Homosexualidad, Cultura, Arqutectura

Trabajo Final Teoría de la Arquitectura V
Arq. Emilio Canek Fernández

Portada: Philip Johnson y su pareja David Withney. Hoja de título: Ilustración de Tom of Finland.

Bruno Nicolás Arancibia Alberro martes 29 de noviembre, 2011

Índice.
Formailidades La homosexualidad y la historia Los demonios de la hmosexualidad La homosexualidad y la arquitectura La homosexualidad y la ciudad Bibliografía 5 11 15 19 25 29

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Homosexualidad Cultura Arquitectura
Formalidades.
“Deduzco por su carta que su hijo es homosexual. Lo que más me impresiona es en hecho de que usted no mencione nunca este término en la descripción sobre él. ¿Le puedo preguntar por que lo evita? La homosexualidad no es desde luego una ventaja, pero no es tampoco algo sobre lo cual estar avergonzado, no es un vicio, una degradación; no puede ser clasificada como una enfermedad; se considera como una variación de la función sexual, producida por una cierta alteración en el desarrollo sexual. Numerosos individuos muy respetables de tiempos antiguos y modernos han sido homosexuales, algunos de los más grandes entre ellos (Platón, Miguel Ángel, Leonardo Da Vinci, etc). Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como un crimen – y una crueldad también. Al preguntarme si puedo ayudar [a su hijo], usted quiere decir, supongo, si puedo abolir la homosexualidad y hacer la heterosexualidad normal tomar su lugar. La respuesta es, no es posible comprometernos de una manera general a lograrlo. […] Lo que el psicoanálisis puede hacer por su hijo corre en una línea distinta. Si es infeliz, neurótico, agobiado por conflictos e inhibido en su vida social el psicoanálisis puede traerle harmonía, paz mental, eficiencia, ya sea que permanezca homosexual o cambie.” 5

El anterior es un fragmento de una carta de Sigmund Freud mandara en 1935 a una madre que, preocupada por la aparente preferencia sexual de su hijo, solicitó el auxilio del antes mencionado. Este texto, que podrá parecer a primera vista como anecdótico o irrelevante, es en realidad testimonio de dos diferentes posturas ante la homosexualidad. Para discutir los particulares de estas y otras posturas es necesario empezar por dejar claros algunos de los términos que se repetirán a lo largo del texto. El término homosexualidad es definido por la Real Academia Española, de una manera terriblemente pobre a mi parecer, como la “inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo”. Al igual que la heterosexualidad, la condición homosexual implica una atracción que va más allá del erotismo. Así, para entender cualquiera de las dos orientaciones sexuales antes mencionadas es necesario entender que es la orientación en sí. De acuerdo a la Asociación Psicológica Americana (American Psychological Association) la orientación sexual se refiere a un patrón constante de atracciones emocionales, románticas y/o sexuales hacia hombres, mujeres o ambos. La orientación sexual implica también un sentido de identidad que estas preferencias conllevan: determinadas conductas y un sentido de pertenencia a una comunidad de personas que comparten estas atracciones. El trabajo de investigación a lo largo de las últimas décadas ha dejado claro que la orientación sexual varía a lo largo de un continuum, que es conocido también como la escala de Kinsey. Publicada por primera vez en su libro Comportamiento Sexual en los varones (1948) el biólogo estadounidense Robert Kinsey (18941956) comenta al respecto: “Los varones no representan dos poblaciones diferenciadas, heterosexuales y homosexuales. El mundo no se puede dividir en ovejas y cabras… Los seres vivos están sujetos a rangos continuos en todos y cada uno de sus aspectos”. 6

La escala se organiza en siete posibles categorías, a cada una se le asigna un valor numérico, que varía desde el 0 hasta el 6: 0 1 2 3 4 5 6 Exclusivamente heterosexual. Predominantemente heterosexual, esporádicamente homosexual. Predominantemente heterosexual, más que esporádicamente homosexual. Igualmente heterosexual y homosexual. Predominantemente homosexual, más que esporádicamente heterosexual. Predominantemente homosexual, esporádica mente heterosexual. Exclusivamente homosexual.

