Sobre la Memoria

Montse Fernández Crespo Doctorado FOG 2008-2009

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Montse Fernández Crespo
Doctorado FOG 2008-2009

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Índice

1. 2.

Introducción ........................................................3 Antecedentes.......................................................4
En el contexto nacional .................................................4 En el contexto internacional ...........................................4

2.1. 2.2.

3. 4.

La Ley ................................................................6 Ley y sociedad .....................................................8
Sección Española de Amnistía Internacional .....................8 Los partidos políticos.....................................................9 Asociación para la recuperación de la memoria histórica .. 10 La Iglesia................................................................... 11 La ciudadanía ............................................................. 12 Los historiadores ........................................................ 12
Citas Citas Citas Citas Citas sobre sobre sobre sobre sobre la la la la el memoria impuesta................................................13 “amnesia colectiva” en la Transición........................14 paradoja entre Memoria e Historia ..........................14 politización actual del proceso ................................15 papel del historiador .............................................15

4.1. 4.2. 4.3. 4.4. 4.5. 4.6.
4.6.1. 4.6.2. 4.6.3. 4.6.4. 4.6.5.

5. 6.

Conclusión ........................................................ 17 Bibliografía ........................................................ 19

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1. Introducción
La conocida como Ley de Memoria Histórica ha llegado como respuesta a las demandas colectivas que la sociedad española venía lanzando desde, o incluso antes, que en el período de nuestra transición hacia la democracia se firmara un “pacto del olvido” entre los políticos que participaron en el proceso de regeneración democrática. Han sido muchas las voces, favorables y contrarias, satisfechas y desencantadas, que su promulgación ha desencadenado. Partidos políticos, asociaciones de víctimas del franquismo, ciudadanos, historiadores, e incluso la comunidad internacional han participado, en formas no sólo a veces contrarias sino diversas, en el debate de su definición. Este trabajo pretende recoger las opiniones de todos ellos. No trata de sentar opinión. Presenta la realidad de la Ley en su entorno mediante la manifestación de hechos y opiniones sobre la misma. Revisamos el presente para conocer el pasado.

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2. Antecedentes
2.1. En el contexto nacional

El 28 de octubre de 2007, el Congreso de los Diputados aprobó la Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura, comúnmente conocida como "Ley para la Memoria Histórica". El día 10 de diciembre, fue aprobada en el Senado pese a los votos en contra del Partido Popular, que considera que el texto rompe la esencia del consenso adquirido en la transición, y de Esquerra Republicana de Catalunya, que estimaba que la Ley se había quedado corta en sus pretensiones. Concluía, en parte, una deuda social iniciada con la transición española al final de la dictadura franquista y que se venía manifestando, a pequeñas dosis, en breves intentos, a lo largo de estos años: • Durante la Transición y los primeros años de la democracia: Serie de decretos y leyes específicas para tratar de compensar las penalidades y sufrimientos de aquellos que padecieron los avatares de la guerra en el bando republicano o prisión en la época franquista. En 1965 Fraga, al frente del Ministerio de Información y Turismo, creó un Centro de Estudios de la Guerra Civil. Gobierno Zapatero: 10 de septiembre de 2004 con la aprobación de un Real Decreto de creación de la Comisión Interministerial para el Estudio de la Situación de las Víctimas de la Guerra Civil. El 22 de junio de 2006 con la aprobación en el Congreso de los Diputados con la única oposición del Partido Popular de que el año 2006 fuese declarado Año de la memoria histórica. El 28 de junio de 2006, el gobierno presentó un proyecto de ley, con el nombre de Proyecto de ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura

2.2.

En el contexto internacional

El Consejo de Europa resolvió el 17 de marzo de 2006 la Declaración Internacional de condena del franquismo. Aprobada por 43 países del Consejo de Europa reunidos en Paris: un texto de condena internacional de las “graves violaciones de Derechos Humanos cometidas en España por el régimen franquista entre 1939 y 1975” y aboga por la proclamación del 18 de julio de 2006 como “Día oficial de la condena de la dictadura franquista”. La propuesta que fue presentada ante la Comisión de Asuntos Políticos del Consejo de Europa por el representante maltés Leo Brincatk, se inicia así: “En España, un debate público sigue en curso sobre los crímenes cometidos bajo la dictadura de Franco y un inventario completo de las violaciones de los derechos humanos

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referentes a esta época aún no ha sido terminado. Recomendando un cierto número de medidas dirigidas a acelerar el proceso, la Asamblea Parlamentaria, señala que la violación de los derechos humanos no es un tema interno que afecte únicamente a un país, y el Consejo de Europa está emplazado para iniciar un debate serio sobre ello a nivel internacional. Entre otras, la Asamblea pide al Consejo de Ministros que adopte una declaración oficial para condenar el régimen franquista a nivel internacional y declarar el 18 de julio del 2006 como día oficial de condena del régimen de Franco.” Junto con esta condena del régimen franquista que reconoce a nivel internacional que fue una dictadura, la resolución del Consejo “Insta al Ejecutivo español a crear una comisión de investigación sobre los delitos del franquismo y presentar un informe al Consejo de Europa, a abrir los archivos civiles y militares a los historiadores —la fundación Francisco Franco se niega—, a abrir una exposición permanente sobre la represión en el Valle de los Caídos y a erigir monumentos a las víctimas del franquismo.” 1

