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CÓMO FUE DESCUBIERTO EL ZEND-AVESTA Jacques Darmesteter

El Zend-Avesta es el libro sagrado de los parsis; es decir, de los pocos fieles que quedan de esa religión que dominaba en Persia en la época en que el segundo sucesor de Mahoma destronó a la dinastía sasánida (642 después de Cristo), religión que se ha llamado dualismo, mazdeímo, magismo, zoroastrismo o culto del fuego, según se haya tenido en cuenta el artículo principal de su credo, su Dios supremo, sus sacerdotes, su presunto fundador o el objeto aparente de su culto. Menos de un siglo bastó para que la mayor parte del pueblo vencido se adhiriese a la ley de sus nuevos amos, sea por fuerza, sea por política, sea por la atracción que ejercía una forma más sencilla de su credo. Pero muchos de aquéllos que permanecían fieles a la religión de sus padres partieron a buscar en tierra extraña una nueva patria donde pudiesen adorar libremente a sus antiguos dioses, rezar sus antiguas oraciones y cumplir sus antiguos ritos. Esa patria la encontraron al fin entre los tolerantes hindúes, en la costa occidental de la India en la península de Guzerat. Allí fijaron su morada y allí viven todavía, mientras en Persia las filas de sus correligionarios se van enrareciendo y menguando de día en día. Así como los parsis son las ruinas de un pueblo, así también son sus libros sagrados las ruinas de una religión. No ha habido en el mundo ninguna otra gran creencia que haya dejado monumentos tan pobres y mezquinos de su pasado esplendor. A pesar de eso, es grande el valor que ese libro, el Avesta, y las creencias de ese pueblo venido a menos, los parsis, tienen a los ojos del historiador y del teólogo, como quiera que nos presentan los últimos destellos de las ideas que prevalecieron en el Irán durante los cinco siglos que precedieron y los siete que siguieron al nacimiento de Cristo, época que dio al mundo los Evangelios, el Talmud y el Corán. Como es sabido, grande fue la influencia que tuvo Persia en cada uno de los movimientos que dieron origen a esos tres libros o que arrancan de ellos; mucho fue lo que de ella tomaron los primeros heresiarcas, mucho lo que tomaron los rabinos, mucho lo que tomó Mahoma. Gracias a la religión de los parsis y al Avesta nos es posible retroceder y penetrar hasta el corazón mismo de ese importante período de la historia del pensamiento religioso, que vio unirse la mentalidad aria con la semita, abriendo así la segunda etapa del pensamiento ario. Las investigaciones acerca de la religión de la antigua Persia comenzaron mucho tiempo ha; quienes primero la estudiaron fueron los antiguos enemigos de Persia, los griegos. Aristóteles, Hermipo, y muchos otros escribieron acerca de ella en libros de los cuales no han llegado hasta nosotros, por desdicha, sino unos pocos fragmentos y a veces, nada más que los títulos. Muchos datos valiosos acerca de ellos encontramos esparcidos en los informes de los historiadores y viajeros que se extienden por un espacio de diez siglos, o sea desde Herodoto hasta Agatia y Procopio (de 450 antes de Cristo a 550 después de Cristo). La exposición más clara y fidedigna de la doctrina dualística se encuentra en el

Pietro della Valle. docenas de oráculos comprendidos bajo el título de Oracula Chaldaica Sive Magica. profesor de Oxford. del mazdeísmo no se sabía otra cosa que el nombre del fundador. aunque sin el menor asomo de esa curiosidad desinteresada y casi diríamos científica de épocas anteriores. Pródico. y de algunos excesos de agudeza crítica. y se percató de que no todos estaban escritos en la misma lengua. y puso a la orden del día las investigaciones acerca de su historia. Como Janto el Lidio. Chardin. que vivió. hizo la primera tentativa sistemática de restauración de la historia de la antigua religión pérsica. ingleses y franceses que anduvieron por el Asia. Durante la Edad Media. puede decirse que durante los primeros siglos del cristianismo la religión de Persia fue más estudiada y menos comprendida que nunca. hacía mención del zoroastrismo. según se dice. el cual de mago se convirtió en hechicero y maestro de las ciencias ocultas. Zoroastro y Platón fueron tratados como si hubiesen sido