REVISTA CARTA PSICOANALÍTICA El objeto del duelo

Martes 13 de abril de 2010, por Josafat Cuevas S. “Huérfano de la muerte soy ahora” Cardoza y Aragón

Para Hiram, mi hermano, muerto. Este trabajo se organiza en torno al cuestionamiento de la concepción del objeto que, según Jean Allouch, sería la de Freud en su textoDuelo y melancolía. Me propongo discutir su crítica a la versión “freudiana” del duelo, desde dos perspectivas íntimamente vinculadas, presentes en su argumentación. La primera tiene que ver con consideraciones de orden general, ligadas a una contextualización histórica, que atañe a la dimensión ritual, social del duelo; y la otra, que remite propiamente a su lectura crítica de Freud, desde una doble vertiente: la del objeto y el problema de si es sustituible o no, y la de su representación.

Antes de desplegar ese cuestionamiento, diré que la manera en que Allouch aborda la cuestión del duelo desde su propia experiencia subjetiva (su pesadilla, Literatura gris I), así como su elaboración a partir de Kenzaburo Oe (Estudio C), me parecen de una pertinencia indiscutible.

Pero lo que no parece pertinente, es que para arribar a lo anterior sea preciso leer a Freud como lo hace; este trabajo trata de mostrar por qué no es preciso...

Incluso me parece que el modo en que Allouch cuestiona la “versión freudiana” del duelo, oscurece ciertos puntos de acuerdo e ntre sus avances y algunas formulaciones de Freud. Cito un solo ejemplo, si bien me parece privilegiado: La fórmula que Allouch propone como central en la efectuación de un duelo S = -(1+a)[1], es decir poder ubicar ese “pequeño trozo de sí” que el muerto se lleva con él, resuena de manera profunda con la frase de Freud, referida al melancólico, “cuando él sabe a quién perdió, pero no lo que perdió en él”[2]. Más adelante volveré a la discusión acerca del tema del artículo de Freud, que para mí no es el duelo sino justamente...la melancolía! I

Vayamos pues al texto de Allouch, quien se apoya en el texto de P. Ariès para hablar del “asalvajamiento” de la muerte en occ idente, consecuencia de una pérdida gradual del ritual.

Me parece que este hecho es de una evidencia incuestionable. Sólo añadiría una pregunta. Si aceptamos que esa pérdida de ritual es correlativa de una muerte del mito, del “exilio de los dioses” verdad que Hölderlin expresa con su locura sagrada, ¿por qué esa pérdida afectaría sólo a los ritos de muerte y no también de vida?

Es evidente que vivimos una época de “asalvajamiento” no sólo de la muerte, al que contribuye lo terriblemente insoportable d e su experiencia, sino de la vida misma. Asistimos a una depauperación, a una degradación de la dimensión mítica y ritual con la que los antiguos enmarcaban los grandes pequeños acontecimientos de la vida humana: nacimientos, bodas, iniciaciones a determinados períodos y estatutos sociales, defunciones, exequias, etc.

Es muy curiosa la manera en que Allouch plantea algo que a mi juicio es pertinente, en un contexto o ligado con algo que no lo es. Por ejemplo, cuando afirma que hoy lo cómico es más esencial que lo trágico. Por supuesto, dado que ello se sigue de ese exilio de los dioses y la consecuente muerte de la tragedia[3]. El abordaje de lo cómico en el duelo por el sesgo de la cuestión del falo me parece una aportación importante de Allouch; pero lo que me resulta curioso, y este es un ejemplo entre muchos que encuentro en su libro, es que cuando quiere apoyar este registro escribe que “Lo cómico del duelo no está fuera del alcance del análisis fenomenológico. Basta con

63 se pregunta si P. que antiguamente acompañaba a los hombres. Ariès tiene razón en situar la “versión freudiana” del duelo en la perspectiva romántica . solo frente a la vida. que además es uno de los ejes fuertes de su crítica. pública..haber tenido relación un tanto lateralmente con las reacciones del entorno de un muerto para verlo aflorar: vanas palabras entonces proferidas (raras son las ocasiones en que la palabra suena más falsa. en un momento histórico que acusa recibo de las consecuencias de una declinación. está ahí en el lugar dejado vacío por esa pérdida de la dimensión ritual. . Otro punto importante de la contextualización histórica del problema. colectiva. en una nota a pie de página. adultos llorando públicamente como chicos sin preocuparse por el pudor. Lo anterior se confirma cuando Allouch. hasta grotescos”[4]. Tomados al sesgo. se ignoran). un final que nos aseguran que está al alcance de cada uno. pueden ser vistos justamente como residuos. Me parece un error de método extrapolar la economía y los pobres recursos de un sujeto moderno frente a la muerte y la pérdida. El surgimiento del sujeto en el sentido moderno es ubicable históricamente. Lo que Allouch no parece percibir. es lo que Allouch llama la versión “romántica” del duelo. en esas comunidades antiguas. Allouch cuestiona a Freud por no incluir en su estudio la dimensión ritual. No podemos pecar de ingenuidad y pretender que un individuo en esas condiciones ya perdidas y un sujeto moderno estén estructurados de manera equivalente. es que esos rasgos que ubica en la categoría de lo cómico. aunque no es imposible. como plantear. Toda esa mitología personal del neurótico. y después a lo largo del libro.). Lo que yo sostengo es que el abordaje de Freud se inserta completo. Freud constata este hecho: el hombre moderno está. de un desfallecimiento del mito y del rito. podía resistirse a ser sacrificado. Cómo se insertaba un individuo en esas prácticas colectivas. indica justamente ese carácter ritual. confirmala observación de Ariès según la cual ese duelo freudiano deriva del romanticismo” [7]. aún cuando señale las “diferencias culturales”. Quince páginas más adelante. 78. relictos. de los rituales antiguos de duelo.. dos líneas más abajo. Algo parecido a lo que podría ocurrir con alguien destinado al sacrificio: aunque su creencia en que su sacrificio ayudaría a mantener el orden cósmico se encontrase profundamente instalada en su ser. lo da por sentado sin argumentarlo. Que las palabras dichas en esas ocasiones sean estereotipadas. Pero justamente esas diferencias pueden ayudar mejor a enfocar la dimensión ritua l del llanto de las plañideras. En la p. n. pero en la p.ésa es la pr egunta precisa que le planteamos a “Duelo y melancolía”[6]. gestos o gesticulaciones observables (emotivos abrazos repentinos entre personas que. porque justamente uno de los ejes de su trabajo se apoya en los estudios de Ariès y Gorer. Sería tan erróneo y difícil. salvo en esas circunstancias.. cuando señalan la ausencia moderna del ritual como un determinante de la “muerte salvaje” y de la “pornografía de la muerte”. sin duda es un problema fascinante. que ha sido abordado desde diversas ópticas y terrenos. que tal vez habría. “¿Tiene razón Ariès en situar la versión psicoanalítica del duelo como un avatar de la bella muerte romántica?. o del pésame en nuestras sociedades. La distancia que nos separa de ese momento hace que nos resulte casi imposible precisar la economía de la pérdida y la función colectiva de esos ritos en los individuos que conformaban esas colectividades. alguien para quien el dolor suscitado por la pérdida de un ser amado no haya sido paliado en lo más mínimo por su participación en un ritual colectivo de duelo. si bien tal vez degradados. mímicas más o menos sinceramente contritas. que discutiré después. y decir que ese ritual permitiría que se ubicase de otra manera. esos rasgos parecen ridículos. ya que tiene que ver con la manera en que lee la cuestión del objeto en Freud. 45. como señalan los autores citados. Digo que resulta curiosa esta afirmación de Allouch. y no es casual que ese surgimiento se ligue con el declinar del mito y con el advenimiento del sujeto de la ciencia[5]. en que se piensa tanto en su mallarmeana inanidad). del duelo. solo frente a la muerte. y no sólo en este punto preciso. habla de las “lloronas orientales” en el mismo sentido de lo ridículo.. Allouch concluye sin mayor argumentación que “esta psicología freud iana sirva para reafirmar la promesa de un final apacible de la vida (.