"El Consejo de Europa condena el franquismo, e insta a España a honrar a sus víctimas", EL PAÍS, edición impresa del sábado 18 de marzo de 2006, página 26

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3. La Ley
La LEY 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, más conocida como Ley de Memoria Histórica, se publicó en el BOE número 310. En su exposición de motivos, la presente Ley asume la declaración recogida en la Proposición no de Ley aprobada por unanimidad en el Congreso de Diputados en 2002: “nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos, lo que merece la condena y repulsa de nuestra sociedad democrática”; y condena el régimen franquista: “la condena del franquismo contenida en el Informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa firmado en París el 17 de marzo de 2006 en el que se denunciaron las graves violaciones de Derechos Humanos cometidas en España entre los años 1939 y 1975”. En sus veintidós artículos pretende asentar las bases para que “los poderes públicos lleven a cabo políticas públicas dirigidas al conocimiento de nuestra historia y al fomento de la memoria democrática”. Presentamos un extracto del contenido de los mismos a continuación: De disposición general Artículo 1. Objeto de la Ley Artículo 2. Reconocimiento general Artículo 3. Declaración de legitimidad Artículo 4. Declaración de reparación y reconocimiento personal De carácter económico Artículo 5. Mejora de las prestaciones reconocidas por la Ley 5/1979, de 18 de septiembre, de reconocimiento de pensiones, asistencia médico-farmacéutica y asistencia social a favor de las viudas, hijos y demás familiares de los españoles fallecidos como consecuencia o con ocasión de la pasada Guerra Civil. Artículo 6. Importe de determinadas pensiones de orfandad. Artículo 7. Modificación del ámbito de aplicación de las indemnizaciones a favor de quienes sufrieron prisión como consecuencia de los supuestos contemplados en la Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía. Artículo 8. Tributación en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas de las indemnizaciones a favor de quienes sufrieron privación de libertad como consecuencia de los supuestos contemplados en la Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía. Artículo 9. Ayudas para compensar la carga tributaria de las indemnizaciones percibidas desde el 1 de enero de 1999 por privación de libertad como consecuencia de los supuestos contemplados en la Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía.

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De localización e identificación de los desaparecidos Artículo 10. Reconocimiento en favor de personas fallecidas en defensa de la democracia durante el período comprendido entre 1 de enero de 1968 y 6 de octubre de 1977 Artículo 11. Colaboración de las Administraciones públicas con los particulares para la localización e identificación de víctimas Artículo 12. Medidas para la identificación y localización de víctimas Artículo 13. Autorizaciones administrativas para actividades de localización e identificación Artículo 14. Acceso a los terrenos afectados por trabajos de localizador e identificación De símbolos y monumentos conmemorativos de la Guerra Civil y la Dictadura Artículo 15. Símbolos y monumentos públicos Artículo 16. Valle de los Caídos Artículo 17. Edificaciones y obras realizadas mediante trabajos forzosos De reconocimiento a voluntarios y asociaciones Artículo 18. Concesión de la nacionalidad española a los voluntarios integrantes de las Brigadas Internacionales2 Artículo 19. Reconocimiento a las asociaciones de víctimas De recuperación, archivo y acceso de documentación Artículo 20. Creación del Centro Documental de la Memoria Histórica y Archivo General de la Guerra Civil Artículo 21. Adquisición y protección de documentos sobre la Guerra Civil y la Dictadura Artículo 22. Derecho de acceso a los fondos de los archivos públicos y privados

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Desde diciembre de 2008 hasta el pasado 4 de mayo, 10.010 personas han jurado la Constitución y lealtad al Rey. 06/05/2009 http://www.elpais.com/articulo/espana/10010/nuevos/espanoles/gracias/Ley/Memoria/Historica/elpepue sp/20090506elpepinac_18/Tes

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4. Ley y sociedad
La Ley de Memoria Histórica ha despertado, ya desde antes de llegar a ser, una serie de corrientes de pensamientos, críticas y debates de diversa índole y condición, lanzados por grupos e individuos como poderes públicos, instituciones no gubernamentales, ciudadanos, y combatientes, víctimas y herederos. En este apartado referenciamos algunos de ellos, en este orden: Sección Española de Amnistía Internacional Los partidos políticos Asociación para la recuperación de la memoria histórica (ARMH) La Iglesia La ciudadanía Los historiadores

En el fondo se mantenía una deuda que luchas voces reclamaban cancelar: “Lo cierto, de todos modos, es que la política hacia el pasado, o su ausencia, hecha durante la transición y en democracia, sobre todo durante los años de gobierno socialista, han cristalizado hoy en el reavivamiento de esas demandas. Demandas de justicia moral, restitución simbólica, homenaje y presencia pública que, supuestamente, pretender “romper el silencio” al que se habría obligado a la sociedad española mediante un “pacto de olvido” (aunque también se suela decir al revés: “pacto de silencio” y “romper el olvido”). (Rodrigo pag. 18)

4.1.

