombre. Entonces, consideramos que el ser humano es un ser arrojado al mundo, vale decir, que nadie elige nacer, lo arrojan al mundo. ; en ese arrojar al mundo, donde no hay elección, se encuentra en situación. ?@u' quiere decir que se encuentra en situaciónA Encontrarse en situación significa encontrarse arrojado y en el mundo. #i el ser humano hubiera podido elegir nacer, probablemente hubiera elegido nacer hijo de un escritor, hijo de alguien

que tenga una empresa, hijo de un periodista, hijo de un filósofo. ; en gran parte tendr amos que plantearnos por qu' elegir a eso y no otras cosas. En gran parte tambi'n ser a la sociedad la que supuestamente entrar a en esa determinada dirección. !. En esa interacción supuesta... ?$o es ciertoA V. /laro, o no elegir a nacer... #i 'l eligiera nacerD pero no elige, lo lan-an al mundo. ; en ese mundo, se encuentra en una determinada situación, en un determinado %nicho&, como dice 5eidegger. !orque qu' pasa cuando hacemos el an*lisis de este libro que estamos conversando. Estamos elaborando a trav's de plantearnos, replantearnos, aprender, desaprender lo aprendido, para aprender lo nuevo. Estamos tratando de ver si nuestra concepción de hombre, no del hombre, de hombre, de ese hombre irrepetible, individual, que est* frente a m en mi consulta, si mi esquema referencial, responde a ese hombre particular, o responde a una concepción psiqui*tricaIpsicológica. Vale decir, estamos siempre en una actitud de vigilancia, de ponernos siempre en el lugar del otro. $o poner al otro en función de nuestras concepciones psicológicas o psiqui*tricas. !. Fien, teniendo en cuenta esta diferenciación, ya que 0d. lo ha planteado muy bien, del punto de vista psiqui*trico, y lo ha generali-ado para entenderlo en cualquier *mbito de la expresión humana, ?dónde est*n divididas las aguas entre hombres de i-quierda y hombres de derechaA )a oportunidad, entonces, es propicia para preguntarnos ahora, si el sufrimiento mental en estas circunstancias, y desde su punto de vista, no es m*s que una consecuencia, una sumatoria de hechos en la vida de cualquier persona que habita en alg7n punto del planeta que termina siendo bajo estas circunstancias una persona que est* sentada frente a 0d. pregunt*ndole2 Dr., ?qu' me pasa en la cabe-aA... Esto significar a que nosotros podr amos adentrarnos a7n m*s en temas que tienen que ver con la salud. V. /laro. !. ?De modo que de la salud definitivamente podr amos llegar a tener una concepción, no s' si nueva, pero un replanteo del concepto de salud, DoctorA V. "s es. $osotros los psiquiatras tenemos la costumbre de escuchar. ; en el escuchar tratamos de encontrar cómo piensa el otro. 0d. me dice %en cualquier lugar del mundo&... El ser humano concreto, individual, irrepetible, no se da en cualquier lugar del mundo igual. #e da en todos los lugares en forma diferente. /on diferencias determinadas por el lugar que ocupa en el mundo, dónde nació, si nació en las sociedades desarrolladas, por ejemplo, la problem*tica laboral no es la misma que si nació en "m'rica )atina. ; menos si nació en una sociedad en cambio como es 'sta, que es nuestra "rgentina. #i en la sociedad desarrollada hay desempleo, tiene seguro de desempleo. Es diferente esa situación a la situación en otro lugar del mundo, como es en la "rgentina, donde si hay desempleo no hay seguro de desempleo o es m nimo o en muy poca gente y para colmo no hay posibilidades de empleo. !or otro lado, ese ser humano concreto, tiene cierta estabilidad en las sociedades desarrolladas. En nuestro medio, est* temiendo perder su fuente laboral, porque sabe que no hay fuentes laborales para ofrecerle. Vale decir, no podemos universali-ar conceptos. 