“me resigné a la incertidumbre de las clasificaciones y decidí escoger instintivamente mis románticos (.. En lo que sigue. G. para refutar esa idea. Es la concepción trágica. ni Lacan. y gran parte de su argumentación se dirige a cuestionar el “trabajo de duelo”. Para él el duelo es un afecto “normal”. francés. llegada al correr de la pluma. sólo se alcanza justamente en la esfera religiosa de la existencia El encuentro en la muerte sí. En lo que se refiere a la “sustitución” romántica del objeto. que se expresa en poemas y testamentos marcados por la escatología cristiana. irrepetible objeto de amor en lo que tiene de real. Y también encuentra “una semejanza esencial entre la psicología freudiana y el „realismo‟ del siglo XVIII (. aunque el término Trauerarbeit no aparece sino una vez en todo el artículo de Freud[17]. Para él. una reacción comprensible consecuencia de u na pérdida. en contra de la pendiente por la que Jung resbala y se desliza como sobre las olas. Por si fuera poco. sino con ese único. verdadera repetición. y recordemos que Kierkegaard encontró que la auténtica. al principio de su libro dice que se ha hecho del duelo un trabajo. él mismo oscila acerca del real estatuto de es ta expresión en Freud. filosóficos. De igual modo. en el que habla de los sueños de los pueblos primitivos. Incluso Novalis escribe “lo que siento por Sophie es religión. Allouch sostiene repetidamente que Freud se encuentra ubicado del lado de este romanticismo.) el hecho de que Jung. aun cuando sus propios avances implicaban realmente su puesta en duda”[19]. al no interrogar el hecho de que efectivamente la cuestión del duelo está poco desarrollada en el texto de Freud: yo sostengo que el interrogante central en el artículo que nos ocupa no es el duelo. cumbre del romanticismo alemán [13]. Pocos meses después muere Novalis. Béguin escribe que puede percibirse “el principio de una línea que va de Lichtenberg a C. La . y no la del ramplón romanticismo[14] derivado de la escatología cristiana a la Brontë o Lamartine[15]. basta citar el caso de Novalis. y en una nota al pie de página escribe que “aparece no como un concepto inédito. Por ejemplo. muere casi adolescente. inglés. y llegan a afirmaciones del todo opuestas”[9]. etc. seguiré una vía distinta a la de él. haya sido repudiado por Freud basta para indicar que el psicoanálisis introduce algo distinto”[12]. Allouch es que hablar de “romanticismo” a secas es una enorme imprecisión. que implicaría l a muerte del sujeto tras la pérdida del objeto. ¿a qué romantic ismo se refiere? ¿Al romanticismo alemán. Jung mucho más que a Freud: el inconsciente colec tivo y el inconsciente personal están estrechamente emparentados”[11]. ni John Bowlby “se atrevieron por ejemplo a impugnar directamente la noción de „trabajo del duelo‟. sino precisamente la melancolía.El primer punto que discutiré a J. un rasgo recurrente de los diversos romanticismos. no amor”. La muerte. lo que para mí indica que pisa un terreno muy resbaloso. [16]. sino como una palabra compuesta tal como las autoriza la lengua alemana. poéticos. dice. Tendremos entonces que remitirnos a otros escritos de Freud para avanzar en la dilucidación del estatuto del objeto en su doctrina. aunque como vimos. Díficil no percibir aquí la cercanía de Jung. pero no con un objeto sustituto. sino con la libido y su destino [20]. y por si hiciese falta la segunda muerte de Antígona está ahí para mostrárnoslo. en las primeras páginas de El alma romántica y el sueño señala la enormidad abusiva que supone hablar de “romanticismo” como si quedasen claros sus límites históricos. Se puede estar de acuerdo con Allouch cuando afirma que Freud no da cuenta de la efectuación del duelo. Ya Lacan advertía en contra de la tendencia a ligar el inconsciente freudiano con el inconsciente romántico. tampoco lo central ahí tiene que ver con el objeto. Es por ello que.. Existe una oscilación constante en el texto de Allouch. autor citado por Allouch. es que en ellos “el sueño se a simila al tesoro de las reminiscencias atávicas donde el poeta y la imaginación mitológica sacan por igual sus riquezas” [10].) mientras que los románticos. según veremos. punto de relevo del inconsciente romántico. en la que efectivamente se ofrece un reencuentro con los seres amados en el “más allá” Volveré después sobre este punto para mostrar que no es precisamente la concepción de Freud. Pero más adelante afirma que ni M. a propósito de un fragmento de Lichtenberg. en la que Freud está anclado. se apoyan en una metafísica idealista o en una experiencia inmediata que concuerde con ella. Nada más lejos de una “sustitución” romántica del objeto de amor... en cuanto afección narcisista. Klein. Sophie.? El mismo Albert Béguin. a riesgo de petrificarnos.) No era posible definir en cuatro líneas ni en quinientas páginas lo que es el romanticismo”[8]. El 22 de enero de 1964 afirma que “El inconsciente de Freud no es en absoluto el inconsciente romántico de la creación imaginativa (. sin que sea necesario hacer de eso un mundo” [18]. Freud parte efectivamente del duelo para intentar “conquistar” la melancolía... amada de Novalis.

