Quisiera empezar este escrito con una palabra sobre las estadísticas que presenta el artículo En México, según

el INEGI, crecen los no creyentes. Sin duda alguna son bastante alarmantes las contundentes cifras que nos muestran el INEGI. Hace un siglo, aproximadamente, el porcentaje de católicos en México era del 99%; en 2010 bajó a un 83.9% y hoy en día, es de suponer que el porcentaje de católicos continúa en decrecimiento. En este artículo se mencionan varios testimonios donde exponen las razones que motivaron la decisión de renunciar al catolicismo. Por ejemplo, doña José optó por “abrazar el rito cristiano” por el hecho de que sentía que a los sacerdotes y a los feligreses que constituían su comunidad les importaba un comino su situación personal. En cambio, con “los hermanos”, se sentía auténticamente como una parte importante de su comunidad cristiana. Dice doña José: “Desde el primer día que me invitaron me llamó la atención la forma de dirigirse a cada quien: sentí que sí volteaban a verme, no como cuando iba a la misa católica, todo era más individual”. Como se puede notar, el fondo del comentario no es otra cosa más que el deseo de pertenencia, de identidad, de aceptación. Pulsiones bastante necesarias que merecen una verdadera satisfacción en orden a lograr una adecuada integración de la personalidad. Ahora bien, ¿qué buscan estas personas en la religión? ¿Será acaso la mera satisfacción de sus pulsiones o necesidades básicas? O más bien, ¿no buscarán el sentido de la existencia? ¿O una relación íntima y personal con el fundamento de la realidad al cual llamamos Dios? Y, por otro lado, ¿qué hay que decir de los no creyentes? ¿Será un ateísmo práctico? ¿Una simple renuncia a cualquier religión positiva sin la necesidad de dejar de creer en una divinidad? En nuestros días se ha tendido a efectuar un notable reduccionismo de la religión del plano institucional al privado: “No me importa lo que creas, con tal que no lo manifiestes en público”, dirían muchos actualmente. Como es evidente, el mayor índice de no creyentes radica en las zonas más marginadas del país. Lo cual nos puede llevar a pensar que tal fenómeno es propiciado por las condiciones precarias de dichas regiones. La dura realidad, la pobreza, la injusticia, la discriminación, la corrupción, el desempleo, la inseguridad, etc., ha llevado a muchos mexicanos a cuestionarse sobre el sentido de la palabra “Dios” -de modo que al cuestionarse por el problema de Dios, por obvias razones, la religión también se ve cuestionada-. En efecto, el problema de Dios no se ha dado sólo en México, sino que ha sido uno de los más acuciantes y recalcitrantes en la historia de la humanidad. Martin Buber, en el Eclipse de Dios, narra dos bellas conversaciones que tuvo con un joven obrero y un noble y anciano