6enemos que ir partiendo del an*lisis para encontrar al otro. ; el otro se da irrepetible. ;o no sirvo en mi an*lisis si no me pongo en el lugar del otro y a disponibilidad del otro. ;o no puedo, si un paciente, por ejemplo, entra a comentarme una actividad on rica o un sue,o, y yo quiero encontrar alg7n sentido psicológico que lo tiene, y parto de una concepción universal, donde el inconsciente va a ser elaborado a trav's de simbolismo on rico, del simbolismo de un sue,o, de los restos diurnos, de la personalidad del paciente, de la situación transferencial, etc., etc., llegar' a una determinada interpretación. !ero si ese simbolismo es universal, como lo plantean algunas corrientes psicológicas, muy en boga en su momento, me voy a dar cuenta que pierdo a mi paciente individual. ?!or qu'A !orque yo pienso que un mapuche no va a so,ar, probablemente hace unos KNN ó KGN a,os con un revólver. !orque no est* en su entorno el revólver. Entonces no puedo pensar tampoco que va a so,ar con un paraguas, y si yo interpreto que no puede so,ar con un paraguas, si no que so,ar* con otro s mbolo de su medio ambiente

donde se desarrolla, estoy quitando la posibilidad de universali-ación de interpretar ese sue,o a trav's de este simbolismo universal. Vale decir, estoy tratando de encontrar en el otro, la realidad del otro, a trav's del otro. ?@u' es lo que voy a tratar de hacerA Develar al otro. ?@u' quiere decir develar al otroA Encontrar los sentidos, encontrar el significado de las cosas de la existencia del pensamiento de ese otro ser humano a trav's de 'l. ?!or qu'A !orque los significados parten de una serie de consideraciones y vivencias individuales. !or ejemplo, simplemente una cosa muy global2 #i estamos aqu y 0d. sale y se pone ah y dice2 <ato, gato, miau, miau, y vuelve y me dice2 $o lo encuentro. ?En qu' voy a pensar yoA, qu' estaba buscandoA 0n gato, un animal de cuatro patas con cola. !ero si 0d. va en el auto, se le pincha una goma, va atr*s del auto abre el ba7l y me dice2 no encuentro el gato. ?@u' voy a pensar yoA @ue es el aparato para levantar el neum*tico, o sea, el gato. Vale decir, que una palabra en esa sencill sima explicación, tiene dos significados. !ong*monos en consideración de los hechos humanos y de las existencias diferentes y vamos a ver la tarea dif cil e interesante de encontrar la significación que el otro le da a sus hechos, a su vida, a su existencia. +nsisto que en nuestro trabajo, hemos ido tratando siempre de desaprender lo aprendido. ?!or qu'A !orque lo aprendido en gran parte no ha sido elegido, no ha sido puesto entre par'ntesis, sino que simplemente, m*s de una ve-, la ense,an-a ha sido repetir. El que mejor repitiera era mejor, despu's aparece el tratar de aprender, y en los 7ltimos tiempos nosotros planteamos que en gran parte en nosotros y en nuestros pacientes debe desaprender lo aprendido. ?!or qu'A !orque lo aprendido no le ha permitido vivir en plenitud. ; ese no vivir en plenitud, por lo general, es fruto de la historia individual y del medio que ha determinado en gran parte que ese ser humano refleje su mundo interno a trav's de determinantes del mundo externo. !. Doctor, entonces significar a esto que el desaprender se puede leer como una liberación de lo que se entiende como aprendido, que podr a llegar a explicarse como algo normal y aparte como algo que a uno de alguna manera lo cerca en su accionar, y entonces como que la libertad llega hasta ese entorno que est* ya diagramado y no poder salirse de esa situación. Es un poco, a ver si se puede entender, desde alguien que lo est* escuchando con atención. #u trabajo en este caso, ?es como un acto de libertad sobre su profesión, noA. ?#e puede interpretar as A V. /orrecto. Vale decir, ponemos entre par'ntesis, como dir a E. !. #artre, %la seriedad de lo serio&. ?@u' quiere decir con estoA /on eso #artre quiere decir que a trav's del tiempo se han ido imponiendo ideas, concepciones en el pensamiento humano en particular, estamos hablando del pensamiento psiqui*trico, donde la concepción altera la percepción. ?