mientras que el segundo se define precisamente por ser el componente “más variable en la pulsión”[24]. Citando el pasaje de los Tres ensayos de teoría sexual. El primero efectivamente es insustituible. no puede avanzarse de un modo más firme en el problema del duelo planteado por Freud. en este punto se trata menos del objeto en sí mismo. cuanto de la libido y su destino. mientras que para él el duelo es un “afecto normal”. generación. con el objeto. fecha precisamente de la redacción de Duelo y melancolía. fechado según el matasellos del correo el 7 de enero de 1895. que no implica mayo r cuestionamiento. no tanto del de el obj eto. Ahora bien. ni en la crítica de Allouch se establece una distinción. pues ese registro permitiría cernir lo que de singular tiene la persona de la que parte esa atracción. el (. a mi juicio capital para lo que nos ocupa. que la elección de objeto del melancólico se realizó sobre la base de una elección narcisista. la estrategia de Allouch es la de tirar el niño junto con la bañera. es un objeto sustituto. y en segundo lugar. descendencia. el narcisista.. desd e una indagación más profunda del lugar que Freud le otorga al objeto en la economía inconsciente. del costado de las psicosis. Allouch formula la pregunta en la p. familia. Y si el objeto desapareció. . vuelve a producirse la identificación del objeto con el yo. 53 de su texto[23]: “¿cuál es el objeto del duelo? Hipótesis: ni en el texto de Freud Duelo y melancolía. más del costado de un objeto de amor. Como dije antes.. En vez de avanzar en esta diferenciación. donde afirma. Como dije. lo que no va de suyo. como del destino de la libido que estaba ligada con él.) que se realiza porapuntalamiento en los modelos de la temprana infancia. de modo que al producirse una pérdida de ese objeto. que busca al yo propio y lo reencuentra en otros. dado que la elección fue realizada con una base narcisista. se trata principalmente. el yo puede morir con el objeto. el yo puede muy bien seguir ese destino. no puede desasir de él su libido. pero sostengo que la problemática de la “sustitución del objeto” debe ser abordada desde una doble perspectiva: la primera. en primer lugar. dice: “El psicoanálisis enseña que existen dos caminos para el hallazgo de objeto. o más bien. El mismo señala que el primer sentido deGeschlecht es linaje. a mi juicio fundamental. Totalmente de acuerdo con Allouch en que Freud no despliega esa distinción. por definición sustituible. su representación es incorporada en el yo. es éste el verdadero problema para Freud. pero cae fuera del contexto”[21]. Es por esto que Freud ubica la melancolía dentro del marco de las afecciones narcisistas. ausente en el texto de Freud y en el libro Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. Me parece que si no se establece más claramente la diferencia entre objeto sexual y objeto de amor. entre el objeto de amor y el objeto de la pulsión.. donde Freud le dice a Fliess que “no estaría mal partir de esta idea: La melancolía consistiría en el duelo por la pérdida de libido ”[22]. Algo que confirma esta última idea lo encontramos en el Manuscrito N. si esta operación de desplazamiento de la libido no se produce. El famoso “trabajo de duelo” hay que leerlo desde esta perspectiva: se trata del destino de la libido. hay evidentemente un mundo entre „la persona de la que parte la at racción sexual‟ (die geschlechtliche Anziehung) y „el objeto sexual‟ (das Sexualobjekt)” [25]. Digo que lo central de la crítica de Allouch a la “versión freudiana” del duelo podría replantearse si establecemos esa disti nción. al irse éste. donde dice Freud “Introduzcamos dos términos: llamamos objeto sexual a la persona de la que parte la atracción sexual y meta sexual a la acción hacia la cual esfuerza la pulsión”. Este último tiene particular importancia para los desenlaces patológicos. identificatoria. como vamos de ver. Este contexto será el de Duelo y melancolía. intentando dar cuenta de ésta. o más bien.pregunta que Freud se plantea es ¿cuáles son las condiciones de la elección de objeto que hacen que en determinados casos la muerte o pérdida de alguien suponga una imposibilidad para que el sujeto que la sufre haga algo con eso. Por eso. no tanto de la sustitución del objeto perdido por otro. y la segunda desde la afirmación de que en la sustitución que Freud propone en relación con el duelo. Tal vez Allouch tiene razón cuando dice que Freud lo da por sentado sin interrogarse demasiado. subjetive su pérdida? En una nota a pie de página añadida en 1915 a los Tres ensayos de teoría sexual. escribe Allouch: “señalemos a pesar de todo que en el texto no es discutido. según la cual todo objeto. y no de un objeto pulsional. identificada con él.

y después se podrá desplazar a otro objeto. se cumpliría lo que Allouch mismo señala como una característica de la muerte salvaje: “la muerte llama a la muerte”. de lo que le ocurre a él. Freud está hablando de él. ¡De acuerdo!. autoerótica. pero me parece que no puede avanzarse más si no se despeja esa confusión entre el objeto de la pulsión y el objeto de amor. decir que “la diferencia más honda entre la vida sexual de los antiguos y la nuestra reside. Después la pulsión sexual pasa a ser. irreemplazable de todo objeto”[28]. por el contrario. pero dice que en la base de la melancolía se encuentra una imposibilidad de efectuar ese desplazamiento de libido. ¿puede hablarse de un “paradigma” del duelo. siempre es un sustituto. primero al yo. Esto se conecta con otro problema. es preciso primero dilucidar ese estatuto. Lo perdió sólo más tarde. psicoanalista. vale decir frente al acontecimiento más significativo y la pérdida más terrible en la vida de un hombre”[30] . ¿Es ésa una razón para proponer que un amigo. de distinguirlo del objeto de la pulsión. De lo contrario. Escribe Freud: “Cuando la primerísima satisfacción sexual estaba todavía conectada con la nutrición. que como dije. en función del carácter absolutamente único. el énfasis hay que ponerlo no en el objeto. El hallazgo (encuentro) de objeto es propiamente un reencuentro”[26]. que se retrae. que un padre. quizá justo en la época en que el niño pudo formarse larepresentación global de la persona a quien pertenecía el órgano que le dispensaba satisfacción. La Traumdeutung en su conjunto es un testimonio fehaciente del efecto que le produjo a Freud la muerte de su padre: “Es que para mí el l ibro posee otro significado. Seguramente Freud no da cuenta de lo que podría ser la efectuación del duelo. Advertí que era parte de mi autoanálisis. subjetivo. respecto de eseprimer objeto originario. un zapato. Me parece que es desde aquí que debe ser abordada la cuestión que Freud plantea: cuando habla de que es preciso sustituir al objeto. mientras que nosotros lo ponemos sobre su objeto”[27]. al cuestionar de pasada a sus coetáneos. la pulsión sexual tenía un objeto fuera del cuerpo propio: el pecho materno. cuestión vinculada inextricablemente con la de su representación (que abordaré después). para Freud? Propongo que antes de abordar ese problema respecto de Duelo y melancolía. dependería de un “paradigma” de época. patente en el siguiente pasaje: “Un abrigo de piel equivale a otro. objeto real. desasiendo de él su libido para desplazarla a otro. Me asombra que Allouch. descuide este hecho. acaso. Es de este pasaje de donde se desprende la formulación freudiana de que todos los objetos son objetos sustitutos. una bombachita. con la condición que ya señalé. un látigo es fácilmente reemplazado. que un hombre. y sólo luego de superado el periodo de latencia se restablece la relación originaria. radicalmente perdido. que era mi reacción frente a la muerte de mi padre. que un hijo también se reemplazan –aún cuando se añada que tal sustitución de objeto exige un determinado trabajo?” [29]. regularmente.II ¿Cuál es el estatuto del objeto en el inconsciente. que sólo después de terminarlo pude comprender. no le impide. para que no muera con el objeto. Pero el hecho de formular lo anterior respecto del objeto. No sin buen fundamento el hecho de mamar el niño del pecho de su madre se vuelve paradigmático para todo vínculo de amor. sino en la libido misma. en una nota a pie de página. Si aceptamos que cada objeto de amor es único e irrepetible. insustituible. Allouch escribe que “el duelo debe problematizarse no a partir de la sustitución de objeto sino. me parece absolutamente cuestionable y rebatida suficientemente. un traje de cuero también . de un “paradigma” de la pérdid a? La afirmación repetida por Allouch varias veces en su libro acerca de que Freud propondría que la muerte del padre es “la pérdida más terrible en la vida de un hombre”. en el hecho de que ellos ponían el acento en la pulsión misma. que una mujer. que una madre.