Sección Española de Amnistía Internacional

El artículo “Los derechos de las víctimas de la guerra civil española y El franquismo en el contexto de la experiencia mundial y Las obligaciones internacionales sobre verdad, justicia y Reparación”, escrito por Giulia Tamayo y publicado en la revista Entelequia es una reflexión general basado en diferentes documentos editados por la Sección Española de Amnistía Internacional al respecto, y en el que la organización manifiesta que la Ley es “incompleta”: “Sin mecanismos de investigación para esclarecer los crímenes del pasado, descartada la memoria histórica o colectiva como objeto de legislación, con ninguna pretensión respecto de justicia material e individualizada, y sin establecer reparaciones a las víctimas conforme a la naturaleza de los crímenes sufridos, la ley aprobada finalmente si bien ha eliminado los aspectos más preocupantes, dista mucha de saldar la deuda pendiente del Estado español con aquellas víctimas que padecieron graves violaciones de derechos humanos y que fueron privadas de reparación y el derecho a interponer recursos.”3 El artículo se organiza en cuatro secciones: - España: crímenes del pasado y políticas de olvido e impunidad , que describe la realidad que motiva las exigencias de verdad, justicia y reparación - Naturaleza de los crímenes perpetrados (1936-1975), que aborda la naturaleza de los crímenes y los clasifica en las categorías de Crímenes contra el derecho internacional y Crímenes contra la Humanidad - Derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación: estándares y experiencia mundial, que desarrolla las obligaciones internacionales y la experiencia mundial en respuesta a los derechos de las víctimas y respecto de la sociedad en la que dichos crímenes tuvieron lugar (derecho a la verdad, derecho a la justicia y derecho a la reparación y a interponer recursos) - España, la deuda pendiente, sobre la respuesta del Estado español

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(http://www.eumed.net/entelequia/pdf/2008/e07a15.pdf )

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Para Amnistía Internacional, la Ley aprobada es incompleta porque no ha incluido recomendaciones como la de crear una comisión nacional de investigación reflejada en la declaración del Consejo de Europa, incorpora fórmulas ambiguas como la de “ilegitimidad” de determinados tribunales, condenas y sanciones, y el mantenimiento de la idea de privatización en las tareas de localización y exhumación de las víctimas de desaparición forzada –crítica también lanzada por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH)- . A tenor de estas afirmaciones, la autora concluye que: “La ley finalmente aprobada aunque incluyó mejoras durante su tramitación, tales como la eliminación de mecanismos de impunidad denunciados, dista de asumir las responsabilidades del Estado en materia de verdad, justicia y reparación conforme las exigencias del derecho internacional.”

4.2.

Los partidos políticos

La Ley de Memoria Histórica ha generado controversia en el entorno político, vertiéndose sobre ella críticas tanto por exceso como por defecto en las intenciones reflejadas en el contenido de sus artículos. La posición del Partido Popular es sin duda la más crítica a su promulgación, manifestándose desde el principio contrario a cualquier expresión que tuviera relación con el concepto de “memoria histórica”, siendo este partido político el único que se opuso en el Congreso de los Diputados a que el año 2006 fuera declarado “Año de la Memoria Histórica”. Repitió su actitud al votar en el Senado en contra de la aprobación de la misma Ley de Memoria Histórica el 10 de diciembre de 2007. El pasado día 2 de septiembre de 2008, Rajoy declaraba que “Abrir heridas del pasado no conduce a nada”, refiriéndose a la polémica suscitada por la investigación abierta por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, para elaborar un censo de fusilados.4 Sus posturas de hoy son de continuidad con las que vienen manifestando desde el inicio de la democracia española. Manuel Ortiz Heras, en su trabajo “Memoria social de la guerra civil: la memoria de los vencidos, la memoria de la frustración”, apunta que: “…la derecha política, en particular en el momento del relevo en el poder a partir de 1996, quiso explicar el proceso político haciendo tabla rasa con el pasado, es decir, condenando la República y justificando por eso el, para ellos, “alzamiento” de 1936.”. Y más adelante incorpora un argumento de la derecha política española: “un país que ha alcanzado la madurez democrática no puede estar permanentemente impregnando su discurso político de referencias guerracivilistas, ni retirando símbolos, ni trasladando archivos, ni concediendo homenajes póstumos, ni abriendo las fosas de los desaparecidos, y, ni mucho menos, distinguiendo constantemente entre vencedores y vencidos, entre ángeles y demonios”. (Heras 2006:189) Ezquerra Republicana de Catalunya estima que la Ley se había quedado corta en sus pretensiones y que el Gobierno se había demorado en su promulgación. El miércoles 11 de marzo de 2009 el senador del grupo mixto Bloc per Mallorca i Psm-Verds, Pere Sampol, presentó en el Senado una PROPOSICIÓN DE LEY ( 622/000007 De modificación de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes
4 Rajoy: "Abrir heridas del pasado no conduce a nada", 02/09/2008, elpais.com http://www.elpais.com/articulo/espana/Rajoy/Abrir/heridas/pasado/conduce/nada/elpepuesp/20080902 elpepunac_9/T