Diferentes encuestas han mostrado que la categoría en que se identifica un individuo tiende a variar a lo largo de su vida: Las investigaciones de Kinsey reportaron que 10% de los varones estadounidenses encuestados fueron “más o menos exclusivamente homosexuales durante por lo menos tres años entre los 16 y los 55 años” (entre un 5 y un 6 en la escala). Recientemente, y dados los conflictos que surgen al someter a esta escala orientaciones más complejas como el travestismo o el transgénero, la validez de la misma ha sido puesta en duda, no obstante se mantiene como una referencia muy útil al momento de analizar la orientación sexual como fenómeno en si mismo. Aunados a la orientación sexual se presentan otros componentes del sexo y el género, entre los que se encuentran el sexo biológico (las características anatómicas, psicológicas y genéticas asociadas con ser hombre o mujer), la identidad de género (el sentido 8

Imágen 1 .- Portada del biólogo Alfred Kinsey en TIME Magazine el 24 de Agosto de 1953.

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psicológico de ser hombre o mujer) y el género social (las normas culturales que defines la conducta femenina o masculina). Dicho todo esto es fundamental entender que más allá de la orientación sexual que experimente un individuo, existe también la preferencia sexual; es decir, de que género son las personas con las que le interesa, con las que prefiere involucrarse sea bien afectiva, o sexualmente un individuo. Así puede existir un varón que se califique como indistintamente heterosexual u homosexual (un 3 en la escala de Kinsey) pero prefiera involucrarse en relaciones con personas de el mismo sexo; nos encontraríamos entonces con un individuo de orientación sexual indistinta pero de preferencia homosexual. Es sujeto a estas condiciones que surge un nuevo término: la bisexualidad. En su libro “La Experiencia Homosexual” la psicoterapeuta mexicana Marina Castañeda dedica un capítulo a este fenómeno: El espejismo de la bisexualidad. En él, la autora plantea como la bisexualidad, como preferencia sexual y no como orientación, es una posición más cómoda en la que se sitúan algunos individuos que no se quieren ver obligados a tomar una decisión respecto a su preferencia. Quienes se identifican como bisexuales, dice, son personas con las que resulta muy difícil comprometerse en una relación, pues en cualquier momento pueden decidir que prefieren ahora estar con personas de un sexo diferente a con quien estaban. Algunas personas argumentan que se enamoran de las personas, no de hombres o mujeres, cuando en realidad estar en una relación con alguien del género (no del sexo biológico) masculino o femenino conlleva situaciones completamente, sobre todo si esta relación va a ser en un caso heterosexual y en otro homosexual. Estoy pues de acuerdo con Castañeda cuando observa en la preferencia bisexual como un estado permanente una condición inestable y volátil, y una posible falta de aceptación personal. No obstante, creo que a lo largo de su vida un individuo puede alterar su preferencia sexual si su orientación es lo suficientemente amplia para permitirlo. Todo esto deja claro que la homosexualidad, más que ser una simple respuesta diferente al estímulo sexual conlleva toda una condición de género, personalidad e identidad que puede determinar aspectos fundamentales de la vida de un individuo. Es un fenómeno 9

cultural, social y biológico, latente, estimulado por su negación y ferviente en cultura, arte e identidad cultural.

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su amor por los jóvenes varones que con sus cuerpos fornidos y bellos rostros los atraían, hasta el punto de perder el control, diría Sócrates. Manifestaciones homosexuales en otras culturas están ampliamente documentadas, desde el antiguo Japón, donde las prácticas de este tipo eran parte esencial de la vida de los samurai hasta el caso de mujeres en Lesotho que se comprometían en relaciones homoeróticas de largo plazo mejor conocias como motsoalle.

La homosexualidad y la historia.
La homosexualidad no es en lo absoluto una moda, ha estado presente en la humanidad desde sus inicios. Se han encontrado manifestaciones artísticas que se remontan hasta el 2,400 a. C. que muestran conductas homosexuales. Como por ejemplo la pareja de Khnumhotep y Niankhkhnum, que fue encontrada representada en una tumba egipcia en la necrópolis de Saqqara en 1964. Estos dos sirvientes reales, que ocuparon los cargos de guardianes de los Manuscritos del Palacio del Rey, son representados en la posición más intima del arte egipcio, con las narices casi tocándose y viéndose a los ojos. Si bien se dice que las supuestas esposas de cada uno de ellos están representadas también en otras partes de la tumba, muchos arqueólogos se inclinan a pensar que en realidad se trata de la primera representación de una pareja homosexual en la historia. Más allá de Egipto, es bien sabido que en la Antigua Grecia las relaciones de pareja estaban estructuradas de una manera completamente diferente. Las parejas del mismo sexo no eran solamente algo usual, sino que en la mayoría de los casos los hombres mayores se veían involucrados con adolescentes ateneos,con los que compartían sus conocimientos, los consentían y penetraban. Este acto físico no era visto sólo como un acto sexual, sino que se creía que la virilidad y hombría de el hombre mayor se transmitía por este medio. Es bien sabido además que figuras esenciales de la filosofía griega y contemporánea como Platón y Sócrates escribieron al respecto de 11