filósofos de la misma escuela. el libro de Thomas Hyde fue la primera pintura completa y verdadera del parsismo moderno. y. En los siglos siguientes lograron acercarse todavía más a las fuentes originales viajeros italianos. acogían con avidez cuanto les llegaba patrocinado por el nombre de Zoroastro. el gnóstico. Proclo coleccionó 70 Tétradas de Zoroastro y escribió comentarios acerca de ellas. que difícilmente hubiese podido evitarse en aquella sazón. que no eran sino discípulos muy remotos del sabio medio. los llamados monumentos genuinos de la antigua Persia no eran otra cosa que recientes compilaciones o refacimenti hechos por los persas. Henry Lord. Ovington. salieron a luz. Las indagaciones serias no volvieron a emprenderse hasta la época del Renacimiento. con él cubrieron los neo-platónicos las elucubraciones más recientes de su teosofía. combinando los datos de los escritores mahometanos con “los monumentos verdaderos y genuinos de la antigua Persia”. y Hierocles expuso sus doctrinas en un mismo libro. y de que ya no podían entenderse los escritos sagrados originales sino mediante traducciones y comentarios en otro idioma. mas apenas si es necesario decir que Zoroastro comentado por Proclo no era ni más ni menos que Proclo comentado por sí mismo. Numerosas sectas religiosas y filosóficas. en suma. para . Mas. sus costumbres y los rasgos principales de su credo. obra que emprendió y llevó felizmente hasta el cabo Bernabé Brison. Por desdicha. empeñadas en la búsqueda de nuevos dogmas. Como el nombre de éste había llegado a ser el símbolo mismo de la sabiduría. y el más grande de los orientalistas de Europa en aquella época. hallaron en Persia y en la India a los últimos seguidores de Zoroastro y dieron a conocer en Europa su existencia. Gabriel du Chinon vio sus libros. obra de neo-platónicos. poseía libros secretos de Zoroastro. Gabriel du Chinon y Tavernier. Pero nunca se estudió con más empeño el zoroastrismo que en los primeros siglos de la era cristiana. cada vez más profunda. No quedó sin resultado el cálido llamamiento hecho por el profesor oxoniense al celo de los viajeros. El objeto que realmente se pretendía al estudiar la vieja religión era formar una nueva. Mandelslo. En el año de 1700 Thomas Hyde.tratado De Iside et Osiride. en la época helenístico-romana. atribuido a Plutarco. El primer paso fue coleccionar todos los datos que pudieron recogerse en los escritores griegos y romanos. antes de Herodoto. a pesar de esta falla.

pero más decisiva. eran las ideas lo que chocaba al contemporáneo de Voltaire. de leyes y reglas tan absurdas. pero salió de ella victorioso y. consiguió que los parsis le comunicasen sus libros y sus ciencias. Zoroastro. como curiosidad que mostrar a los forasteros. A la verdad. a Surata. Diez años empleó en el estudio del material que había copiado. se alistó como soldado particular al servicio de la Compañía Francesa de las Indias Orientales. un facsímil de cuatro hojas del Vendidad oxoniense. alumno de la Ecole des Langues Orientales. y al día siguiente depositó en la Bibliotheque Royale el Zend-Avesta entero y copias de varios de los libros tradicionales. que en 1723 llevó Richard Cobbe a Inglaterra. El que rompió las hostilidades fue el futuro fundador de la Royal Asiactic Society. Pero el viejo manuscrito era libro sellado y lo más que por entonces pudieron hacer con él fue colgarlo con una cadena de hierro de la pared de la Biblioteca Bodleiana. por fin. se embarcó en Lorient el 24 de febrero de 1755. y en 1771. donde permaneció entre los parsis durante otros tres años. de manera que las ideas nuevas y peregrinas que tenía que expresar parecían todavía más extrañas bajo los atavíos exóticos con que las presentó. Demasiado impaciente para ponerse a esperar que el Gobierno lo enviase a la misión que le habían prometido. Anquetil había dado de sobre pretexto a la sátira. por culpa de Anquetil. Diez y ocho años más tarde un compatriota de Hyde. Al punto estalló una vehemente disputa. El Zend-Avesta hubo de padecer por culpa de su introductor. publicó la primera traducción europea del Zend-Avesta. de descripciones de dioses y demonios tan . vio. En 1754 un joven de veinte años. cabalmente en una época en que ardía