irremplazable. también apresurada. en vez de reconocer lo que acabo de señalar como siendo su posición subjetiva. aun ocupándolo enteramente. interpretar de manera salvaje. partiendo de una lectura sesgada de su formulación doctrinal de la esencial “sustituibilidad” del objeto de la pulsión[35]. En aras de confirmar a toda costa que la posición de Freud es solidaria con el “romanticismo”. Sin embargo Allouch desconoce sistemáticamente este hecho. en la Traumdeutung. Lo que es más. aún cuando eso no implique ningún tipo de consuelo. en la nota 9 de la p. Otra conclusión. quienquiera que sea. que por otro lado era el que usaba a menudo. se trata de un hecho fundamentalmente subjetivo. muerta hace ya algunos años (9 para ser exactos). y la afirmación de que ante esas pérdidas no se encuentra nunca un sustituto. que la muerte más terrible que existe es la de un padre. Freud no se queda ahí en esa correspondencia. Allouch se refiere a otra de l as grandes pérdidas sufridas por Freud: la de su hija Sophie en 1920. seguirá sien do siempre algo distinto‟. Díficil opinar acerca de un deudo. como conclusión de todo lo anterior. a pesar de que en otros lugares haya enunciado la formulación doctrinal de que el objeto siempre es un sustituto. Para Freud efectivamente es la pérdida más terrible. El procedimiento de Allouch es caricaturizar cierto modo de hablar de Freud . aunque en su doctrina de las pulsiones y su objeto. los del romanticismo de “Duelo y melancolía”: „Y a decir verdad. Veamos que en este punto. aunque francamente retorcida. y que Allouch desprende de este punto. pensar ese reencuentro como término del duelo. Así. perfectamente intercambiables. Freud no está manifestando aquí un hecho de su doctrina. La continuación inmediata dice esto: „Todo lo que tomará ese lugar. Allouch no da importancia a dos cosas a mi juicio centrales: la referencia a un final del duelo. se ubica como erastés. marcado simplemente con un signo negativo: la afirmación de que no hay objeto susceptible de ocupar el lugar del objeto perdido no hace más que indicar en hueco el mantenimiento del presupuesto según el cual dicho lugar seguiría siendo ocupable. Es decir. cuando plantea que la “familiarización” del duelo es otro rasgo común a las muertes romántica y freudiana. cayendo siempre sobre sus pies. Por un lado calificar esa posición subjetiva de Freud y al mismo tiempo. es la que que expresa al decir que “parece que la disparidad con respecto al duelo entre Freud y Lacan corresponde a la kierkegaardiana de la reminiscencia y de la repetición.) En efecto. Es el único me dio que tenemos de perpetuar una amor al que no queremos renunciar‟ (.El mismo Allouch propone algo que podría hacerle reconocer esto. sustituibles.. estas dos últimas frases señalan ambas el amor según el rec uerdo. que su posición es “defectuosa”. único. de hecho. No la halla por el simple hecho de que esa “eminencia concedida a la muerte del padre” no es en Freud un asunto de teoría.. en respuesta a otra donde éste le anunciaba la muerte de su hijo. está bien así. dice que esto “es patente cuando Freud escribe. Allouch cita una carta escrita a Binswanger nueve años después de ese suceso. Contrariamente a Allouch. sino que está mostrando que. ni much o menos. Así. defina a éste precisamente por ser su componente “más variable”. 22 dice que “Podría imaginarse que Freud escribió la intempestiva proposición que hemos subrayado bajo el golpe de ese duelo del padre y que a continuación no mantuvo esa eminencia concedida a la muerte del padre.. dice que “La posición manifiesta de Freud con respe cto a la muerte de su hija (Sophie) es de las más defectuosas”[36]. Lo confirma no sólo su propia declaración. por lo tanto a dos . que varía de un tiempo al otro. uno u otro. pero que uno permanecerá inconsolable. ni de un “paradigma” localizado históricamente. Y aunque Freud escribe ahí que “Se sabe que el duelo agudo que causa una pérdida semejante hallará un final. sin hallar jamás un sustituto”[32]. el amor en la muerte. el amor romántico”[34]. Veremos que esa conjetura no halla en él su confirmación”. ni de política teórica. Decimos „parece‟. pero no extrae de ahí ninguna consecuencia. Luego el resbalón (lo es para nosotros) se agrava enseguida (. con respecto de su hija Sophie. Ella es un objeto único e irrepetible de amor[33]. y por ello situada al margen de la posibilidad de ser calificada. la argumentación de Allouch va en sentido opuesto.. leo en este pasaje que para Freud su hija es un objeto de amor. No. y el objeto sustitutivo pronto vuelve a salir a la superficie. pues. porque el hecho de afirmar que no se lo hallará nunca no impide. dice: “El problema del sustituto parece aquí zanjado. Adoptaba así una vía abierta hace ya un tiempo”[31]. la radical expresión subjetiva de Freud en esa carta y en la Traumdeutung entera. sino la escritura misma de la Traumdeutung. y Freud lo expresa. como por ejemplo en Pulsiones y destinos de pulsión o Tres ensayos de teoría sexual.) al proseguir Freud representando al viejo sabio.