1984. Esta conversación tuvo lugar gracias a que Buber le leyó en voz alta el prólogo de un libro suyo que trataba sobre la fe. Andrés Torres Queiruga. p. Durante la primera conversación. lo único que hizo. Isaac y Jacob? ¿Le presentaremos a un ello o a un Tú? En el caso de Buber. su asombro iba en aumento. en efecto. me parece a veces casi una blasfemia” (Buber.. distorsiones y malentendidos de la idea de Dios. el anciano se mostró amistoso y condescendiente. la segunda conversación nos resulta más fructífera. Cuando oigo llamar "Dios' a lo más elevado.pensador. es una de las palabras que ha . Toda la injusticia con ella cubierta ha borrado sus rasgos salientes. simplemente llevó al joven obrero al encuentro del Dios de los Filósofos. finalmente. cómo abordar el problema de Dios. p. Al principio. parte de la conversación que tiene Buber con un venerable anciano. siguiendo el pensamiento de Laplace: “He tenido la experiencia […] de que no necesito de la hipótesis „Dios‟ para sentirme cómodo en el mundo” (Buber. fue devolverle la mirada y la conversación terminó cuando el obrero le dio la razón –a lo que había argumentado Buber en una conferencia sobre la religión como realidad-. ha sido tan corrompida. 13). Sin embargo. perversiones. hasta que estalló y dijo las siguientes palabras: "¿Cómo puede usted repetir 'Dios' una y otra vez? ¿Cómo puede esperar que sus lectores tomarán la palabra en el sentido en el que usted quiere sea tomada? Lo que usted quiere decir con el nombre de Dios es algo muy por encima de todo alcance y comprensión humanas pero al hablar de él lo ha hecho usted descender al plano de la conceptualización humana. De hecho. la cuestión no era nada sencilla. para el objeto de este escrito. a saber. a pesar suyo. M. sino que responde con sencillez que. entre Buber y un joven obrero. Las palabras de este anciano son una denuncia ante el abuso que ha sufrido el nombre de Dios: ¡Cuántos crímenes no se han cometido en nombre de Dios! ¡Cuánta sangre derramada por la divergencia que ha existido entre las diversas religiones y su concepción de lo divino! Buber. tan profanada! Toda la sangre inocente por ella derramada la ha despojado de todo su esplendor. el segundo postula la siguiente hipótesis. en su artículo La imagen de Dios en la nueva situación cultural. 10). M. ante el reclamo del anciano no se perturba tanto como con la pregunta del joven obrero. la multitud de deformaciones. ¿cómo responderle a una persona que te postule esta hipótesis en la actualidad? ¿A qué Dios le mostraremos? ¿Al de los Filósofos o al Dios vivo de Abraham. es decir. ¡Qué otra palabra de habla humana ha sufrido tantos abusos.. En ella se plasma el “eclipse de Dios” en nuestra sociedad. Una cita un tanto larga pero bastante sustancial. posteriormente. Buber aquí se confrontó demasiado.

14). finalmente.. Lo que tenemos que hacer es purificar las diversas imágenes que nos hemos hecho del misterio y que. comprendiendo.tenga la misma imagen de Dios que un niño de catecismo. ciertamente capax Dei con ayuda de la fe. por cierto. que nuestros esquemas conceptuales son incapaces de agotar la totalidad de esta realidad “absolutamente absoluta” –en términos zubirianos-. y precisamente por eso. podemos decir que es inadmisible. no hay que abandonarla –a pesar del justo reclamo de quien censura la palabra “Dios” por la presencia de la injusticia y el mal en el mundo-: “ No podemos limpiar la palabra 'Dios' y no podemos devolverle su integridad. sin embargo. pero es.sido más maltratada y envilecida que cualquier otra. partiendo de este ejemplo. Ahora. Torres Queiruga propone cambiar nuestra imagen de Dios. Todo esto nos lleva a una concepción radical de Dios. profanada y mutilada como está. De entre aquellas posibilidades hay una que consiste en que en la . Ya no puede ver a Dios como el Dios castigador. “la fe sería imposible si no llevara en sí cuando menos la posibilidad de justificación racional […]. 2004. que una persona adulta –a no ser que padezca de sus facultades mentales. El hombre es incapaz de agotar el misterio con la sola luz de la razón. en primer lugar. A. sin embargo. ésta pertenece a un vecindario galáctico que constituye una pequeña porción de las millones de galaxia que hay en el universo. cambiaron. p. ¿Por qué? Porque la concepción de la naturaleza que tenemos se ha modificado radicalmente gracias al progreso de la ciencia y la técnica. no tanto como el primer motor o el fundamento último de la realidad que sólo tiene una funcionalidad como principio de toda formalidad lógica. Por su parte. Es inadmisible que una persona en nuestros días admita que la Tierra es el centro del Universo. y nosotros estamos inmersos en la temporalidad histórica – condicionados existencialmente por ella-. No. El hombre maduro debe desenmascarar los ídolos y las falsas imágenes de Dios hasta llegar al Dios que Jesús de Nazaret revela como “Abbá que ama sin restricción y perdona sin condiciones y que en su „mandamiento nuevo‟ no pide otra cosa más que amar a los hermanos” (Torres. Dios es eterno. podemos levantarla del polvo y erigirla por sobre una hora de gran zozobra” (p. un Dios que se interesa sólo por sí mismo y que da la impresión de ser un “dios rival” de lo humano. cambian y seguirán cambiando a lo largo de la historia. Así. 107). En este contexto. En efecto. lo común es que pensemos que la Tierra forma parte de un sistema solar que a su vez forma parte de un vecindario estelar que conforma una sección de la Vía Láctea y que. asimismo. sino más bien como una realidad personal que comparte su acto de ser por amor.