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padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura) que instaba al Ejecutivo a devolver a las víctimas los restos de sus antepasados fusilados, tarea que actualmente desempeñan las asociaciones gracias a los voluntarios: “El senador apeló a la "compasión" de sus compañeros de cámara para explicar que la exhumación de los restos de los familiares es una tarea "urgente" porque afecta a personas ancianas "que mueren cada día". "Les he pedido que se pongan en el lugar de un hijo que sabe en qué cuneta está enterrado su padre, pero no sabe a quién acudir para sacarlo de ahí, ni tiene medios para hacerlo", dijo. Su propuesta recibió sólo 11 votos a favor, por 233 en contra.” 5 Recordamos que esta demanda coincide con la declaración crítica que la Sección Española de Amnistía Internacional menciona en su artículo “Los derechos de las víctimas de la guerra civil española y El franquismo en el contexto de la experiencia mundial y Las obligaciones internacionales sobre verdad, justicia y Reparación”: “Se mantiene la tendencia hacia la “privatización” de la tarea de localizar y exhumar los restos de las víctimas de desaparición forzada, delegada en entidades sociales, y obvian la responsabilidad del Estado de investigar estas graves violaciones de derechos humanos y garantizar justicia y reparación a las víctimas.” 6

4.3. Asociación para la recuperación de la memoria histórica
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ARMH, se constituyó en diciembre de 2000. Su objetivo principal ha sido la búsqueda de las víctimas de la represión durante la Guerra Civil en la zona controlada por los sublevados. Está organizada en distintas asociaciones por provincias y comunidades autónomas. Recién promulgada la ley expresó su descontento ya que consideran que no se ha agilizado el proceso de encontrar a miles de desaparecidos ni tampoco se ha aplicado una política de exhumaciones. Tras los argumentos emitidos por la senadora del PSOE Susana Sumelzo en contra de la Proposición de Ley presentada por el senador Pere Sampol, en los que profería que los ayuntamientos y las autonomías son las que tienen competencias en "sanidad mortuoria" o en "cementerios y servicios funerarios", la ARMH manifestó que: "Esa oficina no existe. Que me digan dónde está físicamente, a qué teléfono pueden llamar las familias, qué dinero otorga...".7 Las asociaciones de casi todas las provincias –salvo País Vasco y Canarias- se han negado posteriormente a firmar un convenio de colaboración que permitiera poner en marcha el protocolo para realizar exhumaciones fijado por el Gobierno. Su oposición a la firma se argumenta en que “consideran que su derecho a enterrar dignamente a su familiar dependería entonces del color político y la sensibilidad de la autoridad autonómica y local donde se hallaran los restos”.8

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El Estado no asumirá las exhumaciones de las fosas franquistas, http://www.memoriahistorica.org/modules.php?name=News&file=article&sid=856 6 http://www.eumed.net/entelequia/pdf/2008/e07a15.pdf 7 El Estado no asumirá las exhumaciones de las fosas franquistas, 11/03/2009, http://www.memoriahistorica.org/modules.php?name=News&file=article&sid=856 8 Las autonomías se niegan a asumir la apertura de fosas, 15/05/2009, elpais.com, http://www.elpais.com/articulo/espana/autonomias/niegan/asumir/apertura/fosas/elpepiesp/20090515e lpepinac_18/Tes

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4.4.

La Iglesia

El 9 de febrero Franco firmó en Burgos la Ley de Responsabilidades políticas, su primer signo de intención vengadora, con la que se establece la responsabilidad política de todas las personas contrarias al régimen, tanto durante la guerra civil como en los años de la dictadura. Dicha ley quedó derogada en 1945 pero los expedientes abiertos siguieron en curso hasta el 10 de noviembre de 1966. Cómo consecuencia de la misma, se inicia un etapa de denuncias entre vecinos y los párrocos de las zonas rurales asumen la función de investigadores públicos: “Los párrocos se convirtieron, gracias a esa ley, en investigadores públicos del pasado de todo vecino sospechoso de haber "subvertido el orden" y, por supuesto, de haber "atacado a la Iglesia", acusaciones bajo las que podían implicar a los supuestos responsables y a toda su familia. Con sus informes, aprobaron el exterminio legal organizado por los vencedores y se involucraron hasta la médula en la red de sentimientos de venganza, envidias, odios y enemistades que envolvió la vida cotidiana de esas pequeñas comunidades rurales en la posguerra.”9 Víctima y verdugo, la Iglesia española ha manifestado en asambleas, conferencias y escritos, sus opiniones al respecto y al papel que ella desempeñó durante los años de la guerra civil y la posterior dictadura. Destacamos en este apartado los momentos y declaraciones más significativos10: Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes (1971) “Si decimos que no hemos pecado, hacemos a Dios mentiroso y su palabra ya no está en nosotros. Así pues, reconocemos humildemente y pedimos perdón porque nosotros no supimos a su tiempo ser verdaderos ministros de reconciliación en el seno de nuestro pueblo, dividido por una guerra entre hermanos.” Sínodo extraordinario celebrado en Roma (1985) "El Concilio nos ha ayudado a ser instrumentos de reconciliación y de paz en medio de la sociedad española, que experimentó en estos años un profundo cambio cultural, social y político." (Refiriéndose a su papel en la transición española) Conferencia Episcopal Española. Instrucción pastoral Constructores de la paz (1986) “Aunque la Iglesia no pretende estar libre de todo error, quienes le reprochan el haberse alineado con una de las partes contendientes deben tener en cuenta la dureza de la persecución religiosa desatada en España desde 1931… Recojamos todos la herencia de los que murieron por su fe, perdonando a quienes los mataron, y de quienes ofrecieron sus vidas por un futuro de paz y de justicia para todos los españoles.” Orientaciones morales ante la situación actual de España (2006) “Al parecer, quedan desconfianzas y reivindicaciones pendientes… Una utilización de la “memoria histórica”, guiada por una mentalidad selectiva, abre de nuevo viejas heridas de la guerra civil y aviva sentimientos encontrados que parecían estar superados. Estas medidas no pueden considerarse un verdadero progreso social, sino más bien un retroceso histórico y cívico, con un riesgo evidente de tensiones, discriminaciones y alteraciones de una tranquila convivencia.”