la guerra entre Francia e Inglaterra. Se había sentido picado en lo vivo por el tono zumbón con que Anquetil había tratado a Hyde y a otros cuantos eruditos ingleses. y a partir de esa época los eruditos se empeñaron en estudiar el parsismo en su propia patria. En la primera empresa no fue muy feliz y fracasó completamente en la segunda. Regresó a París el 14 de marzo de 1764. William Jones. declarándolo espurio. por fin. por negar la mitad del mundo erudito la autenticidad del tal Avesta. más que el estilo. de París. una copia del Vendidad Sada. a causa del estilo que había adoptado: se preocupó muy poco por la elegancia literaria. Aquí dio comienzo otra lucha no menos ardua. enviado de Inglaterra pocos años antes al orientalista Etienne Fourmont. contra la misma desconfianza y mala voluntad que habían descorazonado a Frazer. Sin embargo. Su argumento Aquiles era que esos libros. y después de tres años de aventuras y peligros sin cuentos a través de todo lo ancho del Indostán. llegó. Pocos años más tarde un escocés llamado Fraser fue a Surata con el objeto de obtener de los parsis no solamente sus libros sino también el conocimiento de su contenido. obtuvo en Surata. El joven estudiante tomó al punto la resolución de dar a Francia así los libros de Zoroastro como la primera traducción europea de los mismos.que buscasen y adquiriesen a todo trance los libros sagrados de los parsis. llenos de historias tan estúpidas. a la sazón joven estudiante de Oxford. de mano de los parsis. George Boucher. por casualidad. En su libelo escrito en Francia con una verba y un estilo que hacían ver en él un buen discípulo de Voltaire. Anquetil du Perron. y no entendió lo que era poner en francés el zendo y el persa. William Jones señalaba y hacía hincapié en las puerilidades y absurdos que pululaban en los llamados libros sagrados de Zoroastro.

vindicó la autenticidad de los libros zendos. añadía otras derivadas de la estolidez no común del contenido. y Meisner en Alemania. Anquetil. lo cual se explica fácilmente por las estrechas relaciones entre Persia y las tierras aramaicas. A estas objeciones fundadas en la forma. La conclusión a que llegaba era que el Avesta era una rapsodia zurcida por algún guebro moderno. de hombres y de demonios desconocidos para los antiguos persas. Kleuker extendió el círculo de las comparaciones a todo el conjunto de la literatura antigua. Pues. de Jemshid y de otros personajes por el estilo. ya que en los idiomas pérsicos no se había introducido ningún elementos arábigo antes del siglo VII. y que el pahlavi mismo. Después. Richardson se empeñó en dar índole científica a los ataques de Jones. a los cargos formulados en contra de los libros recién descubiertos. sino tan sólo vocablos semíticos del dialecto arameo. . demostrábanlo. como lo prueba el silencio de los escritores antiguos. como ya lo había hecho Anquetil. como si fuesen héroes divinos? Anquetil y el Avesta encontraron un serio paladín en la persona de Kleuker. que hablaban de ideas hasta entonces inauditas y hacían saber cosas nuevas. jamás fueron adoradas en Persia? ¿Qué griego habló jamás de Hom. en la época de los reyes sasánidas. asentándolos sobre fundamentos filológicos. cuando menos. sabiduría y pureza. además.grotescas. Que el Avesta era manufactura de cuño moderno. en una serie de disertaciones originales. finalmente. a saber. En el campo de la Filología demostró. que los fabricantes de esa rapsodia colmaban de alabanzas. probándolo. la diferencia radical entre el zendo y el persa. Demostró también que voces arábigas sólo aparecen en los libros que la misma tradición parsi considera modernos. lo único que Jones consiguió probar de manera decisiva es que los antiguos persas no corrían parejas con las luces del siglo XVIII. o. y. y que los autores del Avesta no habían leído la Encyclopédie. no podían ser ora de un sabio como Zoroastro. que el zendo no contiene ningún elemento arábigo. las múltiples palabras árabes que se imaginaba haber encontrado así en el dialecto zendo como en el pahlavi. De hecho. no contiene ninguna palabra arábiga. que contrastaba con la extraordinaria eufonía del persa. En Alemania. profesor de la Universidad de Riga. Había procurado ya demostrar