@u' quiere decir estoA @ue voy a ver en gran parte, a pensar, en función de la concepción y no de la realidad. #i yo no pienso en función de la realidad y pienso en función de mi concepción, pierdo la posibilidad del encuentro humano en mi terapia. Vale decir, pierdo la posibilidad de encontrarme con el otro en un proyecto. !ero, como le dec a, nosotros los psiquiatras tenemos la costumbre de escuchar a los otros y 0d. dijo la libertad cercada por tal y cual cosa. El ser humano que es arrojado al mundo y que est* en el mundo, est* condenado a ser libre. ?@u' quiere decir esoA @ue es responsable de lo que hace y que lo que hace lo condena a 'l y condena al mundo, pero fundamentalmente y en base al proyecto de la terapia hacia la satisfacción, hacia la felicidad, puede cambiar los condicionamientos que el mundo haya producido en 'l con 'l. )a terapia no es solamente un hacer consciente lo no consciente, sino que es ayudar, ayud*ndome conjuntamente con 'l, al compromiso y la libertad. ; la libertad es tratar de hacer conmigo un proyecto, un porvenir, una elección diferente de lo que ha aprendido, porque lo que ha aprendido me ha llevado al dolor. !. Fueno, y en t'rminos netamente psiqui*tricos y teniendo en cuenta que 0d. escucha y trata de encontrarse con su paciente, debemos deducir que 0d. no est* muy de acuerdo entonces con medicar al paciente, por ejemplo. V. Este es un problema muy actual. Muy actual y digno de anali-arse con paciencia, con conciencia y con ciencia. !. M*s all* de la generalidades que yo le meto a esto.

V. !orque no se puede negar el avance de los psicof*rmacos. )os psicof*rmacos que act7an sobre el proceso de la neurotransmisión han ido avan-ando en particular, los llamados antipsicóticos, los antidepresivos, los ansiol ticos. !ero, ?qu' pasa con estoA 5an avan-ado, pero, ?ha avan-ado el hombre junto a estos conocimientosA 5a podido el hombre asumir que estas consecuencias de la necesidad de usar los psicof*rmacos est*n determinadas por procesos existenciales. ?5emos podido lograr los terapeutas pensar que el trastorno de la neurotransmisión es una parte de una totalidad que es el ser en el mundo sufriendoA, ?hemos asumido el compromiso de cambiar las causas que producen el sufrimientoA. $os recuerda a Ernesto <uevara de la #erna, %/he&, cuando dijo2 %$o sólo soy m'dico porque aprend a auscultar el cora-ón de los hombres, sino que soy m'dico porque aprend a auscultar el cora-ón de los pueblos&. : estamos de alguna forma usando con muy buena voluntad un placebo que act7a sobre los s ntomas, pero que no quita las causas que producen el dolor humano. Esto es muy importante porque, ?qu' pasaA 5abl*bamos reci'n de dependencia tecnológica, tambi'n de dependencia cultural y hay una dependencia ideológica, y hay una dependencia y un cruce en este momento, un cruce, una lucha por imponer la globali-ación de un mercado, el planteo del neoliberalismo. ?@u' pasa con esto y los psicof*rmacosA )os productores de psicof*rmacos necesitan que se consuman para que produ-can ganancias. Entonces, ?qu' hacenA /on el gran poder económico que tienen, con el gran poder de penetración ideológica que tienen, van fabricando tambi'n un supuesto episteme. Vale decir, el episteme es el sentido de lo supuestamente verdadero. ; el sentido de lo verdadero despu's se transforma como prejuicio de la doxa. Vale decir, lo que se debe decir, lo que se debe pensar y lo que se debe hacer, lo que se debe medicar y lo que se debe consumir. Entonces esta penetración es tan grande, que frente a un determinado paciente, nosotros nos vemos condicionados a ver s ntomas, signos, s ndromes y enfermedades. !ero al ver esto solamente estoy perdiendo al ser humano concreto que est* enfrente m o. $uevamente estoy adecuando al otro a mi concepción. !ero este poder de penetración de que habl*bamos de los creadores de tecnolog a, determina que nosotros si no pensamos eso, si no estamos supuestamente actuali-ados en las 7ltimas clasificaciones de las enfermedades, nos hacen pensar que no estamos en lo que debemos estar, pero ?para qu' debemos estarA. ; porque si solamente yo pienso en signos, s ntomas, s ndromes y enfermedad, ?cu*l es la solución que me dan a trav's de la penetración culturalA. En este a,o me deben haber regalado m*s de PN libros. En esos PN libros, yo voy a ver signos, s ntomas, s ndromes u enfermedades y su cura. ?