¿Como es entonces que la homosexualidad se convirtió en un taboo, en una conducta no solo anormal sino sancionada de distintas maneras? ¿A qué se debe que un hombre que habite hoy en Arabia Saudita pueda perder su vida en manos de la justicia al ser condenado a muerte según la legislación del reino que habita, únicamente por reconocer parte de su identidad?

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Imágen 2 .- Escena de banquete: hombre reclinado sobre un banco y muchacho tocando un aulos. 460-450 a.C. Antigua Grecia.

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Los demonios de la homosexualidad.
La discriminación hacia la homosexualidad esta ligada íntimamente con el desarrollo de las religiones. Los textos sagrados de la religión Judía, Católica y Musulmana establecen claramente que los actos sexuales entre personas del mismo sexo constituyen una abominación. Es por ello que hoy en día, en la mayor parte los países donde la religión principal es la musulmana las conductas homosexuales son sancionadas, inclusive con la pena capital. En el caso de otras religiones como la católica la aversión a las conductas homoeróticas suele ser menos drástica, pero son consideradas igualmente como algo erróneo, contranatural y pecaminoso. Creo que la principal razón detrás de esta aversión común hacia las parejas del mismo sexo radica en la imposibilidad reproductiva de las mismas; al no ser capaces de reproducirse, la pareja del mismo sexo es considerada inútil, pues no contribuye a la prevalencia de la especie. Así, siendo que las religiones están enfocadas entre otras cosas a la constitución de un grupo cohesivo, de un grupo de fieles, que sea cada vez mayor, cada vez más poderoso, las parejas homosexuales resultan infértiles y por tanto incapaces de hacer más grande el rebaño al formar una familia, o por lo menos así sucedía hasta hace poco. En todo caso creo que esta es la principal razón por la cual la homosexualidad es y ha sido castigada y condenada a lo largo de la historia, creo que esta posición fue especialmente estimulada por el periodo de intensísima actividad religiosa que implicaron los casi mil años de Edad Media. 15

Afortunadamente, en los últimos 50 años, el yugo de la discriminación ha sido combatido de diferentes maneras, y la homosexualidad se ha despenalizado en gran medida, y las parejas del mismo sexo han recuperado derechos (matrimonio, salud, entre otros) que otrora tuvieron en culturas como la Antigua Grecia; la igualdad entre las parejas sin importar su preferencia sexual es algo cada vez más cercano. Aunque todavía hay un gran trecho por recorrer, especialmente en la zona de África y Oriente Medio, donde personas inocentes siguen siendo perseguidos y condenados por un crimen que no es suyo, sino de quien los juzga.

Imágen 3 .- Leyes sobre la homosexualidad al rededor del mundo. Rojo obscuro: pena de muerte, rojo: cadena perpetua, naranja: pena mayor, amarillo: pena menor, celeste: reconocimiento de matrimonios homosexuales extranjeros, azul rey: uniones civiles, azul marino: matrimonios homosexuales.