en una memoria sobre Plutarco. jamás fueron conocidas. la aspereza de lenguaje del zendo. A la censura de Jones hicieron eco Sir Jones Charding y Richardson en Inglaterra. así en cuanto al vocabulario como en cuanto a la gramática. según él. en los cuales se invoca un número increíble de animales puros y de otras cosas que. de animales. como también de las disertaciones históricas de Anquetil. ni el código de una religión tan alabada por su sencillez. que es más moderno que el zendo. publicó de ella una traducción alemana. añadió Meisner otros de índole nueva e inesperada. que los datos del Avesta concordaban plenamente con los datos que acerca de la religión de los magos se da en el tratado De Isis y Osiris. ¿qué? ¿Quién se atrevería a atribuir a Zoroastro libros en que aparecen incontables nombres de árboles. Luego que apareció la traducción francesa del Avesta.

en los cuales nada puede hallarse que haga pensar en un fraude o en la intervención de una mano moderna. Ardeshir Bavagan. en un discurso pronunciado ante dicha sociedad volvía a tratar de la misma cuestión que veinte años antes había zanjado él de manera tan expedita. Tychsen ponía de relieve la importancia de este nuevo descubrimiento: “Esto”. cuya antigüedad queda probada por el hecho de que fue necesario traducir una parte de los libros del zendo al pahlavi. Como es sabido. tales como los que se han imaginado encontrar en él. En un apéndice de sus comentarios. Vestigios de épocas recientes. Fue la memoria magistral de Sylvestre de Sacy. Aquí también todo concuerda para proclamar muy alto la antigüedad y la autenticidad de dichos libros. a la sazón presidente de la Royal Asiatic Society. “es una prueba de que el pahlavi estaba en uso durante el reinado de los sasánidas. no hay nadie que niegue la íntima semejanza de doctrinas y la identidad de origen. no puede negarse que Zoroastro legó a la posteridad libros que fueron durante siglos la obra fundamental de la religión mágica y que fueron conservados por los magos como lo demuestra una serie de documentos que arranca de los tiempos de Hermipo. se publicó en París un libro que. puesto que de ellos emanaron estas inscripciones.” Dos años más tarde. o bien pertenecen a las últimas partes de la obra. o bien se deben a malas interpretaciones. a mi juicio. el primero de ellos. idioma que ya iba cayendo en desuso en la época de los sansánidas. las cuales. “que no cuadre a edades remotas y a un hombre que se pone a filosofar en la infancia del mundo. hay una prodigiosa concordancia entre el Zend-Avesta y los datos que dan los antiguos en lo tocante a la doctrina y a las instituciones de Zoroastro. como compensación. sin tratar directamente del Avesta. recién fundada por él mismo. Añádase a todo esto el argumento irrebatible tomado del lenguaje. en la cual. por vez primera y de manera decisiva. escribe. mejor dicho. finalmente. De Sacy. terminó su lectura convencido de lo contrario. dejaron fuera de toda duda la autenticidad del idioma zendo. Por eso me declaro incapaz de ver por qué razón no daríamos crédito a los magos de nuestros días cuando atribuyen a Zoroastro esos libros tradicionales de sus antepasados. las inscripciones pahlávicas dieron la clave para descifrar las inscripciones pérsicas cuneiformes. quienes resucitaron la doctrina de Zoroastro. cuyos trabajos quedaban de este modo reivindicados por sí mismos. se descifraban las inscripciones pahlávicas de los primeros sasánidas.” Por esa misma época Sir William Jones. como quiera que el dar pie a nuevos descubrimientos valía más que acumular razones sobre razones. Ahora ya no era hombre capaz de decir: “Sied-il a un homme né dans ce siecle de . en 1793. en sus investigaciones se había fundado principalmente en el diccionario pahlavi publicado por Anquetil. “Nada hay en él”. quien. Ahora se puede entender por qué se tradujeron al pahlavi los libros zendos. fue el primer paso que se dio para hacer incontrovertible la autenticidad de éste. En conjunto. Plutarco concuerda de tal manera con los libros zendos que. como también fueron ellos.Otro decidido defensor del Avesta fue el numismatólogo Tychsen. habiendo comenzado a leer la obra lleno de prejuicios en contra de su autenticidad. escribe.