/u*l es su curaA /onocer el metabolismo de la neurotransmisión y el manejo de sustancias adecuadas =psicof*rmacos>. 6odo en la psiquiatr a, en este momento todo o casi todo, gira en función de la llamada neurotransmisión. !or ejemplo, los inhibidores de la recaptación de la serotonina que son 7tiles cuando la serotonina como neurotransmisor ha disminuido a nivel de la sinapsis y hay que aumentar la cantidad para que desapare-can los s ntomas. )a serotonina es un neurotransmisor. 1ealmente son 7tiles, no podemos negar que ayudamos al paciente, que supera s ntomas, no todos. !ero, dos interrogantes2 !rimero, ?lo curamosA. #egundo, ?estamos comprometidos con superar las causas que determinan el desequilibrio de esos neurotransmisoresA ?Estamos ayudando a que ese ser humano elabore herramientas cognitivas y dem*s para que posteriormente no se le presente la depresión, por ejemploA ?: estamos cumpliendo lo que se debe hacerA ; ese %se debe& est* tan metido ideológicamente en la mente del terapeuta que a veces tememos no dar un psicof*rmaco porque vamos a ser mal terapeuta. !orque ya el paciente viene pidiendo el psicof*rmaco tal. !orque lo leyó en un diario norteamericano y lo leyó en dos libros, con el nombre del f*rmaco %El #e,or tal....&. $o digo el nombre porque har a propaganda a un psicof*rmaco. !. Esto responde entonces a un mercadeo constante, que un psiquiatra se tiene que estar planteando constantemente, digamos, el avasallamiento, o el avance profundo de los psicof*rmacos como producto, a trav's de un marCeting.

V. /laro, de un tremendo marCeting... @ue va desde esto de los regalos de libros, determinada atención, llevarnos a congresos. ; se llega a tal l mite de saturación, que para que los mismos psiquiatras concurran a las conferencias de los psicof*rmacos, hacen rifas para viajes a Europa, porque si no la gente est* ya colmada de la neurotransmisión. 1ecuerdo el comentario de un joven colega que manifestaba su desconfian-a hacia la literatura m'dica actual porque, a su juicio, est* llena de %chivos&. !ero el problema es que es tal la penetración, que m*s de un colega, y uno mismo a veces, se ha quedado sin letra, se ha quedado con la letra que le han dado los laboratorios, que le han dado del D#M +V. Vale decir, el D#M +V es un libro de clasificación de predominio norteamericano y ahora en el mundo, que trata sobre los trastornos mentales. Entonces, describimos s ntomas, signos, s ndromes y enfermedades, pero estamos perdiendo continuamente a nuestro ser humano =paciente>. %#er haci'ndose ser en el devenir&. Estamos repitiendo, desarrollando y diagnosticando. ?!ara qu'A !ara dar psicof*rmacos y no es que nuestros colegas o yo mismo seamos culpables, es tal la penetración cultural en este sentido, que en el fondo, ese psiquiatra, ese terapeuta, ese pensador, ese filósofo, en todas las corrientes, y fuera de la psiquiatra tambi'n. #e da de cabe-a con su condición de pensador %#udaca&. Ese pensador %#udaca& sufre un gran complejo de inferioridad. ?!or qu' complejo de inferioridadA !orque consciente o no consciente se siente coloni-ado. "l sentirse coloni-ado quiere imitar al coloni-ador. Esto ya lo anali-ó un disc pulo de #artre, .ran- .annon, en uno de los libros %M*scaras negras sobre rostros blancos&, que quer a decir que el argelino que se iba a .rancia a estudiar y volv a a "rgelia, asum a un comportamiento similar al coloni-ador, pero siempre ten a el problema de que quer a ser blanco y era negro. !. 