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El castigo a los vencidos, El País/Julián Casanova 01/02/2009, http://www.memoriahistorica.org/modules.php?name=News&file=article&sid=831&mode=thread&order =0&thold=0 10 Memoria Histórica, ¿Locura o cruzada?, Jesús López Sáez, http://www.comayala.es/Articulos/mh/memohis.htm

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4.5.

La ciudadanía

En su exposición de motivos, la Ley para la Memoria Histórica recoge la justificación en la deuda que nuestra democracia mantenía con las víctimas del franquismo: “… quedan aún iniciativas por adoptar para dar cumplida y definitiva respuesta a las demandas de esos ciudadanos, planteadas tanto en el ámbito parlamentario como por distintas asociaciones cívicas. Se trata de peticiones legítimas y justas, que nuestra democracia, apelando de nuevo a su espíritu fundacional de concordia, y en el marco de la Constitución, no puede dejar de atender.” Y es que en la sociedad española hacía años que se escuchaban voces de demanda: “… la política hacia el pasado, o su ausencia, hecha durante la transición y en democracia, sobre todo durante los años de gobierno socialista, han cristalizado hoy en el reavivamiento de esas demandas. Demandas de justicia moral, restitución simbólica, homenaje y presencia pública que, supuestamente, pretender “romper el silencio” al que se habría obligado a la sociedad española mediante un “pacto de olvido” (aunque también se suela decir al revés: “pacto de silencio” y “romper el olvido”).” (Rodrigo 2006:18) Santos Juliá explica el momento generacional en que estas demandas eclosionan, por qué se producen en gentes nacidas libres de la saturación de la memoria impuesta por los vencedores y cuál es, por esa causa de liberación, su justificación de reivindicación de la memoria: “Y dijeron: aquí no se ha hecho justicia porque se ha olvidado a los vencidos, a los que combatieron por la causa de la República y sufrieron luego depuraciones, cárceles, fusilamientos. Nadie se ha acordado de ellos, nadie ha reivindicado su memoria, la legitimidad de su causa, nadie les ha organizado un homenaje.” (Juliá 2006:17) En julio de 2006, coincidiendo con la declaración de ese mismo año como Año de la Memoria Histórica, el Instituto Opina realizó una encuesta entre 800 personas para conocer los sentimientos de la población española cuando se habla de “recuperación de la memoria histórica”. Los resultados, publicados por el diario El País11, revelan datos significativos como los siguientes: • El 64,5% de los encuestados se muestra partidario de que se investigue todo lo relativo a la Guerra Civil, se descubran las fosas comunes y se rehabilite a todos los afectados • El 54,6% cree que sigue habiendo, 70 años después, dos españas enfrentadas El 55% considera conveniente que el Gobierno apruebe una Ley de Memoria Histórica para honrar a los represaliados El 43,1% cree que deben preservarse monumentos, estatuas o calles dedicadas a recordar el 18 de julio de 1936 o a sus protagonistas El 36% de los encuestados señala que no le explicaron en el colegio lo que ocurrió en España en 1936 y sus consecuencias

4.6.

