Bruno Nicolás Arancibia Alberro

lunes 15 de agosto de 2011

Exposición de Enrique Ježik: Obstruir, destruir, ocultar
Hablar del transcurso de las últimas décadas en Latinoamérica es hablar sobre corrupción, dictaduras que se desintegran mientras otras se construyen, miseria, las mentadas vías de desarrollo, y sin duda alguna es hablar de violencia. Enrique Je!ik es uno más de nosotros, un latinoamericano testigo y, sobre todo, crítico de los conflictos que a lo largo de los últimos años y aún hoy en día acosan a nuestro continente. Nacido en Córdoba, Argentina, en 1961, a lo largo de su vida ha explorado mediante sus obras temáticas que son común denominador a nivel continental: las estructuras y dispositivos de fuerza, vigilancia, represión, control y violencia. Si estos términos surgen como directrices conceptuales de sus piezas, el medio de expresión abarca desde la escultura contemporánea hasta actividades que rayan en el performance, pasando por numerosos casos de arte conceptual que buscan poner en crisis la jerarquía de valores y los juicios de quienes las aprecian. En este caso, la exposición se estructura en secciones que aluden a los dispositivos, espacios y operaciones de la violencia: obstrucción, destrucción, ocultamiento, el cuerpo del enemigo, el teatro de operaciones, y el constructivismo sacrificial (adicionalmente, son los tres primeros de estos seis términos los que dan nombre a la exposición.

Desde luego, dada la temática tratada por las piezas, creo que es claro que el artista no busca de parte del espectador la mera contemplación que lo define, sino que persigue también el surgimiento de una reacción, probablemente de gran consternación e inclusive de un determinado malestar, ante la puesta en evidencia de los mecanismos de violencia que operan en nuestro continente y especialmente en México. Y es que si bien el artista es originario de Argentina, ha habitado durante los últimos años de su vida en nuestro país, lo que se pone en manifiesto en sus piezas, y es que si hay un país que se ha visto afectado por la violencia en años recientes, es sin duda el nuestro. A mi parecer, la violencia que busca exponer y hasta discutir el artista mediante sus piezas va más allá del acto físico o el daño inmediato. Se refiere también a sistemas de imposición y terror que afectan de una manera indirecta a quienes se ven expuestos a ellos. Es decir: en una de las piezas presentes en la exposición el artista presenta tres vidrios blindados que han recibido numerosos impactos de bala, lo que crea texturas de una plástica excepcional en si misma y remite además a la violencia que sacude a la nación. De manera simultánea, se escuchan en la sala impactos de bala que son emitidos por un par de bocinas. Así, el visitante se me inmerso en una atmósfera que lo remite a una balacera o al miedo mismo de que suceda una. Es natural que el efecto que tiene esta pieza sobre el visitante varíe principalmente dada la experiencia y las circunstancias del espectador. Así, esta obra tendrá un efecto muy diferente en un mexicano que lleva varios años expuesto a los peligros de la guerra contra el narcotráfico que en un suizo que vive en una calma relativa o que un noruego que acaba de ser víctima de un ataque terrorista.

Bruno Nicolás Arancibia Alberro

lunes 15 de agosto de 2011

Y es que más allá de su carácter contemporáneo, el arte que es producida hoy en día, como toda la que ha sido creada desde el surgimiento de la humanidad, es irremediablemente subjetiva, sujeta al juicio del espectador y a los factores de su apreciación.

En lo personal, me parece que esta es una excelente exposición, que se presenta en un contexto especialmente adecuado, poniendo en evidencia la alienación de la sociedad y la persecución del dominio y el poder que hoy aquejan a nuestro país. Quien se escandalice ante la crudeza o violencia de ella, debería hacerlo en mayor medida ante nuestra realidad social, donde suceden cosas mucho más violentas y escandalosas que cualquier pieza de arte contemporáneo. Es, en cierta medida, sino una llamada de auxilio, una llamada de atención a quienes habitamos México y Latinoamérica.