0na profunda contradicción. V. @ue es la dificultad que tenemos de asumir un proyecto de pensamiento aut'ntico y que surja de nuestras propias capacidades. !orque siempre esas propias capacidades las vemos disminuidas a trav's del complejo del coloni-ado. !. Este complejo al que 0d. hace referencia, y que estamos descubriendo que sufren los terapeutas. V. )o sufrimos todos... y si no, veamos la anorexia, bulimia. Veamos, en fin, un montón de cosas. !. Entonces, los terapeutas se ven un poco condicionados y se sienten coloni-ados. V. $o s' si se sienten, si se dan cuenta. $o universalicemos. !. Vamos a universali-ar, digamos, en el sentido de ver esta corriente que puede estar identific*ndose como que se siente coloni-ada y seguramente que aqu vendr* el intento de respuesta, 0d. lo est* haciendo con este an*lisis y este trabajo que pronto estar* en la calle. Entonces, este sentimiento y esta situación de poner los puntos sobre las ies, aqu , digamos, desde #udam'rica o desde )atinoam'rica, ?tendr* alguna respuesta m*s receptiva por parte de otros colegas suyos o habr* que ayudarlos a que se den cuentaA V. Fueno, yo creo que cuando se ha intentado reali-ar este planteo, se ha tenido mucho 'xito. /arlos "lberto #eguin, casi dir amos el introductor y recreador en cierto aspecto del existencialismo en )atinoam'rica, un peruano, 'l dentro de la concepción que desarrolla, hi-o un libro de medicina psicosom*tica en particular, que despu's fue un libro de texto en el mundo. Vale decir, que cuando lo intentemos, y lo anhelemos, vamos a tener 'xito. ?!or qu'A !orque ahora, esto que habl*bamos de la neurotransmisión se le pone con un gran t tulo, y a veces nos sentimos como atropellados, como asustados. )a psiquiatr a biológica. !ero la psiquiatr a biológica o la vida se da en el encuentro de un sinf n de variables, que son sociológicas, son psicológicas, son las llamadas biológicas. Vale decir, que la vida se da en ese entrecru-amiento de variables, y no es solamente en un mecanismo interno de neurotransmisión. !. En t'rminos pr*cticos, Doctor, ?qu' habr a que hacerA 5abr a que lan-ar, por ejemplo este libro, ver las respuestas, organi-arse, digo esto por los tiempos de hoy, el aceleramiento de los tiempos es profundo y va %in crescendo& cada d a m*s, no somos futurólogos, sino que lo vemos, lo observamos. )os fenómenos sociales,

pol ticos, culturales sufren una profunda aceleración, en la medida que se van produciendo en diferentes sectores de la sociedad, y lo que 0d. est* planteando tendr* su respuesta casi inmediata en algunos sectores y en otros no. ?0d. ha estado en contacto con otros colegasA 5ay expectativas frente a estos planteosA V. ;o tengo que ser aut'ntico. ; la evolución de este pensamiento, por supuesto que no es de generación espont*nea. Es en gran parte la historia de muchos pensadores tambi'n argentinos, que siempre fueron vanguardia del pensamiento, pero que en determinadas 'pocas eran transgresores en el sentido de la normalidad. "hora, gran parte de esa transgresión se est* transformando en parte del episteme. )a normalidad del pensamiento. Vale decir, que eso que fue transgresión, ahora se acepta, con un planteo serio, planteo epistemológico, planteo cient fico y el avance del pensamiento y aquello que fue transgresor ha cambiado. !or ejemplo podemos ver que Euan !ablo ++ ya acepta de alguna forma la teor a de la evolución. #in embargo, cuando nosotros habl*bamos de la evolución 'ramos transgresores. "hora tenemos el apoyo, la perspectiva compartida por el progreso del pensamiento. ;o creo que este libro en cierto aspecto fue transgresor desde el comien-o. !orque fue cuestionando cómo fue una investigación continua, fue cuestionando las normalidades de los terapeutas, la normalidad del sistema, si el sistema era creador o posibilitaba la salud mental, la salud en general. /uestion*bamos esa posibilidad. ?!or qu'A !orque por muy buena psicoterapia que se hiciera, ese hombre va a volver a un medio que contin7a siendo alienatorio. "hora si la psicoterapia lleva su tiempo, su contigVidad y continuidad, es muy probable que ese ser humano salga con la posibilidad de transgredir la enfermedad, y no identificarse con la misma. #ino identificarse