Los historiadores

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El 64% de los españoles quiere que se investigue la Guerra Civil y se rehabilite a las víctimas, 18/07/2006, elpais.com http://www.elpais.com/articulo/espana/64/espanoles/quiere/investigue/Guerra/Civil/rehabilite/victimas/ elpepiesp/20060718elpepinac_19/Tes

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Numerosos historiadores españoles reclamaron el papel de su profesionalidad en el proceso de investigar y dar a conocer la auténtica historia acontecida, al concederse, a su entender, la atribución de estas tareas a instituciones y comisariados que pudieran carecer del rigor y el conocimiento para desempeñarlas. Junto a esto, se habla de una posible “instrumentalización política” entorno a los objetivos, contenidos y dictámenes de la ley: “Pero la historia se niega a que nada en el pasado goce de tal privilegio y no puede, como sí puede la Junta de Andalucía, confiar a un “comisario para la recuperación de la memoria histórica” que distinga a las “víctimas” de un lado de los “fallecidos” de otro, para concluir que sólo hay que “recuperar” la memoria de unos porque los otros han tenido ya su memoria recuperada.” (Juliá 2007:8) Durante la redacción del Proyecto de Ley y la promulgación de la misma, los historiadores iniciaron también un debate sobre la diferenciación entre Memoria e Historia, sobre “memoria colectiva” y sobre el significado de la palabra “recuperación”, mencionado en los primeros nombres que se barajaron para definirla como Recuperación de la Memoria Histórica: “Entre nosotros la expresión memoria histórica arrastra dos connotaciones. Con la primera se entiende la memoria histórica como una especie de combinación de memoria colectiva y conciencia histórica. Con la segunda se asume su capacidad de influir sobre el presente. La suma de ambas estaría dotada de finalidad y guiada por un interés que no es exactamente el del conocimiento, sino la legitimación, la polémica, la conmemoración o la identidad. Esto supone una cierta contradicción, dando patente científica a pretensiones que son en principio políticas (aunque no por ello menos legítimas), además, se liga a la palabra recuperación con lo que se cumpliría con las exigencias de justicia o reparación.” (Heras 2006:188)

A continuación, organizadas en bloques temáticos, se recogen citas extraídas de los trabajos sobre la Ley de Memoria Histórica de tres historiadores: MEMORIA SOCIAL DE LA GUERRA CIVIL: LA MEMORIA DE LOS VENCIDOS, LA MEMORIA DE LA FRUSTRACIÓN Manuel Ortiz Heras HAOL, Núm. 10 (Primavera, 2006), 179-198 LA GUERRA CIVIL: “MEMORIA”, “OLVIDO”,“RECUPERACIÓN” E INSTRUMENTACIÓN Javier Rodrigo HISPANIA NOVA Nº 6 - Año 2006 DE NUESTRAS MEMORIAS Y DE NUESTRAS MISERIAS Santos Juliá HISPANIA NOVA Nº 7 - Año 2007

4.6.1. Citas sobre la memoria impuesta
“… pudimos liberarnos de la memoria impuesta, que es siempre una característica de toda memoria colectiva, memoria destinada a fortalecer la solidaridad orgánica, memoria elaborada por poderes totalitarios o dictatoriales, que se encargan de inculcarla a los miembros de una sociedad para que aprendan a disfrutar de una identidad común.” (Juliá 2007:12) “Durante cuarenta años, oficialmente sólo hubo muertos de un lado, sólo fosas comunes de los caídos por «Dios y por España», sólo violencia revolucionaria. Y en función a todo ello, se establecieron sus políticas de la memoria. La dictadura franquista intentó llevar a cabo lo que Primo Levi conceptualizó como

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“memoricidio”, impuesto a sus vencidos mediante la más férrea propaganda autolegitimadora, y mediante una suerte de cultura del miedo y el silencio (Como señalaba Tzvetan Todorov, los “regímenes totalitarios del siglo XX revelaron la existencia de un peligro antes insospechado: el de un completo dominio sobre la memoria”. (Rodrigo 2006:13) “Tomo de Aróstegui la existencia de memorias dominantes en cada momento, fenómeno en el que están presentes los ciclos generacionales. Así encajaría su propuesta de tres formas dominantes de la memoria8: de la identificación con los bandos en lucha o de la confrontación entre ellos; la memoria de la reconciliación como superación del trauma colectivo – mayoritaria en los años de la transición y hasta mitad de los noventa-; y la actual de la memoria de restitución o reparación,…” (Heras 2006:183) “Así fue como en el primer franquismo se acuñó un discurso político para fijar la memoria pública, “representacional o preformativa”. (Heras 2006:182)

4.6.2. Citas sobre la “amnesia colectiva” en la Transición
“La democratización exigió, tal y como se viene recordando últimamente con motivo de otro debate referido a las bases constitucionales del Estado, un ejercicio que unos denominan de “renuncia” (incluso de “traición”) y otros de “responsabilidad”, y que no fue otro que la remoción de cualquier viso de paradigma antifascista en las bases doctrinales de la naciente democracia, siempre hablando del plano político.” (Rodrigo 2006:17) “… en la transición española como en casi cualquier otra, se despertó una sed de memoria La superación de los odios generados por el conflicto civil hundía sus raices, como ha señalado Juliá, en la década de los Cincuenta y, por tanto, ya antes de la muerte de Franco, en noviembre de 1975. .. Y, en ese contexto y siempre según la expresión de Juliá, se echó al olvido la Guerra Civil, se trató de cerrar la guerra como “presente”, para hacerla, tal vez ingenuamente, definitivamente “pasado”.” (Rodrigo 2006:15) “La primacía de esta memoria de la reparación está asociada a las llamadas al orden sobre la existencia de los “pactos de olvido” o la “amnesia colectiva” que fueron cobrando entidad, más o menos, a partir del año 1996 aunque muchos años antes ya se venía denunciando de forma aislada y progresivamente de forma más contundente, si bien “nunca había habido demandas masivas de reparación a las víctimas de la dictadura”. (Heras 2006:181) “Aunque en ocasiones pueda resultar complicado admitirlo, no podemos olvidar tampoco que para muchos el olvido no es malo, es más, el olvido selectivo, voluntario o “inconsciente”, puede considerarse también una necesidad de las naciones, las sociedades o los grupos humanos.” (Heras 2006:183)