la de la reminiscencia. Lacan comenta el Entwurf. e incluso del gran Fechner a quien sin cesar se refiere.”[37]. El objeto se encuentra y se estructura en la vía de una repetición: reencontrar el objeto. por la vía de la repetición. Freud pone en juego la correspondencia entre el objeto que se presenta y las estructuras ya constituidas en el yo. en el análisis. Ese texto al que se refiere es Recuerdo. por el contrario. De acuerdo con estas dos últimas líneas. En la sesión del 2 de marzo.) La repetición exige lo nuevo. se trata de un encuentro de Fr eud con Lacan. mientras que la repetición (que Lacan distingue de la reproducción. “de anular los espejismos del amor”. que lee a Freud con Kierkegaard. en 1955 (sem. Es una de las sutilezas de la lectura de Lacan.. Nada que ver entonces con la lectura de Allouch en el sentido de la “disimetría” entre Freud y Lacan en este punto. donjuanesco.. Ese real. que mencionamos antes. lectura que Allouch avanza. de la reminiscencia. repetir el objeto. El sujeto no vuelve a hallar los carriles preformados de su relación natural con el mundo exterior. es la idea de que el objeto de la búsqueda humana nunca es un objeto de reencuentros en el sentido de la reminiscencia. Freud distingue dos estructuraciones totalmente disímiles de la experiencia humana: la que con Kierkegaard denominé antigua. . y la repite indefinidamente hasta volver a encontrar ese objeto. el sujeto no cesa de engendrar objetos sustitutivos”[38]. pero diré que esta es precisamente la lectura de Lacan. Hablando del Trieb de Freud. En la medida en que lo que se le presenta sólo coincide parcialmente con lo que ya le procuró satisfacción. repetición y reelaboración. Destaca lo siguiente: o aquello que se presenta es lo esperado. en la sesión del 12 de febrero de 1964 dice: “Lo real hay que buscarlo más allá del sueño –en lo que el sueño ha recubierto. mozartiano. Los fundamentos del psicoanálisis). de lo diferente. con la serie.. lo mismo dice Freud en el texto del capítulo cuya referencia les di la vez pasada”[41]. y entonces sí es interesante. abre a la posibilidad de lo nuevo. gobierna nuestras actividades. Para estudiar esta pretendida “disparidad” entre Lacan y Freud. vayamos entonces a las formulaciones del primero sobre este p unto. Nada fecundo le sucede al hombre sino por la mediación de una pérdida del objeto”[39]. envuelto. Lacan dice que “en los textos de Freud. y que no discutiremos ahora.Es así que Lacan lee a Freud con Kierkegaard. la conquista. y remacha: “Lo que aquí distingue a Freud de todos los autores que escribieron sobre el tema.. se remite Lacan a la repetición kierkegaardiana. la singularidad del acontecimiento. El objeto humano se constituye siempre por la mediación de una primera pérdida. un lugarteniente. y su encadenamiento con las sucesivas pérdidas que un sujeto sufre a lo largo de su vida. en tanto tiene que ver con la cuenta. La relación de objeto) y en 1964 (sem.. que respecto de este texto. se vuelve hacia lo lúdico que hace de lo nuevo su dimensión. Pero lo que el sujeto encuentra jamás es el mismo objeto. no se trata de repetición alguna que se asiente en lo natural. escondido.formas de amor bien diferenciadas (. o no cae bien. En tres ocasiones por lo menos. al abordar la cuestión de la pulsión y del objeto en Freud. encuentra que para Freud el recuerdo implica ubicar. no hay objeto sustitutivo por la razón esencial de que el objeto de amor es situado no por el recuerdo sino por la repetición. y nos lo designa el psicoanálisis”[40]. más que cualquier otro. y a su modo irónico.. y no tiene ningún interés. ligada con la transferencia[43]. “antigua”. en cuanto que éste se ubicaría en la perspectiva kierkegaardiana y aquél en la pendiente platónica. como para Freud. de la cual sólo hay en él lo que hace sus veces. en 1957 (sem. Veremos de qué modo la sitúa en esta perspectiva...) En efecto. en su ligazón con otro suceso. y de ningún modo en la de la reminiscencia platónica. porque en cierto modo los conoce desde siempre y. y a propósito de lo que ahí escribe Freud. como mostraré de inmediato. Vayamos ahora a la segunda referencia a Kierkegaard. que Lacan sitúa en relación con el real. pues toda especie de constitución del mundo objetal siempre es un esfuerzo por redescubrir el objeto Wiederzufinden. El 26 de enero de 1955: “En relación con los estados de deseo. el sujeto se pone a la búsqueda. Lacan se refiere al texto de La repetición de Kierkegaard. Inmediatamente después de la cita que acabamos de leer. de ningún retorno de la necesidad (. por su lectura de Kierkegaard. repetición no es reproducción. Es desde esta perspectiva que podría replantearse el lugar de esa primera pérdida en la constitución subjetiva. Esto es lo que hace Lacan leyendo a Shakespeare y ubicando la función del duelo por Ofelia como un momento fundamental de la subjetivación del deseo en Hamlet. El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica). Nunca hay oscilación en este punto: Wiederholen no es Reproduzieren”[42]. y dice: “Para Kierkegaard. aquí sí platónica). la estructuración del mundo en un esfuerzo de trabajo. pues más que una “disparidad” en este punto. una armonía entre el hombre y el mundo de sus objetos que hace que los reconozca. que supone un acuerdo. Dicho de otro modo. igualmente singular. tras la falta de representación.

La segunda condición es que una mujer casta e irreprochable nunca es elegida como objeto de amor. sino del objeto real. radicalmente perdido. Creo que esta afirmación es solidaria de la indistinción. que se define precisamente por su variabilidad. La lectura que Lacan hace de esta cuestión. pero para nada es un objeto ideal. es dable esperar que se presenten otros caracteres que conforman el tipo. “en la vida de quienes responden a este tipo se repiten var ias veces pasiones de esa clase con iguales peculiaridades –cada una. y aun. En cuanto a la primera condición. siendo uno. por ser cualquiera. por más a menudo que en la realidad la infrinjan” [45].Allouch propone en cambio -a mi juicio erróneamente. continúa Freud. escribe.que. la mujer elegida está con otro. representaciones imperfectas. de la que ya he hablado. ligada con cada repetición (opuesta a reproducción) en la transferencia. de esta fidelidad y fuerte ligazón con tal clase de objeto amoroso no debe inferirse que este tipo de amante llenará su vida con exclusividad una sola vez. Freud dice que si se presenta esta condición. como pretende A llouch. Allouch cuestiona a Freud su “concepción platónica”. de la que los sucesivos objetos no son sino copias imperfectas. como los cambios de residencia y de medio. la de que la mujer no sea libre. insustituible. enfatiza y precisa la lectura que nosotros hacemos de la cuestión del objeto en Freud. susceptible de ser reemplazado. que implica una idea eterna. debe tratarse de una mujer de “fama dudosa”. me remitiré al artículo titulado Sobre un tipo particular de elección de objeto en el hombre . de la reminiscencia platónica. y por lo mismo haya un “tercero perjudicado”. se relaciona con los celos. sustituido. entre el objeto de amor. No es casual que el texto de Freud al que se refiere Lacan pertenece a la serie de los Escritos técnicos. del objeto de amor. que es el primero de tres textos que Freud ubica bajo el rubro de ¡Contribuciones a la psicología del amor! Se trata de un “tipo” de elección masculina de objeto. la exacta copia de las anteriores-. Sabemos que Kierkegaard opone la repetición en acto. Como conclusión de todo lo anterior. La primera de esas condiciones da lugar a la satisfacción de mociones hostiles hacia el hombre a quien se arrebata la mujer amada. Esto tiene que ver con ese primer objeto. respecto del objeto del duelo. de cuya fidelidad no puede esperarse mucho. marcado por su liviandad: lo trata como objeto amoroso de supremo valor. especie de modelo ideal. mientras que la otra . como he mostrado. “si en nuestro tipo todos los objetos de amor están . al parecer imprescindibles en este tipo de elección de objeto de amor. toda la consistencia del planteamiento de Freud resiste a ese intento que haría de él la culminación del platonismo. lejos de haber en Freud una concepción “platónica” del objeto. Más que una representación de ese objeto en el inconsciente. Además. La primera “condición de amor” que debe cumplirse es la del “tercero perjudicado”. A continuación expone Freud la conducta del amante hacia el objeto de su elección. Freud hace derivar este tipo de elección de objeto de amor de la misma fuente que la elección de personas normales: “brotan d e la fijación infantil de la ternura a la madre y constituyen uno de los desenlaces de esa fijación” [47]. que pertenece al padre. Freud designa esta condición como la del “amor por mujeres fáciles”. sino a lo largo de toda su enseñanza. y el objeto de la pulsión. radicalmente perdido. la de la ligereza de la mujer. No se trata de un objeto ideal. único. y no de manera aislada. A pesar del intento de Allouch por quitarle a Freud esa ancla en el real del objeto. y exalta “la autoexigencia de fidelidad. los objetos de amor pueden sustituirse unos a otros tan a menudo que se llegue a la formación de una larga serie”[46]. siguiendo vicisitudes exteriores. se trata para Freud del estatuto alucinatorio que se liga con la vivencia de satisfacción. por el contrario se ubicaría en él lo que Foucault llama inversión del platonismo[44]. es la de “rescatar” a la amada del descrédito o de las consecuencias negativas de su conducta. del que todos los demás serían copias. digo que. Por el contrario. de diferenc ia. Freud la rem ite a la situación del niño con respecto a su madre. para Freud se trata de reminiscencia. Aquí la lectura de Lacan privilegiará la dimensión de novedad. Otra tendencia llamativa de este tipo de elección. Como confirmación de lo que he expuesto. Sin embargo. Hay sin duda una cuestión sumamente problemática en el hecho de que Freud proponga que “todo encuentro con el objeto es un reencuentro”. proponiendo que se trataría del objeto ideal de Platón. de 1910. es un objeto real. reminiscente. en los que aquél expone su concepción de la transferencia y de la singularidad de la “persona del médico”.