con el proyecto de libertad. !. Doctor, ?qu' supone entonces 0d.A, porque me lan-ado una imagen bastante poderosa, por decirlo as , y que tiene que ver con que en el futuro, para los que estamos esperan-ados, haya una evolución humana, creadora, trabajando para una civili-ación que aspiramos que sea mejor, para lo cual el suyo es un aporte importante. !ero, le pregunto en forma personal, qui-*s sea una obviedad o una falta de respeto, ?no siente miedoA V. 5emos pasado mucho miedo. !ero era un miedo creador. ; nos compromet a. ?!or qu', con qui'n nos compromet aA $os compromet a con el desarrollo humano, nos compromet a con la libertad, nos compromet a con el bienestar, nos compromet a con la b7squeda de felicidad entre todos, nos compromet a a reali-ar un mundo donde el proyecto humano se fuera desarrollando. Miedo, no s'... Decir que no tengo miedo, y decirle a 0d. reci'n que siempre la costumbre del psiquiatra es escuchar, al decir 0d. que es un mensaje grande, nos hace pensar en qu' contestar a otro terapeuta. #i el mensaje es tan grande y omnipotente en el fondo, debe estar sinti'ndose bastante impotente. Vale decir, que nuestro mensaje no es omnipotente, nuestro mensaje no cree que tiene la verdad. ; sabe que la est* buscando. $uestro mensaje est* en función fundamental del proyecto de la libertad, del proyecto del humano devenir. ; ah si no lo encontramos entre todos, entre todos digo, incluyendo los centros del poder, el mundo no tiene salida. !ero yo s creo que el hombre va a crear un mundo con salida, lo est* creando. /on las propias contradicciones de una situación emergente, en este momento, donde pareciera que el planteo de lo humano, de lo human stico estuviera superado por el planteo de la globali-ación del mercado, del marCeting, de la imitación de los modelos, de sistemas light, las fast food, etc. 0n mundo que propone el consumo para los que puedan y cada d a practican menos los valores de los grandes relatos =/ristianismo, 1evolución .rancesa, Marxismo>. !orque, por ejemplo, en este momento, las profesiones de car*cter human stico, en general, est*n siendo asumidas m*s por la mujer que por el hombre. !orque se supone que en los %tejos&, como dice la gente, en el aspecto económico, van a ser m*s rentables, en el aspecto de los negocios, en el aspecto de la exportación, en las

empresas, en dirección de empresas, en marCeting y ah se ubica el hombre. ; qu' va a pasar con eso, va a pasar lo que pasó en nuestro pa s, que el ingeniero en electrónica no encontraba f*bricas para trabajar. !. ?; se entiende este planteo del encuentro entre lo neoliberal impuesto o tratando de imponerse y lo human sticoA V. Es muy sencillo. #e habla de la muerte de las ideolog as. ?@u' es la ideolog aA )a ideolog a es el reflejo subjetivo, distorsionado del mundo objetivo. ?@u' quiere decir esoA Es sobre lo que habl*bamos hace un rato de las concepciones y las percepciones. ;o voy a ver el mundo a trav's de cómo se han formado mis ideas. Entonces aparece el neoliberalismo que dice que las ideolog as han muerto. /omo si eso no fuera una nueva ideolog a. !orque si hay una distorsión anterior y esto se ha muerto aparece una distorsión nueva por un lado. !or otro dicen que la historia se acabó, se frenó, no hay m*s cambios, ?qu' mensaje nos est*n dandoA $os est*n dando un mensaje de que no se puede, que todo se paró, todo se frenó, que queda una sola cosa, adaptarse al mercado, pero el mercado ?nos va a dar saludA El mercado ?nos va a dar educaciónA El mercado ?nos va a dar libertadA #i ni siquiera pueden decir que nos va a dar libertad de mercado. !orque va a consumir el que pueda, no todos. Entonces, este juego din*mico entre las dos tendencias, lógicamente que yo creo mucho en la posibilidad del ser humano, creo mucho en los grandes relatos actuali-ados, creo que no se le puede pedir a los grandes relatos lo que supuestamente se les pide, por ejemplo2 se le piden soluciones económicas al cristianismo. El cristianismo en el fondo no plantea una situación económica, no plantea una situación económica, plantea un humanismo teoc'ntrico. #e plantea que la 1evolución .rancesa fracasó, que la igualdad, la fraternidad, etc. no se dioD se plantea que el comunismo fracasó. !ero la pregunta que me hago yo es la siguiente2 ?