4.6.3. Citas sobre la paradoja entre Memoria e Historia
“Y es ahí donde radica la diferencia entre la memoria autobiográfica, que se refiere a la experiencia vivida, de la que llamamos memoria histórica, que es memoria de relatos que han llegado al sujeto a través de generaciones de antepasados o de testigos de los acontecimientos… Memoria histórica, pues, que es también colectiva, no porque el hecho de recordar, como el de comer o cortejar, se realice en un marco social, sino porque es sinónimo de con/memorar, de celebración colectiva de

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un acontecimiento del pasado que da sentido a la vida, o que refuerza los vínculos, de una comunidad.” (Juliá 2007:7) “De ahí, por otro lado, provendría una crítica tan coherente como la del profesor Juan José Carreras, al término mismo de “memoria”, en contraposición al de “historia”: mientras que la primera sería una constructora de identidades, la segunda, por definición, debería ser una destructora de las mismas.” (Rodrigo 2006:8) “En estos conflictos entre Historia y Memoria ya terció P. Nora con una clara apuesta por la primera arguyendo la vulnerabilidad frente a posibles manipulaciones por parte de la memoria que, para colmo, evoluciona como los propios grupos que la sostienen y puede llegar a ser sacralizante.” (Heras 2006:186) “A esa confusión y dialéctica forzada entre memoria e Historia ha contribuido la presencia de un binomio indiscutible: historia oficial (escrita por los dominadores) y la memoria (conservada por los dominados) que le concede un valor supremo al testimonio frente a las tergiversaciones de una Historia juzgada incapaz de comprender lo que realmente sucedió. La memoria social es concebida así como una especie de impulso moral solidario con los vencidos.” (Heras 2006:185)

4.6.4. Citas sobre la politización actual del proceso
“Es curioso que tanto tiempo después se plantee entre nosotros un debate sobre la memoria volviendo a cuestiones que producen perplejidad, especialmente por el magma de confusión teórica entre memoria autobiográfica y representaciones narrativas del pasado y por la escasa coherencia lógica que muestran quienes, por una parte, hablan del permanente interés que el pasado de guerra y dictadura ha suscitado entre los españoles y, por otra, denuncian el pacto de silencio y de olvido que habría recaído sobre ese mismo pasado.” (Juliá 2007:15) “Por tanto es lógico que se plantee un debate sobre la conveniencia o no de establecer una ley de le memoria, es decir, ¿deben los poderes públicos imponer una memoria histórica aunque esto revele tentaciones totalitarias?” (Heras 2006:188) “A esto hay que añadir la instrumentalización y politización de la memoria histórica: en España, la derecha política se ha defendido de las teorías dominantes con este tipo de argumentos: “un país que ha alcanzado la madurez democrática no puede estar permanentemente impregnando su discurso político de referencias guerracivilistas, ni retirando símbolos, ni trasladando archivos, ni concediendo homenajes póstumos, ni abriendo las fosas de los desaparecidos, y, ni mucho menos, distinguiendo constantemente entre vencedores y vencidos, entre ángeles y demonios” (Heras 2006:189)

4.6.5. Citas sobre el papel del historiador
“En lugar de con/memorar y quedar sumergidos en las emociones de los recuerdos, o de elevar al rango de memoria colectiva cualquiera de las memorias parciales de la guerra –ya fueran relatos contados por comunistas, republicanos, anarquistas, nacionalistas, socialistas o gentes sin adscripción ideológica- optamos por

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investigar, por no fiarnos de la memoria de nadie, menos aún de la propia, que podía estar determinada por lo ocurrido a nuestros padres una vez que nos libramos del sagrado relato de la cruzada, como guía para el conocimiento del pasado. Lo hicimos antes de que a Tony Judt se le ocurriera escribir que la memoria “is a poor guide to the past”;…” (Juliá 2007:13) “Frente a esta corriente, que pretende anegar la historia en la memoria en una confusa relación a la vez matricial e incestuosa, pues nace de ella y pugna luego por penetrarla, la posición que he adoptado en este debate,… consiste en tomar en consideración las cautelas una y otra vez expresadas por historiadores y filósofos que, sin negar el papel propio que en relación con el pasado corresponde a la memoria, vienen advirtiendo desde hace más de una década de sus excesos y abusos y reivindican la autonomía del conocimiento histórico.” (Juliá 2007:14) “En todo caso, por no echar balones fuera, los historiadores españoles tenemos que reconocer una asignatura pendiente y es la falta de una buena divulgación que contribuya a hacer más amena y comprensiva la historia del periodo.” (Heras 2006:183) “Hora es ya de superar este pasado o mejor su memoria. Intentar solucionar los problemas de identificación nacional creados a partir de un pasado traumático es tarea que corresponde lidiar a la sociedad civil, de la mano de los historiadores, archiveros, museógrafos, testimonios, etcétera, y no sólo a las elites políticas.” (Heras 2006:190)