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ampliamente discutidos, en un estilo posmodernista o inclusive deconstructivista, entre los que destacan el AT&T Building en Nueva York o la Puerta de Europa en Madrid. Es el suyo un caso especialmente interesante, pues si contraponemos el caso de la casa Farnsworth de van der Rohe, donde la clienta se quejó repetidamente de la poca habitabilidad de la casa, dada su excesiva transparencia, al caso de la Glass House (1949)donde Johnson vivió con su pareja, David Withney por más de 45 años, sin importar que la transparencia de esta última es todavía menos pudorosa que la de la primera. Más allá de las pugnas sobre quién se inspiró en quién, me resulta interesante el que la transparencia molestara tanto a los habitantes en un caso, y en el otro no. Creo que, por burdo que pueda resultar, esto se debe en gran medida a la diferencia de la mecánica de convivencia en una pareja homosexual y una heterosexual. Al tratarse de una pareja heterosexual el pudor y las actividades íntimas se desarrollan de manera diferentes. Esto podrá parecer ridículo a quien no ha sido partícipe de la mecánica interna de una relación homosexual, pero al convivir con una persona del mismo sexo, de la misma fisiología las condiciones de pudor son completamente diferentes. Creo por ello que la Glass House es un espacio fuertemente homosexual. Esto no quiere decir que un espacio homosexual sea un espacio forzosamente transparente y estructuralmente honesto, lo que quiero decir es que es un espacio que fue proyectado pensando en los gustos de su inquilino en un momento determinado: Philip Johnson; dotándolo de cualidades físicas que responden al carácter y la personalidad de este arquitecto, siendo su orientación sexual parte de ello. Por otro lado, la casa Farnsworth de Mies van der Rohe no responde a la mecánica familiar y a la personalidad de sus inquilinos originales, sino a la soberbia del arquitecto y su búsqueda de un protagonismo constante. Existen diversos textos al respecto de la homosexualidad y la arquitectura, posiblemente el más interesante de ellos sea Queer Space: Architecture and Same Sex Desire de Aaron Betsky, y publicado en 1997. En el se analiza la relación general entre la homosexuali20

La homosexualidad y la arquitectura.
He afirmado ya que la homosexualidad es un fenómeno cultural, y por lo tanto influye y se manifiesta en un sinnúmero de campos culturales. La arquitectura no es la excepción. En el siglo XX la influencia de la sexualidad en el espacio comenzó a ser cuestionada. Académicos empezaron a investigar la sexualidad de arquitectos del pasado, diferentes activistas atendieron el tema de la discriminación de género y orientación en los ámbitos laborales, y la identidad sexual comenzó a ser considerada como una herramienta inspiracional de diseño. El Instituto Americano de arquitectos (AIA) comenzó a organizar conferencias anuales enfocadas en el vínculo entre el género, la sexualidad y la experiencia cultural. Las bibliotecas de universidades como Columbia o Harvard comenzaron a evaluar su acervo desde perspectivas homosexuales y de género. Posiblemente uno de los momentos clave de este coming out arquitectónico sea cuando en 1996 Philip Johnson, uno de los arquitectos estadounidenses más influyentes, homosexual, laureado con el premio Pritzker, apareció en la portada de la revista Out, una publicación dedicada al estilo de vida homosexual. Johnson, quien nació en 1906, es famoso en el ámbito arquitectónico por su trabajo con Mies van der Rohe en el Seagram Building y por su “Casa de Vidrio” en New Canaan, Conneticut. Posteriormente proyectaría edificios 19

dad y el espacio. Entre sus diversos argumentos, Betsky sostiene que de manera general, los rascacielos conllevan una carga sexual masculina al ser similares a un pene erecto, mientras que los interiores de algunos edificios, especialmente los interiores barrocos con sus cortinas pesadas y llenas de pliegues, recuerdan al interior del vientre femenino. Más allá de la veracidad de esta alegoría, me parece que su comentario sobre los edificios es muy acertado si lo entendemos bajo esa constante competencia entre naciones (especialmente países en desarrollo como Arabia Saudita y Dubai) por construir el edificio más alto… la similitud me parece evidente. Más allá de emitir juicios sobre si este espacio es más o menos homosexual que aquel, me interesa afirmar que dado que la personalidad de un usuario influye determinantemente en un proyecto, su orientación sexual y su mecánica de pareja, como parte de su identidad, debería hacerlo también. ¿Qué sentido tiene proyectar una casa habitación con tres recámaras para una pareja homosexual que no busque formar una familia? Creo que buen ejemplo de esta vida doméstica tan diferente fue bien representada en la película de Tom Ford A Single Man (2009), donde un hombre homosexual de mediana edad se enfrenta a la problemática de seguir con su vida diaria después de perder a su pareja en un accidente de coche. Sus ritos cotidianos tienen lugar en la residencia Schaffer que John Lautner proyectó en 1949, el mismo año que la Glass House, y que Ford decidió usar para la grabación. La película muestra de una manera acertada y muy estética el día a día de un homosexual, así como periodos de su dinámica de pareja. Es posible percibir la diferencia con la vida diaria que suele atribuirse a la familia estandar. Es esta la diferencia que me interesa rescatar. Tanto los individuos como las parejas homosexuales requieren de espacios que respondan necesidades en cierta medida diferentes a los heterosexuales. Ambos casos deben ser considerados como normales.
Imágen 4 .- Philip Johnson en 1978 con un modelo a escala del AT&T Building.