estudiada por Séglas casi contemporáneamente. lo que explica el carácter alucinatorio de la satisfacción del deseo. todo estímulo tiende a producir una alucinación. que lo insustituible eficaz dentro de lo inconciente a menudo se anuncia mediante el relevo sucesivo en una serie interminable. y apoya su argumentación en el hecho de que no considera la alucinaci ón verbal. se vuelve comprensible. Dicho test de realidad supone una comparación de la alucinación con algo recibido de la experiencia y conservado en la memoria del aparato psíquico. Allouch concluye que “. no habría precisamente prueba de la real idad para quien está de duelo (. el psicoanálisis nos enseña. comentando las relaciones entre el proceso primario y el proceso secundario. El primado del . sino como una continuación.) cuando la misma serie es reactivada por una nueva excitación. donde dice que “. por haber querido eliminar completamente el sistema de la conciencia. En lo que toca a esa no distinción se requirió el énfasis de Lacan en la alucinación verbal para establecer claramente el límite entre ese onirismo y el dominio propio de la alucinación. sino más bien de la negativa”[50]. hace serie. Jean Allouch cuestiona a Freud y escribe que. lo que atañe a la cuestión de la representación. Dicho de otro modo. Esta es la concepción de repetición como dependiendo del anudamiento del simbólico con el real.. Leyendo atentamente el Entwurf dice Lacan que “la memoria se concibe aquí como serie de engramas.. en este punto preciso.. menos constituye una „prueba de la realidad‟. En efecto.destinados a ser principalmente unos subrogados de la madre. una prolongación de él. por una necesidad. aunque para concluir lo contrario de lo que aquí sostengo..”[53]. un test de realidad.. que parece contradecir de manera tan directa la condición de la fidelidad. Freud se ve obligado a restablecerlo con reforzada autonomía”[52]. que lo fundamental es el carácter imaginario de ambos fenómenos. Esto es lo que quiere decir proceso primario. continúa. Y esto se liga con otra formulación de Lacan. y tal. regresión de la energía libidinal que llega hasta la carga de las arcaicas representaciones-cosa. En 1955. en lucha con el “proceso primario”. como veremos enseguida. Y desde ese momento. en su seriedad. III Otra punta muy importante del cuestionamiento de Alouch. que Lacan lee en Freud. que se liga y se desprende de su formulación. lo que problematiza radicalmente “la realidad” en Freud. desarrollo que Freud no conoció.en el que liga la más radical singularidad con la formación de una serie. que “mientras más satisfa ctoria es la realidad. rector de todo el funci onamiento del aparato psíquico. por una presión. con la amentia de Meynert. y que vengo discutiendo. suma de series de facilitaciones. Como resultado de su argumentación. se reproducirá la misma imagen.un ensayo de explicar la alucinación no debería partir de la alucinación positiva. De ahí concluye. y que es la misma que Lacan. justamente. “lógicamente dentro del pensamiento de la representación no distingue entre la alucinación y el onirismo”. y no sólo respecto del problema específico del duelo. El problema está entonces en la relación de la alucinación con la realidad. y que el mismo Allouch reconoce[49]. quien dice. a mi juicio erróneamente. Si la concatenación de las experiencias produce efectos alucinatorios. pero lo que prueba que Freud no se engañaba acerca del lugar del verdadero problema.. Freud se ve llevado a restaurar el sistema de la conciencia y su autonomía paradójica desde el punto de vista energético.. Lacan propone al “proceso secundario”. pero lo que no considera. porque en cada subrogado se echa de menos la satisfacción ansiada”[48]. expresados en el principio de placer y su continuidad en el principio de realidad. o psicosis alucinatoria de deseo. es preciso un aparato corrector. está estrictamente en la senda del rigor con el que Freud nos enseña el psicoanálisis.. también por medio de otros ejemplos. la formación de series. El uno singular. no en oposición. es la que se refiere al problema del estatuto de la alucinación y el papel de la famosa “prueba de realidad” para Freud.) El duelo pone a quien está de duelo entre la espada y la pared de ese estatuto de la realidad” [51]. es una nota a pie de página del Complemento metapsicológico a la doctrina de los sueños .. en el curso del seminario sobre “El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica”. Allouch enfatiza que éste establece una analogía entre el proceso regresivo del sueño. y esta concepción revela ser enteramente insuficiente si no introducimos en ella la noción de imagen (. Esta es una de las consecuencias radicales del planteamiento de Freud. El principio del funcionamiento del aparato es la alucinación.. Me parece que este planteamiento paradójico de Freud –otro más donde para mí se expresa en él ese real que Lacan define como el imposible. es que ese estatuto de la realidad es un problema en la doctrina freudiana en su conjunto. solidario del principio del placer.