sea por los escándalos de los sacerdotes o por personas que tienen la etiqueta de ser muy religiosas. Dios real y Dios histórico. X. Considero que todo hombre. no se merecen culminar su existencia de tal forma. las personas que han dejado el catolicismo o la religión en sí. Las personas que han sido víctimas de la injusticia provocada por la maldad del corazón humano. se preguntaba Agustín. el divino. Sin embargo. le ha preguntado esto a Dios. Este sentido en ocasiones lo encuentran en algunas sectas. preguntado por Dios” (González. p. el sentido de la existencia. Y no creo que sólo él se preguntaba esto. Dios mío?”. en el trabajo. 1974. Las “situaciones límites” nos interpelan. . Dado que es absurdo que la vida humana permanezca en el eterno retorno. diría Kant. la pregunta por Dios es sensata. el metafísico y el histórico. lo que es más importante. „qué sabemos‟] tiene el mismo sentido que cuando se trata de un problema complicado de geometría diferencial o de química biológica” (Zubiri.. “¿Qué eres tú para mí y qué soy para ti. en el fondo buscan esta relación personal con Dios. Olegario González de Cardedal nos expone en el prólogo de su obra Dios la importancia de la experiencia religiosa. hay que referirse a Dios como un ser personal que se hace hombre y desde él nos comparte su divinidad. o las que permanecen en una postura agnóstica. 2004). Partiendo de esto. que no afirman ni niegan nada sobre Dios. X. Dios divino. en prácticas orientales. En fin.nadie “podrá decir honradamente que la abstención expresada en aquellas fórmulas [„qué sé yo‟. la temporalidad pura. Olegario divide este libro en cuatro grandes partes: Dios mío. es preciso considerar que la felicidad plena sería algo imposible e impensable dentro de este sinsentido.. La humanidad merece que Dios exista. “Si el hombre no reprime los impulsos esenciales de su corazón terminará encontrándose a sí mismo preguntando por Dios o. en actividades de dispersión y recreación.donación personal y libre de realidad al mundo y a las cosas hubiera una donación en que Dios se diera personalmente al mundo: es el orto del cristianismo” (Zubiri. en brujería. p. O.. de no ver a Dios como un “ello” sino como un “Tú”. la repetición sin fin. Esta pregunta versa sobre algo importantísimo. Esta división contempla diversos puntos de vista: el personal. a pesar de que se reprima o se niegue la noción de Dios -como las personas no creyentes que señala la estadística del INEGI. 343). hasta el que se vislumbra como el más ateo. 360). nos mueven a clamar desesperadamente “Dios mío”. Tratan de darle sentido a su existencia. etc.

Salamanca: Sígueme.pdf Zubiri. “La imagen de Dios en la nueva situación cultural”. “Prólogo”. En Dios.pdf Torres. Significaría el triunfo del mal. Madrid: Alianza . 103-116.En efecto. Recuperado de http://www. Eclipse de Dios.). único y vivo.safahermanos. Pp.net/selecciones/llib/vol43/170/170_torres. sin esta experiencia. algunas personas podrían cuestionar a Dios por la marginación y la situación tan precaria en que vive el sureste de México-.seleccionesdeteologia. Recuperado de http://www. A. (1974). el fracaso de las víctimas. O. la hipótesis de “Dios” a lo mejor puede ser desechada por las contradicciones que se manifiestan en la realidad -en el caso de nuestro país.. el fracaso del amor. X. Historia y Dios (5ª ed. el fracaso del hombre. 140. Buenos Aires: Nueva Visión González. (2004). Naturaleza. (1984). el “qué se yo” tiene una actitud que tomada positivamente puede hacer soportable la existencia –como le decía aquel joven obrero a Buber-. Referencias Buber. sin este saber del Dios personal. M. pero lo cierto es que. el hombre puede vivir honrada y moralmente prescindiendo de este saber de Dios. (2003). la existencia caería en lo absurdo. En Selecciones de Teología (2004).org/mision/images/COMUNIDADES/Dios. el triunfo de la injusticia. Cierto.