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Imágen 5 .- Poster de la cinta A Single Man (2009) de Tom Ford.

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son ejemplos de barrios llenos de cultura y actividad económica, todos ellos revitalizados por la vibrante comunidad homosexual. Marina Castañeda comenta en La Experiencia Homosexual que, frecuentemente, al ser rechazados por sus familias los homosexuales encuentran una nueva familia en sus amigos. Esta es una posible pero muy llana explicación al por qué existe tal cohesión en la comunidad homosexual; en todo caso es natural que al serles negados todos los derechos, al convertirse en minoría, los homosexuales busquen apoyo entre ellos mismos, creando una comunidad, con capacidad de acción y diálogo, una comunidad vibrante y activa. Quizás llega el día en el que la homosexualidad sea vista con la misma naturalidad que la heterosexualidad, pero hasta entonces, y mientras estos grupos continúen luchando por el reconocimiento y los derechos que injustamente se les han arrebato, seguirán existiendo estos barrios, refugios contra la hostilidad y la discriminación, donde la cultura y los paradigmas sociales se mueven a mayor velocidad, se alejan, hacia el futuro.

La homosexualidad y la ciudad.
Existe, además de la escala doméstica que he discutido, una escala mayor en la que la homosexualidad influencia el espacio: la ciudad. Muchas ciudades al rededor del mundo poseen grandes concentraciones de homosexuales, que se trasladan a ellas buscando mayor aceptación y la posibilidad de llevar una vida abierta en pareja. Dado que la relación entre los lugares y sus habitantes es siempre recíproca, las ciudades con una gran población homosexual se convierten en lugares de posibilidad, sitios de placer, visibilidad, una especie de válvulas de escape. Brindando la oportunidad de establecer tanto una comunidad como permanecer anónimos, la ciudad se convierte en el espacio homosexual en sí mismo. Esto se manifiesta especialmente en los barrios en donde los gays, las lesbianas y los transgéneros viven y se reúnen. Estos enclaves urbanos que han sido cruciales para los movimientos de lucha social, se han distinguido también por una vibrante actividad cultural. La apropiación, formación y transformación de estas comunidades han tenido un impacto cívico y económico significativo, frecuentemente llevando al rescate de barrios anteriormente abandonados. Referidos en ocasiones como los pioneros urbanos, los homosexuales han estado a la vanguardia en el desarrollo de nuevas zonas urbanas. Numerosos son los ejemplos en diferentes lugares al rededor del mundo: El Castro en San Francisco, el Marais en Paris, la Chueca en Madrid, Greenwich Village en Nueva York o inclusive la Zona Rosa en la Ciudad de México, todos los anteriores 25

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Imágen 5 .- El barrio de El Castro, ubicado en San Francisco California, es uno de lso barrios gay más importantes del mundo.

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Bibliografía.
-CASTAÑEDA, MARINA. “La Experiencia Homosexual”. Editorial Paidós Mexico. Primera Edición. México, 2000. 247 pág. -”American Psychological Association: Sexual orientation, homosexuality and bisexuality”. http://www.apa.org/helpcenter/sexualorientation.aspx [29/XI/2011] -”Freud on homosexuality: Letter to a mother - Warren Throckmorton”. http://wthrockmorton.com/2007/03/17/freud-onhomosexuality-letter-to-a-mother/ [29/XI/2011] -”GLBTQ: Arts, architecture”. http://www.glbtq.com/arts/architecture.html [29/XI/2011] -MARTINEZ, Alan. ”Argument for the Possibility of International Queer Space”. http://www.friendsof1800.org/VIEWPOINT/argument.html [29/XI/2011] -MCNEIL, Peter. ”Crafting queer spaces: privacy and posturing”. http://www.dab.uts.edu.au/conferences/queer_space/proceedings/i dentities_mcneil.pdf [29/XI/2011] -”Out Magazine: Glass House”. http://www.out.com/entertainment/2010/02/16/15-philipjohnsons-glass-house [29/XI/2011] -”The Kinsey Institute - Kinsey Sexuality Rating Scale”. http://www.kinseyinstitute.org/research/ak-hhscale.html [29/XI/2011]

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