no es aún una representación en el sentido freudiano. perteneciente al sistema Pc-c. La huella mnémica en sí. pero esa problemática no concierne solamente al objeto perdido del duelo. radicalmente perdido. En el estado del dormir. que después se liga con su “representación -palabra correspondiente”. Es decir. como mero registro pasivo[60] de una impresión. se inscriben una serie de huellas mnémicas. En cambio Allouch intenta. no la hay cuando esa realidad colma la satisfacción. cuando se impone la paradójico e imposible “prueba” de esa realidad. escribe que “en la doctrina de la representación -cosa.funcionamiento del aparato psíquico corresponde al proceso primario y al principio de placer. Es con esta última que se liga el problema de la representación. perdido. producto de una percepción original del objeto. Me parece que este recorrido ubica de otro modo todo el cuestionamiento que Allouch hace de la “prueba de realidad” en Freud.. reminiscencias del objeto. tomando como eje el trabajo del sueño Así. etc[59]. las que a justo título pueden ser llamadas representaciones. sino el proceso secundario y el principio de realidad. es preciso el concurso de la movilidad de la energía. -mientras que para Freud se trata de un objeto real. Allouch privilegia entonces el costado indudable de imagen presente en la noción freudiana de representación. ligado con el yo y la conciencia. como tal. a partir de un mo delo que según Allouch sería el objeto original perdido. en el Complemento metapsicológico a la doctrina de los sueños. sufren de tanto en tanto una serie de ordenamientos. esencialmente paradójico en tanto ubicado por Freud en continuidad con aquél.. Por eso Allouch tiene razón cuando afirma que el problema de la representación será ubicado por Lacan en el registro imaginario. Al margen de lo que ya discutimos. acerca de la enorme distancia que separa la concepción platónica del objeto ideal. La imagen directa está como excluida por el hecho de que la imagen es siempre „imagen de imagen‟. hasta la etapa de la satisfacción alucinatoria del deseo”[56].no hay imagen directa de la cosa. En todo caso. lo que Lacan muestra es que Freud se enfrenta con una verdadera dificultad al plantear las cosas como lo hace. sustento de todas las subsecuentes rememoraciones. ubicar la cuestión de la representación exclusivamente desde su costado de imagen. Es esta noción de carga y . que también llama representación-cosa. sino que atañe al estatuto entero de las relaciones entre el proceso primario del inconsciente y su búsqueda del objeto original perdido. y por lo tanto del estatuto –siempre problemático. Toda su argumentación se orienta en este punto a demostrar el primado de la imagen en el funcionamiento del inconsciente freudiano. por tanto platónico. y en ese sentido para Freud son equivalentes la satisfacción que procura el objeto real. Sin embargo en el mismo Freud se encuentra esta línea de ubicación del problema. al abordar la regresión escribe: “Distinguimos dos de esas regresiones: en el desarrollo del yo y en el de la libido. dice Freud. sino suaseguramiento”[54]. a nivel de la constitución del yo[55]. Pero yo pregunto ¿cuál sería esa “imagen directa” de la cosa? ¿Quién es aquí el “platónico”? Lo que Freud plantea es que. lo que él liga con cierto “punto de mimetismo”.. y el otro que apunta al problema de la conciencia y del yo. causalidad. Son estas huellas mnémicas sujetas a las condensaciones y desplazamientos de la energía psíquica (que después llamará libidinal). como resultado de las primeras percepciones del objeto real. y la huella de su satisfacción. en efecto. este último llega hasta la reproducción del narcisismo primitivo. cargándolas y descargándolas. si bien representado-.. como dije. registradas primero simultáneamente. lo que resulta problemático es la ubicación de la conciencia en sus relaciones con el “principio de realidad”. que Freud ubica primero como una huella mnémica.”[58]. Estas huellas.de la realidad”[57]. Por eso escribe que la cuestión del objeto se encuentra situada por Freud “entre dos espejos paralelos”. y el primero. de acuerdo con varios criterios: analogía. y el lugar del principio de realidad. y con todas la s “pruebas de realidad” como se quiera. pero el objeto real está donde está. lo paradójico y complicado en su ubicación no es este principio. que perpetúa la imagen virtual del objeto hasta el infinito. Pero precisamente. reminiscente. Es justamente cuando falla esa satisfacción por ausencia del objeto. Encontramos confirmada esta lectura de Lacan en el siguiente pasaje de Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquicode Freud: “La sustitución del principio de placer por el principio de realidad no implica el destronamiento del primero. De aquí que la representación en Freud posea dos polos: uno que se ancla en el objeto real. deretranscripciones (Umschrift) diversas.

. primavera de 2001.. sino como meros elementos combinatorios de una escritura. La misma noción de vorstellungrepräsentanz está ahí para probarlo[62]. S. [10] Ibidem. [3] Steiner. Op. México. [5] Cfr. que no deja de estar en relación con el real. 20. 1970. Paidós. Lecturas de Descartes. [7] P. toda la Traumdeutung atestigua la experiencia del sueño como hecho de escritura”[65]. 32. 17. Edelp. [6] P. Buenos Aires. Figurativa. [2] Freud. p. Ligado con esto. cursivas J. pero la lectura que vengo haciendo de Freud supone que esta “figuratividad” responde a la lógica de una escritura.C. [9] Béguin. y ligado íntimamente con lo anterior. La muerte de la tragedia. [8] Béguin.E. sin la que es imposible ubicar de modo pertinente la “prueba de realidad” en Freud. p. por lo que sólo consignaré la página. Amorrortu Ed. 39. [12] Lacan. Revista Me cayó el veinte. J. que en Freud no están “suficientemente distinguidos” [63]. Resulta muy curioso leer que. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. p. Monte Avila Ed.. al grado en que Lacan insistirá mucho tiempo en que los elementos de representación inconsciente en Freud no son otra cosa que lo que él llama “significantes”. 78. XIV. cit. 1995. A. Es desde aquí que se debería empezar a problematizar la cuestión del objeto.F.) Dicho en términos gramatológicos. Allouch pueda escribir que: “contra el onirismo. J. 1981. p. 1987. A. sustituible o no. 29. Op. En adelante todas las citas de este texto corresponden a esta edición. ligado con el narcisismo. Es por eso que Lacan se propuso distinguir lo que en dicha noción freudiana corresponde al imaginario y lo que corresponde al simbólico. [11] P. J. O. Ed. que reconozca que precisamente el sueño es un asunto no de figuración. G. Es indudable que se encuentra en este punto. a la manera de jeroglíficos. 63. ubicando como Allouch mismo señala. 25. 1998.de una palabra-valija. Otro eje capital incluye la cuestión de la paradójica continuidad principio de placer-principio de realidad.C.. 3. México D. la cuestión de la representación en el imaginario. (. por lo que sólo consignaré volúmen y página.C. [1] Allouch. p. es preciso avanzar en su distinción. p. aunque como he intentado mostrar. 413. el inconsciente toma a las palabras como cosas. p. Córdoba. Erótica del duelo en el tiempo de la muerte seca. El trayecto que hemos recorrido permite plantear que la cuestión del objeto del duelo no puede abordarse al margen de una concepción doctrinal de Freud.. en tanto no sólo las imágenes. [4] Allouch. encontramos la reiterada formulación de Freud de que en el trabajo del sueño. es decir. Por último. del duelo en Freud. el espinoso punto de la representación y su relación con el objeto real. todo sucedería como si los pasajes de escritura en escritura trasportaran el texto hasta producir al fin una escritura figurativa”[64].cit. después de toda su argumentación para ubicar el trabajo del sueño en el terreno exclusivo de la representación en tanto imagen. son elementos de una combinatoria. sino también las palabras. Duelo y melancolía. Mi texto De un genio al otro. F. 243. un entrecruzamiento de lo que Lacan distingue como imaginario y simbólico. sino deescritura[66]. de la tradición clásica que abarca un amplio periodo histórico[61]. respecto de la representación en Freud. que implica necesariamente las nociones de objeto de la pulsión y objeto de amor. no. Pero Allouch insiste: “El término de representación tiene el valor –un tanto confuso. En adelante todas las citas de Freud corresponden a esta edición. al modo de un alfabeto. Lacan avanza en esa distinción.contracarga lo que distingue la concepción de representación en Freud. . Barcelona. sí. Venezuela. vol.. El alma romántica y el sueño.. pero no por su sentido.