la idea era feliz. “Si no fuese más que una compilación reciente”. su juicio acerca del Avesta no se había modificado. y que el Zend-Avesta es auténtico. no aparece el sánscrito puro —siendo así que éstos fueron escritos en la tierra en que viven los parsis— sino un lenguaje mixto. quizás tan próximamente emparentado con él como el prácrito u otros idiomas populares. como quiera que de los dieciocho ejemplos no hay uno solo que resista a la crítica. a saber: los que designan los grados de parentesco. Síguese de ahí que el idioma zendo era. en un ensayo acerca de la antigüedad de la lengua zenda. ¿cómo es que en los antiquísimos ritos de los parsis. Sin embargo. no podían haber inventado una lista de palabras sánscritas. El carmelita tenía obscuros . y las ideas más generales y esenciales. y que además algunas de las inflexiones de éstas se formaban según las reglas del Vyacalan. se presuponía. es más que seguro que M. Ahora bien. aunque. Pero un vistazo al glosario zendo. en las antiguas inscripciones de los persas. por consiguiente. las partes del cuerpo. un dialecto del sánscrito. pero ya era una gran cosa el que se hubiese sacado a luz el parentesco cercano de las dos lenguas. como. en efecto. no había considerado necesario estudiar el texto mismo. y que. “Al recorrer el glosario zendo”. “experimenté asombro inenarrable al hallar que de diez palabras seis o siete eran de sánscrito puro. en lo esencial. finalmente. por ejemplo. en las preces litúrgicas de los parsis. “como afirma Jones. contiene dieciocho palabras tomadas del lenguaje litúrgico usado en la India y en Persia. Demostró la afinidad del zendo con el sánscrito. y. en sus mismos libros. se trata de una lista auténtica de palabras zendas. conservada en libros o por tradición. sin embargo. publicado por Anquetil. y más que probable que el compilador persa no tenían conocimientos de sánscrito. El autor llegaba a la conclusión de que en tiempos muy remotos se había hablado sánscrito en Persia y en Media. en los datos que acerca de la religión de Zoroastro nos han dejado los escritores clásicos. que es tan diferente de los demás dialectos de la India. yushmacam. En 1798 el padre Pablo de St. Anquetil. escribe. el creador de la gramática comparada del sánscrito y del zendo.s’infatuer de fables indiennes?”. aunque no había producido aún todo lo que de ella podía esperarse. Barthélemy. del italiano?” En el fondo. Otra lista. escribe. Esta lista no fue redactada de manera muy feliz. desarrolló más ampliamente la observación de Jones. por lo tanto. como lo es el francés. mediante una lista de vocablos de ambas lenguas. le sugirió una observación que hace de Sir William Jones. una conexión demasiado estrecha entre uno y otro. a despecho de él mismo. sino que ambos provienen de otro idioma más antiguo. cuando menos. que dicho idioma había dado origen a la lengua zenda.” Esta aseveración de que el zendo es un dialecto sánscrito no era correcta. con la que se pretendía demostrar cuán estrecha era la conexión de las dos lenguas en lo referente a un tópico especial. de tal manera elegidos que fuese inverosímil en sumo grado el que hubiesen sido usurpados por un idioma al otro. genitivo plural de yushmad. aunque guardaba todavía cierto resquemor respecto de Anquetil habló de él con mucha más reserva que en 1771. como él mismo lo declaró. y. esto era tanto como decir en buenas palabras que el zendo no se deriva del sánscrito. que sabemos se hablaron en la India hace dos mil años.