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5. Conclusión
La LEY 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura, más conocida como Ley de Memoria Histórica, si bien era una Ley esperada y demandada por la sociedad española, parece no haber satisfecho a la mayoría, ni siquiera a los directamente implicados como son las Asociaciones para la Recuperación de la Memoria Histórica. La pregunta, después de exponer las razones, opiniones y reclamaciones en este documento, es la siguiente: ¿era necesaria? Desde que en 1936 se derrocara al gobierno legítimo de La República, España ha sido objeto de diferentes tipos de “memorias dominantes” que bajo pretensiones de índole social, pretendían dotar a los españoles de una identidad única: “La imagen de una sociedad “cuyos miembros gozan de un sentimiento de identidad común” sostenido en la memoria histórica, o sea, en el “conjunto de acontecimientos del pasado retenidos y mayoritariamente compartidos” por sus miembros produce, con solo evocarla, verdadero pavor.” (Juliá 2007:10). Siguiendo la clasificación de “memorias dominantes” hecha por Aróstegui mencionado en el trabajo de Martínez Heras-, revisamos cada uno de los tres sucesos históricos que dieron paso a la existencia de cada una de ellas La memoria de identificación con los bandos. Durante la Dictadura, Franco garantizó su nombramiento y mantenimiento en el poder con una “memoria impuesta”, un completo dominio sobre la memoria con el que se honraba a los vencedores “por Dios y por la patria” y se repudiaba a los vencidos: “Así fue como en el primer franquismo se acuñó un discurso político para fijar la memoria pública, “representacional o preformativa”. La coalición de sangre necesitó una comunidad ideológica que giró alrededor de cierta narrativa triunfalista contra el olvido o posibles desviaciones y que aspiró en todo momento a ser inoculada en la sociedad.” (Heras 2006:182) La memoria de superación del trauma colectivo. Cuarenta y cinco años después, durante la Transición, se acordó no hacer balance del pasado porque el futuro había comenzado, en una suerte de “amnesia colectiva” y aunque en opinión de algunos autores como Santos Juliá en la Transición se quiso “clausurar el pasado en sus efectos políticos y sociales, no borrarlo de la memoria ni ocultarlo al conocimiento” (Juliá 2007:13), otros consideraron que se firmó un pacto de olvido que además concedió la impunidad a torturadores y represores del régimen de Franco: “Como consecuencia, hubo política de la memoria, pero encaminada no hacia la creación de un paradigma de restitución simbólica sino de olvido voluntario” (Rodrigo 2006:19). La memoria de restitución o reparación. La que la sociedad venía demandando como consecuencia del anterior silencio asumido sobre el espurio régimen franquista, porque “la carencia de políticas de la memoria —o, tal vez, la política de la memoria fundada en la invisibilidad de las mismas— en una democracia como la española ha devenido en que la generación de nietos de la guerra vuelva su mirada, para reivindicarlo, hacia esa historia oscura de fusilamientos, asesinatos y exclusión social, a ese «pasado oculto» sobre el que los libros y las investigaciones históricas han vertido no poca luz, pero que no ha terminado de formar parte, precisamente debido a esa carencia, de una percepción colectiva sobre el pasado.” (Rodrigo 2006:20)

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Podríamos asumir que la reciente Ley de Memoria Histórica fuera también una “memoria dominante”, y por tanto nos fuera impuesta al conjunto de la sociedad como recuerdo único sin haberlo vivido ni narrado, pero no se trata únicamente de determinar si es o no una Ley acertada o justa, sino del grado de justicia que logra aportando cobertura a las necesidades de legitimación, justificación o reivindicación de las identidades colectivas: “Los traumas colectivos, las guerras, producen densas memorias y también cambiantes memorias. Así las cosas, parece más evidente que las guerras civiles representan las formas más densas del trauma colectivo que puede afectar a una comunidad.” (Heras 2006:184) Es una Ley de reparación de los vencidos, de recuperar a los desaparecidos, de condena internacional del franquismo, de ansia de verdad… Puede que al final se convierta en una “memoria impuesta”, sacralizante –será deber de todos el evitarlo-, pero por encima de esa posibilidad, en la conciencia popular se había asentado la convicción de que manteníamos una deuda histórica con el pasado.

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Bibliografía
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El Estado no asumirá las exhumaciones de las fosas franquistas http://www.memoriahistorica.org/modules.php?name=News&file=article&sid=8 56 El 64% de los españoles quiere que se investigue la Guerra Civil y se rehabilite a las víctimas (elpais.com) http://www.elpais.com/articulo/espana/64/espanoles/quiere/investigue/Guerra/ Civil/rehabilite/victimas/elpepiesp/20060718elpepinac_19/Tes

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