$o tenemos todos acaso un poco m*s o menos de raigambre cristiana, no tenemos todos la b7squeda de los principios de la 1evolución .rancesaA ?$o tenemos todos la necesidad de que los hombres no se exploten entre los hombres, sino que proyecten un mundo mejorA Entonces las ideolog as y el resultado de todo eso no ha muerto. $o ha muerto la ideolog a. $os quieren imponer otra ideolog a. !ero yo creo en el hombre. !. Esa ideolog a, ?ser a la llamada ideolog a de la nada o del nihilismoA V. Ese ser a el planteo un poco de lo que se est* llamando el posmodernismo, todo es negociable, todo es light, hay que imitar los modelos, que lo importante es consumir. /onsumir la marca, tener para ser. Esto de tener para ser históricamente tambi'n ha venido, pero en particular ahora encontramos la identificación en el modelo, en el modelo impuesto, vale decir, en el campo de lo inaut'ntico, en el campo del %se debe&, donde se pierde el ser humano. #e pierde todo, se pierden las concepciones. #i yo anali-o la pol tica y los pol ticos en la 'poca actual voy a ver primero, que es necesario no confundir la pol tica con los pol ticos. )a pol tica es un compromiso fundamental, trascendente, 'tico, en función de principios de solidaridad y de desarrollo de los dem*s. !ero la pr*ctica del pol tico responde a su proyecto imaginario, por lo general responde a una b7squeda, no todos, a una b7squeda de poder, una b7squeda de rentabilidad, no se hace pol tica, se hacen operaciones pol ticas con una finalidad rentable. #e habla de solidaridad pero no se la practica. #e habla, si es 7til en un determinado momento histórico, de Euan WW+++, de la 6eolog a de la )iberación, de /arlos Marx, de la justicia social, de la independencia económica, de la soberan a pol tica, etc., se habla pero no se practica. Despu's se termina hablando de marCeting, de negociados. Vale decir que hasta en la pol tica, tambi'n ha prendido el posmodernismo, por decirle posmodernismo en este caso. !or no usar otro t'rmino. !. Doctor, muchas gracias por la forma y la oportunidad. )o 7nico que nos quedar a como final es saber, tener una idea, de cu*ndo vamos a tener ese libro en la mano, y cu*ndo vamos a poder tener la oportunidad de decirle a la gente2 mire, hay un punto de vista que ha nacido o, por lo menos, tiene la idea de exponerse en un lugar donde normalmente se cree que nadie piensa. ?VerdadA Estamos hablando de este lado del mundo, y creo que nos

debemos la oportunidad de dar nuestro punto de vista. En este sentido, recuerdo que en un momento en la universidad se nos planteaba en una clase de introducción a la filosof a si era factible hacer filosof a en )atinoam'rica o la filosof a ya ven a hecha. /osa que podr amos extenderla al conocimiento en general. V. ;o creo que lo que le planteaban en la .acultad de .ilosof a, por supuesto que era un prejuicio, que era una ideolog a. !orque la filosof a no est* hecha, siempre se est* haciendo, lo que est* supuestamente hecho, son las formas de la filosof a. ?@u' quiero decir con esoA @ue hay formas instrumentadas a trav's de universidades con conocimientos dependientes de los centros de poder. $osotros tenemos la obligación de lograr que nuestro tratamiento como terapeutas sea junto con nuestro paciente, aprendiendo a filosofar. !orque filosofar es superar lo cotidiano en función de un proyecto de libertad. En cuanto al libro, tenemos el compromiso serio de que salga a circulación en febrero o mar-o de este a,o. "grade-co esta oportunidad que me brinda esta institución para que comience el devenir de las ideas del libro. Muchas gracias. !. De nada.

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