A los ojos de Erskine. En 1807 Jones Leyden consideraba al zendo como dialecto prácrito. como omitió el expresarla en forma clara y distinta. paralelo al pali. pero en Inglaterra continuaron las viejas y estériles controversias sobre la autenticidad de los textos. Los primeros veinticinco años del presente siglo fueron vacíos de resultados. El principal argumento en que se fundaba era que no se menciona el zendo entre los siete dialectos que. y. también recuerdan a menudo formas del griego y del latín. pero. palabras que difícilmente lo harían pensar a uno en el vocablo . En Alemania Meisner no había encontrado seguidores. siendo el pali idéntico con el dialecto maghadi. como también la pronunciación correcta de las letras del zendo. lo cual le llevó con frecuencia a establecer comparaciones que hubieran espantado a Menage. por ejemplo. Demostró que la lista del Jehangiri se refería a una época posterior a aquella a que debió haber pertenecido el zendo y a regiones de Persia diferentes de aquellas en que debió hablarse de dicha lengua. una de las inteligencias mejor dotadas dentro de la nueva escala de Filología. y con frecuencia tienen una índole especial que le es propia. Leyden y Ersine. Este fue el primer ensayo de gramática zenda. y el zendo con el sauraseni. y por lo que toca a sus formas gramaticales. Ahriman se convirtió en la palabra sánscrita ariman. y fue un ensayo magistral. y a quien cupo del honor de ser uno de los precursores así de Grimm como de Burnouf. sin embargo. El error de von Bohlen consistía en adoptar las transcripciones de las palabras hechas por Anquetil. En lo concerniente a su fonética el zendo se acerca al pérsico más bien que al sánscrito. lo que es peor. El ensayo publicado en 1831 por Peter von Bohlen acerca del origen de la lengua zenda hizo que el asunto volviese al punto en que se hallaba cuarenta años atrás. Los teólogos en sus polémicas apelaban al Avesta. varias de las cuales habían sido dadas en forma incorrecta por Anquetil. quedó perdida durante años. como lo habían afirmado Jones. si éstas recuerdan a menudo alguna forma sánscrita.barruntos de esta verdad. según el Farhang-i Jehangiri. sino de un dialecto estrechamente emparentado con él y. puso los nombres propios en sus formas parsis modernas. finalmente demostró lo que era todavía más importante. y Rhode esbozó la historia religiosa de Persia fundándose en las traducciones de Anquetil. Y. Rask dio también los paradigmas de tres nombres del zendo pertenecientes a diferentes declina-ciones. que significa el demonio. y tuvo que ser descubierta de nuevo. Bohlen podía haber visto en la misma obra de Anquetil que Ahriman no es otra cosa que la forma moderna de Angra Mainyu. eran comunes en la antigua Persia. las cuales son a menudo tan incorrectas que parecen formas corrompidas cuando se las compara con el sánscrito. pero que jamás se habló en Persia. el zendo era un dialecto sánscrito importado de la India por los fundadores del mazdeísmo. y que el pahlavi y el persa no presentan parentesco cercano con el zendo. el zendo es un dialecto prácrito. demostró además que el idioma pérsico moderno no se deriva del zendo. Según él. El ensayo de Erskine provocó una respuesta decisiva de parte de Emmanuel Rask. Así. que el zendo no se derivaba del sánscrito.