1987. 30. 147. 155. -y que Allouch sostiene es el suelo en el que Freud se asienta en su concepción del objeto-. sem. p. p. [38] Seminario “El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica” . 162. subr. 99. Barcelona. Paidós. a propósito de cierto romanticismo ligado con el romanticismo que historia P. dice que no es en Inhibición. Subr. J. El último es del propio Freud. Las formaciones del inconsciente. Es en esta perspectiva que Foucault relaciona a Freud con Artaud. [15] Allouch. S. Vol. S. S. J. [23] Op. [22] Freud. [39] Ibidem. [49] Allouch. de la fidelidad.[13] Cfr. [44] Foucault. P. Op. 167. México. S. cit. 143. En la p. cit. [50] Freud. pp. [46] Ibidem.. 75. VII. Taurus. p. Fragmentos de la correspondencia con Fliess. 203. Subr. pp. Vol. Ed. de la imitación.. Freud. 15 de junio de 1960. 240. subr. J. Cuadernos Anagrama. 136. J. [54] Freud. Op. p.C.. Ed. Vol.. p. Op.. J. [47] P. subr.C. pp. 340). 54. I. del original. [53] Lacan. El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica”. S. p. de la semejanza. Barcelona.F. El hombre ante la muerte. 177. 170. [20] En este punto encuentro una situación similar al hecho de que.C.. en la misma página. p. Tres ensayos de teoría sexual. [16] Ariès. S. Ed. S. J. [55] Allouch. vol XIV. como vimos antes. [37] P. Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis. 14. 22. cit. J. La filosofía de la representación. 207-208. J. Paidós. [32] Cit. Antígona y su acto. Barcelona. [29] Ibidem. Vol. [41] Ibidem. XIV. La interpretación de los sueños. 162. p. Cfr. pp. Ed. [18] P. [25] Allouch. J. Pulsiones y destinos de pulsión. [34] Pp. [42] P. [31] Allouch. 1981. [45] Freud. S. síntoma y angustia donde se encuentra el núcleo de su formulación por Freud. p. P. 199. [35] Confundida tanto por él como por el propio Freud. “Trauer und Melancholie”. J. p. ¿una escritura de real?. inédito. [36] P. p. 228. Barcelona. 68. p. [27] Freud. 19. 12 de febrero de 1964.C. 1983. Ibidem. p. subr. 225. presentado en el Coloquio La Locura. 1983. Cit.15. Itálicas S. Paidós. [30] Freud. 168-169. [21] Freud. J. [24] Freud. n. 118. y precisamente en el mismo momento del seminario de la ética en el que está hablando de lo que para él es la “esencia” de la tragedia. 58. Subr. 168. Frankfurt am Main. Fisher Verlag. 171-172. 135. El primer subr. sino en Das Unheimliche.C. cit. Op. Op. 1999. Theatrum Philosophicum. p. uno de cuyos principales designios fue acabar de una vez por todas con la representación: “Freud y Artaud se ignoran y resuenan entre si. cuando Lacan aborda la cuestión de la angustia en su seminario de 1962. [40] Lacan. 11. J. S. pp. Op. Mi trabajo Novalis.C. Los fundamentos del psicoanálisis. p.cit.. es de J. 1975. Sem. Vol.C.C. 69. cit. IV. 1999. M. dice: “Tenemos (en Francia) ya la desgrac ia de poseer un romanticismo que no se elevó mucho más allá del nivel de cierta necedad” (Sem. J. S. [56] Freud. p. [26] Freud. Vol. S. Barcelona. p. [19] P. en Psychologie des Unbewusten. Paidós. [48] P. 171. 161. J. [52] Lacan. [33] Como Sophie para Novalis. 20. p. XIV. n. Ed. 202-203. XI. 163. . Subr. cit. J. [28] P. 53. p. 221-222. p. subr. Cfr. J.C. abril de 1990. [51] P. [14] El mismo Lacan. p. Vol. Ariès. Madrid. 231. de la primera vez. como he mostrado. [17] En realidad aparece al menos dos veces. 360-371. p. XII. n. [43] Aunque situadas en dos planos distintos. Op. se disipa”. p.

pp. J. G.. 112-113. 1990. diré que más que afirmar que en Freud se trata de “dos espejos paralelos”. cit.php?article149 . J. p. En Escritos I. y lo que en la noción freudiana de representación implica algo radicalmente nuevo que reubica toda la cuestión. [64] Allouch. del costado de lo que Allouch cuestiona a Freud. y otra que tiene que ver con el simbólico en su incidencia real (cifrado. cit.cartapsi. J. http://www. Op. cit. El lazo especular. [66] Cfr.. cit. vol. [58] Allouch. Le Gaufey. [62] Le Gaufey. Lacan. La instancia de la letra en el inconsciente o la razón desde Freud. 492. A manera de síntesis de todo su diferente abordaje. [65] P. México. [59] Cfr.[57] Le Gaufey. Carta 52 a Fliess. 249): una que apunta al imaginario. Op. 110. G. escritura). [61] Cfr. a través de un sutil y documentado estudio en torno a la cuestión de la representación. G. pp. y escribe que ambos “son asunto de escritura y no de pantomima”. I. [60] La metáfora de la cera de Descartes. avanza en la elucidación de lo que Freud le debe a una concepción clásica de la imagen. Op. Freud. [63] Es también el modo de proceder de Guy le Gaufey en el libro que he citado.. 1998. p. Op. 218 ss. 104. Edelp. para Le Gaufey la representación freudiana sería más bien “un espejo de dos caras” (p. Ahí compara Lacan el sueño con ese juego de salón en el que se trata de hacer adivinar a un espectador un enunciado por medio de una puesta en escena muda. Siglo XXI Ed. S. Córdoba.org/spip.