se reducía por medio de la forma parsi bahman. a saber. por otra parte. La idea de que el zendo y el sánscrito eran dos lenguas emparentadas era lo único nuevo que se había adquirido. y de Traitana con Thraetaona y Feridun. Por los años de 1825 Eugene Burnouf hallábase empeñado en una serie de investigaciones acerca de la extensión geográfica de las lenguas arias en la India.sánscrito ariman. por espacio de setenta años. haciendo ver la identidad del Yama védico con el Yima del Avesta. siendo incorrecta en sí misma la tradición sobre la cual descansaba la obra de Anquetil. o Buen Pensamiento. y si no es fuera de la India donde hay que buscar el origen de las lenguas y de la civilización de los hindúes. no conociendo éste el sánscrito. y obtener una inteligencia directa de ellos. esta obra estaba corrompida en sus principios mismos. al sánscrito bahuman. Asimismo. Los parsis habían sido los maestros de Anquetil. de modo que. a medida que se debilitaban las dudas acerca de la autenticidad de los textos. la consultó tal como se la encontraba en una forma mucho más antigua y pura. reflejándose la confianza que inspiraba el Avesta en la obra de su intérprete. Por fin. dejando a un lado la tradición tal como se encontraba en la base de la traducción de Anquetil. Pero. que es un . Vio que dos cosas habían hecho extraviarse a Anquetil: por una parte de los dastures parsis que habían sido los maestros de éste. Esto lo llevó a estudiar las lenguas de Persia y primeramente la más antigua de ellas. no se había hecho ningún progreso real en el conocimiento de los textos del Avesta. y. en una traducción sánscrita del Yasna. A partir de la época en que Anquetil publicó su traducción. quedó sorprendido al ver que no hallaba la pista que esperaba. puso a prueba y confirmó o corrigió los datos obtenidos de Neriosengh. quiso averiguar si no había existido alguna vez en el noroeste una separación por ese estilo. el zendo. Burnouf. o bien sabían poco ellos mismos o bien habían enseñado a su discípulo de manera imperfecta no solamente el zendo sino aun el pahlavi con que pretendían explicar el significado del zendo. También dio él las primeras nociones de una mitología comparada del Avesta y del Veda. comparando pasajes paralelos y ayudándose de la gramática comparada. La traducción de Anquetil era todavía el único guía. Así logró trazar las líneas generales del léxico zendo y fijar sus formas gramaticales. el ángel VahuMano. y ¿quién hubiese podido entender los escritos sagrados de los parsis mejor que los parsis mismos? No hubo nadie que intentase jamás leer los textos si no es a la luz de la traducción de Anquetil. es decir. Después de haber fijado los límites que separan las razas que hablan lenguas arias de las tribus nativas no brahmánicas en el Sur. crecía la autoridad de la traducción. pero de ahí no había resultado ninguna ventaja práctica para la interpretación de los textos. no pudo suplir por estos medios los defectos de la tradición. y no existiendo aún la gramática comparada. Así fue como elaboró su Commentaire sur le Yasna. Un dios de largos brazos. fundando con ello el único método correcto de interpretar el Avesta. apareció Burnouf. que acababa de fundar Bopp y que él mismo había empleado con éxito para explicar ciertas formas del zendo. hecha en el siglo XV por el parsi Neriosengh. De acuerdo con la antigua versión pahlavi. al tratar de leer los textos ayudándose de la traducción de Anquetil.

se dejaba oír un idioma gemelo. de una lengua estrechamente emparentada con la del Avesta. Se hubiera necesitado una dosis de escepticismo mucho mayor que la normal para seguir considerando todavía el zendo como lengua artificial. de peregrina importación. en la época de los primeros reyes aqueménidas. opuesto así a la estrechez de espíritu que se apega a las cuestiones de hecho sin levantarse hasta las causas de las mismas y buscar la conexión que tienen con las series de fenómenos con ellas relacionados. y así logró a la vez descubrir hechos y explicarlos. todas las confunde y embrolla. Sin sacrificar nunca la tradición a la comparación ni la comparación a la tradición. Esa voz inesperada acalló toda controversia y los últimos ecos de la disputa iniciada en 1771 expiraron sin que nadie les hiciera caso. En esa misma época las antiguas inscripciones pérsicas de Persépolis y Behistún fueron descifradas por Burnouf en París. desde el momento en que.modelo maravilloso e incomparable de penetración crítica y de sólido sentido común. inopinadamente. que en casi todos sus rasgos ofrecía el parecido más evidente. Con ello se reveló la existencia. ni en la conciencia del pueblo para el cual se escribía. que comparando entre sí todas las cosas. . y desaparecieron por fin las últimas dudas concernientes a la autenticidad de los libros zendos. sin raíces en la tierra en que se escribía. supo pasar de una a otra. como al espíritu de comparación desenfrenado. saliendo de la boca de Darío y hablando desde la tumba misma del primer rey aqueménida. por Lassen en Bonn. y por Sir Henry Rawlison en Persia.